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Supercontinentes: Formación y Ciclos

El documento describe los supercontinentes, incluyendo su definición, ciclo y formación. Explica que los continentes se juntan cada 500 millones de años formando enormes masas de tierra como Pangea, y que se separan debido al movimiento de las placas tectónicas. Discute dos modelos principales para la formación de supercontinentes, el modelo de Wilson que propone la subducción del océano interior, y el modelo de Hoffman que propone la migración de continentes hacia el océano exterior.

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Supercontinentes: Formación y Ciclos

El documento describe los supercontinentes, incluyendo su definición, ciclo y formación. Explica que los continentes se juntan cada 500 millones de años formando enormes masas de tierra como Pangea, y que se separan debido al movimiento de las placas tectónicas. Discute dos modelos principales para la formación de supercontinentes, el modelo de Wilson que propone la subducción del océano interior, y el modelo de Hoffman que propone la migración de continentes hacia el océano exterior.

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1.

Los supercontinentes

1.1. Definición

El prefijo “Súper” indica algo mayor a lo común, pues los supercontinentes fueron enormes masas
de tierra que existieron hace millones de años y de todos el más conocido es la Pangea, la existencia
de los supercontinentes se explica en que la Tierra está en movimiento constante. Bajo la superficie
las placas tectónicas se deslizan como resultado de los procesos dinámicos internos generados por
la elevada temperatura interna y la presión que ejercen los materiales que la componen.

Figura 1. Esquema probable de Rodinia

1.2. Ciclo supercontinental

Con las técnicas de datación geológica, se ha observado que la actividad de orogénesis no sigue
un patrón uniforme en el tiempo, por ejemplo, en intervalos cortos de tiempo entre 100 y 200 millones
de años se produjeron numerosas colisiones de continentes; pero también en intervalos más largos
de tiempo apenas se registraron ese tipo de actividades. Esto condujo a la hipótesis de que el ciclo
debe ser del supercontinente, la cual menciona que todos los continentes se congregan de forma
transitoria cada 500 millones de años.

Figura 2. Proyección de un ciclo supercontinental

Las fases de este ciclo vienen enunciados a través de varios fenómenos de ruptura y separación.
Primeramente, el afloramiento del magma a través de las fracturas forma grupos de diques
basálticos (que pueden ser formados por diversos cristales como la plagioclasa, olivino, etc.), que
pueden formar vacíos en su interior. En segundo lugar y a medida que los continentes se van
alejando se desarrollan márgenes continentales y se genera una nueva configuración de litósfera
oceánica. La mayoría de geólogos opinan que los supercontinentes se fragmentan y dispersan
porque éstos son aislantes que evitan la salida de calor del manto, por lo cual el manto se calienta
y genera que el magma basáltico ascienda a la superficie.

La convergencia de los continentes renueva el proceso de ensamblaje del supercontinente, para


ello se presenta una serie de etapas: subducción y destrucción de la litosfera oceánica intermedia,
acumulación de litosferoclastos en los márgenes del continente y posterior a esto la colisión entre
continentes. En la actualidad se acepta que las placas oceánicas envejecen se vuelven más densas
y se hunden en el manto, la pregunta que se enfrenta es cuales son las fuerzas que originan esta
subducción, la premisa con la cual se responde es que cuando la placa desciende la gravedad tira
del resto de la placa, así los continentes que se encuentran sobre placas que se hunden son
arrastradas a las zonas de subducción en las cuales colisionan.

Tras la ruptura del supercontinente, los márgenes de la cola de los continentes se vuelven
tectónicamente inactivos; sobre estos se acumulan sedimentos que conforman plataformas
continentales extensas, mientras que en paralelo la orogénesis relacionada a la subducción continua
a lo largo de los márgenes de avance de los continentes; ello provoca una serie de colisiones con
litosferoclastos y actividad volcánica.

Figura 3. Movimiento de placas

1.3. La formación de un supercontinente

En los últimos años han surgido dos modelos que describen de forma global, las fuerzas que
generan la formación de supercontinentes, cuya idea principal se centra en el océano que se cierra
en el ensamblaje. Al fracturarse los continentes se generan dos tipos de océanos, los océanos
interiores que se generan entre masas continentales en dispersión sobre un fondo de litósfera
oceánica que es más joven que la fragmentación. Por otra parte, los océanos exteriores son
formados antes de la fractura continental. Mientras que el océano interior se expande el exterior se
contrae por subducción.
Uno de los modelos de la formación de supercontinentes considera que los océanos interiores se
cierran, si esto fuese válido en el futuro se presentaría la colisión entre Europa y África con
Norteamérica y Sudamérica y la desaparición del océano Atlántico.

El otro modelo apuesta a que los océanos exteriores son los que se cierran, por lo tanto, el siguiente
supercontinente se produciría por el cierre del océano Pacífico, Australia se uniría a Asia Oriental,
mientras que América del Norte y del Sur cerrarían el Pacífico.

1.3.1. Modelo de J. Tuzo Wilson

Este modelo propone que la subducción de la litósfera oceánica que se genera después de
la ruptura y dispersión de un supercontinente, es el mecanismo por el cual los continentes
pasan a formar un nuevo supercontinente. En un proceso de “Tectónica de acordeón”
(denominación acuñada por la semejanza de extensión y contracción del instrumento),
entonces el supercontinente se va hacia adentro. Así los márgenes continentales interiores
del supercontinente en separación se transforman en cinturones orogénicos del siguiente.
Un ejemplo que sostiene a esta tesis es la evolución orogénica del Apalachiano-
Caledoniano-Varisco de Norteamérica y Europa.

Figura 4. Ciclo de Wilson

1.3.2. Modelo de Paul Hoffman

Este modelo propone que tras la ruptura de un supercontinente los continentes migran por
el planeta hasta reunirse con el lado opuesto, este escenario se presenta como si los
continentes se dirigen hacia afuera, de modo que los márgenes continentales exteriores se
transforman en cinturones orogénicos interiores del futuro supercontinente. En 1991 Paul
Hoffman, propuso que la ruptura del supercontinente Rodinia formo la Gondwana y que el
océano pacífico se formó por primera vez hace 760 millones de años cuando la masa que
integraba a Australia y Antártida se disgregó de la masa continental que contenía a
Norteamérica. Mientras esa masa se alejaba del punto de fractura, la corteza que rodeaba
Rondinia y esto continuó hasta que colisionó con la masa unida de África y Sudamérica y
originó el supercontinente Pannotia.
Figura 5. Portada de la Publicación de Paul Hoffman

1.3.3. Principales diferencias entre modelos

La introversión y extraversión son los extremos de una serie de posibilidades extensa. Los
dos modelos difieren en los modos de ensamblaje supercontinental con peculiaridades
geodinámicas distintivas. La clave para establecer el mecanismo geodinámico que se
presentó en un determinado periodo geológico se halla en la edad de la litósfera oceánica
subducida durante la formación del supercontinente precedente, mientras que en la
introversión la formación de la litosfera es posterior a la ruptura del supercontinente. Por el
contrario, en la extraversión la litósfera que subduce se habría constituido antes de la
formación del supercontinente.

Para infortunio, la subducción que acaba en colisión continental destruye casi la totalidad
de las pruebas que nos permitirían distinguir entre ambos modelos. Sin embargo, en la
orogenia existen pequeños fragmentos de litosfera oceánica en subducción que persisten
en el registro geológico. Asimismo, los complejos de islas volcánicas originados sobre las
zonas de subducción pueden resultar decapitados, arrancados e incorporados a los
márgenes continentales formando así otro registro geológico, pero el amalgamiento de los
continentes puede generar los mismos arcos volcánicos que son posteriores a la ruptura del
supercontinente, por lo tanto, no aportan en discusión de alguna de estas hipótesis.

1.4. La búsqueda de supercontinentes pre Pangea

La búsqueda de continentes pre-Pangea comenzó alrededor del mismo tiempo de la


revolución de la Tectónica de Placas, propone la existencia de varios ciclos de orogénesis
según una compilación de datos geocronológicos en base a Uranio y Plomo, que ayudan a
esbozar intervalos de fusión continental y su crecimiento.
Figura 6. Los supercontinentes

La evidencia más convincente es que la mayor parte de la masa de tierra estaban juntas en
alguna configuración pre-Pangea, pero la configuración exacta de cualquier supercontinente
no es conocida. Las propuestas que se manejan son entorno a ciertos elementos cratónicos
con similitudes notables denominados “atractores extraños” y aquellos que mantienen una
relación familiar “intrusos espirituales” y los elementos que aparecen al azar.

Los cratones son masa continental con un estado de rigidez en un pasado geológico lejano,
que desde entonces no ha sufrido fragmentaciones o deformaciones, al no ser afectados
por los procesos orogénicos. Por lo tanto, se le considera como las partes más antiguas de
los continentes cuya composición es de rocas de más de 1400 millones de años.

Existen diferentes herramientas para la reconstrucción de supercontinentes las cuales son:

1.4.1. Paleomagnetismo

Es considerado el único método cuantitativo para evaluar las posiciones relativas de


talud y orientación de los bloques continentales antiguos. Las reconstrucciones que
hacen uso de largos segmentos son más robustas que aquellos que utilizan sólo polos
individuales, por desgracia existen ambigüedades en los datos paleomagnéticos que
pueden conducir a cometer errores graves en estas reconstrucciones. En estos errores
podemos destacar la ambigüedad hemisférica, la cual explica que, si un continente se
encuentra cerca del ecuador su ambigüedad hemisférica, y a medida que aumenta la
paleolatitud la asignación de hemisferio es mucho más crítica cuando se trata de
emparejar cratones.

Figura 7. Cambios en las placas submarinas


1.4.2. Cinturones Orogénicos

Nos indica que los supercontinentes fueron construidos en gran parte sobre la
alineación de cinturones orogénicos que atraviesan a los bloques continentales, se cree
que los orógenos se pueden haber desarrollado durante la formación de los continentes.
Los orógenos son características lineales o curvilíneas que pueden ser alineados en
muchas formas no únicas y potencialmente incorrectas. Un problema más complejo
para es definir la configuración tectónica de cinturones orogénicos antiguos. Se
considera que se cinturón orogénico se formó durante el cierre de una importante
cuenca oceánica o tectonismo de acreción; sin embargo, la presencia de grandes zonas
de cizalla intracontinentales asociados al escape tectónicas observados en el Himalaya
muestra que grandes áreas de corteza continental pueden deformarse sin el cierre de
una cuenca oceánica.

Figura 8. Cinturón de fuego

1.4.3. Circones Detríticos

En los últimos años los estudios de circón detrítico se han utilizado para identificar los
posibles pares conjugados en el Protezoico. La idea es que si los circones exteriores
no se encuentran en las regiones proximales a las rocas se pueden utilizar para rastrear
la pieza que falta, adopta una postura de precaución al señalar que las suites de circón
detrítico del Sur de África, Australia, Fennoscandia y Laurentia no pueden distinguirse
unos de otros. Dato curioso dado que no existe proximidades en cualquier
reconstrucción supercontinental. Además, se sostiene que no existe un rigor estadístico
requerido para diferenciar adecuadamente a las poblaciones de circón detrítico.

Figura 9. Circones Detríticos


1.4.4. Código de barras LIP

Sugiere que las edades de los productos eruptivos o intrusivos de grandes provincias
ígneas proporciona un código de barras único para cualquier bloque de corteza
particular. Comparando los códigos de barra de diferentes bloques puede revelar
patrones similares (o diferentes) que pueden ayudar la contigüidad de los segmentos
de la corteza en el primer caso o discontinuidad en el último caso. En algunos casos se
puede formar un patrón radiante que puede ayudarnos a identificar la región de origen
y si el código es lo suficientemente grande puede recorrer teóricamente varios bloques
continentales cercanos y a su vez a través de la Geoquímica se pueden tomar las
huellas necesaria para proporcionar comparaciones de elementos de traza que pueden
ser usados para identificar productos ígneos ampliamente separados.

Figura 10. Ejemplo de diagrama de barra LIP

1.4.5. Ajuste de Rompecabezas

Esta alternativa es menos útil en la reconstrucción de supercontinentes, dado que la


información paleontológica se utiliza comúnmente en reconstrucciones más recientes,
pero debido a la naturaleza limitada de los restos fósiles y la falta de zonificación
establecidas para las épocas antiguas hacen compleja a esta labor.

Figura 11. Rompecabezas de la Pangea


1.5. Hipótesis cronológica de supercontinentes

Para elaborar la lista de probables supercontinentes se considera a aquellos cuya extensión fue
mayor a la cuarta parte de tierras emergidas, y serían los siguientes:

- Vaalbará: hace unos 3800 millones de años, es hipotéticamente el primer supercontinente


que existió, según estudios geocronológicos y paleomagnéticos fue originada por dos
cratones el Kaapvaal y el Pilbara, en Canadá se hallaron las rocas más antiguas del planeta
tras un estudio minucioso de su composición isotópica, se llegó a la conclusión de que
tenían entre 3800 y 4300 millones de años, por lo que se sabe que la corteza terrestre tiene
esa antigüedad.
Otras pruebas encontradas indican que Kaapvaal y Pilbara estuvieron unidos hace más de
2800 millones de años, dado que se han encontrado cinturones supracorticales diseminados
por Canadá y otras zonas que serían posteriormente supercontinentes, como Gondwana y
Laurasia. Es probable que este sea el momento en que Vaalbará comenzó a separarse
dando lugar Ur, su sucesor. Entre las evidencias que aportan pruebas de la existencia de
Vaalbará están las secuencias precámbricas trempranas similares de ambos cratones, el
hecho de que ambos registren el impacto de cuatro grandes meteoritos entre hace 3.200 y
3.500 millones de años. El mismo tipo de esférulas vítreas con la misma cronología,
resultado de las altas temperaturas de la fuerza de los impactos, se han encontrado tanto
en Sudáfrica como en Australia.
A ello se suman las similares secuencias estructurales litoestratigráficas y
cronoestratigráficas en ambos cratones para el período comprendido entre hace 3.500 y
2.700 millones de años.

Figura 12. Estimación de la configuración del vaalbara

- Ur: hace unos 3000 millones años, es el segundo supercontinente que existió sobre la Tierra
es considerado como tal a pesar que no fue más grande que Australia y fue uno de los
componentes de lo que más tarde sería la Rodinia, en la actualidad los vestigios de este
continente son parte de África, Australia, India y Madagascar.

Figura 13. Representación de Ur


- Kenorland: hace 2700 millones de años, se cree que fue originado por la acreción de los
cratones neoarquezoicos y la formación de la nueva corteza continental,también se
considera que la creación de tierra en aquellos días procedía de un profundo
desplazamiento de la capa del manto que causó una circulación relativamente rápida de
materiales desde el núcleo caliente del planeta hasta la superficie fría, y viceversa. El núcleo
de Kenorland se unió en torno al cruce de los cratones de Laurentia, Baltica, Australia
Occidental y Kalaharia y la mayor parte del cratón de Nena. Kenorland estaba cubierto por
el ecuador, existiendo principalmente en las latitudes bajas hasta que el supercontinente
comenzó a romperse. Se postula que la desintegración de Kenorland también fue el
momento de un cambio en el núcleo de la Tierra a medida que el cambio profundo de la
capa del manto dio paso a la teoría de la convección de placas-manto-tectónica de dos
capas que tenemos ahora. La desintegración de Kenorland hace unos 2.500 millones de
años coincide con la aparición de la glaciación huroniana, un escenario de bola de nieve
que duró unos 300 millones de años y el cambio geológico del eón arqueano al proterozoico.

Figura 14. Representación de Kenorland

- Nena: hace 1800 millones de años fue un supercontinente que surgió hace
aproximadamente 1.800 millones de años y que comprendía Siberia, Báltica, Groenlandia y
Norteamérica. Nena se unió a Atlántica y Ur (que ya era más extenso) para luego formar
Rodinia. El término Nena es un acrónimo que deriva de "Norte de Europa y Norte de
América".

Figura 15. Posible configuración de Nena

- Columbia: hace 1800 millones de años, consistió en un proto-cratón que integraban los ex-
continentes de Laurentia, Báltica, Ucrania, Amazonia, Australia, y posiblemente Siberia,
norte de China y Kalahari. La existencia de Columbia se basa en datos paleomagnéticos.
Se estima que Columbia tendría cerca de 12.900 km de norte a sur, y cerca de 4.800 km en
su parte más ancha. La costa del este de la India estaba unida a Norteamérica occidental,
con Australia meridional y Canadá occidental. La mayor parte de América del Sur estaba
girada de manera que el borde occidental (lo que hoy en día es Chile y Perú) se alineó con
el este de América del Norte, formando un margen continental que se extendía hasta el sur
de Escandinavia.

Figura 16. Representación de Columbia

- Atlántica: hace 1800 millones de años, alrededor de 200 millones de años más tarde, se
convirtió en parte del supercontinente Columbia y 300 millones de años más tarde, se
separa de Columbia. Hace 1.100 millones de años (o 400 millones de años después de la
desintegración de Columbia), se une a Nena y Ur pasa a formar parte del supercontinente
Rodinia. Después de que Rodinia se dividiera y los fragmentos se volvieran a reunir hace
600 millones de años, pasa a formar parte del supercontinente Pannotia. En el Cámbrico,
Pannotia se desintegró, dejando Atlántica en el supercontinente Gondwana. Gondwana
luego pasa a formar parte del supercontinente Pangea en el Pérmico, y luego se fragmentó
en el Jurásico. En la actualidad, restos de Atlántica se encuentran en África y Sudamérica.

- Rodinia: hace 1100 millones de años, comenzó a formarse hace alrededor de 1.300
millones de años a partir de tres o cuatro continentes preexistentes, un acontecimiento
conocido como la Orogenia Grenville. Fue un supercontinente que existió hace 1100
millones de años, durante la era Neoproterozoica y reunía gran parte de la tierra emergida
del planeta. Empezó a fracturarse hace 800 millones de años debido a movimientos
magmáticos en la corteza terrestre, acompañados por una fuerte actividad volcánica. La
existencia de Rodinia se basa en pruebas de paleomagnetismo que permiten obtener la
paleolatitud de los fragmentos, pero no su longitud, que los geólogos han determinado
mediante la comparación de estratos similares, actualmente muy dispersos. Rodina estaba
conformada por 8 continentes más tarde volvieron a reunirse en el supercontinente global
denominado Pannotia.

Figura 17. Rodinia


- Pannotia: hace 600 millones de años, tras la fragmentación de Rodinia, se formaron tres
continentes llamados Protolaurasia, Protogondwana y el cratón continental del Congo. Este
último se colocó entre los dos primeros y formó Pannotia supercontinente hipotético que
probablemente existió desde hace 600 millones de años y se desintegró hace 550 millones
de años a finales del Precámbrico.

Figura 18. Pannotia

- Euramérica: hace 40 millones de años, también llamado Laurusia, fue un antiguo


supercontinente creado en el Devónico como resultado de la colisión entre los cratones
Laurentia y Báltica (Orogenia Caledoniana).Euramérica se convirtió en una de las partes
principales del supercontinente Pangea durante el Pérmico. En el Jurásico, cuando Pangea
se fragmentó en dos continentes, Gondwana y Laurasia, Euramérica formaba parte de
Laurasia. En el Cretácico, Laurasia se dividió en los continentes Norteamérica y Eurasia. El
cratón de Laurentia se convirtió en una parte de Norteamérica, mientras que Báltica se
convirtió en una parte de Eurasia.

- Pangea: hace 300 millones de años, los libros de Historia y Geografía permiten saber que
Pangea es el nombre por el cual se identifica a un supercontinente que habría existido en
los periodos Paleozoico y Mesozoico por el aglutinamiento de todos los continentes que
reconocemos en la actualidad. Se cree que el término, surgido de la unión del prefijo griego
pan (“todo”) y el vocablo gea (que, en español, significa “suelo” o “tierra”), fue empleado por
primera vez por el científico de origen alemán Alfred Wegener.

- Gondwana: hace unos 200 millones de años, es el nombre que se le da a un antiguo bloque
continental meridional que resultó de la partición en dos de Pangea, cuando se extendió el
mar de Tethys hacia el oeste, lo que lo separó de Laurasia. Durante el Jurásico y el
Cretácico Gondwana fue escindiéndose, y dio lugar a las masas continentales de las
actuales Sudamérica, África, Australia, Zealandia, el Indostán, la isla de Madagascar y la
Antártida, un proceso de partición y alejamiento que continuó durante el Cenozoico y
permanece activo.

- Laurasia hace unos 200 millones de años, fue untérmino acuñado por el geólogo Rudolf
Staub, construyó este neologismo del nombre “Laurentian Mountains” que son unas
montañas al sureste de Canadá y Eurasia que es la totalidad del territorio de Europa y Asia
solo dividido por los montes Urales.
Figura 19. Laurasia y Gondwana

En el futuro se formarían los siguientes supercontinentes:

- Pangea última dentro de 250 millones de años en el futuro


- Amasia dentro de 300 millones de años
- Novopangea dentro de 300 millones de años

2. La Pangea

2.1. Definición

La Pangea proviene de los vocablos griegos “pan” que significa “todo” y “gea” que significa tierra,
este término se interpreta como “Toda la tierra”, fue acuñada por el científico alemán Alfred
Wegener, cuya hipótesis señala que Pangea habría sido una gran masa de tierra emergente en
forma de letra C y que estuvo rodeado por un enorme océano denominado Panthalassa que significa
“Todos los mares”.

Se considera que existió hace unos 300 millones de años, y fue formada por la unión de todos los
continentes actuales, antes que se dispersaran por la tectónica de placas hasta adoptar la
configuración actual, la hipótesis de Wegner sobre la existencia de la Pangea se basaba en que los
contornos de los continentes encajaban entre sí, además de fósiles de las mismas especies de
reptiles o plantas incapaces de atravesar océanos en continentes diferentes.

Figura 20. La Pangea


2.2. Origen y formación

La Pangea alcanzó su configuración final a finales del Triásico, después de una historia de
amalgamas y acreción continental. Se puede conocer la ocurrencia de estos registros a partir de
los registros sedimentarios y metamórficos.

Pangea fue el antepasado de todos los continentes que hoy conocemos y existió durante los
períodos geológicos de fines de la era Paleozoica y comienzos de la era Mesozoica, cuando la Tierra
era absolutamente diferente a la de hoy. Cuando hablamos de Pangea hablamos entonces de una
enorme masa continental, que era el único continente sobre la superficie del planeta, hace cientos
de millones de años. En esencia, todos los continentes estaban conectados y pensando los
continentes como lo hacemos hoy, para aquel entonces, bastaría un pequeño paso para cruzar
desde América a África. No obstante, los constantes cambios por encima y por debajo de la
superficie fueron desarmando esa grandísima masa terrestre como si de un rompecabezas se
tratase.

Rodinia se formó hace 1100 millones de años durante el Proterozoico, fue el supercontinente del
que derivaron todos los continentes subsecuentes. Rodinia se fragmentó hace unos 750 millones
de años y después los fragmentos volvieron a reunirse en el supercontinente Pannotia hace 600
millones de años. Pero una vez más, el supercontinente único se vuelve a fragmentar. Hace 540
millones de años, solo después de 60 millones de años de su formación, Pannotia se divide en dos
fragmentos: Gondwana al sur y Proto-Laurasia, más pequeño, al norte.

El supercontinente menor, Proto-Laurasia se desplazó lejos de Gondwana a través del océano


Pantalásico. Un océano nuevo se formó entre los dos continentes, el océano Proto-Tetis.
Inmediatamente, Proto-Laurasia se partió en varios segmentos para crear Laurentia, Siberia y
Báltica. Esta separación también propició la generación de dos océanos nuevos, el Iapetus y Khanty.
Báltica permaneció al este de Laurentia y Siberia se asentó al noreste de Laurentia.

Durante el Cámbrico, el continente independiente de Laurentia (que posteriormente se convirtió en


Norteamérica) estuvo fijo en el Ecuador, rodeado por tres océanos, el océano Pantalásico al norte
y al oeste, el océano Iapetus al sur, y el océano Khanty al este. Al inicio del Ordovícico, el
microcontinente de Avalonia (una masa de tierra que se convertiría en los Estados Unidos, Nueva
Escocia e Inglaterra) se separó de Gondwana y comenzó su viaje hacia Laurentia.

Hacia el final del Ordovícico, Báltica chocó con Laurentia, y el norte de Avalonia chocó con Báltica
y Laurentia. Entonces, Laurentia, Báltica y Avalonia se unieron para conformar al supercontinente
menor de Euramérica o Laurusia, cerrando el océano Iapetus, mientras que el océano Rheico se
expandió hacia la costa meridional de Avalonia. La colisión también dio lugar a la formación de los
Apalaches norteños. Siberia se asentó cerca de Euramérica con el océano Khanty entre los dos
continentes. Mientras todo esto estaba sucediendo, Gondwana se desplazó lentamente hacia el polo
sur. Este fue el primer paso de la formación de Pangea.

El segundo paso en la formación de Pangea fue la colisión de Gondwana con Euramérica y su unión
a ella. Durante el Silúrico, Báltica ya había chocado con Laurentia para formar Euramérica. Avalonia
no había chocado aún con Laurentia, y una vía marítima entre ellos (que era un remanente del
océano Iapetus) todavía se contraía al mismo tiempo que Avalonia avanzaba lentamente hacia
Laurentia. Mientras tanto, Europa meridional se separó de Gondwana y comenzó a dirigirse hacia
Euramérica a través del recientemente formado océano Rheico y colisionó con Báltica meridional
durante el Devónico. Sin embargo, este microcontinente tan solo era una placa oceánica. El océano
Khanty (el océano hermano de Iapetus) también se contrajo al mismo tiempo que un arco insular
desgajado de Siberia chocaba con Báltica del este (ahora parte de Euramérica). Detrás de este arco
insular se estaba formando un océano nuevo, el océano Ural.

Al final del Silúrico, los microcontinentes de China del Norte y China del Sur se desgajaron de
Gondwana y comenzaron a dirigirse hacia el norte a través del océano Proto-Tetis, abriendo desde
el sur el océano Paleo-Tetis. En el período Devónico, Gondwana se desplazó hacia Euramérica, lo
que causó que el océano Rheico se contrajera.
Al inicio del Carbonífero, el noroeste de África había tocado la costa sudeste de Euramérica, creando
la porción meridional de las montañas Apalaches y las Montañas Atlas. Sudamérica se movió hacia
el norte con dirección a Euramérica meridional, mientras que la porción del este de Gondwana (India,
Antártida y Australia) se dirigió hacia el polo sur desde el ecuador.

China del Norte y China del Sur se encontraban en continentes independientes. Hacia la mitad del
Carbonífero, el microcontinente de Kazakhstania había chocado con Siberia (el continente siberiano
había sido un continente separado durante millones de años desde la fragmentación del
supercontiente Pannotia). Al final del Carbonífero, el oeste de Kazakhstania chocó con Báltica,
cerrando los océanos Ural y Proto-Tetis entre ellos (orogenia Uraliana), lo que causó la formación
de las montañas de los Urales y la formación del supercontinente de Laurasia.

Mientras tanto, Sudamérica había chocado con el sur de Laurentia, cerrando el océano Rheico y
formando la parte sur de los Apalaches y las montañas de Ouachita. Para este tiempo, Gondwana
se posicionó cerca del polo sur, y se formaron glaciares en la Antártida, la India, Australia, África
meridional y Sudamérica. El bloque del norte de China chocó con Siberia al final del Carbonífero,
cerrando por completo el océano Proto-Tetis.

Para el inicio del Pérmico temprano, la placa Cimmeriana se desgajó de Gondwana y se dirigió hacia
Laurasia, formando un océano nuevo en su extremo meridional, el océano Tetis, y cerrando el
océano Paleo-Tetis. La mayoría de las masas de tierra estaban reunidas en una sola entidad. Para
el período Triásico, Pangea rotó ligeramente en dirección al sudoeste. La placa Cimmeriana todavía
viajaba a través del cada vez más pequeño océano Paleo-Tetis, hasta la mitad del Jurásico. Paleo-
Tetis se cerró de oeste a este, creando la orogenia Cimmeriana. Pangea parecía una "C", con un
océano dentro de la "C", el nuevo océano Tetis. No obstante, Pangea se desunió durante el Jurásico
Medio, y esta fragmentación se explica en el siguiente apartado.

2.3. Cronología de eventos en la Pangea

3.3.1. CÁMBRICO. 541-485 millones de años

LOS CONTINENTES DEL CÁMBRICO. Pannotia, el último supercontinente, se ha


fracturado. Tres pequeños continentes, Laurentia -América del Norte y Groenlandia-, Siberia
y Báltica, se desplazan hacia el Norte. El resto de los continentes actuales estaban
agrupados en un gran continente, Gondwana, que se extendía desde latitudes elevadas del
hemisferio austral hasta latitudes elevadas del hemisferio septentrional.

FESTIVAL DE FORMAS, LOS PRIMEROS VERTEBRADOS. Los animales experimentan


con un sinfín de diseños anatómicos desplegando un arsenal sin precedentes. Patas,
caparazones, mandíbulas y dientes aparecen casi al mismo tiempo. Pikaia, el vertebrado
más antiguo conocido, de unos 40 mm de longitud, filtraba partículas del agua al nadar.

IBERIA, TERRITORIO FRAGMENTADO. La Iberia cámbrica está repartida en el continente


de Gondwana, en su plataforma marina, en las islas volcánicas o bajo las aguas del océano
Reico. Otros sectores se encuentran emergidos en el pequeño continente de Avalonia, al
Sur de Báltica, tierras yermas sin vida.

LOS MARES DEL CÁMBRICO, LABORATORIO ANIMAL. En el Cámbrico se produce el


estallido de vida más intenso conocido, pero su final viene marcado por una extinción masiva
originada, probablemente, por un periodo glacial motivado por la instalación de Gondwana
en el Polo Sur, sobre el que se forma un casquete de hielo.
Figura 21 Peces en el Cámbrico.

3.3.2. ORDOVÍCICO. 485-443 millones de años

LOS OCÉANOS SE LLENAN DE PECES. La evolución necesitó millones de años para


pasar de los primeros vertebrados a formas mucho más complejas como los peces, que
hacen su aparición en los mares del Ordovícico, extendiéndose por los ecosistemas y
aumentando la complejidad de las cadenas tróficas.

LA PLATAFORMA MARINA DE LA CUARCITA ARMORICANA. Los ríos erosionan


Gondwana arrastrando sedimentos hasta el mar, arcillas, limos y arenas que se convertirán
en pizarras con restos fósiles y en cuarcitas con huellas de los organismos que habitaban
los fondos arenosos.

LOS VIAJES DE IBERIA, AVALONIA, ARMÓRICA Y REICO. Iberia sigue dividida entre la
plataforma del océano Reico y los pequeños continentes de Avalonia y Armórica, rodeados
de islas volcánicas. El clima cálido ha fundido los hielos y la subida del nivel de la mar
propició la abundancia de plataformas marinas donde se diversifica rápidamente la vida
animal.

IBERIA EN EL POLO SUR, LA EXTINCIÓN DEL FRÍO. Sobre Gondwana, en el Polo Sur,
se forma otro enorme casquete de hielo que produce glaciaciones durante millones de años.
El fuerte impacto sobre las poblaciones marinas someras de aguas cálidas origina la
extinción masiva que pone fin al Ordovícico, una de las mayores registradas.

Figura 22. Fauna en el Ordovícico


3.3.3. SILÚRICO. 443-419 millones de años

LA CONQUISTA DE TIERRA FIRME Y DE LAS AGUAS CONTINENTALES. Tras 4.000


millones de años, la vida sale de los océanos. Aunque hay musgos desde el Ordovícico,
aparecen en zonas encharcadas y en simbiosis con hongos las plantas vasculares.
Artrópodos y gusanos, conquistan los continentes y los peces colonizan las aguas
continentales.

EL MAR MUERTO DEL SILÚRICO, LA PLATAFORMA MARINA DE GONDWANA. Esta


plataforma marina, a unos 30⁰S de latitud, tiene una topografía que dificulta la circulación de
las corrientes oceánicas y propicia la carencia de oxígeno en los fondos, impidiendo la vida,
aunque peces acorazados y escorpiones gigantes nadan en sus aguas.

Figura 23. Fauna en el Silúrico

3.3.4. DEVÓNICO. 419-358 millones de años

OROGENIA CALEDONIANA, LAS MONTAÑAS DEL DEVÓNICO. La deriva continental está


cerrando el océano Reico, uniendo Báltica y Laurentia en un gran continente, Laurussia, y
formando las montañas caledonianas de Escocia, Irlanda, Inglaterra, Gales y Noruega, un
orógeno de colisión entre masas continentales que deformó los sedimentos que ocupaban
las cuencas situadas entre Laurentia, parte de Avalonia y la placa Báltica.

ATMÓSFERA AL 100%, UN SUBIDÓN DE OXÍGENO. La proliferación de organismos


fotosintéticos en las plataformas continentales marinas y la conquista de tierra firme por las
plantas, elevan el contenido de oxígeno atmosférico al nivel actual, esencial para la
aparición de los árboles que pronto llenarán de bosques los continentes.

LOS RÍOS SUBMARINOS DE LA PLATAFORMA MARINA DE GONDWANA. Los ríos


erosionan las montañas de Laurussia y arrastran arenas, arcillas y limos hasta la plataforma
marina. Estos depósitos, convertidos hoy en cuarcitas y pizarras y conocidos como 'Arenisca
Roja Antigua', deben su color a la oxidación del hierro en ambientes ricos en oxígeno. Tras
la formación y desmantelamiento de los relieves caledonianos, comienza el Ciclo Varisco.

PARQUE DEVÓNICO, LOS BOSQUES DE SETAS GIGANTES. Tras millones de años en


tierra firme, las plantas apenas levantan 1 metro del suelo, sin embargo, los hongos
desarrollan estructuras impresionantes. Setas de hasta 8 m de altura como el Prototaxites,
forman los primeros bosques terrestres, con su red de filamentos expandiéndose por los
suelos.

LOS PRIMEROS ANFIBIOS, POR FIN EN TIERRA FIRME. Los continentes derivan hacia
zonas más ecuatoriales propiciando un clima benigno y húmedo. Aparecen las
Progymnospermas, los primeros bosques de árboles con madera y esporas, ecosistemas
húmedos que son el crisol de los primeros anfibios, como Ichthyostega.
UN ÉXITO MORTAL, LA VIDA CONTROLA EL CLIMA. El consumo de enormes cantidades
de CO2 por los abundantes organismos fotosintéticos disminuye las temperaturas.
Gondwana está otra vez en el Polo Sur y una nueva glaciación avanza hacia el ecuador. El
frío produce una grave extinción masiva que aniquila al 70% de las especies.

Figura 24. Conquista de la tierra firme

3.3.5. CARBONÍFERO. 358-298 millones de años

UNA TECTÓNICA REVUELTA. Los enormes continentes de Gondwana y Laurussia,


rodeados de numerosas cadenas de islas volcánicas, están colisionando y un extenso punto
caliente de magma está situado bajo el lugar del choque. Aquí se localiza la futura Iberia.

BOSQUES Y PANTANOS, EL MUNDO ANFIBIO. Plantas, hongos, líquenes y un sinfín de


invertebrados han preparado la tierra firme para el desarrollo de seres más complejos. Los
anfibios se diversifican rápidamente en este mundo de extensos y húmedos bosques
tropicales, ocupando el vértice de la pirámide alimentaria.

LA CONQUISTA DEL AIRE, INSECTOS VOLADORES. Arañas del tamaño de un gato,


miriápodos de más de 50 cm, libélulas de 70 cm de envergadura y enormes cucarachas,
son algunos de los fósiles más espectaculares que nos ha dejado el Carbonífero, un mundo
de enormes invertebrados y los primeros animales que conquistan el medio aéreo.

OROGENIA VARISCA, EL MACIZO IBÉRICO AL COMPLETO. La Orogenia Varisca está


culminando y el choque de los continentes genera enormes montañas. Las zonas de la
primera Iberia se han encontrado y han formado el Macizo Ibérico, que hoy aparece en toda
la zona occidental de la Península.

EL MUNDO BOSQUE, CRISOL DE REPTILES. El choque continental genera zonas


pantanosas con bosques enormes, cuyos restos vegetales son hoy grandes reservas de
carbón. En los tocones de estos árboles busca refugio y alimento Hylonomus, el primer
reptil, con una nueva estrategia para la colonización de tierra firme, el huevo amniótico.

PANGEA, EL ÚLTIMO SUPERCONTINENTE. El Ciclo de Wilson, que comenzó con la


fragmentación del último supercontinente hace unos 500 millones de años, ha concluido. De
nuevo todas las masas de tierra se han unido para formar el enorme continente de Pangea,
rodeado del vasto océano Panthalassa.
Figura 25. Flora y Fauna en el carbonífero

3.3.6. PÉRMICO. 298-252 millones de años

LOS GRANDES DESIERTOS DEL PÉRMICO. La unión de las tierras emergidas en un solo
supercontinente provoca una intensa aridez que se extiende durante el Pérmico. En este
ambiente árido comienza la erosión del Macizo Ibérico, arcillas, arenas y conglomerados de
distintas tonalidades que forman la Arenisca Roja Moderna.

SEMILLAS PARA SOPORTAR LA SEQUÍA, LAS GIMNOSPERMAS. La desertización


acaba con los bosques carboníferos, aún quedan restos en escasas zonas privilegiadas,
pero en este clima seco y árido prosperan las nuevas Gimnospermas -coníferas, ginkgos,
cicadáceas-, plantas con semillas en cuya polinización intervienen los insectos.

REPTILES MAMIFEROIDES, ANCESTROS LEJANOS. La supremacía de los anfibios es


desplazada por los reptiles, más adaptados a ambientes áridos y calurosos, con escamas y
un embrión que se desarrolla dentro del huevo amniótico. Los reptiles sinápsidos,
precursores de los mamíferos, son los dueños absolutos de los ecosistemas terrestres.

LA ROTURA DE PANGEA, EL CICLO ALPINO. Pangea ha comenzado a fracturarse y


formar fisuras precursoras de nuevos océanos, comienza el Ciclo Alpino. Al Este ya se
diferencia el Mar de Tethys, donde se van a formar gran parte de las rocas de Iberia, un
extenso brazo de mar separado del océano Panthalassa por una estrecha franja continental.

EL FIN DEL PALEOZOICO, LA GRAN MORTANDAD. La 'gran mortandad' es la mayor


extinción masiva. En un millón de años desaparecen muchos grandes grupos y el 90% de
las especies. Un intenso vulcanismo y el impacto de un meteorito son las causas más
probables.

Figura 26. Periodo Pérmico


2.4. Consecuencias de la formación de la Pangea

La popularidad de los dinosaurios tal vez induzca a muchos a creer que su desaparición,
ocurrida hace 65 millones de años y debida probablemente al impacto de un asteroide, fue
la mayor extinción en masa de la historia de la Tierra. Pero aquella catástrofe que marcó la
frontera entre el Mesozoico, o Era Secundaria, y el Cenozoico, o Era Terciaria, fue apenas
un tropiezo en el currículo de la vida terrestre en comparación con la Gran Mortandad.

Por este nombre se conoce a un desastre ecológico global que aniquiló a la mayor parte de
las especies del planeta hace 250 millones de años, poniendo un brusco fin al Paleozoico o
Era Primaria. Se zanjaba así el experimento biológico que había comenzado 292 millones
de años antes y que hoy denominamos Explosión Cámbrica, el momento en que la factoría
terrícola comenzó a lanzar especies en masa. Aquel capítulo de la historia de la vida, tan
largo que nos cuesta comprender su magnitud, se cerró con la eliminación de 7 de cada 10
especies terrestres y de más de 9 de cada 10 marinas. Los insectos, incluyendo los más
grandes que jamás han existido, prácticamente desaparecieron. Fue el fin de los trilobites,
quizá los animales más conocidos de la fauna del Paleozoico. Cualquier observador habría
apostado a que la vida en la Tierra había tocado a su fin.

Aún no existe una explicación definitiva sobre qué causó la Gran Mortandad. Las pruebas
de aquel suceso quedaron destruidas largo tiempo atrás o acabaron sepultadas bajo
toneladas de rocas más recientes. Con las escasas pistas disponibles, los científicos han
apuntado varias hipótesis, como el vulcanismo intensivo, el envenenamiento de los mares
y de la atmósfera o incluso la colisión de uno o varios asteroides.

Dos científicos chinos han elaborado ahora un estudio que responsabiliza de la Gran
Mortandad a la formación del supercontinente Pangea (“toda la tierra”, en griego). A
comienzos del Pérmico, el último período del Paleozoico, todos los continentes se
fusionaron en una única y colosal masa de tierra de unos 200 millones de kilómetros
cuadrados, rodeada por un único océano, Pantalasa (“todos los mares”, en griego). Esta
reunión continental alcanzó su apogeo entre finales del Pérmico y principios del Triásico, el
primer período del Mesozoico tras la Gran Mortandad. Según Hongfu Yin y Haijun Song, de
la Universidad China de Geociencias en Wuhan, la integración de las tierras emergidas fue
la primera ficha de un colosal efecto dominó que terminó desencadenando un cataclismo
ecológico global.

La propuesta de Yin y Song no es la primera que asigna consecuencias nocivas a la


formación de Pangea. La Tierra está compuesta por placas tectónicas que flotan sobre el
manto, un sistema que tiende al equilibrio gravitatorio según el principio de isostasia.
Cuando este balance se rompe, como ocurre cuando todos los continentes se amalgaman,
una serie de mecanismos se ponen en marcha para restablecer el equilibrio. Al fusionarse
las tierras, el grosor de la litosfera aumenta, lo que la hunde más en el manto pero también
la eleva a mayores alturas sobre el nivel del mar, provocando una regresión de las aguas
en un único océano que también se hace más profundo para compensar la mayor altitud
continental. Estos cambios probablemente destruyeron el patrón reinante de corrientes
marinas y vientos, lo cual, unido a la aridez que debió de instalarse en la vasta Pangea,
pudo alterar drásticamente los ecosistemas. Sin embargo, muchos expertos no consideran
que estos efectos sean suficientes para explicar la Gran Mortandad.

Yin y Song opinan lo contrario. Según su estudio, publicado en la revista Science China
Earth Sciences, la formación de Pangea hizo saltar por los aires los delicados engranajes
de la Tierra, conectados entre sí: “La crisis biótica durante la transición del Paleozoico al
Mesozoico fue un largo proceso de coevolución entre geosferas y biosfera”, escriben los
investigadores. “La secuencia de eventos en la frontera Pérmico-Triásico revela un patrón
de dos episodios, cambios globales de rápido deterioro y extinción biótica en masa, así
como la íntima relación entre ambos”.

Atmósfera envenenada
Los científicos sugieren que el desastre se inició con una pluma del manto, una columna de
material del interior de la Tierra que asciende y se abre camino hasta la corteza. Estas
plumas se han propuesto para explicar el vulcanismo en lugares alejados de los contactos
entre placas tectónicas, como el archipiélago de Hawái, aunque su existencia aún se debate.
Este fenómeno sería responsable de los llamados traps de Tunguss, en Siberia, y
Emeishan, en China, enormes regiones de roca volcánica que surgieron durante la
integración de Pangea. Esta, a su vez, habría sido una consecuencia de las corrientes en el
manto terrestre provocadas por las plumas.

El estudio alega que la fuerte actividad volcánica generada por las plumas envenenó la
atmósfera con grandes volúmenes de dióxido de carbono, metano, dióxido de nitrógeno y
cianuro, asfixiando la vida en tierra. Estos gases causaron además un intenso calentamiento
global debido al efecto invernadero y deterioraron la capa de ozono de la estratosfera,
exponiendo la superficie terrestre a la dañina radiación ultravioleta. La aridez y el calor en
el interior de Pangea favorecieron la extensión de incendios que contribuyeron a la
destrucción. En cuanto a los océanos, los gases volcánicos y la disminución del oxígeno
alteraron profundamente la química marina y los ciclos del carbono, lo que según los
científicos explica la devastación de los ecosistemas oceánicos.

“Los grandes cambios globales y la extinción en masa fueron resultados de la interacción


entre las esferas de la tierra. El deterioro de las relaciones entre litosfera, atmósfera,
hidrosfera y biosfera (incluyendo factores internos propios de la evolución de los
organismos) se acumularon hasta superar el umbral, explotando en la época de la transición
Pérmico-Triásico”, explica la revista en un comunicado. Los autores del estudio relacionan
además los fenómenos geológicos acaecidos entonces con la inversión de los polos
magnéticos que tuvo lugar en el Pérmico medio. Sin embargo, reconocen que sus hipótesis
aún deberán confrontarse con nuevas investigaciones.

Figura 27. Ejemplo de Pradera submarina durante el Paleozoico

2.5. Separación de la Pangea

Hubo tres fases importantes en la desintegración de Pangea. La primera fase comenzó al


principio-mitad del Jurásico, cuando en Pangea se creó una grieta que abarcaba desde el
océano Thetis al este hasta el Pacífico al oeste. Esta grieta separó Norteamérica de África y
produjo múltiples fallas, siendo el río Misisipi la más grande de ellas. La grieta produjo un nuevo
océano, el océano Atlántico. Este océano no se abrió uniformemente, sino que el
desplazamiento comenzó en el Atlántico Norte-Central; el Atlántico sur no se abriría hasta el
Cretáceo. Laurasia comenzó a rotar hacia la derecha y se movió hacia el norte con Norteamérica
al norte y Eurasia al sur. El movimiento Laurasia siguiendo las manecillas del reloj también
condujo al cierre del océano Tetis. Mientras tanto, en el otro lado, en África se formaron nuevas
grietas a lo largo de los márgenes adyacentes de África, de Antártida y del este de Madagascar,
lo que conduciría a la formación del océano Índico, que también se abriría durante el Cretáceo.

La segunda fase importante de la desintegración de Pangea comenzó al inicio del Cretáceo


(hace 150-140 millones de años), cuando el supercontinente Gondwana se dividió en cuatro
continentes más pequeños (África, Sudamérica, India y Antártida/Australia). Hace cerca de 200
millones de años, el continente de Cimmeria, según lo mencionado arriba ("la formación de
Pangea"), chocó con Eurasia. Sin embargo, a la vez que se producía esta colisión, se formó la
nueva zona de subducción que se denomina fosa de Tetis. Esta fosa produjo la subducción de
la dorsal oceánica de Tetis, responsable de la expansión del océano Tetis. Esta subducción
probablemente causó que África, la India y Australia se movieran hacia el norte. Al inicio del
Cretáceo, Atlántica, la Sudamérica de hoy, y África finalmente se separaron de Gondwana (es
decir, se separaron de la Antártida, India y Australia), causando la apertura de un "océano Índico
del sur". En el Cretáceo medio, Gondwana se fragmentó para abrir el Océano Atlántico del sur
mientras Sudamérica comenzó a moverse hacia el oeste alejándose de África. El Atlántico del
sur no se desarrolló uniformemente, se separó de sur a norte como una cremallera. También al
mismo tiempo, Madagascar y la India comenzaron a separarse de la Antártida y se movieron
hacia el norte, abriendo el océano Índico. Madagascar y la India se separaron hace
aproximadamente de 100 a 90 millones de años durante el Cretáceo tardío. La India continuó
moviéndose hacia el norte con dirección a Eurasia a una velocidad de 15 centímetros por año
(un record de movimiento tectónico), cerrando el océano Tetis, mientras que Madagascar se
detuvo y encalló con la placa Africana. Nueva Zelanda y Nueva Caledonia comenzaron a
moverse desde Australia hacia el este en dirección del Pacífico, abriendo el Mar del Coral y el
Mar de Tasmania. Desde entonces, han sido islas independientes.

La tercera fase principal (y final) de la desintegración de Pangea ocurrió al inicio del Cenozoico
(Paleoceno - Oligoceno). Norteamérica/Groelandia finalmente se separó de Eurasia, abriendo
el mar Noruego hace cerca de 60-55 millones de años. Los océanos Índico y Atlántico
continuaron expandiéndose, cerrando el océano Tetis. Mientras tanto, Australia se separó de la
Antártida y se movió rápidamente hacia el norte, así como lo había hecho la India hace más de
40 millones de años antes; en la actualidad se encuentra en curso de colisión con el este de
Asia. Australia y la India se están moviendo actualmente en dirección noreste a una velocidad
de 5-6 centímetros por año. La Antártida ha estado en (o muy cerca de) el polo sur desde la
formación de Pangea (desde hace 280 millones de años). La India comenzó a chocar con Asia
hace cerca de 35 millones de años, formando la orogenia Himalaya y cerrando finalmente con
esto la vía marítima de Tetis; esta colisión aún continúa hoy. La placa africana empezó a cambiar
su dirección, del oeste al noroeste hacia Europa, mientras que Sudamérica comenzó a moverse
en dirección al norte, se separó de la Antártida y permitió por primera vez la completa circulación
oceánica alrededor de Antártida, causando un rápido enfriamiento del continente y la formación
de los glaciares. Otros acontecimientos importantes ocurrieron durante el Cenozoico, tales como
la apertura del golfo de California, el levantamiento de los Alpes y la apertura del Mar del Japón.
La desintegración de Pangea continúa hoy día en la grieta al este de África; además, las
colisiones en curso pueden indicar la creación incipiente de un nuevo supercontinente.

3. Bibliografía

- La formación de los supercontinentes J. Brendan Murphy y R. Damian Nance


- Ciclos del supercontinente, desplazamiento polar verdadero y longitud de ona muy
larga Shijie Zhong, Nan Zhang Zheng Xiang Li
- Modelos contrastados de supercontinentes y formación de la Pangea J. Brendan
Murphy, R. Damian Nance y Peter A. Cawood
- Especulaciones sobre los mecanismos para la formación y Ruptura de
supercontinentes J. Brendan Murphy R. Damian Nanance
- Grandes provincias Igneas y supercontinentes Richard E. Ernest, Wouter Bleeker,
Ulf Soderlund
- Google scholar
- Science Direct

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