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Casación sobre nulidad en juicio penal

Este documento resume un caso judicial sobre un funcionario público acusado de violar sus deberes. La Corte Suprema de Justicia revocó la decisión del tribunal superior que había anulado la sentencia absolutoria original y ordenado un nuevo juicio por un delito diferente. La Corte Suprema sostuvo que anular las actuaciones regulares de un juicio penal y someter a alguien a un nuevo proceso por el mismo delito viola la garantía de no ser juzgado dos veces por el mismo hecho, a menos que la nulidad no sea consecuencia de una conducta at

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Casación sobre nulidad en juicio penal

Este documento resume un caso judicial sobre un funcionario público acusado de violar sus deberes. La Corte Suprema de Justicia revocó la decisión del tribunal superior que había anulado la sentencia absolutoria original y ordenado un nuevo juicio por un delito diferente. La Corte Suprema sostuvo que anular las actuaciones regulares de un juicio penal y someter a alguien a un nuevo proceso por el mismo delito viola la garantía de no ser juzgado dos veces por el mismo hecho, a menos que la nulidad no sea consecuencia de una conducta at

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Autos: Polak, Federico Gabriel s/ violación de los deberes de funcionario público s/ casación - causa n° 174 - 4/95 -

Fecha: 15/10/1998
Hechos: contra el pronunciamiento del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Río Negro que anuló la
sentencia absolutoria y el debate precedente, realizado en el juicio correccional(el segundo día de audiencia oral, el
fiscal planteó la incompetencia del tribunal en razón de la materia, por considerar que el mismo hecho debía
calificarse como administración fraudulenta. La magistrada rechazó el planteo por entender que el fiscal, para
cambiar la calificación del hecho, debía haber ampliado la acusación, lo cual juzgó necesario ya que anteriormente
aquél había descartado la presencia de perjuicio) seguido Polak por violación de los deberes de funcionario público
(art. 249 del CP) el superior tribunal, a pesar de reconocer las contradicciones de la requisitoria fiscal y el desorden
en la exposición de los hechos, hizo lugar a la pretensión del fiscal. Por ello anuló el debate y la sentencia, y remitió
la causa a la cámara criminal a los efectos de la celebración de un nuevo juicio oral cuyo objeto sea la investigación
del delito de administración fraudulenta. La defensa interpuso recurso extraordinario cuya denegación dio origen a
la presente queja.
Holding: Si bien los pronunciamientos que decretan nulidades procesales no son, como principio, sentencia
definitiva en los términos del art. 14 de la ley 48, cabe hacer excepción a esa regla general en la medida en que,
sobre la base de consideraciones rituales insuficientes, se hayan dejado sin efecto actuaciones regularmente
realizadas en un juicio criminal y el apelante haya invocado la garantía de no ser sometido nuevamente a proceso
penal por el mismo hecho. Es admisible el recurso extraordinario en el que se pretende evitar la realización de
ciertos actos procesales que afectarían garantías constitucionales vinculadas a las formas de enjuiciamiento penal,
por lo que resultaría tardío atender esos agravios en ocasión del fallo final de la causa, pues en ese caso, aunque la
sentencia fuese absolutoria, el perjuicio que el apelante hubiera querido evitar ya se habría soportado. Es
formalmente admisible el recurso extraordinario si se ha puesto en tela de juicio el alcance que corresponde asignar
a las cláusulas constitucionales de la defensa en juicio, del debido proceso adjetivo y de no ser juzgado dos veces por
el mismo hecho, y la interpretación efectuada por el a quo ha sido contraria a las pretensiones que el recurrente
fundó en ellas. Tanto el principio de progresividad como el de preclusión reconocen su fundamento en motivos de
seguridad jurídica y en la necesidad de lograr una administración de justicia rápida dentro de lo razonable,
evitándose de ese modo que los procesos se prolonguen indefinidamente. Atento los valores que entran en juego en
el juicio penal, el principio de progresividad y el de preclusión obedecen al imperativo de satisfacer una exigencia
consustancial con el respeto debido a la dignidad del hombre, cual es el reconocimiento del derecho que tiene toda
persona a liberarse del estado de sospecha que importa la acusación de haber cometido un delito, mediante una
sentencia que establezca de una vez para siempre, su situación ante la ley penal. Tanto el principio de progresividad
como el de preclusión obstan a la posibilidad de retrogradación del proceso y son aplicables en la medida en que,
además de haberse observado las formas esenciales del juicio, la nulidad declarada no sea consecuencia de una
conducta atribuible al procesado. La garantía del debido proceso, en la que se integra la del juez natural
determinado por las normas sobre competencia, ha sido consagrada fundamentalmente en favor del acusado, por lo
que no es válido recurrir al argumento de la incompetencia para adoptar una decisión que importe someterlo
nuevamente a juicio. El principio del non bis in idem no sólo veda la aplicación de una segunda pena por un mismo
hecho penado, sino también la exposición al riesgo de que ello ocurra mediante un nuevo sometimiento a juicio de
quien ya lo ha sufrido por el mismo hecho, vale decir lleva a la prohibición de un segundo proceso por el mismo
delito, sea que el acusado haya sufrido pena o no la haya sufrido, y sea que en el primer proceso haya sido absuelto
o condenado. El Estado no tiene derecho a un nuevo juicio cuando es él quien origina esos errores, porque la
situación se equipara al supuesto en que ha fallado al presentar el caso. Corresponde revocar el pronunciamiento
que –al anular la sentencia absolutoria en virtud de la contradictoria conducta asumida por el fiscal durante el pleito
y la concepción restrictiva de las garantías constitucionales expuesta por el a quo para anular todo lo actuado–
lesionó el derecho del imputado a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho, ya que esta garantía tiene vigencia
a partir de que el imputado adquirió el derecho a que se lo declarase culpable o inocente del hecho por el que se lo
acusó, siempre que se hayan observado las formas esenciales del juicio y la causa que determine uno nuevo no le
sea imputable.

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