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Vivienda Popular y Políticas en Lima

Este documento describe la evolución del perfil urbano de la vivienda en Lima desde la época colonial hasta la actualidad, analizando cómo la migración masiva provocó el crecimiento de barriadas y el surgimiento de una "cultura chicha". También examina las diferentes políticas de vivienda implementadas por los gobiernos en las últimas décadas y propone nuevas políticas para proveer vivienda a la población de bajos recursos.
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Vivienda Popular y Políticas en Lima

Este documento describe la evolución del perfil urbano de la vivienda en Lima desde la época colonial hasta la actualidad, analizando cómo la migración masiva provocó el crecimiento de barriadas y el surgimiento de una "cultura chicha". También examina las diferentes políticas de vivienda implementadas por los gobiernos en las últimas décadas y propone nuevas políticas para proveer vivienda a la población de bajos recursos.
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PERFIL URBANO DE LA VIVIENDA EN LIMA Y

POLÍTICAS PÚBLICAS EN LA VIVIENDA POPULAR

HUGO JARA FACUNDO

RESUMEN

La Lima idealizada con aires coloniales rememorando la calesita y


la tapada y que se canta con nostalgia en los valses de inicios de la se-
gunda mitad del siglo XX, se queda anidada en los años cuarenta y los
cincuenta. Pronto la migración provinciana hace explotar el crecimien-
to demográfico tugurizado de la metrópoli y ante la falta de viviendas,
estos migrantes optan por invadir inicialmente los terrenos eriazos for-
mando las denominadas barriadas, que introdujeron nuevos modos de
vida y comportamientos en la metrópoli fusionando el presente urbano
con el pasado rural de los migrantes, dando lugar a una cultura popu-
lar que se ha llegado a denominar cultura “chicha”.

Ese comportamiento y la formación de las organizaciones populares


no solo fue para defender su acceso al suelo, sino también para supe-
rar su centenaria exclusión como personas de origen indígena y su
derecho a los servicios básicos indispensables para una vida decente;
buscando y logrando formas de vivienda y autosostenimiento, proceso
que aún continúa, mediante etapas sucesivas o superpuestas con las
políticas y escasos programas sociales estatales.

Se presenta también las modalidades de crecimiento urbano popu-


lar y las propuestas que han surgido en el ámbito municipal para pro-
yectar la expansión y la densificación poblacional y ocupación terri-
torial y las políticas públicas necesarias a ser diseñadas y establecidas
para la dotación de vivienda a la población de bajos recursos que ya se
encuentra viviendo en condiciones deplorables, sin servicios básicos y
expuesto a toda clase de riesgos de salud para su familia.

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Descentralización y Regionalización

INTRODUCCIÓN

Este trabajo busca describir el perfil urbano social que adquirió Lima
con la hipertrofia que sufrió esta metrópoli en la segunda mitad del siglo
XX, como consecuencia de la migración ininterrumpida, de gente proce-
dente de todo el país, que empezó a cambiar el tradicional rostro urbano
de la capital, cambiando no solo el estilo urbanístico que había adopta-
do en el período republicano, sino en la composición social y económica
y racial de los habitantes de la metrópoli que ha producido importantes
mutaciones morfológicas, sociales y culturales en lo que antes fue con-
siderada “la ciudad jardín” o las “tres veces coronada villa”.

La transformación de la metrópoli limeña en objeto de investigación


con fines de modelamiento teórico de la realidad es apenas un fenó-
meno de los últimos 50 años. Período relativamente corto, pero sig-
nificativo por la serie de planteamientos formulados desde diferentes
perspectivas disciplinares y distintos niveles de profundidad.

Los primeros esfuerzos por sistematizar las estructuras que carac-


terizan el funcionamiento socio-espacial de Lima se encuentran en
formulaciones de la primera mitad del siglo XX, como la de Ricardo
Tizón y Bueno en su libro El plano de Lima. Apuntaciones históricas
y estadísticas de 1916. Asimismo, en la propuesta de la “Gran Lima”
esbozada en 1927 por el arquitecto alemán Werner Lange a solicitud
del gobierno de entonces; así como en las formulaciones del ingeniero
Alberto Alexander referidos a las relaciones entre ciudad y habitación
en su estudio sobre la crisis de la habitación en Lima en 1922.

En este estudio se presenta la evolución explosiva de los diferentes


tipos de barrios de Lima y su ubicación por características de clase
social y económicas y las posibilidades que tiene de seguir creciendo o
no horizontalmente, en función de la disponibilidad de terrenos para
su expansión.

Por otro lado, también se expone y analiza las diferentes Políticas


de Vivienda aplicadas por los diferentes gobiernos en los últimos cin-
cuenta años y visualiza la perspectiva habitacional de la población Li-
meña en un futuro cercano.

I. LIMA TRADICIONAL

1.1 EL DISCRETO ENCANTO COLONIAL

La sociedad colonial combinó una estructuración de clase con una


estructuración étnica, que ni las rebeliones coloniales y el proceso in-

56
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

dependentista que dio lugar a la república, logró modificar mantenién-


dose la vigencia de los estatutos coloniales durante más de un siglo.

Lima siempre fue varias ciudades. Se funda una ciudad española


que tenía una reducción de indios en El Cercado, un arrabal con ne-
gros camaroneros marginales y periféricos en El Rímac, con leprosos
y asilos. Progresivamente eso cambia y Lima tiene trozos elegantes de
ciudad, las alamedas, la plaza de toros, y luego vuelve a deteriorarse.
Nunca fue una ciudad muy homogénea. Fue una ciudad desigual,
fracturada, dual. Pero eso se disimulaba mejor o en apariencia “se
vivía mejor”. Había menos evidencias de esa dualidad o fracturación.

1.2 EL CENTRO DE LA VIEJA LIMA

Cuando los españoles se constituyen en el valle de Lima para cons-


truir la capital del virreinato del Perú, el área estaba ocupada por
unos 40.000 habitantes. Entonces existían en la zona, con distintos
grados de uso, dos complejos urbanos de singular importancia: Ca-
jamarquilla y Pachacamac. Lima era entonces una especie de ciudad
de ciudades.

La ciudad colonial se erigió en este mismo centro, superponiéndo-


se sobre la trama preexistente convirtiéndose al centro en sinónimo
de la ciudad: Lima es el centro del poder y el centro es Lima. Tras
una fase de adaptación al medio preexistente, se produjo una fase de
expansión ocupando quinientas hectáreas dentro de las limitaciones
de una muralla construida para evitar el acoso de los piratas, man-
teniéndose hasta después de la declaración de la independencia en
1821.

La Lima del siglo XIX es la ciudad hecha a imagen y semejanza de


la voracidad económica privada y la plena identificación del Estado
con este hecho. Todas sus miserias y esplendores son los mismos que
los de sus propios gestores. No se buscó el desarrollo de una ciudad
de consenso, una ciudad menos estratificada, una ciudad alejada de
todo liberalismo a ultranza, y en la cual el Estado juegue un papel im-
portante en su control y la transformación. Es decir, una ciudad don-
de el derecho público y privado y los diversos intereses puedan tener
algún nivel de coordinación, bajo la égida de un Estado centralizado.

Con la República Aristocrática, se afirmaron aún más las diferen-


cias entre los distintos estratos de la sociedad limeña. La oligarquía de
fines del siglo se encargó de levantar nuevas murallas sociales entre
las distintas partes de la ciudad, diferenciando y separando totalmen-
te el hábitat urbano del indio y de la población obrera.

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Descentralización y Regionalización

GráficoNo.1. Distribución de Lima.

Por siglos, la organización espacial de Lima Metropolitana estuvo


basada en un solo centro, el Centro Histórico, que cumplía funciones
múltiples que servían a la mayoría de los barrios. Era la continuación
de la centralización del país, reflejada en la capital. El Centro Histó-
rico ha sido sede principal de las funciones de gobierno, articulando
la ciudad mediante dos anillos concéntricos: la antigua área urbana
consolidada y los barrios periféricos.

1.3 LIMA, CAPITAL DE LA REPÚBLICA ARISTOCRÁTICA

La elite social limeña desde mediados del siglo XIX empezó a trasla-
darse a los balnearios de Chorrillos y el barrio La Magdalena (1872),
con sus villas y chalets. Al inicio del siglo XX se amplió hacia otros
balnearios como La Punta, Miraflores y Barranco, iniciándose así un
éxodo sin retorno, quedando el área central destinado a la burocracia
gubernamental, iniciándose un proceso de tugurización en las caso-
nas coloniales y republicanas con afán rentista de los dueños creando
subdivisiones para sacar más provecho a los alquileres.

58
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

El centro colonial era la ciudad y la ciudad era el centro del poder


político, mientras que el centro en el período republicano en el centro de
un nuevo poder: el financiero y comercial. Abraham Valdelomar (1888-
1929), un fino escritor conocido como el Conde de Lemos, perennizó
la frase que describe esta “belle epoque” : “El Perú es Lima, Lima es el
Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert”.

A inicios del siglo XX, la ciudad de Lima ya no era sólo un espacio


de arquitecturas y costumbres previsibles. También empezaba a con-
cebirse como un espacio sociológico, demográfico y ecológico a estudiar
y planificar. Piérola durante su gobierno, redefinió el nuevo centro
como espacio económico-financiero, promocionando la formación de
los suburbios residenciales cerca de la capital, brindando los espacios
para el esparcimiento y sociabilización de la oligarquía criolla como
el hipódromo, Clubs: Lawn Tenis Club, Jockey Club, Lima Polo and
Hunt Club, el Club Nacional, el parque de La Exposición, el Café
Estrasburgo y gremios empresariales como la Cámara de Comercio
(1888), la Sociedad Nacional de Industrias (1895), la Sociedad Nacional
de Minería (1896), la Sociedad Nacional Agraria (1896).

Leguía y los que le sucedieron reforzaron y continuaron la orienta-


ción y la lógica de crecimiento urbano establecida o sugerida por Piéro-
la al reforzar el triángulo Lima-Magdalena-Miraflores, y al fijar, con el
Paseo Colón y la urbanización respectiva, la dirección sur como la zona
a la que debía dirigirse el emplazamiento del hábitat de la clase alta
limeña. Mientras que al reorientar el destino social del barrio de La Vic-
toria (inicialmente previsto por Balta como el nuevo barrio de adminis-
tración y de residencia para la clase gobernante) estaba señalándose el
estilo y la dirección en la que debía emplazarse el hábitat popular.

La Lima que deja la “República Aristocrática” es una ciudad que no


había resuelto en absoluto los problemas que ya a mediados del siglo
XIX se observaban: déficit de viviendas y servicios, cuadros extremos
de hacinamiento e insalubridad, entre otros. El 77% de los habitantes
de Lima vivían “mal alojados”, el 10% vivía en condiciones de “suficien-
temente alojados”, mientras que sólo el 13% vivía con holgura en el
espacio habitable.

2. LA MIGRACIÓN INTERNA

2.1 ACELERADO CRECIMIENTO POBLACIONAL DE LIMA

Siendo Lima el centro del poder económico y de decisión política del


país y centro de las actividades político administrativas y productivas,
ocasionó un desigual desarrollo del país acentuando las diferencias

59
Descentralización y Regionalización

entre la costa y las demás regiones y de Lima y las zonas rurales, al


disponer de una posición de privilegio y primacía, alterando las relacio-
nes económicas con el resto del país y atrayendo masas de inmigrantes
en mejora de su nivel de vida, con lo cual incrementó aceleradamente
el crecimiento de su población.

Desde la década del 50, Lima acentúa su primacía como consecuen-


cia de las importantes modificaciones que experimenta la estructura
productiva del país. Se advierte un crecimiento y expansión de la activi-
dad industrial que tiene efecto multiplicador al posibilitar la ampliación
del comercio, los servicios y las exportaciones.

El proceso de concentración poblacional en el Área Metropolitana de


Lima y Callao, cuya expansión de su población y de su perímetro urba-
no es indesligable del aporte del fenómeno migratorio, que se acentúa
hasta 1972, aunque desciende relativamente hasta 1993.

Cuadro No 1. Provincias con mayor y menor población

2.2. PROCEDENCIA DE LOS MIGRANTES

Hasta 1972 la población inmigrante del Área Metropolitana de


Lima-Callao representaba el 45.8% de la población total censada.
En 1993 desciende a 39.4%. En cifras absolutas hay un aumento de
980,274 inmigrantes más. Si entre 1961-72 la migración creció en
84 por ciento, entre 1972-93 lo hizo en un 65 por ciento. El descenso
relativo de los inmigrantes a Lima-Callao se explica por la apertura
e importancia de otras áreas que operan como compensatorias de la
capital.

60
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

Según el censo de 1993, Lima Metropolitana concentraba el 29%


de la población nacional, 69% del producto bruto interno industrial,
87% de la recaudación fiscal, 98% de la inversión privada, 73% de los
médicos, 48% de las camas de hospitales, 62% de los profesores uni-
versitarios, 33% de la población económicamente activa, 76% de los
abonados del servicio telefónico.

Durante los años 1985, 1990 y 1993 Lima Metropolitana absorbió


el 88.5%, 80.7% y 82.3% respectivamente de las colocaciones de la
Banca Comercial de todo el país y la capital generó el 44.4% y 42%
del Producto Bruto Interno total. Por tanto resulta evidente el mayor
desarrollo relativo que tenía y tiene la capital de la República, respecto
a las otras áreas del país, convirtiéndose en el principal foco de atrac-
ción de población.

Gráfico No. 2. Departamentos con mayores inmigrantes

El mayor aporte de migrantes a Lima provenían hasta 1993 de Ancash,


con un 10.4 %, Junín con 10.1 %, el resto del dpto. de Lima, 9.5 % y
Ayacucho con 8.9 %1 (Ver cuadro No. 2).

Del total de inmigrantes (2’469.2), más del 24 por ciento (597,500)


son recientes, es decir, la cuarta parte de la población migrante de
toda la vida.

1. INEI. Censos Nacionales de Población 1972 y 1993

61
Descentralización y Regionalización

Cuadro No.2 Lima: Población inmigrante


por Departamento. 1993

DEPARTAMENTO TOTAL CIFRAS


PROCEDENCIA INMIGRANTES RELATIVAS
TOTAL 2,492,367 100.0
Ancash 259,851 10.4
Junín 250,695 10.1
Resto Provincia de Lima 237,001 9.5
Ayacucho 222,336 8.9
Cajamarca 146,220 5.9
La Libertad 143,119 5.7
Piura 135,199 5.4
Apurímac 132,729 5.3
Ica 118,130 4.7
Cusco 111,593 4.5
Arequipa 111,769 4.5
Lambayeque 106,434 4.3
Huancavelica 105,449 4.2
Huánuco 93,104 3.7
Puno 76,926 3.1
Pasco 65,611 2.6
Loreto 52,325 2.1
San Martín 39,201 1.6
Amazonas 31,501 1.4
Tumbes 13,842 0.6
Ucayali 15,993 0.6
Moquegua 9,191 0.4
Tacna 10,831 0.4
Madre de Dios 3,317 0.1

Fuente: INEI. Censo Nacional de Población.

3. CAMBIOS SOCIO-CULTURALES
EN LIMA AL FINAL DEL SIGLO XX

3.1 LA CULTURA “CHICHA”

La nueva configuración de la urbe limeña, ha introducido también


una cultura popular, con el singular aporte de la cultura andina en el
surgimiento de formas religiosas, musicales y lingüísticas totalmente
híbridas, fusionando lo urbano con lo rural. Esta es la denominada
cultura “chicha”, y la gran Lima de hoy es hábitat de cientos de miles
de personas que viven del trabajo ambulante y la informalidad empre-
sarial.

62
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

A finales del siglo XX, este espacio no tardó en adquirir otro rostro
y una nueva identidad gracias a aquellos nuevos habitantes que entre
migrantes y población de bajos recursos empezaron a habitarla desde
mediados del siglo pasado. Abarrotando las calles céntricas con miles
de ambulantes, con callejones cada vez más tugurizados. convirtiéndo
inicialmente al centro histórico en el centro del desborde popular con
una integración cultural del Perú profundo.

Los “pobres migrantes de Lima” decidieron ahorrar y progresar


mientras algunos de sus vecinos de la Lima Central y el Callao per-
manecieron desinformados de dicha realidad. El libro “Ciudad de los
Reyes, de los Chávez, los Quispe”, certifica ese conocimiento.

Estos sustantivos cambios en la hoy gran metrópoli de Lima y Ca-


llao, provocan la añoranza de antiguos limeños de “pura cepa”, hacia
lugares y costumbres que empezaron a desaparecer en la ex capital
virreinal, y que se expresaban nostálgicamente en populares valses de
los 50s (“…esta Lima que se aleja y se pierde en el recuerdo…” decía
una de estas canciones), constituyendo los propios valses - conocidos
como música criolla-, melodías de un pasado que se va olvidando y que
ya no tiene más inspiraciones en los autores de este género musical,
que décadas atrás disponían de centros musicales para el cultivo de
la música criolla, en los barrios tradicionales del Rímac, Cercado de
Lima, Barrios Altos, Jesús María, Breña, Chacra Colorada Lince y El
Callao.

3.2. LAS ORGANIZACIONES POPULARES

La alternativa de la casi totalidad de migrantes pobres para sobre-


vivir en un marco de miseria, ha sido su precaria organización para
lograr una vivienda al estar excluidos de los mercados convenciona-
les públicos o privados, para luego implementar su supervivencia, con
el uso de comedores populares y su organización en asociaciones
de microempresarios En los 80´s y 90´s se crearon nuevas formas de
organización. Se crearon organizaciones vecinales con el objetivo de
hacer frente a la pobreza, en un primer momento para defender la po-
sesión de sus terrenos, generando su propio empleo, y organizándose
para hacer frente a este problema en conjunto. Ejemplo de ello son las
organizaciones sociales en los asentamientos humanos.

Las principales organizaciones que se identifican en el ámbito local,


son la Municipalidad, la Organización del Vaso de Leche, los comedo-
res populares, los gremios del parque industrial, las organizaciones
sectoriales o de asentamientos humanos, los comités de gestión te-
rritorial, las APAFA, los grupos culturales y juveniles, las asambleas

63
Descentralización y Regionalización

distritales, la iglesia católica, los wawawasi, la red de municipios es-


colares, el Consejo de coordinación local, las redes ambientales com-
prometidas con la ecología, centros de comunicaciones, los espacios de
lucha contra la violencia , la federación de mujeres y la federación de
moto taxistas, entre otras.

El Municipio y la organización del vaso de leche son vistas como


las principales organizaciones, por el peso económico y poder real de
la primera y por el importante número de beneficiarios que tiene la
segunda.

3.3. LIMA LA HORRIBLE.

A fines de los años ochenta esa Lima la horrible inventada por el


poeta César Moro y repensada por Sebastián Salazar Bondy, se hizo
más miserable. Las condiciones no han cambiado en el tiempo. Se-
gún estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática
(INEI), de los casi 8 millones de habitantes que registra hoy la pobla-
ción de Lima, el 36% se encuentra en condiciones de pobreza.

Lima, sigue siendo aún una ciudad miserable con pequeñas islas de
ciudad primer mundista. En ella más del 35% de la población habita
en barriadas. Si a esta cifra se añade aquel 4% de la población que
reside en el área central en graves condiciones de tugurización, puede
inferirse que casi el 40% de la población de Lima habita una ciudad
informal.

Gráfico No.3
Evolución de la Población Urbana y Rural 1940-1993.

64
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

4. LA NUEVA LIMA

4.1 TIPOLOGÍA DE LA EXPANSIÓN DE LOS BARRIOS DE LIMA.

Las primeras aproximaciones basadas en la aplicación sistemática


de teorías urbanas y métodos preestablecidos de lectura de la ciudad,
tuvieron lugar con las investigaciones iniciales promovidas por la Ofi-
cina Nacional de Planeamiento y Urbanismo (ONPU), creada en 1946.

Posteriormente, la propuesta del geógrafo John P. Cole, en 1957, se


encargaría de marcar otros parámetros de interpretación. Como cul-
minación efectiva de este período fundacional, puede mencionarse al
documento y propuesta hipológica encarnada por el Plan de Desarrollo
de Lima--Callao a 1980 (PLANDEMET), formulado en 19672.

El planteamiento de la ONPU se convertiría en un esquema base


para el desarrollo de posteriores propuestas. Tal como ocurriría por
la misma época --la década de los cincuenta- formulaciones como la
de Matos Mar (1958 y 1977) y su esquema de tipologización de la ba-
rriada limeña; la de Cole (1957) y su afán de establecer una relación
entre ciudad y estructuras morfológicas; y la de Córdova (1958) y su
clasificación de tipos de barrios en función de las condiciones de la
vivienda.

Existen diversas propuestas de tipologización de los barrios lime-


ños, aludiendo a su caracterización en función de la estructura mor-
fológica de la ciudad conectada con las distintas tradiciones del urba-
nismo peruano. Entre los antropólogos con aspiraciones de formular
propuestas de sistematización tipológica del fenómeno urbano, Matos
Mar resulta un destacado exponente con su ya casi mítico estudio de
1955 sobre las barriadas de Lima.3

La propuesta de Ludeña4, basada en el registro completo de los


barrios residenciales producidos en Lima, establece que los barrios
pueden ser clasificados de distinta manera según la antigüedad, la
función, el status social, la ubicación geográfica y la procedencia de
la población. La clasificación propuesta se fundamenta en la conver-
gencia de dos criterios esenciales: el del promotor o gestor del barrio
y la forma específica de producción del mismo. De esta operación se
distinguen las tres tradiciones del urbanismo peruano en la constitu-
ción de los barrios.

2. ONPU,1967
3. Matos Mar, José (1977) Las barriadas de Lima 1957. Lima, IEP. 2ed.
4. Ludeña,2004

65
Descentralización y Regionalización

Urbanismo estatal (unidades vecinales, conjuntos habitacionales,


urbanizaciones populares de interés social, entre otros)
Urbanismo privado (urbanizaciones, condominios residenciales,
entre otros); y
Urbanismo barrial (barriadas, “pueblos jóvenes”, asentamientos
humanos, entre otros).

4.2 EL ACELERADO CRECIMIENTO DE LIMA METROPOLITANA

La acelerada urbanización de Lima metropolitana, se ha venido


efectuando en forma desordenada y heterogénea; teniendo su más
connotada expresión en las barriadas, como fenómeno de crecimiento
de la aglomeración y en permanente proceso de autoconstrucción y
la complejidad y violenta dinamicidad manifiesta del proceso y tejido
urbanos de Lima no ha conseguido aún ser reflejada en un modelo
teórico integral e integrador.

Cuadro No.3 Estimaciones de crecimiento departamental de Lima


PERU: Crecimiento de la población 1995-2015

DEPARTAMENTO 1995 2000 2005 2010 2015

Perú 23.531.701 25.661.690 27.803.947 29.885.340 31.875.784

Callao 681.896 773.701 868.819 961.996 1.052.861

Lima 6.797.650 7.475.495 8.137.406 8.771.928 9.365.699


Fuente: INEI

4.2.1. LOS BARRIOS PERIFÉRICOS

Son, principalmente, el resultado del crecimiento urbano de los úl-


timos 30 años, cuando la población de la ciudad aumentó acelerada-
mente y rebasó la capacidad del área consolidada.

Esta expansión urbana, basada predominantemente en toma de tie-


rras y autoconstrucción, fue paralela a la expansión del sector infor-
mal que emerge como alternativa de empleo para este gran sector de
la población. Después de algunas décadas, muchas de estas barriadas
se han convertido en barrios periféricos consolidados, con infraestruc-
tura, servicios y negocios adecuados, pero otras permanecen aún en
condiciones muy pobres y con infraestructura limitada. Todas las ba-
rriadas en conjunto ocupan cerca de un tercio del área metropolitana.

Durante los años `70 y 80´s, el Centro Histórico entró en un proceso


de deterioro en su configuración física y económica que resultó en el

66
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

desplazamiento de muchos negocios e instituciones al nuevo y mo-


derno centro metropolitano en Miraflores, y a centros distritales en el
resto de la ciudad. Estos centros distritales servían a sus barrios y re-
plicaban hasta cierto punto las funciones múltiples que se realizaban
en el Centro Histórico, pero a una escala más pequeña.

Según la estructura jerárquica social y económica de los barrios


de la ciudad: los barrios de altos ingresos desarrollaron centros más
grandes con una amplia gama de negocios, servicios e instalaciones
urbanas; los barrios de menores ingresos desarrollaron centros más
pequeños con menos servicios. Este patrón de organización espacial
metropolitana cambia en los años ‘90 como resultado de la reorganiza-
ción de actividades que se describe a continuación.

4.2.2. EL NUEVO DISTRITO FINANCIERO EN SAN ISIDRO

Hasta hace poco un barrio predominantemente residencial de altos


ingresos, se ha desarrollado como un espacio adecuado para la clase
ejecutiva local e internacional que opera dentro de una red global de
centros urbanos, y que requiere ciertas facilidades urbanas típicas de
esta red. Este Distrito Financiero se diferencia del Centro Histórico en
la especialización de funciones. Mientras que el Centro Histórico com-
binaba actividades financieras con una amplia gama de otros negocios,
funciones de gobierno y actividades culturales, el nuevo Distrito Fi-
nanciero se especializa en actividades informacionales.

4.2.3. EL CENTRO DE CONFECCIONES DE GAMARRA

El desarrollo de Gamarra es el producto de la habilidad de empre-


sarios y organizaciones locales para establecer reglas informales de
cooperación, mantener su identidad cultural y retener el poder local,
a pesar de la creciente participación de empresas nacionales e inter-
nacionales. Ilustra cómo las pequeñas empresas encontraron formas
eficientes de organizarse y espacios apropiados para una producción
especializada Este emporio ha podido disfrutar de los beneficios de las
redes institucionales locales fuertes, emergidas del sector informal.

Este crecimiento ha dado lugar a importantes inversiones en edi-


ficios modernos, algunos de los cuales han alcanzado los valores de
propiedad más altos de la región metropolitana, y han atraído a clien-
tes de diversos sectores sociales. Gamarra también se ha convertido
en proveedor de tiendas de ropa especializada de barrios de clase alta,
organiza sus propios desfiles de moda y atrae una amplia gama de
clientes, tanto de clase media como alta.

67
Descentralización y Regionalización

La población peruana ha venido creciendo a un ritmo de casi 2 %


anual, siendo mayor el crecimiento de la población urbana. El último
censo poblacional arroja una población de 28 millones de habitantes y
se calcula que en el 2020, seremos 33´765,700 habitantes.

4.3. DENSIFICACIÓN HABITACIONAL

La densidad de la población requeriría modificar el patrón de cre-


cimiento horizontal que ha observado Lima. Ello requiere modificar
el patrón de ocupación de las tierras eriazas de propiedad pública,
destinadas a los pobres, que vienen siendo copadas de modo infor-
mal mediante invasiones y ocupaciones graduales. Como se sabe, la
conformación de los hoy llamados «asentamientos humanos» supone
la fragmentación en lotes de aproximadamente 90 metros cuadrados
sobre los cuales los pobres edifican de acuerdo a sus posibilidades, y
en forma lenta y gradual. Esta modificación de patrones de ocupación
requiere de una política de apoyo que supere la de la «barriada orde-
nada» que ha primado desde los setenta hasta ahora.
En otras palabras, supondría programas de construcción vertical
en los eriazos de Ventanilla (Pachacútec), Carabayllo (Lomas) y Ancón
(Piedras Gordas), entre otras.

El desarrollo de centros metropolitanos especializados en zonas ur-


banas existentes puede facilitar la convergencia de múltiples grupos
sociales, así como la densificación de zonas existentes, permitiendo un
uso de suelo más eficiente, contrario a la expansión suburbana masiva
de décadas anteriores.

Por último, la creación de espacios de identidad cultural puede fa-


cilitar la integración social de la población metropolitana, y al mismo
tiempo, crear espacios atractivos para el visitante internacional.

5. LAS POLÍTICAS DE VIVIENDA EN EL PERÚ.

5.1 ¿QUÉ ES UNA POLÍTICA DE VIVIENDA?

Se entiende por Política de Vivienda, a la definición de principios y


objetivos, el diseño de instrumentos y el seguimiento de la implemen-
tación que en materia de vivienda se desarrolla desde la Administra-
ción Pública, sea esta Nacional, Regional, Provincial o Municipal.

Las políticas públicas en nuestro país se formulan según la capa-


cidad y el poder de los grupos económicos y los organismos de poder
emergentes para Introducir sus agendas en el espacio público na-
cional. Entre ellas se puede mencionar en primer lugar a los grupos

68
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

empresariales organizados, las Agencias de cooperación internacional,


la sociedad civil y los movimientos Regionales y locales que promueven
las movilizaciones populares de protesta.

Los grupos empresariales organizados (SNI, CONFIEP, ADEX, etc.),


tienen un rol determinante en la formación de las políticas públicas
en el país y cuentan con su cuota de poder político y su capacidad de
hacer lobby a favor de sus intereses en los diferentes sectores y niveles
del Estado. Esto se comprueba en los temas de minería, energía eléc-
trica, comunicaciones, pesca, seguridad social, combustibles, medio
ambiente, empleo, entre otros.

Entre las agencias de cooperación internacional, destacan el Banco


Mundial y el BID, que son las que financian el desarrollo y la ejecución
de las políticas públicas en el país.

La sociedad civil tiene todavía un rol incipiente en la formación de


políticas públicas, aun cuando tienen vocación participativa y alimen-
tan de propuestas apoyados por organismos internacionales, naciona-
les, la Iglesia y las ONG, manteniendo un rol activo en la formación de
las políticas.

5.2. LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES


EN LA GENERACIÓN DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS

Falta una mayor presencia en la agenda nacional de los partidos po-


líticos, que han disminuido su protagonismo por falta de organización
y activismo partidario y su influencia y credibilidad es muy baja en los
ciudadanos. Ello a causa de bajo liderazgo e identificación, con actos
de corrupción de sus connotados representantes y militantes.

Ante el vacío en la propuestas y reivindicaciones que han dejado los


partidos políticos, han surgido movimientos regionales y locales que
están liderando las protestas sociales, (maestros, fonavistas, metalúr-
gicos, madereros, cocaleros, transportistas, empleados civiles, pensio-
nistas, etc.) así como grupos étnicos (aymaras, indígenas amazónicos,
etc.), surgidos ante la incapacidad de los gobiernos y de sus modelos
económicos para la redistribución de los mayores ingresos fruto del
crecimiento sostenido del PBI en los últimos años; así como del recla-
mo por una mayor inclusión en las decisiones de política nacional e
internacional que compromete el modo de producción y el ambiente de
las comunidades.

Esta presencia pública debería producirse no solo para corregir las


“disfunciones” del mercado inmobiliario sino sobre todo para orientar

69
Descentralización y Regionalización

su funcionamiento hacia la resolución equitativa de las necesidades


de vivienda, y la mejora de su calidad orientada a su vez a una mayor
calidad de vida de sus habitantes.

Sin embargo, la realidad de nuestra crisis social nos demuestra, la


necesidad de construir políticas habitacionales alternativas, desde una
perspectiva menos pobre y limitada que la “vivienda-mercancía”. El
concepto de hábitat nos abre los ojos, para darle sentido y contenido a
postulados éticos y políticos como el Derecho a Vivienda adecuada en
el marco de los derechos humanos y los instrumentos como los acuer-
dos y declaraciones que nuestro Estado ha suscrito en las Naciones
Unidas y forma parte de nuestra constitución nacional.

5.3. EVOLUCIÓN DE LAS POLÍTICAS DE VIVIENDA EN EL PERÚ

Contrariamente a lo que se sostiene, el problema de la vivienda,


siendo uno de los más graves en el país, no es sin embargo el problema
número uno. Las malas condiciones de la habitación para la mayoría
de los peruanos, como pésimas condiciones de la alimentación, no son
sino la consecuencia de su bajo nivel económico, el aspecto exterior, la
manifestación de su mal de fondo y, por tanto, de su verdadero proble-
ma número uno: la pobreza.

Salvo períodos muy cortos, particularmente durante los dos gobier-


nos del arquitecto Fernando Belaunde, siempre ha dado la impresión
de que no existe una política de vivienda en el Perú. Esta aparece,
más bien, como un subproducto de una política más general de obras
públicas y construcción, y no como parte de un plan nacional de vi-
vienda.

El Estado y la población de menores recursos han marchado en


términos de vivienda en direcciones caminos no convergentes. La po-
blación mas necesitada ha intentado resolver mayoritariamente su
necesidad de tierra urbana y de vivienda sin ayuda del Estado e inade-
cuadamente.

Así, ha ocupado muchas veces en forma violenta, mediante pro-


cesos ilegales y con fines comerciales a beneficio de los traficantes,
tierras sin servicios o posibilidad de ellos, de manera desarticulada con
el desarrollo urbano, acrecentando la mala calidad del medio ambiente
y con una enorme secuela en la problemática urbana y territorial. Ha
construido su vivienda o una parte de ella, con su propio esfuerzo, en
un proceso de autogestión que es común en nuestros países en vías de
desarrollo, pero con resultados no satisfactorios por sus largos plazos,
elevados costos y dudosas características técnicas.

70
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

Cuando el Estado ha intervenido lo ha hecho en forma preeminen-


te y desempeñando un papel activo en la construcción de viviendas,
definiendo características, precios y mecanismos de asignación, des-
plazando a los constructores y promotores privados. En los sistemas
financieros, el Estado ha asumido un papel sobreregulador, fijando
tasas de interés y precios subsidiados, o peor aún otorgando créditos
con recursos públicos que no han sido devueltos.

Por otro lado el Estado ha enfrentado solo una parte del problema
que es la vivienda y la falta de tierras, desconociendo que las viviendas
deficientes, insalubres y tugurizadas es mayor en número que las vi-
viendas faltantes y merecen por lo tanto una atención primordial.

A pesar del esfuerzo que han desplegado algunos gobiernos para


resolver este agobiante problema, no ha sido posible mantener el gas-
to que significa ser el promotor y financiador de estos proyectos, ha
resultado a la larga insostenible, habiendo además entorpecido, sino
atrofiado los mecanismos de mercado. El déficit habitacional, ha au-
mentado. a pesar de la inversión estatal. Y se verifica también en la
inhibición de los agentes privados en la inversión en vivienda popular.

La carencia de servicios básicos (agua potable, sanitarios, y alum-


brado) es otra de las características de las viviendas de los pobres.
Durante los últimos años la situación ha experimentado importantes
mejoras especialmente en el área rural.

En 1960 se crea el Instituto  Nacional de Vivienda, y con él se di-


funde la idea de que la mayor cantidad posible de familias peruanas
deberían convertirse en propietarias. ”... En lugar de la dependencia y
la informalidad, el propósito de este periodo fue hacer a los pobladores
de las barriadas independientes del Estado y crear un mundo altamente
estructurado basado en la propiedad y en la autoayuda, que enseñaría
al pobre a cuidar de sí mismo y lo alejaría de movimientos políticos diso-
ciadores”. Después de 1960, es la etapa en la que las barriadas empie-
zan a “existir jurídicamente” (Rodríguez y Jaworski, 1969)5.

La Ley Orgánica de los Barrios Marginales N° 13517,  febrero de


1961, buscaba organizar el proceso de transformar barrios margina-
les en urbanizaciones populares de interés social. En el artículo 2, se
prohibía la formación de nuevos barrios marginales. Esta Ley en su
artículo 16, y en su reglamento artículo 3.03, estableció prioridades
para expropiar terrenos (una de las tantas atribuciones que tenía la

5. Rodríguez, A. y H. Jaworski (1969). “Vivienda en barriadas”. Cuadernos DESCO, 4.

71
Descentralización y Regionalización

Corporación Nacional de Vivienda, también creada en esta ley).

Se creo el INVI en 1960 con el objetivo de ensayar los planteamien-


tos sobre vivienda y barriadas, dándose inicio al proyecto de la ciudad
satélite de Ventanilla.

5.4 LA POLÍTICA DE VIVIENDA EN UN MARCO NEOLIBERAL


EN EL GOBIERNO DE FUJIMORI

A diferencia de la Constitución de 1979, la de 1993 no reconoció al


derecho a la vivienda como una necesidad básica de la persona, y res-
tringió el concepto de políticas públicas. En ese contexto, el financia-
miento para la vivienda estatal priorizó a los sectores medios. El Banco
de Materiales sin embargo siguió prestando apoyo a nivel nacional para
la autoconstrucción pero en menor escala que en la década anterior
Hasta fines de la década pasada, la demanda inmobiliaria atendi-
da por el mercado formal provenía básicamente de los estratos A y B,
siendo muy limitada en los estratos de menores ingresos. No obstante,
el mercado para los dos estratos mencionados ha experimentado un
exceso de oferta inmobiliaria, generado básicamente por el “boom” de
la edificación urbana de mediados de los noventa, el cual saturó un
segmento cuyo tamaño es relativamente reducido.

El esquema neoliberal, en el cual el papel del Estado es el de facilita-


dor de la iniciativa privada con un carácter principalmente normativo,
se impuso también en el sector de la vivienda. Se creó la Comisión de
Formalización de la Propiedad Informal (COFOPRI), organismo rector
máximo en el diseño y ejecución de un programa integral de formali-
zación de la propiedad en el ámbito nacional. Con el se centralizaron
las competencias y la toma de decisiones en relación con el acceso de
la propiedad informal. El esquema levantado desde los sesenta fue,
en buena medida, dejado de lado: la necesidad de vivienda debía ser
resuelta por el mercado.

Se eliminó el Ministerio de Vivienda en 1991. Desapareció, asimis-


mo, el Banco de la Vivienda (BANVIP) como banca de fomento y, en
consecuencia, el sistema mutual y las cooperativas de vivienda. Por
otro lado, la política de habilitaciones urbanas progresivas se dejó de
lado al punto de que las inversiones en Ciudad Pachacútec, un enorme
asentamiento humano creado por iniciativa estatal, cesaron en 1992.

A fin de dinamizar el sector construcción, antes que resolver o aten-


der la problemática de la falta cuantitativa y cualitativa de vivienda en
el país, el gobierno de Fujimori creó el programa MIVIVIENDA. Se es-
peraba, ante la aguda recesión que enfrentaba la economía peruana en

72
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

1999, que este fondo contribuyese a reactivar el sector construcción.


Con ese objetivo se destinaron aproximadamente 1.600 millones de so-
les, provenientes del FONAVI, para facilitar que los bancos, a través de
la Corporación Financiera de Desarrollo (COFIDE), otorgasen créditos
de largo plazo para la adquisición de viviendas económicas.

No obstante, el sector privado durante la década de 1990 encontró


espacios interesantes de desarrollo a través de la construcción de de-
cenas de proyectos de viviendas multifamiliares destinados a los sec-
tores de pequeños empresarios y, principalmente, de profesionales de
sectores medios de la población, particularmente en Lima, en distritos
como Santiago de Surco y San Borja.

No hubo proyectos privados o públicos dirigidos a los sectores po-


pulares, y eso hizo que las familias peruanas de bajos ingresos, como
respuesta a las limitaciones económicas, optaran por la construcción
de nuevas viviendas mediante soluciones informales de bajo estándar,
con lo que creció el número de este tipo de viviendas, que se mejoraron
en pocos casos y de manera progresiva y lenta. Durante los noventa se
produjeron, con la reforma del Estado, varias modificaciones institu-
cionales, especialmente cuando la ley 25491, de mayo de 1992, dispu-
so la incorporación del Ministerio de Vivienda y Construcción al sector
Transportes y Comunicaciones, y el traslado de la ENACE, el Banco de
Materiales (BANMAT), el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de
Lima (SEDAPAL), el FONAVI y la Oficina de Bienes Nacionales al Minis-
terio de la Presidencia.

Fue entonces cuando el BCH y lo poco que subsistía del sistema


mutual finalmente colapsaron. En reemplazo se crea, dentro del Minis-
terio de Transportes y Comunicaciones, un Viceministerio de Vivienda,
cuyo carácter fue básicamente normativo. La mayor parte de las res-
ponsabilidades ejecutivas se trasladaron al Ministerio de la Presiden-
cia, creado en 1986.

5.5. EL GOBIERNO DE TOLEDO

Una disposición importante del gobierno del presidente Alejandro


Toledo fue la restitución del Ministerio de Vivienda, Construcción y
Saneamiento, desaparecido durante la dictadura de Alberto Fujimori.
Una de las primeras tareas oficiales del nuevo ministerio fue la formu-
lación de un plan nacional de vivienda que finalmente se expresó en el
documento Plan Nacional Vivienda para Todos, 2003-2007.6

6. Ministerio de Construcción, Vivienda y Saneamiento .2003. Plan Nacional Vivienda Para


Todos 2003-2007

73
Descentralización y Regionalización

Allí se propone como objetivos, en primer lugar, reducir el déficit


y absorber la demanda de los nuevos hogares con producción habi-
tacional de bajo costo y calidad óptima; en segundo lugar, facilitar la
adquisición de viviendas; y, en tercer lugar, contribuir al crecimiento
ordenado de los centros poblados, mejorando o recuperando áreas ur-
banas subutilizadas o deterioradas en proceso de consolidación. Por
otro lado, se le asigna al Estado un rol facilitador y subsidiario de la
iniciativa privada; y se le otorgan, como otras responsabilidades, la de
generar los marcos normativos y tecnológicos, así como la de proveer
los recursos financieros.

Al sector privado, por su parte, se le asigna la tarea del diseño,


construcción y comercialización de las soluciones habitacionales en el
marco del plan en acciones de concertación entre las distintas instan-
cias de gobierno en el contexto de aplicación de una política macroeco-
nómica liberal.

Durante éste periodo el Ministerio de Vivienda ha continuado con


las políticas neo liberales y continuó dándole un rol relevante a la ini-
ciativa privada y adjudicándose solo un rol promotor priorizando una
política de estimulo de soluciones y de propiciar la integración física y
social de los barrios marginales.

5.6. EL SEGUNDO DE GOBIERNO DE AGP (GOBIERNO ACTUAL)

La política de vivienda actual se caracteriza por la centralización


de programas destinados tanto a la construcción de nuevas viviendas
para sectores medios vía el Fondo Mivivienda, el mejoramiento de la
vivienda, con muy poco alcance tanto por la poca difusión como por
el bajo presupuesto asignado al Banco de Materiales, y por último el
programa de mejoramiento integral de Barrios, que permite la cons-
trucción de obras urbanas, además brinda trabajo a aquellos vecinos
que se encuentran en condición de desocupados.

6. HACIA LA FORMULACIÓN DE LAS POLÍTICAS


PARA LA VIVIENDA POPULAR

6.1 LA CIUDAD POPULAR

Durante las cinco décadas en que las barriadas han sido el principal
modo de acceso al suelo y a la vivienda para los sectores populares, éstos
han asumido la tarea de urbanizar sus comunidades y de construir sus
viviendas. Las zonas más antiguas de la ciudad popular han logrado, por
lo general, el saneamiento físico y legal de sus comunidades, acceder a
los servicios básicos y construir equipamientos como escuelas, mercados

74
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

y hospitales. La problemática que nos plantea este sector de la ciudad ya


no es la de los asentamientos precarios marginales, sino la de una ciudad
consolidada, pero con características diferentes a la ciudad convencional.

Conforme la consolidación se ha acentuado y se han formado algu-


nos núcleos económicos en la ciudad popular, éstos se han ido convir-
tiendo en un mercado atractivo para la inversión de los sectores de la
ciudad tradicional –especialmente en la parte norte de Lima, aunque
también se hace evidente en las otras zonas de la ciudad popular–.
Otro aspecto de la consolidación de la ciudad popular es su importan-
te proceso de densificación habitacional, impulsado por iniciativa de
la misma población. Las familias expanden el área construida de las
viviendas, especialmente en los segundos y terceros pisos para alojar
nuevos núcleos domésticos.
Si bien esta forma de resolver el acceso a vivienda, de los hijos o pa-
rientes de la familia, no cubre la necesidad de nuevas viviendas genera-
da por el crecimiento de la población, sí evidencia el potencial cualitati-
vo de este proceso para la densificación demográfica de la ciudad, lo que
permitiría optimizar la inversión realizada por los sectores populares en
la autoconstrucción y dotación de servicios para sus barrios.

De una u otra manera, la ciudad popular, especialmente en su se-


gundo momento de expansión barrial, recibió un fuerte apoyo estatal,
no solo en términos políticos sino técnicos, lo cual le permitió generar
las bases para la construcción de barrios con mayor capacidad para su
habitabilidad adecuada.

6.2. ROL DEL ESTADO

El problema de la vivienda solo se puede abordar, en términos de


pensar en soluciones, en plazos que superan con mucho el horizonte
de un gobierno determinado, y que el Estado actúe intensamente como
facilitador y estimulador de la inversión privada, otorgando incentivos
para que los componentes del mercado, ofertantes y demandantes, en-
cuentre un equilibrio. Que la construcción y financiamiento sea un
hecho multiplicador con repercusión en la economía y el empleo y sea
una actividad competitiva en rentabilidad con los demás sectores de
la economía movilizando ahorros y capital.

Comencemos entonces por reconocer que el Estado por sí solo es


incapaz de solucionar el déficit habitacional. El modelo del Estado solo
como agente directamente involucrado en la construcción y financia-
miento de las viviendas ha devenido pues en obsoleto, aún cuando se
plantea que La política de la vivienda debe ser un tema de Estado, que
trascienda a los gobiernos que se suceden.

75
Descentralización y Regionalización

El Perú ha sido pionero en políticas públicas sobre barrios popula-


res y las formas de participación ciudadana. Pero a partir de los años
noventa las políticas han estado inspiradas en las teorías de Hernando
de Soto y en un planteamiento neoliberal.

6.3 OBJETIVOS DE LAS POLÍTICAS DE VIVIENDA POPULAR

El objetivo general de las políticas hacia la vivienda popular de-


biera ser la orientación para la reestructuración institucional, legal y
financiera del sector vivienda que permita superar la vulnerabilidad
del hábitat, la exclusión social, y romper las barreras que impiden al
sector de la población, históricamente marginado, su acceso a los be-
neficios del país, y consecuentemente a la satisfacción de su necesidad
de habitabilidad.

Específicamente se puede señalar los siguientes lineamientos:

1. Articular la política de vivienda con la política de desarrollo, orde-


namiento territorial y ambiental.
2. Lograr que el sector vivienda, retome la importancia que tiene en
relación con su rol para el desarrollo humano, y que se refleje en
la asignación presupuestaria reequilibrando su relación con otras
políticas sectoriales.
3. Revisar y readecuar el estamento institucional con el propósito de
convertirlo en un factor de promoción y solución al problema ins-
titucional.
4. Desarrollar las capacidades de las instituciones para intervenir en
la solución del problema habitacional.
5. Eliminar en un plazo de veinte años, el déficit cualitativo y cuanti-
tativo de vivienda con equidad social y territorial.
6. Desarrollo de mecanismos e instrumentos financieros, que faciliten
el acceso a la vivienda, tanto del sector formal, como del informal,
tomando en cuenta las condiciones reales de sus beneficiarios y su
entorno socioeconómico.
7. Facilitar el acceso del crédito para vivienda en condiciones de sos-
tenibilidad.
8. Rehabilitación de asentamientos precarios y en condiciones de vul-
nerabilidad bajo criterios de integralidad, inter-institucionalidad,
sostenibilidad y con participación efectiva de la población.
9. Reformar los instrumentos legales para facilitar el acceso a la vi-
vienda.
10. Fortalecer la capacidad de gestión de gobiernos locales en la plani-
ficación y realización de programas habitacionales.
11. Promover el financiamiento sostenible de una política de vivienda.

76
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

6.3. UNA POLÍTICA DE VIVIENDA NO ES SOLO


CONSTRUIR VIVIENDAS

Hay la necesidad de establecer algunos elementos claves para la


formulación de una nueva política de vivienda, definiendo niveles de
formulación y ejecución de políticas a fin de encauzar mejor las próxi-
mas iniciativas en el ámbito de la vivienda y el urbanismo nacional:

La vivienda como asunto de interés colectivo debe plantearse desde


una perspectiva más integral y precisa en su ubicación, requisito que,
sin duda, la coloca en el campo del desarrollo urbano y regional. Aun
cuando el alcance y el propósito de los proyectos estén referidos a los
aspectos financieros, consideramos imprescindible evaluar la eficien-
cia del sector público en función de su vinculación e interacción con
los demás instrumentos normativos que constituyen el sector Vivienda
y Urbanismo.

Nos encontramos ante una coyuntura única y particularmente fa-


vorable para desarrollar una política explícita de recuperación de la
plusvalía urbana en función de las inversiones en infraestructura y
espacio público. El incesante proceso de edificaciones privadas, junto
con los programas de vivienda nueva impulsados por el gobierno cen-
tral, ofrecen un panorama de renovación urbana sin precedentes en la
historia de la ciudad.

Por tanto, son necesarias políticas más pragmáticas del apoyo a los
autoconstructores en la dotación de sus propias viviendas, facilitando
y orientando el uso del financiamiento público y privado, facilitándo-
les asesoría técnica, legalización e inscripción de las construcciones
existentes y no solamente en la entrega irresponsable de lotes que
conduce a un hábitat de mala calidad.

Finalmente, es perentorio, reforzar e impulsar la descentralización


para evitar la concentración económica de la metrópoli, factor princi-
pal de atracción de las corrientes migratorias, fortaleciendo el poder de
decisión económica y política de los gobiernos regionales y locales a fin
de enfrentar graves desequilibrios urbano rurales.

7. CONCLUSIONES

7.1 Una política de vivienda no consiste solo en alcanzar metas


cuantitativas, es decir, en construir viviendas a fin de atender los
resultados políticos del corto plazo sin pensar en los efectos que
se ocasionan en la calidad de la ciudad y el urbanismo.
7.2 La política de la vivienda debe ser un tema de Estado, que tras-

77
Descentralización y Regionalización

cienda a los gobiernos que se suceden. El problema de la vivien-


da solo se puede abordar, en términos de pensar en soluciones,
en plazos que superan con mucho el horizonte de un gobierno
determinado. La débil institucionalidad en nuestro país determi-
na que los resultados que se logran en un periodo no puedan ser
continuados en el siguiente o que se vean limitados o reemplaza-
dos
7.3 La política de vivienda debe tener una relación estrecha con la
planificación urbana y territorial. Ésta debe plantear entre sus
objetivos fundamentales el ordenamiento y racionalización de los
recursos que involucra el habitat –tierra, agua, capital social,
etc.- reorganizando tanto los asentamientos existentes, como la
expansión urbana. La meta debe apuntar a una mejora de la ca-
lidad
7.4 Las políticas de vivienda deben responder a los intereses y nece-
sidades de la mayoría de la población, a una demanda que com-
prenda la diversidad y que estimule la participación mediante so-
luciones creativas a los procesos de autoconstrucción en curso.
7.5 Las políticas de vivienda deben fomentar la descentralización y
propiciar nuevos equilibrios entre el campo y la ciudad, involu-
crando a gobiernos locales y regionales. Estas políticas deben ser
innovadoras y sostenibles en los territorios en que se desarrollan.
Es tarea del gobierno crear las condiciones que permitan que las
diferentes regiones del país, sus ciudades y municipios operen
en la dirección que permita a las familias acceder a soluciones
habitacionales adecuadas
7.6 Se debe promover y gestionar el encuentro entre un mercado,
más dinámico que el convencional de la banca y las empresas
constructoras con la sociedad demandante. Hay sectores que
autoconstruyen o gestionan como pequeñas inmobiliarias sus vi-
viendas, lo que representan más del 60 por ciento de las vivien-
das de todo el Perú.
7.7 Es necesario partir de una visión integral del concepto de asenta-
miento humano y no en términos fragmentarios, que reconozcan
su carácter complejo, de totalidad organizada abierta, de unidad
en la diversidad y de integración. La vivienda no puede sepa-
rarse de su entorno, de los servicios básicos, del equipamiento
social, de su integración a la ciudad.
7.8 La política de vivienda debe interactuar con la política económi-
ca, la política social y política ambiental del país.
7.9 Completar la propuesta de política de vivienda con el estableci-
miento de un programa nacional de vivienda rural que atienda
una problemática que, salvo limitadas experiencias piloto, no
forma parte de la preocupación e interés de los propulsores y
ejecutores de políticas en el país. La necesidad de establecer una

78
Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

política de vivienda que considere simultáneamente los proble-


mas rurales y urbanos forma parte de esta visión nacional de
desarrollo urbano y habitacional.
7.10 Trabajar en la rehabilitación integral de los barrios pobres urba-
nos y subsiguiente legalización de la tenencia de la tierra, con el
fin de reducir la infraurbanización, así como la recuperación de
urbanizaciones populares, viviendas en los centros tradicionales,
áreas deprimidas y mejoramiento del alojamiento y servicios pú-
blicos en la ciudad existente.
7.11 Desarrollo anticipado de tierras con infraestructura y servicios
comunales básicos, en operaciones de una escala que permita
formular programas de desarrollo urbano de mediano y largo
plazo.
7.12 Es indispensable asegurar un financiamiento en cantidad y ca-
lidad apropiado a los nuevos requerimientos de las Políticas de
Vivienda. En la resolución de esta necesidad la responsabilidad
de la Administración Pública es decisiva, mediante la definición
de instrumentos y la suscripción de acuerdos con las entidades
financieras nacionales e internacionales, que permitan asegurar
los flujos financieros acordes con la capacidad de resolver las
situaciones de necesidad.
7.13 Para lograr la reinserción de los sectores más carenciados de la
población se debe pensar en políticas fuertemente subsidiadas,
así como en políticas de cartera o bancos de tierras y financiación
de vivienda, para los sectores con cierta capacidad de organiza-
ción y de recursos medio-bajos. Los gobiernos deben destinar
recursos fiscales para llevar adelante sus programas de vivienda
y saneamiento para la población de menores ingresos.
7.14 La participación de la población ha sido siempre una demanda
permanente de la sociedad, pero no siempre un derecho recono-
cido por la Administración Pública. Actualmente no es posible
asegurar la viabilidad de las Políticas de Vivienda si éstas no
establecen como eje fundamental la participación activa de los
ciudadanos en el diseño de los instrumentos y en la gestión y
ejecución de las acciones. Para ello se deberá avanzar en el desa-
rrollo de fórmulas como el cooperativismo, la autoconstrucción,
la autogestión, la ayuda mutua, etc.

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Perfil urbano de la vivienda en Lima y políticas públicas en la vivienda popular

Hugo Eduardo Jara Facundo

Magíster en Administración, doctorado en Gobierno y Políticas Públicas


del Instituto de Gobierno-USMP. Titulado como Ingeniero Químico CIP,
con Diplomas en Gobernabilidad y Gerencia Política ([Link]-
hington), Gerencia Social para directivos (BID-Washington) y Dirección
Estratégica de empresas ( U. Pacífico). Cuenta con Estudios en Estra-
tegia, Desarrollo, Defensa Nacional y Alta Política (CAEPE-CAEN).
Se ha desempeñado tanto en el sector público como privado, ejerciendo
funciones de gestión y consultoría en empresas públicas: Petroperu,
Inrena, Foncodes, Cofide, Cenfotur e Induperu.
Ha gerenciado importantes empresas nacionales y multinacionales en
el Perú y Venezuela, como; CocaCola, Nabisco, Negusa. Ha sido gerente
General de Cerámicos Peruanos S.A.
Su tesis de Magíster: Dirección y Saneamiento de empresas. El caso
PetroPerú 2001-2005, ha sido publicada el año 2008.

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