Marco Teorico
Marco Teorico
1° Marco Teórico .
1. Antecedentes
1.1.1. Antecedentes tratamiento.
2. ¿Qué es la Diabetes?
2.1.1. Diabetes tipo 1.
2.1.2. Diabetes tipo 2.
2.1.3. Prediabetes.
3. Síntomas de la Diabetes.
3.1.1. Síntomas de la diabetes tipo 1
3.1.2. Síntomas de la diabetes tipo 2
4. ¿Qué causa la diabetes?
4.1.1. Diabetes tipo 1
4.1.2. Diabetes tipo 2
4.1.3. Algunos factores de riesgo para la diabetes tipo 2
5. ¿Cómo prevenir la diabetes?
6. Consecuencias de la diabetes
7. Pie Diabético
7.1.1. Clasificación de lesiones.
8. Tratamiento para el pie diabético.
9. ¿Cómo prevenir el pie diabético?
[Link] para la diabetes.
10.1.1. Diabetes tipo 1
10.1.2. Diabetes tipo 2
10.1.3. Diferentes tipos de insulina
10.1.4. Diferentes formas de usar insulina
10.1.5. Medicamentos orales para la diabetes tipo 2.
10.1.6. Efectos secundarios.
10.1.7. Otros tratamientos.
[Link]ísticas de personas adultas con diabetes.
11.1.1. Datos y cifras.
12.¿Cómo se detecta la diabetes?
1. Antecedentes:
La diabetes era ya conocida muchos años antes de la era cristiana. Desde 3000 años A.C. se tiene constancia de
la diabetes y sus síntomas en lugares como China, India, Egipto, Grecia y Roma. Un famoso egiptólogo
alemán, Georg Moritz Ebers, descubrió un papiro medico en Tebas, que data de 1550 A.C. aproximadamente,
en el que se detallan síntomas que parecen corresponder a la Diabetes. El termino diabetes viene de los sabios
griegos Apolonio de Mileto y Demetrio de Aparnea, alrededor de 250 A.C. la Diabetes se registra en inglés. Y
es Thomas Willis quien en el año 1675 hace la primera referencia en la literatura occidental de una «orina
dulce» agregando la palabra ““mellitus”” (sabor a miel) a la diabetes.
. En el año 1776, el médico inglés Matthew Dobson confirmó que el gusto dulce de la orina de diabéticos era
debido a la presencia de glucosa en la orina. En el 1788 Thomas Cawley también observó que la diabetes
mellitus tenía su origen en el páncreas.
Una de las mayores figuras fue el fisiólogo francés Claude Bernard (1813-1878) que realizó importantes
hallazgos observando que el azúcar que aparece en la orina de los diabéticos había estado acumulado en el
hígado en forma de glucógeno. También demostró la relación del sistema nervioso central con el control de la
glucosa al inducir una glucemia transitoria que estimulaba la médula.
Fue en el año 1893, cuando un médico belga, llamado Edouard Laguesse, sugirió que las células descritas por
Langerhans no contribuían a la secreción de los jugos gástricos y que producían una hipotética sustancia que
influía en el metabolismo de los carbohidratos. A estas células las llamo islotes. Su proyecto fue continuado por
Jean de Meyer quien denominó «insulina» a la sustancia procedente de los islotes que debía poseer una
actividad hipoglucemiante. En 1916 el Profesor Nicholas Paulescu, que fue profesor de fisiología de la Facultad
de Medicina de Bucarest, comenzó a experimentar con extractos pancreáticos preparados en su laboratorio.
Paulescu tuvo a su alcance la gloria del descubrimiento de la insulina pero no le acompañó la suerte, pues
debido a la Primera Guerra Mundial sus observaciones no se publicaron hasta 1921.
La primera experiencia en humanos fue realizada el 11 de enero de 1922, Leonard Thompson, un joven torontés
con diabetes de 14 años y con sólo 29 kilos de peso, recibió la primera dosis de insulina que provocó un avance
espectacular en su estado general; el paciente murió 13 años después como causa de una bronconeumonía,
observándose en su autopsia avanzadas complicaciones diabéticas. En España, el doctor Rossend Carrasco
(1922), inicia la obtención de la insulina a través de la extirpación del páncreas de los cerdos sacrificados en el
matadero municipal de Barcelona. De esta forma consiguen tratar a un chico de 20 años llamado Francisco
Pons, que fue la primera persona con diabetes en toda Europa tratada con insulina. Esta primera insulina
obtenida de animales producía graves hipoglucemias y grandes reacciones locales debida a sus impurezas.
2. ¿Qué es la Diabetes?
Es una enfermedad que ocurre cuando el cuerpo no produce ni usa la hormona insulina de manera adecuada.
Esto genera que se acumule demasiada glucosa (azúcar) en la sangre.
2.1. Diabetes tipo: Ocurre cuando su cuerpo no produce nada de insulina. A veces se llama diabetes
juvenil porque generalmente se descubre en niños y adolescentes, pero también puede aparecer en
adultos.
2.2 Diabetes tipo 2: Ocurre cuando su cuerpo no produce suficiente insulina o no la usa como debería.
En el pasado, los médicos pensaban que solo los adultos estaban en riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Sin
embargo, cada vez más niños en los Estados Unidos están siendo diagnosticados con la enfermedad. Los
médicos piensan que este aumento se debe principalmente a que más niños tienen sobrepeso u obesidad y son
menos activos físicamente.
2.3 Prediabetes: Ocurre cuando los niveles de azúcar en la sangre son más altos de lo que deberían ser,
pero no lo suficientemente altos como para que sean diagnosticado oficialmente de diabetes. La
prediabetes aumenta en gran medida el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Si se tiene prediabetes se
puede prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2 haciendo cambios en el estilo de vida. Estos
incluyen tener una dieta saludable, alcanzar y mantener un peso saludable, y hacer ejercicio
regularmente.
3 Síntomas de la diabetes.
Los síntomas varían de persona a persona. Las primeras etapas de la diabetes tienen muy pocos síntomas. Es
posible que no sepa que tiene la enfermedad. Pero el daño ya puede estar sucediendo en los ojos, los riñones y
el sistema cardiovascular.
Hambre extrema.
Sed extrema.
Micción frecuente.
Fatiga o somnolencia.
Visión borrosa.
oscurecimiento de la piel alrededor del cuello o en las axilas, alta presión arterial, problemas de colesterol,
Si la diabetes no se trata, sus niveles de azúcar en la sangre se vuelven demasiado altos. Cuando esto
sucede, los síntomas pueden incluir falta de aire, dolor en el abdomen, vómitos, deshidratación e incluso
coma y muerte.
También llamada insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia. Su cuerpo no produce insulina. Esto se
debe a que el sistema inmune ataca y destruye las células del páncreas que producen la insulina. Los médicos no
están seguros de por qué sucede esto.
También llamada no insulinodependiente o de inicio en la edad adulta. Cuando come, su cuerpo transforma la
mayoría de los alimentos que consume en glucosa (una forma de azúcar). La insulina permite que esta glucosa
ingrese a todas las células de su cuerpo. Ahí se usa para energía. La insulina es producida por el páncreas. En
alguien que tiene diabetes tipo 2, el páncreas no produce suficiente insulina o las células del cuerpo no pueden
usar la insulina adecuadamente (llamado resistencia a la insulina). Esto hace que la glucosa se acumule en la
sangre en lugar de moverse hacia las células. Demasiada glucosa en la sangre puede provocar problemas de
salud graves que dañan los vasos sanguíneos, los nervios, el corazón, los ojos y los riñones.
El peso. Obesidad es el factor de riesgo más importante para la diabetes tipo 2. Mientras más sobrepeso
tenga, más resistente será su cuerpo a la insulina.
Edad. El riesgo de diabetes tipo 2 aumenta con la edad, especialmente después de los 45 años.
Antecedentes familiares. Es importante que usted sepa si existe antecedente de diabetes en su familia.
Su riesgo de diabetes es mayor si su madre, padre o hermano tiene diabetes.
Síndrome de ovario poliquístico (SOP). Esta es una afección que ocurre cuando un desequilibrio de
los niveles hormonales en el cuerpo de una mujer provoca la formación de quistes en los ovarios. Las
mujeres que tienen SOP tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Tabaquismo y alcohol. El consumo de alcohol y tabaco puede aumentar su riesgo de diabetes tipo 2.
Raza/origen étnico. Algunos grupos étnicos tienen un mayor riesgo de diabetes que otros, que
incluyen Nativo americano, Hispanoamericano, Afroamericano, o Nativo de Islas del Pacífico.
5 ¿Cómo prevenir la diabetes?
Se ha demostrado que medidas simples relacionadas con el estilo de vida son eficaces para prevenir la diabetes
de tipo 2 o retrasar su aparición. Para ayudar a prevenir la diabetes de tipo 2 y sus complicaciones se debe:
Ejercicio y control de peso. Hacer ejercicio y mantener un peso saludable puede reducir su riesgo de
diabetes. Mantenerse activo físicamente. Intente hacer ejercicio de 30 a 60 minutos la mayoría de los
días de la semana. Siempre hable con su médico antes de comenzar un programa de ejercicios.
Dieta. Una dieta alta en grasas, calorías y colesterol aumenta su riesgo de diabetes. Una dieta deficiente
puede provocar obesidad (otro factor de riesgo de diabetes) y otros problemas de salud. Una dieta
saludable es alta en fibra y baja en grasas, colesterol, sal y azúcar. Además, recuerde cuidar el tamaño de
su porción. Cuánto come es tan importante como lo que come.
6 Consecuencias de la Diabetes :
Con el tiempo, la diabetes puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios.
Neurópata diabética (daño en el nervio). Esto hace que sea difícil para sus nervios enviar
mensajes a su cerebro y otras partes del cuerpo. Puede perder sensibilidad en algunas partes de su cuerpo
o sentir dolor, hormigueo o ardor. La neuropatía con mayor frecuencia afecta los pies y las piernas. La
llaga puede infectarse. En casos graves, es posible que haya que amputar el pie. Las personas que tienen
neuropatía pueden continuar caminando sobre un pie que ha dañado las articulaciones o los huesos. Esto
puede conducir a una afección llamada pie de Charcot. El pie de Charcot causa hinchazón e
inestabilidad en el pie lesionado. También puede causar que el pie se deforme. La neuropatía también
puede causar disfunción eréctil en los hombres y sequedad vaginal en las mujeres.
Las personas con neuropatía deben revisas los pies todos los días. Consulte a su médico de
inmediato si nota hinchazón, enrojecimiento y siente calor en el pie. Estos pueden ser signos del
pie de Charcot.
Retinopatía diabética (problemas oculares). Esto afecta la parte de su ojo llamada retina. Es la
parte del ojo que es sensible a la luz y envía mensajes a su cerebro sobre lo que ve. La diabetes puede
dañar y debilitar los pequeños vasos sanguíneos en la retina. Cuando los vasos sanguíneos de la retina se
dañan, pueden perder líquido y provocar inflamación en la mácula. La mácula es la parte de la retina que
le proporciona una visión nítida y clara. La hinchazón y el líquido pueden causar visión borrosa. Si la
retinopatía empeora, puede llevar a la ceguera. La cirugía con láser a menudo se puede utilizar para
tratar o ralentizar la retinopatía si se detecta temprano.
Las personas que tienen diabetes deben hacerse un examen de la vista una vez al año. Consulte
a su médico si tiene visión borrosa durante más de 2 días, pérdida repentina de la visión en 1 o
ambos ojos, manchas grises oscuras o en movimiento a menudo llamadas «cuerpos flotantes»,
luces intermitentes o dolor o presión en los ojos.
Neforpatía diabética (daño renal). Esto es daño a los vasos sanguíneos en sus riñones. Esto
significa que sus riñones tienen problemas para filtrar los desechos. Algunas personas que tienen
nefropatía eventualmente necesitarán diálisis (un tratamiento de máquina que elimina el desperdicio de
la sangre) o un trasplante de riñón. La proteína en la orina suele ser el primer signo de nefropatía.
El riesgo de nefropatía aumenta si tiene diabetes y presión arterial alta, por lo que es importante
controlar estas dos afecciones.
Enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Las personas que tienen diabetes corren
un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. El riesgo es aún mayor para las
personas que tienen diabetes y fuman, tienen presión arterial alta, tienen un antecedente familiar de
enfermedades cardíacas o tienen sobrepeso.
El médico puede evaluar signos tempranos de enfermedad cardíaca. Esto incluye verificar los
niveles de colesterol.
7 Pie Diabético:
La patología del pie constituye uno de los elementos principales del cuidado de los pacientes diabéticos. Las
lesiones más habituales a este respecto son las úlceras, con o sin infección, y la gangrena. La patología del pie
constituye uno de los elementos principales del cuidado de los pacientes diabéticos. Las lesiones más habituales
a este respecto son las úlceras, con o sin infección, y la gangrena.
Constituye una importante causa de morbimortalidad en los pacientes diabéticos, e incluso puede llegar a
ocasionar situaciones francamente invalidantes como consecuencia de las técnicas quirúrgicas empleadas
(amputación), o incluso la muerte.
I. Grado 0: Representa un pie sin lesiones, pero con elevado riesgo de padecerlas.
Son zonas de piel engrosadas, a veces algo descamadas en zonas de máxima presión, como las cabezas
metatarsianas y el talón. Pie diabético con piel atrófica y mal hidratada. Hiperqueratosis plantar, principalmente
en la zona del talón.
Grietas y fisuras:
Son lesiones de la integridad de la piel que no afectan a todo su espesor, favorecidas por la sequedad y la
deshidratación dérmica. La localización más frecuente es la interdigital.
Deformidades digitales:
Están producidas por una atrofia de los músculos intrínsecos del pie y el adelgazamiento de la almohadilla grasa
bajo la cabeza de los metatarsianos. Las más frecuentes son los «dedos en garra», los «dedos en martillo» y
el hallux valgus (deformidad del primer dedo con prominencia de la parte interna de la base metatarsiana y
desviación externa de la zona distal del dedo).
II. Grado 1.
Ulcera Superficial:
También llamada «mal perforante plantar», es de carácter neuropático y consiste en la destrucción del espesor
total de la piel. Habitualmente se afecta la superficie plantar del pie o de los dedos en áreas sometidas a
presiones elevadas, como la cabeza de los metatarsianos y el talón. Comienza por una callosidad, que
posteriormente se ulcera en su parte central provocando un aspecto «en sacabocados».
III. Grado 2.
Ulcera Profunda:
Es una solución de continuidad o excavación de fondo necrótico que sobrepasa la piel y afecta al tejido
subcutáneo, los tendones, los ligamentos y los músculos, pero sin llegar a formar abscesos ni ocasionar lesiones
óseas.
IV. Grado 3.
Absceso:
Es una inflamación aguda purulenta, bien delimitada, que destruye totalmente los tejidos donde se forma. Los
abscesos de gran tamaño pueden deformar el tejido o el órgano donde asientan, siendo mayor la deformación si
se ha eliminado el pus, se cicatriza y se calcifica la pared del absceso. Suelen estar causados por bacterias.
Osteomielitis:
Consiste en una infección ósea de carácter purulento que puede tener un curso agudo o crónico, y que suele
estar causado por bacterias y, más raramente, por hongos. En los pacientes diabéticos los gérmenes suelen
alcanzar el hueso procedentes del exterior, a causa de heridas accidentales o de incisiones quirúrgicas.
V. Grado 4.
Gangrena
En las extremidades inferiores de los pacientes con lesiones arteriales, especialmente los diabéticos, se
desarrolla con relativa frecuencia una trombosis y la consiguiente necrosis isquémica o gangrenosa.
La subclasificación de la gangrena en dos grupos localizada (generalmente en el talón, los dedos o las zonas
distales del pie) y extensa, se debe a las diferentes repercusiones en cuanto a tratamiento y pronóstico.
VI. Grado 5.
o Aproximación diagnóstica al pie diabético:
Únicamente un diagnóstico certero etiológico conducirá a mejorar los resultados y evitar las frustraciones que
producen las ulceraciones que evolucionan de forma tórpida, a pesar de que los tratamientos aplicados sean
considerados adecuados. La anamnesis y la inspección de los pies se hará en cada visita programada
(generalmente cada 2 meses), con un mínimo de cuatro veces al año, pudiendo ser realizada de forma indistinta
tanto por el personal médico como por el de enfermería. Ha de incluirse una valoración neurológica y vascular
del pie diabético de forma anual.
Seguidamente, se inspeccionará el pie en busca de hiperqueratosis, callos, ojos de gallo, deformidades, fisuras,
grietas y, muy especialmente, úlceras. De forma global, se debe prestar atención a la higiene y el cuidado de los
pies (la hidratación, el corte de las uñas, etc.), así como al uso de medias, calcetines y calzado, para comprobar
que éste sea apropiado y no contenga cuerpos extraños o presente un desgaste excesivo.
VII. Valoración de la presencia de infección:
Es necesaria una observación constante para que el diagnóstico de infección en el pie diabético, y
consecuentemente el tratamiento, no se retrasen. Hay que pensar en la posibilidad de una infección si existe una
herida que desprende mal olor, así como zonas hiperémicas, edematosas, con linfangitis, crepitación en los
tejidos adyacentes a la herida o si supuran los bordes de la herida a la presión.
I. Grado 0.
En esta etapa, en la que existe un «pie de riesgo», pero sin lesiones considerables todavía, lo más importante es
la educación del paciente en el cuidado y la higiene del pie para prevenir complicaciones
Hiperqueratosis:
Tras el correcto lavado y secado diario de los pies, ha de aplicarse una crema hidratante a base de lanolina o
urea, e incluso vaselina salicílica al 10%. Para la eliminación de durezas es recomendable el uso de piedra
pómez, pero si hay callos, la escisión debe ser realizada por un podólogo.
Fisuras y grietas de la piel:
Se han de tratar con una pomada antibiótica y un apósito externo de gasa.
Deformidades:
Se ha de valorar la posibilidad de prótesis de silicona o plantillas con el fin de redistribuir el peso y evitar
zonas con aumento de presión; a veces incluso pueden ser útiles los bastones o muletas.
Uña encarnada:
Nunca se han de cortar las uñas, sino limarlas; si se cortan, debe realizarse de forma totalmente
recta. Si existe un absceso importante y no se soluciona con pomada antibiótica local, se indicará el
tratamiento quirúrgico.
Pie de atleta:
Es importante el secado correcto del pie diabético, si existe infección por hongos es fundamental evitar la
humedad. Si existe micosis dérmica, el tratamiento indicado es administrar antimicóticos tópicos, asociándose
únicamente antibioterapia oral si hay sobreinfección bacteriana.
II. Grado 1.
Úlcera superficial:
Se indica reposo absoluto del pie lesionado, durante 3-4 semanas. Se ha de realizar diariamente una limpieza
con suero fisiológico, aplicando después gasas humedecidas con soluciones isotónicas diluidas. Las úlceras
deben ser valoradas por un profesional sanitario cada 2-3 días.
- Dermagraf: Es una dermis humana obtenida mediante bioingeniería, que contiene fibroblastos
neonatales cultivados sobre una malla biorreabsorbible; secreta factores de crecimiento y
proteínas de la matriz extracelular.
- El gel de becaplemin: Es un gel que estimula el crecimiento de nuevo tejido al contener factor
de crecimiento plaquetario.
- El sistema de autoinjerto Vivoderm: Se está ensayando en la actualidad y consiste en la
utilización de queratinocitos autólogos cultivados sobre una membrana de ácido hialurónico
perforada con láser.
Una vez obtenida la cicatrización, estos pacientes han de considerarse de alto riesgo, y se recomienda realizar
un control evolutivo cuidadoso con una modificación del calzado y el uso de dispositivos ortopédicos.
III. Grado 2.
Úlcera profunda:
Se recomienda reposo absoluto del pie afectado. Debe sospecharse la posible existencia de una infección,
puesto que ello puede condicionar la evolución de la lesión e incluso poner en peligro la extremidad. Se
realizará un minucioso desbridamiento de la úlcera, eliminando los tejidos necróticos y la hiperqueratosis que
cubre la herida. Los cambios de antibiótico y la duración del tratamiento dependerán de las pruebas de
sensibilidad bacteriana y de la respuesta de la herida al tratamiento. Ante una úlcera de evolución tórpida, con
celulitis extensa u osteomielitis asociada, hay que plantearse seriamente su derivación a un centro hospitalario.
Ante un pie diabético que presente una amplia zona de celulitis, abscesos, osteomielitis, signos de sepsis o
gangrena lo correcto es llevar al paciente a un hospital para la administración de antibioterapia parenteral y la
valoración de posibles técnicas quirúrgicas. Está indicado el desbridamiento lo suficientemente amplio para
garantizar la inexistencia de pus o tejido necrótico. Una vez controlada la infección, es necesario evaluar el
estado vascular de la extremidad afectada con el fin de evitar, si es posible, la realización de una amputación
traumática mediante la aplicación de técnicas de reconstrucción arterial.
Se debe realizar una inspección diaria de los pies y mantener una higiene y un cuidado meticulosos. En caso de
presentarse cualquier problema (cortes o soluciones de continuidad en la piel, uñas encarnadas, cambios en
color, temperatura, sensibilidad o arquitectura del pie), éste ha de ser comentado inmediatamente con el médico.
El control de los factores de riesgo cardiovascular es primordial, así como la valoración y el tratamiento
adecuado por podólogos y ortopedas en el caso de existir alteraciones en la estática del pie o amputaciones
previas.
I. Calzado:
Usar zapatos y calcetines en todo momento. No caminar descalzo, ni siquiera dentro de casa, pues fácilmente se
puede pisar algún objeto y lastimarse los pies. Es importante proteger los pies del frío y del calor, por lo que hay
que caminar con calzado sobre la playa o superficies calientes. Siempre se deben usar calcetines de algodón o
lana y medias de algodón o nailon (que evitan la humedad) con los zapatos, para evitar fisuras y llagas. Es
conveniente elegir zapatos de cuero blando, que se ajusten bien y protejan los pies. Los zapatos nuevos se han
de comenzar a utilizar de forma lenta y progresiva.
Los pies se deben lavar de forma diaria con un jabón suave, a ser posible neutro, y agua tibia (no caliente), sin
mantenerlos mucho tiempo en remojo puesto que se pueden agrietar y resecar la piel. Después es necesario el
secado meticuloso, teniendo especial cuidado en las zonas interdigitales. Puede utilizarse talco para mantener
seca la piel entre los dedos. Una o dos veces al día hay que aplicar crema hidratante en las partes superiores de
los pies y las plantas, evitando aplicarla entre los dedos ya que esto podría causar una infección. Las uñas no
deben ser largas y han de estar cortadas de forma recta, es conveniente que tanto la pedicura como la
extirpación de callos o durezas sean realizadas por un podólogo.
A causa de la neuropatía periférica, es posible que el paciente diabético tenga una pérdida de sensibilidad al
calor o el frío, por lo que tenderá a usar calentadores, radiadores, bolsas de agua caliente o almohadillas
eléctricas; ello predispone a la formación de quemaduras y lesiones. Es muy importante que se tengan estos
cuidados especialmente en los meses de invierno. Durante los meses de verano ha de aconsejarse el uso de
cremas foto protectoras en el dorso de los pies para prevenir las quemaduras.
- Proteger correctamente los pies es mantener una buena circulación distal, es recomendable la
elevación de las extremidades inferiores en sedestación, evitar cruzar las piernas, no usar
calcetines o medias que compriman, mover los tobillos y dedos de forma circular al menos
durante 5 min diarios, y el abandono del hábito tabáquico
Si usted tiene diabetes tipo 1, tiene que inyectarse insulina porque su cuerpo ya no produce esta hormona.
Tendrá que usar insulina varias veces al día, incluso con las comidas. También podría utilizar una bomba de
insulina, que le administra pequeñas dosis constantemente durante todo el día. Con la supervisión y la dosis que
subministre un médico.
Algunas personas con diabetes tipo 2 pueden controlar su enfermedad eligiendo opciones saludables de
alimentación y haciendo más actividad física. Muchas personas con diabetes tipo 2 también necesitan medicinas
para la diabetes. Estos pueden incluir tabletas o medicinas que se inyectan debajo de la piel, como la insulina.
Con el tiempo, es posible que necesite más de una medicina para controlar la glucosa en la sangre. Incluso si no
usa insulina, puede necesitarla en ocasiones especiales, como durante el embarazo o si está hospitalizado.
Hay varios tipos de insulina disponibles. Cada uno comienza a funcionar a una velocidad diferente, lo que se
conoce como “comienzo de la acción”, y ejercen su efecto durante tiempos diferentes, lo que se conoce como
“duración del efecto”. La mayoría de las insulinas alcanza un pico, que es cuando tienen el efecto más fuerte, y
luego este efecto se desvanece en el curso de algunas horas.
La forma de usar la insulina puede depender de su estilo de vida, su plan de seguro médico y sus preferencias.
o Aguja y jeringa:
Usted puede aplicarse las inyecciones de insulina con una aguja y una jeringa. Usted usa la jeringa para extraer
su dosis de insulina del vial o frasco. La insulina trabaja más rápido cuando se inyecta en el abdomen, pero se
deben rotar los puntos de aplicación. Otros puntos incluyen los muslos, los glúteos o la parte superior del brazo.
Algunas personas con diabetes que usan insulina necesitan de dos a cuatro inyecciones al día para lograr sus
niveles deseados de glucosa en la sangre mientras que otras pueden necesitar solo una inyección.
o Bomba:
Es una máquina pequeña que administra dosis pequeñas y constantes de insulina durante todo el día. La bomba
se usa fuera del cuerpo en un cinturón o en un bolsillo o bolsa. Está conectada a un pequeño tubo de plástico y a
una aguja muy pequeña que se inserta debajo de la piel y permanece varios días en su lugar. La bomba
administra la insulina al cuerpo a través del tubo las 24 horas del día. Hay otro tipo de bomba que no tiene tubos
y se conecta directamente a la piel, como un parche autoadhesivo.
o Inhalador:
Otra forma de administrar la insulina es inhalándola en polvo por la boca usando un dispositivo inhalador. La
insulina llega a los pulmones y pasa rápidamente a la sangre. La insulina inhalada es solo para adultos con
diabetes tipo 1 o tipo 2.
o Puerto de inyección:
Un puerto de inyección tiene un tubo corto que se inserta en el tejido debajo de la piel. Sobre la superficie de la
piel, un parche adhesivo o vendaje mantiene el puerto en su lugar. La insulina se inyecta a través del puerto con
una aguja y jeringa o con un autoinyector de insulina tipo bolígrafo. El puerto permanece en su lugar durante
algunos días y luego se reemplaza por otro.
Este dispositivo envía un rocío fino de insulina dentro de la piel a alta presión en lugar de utilizar una aguja para
administrarla.
La cirugía bariátrica, también conocida como cirugía para adelgazar o cirugía metabólica, puede ayudar a
algunas personas que tienen obesidad y diabetes tipo 2 a perder gran cantidad de peso y recuperar los niveles
normales de glucosa en la sangre. Otros factores incluyen el tiempo que la persona ha estado diabética y si
utiliza insulina o no. Algunas investigaciones recientes sugieren que la cirugía para adelgazar también puede
ayudar a mejorar el control de los niveles de glucosa en la sangre en personas con diabetes tipo 1 que además
están obesas.
Páncreas artificial.
Un páncreas artificial reemplaza las pruebas manuales de los niveles de glucosa en la sangre y el uso de
insulina en inyecciones o en bomba de infusión. Un solo sistema controla los niveles de glucosa en la sangre las
24 horas del día y suministra automáticamente la insulina o una combinación de insulina y una segunda
hormona, el glucagón.
En 2016, la FDA aprobó un tipo de páncreas artificial llamado sistema híbrido de circuito cerrado. Este sistema
cerrado calcula el nivel de glucosa cada 5 minutos durante el día y la noche, y administra automáticamente la
cantidad correcta de insulina.
Los islotes son pequeños grupos de células del páncreas que producen la hormona insulina. Al hacer un
trasplante de islotes pancreáticos se reemplazan los islotes destruidos por otros nuevos que producen y liberan
insulina. Para este procedimiento se toman islotes del páncreas de un donante de órganos y se transfieren a una
persona con diabetes tipo 1.
México está en la lista de los 10 países con mayor número de personas que viven con diabetes. Los datos de la
Encuesta Nacional de Salud 2000 (Ensa 2000), así como de las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición 2006
y 2012 (Ensanut 2006 y 2012), muestran que la diabetes mellitus por diagnóstico médico previo (excluyendo
los casos que desconocían su condición) aumentó, de 5.8% en la Ensa 2000, a 7.0% en la Ensanut 2006 y a
9.2% en la Ensanut 2012. Esta última prevalencia representa a poco más de 6.4 millones de personas que se
sabían afectadas por la enfermedad en México en 2012.
Después de examinarlo, analizar sus síntomas y revisar su historial de salud, es posible que su médico
realice una prueba de diabetes si sospecha que está en riesgo.
Esta prueba mide el nivel de glucosa en su sangre en cualquier momento del día. Combinado con los
síntomas de la diabetes, un nivel de glucosa en sangre de 200 mg / dL o más indica diabetes.
Análisis de sangre .
Esta prueba proporciona información sobre los niveles promedio de glucosa en sangre de una persona
en los últimos 3 meses. Un nivel normal de A1C está por debajo del 5,7 por ciento. Si su A1C es más
alto que eso, significa que su nivel de azúcar en la sangre ha sido más alto de lo normal. Un resultado
de prueba de 6,5 por ciento o más indica diabetes. Un resultado entre 5,7 y 6,4 indica prediabetes.