Profesor: Gustavo Maidana
Integrantes : ➤ Jesica Caballero Cruz.
➤ Daiana Ibañez
➤ Camila Mariana Avila
➤ Nazareno Zurita Suárez
➤ Kevin Aliaga
Nombre del grupo:
Materia: Enfermería médica 2.
Fecha de entrega: 1 5 de abril de 2019
Sede academica: Unidad Asistencial Dr. Cesar
Milstein
INTRODUCCIÓN:
La meningitis es una inflamación de las capas de tejido que cubren el encéfalo
y la médula espinal (meninges) y del espacio que contiene el líquido situado
entre las meninges (espacio subaracnoideo).
● La meningitis puede estar causada por bacterias, virus u hongos, por
trastornos que no son infecciones o por fármacos legales o ilegales.
● Los síntomas de la meningitis son fiebre, dolor de cabeza y rigidez de
nuca que hace que bajar la barbilla hacia el pecho sea difícil o
imposible, aunque puede ocurrir que los lactantes no presenten nuca
rígida y los síntomas pueden diferir en las personas de edad avanzada y
en personas que toman fármacos que deprimen el sistema
inmunológico.
FISIOPATOLOGÍA:
Debido a que los glóbulos blancos, las inmunoglobulinas y el complemento
son normalmente escasos o están ausentes en el LCR, las bacterias
inicialmente se multiplican sin causar inflamación. Más tarde, las bacterias
liberan endotoxinas, ácido teicoico y otras sustancias que desencadenan el
proceso inflamatorio meníngeo, que se desarrolla directamente por la
producción de mediadores pro-inflamatorios o citoquinas (TNF, IL1, IL-6, PAF,
IL-8, etc.) por nuestras células en respuesta a la presencia en el espacio
subaracnoideo de un agente infeccioso invasor. Normalmente en el LCR,
aumentan las concentraciones de proteínas, y dado que las bacterias
consumen glucosa y como se transporta menos glucosa en el LCR, los niveles
de glucosa disminuyen.
Por lo general, las bacterias llegan al espacio subaracnoideo y las meninges a
través de la diseminación hematógena. Las bacterias también pueden llegar a
las meninges desde estructuras cercanas infectadas o a través de un defecto
congénito o adquirido en el cráneo o la columna vertebral.
Grupo etario Bacterias
Niños y adultos jóvenes * Neisseria meningitidis
* Streptococcus pneumoniae
* Staphylococcus aureus*
* Haemophilus influenzae
Adultos de edad media * S. pneumoniae
* S. aureus*
* N. meningitidis
Adultos mayores * S. pneumoniae
*S. aureus*
*Listeria monocytogenes
*Bacterias gramnegativas
FISIOPATOLOGIA:
Inicialmente debe haber una vía que le confiera la ruta de acceso al microbio,
se describen 7 y 8:
• Hematógena: secundario a una bacteremia; por ejemplo una bacteria que
esté colonizando las vías respiratorias superiores, y por diferentes factores se
disemine por la sangre, y colonice e infecte en otro órgano, en este caso el
SNC.
• Continuidad: la formación de una fistula de LCR consecuencia de una
mastoiditis, o posterior a un trauma. O en el caso de una derivación quirúrgica
de LCR, que las bacterias por ascenso.
• Inoculación directa: en casos de politrauma, con trauma craneoencefálico,
con disrupción de la cortical ósea.
O posterior a procedimientos neuroquirúrgicos, por exposición e contagio
directo.
• Neuronal: ruta utilizada por el virus del herpes simple, o el virus de la rabia
entre otros; los patógenos ascienden a nivel axonal.
En el caso de la vía hematógena, aún el microorganismo le resta penetrar la
BHE, intrínsecamente segura; sin embargo se conocen varios mecanismos de
migración por los cuales traspasa esa barrera 7:
• Transporte transcelular: el microorganismo entra y atraviesa la célula, no hay
ruptura de las uniones intercelulares. Se manipula los compartimentos
endosomales. Bacterias como S. pneumoniae, N. meningitidis, E. coli, S.
agalactiae, lo utilizan.
• Traspaso paracelular: esto lo logra alterando las uniones laterales de las
células. Conocido en Borrelia spp
• Método de Caballo de Troya o intra leucocitario: el microorganismo se aloja
en un macrófago o neutrófilo (PMN) y éste atraviesa la membrana con el
agente adentro. Ej. Listeria monocytogenes M. tuberculosis.
El mejor entendimiento de los procesos fisiopatológicos que se producen
durante el curso de una neuroinfección ha permitido precisar el rol de la
terapia antiinflamatoria en el tratamiento de niños afectados destinadas a
prevenir o atenuar la inflamación meníngea y reducir el daño cerebral de los
pacientes afectados. Hasta la fecha solamente la dexametasona ha pasado el
riguroso escrutinio clínico, aunque el uso previo o concomitante de la
dexametasona con los antibióticos ha disminuido la posibilidad de secuelas
auditivas y neurológicas, existe preocupación reciente por el potencial retraso
en la erradicación microbiana del espacio subaracnoideo durante el curso de
la meningitis causada por neumococos altamente resistentes a los fármacos
betalactámicos. Se requiere el desarrollo y estudio de nuevos fármacos
antibacterianos, como las fluoroquinolonas, para solventar el problema de la
resistencia mientras se logra la sistemática y universal aplicación de vacunas
conjugadas frente a los patógenos meníngeos más comunes.
SEMIOLOGIA: SIGNOS MENÍNGEOS.
Exploramos la presencia de 1) rigidez de nuca (resistencia a la flexión pasiva
del cuello), así como los 2) signos de Brudzinski (flexión involuntaria de las
piernas ante la flexión del cuello) y 3) Kernig (resistencia dolorosa a la
extensión de la pierna con el muslo previamente flexionado). La presencia de
estos signos es indicativa de irritación meníngea.
1) Rigidez de nuca. Asegurar la estabilidad de la columna cervical (p. ej. tras
un traumatismo o AR avanzada) y excluir el riesgo de herniación cerebral. El
paciente debe estar en decúbito supino sin elevar la cabecera. Sujetando el
tórax del paciente con una mano colocar la otra mano, por debajo de la región
occipital de la cabeza e intentar acercar la barbilla del paciente al esternón. El
signo es positivo si se presenta una contracción refleja de los músculos de la
nuca que limita la flexión de la cabeza hacia el tórax, causando resistencia y
dolor. La distancia entre la barbilla y el esternón sirve de medida de la
limitación de la flexión y la gravedad de la rigidez de nuca. En casos extremos
la tensión de los músculos largos del dorso es tan alta que causa una
extensión autónoma del cuello hacia atrás y una incurvación del cuerpo
(opistótonos). Diferenciar con otras causas que limitan la flexión del cuello
(artrosis cervical, parkinsonismo, linfadenitis cervical, faringitis grave).
2) Signo de Brudzinski
a) superior: la aproximación de la barbilla al esternón durante el examen de la
rigidez de nuca origina flexión refleja de los miembros inferiores en caderas y
rodillas
b) inferior: la misma flexión de los miembros inferiores se produce al
presionar sobre la sínfisis de pubis.
3) Signo de Kernig: colocar al paciente en decúbito supino. Flexionar el
miembro inferior del paciente a 90° desde la cadera y luego intentar
extenderlo en la rodilla. El signo es positivo si la contracción refleja de los
músculos imposibilita la extensión de la rodilla causando resistencia y dolor.
El signo de Kernig es bilateral (en contraste con el signo de Lasègue en la
ciática).
La sensibilidad de los signos meníngeos en la detección de la meningitis es
muy baja en lactantes y en ancianos..
Exploraciones complementarias: punción (evaluación de la presión de
apertura, citología, análisis bioquímico, análisis microbiológico: examen
microscópico, cultivos, PCR); pruebas de imagen (escáner, RMN).
Otro signo infrecuente pero bastante sugestivo del agente etiológico es la
presencia de petequias, o púrpura visible en alguna parte del cuerpo,
relacionado con infección por meningococo; además se ha relacionado con
mayor incidencia de shock séptico.
La inflamación en el espacio subaracnoideo es acompañada por encefalitis
cortical y ventriculitis.
Las complicaciones de la meningitis bacteriana son frecuentes y pueden
incluir:
#Hidrocefalia (en algunos pacientes)
#Infartos arteriales o venosos debido a la inflamación y la trombosis de las
arterias y las venas en las áreas superficiales y a veces profundas del encéfalo
#Parálisis del músculo recto externo debido a la inflamación del sexto nervio
craneal
#Sordera debido a la inflamación del octavo nervio craneal o de las
estructuras del oído medio
#Empiema subdural
#Hipertensión intracraneana (PIC) debido al edema cerebral
#Herniación cerebral (la causa más frecuente de muerte durante las fases
agudas)
#Complicaciones sistémicas (que a veces son mortales), como el shock
séptico, la coagulación intravascular diseminada (CID) o la hiponatremia
debido a un síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética
(SIADH
Meningitis pruebas bioquímicas:
Debido a que la meningitis es causada por distintos tipos de bacterias y que
para antes de tratar con medicamentos, para ello es necesarios ciertas
pruebas bioquímicas que consta de exámenes citológicos, bioquímicos y
cultivos microbiológicos para llevar un buen diagnóstico, por lo tanto es
importante tomar una muestra de LCR ( líquido cefalorraquídeo). Se realiza de
la siguiente manera.
1. Recogida de la muestra (Líquido cefalorraquídeo) Se realiza por
punción lumbar, esta es obtenido por un especialista y en condiciones
estériles, siguiendo la técnica de drenaje espinal que se realiza de la siguiente
manera:
La aguja espinal se dirige al espacio entre las vértebras lumbares (L3 y L4),
dentro del canal espinal y se deja que fluya el LCR.
Se toman de 3-5 ml de líquido cefalorraquídeo (10 ml como máximo para
evitar los accidentes de descompresión).
2. Otras muestras complementarias que pueden ayudar al diagnóstico:
Hemocultivos: ya que en muchos casos aparece bacteriemia asociada.
Según el origen y la etiología de la infección: muestras otorrino-faríngeas,
muestras de heces (en particular si se sospecha de Enterovirus).
3. Transporte y diagnóstico etiológico. El líquido cefalorraquídeo obtenido
es separado en tres tubos para las distintas determinaciones:
Tubo 1: Examen citológico (recuento de células y tipo de células que lo
constituyen).
Tubo 2: Examen bioquímico (análisis de proteínas, glucosa...)
Tubo 3: Tinción Gram y cultivo microbiológico (necesariamente estéril).
NOTA: El Tubo 3 debe ser llevado rápidamente al Servicio de Microbiología
para evitar una pérdida de la viabilidad de los microorganismos sensibles a las
bajas temperaturas. La muestra se conservará, hasta su procesamiento, en
estufa a 37ºC , nunca a temperatura ambiente ni refrigerada.
Cuando el volumen obtenido sea pequeño es necesario realizar una selección
de prioridades en el procesamiento en función del agente etiológico más
probable y basándose en el cuadro clínico y en los exámenes citológicos,
bioquímicos y macroscópicos del LCR.
LCR Normal Vírica Bacteriana / Tuberculosa
Amebiana /
Criptocócica
Examen Transparente Transparente / Opalino / Transparente
macroscópico Opalino Turbio / Opalino /
Turbio
Recuento de 0-10 10-1000 200-20000 100-1000
Células/m l
Linfocitos Mononucleares Mononucleares Polimorfonucle Mononuclear
(Linfocitos en (Linfocitos en ares es
general) general) (>80 %) (Linfocitos
en general)
Glucosa 45-85 Normal Baja (<45 %) Baja (<45 %)
(mg/100 ml)
proteínas(mg/10 15-45 50-100 >100 50-500
0 ml)
4. Diagnóstico microbiológico: Siempre es un diagnóstico de urgencia que
debe poner en marcha
Técnicas rápidas
Tinción de Gram para ver la morfología (bacilos, cocos.) y el comportamiento
tintorial (Gram+, Gram-)
Investigación de antígenos solubles en el LCR, suero u orina.
Otras tinciones: Azul de Metileno (presencia de bacterias y morfología).
Tinta China (se visualiza la cápsula de Cryptococcus neoformans).
Tinción de Ziehl-Neelsen (M. tuberculosis y otras micobacterias).
Técnicas de cultivo
Confirmación del diagnóstico presuntivo y la realización del antibiograma. La
confirmación de estas consta en realizar distintos tipos de cultivos en
conjunto con la tinción de gran para ver si es gram positiva y negativa (según
la morfología del microorganismo causante de la meningitis) en las cuales se
pretende en confirmar el tipo de Meningitis y el microorganismo causante
Antibiograma
Una vez obtenido el cultivo se debe realizar el antibiograma. Se entiende por
antibiograma (para bacterias) o antifungigrama (para hongos), el
enfrentamiento in vitro del agente etiológico del proceso infeccioso, frente a
diversos antibióticos o antifúngicos, para obtener información del grado de
sensibilidad ante ellos.
El tratamiento inicial debe estar apoyado en los resultados preliminares de las
técnicas rápidas, para ser sustituidos por un tratamiento específico si es
posible y necesario, basado en los resultados del antibiograma
MÉTODOS DIAGNÓSTICO
E
xploración física:
Ante un cuadro clínico compatible con una infección meníngea, se procede a
realizar una exploración cuidadosa del enfermo buscando signos de infección,
en especial a nivel de la cabeza, el cuello, los oídos y la piel. Se lleva a cabo
una exploración neurológica que estudie el nivel de conciencia del paciente y
la existencia de hipertensión intracraneal (incremento de la presión del interior
de la cabeza). Así mismo se realizarán las maniobras oportunas para detectar
la presencia de rigidez de nuca y signos meníngeos.
Pruebas de imagen:
Como pruebas diagnósticas pueden realizarse radiografías de tórax, de los
senos paranasales, para buscar una infección a ese nivel (sinusitis) que se
haya extendido al sistema nervioso, y un TAC (tomografía axial
computarizada) que no siempre está indicado. Sin embargo, el diagnóstico
definitivo requerirá probablemente un análisis del líquido cefalorraquídeo
obtenido mediante punción lumbar.
Punción lumbar:
El examen del líquido cefalorraquídeo constituye el estudio fundamental. En
condiciones normales se trata de un líquido claro y transparente. En el caso de
la meningitis bacteriana, su aspecto es turbio y su análisis manifiesta un
aumento importante de los leucocitos (glóbulos blancos). Puede cultivarse
parte del líquido para determinar el tipo de microorganismo causante de la
enfermedad.
Cuando existe sospecha de hipertensión intracraneal no se debe realizar una
punción lumbar, porque puede conllevar complicaciones severas. En estos
casos, se realiza previamente un TAC craneal para descartar la hipertensión y,
en caso de existir, se tomarán las medidas oportunas.
Las pruebas estándar de líquido cefalorraquídeo para el diagnóstico de la
meningitis son las siguientes:
● Recuento de glóbulos blancos y cuenta diferencial
● Proteína total
● Glucosa en sangre
● Glucosa en líquido cefalorraquídeo
Estas pruebas se utilizan junto con la historia clínica del paciente y la
epidemiología, para respaldar los posibles diagnósticos. El recuento total de
proteínas y de glóbulos blancos refleja la inflamación en el LCR. Mientras
tanto, la disminución de la relación glucosa en LCR y sangre es un signo de
consumo de glucosa con infección activa.
TRATAMIENTO DE LA MENINGITIS:
Puede decirse que la mortalidad depende sobre todo de la presencia y efectos
lesivos directos de las bacterias sobre el sistema nervioso central (SNC),
mientras que las secuelas serán sobre todo consecuencia de las reacciones
inflamatorias desencadenadas por dichas bacterias. En consecuencia, el
tratamiento de las meningitis bacterianas debe ir dirigido en ese doble
sentido: por un lado, esterilizar lo antes posible el líquido cefalorraquídeo
(LCR) mediante el uso de antibióticos adecuados y, por otro, paliar en lo
posible la respuesta inflamatoria y restablecer los desequilibrios biológicos
provocados por la infección.
Los aspectos terapéuticos fundamentales que deben considerarse ante una
meningitis bacteriana, con prioridades diferentes según la situación clínica
concreta y por orden cronológico, son los siguientes:
1. Estabilización hemodinámica y cardiorrespiratoria cuando sea necesario,
evitando la restricción de líquidos parenterales si el niño está deshidratado.
2. Administración de dexametasona aproximadamente 15 min antes de la
primera dosis de antibiótico, sobre todo si se sospecha la implicación de
Haemophilus influenzae.
3. Tratamiento antimicrobiano según la edad del paciente y la situación
epidemiológica.
4. Terapia anticonvulsiva si se han presentado convulsiones o se sospecha su
inminencia.
5. Finalmente, medidas contra la hipertensión intracraneal, especialmente en
aquellos pacientes con grave afectación del estado general.
Tratamiento antibiótico
En la elección del tratamiento antibiótico se han de tener en cuenta tanto la
eficacia antimicrobiana del fármaco como su capacidad para atravesar la
barrera hematoencefálica y alcanzar el LCR en concentraciones bactericidas
mantenidas. Hay que tener en cuenta que la inflamación de las meninges
aumenta la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, lo cual permite a
algunos antibióticos alcanzar concentraciones superiores a las que se
conseguirían con las meninges íntegras. Experimentalmente se demuestra
que para erradicar los patógenos responsables de las meningitis bacterianas
se han de alcanzar unas concentraciones en LCR al menos de 10 veces
superiores a la concentración bactericida media.
En la mayoría de los casos será necesario establecer un tratamiento
antibiótico empíricamente, por no disponer todavía de confirmación
microbiológica.
La recomendación de ampicilina + aminoglucósido (gentamicina, amikacina o
tobramicina) en la edad neonatal se lleva a cabo por ser el primero eficaz
frente a los estreptococos del grupo B y frente a Listeria y el segundo frente a
gramnegativos entéricos como Escherichia coli.
Para los lactantes de 1 a 3 meses se recomiendan combinaciones antibióticas
que cubran tanto los gérmenes habituales en las meningitis bacterianas
neonatales como los propios de edades posteriores, teniendo en cuenta que a
medida que avanza la edad van siendo cada vez más raras las meningitis por
enterobacteriáceas. El cloranfenicol es una buena alternativa y en muchos
países sigue utilizándose por su bajo coste; sin embargo, en los países
industrializados suelen preferirse las cefalosporinas por no requerir la
determinación de concentraciones séricas, poderse administrar en casos de
insuficiencia renal o hepática, no interactuar con fármacos anticomiciales
como fenobarbital o fenitoínas, alcanzar mayor actividad bactericida en el LCR
y permitir su administración con menos dosis al día. En este último sentido, la
mayoría prefiere la ceftriaxona, ya que su administración puede realizarse
incluso una sola vez al día.
Cuando se disponga de resultados bacteriológicos que permitan la
identificación del patógeno y determinar su sensibilidad frente a los
antibióticos se efectuarán las correspondientes modificaciones de esta pauta
general, teniendo en cuenta eficacia antibacteriana, tolerancia, facilidad de
administración, efectos secundarios y coste económico. Para los
meningococos la penicilina continúa siendo el antibiótico de primera elección.
En casos de neumococos resistentes a las cefalosporinas, que en nuestra
casuística son excepcionales, se utilizan los carbapenemes (meropenem) o la
vancomicina. Estos antibióticos sólo deben usarse en casos muy puntuales
evitando su utilización empírica de entrada.
En las meningitis neumocócicas por cepas resistentes a la penicilina, una
buena opción terapéutica son los modernos carbapenemes (meropenem y
ertapenem) que tienen buena eficacia antimicrobiana, penetran bien en el LCR
y no tienen el peligro convulsivógeno del primer carbapenem (imipenem).
También hay buena experiencia con las cefalosporinas de cuarta generación
(cefepima, cefpiroma), más activas que la cefotaxima y ceftriaxona frente a
neumococos resistentes a penicilina.
Como alternativa a los antibióticos reseñados se están realizando en la
actualidad diversos ensayos clínicos con fluoroquinolonas. En uno de ellos,
Sáez Llorens et al7 concluyen que con el trovafloxacino se obtienen resultados
tan favorables como con los tratamientos convencionales de las meningitis
bacterianas, incluyendo las causadas por neumococos resistentes a
penicilina.
Respecto a la duración del tratamiento antibiótico las opiniones son variables.
En general se aconseja una semana para las meningitis meningocócicas, un
mínimo de 10 días para las neumocócicas, 2 semanas para las causadas por
H. influenzae, de 2 a 3 semanas para las debidas a estreptococos del grupo B
y Listeria monocytogenes y 3 semanas para las meningitis por gramnegativos.
En cualquier caso, la evolución clínica y analítica serán las que determinen la
duración del tratamiento en cada caso concreto.
Además del tratamiento antimicrobiano se han propuesto y aplicado toda una
serie de medidas terapéuticas adyuvantes encaminadas a paliar los efectos
patógenos de la reacción inflamatoria y de la hipertensión intracraneal,
alteraciones que en gran medida condicionan el pronóstico incluso una vez
conseguida la esterilización del LCR. Con este objetivo se utilizan desde hace
años los corticoides que, por su efecto antiinflamatorio, contribuyen a
disminuir el edema cerebral y, con ello, la hipertensión intracraneal. El manitol
al 20 % en dosis de 1 g/kg de peso en administración intravenosa en 30-60
min sólo está indicado cuando hay signos de hipertensión intracraneal aguda,
pero no se incluye como norma en ningún protocolo terapéutico de las
meningitis bacterianas en niños.
El tratamiento con dexametasona ha sido muy debatido, pero en la actualidad
hay bastante consenso en su administración comenzando unos 10-15 min
antes de la primera dosis de antibiótico en casos de meningitis debidas a H.
influenzae, meningococos y neumococos sensibles a la penicilina. En casos
de neumococos resistentes a la penicilina que se traten con vancomicina no
se recomienda debido a que la acción antiinflamatoria del corticoide dificulta
el paso del antibiótico al LCR y puede facilitar un fracaso terapéutico. Se
administrará por vía intravenosa en dosis de 0,15 mg/kg/dosis cada 6 h
durante 2 días, o bien 0,8 mg/kg diarios en 2 dosis durante 2 días. La
dexametasona no está indicada en meningitis parcialmente tratadas ni ante la
presencia de abscesos cerebrales o parameníngeos ni tampoco en las
meningitis neonatales.
Como alternativa antiinflamatoria a la dexametasona se ha propuesto el
glicerol oral en dosis de 1,5 g/kg cada 8 h durante 3 días. Actuaría
disminuyendo la presión intracraneal y el edema cerebral a la vez que
supondría un aporte energético para el cerebro. La experiencia es escasa, sin
embargo, estos primeros resultados son interesantes sobre todo para el tercer
mundo dado el bajo precio del glicerol si se compara con el de la
dexametasona.
Inhibidores de las caspasas, proteasas que intervienen en la apoptosis celular,
se han utilizado como agentes neuroprotectores; sin embargo, hacen falta
más estudios para acreditar su eficacia de cara al pronóstico. También se ha
propuesto la administración de anticuerpos monoclonales contra endotoxinas
y citocinas y frente a los receptores que facilitan la adhesión de los leucocitos
(CD 18). Como inhibidor de la liberación de citocinas se ha utilizado la
pentoxifilina, inhibidor de la fosfodiesterasa que favorece la microcirculación
cerebral. Como en los fármacos anteriores, también aquí falta experiencia y
posteriores estudios que demuestren su eficacia.
Se ha discutido mucho la eficacia de la restricción hídrica con objeto de
disminuir el edema cerebral. Esta medida, propugnada hace años por
prestigiosas autoridades de la pediatría, se basó más en consideraciones
teóricas que en datos experimentales. Sin embargo, los resultados de estudios
en animales de experimentación, llevados a cabo por Singhi, demuestran el
nulo efecto de la restricción hídrica sobre el edema cerebral y la hipertensión
intracraneal y, por el contrario, el desfavorable efecto que un estado de
deshidratación tiene sobre el pronóstico final de las meningitis bacterianas,
sobre todo debido a la disminución del flujo sanguíneo cerebral que conlleva.
En el estado actual de nuestros conocimientos, la correcta hidratación forma
parte fundamental del tratamiento de las meningitis bacterianas.
Como medicación anticonvulsiva el fármaco utilizado con más frecuencia es
la fenitoína en una dosis inicial de 18 mg/kg con monitorización cardíaca,
seguida al cabo de 8 h en dosis de 2 mg/kg cada 8 h.
PREVENCION DE LA MENINGITIS
La meningitis es una enfermedad contagiosa y, por lo tanto, las vacunaciones
sistemáticas son la mejor forma de prevenir esta enfermedad (como la de la
Haemophilus influenzae tipo b y la MCV4 o “antimeningocócica tetravalente”).
La mayoría de los casos de meningitis se propagan a través de las diminutas
gotas de líquido procedentes de la garganta y de la nariz de una persona
infectada. El hecho de compartir comida, utensilios u otros objetos es otra
forma de transmitir la infección. Algunas veces la meningitis también se
puede propagar a través de las heces.
Muchas de las bacterias y de los virus que pueden desencadenar una
meningitis son bastante frecuentes en nuestro entorno habitual. Por lo tanto,
unos buenos hábitos higiénicos son fundamentales para prevenir esta
enfermedad: lavarse las manos a conciencia y a menudo, evitar el contacto
directo con personas claramente enfermas y no compartir comida, bebida ni
objetos con otras personas.
● Prevención de la meningitis bacteriana
La meningitis bacteriana es una infección prevalente en los primeros años de
la vida.
El desarrollo y mejoramiento de vacunas en los últimos años ha significado
que la meningitis por Haemophilus influenzae tipo b resulte una infección
erradicada en ciertos países, que las vacunas conjugadas contra
Streptococcus pneumoniae sean una realidad en un futuro cercano y que
también se esté avanzando en el mejoramiento de las vacunas
antimeningocócicas.
Entre tanto, es necesario establecer medidas concretas frente a los casos de
meningitis por Haemophilus influenzae tipo b y Neisseria meningitidis.
● Prevención de la meningitis por Haemophilus influenzae tipo b
El riesgo de infección por Haemophilus influenzae tipo b es alto en los
contactos íntimos (se define así a quienes tienen más de 4 horas diarias o 25
horas semanales de contacto) con menores de 4 años. Por esta razón, las
familias con menores de 48 meses deben recibir profilaxis antibiótica
(incluyendo a los adultos).
De esta manera se erradica el estado de portación en un 95% de los casos.
Los contactos vacunados en forma completa también deben recibir profilaxis
antibiótica.
Las mujeres embarazadas deben recibir profilaxis específica con ceftriaxona.
Para los contactos de guarderías, la eficacia de la profilaxis no es bien clara,
pero se debería utilizar en los grupos de niños menores de 24 meses con más
de 25 horas semanales de contacto.
Es importante remarcar la necesidad de vacunar con vacunas conjugadas
contra Haemophilus influenzae tipo b a los menores de 5 años, ya que éstas
han demostrado claramente su eficacia en la prevención de las infecciones
graves producidas por este agente causal.
El uso de profilaxis antibiótica se indica en:
Contactos domiciliarios, especialmente habiendo menores de 4 años.
Embarazadas que formen parte del núcleo familiar con menores de 4 años.
Guarderías donde se haya producido un segundo caso en menores de 2 años,
quedando comprendidos en esta medida los otros niños y el personal.
● Prevención de la meningitis por Neisseria meningitidis
La profilaxis antibiótica para la prevención de esta enfermedad está indicada
en los contactos íntimos y de la guardería.
Debe ser indicada lo antes posible, así como también es importante recalcar
que el personal médico, excepto que haya efectuado maniobras directas de
reanimación al caso índice, no requiere de esta medida en cuestión.
El caso índice debe ser decolonizado al finalizar el tratamiento específico. Las
embarazadas que mantengan contacto prolongado con él también necesitan
profilaxis específica.
CONCLUSIÓN : La meningocócica es la más frecuente de las meningitis
bacterianas y es capaz de generar epidemias. Provoca la inflamación de los
tejidos que recubren el cerebro y septicemia, que es un estado en el que la
sangre se encuentra completamente infectada por bacterias, que a su vez
liberan toxinas, generando un envenenamiento y puede resultar mortal.
Tomando la población general como referencia, el 80% de los casos de
meningitis bacteriana se da en niños menores a 16 años. Dentro de la
población infantil, los más afectados son los menores de cinco años. A esta
edad, además, los niños son más vulnerables. Se cree que esto es porque su
sistema inmunitario no está aún completamente desarrollado. También
conforman un grupo de riesgo los chicos que atraviesan la adolescencia
temprana: se estima que están expuestos a mayor cantidad de gérmenes que
en otras edades.
Según la Organización Mundial de la Salud, la meningitis meningocócica
causa daño cerebral severo y la muerte en el 50% de los casos si no se recibe
tratamiento.
Cualquier tipo de meningitis se contagia de persona a persona a través de
pequeñas gotitas de saliva, tal como una gripe. Los ambientes cerrados y
húmedos son los espacios en los que con más frecuencia se genera la
transmisión de la infección. El período de incubación dura, en la mayoría de
los casos cuatro días, pero se puede extender hasta diez.
Por eso es importante que los chicos cumplan con el Calendario de
Vacunación que ofrece el Estado obligatoria para poder prevenir estas tipos de
enfermedades.Nuestro trabajo, como enfermeros es educar a todas las
familias para que sus hijos adquieran inmunidad a la enfermedad (aunque hay
chances de que pueda aparecer en el transcurso de su vida) y poder estudiar
los signos y síntomas para que puedan tener un diagnóstico rápido y no
invasivo, así como también evitar complicaciones a futuro como p érdida de la
audición, problemas de memoria, impedimentos para el aprendizaje, daño
cerebral, problemas de la marcha, convulsiones, insuficiencia renal, choque y
muerte.