BIOGRAFIA SANTA RITA
Rita nació en el año 1381 a Roccaporena, un
pueblecito situado en el municipio de Casia,
provincia de Perugia, (Italia) de Antonio Lotti y
Amata Ferri. Sus progenitores eran muy
creyentes con una situación económica no
acomodada pero decorosa y tranquila.
VIDA
La historia de Santa Rita está llena de acontecimientos extraordinarios y uno de éstos
se dio en su infancia. La pequeña, dejada por algún momento sin custodia en su cuna
en el campo mientras los progenitores trabajaban la tierra, fue rodeada por un
enjambre de abejas. Estos insectos recubrieron a la pequeña, pero extrañamente no la
pincaron. Un campesino, que al mismo tiempo se hirió la mano con la hoz y acudió
corriendo para curarse, pasó delante de la cuna donde estaba Rita. Al ver a las abejas
que zumbaban en torno a la bebé, intentó expulsarlas, pero con gran estupor, mientras
sacudía los brazos para alejarlas, la herida se cicatrizaba completamente.
La tradición nos transmite que Rita tenía una precoz vocación religiosa y que un Ángel
bajaba del cielo a visitarla cuando se retiraba a rezar en un pequeño desván.
SANTA RITA ACEPTA DE SER ESPOSA
Rita habría deseado hacerse monja sin embargo aún joven (cerca de los 13 años ) sus
progenitores, ya ancianos, la prometieron como esposa a Paolo Ferdinando Mancini,
un hombre conocido por su carácter pendenciero y brutal. Santa Rita, acostumbrada al
deber, no opuso resistencia y se casó con el joven oficial que comandaba la guarnición
de Collegiacone, presumiblemente a los 17 ó 18 años, es decir alrededor de los años
1387-1388.
Del matrimonio entre Rita y Pablo nacieron dos hijos gemelos varones; Giangiacomo
Antonio y Pablo María, que tuvieron todo el amor, la ternura y los cuidados de la
mamá. Rita consiguió, con su tierno amor y gran paciencia transformar el carácter del
marido y hacerlo más dócil.
La vida conyugal de Santa Rita después de 18 años, fue trágicamente rota con el
asesinato del marido, cerca de la Torre de Collegiacone a algunos kilómetros de
Roccaporena mientras volvía a Casia.
EL PERDÓN
Rita estuvo muy afligida por la atrocidad del acontecimiento, buscó refugio y consuelo
en la oración, y con asiduidad invocaba en sus oraciones el perdón de Dios para los
asesinos de su marido.
Al mismo, tiempo Santa Rita emprendía acciones para llegar a la pacificación de sus
hijos, que sentían como un deber la venganza por la muerte del padre.
Rita, al darse cuenta de que las voluntades de los jóvenes no se doblegaban al
perdón, rogó al Señor ofreciendo la vida de sus hijos para no verlos manchados de
sangre. "Ellos morirían a menos de un año de la muerte del padre".
Cuando Santa Rita estuvo sola, tenía poco más de 30 años y sintió renacer y madurar
en su corazón el deseo de seguir aquella vocación que de joven había deseado
realizar.
SANTA RITA SE CONVIERTE EN MONJA
Rita pidió entrar como monja en el monasterio de Santa María Magdalena, para su
bien, pero por tres veces no fue admitida, por ser viuda de un hombre asesinado.
La leyenda narra que Santa Rita logró superar todas las barreras y las puertas
cerradas gracias a la intercesión de: San Juan Batista, San Agustín y San Nicolás de
Tolentino que la ayudaron a emprender el vuelo del "Escollo" hasta el Convento de
Casia, en un modo para Ella incomprensible. Las monjas, ante el prodigio, la
acogieron entre ellas y allí Rita permaneció 40 años sumergida en la oración.
EL MILAGRO SINGULAR DE LA ESPINA
Era el viernes Santo del 1432 y Santa Rita volvía al Convento profundamente turbada,
después haber oído a un predicador evocar con ardor los sufrimientos de la muerte de
Jesús, y permaneció rezando delante del crucificado en contemplación. En un impulso
de amor, Santa Rita preguntó a Jesús si podría compartir, al menos en parte, sus
sufrimientos. Sucedió entonces el prodigio: Santa Rita fue traspasada de una de las
espinas de la corona de Jesús. Fue un espasmo sin fin. La santa llevó esta llaga en la
frente por 15 años como sello de amor.
VIDA DE SUFRIMIENTO
Para Rita los últimos 15 años fueron de sufrimiento sin tregua, su perseverancia en la
oración la llevó a pasar también 15 días sin interrupción en su celda "sin hablar con
nadie más que con Dios". Aemás llevaba también el cilicio que le procuraba
sufrimiento, y sometía su cuerpo a muchas mortificaciones: dormía en el suelo hasta
que se enfermó, permaneciendo en este estado los últimos años de su vida
EL PRODIGIO DE LA ROSA
Aproximadamente cinco meses antes de la muerte de Rita, un día de invierno con la
temperatura muy baja y con un manto de nieve que cubría todo, una pariente le hizo
una visita, y al despedirse, preguntó a la Santa si deseaba algo. Rita respondió que
deseaba una rosa de su huerto. De regreso en Roccaporena la pariente fue al jardín y,
con gran asombro, vio una bella rosa abierta, la cogió y se la llevó a Rita.
Así Santa Rita se hizo la Santa del "espina" y de la "Rosa".
Antes de cerrar los ojos para siempre tuvo la visión de que Jesús y la Virgen María la
invitaban al Paraíso. Una de sus hermanas vio a su alma subir al cielo acompañada de
Ángeles y, al mismo tiempo, las campanas de la iglesia empezaron a sonar solas
mientras un perfume suave se extendió por todos los rincones del Monasterio. Desde
su cámara se vio el resplandor de una luz muy luminosa, como si hubiera entrado el
Sol. Era el 22 mayo del 1447.
Santa Rita de Casia fue beatificada 180 años después de su fallecimiento y
proclamada Santa a 453 años de su muerte.
Milagros de Santa Rita
«Cerca del sagrado cuerpo de Rita --continúa el biógrafo--, se ven inumerables
enfermos y heridos curados de graves enfermedades: ciegos que fueron iluminados,
mudos que recobraron el habla, y cojos que fueron curados"; muchos endemoniados
se veían liberados y no falta quien afirma haber sido salvado de la muerte gracias a la
intercesión de sor Rita.
En esta biografía se citan cuarenta y seis milagros, de los cuales, los primeros once se
remontan al año 1457, de lo que se deduce que fueron reportados por el Notario
Domenico Angeli, y son los siguientes:
1. El 25 de mayo 1457 Battista D'Angelo del Colgiacone, afectado de ceguera, mandó
devotos a rogar al Señor delante del cuerpo de la Beata Rita y, por misericordia infinita
sus plegarias fueron atendidas: recobró la vista.
2. El 25 del mismo mes Lucrezia de Pablo de Colforcello enferma durante varios años,
hinchada por hidropesía, fue llevada ante el cuerpo de la Beata Rita. Después de
haber rezado devotas oraciones, regresó curada.
3. También, en el mismo mes, una mujer llamada Cecca de Antonio, sorda durante cinco
años consecutivos, invocando al omnipotente Dios y a la Beata Rita fue liberada, con
claros signos, en presencia de varios testigos.
4. El 29 del mismo mes, Salimene de Antonio del Poggio, que tenía un dedo de la mano
privado de sensibilidad por largo tiempo, lo acercó al cuerpo de la Beata con
reverencia y humildad, devoción y fe, y fue sanado en presencia de mucha gente
derramando muchas lágrimas de agradecimiento al Señor y a la Beata Rita.
5. El último día de mayo de 1457, Giacomuccia de Leonardo de Ocone, atormentada
muchos años de grandes dolores a las piernas, y que por este grande e intenso dolor
comía poquísimo desde hacía dos años, fue llevada en brazos ante el cuerpo de la
Beata, donde se encomendó al Señor y a ella, se detuvo ocho días en la iglesia,
después de lo cual fue curada y, con mucho gozo, dio gracias a Dios y la Beata Rita.
6. En el mísmo día, Cecca de Gio, de Biselli (Norcia), nacida muda como testimoniaron
los parientes, vino a visitar el cuerpo de la Beata. Hechas las oraciones comenzó a
hablar y a recitar el Ave Maria y otras palabras, con gran estupor de los parientes y de
todo el pueblo.
7. El 2 de junio 1457, Matteo del Rey de Ocone tenía a Bernardo, su hijo, afectado por
una piedra dentro a la vejiga que le producía un intenso dolor. Rogó a la Beata Rita
por cuyos méritos fue liberado de la enfermedad.
8. El 3 del mismo mes Spirito d'Angelo de Casia había padecido una ciática con intenso
dolor durante cuatro años eguidos. Recurriendo a la Beata Rita fue sanado.
9. El 7, Mattia de Cancro de Rocca Indulsi (Norcia), muda de nacimiento, fue conducida
por sus parientes ante el cuerpo de la Beata y, después de las oraciones, obtuvo la
gracia de Dios. Ante el estupor de la gente, la oyeron hablar. Por éste milagro se
hicieron procesiones de todos los Sacerdotes y un sermón del maestro Giovanni
Pauletti de Casia.
10. En el mismo día, Cecco de Antonio, de San Cipriano, mudo del nacimiento, fue
conducido por su padre ante el cuerpo de la Beata Rita y, después de dos días de
oración, recibió la gracia de la palabra con gran estupor de todo el pueblo.
11. El 8 de junio 1457, Lucia de Santi, del Castel de Santa Maria de Norcia, ciega de un
ojo y con escasa visión en el otro, fue llevada ante el cuerpo de la Beata Rita. Después
de quince días de intensas oraciones se le abrieron los dos ojos y vió. Con infinitas
lágrimas, dio gracias a Dios.
Como se puede constatar, las curaciones milagrosas se refieren a enfermedades muy
diversas, también ceguera y mutismo congénitos.
Los milagros que sucedieron entre 1447 y 1603 tratan de curaciones de enfermedades
de diverso género: parálisis total, piedra en la "vejiga", dificultad de palabra, heridas
incurables y en putrefacción, abscesos en garganta, locura, huesos rotos, llagas,
hemorragias, posesiones de "espíritus inmundos", peste, cáncer de garganta y más.
Además de citar los milagros comprobados, el Padre Cavallucci informa que " todavía
hoy, en nuestros días, al abrir la caja y la urna donde se encuentra aquel cuerpo se
siente una fragancia que parece hecha de varias mixturas odoríferas y que no se
percibe sino con gran dificultad en cuanto se abre la caja. Sin embargo, cada vez que
nuestro Señor Jesúscristo concede alguna gracia por la intersección de la Beata Rita,
ésta fragancia es sentida durante muchos días, con gran facilidad, por toda la casa.
El Padre Cavallucci añade también que las monjas del convento acostumbraban, en el
mes de mayo, a preparar unos pequeños panes para el día de la fiesta de monja Rita,
el día 22, que distribuían entre los más necesitados y que " después de haber
saboreado éste pan" fueron liberados de fiebres y otras enfermedades.
Así mismo, el aceite de la lámpara que estaba constantemente encendida sobre la
caja de Rita era considerado milagroso por las monjas. Ellas "dan el aceite de esta
lámpara para untar los miembros de los cuerpos doloridos por cualquier causa,
quedando demostrado que este aceite ha obrado grandes beneficios a muchos".
Carta de Juan Pablo II
Con la reciente carta, relativa a las celebraciones todavía en curso para el VI
Centenario del nacimiento de Santa Rita de Casia, Ella ha querido renovarme la
amable invitación, ya manifestada en marzo del pasado año, para que con una visita
especial, o con otra iniciativa, participe en persona en el unánime coro de elogios que
se escucha en el mundo cristiano en honor de Colei, que mi antecesor León XIII llamó
"la perla preciosa de Umbria".
Tal petición, que se ha compartido no solo con los hijos de las diócesis a Usted
confiada, sino con la innumerable lista de los devotos de la Santa, encuentra en mí
junto al vivo deseo de no dejar pasar el presente "Año Ritiano" sin que yo recuerde y
exalte su mística y su personalidad. Por eso, uniéndome espiritualmente a los
peregrinos, que también de tierras lejanas llegan en gran muchedumbre a Casia, estoy
contento de poner una flor de piedad y de veneración sobre su tumba, en recuerdo de
los insignes ejemplos de su alta virtud.
Oración Santa Rita
Oh Dios omnipotente, que te dignaste conceder a Santa
Rita tanta gracia, que amase a sus enemigos y llevase
impresa en su corazón y en su frente la señal de tu
pasión, y fuese ejemplo digno de ser imitado en los
diferentes estados de la vida cristiana. Concédenos, por
su intercesión, cumplir fielmente las obligaciones de
nuestro propio estado para que un día podamos vivir
felices con ella en tu reino. Te lo pedimos por Cristo
nuestro Señor. Amén.
PATRONA DE LOS CASOS IMPOSIBLES
OH querida Santa Rita,
Patrona también en los casos imposibles y Abogada en los casos desesperados,
haz que Dios me libre de mi presente aflicción (haga su petición),
y aleja la ansiedad, que comprime tan fuerte sobre mi corazón.
Por la angustia, que tú experimentaste en muchas parecidas ocasiones,
ten compasión de tu devota,
que confidentemente pide tu intervención
cerca del Divino Corazón de nuestro Jesús Crucificado.
OH querida Santa Rita,
escucha mis intenciones
en estos mis humildes ruegos y fervientes deseos.
Enmendando mi pasada vida pecadora
y consiguiendo el perdón de todos mis pecados,
tengo la dulce esperanza de gozar un día
de Dios en el paraíso junto con tigo por toda la eternidad.
Así sea.
Santa Rita, Patrona de los casos desesperados, ruega por nosotros.
Santa Rita, Avvocata de los casos imposibles, intercede por nosotros.
3 Padres Nuestros, Avemaría y Gloría.
Novena
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor
mío: porque sois la Infinita Bondad, os amo, Señor, más que a todas las
cosas y más que a mí mismo. Me pesa entrañablemente de haberos
ofendido; y por vuestro amor, y porque así lo queréis y me lo mandáis,
perdono de todo corazón a todos mis enemigos, para que Vos, Señor, uséis
conmigo de perdón y misericordia y olvidéis mis pasadas ofensas. Os
ofrezco mi vida, mis obras y mis trabajos en satisfacción de todos mis
pecados. Concédeme la gracia de perseverar en vuestro amor y servicio
hasta la muerte. Amén.
ORACIÓN INICIAL
Dios y Señor nuestro, que, disponiéndolo todo con admirable providencia,
has puesto en tu Iglesia a los Santos para que fuesen un modelo constante
de todas las virtudes, y que, llamándolos a tu seno, los has constituido
nuestros protectores y abogados: escucha propicio los ruegos de tu sierva
Santa Rita, que diste al mundo como ejemplar en los diferentes estados de
la vida, y concédenos que todo cuanto nuestra debilidad no puede por sí
obtener lo consigamos mediante su poderosa intercesión. Amen.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Dulcísimo y dolorosísimo Jesús, para que todo tu Sacratísimo Cuerpo fuese
herido y atormentado por mis culpas, quisiste que tu santísima Cabeza
fuese coronada de espinas, y te dignaste regalar con una de ellas a tu
escogida Santa Rita, marcándola con esta señal y señalándola en la frente
por Esposa tuya: concédeme, Señor, su intercesión; y por la sangre que,
sirviendo de instrumentos las espinas, manó de tu delicadísima Cabeza y
corrió por tu bellísimo Rostro, haz que, regándose con ella mi alma, se
limpie y purifique de las espinas de tantos pecados como mortalmente la
han herido, y así regada y purificada lleve copiosos frutos de buenas obras,
señalándolos con la final perseverancia, a la que tienes prometida la vida
eterna, en donde te goce y alabe con tu coronada Esposa, mi protectora y
abogada, y con todos los coros de Santos y Ángeles que te alaban y
bendicen en la gloria por toda la eternidad. Amén.
ANTÍFONA
Te saludo, Rita, Esposa que entre espinas de dolor naciste, vaso y aun Rosa
de Cristo, divino amor.
V. Señalaste, Señor, a tu sierva Rita.
R. Con el sello de tu caridad y Pasión.
Señor, Dios nuestro, que concedisteis a Santa Rita la gracia de llevar en su
frente la señal de vuestra Pasión y en su corazón la caridad ardentísima del
vuestro: otórganos por su intercesión y méritos que amemos a nuestros
prójimos, aunque sean enemigos, con perfecta caridad, y contemplemos
perpetuamente en la espina de la compunción los dolores intensísimos de
vuestra Pasión. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
DÍA PRIMERO
Astro refulgente de la Iglesia, perla engarzada en la corona del cielo
agustiniano, gloriosa Santa Rita, cuyo nacimiento fue ya presagio de la
futura santidad, celebrada por los ángeles al anunciar a tus cristianos
padres la buena nueva de que te darían a luz, y admirada por los hombres
al contemplar atónitos el estupendo prodigio de aquel panal de riquísima
miel labrado en vuestra boca al entreabrirse a la primera sonrisa de la
inocencia: compadécete de tus devotos, y concédenos, en retorno del
acendrado amor que te profesamos, la gracia de responder con fidelidad a
los divinos llamamientos, para que lleguemos a alcanzar la gloria eterna.
Amén.
DÍA SEGUNDO
Salve, modelo de perfecta obediencia, heroína de abnegación y sufrimiento;
salve, espejo de jóvenes pudorosas, de esposas atribuladas y de madres
que saben amar a los hijos de sus entrañas; salve, mujer fuerte, que,
comprendiendo ser mejor la obediencia que el sacrificio, renunciaste al voto
de virginidad, que tanto te halagaba, para aceptar la Cruz pesadísima del
matrimonio, con todas las consecuencias de un esposo cruel, iracundo y
dominado por los vicios, a quien, como otra Mónica, lograste amansar y
convertir con la elocuencia de tus lágrimas y la eficacia de tu silencio.
Apiádate, ¡oh incomparable Santa Rita!, de nuestra loca y desatendida
juventud; alivia el peso abrumador de tanta tribulación, de tanta hiel y de
tanta amargura como gravita sobre el corazón de las inocentes esposas
que, como vos, no tienen otro consuelo que sus lágrimas y su silencio, y
conseguidnos a todos resignación en los trabajos y fortaleza en la
adversidad para luchar valerosamente hasta alcanzar la eterna
bienaventuranza. Amén.
DÍA TERCERO
¡Oh insigne Santa Rita, ejemplar acabado de virtudes cristianas, que,
habiéndoseos arrebatado violentamente a vuestro marido cuando
comenzabais a gustar los frutos de la conversión operada en su alma,
merced a la labor constante de dieciocho años de indecibles sufrimientos,
no sólo os resignasteis con tan terrible pérdida, sino que interpusisteis
vuestro valimiento en favor de los asesinos, y lo que es más, recabasteis
del cielo la muerte de vuestros hijos, temerosa de que con el tiempo
vengasen la de su querido padre! Haced que con la misma generosidad
perdonemos a nuestros enemigos, a fin de que el Señor nos perdone
nuestras ofensas. Amén.
DÍA CUARTO
¡Oh prodigio de santidad, ilustre Santa Rita, doncella inmaculada, esposa
sin igual, madre excelente y viuda intachable! Para enaltecer y santificar
con vuestra influencia la perfección de todos los estados de la vida os
faltaba realizar el sueño dorado de vuestra infancia: vestir el hábito
religioso. ¿ Qué importan los obstáculos y dificultades que puedan
presentarse? Vuestras súplicas y vuestras lágrimas lo allanarán todo, y
cuando eso no bastase, Dios, que vela por ti como por su hija predilecta,
enviará del cielo a tus tres santos abogados, San Juan Bautista, San Agustín
y San Nicolás de Tolentino, quienes te conducirán de la mano, como tres
ángeles, a la morada del Señor, por la que tanto suspiras, donde con los
brazos abiertos, y dando gracias al Altísimo, serás recibida por las
observantes hijas del gran Agustín. Concédenos el don de perseverar en
nuestros buenos propósitos, por graves que sean las tentaciones y
dificultades que se nos presenten, hasta que lleguemos al fin a contemplarle
en la Gloria. Amén.
DÍA QUINTO
Esclarecida hija de San Agustín, que, habiendo logrado tus deseos de vestir
su santo hábito y ceñir su misteriosa correa, consagrándote totalmente a
Dios por los votos religiosos, te dedicaste a acrisolar tus virtudes en el
nuevo estado, mereciendo, en premio de tu ciega obediencia, inauditas
mortificaciones y continua contemplación de los dolores y afrentas del
Redentor; recibir mercedes estupendas, como la de hacer brotar y
reverdecer en lo más crudo del invierno fragantes rosas y sabrosos frutos,
y, sobre todo, la de sentir clavada en tu frente una de las espinas
desprendidas de la corona del Salvador: alcánzanos una perfecta obediencia
a los divinos Mandamientos, y la gracia de saber orar y tener siempre
presente la Cruz y los padecimientos de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
DÍA SEXTO
Por los dolores acerbísimos y el riguroso aislamiento que os proporcionó la
irrestañable herida abierta en vuestra frente por el glorioso estigma de la
Cruz, consíguenos, ¡oh serafín de Casia!, que sepamos soportar con
cristiana resignación el peso de las cruces propias de nuestro estado, y que,
como vos, nos gocemos de morir por medio del sufrimiento, crucificados
con Cristo Jesús. Amén.
DÍA SÉPTIMO
¡Oh prodigiosa Santa Rita, que en el prolongado martirio de tu vida
recibiste, junto con las hieles de todas las amarguras y de todos los dolores,
el bálsamo de esos consuelos que embriagan y arrebatan el alma,
encendiéndola en mayores deseos de padecer por Cristo, para gozar y
reinar después con Él! Haz que en nuestras desolaciones y sequedades de
espíritu descienda sobre nuestras almas el rocío de los divinos consuelos
perseverando sin desmayos en nuestra oración, para que no cejemos un
punto en el ejercicio de las prácticas piadosas y en el santo servicio de Dios.
Amén.
DÍA OCTAVO
¡Oh gloriosísima Santa Rita, cuya muerte, semejante en todo a vuestra
vida, fue el espectáculo más tierno y conmovedor que puede presenciarse
dentro de los claustros! ¡Qué consejos y qué despedida la vuestra de
aquellas hermanas del alma, que, a la vez que envidiaban tu muerte y se
felicitaban por tu glorioso tránsito, se deshacían en ríos de lágrimas! ¡Qué
fragancia la que comenzó a despedir la llaga de tu frente! ¡Qué mirar tan
dulce el de tus ojos! ¡Qué suspiros tan tiernos y qué abrazo tan celestial
coronaron tu preciosa existencia! Por todas estas maravillas te suplicamos
nos concedas la gracia de la perseverancia final y una muerte preciosa ante
los ojos del Señor. Amén.
DÍA NOVENO
¡Oh incomparable Santa Rita, que, después de haber enaltecido y
santificado con tus heroicas virtudes todos los estados de vida que la mujer
puede abrazar en este mundo; de doncella, madre, viuda y religiosa,
dejando en todos ellos ejemplos admirables que imitar, inauguraste con tu
preciosa muerte el período de estupendos milagros, que te merecieron el
título de Abogada de imposibles, por no haber negocio, ni conflicto, ni
situación, por ardua y desesperada que parezca, que no tenga fácil y suave
resolución acudiendo a ti, de quien con verdad puede decirse que todo lo
puedes, porque todo cuanto pides lo consigues de Aquel para quien nada
hay imposible! Consíguenos, Santa bendita, en retorno del amor que te
profesamos, de las simpatías que por ti sentimos y de la fe y el entusiasmo
con que te tributamos el pobre obsequio de esta Novena, la gracia de
cumplir honrada y noblemente los deberes de nuestro estado,
santificándonos en él y salvándonos por él, mediante los méritos de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén.
Culto y canonización
Santa Rita fue venerada de muchos sus fieles inmediatamente después de su muerte
por sus acontecimientos milagrosos referidos a su intercesión, tanto que adquirió la
alocución de "Santa de los imposible".
Su beatificación fue en 1628, 180 años después de su muerte, durante el pontificado
de Urbano VIII.
En el 1900 León XIII la canonizó como santa. Los creyentes sus devotos la llaman
"Santa de los imposible", porque desde el día de su muerte Se dio cuenta de las
necesidades, milagros ed eventos considerados imposibles sin su intercesión.
Devoción católica popular que Santa Rita es uno de los más extendidos en el mundo,
pero, desde 1600 y gracias a la obra de los Agustinos, está especialmente arraigada
no sólo en Italia, en España, Portugal y América Latina.
Con la reforma del año litúrgico el 22 de mayo es su fiesta.