Resumen Profetas
Resumen Profetas
ISAÍAS
El libro de Isaías se compone de dos partes básicas: Los capítulos 1-39 tratan
principalmente sobre Jerusalén entre e período de la amenaza asiria y la futura amenaza del
exilio a Babilonia. Judá y Sion (Jerusalén) han fallado a su llamado de ser el pueblo de
Yahwéh para él y para las naciones, por lo que se anuncia el juicio divino contra la
idolatría, la injusticia y la rebelión del pueblo de Judá al no confiar en Yahwéh.
Autor.
Isaías es el más grande de los profetas del Antiguo Testamento. Su nombre significa
“salvación de Yahwéh”. Proviene de una familia aristocrática del reino de Judá. Estaba
casado con una profetisa y tuvo dos hijos (7:3; 8:3). Fue contemporáneo con Oseas,
Miqueas, Amós y Jonás. Los intérpretes judíos y cristianos consideran que todo el libro es
obra del profeta Isaías, hijo de Amoz (1:1), quien vivió en Jerusalén a finales del siglo VIII
y principios del VII a.C. Sin embargo, a finales del siglo XVIII d.C. se arguyó que el libro
fue en gran parte producto de por lo menos dos o tres autores diferentes bastante separados
entre sí en tiempo y lugar. En las esferas académicas bíblicas menos conservadoras, estas
distintas secciones de Isaías se conocen como primero, segundo y tercero Isaías, también se
reconoce de manera alternativa como deutero-Isaías a la sección que comprende los
capítulos 40-66.
Fecha escrito.
Isaías dirigió su mensaje al reino del sur (Judá). Profetizó en los días de Uzías, Jotam, Acaz
y Ezequías reyes de Judá (1:1), antes del exilio. Asiria era la potencia dominante de ese
entonces. El libro pudo haberse escrito a lo largo del ministerio profético de Isaías,
aproximadamente del 740-687 a.C. (1:1; 6:1).
Isaías declaró el juicio de Dios por los pecados de Judá, Israel y las naciones vecinas.
Intentaba inducir al pueblo de Dios a apartarse de su desobediencia a fin de evitar el
desastre que se avecinaba, esfuerzo que alcanzó sólo un éxito limitado. Su propósito
principal fue sentar las bases de la esperanza y la promesa que en el futuro guiarían al
remanente fiel del pueblo de Dios. Así, el libro, está lleno de promesas de restauración y
redención de la segura venida del Mesías, de la salvación de todas las naciones y del triunfo
de los planes de Dios pese a los intervalos de sufrimiento.
Temas principales.
La santidad de Dios.
El remanente
Principios teológicos.
Estructura.
1. La queja contra Judá y el llamamiento de Isaías (1-6). Esta sección introduce todo el
libro. Narra la queja de Yahwéh en forma de un proceso legal contra la constante rebelión
de Jerusalén. Esta rebelión va en contra del Santo de Israel quien ha emitido su juicio a
causa de los pecados, la injusticia social y la idolatría. También contiene un mensaje de
esperanza y misericordia. Finalmente, esta sección narra la visión y llamado de Isaías,
quien es perdonado y comisionado para pronuncias el juicio divino.
3. Queja de Yahwéh cintra las naciones (13-27). Esta sección narra una serie de oráculos
del desastroso juicio contra los enemigos de Judá: Babilonia, Asiria, Filistea, Moab,
Damasco, Etiopía, Egipto, Edom, Arabia y Tiro. Yahwéh es el Señor soberano de las
naciones. Se narran palabras de esperanza del futuro de Sion y del pueblo de Dios. ¿Cuál es
la respuesta? Las naciones se unen al pueblo de Dios en una gran celebración escatológica
en el monte de Sion (25), Judá renueva su compromiso de confianza en Yahwéh (26) y
Dios después de la expiación responde con un cántico nuevo de la viña (27).
Preguntas de aplicación.
4. ¿Qué significado tuvo para Israel el nombre simbólico de los hijos del profeta?
Bibliografía Complementaria.
Fee, G. & Stuart, D. (2005). Cómo leer la Biblia libro por libro. Trad. Francisco Almanza.
El Paso: Mundo Hispano.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Longman III. T. & Dillard, R. (2007). Introducción al Antiguo Testamento. Trad. José
María Blanch. Grand Rapids: Desafío.
Lección 28
JEREMÍAS
El libro es una colección de oráculos proféticos del juicio inminente contra Judá y de
Jerusalén por su infidelidad contra Yahwéh. Reprocha la idolatría descarada de Judá, a
quien compara con una esposa infiel. Hace un llamado al arrepentimiento para evitar el
juicio divino el cual es ignorado. Proclama un mensaje de esperanza por medio del exilio y
el sometimiento a Babilonia, mensaje por el cual Jeremías es amenazado de muerte por los
sacerdotes y los falsos profetas. El libro anuncia también la caída de Jerusalén y sus
consecuencias, proclama oráculos contra las naciones enemigas de Judá y termina con un
epílogo histórico.
Autor.
Fecha escrito.
Jeremías desarrolló su actividad profética del año 627 al 585 a.C., durante los reinados de
Josías, Joacaz, Joacím, Joaquín y Sedequías (1:2-3). Él estuvo en Jerusalén la mayor parte
del tiempo y en Egipto durante los últimos años de su vida. En su tiempo ocurrió el declive
de Asiria y de Egipto, así como el surgimiento del imperio babilónico. El libro pudo
haberse escrito a lo largo del ministerio profético de Jeremías, aproximadamente del 630 al
580 a.C. Fue asistido por el escriba Barúc, quien era su amanuense (36:4, 32; 45:1). Sus
mensajes no fueron escritos en orden cronológico.
Este libro entremezcla prosa y poesía lírica, vilipendio y lamentación, parábola viva,
biografía e historia. La composición poética preferida es el quiah (canto fúnebre). Es
notable el uso de acciones simbólicas, la metáfora y el símil.
Propósito del libro.
Temas principales.
El pueblo y el pacto.
Principios teológicos.
Yahwéh es el soberano absoluto del mundo, creador del universo y juez de todo lo que
existe. Aunque era en forma especial el Dios de Israel, tenía dominio sobre todas las
naciones. Su insistencia en los pecados y la maldad de Israel enfatizan la santidad y la
justicia de Dios. Dios es paciente, misericordioso y sufrido (3:12; 13:14; 15:15).
Estructura.
4. Oráculos contra las naciones (46-51). Se proclama la derrota del ejército egipcio en
quien Judá tenía falsas esperanzas de salvación. Se condena a los vecinos más cercanos de
Judá por su orgullo y su trato hacia el pueblo de Dios. Finaliza con la condenación de
Babilonia por su crueldad hacia el pueblo del Señor, así como por su arrogancia e
idolatrías.
5. Epílogo (52). Se vindica a Jeremías como profeta. El rey que rechazó sus palabras
muere en la vergüenza pública y el que las aceptó, aunque en prisión, continúa con una vida
honrosa.
Preguntas de aplicación.
1. Identifique las acciones simbólicas que usa Jeremías y su significado (13:1-11; 19:10-
11; 27:1-15; 32:6-15; 43:8-13)
5. ¿Cómo nos invita el libro a poner nuestra confianza y seguridad sólo en Dios?
Bibliografía Complementaria.
Fee, G. & Stuart, D. (2005). Cómo leer la Biblia libro por libro. Trad. Francisco Almanza.
El Paso: Mundo Hispano.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Longman III. T. & Dillard, R. (2007). Introducción al Antiguo Testamento. Trad. José
María Blanch. Grand Rapids: Desafío.
Lección 30
EZEQUIEL
El libro contiene una serie de profecías a los exiliados, anunciando la inevitable caída de
Jerusalén por causa de los pecados, especialmente la idolatría y las alianzas extranjeras. En
él, el profeta hace un llamado al arrepentimiento, muestra el distanciamiento de Yahwéh y
el juicio inminente y presenta una serie de oráculos de juicio contra las naciones vecinas de
Israel, mostrando que Yahwéh es el rey de las naciones. Finalmente, da un mensaje de
consuelo esperando la llegada de la restauración final de Israel y el regreso de Yahwéh.
Autor.
Al igual que Jeremías, Ezequiel también era sacerdote y profeta (1:3), pero a diferencia del
primero, él sí estuvo casado. Su nombre significa “Yahwéh fortalecerá” o “Yahwéh
prevalecerá”. Fue miembro de la aristocracia de Jerusalén y fue llevado al exilio por
Nabucodonosor, junto con el rey Joaquín y otros nobles, a Babilonia, en el 597 a.C. Allí
profetizó durante todo el período de su ministerio (aproximadamente 22 años). Al que fue
llamado cinco años después de su deportación en 592 a.C. (1:2). Contemporáneo de
Jeremías mientras este ministraba al pueblo que todavía permanecía en Judá, Ezequiel
profetiza a aquellos que se encontraban en el destierro en Babilonia.
Fecha escrito.
Su actividad profética se desarrolló entre el 592 y el 570 a.C. (1:2; 29:17) durante el exilio
en Babilonia. La cautividad babilónica de Judá se llevó a cabo en tres etapas
(deportaciones): a. 606 a.C. Algunos cautivos llevados a Babilonia, entre ellos Daniel y sus
amigos. b. 597 a.C. Otros cautivos fueron llevados a Babilonia, entre ellos el profeta
Ezequiel. c. 586 a.C. El último grupo de hebreos llevados al cautiverio y Jerusalén es
incendiada y destruida. Teniendo en cuenta la fecha del ministerio de Ezequiel se puede
pensar que la composición del libro se da después del 570 a.C.
Su estilo se caracteriza por el uso del simbolismo y la alegoría, siendo muy rico en
imágenes. Por medio de visiones, actos proféticos y oráculos anunció una y otra vez la
destrucción de Jerusalén y el distanciamiento de Yahwéh del templo (Capítulo 10). Utiliza
frecuentemente la repetición, como por ejemplo: “Sabréis que yo soy Yahwéh” (58 veces).
Para reforzar lo que vio y declaró. También utiliza la frase “El Hijo del hombre” para
enfatizar su humanidad en la presencia del Dios eterno.
Propósito del libro.
El propósito del libro es anunciar el castigo de Dios sobre Israel y otras naciones y a la vez
predecir la salvación final para el pueblo de Dios.
Temas principales.
Juicio de Dios
La soberanía de Dios
Restauración de Israel
Principios teológicos.
Ezequiel muestra que la ira santa de Yahwéh tiene como foco central las idolatrías de su
pueblo y que estas llegan a ser la causa de la destrucción de Jerusalén, incluyendo el templo
(lugar de su presencia). Yahwéh es el Dios soberano y el juez de todas las naciones, quienes
experimentarán su juicio por causa de sus idolatrías y pecados. Yahwéh es el Dios
misericordioso y compasivo, que se propone restaurar a su pueblo.
Estructura.
1. Oráculos de juicio contra Israel: castigo y destrucción (1-24). Esos oráculos se dieron
en el período de cinco años antes del sitio de Jerusalén. Se presenta el llamado a Ezequiel
como centinela, quien anuncia a los exiliados el inminente juicio de Yahwéh y la
destrucción de Jerusalén, por causa de su idolatría. Al igual que Jeremías debe enfrentarse a
los falsos profetas quienes seguían obstinados en su creencia de que Jerusalén no caería y
que pronto regresarían a su tierra. Ezequiel les advirtió que el castigo era seguro y que Dios
estaba purificando a su pueblo.
Preguntas de aplicación.
3. ¿Cuántas veces usa la expresión: “Hijo del hombre” y qué quería enfatizar a través de
ella?
6. Identifique las acciones simbólicas del profeta y su significado (4:1-8, 9-17; 5:1-12)
Bibliografía Complementaria.
Fee, G. & Stuart, D. (2005). Cómo leer la Biblia libro por libro. Trad. Francisco Almanza.
El Paso: Mundo Hispano.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Longman III. T. & Dillard, R. (2007). Introducción al Antiguo Testamento. Trad. José
María Blanch. Grand Rapids: Desafío.
Lección 31
DANIEL
Autor.
El autor está identificado en 9:23 y 10:12 como el profeta Daniel. Para una mayor certeza y
comprobación es citado por el Señor Jesucristo en Mateo 24:15. Daniel fue uno de los
jóvenes que Nabucodonosor llevó de Jerusalén para entrenarlos para servir en el palacio del
rey. El libro no dice nada respecto a su linaje, y los únicos detalles conocidos de su vida
madura son los que registra el libro. A pesar de que en el libro de Ezequiel se hace una
mención de un Daniel (14:14, 20; 28:3) reconocido como un hombre ejemplar que vivió
con justicia y rectitud, no se puede aseverar que sea específicamente el profeta que
concierne al libro.
Fecha escrito.
Este mensaje tiene una gran cantidad de emociones para aquellos que habían sido llevados
al exilio. El pueblo judío fue desterrado de la peor manera posible, sin tener esperanzas de
regresar a su tierra porque ya todo había quedado destruido. Algunos tomaron la opción de
acomodarse donde fueron llevados, de tal manera que ya no extrañaban tanto su hogar. Pero
algunos, como Daniel, siguieron viviendo bajo las palabras de Dios, confiando en que sus
promesas no tardarían en cumplirse, siempre que ellos vivieran en obediencia total.
Temas principales.
La soberanía de Dios
Principios teológicos.
Estructura.
Los cuatro jóvenes en Babilonia (1:1-3:30), son historias que nos llenan de ánimo al pensar
que ante las circunstancias difíciles que estaban enfrentando estos muchachos, la
providencia divina los llevó en alto, así que pudieron sobresalir y resaltar entre los demás
por la sola misericordia del Señor. El declive de Nabucodonosor y su familia (4:1-5:31), el
texto relaciona apartes de la vida de uno de los reyes más famosos del continente asiático
en la antigüedad. Sus riquezas, victorias militares y todas sus excentricidades que
consignados en los anales de la historia, parte de la cual se relata en la historia de Daniel.
En los últimos capítulos del libro encontramos las declaraciones más controversiales para
los intérpretes de la literatura apocalíptica. Todavía no hay un consenso al respecto y hasta
un grupo religioso muy numeroso en el mundo determinó el nacimiento de su iglesia por el
conteo de los días y los años de esta profecía.
Preguntas de aplicación.
5. ¿Están dentro de los planes de Dios las malas experiencias que vivimos?
6. ¿Toda la literatura apocalíptica debe observarse bajo los mismos parámetros y reglas de
interpretación?
Bibliografía Complementaria.
Atiencia, J. (1985). Elías, Ezequiel, Daniel, José, Esteban. Buenos Aires: Certeza.
OSEAS
El libro de Oseas expone la realidad espiritual de Israel y el amor de Dios por su pueblo. A
manera de analogía, el profeta relata su propia concepción del dolor causado por la
infidelidad de su esposa, lo cual es comparado con el profundo amor de Dios por un pueblo
que se ha ido tras otros dioses. El castigo es inminente, la nación caerá por causa de su
pecado; sin embargo, Dios extiende su misericordia y promete que después del juicio
vendrán tiempos de restauración. Oseas presenta a un pueblo sumido en una crisis espiritual
y moral terrible, pero también, exalta la misericordia y la fidelidad del Señor, quien no se
cansa de extender su amor a los infieles y de restaurar a una nación que día tras día se
aparta de su bondad.
Autor.
Oseas hijo de Beeri (Oseas 1:1). El significado del nombre del profeta es: Salvación. El
texto no provee datos explícitos que permitan elaborar un retrato del profeta, más allá de
las cuestiones personales que se relatan en los primeros tres capítulos correspondientes a su
relación marital y los nombres de sus hijos. Se conoce que su ministerio se presentó en los
días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías (reyes de Judá) y en días de Jeroboam, hijo de Joaz,
rey de Israel (1:1).
Fecha escrito.
Evidentemente el mensaje está relacionado con las tribus del norte, en tiempos en los que
Jeroboam II estaba reinando en Israel, la realidad espiritual del pueblo demuestra un
alejamiento profundo de la voluntad de Dios. Por los datos que muestra el libro (Oseas 1:1),
el ministerio profético de Oseas se puede ubicar aproximadamente entre el 760 y el 721 a.
C., y es poco probable que se haya extendido más allá de la caída de Samaria (721 a.C.),
teniendo en cuenta la ausencia de datos que se relacionen con un hecho tan trascendental
para la historia de Israel.
Temas principales.
La infidelidad de Israel.
Principios teológicos.
Estructura.
1. Prólogo (1:1).
2. La vida conyugal de Oseas como analogía de la infidelidad de Israel (1:2-3:5).
3. La confrontación de Dios con su pueblo (4:1-13:16).
4. Exhortación y redención de Israel (14:1-9).
8. Prólogo (1:1). La presentación del profeta indica claramente el tiempo en el que realizó
su ministerio en Israel. La realidad social, moral y religiosa del pueblo contrastan con una
mejoría en el campo político en tiempos de Jeroboam II. Como se observa a través de la
profecía, el desvío de la nación de la voluntad del Señor marca el carácter de la exhortación
enfática del profeta.
La confrontación toma un tinte de nostalgia, Dios ha sido como un padre que ha extendido
sus brazos a un hijo rebelde (11:1-4). Por un instante el Señor matiza su castigo, su amor
por Israel le hacen pensar en una sanción menos severa y en los días de restauración (11:5-
11). No obstante, la realidad del pecado y la idolatría afianzan el castigo para una nación
que cada día se aleja más del Señor (11:12-13:16).
Preguntas de aplicación.
10. ¿Cuál es la sensación que produce en nuestro corazón la capacidad del amor y la
misericordia de Dios por su pueblo a pesar de su pecado?
11. ¿Cómo estamos reaccionando frente a la gran fidelidad del Señor aún con la
realidad de nuestras debilidades?
Bibliografía Complementaria.
Cohen, G. & Vandermay, R. (1981). Oseas y Amós. Grand Rapids, Michigan: Portavoz.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Ligth, G. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Oseas. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Lección 33
JOEL
Este se reconoce como uno de los libros proféticos del pre-exilio por la temática y la
proposición de los eventos. El mensaje de Joel está relacionado con la inminente caída del
reino del sur. La realidad que se presenta en cuanto a diferentes invasiones de langostas que
devastaron la tierra, es comparada con la llegada de un ejército que destruirá a la nación,
derribará las murallas y los pondrá en vergüenza a causa de su pecado. La profecía de Joel
se centra en el día del Señor, día de juicio y desolación. Jerusalén, la ciudad del Gran Rey,
va a ser destruida y la casa del Señor será consumida por fuego. Sin embargo, al final, Dios
levantará nuevamente a su pueblo; llegará el tiempo en que el Señor restituya la tierra y
Sión vuelva a ver la gloria de Dios, Él habitará la tierra que eligió y las naciones recibirán
el castigo por su maldad.
Autor.
El profeta se presenta como Joel, hijo de Petuel (Joel 1:1) y su nombre significa: El Señor
es Dios. Los datos que provee el libro son mínimos para determinar las características del
autor. Quizá su profundo dolor por la realidad de la caída de la ciudad y del Templo, lo
muestren como un habitante de la misma. Además, algunos eruditos han propuesto que el
contenido litúrgico del mensaje lo señalen como un profeta del Templo.
Fecha escrito.
En el desarrollo del libro no hay ninguna referencia al reino del norte, por lo tanto se puede
afirmar que Joel lleva a cabo su ministerio exclusivamente en Judá. Los datos que presenta
Joel no permiten determinar con exactitud la fecha de su escritura, aunque existen
diferentes posiciones en cuanto al desarrollo de su ministerio. Aunque algunos afirman que
la profecía se presenta en un tiempo posterior al exilio (400-350 a.C.); no obstante, las
posturas más conservadoras proponen una fecha más cercana en el período pre-exílico
durante la primera parte del reinado de Joás (830-796 a.C.).
Las transiciones y oraciones del texto son bastante coherentes. El profeta usa diferentes
matices poéticos que permiten ver cierta elegancia en la escritura del texto. Algunos
comentaristas afirman observar similitudes de estilo con las profecías de Amós y Miqueas;
sin embargo, no es posible afirmar un uso de fuente por parte de ninguno de los autores
señalados.
Temas principales.
Llamado al arrepentimiento.
La restauración de Jerusalén.
Principios teológicos.
Estructura.
6. Invasión de las langostas (1:1-20). Joel describe una situación decadente en Judá. La
llegada de una invasión de langostas que arrasó con las cosechas y que dejó los campos
completamente desolados (1:1-12). La producción agrícola y ganadera destruida, era
solamente una parte de la realidad que estaba por venir. El profeta hace un llamado para
que el pueblo convoque asamblea; en medio de la pérdida, Judá debe volver su corazón al
Señor (1:13-20).
7. El día del Señor (2:1-11). La voz del profeta retumba los oídos del pueblo. La
convocación de la asamblea no se compara a la proclamación del juicio de Dios (2:1-3). El
día del Señor vendrá con una destrucción peor de lo que había sido la devastación de la
langosta. Un ejército muy grande llegaría para destruir todo a su paso, nada podría
detenerlo. Aquel ejército está liderado por el Señor y viene para cumplir su palabra. Judá
quedará sumida en la más terrible desolación, Dios mismo la ha entregado y nadie lo puede
resistir (2:4-11).
11. Juicio del Señor a las naciones (3:1-17). El castigo del Señor no sólo es para su
pueblo, también llegará el momento de extender su ira contra las naciones. El día del Señor
vendrá para traer a juicio a los hombres por sus maldades; Dios se sentará desde Sión y
proclamará la justicia, destruirá a los enemigos de su pueblo y demostrará que Él es Señor
sobre toda la tierra.
Preguntas de aplicación.
8. ¿Es posible que la perspectiva de la gracia de Dios pueda llevar a su pueblo a olvidarse
de las consecuencias del pecado?
9. ¿Qué papel está jugando el verdadero arrepentimiento en nuestra relación con el Señor?
10. ¿Cuántas veces hemos dejado de lado los actos piedad como un medio para
acercarnos al Señor y reconocer nuestra necesidad de Él, bajo el pretexto de que Él no
quiere sacrificios?
12. ¿Qué expectativas tenemos del día de Señor? ¿Cuáles son sus implicaciones para la
iglesia?
Bibliografía Complementaria.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Morales, E. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Joel. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Rossier, H. (1994). Estudios sobre el libro del profeta Joel. Perroy (Suiza): Ediciones
Bíblicas.
Lección 34
AMÓS
En medio de la prosperidad y la tranquilidad económica del reino del norte, Dios levanta a
un sencillo pastor y agricultor de Judá como profeta. Amós llega para proclamar un
mensaje en contra de la religiosidad de Israel, para confrontar la pasividad espiritual del
pueblo y el abuso contra los más necesitados. En la clásica confrontación profética, Amós
se presenta frente a Israel y las naciones vecinas, para mostrar el juicio de Dios contra toda
impiedad e idolatría, el juicio contra los que abusan del poder y contra los que creen que
pueden escapar de la verdad de Dios. El profeta enfrenta a la clase sacerdotal, aún en medio
de amenazas y del apoyo del rey. Sin embargo, el silencio no es una opción, a pesar de ser
un humilde campesino, Amós reconoce que está hablando de parte del Señor. Al final,
después del castigo, llegarán tiempos de paz y restauración, Dios hará volver a los cautivos
a su tierra y levantará nuevamente a su pueblo.
Autor.
Amós era un pastor y agricultor de Tecoa (1:1) una aldea cercana a Belén, en el reino del
sur. El desarrollo del texto no entrega datos específicos acerca de su familia como sucede
con varios de los profetas, donde se indica el nombre de su padre. Una de las características
particulares del texto es que Amós se identifica a sí mismo como un hombre que no es
profeta ni hijo de profeta (Amós 7:14). Los hijos de los profetas eran miembros de la
cofradía profética, en la que se entrenaban para ser profetas profesionales. Es lógico que la
respuesta de Amós al sacerdote Amasías, está relacionada con su llamamiento, es decir, él
mismo era un hombre de campo al momento de recibir la palabra del Señor, no un hombre
de ministerio profético.
Fecha escrito.
La profecía de Amós se da en los días de Uzías, rey de Judá, y en los días Jeroboam hijo de
Joás, rey de Israel (1:1). Además, Amós incluye un dato específico que indica el momento
en que Dios le llamó para el ministerio cuando dice que fue dos años antes del terremoto.
La fecha del ministerio profético de Amós se puede ubicar cerca del año 760 a.C., teniendo
en cuenta que el reinado de Uzías en Judá se dio entre el 792-740 a.C., mientras que
Jeroboam II reinó en el norte entre el 793-753.
A pesar de su origen rural, el profeta presenta un texto bien elaborado. Amós demuestra un
buen uso de las diferentes técnicas de la poesía hebrea entre las que se encuentran
metáforas, aliteraciones, juegos de palabras y otras construcciones gramaticales notables. El
estilo de su profecía es bastante sobrio, poco elocuente, demuestra cierta pasión y es
completamente conciso a la hora de presentar el mensaje.
“…Yo no soy profeta ni hijo de profeta; soy ganadero y cultivador sicómoros. Pero el
Señor me tomó de detrás del rebaño y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel”. Amós
reconoce humildemente que no pertenece a una corriente profética, que fue llamado
mientras estaba en su trabajo pastoral; aclara que Dios lo llama para hablarle a Israel en
medio de su realidad espiritual. La profecía de Amós demuestra la manera en la que Dios
actúa. En un tiempo de cierta prosperidad económica en el norte, Dios levanta a un profeta
que no es profeta, para denunciar la religiosidad, la injusticia social y la maldad de su
pueblo. Amós refleja el dolor del corazón de Dios por un pueblo que abusa de los más
necesitados y rinde culto a otros dioses, mientras siente tranquilidad porque cumple
religiosamente con ciertos ritos en los diferentes lugares de culto. Sin embargo, dicha
profecía, demuestra que Dios no puede ser burlado y que el juicio está cerca para los que se
apartan de la verdad del Señor.
Temas principales.
Principios teológicos.
Estructura.
1. Prologo (1:1-2)
2. El juicio contra la naciones (1:3-2:3).
3. Juicio contra el pueblo de Dios (2:4-16).
4. Confrontación de la religiosidad (3:1-6:14).
5. Visiones del castigo de Dios (7:1-9:10).
6. Restauración futura (9:11-15).
2. El juicio contra las naciones (1:3-2:3). Amós presenta un pliego de acusaciones contra
las naciones vecinas de Israel, mostrando una fórmula que se repite varias veces y que hace
alusión a los pecados de los pueblos del territorio de Canaán: “Por tres pecados de (el
nombre del pueblo al cual se está haciendo referencia), y por cuatro, no revocaré su
castigo…”. El profeta deja claras las demandas del Señor y a su vez presenta el juicio
contra cada uno de los pecados mencionados. La maldad ha sido grande en la tierra y el
profeta muestra un pliego de acusaciones directas a cada uno de los pueblos del territorio.
Todos los que son mencionados recibirán la paga por sus maldades, las cuales han sido
cometidas no sólo contra el pueblo de Dios, sino entre ellos mismos. Dios se presenta como
el juez de toda la tierra, ninguna nación se escapa de su domino.
3. Juicio contra el pueblo de Dios (2:4-16). La misma fórmula utilizada para mostrar los
pecados de las naciones, es tomada por el profeta para mostrar los pecados del pueblo de
Dios. Sin embargo, dichos pecados, se presentan de forma separada. Judá será enjuiciado
por su maldad (2:4-5) e Israel recibirá el pago por la suya (2:6-8). Luego, Dios mismo trae
a cuentas a todos en general; recuerda los días en los que Israel era un solo pueblo y la
manera en la que lo introdujo en la tierra de la promesa (2:9-11). Sin embargo, también
recuerda la dureza de su corazón, la manera en la que ellos mismos no quisieron escuchar la
voz de Dios a través de los profetas y cómo empezaron a confiar más en su fuerza que en la
mano del Señor (2:12-16).
La última parte de la confrontación se centra de manera puntual en los líderes del pueblo,
aquellos que se encuentran cargados de beneficios y que se aprovechan de los más débiles,
mientras piensan que nunca llegará el castigo por la multitud de sus maldades. El profeta
les recuerda que vendrá el momento en que su comodidad será terminada; el Señor ha visto
su orgullo y maldad, por lo tanto llegarán días de juicio que no se podrán evitar (6:1-14).
5. Visiones del castigo de Dios (7:1-9:10). El profeta recibe tres visiones del castigo del
Señor sobre Israel: a) Un enjambre de langostas que llegaría para destruir todo a su paso
(7:1-3), b) Un fuego que consumía hasta el océano (7:4-6) y c) Una plomada para medir a
Israel (7:7-8). Cada una de las visiones evidencian el juicio de Dios sobre su pueblo; sin
embargo, después de la tercera visión, llega una confrontación entre Amós y el sacerdote
Amasías. La última parte de la tercera visión deja clara la caída del reino, por lo tanto el
sacerdote llama a cuentas al profeta para que deje de extender palabras de juicio contra
Israel, a lo cual Amós defiende su ministerio, no como algo propio, sino como el llamado
que Dios le había hecho (7:10-17). Después de dicha confrontación, el profeta continúa
anunciando otra serie de visiones en donde la caída del reino del norte es inminente (8:1-
9:10). Israel no escapará del juicio de Dios, su maldad ha llegado al límite y Dios derramará
su ira en contra de la impiedad y la idolatría.
Preguntas de aplicación.
2. ¿Es posible adorar a Dios con actos piadosos, con el cumplimiento de ritos y la entrega
de las ofrendas mientras no hay fidelidad ni respeto por los más necesitados?
5. ¿Por qué se hace tan atractivo para el pueblo de Dios el conformarse con actos religiosos
y no buscar una adoración genuina?
Bibliografía Complementaria.
Cohen, G. & Vandermay, R. (1981). Oseas y Amós. Grand Rapids, Michigan: Portavoz.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Wyatt, R. & Wyatt, J. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Amós. El Paso, Texas:
Mundo Hispano.
Lección 35
Abdías
Abdías es el libro más corto del Antiguo Testamento y contiene una profecía contra Edom
en la que se hace referencia a la manera en la que el pueblo descendiente de Esaú disfrutó la
calamidad de Israel. No hay manera de determinar la situación de Israel a la que hace
alusión Abdías, lo que sí queda claro es el aprovechamiento edomita en cuanto al dolor de
Israel. Esta corta profecía se centra en reconocer la maldad de Edom y el castigo de parte
del Señor por aprovecharse de la desgracia de sus “parientes” al haberse puesto del lado de
los que habían llegado para destruirlos. En medio de la retribución al pueblo de Esaú, Dios
revela la restauración de Jacob haciéndolo heredero de las posesiones de su hermano y de
las promesas que habían sido manifestadas desde la antigüedad.
Autor.
El texto no muestra ningún dato que permita conocer al profeta. El verso 1 abre la profecía
afirmando que lo que viene es una visión que recibió de parte del Señor; sin embargo, no
aclara ni el lugar ni los acontecimientos en los que se dio el llamado. El autor se presenta
como Abdías (siervo del Señor), pero no da el nombre de su padre o el lugar de donde
provenía. Algunos eruditos concuerdan en que era perteneciente al reino del sur por el
énfasis que hace con relación a Jerusalén y a Sion; no obstante, la profecía carece de
información que permita determinarlo con exactitud.
Fecha escrito.
Hay diferentes posturas en cuanto a la fecha de la profecía. Sin embargo, es probable que
pueda relacionarse con la incursión de los filisteos y los árabes en tiempos de Joram (850-
840 a.C.), cuando estos invadieron Judá y los edomitas se aprovecharon de la situación y se
pusieron de su parte (2 crónicas 21:16-17; Amós 1:6).
Es la profecía que presenta menor contenido de texto; sin embargo, su escritura permite
observar con claridad la condición emocional del profeta. Con ciertos rasgos similares a los
oráculos que se encuentran en el libro de Jeremías, varios autores concuerdan en alguna
dependencia literaria de Abdías con el segundo de los profetas mayores. No obstante, es
difícil determinar tal aseveración, ya que una gran cantidad de textos hacen alusión a la
realidad de la maldad de Edom y su incansable deseo de destrucción del pueblo de Dios.
Abdías demuestra una escritura sencilla y profunda que evidencia un matiz poético y un
anhelo de venganza propios del trasfondo nacionalista con el que fue escrito.
Propósito del libro.
Abdías aparece para recordar que todas las naciones le pertenecen al Señor. Dios se levanta
para juzgar a todos aquellos que hagan injusticia, especialmente cuando se presenta contra
su pueblo. En medio del sufrimiento de Judá y de la inclemencia de los edomitas, el Señor
levanta una profecía que refleja su amor por el pueblo elegido y la manera en la Él extiende
su justicia a través de toda la tierra. Abdías refleja el compromiso de Dios por la verdad y la
justicia, recuerda que el Señor atiende el clamor de sus hijos y que nada se escapa de su
control.
Temas principales.
Principios teológicos.
Al igual que Joel, Abdías basa su mensaje en el día del Señor; sin embargo, la gran
diferencia está en que Abdías habla particularmente de la ira de Dios contra Edom por
causa de sus pecados contra Israel. La lectura del libro debe hacerse a la luz del domino que
Dios tiene sobre toda su creación, aunque el Señor es el Dios de Israel, en términos de la
elección, también es Dios sobre todo lo que existe y nadie puede escapar de su justicia.
Estructura.
1. Clamor de guerra contra Edom (1-10). Sin más preámbulos que la proclamación de
una visión, el profeta levanta su voz para anunciar la noticia de la declaración de guerra del
Señor en contra de Edom (v.1). Dios humillará a Edom, lo entregará en manos de aquellos
con los que se había aliado. Viene el día en el que el Señor pondrá el enemigo para saquear
su tierra y nadie podrá librarlos. Aunque Edom busque refugio y trate de huir del juicio de
Dios, el Señor lo perseguirá y destruirá al pariente de Jacob.
2. La burla de Edom y el día del Señor (11-16). El Señor recuerda la razón por la que el
juicio se acerca. En un tiempo de angustia y persecución contra el pueblo de Israel, Edom
se alió con los enemigos para hacer burla de su dolor. El Señor presenta un pliego de cargos
con los que acusa directamente la acción hostil edomita contra su pariente. No sólo hubo
burla y desprecio, también sirvieron de trampa contra los pocos que lograron escapar del
terror. Edom se había aprovechado de la desgracia de Israel y Dios cobraría venganza por la
acción despreciable de los hermanos de su pueblo (11-14). El día del Señor se presenta
como un juicio contra la raíz de Esaú. Dios hará justicia, de la misma manera que Edom se
aprovechó de la desgracia israelita, otros se aprovecharán de su dolor. El juicio del Señor
contra Edom lo llevará a ser exterminado, nadie se acordará de su existencia (15-16).
Preguntas de aplicación.
Bibliografía Complementaria.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Jonás
Dios llama a Jonás para que vaya a Nínive a proclamar el juico que viene sobre ellos por la
multitud de sus maldades. El profeta se niega a cumplir con su misión, así que se embarca
en un viaje rumbo a Tarsis, una ciudad al lado opuesto del lugar donde Dios lo ha enviado.
El viaje se sale de las manos del profeta, quien se ve en la necesidad de clamar al Señor
para finalmente hacer lo que Él le ha pedido. Después de los momentos difíciles, Jonás se
dirige a Nínive a cumplir con el llamado del Señor. Tras proclamar el juicio a los ninivitas,
éstos se arrepienten y Dios tiene misericordia. Jonás se aleja para observar lo que el Señor
hará con la ciudad; sin embargo, tras el perdón y la misericordia de Dios, el profeta se
enciende en ira. El final del libro expone las verdaderas intenciones de Jonás, quien no está
de acuerdo con que el Señor extienda su misericordia hacia los enemigos de Israel.
Autor.
La profecía aparece a nombre de Jonás hijo de Amitai (1:1) y su nombre significa paloma.
Aunque el texto no es específico en mostrar quién era y de dónde provenía, la relación que
hace del descenso a Jope permite pensar que Jonás estaba en Jerusalén al momento de su
llamado (1:3). Sin embargo, el dato de 2 Reyes 14:25, demuestra que su ministerio se
realizó en tiempos de Jeroboam II y que era oriundo de Gat-hefer, pueblo que pertenecía a
la tribu de Zebulón.
Fecha escrito.
La profecía de Jonás no permite determinar una fecha específica. Los datos del libro son
ambiguos y no ayudan a ubicar el tiempo en que Jonás llevó a cabo su ministerio. El dato
de 2 Reyes 14:25 es el que ayuda a ubicar el ministerio profético de Jonás en el tiempo del
reinado de Jeroboam II, de esta manera podría decirse que su travesía y su viaje a Nínive se
pudieron dar entre los años 780-740 a.C. aproximadamente.
Jonás es un libro particular entre los profetas del Antiguo Testamento ya que su mensaje es
el único que no contiene una profecía principal para Israel o Judá. Además, está escrito a
manera de relato; es una narración del ministerio profético de Jonás cuando Dios lo llama
para dar la sentencia a Nínive. Una gran cantidad de críticos han asumido que más que una
profecía, el libro es una especie de parábola que revela la realidad religiosa de Israel. Sin
embargo, y a pesar de ciertas cuestiones difíciles de descifrar en el texto como: el gran pez,
el arrepentimiento oportuno de Nínive y el crecimiento de la planta, muchos se inclinan por
un texto que demuestra de forma concreta una situación histórica. Combinando de forma
magistral la exageración, el humor, la sátira y la poesía, Jonás presenta la actividad
profética a manera de historia y revela las más íntimas frustraciones nacionalistas del
pueblo de Israel frente a la misericordia de Dios hacia los demás pueblos.
Jonás es llamado por Dios para que vaya a Nínive y hable de la destrucción que el Señor
traerá a la ciudad por causa de sus pecados. En una serie de situaciones dramáticas, Jonás
experimenta el peso de la voluntad de Dios y finalmente cede ante el llamado de predicar
entre los enemigos de su pueblo. La profecía de Jonás expresa el amor y la misericordia de
Dios por todas las familias de la tierra, pero también refleja la religiosidad de Israel. El
profeta reconoce que en su corazón él sabía el alcance de la misericordia de Dios y es por
esa causa que se niega a predicar en Nínive. El final del libro presenta una paradoja de la
realidad de Israel; Jonás encarna la dureza del pueblo de Dios, quienes se indignan porque
Dios demuestra, misericordia a otros pueblos, como si ellos fueran merecedores de las
bondades del Señor.
Temas principales.
La misericordia de Dios.
Principios teológicos.
El libro de Jonás debe leerse desde la realidad de la misericordia de Dios que extiende a
otras naciones. Jonás grafica el sentimiento nacionalista de Israel frente a la compasión que
el Señor muestra por los demás pueblos de la tierra. En un relato cargado de sentimiento
nacional, el profeta experimenta la capacidad del perdón de Dios, no sólo con el pueblo
escogido, sino con los pueblos paganos. Dios reina sobre toda su creación y nadie puede
controlar su inmensa misericordia.
Estructura.
La historia cuenta que en la huida, Jonás experimenta el peso de la mano de Dios en todo
momento, aún cuando duerme y se esconde en lo más profundo del barco, el Señor se las
arregla para que el profeta entienda que no puede salir de su presencia y que debe cumplir
su voluntad (1:4-5). Cuando se levanta la tormenta y todos están al borde de la muerte,
Jonás entiende que es obra del Señor y que necesita ser echado al mar para aplacar su ira. A
pesar de los intentos fallidos de la tripulación por sortear la situación, el profeta termina en
el mar y la tempestad desaparece para dar paso a la alabanza por parte de los paganos (1:6-
16).
Preguntas de aplicación.
2. ¿Cómo observa la reacción de Jonás frente a la misericordia de Dios por sus enemigos?
4. ¿Alguna vez ha reaccionado como el profeta cuando no está de acuerdo con la voluntad
de Dios?
5. ¿Qué piensa de la misericordia de Dios por aquellas personas que en alguna medida se
han aprovechado de usted?
6. ¿Estaría de acuerdo en ser un instrumento de Dios para que aquellos que le han hecho
daño lo conozcan?
Bibliografía Complementaria.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Padilla, R., Silva, M. & Jaramillo, L. (2000). Comentario bíblico iberoamericano: Jonás.
Buenos Aires, Argentina: Kairós.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Wyatt, R. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Jonás. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Lección 37
Miqueas
Autor.
El autor se presenta como Miqueas, natural de Moréset de Judá, un pueblo situado a unos
40 kilómetros al sur de Jerusalén (1:1). De la misma manera que Isaías, Miqueas dirigió sus
profecías contra Judá y parte de su mensaje también estaba dirigido al reino del norte. La
realidad social que se refleja en el libro, permite pensar que el profeta era de condición
humilde, posiblemente similar a la de Amós.
Fecha escrito.
La profecía de Miqueas muestra cierta similitud con el estilo de Amós y Oseas. Sin
embargo, los juegos de palabras que usa con frecuencia, generan cierta dificultad a la hora
de su lectura. Miqueas hace uso de diferentes pronunciamientos proféticos que matizan su
contenido, presentando una serie de contrastes en sus exhortaciones y llamados a la
salvación por parte del Señor.
La crisis espiritual y moral del pueblo de Dios levanta una sensación de tristeza en el
corazón del Señor. Su pueblo ha abandonado el Pacto, sus hijos se han ido tras otros dioses,
la tierra gime por justicia; la corrupción se ha convertido en el pan de cada día. Miqueas se
levanta para proclamar justicia. Dios habla con dolor por la dureza de su pueblo. El llamado
del profeta busca remover la indolencia de una nación que se ha olvidado de su Dios. El
juicio no será postergado, Israel y Judá recibirán el castigo por haberse ido tras otros dioses,
probarán la mano del Señor por aprovecharse de los más necesitados y serán destruidos por
pretender comprar los favores de Dios. Después de la caída, vendrán tiempos de
renovación, el Señor tendrá misericordia y traerá un reinado de paz en el que forjará la
equidad, la justicia y la misericordia.
Temas principales.
Principios teológicos.
Miqueas debe leerse a la luz de la maldad del pueblo de Dios en contraste con el intento de
comprar su fidelidad por medio de sacrificios. La condición moral y espiritual de Israel en
tiempos de la profecía, permite observar la manera en la que el Señor se levanta contra su
pueblo. El juicio de Dios contra toda impiedad es inminente, no importa si es el pueblo
escogido. Dios extiende su justicia por toda la tierra, pero necesariamente empieza por su
casa. El pueblo que cree que puede comprar el favor de Dios a través de sacrificios verá la
mano del Señor; no obstante, si se arrepiente verá la salvación de la mano del Señor.
Estructura.
1. El juicio de Dios contra Israel y Judá (1:1-3:12). La profecía de Miqueas llega para la
casa de Israel. La nación entera comparecerá delante del Señor y recibirá el castigo por sus
prostituciones y maldades. Dios mismo demanda justicia a causa de los pecados cometidos
en Samaria y en Jerusalén. El pueblo del Señor ha pervertido el camino y Él no tendrá
misericordia. Israel y Judá serán destruidos, quedarán puestos en vergüenza por la multitud
de sus rebeliones contra el Señor (1:1-16). Dios demanda justicia por parte de los
gobernantes, pero ha encontrado que los dirigentes se aprovechan del pobre y de los más
necesitados, no hay equidad y los gobernantes se comen la carne del pueblo (2:1-3:4). Ni
siquiera los profetas se mantienen en integridad, hablan palabras de sus propios corazones y
alejan al pueblo de la verdad, se venden por dinero y han desviado a la nación tras las
mentiras de sus palabras (3:5-12). La realidad de Israel lo ha llevado a estar expuesto ante
el juicio del Señor.
2. Dios reina (4:1-5:9). Miqueas cambia de tono y pronuncia una era futura donde Dios
llegará a ser el rey de todos los pueblos de la tierra. A pesar de los días de dolor a causa del
juicio por el pecado, llegarán días de júbilo cuando Dios restaure a sus ovejas, su pueblo
verá la salvación y las naciones reconocerán que el Señor reina (4:1-13). Dios levantará a
su ungido, de entre los más pequeños de la tierra saldrá un caudillo que redimirá al pueblo
del Señor. En aquel día Israel verá la salvación, Dios hará justicia y derribará a los
enemigos de su pueblo (5:1-9).
Preguntas de aplicación.
2. ¿Es posible que la iglesia se aparte del Señor de la misma manera que Israel y Judá lo
hicieron en el pasado?
5. ¿Cuántas veces hemos tratado de comprar el favor del Señor con nuestras ofrendas y
sacrificios?
Bibliografía Complementaria.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Wilson, R. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Miqueas. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Lección 38
Nahúm
La profecía de Nahúm se centra en el castigo que Dios traerá a Nínive, capital de Asiria,
por la multitud de su idolatría y sus maldades. El poderío de la ciudad la había hecho
levantarse por encima de los demás. Dios envía una profecía en la que recuerda que toda la
tierra le pertenece. El imperio asirio había inundado la tierra con su maldad, el poder de su
ejército había puesto bajo su yugo a muchos moradores de la tierra. Sin embargo, Dios
envía un mensaje de desesperanza en medio de la opulencia ninivita; así como habían
destruido a otros, Dios iba a levantar un ejército más poderoso que destruiría el orgullo y el
dominio de los asirios.
Autor.
La profecía aparece a nombre de Nahúm, oriundo de Elcos (1:1). A pesar de que el libro
presenta un dato concreto en cuanto al lugar del cual era el profeta, los estudiosos no han
podido determinar con exactitud su ubicación. El libro no es claro en la descripción del
profeta y su actividad, simplemente lo presenta como una visión que él obtuvo de parte del
Señor acerca de Nínive.
Fecha escrito.
De la misma manera en que los datos no ayudan mucho a la formulación del perfil del
profeta, tampoco existe algún dato que ayude a determinar la fecha exacta en la que se
presentó su ministerio. Por inferencia lógica, se puede situar antes de la caída del imperio
asirio que se presentó en el 612 a.C., y teniendo en cuenta el dato de la caída de Tebas en
3:8-10 (663 a.C.), posiblemente se pueda fechar la profecía entre el 690-640 a.C.
Nínive se había levantado como la capital del gran imperio asirio, el más grande de su
tiempo. ¿Quién podría destruirla? ¿Quién estaría por encima de su poder? Nahúm, recuerda
que Dios tiene el control sobre toda la tierra y que Él reina con equidad. El profeta
pronuncia una poesía maravillosamente construida, un mensaje profundo del Dios de los
ejércitos en el que proclama libertad a los cautivos y el juicio contra los opresores. Aquellos
que se creen grandes, caerán ante poder del Dios Altísimo, nadie escapará de la ira del
Señor. Los poderosos de la tierra que se enorgullecen con ínfulas de grandeza, que se
aprovechan de los desvalidos y que creen que por encima de sí no hay nadie, caerán ante la
mano del Señor.
Temas principales.
Principios teológicos.
La maldad finalmente tiene su castigo, nada se escapa de la justicia del Señor. La profecía
de Nahúm debe observarse a la luz del justo juicio de Dios por causa de los pecados.
Nahúm ofrece un panorama del poderío que Dios despliega sobre sus enemigos y abre la
puerta a la seguridad de que el juicio de Dios será sobre toda la tierra, nadie escapará de la
mano del Señor en el día que Él traiga a cuentas la maldad de los hombres para llevar a
cabo su justicia.
Estructura.
1. La ira del Señor contra la maldad de Nínive (1:1-15). La primera parte de la profecía
es un cántico de clamor de guerra. El mensaje se centra en la manera como Dios hará
venganza por la maldad de los asirios y como su poder se desplegará con todo ímpetu hacia
la ciudad que creía estar totalmente segura. El profeta evoca el poder del Señor, un poder
sobre la naturaleza que se despliega con furia contra los asirios y que no dará espacio para
la reacción. Ellos que creían que nadie podía hacerles frente, terminan bajo el dominio del
Dios poderoso. Ha llegado el momento en que Dios derramará su ira contra la arrogancia
ninivita y les dará el pago por la multitud de sus pecados (1:1-14). Esta primera parte
termina con un contraste marcado por el profeta, quien aclama voces de júbilo a su pueblo
por el desastre de sus enemigos (1:15).
2. Mensaje de destrucción (2:1-13). Después de proclamar la justicia del Señor y de
poner en perspectiva lo que iba a suceder a Nínive, el profeta entra a hablar de la
destrucción de la ciudad. El estilo poético baja su tono para abrir paso a un lenguaje más
crudo acerca de lo que va a suceder. Nínive será desolada, saqueada, la grandeza que la
había caracterizado en el pasado ya no se verá jamás (2:1-10). Nínive había sido como un
león que comía la carne de sus adversarios, cual fiera en su cueva, nadie podía quitarle su
presa. Sin embargo, la mano del Señor estaba en su contra, y la destrucción era un hecho.
Dios se levantaría para quitarle el botín y demostrarle que el tiempo de su reinado había
llegado a su fin (2:11-13).
Preguntas de aplicación.
3. ¿Cuál es el sentimiento personal que causa ver al Señor actuar con justicia frente a
quienes no se arrepienten?
4. ¿En qué se diferencia y en qué se asemeja la actitud del profeta frente al clamor por la
destrucción de Nínive con la actitud de Edom en la profecía de Abdías?
5. ¿Cuál debería ser nuestra actitud frente a la manera en la que Dios muestra su justicia?
6. ¿Cómo hacer una lectura sana de la manera en la que el Señor ejecuta su ira y su justicia
sin caer en malas interpretaciones la misma?
Bibliografía Complementaria.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Moreno, P. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Nahúm. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Lección 39
Habacuc
Dios le revela a Habacuc el castigo próximo que vendrá al reino del sur. Él traerá la
destrucción a su pueblo usando como instrumento a los caldeos. El profeta no entiende por
qué Dios usa a un pueblo más pecador para purificar las maldades de Judá, así que se
presenta delante del Señor para pedir una explicación frente a la realidad de su pueblo. El
Señor le muestra que a pesar de que Babilonia arrasará al pueblo elegido, después del
tiempo también vendrá el castigo por todas sus maldades. Después de comprender los
propósitos perfectos del Señor, el profeta eleva una oración poética en la que reconoce la
fidelidad del Señor, quien en medio del castigo también extenderá su misericordia.
Autor.
El libro no aporta datos significativos para determinar quién era el profeta, de dónde venía
y cuál era su familia o linaje. El mensaje aparece a nombre de Habacuc (1:1) y no hay más
referencias en otra parte del Antiguo Testamento en cuanto al profeta y su ministerio.
Fecha escrito.
El inminente ataque de los caldeos que se relaciona en 1:6 permite pensar que la profecía se
presentó cerca del año 607 a.C. o en las postrimerías de la caída de Jerusalén a manos de
Nabucodonosor y su ejército en 587/6 a.C. No hay datos de reyes u otras indicaciones que
permitan ubicar la fecha de la profecía.
La discusión de Habacuc con la voluntad del Señor demuestra el dolor que causa en el
corazón del profeta el tratar de entender la manera en la que Dios actúa. Sin embargo, el
desarrollo del libro permite observar que dicha realidad no aparta al profeta del
entendimiento de la bondad y la fidelidad del Señor. Habacuc reconoce que el castigo es
justo, su lucha está en la manera como Dios lo llevará a cabo. En medio de la angustia y el
dolor, el profeta reconoce que Dios es fiel y que es por esa fidelidad que Judá tiene
esperanza. La profecía de Habacuc presenta la cruda realidad de un pueblo pecador, pero a
la vez, exalta la gloria de Dios. Él es el juez de toda la tierra, Él hará lo que es justo. La
desolación que traerá el castigo no debe ser obstáculo para adorarlo; la alabanza al Señor no
depende del bienestar. Aún en medio de lo inminente de la destrucción y del medio que
Dios usará, el profeta reconoce que el Señor es su fortaleza; a pesar de que todo esté
oscuro, él puede seguir confiando en el Dios de su salvación.
Temas principales.
La soberanía de Dios.
La fidelidad al Señor.
Principios teológicos.
Estructura.
2. La respuesta del Señor (2:2-20). La respuesta del Señor ante las preguntas de Habacuc
demuestra el alcance de su voluntad. La maldad de Judá está llagando a su límite y Dios
deberá actuar con rectitud aún con el pueblo escogido. Sin embargo, la justicia prevalecerá,
el hecho de que Dios use a los caldeos como medio purificador, no implica que no llegue el
momento en que ellos también paguen por sus pecados. La declaración del Señor restaura
el ánimo del profeta: “He aquí aquel cuya alma no es recta dentro de sí está envanecido,
más el justo por la fe vivirá” (2:4). No habrá manera de que Babilonia no vea el castigo del
Señor, su maldad es grande sobre la tierra, la opresión que ha traído a los más débiles, la
multitud de su violencia y de sus idolatrías serán puestas delante del Señor para castigo a su
debido tiempo (2:5-20).
3. Oración de Habacuc (3:1-19). El profeta eleva una oración a manera de salmo que
evoca la grandeza del Señor. En ella reconoce que Dios tiene el control sobre todo lo que
existe. Desde el pasado ha sido un guerrero que ha traído la victoria, ninguna nación se ha
resistido a su brazo poderoso. Las batallas que Dios ha librado le dan la seguridad al profeta
para confiar en Él (3:3-15). Habacuc ha escuchado lo que Dios va a hacer por medio de los
caldeos y es lógico que su angustia se manifieste; sin embargo, el profeta entiende que aún
en medio del dolor y la devastación, el Señor sigue siendo la fortaleza de su alma. No
importando las circunstancias, Habacuc adquiere un compromiso con el Señor de alabarlo y
descansar en Él (3:16-19).
Preguntas de aplicación.
2. ¿Cuántas veces puede causar frustración y hasta indignación la manera en la que Dios
permite ciertas circunstancias en nuestra vida?
5. ¿Qué es lo que motiva su alabanza? ¿El Señor o las circunstancias que vive?
Bibliografía Complementaria.
Carroll, D. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Habacuc. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Lección 40
Sofonías
La profecía de Sofonías presenta una demanda directa de Dios contra su pueblo. El primer
capítulo se centra en la ira del Señor que caerá contra la casa de Judá por sus maldades, por
haberse apartado de la verdad y por el sincretismo religioso característico de sus habitantes.
Después de proclamar el día del Señor, grande y temible, en el capítulo 2 la profecía se
extiende a las naciones vecinas, ellas tampoco escaparán de la ira de Dios. En el capítulo 3
el profeta recuerda los pecados de Judá y sus dirigentes, pero a la vez habla de la
restauración futura que vendrá de la mano del Señor. Llegarán días en los que Dios será
reconocido en la tierra y Sion será restituida como la ciudad del gran Rey. En aquellos días,
Jerusalén cantará con júbilo por la obra grandiosa de Dios y todos los exiliados volverán a
ver la gloria del Señor.
Autor.
El libro muestra al autor como Sofonías hijo de Cusi, hijo de Gemalías, hijo de Amarías,
hijo de Ezequías (1:1). La presentación de sus antepasados se sale del común entre los
demás profetas, por lo tanto es posible que él mismo buscaba mostrar su origen real, ya que
muchos piensan que el Ezequías que aparece en la genealogía es el mismo reinó de Judá (2
Reyes 18:1; 2 Crónicas 29:1; Isaías 36:1). Sin embargo, los datos no son suficientes para
determinar esta postura.
Fecha escrito.
La profecía está relacionada con el castigo que Dios traerá a su pueblo por los pecados. Sin
embargo, se presenta en días de Josías rey de Judá (2 Reyes 22-23) y por lo tanto es
probable que la fecha sea entre el 635-625 a.C. cuando el reino del sur vivió la
reestructuración moral y espiritual tras el hallazgo del libro de la Ley.
Temas principales.
La redención de Judá.
Principios teológicos.
Sofonías desarrolla como ningún otro profeta el tema del día del Señor, el día grande en el
que Dios traerá juicio sobre su pueblo y las demás naciones. La lectura de Sofonías debe
observarse a la luz de la justicia de Dios, el Señor no pasa por alto la maldad, Él dará el
pago de acuerdo a los pecados que se cometan.
Estructura.
1. El día del Señor (1:1-2:3). El profeta inicia su mensaje mostrando que el día del Señor
llegará como un juicio contra la maldad de la tierra. En especial, Sofonías recuerda a su
pueblo (Judá) que ellos serán foco del castigo de parte de Dios. Los pecados de Judá han
sido expuestos y Dios proclama el exterminio de todos los que han practicado la iniquidad
(1:2-6). Las demandas de Dios contra su pueblo se centran en la manera como se han
apartado de la verdad, la forma en la que no han practicado la justicia y en cómo se han
dejado influenciar por las idolatrías de los pueblos extranjeros (1:4-13). Las palabras se
tornan difíciles de asimilar, los pronósticos de tinieblas y desolación generan estupor en la
mente del pueblo escogido; Judá se ha apartado por la ignorancia de la Ley del Señor y
Dios no dejará en pie a ninguno que haya formado parte de tal extravío (1:14-18). Sin
embargo, en aquel día, también convocará a los pocos que de forma humilde le busquen de
corazón (2:1-3).
3. La maldad de Judá y sus dirigentes (3:1-8). Luego de generalizar el día en el que Dios
hará justicia, nuevamente se dirige a Judá, pero de manera directa hacia los gobernantes y
líderes del pueblo. La calamidad del pueblo de Dios nace en la maldad que sus propios
líderes han promovido (3:1-3). Pero de forma más degradante, los profetas y sacerdotes
tampoco se salvan de la reprobación. Ellos mismos han pervertido la Ley del Señor y con
mayor razón recibirán el castigo por sus pecados (3:4-5). Nuevamente Sofonías generaliza
el castigo mostrando que correrá por toda la tierra (3:6-8).
Preguntas de aplicación.
3. ¿Qué lectura debe hacer la iglesia con relación a este tema que abordan los profetas y
que es tan recurrente en Sofonías?
4. ¿Cuál debe ser la expectativa de la iglesia frente a la manifestación del día del Señor?
5. ¿Qué relación pueden tener las profecías de juicio del Nuevo Testamento con mensajes
como el de Sofonías o Joel?
6. ¿La seguridad en Cristo Jesús quita temor frente a la manifestación del juicio de Dios?
Bibliografía Complementaria.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Wyatt, R. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Sofonías. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Lección 41
Hageo
En una serie de visiones el profeta Hageo recibe un mensaje de parte de Dios en el que
exhorta al pueblo que ha vuelto del exilio a restaurar el Templo. Ya había pasado mucho
tiempo después del edicto de Ciro que le había permitido a los judíos regresar a su tierra
(Esdras 1:1-4) 538 a.C. Sin embargo, los judíos se habían asentado nuevamente en la tierra
y habían levantado sus casas, pero se habían olvidado de la reconstrucción de la Casa del
Señor, la cual seguía en ruinas desde los días de la caída de Jerusalén (587/6 a.C.). Las
visiones de Hageo van dirigidas a los líderes del pueblo para que sean ellos quienes
emprendan la obra.
Autor.
Hageo es uno de los profetas del post-exilio, su función profética se puede observar a la par
de la de su contemporáneo, Zacarías. La profecía se presenta a nombre de Hageo (1:1), pero
no existen datos en el resto del libro que permitan conocer más acerca del personaje que
recibió el mensaje. El énfasis en la reconstrucción del templo muestra su pasión por la Casa
del Señor y por la restauración espiritual y religiosa de su nación.
Fecha escrito.
Hageo es uno de los profetas que presentan datos exactos acerca de su ministerio. De
acuerdo a la fecha que provee en 1:1 se puede afirmar que su ministerio profético empezó
en el año 520 a.C. y que se extendió por unos cuatro meses, conforme a las demás fechas de
las visiones (2:1, 10, 20).
Este es quizá el libro menos estilizado de los profetas. Su mensaje es puntual y directo, tal
vez por el contenido del mismo no presenta recursos literarios muy estructurados. Es un
poco repetitivo en la presentación de las fórmulas con las que organiza el mensaje y el
vocabulario que usa no es muy variado en comparación con los demás libros.
Después del exilio los judíos habían llegado con la firme convicción de reconstruir el
Templo de Jerusalén. A pesar del ánimo que les imprimió el regreso a la tierra de la
promesa, un obstáculo se presentó y evitó las obras de restauración (Esdras 3:8-4:24).
Habían pasado unos 16 años después de aquel incidente hasta que Dios envía la profecía a
Zorobabel y al sacerdote Josué. El mensaje de Hageo se centra en la exhortación que
reciben los líderes del pueblo de Dios en cuanto a la restauración del Templo. La realidad
de los judíos del post-exilio refleja una condición espiritual muy distinta a los que habían
sufrido la calamidad de la destrucción y el dominio de los caldeos. El exilio había servido
como purificador del pensamiento del pueblo y ahora habían llegado tiempos de un
despertar espiritual. El llamado de Hageo levanta los ánimos del liderazgo judío y encamina
la reconstrucción de la Casa del Señor, lo cual implicaba la restauración espiritual por lo
que representaba el Templo para la vida religiosa de Israel.
Temas principales.
El tiempo de la restauración.
Principios teológicos.
Después del regreso del exilio y de la paralización de las obras de reconstrucción, los
habitantes de Jerusalén se encontraban en una condición de comodidad, pareciera ser que se
les había olvidado la Casa del Señor y a la vez había llegado una ola de pasividad espiritual.
El llamado a la búsqueda del Señor se convierte en el punto principal del desarrollo
teológico de la profecía de Hageo. La reconstrucción del Templo tenía como objeto la
restauración del santuario del Señor y por ende la restauración espiritual de Judá.
Estructura.
La estructura de Hageo se puede observar en las cuatro visiones que recibe de parte del
Señor:
2. La gloria del nuevo Templo (2:1-9). La destrucción que había llegado con la caída de
la ciudad había dejado en condiciones lamentables no sólo las murallas, sino el Templo y
todas las construcciones. Babilonia había arrasado a la ciudad del gran Rey, Sión había
quedado en escombros. El regreso del exilio le permitía al remanente construir lo que había
formado parte de los días de gloria de la Jerusalén que pocos habían visto. El Templo que
Salomón edificó estaba lleno de gloria y majestad, pero ahora sólo quedaban vestigios de lo
que había sido aquella época de esplendor (2:1-3). La voz del profeta llena de optimismo al
pueblo y sus gobernantes, el Templo llegaría a ser mucho más grande en gloria que el
antiguo, Dios mismo está al frente de la obra, Él es el dueño de todo lo que existe y se
compromete con la restauración del lugar (1:4-9).
3. Llamado a la santidad (2:10-19). El profeta vuelve a hablar de parte del Señor, pero
esta vez enfatiza la verdadera realidad del pueblo. La reconstrucción de la Casa del Señor
sirve como escenario para poner en relieve lo que está pasando en el corazón de Judá. El
olvido de la reconstrucción del Templo es señal del olvido que ellos han tenido en su
corazón del Señor, sus vidas se han vuelto impuras, están apartados de su presencia, no hay
santidad y por lo tanto todo lo que están ofreciendo es vano (2:10-16). El llamado de
reflexión y santidad que propone el profeta demuestra que la obra está en un segundo plano,
lo verdaderamente importante para Judá deberá ser el restaurar su corazón delante del
Señor, el buscarlo de todo corazón y volverse de todo corazón (2:17-19).
Preguntas de aplicación.
2. ¿Será posible que estemos dedicando más tiempo y esfuerzos a cuestiones particulares
de la vida que en fortalecer nuestra relación con el Señor?
3. ¿Qué ha causado a nuestra vida y corazón aquellos momentos en los que dejamos de
lado nuestra búsqueda de la presencia del Señor?
4. ¿Cuál es lugar que está ocupando hoy la presencia del Señor en nuestra vida?
5. ¿Qué relación tiene para nuestra vida la búsqueda del Señor y el llamado a la santidad?
6. En términos del mensaje de Hageo ¿Será posible que algunas de las dificultades que hoy
estemos afrontando tengan raíz en un alejamiento de la presencia del Señor?
Bibliografía Complementaria.
Gómez, A. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Hageo. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Zacarías
La profecía de Zacarías se puede dividir en dos grandes partes, la primera, está compuesta
por los capítulos 1-8 y la segunda por los capítulos 9-14. Estas divisiones se observan por la
diferencia en la temática en que se desarrollan. Los capítulos 1-8 muestran un mensaje
centrado en la comunidad que regresó del exilio babilónico, comunidad que requería de la
voz de Dios para ser levantada en los momentos de restauración nacional, religiosa y
espiritual. Con diferentes visiones y llamamientos de Dios por parte del profeta, la
comunidad judía necesitaba volver su corazón al Señor, reconocer la realidad que los había
llevado al exilio y comenzar la reconstrucción no sólo del Templo, sino de la capital judía.
En la segunda parte (9-14) el mensaje habla de un futuro en el que Dios levantará
totalmente a Jerusalén. La llegada de un Rey de la casa de David traerá vindicación al
pueblo de Dios y días de gloria a la casa de Israel. Es uno de los libros proféticos con
mayor contenido simbólico, similar a las profecías de Jeremías y Amós.
Autor.
El autor se presenta como Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Ido (1:1). Es posible que el
abuelo de Zacarías haya sido el Ido del cual se habla en el libro de Nehemías (12:4) y por lo
tanto, Zacarías aparte de ser profeta, también era sacerdote (Nehemías 12:16), al igual que
Ezequiel y Jeremías.
Fecha escrito.
Las fechas que provee el libro ayudan a determinar el inicio del ministerio profético de
Zacarías, así que se puede afirmar que el profeta recibió de parte del Señor la primera
visión unos dos meses después de la última palabra de Hageo a Zorobabel (Comparar
Hageo 2:10; 20 con Zacarías 1:7). La segunda fecha que aparece en el libro, relaciona parte
de las visiones unos dos años más tarde (7:1). Sin embargo, teniendo en cuenta que el
contenido de la segunda parte del libro no aparece fechado, se ha identificado el ministerio
profético de Zacarías entre el 520 y 480 a.C. aproximadamente.
Uno de los grandes problemas que ha presentado el libro de Zacarías está en la cantidad de
imágenes y símbolos que usa el profeta en el mensaje. A pesar de contener material que
evoca los profetas del pasado, la característica esencial cargada de oráculos proféticos con
énfasis escatológico, genera cierta dificultad en la lectura y el desarrollo del mensaje. No
obstante, las estructuras de las visiones demuestran una construcción literaria bastante
estilizada.
Propósito del libro.
El regreso a la tierra se convertía en parte del cumplimiento de las promesas del Señor. El
mensaje de Dios a través de la profecía de Zacarías buscaba levantar los ánimos del pueblo
que regresó del exilio. Con llamados a la santidad y la restauración del templo y la ciudad,
el profeta invita a volver los ojos al Señor, a no ser como el pueblo del pasado. El futuro
llegará con la presencia de un Rey que traerá esperanza para toda la tierra. El Señor
restaurará finalmente a Sion, purificará a Israel de sus pecados y reinará eternamente sobre
el trono de David. Zacarías muestra las misericordias de Dios; el pueblo que vivió el exilio,
ahora puede mirar hacia el futuro con esperanza.
Temas principales.
El tiempo de la restauración.
La soberanía de Dios.
Principios teológicos.
Estructura.
Zacarías contiene una serie de visiones y oráculos sobre los cuales se podría organizar la
lectura del libro; sin embargo, para efectos del material, se tendrá en cuenta únicamente las
dos porciones más grandes de la profecía, en las cuales se desarrolla el mensaje. Desde esta
perspectiva, la estructura de Zacarías se puede observar de la siguiente manera:
a. Un hombre entre los mirtos (1:7-17). En esta visión el profeta hace referencia a la
reconstrucción que Dios traerá a Sion. Dios demostrará su compasión por Jerusalén y
la levantará, allí edificará nuevamente su morada y Dios traerá consuelo a sus
habitantes.
b. Los cuernos y los herreros (1:18-21). En esta visión el profeta proclama el juicio
contra los que dispersaron a su pueblo.
c. El hombre con una cuerda de medir (2:1-13). La visión está llena de una serie de
oráculos que identifican a Dios como el protector de Judá. Él no sólo se encargará de
restaurar, también guiará a las naciones hacia Jerusalén, lugar de su santa morada.
e. El candelabro y los dos olivos (4:1-14). Una visión que refleja el poder del Señor por
encima de todas las cosas. Dios levanta a Sion y a sus líderes (Josué y Zorobabel) con
el poder de su Espíritu y no con la fuerza de los ejércitos.
f. El rollo que vuela (5:1-4). Una visión que refleja que Dios no dejará que los hombres
sigan el camino del mal, aquel que pecare será castigado, ninguno escapará de la
justicia del Señor.
g. La mujer en el efa (5:5-11). Esta visión muestra que Dios exiliará la maldad a
Babilonia. Así como el pueblo probó el dolor al ser llevado en cautiverio, Dios
mismo enviará nuevamente la maldad a habitar la tierra de los caldeos.
h. Los cuatro carros (6:1-8). Esta visión refuerza la perspectiva del domino del Señor
sobre toda la tierra, especialmente la de Babilonia.
El texto contiene una especie de interludio (de acuerdo al desarrollo del libro) en el que se
exalta la coronación de Josué como sumo sacerdote, la expectativa de la llegada de un
Retoño que edificará la casa de David y la reconstrucción final del templo del Señor (6:9-
15).
Tras una pregunta dirigida al Señor para saber si se continuaban con los ayunos que fueron
regulares en los días del exilio, Zacarías recibe un mensaje para el pueblo y los sacerdotes
(7:1-8:23), mensaje que se divide en cuatro temas específicos:
a. Dios reprueba la falsa piedad (7:4-7). El mensaje se centra en la realidad de los
ayunos que el pueblo había realizado desde antes de caer en manos de los caldeos.
La piedad sin arrepentimiento y contrición de corazón no tiene ningún sentido.
d. El fin de los ayunos con la era del Mesías (8:18-23). El dolor de otros tiempos se
convertirá en júbilo y alegría para la tierra. Jerusalén será enaltecida con la
presencia del Gran Rey, allí se reunirán las naciones para buscar el favor del Señor
y cantarán de gozo por el gobierno que traerá a la tierra.
2. El reinado del Mesías (9:1-14:21). La segunda gran sección del mensaje de Zacarías se
centra en la persona del Mesías. Vista desde dos perspectivas, esta parte del mensaje alude
a los tiempos de manifestación del Siervo del Señor, aquel que llega para mostrar una
nueva era en la que Dios reinará por la eternidad. Esta segunda sección se puede observar
de la siguiente manera:
a. Alusiones a la primera venida del Mesías (9:1-11:17). Esta sección inicia con el
anuncio de una profecía de parte del Señor. Sin ser completamente exacto en la
manera de cómo se presenta la primera venida, Zacarías muestra algunas alusiones
al ministerio mesiánico. Evidentemente los autores del Nuevo Testamento vieron en
estas porciones el cumplimiento profético en la persona de Jesús, quien entró a
Jerusalén sentado en un pollino de asna (9:9 conforme a Mateo 21:1-11; Marcos
11:1-11; Lucas 19:28-38; Juan 12:12-19). Quien fue entregado por 30 piezas de
plata (11:10-14 conforme a Mateo 27:3-10). El desarrollo de la sección sí muestra
diferentes realidades de un pueblo que vive alejado del Señor, de una situación de
frialdad espiritual y de pastores que se aprovechan de las ovejas del Señor. Esta
sección demuestra una necesidad de escuchar la voz de Dios que trae paz y
esperanza al corazón.
b. Alusiones al reinado eterno del Mesías (12:1-14:21). Con una fuerte relación al día
del Señor, el profeta presenta una sección cargada de mensajes alusivos a la
manifestación del Mesías como Rey de Israel. La restauración de la casa de David
(12:1-8) y el juicio contra las naciones también tienen lugar en la visión (12:9-14).
Sin embargo, el peso de la misma recae sobre el Mesías, quien es herido en medio
de su propio pueblo (13:6-7). Luego, Zacarías muestra nuevamente el juicio de Dios
que se extiende hasta la llegada de un Rey que gobernará sobre toda la tierra (14:1-
15). Finalmente, el profeta exalta a Jerusalén como la ciudad donde morará el Gran
Rey, el día del Señor grande y temible, se convierte en el día de restauración que
Dios ha preparado (14:16-21).
Preguntas de aplicación.
5. ¿Cómo puede hoy responder Zacarías al deterioro moral y espiritual del mundo y
específicamente del pueblo de Dios?
6. ¿Cómo podemos hacer una lectura pertinente de las visiones futuras de Zacarías y otros
textos proféticos del Nuevo Testamento para presentar un mensaje equilibrado entre la
soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre?
7. ¿Cómo se observa el uso de las profecías de Zacarías alusivas al Mesías por parte de los
autores del Nuevo Testamento?
Bibliografía Complementaria.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.
Samol, J. (2003). Comentario bíblico mundo hispano: Zacarías. El Paso, Texas: Mundo
Hispano.
Lección 43
Malaquías
Autor.
El autor se presenta como Malaquías, que quiere decir: mi mensajero (1:1). El libro no
presenta ningún dato que permita determinar el origen del profeta; no hay referencias a su
familia o al lugar de procedencia. Además, la referencia en 3:1 hace pensar que más que un
nombre, Malaquías está haciendo alusión a la función del escritor como mensajero del
Señor. A pesar de esto, la mayoría de eruditos concuerda en que Malaquías es el nombre
del autor, ya que ninguno de los libros proféticos es anónimo y no es común en la literatura
profética.
Fecha escrito.
Aunque el libro no presenta datos concretos que permitan identificar la fecha de escritura o
el ministerio profético de Malaquías, es evidente que su escritura tiene lugar en tiempos del
restablecimiento de los servicios sacrificiales en el templo. Posiblemente es contemporáneo
con el ministerio de estructuración política, social y religiosa realizada en la época de
Esdras y Nehemías (430 a.C.).
El libro se encuentra escrito a manera de diálogo entre Dios (con la voz del profeta) y su
pueblo. Malaquías presenta una serie de acusaciones de parte del Señor hacia Judá, pero
con gran énfasis en la clase sacerdotal. Estas acusaciones se entrelazan con las posibles
interpelaciones del pueblo y la posterior explicación de la acusación como respuesta a las
preguntas, el estilo es semejante al de los escribas (haciendo y respondiendo preguntas),
algo parecido a lo que hace Pablo en la carta a los Romanos (ver Romanos 6:1). Con una
presentación elocuente y escrito en prosa, Malaquías contiene un tono fuerte y decidido que
refleja el dolor de Dios por un pueblo que se conforma con una adoración externa.
Temas principales.
Principios teológicos.
Estructura.
1. El amor de Dios por su pueblo (1:1-5). La profecía inicia con una demanda general de
parte del Señor para su pueblo. Dios ha amado a Judá, pero ellos interpelan preguntando:
¿En qué nos has amado? (1:2). La respuesta del Señor no se hace esperar. El amor de Dios
por Israel ha sido desde siempre; la elección de Jacob por sobre Esaú ya es una
demostración de lo que Dios ha hecho por Israel desde antes de nacer. La demanda general
muestra el dolor de un padre que ha amado a su hijo, pero éste lo ha abandonado y no
reconoce su paternidad.
2. Las demandas del Señor (1:6-3:15). Malaquías presenta sus demandas de forma
concreta. En ellas se refleja la religiosidad de la nación y especialmente de los sacerdotes.
El pueblo no está honrando al Señor, le traen animales enfermos como ofrendas y
sacrificios y aparte se indignan al preguntar ¿En qué no han honrado al Señor? (1:6-14).
Los sacerdotes se han apartado de la verdad, se han olvidado del Pacto de santidad y
dependencia del Señor (2:1-9). Los hombres han tomado mujeres extranjeras olvidándose
de la voluntad del Señor y han profanado el nombre del Señor practicando la infidelidad y
el divorcio (2:10-16). Los hombres pervirtieron la justicia y llaman bueno a lo malo,
ignoran la voluntad de Dios y se aprovechan de los más necesitados (2:17-3:5). Judá le está
robando al Señor, no está llevando los diezmos a la casa del Señor y no está proveyendo
para el sostenimiento de la misma (3:6-12). Además, han despreciado el servicio al Señor,
aludiendo el poco provecho que para ellos trae (3:13-15).
Preguntas de aplicación.
Bibliografía Complementaria.
Lasor, W., Hubbard, D. & Bush, F. (1995). Panorama del Antiguo Testamento: mensaje,
forma y trasfondo del Antiguo Testamento. Buenos Aires: Nueva Creación.
Robinson, G. (1982). Los doce profetas menores. New York: Casa Bautista de
Publicaciones.