La caída de KODAK
Alguna vez la fotografía fue un arte accesible solo para unos pocos; tomar una fotografía
podía ser muy engorroso, pero Kodak llegó a cambiar esa realidad, creando cámaras que
podían ser utilizadas por cualquier persona gracias a su facilidad de uso. Su lema era “Tú
presionas el botón, nosotros hacemos el resto”.
El negocio se basaba principalmente en la venta de rollos, suministros para imprimir las
fotografías y vendían sus cámaras a precios muy bajos, obteniendo márgenes mínimos.
Luego ganaban dinero cuando la gente tomaba e imprimía las fotos.
Uno de sus investigadores, fabricó el primer prototipo en 1975, siendo en esos tiempos una
tecnología cara y de baja calidad. Pasaron los años y la fotografía digital cobró cada vez
mayor relevancia, Kodak consciente de ello, también dedicaba parte de sus recursos a crear
este tipo de cámaras. No obstante, otros fabricantes lograron crear cámaras digitales de
mejor calidad.
Kodak se habían especializado más en las películas e impresión de las fotografías, que en
la fabricación de cámaras y no se dio cuenta que con tiempo el mundo ya no necesitaba
imprimir; solo bastaba con guardar las imágenes en el computador, en CDs, en pedrives o
más adelante, publicarlas en redes sociales. Paradójicamente el "momento Kodak" se
esfumó justo cuando más gente disfrutaba tomando fotografías. La impresión era sólo un
medio, no un fin en sí mismo.
Kodak olvidó que su misión no era generar las mejores tecnologías para imprimir
fotografías, sino que ayudar a la gente a compartir momentos importantes. Si bien invirtieron
recursos en lo digital, incluso lanzaron una plataforma para compartir fotos online, no fue
suficiente. Se requería un cambio radical.
Hay tres cosas que podemos aprender tras esta interesante evolución (¿o involución?) de
Kodak.
1. Hay que pensar "fuera de la caja”
Más que una frase cliché, hace una diferencia entre el que detecta la oportunidad y el que
no. Cuestionar el orden actual de las cosas, fue lo que llevó a George Eastman a
revolucionar la fotografía; él no sólo comprendió el estado actual, sino dónde hasta dónde
se podría llegar. Pero la evolución no se detiene y sus más grandes saltos, serán
impulsados por este tipo de pensadores. Eso mismo es lo que le faltó a Kodak para evitar
hundirse.
2. No descuidar nunca a la competencia ni el "clima social"
Es otro consejo que hemos visto, pero que no deja de ser cierto, ¿qué habría ocurrido si
Kodak hubiese realizado una lectura más acertada de su competencia? ¿Qué hacía que la
gente ya no imprimiese sus fotos? Indudablemente algo estaba ocurriendo en su entorno y
alguien se estaba beneficiando: sus nuevos competidores, que tal vez ya ni siquiera eran
solo los fabricantes de cámaras; sino que también las redes sociales y las nuevas formas
de compartir, enfocándose en innovación.
3. La rapidez de adaptación
La capacidad de adaptarse no se reemplaza por la experiencia y en el mundo de hoy, no
sólo la requieren las empresas, sino toda organización y persona. La experiencia por si sola
nos puede jugar una mala pasada, si es que no se acompaña de un estudio acertado de lo
que está pasando en nuestro entorno. Kodak tenía experiencia, recursos y prestigio, pero
no fue suficiente y no sabemos si en 20 años más, las grandes marcas de hoy seguirán
liderando el mercado. Todo está cambiando muy rápido y es más que seguro, que haya
otro Kodak en la habitación. Por el momento nosotros, podemos aprender de sus
fascinantes historias.
Aferrarse a lo que les dio muy buenos resultados en el pasado, se convirtió en un lastre
para Kodak: querían a toda costa incentivar a la gente a imprimir las fotografías, pero las
reglas del juego habían cambiado: lo análogo estaba destinado a ser desplazado por lo
digital, y las imágenes físicas por las virtuales.
Hoy, Kodak está lejos de ser puntero en el mundo de la fotografía, aunque sigue siendo
una marca presente en cámaras y revelado digital, y últimamente ha logrado fortalecer su
valor en el público masivo, con la nueva tendencia de la impresión de fotos (bastante
vintage). También ha querido subirse a la ola de los smartphones y las GoPro, buscando
posicionarse también en las nuevas tecnologías, sin lograr destacar demasiado.