El concepto de Piaget acerca de las operaciones formales
como cúspide del pensamiento maduro quizá sea demasiado es-
trecho. La investigación neopiagetiana sugiere que los procesos de
pensamiento en la adolescencia son más flexibles y variados. El
tipo de pensamiento que emplean los jóvenes está más vinculado
con aquello en lo que piensan, al igual que con el contexto del pro-
blema y los tipos de información y pensamiento que se consideran
importantes en una cultura (Case y Okamoto, 1996; Kuhn, 2006).
Lo que es más, la teoría de Piaget no considera de manera ade-
cuada avances cognitivos tales como las ganancias en capacidad
de procesamiento de información, acumulación del conocimiento
y pericia en campos específicos, y el papel de la metacognición, la
concienciación y vigilancia de los propios procesos y estrategias
mentales (Flavell et al., 2002). Esta capacidad para “pensar en lo
La tendencia a discutir (generalmente con los padres) es una que uno está pensando” y, por consiguiente, para manejar los pro-
característica típica del pensamiento adolescente, según David pios procesos mentales, es decir, una función ejecutiva mejorada,
Elkind.
quizá sea el principal avance del pensamiento adolescente, el resul-
tado de los cambios en el cerebro adolescente (Kuhn, 2006).
Elkind: características inmaduras
del pensamiento adolescente
Hemos visto cómo los niños avanzan de seres egocéntricos cuyos intereses no se extienden
más allá del pezón a convertirse en personas capaces de resolver problemas abstractos e
imaginar sociedades ideales. Sin embargo, en algunos sentidos, el pensamiento adolescente
parece extrañamente inmaduro. A menudo son groseros con los adultos, tienen problemas
para tomar decisiones sobre qué vestirán cada día y actúan como si todo el mundo girara
en derredor suyo.
Según el psicólogo David Elkind (1984, 1998), tal comportamiento se deriva de los
intentos inexpertos de los adolescentes para utilizar el pensamiento de las operaciones for-
males. Esta nueva manera de pensar, que fundamentalmente transforma el modo en que se
ven a sí mismos y a su mundo, es tan poco familiar como la nueva forma de sus cuerpos y
a veces se sienten igualmente incómodos utilizándolo. A medida que ponen a prueba sus
nuevas habilidades, es posible que en ocasiones se tropiecen, como un lactante que está
aprendiendo a caminar.
Según sugiere Elkind, esta inmadurez del pensamiento se manifiesta en cuando menos
seis maneras características:
1. Idealismo y tendencia a la crítica: a medida que los adolescentes imaginan un mundo
ideal, se percatan de qué tan lejano se encuentra éste del mundo real, lo cual acha-
can a los adultos. Se vuelven extremadamente conscientes de la hipocresía; con la
agudización de su razonamiento verbal, se deleitan con revistas y artistas del entre-
tenimiento que atacan a figuras públicas con sátiras y parodias. Convencidos de que
saben más que los adultos de cómo manejar al mundo, con frecuencia descubren
defectos en sus padres y otras figuras de autoridad.
2. Tendencia a discutir: los adolescentes buscan de manera constante las oportunidades
de poner a prueba sus capacidades de razonamiento. Con frecuencia discuten a me-
dida que organizan los hechos y la lógica para defender, digamos, su derecho a que-
darse más tarde de lo que sus padres creen conveniente.
3. Indecisión: los adolescentes pueden tener al mismo tiempo muchas alternativas en su
mente y, sin embargo, carecen de las estrategias eficaces para elegir entre ellas. Es po-
sible que tengan problemas para decidirse incluso sobre asuntos tan sencillos como
si deben ir al centro comercial con un amigo o utilizar la computadora para trabajar
en una tarea de la escuela.
4. Aparente hipocresía: es frecuente que los adolescentes jóvenes no reconozcan la dife-
rencia entre expresar un ideal, como la conservación de energía, y hacer los sacrifi-
cios necesarios para alcanzarlo, como utilizar el automóvil con menos frecuencia.
492 Parte 6 Adolescencia: sinopsis
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5. Autoconciencia: los adolescentes en la etapa de las operaciones formales pueden
pensar acerca del pensamiento —el propio y el de otras personas—. Sin embargo,
en su preocupación con su propio estado mental, a menudo suponen que todos
los demás están pensando al mismo tiempo justo en lo que ellos están pensando:
ellos mismos. Es posible que una adolescente se sienta mortificada si viste “la ropa
incorrecta” para una fiesta, pensando que todos los demás deben estar viéndola
de reojo. Elkind denomina audiencia imaginaria a esta conciencia de uno mismo, audiencia imaginaria Término de
un “observador” conceptualizado que está tan preocupado con los pensamientos Elkind para el observador que existe
y conductas de la persona joven como ella lo está. La fantasía de la audiencia sólo en la mente de un adolescente
y que está tan preocupado de
imaginaria es particularmente fuerte en la temprana adolescencia, pero persiste en los pensamientos y acciones del
menor grado en la vida adulta. adolescente como lo está él mismo.
6. Suposición de singularidad e invulnerabilidad: Elkind utiliza el término de fábula
fábula personal Término de Elkind
personal para denotar la creencia de los adolescentes de que son especiales, que su para la convicción de que uno es
experiencia es única y que no están sujetos a las reglas que gobiernan al resto del especial, único y no está sujeto a
mundo (“Otras personas caen en la adicción a las drogas, pero no yo” o “Nadie ha las reglas que gobiernan al resto del
estado tan profundamente enamorada como yo”). Según Elkind, esta forma espe- mundo.
cial de egocentrismo subyace a muchos comportamientos riesgosos y autodestruc-
tivos. Asimismo, tal como la audiencia imaginaria, la fábula personal continúa
en la adultez. Dice Elkind que la fábula personal es lo que persuade a muchas
personas a asumir riesgos cotidianos como conducir un automóvil, a pesar de las
estadísticas sobre mortalidad en accidentes viales. Quizá Elkind diría que en parte
fue la fábula personal lo que condujo a Mandela a participar en peligrosas activi-
dades de insurrección contra una dictadura atroz.
Los conceptos de la audiencia imaginaria y de la fábula personal han sido amplia-
mente aceptados, pero su validez como características emblemáticas de la adolescencia
ha tenido poco apoyo de investigación independiente. En algunos de los estudios sobre la
fábula personal, los adolescentes tenían mayor probabilidad que los estudiantes universi-
tarios o los adultos de considerarse vulnerables a ciertos riesgos, como los problemas con
el alcohol u otras drogas, en lugar de presentar menor probabilidad, como lo pronosticaría
la fábula personal (Quadrel, Fischoff y Davis, 1993).
Se ha sugerido que la audiencia imaginaria y la fábula personal, en lugar de constituir Punto de
aspectos universales del desarrollo cognitivo de los adolescentes, quizá se relacionen con ex- verificación
periencias sociales específicas. Por ejemplo, contrario a la fábula personal, en un estudio con
2 694 adolescentes afroestadounidenses urbanos bajo tratamiento en una clínica para pa- ¿Puede usted . . .
cientes externos en Washington, D.C., cerca de 7% de los varones y más de 5% de las mujeres ✔ describir los seis aspectos del
dijeron que creían que morirían en los siguientes dos años. Aquellos que informaron asumir pensamiento inmaduro de los
riesgos de salud o exponerse a comportamientos de riesgo, como portar armas, tuvieron una adolescentes que propuso
Elkind y explicar cómo pueden
probabilidad hasta 5.6 veces mayor de tener tales creencias que aquellos que no habían visto madurar los jóvenes por medio
o participado en esas conductas. No es claro si estos adolescentes asumen riesgos porque al de la transición a las opera-
vivir en barrios peligrosos esperan que sus vidas sean breves, o si esperan morir prematura- ciones formales?
mente debido a los riesgos que toman (Valadez, Meltzer, Silber, Meltzer y D’Angelo, 2005).
Desarrollo del lenguaje
El uso del lenguaje en los niños refleja su nivel de desarrollo cognitivo. Los escolares son
bastante competentes cuando utilizan el lenguaje, pero la adolescencia trae consigo refina-
mientos adicionales. El vocabulario continúa aumentando a medida que los materiales de
lectura se vuelven más adultos. Para los 16 a 18 años de edad, la persona joven promedio
conoce cerca de 80 000 palabras (Owens, 1996).
Con la llegada del pensamiento abstracto, los adolescentes pueden definir y analizar
abstracciones tales como amor, justicia y libertad. Es más frecuente que empleen términos
como sin embargo, por el contrario, en todo caso, por consiguiente, efectivamente y probable-
mente para expresar relaciones lógicas. Se vuelven más conscientes de las palabras como
símbolos que pueden tener múltiples significados y se deleitan en utilizar ironías, juegos de
palabras y metáforas (Owens, 1996).
Capítulo 16 Desarrollo cognitivo en la adolescencia 493
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