T39857 PDF
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TESIS DOCTORAL
Director
Tomás Domingo Moratalla
Madrid, 2017
Doctorando
José Luis Sepúlveda Férriz
Director
Dr. Tomás Domingo Moratalla
Madrid, 2017
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
DEDICATORIA
A mi esposa Adriana, por regalarme su amor y disponerse a tejer juntos nuestra relación,
llena de proyectos y oportunidades para soñar y compartir con otros.
A mi hijo José Luis, por hacer parte de un proyecto de vida, que comenzó con dos, continúa
con tres y que terminará… Dios sabe con cuantos.
A mi madre Josefa y mi padre Rafael (in memoriam), auténticos maestros de ética, por
dedicar su vida a cuidarnos y enseñarnos a cuidar de los otros, especialmente a mi hermano
y a mí, haciendo de la libertad un ejercicio cariñoso de responsabilidad.
A todos aquellos que han pasado en mi vida y han dejado en mí una marca de amistad,
afecto, solidaridad, cariño, mi eterna gratitud y estima.
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
AGRADECIMIENTOS
A Dios, por todos los dones y personas que ha colocado en mi vida, y que siempre han estado
haciendo parte de un proyecto mayor.
A mi familia, especialmente a Adriana y José Luis, porque hacen que mi vida sea más feliz
todos los días.
A mis amigos Manolo y María por su incansable amistad y apoyo aún en la distancia.
A Tomás, mi director y amigo, por su ejemplo, sus consejos y su profesionalismo que van
más allá de lo puramente académico.
A la Universidad Complutense de Madrid, con todos los profesores que a lo largo de estos
años, me han acogido y ayudado en mi formación de las más diversas maneras.
A todos aquellos que me une alguna deuda de gratitud, mi más sincero reconocimiento y
admiración.
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
ÍNDICE DE CONTENIDO
SIGLAS………………………………………………………………………………………10
RESUMEN…………………………………………………………………………………...11
INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………..17
1.2.1.- Preámbulos……………………………………………….…………………………...54
1.2.2.- Economía ética como innovación social y epistemológica………….………………..56
1.2.3.- La ética aplicada a la economía o la economía ética…….………………………........59
1.2.4.- La ética del desarrollo………….……………………………………………………...64
1.2.5.- Ética y Desarrollo Sostenible…….…………………………………………………....67
1.2.6.- El paradigma del Desarrollo Sostenible: del desarrollo económico y social al desarrollo
humano y sostenible…………………………………………………………………………..68
[Link].- Una mirada histórica o los antecedentes del Desarrollo Sostenible……………..69
1.2.7.- El Desarrollo Humano Sostenible……….…………………………………………....74
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
3.4.1.- Introducción.................................................................................................................169
3.4.2.- Los funcionamientos y las capacidades.......................................................................173
4.2.1.- Pobreza y medio ambiente: nuevos enfoques, nuevas relaciones desde América
Latina………………………………………………………………………………………..244
[Link].- Pobreza y medio ambiente en Latinoamérica……...………………………….247
[Link].- Estrategias para la promoción del desarrollo sostenible: la economía social y
solidaria, participación popular, autosuficiencia alimentar y regeneración
ambiental……………………………………………………………………………...251
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
CONCLUSIONES FINALES..............................................................................................316
ABSTRACT………………………………………………………………………………..324
BIBLIOGRAFIA..................................................................................................................330
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
SIGLAS
AA. Autonomía Alimentar
ABA. Asociación Brasileña de Agroecología.
AIAF. Año Internacional de la Agricultura Familiar.
ALCA. Asociación de Países de América Latina y el Caribe.
ANA. Agencia Nacional del Agua.
BIRD. Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo.
CEPAL. Comisión Económica para América Latina.
CLAES. Centro Latinoamericano de Ecología Social
DHS. Desarrollo Humano Sostenible.
EMBRAPA. Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria.
ESS. Economía Solidaria y Sostenible.
FAO. Federación Internacional para la Agricultura y la Alimentación.
IDH/HDR. Índice de Desarrollo Humano.
IAASTAD. Instituto Internacional para el Conocimiento, Ciencia y Tecnología en el
Desarrollo Agrario. Brasil
IBGE. Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Brasil
IPEA. Instituto de Pesquisas Económicas Aplicadas. Brasil
FMI. Fondo Monetario Internacional.
GATT. Acuerdo General de Tarifas y Comercio.
MDA. Ministerio del Desarrollo Agrario. Brasil
MST. Movimiento de los Sin Tierra. Brasil
OCDE. Organización para la Cultura y el Desarrollo.
ODM. Objetivos del Milenio para el Desarrollo.
ODEPA. Oficina de Estudios y Políticas Agrarias. Chile
ODS. Objetivos para el Desarrollo Sostenible.
OIT. Organización Internacional del Trabajo.
OMC. Organización Mundial del Comercio.
OMM. Organización Mundial para la Meteorología.
PAA. Programa de Adquisición de Alimentos.
PDRI. Programas Integrados de Desarrollo Rural.
PGPAF. Programa de Garantía de Precios para la Agricultura Familiar.
PGS. Programa de Garantía de Cosechas.
PIB. Producto Interno Bruto.
PNAE. Programa Nacional para la Alimentación Escolar.
PNUD. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
PNUMA. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
PRONAF. Programa Nacional para la Agricultura Familiar.
SA. Seguridad Alimentar
SAC. Sistemas Adaptativos Complejos.
SAN. Seguridad Alimentar y Nutricional
SEAF. Seguro Climático para la Agricultura Familiar.
SbA. Soberanía Alimentar.
UNESCO. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura.
UNICAMP. Universidad de Campinas – São Paulo - Brasil.
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
RESUMEN
INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
ESTRUCTURA Y METODOLOGIA
entendemos por Desarrollo Humano tiene que ver con el proceso y el fin de ampliación de
opciones de la gente, y ampliar opciones tiene que ver con ampliar funcionamientos y
capacidades. No sólo con vistas al bienestar sino desde una perspectiva más amplia, tiene que
ver con opciones políticas, económicas, sociales, garantizando los derechos y la libertad de
oportunidades con la participación efectiva en la comunidad. De esta forma el desarrollo es
libertad.
Y la justicia guarda relación, en última instancia, con la forma en que las personas
viven sus vidas, cuando por ejemplo, se lucha contra la opresión, la falta de sanidad,
educación, el hambre, o contra el deterioro del medio ambiente. El énfasis en las vidas reales
para la evaluación de la justicia tiene muchas implicaciones de largo alcance para la propia
idea de justicia como para la idea de sostenibilidad.
Con esto pasamos al capítulo tercero titulado El enfoque de las capacidades de
Amartya Kumar Sen y su aplicación al desarrollo y al bienestar. Pretendemos que sea un
marco referencial teórico y a partir, desde y junto a él, promover el diálogo y la colaboración
con otras ciencias, como la ecología y la economía.
Una de las cuestiones básicas del nuevo enfoque de Sen, por ejemplo, es que nos
concienticemos de que cuando se pregunta por la riqueza y el bienestar, no basta preguntarse
por el PIB, sino que necesitamos de otras informaciones, de otros determinantes, de otros
factores vitales, que nos ofrezcan otros indicadores sobre la calidad de vida de las personas y
de qué capacidad se tiene para conducir la propia vida; más información sobre seguridad,
empleo, relaciones familiares, educación, salud, etc., es fundamental si queremos saber cómo
le va a la gente. Este es el propósito del “enfoque de las capacidades” de Amartya Sen, una de
cuyas pretensiones consiste en encontrar criterios adecuados para valorar la calidad de vida.
Aunque, la base más significativa de este enfoque, lo constituye, a mi juicio, la “perspectiva
de la libertad”, con la que reintroduce en la economía un ineludible trasfondo ético, de ahí,
que se la pueda denominar de economía ética. Libertad y calidad de vida serían dos
ingredientes del nuevo enfoque económico-ético de Amartya Sen, que desde el valor de la
libertad, está abierto a la riqueza y variedad de la vida humana.
Todo esto nos sirve como centro de conexión con el cuarto capítulo que lo titulamos
Pobreza, Medio Ambiente y Ética: una construcción hacia el Desarrollo Humano y la
Sostenibilidad Ambiental. El objetivo de este capítulo, en perspectiva transdiciplinar, es el de
generar una reflexión a partir de la ética sobre los comportamientos y prácticas de los actores
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
RESULTADOS
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
INTRODUCCIÓN
Son varios los motivos que me han llevado a escoger este tema, tanto desde una
perspectiva personal y profesional como desde una perspectiva sentimental y afectiva. En
2010 inicié el Máster en Estudios Avanzados de Filosofía en la Universidad Complutense de
Madrid, donde me encontré de cara con la figura y el pensamiento de Amartya Sen. En aquel
momento para mí era desconocido, pero a través de la disciplina Teorías de la Justicia
impartida por los profesores Javier Bustamante y María Antonietta Salamone, pude apreciar
qué valioso, heterogéneo y multifacético podría ser el pensamiento de este autor. Eso me
indujo satisfactoriamente a incorporar Amartya Sen a mis lecturas habituales y a descubrir la
riqueza de su pensamiento.
Desde hace unos veinte años vivo y trabajo en Brasil, que por tratarse de un país casi
continental por sus dimensiones geográficas, por su gran contingente humano, con una
diversificada biodiversidad y de grandes reservas naturales, es considerado como un país lleno
de expectativas positivas, pero al mismo tiempo con un bagaje histórico político colonialista
que entorpece cualquier proceso de desarrollo social y ambiental sostenible. Considerado
como una de las actuales “potencias” económicas y ecológicas mundiales, hacen que Brasil
sea considerado un laboratorio de experiencias en temas económicos y de biodiversidad. Pero
también y al mismo tiempo nos encontramos una sociedad con desajustes social y político
alarmantes, que hacen de este país uno de los países con mayor desigualdad social y
económica del mundo. Todo esto hace que Latinoamérica y en concreto Brasil sean tierra de
contrastes donde conviven diariamente la desilusión con la esperanza, el lujo desorbitante con
la pobreza más austera, la falta de expectativas con la utopía, las políticas públicas
insatisfactorias con el clamor popular cada vez más latente, la violencia más expresiva con la
humildad, las costumbres y tradiciones de los más pobres. La línea entre lo ético y lo antiético
es tan sutil y frágil en grande parte del territorio latinoamericano, que saber la diferencia entre
ambas depende de posicionamientos y prácticas concretas, la mayoría de las veces
equivocadas, fruto de decisiones oportunistas.
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Esto me llevó a pensar en la posibilidad de hacer este estudio, desde una perspectiva
ecológica y económica pero con un enfoque ético, influenciado por la lectura de Amartya Sen,
en el que estuviese de manera bien latente, la realidad brasileña y latinoamericana. Por
realidad brasileña entiendo, la coyuntura social, política, ambiental y ética de los más pobres,
que son la gran mayoría y los más afectados, aquellos que sufren las injusticias de una
sociedad desigual, de políticos deshonestos, mezquinos y con políticas públicas
insatisfactorias e ineficaces, que afectan todas las dimensiones del ser humano y de la
consolidación de un auténtico desarrollo sostenible.
La investigación que propongo es de naturaleza transdiciplinar, ya que de forma
transversal, conceptos de economía, de ecología y de ética estarán presentes en todo el
trabajo. Todo esto ha hecho que el trabajo haya sido difícil y al mismo tiempo desafiante,
porque se trata de un trabajo investigativo que comprende varias áreas de conocimiento.
Partimos de la siguiente cuestión-problema: ¿cuál es el sentido, alcance, límites e
implicaciones del enfoque de las capacidades desarrollado por Amartya Sen para el ámbito de
la filosofía moral, política y ambiental?
La tesis estará divida en cinco capítulos, que introduciré más adelante, pero que a
“groso modo”, tratan de la necesidad de analizar los conceptos de desarrollo económico,
sostenibilidad ambiental y su influencia en el ser humano y en el medio ambiente; al mismo
tiempo reflexionar sobre las estrategias necesarias, para que las libertades sustantivas sean el
horizonte ético para un desarrollo humano integral sostenible, que pueda ser pensado cada vez
más globalmente desde prácticas locales. La ecuación desarrollo económico más
sostenibilidad ambiental y social, dará como resultado una mayor justicia social y ambiental,
al mismo tiempo que la ecología política, la podemos entender desde las prácticas concretas y
en la participación cotidiana, desde las prácticas agroecológicas en la agricultura familiar.
Pretendo los siguientes objetivos de forma general:
analizar los conceptos de desarrollo y sostenibilidad, ambos importantes para la
economía y la ecología, para sentar las bases de un desarrollo humano
sostenible, que tenga como base la ética;
exponer el pensamiento de Amartya Sen como puente entre el desarrollo
humano y la sostenibilidad ambiental; conceptos senianos como autonomía,
dignidad humana, elección social, van dar toda una serie de informaciones y
sentido al concepto de sostenibilidad ambiental;
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
indicadores, sin que el diagnóstico cambie. Utilicemos, por ejemplo, el indicador “huella
ecológica”1. Países industrializados alcanzaron un IDH superior a 0,85 a costa de huellas
ecológicas que ultrapasan, y mucho, el límite per cápita autorizado (si no se quiere ultrapasar
la biocapacidad del planeta, lo que es una condición necesaria). Elevar la huella ecológica en
5 o 8 puntos, por ejemplo, representa en media, multiplicar por tres el consumo de los países
industrializados. En cuanto pasar de 0,60 a 0,80 (veinte puntos) no llega a multiplicar la
huella ecológica por dos, de los países en vías de desarrollo. Es la sociedad de consumo o de
hiperconsumo, que es responsable por este overshoot.
Estamos delante de un desafío gigantesco: disminuir drásticamente la huella ecológica
de los países industrializados (hasta llegar al máximo autorizado) y hacer con que los países
emergentes y en desarrollo no ultrapasen el límite permitido. En suma, las sociedades
acomodadas, con su desmesurado consumo de recursos energéticos fósiles, están socavando la
integridad física de los más pobres y de sus espacios vitales.
Es en este punto que la cuestión ecológica va al encuentro de la justicia y la ética: cada
ser humano debe tener los mismos derechos, el mismo acceso a la riqueza global y sufrir las
mismas restricciones. Consideramos que estamos muy lejos todavía de este objetivo. Pero, de
aquí en adelante, será imposible disociar el progreso social de la cuestión ambiental. Ya que,
entendemos, que la lucha por los recursos naturales va unida a la búsqueda por autoafirmación
y participación. Por eso todas las variantes de derechos humanos, leyes internacionales y
derechos al desarrollo abordan primero la justicia como reconocimiento, ya que la justicia
alude a conceptos como dignidad e igualdad. Y esto por varios motivos.
El primero sería la de garantizar los derechos de subsistencia, según la Declaración
de los Derechos Humanos de 1948, “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos” (art. 1) y “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la
seguridad de su persona” (art. 3). La indivisibilidad y la interdependencia de los derechos
humanos son rasgos en principio comúnmente aceptados. De hecho, sería difícil comprender
por qué la malnutrición o la enfermedad, deberían mermar más la capacidad de acción de las
personas que la censura o la persecución religiosa. A quien se le niegan sus derechos
económicos y sociales, sus derechos civiles y políticos normalmente no le sirven de nada, y
1
Indicador sintético desarrollado por Wackergel&Rees en los años noventa. Se refiere a la cuantidad de espacio
biológicamente productivo utilizado por cada individuo, región o país para producir lo que consume y absorber
sus excedentes, esencialmente los gases de efecto estufa que emite.
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
viceversa. Por ello, los derechos de subsistencia como parte esencial de los derechos humanos
abarcan todo lo que las personas necesitan para desarrollarse como seres vivos: aire limpio,
agua saludable, asistencia sanitaria, alimentación adecuada, vestido, vivienda, así como el
derecho de participación social y la libertad de acción, constituyen el núcleo de los derechos
económicos, sociales y culturales.
Con mucha frecuencia, el origen de la pobreza denigrante está en la negación de los
derechos de subsistencia, pues la miseria extendida no se debe tanto a la falta de dinero o de
recursos, y sí a la falta de poder. Por eso, desde el punto de vista de la justicia sobre los
recursos, es importantísimo como decisivo, que se reconozca un mayor valor a los espacios
naturales a fin de garantizar las condiciones de existencia. Por tanto, las intromisiones graves
en el espacio natural no sólo tienen repercusiones ecológicas y económicas, sino también
sociales, pues amenazan los fundamentos vitales de las comunidades locales más pobres. Los
perjuicios se convierten en injusticias, pues los derechos fundamentales de los afectados
peligran.
El segundo sería el de la restauración de los derechos sobre los recursos o dicho de
otra manera, una regresión del consumo de recursos. Conviene recordar que el 25% de la
población mundial se apropia del 75% de los recursos del planeta. Colocamos un ejemplo
sencillo que ilustra la desigualdad extrema de la distribución de los recursos.
Basta con tener presente el contraste entre una familia media de EEUU y otra de
Bangladesh. La primera – con sus coches, sus frigoríficos, sus electrodomésticos y su
aire acondicionado – dispone entre sus cuatro miembros de más de 300 esclavos
energéticos en promedio. La segunda – con una bombilla en la cabaña, la alejada
bomba de agua, la botella de gas para la cocina y la motocicleta del cabeza de familia -
dispone tan sólo de 3 esclavos energéticos, es decir, la fuerza de trabajo de una persona
durante 24 horas a lo largo de un año multiplicada por tres.2
Todos los acuerdos sean nacionales o internacionales, se deberían tomar de forma que
la situación de los menos favorecidos no empeore. Esta puede ser la regla fundamental de la
justicia distributiva. Su objeto no es la redistribución, sino la equidad. Y la mayor infracción
que se puede cometer contra la equidad es obtener beneficios a costa de aprovecharse de la
situación de los más débiles.
Es contrario a la justicia que los unos generen beneficios a expensas de causar graves
2
SACHS, W; SANTARIUS, T. Un futuro justo. Recursos limitados y justicia global. Icaria, Barcelona, 2005, pp.
172-173
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
perjuicios a los otros, ya que la justicia exige dejar atrás las ganancias propias en el momento
que, con su obtención, se daña aún más a los que ya son débiles. La regla de mínimos de la
justicia distributiva coincide, de esta forma, con la observación de los derechos de
subsistencia en todo el mundo. De cualquier forma, es injusto sacrificar las necesidades de
subsistencia de unos para satisfacer las necesidades de bienestar de los otros. Dicho de otra
manera supervivencia antes que bienestar. Otro aspecto es que el quid de la justicia no está en
garantizar a todos los ciudadanos del mundo una vida buena, sino en dejar a todos la libertad
de hacer realidad sus respectivos proyectos de vida.
Una teoría cosmopolita de la justicia partirá de que las personas y las sociedades son
diferentes en sus modos de vida y en sus aspiraciones. La igualdad no es uniformidad. No
obstante, todos tienen en común un interés; la libertad para vivir conforme a su singularidad y
su empeño. Una teoría de la justicia centrada en los deberes, al estilo de Kant, fundará la
necesidad de obrar con responsabilidad en la exigencia de respetar la libertad del otro.
El tratamiento de los recursos naturales en un mundo interdependiente también debe
medirse por el criterio de la libertad. Si concebimos el desarrollo, de la misma forma que
Amartya Sen3, como un proceso que amplía las libertades reales de las personas, entonces no
se puede aspirar a que las sociedades sean libres para desarrollarse según su deseo sin una
base sólida de recursos suficientes. Al margen de lo que se pueda entender por “desarrollo”,
ésta es la clave para cumplir el deseo de alcanzar, por lo menos, la misma altura que los países
poderosos. En suma, el desarrollo debe servir para superar la injusticia nacional o
internacional.
Volviendo a Kant, si todos desean gozar de su espacio de libertad, entonces la libertad
de uno termina donde comienza la del otro. Para el pensador alemán, ninguno puede fundar
su modo de obrar en principios que no se puedan universalizar, es decir, que no puedan ser
igualmente adoptados por todos los demás. Como dice la primera formulación del imperativo
categórico: “Obra siempre de modo que puedas querer que tu máxima deba convertirse en ley
universal”4. Podríamos afirmar, desde una perspectiva kantiana, que la injusticia se puede
definir como sigue: las instituciones políticas y económicas son injustas cuando se fundan en
principios que no pueden ser adoptados por todos los países, y son justas cuando sus
principios podrán ser adoptados por todos porque no recortan el espacio de libertad de nadie.
3
Cf. SEN, A. Desenvolvimento como liberdade. Companhia das Letras, São Paulo, 2000.
4
KANT, I. Fundamentación metafísica de las costumbres. Porrúa, México, 2007, p. 43.
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
respecto a los países del Sur, la balanza comercial de los materiales no está precisamente
equilibrada. La injusticia se refleja en el abismo entre los precios de los productores y los
consumidores. En estos casos, el mercado provoca la segregación en lugar de la integración
de la comunidad global o local.
Bajo marcas como TransFair en Alemania, Max Havelaar en Holanda o FairTrade en
Inglaterra, se han formado organizaciones comerciales que desean convertir el mercado entre
productores y consumidores en el motor que promueva una mayor justicia y protección del
medio ambiente5.
Su punto de partida es que el comercio es la alternativa a la misericordia, entendido
como que a través del esfuerzo y la inteligencia es la única vía digna para salir de la pobreza y
la marginalización. Con éstas se intenta proporcionar un precio más justo a los productores y
un consumo ético a los consumidores. Un precio final más alto conlleva unos mayores
ingresos para los primeros y, progresivamente, una mayor calidad ecológica de sus productos.
Con esta práctica se lucha contra la práctica de los mercados orientados solamente al
beneficio junto con sus consecuencias sociales y ecológicas funestas. Podríamos decir, que
con precios “falsos” no sólo se degrada el trabajo y el entorno, sino que también los
consumidores se convierten en cómplices involuntarios del desprecio de los derechos
humanos y de la destrucción de la naturaleza.
Aparte de compensar los costes de producción, debe permitir a las personas la
subsistencia digna con un margen para inversiones futuras, y a la naturaleza conservar su
inquebrantable capacidad de regeneración. La sinergia entre las redes de producción local y
global, los derechos humanos y la protección del entorno es una condición necesaria para una
sociedad sostenible.
Por último pasamos al cuarto motivo que sería la compensación de daños, o también
se podría entender como responsabilidades comunes, pero diferenciadas. Por eso, la justicia
correctiva, ha formado parte de la práctica de la justicia. Significa conceder ventajas iniciales
como compensación. Si esta función niveladora de la justicia se ignora, la desigualdad se
5
Es lo que se entiende por Comercio Justo y Solidario. El CJS es el flujo comercial diferenciado, basado en los
criterios de justicia y solidaridad en las relaciones comerciales. Algunos objetivos del Comercio Justo y Solidario
son: promover el desarrollo sostenible, la justicia social, la soberanía y la seguridad alimentar y nutricional;
garantizar los derechos de los productores y consumidores en las relaciones comerciales; promover la
autogestión, la igualdad de género, étnica y generacional; fortalecer la relación entre productores, comerciantes y
consumidores y sus respectivas organizaciones para aumentar la viabilidad, disminuyendo los riesgos y
dependencias económicas; garantizar la remuneración justa del trabajo; la preservación del medio ambiente con
énfasis en la producción de base agroecológica y del extractivismo sostenible.
24
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
6
Entendida no como reducción sintética o dicotómica y si como integración, religación, interdependencia,
superación de modelos rivales.
7
Hablamos de contexto brasileño, concretamente, por ser la realidad a la que tengo más acceso por ser el país en
que resido. En el último capítulo haremos una reflexión sobre los puntos más importantes sobre desarrollo y
sustentabilidad ambiental, desde la realidad social y ambiental brasileña.
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
8
Cf. URQUIJO ANGARITA, M.J. El enfoque de las capacidades de Amartya Sen: alcances y límites. Tesis
doctoral. Facultad del Derecho, Moral y Política. Universidad de Valencia, 2006, p.10
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
3) Los límites del enfoque se expresan en la medida en que es posible elaborar una
serie de críticas que permiten ver la necesidad de complementarlo a la hora de valorar la
libertad entendida como capacidad.
4) Las implicaciones del enfoque permiten enriquecer distintas propuestas en el
ámbito de las éticas aplicadas como la ética del desarrollo, hasta llegar a un nuevo ámbito de
aplicación del enfoque como es la ética ecológica.
El enfoque propuesto por Sen conlleva una demanda por la libertad entendida como
capacidad, ello implica que los individuos tienen el reto de construir una sociedad libre e
igualitaria que permita que la vida humana se viva con dignidad. Una vida con dignidad se
constituye en la medida en que las personas cuentan con un conjunto de capacidades para
funcionar, que les permiten alcanzar aquellos aspectos que consideran valiosos para sus vidas.
Para esto va a ser fundamental comprender lo que Sen entiende, en su red conceptual,
como condición de agencia. Agente para Sen es todo aquel que ocasiona cambios con su
actuación de forma libre y racional. Ampliar las libertades de los individuos es fomentar y
respetar su condición de libre actuación con base en la razón. O sea, cuanta mayor libertad de
los individuos, más pueden “mejorar” a sí propios e influenciar positivamente a la comunidad
en la que viven. Es lo que Sen llama “razón social o pública”. Por lo tanto, la razón efectiva
de las libertades individuales importa para el desarrollo, porque se relaciona con el ejercicio
de condición de agente de los individuos.
Dentro de este contexto nos podemos cuestionar el siguiente problema: ¿cómo
establecer equilibrio entre el desarrollo económico, científico y tecnológico y la preservación
ambiental? No es nada fácil, para muchos casi imposible, dar orientaciones precisas que
iluminen este terrible laberinto en que se transformaron las relaciones humanas y el medio
ambiente. No pretendemos dar la solución al problema, si es que la hay. Pretendemos dar un
paso más e insistir, en lo que muchos otros a lo largo de los últimos cincuenta años, en
continuar dialogando desde una perspectiva ética y ambiental.
Poner un límite a nuestra intervención en la naturaleza requiere de una ética global de
entornos locales. Nuestras decisiones y la lealtad a ellas, una vida equilibrada, son mucho más
caras y consistentes cuando hay una reflexión detrás y un marco de ideas o de valores en el
que se encajen. Este trasfondo es la ética, que no es el resultado del compromiso con la ética,
sino lo que nos lleva a él.
Claro está que precisamos cada vez más de argumentos convincentes y de información
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Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
global. Pero puede ser que sea cuestión de mera sensatez y de aplicar con el tiempo un sentido
personal de la responsabilidad, o de ambas cosas. En cualquier caso, es la ética, la base para la
mejor elección moral y, la base al mismo tiempo, para el compromiso con la naturaleza.
Desde esta perspectiva se hace necesaria una relación entre ética y ecología. En cierto
modo, la ecología es una forma de ética y la ética una forma de ecología. Nuestro reto es
poder justificar la necesidad de una ética con estas características. Proponemos una ética del
desarrollo desde un humanismo ético.
Lo haremos en todo nuestro trabajo desde la perspectiva antropológica, tanto social
como ambiental, entendiendo el antropocentrismo como la condición ontológica del ser
humano. No podemos entender el mundo y la vida desde una perspectiva que no sea humana9.
Todo lo que es real para nosotros se halla sujeto a nuestra propia interpretación, a su
humanización, en este caso. Así el mundo natural se transforma en el mundo cultural, es decir,
en un mundo que existe única y exclusivamente como objeto de transformaciones. Nada tiene
sentido, nada tiene un fin sin que el hombre le otorgue valor a una cosa o a un ser vivo. Por
otro lado, somos también nosotros, los humanos, quienes establecemos derechos y
obligaciones, lo cual no nos exonera del peso de nuestros actos y la responsabilidad por ellos.
Todo lo anterior cualifica el antropocentrismo ambiental, aunque debemos hacer
algunas ponderaciones. Por una parte, nuestra imposibilidad de abandonar específicamente el
punto de vista humano no tiene que ser un impedimento absoluto para considerar en nuestras
decisiones los intereses vitales de otras entidades. Que esta perspectiva
antropocéntrica/antropológica nos resulte inevitable no significa que todas nuestras acciones,
como individuos y como especie, deban promover exclusivamente nuestro placer o nuestra
conveniencia.
Nos hacemos eco de las palabras de Teresa Kwiatkowska cuando afirma que cada vez
más debemos tener un enfoque integrado de la relación entre la sociedad y la economía
humanas con los sistemas naturales:
9
Cf. SUSSANE, Ch. La ética medioambiental en la ecología humana. En: BRUXÓ, Mª J; CASADO, M. Riesgo
y Precaución. Pasos hacia una bioética ambiental. Residencia d'investigadors. CSIC- Generalitat de Catalunya,
Barcelona, 2005, pp. 17-28.
29
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
De esta manera, si bien es verdad, por ejemplo, que las elecciones que hacemos en
materia ambiental se hallan íntimamente ligadas a nuestras preferencias, sin embargo, cuando
se llega a situaciones límite en que los deseos humanos sólo se pueden satisfacer mediante la
práctica de un daño irreversible a la naturaleza, hay que conceder absoluta prioridad a la
conservación de ésta.
Pensamos que una ética ambiental debe tener presente tanto la ética tradicional
humanista, como la ética biocéntrica o de los ecosistemas, como parte del empeño de acercar
las dos tendencias éticas y así encontrar el punto de convergencia necesario para hacer más
viable y más eficaz la conservación y la restauración de la riqueza biológica y cultural del
planeta. No es sustituir el humanismo por los nuevos naturalismos, como afirma Agustín
Domingo Moratalla11, sino plantear las relaciones del hombre con la naturaleza no en forma de
conflicto y sí de cooperación; antropocentrismo sí, pero no prometeísmo; ajuste biológico
pero con justicia social, para llevar esperanza a la humanidad, desde la responsabilidad y la
libertad.
Para reafirmar la importancia de la filosofía, y la filosofía moral en particular, tanto en
las relaciones económicas, sociales, como en las ambientales, es vital una evaluación
adecuada del desarrollo y la sustentabilidad ambiental. Y tal evaluación, a su vez, es vital para
que llevemos el tipo de vida que, razonablemente, queramos llevar, puesto que nuestra suerte
y la del medio ambiente están entrelazadas.
Para ello vamos a dividir nuestro trabajo en cinco capítulos:
El primero titulado Filosofía, Economía y Ecología: Horizontes para la construcción
del Desarrollo Humano y la Sostenibilidad Ambiental. En este primer apartado traemos la
relación de la filosofía, en concreto la ética, con la economía y la ecología. Una relación no
siempre amigable, ya que tanto la economía como la ecología, levantan serios problemas de
orden práctico, de difícil solución. Siempre ha sido interés de la filosofía, en transformar en
albo de sus preocupaciones el saber para y a partir de nuestra acción. Como afirma Adela
Cortina “ninguna pregunta sobre la vida buena, sobre lo cierto o sobre lo legítimo puede ser
10
KWIATTKOWSKA, T. Humanismo y Naturaleza. Plaza y Valdés, México, 1999, p. 220.
11
Cf. DOMINGO MORATALLA, A. La miseria de uma ecología sin fronteras. Análisis, 1998.
30
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
ajena a la filosofía práctica, porque está entrañada en la estructura moral del hombre”12
Nos interesa destacar, que mismo siendo adversa y complicada, la relación debe
siempre existir. La ética no puede dejar de estar presente, ni en la vida de las personas ni en la
del planeta, y cuando ocurre percibimos los efectos de esa carencia; ausencia de dignidad de
la persona y del planeta, aumento de la pobreza y deterioro del medio ambiente a grande
escala, aún en momentos históricos de gran crecimiento económico.
Mirar y comprender la economía y la ecología desde el horizonte de la ética, como
reflexión filosófica, significa a mi juicio, capacitarse mentalmente para abrirse a un horizonte
vital más amplio, es decir, separar el planteamiento parmenideano (“ser” y “no-ser”) y adaptar
una actitud un poco más aristotélica, aplicándose categorías más dinámicas como la de “poder
ser” y hablar de un horizonte de posibilidades que nos suscite mayores informaciones sobre
los procesos, para poder actuar de manera más efectiva.
También significa poner límites a nuestras acciones, tener en cuenta desde una
perspectiva de globalidad, responsabilidad, solidaridad, al “Otro”, entendido también como
“el medio ambiente”. Cuidar y conservar el ambiente como imperativo moral (categórico
como lo llama Kant) no sólo es un fin en sí mismo, sino que llevaría implícito la idea del otro,
de un otro digno de propósito y fin de la existencia.
Significa valorar la vida humana y la no humana, desde el poder que nos da la
racionalidad (a veces nos lo quita también), para que las acciones humanas sean cada vez más
respetuosas y justas, entre los seres humanos, promoviendo un desarrollo humano integral, y
con los no humanos, desenvolviendo una relación más digna con el medio ambiente.
Sólo a partir de esta mirada al horizonte de la ética, se podrán ir dando respuestas más
satisfactorias, a los graves problemas que hoy en día nos afligen, tanto desde la economía
como desde la ecología. Ya que es tarea de la ética, a nuestro ver, acoger el mundo moral en
sus especificidades y en dar razón reflexivamente de él.
No podemos pensar que sólo la ética resuelve el problema. Es parte de la solución, ya
que no se puede dejar de pensar, en el papel tan importante que otras ciencias, como las
biológicas, sociales, políticas, ambientales, tienen en la construcción dialógica y conjunta de
esta tarea. Por eso construir parámetros desde la ética, para el desarrollo integral y la
sostenibilidad ambiental, es construir las bases para un desarrollo humano sostenible y la ética
medio ambiental.
12
CORTINA, A. Ética mínima. Martins Fontes, São Paulo, 2009, p.30.
31
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
En definitiva, lo que todos queremos es tener vida con calidad y ese “estado de
bienestar”, individual y colectivo, sólo se concretizará en sociedades cada vez más justas e
iguales. Para eso será fundamental nuestro papel como ciudadanos, como seres políticos, por
conseguir formas de gobierno cada vez más democráticas, donde sean valoradas no solo de
forma teórica, sino en la práctica también, la libertad y la justicia. Porque son los procesos de
decisión institucional y colectiva los que están siendo responsables del poder que ejercen y,
por tanto, no es cuestión de decir que la culpa es del “sistema”, sino que sería mucho mejor
proponer alternativas viables, mostrando que la mejoría depende en gran parte, de la voluntad
político-económica de los que nos representan. O sea, no eximirse, de las responsabilidades a
nivel personal e institucional.
Teniendo la necesidad de una construcción para la formación de las bases de un
desarrollo humano y la sostenibilidad ambiental, no como una propuesta definitiva y sí, como
un compromiso de diálogo constante y de abertura a nuevos referenciales teóricos, que
faciliten nuestras prácticas cotidianas y abra nuevos horizontes para una mejor relación y
entendimiento entre los seres humanos y el planeta.
Nuestro segundo capítulo titulado Desarrollo y Sostenibilidad: al encuentro de la
libertad y de la justicia. Aquí pretendemos crear un puente entre lo que se entiende por
Desarrollo Sostenible, con todas sus deficiencias metodológicas y epistemológicas, pero
reconociéndose todo el trabajo que a lo largo de los últimos cuarenta años, se lleva haciendo
para que el concepto salga de la teoría y se concretice de forma más exigente, concreta y real,
en términos locales, regionales, nacionales, internacionales y globales; con el Desarrollo
Humano que pone el acento sobre los fines, en lugar de los medios, en una concepción del
desarrollo explícitamente formulada en términos de principios éticos. Pienso que lo que
entendemos por Desarrollo Humano tiene que ver con el proceso y el fin de ampliación de
opciones de la gente, y ampliar opciones tiene que ver con ampliar funcionamientos y
capacidades. No sólo con vistas al bienestar sino desde una perspectiva más amplia, tiene que
ver con opciones políticas, económicas, sociales, garantizando los derechos y la libertad de
oportunidades con la participación efectiva en la comunidad. De esta forma el desarrollo es
libertad.
Y la justicia guarda relación, en última instancia, con la forma en que las personas
viven sus vidas, cuando por ejemplo, se lucha contra la opresión, la falta de sanidad,
educación, el hambre, o contra el deterioro del medio ambiente. El énfasis en las vidas reales
32
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
para la evaluación de la justicia tiene muchas implicaciones de largo alcance para la propia
idea de justicia como para la idea de sostenibilidad.
Pero el reconocimiento y la comprensión de una realidad cada vez más compleja y de
lo que se pretende como sustentabilidad, es un paso imprescindible, para pasar de la teoría a la
práctica de algún tipo de desarrollo sostenible. Ese reconocimiento y comprensión no es fácil;
hemos estado sometidos durante más de doscientos años a la influencia ideológica y práctica
de múltiples negaciones de esa complejidad.
Con esto pasamos al capítulo tercero titulado El enfoque de las capacidades de
Amartya Kumar Sen y su aplicación al desarrollo y al bienestar. Pretendemos que sea un
marco referencial teórico y a partir, desde y junto a él, promover el diálogo y la colaboración
con otras ciencias, como la ecología y la economía. Destacamos la trayectoria biográfica e
intelectual del pensador indio Amartya Kumar Sen, premio Nobel de Economía en 1998.
Economista de profesión y filósofo por vocación, es de los pocos pensadores que incorpora
categorías éticas a su pensamiento económico.
Sen ha ido elaborando desde 1979, tanto a nivel académico como a nivel de asesor del
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo13, un nuevo enfoque económico que tiene un
trasfondo ético más allá del utilitarismo (que tanto ha contribuido para el enfoque de la
economía convencional). Él propone actualmente ir más allá incluso de la “Economía
Política”, y constituye un horizonte o un síntoma de que se está abriendo un nuevo tiempo
para la economía, siempre que se coloque el esfuerzo necesario.
Una de las cuestiones básicas del nuevo enfoque de Sen, por ejemplo, es que nos
concienticemos de que cuando se pregunta por la riqueza y el bienestar, no basta preguntarse
por el PIB, sino que necesitamos de otras informaciones, de otros determinantes, de otros
factores vitales, que nos ofrezcan otros indicadores sobre la calidad de vida de las personas y
de qué capacidad se tiene para conducir la propia vida; más información sobre seguridad,
empleo, relaciones familiares, educación, salud, etc., es fundamental si queremos saber cómo
le va a la gente.
Este es el propósito del “enfoque de las capacidades” de Amartya Sen, una de cuyas
pretensiones consiste en encontrar criterios adecuados para valorar la calidad de vida.
Aunque, la base más significativa de este enfoque, lo constituye, a mi juicio, la “perspectiva
13
Cf. PNUD. Informe sobre el Desarrollo Humano. Cap. 2 “Las luchas por las libertades humanas”, 2000.
[Link]/undp/hdro. Acceso: septiembre/2015.
33
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Sobre todo, se requiere saber la forma en que la sociedad de que se trata permite a las
personas imaginar, maravillarse, sentir emociones como el amor y la gratitud, que
presuponen que la vida es más que un conjunto de relaciones comerciales y que el ser
humano (…) es un “misterio insondable” que no puede expresarse completamente en
una “forma tabular”.14
Todo esto nos sirve como centro de conexión con el cuarto capítulo que lo titulamos
Pobreza, Medio Ambiente y Ética: una construcción hacia el Desarrollo Humano y la
Sostenibilidad Ambiental. El objetivo de este capítulo, en perspectiva transdiciplinar, es el de
generar una reflexión a partir de la ética sobre los comportamientos y prácticas de los actores
principales y grupos de interés involucrados en la gestión económica, social y ambiental del
desarrollo sostenible, ya que desde la perspectiva crítica de Amartya Sen, la racionalidad
económica15, propuesta por el modelo económico del “bienestar”, “del mercado”, en este caso
concreto el brasileño, genera pobreza humana, entendida como privación de capacidades y,
por tanto, genera también pobreza ambiental.
Se discuten, en definitiva, las relaciones entre pobreza y medio ambiente, junto con los
procesos por los cuales los seres humanos, pueden ser beneficiados o perjudicados en su
bienestar, según los recursos naturales y de los ecosistemas. La integridad del medio ambiente
puede ofrecer a la persona la oportunidad de estar bien nutrido, de tener buena salud, de
sentirse seguro, bien como permite la diversidad de los medios de subsistencia y la
continuidad de las tradiciones y culturas.
Por el contrario, cuando los recursos naturales son degradados, los impactos pueden
ser en términos de morbidez y mortalidad por enfermedades infecciosas transmitidas por el
agua o por los mosquitos de la malaria o el dengue. Otros impactos son la falta de seguridad
en acontecimientos extremos del clima como inundaciones, tormentas o sequias.
14
SEN, A; NUSSBAUM, M. La calidad de vida, Fondo de Cultura Económica, México, 1996, p. 16.
15
Según la cual la elección entre las alternativas se basa en la preferencia por aquella o aquellas que mejor
satisfagan sus objetivos, y el grado en que tales objetivos se alcancen determina su nivel de satisfacción, esto es,
de utilidad.
34
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
De forma general todos los seres humanos dependen del medio ambiente y son
afectados por los cambios sufridos por éste, pero pensamos, que son los más pobres los que
son más afectados y vulnerables a las transformaciones sufridas en el ambiente, debido a
algunos aspectos como: a.- mayor dependencia de los recursos naturales para vivir. b.- mayor
exposición a los desastres ambientales, ya que se concentran en locales geográficamente de
mayor riesgo o de mayor insostenibilidad ambiental. c.- mayor vulnerabilidad por conexiones
que tienen que ver con restricciones de los servicios públicos de agua potable, alcantarillado,
acceso a la sanidad y educación, condiciones precarias de vivienda e infraestructura,....
La degradación ambiental y la pobreza no están unidas únicamente por la presión de la
población sobre los recursos, sino también por la desigualdad de la distribución. La
degradación del medio ambiente, ya sea causada por la pobreza, por la riqueza, o por razones
no humanas, se entiende como una pérdida de la capacidad para mantener la vida humana
ahora o en el futuro.
Se trata, por tanto, de diagnosticar una nueva concepción de “racionalidad del
desarrollo” que contemple nuevas formas de ser, estar, conocer, que nos lleven a visualizar
nuevas formas de producir, consumir y convivir.
Un nuevo enfoque que emerge contundentemente ante el fenómeno de un cambio
global y que modifica el conjunto de relaciones entre la sociedad y el medio ambiente con un
sentido de perdurabilidad (principio de precaución) a largo plazo y de responsabilidad de las
generaciones actuales con las generaciones venideras. Pero también desde la conquista y el
fortalecimiento de los derechos individuales y colectivos, por que promueven libertad y
intensifican la agencia de las personas, como parte importantísima de su protagonismo e
identidad políticas, y como hilo conductor en la relación pobreza, medio ambiente, desarrollo
y ética.
Para eso la perspectiva de la “capacidad”, que es una concepción de la igualdad de
oportunidades que destaca la libertad substantiva que las personas tienen para llevar sus vidas,
es una puerta que se abre para contribuir con la discusión y no como alternativa de solución
de problemas. Ella focaliza lo que las personas pueden hacer o realizar, la libertad para buscar
sus objetivos. Las oportunidades reales o substantivas que una persona dispone para realizar,
entre otras cosas, objetivos ligados al bien estar, son representadas por su capacidad y las
realizaciones o funcionamientos que una persona consigue realizar viviendo de alguna forma.
A final de cuentas nos tenemos que hacer esta pregunta: ¿Cuál es el valor de la vida
35
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
humana y cuál es el valor del medio ambiente? Creo que es fundamental que el medio
ambiente haga parte de estas interrogaciones, porque al final de cuentas la vida humana está
íntimamente unida a la vida no humana, a la biosfera, a la Vida con toda su envergadura y
pluralidad. Desarrollo y sostenibilidad hacen parte de nuestra forma de comprender el mundo
y de convivencia con él.
En este sentido, la viabilidad del desarrollo sostenible se ha convertido en uno de los
mayores retos teóricos, éticos, políticos y ambientales de nuestro tiempo. De ahí ha surgido el
imperativo de ecologizar la economía, la tecnología y la moral. Esa es nuestra intención a lo
largo de este trabajo, traer para una misma mesa de discusión, como es la ética filosófica,
temas tan importantes para la economía y la ecología, como son el desarrollo y la
sostenibilidad, a partir de la categoría de la libertad como capacidad.
Integrar la dimensión ética en el debate actual sobre el desarrollo significa integrar la
reflexión ética en la concepción de la idea del desarrollo, en la manera de pensar y orientar las
prácticas de sus actores. Pensamos que esa fue también la intención de Amartya Sen, a la
hora de valorizar el desarrollo a partir de situaciones concretas y reales de injusticia. Esto
quiere decir dirigir la atención hacia los fines y adentrarse en los problemas del desarrollo y
en el análisis de las prácticas en términos de una dirección, de un fin que se busca. Se
introduce así una visión de las prácticas de desarrollo que pone la acción en relación con algo
deseable, que son valores, por ejemplo, libertad, justicia, equidad, democracia, dignidad, en
definitiva, SOSTENIBILIDAD16.
Por otro lado, preocuparse por el ambiente significa que nuestro deber, también debe
extenderse hacia otros seres no humanos (animales, plantas, naturaleza). El llamado para
cuidar y conservar el ambiente necesita una mirada más sistémica e integral de la humanidad
o mejor dicho del mundo, demanda reflexionar la vida como un todo, la vida depende de la
vida podríamos alegar. Cuidar el ambiente es un deber consigo mismo, pero
fundamentalmente, con la auto conservación de la especie humana, ya que también es un
deber colectivo e intergeneracional. Por ello, si bien la preocupación por cuidar el ambiente
16
Sostenibilidad tiene hoy en día muchas definiciones. En general remiten todas ellas a la dimensión ambiental
(en este caso nace del concepto de resistencia dela biología) o a la articulación entre economía y medio ambiente
(ecoeficiencia, economía verde) o, finalmente, a la igualdad social. En el fondo, se trata de construir un modelo
de desarrollo que permita conservar la naturaleza de forma que las próximas generaciones puedan gozar de un
medio ambiente equilibrado y, al mismo tiempo, garantizar que todos los hombres y mujeres puedan disfrutar de
una vida mínimamente digna. El concepto remite, por tanto, a la duración del género humano en condiciones de
justicia social, en que todos sus miembros puedan desarrollar sus potencialidades.
36
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
tiene su centro en el bienestar del ser humano, ello no excluye la preocupación por otras
especies del que también depende nuestra vida.
Más allá de estar a favor o en contra de preocuparnos por el ambiente, lo fundamental
es ponerse de acuerdo sobre una manera de vivir que dignifique a los seres humanos. Este
acuerdo no es nada fácil y más aún su concreción. Sucede que muchas veces tenemos las
respuestas, la forma es cómo plasmar esas respuestas en la realidad.
De otro lado, si la tarea del desarrollo humano es lograr que las personas tengan una
vida humana digna, para las personas que habitan en ambientes degradados y contaminados,
es complicado conseguir tal desarrollo. De qué vale tener capacidades o ejercerlas cuando te
desenvuelves en un entorno enfermo y caótico (me viene a la mente los cortadores de caña de
azúcar, de la región de São Paulo o Alagoas, en Brasil. Hombres que cortan la caña de sol a
sol ¿a qué precio?). Hay ciertas formas de vivir que son verdaderamente humanas, que son
propias de la dignidad de un ser humano, y otras que no los son. El listado de capacidades de
Martha Nussbaum17 no podrá materializarse en estas condiciones. En ciudades aglomeradas,
hacinadas, caóticas, conseguir aquello es muy difícil, y continuará siendo una utopía sin
esperanza lo que propone Nussbaum.
Si bien, la lista de capacidades que se propone son elementos necesarios para gozar de
una vida plenamente humana y digna de un ser humano, ello está directamente relacionado
con el gozar de un ambiente que ayude a concretarlos y sobretodo que permita el buen
desempeño de las personas. La capacidad de vivir bien, la salud y la integridad física, la
capacidad de usar los sentidos, el desarrollo emocional, está relacionado con el gozo de un
ambiente sano y que permita a las personas desempeñarse adecuadamente. La capacidad no
tiene valor, fuera de su papel en la promoción del desarrollo humano, menciona Martha
Nussbaum.
Incluso, el derecho al ambiente sano exige que se busquen medidas y mecanismos para
no contaminar: educación, servicios higiénicos, acceso a agua potable, entre otros. De qué
vale que se nos exija cuidar el ambiente cuando no tenemos medios para realizarlo, y por otro
lado, de qué sirve tener trabajo, educación, si vivimos a expensas de una ambiente que
denigre.
En ese sentido, promocionar el desarrollo humano también tiene que ver con hacer
que las personas gocen de un ambiente que les permita una mejor calidad de vida. El ambiente
17
NUSSBAUM, M. Las mujeres y el desarrollo humano. Barcelona, Herder, 2002, pp. 128-133.
37
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
donde habitan las personas debe permitir el funcionamiento o desempeño de las mismas. Es
más, vivir bien requiere satisfacer necesidades psicológicas y espirituales, y para eso, una
condición es tener también un ambiente sano donde se pueda vivir una buena vida. La
exigencia de cuidar el ambiente, requiere de una forma de conducta que sea consciente de la
red de relaciones de la que depende el ambiente y la vida misma.
Con todo esto pasamos a nuestro quinto capítulo, a modo de estudio de caso, en
concreto sobre la realidad brasileña, titulado Desarrollo Sostenible: el desafío social,
ambiental y ético del siglo XXI para Brasil. Entendemos que el desarrollo, bajo la iluminación
del enfoque de las capacidades, debe promover libertad, justicia y, para eso, se requiere que se
remuevan las principales fuentes de privación de libertad como son: la pobreza y la tiranía, la
carencia de oportunidades económicas y la destitución social sistemática de millones de
personas, la negligencia de los servicios públicos y la intolerancia o interferencia de
“Estados” represivos.
Si Brasil hoy presenta chocantes desigualdades sociales y económicas, de género, raza,
a pesar de ser la octava economía mundial, con gigantescos índices de pobreza de renta, de
salud y educación, esto se debe al estilo o calidad de su histórico crecimiento. Cuando los
frutos del crecimiento son utilizados para reforzar la matriz institucional heredada de una
sociedad oligárquica, latifundiaria y esclavista, al contrario de servir para transformarla, sus
beneficios no llegan ni siquiera aquello que fue establecido en la Declaración de los Derechos
del Hombre.
Si esto se da por parte del lado económico, no deja de tener repercusiones serias en
cuanto al lado de los recursos naturales, que afectan y mucho la sostenibilidad ambiental. A
fin de cuentas, ¿cómo explicar la persistencia de los altos niveles de pobreza rural e
inseguridad alimentaria en un país que se enorgullece de la pujanza económica de su
agricultura, considerada como una de las más eficientes del mundo? La manifestación de la
crisis alimenticia y agraria en Brasil se reviste de peculiaridades y contradicciones que
merecen ser subrayadas. De un lado, el país es reconocido como una de las mayores potencias
agrícolas de la actualidad gracias al patrón de ocupación de los espacios rurales fundado en
los grandes monocultivos modernizados destinados a la exportación, patrón éste que, en
nuestra opinión, se encuentra en el origen de la actual crisis socioambiental. De otro lado, es
innegable que el país también destaca por sus políticas públicas orientadas al fortalecimiento
de la agricultura familiar y por los programas exitosos destinados a la promoción de la
38
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
18
Todos estas informaciones sobre cuestiones agroecológicas las tomamos de: Cf.
[Link]/organicos/Agricultura_agroecologica.pdf. Acceso: enero de 2016.
39
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
las comunidades locales, comercio justo en lugar de libre, derechos al desarrollo y al medio
ambiente antes que acceso al mercado, es el nuevo horizonte donde se puede reflejar y
dialogar la economía con la ecología. En definitiva un modelo de economía, aplicado desde la
perspectiva seniana al medio rural, donde se tiene en cuenta el desarrollo, el bienestar de las
personas, su protagonismo cívico, al mismo tiempo que se desarrollan prácticas y manejos
sostenibles que valorizan y respetan la interacción entre el medio ambiente y las personas.
40
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN
A lo largo de este primer capítulo haremos un recorrido interdisciplinar por campos tan
diversos como son, el de la economía, el de la filosofía -en concreto la ética- y el de la
ecología, y cuál es la relación entre ellos. Veremos las aportaciones que tanto la economía da
a la filosofía, como las aportaciones que la ética hace a la economía, especialmente a la
economía del “bienestar19”.
A partir de esta exploración podemos preguntarnos: ¿Cuál es la relación de ambas con
el medio ambiente? La verdad es que del distanciamiento o de la conexión entre economía y
ética, tendremos un medio ambiente favorable o adverso para la vida, la humana y la no
humana.
Este trabajo tendrá como uno de sus objetivos el de reflexionar sobre los conceptos de
sostenibilidad ambiental y de desarrollo económico, desde un sentido ético, que comprende la
revisión teórica del paradigma económico, orientador tanto del desarrollo de la sociedad
19
La Economía del Bienestar es la rama de la Micro-Economía que se ocupa de explicar el nivel de bienestar
colectivo de que disfruta una sociedad. Trata de dar respuesta a las siguientes cuestiones: una vez alcanzada la
asignación de recursos correspondiente a la situación de equilibrio, ¿qué podemos decir de las propiedades de
optimalidad desde el punto de vista social?, ¿será dicha asignación la mejor de todas las posibles para la
sociedad? En definitiva, se trata de abordar la valoración de una determinada situación social desde el punto de
vista colectivo, para lo cual es necesario contar con algún criterio de elección social. Departamento de Análisis
Económico. Universidad de [Link] . Acceso en enero de 2017.
41
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
moderna, como de las causas de degradación tanto ambiental como social, de forma más
concreta la pobreza. Y a partir de estos, navegar sobre la ética, entendida como saber o
reflexión filosófica sobre la moralidad, la cual es constituida por cuestiones metaéticas,
normativas y prácticas, para la afirmación de una ética ambiental, que dialogue
constantemente con lo humano y lo no humano.
El punto de partida de este trabajo viene motivado por la necesidad de encontrar desde
la ética, una respuesta que se haga cargo del desafío ambiental. Una respuesta que no puede
ser una respuesta más – junto a otras de tipo científico, tecnológico, económico, sociológico,
psicológico, pedagógico, entre otros -, sino que además es necesaria como un horizonte de
legitimidad en cada uno de estos ámbitos. Un horizonte que pueda servir para criticar la
situación presente y las respuestas que se están dando desde otros conocimientos, a la vez que
un horizonte que oriente nuestras actuaciones y decisiones con repercusión ambiental.
En concreto la pretensión de esta tesis es presentar y justificar las coordenadas básicas
de una ética aplicada ecológica, posibilitada por el marco conceptual de la ética económica
del economista y filósofo Amartya Sen, basada en su teoría del desarrollo como libertad y
capacidad. La propuesta contenida en el “enfoque de las capacidades” de Amartya Sen es,
hoy por hoy, una de las iniciativas más influyentes en el ámbito de la filosofía moral y política
contemporánea. Es una propuesta que dialoga constantemente con autores que ven do interior
de la filosofía social y política como Rawls, Dworkin, Nozick, Van Parijs; asimismo ha
incidido en la reconceptualización de temas como el desarrollo humano, la pobreza, la calidad
de vida, los derechos humanos, entre otros, que son cuestiones de interés para las distintas
éticas aplicadas.
El enfoque de las capacidades se ubica así como uno de los paradigmas más
sobresalientes en los temas que ocupan hoy a la filosofía práctica. A partir de esta
problemática, Sen introduce una de sus ideas fundamentales: que la ampliación de la libertad
de agencia individual es la clave para hacer frente a esos males, y que las instituciones
sociales, políticas, culturales, etcétera, ocupan un lugar fundamental en el grado y el alcance
de esa libertad. De manera que la ampliación de la libertad individual es un medio para lograr
el desarrollo y mejorar la relación con el medio ambiente. No cualquier tipo de libertad y sí
aquella que fortalezca la capacidad de agencia de las personas, en toda su comprensión más
amplia, y la sostenibilidad ambiental.
La primera intención es mostrar la necesidad y posibilidad de una ética ecológica
42
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
capaz de enfrentarse a estos nuevos retos. Y la hipótesis de trabajo es que es posible delimitar
los rasgos básicos de una ética ecológica dentro del marco conceptual de la teoría ética de
Amartya Sen que pueda dar justificación racional de la responsabilidad humana hacia el
medio ambiente.
La convicción que nos motivó a reflexionar sobre este tema, fue la necesidad de
encontrar las claves de un concepto de racionalidad ambiental20, que sirviera para contestar a
la pregunta por lo ecológicamente racional sin perder de vista las libertades individuales y lo
moralmente justo, o sea, teniendo a la libertad y a la justicia como horizontes de
sostenibilidad. Una pregunta ésta sin respuesta definitiva, pero que constituye a mí entender,
el motor de la reflexión en ética ecológica.
Podemos decir que, la cultura ecológica alcanza la construcción de una racionalidad
ambiental mediante los siguientes procesos:
20
A partir de los años 70, pensadores como Ignacy Sachs y Enrique Leff, (Racionalidad ambiental, 2004) entre
otros, dan origen al concepto de racionalidad ambiental. La construcción de una racionalidad ambiental es un
proceso de producción teórica y de transformaciones sociales. La racionalidad ambiental es una categoría que
aborda las relaciones entre instituciones, organizaciones, prácticas y movimientos sociales, que atraviesan el
campo conflictivo de lo ambiental y afectan las formas de percepción, acceso y usufructo de los recursos
naturales, así como la calidad de vida y los estilos de desarrollo de las poblaciones. Este conjunto de procesos
sociales –donde se entretejen las relaciones entre las formaciones teóricas e ideológicas, la producción de saberes
y conocimientos, la organización productiva y las prácticas sociales inducidas por los valores del
ambientalismo–, orienta las acciones para construir una nueva racionalidad social y para transitar hacia una
economía global sustentable. No se trata de sustituir una racionalidad económica por una ambiental, sino de
enriquecer ambas visiones.
43
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
A partir de aquí surgen una serie de preguntas que pueden servirnos como hipótesis de
trabajo: ¿Por qué el análisis de la economía para llegar a un resultado ecológico? ¿Cuál es la
necesidad de introducir la ética como termómetro en las relaciones con la economía y con la
ecología? ¿La libertad y la justicia pueden ser indicadores reales para el desarrollo y la
sostenibilidad ecológica? Estas y otras preguntas, son la primera etapa de un largo recorrido
que pretendemos abordar en esta tesis.
Como justificación a todo esto podemos señalar que esta discusión no es nueva, tuvo
su comienzo en los años sesenta y hasta ahora está en plena actualidad, no sólo en niveles
académicos, como también en otras instancias de discusión como fórums sociales, políticos y
ambientales. No se pretende agotar las cuestiones y/o dar respuestas a todos los interrogantes
que puedan surgir a partir de aquí. Muy por el contrario, pretendemos contribuir con la
discusión y avanzar en el estudio de la ya controvertida relación del hombre con la naturaleza,
desde la perspectiva del desarrollo y de la sostenibilidad y, intentar encontrar un denominador
común que permita revisar y superar los supuestos antropológicos habituales sin que, con ello,
sumerjamos al sujeto humano en un biocentrismo igualador e indiferenciado.
Nuestra sociedad capitalista, especialmente la occidental, ha sucumbido al proyecto
neoliberal económico y sus necesidades de mercado. Este modelo económico se ha
alimentado por siglos de un sistema desenfrenado de capital: la acumulación por la
acumulación. Esto hace que la producción deje de ser un instrumento para alcanzar un mejor
nivel de desarrollo y se transforme en un fin en sí mismo, actuando a través de la
centralización del capital. Y esto a nuestro juicio, perjudica gravemente tanto a la ciudadanía,
a la democracia, a la propia economía y al medio ambiente. Por tanto entendemos, que este
modelo de desarrollo globalizado ofrecido por el modelo neoliberal capitalista, es insostenible
¿Por qué?
Por primera vez, desde que la maquinaria industrial y los mecanismos del mercado
fueran activados en el capitalismo naciente en el Renacimiento, desde que Occidente
abriera la historia a la modernidad guiada por los ideales de la libertad y el iluminismo
de la razón, se fracturó uno de los pilares ideológicos de la civilización occidental: el
principio del progreso impulsado por la potencia de la ciencia y de la tecnología,
convertidas en las más serviles y servibles herramientas de la acumulación de capital,
y el mito de un crecimiento económico ilimitado21.
21
LEFF, E. “Decrecimiento o desconstrucción de la economía: Hacia un mundo sustentable”. En: Polis. Revista
de la Universidad Bolivariana, vol. 7, nº 51, 2008, p. 2.
44
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
22
PIERRI, N; FOLADORI, G. ¿Sustentabilidad? Desacuerdos sobre el desarrollo sustentable. Colección
América Latina y el Nuevo Orden Mundial. México, 2005: Miguel Ángel Porrúa, UAZ, Cámara de Diputados
LIX Legislatura.
45
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
historia de la humanidad —de la Revolución Industrial hasta nuestros días— y forma parte
del ideario de la Ilustración. Esos últimos doscientos años culminan hoy con la necesidad de
repensar la relación de la humanidad con el planeta. Mucho se puede decir de la relación de la
técnica con la economía y de la relación de ambas con la ecología. Delante de esta relación de
amor y odio, la ética pasa a tener un protagonismo especial en las últimas décadas, a través de
pensadores que desde la economía, desde la ecología o desde la filosofía moral, intentar
aportar nuevas ideas para una sociedad en crisis.
Para eso el concepto de desarrollo, siguiendo literalmente a Walter Porto-Gonçalves,
nos servirá como una de las ideas capitales y transversales para nuestro trabajo y que sintetiza
mejor que cualquier otra el proyecto civilizatorio que, tanto por la vía liberal y capitalista
como por la vía socialdemócrata y socialista, trató de universalizar la Europa Occidental.
Desarrollo es el nombre que resume la idea de dominio de la naturaleza. Después de
todo, ser desarrollado y ser urbano es ser industrializado, es decir, es ser todo aquello que nos
aparta de la naturaleza y que nos coloca frente a las construcciones humanas como las
ciudades y la industria. Así, la crítica a la idea de desarrollo exigía que se imaginasen otras
perspectivas distintas a las liberales y socialistas o, por lo menos, que se liberaran del
desarrollismo que las invadían. Por hacer una crítica a esa idea clave de desarrollo, los
ambientalistas son con frecuencia acusados de querer volver al pasado, a un estado natural, es
decir, de ir en contra del progreso y del desarrollo. La idea de progreso forma parte de la
hegemonía cultural urdida a partir de la Ilustración, que incluso aquellos que se consideran los
mayores críticos de la vertiente burguesa de la modernidad —esto es, del capitalismo—, se
asumen como progresistas, y basados en esos fundamentos critican a los ambientalistas. De
esta forma, progresistas de todos los matices, desde liberales hasta marxistas productivistas,
se enfrentan a los ambientalistas23.
Los problemas ambientales no se pueden resolver separadamente de los problemas
sociales, para el filósofo y teólogo brasileño Leonardo Boff24 justicia ecológica y social no
pueden existir una sin la otra. Como afirma Gadotti, los más amenazados por la destrucción
del planeta son los pobres, pero no son los únicos25.
Es un modelo de desarrollo técnico que centraliza sus objetivos en la producción, en la
23
Cf. PORTO-GONÇALVES, W. C. El desafío ambiental, Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA), México, 2006, pp. 23-24.
24
Cf. BOFF, L. Ética da Vida. Sextante, RJ, 2005, pp. 27-28.
25
Cf. GADOTTI, M. Pedagogía de la tierra. Siglo Veintiuno Editores. México, 2002.
46
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
26
SACHS, W; SANTARIUS, T. Un futuro justo. Recursos limitados y justicia global. Icaria, Barcelona, 2007, p.
67.
27
Instituto Wuppertal del Clima, el Medioambiente y la Energía. Se dedica desde su creación en 1991
(Alemania) a la investigación y al desarrollo de modelos, estrategias e instrumentos para un desarrollo
sustentable a nivel internacional, nacional y regional. En el centro de su trabajo está la ecología y sus
interacciones con la economía y la sociedad. El análisis y la inducción de innovaciones para la disociación entre
uso de la naturaleza y desarrollo del bienestar constituyen una de sus preocupaciones centrales. [Link];
acceso: marzo/2012.
28
Cf. VEIGA da, J.E. Para entender o desenvolvimento sustentável. Editora 34 1ª ed., SP-Brasil, 2015.
47
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Estamos ante una nueva realidad social que exige una ética del desarrollo con nuevas
respuestas. Con otras palabras, llega una época en que la humanidad no puede “cruzarse de
brazos” frente a los problemas que plantea la técnica humana – con todos sus alcances —, no
puede permanecer en un silencio informado sino que debe pronunciarse.
Aquí es dónde podemos decir que entra la Ética. Porque hablar de “ambiente” o de
“economía”, como es nuestro caso, es hablar de personas, de sus relaciones y por lo tanto, es
hablar de Ética. Que a su vez, no sólo es hablar de normas y comportamientos, sino de
conocimiento, que siempre es relacional, visiones de mundo, perspectivas de horizontes de
sentido, de una nueva comprensión, de reflexión a partir de puntos de vista diferentes, pero
que se encuentran por caminos inusitados y altamente diversos.
Juan María Parent nos lo explica muy bien cuando defiende que la comunidad humana
es una red de interrelaciones inevitable y tomar conciencia de ella, es el reclamo de la ética a
la defensa del medio ambiente:
La comunidad humana existe a pesar de que una mayoría no haya tomado conciencia
de ella, la comunidad humana es una red de interrelaciones inevitable. La repercusión
de una postura, de una decisión, de una opción por ínfima que sea se multiplica en la
cadena en la que estamos asociados. Una de las transformaciones sociales que reclama
la ética para la defensa del medio ambiente es la toma de conciencia de estas
interrelaciones. La toma de conciencia aún no lo es todo, porque hace falta pasar a la
acción.30
29
SACHS, W; SANTARIUS, T. Un futuro justo. Recursos limitados y justicia global. Icaria, Barcelona, 2007, p.
9.
30
PARENT, J. M. “Defensa del Ambiente: Algunas referencias éticas”. En: KWIATTKOWSKA, T. Humanismo
y Naturaleza. Plaza y Valdés, México, 1999, p. 174.
48
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
aplica los principios normativos a los diferentes campos en los que se desarrolla la actividad
humana.
De ahí, todas las conferencias mundiales, promovidas por Naciones Unidas en los
últimos 40 años, para la defensa del medio ambiente y el desarrollo sostenible, tienen una
connotación política y económica.
Más adelante en los próximos capítulos haremos una profundización más detallada
sobre la ética y su aplicación, en la economía (desarrollo) y en la ecología (sostenibilidad).
Ahora nos detenemos simplemente en la descripción de que la ética tiene o debería tener una
relación de mayor productividad y aportación con la economía, que la economía debería
prestar una atención mayor y más explícita a las consideraciones éticas que, en definitiva,
determinan el comportamiento y el juicio humano, como la tiene ya con la ecología, por
medio de la ecoética o la ética ambiental. Existe hoy en día un gran distanciamiento entre la
economía y la ética, que tiene como resultados negativos el considerar el bienestar solamente
desde la perspectiva de valor económico, de utilidad, desconsiderando el desarrollo humano,
el desarrollo social y ambiental, que en definitiva, es donde queremos aterrizar en esta tesis.
A partir de aquí nuestra tesis es la siguiente: si se intensifica un desarrollo integral con
base ética que potencie la vida real de las personas (desarrollo humano sostenible) desde el
enfoque de la libertad como capacidad real (oportunidades) que esas personas tienen para
ejercer sus derechos y conducir sus vidas, que favorezca la calidad de vida, frente a todas las
formas de pobreza y tiranía, evitaremos que el medio ambiente sea tratado como mero objeto
o mercancía, y se pueda comenzar a pensar en la posibilidad real de un desarrollo ambiental
sostenible desde el desarrollo humano, social y político, o sea, un desarrollo integral de la
vida de las personas y del planeta.
Veamos primeramente en este proceso, como se da la relación entre la filosofía y la
economía. Este paso es fundamental, ya que nuestro autor Amartya Kumar Sen, es un
eminente economista y filósofo. Su filosofía (ética económica del desarrollo humano) evalúa
el sistema económico y contribuye para la integración de valores éticos que ayuden a mejorar
los niveles de pobreza y en consecuencia la relación del hombre con el medio ambiente.
Veamos lo que se entiende por Desarrollo Humano.
49
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Según el estudio del PNUD en 199031, puede definirse el desarrollo humano como un
proceso en el que se amplían las oportunidades del hombre, sobre todo las relativas a la
calidad de vida como:
Disfrutar de una vida prolongada y saludable.
Adquirir conocimientos.
Tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida digno.
31
PNUD. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. 1990, pp. 33. [Link]. Acceso: abril
de 2015.
50
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Podemos considerar, a partir de este contexto, que en el mundo existen una multitud de
personas y de países que no consiguen alcanzar sus libertades básicas, porque la falta de
libertades está relacionada con la pobreza económica, con el hambre, con las enfermedades
tratables, con la vivienda digna, con los servicios de saneamiento y de acceso a agua limpia.
Podemos añadir a esta lista la falta de atención social y de servicios públicos, de educación de
calidad, de programas sanitarios eficaces y de instituciones que mantengan la paz y el orden.
En última instancia, la falta de libertad económica repercute en la falta de libertad
social y política, y viceversa. Al mismo tiempo, que la carencia de libertades económicas,
sociales y políticas, van impedir que se tenga derecho a un medio ambiente adecuado y digno.
¿Por qué? Porque hay una interrelación entre las diferentes libertades. A través de la
existencia de las necesarias oportunidades sociales, las personas pueden establecer su propio
destino y ayudarse mutuamente.
En definitiva, el desarrollo es un proceso de expansión de libertades reales de que
disfrutan los individuos. Como veremos en el pensamiento de Amartya Sen, la expansión de
la libertad es, tanto el fin primordial, como el medio principal del desarrollo. Constituyen el
papel constitutivo e instrumental del desarrollo, y devienen en el enriquecimiento de la vida
humana.
La idea de las libertades fundamentales para Amartya Sen son las siguientes: las
libertades políticas, los servicios económicos, las oportunidades sociales, las garantías de
transparencia y la seguridad protectora.33
a.- Las libertades políticas: son las oportunidades de los individuos para decidir quién
nos debe gobernar y con qué principios, y comprenden los derechos que acompañan a la
32
MARCHESI, J; SOTELO, J. Ética, crecimiento económico y desarrollo humano. Trotta, Madrid, 2002, pp.
115-116.
33
SEN, A. Desenvolvimento como liberdade. Companhia das Letras, S. Paulo, 2000, p. 55.
51
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
democracia.
b.- Los servicios económicos, que son las oportunidades de utilizar los recursos
económicos para consumir, producir o realizar intercambios.
c.- Las oportunidades sociales, hacen referencia a los sistemas educativos, de
sanidad,.. Influyen positivamente en la vida privada, pero también en las actividades
económicas y políticas.
d.- Las garantías de transparencia: hacen referencia al mínimo de confianza que
pueden esperar los individuos. La libertad para interrelacionarse con la garantía de
divulgación de información y claridad, previniendo así la corrupción, la irresponsabilidad
financiera y los tratos poco limpios.
e.- La seguridad protectora es vital para proporcionar protección social a los más
vulnerables de la población. Es una política social por parte del Estado, de mecanismos fijos
como en momentos emergenciales.
A continuación vamos ver como no sólo la libertad, sino también la justicia social van
a ser importantes como principios éticos para el desarrollo humano. De esta forma se supera
el concepto meramente liberal de libertad (entendido como no interferencia), y pone de
relieve el lado positivo, realizador de la libertad humana, que requiere condiciones de
igualdad y de justicia. Se abre así un horizonte más favorable a la libertad socialmente
acondicionada con la justicia, también en la vida económica.
1.2.- La libertad y la justicia social como principios éticos del desarrollo humano
34
Ibidem, p.18.
52
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Pero, si consideramos que hay riqueza a ser distribuida en una sociedad, ¿cómo hacer
que para que sea justa con todos los miembros de esa sociedad? Ese es un problema que Sen
percibe en la teoría de Rawls, y que pretende contribuir para su solución.
Una teoría que busque ser justa debe ser sensible a las condiciones en que las personas
viven en ese momento y hacen sus decisiones de vida: en una sociedad justa, para Sen, es
preciso que cada ciudadano sea el único responsable por sus decisiones, y para eso, debe estar
libre de factores arbitrarios impuestos por aspectos naturales y sociales, que limitan sus
opciones y sus oportunidades.
La consideración de Sen, muestra que los bienes primarios de Rawls (que para éste
son medios para alcanzar la libertad efectiva, y que tal libertad merece un lugar central en la
política y distribución justa de la sociedad), no consisten en libertad efectiva, y si en medios
para alcanzar tal libertad. Para nuestro autor es importante enfocar la libertad como un fin en
sí mismo, y que eso sea la finalidad buscada para la distribución de la riqueza dentro de los
acuerdos políticos.
Como Michel Sandel35 explica con claridad, Sen cambia la perspectiva rawlsiana de la
siguiente forma: del enfoque en bienes, se pasa al enfoque en personas y sus condiciones de
vida. Sen trabaja con las capacidades de las personas en trabajar los bienes en libertad efectiva
para buscar y concretizar su propia concepción de vida buena.
Desde nuestro punto de vista, uno de los puntos fundamentales de la propuesta de Sen,
es el de haber detectado un grave desenfoque en las tendencias de la economía de los últimos
tiempos y el haber intentado corregirlo centrando la atención prioritariamente en el valor de la
libertad y la justicia, antes que en los aspectos instrumentales.
35
Cf. SANDEL, M. O liberalismo e os limites da justiça. Trad. Carlos Pacheco. Fundação Calouste Gulbekian,
2005.
53
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
1.2.1.- Preámbulos
36
MARCHESI, J; SOTELO, J. Ética, crecimiento económico y desarrollo humano. Trotta, Madrid, 2002, pp.23-
54
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
dos objetivos posibles. Uno sería dejar que los propios individuos quienes decidan por sí
mismos, administren sus recursos y que esa administración contribuya al bienestar personal y
al progreso de la sociedad. Este es el objetivo del liberalismo, que defiende un crecimiento
económico basado principalmente en el funcionamiento del mercado. El segundo objetivo
sería el de una sociedad que pueda suministrar a todos los individuos suficientes bienes y
servicios para que puedan ser cumplidos sus derechos sociales y económicos. Este enfoque lo
defiende el desarrollo humano. Y esta tarea sería tanto del mercado cuanto del Estado.
Ambas opciones pueden justificarse éticamente aplicando determinados principios,
que se pueden agrupar en tres categorías:
a- Los valores. Especialmente la libertad. Puede entenderse como libertad económica
(liberalismo) o libertad social (desarrollo humano).
b- Las virtudes. La virtud por excelencia es la justicia. Cuando se busca es facilitar el
plan de vida personal, el marco de justicia siempre es entre particulares. Cuando se busca
distribuir los beneficios del progreso, la justicia que se defiende es aquella que trata de asignar
cosas a los individuos para que puedan llevar una vida plenamente satisfactoria.
c- Los criterios normativos. Son pautas o directrices de comportamiento que puedan
guiar las decisiones de los agentes. Además de la máxima kantiana (obra de tal manera que
consideres a la humanidad siempre como un fin y nunca como medio), se pueden enunciar:
El bienestar: actúa de tal manera que el resultado a perseguir sea la satisfacción de
las necesidades básicas de todos.
La empatía: en todas tus decisiones debes tomar en consideración a todas las
personas que puedan verse afectadas.
La opción por los que están en peor situación: los bienes sociales deben ser
distribuidos de un modo igual, a menos que una distribución desigual de uno o de
todos estos bienes redunde en beneficio de los menos aventajados.
El interés personal: en la medida en que cada uno persigue su interés personal, el
resultado será el bienestar de la colectividad.
Mientras que los liberales postulan como criterio normativo el interés personal, los
partidarios del desarrollo humano defienden el bienestar. De cualquier forma lo que nos
interesa, es el intento de estrechar los vínculos entre economía y ética mediante la ética
24.
55
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
económica. La ética puede servir para justificar posturas que defienden el progreso económico
o puede ser la base para fundamentar políticas que favorezcan la vida plenamente humana de
todos los que forman la sociedad. Se podría entender como un reflejo de la necesidad de
reorientar la actividad económica por parámetros morales como justicia, responsabilidad,
solidaridad, hasta convertir la economía en economía ética.
En los últimos tiempos asistimos a una revisión crítica de la teoría económica desde
diversos frentes y a nuevas propuestas más allá de la economía convencional37. Hay un cierto
reconocimiento de la actual crisis de la economía. Al menos se van oyendo cada vez más
voces críticas, a pesar del peso implacable de la economía estandarizada y muy bien instalada
en los centros de poder.
Algunos autores de la línea económica, como Calvo38, apuntan ya para la llamada
“nueva economía”, que ha conseguido hacerse un hueco en la literatura especializada, al hilo
del incuestionable progreso técnico que está viviendo el mundo de la información. Las
políticas económicas que harán determinante este hecho, promoverán cada vez más, la
incentivación de la tecnología de la información, de la innovación y del potencial científico
propio de cada país.
Hay quienes insisten en decir que la Economía no es una ciencia física, por tanto,
técnico-mecanicista, sino una ciencia social e histórica, es decir, una ciencia humana. Algunos
incluso ponen el dedo en la llaga al decir que no es una ciencia predictiva, sino reconstructiva
e indicativa.
Durante mucho tiempo y desde diversas perspectivas se ha venido preguntando cómo
definir el ámbito objetivo de la economía. Desde la economía clásica de Adam Smith, Thomas
Malthus, David Ricardo, John Stuart Mill y Karl Marx, pasando por Carl Menger y Gustav
37
Cf. HIRSCHMANN, A; HEILBRONER, R, MILBERG, W. La crisis de visión del pensamiento económico.
Paidós, Barcelona, 1998. HODGSON, G. M. Economía y evolución. Revitalizando la economía. Celeste
Ediciones, Madrid, 1995. THUROW, L. El futuro del capitalismo, Ariel, Barcelona, 1996. SEBASTIÁN de, L.
La solidaridad, Ariel, Barcelona, 1996. VELASCO, R. Los economistas en su laberinto, Taurus, Madrid, 2000.
NAREDO, J. M. La economía en evolución, Siglo XXI, Madrid, 1987.
38
CALVO, A. “La Nueva Economía”, en la Unión Europea. Marcelino Oreja (dir.). Dykinson , S.L, IEE,
Madrid, 2002: En: MARCHESI, J. Y SOTELO, J. Ética, crecimiento económico y desarrollo humano. Trotta,
Madrid, 2002, p. 38.
56
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Schmoller. Después apareció Neville Keynes. En los años treinta surgió el debate
metodológico, entre Lionel Robins y T. Hutchison. La escuela de Chicago y su máximo
representante Milton Friedman alcanzaron su punto culminante en los años sesenta del siglo
pasado. También podemos catalogar economistas considerados críticos, de los años cincuenta
y sesenta del siglo pasado, como Dobb, Robinson, Myrdal. Pero la cuestión principal
continuaba siendo la misma: ¿cómo definir el ámbito objetivo de la economía y cuál es el
método adecuado a ese ámbito?
Algunos se quejan de que el método de análisis económico se ha convertido en el
monopolio intelectual del paradigma imperante, que determina, reductoramente, el objeto
real, excluyendo cualquier otra alternativa teórica, podríamos decir, que se trata de un
monismo metodológico.
Existen también muchos recelos sobre el uso y abuso de las matemáticas en las
ciencias económicas. La economía ha desarrollado un formalismo matemático sumamente
intrincado, pero con escasa o nula ventaja funcional para desarrollar políticas económicas. Por
lo que crece la sospecha de que la ciencia económica tan formalista está cada vez más alejada
de la economía real.
Tanto para la “nueva economía” como para la economía más convencional, el objetivo
básico no puede ser otro que el bienestar económico y social, ya que para la gran mayoría de
expertos, es el único que al final puede solucionar problemas laborales y sus terribles
consecuencias provocadas por la mundialización de las economías y los bajos salarios, las que
han provocado el desempleo y la desigualdad a nivel mundial.
En otras palabras, el verdadero sentido y la razón de ser de la economía es “atender,
con la mayor exigencia científica y ética la satisfacción de las necesidades de la sociedad”39
Además de todos estos problemas relativos a conceptos fundamentales y otra serie de
afinidades críticas por parte de teóricos como – G. Akerlof, K. Arrow, F. Hanh, J. Stiglitz y A.
Sen -, debemos resaltar especialmente en nuestro contexto de reflexión ética que los intentos
de los economistas de demostrar que las acciones egoístas, de las éticas utilitaristas, pueden
llevar a resultados óptimos y a una orden social, parece haberse desmoronado. Con palabras
del profesor Jesús Conill:
39
TORRES OSORIO, P. A, “El poder de la Epistemología en la formación del economista”, en: Revista Asuntos
Económicos y Administrativos, No 6, primer semestre, Facultad de Economía y Administración, Centro de
Investigaciones Económicas, Universidad de Manizales, 67, Manizales (Colombia), 2004. p. 11.
57
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
De ahí que haya quienes promueven desde todas las perspectivas una socioeconomía
ético-política, es decir, una Ética de las políticas económicas. Un muy significativo ejemplo
en este sentido de transformación ética de la economía es el de Amartya Sen41, premio Nobel
de Economía en 1998, y que será el autor que nos acompañará a lo largo de toda nuestra tesis.
Amartya Sen ha ido elaborando desde 1979 un nuevo enfoque económico que tiene un
trasfondo ético más allá de cualquier forma de utilitarismo, dando así un paso decisivo, ya que
ha sido la ética utilitarista la que más ha acompañado a la teoría económica en los últimos
tiempos.
Una economía que busca esencialmente utilidad tiene como fundamento una teoría
subjetiva del valor, por lo cual el comportamiento racional en las actividades de los
agentes que toman decisiones es insuficiente para asegurar la racionalidad general
del sistema, porque este tiende a la acumulación de capital y al desarrollo ilimitado
de la fuerza productiva y no a la satisfacción de las necesidades de la sociedad, lo
que ocasiona desequilibrio entre las capacidades de producción y el consumo de la
sociedad, y entre las condiciones de producción de utilidad y las de su
realización42.
Nuestro autor constituye, a nuestro juicio, un buen ejemplo de una auténtica economía
ética, porque promueve actualmente ir más allá de ciertas perspectivas que se tiene sobre la
Economía Clásica y, por tanto, constituye un síntoma de que puede que se esté abriendo un
nuevo horizonte ético para la economía.
40
CONILL, J. Horizontes de economía ética. Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen. Tecnos, Madrid, 2004.
41
Cf. SEN, A. Sobre Ética y Economía, Alianza, Madrid, 1989; Nuevo examen de la desigualdad, Alianza,
Madrid, 1995; Bienestar, justicia y mercado, Paidós, Barcelona, 1997; Desarrollo como Libertad, Planeta,
Barcelona, 2000.
42
SERNA MENDOZA, C.A. “Economía y Medio Ambiente”. Apuntes del CENES, vol. XXIX, nº 50, 2010,
pp. 9-26.
58
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Otro buen ejemplo (que debe relacionarse con la influencia de la “ética del desarrollo”
que se ha ido elaborando hasta llegar al mismo Amartya Sen) son los Informes sobre el
Desarrollo Humano del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo)43 de los
últimos 20 años, en los que tanto el enfoque fundamental como los indicadores de la pobreza
son cualitativamente muy diferentes de los de la economía convencional. La lucha por las
libertades humanas reales y el uso de “nuevos indicadores del desarrollo humano” han
contado con Amartya Sen como un precedente ya clásico en la versión existencial de la ética
del desarrollo, que tanta atención ha prestado a los agentes en cada comunidad de vida.
Veamos concretamente en que consiste la Ética del Desarrollo y su aportación al
campo de la economía.
43
Todos los Relatorios elaborados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, desde
1990 hasta nuestros días están disponibles en: [Link] Mayo de 2015
44
CORTINA, A. Ética mínima.. Introducción a la filosofía práctica. Tecnos, Madrid, 1992.
45
ARANGUREN, J. L. Ética. Alianza Universidad Textos, 6ª reimpresión, Madrid, 1992.
59
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
muy especialmente a lo que con mayor o menor fortuna ha dado en llamarse "ética aplicada".
La ética aplicada se ocupa de reflexionar sobre la presencia de principios y orientaciones
morales en los distintos ámbitos de la vida social y constituye de algún modo la aplicación de
una moral cívica a cada uno de esos ámbitos.
La ética como filosofía moral, como nos explica Adela Cortina46, tiene tres tareas
fundamentales: aclarar, fundamentar y aplicar. Aclarar significa explicitar cuáles son los
rasgos de lo que denominamos “moral”. Por la fundamentación se trata de inquirir en las
razones por las cuales los hombres se comportan moralmente y la aplicación, que es el
momento en el que nos encontramos en esta tesis, es llevar a la práctica en los distintos
ámbitos de la vida social los resultados de la aclaración y la fundamentación.
La historia de la filosofía, como ya han predestinado algunos pensadores
contemporáneos, es de algún modo, la historia de sus giros. En el siglo XX hemos asistido al
menos cuatro: el giro lingüístico, el hermenéutico, el pragmático y, por último, el giro
aplicado. La filosofía de nuestros días trata de resultar útil a la sociedad y a las personas, tal
vez por gozar entre ellas de cierta legitimidad. Como resalta Adela Cortina, en nuestros días la
filosofía moral o la ética, es la que parece poner mayor empeño, en orientar las decisiones de
los seres humanos:
46
CORTINA, A. Ética mínima. Martins Fontes, São Paulo, 2009. Versión española: Ética mínima. Introducción
a la filosofía práctica. Tecnos, Madrid, 1992.
47
CORTINA, A.” El estatuto de la ética aplicada. Hermenéutica crítica de las actividades humanas”. Isegoría.
Revista de Filosofía Moral y Política, nº 13, pp. 119-136, Madrid, 1996.
60
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
posicionamiento de Ana Escribar Wicks48, hoy podríamos entenderla como una ética surgida
en respuesta a los problemas morales inéditos planteados por el actual nivel de desarrollo
científico técnico, por el proceso de globalización en curso y por el pluralismo moral propio
de las modernas sociedades democráticas inmersas en dicho proceso.
En un primer momento las ética aplicadas fueron recibidas con escepticismo, por parte
incluso de los mismos filósofos, a quienes resultaban incómodos los nuevos
candidatos a objeto de la filosofía: las biotecnologías, el medio ambiente, el
48
ESCRIVAR WICKS, A. La ética aplicada, sus condiciones de posibilidad y exigencias a las que responde.
Revista de Filosofía. Universidad de Chile, 2004.: [Link]
Acceso: febrero 2016.
49
Ibídem, p. 26
61
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
También Adela Cortina nos da algunos rasgos definitorios de las éticas aplicadas52:
La ética aplicada debido a los alcances de las acciones humanas, tiene que responder a
los problemas planteados por la ampliación de esos alcances, ella debe integrar el bien del
50
Cf. LÓPEZ DE LA VIEJA, Mª T. “Principios morales en ética aplicada”. En: Ágora -Papeles de Filosofía-,
16/2, 1997.
51
PEDRAJAS HERRERO, M. El desarrollo humano en la economía ética de Amartya Sen (Tesis doctoral).
Universitat de València, 2006, pp. 32-33.
52
CORTINA, A.; GARCÍA-MARZÁ, D. Razón pública y éticas aplicadas. Los caminos de la razón práctica en
una sociedad pluralista. Tecnos, Madrid, 2003, pp. 20-23.
62
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
hombre al bien del mundo. Tiende al logro de una convivencia armónica entre extraños
morales, dentro de las modernas sociedades democráticas, la ética aplicada tiene como
condición de posibilidad la definición consensuada de ciertos mínimos morales para todos los
extraños morales.
Finalmente, habría que destacar que la ética aplicada pareciera estar llamada a
llenar una carencia; vendría a remediar el desfase entre la reflexión ética, la
normativa moral y la capacidad de prever, por un lado y, por otro, los alcances
de la acción humana profundamente modificados como consecuencia del poder
que el desarrollo científico técnico ha puesto en manos del hombre.
En concordancia con lo anterior, ella no implicaría en ninguna de sus formas
una pretensión de reemplazar a la ética heredada de la tradición; por el
contrario, tendría que reconocer en ella sus fundamentos, y sus propuestas se
ofrecerían como un complemento para la solución de problemas inéditos que –
debido a esa condición misma– no pudieron incluirse en la reflexión anterior. Al
margen de la discusión académica, hoy en día lo que nadie pone en duda es que
se necesita contar con discurso elaborado, riguroso y razonable, que ayude a
reorientarse a los agentes morales, enfrentados como estamos a retos cada vez
más difíciles y complejos.54
Me quedo con la última parte de este párrafo, en el que se afirma, que sea como sea, y
al margen de las discusiones académicas, necesitamos de parámetros confiables, que nos
ayude en la deliberación cada vez más compleja, de nuestras acciones.
Así sucede también, en nuestro ámbito concreto de reflexión, con la práctica que
53
ESCRIVAR WICKS, A. La ética aplicada, sus condiciones de posibilidad y exigencias a las que responde.
Revista de Filosofía. Universidad de Chile, 2004, p.27.: [Link] Acceso:
febrero 2016
54
Ibídem, p.27.
63
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
llevan a cabo los distintos agentes del desarrollo y los responsables de las decisiones de
política económica y social de los países en desarrollo. Pero también en los responsables de
las decisiones de los países ricos y, por supuesto, de los distintos organismos internacionales,
nacionales, locales, así como de las organizaciones de solidaridad (ONG’s).
Como señala Emilio Martínez55, es cierto que las personas y las organizaciones que
desde hace tiempo se dedican a las tareas del desarrollo no han tenido que esperar a que se
elaborara una ética del desarrollo para poder hacer valoraciones y tomar decisiones.
Efectivamente, cada organización y cada persona dentro de ella tienen sus convicciones
morales que le permiten juzgar lo correcto y lo incorrecto, elegir entre fines y medios, y
valorar éticamente los resultados de sus acciones. Pero bien es cierto que en sociedades
pluralistas debemos buscar terrenos compartidos, y el campo de la ética del desarrollo no es
una excepción, siendo importante no caer en la miseria del etnocentrismo ni el relativismo.
Por eso desde la ética del desarrollo que reflexiona, trabaja y coopera por un desarrollo
con el apellido de humano (en contraposición básica al desarrollo económico) es un punto
importante para la toma de decisiones y para la valoración de las capacidades de los afectados
y llevar a cabo el tipo de vida que tienen razones para valorar, desde el consenso, en
sociedades cada vez más pluralistas y democráticas56.
En esta primera parte de la tesis expusimos que el desarrollo humano según la
propuesta de Amartya Sen, es un proyecto ético del desarrollo, a la vez que económico,
político, social y que tiene aplicación ambiental, que respeta los principios de la ética cívica y
los derechos humanos, que respeta profundamente la diversidad a la vez que lucha por su
realización en libertad57.
55
Cf. MARTÍNEZ, E. Ética para el desarrollo de los pueblos. Trotta, Madrid, 2000.
56
Cf. ELIZALDE, A. Desarrollo humano y Ética de la Sostenibilidad. PPC Editorial, Madrid, 2005.
57
Cf. CONILL, J. Horizontes de economía ética. Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen. Tecnos, Madrid, 2004.
58
CROCKER, D. “Globalización y desarrollo humano: aproximaciones éticas” en CONILL, J; CROCKER, D.
Republicanismo y educación cívica ¿más allá del liberalismo?, Editora, Comares, Granada, 2003, pp. 75-76.
64
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
regiones pobres. Como confirma Pedrajas59, sería el lugar de encuentro entre técnicos
(científicos, economistas, etc.) y filósofos del desarrollo. Los estudiosos del desarrollo
reconocen que las teorías sociales científicas sobre el desarrollo y el subdesarrollo tienen
componentes éticos así como empíricos y políticos. Los filósofos y otros especialistas en
ética, por su parte, formulan principios éticos relevantes para el cambio social en los países
pobres, analizan y evalúan las dimensiones morales de las teorías del desarrollo y persiguen
resolver los dilemas morales planteados por las políticas y la práctica del desarrollo60.
En la misma línea se expresa Emilio Martínez:
La ética del desarrollo es parte de la teoría ética (moral pensada, reflexión ética) y
constituye uno de los ámbitos de la ética aplicada: el ámbito de investigación de la
ética en el que filósofos y agentes del desarrollo, en diálogo y trabajo de equipo,
establecen principios y elaboran orientaciones que ayuden a afrontar los problemas
y desafíos propios de las tareas del desarrollo sin eludir la complejidad de la
situación61.
De igual modo que otras éticas aplicadas han tratado de articular desde la filosofía una
respuesta a las demandas de sus campos profesionales y de estudio, ahora con la Ética del
Desarrollo, la disciplina filosófica, pone su grano de arena en una realidad social y humana
problemática como es la del subdesarrollo, que afecta a la dignidad humana y que, en
conexión con otras disciplinas, urge enfocar de una manera alternativa, ampliando el
horizonte a otros aspectos que van más allá del crecimiento y del desarrollo económico62.
La Ética del Desarrollo surge en el contexto específico de las éticas aplicadas de los
años sesenta y setenta del siglo veinte, especialmente a partir del trabajo desarrollado por
Denis Goulet63 y, evidentemente, tiene relación con la ética económica. Pero es un tipo de
ética aplicada, interdisciplinar que encarna los valores de la ética cívica y sigue la
metodología de la economía ética.
59
PEDRAJAS HERRERO, M. El desarrollo humano en la economía ética de Amartya Sen. (tesis doctoral)
Departamento de Filosofía del Derecho, Moral y Política. Universidad de Valencia, 2006, p.37.
60
CROCKER, D. “Globalización y desarrollo humano: aproximaciones éticas” en Republicanismo y educación
cívica ¿más allá del liberalismo? Comares, Granada, 2003, pp. 73-76.
61
MARTÍNEZ, E. Ética para el desarrollo de los pueblos. Trotta, Madrid, 2000, p. 23.
62
Cf. MARTÍNEZ, E. Ética para el desarrollo de los pueblos. Trotta, Madrid, 2000, pp. 23-24; GOULET, D.
Ética del desarrollo. Livraria Duas Cidades, São Paulo, 1966, pp 25-26; CORTINA, A. Ética aplicada y
democracia radical. Tecnos, Madrid, 1993, cap. 10, pp. 161-177; CONILL, J. Horizontes de economía ética.
Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen. Tecnos, Madrid, 2004.
63
Profesor Emérito del Departamento de Economía y Educación para la Justicia de la University of Notre Dame,
influido por el economista francés Louis Joseph Lebret y otros científicos sociales como Myrdal, fue el pionero
en plantear desde un punto de vista ético el fenómeno del desarrollo y el subdesarrollo en los estudios llamados
The Cruel Choice: A New Concept in the theory of Develoment (1981)
65
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
64
CONILL, J. Horizontes de economía ética. Aristóteles, Adam Smith, Amartya Sen. Tecnos, Madrid, 2004.
65
ARISTÓTELES. Política. Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1989, p. 283; ARISTÓTELES. Ética
a Nicómaco. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 1999, p.174, citados en CONILL, J.
Horizontes de economía ética, pp. 80-93.
66
Cf. SMITH, A. Investigación sobre la naturaleza y causas de las riquezas de las naciones. F.C.E., México,
1994; SMITH, A. La teoría de los sentimientos morales. F.C.E. México, 1978.
67
ELIZALDE, A. Desarrollo humano y Ética de la Sostenibilidad. PPC Editorial, Madrid, 2005. Cap. 2º-3º
66
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Actualmente hay en el mundo más gente que pasa hambre que nunca en la historia de
la humanidad, y su número va en aumento. La cantidad de personas que viven en
barrios miserables o en viviendas precarias está aumentando y no disminuyendo…La
naturaleza es generosa, pero al mismo tiempo frágil y de equilibrio precario. Hay
límites que no se pueden traspasar sin poner en peligro la integridad básica del
sistema.68
Este trabajo se aparta de todo marco teórico “objetivo” que no tome en cuenta los
valores, en la medida en que se inscribe en el enfoque de desarrollo humano, que incorpora la
ética en su concepción del desarrollo.
70
DÍAZ,J; MONTANER, J; PRIETO, M. Formación ética para un desarrollo sustentable. Revista de Ciencias
Sociales, 2007, vol. 13, nº 1, pp. 159-171.
71
El término desarrollo sustentable nació primero en los países anglosajones como “sustainable development”
en inglés. Su traducción al castellano es difícil, y hay quienes separan “sustentable” de “sostenible”. En esta tesis
se usarán indistintamente los dos términos, ya que lo importante es precisar las ideas que están por detrás de las
palabras.
72
GUDYNAS. E. Ecología, economía y ética del desarrollo sostenible. 5ª ed. rev., Coscoroba, Montevideo,
2004, p.47.
68
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Las conclusiones que siguen, surgieron del trabajo realizado hasta ahora. No
somos, de alguna forma el primer grupo a formularlos. En estas últimas décadas,
personas que miraron para el mundo con una perspectiva global y a largo plazo,
llegaron a conclusiones semejantes.75
Desde ese momento se sucedieron importantes aportes en varios terrenos. Por un lado,
a nivel académico proliferaron los estudios sobre los impactos ambientales, la extinción de
especies, y la acción de los contaminantes. Por otro lado, diversas disciplinas comenzaron a
generar corrientes de análisis desde una sensibilidad ambiental (tal como sucedió con la
economía ecológica o la ética ambiental). Finalmente, se comenzó a tomar conciencia que
graves problemas ambientales, como la contaminación urbana o la destrucción de áreas
naturales.
b) El Ecodesarrollo
Fue el canadiense Maurice Strong, director ejecutivo del Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que usó en 1973 por la primera vez el concepto
de Ecodesarrollo.
El francés Ignacy Sachs formuló los principios básicos de esta nueva visión del
desarrollo. Integró básicamente seis aspectos:
e.- elaboración de un sistema social que garantice empleo, seguridad social y respeto a
otras culturas;
76
Cf. RIECHMANN, J; NAREDO, J.M, et al. De la economía a la ecología. Trotta, Madrid, 1995. Cap. 1º.
77
Esta teoría de la modernización fue muy popular en los años cincuenta aunque estuvo fuertemente denostada
en las décadas posteriores. Identificaba el desarrollo con el crecimiento del PNB per cápita y planteaba el
subdesarrollo como una situación de atraso relativo motivado por la existencia de “círculos viciosos” o trampas
de pobreza que impedían que se produjese el “despegue” de los países subdesarrollados.
71
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
78
SENCIÓN IRAZABAL, G.. Desarrollo y administración central.
[Link] Acceso: junio 2016.
79
COMISIÓN MUNDIAL PARA EL MEDIO AMBIENTE. Nuestro Futuro Común. Alianza, Madrid, 1988, p.
69.
72
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Con el Informe Brundtland quedó clara la responsabilidad, por parte del ser humano,
de sus propios actos, y que éstos no deben perjudicar la calidad de vida de sus descendientes,
ya que mientras la forma de vida actual satisface ampliamente a la presente generación, las
generaciones futuras se enfrentarán a un mundo gravemente dañado y, en muchas regiones,
sin posibilidad de recuperación.
Nosotros podemos concluir, en definitiva, que según el informe Brundtland desarrollo
sostenible es un proceso sociopolítico y económico cuyo objetivo es la satisfacción de las
necesidades y aspiraciones humanas cualificado por dos tipos de constricciones: ecológicas
(porque existen límites últimos en nuestra biosfera finita) y morales (porque no ha de dañarse
la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades). Para la
consecución del desarrollo sostenible se requiere, como mínimo, el crecimiento económico en
los lugares donde no se satisfacen las necesidades básicas, el control consciente de la
demografía y un uso lo más austero posible de los recursos no renovables.
80
AGUADO, I; BARRUTIA, J. Mª; ETXEBARRIA, C. El desarrollo sostenible a lo largo de la historia del
pensamiento económico. X Jornadas de Economia Crítica.
[Link] Acceso: febrero 2015.
73
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Va ser importante definir el concepto de DHS, no sólo por la aportación que podemos
dar a este apartado, sino que va a ser unos de los conceptos más importantes, relevantes y
transversales para el enfoque de las capacidades de Amartya Sen, uno de los principales
defensores de esta teoría y principal colaborador del PNUD (Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo)
Se puede considerar una de las aportaciones más relevantes en el marco de las teorías
81
SALCEDO GUZMÁN, M. P; SAN MARTIN REBOLLOSO, F; BARBER KURI, C.M. “El desarrollo
sustentable: Modelo de conciliación entre el progreso económico, la justicia social y la preservación del medio
ambiente”. Gestión y Estrategia, nº 37, Enero/Junio 2010, pp. 17-31.
74
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
heterodoxas82 del desarrollo de los últimos cuarenta años, fue planteado y definido por el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el año 1990. En este sentido, Amartya
Sen, en la definición del Desarrollo Humano, argumentó a principios de los años ochenta que
la causa de la pobreza no radicaba en la no disponibilidad de recursos suficientes sino en su
falta de accesibilidad.
Con ello, Amartya Sen mostraba una visión diferente acerca de la posibilidad de
agotamiento de los recursos naturales, desechando la idea de que no existan recursos
suficientes para satisfacer las necesidades de la población mundial.
A partir de aquí podemos decir que esta filosofía del Desarrollo Humano Sostenible
incorpora los conceptos de:
A.- Desarrollo Humano, entendido como ampliación de las oportunidades de las
personas en términos económicos, sociales (de equidad distributiva, de igualdad, etc.),
culturales (de conocimiento, de identidad, etc.) y políticos (de participación en la vida
pública); y, B.- Sostenibilidad, entendida como la satisfacción de las necesidades de la
generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer
sus propias necesidades. El problema de esta definición reside en que uno de sus términos,
“necesidades”, puede ser entendido de muy diferentes modos. ¿Cuáles son las necesidades del
presente? y ¿Las necesidades de quién?, ¿del joven de las clases altas de los países ricos o las
de los jóvenes pobres de los países subdesarrollados? Porque evidentemente no serán las
mismas. ¿Y las necesidades de las generaciones futuras? ¿Cuáles serán? La definición nos
deja en la más profunda ambigüedad en cuanto a la terminología, pero no olvidemos que se
trata de una declaración internacional, y por lo tanto más política que técnica.
Al igual que el concepto de Desarrollo Sostenible, el concepto de Desarrollo Humano
parte de la satisfacción de las necesidades básicas como el elemento central del desarrollo,
pero subrayando que el desarrollo presenta otras dimensiones además de las económicas. Sus
fundamentos, por tanto, son distintos de los de las teorías del desarrollo ortodoxas, que
persiguen exclusivamente un incremento de la productividad y de la riqueza. Por el contrario,
este nuevo enfoque defiende un desarrollo basado en la reducción de la pobreza, es decir, se
está hablando de satisfacer las necesidades no de incrementar la riqueza material.
82
Con el término heterodoxas nos referimos a todas las teorías, que incorporan elementos económicos, sociales
y ambientales en sus planteamientos. Por el contrario, consideradas como ortodoxas para la economía, son
aquellas entendidas solamente como riqueza, crecimiento y productividad.
75
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
83
PNUD: Informe de Desarrollo Humano, Tercer Mundo Editores, Bogotá, 1990, p.36
84
Ibídem, p.13.
76
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
85
DÍAZ GUZMÁN, R. “Ética ambiental y desarrollo: participación democrática para una sociedad sostenible”,
Polis [En línea], 34/2013, Puesto en línea el 22 julio 2013, consultado: enero 2015.: [Link]
77
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
A modo de conclusión y sin dejar de ser una crítica al concepto de DHS, existen
también voces como la de Enrique Leff en América Latina, Georgescu-Roegen en Europa y
otros muchos, que afirman que el Desarrollo Sostenible se muestra poco duradero, porque no
es ecológicamente sustentable, ya que el “homo economicus” ha generado un proceso de
mercantilización de la naturaleza y de economización del mundo.
El actual proceso económico globalizado es insustentable, ya que la ecoeficiencia
adoptada por la mayoría de los países, no resuelve el problema de una economía en perpetuo
crecimiento en un mundo de recursos finitos.
La propuesta de detener el crecimiento de los países más ricos y de estimular el
crecimiento de los países más pobres o menos desarrollados, es una falacia. Los gigantes de
Asia y otros países como Brasil, India, Rusia, África del Sur han despertado a la modernidad a
partir de la racionalidad hegemónica dominante.
Por eso se hace más relevante y cada vez más apremiante, pensar en una transición
hacia una economía sustentable, a partir de otros principios productivos con los que se
construya una nueva racionalidad productiva. No se trata de destruir la economía y sí la de
cambiarle el organismo, pasar de una economía cada vez más tecnológica, mecanizada y
artificial, que genera pobreza y destrucción ambiental, a la generar una economía ecológica y
socialmente sustentable, donde la reconstrucción de la naturaleza y la reterritorialización de
las culturas tengan un papel protagonista.
Por eso, cada vez más autores, piensan que es necesario pensar en otra economía
fundada en los límites del crecimiento y de la producción, potencializando la naturaleza y las
culturas, construyendo un futuro sustentable a partir de principios y valores de una
racionalidad no tanto instrumental y más ambiental.
Después de haber hecho esa aproximación entre las categorías de desarrollo y
crecimiento, propias de la economía, y su relación con la Ética, pasaremos ahora a desarrollar
la otro tipo de relación: la de la filosofía ética con el medio ambiente, a partir de la idea de
una nueva racionalidad ambiental, que sustente el principio de sostenibilidad.
78
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
86
Para una mayor lectura sobre esta temática se puede consultar. GÓMEZ-HERAS, J. Mª. Ética y hermenéutica.
Ensayo sobre la construcción moral del “mundo de la vida” cotidiana. Madrid, Biblioteca Nueva, 2000, pp.
315-456.
79
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
constituye ya uno de los hechos más notables de la cultura de nuestro tiempo. Lo ambiental se
torna en objeto de preocupación y estudio para la economía, la sociología, la ciencia política,
la historia, y naturalmente, la filosofía, en contraste con el prolongado período de
especialización y separación de campos que precedió al tiempo que vivimos.
De alguna forma, este renovado foco de estudio, expresa la necesidad de dar forma a
las preguntas inéditas que nos plantea la época en que vivimos, marcada desde hace más de
cinco décadas por una circunstancia de crecimiento económico sostenido acompañado de un
constante deterioro social y ambiental. Y de todas esas preguntas, ninguna es tan importante
para nosotros, como la que se refiere al carácter y el significado de la evidente crisis por la
que atraviesan las relaciones entre los humanos y su entorno natural, y entre los seres
humanos mismos.
Después de algún tiempo, en diferentes espacios de reflexión se comienza a tomar
conciencia de que es necesario buscar las causas de esta crisis y cambiar de mentalidad. Con
relación a la naturaleza, la mayoría de las veces fue entendida como objeto, como cosa
dominada por el hombre. Con relación a la condición humana, delante de la lógica
mercantilista del capital, el hombre se siente y se ve como mero consumidor, lo que provoca
que en muchas ocasiones no desarrolle sus potencialidades y se crie un vacío existencial. Se
dice que nos hemos separado mucho de los ideales de la Modernidad, que hemos caído en una
especie de trampa en la que cada vez más somos esclavos de un sistema en el que todo está
pensado en términos económicos.
Por eso es necesario estar atentos y pensar en propuestas de carácter ético-filosófico
que tengan en cuenta el medio ambiente y el desarrollo, que no se eliminen conceptos y
valores de nuestra tradición liberal, como igualdad, derechos, libertad, que son irrenunciables
y que sin los cuales no podremos tener una visión integral del desarrollo ni del hombre ni del
medio ambiente.
Teniendo clara la dificultad de la temática a tratar, vamos hacer una primera
aproximación entre la filosofía y la ecología. La presente reflexión se centra en el tema de la
racionalidad ambiental, mismo que merece ser explorado en las discusiones frente a la
sostenibilidad, por dos razones principales, como afirman Sabogal y Hurtado:
Acción inmoral es acción irracional porque ella puede implicar que el individuo sea
excluido de la sociedad y porque en muchos casos ella puede ocasionar la destrucción
de la sociedad en cuanto contribuye en alguna medida a esa destrucción. Ahora bien,
ningún ser racional que quiera permanecer vivo puede querer al mismo tiempo ser
excluido de la sociedad o destruirla.88
87
SABOGAL AGUILAR, J; HURTADO, E. Elementos del concepto de Racionalidad Ambiental. Revista de la
Facultad de Ciencias Económicas. Bogotá, v.16, nº 2, pp. 117-132. Consulta: septiembre 2015.
88
HOYOS, L. Relativismo y racionalidad, Bogotá, Editorial Unibiblos, Universidad Nacional de Colombia,
2005, p. 209
81
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Es claro que la crisis, que es una cosificación del mundo, tiene sus raíces en la
naturaleza simbólica del ser humano que empieza con el proyecto positivista moderno, por lo
tanto es la crisis del efecto del conocimiento sobre el mundo. En ese mismo sentido, al
respecto Augusto Ángel Maya dice:
No es posible, sin embargo, afrontar la crisis ambiental sin una profunda reflexión
sobre las bases mismas de la civilización. El individuo se asoma a la naturaleza
89
Ibídem, pp.210-211
90
LEFF, E. Racionalidad ambiental: la reapropiación social de la naturaleza, México, Siglo XXI editores,
2004, p 9.
82
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
mediado por una red de símbolos e instituciones culturales que definen en gran
medida el sentido de su actividad. La crisis no podrá superarse solamente con un
recetario tecnológico o con algunas medidas fiscales que incluyan en la contabilidad
los costes ambientales. Aunque en gran medida las soluciones se hayan constituido en
negocio, la simple rentabilidad de las empresas no logrará romper el círculo de la
degradación de la medida91.
91
ÁNGEL MAYA, A. Cuadernos de epistemología ambiental: estudios de ética y filosofía ambiental, Bogotá,
Instituto de Estudios Ambientales, Universidad Nacional de Colombia, 2001, pp. 15-16.
83
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
ambiental para la filosofía, la ética, la política, la economía. Hemos escogido de entre todos
los pensadores, aquellos que históricamente y metodológicamente nos resultan más
interesantes, ya sea por su “aproximación” al discurso ambiental o por la influencia que
tendrán en el pensamiento de Amartya Sen.
Podríamos decir, aplicando una terminología mitológica, que resulta el retorno de
Ícaro, concepto del filósofo latinoamericano Augusto Ángel, entendido como el movimiento
de separación de la naturaleza y el retorno a ella, por parte de los pensadores. Sería la
búsqueda por reencontrar a la cultura con la naturaleza, para que el hombre se vuelva a sentir
parte del ambiente y de esta manera enfrente la crisis civilizatoria. Sólo un ser integrado con
la naturaleza puede aportar una mayor comprensión de las relaciones del hombre con la
naturaleza.
Es por eso que Augusto Ángel plantea que si los problemas ambientales han emergido
de las prácticas culturales, tendrá que ser en la cultura, y en los valores éticos, donde se
construyan soluciones que necesariamente incluyen aspectos: políticos, ecológicos,
económicos, científicos, estéticos y tecnológicos.
Para superar la crisis ambiental es necesario formular las bases de una nueva cultura.
Es una tarea difícil pero no inalcanzable. El hombre se ha visto muchas veces
sometido a la exigencia de cambios culturales profundos que involucran no
solamente la superficie tecnológica o el tejido social, sino igualmente ese extraño
tejido simbólico que le permite a la cultura reproducirse y luchar por sobrevivir. El
cambio del paleolítico al neolítico vio morir no solamente las tecnologías de caza,
sino también a los dioses ancestrales. La filosofía jonia surgió como una exigencia de
cambio cultural frente a símbolos que no correspondían a las nuevas circunstancias
sociales. En la actualidad se siente cada vez con mayor urgencia la necesidad de
legislaciones más radicales para controlar el deterioro del medio. Por lo general, los
cambios en la norma jurídica son precursores de nuevas prescripciones éticas y de
profundas renovaciones filosóficas.92
Los presocráticos vivieron alrededor del siglo VI.a.C, inauguran una nueva forma de
pensar, una forma original hasta ese momento: la totalidad del universo.
Van superando las dicotomías y los dualismos dejados por la tradición mitológica. Con
92
ÁNGEL, A. El retorno de Ícaro: Muerte y vida de la filosofía: Una propuesta ambiental, 2ª Edición, Bogotá –
México, PNUD, PNUMA, IDEA ASOCARS, 2002, p.17.
84
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
ello, van reduciendo las tensiones entre el Uno y lo Múltiple, la razón y el misterio, la ciencia
y la poesía. La naturaleza “desacralizada” deja de ser sujeto para ser transformada en objeto:
el diálogo y la experiencia se van transformando en proyecto de control y dominación.
Son pensadores originales porque piensan en el Origen de todas las cosas (arché),
principio. No sólo como inicio de algo y sí, como fuente original de todo lo que es. Es poder,
fuerza. Podemos decir que los presocráticos pensaron en el arché de la physis. En este sentido
pertenece a la physis todo lo que es o existe como: piedras, plantas, seres humanos, dioses.
Tiene un sentido de totalidad de lo real.
La palabra physis tiene también otro significado que proviene del verbo phuein, que
significa fluir, emanar, brotar, venir a ser. A partir de esta idea cada ser y la totalidad de lo que
existe, es una manifestación de esta dinámica de surgimiento. Nos indica que la experiencia
de lo real vivida por los griegos de aquella época es la experiencia de la realización, del
constante venir-a-ser, que se hace presente en el observar admirado y asustado del ser
humano.
Talvez podamos afirmar que la intención de los pensadores presocráticos es la unidad
profunda y al mismo tiempo dinámica de todo lo que es. Este proceso de surgir y de
manifestarse, de perdurar por un tempo y de recogerse, corresponde al propio dinamismo de
lo real en su proceso de realización. Este proceso se da a conocer como Cosmos93.
Otro concepto importante para comprender el pensamiento presocrático es “ethos”
que significa originalmente, morada, modo de ser y de habitar. Este ambiente o morada es
propia del ser humano, es el modo o manera en que realiza su humanidad. Esta necesidad de
realización establece una diversidad de relaciones en los múltiplos niveles de existencia: con
el tiempo, con la vida, con el movimiento, con la naturaleza, con la muerte, con los otros seres
humanos, consigo mismo.
Como afirma la profesora Nancy Mangabeira Unger, de la Universidad Federal de
Bahía,
El diálogo con pensadores como Anaximandro, Heráclito, Parménides,
Empédocles, nos remite a una experiencia, en la que la sabiduría no está en tener
muchas informaciones y sí en mantenerse en sintonía con la ley que da origen,
anima y envuelve a la physis, la sabiduría de reconocer en la multiplicidad de las
manifestaciones de lo real, la Unidad profunda de todas las cosas. Esta Unidad es, a
su vez, dinámica: no excluye, sino incluye el movimiento, la multiplicidad, la
93
Entendido como Todo ordenado, a partir de la propia realidad que se manifiesta por ella misma, con belleza,
con brillo, con orden y armonía.
85
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
diversidad, incluye el ser humano que escucha el cosmos y observa atónito sus
manifestaciones. (la traducción es mía)94
[Link].- Aristóteles96
94
MANGABEIRA UNGER, N. “Os Pré-socráticos: os pensadores originários e o brilho do ser” Cap. I. In:
MOURA de CARVALHO, J.C; GRÜN, M; TRAJBER, R. Pensar o Ambiente: bases filosóficas para a
Educação Ambiental. Brasília, SEDAC (MEC)-UNESCO, 2006.
95
CARNEIRO LEAO, E. (editor e traductor). Heráclito. Fragmentos: origem do pensamento. Rio de Janeiro,
Tempo Brasileiro, 1980.
96
Para una lectura en portugués del conjunto de la obra de Aristóteles, recomendamos los textos de Aristóteles
encontrados en la edición de la colección: Os Pensadores. Ed. Abril/Nova Cultural, São Paulo, 2000, así como la
edición de la Ética a Nicômaco. Ed. Martin Claret, São Paulo, 2003.
86
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
armonía equivalente.
Aristóteles considera siempre al ser humano como parte de la naturaleza, desde la
Metafísica (I, 1), cuando discute que el conocimiento tiene su punto de partida en el placer
que las sensaciones nos causan, hasta sus tratados de biología, en el que presenta las
características de un organismo equilibrado.
Hay dos características del pensamiento de Aristóteles relevantes para la discusión de
una ética del medio ambiente . En primero lugar, su idea de que el ser humano debe ser visto
como integrado al mundo natural, como parte de la naturaleza. En segundo, su concepción de
que el saber técnico (techné) o instrumental, por medio del cual el ser humano interviene en la
naturaleza, o sea, en el medio ambiente, debe ser subordinado a las decisiones racionales y al
saber prudencial97
En pleno siglo XVI nace Francis Bacon en la ciudad de Londres en 1561, de familia
ligada a la corte de Inglaterra. Entre sus obras más importantes están sus Ensayos (1597) y el
Novum Organum (1620).
Europa estaba pasando por un significativo cambio de rumbo en su formación
histórica-cultural, en la que se pasa de una mentalidad medieval-feudal, para la innovadora
perspectiva mercantilista.
Junto con la revolución en el plano económico y social, ocurría también al mismo
tiempo, una revolución cultural, en todas las dimensiones de la vida humana, especialmente
una revolución en el plano epistemológico, capitaneada por el proyecto iluminista de la
modernidad.
Los pensadores de esa época comienzan a practicar y aplicar el conocimiento de forma
autónoma, dispensando la interferencia de fuerzas trascendentes, tan presente en los
pensadores medievales. Esta nueva forma de pensar, resalta la autonomía de la razón natural
del hombre, al mismo tiempo que afirma la autonomía ontológica del hombre y del mundo.
Esa naturaleza ontológica sostenida por el racionalismo epistemológico lleva a la
filosofía moderna a defender la centralidad del mundo, como naturaleza física y del hombre
como parte de esa naturaleza.
97
SIQUEIRA, J.C. Ética e meio ambiente. São Paulo, Loyola, 1998. Cap. 2.
87
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Es en este contexto que se debe entender la posición de Bacon como una de las
referencias de la nueva mentalidad que surge en esa época y que se configuró específicamente
en la cientificidad del conocimiento, y que cambiará completa y definitivamente la visión del
hombre y del mundo.
Francis Bacon inaugura un nuevo sistema de saber, diferente del sistema teológico
como del metafísico, que se propone como un nuevo método de conocimiento capaz de
iluminar la totalidad de los fenómenos del universo apenas con los recursos de la razón
natural.
Como afirma Japiassu, Bacon es “el primero a proponer un método para libertar el
pensamiento de la esterilidad de los métodos escolásticos de pensar, e indica las razones
reales por las que debemos conocer: dominar la naturaleza a través del saber, a fin de
convertir el conocimiento en algo útil y provechoso para la vida humana”98.
Además de esto, Bacon intuye la importancia que la técnica va asumir en la
civilización occidental, como intervención del hombre sobre la naturaleza. Para eso, se hace
necesario que el hombre establezca una nueva relación con la naturaleza física, de manejo y
dominación en su provecho. Para respaldar esta nueva propuesta de conocimiento, Bacon va a
fundamentarse en el raciocinio inductivo. Propone una nueva metodología experimental, a
través de la observación de un conjunto limitado de hechos, por medio del cual se permita
llegar a propuestas válidas (leyes) para todos los hechos de hacen parte de ese universo.
Las cuestiones que hoy nos preocupan, referentes a nuestro posicionamiento con
relación a la naturaleza, desde una perspectiva ecológica, nacen de una forma indirecta del
empirismo teórico-práctico de Francis Bacon, y que nos alertan sobre la delicada relación
entre ciencia, técnica y naturaleza.
Algunos autores contemporáneos como Hans Jonas, hacen una crítica contundente a
Francis Bacon, desde un posicionamiento ético y a esa nueva forma de pensar la relación del
hombre con la técnica (homo tecnologicus), y los resultados que de esa relación pueden causar
para las generaciones presentes y las futuras. El pensamiento de este autor lo veremos más
detallado en el apartado: Hans Jonas y el principio de responsabilidad.
Si de un lado, el cosmocentrismo naturalista, valoriza el mundo físico junto con el
hombre, de otro, desencadena un largo proceso histórico de dominación del mundo,
amenazando con su poder técnico, las propias condiciones de convivencia del hombre con la
98
JAPIASSU, H. Francis Bacon: o profeta da ciência moderna. São Paulo, Letras & Letras, 1995, p.7.
88
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Rousseau tiene un sentido propio de naturaleza, podemos decir que de alguna forma lo
radicaliza. No es más un concepto místico, tampoco mecánico como en la física
contemporánea, sino una unidad pre-empírica que funciona autónomamente, una unidad
perfecta.
Con esta idea de naturaleza, Rousseau intenta mantener la unidad entre el hombre y el
universo, aspira a una interioridad y a una espontaneidad provenientes de la propia naturaleza,
ya que ella solamente puede ofrecer armonía y proporción. De aquí, que para Rousseau, el
principio de la moral se encuentra en la naturaleza humana buena, que busca orden y justicia.
99
CARVALHO, I.C. Educação Ambiental: a formação do sujeito ecológico. São Paulo, Cortez, 2004, p. 126
100
CASSIRER, E, A. A filosofia do Iluminismo. Campinas, Unicamp, 1994, p.325.
89
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
101
MONDOLFO, R. Rousseau y la consciencia moderna. Buenos Aires, Editora Universitaria de Buenos Aires,
1962, p. 36.
102
ARIZMENDIARRETA, B. Dos formas de libertad en J.J. Rousseau. Pamplona, Ed. Universidad de Navarra,
1997, p. 287.
90
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
consideración lo específico de cada elemento y sus relaciones constitutivas. Así, piensa el ser
humano en su peculiaridad (como actividad transformadora de la naturaleza en la historia,
generando cultura). La relación en Marx del “yo-mundo” se da a través de los medios criados
en la vida en sociedad.
Luego, si aplicamos esta idea a la educación ambiental, en un sentido marxiano,
cambiar comportamientos, actitudes, aspectos culturales y formas de organización, significa
pensar en transformar el conjunto de las relaciones sociales, lo que va a exigir, de entre otras
cosas, acciones políticas colectivas y conocimiento del dinamismo social y ecológico.
[...] assim como a sociedade mesma produz o homem enquanto homem, assim ela é
produzida por meio dele. A atividade (Tätigkeit) e a fruição, assim como o seu
conteúdo, são também os modos de existência segundo a atividade social e a fruição
social. A essência humana da natureza está, em primeiro lugar, para o homem social;
pois é primeiro aqui que ela existe para ele na condição de elo com o homem, na
condição de existência sua para o outro e do outro para ele; é primeiro aqui que ela
existe como fundamento da sua própria existência humana, assim como também na
condição de elemento vital da efetividade humana. É primeiro aqui que a sua
existência natural se lhe tornou a sua existência humana e a natureza [se tornou] para
ele o homem. Portanto, a sociedade é a unidade essencial completada (vollendete) do
homem com a natureza, a verdadeira ressurreição da natureza, o naturalismo realizado
do homem e o humanismo da natureza levado a efeito103.
Por ser un autor que trabaja con la dialéctica, no ve separación posible entre sujeto-
objeto, pues uno es complemento del otro, uno se define por el otro, uno está en el otro, uno
niega al otro. Marx es un adepto del realismo dialécticamente elaborado, sus formulaciones se
distancian de reduccionismos racionalistas, subjetivistas, objetivistas, relativistas o
absolutistas. Envuelve aspectos de todas estas perspectivas, superándolas en nombre de una
nueva síntesis que permita una nueva comprensión de la realidad en su particularidad
histórica.
Otro punto importante en el pensamiento de Marx, es con relación a la educación, y
que podemos aplicar de una forma general a los educadores y a los educadores ambientales
también. En su obra las Tesis sobre Feuerbach, sitúa a la educación como producto y
productora de relaciones sociales, y no como “salvadora” o reproductora del sistema
existente.
Es con esta idea que educadores, como Paulo Freire, van afirmar que la educación no
103
MARX, K. Manuscritos econômico-filosóficos. Trad. Jesus Ranieri. São Paulo, Boitempo, 2004, pp. 106-
107.
92
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
resuelve todo, pero sin ella no hay posibilidades de cambio; que el educador precisa actuar
políticamente, ejercitar su ciudadanía, conocimiento y compromiso social para educar, o sea,
que el educador sea un especialista en su condición humana produciendo cultura y medios
para actuar en el mundo.
Marx hace análisis concretos sobre situaciones concretas, con la intención de
superarlas, y para esto dedica una buena parte de su vida a investigar los modos de producción
y la reproducción de la vida, a partir del capitalismo.
En 1867, al publicar El Capital, Marx presenta con riqueza de informaciones y rigor
metodológico los procesos de exploración y dominación que definen las relaciones del capital
y sus implicaciones con la vida humana (banalización de la existencia, alienación, división del
trabajo, fragmentación del saber,..) y su capacidad destructiva de vida en el planeta,
resultando en la separación de sociedad-cultura.
En el inicio de la obra demuestra el carácter invertido del capitalismo al subordinar los
seres humanos y la vida a la dinámica del mercado, cosificándonos y transformándonos en
“adoradores” de objetos de consumo, lo que él denomina como fetichismo de las mercancías,
ilusión objetiva, alienación. Inclusive la influencia de la obra marxiana en Amartya Sen será
notoria, como se verá en el capítulo 3º.
104
MARX, K. O capital: crítica da economia política. Livro I – O processo de produção do Capital. V.1. Trad.
Reinaldo Sant’Ana. 23 ed. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 2006, p.57.
93
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Uno de los filósofos que más ha reflexionado sobre la interconexión entre libertad,
alteridad y la responsabilidad es Hans Jonas, a partir de su obra más basilar El Principio
Responsabilidad: Ensayo de ética para la civilización tecnológica.106 Para él, la ética arranca
de un hecho: el hombre es el único ser conocido que tiene responsabilidad. Sólo los humanos
pueden escoger consciente y deliberadamente entre alternativas de acción y esa elección tiene
consecuencias. La responsabilidad emana de la libertad. O, en sus propias palabras: la
responsabilidad es la carga de la libertad. La responsabilidad es un deber, una exigencia
moral que recorre todo el pensamiento occidental, pero que hoy se ha vuelto más acuciante
todavía, porque -en las condiciones de la sociedad tecnológica- ha de estar a la altura del
poder que tiene el hombre.
Para Jonas, la responsabilidad moral arranca no solamente de una constatación fáctica,
la vulnerabilidad de la naturaleza en la era de la técnica; sino también, de un a priori kantiano
de respeto a todas las formas de vida.
La ciencia y la técnica han modificado profundamente las relaciones entre hombre y
mundo. Para los antiguos, la potencia humana era limitada y el mundo, en cambio, era
infinito, él propone el ejemplo de la ciudad griega, que era un enclave civilizado rodeada un
entorno amenazador, de bosques y selvas. Pero hoy la situación se ha invertido y la naturaleza
se conserva en parques naturales, rodeados de civilización y tecnología. Hoy la naturaleza es
débil y está amenazada. El hombre tiene, pues, el deber moral de protegerla y ese deber
aumenta en la medida que sabemos lo fácil que es destruir la vida. La ética hoy debe tener en
cuenta las condiciones globales de la vida humana y de la misma supervivencia de la especie.
Nacemos, vivimos, crecemos y morimos en un universo radicalmente tecnológico. El
entorno familiar, profesional, social, político de nuestras vidas ya no es un entorno natural,
105
Ibídem, p.571.
106
JONAS, H. El Principio Responsabilidad. Ensayo de ética para la civilización tecnológica. Barcelona,
Herder, 1995.
94
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
virgen o salvaje, sino un entorno artificial, construido por el hombre con su ingenio. La
técnica ya no es algo que está ahí, bajo el dominio del ser humano, sino que es nuestro hábitat,
nuestro mundo a tal grado que ya no podemos vivir, ni trabajar, ni siquiera distraernos sin la
técnica.
Para el pensador francés Ellul107, reconocido filósofo de la técnica, la técnica
representa el fenómeno social más importante del mundo moderno. Según sus atinadas
reflexiones, el fenómeno técnico se puede configurar a partir de siete caracteres clave: la
racionalidad, la artificialidad, el automatismo de la elección técnica, el auto crecimiento, la
individualidad, el universalismo y la autonomía. Lo que ocurre con la tecnología moderna no
es una incompetente conquista de la naturaleza, sino el remplazo del ambiente natural por el
ambiente técnico.
La colonización tecnológica del mundo no significa solamente la invasión de
artefactos y máquinas en el quehacer de la vida cotidiana y profesional, sino que significa la
introducción de determinados valores que contaminan actitudes y procedimientos de acción.
La colonización tecnológica es también una colonización axiológica, porque se introducen
valores nuevos en espacios tradicionales.
La técnica, dice acertadamente - Scheler - no es, en modo alguno, tan sólo una
aplicación posterior de una ciencia puramente contemplativa y teorética que esté
determinada tan sólo por la idea de la verdad, la observación, la lógica pura y la
matemática pura, sino que es más bien la voluntad de dominación y derivación
existente más fuerte o más débil en cada caso y dirigida a este o aquel sector de la
existencia, la que contribuye a determinar ya los métodos de pensar y de intuir, pero
también los fines del pensar científico” 108.
107
Para una mayor aproximación al tema y al pensamiento de Jacques Ellul. Cf. ELLUL, J. A técnica e o desafio
do século. Trad. de Roland Corbisier. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1968.
108
SHELER, M. Sociología del saber. Buenos Aires: Siglo XXI, 1973, p. 93.
95
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
hombres y a la naturaleza que lo rodea. Por tanto, resulta innegable que la deducción final de
esa reflexión busque atender también lo universal, Jonas establece que “la promesa de la
técnica moderna se ha convertido en una amenaza”109 y por ello propone un nuevo
imperativo: “Actúa de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la
permanencia de una vida humana auténtica” o dicho de otro modo: “No pongas en peligro la
continuidad indefinida de la humanidad en la Tierra”110.
La racionalidad es uno de los temas más tratados por las diferentes ciencias y
disciplinas desde mediados del siglo XX hasta nuestros días.
Según Sabogal y Hurtado:
Ese desequilibrio social basado en la crisis del crecimiento económico que se traduze
en la contaminación ambiental, en la destrucción de los recursos naturales, en el desequilibrio
ecológico, en la degradación de la cualidad de vida, nos lleva a una revisión de los principios
morales que guían la conducta de los seres humanos y que legitiman la tomada de decisiones
sobre las prácticas de uso y explotación de los recursos naturales.
109
MÉLICH, J. Totalitarismo y fecundidad. Barcelona: Anthropos, 1998, p. 28.
110
PRIETO, P. ¿De dónde venimos y para dónde vamos como seres humanos? Bogotá: Instituto de Bioética –
Cenalbe, p. 21. 2005.
111
SABOGAL AGUILAR, J; HURTADO, E. Elementos del concepto de racionalidad ambiental. Revista de la
facultad de ciencias económicas. [online]. 2008, vol.16, n.2, pp. 117-132. ISSN 0121-6805.
Consultado: septiembre de 2015.
96
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
114
LEFF, E. Ecologia, capital e cultura. A territerialização da racionalidade ambiental. Petrópolis, Vozes, 2009,
pp. 299-300.
98
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
A partir de aquí, podemos pensar que exista una contradicción entre economía y
ecología, como dos modelos abstractos o lógicos y la solución no consiste en incorporar una
en la otra. La solución para Leff, a esa contradicción está en la construcción de una nueva
racionalidad productiva que incorpore valores, normas y principios del ambientalismo como
fuerzas materiales y sociales para un desarrollo alternativo y para su control democrático,
mediante principios de productividad ecotecnológica, gestión participativa y racionalidad
ambiental.
La racionalidad ambiental no es expresión de una “lógica”, más el efecto de un
conjunto de prácticas sociales y culturales diversas, heterogéneas y antagónicas. A propósito
de esa contradicción entre racionalidad económica y racionalidad ambiental, Leff afirma:
115
Ibídem, p. 307.
99
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
100
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
101
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
116
Hans Jonas en su obra El Principio Responsabilidad (1979), nos alerta sobre las consecuencias de la acción
tecnológica, a partir de la categoría “heurística del miedo o temor”.
102
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
propuestas de solución.
103
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Una buena razón a favor de la necesidad de una reflexión ética sobre el medio
ambiente, es que nuestra relación con la naturaleza desde hace mucho tiempo, como ya hemos
recordado anteriormente, está en crisis. Los datos arrojados dejan claro que los intereses
económicos predominan sobre los sociales o ecológicos, y las estadísticas que revelan el
deterioro ambiental son cada vez más alarmantes.
La Cumbre de la Tierra de 1992 exhortó a la humanidad a reducir su impacto sobre el
Planeta. Veinte años después, vivimos en un mundo con mucho más riesgos, con más
consumo, basura, población y pobreza, y con mucho menos biodiversidad.
Como afirma Esquivel en los últimos cien años del siglo XX, la población mundial se
multiplicó por cuatro (pasando de 1,600 a 6,000 millones de seres humanos). Al mismo
tiempo se perdió una quinta parte de las tierras cultivables, una quinta parte de los bosques
tropicales y decenas de miles de especies vegetales y animales, mientras que extensas áreas se
han desertizado, bosques y lagos se han acidulado, el agua potable es un bien escaso, la capa
de ozono disminuye y la acumulación de gases estufa en la atmósfera, ocasionan cambios
climáticos globales.
Entre 1970 y 1999 la Tierra ha perdido un 30% de su riqueza forestal y acuática a un
ritmo de 1%, al tiempo que el consumo de recursos (y la contaminación que ello conlleva) ha
crecido al 2% anual117.
Por eso es urgente modificar y redefinir nuestro comportamiento y nuestras actitudes
con relación al medio ambiente. Hacemos parte de un mundo de grandes cuestionamientos de
grande alcance.
La ética ambiental es una disciplina relativamente nueva. Entre los avatares de su
117
ESQUIVEL FRIAS, L. Responsabilidad y sostenibilidad Ecológica. Una ética para la vida. (tesis doctoral).
Universidad Autónoma de Barcelona, 2006, pp. 19-21.
104
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
118
Leopold, Aldo (1887-1948), ecólogo, ingeniero forestal, ambientalista estadounidense que impulsó el
desarrollo de la ética ambiental contemporánea. Profesor de la Universidad de Wisconsin. Poseedor de una
extraordinaria capacidad de comunicación, escribió ensayos apelando al concepto de la tierra como organismo
vivo. Su obra más conocida es A Sand County Almanac que culmina con el ensayo La Ética de la Tierra (1948).
105
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
movimiento conocido como “Ecología Profunda”. A lo largo de los setenta, Inquiry fue la
principal publicación filosófica que trataba de asuntos de ética ambiental.
La década de los años setenta y ochenta fueron decisivos también para programas
medioambientales119 y para la creación de organizaciones no gubernamentales como
Greenpeace. Para ahondar en el tema de los movimientos sociales se puede hacer a través del
texto Redes que dan libertad120 de Jorge Riechmann y Francisco Fernández Buey.
119
En junio de 1972 se crea el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
120
REICHMANN, J. y FERNÁNDEZ BUEY, F. Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos
sociales. Paidós, Barcelona, 1994.
106
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
123
GÓMEZ-HERAS GARCÍA. J. Mª. En armonía con la naturaleza. Reconstrucción medioambiental de la
filosofía. Biblioteca Nueva, Madrid, 2010, p. 431.
109
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
sistema de ética normativa a partir del principio de utilidad, como hemos señalado
anteriormente. Lo que en tal sistema moral anda por medio, son los intereses o utilidades del
hombre. La calidad moral de una acción, la validez de una norma o la legitimidad ética de una
institución están en función de la utilidad, que aportan en forma de bienestar, felicidad o
placer. Tener interés por el bienestar y la felicidad del hombre implica tener interés y
preocupación por la naturaleza. A partir, pues, de la idea del hombre como beneficiario de la
naturaleza, el modelo antropocéntrico de la ética ambiental construye un tipo de razonamiento
que justifica una determinada conducta respecto a su entorno, basada en las necesidades
terapéuticas, estéticas, biológicas o económicas que la naturaleza satisface.
De lo dicho se deduce que un modelo antropocéntrico-utilitarista de ética ambiental,
aún con toda la crítica que podemos hacer al utilitarismo, que no es poca ni banal,
proporciona no obstante, una base ampliamente aceptable para legitimar y consensuar normas
morales sin necesidad de salirse de los límites de la reflexión moral. Uno de los dogmas del
utilitarismo: “el máximo de beneficios para el máximo de beneficiarios” obtiene un vigor no
alcanzado en otras épocas. Siendo, por otra parte, los intereses de la humanidad los que aquí
están en juego, exigir una determinada conducta a los hombres en nombre de tales intereses,
no parece iniciativa carente de razón. Agredir a nuestro mundo, degradarlo o destruirlo,
equivale a destruir y agredir a la humanidad. Por eso, resulta pertinente el discurso de quienes
proponen que las generaciones futuras les sean reconocidas el derecho a una naturaleza
equilibrada y a un medio ambiente saludable.
Por el contrario, el paradigma fisiocéntrico, cuestiona que para tratar temas ecológicos
se exige una reforma profunda del antropocentrismo, o una ruptura, sin contemplaciones, con
los modelos construidos a partir de él por la tradición filosófica. Esa ruptura implicaría, un
giro geocéntrico o biocéntrico en el pensamiento moral y subvertir la jerarquía vigente en la
relaciones del individuo con su entorno.
Los pensadores de este grupo se caracterizan por abogar en pro de una extensión de la
consideración moral a seres distintos de los humanos. Los animales superiores, todos
los vivientes, incluso todos los seres naturales pueden ser relevantes desde el punto de
vista moral. Hay una segunda característica que comparten todos ellos: critican las
posiciones antropocéntricas y no aceptan que la pertenencia a la especie humana
pueda servir como criterio de discriminación moral. Existe una tercera característica
compartida, de menor trascendencia desde el punto de vista filosófico, pero que
merece ser señalada por su importancia cultural y social, se trata de la pertenencia de
110
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
124
MARCOS, A. Ética ambiental. Secretariado de publicaciones e intercambio. Universidad de Valladolid, Col.,
Acceso al saber. Serie filosofía, 2000, p. 128.
125
Esta terminología fue acuñada por el ensayista y ambientalista noruego, A. Naess, para contraponer los dos
modos diferentes de comprender la actitud ecológica: la Deep Ecology y la Shalow Ecology.
111
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
112
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
CAPÍTULO II
La búsqueda del desarrollo sostenible requiere cada vez más la unión de varios
sistemas (político, económico, social, administrativo, ambiental...) Promover el desarrollo
sostenible sería promover la conciencia ecológica.126
La reflexión sobre el desarrollo, conforme a la percepción actual, comenzó en los años
126
GUIMARAES, R. “Desenvolvimento sustentável: da retórica à formulação de políticas públicas”. En:
VIOLA, E; FERREIRA, L. Incertezas de sustentabilidade na globalização. São Paulo, UNICAMP, 1996, p.17.
113
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
cuarenta del siglo pasado, como preparación a los proyectos de recuperación y reparación de
las periferias arrasadas de Europa de la Posguerra.
Los problemas enfrentados en la época, por los países europeos, eran de una difícil
situación como una estructura fundiaria anacrónica, agricultura primitiva, industrialización
inexpresiva, bajo empleo, y sobre todo, “la necesidad de un Estado desarrollista activo para
enfrentar el desafío de criar regímenes democráticos capaces de conducir la reconstrucción en
la Posguerra y de superar el atraso social y económico”127
En este sentido, la primera generación de economistas de la Posguerra, economistas
desarrollistas, tuvieron una orientación a cuestiones como la importancia del Welfare State, en
la búsqueda por empleo, la necesidad de planificación, bien como, la idea de un Estado
intervencionista en asuntos económicos. Después, de pasados más de setenta años, las
premisas anteriores continúan válidas, entre tanto, es necesario observar el sistema económico
y social, como una construcción heterogénea como un todo. Se hace necesario encontrar
puntos de equilibrio entre modernización, industrialización, empleo, sostenibilidad, y
consecuentemente, progreso económico.
Todavía hoy, las economías en desarrollo pueden ser descritas como archipiélagos de
empresas modernas con alta productividad de trabajo, inmersas en el océano de
actividades de productividad de baja o muy baja, que forman el tejido del sistema
económico. La mayor parte del PIB viene del archipiélago. La mayor parte de las
personas nadan en ese océano, intentado sobrevivir.128
Existe, por tanto, una tensión en la interpretación que envuelve las cuestiones del
desarrollo. Tensión esta que envuelve: los sistemas económico, político, jurídico y también el
sistema social, como sus construcciones ideológicas (industrialización, individualismo,
progreso, nacionalismos).
Podemos ver una duplicidad en la formación del concepto de desarrollo. Por un lado,
la perspectiva de la razón instrumental como elemento impulsionador del crecimiento
económico y de la acumulación, criando procesos de exploración y, de esta manera, la
desigualdad entre clases. De otro lado, las corrientes que defienden una racionalidad a partir
de una construcción histórica y de justicia social.129
127
SACHS, I. Desenvolvimento: includente, sustentável, sustentado. Rio de Janeiro, Garamond, 2008, p. 30
128
Ibidem, p. 31
129
RIBEIRO LINS, G. ”Ambientalismo e Desenvolvimento sustentado. Nova Ideologia/Utopia do
desenvolvimento”. En: Revista de Antropologia, nº 34, São Paulo, 1991, p.61
114
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
No quiero decir que los países subdesarrollados tienen en sus manos su futuro. Al
contrario, con la falta de ayuda externa tendría expectativas pesimistas en relación al
futuro económico de la mayoría de los países subdesarrollados. Aunque, dada la
importantísima ayuda de esas fuentes externas, que tenemos razones para esperar que
ocurra, el problema estará lejos de tener una solución práctica, al menos que los países
subdesarrollados inviertan sus propios recursos humanos, físicos y financieros para
atacar, a grande escala y de modo persistente, las causas internas de la pobreza.131
Uno de los más importantes pensadores brasileños que contribuye para la reflexión
sobre el concepto de desarrollo y su relación con el subdesarrollo fue Celso Furtado (1920-
2004). Fue uno de los fundadores del CEPAL133.
El autor observa que los obstáculos para el desarrollo en América Latina son,
principalmente, de naturaleza institucional. También afirma que el problema del desarrollo, en
su fase contemporánea, impulsiona los pueblos latinoamericanos a conocerse de forma más
sistemática valorizando las líneas para la formación de una personalidad común.
El pensamiento de Furtado, tiene una línea innovadora al instituir una ruptura con los
economistas clásicos y neoclásicos, encontrando caminos para las posibilidades de
comprensión de los problemas específicos del subdesarrollo económico.
En este sentido, Devés-Valdez expone el pensamiento de Furtado:
En este esquema de una teoría del subdesarrollo, Furtado apunta a una serie de
aspectos particulares. Por ejemplo, define “las estructuras subdesarrolladas” como
aquellas que están formadas por sectores o departamentos dotados de comportamientos
específicos. Las estructuras subdesarrolladas son desarticuladas y heterogéneas, y no
reaccionan ni se ajustan con la misma fluidez con lo que lo hacen las desarrolladas.134
Esto es una evidencia muy clara, ya que el capital circula por el mundo de una forma
meteórica, con el fin último de la búsqueda por el lucro. Así, los países subdesarrollados o en
desarrollo crean cada vez más deudas, con salarios y niveles de empleo bajos, como una
estructura de normas ambientales débiles y conniventes con las empresas, de forma que se
atraigan inversiones y no perder competitividad. Es lo que normalmente se llama economía de
132
DEVÉS-VALDÉS, E. El pensamiento latinoamericano en el siglo XX: las discusiones y las figuras del fin de
siglo. Los años 90. Biblos, Buenos Aires, 2004, p. 21
133
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), fue creada en 25 de febrero de 1943, por el
Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) y tiene su sede en Santiago de Chile. Es una de
las cinco comisiones económicas regionales de la ONU. Entre sus objetivos están: monitorear las políticas
direccionadas a la promoción del desarrollo económico de la región latinoamericana y caribeña; asesorar las
acciones encaminadas para su promoción; contribuir para reforzar las relaciones económicas entre los países de
esta área y con el resto del mundo; promover el desarrollo social sostenible. [Link]. Consultado: marzo
de 2015
134
Ibidem, p. 31
116
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
mercado.
Y cuando se adoptan normas de producción que tienen en consideración, más la
cuestión ambiental en los países en desarrollo, generalmente ese fenómeno tiene su raíz en la
presión generada por los consumidores de los países desarrollados, con exigencias cada vez
mayores en lo referente a las exportaciones.
Otro aspecto a tener en cuenta es que los precios no son, necesariamente equitativos a
los costes de producción. Estos van mucho más allá, pues incluyen los costes causados al
medio ambiente, el agotamiento de los recursos naturales, a la sanidad y a la fuerza de trabajo.
Esta lógica de mercado es muy seguida en países latinoamericanos, especialmente en
productos primarios. Cuando los productos exportados tienen sus precios muy bajos, este
déficit necesita ser compensado a través del aumento en la producción. Así, se crea un círculo
vicioso, donde el aumento de producción refuerza la competitividad predatoria. Esto conduce
a la dependencia, el empobrecimiento y destrucción de los recursos naturales.
Una de las constataciones actuales en la economía de mercado es el hecho que
productos con alto valor agregado lleva a la innovación tecnológica y a la especialización
técnica de los trabajadores. En cambio, la producción primaria con baja inversión de mano de
obra, legislaciones ambientales “débiles” y agotamiento de los recursos naturales, lleva
fatalmente, a la estagnación económica.
Así, habitantes de países menos desarrollados, como Brasil por ejemplo, se exponen
más a riesgos ambientales, que provienen de la exploración descontrolada y con baja
tecnología. Estos son los procesos más agresivos al medio ambiente y consecuentemente a la
salud del trabajador.
Dentro de esa línea de raciocinio, se puede observar que en los países subdesarrollados
es muy difícil el fortalecimiento de la economía. El proteccionismo de los países
desarrollados en relación al libre comercio, es meramente discursivo. Porque por un lado,
tenemos proteccionismo de una serie de sectores y por otro, explotación de recursos naturales
y de mano de obra.
Todavía podemos añadir, que en estos países menos desarrollados, se tiene una
excesiva abertura del sector industrial, hacia grupos que ya dominan el mercado de
exportaciones, facilitado por los préstamos y políticas cambiales del capital internacional,
posibilitado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por la Organización Mundial del
Comercio (OMC). Este ciclo explorador se completa con la venta de asistencia técnica y
117
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
productos manufacturados que crean todavía más una relación de dependencia. En este
sentido, Celso Furtado lo describe claramente:
[…] las empresas extranjeras cuentan casi siempre con facilidades excepcionales
creadas por los gobiernos latinoamericanos. Así, en varios países se han concedido
favores de cambio, para la importación no sólo de equipamientos, como también de
productos intermediarios, los componentes de productos desmontados, para las
empresas que se comprometen a producir localmente una parte del producto final. En
otras palabras, el gobierno adelanta recursos a fondo perdido para que las empresas se
instalen en el país. Una vez instalada, los lucros obtenidos, los fondos de amortización
y los recursos locales les permitirán el camino de la expansión […].135
No podemos negar que genera aspectos positivos por que los negocios son
extremamente lucrativos para las empresas. Aunque a largo plazo, crea un círculo vicioso en
lo que se refiere al control económico por parte de grupos financieros internacionales, como
una producción de dependencia y de insumos ambientales para ese proceso.
Podemos terminar esta sección afirmando, que la estructura de países en vías de
desarrollo, mismo que haya crecimiento económico, no será distribuido integralmente, ni para
beneficio de la población. En la mayoría de los países latinoamericanos, el crecimiento
económico, no se traduce en igualdad en la distribución, ni en calidad de vida para sectores
importantes de la población.
En el próximo apartado haremos una crítica al concepto de Desarrollo Sostenible, a
partir de la insuficiencia metodológica, que carga el propio concepto. Percibimos que la
aplicabilidad del concepto para salvaguarda del medio ambiente, no es suficiente ni eficiente,
para una práctica entendida como “sostenibilidad integral”.
135
FURTADO, C. A economia latino-americana: formação histórica e problemas contemporâneos. 4ª ed.
Companhia das Letras, São Paulo, 2007, p. 318.
118
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
necesario, conocer dos aspectos primordiales del crecimiento excluyente, que se dan en
América Latina.
El primero se refiere al mercado de trabajo, donde la mayor parte de los trabajadores,
alimentan el mercado informal, donde adquieren su subsistencia de forma irregular,
rudimental y precaria, especialmente a través de la agricultura familiar de pequeña escala, sin
garantías constitucionales de protección social.
Otro aspecto hace referencia a la inexpresiva participación en la vida política activa
por parte de la gran mayoría de la población. Tal hecho, se debe a la falta de educación de
calidad, como a la excesiva cuantidad de horas de trabajo que las personas deben hacer, para
garantizar su sobrevivencia. A partir de aquí, se dan una serie de desigualdades,
discriminaciones raciales, de género o clase social.136
En este sentido, el desarrollo inclusivo requiere, principalmente, participación y
democracia. Esos elementos necesitan garantías para su ejercicio a través de derechos civiles
y políticos. Junto con estos requisitos, es necesaria una actuación eficiente en el sector
público, imponiendo límites, definiendo cuáles son los bienes de interés y abriendo canales de
comunicación, entre las esferas públicas y privadas.
El desarrollo, es un concepto multidimensional, teniendo en cuenta que sus objetivos
son siempre éticos y sociales, como también tiene una perspectiva ambiental explícita. Lo que
se viene observando es que no se puede ver el desarrollo, sólo en perspectiva de crecimiento,
porque éste no garantiza aquel. Hemos expuesto en el primer capítulo, que el desarrollo mal
entendido, es aquel que se verifica como crecimiento a partir de los números del Producto
Interno Bruto de los países en desarrollo, donde se muestra el aumento de desempleo, pobreza
y desigualdades sociales137.
La analogía entre crecimiento económico y desarrollo invierte erróneamente la
relación fundamental entre ambos conceptos, afirma H. Daly138. El crecimiento económico
deja de ser un medio que favorece las condiciones para el desarrollo y viene a convertirse en
el fin único a perseguir. De este modo, las capacidades humanas no se desarrollan a medida
que se establecen condiciones favorables para ello, sino que se agotan en la persecución
136
SACHS, I. Desenvolvimento: includente, sustentável, sustentado. Garamond, Rio de Janeiro, 2008, pp. 38-
39.
137
Ibídem, p.71.
138
DALY, H. E. “Criterios operativos para el desarrollo sostenible”, Debats 35-37, 1991, pág. 39 (citado en
ALONSO MIELGO, A. y SEVILLA GUZMÁN, E. “El discurso ecotecnocrático de la sostenibilidad”. En: Iñaki
Bárcena, Pedro Ibarra y Mario Zubiaga (eds.), op. cit., pág. 52).
119
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
misma del crecimiento. Al trastocar esta relación meramente instrumental, corremos como el
asno tras la zanahoria que cuelga de un palo ante su hocico: sin saber que la zanahoria, como
el crecimiento, no es una meta fija, de modo que siempre estamos corriendo hacia ninguna
parte. Como afirma Ramón Folch, la consecuencia de esta confusión entre fines y medios es
que no paramos de crecer, con el único fin de seguir creciendo139
Podemos percibir, a través del abordaje de los diferentes autores citados, que existe
como “una estrategia discursiva” con relación al desarrollo y por lo tanto, con relación al
medio ambiente. Las diferentes estrategias de apropiación de los recursos naturales de los
países en desarrollo y subdesarrollados, en perspectiva de globalización económica, legitiman
sus discursos retóricos sobre el desarrollo sostenible. Como veremos en palabras de Enrique
Leff, políticas de crecimiento sostenido, en territorios con carencias económicas, tiende a
pervertir y diluir el concepto de ambiente, burlando con estrategias discursivas las
condiciones de sostenibilidad del proceso económico.
A partir de aquí, surge una pregunta que debe ser llevada en consideración. ¿Es posible
alcanzar nuevas formas de desarrollo en el capitalismo global? Veamos algunos efectos
socioambientales que esta cuestión nos deja.
Primero veamos las contradicciones del sistema capitalista o las dificultades que
tenemos en superar tales contradicciones, principalmente en lo que se refiere a la apropiación
indebida y degenerativa de los recursos naturales. Objetivos como, la influencia
intergeneracional, el alcance de la justicia y la igualdad social, como la protección ecológica,
quedan perjudicados en vista de intereses del sistema económico.
La propia idea de la economía ambiental enfrenta desafíos. Para el pensamiento
139
FOLCH, R. “Crecimiento”, en Diccionario de Socioecología, Planeta, Barcelona, 1999, págs. 86-90. Véase,
asimismo, Jiménez Herrero, L. Desarrollo sostenible. Transición hacia la coevolución global, Pirámide,
Madrid, 2000, págs. 53.
140
SACHS, I. Desenvolvimento: includente, sustentável, sustentado. Garamond, Rio de Janeiro, 2008, p 236.
120
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Este planteamiento tomado de Pérez Adán nos lleva a considerar el límite en los
recursos y en los procesos y la imposibilidad de sustituir recursos agotables o agotados
por nuevo capital o nuevas tecnologías. En opinión de los economistas, la economía no
ha asumido aún el discurso ecológico. La economía ecológica entiende que la
economía ha de considerarse como un flujo entrópico de energía y materiales, el cual
es unidireccional y que apunta a la maximización entrópica. Esto sugiere que la
actividad económica humana también está sujeta a leyes físicas que ponen en cuestión
la misma racionalidad de los planteamientos generalmente asumidos.142
141
Georgescu-Roegen introduce la ley de la entropía en la crítica de la economía convencional, readaptando el
concepto tal como fuera formulado por la teoría clásica de la termodinámica para aplicarla a los procesos
económicos, en que se verá empíricamente la pérdida irrecuperable de materia útil o reciclable, tanto en el
sistema ecológico como en el proceso económico. Cf. GEORGESCU-ROEGEN, N. O decrescimento: entropía,
ecología, economía. São Paulo, Senac, 2012
142
PÉREZ ADÁN, J., “Economía y medio ambiente”. En: BALLESTEROS, J. y otros, Sociedad y medio
ambiente, editorial Trotta, Madrid 1997, p. 35.
121
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
143
Ibidem, p.39.
144
LEFF, E. Ecologia, capital e cultura: a territerialização da racionalidade ambiental. Vozes, Petrópolis,
2009. p 274.
122
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
económica que se hace de este concepto, reduce demasiado, la perspectiva compleja que
envuelve el concepto de medio ambiente. La sostenibilidad envuelve también las luchas, en
los países en desarrollo y subdesarrollo, por un proyecto de desarrollo inclusivo y de
desarrollo como libertad, como veremos en el próximo capítulo a través de la propuesta ética
sobre el desarrollo, que Amartya Sen provoca en Desarrollo como Libertad.
En otras palabras, la discusión sobre desarrollo sostenible abre diversos campos de
negociación y de discusión.
145
DEVÉS-VALDEZ, E. El pensamiento latinoamericano en el siglo XX: las discusiones y las figuras del fin de
siglo. Los años 90. Biblos, Buenos Aires, 2004, p. 188.
146
VIDAL VILLA, J. Mª. “Desarrollo y medio ambiente en la ideología de la globalización”, En: Varios,
Desarrollo sostenible y estructura económica mundial, Cyan, Proyectos y Producciones Editoriales, S. A.,
CIDEAL-Fundación de Asistencia Técnica Para el Desarrollo, Madrid, 2004, p. 31.
123
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
147
ALIER MARTÍNEZ, J; JUSMENT ROCA, J. Economía ecológica y política ambiental, 2ª ed. FCE, México,
2001, p. 434
124
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
desafíos.
Uno de los mayores desafíos es en relación a la participación política democrática
efectiva en las cuestiones ambientales, bien como una eficiente reglamentación jurídica que
consiga abarcar todos los elementos que dan origen a la sostenibilidad como: ambiental,
social, cultural, económico, político, jurídico. François Ost afirma, que “tanto juristas como
científicos, movilizados por la urgencia ecológica, son obligados a entenderse”148
El fundamento que puede y debe aglutinar los diferentes campos epistemológicos
complexos, es la justicia. La Justicia Ambiental149 es entendida, como “la condición de
existencia social configurada a través del tratamiento justo y del compromiso de todas las
personas, independientemente de raza, color o renta, en lo que se refiere a la elaboración y
aplicación de políticas públicas, leyes y reglamentaciones ambientales”150
En otras palabras, la idea de trato justo presupone que ningún grupo de personas
(independiente de etnia o clase) deba soportar cualquier tipo de impactos ambientales
negativos, que vengan de cualquier emprendimiento industrial o comercial, bien como acción
u omisión de políticas públicas gubernamentales. En definitiva, el movimiento trata de temas
de equidad y de distribución ambiental.
Otro aspecto, es necesario al desarrollo eliminar cualquier estructura que pueda privar
las libertades: “pobreza y tiranía, carencia de oportunidades económicas y distribución social
sistemática, negligencia de los servicios públicos e intolerancia o interferencias excesivas de
Estados represivos”151.
En este sentido, Amartya Kumar Sen, como veremos más detalladamente en el
capítulo cuarto, comprende que la ausencia de libertades substantivas puede ser evidenciada
con la pobreza económica, quitando de las personas la libertad de alimentarse, de saciar el
hambre, el obtener una nutrición satisfactoria, de medicinas para sus enfermedades, de
148
OST, F. A Natureza à margem da lei: a ecología à prova do direito. Instituto Piaget, Lisboa, 1997, p. 111.
149
El concepto de Justicia Ambiental tuvo su origen a partir de la lucha del movimiento negro de los EUA, no
inicio de los años 80 del siglo pasado, denunciando que los depósitos de basura tóxica y de industrias
contaminantes, se concentraban en áreas habitadas por poblaciones negras. Al denunciar que la población estaba
siendo víctima de un racismo ambiental, el movimiento dio visibilidad a la relación existente entre la
degradación ambiental y la injusticia social. También en Brasil, las poblaciones que poseen menos recursos
financieros y políticos, en general, son los que reciben los mayores impactos de degradación ambiental y las que
poseen menos poder para definir cuáles deben ser los usos que se dan al medio ambiente y a los recursos
naturales de sus territorios.
150
ACSELRAD, H; MELLO, C.; BESERRA, G. O que é Justiça Ambiental? Garamond, Rio de Janeiro, 2009, p.
16.
151
SEN, A. Desenvolvimento como liberdade. Companhia das Letras, São Paulo, 2000, p. 18.
125
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
152
Ibídem, p. 19
126
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
153
El programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Dirección de Políticas para el desarrollo) nos orienta
con el texto base sobre el Desarrollo de Capacidades.
[Link]
_Primer_Spanish.pdf. Consultado: octubre de 2015.
127
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
70 del siglo pasado. Con todo no se puede pensar que siempre habrá progreso con esas tasas
de crecimiento, como ya nos recuerda, desde 1990, el PNUD en sus Relatorios Anuales sobre
el Desarrollo154. En las últimas décadas el progreso no ha sido nada homogéneo en los
diferentes países y regiones, deteriorando cada vez más las dos dimensiones del desarrollo
humano como son: la sostenibilidad ambiental, con señales de impactos cada vez más
devastadores actuales y futuros, y agravando la igualdad social. Repercusiones humanas
provenientes de la degradación ambiental, que provocan prejuicios desproporcionales a las
personas pobres y desfavorecidas, es el resultado de la unión perniciosa entre degradación
ambiental y crecimiento económico, que ha monopolizado la idea de desarrollo durante los
últimos 50 años.
Esta contradicción es moralmente injusta y socialmente insustentable, porque
desvirtúa la identidad humana, las condiciones de convivencia y la organización social;
además, profundiza las desigualdades y desconsidera los valores esenciales del ser humano y
de sus relaciones.
Esta visión está en sintonía con las diferentes declaraciones internacionales sobre el
desarrollo sostenible que se vienen dando desde Estocolmo (1972), Rio de Janeiro (1992 y
2012), Johannesburgo (2002), que lanzaran la noción de desarrollo sostenible desde los tres
pilares que lo fundamentan: el ambienta, económico y social.156
A partir de lo expuesto se nos presenta una pregunta importante: ¿hay límites para el
desarrollo humano?
154
Cf. PNUD (Programa das Nações Unidas para o Desenvolvimento) Human Development Report Office.
1990–2010. Relatorios do Desenvolvimento Humano 1990–2010. Nova Iorque: Oxford University:
[Link]/en/nhdr/. Consultado en: octubre de 2015
155
CNUMAD (Comisión de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo) – Nuestro Futuro
Común – FGV (Fundación Getulio Vargas), Rio de Janeiro, 1988, p. 4.
156
ONU. “Declaración de Rio sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo” Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Ambiente y el Desarrollo, 3–14 de Junio de 1992, Rio de Janeiro.
128
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
La mayoría de las personas en todo el mundo han experimentado una gran mejoría en
sus vidas a lo largo de los últimos 50 años. Aunque, existen fuertes obstáculos a nuestra
capacidad de mantener esta tendencia.
Nos preocupamos con la sostenibilidad ambiental, debido a las diferentes situaciones
de injusticia, que resultan de una generación vivir a expensas de la otra. Amartya Sen relata
que “un ambiente contaminado en que las generaciones futuras ven negada la presencia de
aire fresco (…) permanecerá contaminado aunque las generaciones futuras sean muy
abastadas”157 La incerteza sobre aquello a que las personas darán valor en el futuro significa
que tenemos que garantizar una libertad de elección, el eje fundamental de las capacidades, en
parte por medio de la protección a la disponibilidad y diversidad de los recursos naturales.
Esos recursos son vitales para que nos permitamos llevar la vida que valorizamos y que
tenemos motivos para valorizar.
El desarrollo humano es la ampliación de las libertades para que se tenga larga vida,
saludable y creativa, anticipando metas que se tengan razones para valorizar y para que las
personas se envuelvan activamente en el desarrollo compartido del planeta de forma
equitativa e sostenible. Las personas son, al mismo tiempo, los beneficiarios y los
propagadores del desarrollo humano, tanto individual como en grupo.
También sabemos que muchos problemas ambientales son provocados por la
disparidad entre el poder político y el económico. Una industria, por ejemplo, puede salir
inmune por contaminación del agua, por que las personas que sufren las consecuencias de la
misma son pobres y no tienen capacidad para quejarse formalmente. Una floresta puede ser
destruida por que las personas que viven en ese lugar no tienen otra alternativa o por que el
corte de árboles tiene generalmente más influencia que los habitantes de la floresta.
Consecuentemente, nuestra incapacidad para promover el interés común por el desarrollo
sostenible, es frecuentemente un producto de la negligencia relativa de la justicia económica y
social hacia dentro y fuera de los países.
Este proceso es particularmente perverso, pues extraer el capital natural, lleva a las
157
SEN, A. “Continuing the Conversation: Amartya Sen Talks with Bina Agarwal, Jane Humphries and Ingrid
Robeyns.” Feminist Economist 9 (2–3), 2003, pp.319–32.
129
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Vista desde el espacio, la Tierra es una bola frágil y pequeña, dominada no por la
acción o la obra del hombre, y sí por un conjunto ordenado de nubes, océanos,
vegetación y suelos. El hecho de que la humanidad sea incapaz de actuar conforme a
esta determinación natural está alterando fundamentalmente el sistema planetario.
Muchas de esas alteraciones llevan consecuencias para la vida. Esta realidad nueva, de
la que no hay como huir, tiene que ser reconocida y enfrentada.159
Al abarcar esta visión de conjunto y a largo plazo, tanto del Club de Roma como la
Comisión Brundtland (1987), los autores fueron llevados a incluir en sus análisis, la
dimensión social de los procesos económicos.
158
COMMISSION ON SUSTAINABLE DEVELOPMENT. Global Change and Sustainable Development:
Critical Trends. New York: United Nations Economic and Social Council. [Link]/esa/documents/ecosoc/.
Consultado: marzo/2014
159
CNUMAD (Comisión de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo) – Nuestro Futuro
Común - FGV, Rio de Janeiro, 1988.
130
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
de causas y efectos.160
La problemática ambiental siempre nos llevará a posicionamientos contradictorios,
tanto por parte de los economistas y políticos, como de los ambientalistas y ecologistas. Si
anteriormente hemos expuesto algunos problemas, sociales, estructurales, ambientales, que se
generan a partir de la degradación ambiental y del crecimiento económico ilimitado; también
los defensores del crecimiento tecnológico y económico superan hoy en día el crecimiento de
la población mundial se hace oír cada vez con más fuerza especialmente en ambientes
políticos.
Se dice que la famosa Revolución Verde161, hoy llamado de Agronegocio, duplicó los
ingresos de los cultivos de arroz y trigo en regiones como Asia entre los años sesenta y
noventa del siglo pasado, a través de la introducción de variedades vegetales de alto
rendimiento, con más y mejor irrigación y utilización de fertilizantes y pesticidas. Este
aumento de los ingresos, en cambio, fue conseguido a través de medios no siempre
sostenibles.
Más allá de cualquier debate, reflexiones más recientes han apuntado el entendimiento
del crecimiento y la sostenibilidad ambiental dentro del paradigma de la economía verde.
Estas reflexiones se distancian del discurso tradicional sobre la sostenibilidad, entendida
como sostenibilidad fuerte162, concentrándose en formas a través de las cuales las políticas
económicas pueden generar modelos sostenibles de producción y de consumo con soluciones
inclusivas y favorables a los pobres, que integren consideraciones ambientales en las
160
Ibídem, p. 5
161
Desde 1950 la producción agrícola ha ido aumentando continuamente, a un ritmo que ha superado con creces
al muy importante aumento de la población, hasta alcanzar una producción de calorías alimenticias que serían
suficientes para toda la humanidad, si estuvieran bien repartidas. Este incremento se ha conseguido,
principalmente, sin poner nuevas tierras en cultivo, sino aumentando el rendimiento por superficie, es decir
consiguiendo mayor producción por cada hectárea cultivada. Es lo que se conoce como revolución verde.
162
La importancia de la distinción entre estas dos versiones de la sostenibilidad (débil o fuerte) radica, por una
parte, en la operatividad que aporta al concepto como método útil para evaluar el grado de compromiso de las
estrategias, modelos o políticas en materia de sostenibilidad, y en particular en lo que a la conservación
medioambiental se refiere. Pero asimismo, la importancia recae en su aportación teórica o reflexiva, por su
contribución sobre el marco de análisis, en particular en la cuestión sobre en qué consiste la integración entre la
economía y el medio ambiente, y la viabilidad del sistema socio-económico con el ―equilibrio‖ de los
ecosistemas, ambos como sistemas dinámicos que son. El punto de inflexión esencial entre las orientaciones
'débiles‘ y 'fuertes‘ de la sostenibilidad se sitúa en el grado de transformación social que implica cada una de
ellas, el tipo y alcance de las acciones y medidas específicas que incorporan en el horizonte de la transición hacia
las sociedades sostenibles, que es limitado en el primer caso y profundo en el segundo. En esa distinción
adquieren un papel central conceptos específicos como son el principio de subsidiariedad o de participación, el
de la identificación en origen de los conflictos socio-ambientales, el de sostenibilidad ambiental y social, o los de
mitigación y adaptación. Cf. NAREDO, J.M. Sobre el origen, el uso y el contenido del término sostenible. En:
Documentación Social, vol. 102, 1996, pp. 129-147.
131
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
132
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Los cambios tecnológicos son inciertos, los debates sobre las alteraciones climáticas
colocan en destaque el papel de la incerteza y del riesgo para comprender el futuro. La
posición que adoptemos depende también del valor que atribuimos al bienestar de las
generaciones futuras relativamente ligado al nuestro. Según la perspectiva de las capacidades,
no existe cualquier justificación para asumir que el futuro ofrecerá mejores oportunidades que
en el presente, o de atribuir un valor menor al bienestar de la generación actual con relación a
las futuras.
Por tanto para comprender el desarrollo sostenible debemos captar adecuadamente el
concepto de desarrollo humano sostenible, en lo que se refiere a la extensión del concepto de
elección, de las libertades y de las capacidades intrínsecas al desarrollo humano. Con palabras
de Amartya Sen: “La perspectiva de las capacidades humanas, por su vez, se concentra en la
libertad humana, como potencial que las personas tiene para llevar la vida que tengan razón
para valorar y para mejorar sus elecciones reales”.164
134
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
propios dirigentes.166
La estructura del modelo de desarrollo sostenible, caracterizado por la preocupación
con la construcción de la justicia, da una atención especial para con las contradicciones que
denuncian situaciones incomprensibles e injustificadas. El actual modelo de desarrollo, que
prioriza el crecimiento económico, justificado por la producción y el consumo, genera una
situación incompatible con los objetivos, la dinámica y las condiciones de la sostenibilidad.
Esa contradicción o desajuste, insistimos en que es moralmente injusta y socialmente
insustentable, porque desvaloriza la identidad humana caracterizada en su dignidad, las
condiciones de convivencia y de organización social, provoca desigualdades y desconsidera
valores esenciales del ser humano y de sus relaciones.
De aquí emerge una pregunta fundamental: ¿Cuáles son las condiciones que
caracterizan un modelo de desarrollo sostenible y justo? Esa perspectiva se presenta como un
horizonte norteador. Arquitectar un proyecto de desarrollo eficaz que integre las necesidades
humanas, los recursos disponibles y la sostenibilidad presente y en relación al futuro.167
La contradicción entre, la opulencia de pocos y, las carencias de muchos, denuncia una
estructura social injusta en su fundamentación, en sus consecuencias y en su justificación
moral. La preocupación con la justicia, hace que sea más explícito el término “sostenibilidad”,
porque identifica la elección de un conjunto de objetivos ideales para un modelo de
desarrollo. Están implícitos valores que caracterizan y direccionan tanto las preocupaciones y
las acciones humanas y sociales, como la superación de las desigualdades sociales, a través
del valor moral de la libertad sustantiva como medio y fin del desarrollo humano y social
conforme destaca Amartya Sen:
de la igualdad, sino un límite social que asegure el disfrute de la libertad y el desarrollo a los
seres presentes y futuros de nuestro planeta, ya que cuando la libertad se concibe como la
posibilidad ilimitada de desarrollar las capacidades individuales y la ausencia de límites
legales y convencionales, se olvida que los intereses de desarrollo de los miembros de la
comunidad humana y ecológica que nos acoge tienen igual peso, y que su cuidado y
protección no debe enfrentar sino armonizar el lenguaje de la justicia o la igualdad con el de
la libertad169.
Entre las varias preocupaciones que justifican la implantación de un modelo de
desarrollo sostenible justo está la necesidad de una especial atención con las posibles
consecuencias de esa elección. El modelo actualmente en curso representa una opción por un
sistema de valores y acciones insensibles al valor moral de la persona y de sus necesidades, a
la construcción de una sociedad pluralista, al agotamiento o escasez de los recursos naturales
y de las posibles amenazas recurrentes de una planificación que no considera las
repercusiones que esto tiene en las personas y en sus condiciones de sobrevivencia, al
equilibrio social y ambiental y con otras dimensiones.
Una idea de desarrollo que no tiene compromiso con la sostenibilidad y con la justicia,
se compromete con metas limitadas y estrechas, independientemente de su justificación y
evaluación moral, pues necesitan atender sus objetivos a corto plazo, aunque para eso tengan
que someter a las personas y sus necesidades. Eso es una idea de carácter utilitarista, que
conforma a lo que hemos destacado anteriormente, tiene su validez en la medida de sus
consecuencias. Con palabras del propio Höffe: “El utilitarismo es indiferente en lo que se
refiere a la distribución del bien común”170
La consideración de las consecuencias es indispensable para la evaluación del
desarrollo sostenible. Entre tanto, la construcción de ese modelo debe ser evaluada teniendo
como referencia el valor universal de la justicia, entendido como un valor superior y un
patrimonio común de la humanidad, al cual dependen las consecuencias para las personas, la
sociedad, el medio ambiente y las futuras generaciones.
Una misión anticipada por Kant cuando, frente a la prescripción de dogmas religiosos
y la persecución de sus críticos, apelaba a un criterio de justicia intergeneracional:
169
Cf. VICENTE GIMÉNEZ, T. La exigencia de un modelo de justicia para la humanidad y el planeta. Anales de
Derecho, Universidad de Murcia, nº 20, 2002, pp. 155-162.
170
HÖFFE, O. O que é justiça?. Trad: Peter Naumann. Porto Alegre: Edipucrs, 2003, p. 32.
136
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Una época no puede aliarse y conjurarse para dejar a la siguiente en un estado en que
no le haya de ser posible ampliar sus conocimientos (sobre todo los más apremiantes),
rectificar sus errores y en general seguir avanzando hacia la ilustración. Tal cosa
supondría un crimen contra la naturaleza humana, cuyo destino primordial consiste
justamente en ese progresar, y la posteridad estaría, por lo tanto, perfectamente
legitimada para recusar aquel acuerdo adoptado de un modo tan incompetente como
ultrajante.171
171
KANT, I. “Contestación a la pregunta: ¿Qué es la ilustración?”. Trad. Rubén Jaramillo V. Isegoría nº 26,
junio 2002, pág. 289.
172
ARRIBAS HERGUEDAS, F. “La idea de desarrollo sostenible”. Univ. Rey Juan Carlos. Sistema, 196, 2007,
pp. 75-86.
137
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
son referencias básicas para una política justa de desarrollo sostenible. Aunque no deben ser
los únicos recursos de apreciación, por que limitan el valor moral de la libertad a aspectos
cuantitativos, lo que compromete su efectuación.
En esta perspectiva de afirmación de la libertad, es indispensable para una estructura
de desarrollo justo y sostenible. Es un modelo no linear y no restringido, por que intenta
ordenar equitativamente las diferencias que caracterizan una sociedad pluralista; de la misma
forma, tiene como objetivo la disminución o la eliminación de las desigualdades que
perjudican el equilibrio de las relaciones sociales, culturales, ambientales.
Entendemos que las diferencias no pueden ser relegadas a un plano secundario, sino
que hacen parte de la existencia humana y de la estructura social. El criterio de justicia, no
elimina las diferencias, sino que las integra en el mismo proceso del desarrollo,
concibiéndolas como una constante tensión entre diferentes formas de pensar y de actuar, por
no decir contradictorias.
La búsqueda por la justicia es un valor esencial presente en todas las sociedades, es un
ideal permanente que precisa ser conquistado. Las condiciones de vida y los demás espacios
con los que las personas establecen sus relaciones dependen, para su equilibrio y
organización, de una clara comprensión de la justicia. Especialmente, se hace más evidente
cuando existen situaciones que amenazan la vida e la dignidad humana. La afirmación de la
justicia como referencia indispensable para el orden social, así como para el equilibrio de los
demás espacios de las relaciones humanas y su dignidad, la define Kölm de la siguiente
manera: “Paz sin justicia es opresión, espolio y violación de la dignidad. La dignidad sin
justicia promueve guerras. Solamente la justicia permite el reino de la paz y de la dignidad”173
El modelo de desarrollo sostenible tiene una preocupación central con las condiciones
de justicia, estrictamente comprometido con la garantía y la promoción de la libertad, valor
este esencial para la convivencia humana y la organización social. Con la garantía de la
libertad se afirma la justicia social. En este sentido, las condiciones de bienestar o de calidad
de vida de una persona o de grupos no están sometidas a la dependencia del progreso
económico, a una determinada parcela de bienes y servicios, o a los programas sociales del
Estado. La libertad humana, especialmente representada por las capacidades, integra la idea
básica de desarrollo, y como criterio para la sostenibilidad y la justicia.
173
KOLM, S. C. Teorías modernas da justiça. Trad. Jefferson Luiz Camargo e Luis Carlos Borges. São Paulo:
Martins Fontes, 2000, p.592.
138
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
174
A este respecto se puede consultar: SEN, A. “Las teorías del desarrollo a principios del siglo XXI”,
Cuadernos de Economía, v. XVII, n. 29, Bogotá, 1998, pp. 73-100
139
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
hombre, como la búsqueda de crecimiento económico como meta máxima del orden social.
Centralizar el desarrollo sostenible considerando el valor moral de la libertad,
caracteriza al hombre como protagonista de esta concepción, que al contrario de presentarse
como capacidad y condiciones de imponerse por la legitimidad de los derechos individuales,
actúa de forma solidaria y corresponsable en relación a los demás. De esta forma, su
actuación, no se restringe al bienestar individual, sino que contribuye para la calidad de vida
de las personas, para el crecimiento económico y el desarrollo social, el equilibrio de la
sociedad y la seguridad con las condiciones de existencia de las futuras generaciones.175
La actuación libre y responsable del hombre delante de las posibilidades
proporcionadas por los recursos naturales y de sus límites, precisa considerar la necesidad de
evaluar los fundamentos y las consecuencias del actual modelo de desarrollo y de su
responsabilidad moral, no sólo por haber creado una crisis estructural, sino especialmente, por
haber usado su poder de forma ilegítima.
La convicción de que las capacidades de que el hombre dispone no legitiman ni
justifican su actuación ilimitada, posibilita la retomada de esa actuación fundamentada en
valores y principios que orienten esas acciones, no solamente considerando el bienestar
individual, sino comprometida con la búsqueda de calidad de vida de las personas, el
equilibrio de las relaciones sociales y la responsabilidad con la utilización de los recursos
naturales.
Los principios que son extraños a una concepción restricta e individualista se vuelven
necesarios en contextos de desigualdades injustificadas. El protagonismo de la sostenibilidad
en relación a los recursos naturales comprende como decisivos los valores de solidaridad,
cooperación, responsabilidad, preservación, ternura, cuidado y equidad, entre otros, por que
mejoran la convivencia y las acciones humanas, juntamente con las políticas de desarrollo.
De entre todos esos valores podemos destacar la sostenibilidad, la solidaridad y la
justicia, como referencias importantes para la construcción de relaciones equitativas y
responsables entre los diversos y complicados protagonistas del proceso Desarrollo &
Sostenibilidad.
175
NUSSBAUM, M. Nature, function, and capability: Aristotle on political distribution. In: Oxford studies in
ancient philosophy: supplementary volume. Oxford: Clerendon Pres, 1988.
140
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Siguiendo los criterios generales que normalmente son utilizados para analizar la
Justicia y formular respuestas a la pregunta sobre qué es lo justo, trataremos de
construir el esquema que corresponde a la Justicia ecológica. En primer lugar nos
referiremos al centro referencial para definir el acto justo: Ahora, el marco en el que
se centra la determinación de lo justo en sentido humano y ecológico en su conjunto se
amplía, del espacio social al área del ecosistema. Es decir, la Justicia en su calificación
ecológica, implica la determinación de lo justo, de lo suyo, de lo que corresponde a
cada cual, no sólo en virtud de la dinámica del orden social institucionalizado –es
decir, las estructuras sociales en conexión con el régimen jurídico-, sino que ahora
amplía tal dinamismo, a la funcionalidad dinámica inherente al área abierta de los
ecosistemas.
En segundo lugar, y a partir del anterior presupuesto, debemos determinar la
competencia del sujeto. Ahora, esta competencia será siempre en función del
141
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Por muchos años, el estudio de la justicia viene siendo orientado por teorías enfocadas
en la justa distribución de los bienes sociales. A partir de teorías como la de John Rawls, que
se preocupan con la estructura de una sociedad justa, el enfoque del estudio teórico-filosófico
de la justicia, se centra en la definición de los principios para una justa distribución de los
bienes que se valorizan en la sociedad.
Entre tanto, muchos movimientos sociales definen la justicia, conforme a la
comprensión que una sociedad tiene sobre lo que sea justicia, vinculando el concepto a las
luchas y reivindicaciones contra las injusticias locales, regionales o hasta globales.
En el momento actual de la humanidad, por causa de la preocupante crisis ambiental
planetaria, encontramos varias voces de las más diferentes áreas del saber humano, que
pretenden colocar en evidencia las injustas relaciones humanas en contextos de exploración y
degradación ambiental, como también la injusta desconsideración de los intereses no humanos
afectados en esos mismos contextos.
La lógica que viene siendo utilizada por aquellos que piensan sobre la justicia, a partir
176
VICENTE GIMÉNEZ, T. “La exigencia de un modelo de justicia para la humanidad y para el planeta”.
Anales de Derecho, Murcia, nº 20, 2002, pp.158-159.
142
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
177
Cf. YOUNG, I. M. La justicia y la política de la diferencia. Madrid: Cátreda, 2000. FRASER, N.;
HONNETH, A. ¿Redistribución o reconocimiento? Madrid: Paidéa/Morata, 2006.
178
Cf. IGNACIO GRUESO, D. “Teoría crítica, justicia y metafilosofía. La validación de la filosofía política en
Nancy Fraser y Axel Honneth”. Eidos, nº 16, 2012, pp. 70-98.
179
Cf. SEN, A. A ideia de justiça. Trad. de Denise Bottmann e Ricardo Doninelli Mendes. São Paulo:
Companhia das Letras, 2011. NUSSBAUM, Martha C. Las fronteras de la justicia: consideraciones sobre la
exclusión. Barcelona: Paidós, 2007.
180
Cf. MARTINEZ BECERRA, P. El «enfoque de las capacidades» de Martha Nussbaum frente el problema de
la ética animal. Veritas, Valparaíso, n. 33, pp. 71-87, 2015. Disponible en
<[Link]
Acceso: enero 2017
143
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
justicia ambiental, que pueda abordar y completar la teoría distributiva, y nos apunten nuevos
caminos para la comprensión de la justicia o injusticia contemporáneos.
Para comprender mejor lo que se quiere defender con el concepto de justicia
ecológica, es necesario percibir que existen conflictos de injusticia ecológica, que son en
primer término conflictos ecológicos distributivos.
181
ALIER, J. M. O ecologismo dos pobres. São Paulo: Contexto, 2009, p.113.
182
Ibidem, p. 343.
144
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
183
LEFF, E. Saber ambiental: sustentabilidade, racionalidade, complexidade, poder. Trad. de Lúcia Mathilde
Endlich Orth. Petrópolis: Vozes, 2009, p. 72.
184
Ibidem, p. 68.
145
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
185
ACSELRAD, H. Justiça ambiental: ação coletiva e estratégias argumentativas. In: ACSELRAD, Henri;
HERCULANO, S; PÁDUA, J. A. Justiça ambiental e cidadania. Rio de Janeiro: Relume Dumará, 2004, p.10
186
Ibidem, p. 12.
146
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
El sistema económico capitalista, para la mayoría de los teóricos que tratan esta
temática, sobre todo en la actual conjuntura de la globalización neoliberal, está en el centro de
la crisis socioambiental contemporánea. A partir de ahí podemos localizar las principales
causas de las injusticias ambientales.
La primera de ellas es la transformación del consumo como práctica
antropológica. Tal situación hace del capitalismo un sistema social injusto, ya
que su interés principal no está en satisfacer principalmente las necesidades
básica de las personas, y sí en realizar las falsas necesidades creadas por los
mercados, que se vuelven soberanos y concentran el poder de la exclusión de
todos aquellos que no se adhieren a la lógica consumista.
Como segunda causa la podemos relacionar con la soberanía de los mercados
financieros y el debilitamiento del Estado. A este respecto Azevedo 187 destaca
que la hegemonía de los mercados hace con que prevalezca la lógica de la
flexibilización de los derechos sociales.
Tal flexibilización es un factor decisivo para que conductas marcadas por el
preconcepto, el racismo o la recusa de reconocimiento de la dignidad humana,
se proliferen, haciendo que surjan escenarios o campos para la injusticia
ambiental, sobre todo en sectores socialmente vulnerables de la población
mundial. El desgaste del Estado ocurre tanto por la adopción de políticas
públicas insatisfactorias, como también por la omisión de la puesta en práctica
efectiva de esas políticas.
La tercera causa de las injusticias ambientales descorre de la segregación socio
espacial proveniente de las fuerzas del mercado. A este respecto Acselrad,
Mello y Bezerra destacan:
187
FARACO AZEVEDO de, P. Ecocivilização. São Paulo: Revista dos Tribunais, 2008, p. 61.
147
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
en áreas habitadas por grupos sociales menos capaces de hacerse oír en los espacios
públicos y de dislocarse fuera de ese círculo de riesgo.188
188
AMARAL MELLO, C.; BEZERRA DAS NEVES, G. O que é justiça ambiental. Rio de Janeiro: Garamond,
2009, p. 78.
148
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
189
Visión de mundo que considera al hombre como centro del universo y a quien se destinan todas las cosas.
Una visión de mundo en la que se da una total ruptura del vínculo existente entre hombre y naturaleza, quedando
esta última reducida a intereses exclusivos de la especie humana, medidos muchas veces, en función de intereses
individuales.
149
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
La ecología profunda encuentra un verdadero eco fuera del medio académico, así
como en el extranjero: inspira, por ejemplo, la ideología de movimientos como
Greenpeace o Earth First, de asociaciones tan poderosas como Sierra Club, una parte
importante de Partidos Verdes y de trabajos filosóficos como el de Hans Jonas y
Michel Serres.192
que presupone, que todas las criaturas pertenecen al mismo todo unificado, por tanto, merecen
igual consideración. Como asegura Baggio, el igualitarismo biológico se traduce en una forma
de “abandonar completamente la idea antropocéntrica de que el ser humano estaría en una
posición diferenciada por su capacidad de uso de la razón”, reconociendo en todos los seres
vivos un valor intrínseco equivalente.
La perspectiva de la justicia ecológica, por tanto, extiende los debates sobre la justicia
también para las demás formas de vida y para la naturaleza en sí. Sobre esto Teresa Giménez
destaca que el objetivo de la justicia ecológica no es apenas incorporar a la teoría de la justicia
una nueva dimensión, la naturaleza y las demás formas de vida, y sí, el reconocimiento como
partes constitutivas del acto justo. Con efecto, la determinación de lo justo y lo debido, como
objetos de una justicia ecológica, requieren al mismo tiempo la configuración del ecosistema
como paradigma sociocultural, que limite las necesidades humanas y de la sociedad.193
Se percibe, por tanto, que existe una desconexión entre ambas perspectivas. Esta
desconexión no pasa desapercibida para algunos autores como Scholosberg: “La gran mayoría
de los trabajos sobre justicia ambiental no se preocupa con el mundo natural más allá de los
impactos humanos, y la mayoría de los trabajos de justicia ecológica no dan atención a las
cuestiones levantadas por la justicia ambiental”.194
También llama la atención sobre tal diferencia cuando dice que la justicia ecológica
busca la corrección de las formas de actuación humana que llevan a la degradación de la
naturaleza y a la extinción de especies de flora y fauna. Y la justicia ambiental, busca
esencialmente la superación de las desigualdades impuestas por el propio proceso de
producción capitalista, que se manifiestan por las consecuencias de la degradación ambiental
en grupos sociales económicamente fragilizados.
Ambos modelos tienen sus problemas. El hombre y la naturaleza poseen un vínculo,
sin que se pueda reducir uno al otro. Ese vínculo es el límite. El primer modelo (naturaleza-
objeto) peca por romper con el vínculo, obstaculizando la capacidad de comprender el eje
existente entre el hombre y la naturaleza. El segundo modelo (naturaleza-sujeto) falla al
extrapolar el límite, desconsiderando la diferencia implícita existente entre el hombre y la
naturaleza. Con eso, desnaturaliza al propio hombre.
193
GIMÉNEZ, T. V. El nuevo paradigma de la justicia ecológica. In: GIMÉNEZ, Teresa Vicente (Coord.).
Justicia ecológica y protección del medio ambiente. Madrid: Trotta, 2002. p. 64-66.
194
SCHLOSBERG, D. Defining environmental justice: theories, movements and nature. New York: Oxford
University Press, 2009, p. 6.
151
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Con todo esto, se pueden hacer algunas preguntas, tiendo en vista esta desconexión.
¿Es adecuada esta desconexión? ¿Es posible una aproximación del discurso? Si es posible o
no esta conexión, solamente será posible a partir del estudio y la incorporación de teorías
modernas sobre la justicia que apuntan nuevos caminos para entender los procesos de justicia
o injusticia. Lo que sí es evidente, es que se hace necesario superar el modelo antropocéntrico
distributivo “estándar” todavía predominante en los debates sobre justicia, construyendo una
nueva idea más dinámica y totalizadora sobre la justicia ambiental.
A modo de conclusión podemos decir que para entender o desarrollo sostenible hace
falta tener en cuenta, junto con lo afirmado anteriormente, tres tópicos: a) Ser pragmático
sobre la sostenibilidad; b) Abrir el abanico sobre cómo se entiende la calidad de vida; c)
Superar la contabilidad productivista. Todo esto ayudará a entender los Objetivos del
Desarrollo Sostenible195 de la ONU para el período de 2015-2030, entre los cuales destacamos
el 16º objetivo: “promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible,
proporcionar acceso a justicia a todos y construir instituciones eficaces, responsables e
inclusivas en todos los niveles”
Para eso, nos ayudará la nueva concepción de la justicia ambiental como
reconocimiento de las capacidades, que estudiaremos en el capítulo cuarto de este trabajo, ya
que haremos una exposición del pensamiento de Amartya Sen (tercer capítulo) y la aplicación
de su pensamiento al desarrollo humano sostenible, desde las categorías de pobreza y
sostenibilidad (cuarto capítulo).
195
Los ODS aprovechan el éxito de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y tratan de ir más allá para
poner fin a la pobreza en todas sus formas. Los nuevos objetivos presentan la singularidad de instar a todos
los países, ya sean ricos, pobres o de ingresos medianos, a adoptar medidas para promover la prosperidad al
tiempo que protegen el planeta. Reconocen que las iniciativas para poner fin a la pobreza deben ir de la mano
de estrategias que favorezcan el crecimiento económico y aborden una serie de necesidades sociales, entre las
que cabe señalar la educación, la salud, la protección social y las oportunidades de empleo, a la vez que
luchan contra el cambio climático y promueven la protección del medio ambiente.
[Link] Consultado: enero 2017.
152
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
CAPÍTULO III
Amartya Sen
INTRODUCCIÓN
Podríamos decir que gracias a la influencia aristotélica, Amartya Sen asume el ideal
metodológico de la Filosofía Práctica, así como su derivada concepción integrada de la
Política, la Ética y la Economía.
Se trata en este capítulo, principalmente, de concebir el desarrollo como un proceso de
expansión de las libertades reales de que disfrutan los individuos, para poder tener una vida
buena (feliz) y justa. Después veremos en el próximo capítulo, como esto afecta al medio
ambiente, a partir de las desiguales e injustas relaciones, del hombre con la naturaleza.
El enfoque de las capacidades -capability approach-, es aplicado por Sen al estudio de
diversas cuestiones filosófico-políticas y económicas, tanto en facetas teóricas como
prácticas, tales como la calidad y el nivel de vida, el bienestar, el desarrollo humano, y las
evaluaciones sociales e individuales sobre la libertad e igualdad. Sen considera que en todas
estas reflexiones es necesario partir de un concepto que refleje adecuadamente las funciones
valiosas que las personas pueden hacer o ser, lo que llama en algunas ocasiones libertad para
realizarse. El enfoque a la vez crítico y positivo que Sen ofrece contrasta con diversas
propuestas filosóficas y económicas contemporáneas (rawlsiana, utilitarista, libertarista, etc.),
y al mismo tiempo parte de ellas. Básicamente, entiende el concepto capacidad (capability),
como un modo de medir lo que la persona puede hacer o ser.
Este nuevo enfoque de Sen tiene su génesis en el contexto del desarrollo humano y de
la mediación de la igualdad a partir de un artículo que publica en 1980 titulado: Equality of
What? Surge, pues, como enfoque alternativo al utilitarista tradicional, cuyas mediaciones de
la pobreza radicaban exclusivamente en los ingresos, en la renta. La idea de capital humano
para la construcción de un auténtico e integral desarrollo, es pieza fundamental en la obra de
Sen.
Capital humano que va más allá del mero crecimiento económico y que junto con el
valor añadido del capital social y ético, nos da un modelo para la construcción del capital
196
SEN, A; NUSSBAUM, M. La calidad de vida, Fondo de Cultura Económica, México, 1996, p. 74.
154
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
ambiental. Todo este paradigma nos ayudará a acercarnos a la realidad latinoamericana como
una propuesta práctica de aplicabilidad del modelo seniano, a una realidad latinoamericana
que no deja de ser preocupante en relación a lo económico y lo ambiental, ya que las
categorías de pensamiento que alimentan el modelo latinoamericano no dejan de ser
neoliberales, con un total desajuste entre el modelo económico ofrecido y los valores del
desarrollo entendido como desarrollo humano, ético y ambiental.
Ciertamente, existen otras influencias clásicas que han ejercido un peso apreciable
sobre Sen, entre las que se destacan, John Stuart Mill e Inmanuel Kant. En el caso de Kant,
especialmente por el influjo causado en John Rawls.
Puntos importantes como el consecuencialismo, la ética de la responsabilidad y el
concepto de persona agente, afirma Marta Pedrajas, nos presentan a un ser humano
empoderado y con más posibilidades de aumentar sus capacidades y de lograr la vida de
libertad que tiene razones para valorar. Todo ello nos permitirá presentar el desarrollo humano
en la economía ética de Sen como un modelo profundamente analizado y filosóficamente
fundamentado, que nos lleve a un modelo de justicia ambiental y de ecología política197.
Por todo esto nos parece importante el pensamiento y la obra del Premio Nobel de
economía de 1998 Amartya Kumar Sen. Como autor ha contribuido de diversas maneras a la
ciencia económica y en forma muy importante a la economía del bienestar. Ya que Sen ha
recuperado el componente ético en la discusión de problemas económicos vitales, cuestión
que resulta central para comprender la mayor parte de su trabajo. Amartya Sen ha hecho
varias contribuciones claves en la investigación de problemas fundamentales en economía del
bienestar.
Sus contribuciones son muy variadas y diversas como la teoría de la elección social,
los índices de bienestar y pobreza, hasta estudios empíricos sobre el hambre. Todo ello está
fuertemente unido por un interés general en los temas de distribución y por una preocupación
específica por los miembros más pobres de la sociedad. Sen ha aclarado las condiciones que
permiten la agregación de valores individuales en las decisiones colectivas, y las que permiten
la existencia de reglas para la adopción de decisiones colectivas que resulten consistentes con
una esfera de derechos para los individuos.198
197
PEDRAJAS HERRERO, M. El desarrollo humano en la economía ética de Amartya Sen. (Tesis doctoral)
Departamento de Filosofía del Derecho, Moral y Política. Universidad de Valencia, 2006, p. 289.
198
FRANCISCO ALVAREZ, J. Capacidades, libertades y desarrollo: Amartya Kumar Sen. En: Teorías políticas
contemporáneas. Tirant lo Blanch, Valencia, 2001, pp. 381-395. [Link]
155
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Amartya Sen nació en Santiniketan en la India en 1933. Su padre, Ashutosh Sen, fue
profesor de Química de la Universidad de Dhaka. A los seis años ingresó en la escuela que
fundó Rabrindanath Tagore -llamada Visva-Bharati-, en Santiniketan.
Hubo dos hechos en su infancia que le marcaron especialmente: los cruentos
enfrentamientos entre musulmanes e hindúes en Dhaka, en 1940 y la gran hambruna de
Bengala, en 1943, durante la que murieron más de dos millones de personas.
En su juventud se debatió intelectualmente entre la posibilidad de emprender estudios
universitarios de muy diversa índole: Sánscrito, Filosofía, Matemáticas, Física,... Finalmente,
gracias a la influencia decisiva de su primer maestro Amiya Dasgupta, se decide por la
Economía. En 1953, recibe la graduación en Economía en el Presidency College de Calcuta.
Durante esta primera etapa formativa ya comienza a estudiar Filosofía y Ética. En el mismo
año, se marcha al afamado Trinity College de la Universidad de Cambridge, donde cursa otro
grado en Economía, así como un estudio de posgrado en la misma materia, en 1955 y 1959,
respectivamente.
Esta etapa transcurre junto a profesores que marcarán una crucial marca en su
pensamiento, especialmente en la línea marxiana, y que influenciarán ya en su etapa formativa
en temas como la elección de técnicas para economías planificadas de desarrollo, ética,
economía del bienestar, como serán Maurice Dobb, Joan Robinson o Piero Sraffa. Junto a esta
tríada de órbita keynesiana-marxista, Sen también suele destacar la especial influencia de
Dennis Roberston, a quien considera como neoclásico conservador. Las calificaciones
obtenidas por Sen alcanzan la máxima puntuación honorífica concedidas por la Universidad
de Cambridge: “First Class First”.
Siendo estudiante recibió varios premios tanto de la Universidad de Cambridge como
del Trinity College, entre ellos están: Premio Adam Smith en 1954, la beca Wrenbury 1955, el
Premio Stevenson en 1956. Por parte del Trinity College le otorgó la Senior Scholarship en
1954 y en 1955 la Research Scholarship. En 1956, comienza también en la Universidad de
Cambridge, su tesis doctoral sobre “selección de técnicas” para el desarrollo económico,
dirigida por Joan Robinson, desde Cambridge, y por Amiya Dasgupta, desde la Universidad
156
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
199
SEN. A. The Problem of Chioce of Capital-Intensity in Developping Planning. Wren Library. Trinity College.
Fellowship Dissertation, 1957.
200
En esta profundización filosófica le guió inicialmente un profesor de Filosofía del Trinity College, llamado C.
D. Broad. En: SÁNCHEZ GARRIDO, P. Raízes intelectuales de Amartya Sen. Aristóteles, Adam Smith y Karl
Marx. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2008, p. 31.
157
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
201
SEN, A. Collective choice and social welfare. Holden Day, San Francisco, 1970. En castellano: Elección
colectiva y bienestar social. Alianza, Madrid, 1976.
202
Distinción que requiere la petición formal por parte del primer Ministro Inglés y la aceptación expresa de la
Corona Británica.
203
Entre otras: Londres, Oxford, varias en Estados Unidos y Canadá. También por numerosas universidades de
países en desarrollo que se han visto beneficiados por su trabajo: Jadavpur, Calcuta, Tokio, Sudáfrica, etc. En
España, Sen es Honoris Causa por la Universidades de Valencia, Tarragona y Castellón.
158
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
Como ya hemos anunciado en el apartado anterior, mismo de una forma bien sucinta,
el primer tema de investigación de Sen, a mediados de los años cincuenta, se centra en la
“elección de técnicas”, una difícil cuestión de economía del desarrollo aplicada a economías
planificadas. La influencia de sus maestros de la India y de Cambridge sobre este tema es
enorme, tanto en la elección del tema como en el desarrollo del mismo. Sus primeros artículos
204
SEN, A. Development as Freedom. Oxford University Press, Oxford New York, 1999. En castellano:
Desarrollo y Libertad, Planeta, Barcelona, 2000.
205
SEN, A. Rationality and Freedom. The Belknap Press of Harvard University Press, Massachussets, 2002.
206
SEN, A. The Idea of Justice. Penguin Press, 2009. En castellano: La idea de la Justicia. Taurus, Madrid,
2010.
159
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental
y su primer libro – Choice of Techniques (1960)-, se dedican a este problema. Esta primera
etapa del pensamiento seniano apenas ha sido estudiada, aunque, como afirma Pablo Sánchez
Garrido, revela claves muy importantes207. Esto no significa que se le pueda colocar a Sen
dentro de la economía radical, al igual que a sus grandes maestros de la época, pero su faceta
crítica contra la economía estándar, o del homo oeconomicus, tiene importantes deudas con
estos autores que marcan su etapa formativa.
Podemos afirmar, que una de sus aportaciones más reconocidas es la dedicada a la
Teoría de la Elección Social, o sea, la relación entre los supuestos económicos (teorías
formales) y las decisiones sociales. Estas reflexiones de Amartya Sen sobre elección social
aplicadas a la ciencia económica y política, han contribuido también a superar notables
dificultades en la Economía del Bienestar y en la Economía Política. La obra de Teoría de la
Elección Social con la que obtiene un amplio reconocimiento internacional, será: Collective
Choice and Social Welfare (1970). También podemos destacar el artículo “The Impossibility
of a Paretian Liberal”, en el que propone, la paradoja de que, bajo el criterio de la optimalidad
paretiana, ciertos elementos liberales podrían ser incompatibles con el método democrático.
A partir de los años setenta comienza a dedicarse a otros temas que han supuesto una
parte importante de su trabajo: la conceptualización y medición de la pobreza y el hambre. En
este campo se destaca la publicación Poverty and Famines. An Essaybon Entitlement and
Deprivation (1981), que es el fruto de un estudio realizado para la OIT (Organización
Internacional del Trabajo). En la Economía del Desarrollo se solían realizar mediciones
utilizando indicadores como el PNB (Producto Nacional Bruto) o comparando índices
agregados de ingresos o de riqueza per cápita. Sen criticó este enfoque. A partir de aquí
analiza los indicadores del bien-estar (analfabetismo, mortalidad, etc.).
Se puede destacar sus contribuciones al Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), especialmente el informe de 1997 dedicado a la pobreza, es de especial
interés208. Sin embargo Sen trascendió sus raíces para abrazar simultáneamente la teoría de
elección social y la del desarrollo económico quebrando la barrera entre la matematizada “alta
teoría” y la economía del “mundo real”. Los campesinos y pobladores rurales que él estudió
207
SÁNCHEZ GARRIDO, P. Raíces intelectuales de Amartya Sen. Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, Madrid, 2008, p. 33.
208
El informe de 1997 se titula: “Desarrollo humano para erradicar la pobreza”. Sen colabora con el informe
desde los niveles más técnicos (elabora la compleja fórmula de obtención del Índice de Desarrollo Humano,
junto a S. Annand) hasta los más especulativos.
160
Hacia una propuesta de ecología política y justicia medioambiental