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Manual de Formación Cristiana Básica

Este manual de formación básica tiene como objetivo ofrecer información sobre la espiritualidad, el carisma y la misión de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Incluye biografías de los fundadores como San Juan Eudes y Santa María Eufrasia Pelletier, así como fundamentos sobre la vida cristiana y los sacramentos. El manual busca fortalecer la fe de los miembros de la congregación y motivarlos a profundizar en su conocimiento.
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Manual de Formación Cristiana Básica

Este manual de formación básica tiene como objetivo ofrecer información sobre la espiritualidad, el carisma y la misión de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Incluye biografías de los fundadores como San Juan Eudes y Santa María Eufrasia Pelletier, así como fundamentos sobre la vida cristiana y los sacramentos. El manual busca fortalecer la fe de los miembros de la congregación y motivarlos a profundizar en su conocimiento.
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MANUAL DE FORMACIÓN BÁSICA

Instrumento que permitirá, realizar un proceso de


evangelización, dentro de las Lineas de acción
contempladas en el Modelo Evangélíco social de la
Fundación el Buen Pastor.

Elaborado por Hna. Nidia Quesada y Laicos Asociados


Centro América
2- OBJETIVOS

a) General

b) Específicos

3- INTRODUCCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA
CONGREGACIÓN

4- BIOGRAFÍAS
1) San Juan Eudes
2) Rosa Virginia Pelletier
3) Maria Droste de Vischering
4) Agustina Rivas (Aguchita)
5) María Agustina Fernández Concha
6) Conde de Neville (Primer Laico)
7) Condesa Genoveva de Andigne de Vilequier

II - SEGUNDA PARTE

5- FUNDAMENTOS DE LA VIDA CRISTIANA


6- SACRAMENTOS, MANDAMIENTOS,
I – PRIMERA PARTE
1-INTRODUCCIÓN
“..Nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo….
El que no renace del agua y del espíritu….”
(Juan 3, 7ss.)

El relato se refiere al caso de Nicodemo, hombre


intelectual, religioso, experto en Teología y Escritura, que piensa
que está en la luz, pero cuando comienza a oír y a observar a
Jesús y se acerca a El, se da cuenta que lo que consideraba
antes como luz, no es más que tinieblas.
Si asumimos la verdad expresada por Jesús en estos
versículos, seguramente podemos darnos cuenta que, al igual
que Nicodemo, algo esencial falta en nuestra vida espiritual.
El renacer, el nacer de nuevo que nos presenta Jesús,
es un proceso continuo, cotidiano, igual que la conversión, que
necesita, sobre todo, de la luz del Espíritu Santo, y además, del
conocimiento y formación que la iglesia nos ofrece mediante la
evangelización.
Actualmente el cristiano, que se considera seguro de sí
mismo, enfrenta el peligro de querer encontrar la salvación en la
oscuridad del mundo, en donde el laicismo, el materialismo, el
consumismo, el protestantismo, están ganando terreno sagrado a
la iglesia, a la fe, a la vida espiritual; en esta realidad, la vida
sacramental tambalea y el relativismo se afianza.
Para la población que atiende la Fundación el Buen Pastor
humana al don gratuito de la salvación que nos ofrece la
misericordia de Jesús Buen Pastor. Para que esta respuesta sea
auténtica se necesita….nacer de nuevo. Renacer en el
espíritu….
En el contenido de este “manual”, se ofrece información
breve que cubre lo propuesto en el Pre-Congreso realizado en
Chile y que se refiere a la historia de la Congregación, parte de
las biografías de los personajes destacados por su misión santa y
trascendente dentro de la congregación; además, se presenta
una recopilación sobre los fundamentos de la vida cristiana, sobre
los mandamientos y los sacramentos. Se ha escrito un texto
resumido sobre el sentido y significado de la piedad popular, y
también está una información sobre la Biblia y cómo utilizarla.
Esperamos que este trabajo les motive y cada vez se
interesen más por investigar y conocer la Congregación, la
Iglesia y la riqueza de nuestra fe católica.
Rogamos porque durante el proceso de formación sean
bendecidos con la benevolencia y misericordia del Corazón del
Buen Pastor, y de Santa M. Eufrasia.
Agradecemos a los laicos Asociados del Salvador su
valioso aporte a nuestra tarea evangelizadora.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

.1- Ofrecer a la familia del Buen Pastor, un manual que permita el


conocimiento de La espiritualidad, carisma y misión de la
congregación, vinculándose a la “Obra santa” en la gran tarea de
la evangelización.

2- Fortalecer la vivencia de la fe, conociendo y profundizando en


los pilares de la vida de la vida cristiana, para un encuentro
personal con Jesucristo, dentro de la Iglesia.
DEL BUEN PASTOR.

La Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del


Buen Pastor fue fundada por Santa María de Santa
Eufrasia Pelletier en el año 1835, en Angers, Francia.
Fue la primera superiora general de la congregación.
La Congregación del Buen Pastor es
un Instituto Internacional, de Derecho Pontificio,
formado por las Hnas. del Buen Pastor,
llamadas a una misión de reconciliación, y
expresan el carisma de la Misericordia hacia los
más necesitados, a través de una vida
apostólica, o de una vida Contemplativa. Unidas
por el mismo carisma, las Hermanas Apostólicas
y Contemplativas, se comprometen a vivir el
evangelio según el espíritu de su fundadora, Santa Maria
Eufrasia.
Su finalidad es anunciar el mensaje de reconciliación a
través de un ministerio de caridad y evangelización, dirigido a las
personas heridas por el pecado y sus consecuencias. Su
orientación específica tiene por fin las jóvenes y mujeres, cuya
condición de vida clama por la sanación y salvación que sólo
Jesús puede dar, comprometiéndose profundamente en su
sanación humana y espiritual y en su desarrollo integral.
El motor de la vida de Santa M. Eufrasia, fue el celo o
preocupación ardiente por las almas más abandonadas,
especialmente las mujeres, obra fecunda extendida por todo el
mundo.
en todas las Hermanas de su Congregación. En la contemplación
del Corazón de Jesús, descubre la compasión y la solicitud del
Buen Pastor. Su ardiente deseo de participar de la misión
redentora de Jesús, se realiza por su amor a la cruz y el celo por
la salvación de las almas. Ella reconoció la imagen de Dios en
cada persona, infundiendo a sus hermanas respeto para la
dignidad de cada persona.
La madre María de Santa Eufrasia deseaba ardientemente que el
mundo entero se beneficiase de la obra de salvación iniciada por
San Juan Eudes. Ella sintió la necesidad de un gobierno
centralizado, para que las Hermanas pudieran ser enviadas a
todas las partes del mundo. Después de muchas dificultades, el
Generalato fue aprobado en 1835. La nueva congregación
recibió el nombre de NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD DEL
BUEN PASTOR DE ANGERS. A la muerte de la fundadora
habían 110 casas fundadas en el mundo.

4- BIOGRAFIAS:
1. SAN JUAN EUDES:
La biografía de Juan Eudes ofrece a todos el
ideal de su vida: que todos, hombres y mujeres
conozcan y amen profundamente a Jesucristo y
se comprometan, personal y comunitariamente,
con Él, a vivir el Evangelio. Hombres y mujeres
que no se sientan ajenos y distantes de ninguna
carácter.
Estudió con los padres Jesuitas en Caen, en Paris y otros
sitios a los que sentía llamado para hacer el bien a todo el mundo.
Respondiendo a su inquietud vocacional, decide entrar a
la Congregación del Oratorio para ser sacerdote y vivir en
comunidad. El 25 de marzo de 1623 el Padre Bérule recibía en su
congregación a este joven decidido, sereno y maduro. Después
de su formación, es ordenado sacerdote y celebra su primera
Misa el 25 de diciembre de 1625; tenía 24 años de edad.
Lo que le caracteriza comparado con sus maestros, es su
orientación práctica. Misionero del alma, en él la misión dirige
todo. Él ayuda a cada cristiano a descubrir las riquezas de su
bautismo, formar, santificar, hacer vivir y reinar a Jesús en
nosotros. Este es el ideal que propone a todo bautizado.
Funda en Caen la Congregación de Jesús y María, que es
una sociedad al servicio del Sacerdote Diocesano.
En 1641 funda por inspiración divina, el Instituto de
Nuestra Señora de la Caridad del Refugio, para acoger mujeres y
jóvenes que deseaban dar un rumbo diferente a su vida.
Tuvo sufrimientos y persecución en su vida, pero en todo
esto conservó la paz profunda del corazón y perdonó siempre.
Dijo: “Ruega a Dios que me perdone a mí y a los que me
persiguen.”
Es autor de numerosas obras, y todas ellas son vías de
acceso al misterio cristiano. Sus obras fueron doce volúmenes:
cartas, oficios, tratados. San Juan Eudes fue un hombre de
El 31 de julio de 1796 nació en la isla de Nourmoutier, Francia,
Rosa Virginia Pelletier, hija del señor Julián
Pelletier y Ana Mourain. Se trata de una niña a
la que los padres, por falta de sacerdotes y de
Iglesia, le administran el bautismo en su casa.
En una época difícil y sombría para la católica
Vendeé por la persecución religiosa es, sin
embargo, la que Dios elige para que nazca el
noveno fruto del matrimonio Pelletier.
Eran conocidos por su fe, su caridad con los
pobres, su solicitud con los enfermos y su adhesión a los
sacerdotes perseguidos durante la gran revolución. Todo el
ambiente familiar, el medio geográfico y el momento histórico,
contribuiría en forma decisiva a forjar la personalidad de una
santa. Rosa Virginia va creciendo y prontamente su madre dirá de
ella que es “la bendición de la casa y el encanto de la misma”.
Cuando empieza a darse cuenta de las cosas que suceden
alrededor, la niña siente vivo dolor de las noticias que llegan a la
isla acerca de la trata de negros y de la persecución que han
tenido que soportar los creyentes a causa de su fe. Esos relatos
le despedazaban el corazón.
Rosa Virginia fue una niña que creció con muy buenas bases
cristianas heredadas de sus padres. Tenía un gran amor a la
Iglesia y oraba por ella todas las noches. A los once años hace su
Primera Comunión, y ese encuentro con el Dios vivo la marca
para el resto de su vida; siente en ese momento el llamado a una
vida de unión con Dios y entrega a los demás. Recibe el
ella la firmeza de principios, la tenacidad en las resoluciones, la
energía de voluntad, lo generoso de la sangre y el ardor de la fe,
que no permiten retroceder ante ningún sacrificio y hacen a las
almas capaces de todos los heroísmos.

Después de un tiempo de búsqueda y discernimiento sobre su


vocación religiosa, Rosa Virginia entra como postulante a la
Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio el día
20 de octubre de 1814; tenía entonces 18 años. Un año después
inicia su noviciado y recibe el nombre de SOR MARÍA DE SANTA
EUFRASIA.
El 9 de septiembre de 1817 Dios en su infinito amor la consagra,
y asocia a su obra redentora, en la Comunidad de las Hermanas
de Nuestra Señora de la caridad del Refugio. Pronuncia los votos
de Pobreza, Castidad y Obediencia, y el voto de Celo por la
salvación de las personas. En adelante dedica toda su vida al
servicio de las mujeres, jóvenes y niñas en necesidad, a las que
amó con toda el alma.
Cuando contaba tan sólo 29 años fue elegida Superiora de la
Comunidad y entonces se inició una era llena de dinamismo en su
convento. Fundó la rama contemplativa, hoy conocida como
Hermanas del Buen Pastor de vida contemplativa. Su vida
consagrada al Señor en el silencio, la oración y el trabajo
constituyen una fuerza en la Iglesia. Viven atentas a las
necesidades apostólicas de la Congregación y acompañan al
pueblo de Dios en sus sufrimientos y alegrías.
Cuando el Obispo de Angers la invitó a fundar una Comunidad en
Carisma de la ternura y misericordia del Buen Pastor.
La creación del Generalato fue para María Eufrasia, fuente de
gran gozo al ver cómo la obra se extendía por todo el mundo.
Pero también grandes sufrimientos vinieron a su vida, que
fueron labrando poco a poco, la santa que hoy tenemos.
Las Hermanas, enviadas por la Madre María de Santa Eufrasia,
partieron como misioneras por diferentes caminos señalados por
el Espíritu. En su tiempo llegaron a ser 2,000 religiosas dispersas
en los cinco continentes. Ellas, llenas del espíritu de Jesús Buen
Pastor y del carisma eufrasiano, hicieron suyo el lema de Santa
María Eufrasia: UNA PERSONA VALE MAS QUE UN MUNDO.
Con una vida llena de méritos, con el noviciado floreciente por las
numerosas vocaciones, con su obra extendida por los continentes
de la tierra, saboreando también la cruz del sufrimiento y la
enfermedad, Santa María Eufrasia falleció el 24 de abril de 1868,
abrazando la divina voluntad de Dios de una manera ejemplar.
La Hermana María de Santa Eufrasia fue la Superiora General de
la Congregación hasta su muerte. Esta nueva casa del Buen
Pastor se convirtió en la Casa General de las Hermanas del
Buen Pastor, hoy Casa Madre.

A QUIENES LLAMÓ DIOS, LOS GLORIFICO…


Como fruto de los pasos de un largo camino en el proceso de
reconocimiento de virtudes y heroicidad de la Madre María de
Santa Eufrasia, tuvo lugar la beatificación de la Sierva de Dios, el
día 30 de abril de 1933, año santo de la Redención. Su
Las Hermanas del Buen Pastor hacen presente hoy, el espíritu de
Santa María Eufrasia, en más de 65 países, con un total de 4,424
Hermanas entre Apostólicas y Contemplativas. En este momento
existen 333 Casas del Buen Pastor y 38 Provincias. Su finalidad
es anunciar el mensaje de reconciliación a través de un ministerio
de caridad y evangelización dirigido a las personas heridas por el
pecado y sus consecuencias, todos los esfuerzos están
dedicados a su sanación humana y espiritual y su desarrollo
integral.

SANTA MARÍA EUFRASIA Y LOS LAICOS:


Santa María Eufrasia logró extender y afianzar su obra social
dando una acogida generosa, especialmente a jóvenes y mujeres
que lo necesitaban, gracias a la colaboración generosa de
muchos hombres y mujeres que, contagiados por su entusiasmo y
su sentido evangélico, pusieron su vida, su fortuna y toda su
acción al servicio de la obra iniciada por Santa María Eufrasia.
Recordamos con especial gratitud a la Sra. Genoveva de
Andigné, conocida como la Condesa de Andigné y al Sr. Agustín
de la Potherie, Conde de Neuville.
Nos decía la santa en una de sus conferencias: “A nuestro buen
padre de Neuville, le deben su felicidad, en una palabra, le
son deudoras de todo. Sería necesario que su nombre
estuviera escrito en cada puerta de la casa y en cada árbol de
nuestros jardines”
Alemania. Sus padres, el Conde de Clemente
Droste de Vischering y su madre la Condesa
Helena Von Galen. De niña vivió la
persecución de obispos y sacerdotes en la
Alemania liberal del siglo XIX. La familia es la
primera escuela de oración para María, sus
padres oran antes de realizar cualquier actividad y la pequeña
asiste a la Santa Misa con sus padres, desde muy temprana
edad.
A los 15 años ingresó en el internado de las Hermanas del
Sagrado Corazón, en Reindenburg. Cuando concluyó su
educación escolar, en 1881, hizo voto de castidad y comenzó a
vivir más intensamente la oración y el apostolado en su familia.
Ayudaba a jóvenes abandonadas y a prostitutas en el hospital
que atendían las Hermanas del Buen Pastor. María soñaba con
las misiones.
A los 25 años fue admitida entre las religiosas, en el convento de
Munster. En la carta que escribe a la superiora provincial dice lo
siguiente: “Le aseguro que no conozco otro deseo que llevar,
en la Orden del Buen Pastor, una vida pobre y humilde, y de
consagrarme en cuerpo y alma al servicio de Dios y la
salvación de las almas, en el lugar y la forma que El
decida”.Comenzó el noviciado el 10 de enero de 1889 y recibió el
nombre de María del Divino Corazón. Luego de un tiempo de
conocimiento mutuo entre la Congregación y la joven, es admitida
a la profesión religiosa el 29 de enero de 1891.
La joven religiosa es una excelente misionera en medio de las
jóvenes que le fueron asignadas. Se dice de ella que nunca fue
Las fuerzas físicas de la nueva superiora comienzan a declinar
por la enfermedad debido a una inflamación de la médula espinal
en estado avanzado. Recibe tratamientos muy dolorosos casi sin
ningún alivio. A pesar de su enfermedad María no deja sus
obligaciones, y su unión con el Señor es cada día más fuerte, de
manera que comienza a crecer su fama de santidad en Oporto, y
muchas personas van al convento para obtener un consejo de la
madre María.
Su devoción especial al Corazón de Jesús, la urgió a escribir y
enviar una carta al Papa León XIII, solicitando consagrara toda la
humanidad al Corazón de Jesús, sugerencia que su santidad
toma en cuenta, y lo anuncia posteriormente en la Encíclica
“Anun Sacrum”, publicada el 25 de mayo de 1899. El 8 de junio
de 1899, María recibe las dos copias de la Encíclica enviadas por
el Papa. Y ese mismo día a las cuatro de la tarde es llamada a la
presencia de Dios mediante una muerte santa. La consagración
del mundo al Sagrado Corazón de Jesús, la realizó el Papa León
XIII el 11 de junio de 1899.
La madre María del Divino Corazón fue beatificada el 1 de
noviembre de 1975, por el Papa Paulo VI. Su vida sigue siendo
inspiración en el caminar misionero de las Hermanas del Buen
Pastor. Fue una mujer escogida por Dios, que por su amor lo
había sacrificado todo: su tierra, su familia, su propia persona.
Eligió como pauta para su vida el siguiente versículo de la Biblia:
‘En Ti, señor confío, Tú nunca me confundirás” En este
espíritu vivió el Carisma de la Compasión y Misericordia hacia
contenidos humanísticos, idiomas extranjeros hablados
correctamente, música y una cuidada caligrafía.
En el seno de la familia aprendió el amor a Cristo y la
práctica de una exquisita caridad. Ellos también dieron su vida y
su fortuna al Buen Pastor de Chile.
Decide ser religiosa del Buen Pastor a la edad de 27
años, en el año 1862 y en 1863 pronuncia sus Votos Perpetuos.
Recibe el nombre de religión, María de San Agustín.
A los 29 años es nombrada Superiora Interina en la Casa
de la calle Rivera, en donde se vivía una difícil situación que dio
mala fama a esta casa, habitada por hermanas y jóvenes.
Encontró en Cristo la fuerza para luchar contra el mal. Se
caracterizaba por su paciencia, su vida de profunda oración y una
cierta reciedumbre que la hacía ver las cosas con claridad y
objetividad. Acostumbraba llevar en su bolso una pequeña
imagen del niño Dios que hablaba con ella y le indicaba dónde
quería que fuera a fundar una casa del Buen Pastor. Fundó 35
casas en las principales ciudades de Chile, Argentina, Paraguay,
Uruguay y Brasil.
Madre María de San Agustín fue un auténtico rostro
femenino del Buen Pastor por su apostolado de amor. Conoció a
la Fundadora de la Congregación, Santa María Eufrasia Pelletier,
con quien mantuvo una estrecha amistad. De ella aprendió ese
gran espíritu de Misionera del amor y de la misericordia del Padre
hacia la mujer que sufre. Una vez muerta nuestra fundadora, se
encargó de introducir su proceso de beatificación.
La obra misional y social impulsada por Hna. Josefa
Enero de 1928, a los 93 años. Con nitidez se despidió con una
sola palabra: ¡Perdón! Inició así su nueva vida, reconciliada
consigo misma, con las demás, con Dios.
Nos queda el testimonio de esa gran mujer que tanto amó
y que puso todos sus talentos al servicio de Dios, para
dignificación de la mujer y de la joven cuyos derechos, de alguna
manera habían sido lesionados.

5. AGUSTINA RIVAS (AGUCHITA)


“PERO EL SEÑOR ESTUVO A MI LADO Y ME DIO FUERZA”.
(2 Tim. 4-17)

María Agustina Rivas nace el 13 de


junio de 1920 en Coracora, Perú. Su
nombre de bautismo es Antonia
Luzmila Rivas López. Ingresó al
noviciado de la Congregación del Buen
Pastor en 1942. Hizo su consagración
perpetua en el año 1949.
Su vida transcurre en un ambiente que el Divino Pastor fue
preparando para algo grande y desafiante. Aguchita es la mujer
sencilla, alegre, servicial, humana, disponible, complaciente con
las Hermanas y las jóvenes, en una palabra llena de Dios. Fue
una mujer testigo de la mansedumbre y amó con tanta verdad,
que entregó su vida por su querido pueblo. Su vida fue dedicada
los más pequeños y débiles. Vocación vivida desde una clara
Aguchita abrazó la cruz con generosidad, a los setenta años y
con salud quebrantada, optó por lo duro y difícil. A los setenta
años estrena una nueva misión. Llena de ilusión aporta a la
promoción de la mujer, a la evangelización de la Florida, y de los
pueblos vecinos. Decidió estar presente ahí donde se necesitaba
una presencia evangélica y la suya lo fue. Silenciosa, bondadosa,
unió también su limitación, su debilidad, a la vida y el sufrimiento
de la gente de la zona. Ahí la necesitaban y les dio entrega y
mansedumbre sencillamente.
La entrega fiel de Agustina Rivas nos habla hoy de un amor más
grande. Un amor que encontró su sentido pleno en el seguimiento
de Jesús el Buen Pastor manso y humilde. Que la hizo misionera
y testigo de la misericordia. Como Dios misericordioso que se
encarna y se hace uno más entre los hombres, Agustina vivió la
entrega minuto a minuto.
Fue asesinada por un grupo de guerrilleros, en la plaza de
la Florida, ante todo el pueblo, el día 27 de septiembre de 1990,
con cinco campesinos más. Cuando la obligaron a ir a la plaza,
encontraron amabilidad, bondad en su rostro y en sus palabras.
Tal vez fue el único rostro bondadoso y amable, lleno de paz,
mansedumbre, amor cariñoso que la llevó a la muerte.
“Aguchita”, como la llamaban cariñosamente, era sencilla,
acogedora, jovial e incasable en su dedicación a la
evangelización y promoción de la mujer en talleres de tejido y
cocina. Les enseñaba a hacer pan, cuidar de las plantas y
animales. Su mansedumbre y sencillez no le impidieron pedir que
no mataran a sus compañeros de martirio aquel día…
mujer mártir que se ha encontrado profundamente con el Señor y
desde allí se vuelve fermento de comunión y solidaridad, en el
marco de nuestro compromiso en la construcción de la paz en
nuestro continente.

Casa Madre del Buen Pastor Angeres Francia

6. EL CONDE DE NEUVILLE
PRIMER LAICO DEL BUEN PASTOR

De noble familia, católico auténtico, corazón


generoso, el Conde Agustín de Neuville, fue el
brazo derecho de la Madre Pelletier. Nació en
Angers, el 28 de Febrero de 1779 cuando
En 1793 el Conde Neuvile sufrió de destierro junto con su
esposa y su hijo Agustín, le fueron confiscados todas sus
riquezas. Fuera de su patria vivieron en la pobreza, pero
sobrellevaron esos años difíciles con cristiana resignación.
El joven Agustín estudió en un colegio jesuita en la ciudad
de Lieja, Bélgica, permaneció allí hasta su cierre en 1794, luego
retraslada con 11 condiscípulos hasta Inglaterra donde Sir
Thomas Weld, ex-alumno jesuita, quién generosamente puso a
disposición de los religiosos y estudiantes la residencia en
Tonyhurst. Es de hacer notar que Sir Thomas Weld fue abuelo de
2 religiosas del Buen Pastor: Sor María de San Ignacio Weld y
Sor María del Buen Pastor Weld. Un año mas tarde fue nombrado
Secretario de la Congregación de la Santísima Virgen. Allí
permaneció hasta 1797.
A los 21 años Agustín hizo voto de castidad, y desde
entonces llevó una vida llena de recogimiento religioso.
Por otro lado la madre de Agustín, guiada por la caridad
cristiana, se impuso una tarea de ayudar a las almas que
arrastradas por las vicisitudes se habían apartado del camino, a
quien les proporcionó toda clase de ayudas y a quien las acogía
hasta en su propia casa. Así fue que restableció la Casa del Buen
Pastor de antaño que funcionaba en Angers.
La madre de Agustín fallece el 6 de Noviembre de 1827,
dejando inconcluso su trabajo, sin embargo su hijo retoma el
proyecto materno.
Comenzaron a gestionar fondos para la instalación del
Instituto, lo cual lograron rápidamente conseguir el apoyo
económico, sin embargo la dirección del Instituto fue difícil
encontrarla hasta que a través de la señora de Andigné, le
Buen Pastor; estoy en paz!”
Años después, Santa María Eufrasia escribió en los
Anales de la Institución el nombre del Señor Conde Agustín de La
Potherie de Neuville, como el benefactor que levantó esta Casa
de Angers y se quedó en la pobreza.
150 años después de su muerte podemos decir que el
Conde de Neuville fue el primer Laico del Buen Pastor, modelo
permanente. Las enseñanzas de Jesús no fueron letra muerta,
fueron palabra viva, fueron doctrina dinámica que da sentido a la
existencia. El Conde fue “un cristiano en el mundo”, un “laico
comprometido” con la visión cristiana de la vida. Por amor a Dios
y al hombre puso su máximo empeño en la salvación de las
almas y, siendo noble, no quiso ser servido, sino servir.
El poseyó el espíritu del Buen Pastor, por eso dedicó su
vida a la mayor gloria de Dios y a la salvación de las almas. El
tuvo fe en el poder infinito de Dios y en su bondad por eso venció
todas las dificultades. El experimentó la esperanza de alcanzar
las promesas de Jesús y quiso que esa esperanza renaciera en
los desesperados, en los descreídos, en los escépticos.
El transito por la vida derrochando amor, tanto que no
atesoró sus bienes, ni los derrochó en placeres, los utilizó en la
obra santa que realizaba la Madre Pelletier. El Conde de Neuville
tuvo fortaleza espiritual, fue prudente, fue sobrio, fue justo.

7. LA CONDESA DE ANDIGNE DE VILEQUIER

La Condesa de Andigné de Vilequier, fue amiga, consejera y


confidente de la Madre Pelletier. Fue también benefactora del
Buen Pastor. Por orden de la Madre Pelletier instruye redactar en
Después de enviudar permanecía alojada en el Refugio,
en la ciudad de Tours, allí conoció a Sor María de Santa Eufrasia
y sus virtudes y energía organizadora.
La Condesa recomendó a Madre Pelletier la sucesión del
Superiorato de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad
del Refugio. Posteriormente años más tarde también recomendó
la dirección de la Casa de Angers.
En su vejez la Condesa se trasladó en forma permanente
en el Refugio acompañada de Madre Pelletier, donde falleció el
día 8 de Julio de 1846, a la edad de 85 años.
Siguiendo el anhelo de Santa María Eufrasia, los
hermanos laicos del Buen pastor debemos guardar de generación
en generación el recuerdo de la Condesa de Andigné, como
mujer laica benefactora del Buen Pastor.

II – SEGUNDA PARTE

5. FUNDAMENTOS DE LA VIDA CRISTIANA


Dice San Juan Eudes:
“La vida cristiana es continuación y plenitud de la vida de
Jesucristo. Consiste en continuar y completar la vida de Jesús.
Estamos llamados a ser otros Jesús en la tierra, continuadores de
su vida, de sus acciones y padecimientos, realizados santa y
divinamente en su espíritu.
época, manteniéndonos en el camino
por el que la Iglesia marcha desde hace casi veinte siglos, hace
de los Laicos y Laicas hombres y mujeres comprometidos en la
vivencia de la fe recibida en el bautismo.
Que la luz de la verdadera fe, libre a la humanidad de la
ignorancia y de la esclavitud del pecado para conducirlo a la vida
liberada digna de este nombre (cf., Jn.8, 32); de la vida en
Jesucristo, bajo la guía del Espíritu Santo, aquí y en el Reino de
los Cielos; en la plenitud de la bienaventuranza de la visión de
Dios cara a cara. (cf. 1ª Co.13, 12; 2ª Co. 5,6-8)
Dice San Juan Eudes: “cuando un cristiano ora, trabaja o
ejecuta cristianamente cualquier acción, continúa y
completa la oración, la vida laboriosa y demás acciones de
Jesucristo.
Es importante conocer y asimilar lo que significa SER
CRISTIANO. Ser cristiano es ser hijo de Dios, tener el mismo
Padre que Jesucristo su Hijo único. Es ser un miembro de
Jesucristo, es un templo del Espíritu Santo.
El cristiano debe ser una persona valiente:
• Son valientes para reconocer sus propios errores y
buscan siempre el bien y la verdad, aunque les
cueste sacrificio. En otras palabras, se convierten
a Dios cada vez que reconocen haberle fallado.
• Son valientes para anunciar el mensaje de Jesús a
los demás, aun sabiendo que ese mensaje no a
todos les gusta, porque compromete.
• Son valientes en el sufrimiento y en las
dificultades, luchan para superarlos con la ayuda de
Dios, con su propio esfuerzo y el de los demás.
1. Profesión de la fe:
`Los que por la fe y el bautismo pertenecen a Cristo, deben
confesar su fe bautismal delante de los hombres y las
mujeres. Dice San Juan Eudes en sus escritos, que “El primer
fundamento de la vida cristiana es la fe. Porque el que se
acerca Dios debe creer que existe; sin la fe es imposible
agradar a Dios. La fe es la firme seguridad de los bienes que
se esperan, la plena convicción de las realidades que no se
ven”

2. Los sacramentos de la fe:


La salvación de Dios, realizada una vez por todas en Cristo
Jesús y por el Espíritu Santo, se hace presente en las
acciones sagradas de la liturgia de la Iglesia, particularmente
en los siete Sacramentos.

3. La vida de fe:
Es necesario crecer constantemente en la fe y para que
crezca es necesario alimentarla; de lo contrario se debilita, se
enferma y puede llegar a morir, lo cual ha ocurrido a muchos
cristianos. Nuestro Padre del cielo nos llamó por el bautismo
para que formemos con El una gran familia, en la que nos
sintamos verdaderamente hijos y hermanos. Nuestra
respuesta a Dios se llama fe. La fe nos fue infundida igual que
la esperanza y la caridad en el día del bautismo.

En todos los pueblos el amor a María ha sido la fuerza que


sostiene la fe, especialmente en los momentos más difíciles.
En ella vemos la perfecta discípula que escucha y cumple la
espíritus a las verdades que nos ha enseñado y que nos sigue
enseñando por sí mismo y por medio de su Iglesia”

4. La oración en la vida de fe:


Dice San Juan Eudes: “El ejercicio de la oración es uno de los
principales fundamentos de la vida y santidad cristianas,
porque toda la vida de Jesucristo ha sido una perpetua
oración”. “La oración es la ocupación más digna, noble y
elevada, porque es la misma de los ángeles, los santos, la
santa Virgen María, Jesucristo y la Trinidad.

Conocer el sentido y la importancia de la oración es una tarea


indispensable en la vida de los creyentes. Orar es hablar con
Dios. Jesús oró al Padre, El mismo nos enseñó cuál debe ser
nuestra actitud para orar; quiere que tengamos con El una
actitud filial, confiada, amorosa y sencilla. Y cuando nos
comportamos así brota de nuestro corazón una conversación
constante con El: le hablamos y le escuchamos desde nuestra
propia vida, nuestras necesidades, desde la intimidad de
nuestro ser.

Nuestra oración como la de Jesús, ha de ser con humildad,


reconociendo que somos pecadores y que necesitamos
conversión. Orar con perseverancia, confianza, atención y
recogimiento, con el corazón libre de rencores, y de ofensas al
prójimo, orar en nombre de Jesús y esperándolo todo de Dios
a través de Jesucristo.

La oración expresa nuestra convicción interior de que Dios es


hoy.

6.1 LOS SACRAMENTOS, SIGNOS DE ENCUENTRO CON


CRISTO:

Cada uno de ellos nos ofrece la gracia santificante; esto es, la


vida de Dios, de una manera especial. Tres de ellos: El
Bautismo, la Confirmación y el Orden Sacerdotal, se reciben
una sola vez. Los otros, pueden recibirse varias veces en la
vida. Más de una celebración del matrimonio, sin embargo, es
posible únicamente en caso de muerte de uno de los esposos.

Los Sacramentos corresponden a etapas y momentos


importantes de la vida cristiana:

• Sacramentos de Iniciación: Son el Bautismo, la


Confirmación y la Eucaristía. Por ellos nacemos y
crecemos en la vida de la fe y de la gracia.
• Los Sacramentos de curación: Reconciliación y
Unción de los enfermos. Ellos fortalecen nuestra
debilidad corporal a causa de la enfermedad, o la
espiritual, por el pecado.
• Los Sacramentos de Servicio: Son el Matrimonio
y el Orden Sacerdotal

La vida cristiana nos urge a estar debidamente preparados


para recibir los sacramentos. Por ser acciones salvadoras de
Jesús en su Iglesia, los sacramentos requieren ser celebrados
v Tener en cuenta que cada vez que un cristiano
recibe un sacramento, adquiere un nuevo
compromiso delante de Dios y de la comunidad
cristiana.

LOS SACRAMENTOS Y SU FRUTO EN LA VIDA CRISTIANA:


EL BAUTISMO:
Por el Sacramento del Bautismo Dios nos llama a la vida
cristiana; nos da un nombre, nos consagra como hijos de Dios y
miembros de su familia, la Iglesia, a la cual nos envía como
pregoneros, y en la que tenemos una misión propia que cumplir.
Para ello, Dios nos da por el Bautismo el don de la gracia, nos
limpia de pecado original y nos hace criaturas nuevas, que
morimos al pecado y resucitamos para Dios.
Bautizarse es iniciar el camino de Jesús, y seguir el camino de
Jesús es parecerse a El. El Bautismo nos une a Jesús, a su
Muerte; nos pone en su camino de amor, en su lucha contra todo
lo que está mal, contra todo lo que es injusticia y egoísmo. Por el
Sacramento del Bautismo todos somos hermanos y miembros de
la Iglesia.
Dice San Juan Eudes:
“El Bautismo es una alianza admirable, es la mas noble y perfecta
alianza que pueda existir. Supera las alianzas entre amigos, entre
hermanos, entre padres e hijos, entre esposo y esposa, porque es
la alianza de los miembros con su cabeza, que es la mas íntima y
estrecha de todas. Y lo que es todavía más maravilloso: nuestra
alianza bautismal con Jesucristo, y por él con el Padre Eterno, es
“Cuando venga el Consolador, El Espíritu de la verdad que yo les
enviaré y que procede del Padre, él dará testimonio de mi.
Ustedes mismos serán mis testigos, porque han estado conmigo
desde el principio”(Juan 15,26-27)
El Bautismo y la confirmación guardan una profunda relación
interna entre si, son vividos como dos momentos de un único
movimiento bajo la acción incesante del Espíritu.
El Sacramento de la confirmación perfecciona la gracia bautismal,
y nos da la fortaleza de Dios para ser firmes en la fe y en el amor
a Dios y al prójimo. Como la palabra lo indica, por este
sacramento Jesús confirma lo que recibimos y prometemos en el
Bautismo.
La celebración del sacramento de la Confirmación es, para el
cristiano, lo que Pentecostés fue para la Iglesia. Por él, Jesús
nos comunica la fuerza y la luz del Espíritu de Dios, para ser
profetas y testigos de su Muerte y Resurrección.

LA EUCARISTIA:
“Eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en
la unión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones…
Todos los días acudían juntos al templo, partían el pan en las
casas y comían juntos con alegría y sencillez” (Hechos 2, 42-46)
La Eucaristía es el sacramento en el cual, bajo las especies del
pan y el vino, Jesucristo se haya verdadera, real y
sustancialmente presente con su cuerpo, su sangre, su alma y su
divinidad es por eso, el más grande e importante de los
v Liturgia eucarística: memorial de la Pascua del
Señor y Comunión.
Este sacramento es el signo más claro de la comunión entre Dios
y la Iglesia. De esta comunión nace la comunidad, la asamblea
cristiana. La presencia de Jesús en este sacramento y nuestra
respuesta positiva, hace que la comunidad crezca y sea cada día
más sólida y firme en la vivencia de los valores del Evangelio.
Es de esperar que suceda lo mismo en la vida individual de los
cristianos, porque si la Eucaristía que celebramos con frecuencia
no nos hace crecer espiritualmente, algo esta pasando en nuestra
vida de fe que hay que revisar con atención. Es como cuando un
niño se alimenta durante el día entero, pero no crece, ni se le ve
saludable; debe examinarlo un médico, porque algo esta
sucediendo.
La Eucaristía edifica a la comunidad, porque quienes la
celebramos salimos comprometidos con el amor y la unidad. Al
acercarnos para recibir el Pan de Vida o la Comunión, es
necesario tener presente las disposiciones internas y externas
para recibir dignamente la Sagrada Comunión:
§ Estar bautizado y tener una preparación cuidadosa.
§ Hacer el ayuno indicado de al menos una hora antes de la
Comunión.
§ Estar unido en amistad con Dios y los demás; es decir, no
tener pecado grave.
§ Quien ya recibió la Sagrada Comunión , puede recibirla en
la mañana y en la tarde en otra Eucaristía
“Se puso en camino y se fue a casa de su padre. Cando aún
estaba lejos, su padre lo vio, salió corriendo a su encuentro, lo
abrazó y lo cubrió de besos. El hijo empezó a decirle: “Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco llamarme hijo
tuyo”.
Lc. 15, 20-21
Todos sentimos la experiencia del pecado que brota desde
nuestro corazón. Muchas veces nos damos cuenta de que
caprichosamente le damos la espalda a Dios, actuando de
manera diferente a lo que Él nos pide, y nos alejamos de Él. Pero
alejándonos de Él rompemos también las relaciones con los
demás: nos violentamos, nos manifestamos egoístas, odiamos,
mentimos… experimentamos que el pecado es rompimiento con
Dios y también con los demás.
El Sacramento de la Reconciliación fue instituido por Nuestro
Señor Jesucristo para el perdón de los pecados cometidos
después del bautismo.
El pecador no debe sentirse perdido. Dios nos tiene sus brazos
abiertos y está siempre dispuesto a perdonar a todo aquél que se
acerque a Él corazón arrepentido.
Como aquel hijo pródigo, también podemos nosotros regresar
confiados a reconciliar nuestra vida con Dios y a descubrir, como
él, la alegría de Dios cando lo buscamos de nuevo, por eso dice
Jesús: que habrá mas alegría en el cielo por un solo pecador
que se convierta que por noventa y nueve justos que no
“confesión” o sacramento de la Penitencia.

En el Sacramento de la Reconciliación de los Cristianos:


v Nos reconocemos pecadores y confesamos nuestros
pecados.
v Reconocemos y celebramos la misericordia de Dios.
v Recibimos el perdón del Señor a través del sacerdote que
es su representante, y de la comunidad, que representa a
la Iglesia toda. Por eso, nos reconciliamos con Dios y con
la Iglesia.

El hecho de que el sacerdote pueda perdonar los pecados en


nombre de Dios tiene un fundamento bíblico. Jesús el mismo día
de su Resurrección, dijo a los apóstoles: Reciban el Espíritu
Santo. A quienes les perdonen los pecados, Dios se los
perdonará; y a quienes se los retengan, Dios se los retendrá
(Juan 20,22-23).

LA UNCION DE LOS ENFERMOS:


“Está enfermo alguno de ustedes? Que llame a los presbíteros de
la Iglesia para que oren sobre él y lo unjan con óleo en el nombre
del Señor. La oración hecha con fe salvara al enfermo; el Señor lo
restablecerá, y le serán perdonados los pecados que hubiera
Cristo, porque nos podemos apropiar de modo personal de su
cruz, como signo de que pertenecemos totalmente a ÉL. Todo
enfermo queda unido a la Pasión y Muerte del Señor, si sabe
abrazar su propia Cruz y caminar con Cristo.
Por eso cuando un enfermo grave celebra en su lecho de dolor el
sacramento de la Reconciliación, el de la Unción y la santa
Eucaristía (Comunión), manifiesta a Dios todo el deseo de unirse
a Él, y Dios lo visita con la paz del corazón, la fortaleza y la
paciencia.

ORDEN SACERDOTAL:
“No hagas estéril el don que posees y que te fue conferido gracias
a una intervención profética por la imposición de manos de los
presbíteros” (1Timoteo 4,14).
“Por eso te aconsejo que reavives el don de Dios que te fue
conferido cuando te impuse las manos” ( 2Timoteo 1,6 ).
Quien recibe el sacramento del Orden Sacerdotal, está al servicio
de toda la comunidad cristiana presidiéndola y ayudándola a
caminar en nombre de Cristo Pastor.
Los sacerdotes han sido llamados de manera especial por Cristo
para que sirvan a su iglesia como pastores del pueblo de Dios,
proclamando la Palabra, celebrando los sacramentos y edificando
la comunidad.
“Donde haya alguien que llora, alguien que ruega, alguien que
espera, alguien que falla, alguien que camina, alguien que busca,
debéis decirles: “Yo soy tu pastor, yo soy tu guía. He sido enviado
apóstoles el ministerio que les confería y la función que estaban
llamados a desempeñar en la comunidad: Y les dijo: Vayan por
todo le mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura
(Marcos 16,15). A quienes les perdonen los pecados, Dios se los
perdonará (Juan 20-22). Vayan y hagan discípulos de todos los
pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he
mandado. Y sepan que yo estaré con ustedes todos los días
hasta el final de los tiempos” ((Mateo 28, 19-20).
Este ministerio es el que reciben los presbíteros el día en que el
Obispo impone las manos sobre ellos, consagrándolos así para el
servicio de la comunidad. El “Sí” libre del sacerdote es para
siempre, cualquiera que sea el lugar y condición en que se
encuentre.
El presbítero sigue teniendo virtudes y defectos como todos los
seres humanos. Por eso, como ser humano, está necesitado de
la reconciliación, de la salvación: y también de la acogida, perdón
y ayuda de las mismas comunidades. Por eso los cristianos,
unidos en la comunidad:

v Oramos para que los sacerdotes sean fieles a Dios;


v Apoyamos sus iniciativas de bien;
v Los acogemos, comprendemos y perdonamos cuando se
equivocan;
v Les brindamos nuestra amistad y respeto;
v Los acompañamos en circunstancias especiales;
v Los proporcionamos el apoyo material.

El sacerdote es un hombre, cristiano y pecador, se entrega a Dios


EL MATRIMONIO:

“Desde el principio Dios creó el hombre y la mujer. Por eso dejará


el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán
los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo.
Por lo tanto, lo que Dios unió que no lo separe el
hombre”(Mc.10,6-9)
El matrimonio cristiano es el sacramento por el cual Cristo
consagra la unión conyugal efectuada en la fe de los esposos, los
cuales, aceptando todo lo que implica la formación de un hogar,
comprometen toda su vida por amor a la realización de la
comunidad familiar.
El sacramento del Matrimonio no es un invento humano: es obra
de Dios. Ha sido establecido por el mismo Creador que hizo al
hombre y la mujer para vivir en comunión, para complementarse y
compartir.
Dios en sus designios amorosos para la humanidad, quiere que el
hombre y la mujer establezcan una alianza de amor, que se
complementen como personas y que san co-creadores con él
para prolongar la vida humana. Pero esta alianza de amor sólo es
posible mantenerla cuando ambos se reconocen como personas
que tienen igual dignidad, derechos y deberes. Ese es el mensaje
del libro del Génesis.
Por el sacramento, el amor dentro del Matrimonio adquiere un
felicidad, muerte y desgracia. Si escuchas los mandamientos del
Señor tu Dios que yo te prescribo hoy, amando al Señor tu Dios,
siguiendo sus caminos y observando sus mandamientos, sus
leyes y sus preceptos, vivirás y serás fecundo, y el Señor tu Dios
te bendecirá en la tierra a la que vas a entrar para tomar posesión
de ella” (Dt 3 ,15-16)
El amor nos urge. Hay una fuerza interior que nos impulsa a
amar, y cuando no la vivimos debidamente, nos produce grandes
sufrimientos. Todos anhelamos amar y ser amados. El amor nos
hace sentirnos seguros, realizados y felices. Cuando amamos o
sentimos que no nos aman, nos resentimos, sufrimos desdichas y
caemos en depresiones o en otras enfermedades del espíritu.
Sólo el amor nos construye como personas equilibradas y felices.
El primer mandamiento de la Ley de Dios nos llama a amarlo
sinceramente.

1. “Amarás al señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda


el alma y con todas tus fuerzas”. (Dt 6, 5)
No podemos amar a Dios solo con promesas y palabras vacías.
El Evangelio es muy claro: Hijitos, no amemos con puras palabras
y de labios afuera, sino verdaderamente y con obras (1Juan
3,19). En síntesis podríamos decir que amar a Dios es:
v Decir Sí a cuanto él quiere de nosotros, cumpliendo con
sus mandamientos.
v Aceptar su voluntad, aun cuando se nos presenten
situaciones difíciles, que no podemos cambiar a nuestro
Adorar a Dios, orar a Él, ofrecerle el culto que le corresponde. La
persona debe profesar individual y en público ese culto a Dios.
La superstición es una desviación de ese culto, corresponde a la
idolatría, a la adivinación y la magia.
Tentar a Dios de palabra o de obra, el sacrilegio, la simonía
(compra o venta de cosas espirituales), son pecados contra este
primer mandamiento, de igual modo el ateísmo en cuanto niega o
rechaza la existencia de Dios.
El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer
mandamiento que proscribe los ídolos. El honor tributado a las
imágenes sagradas es una veneración respetuosa, no una
adoración, que sólo corresponde a Dios.
Los laicos cristianos hemos de purificar todos los días el amor
que le profesamos a Dios, para que sea verdadero; de esta
manera, le demostraremos que lo amamos por medio de las
acciones que a él más le agradan.
2. “No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios.
“No tomes en vano el nombre de Yahvé, tu Dios, porque Yahvé
no dejará sin castigo a aquel que toma su nombre en vano”
(éxodo 20,7)
El segundo mandamiento nos manda respetar el Nombre de
Dios.
La blasfemia consiste en usar de una manera injuriosa el nombre
de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de los santos. Es
proferir palabras de odio, de reproche, de desafío. La blasfemia
3. “Santificar las fiestas”
“Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás
y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es el día de
descanso para el Señor tu Dios. Ho harás ningún trabajo (Éxodo
20,8-10).
Necesitamos del descanso para reponer las fuerzas físicas y
espirituales. La prescripción del tercer mandamiento de guardar el
sábado es un regalo de Dios al pueblo de la Antigua Alianza. El
día sétimo será día de descanso completo consagrado al Señor
“Guardarás el día del sábado para santificarlo” (Dt 5, 12). “El día
séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor”.
(Ex 31, 15).
La Escritura hace memoria a este propósito a la coronación de la
primera creación. (Ex 20, 11) y ve un memorial de la liberación de
Israel de la esclavitud de Egipto. ((Dt 5, 15). Es un día de protesta
contra las servidumbres de trabajo y el culto al dinero (Ne.13,15-
22; 2Cro 36, 21).
Jesús proclama que es lícito en sábado hacer el bien y no el mal,
salvar una vida en vez de destruirla.
El domingo para los cristianos, es el día del Señor. La razón
fundamental de celebrar el domingo en lugar del sábado, es por
la Resurrección de Jesucristo que realiza plenamente la Pascua
de Cristo, es la nueva creación. Ha de observarse en toda la
Iglesia como fiesta de precepto, además de otros días de
precepto.
domingo, para dedicarlo íntegramente al Señor y a los hermanos.
El día de descanso es un regalo de Dios para la mente y para el
espíritu. Es un día para olvidar el duro trabajo diario y para
fortalecer la vida de familia y a la comunidad, en su caminar. El
descanso se vive y se celebra en fraternidad y con la presencia
de Dios.

4. “Honrar a padre y madre”.


“Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la
tierra que el Señor tu Dios te va a dar (Éxodo 20,12).
Jesús volvió con ellos a Nazareth, donde vivió obedeciéndoles.
Su madre guardaba fielmente en su corazón todos estos
recuerdos (Lucas 2, 51).
El cuarto mandamiento de la Ley de Dios protege a la familia. A
todos, padres e hijos de cualquier edad y condición social, Dios
hace llegar por igual el espíritu de las normas del cuarto
mandamiento. Este mandamiento no es obligante solamente para
los hijos; a todos por igual Dios nos pide contribuir para que haya
auténticas familias, en las que sea posible el desarrollo integral
de cada uno de sus miembros (Éxodo 20,21)
La paternidad divina es la fuente de la paternidad humana (Ef 3,
14). El respeto de los hijos, mayores o menores de edad hacia
sus padres, se nutre del afecto natural que los une. Los niños
deben obedecer también a sus educadores o personas a quienes
sus padres los han confiado, pero no deben seguir una orden que
les vaya a perjudicar.
vivamos en una gran ciudad o en un barrio pequeño, en torno a
nosotros hay otras familias que esperan nuestra ayuda, nuestro
ejemplo, nuestra fortaleza y nuestra amistad.

5 . “No matarás”
Entonces Yahvé formó al hombre con polvo de la tierra, y sopló
en sus narices aliento de vida, y existió el hombre con aliento y
vida” ( Génesis 2,7).
Vivir es realmente maravilloso. Todos deseamos tener salud y
vivir por muchos años. Llevamos en nosotros el deseo de
conservar nuestra vida y de defendernos de todo aquello que la
ponga en peligro.
La vida es un regalo de Dios; por eso mismo merece ser
altamente apreciada. Sin embargo hoy vivimos inmersos en lo
que se llama “la cultura de la muerte”, en la cual muchos matan la
vida. Toda vida humana debe ser respetada y protegida de
manera absoluta desde su concepción.
El quinto mandamiento condena el homicidio voluntario, el aborto,
el comercio de órganos, las amputaciones, mutilaciones y las
esterilizaciones directamente voluntarias, la eutanasia, el
escándalo voluntario, el suicidio, la guerra, el terrorismo, la
injusticia, la producción y venta de armas e insta a la construcción
de la paz.
Toda persona tiene derecho a su integridad corporal y a la
legítima defensa de su vida y la de otros. La moral exige el
respeto de la vida corporal, pero no hace de ella un valor
el hambre y la miseria? ¿Cómo contribuir para que la injusticia, y
la impunidad ante los crímenes no siga contribuyendo a lesionar
el derecho a la vida?
Existen otras formas de matar sin armas, a las que hay que poner
atención: en realidad muchas veces la guerra comienza así.
Somos capaces de matar a los demás en nuestro corazón cuando
le negamos el afecto, cariño o aprecio. Cuando odiamos a
alguien, de tal manera que ni siquiera podemos verlo.
Por el contrario la Palabra de Dios constantemente nos invita a
perdonar al que nos hace mal, a tenderle la mano al enemigo, a
no injuriar a nadie ni maltratar de obra o de palabra a cualquiera
que nos haya maltratado.
Jesús en su mensaje ha proclamado que él mismo ha sido
enviado por el Padre para darnos vida en abundancia, y quiere
que esa vida sea respetada.

6. “No Cometerás Adulterio”


“Han oído que se dijo; “No cometerás adulterio” pues yo les digo:
todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio
con ella en su corazón (Mateo 5,27-28)
Dios nos recuerda constantemente cuánto vale nuestro cuerpo
con todas las facultades que él mismo le dio, y cuánto respeto
hemos de tenerle, al propio y al de los demás. A Jesús le interesa
lo profundo de las personas y desea que el respeto y la fidelidad
nazcan de lo profundo del corazón. Por lo tanto el cristiano evita
por todos los medios:
familia.
Dios creó al hombre y a la mujer con igual dignidad personal. A
cada uno le corresponde acoger su identidad sexual. Cristo es el
modelo de castidad. Todo cristiano está llamado a vivir la castidad
según su estado de vida.
Son considerados pecados contra la castidad: la masturbación, la
fornicación, la pornografía y las prácticas homosexuales. La
alianza libre de los esposos en el matrimonio implica fidelidad e
indisolubilidad. El adulterio, el divorcio, la poligamia y la unión
libre son ofensas a la dignidad del matrimonio.
La fecundidad es un don de Dios. Dando la vida, los padres
participan de la paternidad de Dios. El control de la natalidad se
relaciona con la paternidad responsable, pero no justifica el uso
de recursos moralmente inaceptables.

7. “No Robarás”
“No robarás… no codiciarás la casa de tu prójimo… ni su
siervo, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo”
(éxodo 20, 15.17)
El séptimo mandamiento prescribe la justicia en el uso de los
bienes terrenos y de los frutos del trabajo de las personas.
Prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente, exige el
respeto de la integridad de la creación. El derecho a la propiedad
no anula el destino universal de los bienes. La injusticia cometida
requiere reparación.
8. “No Darás Falso Testimonio Contra Tu Prójimo”
“Esto es lo que deben hacer: Díganse la verdad unos a otros.
Cuando juzguen, procuren ante todo unir las personas; no anden
pensando cómo perjudicar a otro; no sean amigos de jurar en
falso. Porque éstas son las cosas que aborrezco, dice Yahvé”
(Zacarías 8, 16-17)
“El discípulo de Jesús permanece en su palabra para conocer la
verdad que hace libre” (Juan 8,31)
Todos sentimos una gran atracción por la verdad y nos agradan
las personas veraces. Ellas nos inspiran una gran confianza. Pero
a pesar de que nos repugna todo lo que huele a engaño y a
mentira, ella es para nosotros una gran tentación. A veces, una
mentira es la respuesta más fácil para salir de un apuro. Y
cuantas veces, por desgracia, mintiendo dañamos a otras
personas con tal de salvar nuestro “buen nombre”. Tampoco
podemos olvidar que muchas veces nos cuesta aceptar la verdad
que nos duele o que nos hiere.
El falso juramento, la mentira, los chismes, la calumnia y la
hipocresía son maneras de perjudicar al prójimo. “No darás
falso testimonio contra tu prójimo (Deuteronomio 5,20).
Es muy saludable la prudencia en el hablar, no debemos decir
todo lo que pensamos, y menos decirlo a todas las personas. La
virtud de la prudencia esta muy relacionada con este
mandamiento.
Jesús nos enseña a vivir en la verdad, es importante recordar que
vivir en la verdad es una valentía difícil para el cristiano. Jesús
§ Cuando damos nuestro nombre y mostramos nuestra cara
con valor, en vez de hacer cartas sin firmar o llamadas
telefónicas anónimas.
§ Cuando no nos servimos del engaño para lograr el éxito
personal.
La palabra es un don de Dios, por eso cuando aprendemos a
dialogar con los demás, somos capaces también de dialogar con
él.
El apóstol Pablo escribe en una de sus cartas: “No salga de sus
bocas ni una mala palabra, sino palabras buenas que
edifiquen cuando sea necesario y que hagan bien a los que
las oigan”. (Efesios 4,29)

9. “No codiciarás la mujer de tu prójimo”


“Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios”
(Mateo 5,8)
El noveno mandamiento quiere proteger los pensamientos y los
deseos. Se refiere al deseo y al sentimiento desordenado de
poseer a la otra persona.
El noveno mandamiento se refiere a la lucha contra la
concupiscencia de la carne. Esta lucha pasa primero por la
purificación del corazón, que se vincula también a la pureza del
cuerpo y de la fe.
La pureza nos permite considerar el cuerpo del otro y el propio
10. “No codiciarás los bienes ajenos”
“Donde está tu tesoro está tu corazón”. (Mt 6, 21)
El décimo mandamiento incluye la prohibición de la envidia por
poseer los bienes ajenos, como el mal deseo de destruirlos, sólo
porque no se pueden poseer. Cada uno de nosotros debe vivir
contento con lo que honradamente tiene. Si alguien desea
mejorar su situación económica, está en libertad de hacerlo,
siempre y cuando el medio para lograrlo sea el trabajo honrado.
El décimo mandamiento se opone a la avaricia y envidia. La
envidia es un pecado capital, es la tristeza que se experimenta
ante el bien del otro y el deseo de poseerlo. Se combate mediante
la humildad, la benevolencia y el abandono en la providencia de
Dios.
La gracia de Dios aparta el corazón del hombre y de la mujer, de
la codicia y la envidia y lo instruye en el deseo del Espíritu Santo,
que sacia el corazón de la persona.
El desprendimiento de la riqueza es necesario para entrar en el
Reino de los cielos.
El décimo mandamiento es un llamado de Dios al cristiano para
que administre sus bienes con libertad y justicia y, al mismo
tiempo, mire con buenos ojos los que los demás, también con
libertad y justicia puedan poseer.

6.3 LAS BIENAVENTURANZAS:


Las Bienaventuranzas son reglas de oro que llegan hasta el fondo
del corazón e invitan a vivir el amor en plenitud, con la entrega
suprema de la que éste es capaz. Con esta invitación, Jesús
lanza un reto al corazón de sus discípulos, para que luchen por
aproximar al mundo a su verdadera meta.
Las Bienaventuranzas son nuestro programa de vida cristiana. La
dicha que Jesús nos anuncia en las bienaventuranzas siempre
está vinculada con una promesa, como fruto de una maravillosa
esperanza. Se trata de una felicidad que está por venir, porque
se realiza en plenitud sólo con la plenitud misma del Reino. Se
trata del Reino que se ha hecho cercano con la presencia de
Jesús entre nosotros, que anhela

1. FELICES LOS POBRES DE ESPIRITU, PORQUE DE ELLOS


ES EL REINO DE LOS CIELOS:
Jesús le dijo una parábola: “Los campos de cierto hombre rico
dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ¿Qué haré,
pues no tengo dónde reunir mi cosecha? Y dijo: Voy a hacer esto:
Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y
juntaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: alma,
tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa,
come, bebe, banquetea. Pero Dios le dijo ! Necio! Esta misma
noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para
quién será? Así es el que atesora riquezas para sí, u no se
enriquece en orden a Dios (Lucas 12, 13-21)
por el alejamiento personal o de otros, de la bondad y de la
santidad de Dios. En ese sentido, llorar nuestros propios errores y
fracasos es también una virtud. No hacerlo podría indicar fría
indiferencia.
Igual que nosotros Jesús pasó muchas veces por la experiencia
del llanto. Muchas circunstancias humanas como la muerte de su
amigo Lázaro o la angustia de su propia muerte, lo hicieron
estremecerse y llorar.
Pero desde que Jesús venció la muerte y el dolor con su
Resurrección, en realidad no tenemos motivos para estar tristes.

3. FELICES LOS MANSOS, PORQUE RECIBIRAN LA TIERRA


EN HERENCIA:

“Destierren de entre ustedes todo exacerbamiento, animosidad,


ira, pendencia, insulto y toda clase de maldad. Sean, por el
contrario, bondadosos y compasivos unos con otros, y
perdónense mutuamente como también Dios los ha perdonado
en Cristo (Efesios 4, 29-32).
La mansedumbre es fruto del amor. Está profundamente unida al
amor. Dice el apóstol Pablo “que el amor es paciente, no es
presumido, ni leva cuentas del mal”.

En el espíritu de esta bienaventuranza, la conquista más


importante es el corazón de los demás, y para conseguirla, el
camino correcto no es la violencia o la fuerza, sino por las
buenas, amando.

4. FELICES LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA,


consecución de sus anhelos.

5. FELICES LOS MISERICORDIOSOS, PORQUE ELLOS


ALCANZARAN MISERICORDIA:

“Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No


juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán
condenados. Perdonen y serán perdonados. Den y se les dará…
porque con la medida con que midan se les medirá a ustedes”
(Lucas 6, 36-38).

Jesús llama dichosos a los que practican la misericordia con los


demás y les promete que Dios tendrá también misericordia con
ellos en el juicio.

La misericordia es un deber, porque si en algo somos solidarios


los cristianos, igual que todos los seres humanos, es en el
pecado. Pues si estamos unidos por lo común de las miserias,
debemos estarlo también en la necesidad de comprendernos
unos a otros; y en lugar de señalarnos y acusarnos, lo propio es
que nos ayudemos a llevar en la caridad nuestras flaquezas y
debilidades.

Si hay algo en que podemos sentirnos agradecidos con los


demás, es cuando ellos se muestran comprensivos con nuestros
errores y dispuestos a levantarnos para seguir adelante. Por el
contrario, si hay algo que resentimos de los demás es que en
lugar de ayudarnos a salir de nuestras flaquezas, más bien nos
hundan y nos destruyan.
que verdaderamente había sido enviado por el Padre para salvar
y no para condenar (Juan 12, 47).

Y cuando se encontró con la hipocresía y la soberbia de quienes


sin miramientos acusaron a los demás sin fijarse en sí mismos,
los emplazó de inmediato para demostrarles que ningún ser
humano tiene derecho de convertirse en juez de los demás (Juan
8, 1-11)

Nos recomendó además, que tengamos cuidado de no estar


viendo las insignificancias de las otras personas, mientras
pasamos por alto nuestros grandes errores. (Mateo 7, 1-5)
Podemos decir que somos misericordiosos si estamos dispuestos
a acercarnos y ayudar, a comprender y a consolar al que se
encuentra en situación de miseria. No se trata simplemente de
sentir lástima de los otros, sino de ser leales con el mandato del
amor, que nos exige ser bondadosos.

6. FELICES LOS LIMPIOS DE CORAZON, PORQUE ELLOS


VERAN A DIOS.

“La boca siempre habla de lo que está lleno el corazón” (Mateo


12,34).

“¿Quién subirá al monte del Señor, quién entrara en su recinto


santo? El que tiene manos inocentes y puro el corazón, el que no
pone su alma en cosas vanas ni jura con engaños” (Salmo 24, 3-
4)
las cosas de uso en la cocina. Si en eso consistiera la pureza de
corazón, ¡qué fácil nos resultaría ser santos!
Pero Jesús nos explica que la pureza de corazón no tiene que
ver con la higiene personal, sino con lo más íntimo del ser
humano: sus intenciones, sus sentimientos, su corazón. El limpio
de corazón además, hace coincidir las intenciones que alberga
en su corazón, con sus acciones. Es coherente en el pensar y en
el actuar.

7. FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ, PORQUE


ELLOS SE LLAMARAN HIJOS DE DIOS:

“Les dejo la paz, les doy mi paz, no se la doy como la da el


mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde” (Juan
14, 27).

La paz es un don de Dios por excelencia; por consiguiente la


verdadera paz solo la da Dios. Pero para que haya paz, ha de
haber justicia y amor (Romanos 14, 17). Por eso esta
bienaventuranza, igual que la de los misericordiosos ubican al
cristiano ante el hermano que necesita su ayuda.
Jesús es la respuesta de Dios a todos los anhelos de paz
escondidos en el corazón de todos los pueblos de la tierra. Él es
el camino para la paz verdadera, manifestada desde el misterio
mismo de su nacimiento.

El plan de Dios ha sido desde siempre llevar a todos los hombres


y mujeres a vivir la paz en Cristo, ya que cuando por el pecado
entendimiento entre todos. Hay que cambiar nuestro corazón
dejando odios y egoísmos y abriendo caminos de amor, de
comprensión y de ayuda. El otro, quienquiera que sea, no es mi
enemigo al que tengo que enfrentar, sino mi hermano con quien
tengo que compartir.

Construir la paz es procurar la justicia, sin la cual la paz es


imposible; ante todo es hacer el bien, educando para la paz, ya
que ésta no se encuentra, sino que se construye.

8. FELICES LOS PERSEGUIDOS POR CAUSA DE LA


JUSTICIA, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS
CIELOS:

“Dichosos serán ustedes cuando los injurien y los persigan,


y digan contra ustedes toda clase de calumnias por causa
mía. Alégrense y regocíjense, porque será grande su
recompensa en los cielos, pues así persiguieron a los
profetas que vivieron antes que ustedes”.

Jesús llama felices a los que sufren la persecución por estar en


buenas relaciones con Dios acatando su voluntad. Efectivamente,
la causa de Cristo merece que arriesguemos cualquier cosa,
hasta la vida, como los apóstoles, que se alegraban porque
habían sido dignos de padecer por el Nombre de Jesús (Hechos
5, 41).

Jesús fue odiado, perseguido y maltratado hasta la muerte. Así,


6.4 LAS OBRAS DE MISERICORDIA:

Es importante para un Laico del Buen Pastor, vivir la


espiritualidad y el carisma de la misericordia, en los detalles
pequeños y grandes, y conmoverse ante el dolor físico o
espiritual de sus hermanos más pobres, hasta comprometerse en
una ayuda concreta, dando con amor de lo poco que se tiene.

Las OBRAS DE MISERICORDIA son acciones caritativas


mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus
necesidades corporales y espirituales.

Las obras de misericordia corporales (Mt. 25, Tb.12):

Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Vestir al


desnudo. Dar posada al forastero. Visitar a los enfermos. Visitar a
los encarcelados. Enterrar a los muertos.

Las obras de misericordia espirituales:


Dar buen consejo al que lo necesita. Enseñar Al que no sabe.
Corregir al que se equivoca. Consolar a los afligidos. Perdonar
las ofensas. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo. Rezar
a Dios por los vivos y los muertos.
Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los
principales testimonios de la caridad fraterna; es también una
práctica de justicia que agrada mucho a Dios.
En este sentido la Biblia no se equivoca.
La Biblia contiene las mismas palabras y Sabiduría de Dios, su
esplendorosa Gloria, su carácter confiable, sus poderosas obras.

Qué es la Biblia

Etimológicamente “Biblia” significa “Libros o Conjuntos de Libros”.


Estos a pesar de su número y diferente contenido, guardan una
perfecta unidad porque tienen en común el desarrollo del plan de
Dios y han sido escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo. Por
eso decimos que Dios es su autor.

Otros nombres de la Biblia: Sagrada Escritura, Libros Santos o


Sagrados, La Palabra de Dios, Las Escrituras.

Personajes de la Biblia

Los protagonistas del Libro Sagrado son: Dios y el Ser humano.


Dios que habla y actúa realizando la salvación; el Hombre y la
Mujer que escucha y vive esta salvación.

Contenido de la Biblia:

La Biblia se divide en dos partes fundamentales:

El Antiguo Testamento (Antigua Alianza)


y el Nuevo Testamento (Nueva Alianza).
Los dos Testamentos suman un total de 73 Libros: 46 Libros del
Antiguo Testamento escritos antes de la venida de Cristo y 27 del
Narraciones)
7 Libros Didácticos: (Contienen Sabiduría y Poesía)
18 Libros Proféticos: Contienen la predicación y la vida de los
Profetas)

Nuevo Testamento:

Incluye la experiencia de Dios de los que vieron y conocieron a


Jesús, así como la de las primeras comunidades cristianas. El
Nuevo Testamento tiene como centro la realización de las
promesas de Dios en Jesucristo.

5 Libros Históricos o Narrativos: (Evangelios y Hechos de los


Apóstoles)
21 Libros Didácticos: (Las Cartas de Pablo y otros Apóstoles)
1 Libro Profético: (El libro de Apocalipsis)

ORIENTACIONES PARA LEER LA BIBLIA:

§ Cada libro de la Biblia está dividido en Capítulos, y estos a


su vez se subdividen en versículos.
§ El terreno de la Biblia está lleno de verdades espirituales,
pero no es como ningún otro libro que usted ha estudiado.
Es necesario contar con una buena orientación para sacar
verdadero provecho de su lectura y reflexión.
§ Un buen lugar para comenzar a leer, es el Evangelio de
San Marcos en el Nuevo Testamento. Después ir a través
de la historia del comienzo de la Iglesia en el libro de los
Hechos de los Apóstoles. Luego pasar al libro doctrinal de
Recomendamos dos tipos o Clases de lectura:

Lectura personal.

Para una persona que se inicia en el conocimiento de la Biblia,


conviene leer primero el Nuevo Testamento, por ser este el más
comprensible.

1. Comenzar invocando al Espíritu Santo


2. Leer el texto lentamente y con atención.
3. Hacer un momento de silencio interior recordando lo que
se leyó.
4. Ver en profundidad el contenido de cada frase.
5. Rumiar la Palabra, actualizarla y relacionarla con la vida.
6. Ampliar la versión relacionando el texto leído con otros
pasajes de la Biblia.
7. Volver a leer, rezando el texto y respondiendo a Dios.
8. Formular un compromiso de vida.
9. Rezar un salmo apropiado.
10. Como resumen, elegir una frase para memorizar.

Lectura en Grupo.

Si nos concretamos solo a leer la Biblia personalmente, corremos


el riesgo de quedarnos con una reflexión e interpretación muy
parcial de la misma; por eso sugerimos, dentro de lo posible la
lectura en grupo. Esta será más completa y a la vez más
7- Aplicar a nuestra vida el mensaje que hemos descubierto.
8- Compromisos a nivel personal y de grupo.
9- Oración Final.

En un texto que no sea narrativo, por ejemplo: discursos o trozos


de alguna carta, se suprimen los pasos 4 y 5.

Es conveniente perseverar en el estudio de la Sagrada


Biblia:

Trate de hacer que el estudio bíblico sea una actividad diaria,


como comer. No llenamos nuestros cuerpos con una enorme
comida y después nos pasamos una o dos semanas sin comer.
No es saludable. La regularidad y la consistencia son cruciales
para una buena salud espiritual.

He aquí algunas ideas que pueden ayudar:

v Elija un tiempo cuando sea menos probable que sea


interrumpido. Entonces, disciplínese a mantener ese
horario.

v Estudie en el mismo lugar. Esto ayudara a su mente a


adaptarse más rápidamente a un modo de estudio bíblico.

v Mantenga a la mano todo lo que necesite: Su Biblia, libros


de estudio, libros de devociones, pluma, papel deben de
estar a su alcance, diccionario.
manifiesta en la celebración de los santos misterios y es, sobre
todo, acción de alabanza a la soberana majestad de Dios, Uno y
Trino. Con ella el hombre, personal y comunitariamente, se
presenta ante Dios para darle gracias, consciente de que su
mismo ser no puede alcanzar su plenitud sin alabarlo y cumplir su
voluntad.
¿No era esto, acaso, lo que Dios quería expresar cuando ordenó
a Moisés que se quitase las sandalias delante de la zarza
ardiente? ¿No nacía, acaso, de esta conciencia, la actitud de
Moisés y de Elías, que no osaron mirar a Dios cara a cara?
La celebración litúrgica presidida por el sacerdote tiene como
finalidad primera presentar a la Majestad divina, el Sacrificio vivo,
puro y santo, ofrecido sobre el Calvario, una vez para siempre,
por el Señor Jesús, que se hace presente cada vez que la Iglesia
celebra la Santa Misa, para expresar el culto debido a Dios, en
espíritu y en verdad.
La “religiosidad popular” o “piedad popular” constituye una
expresión de la fe, que se vale de los elementos culturales de un
determinado ambiente.
El término “piedad popular”, designa aquí las diversas
manifestaciones cultuales, de carácter privado o comunitario, que
en el ámbito de la fe cristiana se expresan principalmente, con
las formas peculiares derivadas del genio de un pueblo o de una
etnia y de su cultura. La piedad popular, considerada justamente
como un “verdadero tesoro del pueblo de Dios”, manifiesta una
sed de Dios que sólo los sencillos y los pobres pueden conocer.
La religiosidad popular, que se expresa de formas diversas y
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos, advierte la necesidad de que no sean olvidadas
otras formas de piedad del pueblo cristiano y su fructuosa
aportación para vivir unidos a Cristo, en la Iglesia, según las
enseñanzas del Concilio Vaticano II.
El Papa Juan Pablo II, en su Carta Apostólica Vicesimus Quintus
Annus, expone que: “la piedad popular no puede ser ni ignorada
ni tratada con indiferencia o desprecio, porque es rica en valores,
y ya de por sí expresa la actitud religiosa ante Dios; pero tiene
necesidad de ser continuamente evangelizada, para que la fe que
expresa, llegue a ser un acto cada vez más maduro y auténtico.”
Según el Magisterio de la Iglesia, la piedad popular es una
realidad viva en la Iglesia y de la Iglesia. Por eso el Magisterio ha
expresado que constituye “un verdadero tesoro del pueblo de
Dios”
Ante las devociones que en ciertas regiones practica el pueblo
fiel, el Magisterio de la Iglesia expresa:
§ Que la piedad popular ha sido un instrumento providencial
para la conservación de la fe, allí donde los cristianos se
veían privados de atención pastoral.
§ Que donde la evangelización ha sido insuficiente, “gran
parte de la población expresa su fe sobre todo mediante la
piedad popular.”
§ Que la piedad popular, finalmente, constituye un valioso e
imprescindible “punto de partida para conseguir que la fe
del pueblo madure y se haga más profunda”.
Una gran variedad y riqueza de expresiones corpóreas, gestuales
y simbólicas, caracteriza la piedad popular. Se puede pensar, por
ejemplo, en el uso de besar o tocar con la mano las imágenes,
las reliquias y los objetos sacros; las peregrinaciones y
procesiones; hacer recorridos “especiales” con los pies descalzos
o de rodillas; el presentar ofrendas, vestir hábitos particulares;
llevar medallas e insignias. Similares expresiones, que se
trasmiten desde siglos, son modos directos y simples de
manifestar externamente el sentimiento del corazón y el deseo de
vivir cristianamente. Sin este componente interior existe el riesgo
de que los gestos simbólicos degeneren en costumbres vacías y,
en el peor de los casos, en la superstición.
También el canto, expresión natural del alma de un pueblo, ocupa
una función de relieve en la piedad popular.
Una expresión de gran importancia en el ámbito de la piedad
popular es el uso de las imágenes sagradas y es un signo el gran
patrimonio artístico.

PELIGROS QUE PUEDEN DESVIAR LA PIEDAD POPULAR:

• Presencia insuficiente de elementos esenciales de la fe


cristiana, como el significado salvífico de la Resurrección
de Cristo, el sentido de pertenencia a la Iglesia, la persona
y la acción del Espíritu divino.
• La desproporción entre la estima por el culto a los Santos
y la conciencia de la centralidad absoluta de Jesucristo y
de su misterio, y su presencia en la Eucaristía.
MANIFESTACIONES Y PRÁCTICAS DE LA PIEDAD
POPULAR:
Estas se han ordenado en las siguientes partes:

§ Sobre el Año litúrgico: las


celebraciones que se realizan en los
tiempos de adviento y navidad,
cuaresma, pascua y el tiempo
ordinario. El domingo,”el día del
Señor” en cuanto “fiesta primordial” y
“el fundamento y el núcleo de todo el
año litúrgico”, no se puede subor-
dinar a las manifestaciones de la
piedad popular.
§ Sobre la veneración de la santa
Madre del Señor: el Santo Rosario, el Ángelus Domini.
§ Sobre el culto de los Santos y Beatos: este es un hecho
eclesial muy antiguo. El Concilio Vaticano II señala que
“de acuerdo con la tradición, la Iglesia rinde culto a los
santos y venera sus imágenes y sus reliquias
auténticas”.
§ Sobre el sufragio por los difuntos: esto es una
expresión cultual de la fe en la Comunión de los
santos celebrada durante los funerales, así como en el
aniversario de la muerte.
§ Sobre los santuarios y peregrinaciones: son lugares
sagrados que por un motivo de piedad acuden en
peregrinación numerosos fieles.
• Hijas de Santa Eufrasia, comunidad de Barcelona.
“Vida de Santa Eufrasia Pelletier”.
• Vergara d. María Cristina “Santa María Eufrasia Pelletier
Misionera de la Misericordia”.
Biografías:

Vida de San Juan Eudes. Red Informática de la Iglesia en


América Latina (r.i.i.a.l.) y Obras Completas de San Juan Eudes.
Vida de Santa María Eufrasia Pelletier. Seoane Fernández y
Cía. Impresiones Compostella 661. La Habana.
Pasó Haciendo El Bien. Juan e. Schenk
María del Divino Corazón Droste Zu Vischering: p. Ángel Amo
Madre María De San Agustín Fernández Concha: María
Angélica Guzmán Vicuña. Rbp. Arbolario.Vida de las Hermanas
del Buen Pastor en Chile. Edición: Tomo 1.
Fraternidad 4629. La Florida. Santiago de Chile. Chile.
Septiembre 2004
Agustina Rivas (Aguchita) Martirologio Latinoamericano.. Y
Flor de Evangelización Testigo de la Paz. Religiosas del
Buen Pastor-Perú.
Conde de Neville y Condesa Genoveva de Andigné.
Un Corazón Grande Como el Mundo, Jorge Díaz León Laico del
Buen Pastor, Lima Perú 1996
Los Diez Mandamientos, Sacramentos, Bienaventuranzas Y
Obras De Misericordia.
Conferencia Episcopal Dominicana.
Librería Juan Pablo II.
Introducción a La Biblia
La Palabra nos Congrega.
21 Lecciones Bíblicas.
Carlos Junco Garza, Pbro.
Ruy Rendón Leal, Pbro
Frei Carlos Mesters. Oc

Sentido y significado de la piedad (religiosidad) popular


Directorio Sobre la Piedad Popular y la Liturgia. Congregación
Para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Ciudad
del Vaticano, 2002. Consultado por Internet

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