EL COYOTE PORTADOR DEL SOL
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En aquel tiempo, cuando en la tierra sucedían cosas difíciles de comprender, la tierra india estaba envuelta en
una casi total obscuridad. El Sol no había empezado a brillar y, al no haber Sol, no había flores, ni frutos, ni
alegría, ni canciones. Todo era tristeza, cansancio y lentitud.
En esta tierra india, cubierta de noche, vivía el coyote, es decir, el lobo americano. Y el coyote se pasaba el día
cazando a tientas, pues no había suficiente luz para cazar con sosiego. Un día, sin embargo, cazando, cazando,
se alejó de su territorio sin darse cuenta. El ansia de la caza lo llevó lejos, muy lejos, hasta un país que se le
antojó el más hermoso que jamás hubiera visto. Estaba inundado de una claridad nueva, que daba vida a las
cosas: el Sol acariciaba la tierra durante el día y, por la noche, la Luna, suavemente la peinaba. Los frutos y las
flores estaban por todas partes, las plumas de los pájaros adquirían unas tonalidades jamás vistas, las mujeres,
los niños y los pájaros cantaban de la mañana a la noche...
Maravillado y cegado, el coyote emprendió el camino de vuelta a su casa. Cuando llegó, contó a los animales
del lugar todo cuanto había visto. Pero aquellos animales que siempre habían vivido a oscuras no llegaban a
imaginar que pudiera existir algo parecido y no creyeron sus palabras. Tanto y tanto dudaron que el mismo
coyote acabó pensando si no habría sido un sueño.
El coyote, confuso y dudoso, decidió consolidar su visión, y un buen día marchó nuevamente hacia aquella
maravillosa tierra. Atravesó montañas, bosques y la gran pradera. Y volvió a encontrar a las flores, a los frutos, a
los pájaros, a los alegres niños, y al Sol, que parecía presidir una fiesta sin fin. Luego, no era un sueño. Era una
realidad.
De regreso a las oscuras montañas, contó de nuevo su historia. Y por segunda vez sus compañeros no pudieron
comprenderle y no le creyeron. Incluso llegaron a pensar si no habría perdido el juicio.
Pero el coyote no olvidó aquel hallazgo. Día y noche su cabeza estaba repleta de aquella claridad, aquella
bonanza, aquella alegría.
Y entonces tomó una decisión valiente y de envergadura: traería a los suyos aquel astro capaz de tanta
maravilla. Y se puso en camino por tercera vez.
Llegado al término de su viaje se escondió entre unos matojos: desde allí estuvo espiando todo lo que sucedía
durante unos días. Descubrió que, por la noche, el jefe indio guardaba al Sol en su tienda. De día, guardaba a la
Luna.
Una noche, el coyote, al ver que regresaba la mujer del jefe, se transformó en una rama seca junto al camino,
muy cerca de la tienda. Al pasar la mujer por allí, se inclinó y recogió la rama pensando utilizarla para hacer
fuego. Era precisamente lo que el coyote quería. Una vez en la tienda se escondió entre la leña destinada a la
fogata del día siguiente, y permaneció muy quieto.
Al poco rato, el jefe de la tribu y su mujer, cansados de la dura jornada, se acostaron y se durmieron. Cuando el
coyote tuvo la seguridad de que dormían a pierna suelta, volvió a su forma originaria y se apoderó, con gran
cuidado, del Sol. Entonces, salió de puntillas de la tienda, procurando no hacer ningún ruido, y huyó pies para
qué os quiero.
Sin embargo, a pesar de las precauciones, algún ruidillo debió hacer, pues el jefe despertó. Al darse cuenta de
que habían robado el Sol empezó a llamar a todos sus hombres a fin de perseguir al ladrón. Pero el coyote
había huido más veloz que el rayo. No encontraron ni rastro de él.
De nuevo en sus montañas, mostró el Sol a sus compañeros. Todos estaban ofuscados y medio atemorizados.
Al fin, uno de ellos se acercó paso a paso a la brillante bola y, rozándola con el pie, dijo: ¿Y para qué va a
servirnos esto?
Esto servirá para darnos luz y calor -respondió el coyote-. Haremos que todos, en todas partes puedan disfrutar
de él.
Y después de pronunciar estas palabras subió a la montaña más alta de aquellos contornos. Cogió el Sol y lo
lanzó por encima de las nubes, al tiempo que le ordenaba que cada día surcara el cielo de este a oeste.
Y desde entonces, el Sol prodiga a todos sus rayos, su calor y su luz.
Y ello, gracias a la audacia del coyote.
Leyenda de los indios norteamericanos
COMPRENSIÓN DE LECTURA
1. Sin la presencia del Sol, la tierra estaba cubierta de: 8. ¿Qué decisión tomó?
a) marchar de nuevo para asegurarse
a) tinieblas y silencio
b) marchar de nuevo para divertirse
b) oscuridad y tristeza
c) marchar a otro lugar
c) frío y humedad
2. El coyote es el:
9. Cuando regresó de nuevo y volvió a contar lo
mismo:
a) lobo polar
b) lobo americano
a) todos se echaron a reír
c) zorro americano
b) pensaron que se había vuelto loco
3. Un día se alejó de su territorio: c) nadie quiso escucharlo
10. ¿Con qué fin marchó el coyote por tercera vez?
a) sin darse cuenta
b) porque quería descubrir nuevos lugares
a) para traer a los suyos un rayo de sol
c) porque fue detrás del sol
b) para traer a los suyos aquel astro que daba tanta luz
4. Llegó a un país que le sorprendió por su: c) para traer a los suyos una antorcha
11. ¿Qué descubrió al llegar?
a) riqueza
b) gente
a) que el jefe indio guardaba al Sol
c) claridad
b) que el jefe indio tapaba al Sol
5. El coyote decidió regresar a su casa para: c) que el Sol se metía debajo de la tienda del jefe indio
a) dar envidia a los animales del lugar 12. ¿Tenía el coyote poderes mágicos?
b) contarle su descubrimiento a los animales del lugar
c) pedirles a los animales del lugar que fueran con él a) sí
b) no
¿Qué hicieron todos al oírlo?:
c) no se sabe
a) se burlaron de él 13. ¿En qué se transformó?
b) no le creyeron
c) se sorprendieron mucho a) en una rama verde
b) en una rama seca
7. Y el coyote:
c) en un arbusto
a) se entristeció
14. El coyote pretendía:
b) se enfureció
c) llegó a dudar de sí mismo
a) que lo utilizaran para hacer fuego
b) que lo regaran
c) que lo utilizaran para adornar
15. ¿Quién lo arrancó? 18. Cuando el jefe indio se dio cuenta
a) el jefe indio a) se echó a correr detrás del coyote
b) su mujer b) quiso castigar al coyote
c) su hijo c) llamó a sus hombres para perseguir al coyote
16. Y lo puso entre
19. El Sol fue puesto por el coyote
a) la hierba
a) en la cima de la montaña más alta
b) la leña
b) por encima de las nubes
c) las brasas
c) sobre su pueblo
17. ¿Qué hizo entonces el coyote?
20. Gracias a esto
a) se apoderó del Sol
a) el Sol da luz y calor
b) cogió un trocito de Sol
b) todos disfrutamos del Sol
c) se apoderó del fuego
c) hay flores