El veloz Julián
El tío francisco le encanta el tenis de mesa, pero desde que su mejor amigo pedro murió, ya
no tiene con quien jugar, y es que en la pequeña ciudad de Girardot en el que vive, nadie le
interesa jugar el tenis de mesa, por eso se le ocurre animar y motivar a su pequeño Julián
quien es su hijo para que aprenda todo lo que sabe de este deporte.
Julián que alcanzaba solo los 10 años se caracterizaba por ser muy veloz, así que no tardo
mucho aprender todas las técnicas y reglas para ella. El tío francisco le explico que es como
una batalla entre dos ejércitos, pero había que derrotar al enemigo y solo iba hacer muy fácil
siempre y cuando tuviera presente todas las reglas.
El pequeño Julián era un niño que le gustaba el estudio y la diversión, compartía sus tristezas
y alegrías con sus compañeros del colegio, es por ello que una de esas tardes de recreo decidió
invitar a varios de sus compañeros a jugar tenis, para sorpresa de Julián noto que a sus
compañeros no les llamo la atención ese deporte y que por el contrario decidieron jugar futbol
u otro tipo de juego, situación que entristeció a Julián.
A tal punto que decidió no jugar más tenis, en medio de su desilusión Julián se preguntaba
una y otra vez el porque a sus compañeros no les gustaba el tenis; pasaron los días y una tarde
de colegio en la clase de deporte el profesor de educación física se presentó con unas raquetas
una pelota pequeña fue tanta la alegría de Julián que salió corriendo hacia el profesor y le
pregunto de que se trataría la clase.
El profesor le contesto hoy aprenderemos a jugar tenis, pero para jugar tenis hay que
aprenderse todas las técnicas y reglas, repentinamente Julián en tono alto y con voz fuerte
¡conozco este deporte! El profesor no tarde en dudar en lo que le estaba contestando Julián,
pues a su carta edad era normal que un niño sintiera atracción por otro deporte que fuera más
común como el futbol y la natación.
Durante el desarrollo de la clase, el profesor decidió poner en competencia a los alumnos,
siendo Julián el gran triunfador del salón.
Fue tanto el asombro del profesor que decidió jugar contra Julián dando como resultado un
empate técnico entre los dos, el profesor impresionado por la capacidad de Julián para jugar
tenis le pregunta, quien te enseño? Julián le responde mi papa profesor!
Mi papa francisco me enseño a jugar tenis y quiero ser un triunfador en este deporte, pero
mis compañeros no les gusta el tenis, ellos prefieren otro deporte y eso me tiene desmotivado!
El profesor le contesta, no te desmotives.. Pues somos seres humanos y no a todos nos debe
gustar lo mismo pues así como tu papa te encontró a ti para jugar tenis, así encontraras a otras
personas que le agrade este deporte!
Julián! tu eres un triunfador.. Le dice el profesor por lo tal debes de trazarte objetivos y metas
para que puedas salir adelante... el niño le contesta son varios los objetivos que tengo dentro
de ellos vencer a mi papa, pues para el aun soy un inexperto y creo que tiene razón, me falta
seguir practicando, adquirir más destreza y velocidad con la raqueta, manos y piernas. Quiero
ser ejemplo de los demás niños, poner el nombre de mi colegio y mi ciudad en alto!
Ya con estas palabras del profesor y con una meta trazada, Julián continuo practicando cada
día más y más en sus momentos de esparcimiento y de diversión, se los dedicaba al tenis,
pues este deporte se convertía en su pasión día tras día.
El tío francisco la había ocultado a Julián su pasado, pues este había sido campeón olímpico
de tenis de mesa, a su vez fue bicampeón mundial en esta disciplina motivo por el cual quería
que su hijo heredara esta virtud y que a su vez la provechara ya que el tío francisco por
problemas de alcoholismo cayó en una profunda crisis que lo llevo a la quiebra
económicamente.
El tío francisco conoce las grandes habilidades de Julián pues él sabe que no lo defraudaría
con esta ilusión y le apuesta a todo para el seguir con el desarrollo del niño en este deporte
es por ello que lo desafía cada día mas para que lo venciera.
Al principio, como es natural, francisco ganaba todas las partidas, le bastaba solo de unos
pequeños giros con la raqueta para vencer al inexperto. Sin embargo, con el paso de las
semanas las cosas fueron cambiando. Su Julián había mejorado su técnica y una tarde de esas
venció al maestro de la velocidad, su padre entendió que ya había encontrado a su rival de
juego, pero también se dio cuenta que Julián iba hacer un gran jugador si en su futuro quería
el juego de mesa para su vida
El pronostico se estaba cumpliendo los últimos años Julián se había dedicado al juego del pin
pon como es conocido en su pueblo, ya había derrotado a varios tenistas de su colegio
reconocido en toda Girardot. Ahora su meta era prepararse para los juegos de las nacionales
y ser campeón juvenil del juego de mesa el cual se realizaría en Bogotá.
El papa y el abuelo de Julián, quienes estaban muy orgulloso de él, habían prometido pagar
todo el gasto para el viaje a la ciudad a cumplir su meta, pero por desgracia las ventas del
negocio no había sido las mejores y no tenia todo el dinero para la competencia, con gran
tristeza le contaron a Julián que este año no podía asistir al campeonato, pero el otro año
entrante quizás podrían ir.
Cuando los vecinos se enteraron de que Julián no asistiría a el campeonato, se desmotivaron
¡era una tristeza! La gente de Girardot se había echo muchas ilusiones, pues todos lo quieren
y sabían que ganaría la competencia
Sucedió entonces que los vecinos organizaron una recolecta para que Julián asistiera al
campeonato, llegaron a la casa de francisco y le dieron algunos pesos “sabemos que es muy
poco – dijeron –, pero de algo les servirá. Compren los pasajes para que puedan asistir al
campeonato en la ciudad de Bogotá. Ellos no querían aceptar el dinero que le estaban dando,
pero al ver la insistencia de los vecinos, dijeron que sí.
Al día siguiente los vecinos del barrio otro barrio hizo lo mismo y luego otros y otros, algunos
daban más otro menos, pero lo hacían de corazón. Al final ya varias comunidades habían
aportado y con ese dinero Julián y su familia estaban muy agradecidos y contento con todos
porque viajaron a la cuidad de Bogotá a inscribir al pequeño en el campeonato
Llego el día del juego Julián estaba un poco nervioso es su primer juego a nivel nacional
juvenil, antes de entrar al campo recordó lo que le había dicho su padre el primer día de su
juego.” esto es una batalla entre dos ejércitos, pero solo se puede derrotar al enemigo siempre
y cuando tengas todas las reglas claras” él se armó de valor y seguro de sí mismo.
Le dijo a su padre que iba hacer otra tarde en esas en que con dedicación aprendió a derrotar
al mejor jugador de pin pon del Girardot, francisco sonriente le dijo y yo aprendí a aceptar a
mi gran enemigo en el juego de tenis de mesa
No hace falta decir que Julián obtuvo el primer lugar. Su talento para el juego sorprendió a
todos los espectadores. Los premios eran una beca para sus estudios y una lujosa mesa de
tenis hecha con una excelente madera. Al regresar de nuevo a Girardot fue recibido como un
héroe. Todos contentos lo felicitaban y lo aplaudían.