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Ecologia

El viento es el movimiento del aire en la atmósfera causado por diferencias de presión, influenciado por el calentamiento del suelo y la rotación terrestre. El material particulado en el aire, tanto de origen natural como antropogénico, es un contaminante que afecta la salud humana y el medio ambiente, siendo especialmente dañino en áreas urbanas. Su exposición está vinculada a enfermedades respiratorias y otros problemas de salud, así como a efectos negativos en el clima y los ecosistemas.

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El viento es el movimiento del aire en la atmósfera causado por diferencias de presión, influenciado por el calentamiento del suelo y la rotación terrestre. El material particulado en el aire, tanto de origen natural como antropogénico, es un contaminante que afecta la salud humana y el medio ambiente, siendo especialmente dañino en áreas urbanas. Su exposición está vinculada a enfermedades respiratorias y otros problemas de salud, así como a efectos negativos en el clima y los ecosistemas.

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Viento.

El viento es el flujo de gases a gran escala. En la Tierra, el viento es el movimiento en masa del

aire en la atmósfera en movimiento horizontal. Se define como la compensación de las diferencias

de presión atmosférica entre dos puntos.

Causas Generales: La gran capa atmosférica es atravesada por las radiaciones solares que

calientan el suelo, el cual, a su vez, calienta el aire que lo rodea. Así resulta que éste no es calentado

directamente por los rayos solares que lo atraviesan sino, en forma indirecta, por el calentamiento

del suelo y de las superficies acuáticas. Cuando el aire se calienta, también se dilata, como

cualquier gas, es decir, aumenta de volumen, por lo cual asciende hasta que su temperatura se

iguala con la del aire circundante. A grandes rasgos, las masas de aire van de los trópicos al ecuador

(vientos alisios, que son constantes, es decir, que soplan durante todo el año), donde logran

ascender tanto por su calentamiento al disminuir la latitud (en la zona intertropical) como por la

fuerza centrífuga del propio movimiento de rotación terrestre, que da origen a su vez a que el

espesor de la atmósfera en la zona ecuatorial sea el mayor en toda la superficie terrestre. Al

ascender, se enfrían, y por las altas capas vuelven hacia los trópicos, donde descienden por su

mayor peso (aire frío y seco) lo cual explica la presencia de los desiertos subtropicales y la

amplitud térmica diaria tan elevada de los desiertos (en el Sáhara es frecuente que temperaturas de

casi 50º durante el día, por la insolación y la falta de nubes, se vea contrastada con temperaturas

muy bajas durante la noche. Así, en estas zonas desérticas, las temperaturas varían muchísimo del

día a la noche por la escasa cantidad de agua y vapor de agua, que contribuirían a una mayor

regularidad térmica).
Material Particulado.

El aire es un recurso natural que, así como sucede con muchos otros, recibe el embate de la

contaminación generada por el hombre y también una aportación de la misma naturaleza. Esto

quiere decir que además del hombre, también la naturaleza contribuye a que tengamos un aire con

cierto nivel de contaminantes. Importante resulta aclarar que la responsabilidad de los problemas

actuales de contaminación atmosférica no está equitativamente distribuida entre los referidos

generadores ya que la concentración poblacional en las ciudades es causa de múltiples problemas

evidentes en este vital elemento.

El aire en la atmósfera está compuesto natural y originalmente por diversos gases entre los cuales

el nitrógeno (78%) es el predominante, siguiéndole el oxígeno (21%) y completándose con

cantidades sumamente reducidas de otros gases tales como argón (0.9%), dióxido de carbono

(0.03%) y otros. Además de estos gases, de manera natural, el aire también contiene diversas

partículas características propias del sitio en que se encuentre un ambiente determinado y de la

época anual. En el entorno de las ciudades y asentamientos humanos el aire atmosférico registra

aportes de sustancias generadas por las actividades predominantes. Así se tendrán atmósferas

cargadas de aromas, de colores, sabores totalmente vinculados con las materias primas, procesos

y productos manejados en un sitio particular. Hay elementos que pueden estar presentes frente a

los cuales los sentidos humanos no pueden ayudar a su identificación. Ciertos elementos en el aire

tienen una influencia nociva, en estos casos su identidad, análisis y medición se vuelve un factor

importante para la salud. Para efectos del análisis y medición de las partículas en el aire

atmosférico se conocen como partículas finas o, más frecuentemente, como material particulado.

Las partículas o material particulado, puede llegar a ser un elemento importante como factor

contaminante en la atmósfera de una ciudad, una zona o sitio, pueden estar depositadas sobre el
suelo aunque generalmente flotan en el aire. El hecho de flotar en el aire se favorece principalmente

debido a su tamaño ya que son muy pequeñas tanto que para hablar de su medida se utiliza el

término micrómetro o micra, unidad de longitud equivalente a la millonésima parte de un metro.

Estas dimensiones las hacen ser sumamente ligeras, aspecto que se combina con su forma y con

diversos factores de tipo climático entre los cuales está la temperatura del ambiente y los vientos.

El material particulado es un problema de contaminación caracterizado por su movilidad. Cuando

no hay viento, las partículas pueden permanecer en el aire durante minutos u horas, en cambio,

mientras haya viento constante podrían mantenerse durante de días o semanas viajando por

diversos territorios dejando rastros de su presencia en diversos sitios distintos a donde fueron

originalmente generadas. Esta cualidad de permanencia en suspensión en el aire ha propiciado que

el material particulado o partículas también sea conocido como partículas suspendidas. Al inhalar

se introduce aire a los pulmones, si en el aire hay partículas éstas entrarán directamente al sistema

respiratorio a pesar de que el cuerpo humano cuenta con diversos mecanismos de protección

natural a largo del sistema respiratorio. Un ambiente contaminado va minando paulatinamente

estas defensas, sobretodo es de considerar que en promedio un adulto inhala entre 10,000 y 12,000

litros de aire.

Ya en el interior del cuerpo, las partículas se adhieren a las paredes de las vías respiratorias y

algunas llegan a alojarse en el interior de las paredes de los pulmones. Mientras mayor sea la

penetración de las partículas en el aparato respiratorio, tanto en el aspecto cuantitativo como

cualitativo, los perjuicios serán mayores debido a que el organismo carece de suficientes

mecanismos de eliminación de estos contaminantes, sobre todo cuando la permanencia en

ambientes contaminados es constante. En base a lo anterior, las enfermedades de tipo respiratorio

se incrementan notablemente en la población expuesta de manera persistente a la presencia de este


factor contaminante. Las PM o material particulado, forma parte de los denominados

contaminantes criterio que son los considerados como de mayor impacto en la salud humana, por

lo cual, se ha generado una normatividad donde se marcan límites permisibles de concentración

en un período de tiempo buscando reducir sus efectos nocivos. Para la prevención de los efectos

nocivos sobre la salud humana se emitieron una serie de normas para cada uno de los

contaminantes.

Fuentes primarias y Secundarias del material particulado: Al contrario que otros

contaminantes, el material particulado atmosférico es emitido por una gran variedad de fuentes, en

función de las cuales varían sus propiedades físicas (tamaño, superficie específica, densidad o

número) y su composición química. Tanto las partículas de origen natural como las antropogénicas

pueden ser clasificadas, en función de su mecanismo de formación, en partículas primarias o

secundarias.

Se denominan primarias a las partículas que son vertidas directamente a la atmósfera desde la

fuente de emisión, mientras que las partículas secundarias son aquellas que se originan a partir de

las emisiones de sus precursores gaseosos.

Las principales fuentes de partículas primarias naturales son las emisiones fugitivas de los suelos,

que dan lugar a partículas minerales; la superficie de mares y océanos, generadora del aerosol

marino; los volcanes y las emisiones biogénicas, constituidas principalmente por restos vegetales

y microorganismos. Pese a que la mayor parte de la materia particulada natural es de origen

primario también contiene un componente secundario, constituido principalmente por sulfatos,

nitratos y aerosoles orgánicos. Las fuentes antropogénicas de materia particulada son muy
diversas, encontrándose mayoritariamente en zonas urbanas e industriales. En zonas urbanas el

tráfico (especialmente los vehículos diésel) es la principal fuente de partículas primarias y procede

tanto de las emisiones de los motores de los vehículos (principalmente materia carbonosa o black-

carbon) como de la erosión del pavimento, frenos y neumáticos. Dentro del ámbito industrial las

fuentes de partículas primarias son múltiples, destacando las emisiones derivadas de la combustión

de productos fósiles, la fundición de metales como cobre o cinc, y la producción de cemento,

cerámica y ladrillos entre otros. A estas emisiones que salen por las chimeneas hay que sumar

aquellas derivadas de la manipulación y transporte de materiales, denominadas emisiones fugitivas

(P. ej. minería, construcción, producción de cemento y cerámica). La agricultura también

representa una fuente considerable de partículas primarias debido al laboreo, el movimiento de

tierras y la quema de biomasa.

Los principales componentes de las partículas secundarias antropogénicas, al igual que ocurría con

las partículas naturales, son también sulfatos, nitratos y aerosoles orgánicos. Los sulfatos se forman

por oxidación del SO2 emitido en procesos de combustión y los nitratos se forman por oxidación

de los óxidos de nitrógeno emitidos por los automóviles y determinados procesos industriales y de

generación eléctrica.

Efectos: La exposición a material particulado en el aire ambiente supone unos de los principales

riesgos para la salud humana en el ámbito de la contaminación atmosférica. Para la determinación

de sus efectos es fundamental la distribución de tamaños, ya que las partículas más pequeñas

penetran con mayor facilidad en los alvéolos pulmonares, y la composición química de las mismas,

que determina diferentes niveles de toxicidad.

Los efectos de este contaminante se observan tanto a largo plazo (contaminación crónica) como

durante situaciones episódicas (contaminación aguda). El material particulado penetra en el


organismo por las vías respiratorias y las partículas profundizan más o menos en función de su

diámetro. Así, las partículas inhalables (diámetro inferior a 100 mm) quedan retenidas en las vías

respiratorias altas (nariz y boca); las partículas torácicas (diámetro inferior a 10 mm, también

denominadas PM10) penetran más allá de la laringe y alcanzan la región traqueo bronquial, y las

partículas respirables, debido a su pequeño tamaño (diámetro inferior a 4 mm), son capaces de

acceder hasta la región de intercambio de gases (alvéolos pulmonares).

Los principales efectos vinculados a la exposición a MPA son aumento en la frecuencia de cáncer

pulmonar, muertes prematuras, síntomas respiratorios severos, irritación de ojos y nariz,

exacerbación del asma y agravamiento en caso de enfermedades cardiovasculares. Así mismo, su

acumulación en los pulmones puede originar enfermedades como la silicosis y la asbestosis.

Además de sus efectos sobre la salud, el material particulado es capaz de ejercer una marcada

influencia en nuestro entorno desde una escala global, por su influencia en el cambio climático,

hasta una más local, asociada a la reducción de la visibilidad. Asimismo, las partículas son también

responsables de la degradación de los edificios y los monumentos históricos y de la alteración de

los ecosistemas.

El material particulado influye en el balance radiactivo absorbiendo o dispersando la radiación

solar, procesos que influyen directamente en el clima global de la Tierra. Pese a que en un principio

no era tenido en cuenta en los modelos de análisis de cambio climático, actualmente se considera

que su influencia es tan importante como la de los gases de efecto invernadero, si bien a una escala

menor debido a su pequeño tiempo de residencia en la atmósfera.

Un efecto claramente perceptible del material particulado es la reducción de la visibilidad, que se

puede ver alterada por la absorción o dispersión de la radiación solar en el espectro de la luz visible.
Un claro ejemplo de descenso de la visibilidad en nuestras latitudes es el provocado por la entrada

de masas de aire cargadas con partículas procedentes del Norte de África.

Respecto a los efectos del material particulado sobre los ecosistemas éstos pueden resultar

positivos o negativos, lo cual será función de la concentración y características físico-químicas de

dicho material. El depósito de partículas ácidas puede inducir efectos negativos en la superficie

terrestre y en la vegetación, tales como acidificación y eutrofización. La deposición de partículas

sobre las plantas puede dañar la superficie de las mismas y reducir su capacidad fotosintética, lo

que deriva en un menor crecimiento.

Finalmente, el depósito de partículas puede afectar llamativamente a la superficie de edificios,

monumentos y obras de arte, provocando daños tanto físicos como químicos que a menudo obligan

a invertir grandes cantidades de dinero en su mantenimiento.


Bibliografía.

Fundación crana Fundazioa: Una nueva cultura hacia la sostenibilidad. Recuperado de

[Link]

Wikipedia. Recuperado de [Link]

Maestro en D.U.A. Arq. Vicente A. Silva C. Observatorio Urbano de León Coordinador de la

Mesa del Medio Ambiente. Titulo: CONTAMINACIÓN DEL AIRE POR MATERIAL

PARTICULADO. Recuperado de [Link]

content/uploads/2010/03/Material-Particulado_Vicente-[Link]

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