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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE ENFERMERÍA, FISIOTERAPIA Y


PODOLOGÍA

EFICACIA DE LA TERAPIA REIKI EN LA MEJORA


DEL DOLOR, LA FATIGA, LA CALIDAD DE VIDA Y
EL IMPACTO DE LA ENFERMEDAD SOBRE LAS
ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA EN MUJERES
CON FIBROMIALGIA
MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR
PRESENTADA POR

Mª Lourdes Casillas Santana

Bajo la dirección del doctor

Enrique Pacheco del Cerro

MADRID, 2013

© Mª Lourdes Casillas Santana, 2013


A Evelio y Sergio

3
4
AGRADECIMIENTOS:

Al Profesor Enrique Pacheco por su orientación y dirección en el desarrollo de esta tesis


doctoral.

A Pilar Palazuelos, Ana Asenjo, Irene de Blas, Patricia de la Torre, Isabel Díaz y Jesús
Sanz que han formado parte de este trabajo como equipo investigador por su ánimo
constante y su fe inquebrantable en el proyecto. Sin vuestra valiosa ayuda éste hubiese
sido inviable; gracias.

A AFIBROM que me abrió sus puertas cuando les hablé del proyecto; especialmente a
la persona que en ese momento era su Presidenta, Felisa Recarte y a la auxiliar
administrativa, Maribel que ha colaborado de forma entusiasta realizando los contactos,
y en todo lo que le ha sido posible.

A Isabel Millán por su infinita paciencia y su inestimable colaboración en el estudio


estadístico y la interpretación de los datos.

A Margarita Alonso por su ayuda a la hora de elaborar las bases de datos.

A Montserrat Solís, por su ánimo incondicional y su incansable búsqueda de posibles


fuentes de financiación para este proyecto.

A Pilar Arroyo por creer en mí desde hace muchos años y su apoyo constante en los
momentos bajos.

A todas mis compañeras de la antigua EUE Puerta de Hierro por los ánimos y su
contribución a este proyecto.

A Evelio por su cariño incondicional y por ayudarme a mantener la cordura.

A Sergio por estar aquí tras los malos momentos pasados, gracias hijo.

A mis antiguos compañeros de la UCI del Hospital General de Móstoles con los que
compartí infinitas horas de trabajo, compañerismo, solidaridad y amistad. Gracias a ese
gran equipo humano del que he aprendido muchas cosas entre ellas el amor por la
docencia y la investigación.

A mis padres, familia y amigos.

Madrid Julio 2012

5
6
ÍNDICE ..................................................................................................... Pág.

INTRODUCCIÓN .............................................................................................. 11

FIBROMIALGIA ............................................................................................... 17

1. Historia ................................................................................................ 17

2. Concepto y diagnóstico ....................................................................... 18

3. Impacto sociodemográfico y económico ............................................ 24

4. Etiología .............................................................................................. 27

5. Tratamiento ......................................................................................... 29

5.1. Medidas Educacionales ........................................................ 29

5.2. Tratamiento Farmacológico ................................................. 30

5.2.1. Control del dolor ................................................... 31

5.2.2. Control de otros síntomas ...................................... 33

5.3. Tratamiento Físico ............................................................... 35

5.4. Tratamiento Psicológico....................................................... 36

5.5. Tratamiento No Farmacológico ........................................... 38

USO DE TERAPIAS COMPLEMENTARIAS ................................................. 39

TERAPIAS DE TOQUE .................................................................................... 43

REIKI.................................................................................................................. 47

1.Historia del Reiki ................................................................................. 47

2. Tratamiento Reiki Tradicional ............................................................ 53

3. Los grados Reiki ................................................................................. 55

4. Mecanismo de acción de Reiki ........................................................... 57

5. Reiki en la práctica clínica .................................................................. 62

JUSTIFICACIÓN ............................................................................................... 69

OBJETIVOS ....................................................................................................... 75

DISEÑO DEL ESTUDIO ................................................................................... 75

Muestra y métodos .................................................................................. 75

7
Método estadístico .................................................................................. 81

Limitaciones y fortalezas metodológicas del estudio ............................. 81

Aspectos éticos........................................................................................ 82

RESULTADOS .................................................................................................. 85

Datos sociodemográficos ........................................................................ 85

Tratamiento farmacológico ..................................................................... 86

Terapias no farmacológicas .................................................................... 89

Patologías asociadas................................................................................ 90

Tasa de abandono .................................................................................... 92

Resultados de dolor y fatiga .................................................................... 92

Resultados Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia ........................ 95

Resultados de Calidad de vida ................................................................ 97

DISCUSIÓN ..................................................................................................... 107

CONCLUSIONES ............................................................................................ 117

ANEXOS .......................................................................................................... 120

BIBLIOGRAFÍA .............................................................................................. 151

8
INTRODUCCIÓN:

9
10
EFICACIA DE LA TERAPIA REIKI EN LA MEJORA DEL DOLOR, LA
FATIGA, LA CALIDAD DE VIDA Y EL IMPACTO SOBRE LAS AVD EN
MUJERES CON FIBROMIALGIA

INTRODUCCIÓN

Hasta hace relativamente poco tiempo, el concepto de salud y enfermedad era definido
desde un punto de vista biologicista sin tener en cuenta otros factores que pudieran estar
influyendo en ellos tales como los aspectos psicológicos y /o sociales. No es hasta los
años 70 del siglo pasado cuando desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), en
la Declaración de Alma Ata (1), se introducen los factores psíquico y social en la
definición de salud y se toman en cuenta otros factores que pueden tener una gran
importancia en el desarrollo de algunas enfermedades, especialmente las crónicas.

Dentro de estas dolencias se encuentra el dolor crónico, una entidad que ha acompañado
a la humanidad desde sus orígenes. Partiendo de la premisa de que el dolor es una
experiencia única e individual en la que intervienen distintos factores tanto biológicos
como sensoriales, afectivos, cognitivos y conductuales, en 1986 la Asociación
Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) hace una definición integrando todos
estos aspectos y además hace una distinción entre el dolor agudo y el crónico. Los
episodios de dolor agudo, por lo general, son identificables y su duración es limitada,
mientras que el dolor crónico aparece cuando el dolor se hace persistente y su duración
sobrepasa los tres meses. En la actualidad, en los países industrializados la presencia del
dolor crónico es bastante elevada, entre un 20 y un 35% de la población lo padece, y
conlleva grandes repercusiones económicas (2).

Dentro de los trastornos que provocan dolor crónico se encuentra la Fibromialgia (FM),
en el cual vamos a centrar el presente trabajo.

La fibromialgia (FM) es una forma de reumatismo no articular caracterizado por dolor


musculoesquelético difuso y crónico, junto a la presencia de múltiples puntos dolorosos
a la presión (3), que generalmente se acompaña de fatiga (55-95%); mal descanso
nocturno o sueño no reparador; rigidez matutina (76-84%) o tras reposo; cefalea
tensional (50%); distrés psicológico, con elevada presencia de ansiedad; intestino
irritable (30-60%), entre otros (4-6).

La fibromialgia se ha conceptualizado como un síndrome complejo, síndrome de


fibromialgia (SFM), de condición crónica y etiología desconocida, cuyo síntoma
predominante es el dolor músculo- esquelético generalizado, benigno, de origen no
articular que se diagnostica a través de la clasificación de unos criterios establecidos. La
mayoría de los autores coinciden en señalar que la fisiopatología es multifactorial,
donde intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales cuyo fenómeno central lo
constituiría una alteración en la modulación del dolor (7). Los estudios que han
documentado la sintomatología del síndrome lo han caracterizado por dolor
generalizado, dificultades de memoria, sueño no reparador, fatiga, parestesias, rigidez
matutina de articulaciones, inflamación subjetiva, cefalea, síndrome de intestino
irritable, mareos, ansiedad y depresión. Cuanto mayor es el número de síntomas
presentes, es más probable que el síndrome se convierta en permanente y que busquen
más servicios de salud. Tanto el dolor crónico generalizado como el trastorno del ánimo
condicionan una importante pérdida de calidad de vida para el paciente y un menoscabo

11
para todas sus actividades (trabajo, ocio, actividades de la vida diaria), que provocan
consecuencias importantes en las relaciones sociales y familiares (8).

La prevalencia del SMF difiere según la población estudiada, pero se estima que es de
un 2,4 % con una relación mujer/ hombre de 21/1, aunque puede afectar a la población
infantil y juvenil, pero el mayor pico de prevalencia se encuentra entre los 40 y los 49
años, siendo infrecuente antes de los 40 años y por encima de los 80 años de edad (5).

Los estudios prospectivos indican que la enfermedad sigue un curso crónico con poca
mejoría en los 5-7 años de seguimiento.

A lo largo de los años se han realizado estudios para valorar el impacto económico de la
enfermedad y su repercusión en la salud de las personas que la padecen debido, no solo
a la enfermedad en sí, sino a otros problemas de salud concomitantes (9;10). También
se ha constatado que estos pacientes consultan diversas especialidades, usan terapias
alternativas y su consumo económico se acrecienta debido a un mayor absentismo
laboral y a la demanda de pensiones por discapacidad (11).

También se ha demostrado que el gasto de fármacos antiálgicos en Atención Primaria


sobrepasa al de las demás patologías (12).

El tratamiento farmacológico habitual consiste en analgésicos antiinflamatorios no


esteroideos y antidepresivos, pero se ha demostrado que resulta ineficaz ya que el dolor
se comporta de manera refractaria, el pronóstico no se modifica y los beneficios que se
obtienen son muy discretos frente a los efectos secundarios de los fármacos (12).

En los últimos años se han añadido al tratamiento alternativas no farmacológicas como


la terapia cognitivo-conceptual (13;14) el ejercicio físico aeróbico controlado (15) y,
más recientemente, terapias complementarias y alternativas tales como tratamiento
quiropráctico, terapia de relajación y suplementos dietéticos y herbales, entre otras (16).

El creciente interés por controlar el dolor mediante métodos no farmacológicos, ante la


posibilidad de disminuir los efectos adversos y el coste, durante las últimas dos décadas
ha aumentado la popularidad de las terapias de toque (17;18). Las terapias de toque se
definen como las terapias complementarias basadas en la energía que incluyen el Tacto
curativo (TC), el Tacto Terapéutico (TT) y el Reiki. La medicina de la energía trata con
campos de energía que pueden medirse (p.ej. rayos láser, etc.) y otros que no pueden
medirse (p.ej. tratamientos de biocampos, la acupuntura, etc.) (18). Las terapias de
toque llevan ese nombre porque los profesionales tocan el campo de energía de los
clientes. Se cree que este efecto ocurre por la aplicación de energía para restaurar,
activar y equilibrar los trastornos de los campos energéticos del paciente mediante
técnicas manuales o no. El concepto fundamental es que la enfermedad y la afección
surgen de los desajustes del campo de energía vital, aunque la existencia del campo de
energía del cuerpo humano no ha sido probada científicamente, lo que genera cierta
controversia sobre el efecto de estas terapias (19;20) .

En los últimos años se ha promovido el valor clínico de las terapias de toque para
mejorar la salud y aliviar el malestar y el dolor asociado con algunas enfermedades
clínicas (21-23). Según los resultados obtenidos en distintos estudios (17;18;21;22;24-
29) se ha observado que las terapias de toque aceleran la curación, disminuyen el dolor,
alivian los síntomas físicos, disminuyen el estrés y la ansiedad, pueden ser útiles para

12
tratar el insomnio y la fatiga, facilitan la expresión de emociones almacenadas, inducen
la relajación, etc. Aunque algunas revisiones también indican que no hay pruebas
suficientes de que las terapias de toque promuevan la recuperación (30;31).

Se han llevado a cabo revisiones sistemáticas para constatar el efecto que las terapias de
Toque tienen sobre el dolor pero se necesitan mayor número de Ensayos Clínicos
Aleatorizados y con mayor tamaño muestral para llegar a resultados concluyentes (27),
aunque hay varios estudios con resultados positivos tras la aplicación de terapias de
Toque (20;28;30;32;33) sin que haya aparecido ningún efecto secundario (19).

El Reiki es un antiguo método de tratamiento, con raíces tanto en la medicina china


como en la curación cristiana, que se usa como tratamiento alternativo o como
complemento al tratamiento de la medicina occidental (34). Existe un creciente interés
entre las enfermeras por el uso de Reiki en el cuidado del paciente y como tratamiento
de auto-cuidado, aunque es reconocido el escaso apoyo empírico de investigación y
pruebas para justificar estas prácticas (32), tanto es así, que ha habido un incremento
importante de las publicaciones en el contexto de las Escuelas/ Facultades/
Departamentos de Enfermería de distintas Universidades de USA y Canadá en un
intento de demostrar de forma empírica los efectos beneficios del Reiki
(18;19;22;26;28;35-37).

Debido a todo lo expuesto con anterioridad, nos parece relevante seguir investigando
sobre la efectividad de la Terapia Reiki, y especialmente con mujeres afectadas de
Síndrome de Fibromialgia, para comprobar si puede mejorar su dolor y fatiga, su
calidad de vida y disminuir el impacto de la enfermedad en sus vidas.

13
14
FIBROMIALGIA:

15
16
FIBROMIALGIA

1. HISTORIA

En la actualidad, el síndrome de fibromialgia (FMS) es una entidad clínica reconocida


que causa dolor crónico e incapacitante. Durante siglos los dolores musculares se han
conocido primero como reumatismo y posteriormente como reumatismo muscular (38).
Ya han pasado varios siglos desde que en 1592 el médico francés Guillaume de Baillou
denominase por primera vez reumatismo a las manifestaciones de dolores
musculoesqueléticos que padecían los pacientes, pero aún pasarían dos siglos más hasta
que se empieza a distinguir entre reumatismos deformantes y del tejido muscular; y aún
otro más hasta que algunos médicos alemanes, escandinavos y británicos empezaron a
escribir sobre lo que ellos llamaban “reumatismo tisular” y, bajo diferentes nombres
buscan explicaciones a lo que sucede en el músculo. Es el caso del médico inglés
Scudamore que identifica el reumatismo tisular como un “dolor de tipo peculiar, por lo
general acompañado de inflamación que afecta a las texturas fibrosas blancas
pertenecientes a los músculos y articulaciones, como los tendones, aponeurosis y
ligamentos, las membranas sinoviales...”.Valleix en 1841, describe los puntos dolorosos
en diferentes partes del cuerpo y sugiere que estos puntos están relacionados con la ruta
de los nervios, llamando al cuadro “neuralgia”. El alemán Froriep en 1843 apunta el
origen del dolor a la formación de callos en el tejido muscular (38).

Es a principios del siglo XX cuando Gowers (39), en 1904, acuña el término fibrositis
para describir este cuadro de dolor de origen muscular que creía que se debía a cambios
inflamatorios en la estructura fibrosa de los mismos. En los años 30 del mismo siglo
aparecen dos términos relacionados como son el síndrome miofascial (Travell y
Simons) y reumatismo psicógeno (Boland) (40), y a partir de los mismos se retoma el
concepto apuntado por Valleix y se definen los llamados “puntos gatillo” o trigger
points como hallazgos característicos de la enfermedad.

Hasta los años 70 del siglo pasado no aparece el concepto de fibromialgia tal cual lo
conocemos hoy y es gracias a los estudios de Smythe y Moldofsky que describen un
cuadro de dolor crónico de origen musculoesquelético con la existencia de lugares
específicos donde el umbral de dolor es más bajo (< 4 kg) que en los controles (41) a los
que llaman puntos dolorosos, que se asocia con alteraciones en la fase 4 del sueño (42).

Ya en 1990 el Colegio Americano de Reumatología (ACR) establece los criterios


diagnósticos (43) que permitirían en el futuro establecer un diagnóstico más certero,
mejorar los estudios y avanzar en el tratamiento de estos pacientes.

En 1992, en la Declaración de Copenhague (44) se reconoce la FM como enfermedad


por la OMS tipificándola con el código M79.0 en el Manual de Clasificación
Internacional de Enfermedades (ICD-10) (45), y en 1994 la Asociación Internacional
para el Estudio del Dolor (IASP) la reconoce y clasifica con el código X33.X8a (40).

En 1994, Yunus engloba la fibromialgia dentro del Síndrome Disfuncional junto con
otras patologías como es el Síndrome del Intestino Irritable (SSI), el Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC), el Síndrome de piernas inquietas o la cefalea tensional entre otras, ya
que presentaban características clínicas comunes y respuesta ante agentes

17
serotoninérgicos y noradrenérgicos, induciendo a pensar que se trataba de una
disfunción neuroendocrina- inmune lo que establecía un nexo entre todas ellas (38;40).

Posteriormente, en 1999, Simon Wessely y col la incluyeron dentro de la denominación


genérica de Síndromes Somáticos Funcionales (SSF), haciendo hincapié en la
asociación que existe entre los síntomas somáticos y el distrés emocional, ya que todas
ellas presentan una serie de elementos comunes e incluso ya se apuntan factores
psicosociales (4) (Tabla 1).

Características comunes Factores psicosociales

Heterogeneidad clínica Convicción de enfermedad seria y expectativas de


empeoramiento
Alto grado de solapamiento de síntomas entre los
cuadros Papel de enfermo litigante

Mayor prevalencia de trastornos psiquiátricos que Alarma catastrofista y sensacionalista


la población general
Duda en la capacidad de los expertos
Síntomas refractarios al tratamiento médico y a las
medidas paliativas Movilización social

Presentación en pequeños brotes esporádicos Énfasis etiológico solamente biomédico

Mecanismos similares en su génesis y en el


mantenimiento de todos ellos

Fisiopatología próxima al espectro afectivo y/o


desregulación de la respuesta al estrés

Tabla 1. Síndromes somáticos funcionales (SFF). Tomada de Martínez y col (4)

2. CONCEPTO Y DIAGNÓSTICO

El motivo principal por el que acuden los enfermos a la consulta es el dolor


generalizado, acompañado de mialgias de localización imprecisa, de duración
prolongada y con dificultad para definir con precisión el inicio de los mismos. El dolor
suele ser difuso, profundo, intenso y la mayoría de las veces difícil de describir,
empeorando con el ejercicio físico intenso, el frio o el estrés emocional. A menudo
además se acompaña de astenia, fatiga, alteraciones en el sueño (mal descanso nocturno
o sueño no reparador), junto con otras percepciones mal definidas (40).

Hasta 1990, al hablar de fibromialgia se hacía la distinción entre primaria o fibrositis y


secundaria o concomitante. Este último término era usado de forma frecuente aunque no
de forma universal para referirse a la fibromialgia, en la que además había otros
trastornos musculoesqueléticos que podían causar o al menos influir en los síntomas
propios de la enfermedad (43).

En 1990, el American College of Rheumatology tras realizar un estudio multicéntrico


(43) en EEUU y Canadá con 558 pacientes, de los cuáles 293 estaban afectados de
fibromialgia (tanto primaria como secundaria) y 265 eran sujetos control afectados de
diferentes tipos de dolor crónico, propuso unos criterios únicos para el diagnóstico de la
enfermedad:

18
1. Dolor generalizado de más de tres meses de evolución en combinación con

2. Sensibilidad aumentada al dolor en 11 o más de los 18 puntos sensibles específicos


(Figura 1)

Se entiende por dolor generalizado aquel que se produce en ambos hemicuerpos y por
encima y por debajo de la cintura.

1-2 Cervical bajo: bilateral, en la


parte anterior de los espacios
intertransversos C4-C5, C5-C6.

3-4 Segunda costilla: bilateral, en


la segunda unión condroesternal.

5-6 Epicóndilo lateral: bilateral a


2 cm distal del epicóndilo.

7-8 Rodilla: bilateral en la


almohadilla grasa media próxima
a la línea articular.

9-10 Occipucio: bilateral en la


inserción del músculo
suboccipital.

11-12 Trapecio: bilateral, en el


punto medio del borde superior.

13-14 Supraespinoso: bilateral, el


origen sobre la espina de la
escápula próximo al borde
medial.

15-16 Glúteo: bilateral cuadrante


superior externo de la nalga en la
parte abultada del músculo.

17-18 Trocánter mayor: bilateral,


posterior a la prominencia
trocantérea.

Figura 1. Distribución de los puntos gatillo en la FM. Tomado de Villanueva y col (40)

Estos criterios no excluyen a aquellos pacientes que presenten anormalidades


concomitantes tanto a nivel radiológico como en los valores analíticos. El
establecimiento de estos nuevos criterios por el equipo de Wolfe hizo que se abandonara
la clasificación tradicional de fibromialgia primaria y secundaria, ya que los criterios
resultaban igualmente válidos en ambos casos con niveles aceptables tanto de
sensibilidad (88,4%) como de especificidad (81,1%).

Aunque estos criterios son válidos se han cuestionado por autores como Bennett (46)
tras realizar un estudio en Cheshire sobre 250 pacientes con dolor crónico, en el que
personas que pertenecían al grupo control sin dolor presentaban puntos gatillo positivos

19
y por el contrario un 20% de los pacientes con dolor regional y un 29% con dolor difuso
no cumplían con el criterio de dolor en los puntos gatillo.

Provocar dolor en los puntos sensibles de manera estandarizada es complicado y


requiere de habilidad por parte del examinador; de manera general, la indicación es que
la presión que se debe ejercer sobre el punto es de aproximadamente 4 kg, y esto
traducido a la práctica se traduce en el momento en el que el lecho subungueal del
examinador cambia de color (5) y además los puntos no deben presentar signos de
inflamación (47). Para comparar los puntos dolorosos se debe hacer presión sobre otros
puntos en los que teóricamente no debería haber dolor como puede ser el antebrazo
tomándolos como control, pero a veces las personas con FM tienen dolor inespecífico
en otros lugares del cuerpo y ello no es posible (5).

Además del dolor, los pacientes aquejados de FM presentan multitud de síntomas tales
como (4;40;48-57):

 Presencia de dolor mecánico.

 Rigidez matutina o tras el reposo (76-84%).

 Alteraciones del sueño: insomnio, sueño ligero, despertares frecuentes,


bruxismo, sueño no reparador, síndrome de piernas inquietas y apnea del
sueño.

 Fatiga: con una frecuencia que va desde el 55- 95%, de aparición matinal
y que mejora levemente para empeorar de nuevo a lo largo del día.

 Cefalea tensional en aproximadamente la mitad de los enfermos.

 Parestesias e inflamación subjetiva con frecuencia bilateral.

 Distrés psicológico que se asocia con frecuencia a ansiedad, alteraciones


del humor y cuadros distímicos. Estos problemas a menudo se asocian
con trastornos de pánico y cuadros de fobia simple.

 Síndrome de Intestino Irritable con todo su cortejo (dispepsia, flatulencia,


náuseas, estreñimiento o diarrea y cuadros pseudo obstructivos entre
otros) y que se presenta en hasta un 60% de las personas con SFM.

 Síntomas genitourinarios como es la vejiga irritable, síndrome


premenstrual o dismenorrea.

 Fenómeno de Raynaud.

 Síntomas vegetativos y funcionales: extremidades frías, boca seca,


hiperhidrosis, disfunción ortostática y temblor.

 Intolerancia a múltiples fármacos.

 Distribución específica de puntos gatillo en la inserción muscular o en el


propio músculo que no se dan en áreas de inervación densa.

20
 Alteraciones del eje hipotálamo- hipófisis- suprarrenal.

 Osteoartritis (hernias discales, síndrome del túnel carpiano), otras


alteraciones reumáticas como la artritis reumatoide o del tejido conectivo
como el Síndrome de Sjögren (15%) o lupus eritematoso sistémico
(22%).

 Otros: HTA, asma, problemas cardiovasculares, problemas


oftalmológicos.

Aunque los criterios propuestos por Wolfe en 1990 siguen vigentes, con posterioridad el
mismo autor propuso una categorización más amplia de la FM con tres grados (58):
posible, probable y definitiva. Entendiendo como definitiva aquella que presenta todas
las características de la FM típica; como probable dos de las tres características de la
FM típica y como posible la que presenta una de las tres características de la FM típica
y dos de las tres características de la FM indeterminada (Tabla 2).

Características de Características de Características de


“no fibromialgia” “FM indeterminada” “FM típica”

Dolor Sin/ limitado Dolor de regional a Dolor generalizado


extenso, en general con
contigüidad, pero NO
generalizado

Puntos dolorosos 0-5 (0-20%) 6-10 (20-55%) 11 ó > 60%

Síntomas Ninguno o raros De pocos a muchos Muchos

→ FB definitiva: todas las características de la FB típica.


→ FB probable: dos de las tres características de la FB típica.
→ FB posible: una de las tres características de la FB típica y dos de las tres características de la FB
indeterminada

Tabla 2. Criterios clínico diagnósticos de Fibromialgia. Tomada de Villanueva y col (40)

Para llevar a cabo el diagnóstico no existen pruebas radiológicas ni datos de laboratorio


en los que apoyarse sino que precisamente es su normalidad la que apoya el diagnóstico
frente a otras enfermedades que pudieran ser la causa del dolor como pueden ser la
artritis reumatoide, el lupus o trastornos de la glándula tiroides.

Aunque como ya se ha apuntado no existen pruebas de laboratorio específicas para el


diagnóstico de la FM ya que la normalidad es su característica principal, es
recomendable llevar a cabo determinaciones que descarten otras enfermedades bien
sean de origen hormonal, reumático o autoinmune. Las determinaciones que se suelen
llevar a cabo son un hemograma completo, bioquímica sanguínea (incluyendo calcio,
enzimas musculares, anticuerpos antinucleares, factor reumatoide), velocidad de
sedimentación globular y hormonas tiroideas.

Las patologías que se deben descartar para hacer el diagnóstico de SFM son las que se
relacionan en la Tabla 3.

21
Además de la exploración física actualmente se usan cuestionarios para poder valorar el
grado de dolor como la Escala de Dolor Regional (RPS- Regional Pain Scale) (59), el
Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia (CIF ó FIQ- Fibromyalgia Impact
Questionaire) creado por Burckhardt y col en 1994 y que está validado en múltiples
idiomas entre ellos el español (60), o el Cuestionario SF- 36 para evaluar la calidad de
vida relacionada con la salud (61),entre otros.

Enfermedades
Enfermedades reumáticas Polimiositis y dermatomiositis
Polimialgia reumática
Lupus eritematoso sistémico
Artritis reumatoide
Síndrome de Sjögren

Enfermedades musculares Miopatías inflamatorias


Miopatías de causa metabólica
Enfermedades endocrinometabólicas Hipotiroidismo
Hipertiroidismo
Hiperparatiroidismo
Insuficiencia suprarrenal
Osteomalacia
Enfermedades infecciosas Enfermedad de Lyme
Síndrome post viral (Epstein- Barr, VIH)
Enfermedades neurológicas Enfermedad de Parkinson
Miastenia Gravis
Síndromes miasteniformes
Enfermedades neoplásicas
Enfermedades psiquiátricas Síndrome depresivo
Trastorno por somatización
Síndrome de fatiga crónica
Síndrome miofascial

Tabla 3. Diagnóstico diferencial de FM

Dado que los pacientes con síntomas de FM acuden por primera vez a los médicos de
Atención Primaria que no están familiarizados con la exploración adecuada de los
puntos “gatillo” o a veces incluso se niegan a realizar dicho exámen, lleva a un
diagnóstico erróneo de estas personas. Wolfe y col (62) diseñaron un estudio para
facilitar el diagnóstico en Atención Priamaria en base no a los criterios tradicionales del
ACR de 1990, sino en base a identificar criterios diagnósticos sin puntos sensibles,
integrar síntomas basados en una escala de gravedad y desarrollar una escala de
gravedad de síntomas de la fibromialgia (Symptom Severity Escale: SS) que hiciese
más fácil tanto el diagnóstico como el seguimiento longitudinal de estos pacientes por
los médicos de familia. En este estudio se proponen como criterios alternativos a los
iniciales de ACR de 1990 para el diagnóstico de la FM el Indice de Dolor Generalizado
(WPI) y la Escala de Severidad de Síntomas (SS) que recoje síntomas cognitivos, sueño
no reparador, fatiga, y el número de síntomas somáticos. Combinando ambos
parámetros, la recomendación para el diagnóstico de FM quedaría de la siguiente
manera: (WPI ≥7 y SS ≥5) ó (WPI 3-6 y SS ≥ 9) (62), si bien un año después Wolfe
matiza que si bien es útil para usarla en ensayos clínicos y en estudios epidemiológicos
ya que clasifica de forma correcta al 93% de los pacientes con una sensibilidad del

22
96,6% y una especificidad del 91,8%, no debe usarse en para el autodiagnóstico a pesar
de que los criterios son fáciles de aplicar (63).

Dada la dificultad que existe en el diagnóstico de estos pacientes, para su manejo clínico
se deben incluir variables tales como las alteraciones psicológicas y por ello se han
propuesto divisiones o agrupamientos clínicos estratégicos como son (64):

 Clasificación de Giesecke y col:

Está basada en variables obtenidas de 3 dominios diferentes: a) ánimo: mide la


depresión mediante la Center for Epidemiologic Studies Depression Scale y la
ansiedad rasgo evaluada mediante el State-Trait Personality Inventory; b) aspectos
cognitivos: evalúa el catastrofismo y el control del dolor mediante las subescalas del
mismo nombre del Coping Strategies Questionnaire, y c) variables biológicas:
incluye hiperalgesia/sensibilidad al dolor, valorada mediante el dolorímetro y la
presión dolorosa aplicada de forma aleatoria a niveles supraumbral. Con estas
variables se obtienen 3 grupos:
o Grupo 1. Valores moderados de depresión y ansiedad. Valores moderados de
catastrofismo y control del dolor. Baja hiperalgesia/sensibilidad al dolor
o Grupo 2. Valores elevados en depresión y ansiedad. Valores más elevados de
catastrofismo y más bajos de control percibido sobre el dolor. Valores más
altos de hiperalgesia.
o Grupo 3. Niveles normales de depresión y ansiedad. Muy bajos niveles de
catastrofismo y el más elevado control percibido sobre el dolor. Elevada
hiperalgesia y sensibilidad al dolor.
Esta clasificación se adapta bien al manejo clínico.
 Clasificación de Müller y col:
Se basa en signos clínicos y síntomas asociados. Divide a los pacientes con
fibromialgia en 4 subtipos:
a) Fibromialgia con extrema sensibilidad al dolor sin asociarse a trastornos
psiquiátricos.
b) Fibromialgia y depresión relacionada con el dolor comórbido.
c) Depresión con síndrome fibromiálgico concomitante.
d) Fibromialgia debida a somatización.
Se trata de una clasificación descriptiva, propuesta en función de la experiencia
clínica del autor, pero no obtenida mediante análisis estadísticos. Por otra parte, el
último grupo es discutible porque la somatización es un concepto cuestionado
actualmente en psiquiatría y posiblemente desaparecerá en futuras clasificaciones.
Ambas cosas constituyen una importante limitación para la elección de esta
clasificación.
 Clasificación de Thieme y col:

Utilizando el cuestionario West Haven- Yale Multidimensional Pain Inventory


(MPI) identifica 3 subgrupos:

23
a) Disfuncionales. Son pacientes que perciben como elevada su sensibilidad ante
el dolor, describen que el dolor interfiere mucho en sus vidas y reportan un
elevado malestar psicológico y escasa actividad debido al dolor.

b) Pacientes estresados en el aspecto interpersonal. Consideran que las personas


significativas en sus vidas (pareja, padres, hijos, cuidadores en general) no les
apoyan demasiado en sus problemas con el dolor. Además presentan trastornos
psiquiátricos asociados.

c) Pacientes que realizan un afrontamiento adaptativo. Individuos que sienten


que reciben un buen apoyo social, y que describen relativamente bajos niveles
de dolor y alta actividad.

 Clasificación de Hasset y col:

Está basada en el estilo del balance afectivo (Affect Balance Style) utilizando el
cuestionario Positive and Negative Affect Schedule (PANAS). Estos autores
consideran, basándose en valores normativos de la población, que un afecto positivo
(AP) en el PANAS implica una puntuación superior a 35 y un afecto negativo (AN)
elevado consiste en obtener una puntuación superior a 18,1. De esta forma se
obtienen 4 grupos:

a) Sanos: elevado AP/bajo AN.

b) Bajos: bajo AP/bajo AN.

c) Reactivos: elevado AP/elevado AN.

d) Depresivos: bajo AP/elevado AN.

De nuevo, que la clasificación se limite al uso de un único cuestionario psicológico


supone una importante limitación para su uso.

Todas estas clasificaciones tienen ventajas e inconvenientes, pero la que desde el punto
de vista de la evidencia y de la utilidad para el clínico parece ser más útil es la de
Giesecke, que se ha utilizado en el pasado año para elaborar una Guía de consenso para
el tratamiento multidisciplinar del SFM (64).

Debido a la dificultad en el diagnóstico, así como el desconocimiento de su etiología, el


pronóstico es desalentador ya que los síntomas persisten a los diez años del diagnóstico,
la duración media de los síntomas es de más de quince años, tras más de 10 años de
evolución la mitad de los pacientes no acuden a consulta, más del 55 % emperoran de su
dolor, el 48% de su fatiga, el 59% de los trastornos del sueño y el 59% manifiesta que
persiste una astenia notable; el 80% siguen a los diez años con medicación y sólo el
66% presentan una leve mejoría (40;64;65).

3. IMPACTO SOCIODEMOGRÁFICO Y ECONÓMICO

A partir de que el Colegio Americano de Reumatología estableció los criterios


diagnósticos de la FM (43) se empiezan a realizar estudios epidemiológicos. Estos
estudios difieren según la población estudiada. Los ámbitos que se recogen en la
literatura internacional proceden de diferentes fuentes: ámbito comunitario (estudios

24
basados en la población), centros de referencia (clínicas y hospitales) y clínicas
especializadas en reumatología. Las primeras referencias de estudios comunitarios
aparecen publicadas por Jacobsson, Lindgarde y Manthorpe (1989).

En los años 90 del siglo pasado, la prevalencia en la población general oscilaba entre el
0,7% (53) y el 3,3% (53;65). Con posterioridad se han realizado estudios en los que la
prevalencia oscila entre el 2 y el 15% según los estudios (66-69), aunque es difícil saber
la prevalencia real debido a la variabilidad de los diseños ya que en demasiadas
ocasiones mezclan diversos problemas musculoesqueléticos como la osteoartritis y otras
patologías reumáticas.

Por países y según las investigaciones en EEUU la prevalencia en la población general


es del 2% (3,4% para las mujeres y 0,5% para los hombres) (53); en Canadá del 3,3%
(4,9% mujeres y 1,6% hombres) (65), Noruega del 10,5% de mujeres (previamente
diagnosticadas sólo el 4,2%) y en España del 2,37% (4,2 % en las mujeres y 0,2% en los
hombres) (67;68).

Aunque la enfermedad puede iniciarse a cualquier edad, su aparición tiene su pico


máximo entre los 40 y los 49 años de edad (53), siendo infrecuente antes de los 30 años
y por encima de los 80 (5)y como ya se ha visto con anterioridad la presencia de la
enfermedad es muy superior en mujeres que en hombres.

Los factores demográficos que aparecen como constantes en todas las investigaciones
son (65;67;69):
 Ser mujer.
 Tener un nivel de estudios bajos.
 Tener ingresos económicos bajos.
 Estar separado o divorciado.

La media de duración de la enfermedad antes de buscar atención especializada oscila


entre los 6- 12 años, lo que complica el tratamiento ya que con los años el proceso
tiende a la cronicidad (6;70) y en la mayoría de las ocasiones pasan varios años entre el
comienzo de los síntomas y el diagnóstico, tras haber recorrido una media de 3-4
profesionales (71). Los estudios prospectivos indican que la enfermedad sigue un curso
crónico con poca mejoría en los 5- 7 años de seguimiento (6).

En el caso de la FM, el factor género es definitivo a la hora de hacer el diagnóstico. La


condición de mujer dirige la anamnesis, la exploración, la petición de pruebas
diagnósticas y el tratamiento, ya que mientras en el hombre el dolor es inexplicado en la
mujer es inexplicable. El sesgo de género en el circuito del dolor de las mujeres se
manifiesta en continuados errores de diagnóstico, atribuyendo el dolor a causas
psicológicas, cuando existen enfermedades orgánicas y al revés, lo que condiciona
tratamientos erróneos que también producen yatrogenia porque no estaban
correctamente indicados (AINES, corticosteroides, antidepresivos, etc.) (72).

Algunos estudios han analizado el impacto socioeconómico y han calculado una media
de 9- 12 visitas anuales al médico y una hospitalización cada tres años (9;73),
generalmente por intervenciones quirúrgicas (síndrome del túnel carpiano, columna
cervical, intervenciones ginecológicas, abdominales, etc.), reacciones alérgicas,

25
síndromes ansiosos y depresivos, problemas gastrointestinales e hipertensión arterial
(10). Estos factores junto con la cronicidad y el grado de incapacidad que producen
conllevan unos altos costes directos para los servicios sanitarios así como indirectos
debido al absentismo laboral (74).

En nuestro país el resultado del estudio llevado a cabo por Sicras y col (75) para
calcular el coste directo (visitas médicas, derivaciones a especialistas, pruebas
complementarias y prescripción farmacéutica) en pacientes con FM y trastornos de
ansiedad generalizada en el ámbito de la Atención Primaria arroja unos datos a tener en
cuenta, el gasto total anual de un paciente con FM se cifra en 7.813 euros, más del doble
que el ocasionado por otros pacientes con otras patologías reumáticas. En otros países
se han realizado revisiones sobre el consumo de fármacos, servicios sanitarios e
intervenciones quirúrgicas en los que se describe que el coste directo sanitario es el
doble que en la población general y los costes indirectos derivados de absentismo y
discapacidades suponen también el doble de gasto que el del resto de los trabajadores
(76;77).

Dependiendo del nivel asistencial, en España se calcula que el 13% de los pacientes que
acuden a las consultas de Atención Primaria padecen FM, mientras que se reduce al
10,4% en las consultas de los Servicios de Reumatología (40). En otros países la
tendencia es inversa, la prevalencia es mayor en las consultas de Reumatología (5-20%)
que en las consultas de Medicina General (2,6-11,4%) (43;62;78;79).

También se ha constatado que estos pacientes consultan diversas especialidades, usan


terapias alternativas (11), y su consumo económico se acrecienta debido a un mayor
absentismo laboral (73;80) bien debido a la propia enfermedad o a efectos adversos de
los diferentes fármacos que consumen (81). Otro factor a tener en cuenta a nivel
socioeconómico es la demanda de pensiones por discapacidad, ya que alrededor del
11,5% de las personas con Fibromialgia se encuentran en situación de Incapacidad
Laboral Temporal o Permanente (11;82). En EEUU, Canadá y algunos países nórdicos
hasta el 25% de las personas con FM reciben algún tipo de compensación económica
pasando de sólo un 6% en 1988 hasta un 26% en 1997 (83-85).

En España, un estudio acerca de las bajas e incapacidades laborales con origen en


alteraciones musculo esqueléticas en la Comunidad de Madrid (86) dio como resultado
que sólo el 0,35% de las Incapacidades Laborales Transitorias (ILT) se debían al
diagnóstico de FM y no había ninguna Incapacidad Permanente por este motivo. Esto
contrasta con el estudio EPISER (67) que sitúa la tasa de Incapacidad Laboral (IL) por
Fibromialgia en un 11,5%. Si tenemos presente que los estudios de prevalencia de
Fibromialgia muestran cifras similares en los distintos países, esa diferencia en la tasa
de IL por Fibromialgia en nuestro país, parece relacionarse con la ausencia de
diagnóstico de Fibromialgia en los equipos de valoración de incapacidades (87).

También se ha demostrado que el gasto de fármacos antiálgicos en Atención Primaria


sobrepasa al de las demás patologías (11;12) y no sólo los de los fármacos para el
control del dolor sino que a ellos se les ha de sumar el coste de los medicamentos
usados para evitar complicaciones a nivel gastrointestinal (81).

El impacto de la enfermedad no sólo es económico y personal, sino que también tiene


repercusión en la vida de las personas de su entorno y el medio en el que se
desenvuelven. Los pacientes se quejan de la repercusión que tiene la enfermedad sobre

26
su capacidad física, la actividad intelectual, el estado emocional, la salud mental y la
carrera profesional por lo que necesitan desarrollar estrategias de autocuidado y
aprender acerca de su enfermedad (75;88;89).

4. ETIOLOGÍA

Tanto su etiología como su fisiopatología son desconocidas, pero se han propuesto


múltiples factores que pueden ser desencadenantes como trastornos en la fase no REM
del sueño (90), alteraciones musculares (hipoxia muscular y disminución de los fosfatos
de alta energía) , psiquiátricos como la depresión o el estrés, inmunológicos, causas
endocrinas (hipofunción adrenal) y disfunción neurohormonal (descenso de la
serotonina en sangre o elevación de la sustancia P en líquido cefalorraquídeo) (40).

Desde 1992, fecha en la que la OMS acepta la FM como enfermedad, hay múltiples
estudios que intentan buscar factores de riesgo para que una persona desarrolle un
cuadro de FM, como se recoge en la revisión publicada por Restrepo Medrano y col en
2009 (91) en base a 171 estudios publicados desde 1992 hasta el 2007 y de los que sólo
21 son aceptables para la revisión ya que el resto no cumplían con los criterios de
inclusión propuestos por los autores. El estrés se estudia en 7 de las investigaciones con
distinta metodología (cuatro revisiones teóricas, dos estudios empíricos transversales y
un estudio de cohortes) llegando en todos ellos a la conclusión de que partiendo de la
definición de estrés como un conjunto de alteraciones fisiológicas a nivel cerebral que
reflejan desregulación hormonal y activación autónoma anormal, lo que produce
activación del eje hipotálamo-hipofiso-adrenal (HPA), iniciando la secreción desde el
núcleo paraventricular del hipotálamo de la hormona liberadora de corticotropina
(CRH), arginina y vasopresina. Así, la liberación de estas neurohormonas produce
adrenocorticotropina (ACTH) que estimula la liberación de cortisol e inhibe la CRH, lo
que altera el ciclo circadiano, produce alteraciones de tipo fisiológico e inicia los
síntomas. En el estudio de Kajantie se asocia el estrés y la respuesta hormonal femenina
al utilizar anticonceptivos orales con la aparición de la FM, ya que al presentarse un
evento causante de estrés o utilizar medicamentos anticonceptivos se inician
mecanismos a nivel hormonal y nervioso que pueden desencadenar enfermedades
reumáticas como la FM. En los estudios transversales se aborda el estrés partiendo de la
definición del síndrome de estrés postraumático (PTSD), trastorno psicológico y de
ansiedad que sobreviene como consecuencia a la exposición a un evento traumático. En
el primero, se realizó una encuesta 6 meses después de los atentados terroristas del 11S
en EE.UU, y se halló que los sujetos que presenciaron este suceso y estuvieron más
cerca del mismo tenían una prevalencia mayor de FM que la población que no tuvo
estas condiciones. El segundo estudio, con la misma población, analizó la existencia de
comorbilidad entre PTSD y FM y se encontró que los sujetos con PTSD tenían tres
veces más probabilidad de sufrir FM que la población general. Por último, el único
estudio de cohortes que aborda el estrés como factor de riesgo lo hace desde el ámbito
ocupacional, tomando como base la población de trabajadores del sector hospitalario,
concluyendo que el estrés laboral puede ser considerado como un factor de riesgo de
FM con un Riesgo Relativo (RR): 4,1 (95 % CI: 2,0- 9,6).

Otro de los factores de riesgo encontrados en la revisión es la infección por el virus de


la Hepatitis C que se aborda en dos revisiones sistemáticas y que llegan a la conclusión
de que dicha infección y la subsiguiente inflamación producida por la hepatitis C
pueden iniciar una cadena de eventos bioquímicos que llevan a la aparición de FM. En
otro estudio realizado por Buskila durante dos años sobre pacientes no tratados con

27
Interferon, el 14% cumplieron con los criterios diagnósticos del ACR para FM y se
encontró una incidencia más alta de enfermedades reumáticas.

Los traumatismos bien sean físicos o sexuales también tienen una alta correlación con la
aparición de FM. Dentro de los traumatismos estudiados se encuentran los traumatismos
cervicales (un riesgo diez veces mayor, especialmente un año después de haber sufrido
el mismo); o los sexuales (violación o abuso infantil) con una alta correlación entre el
trauma y la aparición de FM.

La FM se relaciona con la ocupación en tres (14,2 %) estudios. Los resultados reflejan


que la profesión de agricultor, especialmente si presentan otra enfermedad articular,
tienen una probabilidad mayor; así como la población militar como refleja un estudio
llevado a cabo sobre soldados que participaron en la Guerra del Golfo Pérsico y que
concluye que los soldados tenían 1,5 veces más riesgo que los hombres en general.

En alguno de los estudios revisados aparece asociación entre los factores


sociodemográficos y la FM, estudiando en 288 pacientes las variables: edad, empleo,
nivel de ingresos y nivel educativo, ya que de éstas depende la aparición y la severidad
de la FM. Así, encuentra que los pacientes con bajo nivel de estudios y desempleados
tenían mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Los factores hormonales fueron
asociados por Macfarlane en un estudio de tipo transversal, que llevó a cabo con 1.178
mujeres pre menopáusicas y posmenopáusicas que utilizaban pastillas anticonceptivas y
terapia hormonal de reemplazo (THR). Observó un leve incremento (no significativo)
en la aparición de FM en las mujeres que utilizaban la THR, por lo que esta asociación
no queda del todo clara.

Otro de los factores de riesgo estudiados es el hábito tabáquico y si bien parece que
puede ser responsable su mecanismo de acción no está claro.

Algunos autores como Buskila (92) también apuntan a que la infección por VIH puede
ser un desencadenante para la FM. Otra de las hipótesis que se barajan es la condición
hereditaria pero realmente no hay una causa que pueda aglutinar a todos los casos (40).

A tenor de las conclusiones a las que llegan Abeles y col (93)en su revisión parece que
lo único que está meridianamente claro con respecto al dolor en la fibromialgia es que
se produce más por un procesamiento anormal a nivel central de la sensación del mismo
que por una disfunción a nivel periférico que es donde se percibe. Los mecanismos para
que se de esta circunstancia pueden ser varios incluyendo la sensibilización central, la
supresión de los tramos descendentes inhibitorios del dolor, un exceso de actividad de
las células de glía y las anomalías en la liberación de neurotransmisores o de proteínas
reguladoras o ambas. Lo único que está claro es que los pacientes experimentan el dolor
de manera diferente que la población general y que además lo hacen en ausencia de
enfermedad. Esto concuerda totalmente dentro de los patrones biologicistas con una
disociación cuerpo/mente en los cuales si no hay alteración física, el problema radica en
la mente, de ahí que hay una tendencia entre los profesionales a considerar a la FM
como un problema puramente psicológico, mientras que para el enfermo su dolor es
físico lo que puede llevar a un conflicto en la relación terapéutica (71)

28
5. TRATAMIENTO

No existe un tratamiento definitivo para la fibromialgia, aunque todos los autores


coinciden en que los fármacos deben usarse como parte de un programa más amplio de
tratamiento en el que se debe incluir la educación tanto del paciente como de los
profesionales y tanto en la fisiopatología de la enfermedad como en las expectativas de
mejoría que se pueden esperar con el uso de todas las modalidades de tratamiento
existentes (5;64;94-96). Las metas a conseguir deben ser el alivio sintomático,
especialmente el dolor, más que la eliminación de los síntomas. Este objetivo se debería
conseguir evitando la polimedicación y centrándose en aquellos síntomas que causan
mayor impacto en la vida de los pacientes, tanto en su calidad de vida como en el
normal desarrollo de las actividades de la vida diaria (AVD). Así mismo, el tratamiento
se debe revisar y ajustar de forma periódica para evitar la habituación con la
consiguiente disminución en el efecto y evitar la tolerancia especialmente cuando se
trate de fármacos para tratar los trastornos del sueño (40).

Es muy frecuente, además, que los paciente aquejados de SFM presenten efectos
secundarios a los medicamentos, especialmente son muy sensibles a los agentes que
producen obnubilación general que agravan sus problemas cognitivos (40).

Los objetivos del tratamiento en la fibromialgia son aliviar el dolor, mantener o


restablecer el equilibrio emocional, mejorar la calidad del sueño, la capacidad física, la
astenia y los problemas asociados y con ello mejorar la calidad de vida (64).

Desde esta perspectiva, las distintas sociedades médicas han elaborado documentos de
consenso para tratar de dar un tratamiento más homogéneo y siempre basado en la
mejor evidencia científica (5;64;94).

Ninguna terapia por sí sola y de forma aislada tiene mucha eficacia, mientras que
aplicadas de forma conjunta y coordinada pueden ser una oportunidad válida para
conseguir el objetivo. De todas formas, dado que hay una gran variabilidad entre los
síntomas de los enfermos y su evolución, los tratamientos se deben ajustar de forma
individualizada en cada caso (5).

Los cinco pilares en los que se debes sustentar el tratamiento multidisciplinar son:
educación, farmacoterapia, terapias físicas, psicológicas y ocupacionales.

5.1. MEDIDAS EDUCACIONALES

No se debe olvidar que estos enfermos cuando llegan a obtener un diagnóstico ya han
recorrido las consultas de muchos médicos, se han sometido a infinidad de pruebas y
han recibido con demasiada frecuencia respuestas ante sus quejas de “usted no tiene
nada” o “son nervios” ante la imposibilidad de encontrar ninguna alteración física
objetiva que justifique el dolor físico y el resto de los problemas asociados. A veces sí
hay un hallazgo poco relevante que no justifica la sintomatología pero que permite al
clínico hacer un doble diagnóstico, pero en estos casos la sensación en los enfermos
suele ser de escepticismo, incomprensión, culpabilización y sentimiento de
minimización del problema por parte de los médicos; para los profesionales esta
situación suele suponer frustración, desgaste emocional, actitudes defensivas y la
consideración de estos pacientes como difíciles o conflictivos, cuando no son tratados

29
de quejicas o incluso se simuladores. Este desencuentro puede conllevar una falta de
confianza entre ambas partes que hace ineficaz el tratamiento (71).

Esta realidad percibida por los enfermos la expresa María Machetti, una enferma de FM
en el prólogo de su libro El cuerpo extraño (97)

“…me gustaría que sirviera de denuncia y de reivindicación: de la falta de competencia


y profesionalidad, de la ignorancia y prepotencia de los médicos, de su falta de sintonía
con el enfermo e incapacidad para escuchar…”

En el planteamiento terapéutico de los enfermos con FM se debe empezar por una


información correcta acerca del diagnóstico, pronóstico y las posibilidades de
tratamiento que existen para la enfermedad que padecen. Esta información debe ser
clara, objetiva y de acuerdo con el grado de conocimiento acerca de la enfermedad. Si
bien el desconocimiento de la etiología y por consiguiente del tratamiento adecuado son
un hándicap, ello no debe ser excusa para minimizar el trastorno. Si el paciente tiene
conocimiento de su enfermedad puede tener capacidad para adaptarse y afrontar de
forma adecuada el cuadro crónico que padece.

Los enfermos deben conocer que las condiciones físicas y psicológicas determinan las
limitaciones y que estas dependen, en parte, de su capacidad de control sobre el estado
emocional y los síntomas dolorosos. El esfuerzo en la educación debe centrarse y
coordinarse desde las distintas disciplinas que intervienen en el proceso: medicina,
psicología, fisioterapia y terapia ocupacional (5).

Las personas afectadas deben tener conocimiento acerca de cómo trabajan los distintos
profesionales y de la importancia que tiene el cumplimiento del tratamiento y su grado
de adhesión al mismo. Para ello, aunque los autores no lo dicen de forma explícita, hay
otros profesionales que se deben incluir en los equipos multidisciplinares y estos no son
otros que los profesionales de enfermería ya que son los que pueden dar apoyo a los
enfermos en su adhesión al tratamiento.

Es necesario no sólo trabajar con la persona afectada de SFM sino también con su
entorno familiar para poder rectificar o modificar los hábitos cotidianos que pueden
afectar a la fibromialgia como pueden ser las sobrecargas físicas, psicológicas o los
factores que promueven la desesperanza y la conducta del enfermo para proporcionar un
equilibrio saludable entre la provisión de ayuda de calidad y la promoción de la
independencia funcional, legitimando la condición de la FM como enfermedad crónica
dentro del entorno familiar.

Aunque la educación por sí sola no tiene efectos terapéuticos, hay estudios que han
avalado la importancia de la educación en el afrontamiento de los síntomas, en la
mejora del autocontrol y en las conductas de salud, en especial si se usan de forma
conjunta con estrategias cognitivo-conductuales y ejercicio físico, sobre la función
física, la severidad del dolor, la función social, el distrés psicológico y la calidad de vida
(5;95;98-100).

5.2. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

El tratamiento de estos pacientes se debe encaminar hacia dos objetivos: el control del
dolor y el control de otros síntomas.

30
5.2.1. Control del dolor

Debido a que el dolor de la fibromialgia tiene componentes tanto sensitivos como


afectivos, para que una terapia sea efectiva debe abordar ambos aspectos. Así mismo, el
tratamiento analgésico no sólo debe tratar el dolor miofascial sino que además debe
tratar el dolor producido por problemas articulares, el dolor neuropático y el visceral por
lo que según la fuente se deben tomar alternativas diferentes.

A pesar de que durante años se han empleado diversos fármacos para el control del
dolor, sólo unos pocos han demostrado eficacia ya que ninguno de ellos se comporta
como un fármaco totalmente eficaz en estos pacientes.

La terapia analgésica en la fibromialgia de forma tradicional se basa en la


administración de analgésicos puros tales como los antiinflamatorios no esteroideos
(AINEs), paracetamol, los opioides y otros fármacos como terapia de apoyo tales como
los antidepresivos (40). Otros autores, como tratamiento coadyuvante para el control del
dolor, también recomiendan las infiltraciones en tejidos blandos con corticoides (101).

Wolfe y col, en un trabajo publicado en el año 2000 (102) informa de que las tres
cuartas partes de la población utiliza paracetamol para el control del dolor frente al resto
que usan otros AINEs. Otros autores como Ballina estudian el efecto de estos fármacos
y la necesidad de asociar otros tales como los protectores gástricos para evitar
problemas añadidos a los pacientes (81).

Si bien el paracetamol y los AINEs están entre los fármacos más prescritos en el
tratamiento del dolor en la FM, en los ensayos clínicos no han demostrado mayor
eficacia que el placebo, salvo que el paciente presente otra enfermedad asociada en la
que estos fármacos sí hayan demostrado que son eficaces como pueden ser la artrosis o
el dolor de partes blandas (64).

Subiendo en la intensidad del tratamiento, el segundo escalón en el tratamiento del


dolor son los analgésicos de acción central, si bien estos suelen ser recomendados por el
especialista. El más utilizado es el tramadol, un agonista puro no selectivo de los
receptores opioides de acción débil, que además presenta acciones dopaminérgicas y
noradrenérgicas y que está recomendado para el dolor ligero a moderado en pacientes
con FM (103). Como en todos los opioides, se debe iniciar el tratamiento con dosis
bajas e ir incrementándolas de forma gradual para evitar las nauseas y los mareos que se
asocian con la administración de dosis altas de estos fármacos, además se han descrito
crisis comiciales coincidiendo con alta dosificación. Para evitar usar dosis altas, Bennet
y col (104), tras realizar un estudio recomiendan combinar tramadol y paracetamol para
disminuir el dolor en la fibromialgia.

A pesar de que hay evidencia sobre la utilidad de opioides solos o en combinación con
paracetamol, no hay acuerdo entre los especialistas acerca de su uso. Los que están en
contra lo argumentan en base a la posible adicción, los efectos secundarios y la falta de
evidencia dado que los estudios son sobre pocos pacientes con SFM; por el contrario,
los que apoyan su uso lo hacen en base a su experiencia personal con pocos problemas
sobreañadidos. A pesar de todo su uso está generalizado y realmente no hay problemas
relacionados con el abuso ni la adicción (40).

31
Otras alternativas terapéuticas que se ofertan son antidepresivos tricíclicos aunque la
persona no esté diagnosticada de depresión debido al efecto analgésico de algunos de
ellos (40) como la amitriptilina o la fluoxetina (105).

Aunque el uso de estos fármacos está generalizado en la práctica clínica y está avalado
por la evidencia de múltiples estudios analizados en varios metaanálisis (106-108) en
los que se valora la eficacia de los antidepresivos para reducir el dolor, la fatiga, la
depresión y las alteraciones del sueño, no hay evidencia de que a largo plazo se
mantengan los beneficios.

Los fármacos que se prescriben son antidepresivos tricíclicos (amitriptilina), inhibidores


selectivos de la recaptación de la serotonina (citalopram, fluoxetina), inhibidores
selectivos de la recaptación de la serotonina y noradrenalina (venlafaxina) e inhibidores
de la monoaminooxidasa (IMAO) (moclobemida).

Según a las conclusiones a las que llega Häuser (108) parece que los antidepresivos
usados en dosis más bajas que en caso de depresión mayor, especialmente los tricíclicos
e inhibidores de la recaptación de la serotonina y noradrenalina, podrían tener un cierto
efecto en la reducción del dolor y la calidad del sueño, no así los inhibidores
recaptadores de la serotonina e IMAO en los que no se observan diferencias con el
grupo control, si bien las muestras utilizadas en todos los estudios son pequeñas; por
este motivo llega a la conclusión de que tanto la amitriptilina como la duloxetina
pueden emplearse a corto plazo para intentar controlar en parte el dolor y los trastornos
del sueño que acompañan a la FM, pero no se deben usar a largo plazo debido a la gran
cantidad de efectos secundarios que pueden provocar así como por el riesgo de
intoxicación.

En la revisión de Arnold (106) la conclusión es un poco diferente ya que sólo observa


mejoría en la calidad del sueño pero no en los otros síntomas para los que teóricamente
se utilizaría, como son el dolor y la rigidez.

Los expertos en FM en la práctica, usan inhibidores de la recaptación de la serotonina


con un componente noradrenérgico (venlafaxina, bupropion) para intentar mejorar la
fatiga, el síntoma más difícil de tratar de todo el cuadro (40).

Otros fármacos que se están usando en los últimos años son agentes antiepilépticos
como es la pregabalina o la gabapentina con efecto analgésico especialmente en el
tratamiento del dolor neuropático (73;109-111) con resultados variables; si bien parece
que a corto plazo son útiles para el control del dolor y la mejora en la calidad de vida,
especialmente si se usan en combinación con opioides (tramadol) a dosis bajas (112).
La pregabalina ha sido el primer fármaco aprobado por la FDA (Agencia Americana
para los Medicamentos) con esta indicación.

A modo de resumen los fármacos que se deben usar en base a la evidencia científica
son: amitriptilina, Inhibidores de la recaptación de la serotonina, ciclobenzaprina y
AINEs (Tabla 4).

32
Fármaco Dosis (mg/d) Grado de evidencia/ grado
de recomendación

Amitriptilina 10-50 I/A

Tramadol 100-400 I/A

ISRSa 10-40 II/B

Ciclobenzaprina 10-30 II/B

AINEb 500-1.500 III- IV/C

a: Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina fluoxetina, paroxetina, citalopram.


b: Antiinflamatorios no esteroides: ibuprofeno, naproxeno.

Tabla 4. Tratamiento farmacológico de la FM. Fármacos con eficacia comprobada. Tomado de


Collado A y col (5).

Se han estado usando otros fármacos para el control del dolor pero sin evidencia
comprobada tales como la toxina botulínica, gammahidroxibutirato, litio, anabolizantes,
calcitonina, adenosilmetionina; prednisona, selenio y complementos vitamínicos,
clormezanona, 5-OH-triptófano, melatonina, tropisetron, interferón alfa y carisoprodol

5.2.2. Control de otros síntomas (trastornos del sueño, astenia, fatiga, alteración
del estado de ánimo y disautonomía)

Trastornos del sueño

Casi el 90% de los pacientes con FM refieren un sueño de mala calidad, con dificultad
para conciliarlo y mantenerlo, ligero y con la sensación de falta de descanso nocturno
(3;6;62;90;113-115).

El síndrome de piernas inquietas, caracterizado por una extraña sensación reptante en


las piernas y un impulso con frecuencia incontrolable de estirarse, suele aparecer en las
primeras fases del sueño lo que interfiere con el descanso nocturno. Generalmente se
acompaña de mioclonias nocturnas que acortan los periodos de sueño profundo y de
apnea obstructiva del sueño (AOS) con despertares frecuentes especialmente en
pacientes obesos.

Antes de iniciar el tratamiento farmacológico se deberían adoptar medidas de higiene


del sueño tales como evitar bebidas estimulantes 4-6 horas antes de irse a dormir,
realizar ejercicio aeróbico durante el día y no cerca de la hora de acostarse, usar el
dormitorio sólo para dormir o mantener relaciones sexuales no para ver la TV o trabajar,
y mantener un ambiente agradable a la hora de acostarse (luz apagada o atenuada,
temperatura agradable, cama cómoda). Otra opción sería realizar estiramientos suaves o
técnicas de relajación progresiva para ayudar a conciliar el sueño. Estas
recomendaciones han demostrado tener efecto en el tratamiento del insomnio tanto a
corto como a largo plazo (5;40;116).

33
Los fármacos usados de forma habitual para el control de los síntomas en estos
pacientes tienen a veces un efecto desmesurado, efecto resaca, si no se usan en dosis
iniciales muy bajas dado que suelen ser extremadamente sensibles a sus efectos, al igual
que lo son al de otros muchos fármacos (40).

Los agentes farmacológicos utilizados incluyen: sedantes puros que actúan sobre los
receptores benzodiacepínicos, antihistamínicos sedantes y antidepresivos con acción
sedante. Las benzodiacepinas no parecen muy útiles en estos enfermos excepto para el
control del síndrome de piernas inquietas y no durante demasiado tiempo.

Los antidepresivos tricíclicos han demostrado ser los más eficaces iniciando el
tratamiento a dosis bajas y aumentando la dosis de forma progresiva hasta que aparezca
una cierta mejoría en el sueño o hasta que aparezca somnolencia diurna. De ellos, la
amitriptilina es el que tiene mayores efectos sedantes y junto con la ciclobenzaprina se
utiliza para el control del dolor y de otros síntomas por lo que deben ser la primera
elección (5).

Los agentes hipnóticos con propiedades sedantes y de acción corta pueden ser útiles en
caso de personas resistentes al insomnio paro sólo durante periodos cortos de tiempo ya
que pueden producir tolerancia (117).

En el caso de que no haya mejoría en el descanso nocturno se puede añadir al


tratamiento un antihistamínico sedante como la difenhidramina. Estos fármacos se
suelen usar como coadyuvantes al tratamiento de forma cíclica, pero rara vez como
fármaco único pues si bien tienen efecto ligeramente sedante no llegan a ser inductores
del sueño (5). El siguiente paso serían los hipnóticos no benzodiacepínicos inductores
del sueño como el zolpidem. Otros fármacos utilizados para inducir el sueño son los
relajantes musculares tales como el carisoprodol o la tizanidina, que pueden resultar
útiles en algunos pacientes (40).

Las benzodiacepinas sólo tienen un cierto efecto para controlar el malestar generado por
el síndrome de piernas inquietas, si bien parece más útil el tratamiento con
Ldopa/carbidopa, clonacepam o narcóticos antes de acostarse, aunque en cada paciente
los resultados son variables y deben probarse por separado antes de instaurar el
tratamiento definitivo (5;40).

Fatiga, astenia

El profundo cansancio y la astenia interfieren seriamente en la calidad de vida, las


actividades laborales y el nivel de recuperación física. De nuevo los antidepresivos
tricíclicos parece que son los medicamentos más efectivos, aunque en casos de fatiga
profunda que se acompaña de hipersomnia se están utilizando fármacos
simpaticomiméticos de acción central tales como el modafilino o el metilfenidato
(fármacos usados para la narcolepsia); estos fármacos se pueden usar de forma
ocasional y siempre bajo estrecha supervisión ya que al ser fármacos psicoanalépticos
pueden tener graves efectos secundarios sobre el comportamiento, que puede llegar
hasta a la inducción de ideas suicidas o producir efecto rebote (5).

34
Alteraciones del estado de ánimo

Jensen, en las conclusiones de su estudio, afirma que tanto la ansiedad como la


depresión son síntomas que acompañan a los pacientes con SFM y éstos hacen que la
persona tenga una autopercepción de mala salud o, por el contrario tener mala salud
hace que los pacientes tengan síntomas ansiosos y depresivos, si bien ni la ansiedad ni
la depresión interfieren con la percepción y la sensibilidad ante el dolor (118).

Dado que es un síntoma frecuente en estos pacientes, lo razonable sería tratarlo con
fármacos ansiolíticos tales como las benzodiacepinas y, de hecho, forman parte del
tratamiento de estos pacientes de forma habitual, tanto para tratar la ansiedad como
tratamiento de las alteraciones del sueño y el síndrome de piernas inquietas que suele
acompañar al cuadro (40).

No parece que haya evidencia que avale el uso de benzodiacepinas de forma crónica en
estos pacientes sino que es más útil el uso de antidepresivos con acción ansiolítica
(duloxetina y venlafaxina) a las mismas dosis usadas como antidepresivo o con
pregabalina, que además de su efecto sobre el dolor está indicado en trastornos de
ansiedad generalizada (64). Sólo en el caso de que presenten ansiedad manifiesta o
crisis de pánico sería de utilidad asociar una benzodiacepina como puede ser el
alprazolam iniciando el tratamiento a dosis bajas e incrementándolo hasta conseguir el
efecto deseado (5).

Disautonomía (alteración del sistema autónomo y vegetativo)

Es muy frecuente y se manifiesta con hipotensión neurógena, taquicardia postural


ortostática, sensación de mareo o inestabilidad con los cambios de posición o
hiperactividad del sistema nervioso simpático (temblor, hipersudoración). Antes de
iniciar cualquier tratamiento farmacológico se deben recomendar medidas higiénicas
como pueden ser evitar los factores desencadenantes, tomar bebidas isotónicas, etc. Si
aún así los síntoma requieren medicación se usan fármacos betabloqueantes
(propanolol).

Dada la múltiple sintomatología del SFM, el tratamiento se debe individualizar en cada


caso buscando usar el menor número de fármacos posible, introduciéndolos
progresivamente y explicando en cada caso lo que se puede esperar de ellos, así como
los efectos secundarios que pueden aparecer dadas las características de los
medicamentos y la especial idiosincrasia de los enfermos (5;64).

5.3. TRATAMIENTO FÍSICO

Debe ser individualizado y adaptado al paciente, ya que su tolerancia varía en función


del grado de afectación y la manifestación clínica de cada uno. A la hora de
recomendarlo se deben tener en cuenta aspectos relacionados con el dolor, la disfunción
muscular y la impotencia funcional secundaria al dolor (5).

El tratamiento sintomático de estos enfermos se basa en procedimientos cuyo objetivo


sea disminuir la hipertonía muscular y conseguir una situación de relajación para paliar
el dolor miotendinoso. Es conveniente tener en cuenta factores exógenos que puedan
producir sobrecarga como pueden ser el frío, la humedad, la sobrecarga postural y el

35
estrés. Según García Campayo y col (64) las opciones que se deben valorar en todos los
casos son:

a. Ejercicios aeróbicos: aquellos que utilizan grandes grupos musculares


involucrándolos en movimientos repetidos, con aumento de la frecuencia
cardiaca (FC) pero sin superar el umbral anaeróbico (hasta el 75-85% de la FC
máxima para la edad). Se incluyen ejercicios en carga (caminar o danza) y
ejercicios en descarga (bicicleta, natación)

b. Ejercicios de fortalecimiento muscular: pretenden mejorar la fuerza, resistencia


y potencia muscular realizando contracciones musculares contra determinadas
resistencias como bandas elásticas, pesas o el propio peso del paciente

c. Ejercicios de estiramiento o flexibilidad: su objetivo es mejorar la flexibilidad


muscular y de los tejidos blandos.

Se han utilizado diversos tipos de terapias físicas como la crioterapia, el TENS


(estimulación eléctrica transcutánea), termoterapia (fototerapia, ultrasonidos),
mesoterapia o fisioterapia, entre otras, pero el mayor grado de evidencia en cuanto a sus
beneficios sobre el control del dolor, fatiga, ansiedad y problemas relacionados con el
sueño lo tiene el ejercicio aeróbico con ejercicios de fortalecimiento y tonificación
(48;96;99;100;119-121). El ejercicio físico no sólo mejora la percepción del dolor sino
que además previene del anquilosamiento que aún empeora más el cuadro de dolor.
Ninguno de los estudios consultados habla de efectos secundarios del ejercicio sobre la
sintomatología de los pacientes.

Los ejercicios que se recomiendan son caminar, hidroterapia, ejercicios de estiramiento


y fortalecimiento de la musculatura que además aumentan su resistencia a la fatiga. Le
Marshall también reconoce el beneficio claro que obtienen las mujeres que practican
Tai- chi (121), yoga y Qijong, aunque estos dos últimos con menor evidencia (100).

En el caso de que haya afectación moderada o severa el ejercicio será siempre


supervisado, de inicio gradual y con un control de las condiciones en las que se realiza
(5). En la revisión de Busch (122) no se recogen diferencias entre los diferentes tipos de
ejercicio. Lo que si se aprecia es que los beneficios con todos ellos son duraderos.

5.4. TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

Las terapias psicológicas y de comportamiento cada vez se aplican más en los pacientes
con FM. Un paciente no tiene por qué tener ningún problema psiquiátrico para que el
dolor y el malestar crónico influyan en su estado anímico. Desde el enfoque biologicista
se incluyen profesionales de la salud mental para abordar los aspectos psiquiátricos de
la enfermedad (depresión, somatización o trastornos de ansiedad) cuando han fallado los
intentos de mejorar los síntomas desde la farmacología. Este enfoque contrasta con el
modelo biopsicosocial en el que se incluye a estos profesionales desde el principio, pero
no porque se considere que la persona tiene un problema psiquiátrico sino para abordar
la gestión de los factores psicológicos y sociales que intervienen en la percepción del
dolor y su mantenimiento, así como sus formas de afrontamiento
(14;64;94;96;100;118;123).

36
Los pacientes con FM experimentan una gran variedad de síntomas físicos (dolor,
fatiga, etc.), así como disfunción cognitiva (también conocida como “fibroniebla”)
(8;123).

La fibroniebla o disfunción cognitiva no tiene una definición clara, se trata de una


experiencia compuesta que implica una disminución del procesamiento de la
información, dificultad para realizar múltiples tareas especialmente en condiciones que
conllevan distractores externos, fallos de memoria, falta de concentración y claridad de
pensamiento, así como de percepción de los déficits en la función ejecutiva (8) sin que
se conozca muy bien su origen.

Desde el modelo conductual se hace una diferencia entre la causa del dolor, su
expresión, las conductas que genera y el tipo de reacción que provoca. Las reacciones
incluyen todo tipo de cogniciones, emociones y conductas.

Dos personas pueden experimentar un proceso que provoque dolor idéntico, sin
embargo la experiencia y los acontecimientos hacen que respondan al dolor de forma
diferente. Al hacer la evaluación primaria del evento, cada sujeto lo hará de manera
diferente, y lo etiquetará como dañino, amenazador o generador de algún beneficio. Si
lo considera amenazador o perjudicial lo reevalúa para ver si tiene recursos suficientes
para controlarlo de manera adecuada y tratarlo; si es así, la experiencia de dolor puede
disminuir. Si los recursos no se consideran adecuados, las respuestas afectivas de
ansiedad y depresión hacen que se intensifique la percepción del dolor, generando
respuestas potencialmente desadaptativas como el aislamiento tanto personal como
social, la disminución de la capacidad de autogestionar comportamientos saludables
(dieta, ejercicio físico) y la adopción de creencias globales de impotencia para manejar
las enfermedades preexistentes (impotencia aprendida o locus de control externo). De
esta manera pueden aparecer percepciones o comportamientos que promueven la
transición del dolor agudo a crónico (123).

La terapia cognitivo conductual utiliza habilidades específicas para propiciar cambios


cognitivos y de comportamiento en las personas. Estas técnicas se basan
fundamentalmente en el desarrollo de habilidades para resolver problemas y los
principios de cambio atribucional, por lo que han sido utilizadas para promover la
adaptación a otras condiciones de enfermedad crónica como puede ser la enfermedad
coronaria u otros tipos de dolor crónico.

Hay diversos estudios que exploran los resultados de las intervenciones de las Terapias
Cognitivo Conductuales (TCC) en pacientes afectados de SFM, pero entre ellos difieren
en las habilidades que utilizan, el formato del tratamiento, etc., por lo que es difícil
evaluar los resultados de una forma más global. A pesar de ello todas parecen coincidir
en las fases que deben incluir: educación para que el paciente se familiarice con un
modelo de compresión del dolor; entrenamiento en habilidades de afrontamiento del
dolor (técnicas de relajación, ritmo de actividad, programación de actividades
agradables, resolución de problemas, higiene del sueño) y aplicación de las habilidades
adquiridas en situaciones de la vida real.

Los beneficios de las TCC no se aprecian de manera inmediata sino que deben pasar
entre 3 y seis meses para que las habilidades aprendidas puedan ser practicadas e
incorporadas a la vida cotidiana. Para que los beneficios en los cambios de
comportamiento, los recordatorios y los refuerzos se mantengan en el tiempo, también

37
es necesario un seguimiento y un refuerzo continuado a largo plazo para ayudar a los
pacientes a mantener las habilidades aprendidas (123).

Entre los estudios publicados hay diferentes abordajes, si bien la tendencia es a


combinar las TCC con el tratamiento farmacológico para conseguir una buena gestión
del mismo, con ejercicio físico o con otras intervenciones no farmacológicas para el
manejo de síntomas como el estrés, el insomnio o la impresión de mejora global de los
síntomas (13;124). Los resultados publicados por Williams tras analizar diecisiete
estudios (123) sugieren que, si bien se obtienen beneficios modestos usando TCC de
forma única, estos aumentan de manera importante si se combinan con terapia
farmacológica y ejercicio aunque los diversos autores recomiendan seguir con la
investigación debido a que con frecuencia las muestras son insuficientes (13;95;124-
130).

Si bien como ya se ha dicho con anterioridad los expertos recomiendan el uso de las
TCC para el tratamiento multidisciplinar de la FM y figura como uno de los tres pilares
en su tratamiento en las diferentes guías clínicas que se proponen en nuestro país (5;64),
la realidad es que o bien no se le plantea al paciente o bien el reumatólogo lo hace de
manera encubierta (71).

5.5. TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO

En los últimos años además de las terapias cognitivo conductuales (13;14) y el ejercicio
aeróbico controlado (15), se han ido incorporando terapias complementarias al
tratamiento de la FM tales como la quiropraxis, técnicas de relajación y meditación,
suplementos dietéticos y herbales, Reiki, TENS, terapias magnéticas, ionizadores
negativos, aromaterapia y acupuntura entre otras (5;16;64;94;131).

Como se recoge en el documento de consenso para el Diagnóstico y Tratamiento de la


FM en Canadá (94), la acupuntura sería una opción de tratamiento del dolor miofascial
estimulando con las agujas los puntos gatillo para permitir que estos se relajen y que se
reequilibre el flujo de la energía corporal y la función nerviosa reduciendo de esa
manera el dolor; para tratar la fatiga según este documento pueden ser útiles los masajes
suaves, terapia con luces fuertes, sacrocraneal y aromaterapia. Para los trastornos del
sueño: calcio y magnesio, valeriana y aromaterapia. En el caso de las disfunciones
autónomas como la hipotensión ortostática y el vértigo, la meditación. En estados de
ansiedad puede ser útil la aromaterapia y la fitoterapia a base de lavanda y tomillo.
Vitaminas y minerales como la Vitamina E (estimula el sistema inmune y reduce la
fibrina de los nervios), complejo B (ayuda a reducir el estrés y aumenta la energía),
vitamina C (estimula el sistema inmune y combate la enfermedad crónica), betacaroteno
(precursor notóxico de la vitamina A, puede ayudar al sistema inmune a combatir la
enfermedad crónica. La vitamina A, por el contrario puede aumentar el dolor
musculoesquelético), el maleato de magnesio puede disminuir la fatiga y prevenir los
calambres musculares y Zinc aumenta la función muscular y nerviosa.

Algunos de los suplementos recomendados son: ácidos grasos esenciales, necesarios


para las integridad celular de las membranas, la síntesis de prostaglandinas y alivio de la
piel seca. Se encuentran en el pescado de agua fría, suplementos de aceite de salmón y
el aceite de prímula y mejoran el flujo sanguíneo y la transmisión de los impulsos
nerviosos; lecitina (implicada en el funcionamiento de nervios, cerebro, músculos y

38
circulación); sulfato de glucosamina (puede reducir el dolor y mejorar la movilidad
articular).

Entre las plantas para mejorar el flujo sanguíneo y cerebral puede ser de utilidad el
Gingko Biloba, el Ginseng Siberiano puede ayudar al sistema inmune y reforzar la
curación de los tejidos blandos; la Valeriana (Valeriana Officinalis) contribuye a
promover la relajación, la tranquilidad y el sueño; la Uña del Diablo (Harpagophytum
Procumbens) puede reducir el dolor articular y la Uña de gato (Uncaria Tomentosa) el
dolor.

USO DE TERAPIAS COMPLEMENTARIAS

La medicina tradicional, complementaria y alternativa, suscita muchas reacciones que


van desde el entusiasmo más crítico hasta el escepticismo no informado. La medicina
tradicional (MT) sigue estando muy extendida en los países en vías de desarrollo,
mientras que la medicina complementaria y alternativa (MCA) está aumentando
rápidamente en los países desarrollados. En base a esta realidad la OMS definió en 2002
una estrategia para intentar regular las políticas, la seguridad, la eficacia, la calidad, el
acceso y el uso racional tanto de la MT como de la MCA (132).

Los motivos por los que la población acude a las terapias complementarias no son
fáciles de definir ya que influyen factores complejos. Alguno de estos factores son
(131):

a) El hecho de que en la población general aún está presente la concepción mágico-


animista del origen de la enfermedad y dado que la medicina alopática no
contempla la etiología sobrenatural, el paciente busca equilibrar o purificar su
cuerpo y recuperar la salud perdida por un “encantamiento” o “mal de ojo”.

b) Algunos pacientes consideran que el tratamiento convencional debilita su cuerpo


e impide su capacidad de autocuración, mientras que las TC corrigen y dan
apoyo a su organismo

c) Los pacientes con enfermedades crónicas con frecuencia están interesados en


tomar parte activa en su tratamiento y buscan consejo sobre la dieta que deben
seguir o la actividad que más les conviene, por lo que se acercan a las TC que
dan un modelo alternativo para explicar la complejidad de la salud y la
enfermedad y proponen un estilo de vida alternativo (acupuntura, naturismo)

d) La desfragmentación y tecnificación de la medicina tradicional que


despersonaliza la relación médico- paciente y dada la condición de enfermo
crónico no encuentra satisfacción en esa relación y tiende a buscar una esperanza
en las TC.

La OMS define la medicina tradicional como prácticas, enfoques, conocimientos y


creencias sanitarias diversas que incorporan medicinas basadas en plantas, animales y/o
minerales, terapias espirituales, técnicas manuales y ejercicios aplicados de forma
individual o en combinación para mantener el bienestar, además de tratar, diagnosticar y
prevenir las enfermedades.

Los términos “complementaria” y “alternativa” (y a veces también “no convencional” o


39
“paralela”) se utilizan para referirse a un amplio grupo de prácticas sanitarias que no
forman parte de la tradición de un propio país o no están integradas en su sistema
sanitario prevalente.

Para aclarar este término sirva un ejemplo: la acupuntura es una terapia médica
tradicional china, sin embargo muchos países europeos la definen (y a la medicina
tradicional china en general) como MCA, porque no forma parte de sus propias
tradiciones sanitarias. De la misma forma, aunque la homeopatía y los sistemas
quiroprácticos se desarrollaron en Europa en el siglo XVIII, tras la introducción de la
medicina alopática no se clasifican como sistemas de MT ni están incorporados a los
modos sanitarios dominantes de Europa, sino que se consideran como una forma de
MCA.

La medicina tradicional está basada en las necesidades de las personas. Distintas


personas pueden recibir distintos tratamientos incluso si, de acuerdo con la medicina
moderna, sufren la misma enfermedad. La medicina tradicional se basa en la creencia de
que cada persona tiene su propia constitución y circunstancias sociales que dan como
resultados distintas reacciones para las “causas de la enfermedad” y el tratamiento.”

Según este documento, el incremento en el uso de las terapias complementarias en los


países desarrollados se debe al aumento de la preocupación de la población por los
efectos adversos de los medicamentos, el cuestionamiento cada vez más elevado a los
enfoques y suposiciones de la medicina alopática, así como el mayor acceso del público
a la información sanitaria, los cambios en los valores y la disminución en la tolerancia al
paternalismo.

Los datos que recoge de los informes tanto gubernamentales como no gubernamentales
de algunos países desarrollados acerca del uso de MCA hablan por sí solos: el 46% de
la población en Australia, el 49% en Francia, el 70% en Canadá, el 46% en Suiza (dato
muy similar en la población y en la encuesta sobre 610 médicos que informaban haber
sido tratados con homeopatía y acupuntura). En Reino Unido casi el 40% de los
médicos alopáticos ofrecen alguna forma de derivación o acceso a las terapias
complementarias. La acupuntura se utiliza en 78 países tanto por acupunturistas como
por médicos alopáticos y sólo en Europa se estima que existen 15.000 profesionales que
la practican, incluyendo a los médicos alopáticos que también practican como
acupunturistas. En Bélgica, el 74% del tratamiento de acupuntura lo administran
médicos alopáticos. En Alemania, el 77% de las clínicas contra el dolor proporcionan
acupuntura. En el Reino Unido, el 46% de los médicos alopáticos bien recomiendan a
sus pacientes un tratamiento de acupuntura o tratan a sus pacientes con acupuntura ellos
mismos. En EE UU hay 12 000 licencias de acupunturistas (la práctica de la acupuntura
es legal en 38 estados y en seis estados se están desarrollando políticas para la práctica
de la acupuntura).

En los EEUU, en 1993, se publican resultados (133) acerca del uso y los costes que
implica el uso de terapias alternativas y complementarias. Los resultados que refleja el
estudio llevado a cabo a nivel nacional sobre 1.539 sujetos son que el 34% de las
personas habían usado al menos una terapia en el último año pero sólo un tercio de ellos
había acudido a un profesional con una media de 19 visitas; con una edad entre los 25 y
los 49 años con nivel educativo y económico medio- alto y de raza blanca o asiática,
siendo la población negra la menos frecuentadora; y que las usan para problemas
crónicos de salud, aunque en caso de enfermedades graves también acuden a la

40
medicina alopática si bien casi un tercio (72%) no se lo comunican a su médico.
Extrapolando los resultados a la población de los EEUU, en 1990 los estadounidenses
visitaron más a los terapeutas de medicinas complementarias que a los médicos de
atención primaria, gastando unos 13,7 millones de dólares, de los que las tres cuartas
partes fueron autofinanciadas. El informe concluye que esta cifra es comparable al gasto
que supusieron todas las hospitalizaciones en los Estados Unidos ($ 12,8 mill). Estos
datos contrastan con los obtenidos por Druss (134) que reduce mucho la cifra aunque su
estudio no es a nivel nacional como en el caso de Eisenberg y col. El mismo autor en
otra encuesta posterior (135) indicó que el uso de terapias alternativas había aumentado
del 34% en 1990 hasta el 42% en 1997.

Debido al interés creciente de la población por estas terapias se han seguido publicando
estudios para conocer el perfil de las personas que las usan de forma habitual. Alguno
de estos se han publicado en Europa (136) y otros en América (16) y concluyen, al igual
que la revisión llevada a cabo por Kikuchi (137), que la población que usa más terapias
no convencionales corresponde a mujeres, con niveles medio-alto educativo y
económico, y descontentas con su medicación habitual. El grado de satisfacción de los
usuarios en todas las terapias usadas era alto en general.

Con posterioridad se han publicado estudios con relación al uso de estas terapias entre
la población adulta, algunos sobre población general (138;139) y otros en pacientes con
diferentes tipos de artritis entre las que encuentran pacientes con SFM (140). En este
estudio, el 90,2% de los pacientes atendidos en Atención Primaria con problemas
reumáticos usan terapias complementarias y el 69,2% usan más de una; en otro estudio
realizado específicamente en enfermos con SFM (16), en general las terapias más
utilizadas son dietas y tratamientos nutricionales, fitoterapia, masajes, yoga y terapias
espirituales. Según el estudio de Wall, al menos el 50% de los pacientes de larga
evolución, es decir los que están diagnosticados al menos cinco años atrás, siguen un
tratamiento con terapias complementarias (suplementos vitamínicos, dietas, masajes, o
incluso terapias espirituales), llegando a dejar el tratamiento alopático. De ellos casi las
tres cuartas partes hablan con un profesional de la salud acerca de otros tratamientos, lo
que indica una cierta apertura frente a lo que se había publicado en estudios anteriores
en que sólo la mitad de los encuestados hablaban con su médico de esta posibilidad
(138).

La realidad en Italia es bien diferente, ya que algunas terapias complementarias como la


acupuntura, fitoterapia, homeopatía y las terapias manuales están incluidas en los
servicios de salud italianos. En algunas regiones como por ejemplo La Toscana, según
Barbadoro et a col (136) un 14% de la población italiana usó alguna terapia
complementaria entre 2002- 2005, aunque por debajo del uso que se hace en otros
países europeos como Inglaterra, el 26%, o Alemania en el que el uso llega hasta el
42,3% con un alto grado de satisfacción. En el sistema sanitario belga el Ministerio de
Salud reconoce la homeopatía, la acupuntura, la osteopatía y la quiropraxis como
tratamientos reembolsables para el ciudadano al igual que los tratamientos alopáticos, el
único requisito es que el profesional esté registrado.

En España, Álvarez Hernández y col en su estudio de 2006 (131) sobre 800 pacientes de
los que el 6,5% estaban diagnosticados de SFM reconocen el uso de terapias
complementarias en un rango que oscila entre el 60 y el 85,6%, especialmente en
aquellos enfermos que tienen un tiempo de diagnóstico superior a los 5 años, pero sólo
un tercio de los pacientes informan a su médico que están usando estas terapias. Las

41
más usadas en este estudio son los complementos vitamínicos, Sábila (Aloe Vera),
homeopatía, masajes, acupuntura, quiropraxis y sólo el 1% terapia Reiki.

En España el 71,1% de los pacientes que acuden por diversos motivos a las consultas de
Reumatología (osteoartritis, artritis reumatoide y FM) reconocen que usan algún tipo de
terapia complementaria, siendo las más frecuentes los complementos vitamínicos,
árnica (Arnica montana), Sabila (Aloe vera), homeopatía, masoterapia y acupuntura.
Acudir a las TC es más frecuente entre las personas con una evolución de la enfermedad
de más de 5 años (131).

Como ya se ha dicho con anterioridad, en el tratamiento de la Fibromialgia también se


han usado terapias complementarias tales como cambios en la dieta y nutricionales,
acupuntura, electroacupuntura, hidroterapia y magnetoterapia, entre otras, con
beneficios a priori para las pacientes, aunque según la revisión de Sueiro y col (141) se
necesitarían más estudios para poder justificar su uso; esto puede haber llevado a
Terhorst y col (142) a realizar tres años más tarde una nueva revisión en la que tras
revisar sesenta estudios publicados en las cuatro categorías que reconoce el Centro
Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (EEUU): productos naturales
(vitaminas, minerales, alimentos probióticos y suplementos alimenticios), terapias
cuerpo-mente (meditación, visualización guiada e hipnosis), manipulación (quiropraxis
y masaje) y otras (terapias de movimiento, terapias energéticas, homeopatía) (143),
concluye que tanto la balnearoterapia, las terapias cuerpo-mente y la acupuntura sí
muestran evidencia de eficacia para el control del dolor en la FM. El resto de las
terapias, si bien parece que tienen efectos positivos en el control del dolor no se puede
asegurar, ya que los estudios son escasos o con muestras insuficientes y deben ser
estudiadas con más profundidad.

A pesar de la recomendación de la 56 Asamblea de la OMS en el año 2003 que invita


tanto a la regulación de la práctica como de los estudios (144) la regulación en la
mayoría de los países sigue sin realizarse aunque hay intentos por hacerlo. De hecho,
hay estudios publicados en algunos países ya desde el pasado siglo para conocer la
situación tanto en Europa (145) como en América (133) y cómo estaban reguladas,
llegando a conclusiones diferentes y que concuerdan con los resultados publicados en el
informe de la OMS (144) que publica los países que tienen regulación para estas
terapias en nuestro entorno. Así, en Alemania si bien no tiene una política nacional ni
un departamento en el Ministerio de Sanidad las terapias herbales estaban reguladas, así
como su comercialización, estando incluidas en algunos hospitales estatales con líneas
de investigación en marcha. Noruega, Reino Unido y Canadá ya en esa época tenían
reguladas las terapias con presencia en el Ministerio de Sanidad (excepto en Reino
Unido), estando incluidas en algunos hospitales públicos con financiación parcial y con
líneas de investigación y enseñanzas regladas. EEUU a pesar de tener regulación y
control mediante el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa no las había
incluido en el sistema nacional de salud pero las ofertaba en algunos hospitales públicos
con financiación parcial (132;144).

Dentro de este paradigma de utilización de terapias complementarias para controlar el


dolor mediante métodos no farmacológicos, y ante la posibilidad de disminuir los
efectos adversos y el costo, durante las últimas dos décadas ha aumentado la
popularidad de las terapias de toque (17;18).

TERAPIAS DE TOQUE

42
Según la Clasificación del Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa
(NCCAM) de los EEUU las terapias basadas en la energía se dividen en dos categorías
básicas: las terapias de biocampo y las terapias basadas en el bioelectromagétismo
(143).

De acuerdo con esta clasificación, las modalidades basadas en el biocampo o basadas en


la energía se definen como aquellas terapias encaminadas a afectar los campos de
energía que, supuestamente, rodean y penetran el cuerpo humano (aura). Dentro de estas
terapias se encuentran el Qigong, las terapias de toque que incluyen el Tacto curativo
(TC) y el Tacto terapéutico (TT) y el Reiki (146).

Las terapias basadas en el biomagnetismo implican el uso o la manipulación de los


campos electromagnéticos (CEM), líneas invisibles de fuerza o corrientes eléctricas.
Aunque la existencia de los CEM se ha demostrado, el uso terapéutico de estos campos
está restringido a la magnetoterapia (146).

La medicina de la energía trata con campos de energía que pueden medirse (p.ej. rayos
láser, etc.) y otros que no pueden medirse (p.ej. tratamientos de biocampos, la
acupuntura, etc.) (18).

Las terapias de toque llevan este nombre porque los profesionales tocan el campo de
energía de los clientes. Se cree que este efecto ocurre por la aplicación de energía para
restaurar, activar y equilibrar los trastornos de los campos de energía del paciente
mediante técnicas manuales o no. El concepto fundamental es que la enfermedad y la
afección surgen de los desajustes del campo de energía vital, aunque la existencia del
campo de energía del cuerpo humano no ha sido probada científicamente, lo que genera
cierta controversia sobre el efecto de estas terapias (19;20) .

Las enfermeras americanas empezaron a usarlas en los años 70 del pasado siglo en su
práctica diaria tanto en hospitales como en otros ámbitos (25;147) en base al nuevo
paradigma de cuidado holístico situado en la corriente de pensamiento de la
Transformación y encuadrado en la Escuela del Caring y liderado entre otras por Jean
Watson y Madeleine Leininger (148). Según este paradigma, Watson considera a la
persona poseedora de un cuerpo, una mente y un espíritu, situando el cuerpo en el
espacio y la mente y el espíritu en el aquí y ahora; un concepto dinamizador en la teoría
de Watson es el momento caring, un momento en el que no hay tiempo ni espacio y en
el que se produce un contacto humano a nivel profundo, donde deben utilizarse
acciones, palabras, lenguaje corporal y no verbal, sentimientos, intuición, pensamientos,
tacto y energía para conectar de forma adecuada con las personas.

El Toque Terapéutico (TT) es una intervención enfermera alternativa desarrollada por


Dora Kunz, una sanadora, y Dolores Krieger, una enfermera en la década de los años 70
del siglo XX. TT es un método para detectar y equilibrar la “energía vital”, también
llamada prana o qui (chi). Un flujo de energía entre el ambiente y el cuerpo equilibrado
se supone que es la base de una buena salud, mientras que los desequilibrios y los
bloqueos de esta energía conducen a la enfermedad y a la mala salud (27;31). Dado que
la ciencia aún es incapaz de medir el campo de energía vital del cuerpo, estos conceptos
y, por tanto, el efecto de estas terapias que se cree que ejercen un efecto sobre el campo
de energía, generan polémica y se duda de su efectividad (27).

43
Al recibir una sesión de TT se anima a las personas a relajarse, sentados o acostados, y
siempre vestidos, mientras el terapeuta coloca sus manos a unos 2 ó 3 centímetros de su
cuerpo; por esta razón también se conoce a esta terapia como terapia de toque sin
contacto (31).

Las TT pueden promover la relajación, la comodidad y el bienestar así como pueden ser
útiles para el insomnio y la fatiga (24;29), motivo por el cual se han realizado múltiples
estudios en los que se informa de resultados positivos y rara vez de algún efecto
secundario (19;20;30).

Los efectos que se pueden conseguir con las TT son:


 Acelerar la curación.
 Disminuir el dolor.
 Aliviar los síntomas físicos.
 Disminuir el estrés y la ansiedad.
 Facilitar la expresión de emociones almacenadas.
 Facilitar el cambio de emociones negativas en positivas.
 Facilitar el reemplazo de emociones negativas mediante creencias realistas.
 Inducir la relajación.
 Inducir un sentimiento de paz y bienestar.

Debido a estos supuestos efectos de las terapias se ha promocionado su valor en la


clínica para mejorar la salud y aliviar el malestar y el dolor provocado por diversas
enfermedades clínicas (21-23) como el cáncer (22;149) y los dolores osteomusculares
(150).

Según los resultados obtenidos en distintos estudios (17;18;21;22;24-29) se ha


observado que las terapias de toque aceleran la curación, disminuyen el dolor, alivian
los síntomas físicos, disminuyen el estrés y la ansiedad, pueden ser útiles para tratar el
insomnio y la fatiga, facilitan la expresión de emociones almacenadas, inducen la
relajación, etc. Aunque algunas revisiones también indican que no hay pruebas
suficientes de que las terapias de toque promuevan la recuperación (30;31) por lo que
recomiendan seguir investigando con estudios bien diseñados y con muestras
suficientes.

En otros intentos de comprobar su efectividad se ha recurrido a estudios in vitro como el


llevado a cabo por Jhaveri y col (151) para ver si las terapias de toque tienen influencia
en la proliferación, diferenciación y mineralización de los osteoblastos en medio de
cultivo tanto en células sanas como en células de osteosarcoma. Los resultados que
obtuvo tras cuatro sesiones en dos semanas fueron que sobre las células sanas se
incrementaba la mineralización y la proliferación mientras que en las derivadas de
osteosarcoma disminuía su diferenciación de las sanas así como su proliferación.

44
REIKI:

45
46
REIKI

Reiki es una de las modalidades reconocidas como terapias de energía por la NCCAM
(143). Su origen es más antiguo que las demás terapias energéticas tales como el TT
desarrollada como se ha dicho con anterioridad en los años 70 del pasado siglo.

Para entender cómo funciona el Reiki es necesario conocer las tradiciones de curación
indígenas que ya existían antes de la aparición del modelo biomédico occidental. En
estos sistemas, la capacidad para facilitar la curación se basa en el conocimiento y las
prácticas que se transmiten de Maestro a alumno, quien a su vez con el paso del tiempo
se convierte en Maestro de otros estudiantes. Esta forma de aprendizaje da lugar a
linajes de sanadores (146).

Incluso en Europa se ha podido comprobar que había conocimientos acerca de las


propiedades de algunas plantas y de cómo tratar diferentes afecciones tras el hallazgo en
1991 de la momia del que se ha denominado “Hombre de hielo” en los Alpes Suizos.
Esta momia portaba consigo los útiles de uso diario ya que la muerte fue por
congelación. Uno de los enseres encontrados es una pequeña cantidad de un hongo que
los paleobotánicos han etiquetado como Piptoporus betulinus que contiene resinas
tóxicas y un compuesto activo, el ácido agárico, que son purgantes fuertes y se traduce
en una fuerte, aunque breve, episodios de diarrea; este hongo también contiene aceites
que son tóxicos para los metazoos y tienen propiedades antibiótico, actuando contra las
micobacterias. Un análisis del contenido del recto del hombre de hielo reveló que tenía
huevos de Trichuris, lo que sugiere que el hombre conocía su enfermedad y usaba el
hongo para combatirla. Así mismo, en la momia se han encontrado marcas de tatuajes
especializados que se produjeron en paralelo múltiple o intersección de incisiones
lineales con un bisturí, rellenando las incisiones con una mezcla de hierbas, que
tuvieron el efecto de cauterizar las incisiones. La mayoría de estos tatuajes se hicieron
en la piel sobre las articulaciones que se vieron afectadas por la artrosis (columna
lumbar, la rodilla y tobillo) y el Hombre de Hielo podría haber utilizado estos tatuajes
como una forma de terapia localizada de dolor muscular y articular (152).

También es sabido en occidente que algunos sistemas médicos tradicionales tales como
los de la India y África han usado tecnologías avanzadas como la cirugía del cerebro,
pero hacen hincapié en el desarrollo de otras habilidades que se pasan por alto en la
medicina tradicional. Por ejemplo, los sanadores tradicionales usan los recursos
naturales y se centran en los campos vibracionales sutiles que están relacionados con la
conciencia; esta intervención es necesaria si se quiere conseguir un efecto duradero.
Para conseguir acceder a los reinos subjetivos de la conciencia, los sanadores
tradicionales requieren de un gran entrenamiento alcanzado a través de técnicas de
meditación y prácticas espirituales llevadas a cabo con una gran disciplina (146)

1. HISTORIA DEL REIKI.

Los orígenes del Reiki son complejos ya que se trata de un sistema que se puede
considerar antiguo y moderno al mismo tiempo. Es moderno porque se desarrolla en los
últimos años del siglo XIX y antiguo porque parece que su origen está en varias
filosofías espirituales tales como la Ayurveda o la filosofía china (budismo, shinto
shugendô).

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La Medicina Tradicional China se remonta al Clásico de Medicina Interna del
Emperadora Amarillo escrito entre los años 2697 y 2598 aC, y de otra parte los
principios ayurveda que significa ciencia de la vida tienen sus orígenes en el periodo
védico situado entre el primer y segundo milenios aC. Ambas tradiciones se centran en
la energía y aplican diferentes técnicas para restablecer el bienestar de las personas.
Ambas siguen estando vivas en la actualidad.

En el antiguo Japón las principales influencias espirituales fueron el budismo japonés, el


shinto y el shugendô.

El budismo japonés o tendai encierra una tradición esotérica en la que determinadas


prácticas están reservadas sólo a los iniciados (generalmente monjes y monjas) y que
incluían lo que llamaban Mikkyô (enseñanzas secretas), una serie de doctrinas basadas
en linajes en las que aprendían además las prácticas bajo la disciplina de un Maestro.

El Shinto es la religión nativa del Japón y es una mezcla entre la adoración a la


naturaleza, las artes adivinatorias, el chamanismo y la veneración por los kami (dioses y
espíritus). Según las historias de su origen, el emperador descendía directamente de los
dioses por lo que era considerado como un dios viviente. Fue la religión oficial del
Japón desde 1868 quedando prohibido combinarla con el budismo.

El shugendô, básicamente, es un método que combinando elementos del budismo y del


Shinto permite desarrollar poderes espirituales. Actualmente ya no se practica de forma
pura pero aun se siguen venerando a las montañas como lugares sagrados. Tiene su
origen en el 666 dC y es una práctica profundamente ascética en la que sus seguidores
pasaban años hasta lograr su capacitación aislados en las montañas, pasando duras
pruebas y asimilando las enseñanzas de la naturaleza mientras memorizaban sutras
budistas y los repetían (153).

Mikao Usui

El Reiki fue desarrollado en Japón por Mikao Usui (1865- 1926) y en su trabajo se
pueden ver múltiples influencias de estas filosofías. Mikao Usui, conocido en Japón
como Usui Sensei, desarrolló el sistema Reiki con el fin de proporcionar a la población
un método simple para reconectarse con su espiritualidad en un país en el que los
valores de la sociedad tradicional estaban empezando a derrumbarse, aunque nunca tuvo
la intención de que su sistema fuese accesible a todo el mundo. La sanación a través de
las manos era tan sólo uno de los aspectos de su filosofía que recogía las ideas de otras
creencias y filosofías.

Su logro más notable fue reunir todas estas prácticas, algunas de entrenamiento, y a
partir de ellas crear un sistema accesible a todas las personas. No parece sin embargo
que quisiera enseñar un sistema de curación sino más bien un sistema holístico que
pudiese conducir al seguidor a un camino de iluminación desprovisto de todas las
obligaciones de las religiones organizadas.

Su familia era practicante del budismo tendai y Usui alcanzó el grado de sacerdote laico
por lo que conocía además de los conceptos de linaje, transmisión de fuerzas, el empleo
de mantras y mudras, los preceptos del arte de la sanación. Algunos autores proponen
que Usui fue profesor en una Universidad Católica (154) y aunque conocía las escrituras
cristianas, no parece que haya evidencia de que usase ninguna influencia cristiana para

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el desarrollo del Reiki, según sugiere Hawayo Takata debido a sus orígenes budistas y
más bien parece una tergiversación de la historia para acercar el Reiki a la sociedad
occidental (153).
Ya que nació y creció en Japón, Usui recibió la influencia del
Shinto que en sí mismo no es una religión sino una forma de
vida en la que todo lo animado e inanimado tiene “espíritu” y
el contacto con la Naturaleza nos aproxima al conocimiento de
la creación. En esta corriente no existen textos ni leyes escritas
lo que parece que también influye en Usui para dar esta misma
flexibilidad al Reiki.

El Shugendô asienta la base de su disciplina en los retiros en


las montañas y es precisamente debido a este aspecto lo que le
conecta con el sistema Reiki ya que es en el monte Kurama,
una de las montañas sagradas del Shugendô, donde Usui
Mikao Usui realizó un retiro (con ayuno incluido) que le condujo a la
formulación de un sistema para el Reiki. Además el Shugendô incluye el uso de la
imposición de manos para tratar la enfermedad y la repetición de mantras.

Según la tradición oral recogida por varios autores (146;153;154),


Usui se retiró al monte Kurama durante veintiún días para meditar
y ayunar. Al amanecer del último día visualizó en una meditación
los símbolos Reiki y junto a ellos el uso de cada uno de ellos para
activar la energía sanadora. Fue la primera alineación Reiki por
redescubrimiento psíquico de un conocimiento ancestral que ya
estaba en el budismo y según algunos estudiosos de la historia
como el teólogo alemán Holger Kersten en la forma de sanar de
Jesús de Nazaret que desaparece de la tradición cristiana debido a
la influencia de las enseñanzas de Pablo de Tarso que reinterpreta
las enseñanzas de Jesús.

Usui bajó del monte y durante el descenso tuvo cuatro


experiencias conocidas como los cuatro milagros. Primero se
Figura 2. golpeó un pie con una piedra y por instinto se sentó y tomó el pie
Kangi de Reiki entre sus manos, al momento éstas se calentaron y su pie se curó.
Una vez abajo entró a comer y pidió comida abundante tras el ayuno, y a pesar de comer
con avidez no le sentó mal; en ese mismo lugar alivió de un dolor de muelas a una
mujer tomando su cara entre las manos. Posteriormente alivió al lama de un monasterio
de un ataque de artritis. A esta energía Usui le puso como nombre Reiki.

El término Reiki proviene de dos kangi (pictogramas japoneses) que representan la


palabra como energía vital universal. Rei significa espíritu universal y trascendental,
esencia ilimitada o energía del universo. Todos los seres se encuentran conectados a esta
energía y cuando fluye de forma libre a través de nosotros produce salud y bienestar;
por el contrario, si la persona está desconectado de ella o fluye en menor proporción
aparece la enfermedad y el sufrimiento.

Ki significa energía o fuerza vital, esta energía circula dentro del organismo de los seres
vivos y difiere en cantidad y calidad de unas personas a otras. El término ki podría ser el
equivalente al chi de la medicina tradicional china o al prana de las tradiciones

49
ayurvedas o yóguicas hindús. Sin embargo
parece que su traducción más acertada es
energía sagrada lo que indicaría que la
palabra fue creada para dirigirse de manera
respetuosa al ki. (Figura 2).

Usui fue perfeccionando su método


practicando con otras personas y es en 1912
cuando crea el Usui Reiki Ryôhô Gakkai que
significa El Método Usui de Curación a
través de la Energía Espiritual. La sociedad
contaba con tres niveles de enseñanza:
shoden, okuden y shinpoden (nivel de Figura 3. Los Cinco Principios del Reiki
Maestro). Usui escogía a sus discípulos de forma personalizada, siendo éstos en su
mayoría militares, tal vez porque eran los únicos que tenían disciplina y capacidad
económica para pagar sus enseñanzas. Dado que no hay ningún documento escrito, lo
que se conoce de esta época es a través de la tradición oral a través de sus discípulos. Al
parecer lo primero que les enseñó fueron los cinco principios Reiki o preceptos
espirituales que en realidad son reglas de vida y posteriormente meditación y mantras
además de otros principios waka (poemas escritos por el Emperador Meji) y que son
pautas para meditar.

Los cinco principios Reiki son: (Figura3)

Sólo por hoy no te enojes

Sólo por hoy no te preocupes

Honra a tus padres, maestros y ancianos

Sólo por hoy gánate la vida honestamente

Sólo por hoy demuestra gratitud

Dentro del método de Usui al principio no había imposición de manos en la forma en la


que hoy la conocemos; esta forma de sanación la introdujo aproximadamente un año
antes de su muerte en 1926.

En 1925 da la formación de Maestro a Chujiro Hayasi, nombrándole su sucesor. En


total el Sensei Usui sólo formó unos 16 ó 17 Maestros durante su vida.

Chujiro Hayasi

Nacido en Tokio en 1878, médico y cirujano que llegó al grado de comandante de la


marina japonesa. En 1918 se integra en la Usui Reiki Ryôhô Gakkai con la condición de
que sólo se formaría en los aspectos terapéuticos del sistema, pasando por alto las

50
prácticas de meditación (146;153). Un año antes de la muerte de
Usui llega al grado de Maestría.

Cinco años después del fallecimiento de Usui abandona la Usui


Reiki Ryôhô Gakkai en la que permanecen los otros Maestros y
abre su propia clínica y escuela llamada Hayasi Reiki Kenkyu-
Kai que significa Sociedad Hayasi de Investigación sobre la
Energía Espiritual (146;153). Es a partir de este momento cuando
se empieza a usar el término Reiki de forma abreviada para
referirse al sistema.

Chujiro Hayasi Es posible también que en base a sus conocimientos como


médico Usui pudiera pedirle que siguiese profundizando en su
guía para el tratamiento de algunas dolencias. Esta guía, casi con certeza, fue la que
sirvió con posterioridad a las enseñanzas de Hawayo Takata. Hayashi sistematizó el
método y lo enfocó hacia una vertiente más terapéutica, haciendo hincapié en la
curación física y utilizando un conjunto de técnicas más codificado y simple. Entre sus
aportaciones más notables habría que destacar el desarrollo de un sistema propio de
posiciones de las manos, además del tratamiento en tres zonas del cuerpo (parte frontal
del tronco, cabeza y espalda). También creó su propio manual de tratamiento (Reiki
Ryoho Shishin).

Aunque la técnica empleada por Hayasi era mucho más simple que la de Usui, el uso de
la palabra Reiki implica que, aún con modificaciones, la técnica de sanación se mantuvo
arraigada en la espiritualidad ya que estaba accediendo a la misma vibración no dual
para la curación.

Hayasi abrió una pequeña clínica de ocho camas en Tokio donde 16 médicos trataban
con Reiki por parejas. En algún momento se separó del enfoque budista de Usui que
cobraba precios bajos tanto por la enseñanza como por el tratamiento, bajo el enfoque
de que las personas estaban más comprometidas al tener que pagar su tratamiento. De
esta manera el Reiki salió del círculo de la espiritualidad para entrar en el mercado
médico por lo que tuvo que abordar el problema del pago tanto por la formación como
por el tratamiento. En 1935 llegó a su clínica Hawayo Takata en busca de tratamiento y
tras permanecer en la Clínica varios meses consiguió ser iniciada en Reiki.

Hawayo Takata

Nacida en 1900 en Hawái y por lo tanto americana,


era hija de inmigrantes japoneses. Fue a Japón en el
1930 acompañando a su esposo para ser tratado de
una grave enfermedad y este murió allí. Vuelve a
Hawái y debe volver en 1935 tras la muerte de su
hermana pero ya está gravemente enferma de asma y
un fuerte dolor abdominal; es ingresada en un
Hospital convencional donde le recomiendan una
intervención quirúrgica a la que ella se niega y pide a
su médico que la indique si hay otra forma de tratarse.
La recomiendan que acuda a la Clínica Reiki del Dr.
Hayasi donde ingresa ese mismo día para recibir Hawayo Takata

51
tratamiento.

Estuvo ingresada varios meses e insistió a Hayasi para que la iniciara en Reiki; en
principio éste se negaba, no por el hecho de ser mujer sino de ser extranjera ya que,
dentro de las “reglas” no escritas provenientes de la cultura japonesa, su aislamiento de
occidente y sus tradiciones religiosas, el sistema no debía de salir de Japón.

Aún así regresó a Hawái en 1937, habiendo conseguido el nivel Okuden (nivel II de
Reiki en la actualidad) y con el encargo de Sensei Hayasi de llevar Reiki a occidente.
Poco después Hayasi la visitó en Japón y en febrero de 1938 tras conferirle oficialmente
el grado de Shinpoden (Maestría), el primero fuera de Japón y la primera mujer en ser
llamada Sensei, Hayasi la ayuda a montar su primera clínica en Hawái. Para pagar el
entrenamiento de su Maestría la Sra. Takata tuvo que hipotecar su casa según relata
Helen Haberly (una de sus estudiantes y autora de un libro con la biografía de Takata
(155).

Su Sensei la reclamó a Japón en 1940 poco antes del inicio de la Segunda Guerra
Mundial y se despidió de ella junto a su familia y otros estudiantes Shinpoden antes de
suicidarse ya que había sido movilizado para participar en la guerra. En ese momento le
reiteró el encargo de divulgar el Reiki en Occidente.

Sensei Takata vivió en Kauai, la gran isla (Hawái) y en Oahu; allí instaló una Clínica de
Reiki y debido a la gran demanda de trabajo debió trasladarla a Oahu. Además viajó por
todo Estados Unidos esparciendo las enseñanzas del Reiki, difundió uno de sus
manuales que se llamó "El Sistema Usui de Sanación Natural".

Debido a que debía divulgar el Reiki una técnica japonesa de sanación en una sociedad
con una larga tradición cristiana en la sociedad americana, que tras la guerra era
claramente antijaponesa, Takata de una forma bastante pragmática manipuló los
orígenes del Reiki presentando a Usui como un profesor de Universidad católico. No
modificó sin embargo la práctica aprendida de Hayasi enfatizando en la autosanación.
Atendía a los enfermos en su clínica pero además enseñaba a sus familias a administrar
tratamientos con Reiki, y cuando éstos estaban en condiciones de hacerlo les enseñaba a
ellos mismos para que siguieran con el tratamiento.

En sus enseñanzas no permitía que los estudiantes tomasen notas, así como tampoco se
atenía a un esquema rígido por lo que sus discípulos no siempre escuchaban las mismas
lecciones. Por sus cursos en el año 1976 cobraba $ 125 para Primer Nivel (Shoden), $
400 para el Segundo Nivel (Okuden) y $10.000 para Maestría o Nivel Superior
(Shinpoden). Fue en el comienzo de esta década que comenzó a entrenar estudiantes
superiores. Sus primeros cuatro maestros fueron Virgina Samdahl, Barbara McCulough,
Ethel Lombardi y John Gray; Hawayo Takata murió en el mes de diciembre de 1980
dejando como legado 22 Maestros Reiki (Usui y Hayasi dejaron unos 18 cada uno)
(146;153;154).

Takata introdujo el Reiki en todos los estados americanos y Canadá. En los años 80
llegó a Europa, sobre todo a Inglaterra y Alemania, y en los años 1990 llega a España
donde en pocos años ha adquirido un gran auge.

52
Reiki en la Actualidad

En menos de quince años tras su muerte, el Reiki dio la


vuelta al mundo y regresó al Japón, donde aún
perviven las enseñanzas originales de Usui; en la
década de 1990 algunos Maestros Occidentales
encontraron a Maestros que fueron entrenados
directamente por Usui y Hayasi.

Uno de ellos hizo una distinción entre la sanción


vibracional y la bioenergética diciendo: “Usui Sensei
nos dijo que el método es una técnica de sanación
espiritual y una técnica de sanación energética trae la
curación La curación espiritual es fundamental ya que
Phyllis Lei Furumoto nos ayuda a formar parte de la conciencia universal,
mientras que la energía de sanación se centra en la eliminación de los síntomas de los
trastornos mentales y del cuerpo". Los practicantes avanzados de las terapias de
biocampo, incluyendo Reiki, conceptualizan éste como un continuo de la vibración,
desde el nivel más profundo y más sutil hasta la bioenergética, más cercana al ámbito de
lo físico. Si bien esta distinción no ha sido probada científicamente, es importante
dentro del sistema de sanación Reiki y esencial para la teoría que subyace detrás (146).
Casi todos los practicantes de Reiki fuera de Japón hoy en día provienen del linaje de
los 22 maestros entrenados por Takata. También hay otros dos maestros, Hiroshi Doi y
Premaratna, que en sus enseñanzas incluyen prácticas de disciplina procedentes de Usui
y Hayasi.

En la actualidad, la nieta y sucesora de Takata, Phyllis Lei Furumoto, detenta el cargo


de Gran Maestra de Reiki en la Comunidad internacional de Reiki (Reiki Alliance;
http://www.reikialliance.com/) que cuenta con sede en EEUU (http://www.usuireiki-
ogm.com/) (156) y cuya misión es velar porque no se pierdan los valores tradicionales.

Echando la vista atrás nos podemos dar cuenta que siempre han existido diferencias en
los métodos y las enseñanzas de Reiki. En Japón el sistema Usui difiere del de Hayasi,
aunque se sigue preservando el Usui Reiki Ryôhô Gakkai a éste no está permitido el
acceso a occidentales (157). Su difusión es más numerosa, especialmente desde que
algunos Maestros menos tradicionales han dejado de cobrar cantidades desorbitadas
(154). En todo el mundo hay diferentes escuelas que aunque en la formación son
diferentes en el fondo todas funcionan de la misma forma ya que lo que importa es la
energía y no el método (158).

2. TRATAMIENTO REIKI TRADICIONAL.

En un tratamiento de Reiki las manos del terapeuta se sitúan sobre la persona totalmente
vestida sentada en una silla o reclinada en una camilla. Es deseable un ambiente
tranquilo que favorezca la relajación pero este punto no es imprescindible.

Una sesión completa de Reiki realizado de forma tradicional incluye colocar las manos
en doce posiciones, sobre la cabeza y en la parte delantera y la espalda de la persona a
tratar, así como en las piernas y pies. También es posible colocar las manos
directamente en la zona lesionada o dolorosa, pero no es necesario en una terapia

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completa. Si hay lesiones en las que no es posible tocar directamente, las manos se
pueden colocar unos centímetros por encima del cuerpo.

Las sesiones pueden ser tan largas como sea necesario, aunque normalmente suelen
durar entre 45 y 90 minutos (146;155;159). No es necesario que el receptor sea
consciente de la terapia, motivo por el cuál es posible realizar un tratamiento a personas
sometidas a anestesia en el trascurso de una cirugía o en personas inconscientes.

Siguiendo la filosofía oriental de “no- acción”, el Reiki es una terapia pasiva, es decir
no supone ningún tipo de esfuerzo ni para la persona que da ni para la que recibe el
tratamiento, es más, la persona que aplica una terapia se siente tan bien como la que la
recibe (146;159).

Cuando se ponen las manos sobre nosotros mismos o sobre otra persona con intención
de sanar, se inicia de manera automática el flujo de energía Reiki que desaparece
cuando separamos las manos. Para iniciar una sesión no es necesario formular ninguna
petición o realizar ninguna acción. Una vez que se inicia el flujo de la energía el
terapeuta siente en sus manos habitualmente una sensación de calor (este es un rasgo
que diferencia a Reiki de otras terapias de toque), mientras que el receptor puede sentir
ese mismo calor o si lo que necesita es frío en la zona lo puede percibir así. Si se
mantienen las manos en la misma posición pueden aparecer otras sensaciones como
hormigueos, temblor, atracción magnética, electricidad estática o incluso dolor (aunque
esta sensación es rara), percepción de colores o incluso puede no sentir nada. La persona
receptora puede sentir las mismas o similares sensaciones, diferentes e incluso no sentir
nada. Las reacciones en cada postura son diferentes y también cambian de una sesión a
otra; son impredecibles.

A las personas que se inician en Reiki se les recomienda mantener las manos durante
unos tres minutos en cada posición aunque con la práctica se mantienen el tiempo que
sea preciso, en ocasiones un minuto y en otras hasta cinco (159). En ocasiones las
personas tienen necesidad de hablar mientras reciben una sesión y es necesario estar con
ellas, mientras que en otras ocasiones el receptor o receptora se quedan dormidos por lo
que no debe ser molestado.

A veces en personas hospitalizadas no es posible colocarlas en decúbito prono, por lo


que las posturas de las manos sólo se harán en la parte anterior del cuerpo. De la misma
manera que si hay que hacer una intervención puntual, la persona puede estar sentada e
incluso de pie.

Aunque no es indispensable para administrar Reiki, el conocimiento de los chakras sí


facilita la descripción de las posiciones de las manos. El sistema de chakras es
originario de la India y se basa en los diferentes centros energéticos distribuidos a lo
largo del cuerpo.

Debido a que Reiki es una terapia holística no es posible predecir la velocidad a la que
puede aparecer bienestar en el receptor o la disminución de sus síntomas. Cuando se
trata de malestares crónicos se recomienda realizar cuatro sesiones completas antes de
evaluar los posibles beneficios (146).

54
3. LOS GRADOS REIKI.

Reiki es un sistema estructurado en tres niveles, cada uno de los cuales es


independiente, y no es necesario para canalizar bien la energía hacer todos ellos. Cada
persona elige en qué nivel quedarse.

Nivel I se canaliza la energía a nivel físico, ayudando a tratar problemas emocionales y


físicos.

Nivel II: se canaliza la energía para trabajar a niveles más profundos (mentales y
emocionales).

Nivel III: se canaliza la energía para tratar problemas a nivel espiritual.

Maestría: es el grado necesario para transmitir la enseñanza a otras personas.

En algunas escuelas tradicionales el nivel de Maestría se alcanza con el nivel III.

Cada grado comienza con una iniciación o una serie de iniciaciones, también llamadas
alineaciones, alineamientos o sincronizaciones. Este proceso es único para Reiki y no se
da en ninguna otra terapia de toque. El alineamiento no es una sesión terapéutica sino
que es la creación de un terapeuta.

En el régimen de la fuerza vital de Reiki la persona que ha recibido los alineamientos


como terapeuta Reiki tiene abiertos los canales de la energía y despejadas todas las
obstrucciones al paso de ésta. En estas condiciones, no sólo aumenta su captación de la
energía vital o ki mejorando su propio estado, sino que además participa en la fuente de
ki o ki universal. Para describir esta fuente sirve cualquier denominación que se elija:
Dios, Diosa, Yo Superior, Motor Primario, Universo o de cualquier otra manera que
implique la creación primordial o energía vital. Recordemos que la definición de ki es
“energía, aire, aliento, viento, hálito vital, esencia vital…la energía activa del universo”;
así, de esta manera, ki es una energía de tipo eléctrico que configura el organismo y
determina su estado de salud. Cuando ki se separa del organismo viviente, deja de
funcionar y muere; todo lo que tiene vida contiene ki y lo irradia.

La iniciación es el núcleo de la formación y su función es conectar al estudiante con la


fuente primaria de la conciencia universal inagotable, la inteligencia que permite la
creación y permite mantener las funciones vitales y dirigir los complejos procesos
celulares y que es la fuente de la vibración sutil de Reiki. Dicho de otro modo, Reiki es
los alineamientos mismos, sin los cuales (que deben transmitirse de Maestro/Enseñante
a discípulo) el proceso no es un sistema de sanación Reiki, sino otra cosa diferente.

Con su primer alineamiento para Reiki I el receptor o receptora se convierte en un canal


de esa energía universal. Desde ese momento hasta el final de sus días todo lo que
necesita esa persona para ponerse en contacto con el ki terapéutico es posicionar sus
manos sobre si o sobre otra persona para que la energía empiece a fluir de manera
automática. Esta vibración se cree que está disponible en todo momento, sea cual sea el
estado de salud del estudiante, su estado mental o la intención.

En Reiki I el estudiante recibe cuatro iniciaciones (o una si su Sensei no es de la escuela


tradicional), otro para Reiki II y otro más para Reiki III. Cada uno de ellos potencia la
capacidad para canalizar ki.

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En Reiki I la sincronización sana en el plano físico los malestares de la persona que lo
recibe; la salud física suele mejorar de forma perceptible en los meses siguientes a la
iniciación. Las primeras sesiones son siempre de autosanación colocando sus manos
sobre sí misma.

El primer grado de Reiki es fácil de aprender, puede hacerlo cualquier persona y a


cualquier edad, la única condición es que quiera practicarlo. El primer nivel capacita
para el autotratamiento y para tratar a otros de forma directa colocando sus manos sobre
sus cuerpos. En ocasiones la persona tratada dice no sentir nada pero la eficacia del
tratamiento y la capacidad del receptor para sentir la energía no parecen estar
relacionados; siempre se produce algún efecto.

Antes de pasar al segundo grado es aconsejable practicar un mínimo de tres meses.

El alineamiento de Reiki II aumenta de forma considerable la capacidad para canalizar


energía sanadora, dirigiéndose de manera más específica a los aspectos emocionales,
mentales y kármicos. Tras esta iniciación la persona puede experimentar procesos a
veces incómodos pero necesarios que pueden durar hasta seis meses.

En el Segundo Nivel los estudiantes aprenden a usar los símbolos Reiki y a usar la
sanación a distancia para enviar energía Reiki a alguien que no esté físicamente
presente. En algunas escuelas además se les dan las bases para pasar los alineamientos
en el nivel III.

Tanto el Nivel I como el II necesitan de 8 a 12 horas de clase y se suele enseñar en


grupos, aunque también es posible realizar entrenamientos privados.

En todos los niveles el Reiki se desarrolla a través de la práctica comprometida. No es


necesario ni es conveniente para mejorar la práctica realizar iniciaciones de niveles
superiores. La razón para estudiar otro nivel es adquirir otras habilidades como la
sanación a distancia en el segundo o la enseñanza en el nivel de maestría.

El auto-tratamiento es la práctica fundamental en todos los niveles. Sin esta práctica los
estudiantes no pueden avanzar. La práctica de Reiki es un auto-aprendizaje continuado,
a los estudiantes no se les enseña Reiki sino que a lo que se les enseña es a aprender
Reiki. Por este motivo la iniciación en cada nivel lo que marca es el comienzo del
estudio en ese nivel, no la culminación del aprendizaje. De esta manera, los maestros de
Reiki no han dominado el Reiki, son simplemente estudiantes que se sienten llamados a
enseñar, y que continúan aprendiendo a través de la enseñanza (146;160).

Tras practicar Reiki entre 3 y 10 años ya hay una razonable fundamentación para
enseñar. El entrenamiento para la maestría conlleva aproximadamente un año. En
cualquier nivel de enseñanza el maestro debe evaluar todas las circunstancias que
puedan aparecer en los grupos y en base a su criterio, adaptar la formación para
realizarla de manera personalizada.

Reiki se aprende a través de la transmisión directa de un maestro de Reiki y no se puede


aprender de un libro. Ninguno de los niveles tradicionales de Reiki incluye la formación
en otros tratamientos profesionales o en la dinámica de la relación terapéutica.

Aunque hay varias organizaciones profesionales de maestros de Reiki, la Reiki Alliance


es la más consistente y recoge las normas establecidas por Takata, cuenta con 700
56
miembros en 45 países con un código ético que respeta la relación terapeuta/ paciente
(161). Hay maestros que no están asociados a esta Alianza pero que están
comprometidos con la práctica ética, la formación integral y la iniciación de los nuevos
estudiantes. En España existe la Federación Española de Reiki (162), que tiene entre sus
misiones promover la enseñanza y difusión de Reiki como terapia, así como velar por el
buen uso de la técnica y la transmisión de los conceptos básicos de Reiki mediante la
aplicación de un Código Deontológico de obligado cumplimiento de los Socios
Federados.

Es importante señalar que no hay ningún certificado que aporte información sobre la
calidad de la formación. Por lo tanto, al valorar las credenciales de un practicante de
Reiki es importante fijarse en la coherencia del tratamiento, el tiempo de práctica clínica
y el tiempo transcurrido entre la formación en los distintos niveles (146;163).

4. MECANISMO DE ACCIÓN DE REIKI .

No hay acuerdo en la teoría de cómo podría funcionar el Reiki, y su mecanismo de


acción es aún desconocido. Por esta razón, el Reiki está sujeto a las críticas dirigidas por
los escépticos a otras modalidades de CAM: no puede ser eficaz porque carece de un
mecanismo de acción biológico conocido.

El papel básico de los genes, dar órdenes a una célula para producir una determinada
proteína u otra molécula, es bien conocido. Cada célula, de hecho, se somete a unas
100.000 reacciones químicas por segundo, muchas de ellas gobernadas por la expresión
de los genes en su núcleo. Lo que no se entiende, sin embargo, es cómo estas reacciones
químicas están coordinadas con las acciones de las otras miles de millones de células
del cuerpo.

La respuesta que está empezando a emerger aunque todavía crea controversia es que la
organización de los procesos químicos tiene campos que se correlacionan con el proceso
que hace que las ralladuras metálicas se alineen si se someten a un campo magnético.
Los órganos funcionan con una armonía que no se puede explicar por la simple acción
de los mensajeros químicos. Esto se puede ver si se observa el corazón, el cerebro y los
pulmones, si hay un cambio electromagnético en uno de ellos, todos cambian de manera
simultánea. Coordinar las 100.000 reacciones químicas por segundo en cada una de las
100 billones de células es un trabajo que puede ser explicado diciendo que las células
envían mensajeros químicos a otras células. La forma en que se coordinan los procesos
inimaginablemente complejos del cuerpo es una de las preguntas fundamentales de la
biología, la bioquímica y el paradigma actual no da respuestas plausibles. En cambio,
las propiedades que se atribuyen a los genes van mucho más allá de sus funciones
químicas conocidas (164).

Aunque la medicina occidental ha identificado las moléculas que inician la expresión


génica (inductores) y las secuencias de ADN que activan la síntesis de ARN (los
promotores), no ofrece explicaciones plausibles para los mecanismos que coordinan
estos procesos a través del cuerpo. Nadie ha identificado los mecanismos químicos que
informar al gen sobre el estado de todo el organismo. Buscando otras explicaciones, los
científicos de un amplio espectro de disciplinas, biólogos, físicos, neurólogos y
anestesistas, han postulado la idea de un "campo" encargado esencialmente de transmitir
la información biológica a los genes, neuronas y otras células esenciales (164). El
concepto de que la energía influye en el desarrollo físico está ganando fuerza de nuevo,

57
ya que en la década de 1930, Harold Burr, un neuropatólogo de la Facultad de Medicina
de Yale, midió el campo eléctrico alrededor de un huevo de salamandra sin fertilizar y
encontró que tenía la forma de una salamandra madura, como si el futuro adulto
estuviese ya en el campo energético del huevo. Burr fue capaz de encontrar los campos
eléctricos que rodean numerosos organismos, incluidos los humanos, y fue capaz de
describir los distintos patrones eléctricos que aparecen en estado de salud o de
enfermedad. Demostró no sólo las correspondencias entre determinadas patologías y las
características eléctricas de los órganos relacionados con la enfermedad física, sino que
ésta se precedió de cambios en el campo electromagnético del organismo. Los pulsos de
estimulación magnética (PMS), o "marcapasos cerebrales", crean campos magnéticos
que han sido eficaces para el tratamiento de trastornos tales como la enfermedad de
Parkinson, la epilepsia o la depresión. La teoría que subyace detrás del uso de los
campos de energía para influir en los procesos biológicos no es nada esotérico: una
célula normal tiene un potencial eléctrico de aproximadamente 90 mV, una célula
excitada tiene un potencial de aproximadamente 120 mV, y una célula en un estado de
degeneración puede caer a 30 mV. Al estimular las células mediante los pulsos
magnéticos del PMS las células pueden volver a un rango saludable.

Hay estudios que recogen la relación entre el electromagnetismo y la biología. En el


interior de las células hay un campo magnético que se puede medir y éste está influido
por los campos electromagnéticos que se pueden aplicar desde el exterior. Cuando se
produce una lesión hay un cambio en los potenciales celulares que trascienden de las
células individuales y que provocan diversas corrientes que actúan sobre el sistema para
que el tejido crezca y se regenere. Este campo, según los estudios de Liboff (165), no
sólo puede ser generado desde el interior sino que las corrientes externas aplicadas
sobre un área de tejido también pueden desencadenar los procesos fisiológicos que
estimulen el crecimiento o la muerte de los tejidos. Estos fenómenos pueden empezar a
explicar los efectos terapéuticos que se producen después de que un terapeuta Reiki
ponga su mano próxima a un tejido enfermo o lesionado, ya que genera un campo
electromagnético que puede cuantificarse. Estos campos no sólo se han medido sino que
aumentan de manera significativa, en comparación con las medidas de referencia,
cuando el profesional se centra en el proceso de sanación (19).

Aparentemente hay varios campos trabajando de forma sinérgica para mantener los
procesos biológicos fundamentales, entre ellos el biocampo que rodea al cuerpo, los
campos locales que están situados en áreas específicas del mismo y las vías que regulan
el flujo de energía. Resulta paradójico que estos campos se corresponden con los
sistemas de energía descritos en las tradiciones de sanación de otras culturas; de esta
manera los biocampos o campos biológicos se corresponden con el aura, los campos
locales con los chakras y los canales de energía con los meridianos y estos campos se
están empezando a medir.

El campo energético que rodea al cuerpo se ha podido medir usando magnetómetros


sensibles como el dispositivo superconductor de interferencia cuántica (SQUID), es un
campo intangible a la vista pero los científicos sugieren que funciona como un
holograma, contiene y distribuye toda la información acerca de un organismo (166). El
biocampo se compone de una onda electromagnética extremadamente débil pero que
rodea y está presente en todos los seres vivos y que pueden ser sólo el componente
mensurable de un campo más complejo que incluya además de las cuatro fuerzas físicas
conocidas (gravedad, electromagnetismo y las fuerzas cuánticas fuertes y débiles) otra
quinta fuerza que podría ser compatible con los cuantum. A pesar de que la carga
58
eléctrica del biocampo puede ser demasiado débil para afectar directamente a las
estructuras celulares, Becker se encontró, en un descubrimiento sorprendente, que las
corrientes pequeñas, del orden de una milmillonésima parte de un amperio, fueron más
eficaces que las grandes corrientes en la generación de tejido estimulante. Rubik (166)
cree que la velocidad y la eficiencia con la cual el biocampo, con sus propiedades
electromagnéticas y holográficas, puede distribuir la información y puede ser el
responsable de los efectos rápidos e integrales de los que informan los practicantes de la
medicina de la energía.

Además del biocampo que rodea a todo el cuerpo, en áreas particulares del mismo se
concentran campos de energía locales. Una investigación pionera en la década de 1970
llevada a cabo por Valerie Hunt (167), en la Universidad de Los Ángeles California en
el Laboratorio de Campos Energéticos demostró que hay regiones específicas de la piel
que producen oscilaciones eléctricas muy rápidas (hasta 1600 ciclos por segundo, en
comparación con 0-100 ciclos por segundo en el cerebro, 225 en los músculos, y 250 en
el corazón) y que estos lugares de energía locales se correspondían con las
descripciones antiguas de los "Chakras". Los chakras son vórtices de energía biofísica
en los que se focaliza en la práctica de yoga y que están presentes en una gran variedad
de sistemas de sanación. En análisis del espectrograma y fotografía de interferencia
Polycontrast se revelan distintos rangos de frecuencia o los colores asociados con los
chakras específicos. Estos campos de energía al parecer, giran sobre sí mismos
penetrando en áreas específicas del cuerpo e interactúan con el campo bioenergético.

A los Chakras se les han atribuido funciones fisiológicas, psicológicas y espirituales. A


nivel fisiológico, los chakras envuelven con sus energías a los órganos situados en su
proximidad, influyendo en la salud de los mismos. En plano psicológico parece que los
chakras codifican las experiencias y cada uno tiene una función (supervivencia,
creatividad, la identidad, el amor, la expresión, la percepción profunda, la trascendencia
del ego), ejerciendo como una memoria paralela a la neuronal ejercida por los
hemisferios cerebrales; esto puede explicar por qué algunas personas trasplantadas
empiezan a mostrar características psicológicas de sus donantes. En cuanto a las
funciones espirituales que se les atribuyen están en sintonía con construcciones
metafísicas tales como “recuerdos ancestrales”, “vidas pasadas” y “arquetipos” (164).

Un tercer sistema energético que parece regular el flujo de las energías específicas
dentro del cuerpo se corresponde con los "caminos de la energía", los meridianos de la
medicina tradicional china, y está descrito en varias tradiciones de sanación una
variedad de tradiciones de curación de otros. El sistema de meridianos (se describen 14
meridianos principales, entendiéndose como los segmentos de un sistema energético
único y continuo) no se corresponde con las estructuras conocidas de los sistemas
circulatorio, linfático, o nervioso, ni tampoco son estables en su forma, tamaño o
localización en la piel al igual que los puntos de acupuntura. Esto, sin embargo, es
exactamente lo que cabría esperar si el sistema de meridianos funciona como un campo
independiente del cuerpo físico en el que actúa. De hecho, las propiedades eléctricas de
los puntos de acupuntura todavía pueden ser identificados después de la muerte o en una
amputación de la extremidad donde la circulación de la sangre, el flujo linfático y la
corriente nerviosa han cesado, lo que sugiere que existe un sistema de energía circulante
completamente distinto que interacciona con las estructuras biomoleculares, pero que
sobrevive durante algún tiempo antes de su disolución. Como Curtis y Hurtak (168)
proponen, el sistema de meridianos puede ser un sistema de energía distinta que
“funciona junto con el sistema circulatorio sanguíneo, linfático y nervioso", capaz de
59
leer, codificar y transmitir la información de una parte del cuerpo a otra y servir como
"una plantilla de base para el cuerpo físico." Hay abundante evidencia acerca de cómo
este sistema de energía afecta a los procesos biológicos y de cómo si se interrumpe el
aporte de esta energía, la salud de los órganos afectados por los meridianos se ve
afectada.

Einstein describió las energías sutiles como las energías conocidas por sus efectos, a
pesar de que no tenemos los instrumentos para detectarlas directamente. El
electromagnetismo estuvo en esa categoría hace tan solo 250 años. Sus efectos se
pudieron observar, pero el electromagnetismo en sí mismo no podía medirse. Se han
centrado muchos esfuerzos en demostrar que hay energías que a pesar de que no pueden
mover la aguja en un medidor, sin embargo, parecen afectar a la salud y vitalidad.
William Tiller y sus colegas en la Universidad de Stanford han desarrollado un
dispositivo que parece demostrar la existencia de un campo de energía que no está
dentro del espectro electromagnético. Este dispositivo también ha demostrado que este
campo de energía sutil, responde a la intención humana (164).

La hipótesis de que el sistema energético del cuerpo y que incluye su biocampo, los
campos locales, y las vías energéticas puede operar como un amplio espectro que puede
incluir energía eléctrica, electromagnética y sutil en diferentes combinaciones tiene en
este momento un aporte cada vez más importante de datos científicos (164).

Hay varios intentos de ver cómo actúa Reiki, uno de ellos es el llevado a cabo por
Salansky (169) en el que estudia el efecto del Reiki sobre el EEG en los maestros
mientras están realizando una sesión y comparando los resultados con los obtenidos del
EEG de voluntarios sanos. Partiendo de los estudios de Wetzel (170) en los que se ven
cambios significativos en la hemoglobina y hematocrito de practicantes de Reiki Nivel I
frente a un grupo control tras un mes de la iniciación y de los de Zimmerman que
usando un magnetómetro SQUID observó el campo pulsante biomagnético que emiten
las manos de los practicantes de Reiki mientras trabajan; estos campos son cientos de
veces superiores a los campos biomagnéticos convencionales; sus frecuencias son
similares a las mostradas en el EEG durante una meditación profunda. En su estudio
Salansky observó picos de resonancia significativos en los EEG de los Maestros en
rangos de 0,2-0,3 Hz, muy superiores a los de los de los voluntarios sanos que lo hacen
en el intervalo de 1-19,8 Hz lo que sugiere que las neuronas se sintonizan en esas
frecuencias. Fue la primera vez que se han obtenido datos objetivos del espectro del
EEG de Maestros Reiki simultáneos con voluntarios sanos durante una sesión.

Debido a que Reiki se originó en una cultura que no establece una distinción entre
sanción y espiritualidad, los sistemas médicos tradicionales asiáticos reconocen que el
cultivo de bienestar espiritual es esencial para la salud. El bienestar espiritual se cultiva
principalmente a través de la práctica diaria como la meditación, canto, yoga, Qigong y
el Tai Chi.

En Europa y América no existe la misma tradición secular de la práctica espiritual, que


tiende a vincular estas prácticas a la religión. En los últimos años, las prácticas
espirituales de Asia se han promovido como técnicas de reducción del estrés por parte
de los que se ocupan de la industria de la salud. La capacidad de la meditación y Reiki
para reducir el estrés está siendo cada vez más demostrado por la investigación. Sin
embargo, eso no hace de estas prácticas espirituales técnicas de reducción del estrés,
sino que éstas tienen como efecto secundario reducir el estrés.

60
Esta conceptualización es muy corta de miras ya que pierde de vista la meta y el valor
profundo que tienen desde la práctica espiritual que es la transformación. A pesar de
que pueden tener, al igual que cualquier práctica médica, resultados a corto plazo la
descategorización puede conllevar confusión tanto en las decisiones clínicas como en la
estrategia de la investigación (163).

Teniendo en cuenta que el Reiki ha sido ampliamente malinterpretado desde la muerte


de Takata, no es de extrañar que la medicina académica tenga dificultad para categorizar
su práctica. El Centro Nacional para Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM)
enumera Reiki como integrante de la medicina de la energía (143), pero el Reiki no es
una técnica de medicina de la energía al uso. Reiki es una práctica de curación espiritual
que puede ser usado como una intervención, aunque no es principalmente una
intervención (171). Las otras técnicas útiles que figuran en la medicina de la energía del
NCCAM se definen como manipulaciones sutiles que pretenden reorganizar la
vibración del biocampo o aura (que supuestamente rodea y penetra el cuerpo físico, y se
dice que contiene los cuerpos mental y emocional y el código para los procesos físicos),
aunque la existencia del biocampo aún no ha sido confirmada por la ciencia (172).

Las técnicas de medicina energética de forma tradicional implican una fase diagnóstica
seguida de un plan de tratamiento que usa diferentes técnicas para conseguir los fines
terapéuticos. Los practicantes de estas medicinas están haciendo algo. Reiki, sin
embargo, no implica el diagnóstico y la gran parte de la terapia consiste en no hacer. En
lugar de aplicar esfuerzo en un tratamiento terapéutico, Reiki simplemente actúa al
colocar las manos en el lugar y se produce el reequilibrio de la persona (163).

Aunque el ideal es hacer un tratamiento completo no es necesario hacerlo, sólo unos


pocos minutos pueden ser beneficiosos.

La vibración Reiki se entiende como aquella que pasa a través del practicante de
acuerdo a lo que el receptor necesita sin necesidad de que el terapeuta conduzca la
energía donde sea necesaria. El flujo de la energía Reiki aumenta en la medida en el que
el terapeuta practica cada vez más y además el hecho de que el flujo de energía es
arrastrado desde el receptor permite una gran flexibilidad y facilidad en el
procedimiento ya que no existe una técnica equivocada (155). Este mecanismo de auto
regulación hace que no haya “sobredosis” ya que se detiene cuando se llega a la
saturación. El terapeuta experimentado lo puede describir como el momento en el que
baja el flujo de la energía y ese es el momento en el que se deben cambiar las manos de
posición (155;159).

Los receptores a veces sienten en su cuerpo diversas sensaciones como vibración, olas,
frio o calor, relajación; estas sensaciones pueden localizarse en puntos concretos que no
tienen por qué coincidir con el lugar donde el terapeuta tiene colocadas sus manos, o
bien producirse de forma generalizada. Suelen tener dificultad para expresar con
palabras lo que han sentido durante una sesión de Reiki, a menudo usan las palabras
“paz” o “calma”. Así mismo, las sensaciones durante el tratamiento pueden ser
paradójicas tales como sensación de pesadez e ingravidez o de sentirse adherido a la
camilla y flotando, y en ocasiones estas sensaciones se producen al mismo tiempo y,
todo ello, desde una perspectiva de totalidad e inclusión en lugar de la habitual de
diferenciación y separación. Los receptores pueden describir sus tratamientos de Reiki
como dinámicos, con muchos cambios y variaciones que sugieren "un proceso de

61
equilibrio y la autorregulación", pero tan sutil que "pueden llegar a desafiar la medida"
(173).

Desde esta premisa de la autorregulación el Reiki puede reequilibrar el biocampo y de


esa manera fortalecer la capacidad del cuerpo para sanarse y aumentar la resistencia
sistémica al estrés. Como se ha dicho con anterioridad la reducción del estrés es un
“efecto secundario” del Reiki y por lo tanto la relajación inducida estimularía la
autosanación y la capacidad del sistema nervioso autónomo para recuperar el tono
muscular en reposo. Los defensores del Reiki apuntan que esto puede conducir a la
mejora del funcionamiento del sistema inmune y el aumento en la producción de
endorfinas (20;24;33;146;163;174-176).

5. REIKI EN LA PRÁCTICA CLÍNICA.

Según Miles, hasta 2003 en EEUU, ya existían un buen número de Hospitales,


Residencias de personas mayores, Centros de Salud, entre otros, que ofertaban Reiki en
su cartera de servicios para los pacientes, para el personal o para ambos (146) tanto en
forma de tratamiento como de enseñanza . En todos los programas se informaba de los
beneficios de la misma que incluyen la reducción de la ansiedad, la disminución del
consumo de fármacos analgésicos, aumento del grado de satisfacción en los pacientes
quirúrgicos (177), la disminución de las complicaciones que aparecen en las personas
mayores tales como la depresión, la soledad, el insomnio y el dolor aunque no estén
institucionalizados (146). Los centros que acogían programas de Reiki eran de varios
tipos: Medicina General, centros para enfermos VIH/SIDA, Centros oncológicos,
Centros Quirúrgicos, Centros Geriátricos, Cuidados Paliativos y Programas
comunitarios.

Las posibilidades debido a su bajo coste y su facilidad para la aplicación son muy
grandes, ya que es posible combinar el autotratamiento con cuidados médicos,
psicológicos o psiquiátricos adecuados para mejorar los problemas emocionales, de
manejo de dolor y ansiedad. Es un tratamiento que se recomienda a los niños con
problemas oncológicos y a sus familias, bien en forma de autotratamiento o de
tratamiento proporcionado por otra persona; de la misma manera es adecuado su uso en
Unidades de Cuidados Paliativos.

En este momento los centros donde se usa Reiki han aumentado tanto en EEUU como
en Europa y tanto la literatura científica como la prensa hacen alusión constante a los
centros asistenciales, tanto públicos como privados, que incluyen Reiki como terapia
complementaria para el manejo del dolor en distintos procesos patológicos entre ellos el
cáncer. Por citar algunos ejemplos:

 En EEUU, la Clínica Anderson (Houston) tiene terapeutas en plantilla; el


Hartford Hospital (New England) tiene, además de terapeutas en plantilla, siete
años de experiencia con estudios sobre el efecto de Reiki en sus pacientes. Y el
Continuum Group trabaja en siete hospitales de New York donde se atiende a
15.000 pacientes.

 En Europa, los Hospitales ingleses, alemanes, italianos y suizos ofertan Reiki


como parte de sus servicios, tanto a nivel público como privado. Algunos
ejemplos son: The Princess Royal Hospital, Middlesex Hospital, Harplans
Hospital, Middleex Hospital en Reino Unido, que cuenta con terapeutas en

62
plantilla; el Hospital Estatal de Hamburgo en Alemania; clínicas privadas en
Suiza (Mutuel, Supra, Swica).

 En España, el Reiki se utiliza en Hospitales públicos tanto de Madrid (12 de


Octubre y Hospital Ramón y Cajal, Hospital Gregorio Marañón) como de
Barcelona (Vall d’Hebron y Hospital de Mataró), Sevilla (Hospitales Virgen
Macarena y Virgen del Rocío), Jerez (Centro Sanitario de Jerez); y en entidades
como MAPFRE España, que tiene terapeutas en plantilla.

Las posibilidades que ofrece Reiki pueden ser útiles en todos los ámbitos del cuidado a
enfermos y han demostrado efectividad en el control de síntomas debido a enfermedad
oncológica tanto en adultos como en niños, en el tratamiento del dolor y el malestar
provocado por diversas enfermedades clínicas como los dolores osteomusculares y en
los cuidados paliativos (21;22;23;149;150;178).

Hay información acerca de su utilización tanto en asilos (179), urgencias (180;181),


centros psiquiátricos (33;182), quirófanos y centros quirúrgicos (31;183;184), consultas
de enfermería, pediatría (185-190), rehabilitación (191) obstetricia y ginecología,
neonatos, enfermos con VIH/SIDA (24;192-194), en enfermos trasplantados (195)
trastornos neurodegenerativos y muchos otros problemas de salud como los coronarios
(196).

Según los resultados obtenidos en distintos estudios (17;18;21;22;24-29;197) se ha


observado que Reiki acelera la curación, disminuye el dolor, alivia los síntomas físicos,
disminuye el estrés y la ansiedad, puede ser útil para tratar el insomnio y la fatiga,
facilita la expresión de emociones almacenadas, induce la relajación, etc. Aunque
algunas revisiones también indican que no hay pruebas suficientes de que las terapias de
toque promuevan la recuperación (30;31), por lo que recomiendan seguir investigando
con estudios bien diseñados y con muestras suficientes.

En otros intentos de comprobar su efectividad se ha recurrido a estudios in vitro como el


llevado a cabo por Rubick (21) en el que se compara el crecimiento de E. Coli en
cultivos tras ser tratadas con Reiki frente a controles sólo sometidos a calor; en los
resultados de aprecia un crecimiento significativo de las bacterias en las placas tratadas
con Reiki especialmente si el terapeuta previamente había dado una sesión de 30
minutos a una persona; o el realizado por Jhaveri et col (151) para ver si las terapias de
toque tienen influencia en la proliferación, diferenciación y mineralización de los
osteoblastos en medio de cultivo tanto en células sanas como en células de
osteosarcoma. Los resultados que obtuvo tras cuatro sesiones en dos semanas fueron
que sobre las células sanas se incrementaba la mineralización y la proliferación mientras
que en las derivadas de osteosarcoma disminuía su diferenciación de las sanas así como
su proliferación. A la vista de estos datos el Reiki puede ayudar en la curación de
heridas y en el control de algunos tipos de células cancerosas debido a su efecto sobre el
crecimiento y la diferenciación celular.

Según recoge la revisión sistemática de So Pui Shan (27), las terapias de toque pueden
tener un efecto moderado en el alivio del dolor, pero se necesitan más estudios sobre el
Toque curativo y el Reiki dada la escasez de ECAs de calidad y los pequeños tamaños
muestrales. No obstante, son muchos los estudios que han informado resultados
positivos sobre la aplicación de terapias de toque (20;28;30;32;33) y rara vez han
informado algún efecto secundario (19).

63
Existe un creciente interés entre las enfermeras para el uso de Reiki en el cuidado del
paciente y como tratamiento de auto-cuidado, aunque es reconocido el escaso apoyo
empírico de investigación y pruebas para justificar estas prácticas (32), tanto es así, que
ha habido un incremento importante de las publicaciones, en el contexto de las
Escuelas/Facultades/Departamentos de Enfermería de distintas Universidades de USA y
Canadá en un intento de demostrar de forma empírica los efectos beneficios del Reiki
(18;19;22;26;28;35-37).

En el estudio de Olson (22) se llevó a cabo un ensayo clínico de dos brazos (brazo A:
opioides + descanso y brazo B: opioides + Reiki) para comparar el dolor, la calidad de
vida y el uso de analgésicos, en una muestra de pacientes con dolor por cáncer (n = 24).
Los participantes en el brazo B tuvieron un mejor control del dolor y mejoraron la
calidad de vida en comparación con el brazo A, pero no hubo diferencias en el consumo
de opiáceos.

Wardell (28) diseñó un estudio de medidas repetidas en sujetos sanos para conocer
posibles correlaciones biológicas con la terapia de toque, tras la aplicación de 30
minutos de Reiki. Entre los resultados más destacados se observó una reducción
significativa de la ansiedad (t(22)= 2,45; p= 0,02), comparando antes y después de las
medidas; y una disminución significativa de la presión arterial sistólica (PAS), F (2, 44)
= 6,60, p <0,01.

La revisión de Winstead-Fry (19) demostró que hay muchos enfoques para la


investigación sobre toque terapéutico, las muestras se describen de forma incompleta, y
existe variabilidad en las prácticas de toque terapéutico. La revisión incluyó un meta-
análisis sobre 13 estudios, con un promedio de tamaño del efecto de 0,39, que se
describe como moderado.

Mansour (35) recomienda que los estudiosos interesados en la investigación de Reiki


deberían incorporar a los diseños experimentales el grupo placebo para aumentar el
valor empírico del efecto. Como ocurre en el estudio de Shore (33), que tras la
finalización del tratamiento, hubo una reducción significativa en los síntomas de
angustia psicológica en el grupo de tratamiento en comparación con el control y el
placebo, manteniendo estas diferencias transcurrido un año.

Para las enfermeras Reiki puede ser de mucha ayuda tanto para proporcionar cuidados
de confort disminuyendo la ansiedad de sus pacientes como para su propio bienestar
personal (32;34;37;181;195;198-205) ya que disminuyen tanto la ansiedad como el
dolor y la fatiga, mejora el bienestar y la capacidad de afrontamiento.

El estudio más relevante para plantear nuestra investigación ha sido la revisión


sistemática publicada por So Pui Shan (27), por varias razones: 1. Los participantes
expuestos al Reiki (116 participantes, 3 estudios) (22;206;207) tuvieron un promedio de
1,24 (IC del 95%: -2,06 a -0,42) menos de dolor. 2. En el subgrupo de profesionales
más experimentados, es decir, Maestros Reiki, (116 participantes, 3 estudios) se observó
que proporcionaron una mayor contribución que el grupo de profesionales menos
experimentados (promedio de 0,47 unidades, IC del 95%: -0,73 a -0,22, menos de
dolor), al tener en promedio 1,24 unidades de reducción de la intensidad del dolor (IC
del 95%: -2,63 a 0,23). 3. El estudio de Dressen (206) fue uno de los tres estudios
incluidos en el metaanálisis que investigaron al mismo tiempo los efectos del placebo de
la terapia de toque y el control sin tratamiento, observándose que los participantes

64
expuestos al placebo de terapias de toque simuladas tuvieron en promedio 0,79 unidades
menos de dolor que los que no recibieron ningún tratamiento, pero el efecto no fue
significativo (IC del 95%: -2,23 a 0,66). 4. El número de sesiones de tratamiento varió
de una sola sesión a diez sesiones, con una duración de 5 a 90 minutos por sesión. Los
datos se analizaron en cuanto a la duración total del tratamiento (duración de una única
sesión multiplicada por el número de sesiones de tratamiento). El resultado más
favorable lo obtuvieron los 116 participantes expuestos durante más de tres horas a la
terapia de toque con un promedio de 1,57 unidades menos de dolor (IC del 95%: -2,38 a
-0,76). 5. Los resultados de los estudios incluidos en esta revisión indican que no hay
efectos adversos. 6. Las escalas más utilizadas para medir el dolor y la fatiga ha sido la
escala analógica visual o VAS.

La bibliografía recoge un estudio llevado a cabo por Assefi (208) para comprobar el
efecto del Reiki sobre la FM en el que no parece que haya ninguna mejora en los
síntomas de las mujeres.

Como profesionales de la salud y teniendo en cuenta que el pronóstico de la FM no es


muy alentador, ya que a los 10 años persisten los síntomas, la duración media de los
síntomas es de 15 años, el 55% empeoran de dolor, empeoran de la fatigabilidad el
48%, un 80% continúan con medicación y alrededor de un 66% refieren mejoría leve
globalmente; nos parece relevante seguir investigando sobre la efectividad de Reiki en
la mejora del dolor, la fatiga, la calidad de vida y el impacto de la enfermedad sobre las
actividades de la vida diaria (40).

65
66
JUSTIFICACIÓN:

67
68
JUSTIFICACIÓN

Dado que el SFM se encuentra conceptualizado dentro de los cuadros que cursan con
dolor crónico, es decir aquel dolor que se hace persistente y su duración sobrepasa los
tres meses y conlleva grandes repercusiones económicas (2).

Se trata de un síndrome complejo de condición crónica y etiología desconocida, cuyo


síntoma predominante es el dolor músculo- esquelético generalizado, benigno, de origen
no articular que se diagnostica a través de la clasificación de unos criterios establecidos.
La mayoría de los autores coinciden en señalar que la fisiopatología es multifactorial,
donde intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales cuyo fenómeno central lo
constituiría una alteración en la modulación del dolor (7). Los estudios que han
documentado la sintomatología del síndrome lo han caracterizado por dolor
generalizado, dificultades de memoria, sueño no reparador, fatiga, parestesias, rigidez
matutina de articulaciones, inflamación subjetiva, cefalea, síndrome de intestino
irritable, mareos, ansiedad y depresión. Cuanto mayor es el número de síntomas
presentes, es más probable que el síndrome se convierta en permanente y que busquen
más servicios de salud. Tanto el dolor crónico generalizado como el trastorno del ánimo
condicionan una importante pérdida de calidad de vida para el paciente y un menoscabo
para todas sus actividades (trabajo, ocio, actividades de la vida diaria), que provocan
consecuencias importantes en las relaciones sociales y familiares (8).

La prevalencia del SMF difiere según la población estudiada, pero se estima que es de
un 2,4 % con una relación mujer/ hombre de 21/1, aunque puede afectar a la población
infantil y juvenil, pero el mayor pico de prevalencia se encuentra entre los 40 y los 49
años, siendo infrecuente antes de los 40 años y por encima de los 80 años de edad (5).

Los estudios prospectivos indican que la enfermedad sigue un curso crónico con poca
mejoría en los 5-7 años de seguimiento.

El impacto socieconómico es importante debido a las visitas médicas, hospitalizaciones,


intervenciones quirúrgicas y la aparición de patologías concomitantes (9;10). También
se ha constatado que estos pacientes consultan diversas especialidades, usan terapias
alternativas y su consumo económico se acrecienta debido a un mayor absentismo
laboral y a la demanda de pensiones por discapacidad (11).

También se ha demostrado que el gasto de fármacos antiálgicos en Atención Primaria


sobrepasa al de las demás patologías (12).

El tratamiento farmacológico habitual consiste en analgésicos antiinflamatorios no


esteroideos y antidepresivos, pero se ha demostrado que resulta ineficaz ya que el dolor
se comporta de manera refractaria, el pronóstico no se modifica y los beneficios que se
obtienen son muy discretos frente a los efectos secundarios de los fármacos (12).

En los últimos años se han añadido al tratamiento alternativas no farmacológicas como


la terapia cognitivo-conceptual (13;14) el ejercicio físico aeróbico controlado (15) y,
más recientemente, terapias complementarias y alternativas tales como tratamiento
quiropráctico, terapia de relajación y suplementos dietéticos y herbales, entre otras
(16;64).

69
El creciente interés por controlar el dolor mediante métodos no farmacológicos, ante la
posibilidad de disminuir los efectos adversos y el coste, durante las últimas dos décadas
ha aumentado la popularidad de las terapias de toque (17;18). Las terapias de toque se
definen como las terapias complementarias basadas en la energía que incluyen el Tacto
curativo (TC), el Tacto terapéutico (TT) y el Reiki.

Según los estudios publicados las terapias de toque, entre las que se encuentra Reiki,
aceleran la curación, disminuyen el dolor, alivian los síntomas físicos, disminuyen el
estrés y la ansiedad, pueden ser útiles para tratar el insomnio y la fatiga, facilitan la
expresión de emociones almacenadas, inducen la relajación, etc (17;18;21;22;24-29) y
rara vez han informado de ningún efecto secundario (19).

El Reiki es un antiguo método de tratamiento, con raíces tanto en la medicina china


como en la curación cristiana, que se usa como tratamiento alternativo o como
complemento al tratamiento de la medicina occidental (34). Existe un creciente interés
entre las enfermeras por el uso de Reiki en el cuidado del paciente y como tratamiento
de auto-cuidado, aunque es reconocido el escaso apoyo empírico de investigación y
pruebas para justificar estas prácticas (32), tanto es así, que ha habido un incremento
importante de las publicaciones en el contexto de las
Escuelas/Facultades/Departamentos de Enfermería de distintas Universidades de USA y
Canadá en un intento de demostrar de forma empírica los efectos beneficios del Reiki
(18;19;22;26;28;35-37).

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente explicado y tras estudiar la revisión


sistemática publicada por So Pui Shan (27) nos planteamos tomarla como base para
plantear nuestro estudio por varias razones:

1. Los participantes expuestos al Reiki (116 participantes, 3 estudios) (22;206;207)


tuvieron un promedio de 1,24 (IC del 95%: -2,06 a -0,42) menos de dolor.

2. En el subgrupo de profesionales más experimentados, es decir, Maestros Reiki,


(116 participantes, 3 estudios) se observó que proporcionaron una mayor
contribución que el grupo de profesionales menos experimentados (promedio de
0,47 unidades, IC del 95%: -0,73 a -0,22, menos de dolor), al tener en promedio
1,24 unidades de reducción de la intensidad del dolor (IC del 95%: -2,63 a 0,23).

3. El estudio de Dressen (206) fue uno de los tres estudios incluidos en el


metaanálisis que investigaron al mismo tiempo los efectos del placebo de la
terapia de toque y el control sin tratamiento, observándose que los participantes
expuestos al placebo de terapias de toque simuladas tuvieron en promedio 0,79
unidades menos de dolor que los que no recibieron ningún tratamiento, pero el
efecto no fue significativo (IC del 95%: -2,23 a 0,66). El número de sesiones de
tratamiento varió de una sola sesión a diez sesiones, con una duración de 5 a 90
minutos por sesión.

4. Los datos se analizaron en cuanto a la duración total del tratamiento (duración


de una única sesión multiplicada por el número de sesiones de tratamiento). El
resultado más favorable lo obtuvieron los 116 participantes expuestos durante
más de tres horas a la terapia de toque con un promedio de 1,57 unidades menos
de dolor (IC del 95%: -2,38 a -0,76).

70
5. Los resultados de los estudios incluidos en esta revisión indican que no hay
efectos adversos.

6. Las escalas más utilizadas para medir el dolor y la fatiga ha sido la escala
analógica visual o VAS.

Como profesionales de la salud y teniendo en cuenta que el pronóstico de la FM no es


muy alentador, ya que a los 10 años persisten los síntomas, la duración media de los
síntomas es de 15 años, el 55% empeoran de dolor, empeoran de la fatigabilidad el
48%, un 80% continúan con medicación y alrededor de un 66% refieren mejoría leve
globalmente y además usan terapias complementarias de las que no informan a los
profesionales que los atienden.

Nos parece relevante seguir investigando sobre la efectividad de Reiki en la mejora del
dolor, la fatiga, la calidad de vida y el impacto de la enfermedad sobre las actividades de
la vida diaria ya que es una terapia que tiene una alta aplicabilidad e incluso puede ser
autoadministrada con un coste ínfimo y sin efectos secundarios.

71
72
DISEÑO:

73
74
DISEÑO
OBJETIVOS: Evaluar la eficacia de la Terapia Reiki para mejorar el dolor, la fatiga, la
calidad de vida y el impacto de la enfermedad sobre las actividades de la vida diaria en
mujeres con fibromialgia.

Hipótesis:

 Las participantes del grupo Reiki tendrán 1,24 unidades menos de dolor que las
de los grupos placebo y control, medido con una escala Vas de 0 (nada de dolor)
a 10 (máximo dolor)

 Las participantes del grupo Reiki tendrán 1 unidad menos de fatiga que las de
los grupos placebo y control medido con una escala VAS de 0 (nada de dolor) a
10 (máximo dolor).

 Las participantes del grupo Reiki experimentarán una mejora en la calidad de


vida comparada con los grupos placebo y control, medido con el Cuestionario
SF-36.

 Las participantes del grupo Reiki experimentarán una mejora en el impacto de la


enfermedad sobre las actividades de la vida diaria comparada con los grupos
placebo y control, medido con el Cuestionario de Impacto de Fibromialgia o
FIQ.

Diseño del estudio:

Se trata de un ensayo clínico controlado aleatorizado a tres grupos, con ocultación del
reparto aleatorio, para evaluar la eficacia de la terapia Reiki en la mejora del dolor, la
fatiga, la calidad de vida y el impacto de la enfermedad en las actividades de la vida
diaria (AVD) en mujeres diagnosticadas de fibromialgia.

Sujetos, ámbito de estudio y tamaño muestral

La población de estudio son mujeres diagnosticadas de fibromialgia, según los criterios


de diagnóstico para la FM de la American College of Rheumatology (ACR):

- Dolor en 11 de los 18 puntos dolorosos a la palpación (Anexo 1).

- Antecedentes de dolor difuso durante al menos tres meses. Entendiendo dolor


difuso como el que se produce en los dos lados del cuerpo y por encima y por
debajo de la cintura.

El ámbito de estudio es la Asociación de Fibromialgia de Madrid, con sede en la zona


centro de la ciudad de Madrid. Dada la dificultad para localizar a las mujeres
diagnosticadas de fibromialgia a través del Servicio de Reumatología del Hospital
Universitario Puerta de Hierro Majadahonda (HUPHM), de Madrid, y de los centros de
atención primaria del área, por no existir un registro de estas mujeres, ni un sistema de
codificación que permita su localización, se optó por contactar con la Asociación de

75
Fibromialgia de Madrid. Actualmente, cuentan con 2500 socias (al corriente de pago de
las cuotas), de las que tienen información de contacto. En la Asociación existe un gran
interés por esta iniciativa, por lo que contamos con su colaboración y nos permitieron
utilizar sus instalaciones para llevar a cabo el estudio.

Criterios de inclusión: ser mayor de 18 años, estar diagnosticada de fibromialgia (según


la ACR), que presenten un dolor igual o superior a 4 (según escala VAS) antes del
inicio del estudio, que otorguen el consentimiento informado.

Criterios de exclusión: personas con trastornos cognitivos o mentales que les incapacite
para participar en el estudio y cumplimentar los cuestionarios.

Criterio de finalización del estudio: si la participante deja de asistir a alguna de las


sesiones, no cumplimenta alguno de los cuestionarios, o bien se retira voluntariamente
del estudio.

Tamaño de la muestra: Con la hipótesis de que en la escala analógica visual haya una
diferencia en favor del grupo de la terapia Reiki con respecto al grupo control y al grupo
placebo de 1,24, con una desviación tipo de la medida de 2,085, para un valor alfa de
0,05 en una hipótesis de prueba bilateral y una potencia estadística del 80%, el número
de casos por grupo es de 45. Si se prevé una tasa de abandonos del 10%, la muestra
final queda en 50 pacientes por grupo, 150 pacientes en total.

Aleatorización:

Todos los pacientes que cumplen criterios de inclusión están aleatorizados a tres grupos:
terapia Reiki, grupo placebo o grupo control, en función de una lista de aleatorización
preparada por la Unidad de Epidemiología Clínica del HUPHM, antes de iniciar el
estudio, usando un programa generador de números pseudo-aleatorios. El reparto se
revela mediante sobres opacos, numerados, sellados y correlativos. La persona que
realiza la primera entrevista es la única que puede abrir el sobre y que informa a la
mujer de la persona que la va a atender.

Enmascaramiento:

Para disminuir posibles sesgos se llevó a cabo enmascaramiento de las participantes de


los grupos intervención y placebo; además, se enmascararon a todas las participantes
respecto a la persona que las entrevista y la que analiza los datos. Las mujeres en
principio no saben a qué grupo pertenecen ya que sólo se les informa de la sala a la que
van.

Procedimientos de captación y de estudio

La captación de las participantes se llevó a cabo a través de la Asociación de


Fibromialgia de Madrid (AFIBROM), que nos facilitó el contacto telefónico con las
posibles candidatas. Se les informó brevemente sobre el estudio y se les invitó a
participar. Para ser incluidas en el estudio debían presentar informes médicos donde
apareciera claramente el diagnóstico de fibromialgia, además de cumplir el resto de
criterios de inclusión. Las mujeres que aceptaron participar fueron asignadas de forma
aleatoria a los tres grupos de tratamiento, previa información sobre el estudio y una vez
que hubieron firmado el consentimiento informado (Anexos 2 y 3).

76
En el momento de la inclusión, todas las participantes cumplimentaron los cuestionarios
para tener una medida basal de dolor, fatiga, calidad de vida e impacto de la enfermedad
sobre las AVD. Estas medidas de resultados se volvieron a recoger al mes de iniciado el
estudio y a los 3 meses.

A las personas que no están en el grupo que recibe Reiki y en forma de compensación
se les oferta recibir tres sesiones una vez finalizado el estudio

Grupo Reiki

La terapia es aplicada únicamente por la Maestra Reiki, en 4 sesiones semanales de 60


minutos de duración. La terapia se realizó en un espacio adecuado dentro de la sede de
la Asociación de Fibromialgia de Madrid.

Para llevar a cabo la terapia Reiki se contó con una camilla portátil y un ambiente de
tranquilidad y privacidad. En una sesión de Reiki, la receptora permanece vestida en
todo momento, sólo se recomienda que acuda con ropa cómoda tipo chandal. Cuando se
recibe a la paciente se le explica que debe despojarse de los zapatos para que la
terapeuta pueda tener acceso a sus pies y se le pide que se tienda en la camilla en
decúbito supino,si no hay impedimento para ello por las condiciones físicas de la
participante. Hecho esto, la terapeuta empieza a poner sus manos sobre diferentes
lugares del cuerpo de la persona (cabeza, tórax, abdomen, piernas, brazos y pies) de
forma estandarizada sobre los 12 lugares tradicionales.

Cuando se ha terminado se le pide que se tienda en decúbito prono (si es posible) y se


vuelven a colocar las manos en diferentes puntos de su espalda, piernas y pies (Anexo
4). Durante la sesión la persona no tiene que estar necesariamente en silencio, puede
hablar si tiene necesidad de ello sin que se vea afectada la terapia. En algunas ocasiones,
se pueden dar manifestaciones emocionales en las personas y en otras ocasiones puede
haber un grado de profunda relajación. Si la persona lo desea, puede estar acompañada
por alguien de su confianza con la única condición de que no interfiera en la
conversación si es que se produce.

Grupo Placebo

La terapia fué aplicada únicamente por la enfermera que no tiene experiencia en terapias
de toque, en 4 sesiones semanales de 60 minutos de duración, como sucede con el grupo
Reiki. La terapia se realizó en un espacio adecuado dentro de la sede de la Asociación
de Fibromialgia de Madrid.

Para llevar a cabo la terapia placebo, al igual que en el Reiki, se cuenta con una camilla
portátil y un ambiente de tranquilidad y privacidad. Igualmente, la receptora permanece
vestida en todo momento, sólo se recomienda que acuda con ropa cómoda (tipo
chandal). Cuando se recibe a la paciente se le explica que debe despojarse de los zapatos
para que la terapeuta pueda tener acceso a sus pies y se le pide que se tienda en la
camilla. Hecho esto, la enfermera, sin experiencia en terapias de toque, simula que toca
los mismos puntos corporales que la Maestra Reiki.

Para no interferir con los puntos energéticos, la enfermera recibió información y


protocolizó su intervención previo entrenamiento de la Maestra Reiki. Para evitar la

77
intencionalidad se le pide a la enfermera encargada de simular la terapia que ocupe su
mente en otra cosa.

Grupo control

Acudió al centro en el tres ocasiones; al inicio, al mes y a los tres meses para rellenar
los cuestionarios, pero no se le aplicó ningún tipo de intervención.

La duración de cada sesión se decide que sea de una hora tras consultar diversos libros
dedicados a la Terapia Reiki (154) y hablar con varios Maestros con más de tres años de
experiencia, tocando de forma sistemática en los doce puntos tradicionales durante tres
minutos en cada uno de ellos. Aunque una sesión de Reiki no es reglada en cuanto a la
duración del tiempo en cada lugar sino que se hace de forma individualizada en función
de las necesidades de las personas se decide la sistematización para evitar la
variabilidad. En otros estudios que usan la terapia Reiki hay variabilidad en el tiempo de
duración de las sesiones: Olson trata a los pacientes con cáncer avanzado con dos
sesiones de 90 minutos (22), Dressen trata a pacientes con dolor crónico con 10 sesiones
de 30 minutos de duración (206), o Tsang que estudia el efecto de la terapia Reiki sobre
la fatiga en pacientes oncológicos (grado I- IV) tratados con quimioterapia en siete
sesiones de unos 45 minutos de duración (207), hay estudios que tratan sujetos sanos
con 30 minutos (28;173) hasta los 75 en una sola sesión o los 15 minutos en
experimentos con cultivos celulares (21). Dada la cronicidad tanto del dolor como de la
fatiga se decide que sea una sesión semanal durante cuatro semanas. Tras tres sesiones
se pasan de nuevo los cuestionarios antes de dar la cuarta sesión que se usará como
refuerzo. Para comprobar que el efecto se mantiene en el tiempo se pasa el cuestionario
a los tres meses antes de dar una nueva sesión de “refuerzo” a las mujeres.

Variables

Variable de resultado principal: dolor. Otras variables de resultado: fatiga, calidad de


vida relacionada con la salud, impacto de la enfermedad sobre las AVD. Otras
variables: sociodemográficas (edad, sexo, nivel de estudios, trabajo que realizan, con
quién conviven, …), clínicas (tratamiento farmacológico y no farmacológico, tiempo
desde el diagnóstico, enfermedades asociadas, etc), posibles efectos adversos del ReiKi.

Instrumentos de Recogida de Datos

Las datos sociodemográficos se recogen en un documento elaborado para tal fin (Anexo
5).

Todos los instrumentos que se utilizan en el estudio se pasan en tres ocasiones: basal (al
inicio del estudio), tras el periodo de intervención (4 sesiones) y a los 3 meses.

Para valorar el dolor se utilizó una escala visual analógica (EVA) con puntaciones de 0
(nada de dolor) a 10 (máximo dolor). Para valorar la fatiga se utilizó una escala visual
analógica (EVA) con puntaciones de 0 (nada de fatiga) a 10 (máxima fatiga). (Anexo 6)

Para valorar el impacto de la enfermedad sobre las AVD se utilizó el cuestionario


específico para Fibromialgia, el Fibromyalgia Impact Questionnaire (FIQ) o
Cuestionario de Impacto de Fibromialgia (CIF) (60) (Anexo 7). El Cuestionario de
Impacto de la Fibromialgia es un cuestionario validado que mide el impacto de la
enfermedad en la vida de las personas que la padecen.
78
Este cuestionario se ha validado para la población española, y permite evaluar en todos
los pacientes dos dimensiones de su capacidad funcional, la frecuencia de realización de
actividades de la vida diaria (items 1 y 3) y la dificultad para realizar estas actividades
(item 4).

En 1994, Burckhardt y col desarrollaron una herramienta específica para medir el


impacto del SFM en la capacidad funcional y en la calidad de vida de las personas que
lo presentan: el Fibromyalgia Impact Questionnaire (FIQ). El FIQ evalúa el impacto del
SFM en la capacidad física, la posibilidad de realizar el trabajo habitual y, en el caso de
realizar una actividad laboral remunerada, el grado en el que el SFM ha afectado esta
actividad así como ítems subjetivos muy relacionados con el cuadro de SFM (dolor,
fatiga, sensación de cansancio y rigidez) y con el estado emocional (ansiedad y
depresión). Sus ítems fueron extraídos de la interacción clínica con los pacientes, de los
trabajos preexistentes acerca del SFM y de otros instrumentos de valoración del estado
de salud de los pacientes reumatológicos. En el trabajo de Burckhardt y col se
compararon las propiedades psicométricas del nuevo cuestionario respecto al AIMS
(Arthritis Impact Measurement Scales) y se concluyó que el FIQ era un instrumento
válido tanto para la investigación como para la clínica.

Este cuestionario ha sido adaptado y validado a diferentes idiomas (sueco, alemán,


turco, hebreo, francés, italiano y coreano). Se trata de un cuestionario validado para la
población española, que permite evaluar en todos los pacientes dos dimensiones de su
capacidad funcional, la frecuencia de realización de actividades de la vida diaria (items
1 y 3) y la dificultad para realizar estas actividades (item 4) (60). El FIQ10 es un
cuestionario multidimensional diseñado para que el paciente se lo pueda
autoadministrar. En la versión española pregunta por lo sucedido una semana antes de la
evaluación. El valor del coeficiente de correlación intraclase del S-FIQ total fue de 0,81

Cuenta con unas instrucciones someras en las que Monterde S y col (209) explican
cómo debe rellenarse. Mediante preguntas que hacen referencia a la semana anterior a la
realización del test, valora los componentes del estado de salud que suelen estar más
afectados en pacientes con SFM. Consta de 10 ítems. El primero es el único que
contiene varios subítems (a-j), en número de 10, cada uno de ellos con un rango de 4
puntos (de 0, siempre, a 3, nunca) según una escala de Likert. Este ítem valora la
capacidad funcional del paciente mediante preguntas acerca de actividades relacionadas
con la vida diaria: comprar, conducir, hacer la colada, etc. El segundo y tercer ítems
corresponden a escalas numéricas que hacen referencia a días de la semana: el segundo
en una escala del 1 al 7, y el tercero del 1 al 5. El resto de los ítems se valora mediante
escalas visuales analógicas (EVA) del 0 al 10.

Si alguna persona no puede realizar algunas de las acciones planteadas por algunos
ítems o subítems, éstos pueden dejarse en blanco. Tal sería el caso del subítem
«conducir un coche», si el sujeto no dispone del permiso correspondiente, o del ítem
«perder días de trabajo», si el paciente no trabaja fuera de casa.

Para los 3 primeros ítems, cuya respuesta no se recoge en una escala del 0 al 10, son
necesarias las siguientes recodificaciones:

 Para obtener la puntuación del primer ítem se suma el valor obtenido en cada
uno de los 10 subítems, se divide por el número de ítems contestados y el
resultado se multiplica por 3,33.

79
 El segundo ítem (1-7) debe ser recodificado y adaptado. Se invierten sus valores
para que tenga el mismo sentido que el resto de los ítems y se multiplica por
1,43.

 El valor obtenido en el tercer ítem (1-5) debe multiplicarse por 2.

Para obtener la puntuación total, se suman las puntuaciones individuales debidamente


recodificadas y adaptadas. Si alguna pregunta se ha dejado en blanco, se suman las
puntuaciones obtenidas y se dividen por el número de preguntas contestadas.

La puntuación del FIQ total se halla entre 0-100 ya que cada uno de los ítems tiene una
puntuación de 0-10 una vez adaptado. De esta forma, 0 representa la capacidad
funcional y la calidad de vida más altas y 100 el peor estado.

Según la bibliografía la población española con fibromialgia tiene una puntuación de 50


y puede llegar a 70 en personas muy afectadas (209).

Para valorar la calidad de vida relacionada con la salud se utilizará el cuestionario SF-36
(Anexo 8), que proporciona un perfil del estado de salud y es una de las escalas
genéricas con mayor potencial de uso en la evaluación de los resultados clínicos.
Contiene 36 ítems que cubren ocho dimensiones, que se agregan en dos perfiles, uno
físico y el otro mental. (Función Física (10), Función Social (2), Rol físico (4), Rol
Emocional (3), Salud mental (5), Vitalidad (4), Dolor corporal (Intensidad del dolor y
su efecto en el trabajo habitual) (2), Salud General (6)). Las opciones de respuesta
forman escalas de tipo Likert que evalúan intensidad o frecuencia. El número de
opciones de respuesta oscila entre tres y seis, dependiendo del ítem.

El cuestionario SF- 36 propociona un perfil del estado de salud y es una de las escalas
genéricas más utilizadas en la evaluación de los resultados clínicos. Es aplicable tanto a
la población general como a pacientes por encima de los 14 años. La versión estandar
generalmente evalúa las últimas cuatro semanas.

Cálculo de las puntuaciones

Para cada una de las 8 dimensiones, los ítems son codificados, agregados y
transformados en una escala que tiene un recorrido desde 0 (el peor estado de salud para
esa dimensión) hasta 100 (el mejor estado de salud). El cuestionario no ha sido diseñado
para generar un índice global. Sin embargo, permite el cálculo de dos puntuaciones
resumen mediante la combinación de las puntuaciones de cada dimensión: medida
sumario física y mental.

Para facilitar la interpretación se obtienen también puntuaciones estandarizadas con los


valores de las normas poblacionales, de forma que 50 (desviación estándar de 10) es la
media de la población general. Los valores superiores o inferiores a 50 deben
interpretarse como mejores o perores, respectivamente, que la población de referencia.

Se recomienda que tanto la recodificación de ítems como la puntuación de las escalas se


haga en un ordenador utilizando los algoritmos de puntuación documentados o el
software disponible.

En su verión original es un cuestionario elaborado para la población de Estados Unidos


en la década de los años noventa del siglo pasado, pero que se ha traducido y validado
80
para diferentes idiomas entre ellos el español. La traducción y validación en español se
hizo en el seno del proyecto IQOLA con Jordi Alonso como investigador principal
(210) con una fiabilidad (α de Cronbach) mayor de 0,7, con un rango entre 0,78 y 0,96
en todos los ítems, tanto para población entre los 55- 60 años (61) como para poblacion
adulta mayor de 60 años (211).

Todos los datos requeridos para el análisis de las variables se registraron en un


Cuaderno de Recogida de Datos diseñado para este ensayo.

Método estadístico

Se realizó un análisis descriptivo de las variables para conocer las características


generales de la población de estudio. Los datos se presentan utilizando frecuencias,
estadísticos de tendencia central y de dispersión. Los datos cuantitativos se describen
mediante la media, desviación típica y rango de la muestra. Se utilizó el test de
Kolmogorov para contrastar la hipótesis de normalidad de las variables continuas. Para
el análisis de datos de seguimiento en las escalas de dolor, CIF y SF36, se utilizó la t de
Student para datos apareados presentando los resultados con la media de las diferencias
y el intervalo de confianza del 95%. Para comparar los datos basales entre los grupos se
utilizó un análisis de varianza (ANOVA) seguido de la prueba de comparaciones
múltiples HDS de Tukey. La representación de estos resultados y su evolución temporal
se realizaron mediante gráficos de barras de error, dónde están representados la media y
el intervalo de confianza del 95%.

En las variables cualitativas de consumo de fármacos, ejercicio físico, yoga, fisioterapia


existe un orden temporal o nivel de exposición frente a los tres tratamientos. La
comparación estadística en estas tablas (2xN) se realizó con el test de Mantel- Haenzel o
χ2 de tendencia lineal. La presencia de patologías asociadas se estudió mediante la
prueba χ2 y χ2 corregida por Yates.

Para todas las pruebas se aceptó un valor de significación inferior a 0,05 en contraste
bilateral. El análisis de los datos se realizó mediante el programa estadístico SPSS 14.0.

Limitaciones y Fortalezas Metodológicas del Estudio

La propuesta del Ensayo Controlado Aleatorizado, con ocultación del reparto aleatorio,
a tres grupos, nos permite partir de un diseño sólido y se pretende, en todo momento,
garantizar la validez interna del estudio y evitar posibles sesgos, que puedan mermar la
calidad y el rigor metodológico del ensayo, se siguieron todas las recomendacioes del
Grupo CONSORT dado el interés científico en contar con estudios de alta calidad,
basadas en evidencias científicas, que faciliten la toma de decisiones en la práctica
clínica.

Con el objetivo de incrementar la fiabilidad y la validez y de evitar el sesgo de


información, los procedimientos del ensayo fueron evaluados mediante un pilotaje con
una muestra de seis pacientes.

La estandarización del tratamiento en el grupo placebo se realizó con voluntarios no


enfermos, que no participaron en el estudio.

Para intentar solventar la posible contaminación con intercambio de pareceres entre las
mujeres participantes, dado que acuden de forma regular a la sede de AFIBROM para
81
otras actividades, no se les dice de entrada a que terapia han sido asignadas, excepto por
razones obvias, a las que pertenecen al grupo control. La única información que reciben
es la sala a la que tienen que entrar. Esto no garantiza que las participantes no
intercambien información sobre las terapias y cómo se sienten pero no parece que pueda
tener relevancia dado que el intercambio, de producirse, lo haría en todos los sentidos.

Aspectos éticos

El estudio se desarrolló de acuerdo con la declaración de Helsinki. El protocolo del


estudio fué revisado y aprobado por el Comité Etico de Investigación Clínica (CEIC)
del HUPHM (Anexo 9). Antes de iniciar cualquier procedimiento se obtuvo el
Consentimiento Informado (CI) de las participantes. Este CI es el estandart del HUPHM
modificado para adaptarlo al estudio. Para compensar a las mujeres de los grupos
control y placebo, si se demuestra la eficacia de Reiki, se les ofreció la posibilidad de
recibir tres sesiones consecutivas de Reiki.

82
RESULTADOS:

83
84
RESULTADOS

Datos sociodemográficos: La muestra total obtenida ha sido de 123 mujeres. No se ha


podido llegar a las 150 previstas en el estudio debido a que 15 de las personas
contactadas no acudieron a la cita y posteriormente ha sido difícil encontrar más
voluntarias por problemas de captación. Los grupos en los que se estratifica la muestra
(Reiki, placebo y control) son homogéneos en cuanto a edad, número de hijos, nivel de
estudios y situación laboral. La media de edad de la muestra es de 54,85 años [35,77]
sin que haya diferencias significativas entre los grupos, con una mediana de 1 hijo [0, 5]
y 7 años desde el diagnóstico [2,21].

De ellas el 61,8% están casadas o viven en pareja, al hacer la comparación entre los
grupos podemos apreciar que en el grupo control hay menor porcentaje de casadas o con
pareja que en los otros dos grupos (42,9% frente al 71,6%), con diferencias
significativas (p=0,004).

Con respecto a la situación laboral, el 39% son trabajadoras activas, con baja laboral por
causa de la fibromialgia el 4,9%, y con incapacidad total 16,3%, el 22% son amas de
casa y el resto (17,9%) se reparten entre paradas (13%) y otras situaciones laborales (4,9
%), siendo comparables todos los grupos.

Destaca que el 61,8% tienen personas dependientes a su cargo, esta situación se ve


mayoritariamente en los grupos de Reiki (75,6%) y en el que recibe placebo (75%) lo
que resulta coincidente con el hecho de que hay un mayor número de ellas que están
casadas o conviven con una pareja en estos grupos.

Del total de la muestra, el 62,8% tienen un nivel de estudios medios (36%) y superiores
(26,8%), el 38,2% o bien no tienen estudios (8,9%) o tienen estudios básicos (29,3%)
sin que las diferencias entre los grupos sean significativas (Tablas 5 y 6).

REIKI PLACEBO CONTROL

Media DE N Media DE N Media DE N

Edad 54,7 9,8 41 55 6,4 40 54,8 5,7 40

Nª Hijos 1,5 1,0 41 1,6 1,3 40 1,2 1,2 40

Años diagnóstico 9,0 5,7 41 8,6 3,8 40 8,2 4,7 40


DE: Desviación estándar; N: sujetos de la muestra

Tabla 5: Datos demográficos de la muestra

85
Tipo terapia
Reiki Placebo Control
(n=41) (n=40) (n=42) Total
17,1% 17,5% 31,0% 22,0%
E civil Soltera (7) (7) (13) (27)
73,2% 70% 42’9% 61’8%
Casada/pareja (30) (28) (18) (76)
4,9% 7,5% 19,0% 10,6%
Separada/divorciada (2) (3) (8) (13)
4,9% 5% 7,1% 5,7%
Viuda (2) (2) (3) (7)
46,3% 47,5% 23,8% 39%
Situación laboral Activa (19) (19) (10) (48)
22% 17’5% 26’2% 22%
Ama de casa (9) (7) (11) (27)
9,8% 2,5% 2,4% 4,9%
Baja laboral (4) (1) (1) (6)
12,2% 17,5% 19,0% 16,3%
Incapacidad total (5) (7) (8) (20)
4,9% 5,0% 28,6% 13%
Parada (2) (2) (12) (16)
4,9% 10,0% --- 4,9%
Otros (2) (4) (6)
4,9% 5,0% 16,7% 8,9%
Nivel estudios Sin estudios (2) (2) (7) (11)
36,6% 25,0% 26,2% 29,3%
Básicos (15) (10) (11) (36)
29,3% 45,0% 31,0% 35,0%
Medios (12) (18) (13) (43)
29,3% 25,0% 26,2% 26,8%
Superiores (12) (10) (11) (33)
14,6% 7,5% 26,2% 16,3%
Personas convive Sola (6) (3) (11) (20)
17,1% 20,0% 19,0% 18,7%
Pareja (7) (8) (8) (23)
4,9% 5,0% 9,5% 6,5%
Hijo/s (2) (2) (4) (8)
48,8% 55,0% 23,8% 42,3%
Pareja e hijos (20) (22) (10) (52)
17,1% 17,5% 31,0% 22,0%
Otra persona (7) (7) (13) (27)
Personas 73,2% 70,0% 42,9% 61,8%
dependientes Tienen (30) (28) (18) (76)
4,9% 7,5% 19,0% 10,6%
No tienen (2) (3) (8) (13)

Tabla 6: Datos sociodemográficos de la muestra

Tratamiento farmacológico:Todas las pacientes consumen al menos un fármaco para


el control del dolor, destacando el paracetamol (38,2%) y opiáceos (22,0%) con
consumo diario, frente a los Aines (12,2%) (Tabla 7).

86
GRUPO
Reiki Placebo Control Total

26,3% 13,5% 17,6% 19,3%


Paracetamol Nunca (10) (5) (6) (21)
21,1% 27% 35,3% 27,5%
Ocasional (8) (10) (12) (30)
52,6% 59,5% 47,1% 53, 2%
Habitual (20) (22) (16) (58)
57,9% 56,7% 44,4% 53,7%
AINEs Nunca (22) (17) (12) (51)
21,1% 20% 22,2% 21,1%
Ocasional (8) (6) (6) (20)
21,1% 23,3% 33,3% 25,3%
Habitual (8) (7) (9) (24)
64,1% 64,3% 65,4% 64,5%
Opiáceos Nunca (25) (18) (17) (60)
5,1% --- 7,7% 4,3%
Ocasional (2) (2) (4)
30,8% 35,7% 26,9% 31,2%
Habitual (12) (10) (7) (29)

Tabla 7: Consumo de fármacos para el dolor

El 71,8% (71) toman ansiolíticos bien de forma ocasional (entendiendo como ocasional
el consumo de estos fármacos una vez o de dos a tres veces en la semana) o habitual
(diario) y de ellas el 29’1% (16) toman dos de manera habitual, combinados con
antidepresivos ya que el 62,9% (61) son consumidoras de al menos uno tomando dos a
diario el 30’2% (16) (Tablas 8 y 9).

Grupo

Reiki Placebo Control Total


33,3% 30,3% 18,5% 28,3%
Un ansiolítico Nunca (13) (10) (5) (28)
5,1% 0% 14,8% 6,1%
Ocasional (2) (0) (4) (6)
61,5% 69,7% 66,7% 65,7%
Habitual (24) (23) (18) (65)
75% 50,0% 80,0% 67,3%
Dos ansiolíticos Nunca (24) (9) (4) (37)
3,1% 5,6% 0% 3,6%
Ocasional (1) (1) (0) (2)
21,9% 44,4% 20% 29,1%
Habitual (7) (8) (1) (16)

Tabla 8: Consumo de ansiolíticos

87
Grupo

Reiki Placebo Control Total


45,0% 25,0% 31,0% 35,1%
Un antidepresivo Nunca (18) (7) (9) (34)
5,0% 0% 0% 2,1%
Ocasional (2) (0) (0) (2)
50,0% 75,0% 69,0% 62,9%
Habitual (20) (21) (20) (61)
71,9% 83,3% 44,4% 69,8%
Dos antidepresivos Nunca (23) (10) (4) (37)
28,1% 16,7% 55,6% 30,2%
Habitual (9) (2) (5) (16)

Tabla 9: Consumo de antidepresivos


Los relajantes musculares también forman parte del tratamiento de estas mujeres aunque
menos de la mitad, el 40,5% (34), los toman de manera habitual, algunas a diario
(19,1%) y el resto de forma ocasional (Tabla 10).

Grupo

Reiki Placebo Control Total


78,9% 47,6% 40,0% 59,5%
Consumo Nunca (30) (10) (10) (50)
relajantes 7,9% 38,1% 28,0% 21,4%
musculares Ocasional (3) (8) (7) (18)
13,2% 14,3% 32,0% 19,1%
Habitual (5) (3) (8) (16)

Tabla 10: Consumo de relajantes musculares

Además de los fármacos para el control del dolor y de los síntomas depresivos y
ansiosos toman entre uno (26,8%) y al menos cinco fármacos (7,3%) para el tratamiento
de otras patologías concomitantes con la fibromialgia.

Grupo

Reiki Placebo Control Total

Consumo de otros fármacos No 24,4% (10) 42,5% (17) 40,5% (17) 35,8% (44)

Uno 36,6% (15) 25,0% (10) 19,0% (8) 26,8% (33)

Dos 4,9% (2) 12,5% (5) 33,3% (14) 17,1% (21)

Tres 7,3% (3) 2,5% (1) 4,8% (2) 4,9% (6)

Cuatro 12,2% (5) 10,0% (4) 2,4% (1) 8,1% (10)

Más de cuatro 14,6% (6) 7,5% (3) 0% (0) 7,3% (9)

Tabla 11: Consumo de otros fármacos

88
Terapias no farmacológicas Para el control de los síntomas de la fibromialgia como es
el dolor y la rigidez las mujeres incluidas en el estudio usan otro tipo de terapias como
es el ejercicio físico (50,4%) en frecuencia variable desde una vez por semana o todos
los días, yoga (20,3%), fisioterapia (33,3%), masajes (38,2%) y otras terapias entre las
que se encuentra el aquagym, diafreo, acupuntura y terapia sacrocraneal (el 22,0%
acude a una terapia y el 5,7% hace dos terapias) (Tablas 12, 13 y 14).

Grupo
Reiki Placebo Control Total

(n=41) (n=40) (n=42) (n=123)

Realizan ejercicio físico No 43,9% (18) 57,5% (23) 47,6% (20) 49,6%(61)

1 v/semana 14,6% (6) 10,0% (4) 11,9% (5) 12,2% (15)

2-3 v semana 19,5% (8) 22,5% (9) 21,4% (9) 21,1% (26)

Diario 22,0% (9) 10,0% (4) 19,0% (8) 17,1% (21)

Yoga No 73,2% (30) 90,0% (36) 76,2% (32) 79,7% (98)

1 v/semana 7,3% (3) 7,5% (3) 16,7% (7) 10,6% (13)

2-3 v semana 14,6% (6) 2,5% (1) 4,8% (2) 7,3% (9)

Diario 4,9% (2) 0,0% (0) 2,4% (1) 2,4% (3)

Tabla 12: Ejercicio físico y yoga

Grupo Total
Reiki Placebo Control
(n=41) (n=40) (n=42) (n=123)

Fisioterapia No 63,4% (26) 67,5% (27) 69,0% (29) 66,7% (82)

Ocasional 2,4% (1) 2,5% (1) 23,8% (10) 9,8% (12)

1 v/semana 31,7% (13) 22,5% (9) 2,4% (1) 18,7% (23)

2-3 v semana 0,0% (0) 5,0% (2) 0,0% (0) 1,6% (2)

Diario 2,4% (1) 2,5% (1) 4,8% (2) 3,3% (4)

Masajes No 56,1% (23) 67,5% (27) 61,9% (26) 61,8% (76)

Ocasional 22,0% (9) 7,5% (3) 9,5% (4) 13,0% (16)

1 v/semana 17,1% (7) 15,0% (6) 28,6% (12) 20,3% (25)

2-3 v semana 4,9% (2) 10,0% (4) 0,0% (0) 4,9% (6)

Tabla 13: Fisioterapia y masajes

89
Grupo Total
Reiki Placebo Control
(n=41) (n=40) (n=42) (n=123)

Otras terapias No 65,9% (27) 70,0% (28) 81,0% (34) 72,4% (89)

Una 34,1% (14) 15,0% (6) 16,7% (7) 22,0% (27)

Dos 0,0% (0) 15,0% (6) 2,4% (1) 5,7% (7)

Tabla 14: Otras terapias que realizan

Sólo el 24,2% de ellas recibe terapia psicológica, siendo un porcentaje muy bajo, sólo el
5,5%, las que la llevan a cabo de forma habitual, el resto sólo lo hace de forma
ocasional. A la pregunta sólo contestaron 91 de las 123 mujeres (Tabla 15).

Grupo
Reiki Placebo Control Total
(n=37) (n=28) (n=26) (n=91)

Terapia psicológica Nunca 73,0% (27) 92,9% (26) 61,5% (16) 75,8% (69)

Ocasional 24,3% (9) 0% (0) 30,8% (8) 18,7% (17)

Habitual 2,7% (1) 7,1% (2) 7,7% (2) 5,5% (5)

Tabla 15: Uso terapia psicológica

Patologías asociadas. Las patologías asociadas de forma tradicional al SFM son


osteoartitis, problemas uroginecológicos de diversos tipos, disfunción de la articulación
temporomandibular (ATM) y colon irritable. En nuestra muestra encontramos que el
77,7% de las mujeres tienen algún tipo de osteoartitis (artritis reumatoide, hernias
discales, síndrome del túnel carpiano, entre otras), el 31,1% problemas
uroginecológicos (incontinencia, cistitis bullosa, dismenorrea severa, menopausia
precoz y cáncer ginecológico), disfunción de la ATM 59,5% y colon irritable el 53,7 %.
Del total de las 123 mujeres que están en el estudio sólo el 16,3% no presentan ninguna
otra patología concomitante, llegando hasta un 9,8% las que tienen, además del
diagnóstico de SFM, el de más de cuatro patologías asociadas como ulcus gástrico,
patología cardiovascular, hipotiroidismo, Síndrome de Fatiga Crónica, Síndrome de
piernas inquietas y problemas oftalmológicos entre otros (Tablas 16 y 17) (Gráfico1).

90
Grupo
Reiki Placebo Control Total
(n=41) (n=40) (n=42) (n=123)

Diabetes No 100% (41) 92,1% (35) 95,1% (39) 95,8% (115)

Si 0,0% (0) 7,9% (3) 4,9% (2) 4,2% (5)

Osteoartritis No 14,6% (6) 23,7% (9) 26,8% (11) 21,7% (26)

Si 85,4% (35) 76,3% (29) 73,2% (30) 78,3% (94)

Problemas uroginecológicos No 58,5% (24) 71,8% (28) 70,7% (29) 66,9% (81)

Si 41,5% (17) 28,2% (11) 29,3% (12) 33,1% (40)

Disfunción ATM No 46,3% (19) 48,7% (19) 26,8% (11) 40,5% (49)

Si 53,7% (22) 51,3% (20) 73,2% (30) 59,5% (72)

Colon Irritable No 65,9% (27) 56,4% (22) 17,1% (7) 46,3% (56)

Si 34,1% (14) 43,6% (17) 82,9% (34) 53,7% (65)

Tabla 16: Problemas de salud asociados más frecuentes

Grupo
Reiki Placebo Control Total
(n=41) (n=42) (n=40) (n=123)

Otras patologías No 4,9% (2) 27,5% (11) 16,7%. (7) 16,3% (20)

Una 34,1% (14) 32,5% (13) 45,2% (19) 37,4% (46)

Dos 29,3% (12) 15,0% (6) 11,9% (5) 18,7% (23)

Tres 17,1% (7) 10,0% (4) 11,9% (5) 13,0% (16)

Cuatro 4,9% (2) 10,0% (4) 0,0% (0) 4,9% (6)

Más de cuatro 9,8% (4) 5,0% (2) 14,3% (6) 9,8% (12)

Tabla 17: Patologías concomitantes con el SFM

91
Gráfico 1

Sin Patología asociada Una patología asociada


Dos patologías asociadas Tres patologías asociadas
Cuatro patologías asociadas Más de cuatro patologías asociadas
45%

37%
34% 33%
29% 28%

19%
17% 17% 16%
15% 14%
12%12% 13%
10% 10%10% 10%
5% 5% 5% 5%
0%

Reiki Placebo Control Total

Tasa de abandono. La tasa de abandono del estudio es del 44,7 %, superior a la


esperada pero es debida a que la viabilidad del estudio impedía que se citara a las
mujeres otro día y como se ve todas tienen problemas de salud que les obliga a citas
médicas a las que no debían faltar y no acuden a su cita pero siempre avisan y dicen el
motivo (enfermedad, cita médica, problemas laborales, problemas familiares). No hay
diferencias en la tasa de abandono entre grupos aunque es menor (38,1%) en el grupo de
control debido a que estas mujeres sólo debían acudir en tres ocasiones, el día de inicio
del estudio, al mes y a los tres meses (Tabla 18).

Grupo

Reiki Placebo Control Total


(n=41) (n=40) (n=42) (n=123)

Salida del Abandono 48,8% (20) 47,5% (19) 38,1% (16) 44,7% (55)
estudio
Final 51,2% (21) 52,5% (21) 61,9% (26) 55,3% (68)

Tabla 18: Salida del estudio

Resultados de dolor y fatiga. Las medias de dolor y de fatiga al inicio del estudio son
de 6,20 y 6,20 [0,10] respectivamente en el grupo que recibe Reiki, 7,45 y 6,68 [0-10]
en el grupo placebo y 6,81 y 6,10 [0-10] en el grupo control. Para comprobar que no
hay diferencias intergrupos en la medida basal se realiza la prueba de ANOVA
evidenciándose que no hay diferencias entre los grupos en cuanto a la variable fatiga, no
así en la variable dolor. Para saber en qué grupos está la diferencia se hace una prueba
de comparaciones múltiples en la que encontramos que hay diferencia en las medias de
dolor entre el grupo que recibe Reiki y el que recibe placebo, pero no hay diferencias de
ninguno de estos grupos con el control(Tabla 19).

92
N Media DE Mínimo Máximo p

EVA fatiga basal Reiki 41 6,2 1,8 3 10 0,2

Placebo 40 6,9 1,8 3 10 0,2

Control 42 6,1 2,4 2 10 0,9

EVA dolor basal Reiki 41 6,2* 2,3 1 10 0,008

Placebo 40 7,4* 1,6 4 10 0,008

Control 42 6,8 1,8 4 10 0,4

IC 95%; * Diferencias entre grupos

Tabla 19: Medidas basales de fatiga y dolor

En la segunda medida que se realiza al mes de iniciar el estudio (tras tres sesiones de
Reiki o de placebo) los resultados son: en el grupo que recibe Reiki la media de dolor y
fatiga son 6,19 y 5,44 [0-10], 6,31 y 5,79 [0-10] en el grupo que recibe terapia placebo y
de 6,30 y 6,26 [0-10] en el grupo control.

Para analizar la efectividad del tratamiento se analiza la diferencia de las medias en cada
grupo obteniéndose que en el grupo que recibe Reiki no hay diferencias ni en el grado
de dolor ni en el de fatiga, pero no podemos rechazar la hipótesis de que el tratamiento
con Reiki disminuye el dolor y la fatiga en las mujeres con SFM ya que el intervalo de
confianza contiene el cero como valor (-0,546, 0,983) (-0,540, 1,540). En el grupo que
recibe tratamiento con placebo se observa diferencia en ambos datos y en el grupo
control se aprecia diferencia en el grado de dolor (0,001) pero no en la fatiga aunque por
la misma razón que para el grupo que recibe Reiki no se puede descartar que no haya
diferencia (-0,960, 1,182).

La tercera medida se lleva a cabo al tercer mes de haber recibido la terapia. Se


comparan los resultados de la medida inicial y la obtenida a los tres meses mediante
análisis de pruebas relacionadas obteniendo que en el grupo que recibe Reiki se
manifiesta una diferencia de 1,35 en el grado de fatiga (p= 0,036) [0,095, 2,605] y de
1,45 en el grado de dolor (p= 0,006) [0,460, 2,440]; en el grupo que recibe terapia
placebo se aprecia una disminución del dolor de 1,33 (p< 0,05) pero en el grado de
fatiga no hay una disminución significativa. En el grupo control no hay diferencia en
cuanto al dolor pero si un aumento en la fatiga (-0,38) (Tabla 20) (Gráficos 2 y 3).

93
Diferencias relacionadas
Lim Lim
Terapia Medias inferior superior p

Reiki EVA basal fatiga- EVA 1 mes fatiga 0,5 -0,5 1,5 0,3

EVA basal dolor- EVA 1 mes dolor 0,2 -0,5 1,0 0,5

Placebo EVA basal fatiga- EVA 1 mes fatiga* 0,9 0,5 1,3 0,001

EVA basal dolor- EVA 1 mes dolor* 1,0 0,5 1,5 0,001

Control EVA basal fatiga- EVA 1 mes fatiga 0,1 -0,9 1,1 0,8

EVA basal dolor- EVA 1 mes dolor* 0,6 0,3 1,0 0,001

Reiki EVA basal fatiga- EVA 3 mes fatiga* 1,3 0,1 2,6 0,036

EVA basal dolor- EVA 3 mes dolor* 1,4 0,4 2,4 0,006

Placebo EVA basal fatiga- EVA 3 mes fatiga 0,5 -0,3 1,4 0,2

EVA basal dolor- EVA 3 mes dolor* 1,3 0,2 2,4 0,02

Control EVA basal fatiga- EVA 3 mes fatiga -0,4 -1,2 0,5 0,4

EVA basal dolor- EVA 3 mes dolor 0,0 -0,9 0,9 1,0

IC 95%; * Diferencias entre medidas


Tabla 20: Diferencias entre medida basal, al mes y tres meses

8
CONTROL
REIKI
PLACEBO
CONTROL
REIKI
PLACEBO
95% IC EVA FATIGA

Inicio 1 mes 3 meses


TIEMPO

Gráfico 2

94
10 CONTROL
REIKI
PLACEBO
CONTROL
REIKI
8
PLACEBO
95% IC EVA DOLOR

Inicio 1 mes 3 meses

TIEMPO
Gráfico 3

Resultados Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia. El Cuestionario de Impacto


de la Fibromialgia (CIF) es un cuestionario validado que mide el impacto de la
enfermedad en la vida de las personas que la padecen.

Los resultados en la primera evaluación son de una puntuación tras la corrección de los
ítems de 59,05 de media (DE= 15,81) [21,68; 81,14] para el grupo control, 65,05 (DE=
18,62) [13,33; 90,65] para el grupo que recibe Reiki y de 64,04 (DE=13,39) [40,46;
91,48] para el grupo que recibe Placebo lo que nos indica que tienen una afectación
moderada y no hay diferencias entre ellos.

En el segundo cuestionario la media de los resultados sobre 27 personas en el grupo


control es de 58,12 (DE= 15,31), en el grupo que recibe Reiki para una muestra de 32
mujeres de 56,80 (DE= 23,63) y de 62,19 (DE= 18,12) para el grupo que recibe el
tratamiento con placebo (29 personas). No hay diferencias entre los grupos pero se
aprecia que en los grupos placebo y control las puntuaciones han disminuido lo que
indica una disminución del impacto de la enfermedad en la vida de las mujeres.

A los tres meses (tercer cuestionario) las puntuaciones para el grupo control son de
62,19 (DE= 18,19) con una muestra de 25 mujeres; 41,44 (DE= 19,21) para el grupo
que recibe Reiki (n=19) y 58,67 (DE= 18,17) (n=21) para el grupo que recibe placebo
(Tabla 21).

95
Medida basal Medida 1 mes Medida 3 meses

Reiki Placebo Control Reiki Placebo Control Reiki Placebo Control

N 41 40 42 32 29 27 19 21 25

Media 65,0 64,0 59,0 56,8 54,8 58,1 41,4 58,7 62,2

Mínimo 13,3 40,4 21,7 12,3 38,3 36,2 9,3 25,9 29,1

Máximo 94,1 91,5 81,1 90,6 75,5 80,5 78,8 82,0 88,8

IC 95%

Tabla 21: Medidas del Cuestionario de Impacto de la FM; medidas basales, al mes y tres meses
Al comparar los grupos se ve que en esta tercera medida si hay diferencias entre ellos.
El grupo que recibe Reiki es diferente al que recibe placebo (p=0,013) y al control (p=
0,001).
Al comparar los resultados entre la primera y la segunda medida en cada grupo vemos
que en el grupo control no hay diferencia, no así en el grupo que recibe terapia placebo
(p< 0,05) y en el que recibe terapia Reiki (p= 0,002).

Al hacer la comparación entre la segunda y la tercera medida no se aprecian diferencias


ni en el grupo control ni en el que recibe placebo, no así en el que recibe Reiki (p=
0,018). También se comparan las medidas primera y tercera viéndose que en el único
grupo donde hay cambios significativos es en el grupo Reiki (p= 0,001).

Por tanto podemos decir que en el grupo que recibe Reiki disminuye la puntuación del
CIF lo que indica que mejora su calidad de vida y que además esta mejoría permanece
en el tiempo, no así en el grupo que recibe placebo en el que si bien, mejora su
puntuación en la segunda medida (al mes) esta mejora no se mantiene a los tres meses
aunque no llega a los valores de los que partieron. En el grupo control no hay demasiada
variación e incluso empeoran (Tabla 22) (Gráfico 4).

Diferencias relacionadas

Lim Lim
Terapia Medias inferior superior p

Reiki CIF basal- CIF 1 mes* 8,2 3,1 13,3 0,003

CIF basal- CIF 3 meses* 23,7 13,6 33,9 0,001

Placebo CIF basal- CIF 1 mes* 6,5 0,7 12,3 0,03

CIF basal- CIF 3 meses 4,2 -2,7 11,2 0,21

Control CIF basal- CIF 1 mes 1,5 -2,5 5,6 0,44

CIF basal- CIF 3 meses -3,8 -10,1 2,5 0,22


IC 95%; * Diferencias entre medidas
Tabla 22: Comparación de las medidas basal, al mes y a los tres meses

96
Gráfico 4

CONTROL
REIKI
70 TOQUE
CONTROL
REIKI
PLACEBO
60
CIF

50

40

30

Inicio 1 mes 3 meses


TIEMPO

Calidad de vida. El cuestionario SF- 36 propociona un perfil del estado de salud y es


una de las escalas genéricas más utilizadas en la evaluación de los resultados clínicos.
Es aplicable tanto a la población general como a pacientes por encima de los 14 años.
En la versión estandar generalmente evalúa las últimas cuatro semanas (Tabla 23).

CONCEPTO POBLACIÓN POBLACION PACIENTES


GENERAL(61) GENERAL >60 AÑOS CON SFM
(211)

Función Física 84,7 (± 24,0 ) 65,7 (± 29,8 ) 40,1 (± 21,7 )

Rol Físico 83,2 (± 35,2 ) 73,3 (± 41,1 ) 34,1 (± 22,7 )

Dolor corporal 79,0 (± 22,3 ) 68,4 (± 29,9 ) 28,4 (± 18,9 )

Salud general 68,3 (± 22,3) 55,9 (± 21,5) 37,3 (± 17,4 )

Vitalidad 66,9 (± 22,1 ) 60,5 (± 24,7) 24,8 (± 18,7 )

Función social 90,1 (± 20,0) 79,2 (± 28,0) 46,3 (± 29,4)

Rol emocional 88,6 (± 30,1) 84,8 (± 32,8) 55,7 (± 29,3)

Salud mental 73,3 (± 20,1) 68,3 (± 22,3) 51,2 (± 21,9)


Datos expresados con media y desviación estándar
Tabla 23: Resumen de medias de los diferentes conceptos de salud el cuestionario SF- 36 en
la población general española (61) y en la población general mayor de 60 años (211)

97
En el cuestionario base para la función física la media es de 40,1 [36,5, 43,6] valor por
debajo de la media de la población española entre los 50- 55 años que es de 72,8 (DE=
24,6); el rol físico es de 34,1 [30,1, 38,2] sin que haya desarrollado para este ítem un
valor de media española; el dolor corporal arroja una media de 28,4 [25,0, 31,8]
mientras que la media de la población española es de 66,7 (DE=30,8); para la salud
general la media de la población española es de 55,8 (DE= 22,0) mientras que las
mujeres de nuestra muestra presentan una media de 37,3 [34,2, 40,4] y por último la
vitalidad es de 24,8 [21,5, 28,1] por debajo de la media de la mujeres de su edad 58,8
(DE= 23,1). Para la función social la media de nuestra muestra es de 46,3 [41,1, 51,6],
también por debajo de los valores medios de las mujeres de su edad (86,1 DE= 23,1).
Los grupos son comparables en todos los ítems excepto en la salud general (p= 0,020).
Se hace un análisis mediante la HSD de Turkey ,para saber entre los grupos que hay
diferencia, en este caso en la salud general el grupo control tiene una mejor salud que el
grupo que recibe Reiki (p<0,05).

Para el rol emocional los valores de nuestra población son de 55,7 de media [50,5, 60,9]
sin que haya comparativa con la población de mujeres españolas de su edad. La salud
mental es de 51,2 [47,3, 55,1] de media, también por debajo de la media general (65,1,
DE= 21,9). No se aprecian diferencias entre los grupos. (Tabla 24)

Reiki (N= 41) Placebo (N=40) Control (N=42)


GRUPO

CONCEPT0
(0-100) Media DE Min Max Media DE Min Max Media DE Min Max

Función Física 43,9 19,6 10 75 36 17,7 5 70 40,2 21,7 10 100

Rol Físico 30,9 24,8 0 93,7 36,9 23 0 81,2 34,7 20,3 6,2 87,5

Dolor corporal 30,7 25,5 0 100 28,5 14,9 0,0 54,0 26,0 14,4 0,0 51,0

Salud general 31,9* 15,6 0 70 37,4 17,0 10,0 65,0 42,5* 18,1 10,0 75,0

Vitalidad 20,9 17,4 0 62,5 23,6 16,9 0,0 56,2 29,8 20,7 0,0 62,5

Función social 43,3 33,7 0 100 44,7 24,2 0,0 87,5 50,9 29,5 0,0 100

Rol emocional 57,9 25,6 0 100 54,0 36,1 0,0 100 55,2 26,0 8,33 100

Salud mental 49,1 20,2 20 90 52,6 24,7 15,0 95,0 51,8 21,1 15,0 90,0

* (p <0,05); DE: desviación estándar; Max: puntuación máxima; Min: puntuación mínima; IC=
95%
Tabla 24: Medidas basales de la muestra en el SF- 36

En la segunda medida se aprecia diferencia en el ítem rol físico (p=0,037) entre el grupo
control y el grupo que recibe Reiki (-14,57, p= 0,033). No hay diferencias ni a nivel
mental ni emocional. (Tabla 25)

98
Reiki (N= 32) Placebo (N=29) Control (N=27)
GRUPO

CONCEPT0 Media DE Min Max Media DE Min Max Media DE Min Max
(0-100)

Función Física 42,5 18,5 10,0 75,0 47,8 20,1 15,0 80,0 44,1 16,1 15,0 80

Rol Físico 45,9* 26,8 6,25 100 42,2 18,9 12,5 68,7 31,3* 17,9 6,25 56,2

Dolor corporal 35,7 17,4 10,0 74,0 37,5 14,7 10,0 51,0 29,3 15,8 0,0 51,0

Salud general 38,0 20,7 0,0 82,0 41,3 16,5 10,0 67,0 35,3 16,0 15,0 60,0

Vitalidad 37,5 27,6 6,25 100 34,5 17,0 6,2 68,7 32,3 23,3 0,0 81,2

Función social 56,3 28,9 0,0 100 60,3 24,3 25,0 100 51,4 30,7 12,5 100

Rol emocional 63,0 25,8 16,6 100 64,9 24,1 25,0 100 63,6 30,7 25,0 100

Salud mental 56,3 25,3 0,0 95,0 62,9 24,4 30,0 95,0 57,0 27,2 20,0 100
* (p <0,05); DE: desviación estándar; Max: puntuación máxima; Min: puntuación mínima; IC=
95%
Tabla 25: Puntuaciones del SF-36 en las pacientes con SFM por grupos en la segunda medida

En la tercera medida (a los tres meses de iniciarse el estudio) hay diferencias tanto en la
función física (p<0,05), como en el rol físico (p=0,001) y la función social (p= 0,034).
Estas diferencias se evidencian en el grupo que recibe Reiki frente al control (p=0,043)
en la función física, en el rol físico tanto en el grupo que recibe Reiki (p=0,001) como
en el grupo que recibe placebo (p= 0,009), sin que haya diferencias entre el grupo
placebo y el que recibe Reiki. En la función social hay diferencia entre los grupos Reiki
y control (p=0,048). A nivel mental y emocional si se aprecian diferencias entre los
grupos con una significación importante, p= 0,002 a nivel de salud mental y p=0,001 a
nivel emocional; al comparar los grupos observamos que la diferencia es del grupo que
recibe Reiki con respecto a los grupos control (p=0,001) y placebo (p= 0,031) a nivel
emocional y del grupo que recibe Reiki frente al placebo (p= 0,002) en cuanto a la
esfera de salud mental (Tabla 26) (Gráficos 5 y 6).

99
GRUPO Reiki (N= 19) Placebo (N=21) Control (N=25)

CONCEPT0
(0-100) Media DE Min Max Media DE Min Max Media DE Min Max

Función Física 52,4* 14,8 20,0 80,0 40,6 25,3 15,0 90,0 36,8* 20,4 10,0 70,0

Rol Físico 56,6* 26,2 6,25 100 45,8* 20,6 6,25 75,0 28,0* 11,4 12,5 43,7

Dolor corporal 41,8 16,7 10,0 62,0 31,9 14,4 12,0 64,0 29,2 20,1 0,0 100

Salud general 44,7 23,5 15,0 75,0 41,8 17,7 15,0 82,0 38,4 15,3 20,0 60,0

Vitalidad 42,1 25,2 0,0 75,0 33,6 22,7 0,0 81,2 28,3 20,8 0,0 62,5

Función social 71,1* 24,0 37,5 100 52,4 24,2 25,0 100 52,0* 28,6 12,5 100

Rol emocional 82,5* 14,9 50,0 100 63,5* 21,5 25,0 100 52,7* 28,6 8,3 100

Salud mental 71,6* 12,1 50,0 90,0 51,9* 20,8 15,0 75,0 60,2 16,7 35,0 90,0

* (p <0,05); DE: desviación estándar; Max: puntuación máxima; Min: puntuación mínima; IC=
95%
Tabla 26: Puntuaciones del SF-36 en las pacientes con SFM por grupos en la tercera medida

Al hacer la comparación entre las medidas obtenidas entre los diferentes cuestionarios
en cada grupo los resultados que se obtienen son que en el grupo que recibe terapia
Reiki mejora en todas las esferas que mide el SF-36 bien al mes o a los tres meses o en
ambas medidas y en casi todas ellas el aumento en la puntuación, si aparece, en la
medida que se hace al mes se mantiene o incrementa a los tres meses (p< 0,05) excepto
para el ítem de salud general en el que a pesar de mejorar en la segunda medida de
manera significativa en la tercera medida aumenta su puntuación pero lo hace sin
significación estadística (Tabla 27) (Gráficos 5 y 6).

En el grupo que recibe placebo si bien se aprecian diferencias al comparar los valores
basales con los de la primera medida en algunas esferas, esa diferencia no se mantiene
en la tercera medida en ninguna de ellas excepto en la vitalidad (Tabla 28) (Gráficos 5 y
6).

En el grupo Control empeoran tanto a nivel físico como mental y emocional (Tabla 29)
(Gráficos 5 y 6).

100
Diferencias relacionadas

Lim Lim
Terapia Medias inferior superior p

Reiki Función Física basal- Función Física mes 1,7 -3,3 6,8 0,489

Función Física basal- Función Física 3 meses* -7,3 -14,1 -,5 0,036

Rol Físico basal -Rol Físico mes* -13,7 -21,4 -5,9 0,001

Rol Físico basal-Rol Físico 3 meses* -25,3 -38,6 -12,1 0,001

Dolor corporal basal- Dolor Corporal mes -5,1 -14,0 3,8 0,248

Dolor corporal basal- Dolor Corporal 3 meses* -11,4 -21,5 -1,2 0,030

Salud general basal- Salud General mes* -5,4 -9,9 -1,0 0,018

Salud general basal- Salud General 3 meses -7,3 -16,2 1,6 0,103

Vitalidad basal- Vitalidad mes* -14,2 -22,9 -5,4 0,002

Vitalidad basal- Vitalidad 3 meses* -19,3 -29,7 -8,9 0,001

Función social basal- Función social mes -8,6 -18,3 1,1 0,080

Función social basal- Función social 3 meses* -22,4 -36,9 -7,8 0,005

Rol emocional basal- Rol emocional mes -7,0 -15,2 1,2 0,090

Rol emocional basal- Rol emocional 3 meses* -20,6 -31,1 -10,1 0,001

Salud mental basal- Salud Mental mes -4,84 -9,70 ,01 0,051

Salud mental basal- Salud Mental 3 meses* -16,58 -22,37 -10,78 0,001
*(p <0,05);IC 95%

Tabla 27: Diferencias de medias en el grupo que recibe Reiki

101
Diferencias relacionadas

Lim Lim
Terapia Medias inferior superior p

Placebo Función Física basal- Función Física mes* -8,7 -13,7 -3,7 0,001

Función Física basal- Función Física 3 meses -4,6 -11,3 2,1 0,164

Rol Físico basal -Rol Físico mes 3,2 -3,4 9,9 0,328

Rol Físico basal-Rol Físico 3 meses -0,9 -6,8 5,0 0,756

Dolor corporal basal- Dolor Corporal mes* -6,8 -10,6 -3,0 0,001

Dolor corporal basal- Dolor Corporal 3 meses -2,4 -6,8 2,0 0,264

Salud general basal- Salud General mes* -4,8 -9,3 -,3 0,038

Salud general basal- Salud General 3 meses -6,3 -13,6 1,0 0,086

Vitalidad basal- Vitalidad mes* -6,9 -12,3 -1,5 0,014

Vitalidad basal- Vitalidad 3 meses* -10,4 -18,1 -2,8 0,010

Función social basal- Función social mes* -9,1 -17,8 -,3 0,044

Función social basal- Función social 3 meses -5,4 -13,5 2,8 0,186

Rol emocional basal- Rol emocional mes 0,6 -6,4 7,5 0,866

Rol emocional basal- Rol emocional 3 meses -5,6 -15,3 4,1 0,246

Salud mental basal- Salud Mental mes -5,17 -10,52 ,17 0,057

Salud mental basal- Salud Mental 3 meses -3,57 -11,78 4,64 0,375
*(p <0,05);IC 95%

Tabla 28: Diferencias de medias en el grupo que recibe Placebo

102
Diferencias relacionadas

Lim Lim
Terapia Medias inferior superior p

Control Función Física basal- Función Física mes* -11,1 -17,4 -4,8 0,001

Función Física basal- Función Física 3 meses -4,4 -10,7 1,9 0,161

Rol Físico basal -Rol Físico mes -0,8 -8,7 7,2 0,844

Rol Físico basal-Rol Físico 3 meses 2,5 -4,7 9,7 0,479

Dolor corporal basal- Dolor Corporal mes -5,2 -11,4 0,9 0,094

Dolor corporal basal- Dolor Corporal 3 meses -5,7 -13,4 1,9 0,135

Salud general basal- Salud General mes* 5,6 0,6 10,6 0,030

Salud general basal- Salud General 3 meses 3,6 -1,8 9,0 0,183

Vitalidad basal- Vitalidad mes -3,5 -11,0 3,9 0,337

Vitalidad basal- Vitalidad 3 meses 1,3 -5,4 7,9 0,700

Función social basal- Función social mes 0,5 -11,7 12,6 0,938

Función social basal- Función social 3 meses -1,0 -8,9 6,9 0,795

Rol emocional basal- Rol emocional mes -9,3 -20,8 2,3 0,111

Rol emocional basal- Rol emocional 3 meses 1,3 -7,3 10,0 0,753

Salud mental basal- Salud Mental mes* -7,96 -15,53 -,40 0,040

Salud mental basal- Salud Mental 3 meses* -10,00 -14,91 -5,09 0,001
*(p <0,05);IC 95%

Tabla 29: Diferencias de medias en el grupo Control

103
Gráfico 5

40,0 CONTROL
REIKI
PLACEBO
95% IC COMPONENTE FÍSICO ESTANDARIZADO

37,5
CONTROL
REIKI
PLACEBO
35,0

32,5

30,0

27,5

Inicio 1 mes 3 meses

EVALUACIÓN

55
CONTROL
REIKI
PLACEBO
CONTROL
50 REIKI
PLACEBO
95% IC ESFERA MENTAL

45

40

35

30

Inicio 1 mes 3 meses

EVALUACIÓN
Gráfico 6

104
DISCUSIÓN:

105
106
DISCUSIÓN

Para empezar analizaremos los aspectos sociodemográficos de nuestra población. En


nuestra muestra la media de edad es algo superior, 54,7 años [35,77], a los de la media
de la población española publicados por Valverde (67) y extraídos del estudio EPISER
y que coinciden con los resultados publicados por Mas (69) que establece la media de
edad para las personas afectadas entre los 40 y los 50 años, nuestra muestra difiere en el
nivel de estudios ya que en nuestra población más de la mitad de las mujeres tienen
estudios medios o superiores en contraposición con los resultados publicados en 2008
por Mas (69) en que se asocia la fibromialgia (FM) con niveles socioculturales y
educativos bajos, este hecho puede deberse también a que en el estudio de Mas hay una
mayor incidencia en la población rural y en la nuestra toda la población es urbana.
Estrapolando esta comparación fuera de nuestro país hemos encontrado un estudio que,
aunque antiguo (es de 1999), describe la población con Síndrome de fibromialgia
(SFM) en London, Ontario (Canada) (65) en el que la edad de las mujeres afectadas es
algo más jóven que en la nuestra (49,2 años de media) de las que el 47,5% están casadas
y el 30,3% divorciadas y el 18,2% solteras, en nuestra muestra estos porcentajes
cambian ya que hay un número mayor de mujeres casadas o que viven en pareja
(61,8%), frente al 10,6% que están divorciadas, esto puede deberse a la diferencia social
entre nuestras respectivas muestras (65), esto también se refleja en el nivel educativo ya
que en la muestra de White más del 44% de las mujeres tienen estudios medios y
superiores. De igual manera comparando la actividad laboral de nuestra población con
la de los resultados de Mas los resultados son similares, el 39% de las mujeres tienen un
trabajo remunerado frente al 32,7 % , y sólo el 22% son amas de casa (32,7%), la
proporción de desempleadas es superior en nuestra muestra (13% frente al 5,8%)
aunque esta diferencia puede deberse a la situación económica actual de nuestro país
frente a los años en los que se llevó a cabo el estudio EPISER (1998-1999), en cambio
los porcentajes de personas con baja laboral es similar (4,9% versus 3,8%). El tiempo de
evolución de la enfermedad en nuestra muestra es superior, en general, al que aportan
Mañez y col (6) que es de 77,74 meses, o lo que es lo mismo 6,41 años, aunque ello
puede deberse a que la media de edad de su muestra es más jóven que en la nuestra
(45,84 años frente a 54,7).

En ninguno de los estudios con los que hemos podido comparar nuestra muestra hemos
encontrado datos de dependencia, tal vez porque la preocupación actual por la
dependencia no está dentro de los parámetros de interés en los otros estudios; lo que si
es llamativo es la relación que hemos encontrado entre el estado civil de las mujeres y
las personas dependientes a su cargo, el 61,8% , la mayoría en los grupos Reiki (75,6%)
y placebo (75%), datos que se correlacionan con el estado civil de las mismas ya que en
el grupo control hay menor porcentaje de casadas o con pareja que en los otros dos
grupos (42,9% frente al 71,6%).

La terapia analgésica en la fibromialgia es amplia y se divide en analgésicos puros tales


como antiinflamatorios no esteroideos (AINE), paracetamol, opioides y otras terapias de
apoyo como los antidepresivos y ansiolíticos (40). En algunos casos también se usan
infiltraciones en tejidos blandos con esteroides y analgésicos especialmente en personas
con dolor miofascial (101) con resultados alentadores.

En un estudio amplio con 1799 sujetos de los cuales 286 tienen el diagnóstico de SFM
Wolfe y col (102) informan del uso frecuente del paracetamol (75%) frente al 27% de

107
las personas que prefieren otros AINEs para el control del dolor en la fibromialgia; estos
datos concuerdan con los obtenidos en nuestra población ya que bien sea de manera
ocasional o diariamente el 80% (88 pacientes) consumen paracetamol para el control de
su dolor, no sucede lo mismo con el consumo de AINEs ya que en nuestra muestra su
consumo se eleva hasta aproximadamente el 46% , y además en la mayoría de los casos
combinan el tratamiento con ambos fármacos. Este porcentaje también es superior al de
la media española que ya es elevado, el 20,6% de la población (IC del 95%, 15,8-25,4),
es decir, unos seis millones de personas consumen AINEs al menos durante un mes al
año para el control de molestias musculoesqueléticas (81); este consumo implica que
para prevenir efectos adversos a nivel gastrointestinal (GI) el 60% de las personas que
están en tratamiento con AINEs también tiene asociado algún fármaco para evitar
molestias gástricas (omeprazol, ranitidina, antiácidos), dado que es un estudio realizado
en la población española, los resultados son comparables a los de nuestro estudio (81).
Aunque el consumo de AINEs en nuestra población es elevado, nuestros datos se
acercan a los que informa Ballina (81) sobre un estudio en Finlandia en el que sobre una
muestra de 17.000 finlandeses el 42% de las personas con una enfermedad reumática
usaba analgésicos o AINE para el control del dolor (Klaukka y col,1982). Puede parecer
que se comparan poblaciones muy diferentes y con una diferencia importante de años
entre los estudios, pero desafortunadamente estos estudios no son muy abundantes.

El uso de antidepresivos, aún en ausencia de depresión diagnosticada, también es


frecuente (40), si bien a tenor de los resultados de la revisión realizada por Arnold (106)
los resultados no son demasiado satisfactorios, ya que aunque si bien mejora la calidad
del sueño de las pacientes no se aprecian cambios positivos ni en la sensibilidad al dolor
ni en la rigidez musculo esquelética. En nuestra muestra un elevado número de mujeres
toman un antidepresivo y de ellas la mitad toman dos de forma concomitante como
parte de su tratamiento habitual, no podemos saber su grado de efectividad ya que no
entraba dentro de los objetivos de nuestro estudio.

Todas ellas se quejan de dolor y fatiga, así como de todas o algunas de las patologías
que suelen acompañar a la Fibromialgia como es la osteoartritis en cualquiera de sus
manifestaciones (artritis reumatoide, hernias discales, síndrome del túnel carpiano),
alteraciones de la articulación temporomandibular, problemas urológicos (cistitis
intersticial, síndrome uretral femenino, fibromas, vaginismo), y síndrome de intestino
irritable (SII), entre otras (48).

La osteoartritis (artritis reumatoide, hernias discales, síndrome del túnel carpiano) la


encontramos en un 78,3% con cifras muy similares en los tres grupos, aunque en
nuestro estudio no hemos realizado el análisis de las mujeres que padecen estos
síntomas de forma parcial, de forma global se pueden asemejar a los datos aportados por
Silver y col (48) que informa que el 15% de las mujeres diagnosticadas de SFM además
padecen algún tipo artritis reumatoide, o alguna otra patología de origen autoinmune
como es el Síndrome de Sjögren (15%) o lupus eritematoso sistémico (22%).

Otros problemas asociados de forma generalizada son los uroginecológicos (vejiga


bullosa, vejiga irritable, diversos grados de incontinencia, fibromas uterinos, mujeres
histerectomizadas) aunque sólo el 33,1% (n=40) presentan estos problemas. Según
alguno de los estudios publicados esta asociación es alta, Paira (49) en un estudio sobre
212 mujeres encuentra que el 18% de las mismas presenta criterios de síndrome uretral
femenino, entendiendo éste como la presencia de múltiples síntomas urinarios bajos sin
etiología específica y difícil de distinguir de la cistitis intersticial (212).

108
Las alteraciones de la ATM (bruxismo) están presentes en 72 de nuestras mujeres, casi
el 60% de las mismas, este porcentaje no se corresponde con el obtenido por Wolfe
(50), que informa de que el 35.4% en una muestra de 1.026 mujeres afectadas de
fibromialgia dentro de un estudio más amplio tienen este problema, y tampoco con los
resultados que aporta la revisión de Consalter y col (51) en la que se ve una gran
asociación entre las personas que tienen SFM y disfunción mandibular, esta asociación
oscila entre el 75% del estudio publicado en 1996 por Plesh, Wolfe y Lane y el 90% en
el estudio de Pennacchio publicado en 1998. Estas diferencias pueden estar justificadas
en base a que según las conclusiones a las que llega Consalter (51) hay muchas
pacientes que tienen disfunción de la ATM y no lo saben ya que el dolor y la fatiga al
masticar así como otros síntomas como son los dolores intensos de cabeza y cara que se
dan en el 25% de los pacientes con trastorno temporomandibular, se pueden confundir
con frecuencia con el dolor y la fatiga propios de la FM (52) y es necesaria una
exploración minuciosa por parte del odontólogo para su diagnóstico preciso.

Otra patología descrita como concomitante es el colon irritable o Síndrome de Intestino


Irritable (SSI) (53) que en nuestro estudio lo padecen 65 mujeres (53,7%) lo que está
dentro de los rangos de los que informa Villanueva y col (40) que oscilan entre el 30-
60% así como de diversos estudios citados por Sperber y col (Triadafilopoulos 1991,
Sivri A en 1996) (54) que va entre el 30- 70% , en su estudio el 32,4% de los pacientes
con SSI cumplen con los criterios del ACR (53) para del diagnóstico de SFM y el 32 %
de las pacientes con diagnóstico de SFM cumplen los criterios de Roma II para el
diagnóstico de Síndrome de Intestino Irritable (SII). Otros datos de los que Sperber
informa es que las pacientes que padecen ambos trastornos tienen una mayor severidad
en los síntomas de SSI, más psicopatología, menor calidad de vida y menor capacidad
de afrontamiento que aquellas que sólo tiene uno de los trastornos. Nuestro estudio
aunque con intereses diferentes se puede comparar ya que está realizado sólo en
población femenina. La diferencia que encontramos en los grupos, se ha debido
posiblemente al azar ya que a la hora de hacer la distribución de la muestra no se ha
tenido en cuenta la asociación entre el SFM y el de SII, destacando que 34 de las 65
mujeres que presentan ambas patologías pertenecen al grupo control.

Aunque las patologías asociadas con más frecuencia al SFM son las anteriormente
analizadas, autores como Chamizo (56) han buscado asociaciones con otras patologías
como son enfermedades cardiovasculares, cáncer ginecológico o de mama en las
mujeres, así como infecciones virales crónicas como el VIH y VHC. Algunas de
nuestras mujeres presentan problemas cardiovasculares o de HTA y cáncer de mama o
de ovario entre otras, aunque no se ha realizado el análisis de los porcentajes debido a la
gran variabilidad de otras patologías que presentan. No hemos podido encontrar
estudios en los que se recojan el número de patologías concomitantes que tienen
diagnosticadas aunque los autores en todos los estudios hablan de la alta comorbilidad
que presentan estas mujeres (4;40;48-56). Los datos que hemos obtenido en este sentido
son abrumadores confirmando esta alta comorbilidad ya que casi el 10% de nuestra
población presenta más de cuatro patologías diagnosticadas entre las que se encuentran
algunas de las más comúnmente asociadas y otras como cáncer, HTA,
hipercolesterolemia, asma o problemas oculares (57). Esto hace que su calidad de vida
empeore aún más y que los gastos farmacéuticos se disparen.

Tanto para el control de los síntomas ansiosos de la FM como para otras patologías
concomitantes como la vejiga irritable, el dolor pélvico crónico o el SII se suelen usar
terapias psicológicas que mejoran la percepción de dolor en los enfermos con FM (48),
109
especialmente si se asocia la terapia cognitiva con el ejercicio físico (123). La
justificación para la inclusión en el tratamiento de terapias psicológicas, especialmente
terapias cognitivo- conductuales (TCC) no es el control de los trastornos anímicos
provocados por la comorbilidad sino más bien para intentar gestionar los numerosos
factores no psiquiátricos como son los sociales y psicológicos que intervienen en la
percepción del dolor y su mantenimiento (123); según este autor, las habilidades que
parecen ser útiles en el tratamiento de los factores psicosociales de la FM son la
educación, las habilidades de afrontamiento del dolor, la programación de actividades
placenteras, entrenamiento en asertividad y resolución de problemas, higiene del sueño,
cambios en el comportamiento, y prevención de las recaídas, si bien concluye tras
analizar diecisiete estudios que, los beneficios obtenidos son modestos con las TCC
solas pero si se ofrecen en combinación con terapia farmacológica y ejercicio los
pacientes pueden obtener mejoras importantes. Según Bosch y col (98) la educación
sanitaria en pacientes con FM modifica su percepción de la calidad de vida, mejorando
con ello el dolor, también sugiere que el mejor conocimiento de la enfermedad
disminuye la dependencia de los servicios sanitarios. Realmente el número de personas
que usan la terapia psicológica en nuestro estudio no es demasiado elevado tal vez
debido a que si bien en AFIBROM se les ofrece, no lo usan posiblemente por varios
motivos: porque todavía en España se asocia la atención psicológica como tratamiento
de problemas psiquiátricos y no como ayuda para mejorar el afrontamiento ante
determinadas situaciones, porque hasta el momento no es un tratamiento cubierto por el
sistema público de salud y les resulta gravoso para su economía y porque desplazarse
hasta la sede, en ocasiones, no les resulta fácil.

Diversos autores coinciden en la recomendación de que recibir sesiones de fisioterapia,


realizar ejercicio físico o recibir masajes para el control de los síntomas de dolor, fatiga,
ansiedad y problemas relacionados con el sueño (48;100;119-121) mejora no sólo la
percepción del dolor sino también la movilidad de las mujeres ya que previene el
anquilosamiento que aún empeora más su cuadro de dolor. Los ejercicios que se
recomiendan son caminar, hidroterapia, ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de
la musculatura que además aumentan su resistencia a la fatiga. Además Le Marshall
(121) también reconoce el beneficio claro que obtienen las mujeres que practican Tai-
chi, yoga y Qijong, aunque estos dos últimos con menor evidencia (100). En nuestra
población la actividad que las mujeres practican con mayor frecuencia es el ejercicio
físico (caminar, aquagym, pilates o tai-chi), aunque casi la mitad reconoce que tiene una
vida sedentaria; y sólo un pequeño número hace yoga, 12 de 125 mujeres. Aunque está
demostrado el beneficio de realizar alguna actividad física el motivo por el cual la
mayoría tiene una vida sedentaria puede ser en algunos casos debido a la falta de
información, la falta de motivación o la falta de recursos ya que excepto caminar, el
resto de las actividades se desarrollan en gimnasios o centros privados sin subvención, y
aunque dentro de AFIBROM se ofertan actividades tales como pilates o tai-chi a un
precio muy asequible, no acuden debido a varias posibles razones como pueden ser el
tener que desplazarse hasta la sede en transporte público o porque su estado físico o
anímico se lo impide.

En el tratamiento de la Fibromialgia también se han usado terapias complementarias


tales como cambios en la dieta y nutricionales, acupuntura, electroacupuntura,
hidroterapia y magnetoterapia entre otras con beneficios a priori para las pacientes
aunque según la revisión de Sueiro y col (141) se necesitarían más estudios para poder
justificar su uso y además la mejoría según apunta Sueiro podría estar relacionada con el

110
efecto placebo (213;214); esto puede haber llevado a Terhorst y col (142) a realizar tres
años más tarde una nueva revisión en la que concluye que tras revisar sesenta estudios
publicados en las cuatro categorías que reconoce el Centro Nacional de Medicina
Complementaria y Alternativa (EEUU): productos naturales (vitaminas, minerales,
alimentos probióticos y suplementos alimenticios), terapias cuerpo- mente (meditación,
visualización guiada e hipnosis), manipulación (quiropraxis y masaje), y otras (terapias
de movimiento, terapias energéticas, homeopatía) concluye que tanto la balnearoterapia,
las terapias cuerpo- mente y la acupuntura si muestran evidencia de eficacia para el
control del dolor en la FM, el resto de las terapias, si bien parece que tienen efectos
positivos en el control del dolor no se puede asegurar ya que los estudios son escasos o
con muestras insuficientes y deben ser estudiadas con más profundidad.

No obstante, el uso de terapias complementarias es muy frecuente tanto en España como


en Europa, así como en Estados Unidos y Canadá. Según los estudios de Eisenberg y
Druss (133;134) en los años 90 del pasado siglo alrededor del 40% de la población
adulta de los EEUU usaba terapias complementarias y la mayoría no se lo comunicaba a
su médico. Con posterioridad se han publicado estudios en relación con el uso de estas
terapias entre la población adulta, algunos sobre población general (138;139) y otros en
pacientes con diferentes tipos de artritis entre las que encuentran pacientes con SFM
(140), en este estudio el 90,2% de los pacientes atendidos en Atención Primaria con
problemas reumáticos usan terapias complementarias y el 69,2% usan más de una; en
otro estudio realizado específicamente en enfermos con SFM (16), en general las
terapias más utilizadas son dietas y tratamientos nutricionales, fitoterapia, masajes,
yoga, y terapias espirituales. Según el estudio de Wall (16), al menos el 50% de los
pacientes de larga evolución, es decir los que están diagnosticados al menos cinco años
atrás, siguen un tratamiento con terapias complementarias (suplementos vitamínicos,
dietas, masajes, o incluso terapias espirituales) llegando a dejar el tratamiento alopático.
De ellos casi las tres cuartas partes hablan con un profesional de la salud acerca de otros
tratamientos lo que indica una cierta apertura frente a lo que se había publicado en
estudios anteriores en que sólo la mitad de los encuestados hablaban con su médico de
esta posibilidad (138).

La realidad en Italia es bien diferente ya que algunas terapias complementarias como la


acupuntura, fitoterapia, homeopatía y las terapias manuales están incluidas en los
servicios de salud italianos. En algunas regiones como por ejemplo La Toscana, según
Barbadoro y col (136) un 14% de la población italiana usó alguna terapia
complementaria entre 2002- 2005, aunque por debajo del uso que se hace en otros
países europeos como Inglaterra, el 26%, o Alemania en el que el uso llega hasta el
42,3% con un alto grado de satisfacción. En el sistema sanitario belga el Ministerio de
Salud reconoce la homeopatía, la acupuntura, la osteopatía y la quiropraxis como
tratamientos reembolsables para el ciudadano al igual que los tratamientos alopáticos, el
único requisito es que el profesional esté registrado.

En España, Álvarez Hernández y col (131) en su estudio de 2006 sobre 800 pacientes de
los que el 6,5% estaban diagnosticados de SFM reconocen el uso de terapias
complementarias en un rango que oscila entre el 60 y el 85,6%, especialmente en
aquellos enfermos que tienen un tiempo de diagnóstico superior a los 5 años; pero sólo
un tercio de los pacientes informan a su médico que están usando estas terapias. Las
más usadas en este estudio son los complementos vitamínicos, Sábila (Aloe Vera),
masajes, acupuntura, quiropraxis, y sólo el 1% terapia Reiki.

111
Muy pocas de nuestras mujeres reconoce de forma explícita recurrir a las terapias
complementarias para aliviar sus problemas de salud, las que lo reconocen usan terapia
sacrocraneal y acupuntura; casi la mitad de ellas recibe masajes de forma habitual,
aunque las mujeres no los identifican como una forma de terapia complementaria.

En los estudios europeos (136) y americano (16) así como en la revisión publicada por
Kikuchi (137) la población que usa más terapias no convencionales corresponden a
mujeres, con alto nivel educativo y descontentas con su medicación habitual. Según el
documento de la OMS en relación con las estrategias a seguir en relación con el uso de
las terapias complementarias (132) el uso cada vez mayor de estas terapias en los países
desarrollados se debe a la preocupación de la población por los efectos adversos de los
fármacos químicos, el cuestionamiento a los enfoques y suposiciones de la medicina
alopática, así como el mayor acceso del público a la información sanitaria. En nuestro
caso las mujeres tal vez no reconocen el uso de estas terapias debido a que de forma
tradicional en nuestro país se han confundido las terapias complementarias con formas
de brujería, chamanismo y han estado asociadas a niveles culturales bajos (131), a esta
confusión ha contribuido en gran manera la falta de regulación que existe tanto de los
estudios como de la praxis. Este problema no es exclusivo de España, sino que se da en
muchos países de nuestro entorno, si bien en el año 1994 del siglo XX Peter Fisher y
Adam Ward (145) hicieron un estudio para saber cuál era la situación de las terapias
complementarias en Europa y cómo estaban reguladas, la situación sigue aún sin
resolverse en la mayoría de los países a pesar de la recomendación de la 56 Asamblea
de la OMS en el año 2003 que invita tanto a la regulación de la práctica como de los
estudios (144).

Un aspecto que a priori puede parecer inquietante es la tasa de abandono tan alta que se
ha producido en el estudio, estaba calculada en un 10% y hemos obtenido casi el 45%
en las diferentes fases. Esto puede deberse a varios factores, por un lado la viabilidad
del estudio impedía que se citara a las mujeres otro día diferente y como se ve a tenor de
los resultados todas ellas tienen problemas de salud que les obliga a citas médicas a las
que no pueden faltar; muchas se han perdido por este motivo pues la mayoría avisaba de
su falta a la cita y daban el motivo (enfermedad propia, cita médica, problemas
laborales, problemas familiares). Esta hipótesis se puede ver reforzada por el hecho de
que en el grupo donde menos abandonos se han producido es el control y ello se puede
deber a que en este grupo las mujeres sólo debían acudir al centro en tres ocasiones, al
inicio, al mes y a los tres meses, aunque el informe del motivo de abandono coincide
con el de los otros grupos y además hay que sumarle el olvido. Uno de los motivos de
queja de muchas de las mujeres con SFM es la dificultad en la memoria así como
disminución del procesamiento de la información, dificultad para realizar múltiples
tareas si hay distractores, falta de concentración y disminución en la claridad de
pensamiento; a este fenómeno algunos autores le denominan fibroniebla o disfunción
cognitiva (8) . Por otro lado, también es más frecuente el motivo enfermedad propia en
el grupo de Reiki, ello puede ser debido a que en algunos casos y debido a la terapia
como describen algunos autores (154;215) puede provocar que tras una mejoría inicial
importante, es posible que en las siguientes sesiones empeore lo que lleva a abandonar
el tratamiento, sin que ello signifique que no sea efectivo, a este fenómeno los autores le
llaman “crisis de sanación”. Nosotros, en un intento de contaminar lo menos posible los
resultados, no hicimos ninguna observación previa en este sentido a las mujeres
asignadas a los grupos de intervención. A la vista de estos resultados nos surge la duda

112
de si la información ha sido adecuada y si de habérseles informado de esta posibilidad la
tasa de abandono hubiese sido menor.

Sólo tenemos conocimiento de un estudio realizado sobre mujeres con SFM tratadas
con Reiki en el área metropolitana de Washington (EEUU), en 2008 por Assefi y col
(208); con el objetivo de determinar si el Reiki resulta beneficioso como coadyuvante
del tratamiento convencional en pacientes con SFM en el que concluyen que es poco
probable que los adultos con fibromialgia puedan beneficiarse con tratamiento de Reiki,
aunque sugieren que se hagan estudios más amplios.

Según diferentes autores la terapia Reiki así como otras terapias energéticas son eficaces
tanto para el dolor como para proporcionar bienestar tanto físico como psicológico a las
personas que las utilizan (22;24;33;146;163;174), sin provocar efectos adversos
mantenidos.

Las muestras entre nuestros estudios son comparables en cuanto a datos demográficos,
aunque en el estudio de Assefi la población es más joven y no es exclusivamente de
mujeres. En cuanto al grado de dolor y fatiga iniciales ambas poblaciones son similares
tanto en nuestros tres grupos como en los cuatro en los que divide la muestra.

Nuestra población está por debajo de la media de calidad de vida para las personas de su
rango etario medido mediante el cuestionario SF-36 (61;211;216), pero por encima de
los valores que da Assefi de su población aunque no sabemos si estos valores están muy
por debajo de la población americana de su misma edad ya que no menciona cuales son
los valores de referencia.

Nosotros además usamos el cuestionario de impacto de la fibromialgia (CIF) para saber


la repercusión que tiene la enfermedad en la vida de estas mujeres pero no podemos
comparar nuestro resultado con este estudio debido a que estos autores no han llevado a
cabo esta medida, lo que si podemos concluir en base a nuestros resultados es que en
nuestra población las mujeres tienen un impacto medio de la enfermedad (62,6) pues la
referencia va de 0 a 100 donde 0 es ningún impacto y 100 altamente invalidante (209).
Según Monterde la población española con fibromialgia tiene una puntuación de 50 y
puede llegar hasta 70 en personas muy afectadas (209).

En el estudio de Assefi no hay grupo control para comparar si alguna de las actuaciones
que se llevan a cabo sobre las mujeres tiene algún efecto, realiza intervenciones con
Reiki directo y a distancia y lo compara con otros dos grupos en los que simula la
terapia tanto de forma directa como a distancia; es decir tiene dos grupos placebo. Así
mismo las sesiones que se dan no son iguales ni en frecuencia ni en tiempo, mientras
que ellos dan dos sesiones semanales de 30 minutos con un total de 8 semanas (16
sesiones en total), en nuestro estudio se da una sesión semanal de una hora de duración
durante cuatro semanas consecutivas tras la cual se hace una segunda medida que se
repite a los tres meses de forma previa a dar una quinta sesión de una hora; ambos
estudios coinciden en que la persona que realiza la intervención tiene el grado de
Maestría en Reiki.

Tras comparar los resultados Assefi (208) concluye que aunque hay diferencias en los
valores de dolor y fatiga así como en los aspectos físicos y mental medidos con el SF-
36 de calidad de vida estas diferencias no son significativas ni en el grupo que recibe
Reiki real ni en el que lo recibe simulado o a distancia en ambos casos, esto discrepa

113
totalmente con nuestros resultados ya que aunque en la primera medida la reducción del
dolor y la fatiga son incluso superiores en el grupo que recibe terapia simulada, esta
reducción no se mantiene en el tiempo, lo que se podría atribuir al efecto placebo
descrito por la bibliografía (214), en el grupo que recibe esta terapia mientras que en el
grupo que recibe Reiki, esta diferencia sigue disminuyendo en la tercera medida
haciéndose significativa.

El mismo resultado se repite tanto en el grado de dolor como de fatiga medidos con las
escalas analógicas, es más, en el grupo que recibe terapia simulada hay una disminución
significativa del dolor y de la fatiga tras las primeras sesiones pero este descenso no se
mantiene en el tiempo. En el grupo que recibe terapia Reiki, a pesar de que no hay
diferencia entre la primera y la segunda medida si hay una reducción importante al cabo
de los tres meses, es decir el efecto de Reiki se prolonga en el tiempo.

En cuanto al impacto de la enfermedad en las mujeres, como cabía esperar dados los
resultados de disminución de dolor y fatiga sí como la mejora en la calidad de vida en
todas las dimensiones, disminuye también de forma significativa en la medida que se
hace tres meses después de terminar la terapia con Reiki, esta diferencia ya se apunta en
la segunda medida en la que hay disminución tanto en el grupo que recibe Reiki como
en el que recibe terapia placebo con respecto a la primera medida, si bien en el grupo
placebo esta diferencia no se mantiene a los tres meses aunque tampoco vuelven a los
valores de los que partieron.

114
CONCLUSIONES:

115
116
CONCLUSIONES

A tenor de los resultados obtenidos en nuestro estudio podemos decir que:

1. La población analizada tiene unas características sociodemográficas


comparables con los estudios publicados en España, Europa y América en todos
los aspectos.

2. La Terapia Reiki es efectiva en la disminución del dolor y la fatiga física de las


mujeres con Síndrome de Fibromialgia sin que haya efectos adversos atribuibles
a la misma.

3. Resulta eficaz para mejorar la calidad de vida de estas mujeres.

4. Disminuye el impacto de la enfermedad sobre las AVD de la población


estudiada.

5. Tiene un efecto mantenido en el tiempo, no atribuible al efecto placebo.

6. Sus resultados mejoran aún sin recibir terapia.

7. La Terapia Reiki puede ser un posible tratamiento coadyuvante para el SFM ya


que se trata de un método sencillo y barato de aplicar tanto por el personal de
enfermería como por las propias mujeres de forma autoadministrada.

8. Es necesario seguir con la investigación para corroborar los resultados del


presente estudio y ver si el efecto se mantiene por más tiempo. Sería
aconsejable continuar con el mismo para ver los efectos a largo plazo e
introducir otras variables que en el momento de diseñar éste descartamos como
es la reducción de la medicación o la disminución de los síntomas de las
patologías concomitantes.

117
118
ANEXOS:

119
120
ANEXO 1. Distribución de los puntos gatillo en la FM. Tomado de Villanueva y col (40)
430-443.

Fig. 1—Distribución de los puntos gatillo en la fibromialgia.

1-2 Cervical bajo: bilateral, en la parte anterior de los espacios intertransversos C4 -C5, C5-C6.
3-4 Segunda costilla: bilateral, en la segunda unión condroesternal.
5-6 Epicóndilo lateral: bilateral a 2 cm distal del epicóndilo.
7-8 Rodilla: bilateral en la almohadilla grasa media próxima a la línea articular.
9-10 Occipucio: bilateral en la inserción del músculo suboccipital.
11-12 Trapecio: bilateral, en el punto medio del borde superior.
13-14 Supraespinoso: bilateral, el origen sobre la espina de la escápula próximo al borde
medial.
15-16 Glúteo: bilateral cuadrante superior externo de la nalga en la parte abultada del músculo.
17-18 Trocánter mayor: bilateral, poster ior a la prominencia trocantérea.

121
122
ANEXO 2 HOJA DE INFORMACIÓN AL PACIENTE

TÍTULO DEL ESTUDIO: Eficacia de la terapia Reiki en la mejora del dolor, la fatiga, la calidad
de vida y el impacto de la enfermedad sobre las actividades de la vida diaria en mujeres con
fibromialgia.
PROMOTOR: Profesora de la EUE Puerta de Hierro. Hospital Universitario Puerta de Hierro
Majadahonda.
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Lourdes Casillas Santana. Enfermera Profesora de la Escuela
Universitaria de Enfermería Puerta de Hierro. Teléfono: 911917538. e- mail:
[email protected]
CENTRO: Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda. Madrid

DIRECCIÓN POSTAL: Lourdes Casillas Santana; Coordinadora Enfermería Médico- Quirúrgica

Escuela Universitaria de Enfermería Puerta de Hierro; Calle Joaquín Rodrigo 2, 28222


Majadahonda (Madrid)
INTRODUCCION
Nos dirigimos a usted para informarle sobre un estudio de investigación en el que se le invita a
participar. El estudio ha sido aprobado por el Comité Ético de Investigación Clínica del Hospital
Universitario Puerta de Hierro Majadahonda.
Nuestra intención es tan solo que usted reciba la información correcta y suficiente para que
pueda evaluar y juzgar si quiere o no participar en este estudio. Para ello lea esta hoja
informativa con atención y nosotros le aclararemos las dudas que le puedan surgir después de
la explicación. Además, puede consultar con las personas que considere oportuno.
PARTICIPACIÓN VOLUNTARIA
Debe saber que su participación en este estudio es voluntaria y que puede decidir no participar
o cambiar su decisión y retirar el consentimiento en cualquier momento.
DESCRIPCIÓN GENERAL DEL ESTUDIO

Debido a la complejidad clínica de las personas que padecen fibromialgia, así como la dificultad
para combatir el dolor y mejorar la calidad de vida, el tratamiento convencional con fármacos se
puede beneficiar de la ayuda de terapias complementarias como es el Reiki y que ha probado
su eficacia en el control de otros dolores de carácter crónico.

Reiki es un antiguo método de tratamiento que se usa como tratamiento alternativo o como
complemento al tratamiento de la medicina occidental. Se trata de un sistema muy sencillo en
el que el terapeuta transmite energía a través de sus manos, colocándolas en diferentes
lugares del cuerpo. Cuando la energía fluye libremente se equilibra el cuerpo y éste es capaz
de aliviar sus dolores.

Con respecto a la terapia Reiki es importante que usted conozca que:


 No es una religión, por lo tanto no importan las creencias religiosas de la persona
 El paciente no necesita creer en Reiki. Ni siquiera necesita saber el nombre de lo que
está recibiendo. Reiki actúa con independencia de las opiniones o puntos de vista de la
persona que lo recibe.
 No interfiere con ningún tipo de medicamento, e incluso, en ocasiones, puede reducir
los efectos secundarios del mismo.
 No tiene contraindicaciones.

Por este motivo, el propósito de este estudio es evaluar la eficacia de la terapia Reiki para
mejorar el dolor, la fatiga, la calidad de vida y el impacto de la enfermedad sobre las
actividades de la vida diaria en mujeres con fibromialgia.

123
Para conseguir los objetivos un equipo de investigadores formado por enfermeras y un médico,
expertos en las áreas de estudio, nos hemos planteado desarrollar este trabajo a lo largo de los
próximos 2 años.
Las candidatas para participar en el estudio son todas las mujeres afectadas de fibromialgia
integradas en la Asociación Madrileña de Fibromialgia (AFIBROM).
PROCEDIMIENTO DE ESTUDIO
Se trata de un estudio en el que usted de forma aleatoria podrá ser asignado a uno de los tres
grupos necesarios para llevar a cabo el estudio: al grupo que recibirá terapia Reiki, al grupo
que recibirá terapia de toque o al grupo control. A todas las mujeres que firmen el
consentimiento informado y decidan participar en el estudio se les pasará un cuestionario sobre
calidad de vida, conocido con el nombre de Cuestionario de Salud SF-36 tres veces en total:
antes de iniciar la terapia, tras las cuatro sesiones de reiki o de terapia de toque y a los 3
meses después de la terapia, estos últimos antes de recibir una sesión de refuerzo. Las
personas que resulten asignadas al grupo control responderán los cuestionarios con los
mismos intervalos siguiendo con su terapia habitual exclusivamente.
Tanto el grupo control como el grupo que recibe terapia de toque, una vez finalizado el estudio,
recibirán terapia Reiki.
El Cuestionario de Salud SF-36 proporciona información sobre el estado de salud del individuo
en dos áreas: el estado funcional y el bienestar emocional. Tiene 36 preguntas, es fácil de
responder y se puede cumplimentar sólo o con ayuda.
Así mismo se les pasará un cuestionario específico para valorar el impacto de la enfermedad
sobre las Actividades de la Vida Diaria. Para ello, se utilizará el cuestionario específico para
Fibromialgia FIQ o Cuestionario de Impacto de Fibromialgia. Se trata de un cuestionario
validado para la población española, que permite evaluar en todos los pacientes dos
dimensiones de su capacidad funcional, la frecuencia de realización de actividades de la vida
diaria y la dificultad para realizar estas actividades
También se pasará una escala analógica de dolor y de fatiga.
Tanto la aplicación de las terapias como la cumplimentación de los cuestionarios se llevarán a
cabo en la sede de AFIBROM de Madrid o de Leganés. La terapia dura aproximadamente una
hora.
BENEFICIOS Y RIESGOS DERIVADOS DE SU PARTICIPACIÓN EN EL ESTUDIO
Es posible que no obtenga ningún beneficio para su salud por participar en este estudio. Al
igual que no se deriva ningún riesgo de su participación.
El interés de este estudio es conocer si la Terapia Reiki puede ayudar de manera significativa a
las mujeres con fibromialgia en el control del dolor, de la fatiga y mejorar con ello su calidad de
vida, y servir, por tanto, como terapia complementaria al tratamiento convencional
CONFIDENCIALIDAD
El tratamiento, la comunicación y la cesión de los datos de carácter personal de todos los
sujetos participantes se ajustará a lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre
de protección de datos de carácter personal. De acuerdo a lo que establece la legislación
mencionada, usted puede ejercer los derechos de acceso, modificación, oposición y
cancelación de datos, para lo cual deberá dirigirse al investigador principal del estudio.
Los datos recogidos para el estudio estarán identificados mediante un código y solo los
investigadores del mismo podrán relacionar dichos datos con usted.

124
ANEXO 3.-

CONSENTIMIENTO INFORMADO PARA PARTICIPAR EN EL ESTUDIO

TÍTULO DEL ESTUDIO: Eficacia de la terapia Reiki en la mejora del dolor, la fatiga, la calidad
de vida y el impacto de la enfermedad sobre las actividades de la vida diaria en mujeres con
fibromialgia..
PROMOTOR: Profesora de la EUE Puerta de Hierro. Hospital Universitario Puerta de Hierro
Majadahonda.
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Lourdes Casillas Santana. Enfermera Profesora de la Escuela
Universitaria de Enfermería Puerta de Hierro. Teléfono: 911917538
CENTRO: Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda. Madrid

Yo (nombre y apellidos) ....................................................................................................

 He leído la hoja de información que se me ha entregado.


 He podido hacer preguntas sobre el estudio.
 He recibido suficiente información sobre el estudio.
 He hablado con: .......................................................................................................
(nombre del investigador/colaborador)
 Comprendo que mi participación es voluntaria.
 Comprendo que puedo retirarme del estudio:
1º Cuando quiera
2º Sin tener que dar explicaciones.

Por consiguiente:
- Presto libremente mi conformidad para participar en el estudio y doy mi consentimiento
para el acceso y utilización de mis datos en las condiciones detalladas en la hoja de
información.

Firma del paciente: Firma del investigador/colaborador:

Nombre: Nombre:
Fecha: Fecha:

125
126
ANEXO 4

127
128
129
130
ANEXO 5.- NÚMERO DE ALEATORIZACIÓN __ __ __ __

CUADERNO DE RECOGIDA DE DATOS

DATOS SOCIODEMOGRÁFICOS

FECHA NACIMIENTO........./......../.............

Estado civil: Nº Hijos:


(1)  Soltero
(2)  Casado/ Vive en pareja
(3)  Separado/ Divorciado
(4)  Viudo

Situación laboral:

(1)  Trabajador activo (Especificar puesto de trabajo ___________________)


(2)  Ama de casa
(3)  Estudiante
(4)  Parado
(5)  Baja laboral
(6)  Incapacidad temporal
(7)  Incapacidad total
(8)  Otros…….

Nivel de formación:

(1)  Sin Estudios


(2)  No finalizó los estudios básicos
(3)  Estudios básicos
(4)  Estudios medios
(5)  Estudios superiores

Lugar de residencia: Municipio…………..

(1)  Madrid zona urbana (3)  Madrid zona rural

¿Quién convive con usted?

(1)  Pareja/Cónyuge
(2)  Hijo/hija
(3)  Otro: ________________________________________

Personas dependientes a su cargo


(1)  Pareja/Cónyuge
(2)  Hijo/s
(3)  Nietos
(4)  Otros…………

131
NÚMERO DE ALEATORIZACIÓN __ __ __ __
DATOS CLÍNICOS

Confirmación del diagnóstico Sí  No 

Si es sí Por Etiqueta diagnóstica 

Por Criterios clínicos 

Fecha diagnóstico: .....................

Tratamiento farmacológico

Analgésicos

Paracetamol (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
AINES (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
Opiáceos (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
Ansiolíticos
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca

Antidepresivos
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca

Relajantes musculares
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca

Otros
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca

Otras terapias

Ejercicio fisico (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
Yoga (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
Fisioterapia (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
T Psicológica (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
Masajes
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
Otras
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca
................... (1) diario (2) 2-3 v/semana (3) 1v/semana (4) Ocasional (5) Nunca

Antecedentes generales

Fuma: (1)  SI / (0)  NO Nº cigarrillos/día__________________


Bebe Alcohol: (1)  SI / (0)  NO Frecuencia de consumo:
Diabetes: (1)  SI / (0)  NO Insulinodependiente: (1)  SI / (0)  NO
Problemas osteoarticulares: (1)  SI / (0)  NO
Problemas ginecológicos: (1)  SI / (0)  NO
Disfunción mandibular: (1)  SI / (0)  NO
Colon irritable (1)  SI/ (0)  NO
Otras patologías: ___________________________________

132
NÚMERO DE ALEATORIZACIÓN __ __ __
__

PRIMERA EVALUACIÓN FECHA........./......../.............

 SF-36
 CUESTIONARIO FIQ
 DOLOR
 FATIGA

Comentarios:

SEGUNDA EVALUACIÓN (MES) FECHA........./......../.............

 SF-36
 CUESTIONARIO FIQ
 DOLOR
 FATIGA

Comentarios:

TERCERA EVALUACIÓN (TERCER MES) FECHA........./......../.............

 SF-36
 CUESTIONARIO FIQ
 DOLOR
 FATIGA

Comentarios:

CAUSA DE FINALIZACIÓN PREMATURA DEL ESTUDIO

1. NO CONFIRMACIÓN DIAGNÓSTICO  FECHA ....../....../.........


2. ABANDONO  FECHA ....../....../.........
3. ENFERMEDAD  FECHA ....../....../.........
4. OTROS ……………………………  FECHA ....../....../.........

133
134
ANEXO 6.- NÚMERO DE ALEATORIZACIÓN __ __ __ __

FECHA……/……/……..

Por favor responda a las escalas con el grado de fatiga y dolor que tiene HOY, gracias

Escala analógica visual de fatiga

Escala numérica tipo EVA (Escala Visual Analógica) de 0-10 que podemos clasificar,
como: nivel de fatiga bajo (1-3), medio (4-6) o alto (7-10).

Nivel alto Nivel medio Nivel bajo

10 9 8 7 6 5 4 3 2 1 0

Escala analógica visual de dolor

Escala numérica tipo EVA (Escala Visual Analógica) de 0-10 que podemos clasificar,
donde 0 es ausencia de dolor y 10 el peor dolor imaginable

Dolor severo Dolor moderado Sin dolor

10 9 8 7 6 5 4 3 2 1 0

COMENTARIOS:

135
136
ANEXO 7.- NÚMERO DE ALEATORIZACIÓN __ __ __ __
FECHA …../…../……..

ANEXO. Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia (CIF)


Rodee con un círculo el número que mejor describa cómo se encontró durante la
última semana. Si no tiene costumbre de realizar alguna actividad, tache la pregunta.
1. ¿Ha sido usted capaz de...
Siempre La mayoría En Nunca
de las ocasiones
veces
a. ¿Hacer la compra? 0 1 2 3
b. ¿Hacer la colada con lavadora? 0 1 2 3
c. ¿Preparar la comida? 0 1 2 3
d. ¿Lavar a mano los platos y los cacharros 0 1 2 3
de cocina?
e. ¿Pasar la fregona, la mopa o la 0 1 2 3
aspiradora?
f. ¿Hacer las camas? 0 1 2 3
g. ¿Caminar varias manzanas? 0 1 2 3
h. ¿Visitar a amigos o parientes? 0 1 2 3
i. ¿Subir escaleras? 0 1 2 3
j. ¿Utilizar transporte público? 0 1 2 3

2. ¿Cuántos días de la última semana se sintió bien?


0 1 2 3 4 5 6 7
3. ¿Cuántos días de la última semana no pudo hacer su trabajo habitual, incluido el
doméstico, por causa de la fibromialgia?
0 1 2 3 4 5 6 7

Redondee con un círculo el número que mejor indique cómo se sintió en general
durante la última semana:

4. En su trabajo habitual, incluido el doméstico, ¿hasta qué punto el dolor y otros


síntomas de la fibromialgia dificultaron su capacidad para trabajar?

0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
5. ¿Cómo ha sido de fuerte el dolor?
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
6. ¿Cómo se ha encontrado de cansada/o?
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
7. ¿Cómo se ha sentido al levantarse por las mañanas?
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
8. ¿Cómo se ha notado de rígida/o o agarrotada/o?
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
9. ¿Cómo se ha notado de nerviosa/o, tensa/o o angustiada/o?
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
10. ¿Cómo se ha sentido de deprimida/o o triste?
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

137
138
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140
141
142
143
144
145
146
ANEXO 9.-

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