OSCAR WILDE
BIOGRAFÍA DEL AUTOR
Hijo del cirujano William Wills-Wilde y de la escritora Joana Elgee, exitosos intelectuales
de Dublín.
Oscar Wilde tuvo una infancia tranquila y sin sobresaltos. Mostró su inteligencia desde
edad temprana al adquirir fluidez en el francés y el alemán. Estudió en la Portora Royal
School de Euniskillen, en el Trinity College de Dublín y, posteriormente, en el Magdalen
College de Oxford, centro en el que permaneció entre 1874 y 1878 y en el cual recibió el
Premio Newdigate de poesía, que gozaba de gran prestigio en la época.
Como un portavoz del esteticismo realizó varias actividades literarias; publicó un libro de
poemas, dio conferencias en Estados Unidos y Canadá sobre el Renacimiento inglés y
después regresó a Londres, donde trabajó prolíficamente como periodista. Conocido por su
ingenio mordaz, su vestir extravagante y su brillante conversación, Wilde se convirtió en
una de las mayores personalidades de su tiempo.
En 1884 contrajo matrimonio con Constance Lloyd, que le dio dos hijos: Cyril, que nació
en junio de 1885, y Vyvyan, nacido en noviembre de 1886.
Entre 1887 y 1889 editó una revista femenina, Woman’s World, y en 1888 publicó un libro
de cuentos, El príncipe feliz, cuya buena acogida motivó la publicación, en 1891, de varias
de sus obras, entre ellas El crimen de lord Arthur Saville.
El éxito de Wilde se basaba en el ingenio punzante y epigramático que derrochaba en sus
obras, dedicadas casi siempre a fustigar las hipocresías de sus contemporáneos.
Éxito que fue empañado por el escándalo. Oscar Wilde era amigo de lord Alfred Douglas y
el padre de éste sospechaba que ambos mantenían un affair. Y confrontó a Wilde
enviándole una carta. Wilde, animado por su amigo e hijo del denunciante, lo denunció a su
vez por calumnias y esgrimiendo la amoralidad del arte como defensa. Finalmente, el
noveno marqués de Queensberry quedó libre y Wilde se enfrentó a un segundo juicio en
mayo de 1895, en el que se le acusó de sodomía y de grave incidencia, y por el que fue
condenado a dos años de trabajos forzados.
Las numerosas presiones y peticiones de clemencia efectuadas desde sectores progresistas y
desde varios de los más importantes círculos literarios europeos no fueron escuchadas y el
escritor se vio obligado a cumplir por entero la pena. Enviado a Wandsworth y Reading,
donde redactó la posteriormente aclamada Balada de la cárcel de Reading, la sentencia
supuso la pérdida de todo aquello que había conseguido durante sus años de gloria.
Su matrimonio sucumbió a consecuencia de la desvergüenza por el proceso de Wilde. Tras
el encarcelamiento de Wilde, Constance cambió su apellido y el de sus hijos a Holland para
desvincularse del escándalo, aunque nunca se divorció de Wilde, quien también fue
obligado a renunciar a la patria potestad de sus hijos.
Cuando recuperó su libertad, cambió de nombre y apellido (adoptó los de Sebastian
Melmoth) y emigró a París, donde permaneció hasta su muerte. Sus últimos años de vida se
caracterizaron por la fragilidad económica, sus quebrantos de salud, los problemas
derivados de su afición a la bebida y un acercamiento de última hora al catolicismo. Sólo
póstumamente sus obras volvieron a representarse y a editarse.
CARACTERÍSTICAS DE LA ESCRITURA DEL AUTOR
En sus obras están presentes la extraordinaria fantasía del autor y el extremado gusto por la
belleza. En la mayoría de sus obras hay una idea central común: en algún momento de su
vida, o después de ella, los protagonistas entran en contacto con el dolor y los sufrimientos
de los hombres y éste encuentro les produce un cambio trascendental en sus vidas. Oscar
Wilde pertenece al realismo, identificándose específicamente con el esteticismo inglés y sus
características son claramente visibles en sus obras. Suele utilizar paradojas. Estas se
definen como figuras literarias que consisten en emplear frases que muestran contradicción,
algunas de las cuales han llegado a ser muy famosas. El autor también utiliza temas de
decadencia moral y critica mucho a la sociedad de aquella época victoriana, mostrando sus
grandes defectos. En sus obras también se puede observar el estilo indirecto libre que
consiste en la técnica de reproducir el pensamiento de los personajes
CONTEXTO SOCIOHISTÓRICO DE SU AMBIENTE
Oscar Wilde se dedicó a escribir bajo parámetros a los cuales no se adaptaba. Teniendo en
cuenta la relación que mantuvo con Lord Alfred Douglas, hijo del marqués de
QueensBerry, se pueden observar las formas en las que se vio obligado a desahogarse
dentro de la cárcel de Reading, durante dos años de prisión. Este suceso lo inspiró a escribir
De Profundis, donde expresa su resentimiento con las medidas tomadas contra él, pues fue,
prácticamente, el único escape que encontró luego de que fue acusado de sodomía y
sentenciado a trabajos forzados durante este tiempo.
5 NOVELAS:
El Retrato de Dorian Gray
El Fantasma de Canterville
De Profundis
El Crimen de Lord Arthur Saville
Teleny o El Reverso de La Medalla
Basado en el famoso juicio por estafa a la Bolsa contra Thomas Cochrane, El reverso de la
medalla plantea en profundidad y con rigor un tema poco tratado por otros autores de
novelas naúticas: la situación económica de los capitanes en tiempos de Nelson. O'Brian
muestra con enorme poder de convicción cómo un capitán podía pasar del elogio
desmedido al ostracismo, y hasta qué punto su carrera estaba sujeta a los bandazos del azar.
La profundización en los personajes es en esta ocasión excelente, y la intriga se mantiene
con una intensidad propia de la novela negra.
5 POEMAS:
Mi Voz
En este mundo inquieto, moderno, apresurado,
tomamos todo aquello que nuestro corazón deseaba -tú y yo,
y ahora las velas blancas de nuestro barco están arriadas
y agotada la carga del navío.
Por ello, prematuras, empalidecen mis mejillas,
pues el llorar es mi contento huido
y el dolor ha apagado el rosa de mi boca
y la ruina corre las cortinas de mi lecho.
Pero toda esta vida atiborrada ha sido para ti
solamente una lira, un laúd, el encanto sutil
del violoncello, la música del mar
que duerme, mímico eco, en su concha marina.
¡Hélas!
Con cada pasión a la deriva hasta que mi alma
sea un laúd en cuyas cuerdas todos los vientos tañen.
¿Para esto renuncié
a mi sabiduría antigua ya mi austero control?
Mi vida es un palimpsesto
garabateado en alguna vacación de muchacho
con canciones ociosas para flauta y rondó
que solamente ocultan el secreto del todo.
Por cierto que hubo un tiempo cuando osé pisar
las alturas soleadas y de las disonancias de la vida
logré claros acordes para llegar al oído de Dios.
¿Está muerto ese tiempo? Mirad, con mi pequeña vara
apenas toqué la miel del romance,
¿y debo yo perder la herencia de un alma?
La Tumba de Keats
Libre de la injusticia del mundo y su dolor,
descansa al fin bajo el velo azul de Dios:
arrebatado a la vida cuando vida y amor eran nuevos,
el mártir más joven yace aquí,
justo cual Sebastián y tan temprano muerto.
Ningún ciprés ensombrece su tumba, ni tejo funeral,
sino amables violetas con el rocío llorando
sobre sus huesos tejen cadena de perenne floración.
¡Oh, altivo corazón que destruyó el dolor!
¡Oh, los labios más dulces desde los de Mitilene!
¡Oh, pintor-poeta de nuestra tierra inglesa!
Tu nombre inscribióse en el agua; y habrá de perdurar:
lágrimas como las mías conservarán tu memoria verde,
como el pote de albahaca Isabella.
En el salón de dorado: una armonía
Sus manos de marfil en el teclado
extraviadas en pasmo de fantasía;
así los álamos agitan sus plateadas hojas
lánguidas y pálidas.
Como la espuma a la deriva en el mar inquieto
cuando muestran las olas los dientes a la brisa.
Cayó un muro de oro: su pelo dorado.
Delicado tul cuya maraña se hila
en el disco bruñido de las maravillas.
Girasol que se vuelve para encontrar el sol
cuando pasaron las sombras de la noche negra
y la lanza del lirio está aureolada.
Y sus dulces labios rojos en estos labios míos
ardieron como fuego de rubíes engarzados
en el móvil candil de la capilla grana
o en sangrantes heridas de granadas,
o en el corazón del loto anegado
en la sangre vertida del vino rojo.
Apología
¿Es tu voluntad que yo crezca y decline?
Trueca mi paño de oro por la gris estameña
y teje a tu antojo esa tela de angustia
cuya hebra más brillante es día malgastado.
¿Es tu voluntad -Amor que tanto amo-
que la Casa de mi Alma sea lugar atormentado
donde deban morar, cual malvados amantes,
la llama inextinguible y el gusano inmortal?
Si tal es tu voluntad la he de sobrellevar
y venderé ambición en el mercado,
y dejaré que el gris fracaso sea mi pelaje
y que en mi corazón cave el dolor su tumba.
Tal vez sea mejor así -al menos
no hice de mi corazón algo de piedra,
ni privé a mi juventud de su pródigo festín,
ni caminé donde lo Bello es ignorado.
ESCOJA UNA NOVELA:
El Retrato de Dorian Gray
En esta novela, Oscar Wilde (1854-1900) indaga sobre el mito de la eterna juventud, al
recrear el tema de un pacto diabólico para conservar la belleza y permanecer eternamente
joven.
Un pintor queda fascinado por la extraordinaria hermosura de Dorian, su joven modelo, que
vive en plena era victoriana satisfaciendo todos sus deseos, sin límites ni prejuicios.
El pintor declara que sería dichoso si Dorian pudiese permanecer para siempre exactamente
como es. Este deseo se traduce en un pacto que lleva a Dorian a cometer todo tipo de
atrocidades, hasta llegar al crimen.
A medida que se desarrolla la novela y que el protagonista se sumerge en el vicio en
contraposición con el desesperado anhelo de eterna juventud, se presiente un final terrible.
"Con frecuencia, al volver a su casa después de alguna de aquellas prolongadas y
misteriosas ausencias que provocaran tan extrañas conjeturas entre sus amigos -o que por
tales se tenían- subía a paso de lobo la escalera hasta la cerrada habitación, abría la puerta
con la llave que nunca le abandonaba, y allí, en pie frente al retrato obra de Basil Hallward,
con un espejo en la mano, miraba alternativamente el rostro perverso y envejecido del
lienzo y la faz joven y hermosa que le sonreía desde el cristal. La misma violencia del
contraste avivaba su deleite. Cada día se sentía más enamorado de su propia belleza, más
interesado en la corrupción de su alma."
El retrato de Dorian Gray es una extensa alegoría que sondea las profundidades del ser
humano y cuya vigencia sorprende en cada nueva lectura de esta magistral obra.
De Profundis
Por si no saben de qué va el De Profundis debería advertirles que quizás no sea apto para
que lo lea cualquiera. A no ser que tengan un espíritu sumamente curioso y lo quieran leer
porque sí.
El De Profundis es la carta que escribió Oscar Wilde para Alfred Douglas -o Bosie- (en
otros lados les pueden decir que era la carta a su amante y cosas por el estilo pero para mí
es la carta para el culpable de su ruina) desde la cárcel de Reading.
Como dije al principio, no veo que sea algo de interés general, aún así acostumbran a
publicar cartas de escritores reconocidos. Pero para alguien que, como yo, adora a Oscar
Wilde y su obra, el De Profundis es imprescindible.
Veamos... la carta empieza exponiendo y recordando todas las cosas que Oscar hizo por el
estúpido de Bosie. Se torna un tanto despechada y recriminatoria y no deja de señalarle al
destinatario todos sus fallos y defectos. Hace un repaso por hechos puntuales, y a veces
incluye fechas y lugares, nos enteramos cómo era su relación desde la misma perspectiva
de Wilde. Toda la primera parte me generó bronca y frustración, no podía creer que alguien
tan excepcional como mi Oscarcito haya terminado relacionándose con una persona tan
inmadura, estúpida y caprichosa como lo era Bosie. El mismo escritor se da cuenta de eso
pero ya estaba demasiado metido como para cortar el problema de raíz. Nos cuenta cómo se
vio envuelto entre la relación crítica entre Douglas hijo y padre, y cómo ese odio mutuo que
se tenían terminó encontrándolo a él culpable y enviándolo a la cárcel.
Nos habla sobre el amor y sobre el odio; no deja de mencionar el sufrimiento y el dolor; nos
habla sobre el arte y tiene unos pequeños momentos de soberbia al respecto (aunque
viniendo de él se encuentran completamente justificados); nos cuenta cómo sintió su ruina
material, artística y espiritual; tiene un momento teológico en el que reflexiona sobre la
religión y sobre Cristo; y hacia el último nos relata la transformación que tuvo en su
experiencia en la cárcel, cómo el dolor y el sufrimiento le abrieron los ojos a otros tipos de
belleza que antes no había sabido ni querido apreciar. Cómo todo esto que vivió lo
convirtieron en una persona nueva.
En fin, el De Profundis es una carta donde Oscar Wilde nos expone su alma y nos regala
una vez más con un poco de su genio. Sigo pensando que no es apta para todo público, no
creo que a todo el mundo le interese leer lo que este escritor escribió desde la cárcel para el
tipo por el cual estaba cumpliendo una pena de 2 años. Sin embargo, a mí me gustó y me
provocó un montón de sentimientos desde tristeza hasta bronca e incluso alegría. Porque es
admirable que un artista no pierda la esperanza y siga siendo optimista incluso en su ruina.
FRASES DE OSCAR WILDE
"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se
concentra en un solo instante"
"Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho».
"La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse"
"Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado"
"Como no fue genial, no tuvo enemigos"
"Cuando se está enamorado, comienza uno por engañarse a sí mismo y acaba por engañar a
los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela"
"El arte es la forma más intensa de individualismo que el mundo ha conocido"