0% encontró este documento útil (0 votos)
376 vistas12 páginas

Eutanasia Informe

El documento discute la eutanasia y sus diferentes tipos. Define la eutanasia como la decisión libre de que le quiten la vida a alguien en condiciones de intenso dolor o sufrimiento por una enfermedad irreversible y sin alternativas de tratamiento, con el objetivo de minimizar el sufrimiento. Explica que existen argumentos a favor de permitir la eutanasia para respetar la autonomía y dignidad de las personas.

Cargado por

maqui
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
376 vistas12 páginas

Eutanasia Informe

El documento discute la eutanasia y sus diferentes tipos. Define la eutanasia como la decisión libre de que le quiten la vida a alguien en condiciones de intenso dolor o sufrimiento por una enfermedad irreversible y sin alternativas de tratamiento, con el objetivo de minimizar el sufrimiento. Explica que existen argumentos a favor de permitir la eutanasia para respetar la autonomía y dignidad de las personas.

Cargado por

maqui
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EUTANACIA

Es darles opciones a los pacientes sobre cómo morir. Como lo dijo Sir Thomas
Hugues, un reconocido médico inglés que dirige una clínica para pacientes que
prefieren no alargar los tratamientos de enfermedades terminales, “se trata de
reconocer que una persona está muriendo, y de darle opciones. ¿Quiere tener una
máscara de oxígeno sobre su cara? ¿O le gustaría poder besar a su esposa?”
(César Rodríguez Garavito)

Por eutanasia se entiende en nuestros días la decisión libre de que le quiten la vida
a uno si se dan las siguientes condiciones:

1. intenso dolor o sufrimiento,


2. irreversible enfermedad cercana a la muerte y carencia de alternativa alguna;

Y se discute hoy si entre tales condiciones habría que incluir el cansancio vital. La
eutanasia, para ser tal y además de lo dicho, debe estar claramente regulada. En
los Países Bajos, el primer y único Estado en el mundo en donde está regulada con
nitidez, se puede castigar con 12 años de cárcel a quien la ejecute sin atenerse a
las normas establecidas.

La Organización Mundial de la Salud la define como aquella "acción del médico que
provoca deliberadamente la muerte del paciente". Esta definición resalta la intención
del acto médico, es decir, el querer provocar voluntariamente la muerte del otro, con
su consentimiento o no. Se sobrentiende que por motivos supuestamente bien
intencionados, como aliviar un sufrimiento, y/o por respetar la autonomía del
paciente: De no ser así, estaríamos ante un asesinato. La finalidad de la eutanasia
es acabar con una vida enferma, por ello la muerte ha de ser el objetivo buscado,
ha de estar en la intención de quien practica la eutanasia. En definitiva, se realiza
una acción (administrar sustancias tóxicas mortales) u omisión (negar la asistencia
médica debida) sobre el enfermo, con intención de quitarle la vida, se trata pues, de
un homicidio. El objeto de la actuación es causar muerte a un ser humano para
evitarle sufrimientos, bien a petición de éste, bien por considerar que su vida carece
de la calidad mínima para que merezca el calificativo de digna.

Esta acción está intencionalmente dirigida a terminar con la vida de un paciente, por
razones compasivas y en un contexto médico, con el fin de minimizar su sufrimiento.

Actualmente se dispone de medidas capaces de dar soporte vital prolongado incluso


a pacientes con enfermedades irreversibles, lo cual está generando preocupación
al conocer que, a veces, se efectúan intervenciones médicas, diagnósticas o
terapéuticas, produciendo sufrimientos inútiles en enfermos incurables o que no
cuentan con el adecuado consentimiento informado.

Nuestra sociedad trata de evitar, frecuentemente a toda costa, el sufrimiento y la


eutanasia puede ser vista como una solución en algunas situaciones de enfermedad
terminal.

Elementos esenciales de la eutanasia:

1. Naturaleza del acto (acción u omisión):

- Efectivamente causa o acelera la muerte.

2. Sujeto (sobre quien recae la acción):

- Padece un sufrimiento (importante).

3. Agente (el que realiza la acción):

- Doble intencionalidad:

• causar o acelerar la muerte.

• aliviar un sufrimiento (importante).

Tipos de Eutanasia
Eutanasia por acción. Algunos la denominan activa o directa. Es la eutanasia en
la que la muerte se provoca a otro por acción. Comprende todas las medidas
encaminadas a terminar con la vida del enfermo, mediante la aplicación de un
procedimiento o medicamento que suprime la función cardio-respiratoria y
encefálica.28 Se realizan actos ejecutivos que suponen un acortamiento de la vida
del paciente,9 como administrar una inyección letal. La conducta va dirigida a
producir la muerte (dolo directo).

Eutanasia por omisión o pasiva. Se refiere a la muerte por omisión al no


proporcionar a un paciente el soporte básico que permita su supervivencia. El
término, que efectivamente es contradictorio (ya que la eutanasia es activa por
definición), se referiría a dejar de aplicar un tratamiento con el objetivo de producir
la muerte del paciente e incluiría también la no adopción de medidas proporcionadas
para prolongar la vida. La eutanasia entendida como conducta intencionalmente
dirigida a terminar con la vida de una persona enferma, por un motivo compasivo,
puede producirse tanto mediante una acción como por una omisión.

Eutanasia consentida. Llamada por algunos autores voluntaria. Actitud activa de


matar una persona que ha solicitado ayuda para su suicidio.

Eutanasia no consentida. Llamada por algunos autores no voluntaria o


involuntaria. Estos términos se usan en algunas ocasiones como sinónimos y en
otras con un matiz distinto. Actitud activa de matar una persona que no tiene
capacidad para solicitarlo (eutanasia no voluntaria) o contra su voluntad (eutanasia
involuntaria).

Suicidio médicamente asistido o muerte médicamente asistida. Prescribir


fármacos que el paciente usará para quitarse la vida.5 Es el caso en el que el
enfermo decide acabar con su vida, para lo cual el médico o un integrante del equipo
de salud le proporciona los medios para lograrlo, pero es el mismo paciente quien
pone en marcha el mecanismo para infundir la solución con el o los medicamentos
letales. Aunque desde el punto de vista ético hay poca o ninguna diferencia con la
eutanasia,28 en algunas legislaciones (estado de Oregón en los Estados Unidos)
se ha legalizado sólo el suicidio médicamente asistido y no la eutanasia. Del punto
de vista práctico y técnico la línea que separa la eutanasia del suicidio médicamente
asistido también es muy fina y difusa. De hecho hasta uno de cada cinco de los
suicidios médicamente asistidos realizados en Holanda han acabado como
eutanasia, ya que la norma aceptada es administrar inyecciones letales (es decir
realizar eutanasia) en los casos en los que el suicidio médicamente asistido falla.

Los pacientes con enfermedades terminales tienen derecho a tener una serie de
cuidados y atenciones en los últimos momentos de su vida, incluyendo: no sufrir
inútilmente, respeto a su libertad de conciencia, conocer la verdad de su situación,
decidir sobre sí mismo y sobre las intervenciones a que se le haya de someter,
mantener un diálogo confiado con los médicos, familiares, amigos y recibir
asistencia espiritual.

Actualmente la eutanasia está legalizada o despenalizada en Holanda (16 millones


y medio de habitantes), en Bélgica (10 millones y medio) y, en el supuesto de
suicidio médicamente asistido en Suiza (7 millones y medio) y en el estado
americano de Oregón (3 millones y medio). (SALLES)

ARGUMENTOS A FAVOR DE LA EUTANASIA

La Eutanasia no es un crimen, sino un acto plenamente humano : racional, libre y


responsable.

Hay tres argumentos que se utilizan para defender la eutanasia. Son los siguientes:
la libertad, el dolor y la propia imagen. Suponemos que somos libres y, como tales,
salvo patologías que la anulen, pensamos que los otros son libres y, por tanto,
responsables. En cualquier caso, uno es titular de su cuerpo, de su vida y de su
muerte y, si expresa con claridad cuál es su voluntad, se debe respetar.

Respecto al dolor que cuando va más allá del cuerpo llamamos sufrimiento, hemos
de decir, que es el peor de los males. La eliminación del dolor es uno de los
principales fines, si no el principal, de la medicina y de la moral.
Y en relación a la imagen que uno tiene de uno mismo, al espejo en el que se ve,
pueden darse situaciones en las que su figura esté tan deteriorada y los dolores tan
agudos que la eutanasia sea, según su voluntad, la solución deseada. (Javier
Sádaba)

Es un acto valeroso, sabio y progresista, lo mejor que se puede hacer por la familia,
por la sociedad y por uno mismo.

La elección y renuncia a tratamientos de la persona con una enfermedad grave e


irreversible también puede ser lícita.

El reconocer a un ser humano la posibilidad de definir qué hacer con su vida es


respetar la humanidad de ese ser (en esencia su humanidad), es el respeto de
la libertad y de la vida propia, y esto ayuda a definir lo que es una vida digna. Se
puede argumentar desde este punto de vista de la dignidad humana, la exigencia
de instaurar la eutanasia (bajo ciertas condiciones) como una lucha por el
reconocimiento del derecho a la muerte digna, entendiendo por muerte indigna
aquella que prolonga inmisericordemente la vida por medios artificiales, en la que la
vida se escapa lentamente y se da un apego puro e inútil hacia el sostén artificial
del cuerpo físico.

El principal derecho que tiene todo ser humano es el de la vida, pero cuando esta
se ve gravemente afectada por unas condiciones de salud lamentables y horribles,
aberrantes desde cualquier óptica, que llevan a quien las padece a verse en una
situación que requiere cuidados intensivos, y sostén artificial, de la cual se sabe no
saldrá, o saldrá severamente deteriorado, donde su existencia está en la cuerda
floja, donde puede existir una salida irreversible, donde la supervivencia dependerá
en el futuro de medios extraordinarios, conectado a máquinas como el respirador
artificial, cabe preguntarse si se está cuidando la vida o prolongando la agonía que
nos lleva a la muerte. En un momento así ¿por qué no pensar en eutanasia? Esta
significa buena muerte, dulce y libre de sufrimientos; constituye así la salida
misericorde, digna, la única capaz de beneficiar al afectado proporcionándole un
final pacífico para una tempestad morbosa que viene sufriendo y que seguirá
padeciendo inexorablemente, pues la ciencia de su momento no podrá paliarla.

Conceptos de Muerte y Dignidad

Podemos decir que la muerte es la terminación de la vida, la desaparición física del


escenario terrenal donde hemos actuado y viene a ser, por lo tanto, el último e
inevitable acto de nuestra existencia.

El hecho de aspirar a no vernos colocados en circunstancias que inspiren lástima y


compasión ante los ojos de los demás, establece una actitud frente a la vida, a la
que se le llama dignidad. Esta es, como dice el Diccionario de la Lengua Española,
un comportamiento con gravedad y decoro, una "cualidad que enriquece o mantiene
la propia estima y la de los demás". Tenemos el derecho de morir con dignidad.

Todos los seres humanos tenemos el derecho a la libertad propia, que implica
la tolerancia, la aceptación de la libertad de los demás, incluso cuando no nos gusta
lo que hacen. Obligar a vivir en sufrimiento es peor que permitir morir en paz.
Prohibir la eutanasia es legislar en contra del más débil, del que quiere morir pero
no puede dejar de ser mantenido con vida física por terceros, y provoca la
continuación del sufrimiento.

Cada persona tiene derecho exclusivo a su vida, personalísimo, porque ésta no


puede traspasarse a ningún otro, ni legal ni ilegalmente, esto hace a su esencia y
sustancia; pero sí puede disponerse de ella y extinguírsela según su voluntad.

A lo largo de la historia hubo muchos pensadores que han apoyado esta práctica
utilizando diversos argumentos. Los estoicos, (Séneca, Epícteto y Marco Aurelio)
ven la Eutanasia así: Séneca dice que "Es preferible quitarse la vida, a una vida sin
sentido y con sufrimiento". Es decir, la vida así no tiene rumbo alguno y solo
provoca sufrimiento tanto para el enfermo como para sus familiares, por lo que él
tiene el derecho a decidir.

Definitivamente no causará mayor bien tener a una persona agonizando, que a una
persona muerta que murió en un buen estado, sin sufrir mucho y en una forma digna.
Otro defensor de la eutanasia ha sido Tomas Moro, quien dice que "Cuando a los
males incurables se les añaden sufrimientos atroces, los magistrados y sacerdotes,
se presentan al paciente para exhortarle y tratan de hacerle ver que está ya privado
de los bienes y funciones vitales, y puesto que la vida es un puro tormento, no debe
dudar en aceptar la muerte, no debe dudar en liberarse a sí mismo o permitir que
otros le liberen, esto es, la muerte no le apartará de las dulzuras de la vida sino del
suplicio y se realiza una obra piadosa y santa, este tipo de muerte se considera algo
honorable".

El morir dignamente significa que se respete la dignidad del moribundo. Hay casos
en que el paciente anhela de alguna manera la muerte, pero por causa de la
intromisión médica, protegida en un supuesto deber moral, el paciente debe
soportar una degradación tan grande que no la iguala lo terrible que podría ser el
camino hacia la muerte, destruyéndose la dignidad de la persona, por lo cual éstas
medidas ya no conservan un ser humano. Lo que debe preservar el médico es al
ser humano integralmente considerado, y no solamente una mera existencia
vegetativa (física, meramente corpórea, completamente material).

En la eutanasia activa a los motivos los pone el receptor previa meditación (solo y
con ayuda de profesionales) en el tiempo que él considere necesario, y el
colaborador sólo le facilita los medios para que su voluntad se realice efectivamente;
y en la eutanasia pasiva, es la realidad de fondo y circundante, y la ciencia médica
quienes dan los motivos razonables que sirven de basamento para procederse en
consecuencia, sirviendo este quehacer para acortar el tiempo que separa el
presente estado de cosas del inexorable final –muerte-, evitándose de este modo la
dilapidación de recursos, y obteniendo un desenlace éticamente justo.

Estadísticamente hablando, en la actualidad un tercio de las personas mueren de


forma inesperada, el resto sufre un deterioro de su salud progresivo que con mayor
o menor dificultad se puede identificar como terminal. Para la mayoría de los
enfermos terminales una buena muerte es una muerte sin sufrimiento, sin dolor ni
físico ni espiritual, en un ambiente íntimo, rodeados por seres queridos de los que
tienen oportunidad de despedirse y que acaba en un sueño profundo durante el cual
acontece una muerte tranquila y sin conciencia. No existe una idea concreta ni una
definición de buena muerte, no puede haberla porque es un proceso tan íntimo y
personal que no se puede generalizar, es absolutamente individual, depende de
cada caso concreto, pero no puede dudarse que la narrada forma parte de ese
concepto.

Se enfatiza de este lado de la doctrina, que es de sentido común y debe quedar


claro que no es lo mismo matar que dejar morir. El matar supone actuar
directamente sobre otra persona con el fin de quitarle la vida al margen o contra su
voluntad. El dejar morir evita la relación de causalidad; es la naturaleza –la
enfermedad- la que acaba provocando la muerte. Son actos completamente
distintos, que no pueden tener la misma calificación ni moral ni legal.

Hay que remarcar, contrariamente a lo que sostienen los llamados pro-vida, que las
alternativas en los supuestos para los que se propone la eutanasia no son vivir o
morir, sino morir de una forma o de otra. La vida terminará de todos modos, ahora
ética y dignamente, o en el futuro luego de un insoportable padecimiento del
enfermo terminal. El médico que practica una eutanasia no es responsable de la
enfermedad, ni de que ésta sea incurable, ni de que el paciente la haya adquirido,
ni de que el sufrimiento que cause no se pueda aliviar y sea insoportable para el
enfermo. Al igual que en la omisión de tratamientos o en la sedación profunda,
también la naturaleza es a la postre la causa de una muerte inevitable, pero eso sí,
de una muerte consentida y libre en cuanto al momento y al modo de producirse.
Una muerte digna para el que la elige.

Es cruel y bárbaro mantener con vida a una persona en contra de su voluntad, y el


sufrimiento inútil es un mal que debe de evitarse en las sociedades civilizadas"
(Derecho a replica)

Eutanasia- argumentos a favor

1. Toda persona es autónoma y tiene derecho a decidir sobre su vida. Cada


persona tiene un nivel de tolerancia para el sufrimiento y por tanto no existe una
respuesta objetiva que se pueda aplicar a todos acerca de cuándo la vida se
hace insoportable. Por ello es necesario que el paciente se manifieste
ejerciendo su autonomía. El derecho del paciente a la autodeterminación ha
sido un argumento central en favor de la eutanasia.
2. La persona, como paciente, tiene el máximo derecho en la toma de
decisiones médicas que a ella se refieran.
3. Nuestra sociedad está fundamentada en la protección de los derechos
humanos. “Toda persona tiene derecho a decidir sobre todo cuanto se refiera a
su cuerpo por consecuente, decidir si quiere o no seguir viviendo. La vida, en
determinadas condiciones, puede llegar a ser indigna" condición que
quebrantaría el derecho de la dignidad humana.
4. No hay razón para aceptar una forma de existencia limitada, en la que son
sacrificados familiares, amigos y hasta la propia persona. En una sociedad
donde el acceso a los recursos médicos es muy costoso y restringido puede no
ser ético el someterse a tratamientos extremadamente caros para enfermos
terminales.
5. Una vida que no se puede vivir no es un privilegio, es un castigo. El sufrimiento
causado por una enfermedad terminal puede hacer la vida tan agonizante y
difícil de llevar que la muerte puede parecer “un acto humanitario”. No es justo
el someter al hombre a dolorosas situaciones, cuando se tiene el poder de
evitarlo.

En la actualidad, la mayoría de las personas no mueren de una manera brusca e


inesperada, sino que lo hacen en las camas de los hospitales o en su domicilio,
siendo tratadas por profesionales de la salud. Las causas más frecuentes de muerte
son las enfermedades crónicas, degenerativas y tumorales –como las
enfermedades del corazón, las enfermedades cerebro-vasculares o el cáncer-, que
se presentan en personas de edad, suelen ser progresivas durante varios años
antes de la muerte y son susceptibles de diversos tratamientos que prolongan a
veces la vida por largos periodos. Estos hechos han originado una serie de
problemas ético-médicos que antes eran impensables. Los médicos y las
enfermeras muchas veces tendrán que hacer uso de sus conocimientos científicos
y éticos para enfrentarse con soltura a situaciones de trato con pacientes en estado
terminal.

Por definición la enfermedad terminal está irreversiblemente unida a la muerte; esto


implica que médicos y enfermeras, además de administrar los cuidados físicos y
psicológicos necesarios, han de esmerarse en evitar el sufrimiento y la inseguridad,
así como acompañar hasta el final al enfermo agonizante.

EUTANASIA: CONCEPTOS Y PRINCIPALES SITUACIONES

Como sugiere su etimología (del griego “eu-thanatos”), eutanasia significa “buena


muerte”, en el sentido de muerte apacible, sin dolores, y con esta acepción la
introdujo en el vocabulario científico Francisco Bacon en 1623.

Sin embargo, actualmente se entiende por eutanasia aquella acción –eutanasia


activa-, u omisión –eutanasia pasiva-, encaminada a dar muerte, de una manera
indolora, a los enfermos incurables. Son características esenciales de la eutanasia
el ser provocada por personal sanitario y la existencia de una intencionalidad
supuestamente compasiva o liberadora. Por los fines perseguidos la eutanasia se
llama homicidio piadoso si la muerte se busca como medio para privar al enfermo
de los dolores, o de una deformación física, o de una ancianidad penosa o, en una
palabra, de algo que mueve a “compasión”. Se llama eutanasia eugenésica,
económica o social si la muerte se busca como medio para purificar la raza o para
liberar a la familia o a la sociedad de la carga de las llamadas “vidas sin valor”

Por los medios empleados se divide en eutanasia activa (acción deliberada


encaminada a dar la muerte) y eutanasia pasiva; en ésta se causa la muerte
omitiendo los medios proporcionados necesarios para sostener la vida -[Link]. la
hidratación-, con el fin de provocar la muerte. Desde otro punto de vista, se puede
clasificar también la eutanasia en voluntaria e involuntaria, en el caso de que lo pida
o no el enfermo.

Aunque sea con el consentimiento de la víctima, la eutanasia es siempre provocada


por otras personas; es un homicidio con unas características determinadas. Si es
uno mismo el que se provoca intencionadamente la muerte se habla de suicidio, y
se denomina suicidio asistido cuando es el médico quien proporciona un fármaco
letal al enfermo, pero es éste quien se lo administra a sí mismo ( Caso Sanpedro).

No es eutanasia la aplicación de fármacos para aliviar el dolor u otros síntomas en


un paciente terminal aunque ello produzca, indirecta e inevitablemente, un cierto
acortamiento de la vida. Si se aplican convenientemente los principios éticos es no
sólo aceptable sino aconsejable y necesario en ocasiones. Siempre debe
procurarse no impedir que el enfermo pueda actuar libremente en la disposición de
su última voluntad y en el caso de que los medios usados lleven aneja la
obnubilación o pérdida de conciencia, será necesario el consentimiento del enfermo.

ASPECTOS ETICOS Y JURIDICOS Y COMPORTAMIENTO DEL PERSONAL


SANITARIO

El universalmente conocido y respetado Juramento Hipocrático (460 a. C.)


constituye la gran piedra miliar de la historia de la Deontología Médica. Este
reconocimiento universal depende no sólo de su encanto, fuerza y perfección
literaria, sino de su lenguaje actual, a pesar del paso del tiempo.

La Organización Mundial de la Salud señala que la supervivencia del Código


Hipocrático como piedra angular de la Deontología Médica radica
fundamentalmente en la solidez de las bases establecidas para la relación médico-
enfermo, así como para las interprofesionales, en cuanto que la ética médica tiene
que abarcar siempre y en todo lugar esas dos verdades de los deberes del médico
con sus pacientes y colegas: “Al maestro que sabiamente me enseñó este arte le
veneraré como a mis propios padres”.

Su influencia y difusión han sido enormes. La Declaración de Ginebra de la


Asociación Médica Mundial, adoptada por la O.M.S., formula los ideales hipocráticos
en términos actuales: “Guardaré el máximo respeto a la vida humana desde su
comienzo”.

Es en el párrafo quinto donde se habla de la eutanasia, y también del aborto, pues


existe un paralelismo entre los dos; lo hace del modo siguiente: “Y no daré ninguna
droga mortal a nadie, aunque me lo pidan, ni sugeriré un tal uso, y del mismo
modo, tampoco a ninguna mujer daré un abortivo, sino que, a lo largo de mi
vida, ejerceré mi arte pura y santamente”. Estas palabras expresan con
solemnidad y precisión el compromiso de respetar la vida humana que comienza y
la que termina.

RAZONES POLÍTICAS PARA DECIR NO A LA EUTANASIA

El Debate de la eutanasia pone al descubierto cuáles son deberes del Estado o


políticos y cuáles son deberes personales.

La tutela de la vida humana es un deber político que no puede relegarse a la moral


particular o privada de cada uno. La vida física es un bien universal que no puede
ser amenazado por ninguna circunstancia.

Existen dos planos diferenciados:


1. Jurídico-político: regula las relaciones entre los hombres por la convivencia
en paz, seguridad y libertad y protege los bienes comunes de los que
participamos todos y en los que la vida física de cada hombre es presupuesto
necesario para la existencia de otros bienes. No es un deber del Estado hacer
bueno al hombre a través de las leyes civiles, pero sí proteger a todos los
que pueden verse privados del derecho fundamental a la vida especialmente
ante la vulnerabilidad que comporta la enfermedad.
2. Moral: regula los actos individuales. El presunto derecho al suicidio asistido
es una opinión o deseo personal. Una cosa es el deseo que tenemos todos
de morir bien y otra bien distinta despenalizar el acto intencionado de
supresión de una vida: el homicidio.
El derecho a la protección de la vida física de cada persona y bajo cualquier
circunstancia de enfermedad o de vejez es el fundamento que nos protege de los
criterios éticos de los demás sobre la propia existencia, de la forma en cómo los
otros “me ven”, e incluso de la moralidad particular de aquel que no descubre el
respeto debido siempre al otro, como el médico que practica eutanasias.

Bibliografía
Derecho a replica. (s.f.). Obtenido de
[Link]
derecho-y-dignidad

Garavito, C. R. (s.f.). [Link] Obtenido de


[Link]
eutanasia-columna-381322

Javier Sádaba, f. (s.f.). filosofía y co. Obtenido de [Link]

SALLES, M. (s.f.). PROFESIONALES ETICA. Obtenido de


[Link]
SALLES-La-muerte-reflexiones-desde-la-Bio%C3%[Link]

También podría gustarte