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Mujeres Creando: Feminismo y Utopías

Este documento describe el origen y desarrollo de Mujeres Creando, un movimiento feminista boliviano fundado en 1992. Comenzó como una comunidad de mujeres llamada Creando en la década de 1990. Luego, tres mujeres líderes - María, Julieta y Mónica - decidieron expandir el trabajo a un espacio público más amplio llamado Mujeres Creando para abordar cuestiones de género y dar voz a mujeres de diversos orígenes. El movimiento se basó en el feminismo, el anarquismo y otras influencias para desarrollar

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Mujeres Creando: Feminismo y Utopías

Este documento describe el origen y desarrollo de Mujeres Creando, un movimiento feminista boliviano fundado en 1992. Comenzó como una comunidad de mujeres llamada Creando en la década de 1990. Luego, tres mujeres líderes - María, Julieta y Mónica - decidieron expandir el trabajo a un espacio público más amplio llamado Mujeres Creando para abordar cuestiones de género y dar voz a mujeres de diversos orígenes. El movimiento se basó en el feminismo, el anarquismo y otras influencias para desarrollar

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EL CAMINO DE MUJERES CREANDO

UNA SUCESION DE ESTRIDENCIAS


([email protected])

Helen Alvarez

Locas, agitadoras, rebeldes, desobedientes, subversivas,


brujas, callejeras, grafiteras, anarquistas, feministas.
Lesbianas y heterosexuales; casadas y solteras; estudiantes
y oficinistas; indias, chotas, cholas, birlochas y se–
oritas; viejas y j—venes; blancas y morenas, somos un
tejido de solidaridades; de identidades, de compromisos,
somos mujeres, MUJERES CREANDO.

"Utopía: cabalgadura que nos hace gigantas en miniatura"

La historia de las mujeres siempre ha estado encubierta,


invisibilizada por el sistema al que no le conviene el
cuestionamiento, el enfrentamiento y el desenmascaramiento;
Mujeres Creando no quiso ser parte de eso y decidió tomar
lo público, la calle, como escenario de una forma de vida
en la que las utopías se abren camino entre los espinos.

Una mujer dispuesta a luchar por sus sueños y por su


libertad es incontenible, la suma de las utopías de tres
mujeres es invencible, sólo hace falta que esas fuerzas se
encuentren. Y eso ocurrió en 1992, dos años después del
regreso de María Galindo y Julieta Paredes de Italia, a
donde fueron exiliadas, aunque sin ese rótulo; ambas
sufrieron un exilio sexual, humano y político.

Julieta y María regresaron a Bolivia en 1990 convencidas de


que debían construir un espacio de mujeres en el país; lo
habían intentado en Italia con algunos j—venes bolivianos,
pero la experiencia fue frustrante, estos varones concebían
la comunidad como un lugar donde las mujeres debían
realizar el trabajo doméstico y ellos ser atendidos.

As’ fue como nació— la comunidad Creando, en una casa


ubicada en la laderas de Villa F‡tima, en Las Delicias,
nombre más que acertado para construir la coherencia con lo
privado, porque María y Julieta habían hecho una elección
existencial: como pareja no querían construir un mundo
individualista, ni tampoco una estructura de familia. Su
propuesta política era clara, querían hacer una comunidad
de mujeres, cuyo fin no fuera únicamente la unión de
necesidades, aunque eso terminó— siendo, cuando la
cotidianidad pasó a ser protagonista.

"Procrearemos frutas dulces de una nueva sociedad y no


cizaña machista que destruye la humanidad".

Por la casa a medio construir de Las Delicias, muchas manos


pasaron hasta terminarla: mujeres citadinas y
universitarias; mujeres con wawas; mujeres del campo,
aymarás y quechuas; mujeres lesbianas. Pero la comunidad no
tenía sentido por s’ misma, as’ que Creando comenzó— a
comprometerse con el barrio mediante una tienda de
alimentos naturales, con talleres de salud, con una
biblioteca para las ni–as y ni–os, con el trabajo de
alfabetización—n de un grupo de estudiantes de Achacachi,
un pueblo considerado como uno de los m‡s rebeldes del
país. Con ellas lleg— Lidia Quisberth y fue la única que se
qued— a formar parte de la comunidad.

Mientras la comunidad Creando crecía, también crecía un


sentimiento de frustración—n, porque el trabajo que se
hacía con la zona no trascendía más allá, aunque
reivindicaba la comunidad heterogénea. En ese momento
comenzó— un proceso de acercamiento con algunas
organizaciones no gubernamentales (ONG) cuya actividad a
nivel de barrios tendía a confundirse con la de la
comunidad; pero casi de inmediato se tomó una distancia
critica pues no generaban un proceso de transformación—n;
luego las diferencias con las ONG se profundizaron mas aún.

Mar’a y Julieta lanzaron entonces la propuesta a las


mujeres: era necesario que la comunidad Creando se
apropiara de su voz, que se apropiara del espacio público,
pero no hubo la fuerza para responder al desafío. Un
espacio público era intimidador y abrumador para algunas
mujeres; para otras, para las que provenían de movimientos
universitarios, campesinos o sindicales, era innecesario.

"Buscamos una mujer fiera, una mujer tierna, una mujer


verdadera".

Las intuiciones las acercaron, Julieta y María se


encontraron con Mónica Mendoza en 1992 en una asamblea
universitaria, y a ella también le quedó muy claro que
había la necesidad de un espacio público desde esa
propuesta comunitaria de Creando; ese espacio público no
tenía por qué ser antagónico al sindicalismo ni al
movimiento universitario, ni a nada.

Mónica no había formado parte de la comunidad, pero sus


convicciones y sus propósitos eran los mismos que los de
María y Julieta. As’ nació— Mujeres Creando en marzo,
deliberadamente, como una acción consciente para recuperar
el espacio público que el sistema patriarcal vetó para las
mujeres. Al principio nada estaba claro, pero lo cierto era
que ninguna de las tres quería un partido, querían trabajar
con las mujeres, esa certeza partió— de su intuición cuando
militaban en la izquierda.

Y junto con el movimiento vio la luz el primer libro de


María y Julieta: "ÀY si fuésemos una espejo de la otra? Por
un feminismo no racista". El propósito de esta publicación—
n fue encontrar la alteridad, encontrar a la otra para
comenzar a construir. ¿Quiénes eran las otras? la respuesta
fue surgiendo a través de una investigación—n con mujeres
trabajadoras del hogar en la cotidianidad de la comunidad,
se logr— entender a las mujeres migrantes, Julieta y Mar’a
hab’an sido migrantes en Italia y la inseguridad del
espacio ajeno había tocado y lastimado su piel. Esa
experiencia común enriqueció— el trabajo.

La investigación—n dio frutos, Julieta y María encontraron


la alteridad, la otra con quien hablar, a quien escuchar,
con quien querer construir. La otra dejó de ser simplemente
el color de la piel o las diferentes formas de vestir, se
convirtió— en un espacio ético y epistemológico de
construcción—n del pensamiento. El libro se constituyó— en
la base metodológica del movimiento, era el componente de
cultura de identidad.

"Aunque te digan loca por luchar, tú mujer, resiste".

La fuerza de Mujeres Creando en ese momento era la


existencia de tres mujeres luchadoras y consecuentes.
Mónica, María y Julieta tenían vivas sus utopías y
esperanzas y no querían acomodarse al sistema, pues era la
época en que gente joven, como ellas, estaba buscando su
espacio dentro de la maraña del poder, ya sea de los
partidos, del gobierno o de la tecnocracia.

El movimiento recogió— la práctica social de las tres, pues


ellas pertenecían a la ultima generación luchadora que aún
bebía de los sueños de la gente de los años 70, pero a su
vez se enfrentaba a la realidad de la democracia, por la
cual habían peleado junto con el pueblo. Corría la década
de los 80, era un momento histórico de transición, que les
hizo ver que ni la izquierda ni la democracia traían
grandes diferencias a la vida concreta de las personas y
mucho menos de las mujeres, por mucho que se luche para
conseguirlas.
La idea de democracia que tenían se derrumbó, pues el país
se sumió en un estado caótico a nivel político, social y
económico. Además estaba su práctica concreta como mujeres
dentro de la izquierda, dentro de una organizaci—n política
que no las respetaba y que no respetaba sus ideas, aunque
se servía de "su" trabajo, de "sus" ideas y de "su" llegada
a la gente. La izquierda, por entonces, tenía un análisis
mediocre que parcelaba al país, que no recogía su riqueza.
La incapacidad de autocrítica por parte de la izquierda
después del desmoronamiento de la UDP (Unión Democrática y
Popular) coalición en la que estuvieron todos fue otro
detonante importante para marcar las diferencias.

A partir del encuentro comenzó un análisis profundo,


mediante el cual Mujeres Creando desmitificó, para si, todo
lo que era el populismo de izquierda, los maternalismo y
paternalismos. Esa construcción—n entre personas muy
concretas, esa acumulación de teoría y práctica social de
diferentes vertientes, llevó al grupo a construir su propia
identidad ideológica.

De la izquierda se tomaron varios elementos como el


an‡lisis del trabajo y de la econom’a. Otra vertiente fue
el katarismo y tambiŽn el anarquismo. No el anarquismo de
los libros, sino el de la pr‡ctica concreta de abuelos y
abuelas anarquistas bolivianos, gente m‡s popular, m‡s
autodidacta que se guiaba por esa capacidad de analizar por
cuenta propia su entorno. Esa veta anarquista conquist— al
grupo, do–a Pepa Infante encandil—, una chola culinaria
(ella se hab’a dado ese estatus, no quer’a ser s—lo
cocinera) que en los a–os 30 — 40 ten’a su propio concepto
del amor, del amor libre, una chola que se dio su espacio y
su lugar.

El feminismo latinoamericano también hizo un importante


aporte. La Comunidad Creando no se declaraba feminista,
aunque en sus bases había lo que nosotras llamamos ahora un
feminismo intuitivo. Es por eso que fue la participación en
el encuentro en San Bernardo Argentina, (en 1990) la que
esclareció esos elementos y nos empujó a declararnos
feministas.

Encontramos un feminismo latinoamericano que nos sedujo,


que nos cobijó, estabamos consientes que era un espacio
profundamente occidentalizado e invadido sobretodo por
mujeres funcionarias de oenegés y pertenecientes a las
clases medias, pero al mismo tiempo la presencia de
lesbianas, de prostitutas, el discursos de lo público y lo
privado, las metodologías de discusión, las plenarias de
horas y horas sin tener que llegar a ningún acuerdo nos
sedujo profundamente.
Nuestra identidad ideológica se fue construyendo de manera
ecléctica, no dogmática y de una manera honesta. Cuidando
de no anular las dudas ni las contradicciones que
aportábamos cada una de nosotras. A diferencia del estilo
patriarcal, Mujeres Creando no resolvió las contradicciones
de sus vertientes enfrascándose en una pelea por la verdad,
porque eso nunca sedujo al grupo; esas discordancias se
asumieron más bien como una veta mas que enriquecía al
movimiento.

"Mujer, ni sumisa ni devota, libre, linda y loca"

Pero la otra identidad de Mujeres Creando, la más fuerte,


surgió a partir de la heterogeneidad con que se construyó
ese espacio. Esto exigió más que un esclarecimiento
ideológico, exigió— una actitud hacia los problemas y una
actitud entre mujeres.

El hecho de que Julieta y María sean lesbianas, algo que


nunca se relativizó ni se hizo a un lado, y que Mónica
estuviese presente con su heterosexualidad demandó una
fuerte presión de autoafirmación, pues eso constituía una
parte importante de la construcción—n y la identidad de
Mujeres Creando. La presencia de Lidia, con toda su visión
de mujer aymará de comunidad, también contribuyó—
enormemente a crear una teoría y una práctica al interior
del movimiento y de cara a la sociedad.

En ese proceso era muy importante que las formas de


expresión tuviesen una directa relación con el contenido de
lo que se decía. Mujeres Creando repartía ilusiones y las
mujeres que integraban el movimiento pasaban por locas y
raras, no había en ese momento lugar para dos lesbianas,
una chola y una chica normal, las que además se sentían con
el derecho de convocar a cualquier mujer. Era
incomprensible además que estas mujeres, habiendo militado
en la izquierda, a excepción de Lidia, no empleen el
lenguaje tradicional para cuestionar al sistema.

Hombres y mujeres se encargaron de tratar de deslegitimar


la participación de Mujeres Creando en diferentes marchas y
protestas en las que participó el movimiento, como la lucha
por el presupuesto universitario. Su rabia, que se traducía
en violencia, al punto de llegar a los insultos y
empujones, era una sola: no se les había pedido permiso
para protestar y es que Mujeres Creando no necesitaba
permiso de nadie para luchar por sus utopías y tampoco iba
a hacerlo siguiendo las recetas tradicionales.

Era un espacio de locura y fue largo el proceso, no para


que evolucionen los códigos de comunicación—n, sino para
que la sociedad entienda lo que Mujeres Creando planteaba.
Eso se logró con insistencia y terquedad y con la
solidaridad de más mujeres que se fueron comprometiendo con
el movimiento.

"Es justo y necesario que este cuerpo mío sea siempre mío"

Con el nacimiento de Mujeres Creando surgió otra necesidad:


tener un espacio propio, además de la casa que cobijó a la
comunidad, para ir generando un espacio social. Como
resultado de un intenso trabajo, en julio de 1992 abrió sus
puertas el Centro Cultural Feminista "Café Carcajada". El
azoro de la sociedad pace–a no se dejó esperar, la cultura
urbana no entendía el concepto de un espacio de mujeres,
incluso intentaron identificarlo con un burdel, por lo que
el movimiento vivió una ola de hostilización durante más de
un año.

Pero el esfuerzo no fue en vano y la lucha dio resultados,


ahora el "Café Carcajada" es el lugar a donde confluyen las
utopías intuitivas de mujeres campesinas, cocaleras,
lesbianas, universitarias, madres, colegialas.

Además del Café, la decisión de crear un pensamiento propio


y una metodología propia que sensibilice para llevar
adelante diferentes acciones, llevó a Mujeres Creando a
desarrollar instrumentos peculiares de comunicación—n que
marcaran una diferencia, pues su propósito era embellecer
la vida, la forma era el contenido, era la manera de dar
ánimo y manifestar solidaridad, de protestar y denunciar.
Cuando se rompió con el lenguaje de la izquierda vino una
explosión fuerte de creatividad y poco a poco cada una fue
sacando sus propias formas para expresarse mejor. Los
mensajes no tenían la intensión de llegar a las capas
politizadas de la sociedad, sino a la gente común y
corriente en su cotidianidad.

Las grafiteadas -una mezcla de grafiti y pintada- fueron lo


primero en 1993 cuando Bolivia estaba en plena campa–a para
las elecciones presidenciales. Las pintadas de ese a–o
llamaron a la abstención ante un proceso de mentira
democrática, de compra y venta de curules. también, como se
sigue haciendo hasta ahora, los grafitis denunciaban el
racismo y la violencia estatal, familiar, sexual,
institucional.

Los grafitis recogieron también los poemas de Julieta, que


publicó— su primer libro en 1990, ella también fue víctima
de un arresto en 1998 cuando grafiteaba en la pared de la
Cinemateca "Pensar es altamente femenino" y "El condor
pasa, la dictadura sigue, juicio a Banzer". Efectivos del
Grupo Especial de Seguridad aparecieron y efectuaron el
arresto bajo el argumento de que tenían orden del
Ministerio de Gobierno para arrestar a las Mujeres Creando.
La Cinemateca no presentó ninguna denuncia por da–os a la
propiedad y aún así Julieta tuvo que pasar la noche en las
celdas de la Policía; la intervención—n del Consultorio
Jurídico y Social de la Mujer, la Defensora del Pueblo y la
Comisión de Derechos Humanos del Parlamento consiguió su
libertad. Pero no se libró de un interrogatorio excesivo,
como si se tratara de una fuerza muy peligrosa.

Simultáneamente, estaban los paneles de la Universidad


Mayor de San Andrés -Victoria recogía en su regazo las
posiciones del grupo-, también los periódicos murales que
no s—lo eran telas y colores estéticamente presentados,
sino todo el mensaje que se planteaba, cómo se hablaba, qué
se decía y cómo se decía. Los periódicos murales eran un
conjunto de concreciones de la identidad que se buscaba
como movimiento propio que exprese algo nuevo, renovador y
transformador. La presencia en las marchas, bailando y
cantando, también fue haciendo la diferencia con otros
movimientos sociales.

El espacio social que se fue generando a partir de esas


expresiones, plante— la necesidad de recurrir a medios
masivos de comunicación—n. Entonces Mujeres Creando asumió—
otro reto en 1995: la publicación quincenal de Mujer
Pública, donde no s—lo se recogen las posiciones del
movimiento frente a cuestiones políticas, económicas y
sociales, sino todo lo que hace a lo cotidiano de la vida
de las mujeres y de las wawas. Este espacio está abierto a
todas las mujeres que deseen hacerse escuchar.

La publicación—n de Mujer Pública fue fundamental, pues se


constituyó— en una relación ética con la palabra del
movimiento. Hasta entonces los medios de prensa manejaron
con bastante sensacionalismo la palabra de Mujeres Creando,
haciendo énfasis en que el lesbianismo de dos de sus
integrantes les daba espacio únicamente para opinar a lo
mucho sobre temas de sexo. Se marginaba la fuerza política
y transformadora del análisis y las propuestas que se
planteaban a la sociedad boliviana.

La impresión del periódico es un espacio que está


financiado por los recursos que genera su propia venta, no
depende de nadie, de manera que no recibe ningún tipo de
presiones, que tampoco aceptaría. Mujeres Creando asumió la
venta de Mujer Pública y eso dio lugar a un nuevo
instrumento de comunicación: las acciones en la calle. La
misma distribución es de hecho una interacción con la
sociedad, un relacionamiento directo, sin intermediarias ni
intermediarios. Megáfono en mano, con música, con gritos,
el peri—dico se fue ganando su lugar en Bolivia,
especialmente en las principales ciudades como La Paz,
Cochabamba y Santa Cruz, aunque también llega a Oruro y
Tarija. La venta en un principio fue ambulante y bastante
teatral, lo que generó simpatía.

Las acciones en la calle surgieron as’, por la necesidad de


vender el periódico, pero plantearon una nueva realidad a
la sociedad boliviana, su impacto inmediatamente fue
reflejado en los medios de comunicación—n, ya no desde la
óptica sensacionalista, sino como una nueva forma de
interpelar a la maraña del poder. Lo creativo y pacífico es
la esencia de este instrumento de comunicación, pero al ser
una transgresión de las normas de comportamiento, la
represión siempre está presente en las acciones callejeras.
La Policía está tan atenta a lo que hace Mujeres Creando,
que nunca tarda en llegar para ejercer su autoritarismo y
violencia con el uso de gases lacrimógenos, ácidos y
amedrentamiento.

"Es hora de pasar de la nausea al v—mito"

El proceso de construcción de Mujeres Creando está lleno de


alegrías y penas, encuentros y desencuentros. Pero un hecho
marcó dolorosamente un capítulo en su existencia y
evidenció— toda la carga misógina y homofóbica del aparato
gubernamental, que tampoco ocultó su condición
colonialista. También desnudó a los medios de comunicación
y su análisis sensacionalista e insensible. En 1994,
Julieta y María, junto con Julieta Ojeda, otra integrante
del movimiento, fueron invitadas a una fiesta que ofrecía
un grupo de cooperantes franceses, hombres y mujeres. El
hecho de que se comportaron libremente, que se negaron a
bailar con algunos hombres y que rechazaron insinuaciones
para una sesión de sexo grupal desató— una violencia
indescriptible con ellas. Unas 15 o 20 personas, entre las
que estaban un boliviano, 3 mujeres francesas, y el resto
desconocidos franceses las golpearon durante más de dos
horas y las sacaron inconscientes arrastrando hasta la
calle. Sentada la denuncia, la prensa boliviana se hizo
cómplice de ese delito y también funcionarias y
funcionarios del gobierno y de la "justicia", quienes se
encargaron de desprestigiarlas por el hecho de que eran
lesbianas y feministas. Bastó la palabra de los cooperantes
que habían venido a Bolivia a realizar un trabajo de
voluntariado en la Orston. De nada valieron los exámenes
forenses que presentaron las tres integrantes de Mujeres
Creando y ni los moretones y heridas que laceraban sus
cuerpos. El colonialismo, el racismo y la homofobia de la
sociedad boliviana se impuso. Sonia Montaño, tecnócrata de
género muy reconocida en Bolivia, que en ese entonces
ocupaba un alto cargo en el gobierno en nombre de las
mujeres, pidió a María, Julieta y Jo que se sentaran a
negociar con los franceses, cuando lo que correspondía era
que la justicia caiga sobre ellos, pues cometieron un acto
delincuencial que está penado con cárcel. Ante el rotundo
rechazo de estapropuesta, los cooperantes, con ayuda del
Fiscal Dips, que retuvo los obrados en su escritorio,
evitando que pasen a la justicia, pudieron huir libremente,
pues no se emitió el mandamiento de arraigo para que
respondieran por ese delito. Esa actitud fue apoyada por el
Embajador de Francia y por todas las instituciones
relacionadas con su país. La Orston también se hizo
cómplice de ese atentado.

Los caminos de la justicia se habían cerrado y los


franceses estaban fuera del país, esa circunstancia
determinó que María y Julieta iniciaran una huelga de
hambre en contra de todos los cómplices que se habían
prestado a falsificar pruebas en la policía y que habían
retenido documentos. La huelga interpeló a la UMSA y a la
alcaldía Municipal demandando que se constituyan en
demandantes por actos de violencia hacia las mujeres. La
huelga duro 15 días, fue una huelga solitaria e
incomprendida por la sociedad paceía porque no respondía a
los códigos típicos de reivindicación, pues la violencia
contra la mujer nunca fue una demanda digna de semejante
medida. Sin embargo, muchas mujeres manifestaron su
solidaridad y dieron rienda suelta a sus propias
experiencias de violencia generada por extranjeros,
especialmente de delegaciones diplomáticas y de ONG; esto
fue posible porque se pudo acceder a dos medios de
comunicación: la Tribuna del Pueblo de la Red de televisión
Popular y al programa de la periodista Cristina Corrales en
Radio Fides. El resto de los medios solo se ocupó del
sensacionalismo, sin un verdadero análisis de lo que
ocurría, sin ver que los extranjeros, sin generalizar,
viven aquí’ al margen de cualquier tipo de ley.

En la Iglesia también se desató— una polémica, pero no por


el acto vandálico que sufrió Mujeres Creando, sino porque
la huelga de hambre se instaló en uno de sus recintos. Se
argumento que quizás por ser lesbianas nuestro propósito no
era defender nuestros derechos sino más bien una actitud
suicida. Se limitaron pues los obispos a no desalojar a
María y Julieta.

La huelga de hambre terminó tras la intervención del


alcalde pace–o de ese entonces, Julio Mantilla, quien se
comprometió a interceder ante las autoridades para que se
haga justicia, pero eso nunca se hizo realidad.

"Ten cuidado con el presente que construyes, debe parecerse


al futuro que sueñas"

El acercamiento de Mujeres Creando al movimiento feminista


fue a partir de la generación un pensamiento propio, pues
no se trata de ser sucursales ni recicladoras de un
pensamiento que tiene que ver con otra realidad. Haber
partido de la historia de mujeres rebeldes bolivianas fue
muy importante, pues rápidamente se hace evidente que en el
ámbito latinoamericano hay una fuerte tendencia, desde el
feminismo de las ONG, de recoger el feminismo de la
igualdad y el de la diferencia generados como corrientes de
pensamiento en universidades europeas. Desde nuestro
análisis ambas corrientes, de manera diferente toman como
parámetro al hombre, blanco, burgués y con poder.

En el feminismo de la igualdad ignora las diferencias que


existen entre los propios hombres en las sociedades
patriarcales. Esta propuesta viene de mujeres de clase
media alta y burguesas, que desde la igualdad de clases y
de privilegios económicos quieren tener los mismos derechos
de explotar que sus maridos o compañeros. Ellas no quieren
ser igual que los campesinos o los obreros o los parias de
su sociedad, no quieren ver que en el patriarcado también
se explota a los hombres que pertenecen a otras clases
sociales, entonces no plantea una crítica al patriarcado.

Las típicas consignas de esta corriente que han sido


copiadas por las tecnócratas bolivianas son por ejemplo las
cuotas de participación "política", en todo caso mal
copiadas porque por ejemplo la socialdemocracia alemana
hace más de una década se planteaba el 50% de
participación, lo cual devino en una participación directa
de un grueso grupo de mujeres en las políticas de
incorporación de las mujeres al ejército, de apoyo a la
OTAN, de recorte de políticas sociales, etc. ES DECIR
NINGUNA TRANSFORMACION.

El feminismo de la diferencia desde una posición


aparentemente más contestaria no logra superar tampoco al
varón blanco, burgués del norte como parámetro de
humanidad. Sus actuaciones más importantes han sido en el
campo filosófico y cultural y han llegado a la misma
conclusión que las de la igualdad suponiendo que las
sociedades estuviesen "despatriarcalizándose" a partir de
la participación de las mujeres, mientras constatamos una
ofensiva más que cruenta por parte del capitalismo con la
globalización y la expansión del poder de las
transnacionales.

La tesis de la igualdad tuvo quizá más éxito, tomando en


cuenta el momento neoliberal histórico. Ese feminismo, en
lugar de cuestionar una estructura patriarcal, violenta,
jerárquica y excluyente convertido en la versión boliviana
en la "tecnocracia de género" se conformó con el 30 por
ciento para participar en igualdad de condiciones para
explotar, para ser corrupta, para acceder al poder y al
ejército.

Un graffitti de respuesta a esa política fue: "Queremos


todo el paraíso, no el 30% del infierno neoliberal" Existe
mucho financiamiento externo para impulsar las tesis
liberales de la igualdad, porque en fin de cuentas
reivindica al sistema como modelo válido de sociedad. Lo
único que se necesita es "incorporar a las mujeres",
incorporarlas desde la retórica.

"Cuidado, el patriarcado ahora se disfraza de mujer


angurrienta de poder"

En 1995, Mujeres Creando participó en el sexto encuentro


feministas latinoamericano de El Salvador, un
acontecimiento importante para el movimiento pues significó
el contacto con otros grupos feministas autónomos de la
región, argentinos y chilenos especialmente que estaban
dispuestos a recuperar el valor de las discusiones que
estaban sobre la mesa.

En Bolivia, Mujeres Creando denunció y cuestionó el


clientelismo de parte de algunas ONG, respecto a las
mujeres. Esa posición fue tildada de actitud rencorosa y
envidiosa, basándose en el hecho de que María y Julieta
eran lesbianas; las mujeres "oenegistas" aprovecharon la
fuerte homofobia que existía en esos años en la sociedad
boliviana. El recuperar la autovaloración de las propuestas
del movimiento generó— mucho espacio y a partir de esto
Mujeres Creando interpeló la forma como se estaba
elaborando el informe para la cuarta conferencia mundial de
la mujer en Pekín. Nuevamente aparece en el escenario Sonia
Montaño, quien estando a cargo de la subsecretaría de
género, tenía en sus manos la redacción de un documento que
fue absolutamente oficialista, pues apoyaba la participa
popular, la ley de capitalización que enajenaba las
empresas estatales, la ley de reforma agraria (INRA) que no
resuelve el derecho de las mujeres a la propiedad de la
tierra. Todo este aparato político fue descrito en el
informe como la máxima revolución democrática del gobierno
del MNR y como un gran avance para las mujeres. En todo
caso el mŽrito de este informe es que se trataba de un
informe GUBERNAMENTAL que no tenía porque ser otra cosa.
Una tecnócrata en un gobierno será siempre funcional a ese
gobierno. Las ONG, por su parte la Plataforma de la Mujer y
la Coordinadora de la Mujer, debían elaborar un informe
paralelo desde lo que se denomina "la sociedad civil", pero
resultó ser únicamente un documento complementario al
gubernamental. El objetivo de recoger dos informes era
contrastar ambas visiones, sin embargo era un objetivo tan
s—lo enunciativo porque la orden fue clara dejar de lado a
los movimientos sociales y partir únicamente de las
oenegés. Quedaron fuera la violencia que desató el gobierno
boliviano contra la sociedad para legitimar el proyecto del
MNR y reducían la violencia contra la mujer a hechos
domésticos; se hablaba también de la participación política
de la mujer como un hecho cuantitativo a través de los
partidos políticos , se habían dejado de lado las luchas de
las mujeres, la de las cocaleras por ejemplo, tampoco se
mencionaba el tema de las presas políticas por alzamiento
armado y las torturas que sufrieron y, por supuesto, no se
mencionó tampoco el trabajo de Mujeres Creando, ni tampoco
se cuestionó el rol de las ONG.. Era un informe
complementario porque en realidad le daba el marco teórico
a las estadísticas que había presentado la subsecretaría de
género.

Lo que Mujeres Creando denunciaba es que para la cuarta


conferencia mundial de la mujer, los financiadores
gubernamentales más importantes y más influyentes se
dividieron de manera colonial al mundo: Usaid, la agencia
de cooperación—n del gobierno norteamericano iba a
financiar la participación de las mujeres de países
latinoamericanos, mientras la agencia de cooperación
francesa se haría cargo de sus ex colonia en Africa por
citar dos ejemplos. Esto implicaba aceptar
condicionamientos para lo que sería el encuentro, tal como
lo hizo la comisión económica para América Latina y el
Caribe (Cepal) que dispuso cuáles categorías debían ser
analizadas. Se contrataron consultoras que jamás pasaron
por un examen publicó, tanto oenegés como gobierno se
aseguraron que se tratara de mujeres dispuestas a escribir
lo que mandaba USAID. Perdimos pues algunas amistades,
mujeres de las cuales hubiésemos esperado más dignidad,
solidaridad y honestidad.

Se puso en tela de juicio esta actitud complaciente y


siendo un grupo pequeño Mujeres Creando pudo levantar una
ola de polémica en torno a esas categorías y al
financiamiento. Se consiguió articular la denuncia con
trabajadoras del hogar, con campesinas, con mujeres de
algunas centrales obreras regionales y departamentales y
con mujeres de la ciudad de El Alto. El resultado de esta
coordinación fue el documento "Dignidad y autonomía",
totalmente autofinanciado. "Dignidad y autonomía", que está
incorporado en esta memoria, desnudó el papel de los
partidos políticos, del Estado y del financiamiento al que
accedían las ONG; también puso al descubierto la crisis de
los movimientos actuales. Pero a la hora de defender las
propuestas, las ONG habían logrado cooptar a todas y cada
una de las mujeres que habían participado, menos a una que
mantuvo su dignidad y autonomía. Todas y cada una de ellas
se vendieron por migajas. Este documento logró plantear una
diferencia y se logró— realizar un trabajo articulado con
un grupo de feministas argentinas autónomas Atem. Gracias a
su iniciativa se consiguió que en el encuentro de Mar del
Plata, además de la reunión gubernamental y de la reunión
de organizaciones no gubernamentales, se llevara a cabo
otra reunión llamada Paralela de la Paralela donde se
presentó "Dignidad y autonomía". A partir de esa
participación—n nosotras también nos "infiltramos" en la
reunión de oenegés donde hicimos todos los esfuerzos por
instalar la polémica, esfuerzos que nos llevaron a
constatar que las conclusiones finales para América Latina
se redactaban en las habitaciones de las consultoras más
cotizadas del momento, ni siquiera en sus plenarias que ya
habían sido más que cernidas.

En todo caso los guardias de seguridad de sus hoteles


danzaron a nuestro comp‡s durante una semana. Esa
intervención dio sus frutos en el siguiente encuentro que
debía realizarse en Chile, se recogió toda la discusión y
se convocó a una reunión planteada desde la autonomía. Las
ONG fueron invitadas para que rindan cuentas de lo que fue
Pekín y el por qué de los nefastos resultados de la
conferencia mundial para la mujer, especialmente para
América Latina, pues se introdujo la variable de género
para utilizarla como una retórica decorativa del programa
de ajuste estructural.

En 1998 Mujeres Creando organiza el primer encuentro


Feminista Autónomo Latinoamericano y del Caribe en Sorata.
(No entramos en detalles pues la memoria de este encuentro
es parte de esta publicación—n)

"Lucha ama a Victoria"


Durante el proceso de construcción de Mujeres Creando se
fueron produciendo hechos paralelos, uno de ellos ocurrió—
en 1994, cuando María, en una entrevista en el periódico La
razón, se declara públicamente lesbiana. Hasta ese momento
su opción sexual no era un secreto, aunque tampoco esto era
utilizado como una bandera, porque la base del movimiento
era la heterogeneidad; sin embargo las tecnócratas de
género y las "oenegistas" pretendían hacer una suerte de
chantajismo para descalificar la discusión ideológica.
Desmontar ese aparato homofóbico fue costoso y doloroso,
pues en los hechos se les había vetado el derecho de
participar como mujeres pensantes o como ciudadanas, se
trataba de LESBIANAS. Para el d’a del Orgullo Gay en 1996,
Julieta y María en coordinación con Cristina Corrales
participaron en Radio Fides en un debate que duró toda la
mañana. Aunque Cristina trató de mantener cierta
cordialidad, ambas se enfrentaron a una homofobia DE
TERROR.

"Salimos de la radio con ganas contenidas de llorar, llorar


de impotencia, de soledad; el 90% de las intervenciones
cuestionaban nuestro ser mujer, nuestros derechos mínimos
como humanas, nuestra libertad. Veíamos a Cristina
transpirar porque su cordialidad no contenía la violencia
de las llamadas."

Pese a esto, su participación movió y removió profundamente


a la sociedad boliviana y esto se manifestó en la
Cinemateca donde se organizó la proyección de una película
lésbica. Mucha gente terminó parada pues no quedó un
espacio libre.

El debate en Radio Fides había convocado a casi todos los


sectores, incluidos algunos grupos políticos de izquierda
que intentaban entender qué era la homofobia, un término y
un concepto que no se manejaba socialmente. María y Julieta
transitaron por un camino muy empinado, era como enseñar
otro idioma. Pero toda esta lucha se invisibilizó cuando,
en 1999, surge la marcha del Orgullo Gay al estilo
norteamericano. Para ellas esto no es casual, sino fruto de
la fuerte misoginia que existe en el ambiente gay y de la
intención de despolitizar la temática y las visiones de
maricones y lesbianas.

"Mujeres mías que abrigan en sus úteros no sólo hijos,

sino también alboradas con soles. Se ayudan con

cantos y bailes, con coquita y hierbabuena"


Las mujeres cocaleras decidieron en 1995 realizar una
marcha que duró alrededor de dos meses, desde el Chapare en
Cochabamba hasta la ciudad de La Paz para exigir el respeto
a sus derechos. Dos compañeras de Mujeres Creando se
incorporaron a la dura caminata para expresar la
solidaridad del movimiento y para iniciar un proceso de
reflexión sobre el discurso coca-cocaína. Paralelamente, en
La Paz, a partir de acciones creativas se comenzó a
trabajar contra toda la propaganda que había desatado el
gobierno para descalificar la lucha de estas mujeres. Ese
fue una de las relaciones más profundas con el movimiento
de mujeres campesinas, pues no sólo estaban las cocaleras,
en el camino se fueron tejiendo redes de solidaridad que
engrosaron las filas de las caminantas. A su llegada a la
ciudad de La Paz, el Café Carcajada adquiere una nueva faz,
pues se convirtió en un espacio comunitario donde las
mujeres mediante teatro mudo, pues muy pocas hablaban
castellano, pues su lengua materna es el quechua
comunicaban si situación en el chapare. Ah? también llegaba
el apoyo de las mujeres del mercado Rodríguez que enviaban
alimentos para apoyar la lucha.

Nos cocinabamos y bailabamos al son del acorde—n del


peluquero de Ibirgarzama que se había incorporado a la
marcha para venir a comprarse un acorde—n a La Paz. La
posición de Mujeres Creando frente a la hoja de coca era
clara: la coca no es cocaína y bolivianas y bolivianos
tienen un derecho milenario sobre la hoja y eso se
planteaba en las discusiones. Era fundamental que las
mujeres cocaleras tomen posición frente al narcotráfico y
también, porque no es un debate separado, frente a la
prostitución, la pornografía y el tráfico de armas, las
empresas más rentables del patriarcado internacional. Las
acciones en la calle se intensificaron pues se necesitaba
una presencia con mucha más fuerza, en esos días la ciudad
estaba militarizada y bajo el nefasto mando del entonces
ministro de Gobierno, Carlos Sánchez Berzaín

"Mujer, basta de agresiones patada a los huevones!"

La propuesta de Mujeres Creando es la lucha creativa a


través de expresiones pacíficas, pero esto no quiere decir
recibir los golpes y quedarse callada. Ante esta posición,
las "oenegistas" especialmente fraguaron un mensaje que
calificaba al grupo de violento, tratando de meter en un
mismo saco dos conceptos totalmente diferentes: violencia y
agresividad. Hacen esto de manera deliberada, dejando de
lado la independencia de un término respecto del otro. Para
el grupo, la agresividad es una fuerza autoafirmativa que
permite a las mujeres asumir su defensa y tener conciencia
de su voluntad, personal o colectiva. En cambio la
violencia es una acción destructiva que tiende a anular o
destruir a la otra persona que es vista o colocada como
enemiga. Así se fundamenta la agresividad con la que se
expresa Mujeres Creando, que puede ser con el grito, el uso
del color, de la palabra y del tipo de palabras que se
usan. Esa percepción acuñada salió de las ONG, de un
circulo de mujeres que apeló al modelo burgués de buen
comportamiento, la cultura burguesa de las relaciones
sociales, además de ser bastante ridícula en lo que se
refiere al papel de las mujeres está sobretodo impregnada
de las maneras diplomáticas e hipócritas. Para ellas,
guardar la compostura y los buenos modales es la manera de
ingresar en un proceso legítimo socialmente. Es más fácil
para las "oenegistas" y las burguesas colocar al movimiento
el rótulo de "violentas", pedir la intervención policial y
apelar a las calumnias, en lugar de enfrentar una discusión
ideológica y real. Esta forma de comportarse frente al
conflicto, obviamente no es de autor’a de las ONG, la
autoría intelectual le corresponde a la cultura neoliberal
de una falsa democracia que habla de consensos para
esconder el pragmatismo de transar ideas y valores, es
decir venderse, en función de intereses. Esta cultura
generó otra subcultura, la de los lobbys, es decir anular
el derecho de protestar, porque eso es considerado
violento, y más bien adquirir las malas mañas del
convencimiento a través del buen trato.

Mujeres Creando rompe con esa cultura de manera deliberada,


en la forma de hablar y de expresarse, sin pedir permiso
para existir. Se rompen esos esquemas al no pedir la
legitimación como intelectuales ni como movimiento; el
grupo no necesita ni quiere su aprobación, por eso
interviene sin pedir permiso para hablar, para entrar a los
espacios que montan en nombre de toda la sociedad
boliviana.

Pero también se plantea otra ruptura, pues una actitud


ancestral colocó a las mujeres como las figuras armoniosas
de la familia, de la sociedad, del curso, del trabajo, en
fin, de donde estés. El que una mujer grite, se autoafirme,
sea intransigente, es una transgresión a las normas que
además de ser calificada de violenta entra en el terreno de
lo histórico pues es el momento en que una mujer deja de
ser femenina. Reivindicar la agresividad es un terreno
exclusivo de lo masculino.
No hay nada m‡s parecido a un machista de derecha que un
machista de izquierda y los indígenos, la misma pistola.

El otro tema ligado al de la violencia es el de la Lucha


Armada, tema con el cual también nos comprometimos.

Primero iniciamos un proceso de solidaridad con el conjunto


de mujeres presas por alzamiento armado que fueron
torturadas y que estaban recluidas en la Cárcel de Obrajes.
Esta solidaridad devino en visitarlas y conocerlas
personalmente, a partir de allá’ les proponemos iniciar una
discusión en visitas semanales pues para nosotras era muy
importante dejar claro porque de nuestra solidaridad.
Mientras desde la universidad estatal se los veía como
héroes, para nosotras se trataba de víctimas de su propio
heroicismo y caudillismo. Así iniciamos las discusiones
sobretodo con Raquel Gutiérrez con quien además se tejió
una amistad. Decidimos no visitar a los varones aunque
ellas nos lo pedían constatemente por esa carga de
heroicidad patriarcal que les rodeaba y que nosotras
repudiábamos por eso la solidaridad con ellos fue en la
defensa de sus derechos humanos. Las discusiones se fueron
haciendo públicas, porque además nuestro interés era
trascender los muros de la cárcel para plantear que es sano
para los movimientos sociales que aún viven de ese mito
discutir este tema del vanguardismo armado. No estamos de
acuerdo con la lucha armada y no la consideramos un
instrumento de cambio social.

Dos años duraron las discusiones y vimos como el tema de su


libertad y de sus juicios no adelantaban, se venían las
elecciones generales y el próximo gobierno de Banzer era un
hecho. Paralelamente se da la toma de la embajada del Japón
en el Perú, lo cual de alguna manera recae en los ambientes
judiciales en una retardación mayor de la libertad de estas
personas que ya sufrían 5 años de retardación de justicia.
Con la demanda de libertad provisional para Raquel
GutiŽrrez y con la consciencia plena de que ese antecedente
jurídico pondría en libertad a todos los y las demás
presas, Julieta Paredes inicia una huelga de hambre en la
Comisión de Derechos Humanos del Parlamaneto cuyo
presidente era Juan del Granado.

Irrumpen molestos los izquierdistas en la huelga exigiendo


se pidiera la libertad incondicional e inmediata para
todos, inútil explicarles que no estabamos tejiendo
consignas "correctas" sino reales. Raquel gozaba de la
simpatía del embajador de México y se trataba de una
ciudadana extranjera la libertad provisional para ella era
negociable y las consecuencias jurídicas un hecho.
Fueron 19 días tormentosos, nos cortaban la luz, nos
pateaban las puertas, se revisaba a todos quienes entraban
y salían. Y la sala penal primera niega la libertad,
después de tomarse todo el tiempo necesario. Redactamos un
Abeas Corpus con la ayuda de una abogada amiga, lo firma
Juan del Granado. En una audiencia pública y repleta se
declara unánimemente la Libertad provisional de Raquel
Gutiérrez, Julieta después de 20 días y con la salud más
que deteriorada suspende la huelga. A los 15 d’as salen
todos los y las presas por alzamiento armado que habían
sufrido retardación de justicia entre ellos Felipe Quispe,
Alvaro García Linera y otros y otras. Raquel nunca m‡s
visita Carcajada. Ya era libre de ir donde deseara,
habíamos perdido una otra amiga. Paola Acacigue es la única
que en reciprocidad va cuidando la amistad tejida en esos
a–os.

"Creando Mujeres"

La historia de Mujeres Creando está llena de hitos, uno de


ellos es la publicación "Sexo, placer y sexualidad", un
libro de sexualidad para mujeres. Asombro, incredulidad,
morbosidad, en fin, en la sociedad boliviana se desató un
corrillo de comentarios: pero pese a quien pesa la
respuesta de la población fue apoyar una publicación
revolucionaria, innovadora, transformadora, que levantaba
el velo a la relación de dominación que había ejercido el
sistema patriarcal sobre los cuerpos y mentes de las
mujeres. es además el puente de las Mujeres Creando con las
changas colegialas que están precisamente construyendo su
sexualidad.

La publicación de un libro tan provocador e intimidador


hace que Carlos Mesa, uno de los periodistas más respetados
y creíbles de la sociedad boliviana, organice una
intervención en su programa De Cerca con María y Julieta,
en base a su propuesta de sexualidad. Ese programa, que
también se transmitió a nivel regional a través de la
Cadena Sur, sirve de pretexto para que Carlos Mesa, de cara
a la sociedad boliviana a través de PAT, pregunte que era
Mujeres Creando. Durante una hora Julieta y María hablaron
de política, de economía, teología, amor, sexualidad,
democracia y también de su opción sexual. después del
programa ninguna argucia de las "oenegistas" pudo contra lo
que había reconocido la sociedad: la capacidad
interpeladora y transformadora de un movimiento cuya base
era la heterogeneidad de las mujeres. Esto abrió otro
espacio de discusión y comunicación.

El libro también se constituyó en tema de seminarios, por


considerarse una propuesta que removía y conmovía y que
recogía plenamente el valor de ser mujer sin tener que
responder a ningún sistema. Seminarios y charlas
organizados por estudiantes porque los y las intelectuales
nunca fueron nuestros aliados. No pasó mucho tiempo antes
que, Jimena Valdivia, gerente de PAT, lanzara una
invitación desafiante, respaldada por Carlos Mesa: hacer
ocho programas de televisión, en horario estelar, y con
absoluta libertad. Sólo había un margen de tres semanas
para salir al aire. Mujeres Creando aceptó el reto y lo
inició en enero del 2000. El análisis de televisión de
Mujeres Creando tenía una concepción completamente distinta
a la tradicional, es decir ver a la televisión como un
espacio para estar en vigencia y existir PUAG NADA DE
ESOÁÁ. El grupo ve a la televisión como un espacio paralelo
y análogo a la calle, con el poder que te da de entrar a
las casas. Así como en la calle una selecciona dónde quiere
quedarse o se detiene cuando algo le atrae, el telecomando
del televisor permite hacer un recorrido por los canales
hasta encontrar algo que inesperadamente te detiene.

Y la calle es el espacio fundamental donde se desarrolla la


vida cotidiana, la tele tiene también un carácter cotidiano
no en vano la fuerte idiotización a la que está sometida.
El espacio en PAT permite dejar en claro cuál es la
relación entre ética, estética, creatividad y cambio
social, donde forma y contenido no son cosas separadas, por
el contrario la forma es el contenido yel contenido es la
forma, lo que plantea la necesidad de una forma expresiva
que refleje la agresividad del movimiento y su capacidad de
romper con lo establecido, con las normas de
comportamiento, con los modos de hablar, de vestirse, etc.

Hasta ese momento, las grafiteadas, las acciones de la


calle y también las intervenciones públicas habían sido
condenadas por su agresividad, las Mujeres Creando habían
sido tildadas de violentas, locas, rencorosas e
irracionales. En 1997, en un debate de candidatos a la
presidencia y vicepresidencia sobre la mujer se armó un
escándalo total tras la participación del grupo que
cuestionó la forma demagógica y paternalista con que se
abordaba el tema; naturalmente no había invitación de por
medio, porque no había la intención de interpelar a los
candidatos, ellos terminaron saliendo por una puerta peque–
a del auditorio, mientras que la organizadora Amalia Decker
pidió a gritos a la policía para hacer desalojar al grupo.
El programa de televisión "Creando Mujeres" rompió con los
moldes tradicionales de hacer televisión, pues cada uno se
basó en acciones callejeras en los que incluso participaba
la gente que se quedaba a mirar. Cada uno de los programas
plantearon temas fundamentales en el cotidiano y el
colectivo de la población. La participación de Lidia con su
ser chola, pero una chola diferente, no la que se lamenta
de su situación, ni la que abraza al candidato; el
travestismo de Cleofé una señora oficinista, y Lidia, que
intercambian sus ropas en la televisión plantea el problema
del racismo pero no en términos intelectuales sino
estéticos, logró mover, conmover y sacudir profundamente.

También se interpeló públicamente a las ONG sobre el manejo


de fondos, se les plante— un debate que no pudieron asumir.
Luego acudieron a la amenaza de plantear un juicio, para
detener el programa, aunque luego prefirieron callar. Ese
programa costó horas de

discusión en PAT. Donde apreciamos la actitud de Carlos


Mesa y Ximena Valdivia, primero respetaron el acuerdo de
libertad y aunque no estaban de acuerdo se manejaron
argumentos y no simpatías o amiguismos.

El programa de lesbianismo ya no habló de la homofobia,


sino de la libertad de ser diferentes, un avance increíble
a nivel social, tomando en cuenta que apenas cuatro o cinco
a–os antes ni siquiera se manejaba el concepto de
homofobia. La acción de la calle resultó ser una de las más
hermosas y brillantes y la prensa escrita y la televisón se
encargaron además de recogerla.

La interpelación a la dictadura con una acción


absolutamente loca que rebasó todos los límites de lo
aceptable para una visión política completamente represora
y patriarcal. Se puso en evidencia el valor de la acción
pacífica, el valor interpelador de la creatividad. Se puso
también en evidencia a la policía y su brutalidad, ya que
más de 50 efectivos tuvieron que acudir a la Plaza Murillo
para arrestar a María, hicieron el ridículo.

Tampoco existió valor moral para detener la acción en el


Palacio de Justicia cuando se demandó justicia para
Patricia Flores, una ni–a asesinada brutalmente en su
propio colegio sin que hasta ahora se haya castigado a su
asesino. La propia gente contuvo una intervención policial.
En cuanto al programa y a un espacio denominado televisión
al Verres, Julieta y María tienen una crítica y convocan a
la reflexión al interior del movimiento, pues aunque éste
era un espacio abierto para todas las integrantes de
Mujeres Creando, ninguna quiso asumirlo. Los costos humanos
de este tipo de intervenciones públicas son elevados.

Una estudiante de la Universidad católica decidió hacer su


tesis de grado sobre el programa y realizó un testeo de
audiencia mediante llamadas telefónicas, de cada 100
llamadas que hizo, 85 afirmaron haber visto el programa. A
partir de este espacio se abrió— para nosotras otro
universo estético que es el del audiovisual o seaconcebir
las acciones no sólo de manera efímera, sino para un medio
audiovisual que puede ser televisión o cine.

Pese a que el programa significó un antes y un después, no


s—lo para Mujeres Creando, sino para el conjunto de la
producción nacional en televisión, porque puso a la calle
en la televisión y a la televisión en la calle, hecho que
no se inscribe dentro de ninguno de los géneros, y aunque
movió y removió a todas las clases sociales, desde la clase
media, hasta la intelectualidad, pasando por supuesto por
los sectores empobrecidos de los barrios, los medios de
comunicación y los espacios de crítica hicieron de lado
esta propuesta. Unicamente el semanario Pulso le dedicó un
espacio al programa de lesbianismo, obviamente cargado
editorialmente de homofobia y de una visión completamente
sesgada y no integral del programa.

"Impostoras"

El Museo de Arte contemporáneo Reina Sofía de Madrid


España, un espacio completamente oficial, invitó a María,
en 1999, a participar en las jornadas mundiales de
"utopías", llevando las propuestas de Mujeres Creando. Esto
se constituyó— en una posibilidad de ordenar las ideas
entre éticas, estéticas, movimiento y cambio social. Rafael
Doctor, crítico de arte y director del Canal Isabel
Segunda, una subsidiaria del Reina Sofía envió la
invitación. María llevó una propuesta llamada "Así como tú
me quieres, yo no quiero ser de ti", que resultó ser no
sólo la más renovadora sino la más inesperada, nadie podía
creer que de Bolivia viniera una propuesta que desde un
lenguaje completamente feminista lograra mover y dejar
perplejo a un espacio que no era feminista. El estupor fue
mayor cuando Mar’a se presentó como una impostora, puesto
que se declaró fuera del sistema de privilegios en el que
se encuentran quienes se denominan artistas. Esta
participación si bien la llevó a María, le dio mucha fuerza
a Mujeres Creando, pues es el fruto de una construcción
colectiva con el aporte de todas las integrantes. A fines
del 2000, llega otra invitación del Reina Sofía, esta vez
para participar en la muestra más grande que se haya hecho
de arte contemporáneo latinoamericano, se trataba de una
muestra de todo el siglo 20 y de las expresiones más
importantes. Para organizar la muestra, el Reina Sofía
contrató a cinco críticos de arte, los más reconocidos de
Cuba, Argentina, México y España. Entre ellos se desató una
discusión profunda sobre las concepciones de historia del
arte. Es ahí que Rafael Doctor uno de los críticos que
integra la comisión, decide invitar a Mujeres Creando
planteándole que durante un mes ocuparan un espacio que
ningún otro artista de la muestra ocupaba. Teníamos dos
salas en planta baja, cada una de al menos 30 metros
cuadrados y estabamos invitadas tres mujeres pues nuestra
presencia era parte de la propuesta.

Esto generó discusiones entre los críticos, porque ningún


artista plástico, ni mujer ni hombre, tenía un espacio tan
grande e importante, mucho más porque Mujeres Creando es
una expresión que no se reconoce como artística. Además
tampoco goza del curriculum de premios, muestras, bagajes,
es decir no merecía siquiera estar en la muestra. La pelea
fue muy dura y la dio Rafael Doctor en base a concepciones
filosóficas de historia del arte. Finalmente María, Julieta
y Florentina Alegre se fueron a Madrid y durante un mes
ocuparon dos salas. En una estaban escritos cuatro
grafitis: jamás corazón de piedra, esperanza te he vuelto a
amar, desobediencia por tu culpa voy a ser feliz y así como
tú me quieres yo no quiero ser de tí. En la sala contigua
una pantalla gigante pasaba de manera continua las acciones
de la calle que sirvieron de base para el programa "Creando
Mujeres". Nunca se había dado una muestra con fragmentos de
un programa de televisión y menos se había planteado la
interacción directa con el publico, tal como ocurrió en esa
muestra. Durante un mes Julieta, María y Florentina
interactuaron con al menos 70 mil visitantes.

A partir de esa presencia se generaron otras invitaciones


en todo el Estado español, en espacios muy importantes de
Zaragoza, Barcelona, Valencia y otras y también en
Alemania. Fue un recorrido de acciones, acompañados por
canciones y poemas de Julieta. Esa experiencia hace ver a
Mujeres Creando que su lenguaje y su propuesta no sólo
tiene un valor regional y local, sino que partiendo de una
autenticidad tiene la capacidad de llegar y conmover a
gente de otras partes del mundo. El feminismo del grupo, a
diferencia de los que ocurre con otras expresiones,
consolidó su capacidad de interpelar a otro tipo de
sociedades y culturas.
SALVO CARLOS MESA EN PAT NINGUN MEDIO DE COMUNICACION LE
DEDICO NI UNA LINEA A ESA PARTICIPACION QUE PARA BOLIVIA ES
SIN DUDA EN EL CAMPO DE LAS ARTES PLASTICAS LA MAS
IMPORTANTE DE LOS ULTIMOS 20 A„OS Y QUE ES COMARABLE A LA
PARTICIPACION EN UN MUNDIAL DE FUTBOL.

"Otra provocación"

"Machos, varones y maricones" fue la nueva provocación. Con


este libro se da otro salto, pues ya no se trata sólo de
interpelar desde la sexualidad a la mujeres, sino a los
varones jóvenes y hablar con los hombres como la otra mitad
de la humanidad, que también está condicionada por esta
sociedad patriarcal. No se plantea la posibilidad de hacer
del feminismo un espacio para los varones, sino de que
ellos sean capaces de asumirse a sí mismos como un problema
y de plantearse horizontes de cambios, en cuanto seres
también oprimidos y condicionados. El libro tiene una
advertencia: no es apto para intelectuales

"jamás corazón de piedra"

Julieta Ojeda estudiante de sociología fue nutriendo al


grupo sobre los temas del microcrŽdito y sus políticas,
pues se encuentra realizando su tesis de licenciatura sobre
el tema. Iniciamos pues un seguimiento de algunas de las
instituciones de mayor renombre en ese campo, estudiamos a
Banco Sol y por otro lado a Pro Mujer una oenegé y una
financiera. Sólo encontramos, abuso y más abuso usura y
otros delitos.

Cuando la Organización de Deudoras en General llegó a La


Paz exigiendo la condonación nosotras nos sentimos
directamente interpeladas. Conocíamos de cerca la situación
y sus demandas eran más que justas.

Las visitamos, las conocimos y nos enamoramos de ellas.


Ellas también se enamoraron de nosotras.

No habían partidos políticos de por medio aunque todos los


días las visitaban para utilizarlas, no habían caudillos de
por medio, aunque los más connotados de entre ellos veían
el modo de dividirlas.

Era una organización con cocinero maricón y como tal


querido y valorado, con abogada que se ocupaba de organizar
hasta campeonatos de fútbol para matar la angustia y con
cientos de viejas que habían conocido el pongueaje.

Se cenaba agua caliente y se almorzaban gases y golpes


policiales.

El tema de articulación era como recuperar las esperanzas,


cómo combatir al fantasma del suicidio y la desesperación.

Por otro lado y muy lejos estaban los banqueros con sus
infamias, su indiferencia y declarando la condonación como
un pedido imposible e ilegal cuando más de uno de ellos se
habían beneficiado de una serie de condonaciones ilegales y
fraudulentas de varios millones de d—lares.

En este caso no se trataba de tomar la calle que estaba más


que tomada, se trataba de instalar el problema y con
interlocutores en las altas esferas de poder. Y no teníamos
con quien hablar, nadie nos recibía, nadie asumía
responsabilidad sobre lo que estaba sucediendo ERA UN
PROBLEMA SOCIAL PERO NOMINADO COMO PRIVADO FRENTE A LO CUAL
EL ESTADO SE LAVABA LAS MANOS.

El Café Carajada nuevamente cambia su cara, se improvisa un


consultorio de salud y se convierte en un aula en la que
por grupos estudiábamos los intereses, las alianzas
financieras-oenegés, hacíamos prácticas de oratoria, donde
intentábamos ensayar declaraciones sin llorar y donde
componíamos consignas y canciones.

En una de las financieras tan frecuentemente visitadas nos


enteramos de un almuerzo de lujo y agasajo al
superintendente de bancos. Era nuestra única oportunidad,
una mujer creando (Mar’a Galindo) disfrazada de banquera se
fue al mismisimo almuerzo y en mano propia y con la
estridencia y el escándalo pertinente frente a todos los
banqueros entregó en mano propia al superintendente el
pliego, luego el conjunto de deudoras rodearon el hotel
para apoyar el hecho y sin arrugarles ni el terno les
hicieron saber a gritos sus demandas.

Se inició un supuesto proceso de audiencias que nuevamente


acabaron en nada, nadie dijo no simplemente y con la
crueldad más grande irresponsables como Carlos Iturralde
invitaban cafecito en las reuniones para luego burlarse del
problema.

Los suicidios continuaron, pero esta vez llegaron a su


punto más dramático un compañero querido y estimado
panadero del comite de bases de Sucre despuŽs de matar a
sus wawas y compañera se toma raticida. Las Deudoras
impulsadas por la desesperación deciden la toma de la
superintendencia de Bancos, al enterarnos de ello s—lo
pensábamos en como sacar a toda la gente ileza. Se abre la
mesa de negociación en la que participamos y nos
comprometemos hasta llegar a un acuerdo favorable a las
deudoras, se logra a través de la intervención de la
Defensora del Pueblo quien inclusive resfriada a las 5 de
la madrugada asiste personalmente a la protección del
desalojo de la superintendencia donde estaba como garante
Julieta Paredes junto a Kieffer y Manuel Su‡rez. Recordamos
que las deudoras no querían recibir a los diputados y le
objetaban a julieta diciéndole: pero julieta porque nos
traes a unos desconocidos que no son importantes, entonces
tú quédate y recién vamos a soltar a la gente".

En breve verá la luz pública una publicación especial sobre


los acuerdos y las negociaciones posteriores.

Simplemente decir que ni la organización de deudoras se


incorpora a Mujeres Creando, ni Mujeres Creando a ellas, no
nos constituimos en asesoras, se trata de una relación no
utilitaria movimiento-movimiento sobre la base de la
solidaridad que aún es posible.

Para cerrar el último graffitti sobre la guerra:

"exigimos un duelo de caballeros entre Bin Laden y Bush

y a nosotras que nos dejen en paz"

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