PROTESTAS SOCIALES, ELECCIONES Y SURGIMIENTO DE GRUPOS REVOLUCIONARIOS EN LA DECADA DE LOS SETENTAS.
Se conoce comúnmente como Guerra Civil de El Salvador, al conflicto bélico interno, ocurrido en el país centroamericano, en el que se
enfrentaron, el ejército gubernamental, la Fuerza Armada de El Salvador, (FAES), en contra de las fuerzas insurgentes del Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). El conflicto nunca fue declarado en forma oficial, pero se considera usualmente que
se desarrolló entre 1980 y 1992,[1] aunque el país vivió un ambiente de crisis política y social durante la década de 1970.
El número de víctimas de esta confrontación armada ha sido calculado en 75,000 muertos y desaparecidos.[2] [3] El conflicto concluyó,
luego de un proceso de diálogo entre las partes, con la firma de un acuerdo de paz, que permitió la desmovilización de las fuerzas
guerrilleras y su incorporación a la vida política del país.
Los años '70
Durante la década del '70, El Salvador se transformó progresivamente en un hervidero social. La falta de libertades, la abismal brecha
entre ricos y pobres (el 10% de la población disfrutaba del 80% de las riquezas del país), sumados a la creciente tensión internacional
entre occidente y el bloque comunista, contribuían a caldear el país.
El coronel Fidel Sánchez Hernández fue electo presidente para el período 1967 -1972. En este período, Estados Unidos también envió un
grupo de asesores militares para organizar lo que más tarde se conoció como la Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), siglas
bajo las cuales se organizaron a grupos paramilitares. La introducción de ORDEN intensificó la represión hacia la población civil,
involucrando a miembros activos del PCN, los cuales fueron denominados "orejas" por la gente común, por su labor de informantes del
régimen militar.
General Carlos Humberto Romero, último de los presidentes militares (1977)En este contexto, Estados Unidos enfocó su política a la
neutralización de los posibles focos de comunismo. Así fue como Estados Unidos envió a un grupo de asesores técnicos del Instituto
Americano del Desarrollo del Sindicalismo Libre, IADSL, para crear dos organizaciones populares que, según sus cálculos, se "encargarían"
de hacer su trabajo: la Unión Comunal Salvadoreña, UCS, y la Asociación Nacional de Indígenas Salvadoreños, ANIS. A estos dos grupos,
Estados Unidos les facilitó créditos para la compra de tierras e insumos para la producción agropecuaria, y luego bajo la dictadura del
coronel Arturo Armando Molina los convirtieron en los principales beneficiarios de la Reforma Agraria. Pero la dimensión de este
proyecto no fue significativa, ya que el número de cooperativas formadas fue insignificante, además de no haber tenido cobertura
nacional, debido a que la naturaleza de proyecto respondía a la política de Estados Unidos en el área. Luego de establecidas, estas dos
organizaciones fueron afiliadas a la AFL-CIO estadounidense.
Durante la década de los 1970, la situación política que desembocó en la guerra civil comenzó a configurarse. En abril de 1970, una
corriente interna del Partido Comunista de El Salvador se separó para formar las Fuerzas Populares de Liberación "Farabundo Martí"
(FPL). En 1971, "el Grupo" una organización de jóvenes universitarios, antecedente del Ejército Revolucionario del Pueblo, secuestraron y
asesinaron al empresario Ernesto Regalado Dueñas, miembro de una de las más poderosas familias terratenientes del país.
SURGIMIENTO DE GRUPOS REVOLUCIONARIOS.
>1970: La situación política que desemboco en la guerra civil comenzó a configurarse.Abril, 1970:
Una corriente interna del Partido Comunista de El Salvador se separo y formaron las
FUERZASPOPULARES DE LIBERACION.
>1771: Secuestro y asesinato del empresario Ernesto Regalado Dueñas.
>1972: El Dr. Guillermo Manuel Ungo, dirigente del MNR y el Dr. Francisco Lima del partido UDN
Se unieron alIng. José Napoleón Duarte líder del PDC en la alianza conocida como UNO.
>1977: La UNO se mantuvo unida y volvió a participar en las elecciones de 1977.
>1977/1980: Ene esta época surgieron muchos grupos armados como Parido Revolucionario de los
Trabajadores Centroamericanos (PRTC), Resistencia Nacional (FARN) y esta organizaciones a su
vez crearon organizaciones populares como (BPR, FAPU, LP28, MERS, UR29, FUR30, ARDES, MLP)
con participaciones activas en org. De la sociedad como sindicatos, asociaciones profesionales,
grupos campesinos, congregaciones religiosas y centros educativos. Estos grupos armados de
izquierda realizaron actos de violencia durante esta época contra funciones delgobierno y civiles
terratenientes. Pero también los civiles y militares o ex militares se organizaron y formarongrupos
como el Escuadrones de la muerte con conexiones rectas con los militares como la Unión
GuerreraBlanco (UGB), el Ejercito Anticomunista (ESA), las Fuerzas Armadas de la liberación
Anticomunista, Guerra de Eliminación >(FALANGE) entre otras.
Durante la década de 1970, El Salvador se transformó progresivamente en un hervidero social. La falta de libertades, la
abismal brecha entre ricos y pobres (el 10 % de la población disfrutaba del 80 % de las riquezas del país), sumados a la
creciente tensión internacional entre occidente y el bloque comunista, contribuían a caldear el país.
En 1970, surgieron las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (FPL), una escisión del Partido Comunista
Salvadoreño (fundado en 1930). En febrero de 1971, el «Grupo», una organización formada por estudiantes universitarios,
(antecedente del Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP) secuestró y dio muerte al empresario Ernesto Regalado Dueñas, en
la primera acción armada de un grupo de izquierda revolucionaria.17 En las elecciones del 20 de febrero de 1972, la
oposición civil conformó la coalición denominada Unión Nacional Opositora (UNO) que presentó como candidato
presidencial, al ex alcalde de San Salvador, José Napoleón Duarte. Luego de los comicios, el Consejo Central de Elecciones,
declaró ganador al candidato oficial, Coronel Arturo Armando Molina
El 25 de marzo de 1972, en protesta por el fraude, un grupo de jóvenes militares trató fallidamente de dar un golpe de
estado. El fracaso de la oposición electoral contribuyó a acelerar el proceso de radicalización social y a engrosar las filas de
las recientemente fundadas organizaciones guerrilleras.19 En febrero de 1977, en un nuevo proceso electoral calificado
como fraudulento fue elegido presidente el general Carlos Humberto Romero.
En 1975 se constituyeron las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional (FARN), como escisión del ERP y en 1976 surgió el
Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos. Estos grupos armados mantuvieron una relación de
cooperación con las organizaciones obreras, campesinas y estudiantiles (los llamados frentes de masas). Para financiarse los
nacientes grupos guerrilleros recurrieron a los secuestros de empresarios y funcionarios públicos como los de Roberto Poma
(secuestrado por el ERP) y Mauricio Borgonovo Pohl (secuestrado por las FPL), ambos acontecidos en 1977. El gobierno de
Molina y el de su sucesor Romero trataron de contener el crecimiento de los movimientos de izquierda con la represión
ejecutada por los cuerpos de seguridad y el grupo paramilitar ORDEN. A fines de los años setenta los grupos paramilitares
sumaban unos 100 000 miembros armados.20 Hubo asesinatos selectivos de maestros, dirigentes campesinos y sindicales y
estudiantes universitarios y represión de manifestaciones públicas, como la disolución de una marcha estudiantil el 30 de
julio de 1975 y la llamada matanza de las gradas de Catedral el 8 de mayo de 1979.
CONSECUENCIAS
Se estima que la guerra dejó un saldo de 75 000 muertos, en su mayoría civiles. Si se tiene en cuenta que en la década de
1980 la población de El Salvador rondaba los 4,5 millones de habitantes, ello equivale a decir que casi el 2 % de la población
perdió la vida en el conflicto. Decenas de miles de personas resultaron heridas físicamente (como consecuencia de armas de
fuego, explosiones, minas antipersonales, etc.) y miles de ellos quedaron con mutilaciones que los incapacitaron de por vida.
Miles, también, resultaron con graves secuelas psicológicas (si se tiene en cuenta las violaciones a las que fueron sometidas
incontables mujeres y las torturas y vejaciones que padecieron otros tantos hombres). Numerosos niños quedaron huérfanos
de padre, madre, o ambos.
Los daños materiales fueron cuantiosos. Puentes, carreteras, torres de transmisión eléctrica, etc. resultaron destruidos o
severamente dañados; la fuga de capitales, y la retirada del país o el cierre de innumerables empresas hizo que la economía
del país se estancara durante más de una década. La reconstrucción de la infraestructura se ha prolongado hasta la
actualidad.
Desde el punto de vista social, el costo también ha sido muy alto. La desmovilización de los excombatientes y su reinserción a
la vida civil han sido una dura labor que aún continúa. Como consecuencia de la guerra, quedaron en manos de la población
civil miles de armas de fuego, lo cual propició el surgimiento de las pandillas de jóvenes y adultos denominadas maras,
dedicadas a la delincuencia y al tráfico de drogas, y que han hecho de El Salvador uno de los países (con ausencia de guerra)
más violentos del mundo. Por otro lado, cerca de 500 000 salvadoreños se vieron obligados a abandonar el país. La mayoría
se radicó en el estado norteamericano de California, donde los emigrados y sus descendientes se han convertido en una
importante fuerza económico-laboral, y las remesas de dinero que envían a sus familiares en El Salvador se han
transformado en uno de los principales motores de la economía nacional.
Desde el punto de vista político, el país se democratizó. Desde el final de la guerra civil hasta ahora, todas las elecciones
realizadas en El Salvador han sido cuidadosamente monitorizadas por la ONU y otros organismos internacionales, a fin de
asegurar la transparencia de los comicios. Las nuevas instituciones creadas como producto de los acuerdos de paz
(Procuraduría de los Derechos Humanos, Policía Nacional Civil de El Salvador, etc.) garantizan el buen funcionamiento del
sistema político, y procuran preservar a todos los sectores de la sociedad. No obstante todo ello, la guerra ha dejado una
gran polarización y resentimiento en la sociedad salvadoreña