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La Alianza Davidica

El documento describe la naturaleza y el propósito del pacto entre Dios y la humanidad. Explica que el pacto implica una obligación mutua entre Dios y el hombre, aunque Dios nunca está en un pacto de igualdad con los humanos. También describe los siete pactos principales en la historia bíblica, incluidos el pacto edénico, noéico, abrahámico, sinaítico, levítico, davídico y el nuevo pacto en Cristo. Finalmente, señala que el pacto constituye el corazón de la revelación

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El documento describe la naturaleza y el propósito del pacto entre Dios y la humanidad. Explica que el pacto implica una obligación mutua entre Dios y el hombre, aunque Dios nunca está en un pacto de igualdad con los humanos. También describe los siete pactos principales en la historia bíblica, incluidos el pacto edénico, noéico, abrahámico, sinaítico, levítico, davídico y el nuevo pacto en Cristo. Finalmente, señala que el pacto constituye el corazón de la revelación

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LA ALIANZA DAVIDICA

¿Qué es el Pacto?

Pacto. Esta palabra traduce el nombre heb. berith. La raíz verbal significa ya sea encadenar o comer
con, lo que significaría obligación mutua; o asignar (<091708>1 Samuel 17:8) que significaría una
disposición bondadosa. Comparemos éste con el “pacto de soberanía” hitita, en el cual un vasallo
juraba fidelidad a su rey en gratitud por favores recibidos.

En el AT, berith identifica tres diferentes tipos de relaciones legales: (1) Un pacto bilateral entre
personas que voluntariamente aceptaban los términos del convenio (de amistad, 1 Samuel 18:3, 4;
matrimonio, Malaquías 2:14; o alianza política, Josué 9:15; Abdías 7). Sin embargo, Dios nunca entra
en tal pacto de igualdad con los hombres. (2) Una disposición unilateral impuesta por una persona
superior (Ezequiel 17:13, 14). Dios el Señor ordena un berith que el hombre, el siervo, debe
obedecer (Josué 23:16). En el pacto original de obras (Oseas 6:7), Dios puso a Adán a prueba,
otorgándole vida, si probaba ser fiel (Génesis 2:17). La humanidad falló; pero Cristo, el último Adán
(1 Corintios 15:45), sí cumplió toda justicia (Mateo 3:15; Gálatas 4:4), ganando así la restauración
para todos los suyos. (3) La obligación autoimpuesta por Dios para la reconciliación de los pecadores
consigo mismo (Deuteronomio 7:6-8; Salmo 89:3, 4).

El pacto entonces constituye el corazón de toda la revelación especial de Dios; cuando se formuló
por escrito, el Libro del Pacto se convirtió en la fuente objetiva de la esperanza religiosa del hombre
(Éxodo 24:7). La Escritura consiste del AT y el NT. Porque si bien no puede haber sino un solo
testamento, correspondiente a la muerte de uno, Cristo (mi sangre del pacto, de acuerdo con Mateo
26:28), la revelación se organiza bajo el testamento más antiguo, con los símbolos que anticipan la
venida de Cristo (Jeremías 31— 32; 2 Corintios 3:14). El testamento más nuevo es conmemorativo
de su redención cumplida (Jeremías 31:31; 2 Corintios 3:6). Ruinas del Foro de Augusto en Roma,
inaugurado en 2 a. de J.C.
Las revelaciones de Dios en su pacto muestran progresión histórica (nótese el plural pactos,
Romanos 9:4): (1) el edénico (Génesis 3:15), la más antigua promesa de redención de Dios, aunque
al costo de la herida del talón de la simiente de la mujer; (2) el noéico (9:9) para la preservación de
la simiente; (3) el abrahámico (15:18), otorgando bendición a través de la familia de Abram; (4) el
sinaítico (Éxodo 19:5, 6), designando a Israel como el pueblo escogido de Dios; (5) el levítico
(Números 25:12, 13), haciendo la reconciliación a través de la expiación sacerdotal; (6) el davídico
(2 Samuel 23:5), con la salvación mesiánica prometida a través de la dinastía de David; (7) el
presente nuevo pacto en Cristo que es interno, reconciliador, directo y con expiación consumada
(Jeremías 31:33, 34; Hebreos 8:6-13); y (8) el futuro pacto de paz, cuando nuestra salvación interior
alcanzará a abrazar la naturaleza exterior (Ezequiel 34:25), cuando la comunión espiritual directa
será cara a cara (Ezequiel 20:35; 37:27), y cuando el perdón divino conquistará la meta de la paz
entre las naciones (Ezequiel 34:28). (Una “dispensación” puede definirse como un período de pacto
durante el cual la fe en Cristo se manifiesta por una forma distinta de obediencia ceremonial.)

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