Creciendo
con Randall Collins
Creciendo:
Cómo ser un discípulo que hace discípulos
Robby Gallaty
con Randall Collins
¡Una comunidad de discípulos –creyentes que son nutridos por el consejo de la
Palabra de Dios, santificados por la verdad, aprendiendo, creciendo y siguiendo y
no sólo cuando surgen la tentación y las pruebas! Esta es la vida del cuerpo de la
iglesia, y Robby nos da explicaciones prácticas y practicadas. He tenido el
maravilloso privilegio de oír enseñar a este hombre, y de participar en una
conferencia de discipulado en su iglesia. Lo que absolutamente alegró mi
corazón fue ver a las personas allí, escuchar sus historias, observar sus vidas.
Ellos estaban “Creciendo”. Pensé, “Así debería ser” y así ocurrió porque Robby
intencionalmente busca hacer discípulos que hagan discípulos.
Kay Arthur
Co-Fundadora de Precept Ministries International
Autora de “Being A Disciple, Counting the Cost” y 40 Minute Bible Study Series
¡Vigorizante! Lo que hace que este libro sea tan refrescante es la experiencia
propia de discipulando del autor. Él escribe como un practicante, no un teórico.
Más al punto, difunde alegría a su alrededor, lleva a su gente a convertirse en una
iglesia que hace discípulos. ¡Que su tribu incremente!
Dr. Robert E. Coleman
Autor del Plan Maestro de la Evangelización y del Plan Maestro del Discipulado
"Este no es sólo otro libro sobre discipulado. Tampoco es un discipulado teórico.
El Dr. Gallaty toca todas las bases en este libro práctico para que la iglesia pueda
tener un ministerio de discipulado efectivo. Su concepto del grupo-D puede
guiar a un número grande de iglesias a lograr un discipulado efectivo. Léelo.
Síguelo. El resultado será más discípulos de nuestro Señor Jesús.”
Dr. Jerry Vines
Pastor-Emérito, Primera Iglesia Bautista, Jacksonville, Florida
Dos veces Presidente, Convención Bautista del Sur
Presidente, Jerry Vines Ministries, Inc.
“¡Creciendo es una contribución necesaria al creciente coro dentro del liderazgo
cristiano que dice que necesitamos volver al imperativo bíblico de la misión de la
iglesia, que es ‘hacer discípulos’ de Jesús! Robby Gallaty arraiga este llamado al
discipulado en su propia auténtica historia de redención y transformación. Esto
autentica su labor. Luego nos hizo a todos un favor al poner ‘rueditas de
entrenamiento’ en el discipulado. Lo que muchos de nosotros no tenemos son las
ruedas y una pista para correr en cuanto a lo que es ser un discípulo y cómo se
hacen discípulos en el contexto de una iglesia local. En Creciendo tienes una
buena fuente para crear una iglesia que haga discípulos.”
Dr. Greg Ogden
Autor de Discipleship Essentials y Transforming Discipleship.
"Amo la pasión y el foco en el discipulado de Robby Gallaty. Ha tomado la
Comisión de Cristo tan en serio como fue dada. Su compromiso de enseñarle a
todos a hacer todo lo que Jesús dijo queda en evidencia día a día en la iglesia que
pastorea. Ahora trae especificidad a su pasión en ‘Creciendo’. Me gusta mucho
su poderosa lógica y aplicaciones prácticas. La reproducción y multiplicación son
los productos de una buena enseñanza y claridad. El Dr. Gallaty le da a una
persona todo lo que necesita en este volumen para comenzar a hacer lo que está
en el corazón de Dios.”
Bill Hull
Autor de Jesus Christ Disciple Maker,
The Disciple Making Pastor, y The Disciple Making Church
"Cristo no vino a hacer cristianos; vino a hacer discípulos.” El discipulado no es
uno de los varios ministerios de la iglesia. No es algo que hace el personal pago.
El discipulado es lo que somos, como iglesia, en esencia. Robby vive lo que
predica, y aprecio que nos invite a tener un enfoque más bíblico del evangelismo.
J.D. Greear, Ph.D.
Pastor principal, la Iglesia Summit
Autor de Stop Asking Jesus Into Your Heart y Gospel
"Los científicos y teólogos están de acuerdo: todo lo que está vivo crece y se
reproduce. ¿Cómo es, entonces, que tantos cristianos no están creciendo y no se
están reproduciendo espiritualmente? Robby Gallaty establece muy bien por qué
ambas son dependientes mutuamente –quienes crecen, se reproducen y quienes
se reproducen, crecen. Este no es sólo un libro –es un manual práctico que te
ayudará a equipar a los lectores para que puedan producir reproductores
crecientes, y, por lo tanto, hacer crecer a la iglesia de Cristo.”
Chris Adsit
Director ejecutivo, Disciplemakers International
Autor de Personal Disciplemaking
“Esta es una pregunta que causará un alboroto en tu mente: ¿Cómo hace un
ladrón, traficante, drogadicto para convertirse en el pastor de una iglesia
próspera? Para averiguarlo, debes leer el libro de Robby. Bien, aquí te dejo una
pista: conoció a Jesús. Jesús llenó completamente su corazón de gracia. ¡Luego
fue discipulado por David Platt! Este libro es sobre discipulado. ¡Te va a
encantar!”
Derwin L. Gray
Pastor principal de la iglesia Transformacional
Autor de Limitless Life: You Are More Than Your Past When God Holds Your Future
"CRECIENDO provee las herramientas y la sabiduría bíblica necesaria para hacer
discípulos y cambiar las vidas de aquellos que se toman en serio el cumplimiento
de la Gran Comisión. Sus palabras no hablan meramente en términos teóricos,
sino que ofrecen el proceso real utilizado para transformar la vida de Robby y la
vida de los que asisten a la iglesia que él lidera. Los lectores verán una
perspectiva refrescante, útil en ambientes íntimos, grupos pequeños, y en
construir una congregación de alto impacto.”
Dr. John Ankerberg
Presidente y anfitrión de The John Ankerberg Show
“El Señor ha llamado a su pueblo a hacer discípulos que hagan discípulos, así
Creciendo es oportuno y lleno de pasión. El libro me resultó desafiante, útil,
práctico y alentador.”
Eric Geiger
Vice Presidente de LifeWay Christian Resources
Autor de Simple Church y Transformational Discipleship
“Estoy tan agradecido por mi amigo Robby Gallaty, y el trabajo que él ha
derramado en este libro sobre discipulado. Como plantador de iglesias, uno de
los desafíos más grandes a los que me enfrento con mi joven familia de la iglesia
está en el área de la madurez espiritual. ‘Creciendo’ va a ser un recurso increíble
para nuestra iglesia, a medida que buscamos acercarnos al Señor, por medio de
las disciplinas espirituales C.L.O.S.E.R. Debido a que la perspectiva de Robby al
escribir fluye de su viaje único desde las calles de Nuevo Orleans a pastorear a
miles en Chattanooga, cada persona será bendecida por este trabajo increíble.”
Rob Wilton
Pastor Principal, Iglesia Vintage, Nueva Orleans, LA, [Link].
“A lo largo de este recurso útil, Robby Gallaty te recuerda que el ‘evangelio llegó
a ti porque estaba yendo hacia otra persona’. Robby habla y escribe tanto como
alguien en quien han invertido como discípulo de Jesucristo como también
alguien que ha invertido en las vidas de otros como discípulo discipulador de
Jesucristo. Como pastor y profesional, Robby le ha dado a la iglesia una guía
confiable para fomentar una cultura de discipulado que se toma en serio la Gran
Comisión de nuestro Señor. ¡Lee, presta atención, y guía a otros a crecer en Cristo
y continuar la misión que nos ha sido confiada!”
Tim Brister
Fundador de PLNTD Network
Pastor de Iglesia Bautista Grace
"Robby Gallaty sabe lo difícil que es llevar a los discípulos a la madurez. Este
libro está lleno de sabiduría práctica y guía. Te sentirás energizado y
empoderado para volcar tu vida con propósito en otras personas. ¡Lee este libro,
y compra varias copias de más para aquellos a quienes discipularás después de
leerlo!”
Dr. Russell D. Moore
Presidente
Comisión de Libertades Éticas & Religiosas
Convención Bautista del Sur
“CRECIENDO es un libro magnífico sobre el discipulado forjado en el meollo de
la vida de iglesia real. Establece un método de probada eficacia que ha producido
discípulos que están reproduciendo discípulos. Léelo. Mejor aún: ¡ponlo en
práctica!”
Dr. Daniel L. Akin
Presidente de Seminario Teológico Bautista Southeastern
“Robby Gallaty está apasionado por hacer discípulos. Como también lo estaba
Jesús. En ‘CRECIENDO: Cómo ser un discípulo que hace discípulos’, Robby abre
una caja de herramientas llena de importantes disciplinas espirituales y explica
cómo usar a cada una de ellas. Te animo a que te reúnas en un grupo pequeño de
personas afines y transiten este libro juntos. Es una gran manera de exponerte (y
comenzar a dominar) las disciplinas espirituales que Jesús usa para hacernos más
como Él.”
Larry Osborne
Autor de Accidental Pharisees y Sticky Teams
Pastor de iglesia North Coast, Vista, CA, [Link].
"Todo comienza con la fe por haber oído personalmente y continúa como la
misma Palabra que nos introdujo a la fe y nos hace crecer a su semejanza. Robby
comienza con la actividad en su vida, y nos lleva a ver cómo uno se convierte en
un hacedor de diferencia.”
Johnny Hunt
Pastor principal
Primera Iglesia Bautista Woodstock
“El libro de Robby Gallaty es un excelente recurso. No hay ningún otro libro que
mejor describa un modelo reproducible para grupos de discipulado, llamados
‘grupos-D’. Estos grupos de 3 a 5 miembros del mismo sexo serán testigos de
cambios significativos en las vidas de sus integrantes, a medida que las personas
se vayan pareciendo más y más a Cristo. Este es una herramienta de discipulado
excelente que funcionará en plantaciones de iglesias o en iglesias establecidas.
Me alegra ver un recurso que puede hacer que el discipulado personal sea una
realidad en las vidas de cualquier tipo de iglesia. Lo recomiendo especialmente a
los pastores.”
Dr. Bobby Harrington
Co-autor de Discipleshift: How to Make Disciples that Make Disciples
Fundador de [Link] y co-fundador de the Relational Discipleship
Network, y entrenador principal de plantadores de Iglesias para Stadia desde
2003 hasta 2011.
“Como seguidor de Cristo, probablemente estés de acuerdo con la orden de
hacer discípulos. Pero, ¿cómo? Robby muestra un claro método para crear una
cultura de multiplicación de discípulos en la iglesia. En Creciendo, encontrarás
una respuesta al a pregunta común, ‘¿Por dónde comienzo?’ Si estás buscando
una forma de ser discípulo multiplicador, entonces lee este libro.”
Sam Rainer
Presidente de Rainer Research
Pastor de la Iglesia Bautista Stevens Street
"’Creciendo’ es esencial a todo creyente y un eje central en cada iglesia –y este
libro te muestra cómo experimentar la realidad del crecimiento en el discipulado
bíblico. Está probado en la iglesia, es bíblicamente rico, y es digno de tu tiempo.”
Dr. Ed Stetzer
Presidente de Lifeway Research
Autor de Subversive Kingdom, Viral Churches
Comeback Churches, y Lost and Found
[Link]
“Nunca olvidaré la primera vez que Robby entró en mi estudio bíblico sobre
Filipenses. Un grupo pequeño de estudiantes universitarios de Nuevo Orleans
estaban reunidos en un pequeño departamento, cuando entró un tipo gigante al
cuarto. Era un creyente nuevo, que estaba hambriento por aprender. Su apetito
por la Palabra de Dios y por crecer en semejanza a Cristo era contagioso. Aún lo
es. Estoy tan feliz que otros puedan captar su pasión y oír lo que ha aprendido
sobre el discipulado en ‘Creciendo’. Robby ya no es un bebé en Cristo; él es un
pastor fiel y efectivo que está haciendo un trabajo increíble. Todos podemos
aprender de él, y crecer con él a medida que leamos.”
Dr. Tony Merida
Pastor para la Predicación, Iglesia Imago Dei
Profesor asociado de Predicación, Seminario Teológico Bautista Southeastern
Autor de Orphanology y Faithful Preaching
"Después de 26 años en el ministerio, en general me salteo los libros con la
palabra ‘discipulado’ en el título, porque o bien son increíblemente aburridos o
totalmente poco prácticos. Este libro es diferente. Robby lleva el concepto de
entrenamiento cara-a-cara hecho por un rabino para un aprendiz del Nuevo
Testamento y nos ayuda a verlo como el modelo que usó Jesús con sus discípulos.
Este libro es históricamente correcto, teológicamente útil e inmediatamente
aplicable en nuestra iglesia local.”
Clayton King
Presidente, Crossroads Ministries
Pastor de enseñanza, Iglesia NewSpring
Pastor del Campus, Liberty University
Libro 1
Creciendo
Salmos 1:1-2, NVI
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos,
sino que en la ley del SEÑOR se deleita,
y día y noche medita en ella.
Libro 2
Plantado firmemente
Salmos 1:3, NVI
Es como el árbol plantado a la orilla de un río…
Libro 3
Bearing Fruit
Salmos 1:3b, NVI
…que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan.
¡Todo cuanto hace prospera!
A mis hijos
Rig y Ryder
Que las últimas palabras de Jesús sean su primera labor.
Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones…
Matthew 28:19, NVI
CONTENIDOS
Portada
Dedicatoria
Prólogo
Introducción
1. La diferencia que hizo la diferencia
2. La gran confusión
3. El grupo-D: un modelo
4. Sin dolor no hay ganancia: ejercicio espiritual
C.L.O.S.E.R.: Disciplinas Espirituales 1
5. Comunicar: Llamar a la puerta del Cielo
6. Aprender: Buscando el oro
7. Obedecer: Sigue al líder
8. Guardar: Una estrategia de inversión eterna
9. Evangelizar: Mostrar y contar
10. Renovar: Oír a Dios
Epílogo
Apéndices
Bibliografía
Agradecimientos
1
Corresponde al acrónimo C.L.O.S.E.R., por sus siglas en inglés: Communicate, Learn, Obey, Store,
Evangelize, Renew.
PRÓLOGO
¿Qué haces cuando un hombre de 1,98mts y 118kgs ladrón, traficante de drogas,
adicto a los fármacos, entrenado en Jiu-Jitsu brasileño está parado al lado tuyo un
domingo a la mañana en una reunión de la iglesia? ¡Mi opinión es que te
conviertes cuanto antes en el amigo de ese hombre! Así que, un domingo, hace
años, tuve el privilegio ordenado y orquestado por Dios de conocer a Robby
Gallaty.
En pocas palabras, la mano del Señor sobre este hermano fue evidente desde el
momento en que lo conocí. Robby recién se había convertido en seguidor de
Cristo, y su entusiasmo por el Señor no sólo era claro; sino que era contagioso. En
poco tiempo, tuve el privilegio de bautizarlo, lo cual fue una historia de por sí
(imagínate a este hombre de 1.98mts y de 118kgs deslizándose al bajar al
bautisterio y cayendo directamente en tu dirección, causando que el agua
salpique a todo el coro como una serie de olas fuera de control). Todas las
semanas, Robby y yo nos encontrábamos para almorzar comida china.
Caminábamos juntos en la Palabra de Dios, y orábamos el uno por el otro. Aún
recuerdo estar sentado, comiendo el pollo del General Tso, y observar como
Robby anotaba cada una de las verdades que compartía con él en las servilletas
del restaurant Mr. Wang. Luego, llevaba esa verdad y no sólo la aplicaba a su
vida, pero la enseñaba en las vidas de otros. Visiblemente observé como este
hermano absorbió el Evangelio al compartir el Evangelio semana tras semana.
Desde el inicio, Robby Gallaty era un discípulo de Jesús en crecimiento, y
simultáneamente daba su vida para hacer discípulos de Jesús.
Después de todo, esta es la esencia del cristianismo, ¿verdad? En el llamado
inicial de Jesús a cuatro hombres parados junto al mar de Galilea, vemos que
inevitablemente el desbordamiento de ser un discípulo de Jesús es hacer
discípulos de Jesús. “Síganme” dijo Jesús, “y los haré pescadores de hombres”
(Mateo 4:19, NVI). Esto fue una promesa: Jesús tomaba a sus discípulos y los
convertía en hacedores de discípulos. Y esta fue una orden: él llamó a cada uno
de sus discípulos al final de Mateo a que vayan por todo el mundo y hagan
discípulos de todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles a obedecerlo a Él
(Mateo 28:19-20). Desde el inicio, el diseño sencillo de Dios ha sido que cada
discípulo de Jesús haga discípulos que hagan discípulos que hagan discípulos
hasta que el Evangelio se extienda a todos los pueblos del planeta.
Sin embargo, hemos sutil y trágicamente tomado esta orden difícil de Cristo de ir,
bautizar y enseñar a todas las naciones, y la hemos transformado en un llamado
cómodo para los cristianos de venir, ser bautizados y escuchar en una única
ubicación. Si le tuvieses que preguntar a los cristianos hoy en día lo que significa
ser discípulo o hacer discípulos, probablemente recibirías pensamientos confusos,
respuestas ambiguas e incluso miradas en blanco. En toda nuestra actividad
como cristianos, y con todos nuestros recursos en la iglesia, estamos
prácticamente ignorando la comisión de Cristo. El evangelismo es relegado a un
tema temido, el discipulado es reducido a un programa enlatado, y la mayoría de
la iglesia está sentada marginada y con una mentalidad de espectadora que
delega el discipulado en los pastores y profesionales, ministros y misioneros.
Pero así no debe ser. Jesús nos ha invitado a ser parte de su plan. Ha diseñado a
cada uno de los suyos a conocer toda su alegría cuando compartimos de su amor,
extendemos su Palabra, y multiplicamos toda su vida entre todos los pueblos de
la tierra. Entonces, ¿cómo hacemos esto? ¿Cómo nosotros, como discípulos,
prácticamente, a diario, con pasión y claramente hacemos discípulos?
La importancia de esa pregunta conduce a mi puro entusiasmo por el libro que
tienes en tus manos. Aquí encontrarás un punto de inicio bíblico, práctico,
reproducible y sencillo para crecer como discípulo de Jesús y dar tu vida para
hacer discípulos de Jesús. Esto que estás sosteniendo ahora no es mera teoría.
Esto es una práctica de probada eficacia. Lo sé porque lo he visto en acción. He
caminado personalmente con Robby Gallaty en las prácticas que se encuentran en
este libro. Las palabras no pueden expresar mi gratitud por el tiempo que él y yo
hemos compartido leyendo y estudiando la Palabra juntos, orando y llorando por
el mundo de rodillas el uno al lado del otro, y compartiendo la vida de la misma
forma mientras extendemos el Evangelio juntos en Nueva Orleans. Desde ese
tiempo, Robby ha llegado a pastorear dos iglesias hacedoras de discípulos,
incluyendo la iglesia bautista Brainerd, donde pastorea a un pueblo que no sólo
habla de hacer discípulos; lo hacen.
Entonces quiero animarte tan claramente como me sea posible. Por favor, no leas
este libro. En cambio, hazlo. Si sólo lees lo que encuentras aquí, permanecerás
sumido en un cristianismo estancado, rancio, autoconsumido que no alcanza la
finalidad por la cual fuiste salvo. Cristiano, has sido creado y llamado por Dios
para crecer como discípulo y para dar tu vida para hacer discípulos. Y por esta
causa, más que por cualquier otra, vale la pena dar tu vida. Lo vale por miles de
millones de personas que aún no conocen la alegría de seguir a Jesús. Y lo vale
por ti y por mí, porque fuimos hechos para ser discípulos que hacen discípulos
que hacen discípulos hasta el día en que veamos la cara de Aquel a quien
seguimos, y juntos con todas las naciones exaltar su supremacía y experimentar
su satisfacción por toda la eternidad. Mi oración es que este recurso de mi amigo
y hermano sea usado en la mano de Dios para acelerar la venida de ese día.
Dr. David Platt
Pastor of The Church at Brook Hills
Author of Radical and Follow Me
Introducción
El evangelio llegó a ti porque estaba yendo hacia otra persona. Dios nunca
quiso que tu salvación sea un final, sino un comienzo. Dios te salvó para que seas
un conducto a través del cual su Evangelio glorioso y transformador de vidas
fluya hacia otros. Tú eres un eslabón en la cadena que menciona 2 Timoteo 2:2,
que dice “Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a
creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.”
Permíteme comenzar este libro con un agradecimiento. Al obtener este
recurso estás comunicando varias cosas. Quieres crecer en tu relación con Dios.
Te tomas en serio el mandamiento de Jesús en Mateo 28:19 de hacer discípulos.
Tienes una carga de dejar un legado eterno invirtiendo en las vidas de otros.
Quizá anhelas que otra persona invierta en ti. Independientemente de las
razones, estás comenzando un viaje hacia una relación más profunda con Cristo.
Creciendo es un recurso que tiene el potencial de cambiar tu vida. ¿Cómo
puedo decir esto?
1. Este libro está fundado en sólidos principios bíblicos. La palabra de
Dios, que Él prometió que nunca vuelve vacía, imparte fe y produce
una transformación de vida.
2. Estos principios han sido probados a lo largo de la última década en
varios grupos de discipulado (a partir de ahora, grupos-D).
3. Mi vida ha sido impactada inmensamente a través de relaciones de
discipulado. Comparto mi historia de cómo Dios me salvó
radicalmente de una vida de drogas y alcohol en el Capítulo 1.
Una advertencia
Este libro no debe ser leído y luego abandonado en un estante. Siendo un
manual para hacer discípulos, es un recurso que utilizarás en los años que han de
venir. Subráyalo, escribe en los márgenes, interactúa con él, y medita sobre él.
No estás aprendiendo o adquiriendo esta información sólo para ti mismo, si bien
definitivamente te beneficiarás de ella. Estás adquiriéndola para todas las
personas que discipularás en el futuro, aquellos que recibirán al Evangelio
porque fluyó hacia ellos a través de ti.
Al leer esto, por favor, toma notas. ¿Sabías que uno se olvida el 40% de las
cosas que oye dentro de los primeros veinte minutos, y sólo se retiene un 20% al
pasar una semana? 2
Si uno no toma nota de algo, lo olvidará. ¿Cómo vas a
transmitir lo que has aprendido si no lo anotas? ¿Dónde estaríamos hoy día si los
apóstoles no hubiesen dejado por escrito la Palabra de Dios para que la
pudiéramos leer?
Una calificación
Cada vez que hablo sobre el discipulado, luego me preguntan: “¿Cómo
puedo comenzar?” o, “¿Por dónde se empieza?” Tras responder estas preguntas
cientos de veces, decidí crear una hoja de ruta para que los demás puedan
seguirla. Al leer este libro, verás que pasé poco tiempo exponiendo cuestiones
filosóficas, teóricas y que tengo la necesidad de hacer discípulos. Eso es porque
hombres y mujeres más experimentados que yo, ya han escrito extensivamente
sobre este tema (estos recursos están citados a lo largo del libro).
Numerosos libros definen al discipulado, delimitan objetivos para hacer
discípulos, y proveen evidencia bíblica tanto del Antiguo como del Nuevo
Testamento. Muchos son recursos invaluables. No obstante, tras leer estos libros,
muchas veces me pregunté: “¿Y ahora qué?” Tengo una leve sospecha de que no
2
“Forgetting Curve” en [Link]
[Link]?fbid=Z2IuZW4uNTUwLjE3LjE2LjM0Mzc (acceso el 21-III-2013).
soy el único que se hace esa pregunta. Me he dado cuenta que las personas,
cuando no saben qué hacer, no hacen nada.
En espíritu de oración, este recurso te ayudará a sentar bases en tu fe,
trazando un plan para invertir en los demás. Es intencionalmente práctico, fácil
de usar, y sencillo de seguir.
El ADN del discipulado
De vez en cuando, las personas me preguntan: “¿Cuál fue la diferencia que
hizo la diferencia en la Iglesia Bautista Brainerd?” La respuesta es fácil: el
discipulado.
Cuando llegué a ser pastor principal en la Iglesia de Brainerd en el 2008,
sólo unas pocas personas se reunían intencionalmente en Grupos-D, o sea, un
grupo de tres a cinco personas que se encuentran semanalmente con el propósito
de transformarse en discípulos que hacen discípulos.
Comenzando con mi equipo pastoral, modifiqué la reunión semanal de
personal/negocios que duraba tres horas para que pase a ser un Grupo-D, el cual
se concentraba en la lectura de la Escritura y la memorización de la misma
(memorizamos el libro entero de 2 Timoteo en el 2009), y extendí los momentos
de oración. La atmósfera cambió de un día para el otro.
Después de un año de reunirnos, desafié al personal a que identificaran
dos o tres personas para que se reúnan en un Grupo-D (hombres con hombres, y
mujeres con mujeres). Durante mi segundo año en la Iglesia de Brainerd,
estimamos que aproximadamente cien personas se estaban reuniendo en Grupos-
D. En el 2014, esperamos tener a más de mil personas reuniéndose en Grupos-D
dentro de la congregación. Ten en cuenta que estas reuniones de individuos se
hacen además de las reuniones de los grupos pequeños para tener estudios
bíblicos, y la asistencia a la escuela dominical. Las clases en la escuela dominical
y los grupos pequeños que se reúnen para hacer estudios bíblicos constituyen el
semillero para la formación de relaciones de Grupos-D.
La declaración de la misión de nuestra Iglesia, “Librar, Discipular y
Desplegar”, fue esencial en la formación del ADN de nuestra congregación. Las
personas en una Iglesia siempre querrán celebrar lo que el pastor celebra. Si el
pastor celebra los cuerpos, la plata, o los edificios, las personas tomarán esas
cuestiones como importante, y las susodichas serán la forma de medir el éxito.
Sin embargo, cuando el pastor resalta la importancia de la restauración de las
relaciones, la transformación de las vidas, y la maduración de los creyentes
dentro de los Grupos-D, las personas pronto desearán participar en un grupo.
Cuando comencé a celebrar lo que Dios estaba haciendo en los Grupos-D, las
personas comenzaron a hacerlo también.
Cómo usar el material
Si te tomas en serio el ser discípulo de Jesucristo – de veras, muy en serio –
formarás parte de un Grupo-D. Una vez más, Jesús mismo estableció este modelo
para nosotros. Él formó y personalmente guió al primero Grupo-D – y funcionó.
Los hombres que surgieron de aquel grupo llevaron el Evangelio a todo el
mundo, y, al final, dieron sus vidas por Cristo.
Un grupo-D crea una atmósfera de compañerismo, aliento y
responsabilidad, y es una atmósfera donde Dios puede obrar. Un grupo-D
saludable tiene tres objetivos: ayudarte a crecer en tu relación con Cristo, darle
una defensa a tu fe, y guiar a otras personas en su relación con el Señor.
Quizá estés pensando, “¿Cómo hago para ingresar en un grupo-D? ¿Dónde
puedo encontrar uno?”. Pregúntale al pastor o a un líder en otra Iglesia sobre la
existencia y disponibilidad de grupos en tu Iglesia. Si tu Iglesia no tiene estos
grupos, encuentra a un cristiano maduro en su fe que esté dispuesto a liderar el
grupo, y dos o tres creyentes que quieran crecer en su caminar con el Señor, y
empezar uno. ¿Quién sabe? Quizá Dios te use a ti para comenzar este
movimiento en tu Iglesia.
A medida que vayas madurando en tu fe, aquellos que están en el grupo
pueden empezar y guiar a otros grupos. Este libro te dará herramientas para
hacerlo.
Esquema del libro
Para sacarle el máximo provecho a este recurso, repasa cada capítulo en tu
Grupo-D. Estate atento a los tres pares de términos sinónimos que serán
utilizados de forma intercambiable:
! hacer discípulos y discipulado
! mentor y discipulador
! Aprendiz y discípulo
Creciendo está dividido en dos secciones. Los primeros tres capítulos
explican y fundamentan la necesidad de hacer discípulos. El Capítulo 4 habla
sobre cómo entrenarse a uno mismo para ser santo. Los seis capítulos restantes,
si los incorporas a tu vida, te asistirán en el desarrollo de un caminar más
CERCANO con Cristo. Este caminar te ayudará a…
• Comunicarte con Dios a través de la oración
• Aprender a entender y aplicar la Palabra de Dios en tu vida
• Obedecer los mandamientos de Dios
• Guardar la Palabra de Dios en tu corazón
• Evangelizar (compartir sobre Cristo con los demás)
• Renovarte espiritualmente a diario
Aún si sólo practicas una de estas disciplinas regularmente, tu fervor
espiritual aumentará. Cuantas más prácticas cultives en tu vida, más te acercarás
al Señor, y más como Cristo serás. Si practicas todas ellas, verás crecimiento
exponencial en tu vida. Sea que eres un creyente nuevo, o que hayas estado en la
Iglesia toda tu vida, estas disciplinas producirán resultados tangibles en la
santidad y en el dar fruto – si eres lo suficientemente disciplinado para perseverar
en la práctica de ellas. La clave de la perseverancia está en ser responsable ante
otra persona. La responsabilidad, o bien la rendición de cuentas, es provista a
través del Grupo-D.
Avanzando
Un Grupo-D ideal (concepto tratado en el Capítulo 3) consta de tres a cinco
personas que se reúnen semanalmente. El lugar del encuentro es insignificante:
puede ser en el hogar de alguna persona, un restaurant, algún espacio en el
trabajo, o en la iglesia. Para cumplir con su propósito y ser provechosa, cada
reunión debe estar enfocada en las actividades de fomento de discipulado
tratadas a lo largo de este libro.
Antes de iniciar cualquier relación de discipulado, las expectativas entre el
aprendiz y el mentor deben ser tratadas de forma clara y entendidas. Ambas
partes deben firmar un “pacto de discipulado”, donde acuerdan tomarse en serio
la relación (Una copia de este pacto está en el Apéndice 1). Enfatiza la
importancia de asistir semanalmente a las reuniones, y completar todo el trabajo
asignado cuando distribuyes el documento. El Inventario de Fe Personal,
ubicado en el Apéndice 2, servirá como plataforma de discusión en la primera
reunión del grupo.
El proceso de discipulado entero está esquematizado en el Epílogo y en el
Apéndice 9. En alguna instancia del proceso, cada participante debe guiar una
sesión. Sin incorporar este paso, muchos no se sentirán equipados para
reproducir el proceso, y, en consecuencia, nunca guiarán su propio grupo.
El sistema de discipulado es reproducible y está diseñado para ser
duplicado. Jesús nos ordenó que vayamos por mundo y hagamos discípulos
(Mateo 28:19). Él siguió esta orden al proveer instrucciones para desarrollar
discípulos, “enseñándoles [a los futuros discípulos] a obedecer todo lo que les he
mandado a ustedes” (Mateo 28:20).
A medida que estudies y crezcas, recuerda que no estás meramente
aprendiendo para tu beneficio, sino para el beneficio de otros. Nuevamente,
debes tomar nota. ¿Sino cómo transmitirás la información que has aprendido?
Guiar a otros en su caminar con Cristo es una alegría que muchos pasan
por alto. Los primero y principal para hacer discípulos es convertirte en un
discípulo, y la única forma de enseñarle a otros de forma efectiva es ser y
continuar siendo un estudiante de por vida. Cuando más cerca de Cristo estamos
es cuando estamos haciendo lo que Él nos ordenó hacer, y la mejor forma de
aprender es enseñar.
Bien, acepto el desafío. ¿Ahora qué sigue?
Yo he aprendido que los secretos de la vida cristiana son obvios. Aunque
me encantaría encontrar alguna verdad oculta sin descubrir por hombres y
mujeres de antaño, Dios ya ha comunicado su plan para el crecimiento espiritual
en su Palabra. El propósito de este libro es explicar ese plan y motivarte a
seguirlo.
Después de haber atravesado la última década de mi vida siendo
discipulado y discipulando a otros, las seis prácticas tratadas en este libro
(C.L.O.S.E.R.: Disciplinas Espirituales ) han demostrado ser irreemplazables para 3
el desarrollo espiritual. Cuando son ejercidas de forma diligente, estas disciplinas
cruciales proveen un trampolín para que las disciplinas aún más profundas
florezcan, tales como el silencio, la soledad, la frugalidad, el ayuno, y la
adoración. Cuando estas disciplinas son ejercidas, el deseo de profundizar tu
relación con Dios surgirá en tu alma.
No intentes hacerlo solo
Los primeros discípulos – los doce escogidos directamente por Jesús
mismo – eran parte de un grupo. Este es el modelo que Jesús, el arquitecto del
discipulado, estableció para que nosotros lo utilicemos. Nuestro Salvador
omnisapiente (quien, por cierto, sabe más de esto que nosotros) reconoció algo:
ser Su discípulo no es fácil. Por lo tanto, no debemos intentar hacerlo solos.
Necesitamos tener comunión con otros seguidores de Cristo. Necesitamos ser
alentados por ellos. Y, quizá lo más importante es que, necesitamos ser
responsables ante ellos.
Además, los que optamos por seguir el discipulado, necesitamos algo más:
3
Tal y como es indicado en la tabla de contenidos, corresponde al acrónimo C.L.O.S.E.R., por sus
siglas en inglés: Communicate, Learn, Obey, Store, Evangelize, Renew.
un ejemplo a seguir – un discípulo de Jesucristo viviente, que camina y que habla.
Necesitamos tener a alguien que nos guíe en el camino, alguien que deje sus
huellas en la arena de la vida cristiana para que nosotros las podamos seguir,
alguien que nos mantenga en esas huellas.
Pablo entendió esta verdad, y voluntariamente asumió la responsabilidad
de guiar a otros. A la Iglesia de Filipo le escribió: “Hermanos, sed imitadores míos, y
observad a los que andan según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 3:19,
LBLA).
La palabra imitar significa simplemente copiar. Pablo no quiso decir que
los cristianos en Filipo se conviertan en clones suyos. Más bien, les está pidiendo
a los filipenses que lo sigan en su búsqueda de Jesús. Él quería que ellos emulen
su conducta en general y su estilo de vida, una vida que seguía las huellas de
Jesús. Por la tanto, su objetivo final no era que lo siguieran a él, sino a Cristo, así
dice Pablo en su primera carta a la iglesia en Corinto, al escribir “Sigan ustedes mi
ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo” (1 Corintios 11:1, DHH).
Tu éxito en la vida cristiana está vinculado estrechamente con cuán bien
sabes acompañar y caminar con otros cristianos. Cuando él dijo “observad a los
que andan…” (Filipenses 3:17, LBLA), Pablo utilizó términos que describen una
fila de soldados, marchando perfectamente en orden. Del mismo modo, C.S.
Lewis comparó a la Iglesia de Jesucristo con una flota de barcos navegando en
formación . La esencia del discipulado es un creyente guiando a otros a seguir su
4
curso, a medida que siguen a Cristo. Confucio capturó esta idea: “Dime algo, y lo
LEWIS, C. S., “Mere Christianity”, Harper San Francisco, San Francisco, CA, [Link].,
4
2009, 71-2.
olvidaré; muéstrame algo, y quizá lo recuerde; involúcrame y comprenderé.” 5
Esquema Semanal
El objetivo de cada reunión de Grupo-D es entender nuevas verdades,
reforzar principios y preceptos, y aplicar lo enseñado. Lee y discute un capítulo
por semana con tu grupo. En nuestro sitio web se podrá encontrar un plan de
lecciones para cada capítulo: [Link] Las preguntas a lo
largo del capítulo servirán como puntos a conversar y discutir en tus sesiones.
Anima a los miembros del grupo a resaltar ideas y observaciones del capítulo,
haz comentarios atentos, y haz preguntas. No existen las preguntas tontas.
Todos los miembros del grupo deberían sentirse cómodos haciendo cualquier
tipo de pregunta. Recuerda que el objetivo no es sólo aprender información
nueva, sino también ser transformados por lo que se aprende. Espera ser
desafiado semanalmente por lo que has leído.
Recursos en línea
Podrás encontrar en nuestro sitio web numerosos videos, recursos,
esquemas y herramientas para asistirte en tu viaje de discipulado:
[Link] Estos videos responden preguntas frecuentes
sobre el discipulado, y te ayudarán en el proceso de invertir en otros. Además,
encontrarás entrevistas de varios hacedores de discípulos. Semanalmente se
agregan videos, asique no dejes de visitarnos. Asegúrate de inscribirte en nuestro
5
MOBBS, Richard, “Confucius and Podcasting”, The University of Leicester, en
[Link]
05/[Link] (acceso el 20-VII-2013).
boletín también, para mantenerte al día con los próximos eventos y sesiones de
entrenamiento.
Comienza con el objetivo final en mente
El propósito del Grupo-D es que los participantes sean conformados a la
imagen de Cristo. Pablo, en su carta a la iglesia romana, dijo, “No se amolden al
mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente…”
(Romanos 12:2, NVI). ¿Cómo somos transformados? A través de la mente. La
palabra transformados refiere a un cambio gradual y constante. Dios es el autor y
el consumador del cambio.
¿Cómo se lleva a cabo esa transformación? Su Espíritu utiliza a las
circunstancias, situaciones y a su Palabra para producir un cambio interno en la
mente, el cual lleva a una vida transformada. David dice “En mi corazón he
atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.”(Salmos 119:11, LBLA). De forma
similar, Pablo dijo “Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra”
(Colosenses 3:2, NVI). Has escuchado la frase “Eres lo que comes”. Bíblicamente,
podríamos decir, “Eres lo que piensas”. Por lo tanto, cada capítulo está centrado
en la Palabra de Dios.
Empecemos.
CAPÍTULO 1
La diferencia que hizo la diferencia
“Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes
dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.”
2 Timoteo 2:2, NVI
“A fin de cuentas, cada iglesia será evaluada por una sola cosa – sus discípulos.”
Neil Cole
Creí haber tocado fondo cuando le robé U$15.000 a mis padres. Era un
traficante de drogas de veinticinco años, y un adicto sin esperanza a los
medicamentos recetados. La policía me perseguía, y mi vida próspera se
derrumbó repentinamente.
Salto adelante once años. Hoy, tengo una esposa consagrada y dos hijos, y
el privilegio de servir como pastor de una congregación en crecimiento. De
hecho, al escribir esto, estoy en mi quinto año como pastor de la Iglesia Bautista
Brainerd en Chattanooga, Tennessee, habiendo sido nombrado como pastor en el
año 2008.
Esta es la pregunta del millón: ¿Cómo pudo un ladrón, traficante de
drogas, adicto a los fármacos atravesar una transformación tan radical en tan
poco tiempo –unos pocos once años? ¿Qué podría producir este cambio drástico?
La respuesta a esta pregunta es, primero y principal, el poder y la gracia
de Dios. Este cambio surgió por la obra maravillosa y milagrosa de Dios en mi
vida. Pero hay algo más, un factor humano:
He sido impactado de forma poderosa por hombres de Dios que estaban dispuestos
a sacrificar su tiempo para hacerme responsable y para discipularme personalmente en la
vida cristiana.
Estos hombres invirtieron en mí como Pablo invirtió en Timoteo, a quien
se refirió como su hijo en la fe. El modelo de Pablo en 2 Timoteo refleja el trabajo
de estos hombres abnegados que me guiaron en mis luchas como un creyente
nuevo. Aquí les cuento cómo sucedió.
Durante los primeros veinticinco años de mi vida, el Señor parecía estar
lejos de mí. Nací en una familia estricta católica apostólica romana, y mis padres
me enviaron al Colegio Secundario de la Santa Cruz, una escuela católica para
varones en Nueva Orleans. Para mí, la religión consistía únicamente en ir a misa.
Todos los domingos, me sentaba en la iglesia y participaba obedientemente en los
rituales, y era gobernado por una filosofía personal de hacer únicamente aquello
que era lo mejor para mí. Completamente indiferente a lo que Dios deseaba para
mí, me iba de las misas con un corazón sin cambios – todos los domingos.
Me gradué de la secundaria con una oportunidad fantástica: la
Universidad de Carolina del Norte en Greensboro me otorgó una beca de
baloncesto. Pero estaba enamorado — o al menos eso pensé — y rechacé la beca
cuando mi novia me rogó que asistiera a una universidad más cerca de casa.
Mientras ojeaba la guía telefónica para ver cuáles eran las universidades en
mi área, la Universidad William Carey me llamó la atención. Pero cuando
consulté sobre las pruebas para ingresar al equipo de baloncesto, me dieron
malas noticias: los jugadores ya habían sido seleccionados, y el cupo ya estaba
completo.
Reaccioné de la única forma en que podría responder un muchacho de
dieciocho años: ¡le rogué al entrenador que me permita realizar una prueba para
ingresar al equipo! Al ver que yo no me iría hasta que me permitiera hacer la
prueba, el entrenador finalmente accedió, y yo le mostré mis habilidades. Para su
sorpresa, el entrenador Steve Knight me ofreció una beca a la semana siguiente.
Apenas dos semanas después de empezada la universidad, mi novia
devota, por quien había renunciado a jugar para la Universidad de Carolina del
Norte en Greensboro, repentinamente decidió romper conmigo. Abrumado por
el dolor y la ira, no pude ver la mano de Dios obrando en las circunstancias de mi
vida. Aunque no lo sabía, Él estaba preparando el escenario para algo glorioso,
una vida que nunca me hubiera imaginado en ese momento.
Gracias, pero no, gracias
El siguiente paso en el plan maravilloso de Dios para mí se desarrollaba
durante mi segundo semestre en la Universidad de William Carey. En su
abundante bondad y amor, Dios trajo a mi vida a Jeremy Brown, un amigo que se
interesaba lo suficientemente en mí como para discutir qué significa realmente
tener una relación con Dios. Aunque en ese momento me negué a escucharlo, el
mensaje persistente de Jeremy quedaba en mi corazón: Si tan sólo clamara a Dios,
dijo Jeremy, Él perdonaría todo lo ocurrido en mi pasado. Si yo le entregaba mi
vida a Dios, encontraría una relación real y significativa con Él. Siete años
después, las palabras de Jeremy volverían a mí, en el momento en que más las
necesitaba.
Me gradué de la Universidad, y comencé un negocio de computadoras
junto con dos amigos más. Durante seis meses extenuantes, poníamos todo lo
que teníamos en la empresa, pero nunca despegó. Exhausto, abatido, y en
quiebra, la desmantelamos y cada cual fue por su camino.
Cuando la empresa quebró, me sentía como un fracasado, y recurrí a un
mundo donde sabía que tendría éxito. Midiendo 1.98mts de alto, y pesando
131kgs, estaba fascinando con las artes marciales mixtas. Miraba las
competencias de lucha extrema y empecé a hacer Jiu-Jitsu Brasileño. Luego, fui
contratado como guardia de seguridad en un boliche en Nueva Orleans, donde
me pagaban para pelear. Era emocionante, y me sentía indestructible.
El accidente que cambió mi vida
Me di cuenta de cuán equivocado estaba el 22 de noviembre de 1999,
cuando un camión de carga que iba a 100km p/h atravesó dos carriles
transitados, embistió mi auto, provocando que este choque contra el guardarraíl.
Los médicos determinaron que tenía dos hernias de disco en mi cuello, una
hernia de disco en mi espalda, y un disco protuberante en la parte baja de la
espalda. Lo único que sabía en ese momento era que estaba sufriendo un dolor
horrible. La solución de los médicos: una combinación de OxyContin, Valium,
Soma y Percocet.
Como nunca antes había tomado drogas, seguí con precisión las
instrucciones de dosificación. Pero en tres meses me torné adicto a los
analgésicos recetados. Cuando mi provisión de treinta días estaba próxima a
agotarse, producto de haber abusado del consumo, desesperadamente recurrí a
medios dudosos, a fin de alimentar mi deseo insaciable de más.
Dos personas conocidas, bastante turbias, me introdujeron al mundo
lucrativo del tráfico de drogas. Con mi formación empresarial y mi experiencia,
rápidamente tuve éxito en la importación y venta de drogas ilegales. Traficar
heroína, cocaína, GHB, marihuana y otras sustancias peligrosas en Nueva Orleans
me permitió disfrutar de un estilo de vida soñado.
Espiral descendente
Pero en enero de 2000, mi mundo empezó a derrumbarse. Rick, un ex
socio y amigo íntimo, murió de sobredosis de heroína con una aguja aún en su
brazo. Entre 2000 y 2003, perdí a ocho amigos por el alcohol o las drogas,
mientras que otros seis terminaron en la cárcel. Además, la policía comenzaba a
sospechar que yo estaba involucrado en el tráfico de drogas, y empezaron a
monitorear nuestro grupo.
De un día a otro, todo cambió. De repente, no podíamos pagar las
cuentas. Nos cortaron el suministro de gas, agua y electricidad. Los cobradores
continuaron llamándonos hasta que el teléfono fue desconectado también.
Encima de todo esto, yo tenía una adicción que me costaba U$180 por día que
necesitaba ser saciada.
Durante ese periodo, le robé U$15.000 a mi padre, usando su tarjeta de
crédito para comprar artículos, los cuales luego vendí para comprar drogas.
Cuando mis padres se enteraron de lo que había hecho, estaban totalmente
devastados. Su petición de que nunca vuelva a su casa estaba completamente
justificada. La confrontación no me produjo incomodidad, y procedí a gastar el
resto del dinero de mi cuenta bancaria en drogas. Este exceso de drogas que duró
tres meses, terminó conmigo en el piso de la sala de estar de mis padres, sin un
centavo, y rogándoles que me ayuden.
Mi próxima parada fue en un programa de rehabilitación en Tijuana,
México. Pasé diez días en un programa de recuperación intensivo, que
involucraba inyecciones de aminoácidos para equilibrar los niveles de serotonina
y dopamina en mi cuerpo. Después de completar el programa, me mudé a
Mobile, Alabama, para vivir con mi hermana, y las cosas comenzaron a mejorar.
Incluso, conseguí un trabajo como director de ventas en un gimnasio, donde
comencé a entrenar cinco días a la semana. Un día, al intentar muy tontamente
hacer un press de sentadillas levantando más de 225kgs, sentí un dolor que me
era familiar dispararse a lo largo de mi espalda.
Después de viajar a Nueva Orleans para recibir tratamiento, me enteré que
había dañado el mismo disco en mi espalda, y que necesitaba cirugía de
inmediato. Después de la cirugía, volví a mi casa con los mismos analgésicos que
me habían recetado después del accidente automovilístico. Por los próximos seis
meses, permití que estos medicamentos – sustancias que habían causado tanto
dolor y angustia en mi familia- volvieran a mi vida. Las cosas rápidamente
fueron en descenso por segunda vez. Sabiendo que había tocado fondo,
abruptamente dejé de tomar drogas y voluntariamente ingresé una vez más a un
centro de rehabilitación dos semanas después.
Experiencia de 24 horas
Empecé el tratamiento el 12 de noviembre de 2002. La primera noche, me
acordé de Jeremy Brown, que me había dicho que no importa lo que hubiese
hecho, Cristo me ama, y espera que clame a Él en arrepentimiento y con fe. No
sucedió en un culto, o en una carpa de avivamiento, o en una cruzada. Jesús se
presentó a mí aquella noche en mi habitación. Me rendí a Él, confesé mis
pecados, y le pedí al Señor que me salve del desastre que había hecho de mi vida.
Después de dejar todo al pie de la cruz, el perdón de Dios me inundó y me limpió
como una ola grande y poderosa. Sobrepasado por una pureza y una libertad
que nunca había conocido, le hice dos promesas al Señor esa noche: en primer
lugar, dedicaría mi vida completamente a Él, y en segundo lugar, viajaría por
todo el mundo compartiendo mi testimonio con otros.
Pasé las próximas veinticuatro horas en mi habitación con nadie más, salvo
Jesucristo. Esta gloriosa experiencia hacía nacer una incontenible emoción en mi
alma. Al día siguiente, le conté a mi padre que quería ser pastor. A mi padre,
católico toda su vida, le preocupaban mis planes para el matrimonio.
Naturalmente, él supuso que yo quería ser sacerdote católico. Le expliqué
cuidadosamente que estaba dejando atrás mi enfoque en rituales y en obras, y me
estaba dedicando a compartir el Evangelio con otros.
Preguntas a considerar
Recuerda cómo te sentías cuando conociste a Cristo. ¿Alguien te acompañó y te asistió
para que crezcas en tu nueva fe? ¿Fue una opción para ti?
La diferencia que hizo la diferencia
Fue muy difícil para mí hacer la transición de la religión a una relación
personal con Cristo. Mi crianza católica no promovía la lectura y memorización
de la Palabra, ni tampoco las oraciones improvisadas. Por varios meses, vagaba
sin rumbo en mi vida cristiana, sin estar seguro de cómo proceder.
Sintiendo una frustración desesperante, un amigo me sugirió que le pida a
Dios me provea de un mentor para que me discipule, tal como Pablo había
discipulado a Timoteo. Como nunca había leído la Biblia, no estaba familiarizado
con la relación que tenían Pablo y Timoteo. Pero, a pesar de mi escepticismo y
mis nervios, comencé a orar para que Dios me envíe a alguien que me ayude.
Comencé a asistir a la Iglesia Bautista Edgewater en New Orleans.
Después de unas semanas, un miembro de la iglesia que llamado David Platt me
invitó a reunirme con él semanalmente para estudiar la Biblia, orar, y para darle
un reporte de mi avance, es decir, ser responsable ante él. Cuando me pidió que
orara respecto a la idea de juntarme con él, con mucho entusiasmo respondí “Ya
he estado orando. ¿Cuándo empezamos?”
No podía creer que Dios había oído mi pedido de ayuda, y había motivado
a David a ofrecerse para discipularme en la vida cristiana. Por los próximos cinco
meses, me reuní con David todas las semanas para hablar de la gloria de Dios, la
naturaleza perdida del hombre, y las buenas nuevas de Cristo. A lo largo de este
tiempo, David siempre me animaba a compartir mi historia con otros. Al mes
siguiente, me anoté en el Seminario Teológico Bautista de Nueva Orleans, a fin de
prepararme para una vida de ministerio. Continuamos reuniéndonos, y
ampliamos nuestro grupo para incluir a siete nuevos seminaristas, todos los
martes y jueves por la mañana a las seis y media por los siguientes dieciocho
meses.
Poco tiempo después, Dios en su bondad trajo otra persona clave a mi
vida. Tim LaFleur, un capellán de la Universidad Nicholls State, me invitó a
trabajar con él durante el verano en Glorieta, Nueva México, ayudando a cientos
de estudiantes universitarios a crecer y madurar como seguidores de Cristo.
Pasamos esos tres meses hablando de las doctrinas esenciales de la fe, el poder
del Espíritu Santo, la preparación de los santos para el servicio, y la certeza de la
salvación. Enderezó mi teología defectuosa, siempre me corrigió con gracia y con
amor.
Además de David y Tim, varios hombres más desinteresadamente
invirtieron en mí y me discipularon. Estoy eternamente agradecido a Don
Wilton, Tony Merida, Reggie Ogea, Larry Osborn, Greg Surratt, John Willoughby,
Mark Dever, Bill Hull, and Bryant Wright as well. Estos hombres han sido los
“Pablos” en mi vida, indicándome y desafiándome a hacer por otros exactamente
lo mismo que ellos hicieron por mí.
Preguntas a considerar
Para aquellos que han sido discipulados, ¿cuáles son algunas de las formas en que te ha
beneficiado el discipulado?
Revisión de la realidad
Aunque mi historia parece ser singular, realmente no es la única. Todos
venimos de una vida de pecado, y pasamos a tener una relación con Cristo. Todos
necesitamos ser discipulados, más allá de nuestros antecedentes. A medida que
crecía en mi fe y conocimiento de la Palabra de Dios, me di cuenta de que muy
pocos creyentes tenían a alguien en sus vidas que había aceptado la
responsabilidad de instruirlos en las doctrinas fundamentales, principios y
prácticas de la fe. De hecho, observé que la mayoría de los miembros de la iglesia
no han experimentado aún los beneficios del discipulado personal.
Habiendo hecho encuestas en las Iglesias durante los últimos dieciocho
años, David Olson, director del Proyecto de Investigación de la Iglesia
Americana, reportó resultados sorprendentes. Él se dio cuenta de que “en
cualquier determinado fin de semana de 1990, el 20,4% de la población americana
iba a una iglesia cristiana ortodoxa. En cualquier determinado fin de semana del
2000, el 18,7% de la población americana iba a una iglesia cristiana ortodoxa. En
el 2003, la asistencia a las iglesias cristianas era del 17,8%. Si la tasa de asistencia
continúa declinando así, en 2050, sólo el 11,7% de la población estará en una
iglesia cristiana en cualquier fin de semana.” Si el porcentaje baja tal como Olson 6
predice, el futuro es sombrío para el cuerpo de Cristo en Estados Unidos.
T-Net International, una organización del estado de Colorado que entrena
6
OLSON, David T., “29 Interesting Facts about the American Church” en
[Link] 2006 (acceso el 25-III-2013).
y prepara pastores para realizar la Gran Comisión, condujo una encuesta para
determinar si las iglesias estaban haciendo discípulos. Su equipo encuestó a más
de 4.000 personas de 35 denominaciones distintas que asisten regularmente a la
iglesia. Bob Gilliam, cofundador y presidente de T-Net International, reportó que
“Muchas personas en estas iglesias no están creciendo espiritualmente. De
aquellos que fueron encuestas, un 24% indicó que su comportamiento estaba
retrocediendo, y un 41% dijo que estaban estáticos en su crecimiento espiritual.” 7
Ergo, un 65% de los creyentes están, o bien, estancados o declinando en su vida
espiritual.
¿Comprendes la gravedad de estos números? Seis de cada diez personas
que asisten a la iglesia admitieron que sus vidas espirituales están estancadas.
¿La vida cristiana debería ser así? ¿La palabra estancado es un término apropiado
para describir a los seguidores de Cristo? Cada uno de nosotros debería estar
más cerca de Cristo hoy que hace un año atrás, o incluso, hace un mes atrás.
Llamado de atención
Cinco años después de escribir sobre movilizar, inspirar y guiar a otros,
Bill Hybels, pastor general de la Iglesia de la Comunidad de Willow Creek, pidió
perdón a su congregación públicamente por no haber hecho discípulos en su
iglesia. Hybels contrató a una compañía para evaluar la efectividad de su iglesia,
y los resultados hicieron que Hybels experimente un llamado de atención en su
vida ministerial . Reconociendo el fracaso de Willow Creek, Hybels expresó su 8
7
MALPHURS, Aubrey, Strategic Disciple Making: A Practical Tool for Successful Ministry, Baker
Books, Grand Rapids, MI, [Link]., 2009, pg. 25.
8
Christianity Today, “Willow Creek Repent?” en [Link]
/outofur/archives/2007/10/willow_creek_re.html, octubre de 2007 (acceso el 29-III-2013).
frustración. “Cometimos un error. Lo que tendríamos que haber hecho cuando
las personas cruzaban la línea de la fe y se hacían cristianos, es haberles dicho y
enseñado que ellos deben hacerse responsables de convertirse en personas que se
alimentan a sí mismos. Debimos haber conseguido a más personas, enseñarles
cómo leer sus Biblias entre los cultos, y cómo mantener las prácticas espirituales
de forma más ferviente ellos solos.” 9
Después de invertir treinta años de ministerios, y decenas de millones de
dólares en estructuras edilicias, programas y promociones, Willow Creek fue un
fracaso para producir discípulos. Los recursos se priorizan para atraer visitantes,
pero fue ignorado un plan paso-a-paso para el crecimiento personal.
¿Cuán importante es el discipulado para los pastores? En estudio tras
estudio, los pastores han puesto al discipulado al final de su lista de prioridades.
La iglesia promedio hoy se centra en los programas y en la experiencia pública de
adoración. Pocos tienen un énfasis en el discipulado personal, mucho menos
estructura o instrucción para realizarlo.
Jason Mandryk de Operación Mundo confrontó este problema: “El
discipulado es el desafío más grande que enfrenta la Iglesia hoy en día… Hay una
necesidad genuina de estudio bíblico efectivo y de enseñanza a los cristianos de
los idiomas del corazón, comunión genuina, y compromiso para involucrarse en
el ministerio.” 10
No es todo culpa de la iglesia
Refiriéndose al impacto que los cristianos tienen en el mundo, o falta del
9
Ibid.
10
MANDRYK, Jason, Operation World: The Definitive Prayer Guide to Every Nation, IVP Books,
Grove, IL, [Link]., pg. 17.
mismo, Greg Nettle declaró “La falta de discipulado socava todo lo demás que
queremos hacer.” 11
¿Quién es el culpable de este descuido? Es injusto culpar
exclusivamente a la iglesia. Si bien las deficiencias de la iglesia en el discipulado
no pueden pasarse por alto, es cierto que muchos cristianos profesos nunca se
comprometen a una relación madura con el Señor.
En la parábola del Sembrador, Jesús nos enseñó que muchos de los que
reciben la Palabra de Dios nunca crecerán y darán fruto para Él. Un compromiso
superficial y amor por las cosas del mundo –esta vida- detienen su crecimiento
como creyentes (Mateo 13:3-9, 18-23).
El hecho es que casi todas las iglesias evangélicas enfatizan, hasta cierto
punto, el estudio bíblico y la oración, que son las claves básicas para conocer a
Dios. La mayoría ofrecen algún tipo de estudio bíblico o Grupos-D (este concepto
será explicado en el Capítulo 3), aunque, a menudo son ineficaces.
Pero, en las mejores iglesias, ¡sólo una fracción de los miembros atiende los
cultos dominicales regularmente! Aún menor es el porcentaje de personas que
participa fielmente en un grupo o clase.
Jesús habló sin tapujos del discipulado. Fue contundente y claro al
respecto: seguirlo a Él es una elección; una elección que requiere sacrificio,
compromiso y hacer que sea la prioridad número uno de nuestras vidas. Ser su
discípulo tiene un precio. Él nos había advertido, y muchos cristianos
profesantes consideran el costo, y deciden que es más de lo que están dispuestos
a pagar (Lucas 14:26-33).
Preguntas a considerar
En tu opinión, ¿por qué no ha sido una prioridad el discipulado en la iglesia? ¿Por qué no
11
ABSALOM, Alex y NETTLE, Greg, Disciples Who Make Disciples, Exponential Resources, 2012, en
Edición Kindle: Posición 104.
ha sido una prioridad para ti?
El modelo del Maestro
A medida que Jesús discipulaba a los doce hombres que luego cambiarían
el mundo, gradualmente los lanzaba al ministerio. La progresión de cuatro pasos
que Él inició es aplicable hoy en día.
Primero, Jesús ministraba mientras los discípulos observaban. En el Sermón del
Monte, Jesús enseñó las verdades de Dios, y los discípulos, observaron,
escucharon y aprendieron (Mateo 5-7). Cuando Jesús fue a la sinagoga y sanó al
cojo, curó a los leprosos, y le dio audición a los sordos, los discípulos observaron
(Marcos 1).
En segundo lugar, Jesús progresó a permitirles a los discípulos que lo asistan en
el ministerio. Cuando Jesús alimentó a la multitud, partió el pan e hizo un
milagro. Los discípulos distribuyeron la comida sobrenatural a la multitud
hambrienta, y también recogieron las sobras (Juan 6:1-13).
En tercer lugar, los discípulos ministraron, y Jesús los ayudó. Después de su
gloriosa transfiguración, Jesús bajó de la montaña y entró en un alboroto (Marcos
9). Los discípulos estaban intentando echar fuera un demonio de un muchacho
poseído, y no estaban siendo exitosos. En total frustración y desesperación, el
papá del muchacho recurrió a Jesús y le pidió que intervenga. “He pedido a tus
discípulos que le saquen ese espíritu, pero no han podido.” clamó el hombre
abatido. Jesús intervino, echó fuera al demonio, y curó al niño. Luego, Jesús
reprendió a los discípulos, diciéndoles que “A esta clase de demonios solamente se la
puede expulsar por medio de la oración” (Marcos 9:29).
El último paso en el entrenamiento de los discípulos fue Jesús observándolos
cuando ministraban a otros. Jesús los envió con la orden de ir por el mundo, echar
fuera demonios, y predicar el Evangelio. Y ellos volvieron diciendo, “Jesús, era
tal como dijiste. Echamos fuera demonios y predicamos el Evangelio. Dios obró
milagrosamente a través de nosotros” (Lucas 10:1-17).
Este es el modelo que nos dio Jesús, y este es su plan para crear discípulos
hoy en día. No puedes hacer esto solo, y no deberías intentar hacerlo solo.
Preguntas a considerar
Considera el plan de Jesús para hacer discípulos en cuatro pasos. ¿Por qué es una
estrategia efectiva?
¿Por dónde comienzo?
Para poder hacer discípulos, debemos primero ser discípulos. ¿En la iglesia
evangélica promedio, qué sucede inmediatamente después de que alguien
alcanza la fe salvadora en Cristo? La mayoría de los ministros alientan al nuevo
creyente a que viva para Cristo, renuncie al pecado, y que asista regularmente a
la iglesia. Totalmente desconcertado, el nuevo creyente se va del culto con el
mismo desconocimiento de cómo seguir a Cristo que cuando llegó.
Lamentablemente, esta escena se repite en muchas iglesias que semana tras
semana predican sobre la Biblia. Creyentes sinceros, que desean una relación
profunda con el Señor, salen del templo sin saber cómo cultivar intimidad con su
Salvador.
Las palabras “limpieza profunda” provocan miedo y pavor en la mente de
la mayoría de los niños. Si tus padres eran como los míos, una vez al año
amanecían temprano un sábado a la mañana para reorganizar la cochera, el
sótano, o el depósito atrás de la casa. El primer año en que tenía edad para
ayudar, mi arduo trabajo fue recompensado. Mientras estaba reubicando la
máquina de cortar pasto y las bicicletas, una enorme caja negra en la esquina de
nuestro depósito me llamó la atención. Después de atravesar los colchones y
muebles viejos para llegar a ella, cuidadosamente hice maniobras para salir del
depósito sin dejar caer mi nuevo tesoro. “¿Qué es, papá?” pregunté con
entusiasmo.
Mi padre se agachó, le quitó el polvo a la caja negra, y con una pequeña
sonrisa en su rostro, respondió “Esta es la radio mundial que tenía cuando tenía
tu edad.” Yo estaba completamente fascinado.
Mi padre y yo pasamos el resto del día limpiando la radio, en vez de la
cochera. Luego, aquella noche, nuestra familia se reunió alrededor de esa radio
vieja, y, con los dedos cruzados, conectamos el cable al tomacorriente. Para
sorpresa de todos, funcionaba bien, tal como había funcionado hacía veinte años
atrás. Aunque no se podía oír, ni ver las frecuencias de la radio transmitidas por
el aire, las estaciones de China, Francia y Europa llegaban claras al girar el dial.
Al recordar con cariño aquel día, pienso que Dios nos habla todos los días.
Pero, para oír su voz, debemos estar sintonizados a su frecuencia. Al igual que en
las relaciones humanas, la comunicación con Dios es la base de un caminar íntimo
con Él. Sin embargo, muchos, muchos creyentes nunca aprenden cómo
sintonizarse con Dios. Para ellos, escuchar a Dios es un concepto vago.
La multiplicación en vez de la suma
Por otra parte, Dios siempre ha estado interesado en la reproducción. De
hecho, su primer mandamiento a Adán y Eva en el Jardín no fue que sean
espirituales, productivos o ciudadanos ejemplares de la tierra. Si no que fue
“Sean fructíferos y multiplíquense” (Génesis 1:28). Lo que le ordenó Dios a los
primeros humanos es que físicamente hagan es lo que Jesús les ordenó a los
creyentes que hagan espiritualmente. El objetivo de cada grupo-D es que el
aprendiz, el que está siendo discipulado, se transforme en un mentor; multiplicar,
hacer otros discípulos.
Esencialmente, el grupo-D está diseñado para que el jugador se convierta
en el entrenador. Los líderes deben comunicar este propósito desde el principio
del grupo. Si no se conversa desde el inicio, los miembros del grupo adoptarán
una mentalidad de consumidor, con un foco a corto plazo y egoísta. El corazón
del discipulado, tal y como Cristo lo mostró y lo instituyó, es que no estás
aprendiendo sólo para ti mismo. Estás aprendiendo para la persona a la que le
servirás de mentor en seguirlo a Él.
La Gran Comisión está diseñada para que sea un esfuerzo en equipo. En
lugar de que los pastores/líderes/maestros de escuela dominical/diáconos
realicen todas las tareas ministeriales en la iglesia, los santos están equipados
para llevar a cabo el trabajo. Los ministros no pueden llevar a cabo el
mandamiento solos, tal como Pablo claramente dijo:
Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros
pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12, LBLA).
Greg Ogden, en su libro Transforming Discipleship, expone este punto al
ilustrar gráficamente el contraste entre alguien que personalmente ve a una
persona llegar al Señor todos los días por un año, e invertir en las mismas dos
personas por un año entero (ver Figura 1). El evangelista sale a la calle todos los
días con la meta de compartir las Buenas Nuevas con tanta gente como sea
necesaria para ver que Dios salve a una de ellas. En contraste, el hacedor de
discípulos acompaña a dos personas a lo largo de un año de discipulado
intensivo.
El lento proceso de discipulado avanza impactando sólo a cuatro personas
en dos años, mientras que el trabajo solitario del evangelista convierte a 730. Sin
embargo, esto cambia radicalmente con el paso del tiempo. Después de dieciséis
años de la misma actividad, el evangelista hubiera visto casi 6,000 personas llegar
a Cristo, mientras que el discípulo habría impactado a 65,536 personas. Todas las
personas del planeta serían alcanzadas varias veces pasados los treinta años. Es
realizar un cambio en el ministerio, pasando de la estrategia de la suma, donde el
clero desempeña las funciones ministeriales, a la estrategia de la multiplicación,
donde se espera que los creyentes participen de la Gran Comisión, y se los
prepara para ello.
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Figura 1 12
La multiplicación, no la suma, es el plan de Jesús para alcanzar al mundo
con el Evangelio. Y la multiplicación es el propósito del Grupo-D. Si el cuerpo de
Cristo aceptara este plan, lo abrazara, y fielmente lo obedeciera, entonces la Gran
Comisión se lograría.
Nada crece debajo del árbol de Banyan
El baniano es un árbol enorme al que le crecen troncos secundarios para
servirle de apoyo a sus ramas gigantes. Un baniano adulto puede cubrir
12
OGDEN, Greg, Discipleship Essentials: A Guide to Building Your Life in Christ, InterVarsity Press
Books, Grove, IL, [Link]., 2007, pg. 12.
aproximadamente media hectárea. El árbol provee con sus ramas sombra y
refugio para muchos animales, pero nada puede crecer debajo de su denso follaje.
Por lo tanto, la tierra debajo de él es estéril.
El plátano es exactamente lo contrario. Dentro de seis meses, pequeños
brotes surgen de la tierra. Seis meses después, otro conjunto de brotes salen de la
tierra para unirse a los otros, que ya tienen seis meses. A los dieciocho meses, los
plátanos crecen del tronco principal del árbol. Los seres humanos, los pájaros, y
muchas otras criaturas se benefician de su fruto antes de que muera. Cada seis
meses, el ciclo se reproduce, con los brotes que se forman, el fruto que crece, y los
brotes que se mueren. El resultado final es un bosque de plátanos.
Estos árboles contrastantes ilustran una verdad esencial sobre el
discipulado. Muchas personas utilizan un estilo de liderazgo baniano. Mitsuo
Fukuda explicó “Los líderes con estilo baniano tienen tremendos ministerios,
pero tienen dificultades para encontrar a un sucesor, porque no generan líderes,
sólo seguidores. Es posible generar seguidores en poco tiempo, y eso es útil en sí
mismo. Pero cuando un líder se va, sólo queda un grupo de seguidores
extremadamente dependiente, programados con una lista de instrucciones.” 13
El discipulado involucra brotes y germinados. Los nuevos germinados
nunca son una amenaza para el plátano, porque aseguran crecimiento. De hecho,
son esperados. El objetivo de un grupo-D es que el aprendiz sea el mentor, que el
jugador sea el entrenador. A menos que eso suceda, el grupo nunca será más que
un pequeño grupo de estudio bíblico.
Puntos para reflexionar
¿Qué estilo de ministerio has adoptado?
13
FUKUDA, Mitsuo, Upward, Outward, Inward: Passing on the Baton of Discipleship, Wide Margin
Books, Gloucester, Reino Unido, 2010, pg. 100.
¿Estás consumiendo al ministerio, o estás creando ministerio?
Versículo para memorizar
Mateo 28:18-20
CAPÍTULO 2
La gran confusión
“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he
mandado a ustedes…”
Mateo 28:19-20, NVI
“La cuestión del discipulado es discutida frecuentemente hoy en día. Los
hombres son llamados a ser discípulos sin ser definido el concepto, y sin una
clarificación en cuanto a los requerimientos que el Señor pone para aquellos que
son sus discípulos. Ergo, ninguna decisión inteligente puede ser tomada sobre
esta importante cuestión.”
J. Dwight Pentecost
Imagina que, de la nada, recibes una llamada telefónica de un amigo que te
pide que vayas de inmediato a su casa. Al llegar, te dice estas palabras: “Estoy
por confiarte información que salvará a millones de vidas, y cambiará el curso de
la historia. No obstante, hay un solo requisito: debes llevarlo al mundo.”
Después de afirmar tu compromiso de llevar a cabo su pedido, él procede
a contarte la cura para el cáncer.
¿Cómo transmitirías este remedio que salvará tantas vidas? Esa noche
probablemente llamarías a todos los periódicos y canales de noticias disponibles
para informarles sobre la historia. Apariciones en programas de entrevistas y
noticias llenarían tu calendario. Cada una de tus publicaciones en Facebook y en
Twitter contendría información de este nuevo descubrimiento.
Dos mil años atrás, el Creador del universo se envolvió en carne humana,
y vino al mundo con la misión de redimir a la humanidad. No vino con la cura
para el cáncer, para el SIDA, o cualquier otra enfermedad peligrosa. Vino con el
remedio para nuestro mayor problema: Su sacrificio en la cruz curaría el cáncer
del pecado que destruye nuestra alma.
¿Cómo difundiría el Señor la mayor noticia del mundo? Él lo podría
escribir en las nubes, o anunciarlo desde el cielo. Podría emplear sus poderes
sobrenaturales para transmitir instantáneamente este mensaje crucial a lo largo y
a lo ancho de la tierra.
Pero no lo hizo.
En su infinita sabiduría, Jesús les confió el mensaje de redención a doce
hombres normales. Él optó por dejar la misión de llevar el Evangelio al mundo
en las manos de sus discípulos, hombres en quienes Él personalmente había
invertido.
Las últimas palabras de Jesús se convirtieron en la principal prioridad en
la vida de estos hombres. En Mateo 28:18, el Señor anunció su suprema
autoridad sobre el cielo y la tierra. Luego, le indicó a su seguidores: “Por tanto,
vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19, NVI).
Siente el peso de estas palabras. Esta no es una sugerencia, una opción, o
ni siquiera una elección para aquellos que deciden seguirlo a Jesús. Él extendió
este mandato a todos los creyentes de toda lengua, tribu y nación: “Vayan y hagan
discípulos.”
Este cargo solemne es comúnmente conocido como la “Gran Comisión”.
En el libro Gospel Centered Discipleship, Jonathan Dodson, el autor, lo rotula como
“Comisión del Evangelio” y resalta sus tres aspectos principales:
• Ve – este es el aspecto misional (misionero). Todo creyente debe
participar en llevar el evangelio a los demás.
• Bautiza – este es el aspecto relacional (familia). Cada creyente
debería instruir a todo el que cree en Cristo que anuncie su relación
con Él y con su pueblo a través del acto simbólico del bautismo.
• Enseña – este es el aspecto racional (de aprendizaje). Cada creyente
debe enseñarle a otros sobre Jesús y cómo seguirlo. 14
Ir, bautizar y enseñar definen el método que prescribió Jesús para hacer
discípulos. Visualiza estos términos como las patas que le sirven de apoyo a un
taburete. Sin ellas, estás inestable. Con ellas, estás sentado sobre una base firme.
Para poder llevar a cabo plenamente el mandato de la Gran Comisión,
debemos entender un concepto crucial en este versículo. La versión Biblia del
Jubileo (JBS) interpreta la palabra griega que significa hacer discípulos como
enseñar. Mateo 28:19 en la Biblia del Jubileo dice: “Por tanto, id, y enseñad a todas
las naciones…” (el énfasis es mío).
Muchos creyentes diligentes leen esta palabra, y simplemente le enseñan a
las personas sobre la salvación – comparten el evangelio, y los conducen a tomar
una decisión de salvación en Cristo. Esto es bueno y admirable, pero no es
suficiente. Se requiere de más para hacer un discípulo de Jesucristo. Este es sólo
un aspecto del mandamiento de Jesús. Hacer discípulos requiere equipar,
capacitar e invertir en nuevos creyentes.
Entonces, ¿qué es hacer discípulos? Podríamos decir que es equipar
intencionalmente a los creyentes con la Palabra de Dios a través de relaciones
responsables fortalecidas por el Espíritu Santo con el fin de reproducir fieles seguidores de
Cristo. Cuando las personas se convierten en discípulos, aprenden lo que Jesús
dijo, y viven lo que Jesús hizo (Mateo 28:19).
14
DODSON, Jonathan K., Gospel Centered Discipleship, Crossway, Wheaton, IL, [Link]., 2012 en
Edición Kindle: Posición 394-480.
Preguntas a considerar
¿Cuáles son los tres aspectos de la Gran Comisión?
¿Estás comprometido en los tres?
Sé un discípulo
El discipulado fue una prioridad para Jesús y sus discípulos, y debería ser
una prioridad para nosotros ahora. Bill Hull, un líder en el cumplimiento
personal de la Gran Comisión, ha estado enfatizando la importancia del
discipulado hace ya veinte años. Él insiste, justamente, en que entender “qué es
un discípulo y qué hace un discípulo son las máximas prioridades para la
iglesia.” 15
Señala que muchas iglesias utilizan descuidadamente “la palabra
discípulo, pero a menudo sin definirla.” 16
Quizá el término más comúnmente usado por los creyentes hoy día es
cristiano. ¿Pero, sabes cuántas veces aparece ese término en la Biblia? Sólo tres
veces (Hechos 11:26, Hechos 26:28, 1 Pedro 4:16). Las dos veces que aparece en el
libro de los Hechos, en donde se presenta la historia del término, es utilizado de
forma despectiva. De hecho, el término cristiano probablemente fue acuñado
como término de burla. Quienes despreciaban a Cristino, mostraban su disgusto
por sus seguidores diciéndoles “cristianos”. No fue hasta años después de la
ascensión de Cristo que el término fue utilizado de forma positiva.
En cambio, el término “discípulo” aparece 269 veces en el Nuevo
Testamento, y de todas esas, 238 aparecen en los cuatro Evangelios (la palabra
raíz se utiliza 281 veces en el Nuevo Testamento, y 250 veces en los Evangelios).
¿Por qué es tan importante esto?
La respuesta es porque Cristo no vino a hacer cristianos; Él vino a hacer
15
HULL, pg. 54.
16
Ibid.
discípulos. Inmediatamente antes de dejar este mundo para volver al cielo, Él nos
ordenó –a nosotros, sus discípulos- que continuemos ese trabajo en su ausencia.
Pero antes de que una persona pueda hacer discípulos, él o ella debe
primeramente ser un discípulo.
¿Qué significa ser un discípulo? En esencia, un discípulo es un estudiante,
uno que está determinado a crecer y a desarrollarse. En casi todas las esferas de
la vida, las personas aprenden habilidades específicas de otra persona que ya ha
desarrollado dichas habilidades. Una certificación como electricista sólo se
obtiene después de haber atravesado un proceso exhaustivo de aprendizaje con
un electricista de mayor experiencia. Cuando un médico aspirante termina la
facultad de medicina, invierte varios años en la residencia, tiempo en el cual sigue
y aprende de un médico más experimentado.
Si un psiquiatra ejerce según las enseñanzas de Sigmund Freud,
podríamos decir que es un discípulo de Freud. Si un músico sigue los métodos
de Wynton Marsalis, toca jazz con el mismo estilo, se podría comentar que es un
discípulo de Wynton Marsalis. El concepto de aprender directamente a través de
los conocimientos y la experiencia de otro es el fundamento de lo que Jesús
imaginó cuando utilizó el término “discípulo”.
Preguntas a considerar
¿Cuál es la diferencia entre ser un discípulo y ser un cristiano?
¿Te consideras un discípulo?
Confusión sobre los términos
Sorprendentemente, no todo el que habla de discipulado lo practica. Una
razón por la mala comprensión del término es la ambigüedad asociada con el
mismo. Boyd Luter (h.) abordó esta cuestión acerca de las muchas concepciones
erróneas del “discipulado”: “Muchos trabajadores cristianos ven al discipulado
como una actividades que se lleva acabo fuera de la iglesia local, y que tiene poca
relación con el propósito principal de la iglesia.” 17
Por otro lado, muchas iglesias no captan lo que es en realidad el
discipulado. Consideran que el discipulado es meramente un segmento de lo que
ofrece la iglesia. El discipulado no debiera ser simplemente otra opción, estudio
bíblico, u otro programa en la lista de actividades que ofrece la iglesia. Debería
ser la salida de relaciones significativas construidas dentro del curso de la vida
diaria, incluyendo la iglesia, el trabajo, y contactos del barrio. El discipulado es
un estilo de vida. Mike Breen y Steve Cockran en Building a Discipling Culture,
escribió “Si haces discípulos, siempre tendrás a la iglesia. Pero si haces una
iglesia, raramente obtendrás discípulos.” 18
Otra razón por la falta de motivación en hacer discípulos es la influencia
secular del mundo en los creyentes. Como cristianos, podemos caer fácilmente en
la trampa de medir el éxito en la iglesia por nuestros edificios, el número de
personas presentes, y el tamaño de nuestros presupuestos. No obstante, esta
mentalidad presenta un serio problema: Jesús nunca midió la efectividad con este
criterio. Durante su ministerio en la tierra, nunca fue dueño de nada. De hecho,
nuestro Señor nunca tuvo un lugar donde recostar su cabeza, mucho menos un
lugar de encuentro habitual para su “congregación” (Lucas 9:58).
Además, Jesús nunca intentó atraer a grandes multitudes simplemente
para tener un mayor conteo de personas. Aunque le habló a las masas, Él partía
17
LUTER (h.), Boyd, “Discipleship and the Church”, Bibliotheca Sacra Volume 137, 1980, pg. 272.
18
BREEN, Mike y COCKRAM, Steve, Building a Discipling Culture, Zondervan Publishing House,
Grand Rapids, MI, 2009, en Edición Kindle: Posición 100-101.
constantemente para estar con los doce . En Hechos 1 se registró que, después de 19
que ascendió al cielo, sólo 120 discípulos se reunieron para pedirle a Dios que los
fortalezca a través del envío de su Espíritu Santo. Este hecho desafía todos los
estándares de crecimiento de la iglesia moderna. Jesús habló con autoridad sin
precedentes. Resucitó a los muertos. Dio vista a los ciegos. Sanó a los enfermos.
Y al final de su ministerio, la iglesia sólo había crecido a 120 personas.
Esto no es para desacreditar el trabajo milagroso de nuestro Señor, sino
simplemente para señalar que a Jesús no le interesaba crecer mucho a lo ancho, y
poco en lo profundo. Por el contrario, él se centró en desarrollar discípulos
maduros y fieles que saldrían a hacer más discípulos.
Por último, a Jesús no lo impresionaban las finanzas. Sí, Él habló mucho
sobre el dinero; pero nunca dio mucha importancia al tamaño de la tesorería
ambulante. Considera a quién puso a cargo de los fondos de su ministerio: Judas,
que lo traicionó por unas treinta piezas de plata.
Jesús, como se demuestra arriba, midió el éxito por algo más que edificios,
cuerpos y dólares. 20
Él nos enseñó que lo importante es hacer discípulos, y es un
proceso que lleva tiempo. Recuerda que no puedes cocer un discípulo al
microondas.
Desafortunadamente, muchos nunca han sido discipulados por alguien.
Una vez más, Mike Breen nos ayuda a resaltar el cortocircuito que hay en la
mayoría de las iglesias: “Quizá hayas crecido en la iglesia. Quizá hasta hayas ido
al seminario. Quizá lideras una iglesia, grupo pequeño o estudio bíblico. Quizá
19
Eugene Peterson sugirió que Jesús pasó nueve décimas de su tiempo con los doce discípulos
(Ver PETERSON, Eugene, Traveling Light, InterVarsity Press, Downers Grove, Ill, [Link]., 1982, p.
182).
20
HULL, Bill, Disciplemaking Pastor: Leading Others on the Journey of Faith, Baker Books, Ada, MI,
[Link]., 2007, pg. 169.
hayas leído todos los libros cristianos que se hayan escrito en los últimos
cincuenta años. ¡Grandioso! Significa que tienes una sensacional base de
información. Pero quizá, de todas formas, necesites ser discipulado de la forma
en que es concebida en la Biblia.” 21
¿Será que los creyentes minimizan el discipulado en la iglesia porque
nunca han tenido el privilegio de ser discipulados? Es difícil –casi imposible-
llevar a alguien por un camino que uno no ha transitado. ¿A quién le puedes
pedir que invierta en tu vida lo que ha aprendido sobre seguir a Cristo?
Pregunta a considerar
¿Cómo has medido el éxito en una iglesia?
Primero lo primero
Haz de cuenta que estuviste presente en Jerusalén el día de Pentecostés
cuando Pedro, fortalecido por el Espíritu Santo, predicó, y 3.000 personas
respondieron al Evangelio. Si fueses uno de los apóstoles, ¿qué hubieses hecho a
continuación? ¿Contarías cuántas cabezas y manos habían? ¿Los harías llenar una
ficha? ¿Reportarías los números a tu denominación?
No, no si hubieses sido uno de estos doce. Los apóstoles tenían un
objetivo: hacer discípulos que hagan discípulos. Idearon un plan para discipular
a todas y cada una de las personas. Su meta expresa era que cada uno de los
3,000 nuevos creyentes se convirtiera en un seguidor de Jesús completamente
comprometido, y que se dedicaran a hacer más discípulos.
Asimismo, Pablo esbozó la misma hoja de ruta para Timoteo en su carta
final a su hijo en la fe: “Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en
21
BREEN, Mike, The Great Disappearance: Why the Word “Disciple” Dissappears After Acts 21 and Why
It Matters For Us Today, Exponential Resources, 2013, en Edición Kindle: Posición 261-264.
Cristo Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a
creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros” (2
Timoteo 2:1-2, NVI). Este versículo describe a cuatro generaciones de
discipulado. Pablo discipuló a Timoteo. Timoteo discipuló a creyentes dignos de
confianza. Y estos creyentes, a su vez, discipularon a otros (cinco generaciones
están presentes si consideras la inversión de Jesús en Pablo). Billy Graham afirmó
que este versículo tuvo un impacto más grande sobre su visión del discipulado
que muchos otros en la Biblia:
Uno de los primeros versículos que Dawson Trotman, fundador de Navigators,
me pidió que memorizara fue 2 Timoteo 2:2. Él dijo “Esto es como una fórmula
matemática para esparcir el Evangelio y ampliar la iglesia. Pablo le enseñó a
Timoteo. Timoteo compartió lo que sabía con creyentes dignos de confianza. Y
los creyentes dignos de confianza se supone deberían enseñarle a otros
también. Y así el proceso continúa. Si cada creyente siguiera este patrón, la
iglesia podría alcanzar al mundo entero en una generación.” Si la iglesia
siguiera este patrón, podríamos alcanzar al mundo en una generación. Las
cruzadas masivas en las que creo, y a las que he dedicado mi vida, nunca
lograrán cumplir la Gran Comisión; las relaciones uno a uno sí lo harán. 22
Muchos cristianos nacen a la familia de Dios, y luego son abandonados.
Nadie asume personalmente la responsabilidad de ayudarlos a desarrollarse y a
crecer. Nadie les enseña lo básico de la vida cristiana, disciplinas como la lectura
bíblica, la oración, la memorización de versículos, la meditación, el compartir la fe
de uno, o mostrar el amor de Cristo a otros. De hecho, en muchas iglesias, el
único discipulado que se ofrece es desde el púlpito los domingos.
¿La predicación produce discípulos?
Desafortunadamente, la predicación sola no producirá discípulos. Hace
varios años, le envié un correo electrónico a Avery Willis, un hacedor de
22
GRAHAM, Billy, The Holy Spirit, Word, Waco, TX, [Link]., 1978, pg. 147.
discípulos, creador de Masterlife, preguntándole sobre el rol de la predicación en
el proceso de hacer discípulos. Él respondió amablemente: “Realmente no creo
que se discipule mucho a través de la predicación, Robby. Sí, puedes impartir
información y emoción en la predicación, pero el discipulado es más relacional,
más uno a uno… el predicar para hacer discípulos es como ir a una guardería,
rociar con leche a los bebés que están llorando, y decir que ya los alimentaste.”
Luego me dijo, “No estoy en contra de predicar; lo hago todo el tiempo. Pero
Jesús eligió a doce hombres, y vivió con ellos, les explicó, les dio tareas, les hizo
preguntas… para moldearlos para que sean como Él. Sus sermones sin duda
ayudaron a transmitir la verdad, pero Él luego tenía que hacer un seguimiento a
través del discipulado.” 23
No me malinterpreten. No estoy minimizando la importancia de la
predicación. He dedicado mi vida a ella. Sin embargo, el discipulado involucra
más que el predicar y el escuchar. Integra relaciones íntimas y responsables que
están arraigadas a la Palabra de Dios, que cultiva vidas duraderas y fructíferas.
Después de examinar las predicaciones en el Nuevo Testamento, observar
las prácticas de los grandes predicadores, y considerando a los ministerios
modernos hoy en día, Peter Adam llegó a esta misma conclusión. Determinó que
“si bien la predicación… es una forma del ministerio de la Palabra, muchas otras
formas están reflejadas en la Biblia y en la vida contemporánea de la iglesia
cristiana. Es importante entender este punto claramente, o haremos que la
predicación lleve una carga que no puede soportar, es decir, la carga de hacer
23
WILLIS, Avery, correo electrónico recibido el lunes 16 de marzo de 2009 a las 16:14hs. Él
continuó diciendo lo siguiente: “Ahora bien, no estoy en contra de predicar. Lo hago todo el
tiempo. En el doctorado de teología, estudié sobre la predicación. Pero Jesús eligió a doce, y vivió
con ellos, les explicó, les dio tareas, les hizo preguntas, etc. para moldearlos para que sean como
Él. Sus sermones sin duda ayudaron a transmitir la verdad, pero Él luego tenía que hacer un
seguimiento a través del discipulado.”
todo lo que la Biblia espera de todos los ministerios de la Palabra.” 24
La gran confusión
Mi esposa Kandi me llamó una mañana para ver si tenía planes para el
almuerzo. Mientras revisaba mi agenda, un miembro del personal entró a mi
oficina porque necesitaba consejos sobre un tema urgente.
--Me encantaría ir a almorzar. ¿A dónde quieres ir?-- respondí
distraídamente a mi esposa. Mencionó el nombre del restaurante en el mismo
momento en que mi colega me hizo la pregunta. Mis últimas palabras a ella
fueron “Te veré en diez minutos.”
Cuando llegué al estacionamiento del restaurant, su auto no estaba allí.
Cinco minutos pasaron, luego diez. Preocupado, llamé a su teléfono celular.
--¿Cariño, dónde estás?—pregunté.
--En el estacionamiento; ¿dónde estás tú?—respondió ella. Salí
rápidamente de mi camioneta, con mi teléfono en mano, y empecé a buscarla
detenidamente, pero no la veía. Luego me di cuenta. Fui al restaurante correcto,
pero estaba en el lugar equivocado.
¿Alguna vez has oído a alguien hablar sin escuchar lo que estaban
diciendo? Nosotros, los hombres, somos conocidos por esto. Incluso podemos
asentir con nuestra cabeza a nuestras esposas mientras nos piden que saquemos
la basura, cortemos el pasto, o llevar la ropa sucia a lavar, pero rara vez llevamos
a cabo sus pedidos. Asimismo, me pregunto qué piensa Dios sobre los creyentes
que leen la Gran Comisión en Mateo 28:18-20, oyen sermones que enfatizan la
24
ADAM, Peter, Speaking God’s Words: A practical Theology of Preaching, InterVarsity Press,
Leicester, 1996, pg. 59.
importancia de la Gran Comisión, son desafiados a hacer discípulos, e incluso
afirman a su pastor mientras predica sobre la importancia del discipulado; pero
nunca hacen nada respecto al mandamiento que nos dejó Jesús en ese texto.
Muchos creyentes quieren “pasar la pelota”, delegándole a los pastores o a
otros líderes entrenados de la iglesia su tarea asignada por Dios de hacer
discípulos. El mandamiento de Jesús es bien claro. Sin embargo, muchos
creyentes e iglesias no alcanzan a seguir la prioridad irrefutable que puso Jesús
en nuestras vidas y ministerios.
Pregunta a considerar
¿Cuáles son algunos pasos que tu iglesia necesita tomar para ser una iglesia que hace
discípulos?
Mitos del ministerio
Steve Murrel, en su libro WikiChurch, identificó tres mitos que dificultan el
hacer discípulos hoy en día: el mito del mentor, el mito del ministerio y el mito de
la madurez. El mito del mentor hace creer a los creyentes que sólo un ministro 25
de vocación debe hacer la obra del ministerio.
Cuando el Sr. Jimmy, un amigo y anciano miembro de la iglesia, fue
admitido al hospital para una cirugía en la espalda, yo había orado con él antes
de su operación. Dos semanas después, alguien me habló después del culto el
domingo.
--El Sr. Jimmy está enojado contigo porque nadie lo ha visitado desde su
operación. —me dijo. Sorprendido, respondí, --Eso no es cierto. Tres personas lo
han visitado en las últimas dos semanas.
El día después de la cirugía, el pastor asociado pasó tiempo con él en el
MURRELL, Steve, WikiChurch: Making Discipleship Engaging, Empowering and Viral, Charisma
25
House Book Group, Lake Mary, FL, [Link]., 2011, pgs. 132-36.
hospital. Luego esa semana, un diácono lo visitó, y la semana después otro
diácono pasó la tarde con él.
Pasé por su casa después del culto para comprender mejor la situación. Al
entrar por la puerta, le pregunté,
--¿Sr., Jimmy, cómo te sientes?
--No muy bien-- contestó el Sr. Jimmy. --, no muy bien, pastor.
--¿Por qué?—le pregunté confundido. Él procedió a explicarme la fuente
de su desaliento: no había sido visitado desde su cirugía. Yo, con amor, corregí
su confusión resaltando el hecho de que Jonathan, el pastor asociado, lo vio en el
hospital, Todd lo había visitado esa semana, y Ted pasó por su casa antes del
culto del domingo.
--No, pastor, tú no me visitaste. — contestó.
Esta manera de pensar, prominente en muchas Iglesias hoy en día, es lo
que Larry Osborne ha rotulado como el mito del hombre santo. “El mito del
hombre santo,” observó Osborne, “es la idea que los pastores y el clero tienen, de
alguna manera, una línea más directa con Dios. Le hace daño a la iglesia porque
sobrecarga a los pastores, y no aprovecha lo suficiente los dones y la unción de
los demás. Erróneamente equipara a los dones de liderazgo con espiritualidad
superior.” 26
Si esto no es corregido, este mito paralizará a las personas sentadas
en los bancos.
El segundo mito común en las iglesias es el mito del ministerio. Aquellos
que tienen esta visión dirán, “A causa de mis pecados anteriores, mi personalidad
reservada, mi falta de talento, o mi pereza para leer la Palabra, orar o memorizar
versículos de la Biblia, no estoy listo para el ministerio.”
26
OSBORNE, Larry, Sticky Church, Zondervan, Grand Rapids, MI, [Link]., 2008, pg. 49.
El último mito es el mito de la madurez, que sugiere que se debe alcanzar
un crecimiento completo como cristiano antes de poder trabajar en el ministerio.
Muchos han dicho, “Estaré listo para el ministerio después de ir al seminario,” o,
“Cuando complete otro estudio bíblico, estaré preparado,” o, “Cuando reciba este
diploma, pídeme que sirva.” Temerosos de que alguien les haga una pregunta
para la cual no tienen respuesta, estos individuos se sientan sin hacer nada y
nunca participan de ningún ministerio. Al hacerlo así, no llegan a alcanzar su
propósito como cristiano y se pierden de la bendición de Dios sobre sus vidas.
Desmitificando los mitos
Pablo desmitificó por completo estos mitos en su carta a la iglesia en Éfeso:
Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros,
pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para
edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena
estatura de Cristo (Efesios 4:11-13, NVI).
Nota la progresión de este texto. En el versículo 11, Pablo identificó a los
mentores. En el versículo 12, hizo un esbozo del ministerio. Y en el versículo 13,
expresó la madurez de los creyentes. La mayoría de las iglesias reorganizan
incorrectamente este texto de la siguiente manera: versículo 11, versículo 13 y
versículo 12. Los pastores/mentores/líderes desanimados esperan pasivamente
27
a que los miembros maduren asistiendo a la escuela dominical, estudios bíblicos,
conferencias, seminarios o a los cultos por un período extendido de tiempo antes
de pedirles que participen en el servicio. De alguna manera, hemos equipado los
27
MURRELL, pg. 134-35.
títulos, diplomas y asistencia con la madurez.
Simplemente siguiendo el hilo de este texto descubrimos el modelo de la
Palabra para hacer discípulos. El ministerio es el camino hacia la madurez, no al
revés. La tarea de los pastores, mentores y líderes es darles herramientas a los
creyentes para poder llevar a cabo su ministerio dado por Dios. Su efectividad no
es medida únicamente por cómo llevan a cabo sus tareas ministeriales, sino por el
desarrollo de otros discípulos, pastores, predicadores, padres con integridad y
santidad, y estudiantes que honran a Cristo (versículo 11).
En segundo lugar, el mito del ministerio es destruido con la correcta
comprensión del versículo 12. Independientemente de si la gente es audaz o
tímida, Dios puede y las usará. Incluso si un creyente no ora como debería, o no
lee la Biblia lo suficiente, o no posee todas las habilidades necesarias para
contestar todas las preguntas que le son hechas, igual puede estar involucrado en
el ministerio (versículo 12). A cada creyente se le manda hacer discípulos. No
hay cursos que tomar, exámenes que aprobar, y no habrá que saltar por ningún
aro antes.
Por último, las demandas del ministerio no pueden esperar hasta que el
creyente se sienta lo suficientemente maduro como para ministrar. Este texto
demuestra que la madurez surge durante el ministerio, y no viceversa (versículo
13). La expectativa de Jesús y Pablo era que cada creyente haga discípulos – no
algunos, no muchos, no la mayoría, sino todos los creyentes. Ser cristiano y hacer
discípulos son cuestiones inseparables. Dietrich Bonhoeffer, un teólogo alemán y
pastor que dio su vida por el evangelio, registró el mismo sentimiento en su libro
clásico, The Cost of Discipleship. Él escribió “El cristianismo sin el Cristo viviente
es inevitablemente cristianismo sin discipulado, y el cristianismo sin discipulado
es siempre un cristianismo sin Cristo.” 28
El discipulado no es sólo un
entrenamiento básico para batallar; es el hospital para curar y reparar.
Tres relaciones indispensables
Howard Hendrick, querido profesor del Seminario Teológico de Dallas
que partió con el Señor en 2013, enseñaba que cada creyente debería fomentar
tres relaciones en su vida:
• Un Pablo – un creyente más viejo y más sabio de quien puedas aprender;
• Un Bernabé – un amigo que enseñe, aliente y te mantenga responsable;
• Un Timoteo – un(os) creyente(s) joven(es) en quien(es) estás invirtiendo. 29
Estas tres relaciones les permiten a otros a hablar en tu vida, y, a la vez, te
permiten hablar en la vida de los demás. Nótese la sabiduría de Salomón: “El
hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre” (Proverbios 27:17,
NVI).
Preguntas a considerar
¿Puedes identificar cada una de las tres relaciones en tu vida: Pablo, Bernabé y Timoteo?
¿Si no, quiénes son los individuos potenciales que podrían cumplir estos roles?
¿Y, ahora qué?
Aunque George Martin desafió a los pastores a que piensen en sus
ministerios con el fin en mente, sus comentarios son aplicables a todos los
creyentes:
Tal vez, el pastor de hoy en día debería imaginar que van a tener tres años más
en su parroquia (iglesia) como pastor –que no habrá reemplazo para ellos
cuando se vayan. Si ellos actuasen como si esto fuera a suceder, priorizarían la
28
BONHOEFFER, Dietrich, The Cost of Discipleship, Touchstone, New York, [Link]., 1937, edición
1995, pg. 59.
HENDRICKS, Howard y HENDRICKS, William, As Iron Sharpens Iron, Moody Press, Chicago,
29
[Link]., 1995, pg. 78.
selección, motivación y entrenamiento de líderes que podrían continuar lo
mejor posible la misión de la parroquia después de que ellos se hubiesen ido.
Los resultados de tres años sosteniendo este enfoque serían significativos.
Incluso, revolucionarios. 30
Si supieras que tu vida termina en tres años a partir de hoy, ¿cómo
vivirías? ¿Cambiarías algo? ¿Qué pasos tomarías para dejar un legado duradero y
hacer un impacto eternal? No descuidarías el discipulado de tus hijos, familia y
amigos si tuvieses sólo tres años más con ellos.
De todos los medios para difundir la mayor noticia del mundo, la
redención de la humanidad a través de su sacrificio, Jesús eligió confiárselo a
doce hombres. A la larga, con el paso de los siglos, nos lo confió a nosotros.
Nosotros somos el eslabón actual de la cadena descripta en 2 Timoteo 2:2. ¿No
deberíamos vivir con la misma urgencia?
Cada creyente debería poder contestar dos preguntas. ¿A quién estoy
discipulando? ¿Y quién me está discipulando a mí? Cada iglesia debería poder
contestar dos preguntas. ¿Tenemos un plan para hacer discípulos? ¿Y está
funcionando?
Preguntas a considerar
¿Si tuvieses sólo tres años más de vida, en quién invertirías?
¿Cómo priorizarías tu tiempo?
Versículo para memorizar
2 Timoteo 2:1-2
30
WATSON, David, Called and Committed, Harold Shaw, Wheaton, IL, [Link]., 1982, pg. 53.
CAPÍTULO 3
El grupo-D:
Un modelo
“Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros,
pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para
edificar el cuerpo de Cristo.”
Efesios 4:11-12, NVI
“Uno debe decidir si quiere que su ministerio valga en el aplauso momentáneo
del reconocimiento popular o en la reproducción de su vida en unos pocos
hombres escogidos para continuar su trabajo cuando se haya ido.”
Robert Coleman
“¡Haz discípulos!”
Dos mil años atrás, este mandamiento resonó a lo largo de Galilea y en los
oídos de los doce escogidos por Jesús. A estas palabras, las últimas palabras de
Jesús a Sus alumnos, se las conoce como la Gran Comisión. Su impulso es una
verdad que conmueve el corazón: Dios ha elegido alcanzar a las naciones con el
Evangelio obrando por medio de nosotros. El Creador y Redentor muy
gentilmente nos ha hecho sus socios en la labor crucialmente eterna de
transformar a pecadores rumbo al infierno en estudiantes de Cristo rumbo al
cielo. Como Pablo explicó a los Corintios carnales: “Nosotros somos colaboradores al
servicio de Dios” (1 Corintios 3:9, NVI).
Lucas registró que, tanto en su Evangelio como en Hechos, Jesús prometió
que vendría el Espíritu Santo y recibirían poder para realizar la tarea (Lucas
24:49; Hechos 1:8). El médico fiel también nos alentó al relatar que Jesús los
bendijo, y a nosotros también, mientras fue llevado al cielo (Lucas 24:50-51).
Luego, Pablo nos informó que cuando Jesús ascendió al cielo, nos dio dones –
habilidades impartidas espiritualmente- suficientes para cumplir con la tarea
(Efesios 4:8-16).
Mientras que para algunos es meramente una excusa para desobedecer el
mandamiento del Señor, muchos creyentes se sienten genuinamente
incompetentes e insuficientes para participar en la labor de hacer discípulos. Pero
Jesús no le ordenó a sus discípulos, y a todos nosotros que los sucedemos, que
alcancen al mundo, y luego irse repentinamente, y dejarnos con nuestros propios
recursos. Él nos dio todas las herramientas necesarias para llevar a cabo la tarea:
Su Espíritu, que mora en nosotros, y su bendición sobre nuestros esfuerzos.
El propósito que conduce este libro es ayudarte a convertirte en discípulo
que hace discípulos. En mi experiencia, tanto en mi crecimiento personal,
espiritual y en mi ministerio, el grupo-D es el vehículo más efectivo para que
llegues a este destino. Estoy convencido que quienes se tomen en serio el
discipulado serán parte de un grupo-D, y que las iglesias que se toman en serio el
hacer discípulos proveerán y promoverán los grupos-D en la asamblea.
WikiGrupos
¿Has oído hablar de la enciclopedia en línea “Nupedia”?
Probablemente no.
Concebida en el 2000 por Jimmy Wales y Larry Sanger, su meta era
simplemente: contratar a los mejores y más brillantes médicos, historiadores y
profesores alrededor del mundo para que investiguen y escriban artículos
académicos que, al ser terminados, serían filtrados por un proceso extenso de
edición y luego subidos a un sitio en línea. Debido a la naturaleza de esta tarea,
el proyecto era muy lento, motivo por el cual los dos dueños desconectaron los
servidores después de tres años, con sólo veinticuatro artículos subidos al sitio, y
setenta y cuatro en la etapa de revisión. 31
En 2001, Wales y Sanger lanzaron un Segundo proyecto con el propósito
de crear un sistema de alimentación para Nupedia. Este emprendimiento
subsecuente adoptó una estrategia distinta. A hombres y mujeres promedio se
los alentaba a enviar artículos a los mismos editores. Por ejemplo, un golfista
entusiasta podría enviar un artículo sobre el golf. Asimismo, un fanático del
fútbol podría escribir un artículo sobre su equipo favorito, incluyendo
estadísticas, fechas de partidos, nombres de los jugadores y entrenadores.
Al finalizar su primer año, los voluntarios habían enviado 20.000 “wiki”
artículos para ser considerados. Al momento de escribir esto, once años después,
Wikipedia es la enciclopedia más grande en la World Wide Web (WWW), con
más de 17 millones de artículos.
¿Cómo lo hicieron? Individuos normales fueron encargados con la tarea
de investigar, compilar y enviar artículos relativos a temas que les apasionaran.
No estoy sugiriendo que Wikipedia sea completamente precisa o confiable.
Simplemente quiero que se note cómo los voluntarios crearon la enciclopedia más
accesible del planeta.
Trágicamente para las almas y la causa de Cristo, muchas iglesias y
ministerios operan bajo el modelo de Nupedia, en vez del modelo de Wikipedia.
Únicamente los creyentes profesionales, acreditados son anotados para guiar
grupos-D o trabajos misioneros, mientras el resto de los miembros no hacen nada
y observan como los demás hacen aquello que Dios nos encomendó a todos. Steve
Murrell en WikiChurch hizo el siguiente desafío:
31
“Nupedia” en [Link] (acceso el 20-IX-2012).
“Imagina que la situación estuviese invertida. Imagina que cada creyente,
no sólo los líderes asalariados, estuviesen involucrados en el ministerio. Eso es
una WikiIglesia. Ese es el libro de Hechos.” 32
Bill Hull habló recientemente en mi iglesia después de una de nuestras
conferencias de fin de semana para enriquecer el discipulado. Comenzó su
mensaje contándonos acerca de una materia que estaba dictando en la
Universidad Biola en el sur de California. El primer día de clases, Bill delineó el
plan para las próximas quince semanas.
--Después de todas las clases-- dijo Bill --, encontrarán a una persona a
quien enseñarle todo lo que aprendan de mí semanalmente. Esto continuará
durante todo el semestre.
La curiosidad se pintaba en los rostros de todos los alumnos de la clase.
--Al finalizar el semestre, esa persona vendrá a la clase, y dará el examen
final por ti. Tu nota dependerá de cuán buena sea la inversión de lo que
aprendiste en la otra persona—dijo Bill . ¿Aprobarías la clase? 33
¿Cuantas personas has discipulado personalmente y que ahora están
repitiendo el proceso en otros? Cuando la iglesia se torna un fin en sí misma,
termina. Cuando la escuela dominical, por más buena que sea, se torna un fin en
sí misma, termina. Cuando el ministerio de grupos pequeños se torna un fin en sí
misma, termina. Es necesario que el discipulado sea la meta, y así el proceso
nunca termina. El proceso es fluido. Se mueve. Es active. Es un ser viviente.
Debe continuar. Cada uno de los discípulos debe hacer discípulos.
32
MURRELL, pg. 5.
33
Luego, Bill les explica que no puede rendir un examen otro alumno por ellos (no pasaría los
requisitos de acreditación). Sin embargo, usa esta ilustración para provocar pensamiento crítico
sobre el objetivo del discipulado.
Cada cristiano podría ser comparado con uno de dos cuerpos de agua: el
Río Jordán, o el Mar Muerto. El Río Jordán es un cuerpo de agua activo, que
fluye de norte a sur. El Mar Muerto, por otro lado, no tiene salidas. El agua llega
desde el norte, hasta el punto más bajo en el mundo, y no vuelve a salir. Así que
el agua se estanca; queda quieta allí. Yo creo que cada cristiano es como uno de
estos cuerpos de agua. O estas fluyendo a medida que Dios te usa para impactar
las vidas de otros, o estás quieto, estancado y sin vida, como el Mar Muerto.
Preguntas a Considerar
¿Tu iglesia refleja el modelo de Nupedia o el de Wikipedia?
El discipulado en acción
A menudo me preguntan, "¿Cuál es la diferencia entre un grupo-D y una
clase de escuela dominical o un pequeño grupo de estudio bíblico?" Permítanme
que revele algunas de estas diferencias.
En primer lugar, el grupo-D es un grupo cerrado, en vez de un grupo
abierto. Las clases de escuela dominical y estudios bíblicos son grupos
normalmente abiertos (o deberían serlo); es decir, están abiertas a quienes quieran
asistir. Un grupo-D es, por diseño, cerrado e incluye sólo un puñado de
personas. Una persona se une al grupo sólo por invitación.
En segundo lugar, el propósito de un grupo-D es completamente diferente.
Mientras que la escuela dominical y los estudios bíblicos existen para crecer y
tener comunión, tienen un propósito adicional y subyacente: evangelismo. Las
clases de escuela dominical están diseñadas para alcanzar a los perdidos e
involucrarlos en el grupo. Un grupo-D, en contraste, consiste en un grupo de
creyentes que desean tener un caminar más profundo con Cristo. No es
evangelístico en su forma o función, pero sí en sus frutos: hace discípulos, que
luego hacen discípulos.
Por último, el marco del grupo-D es completamente distinto. Es un
cambio de un ambiente de lectura con un profesor que facilita la discusión de un
aula llena de alumnos a un ambiente de relaciones íntimas, responsables con unas
pocas personas con ideas a fines. En su libro The Invested Life, Joel Rosenberg and
T. E. Koshy dicen que una relación de discipulado es “más personal, más práctica
y más poderosa. Un maestro comparte información, mientras que un
discipulador comparte vida; un maestro apunta a la cabeza, un discipulador
apunta al corazón; un maestro mide conocimiento, un discipulador mide fe; un
maestro es una autoridad, un discipulador es un siervo; y un maestro dice
‘Escúchame’, mientras que un discipulador dice, ‘Sígueme’.” 34
Este modelo,
esbozado por Jesús por medio de su ejemplo, es la forma en que se logra el
discipulado en las vidas de los creyentes y, en última instancia, dentro de la
iglesia local. Cuando este plan es seguido, aquellos involucrados participarán en
tres dinámicas que resultan en el crecimiento de sus vidas personales, y también
en el Reino: comunidad, responsabilidad y multiplicación.
Preguntas a considerar
¿Alguna vez has confundido un grupo-D con un grupo pequeño o un estudio bíblico? Si
es así, enumera algunas formas en que lo hayas hecho. ¿Cómo se diferencian los dos
grupos?
Unidad en la comunidad
John Wesley bien entendió que la única forma en que las vidas de los
nuevos creyentes puedan ser genuinamente cambiadas es creando una
comunidad alrededor de ellos donde sus nuevas creencias pueden ser
ROSENBERG, Joel C.; KOSHY, T. E., The Invested Life, Tyndale House Publishers, Carol Stream,
34
IL, [Link]., 2012, pg. 35.
practicadas, expresadas, y nutridas. 35
Los creyentes en el Nuevo Testamento,
según lo relatado en Hechos, no sólo se ocupaban el uno del otro, sino que “se
mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del
pan y en la oración (…) todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común”
(Hechos 2:42-44, NVI). Los creyentes en la primera iglesia se reunían, alababan,
trabajaban y vivían en el contexto de un vínculo familiar –una de las
características distintivas del discipulado. Esta relación íntima era impulsada por
una creencia común e inquebrantable en el Evangelio de Jesucristo. A medida
que vivieron, trabajaron y aprendieron juntos, el Espíritu de Jesús estaba en su
medio (Mateo 18:20). Nosotros también veremos que, estando en comunión con
otros creyentes disfrutaremos de la presencia de Cristo de una manera más
profunda y más vibrante.
Comunidad es a menudo sinónimo de la palabra comunión, o koinonía en
griego. La comunidad es desarrollada cuando los hombres y mujeres se unen con
un interés en común; en este caso, el Evangelio. Piénsalo como personas
trabajando juntos en unidad. La comunión es una unión de personas con un
interés en común. Jesús nos enseña que la comunión genuina con otros creyentes
puede ser más profunda que las relaciones de sangre con tu padre, madre,
hermano o hermana (Mateo 12:46-50). La perseverancia y protección de la
koinonía dentro de una iglesia local, un gran símbolo del discipulado (Juan 13:34-
35), no se fortifica por trabajo o iniciativas humanas; es creado por el Espíritu
Santo (Filipenses 2:1-2).
La comunidad involucra a distintas personas en diferentes etapas de su
vida de fe. Jesús demostró distintos niveles de comunidad en su modelo de
35
GLADWELL, Malcolm, Tipping Point, Little Brown & Co, Boston, MA, [Link]., 2002, pg. 173.
discipulado. De la comunidad grande de judíos, Él llamó a doce discípulos, su
pequeño grupo, a vivir con Él. De esos doce, seleccionó a tres para un
entrenamiento más íntimo, fue mentor de Pedro, Jacobo y Juan de una manera
diferente que al resto de los discípulos.
La comunidad también distribuye la confianza del Evangelio a un número
más grande personas. A lo largo de sus epístolas, Pablo menciona a varios
individuos que colaboraron con él por causa del Evangelio. La mayoría fueron
fieles, pero algunos no lo fueron. Sin embargo, el trabajo continuó, porque el
éxito de la misión no dependía de la fidelidad de las personas.
La necesidad de la responsabilidad
¿Por qué es tan importante la responsabilidad, o bien, la rendición de
cuentas? La vida es un camino sinuoso con giros y vueltas, pecados, reveses y
deficiencias. Pablo nos ordena lo siguiente: “ayúdense unos a otros a llevar sus
cargas, y así cumplirán la ley de Cristo” (Gálatas 6:2, NVI). En una ocasión, Jesús
envió a sus discípulos a ministrar, y, a su regreso, “Los apóstoles (…) le contaron lo
que habían hecho y enseñado” (Marcos 6:30, NVI). Jesús no sólo les delegó tareas,
sino que también les pedía un informe sobre cómo fue la misión.
Chuck Swindoll describió a la responsabilidad como “abrir la vida de uno
a confidentes leales, de confianza y cuidadosamente seleccionados que hablan la
verdad – que tienen derecho a examinar, a preguntar, a aprobar y a dar
consejos.” 36
Cada creyente es responsable ante Dios (Hebreos 9:27), a líderes
espirituales (Hebreos 13:17), y a otros creyentes (Proverbios 27:17). A medida que
36
COUSINS, Don y POLING, Judson, Discovering the Church: Becoming Part of God’s New
Community, Zondervan, Grand Rapids, MI, [Link]., 1992, pg. 50.
el Espíritu Santo te permite ir en pos de la santidad, las relaciones de
responsabilidad se convierten en un elemento vital para el crecimiento personal.
La rendición de cuentas nunca da derecho a condenar o criticar. Su
objetivo es redimir y reconciliarnos con Cristo a través de la correcta comprensión
de nuestra identidad como hijos e hijas de Dios. El desarrollo personal se acelera
a través de preguntas en la rendición de cuentas: ¿Cómo está tu relación con tu
cónyuge? ¿Hay algún pecado inconfeso en tu vida? ¿Has sido modelo del
Evangelio para tus hijos? ¿Estás leyendo la Biblia cada día?
La responsabilidad, o bien la rendición de cuentas, opera mejor en el
ámbito de un grupo-D. Con los introvertidos, un grupo grande a menudo inhibe.
En un grupo grande aumenta el riesgo de que alguien se abuse de esta relación de
responsabilidad al compartir información confidencial, así dañando a un creyente
que tropieza. Hablaremos luego de la confidencialidad, pero permíteme
detenerme aquí un minuto. Ay de aquel que rompe la confidencialidad de una
relación de responsabilidad. Una persona que sin reparo comparte las luchas de
un hijo de Dios en pleno proceso de maduración seguramente se enfrentará al
severo juicio de Dios quien nos ordenó lo siguiente: “(…) confiésense unos a otros
sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados” (Santiago 5:16, NVI).
A esta altura, quizá estés pensando “No seré responsable ante nadie.” Ese,
sin embargo, no es el caso. Todos somos responsables ante alguien, de alguna
manera u otra. Cada rol que cumplimos –ciudadano, cónyuge, hijo, empleado,
líder, seguidor- involucra la rendición de cuentas en algún nivel.
La sabiduría construye la responsabilidad en cada relación. Las personas
sabias se hacen responsables ante los demás. La persona que cree que él o ella no
necesita rendirle cuentas a nadie es un tonto… y generalmente tiene algo que
ocultar.
A menudo se ha dicho que tu verdadero carácter se revela al ver qué
harías si tuvieses la garantía absoluta de que nadie se enteraría de lo que hiciste.
¡Si esto es cierto, la mayoría de nosotros probablemente carecemos de carácter
íntegro! La responsabilidad nos obliga a intentar ser mejores. Cuando ves a un
policía, con un radar en la mano, probablemente bajes la velocidad, respetando
los límites previstos. Cuando vienen amigos a cenar, limpias tu casa. Si se te
pide que des una lección en un grupo pequeño, estudiarás la Biblia para
prepararte. Haces mejor tu trabajo cuando estás supervisado. Serás más
cuidadoso en la Internet cuando le das permiso a alguien para ver en qué páginas
has navegado. ¿Cuántos alumnos aprenderían el material si nunca se los
evaluara?
La cruda verdad es que el manejo de nuestra naturaleza pecaminosa
requiere la rendición de cuentas, es decir, ser responsable ante alguien por
nuestros actos. Si realmente entiendes este concepto, entonces debes bajar la
guardia y permitir que otros entren a tu vida en transparencia y honestidad. El
“(…) pecado que tan fácilmente nos envuelve” (Hebreos 12:1, LBLA) se vence más
fácilmente con la ayuda de hermanos y hermanas ante quienes somos
responsables. Las disciplinas espirituales esenciales para el crecimiento –lectura
de la Biblia y memorización de textos bíblicos, oración, obediencia, son algunas-
son nutridas a través de relaciones de discipulados abiertas, vulnerables con otros
creyentes. La fidelidad a la Palabra de Dios se cultiva a través de preguntas
trascendentes que van más allá de la conversación superficial (ver apéndice 7
para obtener una lista de preguntas en la rendición de cuentas). Los creyentes
que se toman en serio caminar fielmente con el Señor se harán responsables ante
los demás.
La relación de responsabilidad es seria y sagrada. Por lo tanto, deben
establecerse límites al inicio de la relación de discipulado en tres áreas:
confidencialidad, confrontación y confesión. Una palabra de advertencia: debes
discernir sabiamente ante quien te harás responsable, siendo cauteloso a quién
permites que hable a tu vida. Nunca busques guía espiritual de alguien que no es
espiritual.
Preguntas a considerar
¿Por qué es importante la rendición de cuentas? Nombre a personas ante quienes has sido
responsable. ¿Ante quién eres responsable actualmente?
La responsabilidad requiere confidencialidad
Debido a la información delicada compartida en una reunión de un grupo-
D, todo es confidencial. Cuando los creyentes en un grupo-D obedecen el
mandamiento de la Palabra de descargar todos sus problemas en hermanos o
hermanas en Cristo, lo hacen con la expectativa de que los miembros del grupo
respeten la confidencialidad. Como verdaderos creyentes, debemos ser
confiables en esta área. El conocimiento de pecados profundamente arraigados
en la vida de otro es una mayordomía sagrada. Ninguna acción puede destruir
una relación construida en discreción y confianza tan rápido como la ruptura de
la confidencialidad. Peor aún, revelar confesiones confidenciales de pecado o
debilidades en la vida cristiana de otro tiene el potencial de destruir al creyente,
haciendo que se aleje de la iglesia o incluso de su caminar con el Señor. Lo que
Jesús dijo acerca de quienes dañen a los niños es igualmente cierto para quienes
dañan a los hijos de Dios –cristianos nuevos e inmaduros:
Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello, que servir
de tropiezo a uno solo de estos pequeños (Lucas 17:2, NVI).
La responsabilidad requiere confrontación
La verdadera responsabilidad, o rendición de cuentas, requiere la
confrontación del pecado. Por lo tanto, deberías estar preparado para desafiar a
otro y que otros desafíen tu caminar espiritual. Nadie espera con entusiasmo
confrontar a un hermano o hermana envuelto en pecado, pero Jesús nos indicó
que con amor y delicadeza nos confrontemos los unos a los otros (Mateo 18:15-
20). La confrontación nunca es para avergonzar a la persona en las garras del
pecado, sino para ayudarla a ser libre de su poder.
La responsabilidad de confrontar a otro creyente sobre el pecado es
importante y sagrada, y siempre debiera humillarnos. Cualquier persona al que
lo entusiasme esta tarea o bien la espere con anticipación no tiene el espíritu
correcto y probablemente hará más mal que bien. El espíritu correcto en la
confrontación es de amor y profunda preocupación por el creyente en pecado.
Nunca es crítico o de juicio, ni opera desde un sentimiento de superioridad
espiritual. Siempre extiende gracia, y nunca resulta en vergüenza.
La responsabilidad requiere confesión
Uno de los versículos más reconfortantes en la Biblia es 1 Juan 1:9 (NVI):
“Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos
limpiará de toda maldad.” El pecado dificulta nuestra relación con un Dios santo.
Por lo tanto, cromo creyentes, debemos confesar nuestros pecados al Señor.
Muchos cristianos, sin embargo, no tienen la comprensión bíblica de la
confesión, creyendo que es, esencialmente, pedirle perdón a Dios por las cosas
que hemos hecho mal, siendo absueltos de culpa. Jonathan Dodson aclara gran
parte de la ambigüedad asociada con la confesión:
El objetivo de la confesión no es limpiarnos a nosotros mismos ante Dios,
porque no podemos (Zacarías 3:3-5, Salmos 51:1-2; 1 Juan 1:7). Y no es
perdonarnos a nosotros mismos, porque nuestro pecado no es, en última
instancia, contra nosotros mismos; es contra Dios (Génesis 39:9; Salmos 51:4)
(…) Por lo tanto, la confesión no debe ser vista como un elemento de
negociación ritual que pagamos para obtener una conciencia limpia. Nuestro
perdón ya fue comprado por Jesús; simplemente procuramos su perdón
comprado a través de la confesión (…) Quizá sería de ayuda pensar en la
confesión a través de la autenticidad. La confesión es una forma verbal de
recuperar nuestra autenticidad espiritual en Cristo. 37
La palabra griega para confesar literalmente significa decir lo mismo de o
estar de acuerdo con. La confesión bíblica involucra más que meramente decir
“Lo siento. Por favor, perdóname.” Cuando decimos lo mismo que dice Dios
acerca de nuestro pecado, estamos de acuerdo con Él en que no debemos
continuar cometiéndolo, que necesitamos hacer un cambio en nuestras vidas. En
realidad, la confesión bíblica involucra arrepentimiento, un cambio de
mentalidad que resulta en un cambio en el accionar.
Precisamente aquí es donde entre el segundo nivel de confesión:
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean
sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz (Santiago 5:16, NVI).
Un creyente que está infectado espiritualmente con un pecado recurrente,
necesita ayuda para superarlo. Incluso el mundo reconoce esto. Observa a la
organización Alcohólicos Anónimos. La clave de su eficacia es que el alcohólico
es parte de un grupo y es responsable ante su patrocinador. Su poder está en su
dinámica: un grupo de alcohólicos ayudándose el uno al otro, alentándose, y
siendo responsables el uno ante el otro.
37
DODSON, Jonathan K., Gospel Centered Discipleship, Crossway, Wheaton, IL, 2012, en Edición
Kindle: Posición 868-869.
Esta misma dinámica define al grupo-D. Es un grupo de pecadores
ayudándose los unos a los otros, orando los unos por los otros, alentándose, y
rindiéndose cuentas los unos a los otros. Esta actitud amable es el corazón de
Gálatas 6:1-3, NVI, nuestras órdenes para restaurar al otro cuando el pecado se
convierte en una fortaleza en la vida del creyente:
Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben
restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser
tentado. Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo. Si
alguien cree ser algo, cuando en realidad no es nada, se engaña a sí mismo.
La responsabilidad requiere compasión
Muchos, si no la mayoría de los cristianos, malinterpretan la última
oración de Gálatas 6:1, pensando equivocadamente que significa que debemos
cuidarnos cuando se trata de la restauración de otro creyente atrapado en el
pecado, para que su pecado no nos contagie. Para nada podría estar más lejos del
espíritu de ese texto. The Message, una paráfrasis de la Escritura, lo explica bien:
Si alguien cae en pecado, restáuralo indulgentemente, guardándote tus comentarios
críticos. Quizá necesites el perdón antes de terminar el día. Inclínate y alcanza a
quienes están oprimidos. Comparte sus cargas, y así completarás la ley de Cristo. Si
crees que eres demasiado bueno para eso, estás muy engañado.
¿Lo captaste? Tú eres un pecador también, y podrías ser el próximo en
necesidad de restauración. Si no te das cuenta de esto, Satanás te ha engañado.
Ten mucho cuidado, cuando trates a un hermano o hermana con un problema de
pecado, de decir “Nunca haría eso.” Cuando sueltas esas palabras, acabas de
colocarte en el lugar superior de la lista de algún demonio. Sería lo mismo que
decirle al diablo “Atrévete a derribarme.” Por esto la Biblia nos advierte acerca
de esta actitud: “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga”
(1 Corintios 10:12, LBLA).
Mostramos el amor de Cristo cuando somos compasivos con otros
pecadores así como Jesús fue compasivo con nosotros. Él murió para que
estemos libres del pecado. Nosotros, como sus seguidores, debemos vivir para
ayudarnos a ser victoriosos sobre el mundo, la carne y el diablo. La compasión
ha sido definida como “tu dolor en mi corazón”. Dado que somos todos
pecadores, la compasión debería ser nuestra respuesta a un hermano o hermana
que está luchando contra un área de pecado.
Dentro del grupo-D, el líder debe asumir la responsabilidad de enseñarle a
los demás sobre la confrontación y la confesión bíblica, estableciendo límites
cuidadosamente para su funcionamiento dentro del grupo. El líder debe buscar
sinceramente al Señor para que Él le dé discernimiento en esta área, considerando
donde están los demás en su crecimiento como cristianos, y si están listos para
asumir la mayordomía de los pecados de otro creyente.
La confrontación y la confesión sólo pueden operar dentro de un grupo-D
cuando la confidencialidad y la compasión están aseguradas. Estas son las bases
de la rendición de cuentas/responsabilidad, y los creyentes que sean
humildemente transparentes y enteramente confiables en estas áreas
desarrollarán un vínculo sin igual en la comunión cristiana.
Preguntas a considerar
¿Cuáles son los cuatro aspectos de la responsabilidad?
¿Por qué cada uno de ellos es esencial?
El modelo del Maestro para hacer discípulos
La Biblia cuenta que Jesús ministró a tres tipos grupos distintos: grupos
grandes, grupos pequeños, y un grupo de tres. El ministerio de grupos grandes
de Jesús consistía en hablar con multitudes, como ocurrió en el Sermón del Monte
(Mateo 5-7) y con las multitudes que fueron alimentadas en la ladera. Además,
un grupo de 120 creyentes proclamó su lealtad a Jesús después de su muerte
(Hechos 1), y sabemos de setenta y dos que fueron enviados durante su
ministerio terrenal (Lucas 10). 38
Jesús llamó a un grupo de doce a dejar a sus familias, amigos y carreras
para seguirlo. Subsiguientemente, invirtió el resto de su ministerio a discipular al
grupo de los doce discípulos. Eugene Peterson, autor y pastor, dijo “Debemos
recordar que Jesús dedicó nueve décimas de su ministerio a doce judíos.” 39
Jesús constantemente llevó a tres discípulos con él para tiempos intensivos
de entrenamiento: Pedro, Jacobo y Juan (Marcos 3:16,17; Lucas 6:14). Los tres
eran pescadores (Lucas 5:10). Los tres aparecen tres veces en los Evangelios:
• Cuando Jesús sanó a la suegra de Pedro (Marcos 1:29-31);
• Cuando Jesús resucitó a la hija de Jairo (Marcos 5:37);
• Cuando Jesús se transfiguró en la montaña (Marcos 9:2);
• En el Monte de Olivos cuando Jesús explicó las señales del fin del
mundo (Marcos 13:3);
• Con Jesús en Getsemaní, antes de su juicio y crucifixión (Mateo
26:37).
La Biblia no presenta ninguna prueba de que Jesús entablaba una relación
de discipulado uno a uno con nadie. Jesús definitivamente se reunía con
individuos, como Nicodemo (Juan 3) y la mujer en el pozo (Juan 4). Pero estos
eran encuentros aislados. La Biblia también resalta la relación íntima de Jesús con
38
Algunos
manuscritos
usan
70
en
lugar
de
72
(véase
HCSB
y
NASB).
39
OGDEN, Greg, Discipleship Essentials: A Guide to Building Your Life in Christ, InterVarsity Press
Books, Downers Grove, IL, 1998, pg. 10.
Juan, y la restitución de Pedro a la orilla del mar de Tiberíades (Juan 21). Pero los
evangelios hacen la distinción clara de que Jesús discipuló a Pedro, Jacobo y Juan
como grupo.
Por favor, no oigas lo que no estoy diciendo. No estoy diciendo que el
discipulado uno a uno no es bíblico o ineficaz. Pero si tienes una elección, y la
tienes, te animo a que te reúnas con tres o cuatro personas, en vez de una. Quizá
estés pensando “¿Qué tiene de malo una relación de discipulado uno a uno?
¿Después de todo, Jesús no unió a sus discípulos en pares?”
Sí, lo hizo, pero por otro motivo completamente distinto. Nuevamente,
nota la sabiduría de Salomón: “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de
su esfuerzo (…) Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres
hilos no se rompe fácilmente!” (Eclesiastés 4:9,12)
Dos son buenos, pero tres son mejores, según el hombre más sabio del
mundo.
El tamaño importa
¿Cuál es el tamaño ideal de un grupo-D? En mi experiencia, cuatro en
total, tal como muestra Jesús, es el número ideal. Si hay más de cinco,
incluyéndote, es demasiado grande, si hay menos de tres, es demasiado
pequeño. 40
Además, he visto que los grupos-D más efectivos son aquellos exclusivos
en cuanto al sexo de sus integrantes. Los hombres deberían reunirse con
hombres, y las mujeres con las mujeres. Algunos temas y problemas personales
no deberían ser discutidos en un grupo mixto. Si bien es maravilloso que las
40
No estoy menospreciando los momentos trascendentales que tengas.
parejas estudien la Palabra de Dios y crezcan juntos espiritualmente, la dinámica
esencial de un grupo-D está comprometida cuando están involucradas las
parejas.
Si bien he estado en un grupo-D de dos, otra persona y yo, desaliento este
modelo por cinco razones. En primer lugar, un grupo de dos puede parecerse a 41
un partido de Ping-Pong, siendo tú el responsable de mantener la pelota en juego.
--Mike, ¿cómo fue tu día?
--Bueno-- responde Mike.
El líder procura indagar un poco más preguntando,
--¿Algo que resaltar de tu lectura bíblica esta semana?
--La disfruté-- responde brevemente Mike.
Esta conversación progresa sólo cuando el mentor involucra al aprendiz.
La presión de guiar es removida cuando hay otros en el grupo que se unen
colectivamente al viaje espiritual.
En segundo lugar, un modelo uno a uno es difícil reproducir, porque la
persona en quien estás invirtiendo tiene la tendencia de mirarte de la misma
forma en que miró Timoteo al apóstol Pablo. Los aprendices, después de un año
o dos en una relación de discipulado, han dicho: “Jamás podría hacer lo que
hiciste conmigo con otra persona.” Como ya mencioné, estás facilitando el
camino de un grupo de personas juntas en un viaje. Cabe señalar que los
miembros del grupo nunca se sentirán listos para iniciar sus propios grupos.
41
Hace
muchos
años,
Greg
Ogden
desarrolló
un
currículo
para
el
discipulado,
que
luego
se
convirtió
en
Discipleship
Essentials,
para
su
proyecto
en
el
Doctorado
en
Ministerio.
Él
implementó
el
material
en
tres
contextos
diferentes,
uno
a
uno,
grupo
de
tres,
y
un
grupo
de
diez
para
determinar
el
tamaño
ideal
de
grupo
de
discipulado.
El
modelo
de
tríada
para
el
discipulado
surgió
del
estudio.
Para
una
explicación
más
detallada,
véase
el
libro
Discipleship
Essentials
de
Greg
Ogden.
Ogden
identifica
limitaciones
con
el
modelo
uno
a
uno.
Tampoco lo sentían los discípulos. Pero Jesús los dejó sin opción. Recuerda, la
relación de discipulado no está completa hasta que el discípulo se convierta en el
discipulador – el jugador se convierte en un entrenador.
En tercer lugar, un grupo de dos tiende a convertirse en una sesión de
consejería, donde pasas la mayor parte del tiempo resolviendo problemas
personales semana tras semana. Sabiduría bíblica para cuestiones personales es
definitivamente parte de la relación de discipulado, pero los consejos terapéuticos
semanales no deben definir al grupo.
En cuarto lugar, como mencioné anteriormente, Jesús utilizó el modelo de
grupo. Si bien pasó tiempo invirtiendo en el grupo de doce, usó momentos de
enseñanza para moldear a tres – Pedro, Jacobo y Juan – de una manera única.
Con la excepción de Judas, todos siguieron fielmente al Señor, hasta el punto de
la muerte. Pero estos tres fueron los líderes claves en los primeros años de la
iglesia.
Salomón fue un genio de las finanzas, el Warren Buffett de su época. Dos
mil quinientos años antes de que Wall Street existiera, él abogaba por la
diversificación de activos (Eclesiastés 11:1-2). Las personas sabias no invierten
todos sus fondos en una acción por temor a perder sus ahorros de toda la vida, en
caso de que la compañía quiebre. En cambio, los buenos administradores
invierten en una variedad de acciones, bonos y materias primas.
Jesús creía en inversiones diversificadas, y lo mostró en el ejemplo de su
discipulado. Joel Rosenberg y T. E. Koshy plantean una pregunta para
reflexionar: “¿Qué hubiese pasado si por tres años Jesús hubiese discipulado sólo
a Judas? Más allá de sus buenos esfuerzos, Jesús hubiese terminado sin nadie que
continúe su legado y su mensaje cuando retornase al Padre. Jesús no invirtió en
un hombre solamente. Él invirtió en un grupo de hombres con distintos
trasfondos, incluidos pescadores, un recaudador de impuestos, y un Zelote (un
revolucionario político).” 42
En cambio, Jesús invirtió en doce hombres y, al hacerlo, nos enseñó la
importancia del grupo en el discipulado. Sí, hay momentos donde una relación
de discipulado uno a uno es beneficiosa; pero en el Nuevo Testamento,
particularmente en los Evangelios, no es la norma.
Pablo, de manera similar, usó sus viajes misioneros para entrenar a otros.
Él rara vez, si es que ocurrió alguna vez, viajó solo, siempre incluía a Bernabé,
Silas, Juan Marcos, Timoteo y otros colegas en el Evangelio. Cuando Pablo le
encomendó a Timoteo en su carta final, él dijo, “Así que tú, hijo mío, fortalécete por
la gracia que tenemos en Cristo Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos
testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados
para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:1-2, NVI). Nota que Pablo dice “encomiéndalo a
creyentes (plural) dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para
enseñar a otros” (énfasis agregado). A lo largo de su ministerio, Pablo fue
modelo de esta práctica.
Finalmente, un grupo de tres a cinco provee un sistema de rendición de
cuentas/responsabilidad integrado, y también provee aliento de otros. En mi
primer grupo-D, dos de los tres hombres involucrados llevaron sus diarios
[Link].A.R. completados (hablaremos de esto en el Capítulo 10). Pero uno, un
escéptico del valor del sistema de escribir en un diario, no hizo ninguna entrada
en el suyo. Antes de unirse al grupo-D, su excusa para no leer la Biblia era “Es
difícil de comprender”. Usando a los otros dos hombres para motivarlo, le
42
ROSENBERG
y
KOSHY,
pg.
87-‐8.
pregunté,
--¿Puedes intentar escribir en tu diario los próximos cinco días? Ahora, no
tienes pruebas de que no funciona. Al probarlo, sabrás si funciona o no.
A la semana siguiente, vino a la reunión con una sonrisa, y dijo,
--Permítanme compartir lo que oí de Dios a través de Su Palabra esta
semana.
Al ver el entusiasmo de los demás, este hombre fue desafiado a contribuir
al grupo, y, por ende, a su propio desarrollo espiritual.
Preguntas a considerar
Resalta los beneficios de un grupo de tres a cinco personas. ¿Cuáles son algunos
potenciales desafíos de un grupo de este tamaño?
El secreto de las secuoyas
En el bosque Muir, al norte de San Francisco, hay una enorme cantidad de
secuoyas. Estos árboles, de casi 72 metros de altura, son considerados los seres
vivientes más grandes de la tierra. Muchos de ellos han estado vivos por más de
1.500 años, sobreviviendo a los fuertes vientos y tormentas de la naturaleza.
¿Cuál es el secreto a su permanencia? Contrario a lo que quizá pienses, no se
debe a un sistema de raíces profundas. Las raíces de estos árboles sólo
descienden un poco más de un metro en la tierra; son bastante superficiales
considerando el tamaño inmenso del árbol.
El motive por el cual las secuoyas tienen crecimiento estable es su sistema
de soporte debajo de la superficie. Las secuoyas sólo crecen en filas o arboledas.
Nunca los encontrarás solos. Las raíces de estos árboles se entrelazan con los
demás, y ese es el secreto a su supervivencia siglo tras siglo.
¡Qué lección para el cuerpo de Cristo! Así como ninguna secuoya crece
sola, ningún creyente crece solo.
Versículo para memorizar
Juan 13:34-35
CAPÍTULO 4
Sin dolor, no hay ganancia:
Ejercicio espiritual
“Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la
piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino
también para la venidera.”
1 Timoteo 4:7-8, NVI
“Las disciplinas espirituales están por nuestro bien, no para esclavizarnos. Son
privilegios a ser utilizados, no tareas a realizar.”
Jerry Bridges
Todos hemos visto las publicidades que pasan a la noche por la televisión
de algún artefacto milagroso para hacer ejercicio. Está, por ejemplo, “Increíble
muslos de acero”, o “Ponte en forma desde casa”, o “Máquina de ejercicio
avalada por estrellas de cine”, ¿no? Pero sigue mirando, hay más. “Las primeras
500 personas que llamen dentro de los próximos cinco minutos, obtendrán un
DVD especial, “Cuerpo de Titanio”, y para los próximos cincuenta que llamen,
incluiremos copa gratuita de la ‘Guía de nutrición de Elvis Presley – Los años
tardíos’”.
Sea que involucre transpirar mientras suena música vieja, o una máquina
diseñada y desarrollada por médicos, o algún video de Kung Fu, todos estos
productos hacen la misma promesa: ¡sigue este plan, y te pondrás en forma en
cuestión de días – garantizado!
El hecho es que, independientemente de la máquina que compres o el plan
que elijas, mantenerse saludable requiere mucho trabajo y compromiso. A
cambio de tus esfuerzos disciplinados, vivirás más tiempo, ahorrarás dinero en
medicamentos, serás más productivo, dormirás mejor, perderás peso, tendrás
más energía, y te sentirás más saludable, feliz y mejor.
En contraste, no hacer actividad física tiene consecuencias que afectan y
hacen peligrar tu vida. Puesto que no todos han comprendido claramente el
valor del ejercicio, te recordaré algunas cuestiones. Si no haces ejercicio, eres más
propenso a los ataques cardíacos, enfermedades del corazón, depresión,
hipertensión arterial, aumento de peso y diabetes. Eres más propenso a sufrir de
insomnio, desmotivación crónica, y falta de productividad. Carecerás de
motivación y energía. Pagarás una póliza más alta de seguro, si es que logras
conseguirlo. Me detendré aquí.
Algunos de ustedes quizá se estén preguntando, “¿Qué tiene que ver esto
con crecimiento espiritual? No compré este libro para ser sermoneado respecto a
la dieta y el ejercicio.”
Me alegra que hayas preguntado. La Biblia dice que, de la misma forma
en que entrenamos nuestros cuerpos, deberíamos disciplinar nuestro ser interior.
De hecho, Pablo, un atleta y fanático del deporte, hizo una declaración
sorprendente:
“Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la
piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino
también para la venidera.” (1 Timoteo 4:7-8, NVI).
¿Lo captaste? El ejercicio espiritual es más valioso que el ejercicio físico.
¿Por qué? Tal y como el ejercicio físico, el ejercicio espiritual nos ayuda en esta
vida. Tal y como el ejercicio físico, descuidarlo tiene efectos negativos en
nuestras vidas: falta de gozo, paz y felicidad; debilidad ante la tentación, peligro
de caer en pecado, y falta de autocontrol; inestabilidad emocional y confusión;
preocupación, dudas, temor e insomnio… podría continuar enumerándolos.
Pero el ejercicio físico nos ayuda sólo en esta vida. El ejercicio espiritual
nos ayuda en la vida venidera. Descuidar el ejercicio espiritual tiene
consecuencias eternas, por lo que es mucho más valioso. No malinterpretes lo
que dice Pablo. No está dando permiso para desatender el cuidado de tu cuerpo;
pero sí te está desafiando a que seas disciplinado espiritualmente.
Punto para reflexionar
En tus propias palabras, define la piedad.
Ejercitar tu fe
De la misma manera que establecemos metas en el ejercicio físico – bajar de
peso, bajar la presión arterial o los niveles de azúcar, o tener más resistencia – el
ejercicio espiritual tiene un objetivo, y Pablo lo define en este pasaje. ¿Cuál es el
objetivo del ejercicio espiritual? ¿Cuál es nuestro objetivo al disciplinarnos
espiritualmente?
La piedad.
En otra carta, Pablo explicó cómo la gracia de Dios nos enseña a negar “la
impiedad y los deseos mundanos” y a vivir “en este mundo sobria, justa y
piadosamente” (Tito 2: 11-12, LBLA). Pedro nos desafió a que practiquemos una
santa conducta y a ser piadosos esperando la venida de Cristo (2 Pedro 3:11-12,
LBLA).
La piedad no se obtiene rápida ni fácilmente. El autor Jerry Bridges
comenta sobre sus demandas, diciendo, “Esta búsqueda [de piedad] requiere
esfuerzo vigoroso sostenido. No hay lugar para la pereza, ni compromiso a
medias tintas. En definitiva, exige ser la máxima prioridad en la vida de un
cristiano.” 43
¿Pues, entonces, qué es la piedad? Quizá digas, “Es ser como Dios,” o, “Es
43
BRIDGES, Jerry, Holiness: Day by Day, Navpress, Colorado Springs, CO, [Link]., 2008, pg. 8.
vivir como Cristo,” o, “Es producir el fruto del Espíritu.” Cada una de estas
respuestas es correcta, pero ninguna capta enteramente su significado.
En los tediosos registros genealógicos de los antepasados de Noé, las
Escrituras resaltan sólo a un hombre, cuya vida definió a la piedad:
Y Enoc vivió sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y Enoc anduvo con Dios
[aquí está] trescientos años después de haber engendrado a Matusalén, y engendró
hijos e hijas. El total de los días de Enoc fue de trescientos sesenta y cinco años. Y
Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó (Génesis 5:21-24,
LBLA).
La vida de Enoc es elogiada aquí en cinco palabras: “(…) anduvo con Dios, y
desapareció”. Vaya paseo para recordar. Enoc caminaba con Dios, y al instante
siguiente desapareció al ser llevado a la presencia del Señor.
En el gran registro de héroes de la fe, aprendemos algo más sobre la vida
piadosa de Enoc:
Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado
porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a
Dios (Hebreos 11:5, NVI).
Enoc caminó con Dios, y agradó a Dios. Esta es la esencia de la piedad.
Filón, el filósofo bíblico y contemporáneo de Cristo, definió la piedad
como “la actitud correcta ante Dios y ante las cosas divinas, la actitud que no
elimina a Dios, y que no se degenera en vana superstición, la actitud que le da a
Dios el lugar que debe ocupar en la vida, en el pensamiento y en la devoción.” 44
Pregunta a considerar
¿Qué podemos aprender sobre la piedad del ejemplo bíblico de Enoc?
La piedad como objetivo
44
BARCLAY, William, New Testament Words, Westminster John Knox Press, Louisville, KY,
[Link]., 1974, pg. 107.
El objetivo del ejercicio espiritual es la piedad. A través de la disciplina
espiritual, perdemos el peso en exceso de la impiedad y los deseos mundanos, y
construimos masa muscular de autocontrol, rectitud y santidad. Pablo es más
específico en su carta a la iglesia en Colosas:
Pero ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la
calumnia y el lenguaje sucio. No se mientan unos a otros, porque ustedes ya se han
quitado la vieja naturaleza pecaminosa y todos sus actos perversos. Vístanse con la
nueva naturaleza y se renovarán a medida que aprendan a conocer a su Creador y se
parezcan más a él. (…) Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado
por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y
paciencia. Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los
ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a
otros. Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía
(Colosenses 3:8-14, NTV).
Nótese los términos eliminar y vestirse. Hay una imagen vívida presentada
aquí. Las palabras griegas para estos términos eran utilizadas para sacar y
ponerse ropa. Llegamos a este mundo desnudos espiritualmente, vestidos sólo
con la mugre de nuestra naturaleza inherentemente pecaminosa. Como nuevas
criaturas en Cristo, debemos quitarnos esas cualidades sucias (furia, ira, etcétera)
y ponernos las cualidades limpias en que Jesucristo está vestido (misericordia,
bondad, humildad, etcétera).
Pero también podemos pintar otro panorama con estos términos. La
palabra griega para eliminar es la misma utilizada en Hebreos 12:1 cuando habla
de quitarse peso que impide correr. El académico griego Kenneth Wuest dijo “La
palabra [peso] es ogkon ‘bulto, masa’, por ende ´una carne hinchada y superflua’.
La alusión, entonces, es al período de entrenamiento preparatorio para una
carrera en donde se reducen la carne (grasa) en exceso.” 45
45
WUEST, Kenneth S., Wuest’s Word Studies from the Greek New Testament, vol. 2, Eerdmans, Grand
Rapids, [Link]., 1947, pg. 213.
¿Ya lo ves? El ejercicio espiritual nos hace perder la grasa de nuestra carne,
el hombre viejo, nuestra naturaleza pecaminosa, que nos enlentece en la carrera
de la vida cristiana, y nos convierte en máquinas delgadas, fuertes y piadosas
para la gloria de Cristo. Todo creyente debe esforzarse para ser piadoso.
Planifica el trabajo – Trabaja el plan
Cuando tenía veinticuatro años, fui contratado como vendedor en el
Gimnasio Powerhouse en Mobile, Alabama. Mi trabajo consistía en visitar
centros comerciales, tiendas y comercios y distribuir pases de gimnasio gratuito
para potenciales clientes. El objetivo era que, después de probar las instalaciones
del gimnasio por una semana, se hagan miembros. Rápidamente noté algo
respecto de estos nuevos miembros. Con desgano se ejercitaban algunas
semanas, y luego dejaban de ir. ¿Por qué? La mayoría de las personas que se
inscribían al gimnasio no tenían un objetivo concreto de por qué estaban allí.
Simplemente tenían una noción ambigua de ponerse en forma.
Así que decidí cambiar mi enfoque al entrenar nuevos miembros. Desde
ese momento en adelante, cuando inscribía a alguien, esbozaba un plan detallado
para ellos, que incluía metas, dieta y un horario. Los días de deambular sin
rumbo en el gimnasio se acabaron.
--Sr. Jones, ¿por qué está aquí?—preguntaría yo.
--Bueno, quiero ponerme en forma.
--Bien. ¿Qué significa eso?
--Bueno, quiero perder peso.
--¿Cuánto peso?
--14 kilos.
--¿Cuántos días a la semana te ejercitarás? ¿En qué horarios vendrás al
gimnasio? ¿Cómo será tu dieta? ¿Cómo estás estructurando tu horario para poder
descansar bien por la noche? ¿Qué suplementos vas a tomar?
Observé que los individuos que se ponían metas, y armaban un plan de
acción, y trabajaban sobre ese plan, tenían más probabilidades de quedarse en el
gimnasio y lograr sus metas que aquellos que no tenían ningún plan.
¿Recuerdas el refrán, “Si apuntas a la nada, siempre acertarás”? Lo mismo
es cierto en tu caminar con Dios. Uno de los motivos por los que las personas
carecen de la disciplina espiritual necesaria para el crecimiento es porque no
empiezan –no te pierdas esto- con el fin en mente.
Debemos recordar constantemente que nuestro objetivo es la piedad.
Donald Whitney dijo, “La disciplina sin dirección es monótona.” Leer la Biblia, 46
orar, ayunar, y memorizar versículos bíblicos sin un fin en mente hace que
perdamos dirección y concentración. Sin esa concentración, caeremos
rápidamente en la trampa de simplemente tildar las casillas y hacer las cosas por
mera rutina.
Sin embargo, cuando comenzamos con un fin en mente, recordamos
continuamente que el trabajo lo vale, saber que Dios está trabajando en nosotros y
Él es quien produce en nosotros “tanto el querer como el hacer para que se cumpla su
buena voluntad” (Filipenses 2:13, NVI).
¿Tienes objetivos espirituales en tu vida cristiana? ¿Te has sentado este
año y escrito tus metas espirituales? ¿Qué quieres ser para la gloria de Cristo?
Quizá escribas: quiero ser mejor esposo o padre, o mejor esposa o madre. Anhelo
46
WHITNEY, Donald, Spiritual Disciplines for the Christian Life, Navpress, Colorado Springs, CO,
[Link]., 1997, pg. 24.
un caminar más íntimo y profundo con Cristo. Anhelo crecer en la fe. Quiero
compartir a Cristo con denuedo.
Pregunta a considerar
¿Cuál es el propósito de nuestra búsqueda de piedad?
Agentes de cambio espiritual
Dios usa a tres agentes principales para producir la piedad en sus hijos:
personas, circunstancias y disciplinas espirituales . Participamos pasivamente en 47
las primeras dos, pero activamente en la tercera.
Personas
Dios usa a otras personas para moldearnos a la imagen de Cristo.
Proverbios 27:17 dice “El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el
hombre” (NVI). Las personas son un instrumento divino en el plan de Dios para
nuestro crecimiento espiritual. Usa a nuestros amigos, vecinos, colegas, jefes, y
miembros de la familia. Utilizará a tu cónyuge, tus hijos, tus clientes, tu pastor,
tu ministro de música, y a tus maestros de escuela dominical. Utilizará hasta a
tus enemigos y antagonistas para lograr un cambio en tu vida.
Circunstancias
Además de usar a las personas, Dios usa a las circunstancias para
ayudarnos a crecer. Romanos 8:28 nos recuerda esto: “Ahora bien, sabemos que
Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de
acuerdo con su propósito” (NVI). Dios obra todas las cosas para bien. Dios usa a las
dificultades financieras y económicas, dolencias físicas, pruebas, tribulaciones,
47
Ibid. pgs. 17-18.
persecución, reveses, incluso al clima. –Kandi y yo nos acercamos más al Señor
luego de perder todas nuestras pertenencias durante el huracán Katrina- para
moldearnos a la imagen de Su Hijo.
Disciplinas espirituales
Dios también usa a las disciplinas espirituales para desarrollarnos. Las
personas y las circunstancias nos afectan desde afuera, pero las disciplinas
espirituales nos transforman desde adentro. A diferencia de las primeras dos, tú
y yo tenemos completo control sobre el ejercicio de las disciplinas espirituales en
nuestras vidas. En vez de esperar a que Dios envíe alguna circunstancia o
individuo que nos ayude a conformarnos a la imagen de Su Hijo, tenemos
completo control sobre la frecuencia e intensidad de nuestro ejercicio espiritual.
Punto para reflexionar
Enumera cómo Dios ha utilizado agentes de cambio en tu vida para tu crecimiento
espiritual.
Árboles Bonsái espirituales
Tristemente, muchos seguidores de Cristo no practican disciplinas
espirituales. ¿Recuerdas la película The Karate Kid? Cada vez que Daniel entraba
a la cochera del Sr. Miyagi, encontraba al hombre viejo practicando su afición –
podando árboles bonsái.
La mayoría de las personas nunca han oído hablar de Angelo Siciliano,
pero aún hoy, muchos lo recuerdan por el nombre que asumió, Charles Atlas.
Atlas fue el gurú del fisicoculturismo a principios y a mediados del 1900. El
hombre musculoso más popular de su época, Atlas ganó millones con la venta de
programas de ejercicio que promovía principalmente a través de historietas. En
sus publicidades, un “hombre debilucho de 44 kilos” era burlado por su novia
tras haber sido acosado por un hombre más grande y fuerte. El debilucho
inevitablemente pidió el curso de Atlas, lo siguió y se transformó en una masa de
músculos masculinos, como Charlas Atlas.
El hecho es que cualquier hombre que tiene la determinación de verse
como Charles Atlas puede hacerlo. La mayoría no tiene la determinación,
entonces no se dedican al estilo de vida disciplinado necesario para alcanzar ese
objetivo. O mismo sucede espiritualmente cuando se trata de la piedad.
Es por esto que Pablo nos presenta este desafío: “ejercítate en la piedad” (1
Timoteo 4:7, NVI). ¡No seas un debilucho espiritual de 44 kilos! Toma cartas en
el asunto. Disciplínate y ejercítate espiritualmente para alcanzar la piedad.
Hay tres tipos de personas en este mundo: los que hacen que las cosas
sucedan, los que observan cómo suceden, y los que se preguntan qué pasó. Sé de
los que hacen que las cosas sucedan en tu vida espiritual.
Miremos un poco más de cerca a 1 Timoteo 4:7. La Biblia de las Américas
usa la palabra disciplínate en vez de ejercítate. En la traducción de Philips el
versículo es: “Tómate el tiempo y la molestia de mantenerte espiritualmente en
forma.” 48
¿Cómo sucede esto? Disciplínate o ejercítate puede ser traducido como
practicar al desnudo. Es un término que se utiliza para describir el entrenamiento
para las carreras griegas en las que los participantes corrían sin ropa para limitar
el peso innecesario durante la carrera. El término actual en griego es gumnazo, de
donde se deriva la palabra “gimnasio” y “gimnasia”. De la misma manera que el
48
PHILLIPS, J.B., Phillips New Testament in Modern English, Touchstone Books, New York, NY,
[Link]., 1958, 1996.
ejercicio físico afecta nuestros cuerpos, las disciplinas espirituales entrenan a
nuestro hombre interior. Cuando estás entrenado para memorizar versículos
bíblicos, es como caminar en la cinta. Cuando pasas tiempo en la Palabra de
Dios, oyendo a Dios en un momento tranquilo, es como levantar pesas para
desarrollar músculos.
La vía del “tren”
A medida que nos sumergimos más en esta palabra, descubrimos, en
primer lugar, que es un verbo singular, lo cual implica que es algo que cada
creyente debe hacer individualmente. No puedes hacer responsable a otro por tu
crecimiento espiritual. Debes hacerte cargo de esto tú mismo.
En segundo lugar, el verbo está en tiempo activo. Por lo tanto, asumimos
un rol activo en nuestro proceso de santificación. El Espíritu de Dios ciertamente
nos capacita para crecer en santidad, pero sólo a través de la disciplina
intencional y activa de nuestra naturaleza pecaminosa.
En tercer lugar, está en imperativo, lo que significa que no es una opción;
es una orden.
Jesús no sólo esperaba que sus seguidores practicaran estas disciplinas,
sino que Él las practicaba. ¿Jesús alguna vez…
• oró?
• pasó tiempo a solas con el Padre?
• ayunó?
• se reverenció ante el Padre y lo adoró?
• compartió las Buenas Nuevas?
• citó la Palabra de Dios de memoria?
Si lees los Evangelios, verás que Jesús hacía estas cosas todo el tiempo.
Cada autor de los Evangelios da ejemplo tras ejemplo de Jesús modelando estas
disciplinas espirituales. ¿Si el Hijo de Dios perfecto practicaba estas disciplinas
espirituales durante su vida terrenal, cuánto más nosotros, como pecadores,
necesitamos incorporar estas disciplinas a nuestras vidas?
Haz como yo…
Así que si Jesús lo modelaba, lo esperaba, y nos desafió a hacerlo, ¿por qué
no son más los creyentes que practican disciplinas espirituales? Creo que sé una
de las razones: nadie se tomó el tiempo de enseñarlas. A medida que lees la
Biblia, eres testigo de numerosos ejemplos de ayuno, oración, soledad, adoración,
y de recitar las Escrituras. El público, contemporáneo a ese tiempo,
inherentemente sabía cómo practicar estas disciplinas, aunque nunca tuvieron un
manual de instrucciones. ¿Por qué?
Si fuiste criado en el primer siglo, estas disciplinas se te enseñaron cuando
niño. Eran de público conocimiento para los oyentes en la antigüedad. Desde la
niñez, se les enseñaba a los niños y niñas a orar y a memorizar las Escrituras. Por
otra parte, todos sabían cómo prepararse para un ayuno, y cómo continuarlo sin
sentirse débil o mareado, y terminarlo de forma correcta.
Desafortunadamente, no se puede decir lo mismo de los creyentes
modernos. Muchos, si no la mayoría, están mal equipados en el área de las
disciplinas espirituales.
Una pequeña advertencia: si alguien entiende todas estas disciplinas y las
incorpora, no es garantía de que él o ella esté creciendo en la fe. He conocido a
muchos creyentes que han crecido en la iglesia, han leído la Biblia de tapa a tapa,
y pueden citar mucho del Nuevo Testamento, pero no poseen una actitud como
la de Cristo. La transformación espiritual interior es más importante que caer en
la rutina. Las disciplinas no son un fin en sí mismas, son un medio para un fin…
La piedad.
Atrapa el viento
A medida que te adentras en este libro, estás embarcando en un viaje para
ponerte en forma espiritualmente. Habrá momentos donde sentirás que estás
trabajando con todas tus fuerzas, pero en realidad es Dios obrando, formando a
Cristo en ti.
No podemos fabricar o inventor el cambio espiritual. Sólo Dios lo puede
hacer. Nicodemo, un fariseo y miembro del sanedrín, buscó la sabiduría de Jesús
una noche. Jesús contestó, “El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque
ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu”
(Juan 3:8, NVI).
¿Qué significa eso? Jesús está diciendo que el viento sopla donde quiere.
No sabemos de dónde viene, ni a dónde va. Simplemente vemos sus efectos. De
la misma manera, el Espíritu Santo trabaja en nosotros para que Cristo pueda
trabajar a través de nosotros (Colosenses 1:29; Filipenses 2:12-13).
John Ortberg, pastor y autor, explica cómo se ve esto en nuestras vidas:
Es la diferencia entre pilotear una lancha a motor o un velero. Podemos
ejecutar la lancha nosotros solos. Podemos llenar el tanque, y arrancar el
motor. Estamos en control. Pero el velero es un tema distinto. Podemos izar
las velas y dirigir el timón, pero dependemos enteramente del viento. El viento
hace el trabajo. Si el viento no sopla, y a veces no sopla, nos quedaremos
quietos en el agua más allá de cuán frenéticos estemos. Nuestra tarea es hacer
lo que nos permite atrapar el viento. 49
¿Izarás las velas en las próximas semanas y atraparás el Viento? ¿Te
pondrás tus zapatos para correr espirituales y te unirás a mí para disciplinar a
nuestro hombre interior en la piedad?
Preguntas a considerar
¿Qué pasos puedes tomar para disciplinar a tu hombre interior? ¿Qué correcciones
necesitas hacer en el curso de tu vida hoy?
Versículo para memorizar
1 Timoteo 4:7-8
49
ORTBERG, John, The Life You've Always Wanted: Spiritual Disciplines for Ordinary People,
Zondervan, Grand Rapids, MI, [Link]., 1997, 2002, en Edición Kindle: Posición 766-767.
CAPÍTULO 5
C.L.O.S.E.R.: Disciplinas Espirituales
COMUNICAR: Llamar a la puerta del Cielo
“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.”
Matthew 7:7, NVI
“Puedes hacer más que orar después de haber orado; pero jamás puedes hacer
más que orar hasta que hayas orado.”
A.J. Gordon
Desde el inicio de mi viaje como creyente, he entendido la importancia de
la oración. Pero no fue sino hasta que pastoreé mi primer iglesia que desarrollé
una pasión por ello.
Jody visitó nuestra iglesia un domingo por la mañana. Después del culto,
me preguntó si estaría interesado en orar con él. Me invitó a reunirme con él a la
mañana siguiente, en el estacionamiento de un McDonald’s a las 7:30hs. Supuse
que íbamos a beber una taza de café, desayunar un McMuffin de Huevo y hablar
un rato. Pero estaba equivocado. Cuando lo vi en el estacionamiento, me indicó
que me vaya a su auto. Jody entonces llamó a Doug, su compañero de oración, y
los tres entramos en un tiempo de oración.
Nunca entramos al restaurant aquel día, sino que oramos en el
estacionamiento por casi una hora. Luego de terminar su oración, Jody concluyó
diciendo, -Bueno, hermano, te veré la próxima semana, mismo horario, mismo
lugar.
Yo volví a mi camioneta, y me pregunté, “¿Y el café y el McMuffin de
Huevo?”
Los próximos cuatro meses oramos juntos todos los lunes por la mañana
en el estacionamiento del McDonald’s. Luego, por cambios en nuestros horarios,
oramos por teléfono, en vez de en persona.
Deseoso de alcanzar a otros en este momento especial, aleatoriamente
llamábamos a distintas personas, y les preguntábamos, “¿Cómo podemos orar
por ti hoy?” Luego de intercambiar pedidos de oración, ofrecíamos nuestras
peticiones y súplicas al Señor.
Con el tiempo, cambió nuestra manera de orar. En vez de meramente
pedirle a Dios que atienda nuestra lista de pedidos, nos concentrábamos en orar
por cosas que discerníamos que realmente le importaban a Él. Había aprendido
una verdad revolucionaria de la oración. Cuando oraba, cambiaba. Mis deseos
cambiaban. Mis prioridades cambiaban. Mi manera de pensar las cosas
cambiaba. Las cosas que una vez me importaron, ya no eran prioritarias. Dios
había revelado más de sí mismo cuando oraba, y, como resultado, yo fui
cambiado.
¿Cuándo fue la última vez que le pediste al Señor que te revele las cosas
que más le importan? Somos rápidos para pedir lo que deseamos, o lo que
sentimos que necesitamos, pero raramente le pedimos a Dios lo que Él desea.
Somos propensos a orar según nuestra perspectiva, rara vez pidiendo ver con los
ojos de Dios. Quizá el mayor beneficio de una vida comprometida con la oración
es que, a medida que oramos, el Espíritu de Dios se comunica con nuestro
espíritu, y Él nos cambia desde adentro.
Preguntas a considerar
En una escala del uno al diez, siendo diez el más alto, ¿cómo calificarías tu vida de
oración?
Seminario sobre la oración
A lo largo de su ministerio terrenal, Jesús les enseñó a sus discípulos
muchas cosas, pero Lucas 11 captura la primera y única vez en las Escrituras
donde los discípulos le pidieron a Jesús instrucciones en una actividad específica.
La Biblia dice,
Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus
discípulos:
—Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos (Lucas 11:1, NVI).
Nótese sobre lo que no indagaron estos muchachos. La teología
sistemática no fue su primera elección. El crecimiento de la iglesia y liderazgo
tampoco fueron su primera elección. No estaban interesados en la sanidad,
predicar o caminar sobre el agua. ¿Por qué?
Los discípulos habían aprendido que la oración es la fuente de todas las
cosas. De todos los cursos que podrían haber elegido para ser dictados por Jesús
mismos, eligieron la disciplina de la oración. A través de la observación de la
vida de oración de Jesús, su compromiso de pasar tiempo con Su Padre y la
manera en que le hablaba a Dios, ellos estaban ansiosos de orar como Él oraba.
Puesto que Jesús demostró el poder en su vida de oración, sus seguidores más
cercanos deseaban aprender de Él. Su ejemplo causó en ellos una sed por algo
más en sus vidas y ministerios. Y como preguntaron, Jesús usó la oportunidad no
sólo para enseñarles a ellos, sino a nosotros también.
Ora de la forma que explicó Jesús
Imagina cómo te hubieses sentido en este momento. Los discípulos
estaban por escuchar al mejor guerrero de oración enseñar sobre la oración.
Todos estaban callados, y centraban su atención en Jesús. Imagina a los doce
sentados alrededor del Señor con sus lápices afilados y sus cuadernos abiertos.
Estaban listos para un sermón largo sobre la oración, pero antes de poder
acomodarse en sus asientos, ya se había terminado, y Jesús ya había pasado a su
próximo punto. Seguramente tanto sus lápices como sus bocas cayeron, y
pensaron “¿Qué?”
En muy pocas palabras, Jesús explicó cómo orar. Lo que Jesús no dijo
habla más fuerte que lo que sí dijo. La brevedad de nuestro Señor nos enseña la
lección más vital sobre la oración:
La oración no se aprende en el aula.
Las palabras más importantes en este curso son las primeras: “Cuando
oren…” No aprendemos a orar yendo a conferencias de oración. No aprendemos
a orar leyendo libros sobre el tema. Sólo hay una forma de cultivar una vida de
oración efectiva e íntima:
Orando, orando, orando.
Aunque puedes estudiar un idioma extranjero, la única forma de
aprenderlo bien es hablándolo. La oración es similar; aprendes haciéndolo. La
oración se aprende a través de la experiencia. Jesús, a través de su silencio, nos
dice “Oye, la oración no se trata de llenar tu mente con conocimiento sobre
formas de orar. La oración es hacerlo, así que comienza a orar.”
Andrew Murray, hablando de la práctica de la oración en su libro With
Christ in the School of Prayer, comentó, “Leer un libro sobre la oración, escuchar
conferencias y hablar sobre ello es bueno, pero no te enseñará a orar. No obtienes
nada sin el ejercicio, sin la práctica. Puedo escuchar un año a un profesor de
música tocar música bella, pero eso no me enseñará a tocar un instrumento.” Una
vida de oración poderosa es desarrollada a través de la práctica de la oración.
Preguntas a considerar
Considera el pedido de los discípulos, “Señor, enséñanos a orar” en Lucas 11:1. ¿Qué los
incitó a hacer este pedido? ¿De qué maneras puedes mejorar tu vida de oración?
Padre y amigo
Muchos creyentes nunca experimentan una vida de oración efectiva y
plena porque nunca comprenden la verdadera naturaleza de la oración. Con dos
palabras, padre y amigo, Jesús nos enseñó que la oración es personal, relacional e
íntima. Comienza y termina este pasaje con la palabra padre:
“…Padre, santificado sea tu nombre…” (Lucas 11:2, NVI).
“…cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan”
(Lucas 11:13, NVI).
En la narración de Mateo de la Oración del Señor, Jesús comienza diciendo
“Padre Nuestro” (Mateo 6:9), recordándonos que tenemos una relación personal
con Dios. Cuando recibimos a Cristo, somos adoptados como hijos e hijas de
Dios. El Padre nos pone en su familia. Como somos sus hijos, podemos
invocarlo libremente.
Pablo no sólo nos enseñó a dirigirnos a Dios personalmente, sino que
también afectuosamente como “Abba, Padre” (Romanos 8:15; Gálatas 4:6). Abba es
como un nombre enternecedor que usamos comúnmente, por ejemplo papá o papi.
Marcos cuenta que en Getsemaní –en sus momentos más oscuros- nuestro
Salvador se refirió a Dios de esta forma muy personal. Una forma de cambiar
radicalmente tu vida de oración es empezar a referirte a Dios como “papá”.
Inmediatamente después de orar el Padre Nuestro, Jesús enseñó otra
lección sobre nuestra relación con Dios. Para poder comprender enteramente esta
verdad, utilizó la parábola de los tres amigos:
Supongamos —continuó— que uno de ustedes tiene un amigo, y a medianoche va y le
dice: “Amigo, préstame tres panes, pues se me ha presentado un amigo recién llegado
de viaje, y no tengo nada que ofrecerle” (Lucas 11:5-6, NVI).
¡Dios es nuestro amigo! Nótese cómo el hombre en esta parábola no
dudó en despertar a su amigo a la medianoche, porque necesitaba su
ayuda. De la misma forma, nunca deberíamos dudar en invocarlo a Dios.
Él es nuestro amigo verdadero, siempre está listo para ayudarnos. Nunca
dudes en invocarlo. No le generamos inconvenientes. Tiene todo lo que
necesitamos, y quiere compartirlo con nosotros.
Un patrón a seguir
La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos
recitado el Padre Nuestro. En muchas iglesias, es una parte normal de la
adoración. No tiene nada de malo decir el Padre Nuestro, siempre y cuando no
se torne en un ritual sin sentido. Sin embargo, la intención original de Jesús era
diferente. El Padre Nuestro es un esquema a utilizar para orar. Es como un
esqueleto. Cuando oramos, debemos ponerle piel y carne a estos huesos:
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.
Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan nuestro de cada
día, y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a
nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es
el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén. (Mateo 6:9-13, LBLA).
En este esquema, Jesús nos dios seis componentes para nuestras oraciones:
● Alabanza: Padre nuestro que estás en los cielos
● Propósito: Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo
● Provisión: Danos hoy el pan nuestro de cada día
● Perdón: Perdónanos nuestras deudas
● Protección: No nos metas en tentación, mas líbranos del mal
● Alabanza (otra vez): Tuyo es el reino y el poder y la gloria
Nótese que se comienza y se termina alabando a Dios.
Jesús quiso que esta oración modelo sea utilizada como un trampolín a las
aguas refrescantes, dadoras de vida, de una oración íntima y efectiva. Aquí un
ejemplo de cómo se podría orar utilizando este modelo:
● Alabanza: “Padre, el cielo es tu trono y la tierra es tu escabel. Me has
formado con tus propias manos. Me conocías en el vientre de mi
madre. Sólo Tú eres digno de ser adorado.”
● Propósito: “Todas las cosas ayudan a bien de acuerdo con tu
propósito. Porque tú me predestinaste a ser hecho conforme a la
imagen de tu Hijo antes de que el mundo fuera formado, yo no me
pertenezco. Me compraste por un precio. Guíame, condúceme y
corrígeme en tus caminos. Ayúdame a decir ‘No se haga mi
voluntad, Señor, sino la tuya.’”
● Provisión: “No me preocuparé por las cosas que necesito, porque así
como los pájaros en el aire son cuidados, Tú proveerás para mí.
Eres mi Pastor; nada me faltará. Todo lo que necesito, Tú provees.
Grande es tu fidelidad para conmigo. Conoces mi situación
financiera mejor que mi propio contador, así que ¿por qué debo
preocuparme?”
● Perdón: “Cuando te confieso mis pecados, Señor, eres fiel y justo
para perdonarme. Los lavas y los llevas lejos, tan lejos como el este
del oeste. Perdona mis pecados contra Ti. Si he ofendido a otros,
revélame esto para poder enmendar las cosas.”
● Protección: “No tengo nada que temer, Señor, porque Tú estás
conmigo. Tu diestra me sostiene. Aunque esté en el valle más bajo
o la montaña más alta, nunca me abandonas y nunca me
desamparas. Gracias, Dios, por nunca dejarme. Siempre estás
conmigo. Eres mi Roca y mi Redentor. Todo lo puedo, porque me
fortaleces. ¿Si Tú eres para mí, quién contra mí?
● Alabanza: “Eres digno de ser adorado y alabado. Bendito sea tu
nombre. AMÉN.”
Siguiendo el patrón que nos dio Jesús, agrega los detalles de tu vida. ¿Qué
cosas ha hecho Dios en tu vida por las cuales lo puedes alabar? ¿Qué necesitas?
¿Cuáles son tus tentaciones? ¿Cuáles son tus pecados? ¿A quién te está costando
perdonar?
Hazlo personal. Hazlo específico. Hazlo real.
Puntos para el camino
Reescribe la oración de los discípulos en tus propias palabras (Mateo 6:9-13). Hazlo
personal, destacando las cuestiones pertinentes en tu vida.
¿Cuán grande es tu pila de rocas?
Dios sabe que somos olvidadizos, así que creó un sistema para reducir
nuestra falta de memoria, particularmente en lo que refiere a su obra en nuestras
vidas. Parados a las orillas del Jordán, el pueblo de Israel estaba ansioso por
entrar a la tierra prometida. Un obstáculo se interponía en su camino: agua
profunda y torrentosa. Cuando los pies del sacerdote tocaron el agua, las aguas
se dividieron. Era como si alguien hubiese apagado un grifo en algún lado, más
arriba. En consecuencia, la nación de Israel (entre medio millón y dos millones de
personas) siguió a los sacerdotes a través del lecho seco del río. A penas
cruzaron, el agua continuó fluyendo. Dios cumplió su promesa de llevarlos hasta
la tierra prometida, y lo hizo de manera milagrosa.
Después de cruzar el Jordán, a los israelitas se les indicó que nombren a
doce hombres, cada uno representando a una de las doce tribus de Israel, para
que construyan una pila de rocas. ¿La razón?
Y servirán como señal entre ustedes. En el futuro, cuando sus hijos les pregunten:
“¿Por qué están estas piedras aquí?”, ustedes les responderán: “El día en que el arca 7
del pacto del SEÑOR cruzó el Jordán, las aguas del río se dividieron frente a ella. Para
nosotros los israelitas, estas piedras que están aquí son un recuerdo permanente de
aquella gran hazaña” (Joshua 4:6-7, NVI).
En los tiempos sin diarios, computadoras, o tabletas (iPads, no tabletas de
piedra), Dios, por medio de una pila de rocas, imprimió su intervención
sobrenatural en sus mentes. “Nunca olviden lo que he hecho por ustedes,” dijo el
Señor. “Generación tras generación recordarán mi fidelidad.”
A lo largo del libro de Josué, Dios continuó obrando sobrenaturalmente,
pidiéndole siete veces al pueblo que arme monumentos de piedra . Muchas 50
personas piden que Dios obre en sus vidas, pero, ¿cuántas llevan un registro de
su fidelidad? Estas piedras espirituales –registros de la fidelidad de Dios-
fortalecerán tu fe durante las épocas difíciles de tu vida. Una y otra vez, serán
plataformas de alabanza. Olvidar la bondad de Dios no es una opción en su
reino.
Una forma de recordar la bondad de Dios es tener un diario de oración
(ver Apéndice 5 para un ejemplo). Tal y como los israelitas levantaron piedras
que marcaban el movimiento del Señor (Josué 4), tu diario de oración es una
forma de marcar la fidelidad de Dios para el futuro. Te incitará continuamente a
El libro de Josué identifica siete monumentos de piedra en la tierra de Israel: Guilgal (Josué 4:20),
50
Acán (Josué 7:26), rey de Hai (Josué 8:28-29), copia de la ley (Josué 8:30-32), Gabaón (Josué 10:27),
Galaad (Josué 22:34), y renovación del pacto (Josué 24:26-27).
que lo alabes por su bondad y amor incondicional. Sea cual sea tu pedido, sea
que fuese para que un familiar empiece una relación con Jesús, o que Dios te dé
su guía, escríbelo.
Además de anotar tus peticiones en tu diario, registra la fecha donde
hiciste el pedido y la fecha en que Dios lo contestó. Esta práctica es esencial
porque te da la oportunidad de regocijarte por oraciones contestadas, y es de
testimonio a otros de la bondad de Dios. Compartir tu diario alentará a otros a
que oren también.
Si bien puedes usar tu diario en un ámbito grupal, los beneficios surgirán
durante la oración y reflexión privada. Además, ¿qué mejor legado puedes
dejarles a tus hijos y nietos que un registro escrito de tus oraciones, incluyendo
tus oraciones por ellos, y la fidelidad de Dios al contestar?
Preguntas a considerar
¿Qué piedras espirituales deben apilarse en tu vida?
¿Cuán grande es tu pila de rocas?
Ora persistentemente
Además de los seis componentes de la oración que nos da Jesús, la
Escritura nos da también seis mandatos sobre cómo debemos orar. El primero se
encuentra al final de la parábola de Jesús sobre los tres amigos:
Así que yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá
la puerta (Lucas 11:9, NVI).
Traducido literalmente, el tiempo verbal en griego utilizado en este
versículo es “sigue pidiendo, sigue buscando, y sigue tocando la puerta.” En
pocas palabras, Jesús nos ordenó que seamos persistentes en nuestras oraciones.
Lamentablemente, pocos cristianos oran de esta manera. La mayoría ora
esporádicamente o de manera irregular. Cuando eres tentado a ser perezoso e
indisciplinado en la oración, o cuando estés desalentado porque tus oraciones no
han sido contestadas, recuerda la promesa de Jesús: si sigues pidiendo, recibirás;
si sigues buscando, encontrarás; si sigues tocando la puerta, se abrirá. ¿En tu
propia vida, eres culpable de darte por vencido con Dios?
¿Sabes lo que significa la palabra “persistencia”? Significa aferrarse, seguir
adelante, continuar hasta que Dios contesta o la puerta sea abierta. No es un
desempeño sin sentido. Por el contrario, es una pasión inquietante en tu corazón.
Es un fuego que te consume, una compulsión interna que te lleva a tenazmente
clamar a Dios para que obre, recordando al mismo tiempo que Él soberanamente
obra todo para bien.
Escocia fue reformada por John Knox, quien oró persistentemente, “¡Señor,
dame Escocia o moriré!” 51
Los creyentes deberían orar con este tipo de
determinación férrea. El “Príncipe de los predicadores”, Charles Spurgeon,
explicó,
Dios bendecirá a Elías y enviará lluvia sobre Israel, pero Elías debe orar
pidiendo por ello. Si la nación escogida debe prosperar, Samuel debe
clamar por ello. Si los judíos han de ser libertados, Daniel debe
interceder. Dios bendecirá a Pablo, y las naciones serán convertidas a
través de él, pero Pablo debe orar. Él oró sin cesar; sus epístolas
muestran que él no esperaba nada excepto al pedir por ello. Si puedes
tener todo al pedirlo, y nada sin pedirlo, ruego que veas cuán vital es la
oración, y te suplico que abundes en ella. 52
Ora en privado
Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que
está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará (Mateo
6:6, NVI).
¿En este mundo ruidoso, lleno de gente, y ocupado, cómo podemos orar
51
CHRISTENSON, Larry, The Christian Family, Bethany House, Minneapolis, [Link]., 1970, pg. 21.
52
SPURGEON, Charles H., Spurgeon’s Sermons: Volume 28, Ages Software, Albany, OR, [Link].,
1998, Edición electronica.
en privado? Debemos tomarnos un tiempo a solas con el Señor. Si fallas en
planificar, planifica fallar. Planifica tiempo de oración en tus horarios.
Priorizamos nuestras vidas alrededor de lo que es importante. ¿El tiempo a solas
con el Señor es una prioridad para ti? ¿Cuán a menudo te apartas del bullicio de
la vida para ser renovado por el Señor?
La oración pobre es consecuencia de pobre planificación. Un sistema a
considerar podemos denominar “7 Up”. Funciona así: ora todas las mañanas los
próximos siete días por siete minutos, a penas te despiertas. ¿Lo captas? “7 Up”.
Para registrar tu progreso, anota el tiempo en que comienzas a orar.
Espero que estés pensando “Puedo hacer eso”. Y lo puedes hacer. ¡Pero
siete minutos de oración es más de lo que piensas! La mayoría de las personas
que han aceptado este desafío responden inicialmente “Oré por mí mismo, mis
amigos, mi familia, y todo el que se venía a mi mente. Estaba seguro de que
había orado al menos diez minutos; pero luego de mirar el reloj, sólo habían
pasado cuatro minutos.” Si nunca has pasado siete minutos seguidos en oración,
espera que sea desafiante al principio. No te rindas. Persevera, y luego los siete
minutos serán diez, luego veinte, luego aún más.
Preguntas a considerar
¿Qué cambios debes hacer en tu horario para poder
levantarte más temprano para orar?
Ora en público
El modelo bíblico de oración siempre incluyó oración pública y
participativa. A veces le decimos “oración corporativa”. Piensa en cómo los
apóstoles y la iglesia primitiva se reunían a orar (Hechos 2:42; 4:23-31).
Quizá estés pensando “¿En mi mundo ocupado, totalmente programado,
acelerado, cómo puedo buscar tiempo para ir a la iglesia y orar?” Hace años, las
personas podían caminar hasta su iglesia local, o a la casa de un vecino y orar
juntos. La cultura actual de viajar kilómetros y kilómetros atravesando el tránsito
para asistir a la iglesia puede complicar esta tarea.
Pero esa no es una excusa. Como todo lo demás, es cuestión de
prioridades y compromiso. Si es lo suficientemente importante para ti, y estás
comprometido con ello, entonces lo harás. ¡Las mismas personas que dicen que
es muy difícil manejar hasta una reunión de oración, no piensan lo mismo de
manejar hasta el gimnasio, o hasta la cama solar, o hasta la cafetería todos los
días!
Cuando ores con un compañero de oración o con varias personas, pide las
peticiones, y luego tomen turnos orando el uno por el otro. Debido a nuestros
horarios ocupados, puede ser imposible encontrarnos en la iglesia para una
reunión de oración durante el día. Pero con la tecnología moderna, no tenemos
que estar en el mismo cuarto para orar juntos. Casi todos tienen un teléfono
móvil, y pueden mantenerse conectados en cualquier lado y en cualquier
momento. ¿Qué tal una reunión de oración en Facebook?, ¿o en Skype?
¿Qué pasaría si te conectaras con dos personas distintas todos los días para
orar? En una semana, podrías orar con catorce personas. Quizá estés diciendo
“No tengo tiempo para orar así todos los días.” ¿Y si oraras por teléfono sólo una
vez a la semana? Habrías orado con dos personas más que si hubieses hecho lo
contrario.
Ora con precisión
¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo le pide un pescado, le dará en cambio una
serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si ustedes, aun siendo
malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu
Santo a quienes se lo pidan!
(Lucas 11:11-13, NVI)
El principio primordial en este pasaje es que Dios es un padre amoroso
que se deleita en dar a sus hijos lo que desean. Pero hay un segundo principio
que a menudo se pasa por alto: el hijo en la ilustración de Jesús pidió algo
específico, y su padre le dio específicamente lo que pidió. Él pidió un pescado, y
el padre le dio un pescado. Él pidió un huevo, y un huevo fue lo que recibió.
Previamente, en este mismo mensaje, Jesús nuevamente modeló el
principio de orar con precisión. El hombre que acudió a su vecino en la
medianoche no preguntó “¿Me prestas algo para comer?” Ni siquiera dijo,
“Préstame un poco de pan”. Pidió específicamente “Amigo, préstame tres panes”
(Lucas 11:5).
Santiago escribió “No tienen, porque no piden” (Santiago 4:2, NVI). Muchas
personas oran, pero realmente nunca le piden nada Dios. Sólo oran en términos
generales:
● “Señor, por favor ayuda a que todos sean salvos.”
● “Por favor bendice a todos los misioneros.”
● “Sana a todos los enfermos.”
● “Perdona todos mis pecados.”
● “Satisface todas mis necesidades.”
Cuando ores, ora por la salvación de personas específicas –por su nombre.
Ora por misioneros específicos, aquellos a quienes apoya tu iglesia. Ora por
personas enfermas que conoces, o que están en la lista de oración en la iglesia, o
que están conectadas con personas que conoces. Confiesa tus pecados
específicamente. Dile a Dios exactamente lo que necesitas.
¿De lo contrario, cómo puedes registrar las respuestas de Dios a tus
oraciones? Oraciones no específicas son oraciones sin poder, y son un insulto a
un Dios que genuinamente ama a las personas, un Dios que nos invita a unirnos a
Él en su gran obra a través de la oración.
Ora con confianza, con fe
Un obstáculo significativo para la oración efectiva es orar con bajas
expectativas. ¿Alguna vez has sido culpable de orar, y a la vez, dudar de que
Dios pueda contestar o que contestará? Santiago nos advirtió sobre esto.
Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y
llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa
alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace (Santiago 1:6-8, NVI).
Después de haberse transfigurado, se le aproximó a Jesús un hombre cuyo
hijo estaba poseído por un demonio. Los discípulos no pudieron sanarlo,
entonces el padre se acercó Jesús para que le brindara ayuda, y le dijo:
Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques y sufre terriblemente. Muchas veces
cae en el fuego o en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no pudieron sanarlo
(Mateo 17:15-16, NVI).
Jesús estaba indignado porque sus discípulos tenían acceso al poder de
Dios, pero no pudieron sanar el hijo del hombre. Después de ser cuestionado por
Jesús, el padre respondió “¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad!”
(Marcos 9:24, NTV). Más tarde ese día, los discípulos le pidieron a Jesús que
explique el motivo de su fracaso. Señalando su poca fe, Jesús los reprendió por su
incredulidad. No tenían poder porque no tenían fe.
¿Esperas que Dios se mueva cuando oras, o simplemente oras por mera
rutina? Las Escrituras son claras al decir que Dios actúa según su voluntad y su
propósito (Romanos 8:28), pero, a la vez, Él nos ordena que lo busquemos en
oración (Lucas 11:9; Mateo 7:7). Recuerda las palabras de Santiago, “No tienen,
porque no piden” (Santiago 4:2, NVI). Además, ten en cuenta que la oración no se
trata sólo sobre lo que recibimos de Dios. La oración nos cambia. A menudo, en
mi propia vida de oración, mis peticiones han sido alteradas después de pasar
largos períodos con Dios.
Comienza a pedir y a esperar que Dios se mueva. Ora en fe, confiando
plenamente que Dios contestará según su voluntad y en su tiempo.
Pregunta a considerar
¿Has dejado de orar por algo o alguien porque
Dios no contestó en tus tiempos?
Ora constantemente, a lo largo del día
Si bien estar a solas con el Señor, y aislarnos del resto del mundo es
importante y debería ser parte de nuestra vida diaria, no es el único tiempo o la
única forma en que deberíamos orar. Uno de los versículos más cortos en la
Biblia nos enseña la verdadera esencia de la oración:
“Oren sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17, NVI).
Muchos leen esta orden y preguntan “¿Cómo es posible? No puedo dejarlo
todo y orar todo el tiempo.” A lo largo de los siglos, muchos han tomado este
versículo al extremo, y han adoptado un estilo de vida monástico; es decir, se han
extraído de la sociedad, se encerraron lejos del resto del mundo, y no hacen nada
más que orar.
Eso no es lo que sugiere el versículo, y no es el ejemplo que dejó Jesús o
cualquier otro creyente del Nuevo Testamento. De hecho, es exactamente lo
opuesto a lo que Jesús y los apóstoles hacían.
Pues, entonces, ¿qué quiere decir este versículo?, ¿cómo oramos sin cesar?
Como hemos dicho anteriormente, es importante tener un tiempo formal,
dedicado a la oración todos los días. Es bueno empezar una oración con las
palabras “Padre nuestro,” y terminarla con, “En el nombre de Jesús, amén.” Pero
no es una regla que debamos que cumplir todo el tiempo.
Orar sin cesar es comenzar tu día con “Padre nuestro” –establecer una
conexión con Dios, y mantenerla abierta a lo largo del día. Cuando necesitas
dirección, pídesela. Cuando necesitas sabiduría, pídesela. Cuando estás tentado,
acude a Él para que te libre de ella. Cuando alguien te provoca, y te cuesta
mantener la boca cerrada, acude a él y pídele autocontrol. Cuando alguien te
bendice, dale las gracias a Dios.
Comienza cada día con “Padre nuestro”, y termínalo con “En el nombre de
Jesús, amén.” En el medio, háblale a Dios todo el día. Inclúyelo en todo lo que
ocurre en tu vida. Pídele sabiduría, fuerzas, dirección, liberación y cualquier otra
cosa que necesites. Elévale las necesidades de otros a medida que tu Espíritu te
los traiga a la mente. Agradécele inmediatamente por cada bendición y cosa
buena en tu día. Alábalo y dile que lo amas. Comparte cada alegría y cada
tristeza con Él. Este es el significado de orar sin cesar.
¿Quién lo necesita más?
El Padre Nuestro empieza con el carácter y la persona de Dios. Asimismo,
muchos Salmos comienzan declarando la santidad, la justicia, la soberanía y el
amor de Dios. Luego de concentrarte en Dios, ora por la persona que más lo
necesita –tú. Antes de poder ayudar a los demás, debes estar en paz con Dios.
Luego, ora por aquellos más cercanos a ti, como tu cónyuge, tus
hijos, y tu familia. Luego, ora por tu familia en la iglesia, tus amigos, tus colegas
(ver Apéndice 11 para una guía de oración).
Adquiere el hábito de orar las Escrituras. El orar las Escrituras incluye
orar las oraciones que están en la Biblia, y también comunicarle a Dios las
declaraciones bíblicas acerca de su carácter, sus promesas, y su amor. El libro de
los Hechos, y las epístolas contienen muchas oraciones del apóstol Pablo que
pueden ser aplicadas en tu vida (Efesios 1:15-23, 3:14-21; Colosenses 1:11-14).
Una fórmula aplicada por muchos en su vida de oración es conocida por el
acrónimo A.C.A.S.: alabanza, confesión, acción de gracias y súplica . 53
Este
formato quizá sea de ayuda. La cosa más importante a recordar es que la oración
es una conversación natural y cómoda entre tú y tu Padre, entre tú y un Amigo.
No te preocupes sobre cómo hacerlo. ¡Simplemente hazlo!
Puntos para el camino
Enumera a tres personas alejadas de Dios por las cuales puedes orar
en las próximas semanas.
Haz un seguimiento y sal a almorzar con ellos, hablándole
acerca de su vida espiritual.
Armas de distracción masiva
Recientemente, me sentí con convicción por cuánto tiempo pasaba en
oración. Permíteme ser totalmente transparente un momento. Soy pastor. Oro
todos los días. Oro por la mañana. Oro con mis dos hijos antes de que vayan a la
cama por la noche. Tengo un compañero de oración con quien oro todos los días.
Oro con otros en numerosas ocasiones. Evaluar todo esto me hizo sentir bien
sobre mi vida de oración…
Hasta que comparé cuánto tiempo oro y cuánto tiempo paso mirando
televisión y navegando en la internet.
53
Conocido en inglés como A.C.T.S: adoration, confession, thanksgiving y supplication.
Mirar televisión, navegar por la internet, acechar a las personas en
Facebook, jugar a los videos juegos –puedes sustituir por lo que te distraiga- es
equivalente a mentalmente mirarse al ombligo. Sí, me has oído bien –
mentalmente mirarse al ombligo. ¿Algo productivo surge de mirarte el ombligo?
Piénsalo un minuto: ¿Te has perdido de algo por no mirar el episodio final
de un reality show? Permíteme dejarlo más en claro. ¿Tu vida ha sido enriquecida
por saber la última persona en ser votada fuera en Survivor, The Bachelor, o
American Idol? Los estudiantes universitarios no pueden tomar clases por la
mañana debido a las resacas de los maratones de Netflix de la noche anterior.
Las distracciones vienen en forma de películas, programas, música y
deportes, entre otras cosas. La emoción asociada con ganar se desvanece apenas
termina la temporada. ¿Alguien me puede decir quién ganó el Campeonato de
Béisbol (World Series) en 2006? En el marco de la eternidad, ¿quién sabe? ¿A
quién le importa?
Piensa en las horas que pierdes mirando videos en línea, leyendo tweets,
examinando las publicaciones en Facebook, navegando en la red, publicando
fotos, monitoreando artículos en eBay, guardando recetas en línea, o jugando
juegos en tu consola. No estoy insinuando que estas cosas están mal en sí
mismas. Pero piensa en las horas que pierdes en ellas.
La Biblia nos manda a hacer el mejor uso de nuestro tiempo (Efesios 5:16).
Me pregunto si, en el Día del Juicio, Jesús tendrá un registro de cuánto tiempo
perdimos en este tipo de cosas. De alguna manera, sospecho que sí lo tendrá, y
que tendremos que responder por ello.
Participa en un ejercicio por un minuto. Dibuja una línea vertical en tu
mente. A la izquierda, examina el tiempo que pasas en oración y en la Palabra en
cualquier semana. A la derecha, estima cuánto tiempo pasas en la televisión,
tecnología, y otras formas de entretenimiento o recreación.
¿La convicción te está llegando ya? A mí sí me llegó.
Nos preguntamos por qué nuestra relación con Cristo no está creciendo.
Nos preguntamos por qué no estamos viendo más de Dios en nuestras vidas.
Nos preguntamos por qué nuestras iglesias no están llenas de la presencia y el
poder de Dios.
Haz algo al respecto. La convicción sin acción no vale nada. Las oraciones
pobres vienen de planificación pobre. Primero, identifica las distracciones en tu
vida. Luego, elimínalas sin piedad. Reemplaza el tiempo libre en tu vida con
oración y estudio de la Palabra.
Por cuarenta días previos al domingo de Ramos y Pascua, muchos
cristianos reflexionan sobre el sufrimiento de Cristo mediante la observación de
Cuaresma, un período de ayuno, arrepentimiento, y disciplina espiritual. Este
año, decidí apagar la televisión –por cuarenta días. Sin deportes, sin películas, sin
programas, sin el noticiero.
Puedo decir honestamente que nunca me he sentido tan cerca al Señor que
durante esos cuarenta días. Puedo darte testimonio tras testimonio de la bondad
y gracia de Dios durante ese tiempo. No es que Dios no estaba conmigo previo a
ese período de cuarenta días de abstención de la televisión. Sí, lo estaba.
El problema es que no lo oía. Las distracciones habían adormecido mi
mente, y desensibilizaron mi alma a su voz.
Puntos para el camino
Considera abstenerte del artefacto tecnológico o actividad que más disfrutas por una
estación.
Reemplaza ese tiempo que pasas con la Palabra y en oración.
Versículo para memorizar
Filipenses 4:6-7
CAPÍTULO 6
C.L.O.S.E.R.: Disciplinas Espirituales
APRENDER: Buscando el oro
“Haz todo lo posible por presentarte delante de Dios como un hombre de valor
comprobado, que enseña debidamente el mensaje de la verdad.”
2 Timoteo 2:15, DHH
“Ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo.”
Jerónimo
“¡No entiendo la Biblia!”
Esta excusa usada a menudo por quienes no leen la Palabra de Dios es una
de las declaraciones más falsas que puede hacer un creyente genuino.
Como cristiano, tu relación con Dios y tu relación con la Biblia son
inseparables. Dios se ha revelado a nosotros en Su Palabra. No podemos conocer
a Dios fuera de la Biblia. Además, Dios ha revelado todo lo que necesitamos
saber para la vida cristiana en las páginas de su Santa Palabra. Es a través de la
verdad de la Palabra de Dios que “creceremos en todo sentido hasta parecernos más y
más a Cristo” (Efesios 4:15, NTV). La Escritura nos equipa, así haciéndonos
competentes para toda buena obra que Dios nos ha creado para hacer.
(2 Timoteo 2:17) No puedes ser un verdadero discípulo de Cristo lejos de su
Palabra. No puedes crecer como cristiano sin la Biblia.
No caigas en la mentira de Satanás de que no puedes entender la Biblia.
¿Por qué Dios atravesaría distancias sobrenaturales para darnos su Palabra, y
luego hacer que sea difícil para que nosotros la entendamos?
Aun así, muchos creyentes sinceros se sienten intimidados cuando abren sus
Biblias. Todo cristiano, en algún punto de su vida, ha preguntado “¿Cómo puedo
entender la Biblia?” o, “¿Cómo puedo saber realmente qué quiere decir la Biblia?”
o, “¿Cómo estudio la Biblia?” En este capítulo, responderemos a estas preguntas,
mostrándote cómo estudiar la Biblia y arribar al real significado de un versículo o
pasaje.
Dios dijo lo que quiso decir
Existen dos extremos peligrosos en las Iglesias cuando se trata de entender
el significado de las Escrituras. A lo largo de los siglos, algunos han enseñado
que las personas normales como tú y yo no podemos entender la Biblia, y que
sólo el representante especial de Cristo en la tierra, cabeza de la iglesia, puede
interpretar las Escrituras. Por lo tanto, concluyen, que no deberíamos intentar
leerla solos.
En el otro extremo, están aquellos que enseñan que la Biblia no tiene
significado definitivo. Es completamente subjetiva: lo que creas que la Biblia
significa, lo que sea que pienses que te está diciendo en ese momento, es lo que
significa.
Esta es la simple verdad: Dios dijo lo que quiso decir en las Escrituras, y
quiso decir lo que dijo. Cada palabra de cada versículo de cada capítulo de cada
libro tiene un significado dado por Dios cuándo se lo inspiró a los escritores
humanos. Capta lo que Dios dice sobre las Escrituras:
Ante todo, tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge de la
interpretación particular de nadie. Porque la profecía no ha tenido su origen en la
voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el
Espíritu Santo (2 Pedro 1:20-21, NVI).
La verdad es que podemos entender lo que Dios quiere decir en cualquier
pasaje de la Biblia. Si bien, Cristo le ha dado a la iglesia pastores y maestros para
ayudarnos a entender Su Palabra (Efesios 4:11-15), el Señor nos ha dado a cada
uno un regalo aún mayor: el Espíritu Santo. Él es quien nos ayuda a entender la
Biblia:
Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios,
para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. Esto es precisamente de
lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que
enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos
espirituales. El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios,
pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente
(1 Corintios 2:12-14, NVI).
Cada creyente genuino recibe un maravilloso regalo en el momento de la
salvación: el Espíritu Santo literalmente entra en nosotros, y habita dentro de
nuestros cuerpos. Jesús nos enseñó que una de las cosas invaluables que el
Espíritu hace por nosotros es guiarnos a toda verdad. Toma las cosas de Cristo y
nos las revela (Juan 16:13-14). Con su ayuda, podemos –sin intervención
humana- entender la Biblia por nosotros mismos.
Nuestra tarea, entonces, cuando abrimos nuestras Biblias es arribar al
significado que Dios pensó para el pasaje que estamos leyendo. En ámbitos
teológicos, este proceso se llama hermenéutica, una palabra difícil que
simplemente significa explicar o interpretar. Tomada directamente de una
palabra griega, su forma verbal es utilizada en las enseñanzas de Jesús camino a
Emaús:
Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a
él en todas las Escrituras (Lucas 24:27, NVI).
Otras versiones traducen esta palabra como “declarar” (RVR1960, RVR1995,
JBS).
Hay muchos principios involucrados en la hermenéutica, y se han escrito
muchos libros excelentes que enseñan estos principios. A medida que creces
como cristiano, quizá quieras obtener algunos de estos libros para ayudarte a
afinar tus habilidades (ver Apéndice 10 para obtener una lista de recursos). Pero
no tienes que dominar todos estos para entender la Biblia por ti mismo. Algunas
habilidades esenciales te permitirán discernir, con ayuda del Espíritu Santo, lo
que Dios quiere decir en Su Palabra, y cómo se aplica a tu vida.
El método de Estudio Bíblico Inductivo ha sido un acercamiento estándar a
la comprensión de la Palabra de Dios desde hace muchos años. La maestra de la
Biblia Kay Arthur popularizó este triple proceso de observación, explicación y
aplicación en su libro How to Study the Bible . Cuando utilizamos este enfoque, 54
nuestra comprensión del texto se formará por los hechos de la Palabra, no por
nuestras propias opiniones o ideas del texto. Nuestro objetivo cuando
estudiamos la Biblia es conformarnos al significado real del texto, y no hacer que
el texto se conforme a nuestras opiniones y entendimientos propios.
Recuerda que, si bien cualquier pasaje de Escritura puede ser aplicado a
nuestras vidas en muchas formas, todo pasaje tiene sólo un significado diseñado
por Dios cuando se lo dio al escritor humano. Memoriza esta regla sencilla: Una
interpretación, muchas aplicaciones.
Preguntas a considerar
¿Alguna vez has tenido dificultades para comprender la Palabra de Dios?
Si es así, ¿te ha hecho querer dejar de leerla?
Prioridad #1: Contexto
Muchas personas caen en la tramposa idea de que la percepción del lector
de un pasaje bíblico determina su significado. Nada puede llevarte más lejos de
la verdad de la Palabra de Dios que esta falacia. La regla principal de la
54
ARTHUR, Kay, How to Study Your Bible: The Lasting Rewards of the Inductive Approach, Harvest
House Publishers, Eugene, OR, [Link]., 1992.
interpretación bíblica es que el significado del texto está establecido por la intención del
autor original. El escritor, bajo la guía del Espíritu Santo (2 Pedro 1:21), estableció
el significado del pasaje el día que lo escribió. Nuestro rol como estudiantes de
la Biblia es descubrir lo que el autor original quiso comunicar a su público
original. Un texto no puede querer decir algo hoy que no quiso decir cuando fue
escrito originalmente.
La clave principal para comprender el significado del texto que el escritor le
quiso dar es identificar su contexto. Simplemente definido, el contexto de una
declaración, versículo o pasaje es el marco en el cual fue dicho o escrito. “Cuando
se trata de interpretar y aplicar la Biblia, el contexto es crucial. De hecho, hasta
podríamos llegar a decir que el principio de interpretación bíblica más importante
es que el contexto determina el significado.” 55
El contexto del pasaje incluye los versículos antes y después de él. Cuantos
más versículos circundantes leas, mejor comprenderás el contexto de un versículo
o un pasaje. Por ejemplo, para entender básicamente Juan 3:16, sería útil leer
Juan 3:15 y Juan 3:17. Pero, si realmente quieres entender Juan 3:16, deberías leer
entero el tercer capítulo de Juan. Sin embargo, el contexto se extiende más allá
del capítulo inmediato. Al entender la perspectiva desde la cual Juan presentó la
vida de Cristo en su Evangelio, tienes un entendimiento mucho más claro de Juan
3:16.
Más aún, deberías estudiar a la persona a quien Jesús originalmente se lo
dijo. Nicodemo era un fariseo, un hombre que vivía y respiraba por las
enseñanzas de la ley. En Juan 3:14, Jesús enfatizó a este legalista que la salvación
55
DUVALL, J. Scott; HAYS, J. Daniel, Journey into God’s Word: Your Guide to Understanding and
Applying the Bible, Zondervan, Grand Rapids, MI, [Link]., 2008, pg. 119.
no es por obras, sino por la fe. Al retroceder a los versículos 14 y 15, vemos que
Jesús estaba señalándole a Nicodemo su inminente muerte en la cruz. Por lo
tanto, la fe salvadora es la fe en la muerte sustitutiva de Cristo como la expiación
del pecado.
¿Comprendes el punto? Las Escrituras, comenzando por el Antiguo
Testamento y continuando con el Nuevo, son un tapiz entretejido con un flujo
continuo y lógico de pensamientos, palabras, párrafos, capítulos y secciones. Por
eso el contexto te guía en el proceso de elaboración del significado de un texto.
Cada versículo de la Biblia está conectado con los versículos a su alrededor, el
libro en el que está, el Testamento en el que aparece, y el mensaje de la Biblia
entera. Además, el contexto incluye a quien fue originalmente escrito o dicho, y
el tiempo y las circunstancias en las que fue dicho.
Identificar el contexto es como usar la función de zoom en una cámara de
fotos. Cuanto más te alejas, más puedes ver. Para comprender enteramente el
significado de un versículo o pasaje, debes alejarte lo suficiente para ver la
imagen completa.
Los zoólogos saben que, para entender verdaderamente a un animal, debe
ser estudiado en su hábitat natural. ¿Recuerdas la disección de ranas en la clase
de biología? Pocos estudiantes son indiferentes a esta tarea retorcida. ¡La
mayoría o bien están fascinados por ella o completamente asqueados! Abrir la
rana y ver qué tiene dentro revela qué hace funcionar su cuerpo. Sin embargo, la
disección no revela nada sobre cómo vive –sus patrones de nacimiento, cómo se
reproduce, el tono de su canto. Para poder apreciar a la rana, debemos colocarla
en su hábitat, en el lirio de agua donde residía. Sólo en su entorno podemos
comprender claramente su vida. De la misma forma un texto bíblico sólo puede
ser entendido cuando es examinado dentro del contexto en que fue escrito –su
hábitat, su medio ambiente.
Mediante el estudio de un pasaje de la Biblia en su contexto correcto,
descubrirás lo que el autor original quiso comunicar a su público original.
Cuando no logramos identificar el contexto del pasaje, probablemente lo
malinterpretemos. Un versículo o enunciación quitados de su contexto original
pueden ser malinterpretados y utilizados para demostrar cualquier cosa. El
ejemplo clásico de esto es Salmo 14:1, que dice, “Dios no existe”. Pero mira el
versículo entero:
Dice el necio en su corazón:
«No hay Dios.»
Están corrompidos, sus obras son detestables;
¡no hay uno solo que haga lo bueno!
El contexto hace toda la diferencia.
Preguntas a considerar
¿Por qué es importante el contexto para la interpretación? ¿Qué sucede si el contexto del
pasaje no es tomado en consideración?
Observación - ¿Qué dice el texto?
El primer paso en el método de Estudio Bíblico Inductivo es la observación.
Para poder familiarizarse con el texto, comienza leyendo, releyendo, y leyendo de
nuevo el pasaje a estudiar. G. Campbell Morgan, que pastoreaba la Capilla
Westminster en Londres, es uno de mis predicadores favoritos de antaño.
Morgan solía leer un libro de la Biblia cincuenta veces antes de siguiera levantar su
lapicera para preparar un sermón. “¿Cuántas veces debería leer el texto?” quizá
te preguntes. La respuesta es tantas veces como sea necesario para que se
comience a fijarse en tu espíritu.
Después de familiarizarte con el texto, aborda el texto haciendo las
preguntas de investigación básicas sobre el pasaje: quién, qué, cuándo, dónde, por
qué, y cómo. Estos son algunos ejemplos de cómo usar preguntas de investigación
para hacer observaciones:
¿Quién es el autor?
¿Quiénes son los receptores?
¿Quiénes son los personajes principales involucrado en el texto?
¿Qué está pasando en el texto?
¿Qué está pretendiendo comunicar el autor?
¿Qué palabras claves tiene el texto?
¿Qué contexto tiene?
¿Qué comparaciones o contrastes importantes observas?
¿Cuándo tienen lugar los eventos del versículo?
¿Por qué ocurren estos eventos?
¿Por qué fue escrito este texto?
¿Cómo ocurren estos eventos?
Esta etapa del estudio es como un investigador coleccionando pruebas para
un caso. Estudia la escena del crimen, por así decirlo, recoge todas las pruebas, y
ten cuidado de no pasar nada significativo del pasaje por alto. En el próximo
paso, examinarás lo que encontraste, así que en esta instancia sólo preocúpate por
destacar ideas claves en el texto. Recuerda tener en cuenta tantos datos y hechos
como sea posible.
Explicación - ¿Qué quiere decir el texto?
En el segundo paso del proceso inductivo, estudiarás los hechos y datos que
recopilaste durante la etapa de observación. De estos datos y hechos, surgirá una
verdad bíblica. Esta verdad, llamada principio teológico, es un resumen de la
misma verdad transmitida por el autor al público original. En su libro Grasping
God’s Word, Duvall y Hays enumeran cinco criterios que todo principio teológico
debe cumplir:
(1) El principio debe estar claramente reflejado en el texto.
(2) El principio debe ser temporal y no atado a una situación específica.
(3) El principio no debe estar atado a la cultura.
(4) El principio debe corresponderse con la enseñanza del resto de las
Escrituras.
(5) El principio debe ser relevante al público bíblico y contemporáneo. 56
Al igual que en la etapa de observación, haz una serie de preguntas sobre el
texto para ayudarte a arribar a su significado. Aquí están algunas preguntas que
son útiles para mí. Discernir las respuestas a estas preguntas te ayudará a
descubrir la verdad teológica de cualquier pasaje que estés estudiando:
¿Qué significan los términos claves?
¿Cómo se relacionan los versículos entre ellos?
¿Cómo se relaciona este pasaje con la historia de la Biblia entera?
¿Cómo apunta a, o habla de Jesús este pasaje?
¿Cuáles son las diferencias entre el público bíblico y yo?
Mientras estudias, recuerda que Dios inspiró cada palabra de la Escritura.
Cada palabra está llena de significado. Un buen diccionario Bíblico, como el
diccionario Bíblico de Harper, es una herramienta valiosa en la comprensión de
las palabras de las Escrituras. Concentrarse en las palabras originales utilizadas
en lugar de las palabras modernas te será útil a la hora de determinar lo que
quiso decir el autor.
Preguntas a considerar
¿Por qué son esenciales la observación y la explicación en el proceso de interpretación?
Aplicación - ¿Cómo se aplica el texto a mi vida?
La Biblia no es meramente un libro a ser aprendido, sino un libro a ser
vivido. Dios tiene algo que decirte a través de Su Palabra, una verdad que,
56
DUVALL, J. Scott; HAYS, J. Daniel, Grasping God’s Word: A Hands-On Approach to Reading,
Interpreting, and Applying the Bible, Zondervan, Grand Rapids, MI, [Link]., pg. 19-27.
cuando es practicada fielmente, marcará una diferencia en tu vida. Esta verdad,
llamada aplicación de un texto, es la valiosa recompensa por todo tu duro trabajo
en los primeros dos pasos.
Cuando aplicamos la Biblia, enfocamos la verdad de Dios sobre nuestras
situaciones de vida específicas, y nos ayuda a entender cómo usar lo que hemos
aprendido . No debemos estar satisfechos sólo con identificar ideas claves de las 57
Escrituras. Debemos proceder a descubrir cómo podemos aplicar estas verdades
a nuestras vidas. El objetivo de aprender sobre la Biblia no es acumular
conocimiento sobre ella. No debemos estudiar la Biblia para aprender y llenar
nuestras mentes de hechos e información meramente, sino que debemos aprender
lecciones para formar nuestras vidas. En su epístola, Santiago nos advierte del
peligro de aprender de las Escrituras sin aplicarlo a nuestras vidas:
No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos.
Llévenla a la práctica. El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el
que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de
cómo es. Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en
ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla
(James 1:22-25, NVI).
¿Captaste la declaración poderosa de Santiago en este pasaje? No aplicar la
Palabra de Dios a nuestras vidas y obedecerla es como una persona que se mira al
espejo, ve una imperfección, y se aleja sin solucionarla. ¿Qué tipo de persona ve
comida o suciedad en su cara y se aleja sin limpiarse? Nadie con aunque sea un
poco de dignidad continuaría con la cara sucia. Asimismo, cualquier persona que
se preocupa por sí mismo, aunque sea un poco, buscará lo que dice la Palabra de
Dios y lo seguirá. (Aplicar la Palabra y obedecer los mandamientos de Cristo
serán temas a tratar en profundidad en el Capítulo 9).
57
VEERMAN, Dave, How to Apply the Bible, Tyndale, Wheaton, [Link]., 1993, pg. 14.
El poder transformador de la Palabra de Dios enriquece nuestra vida
espiritual, proporcionando motivación y orientación para agradar a Dios. Sin
embargo, este poder –el poder de afectar el crecimiento espiritual- es soltado
únicamente cuando interpretamos correctamente la Biblia . 58
Nuestra principal meta al estudiar las Escrituras es ser más como Cristo.
Dios dispone todas las cosas en nuestras vidas para este fin (Romanos 8:28-29).
Por ende, es esencial que apliquemos lo que aprendemos en la Palabra de Dios
para que seamos más como Jesús.
Aquí hay algunas preguntas para ayudarte a descubrir la aplicación de un
versículo o pasaje de las Escrituras:
¿Hay una aplicación ya en el texto?
¿Hay un mandamiento o una exhortación respecto de cómo debemos vivir
nuestras vidas?
¿Qué significa hoy día este principio bíblico?
¿Cómo sería la aplicación de este versículo en mi vida?
¿Qué diferencia hace esto en mi vida?
¿Cómo puede ayudarme este principio bíblico en mi caminar con Dios?
A medida que estudies, no olvides que necesitas la ayuda del Espíritu Santo
a lo largo de todo este proceso. Como dije anteriormente, Él ilumina nuestras
mentes y nos guía hacia toda la verdad de la Escritura. ¡Anímate! No estás solo
en tu búsqueda de conocer lo que Dios quiere decirte. Con la ayuda del Espíritu
Santo, puedes entender la palabra de Dios y ponerla en práctica:
En cuanto a ustedes, la unción que de él recibieron permanece en ustedes, y no
necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica —no es falsa— y les enseña
todas las cosas. Permanezcan en él, tal y como él les enseñó (1 John 2:27, NVI).
Preguntas a considerar
¿Cuál es el objetivo de la aplicación? ¿Cuáles son los peligros de aplicar mal un texto?
58
KLEIN, William W.; BLOMBERG, Craig L.; HUBBARD JR., Robert I., Introduction to Biblical
Interpretation, Thomas Nelson, Nashville, TN, [Link].,2004, pg. 471.
Detectives espirituales
Practiquemos lo que hemos aprendido observando el conocido pasaje de la
Palabra que ha sido frecuentemente malinterpretado y mal aplicado. En sus
palabras de cierre a la iglesia en Filipos, el apóstol Pablo dijo “Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13, NVI).
La malinterpretación de la Palabra ocurre a menudo cuando, en un apuro
para aplicar una frase, versículo, o pasaje, el individuo ignora su contexto. Tal es
el caso con este versículo. Ha sido citado por las personas en cada situación
posible. A los atletas particularmente les gusta tomarlo y proclamarlo en un
intento de lograr fuerza sobrehumana para sus competencias. ¿Es un uso
apropiado de esta Palabra? ¿Es esto lo que quiso decir Pablo cuando
originalmente hizo esta declaración por inspiración del Espíritu Santo? ¿Cómo
podemos saber?
Comienza por leer Filipenses 4:13 varias veces. Luego, identifica el autor del
libro, así como el público original. Si esta información no es evidente, puedes
encontrarla fácilmente consultando un diccionario bíblico, una Biblia de estudio,
o un comentario bíblico. Estos recursos valiosos están disponibles en tu librería
cristiana local. Pídele a tu pastor que te recomiende alguno específico. En este
caso, ya hemos provisto esta información: Pablo escribió el libro a la iglesia en
Filipos.
A continuación, identifica las palabras o frases claves en el pasaje: “todo”,
“en Cristo” y “fortalece”. Ahora, establece el contexto en que Pablo dijo esto a
través de la inclusión de los versículos circundantes.
Luego de observar todo lo posible sobre el texto, procede al paso dos:
explica e interpreta los hechos y la información acerca del pasaje. ¿Por qué dijo
esto el apóstol? ¿A qué se estaba refiriendo específicamente cuando dijo “Todo”?
Como el contexto del pasaje entero define los términos, lee nuevamente los
versículos que lo rodean, esta vez con mayor detenimiento:
Me alegro muchísimo en el Señor de que al fin hayan vuelto a interesarse en mí.
Claro está que tenían interés, sólo que no habían tenido la oportunidad de
demostrarlo. No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar
satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la
pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada
una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener
de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece
(Filipenses 4:10-13, NVI).
¿Hay algunas oraciones en los versículos anteriores que hacen referencia a
“todo”? Efectivamente, las hay. Pablo había aprendido el secreto valioso del
contentamiento o bien del estar satisfecho a través de duras circunstancias, y
sufriendo tiempos de mucha necesidad en su vida. Él estaba tan satisfecho
cuando tenía poco como cuando tenía mucho. Esto nos indica a qué se refiere el
término “todo”. Él termina este punto agregando las palabras “en Cristo” y
“fortalece”.
Así, vemos que Pablo no está haciendo la misma afirmación que hacen a
menudo las personas cuando citan este versículo hoy en día. Él no está
afirmando la habilidad de hacer cualquier cosa y todo, sin excepción. Él no está
diciendo que posee fuerza sobrehumana para superar todos los obstáculos. Por el
contrario, está revelando que la fuente de su poder es Cristo. Cristo lo fortalece –
le da poder- para estar satisfecho o contento en toda situación. Su
contentamiento no está determinado por sus circunstancias; está fundado en su
relación con Cristo. Con Cristo, él está feliz con poco o con mucho. “Todo” se
refiere a cualquier circunstancia en la que se haya encontrado.
Afirmando que todo lo puede en Quien lo fortalece, Pablo está diciendo
que puede aguantar estar sin cosas cuando es por amor a Cristo. Además, Pablo
insinúa que Dios nos da la habilidad de estar sin algunas cosas que generalmente
categorizamos como necesarias. Esta es la interpretación de este versículo.
¿Cómo podemos aplicar Filipenses 4:13 hoy en día? El principio teológico,
que se crea construyendo un puente del mundo antiguo al mundo actual, podría
ser “El secreto del contentamiento para Pablo era su dependencia inquebrantable
en Cristo.” Una frase de aplicación práctica podría ser algo así: “Cuando mi foco
está en Cristo, puedo aguantar cualquier situación que pueda surgir.” O, “Puedo
crecer mucho en cualquier situación, porque Cristo, no las cosas del mundo, es la
fuente de mi fuerza.”
¡Ve por ello!
Invirtiendo tiempo y energía en aplicar estos pasos en tu estudio bíblico,
estarás bien en camino para entender exactamente lo que Dios quiere decirte a
través de su Palabra maravillosa. Como con cualquier nueva habilidad,
interpretar la Biblia requiere práctica, así que no te rindas. Cuanto más lo
practiques, mejor lo harás. En poco tiempo, estarás cosechando los dividendos de
tu inversión, y estudiar la Palabra de Dios se convertirá en una de las actividades
más alegres para tu vida. Pronto verás que dirás junto con David
“¡Cuánto amo yo tu Ley! ¡Todo el día es ella mi meditación!” (Salmos 119:97,
NVI).
Punto para reflexionar
Lee Juan 14:14 y aplica los principios relativos al contexto para determinar la aplicación.
Versículo para memorizar
2 Timoteo 3:16-17
CAPÍTULO 7
C.L.O.S.E.R.: Disciplinas Espirituales
OBEDECER: Sigue al líder
“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.”
John 14:15, NVI
“Si Cristo no es Señor de todo, no es Señor en absoluto.”
C. T. Studd
Soren Kierkegaard, filósofo del siglo XIX, contó una parábola de una
comunidad de patos yendo a una iglesia de patos para oír a un predicador pato.
Esa mañana en particular, el predicador pato habló elocuentemente sobre su
capacidad dada por Dios de poder volver. “Con estas alas,” dice el predicador
pato, “no hay ningún lugar al que no puedas ir; no hay ninguna tarea dada por
Dios que no puedas hacer. Con estas alas, puedes volar hacia la presencia de
Dios.” Gritos de “¡Amén!” surgían en toda la congregación de patos. Al terminar
el culto, los patos se fueron, y comentaban qué mensaje maravilloso habían
escuchado –anadeando hacia sus casas. Proclamar el a volar no había hecho nada
para cambiar a los patos.
Esta fábula es dolorosamente similar a lo que ocurre en las iglesias
actuales. Desafortunadamente, muchas personas van a la iglesia, cantan las
canciones, oyen el mensaje bíblico, se van del culto, y regresan a sus casas de la
misma forma en que se fueron, sin cambios aparentes en sus vidas.
Dallas Willard comenzó La Gran Omisión con una ilustración pertinente:
“Si tu vecino está teniendo problemas con su automóvil, quizá pienses que
simplemente tiene un auto defectuoso. Y quizá tengas razón. Pero si supieses
que él estaba suplementando su gasolina con un litro de agua de vez en cuando,
no culparías al auto o a su fabricante por el mal funcionamiento, o porque a veces
sí funciona y a veces no. Dirías que el auto no está hecho para funcionar bajo las
condiciones que le ha impuesto el dueño. Y seguramente le aconsejarías poner
sólo combustible apropiado en el tanque. Después de un trabajo restaurativo,
quizá entonces el auto andaría bien.” 59
La iglesia ha estado dándole el combustible para el crecimiento
equivocado a los nuevos creyentes, o, en algunos casos, ningún combustible El
problema no es con el Arquitecto de la iglesia, ni con su plan. El problema yace
en los líderes de su movimiento –es decir, los pastores- y su falta de énfasis en el
discipulado. Bill Hull, un autor destacado en el área del discipulado, ha dicho
“Me resulta particularmente sorprendente que nos cueste poner al discipulado en
el centro del ministerio a pesar de que Jesús nos dejó con el claro imperativo de
hacer discípulos.”
El mejor espectáculo sobre la tierra
Entre el 22 y 10 A.C., Herodes construyó un anfiteatro gigantesco en la
ciudad litoral de Cesarea, a menos de 50 kilómetros del lugar de nacimiento de
Cristo. Esta estructura magnífica, sostenida por columnas de granito, era la
primera de su especie, habían asientos para 3.500 a 4.000 personas (ver Figura 2).
Si bien no podemos estar seguros, la mayoría de los historiadores suponen que
Jesús visitó este pueblo. Los arqueólogos están seguros de que al menos sabía del
anfiteatro de Herodes.
Si Jesús hubiese sido un predicador estadounidense, seguramente habría
visto una brillante oportunidad presentada por este lugar colosal. Los medios
locales hubiesen promovido el evento como “El mejor sermón sobre la tierra. Los
59
WILLARD, Dallas, The Great Omission, HarperCollins Publications, San Francisco, CA, [Link]., 2006,
pg. xi.
cojos caminarán, los ciegos verán, los sordos oirán, y los muertos resucitarán.
Damas y caballeros, chicos y chicas, niños de todas las edades, vengan a conocer a
Dios en la carne –Jesús el Cristo.” 60
Jesús hubiese enviado a sus discípulos al
pueblo con folletos en la mano y órdenes de colocarlos en todos los carros que
vieran. Hubiese sido calificado como el avivamiento más grande que el mundo
haya visto. Si Jesús hubiese llevado adelante su ministerio como muchos pastores
hoy en día, hubiese llenado el lugar todas las noches por varias semanas.
Tarjetas hubiesen sido firmadas, manos hubiesen sido levantadas, y las personas
hubiesen caminado en los pasillos.
<Image [Link] >
Figura 2
Pero Jesús no fue un pastor estadounidense. Aunque en ocasiones le habló
a multitudes grandes, ministrar a las masas no era la prioridad de Jesús. Su
principal preocupación eran doce hombres. Sí, pasó su vida entrenando a doce
hombres a obedecer sus mandamientos.
Terminada la tarea
Desafortunadamente, la obediencia no es una prioridad para muchos
creyentes profesos hoy en día. Demasiados cristianos han creído que el
cristianismo es un poco más que recitar una oración o tomar la decisión de recibir
a Jesús, para poder asegurarse un lugar en el cielo. A.W. Tozer creía que “una
notable herejía ha surgido en los círculos cristianos evangélicos –el concepto
ampliamente aceptado que nosotros los humanos podemos optar por aceptar a
Cristo sólo porque lo necesitamos como Salvador y que tenemos el derecho de
60
PRYOR, Dwight, “Walk After Me”, The Center for Judaic Christian Studies en
[Link] (acceso el 15-X-2012).
posponer nuestra obediencia hacia Él como Señor cuanto tiempo queramos… La
salvación lejos de la obediencia es desconocida en las Sagradas Escrituras.” Fe
genuina y salvífica produce obediencia a los mandamientos de Cristo, incluyendo
su mandamiento de hacer discípulos.
Camino a su cruz, Jesús oró por sus discípulos –no sólo por los doce, pero
por todos los que luego lo seguirían. En su oración, Jesús hizo una declaración
valiente a su Padre, diciendo “Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la
obra que me encomendaste” (Juan 17:4, NVI). Dios le había dado una tarea para
completar, y Él declaró con confianza que la había terminado.
¿Cuál fue la tarea que se le dio a Jesús? Muchos argumentarían que Jesús
estaba hablando sobre morir en la cruz. Esto, sin embargo, no puede ser cierto,
porque su oración fue antes de la crucifixión, y Él no podría haber dicho entonces
que su tarea estaba terminada. El contexto de este pasaje provee la respuesta
correcta. La tarea que le fue encomendada a Jesús fue formar discípulos. La
oración del Señor en Juan 17 es un discurso poderoso sobre el discipulado.
En The Lost Art of Discipleship, Leroy Eims dice, “Cuando lees la oración
cuidadosamente, notarás que Él no menciona los milagros o las multitudes, pero
cuarenta veces se refiere a los hombres que Dios le había dado del mundo.” Jesús
invertía en las personas, no en los programas. Sí, Él habló a las multitudes, pero
pasó su vida con doce hombres. Antes de dejar esta tierra, no fue coincidencia
que Jesús le ordenó a sus discípulos que sigan en sus pasos haciendo discípulos:
“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he
mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”
(Mateo 28:19-20, NVI).
¿Cómo haces discípulos? Enseñándoles a obedecer sus mandamientos.
Para ello, debes primero conocer tú mismo Sus Palabras. Debes meterte en la
Palabra, hasta que la Palabra se meta en ti.
Preguntas a considerar
¿Por qué es significativa la oración de Jesús en Juan 17?
¿Cómo te afecta esta oración como creyente?
Saber o no saber
Ser discípulo, sin embargo, implica mucho más que adquirir conocimiento
sobre Dios y la Biblia. Muchos creyentes profesos han leído la Biblia entera varias
veces, y han ido a la iglesia y a la escuela dominical por muchos años. Empero,
lejos están de ser verdaderos discípulos de Cristo. Ellos conocen las respuestas a
todas las preguntas en un examen bíblico, pero no tienen la esencia de seguir a
Cristo. El discipulado es obediencia a los mandamientos de Cristo.
En su primera epístola a la iglesia, el apóstol Juan escribió de las
cualidades que son evidentes en la vida de un cristiano genuino, a veces llamadas
“la mancha de nacimiento de un creyente.” Una de estas manchas de nacimiento
prominente es la obediencia a Cristo:
¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus
mandamientos. El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un
mentiroso y no tiene la verdad. En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en
la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: el que
afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió (1 Juan 2:3-6, NVI).
La palabra conocer satura este texto. De hecho, Juan usa este término
treinta veces en esta epístola sola. La palabra no se refiere a conocimiento mental;
es decir, un conocimiento de hechos o información. Significa tener un
conocimiento personal y experiencial de algo a través de la interacción estrecha.
Este tipo de conocimiento no es algo que un individuo obtiene una vez por
todas, sino que es el resultado de un encuentro personal constante. Es la
comprensión directa y de primera mano de algo que sólo puede ser adquirido a
través de experimentarlo.
Los griegos clásicos creían que este conocimiento se obtiene a través de la
razón humana. Los griegos helenísticos creían que este conocimiento se obtiene a
través de religiones secretas, como el gnosticismo. Los hebreos enseñaban que
este conocimiento se obtenía sólo a través de la revelación de la verdad de Dios.
La Biblia enseña que Dios se revela a sí mismo y su verdad a nosotros cuando
pasamos tiempo personal y regularmente en comunión con Él.
Cuando Jesús dijo, “y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan
8:32, NVI), no se estaba refiriendo a la recopilación de información o datos.
Estaba hablando del conocimiento íntimo que sólo llega a través de una relación
profunda y personal con Él. Él es la verdad (Juan 14:6).
La palabra hebrea correspondiente a este conocimiento íntimo y
experiencial es utilizada a lo largo del Antiguo Testamento para describir la
unidad sexual de marido y mujer. Por ejemplo, “Y el hombre conoció a Eva, su
mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín” (Génesis 4:1, LBLA). Así como la intimidad
es enriquecida pasando tiempo con tu cónyuge, este conocimiento llega a través
del tiempo ininterrumpido y sin trabas con Dios. Este conocimiento personal es
la base del discipulado, e involucra más que la lectura de la Biblia, memorización
de las Escrituras, y la oración. Es caminar íntimamente en comunión con el Padre
a través del vivir, amar y pasar tiempo con Dios.
Si este conocimiento íntimo pudiera ser transmitido instantáneamente,
Jesús hubiese puesto sus manos sobre las cabezas de los apóstoles y hubiese
ordenado “Sepan la verdad.” En cambio, dijo “conocerán la verdad,”, enseñándoles
que conocerlo es un proceso, el proceso de practicar los principios de la Biblia en
el caminar de la vida diaria.
Tú dices “Robby este capítulo es sobre obedecer a Dios. ¿Por qué la larga
disertación acerca del conocimiento?” Porque conocer a Dios es la base para
obedecerle. ¿Lo captaste? Mira otra vez lo que escribió Juan:
Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos (1
Juan 2:3, LBLA).
Juan estaba simplemente repitiendo lo que había aprendido directamente
de Jesús. En su explicación destacada de Juan 15, Warren Wiersbe señala que
Jesús enseñó que el secreto de obedecerlo es amarlo (Juan 15:9-10), y el secreto de
amarlo es conocerlo (Juan 15:15) . Wiersbe directamente afirmó “Todo comienza 61
con el conocerlo a Cristo de una forma más profunda.” 62
Esdras es un modelo de obediencia del Antiguo Testamento. En Esdras
7:10, encontramos estas palabras: “Esdras se había dedicado por completo a estudiar la
ley del SEÑOR, a ponerla en práctica”. Él intencionalmente se propuso no sólo
apartar tiempo para estudiar la Palabra de Dios, sino para actuar sobre lo que
aprendió. Del mismo modo, Jesús concluyó la Gran Comisión en Mateo 28 con
estas palabras, “Enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes”
(el énfasis es mío). Jesús no espera que sus seguidores meramente escuchen,
oigan o tomen notas de sus enseñanzas, aunque sean de mucha utilidad estos
principios; Él espera que obedezcamos su Palabra.
Dave Browning, en Deliberate Simplicity, dijo, “Estamos convencidos de que
la brecha que está reteniendo a la mayoría de los creyentes no es la brecha entre lo
61
WIERSBE, Warren W., 5 Secrets of Living, Tyndale House, Wheaton, IL, [Link]., 1977, pg. 62-79.
62
Ibid., pg. 79.
que saben y lo que no saben. Es la brecha entre lo que saben y lo que están
viviendo. Muchos cristianos están… educados más allá de su obediencia (el énfasis es
mío).” 63
La mayoría de los cristianos no necesitan ir a otro estudio bíblico para
crecer en su relación con el Señor. Necesitan empezar a vivir lo que ya han
aprendido. Mark Twain lo expresó muy bien, “Lo que me molesta de la Biblia no
son las cosas que no entiendo. Son las cosas que sí entiendo en la Biblia las que
me molestan” (el énfasis es mío) . Deja de preguntarte sobre lo que no sabes, y 64
empieza a obedecer las cosas que sí sabes.
Preguntas a considerar
¿Cuál es la diferencia entre el conocimiento de Dios y conocer a Dios?
¿Cómo afecta tu respuesta a la forma en que actúas/vives/te comportas?
Grandes expectativas
Jesús esperaba que sus discípulos siguieran su ejemplo de compromiso con
el padre. Lucas registra la interacción de Jesús con tres hombres en el camino
(Lucas 9:57-62). Con expectativas equivocadas, el primer seguidor potencial
supuso que Jesús era un rabino superestrella que disfrutaba los lujos de los
mejores hoteles. Pero, Jesús bruscamente corrigió su visión egoísta, replicando,
“Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—,
pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Lucas 9:58, NVI).
Debido a prioridades equivocadas, un segundo candidato a discípulo
estaba dispuesto a seguir a Jesús sólo después de que muriera su padre.
Reconociendo el deseo de este hombre de recibir su herencia en vez de dejarlo
todo por el Reino de Dios, Jesús respondió severamente “Deja que los muertos
63
BROWNING, Dave, Deliberate Simplicity, Zondervan, Grand Rapids, MI, [Link]., 2009, en
Edición Kindle: Posición 515-18.
64
CARRAWAY, Bray, “Another Article on Finding the Will of God”, [Link] en
[Link]
(acceso el 19-X-2012).
entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios” (Lucas 9:59,
NVI).
Finalmente, un tercer hombre se acercó a Jesús. En la superficie, su
petición parecía sincera. “Jesús”, dijo él, “Te seguiré, pero primero déjame decirle
adiós a mis padres.” Viendo más allá de las palabras empáticas del hombre hacia
el motivo real de su corazón, Jesús contestó lacónicamente, “Nadie que mire atrás
después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:61-62,
NVI).
Los tres encuentros enfatizan el mismo punto: Jesús debe ser primero en tu
vida. Nunca se conformará con el segundo lugar. Él exige compromiso
inquebrantable. Debes amarlo supremamente, por encima de todos y de todo.
Pregunta a considerar
Enumera los tres obstáculos para seguir a Jesús en Lucas 9:57-62.
¿Qué obstáculos impiden tu relación con Cristo?
¿Quién dice?
Las etapas de la obediencia al Señor pueden ser ilustradas por un
triángulo:
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Figura 3
Observen cómo funciona: la progresión va desde el conocer a Dios a
amarlo. Luego, cuanto más lo amamos, más deseamos obedecerlo. Cuanto más
lo obedecemos, más se revela a nosotros. Luego, lo amamos aún más, lo que nos
hace obedecerlo mejor, inspirando a Dios a revelarse a nosotros aún más. Es un
proceso continuo.
Recuerda que nunca lo servirás con fidelidad hasta que lo ames con fervor.
Cuando amas a Dios lo suficiente para obedecerlo, Él responderá
derramando de sus bendiciones sobre ti. Aquí enumero alguna de sus promesas
de la Palabra:
● Tendrás la certeza de la salvación (1 John 2:5).
● El amor de Dios se perfeccionará en ti (1 Juan 2:5).
● Serás exitoso (Josué 1:8).
● Tus oraciones serán contestadas (Juan 15:7).
● Disfrutarás de una amistad con Cristo (Juan 15:14).
● Tus necesidades serán saciadas (Mateo 6:33).
● Dios dirigirá tu camino en la vida (Proverbios 3:5-6).
Preguntas a considerar
Describe la relación entre conocer, amar y obedecer a Dios.
¿Esto te motiva a estudiar la Biblia? Si es así, ¿cómo?
Discípulos indisciplinados
En Spiritual Disciplines for the Christian Life, Donald Whitney escribió,
“Tantos cristianos profesos son tan indisciplinados espiritualmente que parecen
tener poco fruto y poder en sus vidas. He visto a muchos hombres y mujeres que
se disciplinan con el propósito de ser excelentes en su profesión, pero se
disciplinan mínimamente con el propósito de ser piadoso. He visto a los
cristianos que son fieles a la iglesia de Dios, que frecuentemente demuestran
entusiasmo genuino por sus cosas, que aman entrañablemente su Palabra,
trivializar su efectividad para el Reino de Dios por la falta de disciplina.
Espiritualmente tienen una milla de ancho y una pulgada de profundidad. No
hay canales profundos, desgastados por el tiempo, de disciplina en comunión
entre ellos y Dios. Han incursionado en todo, pero se han disciplinado en nada.” 65
Rig y Ryder, mis dos hijos, recientemente aprendieron a jugar a Simón
Dice. Se ha convertido en el juego favorito de Kandi, porque Simón siempre dice
que se limpie la habitación de los juguetes antes de ir a la cama. Recuerdan las
reglas: el líder te da una orden que inicia con “Simón dice”. “Simón dice salta”.
Debes saltar. “Simón dice levanta tus manos”. Levantas tus manos. Luego,
cuando menos lo esperas, la personas dando las órdenes abruptamente dice
“Siéntate”, sin decir primero “Simón dice”. Sin pensar, te sientas, y pierdes el
juego.
Es increíble lo bien que seguíamos las reglas de niños cuando Simón las
decía, pero, ¿cómo respondes cuando Jesús dice _____________? Seguimos las
reglas de un tonto juego, pero a veces, ignoramos las órdenes de Aquel que nos
ama y se entregó por nosotros.
Jesús dio muchas órdenes para que siguiéramos. No pases por alto su
última –y más importante- orden:
“¡Haz discípulos!”
Punto para reflexionar
Piensa en las áreas de tu vida que deben ser sometidas al Señorío de Cristo.
Versículo para memorizar
2 Juan 1:6
65
WHITNEY, Donald, Spiritual Disciplines for the Christian Life, NavPress, Colorado Springs, CO,
[Link]., 1991, pg. 21.
CAPÍTULO 8
C.L.O.S.E.R.: Disciplinas espirituales
GUARDAR: Una estrategia de inversión eterna
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.”
Salmos 119:11, RVR1995
“No conozco ninguna otra práctica en la vida cristiana más gratificante, hablando
prácticamente, que la memorización de las Escrituras… ¡Ningún otro ejercicio
solo paga mayores dividendos espirituales! Tu vida de oración será fortalecida.
Cuando des testimonio, será mucho más efectivo y agudo. Tu actitud y tu visión
comenzarán a cambiar. Tu mente estará más alerta y atenta. Tu confianza y
seguridad aumentarán. Tu fe se solidificará.”
Chuck Swindoll
Aunque suene increíble, los judíos ultra ortodoxos se sabían todo el
Talmud de Babilonia –todas las 5,422 páginas- de memoria. Has leído bien.
Podrías escoger cualquiera de las sesenta y tres secciones, y ellos podrían recitar
cada una de las palabras de cada hoja. 66
El arte de la memorización rápidamente se está convirtiendo en algo del
pasado. En el primer siglo, sin embargo, la memorización era muy importante.
En una época donde la única forma de guardar y transmitir material era copiarlo
a mano, los hombres y mujeres tenían que memorizar la información. Imagina
despertar el día de mañana en un mundo sin la palabra escrita. La vida tal y
como la conocemos se detendría, porque dependemos de fuentes electrónicas
para casi toda nuestra información. Todo lo que sabemos es cargado de fuentes
de memoria externas tales como discos rígidos, servidores, y sitios web. Hoy en
día pocas personas pueden recordar rápidamente los números de teléfono de sus
66
STRATTON, George M., “The Mnemonic Feat of the ‘Shass Pollak’”, Psychological Review vol. 24,
Mayo 1917, pg. 244-47.
familiares o amigos. De hecho, algunos no pueden siquiera recordar sus propios
números de teléfono sin consultar sus equipos electrónicos. Plenamente
consciente de que vivimos en esta época, una época bombardeada con un mundo
de información fácilmente accesible, con valentía les presento la disciplina de la
memorización de las Escrituras.
En la mayoría de las iglesias, la memorización de versículos bíblicos es una
tarea reservada para los niños. Una vez que el niño pasa a la “iglesia de los
grandes”, la disciplina de la memorización de las Escrituras generalmente es
abandonada. Es difícil persuadir a la mayoría de los miembros a que lean la
Biblia a diario, mucho más aún a que memoricen porciones de ella.
Pero para el creyente que verdaderamente desea ser un seguidor de Cristo
hecho y derecho, simplemente leer la Biblia a diario no bastará. Como discípulo,
tu meta no es meramente meterte en la Palabra, sino que la Palabra se meta en ti.
Discípulos fervientes se toman en serio la siguiente exhortación de Pablo: “Que
habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza” (Colosenses 3:16, NVI).
Para que la Palabra de Dios habite en ti, debes memorizarla. ¿Cuántas
veces has leído la página de un libro y luego rápidamente has olvidado lo que
leíste? El verdadero aprendizaje surge de lo que se memoriza.
El estudio de la memoria humana es un tema fascinante e invaluable. La
investigación científica ha establecido que prácticamente todo lo que leemos pasa
a la memoria a corto plazo. Descrito como un filtro para la cantidad masiva de
información que recibimos a diario, la memoria a corto plazo es limitada en su
capacidad. En contraste, la memoria a largo plazo puede retener una cantidad
infinita de información. Cuanto más se repita una porción de información, más
probabilidades de que será retenida en la memoria a largo plazo. ¿Has oído decir
que “la repetición es la madre del aprendizaje”?
Por lo tanto, si un individuo quiere preservar algo en la memoria a largo
plazo, él o ella deben tomar pasos intencionales para retenerlo. Sólo dos opciones
han perseverado a lo largo del tiempo: repetición y memorización intencional.
¿Cómo recuerdas un número de teléfono? Marcándolo tan frecuentemente
que, pasado un período de tiempo, esté estampado en tu memoria a largo plazo;
o, memorizándolo intencionalmente. ¿Cuál paso es más rápido, es decir, cuál
paso hace que esté disponible antes?
Tengo un amigo que puede citar casi todo el libro de Filipenses –no porque
lo ha memorizado intencionalmente, sino porque es su libro favorito de la Biblia,
y lo lee entero todas las semanas. Algunos de ustedes sin lugar a dudas están
pensando “Esa es la forma de hacerlo. Memorizar es un fastidio.” ¿Pero, adivina
hace cuánto tiempo está leyendo Filipenses cada semana?
¡Veintiséis años! ¡Más de 1.350 veces! ¿Captas el punto?
Si no estás intencionalmente memorizando la Palabra de Dios, estás
perdiéndote una de las bendiciones más valiosas de la vida cristiana. Quiero
animarte, motivarte, rogarte –lo que sea necesario- a hacer que la memorización
de la Palabra de Dios sea una prioridad y una práctica regular en tu vida. Nada
te ayudará más a obtener la victoria sobre tus enemigos espirituales –el mundo, la
carne y el diablo- que practicar fielmente esta disciplina.
Memorización y Meditación
Esta disciplina espiritual de la meditación es mencionada mucho más en
las Escrituras que la memorización. Dios le informó a Josué que el secreto del
éxito está en meditar en la Palabra de Dios:
Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para
que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu
camino y tendrás éxito (Josué 1:8, LBLA).
La meditación en la Palabra también es la clave para la bendición, la
prosperidad y para dar fruto:
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de
los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del SEÑOR se
deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que,
cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace
prospera! (Salmos 1:1-3, NVI)
Salmos 119, el capítulo más largo de la Biblia, es la declaración de amor de
David por la Palabra de Dios. Cada uno de los 176 versículos es sobre la Biblia.
En varios de esos versículos, David habla de cómo meditar en la palabra de Dios
ha cambiado su vida.
Joshua Foer, campeón de [Link]. de la Memoria, escribió “La forma de leer
antigua y medieval era totalmente distinta a la forma en que leemos hoy en día.
Uno no sólo se memorizaba textos; uno meditaba en ellos –los masticaba, y se
rumiaba- y en el proceso, entraba en intimidad a punto tal de que uno lo hacía
propio. Como Petrarca dijo en una carta a un amigo ‘Comí en la mañana lo que
digeriría en la noche; Me tragué un niño que luego rumiaría como hombre viejo.
He absorbido estos escritos, implantándolos no sólo en mi memoria, sino en mi
médula.’ Se ha dicho que Agustín estuvo tan inmerso en los Salmos que ellos,
tanto como el Latín mismo, comprendían el idioma principal en el que escribía.” 67
Lo que describe Foer es exactamente a lo que se refieren las Escrituras al
decir meditación. La mayoría de las personas asocian la meditación con prácticas
de la Nueva Era, tales como el yoga, la meditación trascendental, técnicas de
67
FOER, Joshua, Moonwalking with Einstein: The Art and Science of Remembering Everything, Penguin
Books, Londres, Inglaterra, 2011, pg. 109.
relajación, u otros ejercicios que silencian la mente con el objetivo de que el
espíritu trascienda el cuerpo.
Cuando era un nuevo creyente, unos pocos meses de edad en la fe, me
invitaron a ir a un retiro espiritual de la Nueva Era. Si bien, mi conocimiento
bíblico era limitado, conocía la palabra espiritual, asique acepté la invitación.
Cuando llegué, una variedad rara de practicantes de la Nueva Era se me
presentaron. Incluidos en estos “expertos” estaban maestros de Reiki, cantores
gregorianos, instructores de respiración, profesores de meditación trascendental,
lectores clarividentes, astrólogos, y otros ofreciendo instrucción sobre cómo
liberar a la persona espiritual de su cuerpo físico.
Como creyente ignorante e inmaduro, practiqué las técnicas que me
enseñaron en el retiro los próximos tres meses. Todas las noches, me sentaba en
total silencio en mi habitación, ojos cerrados, piernas dobladas, brazos extendidos
y el dedo índice y pulgar tocándose.
El objetivo de este ejercicio era encontrar las soluciones a todos mis
problemas y respuestas a todas mis preguntas dentro de mi alma, a través de la
meditación y el silencio. Podría lograr esto, según los profesores del retiro, a
través de la relajación, calmando las ondas de mi alma para que surjan el
conocimiento, la felicidad, la alegría y la paz.
Para mí, sin embargo, esto no fue productivo. Cada sesión daba el mismo
resultado. Me despertaba unas horas después luego de haberme dormido en el
piso. Aparentemente, me relajaba un poco demasiado.
Cuando empecé a leer la Biblia, rápidamente me di cuenta de que este tipo
de meditación era antibíblica. Romanos 7:18, NVI, apoya esto: “Porque yo sé que en
mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno.” Aprendí que si intentaba encontrar
respuestas por mí mismo, siempre encontraría respuestas equivocadas. Para
encontrar la verdad, debemos mirar fuera de nosotros mismos – a Cristo (Juan
14:6). Mirar dentro de nosotros mismos no es meditación bíblica.
Ni tampoco la meditación bíblica es apagar las luces y pasar horas
pensando en la nada. No es la pasividad mental, pero, por el contrario, actividad
mental concentrada. A través de la meditación, un creyente se enfoca en la
Palabra, pondera la Palabra, saborea la Palabra, y se deleita en la Palabra.
La palabra hebrea para meditar significa “murmurar o musitar.” Los
judíos del Antiguo Testamento pensaban a través de las imágenes, así que el
autor del Salmo 1 utilizó la imagen de una paloma arrullando. Imagina el ruido
que hace este pájaro una y otra vez. Esta es la imagen que la Escritura crea de
una persona meditando: murmurando las Escrituras una y otra vez en la mente
de uno, o incluso en voz alta. En Israel, no es infrecuente observar a un rabino
judío caminando con su cabeza hacia abajo, hablándose a sí mismo. No está loco;
está recitando de memoria la porción de la Torá [las Escrituras del Antiguo
Testamento] del día.
La meditación bíblica es imposible sin memorización. Antes de que la
Palabra pueda ser parte de tu ser, debes primero implantarla en tu memoria.
Memorizar la Palabra de Dios te da la oportunidad de contemplar la Palabra de
Dios en cualquier momento y en cualquier lado, de masticarla hasta que se hace
parte tuya.
Puntos para reflexionar
Lee Salmos 1:1-4. Identifica los beneficios de la meditación.
Considera cómo estos beneficios impactarán tu caminar diario con Cristo.
Infusión de Biblia
Memorizar las Escrituras satura tu vida con la Palabra de Dios. En
Spiritual Disciplines for the Christian Life, Donald Whitney ilustra el efecto de
memorizar la Palabra utilizando una taza de té. Whitney explica “Tú eres la taza
de agua caliente y la ingesta de las Escrituras está representada por la bolsita de
té. Oír la Palabra de Dios es como una inmersión de la bolsita en la taza. Un
poco del sabor del té es absorbido, pero no tanto como si se la hubiese remojado
más a fondo.” Él agrega, “En esta analogía, leer, estudiar y memorizar la Palabra
de Dios están representados por las inmersiones adicionales de la bolsita de té en
la taza. Cuanto más frecuentemente entre el té en el agua, más efecto tiene.” 68
Como el sabor del té se disuelve en el agua hasta que toma un color rojizo,
así deben ser saturadas nuestras vidas con la Palabra hasta que estemos
distintivamente marcados por la infusión de las Escrituras.
Punto para reflexionar
Con la analogía de la “bolsita de té” en mente, piensa en los pasos que deben darse para
que la Palabra de Dios sature tu vida.
.
Experiencias que cambian la mente
Si bien leer la Biblia abre nuestros oídos espirituales para poder oír de
Dios, memorizar las Escrituras inyecta nuestras mentes con lo que Él dice.
Colosenses 3:2, NVI, dice “Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de
la tierra”. La Nueva Traducción Viviente dice “Piensen en las cosas del cielo”.
Cuando saturamos nuestras mentes con la Palabra de Dios, permea enteramente
nuestra persona, todo lo que decimos y hacemos. Nuestras mentes pecaminosas
son limpias cuando el agua de la Palabra de Dios fluye a través de ellas,
limpiando los pensamientos corruptos de nuestra vieja naturaleza y
68
WHITNEY, Donald, Spiritual Disciplines for the Christian Life, NavPress, Colorado Springs, CO,
[Link]., 1994, pg. 59.
reemplazándolos con los caminos puros y sin mancha de Dios (Juan 15:3; Efesios
5:26). Como resultado, nuestras vidas son transformadas:
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su
mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta
(Romanos 12:2, NVI).
Renovando nuestras mentes con la infusión de la Palabra de Dios,
centramos nuestra atención en los principios de Dios. Nuestras vidas empezarán
a parecerse menos al mundo, y más a Cristo. Pablo enseñó este principio a la
iglesia en Colosas:
Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza
con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en
conocimiento a imagen de su Creador (Colosenses 3:9-10, NVI).
¿Qué hacemos cuando renovamos algo? Derribamos lo que está viejo y
deteriorado, y lo reconstruimos con lo que está nuevo y sólido. Esto es
exactamente lo que ocurre cuando llenamos nuestras mentes de la Palabra de
Dios. Nuestras mentes oscuras y corruptas son reemplazadas con la mente del
Señor. Por lo tanto, tal y como Pablo enseña en Romanos 12:2, podemos
comprobar con confianza cual es la voluntad de Dios para nuestras vidas. De
hecho, la Biblia nos enseña que, con el Espíritu Santo residiendo en nosotros y
guiándonos hacia las verdades de la Palabra, tenemos la mente de Cristo. Por
ende, podemos entender la mente del Señor (1 Corintios 2:16). Podemos conocer
la voluntad de Dios para nuestras vidas (Colosenses 1:9), entenderla (Colosenses
1:9), y efectivamente probarla (Romanos 12:2).
Los beneficios son tremendos
Cuando entierras el tesoro de la Palabra de Dios en tu corazón, el Espíritu
Santo lo traerá a tu mente en los momentos críticos de tu caminar diario. No me
tomes la palabra simplemente. Compruébalo tú mismo. Te asombrarás de cómo
afectará tu vida. A medida que continúes memorizando y meditando en la
Palabra de Dios, verás que los beneficios son infinitos. Aquí hay algunos:
1. La meditación y la memorización te mantienen alejado del pecado.
“En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti” (Salmos
119:11, NVI).
2. La meditación y la memorización transforman tu forma de pensar.
“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la
renovación de su mente” (Romanos 12:2, NVI).
3. La meditación y la memorización te dan herramientas para compartir tu
testimonio.
“Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre
preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que
hay en ustedes” (1 Pedro 3:15, NVI).
4. La meditación y la memorización le dan dirección a tu vida.
“Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero”
(Salmos 119:105, NVI).
5. La meditación y la memorización producen crecimiento espiritual.
“Ahora los encomiendo a Dios y al mensaje de su gracia, mensaje que
tiene poder para edificarlos y darles herencia entre todos los santificados”
(Hechos 20:32, NVI).
6. La meditación y la memorización te brindan herramientas para luchar
contra la tentación.
“El tentador se le acercó y le propuso: -Si eres el Hijo de Dios, ordena a
estas piedras que se conviertan en pan.
Jesús le respondió: -Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de
toda palabra que sale de la boca de Dios’” (Mateo 4:3-4, NVI).
Esta lista es sólo el principio de lo que la poderosa Palabra de Dios puede
hacer cuando invertimos en el esfuerzo de esconderla en nuestro corazón. Tu
lista crecerá continuamente a medida que sigas adelante en tu viaje de fe,
alentándote a que memorices más y más de la Biblia.
Armados para la batalla
Meditar y memorizar la Palabra de Dios aumentará tu capacidad de
obedecer lo que conoces. Lo que pones en tu mente alterará tu entorno. Nuestras
mentes son el campo de batalla de la guerra espiritual. Las guerras espirituales
deben ser peleadas con herramientas espirituales. Pablo le explicó esto a la iglesia
en Corinto:
Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las
armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar
fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento
de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo (2 Corintios
10:3-5, NVI).
¿Cuál es nuestra herramienta espiritual? Dios nos ha armado con “la
espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:17, NVI). La Biblia es
poderosa, más filosa incluso que una espada mortal de doble filo. Es capaz de
perforarte hasta lo más interno de tu ser y separar cada pensamiento impuro de
tu corazón y mente:
Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada
de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los
huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12, NVI).
Pasos sencillos
Algunas personas luchan con la memorización, y muchos sienten que no
pueden memorizar la Palabra de Dios. Otros quieren meditar en la Palabra de
Dios, pero no saben por dónde comenzar, o qué hacer específicamente. Aquí hay
un sistema sencillo que ayudará tanto en la memorización y la meditación:
Imagínatelo - ¿Cómo se ve la verdad espiritual? Visualiza lo que el texto
dice en tu mente. Imagínalo como una realidad en tu vida.
Pondéralo – Reflexiona respecto al texto. Piénsalo. Repítelo una y otra vez
a ti mismo. ¿Qué quiere decir el texto? ¿Qué significa cada palabra
individualmente? ¿Qué está tratando de expresar Dios?
Personalízalo – ¿Qué significa concretamente en tu vida? ¿Qué aspecto
toma esto en tu vida? ¿Qué acción debe ocurrir para que esta verdad se convierta
en realidad?
Ora al respecto – Pídele a Dios que haga realidad esta verdad en tus
experiencias cotidianas. Pídele que haga que la verdad sea real, y que revele
cómo deberías responder.
Punto para el camino
Échale un Segundo vistazo al Salmo 1 con este método de cuatro pasos para la meditación.
¿Comprendiste el texto de una manera más profunda? ¿Cómo?
Almacenando tesoros
Muchos planes han sido desarrollados para poder memorizar las
Escrituras. Si bien cada uno es eficaz a su manera, un sistema sencillo ha sido
efectivo para mí. Lo único que necesitas es un paquete de tarjetas y un deseo
comprometido de memorizar la Palabra de Dios.
Es fácil. Escribe la referencia del versículo de un lado de la tarjeta, y del
otro lado escribir el texto del versículo (ver Apéndice 6 para un ejemplo).
Concéntrate en cinco versículos a la vez, y lleva tu baraja de cartas de las
Escrituras contigo.
A lo largo del día, cuando tengas unos minutos, saca tu baraja de cartas de
las Escrituras y revísalas. Lee la referencia primera, seguida del versículo.
Continúa recitando el versículo, hasta que sientas el fluir del pasaje. Cuando
estés cómodo con el texto, mira sólo la referencia en el lado correspondiente de la
tarjeta para poner a prueba tu memoria.
Es importante recitar la referencia primero, luego el versículo, y terminar
con la referencia una vez más. Esto hará que no te conviertas en un lisiado de las
concordancias. Como creyente nuevo, me vi obligado a buscar cada versículo en
la concordancia en la parte de atrás de mi Biblia. A veces, cuando citaba un
pasaje bíblico cuando hablaba de Cristo, la persona me preguntaría, “¿De dónde
salió ese pasaje?” Yo sólo podía responder, “De algún lado de la Biblia”. Como
puedes imaginar, esto no es efectivo cuando compartes de Cristo con otros. Al
memorizar la referencia, hablarás con autoridad y ganarás el respeto de quienes
te oyen cuando citas las Escrituras.
Cuando domines cinco versículos, empieza a estudiar cinco más. Revisa
todos los versículos que has aprendido al menos una vez a la semana. A medida
que crece tu pila de cartas, te sentirás alentado a seguir avanzando en la
memorización de la Palabra, y experimentarás sus efectos poderosos en tu vida.
Una labor de amor
Una mujer en un pequeño pueblo cuidaba de su jardín pintoresco ubicado
en el frente de su casa. Todos los días cuando conducían o pasaban por su casa,
sus vecinos admiraban su bella creación. Un día, cuando estaba recubriendo sus
rosas con sustancias orgánicas, un transeúnte comentó: --Debe tener un pulgar
verde.
Sin dudarlo, ella respondió: --No. Tengo un pulgar púrpura y dos rodillas
con moretones.
Se requiere de trabajo duro para producir un bello jardín, y es igualmente
necesario memorizar las Escrituras. Memorizar cualquier cosa no es fácil, por eso
tantos creyentes saben tan pocos pasajes.
Cuando lleguemos al Cielo, Dios no estará impresionado con cuantas
estadísticas deportivas sabemos de memoria, cuantos programas de televisión
podemos recordar, o cuántas palabras de canciones populares podemos recitar.
Pero estará encantado con nuestros esfuerzos de memorizar su Palabra que
cambia las vidas. Cuando escondemos su Palabra en nuestros corazones, le
estamos diciendo a Dios, “Tu Palabra es importante para mí.”
Recientemente, después de hablar de este tema, alguien comentó: --Soy
demasiado viejo para memorizar las Escrituras.
Mi respuesta a ellos fue: --Prefiero estés un año intentando memorizar un
versículo, que pararte delante de Cristo con ninguna parte de su Palabra
memorizada.
Aunque sea difícil, ¿invertirás el tiempo necesario para esconder la Palabra
de Dios en tu corazón? ¿Dejarás de lado la computadora, la internet, y la
televisión para pasar tiempo ponderando las Escrituras? Thomas Watson, pastor
puritano y profesor, comentó, “La razón por la que nos vamos tan fríos al leer la
Palabra es porque no nos calentamos en el fuego de la meditación.” 69
Preguntas a considerar
Enumera las barreras que te han impedido memorizar las Escrituras en el pasado.
¿Qué medidas tomarás para eliminar estas barreras?
¿Empezar dónde?
Muchas personas hacen la misma pregunta respecto a la memorización de
69
WATSON, Thomas, Puritan Sermons, vol. 2, Richard Owen Roberts, Wheaton IL, [Link]., 1674,
1981, pg. 62.
la Palabra: “¿Qué versículos debería memorizar?” o, “¿Por dónde empiezo?” Un
programa llamado “Fighter Verses” me ha sido útil. Estos versículos pueden ser
obtenidos en línea o a través de una aplicación en tu smartphone. La aplicación
resalta los versículos a memorizar en cada semana del año (la pueden encontrar
en [Link]
La mejor manera de continuar con la disciplina de la memorización de la
Palabra es con un compañero a quien rendirle cuentas. Pocas personas
memorizarán constantemente, a menos que tengan que ser responsable ante
alguien, es decir, rendirle cuentas. Una de las ventajas del grupo de discipulado
es el sistema incluido de responsabilidad/rendición de cuentas para la
memorización de la Palabra. Al recitar pasajes semanalmente, los miembros del
grupo vendrán preparados para citar sus versículos memorizados. Lo que es
evaluado, se hace.
Si no estás en un grupo de discipulando, intégrate a uno. Si no puedes
encontrar uno, empieza uno. Este libro te enseñará cómo. Al menos, pídele a
alguien que sea tu compañero en la memorización de la Palabra. Al hacerlo, no
sólo te ayudarás a ti mismo, sino al otro individuo también.
El cristiano promedio puede citar algunos versículos. Lamentablemente,
muchos sólo pueden recitar Juan 3:16, junto con el versículo más corto de la
Biblia, “Jesús lloró” (Juan 11:35, NVI).
Aún más tristemente, yo creo que Jesús podría llorar hoy porque muchos
de sus supuestos discípulos han memorizado poca, o nada, de su Palabra. Toma
una pausa ahora para proponerte que esto no será cierto en tu vida, y para
pedirle a Dios que te ayude a hacer de la disciplina de memorización de la
Palabra una prioridad en tu vida.
Punto para el camino
Considera memorizar un capítulo de un libro de la Biblia, por ejemplo: Salmos 1,
Romanos 8, Juan 15, Gálatas 5 o Efesios 2.
Versículo para memorizar
Salmos 1:1-2
CAPÍTULO 9
C. L. O. S. E. R.: Disciplinas Espirituales
EVANGELIZAR: Mostrar y contar
“Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.”
Mark 16:15
“El evangelismo no es un trabajo profesional para unos pocos hombres
entrenados, sino que es la responsabilidad implacable de todas las personas que
pertenecen a la compañía de Jesús.”
Elton Trueblood
Una de mis posesiones más significativas es una foto que está colgada
detrás del escritorio en mi oficina. La compré en el 2005, poco tiempo después de
haberme casado con Kandi, pero no es por eso que especial para mí.
La foto es única. A primera vista, parece ser una imagen común y
corriente de la Última Cena. Mirándola más cerca, sin embargo, descubres que
las imágenes son las palabras de Juan 13-16, inteligentemente resaltadas con
varias letras en negrita. Pero el que la foto esté hecha con las palabras de nuestro
Señor no es lo que la hace especial para mí.
Cuando nuestra casa fue destruida por el huracán Katrina en el 2005, esta
fue la única pieza de arte que sobrevivió. Por eso significa tanto para mí esta foto.
Compartir el Evangelio es como proveer la historia de fondo de esa foto.
Nuestras vidas deberían mostrar la obra de Dios en nosotros, como quien ve esta
foto y observa los esfuerzos magistrales del artista. Pero una cosa es mostrar el
Evangelio en nuestras vidas. Otra cosa es abrir nuestras bocas y compartir por
qué es significativo para nosotros, es decir, qué significa para nosotros –esto es
algo que podría cambiar el destino de quienes nos rodean.
No importa hace cuánto somos salvos, y cuánto hayamos crecido en
nuestro caminar, nunca nos moveremos más allá del Evangelio, las Buenas
Nuevas de que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, y resucitó (1
Corintios 15:1-4). Es la única base para todo lo que somos, todo lo que estamos
siendo, y todo lo que seremos. Todos los días, somos bendecidos por el gran
amor de Dios para con nosotros, un amor que Él demostró al dar a su único Hijo
a morir en nuestro lugar (Romanos 5:8). A medida que crecemos en el
discipulado, adquirimos una mayor conciencia y apreciación por lo que Cristo
hizo por nosotros en la cruz. De hecho, nuestro Salvador define el discipulado
como tomar nuestra cruz, y seguir su ejemplo de sacrificio, servicio y abnegación
(Lucas 9:23).
El evangelismo y el discipulado son dos remos atados a un barco. Con un
solo remo en el agua, irás en un círculo. Ambos remos son necesarios para llegar
a tu destino. Ambos son esenciales para llevar a cabo la Gran Comisión.
El Evangelio se recibe a través del evangelismo, y se vive a través del
discipulado. El evangelismo sin el discipulado morirá cuando muera el
evangelista. Asimismo, el discipulado sin evangelismo cesará cuando muera el
discipulador. Derwin Gray, el pastor de la Iglesia Transformacional, dice “Si
nuestras iglesias no son evangelísticas, entonces nuestro proceso de discipulado
no ha sido holístico.” 70
Los verdaderos discípulos hacen discípulos, y los
discípulos no pueden hacerse sin evangelismo. Es más bien una tarea de
“ambos/y”, y no un “en vez de/o”.
El secreto para el éxito
En pocas palabras, el evangelismo es compartir la persona y la obra de
70
Twitter, 9:27hs (acceso el 19-I-2013), @derwinlgray.
Cristo con seres humanos pecadores con la esperanza de que se arrepientan de
sus pecados, y depositen su confianza en Jesús como su Salvador y Señor.
En su libro clásico, el Plan Maestro de la Evangelización, Robert Coleman
describe el plan de Jesús para alcanzar al mundo con el mensaje del Evangelio:
“Su preocupación no eran los programas para llegar a las multitudes, sino que
eran los hombres a quienes seguirían las multitudes… los hombres eran su
método para ganar al mundo para Dios.” 71
Sin rodeos, el plan de Dios para
alcanzar al mundo con el Evangelio gira alrededor tuyo.
Los cuatro hombres que inspirados escribieron relatos de la vida de Cristo
registraron su orden de compartir el Evangelio:
Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan
discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les
aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo (Mateo 28:18-20,
NVI).
Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura (Marcos
16:15, NVI).
Y en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las
naciones, comenzando por Jerusalén (Lucas 24:47, NVI).
—¡La paz sea con ustedes! —repitió Jesús—. Como el Padre me envió a mí, así yo los
envío a ustedes (Juan 20:21, NVI).
Si bien todos los relatos del tiempo de Cristo en la tierra terminan con esta
orden, el libro de los Hechos comienza con ella:
Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos
tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra
(Hechos 1:8, NVI).
Hechos es la historia de cómo un puñado de hombres en los cuales Jesús invirtió
su vida obedecieron esta orden, alcanzando el mundo en el que ellos vivían con el
71
COLEMAN, Robert E., Master Plan of Evangelism, Baker, Grand Rapids, MI, [Link]., 1963, pg. 21.
Evangelio.
Punto para reflexionar
Las palabras finales de Jesús en Mateo 28:19 comienzan con la palabra “vayan”, que
significa “moverse de un lugar hacia otro”. Piensa en tu rutina diaria y semanal.
“Moviéndote de un lugar hacia otro”, ¿con quién puedes compartir el Evangelio?
El éxito está en el compartir
Muchas personas malinterpretan nuestra responsabilidad dada por Cristo
en el evangelismo, creyendo que el éxito está determinado por cuánta gente
personalmente ganamos para Cristo. Esta no es la enseñanza de la Escritura. El
éxito en el evangelismo está en el compartir, no en el salvar. Sólo Dios puede
salvar, pero Él ordena que nosotros compartamos. Nuestra responsabilidad
comienza y termina con el compartir el Evangelio. Pablo dejó esto muy en claro
cuando le habló a la congregación carnal en Corinto:
Cuando uno afirma: «Yo sigo a Pablo», y otro: «Yo sigo a Apolos», ¿no es porque están
actuando con criterios humanos? Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo?
Nada más que servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según lo que
el Señor le asignó a cada uno. Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el
crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien
es el que hace crecer (1 Corintios 3:4-7, NVI).
Uno de los desafíos nuestros, un pueblo influenciado por la cultura del
éxito, es que estamos programados para medir resultados contando a los
convertidos, en aras de reportar números alcanzados o jactarnos de los
resultados. De ninguna manera estoy sugiriendo que no debemos llevar un
registro de los hombres y mujeres que profesan a Cristo. Debemos saber quiénes
son para poder dirigirlos hacia el bautismo, y hacia grupos de discipulados.
Como muchas correctamente han dicho: “Contamos a las personas, porque las
personas cuentan.” Alguien contó el número de personas que creyeron el día de
Pentecostés.
Pero debemos evitar la trampa de contar a los conversos para conseguir
otra muesca en nuestros cinturones espirituales o tener otro tanto evangelístico a
nuestro favor. No obtenemos el mérito por eso. Dios salva, no nosotros.
Si contaran únicamente los número para determinar el éxito de un
ministerio, el primer año en la India de William Carey fue un fracaso total. A lo
largo de siete años, nadie se convirtió –ni una sola persona. Adoniram Judson
trabajó por seis años en Birmania antes de que sólo un creyente fuera
identificado. ¿Estos fieles misioneros fueron un fracaso? De ninguna manera.
Dios evalúa la fidelidad en compartir el Evangelio. Él, y sólo Él, produce el fruto
(Juan 15:4).
Bill Bright, el fundador de Campus Crusade for Christ, lo expresó muy bien:
“El éxito en el compartir el Evangelio es simplemente tomar la iniciativa de
compartir a Cristo en el poder del Espíritu Santo, y dejando que Dios se haga
cargo de los resultados.” Ese es el verdadero éxito evangelístico. 72
Regeneración, no reformación
En vez de concentrarnos únicamente en la palabra conversión, usemos la
palabra regeneración para referirnos a la salvación. Esta palabra a menudo
ignorada es esencial en la comprensión de nuestra búsqueda para ver que las
personas lleguen a Cristo. El teólogo, Wayne Grudem, define a la regeneración
como “una obra de Dios en la que imparte vida espiritual en nosotros” . ¿Qué 73
papel cumplimos tú y yo en la obra de la regeneración? Ninguno en absoluto. Es
72
BRIGHT, Bill, Witnessing Without Fear: How to Share Your Faith With Confidence, Here’s Life
Publishers inc., 1987, pg. 67.
73
GRUDEM, Wayne A., Systematic Theology: An Introduction to Biblical Doctrine, Intervarsity Press,
Leicester, Inglaterra; Grand Rapids; MI, [Link]., 2004, pg. 74.
enteramente la obra de Dios. Observa la persona que utilizó en la conjugación
verbal Dios al describir la obra de la regeneración:
Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré
ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. Pondré mi Espíritu
en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas
(Ezequiel 36:26-27, NTV).
Este concepto también es comunicado al principio del Evangelio de Juan:
Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos
de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la
pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios
(Juan 1:12-13, NTV).
Cuando me mudé a Chattanooga, Tennessee, para ser pastor de la Iglesia
Bautista Brainerd, planté dos manzanos silvestres en mi patio trasero. Al final de
la primera temporada, un árbol había florecido y tenía hojas exuberantes. El otro
parecía el árbol de Navidad de Charlie Brown, porque sólo tenía unas pocas
ramas y hojas enfermas.
El próximo año, decidí prestarle más atención a estos árboles. Puse
fertilizante en el suelo, y gasté una pequeña fortuna para instalar un sistema de
riego programado en el patio trasero. Pasé mis noches sacando yuyos, labrando
la tierra, y matando bichos. Esperé pacientemente a que los árboles florezcan,
para luego ver que se repitiera lo mismo el segundo año, un árbol tupido y una
colección escuálida de ramas a lo “Charlie Brown”. Realmente me desanimé.
Luego de investigar un poco, me enteré que el árbol Charlie Brown estaba
irremediablemente enfermo. No se podía hacer nada por él. La única solución
era arrancar el árbol de la tierra y plantar uno completamente nuevo en su lugar.
Nunca saldrían hojas sanas intentando arreglar el árbol con la compra de tierra
nueva, removiendo los yuyos, labrando la tierra, agregando fertilizante y
saturando la tierra con agua. A todos los efectos prácticos, era un árbol muerto.
De la misma forma, los pecadores perdidos están enfermos
espiritualmente porque están muertos espiritualmente. Todo intento de
reformarlos a través de prácticas convencionales y morales, no traerán una vida
nueva. Aún en los mejores suelos, con los mejores cuidados, los creyentes están
espiritualmente muertos.
Cuando creemos en Cristo, Dios nos da vida nueva, esto es exactamente lo
que significa la regeneración. Somos nuevas criaturas en Cristo (2 Corintios 5:17).
Pablo expresa esto vívidamente en su carta a la iglesia en Éfeso:
En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales
andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las
tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la
desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados
por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros
propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios. Pero Dios,
que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun
cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! (Efesios
2:1-5, NVI)
El nacimiento, sea el primero (físico) o el segundo (espiritual), es obra
exclusiva de Dios. Dios es el autor de la salvación, no nosotros. Dios es quien da
la vida a los humanos, no nosotros. Y Dios es quien sostiene la vida, no nosotros.
Cuando empezamos a tomar el mérito de los resultados del evangelismo,
empezamos a caminar por la pendiente resbaladiza del orgullo y el error.
A esta altura, quizá muchos digan, “Si Dios es quien regenera a los
pecadores perdidos, quizá no tengo que participar en el proceso. Puedo
simplemente sentarme y mirar a Dios hacer todo la obra.”
Nada está más lejos de la verdad. El trabajo soberano de Dios en la
salvación no nos da permiso para ser perezosos. Dios nos desafió a ir y compartir
con otros sobre su amor y gracia. Como los carteros en su ruta de correo, nuestro
deber es entregar el correo (el Evangelio) sin meternos con el paquete.
Punto para reflexionar
¿Cómo te motiva a compartir el Evangelio una mejor comprensión de la doctrina de la
regeneración?
¿Me conoces?
Cuando estaba en la Universidad, me inscribí en un negocio de marketing
multinivel que ofrecía servicios de telecomunicación. A los diecinueve años,
rápidamente subí la escalera de la red porque había memorizado una arenga
efectiva de marketing: “Si el dinero te sirve, y encaja en tu horario, ¿estarías
interesado en informarte sobre una oportunidad seria de negocios?” ¿Quién
podría decirle que no a eso?
Sin embargo, mi hábil presentación no era efectiva con todos. Algunas
personas astutas reconocían enseguida que mi discurso era ensayado y
estructurado. Muchos socios potenciales se cerraban porque les resultaba
impersonal.
Del mismo modo, la época de acercarse a las personas con una arenga
evangelística ensayada está terminando. ¿Por qué? La era de la información ha
dado a luz a una generación que puede detectar a alguien falso a kilómetros de
distancia. Las personas quieren saber que te preocupas por ellos, antes de
escuchar lo que tienes para compartir. La integridad es esperada .
74
Con la
generación actual, debes ganarte el derecho a compartir el Evangelio mediante el
desarrollo de una relación con ellos.
En el pasado, la iglesia veía a la gente perdida como proyectos. Debemos
rechazar esta actitud y ver a las personas como Jesús las ve, acercándonos como
74
Ver RAINER, Thom S. y RAINER, Jess S., The Millennials, B & H Books, Nashville, TN, [Link].,
2010.
Jesús se acercaba.
Jesucristo, sin ningún tipo de arenga evangelística, compartió el Evangelio
a través de las relaciones. Se encontraba con las personas allí donde estaban, y se
preocupaba por ellos. En Juan 3, Jesús se encontró con Nicodemo en el medio de
la noche. En Juan 4, Jesús habló con la mujer en el pozo. Y en Juan 5, ministró a
un hombre inválido que yacía tirado en el estanque de Betesda. Ahora bien, no
estoy en contra de usar una frase que rompa el hielo para iniciar una
conversación con una persona perdida. Sin embargo, rechazo las susodichas
frases si la persona se va más fría después del encuentro que cuando la
conversación se inició. Primero debemos mostrarle a las personas que las
amamos y nos importan, y que no son solamente otro proyecto religioso (el
Apéndice 8 contiene siete avenidas para construir una relación con otros).
Háblame
“Ve al mundo y predica el Evangelio. Si es necesario, usa las palabras.”
Muchos de nosotros estamos familiarizados con esta cita famosa, que
generalmente se acredita a San Francisco de Asís (dicho sea de paso, los
historiadores creen que no dijo esto) . Es otro ejemplo de una frase popular que 75
es antibíblica. Pablo claramente dice que el Evangelio debe ser compartido con las
palabras:
Pues «todo el que invoque el nombre del SEÑOR será salvo». ¿Pero cómo pueden ellos
invocarlo para que los salve si no creen en él? ¿Y cómo pueden creer en él si nunca han
oído de él? ¿Y cómo pueden oír de él a menos que alguien se lo diga? ¿Y cómo irá
alguien a contarles sin ser enviado? Por eso, las Escrituras dicen: «¡Qué hermosos son
75
STETZER, Ed, “Preach the Gospel, and Since It’s Necessary, Use Words”, en
[Link]
[Link] (acceso el 2-VII-2013).
los pies de los mensajeros que traen buenas noticias!». Así que la fe viene por oír, es
decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo (Romanos 10:13-15, 17, NTV).
Como el Evangelio es transmitido con palabras, es muy importante que lo
presentemos de una forma que sea fácil y claramente comprendido. En What is
the Gospel?, Greg Gilbert explica el Evangelio con cuatro sencillas palabras:
Dios, hombre, Cristo y respuesta. Mark Dever, un mentor de Gilbert, expande
sobre este esquema en su libro The Gospel and Personal Evangelism: “El único
Dios, que es santo, nos hizo a su imagen para conocerlo. Pero pecamos y nos
alejamos de Él. En su inmenso amor, Dios se hizo hombre en Jesús, vivió una
vida perfecta y murió en la cruz, así cumpliendo la ley Él mismo y cargando
con el castigo por los pecados de todos aquellos que se volverían a Él y
pusieran su confianza en Él. Resucitó de entre los muertos, mostrando que
Dios había aceptado el sacrificio de Cristo, y que la ira de Dios contra nosotros
se había acabado. Ahora nos llama a arrepentirnos por nuestros pecados y
confiar solamente en Cristo para nuestro perdón. Si nos arrepentimos por
nuestros pecados y confiamos en Cristo, nacemos a una nueva vida, una vida
eterna con Dios.” 76
Dios nos ha confiado el Evangelio poderosos. Debemos ser cuidadosos de cómo
lo presentamos. Algunos, por varios motivos, han debilitado su mensaje. A.W.
Tozer en su libro Man, A Dwelling Place for God, exhorta a todos los que están
tentados de aguar el Evangelio:
“La nueva cruz de la cual hablan hoy no mata al pecador. Lo
redirecciona. Se lo dirige hacia un modo de vida más limpio y alegre y
salva su dignidad. Al presumido le dice, ‘Ven y hazte valer por Cristo’. Al
76
DEVER, Mark, The Gospel and Personal Evangelism, Crossway Books, Wheaton, IL, [Link]., 2007,
pg. 43.
egoísta le dice ‘Ven y vanaglóriate en el Señor’. Al buscador de la emoción
le dice ‘Ven y disfruta de la emoción del compañerismo cristiano’. El
mensaje cristiano está inclinado en la dirección de la moda actual para que
sea más aceptable al público… La fe de Cristo no es paralela al mundo, lo
atraviesa. Al venir a Cristo, no llevamos nuestra vieja vida a un plano
superior. La dejamos en la cruz. El grano de trigo debe caer a la tierra y
morir. Nosotros que predicamos el Evangelio no debemos considerarnos
agentes de relaciones públicas intentando establecer buena voluntad entre
Dios y el mundo. No debemos imaginar que nuestra tarea sea hacer que
Cristo sea aceptable a los grandes negocios, la prensa, el mundo de
deportes o incluso la educación moderna. No somos diplomáticos, sino
profetas y nuestro mensaje no es negociable, sino que es un ultimátum.” 77
En Romanos 1:16, Pablo declara que él no estaba avergonzado del
Evangelio porque es “poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen”.
La palabra griega que utiliza aquí para poder es aquella de la cual se deriva
la palabra dinamita.
¡El Evangelio es explosivamente poderoso! Cuando lo diluyes, le
quitas su poder de traer a la gente al arrepentimiento genuino y producir
un cambio en sus vidas. Comparte el Evangelio misericordiosamente, con
amor y con tacto, pero siempre compártelo con valentía, precisión y
plenamente. Un Evangelio aguado y diluido es un Evangelio falso.
Punto para reflexionar
En tus propias palabras, explica la esencia del Evangelio. ¿Cuáles son los cuatro
elementos que deben ser incluidos?
Defender tu fe
Además de comunicar el Evangelio, todo cristiano debería poder
compartir su testimonio en cinco minutos –en el momento. Tu testimonio es
simplemente la historia de lo que Cristo ha hecho por ti. Pablo compartió su
testimonio de salvación con el rey Agripa en Hechos 26. Pedro dijo “Estén siempre
77
TOZER, A.W., Man, The Dwelling Place of God, Lightning Source Inc., Milton Keynes, Reino
Unido, 2008, pg. 11.
preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes”
(1 Pedro 3:15, NVI).
Un testimonio eficaz consiste en tres partes:
1. Así era mi vida antes de llegar a Cristo.
2. Esto es lo que hizo que cambiara mi vida (cómo llegue a Cristo).
3. Esta es mi vida después de que Dios me salvó.
Un testimonio es fácil de producir, pero es una herramienta poderosa a la
hora de compartir sobre Cristo con los demás. Una vida cambiada es una
muestra viviente del Evangelio. Un poeta anónimo escribió:
Estás escribiendo un Evangelio, un capítulo por día,
Por las obras que haces, y las palabras que dices.
Los hombres leen lo que escribes, ya sea desleal o verdadero,
Dime, ¿qué es el Evangelio, según tú? 78
Puntos para reflexionar
Deberías poder compartir tu testimonio en tres minutos.
Determínate a compartirlo con alguien esta semana.
¿Vale la pena?
El propósito de la evangelización es la gloria de Dios. Nada proclama la
gloria de Dios tanto como su amor por seres humanos pecadores, un amor tan
grande que dio a su Hijo para redimirnos. La Biblia está saturada con pasajes
sobre la manifestación de la gloria de Dios a través de su relación redentora con
las personas. Aquí vemos dos:
Al pueblo que formé para mí mismo, para que proclame mi alabanza (Isaías 43:21,
NVI).
Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a
Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las
tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9, NVI).
78
GILBERT, Paul, citado por JEREMIAH, David, “Testimonial Evidence”, One Place, en
[Link]
[Link] (acceso el 29-X-2012).
Por favor entiende, el foco de nuestra evangelización no es el perdido. Es
Dios y su gloria. El objeto de nuestro evangelismo es el perdido. Les contamos a
otros sobre Jesús porque Él es digno de toda su adoración. Pastor anglicano,
comentador, y conocido líder del movimiento evangélico mundial, John Stott,
dice, “Nuestra motivación suprema en la evangelización mundial no será
principalmente la obediencia de la gran Comisión, ni siquiera la amorosa
preocupación por quienes no conocen a Jesús, si bien estos dos incentivos son
importantes, sino primero y principal un celo ardiente por la gloria de Jesucristo.
Pues Dios lo ha exaltado al lugar más alto, y también desea que todos lo
honren.” 79
Si dices que amas a Dios, y amas la gloria de Dios, entonces, ¿por qué no
hables de Él a todos los lugares que vas? Si dices que estás apasionado por Dios,
y estás agradecido por todo lo que ha hecho por ti, ¿entonces por qué no
compartes eso con la gente? ¿Tus colegas saben de tu relación con el Señor? ¿Tus
familiares saben de tu relación con Jesús? ¿Tus vecinos saben que lo amas?
Compartir las Buenas Nuevas con las personas que conoces debe ser una
expresión natural de tu amor por Él. ¿Quién en tu vida necesita que les muestres
y cuentes sobre el Evangelio? ¿Estás cultivando nuevas amistades? ¿Estás
frecuentando los mismos lugares en el mismo horario para construir relaciones
con las mismas personas? Deberías estar haciéndolo.
Si eres un discípulo, lo estarás haciendo.
Punto para el camino
Enumera a tres amigos, familiares o conocidos que no son salvos. Comprométete a pedirle
a Dios que abra sus corazones para oír el Evangelio. Luego comprométete a compartirlo
79
EDWARDS, David L.; STOTT, John, Evangelical Essentials: A Liberal-Evangelical Dialogue, Hodder
& Stoughton Religious, Londres, 1988, pg. 329.
con ellos.
Versículo para memorizar
1 Tesalonicenses 2:8
CAPÍTULO 10
C.L.O.S.E.R.: Disciplinas Espirituales
RENOVAR: Oír a Dios
“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para
corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente
capacitado para toda buena obra.”
2 Timoteo 3:16-17, NVI
“Más que casi cualquier otra disciplina, llevar un diario tiene un atractivo
fascinante… Un motivo es la forma en que mezcla la doctrina bíblica con el diario
vivir, como la confluencia de dos grandes ríos que se transforman en uno…
Aunque la práctica de llevar un diario no es un mandato en las Escrituras, es
modelada. Y Dios ha bendecido el uso de los diarios desde tiempos bíblicos.”
Donald Whitney
Para producir masa muscular magra, los fisicoculturistas son entrenados
para comer seis –así es- seis comidas llenas de proteína a diario. Esto causa que el
metabolismo del cuerpo trabaje horas extras, quemando la grasa más rápido y
adquiriendo más músculo. En mi búsqueda de ser un atleta profesional (antes de
llegar a Cristo), tenía una dieta de huevos, atún, pollo, huevos, pavo, y huevos.
Lo que no me atrevía a meter en mi boca era una barra de caramelo. ¿Por qué?
Porque lo ponía en mi cuerpo iba a revelarse en el exterior.
¿Por qué debería leer la Biblia?
Todos sabemos que una dieta saludable es la principal clave para la
fortaleza física y para estar en forma, y lo mismo es cierto en nuestras vidas
espirituales. La Biblia es al espíritu, lo que la comida es al cuerpo. Si no llevamos
la Palabra de Dios regularmente, a diario, a nuestras mentes, corazones y
espíritus, moriremos de hambre espiritual. La sana nutrición ha establecido que
necesitamos comer tres comidas balanceadas al día. ¿Por qué sería diferente para
el bienestar espiritual? Muchos miembros de iglesia son creyentes desnutridos
que rara vez, si es que alguna vez, leen la Palabra de Dios fuera del domingo en la
iglesia. ¡Imagina comer sólo una comida por semana! Esto, en efecto, es la
condición de aquellos que sólo reciben algo de la Biblia en la iglesia los domingos
por la mañana.
¿Qué tiene que ver esto con el discipulado? El discipulado es el proceso de
ser conformado a la imagen de Cristo a través de la obediencia a la voluntad de
Dios Un corazón que obedece a Dios es un corazón que ha llegado a amarlo
primero a Él. Nuestro amor por Dios crece a medida que lo conocemos más.
Cuanto más conocemos a Dios, más lo amamos. ¿Cómo podemos conocer a
Dios? La forma principal en que Dios se ha revelado a nosotros es a través de Su
Palabra. Un corazón que conoce a Dios es un corazón que ha sido transformado
mediante la renovación de la mente a través del estudio y aplicación de la Palabra
de Dios. Aquí, entonces, está el núcleo del discipulado:
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Figura 4
Un episodio de la vida de Jesús demuestra por qué necesitamos tomar
diariamente la Palabra de Dios en nuestros corazones. Inmediatamente después
de su bautismo, Jesús fue sometido a una tentación agotadora, la tentación más
feroz que jamás haya experimentado un hombre. La Escritura registra tres
tentaciones lanzadas al Hijo de Dios por Satanás. Veamos la primera:
Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación.
Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le
acercó y le propuso: —Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan
en pan. Jesús le respondió: —Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:1-4, NVI).
En cada una de las tres tentaciones, Jesús resistió a Satanás,
golpeándolo con la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios (Efesios
6:17). Este es un versículo específico citado por Jesús en Mateo [Link]
Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú
ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no sólo de pan vive el
hombre, sino de todo lo que sale de la boca del SEÑOR (Deuteronomio 8:3, NVI).
Aquí la historia detrás del versículo:
Éxodo registra la vida de Moisés, quien Dios escogió para llevar a los
israelitas fuera de la esclavitud bajo el dominio del faraón, rey de Egipto, y hacia
la tierra floreciente que les había prometido. A través de una serie de
demostraciones del poder soberano de Dios, los israelitas se fueron de Egipto y
huyeron hacia el desierto.
Sin comida ni agua, se vieron obligados a depender exclusivamente de
Dios para su sustento diario. Después de que las personas se quejaran ante
Moisés sobre la ausencia de comida, Dios reveló cómo proveería la comida que
necesitaban desesperadamente para sobrevivir:
Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: «Voy a hacer que les llueva pan del cielo. El
pueblo deberá salir todos los días a recoger su ración diaria. Voy a ponerlos a
prueba, para ver si cumplen o no mis instrucciones. El día sexto recogerán una
doble porción, y todo esto lo dejarán preparado» (Éxodo 16:4-5, NVI).
Al día siguiente, Dios hizo exactamente lo que había prometido: proveyó la
comida para el pueblo a través del maná (pan). Cuando vieron la sustancia
desmenuzable en el suelo, las personas preguntaron si este era el pan que Dios
había prometido. Moisés respondió:
Como los israelitas no sabían lo que era, al verlo se preguntaban unos a otros: «¿Y esto
qué es?» Moisés les respondió: —Es el pan que el SEÑOR les da para comer. Y éstas son
las órdenes que el SEÑOR me ha dado: “Recoja cada uno de ustedes la cantidad que
necesite para toda la familia, calculando dos litros por persona.” Así lo hicieron los
israelitas. Algunos recogieron mucho; otros recogieron poco. Pero cuando lo midieron
por litros, ni al que recogió mucho le sobraba, ni al que recogió poco le faltaba: cada uno
recogió la cantidad necesaria. Entonces Moisés les dijo: —Nadie debe guardar nada
para el día siguiente. Hubo algunos que no le hicieron caso a Moisés y guardaron algo
para el día siguiente, pero lo guardado se llenó de gusanos y comenzó a apestar.
Entonces Moisés se enojó contra ellos (Éxodo 16:15-20, NVI).
Preguntas a considerar
¿Ves a la Palabra como alimento espiritual para tu alma? Si es así, ¿de qué maneras?
Comida para el alma
El pasaje anterior indica dos principios esenciales para aplicar a nuestras
vidas. Primero, las personas debían reunir su propio pan todos los días. Cada
individuo debía hacerse el tiempo de recoger su propia comida, y luego poner
energía y esfuerzo para efectivamente juntarla. En segundo lugar, el pan que
recogían era sólo bueno para ese día en particular. ¡El maná tenía una vida útil
corta –menos de veinticuatro horas! Todos los días, con excepción del Sábado,
tenían que repetir el proceso de juntar el maná.
Cada judío sabía la historia del maná. En su hora de tentación, Jesús hizo
la conexión entre el maná (pan) y la Palabra de Dios. Comprende los puntos
clave de la lección de Jesús para nosotros:
● Como seres espirituales, necesitamos más que nutrición física –pan- para
sobrevivir;
● Nuestra nutrición espiritual –pan espiritual- es la Palabra de Dios;
● La Palabra de Dios es a nosotros lo que el maná era para los judíos
antiguos: alimento vital;
● Así como los judíos debían hacerse el tiempo y esforzarse para recoger el
maná, debemos apartar tiempo a diario para ser nutridos espiritualmente
de la Biblia;
● Así como los judíos debían recoger el maná a diario, nosotros debemos leer
la Biblia todos los días. Lo que leemos hoy no es suficiente para mañana.
Además del pan, el Señor compara su Palabra con la leche (1 Pedro 2:2), el
alimento sólido (1 Corintios 3:2, Hebreos 5:12-14), y la miel (Salmos 119:103,
Esdras 3:1-3). La Biblia suministra el alimento espiritual completo que
necesitamos: pan, leche y alimento sólido. Además, no es algo que debemos
comer con disgusto –como la espinaca o el brócoli- por nuestro propio bien. Es
dulce, como la miel, y agradable al gusto.
Desde el principio de Génesis hasta el final de Apocalipsis, la Palabra de
Dios siempre ha logrado lo que ha querido lograr (Isaías 55:11). Hebreos 1:3
(NTV) “El Hijo (…) sostiene todo con el gran poder de su palabra”. Luego Hebreos
4:12 (NVI) revela lo siguiente: “Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y
más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y
del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del
corazón.” Santiago 1:18 nos enseña que Dios escogió hacernos nacer - ¿Cómo? – a
través de la Palabra poderosa. La Palabra hace la obra en nuestras vidas.
Punto para reflexionar
Describe tu patrón para leer la Biblia las últimas semanas o meses.
Confesiones de un lector de Biblia aburrido
La gente crea una multitud de excusas sobre por qué no leen la Biblia.
Cuando estaba terminando mi título del seminario, volaba ida y vuelta todas las
semanas para las clases. En cada viaje que hacía, le hacía la misma pregunta a la
persona sentada al lado mío en el avión: “¿Por qué crees que las personas no leen
la Biblia? O, bien, ¿por qué no estás leyendo la Biblia?” Las respuestas más
comunes eran: “No tengo tiempo suficiente.” “No tiene relación con mi vida.”
“No sé qué quiere decir.” “La Biblia es confusa para mí.” “Es muy vieja.” “La he
leído antes, y no me fue útil.” La excusa más reveladora que oí fue “La Biblia no
me habla.”
Hacerle esta encuesta a los pasajeros en el avión hizo que cuestione mi
propio tiempo a solas. Luego de un examen honesto, me di cuenta de que mi
tiempo a solas era casi rutinario y trivial. En un intento de añadir vida nueva al
estudio de la Palabra de Dios, probé varios planes de lectura bíblica. Comencé a
leer un capítulo del Antiguo Testamento, un capítulo del Nuevo Testamento, y
un Salmo todos los días. Sin embargo, en poco tiempo, estaba más interesado en
marcar con una cruz los casilleros de mi calendario de lectura bíblica que en oír a
Dios.
Un año, intenté seguir un plan de lectura que iba consecutivamente libro
por libro de la Biblia. Esto funcionó por un tiempo, pero cuando llegué a
Levítico, me costaba concentrarme en la lectura del día. En cambio, dormitaba, o
pensaba en una próxima cita o reunión del día anterior.
Otro plan era leer el Antiguo Testamento una vez, y el Nuevo Testamento
dos veces durante el año. En su mayoría, cada plan cumplió su propósito, el cual
era leer la Biblia entera en un año. Pero con ningún plan experimenté satisfacción
espiritual. Nunca observé que se lograra el propósito de Dios para la lectura
bíblica en mi vida.
Después de mucha oración, me di cuenta que el problema no era el plan de
lectura, sino con el lector que seguía el plan. Cuando fui brutalmente honesto con
el hombre en el espejo, reconocí que no estaba intentando escuchar una palabra
de Dios, ni estaba buscando maneras de aplicar la verdad de Dios a mi vida. Lo
que necesitaba era algo que me ayudara a crear un ambiente propicio para
escuchar de Dios.
Un tiempo para estar en silencio
Si vas a ser discípulo de Cristo, debes tener tu tiempo silencioso diario con
Dios. Es absolutamente irreemplazable en tu desarrollo espiritual. Debes
priorizarlo en tu vida, apartar tiempo en tu agenda diaria para que Dios te hable.
Muchos sugieren levantarse temprano a la mañana para pasar tiempo en la
Palabra de Dios. De hecho, un número abrumador de pasajes recomiendan esta
disciplina. Un número de Salmos, por ejemplo, hablan de levantarse temprano a
la mañana para comunicarse con Dios (ver Salmos 5 y 88). Además, Jesús mismo
amanecía antes del alba para tener íntima comunión con su Padre (Marcos 1:35).
Conozco muchos, muchos creyentes que siguen esta práctica por la convicción de
que necesitamos iniciar nuestros días, antes de enfrentarse a algo o a alguien, con
la búsqueda del Señor y recibiendo fuerza y sabiduría de Su Palabra. Dos
hombres de quienes fui mentor pasaban todas las mañanas antes del trabajo en
sus vehículos, a solas con Dios.
Personalmente, mi tiempo a solas con el Señor es por la noche, poco antes
de ir a la cama. Es un tiempo precioso donde reproduzco los eventos del día, y
llevo cautivo todo pensamiento, y me centro en el Señor.
La cuestión es sencilla: debes seleccionar un momento del día que funciona
mejor para ti, y apartarlo para el Señor. Escoge un lugar donde puedes estar a
solas con Él y Su Palabra, un lugar tranquilo y silencioso donde lo puedas
escuchar. Si te concentras enteramente en Su Palabra, Él te hablará a través de Su
Espíritu, que vive dentro de ti. Si el ambiente es ruidoso o congestionado, te será
difícil intentar oír a Dios.
Dios te ha extendido a ti, su hijo, una invitación abierta para entrar en su
presencia (Hebreos 4:16). ¡Qué privilegio! Piénsalo: Dios te invita a que te
acerques a Él cuando quieras. Su puerta siempre está abierta para ti. Además, te
dice que no estés nerviosa ni con temor, y que no te preocupes por molestarlo. Al
contrario, nos invita a acercarnos a su trono confiadamente y con valentía.
¿Por qué no aceptarías esta amable invitación, extendida personalmente a
ti por el Creador del universo, que se llama a sí mismo tu Padre, por tu relación
con su Hijo, Jesucristo?
Si fallas en planificar, planifica fallar
Antoine de Saint-Exupéry, el poeta francés y autor de El Principito, dio en
el clavo cuando dijo, “Una meta sin un plan es sólo un deseo.” Nada podría ser 80
más cierto cuando se trata de nuestras vidas devocionales y el estudio de la
Palabra de Dios. Para poder crecer en tu vida devocional, debes tener un plan.
Cuando mi esposa, Kandi, y yo nos vamos de vacaciones todos los años,
nos bajamos las instrucciones para llegar a nuestro destino de la Internet antes de
partir. La mayoría de las personas hoy en día usan sistemas de GPS, o funciones
de navegación en sus teléfonos celulares. Estas instrucciones paso a paso
garantizan que llegaremos a nuestro destino real. Antes de que existieran las
maravillas tecnológicas de hoy en día, la mayoría de las personas llevaban una
hoja de ruta en sus autos (¡sigue siendo una buena idea!). ¿Por qué? Porque un
viaje planificado nos ahorra muchos dolores de cabeza, al igual que un plan de
lectura y estudio bíblico. Dicho plan te mantendrá el rumbo, ayudándote a
alcanzar tu destino de crecer en tu caminar con Cristo. Ser discípulo de Cristo
requiere planificación.
Cuando era un creyente Nuevo, usaba la técnica “ASLA” para leer la
80
HORBIAK, Joan, 50 Ways to Lose Ten Pounds, Publications International, Lincolnwood, IL,
[Link]., 1995, pg. 95. Si bien, este dicho circuló años antes, fue atribuido a Saint Exupéry
alrededor de 2007.
Biblia: al azar ABRÍA la Biblia, SEÑALABA un pasaje, LEÍA el versículo, y
buscaba una forma de APLICARLO a mi vida. Gracias a Dios, nunca caí en el
versículo que dice, “Luego fue [hablando de Judas Iscariote] y se ahorcó” (Mateo 27:5,
NVI).
Leer las Escrituras al azar no proveerá crecimiento bíblico sólido, al igual
que comer cosas al azar de tu alacena no proveerá crecimiento físico sólido. Un
plan de lectura efectivo es necesario. Si bien hay muchos planes dando vueltas,
es importante elegir uno que funcione para ti y al que te puedas atener día a día
(el Apéndice 4 contiene un plan de lectura bíblica sencillo).
¿Cuál es un buen punto de partida para leer las Escrituras? He alentado a
menudo a mis grupos de discipulado que comiencen leyendo 2 Timoteo todos los
días. El apóstol Pablo le escribió a Timoteo, a quien discipuló, sobre muchas de
las verdades más importantes para la vida cristiana. Siendo que tiene sólo cuatro
capítulos, 2 Timoteo puede ser fácilmente leído enteramente todos los días.
Después de una semana, habrás leído el libro entero siete veces. Al hacer esto,
podrás ir más allá de la lectura casual, y pasar a descubrir las verdades aplicables
del libro. Palabras que quizá pases por alto en una lectura casual cobrarán vida
con cada lectura adicional. Otra buena manera de empezar en tu viaje en la
Palabra de Dios es leyendo 1 Juan todos los días. Al igual que 2 Timoteo, habla
de muchas de las verdades básicas de la vida cristiana en unos pocos capítulos.
Muchos creyentes nuevos preguntan cuánto tiempo deberían pasar en la
Palabra de Dios a diario. En algunos momentos del día, nuestro tiempo a solas
estará limitado por otras prioridades. ¡Esto es especialmente cierto de la mañana,
la mayoría de nosotros debe trabajar para vivir! Sin embargo, hablando en
términos generales, no deberíamos ponerle parámetros a Dios. He pasado
tiempos breves, como de cinco minutos, a solas con el Señor, y tiempos más
extendidos como varias horas leyendo la Palabra de Dios. Como Dios no está
sujeto al tiempo, no deberíamos ponerle una restricción de tiempo.
Recuerda que lo que pones en algo, determina lo que sacas de ello. Esta es
una verdad en tu vida devocional. Un tiempo silencioso es mucho más que leer
la Palabra de Dios. Incluye también esperar en Dios, a que te hable y escucharlo.
No podemos obligar a Dios a hablar o a actuar dentro de nuestros horarios. El
Señor habla y obra según sus tiempos perfectos. Él no está apurado, tú tampoco
deberías estarlo. Si bien no siempre es posible, planifica tener un tiempo sin
límites fijos para estar con el Señor.
Pregunta a considerar
¿Por qué tener un plan de lectura bíblica es importante?
Elige tu espada
Vivimos en una época donde hay muchas traducciones de la Biblia
disponibles. Muchos creyentes preguntan cuál es la mejor versión, y cuál
deberían usar. Básicamente, los equipos de traducción toman uno de los dos
enfoques cuando convierten los textos en hebreo (Antiguo Testamento) y griego
(Nuevo Testamento) al español. Algunos traducen las Escrituras estrictamente
palabra por palabra de los textos originales, es decir, hacen una traducción literal.
Otros, sencillamente, traducen un pensamiento o concepto, en vez de palabras
individuales. En los círculos teológicos, el proceso de la traducción literal,
palabra por palabra, se llama equivalencia formal. La equivalencia formal también
preserva la gramática de los textos conservados de las Escrituras. El otro
enfoque, expresando un pensamiento entero o un concepto, se llama equivalencia
dinámica.
Una tercera categoría es la paráfrasis. Esencialmente, una paráfrasis es una
versión en la que el traductor (o autor) expresa las Escrituras en sus propias
palabras. La Biblia al Día es una paráfrasis popular. Las paráfrasis pueden ser
útiles o inspiracionales, pero es mejor leerlas junto a una traducción de la Palabra
de Dios.
Muchas personas prefieren las equivalencias dinámicas, tales como la
Nueva Versión Internacional (NVI) o la Nueva Traducción Viviente (NTV), porque
sienten que es más fácil de leer y entender. Sin embargo, estas versiones son más
subjetivas que las traducciones palabra por palabra, porque requieren que los
traductores inyecten su propia comprensión de las Escrituras al texto. Esto no
implica que estas versiones no sean confiables, ni que deban ser evitadas.
Recomiendo que elijas para leer y estudiar una traducción cercana al
idioma original como tu versión principal bíblica. Dios no sólo ha impartido su
verdad divina y eterna para nosotros en las frases de la Biblia, sino en las
palabras mismas. Al estudiar la Palabra de Dios, tu deseo será conocer la palabra
exacta utilizada en el pasaje que estás leyendo. Por ese motivo, traducciones
palabra por palabra, tales como La Biblia de las Américas (LBLA) y la Reina Valera
revisión de 1960 (RVR60), son preferibles.
En definitiva, la mejor traducción es aquella que es leída. Quienes abogan
y discuten por una traducción en particular, quizá nunca lean la que están
proponiendo. En general, la traducción que leerás y estudiarás fielmente es la
mejor traducción para ti.
Crear un ambiente para poder oír a Dios: el método [Link].A.R.
El método [Link].A.R. para llevar tu diario, promueve la lectura bíblica con
un propósito transformador. Ya no estarás preocupado por tildar los casilleros en
tu calendario de lecturas; al contrario, tu propósito será leer para poder entender
y responder a la Palabra de Dios.
El acrónimo [Link].A.R significa: RESALTAR, EXPLICAR, APLICAR y
RESPONDER . Cada uno de estos cuatro pasos contribuye a crear un ambiente
81
para escuchar hablar a Dios. Luego de decidirte por un plan de lectura, y
establecer un momento del día para el estudio de la Palabra de Dios, podrás oírlo,
y [Link].A.R.
Supongamos que comienzas tu tiempo silencioso con el libro de 2 Timoteo,
y la lectura de hoy es el primer capítulo del libro. Antes de leer el texto, haz una
pausa para pedirle a Dios sinceramente que te hable. Quizá parezca trivial, pero
es absolutamente imperativo que busquemos la guía de Dios para poder entender
su Palabra. Recuerda que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para entender
las verdades que Dios nos ha revelado en su Palabra (1 Corintios 2:12-14). Cada
vez que abramos nuestras Biblias, deberíamos hacer la misma oración que hizo
David: “Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley” (Salmos 119:18,
NVI).
Después de pedirle dirección al Espíritu Santo, abre tu cuaderno o diario, y
en la esquina superior izquierda, escribe la letra R (el Apéndice 3 contiene
ejemplos de entras [Link].A.R. completas). Este ejercicio te recordará leer con un
propósito. En el curso de tu lectura, uno o dos versículos generalmente resaltarán
y te hablarán. Luego de leer el pasaje bíblico, RESALTA cada versículo que te
habló copiándolo bajo la letra “R”. Escribe lo siguiente:
81
Adapté el diario [Link].A.R. de Life Journal. Para más detalles, ver: [Link].
El nombre del libro
El pasaje de la Biblia
El capítulo y el número de versículo que te hablo específicamente
Un título para describir el pasaje
Esta práctica hará que sea más fácil que encuentres el pasaje cuando
quieras revisarlo en el futuro.
Después de haber resaltado el pasaje, escribe las letras “Ex” debajo de la
entrada anterior. En esta etapa EXPLICARÁS lo que significa el texto. Al hacer
preguntas sencillas, con la ayuda del Espíritu de Dios, puedes entender el
significado del pasaje o versículo. El próximo capítulo te enseñará en detalle
cómo entender el significado de un pasaje. Hasta entonces, aquí algunas
preguntas para empezar:
¿Por qué fue escrito esto?
¿Para quién fue escrito originalmente?
¿Cómo encaja con los versículos antes y después de él?
¿Por qué incluyó el Espíritu Santo este pasaje en el libro?
¿Qué intentaba comunicar a través de este texto?
A esta altura, comienzas el proceso de descubrir la palabra específica y
personal que Dios tiene para ti de su Palabra. Lo importante es que estás
involucrándote en el texto, y procurando conocer su significado.
Luego de escribir un breve resumen de lo que piensas que significa el
texto, escribe la letra “A” debajo de las letras “Ex”. Debajo de la letra “A”, escribe
la palabra APLICAR. Esta aplicación es el corazón del proceso. Todo culmina en
este título. Tal y como has hecho antes, haz una serie de preguntas para
descubrir lo significativo para vos de estos versículos, preguntas como:
¿Cómo puede ayudarme esto?
¿Qué significa esto hoy en día?
¿Cómo se vería la aplicación de este versículo a mi vida?
¿Qué significa esto para mí?
¿Qué me está diciendo Dios?
Estas preguntas cierran la brecha entre el mundo antiguo y tu mundo
actual. Proveen una manera para que Dios te hable desde un pasaje específico o
versículo. Responde estas preguntas bajo la “A”. Desafíate a escribir entre dos y
cinco oraciones sobre cómo se aplica el texto a tu vida.
Finalmente, debajo de las tres primeras entradas, escribe la letra “R” por
RESPONDER. Tu respuesta a este pasaje puede tomar varias formas. Quizá
escribas un llamado a la acción. Quizá describas cómo serás diferente por lo que
Dios te habló a través de su Palabra. Quizá indiques qué vas a hacer por lo que
has aprendido. Quizá respondas escribiendo una oración a Dios. Por ejemplo,
quizá le pidas a Dios que te ayude a ser más amoroso, o que dé el deseo de ser
más generoso al dar. Ten en cuenta que esa es tu respuesta a lo que acabas de
leer.
Nótese que todas las palabras en la fórmula [Link].A.R. son palabras de
acción: RESALTAR, EXPLICAR, APLICAR y RESPONDER. Dios no quiere que
nos sentemos y esperemos a que Él deje caer algo de verdad en nuestras faldas.
En vez de esperar pasivamente, Dios desea que activamente lo busquemos. Jesús
dijo,
Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá (Mateo 7:7, NVI).
Piensa en el milagro de la Biblia. A lo largo de los siglos, Dios se acercó
sobrenaturalmente a un número de hombres de una forma inusual, y esto resultó
en el que ellos escribieran las palabras exactas de Dios. Dios guió a su pueblo a
reconocer estas escrituras divinas, y a distinguirlas de todo lo demás que había
sido escrito. Entonces, el pueblo de Dios unió estos sesenta y seis libros. La
preservación y supervivencia de la Biblia es tan milagrosa como su escritura.
Luego, Dios le dio al hombre, comenzando con la imprenta de Gutenberg, el
conocimiento tecnológico para copiar y transmitir la Biblia, para que todos
pudieran tenerla. Todo esto porque Dios tiene algo para decirte a ti.
Sin embargo, muchos cristianos profesantes nunca abren una Biblia, salvo
los domingos. Seguramente responderemos ante Dios algún día por lo que
hicimos o no hicimos con su Palabra.
El evangelista Robert L. Sumner en su libro The Wonder of the Word of God
relata la desafiante historia de un hombre en la ciudad de Kansas, que resultó
gravemente herido en una explosión. Luego de perder su visión, y el uso de
ambas manos, el hombre estaba muy angustiado, porque no podría volver a leer
la Biblia. Su angustia se convirtió en alegría cuando supo de una mujer en
Inglaterra que leía Braille con sus labios. Buscó y encontró una copia de la Biblia
en Braille. Tristemente, se desalentó una vez más cuando se dio cuenta de que las
terminaciones nerviosas en sus labios estaban demasiado dañadas para reconocer
los caracteres en las páginas. Un día, cuando llevó las hojas hacia sus labios, su
lengua tocó alguna de las letras. Pensó para sí mismo “Podría leer la Biblia con
mi lengua.”
Al momento de escribir, Robert Sumner reportó que el hombre había leído
la Biblia entera cuatro veces con su lengua. En oración, este hombre no estará
parado al lado tuyo (o mío) cuando estemos llamados ante el Tribunal de Cristo.
Su diligencia es un recordatorio convincente de que no habrá excusa para la
pereza en cuanto a la lectura o memorización de la Palabra de Dios.
Punto para el camino
Comprométete a hacer entradas en tu diario utilizando el método [Link].A.R. los próximos
cinco días.
Sugerencias semanales para el diario [Link].A.R.
Lee Salmos 119:1-18. Concéntrate en los versículos 10 y 11.
Lee 2 Timoteo 3:1-17. Concéntrate en los versículos 16 y 17.
Lee Santiago 1:1-27. Concéntrate en los versículos 22-24.
Lee 1 Juan 5. Concéntrate en el versículo 3.
Lee 2 Pedro 1. Concéntrate en el versículo 21.
Versículo para memorizar
Juan 1:1-2
EPÍLOGO
¿Hacia dónde vamos desde aquí?
Soy tu compañero constante. Soy tu ayudante más grande, o tu carga más
pesada. Te empujaré hacia adelante, o te tiraré hacia el fracaso. Estoy
completamente a tus órdenes. La mitad de las cosas que haces puedes
entregármelas, y las haré más rápida y correctamente. Soy fácilmente
manejable –debes ser firme conmigo. Muéstrame exactamente cómo
quieres que haga algo y luego de algunas lecciones, lo haré
automáticamente. Soy el sirviente de todos los grandes hombres; y, por
desgracia, de todos los fracasos también. Aquellos que son grandes, yo he
hecho que así sean. Aquellos que son fracasos, he hecho que así sean. No
soy una máquina, aunque trabajo con toda la precisión de una máquina
más la inteligencia del hombre. Tómame, entréname, sé firme conmigo, y
yo pondré el mundo a tus pies. Sé fácil conmigo y te destruiré. ¿Quién
soy? Soy el hábito. 82
¿Alguna vez consideraste cuánto de tu vida está determinado por hábitos?
Casi todo lo que hacemos es el resultado de nuestros hábitos. La forma en que
hablamos, caminamos, manejamos, comemos, bañamos, interactuamos con otros
–casi todo lo que hacemos- es el producto directo de los hábitos que
desarrollamos.
Los hábitos serán obstáculos que nos limitan o peldaños que nos ayudan
en nuestro proceso de crecimiento espiritual. Los hábitos piadosos cultivan una
vida de obediencia, especialmente en un grupo de discipulado. Así como con
cualquier disciplina espiritual, la práctica nos lleva del deber a la devoción, y, en
última instancia, deleite.
El punto de fricción
¿Cuánto tiempo debe mantener una disciplina una persona antes de que se
convierta en hábito? Luego de estudiar pacientes en diferentes intervalos de 18 a
82
KIMBRO, Dennis, What Makes the Great Great, Random House, New York, NY, [Link]., 2011, pg.
133.
254 días, los científicos de la Universidad College of London determinaron que
lleva sesenta y seis días que una práctica se torne un hábito.
Sesenta y seis días, nueve semanas y media. Muchas personas se dan por
vencidas mucho antes de esto. Piensa en cuántos días fuiste al gimnasio en enero
antes de abandonar. Piensa en cuánto tiempo perseveraste con la nueva dieta.
Ahora sabes por qué esos kilogramos se pegaron a ti. Si eres como la mayoría de
las personas, te has dado por vencido en algunas prácticas positivas antes de que
se pudieran convertir en hábitos.
Si has usado este libro como un manual para tu grupo de discipulado, a lo
largo de las últimas diez semanas te has disciplinado a ti mismo al hacer entradas
en tu diario con el método [Link].A.R., memorizando las Escrituras, orando,
obedeciendo a Dios, y compartiendo el Evangelio con otros.
Eso es tiempo suficiente para que cada una de esas prácticas se convierta
en hábitos piadosos en tu vida. Ahora, depende de ti continuar practicando lo
que has aprendido en este libro en tu grupo-D. Continúa reuniéndote
semanalmente para citar las Escrituras en voz alta, orar juntos, y hacerse
preguntas el uno al otro acerca de la vida, el matrimonio, el ministerio y la
profesión. Haz que tus entradas [Link].A.R. sean lo central de las conversaciones
semanales, pasen tiempo compartiendo lo que Dios les habló a cada uno de su
Palabra, y cómo lo aplicaron a sus vidas.
Otra opción para tu grupo-D es leer un libro seleccionado que atienda las
necesidades particulares en sus vidas. Si los miembros del grupo están luchando
con problemas en sus matrimonios, lean un libro sobre cómo fortalecer la relación
con tu cónyuge. Si alguien en su grupo está luchando con el pecado, lean un libro
que atienda los ídolos del corazón. La mayoría de mis grupos han trabajado con
libros de teología como Bible Doctrines de Wayne Grudem, o su libro más corto
Christian Beliefs: Twenty Basics Every Christian Should Know. Creyentes nuevos o
en crecimiento se beneficiarían de leer y trabajar libros tales como Choose the Life
de Bill Hull, Discipleship Essentials de Greg Ogden, o What the Bible Says to the
Believer: The Believer’s Personal Handbook . (Encontrarán una lista de recursos en el 83
Apéndice 10). Sea cual sea el recurso que elijan, recuerda que el material sirve
como plataforma para encontrarse y crecer con otros creyentes.
Lectura esencial
Como ya he mencionado, la lectura bíblica diaria es esencial para el
crecimiento espiritual. Si bien hay muchos planes de lectura bíblica para elegir,
quiero recomendar uno: E100 (ver Apéndice 3). Este plan fácil de seguir
identifica 100 pasajes esenciales de la Biblia –cincuenta del Antiguo Testamento y
cincuenta del Nuevo Testamento- que cada creyente debería conocer. Los
lectores son expuestos al plan de redención de Dios a lo largo de la historia
humana. Generalmente se leen dos capítulos por día, por lo que las lecturas
pueden completarse de diez a quince minutos, dándote tiempo para hacer tu
entrada [Link].A.R. en tu diario. Si lees cinco días a la semana, el E100 puede ser
completado en veinte semanas.
A esta altura, estoy seguro que tendrás más preguntas que respuestas. El
Apéndice 9 atiende preguntas comunes que surgen en el proceso de discipulado.
No falles en la entrega
Establecido en 1958, el Relevo de Bastón de la Reina inicia los juegos de la
83
What the Bible Says to the Believer, Leadership Ministries Worldwide, Chattanooga, TN, [Link].,
2012.
Commonwealth. Al igual que el paso de la antorcha olímpica, el bastón de la
reina se pasa al corredor para que comience la carrera de relevos. A diferencia de
la antorcha, sin embargo, este bastón lleva una nota manuscrita dentro. La
carrera comienza tradicionalmente en el palacio de Buckingham en Londres, y el
bastón viaja por las naciones compitiendo en los Juegos. En la Ceremonia de
Apertura de los Juegos, el último corredor le pasa el bastón de vuelta a la Reina,
quien remueve la nota del bastón y la lee en voz alta al as personas. En los juegos
de 2006, celebrados en Melbourne, Australia, el bastón fue llevado por más de
180.000km a lo largo de setenta y un naciones de la Commonwealth. Después de
un año y un día, el bastón fue devuelto a la Reina. Esa es una carrera de relevos
bastante impresionante, ¿no?
¿Sabías que estás corriendo en una carrera de relevos? Como creyentes,
no estamos corriendo en el Relevo de Bastón de la Reina, pero estamos corriendo
una carrera para el Rey de Reyes. El autor de Hebreos dijo, “Por tanto, puesto que
tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo
peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que
tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos
12:1-2, LBLA, el énfasis es mío). Jesús le pasó el bastón a sus seguidores hace casi
2.000 años atrás, al decir “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a
obedecer todo lo que les he mandado a ustedes” (Mateo 28:19-20, NVI).
Antes de ascender al cielo, Jesús pasó el bastón a sus discípulos, sus fieles
seguidores. Pedro recibió la entrega de Jesús. Aunque negó tres veces a Jesús en
el patio, Jesús lo restauró en el mar de Galilea, haciéndole la misma pregunta tres
veces, “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”, antes de describir la forma en que moriría
(Juan 21:15-19). La tradición dice que Pedro fue crucificado cabeza abajo porque
no se sentía digno de morir de la misma forma que su Señor. Cuando los clavos
atravesaron las muñecas de Pedro, el bastón cayó en las manos de un hombre
llamado Ignacio.
En 107 D.C., un juez amenazó con tirar a Ignacio a los leones si no
renunciaba a su fe en Cristo. Ignacio valientemente se resistió al pedido del juez
con estas palabras: “Soy el trigo de Cristo, molido por los dientes de las bestias
para convertirme en puro pan.” Su destino fue sellado. Tan pronto como su
cuerpo cayó al suelo de la fosa, los leones con fuerza destrozaron su cuerpo en
pedazos. Pero, antes de morir, el bastón cayó nuevamente, esta vez en las manos
de un hombre llamado Policarpo.
Policarpo, obispo griego de Esmirna, fue arrestado durante un festival
pagano por negarse a quemar incienso al emperador. Bajo presión de negar su fe
en Cristo o enfrentarse a la muerte, el viejo hombre se negó, y exclamó “Por
ochenta y seis años, lo he servido. ¿Cómo, entonces, puedo blasfemar a mi Rey y
Salvador? Haz lo que quieras.” Subsiguientemente, sus manos y pies fueron
atados a una estaca, donde fue incendiado por su fe en Cristo. A medida que las
llamas subían por sus piernas, el bastón cayó en las manos de un hombre llamado
William Tyndale.
Estamos en deuda con Tyndale por la Biblia que leemos hoy. En 1526, fue
el primero en traducir los manuscritos en el griego y hebreo original al inglés.
Mucho del trabajo de Tyndale terminó en la versión de King James, menos de un
siglo después. En vez de recibir elogios por sus esfuerzos diligentes, fue
bienvenido con persecución. Tyndale fue arrestado en 1535 y encarcelado en el
castillo de Vilvoorde, afuera de Bruselas, por más de un año. Luego, fue juzgado
por herejía y quemado en la hoguera. Mientras daba su último suspiro, Tyndale
le pasó el bastón a una nueva generación de corredores.
Algunos de los posteriores portadores del bastón tienen historias de luchas
y fracasos, pero abundan más las historias de restauración y triunfo. Las páginas
recientes de la historia continúan la saga de aquellos que les ha sido entregado el
bastón y han llevado fielmente el mensaje de Jesucristo. La intención es clara:
Jesús quiere que su bastón sea llevado y pasado.
Levanta las manos delante tuyo con las palmas hacia arriba. Realmente,
hazlo. Ve lo que está en tus manos. Te sientas o no digno o listo, el bastón te ha
sido entregado. ¿Qué harás con él? ¿Fallarás en la entrega o correrás con pasión
y convicción? ¿Harás discípulos? Así como la reina les dio el bastón a sus
mensajeros para que lo lleven alrededor del país, el Rey de Reyes nos ha dado el
bastón para llevarlo al mundo. Un día conoceremos al Rey del Universo cara a
cara y le rendiremos cuentas de qué tan bien llevamos el bastón. ¿Qué pasa si las
últimas palabras de Jesús a sus discípulos son sus primeras palabras para tú y yo?
¿Qué pasa si el mensaje del bastón dice, “Bien, siervo bueno y fiel”? No te
engañes. Él no dirá “Bien”, si no lo has hecho bien.
Toma el bastón, corre la carrera, y pásalo.
La eternidad está en juego.
Will Allen Dromgoole capturó la esencia del discipulado en un poema,
Constructores de puentes:
Un anciano, una solitaria avenida,
Llegó en la noche, fría y gris;
A un abismo, vasto y profundo y ancho,
A través del cual fluía una marea hosca.
El anciano cruzó el crepúsculo tenue –
Esa corriente hosca no le tenía miedo;
Pero se dio vuelta, cuando llegó al otro lado,
Construyó un puente para atravesar la marea.
“Anciano,” dijo un peregrino cerca,
“Malgastas tus fuerzas construyendo un puente aquí,
Tu viaje terminará con el final del día;
Nunca otra vez pasarás por aquí.
Has cruzado el abismo profundo y amplio,
¿por qué construir el puente en el atardecer?”
El constructor levantó su vieja cabeza gris.
“Buen amigo, en el camino en que he venido,” él dijo.
“Sigue detrás de mí hoy
Un joven cuyos pies deben pasar por aquí.
El abismo que ha sido nada para mí
Para ese joven rubio puede ser una trampa.
Él, también, deberá cruzar en la penumbra oscura;
Buen amigo, estoy construyendo un puente para él.” 84
Pregunta a considerar
Creo que cuando nos paramos ante el Señor Jesucristo, Él nos hará esta pregunta:
¿A quién has discipulado?
¿Cuál será tu respuesta?
APÉNDICE 1
Pacto de discipulado
Me comprometeré a las siguientes expectativas:
1. Me entrego completamente al Señor con la anticipación de que estoy
entrando en un momento de transformación espiritual acelerada.
2. Me reuniré con mi grupo-D todas las semanas por una hora a una hora y
media aproximadamente, a menos que hayan obstáculos providenciales.
3. Completaré todas las tareas semanalmente antes de mi reunión de grupo-
D, con el fin de contribuir a la discusión.
84
DROMGOOLE, Will Allen, “Bridge Builders” citado por OGDEN, Greg en Discipleship
Essentials: A Guide to Building Your Life in Christ, InterVarsity Press Books, Downers Grove, IL,
[Link]., 1998.
4. Contribuiré a un ambiente de confidencialidad, honestidad y transparencia
para la edificación de otros en el grupo, así como a mi propio crecimiento
espiritual.
5. Oraré todas las semanas por los/as otros/as hombres/mujeres que están
en este viaje de discipulado conmigo.
6. Comenzaré a orar por replicar este proceso de discipulado una vez que se
termine este grupo.
Firma aprendiz
Firma mentor
Fecha
APÉNDICE 2
Inventario de viaje espiritual
Usen estas preguntas en tu grupo-D para conocerse.
1. Luego de llegar al Señor, finalmente entendí ___________.
2. Lo más cercano que me he sentido a Dios en mi vida fue ___________.
3. Lo más lejos que me he sentido de Dios fue ___________.
4. Si pudiera cambiar un incidente en mi vida, sería ________. ¿Por qué?
5. Un incidente en mi vida que nunca cambiaría sería _________. ¿Por qué?
6. El cambio decisivo en mi relación con Dios fue ________. ¿Por qué?
APÉNDICE 3
EJEMPLO DE ENTRADA [Link].A.R.
Leer: Filipenses 4:10-13 Fecha: 30-11-13 Título: Secreto de la alegría
R (Resaltar) - “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13
Ex (Explicar) – Pablo le estaba diciendo a la iglesia en Filipos que había
descubierto el secreto de la alegría. Sin importar la situación en la vida de
Pablo, se dio cuenta de que Cristo era todo lo que necesitaba, y que Cristo
era quien lo fortalecía para perseverar en tiempos difíciles.
A (Aplicar) – En mi vida, experimentaré muchos altibajos. Mi alegría no
se encuentra en las circunstancias. Por el contrario, se basa en mi relación
con Jesucristo. Sólo Jesús me da las fuerzas que necesito para estar
satisfecho y alegre en todas las circunstancias de la vida.
R (Responder) – Señor Jesús, por favor ayúdame a estar satisfecho en Ti.
A través de tus fuerzas, puedo atravesar cualquier situación a la que me
deba enfrentar.
APÉNDICE 4
Ejemplo de plan de lectura bíblico
E100
1. La Creación: Génesis 1:1—2:25
2. La caída: Génesis 3:1-24
3. El diluvio: Génesis 6:5—7:24
4. El pacto de Dios con Noé: Génesis 8:1—9:17
5. La Torre de Babel: Génesis 11:1-9
6. El llamamiento de Abram: Génesis 12:1-20
7. El pacto de Dios con Abram: Génesis 15:1-21
8. El nacimiento y “sacrificio” de Isaac: Génesis 21:1—22:19
9. Jacob y Esaú compiten: Génesis 27:1—28:22
10. Jacob y Esaú se reconcilian: Génesis 32:1—33:20
11. Vendido como esclavo: Génesis 37:1-36
12. De prisionero a gobernador: Génesis 39:1—41:57
13. Los diez hermanos viajan a Egipto: Génesis 42:1-38
14. Los hermanos regresan: Génesis 43:1—44:34
15. José revela su identidad: Génesis 45:1—46:7
16. El nacimiento de Moisés: Éxodo 1:1—2:25
17. La zarza ardiente: Éxodo 3:1—4:17
18. Las diez plagas: Éxodo 6:28—11:10
19. La Pascua y el éxodo: Éxodo 12:1-42
20. El cruce del Mar Rojo: Éxodo 13:17—14:31
21. Los Diez Mandamientos: Éxodo 19:1—20:21
22. El becerro de oro: Éxodo 32:1—34:35
23. Josué sucede a Moisés: Josué 1:1—18
24. El cruce del Jordán: Josué 3:1—4:24
25. La caída de Jericó: Josué 5:13—6:27
26. La desobediencia de Israel: Jueces 2:6—3:6
27. Débora gobierna Israel: Jueces 4:1—5:31
28. Gedeón derrota a los madianitas: Jueces 6:1—7:25
29. Sansón derrota a los filisteos: Jueces 13:1—16:31
30. La historia de Rut: Rut 1:1—4:22
31. Samuel escucha a Dios: 1 Samuel 1:1—3:21
32. El rey Saúl: 1 Samuel 8:1—10:27
33. David y Goliat: 1 Samuel 16:1—18:16
34. David y Saúl: 1 Samuel 23:7—24:22
35. El rey David: 2 Samuel 5:1—7:29
36. David y Betsabé: 2 Samuel 11:1—12:25
37. El rey Salomón: 1 Reyes 2:1—3:28
38. El templo de Salomón: 1 Reyes 8:1—9:9
39. Elías y los profetas de Baal: 1 Reyes 16:29—19:18
40. La caída de Jerusalén: 2 Reyes 25:1-30
41. El Señor es mi pastor: Salmos 23:1-6
42. Ten compasión de mí: Salmos 51:1-19
43. Alabemos al Señor: Salmos 103:1-22
44. La sabiduría de cara a Dios: Proverbios 1:1—4:27
45. Los proverbios de Salomón: Proverbios 16:1—18:24
46. El Siervo sufriente: Isaías 51.1—53:12
47. El llamamiento y el mensaje de Jeremías: Jeremías 1:1—3:5
48. Daniel en el foso de los leones: Daniel 6:1-28
49. La historia de Jonás: Jonás 1:1—4:11
50. El Día del Juicio: Malaquías 1:1—4:6
51. El Verbo se hizo carne: Juan 1:1-18
52. Los mensajes de Gabriel: Lucas 1:1-80
53. El nacimiento de Jesús: Lucas 2:1-40
54. Juan el Bautista: Lucas 3:1-20
55. El bautismo y la tentación: Mateo 3:13—4:17
56. El Sermón del Monte - Primera parte: Mateo 5:1—6:4
57. El Sermón del Monte – Segunda parte: Mateo 6:5—7:29
58. El reino de los cielos: Mateo 13:1-58
59. El buen samaritano: Lucas 10:25-37
60. Perdido y encontrado: Lucas 15:1-32
61. La alimentación de los cinco mil: Lucas 9:1-36
62. Jesús camina sobre el agua: Mateo 14:22-36
63. Jesús sana a un ciego: Juan 9:1-41
64. Jesús sana a un endemoniado: Marcos 5:1-20
65. Jesús resucita a Lázaro: Juan 11:1-57
66. La última cena: Lucas 22:1-46
67. El arresto y el juicio: Juan 18:1-40
68. La crucifixión: Juan 19:1-42
69. La resurrección: Juan 20:1—21:25
70. La ascensión: Hechos 1:1-11
71. El día de Pentecostés: Hechos 2:1-47
72. Crecimiento y persecución: Hechos 3:1—4:37
73. El primer mártir: Hechos 6:8—8:8
74. Compartamos la Palabra: Hechos 8:26-40
75. Buenas Nuevas para todos: Hechos 10:1—11:18
76. El camino a Damasco: Hechos 9:1-31
77. El primer viaje misionero: Hechos 13:1—14:28
78. El concilio de Jerusalén: Hechos 15:1-41
79. Más viajes misioneros: Hechos 16:1—20:38
80. El viaje a Roma: Hechos 25:1—28:31
81. Más que vencedores: Romanos 8:1-39
82. El fruto del Espíritu: Gálatas 5:16—6:10
83. La armadura de Dios: Efesios 6:10-20
85. La supremacía de Cristo: Colosenses 1:1-23
86. Los ancianos y los diáconos: 1 Timoteo 3:1-16
87. El amor al dinero: 1 Timoteo 6:3-21
88. Buenos soldados de Cristo: 2 Timoteo 2:1-26
89. La Escritura es inspirada por Dios: 2 Timoteo 3:10—4:8
90. La venida del Señor: 1 Tesalonicenses 4:13—5:11
91. El camino más excelente: 1 Corintios 13:1-13
92. Una nueva creación en Cristo: 2 Corintios 4:1—6:2
93. Una esperanza viva: 1 Pedro 1:1—2:12
94. La fe y las obras: Santiago 1:1—2:26
95. Amémonos los unos a los otros: 1 Juan 3:11—4:21
96. Una voz y una visión: Apocalipsis 1:1-20
97. Los mensajes a las iglesias: Apocalipsis 2:1—3:22
98. El trono en el cielo: Apocalipsis 4:1—7:17
99. ¡Aleluya!: Apocalipsis 19:1—20:15
100. La nueva Jerusalén: Apocalipsis 21:1—22:21
[Link]
APÉNDICE 5
Registro de oración
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APÉNDICE 6
Ejemplo de tarjeta para memorizar las Escrituras
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APÉNDICE 7
Preguntas de rendición de cuentas
1. ¿Has pasado tiempo en la Palabra y en oración esta semana?
2. ¿Has compartido el Evangelio o tu testimonio con un no creyente esta semana?
3. ¿Has pasado tiempo de calidad con tu familia esta semana?
4. ¿Has visto algo inmoral esta semana?
5. ¿Has tenido pensamientos de lujuria o actitudes tentadoras esta semana?
6. ¿Has dicho mentiras o medias verdades para ponerte en una luz positiva ante
los demás?
7. ¿Has participado en algo no ético esta semana?
8. ¿Has mentido en alguna de tus respuestas hoy?
APÉNDICE 8
Vía para la construcción de relaciones:
1. Orar
Debemos encarar todos los días con oración enfocada. Cuando oro “Señor, pon a
una persona en mi camino con quien pueda compartir el Evangelio,” la
oportunidad generalmente surge. D. James Kennedy dijo “El evangelismo sin
oración es presunción.” No hace falta decir que la oración es necesaria. 85
2. Frecuenta un lugar
Visitando regularmente los mismos lugares para tomar un café o almorzar,
desarrollarás relaciones con los empleados y clientes regulares. Preséntate,
recuerda los nombres de los demás, y empieza a saludar a las personas utilizando
sus nombres. Esto absolutamente te hará resaltar entre los demás clientes. Usar
el nombre de una persona muestra un genuino interés en la misma como
individuo. Contacto regular, el sonreír y utilizar los nombres de las personas son
formas fáciles de abrir las puertas para compartir el Evangelio.
3. Lleva a un incrédulo a almorzar
Las personas son más propensas a hablar sobre sus vidas en el almuerzo que en
cualquier otro contexto. El ambiente informal y el marco de tiempo definido
permiten que las personas se relajen y se abran. Te asombrarás con cuantas
personas desean hablarle a un amigo.
4. Invita a los vecinos a cenar
Intenta llegar a una pareja o familia en tu barrio (uno a la vez), invitándolos a tu
casa para una comida informal. Intencionalmente provee un ambiente cómodo y
relajante. No comiences a hablar inmediatamente sobre la iglesia y la salvación,
sino más bien construye una relación mostrándoles que genuinamente te
importan. Hablen sobre sus hijos, sus patios, la comunidad –cosas que ya tienen
en común. Mantén amistosa la conversación. No es ni el momento ni el lugar
para discutir puntos de vista sociales, económicos o políticos. Recuerda que estás
en una misión de mostrarles a Cristo en tu vida, para que luego puedas contarles
sobre Él.
5. Únete a la asociación de vecinos
Todos disfrutamos hablar sobre nuestras casas y barrios. Unirte a la asociación es
una gran manera de conocer personas con quienes ya tienes algo en común.
6. Únete a un club o un grupo
Si eres un estudiante, únete a un club en la escuela. Si tienes un negocio, únete a
un grupo comercial. O encuentra un grupo basado en intereses en común, como
un club de ciclistas, o un club de corredores, o una liga de bolos, o un spa de
salud. En la iglesia bautista Brainerd tenemos un centro comunitario que tiene
una cafetería, sala de reuniones, máquinas para hacer ejercicios, y clases de salud.
Estamos muy emocionados porque aproximadamente 2.700 a 3.000 de los
miembros no van a nuestra iglesia. ¡Qué oportunidad para el evangelismo
relacional!
7. Ve donde está la gente
Vista parques infantiles, parques piscinas u otras áreas abiertas de tu comunidad.
Sal en público de manera informal. Cuanto más tiempo estás afuera, más
85
KENNEDY, D. James, Evangelism Explosion, en [Link] (acceso el 15-V-
2013).
conversaciones informales tendrás con las personas. Sal a caminar. Haz contacto
visual con la gente. Sonríe y Saluda. Estate listo con una palabra amable para
comenzar conversaciones sobre asuntos causales del día a día, incluso el clima.
Interésate por lo que dicen los otros. Cuando te hagan una pregunta, intenta no
responder con una sola palabra. La mayoría de las personas hablarán cuando el
otro tiene una actitud amistosa para con ellos. Sigue la dirección del Espíritu
Santo en cuanto a cuánto y cómo hacer la transición al tema del Evangelio.
Prepara las frases de transición de antemano, tales como “¿Qué está haciendo Dios
en tu vida?”, “Aprendí algo lindo en las Escrituras hoy, ¿te lo puedo contar?”, “Oye,
déjame contarte sobre un versículo de las Escrituras que me ha hablado mucho esta
semana.” “Estaba con muchas luchas hace un par de años, déjame contarte qué cambió
esa situación. “ O, finalmente, puedes decir: “¿Tienes una iglesia a la que asistes? Si
no, déjame invitarte a mi iglesia –quizá podemos almorzar juntos luego del culto el
domingo.”
APÉNDICE 9
Preguntas comunes sobre el discipulado
¿Cómo elijo discípulos?
El primer paso para establecer relaciones formales de discipulado es elegir
discípulos. Jesús, nuestro ejemplo en la selección de discípulos, pasó tiempo en
oración antes de seleccionarlos (Lucas 6:12-16). La palabra discípulo significa
aprendiz. Comienza por pedirle a Dios que te envíe un grupo de hombres o
mujeres con deseos de aprender y crecer.
Cuando las personas se acercaron a Jesús para convertirse en sus
discípulos, nuestro Señor mantenía un alto estándar. Un hombre dijo “Te
seguiré, pero déjame enterrar a mi padre.” Jesús dijo algo así como, “No puedes
hacer eso. El reino es demasiado importante.” Entiende que el padre del hombre
no había muerto; quería esperar hasta después de que su padre muriera.
Como la relación de Jesús con sus discípulos, nuestra relación es seria, es
una relación construida sobre el compromiso mutuo con Cristo y el uno con el
otro. Trágicamente, algunos no cumplirán su compromiso, obligándote a
confrontarlos sobre su infidelidad. Ocasionalmente, quizá sea necesario que le
pidas a alguien que se vaya del grupo. En mis años de liderar grupos-D, en dos
ocasiones he tenido que acercarme a miembros del grupo infieles y decirles,
“Mira, te amo, hermano. Quiero trabajar contigo, pero en esta etapa de tu vida,
tus acciones me indican que no es un buen momento. Tal vez nos veamos en el
futuro, cuando estés en otro lugar en tu caminar espiritual.” Aunque sea
doloroso, raramente ocurre. Pero cuando ocurre, ten siempre cuidado de
manejarlo de una manera que edifique al creyente no comprometido.
Tu grupo-D debe consistir de creyentes Fi.D.E.: Fieles, disponibles y
enseñables. Una persona fiel es dedicada, confiable y comprometida. Considera
la fidelidad del potencial discípulo observando otras áreas de su vida espiritual,
tales como asistencia a la iglesia, involucramiento en grupos pequeños, o servicio
en la iglesia.
Discierne la disponibilidad de un individuo mediante su disposición a
reunirse e invertir en otros. ¿Esta persona busca tiempo para escuchar, estudiar y
aprender de otros? ¿Es accesible cuando lo llaman? ¿Tiene tiempo silencioso con
Dios leyendo su Palabra y orando? La disponibilidad se mide por la voluntad de
servir a Dios.
No todos los que atienden un estudio bíblico, escuela dominical, o grupo-
D es enseñable. Una persona enseñable tiene el deseo de aprender y aplicar lo
que le es enseñado. Quien es enseñable está abierto a la corrección. Reconoce la
enseñabilidad mediante la observación de la respuesta a la Palabra de Dios. Por
ejemplo, luego de oír un sermón sobre la oración, ¿comienza a orar más
regularmente? O luego de una lección sobre los peligros de la lengua, ¿esta
persona implementa un cambio en su discurso? Una persona enseñable no sólo
escucha lo que le es enseñado, sino que lo aplica en su vida.
Luego de discernir que un individuo es fiel, disponible y enseñable,
acércate en oración y pregúntale, “¿Estarías interesado en estudiar la Biblia
juntos? ¿Estarías interesado en memorizar la Palabra y orar juntos?”
Personalmente, he encontrado que muchas personas están abiertas a eso. Lo
único que debes hacer es preguntar. Nunca digas, “¿Quieres que te discipule?”,
porque esta pregunta puede parecer despectiva. Ten en cuenta que los hombres
deben discipular a los hombres, y las mujeres deben discipular a las mujeres.
¿Cuántas personas deberían estar en el grupo?
Dado que la rendición de cuentas funciona mejor en un ambiente pequeño,
el tamaño ideal de un grupo de discipulado es de tres a cinco, tú y dos a cuatro
personas más. Nunca tengas más de cinco, y recuerda que una relación uno a
uno no es lo ideal (ver Capítulo 3).
¿Dónde deberíamos reunirnos?
Encuentra un lugar lejos de la iglesia. Restaurantes, cafeterías, librerías y
casas son todas buenas opciones. Reunirse afuera de la iglesia en una comunidad
obliga a tu grupo a dar a conocer su fe, enseñándoles que está bien leer la Biblia
en un restaurante u orar en público. Asegúrate de elegir un lugar que sea
conveniente para todos los miembros del grupo. Conozco amas de casa que se
reúnen en sus casas.
¿Cuán seguido deberíamos reunirnos?
Idealmente, deberían reunirse una vez a la semana. Pueden reunirse más
seguido, pero es importante que al menos una vez a la semana se reúnan, Este
horario no impide que te llamen durante la semana las personas que discipulas, o
que te pasen a ver para que les des consejos cuando lo necesitan. El discipulado
es un compromiso permanente, las 24 horas los 7 días a la semana.
¿Hay un requisito de asistencia?
Sí, y no es negociable. La primera vez que me reúno con un grupo
potencial, les explico el pacto de discipulado. Dado que vamos a pasar nuestra
vidas juntos los próximos doce a dieciocho meses, quiero saber si están
comprometidos. Algunas personas han dicho después de una reunión inicial
“Ah, esto no es para mí. No estoy interesado.” Eso está bien. Permito que los
discípulos potenciales opten por irse al principio del grupo luego de entender las
expectativas enumeradas en el pacto de discipulado. Recuerda, estás buscando
personas que quieren ser discipuladas, personas que tienen el deseo de crecer y
aprender. Una falta de voluntad para comprometerse revela que no están listos
para ser un discípulo. Es el ejemplo que dio Jesús para nosotros.
¿Cómo son las reuniones?
Comienza con una oración. Pídele a cada participante que presente un
pedido de oración al comienzo de cada reunión. Asigna a una persona para que
ore por ese pedido, y pídele al Señor que los afile a cada uno de ustedes a través
de su relación.
Las reuniones semanales deberían concentrarse en cuatro elementos:
1) Estudien la Palabra juntos. Anteriormente en este libro esbocé el
método [Link].A.R. de estudiar la Biblia: Resaltar, Explicar, Aplicar y
Responder. Seguir este método conducirá la discusión del grupo.
2) Haz responsable a cada persona por la memorización de la Palabra
recitando el pasaje de la semana anterior ante el grupo.
3) Hagan preguntas de rendición de cuentas entre ustedes. Haz
responsable a cada persona por cumplir sus logros. Por ejemplo:
“¿Cómo está tu relación con Linda? Mencionaste la semana pasada que
estabas intentando mejorar la forma en que le hablas a tu esposa.”
4) Oren juntos antes de partir.
¿Cómo puedo cavar más profundo en la Biblia?
Para estudiar la Biblia en profundidad, utilizarás algunas herramientas de
estudio, comenzando por un diccionario bíblico. Temprano en nuestra relación
de discipulado, David Platt me dio un diccionario bíblico para mi cumpleaños.
Dijo, “Robby, aquí tienes un regalo que utilizarás.” Y tenía razón. Además del
diccionario bíblico, es importante que tengas una buena Biblia de estudio (Biblia
de estudio MacArthur, la Biblia de estudio NVI incluye un comentario útil de
cada versículo). Si no puedes comprártela, puedes acceder a una en internet. Ve
a sitios web tales como [Link], [Link], [Link]. Estos
son grandes recursos. Además, software de estudio bíblico con una colección de
herramientas útiles es muy asequible.
¿Cómo desafío a mi grupo-D a memorizar pasajes bíblicos?
Proverbios 25:11, LBLA, dice “Como manzanas de oro en engastes de plata es la
palabra dicha a su tiempo.” ¿Cuántas veces se ha venido un pasaje bíblico a tu
mente cuando necesitabas las palabras correctas en una situación? Jesús
prometió que el Espíritu Santo traería a nuestra memoria todo lo que Jesús ha
dicho (Juan 14:26). Esos pasajes bíblicos que hemos memorizado, vendrán a
nuestra memoria en el momento correcto –pero debemos aprenderlos.
Los miembros del grupo memorizarán las Escrituras si los mantienes
responsables recitando versículos el uno al otro en cada reunión. Ver Capítulo 7
para una explicación más profunda y un sistema práctico para la memorización
de las Escrituras.
¿Debería discipular a los no creyentes?
He llevado adelante grupos-D con creyentes y no creyentes presentes. Mi
método preferido es una reunión de creyentes renacidos que buscan crecer en su
fe. ¿Cómo determinas si alguien es salvo o no? Comienzo cada grupo pidiéndole
a cada uno que comparta su testimonio con los demás. Luego, les pido que
expliquen el Evangelio. Un gran recurso para el que esté luchando con la
creencia en Cristo es el libro de Greg Gilbert, What is the Gospel? Hace unos años
atrás, un muchacho en mi grupo entregó su vida a Cristo después de seis
semanas de reunirnos, porque él “nunca había entendido el Evangelio antes de
nuestros encuentros.”
¿Cuándo debería pedirle a alguien que deje el grupo-D?
Sólo les he pedido a dos personas que abandonen el grupo-D en nueve
años. Debería pedírsele a alguien que se vaya por motivos tales como estos: no
poseen un espíritu enseñable, no son fieles en asistir o en completar el trabajo
asignado.
La enseñabilidad es una cualidad indispensable para el crecimiento. En
una situación específica, le pedí a un individuo que se fuera del grupo porque
monopolizaba la discusión semana tras semana. Era obvio que quería
demonstrar su conocimiento de la Palabra, en vez de querer aprender
interactuando con los otros.
Además, la pereza hará surgir la complacencia en el grupo. Faltar a las
reuniones, negarse a memorizar pasajes bíblicos, no hacer las entradas [Link].A.R.,
o sentarse sin decir nada durante los tiempos de discusión baja la moral de los
otros en el grupo. Este tipo de conducta debe ser atendida inmediatamente.
Reúnete con este individuo en privado para preguntarle sobre sus actitudes y
acciones. Recuérdale el compromiso que asumió al comienzo de la relación de
discipulado.
Otras razones por las cuales se le puede pedir a un miembro del grupo que
lo abandone. Por ejemplo, un miembro del grupo que no es confiable para
mantener la confidencialidad o es crítico para con los demás en el grupo puede
que deba ser removido del grupo.
¿Qué pasa si no conozco la respuesta a una pregunta?
A menudo me hacen preguntas a las que no sé las respuestas. No hay
vergüenza en no saber todas las respuestas, pero las encontrarás. Hazlo antes del
próximo encuentro. Pregúntale a tu pastor, o a otro líder espiritual, y que te
ayuden con la respuesta. Nunca des la impresión de que tienes todas las
respuestas.
En el apogeo de la popularidad de Henry Ford, las personas afirmaban
que él era el hombre más inteligente del mundo. Durante este tiempo, un diario
de Chicago publicó una declaración diciéndole “pacifista ignorante”. Ford luchó
contra el reclamo iniciándole una demanda, la cual resultó en un juicio y así fue
como llegó al estrado. Los abogados le hicieron preguntas sobre todos los temas
imaginables a Ford, no pudo responder ninguna. Exhausto de las preguntas,
Ford terminó la interrogación diciendo, “Si realmente quisiera responder las
preguntas tontas que me han hecho, o cualquiera de las otras preguntas que me
han estado haciendo, déjenme recordarles que tengo una fila de botones eléctricos
a presión, y al presionar el botón correcto, convoco a mis hombres de ayuda,
quienes pueden responder cualquier pregunta que deseo hacerles respecto al
negocio al cual me estoy dedicando. Ahora bien, ¿amablemente me dirían por
qué debo llenar y ocupar mi mente con conocimiento general, con el propósito de
poder responder preguntas, cuando tengo hombres alrededor mío que pueden
darme cualquier conocimiento que requiero?” 86
Lo que él dijo fue, “No soy el hombre más inteligente en el mundo porque
sé todas las respuestas, sino porque sé dónde encontrar las respuestas.“ Quizá no
tengas total memoria cuando de historia bíblica, teología y doctrina se trata, pero
con el tiempo puedes encontrar la respuesta.
¿Cuándo debo enviar a los discípulos a hacer discípulos?
Siempre comienza con el fin en mente. Tu grupo debería reunirse de doce a
dieciocho meses. Algunos grupos desarrollan un vínculo más cercano, y eso
86
HILL, Napoleon, Think and Grow Rich, Filiquarian Publishing, Minneapolis, MN, [Link]., 1937,
1985, pg. 108.
resulta en crecimiento acelerado; otros llevan más tiempo. El máximo tiempo
para reunirse es dos años. Algunos miembros del grupo querrán irse del mismo e
iniciar uno propio. Otros, sin embargo, querrán quedarse en la zona cómoda del
grupo existente. Algunos no querrán iniciar otro grupo por la dulce comunión y
los vínculos formados en el grupo actual. Recuerda, el objetivo es que los
hombres y las mujeres del grupo repliquen sus vidas en otras personas.
Pablo, al final de su vida, le ordenó a Timoteo, “Lo que me has oído decir en
presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez
estén capacitados para enseñar a otros” (2 Timoteo 2:2, NVI). Dentro de ese versículo
hay cuatro generaciones de discipulado. Pablo a Timoteo es la primera y
segunda generación. Timoteo a su discípulos es la segunda a tercera generación.
Los discípulos de Timoteo a otros es la tercera a cuarta generación. El objetivo de
tu grupo es hacer discípulos que hacen discípulos.
Jesús le confió el mensaje más importante del mundo a doce hombres, y
uno de ellos lo traicionó. Como resultado del compromiso y la fidelidad de los
once hombres restantes, estás leyendo este libro hoy. El discipulado fue el Plan
A. Jesús le entregó el bastón a los discípulos cuando dijo, “Por tanto, vayan y
hagan discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19, NVI). Los apóstoles se lo
entregaron a los primeros padres de la iglesia, quienes lo entregaron a través de
los siglos. Y ahora, el bastón te ha sido entregado. Corre con resistencia. La
eternidad está en juego.
APÉNDICE 10
Recursos sugeridos para grupos-D
Recursos para el discipulado
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APÉNDICE 11
Cómo orar por amigos no creyentes
1. Que busquen conocer a Dios. Dios tiene buenos planes para sus vidas, “planes
de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías
29:11, NVI). Prometió revelarse a sí mismo y sus planes a quienes lo buscan de
todo corazón.
“Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En
verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros” (Hechos 17:27, NVI).
“Pero si desde allí buscas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo
encontrarás” (Deuteronomio 4:29, NVI).
2. Que crean en las Escrituras. Un no-cristiano naturalmente no entiende el
Evangelio. Debes orar para que el Espíritu Santo les dé el entendimiento para
creer en la verdad de su Palabra.
“El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se
salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios” (1 Corintios 1:18, NVI).
3. Que Dios los atraiga a Él. Siempre debemos recordar que, si bien Dios nos usa
como instrumentos para compartir el mensaje y ayudar a guiar a las personas a
Él, sólo Dios les puede dar convicción y convertirlos. Uno no puede recibir a
Cristo hasta que Dios lo atraiga a Él. Por lo tanto, oremos para que Dios atraiga a
nuestros amigos a Él.
“Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día
final” (Juan 6:44, NVI).
4. Que el Espíritu Santo obre en ellos para que abandonen su pecado y sigan a
Cristo como Señor. Debes estar dispuesto a permitir que Dios obre en sus vida
(Lucas 15:17-18). Ten la valentía de pedirle a Dios que cause que ocurran cosas en
sus vidas que hagan que lo busquen a Él (Proverbios 20:30).
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y
al juicio (…) Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad,
porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las
cosas por venir” (Juan 16:8,13, NVI).
“Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios”
(Hechos 3:19, NVI).
5. Que Dios envíe a alguien que los lleve a Cristo. Quizá ese alguien eres tú.
Pídele a Dios que te dé la valentía de hablarles acerca de Cristo. Antes de que
ores sobre esto, asegúrate de querer realmente esto y que obedecerás al Señor
(Romanos 10:14-15).
“La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—.
Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo” (Mateo 9:37-38,
NVI).
6. Que crean y que confiesen a Cristo como Salvador y Señor. Es importante
que las personas entiendan que, al recibir a Cristo como Salvador, están también
haciéndolo Señor sobre sus vidas. Pídele al Señor que entiendan la seriedad del
compromiso de recibir a Cristo. Pídele que capten el alcance del amor de Dios.
Como su Padre amoroso, Él nunca les pedirá que renuncien a algo sin darles algo
mejor a cambio.
“Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos
de Dios” (Juan 1:12, NVI).
“Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo
levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser
justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo” (Romanos 10:9-10, NVI).
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AGRADECIMIENTOS
Estoy agradecido a Dios por la medida de gracia que me ha dado para
completar este libro. Muchos individuos trabajaron horas incontables para hacer
de este libro una realidad. Estoy en deuda con Tim Lafleur, John Willoughby, y
Jody Blaylock por animarme a escribir. Sin la inversión de Tim Lafleur y David
Platt, no comprendería el concepto del discipulado.
Tim y Gus Hernández, (h.) se reunieron semanalmente conmigo por meses
para esquematizar, organizar y criticar el material. Gus también proveyó el
marco para el capítulo de hermenéutica.
Estoy agradecido por la asociación con Randall Collins. Tu trabajo
incansable en darle forma, moldear y desarrollar las ideas ha hecho de esta obra
lo que es hoy. También, estoy agradecido con las muchas personas que
contribuyeron con sus percepciones editoriales: Len Allen, Whitney Coffman, Hal
Stewart, Linda Brown, and Sam Rainer. Estoy agradecido con los hombres en mis
grupos de discipulado estos últimos años: Casey, Jesse, Jason, Jody, Nathan,
Corey, Bryan, Trey, Ryan, Billy, Jared, Scott, Jonathan, John, Wiley, Sean, Michael,
David, Clay, Rupe, Wesley, Dallas, Johnny, Corey, Jeff, y Paul. Fueron caja de
resonancia en las fases de creación e implementación del libro.
Estoy agradecido con los miembros de la Iglesia Bautista Brainerd, quienes
con mucho amor me apoyaron como su pastor. Gracias por no sólo oír el desafío
de “ir y hacer discípulos”, sino también acatar lo que han oído. Es una bendición
servir en Brainerd con un equipo de hombres y mujeres que hacen discípulos.
Estoy agradecido con los miembros de la junta de Replicate Ministries.
Muchos de ustedes me apoyaron cuando otros no. Su aliento constante y apoyo
me han impulsado a terminar este libro. También, estoy agradecido por el apoyo
y sacrificio de Lori Meador durante los años formativos del ministerio.
Estoy agradecido por mi familia. Kandi, Rig y Ryder han sacrificado para
que este libro sea una realidad. Kandi, gracias por ser modelo del discipulado en
la iglesia y en nuestro hogar. Ya sea a través de compartir o mostrar el Evangelio
a nuestros niños, o desinteresadamente invertir tu vida en un grupo de mujeres
semana tras semana, muestras el amor de Cristo. También, estoy agradecido por
mis padres, Bob y Margaret, y mi hermana Lori, que me dieron una segunda
oportunidad once años atrás. Estoy seguro de que mi vida sería distinta si no me
la hubiesen dado.
Estoy eternamente agradecido por la gran salvación que tengo en Cristo,
sin Él, nada de esto sería posible. Su gracia me sostiene a diario. Las palabras de
Pablo a la iglesia en Éfeso son más reales hoy que nunca: “Al que puede hacer
muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra
eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las
generaciones, por los siglos de los siglos! Amén” (Efesios 3:20-21, NVI).
IMAGE 07 (Firmly Planted Ad)
IMAGE 08 (Discipleship University)
IMAGE 09 (Replicate TV)