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Biografía y Legado de H. P. Lovecraft

Este documento presenta una biografía detallada del escritor estadounidense H. P. Lovecraft, conocido por sus historias de terror y ciencia ficción. Describe eventos clave en su vida como su educación, matrimonio y años finales, así como sus temas y estilo de escritura favoritos. También incluye comentarios de otros autores sobre la influencia y legado de Lovecraft como uno de los escritores más importantes del género de horror.

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Biografía y Legado de H. P. Lovecraft

Este documento presenta una biografía detallada del escritor estadounidense H. P. Lovecraft, conocido por sus historias de terror y ciencia ficción. Describe eventos clave en su vida como su educación, matrimonio y años finales, así como sus temas y estilo de escritura favoritos. También incluye comentarios de otros autores sobre la influencia y legado de Lovecraft como uno de los escritores más importantes del género de horror.

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H. P.

Lovecraft
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Para otros usos de este t�rmino, v�ase H. P. Lovecraft (desambiguaci�n).
H. P. Lovecraft
H. P. Lovecraft, June [Link]
Imagen de H. P. Lovecraft, tomada en junio de 1934 por Lucius B. Truesdell.
Informaci�n personal
Nombre en ingl�s Howard Phillips Lovecraft Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 20 de agosto de 1890 Ver y modificar los datos en Wikidata
Providence, Estados Unidos Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 15 de marzo de 1937 Ver y modificar los datos en Wikidata (46
a�os)
Providence, Estados Unidos Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de la muerte C�ncer del intestino delgado Ver y modificar los datos en
Wikidata
Lugar de sepultura Swan Point Cemetery, Estados Unidos Ver y modificar los
datos en Wikidata
Nacionalidad Estadounidense Ver y modificar los datos en Wikidata
Religi�n Ate�smo Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
C�nyuge
Sonia Greene (1924-1926) Ver y modificar los datos en Wikidata
Educaci�n
Educado en
Hope High School Ver y modificar los datos en Wikidata
Informaci�n profesional
Ocupaci�n Novelista, poeta, periodista y escritor de ciencia ficci�n Ver y
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A�os activo desde 1897
A�o de debut 1897 Ver y modificar los datos en Wikidata
G�neros Misterio, fantas�a, novela g�tica, ciencia ficci�n y cosmicismo Ver y
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Obras notables
La llamada de Cthulhu
En la noche de los tiempos
En las monta�as de la locura
El caso de Charles Dexter Ward
Los gatos de Ulthar
La b�squeda on�rica de la desconocida Kadath
La sombra sobre Innsmouth Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma Lovecraft [Link]
Web
Sitio web
[Link] Ver y modificar los datos en Wikidata
[editar datos en Wikidata]
Howard Phillips Lovecraft (/'l?vkr�ft � ?kr??ft/ Providence, Rhode Island; 20 de
agosto de 1890-ib�dem; 15 de marzo de 1937), m�s conocido como H. P. Lovecraft, fue
un escritor estadounidense, autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficci�n.
Se le considera un gran innovador del cuento de terror, al que aport� una mitolog�a
propia (los Mitos de Cthulhu), desarrollada en colaboraci�n con otros autores y a�n
vigente. Su obra constituye un cl�sico del horror c�smico, una corriente que se
aparta de la tem�tica tradicional del terror sobrenatural (satanismo, fantasmas),
incorporando elementos de ciencia ficci�n (razas alien�genas, viajes en el tiempo,
existencia de otras dimensiones). Lovecraft cultiv� asimismo la poes�a, el ensayo y
la literatura epistolar. Se le considera uno de los autores m�s influyentes del
siglo XX en el g�nero de la literatura fant�stica.1?

�ndice
1 Semblanza
2 Biograf�a
2.1 Primeros a�os
2.2 Boda y Nueva York
2.3 Regreso a Providence
2.4 �ltimos a�os
3 Trasfondo creativo
4 Etapas
5 Temas
5.1 Conocimiento prohibido
5.2 Influencias extraterrenas en la humanidad
5.3 Culpa at�vica
5.4 Imposibilidad de escapar del destino
5.5 La civilizaci�n amenazada
5.6 Racismo
5.7 Las mujeres
5.8 Riesgos de la ciencia
6 Estilo
7 Obra, filmograf�a y adaptaciones
8 Influencia
9 V�ase tambi�n
10 Referencias
11 Bibliograf�a
12 Enlaces externos
Semblanza
El erudito lovecraftiano Rafael Llopis escribi� sobre el autor: �Educado en un
santo temor al g�nero humano (exceptuando de este a las �buenas familias� de origen
anglosaj�n), cre�a que nadie es capaz de comprender ni de amar a nadie y se sent�a
un extranjero en su patria. Para �l �el pensamiento humano [...] es quiz� el
espect�culo m�s divertido y m�s desalentador del globo terr�queo��.2?

The Penguin Encyclopedia of Horror and the Supernatural recoge sobre el escritor de
Providence: �Algunos han criticado sus obras por su estilo ampuloso, repleto de
adjetivos, pero la armon�a y el equilibrio en sus mejores cuentos justifican
plenamente esa pr�ctica como deliberada. Se form� a conciencia en este g�nero
apropi�ndose de sus recursos, manipul�ndolos a su antojo y llev�ndolos al l�mite
con convincente facilidad. Lovecraft dedic� gran atenci�n a la est�tica de la
literatura de terror, como atestiguan numerosos pasajes de sus cartas. El largo
ensayo El horror sobrenatural en la literatura (1927, revisado en 1936) representa
una exposici�n competente de los principios del relato sobrenatural, demostrando un
dominio exhaustivo de la materia. En �l trat� de definir el atractivo peculiar de
la historia de terror, en la que "debe haber presente una cierta atm�sfera de
mortal terror inesperado a fuerzas exteriores desconocidas", y describi� la
evoluci�n de la novela g�tica a trav�s de las obras de Walpole, Radcliffe, Lewis y
Maturin�.3?

En su estudio Danza macabra (1981), el escritor de horror Stephen King afirma que
Lovecraft es �el pr�ncipe oscuro y barroco de la historia del horror del siglo
XX�.4? Adem�s, por contraposici�n al mal interno o psicol�gico, �el concepto de mal
externo tiene m�s alcance, es m�s impresionante. Lovecraft as� lo entendi�, y es lo
que hace a sus historias de extraordinaria, cicl�pea maldad, tan efectivas cuando
son buenas. [sus mejores cuentos] nos hacen sentir el peso del universo suspendido
sobre nuestras cabezas, sugieren fuerzas sombr�as capaces de destruirnos a todos
solo con gru�ir en sue�os�.5?

Para su bi�grafo S. T. Joshi, Lovecraft �no era un �extra�o en este siglo�, como
afirma de s� mismo el protagonista de su cuento "El extra�o". Si se estudian
detenidamente sus historias se observar� en ellas algo m�s que los sue�os
escapistas de un anticuario caduco: enseguida encontramos datos como el
descubrimiento de Plut�n, citado en El que susurra en la oscuridad (1930), o la
entonces todav�a controvertida teor�a de la deriva continental, en la novela En las
monta�as de la locura (1931). Y ahondando m�s, en la ficci�n m�s tard�a, nos
topamos repetida y significativamente con Albert Einstein, Max Planck y Werner
Heisenberg, y tambi�n las met�foras sobre el futuro desarrollo est�tico, pol�tico y
econ�mico de la humanidad, que se transparentan en las civilizaciones alien�genas
que aparecen en El T�mulo (1929-1930; publicado en 1940 como obra de Zealia
Bishop), En las monta�as de la locura (1931; publicado en 1932) y En la noche de
los tiempos (1935; publicado en 1936).6?

Seg�n la destacada escritora estadounidense Joyce Carol Oates, �la m�stica


identificaci�n de Lovecraft con sus escenarios del Massachusetts rural y las
antiguas colonias de Salem, Marblehead y Providence, sugiere un trascendentalismo
par�dico en el que el �esp�ritu� reside en todas partes excepto, posiblemente, en
los seres humanos�. Lovecraft, en suma, como ocurre con Edgar Allan Poe desde el
siglo XIX, ha ejercido �una influencia incalculable sobre sucesivas generaciones de
escritores de ficci�n terror�fica�.7?

Por su parte, el novelista franc�s Michel Houellebecq declar�: �Yo descubr� a


H.P.L. a los diecis�is a�os gracias a un "amigo". Como impacto, fue de los fuertes.
No sab�a que la literatura pod�a hacer eso. Y, adem�s, todav�a no estoy seguro de
que pueda. Hay algo en Lovecraft que no es del todo literario [subrayado del
autor]�.8?

Biograf�a
Primeros a�os
H. P. Lovecraft naci� el 20 de agosto de 1890 a las 9 de la ma�ana en el hogar
familiar situado en el n.� 194 (hoy 454) de Angell Street, en Providence, capital
del estado de Rhode Island. La casa fue derribada en 1961.

Howard Phillips Lovecraft era el hijo �nico de Winfield Scott Lovecraft (1853-1898)
�representante de ventas de la Gorham Silver Company, dedicada al comercio de la
plata, metales preciosos y joyer�a� y de Sarah Susan Phillips (1857-1921), la
segunda de los cuatro hijos de Whipple Van Buren Phillips y Rhoby Alzada Place.
Para ambos era su primer matrimonio, aunque los dos hab�an superado los 30 a�os
cuando firmaron el enlace.

Lovecraft proced�a de unos ancestros distinguidos: en cuanto a su l�nea materna,


los Phillips, se pod�a rastrear su linaje casi hasta el Mayflower, ya que los
antepasados maternos se remontaban a la llegada de George Phillips a Massachusetts
en 1630. Cuando Lovecraft visit� algunas de las tierras de sus antepasados al este
del estado de Rhode Island, el apellido de Phillips era recordado con cari�o y
respeto (ver Selected Letters 2,81f.); su l�nea paterna tambi�n era de origen
brit�nico y Lovecraft pudo rastrear su apellido (Lovecraft o Lovecroft) hasta el
siglo XV.

Lovecraft con aproximadamente nueve a�os de edad.


Al peque�o y solitario Howard le gustaba frecuentar parajes extra�os y apartados
para poder dar rienda suelta a su exaltada imaginaci�n. En esos sitios (cuevas,
arboledas alejadas, etc.) recreaba situaciones hist�ricas o se ensimismaba en la
observaci�n de peque�os detalles que pasaban inadvertidos al resto de las personas,
pero que a Lovecraft le fascinaban; como detenerse a escuchar a las hadas del
bosque, o imaginar lo que podr�a existir en el espacio exterior. Quiz�s una de las
razones por las que le gustaba tanto evadirse era por la estricta atadura a la que
lo somet�a su madre, dici�ndole que �l no deb�a jugar con ni�os de menor categor�a
o insistiendo en que era feo y que nunca llegar�a a triunfar.

Cuando Lovecraft ten�a casi tres a�os, su padre sufri� una crisis nerviosa en la
habitaci�n de un hotel de Chicago, donde se encontraba alojado por motivos de
trabajo: le ingresaron en el Butler Hospital, Centro Psiqui�trico de Providence y
fue incapacitado legalmente debido a una serie de trastornos de �ndole neurol�gica.
A partir de ese momento y durante los cinco a�os siguientes, permaneci� ingresado
en ese hospital, donde muri� el 19 de julio de 1898 con el diagn�stico de paresia
general, una fase terminal de la neuros�filis. Aunque algunos bi�grafos afirman que
al ni�o Lovecraft le informaron de que su padre estaba paralizado y en estado
comatoso durante ese per�odo, todas las evidencias parecen demostrar que no fue
as�.

Con la muerte del padre de Lovecraft, la educaci�n del ni�o recay� sobre su madre,
sus dos t�as (Lillian Delora Phillips y Annie Emeline Phillips) y en especial sobre
su abuelo materno, un importante empresario llamado Whipple Van Buren Phillips.
Todos resid�an en la casa familiar.

Lovecraft fue un ni�o prodigio: recitaba poes�a a los dos a�os, le�a a los tres y
empez� a escribir a los seis o siete a�os de edad. Uno de los g�neros que m�s le
apasion� en su infancia fue el de las novelas polic�acas, llev�ndolo incluso a
formar la �Agencia de detectives de Providence� a la edad de trece a�os. A los
quince escribi� su primer relato como tal, La bestia en la cueva, imitaci�n de los
cuentos de horror g�ticos. A los diecis�is escrib�a una columna de astronom�a para
el Providence Tribune.

Su abuelo materno lo alentaba a la lectura y, siendo �sta una de sus aficiones


favoritas, no tard� en pasarse horas y horas en la inmensa biblioteca de su abuelo.
En ella descubri� (con un ejemplar de la Il�ada para ni�os entre las manos) el
paganismo grecolatino y Las mil y una noches, aunque a una edad muy temprana (los
cinco a�os) se declar� ateo, convicci�n que mantuvo hasta su muerte. Esto ayud� a
que su imaginaci�n se desarrollase r�pidamente en comparaci�n con el resto de los
chicos de su edad, produci�ndole una falta de adaptaci�n con estos. Cuando ellos
quer�an jugar con espadas o a juegos fundamentalmente f�sicos, �l prefer�a llevar a
cabo entretenimientos m�s pausados e imaginativos, como representaciones
hist�ricas.

Debido a su falta de perseverancia y de salud, no asisti� al colegio hasta los ocho


a�os y tuvo que dejarlo despu�s de un a�o. Durante su absentismo escolar, segu�a
leyendo con voracidad. Adquiri� conocimientos de qu�mica y astronom�a, llegando
incluso a escribir como aficionado en algunas revistas cient�ficas. Public� varias
revistas de circulaci�n limitada, comenzando en 1899 con La gaceta cient�fica.
Cuatro a�os despu�s, regres� a la escuela p�blica Hope Street, donde curs� dos a�os
y medio en la educaci�n secundaria, hasta que abandon� definitivamente los
estudios.

Phillips Whipple, abuelo de Lovecraft.


En 1904 falleci� su abuelo materno, Whipple Van Buren Phillips, afectando
sobremanera al joven Lovecraft, de catorce a�os de edad. La mala gesti�n de las
propiedades y del dinero familiar dej� a la familia en tan malas condiciones
econ�micas que se vieron obligados a mudarse al n.� 598 (hoy un d�plex en 598-600)
de Angell Street. Lovecraft qued� tan afectado por la p�rdida de su abuelo y la
casa que le vio nacer, que consider� el suicidio durante un tiempo. En 1908, antes
de su graduaci�n, sufri� un colapso nervioso y no recibi� su diploma. S. T. Joshi,
bi�grafo de Lovecraft, sugiere que este colapso pudo deberse a sus dificultades con
las matem�ticas, una materia que necesitaba dominar para convertirse en astr�nomo
profesional. Este fracaso en su educaci�n (�l quer�a estudiar en la Universidad de
Brown) fue una fuente de desilusi�n y verg�enza hasta el final de sus d�as.

Aunque su mentalidad respond�a a un racionalismo empirista, a Lovecraft le atra�a


la literatura imaginativa, seguramente influido por su escepticismo; encerrado en
el pesimismo de la soledad y considerando que �el pensamiento humano es el
espect�culo m�s divertido y m�s desalentador de la Tierra�.

Lovecraft en 1915.
Lovecraft escribi� algunos relatos de ficci�n, pero desde 1908 hasta 1913,
principalmente trat� la poes�a, mientras viv�a como un ermita�o y teniendo apenas
contacto con el mundo exterior, a excepci�n de su madre y sus t�as. Esta situaci�n
cambi� al escribir una carta a la revista Argosy, quej�ndose sobre lo ins�pido de
las historias de amor de uno de los escritores m�s populares de la publicaci�n,
Fred Jackson. El debate entre los defensores de Jackson y Lovecraft en la columna
de opini�n llam� la atenci�n de Edward F. Daas, presidente de la United Amateur
Press Association (UAPA), que invit� a Lovecraft a unirse a ellos en 1914. La UAPA
infundi� un nuevo vigor a Lovecraft, sac�ndole de su voluntaria reclusi�n y le
incit� a contribuir con sus poemas y ensayos. Un tiempo despu�s, se convirti� en
presidente de la UAPA, e incluso lleg� a ser presidente interino de la National
Amateur Press Association (NAPA), la rival de la UAPA desde 1922 a 1923. En 1917, a
petici�n de algunos amigos, volvi� a la ficci�n con historias mucho m�s pulidas,
como La tumba y Dagon. Esta �ltima fue su primer trabajo publicado de forma
profesional, apareciendo en Weird Tales en 1923. Sobre esta �poca, comenz� a
formarse poco a poco una enorme red de admiradores y amigos, entre los que se
encontraban Robert Bloch, Clark Ashton Smith y Robert E. Howard, creador este
�ltimo de Conan el B�rbaro. La extensi�n y frecuencia de sus cartas con esas
amistades lo convertir�an en uno de los m�s prol�ficos escritores del g�nero
epistolar. Seg�n su bi�grafo L. Sprague de Camp, a lo largo de su vida Lovecraft
escribi� alrededor de 100.000 cartas.

La muerte de su padre habr�a tenido en el ni�o Lovecraft, debido a que


pr�cticamente no tuvo tiempo de conocerlo, escasas repercusiones, pero la de su
madre, en 1921, le habr�a supuesto una fuerte conmoci�n. Ocurri� despu�s de una
larga enfermedad, que algunos bi�grafos suelen relacionar con la s�filis de su
padre, aunque en cualquier caso la realidad es que la causa inmediata de la muerte
fue un post-operatorio deficiente despu�s de una intervenci�n quir�rgica de
ves�cula biliar. Fue ingresada en el Butler Hospital, como su marido antes que
ella. Durante su ingreso, escrib�a frecuentemente cartas a su hijo, con el que
permaneci� muy unida hasta su muerte, el 21 de mayo de 1921. Lovecraft contaba 31
a�os de edad.

Muchos cr�ticos consideran a la madre de Lovecraft la causante de todos los


comportamientos peculiares y un tanto extravagantes que el escritor mostr� durante
su existencia. Parece ser que despu�s de la muerte de su esposo Winfield, Sarah,
mujer tradicional y puritana, descarg� todas las frustraciones de una burguesa
venida a menos sobre su �nico hijo, sobreprotegi�ndolo hasta l�mites demenciales y
trat�ndolo como si fuera su �nico bien en la tierra, favoreciendo as� el desarrollo
de unas determinadas caracter�sticas de personalidad, comunes en estos casos, que
condicionar�an su patr�n de conducta mientras vivi�; entre otros aspectos
destacados, prefiriendo las relaciones humanas con su peque�o entorno que le
ofrec�a una mayor seguridad antes que con un entorno social m�s amplio y
desconocido que no controlaba debido a ese d�ficit en habilidades sociales �ptimas
por falta de aprendizajes adecuados en su infancia y adolescencia.

Boda y Nueva York

Lovecraft en Brooklyn.
La muerte de su madre en 1921 y el agotamiento de lo poco que quedaba de la riqueza
familiar lo llevaron a abandonar la idea de llevar una vida ociosa dedicada a la
escritura, oblig�ndolo a trabajar en peque�os encargos, que en la mayor�a de las
situaciones consistir�an en retocar escritos de otros autores. Gracias a este tipo
de trabajos conoci� a muchos de los que despu�s formar�an el llamado C�rculo de
Lovecraft,9? entre ellos Robert E. Howard, Clark Ashton Smith, Robert Bloch, Frank
Belknap Long, August Derleth y otros m�s. Para estos escritores y �amigos�,
Lovecraft presentaba una gran diferencia entre su personalidad de solitario
introvertido y erudito a trav�s de las cartas y su forma de ser en persona. Lo
defin�an como entusiasta y generoso, creativo, prodigio de inteligencia y con una
faceta racista que no abandon� hasta los �ltimos meses de su vida.

Respecto a las mujeres, Lovecraft no hab�a llevado una vida de muchas relaciones
con el sexo opuesto. De hecho, el autor es recordado por su �aparente falta de
masculinidad� tal como explica el cineasta Guillermo del Toro en el documental
sobre su vida y obra Lovecraft: Fear of the Unknown. El retrato que el citado
director de cine hace del autor de Providence es el de un �tipo angl�filo que
parec�a haber llegado a Am�rica en el Mayflower: un tipo raro que no se acost� con
muchas mujeres�.10?

Dos meses despu�s de la muerte de su madre, Lovecraft acudi� a una convenci�n de


escritores aficionados en Boston, donde conoci� a Sonia H. Greene. Nacida en 1883,
hija de inmigrantes jud�os procedentes de Ucrania, era viuda y siete a�os mayor que
Lovecraft. Se casaron en 1924, y se mudaron al municipio de Brooklyn, en la ciudad
de Nueva York. Las t�as de Lovecraft, muy tradicionales, no vieron con buenos ojos
esta boda, ya que Sonia era una mujer de car�cter fuerte, independiente,
propietaria de una tienda de sombreros y escritora aficionada en la United Amateur
Press Association. Inicialmente Lovecraft qued� embelesado con Nueva York, pero
pronto la pareja se vio inmersa en dificultades econ�micas. Sonia perdi� su tienda,
tuvo problemas de salud y Lovecraft no consegu�a encontrar un trabajo, por lo que
su esposa se mud� a Cleveland al encontrar trabajo all� mientras Lovecraft se
quedaba en el barrio Red Hook de Brooklyn, donde comenz� a sentir una profunda
aversi�n por la vida neoyorquina.n. 1? En efecto, la desalentadora realidad sobre
la imposibilidad de mantener un trabajo en un lugar cuya poblaci�n mayoritaria era
inmigrante, entraba en un irreconciliable conflicto con la opini�n sobre s� mismo,
de ser un privilegiado caballero anglosaj�n, por lo que su racismo se galvaniz�
hasta el punto del miedo.11?

En 1926, Sonia y Lovecraft, todav�a viviendo de forma separada, acordaron un


divorcio amigable, donde Lovecraft aleg� �las grandes divergencias entre ambos y
los problemas econ�micos�, aunque nunca se llev� a cabo. Debido al fracaso de su
matrimonio, algunos bi�grafos han especulado con la posibilidad de que Lovecraft
fuera asexual, aunque Sonia dijera a�os m�s tarde de �l que era un �adecuado y
excelente amante�.[cita requerida]

Regreso a Providence
De vuelta a Providence el 17 de abril de 1927, convivi� con sus t�as durante los
a�os siguientes, en una �espaciosa y marr�n casa de madera victoriana� en la calle
Barnes n.� 10 (la direcci�n del Dr. Willett en El caso de Charles Dexter Ward)
hasta 1933. All� es en donde se ve superado por la sensaci�n de fracaso que lo
invade, abandon�ndose a la soledad y la frustraci�n. En esta �poca disfruta de
paseos nocturnos, que repercuten en su hundimiento personal, y crean una esfera
invisible de miedos que nunca le permitir�n recuperarse si bien, paralelamente,
contribuyen a su m�ximo esplendor literario. En estos fruct�feros a�os escribi� la
gran mayor�a de sus obras m�s conocidas, como La llamada de Cthulhu en 1926, En las
monta�as de la locura en 1931 o El caso de Charles Dexter Ward, principalmente
publicadas en la revista Weird Tales.

En esos a�os visit� a varios anticuarios residentes en Quebec, Filadelfia y algunos


lugares de Nueva Inglaterra, como Vermont y Massachusetts, y sigui� manteniendo su
enorme correspondencia. A sus viejos amigos a�adi� otros muchos escritores j�venes,
como D. W. Rimmel, R. H. Barlow o Robert Bloch, a los que aconsejaba en sus
carreras y supervisaba trabajos. Mostr� preocupaci�n con las condiciones pol�ticas
y econ�micas del pa�s. En la Gran Depresi�n, mostr� su apoyo a Roosevelt y se
convirti� en un socialista moderado, abandonando su rancio conservadurismo,
mientras continuaba estudiando una gran variedad de temas, desde filosof�a a
literatura o historia de la arquitectura.

�ltima residencia de Lovecraft de mayo de 1933 a 10 de marzo de 1937.


Los �ltimos dos o tres a�os de su vida fueron muy apurados econ�micamente. A pesar
del duro trabajo y de sus esfuerzos como escritor, la pobreza en la que viv�a
aument�. En 1932 su querida t�a, la se�ora Clark, muri�, y se vio obligado a
mudarse a una peque�a y exigua habitaci�n de alquiler con su otra t�a, la se�ora
Gamwell en 1933, situada en la calle College 66, detr�s de la biblioteca John Hay
(la direcci�n actual de esta casa es "65 Prospect Street"). Adem�s, su �ntimo amigo
Robert E. Howard, al que nunca lleg� a conocer en persona, se suicid� el 11 de
junio de 1936, dej�ndolo desconcertado y profundamente apenado.[cita requerida]

Sus �ltimas obras fueron incrementando en longitud y complejidad, lo que


dificultaba la venta pues las revistas pulp rechazaban los textos largos, lo que
llev� a Lovecraft a la necesidad de trabajar de revisor y corrector para otros
autores, de escritor fantasma, como en El diario de Alonzo Typer (1938), The Mound
(1940) y Winged Death (1940), y tambi�n en poes�a y otros estilos literarios.

Sobre los problemas econ�micos que sufri� el escritor a lo largo de toda su vida,
el novelista franc�s Michel Houellebecq escribi�:

�En cuanto a sus obras, no le reportaron pr�cticamente nada. De todos modos, no le


parec�a conveniente hacer de la literatura una profesi�n. Seg�n sus propias
palabras: "Un caballero no intenta darse a conocer, lo deja para los ego�stas
arribistas y mezquinos". Claro, quiz� sea dif�cil apreciar la sinceridad de esta
declaraci�n; puede parecernos producto de un enorme tejido de inhibiciones, pero al
mismo tiempo hay que considerarla como la aplicaci�n estricta de un c�digo de
conducta caduco al que Lovecraft se aferraba con todas sus fuerzas. Siempre quiso
verse como un gentilhombre de provincias, que cultiva la literatura como una de las
bellas artes, para su propio deleite y el de algunos amigos, sin preocuparse por
los gustos del gran p�blico, los temas de moda o cualquier otra cosa por el estilo.
Un personaje semejante ya no tiene cabida en nuestras sociedades [�]. En una �poca
de mercantilismo enloquecido, es reconfortante encontrar a alguien que se niega con
tal obstinaci�n a �venderse�.�

Michel Houellebecq12?
�ltimos a�os
En sus �ltimos a�os, su naturaleza enfermiza y la desnutrici�n fueron minando su
salud. Su anormal sensibilidad a cualquier temperatura inferior a los 20� se
agudiz� hasta el punto de que se sent�a realmente enfermo a tales temperaturas.
[cita requerida] Durante el �ltimo a�o de su vida, sus cartas estaban llenas de
alusiones a sus malestares y dolencias. A finales de febrero de 1937, cuando
contaba con cuarenta y seis a�os, ingres� en el hospital Jane Brown Memorial, de
Providence. All� muri� a primeras horas de la ma�ana del 15 de marzo de 1937, de
c�ncer intestinal complicado con la denominada enfermedad de Bright. Aunque
actualmente este t�rmino no suele utilizarse se refiere a una serie de enfermedades
inflamatorias de los ri�ones. Es decir, parece ser que Lovecraft tuvo una
complicaci�n de su enfermedad tumoral intestinal con una grave insuficiencia renal
que provoc� su fallecimiento. El diagn�stico de su enfermedad tuvo lugar apenas un
mes antes de su muerte.

L�pida conmemorativa de H. P. Lovecraft donde puede leerse su c�lebre frase: �I am


Providence� (�Yo soy Providence�).
Fue enterrado tres d�as despu�s en el pante�n de su abuelo Phillips en el
cementerio de Swan Point; aunque su nombre est� inscrito en la columna central,
ninguna l�pida se�ala su tumba. Muchos a�os despu�s de su muerte, en la l�pida que
le erigi� un grupo de aficionados, puede leerse una l�nea tomada de una de las
miles de cartas que escribi� a sus corresponsales: �Yo soy Providence�.

Trasfondo creativo
El nombre de Lovecraft es sin�nimo de ficci�n de horror; sus escritos,
particularmente los Mitos de Cthulhu, han influido desde los a�os 60 a los autores
de ficci�n a lo largo y ancho del mundo, y se pueden encontrar elementos
lovecraftianos en novelas, pel�culas, m�sica, videojuegos, c�mics y dibujos
animados. Por ejemplo, los villanos de Gotham City en Batman son encarcelados en el
Asilo Arkham, en Arkham, una invenci�n de Lovecraft. Muchos escritores modernos de
terror, como Stephen King, Bentley Little o Joe R. Lansdale, por nombrar a unos
pocos, han citado a Lovecraft como una de sus m�s importantes influencias.

Lovecraft fue un escritor casi desconocido en su propia �poca, aunque sus historias
se hab�an hecho un lugar en publicaciones como Weird Tales, solo los aficionados a
este tipo de literatura conoc�an su nombre. De entre ellos, manten�a regularmente
correspondencia con otros escritores contempor�neos, como Clark Ashton Smith y
August Derleth, gente que se convirti� en buenos amigos suyos, incluso sin haberse
nunca conocido en persona. Este nutrido grupo de escritores lleg� a conocerse como
el C�rculo de Lovecraft, ya que tomaban prestados elementos de las historias de
Lovecraft -libros misteriosos con nombres inquietantes, panteones de dioses
extraterrestres, como Cthulhu y Azathoth, y lugares como Miskatonic y Arkham- para
usarlos en sus propias historias, con la bendici�n y �nimo de Lovecraft; incluso en
ocasiones con su ayuda, la cual sol�a extralimitarse de la funci�n de un editor
para re-elaborar los relatos.13? Fueron los esfuerzos del C�rculo de Lovecraft
�particularmente los de August Derleth� los que evitaron que el nombre y las
historias de Lovecraft desaparecieran completamente en la oscuridad tras la muerte
del autor.

Despu�s de su fallecimiento, el C�rculo de Lovecraft sigui� contribuyendo a su


leyenda. August Derleth fue, probablemente, el m�s prol�fico de todos ellos, ya que
ampli� y extendi� la visi�n de Lovecraft. Las contribuciones de Derleth han sido
objeto de mucha controversia, ya que mientras Lovecraft nunca consider� a su
pante�n de dioses extraterrestres m�s que como parte de la trama argumental,
Derleth cre� una cosmolog�a completa, con una guerra entre Los Antiguos o Dioses
arquet�picos, como Hypnos o Ulthar, y los Dioses Primigenios, como Cthulhu y
Nyarlathotep. Adem�s, asoci� a los Dioses Primigenios a los cuatro elementos.
Algunos seguidores de Lovecraft no han visto con buenos ojos dichas modificaciones,
puesto que parecen contradecir la visi�n de Lovecraft de un universo desordenado y
sin plan, donde los seres menos malevolentes simplemente no se interesaban en la
Humanidad. La pregunta que todo fan se hace es: �Habr�a aprobado Lovecraft las
extensiones de Derleth? Se dice que Lovecraft era muy comprensivo sobre esta clase
de adiciones y modificaciones, por lo que probablemente hubiera dado el visto bueno
a Derleth, pero no lo hubiera adoptado para sus propias historias. Si hab�a un
C�rculo de Lovecraft, entonces la versi�n de Derleth ser�a un a�adido interesante,
pero no formar�a parte del C�rculo.

Bosquejo del personaje ficticio Cthulhu, dibujado por su creador, H.P. Lovecraft,
11 de mayo de 1934.
El trabajo de Lovecraft ha sido agrupado en tres categor�as por algunos cr�ticos.
Mientras que Lovecraft prefiri� no referirse a estas categor�as �l mismo, s�
escribi� en alguna ocasi�n: �Existen mis obras poeanas y mis obras dunsanianas
[pero] �d�nde est�n mis obras lovecraftianas?�.14?

Historias macabras (c. 1905�1920)


Historias del Ciclo del Sue�o (c. 1920�1927)
Los Mitos de Cthulhu / Lovecraft (c. 1925�1935)
Algunos cr�ticos no ven la diferencia entre el Ciclo del Sue�o y los Mitos de
Cthulhu, a menudo se�alando la recurrencia del Necronomic�n y los subsiguientes
dioses. Una explicaci�n frecuentemente arg�ida es el que el Ciclo del Sue�o
pertenece m�s a un g�nero de fantas�a en tanto que los Mitos de Cthulhu pertenecen
a la ciencia ficci�n.

Las pesadillas que sufr�a Lovecraft le sirvieron de inspiraci�n directa para su


trabajo, y es quiz�s una visi�n directa de su inconsciente y su simbolismo explica
su continuo revuelo y popularidad. Todos estos intereses le llevaron a apreciar de
manera especial el trabajo de Edgar Allan Poe, quien influy� fuertemente en sus
primeras historias, de atm�sfera macabra y miedos ocultos que acechan en la
oscuridad. El descubrimiento de Lovecraft de las historias de Edward Plunkett, Lord
Dunsany, llev� su literatura a un nuevo nivel, resultando en una serie de fantas�as
que tomaban lugar en la tierra de los sue�os. Fue probablemente la influencia de
Arthur Machen, con sus bien construidos cuentos sobre la supervivencia del antiguo
mal y de sus creencias m�sticas en misterios ocultos que yac�an detr�s de la
realidad que lo que ayud� finalmente a inspirar a Lovecraft a encontrarse a s�
mismo a partir de 1923.

Otra inspiraci�n provino de una fuente insospechada: los avances cient�ficos en


�reas como la biolog�a, astronom�a, geolog�a y f�sica, que reduc�an al ser humano a
algo insignificante, impotente y condenado en un universo mec�nico y materialista,
un peque��simo punto en la vastedad infinita del cosmos. Estas ideas contribuyeron
de forma decisiva a un movimiento llamado cosmicismo, y que le dieron a Lovecraft
razones de peso para su ate�smo.

Sobre este asunto, Rafael Llopis, probablemente el mejor conocedor de la figura y


la obra de Lovecraft en el contexto de la lengua espa�ola, afirma en el pr�logo a
la antolog�a fundamental Los mitos de Cthulhu:

�El elemento fundamental de los Mitos, su materia prima �tanto desde el punto de
vista gen�rico como estructural� es la angustia c�smica del ateo Lovecraft y su
expresi�n simb�lica on�rica. Es evidente �dice George W. Wetzel� que �detr�s de la
formaci�n de los Mitos de Cthulhu hab�a una profunda motivaci�n psicol�gica. (...)
Al descubrir que la religi�n era un absurdo, qued� en �l un vac�o que intent�
llenar con un mundo m�stico imaginario�. Este ansia religiosa frustrada,
determinada por las circunstancias de su vida real, [...] act�a como proyecto
totalizador en torno al cual se van a ir estructurando elementos diversos y hasta
contradictorios para dar origen a los Mitos.�15?

Llopis hace notar m�s adelante c�mo recuerda el misticismo siniestro de los mitos
lovecraftianos el �estilo b�blico, los nombres sonoros y ex�ticos, el irrealismo
on�rico, el fondo numinoso de religi�n arcaica� que impregna relatos poeanos como
�Silencio� o �Sombra�, o tambi�n los Cuentos de un so�ador, debidos a otro
precursor de Lovecraft, Lord Dunsany.16?

Sobre este asunto, Llopis (tambi�n psiquiatra) afirma en su Historia natural de los
cuentos de miedo (2013): �As�, pues, la obra de Lovecraft contiene el germen de una
religi�n primitiva, b�rbara y cruel, llena de horror primordial. Y ese horror
deriva tambi�n del juego dial�ctico entre la fascinaci�n que en �l ejerc�a el caos
de la subconsciencia prehumana y su propio terror racionalista a la regresi�n de la
mente, a la p�rdida del control consciente de sus pensamientos y actos. Para su
mente r�gida y estrictamente l�gica, el caos representaba un peligro mortal, pero a
la vez era liberaci�n de un supery� tir�nico y entrega a un mundo �ntimo y
ancestral que le atra�a como un abismo prohibido. Otra contradicci�n importante,
�ntimamente vinculada a la anterior, es la que surge en Lovecraft entre su amor y
su horror al pasado�.17?

Los Mitos de Cthulhu integran un pante�n de deidades alien�genas extradimensionales


y horrores que se alimentan de la humanidad y que tienen trazos de antiguos mitos y
leyendas. El t�rmino Mito de Cthulhu fue acogido por el autor August Derleth
despu�s de la muerte de Lovecraft. El autor se refer�a a su mitolog�a artificial
como Yog-Sothother�a.

Sus historias crearon uno de los elementos de mayor influencia en el g�nero del
horror: el Necronomic�n, el escrito secreto del �rabe Abdul Alhazred. El impacto y
la fortaleza del concepto del mito ha llevado a algunos a concluir que Lovecraft
bas� su trabajo en mitos pre-existentes y en creencias ocultistas. Ediciones
ap�crifas del Necronomic�n tambi�n han sido publicadas a trav�s de los a�os.

Su prosa es anticuada, y frecuentemente usaba vocabulario arcaico u ortograf�a en


desuso, as� como adjetivos de uso poco habitual como gibosa, cicl�peo o at�vico,
con frecuentes intentos de transcribir dialectos, que han sido calificados de
imprecisos. Su trabajo, al ser Lovecraft un angl�filo, est� plasmado en un ingl�s
brit�nico utilizando com�nmente escritura anacr�nica.

Lovecraft fue un prol�fico escritor de cartas. Durante su vida escribi� miles de


ellas, aunque no se conoce el n�mero exacto. Una estimaci�n de 100.000 parece ser
acertada, como apunta L. Sprague de Camp. En algunas ocasiones las fechaba 200 a�os
antes de la fecha en que hab�an sido escritas, lo que las databa en la �poca
colonial, antes de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (una guerra que
lo her�a por su anglofilia). Explica que, seg�n �l, los siglos XVIII y XX hab�an
sido los mejores; el primero siendo el siglo de nobleza y de gracia y el segundo de
la ciencia, en tanto que el siglo XIX, en particular la Era Victoriana, habr�a sido
un error.[cita requerida]

Etapas
Se suelen se�alar en la evoluci�n literaria de Lovecraft diversas etapas marcadas
por el influjo de sus autores favoritos en esas �pocas.18? Cada fase tuvo su
periodo de apogeo, mas no es posible precisar una fecha exacta de inicio y t�rmino
dado que las tres se superponen.19?

Etapa g�tica (1905 - 1920), en la que impera el magisterio de Edgar Allan Poe.
Compone cuentos con los elementos cl�sicos del horror: grandes y antiguos
castillos, p�ramos lejanos y desolados, la noche como liberadora del mal. Destacan
The beast in the cave (1905) y The outsider, impresa despu�s (1921), pero compuesta
antes.
Etapa on�rica (1920 - 1927), profundamente influida por Lord Dunsany. Sus historias
se desarrollan ahora en las fant�sticas Tierras del Sue�o, describiendo con detalle
los paisajes de ensue�o visitados. Siguiendo al Lord, tanto Lovecraft como su amigo
y corresponsal Clark Ashton Smith (1893-1961), crearon relatos ambientados en
mundos antiguos y m�gicos, cercanos a la cultura y las leyendas mediterr�neas,
frente a la que reinventaba las mitolog�as y cuentos n�rdicos, cuyo m�ximo
representante ser�a J. R. R. Tolkien (1892-1973): The cats of Ulthar (Los gatos de
Ulthar) (1920), The Silver Key (La llave de plata) (1926) o, su cumbre, The dream-
quest of unknown Kadath (La b�squeda on�rica de la desconocida Kadath) (1926-27;
publicada en 1943).
Mitos de Cthulhu (1927 - 1937), en que se percibe la impronta de Arthur Machen. En
los relatos de este periodo desarrolla los mitos de su imaginaci�n en torno a los
dioses primordiales y describe infinidad de criaturas que acechan a la Tierra.
Destacan La llamada de Cthulhu (1926), El horror de Dunwich (1928) y La sombra
sobre Innsmouth (1931), entre otros.
Otros autores distinguen, por el contrario, ciclos o proyectos narrativos m�s
espec�ficos:

Ciclo On�rico (The white ship)


Ciclo de Nueva Inglaterra (El color que cay� del cielo)
Ciclo de las Civilizaciones Perdidas (The nameless city)
Ciclo de Randolph Carter (The silver key)
Ciclo de los Mitos de Cthulhu (Dunwich's horror)
Temas
En las historias de Lovecraft se repiten varios temas:

Conocimiento prohibido
�No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para
relacionar entre s� todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de pl�cida
ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino
emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han
causado mucho da�o hasta ahora; pero alg�n d�a la uni�n de esos disociados
conocimientos nos abrir� a la realidad, y a la endeble posici�n que en ella
ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelaci�n, o
huiremos de esa funesta luz, refugi�ndonos en la seguridad y la paz de una nueva
edad de las tinieblas.�

H. P. Lovecraft, La llamada de Cthulhu (1928)


Los protagonistas de las historias de Lovecraft siempre son conducidos a la �uni�n
de esos disociados conocimientos�, y tambi�n as� comienzan muchas de sus historias.
Cuando tal cosa ocurre, la mente del protagonista o investigador, por lo general,
queda destruida por la abismal enormidad de lo descubierto, al ser incapaz de
asimilar semejante conocimiento. Aquellos que se cruzan con manifestaciones �vivas�
de lo incomprensible, se vuelven locos.

Aquellos personajes que intentan hacer uso de este conocimiento est�n,


invariablemente, condenados. Algunas veces su trabajo atrae la atenci�n de seres
mal�volos; ocasionalmente, son aniquilados por monstruos de su propia creaci�n.

Influencias extraterrenas en la humanidad

Cthulhu, una de las creaciones de Lovecraft.


Los seres de los Mitos de Lovecraft a menudo se sirven de humanos. Cthulhu, por
ejemplo, es venerado bajo distintos nombres por diferentes cultos alrededor del
mundo, como los esquimales de Groenlandia y los practicantes del vud� de
Luisiana.20?

Los adoradores son utilizados por Lovecraft debido a motivos narrativos como ayuda
en el hilo conductor de la historia. A veces intervienen de forma directa en la
acci�n. La mayor�a de los seres de los Mitos son extremadamente poderosos para ser
derrotados por humanos, y su conocimiento directo significa, normalmente, que la
v�ctima se vuelva loca. Cuando se llega a un acuerdo con ellos, Lovecraft necesita
una forma de proveer una estructura dram�tica para construir el hilo tensor sin
llevar la historia a un final prematuro. Los adoradores le ofrecen la forma de
revelar informaci�n sobre sus �dioses� en peque�as dosis, y haciendo posible para
los protagonistas ganar batallas temporales. Lovecraft, como sus contempor�neos,
imagin� �salvajes� cercanos a la Tierra, es decir, en el caso de Lovecraft,
cercanos a Cthulhu.

A prop�sito de esta tem�tica, Jorge Luis Borges escribi� el cuento "There are more
things", incluido en el volumen El libro de arena, como homenaje a Lovecraft.

Culpa at�vica
Otro tema recurrente en las historias de Lovecraft es la idea de que los
descendientes en una l�nea de sangre nunca pueden escapar de los cr�menes cometidos
por sus antepasados, si estos han sido lo suficientemente atroces. Los
descendientes pueden estar alejados en tiempo y en espacio (y, adem�s, en
culpabilidad) del acto en s� mismo, pero la sangre se lo revelar� (Las ratas en las
paredes, El horror oculto, Arthur Jermyn, El alquimista, La sombra sobre Innsmouth
y El caso de Charles Dexter Ward).
Un ejemplo de crimen que Lovecraft considera lo suficientemente atroz para que
tenga esta clase de consecuencias es el canibalismo (El grabado en la casa y Las
ratas en las paredes).

Imposibilidad de escapar del destino


A menudo, en las historias de Lovecraft, el protagonista es incapaz de controlar
sus propias acciones, o encuentra imposible cambiar el curso de los
acontecimientos. Muchos de estos personajes escapar�an del peligro si simplemente
corrieran en direcci�n opuesta, aunque esta posibilidad nunca surge o es de alguna
forma sometida por una entidad externa, como en El color que cay� del cielo. Con
frecuencia estos sujetos se encuentran bajo la influencia de alg�n ser mal�volo u
otros seres. Con la misma inevitabilidad que el destino del ancestro, huir o
suicidarse no proporciona la completa seguridad de escapar (La cosa en el umbral,
El intruso, El caso de Charles Dexter Ward, etc.) En algunos casos, este destino se
manifiesta para toda la humanidad, y no existe escape posible (En la noche de los
tiempos, La sombra sobre Innsmouth). En relatos como Los sue�os en la casa de la
bruja, la po�tica de Lovecraft apunta a la imposibilidad de triunfo de los saberes
popular y cient�fico (las leyendas y la ciencia) frente al horror de lo
desconocido.

La civilizaci�n amenazada
Lovecraft juega a menudo con la idea de la civilizaci�n que lucha penosamente
contra elementos b�rbaros y primitivos. En algunas historias esta lucha es a nivel
individual; la mayor�a de sus protagonistas poseen una cultura y unos estudios
elevados, pero se ven gradualmente corrompidos por una influencia maligna.

En estas historias, la �maldici�n� es normalmente hereditaria, o por cruzarse con


seres no humanos (Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn y su familia en 1920, La
sombra sobre Innsmouth en 1931) o a trav�s de cierta influencia m�gica (El caso de
Charles Dexter Ward). La degradaci�n f�sica y mental aparecen de forma conjunta. El
tema de la �sangre corrompida� podr�a representar la preocupaci�n de Lovecraft
respecto la historia de su familia, particularmente la muerte de su padre debido a
que Lovecraft sospechaba que fue a causa de un desorden sifil�tico.

En otras historias, una sociedad al completo es amenazada por la barbarie. A veces,


dicho barbarismo es representado por una amenaza externa, con una civilizaci�n
destruida por la guerra (Polaris). De vez en cuando, un peque�o grupo de gente cae
en decadencia y surge espont�neamente un atavismo (El horror oculto). Mucho m�s
frecuentemente, tales historias involucran a una cultura civilizada que es
gradualmente socavada por una clase baja marginal, sin educaci�n ni derechos, que
se halla influida por fuerzas inhumanas.

Racismo
Un componente com�n en el trabajo inicial de Lovecraft es asociar la virtud, el
intelecto, una clase elevada, civilizaci�n y racionalidad a la raza blanca, que a
menudo contrapuso con el corrupto, intelectualmente inferior, incivilizado e
irracional, que asoci� con gente de clase baja, racialmente impura, y/o no de raza
europea, de piel oscura, que frecuentemente eran los villanos en sus historias.

Algunas de sus opiniones racistas m�s cruentas pueden localizarse en sus primeras
poes�as escritas en su juventud, particularmente en On the creation of Niggers y
New England Fallen (ambas de 1912). En On the creation of Niggers, Lovecraft plasma
de una forma muy cruda sus prejuicios, caracterizando expl�citamente a la gente
negra como subhumanos:

Idioma original Traducci�n


When, long ago, the gods created Earth;
In Jove's fair image Man was shaped at birth.
The beasts for lesser parts were designed;
Yet were too remote from humankind.
To fill the gap, and join the rest of Man,
Th'Olympian host conceiv'd a clever plan.
A beast they wrought, in semi-human figure,
Filled it with vice, and called the thing a Nigger.

Cuando tiempo atr�s, los dioses crearon la Tierra;


A imagen y semejanza de J�piter al incipiente Hombre moldeaban.
Para tareas menores las bestias fueron creadas;
Aunque de la especie humana muy alejadas estaban.
Para llenar el vac�o y unirlas al resto de la Humanidad,
Los anfitriones del Olimpo ingeniaron un astuto plan.
Una bestia forjar�an, una figura semihumana,
Colmada de vicios, y �negro�, fue llamada.

En La llamada de Cthulhu, Lovecraft describe a un grupo mestizo de adoradores de


Cthulhu:

�Examinados en el cuartel de la polic�a, luego de un viaje agotador, los


prisioneros resultaron ser mestizos de muy baja ralea, y mentalmente d�biles. Eran
en su mayor parte marineros, y hab�a algunos negros y mulatos, procedentes casi
todos de las islas de Cabo Verde, que daban un cierto matiz vud� a aquel culto
heterog�neo. Pero no se necesitaron muchas preguntas para comprobar que se trataba
de algo m�s antiguo y profundo que un fetichismo africano. Aunque degradados e
ignorantes, los prisioneros se mantuvieron fieles, con sorprendente consistencia, a
la idea central de su aborrecible culto.�

Lovecraft tambi�n expres� en alguna ocasi�n creencias racistas y etnoc�ntricas en


su cartas personales21? En una carta fechada el 23 de enero de 1920, Lovecraft
escribi�:

�Para el hombre evolucionado �la cumbre del perfeccionamiento org�nico en la


Tierra�, �qu� rama del pensamiento se ajusta mejor que aquella que conquista las
m�s altas y exclusivas facultades humanas? El salvaje primitivo, o simio,
simplemente rebusca en la selva para encontrar una compa�era; �el ario eminente
debe elevar sus ojos a los mundos de m�s all� y considerar su relaci�n con el
infinito!�

En Herbert West: Reanimador, Lovecraft describe a un var�n afroamericano que acaba


de fallecer:

�Era un ser repugnante, con pinta de gorila, unos brazos anormalmente largos que me
parec�an de manera inevitable patas anteriores, y una cara que irremediablemente
hac�a pensar en los secretos insondables del Congo y las llamadas de tam-tam bajo
una luna misteriosa. El cuerpo debi� tener peor aspecto en vida, pero el mundo
contiene mucha fealdad.�22?

En El horror de Red Hook, un personaje es descrito como �un �rabe con una odiosa
boca negroide�.23? En la obra El lazo de Medusa, escrito para Zealia Bishop, la
sorpresa final de la historia �tras revelar que el villano de la historia es una
medusa vamp�rica� es que ella

�...era d�bil, y sutilmente, a�n a los ojos del genio, el v�stago indiscutible de
los primeros pobladores de Zimbabwe. No es de extra�ar que tuviera un lazo con la
anciana bruja Sophonisba� ya que, en una diluida proporci�n, Marceline era
negra�.24?

En El caso de Charles Dexter Ward, se presenta de forma condescendiente a una


pareja afroamericana:

�Conoc�a a la familia negra que habitaba la casa y fue cort�smente invitado a


visitar el interior por el viejo Asa y su fornida esposa, Hannah.�

En un claro contraste con el propietario, al parecer extranjero::

�� un hombre de facciones ratoniles y acento gutural��

Los narradores en La calle, Herbert West: Reanimador, �l, La llamada de Cthulhu, La


sombra sobre Innsmouth, El horror de Red Hook, y en muchos otras historias,
expresan sentimientos que podr�an ser considerados hostiles hacia los jud�os. Se
cas� con una mujer ucraniana de ancestros jud�os, Sonia Greene, quien m�s tarde
coment� que ten�a que recordarle constantemente sus ra�ces cuando realizaba alg�n
comentario antisemita. �Siempre que nos encontr�bamos en las calles de Nueva York,
abarrotadas de personas de distintas nacionalidades y credos �escribi� Greene
despu�s de su divorcio� Howard ven�a l�vido de la rabia. Parec�a que iba a perder
la cabeza�.25?

Hasta cierto punto, las ideas de Lovecraft referentes a la raza reflejaban


actitudes comunes en esa �poca, y particularmente las leyes de segregaci�n racial
se hac�an cumplir en la mayor parte del territorio estadounidense, y muchos estados
promulgaban leyes eugen�sicas y prohibiciones en contra del mestizaje, que tambi�n
eran comunes en �reas no cat�licas en Europa. Un movimiento popular durante la
d�cada de 1920, dio como resultado en una dr�stica restricci�n en la inmigraci�n
hacia los Estados Unidos, culminando en la Ley de Inmigraci�n de 1924, que pon�a de
manifiesto testimonios de expertos ante el Congreso de Estados Unidos sobre la
amenaza hacia la sociedad americana en la asimilaci�n de �personas de baja cultura�
del este y del sur de Europa.

Lovecraft era en un principio un angl�filo confeso, y sosten�a que la cultura


inglesa era el pin�culo comparativo de la civilizaci�n, y consideraba a los
descendientes de los primeros ingleses en Am�rica como una rama de segunda clase, y
todos los dem�s, por debajo de ellos (por ejemplo, su poema An American to Mother
England. Su amor por la historia y la cultura inglesa se ve a menudo reflejado en
su trabajo (como la nostalgia del Rey Kuranes por Inglaterra en La b�squeda on�rica
de la desconocida Kadath).

Las ideas de Lovecraft sobre la eugenesia se extend�an a menudo sobre sus


personajes de raza blanca. Mostr� una mayor simpat�a por la raza cauc�sica y los
grupos culturales europeos. El narrador de Aire fr�o habla despectivamente de los
pobres hispanoamericanos de su vecindario, pero respeta al rico y arist�crata Dr.
Mu�oz, por sus or�genes celt�beros, y porque es �un hombre de cuna, culto y de buen
gusto�. Los descendientes degenerados de los inmigrantes holandeses en las Monta�as
Catskill, �quienes corresponden exactamente con la basura blanca en el sur� (M�s
all� del muro del sue�o, 1919), son elementos comunes. En El Templo, el narrador es
un capit�n de un U-Boot de la Primera Guerra Mundial cuya fe en su �inquebrantable
voluntad germ�nica� y la superioridad de su patria lo llevan a ametrallar a los
supervivientes que se encontraban en botes salvavidas; m�s tarde, asesina a su
propia tripulaci�n, mientras lo ciega la maldici�n que ha atra�do sobre �l. De
hecho, seg�n Lovecraft: Una biograf�a, por L. Sprague de Camp, Lovecraft estaba
horrorizado por los informes de violencia antisemita en Alemania (antes de la
Segunda Guerra Mundial, que no vivir�a para ver), sugiriendo que el escritor a
pesar de todo, se opon�a al exterminio de aquellos que consideraba �inferiores�.

El racismo de Lovecraft ha sido un foco continuado de inter�s acad�mico e


interpretativo. S. T. Joshi, uno de los primeros eruditos en Lovecraft, observa que
�no hay ninguna negaci�n del racismo en Lovecraft, ni puede ser interpretada
simplemente como �t�pico de su �poca�, ya que parece que Lovecraft expres� sus
opiniones m�s pronunciadamente (aunque generalmente no para su publicaci�n) que
muchos otros contempor�neos. Es tambi�n absurdo negar que el racismo entra en su
ficci�n�.26? Michel Houellebecq defiende que �el odio racial� proporcionaba la
fuerza y la inspiraci�n emocional para muchas de las mejores obras de Lovecraft.

El antagonismo racista de Lovecraft es un corolario de su noci�n nihilista del


determinismo biol�gico: En las monta�as de la locura, donde los exploradores
descubren pruebas de una raza totalmente extraterrestre (Antiguos) que cre� seres
humanos mediante bioingenier�a, pero fue destruida finalmente por sus brutales
esclavos, los Shoggoth. Incluso despu�s de que varios miembros de la expedici�n
mueran a manos de los Antiguos y los Shoggoth, se aprecia cierta simpat�a por parte
del narrador hacia estos seres:

��Pobre Lake, pobre Gedney... y pobres Primordiales! Cient�ficos hasta el final.


�Qu� hicieron ellos que no hubi�ramos hecho nosotros en su lugar? �Santo Dios, qu�
inteligencia y qu� tenacidad! �Qu� manera de enfrentarse con lo incre�ble, igual
que aquellos parientes y antepasados suyos que se hab�an enfrentado tambi�n con
cosas casi igualmente extra�as! Animales radiados, plantas, monstruos, semilla de
estrellas, no s� qu� hab�an sido, pero ahora eran hombres.�

Estas l�neas del pensamiento en la visi�n del mundo de Lovecraft - racismo y una
rom�ntica defensa reaccionaria del orden cultural frente a la degeneraci�n del
mundo moderno - han conducido a algunos estudiosos a establecer una afinidad
especial con el aristocr�ta, antimodernista y tradicionalista Julius Evola:

�Ciertamente, La b�squeda on�rica de la desconocida Kadath, con su grandiosa


representaci�n de su ciudad, Onyx, irradia el fresco y elegante esp�ritu de la
Tradici�n, que entra en contraposici�n a la que en muchas historias es el pozo de
la decadencia, Innsmouth, cuya endog�mica poblaci�n es compuesta en parte por los
v�stagos de la concepci�n contranatura de lujuriosos marineros con monstruos
marinos; la fuerza negativa de la Tradici�n. La eterna lucha entre la tit�nica
fuerza de la luz y las tel�ricas fuerzas del caos, es reflejada en su trabajo y en
su racismo.�

27?Por otra parte, algunos autores consideran que el racismo de Lovecraft era m�s
que nada de �ndole cultural e intelectual, pasivo e introvertido (como lo evidencia
el hecho de que el poeta Samuel Loveman, uno de sus mejores amigos, quien era jud�o
y homosexual, no se enterar�a del antisemitismo y homofobia de Lovecraft hasta
varios a�os despu�s de la muerte de este a trav�s de Sonia Greene), m�s que
brutalmente biol�gico, proactivo y extrovertido- como el de los nazis de esa �poca
quienes ya promov�an el odio y la agresi�n a otras razas en forma activa y
despiadada- siendo que Lovecraft expresa en algunas de sus historias cierta
admiraci�n a personas de distintos or�genes que han asimilado las costumbres,
buenos modales y artes anglosajonas y por el hecho de haberse casado con una jud�a
a quien �l mismo consideraba una mujer sumamente inteligente y "bien asimilada".

En sus �ltimos a�os la antipat�a de Lovecraft por ciertas razas y culturas


espec�ficas se sublim� en un desprecio a la ignorancia, soberbia y ego�smo de la
especie humana en general (incluyendo a los sajones) y la risible e ir�nica
insignificancia de la humanidad y sus vicios ante la magnificencia y misterio del
universo no conocido, evidente en el desarrollo y desenlace de la mayor�a de sus
�ltimas obras de horror c�smico.

Las mujeres
Las mujeres en la obra de Lovecraft escasean, y no son compasivas, comprensivas ni
amables. Los pocos personajes femeninos en sus historias, - como Asenath Waite (si
bien de hecho era un perverso hechicero que se hab�a apoderado del cuerpo de una
inocente chica) en La cosa en el umbral y Lavinia Whateley en El horror de Dunwich
- son, de forma invariable, sirvientas de las fuerzas del mal. El romance se
encuentra casi ausente de sus historias; cuando aparece el amor, es normalmente de
forma plat�nica (El �rbol, Cenizas). Sus personajes viven en un mundo donde la
sexualidad tiene connotaciones negativas - si es reproductiva, suele dar
nacimientos de seres sub-humanos El horror de Dunwich -. En este contexto, puede
ser de ayuda prestar atenci�n a la escala del horror de Lovecraft, que es
frecuentemente descrito por "horror c�smico". Operando a escalas c�smicas, tal y
como operan estas historias, asignan a la humanidad un rol insignificante, por lo
que no es a la sexualidad femenina a lo que estos relatos niegan su rol positivo y
vital, es a la sexualidad humana en general.

Adem�s, Lovecraft sostiene en una carta privada (enviada a una de sus amigas
escritoras y poetisas) que la discriminaci�n en contra de la mujer es una
superstici�n oriental, de la cual los arios deber�an liberarse. Dejando el racismo
aparte, la carta parece excluir una misoginia consciente, como de hecho, parece
estar descartada de su vida privada.

Riesgos de la ciencia
Al llegar el siglo XX, la dependencia y confianza del ser humano respecto la
ciencia fue aumentando significativamente, abriendo nuevos mundos y proporcionando
herramientas mediante las cuales se puede comprender mucho mejor el mundo en el que
se vive. Lovecraft aprovechaba huecos, lagunas en el conocimiento del universo y
las convert�a en tenebrosas ci�nagas del horror. En la obra El color que cay� del
cielo, se pone de manifiesto la incapacidad de la ciencia para comprender un
extra�o meteorito, lo que lleva a un paroxismo demencial.

En una carta dirigida a James F. Morton en 1923, Lovecraft define la Teor�a de la


Relatividad de Albert Einstein como un lanzamiento del mundo al caos y haciendo del
cosmos una broma. En otra carta, escrita en 1929 y dirigida a Harris Woodburn,
Lovecraft especula con la comodidad que proporciona la ciencia y el riesgo que
supondr�a que se colapsara. Es m�s, en una �poca donde el ser humano ve�a la
ciencia como algo tremendamente poderoso e ilimitado, Lovecraft se dio cuenta de su
potencial alternativo y sus tenebrosos resultados.

Estilo
El estilo de Lovecraft es muy personal e inconfundible, caracterizado por un tono
siempre serio y solemne. Comparado, por ejemplo, con otro maestro del g�nero de
terror, Montague R. James, carece de iron�a y crea atm�sferas desde el principio,
al contrario que M. R. James, quien las va levantando poco a poco. Sin embargo, y
por el contrario, es el rey del tono; usa muchos adjetivos y palabras polis�labas,
y un tempo narrativo lento y detallado. Tambi�n hace uso de un l�xico que va
predisponiendo poco a poco la sensibilidad del lector a la atm�sfera del relato
(con palabras como "at�vico", "numinoso", "inmemorial", "arcano"...).

Como suele narrar desde el punto de vista de un erudito, usa un ingl�s arcaico que
le sirve para establecer firmemente un ambiente acorde a su idiosincrasia, y lleg�
a inventarse una bibliograf�a ficticia de grimorios en lat�n, �rabe y hebreo (el
Necronomic�n de Abdul Alhazred, De Vermis Mysteriis, el Liber Ivonis aportaci�n de
su disc�pulo Robert Bloch, el Cultes de Goules del Conde D'Erlette etc.). Tambi�n
es com�n encontrar en �l el empleo de la primera persona, que funde lector y
protagonista, pero con la peculiaridad de que �ste �ltimo suele ser un individuo
distanciado de la sociedad, sin vida ordinaria ni necesidades sociales o placeres
confesos, herramienta que Lovecraft emplea para que el lector asimile su psicolog�a
atormentada y acrecente su miedo. Describe todo con prolijidad, pero nunca, salvo
al final de su carrera, al monstruo, al que deja obrando en un plano abstracto
mucho m�s ominoso. Gusta de esparcir sensaciones vagas e indefinibles que crean
efectos de inseguridad y trascendencia, desordenando la realidad espacio-temporal.
Su escritura tiende a una especie de religiosidad ritual de ecos paganos pero
arreligiosa, pues el autor era ateo: Lovecraft excluye conscientemente la
religi�n.18?
S.T. Joshi, su mayor y m�s devoto bi�grafo, describe as� el estilo de Lovecraft:

El realismo, por tanto, no es una meta sino una funci�n en Lovecraft. Facilita la
percepci�n de que �algo que no podr�a pasar de ninguna manera� est�, de hecho,
pasando. Lo mismo ocurre con su estilo. �ste es denso y rico en texturas que tiende
a ayudar en la creaci�n de esa �atm�sfera� que se esforzaba tanto por crear. Su
estilo, por supuesto, ha sido muy criticado, y no hay duda de que sus obras
tempranas est�n �sobreescritas� de una forma que �l m�s adelante despreci�. Pero la
prosa del Lovecraft tard�o es precisa, musical, y tan evocativa como cualquier obra
escrita por Dunsany o Machen, sus ejemplos a seguir en el campo estil�stico. Por
supuesto, uno tiene total libertad, como Edmund Wilson o Jacques Barzun, de que no
le guste. Pero condenar un estilo asi�nico simplemente por ser asi�nico (y eso es,
francamente, todo lo que puedo deducir de la mayor�a de estas cr�ticas) no me
parece una metodolog�a particularmente s�lida.

S.T. Joshi28?
Obra, filmograf�a y adaptaciones
Art�culo principal: Anexo:Bibliograf�a de H. P. Lovecraft
Art�culo principal: Anexo:Adaptaciones de la obra de H. P. Lovecraft
Influencia
A partir de los a�os 60, la obra de Lovecraft, aparte de gozar de adaptaciones m�s
o menos fidedignas al c�mic, inspirar�a obras originales. Es el caso de Lone Sloane
(1966) de la que su autor, Philippe Druillet, dir�a

Es muy lovecraftiano, excepto en que los protagonistas humanos de Lovecraft son


siempre vencidos mientras que Lone Sloane sale siempre bien librado. Aparentemente
es pasivo, pero es �l quien en realidad conduce el juego.29?

Otras muchas obras, como Tales Of Peter Hypnos (1975-76) de Josep Mar�a Be�,
tambi�n se muestran deudoras de la obra del escritor de Providence.30?

Adem�s de ser inspiraci�n de trabajos literarios, el mundo de la m�sica ha sido


tambi�n muy influido por Lovecraft. Grupos de metal extremo (g�neros como el black
metal, death metal, etc�tera) las letras de algunas de sus canciones abarcan
pasajes de algunas obras del autor, as� como abordan de igual manera la mitolog�a
lovecraftiana. Algunos grupos son: Morbid Angel,31? Arzachel, Shub Niggurath,
Mercyful Fate,31? Metallica,31? Draconian, Cradle of Filth, Internal Suffering,
Tiamat e Iron Maiden.31? El m�sico argentino Claudio Gabis compuso lo que en su
discograf�a se conoce como Trilog�a Fant�stica, las canciones "M�s all� del valle
del tiempo", "Fiebre de la ruta" y "El viaje de Lord Dunsany", basadas en la
literatura de Lovecraft.32?33?34?

Lovecraft es considerado como uno de los autores de literatura fant�stica m�s


influyentes del siglo XX y un maestro del g�nero de terror literario.1?

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