Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Derecho Internacional Público 2019-2
Velázquez Elizarrarás Juan Carlos
Apatridia
Muñoz Gutiérrez Erika
SUMARIO
I. Introducción, II. Antecedentes III. Qué es un apátrida, IV. Adquisición de la apatridia,
V. Marco jurídico para abordar la apatridia, VI. Conclusiones y prospectivas, VII.
Fuentes de consulta
I. Introducción
La nacionalidad es un derecho humano fundamental que comprende no solamente la capacidad de
un sujeto de adquirir, cambiar o retener su pertenencia a un Estado, sino también la adquisición de
otros derechos humanos básicos, tales como: la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, la libre
circulación, etc. Según cifras del ACNUR, se estima que al menos 10 millones de personas en el
mundo son apátridas, es decir, que no cuentan con una nacionalidad y por lo tanto, no son sujetos
de protección jurídica y tampoco de los derechos mencionados anteriormente.
La apatridia es un problema generado por directivas políticas o legales o por la alteración de
fronteras estatales. La crisis de los apátridas es un problema que le corresponde tanto a los Estados,
en cuanto a su legislación nacional, como a los instrumentos jurídicos internacionales que evitan
que ésta cuestión siga expandiéndose. “Inhumano”, “vergonzoso” y “una mancha en el derecho
internacional” han sido expresiones utilizadas para describir ésta problemática que debiera aquejar
a toda la comunidad internacional, antes de que continúe perpetuándose.
La voluntad política de cooperación estatal, permitiría resolver este problema que impide el
desarrollo personal, así como económico y social de las comunidades apátridas, evitaría
problemáticas de salud, pobreza, analfabetismo, indigencia, y otros tantos que podrían solucionarse
adquiriendo una nacionalidad; a pesar de esto, los Estados cuentan con legislaciones que frenan este
objetivo y que continúa dejando en el olvido a millones de personas en el mundo.
II. Antecedentes históricos
El término apátrida apareció por primera vez en un artículo de un diario francés denominado La
Loi, en 1918, cuya autoría pertenece al jurista francés Charles Claro, quien propuso el término
apatrides. (Delgado, 2015:11) El fenómeno, sin embargo, no es nuevo. En el Derecho Romano se
encuentra mencionado en el Digesto; era el peregrine sine civitate, el que había perdido la
vinculación con la ciudad, que se identificaba con la nacionalidad. (Medina, 1959:21)
Los problemas de apátridas comenzaron a principios de 1912 con las Guerras Balcánicas, que
tuvieron como consecuencia la expulsión del Imperio Otomano de la Península de los Balcanes –
salvo el extremo oriental de Tracia- y la reestructuración de fronteras –casi definitivas- que
perduraron salvo breves intervalos durante las Guerras Mundiales.1 Estos eventos provocaron una
crisis fronteriza que mantenía a la población confusa respecto a qué soberanía regía sobre ellos y de
igual forma, ocasionó desplazamientos poblacionales en busca de refugio.
En la época de la Sociedad de Naciones se conocen importantes desarrollos a la problemática de los
refugiados y apátridas; como respuesta se crean los primeros instrumentos jurídicos. Tal es el caso
del Acuerdo de 1922 relativo a la expedición de certificados de identidad a los refugiados rusos
(pasaportes Nansen) que habían sido privados de su nacionalidad al huir de los diversos conflictos
armados previos y desarrollados durante la Primera Guerra Mundial. Asimismo, el Plan de 1924
para que se expidiera también un certificado de identidad a los refugiados armenios tras el Méc
Yelem.2
Para 1948 se proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual establece en el
Art. 15 inc.1 el derecho a la nacionalidad, volviendo así, la portación de una nacionalidad un
derecho universal, sin distinción de sexo, raza, religión, idioma, opinión política o discriminación
de cualquier otra índole. Aunado a esto, el Art. 13 decreta el derecho a la libre circulación dentro
del propio país como de otro.
El 14 de diciembre de 1950 se crea la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Refugiados (ACNUR), con el fin de ayudar a los millones de desplazados europeos por el
conflicto. En 1974 la Asamblea General de la ONU le otorga al ACNUR el mandato de asistir a las
personas apátridas en virtud de la Convención de 1961.3 Desde entonces, éste órgano ha sido el más
importante en cuestión de reducción y prevención de casos de apatridia, así como de la protección
de las personas que se encuentren en esta situación.
III. Qué es un apátrida
En la extensión más amplia de la palabra, podemos definir el vocablo apátrida como una persona
que no se encuentra afiliada a ningún Estado de acuerdo a su legislación. Según sus prefijos: alpha,
del griego, “que priva o privativo”, y del latín patria, que según la RAE significa “tierra natal o
adoptiva ordenada como nación a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos,
históricos o afectivos”; o como segunda definición “lugar, ciudad o país en que se ha nacido”. El
mismo diccionario, contradiciendo la etimología de apátrida define éste vocablo como la “persona
1
Serbios Unidos en Latinoamérica. Guerras de los Balcanes. [en línea] consultado el 15 de abril de 2019 en
[Link]
2
Dos Santos, A. (2015) Migrantes forzosos. Contextos y desafíos de “Responsabilidad de Proteger en el siglo XXI. Madrid:
Universidad Pontificia Comillas.
3
ACNUR. Informe Especial. Acabar con la apatridia en 10 años. [en línea] consultado el 15 de abril de 2019 en
[Link]
585249051.1555339140
que carece de nacionalidad”.4 De acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Refugiados –órgano encargado de reducir y prevenir más casos de apatridia-, un apátrida es una
persona que no es considerada como nacionales suyos por ningún Estado conforme a su legislación.
La apatridia tiene un gran impacto humanitario, pues los apátridas son personas que no suelen tener
los mismos derechos que otros ciudadanos, tales como: educación, empleo, bienestar social,
vivienda, atención médica, libertad de circulación, libertad contra la detención arbitraria y
participación política, además de esto, suelen sufrir exclusión social y discriminación. Dentro de los
problemas más grandes que sufren éstas personas, se encuentra la privación de su libertad, la
restricción a su movimiento o la simple imposibilidad de ejercer los diversos derechos a la libre
circulación por la carencia de documentos.5
Carecer de una nacionalidad limita el ejercicio de otros derechos, al no contar con una, los apátridas
se encuentran a la deriva en un sistema internacional donde no todos los Estados se encuentran
afiliados a las Convenciones que permiten a los no ciudadanos, adherirse al marco normativo de un
Estado; además de que no todos los gobiernos desean cooperar en ésta materia dado que los
responsabiliza de dotar de derechos y seguridades a las comunidades apátridas.
IV. Adquisición de la apatridia
En el marco del Derecho Internacional Público, el problema de los apátridas deviene de la sucesión
de Estados; cuando un Estado desaparece para dar lugar a uno nuevo, existen modificaciones
territoriales, políticas, de bienes y jurídicas, sin embargo, pocas veces se reconoce que la población
también sufre alteraciones en su estado de nacional. La Convención de la Haya de 1930 establece
que a cada Estado le corresponde determinar mediante su legislación quiénes son sus nacionales.
En todos los casos de sucesión, no existe sucesión o continuidad en la esfera de la nacionalidad. El
Estado sucesor no consiente en que los habitantes del territorio conserven su nacionalidad
precedente, pues de ésta forma, manifiesta su soberanía. Esto puede recurrir en interés propio del
Estado, pues tiene el derecho a excluir del beneficio de su nacionalidad a determinadas personas, o
se recurre al procedimiento del traslado de las poblaciones que sean consideradas indeseables.
(Bedjaoui, 1968: 111)
Por el contrario, se prevén en ocasiones otras atenuaciones del principio de no sucesión, en
beneficio del interés de la población, a la que puede concedérsele el derecho de opción. Este
derecho, permite a la población disponer de un plazo de adaptación a cuyo término decide si quiere
conservar la nacionalidad del Estado sucesor, o recuperar su nacionalidad anterior. Sin embargo, el
derecho de opción obliga a quienes lo ejercen para recuperar su nacionalidad anterior a emigrar y
vender sus bienes inmuebles. (Bedjaoui, 1968: 111)
4
Delgado, P. (2013) Apátridas, refugiados y migrantes. El derecho a la libre circulación. México: Fondo de Cultura
Económica
5
Ibídem.
Bajo esta misma lógica, la apatridia también puede ser adquirida por otros factores de carácter
político, tales como:
Desaparición de Estados
Cuando se posee una nacionalidad de un Estado que ha desaparecido y que en su lugar no hay o no
se crea un Estado sucesor.
Transferencia de territorios
Recibe también el nombre de “transferencia de soberanía”, en estos casos las personas no cumplen
con los requisitos y los procedimientos que señalan las nuevas leyes.
El problema de la población en cuanto a la sucesión de Estados no es la única forma de convertirse
en apátrida, en el estudio del Derecho Internacional Privado existen otras maneras de llegar a
adquirir ésta condición, dentro de las principales podemos identificar:
Discriminación
Existen Estados que no conceden la ciudadanía basándose en cuestiones de raza, religión, género,
etnia, opiniones políticas y otras.
Conflicto y vacío en las leyes
Este problema surge cuando la legislación para otorgamiento de la nacionalidad de un Estado entra
en conflicto con la legislación de otro, por lo que se deja a un individuo sin la nacionalidad de
ninguno de ellos.
Pérdida por imperio de la ley
Existen Estados que anulan automáticamente la nacionalidad de las personas que abandonan el país,
de aquellos que residen en el exterior por distintos periodos, de sujetos que comentan delitos cuyas
sanciones incluyan la revocación de la nacionalidad –haber prestado servicios a otro Estado o que
hayan recibido remuneraciones de éste-, de quienes se hayan comportado en forma perjudicial para
los intereses estatales, o de personas que hayan dado prueba de repudio a su lealtad al Estado de su
nacionalidad. Ésta pérdida puede ser seguida por una expulsión.
Renuncia
Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos Art.15 inc 2, toda persona tiene derecho
en el marco de la legislación internacional a cambiar su nacionalidad, incluso cuando no se cuente
con la seguridad de que se adquirirá otra. El Art.7 de la Convención de 1961 dicta que los Estados
deben asegurar que la renuncia a una nacionalidad no resulte en apatridia.6 A pesar de esto existen
Estados en cuyas legislaciones; a) permiten al sujeto renunciar a su nacionalidad sin antes haber
6
Palma, I. (2009) La negación del derecho a la nacionalidad y sus consecuencias. Una revisión de los casos presentados
ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Universidad de Costa Rica: Costa Rica.
adquirido o se haya garantizado la obtención de una nueva, o b) no otorgan su nacionalidad hasta
que el solicitante haya renunciado a la de origen.
Falta de registro de nacimiento y abandono
Muchas personas apátridas pueden ser también refugiados, lo que significa que han sido
desplazados de sus lugares de origen, ya sea por persecución o conflictos internos. Es por esto, que
pueden haber perdido sus documentos de nacimiento al huir de sus hogares o que no cuenten con
los recursos (monetarios, administrativos) necesarios para poder tramitar un certificado, por lo
tanto, no se puede comprobar su afinidad a un Estado y debido a esto, no existen para el mismo.
Los niños huérfanos o abandonados suelen no contar con estos documentos, por ello, según el Art.
2 de la Convención de 1961, se les debe de ser otorgada la nacionalidad del Estado en el que fueren
hallados.
V. Marco jurídico para abordar la apatridia
Como parte de la soberanía de cada Estado, estos establecen sus propias reglas de adquisición,
cambio y pérdida de la nacionalidad. Al mismo tiempo, la discreción de los Estados respecto a la
nacionalidad, se encuentra limitada por las obligaciones establecidas en los tratados internacionales
a los cuales se encuentran adheridos, el derecho internacional consuetudinario y los principios
generales del derecho.7 Los documentos más importantes en materia de apatridia, son: la
Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y la Convención para reducir los Casos de
Apatridia de 1961.
Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954
La Convención establece un marco para la protección internacional de las personas apátridas y es la
codificación más completa de los derechos de las personas apátridas hasta ahora alcanzada a nivel
internacional.8 En esta Convención se proporciona una definición oficial de apátrida como toda
persona “que no sea considerada como nacional suyo por ningún Estado, conforme a su
legislación”, establece además, normas referentes a igualdad de derechos que los nacionales, tales
como: libertad de religión y educación de sus hijos, trabajo y vivienda y el derecho de asociación,
se dispone de igual forma, de que las personas apátridas disfruten, al menos, del mismo trato que
otras personas consideradas como no nacionales. Ésta Convención garantiza también a las personas
apátridas el derecho a la identidad, documentos de viaje y asistencia administrativa.
Convención para reducir los Casos de Apatridia de 1961
En esta Convención se requiere que los Estados establezcan garantías en la legislación para hacer
frente a la apatridia por nacimiento o adquisición. De igual forma, se decretan garantías para la
prevención de la apatridia por causas de pérdida o renuncia a la nacionalidad o por la sucesión de
7
ACNUR. Op. Cit.
8
ACNUR. Texto de la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954. [en línea] consultado el 15 de abril de 2019
en [Link]
Estados. Aquí mismo se fijan situaciones muy limitadas en las que los Estados puedan privar a una
persona de su nacionalidad, incluso si esto deja a la persona apátrida.
Existen otros instrumentos que protegen a las personas de convertirse en apátridas. La Declaración
Universal de los Derechos Humanos de 1948 menciona en su Art. 20 sobre Derecho a la
nacionalidad que “Toda persona tiene derecho a una nacionalidad” y que a nadie se le puede privar
arbitrariamente de su nacionalidad”. La Convención Americana sobre Derechos Humanos de 1969,
la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño de 1990 y la Convención Europea
sobre Nacionalidad indican que toda persona debe de tener una nacionalidad. Éstas herramientas se
encargan de aclarar los derechos y responsabilidades que tienen los países para velar por este
derecho.
VI. Conclusiones y prospectivas
Las cifras del ACNUR respecto a la cuestión de los apátridas no son exactas, pues se estima que
existen al menos otros 2-5 millones de personas que se encuentran en esta situación, pero que no lo
saben. Carecer de una nacionalidad es prácticamente igual a no existir, al no ser reconocido por
ningún Estado, se son negados los derechos básicos. La apatridia es un problema que crece más
rápido de lo que se cuantifica y reglamenta.9
La apatridia es consecuencia de problemas políticos, la soberanía de los Estados les permite otorgar
el reconocimiento de nacional, pero también de negarlo, y es por problemas en cuestiones de
conflicto de leyes que en el mundo, sigue incrementándose el número de personas y poblaciones
apátridas, las cuales muchas veces, tienen que ser desplazadas y emigrar en busca de refugio o de
un Estado que les otorgue su nacionalidad.
Por supuesto que este problema se puede resolver, pero tiene que ser mediante la cooperación de
los Estados para hacer reformas a sus leyes de nacionalidad en las cuales, se proteja al individuo de
caer en esta condición y que además, se le sean garantizados todos los derechos humanos; para esto,
el marco del Derecho Internacional debe fijar normas y procedimientos que eviten realmente el
volverse apátrida y no solamente que provean de ayuda a quienes lo son para encontrar su adhesión
al sistema jurídico de un nuevo Estado.
En su programa de trabajo, el ACNUR se propuso terminar con la apatridia para 2024, sin embargo,
los hechos nos demuestran que este objetivo no va a poder ser cumplido, al menos no en un mundo
conflictivo, en el cual imperan los intereses estatales antes que el bienestar poblacional.
9
Guerrero, S. (2013) Los apátridas, su estatus jurídico y los derechos humanos. México: UNAM
VII. Fuentes de consulta
Bibliografía
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derechos y obligaciones derivados de fuentes distintas de los tratados, por el Sr. Mohammed
Bedjaoui, Relator Especial. [en línea]
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personas y desplazados internos: Normas y Estándares del Sistema Interamericano de
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Delgado, P. (2013) Apátridas, refugiados y migrantes. El derecho a la libre circulación.
México: Fondo de Cultura Económica
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Guerrero, S. (2013) Los apátridas, su estatus jurídico y los derechos humanos. México: UNAM
Palma, I. (2009) La negación del derecho a la nacionalidad y sus consecuencias. Una revisión
de los casos presentados ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. [en línea]
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Cibergrafía
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