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Generosidad 5

La fábula trata sobre una mariposa que observa a las abejas trabajando arduamente recolectando polen. Las abejas le ofrecen ayuda si la necesita. Más adelante, la mariposa decide pedirles cera a las abejas para construir su propia colmena, como ellas. Sin embargo, cuando va a la colmena, las abejas una tras otra le dicen que ya no tienen cera o que solo les queda poca, dejando a la mariposa triste al darse cuenta que no se puede confiar en las promesas de

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Generosidad 5

La fábula trata sobre una mariposa que observa a las abejas trabajando arduamente recolectando polen. Las abejas le ofrecen ayuda si la necesita. Más adelante, la mariposa decide pedirles cera a las abejas para construir su propia colmena, como ellas. Sin embargo, cuando va a la colmena, las abejas una tras otra le dicen que ya no tienen cera o que solo les queda poca, dejando a la mariposa triste al darse cuenta que no se puede confiar en las promesas de

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Una fábula sobre la generosidad: La

mariposa y las abejas


Revoloteaba entre las flores una hermosa mariposa que observaba el ir y
venir de las trabajadoras abejas. Todos los días estaban allí, recolectando el
polen para llenar las celdas de su colmena. En verdad eran los insectos más
laboriosos.

Y la mariposa, por su parte, era graciosa, elegante y siempre tenía buenas


palabras para todos. A ella le encantaba hablar con las abejas, y ellas, a
veces, se paraban un rato a charlar con ella.

Las abejas le habían dicho que podía hacer lo mismo que ellas. Y que si
necesitaba algo, ellas se lo darían para que comenzara a trabajar.

Un día, la mariposa pensó en el trabajo de las abejas, y en la oferta que en su


día le hicieron. Realmente era muy provechoso: ellas llenaban su colmena de
alimento para tener suficiente durante el invierno y poderse dedicar
entonces a otros menesteres.

Entonces pensó la mariposa…

– ¿Y si hago yo lo mismo? No es tan difícil… yo sé recolectar polen… Les


pediré un poco de cera a mis amigas las abejas para empezar a formar mi
colmena.

La mariposa fue a visitar a sus amigas a la colmena, y les pidió un poco de


cera.

– ¡Amigas abejas! ¿Podríais dejarme un poco de cera para construir una


colmena como la vuestra?

– Oh, qué lástima- dijo la primera abeja- Ya no me queda nada. La gasté toda.

– Yo tampoco tengo… si esperas uno o dos días- dijo la segunda abeja


abriendo su ventana.

– A mi me queda muy poca- dijo la tercera abeja- Lo siento, pero no puedo


darte nada.

La mariposa se alejó volando de allí, muy triste porque acaba de recibir una
demoledora lección: no te fíes de las promesas de otros, porque cuando se
trata de compartir, las cosas cambian.
Moraleja: De los que muchos te ofrecen, cuando
tengan que dar, algunos de pronto tuvieron pero ya no
tendrán, otros estarán por tener, muchísimos tendrán y
se lo guardarán y los que menos, tendrán y lo
compartirán.

La niña que no quería compartir

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