UNIVERSIDAD NACIONAL DEL SANTA
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
E.A.P. – Medicina Humana
INFORME
ARTICULACIÓN COXOFEMORAL
ESTUDIANTES
Christian Gonzalo Benites Dávila
Anabel Abad Montenegro
Luis Manuel Apolinar Miñano
DOCENTE RESPONSABLE
Dr. Luis Vera Guerra
NUEVO CHIMBOTE, MAYO 2019
ARTICULACIÓN COXOFEMORAL
La articulación coxofemoral es una estructura articular que une a la cintura pelviana con la
porción libre del miembro inferior, objetivamente al hueso coxal con el fémur.
También llamada “articulación de la cadera”, corresponde al tipo de articulación sinovial
esferoide. Sólida, estable y adaptada a sus funciones estáticas, presenta un alto grado de
movimiento.
1. Superficies articulares
1.1. Cabeza del fémur:
- Estructura redondeada y lisa, cuya extensión tiene las características de dos tercios
de una esfera de, aproximadamente 20 a 25 mm orientada hacia arriba, medial y
adelante.
- En su cara articular presenta una depresión que recibe el nombre de fosita de la
cabeza femoral, que recibe al ligamento intraarticular, ligamento de la cabeza del
fémur.
- La cabeza femoral está cubierta por un cartílago articular espeso superiormente.
Esta se encuentra soportada sobre el cuello anatómico, el cual no se encuentra
compartiendo el eje de la diáfisis. La cabeza guarda un ángulo de inclinación de
130° aproximadamente, el cual es responsable de la inclinación de la cabeza hacia
adelante.
- El cuello que sostiene la porción articular es una estructura de forma un
cilindroide aplastado en su cara anterior. En su parte lateral se ubica el trocánter
mayor; en su parte inferior y posterior se encuentra el trocánter menor. Ambas
eminencias se encuentran comunicadas, por delante con la línea intertrocantérea,
y en su parte posterior mediante la cresta intertrocantérea.
- En los extremos de la línea intertrocantérea se observan dos tubérculos, el
tubérculo pretrocantéreo y el tubérculo pretrocantíneo, los cuales en conjunto
con los trocánteres forman el macizo tuberositario, que se origina por la inserción
de los músculos yuxtaarticulares.
[Link]ábulo
- El acetábulo del hueso coxal representa la mitad de una esfera hueca que cumple
con la función de alojar la cabeza articular del fémur, que se encuentra
circunscrito por el borde acetabular. Su trayecto se ve interrumpido por tres
escotaduras que corresponden a los puntos de soldadura entre las partes del hueso
coxal (ilion, isquion y pubis), de las cuales solo la porción isquiopubiana
constituye la escotadura acetabular.
- El acetábulo comprende una parte articular periférica, carilla semilunar cuyas
astas delimitan la escotadura acetabular, y su parte no articular denominada fosa
acetabular.
[Link] acetabular (rodete cotiloideo):
Situado en el borde acetabular, a modo de anillo, cumple con ampliar el espacio
articular. Es un anillo de fibrocartílago fijado al borde acetabular dando inserciones
al ligamento transverso del acetábulo.
Su cara externa convexa guarda relación con el ligamento capsular y la cápsula
sinovial; su cara interna, cóncava y lisa, se relaciona con la cabeza femoral y se
inclina en forma gradual hacia la superficie interna de la cavidad, formando un borde
libre dibuja una circunferencia menos a la del borde acetabular.
A través del orificio que forma el Labrum acetabular con el ligamento transverso del
acetábulo, el cual comunica la fosa acetabular, transcurren las arterias y venas
destinadas al ligamento de la cabeza del fémur.
2. Medios de unión
2.1.Cápsula articular
Su inserción sobre el hueso coxal se da en el contorno del borde acetabular y en la
cara lateral del labrum acetabular. En su porción más inmediata al hueso, sobre todo
en el ligamento transverso del acetábulo.
La inserción sobre el cuello del fémur distante a la cabeza. Adelante se inserta en la
línea intertrocantérea y se dirige hacia arriba hasta la base del trocánter mayor. Por
detrás desciende en la unión entre la unión del tercio lateral y los dos tercios mediales
del cuello, alcanza la base del trocánter menor pasando por encima de el.
Constituida por fibras profundas circulares, perpendiculares al eje del cuello que
cubren la articulación. Algunas tienen inserción ósea, muy visibles en la parte
posterior e inferior de la articulación.
Un fascículo curvo que rodea al cuello como un semicollar conforma la zona
orbicular de la cápsula.
[Link]
Los ligamentos que aseguran la articulación son: 3 externos y 1 interno
2.2.1. Ligamento iliofemoral de Bertin o ligamento en Y de Bigelow:
Se inserta sobre la espina iliaca anterior inferior, debajo del tendón directo del
músculo recto femoral. Desciende adelante y en sentido lateral, expandido en
abanico, relativamente delgado en su parte media; por el contrario, es más grueso
en sus partes superior en inferior, que adquieren así el valor de fascículos:
- Porción transversa iliopretrocantérea, insertado debajo de la espina iliaca
anteroinferior
- Porción descendente iliopretrocantíneo: insertado en el extremo inferior de la
línea intertrocantérea.
2.2.2. Ligamento pubofemoral: Originado en la eminencia iliopubica o iliopectínea,
labio anterior del surco obturador o corredera infrapúbica; asimismo se inserta
debajo del trocánter menor
2.2.3. Ligamento isquiofemoral: situado en la parte posterior e inferior de la
articulación, insertado en la parte ciática del labrum acetabular, en el canal
acetabular y en la porción del borde acetabular que se encuentra por encima de
este canal. Sus fibras se dirigen oblicuamente hacia arriba, y la mayoría se fija
en el borde anterior de la fosa trocantérea, por delante del tendón terminal del
obturador interno.
2.2.4. Ligamento de la cabeza del fémur o ligamento redondo: cintilla aplanada cuyo
origen se encuentra en la fóvea de la cabeza del fémur; se inserta sobre la
escotadura del acetábulo y el ligamento transverso del acetábulo.
En su interior transcurre una rama acetabular de arteria obturatriz, este ligamento
cumple con la función de detención, mediante la cual evita que la cabeza del
fémur entre en contacto directo con el acetábulo. Así mismo también, restringe
los movimientos de flexión del fémur.
SINOVIAL
Es amplia, con dimensiones que le permiten fácilmente abarcar la cápsula, cuya cara
profunda tapiza. (1)
Aparece en el borde libre del labrum acetabular y reviste su cara lateral. Se refleja en la cara
media de la cápsula hasta llegar a sus inserciones. La misma se refleja en contacto con el
hueso. La línea de reflexión está marcada por los pliegues sinoviales; uno de ellos, situado
en la parte posterioinferior del cuello, une al trocánter menor con la fosita de la cabeza del
fémur en cuyo espesor transcurre la arteria del ligamento redondo. (2)
La cavidad articular sinovial comunica, a veces adelante, con una bolsa sinovial que se
encuentra bajo el iliopsoas. (1)
La sinovial del ligamento de la cabeza del femur se inserta en la fosita de la cabeza femoral;
del lado del coxal termina en el contorno de la fosa acetabular y en el borde medial del
ligamento transverso del acetábulo, cerrando medialmente la escotadura la cabeza. Así pues,
el ligamento de la cabeza del fémur es intraarticular y extrasimovial. (2)
RELACIONES
Debido a la situación nen la que se encuentra, la articulación coxofemoral se vuelve difícil
de explorar, se encuentra protegido por barreras óseas, por masas musculares espesas o por
elementos vasculares y nerviosos. Según su distribución son: (3)
1. Relaciones anteriores
Elementos en disposición longitudinal distribuidos en dos regiones.
[Link]: Es la zona de acceso quirúrgico anterior, que la presencia del nervio
cutáneo femoral del muslo no dificulta. (3)
Tensor de la fascia lata
Sartorio
Recto femoral
[Link]: Región vasculonerviosa (2)
Triángulo femoral
Aductor largo
Ligamento inguinal
Músculo iliopsoas
Músculo pectíneo
Nervio femoral
Arteria y vena femoral
2. Relaciones posteriores (2)
Caracterizados por la disposición transversal de los músculos, distribuidos en dos
planos.
[Link] profundo: Donde los músculos pelvitrocantéreos entran en contacto con la
cápsula. (2)
Piriforme
Gemelos superior e inferior
Obturadores
Cuadrado femoral
[Link] superficial:
Nervio glúteo superior y arteria glúteo superior
Nervio glúteo inferior y arteria glútea inferior
Nervio cutáneo femoral posterior
3. Relaciones mediales (3)
La articulación está separada de la cavidad pelviana por la capa ósea delgada de la
fosa acetabular. A esta pared ósea se la puede explorar por tacto rectal o vaginal.
4. Relaciones superiores (3)
La cara glútea del coxal se alza sobre la articulación. La cara glútea está ocupada por
los músculos glúteo menor y glúteo medio que se insertan en el trocánter mayor.
5. Relaciones laterales (1)
Lateralmente la articulación se oculta por el trocánter mayor, con los numerosos
músculos que se insertan en él y de los cuales sólo la cresta del glúteo medio llega al
plano subcutáneo.
Al desprender el trocánter mayor de su posición, levantándolo con los músculos, se
abre camino a la cara superior de la articulación. Es la vía de la “Tabaquera de
Ollier”.
6. Relaciones inferiores (3)
En la parte posterior de la articulación, se encuentra el tendón del músculo obturador
externo. Domina la parte lateral de la región obturatriz y las inserciones femorales del
músculo pectíneo.
IRRIGACIÓN E INVERVACIÓN
La articulación coxofemoral va a estar irrigada principalmente por tres arterias: las
circunflejas femorales anterior y posterior, que provienen de la arteria femoral profunda; y la
arteria obturatriz que es rama de la arteria iliaca interna (5).
En cuanto a su inervación, se dará en una parte anterior y otra posterior. En la parte anterior
la articulación coxofemoral estará inervada por el nervio femoral o crural y el nervio
obturador que nacen del plexo lumbar. En su parte posterior estará inervado por el nervio
isquiático o ciático mayor que nace del plexo sacro (5)
LESIONES DE LA CADERA (6)
Artrosis
Con el paso del tiempo y la realización de movimientos repetitivos, se va produciendo un
desgaste del cartílago de la cadera que se convierte en una enfermedad degenerativa que
conocemos como artrosis.
Además de la edad y el sexo (más frecuente en hombres que en mujeres), otros factores como
la sobrecarga, la obesidad, los traumatismos, la poca actividad física o la herencia genética
también influyen en la aparición de la enfermedad.
El síntoma más característico es el dolor en la ingle, que puede extenderse hacia el muslo, la
rodilla y la nalga, así como la sensación de "huesos frotando contra huesos" y la incapacidad
para realizar movimientos rutinarios con la articulación.
Su tratamiento no se limita a los antiinflamatorios, analgésicos o la rehabilitación, sino que
en los casos más severos se hace necesaria la cirugía. También la infiltración de plasma rico
en factores de crecimiento da buenos resultados para la regeneración del tejido afectado.
Bursitis
Igual que en otras articulaciones, en la cadera tenemos una bolsa (bursa) que contiene líquido
sinovial y que sirve para amortiguar el "choque" entre huesos y tendones. Cuando esta bolsa
se inflama, se produce una bursitis.
Traumatismos, presión continuada, actividades deportivas, infecciones, gota, diabetes o
artritis reumatoide son algunas de las causas que pueden producir este daño en la bursa.
Los síntomas más frecuentes son dolor, inflamación y rigidez en la cadera o muslo, siendo
su intensidad aguda en los primeros momentos, pero transformándose a sorda y continuada
los días siguientes. Es una lesión que puede ser repetitiva y llegar a convertirse en crónica.
Medicación, reposo, fisioterapia, pérdida de peso, extracción del líquido e incluso la cirugía
(bursectomía) pueden ser algunos de los tratamientos a aplicar, en función de la intensidad
de la lesión.
Fracturas
La cadera es una articulación en la que un hueso con forma de bola (la cabeza del fémur)
encaja dentro de una cavidad de otro hueso (acetábulo de la pelvis).
Aunque son articulaciones muy estables, que permiten gran cantidad de movimientos sin
ningún problema, cuando sufren un golpe muy fuerte (por ejemplo, por una caída, por un uso
excesivo o por la práctica de algunos deportes), se puede producir una fractura de cadera.
En las personas de cierta edad, por la pérdida de masa ósea y la osteoporosis, que hacen que
los huesos sean más débiles, la frecuencia de estas lesiones es mayor, y puede tener
consecuencias muy serias si no se trata adecuadamente.
Las fracturas más frecuentes en la articulación de la cadera son la fractura del cuello del
fémur y la fractura intertrocantérica.
La fractura de cadera es una lesión grave que requiere atención inmediata y en la mayoría de
los casos necesitará cirugía para su resolución. Por su parte, la recuperación es lenta y su
duración dependerá del alcance de la lesión, la edad del paciente, su tolerancia a los
medicamentos y tratamientos y, por supuesto, su estado general de salud.
Luxaciones
Decimos que se ha producido una luxación cuando, los extremos de los huesos que deberían
estar encajados en las articulaciones (fémur y pelvis), se salen de su sitio normal.
Es lo que también se conoce como "dislocación" y suele producirse como consecuencia de
accidentes en los que la cadera sufre un impacto muy fuerte y seco.
Cuando esto sucede, se produce un dolor repentino y muy agudo, quedando la articulación
deformada e inestable, e impidiendo realizar movimientos de rotación.
Se distinguen dos tipos de luxaciones –anterior y posterior–, dependiendo de dónde quede la
superficie articular del fémur respecto de la tibia.
El diagnóstico lo debe realizar un traumatólogo y su tratamiento será la analgesia, la
reducción de la lesión –sólo la debe realizar el especialista, ya que es muy fácil dañar la
articulación–, el reposo y la descarga. En muchos casos será necesaria la cirugía.
Necrosis
Los huesos se "alimentan" de la sangre que les llega a través de los vasos. Si en algún
momento falta ese riego sanguíneo a un hueso, se produce una necrosis u osteonecrosis, es
decir, la "muerte del hueso por falta de riego sanguíneo".
Por su anatomía, la cabeza del fémur tiene pocos vasos sanguíneos que le lleven sangre. Por
golpes, fracturas, luxaciones u obstrucción de los vasos (embolia), no es difícil que estos
vasos se obstruyan o se lesionen, dejando al hueso sin "alimento".
Cuando esto sucede, el hueso se va deformando y rompiendo hasta quedarse "plano", lo que
produce un dolor persistente que lleva a sufrir rigidez, dolor en la ingle, el muslo y la rodilla,
además de atrofia muscular y cojera.
Generalmente, la solución para las necrosis es una intervención quirúrgica que sustituya el
hueso dañado por una prótesis.
Reumatismos
Haciendo una definición simple, genéricamente se denomina reumatismo a los procesos que
cursan con dolor y rigidez en el sistema músculo-esquelético, independientemente de su
origen.
No es una enfermedad en si misma, sino un conjunto de síntomas que suele manifestarse a
partir de los 40 ó 50 años, y que ataca a las mujeres más que a los hombres.
La artritis reumatoide se genera cuando disminuye la lubricación y los músculos y los
tendones no se deslizan con suavidad. Esto provoca un "roce" en la articulación de la cadera
y da lugar a la deformidad, la inflamación y el dolor, que puede sentirse también en el muslo
y en la rodilla.
Puede ser de dos tipos: articular y no articular, según afecte al interior de la articulación o a
las estructuras exteriores (como tendones y músculos), por lo que su tratamiento será
diferente en cada caso, desde la rehabilitación hasta la medicación oral, las infiltraciones o la
cirugía.
Tendinitis de glúteo
La tendinitis de glúteo es la degeneración e inflamación de los músculos glúteo medio y/o
menor, una lesión muy frecuente entre los deportistas que practican deportes de "impacto"
(running, aerobic, step, etc.), y que se puede producir tanto por traumatismos directos como
por movimientos repetitivos.
Debido a que se manifiesta con un dolor lateral en la cadera y molestias al andar o al sentarse,
su diagnóstico no es sencillo y puede confundirse fácilmente, por lo que se conoce también
como falsa trocanteritis.
Dependiendo de la intensidad, se tratará con reposo, antiinflamatorios, fisioterapia y aunque
no es frecuente, en algunas ocasiones será necesaria la cirugía.
Trocanteritis
La trocanteritis es una afección que se caracteriza por un dolor crónico situado en la parte
lateral de la cadera, justo en el trocánter mayor que se encuentra junto a la cabeza del fémur
y que es el punto de inserción de la musculatura del glúteo. Este dolor aumenta al andar, al
subir escaleras o al sentarse sobre ese lado.
En general el origen es degenerativo y es más frecuente en las mujeres, debido a la
configuración esquelética de la pelvis.
Dependiendo del estado de cada paciente, el tratamiento será con antiinflamatorios, reposo,
rehabilitación o infiltraciones.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Álvarez San Martín Raúl, Velutini Kochen José Antonio. Anatomía de la Cabeza
Femoral Humana: Consideraciones en Ortopedia, Parte I. Anatomía y Relaciones
Antropométricas del Fémur Proximal. Int. J. Morphol. [Internet]. 2010 jun
[citado 2019 mayo 16]; 28(2): 427-431. Disponible en:
[Link]
16&lng=es. [Link]
2. Latarjet M, Ruiz-Liard A. Anatomía Humana. 2ª ed. Brasil: Editorial Médica
Panamericana; 1996.
3. Rouviére H, Delmas A. Anatomía humana, descriptiva, topográfica y funcional. 11na
ed. Francia: Editorial Masson; 2005.
4. Pérez Triana E, Bahr Ulloa S, Jordán Padrón M, Martí Coruña MC, Reguera
Rodríguez R. Bases anatomofuncionales de la articulación de la cadera y su relación
con la fractura. Rev Méd Electrón [Internet]. 2018 May-Jun [citado 2019 mayo
16];40(3). Disponible en: [Link]
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5. L. Testud y A. Latarjet. “Tratado de Anatomía Humana”. 1º tomo. Barcelona –
España. Salvat Editores. 1983. p. 660 – 676.
6. [Link]
general-y-deportiva/[Link]