Experimentos para niños
1. Nieve casera con pañales
Ahora que entra el frío muchos murcianos se quedan con las ganas de poder disfrutar de unos días de nieve.
A falta de una nevada, con el siguiente experimento casero podrás simular auténticos copos blancos con
ayuda de un elemento de lo más casero: los pañales.
Para crear la nieve artificial solo se necesitan unos pañales, agua y un vaso o cualquier otro recipiente. Lo
primero que tenemos que hacer es abrir un pañal y sacar el algodón que guarda en su interior. Lo vamos
desmenuzando hasta que salgan todos los "polvos blancos" posibles. Esta especie de polvos es precisamente
lo que hace posible la nieve.
Debemos meterlos en el vaso y, una vez en el recipiente, lo agitamos para que los trozos de algodón grandes
que se hayan podido colar se queden arriba y los podamos retirar. Cuando tengamos todo el polvillo blanco
bien separado del algodón, echamos agua. En tan solo unos segundos el material reaccionará y se
transformará en nieve artificial.
2. Lámpara de lava con leche
Tener una lámpara de lava estuvo muy de moda hace unas décadas y todavía hay quien las elige como
elemento decorativo. Ahora puedes ahorrarte tener que comprarla con un experimento basado en leche muy
sencillo. Para construirla solo se requiere una botella (o un recipiente largo), pastillas efervescentes, leche,
aceite vegetal y una linterna.
Lo primero es vertir 200 mililitros de leche en la botella. Después, se tendrá que agregar entre 50 a 100 ml de
aceite. Se apreciará una gran división entre la leche y el aceite, por lo que se debe esperar un par de minutos
para que ambos líquidos se mezclen un poco.
A continuación se coloca la linterna, encendida, debajo de la botella y se añade al envase la pastilla
efervescente. Los líquidos comenzarán a moverse dentro de la botella formando burbujas,conviertiendose así
en una lámpara de lava.
3. Pila hecha con limones
Obtener una pila o batería con un producto tan indispensable para los murcianos como es el limón es
realmente sencillo. Con materiales que solemos tener por casa será suficiente: un limón, un tornillo y una
moneda de cobre.
Hay que hacer dos cortes a la pieza de fruta y en uno de ellos introducir el tornillo y en el otro la moneda de
cobre. Así de fácil el limón pasará de fruto a pila. Si se le conectan cables pelados enlazados a un objeto
electrónico, veremos como se enciende. Esto ocurre porque el tornillo cede electrones a la moneda de cobre
y genera una pequeña corriente eléctrica.
4. El globo cohete
Sacar la sonrisa a los más pequeños es fácil con juguetes, y estos se pueden conseguir sin movernos de casa.
Con este experimento los niños pueden disfrutar jugando con un globo, que saldrá disparado como un
cohete. Solo se necesita un globo de goma, una pajilla, hilo y cinta adhesiva.
Se infla el globo sin llegar a atarlo, sujetandolo con una mano para que no se escape el aire. Se coloca la pajilla
sobre él y se sostiene con la cinta adhesiva. A continuación, se pasa el hilo por el interior de la pajilla y se atan
los dos extremos a dos sillas o a dos objetos bien sujetos.
Basta con arrastrar el gglobo hasta uno de los extremos del hilo y soltarlo. El globo recorrerá todo el hilo con
velocidad, pareciendo un cochete.
5. Un barco impulsado por jabón
El jabón esconde la poderosa propiedad de impulsar objetos y puede hacer navegar a un pequeño barco
casero.
Como barco se puede usar la mitad de una botella de plástico, un trozo de aluminio o cartón al que se le de
forma o una pieza de madera también moldeada. Simplemente hay que apoyarlo sobre una superficie de
agua, lo más grande posible, y hacerle un corte en la parte de atrás donde agregarle una pieza de jabón duro o
detergente. Al hacerlo, el pequeño barco saldrá disparado, surcando el agua.
6. Pasta fluorescente
Podemos obtener una llamativa pasta que se ponga fluorescente con oscuridad tan solo con harina de
maicena (harina fina de maíz) y tónica.
Lo primero es echar la harina en un bol y añadirle tónica. Hay que removerlo hasta conseguir un tacto pastoso.
Para conseguir una bola con la pasta, hay que aplicarle presión sin cesar, para que no se deshaga.
Para comprobar la fluorescencia de la pasta que hemos creado, hay que apagar las luces. El efecto se
potencirá si además se usa una bombilla de luz negra.
7. Lata equilibrista
Con este experimento se puede impresionar a la familia o amigos, mostrandoles como una lata de refresco
comienza a "dar saltitos" por si sola. Lo podrás conseguir tan solo con una lata, un mechero y agua.
Para comenzar, hay que vacia la lata y quitarle la chapa de apertura. Un vez hecho, se debe colocar el objeto
boca abajo. El siguiente paso es conseguir que la lata se quede pegada a una superficie, para lo que debemos
de mojar con agua la parte de la lata que se junte con la superficie para que no se escape el aire y se adhiera.
Por último, acercamos la llama del mechero a la parte lateral del objeto y veremos como este se intenta alejar
del fuego como si saltara.
8. Termómetro casero
Una simple botella puede servir para medir la temperatura. Solo hay que llenarla hasta la mitad de agua y
alcohol, por partes iguales. Al líquido se le añade unas gotas de colorante para aumentar el efecto. A
continuación, se introduce en el recipiente una pajilla, que debe quedar completamente recta.
Además del tapón que cubre la botella, conviene sellarla con plastilina para asegurarse de que no haya fugas.
El líquido, del color que hayamos escogido, irá subiendo o bajando por la pajilla en función de la temperatura
que haga.
9. Huevos saltarines que no se rompen
Para este truco tan sencillo que conquitará a los más pequeños bastará un huevo, vinagre y mucha paciencia.
Tan solo hay que dejar sumergido el huevo en vinagre (totalmente cubierto) durante 48 horas.
Al sacarlo, el huevo habrá cambiado su composición y botará como una auténtica bola saltarina.
10. Arcoiris líquido
Otro experimento muy visual que también encantará a los niños es el arcoiris líquido. Para hacerlo se
necesita un bote de cristal, miel, jabón líquido verde, aceite, agua, alcohol, colorante y un gotero.
Para comenzar hay que vertir la miel en el tarro sin que toque los lados y añadirle el jabón líquido. Después, se
tiene que mezclaz agua con los colorante azul o morado y se vierte por encima con cuidado de no rozar los
lados del recipiente.
Por último, se trata de disolver colorante rojo con alcohol y añadirlo al bote con un gotero para que se escurra
por el interior. Así se obtiene una mezcla de colores a la que, si se le añade una bombilla, también puede
servir como una bonita lámpara.