DEPARTAMENTO DE LENGUAS CLÁSICAS LAS TABERNAS ROMANAS
IES PÉREZ MERCADER
En el mundo romano Tabernae era la denominación que tenían todo tipo de
pequeños establecimientos comerciales, tiendas, talleres y otros locales de usos varios,
donde solían hacerse las compras y el consumo diario.
Las tabernae eran establecimientos comerciales ubicados en dependencias de las
casas romanas que se abrían hacia la calle, y que por lo general no tenían acceso a la
vivienda principal.
Podían tener una o dos plantas, usándose la planta superior como vivienda del
propietario de la taberna o almacén.
Los usos más frecuentes de las tabernae eran:
panadería, con horno, e incluso algunas con molino de acción manual.
lavandería (fullonica).
despacho de bebidas y comidas calientes
zapatería y artesonado del hueso y el marfil.
telares para la fabricación de vestimentas.
A la entrada solían tener un mostrador realizado
con materiales de albañilería, donde exponían sus
productos.
En el mundo concreto de la hostelería aunque la
palabra tabernae nos lleva a nuestra actual taberna, no
significa lo mismo.
Tabernae era todo el comercio en general, y donde se
comía y bebía y que solo abrían a partir de mediodía eran
conocidos genéricamente como popinae.
Entre las distintas opciones de servicio que Caupona romana.
ofrecían poseían muchas denominaciones.
Más tarde ampliaron sus servicios permitiendo que, por un módico precio, los
clientes pudiesen dormir en pequeños cubículos e incluso satisfacer otros apetitos con los
esclavos del local, entrando en plena competencia con los lupanares o prostíbulos.
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Se solía comer de pie, aunque algunos de estos establecimientos tenían en su
interior una sala con mesas y taburetes donde, además de comer, se jugaba a los dados,
juego prohibido pero muy extendido.
A veces también se ofrecían servicios de prostitución, por lo que estos locales, a
pesar de su abundancia, eran considerados de mala fama. A ellos acudían esclavos y la
plebe.
Algunas popinae tenían un mostrador a la calle con grandes tinajas incrustadas en
él, los dolia, en las que se almacenaban alimentos secos. En otros casos se usaban para
mantener alimentos calientes haciendo circular por debajo del mostrador aire caliente
procedente de un horno.
La vajilla se almacenaba en estantes de mampostería cerca del mostrador, igual que
en los bares actuales que tienen a mano copas y tazas.
Veamos dos tipos de estos establecimientos llamados
genéricamente popinae:
Caupona lugar de comida rápida, una especie de
McDonals de hoy en día, parada obligada de muchos
transeúntes. Era una tienda de bebida rápida y comidas
frías ya preparadas – generalmente vino, chacinas, quesos o
encurtidos – que podías tomar o llevar. No había bancos ni Caupona en Pompeya.
mesas, sino una barra al exterior en la que los clientes por
un as podían templarse con una copa de vino y algo que roer.
Thermopolium era un poco más
grande además de una amplia barra de
mármol interior en forma de ele con
varios dolia (recipientes hondos de barro)
incrustados en ella para mantener ciertos
guisos, bebidas o “tapas” a la temperatura
óptima, tenía taburetes y mesas dentro o
fuera del local y esclavos para atenderlas.
Tabernae
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Muchas de estas tabernas o bares, se prolongan en la calle en un mostrador con
ánforas que contienen vino fresco o caliente. El viandante que no tiene tiempo de entrar al
establecimiento, puede hacerse servir rápidamente un vaso de vino y comer de pie un
salchichón o tortas calientes.
Eran los snack-bar de la Roma antigua. Vendían alimentos en un mostrador y era
donde los romanos solían acudir a beber vino.
Generalmente en el thermopolium se ofrecía comida fría o caliente, el cliente
pagaba en la barra y bien podía marcharse para comer en la calle o pasar al interior del
local donde alternaba con amigos bebiendo los vinos de la región.
El vino que degustaban los asiduos de
los thermopolii se servía caliente, para lo que se
disponían las cráteras en el interior de grandes
mostradores de piedra que mantenían la
temperatura de los caldos, tal y como hoy
podemos observar en el conocido thermopolium
de Asselina, en Pompeya.
En estos negocios podías comer algo de
caliente y beberte una buena jarra de vino Caupona.
templado por menos de un sestercio. Aunque
generalmente modestos, los hubo bastante grandes, decorados con frescos y con capacidad
para más de cincuenta comensales. La plebe comía sentada a la mesa.
Aparte del agua y la leche, el vino era la bebida habitual entre los romanos de todas
las clases. Siempre lo mezclaban con agua, y con mayor proporción de ésta que vino.
Beberlo sin la mezcla era considerado propio de bárbaros.
Para conservar el vino, se mezclaba el caldo con pez y resina y era envasado en
ánforas que se cerraban herméticamente con tapones de corcho o barro en los que se
indicaba la procedencia y el año de la cosecha; en estas condiciones, no era agradable la
ingestión de los caldos en estado puro, de forma que el vino no solo era colado antes de su
ingestión, sino que además se mezclaba con agua o con miel.
Al margen de las actividades de los locales citados, era habitual cruzarse por las
calles con vinateros ambulantes, vinarii, que se desplazaban por los barrio en carro
repletos de ánforas llenas de todo tipo de vino, tal era la afición del pueblo romano al
sagrado licor bendecido por Baco.
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Termopilia de Asselina Pompeya
Thermopolium Asselina Pompeyana
Sólo los ciudadanos pertenecientes a las clases pudientes comían recostados en los
banquetes de las diversas festividades que jalonaban el calendario..
Algunos eran considerados tugurios, verdaderos “antros” de vicio, impropios de
las clases altas.
Además de comer, se jugaba a los dados, juego prohibido pero muy extendido. A
veces también se ofrecían servicios de prostitución, por lo que estos locales, a pesar de su
abundancia, eran considerados de mala fama. A ellos acudían esclavos y la plebe.
El viajero que no entraba en la ciudad tenía establecimientos más grandes y
cómodos.
Stabula se llamaba el establo con cubículos en el piso superior y un gran
comedor,siendo el Hospitia una especie de hostal sin cuadras con varios dormitorios.
Las grandes vías de comunicación, como la Vía Augusta, contaban con una red
de Mansio (probablemente procede de la forma verbal latina manere, “Lugar donde pasar
la noche durante un viaje”),
Un auténtico hotel de hoy en día para soldados y comerciantes de paso. Las
prestaciones que brindaba al viajero eran equivalentes a una estación de servicio actual
(mutatio)
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Estaban dotadas de cuadras, repuestos para los carros y veterinario, un espacio
termal, habitaciones y un gran salón comedor .En su inicio, estos establecimientos estaban
controlados por el ejército , siendo regidos por un oficial denominado mansionarius.
Había una cada jornada natural de treinta mille passuum (unos cuarenta y cinco
kilómetros).
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