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Evolución del Comercio y Derecho Comercial

El documento describe la evolución histórica del derecho comercial desde el trueque en la antigüedad hasta la codificación en el siglo XIX, incluyendo el surgimiento de las corporaciones de comerciantes en la Edad Media y el paso de un enfoque subjetivo a uno objetivo con las ordenanzas de Colbert.

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Evolución del Comercio y Derecho Comercial

El documento describe la evolución histórica del derecho comercial desde el trueque en la antigüedad hasta la codificación en el siglo XIX, incluyendo el surgimiento de las corporaciones de comerciantes en la Edad Media y el paso de un enfoque subjetivo a uno objetivo con las ordenanzas de Colbert.

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M1

El comercio  

El comercio es una de las actividades que el hombre realiza desde la antigüedad y comenzó cuando no
pudo satisfacer por sí solo, en su tribu o pueblo, sus propias necesidades y se vio obligado a intercambiar
bienes con otros, siendo el trueque la primera forma de comerciar. 

La primera vía elegida para ello fue la navegación, ya que tanto los ríos como el mar, ante la inexistencia de
caminos seguros, fue el medio para el traslado de las mercancías, especies o riquezas. Con el devenir
histórico, esa forma primitiva de comerciar fue mutando y evolucionando, apareciendo el intercambio, la
riqueza metálica, el papel moneda, la empresa de fábrica, la empresa de servicios y muchas otras formas
ya mucho más modernas de comerciar. Todo ello como un hecho de la realidad que el derecho ha
reconocido como actos de comercio en general.
Antecedentes históricos del derecho comercial

El derecho comercial con sus características y disposiciones tales como las que conocemos hoy, comenzó a
desarrollarse en el Medioevo; con anterioridad, sólo existían normas aisladas, confundidas con un
sentimiento religioso y generalmente referidas a la actividad marítima. 

El Derecho Comercial nació como una rama del derecho privado, por exigencias del momento histórico.
Existe una íntima correlación entre el momento histórico y el derecho mercantil, lo que explica su evolución
de acuerdo al signo de los tiempos que se viven.

Primero apareció el trueque, que era sostenido, en un principio, con la única finalidad de satisfacer
necesidades vitales y que luego se realizó con ánimo especulativo.

Después, con las primeras codificaciones, ya aparece la noción orgánica de derecho comercial; así, en el
código de Hamurabi (1700 A.C.) ya existían normas sobre agrupamientos societarios y depósito.

También en Grecia existieron regulaciones respecto de cuestiones comerciales atinentes a la navegación.

En Roma, y ello resuelta importante por su penetración legislativa posterior en gran parte de la Europa
continental y luego en nuestras tierras por imperio de la colonización, no se conocieron normas orgánicas
de derecho comercial.  

Esto es así, ya que el derecho romano era un derecho para el ciudadano romano y este no comerciaba. La
actividad comercial era considerada una actividad menor y un tanto despreciable. Sin embargo, el comercio
existía, pero era regulado por otro derecho, consuetudinario, no oficial ni escrito, que se denominaba
Derecho de Gentes, siendo estas, las gentes, los habitantes del imperio que no gozaban del estatus de
ciudadano romano. 

Recién a partir de la caída del Imperio Romano y fundamentalmente a partir de los siglos XIV y XV, se
comienza a dar un perfil subjetivo al derecho comercial y a concebirse este como la rama que regula la
actividad de un determinado sector: los comerciantes. 

El uso de los comerciantes, en su tráfico comercial cotidiano, da origen a un nuevo derecho que se
diferencia del civil. Éste, a su vez, se nacionaliza y en consecuencia nace un derecho francés, diferenciado
del alemán, del italiano, etc. En cambio, el derecho comercial permanece internacional, como lo era el
derecho de gentes anteriormente.

El derecho estatutario que nace en las distintas ciudades italianas tiene singular relevancia en la aparición
del derecho comercial. Incluso, en aquellas se comienzan a resolver las cuestiones entre los comerciantes
mediante una jurisdicción comercial que actúa ex bono et aquo, o sea, de acuerdo al leal saber y entender.
Los procesos eran sumarísimos, sin formalidades, y los jueces resolvían de acuerdo a los principios de la
equidad. 

El gran problema existente entonces, era la ausencia de un derecho orgánico y leyes y tribunales que en
forma uniforme pudieran aplicarse.

Para solucionar la falta de este es que en Europa, principalmente en Italia y Francia, y dado el florecimiento
creciente de la actividad comercial y la existencia de conflictos a resolverse, es que se crean en Europa, las
llamadas asociaciones o corporaciones de comerciantes de la edad media. Estos organismos, no oficiales,
estaban formados por comerciantes (generalmente de una ciudad) y el requisito para formar parte de la
misma era la mera inscripción en dicho organismo. Eran presididas por un Cónsul y cogobernadas por un
Consejo. Si hoy pretendiéramos, aunque los límites no son tal claros, el cónsul haría las veces de juez y el
consejo de poder legislativo. Esto es que el primero resolvía los conflictos que se suscitaban entre
comerciantes y eran sometidos a su juicio, y el comenzaba a sistematizar el derecho comercial en
primigenias normas. Nace entonces un derecho comercial subjetivado, esto es basado en el o los sujetos
que realizan una actividad, los comerciantes, sin importar el acto realizado. Uno de los problemas que se
presentaron luego, dada al prolífica actividad comercial fue la participación de no comerciantes (no
inscriptos en la corporación), cuando contrataban con un comerciante y estallaba un diferendo. El derecho
común (normas del derecho civil romano subsistente) era ineficaz en su utilización, y la corporación no
podía intervenir en el juzgamiento ya que una de las partes no era comerciante. ¿Cuál fue la solución que
se encontró a dicho problema? Recurrir a una ficción; ingeniosa, pero ficción al fin. Esto fue considerar al no
comerciante que contrataba con un comerciante, por ese sólo hecho, ficticiamente inscripto en la
corporación y entonces, siendo consideradas ambas personas comerciantes, la competencia de la
asociación era aplicable. De este modo, nace un derecho comercial que se aplica no sólo a los
comerciantes, sino que tiende a regular conflictos que nacen como consecuencia del tráfico comercial, ya
sea que involucren o no a comerciantes individuales o a miembros de corporaciones. Así es que las
instituciones comerciales que surgen en el Medioevo, como lógica consecuencia de las costumbres
comerciales –tales como el seguro, la letra de cambio, los documentos a la orden se perfeccionan o
reglamentan a través de normas específicas contenidas en la legislación comercial que se dicta.

Esta tendencia se acentúa aún más en la Edad Moderna, donde la progresiva generalización del derecho
mercantil lo expande hacia los no comerciantes, regulando aspectos generales de la vida comercial, como
por ejemplo la letra de cambio.

Pero ese derecho comercial de base corporativa y subjetiva, basado en la calidad comercial del sujeto, se
ve destruido en forma posterior, fundamentalmente por la célebre Ley de Chepalier de 1791 y los Edictos de
Turgot que prohibían y abolían toda forma de agrupación en base a corporaciones, permitiendo el acceso al
comercio a toda persona, independientemente de su calidad de comerciante. Se trata del espíritu de la
Revolución Francesa.

Asimismo en Francia y antes de la sanción de un código comercial, se dictan unas leyes, conocidas como
las Ordenanzas de Colbert (por el apellido de su autor) que cambian la mirada sobre la comercialidad,
dejando de mirar al sujeto que realiza el acto, para por el contrario, comenzar a mirar el acto realizado,
independientemente si quien lo realiza fuera comerciante o no. De esta forma se muta de un derecho de
una clase de personas (subjetivo) a un derecho de una clase de actos (objetivo).

Dichas ordenanzas fueron el antecedente legislativo inmediato del   código francés de 1807 nace bajo la
influencia de Napoleón, como una forma de frenar las bancarrotas, y consta de cuatro libros principales. El
libro I se refiere a los comerciantes en general, incluyendo a las bolsas, sociedades, agentes de bolsas, etc.;
el libro II se refiere al comercio marítimo; el III a la bancarrota, y el IV a la jurisdicción comercial. Los arts.
631 y 632 de dicho cuerpo normativo dan inicio a la objetivación del derecho comercial, consagrando
legislativamente una serie de actos que por una u otra cuestión, el legislador reconoce como comerciales.
Dicha enumeración, simplemente enunciativa, La principal crítica que se le realiza proviene de su falta de
definición categórica en cuanto a la subjetivización del derecho comercial, dado que pretende objetivizarlo.
Esto impone el surgimiento de un marco a qué clase de actos pueden considerarse comerciales y por tanto
aplicarles la ley comercial  y en caso de conflicto, ser juzgados por el juez del comercio.

Por otro lado, los códigos italiano de 1865 y español de 1829 ya se inclinan directamente por el sistema
objetivo, regulando la actividad cumplida por los comerciantes y por los particulares, y generalizando de
esta manera el derecho comercial. Triunfa en definitiva la teoría objetiva del derecho comercial, que es
luego recogida por nuestro código de comercio.
Codificación y sus antecedentes

Como antecedentes directos de las codificaciones nacionales encontramos las reglamentaciones de
ciudades españolas, tales como la Ordenanza de Bilbao que se comienza a aplicar en el Virreinato del Río
de la Plata, conjuntamente con las Leyes de Indias y la Ordenanza de Castilla. Se crea el Consulado de
Comercio de Buenos Aires y se le otorga jurisdicción comercial en la solución de los conflictos mercantiles.
Sus decisiones podían apelarse ante la Audiencia designada por el Alcalde e integrada por comerciantes
reconocidos.

Con posterioridad a 1810 se conocen pocos antecedentes del Código de Comercio de 1859. La Asamblea
de 1813 crea la matrícula de comerciante; Rivadavia regula los actos de comercio y la jurisdicción comercial
y Rosas suprime las moratorias comerciales por los abusos cometidos.

Vencido éste por Urquiza en Caseros, y habiendo regresado del exilio chileno al país, Sarmiento, este le
propone a Vélez Sársfield la elaboración de un código civil, en lo que el país trasandino ya había avanzado.
Esto además porque legislativamente la sanción de la Constitución Nacional de 1853 delegaba en el poder
legislativo el dictado de los códigos civil, comercial, penal y de minería. Vélez Sársfield rechaza dicha
propuesta y por el contrario propone la elaboración de un código de comercio, teniendo en cuenta la
creciente actividad comercial y la importancia del puerto de Buenos Aires como centro de la actividad
comercial. Se avoca a dicha tarea conjuntamente con el Dr. Eduardo Acevedo y en 1859 se sanciona el
Código de Comercio, que fue aprobado para la Provincia de Buenos Aires, gobernada por Valentín Alsina,
por encontrarse la misma separada de la Confederación. Cuando se unifica la Nación luego de la derrota de
Urquiza a manos de Bartolomé Mitre, dicho código se nacionaliza y pasa a ser el Código de Comercio
Argentino en 1862. Fue   un código innovador, inspirado en el derecho francés, español, portugués y el
proyecto de Wattemberg. En un principio constaba de cuatro libros: 1) personas de comercio, 2) actos de
comercio, 3) derecho de navegación y 4) insolvencia de comerciantes. Fue reformado en 1890 por el
proyecto –vanguardista– de Segovia, que le introdujo numerosos cambios.

Posteriormente, distintas leyes comienzan a regular aspectos comerciales. Si bien algunas se incorporan al
Código de Comercio, desnaturalizan a éste como un cuerpo orgánico de normas, como por ejemplo la ley
de cheque, de quiebras, de sociedades, de letra de cambio, pagarés, etc.
El Régimen Actual: La ley 26.944. Unificación Legislativa

Con la sanción de la ley 26.944, la que comienza a regir a partir del primero de agosto del año 2015 se
produce en nuestro derecho privado la llamada unificación legislativa, derogándose el Código Civil y el
Código de Comercio, redactados por Vélez Sarsfield, y se sanciona el nuevo Código Civil y Comercial de la
Nación. De este modo se funde en un solo cuerpo normativo las relaciones de derecho privado en general,
dejando de lado el tratamiento legislativo en forma separada que regía hasta ese momento; esto es, las
cuestiones civiles, reguladas por el código civil y las cuestiones comerciales, reguladas por el código de
comercio. 

Conforme los directores del proyecto de unificación se tuvieron en cuenta distintos anteproyectos y
proyectos anteriores, como el de Bibiloni (1926), Llambías (1954), y los proyectos de 1987, 1993 y 1998. Es
necesario decir entonces que la unificación legislativa de estas dos ramas del derecho privado no fue una
novedad, ya que como se desprende de lo antedicho, existieron distintos proyectos que no se cristalizaron
en definitiva, pero por los que se intentó la unificación legislativa hoy lograda.

Pero vale una pequeña aclaración. No dejan de existir las cuestiones civiles y las cuestiones comerciales,
sino que en lugar de haber dos cuerpos normativos que la regulen, hoy existe, el nuevo código, un solo
cuerpo legal.
Sistemas contemporáneos

Sistema objetivo: El que rige en su mayoría en la Europa continental, y en Latinoamérica, basado en una
serie de actos que el legislador considera comerciales.
Sistema Subjetivo: Principalmente como referente al derecho alemán que considera, aunque no tan
tajantemente al derecho comercial como el derecho de los comerciantes, siendo entonces de base
predominantemente subjetiva.
Sistema Anglosajón: Históricamente enemigo de la codificación general, y basados en la jurisprudencia de
casos pilotos –leading case- como obligatorios y sentando precedentes, propio en la actualidad del derecho
inglés y el derecho norteamericano, que carecen de ordenamientos generales y que son suplidas por leyes
estaduales y no nacionales. 
El comercio - Concepto económico

Constituye la materia prima que ha de moldear el derecho comercial; es la realidad y el objeto a regular por
las normas mercantiles. Por ello, tener un concepto preciso del comercio constituye el punto de partida
indispensable para el conocimiento y la enseñanza del derecho comercial. 

En primer lugar, analizaremos el concepto económico del término, y luego nos adentraremos en el jurídico.
Esto se debe a que el primer aspecto es restringido en relación al segundo, el cual abarca situaciones que
la ley declara mercantiles. 

Se ha dicho que el comercio contiene cuatro aspectos que lo caracterizan, a saber: 1) actividad de
intermediación; 2) deja inalteradas las cosas; 3) habitualidad; 4) ánimo de lucro. 

En consecuencia, podemos definirlo diciendo que: El comercio, económicamente, es la actividad
continuada de intermediación entre productores y consumidores para hacer llegar a éstos los
productos de aquéllos, sin alterarlos y para obtener ganancias. 

Analizando estos requisitos surge evidente que la realidad económica del comercial es justamente la
intermediación. Alguien que se interpone en el intercambio de bienes y servicios, o para decirlo más claro,
alguien que se pone al medio entre quien tiene un bien y quiere desprenderse del mismo, y quien quiere
adquirir dicho bien.  Será entonces mercantil la actividad, en su aspecto económico, cuando se limita al
intercambio, sin el agregado de manufacturación de las mercaderías y con la finalidad de lucrar. Este último
aspecto no se presenta sólo cuando se logra una diferencia económica, sino también cuando se especula
en hacerlo, aunque en una primera etapa no exista beneficio económico directo. Es así que se sostiene, a
nuestro juicio acertadamente, que existirá comercio cuando mediante una actividad de intermediación, se
especula en la obtención de un beneficio económico futuro, motivo por el cual el ánimo de especular es lo
caracterizador, más allá del real beneficio obtenido en la transacción.  

En suma, el comercio, visto desde el punto de vista económico, tiene como características primordiales la
intermediación de los productos, realizada con el espíritu de obtener una ventaja patrimonial, real, actual o
futura.

Ahora bien, al comenzar con el análisis de la problemática mercantil, hemos de advertir que no siempre la
noción económica del comercio engarza en el concepto jurídico, por cuanto el legislador ha incorporado, en
el ámbito mercantil, situaciones que económicamente pueden no ser consideradas comerciales.
Es por esto que podemos decir que: El comercio, jurídicamente, es el conjunto de relaciones de
derecho engendradas por las diversas actividades que nuestra legislación vigente reconoce como
mercantiles, siendo más amplio que el anterior este concepto. Aquí no tiene mayor relevancia la
intermediación, ni el ánimo de lucrar, ya que veremos luego que el legislador ha considerado comerciales
actos en donde estos dos elementos ni siquiera existen. Ejemplo de ello son los actos de navegación, los
títulos de crédito y los llamados actos conexos a la actividad comercial. En consecuencia, lo que es
considerado comercio en sentido económico, siempre lo es en lo jurídico, pero jurídicamente existen actos
de comercio que no lo son económicamente, siendo en consecuencia más amplio el concepto jurídico de
comercio.  
Derecho Comercial

Nos adentramos en el estudio del derecho comercial, rama del derecho privado, que presenta
particularidades que le son propias y que en este mundo globalizado se agudizan. Consideraremos en este
curso al derecho comercial, como rama absolutamente evolutiva del derecho con continuos cambios que,
paradójicamente, demuestran la evolución creciente de la sociedad a la que rigen. 

Cuando en un Estado, el derecho comercial no presenta severas mutaciones, es que la economía no
evoluciona, que no existe superación y por ende que se ha ingresado en una etapa de estancamiento. Las
grandes potencias mundiales descubren cada día nuevas formas de vincularse comercialmente, nuevas
maneras de estrechar relaciones mercantiles que implican cambios, en una primera etapa, en las
convenciones particulares y luego en las legislaciones que recogen la nueva realidad social que se les
presenta. 

En cuanto al concepto de derecho comercial, este puede variar conforme el sistema de que se trate. Para
un sistema subjetivo como el alemán, será el derecho de los comerciantes. Resumiendo y en un sistema
predominantemente objetivo como el nuestro, proponemos la definición de un autor italiano, Alfredo Rocco
que define al derecho comercial como “El conjunto de normas reguladoras de relaciones entre
particulares que derivan de la industria comercial o que son asimiladas a esta, en la disciplina
jurídica y en su realización judicial".

Entendemos que éste es un concepto abarcativo de la gran variedad de aspectos que componen el derecho
comercial. Este conjunto orgánico de normas jurídicas cada día se expande más, cubriendo nuevas
situaciones que el tráfico comercial incorpora como nuevas formas de comerciar.

También debe resaltarse la significativa importancia que presentan los cambios tecnológicos, sobre todo en
el área de comunicaciones que acerca a las personas y permite un mayor fluido de transacciones.

Las normas jurídicas que regulan el derecho comercial no sólo se refieren a la tarea comercial en sí misma,
sino también al cumplimiento de los usos y costumbres  mercantiles, e incluso contiene normas de carácter
procesal, fundamentalmente en materia concursal.

Por todo ello, entendemos que el concepto dado por Rocco engloba la mayor parte de los contenidos del
derecho comercial y significa una acertada caracterización de esta rama del derecho.
Caracteres del derecho comercial: utilitario - consuetudinario - progresivo - universal - fragmentario -
sustantivo – equitativo

Utilitario

Por cuanto se dice que las normas mercantiles tienden a regular aspectos dinámicos de la vida comercial,
siendo una herramienta indispensable para el ejercicio del comercio. No es dable pensar en la existencia de
una comunidad social ajena al comercio, lo que sólo es concebido en la antigüedad cuando el hombre, por
sí solo y aislado de la realidad social, satisfacía sus propias necesidades.
Consuetudinario 

Las normas mercantiles reflejan usos y costumbres arraigados en la vida comercial y tienen, como carácter
fundamental, regular los modos comerciales adoptados por la gente. Ya nos hemos de explayar sobre ellos,
al momento de considerar las costumbres como una de las fuentes del derecho.
Progresivo

Este mismo concepto lo torna un derecho que se adecua al ritmo de los tiempos, influenciado no sólo por
las formas del comerciar, sino también por los cambios que se experimentan en los otros campos de la
ciencia con vinculación a la tarea mercantil. Una sociedad debe ponerse sobre alerta cuando las normas
mercantiles se mantienen inalterables, puesto que ello constituye un signo inequívoco de una quietud en la
actividad económica que siempre es perjudicial.
Universal

Por cuanto los principios fundamentales que regulan el derecho comercial son comunes a todas las
legislaciones, las que sólo le agregan aspectos operativos que son fruto de la actividad regional. Piénsese
por ejemplo en la Unión Europeo y el MERCOSUR.
 
Actividad 1: El Derecho Comercial
1. Explique detalladamente las diferencias existentes entre la concepción objetiva y la concepción
subjetiva del Derecho Comercial.
2. Enumere al menos tres caracteres del Derecho Comercial.
M2

Fuentes del derecho comercial



Si partimos de la base ya aceptada de que el derecho es una actividad reguladora del orden social, hemos
de considerar a continuación de qué se nutre el legislador para crear la norma jurídica mercantil, o sea, cuál
es la causa eficiente de donde nace la norma jurídica comercial.

Existen dos clases de fuentes: las materiales y las formales. 

Para clarificar diremos que fuente es de donde nace, brota o surge algo. En este caso, de dónde nace, brota
o surge el derecho comercial. 

Fuente material es la realidad, la actividad comercial y el modo de comportamiento de una sociedad
determinada. Esta fuente material de vital importancia no es objeto de estudio aquí, sino que es analizada
por la sociología, la psicología, la antropología y la filosofía en su caso. 

Por el contrario, las llamadas fuentes formales del derecho, revelan como dicha realidad (fuente material) se
exterioriza jurídicamente. 

El derecho comercial se alimenta de dos fuentes formales principalmente: la ley y la costumbre comercial.
La ley - Concepto 

Se ha enunciado que la ley es el pronunciamiento solemne del derecho, expresado por los órganos
adecuados y que representan la voluntad preponderante de una multitud asociada (Del Vecchio).

En consecuencia, la ley mercantil es la norma jurídica emanada de los órganos competentes del Estado y
destinada a regular la materia comercial.

Existe no una sola ley, sino una pirámide kelseniana que nos permite sistematizar las leyes en cuatro: a) la
Constitución Nacional y las provinciales; 2) las leyes de comercio, especiales y generales; 3) los
reglamentos que se dicten en su consecuencia y 4) las ordenanzas comunales. 

La Constitución Nacional reservó como facultad delegada al Congreso Nacional la de dictar los códigos de
fondo, y así se llevó a cabo con el dictado del código de comercio. Hoy el mismo Congreso Nacional
aprueba una ley que deroga el Código Civil y el Código de Comercio, sancionándose el nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación, que obviamente pasa a ser fuente en este caso de derecho comercial en lo que
tenga que ver con la materia   y, por la primacía de las normas, todas las leyes que se sancionen para
regular la materia comercial deberán ser concordantes con lo dispuesto por la C.N. En este sentido, esta es
fuente del derecho comercial.

Son fuente del derecho comercial las leyes que regulan distintos institutos comerciales, tales como la ley de
letra de cambio, de cheque, de quiebras, etc.  
Usos y costumbres 

Ambos son modos de conducta cumplidos con determinada regularidad, que imponen una manera de
actuar en materia comercial. La diferencia que existe entre ambos es que mientras las costumbres son
formas de conducta aceptadas por la gente, con una fuerza interna propia que le da carácter obligatorio, en
los usos tal característica no existe. No obstante ello, los códigos en general mencionan a los usos y
costumbres como términos. 

En consecuencia, el uso conocido por el juez debe ser aplicado independientemente de que las partes lo
hayan probado, como si se tratara de la ley misma. Sin embargo, si la existencia de la costumbre es
alegada por las partes, y negada por la otra, surge como un imperativo el deber de probarla. La costumbre
es justamente un hecho y no un derecho, y como tal debe ser probado.

En materia comercial, y siendo un derecho en constante evolución y cambio, y en ausencia muchas veces
de una legislación específica, la costumbre adquiere, de existir, un valor preponderante. Muchos de los
artículos del Código remiten a la costumbre ante la inexistencia de una solución legal expresa.  
Otras fuentes del derecho comercial

Algunos autores consideran que la jurisprudencia, la doctrina de los autores, los principios generales del
derecho, la equidad, la analogía, también constituyen fuentes emergentes del derecho comercial. Desde ya
adelantamos que dicho criterio no es compartido, dando razones.
La jurisprudencia es el pronunciamiento general y constante de una misma manera de resolver por parte
de las autoridades judiciales, en cuanto hace a la aplicación del derecho. Las decisiones  de los tribunales
no constituyen fuente de derecho, ya que en nuestro sistema de control de constitucionalidad, las
sentencias de los tribunales, aún superiores, no obligan al inferior, no crean derecho obligatorio, sin perjuicio
de que el conocimiento de dichos precedentes tienen en el ejercicio de la profesión, un importante valor. El
juez no crea el derecho, sino que lo aplica.
 
Actividad 1: Ley y la costumbre

Identifique las principales diferencias entre la ley y la costumbre como fuentes formales del derecho
comercial.
M3

Acto de comercio
Concepto del acto de comercio: evolución

En este módulo le proponemos estudiar los principios de la teoría general de los actos de comercio, para su
correcta distinción de otro tipo de actos jurídicos y proceder a su reconocimiento y correcta aplicación de la
legislación vigente. 

Para comenzar, es importante comprender que el comercio es una de las actividades que le hombre viene
realizado desde la antigüedad. Podríamos decir que el comercio comienza a tener lugar cuando el hombre
vio que no podía satisfacer por sí solo sus propias necesidades y tuvo que intercambiar bienes con otros,
siendo el trueque forma más primitiva de comerciar. 

La primera vía elegida para ello fue la navegación, ya que tanto los ríos como el mar, ante la inexistencia de
caminos seguros, fue el medio para el traslado de las mercancías, especies o riquezas. Con el devenir
histórico, esa forma primitiva de comerciar fue mutando y evolucionando, apareciendo el intercambio, la
riqueza metálica, el papel moneda, la empresa de fábrica, la empresa de servicios, y muchas otras formas
ya mucho más modernas de comerciar. Todo ello como un hecho de la realidad que el derecho ha
reconocido como actos de comercio en general.

En base a ello, y a lo largo del tiempo se fueron ensayando distintas teorías acerca del acto de comercio y
del derecho comercial, vistas las principales a continuación.
Teoría subjetiva: Las diversas concepciones que ha tenido a lo largo de la historia el acto de comercio han
suscitado las distintas teorías que lo califican de acuerdo al elemento que resulte predominante para su
caracterización. La caída del Imperio Romano y la ausencia de un derecho comercial oficial o escrito, dio
lugar que las personas que se dedicaban a la actividad comercial se asociaran o agruparan gremialmente,
lo que dio cabida al nacimiento de las llamadas asociaciones o corporaciones de comerciantes de la Edad
Media. Estas tenían una doble función; la primera resolver las controversias o entredichos que se
suscitaban entre los comerciantes, y la segunda comenzar a legislar en forma escrita distintas instituciones
del comercio. Pero sólo esto era aplicable a las personas que como comerciantes se encontraban inscriptos
a dicha corporación o asociación. Nace entonces el derecho comercial como un derecho de una clase de
personas, y no como una clase de actos, poniendo el acento en el sujeto. Por ello, la llamada teoría
subjetiva  entiende que el acto de comercio es el realizado por el comerciante dentro de las corporaciones.
Como tal, queda sujeto a las regulaciones jurídicas específicas, con normas propias, fundadas
generalmente en los usos y costumbres comerciales de la época y en la equidad. Tal era la importancia de
los tribunales consulares comerciales, en los que las personas no comerciantes que realizaban un acto de
comercio aislado caían bajo su jurisdicción, puesto que eran considerados comerciantes accidentales. En
definitiva, la calidad comercial del acto provenía del carácter de comerciante de la persona que lo realizaba
y no de la propia naturaleza del acto en sí mismo. Se miraba a la persona que realizaba el acto y no al acto
mismo como tal.
Teoría objetiva: La abolición de las corporaciones de comerciantes en Europa, los ideales de la revolución
francesa que pregonaban la igualdad de todos los ciudadanos, y el dictado de ciertas normas relativas a
ciertos actos que se consideraban comerciales, independientemente de quien los realizara, hace que
apareciera otra visión, u otra teoría, llamada en esta caso Objetiva, ya que en lugar de poner la mirada
sobre el sujeto que realiza el acto, dicha mirada se posa sobre el acto realizado, independientemente de
quien lo realice. Y entonces el acto será comercial por tener ciertas particularidades propias, no
dependiendo si fue realizado por un comerciante o no. Esta teoría se plasma legislativamente con la
sanción del  el código francés de 1806, que determina que los actos son comerciales per se, o sea, con
independencia de quien los realiza. Dicha visión empapa legislativamente a toda la Europa continental y por
consecuencia de la colonización es la que llega luego a nuestras tierras. Vélez Sársfield, autor del Código
de Comercio Argentino, tomó como fuente para su elaboración justamente al código francés. Es por ello que
es la concepción adoptada por nuestra legislación, con algunas excepciones. En suma, la comercialidad del
acto depende del acto en sí, con independencia de la persona que lo realiza.
Teoría neosubjetivista: También conocida como el llamado derecho de la Empresa, surge a partir de la
nueva industrialización y considera que el acto de comercio no es realizado por el sujeto especifico ni es
comercial per se, sino que únicamente es el cumplido por una nueva estructura creada por el hombre con la
finalidad de coordinar la producción de bienes y servicios llamada empresa. Sólo los actos de empresa
pueden y deben ser considerados comerciales.
Concepto de actos de comercio

Se han dado diversas definiciones sobre el mismo; cada una de ellas se emparentada con la concepción
que sostiene el autor que la realiza. Así, los subjetivistas dicen que acto de comercio es el que realizan
los comerciantes, puesto que ellos entienden que los no comerciantes, cuando efectúan un acto de
comercio, adquieren la calidad de comerciante accidental.  

Segovia y Siburu dicen que acto de comercio es todo acto de mediación entre la oferta y la demanda, para
promover y facilitar los cambios y obtener una ganancia calculada sobre la diferencia de valores de cambio.
Se ha criticado esta definición, pues no todo acto de comercio significa una actividad de intercambio, pero
en general llega a abarcar la mayor parte de los caracteres del acto.

Por otra parte, un ilustre autor italiano,  Alfredo Rocco sostiene que acto de comercio es todo aquel que
permite o facilita el intercambio. Esta postura también ha sido criticada por los mismos motivos que la
definición anterior, pues existen actividades comerciales que no constituyen intercambio (libramiento de un
cheque), mientras que por otro lado hay actividades civiles que sí pueden realizarlo.

En síntesis, se ha entendido como imposible conceptualizar el acto de comercio. La doctrina en general
procura su enumeración legal y, en base a la misma, determina luego la competencia comercial para su
juzgamiento.
Clasificación de los actos de comercio

Siburu los clasifica en naturales y legales. En los primeros considera a los económicamente comerciales y,
en los segundos, a los que la ley otorga tal carácter con independencia de su carácter económico.

Vivante distingue entre objetivos y subjetivos, vinculados con la persona que los realiza o con su carácter
comercial per se.
Rocco los clasifica de la siguiente manera: 

1. Actos intrínsecamente comerciales: Se advierte en ellos como rasgo característico la intermediación
en el cambio, que puede ser sobre cosas (la compraventa comercial) dinero (operaciones de banco) trabajo
(la actividad de la empresa) o riesgos (el seguro). 

2. Comerciales por anexión: Actos en donde no existe la intermediación, pero que han sido reconocidos
por la ley como comerciales por su normal conexión con la actividad principal, ya que sirven para facilitar,
promover, realizar o garantizar un acto de comercio principal.
Actos de comercio - sistema nacional

El ya derogado código de comercio, enumera en el art. 8 del Código de Comercio una serie o catálogo de
actos que el legislador ha reconocido como comerciales, ya sean naturales o por conexión, haciéndolo en 
forma enunciativa,  y no taxativamente,  puesto que al comienzo de dicho artículo se dice que se declara “en
general”, admitiéndose otras formas de comerciar por similitud o analogía puedan incorporarse en el futuro. 

La determinación del carácter de comercial de un acto tenía importancia por cuanto el mismo determinaba
1) la ley aplicable; 2) la jurisdicción comercial; 3) si quien los realiza ha adquirido la calidad de
comerciante; 4) en el caso de ser un ente colectivo, si es una sociedad civil o comercial. Todo esto
último ha quedado sin efecto ya que existe hoy una sola ley aplicable por la unificación legislativa existente,
ya no hay una jurisdicción comercial única y se ha derogado el estatuto personal del comerciante y las
llamadas sociedades civiles.

Sin embargo, el análisis de lo que establecía este derogado art. 8 es de utilidad para comprender algunas
formas de actos económicamente y naturalmente comerciales, aunque hoy no sean ley vigente ni podamos
hablar de un sistema legislativo de actos de comercio.
Análisis del derogado art. 8

1. “Toda adquisición de una cosa mueble o de un derecho sobre ella, para lucrar con su enajenación,
bien sea en el estado en que la recibió o después de darle una forma de mayor o menor valor”. 

Adquisición es un término que significa incorporación patrimonial. Esto excluye todo acto de adquisición
originaria, como es el caso de bienes recibidos por herencia o donación. Debe ser onerosa para
contraponerla con la gratuita, que nunca es comercial. Cosa mueble –comprende también la energía y las
fuerzas naturales capaces de ser apropiadas. Cuando se refiere a cosas muebles, la ley lo hace en el
sentido amplio del término, comprendiendo las cosas, corporales o incorporales, y los derechos sobre las
mismas, y excluyendo únicamente a los inmuebles por una cuestión histórica, ya que el comercio no se
desarrolló a través del intercambio o venta de inmuebles. 

La ley expresa "para lucrar con su enajenación", aunque debió decir "para especular", atento a que una
operación comercial puede resultar ruinosa y no producir lucro. El lucro debe ser contemporáneo al acto,
causa determinante del mismo, conocido y específico. Por último, se puede alterar o cambiar la cosa, y aún
así sigue siendo un acto comercial. Surge de este análisis que la intermediación es el dato distintivo de este
acto económicamente comercial. Se adquiere para transmitir (comprar para vender, pretendiendo obtener
ganancia).
2. La transmisión a que se refiere el inciso anterior, o sea la transferencia de los derechos sobre las
cosas muebles antes adquiridas. Quiere decir que tanto la compra o adquisición como la venta deben
efectuarse con dicha intermediación y ánimo de obtener ganancias.
3. Toda Operación de cambio, banco, corretaje o remate: Aquí en una misma fórmula se han
incorporado cuatro formas de comercialidad distintas.

Operaciones de Cambio: Existen dos tipos de operaciones de cambio: el manual, que es el que realizan
las casas de cambio con las divisas, y el trayecticio, que es el que dio origen a la letra de cambio como
modo de circulación de riqueza. En la operación de cambio manual (cambio de una moneda por otra) el
cambista se interpone o intermedia entre quien quiere vender dicha moneda, y otro que quiere adquirirla,
percibiendo por ello una ganancia calculada entre los precios comprador y vendedor. Estamos entonces
frente a un típico acto de intermediación.

Operaciones de Banco: El banco o mejor dicho, las entidades financieras, son el agente intermediador
entre la oferta y demanda de dinero por excelencia. El banco se interpone entre quien presta dinero al
banco (operaciones de depósito) y quien toma dinero prestado al banco (operaciones de préstamo. Esto es
que el banco presta el mismo dinero que ha tomado precedentemente prestado, no pagando nada por ello o
pagando un interés a un porcentaje determinado y prestando ese mismo dinero, cobrando siempre por ello
un interés a un porcentaje mayor. La diferencia entre el interés que paga cuando toma dinero, y lo que cobra
cuando presta (spread) es en definitiva la ganancia del banco. Dichas operaciones pueden clasificarse en
activas (toda operación por la cual el banco preste dinero) pasivas (toda operación en donde el banco reciba
dinero en concepto de depósitos) y neutras (operaciones de servicios como cobro de impuestos, cajas de
seguridad) son comerciales, y por ende se la aplicarán las disposiciones comerciales pertinentes. 

Operaciones de Corretaje: Las operaciones de corretaje son aquellas mediante las cuales una persona se
interpone entre la oferta y la demanda para facilitar la contratación. Corredor es el que acerca la oferta y la
demanda, procurando la contratación y además asesorando a las partes en la realización del negocio, por lo
que se exige hoy para esta profesión el contar con título universitario y posterior matriculación. 

Operaciones de Remate: Por último, el inciso se refiere a las operaciones de remate, o sea, la venta de
bienes por intermedio de ofertas públicas realizadas en el ámbito de la subasta, teniendo presente que el
acto de remate, y por ende la actuación del rematador o martillero, van a ser considerados actos de
comercio siempre que estemos frente a remates particulares y extrajudiciales, ya que si estos remates se
producen por orden de un juez, no se le aplican las leyes comerciales, sino las leyes procesales que regulan
el desarrollo de un proceso judicial.
4. Toda negociación sobre letras de cambio o de plaza, cheques y cualquier otro género de
documentos endosables o al portador.

Hoy podría subsumirse esta fórmula de comercialidad diciendo toda negociación sobre títulos de crédito. Se
acepta mayoritariamente la definición de estos títulos como “El documento necesario para hacer valer el
derecho crediticio en ellos contenidos” Son documentos que nacieron al amparo de la actividad comercial
para instrumentar, garantizar y fomentar el otorgamiento y la circulación del crédito. Existe una
incorporación legislativa en el nuevo código de estos títulos que son tratados allí en forma general. Algunos
de estos de estos títulos son:

Cheque es una orden de pago pura y simple, librada en contra de un banco donde el librador tiene fondos
depositados en cuenta corriente o autorización para girar en descubierto.

Pagaré es un título de crédito formal y completo que contiene una promesa incondicionada y abstracta de
pagar una suma determinada de dinero y que vincula solidariamente a todos los que intervienen en su
circulación.

Warrant es un título de crédito que acredita la existencia de un depósito de mercaderías y que permite al
titular de las mismas la obtención de fondos, entregando este título en garantía.

Debentures es un documento que acredita la realización de un préstamo a una SA.
5. Las empresas de fábrica, comisiones, mandatos comerciales, depósitos, transporte de
mercaderías o personas, por agua o por tierra.

Lo que se declara como comercial es la actividad que realiza la empresa, sea de fábrica, de comisión, de
mandato, de transporte, etc. La empresa entonces es actividad organizada, pero careciendo de
personalidad, la que siempre está en cabeza de un empresario, que sí puede ser una persona física o una
persona jurídica. La empresa implica coordinación de factores de producción y conducción unificada,
existiendo entonces intermediación en el trabajo (actividad) que por volumen es considerado un acto
comercial.
6. Los seguros y las sociedades anónimas, cualquiera sea su objeto

Hay seguro cuando el asegurador, mediante el pago de una prima o cotización, se obliga a resarcir un daño
o cumplir con la prestación convenida si ocurre el evento previsto. El seguro es un contrato sumamente
utilizado ya que gracias a la existencia del mismo se posibilitan otro tipo de contratos. El asegurador se
interpone entre quien puede sufrir o causar un daño, en su persona o bienes, o a otras personas o bienes
ajenos, y el daño sufrido, obligándose a resarcirlo, a cambio de una suma de dinero. Acaecido el daño,
surge la obligación del asegurador de pagarlo. Para que  exista contrato de seguros deben existir lo que se
llama un interés asegurable (el bien jurídico que se pretenda proteger), el riesgo (aquello que puede causar
un daño que puede o no ocurrir) y la prima (el precio del contrato de seguros que cobra el asegurador). 

En cuanto a la segunda parte del inciso, hoy debería interpretarse como las  sociedades en general  y no
sólo las anónimas, ya que la ley de sociedades 19.550 comprende distintos tipos societarios (colectiva, en
comandita, srl.) además de la anónima. El acto de constituir una sociedad es considerado un acto de
comercio, aunque con una gran particularidad ya que además de cómo acto, la sociedad debe verse
también como una persona jurídica, sujeto comerciante por excelencia.
7. La compraventa de buques, aparejos, fletamentos y todo lo que tuviere que ver con la navegación
marítima

Por una cuestión de desarrollo histórico, lo que hoy podríamos llamar todo acto de navegación, sea por
agua, tierra o aire es también un acto de comercio. Dicho comercio comenzó a través del mar ya en la edad
antigua (Asirios, Caldeos, y Fenicios, fueron grandes navegantes), realizándose dicha actividad por agua
ante la imposibilidad de hacer en forma segura por tierra. También Grecia, Egipto y Roma surcaron los
mares en busca de nuevos mercados y así realizar el intercambio de riquezas. Entonces por esa cuestión
de desarrollo histórico es que se considera a estos actos comerciales, existiendo leyes especiales que hoy
regulan especialmente la actividad (Código aeronáutico, ley de navegación, ley de ferrocarriles, ley de
transporte, etc.).
Todos estos supuestos que se mencionaran precedentemente han dejado de ser ley vigente y objetiva, pero
sin dudas a título de ejemplo constituyen un sustento importante para comprender la comercialidad de un
acto. Como vemos en la realidad, la intermediación, el ánimo de lucro, las negociaciones en masa, el
intercambio y la producción y comercialización de bienes y servicios son los que hacen que un acto pueda
ser considerado comercial, aunque vuelvo a reiterar, hoy la ley no haga ese distingo específico.

El desarrollo y el estudio de estos actos económica y naturalmente comerciales, aunque no exista ya hoy el
distingo legislativo entre actos civiles y comerciales, tiene su importancia y  reflejo, no sólo desde el punto
de vista de lo jurídico, sino a través de su registración o asientos contables, lo que dará lugar al estudio del
llevado de la contabilidad y los libros de comercio, lo que será motivo de estudio en la unidad venidera.
 
Actividad 1: Actos de comercio
1. Explique cuáles son los requisitos para que se pueda considerar a un acto, económica o
naturalmente comercial.
2. Brinde una explicación de las llamadas operaciones de banco y exprese por qué las mismas son
consideradas comerciales.
3. Exprese cuáles son los elementos para que exista el contrato de seguros, desarrollando una breve
explicación de cada uno de ellos.

Llegado a este punto, usted está en condiciones de realizar la primera actividad de la


evaluación.
 
M4

Sujetos de las relaciones mercantiles 



En el transcurso de este módulo esperamos que usted logre reconocer al comerciante como el principal
sujeto de las relaciones mercantiles, ya sea como persona física o jurídica, identificando sus principales
derechos y obligaciones y teniendo en cuenta que usted podría llegar a ser considerado un comerciante, en
su futura actividad profesional.

A lo largo de este módulo hemos de analizar cuáles son las condiciones que deben reunir estas personas, a
los fines de poder ser parte de relaciones jurídicas mercantiles.

El nuevo Código Civil y Comercial no define a la hoy llamada persona humana, la que se denominaba en el
ordenamiento anterior, persona física. Sí se hace el distingo con la persona jurídica, importándonos
fundamentalmente dentro de ellas, a las llamadas hoy sociedades en general. 

El nuevo código no contempla el llamado estatuto personal del comerciante, habiendo sido reemplazada
esta fórmula por quien lleve una actividad económica organizada, quien sea titular de un fondo de comercio
o una actividad empresaria. Se critica por parte de la doctrina y con razón, la eliminación de ese estatuto del
comerciante, que se encontraba definido en el art. 1 del código de comercio ya derogado, por esta fórmula
un tanto vaga e imprecisa. De todos modos, aunque el nuevo ordenamiento no hable de “comerciante”, sin
dudas sería la palabra para definir a quien lleva adelante esa actividad económica. 

La importancia de ello reitero es que siendo considerado dentro de esta “categoría” surgirá la obligación de
un sistema de contabilidad ordenado y la obligación de conservación de esas constancias por un plazo
establecido en la misma ley.
 
Sistemas legislativos en el derecho comparado

Existen fundamentalmente dos sistemas para la adquisición de la calidad de comerciante en el derecho
comparado, el sistema formalista y el sistema realista, aunque algunos autores hablen también de un
sistema mixto.
Sistema Formalista: Propio del derecho alemán, en donde la inscripción en un registro convierte a la
persona en comerciante, sin importar que actos realice. Dicha inscripción es constitutiva entonces de un
derecho y una calidad determinada, ya que mientras la persona no se encuentre inscripta, no podrá serle
atribuida dicha calidad. En buen romance: Se inscribió, es comerciante; no se inscribió, no lo es.
Sistema Realista: De raigambre francesa, en donde lo que hace comerciante a la persona no es la
inscripción (requisito formal), sino la actividad que lleva a cabo o desarrolla (basada en la realidad), que es
en definitiva realizar actos de comercio en forma habitual y profesional.- Quiere decir que la persona no se
convierte en comerciante por la inscripción.

Ahora bien, vale aclarar que  el derecho francés, como lo hacía nuestro  derecho hasta la vigencia de la ley
actual, establecen la obligación de inscribirse en un registro.- Dicha inscripción no es constitutiva, sino
meramente declarativa y publicitaria, siendo la consecuencia de la no inscripción en Francia del pago de
una multa, esto es, una sanción dineraria.
 
Actividad 1: Sujetos de las relaciones mercantiles
1. Detalle conforme el art. 320 del Código Civil y Comercial, quiénes son los sujetos que podrían ser
denominados genéricamente como comerciantes
2. Describa cuáles son los sistemas legislativos existentes en el derecho comparado respecto de la
adquisición de la calidad de comerciante, analizando someramente cada uno de ellos en sus
similitudes y diferencias.
3. Explique genéricamente cuál es la obligación que surge para los sujetos nombrados por el art. 320 c
civil y comercial.
M5

Obligaciones de los comerciantes



El Código de Comercio ya derogado, en su art. 33, determina las obligaciones genéricas de los
comerciantes, a saber: 

1. Inscripción en el Reg. Púb. de Com., de la matrícula y documentos que la ley ordena. 

2. Seguir un orden uniforme de la contabilidad y de los libros de comercio. 

3. Conservación de la correspondencia y papeles de comercio. 

4. Rendir cuentas en tiempo y forma, cuando se encuentren obligados. 

De todas estas obligaciones, conforme nuestro nuevo ordenamiento legal, subsiste la obligación del llevar
un sistema uniforme de contabilidad y la obligación de conservar estos libros de comercio por un plazo
determinado por la ley.
Publicidad mercantil. El Registro Público de Comercio

Si bien mantener la reserva de los actos de comercio cumplidos por los comerciantes es una característica
propia del comercio y, a la vez, un derecho de los mismos, debemos sin embargo considerar que existe una
facultad de los que contratan con los comerciantes de conocer el estado de su actividad. El equilibrio entre
la preservación del secreto comercial –como una estrategia de venta– y el derecho de los terceros en
conocer el estado del comercio es lo que debe guiar la política de publicidad que se cumple por intermedio
del Registro Público de Comercio. Éste puede definirse como el organismo del Estado encargado de
llevar la matrícula de los comerciantes e inscribir los documentos cuya publicidad es exigida por la
ley mercantil. 

Se afirma entonces que el Registro Público de Comercio es una oficina con sede administrativa, pero
dependencia judicial. Esto debe entenderse claramente en el hecho de que todas las inscripciones,
modificaciones y/o cancelaciones de documentos ya inscriptos deben ser ordenados por el Juez del
Comercio del domicilio del que se trate. 

Existen dentro del Registro Público de Comercio dos secciones perfectamente diferenciadas: la de la
inscripción de los demás documentos, cuya registración es obligatoria por ley, y la de la matrícula.
Documentos cuya inscripción es necesaria: Subsiste la obligación de inscribir los contratos constitutivos
de una sociedad, con el efecto de la regularización de la misma, y la posibilidad que tienen los terceros
además, de poder consultar los datos de esa sociedad. 

No existe ya la obligación del comerciante de inscribirse, ni tampoco de inscribir ciertos documentos que el
viejo código establecía.
Libros de comercio: 

La necesidad de que el comerciante mantenga una contabilidad organizada tiene implícita la de llevar
adelante libros de comercio en orden. Esto tiene una triple incidencia: 1) por el interés del comerciante que
le permite conocer su estado financiero en todo momento, 2) por el interés de quien contrata con el mismo,
pues le permite conocer el estado económico y financiero del comerciante y 3) por interés de la sociedad en
su conjunto, dado que en caso de procesos falenciales se puede desentrañar las causas de la falencias y la
evolución comercial del comerciante.

No obstante ello, en la actualidad y con el desarrollo de la informática, el acceso que se tiene a la
contabilidad de los comerciantes permite conocer en instantes el estado de sus negocios, la evolución, el
índice de endeudamiento, etc.

El art. 320 y siguientes del Código Civil y Comercial determina la necesidad de que los comerciantes lleven
libros de comercio de manera tal que den cuenta y razón de sus operaciones y que tengan una contabilidad
organizada.

Dicha norma establece que toda persona jurídica, y la persona humana que lleve adelante una actividad
económica organizada, o sea titular de una empresa o establecimiento comercial, deben cumplir con esta
obligación impuesta legalmente.

Excluye esta norma a quienes ejerzan profesiones liberales o realicen actividades agrícolas ganaderas que
no sean  realizadas en forma empresaria.

Sistemas legales
Existen dos sistemas en materia de libros de comercio:

1) Sistema inglés: no determina qué libros son obligatorios y, por ende, tampoco especifica sanciones para
los comerciantes remisos a llevar libros de comercio. En definitiva el comerciante llevará los libros contables
que quiera y en la forma que quiera.
2) Sistema francés: es el seguido por nuestro código. Si bien determina los libros obligatorios para los
comerciantes, no plantea sanciones para los remisos. Nuestro sistema entonces consagra el llevado de
libros obligatorios y facultativos en forma obligatoria, pero además establece la forma en que dichos libros
deben ser llevados.
Para nuestro derecho, existen los libros obligatorios como el libro diario, el inventario y el balance, y otros
facultativos que, elegidos por el comerciante, deberá llevar dado el volumen de sus negocios y la correcta
contabilidad de los mismos (ej. Libro de bancos, de proveedores, etc.), conforme lo establecido por el art.
322 c civil y comercial.
LIBRO DIARIO: Allí, el comerciante debe asentar correlativamente día por día los ingresos y egresos que
se producen en el desarrollo de su actividad. Si lleva un libro de caja, éste forma parte del libro diario.
INVENTARIO: Es un libro fundacional donde el comerciante tiene la obligación de asentar la totalidad de
bienes con los que cuenta al momento del inicio de la actividad.
EL BALANCE: A diferencia del anterior, no sólo consta el activo del comerciante, sino también el pasivo del
mismo, reflejando en un momento determinado la composición patrimonial del comerciante. 

Nuestra legislación exige que por lo menos una vez por año el comerciante confecciones el inventario y el
balance. 

También existen libros especiales, obligatorios por leyes especiales, que dependen de la actividad de ese
comerciante en particular (libros de actas de una sociedad, libro de registro de los corredores, etc.). 

La ley de sociedades comerciales permite que el comerciante solicite a la autoridad de contralor la
sustitución de los libros de comercio (excepto el de inventario) por otro tipo de sistemas contables
computarizados.

El cese de la actividad comercial no implica la suspensión automática de la obligación de llevar los libros de
comercio; esto se efectúa recién cuando se haya producido el cese total de la actividad comercial y de sus
efectos. Por ello la ley obliga a conservar los libros de comercio por el término de diez años, a partir de la
cesación del giro comercial.
Formalidades: 

Los arts. 321, 323, 324 y 325 del Código Civil y Comercial  disponen las siguientes formalidades para los
libros:

- Formalidades extrínsecas: 

a. Foliados y encuadernados. 

b. Deben encontrarse individualizados, con fechas de inicio, con el nombre del comerciante, el domicilio y
número de hojas que contenga. 

Todo ello se constata mediante la rubricación de los libros que se realiza ante el Poder Judicial.
• Formalidades intrínsecas:
4. Llevados en idioma español. Si el comerciante posee otra lengua, puede utilizarla en los libros, pero
al ser presentados deben acompañarse de traducción.
5. Los asientos deben ser llevados en el mismo orden en que se realizan las operaciones. No puede
dejarse espacios en blanco.
6. Se prohíbe tachar, sacar hojas, mutilar de cualquier manera el libro.
En lo que hace al libro de balance, el mismo debe ser claro para que permita conocer el verdadero estado
económico del comerciante; debe ser veraz y exacto en los datos que contiene y debe tener criterios
uniformes de valoración.
Eficacia probatoria de los libros:

Conforme el art. 330 del nuevo código, los libros, llevados en forma, pueden ser admitidos como un medio
de prueba en juicio, estableciendo dicha norma el valor probatorio de los mismos, y por cuál de las partes
en su caso pueden ser aprovechados.
Exhibición de los libros:

Judicialmente y sólo judicialmente, el obligado puede ser compelido a la presentación o exhibición de los
libros de comercio, ya sea esta en forma general, sólo procedente en un juicio universal (sucesión, quiebra)
en donde se encuentra comprometido todo el patrimonio de la persona, por lo que se exhibirán todos los
libros y todo el contenido de los mismos, y la exhibición parcial, que solo procede en un juicio singular, a
pedido de parte, y solo comprenderá la exhibición del asiento contable que tenga relación con lo que se
discute en ese juicio. Todo ello se encuentra establecido por el art. 331 del nuevo código.
Conservación de los libros de comercio

El comerciante, durante el ejercicio de la actividad o habiendo ya finalizada la misma, debe conservar los
libros de comercio por el plazo de diez años, conforme lo establecido por el art. 328 del Código Civil y
Comercial.
 
Actividad 1: Obligaciones legales
1. Detalle cuáles son los libros de comercio que los sujetos obligados deben llevar en forma obligatoria
conforme nuestro sistema legal, explicando las formalidades exigidas por la ley para ser llevados en
forma.
2. En un juicio por cobro de pesos iniciado por un comerciante a otro, el primero solicita al juez la
prueba de exhibición de libros, solicitando que su contraria exhiba la totalidad de sus libros y todos
los asientos de los mismos. La otra parte rechaza esta petición por considerarla improcedente
legalmente. ¿Qué resolución debería dictar el Juez, y cuál es el fundamento legal?
M6

Las Sociedades 

Una de las principales modificaciones en esta materia, con la sanción del nuevo código, fue la derogación
de las llamadas sociedades civiles, que tenían su regulación legislativa en el derogado código civil, a partir
del art. 1648 del mismo. Por ello, en el sistema anterior, convivían, aunque un tanto anacrónicamente, estas
sociedades civiles, con las sociedades comerciales, contempladas en la llamada ley de sociedades
comerciales. Hoy dicha ley, que lleva el número 19550 ha sido modificada en parte, ya que no existen más
las llamadas sociedades comerciales, por lo que la ley se denomina ahora, “Ley General de Sociedades.
Otra de las modificaciones de importancia es la creación de la llamada sociedad anónima unipersonal, que
permite la existencia de una sociedad de un solo socio.

Por ello la actual ley ha modificado la definición de las sociedades en su art. 1, cuando dice:

“Habrá sociedad comercial cuando una  o varias personas en forma organizada y conforme uno de los tipos
previstos en la ley se obliguen a la realización de aportes para afectarlos a la producción de bienes o
servicios, participando de las ganancias y soportando las pérdidas”.

Se advierte de la definición que ya no es necesario que toda sociedad tenga por lo menos dos socios como
mínimo.

Esa sociedad reviste para nuestro derecho el carácter de persona jurídica, tan persona para el derecho
como cualquier persona humana, y mirando a la sociedad como persona y como acto, el sólo hecho de su
constitución implica un acto de comercio. 

El art. 11 de la ley 19550, enumera los llamados requisitos esenciales o tipificantes, lo que implica que son
comunes a toda sociedad, independientemente del tipo societaria o clase de sociedad de que se trate. 

Lo mismos   pueden resumirse en la existencia de un solo socio (sociedad anónima unipersonal) o dos o
más socios en el resto, también debe tener toda sociedad un capital, que se forma por el aporte de los
socios; un objeto social, que debe ser lícito y posible; un domicilio, que es atributivo de la jurisdicción; un
nombre, al que se le agrega el tipo social o abreviatura conforme la sociedad de que se trate; un plazo por
la cual se constituye la misma, y órganos de representación internos para su actuación en el mundo
económico y jurídico. 

A su vez se establecen requisitos formales o instrumentales respecto de su constitución, los que pueden
resumirse en que las mismas deben constituirse por escrito (contrato social o estatuto) debiendo ser
inscripto el mismo en una oficina que se llama Registro Público de Comercio. La falta de cumplimiento de
estos requisitos (inscripción) no invalida la existencia de la sociedad, sino que la convierte en una llamada
sociedad residual, conforme la nueva designación (antes sociedades de hecho e irregulares), no perdiendo
por ello su personalidad, pero haciendo responsables a sus socios frente a terceros  por las deudas de la
sociedad, aunque ahora respondiendo en forma mancomunada y no solidaria, por no haber justamente
cumplido con la obligación de la inscripción. 

Para que una sociedad pueda ser considerada regular debe ser típica. Esa llamada tipicidad societaria es
algo que surge de la ley, como clase de sociedades distintas, reguladas en forma taxativa por la ley de
sociedades. Esto quiere decir que no existen sociedades  que no sean de algunos de esos tipos (clases)
societarios. Los socios, al decidir constituir la sociedad deben necesariamente elegir alguno de esos tipos
societarios, quedando dicha elección a su entera conveniencia. Dentro de esos tipos societarios podemos
distinguir las llamadas sociedades colectivas, de capital e industria, en comandita simple, en comandita por
acciones, sociedades de responsabilidad limitada y sociedad anónima, por citar los más importantes, siendo
estas dos últimas (SRL y S.A.) las mas elegidas porque permiten limitar la responsabilidad de los socios por
las deudas de la sociedad, sólo hasta el valor de su aporte. Dentro de esta última, podemos distinguir la
sociedad anónima cerrada, que no hacer oferta pública de sus acciones, y la anónima abierta, cuyas
acciones cotizan en la bolsa.
La inscripción de la sociedad

Las sociedades comerciales para ser regulares y que el tipo social elegido al momento de su constitución
tenga plenos efectos, debe inscribirse en el Registro Público de Comercio. Este trámite se inicia por ante el
Juez del comercio del domicilio de la sociedad, acompañando por escrito el contrato social, que contiene los
requisitos descriptos anteriormente establecidos en el art. 11 de la ley.  

El Juez realiza entonces un control de legalidad y si se verifican los requisitos esenciales en forma correcta,
dicta una resolución ordenando al Registro Público de Comercio, la toma de razón e inscripción de la
sociedad. 

A partir de allí la sociedad se encuentra regularmente constituida, siendo los efectos de la inscripción
meramente regularizatorios y publicitarios, y no constitutivos. Esto quiere decir que la sociedad no nace por
la inscripción, sino por la voluntad de los socios.
La sociedad residual

La ley reconoce la existencia de estas sociedades, las que se convierten en tales por no haberse cumplido
con los requisitos formales establecidos en la misma.

Esta sociedad, que antes se denominaba sociedad de hecho o irregular, hace que, como consecuencia de
la no inscripción, los socios respondan ahora en forma mancomunada ( en proporción al número de socios y
por una porción viril) por las deudas de la sociedad respecto de terceros, sin gozar de los beneficios de
excusión y división, lo que se traduce que un eventual acreedor de esta  sociedad  puede atacar tanto el
patrimonio de la sociedad, tanto y al mismo tiempo el patrimonio de cada uno de los socios, pero reitero
ahora, solo en la parte proporcional al número de socios existente.  Asimismo, cualquiera de los socios que
la conforman, invocando la existencia de la sociedad, la obligan respecto de terceros, sin necesidad del
consentimiento de los otros socios. Por último, cualquier medio de prueba de los admitidos en derecho
puede ser utilizado para probar la existencia de una sociedad de estas características.
SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA

Tipo societario que nace fundamentalmente para la pequeña y mediana empresa, tutelada por la ley de
sociedades comerciales a partir del art. 148 en adelante. Como rasgos característicos de la misma puede
enumerarse la limitación en el número de socios que no puede superar los cincuenta; la limitación de
responsabilidad de los socios hasta el límite del aporte efectuado, la división del capital en cuotas sociales,
incorporales que deben tener un valor de diez pesos o sus múltiplos, un órgano de administración y
representación denominado gerencia, y la responsabilidad ilimitada y solidaria de los socios por la efectiva
integración del aporte.
Requisitos formales: La sociedad de responsabilidad limitada, para que tenga efectos el tipo social
adoptado, debe constituirse por escrito, bastando el instrumento privado con firma certificada de sus socios,
e inscribirse en el Registro Público de Comercio.
Denominación: No es necesario incluir en la denominación el nombre de los socios, admitiendo un nombre
de fantasía, pero siempre seguido del tipo societario elegido, esto es, sociedad de responsabilidad limitada
o su abreviatura, S.R.L.
Límite del número de socios: Habiendo sido pensada esta sociedad para la pequeña y mediana empresa,
es lógica la limitación al número de sus integrantes, siendo una sociedad que si se pretendiera clasificar,
podría tildarse de mixta, a mitad de camino entre una sociedad personalista y una sociedad netamente de
capital.
Limitación de responsabilidad de los socios: Cabe aclarar que quienes limitan su responsabilidad por las
deudas de la sociedad son los socios y no la sociedad, la que, como cualquier persona, tiene plena
responsabilidad por las obligaciones contraídas. Lo que implica que los socios no responden por las deudas
de la sociedad respecto de terceros. Por ello no debe confundirse a la persona sociedad con los socios, ya
que son sujetos distintas y con distinto patrimonio y responsabilidad.
Aportes: En este tipo societario la ley establece que el aporte de los socios debe consistir en dinero o en
bienes de ejecución forzada, no permitiéndose como aporte obligaciones de hacer. Dichos bienes dejan de
pertenecer a los socios para formar parte del capital de la sociedad. En el caso de que el aporte consistiera
en dinero, la ley permite una integración parcial de por lo menos un veinticinco por ciento del monto total y
su integración posterior en un plazo no mayor a los dos años. Es por eso que los socios, conforme el art.
150 de la ley, garantizan a terceros la verdadera y efectiva integración de los aportes.
Cuotas sociales: El aporte de cada uno de los socios se representa en esta sociedad en cuotas sociales.
Es la parte que cada socio tiene en la sociedad en la medida de su aporte. Dichas cuotas sociales son
incorporales (no están representadas en un título), surgiendo del contrato social, siendo transferibles por
cesión. Pueden ser embargadas y ejecutadas. El valor de cada cuota se fija en diez pesos o sus múltiplos.
La cuota social le otorga al socio dos tipos de derechos según la proporción del aporte. Derechos de
gobierno (dirigir la sociedad) a través del voto y derechos patrimoniales al cobro de ganancias o dividendos
si los hubiera.
Administración y Representación: La ley unifica en un solo órgano estas dos funciones. Siendo una
persona jurídica necesita de personas físicas que la administren (lleven adelante la marcha de la sociedad)
y la representen (la obliguen respecto de terceros). En este tipo societario el órgano establecida lleva el
nombre de Gerencia, esto es que la sociedad deberá estar administrada y representada por gerentes. Estos
pueden ser socios de la misma sociedad o no, pudiendo nombrarse a terceros no socios para esta función.
Esta gerencia puede ser unipersonal (un gerente) o pluripersonal (varios gerentes) y siendo de esta última
forma, con actuación indistinta o conjunta. Los miembros de este órgano-gerencia- son elegidos por los
socios y se encuentran facultados para celebrar todos los actos que no sean notoriamente extraños al
objeto social, obligando en consecuencia a la sociedad por los mismos.  
SOCIEDAD ANONIMA

Sociedad netamente capitalista, pensada para la gran empresa y aglutinante en general de grandes masas
de capital para destinarlos a la producción de bienes y servicios. Una organización societaria más compleja
que la SRL, distinguiéndose los siguientes rasgos característicos.
Requisitos formales: Debe constituirse por escritura pública e inscribirse al igual que el resto de las
sociedades comerciales.
Denominación: Admite un nombre de fantasía como designación, con el aditamento sociedad anónima o
su abreviatura.
Limitación del número de socios: Este tipo societario no tiene limitación respecto al número o cantidad de
sus socios.
Aportes: Al igual que en la SRL el aporte debe consistir en dinero o bienes de ejecución forzada.
Encontrándose permitida la integración parcial del aporte en dinero en un veinticinco por ciento como
mínimo, al momento de la constitución, y su posterior integración dentro del plazo de dos años, no rigiendo
la garantía de los socios por la efectiva integración del aporte.
Acciones: El capital de una S.A. se representa en acciones, que deben tener un valor nominal de diez
pesos o sus múltiplos.- Dichas acciones son títulos valores que tienen corporalidad, esto es, están
materializadas en un documento. Dan derecho al accionista al voto, al gobierno de la sociedad y al
dividendo.
Administración, Representación y Fiscalización

Al ser sociedades más complejas y sin limitación del número de socios, la ley ha diferenciado tres órganos
distintos para el funcionamiento de la sociedad.
Administración: El órgano de administración de una sociedad anónima se llama Directorio, compuesto por
directores, socios o no, elegidos en asamblea por los socios. Ese directorio puede ser unipersonal o
pluripersonal, y este último con actuación indistinta o conjunta.
Representación: El presidente del directorio de una sociedad anónima es quien tiene la facultad de
representarla, esto es, vincularla con terceros.
Fiscalización: Se reitera que al ser sociedades más complejas y además sin límite de socios o accionistas,
estos no podrían, como en una pequeña sociedad, controlar los actos del directorio. Para ello la ley
establece un órgano de fiscalización obligatorio, llamado Sindicatura, que es el encargado de velar por los
intereses de los socios, controlar los actos del directorio, concurrir a las asambleas con voz pero sin voto y
en definitiva proteger los intereses de los accionistas. Para ser miembro de la sindicatura, hay que ser
elegido por los socios, y tener título habilitante de Contador Público Nacional o Abogado. 

En una sociedad anónima los socios toman decisiones a través de un órgano de gobierno, no permanente
que se llama Asamblea. Estas pueden ser ordinarias o extraordinarias, dependiendo ello de la importancia
de los temas a tratarse en el orden del día. Las decisiones se aprueban por el juego de las mayorías de
capital en general. 

Las sociedades anónimas pueden clasificarse en sociedades anónimas cerradas (no realizan oferta pública
de sus acciones) o abiertas, siendo estas las autorizadas para el ofrecimiento público de sus acciones en el
mercado de valores.
 
SOCIEDAD ANONIMA UNIPERSONAL:

Se crea este nuevo tipo societario, que permite que una sola persona pueda crear una sociedad, que tendrá
entonces un solo socio, debiendo dicha sociedad estar administrada por un directorio de tres miembros y
una sindicatura también formada por tres integrantes.
 
Actividad 1: Sociedades comerciales
1. Elabore un concepto de sociedad, teniendo en cuenta lo establecido por el art. 1 de la ley 19.550.
2. En base a lo estudiado en este módulo y el material bibliográfico aconsejado, describa cuáles son
las consecuencias de la no inscripción de una sociedad comercial en el Registro Público de
Comercio.
3. Detalle cuáles son los requisitos esenciales no tipificantes en materia de sociedades, teniendo en
cuenta lo establecido por el art. 11 de la ley 19.550.
4. Explique las principales características de una sociedad de responsabilidad limitada,  especialmente
en cuanto a los órganos de administración y representación,  representación del capital social y
responsabilidad de los socios que la integran.
5. Explique detalladamente las características distintivas de una sociedad anónima, en cuanto a su
capital social, la representación del mismo,  la responsabilidad de los socios y los órganos de
administración, representación y fiscalización de dicha sociedad.

Usted está en condiciones de resolver la segunda actividad de la


evaluación.
M7

Títulos de crédito

En este módulo lo invitamos a identificar los documentos existentes que permiten la circulación de la riqueza
y el otorgamiento del crédito a los fines de poder utilizarlos luego en el momento indicado y de manera
pertinente.

César Vivante, ilustre autor italiano, ha dado un concepto sobre los títulos de crédito, que es aceptado de
manera prácticamente unánime en la doctrina. El tratadista citado ha dicho que los títulos de crédito son el
documento necesario para ejercer el derecho literal y autónomo en el contenido. Esta conceptualización del
título de crédito o título valor o circulatorio, como lo nomina la doctrina en general, tiene la virtud de resaltar
los caracteres fundamentales del instituto y que hacen a la utilidad del mismo. 

Los títulos de crédito tienen la finalidad de permitir –en forma rápida, expeditiva, sin mayores formalidades y
atendiendo a las necesidades del tráfico comercial– que los títulos circulen de mano en mano en el mercado
y, por ende, que la riqueza tenga un rápido desplazamiento. Estos títulos han nacido para permitir un
proceso ágil de circulación de riqueza, instrumentada a través de los propios títulos, lo que da fundamento a
sus caracteres, que hemos de analizar.
Caracteres

Literalidad: Pasiva y activa - Concepto, naturaleza, cantidad y calidad del derecho. La literalidad de los
títulos circulatorios implica que el texto escrito del documento expresa, delimita y contiene el derecho que
dimana de él. En otras palabras, el alcance y la magnitud del derecho cambiario se encuentran expresados
en el texto literal del documento.

Si este carácter no se encontrara presente en los títulos de crédito y, para poder evaluar y determinar el
alcance del derecho cambiario, se debiera efectuar otro análisis más allá del contenido escrito del
documento, la utilidad de los documentos sería prácticamente nula. 

Dice Ignacio Escuti en su obra “Títulos de Crédito” que la literalidad permite la incorporación del derecho al
texto escrito del documento, de manera tal que se produce una identidad entre texto escrito y alcance del
derecho. Además, la literalidad determina la necesidad de la posesión del título para obtener la legitimación
del derecho cartular en la persona que pretenda el ejercicio de los derechos cambiarios.
Completividad: De lo anterior se desprende que estos títulos deben ser completos, esto es, tener todos los
requisitos formales para valer como tales, los que variarán según ya en forma particular del título de que se
trate (ej. Firma del librador, fecha de creación, etc.).

Autonomía: El derecho cartular es un derecho originario que nace al momento de la recepción del título,
con independencia del derecho que detentaba quien antes era titular del documento. La autonomía implica
adquisición originaria, independientemente de las relaciones personales entre el deudor y los poseedores
anteriores. En materia civil rige el principio consagrado por el art. 3270 del C. Civil, mediante el cual nadie
puede transmitir un derecho mejor y más extenso que el que tenía de quien lo recibió; en cambio, en
materia cambiaria el derecho cartular nace en cada uno de los titulares cambiarios, con independencia de
las relaciones personales de los anteriores titulares.
Abstracción: Implica la independencia del derecho cartular de la causa de la obligación que le dio origen. 
En estos documentos no se encuentra expresada la causa de la obligación dineraria, por lo que han sido
llamados títulos sin expresión de causa, lo que veda discusiones causales posteriores.
Circulación: Estos documentos nacieron no sólo para la instrumentación del crédito, sino también para
favorecer su circulación de mano en mano, estableciéndose una manera sencilla consistente en la simple
entrega del documento y el endoso del mismo. Dicho endoso, es un acto cambiario que legitima al nuevo
tenedor respecto de todos los intervinientes anteriores (librador original y endosantes) que quedan
solidariamente obligados al pago de la suma de dinero contenida en el documento.
CLASIFICACIÓN DE LOS TÍTULOS: De acuerdo a distintos parámetros se han realizado numerosas
clasificaciones de los títulos valor. Así, por la ley de circulación, los títulos pueden ser: 

Al portador: Circulación sólo mediante la entrega del documento; el ejercicio de los derechos cartulares
está habilitado a favor de quien detente la posesión del documento habilitado por una cadena regular de
endosos, aunque el último fuere en blanco. Se transfieren por mera entrega del documento.

A la orden: No sólo se requiere la entrega del documento para su transferencia sino también el endoso, sea
éste completo o en blanco.

Nominativos: Son los que se transmiten por la entrega del documento, el endoso y su anotación en
registros especiales.
Otra clasificación intentada por la doctrina es la referida a la vinculación con la causa de títulos, con lo que
resulta lo siguiente:

Abstractos: Conforme lo tenemos dicho, son aquellos títulos que se desvinculan de la causa que les ha
dado origen al momento de su circulación. Ello impide que al portador del título le puedan ser opuestas las
defensas que tienen su origen en la causa eficiente de la emisión del documento.

Causales: Son aquellos títulos en los que la causa tiene relevancia jurídica y, por ende, la relación causal
es oponible a los portadores del mismo.
Por otra parte, de acuerdo a los requisitos que deben ser tenidos en cuenta al momento de su emisión, los
títulos pueden clasificarse en:

Formales: Son aquellos cuya existencia depende del cumplimiento de determinadas formalidades al
momento de su creación. Ejemplo: la letra de cambio, que deja de ser tal si le falta alguno de los requisitos
determinados por el art. 1 del dec. 5965/63.

No formales: Por contraposición, son aquellos que no tienen fijada en la ley una forma expresa de su
constitución.
Títulos abstractos: letra de cambio, pagaré y cheque
LETRA DE CAMBIO: Es el título formal y completo que contiene una promesa incondicionada y abstracta
de hacer pagar una suma de dinero a su vencimiento y que vincula solidariamente a todos los que en ella
intervienen.

De su concepto se desprende que se trata de un título formal, o sea que su existencia depende del
cumplimiento de formalidades expresamente consagradas en la ley. Es, además, un título completo, lo que
implica que debe bastarse a sí mismo, contener en el propio título la totalidad de las relaciones cambiarias
que emergen del mismo.

La promesa que contiene la letra de cambio debe ser pura y simple, o sea, no sujeta a condición alguna, y
determina que quien libra la letra promete el hecho de un tercero. Se entabla una relación tripartita entre el
librador del documento, el girado que es el principal obligado al pago luego de que la acepte y el portador o
tenedor del título, quien ejercerá los derechos cartulares.

Las partes que intervienen en la letra de cambio son las siguientes: a. Librador: Quien emite el título y
asume una obligación solidaria al pago de la misma a su vencimiento, en forma conjunta con el girado y los
posibles endosantes que hubieran participado de su circulación. b. Girado: Es la persona a cargo de la que
se emite el título y que se convertirá en el principal obligado al pago, en el supuesto de que acepte la letra y
se integre efectivamente a la relación cambiaria. c. Tomador: Es la persona a favor de la cual se emite la
letra y el titular de los derechos cartulares.
Elementos formales de la letra de cambio - Art. 1, dec. 5965/63: 

Denominación

Promesa de pago

Nombre del tomador

Nombre del girado

Plazo de pago - A la vista, a tiempo vista, a fecha, a tiempo fecha 

Lugar de pago - Competencia judicial

Lugar de creación 

Fecha de emisión
Denominación: Es requisito indispensable para la validez del título que contenga en su texto la expresión
“letra de cambio” o la cláusula “a la orden”. 

Promesa de pago: En el escrito del documento debe contener la promesa incondicionada de hacer pagar
una suma de dinero.

Nombre del tomador: Debe consignarse en el texto escrito del título el nombre del beneficiario, dado que la
letra de cambio no es un documento concebido como título al portador.

Nombre del girado: El escrito del documento debe contener el nombre del girado, o sea, de la persona que
una vez que lo acepte, se obliga directamente al pago del título a su vencimiento. 

Plazo de vencimiento: La letra de cambio puede emitirse de acuerdo a los siguientes vencimientos:
• A la vista: vence en el momento mismo de la presentación al pago.
• A cierto tiempo vista: vence a un determinado plazo, contenido en la propia letra, que comienza a
computarse desde el momento en que ésta se presenta para su aceptación (ejemplo: a 30 días
vista).
• A día fijo: se indica en la letra el día del vencimiento del título.
                                                             
PAGARE: Es un título valor formal y completo que contiene una promesa de pagar una suma determinada
de dinero a su vencimiento y que vincula solidariamente a los firmantes. En este título sólo existe una
relación bipartita entre el librador del documento y el portador o beneficiario del mismo, que es el titular de
los derechos cartulares.
Requisitos formales del pagaré - Art. 101
Pagaré o cláusula a la orden: Debe contener en su texto la denominación escrita de la palabra “pagaré” o
tener inserta la cláusula “a la orden”.
Promesa de pago pura y simple: Debe contener una promesa incondicionada de pagar una suma de
dinero a su vencimiento.
Plazo de pago: Son los mismos plazos que los enunciados para la letra de cambio.
Lugar de pago: Domicilio en donde debe hacerse el pago.-
Nombre del tomador: Debe consignarse el nombre del beneficiario, o sea, de aquél a quien debe hacerse
el pago. El pagaré no es un documento que pueda ser emitido como título al portador, dado que la ley lo ha
concebido con un documento a la orden.
Lugar y fecha de libramiento: Lugar y fecha de creación de título.
Firma del librador: Es un requisito obvio, puesto que si no se encuentra la firma del librador no existe
posibilidad alguna de atribuir al mismo responsabilidad patrimonial.

CHEQUE: Es una orden de pago pura y simple librada contra un banco, en la que el librador tiene fondos
suficientes acreditados en cuenta corriente o autorización para girar en descubierto. La existencia del
cheque presupone la existencia de un contrato bancario previo que es la llamada cuenta corriente bancaria
que funciona a través de cheques, siendo este el documento necesario de la misma. La ley 24452 (ley de
cheques) regula las dos clases de cheques existentes; el llamado cheque común, y el llamado cheque de
pago diferido. El primero de ellos puede ser conceptualizado con la definición dada al comienzo de este
tema, y el segundo también es una orden de pago librada a cierto tiempo vista en donde el librador deberá
tener fondos suficientes. El cheque común es siempre pagadero a la vista o su presentación, y el de pago
diferido, recién a partir de la fecha de su vencimiento. El cheque deja de ser una promesa, puesto que tiene
la características de ser una orden que emite una persona en contra de un banco donde tiene contratada
una cuenta corriente bancaria, con fondos suficientes. Ello implica que la entidad bancaria no puede rehusar
el pago, siempre que el título reúna los requisitos formales y que el librador del cheque tenga fondos
suficientes o autorización para girar. 

Clases de cheques: Común y de Pago diferido, cuyos conceptos hemos dado en el párrafo anterior.
Estas llamadas clases de cheques no deben ser confundidas con distintas formas de emisión, creación o
libramiento que pueden realizarse. 

Formas de emisión: cruzado - certificado- al portador- a la orden- no a la orden

Cruzado: La inserción de dos barras paralelas en el ángulo superior izquierdo del cheque impide que el
mismo pueda ser cobrado por ventanilla, obligando a su tenedor a depositarlo en una cuenta bancaria.

Certificado: A pedido del librador del cheque, el banco certifica por el plazo de cinco días, que los fondos por
los que el cheque fuera librado, efectivamente se encuentran depositados, y que sólo el beneficiario podrá
retirar ese dinero por el plazo establecido. Esto asegura al tenedor la efectiva existencia de los fondos en la
cuenta. 

Al portador: Se libra el cheque sin la indicación del beneficiario. El tenedor original o el último tenedor,
tendrá que insertar su nombre y apellido en el cheque y así proceder luego a su cobro. 

Si el cheque fuera librado con la indicación del beneficiario, puede librarse con la cláusula “a la orden” o “no
a la orden”. Esto impide en su caso la circulación por endoso.
PLAZOS DE PRESENTACION Y PRESCRIPCION: El plazo de presentación de un cheque a su cobro es
de treinta días (corridos) contados desde la fecha de emisión en el llamado cheque común y desde la fecha
de pago en el llamado cheque de pago diferido.

En cuanto a la prescripción para la acción ejecutiva prevista por la ley para el cobro del cheque que fuera
rechazado es de un año, por lo que superándose dicho plazo, se pierde dicha acción. 

Endoso – Concepto: Hemos dicho precedentemente, que los títulos de crédito son documentos destinados
a permitir la circulación de la riqueza, o sea, a ser transferidos mano a mano. Escuti ha definido el endoso
como "el acto escrito, unilateral e incondicional, formalmente accesorio, que tiene por objeto la
transmisión del título de crédito y la legitimación de su poseedor para el ejercicio de los derechos
cartulares". Participan en él el endosante, o sea quien entrega el título, y el endosatario, es decir la
persona que recibe el título y los documentos que de él se desprenden. El endoso entonces legitima al
último tenedor respecto de los derechos crediticios incorporados en el documento, pudiendo perseguir el
pago del librador original y de todos los sujetos que hubieran participado en esa cadena regular de endosos.
En la actualidad y en materia de cheques, existe una limitación el número de endosos, pero sólo por una
cuestión fiscal.
 
Actividad 1: Títulos de crédito 

1. Enumere los principales caracteres que reúnen los títulos de crédito para ser considerados tales.

2. En virtud de lo expuesto anteriormente,  explique cuál es la diferencia entre la autonomía de los títulos de
crédito y la abstracción en los mismos.

3. Explique detalladamente la totalidad de los requisitos formales del pagaré, de acuerdo a lo establecido
por el art. 101 del decreto ley 5965/63 y por la misma bibliografía citada precedentemente.

4. A partir del material bibliográfico citado, explique detalladamente la totalidad de los requisitos formales del
cheque, teniendo en cuenta lo establecido por la ley 24.452 vigente en la materia.

5. Brinde una explicación, conforme el material bibliográfico citado y la ley 24.452, enumerando cuáles son
los tipos de cheques que nuestro ordenamiento legal permite.

6. Detalle cómo puede ser librado un cheque, teniendo en cuenta las distintas modalidades para su
libramiento.

7. Explique cuál es la forma en que los títulos de crédito pueden circular de mano en mano.
M8

Operaciones y contratos bancarios



En este módulo lo invitamos a comenzar el estudio de la actividad y la contratación bancaria, teniendo
presente que en la actualidad resulta muy poco posible no tener una relación contractual con un banco o
entidad financiera

Así también, esperamos brindarle herramientas para conocer las distintas operaciones bancarias, su
régimen legal y los contratos más comunes, como un supuesto necesario para el futuro desarrollo
profesional.
Entidades financieras 

Como vimos anteriormente, toda operación de banco es considerada una actividad comercial, destacando
de dicha actividad la intermediación entre la oferta y la demanda de recursos financieros.- Conforme nuestro
régimen legal, la actividad bancaria financiera,   no es una actividad libre en nuestro país, sino que por el
contrario es una actividad regulada y controlada por el estado nacional, a través de un ente de control, que
es el Banco Central de la República Argentina. La ley 24.144 (Carta orgánica del BCRA) establece cuáles
son las funciones de esta entidad autárquica del estado nacional, sobresaliendo entre ellas la de preservar
el valor de la moneda; ser agente financiero de estado nacional; custodio de las reservas monetarias; emitir
moneda; regular el mercado financiero; regular el mercado de divisas y ser agente financiero y
representante del estado ante los organismos internacionales multilaterales de crédito. Dentro de estas
funciones se destaca asimismo la de autorizar el funcionamiento de una entidad financiera, su posterior
control y regulación y en su caso disponer el cese de la actividad de las entidades financieras. 

La ley 21.526, Ley de Entidades Financieras, es la que establece justamente el funcionamiento de las
entidades financieras autorizadas para funcionar en el país.- Estas entidades financieras pueden clasificarse
en bancos ( comerciales, de inversión, hipotecarios), compañías financieras, sociedades de ahorro previo y
cajas de crédito. Cada una de ellas, con sus funciones bien delimitadas intermedian entre la oferta y  la
demanda del dinero, dentro del llamado mercado financiero. Se aclara que todo banco entonces es una
entidad financiera, pero no toda entidad financiera debe ser un banco. 

Estas dos normas se ocupan en forma general de la regulación del mercado financiero en nuestro país.
Establecen la necesidad de la autorización para funcionar de una entidad financiera, los requisitos que
deben ser tenidos en cuenta para expedir dicha autorización, las operaciones permitidas y prohibidas que
pueden realizar las entidades financieras, las condiciones de solvencia y liquidez para continuar con su
funcionamiento, las eventuales causales de revocación de la autorización para funcionar, el secreto
financiero, la clasificación de las entidades, el control, poder de policía y sancionatorio que por ley la
autoridad monetaria puede ejercer, la regulación del volumen de los depósitos, la regulación del mercado de
cambios, para citar algunos temas de importancia que se encuentran regulados por estas leyes.  
OPERACIONES BANCARIAS

Se ha dicho precedentemente que la actividad bancaria constituye una actividad de intermediación, en este
caso entre la oferta y la demanda de recursos financieros. La entidad financiera se interpone e intermedia
entonces entre quienes deciden prestar su dinero, y quienes quieren recibir dinero prestado. Esto da lugar,
conforme la doctrina a que puedan ser clasificadas en general las distintas clases de operaciones que
puede realizar una entidad.
Operaciones Pasivas: Nos encontramos frente a esta clase de operaciones cuando los bancos reciben
depósitos de sus clientes en cualquiera de sus formas. Esos depósitos recibidos pueden ser de dos
maneras: A la vista, o a plazo fijo. 

Nos encontramos frente a un depósito a la vista, cuando el depositante o cliente, puede retirar el dinero
depositado en cualquier momento. Esta modalidad del depósito se manifiesta en contratos como la cuenta
corriente bancaria y la caja de ahorros. Por el contrario, en el llamado depósito a plazo fijo, el depositante no
podrá retirar el dinero hasta que venza el plazo por el cual el depósito fue realizado (30, 60 o 90 días).

Esta es la operación pasiva por excelencia, y sin la cual el sistema financiero moderno no podría existir, ya
que los bancos no funcionan con dinero propio, sino que utilizan el dinero recibido en concepto de
depósitos, para prestarlo y traducirlo en crédito.
Operaciones Activas: Es la contracara de las anteriores. Aquí la entidad financiera, respetando límites
impuestos por el banco central respecto de la liquidez y expansión del crédito, presta el dinero que recibió
en concepto de depósitos. Aquí es donde se manifiesta el llamado efecto multiplicador de la actividad
bancaria, y permite en consecuencia la aparición del crédito, lo que es vital en cualquier sistema económico. 

En cuanto a los préstamos, estos pueden ser los comunes o clásicos, esto es cuando la entidad financiera
entrega dinero a un cliente, quedando este obligado a su restitución en una fecha determinada con mas el
pago de intereses,  u otras formas de prestar dinero como la autorización para girar en descubierto (utilizar
la cuenta corriente bancaria sin fondos propios, sino fondos del banco), financiación de las compras y/ o
servicios en una tarjeta de crédito y otras un tanto más complejas. A su vez los préstamos pueden
clasificarse conforme las garantías solicitadas, en personales, prendario e hipotecarios.

Habiendo descripto en general estas principales clases de operaciones, ¿cuál es el negocio bancario?
Cuando el banco recibe dinero en concepto de depósitos, o no paga nada por ello o paga un interés al
depositante. Por el contrario, cuando el banco presta dinero, siempre cobra un interés por el dinero
prestado. La cuantía del interés cuando toma dinero, esto es la tasa que paga es menor que la que cobra
cuando presta ese mismo dinero. Ej.: Toma dinero al cinco por ciento anual y lo presta cobrando un quince
por ciento anual. A la tasa de interés que paga en concepto de depósitos se la llama tasa de interés pasiva,
mientras que a la que cobra cuando presta o concede créditos, se la llama tasa  de interés activa.- La
diferencia, conocida con el nombre de “spread” es la ganancia del banco.
Operaciones Neutras: También llamadas operaciones accesorias, son las cuales en las que el banco ni
toma dinero prestado en concepto de depósitos, ni presta dinero otorgando créditos. Estamos frente a las
llamadas operaciones de servicios, en donde el banco cobrará una comisión por el servicio prestado.
Ejemplos de estas operaciones son el cobro de impuestos, las cajas de seguridad, la intermediación para la
contratación de un seguro, etc. 

Resulta importantísimo el buen funcionamiento de un sistema financiero, ya que captando los ahorros de la
población, los mismos vuelven en forma de créditos, ya sea para el consumo, ya sea para la inversión
industrial, agropecuaria, comercial o de servicios. A mayor porcentaje y facilidad en el otorgamiento de
crédito, mayor actividad económica existirá, lo que redunda en un mayor consumo, mayor actividad, mayor
empleo y en definitiva mayor y mejor calidad de vida. Todo ello siempre y cuando existe una natural
equivalencia en el costo del crédito, y el adecuado control de la autoridad monetaria, en defensa del
ahorrista y el crédito.
Derecho bancario

Podría definirse a esta rama del derecho comercial como el conjunto de normas que regulan la actividad
financiera en nuestro país. La particularidad del mismo, para diferenciarlo del derecho comercial en general
es que necesariamente uno de los sujetos contratantes debe ser una entidad financiera, y el objeto del
contrato es recurso financiero, especialmente dinero.

Es una subespecie del derecho comercial, por lo que puede ser clasificado como derecho privado, aunque
aquí especialmente nos encontramos muchas veces con el llamado intervencionismo estatal regulando la
actividad (leyes de emergencia económica, ley de defensa del consumidor, etc.). Es también un derecho
consuetudinario, ya que muchos de los llamados contratos bancarios no tienen una regulación legal
específica, dando cabida entonces a los llamados contratos atípicos, innominados o no regulados por ley, y
entonces será la costumbre y los usos bancarios una fuente principalísima. Es también un derecho dúctil, ya
que debe adaptarse rápidamente a los cambios existentes y a las necesidades de la sociedad.- Comprende
legislativamente a todas las normas existentes en la materia como la ley 21.526-ley de entidades financieras
en general y luego a distintas leyes que regulan distintos contratos como por ejemplo la ley de tarjeta de
crédito, la ley de cheques, etc. El nuevo Código Civil y Comercial introduce legislativamente cambios
normativos en la cuenta corriente bancaria, en el contrato de depósito y regula por primera vez el contrato
de descuento y las cajas de seguridad entre otros. Se reitera la comercialidad de todas estas normas y la
aplicación de los usos y costumbres comerciales y bancarias en lo que no estuviera expresamente regulado
por ley. También tienen plena vigencia, aunque no son leyes, las llamadas circulares dictadas por el
B.C.R.A. que reglamentan operaciones reguladas o no reguladas por ley.
 
Actividad 1: Contratos de comercio

1. Dentro de las operaciones que puede realizar un banco, distinga las llamadas operaciones activas,
pasivas y neutras. 

2. Explique cuáles son las diferencias entre un depósito a la vista y un depósito a plazo fijo.
M9

Contratos bancarios

El Código Civil y Comercial define al contrato en el art. 957 estableciendo que es un acto jurídico mediante
el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir
relaciones jurídicas patrimoniales. 

Aquí la particularidad está dada en que una de las partes contratantes necesariamente debe ser un banco o
entidad financiera. El contrato como eje de las relaciones entre particulares es lo que va a vincular a los
contratantes, es decir que los vinculará con el banco, dando lugar de ese modo al nacimiento de derechos y
obligaciones entre las partes. Sin pretender agotar el tema, desarrollamos a continuación algunos de los
contratos bancarios existentes. 

También merece tenerse en cuenta que el nuevo código incorpora una parte general, aunque muy breve,
referida a la contratación bancaria, estableciendo la aplicación de la ley de defensa del consumidor en forma
supletoria, y estableciendo expresamente  que los contratos bancarios deben ser hechos por escrito, y que
el banco debe brindar una información adecuada, veraz y completa al momento de contratar, relativa a
costos, comisiones, tasas de interés, etc., todo ello con el objeto de proteger a la parte más débil de la
relación, esto es el cliente o consumidor.
Cuenta Corriente Bancaria

El Código de Comercio no definía este contrato, sino que comenzaba a tratarlo a partir del art. 791, que
establecía que la cuenta corriente puede ser de dos maneras: con provisión de fondos o con autorización
para girar en descubierto. El nuevo Código Civil y Comercial, por el contrario, la define en el art. 1393, que
dice: “La cuenta corriente bancaria es el contrato por el cual el banco se compromete a inscribir diariamente,
y por su orden, los créditos y débitos, de modo de mantener un saldo actualizado y en disponibilidad del
cuentacorrentista y, en su caso, a prestar un servicio de caja.”

Podría conceptualizarse también como “El Contrato nominativo consensual celebrado entre el Banco y el
cliente, por el que el Banco se obliga a tener a disposición de la contraparte la suma acreditada o
depositada para atender órdenes de éste, conforme las modalidades acordadas para el funcionamiento de
este contrato”.

Es un contrato regulador de operaciones múltiples, en donde fundamentalmente el banco se obliga a prestar
al cliente un servicio de caja, obligándose a pagar a terceros, con fondos suficientes depositados
previamente por el cliente, o con fondos acreditados por el banco según el caso, cuando estos terceros
presenten al banco los cheques que el cliente haya girado contra el banco. De esto surge que la cuenta
corriente funciona a través del cheque, siendo este el instrumento necesario de la misma. Cabe aclarar aquí
que lo estudiado precedentemente en materia de cheques es de aplicación en este capítulo, en cuanto a las
clases de cheques, sus requisitos formales y las formas de emisión o libramiento de los mismos. 

Pero la nueva legislación establece, conforme lo visto en la última parte del art. 1393 detallado
precedentemente, que ese servicio de caja puede existir (pago de cheques) como no existir. Ello implica una
modificación sustancial, ya que si no existe en la cuenta corriente ese servicio de caja, se asemeja en
mucho a un contrato de caja de ahorro.

Pero también hemos dicho que es un contrato regulador de operaciones múltiples, ya que con el
consentimiento del cliente pueden incluirse otras operaciones en la cuente corriente, como por ejemplo el
débito automático de la cuota de un préstamo, el pago de un servicio, etc. Ello surge hoy del art 1394 del
Código Civil y Comercial, que justamente establece que si se ha convenido, otras operaciones o negocios
pueden ser incluidos en la cuenta corriente.

Es de destacar también lo establecido en los arts. 1399 y 1400 Código Civil y Comercial respecto de la
solidaridad de los titulares de la cuenta corriente, si fueran más de una persona, por las deudas que se
generaran a favor del banco, y como contrapartida, que los fondos eventualmente existentes y depositados
en la cuenta le pertenecen a los titulares en partes iguales. 

En cuanto al envío de los resúmenes de la cuenta corriente (detalle de movimientos) el banco debe enviarlo
una vez por mes, y el cliente tiene un plazo de diez días de recibido dicho resumen para impugnar el
contenido del mismo (art. 1403 Código Civil y Comercial).
  En ausencia de una regulación legal específica, se aplican las circulares dictadas por el B.C.R.A. que
reglamentan el régimen general de los depósitos, fundamentalmente las circulares OPASI I y OPASI II
(operaciones pasivas I y II). De allí surgen derechos y obligaciones para las partes, que detallamos a
continuación.
Principales obligaciones de las partes
a. Obligaciones del cuentacorrentista: 

Mantener suficiente provisión de fondos y no librar cheques en descubierto sin autorización.

Actualizar la firma cuando el banco lo requiera y, en caso de operar con créditos, actualizar la declaración
jurada de bienes. 

Notificar  al banco el cambio de domicilio.

Notificar  al banco en caso de pérdida o sustracción de cheques o documentos.

Librar cheques sólo en la libreta extendida por el banco.
b. Obligaciones del Banco:

El servicio de caja  es la obligación principal del banco, éste tiene disponible a favor de su cliente el dinero
depositado.

Tener las cuentas al día e informar al cliente sobre el saldo registrado en cuenta.

Acreditar en el día los importes que se entregan para el crédito de la cuenta corriente. 

Pagar los cheques si existieran fondos suficientes o autorización para el giro en descubierto.  

Enviar al cuentacorrentista, mensualmente, el resumen de la cuenta corriente, con el detalle de todas las
operaciones realizadas en la misma dentro de ese período de tiempo.  
El contrato puede resolverse, y la cuenta cerrarse conforme lo establecido en el art 1404 del Código Civil y
Comercial, siendo las siguientes, las principales  causales de cierre de la cuenta corriente bancaria:
• a. Por decisión de cualquiera de las partes, preavisando ello con por lo menos diez días de
anticipación.
• b. Por quiebra, muerte o incapacidad del cuentacorrentista.
• c. Por revocación de la autorización para funcionar, quiebra o liquidación del banco.
• d. Por las demás causales que surjan de la reglamentación. Estas conforme las circulares
reglamentarias antes citadas pueden ser:
• 1. Por falta de movimiento de la cuenta por el plazo de un año, no siendo obligatorio para el banco
el cierre de la cuenta.
• 2. Por rechazo de cheques sin provisión de fondos o sin contar con la correspondiente autorización
para girar en descubierto, u ocho rechazos por defectos formales. Aquí el cierre de la cuenta
corriente  es facultativo por parte del banco, pero de ocurrir, implica la notificación de ello al BCRA
quedando el cliente inhabilitado para poder abrir otra cuenta corriente en otro banco.
• 3. Por haber sido incluido alguno de los integrantes de la cuenta corriente en la base de datos de
cuentacorrentistas inhabilitados.
Una vez cerrada la cuenta el cuentacorrentista deberá acompañar la nómina de los cheques  librados en los
últimos sesenta días aún no presentados al cobro indicando sus importes. También, deberá devolver los
talonarios de cheques no utilizados. De no cumplir con estas obligaciones dentro de los cinco días hábiles
bancarios contados desde la fecha de la notificación. De no cumplimentarse estas obligaciones, el banco
notificará al BCRA para que se incluya en la base de datos de cuentacorrentistas INHABILITADOS.
Otra modificación importante en el nuevo Código Civil y Comercial es establecer que el llamado certificado
de saldo deudor en cuenta corriente bancaria, puede ser firmado ahora por dos personas apoderadas del
banco por escritura pública, cuando antes tenían que firmar dicho certificado el gerente y el contador del
banco. Art. 1406 Código Civil y Comercial.

Contrato de descuento

Una de las cuestiones vitales en el desarrollo de cualquier actividad comercial, industrial, empresarial o de
servicios es que se cuente con liquidez para hacer frente a las obligaciones contraídas. A veces dicha
liquidez es difícil de obtener, y en su caso puede accederse a este contrato como una forma de obtenerla.
Este contrato presupone la existencia de una persona que necesitando liquidez (efectivo) y careciera de
ella, tuviera un su poder un título o documento crediticio no vencido, librado a su favor por un tercero.

En lugar de esperar el vencimiento del documento, el tenedor, ante la necesidad de hacerse de fondos,
puede descontar dicho documento en un banco.

Podría definirse entonces el contrato en aquél por el cual una persona entrega al banco un documento
crediticio librado por un tercero y aún no vencido, obligándose el banco contra la entrega del documento, a
pagarle una suma de dinero, descontándole los intereses compensatorios hasta la fecha de vencimiento,
garantizándole el cliente el buen fin del crédito cedido. 

Hoy el Código Civil y Comercial regula legislativamente este contrato en el art. 1409 que dice:” El contrato
de descuento bancario obliga al titular de un crédito contra terceros a cederlo a un banco, y a éste
anticiparle el importe del crédito, en la moneda de la misma especie conforme lo pactado…”

Si se pretende encontrar la naturaleza jurídica de este contrato en una figura análoga, es el contrato de
cesión el que se adapta a ello. El cliente sería el cedente, el banco el cesionario, y el librador del documento
el llamado deudor cedido. 

Es un contrato nominado, bilateral y oneroso por citar sus principales caracteres. 

Celebrado el contrato, el cliente tiene como principal obligación la entrega del título al banco.- Este calculará
los intereses hasta la fecha de vencimiento, y se los descontará del monto nominal del documento,
entregando entonces el dinero correspondiente, previa dicha deducción. La ventaja para el cliente entonces
es hacerse de fondos y liquidez. La ventaja para el banco son los intereses compensatorios que cobra por
pagar anticipadamente el documento. Al vencimiento de dicho documento, el banco se encuentra
legitimado, previo haber notificado al deudor cedido y librador del título, del contrato celebrado y la cesión
efectuada, a cobrarle al mismo el valor del título. Entonces al vencimiento, el librador se encuentra obligado
a pagarle al banco, habiendo entonces para el librador, cambiado su acreedor. Pero una de las diferencias
existentes con el contrato de cesión, es que aquí el cliente del banco garantiza no sólo la existencia y
legitimidad del crédito cedido, sino también la solvencia del deudor. Y, ¿cómo lo hace? Quedando obligado
frente al banco a pagar el monto nominal del documento, en caso de que el librador no lo hiciere a su
vencimiento.

Pueden ser objeto del contrato de descuento cualquier documento crediticio, siendo en su mayoría los
documentos descontados, los llamados títulos de crédito.

Es un contrato sumamente utilizado en la realidad, cuando fundamentalmente la empresa pequeña o
mediana necesita liquidez y no tiene otra forma de financiarse. La inconveniencia del contrato para la
empresa es la alta cuantía de los intereses que los bancos aplican en esta operatoria.


Contrato de leasing

El origen de este contrato tuvo que ver con la necesidad de una empresa o comerciante de contar con
bienes muebles en su momento de última tecnología o generación, sin que fuera para dicha empresa o
comerciante conveniente adquirirlo en propiedad al inicio. Comenzó siendo un contrato innominado y
atípico, hasta la sanción de la ley 24.441 que incluyó legislativamente un capítulo dedicado a este contrato,
hasta que se sancionó la ley 25.248, la que comenzó a regular exclusivamente este contrato hasta que
dicha ley fue derogada y el contrato fue incorporado en el ordenamiento y articulado general del Código Civil
y Comercial. 

El art. 1227 del código conceptualiza al leasing como el contrato por el cual una persona llamada dador se
obliga en entregar la tenencia de un bien determinado para su uso y goce a otra persona llamada tomador,
obligándose este a pagar un precio en dinero por ese uso y goce, concediéndole una opción de compra del
bien por un precio.

El leasing es un contrato eminentemente financiero, que permite a una persona acceder a modernos
equipamientos por un costo similar al de un alquiler, y obtener la titularidad dominial del bien mediante el
pago de un valor residual convenido ab initio. Es un contrato mediante el cual una persona que requiere de
un bien -equipamiento o maquinarias- recurre a un intermedio financiero que lo adquiera al fabricante con el
fin de cederle su uso durante un tiempo determinado, por el pago de un canon, y estableciendo un valor
residual que permita su adquisición. La naturaleza del contrato entonces es de un alquiler con opción de
compra. 

Dentro de sus principales caracteres puede afirmarse que es un contrato bilateral, oneroso, consensual,
típico y formal. 

El art. 1228 nos dice que el contrato de leasing puede tener como objeto a cosas muebles e inmuebles,
marcas, patentes o modelos industriales y software, de propiedad del dador o sobre lo que el dador tenga la
facultad de dar en leasing.

Respecto del canon locativo o precio del contrato, el art. 1229 Código Civil y Comercial establece que el
monto del mismo y la periodicidad de su pago se determina convencionalmente, esto es que queda sujeto a
lo que las partes convengan, y el art. 1230 del mismo cuerpo legal establece que  el precio de la opción de
compra o valor residual deberá estar fijado en el contrato o poder ser determinado por pautas expresamente
pactadas. 

Conforme el art. 1234, el contrato debe instrumentarse en escritura pública si tiene como objeto: inmuebles,
buques o aeronaves. En los demás casos podrá celebrarse por instrumento público o privado.

A los efectos de su oponibilidad frente a terceros, el contrato debe inscribirse en el registro que corresponda
según la naturaleza de la cosa que constituye su objeto. La inscripción en el registro podrá efectuarse a
partir de la fecha de celebración del contrato de leasing, la inscripción debe solicitarse dentro de los cinco
días hábiles posteriores. Pasado ese término, producirá ese efecto desde que el contrato se presente para
su registración. Si se trata de cosas muebles no registrables o software, deben inscribirse en el Registro de
Créditos Prendarios del lugar donde se encuentren las cosas o en su caso, donde las cosa o software se
deba poner a disposición del tomador. En el caso de inmuebles la inscripción se mantiene por el plazo de
veinte años; en los demás bienes e mantiene por diez años. En ambos casos puede renovarse antes de su
vencimiento, por rogatoria del dador u orden judicial. 

La inscripción de un contrato de leasing lo hace oponible a terceros, y en cuanto a la oponibilidad, en el art.
1237 tenemos que son oponibles a los acreedores de las partes los efectos del contrato debidamente
inscripto. Los acreedores del tomador pueden subrogarse en los derechos de éste para ejercer la opción de
compra.


Clases

Leasing operativo: Es aquél mediante el cual se produce, como elemento preponderante del contrato, una
locación de cosa con opción de compra mediante el pago de un valor residual. 

Leasing financiero: Es la intermediación que realiza una empresa financiera, cediendo el uso y goce de
una cosa a un comerciante por el pago de un canon determinado.

Lease back: Mediante esta modalidad contractual una parte transfiere la totalidad de su hacienda comercial
a una entidad financiera, la que a su vez se la retransmite por un pago de alquiler mensual y un pago final
para recuperar los bienes transferidos. 

Partes: Todo contrato de leasing se realiza entre dos  partes: un dador y un tomador, variando la figura del
dador, ya que hablemos de un leasing operativo (será el mismo fabricante del bien) o un leasing financiero
(será la entidad financiera que adquirió el bien del fabricante para darlo en leasing), y un tomador.

El art. 1239 limita las facultades del tomador del bien, el que lo podrá usar y gozar de acuerdo a su destino,
pero se encuentra imposibilitado de afectarlo con gravámenes de ninguna naturaleza y menos aún venderlo.
Pesan asimismo otras obligaciones sobre el tomador que se traducen principalmente en el pago del canon
convenido (su cuantía y periodicidad lo establecen las partes), el pago del seguro del bien, el pago de
impuestos que graven al mismo, como también las multas que por la utilización del bien pudieran aplicarse.
Con respecto al canon locativo, el mismo es establecido por las partes en una suma de dinero, sin
especificarse en el contrato qué es lo que comprende dicha suma. Si se desmenuzara dicho canon, parte
del monto sería el alquiler propiamente dicho, otra parte la amortización del bien, ya que se va pagando
parte del precio, y como ello se hace en forma financiada, también conlleva el cálculo de intereses por dicha
financiación.

Una cuestión crucial queda resuelta por el artículo 1240 del código, que establece que la opción de compra
puede ser ejercida una vez abonado el 75% del canon o precio fijado, pero dicho porcentaje puede ser
modificado por las partes en el propio contrato.

A partir de dicho momento conforme la ley o antes si se hubiera convenido, el tomador puede hacer uso del
derecho de ejercer la opción de compra, y de ese modo hacerse dueño del bien. Se aclara que la opción de
compra es un derecho que tiene el tomador y sólo el mismo puede decidir sobre ello. Si hace uso de la
opción de compra, deberá abonar el dador el llamado valor residual, que se fijó inicialmente al momento de
la celebración del contrato.- Si por el contrario no hace uso de la opción de compra, deberá restituir el bien
al dador, ya que  dicho bien continúa siendo de su propiedad.

En cuanto a ello y la responsabilidad por los daños que podrían causarse a terceros por el uso de la cosa, el
art. 1243 del código, modifica expresamente el principio general en materia de responsabilidad objetiva
contenido en el art. 1757 del Código Civil y Comercial,   haciendo responsable por dichos daños
exclusivamente al tomador, liberando de responsabilidad al dador, aclarando que ello siempre y cuando el
contrato estuviera inscripto y pueda ser oponible a terceros. 

Por último, los arts.1248 y 1249, establecen las facultades resolutorias  por incumplimiento, las que la ley
concede al dador, dependiendo si el objeto del contrato, ya sea un bien inmueble (desalojo) o un bien
mueble (perseguir el pago y obtener el secuestro de los bienes objeto del contrato).
 
Actividad 1: Contratos bancarios
1. En el contrato de cuenta corriente bancaria, describa cuáles son las principales obligaciones del
banco y cuáles las principales obligaciones del cuentacorrentista.
2. Explique cuáles son las principales ventajas que trae aparejada para las partes la realización de un
contrato de descuento y qué es lo que garantiza el cliente del banco respecto del documento que
fuera cedido.
3. Tomando en cuenta lo establecido por el art.1227 del Código Civil y Comercial, brinde un concepto
del contrato de leasing; enumere sus principales caracteres y los bienes sobre los que puede recaer
este contrato.
4. En el contrato de leasing, explique cómo debe instrumentarse este contrato, dónde debe inscribirse
y cuál es el término máximo de dicha inscripción, dependiendo de su objeto.

En este punto del desarrollo de la asignatura, usted está en condiciones de realizar la


tercera consigna de la evaluación.
M10

La contratación comercial
Obligaciones y Contratos 

El término obligación proviene del latín ob - ligare, o sea, ligarse alrededor de algo. En la vida jurídica, tiene
tres significaciones distintas:
• 1. Obligación como derecho de alguien: soy titular de tal obligación. El término está concebido como
una facultad.
• 2. Obligación como deber: por ejemplo, cuando hablamos de las obligaciones comunes de los
comerciantes.
• 3. Finalmente, se encuentra la acepción que nos interesa y que se refiere al vínculo jurídico
existente entre dos personas, mediante el cual una está obligada a cumplir una prestación y la otra
a prestarla. 
En cuanto a la clasificación de las obligaciones, las mismas pueden ser de dar, de hacer y de no hacer.
Dentro de las llamadas obligaciones de dar, podemos encontrar las de dar cosas ciertas,  las obligaciones
de dar cantidades de cosas y las obligaciones de dar una suma de dinero.

Obligaciones comerciales: Diferencia con las civiles. Unificación legislativa



Los autores se han preocupado, cuando existía en nuestro ordenamiento jurídico, un régimen dual de
legislación en materia de derecho privado; el ordenamiento civil por un lado y el comercial por el otro, de
encontrar diferencias en las obligaciones, para así distinguir una obligación civil de una.- Aclaramos desde
ya que dichos esfuerzos han sido estériles, ya que estos llamados caracteres legales de las obligaciones
comerciales, no han podido distinguir claramente una obligación civil de una comercial. Sin embargo, se
citan a continuación ya que en algunos casos las diferencias han servido para la distinción, aunque en
forma parcial, como la prescripción, la mora automática, el pacto comisorio, la solidaridad, la presunción de
onerosidad, etc.

Todo ello hoy resulta letra muerta porque al derogarse los dos códigos anteriores y sancionarse el nuevo
Código Civil y Comercial, se ha producido la unificación legislativa, no existiendo entonces en la ley, las
diferencias que se pretendían encontrar. Hoy entonces no tiene ningún sentido hablar de obligaciones y
contratos comerciales, ya que todas las obligaciones y todos los contratos, legislativamente ya no tienen
distinción.
CONTRATOS:

A los fines de definir un concepto debemos partir del art.957   del Código Civil y Comercial, que define al
contrato cuando dice que “Contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan
su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas
patrimoniales.”

Este precepto establece la bilateralidad del contrato como acto jurídico, ya que necesariamente se
necesitan dos partes, siendo imposible contratar con uno mismo. A su vez se habla de la manifestación del
consentimiento y una declaración común de voluntad a los fines de perfeccionar o anudar el contrato.

Otro de los elementos que caracterizan al contrato, además de la pluralidad de partes, es que el acuerdo
arribado tiene que estar atrapado por el mundo del derecho y tener un contenido patrimonial.
La autonomía de la voluntad: Tiene su sustento legal en el art. 958 del Código Civil y Comercial,  cuando
establece que las partes son libres para celebrar un contrato y determinar su contenido, dentro de
los límites impuestos por la ley, el orden público, la moral y las buenas costumbres. Esto implica que
el artículo citado le otorga validez y fuerza obligatoria de ley a la convención o acuerdo de voluntades entre
dos personas. Ello tiene las siguientes consecuencias prácticas en:
• 1) La libertad de las partes de contratar o no.
• 2) La potestad del individuo de discutir en un pie de igualdad las cláusulas contractuales (y la
importancia que tal principio asume en un mundo comercial de contratos de adhesión).
• 3) La facultad de elegir entre las legislaciones de los Estados la que sea más conveniente a los
intereses de los comerciantes, mientras no se viole la ley ni el orden público. Esto tiene significativa
importancia en un mundo globalizado, donde se pueden realizar acuerdos entre sociedades.
• 4) La facultad de incluir en los contratos las cláusulas que se estimen convenientes.
En definitiva, por medio de la autonomía de la voluntad las partes son libres para arribar a acuerdos,
convenio o contratos, sin tener que sujetarse a moldes rígidos que condicionen los mismos.
Como en todos los demás aspectos, en este también el derecho comercial se encuentra indisolublemente
unido a las contingencias políticas del lugar. Si nos hallamos en un Estado de economía dirigida,
seguramente las restricciones contractuales serán mayores y la autonomía de la voluntad estará
sumamente condicionada.
En Estados como el nuestro, con una economía prácticamente libre, las únicas restricciones se encuentran
en regulaciones estatales de determinadas actividades o formas de realizarlas (ejemplo: las bancarias,
bolsas y mercados).
La autonomía de la voluntad tiene su aplicación práctica en el hecho de que las partes pueden arribar a
cualquier tipo de convención o acuerdo, aunque el mismo no se encuentre nominado en la ley. En definitiva 
los límites principales a la autonomía de la voluntad son el orden público, ya que el convenio de partes no
puede contrariar normas de tipo imperativo, la posibilidad y la licitud.

Clasificación de los contratos



1. Bilaterales y unilaterales: Art. 966. De acuerdo a si las obligaciones emergentes de los mismos quedan
a cargo de una o de las dos partes. En los contratos bilaterales surgen obligaciones recíprocas para cada
una de las partes contratantes, mientras que en los unilaterales, una sola de las partes queda obligada
hacia la otra. Serán ejemplos de contratos bilaterales la compraventa, el mandato, el depósito, - Serán
ejemplos de contrato unilateral, la donación y la fianza.
2. Gratuitos u onerosos: Art. 967. Serán considerados onerosos, si la ventaja que una parte obtiene al
contratar, no le es concedida a cambio de una ventaja que debe procurarle a la otra parte. Serán por el
contrario gratuitos, si la ventaja obtenida lo es independientemente de una ventaja que haya que procurarle
a la otra parte.
3. Nominados o innominados: El art.970 del Código Civil y Comercial distingue   los contratos en
nominados e innominados, de acuerdo a si los mismos se encuentran específicamente regulados en la ley o
no. Serán nominados los que tengan una regulación legal específica, y serán innominados aquellos que
existan solo por la autonomía de la voluntad, sin que la ley los haya regulado todavía.
4. Conmutativos o aleatorios: Art. 968 Se consideran aleatorios cuando las consecuencias del contrato
para ambas partes, o para una de ellas, dependen de un acontecimiento incierto, esto es un alea, un riesgo,
en donde las partes o una de ellas no conozcan de antemano las ventajas que el contrato puede procurarle
(contrato de seguro, contratos de juego, apuesta o suerte). Por el contrario, serán conmutativos, cuando las
partes al momento de contratar conozcan lo que el contrato puede depararle.
5.  Formales y no formales: Art 969 Se puede entender por forma, al el conjunto de solemnidades que
deben observarse al tiempo de la formación de los contratos. Tanto en materia civil como en materia
comercial rige el principio de la libertad de las partes en la elección de la forma de celebración del
contrato, salvo que la ley le haya exigido una propia. 

Aquí la distinción no está dada respecto de si el contrato tuviera una forma o no, ya que todo contrato la
tiene. La oralidad o verbalidad es una forma de contratar. El contrato será formal si en forma expresa la ley
dispone el cumplimiento de alguna formalidad al momento de la celebración del contrato. El requisito formal
que ha pasado a nuestros días es la escritura del acto, esto es que el contrato se celebre por escrito. Dentro
de estos llamados contratos formales, podemos distinguir los formales solemnes, en donde el
incumplimiento de lo ordenado por la ley, trae aparejada la nulidad o inexistencia del contrato (donación de
bienes inmuebles, constitución de renta vitalicia y cesión de derechos litigiosos) y formales meramente ad
probationem, en donde el incumplimiento del requisito formal establecido por la ley, no trae aparejada la
nulidad del acto, sino generalmente la inoponibilidad respecto de terceros, o que el contrato no cumpla sus
efectos propios.

El contrato será no formal, cuando la ley deja librado a la voluntad de las partes la instrumentación escrita
del contrato o no. El principio general que rige en materia contractual, reitero, es  la llamada libertad en la
elección de las formas, pudiendo adoptar las partes la que estimen más conveniente a sus derechos, salvo
cuando el contrato sea formal.
Elementos del contrato

Pueden distinguirse tres clases de elementos en los contratos, detallados a continuación:

Elementos Esenciales: Son los que hacen a la vida, a la esencia del contrato; aquellos que no pueden
faltar para que existe ese contrato. En la compraventa, la cosa y el precio; en el mandato, los actos de
comercio encomendados; en la prenda, la cosa mueble sobre la que se constituye el derecho real de
garantía; en el mutuo, la entrega de cosas fungibles y consumibles. 

Elementos naturales: Son aquellos que no se encuentran especialmente pactados o convenidos
expresamente por las partes, pero que juegan en el contrato por una disposición legal. Ej: garantía de
evicción, garantía por vicios redhibitorios, pacto comisorio tácito.

Elementos accidentales: Son aquellos que sí y solo sí son obligatorios para las partes, si expresamente
las mismas los hubieran establecido en el contrato. Ej: cargos, modos, condiciones, plazos, intereses
punitorios, etc.
Formación de los contratos

La formación de los contratos implica el proceso que se lleva a cabo para que el contrato exista, esto es
para que coincidan las declaraciones de voluntad de los contratantes. El primer paso para que comience
este proceso es la llamada oferta.
La oferta: Es la invitación que una parte realiza a la otra para celebrar un contrato. La doctrina ha
considerado que la misma debe reunir los siguientes requisitos: 

1. Debe ser completa, o sea, ser realizada conjuntamente con todos los elementos necesarios que le
permitan al ofertado celebrar el contrato. 

2. Debe ser vinculante, o sea, ser realizada con la intención de contratar y no con un espíritu jocoso, sin
ánimo de compromiso. 

3. Debe ser dirigida a persona determinada.- Las propuestas que carezcan de este último requisito no son
consideradas ofertas, sino meras invitación a ofrecer y no obligan a quien las ha realizado. Todo lo explicado
precedentemente se encuentra establecido en el art. 972 del Código Civil y Comercial.
Emitida la oferta pueden darse las siguientes hipótesis:

La aceptación, esto es que la parte a la cual fue dirigida la oferta la acepte lisa y llanamente y en ese
mismo momento. Si coinciden oferta y aceptación, estamos frente al nacimiento del contrato y por ende al
nacimiento de las obligaciones que surgen del mismo.

La contraoferta, implica que la persona a la cual fue dirigida la oferta ni la acepte ni la rechace, sino que
emita una contraoferta. La persona del potencial aceptante, se convierte en oferente, y así sucesivamente
hasta que se llegue a la aceptación final por una de las partes y exista contrato, o por el contrario no se
llegue a un acuerdo y el contrato no se perfeccione. 

El silencio, del aceptante al recibir la oferta no implica en modo alguno aceptación, ya que el principio
general en derecho es el de que el que calla nada dice y no puede inferirse de su silencio una declaración
de voluntad, salvo que la ley en forma especial establezca lo contrario. 

Todo ello en materia de contratos entre presentes, pero pudiendo los contratos celebrarse entre ausentes,
especialmente por correspondencia epistolar, existen diversas teorías para explicar cuando y en qué
momento el contrato queda perfeccionado.
Teoría del conocimiento: Sostiene que la oferta es válida sólo cuando la aceptación llega al conocimiento
del oferente.
Teoría de la declaración: Entiende que la oferta es válida cuando existe voluntad de aceptación por parte
del aceptante, aunque no emita declaración, pero siempre que la exteriorice de algún modo.
Teoría de la expedición: Plantea que la oferta es válida cuando la aceptación ha sido remitida al oferente,
aunque la misma no haya arribado a destino.
Teoría de la recepción: Sólo la oferta se considera válida y se ha perfeccionado el contrato cuando la
aceptación ha sido receptada, esto es recibida por el oferente, aunque no la hubiera efectivamente
conocido.
De acuerdo a lo establecido por el art. 980 del Código Civil y Comercial, nuestro código se ha inclinado por
aceptar la teoría de la recepción, modificando el régimen anterior que se inclinaba por la teoría de la
expedición.
Prueba de los contratos:

En cuanto a la prueba de los contratos, al derogarse el código de comercio, no se indican específicamente
los medios probatorios, sino que se remite a los que se encuentren permitidos por los ordenamientos
procesales de cada jurisdicción. Sin perjuicio de ello y de tener que recurrir a los códigos de procedimientos,
pueden citarse como medios de prueba:

1. Por instrumentos públicos: Aquellos celebrados por escritura pública, en general forma poco frecuente
de celebración de contratos comerciales, atento a la poca celeridad que los mismos tienen y la costo de
esta forma de instrumentación. Existen negocios jurídicos comerciales que deben celebrarse mediante
instrumento público, como es el caso de las sociedades anónimas y, por ende, su forma de prueba estará
conformada por el instrumento constitutivo. 

2. Por las notas de los corredores: Asientos que los corredores deben insertar en el llamado libro de
registro, en donde deben incorporar una por una, cada una de las operaciones que gracias a su intermedio
las partes contratantes hubieran realizado. Se trata de un instrumento privado y, por lo tanto, puede ser
argüido de falso. 

3. Por documentos firmados por las partes: El llamado instrumento privado, cuyo principal requisito es la
firma de las partes. Se trata de la forma más frecuente para la prueba de un contrato, pues es la que
presenta mayor celeridad. No deben existir raspaduras, ni enmiendas, ni lugares en blanco en los contratos
firmados.

4. Por la correspondencia epistolar: Su valoración quedará reservada al Tribunal.

5. Por los libros de comercio: Éstos deberán haber sido llevados de acuerdo a lo que dispone la ley, a
partir del art. 320 del Código Civil y Comercial y comercial en adelante, quedando a cargo del tribunal la
valoración de estos libros. . 

6. Por confesión o por juramento: Pruebas reguladas por las normas procesales.

7. Por testigos: Cuya merituación realizará el juez, respecto de manifestaciones que el testigo realizara de
hechos percibidos por sus sentidos. 

8. Por presunciones.
Terminación anticipada de un contrato: Rescisión, resolución

Los contratos se realizan para cumplirse, pero puede suceder que dentro de las llamadas vicisitudes del
contrato, el mismo no fuera cumplido. Aquí hay que distinguir dos figuras, que suelen confundirse, la
rescisión y la resolución del contrato. 

Rescindir implica un nuevo acuerdo de voluntades, en donde ambas partes, así como al principio se
pusieron de acuerdo en celebrar el contrato, se ponen de acuerdo en dejarlo sin efecto. Entonces la
rescisión implica un nuevo acuerdo de voluntades de ambas partes, para dejar sin efecto el contrato. 

La resolución por el contrario, implica actividad de una sola de las partes respecto de la otra. Por ello se
dice que la resolución es una facultad unilateral (de una parte hacia la otra)  y que el origen de dicha
facultad resolutoria puede ser tanto causada como incausada. Será incausada, cuando una parte decida
resolver el contrato sin que exista una causa para ello (el despido sin causa en materia laboral) o causada,
cuando dicha circunstancia se encuentre prevista legal o contractualmente. 

Esta figura resolutoria se llama hoy una cláusula resolutoria implícita o expresa, lo que era conocido en el
ordenamiento anterior como pacto comisorio expreso o tácito, el que se encontraba regulado en el art. 1204
del Código Civil y en el art. 216 del Código de de comercio.

El nuevo ordenamiento civil y comercial trata esto en varios artículos, en lugar de en uno solo como el
código anterior.
Resulta una la facultad resolutoria, concedida al contratante que ha cumplido con la obligación a su cargo,
de exigir el cumplimiento o la resolución del contrato en su caso, a la parte incumplidora. Tiene como
condición indispensable que el contratante acredite:

1. Un contrato con prestaciones recíprocas.

2. Haber cumplido con las prestaciones a su cargo.

3. Actividad de la parte cumplidora.
Cláusula resolutoria implícita: Conforme los artículos 1087, 1988 y 1089 del nuevo Código Civil y
Comercial, se entiende implícito en todos los contratos con prestaciones recíprocas, otorgando la facultad al
contratante que hubiera cumplido con su obligación, de exigir e intimar en forma fehaciente el cumplimiento
del contrato a la parte incumplidora, otorgándole para ello un plazo no inferior a los quince días, bajo
apercibimiento de que el contrato se resuelva en caso de no cumplir en dicho plazo, todo ello con mas los
daños y perjuicios derivados de la demora. En consecuencia, los requisitos para que proceda son el
incumplimiento de una de las partes, la intimación fehaciente bajo apercibimiento  y el plazo. Intimada la
incumplidora puede suceder que la misma cumpla con su obligación, por lo que el contrato continúa, o que
por el contrario no cumpla, con lo que el contrato quedará, vencido el plazo otorgado, resuelto. 

Cláusula resolutoria expresa: A diferencia del anterior, las partes han establecido esta facultad en una
cláusula del contrato. Es entonces la convención expresa previendo que una de las partes no cumpliera con
las obligaciones que nacen del  contrato. En este supuesto, existiendo el incumplimiento de una de las
partes, la otra podrá resolver el contrato notificando en forma fehaciente su voluntad de resolver, sin
necesidad de la intimación previa al cumplimiento y otorgamiento del plazo.  
 
Actividad 1: Contratos   
1. Elabore un concepto de contrato conforme nuestra legislación y explique brevemente el concepto de
autonomía de la voluntad.
2. Determine y explique las cuatro teorías que explican el perfeccionamiento del contrato entre
ausentes, determinando cuál es la que se aplica en nuestra legislación.
3. Enumere y explique cuáles son los medios de prueba que pueden ser utilizados para acreditar la
existencia de un contrato.
4. Identifique y cite un contrato unilateral.
5. Brinde un concepto de cláusula de resolución implícita y expresa, explicando cuál es la finalidad de
esta facultad y los efectos que produce.
M11

La compraventa  
A partir del estudio de este módulo, es importante que logremos reconocer al contrato de compraventa
como el contrato madre de la actividad mercantil, identificando los derechos y obligaciones que de él
emergen y la tarea de intermediación que usted podrá llevar a cabo en su futuro profesional. 

Cuando pensamos en una actividad comercial, enseguida se nos aparece la compraventa, dado que se
trata de la actividad típica de la vida mercantil y el principal acto de intermediación que existe. 

Con la ocurrida unificación legislativa y no podemos distinguir entre la compraventa civil y la compraventa
comercial en sus aspectos legales, lo que no quiere decir que en la práctica y la realidad, no sea el contrato
madre de la actividad comercial. 

Ya no existirán las diferencias legislativas que establecía en art. 1323 del derogado código civil y el
derogado art. 450 del código de comercio, debiendo entones encontrar su definición en el actual art. 1123
del nuevo Código Civil y Comercial que dice: “Hay compraventa si una de las partes se obliga a transferir la
propiedad de una cosa y la otra a pagar un precio en dinero”.

Ya no existen diferencias generales entonces si la cosa es mueble o inmueble, o si la comercialidad del acto
consistía en comprar para revender, pretendiendo ganar dinero.
Caracteres

1. Consensual: Queda perfeccionado por el mero acuerdo de las partes, y no por la entrega de la cosa
vendida, la que es la principal obligación del vendedor. 

2. Bilateral: Desde que nacen obligaciones recíprocas para las partes contratantes.

3. Oneroso: por cambiarse  u otorgarse ventajas las partes recíprocamente.

4. No formal: En general, salvo que por la naturaleza de la cosa o por imperio de alguna ley especial (ej. Ley
de defensa del consumidor) se exija el cumplimiento de alguna formalidad.
Requisitos

Existen elementos que hacen a todo contrato, como el consentimiento, motivo por el cual la doctrina ha
dicho que los elementos esenciales del contrato de compraventa son  y la cosa y el precio. 

En cuanto a la cosa, debe ser susceptible de valor, determinada o determinable, cierta y existente, o con la
posibilidad cierta de existir, tanto real como jurídicamente. También ser permite la venta de la cosa ajena,
total o parcialmente, solución que el viejo código de comercio contenía en su art. 453. Todas estas
cuestiones se encuentran reguladas en los arts. 1130, 1131 y 1132 del Código Civil y Comercial.
Venta de cosa a prueba: El art. 1160 del Código Civil y Comercial establece que si el comprador se reserva
la facultad de probar la cosa, estamos frente a una compraventa sujeta a una condición suspensiva,
quedando perfeccionado el contrato, pasados los diez días sin que el comprador haya aceptado, o haya
pagado el precio de la cosa.
 Venta sobre muestras o de cosas de calidad conocida: Regulada en el art. 1154 c civil y comercial,  es
la que se realiza identificando el objeto del contrato en base a muestras conocidas y aprobadas por las
partes con anterioridad. Por supuesto, la venta quedará sujeta, en cuanto hace a su validez, a que el objeto
que se entrega sea igual al de la muestra, so pena de resolverse  el contrato. 

Venta de cosas en fardos o bajo cubierta: Estableciendo el art. 1155 que si la cosa mueble se entrega
envuelta o bajo cubierta, impidiendo su examen en este momento, el comprador gozará de diez días para
reclamar en caso de que exista algún vicio o defecto aparente en la cosa. 

Precio: El pago del precio debe ser realizado en dinero, para que podamos hablar de precio cierto. El
supuesto más común de precio cierto es cuando ha sido convenido por las partes en el contrato, o menos
usualmente, cuando debe ser fijado en relación a otra cosa cierta o cuando ha sido dejado al arbitrio de un
tercero. Son los nuevos arts 1133 y 1134 del Código.

Civil y Comercial los que regulan estos supuestos.

Precio dejado al arbitrio de un tercero: Según el art. 1134 es cuando las partes hayan designado a un
tercero para que fije el precio del contrato. Las consecuencias de esto son que si el tercero no fija el precio,
el mismo podrá ser fijado por el juez,   y que habiéndolo fijado el tercero, el mismo es irrecurrible por las
partes.

Hay que distinguir el llamado precio cierto, del precio irrisorio y del precio vil.

Precio irrisorio: Como la palabra lo indica es un precio tan desproporcionado con el valor de la cosa objeto
del contrato, que el mismo mueve a risa. Dicha desproporción hace que no exista precio, y por ende no
exista contrato por faltar uno de los elementos esenciales al mismo (ej. Vender un automóvil 0 km a un
peso). 

Precio vil: Es aquel que tampoco  guarda ninguna relación con la cosa objeto de la venta, pero no tanto
como el precio irrisorio. Aquí la diferencia es que existe precio y por ende existe contrato, pudiendo recurrir
la parte perjudicada por ejemplo al instituto de la lesión.
Obligaciones del vendedor:

Conservar la cosa: El vendedor es depositario de la cosa que ha sido aceptada por el comprador,
asumiendo las obligaciones de depositario hasta el momento de su entrega, salvo que el comprador haya
sido constituido en mora para recibir la cosa. 2. Entrega de la cosa: La que debe materializar en tiempo útil
de acuerdo a lo pactado. La entrega se realiza mediante la tradición. 

La tradición: La tradición real es la entrega efectiva de la cosa vendida, en el lugar y plazo convenido,
mientras que la simbólica es la entrega que se presume por una serie de signos exteriores que si bien no se
entrega la cosa, se concede al posibilidad de hacerse de la misma por parte del comprador. 

Lo importante de la tradición o entrega es que mientras la misma no se produzca, el comprador todavía no
adquiere el derecho real de dominio de la cosa, esto es, no se hace todavía dueño de la misma. 

Plazo de entrega: La entrega del objeto del contrato debe verificarse en la fecha prevista en el instrumento;
pero si la misma no se ha fijado el vendedor estará obligado a ponerla a su disposición en el término de 24
horas. 

Si el comprador abonó el precio convenido, pero las cosas quedaron en poder del vendedor, éste asume el
carácter de depositario.
Obligación del comprador: 

1. Pagar el precio en tiempo y forma. 

2. Recibir la cosa.  
 
Actividad 1: Compraventa  
1. Enumere y explique detalladamente, los caracteres jurídicos del contrato de compraventa;
explicando cada uno de ellos.
2. Describa cuáles son los elementos esenciales de este contrato, explicando brevemente en qué
consiste cada uno de ellos.  
3. Explique la diferencia entre la llamada venta sobre muestras y la venta a prueba o a satisfacción del
comprador.  
M12

Garantías por vicios aparentes y vicios ocultos



Vicios aparentes 

Si la cosa vendida lo fuera envuelta o bajo cubierta, el comprador tiene diez días de producida la entrega,
para reclamar cualquier faltante en la cantidad o vicio en la calidad.- Dicha responsabilidad del vendedor
cede si en el acto de la entrega hiciera revisar la cosa por el comprador y este la recibiera de conformidad
(art. 1155 Código Civil y Comercial). Aquí se advierte un cambio respecto del ordenamiento anterior que solo
contemplaba un plazo de tres días para realizar el reclamo (art. 472 Código de Comercio).
Vicios ocultos 

También llamados vicios redhibitorios, son aquellos que no pueden ser percibidos por los sentidos al
momento de la entrega. Son deficiencias internas y ocultas de una cuantía o entidad importante que hacen
impropia la cosa para su destino, y que de haber sido conocidos por el comprador no hubiera comprado la
cosa o hubiera ofrecido para un precio menor por la misma (art 1051 Código Civil y Comercial). Son
requisitos de los mismos:
• 1. Que sea un defecto oculto.
• 2. Que exista al momento de la tradición de la cosa.
• 3. Que la torne inepta para su destino.
• 4. Que en caso de haberse conocido hubiere anulado la operación o la hubiere modificado
substancialmente.
Constatada la existencia de vicios ocultos, surgen dos acciones para el comprador: 1. Redhibitoria: O
resolutoria propiamente dicha, que produce la resolución del contrato, debiendo el comprador devolver la
cosa y el vendedor restituir el precio, aunque el vendedor desconociera la existencia de estos vicios,  con
derecho al resarcimiento por daños y perjuicios si el vendedor hubiera sido de mala fe, esto es que
conociera la existencia de los mismos. 2. Quanti minoris: Del latín, cantidad menor, que deja subsistente el
negocio, pero permite la reducción del precio. Los arts. 1054, 1055 y 1056   del Código Civil y Comercial
establecen un plazo de ejercicio de estas acciones en seis meses contados a partir de la entrega,
coincidiendo con la ley de defensa del consumidor,   si la cosa objeto del contrato hubiera sido una cosa
mueble, y de tres años si el objeto del contrato hubiera sido un bien inmueble.

SEÑAL O ARRAS: En general, puede conceptualizarse como la suma de dinero que una parte entrega a la
otra para asegurar el cumplimiento del contrato de compraventa. Es una práctica muy aceptada en el tráfico,
donde en numerosas oportunidades se requiere que una persona entregue una suma de dinero para
asegurar la operación.

Legalmente, la seña podía obrar como principio de ejecución del contrato (confirmatoria) la que tiene validez
y produce efectos jurídicos a partir de la entrega de la suma de dinero, o podía permitir el arrepentimiento
de quien la recibió o entregó, y que se encuentra facultado a resolver la obligación restituyendo la suma
recibida con otra igual. 

En materia comercial, según el art. 475, Código de Comercio ya derogado, la seña siempre era
confirmatoria, y se considera a cuenta de precio y como principio de ejecución del contrato no pudiendo las
partes arrepentirse y encontrándose obligadas al cumplimiento de las obligaciones del contrato.  

En materia civil, y conforme el art. 1202 del Código Civil ya derogado, la seña es penitencial, pudiendo las
partes arrepentirse del negocio con una penalidad; perdiendo la cantidad entregada, si lo hiciera el
comprador, y debiendo restituir lo recibido con una cantidad equivalente, si el que se arrepintiera fuera el
vendedor.  

El art. 1059 del nuevo Código Civil establece que la seña es siempre confirmatoria y a cuenta de precio, no
pudiendo las partes arrepentirse, salvo que así lo hubieran pactado expresamente en el contrato, perdiendo
la seña en su caso o devolviéndola con más una cantidad equivalente. Pero reitero, esta posibilidad de
arrepentimiento juega sí y solo sí las partes lo hubieran expresamente establecido.
 
Actividad 1: Garantías por vicios aparentes y vicios ocultos
1. Analizando lo dispuesto por el art. 1059 del Código Civil y Comercial, desarrolle el concepto de
señal o arras, indicando cuáles son sus efectos respecto del acto realizado.
2. Explique las diferencias entre la garantía por vicios aparentes y por vicios ocultos en el
ordenamiento legal vigente.

Ahora, usted está en condiciones de realizar la cuarta consigna de la evaluación parcial.


GLOSARIO
Abstracción cartular: Es la independencia del derecho cartular de la causa que le dio origen.
Acción: Titulo valor representativo de la participación societaria del socio en una sociedad anónima.
Álea: En el derecho contractual argentino, el álea es cualquier circunstancia a la cual se sujeta el resultado
de un contrato oneroso. Es decir, no son las obligaciones (efecto del contrato) las que nacerán o se
extinguirán en forma definitiva por la producción de esa circunstancia, ya que en este caso nos
encontraríamos con un contrato condicional (y de ahí la posibilidad de que produzca o no efectos) o con uno
de plazo incierto. Lo que determina el hecho aleatorio en el contrato, es el resultado del mismo, ya que su
inclinación hacia uno u otro lado o inclusive su producción o no, colocará en situación ventajosa a una de
las partes intervinientes en tal operación económica en detrimento del (o de los) otro (s) celebrantes del
Contrato.
Arras: Es la suma de dinero que se entrega para confirmar el contrato o para arrepentirse con pérdida de la
misma suma, doblada. En materia comercial, la seña o arras es siempre confirmatoria y no permite el
arrepentimiento.
Autonomía cartular: Adquisición originaria por cada uno de los que participen en la circulación de un título
valor, que los hace adquirir un derecho nuevo.
Banco: Entidad autorizada por la ley para actuar como agente de intermediación entre la oferta y la
demanda de dinero.
Capital Social: Conjunto de bienes de una sociedad comercial formado por el aporte de los socios.
Causa del contrato: Es la finalidad económico-jurídica, que es propia de cada tipo de contrato, y tenida en
cuenta al momento de la contratación.
Cheque: Es una orden de pago pura y simple librada contra un banco donde el girado tiene fondos
depositados en cuenta corriente bancaria o autorización para girar en descubierto, si fuera un cheque
común, o deberá tener fondos a cierta fecha futura si fuera un cheque de pago diferido.
Comerciante: Toda persona humana que realiza o lleva adelante una actividad económica organizada.
Comercio económico: Actividad continua de intermediación entre productores y consumidores para hacer
llegar a éstos los productos de aquellos, sin alterarlos, y obtener una utilidad en dinero.
Comercio jurídico: Es el conjunto de relaciones de derecho, engendradas por diversas actividades a las
que nuestra legislación vigente reconoce como mercantiles.
Contrato: Hay contrato cuando dos o más personas se ponen de acuerdo sobre una declaración de
voluntad común destinada a reglar sus derechos (art 1137 Viejo Código). Acto jurídico por el cual dos o más
partes manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas
patrimoniales (art. 957 Código Civil y Comercial).
Costumbre: Observación constante de una regla de conducta por los miembros de una comunidad, con la
convicción de que responde a una necesidad jurídica.
Cuenta Corriente Bancaria: Contrato celebrado entre un banco y un cliente, por el cual el banco se obliga
a tener a disposición de la contraparte la suma acreditada o depositada para atender órdenes del cliente,
conforme las modalidades acordadas en el contrato. 

Contrato por el cual el banco se obliga a inscribir diariamente, y por su orden, los créditos y débitos, de
modo de mantener un saldo actualizado y en disponibilidad del cuentacorrentista, y en su caso, a prestar un
servicio de caja. (Art. 1393 Código Civil y Comercial).
Cuota Social: Parte alícuota del capital social en una sociedad de responsabilidad limitada.
Depósito Bancario: Es la operación por la cual el banco recibe fondos de sus clientes y tiene la obligación
de devolverlos cuando el cliente depositante lo exija (a la vista), o al vencer el plazo por el cual se depositó.
Derecho comercial: Conjunto de normas jurídicas reguladoras de las relaciones entre los particulares que
derivan de la industria comercial o que son asimiladas a ésta, en la disciplina jurídica y en su realización
judicial.
Descuento Bancario: Contrato por el cual el banco, llamado descontante se obliga con otra parte, llamado
cliente o descontado a pagarle el importe de un crédito pecuniario que esta parte posee contra un tercero y
antes de su vencimiento, descontándole los intereses hasta dicho momento, contra la cesión de ese crédito
a favor del banco.
Directorio: Órgano de administración necesario de una sociedad anónima.
Gerencia: Órgano de administración y representación necesario de una sociedad de responsabilidad
limitada.
La ley: Es el pronunciamiento solemne del derecho, expresado por los órganos adecuados que representan
la voluntad preponderante de una multitud asociada.
Leasing: Contrato por el cual una persona llamada dador conviene en transferir a otra persona llamada
tomador, la tenencia de un bien cierto y determinado para su uso y goce, contra el pago de un canon o
suma de dinero periódica, y le confiera una opción de compra respecto del bien.
Letra de cambio: Es el título formal y completo que contiene una promesa incondicionada y abstracta de
hacer pagar una suma de dinero a su vencimiento, y que vincula solidariamente a todos los que intervienen
en su circulación.
Pagaré: Es el titulo formal y completo que contiene una promesa de pagar una suma determinada de dinero
a su vencimiento y que vincula solidariamente a todos los firmantes.
Sociedad: Cuando una o varias personas en forma organizada, conforme uno de los tipos previstos en la
ley 19550, se obliguen a realizar aportes para la producción o intercambio de bienes o servicios participando
de los beneficios y soportando las pérdidas.
Teoría de la Autonomía de Voluntad: Lo acordado por las partes en un contrato forma para ellos una regla
obligatoria a la que deben someterse como si fuera la ley misma.
Título de crédito: Es el documento necesario para ejercer el derecho literal y autónomo en el contenido.
DERECHO COMERCIAL

PRESENTACION

La asignatura encuentra su fundamento e importancia en el desarrollo de las actividades comerciales en la


actualidad y su injerencia en el devenir económico de un país. Asimismo, el crecimiento de la empresa
como un ente en franco desarrollo en las economías globalizadas, obligan al estudio de los distintos
institutos mercantiles, debiendo diferenciarlos de las instituciones del derecho civil, tanto por su origen y
finalidad, pero no ya en general en su distinción legislativa por la reciente unificación normativa del derecho
privado y la sanción del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación. Ello nos obliga a recordar que a partir
de agosto de 2015 son derogados el Código Civil y el Código de Comercio, ambos elaborados por el Dr.
Dalmacio Vélez Sarsfield, creándose un nuevo código que contiene ambas ramas del derecho privado, esto
es el derecho civil y el derecho comercial.

Le proponemos abordar, entre otros, los siguientes temas: el origen del comercio como actividad natural del
hombre, el nacimiento del Derecho Comercial como marco regulador de dicha actividad, el conocimiento del
acto de comercio económico como tal, la intermediación como una de sus características distintivas, al
ánimo de lucro, el accionar de la empresa, el reconocimiento de los sujetos de las relaciones comerciales y
la actividad económica, las sociedades y las figuras asociativas, los títulos de crédito que permiten entre
otras cosas agilizar la circulación de la riqueza, la noción de obligaciones y contratos de derecho privado
que luego devengarán en típicamente comerciales, las distintas operaciones y contratos bancarios y el
contrato de compraventa mercantil. 

Todo ello, en este ajustado resumen, teniendo en cuenta al cambio legislativo operado en nuestro país, por
lo que el nuevo código civil y comercial será la herramienta fundamental para el aprendizaje de la
asignatura.

MAPA CONCEPTUAL
MACROOBJETIVOS

• Iniciar el estudio del Derecho Comercial como rama autónoma del Derecho y del comercio, en sus
aspectos jurídicos y económicos, para abordar con éxito las situaciones especiales y particulares
que regula.
• Desarrollar habilidades que le permitan llevar a cabo con éxito su labor en el marco de las
actividades comerciales típicas y afrontar el desafío de encontrar nuevas formas de comerciar.
• Reconocer las fuentes del derecho en general y del derecho comercial en particular, para aplicarlo
en supuestos concretos en el futuro ejercicio profesional.
• Distinguir la actividad económica organizada para reconocer a los sujetos actores de la misma y
conocer así las obligaciones que la ley les impone, ya sea que la actividad sea llevada a cabo por
una persona humana o por una sociedad.
• Aprender los principales contenidos de la teoría de los títulos de crédito en general, para luego
aplicarla en particular a algunos de ellos, como el cheque y el pagaré.
• Conocer los derechos y obligaciones que la ley le impone a los comerciantes para poder cumplir
cabalmente con los preceptos legales atinentes en la especie.
• Aprender los principales contenidos de la teoría general de la contratación para aplicarlos en la
formación e intervención de contratos en particular que serán realizados, gracias a su
intermediación, por quienes requieran vuestros servicios.
• Conocer los principales contratos bancarios y el contrato de compraventa, como fuente de
financiamiento y crédito los primeros, y como madre de la actividad mercantil el segundo.
BIBLIOGRAFIA

Material básico:

• Ley 26.994. Código Civil y Comercial de la Nación


Material complementario:

• Contenidos desarrollados en la materia.


• Escuti, Ignacio. Títulos de Crédito. Bs. As., Astrea, 1985.
• Muiño, Orlando. Comentarios de Derecho Comercial y Bancario. Córdoba, Advocatus, 2005.
• Richard Efraín, Hugo y Muiño, Orlando. Derecho Societario. Bs. As., Astrea, 1998.
• Ley 19.550. Ley de Sociedades Comerciales.
• Decreto Ley 5965/63.
• Ley 24.452. Ley de Cheque.
CONTENIDO

Módulo 1: El comercio

Antecedentes históricos. Sistemas contemporáneos. Concepto económico y concepto jurídico de comercio.
Derecho comercial: Definiciones. Caracteres.
Módulo 2: Fuentes del derecho comercial 

Concepto de fuente. Fuentes formales y materiales. La ley comercial. La ley civil. La costumbre y los usos
del comercio.
Módulo 3: Acto de comercio 

Distintas concepciones del derecho comercial (Subjetiva, Objetiva y Neosubjetiva). Derecho comercial como
derecho de la empresa. Teorías del acto de comercio. Clasificaciones (Siburu, Vivante, Azzariti, Rocco).
Sistema legal nacional en el sistema anterior. Actos intrínsecamente mercantiles. Actos por conexión o
anexión. Arts.- 8, 5, 6 y 7 del Código de Comercio. De 1859. Su derogación como norma positiva vigente.
Su existencia en la realidad. Sistema actual: La unificación legislativa.
Módulo 4: Sujetos de las relaciones mercantiles

El comerciante: Concepto. Sistemas legislativos. La matrícula. Clasificación. Capacidad.- Adquisición y
pérdida de la calidad. Prueba. Derogación del estatuto personal del comerciante. Su reemplazo por sujetos
que lleven adelante una actividad económica organizada. Análisis del art 320 del nuevo Código Civil y
Comercial.
Módulo 5: Obligaciones de los comerciantes

Obligaciones comunes: Registro Público de Comercio. Sistemas legislativos. Otros Registros. Libros de
Comercio. Clases. Sistemas legislativos. Exhibición total y parcial. Análisis del llevado de libros contables en
el nuevo Código Civil y Comercial Argentino.
Módulo 6: Sociedades

Concepto. Legislación aplicable. Tipos societarios. Efectos de la inscripción en el Registro público de
Comercio. La llamada Sociedad de hecho. Sociedad de Responsabilidad Limitada. Sociedad Anónima. La
sociedad anónima unipersonal. Principales modificaciones en la ley de sociedades.
Módulo 7: Títulos de crédito

Títulos de crédito: Concepto, caracteres, requisitos, legislación aplicable. Su inserción legislativa en el
nuevo código. El cheque: Concepto, requisitos formales, clases, modalidades de emisión. Legislación
aplicable. Ley de cheques.
Módulo 8: Operaciones Bancarias

La actividad bancaria. Clases de operaciones: Activas, pasivas y neutras. Derecho Bancario: Origen y
evolución. Marco legal.
Módulo 9: Contratos bancarios

Cuenta corriente bancaria. Descuento. Leasing. Su incorporación legislativa en el nuevo Código Civil y
Comercial Argentino.
Módulo 10: La Teoría general de la Contratación 

Obligaciones y contratos: Noción. Generalidades. Clasificación, Formación y perfeccionamiento de los
contratos. Interpretación. Prueba de los contratos. Formas legales de los contratos.
Módulo 11: La compraventa

Concepto. Comercialidad. Caracteres. Diferencia con otras figuras. Elementos: La cosa y el precio.
Tradición. Señal o arras. Efectos.
Módulo 12: Garantías por vicios aparentes y vicios ocultos

Similitudes y diferencias. Acciones emergentes. Plazo de ejercicio.
Derecho Comercial I
Evaluación Parcial I
La presente evaluación comprende el contenido de los diferentes módulos de la asignatura y usted podrá
realizarla a medida que los va estudiando.

Criterios de evaluación
- Pertinencia en el desarrollo de las respuestas en función de lo solicitado en la consigna.
- Claridad en el desarrollo de los conceptos.
- Adecuada redacción y utilización de las reglas ortográficas.
- Correcta fundamentación legal de las respuestas.

Criterios de acreditación
Para aprobar el presente parcial usted deberá reunir 50 (cincuenta) puntos del total de 100 (cien) asignados.

Actividad 1 (25 puntos)


Luego de haber estudiado los Módulos 1, 2 y 3 usted estará en condiciones de resolver la primera actividad
del parcial.

a. Seleccione y marque la respuesta correcta:


Las fuentes del derecho comercial son:
a. La ley extranjera que se refiera a la materia comercial.
b. La ley nacional y la costumbre.
c. La analogía y la equidad.

[Link], conforme la clasificación del autor Alfredo Rocco, la diferencia entre los llamados actos
naturalmente comerciales y actos de comercio por conexión.

[Link] las llamadas operaciones de corretaje y las operaciones de remate, indicando en ambos casos
por qué son consideradas comerciales.

Actividad 2 (25 puntos)


Luego de haber estudiado los Módulos 4, 5 y 6 usted estará en condiciones de resolver la segunda actividad
del parcial.

a) Marque la respuesta correcta:


1) Las personas obligadas a llevar libros de comercio son:
a) toda persona humana
b) toda persona humana que lleve adelante una actividad económica organizada o empresaria y toda
persona jurídica.
c) toda persona que ejerza una profesión liberal.

2) Los libros comerciales obligatorios son:


a) Libro Diario, de salidas e IVA
b) Libro diario y de inventarios y balances
c) Libro de entrada y salida de dinero o mercadería

3) Las formalidades intrínsecas de los libros de comercio son:


a) Deben ser llevados en idioma español.
b) Los asientos deben ser llevados en el mismo orden en que se realizan las operaciones. No puede dejarse
espacios en blanco.
c) a y b son correctas.

b) Detalle cuáles son los rasgos característicos y distintivos que definen a una Sociedad Anónima en
atención a sus órganos internos, al número máximo de socios, a la representación de su capital y a la
responsabilidad de los socios en dicha sociedad.
Actividad 3 (25 puntos)
Luego de haber estudiado los Módulos 7, 8 y 9 usted estará en condiciones de resolver la tercera actividad
del parcial.

a) Marque la respuesta correcta:


1) El cheque es:
a- una promesa de pago librada contra un banco
b- una orden de pago librada contra un banco
c- ninguna es correcta

2) Los títulos de crédito abstractos:


a. Son aquellos que se desvinculan de las personas intervinientes
b. Son aquellos que se abstraen de la actividad comercial
c. Son aquellos que se desvinculan de la causa que los origina

3) El pagaré:
a) Es una promesa incondicionada de pagar una suma de dinero al momento de su vencimiento.
b) Es una promesa de hacer pagar una suma de dinero al momento de su vencimiento.
c) Es una promesa incondicionada de pagar con mercadería una obligación.

4) En la letra de cambio, el girado es:


a. Persona que emite el título y asume una obligación solidaria al pago de la misma.
b. Es la persona a favor de la cual se emite la letra y el titular de los derechos cartulares.
c. Es la persona a cargo de la que se emite el título y que se convertirá en el principal obligado al pago.

b) José, siendo tomador de un automóvil en un contrato de leasing debidamente inscripto, protagoniza un


accidente de tránsito con dicho rodado, embistiendo a otro automotor y causándole diversos daños. El
tercero, propietario de dicho automóvil, inicia acciones judiciales por los perjuicios sufridos, tanto en contra
de José como en contra del propietario del bien y dador en el contrato de leasing, fundando la
responsabilidad de este último en el art. 1757 del Código Civil y Comercial. El Juez, en su sentencia, hace
lugar a lo solicitado por el actor sólo en contra de José, rechazando la acción que fuera entablada en contra
del dador en el contrato de leasing. Indique si la decisión del Juez es conforme a derecho, fundamentando
su respuesta.

Actividad 4 (25 puntos)


Luego de haber estudiado los Módulos 10, 11 y 12 usted estará en condiciones de resolver la cuarta
actividad del parcial.

a. Un comerciante minorista adquiere de otro comerciante mayorista una cantidad de mercaderías para su
reventa posterior, entregando al momento de la celebración del contrato la suma de pesos Un Mil
Quinientos ($ 1.500) en concepto de señal o arras, y comprometiéndose a abonar el saldo de precio al
momento de la entrega de dichas mercaderías. Llegado ese momento, el vendedor le comunica que se
arrepiente de la operación y ofrece devolverle la cantidad entregada en concepto de señal, con más una
cantidad equivalente. Esto es rechazado por el comprador, exigiéndole la entrega de las mercaderías y el
cumplimiento del contrato. Deberá Ud. indicar cuál es la postura que se ajusta a derecho,
fundamentando su respuesta.

a. En el contrato de compraventa, explique cuáles son los requisitos que debe tener la cosa para ser objeto
de este contrato, cuáles los requisitos del precio, y cuáles las principales obligaciones de las partes.

a. Una persona adquiere en una concesionaria de automotores un automóvil cero kilómetro, siéndole
entregado el mismo luego de pagar el precio correspondiente. A los cuatro meses de la entrega, se
manifiesta en dicho vehículo un importante defecto de fabricación en el motor del mismo. Indique si el
comprador tiene algún derecho a reclamar y cuáles las acciones que la ley le otorga y el plazo legal para
el ejercicio de las mismas.
DERECHO COMERCIAL-I
DC-I

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