Biografia Claudia Lars
Su verdadero nombre fue Carmen Brannon Vega. Nació en Armenia (El Salvador) en 1899
y murió en San Salvador en 1974.
Vida Literaria: Claudia Lars pertenece a la estirpe de las grandes poetas de América. A esa
lírica femenina (no por feminista, sino hecha por mujeres plenas) que sacó a la poesía
latinoamericana de su postración mojigata, fruto de la sensiblería ochocentista; cantaron al
amor con giros eróticos estupendos, con limpia inocencia invocaron la fertilidad de su
cuerpo, su fecundación, el goce de vivir, madres que esperaban un mañana alegre para sus
hijos: materna pasión que las convertía en tierra que esperaba la semilla de una nueva vida.
Estas mujeres poetas son: Juana de Ibarbourou (uruguaya), Alfonsina Storni (argentina),
Delmira Agustini (uruguaya) y la chilena Gabriela Mistral (premio Nobel de Literatura,
1945). Gabriela en Chile, como Claudia en El Salvador, no han tenido -entre las mujeres-
quienes las acompañen plenamente en la búsqueda del espíritu poético de nuestras gentes,
lo esencial de estos países. No tienen continuidad en otras voces femeninas. Claudia Lars
escribe una poesía transparente, sin que deje de ser profunda; a veces su maestría formal la
gana y olvidamos su mensaje, pero en cada poema suyo se encuentra a un poeta
manifestando vivencias, abriendo caminos antes inéditos para nuestra sensibilidad,
comunicando un estado de gracia nunca antes de ella ni después encontrado en la poesía
escrita por mujeres en El Salvador.
Biografia Alfredo Espino
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(Edgardo Alfredo Espino Najarro; Ahuachapán, 1900 – San Salvador, 1928) Poeta
salvadoreño que a partir de la publicación de su único libro, Jícaras Tristes, ha sido uno de
los líricos más leídos en su país y está considerado como uno de los autores clásicos de la
literatura centroamericana.
Nacido en el seno de una familia numerosa (segundo de ocho hermanos), era hijo del
también poeta Alfredo Espino, miembro de una destacada dinastía de profesores, médicos y
escritores. El joven Alfredo recibió una esmerada formación académica que finalizó en
1927, cuando se doctoró en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la
Universidad de El Salvador con una tesis sobre Sociología estética.
A muy temprana edad comenzó a publicar colaboraciones literarias en las revistas Lumen y
Opinión estudiantil y en los periódicos La Prensa y Diario de El Salvador. Llevó una vida
bohemia y disipada que le condujo a caer en frecuentes crisis alcohólicas, en una de las
cuales se quitó la vida cuando contaba poco más de veintiocho años de edad. Sus restos
mortales, sepultados en primera instancia en el Cementerio General de San Salvador,
fueron después trasladados a la llamada Cripta de los Poetas, en el camposanto de los
Jardines del Recuerdo.
Cuerpo de Mujer
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
Autor: Pablo Neruda
PABLO NERUDA
Biografía corta de Pablo Neruda
Ricardo Reyes Basoalto (Pablo Neruda ) nació el 12 de julio de 1904, en Parral (Chile). Fue
hijo de José Reyes y Rosa Basoalto. Desde los dos años vivió en Temuco. Desde los 13,
escribió artículos periodísticos y poemas. A los 17 se trasladó a Santiago y estudió
pedagogía.
En 1923, publicó Crepusculario, un poemario que le valió muchos elogios. Un año después
publicó su famoso Veinte poemas de amor y una canción desesperada. En 1927, inició su
carrera diplomática sirviendo en varios países de Asia, Europa y América. Durante la
Guerra Civil Española (1936-1939), colaboró con los republicanos.
En 1945, recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile. El mismo año fue elegido
senador por Tarapacá y se unió al Partido Comunista. En 1949, se exilió en Francia y luego
viajó por varios países del mundo. En 1950, publicó en México Canto General, su mayor
poemario.
En 1952, regresó a Chile y publica nuevos poemarios, como Estravagario en 1958. En
1969, fue nombrado miembro de la Academia Chilena de la Lengua. El mismo año, el
presidente Salvador Allende lo nombró embajador en Francia.
En 1971, ganó el Premio Nobel de Literatura. En 1973, cayó enfermo, renunció a la
embajada y regresó a Chile. Falleció en Santiago el 23 de setiembre de 1973, por un cáncer
a la próstata.
Para que los leas con tus ojos grises
Para que los leas con tus ojos grises,
para que los cantes con tu clara voz,
para que llenen de emoción tu pecho,
hice mis versos yo.
Para que encuentren en tu pecho asilo
y les des juventud, vida, calor,
tres cosas que yo no puedo darles,
hice mis versos yo.
Para hacerte gozar con mi alegría,
para que sufras tú con mi dolor,
para que sientas palpitar mi vida,
hice mis versos yo.
Para poder poner ante tus plantas
la ofrenda de mi vida y de mi amor,
con alma, sueños rotos, risas, lágrimas,
hice mis versos yo.
De: Gustavo Adolfo Bécquer
Gustavo Adolfo Bécquer
Originario de Sevilla, España, Bécquer nació el 17 de febrero
de 1836 siendo su padre un célebre pintor del costumbrismo
sevillano quien dejó huérfano a Adolfo a los cinco años;
comenzó sus primeros estudios en el colegio de San Antonio
Abad, para luego pasar a tomar la carrera náutica en el colegio
de San Telmo.
A los nueve años quedó huérfano también de madre y salió del
anterior colegio para ser acogido por su madrina de bautismo. A
la edad de diecisiete años dejó a su madrina y a la buena
posición que ésta le proporcionaba para viajar a Madrid en busca
de fortuna a través
del campo de las letras que se le daba con facilidad.
Como es conocido, no era fácil subsistir de la literatura y paradójicamente, Bécquer que
deseaba encontrar fortuna lo que abundó fueron escaseces, por lo que se vio obligado a
servir de escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde su habilidad para el
dibujo era admirada por sus compañeros, pero fue motivo de que fuera cesado al ser
sorprendido por el Director haciendo dibujos de escenas de Shakespeare. De este modo
volvió Gustavo a vivir de sus artículos literarios que eran entonces de poca demanda por lo
que alternó esta actividad con la elaboración de pinturas al fresco.
Tiempo después encontró una plaza en la redacción de "El Contemporáneo" y fue entonces
que escribió la mayoría de sus leyendas y las "Cartas desde mi celda".
En 1862 llegó a vivir con Bécquer su hermano Valeriano, célebre en Sevilla por su
producción pictórica pero no por eso más afortunado que Gustavo, y juntos vivieron al día
uno traduciendo novelas o escribiendo artículos y el otro dibujando y pintando por destajo;
mucho les costó a los hermanos salir adelante de su infortunio y con el tiempo lograron
juntos una modesta estabilidad que les permitía a uno retratar por obsequio y al otro escribir
una oda por entusiasmo.
Como legado para la literatura del mundo, Gustavo Adolfo Bécquer dejó sus "Rimas" a
través de las cuales deja ver lo melancólico y atormentado de su vida; en el género de las
leyendas escribió la célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas
secas" y "La rosa de pasión" entre varias otras. Escribió esbozos y ensayos como "La mujer
de piedra", "La noche de difuntos", "Un Drama" y "El aderezo de esmeraldas" entre una
variedad similar a la de sus leyendas. Hizo descripciones de "La basílica de Santa
Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de Garcilaso de la Vega", entre
otras. Por último, dentro del costumbrismo o folklor español escribió "Los dos
Compadres", "Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo", "El café de Fornos"
y otras más.
En septiembre de 1870 dejó de existir Valeriano, duro golpe para Gustavo, que pronto
enfermó sin ningún síntoma preciso, de pulmonía que se convirtió luego en hepatitis para
tornarse en una pericarditis que pronto había terminar su vida el 22 de diciembre de ese
mismo año.