Resumen Primer tomo, sección cuarta, Capitulo 13(Parte I)
CAPÍTULO XIII
MAQUINARIA Y GRAN INDUSTRIA
1. Desarrollo histórico de las máquinas
En sus Principios de Economía política, dice John Stuart Mill: “ Cabría preguntarse si todos los
inventos mecánicos aplicados hasta el presente han facilitado en algo los esfuerzos cotidianos de
algún hombre.” Pero la maquinaria empleada por el capitalismo no persigue ni mucho menos,
semejante objetivo. Su finalidad, como la de todo otro desarrollo de la fuerza productiva del
trabajo, es simplemente rasar las mercancías y acortar la parte de la jornada en que el obrero
necesita trabajar para si, y, de ese modo, alargar la parte de la jornada que entrega gratis al
capitalista. Es sencillamente, un medio para la producción de plusvalía.
En la manufactura, la revolución operada en el régimen de producción tiene como punto de
partida la fuerza de trabajo; en la gran industria, el instrumento de trabajo.
Hemos de investigar, por tanto, qué es lo que convierte al instrumento de trabajo de herramienta
en máquina y en qué se distingue ésta del instrumento que maneja el artesano.
Los matemáticos y los mecánicos...definen la herramienta como una máquina simple y la máquina
como una herramienta compuesta. No encuentran diferencias esenciales entre ambas y dan el
nombre de máquinas hasta a las potencias mecánicas más simples, tales como la palanca, el plano
inclinado, el tornillo, la cuña, etc. Sin embargo, desde el punto de vista económico, esta definición
es inaceptable, pues no tiene en cuenta el elemento histórico.(pag.302)
Toda maquinaria un poco desarrollada se compone de tres partes sustancialmente distintas: el
mecanismo de movimiento, el mecanismo de transmisión y la máquina-herramienta o máquina de
trabajo.
La máquina motriz es la fuerza propulsora de todo el mecanismo. Esta máquina puede engendrar
su propia fuerza motriz como hace la máquina de vapor, la máquina de aire caliente, la máquina
electro-magnética, etc., o recibir el impulso de una fuerza natural dispuesta al efecto, como la
rueda hidráulica del salto de agua, las aspas del viento, etc.
El mecanismo de transmisión, compuesto por volantes, ejes, ruedas dentadas, espirales, fustes,
cuerdas, correas, comunicaciones y artefactos de la más diversa especie, regula el
movimiento, lo hace cambiar de for-(pag.303)ma cuando es necesario, transformándolo por
ejemplo de perpendicular en circular, lo distribuye y transporta a la máquina instrumental.
Estas dos partes del mecanismo que venimos describiendo tienen por función comunicar a la
máquina-herramienta el movimiento por medio del cual ésta sujeta y modela el objeto trabajado.
De esta parte de la maquinaria, de la máquina-herramienta, es de donde arranca la revolución
industrial del siglo XVIII. Y es de aquí donde tiene todavía su diario punto de partida la
transformación constante de la industria manual o manufacturera en industria mecanizada.
Si observamos un poco de cerca la máquina-herramienta,...la verdadera máquina de trabajo,
vemos reaparecer en ella, en rasgos generales,...los aparatos y herramientas con que trabajan el
obrero manual y el obrero de la manufactura, con la diferencia de que, en vez de ser herramientas
en manos de un hombre, ahora son herramientas mecánicas, engranadas en un mecanismo.
La herramienta se convierte de simple herramienta en máquina cuando pasa de manos del
hombre a pieza de un mecanismo. Y la diferencia salta inmediatamente a la vista, aun cuando el
hombre siga siendo el motor primordial.
El número de instrumentos de trabajo con que el hombre puede operar al mismo tiempo, está
circunscrito por el número de los instrumentos naturales de producción con que cuenta, es decir,
por el número de sus órganos físicos propios.(pag.304) Así, por ejemplo, en la rueca, el pie sólo
interviene como fuerza motriz, mientras que la mano que trabaja en el huso lo hace girar, tuerce
la hebra y ejecuta la verdadera operación de hilado.
La misma máquina de (pag.305) vapor, tal y como fue inventada a fines del siglo XVII, durante el
período de la manufactura, y en la forma en que persistió hasta el año 1880, aproximadamente,
no provocó ninguna revolución industrial. Fue, por el contrario, la creación de las máquinas-
herramientas la que obligó a revolucionar la máquina de vapor. La máquina de que arranca la
revolución industrial sustituye al obrero que maneja una sola herramienta por un mecanismo que
opera con una masa de herramientas iguales o parecidas a la vez y movida por una sola fuerza
motriz, cualquiera que sea la forma de ésta. En esto consiste la máquina, con la que nos
encontramos aquí como elemento simple de la producción maquinizada.
Al ampliarse el volumen de la máquina de trabajo y multiplicarse el número de herramientas con
que opera simultáneamente, se hace necesario un mecanismo motor más potente, y a su vez, este
mecanismo, para poder vencer y dominar su propia resistencia, exige una fuerza motriz más
potente que la humana; aparte de que el hombre es un instrumento muy imperfecto de
producción, cuando se trata de conseguir movimientos uniformes y continuos. De todas las
grandes fuerzas motrices que nos lega el período manufacturero, la más imperfecta de todas es el
caballo; por varias razones: porque los caballos no son siempre disciplinados, por su carestía y por
el radio limitado de aplicación de estos animales en las fábricas. A (pag.306) pesar de todo esto, el
caballo fue la fuerza motriz más extendida durante los años de la infancia de la gran industria,
como lo atestigua...el hecho de que la fuerza mecánica se siga valorando hasta hoy en caballos de
fuerza.
El viento era demasiado inconstante e incontrolable; en Inglaterra, cuna de la gran industria, el
empleo de la fuerza hidráulica predominaba ya durante el período manufacturero. Ya en siglo XVII
se había intentado accionar con una sola rueda hidráulica dos torniquetes y dos molinos.
Sin embargo, también el empleo de la fuerza hidráulica como fuerza motriz predominante llevaba
aparejadas ciertas dificultades. No podía aumentarse a voluntad ni se podía tampoco subvenir a su
escasez, fallaba en ocasiones y, sobre todo, se hallaba sujeta a un sitio fijo.
Fue la segunda máquina de vapor de Watt, la llamada máquina doble, la que introdujo el primer
motor cuya fuerza motriz se engendraba en su propio seno, alimentándola con carbón y agua y
cuya potencia era controlable en un todo por el hombre; una máquina móvil, que brindaba un
medio de locomoción, susceptible de ser utilizada en las ciudades y no sólo en el campo, como la
rueda hidráulica, que permitía concentrar la producción en los centros urbanos en vez de
dispersarla por el campo (pag.307) como aquélla, máquina universal por sus posibilidades
tecnológicas de aplicación y relativamente poco supeditada en su aspecto geográfico a
circunstancias de orden local.
El gran genio de Watt se acredita en la especificación de la patente expedida a su favor en abril de
1784, en la que su máquina a vapor no se presenta como un invento con fines especiales, sino
como un agente general de la gran industria.
Ahora, una sola máquina motriz puede accionar muchas máquinas de trabajo al mismo tiempo. Al
llegar aquí, hay que distinguir dos cosas: la cooperación de muchas máquinas semejantes y el
sistema de maquinaria. (pag.308) Mas, para que exista verdadero sistema de maquinaria y no una
serie de máquinas independientes, es necesario que el objeto trabajado recorra diversos procesos
parciales articulados entre sí como otras tantas etapas y ejecutados por una cadena de máquinas
diferentes, pero relacionadas las unas con las otras y que se complementen mutuamente. Aquí,
volvemos a encontrarnos con aquella cooperación basada en la división del trabajo característica
de la manufactura, pero ahora como combinación de diferentes máquinas parciales.(pag.309)
La máquina de trabajo combinada, que ahora es un sistema orgánico de diversas máquinas y
grupos de máquinas, es tanto más perfecta cuanto más continuo es el proceso total, es decir,
cuanto menores son las interrupciones que se deslizan en el tránsito de la materia (pag.310) prima
desde la primera fase hasta la última y, por tanto, cuanto menor es la intervención de la mano del
hombre en este proceso y la mayor la del mismo mecanismo, desde la fase inicial hasta la fase
final.
Si en la manufactura el aislamiento de los procesos diferenciados es un principio dictado por la
propia división del trabajo, en la fábrica ya desarrollada impera el principio de la continuidad de
los procesos específicos.
Todo sistema de maquinaria, ya se base en la simple cooperación de máquinas de trabajo de la
misma clase, como ocurre en las fábricas textiles, o en la combinación de máquinas distintas,
como en las fábricas de hilado, constituye ...un gran autómata. (pag.311)
La base técnica inmediata de la gran industria se halla...en la manufactura. Fue ella la que
introdujo la maquinaria con que ésta pudo desplazar a la industria manual y manufacturera, en
las ramas de producción de que primero se adueñó. Al llegar a una determinada fase de (pag.312)
desarrollo, la gran industria se hizo, además, técnicamente incompatible con su base manual y
manufacturera. La manufactura no podía lanzar al mercado, por ejemplo, máquinas como la
moderna prensa de imprimir, el telar a vapor moderno y la moderna máquina de cardar.
Al revolucionarse el régimen de producción en una rama industrial, ésta arrastra consigo a las
otras. La revolución experimentada por el régimen de producción agrícola e industrial determinó,
a su vez, un cambio revolucionario en cuanto a las condiciones generales del proceso social de
producción... en cuanto a los medios de comu-(pag.313)nicación y transporte.
Por todas estas razones, la gran industria no tuvo más remedio que apoderarse de su medio
característico de producción, de la máquina, y producir máquinas por medio de máquinas. De este
modo, se creó su base técnica adecuada y se levantó sobre sus propios pies. En efecto, en los
primeros decenios del siglo XIX, al desarrollarse la industria maquinizada, la maquinaria se fue
adueñando paulatinamente de la fabricación de máquinas-herramientas. Sin embargo, fue en
estos últimos tiempos cuando la construcción de los grandes ferrocarriles y la navegación
transoceánica provocaron la creación de esas máquinas ciclópeas empleadas para construir los
grandes mecanismos motores. (pag.314)
Al convertirse en maquinaria, los instrumentos de trabajo adquieren una modalidad material de
existencia que exige la sustitución de la fuerza humana por las fuerzas de la naturaleza y de la
rutina nacida de la experiencia por una aplicación consciente de las ciencias naturales.
En la manufactura, la división y articulación del proceso social del trabajo es puramente subjetiva,
una simple combinación de obreros parciales; en el sistema basado en la maquinaria, la gran
industria posee un organismo perfectamente objetivo de producción con que el obrero se
encuentra como una condición material lista y acabada. (pag.315)
Por tanto, ahora es la propia naturaleza del instrumento de trabajo la que impone como una
necesidad técnica el carácter cooperativo del proceso de trabajo.