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Evangelios Sinópticos y Hechos I

Este documento presenta una introducción al Nuevo Testamento, describiendo el contexto cultural e histórico en el que se originó. Explica que los 27 libros del Nuevo Testamento tienen como eje central a Jesús de Nazaret y narran su vida, muerte y resurrección, así como la predicación apostólica. Además, brinda detalles sobre las características y autores de los libros del Nuevo Testamento, y cómo estos reflejan el mensaje de Jesús en medio de las culturas grecorromana y judía de la época.
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Evangelios Sinópticos y Hechos I

Este documento presenta una introducción al Nuevo Testamento, describiendo el contexto cultural e histórico en el que se originó. Explica que los 27 libros del Nuevo Testamento tienen como eje central a Jesús de Nazaret y narran su vida, muerte y resurrección, así como la predicación apostólica. Además, brinda detalles sobre las características y autores de los libros del Nuevo Testamento, y cómo estos reflejan el mensaje de Jesús en medio de las culturas grecorromana y judía de la época.
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UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CUENCA


UNIDAD ACADÉMICA DE EDUCACIÓN (ARTES Y HUMANIDADES)
STUDIUM THEOLOGICUM FRANCISCANUM “CARDENAL ECHEVERRÍA”

APROXIMACIÓN A LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS Y HECHOS DE LOS


APÓSTOLES

FR. JESÚS BARAHONA VEGA, OFM

QUITO 2016
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PREFACIO

El presente estudio pretende dar un aporte bíblico a los vastos estudios sobre la persona
de Jesús de Nazaret y su mensaje, a través de la lectura científica y teológica sobre los
Evangelios sinópticos y el libro de los Hechos de los Apóstoles. En efecto, se ha realizado
un estudio teológico y particular a cada uno de los evangelios denominados sinópticos,
tratando de descubrir sus propios rasgos literarios y sus líneas teológicas particulares, como
también sus fuentes comunes y propias. De igual manera, se ha hecho con el libro de los
Hechos de los Apóstoles que, según las investigaciones bíblicas modernas, es considerado
un segundo volumen de la obra lucana.

Este manual ofrece siete capítulos que giran en torno al estudio de los evangelios
sinópticos y el libro de los Hechos. Inicio presentando una introducción al Nuevo
Testamento para poder acercarse y entender el vasto ambiente de las diversas culturas que
influyeron en el mensaje neotestamentario. Así pues, mencionamos la amplia cultura
helénica que marcaba el desarrollo de los pueblos de Medio Oriente en aquel entonces.
También anotamos algunos elementos del Imperio Romano que regía y dominaba dichas
regiones. Además, mostramos la profunda fe y cultura judía, contenida en el mensaje de los
libros inspirados del Nuevo Testamento. En este sentido, el libro pretende ofrecer una
aproximación al mensaje de salvación de Jesús de Nazaret, quien a través de la historia
siempre ha despertado interés a millones de creyentes y no creyentes, por su estilo de vida,
sus gestos de misericordia para con la gente de su época y su ofrecimiento del reino de Dios
que trasciende hasta nosotros y a la gente de todas las épocas.

La manera de abordar los temas de este escrito es, sencillamente, exponiendo de forma
sintética, el pensamiento de algunos exégetas clásicos, como; Bultmann, Fitzmyer, Brown,
entre otros; como también, citando la investigación de algunos biblistas modernos, entre
ellos están: Guijarro, S., Crossan, J. D., Meier, J., Piñero, A. y otros más. Es decir, la obra
ofrece una visión modesta sobre los evangelios, pero sobre todo enfrentándonos al texto
inspirado, realizando una lectura científica y teológica. Así pues, hemos procurado descifrar
3

el mensaje evangélico para nuestro mundo moderno que cada vez es más complejo y
complicado.

En efecto, en esta investigación, considero haber empleado el método deductivo,


partiendo de lo más amplio, o sea, del contexto del Medio Oriente en los primeros siglos de
la Era cristiana para desembocar en el mensaje concreto de Jesús de Nazaret que ofrecen
los evangelios. Obviamente, cada evangelio sinóptico ofrece una versión propia sobre la
persona de Jesús, el Hijo de Dios. Por eso, la obra resalta las características literarias y
teológicas de cada libro en cuestión, dando una imagen particular de Jesús.

En esta perspectiva, el evangelio según Mateo presenta a un Jesús con rasgos serenos y
fuertes, es decir, un Jesús más preocupado por la comunidad que debe continuar predicando
y construyendo el reino de Dios; por eso, resalta la figura de Pedro, cabeza de la Iglesia. En
tanto, el Jesús del evangelio de Marcos es un Maestro fuerte, valiente y duro con sus
discípulos y con la gente, quienes deben salir de su necedad y dureza de corazón para entrar
en la fe y aceptar al Mesías. Mientras que, el Jesús lucano es una persona con más detalles
de ternura, de bondad y de misericordia, sobre todo para los más débiles y los más
olvidados, o sea, es la misericordia divina que sale al encuentro de la miseria humana para
ofrecer la salvación universal.

En este mismo sentido, el libro de los Hechos de los Apóstoles difunde la salvación de
toda la creación por medio de la predicación Apostólica que anuncia el Evangelio a todos
los pueblos, comenzado por Jerusalén hasta llegar a los confines del mundo (cf. Hch 1,8).
Ahora, la salvación no tiene límites porque Dios ha cumplido su promesa, hecha a su
pueblo desde antiguo. Por tal motivo, el Espíritu Santo impulsa la predicación de los
apóstoles y toda obra de Dios. Así, se van formando las comunidades cristianas en los
lugares donde se anuncia el Evangelio.

En tal virtud, en palabras del prestigioso biblista Cardenal Martini, mencionamos: “el
mensaje bíblico es, como Cristo mismo, carne y palabra divina, historia y trascendencia,
humanidad y divinidad”. Por eso, cada aporte académico o reflexión teológica sobre la
Palabra de Dios tiene un gran valor, sobre todo, pretende despertar el interés por interpretar
el mensaje divino; en este caso, el deseo es descubrir la inagotable riqueza y frescura de la
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Palabra de Cristo inscrita en los evangelios. Es decir, el fin es adquirir mediante la lectura
de los evangelios “la ciencia suprema de Cristo” (Flp 3,8).

Por otra parte, este escrito es el resultado de varios años de estudio y enseñanza de la
cátedra de Evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles, en la Facultad de Teología a
los religiosos y seminaristas que se forman con miras a recibir el Sacramento del
Sacerdocio, como también a los estudiantes laicos que se preparan para comprometerse con
el Evangelio y ser parte de la misión de evangelizar de la Iglesia y sobre todo, ser parte del
movimiento del Espíritu que impulsa el camino de salvación ofrecido por Jesús de Nazaret.
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1. INTRODUCCIÓN AL NUEVO TESTAMENTO

El Nuevo Testamento constituye los veinte y siete libros inspirados que colocan al
centro o tienen como eje a la figura de Jesús de Nazaret, el mismo que es proclamado como
el Hijo de Dios, el Mesías nombrado en las promesas del antiguo pueblo de Dios. De ahí,
que Jesús se constituye en el principal vínculo entre la antigua y la nueva alianza.
Principalmente, Jesús es el comienzo del Nuevo Testamento (Lc 16,16). Por eso, todos los
escritos neo-testamentarios relatan la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús; luego, la
predicación apostólica y la vida de la iglesia cristiana primitiva y culminan con la espera de
la segunda venida de Jesús glorioso.

El núcleo de la vida de Jesús es que fue un galileo del siglo I de nuestra era, que se
constituyó maestro de un grupo de discípulos que él mismo les llamó a que le sigan. Su
fuerza estaba en su relación cercana e íntima con Dios, en la novedad de su mensaje que era
el Reino de Dios que está cerca en medio del pueblo y de la gente. Mucha gente lo sigue
por su corazón inmensamente misericordioso, su compasión con los débiles, pobres, su
poder sanador y exorcista. Fue a Jerusalén y allí fue condenado a muerte por las autoridades
judías y romanas porque perturbó el funcionamiento del Templo y criticó la ley de Moisés.
Las autoridades lo mataron considerándolo peligroso para su sistema religioso y político.
Pero, mientras las autoridades judías y romanas movían la condena de Jesús, según la
maldad de Satanás, Jesús afirma que con su pasión, muerte y resurrección está cumpliendo
la voluntad divina que consiste en la salvación del mundo y del hombre. Es decir, la
humanidad queda reconciliada por el sacrificio de la muerte de Jesús, pero su vida no
termina con la muerte, sino que resucita. Así, el amor humano y divino queda sintetizado en
el sacrificio de Jesús por los pecadores. El amor implica sacrificio. El amor y el sacrificio
se encuentran juntos en el corazón de Jesús que muere en la cruz del Gólgota.
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El Nuevo Testamento es un conjunto de veinte y siete obras, compuestas hace casi dos
mil años, y redactadas desde una mentalidad y cultura distante y distinta de la nuestra
actual. La cultura internacional, en aquella época, era una mezcla de la cultura griega y
romana; mientras que la mentalidad era judía con la fe puesta en un solo Dios verdadero, es
decir, una fe monoteísta. En efecto, los libros pretenden mostrar el ambiente de su época,
pero sobre todo quieren interpretar la vida y misión de Jesús y el desarrollo de la historia de
sus seguidores, denominados cristianos. Sin embargo, podemos afirmar con toda seguridad
que dichas obras son un producto humano-divino e hijas de su tiempo, solamente que
reflejan la trascendencia y la fuerza del mensaje de Jesús de Nazaret, en medio de un
ámbito predominantemente pagano (greco-latino) y otro sector creyente (judío). Aquí, en
este marco se origina y se desarrolla el cristianismo.

Los libros del Nuevo Testamento narran la historia de la época, pero sobre todo son
propaganda de la fe en Jesús de Nazaret. Mientras que para otros que no comparten esta fe,
aquellos son libros que contienen una mezcla de historia, leyendas y mitos de contenido
religioso. Para nosotros los cristianos, los 27 libros del Nuevo Testamento son “sagrados e
inspirados”, son considerados “Palabra de Dios”, los mismos que fueron escritos desde
mitad del siglo I de nuestra era hasta los primeros años del siglo II d. C. Dentro de ellos se
encuentra la verdad y quien cree en ella, consigue la salvación.

Por otra parte, dichos libros tienen cuatro características en común:

1. Sus autores fueron todos judíos del siglo I de nuestra era, excepto Lucas (autor del
tercer evangelio y de los Hechos de los apóstoles) que probablemente era un
prosélito, un convertido al cristianismo y conocía muy bien el judaísmo.
2. Su ámbito sociológico e histórico es el Mediterráneo oriental. Un ambiente de
realce en lo religioso que generó muchas novedades.
3. Todos los libros fueron escritos en griego, con ciertos arameísmos. Es decir, el
Nuevo Testamento es producto judío y griego al mismo tiempo.
4. Todos los autores intentan explicar el mundo y el ser humano en su relación con
Dios a través de la fe en una misma persona: Jesús de Nazaret, el Mesías verdadero,
el Hijo de Dios.
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1.1 ¿Cómo se escribió el Nuevo Testamento?

Inicialmente, los cristianos eran un grupo pequeño que aún conservaba y practicaba las
enseñanzas del judaísmo. Es decir, ellos tenían en sus manos el Antiguo Testamento como
orientación de su fe, o sea, esa era su Biblia. El cristianismo era una derivación del
judaísmo, como una secta. Por eso, los primeros seguidores de Jesús fueron llamados
“nazarenos” (Hch 24,5). Después los discípulos de Jesús fueron llamados “cristianos” en
Antioquía de Siria (Hch 11,26). Así, poco a poco los cristianos fueron escribiendo los libros
de la era cristiana, a favor de una identidad propia, sobre todo con las cartas paulinas.
Entonces, los cristianos se consideraban a sí mismos, el verdadero Israel y fueron
adquiriendo convicciones religiosas propias en torno a la vida y misión de Jesús.

Las primeras obras escritas fueron las cartas paulinas: primera y segunda a los
Tesalonicenses y otras, en torno a las necesidades de las comunidades y la constitución de
las primeras iglesias. Entonces, el que aparece primero como autor es Pablo de Tarso,
según nos afirma Crossan (2002): “A diferencia de los años 50, en las que están datadas las
cartas de Pablo, no hay documentos datados de los años 30 y 40” (pág. XVI). Al mismo
tiempo, Pablo fundó muchas comunidades cristianas, ya que era un misionero itinerante.

Luego, vienen otras epístolas que llevan el nombre de Pedro, Santiago, Judas, etc. Lo
más probable es que escribieron los seguidores de dichos apóstoles. Pues, ellos ayudaban a
transmitir la tradición cristiana. En aquel tiempo existía la “pseudonimia” (nombre falso), la
misma que consiste en que los discípulos atribuían a sus escritos, el nombre del maestro,
con la finalidad de dar mayor credibilidad a la obra escrita. Dado que este fenómeno era
muy común en la antigüedad, sobre todo en la cultura helénica.

Posteriormente, se escribieron los evangelios, ya que las distintas cartas dirigidas a las
comunidades solo hablaban de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Mientras que los
evangelios añaden los dichos, enseñanzas y milagros del maestro. Es decir, los evangelios
vienen a ser una biografía de Jesús, según el pensamiento de aquella época, ya que se
añaden los dichos y la vida del maestro, al relato de la pasión. En esto está de acuerdo
Meier (2004):
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Marcos, utilizando varios conjuntos de tradiciones orales y posiblemente escritas,


compuso su evangelio alrededor del año 70. Mateo y Lucas, trabajando
independientemente el uno del otro, compusieron unos Evangelios más extensos en el
período 70-100 (lo más probable entre los años 80 y 90) mediante una adaptación y
combinación de Marcos, de un repertorio de dichos de Jesús que los especialistas
llaman arbitrariamente Q (pág. 67).

Finalmente, aparecieron algunos escritos que hablan del final de los tiempos, en este
caso el libro del Apocalipsis (similar a la literatura de Qumrán). En este grupo se
encuentran los escritos joánicos, es decir, el evangelio y las cartas de Juan, los mismos que
se escribieron alrededor del año 100 d. C. Así pues, el Apocalipsis es el último libro que
cierra la revelación cristiana con un leguaje simbólico y habla del final de los tiempos.

1.2 ¿Cómo se formó el canon de los libros del Nuevo Testamento?

Los libros del Nuevo Testamento fueron escritos desde mitad del siglo I hasta los
primeros años del siglo II de la nuestra era. Pero como en aquella época circulaban muchos
escritos sobre la vida de Jesús, los denominados libros apócrifos. Además, la grande
influencia del judaísmo, pues el cristianismo era una derivación de la religión judía. Por
tanto, había mucha confusión en la identificación de los libros sagrados. Así pues, a partir
del siglo II d. C. se comienza aclarando el canon de los libros del Nuevo Testamento. En
efecto, a la tradición cristiana le interesa determinar el canon de los libros, incluso para
diferenciar del canon judío de los libros del Antiguo Testamento.

El término “canon” fue usado para designar el bloque de escritos cristianos sagrados.
Probablemente, lo usó inicialmente, Orígenes, en su Comentario al Evangelio de Mateo,
compuesto hacia el año 244. El vocablo “kanon” es un derivado de una palabra semítica
“kanna”, que sería “caña”, la misma que en ocasiones servía de medida al carpintero o de
guía al escribano. Entonces, tomó el significado de “norma, regla”, tanto en sentido ético
como estético. De ahí que se habla de “canon de la verdad” o de “canon de la fe” para
designar una confesión de fe cristiana o un conjunto de doctrinas, aceptadas por la Iglesia.
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También, el canon adquirió significado de “lista o catálogo”. Por eso, se habla de la lista de
los libros sagrados o canónicos y libros deutero canónicos.

Por otra parte, las bases muy importantes del cristianismo de la época que servían como
autoridad para tener los libros sagrados, eran las siguientes:

 Las Escrituras judías (el Antiguo Testamento), las cuales eran aceptadas por los
cristianos como inspiradas, sin ninguna objeción (cfr. 2Pe 3,16; 2Tim 3,16).
 La tradición sobre las palabras del Señor. Pues, los discípulos de los apóstoles las
usaban en su predicación oral y las citaban con la misma importancia que tenían las
tradiciones de la Ley y los Profetas.
 Los apóstoles y generaciones seguidas por discípulos que interpretaban la vida y el
mensaje del maestro, lo cual tenía valor de norma.
 El Espíritu de Jesús. Los cristianos estaban convencidos que la fuerza e inspiración
del Espíritu de Jesús habitaba en ellos, así interpretaban las palabras del Señor,
exhortaban a los fieles a la perseverancia en la espera de los últimos tiempos.
El proceso del canon de los libros del Nuevo Testamento inicia en el siglo II de nuestra
era, que según algunos autores como Kümmel: la formación del canon fue el resultado
necesario de una evolución interna de la Iglesia. Es decir, después de la predicación oral
que dejó de existir, los cristianos recogieron la predicación apostólica en los evangelios y
escritos apostólicos que ya circulaban espontáneamente, y con ello, espontáneamente les
concedieron el valor de norma suprema a dichos escritos. Es decir, según esta teoría, el
canon tuvo como criterio máximo la tradición apostólica sea en el ámbito de la predicación
como en los escritos.

Por otro lado, Piñero (2006), sostiene que la formación del canon neo-testamentario
fue un acto positivo y voluntario, no un proceso espontáneo (págs. 51-52). Es decir, el
canon cristiano se originó gracias al hereje Marción, quien eliminó la unidad entre el Dios
creador y el Dios redentor, como también separó la esencia humana y divina de Jesús, lo
que se denomina “Docetismo” y lo muestra en su obra “Antítesis”. Además, Marción solo
aceptó el Evangelio de Lucas como sagrado y 10 epístolas de Pablo, ya que para Marción,
sólo Pablo entre todos los apóstoles, interpretó bien el mensaje de Jesús. Pues, el único
apóstol que había dejado una notable herencia literaria era Pablo. Frente a esto, la Iglesia
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luchó y determinó el canon de los libros inspirados del Nuevo Testamento, y Marción fue
excomulgado de la Iglesia, pues éste representaba un peligro para la doctrina cristiana.

Posteriormente, el canon se trató en el concilio de Nicea (325 d. C.). Más adelante el


canon definitivo se dio en el concilio de Trento (siglo XVI). Los criterios que sirvieron para
seleccionar el canon son tres:

 El primero, la conformidad del contenido de un escrito sagrado con la regla de fe o


canon de la fe. Por ejemplo, los escritos no debían de contradecir algunos criterios
teológicos de la fe cristina: el monoteísmo, Dios creador del mundo, fe en Jesús
divino y redentor de la humanidad por su encarnación, fe en sus milagros,
inhabitación del Espíritu en el hombre, creencia en la existencia del pecado y su
inductor, Satanás, y creencia en el juicio final.
 La apostolicidad, es decir, los escritos deben provenir directa o indirectamente de
los apóstoles.
 Aceptación común y uso continuo de los escritos en la Iglesia, sobre todo en las
asambleas litúrgicas.

1.3 Contexto de los libros del Nuevo Testamento

En el siglo I de nuestra era, el pueblo de Israel vivía una división grande en lo que
respecta a sus raíces religiosas. De hecho, los esenios se derivan de la religión tradicional,
salen de Jerusalén para ubicarse en el desierto de Qumrán y allí, esperar al Mesías.
También, la figura de Jesús no es una excepción, sino que también trae novedad para su
época. Jesús es un galileo piadoso, respetuoso de la ley de Moisés, legado del Antiguo
Testamento, pero critica la religión tradicional. Por eso, en los evangelios vemos a Jesús
levantando su voz con un tono fuerte contra los fariseos y saduceos (Mt 16,1-12).

Jesús nace en medio de un pueblo elegido por Dios, pero en aquella época se encuentra
dominado por el Imperio Romano, aunque todavía se conserva y se propaga la cultura
helénica. Aproximadamente, en el año 63 a. C., Palestina cayó en manos de los romanos
por la intervención de Pompeyo y terminó a inicios del siglo IV con el emperador
Constantino, quien declaró al cristianismo, religión oficial del Estado. Asimismo, algo nos
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resuena el nombre de Herodes, el Grande, un rey tirano que aparece ordenando decapitar a
Juan el Bautista. Posteriormente, aparece el rey Herodes Antipas, hijo de Herodes el
Grande y gobernador de Galilea, quien aparece cerca de Pilato, en el juicio a Jesús, antes
del duro camino de la pasión.

Por lo tanto, el contexto en el que se mueve el Nuevo Testamento está enmarcado por
dos ámbitos fundamentales: por un lado, la religión monoteísta del Judaísmo y por otro, el
marco del Helenismo.

1.3.1 El Judaísmo

Primero, Palestina se encontraba dividida en algunas provincias: Galilea, Judea,


Samaria e Idumea al sur y algunos territorios más allá del Jordán. Todo estaba gobernado
por Roma, pero todavía perduraba la cultura griega, como la lengua, las vestimentas, las
estrategias de guerra. En la época de Jesús, Herodes Antipas era el gobernador de la
provincia de Galilea. Mientras, Poncio Pilato era el prefecto de la palestina, o sea, una
autoridad romana conocida por su severidad, su violencia y tiranía (Cabezón, 2004, pág.
35), en cambio, otros reconocen a Pilato por su administración justa. En efecto, Algunos
comentaristas aluden la honestidad de Pilato e incluso la santidad de esta autoridad romana,
ya que aparece en el Evangelio de Lucas, reconociendo tres veces la inocencia de Jesús,
durante el juicio (Lc 23).

Galilea era una provincia verde del territorio, era fundamentalmente agrícola, pero
también era considerada una provincia marginal, ya que estaba alejada de la capital
Jerusalén y rodeada de paganos. Pero en lugar de que los galileos se mezclaran con los
paganos, ellos aumentaban su sentido nacionalista y religioso. De ahí, se originó y se
desarrolló el grupo judío ortodoxo de los Hasidim (Sivan & Newman, 1980, págs. 65-66),
que eran los denominados puros o píos. Además, la revolución más importante en tiempos
de Jesús fue la de Judas el Galileo, como los galileos estaban lejos del Templo, donde se
ofrecían los sacrificios a Dios. Por lo tanto, su espiritualidad estaba centrada en la sinagoga,
donde se realizaba el estudio de la ley y la oración. En el tema del cumplimiento de la ley,
los galileos eran considerados laxos y relajados en sus interpretaciones (Piñero, 2006, pág.
93). Por eso, la pureza ritual, estaba ubicada con mayor rigurosidad y era practicada en
Jerusalén, provincia de la Judea. Pero otras prácticas judías se realizaba simultáneamente
12

sea en Judea como en Galilea, como la circuncisión, la observancia del sábado, el sustento
económico y las peregrinaciones al Templo. En este lugar geográfico vivió Jesús, de ahí,
los evangelios acentúan su origen rural y su sabiduría que proviene del campo. Por eso, su
predicación y sus parábolas están llenas de comparaciones con lugares y signos del campo.

Por otra parte, La religión monoteísta del Judaísmo tiene sus elementos muy subrayados
en la mente y en la praxis de la gente de la época de Jesús. Prueba de esto es la existencia
de algunos grupos que subrayan la dimensión de ser un pueblo elegido por Dios y la ley
dada a Moisés para practicarla y alcanzar la salvación. En aquella época, ser judío
significaba estar muy protegido por la ley romana para practicar la religión (Piñero, 2006,
pág. 95). Por otro lado, los judíos eran muy proselitistas, pues, recordemos el texto de Mt
23,15: “Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas que recorréis el mar y la tierra para
ganar a un prosélito…”. Es decir, los paganos conquistados eran denominados “temerosos
de Dios”, quienes eran preparados y asiduos lectores de las Escrituras. Estos mismos serán
buscados por los cristianos para predicar a Jesús, el Mesías.

El marco social en el que se movía la gente era el campo, pues, la gente labraba la tierra
y otra parte, ejercía el pastoreo de los rebaños. Mientras la actividad comercial e industrial
vinculada al mar Mediterráneo era mínima. La pobreza se palpaba en la inmensa mayoría y
solo unos pocos terratenientes eran ricos. Cabe mencionar que la situación agrícola de la
Galilea era mejor que en cualquier otra parte del territorio. También, en el mundo social se
destacan algunos grupos importantes, como los saduceos, fariseos, esenios, celotas entre
otros.

 Los Saduceos formaban la clase dirigente. Ellos eran de rango sacerdotal,


conformaban el gobierno del Templo y de la capital. Podemos decir que eran muy
fundamentalistas porque solo aceptaban al Pentateuco como el bloque inspirado y
no aceptaban la ley oral. No creían en la resurrección de los muertos, ni en la
existencia de ángeles y practicaban mucho el culto en el Templo y la pureza ritual.
 Los Fariseos (los separados) conformaban una escuela filosófica orientada a la
restauración y renovación de Israel. Probablemente, este grupo era el más
influyente en las masas, al tiempo de Jesús. Los fariseos creían en la ley oral
revelada por Dios a Moisés, la misma que servía para completar la ley escrita, y
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también creían en la resurrección de los muertos. Además este grupo se preocupaba


junto con los escribas de interpretar las Escrituras.
 Los Esenios son una especie de monjes austeros que despreciando la religión
tradicional corrupta de la capital huyen al desierto para purificar la religión y
esperar al Mesías, quien llegará al final de los tiempos. Ellos también quieren
renovar y restaurar a Israel. Aunque se permitía el matrimonio, algunos de ellos son
célibes. Su actividad principal es la agricultura y son copistas de los libros sagrados.
Ellos se ubicaron en Qumrán, frente al mar Muerto, donde existen muchas grutas,
allí se ubican para llevar una vida austera y copiar los textos de las Escrituras
sagradas. Su objetivo es esperar al Mesías, reconociendo que son los elegidos para
ser salvos y luchar contra los enemigos de la luz que orientan la religión tradicional
de Jerusalén.
 Los Celotas son nacionalistas y su objetivo principal es la liberación de Israel y la
independencia de Roma. Estos consideran paganos a los romanos. Por lo tanto, hay
que expulsarlos, pues, ellos manchan la raza y no permiten el cumplimiento de la
ley. Muchos de ellos eran sicarios (portadores de “sicas” o dagas).
El Judaísmo de la época de Jesús, probablemente, más que poseer ortodoxia alguna,
tiene ortopraxia (mantenimiento de ciertas formas de vida) ligada a una veneración por las
Escrituras sagradas y a sentirse elegido como pueblo de Dios. Pues, la base fundamental es
la creencia en un Dios único y personal. Este Dios es creador del todo cuanto existe y Señor
de Israel.

En el marco del judaísmo es importante señalar el legado de la figura de Filón de


Alejandría, quien nació en la capital del Egipto helenístico, un poco antes de Jesús, hacia el
año 15 a. C., en el ámbito de una familia judía rica y muy helenizada. Su lengua materna
fue el griego y fue educado al cuidado de los mejores maestros. Aparte de conocer la
historia y la filosofía griegas conoció la liturgia, los métodos de exégesis y la apologética
de los judíos helenísticos. Filón de Alejandría murió, aproximadamente, en los años 60-65
d. C.

Este personaje dedicó su vida a comentar y explicar los libros del Pentateuco para el
pueblo judío y los paganos de su entorno. Filón fue un ejemplo a seguir en el momento de
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encontrar en el Antiguo Testamento, y por medio de la alegoría, figuras y tipos del Mesías
que había aparecido en Jesús. Por eso, los cristianos al igual que este estudioso, encuentran
en el Antiguo Testamento, personajes paralelos a Jesús o estereotipos como: Elías, Moisés,
entre otros, según afirma Piñero (2006):

Para Filón de Alejandría, la Biblia tiene dos sentidos. Uno patente y visible: el
sentido literal obvio de cada texto; otro no patente e invisible, el sentido espiritual o
profundo que se debe descubrir en cada caso…Filón defiende que el que estudia la
ley con devoción será iluminado por el Espíritu y alcanzará tarde o temprano una
intelección suficiente de ella (pág. 112).

Para Filón y para el Judaísmo helénico, la creación del mundo no se produjo


directamente por Dios, sino a través de una entidad divina que protegía su trascendencia. La
creación fue obra del Logos, razón o sabiduría divina que actuó de intermediaria que
guardó las distancias entre el absoluto y la finitud humana. El Logos es un segundo dios
que se proyecta hacia fuera y crea el universo. Así, los Evangelios hablan de la sabiduría
divina que se encarna en la persona de Jesús (Mt 11,19; Lc 11,49; Jn 4,10; 7,37-39).

Finalmente, para Filón, la ley de Moisés es la ley moral universal que concuerda
con la ley natural. Lo importante de la Ley es el Decálogo, que es válido para todos los
seres humanos sin excepción. Por eso, el hombre virtuoso e iluminado por la divinidad,
alcanza con facilidad la comprensión del bien y del mal. Además Filón, influenciado por la
filosofía platónica difunde en los judíos de su época el dualismo entre bien y mal, alma y
cuerpo, e impulsa al desprendimiento de lo material para alcanzar espiritual y divino. Todo
esto influye en Pablo de tarso cuando hable de la Ley de Moisés.

1.3.2 El Helenismo

Los autores del Nuevo Testamento, sin lugar a duda, conocían bien la atmósfera
religiosa pagana como es el mundo helénico que hacía ya cuatro siglos invadió el mundo
religioso de Israel. Por eso, para entender el Nuevo Testamento, no podemos considerar
solamente el mundo judío, sino también el influyo o la mezcla de judaísmo y ciertos
aspectos de la religiosidad pagana circundante.
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Los helénicos de la época de los inicios de la era cristiana que cultivaban la filosofía,
probablemente aceptaban el monoteísmo práctico de Israel. Pero la práctica de la filosofía
fue en verdad la religión de muchas personas educadas desde la época helenística, ya que la
filosofía era un modo de vida que ayudaba a vivir plenamente. De esta manera, el Nuevo
Testamento será heredero de algunas ideas y prácticas de la cultura helénica. A
continuación, anotamos algunos elementos del helenismo:

 Los “hombres divinos” son figuras extraordinarias en la antigüedad que se


destacaban en algunas áreas, por ejemplo, los taumaturgos (herederos de milagros),
ascetas, ciertos filósofos y consejeros de almas e incluso magos ambulantes
entraban dentro de esta categoría (Piñero, 2006, pág. 118). Ellos eran considerados
como alguien que posee una potencia divina. Así pues, tenemos a Apolonio de
Tiana que vivió en el siglo I de nuestra era y fue idealizado después de su muerte,
fue famoso por sus milagros y sus curaciones, como también por su predicación
moral. El tipo del “hombre divino”, que mantenía una relación especial con la
divinidad y de la que decía recibir sus poderes y conocimientos había sido
perfectamente acogido por las masas del Imperio. Esto contribuía a facilitar la
predicación sobre Jesús. A la vez, los rasgos sobrehumanos de la figura del
“hombre divino” para que los evangelistas hablen la dimensión divina de Jesús.
 El culto al emperador que se inició a partir de la muerte violenta a Julio César, lo
que contribuyó a idealizar la figura del emperador, luego promovió el sucesor
Augusto. Esta idea también llevó a reconocer al emperador como “hijo de un
dios”. Para muchos, sobre todo de Oriente, Julio César e incluso Augusto y sus
sucesores fueron considerados seres inmediatos al ámbito de la divinidad.
Además, Grecia e incluso Asia menor tenía esta tendencia a divinizar a seres
humanos (algunos héroes) y considerarlos salvadores, pues, ellos eran dotados de
poderes especiales. De ahí, la adoración al emperador con el uso del término
griego proskunéo (me pongo de rodillas) es usado por los evangelistas Mateo y
Marcos (Mt 4,9; Mc 13,14) en referencia a la adoración a Satanás. En cambio,
Jesús será adorado por ser el Mesías e Hijo de Dios.
16

 Los misterios del helenismo eran, tanto el ser humano como el mundo,
dependientes de Dios, la aspiración religiosa hacia la salvación personal más allá
de la religión tradicional del estado, la felicidad ultraterrena. En este sentido, Pablo
hablará del cristiano como un hombre nuevo en Cristo surgido de la muerte (Rm 6,
3-4). Pues, para el Nuevo Testamento, Jesús es el único y definitivo salvador que
trae vida eterna.
Piñero (2006), dice al respecto:

El lugar de la felicidad ultraterrena comenzó a concebirse como situado en las


alturas, en el cielo, más allá del mundo lunar, o en lugares alejados y
misteriosos como las islas de los bienaventurados, o campos elíseos y las áreas
de castigo le imaginaron localizadas en el lóbrego fondo de la tierra, en el
Hades, también llamado Averno, Tártara o ínfera (zona inferior o infiernos)
(pág. 122).
 La gnosis que significa “conocimiento”, ya en el lenguaje religioso, la gnosis hace
referencia al conocimiento de los misterios divinos con los cuales se consigue la
salvación. Pues, la gnosis es una experiencia religiosa basada en la sabiduría
divina, aunque no es necesariamente una religión, pero el objetivo de conocimiento
es el Absoluto, Dios y sus dimensiones. El deseo es conocer la verdad para unirse a
la divinidad. Por eso, puede ser ya sea un sistema filosófico como religioso, de
hecho la gnosis busca la unidad entre Dios y el ser humano.

1.4 Historia y Geografía de Palestina al tiempo de Jesús

Para adentrarnos en este tema, es conveniente explicar el nombre del territorio,


donde se ubicó el pueblo de Dios. Según las Escrituras, la tierra prometida por Dios a
Abrahán se llama Canaán, pero el nombre será de acuerdo a Jacob, a quien Dios le
cambiará el nombre y le llamará “Israel”, quien engendrará doce hijos, los mismos que a su
vez, conformarán el pueblo de Dios, llamado Israel; por eso, así, se llamó el pueblo de Dios
desde antiguo, como también en la modernidad desde la fundación del Estado, en 1947.
Pero también, muchos siglos el territorio del pueblo de Dios ha sido denominado
“Palestina”, que probablemente, viene del término “Filistea”, la tierra de los filisteos, los
cuales se ubicaron cerca del mar y en la Biblia, aparecen en la historia de Sansón, de David
17

(s. XIII-XII a. C.). Actualmente, los palestinos son de raza árabe que ocuparon el territorio
varios siglos.

1.4.1 Historia

A mediados de S. I a. C. Israel cayó bajo el dominio de los romanos, con el


emperador Pompeyo (63 a. C.). Posteriormente, Herodes el Grande, en los años 37-4 a. C.
gobernó la Palestina hasta su muerte, las provincias de Judea, Galilea, Samaria e Idumea.
Pues, Herodes se le considera de origen idumeo: “Herodes era hijo del idumeo Antípatro y
de Cipro, hija de un príncipe árabe; por consiguiente no era de origen judío. Según Piñero
(2006), “A la muerte del rey tirano, Herodes el Grande, su reino se desintegró por deseo de
Augusto. Arquelao fue nombrado sucesor de Herodes en parte del territorio, Judea, Samaria
e Idumea; mientras que Galilea, como una tetrarquía, fue entregada en manos de Antipas,
otro hijo de El Grande, quien también miraba hacia Roma continuamente” (pág. 87).

Por otra parte, Herodes se educó en la corte del Sumo Sacerdote Juan Hircano II
(63-40), donde su padre Antípatro era mayordomo por haber dispuesto así César. Gracias al
favor de César, Antípatro logró que sus hijos Herodes y Fasael fueran nombrados estrategas
de Galilea y Judea, respectivamente (47 a. C.). Luego, con ayuda de Roma, Herodes derrotó
al general de Antígono (38 a.C.) y en el 37 a. C. ocupó Jerusalén (Haag, 2005, págs. 833-
834)ocupó Jerusalén”.

Herodes el Grande se menciona en los evangelios de Mateo y Lucas (Mt 2,1 y Lc


1,5) como el gobernador de Judea, en tiempos de Jesús. Una de las cosas más grandes y
significativas que Herodes hizo para el pueblo judío es la restauración del Templo, que
inició en el año 19 a. C. Este templo conoció Jesús y en este mismo lugar, Jesús enseñaba
su doctrina muy cerca de su pasión y muerte. El Templo restaurado por Herodes era muy
solemne y pomposo, incluso más que el Templo construido por el rey Salomón, en el siglo
X a. C.

Otras obras importantes realizadas por Herodes en Palestina son las fundaciones de
nuevas ciudades, según afirma Díez Fernández (2006): “Cesarea marítima, Sebaste
(Samaria antigua), Antipátride y Frasaelis. Además, construyó para él un magnífico palacio
en Jerusalén y fortalezas a lo largo del desierto de Judea, entre las más importantes
18

tenemos: Massada, Maqueronte, Herodion” (pág. 24). Esta última, se dice que le sirvió de
panteón al gran Herodes, aunque nunca se han encontrado sus restos. Favoreció también, la
agricultura y el comercio.

Así pues, en el tiempo de Herodes el Grande, Jerusalén dejó de ser la capital


administrativa, para ocupar su puesto una ciudad nueva fundada por Herodes, como fue
Cesarea marítima, llena de paganos; sin embargo, el ejército romano controlaba toda
Palestina y se hacía presente en Jerusalén, sobre todo en el Templo y en la torre Antoniana,
desde donde Roma cobraba el tributo al pueblo dominado. Por eso, a Herodes se le conoce
con el calificativo de “El Grande”, que se debe a su astucia política, ya que se aliaba con el
imperio de turno de aquel entonces, sea éste, griego o romano, es decir, le importaba mucho
el poder y no su lealtad al pueblo. En efecto, el Evangelio de Mateo le atribuye la matanza
de los inocentes, tal vez, por la sed de poder de Herodes que valía mucho más que cualquier
otro valor en juego.

Otro dato histórico importante de Palestina del Nuevo Testamento es el procurador


romano Poncio Pilato (Lc 3,1), quien gobernó Judea, en los años 26-36 d. C. A Pilato, se le
recuerda por haber hecho el proceso de muerte a Jesús, según los evangelios. En cambio, en
las fuentes judías, a Pilato le recuerdan por haber herido sentimientos religiosos, ya que
ordenó a los soldados romanos desfilar por Jerusalén portando estandartes que contenían la
imagen del emperador Tiberio y por colocar escudos votivos en el palacio de Herodes, a la
vista de todos los judíos (Haag, 2005, pág. 1532). Como también, quiso disponer de los
tesoros del Templo para la construcción del acueducto con la finalidad de traer agua a la
capital. De hecho, para afirmar el gobierno de Pilato en Palestina, se encontró una
inscripción latina con el nombre de Pilato, en Cesarea del mar, en el año de 1961, que hoy
se encuentra en el museo de Jerusalén, Israel.

El final del Procurador Poncio Pilato no se sabe con certeza; algunos dicen que tuvo
una muerte violenta, como sostiene Haag (2005) en el Diccionario de la Biblia: “Eusebio
enumera a varios escritores, según los cuales, Pilato terminó quitándose la vida. Según
otros escritores, Pilato habría sido ejecutado por Nerón; mientras la apócrifa tradición de
Pilato, dice que siendo ya cristiano, fue ejecutado por Tiberio” (págs. 1532-1533). De todas
maneras, lo más probable es que Pilato tuvo una muerte violenta.
19

Luego de la muerte del emperador romano Pompeyo, le sucedió el emperador


Tiberio (15-37 d. C.), quien fue muy venerado como semi-dios por Poncio Pilato y, a su
vez, Herodes Antipas en su nombre, construyó en Galilea, la ciudad de Tiberíades. Por este
tiempo, también, Juan Bautista fue decapitado por Herodes Antipas. Posteriormente, el
emperador Gayo Calígula quiso ser venerado al interior del Templo de Jerusalén por medio
de una estatua con su imagen (Mc 13,14), pero no se realizó, Esto provocó la reacción
negativa de los judíos; por eso, se dice que el reinado de Calígula fue efímero y murió
acecinado.

Después, vino el reinado de Claudio (41-54 d. C.) devolviendo la paz a Galilea y


Judea. Pero luego de un tiempo, sobrevino un lapso de una terrible hambre en Israel (Hch
11,27-28). Además, en este periodo se realizó el Concilio de los cristianos en Jerusalén (49
d. C.). A continuación, viene el emperador Nerón, quien permitió a los judíos volver a
Roma, expulsados en años anteriores, por un lado. Pero por otro, las persecuciones a los
cristianos fueron sangrientas.

Seguidamente, en los años 66-70 d. C. se dio la revuelta judía contra Roma por los
abusos del imperio hacia las cuestiones sagradas judías. Pero lastimosamente, los judíos
fueron derrotados por las tropas de Vespasiano y definitivamente, por las tropas de su hijo
Tito, quien aniquiló Jerusalén y destruyó el Templo y en el 73, Roma destruyó la última
fortaleza judía “Masada”. Años más tarde, los judíos no tenían capital, ni Templo; por
tanto, ven en peligro sus Escrituras y realiza el Concilio en Jamnia para determinar el canon
definitivo de sus Escrituras, en el año 90 d. C.

En el año 130, el Emperador romano Adriano visitó Jerusalén, como afirma Díez
Fernández (2006) (pág. 27) y quiso reconstruirla según el modelo de las ciudades romanas,
las mismas que se construyeron en base a dos calles principales, la una que va de norte a
sur, denominada el Cardo y la otra, que va de este a oeste, llamada el Tucumano. Adriano
quiso darla su propio nombre a la ciudad, lo cual, ocasionó otra rebelión judía contra
Roma. Pero la furia del emperador romano contra los judíos fue bárbara, que en el 135,
Jerusalén fue arrasada y en su lugar se levantó la ciudad “Elia Capitolina”.
20

Por otro lado, Jesús de Nazaret es la figura principal del Nuevo Testamento. Mateo y
Lucas nos dicen que Jesús nació en Belén (Mt 1-2; Lc 1-2). Mientras Marcos y Juan
presuponen que nació en Nazaret (Jn 1,45). De todas maneras, Jesús vivió alrededor de 30
años en Nazaret. El año de nacimiento, probablemente fue en el 6 a. C. Los evangelios
mencionan los hermanos de Jesús (cfr. Jn 2,12) lo más probable es que la palabra
“hermanos” se refiera a los parientes o familiares. Es decir, el término griego adelfós que
traduce “hermano uterino” al español, tiene varios usos en el Nuevo Testamento, uno es el
significado del hermano carnal y otro, es el uso genérico aplicado a los cristianos de la
comunidad o a los parientes en general (Mc 3,31-35 y 6,5; Lc 8,19-31).

También, Jesús, lo más probable, es que sabía leer y escribir, pues como todo judío
varón fue a la escuela para estudiar las Sagradas Escrituras y además, conocía el hebreo y el
griego, a parte de su lengua materna, el arameo. De hecho, Lucas lo presenta leyendo el
rollo de Isaías en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,16), que según la tradición judía, la lectura
en público de las Escrituras se debía hacerlo en hebreo. Por otra parte, Maier (1988) cita las
fuentes extra-bíblicas, específicamente, los escritos del historiador judío Flavio Josefo, que
se refiere a Jesús como el “hombre sabio y virtuoso”. (págs. 264-265).

Otro dato que podemos añadir a la persona de Jesús, es que era célibe, aunque los
evangelios no lo dicen de manera expresa, pero el silencio de su matrimonio y su
dedicación total al Reino de los Cielos en el texto de Mt 19,12: “Hay otros que se hicieron a
sí mismos eunucos por amor al Reino de los Cielos”. Pero el celibato era un estado muy
raro en el mundo judío. Parece que Jesús aplicaba este texto a sí mismo y a los suyos. Sólo
los evangelios apócrifos afirman que Jesús estaba casado, el Evangelio de Felipe dice que
Jesús tenía por esposa a María Magdalena y la amaba más que a los discípulos. Mientras
que el Evangelio de Tomás afirma que la mujer de Jesús era Salomé. Por el contrario, el
Evangelio de los egipcios expresa que Jesús odiaba el matrimonio.

Jesús fue muy cercano a Juan el Bautista, eran primos por parte de sus madres María e
Isabel respectivamente. Jesús fue bautizado por Juan y luego de esto, también Jesús
bautizaba (Jn 3,22). Esto da a sospechar que Jesús era discípulo de Juan. Poco después,
mientras Juan estaba en prisión, Jesús comenzó su ministerio (Lc 3,19; Mc 6,14).
Posteriormente, Jesús formó su propio grupo de discípulos (Mc 3,13-19), algunos eran
21

discípulos de Juan, con el objetivo de formarles para la implantación del Reino de Dios.
Pues, Jesús invitaba a seguirle de un modo absoluto y exclusivo. Jesús atraía a muchas
multitudes con su palabra. Enseñaba a la gente por medio de parábolas y de historias, lo que
era muy bien acogida su manera de enseñar, junto con su misericordia y ternura hacia las
clases pobres, débiles y vulnerables de la época y del medio. Su mensaje llegaba con
facilidad al corazón de la gente y así, fue amado por unos y odiado por otros.

El mensaje de la predicación de Jesús es fundamentalmente, el Reino de Dios, el mismo


que se conquista con la vivencia constante del amor (Jn 15,12) y la lucha, entendida como
renuncia a sí mismo y, a la vez, el combate constante contra los poderes del pecado (Lc
16,16; 22, 36) que impiden el comprometerse con el servicio a los más débiles y olvidados
de la sociedad. Puesto que, el Reino de Dios es abundancia y armonía entre el corazón de
Dios y el corazón humano. Es decir, tanto la práctica del amor como la lucha son dos
actitudes del discípulo de Jesús para conquistar el Reino de Dios, pero no como una
conquista personal, sino como una respuesta a una gracia de Dios, pues, el Reino se dona
por medio de la persona de Jesús y, a la vez, los fieles deben dar una respuesta a este don
gratuito de Dios, pero que apela a la libre voluntad del creyente que acepta el Reino, libre y
voluntariamente.

1.4.2 Geografía

La Palestina del siglo I de la era cristiana estaba dividida en cuatro zonas: Galilea,
Samaria, Perea y Judea (en el mismo territorio estaba Idumea) bajo la administración
romana. Para la comunicación de norte a sur (Cesarea del mar y Jerusalén, dos ciudades
principales) tenía dos vías, la de la costa (via maris) que era considerada la vía de los
paganos, pues por ahí transitaban los romanos y otros, mientras que la vía que seguía la ruta
del río Jordán era la de los judíos. A la muerte de Herodes el Grande, las cuatro zonas
quedaron bajo la administración de sus hijos: Arquelao gobernó Samaria y Judea; en
cambio, Herodes Antipas gobernó Galilea y Perea.
22

[Link] La Galilea

Esta zona está ubicada en la zona norte, se distingue por sus tierras fértiles y verdes,
ya que posee agua del mar de Genesaret y del río Jordán. La Galilea se divide en dos: la alta
Galilea y la baja Galilea.

La Alta Galilea está caracterizada por ser zona montañosa. De hecho, se encuentra
el monte Hermón, con una altura de 2800 metros, aproximadamente. Actualmente,
comparte territorios de Siria, Líbano e Israel. Los salmos lo cantan y lo llaman también, el
Monte mayor (Sal 89,13). En este monte nace el río Jordán y sigue su rumbo hacia el sur,
atraviesa el mar de Galilea y desemboca en el mar muerto, en la Judea. También, está la
montaña sagrada de Paneas, donde se adoraba las divinidades antiguas cananeas, como en
las aguas subterráneas (Jos 11,17); después, la ocupación helenista, siguiendo esta tradición
adoraba al dios “Pan”. Más tarde, en el mismo lugar, se recuerda la ciudad romana:
“Cesarea de Filipo”. Desde este lugar hermoso y más hacia delante, el agua del Jordán es
limpia y transparente y el terreno my verde, allí se localiza el santuario antiguo de Dan,
donde se adoraba a Yhavé. Siguiendo hacia el mar Mediterráneo se encuentra otra montaña
importante, donde se recuerda los pasajes de la vida del profeta Elías, podemos ver las
grutas y la montaña sagrada del Carmelo.

Mientras, la Baja Galilea tiene montañas, y, a la vez, depresiones y llanuras. Aquí,


distinguimos con especial atención el Mar de Genesaret (llamado también: mar de Galilea o
de Tiberíades), donde la depresión del terreno llega alrededor de los 210 metros bajo el
nivel del mar Mediterráneo. En torno a dicho mar se han multiplicado las poblaciones sean
antiguas o modernas por las riquezas que ofrece el lago. También, tenemos el monte Tabor,
monte sagrado que servía de adoración para las divinidades, en el periodo cananeo, allí el
Evangelio ubica el pasaje de la Transfiguración de Jesús; su altura llega a los 588 m. de
altura. Luego, tenemos la llanura más grande y fértil de Palestina, la llanura de Esdrelón o
Yisrael, la misma que se extiende de este a oeste.
23

Las poblaciones de Galilea más nombradas en el Nuevo Testamento, sobre todo en


los evangelios son las siguientes:

Nazaret es el lugar de la vida y crecimiento de Jesús, en su niñez y su juventud,


junto a sus padres: María y José (Mt 2,23; Mc 1,9; Lc 1,26; Jn 1,45-46). Es una aldea
pequeña, probablemente, de no más de 1.000 habitantes, una población muy antigua, pero
no es nombrada en el Antiguo Testamento. Mientras que en el Nuevo Testamento es
importante, aquí, aparece Jesús, en la sinagoga leyendo las Escrituras (Lc 4,16-30). Se
encuentra a 131 Km. de Jerusalén.

Caná se encuentra al norte de Nazaret, a 8 km. de distancia, en este lugar se


recuerda dos pasajes: las bodas de Caná (Jn 2,1ss), un acontecimiento muy importante por
el primer signo prodigioso realizado por el Nazareno y el encuentro de Jesús con Natanael.

Cafarnaúm, llamado también el “Pueblo de Jesús”, ya que aquí, la gente aceptó y


acogió el mensaje de Jesús. Está situada a la orilla del mar de Galilea, se recuerda el
discurso del pan de vida, la curación de la suegra de Pedro, y la sinagoga más grande de
toda la zona.

El lago de Genesaret que también, se lo llamó: mar de Galilea, lago de Tiberíades,


entre otros nombres. Este lago tiene una longitud de norte a sur de 21 Km. y una anchura de
11km. y su profundidad de hasta 45 metros (Díez fernández, 2006, pág. 289). Es un lago
rico en peces, pero los judíos no pescan de todas las especies, según la norma de pureza
legal judía de Lv 11,9-12. Aquí, Jesús llamó a sus primeros discípulos (Mc 4,1-9; Mt 13,1-
9; Lc 8, 4-8). El mar fue testigo de muchas predicaciones (Lc 8,16-17; Mc 4,24), muchas
curaciones (Mt 15,29-31; Mt 6,26). Alrededor del mar se encuentran muchas poblaciones:
Tiberíades, una ciudad construida por Herodes Antipas, en honor al emperador romano
Tiberio, una ciudad muy comercial. Magdala, la ciudad de María Magdalena, de quien
Jesús sacó siete demonios y fue la primera que vio a Jesús resucitado (Jn 20,11-18). Tabga
y Cafarnaúm, donde se recuerda los pasajes de la multiplicación de los panes, las
bienaventuranzas, el primado de Pedro.
24

El monte Tabor está ubicado en la llanura de Esdrelón y la tradición cristiana ha


ubicado el pasaje de transfiguración de Jesús (Mc 9,2), donde se ha construido una capilla y
se resalta las figuras de Moisés y Elías. Fue una montaña sagrada de culto en el periodo
cananeo y el profeta Oseas predicó contra el culto pagano (Os 5,1-2).

Naín es una población pequeña, ubicada a los pies del monte Tabor, donde el
Evangelio de Lucas menciona a la viuda de Naín, la mujer que Jesús tuvo compasión de
ella y resucitó a su hijo joven (Lc 7,11-18).

[Link] La Perea

Esta región estaba ubicada al oriente de Palestina, al otro lado del río Jordán, donde se
encontraban algunas ciudades de la decápolis, luego del mar de Galilea, siguiendo el rumbo
del río Jordán, en dirección hacia el sur. No es muy nombrada en el Nuevo Testamento,
sino sólo de manera general y escasa.

[Link] La Judea

Ésta es la región más nombrada por las Sagradas Escrituras, ya sea en el antiguo
como en el Nuevo Testamento. Pues, es de vital importancia porque en ella se encuentra la
capital política y religiosa del pueblo de Dios, Jerusalén, y junto a ella, toda la importancia
histórica y espiritual que le dan tanto los salmos como los evangelios. Se distingue por ser
una zona seca y desértica, como el desierto del Neguev y el territorio de Jericó hasta el mar
muerto. Pero también, posee franjas verdes como el lugar de Ein Carem, donde se recuerda
la casa de Zacarías e Isabel y el nacimiento de Juan el Bautista. Judea posee escasa agua,
sólo cuenta con la del Jordán o agua que se trae desde Belén. Tiene montañas muy bajas,
extensos desiertos y pocas franjas verdes; algo característico es el mar muerto, donde
desemboca el río Jordán y la depresión más baja del planeta que llega hasta los 400 metros
bajo el nivel del mar. Veamos algunos lugares importantes de esta región.

La ciudad de Jerusalén, su nombre viene del hebreo y significa: “Fundación de


Salem”. Pero, si nos remontamos a la antigüedad, Jerusalén es una ciudad antigua del
segundo milenio a.C., Salem significa: “ciudad de paz” (Gn 14,18). Salem era un dios que
indica el crepúsculo vespertino y su santuario estaba ubicado en la cima del monte Sión.
Posteriormente, Jerusalén era el territorio ocupado por la tribu de los Jebuseos (Jue 19,10-
25

11). Además, se le identificaba también, con el nombre de Sión desde la época cananea que
señala la literatura profética y los salmos (Is 2,3; Jr 3,14; Sal 14,7; 97,8). Por otra parte,
Jerusalén fue la capital del reino de David, por eso, se le llamó: “ciudad de David” (2Sm
5,6-9; 1Cr 11,4-9).

Jerusalén es una ciudad muy importante en las Sagradas Escrituras porque allí será
el futuro reino mesiánico (Sal 110,2). Aquí, Dios ordenó construir su Templo a su siervo el
rey Salomón, en el siglo X a. C., el mismo que fue destruido por Babilonia y se reconstruyó
a finales del siglo VI a. C. Posteriormente, en el año 19 a. C., Herodes el Grande restauró el
Templo de manera solemne y pomposa, éste fue el Templo que conoció Jesús.

La ciudad de Jerusalén es considerada la madre para las tres grandes religiones del
mundo, como son: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo. Pues, allí se encuentran las
ruinas del Templo judío, el sepulcro de Jesús y la mezquita de Omar, donde se venera al
profeta Mahoma, quien según la tradición islámica ascendió a los cielos.

En Jerusalén se ubican varios sitios importantes para la fe cristiana que el Evangelio


menciona con mucha frecuencia:

El Templo, lugar central para la fe del pueblo judío, donde Jesús enseñaba durante el
día. Allí se encontraba el Sancto Sanctorum (el Debir), el lugar más sagrado del Templo
donde Dios hizo su morada (en hebreo Shekiná).

Otro lugar importante es el Monte de los Olivos, que se encuentra ubicado en el


oriente de la ciudad, donde Jesús pernoctaba, luego de predicar en la ciudad. En este monte
se recuerda que Jesús enseñó a orar a sus discípulos con el Padre nuestro (Lc 11,1-4), en la
cima del monte se recuerda la ascensión de Jesús a los cielos (Hch 1,12…), un poco más al
oriente se ubica Betfagé y Betania, donde estaba la casa de los amigos de Jesús: Martha,
María y Lázaro (Jn 12,1…). A los pies del monte de los Olivos está Getsemaní, el sitio de
la agonía de Jesús y el lugar de arresto. También, muy cerca se ubica el valle del Cedrón o
valle de Josafat que divide la ciudad del monte, antes mencionado, valle donde Dios
realizará el juicio final, según las Escrituras y se abrirá la puerta dorada que da al Templo
para que los salvados entren por ella. Mientras al costado, se localiza la tumba de la Virgen,
donde probablemente fue colocado el cuerpo de la Madre de Jesús y muy junto, el lugar del
26

martirio de Esteban (Hch 7,55-60). Más hacia el sur, el monte del escándalo, donde se
rendía culto idolátrico a dioses falsos (2Re 23,13).

Luego, en la capital se encuentra el monte Sión, allí tenemos al Cenáculo, donde


Jesús realizó la última cena, su discurso escatológico y el mandamiento del amor,
seguidamente está el lugar de las primeras comunidades cristianas: La Hagia Sión, donde la
Madre de Jesús sostuvo a las primeras comunidades, luego de la muerte del maestro. Más
adelante, los judíos veneran la tumba del Rey David, quien les dejó el legado de un pueblo
libre y próspero. Seguidamente, también, el lugar del juicio a Jesús por parte de las
autoridades judías y la negación de Pedro, como es el palacio de Herodes el Grande, donde
el Sanedrín se reunía.

En el interior de la ciudad recordamos la ruta del via crucis de Jesús, que hace historia
el dolor y la purificación, la crucifixión y la redención de la humanidad, en el Gólgota y el
Santo Sepulcro, donde los cristianos veneraron a Jesús por siglos y siglos, y el emperador
romano Constantino ordenó construir la primera Basílica de la zona, en el siglo IV d. C.

Belén, el término hebreo es Betlehem que significa: “Casa del pan o del alimento”.
Se encuentra a 8 km. de Jerusalén. Mateo y Lucas nos dicen que Jesús nació en Belén (Lc
2,1…; Mt 2,1…). Allí murió Raquel, esposa de Jacob (Gn 35,19). También, el Antiguo
Testamento anuncia la profecía de que el Mesías debe nacer en Belén (Mi 5,1-4).

Hebrón, esta población se encuentra a 25 Km. de Belén, en dirección hacia el sur


del país. Aquí, se localiza los jardines y estanques del rey Salomón (Qoh 2,4-6). También,
los judíos veneran la tumba de Abrahán, Padre de las promesas del pueblo elegido de Dios.

Jericó se ubica a 38 km. de Jerusalén, en dirección al este, cerca del río Jordán. El
nivel de la población es de 370 m. bajo el nivel del mar. Jericó es considerada una de las
ciudades más antiguas del mundo, ya que según los estudios arqueológicos modernos, se
remonta a los 8.000 años a. C. Se caracteriza por sus tierras áridas y secas, pero con
algunos oasis. Aquí, los evangelios nos remiten algunos pasajes, como: El buen samaritano,
en el camino de Jericó a Jerusalén (Lc 10,29-37); La conversión de Zaqueo (Lc 19,1-10); el
ciego a la orilla del camino (Lc 18,35-43); el monte de las tentaciones de Jesús (Mt 4,1-11);
27

entre otros. Muy cerca de Jericó, en el río Jordán, Juan el Bautista realizaba el bautismo de
conversión a sus seguidores, y también, Jesús se hizo bautizar (Mc 1,4-11).

El Mar Muerto, llamado también: “Mar de sal” porque contiene abundantes


minerales, sus aguas son muy pesadas y aceitosas; por esta razón, no permite la vida
vegetal ni animal. De ahí, el nombre de mar de la muerte. Aquí, desembocan las aguas del
río Jordán. El Mar tiene una longitud de 80 km. de norte a sur y de anchura 15-16 km. Este
lugar representa la depresión más baja del planeta. Pues, llega a 400 m. bajo el nivel del
mar. Aquí, se ubica la leyenda de la destrucción de Sodoma y Gomorra y muchas otras
leyendas tanto de origen hebreo como árabe. Su profundidad máxima es de 400 m. a la
altura del oasis del Enguedi. Asimismo, otro dato importante nos da Díez Fernández
(2006), conocedor de la geografía Palestina: “la evaporación es intensa, pudiendo alcanzar
los 25 milímetros en 24 horas. Es abundante en cloruro de sodio, de magnesio, de potasio,
de calcio, también, de sulfatos, bromuros y carbonatos” (pág. 218). Por eso, el sabor y olor
fétido de sus aguas es fuerte y desagradable. Muy cerca del mar muerto, están las grutas de
Qumrán, y los restos de todo el trabajo y la vida de la comunidad que vivió allí, junto al
mar muerto para esperar al Mesías. Aquí, tenemos los famosos rollos del mar muerto, un
descubrimiento en 1947 que revolucionó los estudios bíblicos modernos.

[Link] La Samaria

Esta región se ubica en el centro de la Palestina, entre la Galilea y la Judea. Es una


región que contiene una gran parte fértil y verde de su territorio como también franjas
áridas. Aquí, recordamos, sobre todo, el monte Siquem, donde Abrahán construyó el primer
santuario a Dios y los samaritanos adoran a Dios en este monte, según la heredad de
Abrahán.
28

2. LA LECTURA DEL NUEVO TESTAMENTO

Desde sus orígenes, el Nuevo Testamento era leído de una manera espiritual o
dogmática; es decir, se pensaba que el Evangelio contenía la verdad en todos los ámbitos,
incluido el histórico. Pero sobre todo, era considerado la Palabra de Dios. Sin embargo,
desde el siglo XVIII, se lee el Nuevo Testamento con ojos de historiador crítico, o sea, se
resalta la importancia de la historia en los acontecimientos evangélicos. De esta manera,
muchas certezas de los pasajes de la vida de Jesús tambalearon porque con la lectura
histórica de los evangelios, se encontraron dudas de historicidad.

En esta perspectiva, los estudios exegéticos e históricos de las Escrituras cristianas


progresan y se trata de alcanzar la luz de la verdad a través de la lectura espiritual, pero
también, la lectura científica del mensaje cristiano. Entonces, se trata de armonizar la
lectura espiritual antigua y la lectura científica de los evangelios, iniciando por el deísmo
inglés, en el siglo XVII, que postula la religión natural. El deísmo inglés es una concepción
de Dios y de la religión basada en la crítica de la razón. Pues, el hombre no puede tener una
religión sólo de confesión y espectáculo comunitario, sino también, una religión razonada.
Entre los representantes más importantes están: J. Locke y J. Toland, en el siglo XVII.

2.1 El Estudio del Nuevo Testamento en los últimos siglos

En el siglo XVIII, Reimarus, H. S., se planteó la cuestión histórica, en su obra


titulada: “Sobre la Finalidad de Jesús y de sus discípulos” (1778). Presentó una imagen de
Jesús histórico, muy distinto del Jesús de los evangelios. Para Reimarus, Jesús es un
revolucionario judío que quiere instaurar un reino mesiánico, diferente del Cristo ficticio,
quien fue idealizado por la subjetividad de sus discípulos para justificar el fracaso de Jesús,
muerto en la cruz.

En cambio el siglo XIX, se caracteriza porque el estudio del Nuevo Testamento se


lo realiza por separado, el ámbito histórico del ámbito teológico. Tenemos a D. F. Strauss,
quien afirma que el Nuevo Testamento se expresa de manera religiosa por medio de mitos,
donde se idealiza a los personajes, en especial a Jesús. Mientras, F. Baur hace una obra
crítica del cristianismo primitivo y de su teología; en esta tarea, descubre tres tendencias en
29

los escritos neotestamentarios, opuestas entre sí: “La petrina, judaizante y conservadora; la
paulina, liberal, innovadora y abierta a los paganos; y una tercera, la Lucana, irenista o
pacífica, con ánimos de concordia que intenta unir a las dos primeras…Cada escrito del
Nuevo Testamento puede encuadrarse en una de estas tres directrices” (Piñero, 2006, pág.
136). Obviamente, dicho autor por ser de nacionalidad alemana compara estas tendencias
con la teoría hegeliana: tesis, antítesis y síntesis.

Avanzamos al siglo XX, cuando A. von Harnack publicó su obra: “Esencia del
Cristianismo”, en 1900. Este estudioso protestante afirma que se debe distinguir
claramente, entre el mensaje evangélico, puramente judío y el dogma posterior que es obra
del espíritu griego en suelo del Evangelio. En efecto, la figura de Jesús se debe entender
desde el marco de la esperanza en la llegada del Mesías y el anuncio del Reino de Dios al
corazón del ser humano. Pero, los apóstoles alteraron esta idea primera y mezclaron la fe
cristiana con los objetivos de la conformación de la comunidad, en el marco de la cultura
semítica y helénica. Así pues, la moral cristiana es también griega que vino por el canal del
judaísmo helénico, por ejemplo: la unión con la divinidad (eucaristía), la filiación divina
(por el Hijo), el nuevo nacimiento (el bautismo). Finalmente, en el Evangelio de Juan, Jesús
es identificado con el “Logos” de Dios. De todas maneras, según el exégeta Crossan (2002):
“el nacimiento del cristianismo abarca las décadas de los 30 y los 40, cuando los discípulos
quieren entender y asimilar la vida y la muerte del Maestro para adentrarse en el misterio
de la persona de Jesús de Nazaret” (pág. X).

Por otra parte, Piñero (2006) cita a W. Bousset (1913), quien afirma que: “Las
concepciones judías sobre la figura apocalíptica del ‘Hijo del Hombre’ (libro de Daniel) no
se los aplicó Jesús a sí mismo, sino que fueron sus discípulos quienes las utilizaron para
interpretar la misión de aquel. Igualmente, en las comunidades de cristianos helenistas
surgió la idea de ver a Jesús como el verdadero Kyrios, Señor y Dios” (pág. 139). Entonces,
en este proceso de estudio, ya existe una diferencia entre el marco de Jesús y el de sus
seguidores, que más adelante se confirmarán estas ideas.

La Escuela de Historia de las Religiones hace una crítica radical a los evangelios.
Por tanto, se nota la diferencia entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe. Así pues, J.
Wellhousen en su escrito: “Introducción a los tres primeros evangelios” (1905), dice que
30

los evangelios no poseen valor histórico, sino que son testimonios de fe de los seguidores
de Jesús. En efecto, para Theissen (2004) esta misma tesis, confirmó K. L. Schmid, en su
ensayo: “El marco de la historia de Jesús” (1919). Es decir, los evangelios están ordenados
según la teología y el ambiente litúrgico y de predicación de los apóstoles, pero el orden
geográfico e histórico no es real conforme al libro Jesús histórico (pág. 24).

La visión judía sobre Jesús se centra en el carácter judío de su vida y doctrina


porque el hogar de Jesús es el judaísmo. Quizá el retrato de Jesús, según el judaísmo,
sostiene Theissen (2004) que se podría sintetizar en tres puntos (pág. 26):

a. Para Klausser (Jesús de Nazaret, 1934), Jesús expuso una ética judía
admirable, pero con una experiencia nueva de un Dios cercano a la
historia del ser humano.
b. Según C. G. Montefiore (The Synoptic Gospels I-II, London 1927), Jesús
fue un profeta que continua la línea profética antigua, pero en una
situación históricamente nueva. Es decir, los profetas polemizaron el culto
sacrificial; mientras que, Jesús cuestionó el funcionamiento del Templo y
otros ritos: el sábado, preceptos sobre manjares y normas de pureza legal.
c. De acuerdo a R. Eisler (Jesús, rey que no reinó, Heidelberg, 1930), Jesús
fue un rebelde que defendió una doctrina no violenta, pero después
conquistó el Templo con fuerza; finalmente, fracasó en el conflicto con
los romanos.
Por otro lado, para el mismo Theissen (2004), D. Flusser presenta a Jesús como un
judío cumplidor de la ley, pero lo novedoso del nazareno es el mandamiento del amor que
supera la ley del talión y la espera del reino de Dios (pág. 27). Así pues, la visión judía
sobre Jesús es muy clara y determinante en el estudio científico del Maestro de Nazaret.

También, Meier (2004), en el estudio del retrato de Jesús, habla del Jesús real, distinto
del Jesús histórico:

Jesús vivió aproximadamente 35 años en la Palestina del siglo I. Cada uno de esos
años estuvo lleno de cambios físicos y psicológicos. Incluso antes de que empezase
su ministerio público, buena parte de sus palabras y hechos habían tenido como
testigos a su familia y amigos, sus vecinos y clientes. En principio, estos
31

acontecimientos estaban a disposición del interesado en indagar. , Luego,


aproximadamente durante los tres últimos años de su vida, mucho de lo que Jesús
hizo y dijo ocurrió en público o al menos delante de sus discípulos, especialmente
delante de aquellos que viajaban con él. Sin embargo, la gran mayoría de esos hechos
y palabras, el historial razonablemente completo del Jesús real, se encuentra hoy
irremediablemente perdido para nosotros (pág. 48).

2.2 La Historia de la Formas

Llamada también, Historia de la Tradición o Crítica de las Formas, a partir de 1919-


1921. Entre sus representantes están: M. Dibelius y R. Bultmann. Las denominas “formas”
son las maneras de escribir, es decir, lo que después se le llamó: “formas o géneros
Literarios”. Por eso, en esta etapa de la investigación del Nuevo Testamento, se trata de
llegar al estadio primitivo de las tradiciones orales de Jesús y cómo se pasó al estadio
escrito.

Así pues, se llega a la afirmación que dichos escritos fueron formados por pequeñas
unidades literarias que circulaban en el marco de la tradición oral. Y estas unidades
literarias poseen un “Sitz im leben”, término alemán que significa: “contexto vital”, es
decir, una situación de la comunidad que transmite el texto.

En esta perspectiva, la Historia de las Formas afirma que: “los evangelistas son
meros compiladores y transmisores de tradiciones. Marcos es el creador del género, y
Mateo y Lucas utilizaron la obra de Marcos como una de sus fuentes. Para Piñero (2006),
“los Evangelios sinópticos no son biografías, sino testimonios de unas creencias” (pág.
142). En este sentido, los evangelios giran en torno a los acontecimientos más importantes
de Jesús, como son: pasión, muerte y resurrección.

Así pues, el fracaso de Jesús de liberar a Israel muriendo en la cruz fue justificado
por los apóstoles, quienes anunciaron su resurrección y colocaron como fundamento las
Escrituras. Asimismo, los mismos apóstoles llevaron adelante la tradición oral sobre los
dichos y hechos de Jesús.
32

En los escritos, se detectaron las pequeñas unidades o formas literarias que hacen
referencia a su propio contexto vital, como el de la comunidad de Mateo que habla de su
conflicto con la comunidad judía. En este mismo sentido, el marco geográfico e histórico de
los evangelios se perdió probablemente, los evangelistas construyeron otro marco.

En esta etapa, juegan un papel importante los apóstoles y demás seguidores de Jesús
que alimentaban y fortalecían la tradición oral e interpretaban las Escrituras cristianas. Por
tal razón, los Evangelios son fruto de un largo proceso de tradición y redacción e historia
posterior. De ahí que, la Historia de las Formas se encarga de estudiar las perícopas y
determinar cuáles son originales de la vida de Jesús y cuáles son secundarias de la
comunidad cristiana primitiva, aunque los Evangelios son escritos en el contexto de la fe.

2.3 La Historia de la Redacción

Se denomina también, Crítica de la Redacción, la cual da un paso adelante en la


investigación y afirma que los evangelistas no son sólo coleccionistas y transmisores de
tradiciones, como dice la Historia de las Formas, sino que también son auténticos autores
literarios creadores de nociones teológicas de cada evangelio y cada escrito del Nuevo
Testamento. En efecto, los evangelistas dejan su impronta, su intencionalidad teológica, y
probablemente, su preocupación pastoral.

Por otra parte, la Historia de la Redacción estudia los añadidos, las omisiones del
texto, las transposiciones de material, los cambios de elemento en un mismo pasaje para
llegar al contexto vital del autor sagrado (tercer contexto) y del objeto teológico del escrito
en particular.

Hasta aquí, hemos visto el método histórico-crítico, un camino científico de lectura


e interpretación de las Sagradas Escrituras, que se ha iniciado con Reimarus, en 1778 y se
sigue utilizando hasta nuestros días. Dicho método aplica la ciencia a los textos inspirados,
sobre todo ilumina, desde los criterios de la historia; desde aquí, estudia los ámbitos:
literario, el marco histórico y geográfico, y la redacción misma del texto sagrado para llegar
a su sentido original, es decir, a la esencia del mensaje de Jesús y de la comunidad cristiana.
33

2.4 El Estudio Sociológico del Nuevo Testamento

La aplicación del método sociológico a los escritos del Nuevo Testamento


representa un avance el en proceso de estudio exegético de las Escrituras. Con el método
científico histórico-crítico se pretende llegar al sentido del texto sagrado, con la aplicación
de la historia y la ciencia. Mientras que con el método sociológico se quiere analizar y
profundizar el contexto vital en el que se habían generado los textos del Nuevo Testamento,
que ya había enfatizado la Historia de las Formas. Es decir, la sociología pretende decir que
los textos inspirados no son sólo enunciados teológicos, desencarnados de la situación
particular de aquella época, sino también, nacen y se desarrollan en medio de una realidad
social. Los representantes de este método de estudio son: L. Schottroff, W. Stegemann,
Bruce J. Malina, G. Theissen. Posteriormente, R. Aguirre.

Así pues, la sociología, aplicada a los libros inspirados, señala en qué grado de la
historia concreta y las condiciones sociales han afectado y conformado el contenido del
mensaje cristiano. Así, por ejemplo, Lucas presenta a un modelo de comunidad cristiana
(Hch 2,42-47). Mientras que Mateo muestra la división entre hebreos y los helenistas en
Jerusalén (Mt 6,1-6). Por otra parte, el conflicto entre Pedro y Pablo (Gal 1,1-14). Esto
quiere decir que es importante estudiar los fenómenos sociales de las distintas situaciones
que afectaron dicho mensaje. Por un lado, la comunidad lucana que ve un modelo de
comunidad cristiana; por otro, también existen conflictos en otras comunidades cristianas.

En esta perspectiva, Aguirre (2009) sostiene que: “En esencia, la exégesis


sociológica pretende descubrir y explicar la interacción dialéctica de expresión literaria
teológica y experiencia social, analizar la correlación entre realidades sociales y
simbolizaciones religiosas” (pág. 16). Además, añade el estudio de la antropología cultural.
Por eso, en la exégesis sociológica, se pueden distinguir dos orientaciones fundamentales:

Exégesis socio-histórica que intenta conocer los factores sociales,


económicos, políticos que influyeron en el autor como en los destinatarios
para poder comprender el sentido del texto sagrado. Esta tendencia está en
armonía con la crítica histórica.
34

Exégesis socio-científica que utiliza perspectivas, modelos y técnicas de las


ciencias sociales, como: la antropología cultural, la psicología social y la
sociología para interpretar los textos bíblicos (Aguirre, 2009, págs. 16-17).

De todas maneras, tanto la sociología como la antropología abordan los fenómenos


sociales, pero cada una posee sus puntos de vista particulares. Pues, la antropología se
introduce en la cultura, tomando en cuenta los anacronismos y los etnocentrismos. Mientras
que, la sociología pretende estudiar las circunstancias sociales y comportamientos de los
grupos para llegar a comprender el texto sagrado.

Así pues, los estudiosos más críticos quieren llegar a Jesús, por medio de la historia,
a la ipsissima verba (palabras auténticas y precisas) que él pronunció. Mientras, que la
exégesis sociológica quiere llegar a los fenómenos sociales de la vida de Jesús y de su
comunidad de seguidores, quienes tenían unos comportamientos y unas funciones sociales
determinadas, lo que les daba una identidad de fe. En efecto, la sociedad influye en las
creencias religiosas. Pues, las estructuras o condiciones sociales, a veces, determinan las
creencias de una agrupación humana o sencillamente, la modifican.

De esta manera, enunciamos los factores sociales de la vida de Jesús y de sus


discípulos que según Aguirre (2009) influyeron, de una o de otra manera en los escritos del
Nuevo testamento:

a. Factor geográfico, que ya lo hemos visto anteriormente. Palestina dividida en


zonas: Galilea, Perea, Samaria y Judea.
b. Factor étnico judío con todos sus rasgos característicos: la práctica de la Ley, el
culto a Dios en el Templo y el aprendizaje de las Escrituras en la sinagoga.
c. Factor político, el pueblo vive la crisis por la presencia de los imperios
dominantes: el griego y el romano.
d. Factor económico, que determina los impuestos colocados por Herodes y los
diezmos que la gente debía pagar. Es decir, impuestos de tipo político y de tipo
religioso, que generan más pobreza en el pueblo.
35

e. Factor cultural-religioso: el pueblo judío es religioso desde sus orígenes, por


eso, conserva la tradición de que poseen una identidad de pueblo elegido por
Dios; así, surgen los falsos profetas mesiánicos (Mt 24,23-26), la comunidad de
Qumrán. Esta agrupación de judíos piadosos se consideran, de manera
exclusiva, los elegidos de Dios, y por tanto, destinatarios de las promesas
divinas. Por eso, como buenos hijos de Abrahán y de David, esperan al Mesías
en el desierto, junto al mar muerto. Mientras que, en el ámbito cultural, las
comunidades viven una crisis, en relación a la inmensa cultura greco-romana,
que se desarrolla en el marco de las ciudades: Cesarea del mar, Tiberias, Séforis,
Cesarea de Filipo, entre otras. En cambio, la inmensa mayoría del pueblo es más
bien campesino y de una cultura menos avanzada y minúscula. Por eso, la
cultura judeo-cristiana sufría muchos atropellos, como la persecución, la muerte
y la práctica del culto clandestino (págs. 32-33).

En este sentido, la lectura sociológica de los libros del Nuevo Testamento es similar
a la lectura que nuestras comunidades de Latinoamérica hacen hoy, de la Escrituras. Así
como, en los primeros siglos de la era cristiana, los textos inspirados eran leídos,
reflexionados e interpretados en un contexto de fe y de los fenómenos sociales propios del
lugar y de la época, donde los cristianos luchaban contra los principios radicales del
judaísmo y los criterios dominantes del imperio romano que causaban confusión. De
manera similar, hoy, en los países de Latinoamérica, la lectura e interpretación de los
evangelios y de las Escrituras, en general, se realiza desde un ambiente de lucha, de
sufrimiento, pero sobre todo, desde un marco de fe. De este modo, los evangelios generan
esperanza en Dios y en sus promesas. En efecto, la Biblia es el testimonio de la revelación
divina a un pueblo concreto que tiene su fe puesta en el Dios de la historia.
36

3. LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS

Primero, es importante aclarar los términos de este capítulo que abordaremos. La


palabra “Evangelio” viene de la raíz griega: eu-aggelion que significa, “buen-mensaje”. En
el marco helenístico indica el mensaje de victoria. En cambio, en el Nuevo Testamento, la
palabra “evangelio” se refiere al mensaje de Dios, de manera específica, indica el mensaje
de Cristo que es gracia, pero también juicio (Rom 2,16; Ap 14,6). El uso de dicho término
es sobre todo de uso paulino (48 veces) y muy escaso el uso, propiamente de los evangelios
12 veces en Mateo y Marcos (Balz, 1996, págs. 1638-1651). Luego, los primeros cristianos
usaron el término “evangelio” para referirse al mensaje de Jesús, tanto en el lenguaje
hablado como en los escritos. Por tal razón, se convirtió en un género literario para el
cristianismo primitivo.

Asimismo, tenemos el término griego “sinopsis” (sun-opsis), que traducido al


español sería: “con-una óptica”. Por eso, la palabra sinopsis indica una misma visión, en
este caso, de los evangelios llamados sinópticos. Pero, en un aspecto más amplio, la
sinopsis pretende ver elementos comunes y los particulares de escritos o pasajes
evangélicos. Es decir, diferencias y semejanzas entre dos textos que tienen una misma
óptica.

En este sentido, los Evangelios Sinópticos muestran a la persona de Jesús de


Nazaret desde una misma óptica, que es la visión histórica y lineal de los acontecimientos
de la vida de Jesús. Por eso, hablan del inicio del ministerio en Galilea y concluyen con la
pasión, muerte y resurrección de Jesús, en Jerusalén. Pero también, cada evangelio
sinóptico presenta sus propios elementos particulares; a diferencia del Evangelio de Juan
que tiene predominio teológico sobre el histórico y no presenta una visión lineal de los
acontecimientos de la vida de Jesús, sino que da a conocer otra estructura teológica de
Jesús.
37

3.1 La Tradición oral

Sin lugar a duda que los evangelios fueron transmitidos en el marco de la tradición oral
de los apóstoles y las primeras comunidades cristianas. Luego de la muerte y resurrección
de Jesús, los apóstoles, lo primero que, predicaron fue la pasión, muerte y resurrección de
Jesús, es decir, el Kerygma; por ejemplo Hch 4,8-12 habla de los discursos de Pedro.
También, tenemos los discursos de Pablo (1Co 15,3-7) que, según el evangelista Lucas, en
el pasaje 24,44-48, este Kerygma fue entregado por el mismo Jesús resucitado a sus
apóstoles.

Luego, en el proceso de la tradición oral, se da la catequesis cristiana, que se refiere a la


colección de los “dichos de Jesús”, es decir, los apóstoles y sus seguidores predican las
enseñanzas, los proverbios y los milagros de Jesús. Por ejemplo, según los comentarios de
la Biblia de Jerusalén (1995) “Papías, Obispo de Hierápolis, testimonió que Pedro predicó
el mensaje de Jesús y su discípulo, Marcos, escribió el Evangelio” (págs. 1405-1406). En
fin, la catequesis cristiana enseñaba cosas muy sencillas y cortas de la vida y mensaje de
Jesús, de manera que sea fácil la memorización del Evangelio.

En este mismo sentido, los signos cristianos iban cobrando gran valor en el
aprendizaje de la tradición cristiana. En el orden histórico, los seguidores de Jesús, primero,
usaron el pescado para actualizar el rito de la fracción del pan que el Maestro les enseñó.
Luego, el pelícano también se constituyó en signo cristiano, por eso, quedó grabado por los
creyentes, en el cenáculo de Jerusalén. Finalmente, la cruz se convirtió en el signo cristiano
por excelencia, ya que Jesús murió en una cruz y se constituyó en signo de redención.

3.2 El Problema sinóptico

El denominado problema sinóptico consiste en responder a los interrogantes que


resultan del estudio histórico de los escritos sinópticos. Así, los exégetas se formulan
algunos interrogantes: ¿cuál es el Evangelio más antiguo? ¿Cuál de los tres evangelios
sinópticos sirvió de fuente para los demás?

Naturalmente, durante algunos siglos de la era cristiana se ha afirmado que el


Evangelio de Mateo era el más antiguo y el más completo en relación a los otros. Esto
comienza con el testimonio de Papías, Obispo de Hierápolis (año 130 d. C.), quien testifica
38

que existía el Evangelio de Mateo en hebreo que, probablemente, después fue traducido al
griego y el texto original hebreo se extravió. Sin embargo, para Papías, posteriormente, el
Evangelio de Marcos fue el primero que se escribió, luego de que el discípulo de Pedro,
escuchó su predicación y fue su intérprete en Roma.

Por otro lado, el testimonio de Clemente de Alejandría, padre de la Iglesia cristiana


del siglo II, nos afirma que el Evangelio de Marcos fue escrito después de los evangelios de
Mateo y de Lucas, gracias a la escucha de la predicación de Pedro en Roma. De igual
manera, el Evangelio de Lucas, según Eusebio de Cesarea, la tradición cristiana atribuiría a
Lucas, el médico, discípulo de Pablo (Col 4,14; Flm 24; 2Tm 4,11). Así pues, en base a los
testimonios de algunos padres de la Iglesia cristiana antigua, nos preguntamos: ¿Cuál es
realmente, el evangelio más antiguo, que sirvió de fuente de los otros, Mateo o Marcos? si
Lucas fue discípulo de Pablo, ¿por qué no tomó para su escrito, las fuentes paulinas?

Desde los inicios de los escritos inspirados del Nuevo Testamento, gracias a los
testimonios antes mencionados, los cristianos creyeron que el Evangelio de Mateo era el
más antiguo y el más completo, por ser el más largo en relación a los otros (Mt contiene 28
capítulos, Mc 16 y Lc 24). Por eso, Mateo fue el Evangelio más usado en las primeras
comunidades cristianas para la liturgia, para la reflexión y la oración. En esta perspectiva,
la Biblia de Jerusalén (1995) habla de la teoría de Griesbach, sostenida por los ingleses y
los norteamericanos: “Esa teoría se apoya en la tradición de los ancianos referida por
Clemente de Alejandría: el primer evangelio sería el de Mateo, Lucas dependería de Mateo;
y Marcos, que sería el último, dependería unas veces de Mateo y otras de Lucas, a los que
habría simplificado” (pág. 1408). De ser así, ¿dónde quedaría el relato de la infancia de
Jesús, que no trae Marcos? ¿Por qué Marcos querría simplificar y omitir varios pasajes de
Mateo y de Lucas?

Pero, por otro lado, según las investigaciones bíblicas modernas, desde inicios del
siglo XX, se consideró a Marcos como el Evangelio más antiguo, sobre todo, el exégeta
alemán Bultmann (2000) afirma lo siguiente:
39

Johannes Weib, que emprendió esta tarea en su obra: el Evangelio más


antiguo, 1903, tenían gran confianza en que la afirmación de Papías de que
Marcos había sido el intérprete de Pedro. Por eso, él pensaba que podía
descubrir con facilidad cierta cantidad de material histórico genuino de
Pedro (pág. 61).

Por tal razón, se habla de la teoría de las dos fuentes: Marcos y la fuente “Q”
(contiene los dichos de Jesús), de las cuales se sirvieron Mateo y Lucas y, a su vez, estos
dos últimos, cada uno independientemente, tuvieron fuentes propias. Pero también, Lucas
es parecido al Evangelio de Juan, en lo que se refiere al relato de la pasión y resurrección
de Jesús. Entonces, ¿qué pasó aquí con Lucas, en relación a Mateo y Marcos? Además,
Mateo y Lucas también presentan elementos más arcaicos que Marcos, como los
arameísmos y cuestiones helénicas antiguas. De ahí que, el problema sinóptico sigue sin
tener solución.

3.2.1 La Fuente Q

El dato que tenemos hasta nuestros días, es que, probablemente, la literatura paulina
fue la primera que formó parte de las Escrituras del Nuevo Testamento, veamos lo que
afirma el exégeta norteamericano Brown (2002):

La literatura paulina se desarrolló en forma de cartas o epístolas para


destinatarios particulares o comunidades, a partir del año 52 d. C. hasta la
muerte del apóstol o quizá hasta años más tarde. Probablemente, los
seguidores de Pablo conservaron en sus escritos el pensamiento de su
maestro. Pablo fue el primero en interpretar el mensaje de Jesús, luego de la
conversión (págs. 541-542) .

Un segundo bloque de escritos fueron los evangelios sinópticos, que serán escritos,
luego de la muerte de Pablo, que probablemente, fue en el año 64 d. C. como afirma el
Buscemi (1997), especialista de los escritos del Apóstol Pablo:
40

Questo dato storico mi sembra Molto interesante per stabilire la data del
martirio di Paolo. E credo che abbiano propio racione gli Atti ad affermare
che la testimonianza di Paolo a Roma durò solo due anni. Infatti, lo scadere
de due anni coincide propio con il periodo del cambiamento Della politica
neroniana nei riguardi dei cristiani. Quindi, mi sembra Molto probabile che
nel 63, massimo nel 64 d. C., Paolo si trovò nel mezzo Della bufera
scatenata da Nerone: venne processato e condannato a morte. Così,
rendendo testimonianza a Cristo, Paolo piegò da cittadino romano prima le
spalle alla flagelazione e poi il collo alla spada del carnefice (págs. 259-
260).

Posteriormente, vendrá la Revuelta judía contra Roma, en el 66, después, Jerusalén


será arrasada y su Templo incendiado (en el 70 d. C). Estas circunstancias harán que el
pueblo judío busque la manera de conservar sus tradiciones teológicas, pero ahora, sin
Templo. Mientras que, el cristianismo naciente tomará fuerza con el martirio del apóstol.
Por eso, el deseo ardiente crecerá en las filas de judeo-cristianos y gentiles convertidos a la
fe cristiana para mantener vivo el mensaje de Jesús, por medio de escritos inspirados.

En esta perspectiva, la primera reacción de los apóstoles y sus seguidores será la de


escribir los denominados evangelios sinópticos. Es decir, se trata de establecer y conformar
las Escrituras cristianas porque la fe judía (raíz del cristianismo) corría el riesgo de
extinguirse con la destrucción del Templo. Además, el emperador Nerón, quien condenó al
apóstol Pablo, y sus sucesores miraban y perseguían a los cristianos con ojos sanguinarios e
intencionalidad de desaparecerlos de la faz de la tierra. En esta tarea, entonces, cobra
importancia la fuente “Q”, es decir, los dichos de Jesús que ya circulaban en el ambiente
cristiano, junto con la obras de Pablo.

En tal virtud, la fuente “Q” que contenía los dichos del Señor, posiblemente, eran
frases sueltas, sentencias, proverbios, dichos de Jesús, los cuales fueron transmitidos por
los apóstoles y sus discípulos, en forma de billetes o cuadernillos pequeños,
inmediatamente después de la muerte y resurrección de Jesús. Pues, lo que más permanecía
fresco en la memoria de los seguidores de Jesús, eran los acontecimientos de la pasión,
41

muerte y resurrección, acontecimientos que impactaron fuerte y profundamente en la


memoria de los discípulos de Jesús, incluido en su madre y algunas mujeres que le
acompañaron, en ese duro y cruel camino de la cruz.

[Link] El paso de la Tradición oral a la escrita

La fuente Q pasó por el proceso de la tradición oral para llegar a la colección de las
palabras del Señor, luego a los evangelios escritos. Dicha tradición oral se desarrolló,
probablemente, en el marco de la predicación apostólica, de los actos litúrgicos, de las
controversias con los judíos y de la misión a los paganos. Pues, en estos ambientes:
cristiano, judío y pagano, se pretendía una firme tradición en torno al Señor Jesús.

A continuación mencionamos algunos ambientes, en los cuales se promovieron la


tradición oral y escrita de los dichos de Jesús, según el estudioso Aguirre (Aguirre, 2009,
págs. 312-313) que más tarde se convertirían en los evangelios escritos. Estos ambientes
pudieron haber sido los siguientes:

 En Jerusalén, donde ocurrió todo lo referente al Señor, se recolectaron los dichos


proféticos, escatológicos y apocalípticos de Jesús.
 En las reuniones litúrgicas, donde los cristianos celebraban la fracción del pan y
trasmitían los relatos de la última cena.
 En los ambientes cristianos-gnósticos, que era un espacio para la reflexión de temas
sapienciales y Jesús era considerado la encarnación de la sabiduría divina.
 En el ministerio de la misión a los paganos, se relataba pasajes de los milagros de
Jesús.
 Para los momentos de la vida diaria de las comunidades, las frases del maestro eran
motivo de consuelo y fortaleza.
 Para la predicación de las comunidades cristianas, las colecciones de los dichos de
Jesús servían para edificación moral y ética.

En todos estos ambientes, donde se iba desarrollando la fe cristiana, los dichos de la


vida de Jesús tenían mucha importancia. Así pues, algo grande que impulsó a que pasen de
la tradición oral a fijar por escritos, fue el fallecimiento de los discípulos directos del Señor,
42

quienes impulsaban fuertemente la tradición oral en torno al maestro. Otro de los motivos,
pudo haber sido la parusía del Señor, que mencionan los evangelios (Mc 13,24-27; Mt
24,26-28), es decir, los cristianos vivían en espera de la segunda venida de Jesús.

[Link] Las Palabras de Jesús

A continuación, abordaremos las palabras o dichos del Señor que estaban contenidos en
la fuente Q, y que circulaban en las comunidades de fe, antes de que los evangelios sean
escritos inspirados como tales. Para citar algunas frases o sentencias de los evangelios
sinópticos nos hemos servido del estudio que Bultmann realizó acerca de nuestro tema.

Según Bultmann (2000), exégeta protestante, las palabras del Señor se clasifican en tres
grandes grupos de acuerdo al contenido, objetivo o su forma (págs. 129-263), a saber: La
Logia o sentencias sapienciales, palabras proféticas y apocalípticas, leyes y reglas para la
comunidad. En efecto, Logia es un término griego que traducido al español, quiere decir
“palabras”. Pues, ese fue, propiamente, el término con el que se propagó la colección de
los “dichos de Jesús”, desde su origen, en el siglo I de la era cristiana.

[Link].1 Logia o sentencias sapienciales

Este grupo de palabras del Señor, se refieren propiamente a los dichos de Jesús,
como también a las sentencias sapienciales que tienen mucha relación con la sabiduría judía
y los libros sapienciales del Antiguo Testamento. En este grupo hay que distinguir las
diversas formas de escribir, como las comparaciones, metáforas, las paradojas, la hipérbole,
los paralelismos y las antítesis. Por ejemplo, en el viejo testamento, tenemos los principios,
las exhortaciones y las preguntas.

Ejemplos de Principios:

“De los malos la malicia” (1Sm 24,14).

“Mirada benévola alegra el corazón, buena noticia vigoriza el cuerpo” (Prov 15,30;
paralelismo sinonímico).

“La bendición del padre asegura las casas de sus hijos, y la maldición de la madre arranca
de raíz sus cimientos (Eclo 3,9; paralelismo antitético con uso de imágenes).
43

“Un golpe de látigo produce moratones, un golpe de lengua quebranta los huesos” (Eclo
28,17; uso de metáfora y de hipérbole).

“Feliz el que encuentra sabiduría; pues, es más rentable que la plata y más provechoso que
el oro” (Prov 3,13; macarismo y paralelismo sinonímico en forma de comparación).

Ejemplos de exhortaciones:

“escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, no olvides la enseñanza de tu madre, pues


serán diadema en tu cabeza, collar en tu garganta” (Prov 1,8; paralelismo sinonímico con
metáfora).

“Hijo mío, no rechaces la instrucción del Señor, ni te enfades por su reprensión, pues el
Señor reprende a quien ama, como un padre a su hijo predilecto” (Prov 3,11s; doble uso de
paralelismo sinonímico).

“procura estar bien con una persona a quien le sonríe la hora” (Pesahim 112ª).

Ejemplos de preguntas:

“¿puede alguien meter fuego en el seno sin que se queme su ropa?” (Prov 6,27-29;
preguntas retóricas con paralelismo sinonímico y sintético).

“¿de quién los ayes, de quién los lamentos?” (Prov 23,29s; preguntas con paralelismo
sinonímico).

Ahora bien, anotamos a continuación los ejemplos del material sinóptico que tiene
relación con los ejemplos que hemos citado anteriormente.

Ejemplos de principios:

Mt 12,34b (Lc 6,45b): “porque la boca habla de lo que rebosa el corazón”

Lc 16,15b: “para Dios es abominable lo que los hombres consideran estimable”

Mc 9,49: “Pues, todos han de ser salados con fuego”.

Mc 10,31 (Mt 20,16; Lc 13,30): “Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos,
primeros”.
44

Lc 11,28: “Dichosos más bien, los que oyen la palabra de Dios y la observan” (macarismo).

Ejemplos de exhortaciones:

Lc 4,23: “médico cúrate a ti mismo”.

Mt 8,22b; Lc 9,60: “Deja que los muertos entierren a sus muertos”.

Mc 11,24: “Por eso os digo que obtendrán todo cuanto pidan en la oración, si creen que ya
lo han recibido”.

Ejemplos de preguntas:

Mt 6,27; Lc 12,25: “¿quién de ustedes puede, por más que se preocupe, añadir un solo
codo a la medida de su vida?”.

Mc 2,19: “¿pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?”.

Lc 6,39; Mt 15,14: “¿Podrá un ciego guiar a otro ciego?” ¿No caerán los dos en el hoyo?”.

Por el contrario, las grandes composiciones las encontramos en Mt 5,39b-42 o Mt 5,44-48 y


Lc 6,27s.32-36 (el discurso que contradice al proverbio: “ojo por ojo y diente por diente”,
como también, el amor a los enemigos.

La Logia o sentencias sapienciales tienen un parecido con las formas del mashal, en
el Antiguo Testamento de un solo miembro o de dos miembros, es decir, bimembre.
Veamos:

Mt 8,20: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no
tiene donde reclinar la cabeza” (paralelismo antitético y sinonímico).

Prov 4,18: “El camino de los impíos es como tinieblas,

Pero la senda de los justos es como alba luminosa” (mashal con ilustración y paralelismo
antitético).

Los ejemplos que hemos escrito nos dan a entender que la logia sinópticos están en
conexión con la sabiduría judía y además, es razonable pensar que las palabras de Jesús
pudieron derivarse de esa sabiduría popular que circulaba entre la gente del pueblo de Dios.
45

[Link].2 Palabras proféticas y apocalípticas

Es importante explicar que la profecía mira hacia el futuro y hace una lectura de la
realidad desde los designios de Dios. De ahí que, muestra un camino de fe a seguir, sin
importar la crudeza de la realidad o la tendencia al pecado. Mientras que la apocalíptica
(Haag, 2005, págs. 123-126) mira hacia el final de los tiempos, utilizando abundante
simbología, en especial misteriosa, pero también usa figuras importantes del pasado para
explicar el camino de salvación. Entonces, tanto la profecía como la apocalíptica miran al
futuro.

En el ámbito de la profética, es importante tomar en cuenta y, a la vez, distinguir el


grupo de las visiones y audiciones del de las predicciones, amenazas y exhortaciones. Así
pues, puede ser considerado relato de visión, como dice Lucas: “Yo veía a Satanás caer del
cielo como un rayo” (Lc 10,18). De todas maneras, las palabras proféticas y apocalípticas
se dividen en cuatro tipos: Predicación de la salvación, palabras de amenaza, exhortaciones
y predicciones apocalípticas.

a. Predicación de la salvación

Lc 14,15: “Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios”. Lucas lo coloca en el relato
del banquete, es decir, la imagen del banquete mesiánico que aparece en el Antiguo
Testamento (Is 25,6; Esd 6,52), como también en el libro del Apocalipsis (Ap 3,20).

Lc 10,23s y Mt 13,16s: “Dichosos los ojos que ven lo que veis”. Es decir, anuncia el
privilegio a los discípulos por ser testigos oculares.

Lc 6,20-23; Mt 5,3-12: los macarismos del sermón de la montaña.

Mt 11,5-6; Lc 7,22-23: Descripción del tiempo de la salvación que se hace al tiempo


presente, o sea, se enuncian los signos de la presencia del Reino de Dios.

Mc 10, 29-30, la recompensa del ciento por uno, en el más allá.

Mc 8,35: “porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y
por el Evangelio, la salvará”. Ésta es propiamente, una sentencia profética con formulación
paradójica.

Lc 10,20: “Alégrense de que sus nombres estén escritos en los cielos”.


46

b. Palabras de amenaza

Lc 6,24-26: Los ayes contra los ricos, ayes en diatribas proféticas que se encuentran en Is
5,8s; Hab 2,6s; Mt 13,17.

Mt 10,32; Lc 12,8 y Mc 8,38: “quien se avergüence de mí y de mis palabras, también el


Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en su gloria”. La sentencia contiene la
dualidad de una promesa de salvación y una amenaza de perdición.

Mt 11,21-24; Lc 10,13-15: El ¡ay! Sobre las ciudades galileas.

Lc 11,43.46.52; Mt 23,4.6 y Mc 12,38-40: los ayes contra los fariseos y escribas.

Lc 11,49-51; Mt 23,34-36: Palabras de amenaza contra esta generación.

Mt 23,37-39; Lc 13, 34-35: Palabras de amenaza contra Jerusalén, que ya existía como una
de predicción judía.

Lc 23,28-31: Palabras de amenaza contra las mujeres de Jerusalén.

Mt 7,22-23; Lc 13,26-27: Rechazo de los falsos discípulos.

c. Exhortaciones

Mc 1,15: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios ha llegado; conviértanse y crean en


el Evangelio”.

Mt 24,43-44; Lc 12,39-40: El símil del ladrón.

Mt 25,1-13: El símil de las diez doncellas.

Lc 12,47-48: El castigo según la responsabilidad.

Lc 21,34-36: “Tengan cuidado que no se emboten sus corazones por el libertinaje….Estén


en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengan fuerza, logren escapar y puedan
mantenerse en pie delante del Hijo del Hombre”. Exhortación a la vigilancia, más de tipo
apocalíptico que profético.
47

d. Predicciones apocalípticas

Mc 13,2: “¿ves estas grandiosas construcciones? No quedará piedra sobre piedra, ni una
que no sea destruida”.

Mc 14,58: “Yo destruiré este Santuario hecho por hombres y en tres días edificaré otro no
hecho por hombres”.

Mt 26,61: “Yo puedo destruir el Santuario de Dios y reedificarlo en tres días” (cfr. Mc
15,29 y Jn 12,19). En cuanto a las predicciones apocalípticas sobre la destrucción del
Templo, ya en el mundo judío existía la esperanza de que en la era mesiánica surgiría un
Templo nuevo y más glorioso (Bultmann, 2000, pág. 179). Por este motivo, estas palabras
de Jesús expresadas al pueblo judío, no debieron de ser novedosas, pero sí escandalosas.

Lc 17, 23-24; Mt 24,26-27: “Como relámpago fulgurante que brilla de un extremo al otro
del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día”. La llegada repentina del Hijo del Hombre.

Mc 13,5-27: El Apocalipsis sinóptico.

Mc 13,28-29: El símil de la higuera.

Mc 13,30: La proximidad de la parusía.

Mc 13,31: La certeza de la profecía de Jesús.

Mc 13,32: Dios es el único que conoce el momento.

Mt 25,31-46: El juicio final.

El pasaje del juicio final contiene elementos específicamente cristianos, no por los actos
de caridad que ya se enseñaban y se practicaban en el judaísmo, sino por la presencia de
todos los seres humanos en el juicio y la función específica de juez del Hijo del Hombre.
Pues, según el judaísmo, sólo Dios es juez y, por tanto, sólo a Él le compete realizar el
juicio final, sostiene Bultmann (2000):
48

¿Cómo puede un hombre seguir a Dios?...Opinan que asimilándote tú sus


atributos; de la misma manera que Dios vestía a los desnudos (Gn 3,21),
viste tú también a los desnudos; así como Dios visitaba a los enfermos (Gn
18,1), visita tú también a los enfermos; así como Dios consolaba a los
tristes (Gn 25,11), consuela tú también a los tristes; así como Dios enterraba
a los muertos (Dt 34,6), entierra tú también a los muertos (pág. 183).

Mc 9,12-13: La venida del profeta Elías.

En este grupo de las palabras de Jesús, según la Tradición sinóptica de Bultmann (2000),
lo más probable, es que la comunidad cristiana recogió el material judío (págs. 184-189) y
luego, puso en labios de Jesús porque fueron escuchadas en la comunidad; además, la
predicación de los profetas cristianos tenían mucha fuerza y eran asociadas a las palabras
del resucitado que estaba presente en la fe de la comunidad. De ahí que, la tradición afirma
que algunos textos, probablemente, son de material judío, atribuidos a Jesús:

Mc 13,3-27: El Apocalipsis judío con reelaboración cristiana.

Mt 25,31-46: El juicio final.

Mt 24,37-41: Estar alerta al día del Hijo del Hombre.

Mt 24,45-51: La parábola del mayordomo.

Mt 24,10-12: El comienzo de los dolores.

Lc 6,24-26: Las palabras de amenaza contra los ricos.

Por otro lado, la tradición apócrifa muestra algunas sentencias nuevas, entorno al Señor,
que poseen relación con los textos de 1Tes 4,15-17(el pasaje de los muertos y los vivos en
la venida del Señor), Ireneo, Justino, Papías, Clemente. De este último, citamos el texto:
“Es preciso que lleguen los bienes, y feliz, dice, aquel a través de quien vengan; sin
embargo, es preciso también que lleguen los males, y ¡ay de aquel por quien vengan!”(Hom
Clem. 12,29). Pero todo esto, no descarta la centralidad de la persona de Jesús en la fuente
Q. Además, es evidente que la tradición refiere a Jesús todos los pasajes en los que se habla
de: “El Hijo del Hombre y el Kyrios”, títulos máximos de Jesús, en las primeras
comunidades cristianas.
49

[Link].3 Ley y reglas de la comunidad

Probablemente, son las sentencias del Señor más tardías, en comparación a las
anteriores, donde Jesús Resucitado se dirige a su comunidad para indicarle su forma de
comportamiento y su vivencia del mensaje del Reino de Dios. Por eso, es posible que,
dichas sentencias en su mayoría, son creaciones de la comunidad. Tenemos algunas
sentencias que marcan una actitud ante la ley y piedad judía:

Mc 3,4: “¿es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de
destruirla?”.

Mc 2,27: “El sábado ha sido instituido para el hombre, y no el hombre para el sábado”.

Mc 7,15: “Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; lo que
realmente contamina al hombre es lo que sale de él”.

Lc 14,5; indica también, la regla sobre el sábado.

Algunas frases de este tipo están formuladas con un estilo jurídico, es decir,
oraciones que contienen el indicativo condicional, como primera parte, y el imperativo o
enunciado, como segunda parte; veamos:

Mc 10,11; Lc 16,18; Mt 5,32: “Quien repudie a su mujer y se case con otra comete
adulterio contra aquélla”.

Mc 11,25; Mt 16,14s. Muestra la reconciliación como condición para que la oración sea
escuchada. Algo parecido sucede en el pasaje de Mt 6,2-4.5-6.

Mt 5,21-22; La ley nueva superior a la antigua.

Mt 5,31s; aparece la sentencia sobre el divorcio como antítesis a la ley, enunciada en Dt


24,1.

Mc 7,6-8; polémica contra los que honran a Dios con los labios, según el texto de Is 29,13.

Mt 5,17-19; Lc 16,17: la actitud de Jesús frente a la ley.

Mt 16,18-19: Pedro, la autoridad de la nueva comunidad.

Mt 18,15-17; Lc 17,1-4: Preceptos de disciplina comunitaria.


50

Mc 10,42-45; Mt 20,25-28; Lc 22,25-27: La grandeza de servir.

Mc 6,8-11; Mt 10,5-16; Lc 10,2-12: Instrucciones sobre la misión.

Otro pequeño grupo de este tipo de palabras, se denominan sentencias de debate que
sirven para la confrontación polémica y apologética, esencialmente, mediante el diálogo de
Jesús con adversarios judíos. Veamos los textos:

Mc 2,25s; 7,6-8; 10,3-9: “¿nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad,
cuando él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y
comió los panes de la presencia?”.

Mt 5,21-48: habla de la justicia nueva superior a la antigua. Aquí, sobresale la expresión de


Jesús: “pero yo les digo”, probablemente es histórica. De hecho, hace que innove la versión
moderna de la ley sobre la antigua.

Mc 7,15; 3,4; Mt 23,16-19.23s: Discusión sobre lo puro y lo impuro. Rechazo de Jesús a la


actitud de los escribas y fariseos.

Mt 18,20: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio
de ellos”. Esta sentencia es de suma importancia porque en lugar de la Torá, aparece el
nombre de Jesús, y en lugar de la Shekiná aparece Jesús mismo. La Shekiná es el término
hebreo con el que el pueblo judío designa “la presencia de Dios” por excelencia; de manera
especial, en el interior del Templo.

Mt 16,18-19; 18,18.19s: El Resucitado dice reglas para la comunidad, al momento de dar la


potestad a Pedro, como autoridad y fundamento de la Iglesia.

Mc 9,37.41: Habla del pasaje de la acogida a un niño que es acoger a Jesús mismo y por él,
al Padre. Jesús aparece como receptor de los actos de bondad.

Mt 23,10: Uno sólo es el maestro: Cristo. Es decir, Jesús se autoproclama Maestro de la


comunidad.
51

Además, tenemos en este tipo de palabras del Señor, las llamadas sentencias del “Yo”,
que probablemente, quieren resaltar a Jesús en persona, quien deja el mensaje a la
comunidad, el título de Hijo del Hombre y las palabras del seguimiento que es a la persona,
propiamente, de Jesús.

Mt 12,30: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo,
desparrama”.

Lc 6,46: “¿Por qué me decís ‘Señor, Señor’ y no hacéis lo que yo digo?”. Lo más probable
es que esta sentencia demuestre la autoconciencia profética de Jesús.

Lc 14,27; Mt 10,38; Mc 8,34b: “El que no cargue con su cruz y venga en pos de mí, no
puede ser mi discípulo”. La negación de sí y el cargar la cruz como condición para seguir a
Jesús en persona.

Lc 12,49s: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra, y ¡cuánto desearía que ya hubiera
prendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustiado estoy hasta que se
cumpla!”. Indica la pasión y la parusía de Jesús, Señor de la historia.

Mc 3,35: Los verdaderos parientes de Jesús.

Las sentencias del “Yo” son, predominantemente, obra de la comunidad helenística,


pero iniciada por la comunidad palestinense; incluso, las sentencias sobre el título, el Hijo
del Hombre son de tinte helenístico.

Las Palabras de Señor contenidas en la fuente Q, en sus diversas formas: sentencias


sapienciales, palabras proféticas y apocalípticas, y reglas de la comunidad fueron el
material sinóptico para la composición de los diferentes pasajes de los evangelios. Pues, los
evangelistas tomaron palabras, frases, pequeños discursos y luego, poco a poco
compusieron los textos evangélicos.

[Link] Los Relatos de Milagros

Éste es otro tipo de material sinóptico, como son los relatos de milagros muestran la
autoridad mesiánica y el poder divino de Jesús. Por tal motivo, fueron parte de los
evangelios. Estos relatos se dividen en cuatro grupos:
52

a. Milagros de curaciones
Mc 3,1-6: Curación en sábado

Mc 1,40-45: Sanación a un leproso

Mc 10,46-52: El ciego Bartimeo

b. Expulsión de demonios
Mc 5,1-21: El endemoniado de Gerasa

Mt 9,32-34: El endemoniado mudo

Mc 1,21-28: El endemoniado en la Sinagoga

c. Milagros de la naturaleza

Mc 4,37-41: La tempestad calmada

Mc 6,45-52: Jesús camina sobre las aguas

Mc 6,34-44: La multiplicación de los panes

d. Resurrección de los muertos

Lc 7,11-17: El hijo de la viuda de Naín

Mt 9,18-26: El hijo de un magistrado

3.3 Redacción de los Sinópticos

Luego de hablar de la tradición oral y las fuentes existentes, pasamos a la siguiente fase,
la de la composición de los evangelios, donde estos textos inspirados son redactados, de
acuerdo al material recolectado de las diversas fuentes y tradiciones existentes, las mismas
que son: la Fuente Q y fuentes propias de cada evangelista. Así, se va conformando los
evangelios escritos de una manera coherente y unitaria.

Un dato importante en la redacción de los evangelios es que “la fuente Q, escrita en


arameo, fue traducida de diversas maneras al griego, como debe deducirse del hecho de que
Mateo y Lucas hayan tenido entre sí, evidentemente, distintas traducciones de esa fuente”
53

(Bultmann, 2000, pág. 388). Por eso, Mateo y Lucas difieren las expresiones y palabras
claves en los distintos pasajes comunes. En efecto, Mateo y Lucas procedieron reuniendo el
material de discursos procedente de Q, como también, el material ofrecido por Marcos.

Así pues, en cuanto a la redacción se trata, se habla de dos tipos de material


sinóptico: el discursivo y el narrativo, los cuales conformaron los evangelios escritos.

3.3.1 El Discursivo

En este aspecto, se menciona, al menos, tres formas de redacción:

a. La ordenación por temas, por ejemplo el texto de Mt 5,23-6,14. Aquí podemos


reconocer algunos temas en este pasaje: la reconciliación, el tema de no matar, el
adulterio, el Padrenuestro, la oración y el perdón.
b. La agrupación por la afinidad de la forma. Es el caso de Mc 4,1-32, donde se
encuentran una sección de parábolas: del sembrador, de la semilla que crece por sí
sola, del grano de mostaza.
c. Agrupación por palabras clave. Esta forma de pasajes bíblicos, reconociendo la
palabra clave, ya era utilizada en la literatura judía y después, fue usada en la
literatura cristiana.
Veamos algunos textos:
Mc 9,34: la palabra clave es “el mayor”.
Mc 4,21: “Celemín” es la palabra clave
Lc 11,34: “lámpara”.
En esta perspectiva, el pasaje evangélico gira entorno a la denominada palabra
clave. Así, tenemos otras palabras clave, como: fe, conversión, gracia.

3.3.2 El Narrativo

Este tipo de material sinóptico se refiere a los relatos de la pasión, los cuales son relatos
largos y no pequeños discursos o pasajes, sino como su nombre mismo lo indica son relatos
seguidos que muestran la continuidad de los acontecimientos. Estos relatos tuvieron fuentes
distintas, ya que fueron elaborados y transmitidos en forma narrativa y no en pequeñas
frases como las que contiene la fuente Q, sin embargo, los relatos de la pasión fueron
54

modificados por los evangelistas, no fueron, simplemente, copiados o pegados al escrito


evangélico.

El material narrativo fue, sin lugar a duda, sometido a redacción porque constaba,
inicialmente, de pasajes sueltos que se hallaban desligados. Por tal motivo, era necesario
construir una sola redacción coherente, que demuestre la concatenación de los
acontecimientos como de los pasajes sapienciales, proféticos y apocalípticos.

La intención de los escritores sagrados, predicadores y narradores evangélicos, al


parecer, no era hacer una historia o biografía de Jesús, en sentido moderno, sino su
propósito era teológico y misionero. Así, los evangelios pueden compararse con vidas
helenísticas populares de la época. Pero los evangelios se distinguen de los modelos
paganos por su seriedad ética y su finalidad religiosa. Además, por el sentido de revelar la
imagen mesiánica de Jesús.

Todo este trabajo de redacción de los evangelistas, apoyados en las diversas


comunidades, fue realizado bajo la inspiración del Espíritu Santo, ya que los evangelios
fueron conformados en el contexto de la fe, la oración y la vivencia de las primeras
comunidades cristianas que estaban firmemente guiadas por la tradición apostólica y los
seguidores de los apóstoles. Por tanto, no existe redacción de los textos neotestamentarios,
aislados de la comunidad de fe, sino en armonía con ella.
55

4. EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

El nombre del escritor sagrado significa, según Balz (1996): “Mateo, se deriva,
probablemente, del hebreo rabínico mattay, que quiere decir: Don de Dios” (pág. 122).
Mientras que, el personaje Mateo es identificado con el hombre que cobra impuestos y es
llamado por Jesús, en persona, para ser su discípulo (Mt 9,9); luego, se menciona en la lista
del grupo de los apóstoles de Jesús, como el publicano Mateo (Mt 10,3). Por otro lado, los
evangelios de Marcos y Lucas identifican a Mateo con el nombre de Leví (Mc 2,14; Lc
5,27). Por estos motivos, Mateo es reconocido como un discípulo directo de Jesús, y como
miembro del grupo de los Doce.

El Evangelio de Mateo, para Guijarro (2010), fue el más reconocido en la Iglesia


antigua, quizá por sus lazos fuertes con la tradición Apostólica, especialmente, por su
conexión con la tradición Petrina, que fue la más extensa en el cristianismo naciente, donde
se resalta la figura del apóstol Pedro (pág. 283). Además, por su carácter catequético en el
campo de las enseñanzas de Jesús. También, fue el evangelio más citado y comentado en
los primeros siglos. En efecto, los padres de la Iglesia citan el Evangelio de Mateo, tal vez
porque era considerado el más completo (contiene 28 capítulos, a diferencia de Marcos, que
posee 16 y Lucas, que tiene 24). Por ejemplo, dos pasajes muy usados por los cristianos
primitivos, fueron; el Padrenuestro (Mt 6,9-13) y las Bienaventuranzas (Mt 5,1-12), sobre
los pasajes paralelos de Lucas.

4.1 Composición del Evangelio

La primera idea que exponemos es que, el escrito de Mateo que ha llegado hasta
nosotros, a través de los siglos, es el texto griego, como sostiene Guijarro (2010): “Sin
embargo, una antigua noticia de Papías, conservada por Eusebio de Cesarea, plantea la
posibilidad de que haya existido una edición anterior de este evangelio escrita en hebreo o
arameo” (pág. 285). Entonces, se habla de un texto que, probablemente existió, pero no el
texto evangélico que siempre se transmitió, que fue el Mateo griego, con el que contó la
Iglesia antigua como la actual.
56

Mateo utilizó varias fuentes para la composición de su escrito, entre esas tenemos: una
tradición oral viva que conservaba los recuerdos sobre Jesús; el Evangelio de Marcos con
su estructura narrativa, pero realizando importantes modificaciones; la fuente Q y material
propio. En esta última fuente, anotamos algunos pasajes que constan en Mateo y no en los
otros evangelios.

Mt 13,24-50: Las parábolas del trigo y la cizaña, el tesoro escondido, la perla preciosa y la
red (no tiene Marcos ni Lucas, pero sí el Evangelio de Tomás).

Mt 18,22-35: El siervo sin entrañas.

Mt 20,1-16: Los trabajadores de la viña.

Mt 21,28-29: Los dos hijos.

Mt 25, 1-13: Las diez doncellas.

Material propio de Mateo sobre la tradición Petrina:

Mt 14,28-33: Jesús salva a Pedro de la tempestad.

Mt 17, 24-27: El tributo al Templo.

Mt 16,17-19: Declaración sobre la edificación de la Iglesia.

Material propio sobre la polémica con los Fariseos:

Mt 5,21-24.27-28.33-37; 6,2-6.16-18.

Material propio acerca de la resistencia en acoger a los paganos:

Mt 10,5b-6; 7,6; 15,21-28.

Relato de la Infancia de Jesús, diferente del relato lucano (Mt 1-2).

Desde el punto de vista literario, el Evangelio de Mateo constituye una composición


unitaria y coherente, en la que se han integrado varias fuentes, dando una personalidad
propia al Evangelio. Así pues, los primeros trece capítulos son el resultado de la
57

combinación de las diversas fuentes. A partir del capítulo catorce, Mateo sigue el orden de
Marcos.

En la redacción de Mateo, se refleja muy fácilmente, el ambiente judío. De hecho, las


citas del Antiguo Testamento son muy numerosas en Mateo, a diferencia de los otros
evangelios sinópticos, que son pocas. Los pasajes que muestran la situación de adversidad
entre Jesús y los representantes judíos, el evangelista quiere mostrar que en la figura de
Jesús, se han cumplido las promesas de Dios, que hizo a su pueblo: “Todo esto sucedió
para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: La virgen concebirá y
dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con
nosotros” (Mt 1,22-23); como también, otros textos que confirman la idea de las promesas
cumplidas en Jesús (Mt 2,15.17.23; 4,14; 8,17; 12,17; 13,35).

Otro elemento característico de la composición del Evangelio, es que Mateo quiere


reelaborar la biografía de Jesús hecha por Marcos (según el modelo de la época), pero
modificándola y mejorándola. Por tal motivo, Mateo resalta la infancia de Jesús, dándole un
origen real judío; coloca el carácter catequético sobre las enseñanzas de Jesús, junto con la
interpretación de la Ley judía; y amplia los relatos sobre la pasión, muerte y resurrección de
Jesús. En definitiva, Mateo resalta, en Jesús, las tres partes del modelo de escritura de una
biografía de la época, que eran: la infancia, los actos de vida pública y la muerte del
personaje. Por eso, el Evangelio de Mateo constituye una biografía de Jesús más parecida a
las biografías de la época, a diferencia de los otros evangelios sinópticos.

4.2 Lectura del Evangelio de Mateo

Partimos de que Mateo sigue el orden del Evangelio de Marcos, desde el capítulo 14 en
adelante, es decir, la estructura y los pasajes son tal y cual como lo presenta Marcos. Por
eso, para realizar una lectura de Mateo, presupone haber leído y conocido el Evangelio de
Marcos. Pues, haciendo una lectura continuada de Mateo, podemos darnos cuenta que el
autor sagrado quiso escribir una biografía ordenada, al estilo de la época antigua helénica.

Algunos estudiosos, como Guijarro (2010) divide dicho evangelio en cinco discursos,
los cuales constituyen el núcleo fundamental de la obra mateana. Veamos a continuación
los cinco discursos (pág. 293):
58

Mt 5,1-7,29 Sermón del Monte

Mt 9,35-11,1 Discurso de la misión

Mt 13,1-53 Discurso en parábolas

Mt 18,1-19,1 Discurso comunitario

Mt 24,1-26,1 Discurso escatológico

Estos cinco discursos estarían precedidos por un preámbulo (Mt 1-4) que habla de
los orígenes, el bautismo y las tentaciones de Jesús; después del quinto discurso, se
concluye la obra con el epílogo (Mt 26,2-28,20) que habla sobre la pasión, muerte y
resurrección del maestro.

Por otra parte, también existe la división de Mateo en tres partes, la misma que
supone la división seguida por Marcos:

Introducción Mc 1,1-13

Dos grandes etapas del ministerio de Jesús: Primera etapa Mc 1,14-8,30.

Segunda etapa Mc 8,31-16,18.

Pero en el caso de Mateo, las partes resultan de manera más amplia; entonces la división
podría quedar de la siguiente manera:

1. Presentación de Jesús (Mt 1,1-4,16)

2. Predicación y actuación de Jesús (Mt 4,17-16,20)

 Anuncio del Reino (Mt 4,17-11,1)


 Rechazo a Jesús (Mt 11,1-16,20)
3. La Pasión y muerte de Jesús (Mt 16,21-28,20)

 Instrucción a los discípulos (Mt 16,21-20,34)


 Rechazo a Jesús (Mt 21,1-28,20)
59

4.2.1 Presentación de Jesús (Mt 1,1-4,16)

La primera parte del evangelio se centra en dos temas importantes. En el primero, narra
los orígenes de Jesús; es decir, relata que Jesús es de origen judío, en efecto, pertenece a la
descendencia de Abraham y de David. Por eso, el número 14 generaciones, probablemente,
hace referencia a la suma de las tres consonantes hebreas del nombre de David. Por tal
motivo, Jesús será el elegido para ser el Mesías. En el segundo tema, Jesús está vinculado
con la figura de Juan el Bautista (Mt 3,1-4,16), juntamente con el episodio importante del
traslado de Jesús a Cafarnaún, donde realizará la mayor parte de su ministerio, tanto su
predicación como sus curaciones y milagros a la gente del lugar y del entorno del mar de
Galilea.

El relato de los dos primeros capítulos de Mateo son diferentes a los relatos de infancia
de Lucas, por el contrario, Marcos no posee. Mateo habla de la genealogía de Jesús, un
tema muy importante para el pueblo judío porque la raza judía y no otra, es la elegida por
Dios para ser destinatario, también, de las promesas y de la salvación divina. Tanto las
promesas como su cumplimiento deben provenir, be manera exclusiva, del pueblo judío, no
de otro. Por eso, resulta fundamental que el elegido sea de raza judía, de la estirpe de
Abraham y de David.

Luego, Mateo cita al profeta Isaías (Mt 1,23) para confirmar el cumplimiento de las
promesas divinas a su pueblo, por medio del nacimiento del salvador. Es decir, quiere
explicar el origen del niño Jesús, quien por medio de José, su padre, proviene de la
descendencia de Abraham y David.

Pero para Mateo, el verdadero origen de Jesús es que fue “concebido por obra del
Espíritu Santo”; además, cita al profeta Isaías, aplicando al niño, el nombre de Dios-con-
nosotros (Mt 1,23). Entonces, para Mateo, Jesús es de origen de judío, pero sobretodo, tiene
un origen divino.

Por otro lado, el pasaje de los magos de oriente que siguen la estrella y llegan a
Belén para adorar al niño. Mientras que, Herodes y Jerusalén quieren matarlo, la huida a
Egipto y el regreso de Egipto entran en el marco de la salvación universal, la misma que
sólo era exclusiva para el pueblo elegido. Pero también, se nota desde ya, la oposición de
60

dos grupos: los que aceptan a Jesús y lo adoran (los magos) y los que lo rechazan y
buscarán su muerte (Herodes y Jerusalén).

Además en esta primera parte, podemos ver que Jesús aparece vinculado con Juan el
Bautista (Mt 3,1-4,16). Pues, Mateo presenta a la figura de Juan como el precursor, aquel
que reconoce a Jesús cuando acude a él y proclama su indignidad ante Jesús (Mt 3,13-17).
Se podría decir que Jesús aprendió mucho con Juan el Bautista, ya que Mateo pone en
labios de Juan, lo que Jesús repetirá en su predicación: “Convertíos porque ha llegado el
Reino de los Cielos” (Mt 3,2; 4,17).

En los pasajes del Bautismo y de las tentaciones, se irá descubriendo más


expresamente, la filiación divina de Jesús: “éste es mi Hijo amado, en quien me
complazco” (Mt 3,17) y el diablo lo llama a Jesús, así: “Si eres Hijo de Dios” (Mt 4,3.6); ya
desde antes: “De Egipto llamé a mi Hijo” (Mt 2,15). Es decir, para Ulrich Luz, el exégeta
clásico de Mateo, este evangelista cuenta la historia del Hijo de Dios (Luz, 2001, pág. 46).
Por eso, la primera parte está marcada por los orígenes de Jesús y su vinculación con la
figura de Juan el Bautista, quien hace de su precursor y su maestro.

4.2.2 Predicación y actuación de Jesús (Mt 4,17-16,20)

En esta segunda parte del Evangelio, se relata dos secciones; por un lado, el ministerio
de Jesús y por otro, la reacción de los líderes judíos frente a la actividad pública de Jesús.
Así pues, dos versículos son claves que introducen estas dos partes:

Mt 4,17: “Desde entonces comenzó Jesús a proclamar: convertíos porque el Reino de los
Cielos ha llegado”.

Mt 16,21: “Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a
Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que
le matarían y resucitaría al tercer día”.

Por tanto, el primer versículo introduce el ministerio de Jesús que se centrará en la


predicación e instauración del Reino de los Cielos. La frase: “Reino de los Cielos” es propia
de Mateo, a diferencia de Marcos y Lucas que usan: “Reino de Dios”, pero los tres
evangelios sinópticos se refieren a lo mismo, es decir, al objeto de la predicación de Jesús,
61

que es el Reino. Así, Mateo usa la palabra “cielos”, quizá por la mentalidad judía que
entiende por cielos al lugar de la morada de Dios.

Mientras que en el segundo versículo, aparece la reacción de rechazo a Jesús por


parte de los líderes judíos frente a la alteración aparente de la ley de Moisés y las
atribuciones osadas por parte de Jesús de Nazaret.

[Link] El anuncio del Reino (Mt 4,17-11,1)

Mateo introduce el inicio de la actividad pública de Jesús, diciendo: “Desde entonces


comenzó Jesús a predicar y a decir: convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado”
(Mt 4,17). Es decir, Jesús sale de su anonimato para darse a la gente y al pueblo creyente, lo
hace, con las mismas palabras que Juan dijo, anteriormente (Cfr. Mt 3,2). Para esta misión,
Jesús llamará a varios hombres capaces de responder a su invitación y decididos a trabajar
por la instauración del Reino de los Cielos, que los explicaremos más adelante.

Seguidamente, hay dos pasajes evangélicos que hablan de la llamada de los primeros
seguidores de Jesús y la enseñanza y sanación en Galilea y muchos otros pueblos que
venían al Maestro para ser atendidos de sus dolencias y enfermedades. A continuación, se
encuentra el primer discurso de Jesús, o sea, el Sermón de la montaña, que no se encuentra
en Marcos o en Lucas (de forma amplia), probablemente, fue tomado del documento Q.
Este discurso abarca los capítulos 5-7 del evangelio, donde Jesús, de manera sapiencial,
instruye a la gente con un compendio de enseñanzas sobre la felicidad o recompensa a
quien lo pone en práctica. Aquí, en dicho discurso, sobresalen algunos elementos muy
importantes para el creyente, como:

 la promesa de felicidad
 la nueva interpretación de la ley
 la nueva interpretación de las prácticas de piedad
 los nuevos criterios éticos
 la exhortación a vivir estas enseñanzas con alegría y confianza en Dios.
62

Este discurso de Jesús esboza un nuevo estilo de vida para la mayoría de un pueblo
pobre y una minoría de los fariseos y escribas; pues, no todos eran ricos. Las
bienaventuranzas describen los rasgos de un nuevo estilo de vida centrado en la esperanza
que Dios va a realizar, a pesar de la adversidad y la opresión de un duro yugo que provocan
sufrimiento. Así pues, Jesús invita a practicar la justicia de Dios y la confianza absoluta en
Él, cuando dice: “Guárdense de practicar la justicia ante los hombres para que los vean…”
(Mt 6,1); “No amontonen tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que
corroen…Mas bien amontonen tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre…”
(Mt 6,19-20).

Para Guijarro (2010), “Mateo propone así una nueva halaká, es decir, una nueva
interpretación ética de la ley y de la tradición de Israel, como fundamento para una justicia
mejor, es decir, de un estilo de vida en el que se hace presente el reinado de los cielos
anunciado por Jesús” (pág. 309). Es decir, la doctrina de Jesús es renovadora, en el sentido
que propone un nuevo camino para relacionarse con Dios y con el prójimo.

Luego, viene una sección narrativa de milagros (Mt 8,1-9,35), unidas por dos breves
intermedios sobre el seguimiento de Jesús (Mt 8,18-22; 9,9-17). Entre los milagros
realizados por Jesús, están los siguientes: la curación de un leproso, la sanación del siervo
del centurión, la de la suegra de Pedro y una serie de exorcismos y sanaciones; que Mateo
concluye (Mt 8,17) con una frase del profeta Isaías: “Él tomó nuestras flaquezas y cargó
con nuestras enfermedades” (Is 53,4). Desde este texto de Isaías, se interpreta el sentido de
los milagros de Jesús, que revelan la identidad del siervo sufriente.

También hay otros relatos de milagros: La tempestad calmada, el endemoniado de


Gerasa y la sanación de un paralítico, con los que el evangelista subraya el impacto del
encuentro con Jesús. Más adelante, los relatos de la revivificación de la hija de Jairo, la
curación de la hemorroísa, la sanación de dos ciegos y la curación del sordo endemoniado,
donde se subraya el tema de la fe, (Mt 9,22.29). Finalmente, se concluye con otro relato de
vocación. De esta manera, en esta sección, van apareciendo los temas de la identidad de
Jesús, la fe y el discipulado.
63

Al parecer, Jesús sana a las personas necesitadas en un encuentro de acogida y de


misericordia, este encuentro provoca en la gente, la actitud de fe y el deseo de seguirle. De
igual manera, el pasaje de la misión revelan la identidad d Jesús y la respuesta colaboradora
de los discípulos en la tarea de la construcción del Reino. El grupo de los apóstoles de Jesús
es el grupo que conformará el nuevo pueblo de Dios, la Iglesia de Cristo, que, por un lado,
ellos asumirán la misión de Jesús, pero por el otro, también correrán la misma suerte que su
maestro.

[Link] El Rechazo a Jesús (Mt 11,2-16,20)

El versículo clave que señala esta parte es Mt 16,21: “Desde entonces comenzó Jesús a
manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los
ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que le matarían y resucitaría al tercer día”.
Las actitudes de rechazo a Jesús vienen de parte de los fariseos y saduceos, como también,
de parte de la gente judía que aparte de Jesús, también rechazarán a sus seguidores. Por eso,
Jesús instruirá muy bien a sus discípulos y luego, dirigirá su ministerio a la gente pagana.
En esta parte, podemos distinguir tres secciones: La identidad de Jesús (Mt 11-12), las
parábolas que revelan el Reino de los Cielos (Mt 13) y el abandono de Jesús a la gente que
no le comprende y no le acepta (Mt 13,54-16,20).

a. El tema central de la primera sección es la identidad de Jesús, frente a esto se dan


actitudes de rechazo, que ya desde antes aparecieron estas actitudes: “Pero los
fariseos comentaban: por el príncipe de los demonios expulsa a los demonios” (Mt
9,34); “Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, cuánto más a los
domésticos” (Mt 10,25). También, se expresa palabras de rechazo a sus discípulos
(Mt 10,16-25).

Al inicio de esta sección, como la final traen la pregunta sobre la identidad de Jesús.
Veamos: “Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro” (Mt 11,3). Luego al final,
Jesús hace la pregunta a sus seguidores: “¿quién dicen los hombres que es el Hijo del
Hombre?; y “ustedes: ¿quién dicen que soy”? (Mt 16,13.15). Así pues, el que Jesús vaya
revelando su identidad por medio de su predicación, de sus obras y curaciones causará una
actitud de rechazo por parte de los fariseos, saduceos y por el pueblo mismo de Israel.
64

Encontramos varios episodios de rechazo con tono polémico, entre Jesús y los fariseos,
en los capítulos 11 y 12 de Mateo. Veamos:

Mt 12,2: “Los fariseos al verlo le dijeron: mira tus discípulos hacen lo que no es lícito
hacer en sábado”.

Mt 12,24: “Mas los fariseos, al oírlo comentaban: Éste no expulsa los demonios más
que por Beelzebul, Príncipe de los demonios”.

Mt 12,30: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo,
desparrama”.

Esta parte concluye con la afirmación de Jesús, donde da especial atención a sus
seguidores y los indica como sus hermanos, hermanas y madre. Jesús habla de su verdadero
parentesco y afirma que consiste en el cumplimiento de la voluntad de Dios Padre (Mt
12,46-50).

b. La segunda sección contiene un discurso de siete parábolas que explican lo que es el


Reino, entre ellas están: el sembrador, la cizaña, el grano de mostaza, la levadura, el
tesoro, la perla y la red (Mt 13,1-52). El discurso concluye con un diálogo entre
Jesús y sus discípulos, ellos son los que entienden las parábolas de Jesús; mientras
que la gente no lo hace.

Las parábolas explican el sentido oculto del Reino que los discípulos de
Jesús van entendiendo poco a poco. En cambio, Israel no entiende porque tiene el
corazón embotado y no quiere convertirse a Dios. En efecto, los fariseos, los
saduceos y hasta la gente de Israel no quiere entender el mensaje de Jesús. Por eso,
ellos rechazan a Jesús pensando que Él opera con el poder del Príncipe de los
demonios.

c. La tercera sección (Mt 13,54-16,20) muestra que Jesús decide abandonar a los que
muestran incomprensión y rechazo hacia Él. Veamos:
Mt 14,13: “Cuando Jesús se enteró, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar
solitario”.
Mt 15,21: “Jesús salió de allí y se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón”.
65

Mt 16,4: “¡Generación malvada y adúltera! Pide un signo, pero no se le dará otro


signo que el de Jonás. Y dejándolos, se fue”.

Por otro lado, esta sección subraya el papel de los discípulos que hacen de
intermediarios entre Jesús y la gente, en los dos relatos de la multiplicación de los panes
(Mt 13-21; 15,32-39). De igual manera, incluye la tradición de Pedro, a quien lo presenta
como ejemplo de actitud de los discípulos (Mt 14,28-30) y como fundamento de la Iglesia
(Mt 16,15-20). Mateo a diferencia de Marcos y de Lucas, añade a la persona de Pedro las
figuras de la piedra y de las llaves. Para Luz (2001), la piedra podría significar el
fundamento de la Iglesia:

Jesús le da un sobrenombre a Simón con el término arameo “Kefas”,


que significa “piedra”, desde entonces se ha convertido en un nombre
propio: “Pedro”. Así de esta manera, conocemos y usamos en la
Iglesia, el nombre del apóstol que recibió la autoridad del maestro.
Desde aquel entonces, Pedro es la piedra o roca sobre la cual se ha
edificado la Iglesia de Jesús (págs. 609-610).

En cambio, la figura de las llaves del Reino señala la potestad de Pedro sobre la tierra y los cielos,
según el mismo Luz (2001):

El que tiene las llaves es el portero o administrador (Is 22,22), que dispone de las
dependencias y edificios de su señor. La idea de un portero divino es muy frecuente
en la antigüedad; pero el pasaje no alude al Pedro, portero celestial, según a imagen
popular posterior, sino a la potestad otorgada al Pedro terrenal (págs. 609-610).

La polémica entre Jesús y los fariseos continúa acerca del tema de lo puro y lo
impuro (Mt 15,1-38). Por tal razón, Jesús dirige su acción a los paganos, entre ellos están la
mujer cananea y la gente que comió los panes al otro lado del mar de Galilea, que
probablemente, era gente de la Decápolis, gente pagana.
66

Luego, la actitud de rechazo a Jesús por parte de los fariseos y los saduceos, cuando
piden una señal del cielo (Mt 16,1). Por eso, ahora ya sólo se dirige a los discípulos y los
instruye, en especial a Pedro. Así pues, podríamos decir que, esta parte comenzó con el
rechazo a Jesús en la sinagoga (Mt 13,53-58) y concluye con la fundación de la Iglesia (Mt
16,13-20). Entonces, el tema de fondo es el paso de la sinagoga, donde Jesús es rechazado,
a la Iglesia cimentada por Pedro. Concluimos diciendo que Jesús y sus discípulos
anunciaron el Reino de los Cielos, pero Israel rechazó este reino. Por eso, salieron de la
sinagoga judía para fundar la Iglesia de Jesús.

4.2.3 La Pasión y muerte de Jesús (Mt 16,21-28,20)

Esta parte es la más larga del evangelio y, a su vez, se divide en dos: por un lado, la
instrucción de Jesús a los discípulos y por el otro, el rechazo a Jesús por parte de las
autoridades judías por el ministerio realizado y el cuestionamiento a las normas y
costumbres judías que estaban desvirtuando el acercamiento a la revelación de Dios.

[Link] Instrucción a los discípulos (Mt 16,21-20,34)

En texto de Mt 16,21 da inicio a la segunda etapa de la actividad pública de Jesús e


introduce el destino del maestro que él expresa a sus discípulos; es decir, ellos son los
primeros en conocer los secretos del Reino, pero también, el destino de Jesús que se
desarrollará en Jerusalén con la condena de muerte en la cruz y la burla de todo el pueblo.

En el Evangelio de Marcos existen tres anuncios de la pasión, a los que siguen la


incomprensión de los discípulos y una enseñanza de Jesús. Mientras que en Mateo también
están los tres relatos de anuncios de la pasión, pero solamente están seguidos por la
instrucción de Jesús a sus discípulos.

El primer anuncio de la pasión (Mt 16,21-23) está seguido por la instrucción o las
exigencias del seguimiento a Jesús (Mt 16,24-28). Continúa con los pasajes de la
transfiguración de Jesús, la venida del profeta Elías y la curación del endemoniado
epiléptico.
67

El segundo anuncio de la pasión (Mt 17,22-23) viene seguido por la instrucción del
maestro a Pedro sobre los impuestos del Templo (Mt 17,24-27). Luego el texto de Mt 18,1-
9 contiene el discurso sobre las relaciones comunitarias, o sea, la acogida a los pequeños y
el perdón a los hermanos, y para entender mejor, estas enseñanzas terminan con una
parábola. Mientras que, Pedro recibe la instrucción de manera particular: “Señor, ¿cuántas
veces debo perdonar las ofensas que haga mi hermano?...no te digo hasta siete veces, sino
hasta setenta veces siete” (Mt 18,21-22).

En la sección de Mt 19,1-20,38, Mateo retoma el hilo de Marcos, es decir, Jesús


continúa con su ministerio en la región de la Judea. Dichos pasajes pretenden rescatar los
valores del Reino de los Cielos, como son: el celibato, los niños deben ser acogidos, la
riqueza tiene un valor relativo, la relación entre propietarios y jornaleros debe estar
inspirada en la misericordia de Dios.

Posteriormente, viene el tercero y último anuncio de la pasión, en el camino hacia


Jerusalén (Mt 20,17-18), que significa la certeza de la sentencia y la muerte de Jesús en
Jerusalén. Seguidamente, está el pasaje de la instrucción por parte de Jesús a los hijos del
Zebedeo sobre el cáliz de la pasión y la recompensa de la gloria que concede, únicamente,
el Padre Dios (Mt 20,20-23). Luego, se concluye esta sección afirmando que la autoridad
debe estar basada en el servicio y la compasión al necesitado. En efecto, el último pasaje de
esta sección, menciona la curación a los dos ciegos de Jericó.

La palabra “cáliz”, desde la Biblia, se entiende como la imagen que contiene el


significado del dolor que Jesús sufrirá en el camino duro de la pasión y de la cruz. Pero en
el Antiguo Testamento, el cáliz hace referencia a la suerte de quien lo posee (Sal 15,5-6),
como también la copa refleja el dolor extremo y repugnante (Sal 74,9). Por tanto, el cáliz
del que habla Jesús a los hijos del Zebedeo, contiene una porción de dolor y otra de gloria.
Así pues, cáliz es la palabra clave para entender la pasión de Jesús.
68

[Link] Rechazo a Jesús en Jerusalén (Mt 21,1-28,20)

Los tres primeros capítulos de esta sección (Mt 21-23) narran los episodios del rechazo
a Jesús y las consecuencias de eso para Israel. Mientras que los dos siguientes capítulos (Mt
24-25) contienen el discurso escatológico que anuncian la venida del Hijo del Hombre y
sugiere las actitudes para la preparación.

Mencionamos algunas escenas que narran el rechazo a Jesús:

 Controversia sobre la autoridad de Jesús (Mt 21,23-27), luego de la entrada


mesiánica de Jesús en Jerusalén y la expulsión de los vendedores del Templo.
 Las tres parábolas siguientes describen el rechazo que experimenta Jesús de parte de
los judíos: la parábola de los dos hijos (Mt 21,28-32), la parábola de los viñadores
homicidas (Mt 21,33-46), la parábola del banquete nupcial (Mt 22,1-14).
 Cristo, hijo y Señor de David (Mt 22,41-46), continúa la controversia de Jesús con
los fariseos.
 Acusaciones de Jesús a las autoridades judías, entre ellas están: Hipocresía y
vacuidad de los escribas y fariseos (Mt 23,1-12), Siete maldiciones contra los
escribas y fariseos (Mt 23,13-32), Crímenes y castigos próximos (Mt 23,33-36).
Este último pasaje muestra lo más fuerte de la controversia entre Jesús y los
fariseos; por eso, las expresiones: “Serpientes, raza de víboras ¿cómo van a escapar
de la condenación de la Gehenna?” (Mt 23,33).
 Concluye dicha controversia con el pasaje del Apóstrofe a Jerusalén, donde Jesús
refleja su tristeza por esta ciudad (Mt 23,37-39).

En estas controversias que indica Mateo, podemos darnos cuenta con mucha claridad, la
tensión que existía entre la iglesia judeocristiana y la sinagoga judeofarisea, donde la
primera buscaba su propia identidad; mientras la segunda era más poderosa. De ahí que, la
comunidad de Mateo quería potenciar la doctrina de Jesús y los ritos externos que den una
identidad cristiana clara frente al judaísmo imponente.
69

Posteriormente, en el discurso escatológico que Jesús pronuncia (Mt 24-25), se


menciona algunos signos que acompañarán o mejor dicho, precederán la venida del Hijo
del Hombre: el comienzo de los dolores (Mt 24,4-14); la gran tribulación de Jerusalén (Mt
24,15-25); la venida del Hijo del Hombre será manifiesta (Mt 24,26-28), Resonancia
cósmica de la venida (Mt 24,29-31); luego, una instrucción con la parábola de la higuera.

Seguidamente, Jesús dice las actitudes que el cristiano debe tomar como preparación a la
venida del Hijo del Hombre, actitudes de velar, de estar despierto, de estar en pie (Mt
24,36-44). A continuación, vienen instrucciones por medio de tres parábolas: La parábola
del mayordomo, la parábola de las diez vírgenes y la parábola de los talentos, donde estas
parábolas están en función de la enseñanza para la preparación hacia la llegada de los
tiempos escatológicos que serán terribles, pero para quienes están preparados, según el
evangelios, el final de los tiempos será un encuentro de alegría y celebración en el Señor.
Concluye, esta sección con el gran pasaje del juicio final (Mt 25,31-46), el juicio sobre la
vivencia del amor y la caridad hacia los demás, especialmente, hacia los más necesitados
como fruto del amor y entrega total a Dios.

Posteriormente, viene el relato propiamente dicho, de la pasión y muerte de Jesús (Mt


26,1-28,20) que contiene una narración coherente y unitaria. Toda la vida de Jesús apunta
hacia la pasión y la cruz. En efecto, Jesús encontró oposición desde su nacimiento (Mt 1,1-
23), luego ha sido cuestionado (Mt 11,2-12) y rechazado durante su ministerio público (Mt
13,53-16,20). Por tanto, el desenlace de la vida de Jesús se da con la pasión y la muerte en
la cruz.

El relato de la pasión presenta siete escenas bien definidas por el tiempo que es la
celebración de la pascua y los lugares. Veamos:

Mt 26,1-16 Complot para matar a Jesús En Betania, Jerusalén

Mt 26,27-29 La cena de pascua En una casa de Jerusalén

Mt 26,30-56 Oración y arresto de Jesús En el Monte de los Olivos

Mt 26,57-75 Proceso ante las autoridades judías En casa del S. Sacerdote

Mt 27,1-31 Proceso ante la autoridad romana En la residencia de Pilato


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Mt 27,32-61 Crucifixión y muerte de Jesús En el Gólgota

Mt 27,62-28,20 Resurrección y apariciones En el sepulcro y en Galilea

El Evangelio de Mateo subraya el rol de los discípulos; pues, ellos conocen y aceptan
con anterioridad lo que va a suceder (Mt 26,2). Así pues, Jesús quiere que sus seguidores
conozcan el plan de Dios, antes de que se manifieste la malvada voluntad humana. Además,
Mateo ha incluido el pasaje de la muerte de Judas (Mt 27,3-10) y el grito de la gente que se
hace responsable de la muerte de Jesús (Mt 27,25). Por eso, no sólo las autoridades judías
son culpables de la muerte de Jesús, sino también, todo el pueblo judío.

La muerte de Judas es un pasaje propio de Mateo, con el cual afirma la forma de la


muerte del traidor (ahorcado) en el lugar denominado: “Haqueldamá”, o sea, “campo de
sangre” (Hch 1,19) es decir, campo de sangre, que según el profeta Jeremías (Cf. Jr 19,1-6)
era dedicado para enterrar a los forasteros. Pero, según el libro de los Hechos, Judas tuvo
una muerte diferente: “cayó de cabeza, reventó por medio y todas sus entrañas se
esparcieron (Hch 1,18) como los malvados (cf. Sab 4,19).

En los episodios de la resurrección y de las apariciones de Jesús a los suyos, el lugar


repetido es Galilea (Mt 28,7.10.16) y en este mismo lugar terminará la obra de Mateo con
el mandato de evangelizar a todas las naciones y bautizarlas en el nombre de la Santísima
Trinidad. Por tanto, el centro del episodio es el envío misionero y la revelación de la
identidad de Jesús que tiene poder sobre el cielo y la tierra. Entonces, la tarea de Jesús a sus
seguidores tiene un horizonte universal (a todas las naciones), que es conformar la Iglesia
de Jesús, como lo dijo antes (Mt 21,43). Además, los discípulos solos no emprenderán la
misión, sino que lo harán con la compañía del Maestro, el Dios-con-nosotros (Mt 1,23;
28,20) hasta el fin del mundo.
71

4.3 Contexto vital del Evangelio de Mateo

El contexto nos permitirá conocer varios datos de información sobre esta obra
importante del Nuevo Testamento, como el autor, la fecha y la composición, datos que
iluminarán la comprensión del mensaje evangélico.

4.3.1 Autor, fecha y composición

En cuanto al autor, los evangelistas identifican a Mateo como un hebreo de oficio


publicano. Mientras que los padres de la Iglesia, como ya dijimos anteriormente, Papías e
Ireneo, cuando se refieren a la obra de Mateo, hablan del Evangelio en lengua hebrea. En la
misma línea, cita Guijarro (2010) que San Jerónimo, en el siglo IV d. C., afirma lo mismo y
añade que Mateo es el Evangelio más antiguo, que iba destinado a los creyentes de la
circuncisión (los judíos convertidos al cristianismo) y publicado en Palestina antes de la
muerte de Pedro y Pablo (pág. 332).

El Evangelio de Marcos habla de la vocación de Leví, el publicano (Mc 2,14), pero


después no lo incluye en la lista de los Doce (Mc 3,13-19). Mientras que Mateo si lo
incluye, pero identifica al publicano con Mateo (Mt 10,1-4). Asimismo, la obra de Mateo
no da un protagonismo al autor, sino a la figura de Pedro (Mt 14,28-32; 17,24-27). Tal vez,
esto quiere decir que no se quiso mostrar claramente la figura del autor, sino el mensaje de
Jesús y la tradición petrina que la difundía extensamente.

Mateo utilizó recursos característicos de la literatura judía y cita con frecuencia las
Escrituras de Israel. Por tal razón, los padres de la Iglesia afirman que Mateo escribió entre
los hebreos y Guijarro (2010) está de acuerdo con esta afirmación: “Era un discípulo de
origen judío perteneciente a la segunda generación, que conocía bien la lengua griega y
estaba familiarizado con el Antiguo Testamento” (pág. 333).

En esta perspectiva, la fecha de composición puede situarse entre el 70 y 90 d. C.


La primera fecha hace referencia a la composición del Evangelio de Marcos, y la segunda
toma en cuenta las referencias de Mateo. Pues, Mateo utilizó a Marcos; por eso, redactó su
obra, posteriormente. Algunas referencias de la obra son: los destinatarios judíos (Mt
28,15), la distinción entre las sinagogas y la Iglesia (Mt 4,23; 9,35 y Mt 16,18). Estas
situaciones se dan después del año 70 d. C., ya que señalan la gran polémica entre grupos
72

judíos y grupos cristianos. En efecto, luego de la destrucción del Templo se formaron


varios grupos judíos por la amenaza y el peligro de perder lo más importante de sus
tradiciones, como son: el Templo y las Escrituras. En cambio, los cristianos buscaban una
identidad de Iglesia frente a la fuerte presión judía y la persecución romana. Así pues, lo
más probable, la fecha de composición de la obra de Mateo, sería la década de los 80 a los
90 d. C.

Por otra parte, después de la destrucción del Templo, la comunidad mateana entre otras
comunidades cristianas emigraron de Judea a las ciudades que brindaban protección, entre
ellas están: Cesarea Marítima, Fenicia, Alejandría, Siria, Antioquía. La comunidad de
Mateo se ubicó en el territorio entre Antioquía y Siria, en ella se habla griego y habitaba
una importante colonia judía, donde se mezclaron judíos y griegos (Hch 11,19-30).
Además, Pedro desempeñó un papel importante en Antioquía (Gal 2,11-14), esto explicaría
el protagonismo de Pedro en el Evangelio de Mateo y la fama de Jesús que llegó hasta Siria
(Mt 4,24).

Así pues, podríamos afirmar que el autor de nuestra obra en estudio fue un judío de la
diáspora, que conocía bien la lengua griega y las Escrituras de Israel. Sus destinatarios sería
la comunidad judeo-cristiana, la misma que necesitaba, urgentemente, una identidad propia,
ya que las circunstancias del ambiente judío como del imperio romano son duras y pueden
representar una amenaza a la fe cristiana que está en crecimiento.
73

5. EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

En la antigüedad, el Evangelio de Marcos no gozó de buena acogida a diferencia de


Mateo y Lucas que fueron muy usados por las comunidades cristianas, Mateo, por ser el
más completo y ofrece la versión larga de la oración del Padre nuestro, y Lucas, por
presentar el retrato tierno del maestro. Marcos parecía incompleto, ya que es pequeño,
contiene sólo dieciséis capítulos y junto con Lucas, no está vinculado a los apóstoles, de
forma directa.

En la actualidad, sabemos que Marcos es el más antiguo y es considerado histórico. En


efecto, esto despertó mucho interés porque influyó en la composición de los otros
evangelios, en Mateo y Lucas de forma directa y en Juan, de forma indirecta. Por eso, desde
finales del siglo XVIII hasta nuestros días, el estudio sobre el Evangelio según san Marcos
ha sido basto e intenso. Veamos lo que afirma Guigarro (2010) al respecto:

El estudio de Marcos como obra literaria ha sido impulsado recientemente


por los estudios narrativos que leen el Evangelio tratando de identificar su
escenario, su trama y sus personajes, así como al narrador que cuenta la
historia desde una perspectiva concreta y con una intencionalidad precisa
(pág. 207).

Además, gracias a los estudios modernos, se cree que Marcos pudo haber tenido otras
ediciones, como afirma Guijarro (2010):

La más antigua, que no contenía la sección de Betsaida, fue la que conoció


Lucas. La intermedia, en la que ya se había introducido dicha sección, fue la
que conoció Mateo. Y la más reciente, en la que se habrían introducido las
tradiciones y retoques que no se encuentran ni en Lucas ni en Mateo, es la
que se ha conservado en los manuscritos más antiguos (Guijarro, pág. 209).
74

De todas maneras, la última versión de la obra de Marcos es la que ha llegado hasta


nosotros y contiene el pasaje de Betsaida (Mc 8, 22).

5.1. El Personaje Marcos

Marcos es el personaje que se le ha colocado a la obra escrita, es decir, el Evangelio


según san Marcos. Así pues, los textos neotestamentarios dan algunas referencias del
personaje. Por ejemplo, el libro de Hechos de los Apóstoles lo llama “Juan Marcos” y nos
da a entender que Marcos es discípulo de Pablo. Veamos:

Hch 12,12: Lo identifica como Juan Marcos que tenía su madre María en Jerusalén, a la
cual acudió Pedro.

Hch 12,25: Juan Marcos acompañó a Pablo y a Bernabé, en su viaje a Antioquía.

Hch 15,37-39: Juan Marcos se separó de Pablo y Bernabé, en Panfilia por motivo de
contiendas.

Por otro lado, las cartas de Pablo y de Pedro también, mencionan a nuestro personaje
como comprometido con el Evangelio que se está difundiendo y predicando a las
comunidades primitivas.

Flm 24: Pablo envía saludos a Marcos.

Col 4,10: Saludos a Marcos.

2Tim 4,11: Pablo pide a Lucas que traiga consigo a Marcos.

1Pe 5,13: Pedro refiriéndose a Marcos le dice: “Marcos, mi hijo”.

En las cartas, Marcos aparece como discípulo, ya no solo de Pablo, sino también de
Pedro, y un lazo espiritual mucho más fuerte porque ha sido llamado: “mi hijo”. Es decir,
Pedro lo ha engendrado a Marcos en el espíritu y ahora, más que su discípulo, es su hijo.
Finalmente, encontramos que el Evangelio de Marcos, en una escena particular y propia del
evangelista, lo identifica con el joven que huye desnudo del peligro, mientras los soldados
arrestan a Jesús (Mc 14,50-52).
75

Por otra parte, la tradición eclesiástica antigua da su propio testimonio. En este


sentido, el texto de Balz (1996) dice lo siguiente:

Papías identifica al Juan Marcos mencionado en Hechos, con el Marcos de


quien se habla en las cartas, y le atribuye la composición del segundo
Evangelio (Evangelio de Marcos), mientras hacía de intérprete de Pedro en
Roma (pág. 166).

En este caso, podríamos decir que Marcos tuvo un lazo más fuerte e íntimo con el
apóstol Pedro más que con Pablo, sin embargo, Marcos inició su camino evangélico con el
apóstol de los gentiles.

5.2 Redacción y Composición

Marcos utilizó varias fuentes para redactar su obra; entre ellas, tenemos la Fuente Q
y tradiciones orales diversas. También se habla de un relato premarquiano de la pasión. En
cuanto a la segunda fuente, mencionamos algunos textos para fijarnos las tradiciones que
influyeron en la obra escrita de Marcos.

 Mc 1,24: “Jesús, el santo de Dios”. Aparece sólo aquí y con este calificativo que
sólo Marcos le da a Jesús.
 Mc 14,1.43.53; 15,1. Marcos ha introducido a los “escribas” dentro del relato de la
pasión, quizá para darles mayor trascendencia e importancia a este grupo de
personas. Los escribas no son mencionados como protagonistas por los evangelios
ni de Mateo ni de Lucas, ellos sólo mencionan a los Sumos Sacerdotes y a los
ancianos.
 Mc 14,1-11: Marcos ha relacionado tres tradiciones: la conspiración de los
Sacerdotes contra Jesús, la escena de la unción en Betania y la traición de Judas.
Estas tradiciones son diferentes y hasta se contrastan porque explican significados
diferentes.
 Mc 5,21-43, el pasaje de la vivificación de la hija de Jairo se interrumpe para narrar
la sanación de la hemorroísa y se retoma cuando esta concluye.
76

Marcos, al parecer, se encuentra con muchas tradiciones orales sueltas; por eso, mezcla
dichas tradiciones. Para tratar de dar una secuencia a su relato. Pero esto más bien influye
en el significado de los pasajes. Esta mezcla de tradiciones es estilo propio de Marcos,
como ya hemos mencionado varios textos son una mezcla de pasajes y tradiciones.

En el Evangelio de Marcos, las escenas y los lugares geográficos son bien definidos; así
como también, los personajes: Jesús, sus discípulos y sus adversarios están bien
caracterizados y participan de forma dinámica. De ahí que, Marcos elabora una biografía de
Jesús similar a los autores griegos, latinos y judíos de su época. Pero, la biografía que
Marcos hace de la vida de Jesús, sólo el comienzo del relato no se ajusta al modelo de vidas
helenísticas, ya que esas comenzaban refiriéndose al origen y educación del protagonista;
mientras que, Marcos presenta a Jesús, ya adulto; aunque, Marcos precisa algunos datos de
Jesús: es de Nazaret, Galilea (Mc 1,9; 14,70), nombra a su madre, sus hermanos y el oficio
de su padre (Mc 6,3).

Dicho de otra manera, Marcos creó el género “evangelio” sobre la vida de Jesús.
Marcos escribió una biografía de Jesús al estilo helénico antiguo. Esta forma literaria
agradó a los escritores de esa época; por eso, después se escribieron muchas biografías de
Jesús con el título “evangelio”, donde Jesús es el protagonista y portador de la buena nueva
de salvación. Jesús tuvo un origen divino, hizo unas obras maravillosas con la gente, murió
y resucitó. Entonces, esto no debe ser olvidado jamás, sino que será transmitido de
generación en generación por siempre.

Pues, la obra de Marcos inicia así: “Comienzo del Evangelio de Jesús” (Mc 1,1).
Resalta el término evangelio como género título de su obra. Por eso, para Gnilka (2005)
“después de él, Mateo, Lucas, Juan y otros autores apócrifos toman el género de Marcos y
lo perfeccionan” (pág. 21). Es decir, Marcos es el primero en elaborar una vida cronológica
y narrativa de Jesús, ya que las fuentes anteriores a Marcos, como la Fuente Q eran sólo
frases sueltas del mensaje de Jesús de Nazaret. En efecto, Marcos coloca el carácter
histórico a la revelación cristiana.

Entre la obra de Marcos y la fuente Q, la segunda es la más antigua. Así afirma


Gnilka (2005): “Si se compara las tradiciones de Marcos con la fuente de los Logia, se
comprueba fácilmente que el evangelista se encuentra en un lugar de la historia de la
77

tradición en el que el material narrativo referido a Jesús se había desarrollado


abundantemente” (pág. 24). De hecho, las tradiciones orales habían sido transmitidas y
propagadas por muchas comunidades cristianas.

Además en Marcos, sorprende la gran cantidad de relatos de milagros y de exorcismos,


que pudieron haber tenido lugar en el campo de la predicación misionera para resaltar el
poder salvífico de Jesús. Pues, la Iglesia se encontraba en la fase de la predicación y el
fortalecimiento de la doctrina cristiana. Por eso, la fuerza de la predicación sobre Jesús da
origen a un género literario concreto que es el “Evangelio”.

Asimismo en Marcos, encontramos muchos títulos cristológicos. Jesús no es sólo el


Hijo del Hombre presente, doliente y venidero que menciona mucho Mateo, sino también
es el Hijo de Dios, Hijo de David, Cristo, Kyrios. Títulos que en Marcos son resaltados y
repetidos con frecuencia con la finalidad de dar protagonismo a Jesús, a sus obras
maravillosas y a su vida misma.

Marcos sitúa la actividad pública de Jesús, luego de que comienza con el anuncio de
Juan el Bautista (Mc 2,1-7) y termina con el discurso de tono escatológico, que anuncia la
venida del Hijo del Hombre (Mc 13). En esta obra neotestamentaria, la identidad de Jesús
se va revelando, progresivamente, en su vida pública y se revela plenamente, en la pasión
con la pregunta del Sumo Sacerdote a Jesús, si es el Cristo (Mc 14,61-62) y la
proclamación del centurión: “Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios” (Mc 15,39).

5. 3 Lectura del Evangelio de Marcos

Los autores antiguos no dividían sus obras escritas con títulos y subtítulos como
nosotros lo hacemos hoy, sino que una obra, luego de su título, tenía todo el contenido
seguido hasta el final. Así pues, en el mundo antiguo, las obras escritas eran destinadas a
ser recitadas en público y no para la lectura privada. Por eso, era muy importante la
atención del público para darse cuenta de los detalles de la obra, de la trama y del paso de
una escena a otra.
78

En la lectura de la obra de Marcos, a veces, los lugares geográficos indican el cambio de


un pasaje bíblico; otras veces, los elementos teológicos indican dicho paso de un episodio a
otro. Por eso, el evangelio en estudio, para Guijarro (2010), según los criterios geográficos,
se ha dividido de la siguiente manera (págs. 218-222):

Prólogo (Mc 1,1-13)

a. La actividad de Jesús en Galilea (Mc 1,14-9,50)

b. Su camino hacia Jerusalén (Mc 10,1-52)

c. La actuación de Jesús en Jerusalén (Mc 11,1-16,8)

En cambio, según los elementos teológicos, la obra de Marcos gira en torno a dos
títulos atribuidos a Jesús: Mesías e Hijo de Dios. Veamos algunos textos:

Mc 1,1: “Comienzo del Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios”.

Mc 8,29: “Pedro le contestó: Tú eres el Cristo”.

Mc 15,39: “El centurión dijo: verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios”.

Entonces, la división teológica de la obra quedaría así:

Prólogo 1,1-13

Mesías 1,14-8,30

Hijo de Dios 8,31-16,8

5.3.1 Presentación de Jesús (Mc 1,1-13)

Se desarrolla en un espacio-tiempo cargado de símbolos: el Jordán, el desierto, los


cuarenta días. También de personajes: El Espíritu, Satanás, los ángeles y los profetas Isaías
y Juan el Bautista como la voz del cielo hacen referencia a Jesús. Es decir, el tema central
es la identidad de Jesús, quien procede, no de su ascendencia humana, sino de su íntima
relación con Dios. De hecho, Jesús recibe los títulos de Mesías e Hijo de Dios (Mc 1,1).
79

En cambio, Juan Bautista es presentado como un profeta y su ambiente es similar al del


éxodo. Por eso, se mencionan el desierto, los cuarenta días, su vestimenta, su alimentación
(Mc 1,4-6). De todas maneras, Juan sólo prepara el camino para Jesús, ya que Juan bautiza
con agua a la gente para iniciar un camino de conversión; en cambio, Jesús bautizará con el
Espíritu Santo, puesto que Él es el enviado de Dios.

Para Marcos, Jesús es similar, muy parecido a Juan, pero en el acontecimiento del
bautismo se confirma quien es Jesús, se revela la identidad de Jesús con la voz del cielo:
“Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco” (Mc 1,11). Luego, los cuarenta días de
tentación de Jesús, hacen referencia a los cuarenta años que el pueblo pasó en el desierto
para llegar a la tierra prometida. Fundamental mente, Jesús es el Mesías. Por eso, la lectura
del Evangelio de Marcos es un itinerario de fe hasta llegar a comprender la verdadera
identidad de Jesús.

5.3.2 La actividad de Jesús en Galilea (Mc 1,14-9,50)

Según la obra de Marcos, Jesús comienza su ministerio en Galilea, luego de que Juan ha
terminado su actividad. El ministerio de Jesús está orientado a la predicación del Reino de
Dios. En este proyecto, aparecen varios personajes: sus discípulos, la gente y sus
adversarios. Los discípulos son llamados por Jesús: “vengan conmigo, y les haré llegar a
ser pescadores de hombres” (Mc 1,17). La gente es destinataria de las enseñanzas del
maestro y de las curaciones que es poder salvífico (Mc 1,21; 4,34). Los adversarios de
Jesús aparecen en varios pasajes, primero, en el pasaje de la curación del hombre de la
mano paralizada (Mc 2,1-12; 3,1-6). Estos últimos personajes cuestionan a Jesús, las
curaciones, su predicación y su mensaje.

Los adversarios de Jesús son los fariseos y de manera especial, los escribas (Mc
2,6). Ellos discuten con Jesús algunos temas de trascendental importancia, como: la
relación con los pecadores, las prácticas alimenticias y la observancia del sábado (Mc 7,1-
23). En el primer tema, Jesús les cura, les enseña y comparte con ellos la mesa; en la
mentalidad judía, esto significa transgresión de las normas de pureza. Algo similar sucede
con los alimentos, se dan las mezclas inapropiadas (leche con carne), la no guarda del
ayuno de parte de los discípulos de Jesús. Asimismo, la observancia del sábado era sagrada.
80

Pero Jesús se autoproclama “Señor del sábado” (Mc 2,28); es decir, con esto, Jesús
inaugura una nueva época, la época del Reino de Dios.

Para Marcos, la concepción del Reino de Dios es la acción de Jesús y ésta pide
conversión y fe en el Evangelio, el mismo que se expresa en el servicio. Por ejemplo, la
suegra de Pedro, una vez curada, se pone a servir a Jesús y a sus discípulos. En efecto, el
servicio es la característica de los discípulos y discípulas de Jesús (Mc 9,35; 10,43; 15,41).
Por eso, podemos decir que el que sirve con humildad y generosidad ha aceptado el Reino
de Dios que predica Jesús y ha comenzado una vida de cambio y de fe en el Evangelio, el
mismo que es salvación.

Marcos trae la expresión: “Reino de Dios” que significa la actividad de Jesús, la


misma que trae consigo poder curador y la enseñanza del mensaje evangélico; a diferencia
de Mateo y Lucas, que usan la frase el Reino de los cielos que indica la morada de Dios, la
cual viene a hacerse presente en la tierra por medio de Jesús.

Un elemento propio de Marcos es que, Jesús busca los lugares solitarios como
lugares propicios para el encuentro con Dios y con sus discípulos (Mc 1,35-39; 6,31-32)
para explicarles que el sentido de la misión de Jesús es una constante “salida”, que tiene la
finalidad de predicar el Reino de Dios. Veamos algunos textos:

Mc 1,29: “Cuando salió de la sinagoga, Jesús se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y
Andrés”. Jesús se fue a curar a la suegra de Pedro.

Mc 1,35: “De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un
lugar solitario; y allí se puso a hacer oración”.

Mc 1,38: “Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí; pues para
eso he salido”.

Entonces, la misión de Jesús consiste en “salir” para curar, para predicar a la gente, pero
sin olvidar que esa misión viene de Dios. Por eso, Él sale y busca los lugares solitarios para
orar y encontrarse con el Padre.
81

[Link] El Discipulado

Otro elemento importante en Marcos, es la actitud de los discípulos de Jesús. Ellos


no lo entienden a Jesús, ni comprenden el mensaje que trae poder salvador a la gente. Ellos
aparecen como torpes y necios, no poseen la sabiduría que da la fe en Dios.

Los discípulos recibieron el misterio de Dios (Mc 4,10-11), son enviados por Jesús
(Mc 6,7), comparten con Él la mesa en la última cena (Mc 14,17…). Pero en ellos, se
destaca su incomprensión e incapacidad para comprender a Jesús y su palabra. En efecto,
ellos no entienden las parábolas (Mc 4,13; 7,18); fracasan en la tempestad en el lago (Mc
4,35-41); de igual manera, cuando Jesús camina en el lago (Mc 6,51-52), en el momento de
la pasión, no entienden lo que sucede (Mc 9,32; 10,32). Se censura a los Doce (Mc 9,35);
Judas es uno de los Doce (Mc 14,10.20.43); también, Pedro fracasa y es reprendido por
Jesús (Mc 8,33). Aunque, fuera de los Doce, Marcos afirma que hay otros discípulos de
Jesús (Mc 2,15; 5,37; 7,2; 13,3; 14,33) que son testigos de los hechos de Jesús y aprendices
de las enseñanzas del maestro.

Así pues, Gnilka (2005) afirma que:

“la falta de comprensión de los discípulos, forma parte también del marco del
secreto mesiánico, que conduce a la cruz. El discípulo auténtico comprende la confesión
acerca del crucificado (Mc 15,39), que incluye la disposición a llevar la cruz” (pág. 33).

Por eso, el rechazo a llevar la cruz es un peligro permanente para el seguidor de


Jesús. Entonces, es aquí donde entra el tema de la fe y la conversión para aceptar el Reino
de Dios. Si la fe es profunda y firme, la disponibilidad para seguir a Jesús será más clara y
llevadera. Por el contrario, si la fe es frágil e insegura, tampoco existe conversión ni
seguimiento a Jesús con la cruz, sino sólo acomodamiento y culto.

En el tema de la fe, Jesús choca con el endurecimiento de corazón de la gente (Mc 3,5),
con la mente embotada de sus discípulos (Mc 8,17) y con la incredulidad de los fariseos
que piden una señal (Mc 8,11-13). En este camino, los milagros de Jesús ponen al
descubierto la incredulidad (Mc 6,2-3). Sin embargo, Jesús continúa invitando a creer y a
confiar en Dios (Mc 11,22), a tener fe que abre los ojos, los oídos, sobre todo el corazón
82

para comprender el camino de Dios, como el ciego que fue salvado por su fe y luego, le
sigue a Jesús por el camino (Mc 10,46-52). Pues, ha experimentado el Reino de Dios que le
salva y le impulsa a seguir a Jesús.

Los tres relatos de las predicciones de la pasión (Mc 8,31; 9,31 y 10,32-34) terminan con
los pasajes de la falta de inteligencia de los discípulos: las reprensiones a Pedro (Mc 8,32),
la discusión de los discípulos sobre la jerarquía apostólica (Mc 9,32) y la petición de los
hijos del Zebedeo (Mc 10,35-45). En la misma línea, se multiplican los adoctrinamientos a
los discípulos (Mc 8,31-9,1; 9,9-13.33-50). Marcos hace notar que los seguidores de Jesús
necesitan la gracia de Dios para salir de su necedad y su carencia de fe para luego, asumir
la misión de Jesús.

De la misma manera, en la cruz, las personas que no creen están a un lado, y aquellas
que creen, se ponen de parte del crucificado (Mc 15,32.36.39). Por eso, los discípulos
deben ser rescatados de su necedad, de su carencia de fe. En esta perspectiva, Marcos
resalta la gracia de Dios para ellos. Jesús los llamó libremente (Mc 1,16-20) y a los que Él
quiso (Mc 3,13), a ellos les confía el misterio del Reino de Dios (Mc 4,11) y los reunirá de
nuevo en Galilea (Mc 14,28; 16,7) para enviarles a predicar el Evangelio. Pero antes, ellos
serán salvados de su incredulidad y cerrazón de mente para que ejerciten el poder salvador
que Jesús les imprime en su misión de implantar el Reino de Dios.

[Link] El Reino de Dios

El tema del Reino de Dios en Marcos es, particularmente, un misterio (Mc 3,7-19; 4,11)
que se desarrolla por medio de la actividad de Jesús, comenzando por Galilea. Jesús marcha
acompañado de sus discípulos, a quienes los llama desde el monte (Mc 3,13-19), la gente es
destinataria de las enseñanzas, curaciones y exorcismos (Mc 3,7-12). Mientras los fariseos,
los escribas y otros se oponen al proyecto de Jesús y le critican por su predicación y por sus
obras.

Los Doce constituyen la pieza fundamental para el establecimiento del Reino (Mc 3,13-
19). Jesús llamó a los que Él quiso para que estén con Él y para enviarles a predicar con el
poder de expulsar demonios (Mc 6,7-13). Por eso, ellos continuarán la misión de Jesús por
todas partes del mundo (Mc 16,20) y realizarán las mismas obras de su maestro.
83

El pasaje de Mc 4,1-34 expone el misterio del Reino de Dios. Jesús se dirige a la gente
(Mc 4,1), a los que están cerca de los Doce, que se podría decir los discípulos (Mc 4,10) y a
los que están fuera (Mc 4,11). De todas maneras, el tema central es la parábola del
sembrador (Mc 4,10-25) que indica que el Reino de Dios crece misteriosamente y para
entenderlo es necesario tener el don que viene de Dios y que da a la nueva familia de Jesús
(Mc 4,10-11). Es decir, todos pueden ser partícipes del reino, pero a los Doce, Jesús les
entrega el Reino de Dios, de manera particular y cercana.

Por otro lado, en el Evangelio de Marcos, los milagros se dan alrededor del lago y todos
estos relatos están relacionados con lugares y personas consideradas impuras: el mar, el
endemoniado, la niña muerta y la mujer con flujo de sangre (Mc 4,35-5,43). Jesús entra en
contacto con este ambiente, pero no se contamina, sino que cura al endemoniado, no le
permite pertenecer al grupo de los Doce, pero le envía a anunciar las maravillas del Señor a
los de su casa y de su sector (Mc 5,18-19). En cambio, los enfermos curados por Jesús,
tienen fe a diferencia de los discípulos (Mc 5,34.36).

Por otra parte, para Haag (2005): “El establecimiento del Reino de Dios significa
tanto el fin de las cosas como la aurora del orden nuevo y definitivo” (pág. 1671). Entrar en
el Reino de Dios significa entrar en la Vida (Mc 9,43.45); salvarse (Mc 10,23.26); su
acceso sólo lo procura una sincera conversión (Mc 1,15). El Reino de Dios es obra
exclusiva de Dios: germina, crece, da fruto como la semilla (Mc 4,26s). Mientras que el
hombre lo espera como José de Arimatea (Mc 15,43) y lo acoge como un niño (Mc 10,15).

En este sentido, el Reino de Dios es obra, puramente, de Dios que Jesús ofrece al gente,
de manera gratuita, pero exige una actitud constante de fe y conversión. El Reino de Dios
es don, es gracia que el hombre debe recibir, acoger desde la dimensión de la fe que da
claridad y apertura al corazón para entender los signos de Dios que se presentan en la
historia. Finalmente, la conversión, viene a ser la respuesta al don de Dios o el fruto que
resulta de la gracia divina que se da por medio de Jesús y el creyente que acoge a la persona
de Jesús y asume su mensaje.

En la sección intermedia del Evangelio (Mc 6,6b-8,30), el Reino de Dios es comparado


con un banquete. En efecto, el vocabulario que se desarrolla aquí es relacionado con el pan
(pan, migajas, comer, hartarse, comida). En este relato, los discípulos y la gente están
84

llamados a descifrar el mensaje de este lenguaje. Además, los discípulos desempeñan el


papel de intermediarios entre Jesús y el pueblo; mientras la gente es la receptora del
alimento que fortalece su cuerpo y satisface sus necesidades.

En la presente sección, encontramos dos relatos sobre la multiplicación de los panes que
ponen de manifiesto que el reino es como un banquete, todos se alimentan y se sacian.
Estos relatos concluyen con el pasaje de la pregunta sobre la identidad de Jesús, en la cual,
Pedro proclama a Jesús como el Mesías. Posteriormente, este lenguaje relacionando con el
alimento será interrumpido con el pasaje del anuncio de la pasión.

El evangelista Marcos ubica dichos relatos en un lugar solitario, despoblado; mientras


que Lucas ubica el pasaje de la multiplicación de los panes en Betsaida (Lc 9,10). Marcos
tiene predilección por los lugares solitarios para que el maestro instruya a los discípulos
sobre el sentido de su misión. Sin embargo, una vez que Pedro confiesa a Jesús: “Tú eres el
Cristo” (Mc 8,29). Jesús lo prohíbe firmemente, hablar de esto a la gente. Entonces, que
pasa aquí ¿tal vez, Jesús está ocultando algo?

Luego, el pasaje del envío de los Doce (Mc 6,7-13) está vinculado con la llamada a los
primeros discípulos (Mc 1,16-20) y con el grupo de los Doce (Mc 3,13-19). Jesús les envía
a predicar dándoles el poder de curación y de expulsión de los demonios, una vez que han
sido testigos de la actividad de Jesús. Así pues, los discípulos desarrollan la misma
actividad que su maestro porque los signos del Reino son los mismos: las curaciones y la
expulsión del mal.

A continuación, se narra la muerte de Juan el Bautista (Mc 6,17-29) que según este
relato de Marcos, Juan fue asesinado por Herodes por motivos moral y social. Pero otra
fuente, como la judía (citada por Guijarro 2010), habla de la muerte de Juan el Bautista que
fue por motivos políticos.

La versión Marquina de este último episodio difiere notablemente de la del


historiador judío Flavio Josefo, según el cual, la muerte de Juan tuvo, ante
todo, una motivación política. Antipas temía que la predicación de Juan
soliviantara a las masas contra él por haber desencadenado un
85

enfrentamiento con sus vecinos nabateos. De hecho, la gente llegó a pensar


que la derrota de las tropas de Antipas había sido un castigo por la muerte
del Bautista (pág. 240).

Entonces, las dos fuentes difieren acerca del tema de la muerte de Juan el bautista.
Marcos concluye el relato, diciendo que Juan murió en la cárcel y sus discípulos recogieron
el cadáver de su maestro y le dieron sepultura. Este acontecimiento, más tarde, provocará la
ira de Jesús de Nazaret contra Herodes.

Marcos presenta dos relatos de multiplicación de los panes (Mc 6,34-44; 8,1-10). Estos
pasajes desencadenan la discusión de Jesús con los fariseos y los escribas venidos de
Jerusalén (Mc 7,1-13). Luego, viene la recriminación de Jesús a los discípulos por su
incapacidad de comprensión del mensaje (Mc 6,52; 7,18; 8,17-18). Así pues, algunos
exégetas afirman que la multiplicación de los panes podría relacionarse con la última cena
de Jesús y sus discípulos, cuando el maestro dice: “pronunció la bendición, lo partió y se
los dio” (Mc 14,22). Es decir, algo parecido a una comida será el reino de Dios, un
banquete que contenga un pan espiritual y pueda saciar el corazón hambriento del alimento
de Dios.

En la multiplicación de los panes, también entra la terminología numérica, que Marcos


usa en sus dos relatos, de manera distinta una de otra (Mc 8,19-21); esto nos hace notar
Guijarro (2010).

La primera, que tiene lugar en territorio de Israel, se caracteriza por una


terminología judía: bendecir, doce canastos. La segunda, que acontece en
territorio pagano, evoca la misión a los paganos (Cuatro mil, siete
espuertas). Las referencias numéricas son importantes, pues en la última
travesía parece que la clave para entender lo que significan los panes es
comprender el significado de estos números (págs. 242-243).

En esta perspectiva, Jesús explica el tema de lo puro y lo impuro. De estos dos relatos
podemos entender que Dios ofrece su Reino, primero, al pueblo de Israel, comenzando por
los Doce, y luego, también a los paganos, ya que en el segundo relato usa el número siete
que represente a las comunidades cristianas de origen helénico (Cfr. Hch 6,1-6). De todas
86

maneras, Judíos y paganos están invitados al reino, lo cual implica una respuesta libre y
voluntaria, respuesta que tiene que ver con la conversión y la fe en Jesús, el Mesías e Hijo
de Dios, sólo entonces el Reino se hace presente en el corazón del que acepta a Jesús y su
mensaje de salvación.

En el trasfondo bíblico de la multiplicación de los panes, Jesús aparece como un padre


de familia judío que preside la mesa y luego de bendecir a Dios por los alimentos comparte
el pan con la gente por medio de sus seguidores. Mientras que Gnilka (2005) comenta otros
signos del pasaje: “El acomodarse en el suelo por grupos, indica el orden y el corazón
festivo de la situación de la comida…La hierba verde sobre la que se acomodan como
símbolo del tiempo mesiánico en el que el desierto germinaría” (pág. 303).

Además, la simbología numérica tiene su propio significado, así nos dice Gnilka
(2005):

La separación por grupos de cincuenta y de cien recuerda la generación del


desierto, de Moisés, ya que entonces había jueces y guías sobre 1.000, 100,
50 y 10 (Ex 18,25; Núm 31,14). Pero la imagen no significa que los
discípulos fueran constituidos en tales guías sobre el pueblo (pág. 304).

Finalmente, el dato sobre la cantidad de 4.000 personas que se saciaron del alimento
es para resaltar la magnitud del acontecimiento.

Esta sección concluye con el tema de la identidad de Jesús, donde sólo Pedro responde
de manera acertada: “Tú eres el Cristo” (Mc 8,29). Pero Jesús le prohíbe hablar del tema; es
decir, Jesús todavía no ha revelado su identidad plena y perfecta. Por eso, los discípulos
deben seguir con Jesús hasta descubrir la verdadera identidad del maestro, que se revelará
plenamente en la cruz y en la resurrección. De ahí que, sólo es posible conocer a Jesús y su
mensaje, si hay un vínculo fuerte con el Maestro, en la cotidianidad de la vida, en el
sacrificio y en la vida renovada a los pies del resucitado.
87

5.3.3 Camino hacia Jerusalén (Mc 10,1-52)

Esta sección, inicia indicando que Jesús salió de la Galilea para dirigirse a la Judea.
Es decir, esta parte está marcada por el ambiente del camino, por el cual la gente sigue a
Jesús, pero también, los fariseos siguen interrogando e interpelando a Jesús, en el tema
relacionado a la ley de Moisés.

Seguidamente, viene la escena de Jesús con los niños, que es una escena muy tierna,
donde Jesús les abraza, les bendice, o sea, muestra la bondad del Padre. Asimismo, da la
enseñanza de que para entrar en el reino de Dios, tenemos que ser similares a un niño,
quien brilla por su inocencia, su sencillez, pero sobre todo por su abandono en las manos de
la madre, de quien recibe seguridad y cariño.

Las dos escenas siguientes hablan del peligro que proporciona el apego y la
confianza en el dinero, en las riquezas. Frente a esto, Jesús responde que la confianza total
debe estar en Dios y en el seguimiento a Jesús. Dios debe constituir la riqueza más grande
el creyente, cuando no es así, otros ídolos, como la riqueza ocupan el corazón del hombre.
Por eso, el hombre debe someter su voluntad a la voluntad divina para seguir el camino de
la salvación.

En esta perspectiva, Jesús anuncia por tercera vez, la pasión que sufrirá en
Jerusalén, la cual es el motivo del viaje a la ciudad. Pero sus discípulos no entienden, una
vez más, el mensaje de Jesús. Por eso, le hijos del Zebedeo le piden la gloria a Jesús.
Nuevamente, el maestro les habla del cáliz, que es el signo del dolor que representa la cruz,
la entrega de Jesús para redimir los pecados de la humanidad. Es decir, no hay gloria, sin
cruz. La gloria vendrá después de la cruz.

Esta sección concluye con el tema del servicio, que es la característica fundamental
de los seguidores de Jesús. Mientras los grandes se oprimen y se aplastan, los discípulos
deben servirse con generosidad, lavarse los pies los unos a los otros, con humildad. Así,
serán verdaderos discípulos de Jesús e importantes ante los ojos de Dios. Ser el primero es
ser el servidor de todos, pero no el dominador de los otros. En esto consiste la gloria y la
satisfacción del seguidor de Jesús, en servir y amar. De esta manera, entramos en el camino
de la salvación de Dios.
88

De igual manera, la curación del ciego de Jericó revela el sentido del seguimiento.
En efecto, el ciego, una vez curado por Jesús, lo sigue por el camino. También, este ciego
se ha convertido en discípulo de Jesús porque ha experimentado el poder curativo y
salvador de Jesús. De hecho, se adhiere a las filas de los que siguen a Jesús.

5.3.4 Ministerio de Jesús en Jerusalén (Mc 11,1-13,37)

El indicativo de esta nueva sección es la ciudad de “Jerusalén”. Pues, anteriormente, los


episodios estaban marcados por el ambiente del “camino”. Ahora, las escenas de Jesús se
centran en Jerusalén, sobre todo en el lugar más importante de la ciudad, que es el
“Templo” (Mc 11,11.15.27), donde Jesús actúa, enseña y anuncia la destrucción del centro
judío más importante para la fe. Por eso, la meta de Jesús es llegar al Templo y allí, dejar
impreso su mensaje.

Otra característica de esta sección es que el título de Jesús que se resalta es “Hijo de
David” (Mc 10,47-48; 11,10; 12,35-37), a diferencia de la sección precedente que hacía
referencia al título de Hijo del Hombre. Aquí, se trata de demostrar que Jesús procede de la
estirpe del rey David, quien dio libertad y autonomía al pueblo de Dios. De la misma
manera, Jesús traerá la libertad al pueblo, pero una libertad que trasciende las fronteras de
los países, una libertad que llega hasta la vida eterna. Por eso, Jesús es el Hijo de David
(Sal 110,19).

Los capítulos de esta sección parecen estar organizados en tres jornadas:

La primera jornada (Mc 11,1-11ª) inicia con la entrada mesiánica de Jesús en


Jerusalén y termina con la entrada en el Templo y salida para dirigirse a Betania. La entrada
de Jesús en Jerusalén no es triunfal. De hecho, Jesús entra de forma humilde, en un pollino.
El asno, en aquel entonces, es el signo de la pobreza y la humildad, a diferencia del caballo
que es signo de grandeza y dominio. En efecto, todos los emperadores que han dominado a
Jerusalén han entrado montados a caballo y con la espada para dominar y oprimir a los
jerosolimitanos. Mientras que el asno, en el que monta Jesús, simboliza todo lo contrario
que quiere decir que Jesús es manso y humilde de corazón. Para Mateo, es una entrada
triunfal porque también, el burrito lo justifica como parte de la profecía sobre el Mesías (Mt
21,5). Pero para Marcos, ésta es una entrada mesiánica de Jesús y no triunfal. Además,
89

mientras la gente lo aclama a Jesús como Hijo de David (Mc 11,9-10), Jesús no hace eco,
no responde de la salutación del pueblo. Por eso, Gnilka (2005) comenta lo siguiente:

Parece que la salutación que se le tributó a Jesús en las afueras de la ciudad


no tuvo eco alguno. Así, se indica que la ciudad pertenece como
descendiente de David, pero ésta se resiste. Y se anuncia el destino que ella
le prepara. Es sorprendente que no se diga una palabra acerca de la reacción
de Jesús ante la salutación que le tributan los discípulos y el pueblo que lo
acompaña. La soberanía regia de David compete, ciertamente, a Jesús, pero
nadie es capaz ahora de captar la clase de su reinado. El títulus crucis lo
proclamará (pág. 140).

La segunda jornada (Mc 11,11b-19) comienza con la salida de Betania y la maldición


de la higuera, y concluye con los Sumos Sacerdotes y los escribas que buscan un motivo
para matar a Jesús. La maldición de la higuera tiene lugar antes de la entrada en el templo y
se encuentra relacionada con la escena de la expulsión de los mercaderes del Templo. Al
respecto comenta Guijarro (2010):

Esta acción puede significar varias cosas: la purificación del Templo,


rechazo del sistema cultual, renovación de Israel. Pues, el Templo y la
higuera han dejado de dar frutos, debido a ello, el Templo ha dejado de ser
lugar de encuentro con Dios. Este encuentro se da ahora a través de la fe
(pág. 257).

La tercera jornada (Mc 11,20-12,12) se abre con la pregunta de los seguidores al


maestro sobre la higuera seca maldecida por Jesús, el día anterior, y se cierra con la
parábola de los viñadores asesinos. Jesús responde la pregunta de sus discípulos con la
enseñanza sobre la fe y la oración. De hecho, ésta es la nueva forma de relacionarse con
Dios. Mientras que las autoridades judías cuestionan la autoridad de Jesús para realizar sus
acciones, Jesús les responde con la parábola de los viñadores homicidas; los mismos que se
darán cuenta que la parábola de Jesús se refiere a ellos (Mc 12,12). Pues, la higuera y el
Templo, al que representan han dejado de dar frutos, y más que eso, han rechazado al Hijo
de Dios, que es la piedra angular (Sal 118,22-23).
90

Así pues, Jesús entra en Jerusalén, no como Mesías triunfante, sino como Mesías
que es rechazado por la ciudad y sus autoridades, y al final, sufrirá en la cruz, pero reinará
desde ella, porque Jesús revela su mesianismo en la muerte escandalosa de la cruz. Jesús es
el Mesías sufriente. Pues, la gente no ha entendido esto, pero lo entenderá después de la
resurrección.

Luego de las tres jornadas en Jerusalén, Jesús, en las escenas seguidas, aparece como un
gran “Maestro” que enseña (Mc 12,[Link].38) con sabiduría y autoridad como en
Cafarnaúm (Mc 1,22).

“Maestro, sabemos que eres veraz y que no te importa de nadie porque no miras la
condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios” (Mc 12,14).

“Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él y que amarle
con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al prójimo como
a sí mismo vale más que todos los sacrificios y holocaustos” (Mc 12,32-33).

Todos aquellos que escuchaban al Maestro, quedan asombrados de la respuesta y ya


nadie se atreve a preguntarle porque Jesús satisfacía las preguntas de las autoridades judías
y del pueblo, en general, ya sea en los temas de: el tributo al César, la resurrección de los
muertos, el mandamiento principal, el Cristo, Hijo de David.

La parte final de esta sección es el discurso escatológico (Mc 13,1-37), donde Jesús se
dirige, primero, sólo a los cuatro discípulos: Pedro, Santiago, Juan y Andrés, quizá porque
la manifestación gloriosa del Hijo del Hombre es una revelación especial. Por eso, Jesús
invita a estar alerta, habla de los signos que acompañarán a la venida del Hijo del Hombre y
además, exhorta e insiste a estar en vela para no ser sorprendidos por el día del juicio final.

En el discurso escatológico, Jesús menciona que vendrán falsos mesías y falsos profetas
(Mc 13,5-6.21-23) usurpando el nombre de Jesús para engañar a la gente. En esta
perspectiva, la actitud de velar y orar es importante para discernir lo bueno de lo malo, la fe
del fanatismo, la luz de la obscuridad. También, habrán signos cósmicos: la luz del sol y de
las estrellas se apagarán, y las fuerzas del cielo serán sacudidas (Mc 13,24-27) porque el
mal y bien entrarán en el combate de la balanza de la justicia y la misericordia. Pero los que
91

padecen ahora persecución y odio por el nombre de Jesús, participarán ese día de su gloria
(Mc 13,9-13).

Las comunidades cristianas primitivas se dejan guiar por el final de los tiempos, por la
venida gloriosa del Hijo del Hombre. Todo esto significa seguir, atentamente, los
acontecimientos temporales, permanecer conscientes de las cuentas que Él pedirá. Pues,
Jesús tuvo la autoridad y el poder de expulsar el mal de las personas que se acercaron a Él;
de la misma manera, los Doce que recibieron esta autoridad (Mc 3,15; 6,7) de combatir el
mal deberán ejercitarla para que al final rindan cuentas. En esta perspectiva, Gnilka (2005)
hace referencia diciendo: “El Hijo del Hombre que vendrá un día sobre las nubes, recorre
primero el camino de la cruz” (pág. 246).

5.4 El relato de la Pasión (Mc 14,1-16,20)

Podemos decir que los trece capítulos de la obra de Marcos son el resultado de la unión
de tradiciones sueltas. En cambio, el relato de la pasión es un verdadero relato que tiene
concatenación y armonía de los acontecimientos. La pasión es un relato que muestra unidad
en su contenido conjunto, como en la descripción de los acontecimientos particulares.

El relato de la pasión corresponde a la tercera parte de las biografías antiguas; es decir,


se narra la muerte del héroe y todos los acontecimientos relacionados con ella. En el caso
de Jesús, se relata, además, los acontecimientos posteriores a su muerte, como la sepultura
y la tumba vacía (Mc 15,42-16,8), las apariciones de Jesús resucitado (Mc 16,9-20). Para
Guijarro (2010), este último pasaje es un añadido posterior (pág. 257).

En la narración de la pasión de Marcos, se puede observar varios cuadros, dejando notar


los cambios de escenario y de personajes. Entre ellos están:

 El complot de las autoridades judías para arrestar a Jesús (Mc 14,1-11)


 La casa, donde Jesús celebra la cena con sus discípulos (Mc 14,12-25)
 La agonía en Getsemaní, monte de los Olivos y el arresto (Mc 14,32-52)
 El palacio del Sumo Sacerdote (Mc 14,53-72)
 La residencia de Pilato (Mc 15,1-20a)
 El lugar de la crucifixión (Mc 15,20b-41)
92

 El lugar de la sepultura (Mc 15,42-16,8).

El relato de la pasión inicia con el complot de los Sumos Sacerdotes con los escribas
para encontrar los motivos y matar a Jesús (Mc 14,1-2). Posteriormente, la unción a Jesús
por parte de una mujer anónima (Mc 14,3-9) que Jesús mismo aclara que esta unción
anticipa su sepultura y concluye la primera sección con la escena de Judas, quien negocia
con los Sumos Sacerdotes para traicionar a Jesús (Mc 14,10-11). Toda esta sección explica
que Jesús es el Mesías sufriente, ya que es rechazado por las autoridades judías, por uno de
sus seguidores y se anuncia ya su muerte y sepultura con la unción de la mujer anónima.

A continuación vienen tres escenas importantes que narran la cena de Jesús con sus
discípulos: la preparación, el anuncio de la traición de Judas y la entrega del pan y del vino
(Mc 14,12-25). Con la última cena, Jesús inaugura una nueva época que conmemora su
entrega voluntaria para la nueva liberación del pueblo. Por eso, las palabras y los gestos de
Jesús son expresiones de un nuevo rito de salvación. Jesús mismo es el cordero que se
inmola por los pecados del pueblo. Así pues, su cuerpo y su sangre serán signos de
remisión de los pecados de toda la humanidad.

Después de esto, Jesús se dirige a Getsemaní, al pie del monte de los Olivos. En el
camino, Jesús anuncia a sus discípulos que le abandonarán y además, predice las
negaciones de Pedro (Mc 14,26-31). Más tarde, en Getsemaní, por medio de la oración,
Jesús hace notar que su muerte, no es resultado del complot bien tramado de las autoridades
judías, sino la consecuencia de haber aceptado la voluntad del Padre Dios. Por eso, Jesús no
se defiende, ni protesta en el arresto, sino que va como un manso cordero al matadero.

Mientras se da el prendimiento de Jesús, se da la traición de Judas, quien llevó a la


guardia judía, al lugar donde Jesús solía pasar la noche, luego de enseñar en el Templo,
durante el día. Al respecto comenta Gnilka (2005):

Stauffer califica a Judas como no galileo, hijo fiel de la sinagoga y


cabecilla del Sanedrín de Jerusalén. Y opina, en enjuiciamiento anacrónico de
la excomunión de la sinagoga, mencionada en Jn 9,22 que Judas consideró
93

como obligación suya religiosa la entrega de Jesús como blasfemo y pseudo


profeta (pág. 270).

Además, se cumple el abandono total al maestro por parte de sus discípulos, e incluso el
joven, dejando el lienzo, se escapó desnudo (Mc 14,51-52). Pues esta escena propia de
Marcos hace notar el abandono total al maestro, en estos momentos de peligro. Cabe
mencionar que muchos exégetas identifican al joven que corre desnudo frente al peligro,
con el evangelista Marcos porque esta escena es exclusiva de este evangelio.

Luego, ante el Sanedrín, Jesús revela su plena identidad de Mesías (Mc 14,61-62), que
siempre la ocultó ante el pueblo. Precisamente, en ese momento, en cambio, Pedro niega
conocerlo o tener algún vínculo con el maestro. Aquí, los testimonios son distintos, el de
Jesús es uno y el de Pedro es otro. Jesús da el testimonio verdadero de Mesías e Hijo de
Dios, pues ha asumido ya, el camino de la cruz. En esto consiste el “secreto mesiánico” de
Marcos, es decir, en que el Mesías se revela plenamente en el misterio de la cruz, cuando se
abraza el dolor y el sufrimiento por amor. Mientras que Pedro negó la identidad de Jesús y
su lazo de discípulo, quizá por su fragilidad o porque las circunstancias de peligro doblegan
la voluntad, aparentemente, fuerte de Pedro.

Pero después de que cantó el gallo, Pedro lloró amargamente (Mc 14,72) y su pecado
fue perdonado. El lamento de Pedro, luego de negar a su maestro, es el signo de su
arrepentimiento. Por eso, él es alcanzado por la gracia de Dios y perdonado por la inmensa
misericordia divina. Pedro se niega a ir a la cruz como Jesús, pero su fe es probada y
purificada en el fuego de la pasión. Por tal motivo, después que ya ha sido purificado y
cribado por Satanás. Sólo entonces, abrazará la cruz como Jesús lo hizo. Pues, todo
discípulo tiene que pasar por la dura prueba de la cruz. Solamente, abrazando el sufrimiento
y el dolor por amor se halla la gracia de la cruz, la redención de Jesús.

Seguidamente, Jesús ante Pilato (Mc 15,1-20) es interrogado acerca de su reinado sobre
los judíos (Mc 15,[Link]). La autoridad romana interroga varias veces a Jesús,
llamándolo: “Rey de los judíos”, ya que Jesús, en persona, afirma que es rey, pero no de
este mundo (Mc 15,4). El relato deja notar que Pilato, autoridad romana, no tiene
responsabilidad sobre la muerte de Jesús, sino que es inocente. Más bien, las autoridades
judías son los responsables de la condena de Jesús y hasta el pueblo es manipulado por los
94

jefes judíos para condenar a Jesús inocente. Pues, Pilato concluye su tarea con el castigo a
Jesús y la coronación de espinas como burla de Jesús, quien ha afirmado ser rey.

En el nuevo escenario del Gólgota, donde se da la crucifixión y la muerte de Jesús.


Marcos lo interpreta en clave discipular, ya que ha colocado dos escenas, una al inicio y
otra al final, sobre el seguimiento. En efecto, dos personajes: Simón de Cirene, que carga
con la cruz (Mc 15,21 en relación a Mc 8,34) y el centurión romano, quien al contemplar la
muerte de Jesús exclama: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Mc 15,39
vinculado a Mc 1,1.11). Con estos dos personajes al momento de la muerte de Jesús,
Marcos relaciona el tema del seguimiento a Jesús. Aquí, luego de haber asumido la muerte
en la cruz, se revela plenamente el Mesías. En este sentido, el seguimiento a Jesús, se
entiende desde la cruz. El misterio de la cruz es la clave para entender el secreto mesiánico;
es decir, Jesús prohíbe difundir su ministerio profético y curativo a sus discípulos y a la
gente, pero en el camino de la cruz revela que Él es el mesías.

La pasión de Jesús, según Marcos, inicialmente, terminaba con la sección de los pasajes:
de las mujeres que seguían a Jesús desde galilea, que lo acompañan hasta el calvario, la
sepultura de Jesús y el sepulcro vacío (Mc 15,40-16,8). En esta sección, las mujeres toman
protagonismo, pues, ellas acompañan a Jesús en el momento más duro de la muerte (Mc 15,
40-41), ellas son testigos de la sepultura (Mc 15,47), ellas van al sepulcro y encuentran la
tumba vacía, son testigos de la resurrección de Jesús (Mc 16,1-8).

Las mujeres seguían y servían a Jesús, cuando estaba en Galilea. Los dos verbos: seguir
y servir son los verbos que definen la actitud del verdadero discípulo de Jesús (Mc 8,34 y
9,35). Entonces, las mujeres han seguido a Jesús hasta la muerte. Por eso, se constituyen en
discípulas de Jesús, quizá por eso, ellas son los primeros testigos de la resurrección del
maestro.

En el pasaje de la sepultura de Jesús, aparece el personaje José de Arimatea, el viernes


por la tarde (Mc 15,42-43) para pedir el cuerpo y sepultarlo dignamente. Pilato concedió el
cuerpo a José, tal vez, esto demuestra que Pilato creyó en la inocencia de Jesús, ya que el
ritual degradante de la crucifixión incluía, normalmente, dejar insepultos a los crucificados
(Guijarro, 2010, pág. 262). Sin embargo, Pilato concede el cuerpo de Jesús a José de
Arimatea, es decir, hace una excepción de los crucificados, en el caso de Jesús.
95

Finalmente, el pasaje de Mc 16,9-20, como ya mencionamos, fue un añadido al


Evangelio que terminaba de manera incompleta, probablemente, se lo hizo en el siglo II d.
C. Este pasaje contiene cuatro episodios que se encuentran en los otros evangelios
canónicos:

 La aparición del resucitado a María Magdalena y su testimonio a los seguidores


(Mc 16,9 y Jn 20,1-18).
 El encuentro con los dos discípulos que van de camino a una aldea, según el
Evangelio de Lucas, la aldea se llama Emaús (Mc 16,12-13 y Lc 24,13-35).
 La aparición de Jesús resucitado a los once discípulos y el envío misionero con el
poder de expulsar el mal, como ya lo hicieron antes (Mc 16,14-18 y Mt 28,16-20).
 La ascensión de Jesús a los cielos (Mc 16,19 y Lc 24,50-51)

El Evangelio según san Marcos concluye con el pasaje que contiene estas escenas,
donde se refuerza el acontecimiento de la resurrección de Jesús, que luego de esto volverá a
Galilea para visitar a los once y realizar el envío misionero y el anuncio del Evangelio a
todas las naciones. En efecto, esta fuerza del Evangelio acompañará a los once para que
puedan expulsar el mal e implantar el Reino de Dios que la única condición que pide es
conversión y fe.

5.5 Autor, Lugar y Fecha de composición

El autor de esta obra se afirma que fue el evangelista Marcos. Pues, el testimonio más
antiguo sobre el autor del Evangelio se encuentra en los fragmentos de Papías, Obispo de
Hierápolis del siglo II d. C., recogidos por Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica
(Guijarro, 2010, pág. 265), donde se dice que Marcos fue intérprete de Pedro y escribió
cuánto el Señor había dicho y hecho, y su escrito carece de orden.

Además, tenemos algunas citas bíblicas, donde se muestra la conexión entre Pedro y
Marcos: “os saluda también, Marcos, mi hijo” (1Pe 5,13). Juan Marcos acompañó a Pablo y
a Bernabé, en su primer viaje misionero (cfr. Hch 13,25). Pero la dificultad radica en que la
obra de Marcos no da ningún realce a la figura de Pedro, más bien Pedro es presentado de
96

forma negativa (Mc 8,27-33). Pero los evangelios de Mateo y Lucas trataron de mejorarlo
(Mt 16,23-30).

En cuanto se refiere a los destinatarios, a Marcos se le vincula con la comunidad de


cristianos que vivían en Roma, ya que allí, Pedro estuvo preso e incluso murió en esa
ciudad. También, hay otros motivos para afirmar que los destinatarios del Evangelio de
Marcos sea la comunidad cristiana de Roma:

 La obra contiene varias expresiones aramaicas: Talitha qumi (Mc 5,41); efata (Mc
7,34); abba (Mc 14,36). Esto indica, probablemente, la presencia de comunidades
judías.
 La presencia de latinismos: Modion, legion, denarion, frageloo, praitorion,
kenturion (Mc 4,21; 5,9.15; 6,37; 15,15; 15,16; 15,39).
 La expresión de costumbres romanas, como el divorcio (Mc 10,11-12) y costumbres
típicamente judías, como lavar los platos y vasos (Mc 7,3-5).

Por otra parte, los estudiosos de las Sagradas Escrituras, de manera particular de los
evangelios, están de acuerdo mayoritariamente, que la composición del Evangelio de
Marcos fue alrededor del año 70 d. C., después de la destrucción del Templo de Jerusalén.
El argumento para determinar esta fecha es el discurso escatológico contenido en Mc 13,6-
13 que habla de una situación inestable y de persecución a los discípulos de Jesús.

A manera de conclusión, podemos decir que Marcos retrata a un Jesús valiente y firme
en su fe y en sus decisiones. De hecho acoge a la gente y a sus discípulos con gran
equilibrio. Pero cuando no entienden su mensaje, les deja y se va a un lugar a solas para
orar y encontrarse con el Padre y para retomar su misión. Asimismo, en el momento de la
pasión, a pesar de que todos sus discípulos le abandonan, Él asume con valentía, su pasión,
abraza la cruz y ante el Sanedrín, firmemente, se revela como el Mesías verdadero. Asume
el dolor y la muerte en la cruz porque sabe que así, está cumpliendo la voluntad salvadora
de Dios, Padre. Al tercer día, resucitará y se aparecerá a sus discípulos para enviarles a
todas las naciones a predicar el Evangelio, que es fuerza de salvación para todos.
97

6. EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

La obra de Lucas constituyen dos escritos: el Evangelio y el libro de los Hechos de los
Apóstoles, cada uno con género literario diferente. El primero es catalogado como una
biografía helenística, al igual que los demás evangelios sinópticos; mientras que, el segundo
es una monografía histórica. Esta diferencia hace notar Guijarro (2010):

La monografía histórica tiene muchos elementos de historia, pero no la


estructura de una biografía, ya que lo que le interesa son elementos
históricos, pero no de la vida de un solo personaje, sino de una comunidad
que va forjándose en torno a la fe del resucitado (pág. 352).

Así pues, los estudiosos afirman que la obra de Lucas es una sola, dividida en dos
volúmenes. Para sostener esta afirmación tenemos dos razones, entre otras:

 Los dos escritos lucanos están dedicados al mismo personaje, llamado “Teófilo” (Lc
1,3 y Hch 1,1).
 El comienzo del libro de los Hechos es una continuación del final del Evangelio. El
pasaje de Lc 24,50-53 narra la ascensión de Jesús a los cielos, luego de que Jesús da
las últimas recomendaciones a sus seguidores. Asimismo, Hch 1,4-11 menciona la
ascensión de Jesús a los cielos y luego la describe, recordando las instrucciones de
permanecer en Jerusalén, como lo dijo al final del Evangelio.
Lucas es considerado el tercer evangelio, tanto en el orden cronológico como en el
orden canónico. El Evangelio de Lucas, después del de Mateo, fue el más usado por las
primeras comunidades cristianas, ya que pone énfasis en el rostro misericordioso de Jesús.
Pero también, fue muy usado en el ámbito litúrgico, ya que contiene los importantes
cánticos de: el Benedictus, el Magnificat, el Nunc Dimittis.

Lucas, al igual que Mateo, amplió y perfeccionó la biografía de Marcos. De hecho,


Lucas hizo más extensa la vida pública de Jesús con numerosas enseñanzas que no contiene
Marcos; de igual manera, el relato de la pasión y las apariciones de Jesús resucitado.
98

Además, Lucas añadió nuevos episodios a la vida de Jesús, como los relatos de la infancia:
la concepción, el nacimiento y la pérdida de Jesús en el Templo. Por otra parte, están las
parábolas de la misericordia: el Hijo pródigo, el Buen samaritano, entre otras.

6.1 El personaje Lucas

Lucas “es un nombre pagano atestiguado en las inscripciones” (Balz, 1996, págs. 82-83).
A Lucas, las cartas paulinas lo llaman médico y compañero de Pablo. Veamos:

“Os saluda Lucas, el médico, el amado” (Col 4,14)

“Sólo Lucas sigue todavía conmigo” (2Tim 4,11)

“Os saluda…Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores” (Flm 24).

El personaje Lucas no debe confundirse con el personaje Lucio, mencionado en el Libro


de los Hechos de los Apóstoles y La carta de San Pablo a los romanos, ya que es diferente.
Veamos:

“En la Iglesia de Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón apodado el Negro,
Lucio de Cirene…” (Hch 13,1).

“Os saludo Timoteo, mi colaborador, lo mismo que Lucio” (Rm 16,21).

6.2 Lucas, el escritor

Lucas tiene un estilo propio de ver la vida; de hecho, el Evangelio, lo ilumina desde la
historia de salvación. De ahí, el pasaje de la predicación de Jesús en Nazaret (Lc 4,16-30)
constituye un verdadero programa de vida. Asimismo, la parábola del Hijo pródigo (Lc
15,11-32) se encuentra en la mitad del Evangelio, indicando la importancia del rostro
misericordioso del Padre Dios porque según Bovon (2005), Lucas quiere conmover con
esta imagen del Padre: “Lucas utiliza una técnica narrativa muy sencilla: alinea unas
historias cortas que forman parte de un todo y que están destinadas a edificar y a
conmover” (pág. 31).

Lucas es un escritor muy elegante y, a la vez, muy sencillo. De hecho, usa un


lenguaje, a veces, muy elevado usando términos hápax, y otras, sus palabras son sencillas y
99

fáciles de entender. Los términos hápax son términos únicos, en los libros de las Escrituras,
usados por el autor sagrado, una sola vez en la obra, en el Nuevo o en el Antiguo
Testamento, para dar énfasis al mensaje del pasaje bíblico. Por ejemplo, proclama
solemnemente, la fecha del comienzo de la actividad de Juan el Bautista, envuelve la
transfiguración del misterio y narra de manera sencilla, el encuentro de Jesús con Zaqueo,
como también, la parábola del buen samaritano y la conversación de Jesús con Martha y
María (García Viana, 1995, pág. 187).

Podemos decir que, Lucas es un ejemplo del griego Koiné. Lucas se esfuerza por
mejorar el lenguaje rudo de la obra de Marcos. De ahí que Lucas, siguiendo la tradición de
la Iglesia primitiva, quiere mostrar como Dios, por medio de su Hijo, realizó la salvación y
la propagó por medio de los apóstoles, quienes fueron guiados por el Espíritu Santo. Pues,
la obra salvadora de Dios, para Lucas, se da en la historia concreta. Por eso, Bovon (2005)
afirma lo siguiente:

El prólogo muestra un gran interés por la historia, pero no quiere atenerse a


una intención didáctica. Lucas quiere convencer más que informar; su obra
se parece a una monografía histórica y se relaciona con la historiografía
judía, que sigue ciertamente, las huellas de los autores veterotestamentarios,
pero se sirve abundantemente de la historiografía helenística (pág. 35).

Así pues, la finalidad de esta obra se encuentra en el prólogo (Lc 1,1-4). También existe
la posibilidad de que existió un proto-Lucas, fruto de haber combinado los materiales de Q
y SLc (tradiciones propias de Lucas, sean escritas u orales combinadas con Q y Marcos) y
posteriormente, Marcos. La otra teoría más aceptada es que, primero, Lucas utilizó el
esquema básico de Marcos y luego, insertó los materiales de Q y SLc, que es el resultado
del actual Evangelio.

En esta perspectiva, Lucas quiere mostrar, en su obra, la historia de salvación obrada por
Dios a través de su Hijo y bajo la guía del Espíritu Santo. En esta tarea, después de Jesús de
Nazaret está el papel misionero de los apóstoles que impulsan el crecimiento de la fe de una
iglesia primitiva que sigue las huellas y los mandatos de Jesús, muerto en la cruz y
resucitado por el Padre Dios para continuar su obra salvadora, iniciada en el momento de la
100

creación del mundo y la revelación a un pueblo judío para luego, extenderse a todo el
universo.

6.3 Fuentes del Evangelio de Lucas

Lucas, como buen escritor e historiador, posee varias fuentes escritas e informaciones
orales para elaborar su obra. Así tenemos: el Evangelio de Marcos, la Fuente Q y la fuente
particular (SLc).

Refiriéndonos a la primera fuente, Lucas sigue el orden de Marcos, desde los inicios (Lc
3,1…), pero Luego, prescinde la sección de Mc 6,45-8,26. Lucas sitúa la visita de Jesús a la
sinagoga de Nazaret al inicio de su actividad pública (Lc 4,16-30); mientras que Marcos lo
coloca después (Mc 6,1-6). Además, Lucas amplia este pasaje citando a los profetas Isaías,
Elías y Eliseo. Pues, este pasaje es importante en los evangelios, ya que marca la vida
pública de Jesús y el sentido de su misión en la tierra.

La principal fuente de Lucas, según Guijarro, fue el Evangelio de Marcos (Guijarro,


2010, pág. 358). Así pues, veamos algunos pasajes:

Lc 3,19-20 Anticipa el relato de la muerte del Bautista Mc 6,17-18

Lc 4,16-30 Adelanta el episodio de la sinagoga de Nazaret Mc 6,1-6

Lc 5,1-11 Pospone la llamada de los primeros discípulos Mc 1,16-20

Lc 6,12-19 Cambia el orden de los pasajes Mc 3,13-19.7-12

Lc 8,19-21 Sitúa después de las parábolas este episodio Mc 3,31-35

Lc 22,21-23 Predicción dentro del discurso de despedida Mc 14,18-21

Lc 22,54c-71 Tres episodios en orden inverso al de Marcos Mc 14,64b-72

Lucas modifica los relatos de Marcos, eliminando lo violento y emocional en el relato


de la pasión. Allí están varios pasajes: La expulsión de los mercaderes del Templo por parte
de Jesús (Mc 11,15-16), la huída de sus discípulos (Mc 14,50) y la coronación de espinas
(Mc 15,17). Pero, por otra parte, Lucas invierte el orden de los relatos de Marcos y los
amplía, dándoles una perfección con detalles y precisión en algunas narraciones.
101

En cuanto se refiere a la Logia, Lucas es más fiel que Mateo a la hora de usar la
fuente; pues, sigue primero el orden de “Q”, entre los capítulos Lc 9,51-19,39. Los dichos
del documento Q, usados por Lucas fueron insertados al final de la presentación inicial de
Jesús (Lc 3,1-4,3) y al final del viaje a Jerusalén hasta la entrada en el Templo (Lc 18,15-
19,44) y en el relato vocacional (Lc 9,57-58).

En esta misma perspectiva, Lucas resalta su fuente propia, en los relatos de la infancia
de Jesús, en las parábolas de la misericordia del Padre Dios, en las apariciones del
resucitado a los discípulos que van camino hacia Emaús, en la Ascensión, entre otros. Las
fuentes propias (SLc) probablemente, provienen de otros escritos, pero sobretodo, de la
tradición oral judeocristiana.

En este material de las tradiciones propias de Lucas, tenemos algunos relatos:

 Milagros (Lc 7,7-17; 13,10-17; 14,1-6; 17,11-19).


 También numeroso dichos (Lc 3,10-14; 6,24-26; 10,18-20)
 Las parábolas que constituyen el material propio y característico de Lucas, según
Guijarro (2010), son 17 que no constan en los otros dos evangelios sinópticos, sólo
dos parábolas de las 17, constan en el Evangelio apócrifo de Tomás (pág. 361)
Veamos cuáles son:

1. Los dos deudores 7,40-43


2. El buen samaritano 10,25-37
3. El amigo inoportuno 11,5-8
4. El rico insensato 12,16-21 Ev Tom 63
5. Los criados vigilantes 12,35-38 Ev Tom 21b
6. El buen criado 12,47-48
7. La higuera que no da fruto 13,6-9
8. El amo que cierra la puerta 13,25
9. Construir una Torre 14,28-30
10. Pactar la paz 14,31-31
11. La moneda perdida 15,8-10
102

12. El padre y los dos hijos 15,11-32


13. El administrador despedido 16,1-8
14. El rico y Lázaro 19,16-31
15. El criado que sirve a su amo 17,7-10
16. La viuda y el juez injusto 18,1-8
17. El fariseo y el publicano 18,9-14

Las parábolas de Lucas son extensas y muy elaboradas; mientras que, las parábolas de
Jesús se caracterizan por ser sencillas y breves. Por tal motivo, se dice que las parábolas
corresponden a su estilo literario, rico en vocabulario y detallista en las explicaciones.
También, Lucas, probablemente, elaboró las parábolas en consonancia con el Antiguo
Testamento. Por ejemplo, la parábola de Buen samaritano (Lc 10,25-37) en relación con el
libro de Crónicas (2Cro 28,14-15).

Asimismo, el material de Lucas que no es propio es el siguiente, como lo menciona


Bovon (2005):

Los himnos contenidos en el Evangelio de Lucas, no son propios, provienen


de otras fuentes. Así pues, el Benedictus (Lc 1,68-79) proviene del
movimiento Bautista, el Magnificat (Lc 1,46-55) de la espiritualidad farisaica,
el Nunc Dimittis (Lc 2,29-32) de la piedad cristiana primitiva (pág. 38).

Aunque, el último himno, se cree que fue compuesto por Lucas, basado en textos del
Antiguo Testamento.

Lo que los estudiosos afirman que es propio de la pluma de Lucas, son los siguientes
pasajes: el prólogo (Lc 1,1-4), los sincronismos (Lc 2,1-2 y 3,1-2), los sumarios (Lc 4,14-
15; 17-19) y, probablemente, el relato de la ascensión de Jesús a los cielos, que se repite en
el libro de los Hechos (Lc 24,50-53 y Hch 1,9-11).

Lucas, en su obra escrita, mejoró el vocabulario y el estilo literario de sus fuentes,


debido a que tenía educación helenística. Esto lo podemos notar en los pasajes de la visita
de Jesús a la sinagoga de Nazaret (Lc 4,16-30) y en el relato de la vocación de los cuatro
primeros discípulos (Lc 5,1-11). Además, Lucas es un escritor culto que quiso hacer de su
103

obra una biografía de Jesús al estilo helenístico antiguo, pero corregida y aumentada, en
relación a la obra de Marcos, siguiendo los pasos de una auténtica biografía helenística: el
origen del personaje, las obras que resaltan al protagonista y la muerte heroica.

6.4 Lectura del Evangelio de Lucas

Como ya hemos dicho, el Evangelio de Lucas es un texto narrativo según el modelo


de las biografías antiguas. Por eso, es importante centrar la atención en los personajes, el
escenario y la trama. Entre los personajes están: Jesús, los discípulos, el Espíritu Santo y
Satanás. En el escenario están los lugares geográficos: Galilea, los lugares del camino o
viaje de Jesús, Jerusalén. Y finalmente, la trama se descubre a medida que se lee el
Evangelio y observando cómo Lucas desarrolla su historia.

Lucas se ha servido de Marcos, en cuanto da valor a los lugares geográficos, donde


se desarrolla el ministerio público de Jesús. En esta perspectiva, a Lucas le interesa relatar
la actividad de Jesús en Galilea, en el camino, en la ciudad de Jerusalén. También, Lucas
quiere hacer una historia según las biografías helenísticas antiguas. Por eso, resalta el
esquema con los tres elementos: los orígenes del personaje, las obras que resaltan la vida y
la muerte heroica del protagonista. Asimismo, entran en la trama la tentación de Satanás y
la acción del Espíritu Santo (Lc 4,18 y 22,3). Los dos juegan un papel importante en el
desarrollo de la misión de Jesús. El primero que impide los designios divinos y el segundo
que impulsa la obra salvadora que realizará Jesús.

Entonces, según estos dos elementos, el geográfico y el histórico, el Evangelio de


Lucas se divide de la siguiente manera:

Prólogo (Lc 1,1-4)

Primera Parte: Orígenes de Jesús (Lc 1,5-4,13)

Segunda Parte: Actividad pública de Jesús (Lc 4,14-21,28)

Galilea (Lc 4,14-9,50)

Camino (Lc 9,51-19,44)

Jerusalén (Lc 19,45-21,38)


104

Tercera Parte: Muerte y acontecimientos posteriores (Lc 22,1-24,53)

6.4.1 Prólogo (Lc 1,1-4)

Lucas es el único evangelista que antepuso un prólogo a su escrito sobre Jesús. El


prólogo informa cómo Lucas compuso su obra y el proceso de transmisión de la tradición
sobre Jesús de Nazaret. Además, expresa el método de su composición y la finalidad de la
obra. Es decir, Lucas quiere dejar en claro, que su obra es fruto de la tradición cristiana que
se alimenta y se propaga por medio de “testigos oculares y servidores de la Palabra” (Lc
1,2).

Por otro lado, se encuentra el personaje Teófilo, a quien dedica su obra y explica la
finalidad de la misma. Pero ¿quién es este personaje? Veamos algunas respuestas, como el
comentario de la Biblia de Jerusalén (1995): “Teófilo no sería un cristiano a quien se
desearía confirmar en la fe, sino un alto funcionario a quien se trata de informar” (pág.
1491).

Es decir, Lucas quiere dar firmeza y solidez a la fe cristiana por medio de las
enseñanzas que la tradición lo propaga fielmente. Pero el “ilustre Teófilo” representa, no la
privacidad de la obra escrita, sino la universalidad del destinatario, porque el mensaje
cristiano es siempre de carácter universal. Respecto al personaje, también nos comenta Balz
(1996):

Teófilo, a quien Lucas dedicó su Evangelio y el libro de los Hechos de los


Apóstoles, puede designar a una persona que sea miembro de la clase
social de los senadores a la de los caballeros… Es decir, se trata de una
figura histórica; el nombre no es símbolo de todos los que son amados por
Dios (así piensan los Padres desde Orígenes), sino que acentúa la intención
del autor de exponer el kerygma apostólico en todo su significado
universal (págs. 1860-1861).
105

6.4.2 Los orígenes de Jesús (Lc 1,5-4,13)

Lucas quiere decir quién es Jesús; en este sentido, Lucas le da un origen humano,
cuando en el pasaje de la genealogía lo remonta hasta Abrahán y Adán (Lc 3,23-38) y
luego, le da un origen, sobretodo, divino. Es decir, una persona honorable según los
designios de Dios. Esta sección narra desde los orígenes de Jesús hasta su vida privada y
concluye con el pasaje de las tentaciones, las cuales Jesús debe superarlas para iniciar su
vida pública.

Lucas se sirvió de diversas tradiciones para componer los relatos de la infancia de Jesús.
Al menos, se habla de tres fuentes. La primera se refiere a los cánticos: el de María (Lc
1,46-55), el de Zacarías (Lc 1,67-79) y el de Simeón (Lc 2,29-32). La segunda alude los
relatos de la niñez de Jesús y Juan Bautista (Lc 1). Mientras que la tercera fuente remite a
los relatos de Lc 2. Así pues, de la primera fuente ya hemos explicado anteriormente. En
cuanto se refiere a las fuentes segunda y tercera, probablemente, son fuentes propias de
Lucas, provenientes de la tradición oral cristiana.

Por otro lado, es bastante curioso el relato de la peregrinación al Templo, que hacen
José, María y Jesús (Lc 2,41-52). Probablemente, este pasaje responde a los cánones de las
biografías antiguas. Es decir, tal vez Lucas usó este artificio literario para resaltar la misión
de Jesús que sucederá en Jerusalén, en lo posterior. De igual manera, Lucas inserta una
genealogía de Jesús en medio de los pasajes del Bautismo y las tentaciones ¿a qué se debe
esto? Quizá para concluir la sección que habla de los orígenes de Jesús.

En esta sección, también podemos notar el paralelismo que el autor hace entre Juan el
Bautista y Jesús. Los pasajes que indican esto son: el anuncio de la concepción de Juan y de
Jesús, El nacimiento de los dos niños, la circuncisión de los dos personajes y finalmente, la
vida oculta y pública tanto de Juan el Bautista como de Jesús de Nazaret. Pues, las dos
figuras, Juan y Jesús representan dos épocas distintas de la historia de la salvación (Lc
16,16 y Hch 10,37). Juan clausura el tiempo de la Ley y los profetas; mientras que Jesús
inaugura el tiempo del reino de Dios. Pero, Jesús supera la figura de Juan el Bautista: “le
llamarán Hijo del Altísimo…y su reino no tendrá fin” (Lc 1,32-33). “Hoy, nos ha nacido en
la ciudad de David un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc 2,11).
106

Así pues, Lucas afirma que Jesús proviene de Dios y es el Salvador. Pero su misión será
interrumpida por Satanás, Diablo o el Tentador, comoquiera que se le llame, es un personaje
importante en la trama del Evangelio de Lucas, que se aparecerá en los momentos propicios para
impedir que Jesús cumpla su misión. El Tentador impulsa siempre al mal y quiere producir el caos
en la tierra. Por eso, Jesús debe superar las tentaciones en el desierto por la acción del
Espíritu Santo para dar inicio a su misión. Asimismo, en la pasión, al finalizar su misión,
nuevamente, aparecerá el tentador y Jesús se verá obligado a luchar contra el mal para
cumplir los designios de Dios. Además, el tentador es conocido como el Seductor, el
Anticristo (1Jn) o el desviador de doctrina como Balaán, el que hace tropezar y caer en el
pecado (Nm 31,8.16; 2Pe 2,15; Ap 2,14) y aleja de los caminos de Dios. Esta sección
termina con el pasaje de las tentaciones, como el puente para pasar de la vida privada a la
vida pública de Jesús.

6.4.3 Actividad pública de Jesús (Lc 4,14-21,28)

Una vez que se narra los orígenes de Jesús y su vida privada, Lucas procede relatar el
ministerio público de Jesús, el mismo que comienza en Galilea, movido por el Espíritu
Santo (Lc 4,14). Jesús comenzará su vida pública en Galilea y desde allí, se extenderá a
muchos lugares y concluirá su misión en Jerusalén. Así pues, para Lucas es muy importante
a ciudad de Jerusalén, ya que su Evangelio comienza y termina en Jerusalén. Allí, se
presentan las ofrendas a Dios en el Templo y desde allí mismo, los discípulos predicarán el
Evangelio hasta los rincones más lejanos del mundo.

[Link] Actividad de Jesús en Galilea (Lc 4,14-9,50)

El ministerio de Jesús en Galilea está marcado por el pasaje de la visita de Jesús a la


sinagoga de Nazaret, donde leyendo el rollo del profeta Isaías, Jesús revela su misión, la
cual consiste en curar a los enfermos, liberar a los cautivos y anunciar la buena nueva a los
pobres. Jesús emprende una intensa actividad que consiste en enseñar y curar. Por eso, la
muchedumbre busca a Jesús y quiere ser curada (Lc 4,31; 6,17).

La actividad pública de Jesús en Galilea comprende, desde el sumario de Lc 4,14-15 que


indica la actividad en Galilea hasta mostrar el nuevo escenario, que es el viaje a Jerusalén
(Lc 9,51), el cual emprenden Jesús y sus discípulos. Quizá por eso, Lucas ha cambiado el
orden de los pasajes en relación a Marcos. Para Lucas, el pasaje de la visita de Jesús a la
107

sinagoga de Nazaret es el punto de partida de la vida pública; mientras que, para Marcos
este pasaje se encuentra después de haber iniciado ya la vida pública (Mc 6,1-6).
Asimismo, para Marcos, la llamada a los primeros discípulos (Mc 1,16-20) es el inicio de la
misión de Jesús; en cambio, para Lucas este pasaje viene después de diversas sanaciones
(Lc 5,1-11). Igualmente, el relato de la madre y los hermanos que buscan a Jesús, para
Lucas viene después de la conclusión a las enseñanzas de las parábolas (Lc 8,19-21), para
Marcos es mucho antes (Mc 3,31-35).

Por otro lado, en estos capítulos encontramos tres sumarios (Guijarro, 2010, pág. 377),
que probablemente, son propios de Lucas. El primero Lc 4,14-15 indica el inicio de la
actividad de Jesús e Galilea. El segundo Lc 6,17-19 señala las enseñanzas de Jesús a sus
discípulos y las curaciones a la gente. El tercero Lc 8,1-3 muestra las enseñanzas de Jesús a
toda la gente sobre el Reino de Dios y la compañía de algunas mujeres en su grupo de
discípulos. Al parecer, cada sumario indica el inicio de una nueva sección.

En la primera sección (Lc 4,14-6,16), Lucas introduce la actividad de Jesús y


sintetiza la misión con el texto del profeta Isaías. A continuación vienen una serie de
sanaciones (Lc 4,31-44) que preparan la llamada de los primeros discípulos (Lc 5, 1-11).
Lucas concluye este primer conjunto de relatos con la convocación al grupo de los Doce
(Lc 6,12-16), quienes acompañarán a Jesús. El grupo de los Doce para Lucas son
identificados con los apóstoles. En el Evangelio de Lucas, hay que diferenciar el grupo de
los apóstoles del grupo de los discípulos. Los primeros son exactamente Doce; mientras
que, el grupo de los discípulos de Jesús, comprende un grupo más amplio, incluso aquí
podrían estar las mujeres que seguían a Jesús por el camino (Lc 8,1-3). Por lo tanto, los dos
son grupos diferentes que caminan y aprenden alrededor de la persona de Jesús.

La segunda sección (Lc 6,17-7,50) es enunciada por el sumario Lc 6-17-19, donde las
enseñanzas de Jesús son destinadas sólo a los discípulos (Lc 6,20) y no a la gente. Las
enseñanzas son instrucciones sapienciales que comienzan con una promesa de felicidad y
concluyen con la invitación a poner en práctica las enseñanzas (Lc 6,46-49). En cambio, las
curaciones a la gente terminan con el encuentro con los enviados de Juan el Bautista (Lc
7,18-23), la pregunta: “¿Eres Tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” (Lc
7,20) y la respuesta de Jesús son las obras de sanación y no las palabras: “Los ciegos ven,
108

los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y los
pobres reciben la buena nueva” (Lc 7,22). Es decir, Jesús es el Mesías esperado por todos,
por eso, instruye y cura las dolencias de la gente.

La tercera sección (Lc 8,1-9,50) es introducida por el sumario Lc 8,1-3 que señala una
nueva serie de enseñanzas y curaciones. En la sección anterior aparecen nuevos personajes
como las mujeres: la viuda de Naím y la mujer pecadora, que manifiesta su fe en Jesús. Así
pues, el grupo de los discípulos de Jesús ha crecido con algunas mujeres (Lc 8,2-3) que
sirven con sus bienes. Luego, tenemos una colección de parábolas y la invitación a poner en
práctica aquello que se escucha y se aprende (Lc 8,19-21).

Posteriormente, los discípulos toman un notable protagonismo, en especial, el grupo de


los Doce que son enviados por Jesús para anunciar el Reino de Dios con el poder de curar
las dolencias de la gente (Lc 9,1-6). Después, Jesús les instruye acerca de la pasión y las
exigencias del seguimiento (Lc 9,21-27), concentradas en la renuncia de sí mismo y la cruz.
Luego, se mencionan los pasajes de la transfiguración, la curación del endemoniado
epiléptico, la pregunta sobre el más importante y la siguiente etapa es el viaje a Jerusalén
(Lc 9,51).

[Link] Viaje a Jerusalén (Lc 9,51-19,27)

Ésta es una composición típicamente lucana porque según Lucas, a Jesús le agrada
ponerse en camino, y también, a sus discípulos los invita a ponerse en camino. Por eso, esta
sección del viaje comprende diez capítulos para su explicación; mientras los otros dos
evangelios sinópticos sólo dedican uno o dos capítulos para relatar el viaje de Jesús a la
capital. Por tal razón, se puede decir que para Lucas, el camino tiene un gran valor
teológico.

Esta sección comprende, desde cuando “Jesús tomó la firme decisión de ir a


Jerusalén” (Lc 9,51). Entonces, Jesús inicia su viaje a Jerusalén acompañado de sus
discípulos y concluye con el pasaje de la parábola de las minas (Lc 19,11-27), antes de
entrar a la ciudad de Jerusalén, que sería el final del viaje. En efecto, en esta etapa de la
vida pública de Jesús se menciona varias veces el destino final del viaje, Jerusalén (Lc
13,22; 17,11; 18,31; 19,28).
109

Hay muchas referencias, en cuanto al viaje y a su meta, Jerusalén que muestran


imprecisiones geográficas. Veamos:

Lc 9,51: “Jesús tomó la firme decisión de ir a Jerusalén”.

Lc 9,53: “Tenían la intención de ir a Jerusalén”.

Lc 9,57: “mientras iban caminando, uno le dijo: te seguiré adondequiera que vayas”

Lc 10,38: “Yendo todos de camino, entró en un pueblo (Betania), donde una mujer, llamada
Marta, lo recibió en su casa”.

Lc 13,22: “Mientras caminaba hacia Jerusalén, iba atravesando ciudades y pueblos


enseñando”.

Lc 13,33: “Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un
profeta perezca fuera de Jerusalén”.

Lc 17,11: “De camino a Jerusalén, pasó por los confines entre Samaria y Galilea”.

Lc 18,31: “Tomando consigo a los Doce, les dijo: ya ven que subimos a Jerusalén, donde se
cumplirá todo lo que los profetas escribieron sobre el Hijo del hombre”.

Lc 19,11: “Mientras la gente escuchaba estas cosas, añadió una parábola. (Estaba él cerca
de Jerusalén y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro)”.

Lc 19,28: “Dicho esto, marchaba por delante, subiendo a Jerusalén”.

Estas referencias al viaje y al destino, Jerusalén son muy imprecisas. Pues, los lugares
geográficos que se mencionan no tienen una secuencia lógica para el viaje emprendido. Por
eso, el viaje de Jesús a Jerusalén tiene un valor más teológico que geográfico. En efecto, no
existe una progresión geográfica en el viaje, más bien se nota una articulación teológica del
tema del camino y el destino Jerusalén.
110

La sección del viaje, según Guijarro, podría dividirse en tres etapas (Guijarro, 2010, pág.
382):

Primera etapa Lc 9,51-13,21

Segunda etapa Lc 13,22-17,10

Tercera etapa Lc 17,11-19,27

La primera etapa comprende Lc 9,51-13,21, que comienza con una transición de Lc


9,51, cuando Jesús se decide ir a Jerusalén, pero esto ya fue anunciado en el pasaje de la
transfiguración: “Que aparecían en gloria y hablaban de su partida, que iba a tener lugar en
Jerusalén” (Lc 9,31). Dejando Galilea, ahora Jesús y sus discípulos se encaminan a
Jerusalén y se concluye esta etapa con la parábola de la levadura (Lc 13,20-21).

Esta etapa tiene varias características. Por ejemplo, Jesús es más itinerante que va
visitando y atravesando numerosos pueblos y ciudades, como: La Samaria, Galilea,
Corazaín, Betsaida, Betania, Jericó y muchos otros lugares no identificados. Otra
característica es el anuncio del Reino de Dios tanto al comienzo como al final, ya sea en el
pasaje de las exigencias del seguimiento a Jesús (Lc 9,60-62), que son propias de Lucas, ya
que no poseen los otros sinópticos. Pues, Lucas es radical en las exigencias del
seguimiento: “Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú vete a anunciar el Reino de
Dios” (Lc 9,60). “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el
Reino de Dios” (Lc 9,62). Asimismo, las parábolas del grano de mostaza y la de la levadura
anuncian el Reino de Dios (Lc 13,18-21) y concluyen la etapa.

En esta perspectiva, el anuncio del Reino de Dios es la motivación para dejarlo todo
y seguir a Jesús (Lc 9,60-62) sin titubear ni esperar nada a cambio, simplemente seguir al
maestro. Asimismo, el contenido principal del mensaje que los apóstoles deben anunciar es
el mismo, el Reino de Dios (Lc 10,9). También es el centro de la oración: “Padre,
santificado sea tu nombre, venga tu Reino” (Lc 11,2), y el objetivo más importante de toda
búsqueda es el Reino: “Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura”
(Lc 12,31). Por tanto, esta etapa se encuentra marcada por el anuncio y la llegada del Reino
de Dios a diversos lugares que visita Jesús.
111

La segunda etapa está contenida en Lc 13,22-17,10 comienza con el sumario Lc 13,22,


donde indica que Jesús continúa su viaje hacia Jerusalén atravesando muchos pueblos y
ciudades, y concluye con la transición de Lc 17,11, la cual señala que Jesús pasó los
confines de Samaria y Galilea en su camino hacia la capital.

Esta etapa se caracteriza por los pasajes que hacen referencia al comer y beber (Lc 14,1-
24), donde se explica que el reino de Dios es como una cena. También, al final tenemos el
pasaje que habla de comida (Lc 17,7-10). Además, de estos pasajes, existe el vocabulario
de alimento en medio de ellos: pan, comer, beber, comensales, cena o banquete; incluso en
las llamadas parábolas de la misericordia, encontramos los términos sobre el tema del
alimento: la oveja perdida, la dracma perdida, el Hijo pródigo (Lc 15,1-32).

En esta perspectiva, podemos decir que en esta etapa, el Evangelio no hace tanta
mención al viaje, sino que parece un banquete amplio, donde se da una larga conversación,
y en ella, Jesús instruye a sus discípulos y a la gente sobre el Reino de Dios y el
seguimiento a Jesús. En efecto, el Reino de Dios es comparado a un banquete gozoso (Lc
14,15). Pues dijo un comensal: “Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios”. Es
decir, existirá una gran alegría compartida en el banquete celestial. Pues, en el banquete no
se trata de la alegría personal, sino de un gozo comunitario en la casa de Dios, como lo
afirma Bovon (2005):

La parábola ofrece otra ventaja: invita a una fiesta; no a la posición solitaria


de adquisiciones materiales, sino al gozo de compartir comunitariamente
unos tesoros relacionales. Todo lo que le falta a los que son pobres y
lisiados, así como a los que están lejos o extraviados. Eso que falta es lo que
se colmado; ese compartir es lo que se ofrece bajo la forma simbólica del
banquete del reino, de una manera a la vez, eficiente y adecuada (pág. 632).

La Tercera etapa se ubica en Lc 17,11-19,27 comienza con el paso de Jesús por


Samaria y Galilea, y termina con la llegada al territorio cercano o anterior a la capital (Lc
19,28) y el inicio de su ministerio público en Jerusalén. Es decir, Jesús no ha terminado su
viaje, todavía, sino que continúa hasta llegar a la ciudad y en especial, al Templo, que es el
centro de la fe judía.
112

Aquí, Lucas presenta una vez más el sentido de las enseñanzas de Jesús, frente a la
pregunta que le hacen los fariseos: “¿Cuándo llegará el Reino de Dios?” (Lc 17,20). Luego,
algo parecido le dicen a Jesús sobre el mismo tema: “Mientras la gente escuchaba estas
cosas, añadió una parábola (él estaba cerca de Jerusalén y creían ellos que el Reino de Dios
aparecería de un momento a otro)” (Lc 9,11). Entonces, el tema es la manifestación
definitiva del Reino, que incluye el tema de la salvación inminente. En este sentido, Jesús
da una respuesta a la gente que le interroga y le escucha: “El Reino de Dios ya está entre
vosotros” (Lc 17,21). Por tanto, la conversión es ya, ahora, no hay tiempo que perder.

Así pues, Lucas no narra tanto un itinerario del viaje, sino un itinerario de los
discípulos, quienes son instruidos por Jesús sobre el Reino de Dios, como primer tema, y el
discipulado, como segundo tema. Entonces, en el camino se diseña la forma para alcanzar
el Reino de Dios y, cómo realizar el seguimiento a Jesús.

El viaje a Jerusalén marcará los pasos del Maestro y de sus discípulos, y en el


camino se anticipará el sentido del mensaje de Jesús sobre el Reino y la tarea misionera de
los apóstoles. Pero lo más importante es que todo esto comienza ahora; es decir, hoy es un
tiempo de salvación; por eso, no hay que esperar tanto, hay que convertirse ya y acoger la
salvación que Dios nos da por medio de la persona de Jesús.

En la mentalidad griega existen dos términos para explicar lo que es el tiempo. El


primero es “cronos” que hace referencia al tiempo, de manera general, el tiempo no se
detiene, solamente pasa y pasa como horas, días, semanas, meses y años. Mientras que, el
segundo término “Kairós” indica, de manera especial, un tiempo de salvación, donde Dios
actúa. Por eso, el tiempo del cristiano, no es simplemente el tiempo, sino que siempre es un
hoy de salvación.

Así pues, la teología del “hoy” es lucana. Puesto que, varias veces aparece en el
evangelio la expresión: “Hoy es tiempo de salvación”. Veamos:

“Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador” (Lc 2,11).

“Hoy ha llegado la salvación a esta casa” (Lc 19,9).

“Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43).


113

Entonces, para Lucas, Hoy es tiempo de salvación; por eso, Jesús se dirige a Zaqueo
como también al ladrón arrepentido, en la cruz, para ofrecerles la salvación, pero eso es
hoy, no mañana, ni más tarde.

El Jesús lucano busca a los perdidos y pecadores para reestablecerlos en la comunión


con Dios. Entonces, si hay apertura a la gracia divina y actitud de arrepentimiento.
Entonces se da el Kairós, es decir, la gracia divina se derrama y la salvación se actualiza.
En esta perspectiva, la salvación es ahora; por tanto, no posterguemos el actuar de Dios
(Karris, R., 2004, pág. 138).

[Link] Ministerio de Jesús en Jerusalén (Lc 19,28-21,38)

Esta sección es bastante breve, comienza con la última mención del camino para entrar a
Jerusalén (Lc 19,28) y concluye con el sumario que precede el relato de la pasión (Lc
21,37-38). Una cuestión particular del Evangelio de Lucas es que la mayoría de los
episodios se desarrollan en el Templo. Todo esto resume dos pasajes tanto al inicio como al
final de la actividad en la capital (Lc 19,45-48 y 21,37-38) a diferencia de Marcos, el cual
tiene pocas escenas dentro del santuario sagrado.

En esta fase final de la vida de Jesús, su actividad está concentrada en “enseñar”. De


hecho, la gente acude al Templo para escuchar al Maestro (Lc 21,38), quien enseña con
autoridad y lucidez (Lc 20,39). La actitud de escuchar, en el ambiente de las Sagradas
Escrituras, es la actitud del discípulo que quiere aprender. Por eso, mientras Jesús
desempeña su papel de Maestro en el Templo; en cambio, la gente quiere escuchar la
doctrina que instruye. En cambio, las curaciones los exorcismos que eran más abundantes
en Galilea, son muy pocos en el camino y prácticamente, desaparecen en Jerusalén. Ahora,
la prioridad de Jesús, al parecer, es enseñar a la gente.

El relato de Lc 19,29-46 conduce a Jesús al Templo, donde entra directamente. Pues, no


se detiene en la ciudad ante las aclamaciones de la gente, como pareciendo que el destino
de su viaje fuera el Templo (Lc 19,45). Allí, expulsa a los mercaderes, de una manera
agresiva, exigiendo respeto sagrado al lugar y a las cosas de Dios, lo que a la postre, Jesús
será cuestionado de este comportamiento y la autoridad para hacer estas cosas.
114

El siguiente relato de Lc 19,45-21,38 se ambienta en el santuario del pueblo de Dios,


donde la actividad de Jesús se centra en enseñar a la gente; así muestran los sumarios Lc
19,47-48 y 21,37-38. En las enseñanzas de Jesús dentro del Templo, lo central es el
discurso escatológico que habla sobre la destrucción del Templo y el asedio de Jerusalén
que va dirigido a toda la gente (Lc 21,5-23); mientras que en Marcos, el discurso
escatológico pronunciado por Jesús, que habla del juicio divino, lo hace fuera del templo y
los destinatarios son sólo cuatro discípulos (Mc 13,1-4). Este discurso será una de las
causas principales para que los judíos lo condenen a Jesús a una muerte de cruz.

La destrucción de la ciudad de Jerusalén ya ha sido anunciada en el Antiguo


Testamento: “Arrastraremos a esta ciudad al torrente, de modo que no quede en pie ni la
piedra más pequeña” (2Sm 17,13). En cambio, el lugar donde tendrá el juicio divino, según el
profeta Zacarías será el monte de los Olivos (Zac 14,4), frente al área del Templo, al oriente de la
ciudad de Jerusalén.

Posteriormente, Jesús responde a las preguntas que le hacen sus interlocutores sobre su
propia autoridad. En efecto, Jesús se identifica como el Mesías, hijo de David (Lc 20,41-
44). Luego, subestima el papel de los escribas y previene de caer en la actitud soberbia de
ellos, pero por el contrario, resalta la actitud humilde de la mujer y valora el óbolo de la
viuda, quien ha dado todo lo que tenía para vivir (Lc 20,45-21,4).

Seguidamente, Jesús explica el interrogante: “¿cuándo sucederá esto? ¿Cuál será la señal
de que todas estas cosas están por ocurrir?” (Lc 21,7). Es decir, el interrogante se refiere a
la destrucción del Templo y de la ciudad. La respuesta de Jesús es que cuya duración es
indeterminada. Pues, el tiempo final no está relacionado con la destrucción de Jerusalén,
sino con la venida del Hijo del hombre y la llegada del Reino de Dios. Con relación a este
tema dice Bovon (2005):

Los destinatarios no deben estar dominados por la curiosidad escatológica,


sino por la vigilancia escatológica…Jesús, el Hijo del hombre, que retorna,
vendrá de manera distinta. Su manera de hacerse presente desenmascara ya
a los seductores. El retorno de Jesús no tiene lugar ya en dimensiones
históricas, sino en otras que romperán la historia y le pondrán el punto final
(págs. 218-219).
115

En esta perspectiva, los discípulos y toda la gente deben estar preparados para este
momento final (Lc 20,34-36). Por eso, es tan importante la actitud de la vigilancia, de estar
en vela, orando hasta que el Hijo del hombre llegue para manifestar su gloria y su
misericordia, según la obra lucana. Así pues, Lucas ha reelaborado el discurso escatológico
de Marcos que es más fuerte y rústico para hacerle buena noticia para la gente de su época.

6.4.4 Pasión, muerte y Resurrección de Jesús (Lc 22,1-24,53)

El relato último de la pasión, muerte y resurrección de Jesús se dio en la ciudad de


Jerusalén, aunque el Evangelio también, nombra a la Galilea (Lc 23,5.49.55; 24,6).
Asimismo, el encuentro de los discípulos con el resucitado se da en Jerusalén, no en Galilea
como en Marcos y Mateo. Es decir, para Lucas es importante la ciudad de Jerusalén más
que la provincia de Galilea, a diferencia de los otros evangelios sinópticos que resaltan la
Galilea: Id, sin embargo, a decir a los discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a
Galilea; allí lo veréis como os dijo” (Mc 16,7).

Por otro lado, Jerusalén para Lucas, no es sólo el escenario de la última etapa de la vida
de Jesús, sino también, el lugar de la ascensión de Jesús a los cielos y el centro, desde
donde partirá el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra (Hch 1,8) por parte de
los discípulos de Jesús. Desde la capital se propagará el Evangelio hasta los últimos
rincones del planeta, ya que la salvación, según Lucas, es universal para toda criatura.

De manera general, los elementos característicos de Lucas, según Guijarro (2010), en


este relato de la pasión, muerte y resurrección de Jesús son varios (pág. 389). Veamos:

a. El relato lucano de la pasión tiene mucha relación con el del evangelista Juan, en los
siguientes pasajes: la oración y la lucha en el monte de los Olivos, el prendimiento
de Jesús, parte de Jesús ante el Sanedrín, Jesús ante Pilato, de nuevo Jesús ante
Pilato, la muerte de Jesús y después de la muerte (Lc 22,39-53. 67-68; 23,2-5. 13-
25. 44-49). Esto quiere decir que tanto Lucas como Juan conocieron otra fuente
diferente del relato tradicional de la pasión que tomaron Marcos y Mateo, quizá esta
fuente pertenecía a la tradición oral.
116

b. Otro elemento importante de Lucas es el material propio en los pasajes: Los dichos
sobre la bolsa y la espada (Lc 22,35-38), Jesús ante Herodes (Lc 23,6-12). Estos
pasajes dan un tono fuerte e intenso al relato de la pasión de Jesús. Por eso, los
discípulos están al borde ante la prueba de libertad y fidelidad en el peligro que trae
la pasión. Es decir, “está amaneciendo un nuevo tiempo dentro de la era del
cumplimiento. La hostilidad será la compañera de la Iglesia. Así se lo dijo Jesús.
Espada: esta referencia a un arma destructiva debe entenderse en el contexto global
de Lc-Hch y en el contexto inmediato del pasaje. Dado que Lucas cuenta en su
evangelio que Jesús no sólo predicó el amor a sus enemigos (Lc 6,26-36), sino que
también vivió esta enseñanza” (Karris, R., 2004, pág. 194).
c. Finalmente, las numerosas apariciones de Jesús resucitado a los discípulos y la
ascensión a los cielos. Es decir, Lucas presenta más apariciones del resucitado que
Marcos (Lc 24) y concluye el relato con la ascensión de Jesús a los cielos, indicando
la importancia de Jerusalén para el anuncio del Evangelio.

Parte del lenguaje propio de Lucas es la espada, la cual es el arma, por excelencia, para
la guerra, pero Jesús lo usa el término, de manera metafórica, para la lucha contra el mal,
lucha que está por comenzar. Quizá la espada, ahora se hace tan importante porque Satanás
ha entrado en escena (Lc 22,3.31) para impedir la misión de Jesús. Por tanto, por el pasaje
que viene a continuación, que es la oración de Jesús en el monte de los Olivos (Lc 22,39-
46), podemos deducir, que la espada que Jesús pide a sus discípulos como arma para el
combate todo el tiempo de la pasión es la oración.

Por otra parte, el relato que comprende Lc 22,1-23,56 comienza con una referencia a la
fiesta judía de la pascua (Lc 22,1) que Lucas ha ubicado en este tiempo los acontecimientos
finales de la vida de Jesús. Pero suprime el pasaje de la unción en Betania (Mc 14,3-9) y
explica la traición de Judas como una obra de Satanás (Lc 22,3), quien ya anunció su
aparición en el relato de las tentaciones en el desierto (Lc 4,13) para impulsar el complot de
matar a Jesús e impedir el cumplimiento de su misión.
117

El primer escenario que aparece en este relato es la “sala superior”, también, se le


conoce como el cenáculo (Lc 22,12). Aquí, el evangelista narra ocho pasajes, pero el
evento central es la última Cena que Jesús celebrará con sus discípulos (Lc 22,19-20) en
paralelo con (1Cor 11,23-25). Lucas ha incluido la instrucción sobre quién es el más
importante (Lc 22,24-30) y la hora del combate decisivo (Lc 22,35-38). La cena que
presenta Lucas es muy parecida a la que narra el Evangelio de Juan (Jn 13-14), donde
encontramos muchas instrucciones de Jesús a sus seguidores.

Luego de la cena, Jesús se dirige al monte de los Olivos, donde la acción de Satanás se
hace más intensa; por eso, Jesús les dice dos veces a sus discípulos: “Oren para que no
caigan en tentación” (Lc 22,40.46) y él acoge la voluntad de Dios en oración, venciendo la
tentación de Satanás. De hecho, Jesús es arrestado al final del encuentro con las autoridades
judías y los soldados, él se entrega voluntariamente, dando paso a la astucia de Satanás,
cuando dice: “Ésta es vuestra hora y del poder de las tinieblas” (Lc 22,53). Asimismo,
Lucas presenta a Jesús ante el Sanedrín después de las negaciones y el arrepentimiento de
Pedro; mientras que Marcos, coloca este pasaje antes de las negaciones de Pedro.

Por otra parte, en el juicio de Jesús ante Pilato y Herodes, Lucas muestra la inocencia de
Jesús, tres veces (Lc 23,4.14.22). Es decir, Jesús es plenamente inocente, él es el hombre
justo, inocente, libre de culpa (como el hombre sabio de los libros sapienciales) que va a
asumir las culpas de los demás para redimirnos en la cruz. Jesús se convierte así, en modelo
de mártir para los discípulos que serán perseguidos. Así pues, Jesús ora por los pecadores y
les concede el perdón de los pecados, e incluso al malhechor en la cruz (Lc 23,34.42-43).

La oración de Jesús en la cruz es una oración confiada: “Padre, en tus manos


encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46), a diferencia de Marcos, que es de reclamo. Por tanto,
el relato de la pasión de Lucas mira a Jesús inocente que se sacrifica en la cruz, no como un
capricho o un suicidio, sino como una obra redentora que perdona los pecados de los que le
injurian y le golpean, en definitiva, redime a todos.

Después de la muerte en la cruz, viene el relato de la tumba vacía, las apariciones del
resucitado y la ascensión a los cielos (Lc 24,1-52). La tumba vacía (Lc 24,1-12)
presenciada por las mujeres y por Pedro, quienes fueron muy temprano al sepulcro, es la
118

primera prueba de la resurrección de Jesús, pero no la más importante porque ésta no


convence a los discípulos que su maestro esté vivo, luego de haberle visto morir en la cruz.

Las apariciones del resucitado a los peregrinos de Emaús cala más fuerte y profundo en
el corazón de los discípulos, ya que los signos de la presencia del resucitado son más
creíbles: Las Escrituras y la fracción del pan (Lc 24,27-35). Ahora sí, exclaman: “En
verdad, el Señor ha resucitado” (Lc 24,34). Es decir, ya no existen dudas de la resurrección
de Jesús, sólo signos de su presencia y nuevamente, la esperanza germina en el corazón de
los apóstoles. En Emaús, los discípulos expresan el deseo de la Iglesia peregrina: “Quédate
con nosotros porque atardece y el día ya ha declinado” (Lc 24,29). Ellos han comprendido
que la compañía del Maestro es esencial. Por lo tanto, no haya salvación sin Jesús, no hay
Iglesia sin Jesús. Ahora la presencia de Jesús se ha quedado en la Eucaristía y en las
Escrituras. Por eso, hay que descubrir y redescubrir al resucitado en la fracción del pan y en
la palabra de Dios.

Posteriormente, las apariciones de Jesús resucitado a sus seguidores son mucho más
lúcidas y no dan lugar a las dudas. Por eso, ellos abrieron sus mentes y comprendieron las
Escrituras (Lc 24,45). De esta manera, los apóstoles recibirán con mucha confianza la
promesa de Dios Padre por medio de Jesús, el Espíritu Santo.

Finalmente, el relato de la ascensión de Jesús a los cielos (Lc 24,50-52) es propio de


Lucas y volverá a contarlo en el libro de los Hechos (Hch 1,9-11). Al respecto hace
referencia Haag (2005): “La ascensión es la subida visible de Cristo al cielo desde el monte
de los Olivos, cuarenta días después de su resurrección” (pág. 157). Esto quiere decir que,
para Lucas, la ascensión es un evento histórico presenciado por los apóstoles; mientras que,
para los otros autores sagrados del Nuevo Testamento, Jesús murió, luego resucitó e
inmediatamente pasó a los cielos (Rom 8,34; Col 3,1-6; Heb 1,3.13; Ap 3,21), como
consecuencia lógica, donde se sienta a la diestra de Dios Padre.

6.4.5 Autor, Lugar y Fecha de composición

En la obra lucana, no consta la información sobre el autor y el lugar de composición. Sin


embargo, los testimonios más antiguos que tenemos sobre la obra lucana proceden del siglo
II d. C. Así, tenemos los autores eclesiásticos. El testimonio más antiguo es el de Ireneo,
119

que identifica a Lucas como el autor del Evangelio y del libro de los Hechos de los
apóstoles. Así pues, afirma Guijarro: También Lucas, el compañero de Pablo, escribió en
un libro el evangelio predicado por él (Adv. Haer. 3,1)” (Guijarro, 2010, pág. 392).

Entre otros testimonios que sostienen la autoría de Lucas, podemos mencionar: El Canon
de Muratori, el cual ofrece algunas aclaraciones complementarias sobre el oficio de Lucas y
su relación con Pablo y con Jesús. También, el Prólogo Antimarcionita añade
informaciones sobre el autor y el lugar de composición. A estos se suman otros testimonios
de los Padres de la Iglesia: Tertuliano, Adv. Marc. 4,2,2-3; Eusebio, Hist. Ecl. 3,4,6-7;
Jerónimo, Vir. III.7 (Guijarro, 2010, pág. 393).

Por otra parte, es curioso que la autoría de la obra lucana se atribuyó a un compañero de
Pablo y no a un apóstol como era más recomendable. Pero, esto causó cierta polémica, ya
que el libro de los Hechos de los Apóstoles muestra un pensamiento teológico diferente al
de las cartas de Pablo. Por tal motivo, para Piñero (2006) existe otra tesis, obviamente más
moderna sobre la autoría de la obra lucana: “Pudo ser bien un judeocristiano muy
helenizado, o un pagano no muy cercano al judaísmo, es decir, un prosélito o convertido a
la religión judía” (pág. 377).

De todas maneras, el autor es una persona culta, conocía bien el griego, tenía amplia
información sobre el Antiguo Testamento. Como menciona Karris: “Lucas domina bien la
lengua griega, puede escribir perfectamente, tanto en el estilo elegante de Lc 1,1-4, como el
de los LXX de Lc 1,5-2,52” (Karris, R., 2004, pág. 134). Podríamos decir que era un
discípulo de la tradición apostólica con cultura helénica, que tenía autoridad dentro de las
comunidades cristianas. Pero hasta ahora, la tesis más defendida sobre la autoría lucana es
la tradicional, la cual sostiene que el autor es Lucas, el médico y compañero de Pablo en los
viajes misioneros.

Sobre el lugar de composición, se especula que se escribió en Roma (Hch 28,30-


31). Pues, Lucas presenta el origen romano de muchos personajes, también a Pablo le
presenta como ciudadano romano. Para Guijarro (2010), el otro lugar podría ser en la
provincia griega de Acaya (pág. 394). De hecho, las dos localizaciones confirman la
vinculación de estos escritos con las comunidades paulinas. Otros mencionan que la obra
lucana fue escrita fuera de Palestina, ya que Lucas es el único evangelista que no llama
120

“mar de galilea” al lago de Galilea, ya que el término mar queda reservado para el mar
Mediterráneo. Además, Lucas conoce, de manera más precisa, la organización del imperio.

En cuanto a la fecha de composición del evangelio, los estudiosos calcular y


afirman varias fechas diversas, pero la más aceptada hasta la actualidad, es la que afirma
que el evangelio de Lucas fue escrito alrededor del año 90 d. C., durante el periodo
Domiciano (81-96 d. C.).

6.4.6 Contexto de la obra lucana

El ambiente de la obra de Lucas es el mundo del imperio porque la obra misma hace
referencia a elementos históricos, sociales y culturales del imperio de aquel entonces.
También, Lucas hace referencia a cuestiones de la ley y de las costumbres judías, pero de
manera distante. Para Lucas, el mundo del imperio es el ambiente más importante que
influenció en la escritura de su obra. Veamos algunos elementos:

 El nacimiento de Jesús se relaciona con el decreto del emperador Augusto, siendo


Ciro, Gobernador de Siria (Lc 2,1-2)
 La actividad de Juan y de Jesús se sitúa en el año decimoquinto del reinado de
Tiberio (Lc 3,1)
 Los representantes del imperio participaron en la injusta condena de Jesús, a pesar
de reconocer su inocencia (Lc 23,13.24-25).
Así pues, Lucas invita a sus destinatarios a vivir, al mismo tiempo, en dos mundos: el
mundo del imperio y el de las comunidades nacidas de la predicación del Evangelio. Los
cristianos no deben contaminarse del mundo romano, más bien deben arraigar su vida en el
Evangelio. Por eso, frente a la pax romana (Guijarro, 2010, pág. 397), que proclamaba la
bondad de su sistema injusto, Lucas anuncia la paz de Dios a través de Jesucristo (Lc 1,78-
79; 2,14). Frente a un culto imperial que legitimaba el poder desmedido de los soberanos,
Lucas proclama que Jesús es el único Señor. Por eso, en el pasaje de las Tentaciones en el
desierto, Satanás se presenta como soberano de todos los reinos del mundo y pide un culto,
que sólo le corresponde a Dios (Lc 4,5-8). Pues, para Lucas sólo Jesús es el único y
verdadero Señor.
121

Además, Lucas hace referencias a las Escrituras y a las costumbres judías (Lc 4,25-27),
como también al Templo y a la Ley (Lc 2,21-28) porque Jesús es judío y pertenece al
judaísmo, y en ese ambiente, purificará la fe y dará una nueva orientación a la ley judía y al
culto del Templo. Por tal motivo, según Lucas, Jesús ofrece la salvación a todos (Lc 3,6),
comenzando por Jerusalén con los judíos y a todas las naciones con los paganos.

En cuanto se refiere a los destinatarios, lo más probable es que sean las comunidades
cristianas que se encuentran ubicadas en Roma. De hecho, para dichas comunidades, Pedro
y Pablo son personajes muy importantes (de quienes habla el libro de los Hechos de los
Apóstoles). Por tal motivo, Lucas aborda mucho el tema de la conversión constante y la
renovación permanente, como también, Lucas invita a estar alerta, despiertos para rechazar
las seducciones del mundo. Es decir, estar en comunión con Dios, arraigados en el
Evangelio para no acomodarse a las propuestas que ofrece el imperio.
122

7. EL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES

El libro de los Hechos de los Apóstoles gozó de gran estima en la Iglesia antigua, pero
independientemente del Evangelio de Lucas. Actualmente, sabemos que, los exégetas
recomiendan leer el libro de Hechos, juntamente con el Evangelio, ya que es el mismo
contexto que cobija a los dos libros. El libro de los hechos fue muy difundido por las
comunidades cristianas del siglo II y III d. C. así, lo atestigua san Ireneo.

7.1 Fuentes del libro

El libro de los Hechos relata la vida y la predicación de los apóstoles, es decir, la


primera generación cristiana que iba creciendo, sobre todo, narra el protagonismo de Pedro
y de Pablo. Pero ¿de dónde tuvo toda esta información el autor? Si lo más probable, es que
el autor pertenezca a los discípulos de la fe cristiana de la segunda generación.

Posiblemente, el autor se sirvió de tradiciones vinculadas a la actividad misionera de


Pablo, ya que en el libro de los Hechos, se encuentran relatos semejantes a los de las cartas
paulinas, por ejemplo: relatos de milagros de los apóstoles, leyendas edificantes de las
comunidades y dichos de los predicadores cristianos (Hch 13-20).

Por otra parte, Lucas se sirvió, probablemente, de fuentes escritas (Guijarro, 2010, págs.
409-410), entre ellas están tres, básicamente: la aramea, la antioquena y el diario de viaje.

La primera es la “fuente aramea”, pues, los capítulos del 1 al 12 del libro de los Hechos
poseen numerosas expresiones de origen semítico.

La segunda es la “fuente antioquena”, que en la primera mitad del libro (Hch 1-15), los
relatos están vinculados a lugares y comunidades concretas, como Jerusalén, Cesarea y
Antioquía. Esta última está vinculada más con Hch 6-15). Anotamos algunos bloques:

 Constitución de grupos de helenistas y muerte de Esteban (Hch 6,1-8,4).


 Fundación de la comunidad de Antioquía por los helenistas (Hch 11,19-30).
 Primer viaje misionero desde la comunidad de Antioquía (Hch 12,25-15,25.
123

En estos bloques literarios se narra la difusión del Evangelio desde Jerusalén hasta
Antioquía.

La tercera fuente es el “diario de viaje” de un compañero de Pablo, que Lucas habría


utilizado al narrar la actividad misionera del apóstol (Hch 16-28) para informar a otros
misioneros el itinerario del viaje. En efecto, el relato se pasa de la tercera persona singular
del narrador a la primera persona plural “nosotros”. Estos pasajes muestran los viajes por el
mar y el buen conocimiento del autor en el ámbito de la navegación. Anotamos los
episodios:

 Viaje de Filipos a Tróade (Hch 16,10-17)


 Viaje de Filipos a Mileto (Hch 20,5-15)
 Viaje de Mileto a Jerusalén (Hch 21,1-8)
 Viaje de Cesarea marítima a Roma (Hch 27,1-28,16)

Por otra parte, Lucas no usa las cartas de Pablo como fuentes para componer este libro,
tal vez no las conocía y no quiso usarlas o quizá no estaban todavía muy difundidas.
Asimismo, no usó las cartas de Pedro, quizá porque eran objeto de polémica (2Pe 3,15-16)
y Lucas no quiere entrar en polémica, pues no es su estilo.

7.2 Composición del Libro

Podemos afirmar con toda seguridad, que Lucas escribió una obra original, la cual sirvió
de modelo para otros escritos posteriores, o sea, los llamados libros apócrifos. Como ya
dijimos anteriormente, el libro de los Hechos de los Apóstoles es una “monografía
histórica” compuesta con toda la libertad del autor, ya que narra los acontecimientos
históricos de la predicación apostólica y la Iglesia naciente.

Sin lugar a duda, para Guijarro (2010): “El libro de los Hechos es una monografía
histórica, en la que se entrelazan relatos y discursos de los diversos personajes con ayuda de
sumarios y otros recursos literarios que facilitan la articulación del texto” (pág. 411). Así
pues, algunos de los relatos son breves, como la persecución de Herodes Agripa contra la
124

comunidad de Jerusalén (Hch 12,1-2) y otros episodios son repetitivos, como la conversión
de Pablo (Hch 9,1-30; 22,3-16; 26,4-20).

Asimismo, los discursos son importantes en el libro porque muestran las enseñanzas
de Jesús agrupadas. Entre los discursos están los de carácter misionero, dirigidos a los
judíos por parte de Pedro (Hch 2,14-36) y los dirigidos a los paganos por parte de Pablo
(Hch 17,22-31). En el primero, el tema es el Kerygma, anuncio de la pasión, muerte y
resurrección de Jesús; mientras que en el segundo, el tema es el paso del Evangelio a los
paganos. También, están los discursos dirigidos a grupos de discípulos por Pedro (Hch
1,16-22; 15,7-11), Santiago (Hch 15,13-21) o Pablo (Hch 20,18-35). Además, tenemos los
discursos forenses, donde Pablo se defiende de sus acusadores (Hch 22-26).

Finalmente, otro elemento importante, son los sumarios que sirven para señalar el
comienzo de un nuevo desarrollo (Hch 1,14) de la difusión del Evangelio por medio de la
predicación de los apóstoles, comenzando desde la ciudad de Jerusalén hasta Antioquía y
otras ciudades importantes y lejanas el imperio dominante de aquel entonces.

7.3 Título, autor, Fecha e intención del libro

El título que aparece en los escritos antiguos, en lengua original, según Fitzmyer (2003),
es:

Praxeis Apostolon, que traducido sería “Hechos de los Apóstoles”. También, la


variante Praxeis ton Hagion Apostolon, es decir: “Hechos de los santos Apóstoles”.
En latín, Actus Apostolorum. Con este título, se escribieron muchas obras con estilo
helénico; así tenemos: Hechos de los Apóstoles, Hechos de Estrabón, Nicolás y Tito
Livio (pág. 90).

Pero otros estudiosos le califican a este libro como “relato, narración” de


acontecimientos que difundieron el Evangelio en distintas ciudades del Imperio Romano
por medio de la predicación apostólica, de manera particular, la historia protagónica de los
apóstoles Pedro y Pablo.
125

En esta perspectiva, el libro de los Hechos de los Apóstoles ha sido determinado como
una monografía histórica, un género literario helenístico muy conocido en aquel entonces.
Hechos es un escrito o una narración histórica, aunque muchos datos no tengan una
precisión histórica, sin embargo el libro muestra la concatenación de acontecimientos de la
iglesia primitiva cristiana que iba multiplicando sus comunidades en diversos lugares con la
difusión y la vivencia del Evangelio de Cristo.

En cuanto al autor, se afirma que es el mismo que escribió el tercer evangelio, ya que los
dos libros contienen, por un lado, el mismo destinatario “Teófilo” y por otro, el libro de los
Hechos es la continuación de los acontecimientos del evangelio de Lucas. El evangelio
escrito termina en Jerusalén con la ascensión de Jesús a los cielos y el mandato a propagar
en el Evangelio a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Mientras que el libro de
los Hechos continúa con la difusión del mandato del maestro a sus discípulos, llevando el
Evangelio a las naciones cercanas y lejanas, como cumplimiento del mandato del Maestro
porque el libro de los Hechos de los Apóstoles es continuación del evangelio de Lucas,
comenta Fitzmyer (2003):

El vocabulario y el uso de las mismas expresiones, la semejanza de estilo y


forma de composición, los temas, la teología, el conjunto de su pensamiento
son tan semejantes el uno y otro volumen que deben haber sido obra del
mismo autor” (pág. 92).

Es decir, aquí estamos hablando de Lucas, compañero de Pablo, miembro de la


cultura helénica y, a la vez, conocedor de la fe judía.

La fecha de composición oscila desde el año 60 a. C., antes de la muerte del apóstol
Pablo hasta el año 150 d. C. cuando se comenzó a hablar de los criterios del canon del
Nuevo Testamento. Pero, hoy por hoy, la fecha más aceptada por los exégetas es la que gira
alrededor del año 90 d. C., cuando la tradición paulina ya había crecido y las comunidades
cristianas avanzaban cada vez más en la fe y el Evangelio se iba difundiendo a lo largo y
ancho del imperio de aquel entonces, a pesar de la persecución cruel y sangrienta a los
cristianos de la época.
126

La intención del libro de los Hechos es, obviamente, la difusión del Evangelio a todos
los confines de la tierra, comenzando desde Jerusalén. Por eso, El libro narrará como se
desarrolla la iglesia de Jerusalén y el anuncio del Evangelio a las poblaciones de los
gentiles en Antioquía, Tarso, Roma y otros muchos lugares del Imperio Romano. En el
tercer evangelio, el protagonista es Jesús acompañado de sus discípulos, que anuncia el
Reino de Dios por medio de la predicación, las curaciones y los gestos de misericordia;
mientras que en el libro de los Hechos, el protagonista es el Evangelio de Jesús que es
difundido por medio de la predicación apostólica, la misma que es impulsada y guiada por
el Espíritu Santo.

7.4 Lectura de los Hechos de los Apóstoles

El libro de Hechos forma parte de la obra lucana; por tal motivo, al igual que el tercer
evangelio, forma parte de un mismo pensamiento teológico. Así pues, el libro de los
Hechos, hoy, se lee conjuntamente con el evangelio.

En los cinco primeros capítulos, el escenario donde se desenvuelven los acontecimientos


es la ciudad de Jerusalén; allí, se da la ascensión de Jesús a los cielos, comienza la iglesia
de Jerusalén a dar sus primeros pasos; es decir, la oración, Pentecostés, primeras
conversiones, algunos milagros por parte de Pedro y Juan, la predicación apostólica, la
persecución a los seguidores del nazareno y las acusaciones del Sanedrín a los primeros
cristianos.

Ya en el siguiente capítulo (Hch 6), aparece un nuevo grupo, el de los helenistas,


quienes son los testigos principales del anuncio de salvación, aunque en Hch 6-7 sigue
siendo el escenario Jerusalén. Tiene especial importancia el relato de la vida de Esteban: la
prisión, el discurso y la lapidación a las afueras de Jerusalén, convirtiéndose así, en el
primer mártir del cristianismo. Al respecto dice Haag (2005):

La lapidación era la pena de muerte del pueblo judío, que se imponía a quien
cometía los pecados de: adivinanza (Lv 20,27); blasfemia (Lv 24,16);
idolatría (Dt 17,2-5); incluso violación del sábado (Num 15,35) y todos los
delitos de naturaleza teológica. El lugar del suplicio era fuera de la ciudad (Lv
24,14) (págs. 1485-1486).
127

El libro de los Hechos podría ser dividido de dos maneras: la primera consta del
protagonismo de Pedro (Hch 1-12) y el protagonismo de Pablo (Hch 13-28). Sin embargo,
la actividad de Pablo se nota en Hch 8,3; 9,1-10; asimismo, la actividad de Pedro se ve en
Hch 15,1-35. Por tal motivo, existe una segunda división que distribuye al libro en tres
partes, reconociendo también, la actividad de os helenistas:

 Orígenes de la Iglesia de Jerusalén (Hch 1-5)


 La actividad de los Helenistas (Hch 6-12)
 La actividad de Pablo entre los gentiles (Hch 13-28)

Este segundo esquema responde a Hch 1,8 que dice que el Evangelio debe llegar,
primero, a Jerusalén, luego a Judea y Samaria, y finalmente hasta los confines del mundo.
Es decir, el texto recuerda el mandato de Jesús resucitado a los discípulos y da importancia
a tres lugares geográficos, como el tercer evangelio: Jerusalén, Judea y Samaria, y los
confines de la tierra.

En este sentido, el libro contiene tres transiciones, la primera Hch 1,12 que narra que
los apóstoles regresan a Jerusalén para desde allí, comenzar la tarea del anuncio del
Evangelio. Luego, la segunda transición Hch 8,1-2 relata la muerte de Esteban,
inmediatamente después, la iglesia de Jerusalén, huyendo de la persecución judía, se
dispersó a las regiones de Judea y Samaria. En cambio, la tercera transición Hch 15,36-
16,10 evoca la misión de Pablo, Bernabé y sus colaboradores, quienes realizarán la misión
evangelizadora en los lugares de los gentiles. Pero ya antes, Hch 13,47 se enuncia el tercer
lugar geográfico, los “confines de la tierra”, en el discurso que Pablo dirige a los gentiles en
Antioquía. Así pues, en la primera transición, los protagonistas son los Doce apóstoles
(Hch 1,15-26); en la segunda, los principales testigos de la salvación son los helenistas
(Hch 6,1-6); y en la tercera transición, los protagonistas del anuncio del evangelio son
Pablo y sus colaboradores (Hch 15).
128

Entonces, la división completa del libro para Guijarro (2010), según los lugares
geográficos (pág. 416), donde se difundirá el Evangelio, es la siguiente, estructurada en tres
partes: La Iglesia de Jerusalén, de Jerusalén a Antioquía y Hasta los confines del mundo.
Veamos la estructura:

Introducción (Hch 1,1-11)

I. La Iglesia en Jerusalén (Hch 1,12-8,1ª)


Transición (Hch 1,12-14)
Pedro y los Doce en Jerusalén (Hch 1,15-5,42)
Los Helenistas en Jerusalén (Hch 6,1-8,1ª)

II. De Jerusalén a Antioquía (Hch 8,1b-15,35)


Transición (Hch 8, 1b-3)
Judea y Samaría (Hch 8,4-11,18)
Antioquía (Hch 11,19-15,35)

III. Hasta los confines del mundo (Hch 15,36-28,29)


Transición (Hch 15,36-16,10)
Evangelización de Grecia (Hch 16,11-20,37)
El Camino hasta Roma (Hch 21,1-28,29)

Epílogo (Hch 28,30-31)

7.4.1 Introducción (Hch 1,1-11)

El libro comienza con algunas referencias al evangelio de Lucas, como por ejemplo, el
destinatario, Teófilo (Hch 1,1), las apariciones de Jesús resucitado (Hch 1,3) y su ascensión
a los cielos (Hch 1,9-11). Estos dos últimos acontecimientos hacen suponer que el libro de
los Hechos de los Apóstoles es la continuación del tercer evangelio. Lo novedoso en el
prólogo es que presenta los datos de los cuarenta días después de la resurrección se da la
ascensión (Hch 1,3) y los dos hombres vestidos de blanco (Hch 1,10). Pero el escenario es
siempre alrededor de la ciudad de Jerusalén; asimismo, se resalta el mandato que Jesús dio
129

a sus discípulos, de anunciar el Evangelio, comenzando desde Jerusalén hasta llegar a los
confines de la tierra (Lc 24,46-49; Hch 1,8).

7.4.2 La Iglesia en Jerusalén (Hch 1,12-8,1ª)

Esta primera parte, relata el testimonio de los apóstoles en Jerusalén, En efecto, el libro
mismo indica que ellos se situaron en Jerusalén (Hch 1,12) y después, con la muerte de
Esteban, muchos seguidores de Jesús, dejando Jerusalén, se trasladaron a las regiones de
Judea y Samaria (Hch 8,2). En este relato, los Doce apóstoles son los protagonistas del
anuncio del Evangelio, luego, se adhieren el grupo de los helenistas en el servicio a las
viudas. De esta manera, la palabra iba creciendo en las comunidades cristianas. Además,
algo novedoso es el dato sobre la muerte de Judas (Hch 1,18-19), que no sabemos la fuente
de la que se sirvió el autor para dar esta información. Con referencia a la muerte de Judas,
comenta la Biblia de Jerusalén (1995):

Esta versión de la muerte de Judas difiere de la de Mt 27,3-10. Judas no


muere ahorcándose como la de Ajitófel 2Sm 17,23, sino cayendo de cabeza
como los impíos de Sb 4,19, y derramándosele las entrañas, como algunos
criminales de las leyendas folklóricas. La sangre del campo ya no es la de
Jesús, sino la de Judas. Por entre estas divergencias de tradiciones populares
se adivina el hecho real de una muerte súbita e ignominiosa del traidor,
relacionada con un lugar de mala fama y conocido en Jerusalén, Haqueldamá
(pág. 1590).

El primer grupo está constituido por los Doce apóstoles que dan testimonio de la
resurrección de Jesús en Jerusalén (Hch 1,15-5,42). Mientras que, el segundo grupo es el de
los helenistas que realizarán el servicio de la caridad a las viudas. Entonces, en esta parte
encontramos varias secciones: La primera narra la conformación de la Iglesia de Jerusalén
por obra del Espíritu Santo (Hch 1,5-2,47). El segundo relato se centra en el testimonio y
persecución de Pedro y de Juan (Hch 3,1-4,31). El tercer relato narra la actividad misionera
de los apóstoles (Hch 5,2-42).
130

En la conformación de la Iglesia de Jerusalén, los apóstoles actúan movidos, guiados


por el Espíritu Santo. Primero, ellos reconstruyen el grupo de los Doce, colocando a Matías
en el lugar vacío que dejó Judas Iscariote (Hch 1,23-26). Luego, la comunidad adquiere
firmeza con el acontecimiento de pentecostés (Hch 2,1-13). Por eso, inmediatamente
después, Pedro pronuncia un discurso a la gente con la gracia del Espíritu Santo.
Posteriormente, la enseñanza de los apóstoles, la comunión de bienes, la fracción del pan y
la oración son los rasgos característicos de la comunidad cristiana (Hch 2,42-47).

El acontecimiento de pentecostés, el cual el Espíritu Santo se manifestó como un viento


impetuoso y como lenguas de fuego sobre cada uno de los apóstoles representa la gracia de
Dios que guiará a la primera comunidad de fe en el anuncio del Evangelio a las naciones,
como guió a Jesús en su misión salvadora, durante toda su vida, muerte y resurrección.

El viento, en las Sagradas Escrituras, representa la fuerza y la vida de Dios que


comunica a la creación, de manera especial, al hombre (Gn 2,7; sal 104,29). Si Dios retira
su aliento, el hombre y la creación dejan de existir. En cambio, el fuego quema el pecado y
sirve para purificar al hombre. De esta manera, hace visible la gracia divina (Is 6,6-8) para
operar la obra salvadora de Dios. Por tanto, el Espíritu Santo es como el viento que expresa
vida divina y purifica el corazón del hombre, manchado por el pecado.

En el segundo relato (Hch 3,1-5,11), los protagonistas del testimonio del Evangelio son
Pedro y Juan, quienes curan un paralítico. Esto produce admiración en la gente y alaban a
Dios por su bondad. Es decir, la salvación de Dios es ahora, a través de los apóstoles que
sanan; mientras que, la gente alaba a Dios. También, existe la invitación de parte de los
apóstoles al arrepentimiento de los pecados y a la conversión.

Por otro lado, los jefes de Israel se fastidian por los prodigios que realizan los apóstoles,
por tal motivo, mandan a arrestar a Pedro y a Juan para imponerles un juicio ante el
Sanedrín (Hch 4,1-22). Aquí, es preciso proclamar que Jesús es el único salvador (Hch
4,12). Pero la persecución acompañará al anuncio del Evangelio (Hch 5,17-42). A pesar de
todas las contrariedades que experimentarán los apóstoles, ellos continuarán predicando la
Palabra y obedeciendo a Dios con valentía (Hch 4,31) porque el Espíritu Santo obra en
ellos.
131

El tercer relato (Hch 5,12-42) continúa narrando el testimonio de los apóstoles en


Jerusalén, sobre todo, cuenta muchos signos y prodigios de los apóstoles entre la gente,
realizados en nombre de Jesús. Sin embargo, son rechazados, criticados y arrestados por las
autoridades judías, van a prisión, comparecen ante el sanedrín. Pero, cuando más
adversidades tienen los apóstoles, más evidente es la presencia de Dios en medio de ellos.
Por eso, ellos siguen obedeciendo a Dios porque la obra es de Él y no de los hombres.

En cambio, la sección de esta primera parte (Hch 6,1-8ª) muestra el protagonismo de los
helenistas, quienes dan testimonio de la caridad de Dios. Primero, ellos son reconocidos por
los apóstoles, son de buena fama y están llenos del Espíritu Santo (Hch 6,3; Is 11,2). Entre
ellos, está Esteban, quien fue el primero en morir por la fe cristiana y sembrar con su sangre
la fidelidad al Evangelio en la vida e incluso en la muerte. Ellos fueron una pieza
fundamental en la difusión del mensaje evangélico a otros lugares fuera de Jerusalén.
Comenzando por la muerte de Esteban, quien siguió los pasos de Jesús, ya que oró también
por quienes le condenaban (Hch 7,60) antes de morir. Lo que provocó la muerte de Esteban
es su discurso al Sumo Sacerdote y otras autoridades judías. Hizo referencia a Abrahán,
José, Moisés y al pueblo de Israel. Esto provocó la ira y rabia; por eso, Esteban fue
condenado a la pena de muerte judía, como era la lapidación, una muerte cruel para que
sirva de escarmiento a la fe cristiana y este acontecimiento desató la persecución a los
cristiano por parte de los judíos.

7.4.2 De Jerusalén a Antioquía (Hch 8,1b-15,35)

Luego de la muerte de Esteban, se desató la persecución de los judíos a los cristianos,


ellos huyen a las regiones de Judea y Samaria (Hch 8,1). Por eso, el escenario del anuncio
del Evangelio, ya no será, sólo Jerusalén. Asimismo, los que se suman a dar testimonio del
Evangelio son: Felipe, Pablo y Bernabé. Los testigos de la tarea evangelizadora se ubican
en Judea, Samaria. De la misma manera, en Hch 13, comienza una nueva etapa con los
profetas y maestros de Antioquía.

En el viaje misionero de Pablo y Bernabé (Hch 13-14) y la asamblea en Jerusalén (Hch


15,1-35) se relata la difusión del Evangelio a los confines de la Tierra (Hch 13,47). En este
sentido, Pedro, Bernabé y Pablo dan cuenta de su actividad evangelizadora a la comunidad
de Jerusalén (Hch 11,1-19; 15,1-35). Entonces, la comunidad de Jerusalén se constituyó en
132

la base de las demás comunidades y el fundamento que rige la misión evangelizadora de los
helenistas. Por tal motivo, los siete helenistas en Jerusalén (Hch 6,1-7); mientras que en
Antioquía se encuentra el grupo de los profetas y maestros (Hch 13,1) construyendo la
comunidad de fe cristiana.

Los nuevos evangelizadores en esta trayectoria son: Felipe en Samaria, Pablo en


Damasco y Pedro en Cesarea. Felipe evangeliza en Samaria (Hch 8,4-40), allí predica y
realiza sanaciones y exorcismos, al igual que lo hizo Jesús bajo el impulso del Espíritu
Santo. Por tal razón, se da la conversión de Simón, el mago (Hch 8,9-13), el bautismo del
eunuco (Hch 8,26-40) y la conversación entre Felipe y el eunuco se parece al diálogo entre
Jesús y los dos discípulos que caminan hacia Emaús (Lc 24,13-35).

Por otra parte, Saulo aparece en el camino a Damasco, donde Dios lo llama para que sea
su instrumento de evangelización (Hch 9,1-31). Luego, Pablo predica en las sinagogas de
Damasco con un gran fervor misionero y después, llegará a Jerusalén (Hch 9,26-30) para
unirse en la fe con los discípulos de esa comunidad porque aquella es la comunidad madre
de todas las comunidades de fe que se están fundando en diversos lugares.

Pedro, por su parte, evangeliza la región costera de Palestina (Hch 9,32-11,18). Allí,
Pedro cura a un paralítico en Lida, resucita a una mujer en Jope y visita a Cornelio,
centurión romano en Cesarea (Hch 10,1-11,18). La escena más importante se ubica en la
casa de Cornelio, un pagano muy cercano a Israel (Hch 10,1.28). En efecto, él es un
hombre temeroso de Dios. Además, Cornelio es el primer pagano que recibe el bautismo
por parte de Pedro. Es decir, el Espíritu Santo se derramó sobre circuncisos y sobre gentiles
(Hch 10,44-46).

La última escena de esta parte, se centra en el relato, donde Pedro explica a la


comunidad de Jerusalén, que todo lo sucedido es obra del Espíritu Santo: Por eso, dice el
texto: “También a los gentiles les ha concedido Dios la conversión que conduce a la vida”
(Hch 11,18).
133

La segunda sección (Hch 11,19-15,35) introduce el texto: “los que se habían dispersado”
(Hch 11,19); es decir, desde Jerusalén hasta traspasar las fronteras de Judea y de Samaria, y
llegar con el anuncio del Evangelio hasta Fenicia, Chipre y Antioquía. Ahora, es un nuevo
escenario donde se siembra el Evangelio y se forma la Iglesia de Antioquía.

7.4.3 Hasta los confines del mundo (Hch 15,36-28,31)

Esta tercera parte comienza con la separación de Pablo y Bernabé (Hch 15,36-41). Pues,
Pablo con Silas y sus otros colaboradores serán ahora los portadores del mensaje
evangélico. Desde ahora, Antioquía ha dejado de ser el centro de su actividad
evangelizadora, en adelante se ubicará para su ministerio en ciudades como: Corinto, Éfeso
y Roma. En efecto, Pablo y sus colaboradores realizan la actividad misionera en diversas
ciudades de Asia Menor y Grecia (Hch 16,11-20,38). Es decir, el mensaje de Jesús está
llegando hasta los confines de la tierra. Pero sin desligarse de los apóstoles de la Iglesia de
Jerusalén, a quienes daba cuenta de todo lo que hacía.

Pablo, en su inmensa actividad misionera, visitó muchas ciudades, entre ellas están:
Filipos, Tesalónica, Berea, Atenas, Corinto, Éfeso y otras. Todo este recorrido lo hace
acompañado de su colaborador, Silas, quien lo acompañó desde la separación de Bernabé,
el acompañante de Pablo en el primer viaje misionero. Por consiguiente, en esta tarea
misionera, Pablo formó cada comunidad cristiana en las distintas ciudades y le dio su forma
y estructura. Por eso, las distintas comunidades tendrán su cabeza y su organización dejadas
por el gran misionero Pablo de Tarso y sus colaboradores Silas, Timoteo, Aquila, Priscila;
esta última es una mujer, esposa de Aquila, un judío del Ponto (Hch 18,2).

Las comunidades grandes formadas por Pablo, se encuentran en las ciudades de Atenas,
Corinto, Éfeso. Atenas era importante para Grecia y toda la cultura helénica. Asimismo,
Corinto, era una importante ciudad portuaria y capital de la provincia de Acaya, donde se
recompone el grupo misionero de Pablo, Silas, Timoteo y la incorporación de Aquila y
Priscila (Hch 18,1-11). Allí fue intensa la enseñanza de la Palabra de Dios. Luego, en
Éfeso, hubo la particularidad de que varios discípulos no habían escuchado hablar del
Espíritu Santo y sólo han recibido el bautismo de Juan (Hch 19,1-7). Pues, Pablo les
explicó que el bautismo de Juan era sólo un bautismo de conversión; mientras que, el
134

bautismo de Jesús es un bautismo del Espíritu Santo. Por tal razón, Pablo les impuso las
manos y vino sobre ellos el Espíritu Santo.

Luego de Éfeso, Pablo con su grupo de misioneros visita las ciudades de Tróade, donde
resucitó a un muerto y Mileto (Hch 20,7-38), donde despidió a los presbíteros de Éfeso y se
dirigirá a Jerusalén. En la capital del pueblo judío, se desatará las acusaciones contra Pablo,
pero él está dispuesto a subir a Jerusalén por el nombre de Jesús y cumplir la voluntad de
Dios (Hch 21,1-14). En Efecto, Pablo es arrestado en Jerusalén por los judíos venidos de
Asia por predicar contra la Ley de Moisés y profanar el Templo, haciendo entrar al interior
a griegos paganos (Hch 21,27-29), Inclusive intentaron darle muerte. En este mismo lugar,
Pablo dio un discurso a los judíos de Jerusalén, explicándoles que es un judío de pura cepa,
discípulo de Gamaliel y, a la vez, ciudadano romano (Hch 22,1-29). También, Pablo fue
interrogado por el Sanedrín y luego enviado a Cesarea, donde estuvo cautivo (Hch 24,22-
27). Pues, el proceso de Pablo duró dos años (Hch 24,27). Al final, Pablo apeló al César
(Hch 25,1-16); por tanto, será enviado a Roma para que sea juzgado allá en esa ciudad.

Los últimos relatos concluyen con el viaje de Pablo a Roma (Hch 27,1-28,31),
atravesando la isla de Malta; dicha narración se desenvuelve con la primera persona plural
“nosotros”. En Roma, Pablo continuó predicando el Evangelio a los dirigentes judíos de
Roma (Hch 28,17-29).

EL relato del libro de los Hechos termina resaltando el encuentro con los
responsables judíos en la casa de Pablo, a quienes les predicó el reino de Dios (Hch 28,30-
31), de una manera libre y sin temor alguno. Por tanto, el mandato de Jesús de anunciar el
Evangelio desde Jerusalén hasta los confines del mundo, se ha cumplido con la predicación
de los apóstoles y la conformación de las distintas comunidades cristianas en las diversas
ciudades del imperio romano.

Pablo, probablemente según la tradición cristiana, murió decapitado a las afueras de


Roma, aproximadamente en los años 63 o 64 d. C. En la actualidad, la cristiandad conserva,
en aquel lugar, una iglesia con tres vertientes para conmemorar la muerte y la veneración
al apóstol de los gentiles.
135

Contenido
1. INTRODUCCIÓN AL NUEVO TESTAMENTO ...................................................................................... 5
1.1 ¿Cómo se escribió el Nuevo Testamento? ................................................................................ 7
1.2 ¿Cómo se formó el canon de los libros del Nuevo Testamento? .............................................. 8
1.3 Contexto de los libros del Nuevo Testamento ........................................................................ 10
1.3.1 El Judaísmo ....................................................................................................................... 11
1.3.2 El Helenismo ..................................................................................................................... 14
1.4 Historia y Geografía de Palestina al tiempo de Jesús.............................................................. 16
1.4.1 Historia ............................................................................................................................. 17
1.4.2 Geografía .......................................................................................................................... 21
2. LA LECTURA DEL NUEVO TESTAMENTO ........................................................................................ 28
2.1 El Estudio del Nuevo Testamento en los últimos siglos .......................................................... 28
2.2 La Historia de la Formas .......................................................................................................... 31
2.3 La Historia de la Redacción ..................................................................................................... 32
2.4 El Estudio Sociológico del Nuevo Testamento ........................................................................ 33
3. LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS ...................................................................................................... 36
3.1 La Tradición oral ...................................................................................................................... 37
3.2 El Problema sinóptico .............................................................................................................. 37
3.2.1 La Fuente Q ...................................................................................................................... 39
3.3 Redacción de los Sinópticos .................................................................................................... 52
3.3.1 El Discursivo...................................................................................................................... 53
3.3.2 El Narrativo ....................................................................................................................... 53
4. EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO ............................................................................................. 55
4.1 Composición del Evangelio...................................................................................................... 55
4.2 Lectura del Evangelio de Mateo .............................................................................................. 57
4.2.1 Presentación de Jesús (Mt 1,1-4,16) ................................................................................ 59
4.2.2 Predicación y actuación de Jesús (Mt 4,17-16,20) ........................................................... 60
4.2.3 La Pasión y muerte de Jesús (Mt 16,21-28,20) ................................................................ 66
4.3 Contexto vital del Evangelio de Mateo ................................................................................... 71
136

4.3.1 Autor, fecha y composición .............................................................................................. 71


5. EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS ............................................................................................ 73
5.1. El Personaje Marcos ............................................................................................................... 74
5.2 Redacción y Composición........................................................................................................ 75
5. 3 Lectura del Evangelio de Marcos ........................................................................................... 77
5.3.1 Presentación de Jesús (Mc 1,1-13) ................................................................................... 78
5.3.2 La actividad de Jesús en Galilea (Mc 1,14-9,50) ............................................................... 79
5.3.3 Camino hacia Jerusalén (Mc 10,1-52) .............................................................................. 87
5.3.4 Ministerio de Jesús en Jerusalén (Mc 11,1-13,37) ........................................................... 88
5.4 El relato de la Pasión (Mc 14,1-16,20) .................................................................................... 91
5.5 Autor, Lugar y Fecha de composición ..................................................................................... 95
6. EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS ................................................................................................ 97
6.1 El personaje Lucas ................................................................................................................... 98
6.2 Lucas, el escritor ...................................................................................................................... 98
6.3 Fuentes del Evangelio de Lucas ............................................................................................. 100
6.4 Lectura del Evangelio de Lucas.............................................................................................. 103
6.4.1 Prólogo (Lc 1,1-4) ........................................................................................................... 104
6.4.2 Los orígenes de Jesús (Lc 1,5-4,13) ................................................................................ 105
6.4.3 Actividad pública de Jesús (Lc 4,14-21,28) ..................................................................... 106
6.4.4 Pasión, muerte y Resurrección de Jesús (Lc 22,1-24,52) ............................................... 115
6.4.5 Autor, Lugar y Fecha de composición ............................................................................ 118
6.4.6 Contexto de la obra lucana ............................................................................................ 120
7. EL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES ............................................................................ 122
7.1 Fuentes del libro.................................................................................................................... 122
7.2 Composición del Libro ........................................................................................................... 123
7.3 Título, autor, Fecha e intención del libro .............................................................................. 124
7.4 Lectura de los Hechos de los Apóstoles ................................................................................ 126
7.4.1 Introducción (Hch 1,1-11) .............................................................................................. 128
7.4.2 La Iglesia en Jerusalén (Hch 1,12-8,1ª)........................................................................... 129
7.4.2 De Jerusalén a Antioquía (Hch 8,1b-15,35) .................................................................... 131
7.4.3 Hasta los confines del mundo (Hch 15,36-28,31) .......................................................... 133
Bibliografía ...................................................................................................................................... 137
137

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