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PROGRAMA DE
FORMACIÓN GENERAL
EXPERIENCIA CURRICULAR:
CONSTITUCIÓN Y DERECHOS HUMANOS
SEMANA N° 06
DERECHOS DE LIBERTAD Y DE IGUALDAD
CONTENIDO
DERECHOS DE LIBERTAD
CAPACIDAD
- Enfoque dogmático y fundamentos
Juzga la problemática, en situaciones normativos.
de contexto real, sobre la violación a la
DERECHO DE IGUALDAD
libertad e igualdad. - Enfoque dogmático y fundamentos
normativos
Redacta la argumentación del artículo - Derechos de las minorías vulnerables.
de opinión.
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a. MOTIVACIÓN / EXPLORACIÓN / PROBLEMATIZACIÓN
REFLEXIONA Y COMPARTE...
¿Qué problemas de la libertad de expresión presentan las carlincaturas?
¿Qué hace falta para que no existan éstos problemas?
¿Cuál es el papel de la prensa en la democracia?
b. INFORMACIÒN BÁSICA
1. ENFOQUE FILOSÓFICO DE LA LIBERTAD
1.1. La libertad.
Palabra derivada del latín libertatem. Definir la libertad, o lo que se entiende por libertad, siempre ha
constituido un gran problema de carácter filosófico. Muchos filósofos y teóricos del siglo XVII, han plateado
diferentes definiciones pero que expresaban siempre una misma concepción. La reflexión por lo que se
constituye la Libertad, ha sido el punto de partida en el diseño y construcción de los Estados modernos.
Tengamos en cuenta que los Estados democráticos actualmente existentes encuentran, su génesis en la
preocupación por la libertad del ser humano, por lo que ésta será la base sobre la que se va a construir
todas las sociedades democráticas que actualmente pueblan casi la mayor parte del mundo. ¿Pero cómo
definimos la Libertad?
Veamos lo que nos dice Montesquieu al respecto. “Es verdad que en las democracias el pueblo,
aparentemente, hace lo que quiere; más no consiste la libertad política en hacer lo que se quiere. En un
Estado, es decir en una sociedad que tiene leyes, la libertad no puede consistir en otra cosa que en poder
hacer lo que se debe querer y en no ser obligado a hacer lo que no debe quererse” Luego define la libertad
en los siguientes términos: “La libertad es el derecho de hacer lo que las leyes permitan; y si un ciudadano
pudiera hacer lo que las leyes prohíben, no tendría libertad, porque los demás tendrían el mismo poder”
La libertad constituye la esencia de las relaciones sociales, los cimientos de una sociedad. La
preocupación del hombre por la libertad se explica en la propia naturaleza del ser humano. John Locke
afirmaba que “hemos nacido, pues, libres de la misma manera que hemos nacido racionales (...) la libertad
del hombre se fundamenta en el hecho de que está dotado de razón.
Más adelante señala, “La libertad política de un ciudadano es la tranquilidad de espíritu que proviene de
la confianza que tiene cada uno en su seguridad: para que esta libertad exista, es necesario un gobierno
tal que ningún ciudadano pueda temer a otro. Cuando el poder legislativo y el poder ejecutivo se reúnen
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en la misma persona o el mismo cuerpo, no hay libertad; falta la confianza, porque puede temerse que el
monarca o el Senado hagan leyes tiránicas y las ejecuten ellos mismos tiránicamente.” Para Montesquieu,
la libertad está garantizada entonces, por la división de poderes, pues la tiranía recorta todo asomo de
libertad. Pero no basta con la existencia de un poder ejecutivo y legislativo separado para garantizar la
completa libertad política, sino también de quienes se encargan de impartir justicia. Al respecto señala:
“No hay libertad si el poder de juzgar no está bien deslindado del poder legislativo y del poder ejecutivo.
Sino está separado del poder legislativo, se podría disponer arbitrariamente de la libertad y la vida de los
ciudadanos; como que el juez sería legislador. Si no está separado del poder ejecutivo, el juez podría tener
la fuerza de un opresor”.
John Locke definió la libertad con estas palabras: “La libertad, pues, no es lo que Sir Robert Filmer llama
‘el derecho para cada cual de hacer lo que le apetezca, como gustare, y no estar a ley alguna sujeto’; sino
que la libertad de los hombres bajo gobierno consiste en tener una norma permanente para vivir de acuerdo
a ella, una norma común establecida por el poder legislativo que ha sido erigido dentro de una sociedad;
una libertad para seguir los dictados de mi propia voluntad en todas esas cosas que no han sido prescritas
por dicha norma, un no estar sujetos a la inconstante, incierta desconocida y arbitraria voluntad de otro
hombre.”
1.2. Libertad y dignidad humana.
La dignidad, es el supremo valor que ostenta el ser humano es una independencia interior que le permite
manifestarse al sujeto como autónomo. Se dice que una persona actúa con dignidad cuando sus
operaciones no parecen poner en juego el núcleo constitutivo de su propio ser. No busca apoyo en
exterioridades inconsistentes, ni las requiere. Como se ve, la "dignidad" es la bondad superior
correspondiente a lo absoluto, a lo que es un fin en sí mismo, con independencia total de cualquier "uso"
utilitario o gratificador.
La dignidad de la persona humana se manifiesta en la capacidad de captar la verdad en cuanto tal, de
aprehender y querer lo bueno en sí y de apreciar y construir lo bello.
Esa independencia a la que referimos en el plano óntico también se aprecia en el plano ético: el hombre
es digno porque es libre.
Ello supone que sólo el hombre puede dirigirse por sí mismo hacia su propia meta y, también, que puede
determinar la dirección de toda su existencia: tiene capacidad para dirigirse a su fin último.
Desde esta perspectiva, la libertad es la expresión de la dignidad humana. El ejercicio de la libertad como
derecho, hace posible que el ser humano sea un ser digno, capaz de tomar sus propias decisiones y de
orientar su existencia en función de sus más supremos ideales, en beneficio propio, de la comunidad y de
la humanidad en general. La limitación de la libertad del individuo, en cualquiera de sus formas, atenta
contra la dignidad del ser humano, pues elimina su autonomía y su capacidad para expresarse o tomar
sus propias decisiones, y cuando esto ocurre, se da paso a la humillación, se reduce al ser humano a la
calidad de un objeto. Pensemos en un ser humano que se le limita su libertad de desplazamiento, y que
se constriñe su movimiento a un espacio previamente determinado, o en aquel que se le limita su libertad
para expresar sus ideas y pensamientos, o el otro que es perseguido por sus ideas de corte político,
religiosos o de otra índole. Durante el medioevo, el cristianismo hizo trizas a la dignidad humana al limitar
la libertad de culto, y al obligar a todas las personas que asuman un determinado credo ideológico religioso,
so pena de ser enjuiciados, encarcelados, torturados e incluso ejecutados en la hoguera. Caso similar se
vive en las dictaduras políticas, en las cuales los seres humanos se ven limitados en sus más elementales
derechos.
La dignidad humana se expresa en la libertad, se realiza a través de ella.
1.3. Libertad y libre albedrío
El libre albedrío es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que los humanos tienen el
poder de elegir y tomar sus propias decisiones. El concepto ha sido extendido en ocasiones a los animales
y a la inteligencia artificial de las computadoras. Muchas autoridades religiosas han apoyado dicha creencia
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mientras que ha sido criticada como una forma de ideología individualista por escritores tales como Baruch
Spinoza y Carlos Marx.
Podemos decir también, es la facultad otorgada al ser humano para que pueda decidir en todo momento
cómo quiere manifestarse en su vida y qué acciones realizar o cuáles omitir.
El principio del libre albedrío tiene implicaciones religiosas, éticas, psicológicas y científicas. Por ejemplo,
en la ética puede suponer que los individuos pueden ser responsables de sus propias acciones. En la
psicología, implica que la mente controla algunas de las acciones del cuerpo, algunas de las cuales son
conscientes. En el reino científico, el libre albedrío se puede percibir en las acciones del cuerpo, incluyendo
al cerebro, no siendo determinadas enteramente por la causalidad física.
La existencia del libre albedrío ha sido un tema central a través de la historia de la filosofía y la ciencia. La
libertad se diferencia del libre albedrío, en que mientras la primera tiene su expresión en lo externo, el
último la tiene en lo interno
2. ENFOQUE DOGMÁTICO NORMATIVO DE LA LIBERTAD
2.1. La libertad como derecho.
La libertad es una facultad natural del ser humano, pues contamos con ella desde nuestro nacimiento. Sin
embargo, a lo largo de nuestra historia, esta faculta le fue negada su ejercicio a muchos seres humanos,
especialmente de las clases sometidas o dominadas. Tal es el caso de las sociedades esclavistas, en
donde los seres humanos sometidos a esclavitud, no les era permitido el ejercicio de esta facultad. La
libertad era patrimonio de quienes ejercía el poder y control del Estado. En las sociedades feudales, la
libertad es conculcada para muchos sectores de la población, los mismos que no solamente no podían
expresar libremente sus ideas, sino que podían ser perseguidos, encarcelados e incluso ejecutados por
ello. Lo mismo sucedía con la libertad de tránsito, asociación, etc. Es contra esta sociedad tirana y
absolutista, en donde los derechos de las personas no eran considerados, que emergen las ideologías
liberales del S XVIII y sentarían las bases de los modernos Estados que subsisten hasta la actualidad. La
sociedad contemporánea se edifica sobre la base del respeto de la libertad como derecho fundamental y
universal en su más amplia expresión. Es con esta finalidad que tal derecho tuvo que ser posivitizado, de
tal manera que pueda ser expresado en pactos internacionales y las legislaciones de las nuevas repúblicas
que nacían al amparo de las ideologías liberales. La Carta Magna, el acta de la independencia de los
EE.UU, La declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, son documentos precursores al
respecto. En 1948, se redacta y firma la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento que
certifica la universalización de los derechos, en el cual la libertad es el pilar principal, al considerar que es
requisito indispensable para la realización plena de los seres humanos y su convivencia pacífica. En la
actualidad, la mayor parte de las legislaciones de los países del mundo, por no decir casi todas, tiene como
eje fundamental de su legislación, el respeto a la libertad personal.
2.2. Libertad personal
La libertad personal tiene que ver con aquella facultad que tienen los seres humanos para desenvolverse
libremente sin ningún tipo de limitaciones a su desplazamiento, con el fin de poder realizarse plenamente
como persona y ciudadano. Es el derecho de la persona a no ser detenido ni encarcelado sin motivo
alguno. La declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 3º señala: “Todo individuo tiene
a derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personal”, y en su artículo 9º complementa: “Nadie podrá
ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”. En la constitución de nuestro país, es derecho se
garantiza en el inciso 24 del artículo 2º cuando señala que toda persona tiene derecho A la libertad y a la
seguridad personales. En consecuencia:
a. Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda, ni impedido de hacer lo que ella no prohíbe.
b. No se permite forma alguna de restricción de la libertad personal, salvo en los casos previstos por la
ley. Están prohibidas la esclavitud, la servidumbre y la trata de seres humanos en cualquiera de sus
formas.
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c. No hay prisión por deudas. Este principio no limita el mandato judicial por incumplimiento de deberes
alimentarios.
d. Nadie será procesado ni condenado por acto u omisión que al tiempo de cometerse no esté
previamente calificado en la ley, de manera expresa e inequívoca, como infracción punible; ni
sancionado con pena no prevista en la ley.
e. Toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su
responsabilidad.
f. Nadie puede ser detenido sino por mandamiento escrito y motivado del Juez o por las autoridades
policiales en caso de flagrante delito.
El detenido debe ser puesto a disposición del juzgado correspondiente, dentro de las veinticuatro horas o
en el término de la distancia.
Estos plazos no se aplican a los casos de terrorismo, espionaje y tráfico ilícito de drogas. En tales casos,
las autoridades policiales pueden efectuar la detención preventiva de los presuntos implicados por un
término no mayor de quince días naturales. Deben dar cuenta al Ministerio Público y al Juez, quien puede
asumir jurisdicción antes de vencido dicho término.
g. Nadie puede ser incomunicado sino en caso indispensable para el esclarecimiento de un delito, y en
la forma y por el tiempo previstos por la ley. La autoridad está obligada bajo responsabilidad a señalar,
sin dilación y por escrito, el lugar donde se halla la persona detenida.
h. Nadie debe ser víctima de violencia moral, psíquica o física, ni sometido a tortura o a tratos inhumanos
o humillantes. Cualquiera puede pedir de inmediato el examen médico de la persona agraviada o de
aquélla imposibilitada de recurrir por sí misma a la autoridad. Carecen de valor las declaraciones
obtenidas por la violencia. Quien la emplea incurre en responsabilidad.
La libertad personal es protegida por el recurso de Habeas Corpus, el mismo que puede ser solicitado en
caso este derecho se vea conculcado por el accionar abusivo de autoridad alguna y no se den las
excepciones a la vigencia del derecho a la libertad establecidas en nuestro ordenamiento jurídico.
2.3. Libertad de tránsito y residencia
La libertad de tránsito consiste en la facultad de desplazarse o circular libremente por todo el territorio de
un Estado, así como de entrar o salir del mismo y de elegir libremente en él su lugar de residencia. Este
derecho es contemplado en el artículo 2º inciso 11 de nuestra constitución. El mismo, señala que toda
persona tiene derecho “A elegir su lugar de residencia, a transitar por el territorio nacional y a salir de él y
entrar en él, salvo limitaciones por razones de sanidad o por mandato judicial o por aplicación de la ley de
extranjería”.
La libertad de tránsito, como lo indica la misma constitución según vemos, no es un derecho absoluto
porque puede ser limitada por diversas razones, entre otras, por sanidad, mandato judicial o aplicación de
la ley de extranjería de cada país. Asimismo, pueden exigirse determinados requisitos legales o
administrativos para su ejercicio, los cuales deben ser razonables a fin de no desnaturalizarlo. Así por
ejemplo, es razonable que las autoridades exijan la presentación del pasaporte respectivo a las personas
que van a salir de un país, pero no lo sería que la autoridad correspondiente cobre una cifra exorbitante
para la obtención del mismo.
La protección de la libertad de tránsito presenta distintos alcances, dependiendo de si quien ejerce el
derecho tiene la condición de nacional o extranjero respecto del territorio al cual quiere ingresar, en el que
desea permanecer o residir, o del que pretende salir. Por esta razón se abordan ambos supuestos de
manera separada.
2.4. Libertad de pensamiento.
El artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, señala: “Toda persona tiene derecho
a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de
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religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su ciencia, individual y
colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.
Según este derecho, cada persona es libre de asumir la forma de pensamiento e ideología que considere
pertinente, por lo cual no puede ser objeto de persecución, agresión o limitación de algunos de sus
derechos. Esto incluye las ideologías de carácter político y religioso. Desde esta perspectiva, la intolerancia
no tiene cabida y debe de ser desterrada del ámbito de la convivencia de los seres humanos. En el ámbito
religioso, que la declaración hace una mención directa, cada persona es libre de elegir libremente el credo
que crea conveniente, pero haciendo un uso irrestricto de su liberta, la misma que implica el derecho a la
información, pues nadie puede elegir con libertad, si previamente no es informado de las diferentes
opciones existentes y ante las cuales tiene que elegir. En el caso de la religión, es necesario señalar
también, que la persona debe de tener conciencia plena para elegir su opción religiosa, puesto que de lo
contrario esta constituiría una imposición. La libertad de culto o de credo, incluye la libertad de cambiarse
de religión o de creencia así como la manifestación de la misma de manera individual o colectiva.
Implícitamente también este derecho implica la libertad de creer o no creer.
En nuestra constitución, este derecho está garantizado en el artículo 2º incisos 3 y 4.
2.5. Libertad de expresión
La libertad de expresión es un derecho fundamental o un derecho humano, señalado en el artículo 19º de
la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y la mayoría de los sistemas democráticos también lo
señalan. De ella deriva la libertad de imprenta también llamada Libertad de prensa.
El Artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", dice: "Todo individuo tiene derecho
a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus
opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de
fronteras, por cualquier medio de expresión."
El derecho a la libertad de expresión es defendido como un medio para la libre difusión de las ideas, y así
fue concebido durante la Ilustración. Para filósofos como Montesquieu, Voltaire y Rousseau la posibilidad
del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política. Fue uno de
los pilares de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa, hechos que
revolvieron las cortes de los demás estados occidentales.
Sin embargo, la libertad de expresión para cumplir a cabalidad su función como derecho, no es algo
ilimitado, sino tiene que ejercerse dentro del respeto de los propios derechos de las demás personas,
hecho que impone ciertas restricciones necesarias a este derecho. Por ejemplo, una de las principales
está dado por el honor de las personas y el respeto por la propia intimidad de esta, hecho que garantizado
por la propia declaración universal de los derechos humanos. Esto implica, que bajo ninguna circunstancia,
menos haciendo un inadecuado uso de la libertad de expresión, se puede atentar contra el honor de las
personas. Es decir, no se puede denigrar o desprestigiar a las personas haciendo comentarios que laceren
su dignidad mediante ningún medio de comunicación ni haciendo uso de nuestro simple recurso verbal.
Tal situación es contemplada en las diferentes legislaciones de los diferentes países, estableciendo las
sanciones de caso cuando se comete tal acto. Sin embargo, es muy común ver como los medios de
comunicación, sobre todo en nuestro país, difaman a las personas haciendo comentarios denigrantes y
falsos que ofenden la honorabilidad de la persona, y cuando son objetados, ponen como argumento la
libertad de expresión, y en el colmo del cinismo, muchas veces llegan a invocar a este derecho cuando se
les es sancionado.
Otra restricción a la libertad de la expresión, está dado por el respeto a la intimidad de las personas, por
lo que bajo ninguna circunstancia, la vida privada de las personas, o algún aspecto de esta, puede ser
expuesta públicamente, aduciendo la libertad de expresión. Es necesario señalar, que el derecho a la
intimidad es garantizada por la propia declaración universal de los derechos humanos. Tampoco se puede
apelar a este derecho, con el fin de difundir o hacer apología de ideas que atenten en contra de otros
derechos defendidos por la declaración universal de los derechos humanos, tal es el caso de hacer
apología al racismo por ejemplo.
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En nuestra legislación, la constitución lo señala en el artículo 2º inciso 4, el mismo que señala que toda
persona tiene derecho “A las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento
mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa
autorización ni censura ni impedimento algunos, bajo las responsabilidades de ley”. Pero en este mismo
acápite, se señala que “Los delitos cometidos por medio del libro, la prensa y demás medios de
comunicación social se tipifican en el Código Penal y se juzgan en el fuero común”.
2.6. Libertad de conciencia y religión
La constitución política de nuestro país, en su artículo 2º incisos 2 y 3, garantiza la libertad de credo y de
conciencia. El inciso 2 señala que nadie puede ser objeto de discriminación por motivo de religión u opinión,
y en el caso del inciso 3, indica textualmente la protección de este derecho al señalar que toda persona
tiene derecho “A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución
por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es
libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público”. ¿Pero que supone el derecho a la libertad
de conciencia y religión?
El derecho a la libertad de conciencia supone el derecho de toda persona de formarse libremente su propia
conciencia, su moral, ética y proyecto de vida en función de sus propias convicciones, creencias y
decisiones, de manera tal que aquella formación se vea exenta de intromisiones de cualquier tipo. El libre
desarrollo de la personalidad del individuo implica que en el transcurrir de la vida la persona vaya
formándose en valores o principios que den lugar a la generación de un propio cúmulo de criterios e ideas.
El Estado Constitucional de Derecho resguarda que el forjamiento de la propia conciencia no conlleve
perturbación o imposición de ningún orden, ni siquiera de aquellos postulados éticos o morales que
cuenten con el más contundente y mayoritario apoyo social, pues justamente, una condición intrínseca al
ideal democrático lo constituye el garantizar el respeto de los valores e ideas de la minoría.
Por otra parte, la libertad de religión comporta el derecho fundamental de todo individuo de formar parte
de una determinada confesión religiosa, de creer en el dogma y la doctrina propuesta por dicha confesión,
de manifestar pública y privadamente las consecuentes convicciones religiosas y de practicar el culto. Este
derecho de libre confesión, implica también el derecho de las personas a creer o no creer en credo religioso
alguno.
2.7. Libertad de reunión
Este derecho se contempla en artículo 2º inciso 12 de nuestra constitución política, y textualmente señala
que toda persona tiene derecho: “A reunirse pacíficamente sin armas. Las reuniones en locales privados
o abiertos al público no requieren aviso previo. Las que se convocan en plazas y vías públicas exigen
anuncio anticipado a la autoridad, la que puede prohibirlas solamente por motivos probados de seguridad
o de sanidad públicas”. Este derecho se ve suspendido solamente en el caso de un estado de excepción,
como es el caso del Estado de Emergencia contemplada en el artículo 137º de nuestra constitución.
2.8. Libertad de asociación
Este derecho es garantizado por el artículo 2º en su inciso 13 de nuestra constitución, el mismo que señala
que toda persona tiene derecho “A asociarse y a constituir fundaciones y diversas formas de organización
jurídica sin fines de lucro, sin autorización previa y con arreglo a ley. No pueden ser disueltas por resolución
administrativa”.
La libertad de asociación consiste en la facultad de las personas para constituir agrupaciones permanentes
encaminadas a la consecución de fines específicos. Sus caracteres típicos y constantes son:
a. La participación de varias personas.
b. El fin común de carácter permanente.
c. La creación de un nuevo sujeto de derechos y obligaciones distinto a los asociados.
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La asociación tiene un carácter voluntario, pues su ejercicio descansa en la propia decisión de una persona
de vincularse con otras. Tiene asimismo un carácter relacional, pues se ejerce necesariamente en tanto
existan otras personas que deseen formar parte de la colectividad. Además, posee un carácter instrumental
pues las asociaciones se constituyen para la consecución de los fines que sus integrantes desean
desarrollar.
Los motivos por los cuales las personas se asocian son muy variados: religiosos, políticos, económicos,
laborales, sociales, culturales, deportivos o de cualquier otra índole. La existencia de los partidos políticos
o sindicatos, son un ejemplo del ejercicio de este derecho a nivel político y laboral, respectivamente.
A diferencia de la libertad de reunión, la libertad de asociación no es esporádica y conlleva, para las
personas que participan en ella, obligaciones y derechos vinculados a las razones de la relación, así como
supone un vínculo constante en el tiempo y una intención de dotar de permanencia a la unión.
En su aspecto individual, el derecho de asociación implica reconocer a las personas la libertad de formar
una organización jurídica, de ingresar a una ya existente, de no ingresar a ninguna o de dejar de pertenecer
a una institución de la que se es miembro. Es decir, es el derecho de toda persona a asociarse con quien
desea y mantenerse en esa situación (libertad de asociación en sentido positivo); así como el de no ser
obligado a unirse, o mantenerse unido, con quienes no desea hacerlo (libertad de asociación en sentido
negativo).
III- CONOCIMIENTO DE FUENTES
SOBRE LA LIBERTAD.
Montesquieu. El Espíritu de las Leyes. 1748
No hay palabra que haya recibido significados más diferentes y que haya impresionado más a los
espíritus de tantas maneras como la de la libertad. Los uno la han tomado por la libertad de deponer
a aquel al que habían dado un poder tiránico; los otros, por la facultad de elegir aquel a quien debían
obedecer; otros, por el derecho a estar armados y a poder ejercer la violencia; aquéllos, por el privilegio
de no ser gobernados más que por un hombre de su nación o por sus propias leyes. (...) Algunos han
unido ese nombre a una forma de gobierno y lo han excluido de los otros. (...) En fin, cada uno ha
llamado libertad al gobierno que era más conforme con sus costumbres y sus inclinaciones; y como,
en una república, no siempre se tiene ante los ojos y de una manera tan presente los instrumentos de
los males que se deploran, y también las leyes parecen hablar más y los ejecutores de la ley hablar
menos, se les pone ordinariamente en las repúblicas y se la excluye de las monarquías. En fin, como
en las democracias el pueblo parece hacer poco más o menos lo que quiere, se ha puesto la libertad
en ese tipo de gobierno y se ha confundido el poder del pueblo con la libertad del pueblo.
Es cierto que en las democracias el pueblo parece hacer lo que quiere; pero la libertad política no
consiste en hacer lo que se quiera. En un Estado, es decir, en una sociedad en la que haya leyes, la
libertad no puede consistir más que en poder hacer lo que se debe querer y no verse obligado a hacer
aquello que no se debe querer.
Hay que entender claramente lo que es la independencia y lo que es la libertad. La libertad es el
derecho de hacer lo que las leyes permiten; y si un ciudadano pudiera hacer lo que prohíben, ya no
habría libertad, porque los otros tendrían ese mismo poder.
La democracia y la aristocracia no son estados libres de por sí. La libertad política no se halla más que
en los gobiernos moderados (...) cuando no se abusa de su poder; pero es una experiencia eterna que
todo hombre que tiene poder se ve inclinado a abusar de él; y así lo hace hasta que encuentra algún
límite. ¿Quién lo diría? Hasta la virtud necesita límites.
Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que, por la disposición de las cosas, el poder
detenga al poder.
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IV- ACTIVIDAD DE APLICACIÒN
En equipos de trabajo elaboran socio dramas sobre los derechos a la libertad.
IV.- BIBLIOGRAFÍA
Correa, C. (2007). Libertad de expresión: una discusión sobre sus principios, límites e implicaciones.
Universidad Catolica Andres.
H, C. H. C., & H, J. M. C. (2008). Los derechos humanos y su protección: estudios sobre derechos
humanosy derechos fundamentales. Universidad Catolica Andres.
Máynez, E. G. (2002). La libertad como derecho. UNAM.
Morillo, J. G. (1995). El derecho a la libertad personal: (detención, privación y restricción de libertad).
Universitat de València.
YouTube - hildebrandt hablando de libertad de expresion en el peru. (s.d.). . Recuperado Mayo 18,
2011, a partir de http://www.youtube.com/watch?v=ExXnG01oo74