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Articulación Acromioclavicular

La articulación acromioclavicular es entre la clavícula y el acromion. Está estabilizada por ligamentos y permite movimiento del brazo. Puede lesionarse por traumatismos, causando luxaciones o fracturas de la clavícula. El documento describe en detalle la anatomía, fisiología, movimientos e implicaciones clínicas de esta articulación.
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Articulación Acromioclavicular

La articulación acromioclavicular es entre la clavícula y el acromion. Está estabilizada por ligamentos y permite movimiento del brazo. Puede lesionarse por traumatismos, causando luxaciones o fracturas de la clavícula. El documento describe en detalle la anatomía, fisiología, movimientos e implicaciones clínicas de esta articulación.
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ARTICULACIÓN ACROMIOCLAVICULAR

PRESENTACIÓN:
La articulación acromioclavicular (AAC) es una de las seis articulaciones pertenecientes al hombro.
En el presente informe se detallarán todos los aspectos relacionados a esta articulación, desde las
superficies de las estructuras ósea que se articulan, hasta las posibles lesiones, como luxaciones, que
pueden afectar la estabilidad de esta articulación.

OBJETIVOS:
 Fijar los conocimientos sobre la articulación acromioclavicular, estudiándola detalladamente.
 Reconocer las superficies articulares y los medios de unión que hacen posible la AAC.
 Diferenciar los vasos sanguíneos encargados de nutrir a la AAC; así como su inervación, que hace
posible el movimiento de la misma.
 Conocer la fisiopatología de la AAC y sus posibles tratamientos.

MARCO TEÓRICO:
Es la articulación de la extremidad externa de la clavícula con el acromion. Según su movimiento es
una articulación de tipo Diartrósica, según su composición es de tipo Sinovial y de subtipo Artrodial,
Plana o Deslizante (1).

1. Superficies Articulares: Como superficies articulares tenemos: 1.º, por parte de la clavícula, una
carilla prolongada de delante atrás y situada en el tercio externo del hueso; es plana, ligeramente
rugosa y mira hacia fuera y un poco hacia abajo; 2.º, por parte del acromion, una carilla similar, que
ocupa la parte más anterior del borde interno de esta apófisis; mira hacia delante y un poco hacia
arriba, de modo que, cuando se considera el hueso en su sitio, se observa que la clavícula descansa
en parte sobre el acromion (1).
2. Medios de unión: El acromion y la clavícula están unidos entre sí por una cápsula fibrosa, que se
inserta, por una parte, en el perímetro de la carilla clavicular, y por otra, en el contorno de la carilla
acromial. Esta cápsula está reforzada por arriba, por abajo, por delante y por detrás, por cuatro
ligamentos que son: el acromioclavicular superior, inferior, anterior y posterior, que son llamados
como ligamentos intrínsecos o ligamentos capsulares (1).
a) Ligamento acromioclavicular superior: se inserta, por fuera, en la cara superior del acromion,
y por dentro, en la cara superior de la extremidad externa de la clavícula. Está formado por un
conjunto de fascículos fibrosos de dirección transversal y es notable por su espesor y resistencia.

b) Ligamento acromioclavicular inferior: Mucho más delgado, a menudo en estado de simples


vestigios y faltando a veces por completo, cuando existe está constituido por manojos
igualmente transversales que se extienden de la cara inferior del acromion a la cara homónima
de la extremidad externa.

c) Ligamento acromioclavicular anterior y posterior:


Posterio
Posterio
POSTERIOR

ANTERIOR
r
A parte de los ligamentos que acabamos de ver, existen dos ligamentos más que ayudan a estabilizar
la articulación acromioclavicular, que son los ligamentos coracoclaviculares, que reciben el nombre
de ligamentos extrínsecos o extracapsulares, que son los siguientes:

a. Ligamento Trapezoideo: Llamado también ligamento coracoclavicular anteroexterno, tiene la


forma de una lámina cuadrilátera mucho más larga que ancha, orientada siguiendo el plano
sagital. Se inserta por abajo en la parte posterior del borde interno de la apófisis coracoides, de
ahí se dirige oblicuamente de arriba hacia fuera y se inserta en la cara inferior de la clavícula en
la línea trapezoidea.

b. Ligamento Conoideo: Llamado también ligamento coracoclavicular posterointerno, es de


forma triangular, es perpendicular al ligamento trapezoideo, su extremidad inferior empieza en
la base de la apófisis coracoides y ascendiendo se inserta en el borde posterior de la clavícula en
el tubérculo conoideo, exactamente por detrás del ligamento trapezoideo.

3. Fibrocartílago interarticular: Las dos carillas clavicular y acromial muchas veces están separadas
una de otra por la interposición de una lámina fibrocartilaginosa, cuya disposición y estructura
recuerdan exactamente las de los meniscos interarticulares. Este fibrocartílago, indicado en 1732
por WINSLOW y bien descrito diez años más tarde por WEITBRETCH, presenta numerosas
variaciones individuales (1), pero por lo general este fibrocartílago se encuentra de manera parcial
dejando un extremo libre, como se presenta en la siguiente imagen:
Un dato más a tener en cuenta es que a partir de la segunda década de vida, esta estructura
meniscoide se reduce gradualmente y va dejando de funcionar; puede desaparecer a partir de la
cuarta década de vida (2).

4. Sinovial: Como de ordinario, la sinovial de la articulación acromioclavicular reviste la cara interior


de la cápsula articular. Generalmente es única; tan solo en los casos excepcionales en que el
fibrocartílago ocupa toda la altura de la articulación, y no está perforado en su centro, esta sinovial
es doble (1).

5. Relaciones: La articulación acromioclavicular está en relación (1):


 Por delante, con los fascículos medios del deltoides.
 Por detrás, con los fascículos medios del trapecio.
 En su cara inferior, situada profundamente, está en relación con la extremidad externa del
ligamento coracoacromial, y en un plano más posterior, con el músculo supraespinoso.
 En su cara superior, enteramente superficial está cubierta por la piel, que se desliza sobre ella
con la mayor facilidad.
6. Irrigación: A groso modo podemos decir que recibe ramas de la arteria cervical transversa y del
tronco toracoacromial. A continuación, se describirá detalladamente cómo se encuentra irrigada la
articulación acromioclavicular (2):
 Su irrigación se produce a expensas de una red acromial formada por la anastomosis de la rama
acromial de la toracoacromial que asciende sobre la apófisis coracoides y se sitúa anterior a la
AAC perforando la fascia clavipectoral para irrigar la articulación.
 Por otra parte, se nutre por la rama acromial de la arteria supraescapular y por la rama acromial
de la arteria cervical transversa.
 Algunas ramas de la arteria circunfleja humeral posterior también la irrigan formando parte de la
red acromial.

7. Inervación: Está inervado por las ramas del Plexo Braquial, específicamente las ramas de los
nervios axilar, supraescapular y pectoral lateral (2).
8. Movimientos: Gracias a la flexibilidad propia de esta articulación, se producen deslizamientos que
ayudan a conjugar el movimiento de la escápula con la clavícula, proporcionando un efecto
amortiguador durante la elevación del brazo. También tiene lugar un efecto amortiguador cuando
actúa una fuerza de dirección axial a través del brazo; la clavícula disipa parte de la energía que se
dirige al tronco (2).
Esta articulación ayuda a levantar el brazo por encima de la cabeza; actúa como fulcro para que la
escápula realice la rotación interna consiguiendo una mayor elevación del brazo. Este movimiento
simultáneo entre la clavícula y la escápula se llama rotación escapuloclavicular sincrónica. Durante
el mismo se produce un movimiento simultáneo en las articulaciones escapulotorácica,
acromioclavicular y esternoclavicular. De los 45º que rota sobre su eje la clavícula, solamente 5-8º
ocurren en la AAC, es decir, hay poca rotación en torno a esta articulación durante el movimiento
del brazo, esto explica que en los casos en los que se fija la AAC no se limite significativamente el
rango de movilidad del brazo. Un estudio in vivo se describe, en 3 dimensiones, el movimiento de
la AAC durante la abducción del brazo: la AAC realiza una rotación interna y báscula a posterior
para contrarrestar la elevación y retracción de la articulación esternoclavicular, mientras la escápula
rota hacia interno y hacia arriba y báscula a posterior.

9. Fisiopatología:
La causa más frecuente de lesión de la AAC es un traumatismo directo. Una caída sobre el hombro
desplazada al acromion hacia abajo y en sentido medial. Esta fuerza de desplazamiento es
contrarrestada por los ligamentos esternoclaviculares. Se crea así una fuerza de cizalla causante de
una lesión en la AAC o en la clavícula (2).
El orden de rotura de las estructuras que estabilizan la AAC es el siguiente: primero, comienzan por
romperse los ligamentos acromioclaviculares, a continuación, los ligamentos coracoclaviculares, y
por último, las inserciones musculares del trapecio y el deltoides en la clavícula. Cuando el
traumatismo es tan fuerte que llega a romper todas las estructuras ligamentarias, el brazo pierde el
soporte suspensorio que le da la clavícula y por lo tanto desciende. Cuando se mantiene la inserción
muscular del trapecio pero se rompen los ligamentos coracoclaviculares y acromioclaviculares se
produce una pequeña elevación de la clavícula por la tracción muscular. Pero lo que realmente
produce la deformidad de “hombro caído” en estos casos es el descenso del brazo; contrariamente
a lo que puede parecer; la clavícula se mantiene a la misma altura que su contralateral indemne y se
hace prominente en la piel por la caída del brazo. Este descenso del brazo tensa la piel y da la falsa
apariencia de ascenso de la clavícula (fig. 6).

La clavícula se puede también lesionar, más raramente, por la actuación de una fuerza indirecta
transmitida a través del brazo. El mecanismo lo constituye una caída con el brazo en posición de
aducción sobre la mano o el codo. La cabeza humeral impacta, en estos casos, sobre el acromion.
Se tensan así los ligamentos acromioclaviculares, pudiendo provocar su rotura o incluso una fractura
del acromion.
Las lesiones de la AAC se clasifican en función de la importancia de la lesión de sus estabilizadores
estáticos. En la lesión de tipo I se produce una distensión de los ligamentos acromioclaviculares sin
que llegue a producirse su rotura; los ligamentos coracoclaviculares no se lesionan. Este tipo I se
puede considerar un esguince leve en el que la articulación es completamente estable.

En la lesión de tipo II los ligamentos acromioclaviculares se rompen y se produce al mismo tiempo


una distensión de los coracoclaviculares que no llegan a romperse. El resultado es una subluxación
de la articulación. La inestabilidad que se produce en este tipo de lesión es horizontal, ya que los
ligamentos coracoclaviculares conservan la estabilidad en el plano vertical.

La luxación completa de la articulación se produce a partir del tipo III por rotura conjunta tanto del
ligamento acromioclavicular como de los coracoclaviculares. Se produce una desinserción parcial
del deltoides y el trapecio del extremo distal de la clavícula. En este tipo iii, la distancia
coracoclavicular es hasta un 25-100% mayor que la del hombro sano. Hay descritas 2 variantes poco
frecuentes del tipo III: en una de ellas, la luxación AAC va asociada a una fractura de la apófisis
coracoides manteniéndose los ligamentos coracoclaviculares íntegros. La otra forma consiste en una
lesión de tipo epifisiólisis Salter-Harris I o II en la que la articulación se mantiene íntegra con los
ligamentos acromioclaviculares y la epífisis sin desplazarse. Lo que se desplaza en estos casos es la
metáfisis clavicular.

En el tipo IV de lesión, además de la rotura conjunta de los ligamentos coracoclaviculares y


acromioclaviculares, se produce una desinserción clavicular de los músculos deltoides y trapecio.
La articulación se encuentra luxada y la clavícula se desplaza hacia posterior llegando en ocasiones
a atravesar el músculo trapecio. Al estar desplazada en dirección posterior, el espacio
coracoclavicular puede aparecer engañosamente igual al hombro sano en una radiografía
anteroposterior. Para algunos autores, se trataría de una luxación anterior de la escápula, siendo la
escápula con el brazo los que se desplazan hacia anterior.

Las lesiones de tipo V pueden considerarse una forma más grave de las de tipo iii En ellas la
desinserción muscular es mayor y por lo tanto el desplazamiento de la articulación también es más
acentuado, llegando a alcanzar hasta un 300% de desplazamiento respecto al hombro sano. Se
produce alteración muy importante en la configuración del hombro por la elevación de la clavícula
causada por la tracción del músculo esternocleidomastoideo que no encuentra resistencia en ninguna
estructura estabilizadora de la AAC. A ello se suma el efecto de un importante descenso del brazo
provocado por la rotura de sus estructuras suspensorias.

El tipo VI es el más raro de todos. Se trata de lesiones por luxación de la clavícula en las que esta
se sitúa bien bajo el acromion o en posición subcoracoidea. En este tipo de lesión los ligamentos
acromioclaviculares están rotos en ambas formas. La rotura añadida de los ligamentos
coracoclaviculares permite el desplazamiento bajo la coracoides y su integridad, el tipo subacromial.
Se requiere también la desinserción parcial en la clavícula distal del deltoides y del trapecio. El
mecanismo por el que se produce esta lesión es una retracción escapular y una hiperabducción y
rotación externa del brazo; suele tratarse de traumatismos importantes que a menudo conllevan otras
fracturas o lesiones concomitantes.

El tratamiento a seguir para los distintos grados de luxación acromioclavicular son los siguientes:
- Grado I y II: Tratamiento conservatorio, en el cual el paciente deberá guardar reposo y cuidarse
de realizar movimientos bruscos y el dolor continúe.
- Grado III: Se aplica un tratamiento conservatorio o quirúrgico, que por lo general es quirúrgico
ya que se necesita regresar la clavícula a su lugar debido a su ascensión.
- Grado IV, V, VI: Tratamiento Quirúrgico.
CONCLUSIONES:
 Se comprendió el mecanismo de la articulación acromioclavicular: superficies articulares, medios
de unión, cartílago interarticular y movimientos.
 Se distinguió la irrigación vascular como nerviosa de la articulación acromioclavicular.
 Se analizó las luxaciones acromioclaviculares, desde los síntomas que presenta, el diagnóstico y
tratamiento.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

1. L. Testud y A. Latarjet. “Tratado de Anatomía Humana”. 1º tomo. Barcelona – España. Salvat


Editores. 1983. p. 557 – 563.
2. Cuéllar A. y Cuéllar R. Anatomía y función de la articulación acromioclavicular. Rev Española de
Artroscopia y Cirugía Articular. 2015; 22 (1): 3 – 10. Disponible en:
[Link]
S2386312915000341

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