Quiroz (1998) expone un análisis detallado del Programa 1993, a muy pocos años
de la implementación de éste. Entre otras cosas, hace una crítica sobre el
propósito del Plan de Estudios de 1993, en el que se manifiesta la intención de
preparar a los alumnos con un alto grado de independencia. Esta afirmación se
asemeja a uno de los principios relacionados con el existencialismo de la
Educación Humanista:
“Soy un agente libre, absolutamente libre para establecer mis metas de vida”
(Morris, 1996)
Otro elemento importante que se puede considerar dentro de los principios de la
Educación Humanista es el que se relaciona con la participación activa y reflexiva
en las organizaciones sociales, en la vida política y cultural de la nación. Este
tipo de habilidades, se vinculan ampliamente con otro rasgo del principio del
existencialismo:
“Soy un agente responsable de mis propias elecciones” (Morris, 1996)
Este plan de estudios pone de manifiesto, su concepto central “necesidades
básicas para el aprendizaje”. Y dentro de este tipo de necesidades están
implícitas las que fundamentan el Modelo Humanista, pero como lo menciona
Quiroz, la teoría sobre el enfoque de dicho plan, tuvo una interpretación
discordante al momento de incluirla en el proceso de aplicación que
complementaba el propósito del programa con la estructura, el enfoque y las
orientaciones didácticas del mismo,.(Quiroz, 1998)
En este mismo sentido, se reflexiona en torno a la estructura del programa 1993,
pues cuenta con elementos que son relevantes para el estudio a realizar. Como
bien menciona Quiroz (1998), la estructura del programa de educación secundaria
en mención, tiene dos características importantes, una es la fragmentación
curricular, que tiene que ver con el cambio de áreas a asignaturas y que
determina la distribución del tiempo que los maestros utilizan en la escuela. Por
citar un ejemplo, los maestros que impartían una asignatura de tres horas por
semana, debían de asignarles más grupos para completar su tiempo, no así con
las materias de Español y Matemáticas que les aumentaron una hora por semana
y en consecuencia, los maestros de estas asignaturas, completaban el tiempo de
la jornada con un número menor de grupos.
Se trae este asunto del tiempo que ocupan los maestros en la escuela para
atender varios grupos, para hacer énfasis en lo que representa distribuir el tiempo
para atender más alumnos y lo que esto representa. En primer lugar, se afectaba
las condiciones de vida del docente en cuanto a la atención de un número elevado
de alumnos y en segundo lugar las consecuencias respecto al aprovechamiento
académico, pues el trabajo que representa atender a tantos alumnos, recae en
éste. Así pues, entre más alumnos tenga un maestro a su cargo, más difícil será
reconocer las particularidades de cada uno y con ello imposible ofrecer prácticas
docentes orientadas hacia las características de cada alumno.
Es precisamente en esta última afirmación que menciona Quiroz (1998), en la que
recae llevar los propósitos del programa a la práctica, que como ya se mencionó
anteriormente, los propósitos están bien determinados, pero la dificultad es
alcanzarlos.