Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.
Propedéutica Filosófica.
Nicolás Y. Caicedo Carvajal
Yoelmi Bonelo.
Santiago Mejia.
Por qué el mundo no existe
Markus Gabriel.
Markus Gabriel divide su texto en tres momentos, en la primera, argumenta la distinción
entre metafísica y ontología, luego, argumenta por qué el mundo no existe y en la tercera
expone las conclusiones a esa posición.
“El mundo es el nombre que se le da a la idea de que hay una totalidad irrestricta de algún
tipo, una totalidad que engloba todo cuanto hay, ha habido y habrá” (Marcus G. p151). Éste
define la metafísica como una teoría de la totalidad irrestricta, pues ésta, versa sobre
absolutamente todo, es decir que entiende a la metafísica como la teoría del mundo como
mundo, por el contrario, la ontología define al objeto individual, es decir, aquello que le da
una cualidad única que lo separa de los demás objetos, les da propiedades propias. Aunque
el tener propiedades propias no significa que se les da existencia; dice que hay dos maneras
de afrontar esto, la primera “es la de pensar en la existencia como una propiedad de orden
superior, ya no de objetos, sino de conceptos. Para simplificar, esto equivaldría a afirmar
que existir es tener la propiedad de tener propiedades (…) existir es ser una sustancia”
(Marcus G. p 155). La segunda proviene de Kant “afirma que el hecho de que algo existe
radica en que hay un dominio o campo que contiene algo. Acepto esta última estrategia, es
decir, la ontología de la sustancia” (Marcus G. p 155).
En este punto, Marcus nos expone, utilizando a Kant, el término “campo de la experiencia
posible” “Kant argumenta que hay exactamente un campo, el mundo y sus límites son
definidos por nuestras formas específicas de la sensibilidad y el entendimiento” (Marcus G.
p 156). En este punto, Marcus nos hace comprender que aquello que sucede, no siempre
podrá ser conocido, puesto que no hace parte de nuestro campo de la experiencia posible, y
esto es tanto de manera general, como humanidad, así como también de forma individual, es
decir, que en este momento, un suceso ajeno a mi campo de experiencia, es en sí algo que
podría decirse que no sucede, puesto que no tengo como corroborar la información.
Markus Gabriel justifica que el mundo no existe por medio de cuatro argumentos principales.
El primero de ellos es el argumento de la “lista”, que define al mundo como la totalidad de
los hechos, implica la imposibilidad teórica de que el mundo reúna la totalidad de los objetos,
puesto que siempre habría que añadir la totalidad de los estados de cosas, de manera similar
a una lista que reúna todos los hechos y deba estipular también el hecho de su existencia,
concluyendo en una paradoja interminable en que se constate imposible contener todos los
hechos en una lista.
El segundo argumento, el de la imposibilidad de la auto inclusión, que defina la existencia
como el hecho de que algo aparezca en un dominio, afirma que para pensar el concepto de
mundo hay que suponer un dominio en el que aparezcan todos los dominios, y como es
absurdo suponer que este dominio global esté contenido en sí mismo, carece de sentido
pensar en la existencia del mundo.
El tercero, la alegoría de los cubos, sugiere una situación en que se pide la interpretación de
diversos sujetos respecto a un determinado conjunto de objetos (tres cubos) donde se constata
que siempre hay un determinado número de respuestas verdaderas acerca de lo que hay, lo
cual se contrapone a la definición de mundo, que estipula la totalidad de hechos, entendido
como una categoría finita.
Por último, se menciona el nuevo realismo como ajeno al constructivismo, suponiendo un
realismo postmetafísico, que rechaza de la metafísica específicamente la teoría de la
totalidad; y se propone una formula neutral de realismo que, principalmente, niega la
fundamentación de todos los objetos a partir de una capa de realidad privilegiada.