La Mishna Completa - Carlos Del Valle PDF
La Mishna Completa - Carlos Del Valle PDF
LAMISNA
Edición de
CARLOS DEL VALLE
SEGUNDA EDlCIÓN
REVISADA Y CORREGIDA
EDICIONES SÍGUEME
SALAMANCA
2011
A Elvira, con toda la ilusión
que alumbra en mi alma
ISBN: 978-84-301-1763-5
Depósito legal: S. 268-2011
Impreso en España/ Unión Europea
Imprime: Gráficas Varona S.A.
PRÓLOGO
consiguiente, todo lo que se refiere a la halajá. Hay que tener en cuenta que
cada una de las «balaj ás» de la Misná puede ser llamada también «misná» y un
conjunto de halajot pueden denominarse mishnayyot.
Una vez clarificados estos términos, conviene recordar que todo el proceso
que se extiende a lo largo del periodo mísnico, desde los «hombres de la Gran
Asamblea» hasta el cierre de la Misná, y que se caracteriza por el estudio, pro-
fundización, recolección y transmisión de la ha/ajá, vino desencadenado por
las medidas tomadas por Esdras el Escriba a raíz del exilio babilónico.
Esdras el Escriba supo descubrir a las masas judías la Torá como norma
de conducta, como modo concreto y práctico de vida judía, y supo asimismo
enseñar al pueblo cómo estudiar y cómo interpretar la Torá (cf. Neh 8). Una
de las transcendentales medidas adoptadas por Esdras consistió en la lectura
semanal de la Torá en el Templo los lunes y jueves, coíncidien<lo con los días
de mercado en Jerusalén. Otra de las medidas importantes tomadas por Esdras
fue la creación de dos cuerpos, uno básicamente legislativo, los «hombres de
la Gran Asamblea>> (o de la «Gran Sinagoga»), y otro de carácter didáctico-
investigador, los escribas.
Los «hombres de la Gran Asamblea)), tal como los presentan las fuentes
rabínicas, constituyeron en la práctica un verdadero cuerpo legislativo. Ellos
hicieron de la Torá, en su sentido pleno (revelación oral y escrita), el funda-
mento de la vida judía; recogieron y ordenaron recoger todas las tradiciones
heredadas del pasado enmarcándolas dentro del judaísmo; por otra parte, esta-
blecieron normativas nuevas, algunas de ellas sin soporte bíblico. Se les hace,
por ejemplo, responsables de haber ftjado el texto de ciertas bendiciones, de
haber establecido el rito del quiddush al comienzo del sábado y el de la habda-
/á al final del mismo, de haber introducido la fiesta de Purim, de haber incluido
el libro de Ester en el canon, de haber incidido en el ordenamiento de los libros
de Esdras, Daniel, profetas menores ...
Se debate hasta cuándo subsiste y se mantiene la institución de los «hom-
bres de la Gran Asamblea». Según la Misná, Simeón el Justo sería uno de los
últimos residuos de los <<hombres de la Gran Asamblea». Esto situaría el perio-
do final de la institución a finales del siglo III o del siglo II a.C. dependiendo
de la identificación histórica que se baga de Simeón el Justo. Hay autores que
alargan la vida de la institución más allá del periodo tannaítico. Hay que recor-
dar aquí que una buena parte de la crítica niega toda realidad a la institución de
«los hombres de la Gran Asamblea».
JO .lntroducción
Los ESCRIBAS
Los escribas tenían wia doble tarea, una respecto al cuerpo legislativo y
otra respecto a las masas judías. En relación con el primero, esto es, con los
«hombres de la Gran Asamblea)), a los escribas les correspondía escrutar las
Escrituras en busca de significados nuevos que sirvieran de pauta para las di-
versas actividades de la vida; estaban encargados asimismo de recoger las an-
tiguas tradiciones de Israel entendídas como nonna a la que todo judío debía
atenerse. En el estudio de la Torá, una de las principales tareas del escriba era
la conservación y fiel transmisión del texto bíblico. Precisamente el nombre de
escriba (sofer/soferim, <<el que cuentro>) procede de una de las técnicas que usa-
ban para la salvaguardia y transmisión fiel del texto bíblico: los recuentos. Son
sorprendentes los detallados recuentos de letras de todos los textos bíblicos.
Esta actividad la reemprenderlan, ya en el periodo medieval, los masoretas. En
relación con el pueblo, los escribas eran los maestros, los enseñantes; en cierto
modo, pues, eran el brazo ejecutivo de los <<hombres de la Gran Asamblea».
El ideal de los escribas -hacer de la Torá (oral y escrita) la nonna viva de la
conducta deljud[o bajo la interpretación autoritativa de una persona especiali-
zada, es decir, del escriba- fue asumido plenamente por el partido fariseo, muy
activo en el periodo neotestamentario.
Los PARES
La posición de Abraham Ibn Daud (siglo XII) puede ser considerada como
representativa de todo el judaísmo rabínico. Dice así: «Los hombres del Tal-
mud y ciertamente los sabios de la Misná no dijeron la más mínima cosa de su
propia cosecha fuera de algunas enseñanzas que de común acuerdo impartieron
para poner un cerco a la Torá».
No es extraño, pues, que los autores rabínicos remonten a la revelación
sinaítica las diferentes halajot. Recogeré algunos testimonios: «Najum el Es-
criba les decía: He recibido de R. Measa que lo recibió de su padre y éste de
los 'pares' y éstos de los profetas, que es precepto de Moisés del Sinaí que si
uno siembra su campo con dos especies de trigo ... ». En otro lugar se dice: <<He
recibido una tradición de Yojanán ben Zakay que oyó de su maestro y éste del
suyo como decisión legal que remonta a Moisés en el Sinaí que (los israelitas)
de Amón y de Moab han de apartar el diezmo de los pobres en el año séptimo>>
(Yad 4, 3); «los primeros profetas establecieron veinticuatro guardias (en el
Templo) ... » (Taan4, 2). En San 10, 1 se afirma que no tendrán parte en el reino
de los cielos los que afirmen que la Torá no viene de Dios.
No hay que pensar, sin embargo, que los rabinos ilustrados creyeran que
todas las leyes, todas las halajot, todas las mishnayyot, fueran dadas a Moisés
en el Sinaí. Tal como enseña Maimónides, muchas de las halajot provienen del
Sinaí sólo en cuanto que son deducciones legítimas de principios promulgados
en la revelación sinaítica. Todas las halajot pertenecen al mismo acervo de la
revelación sinaítica, bien que muchas hayan tenido una fonnulación histórica
posterior, deducidas legítimamente desde unas normas generales reveladas.
Esta es la posición del rabínismo ilustrado.
MISNÁ y ESCRITURA
CONTENIDO DE LA MJSNÁ
MISNÁ Y CRISTIANISMO
SIGNOS DIACRÍTICOS
EN EL APARATO CRÍTICO
SEMILLAS
(zeraim)
Bendiciones
La esquina de tu campo
El producto de diezmo dudoso
Las especies diversas
El año sabático
Ofrendas
Diezmos
Segundo diezmo
Masa
Árboles frntales incircuncisos
Primicias
BENDICIONES
(berajot)
Sólo los cuatro últimos capítulos de este tratado tratan de las bendiciones, fundamen.
talmente de las que preceden y siguen a las comidas, que son de origen bíblico (Dt 8, 1O).
Los cinco primeros capítulos se refieren a las oraciones diarias, concretamente el «Oye,
Israel)) y la tefilá (= la oración de las 18 .bendiciones). Estas oraciones tienen fonna de
bendiciones (berajot) y van acompafiadas de bendiciones.
La razón de incluir este tratado en el orden de las «semillas)) tal vez hay que buscarla
en la circunstancia de que las bendiciones se recitaban singulannente tras la degustación
de ciertos productos de la tiena.
El tratado contiene nueve capítulos:
Cap. I: Tiempo de la recitación del «Oye, Israel», por la mañana y por la tarde, posi-
ción del cuerpo mientras se recita, bendiciones antes y después de recitarlo.
Cap. 2: Condiciones en la recitación del <<Oye, Israel>>, su interpretación.
Cap. 3: Quiénes están exentos de la recitación del ((Oye, Israel», y de la tefilá.
Cap. 4: Tiempos de la recitación de la tefilá, su abreviación, recitación con devoción,
oración adicional.
Cap. 5: La intención en la recitación de la tefilá, inclusión de otras peticiones, nor-
mas sobre su recitación pública.
Cap. 6: Bendiciones que recitar con la degustación de ciertos alimentos y bebidas.
Cap. 7: Acción de gracias común.
Cap. 8: Lavatorio de las manos, acción de gracias sobre el vino, la habdalá al final
del sábado.
Cap. 9: Bendiciones para ocasiones especiales.
CAPÍTULO l
1. ¿Desde qué momento puede ser recitado el 0'e, lsraeJL por la tarde?
Desde el momento en el que los sacerdotes entran2 para comer de la ofrenda 3
hasta el final de la primera vigilia4 • Ésta es la opinión de R. Eliezer. Pero los sa-
bios5 dicen (que se puede recitar) hasta la media noche. Rabán Gamaliel afirma
(que se puede recitar) hasta la salida de la aurora. Ocurrió una vez que volvie-
l. Dt 6, 4-9; 11, 13-21; Nm 15, 37-41. Esta plegaria, shemá (oye), se reza mañana y tarde.
2. Los sacerdotes que habían contraído impureza legal tenían que hacer el bafio de puri-
ficación y esperar a la caída del sol para poder entrar en el Templo y comer de la ofrenda.
3. Frutos de la tiena y del campo debidos a los sacerdotes (Nm 18, 8).
4. La noche se dividía en tres vigilias.
5. Los tanaitas, los maestros de la Misná.
Ber 1, 2-4 Orden primero: Semillas - zerain 24
ron sus hijos de un convite y le dijeron: «No hemos recitado el 0;e, Israel».
Les dijo: «Si todavía no ha salido la aurora, estáis obligados• a recitarlo». Pero
no sólo en este caso, sino en todos en los que los sabios han dicho: «Hasta
media noche», la obligación subsiste hasta la salida de la aurora. La cremación
de las grasas y de los miembros (del animal sacrificadob) ha de hacerse hasta
la salida de la aurora. De todo lo que ha de comerse en el día6 subsiste la obli-
gación hasta la salida de la aurora. Si es así, ¿por qué dijeron los sabios <<hasta
media noche»? Para apartar al hombre de la transgresión.
2. ¿Desde qué momento se puede recitar el ()ye, Israel por la mañana?
Desde que se puede distinguir entre lo azul y lo blanco. R. Eliezer dice: Entre
azul y un color verduzco. (Su realización) puede tener lugar hasta la aparición
de los rayos del sol. R. Yehosúa dice: Hasta la tercera hora, ya que tal es la cos-
tumbre de los príncipes de levantarse en la hora tercia7. El que lo recita después
de este momento no pierde nada, como tampoco el que lee en la Torá8•
3. La escuela de Samay dice: Por la tarde todos tienen que estar reclinados
durante la recitación, mientras que por la mafí.ana tienen que estar de pie, ya
que está escrito: Cuando te acuestes, cuando te levantes 9 • La escuela de Hile],
en cambio, afirma que cada cual lo puede recitar a su manera, ya que está es-
crito: Cuando viajes. Si es así, ¿por qué se dice: Cuando te acuestes y cuando
te levantes? (Porque significa}: cuando los hombres acostumbran a estar acos-
tados o en pie. R. Tarfón relata: Me encontraba una vez de viaje y me recliné
para la recitación (del Oye, Is rae[) según la enseñanza de la escuela de Sama y
y me puse en peligro de vida a causa de los ladrones. Le dijeron: «Lo hubieras
merecido por haber desoído la enseñanza de la escuela de Hileb> º. 1
4. Por la mañana se dicen dos bendicíones 11 antes del ()ye, Israel y una
después 12 • Por la tarde se dicen dos bendiciones antes 13 y otras dos después 14;
una es larga y la otra corta. En el lugar donde se ha ordenado recitar la larga no
está permitido recitar la corta, y a la inversa, en el lugar donde se ha ordenado
recitar la corta no está permitido recitar la larga. Asimismo, en el lugar donde
se ha ordenado recitar la fórmula fina!l 5 no está permitido no decirla, y donde se
ha ordenado no recitarla no está permitido decirla.
CAPÍTULO 2
l. Si uno está leyendo en la Torá ( el pasaje del Oye, Israel) y llega el tiem-
po de su recitación, si hace intención en su interior ( de recitarlo), cumple con la
obligación; de lo contrario, no cumple. Entre un párrafo y otro ( del Oye, Israel)
se puede saludar a otra persona por respeto y se le puede también responder al
saludo. (Si uno se encuentra recitando) la mitad ( del párrafo), puede saludar
a otra persona por temor y le puede responder (por la misma razón) al saludo.
Ésta es la opinión de R. Meír. R. Yehudá enseña que en la mitad se puede salu-
dar a otro por temor y se puede responder al saludo <le otra persona por razón
del respeto debido; entre los párrafos se puede saludar por razón del respeto y
se puede responder al saludo de cualquier persona.
2. Estos son los intersticios entre los párrafos: entre la primera y la segunda
bendición, entre la segunda y el Oye, Israel, entre el Oye, Israel y ocurrirá si
obedecéis, entre ocurrirá si obedecéis y dijo, entre dijo y verdadero y firme. R.
Yehudá dice: Entre dijo y verdadero y firme no se hace ninguna interrupción.
Yehosúa ben Qorjá dice: ¿Por qué el Oye, Israel precede al ocurrirá si obede-
céis? Para que cada cual acepte el yugo del reino de los cielos primeramente y
luego acepte el yugo de los mandamientos. ¿Por qué el ocurrirá sí obedecéis
precede al dijo? Porque el ocurrirá sí obedecéísl 8 se aplica al día y a la noche,
mientras que el dijo sólo se aplica al día.
3. Si uno recita el Oye, Israel y no hace oír la letra a su oído, cumple con
su obligación. R. Yosé dice que no cumple. Si recita, pero no pronuncia distin-
tamente las letras, dice R. Yosé que cumple con su obligación, mientras que R.
Yehudá afinna que no. Si uno lee no guardando el orden, no cumple. Si uno lee
y se equivoca, debe comenzar de nuevo a partir del lugar donde se equivocó.
4. Los trabajadores pueden hacer la recitación 19 sobre la copa de un árbol o
encima de un muro, cosa que no pueden hacer durante la recitación de la tefilá 20 •
16. En la plegaria del Oye, Israel se tenía que recitar el texto de Nm 15, 41, que hacía
referencia a la salida de Egipto, a pesar de que la perícopa de las filacterias (ibid.) sólo obli·
gaba a su recitación durante el día.
17. Dt 16, 3.
18. Que habla del estudio de la Tora.
19. Del C>ye, Israel cuando llega el tiempo de su realización.
20. La ((Oración», la plegaria de las dieciocho bendiciones (cf. 4, lss).
Ber 2, 5-3, 3 Orden primero: Semillas - zeraín 26
CAPÍTULO 3
CAPÍTULO 4
CAPITULO 5
CAPITULO 6
1. ¿De qué modo se recita la bendición sobre los frutos? Sobre los frutos
de los árboles se ha de decir: «(Bendito seas ... )49 creador del fruto del árbol»,
dejando aparte el vino, ya que sobre el vino se dice: « ... creador del fruto de
la vid». Sobre los frutos de la tierra se dice: <e. creador del fruto de la tierra:»,
dejando aparte el pan, ya que sobre éste se dice: « ... el que hace germinar el
pan de la tierra)). Sobre las verduras se dice: <<. .• creador del fruto de la tierra».
R. Yehudá dice: «. .. creador de las diferentes especies de hierbas)).
2. Si uno recita sobre los frutos del árbol la bendición: «... creador del fm-
to de la tierra», cumple su obligación; pero si recita sobre los frutos de la tierra
la bendición <<... creador del fruto del árboh>, no cumple su obligación. En
cualquier circunstancia, sí dice ( «Bendito seas ... ) porque todo existe mediante
tu palabra», cumple con su obligación.
3. Sobre algo que no crece de la tierra se dice: « ... porque todo existe me•
<liante tu palabra». Sobre el vinagre, los frutos inmaduros caídos y las langostas
comestibles se dice: <<. .. porque todo existe mediante tu palabnm. Sobre la le-
che•, el queso y los huevos se dice: <<... porque todo ... ». R. Yehudá dice: Sobre
todo lo que es una especie de maldición50 no puede recitarse una bendición.
4. Cuando una persona tiene delante de sí diferentes clases (de frutos), dice
R. Yehudá que sí entre ellos se hallan algunos de los síete51, ha de recitar la
bendición que le es adecuada. Los sabios, en cambio, dicen que puede recitar
la bendición que corresponda a cualquiera de ellos, a libre elección.
CAPÍTIJLO 7
CAPITULO 8
1. Estas son las cosas en las que se diferencian las escuelas de Samay y de
Hílel respecto a la comida. La escuela de Samay dice: Se recita la bendición
sobre el día 59 y luego sobre el vino. La escuela de Hile!, en cambio, afirma: Se
recita la bendición sobre el vino y luego se recita la del día.
CAPÍTULO 9
las montañas, colinas, mares, ríos y desiertos dice: «Bendito sea el que hizo la
obra de la creación». R. Yehudá díce: Si uno ve el mar grande dice: «Bendito
sea el que hizo el mar grande», siempre que lo vea ocasionalmente. Con las
lluvias y las buenas noticias dice: «Bendito sea el que es bueno y hace el bien».
Con las noticias malas dice: «Bendito sea el juez de verdad».
3. Si uno construye una nueva casa o adquiere objetos nuevos dice: <(Bendi-
to sea el que nos mantiene en la vida (nos conserva y nos hace llegar hasta esta
hora)». Se recita la bendición sobre una desgracia sin consideración de lo bueno
que pueda resultar de ella y sobre una cosa buena sin consideración de lo ma-
lo que pueda seguirse. Si uno clama (a Dios) por algo ya ocurrido, es ésa una
oración vana. ¿Qué significa? Si, por ejemplo, uno cuya mujer está embarazada
dice: «Dios quiera que mi mujer dé a luz un níño», es ésta una oración vana. Si
uno va por el camino y, oyendo gritos en la ciudad, dice: «Dios quiera que no
sea nadie de mi casa», es ésta una oración vana.
· 4. Sí uno entra en W1a ciudad amurallada, recita una oración dos veces, una
al entrar y otra al ~alir. Ben Azay dice: Cuatro veces, dos al entrar y dos al salir,
dando gracias por,leJ pasado y rogando por el futuro.
5. Cada uno está obligado a bendecir a Dios en el mal, del mismo modo
que le bendice en el bien, ya que está escrito: Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu poder64 . Con todo tu corazón, es
decir, con tus dos inclinaciones, la buena y la mala; con toda tu alma, es decir,
incluso cuando te quita tu vida; con todo tu poder, es decir, con todas tus rique-
zas. Otra explicación de con todo tu poder: en cualquier medida con la que Él
te mida le darás gracias (con todas tus fuerzas). Nadie ha de comportarse con
ligereza frente a la Puerta Oriental, ya que está frente al Santo de los Santos.
Nadie puede entrar en el monte del Templo con su bastón, o con sus zapatos,
o con su cartera, o con polvo sobre sus pies, ni hacer de él un atajo, ni mucho
menos se puede escupir en él. Al final de toda bendición dicha en el Templo
se acostumbraba a decir: «Desde la eternidad». Pero después que los herejes65
la corrompieron y dijeron que sólo hay un mundo 66 , se dispuso que se dijera:
«Desde la eternidad hasta la eternidad». Se dispuso que cada cual pudiera sa-
ludar a su prójimo con el nombre de Dios, puesto que está escrito: Llegó Boaz
desde Belén y dijo a los segadores: El Señor esté con vosotros, contestándole
ellos: El Señor te bendiga61 • También se dice: El Señor esté contigo, valiente
héroe68 . Asimismo: No desprecies a tu madre cuando envejeciere69. Se dice tam-
bién: Es tiempo de hacer para el Señor, pues han violado tu ley1°. R. Natán dice:
Han violado tu ley, porque era el tiempo de obrar para el Señor.
64. Dt 6, 5.
65. Algunos textos leen: saduceos.
66. El término 'olam significa en hebreo tanto <(eternidad» como «mundo».
67. Rut 2, 4.
68. Jue 6, 12.
69. Prov 23, 22.
70. Sal 119,126.
LA ESQUINA DE TU CAMPO
(peá)
Este tratado versa sobre unas antiguas disposiciones en favor de los pobres: la esqui-
na de tu campo, la rebusca y la gavilla olvidada. La que trata con más amplitud es la refe-
rente a la «esquina de tu campo» en tomo a la obligación de todo propietario de dejar sin
recoger una esquina de su campo en favor de los pobres (Lv 19_, 9; 23, 22; Dt 24, 19-21).
Este tratado, como todo el resto del orden de las semillas, exceptuando el primer
tratado Berajot, no tiene comentario en el Talmud babilónico.
El tratado contiene ocho capítulos:
Cap. J: Qué cosas no tienen medida determinada, medida rabínica y lugar del pre-
cepto de la esquina de tu campo; qué productos están sujetos al precepto.
Cap. 2: Cómo se determinan los campos en relación al precepto.
Cap. 3: Casos especiales, bienes declarados sin propiedad.
Caps. 4-5: Cómo se distribuyen los frutos de «la esquina de tu campm>, la rebusca.
Cap. 6: Disposiciones en tomo al precepto de la gavilla olvidada.
Cap. 7: Derechos del pobre sobre olivos y viñas.
Cap. 8: Tiempo de la rebusca, credibilidad de los pobres sobre sus derechos, el diez-
mo del pobre, el pobre itinerante, quiénes pueden disfrutar de tales derechos.
CAPÍTULO l
l. Estas son las cosas sobre las que no hay medida fijada 1: la esquina de
tu campo 2, las primicias3, la presentación en el Templo4, el ejercicio de las
obras de misericordia 5 y el estudio de la Torá. Estas son las cosas cuyo fruto
puede disfrutar el hombre en este mundo y cuyo capital permanece a su favor
para la vida futura: el respeto al padre y a la madre6, la caridad, y el restable-
cer la paz entre un hombre y su prójimo. Pero el estudio de la ley aventaja a
todas ellas.
1. Por parte de la Torá, ya que por parte rabínica está establecido que se deJe al menos
· 1/60 de los frutos del campo.
2. Lv 19, 9; 23, 22.
3. Que debían ser llevadas al Templo (Ex 23, 19).
4. Con motivo de las tres grandes fiestas de peregrinación (Ex 23, 17) .
. 5: «Guemil.lutjasadiro», expresión que denota algo más qlle simple caridad y obras de
m1sencordia y que comporta un servicio personal a todos los hombres.
6. Ex 20, 12; DI 5, 16.
Pea 1, 2-6 Orden primero: Semillas - zerain 36
7. Del total del campo. Naturalmente está permitido dejar más cantidad.
8. Estando exento del diezmo, ya que de «la esquina de tu campo» no se separa diezmo.
9. Y, en cuanto tal, puede ser adquirido tanto por el pobre como por el rico.
10. Tdgo, avena, cebada, centeno ...
11. Rhus coriaria.
12. Sólo se aducen algunas especies en plan de ejemplo.
13. Incluso del fruto ya recogido.
14. Los distintos tipos de diezmo que gravaban sobre el israelita eran los siguientes:
1) El denominado «primer diezmo)), que se entregaba al levita (Nm 18, 21), quien a su vez,
de aquella cantidad recibida, tenía que separar otro diezmo para el sacerdote (Nm 18, 26).
2) El llamado «segundo diezmo», que el propietario debía de comer en Jerusalén (Dt 14, 23).
Podía ser vendido por dinero, con el que, añadiéndole un cuarto ele su valor, se adquirían
alimentos en Jerusalén y allí eran consumidos. 3) El año tercero y sexto del ciclo septena[
había que entregar un diezmo a los pobres, de ahí que se le llamara «diezmo del pobre» (Dt
14, 29; 26, 12).
15. C( Dt 14, 28.
16. Llena de grano.
17. Luego han de ser entregados los diezmos a otro levita.
La esquina de tu campo - peá Pea 2, 1-6
37
CAPÍTULO 2
18. Hacen que un campo se considere dividido en diversas secciones, en las que hay que
respetar el precepto de «la esquina de tu campo».
I 9. Que tiene cuatro codos de ancho, frente a los dieciséis del camino público.
20. De una altura mínima de diez palmos.
21. Donde tenia el sanedrín su sede (Mid 5, 4).
22. Algunos entienden «Abbro> como nombre propio.
Pea 2, 7-3, 3 Orden primero: Semillas - zeraín 38
los «pares» 23, y éstos de los profetas, que es precepto de Moisés desde el Sínaí
que si uno siembra su campo con dos especies de trigo y las pone en una misma
era, establece sobre ellas una sola (unidad en lo concerniente a la satisfacción
del precepto) de la esquina (de tu campo); pero si hace dos eras, establece dos
(unidades).
7. Si un campo ha sido segado por gentiles o por ladrones, o ha sido con-
sumido por las hormigas, o lo ha destrozado la tormenta o el ganado, queda
exento 24 • Si uno ha segado la mitad y los ladrones siegan la otra mitad, que-
da exento, porque la obligación (del cumplimiento del precepto) de la esquina
(de tu campo se aplicaba) al trigo que quedaba en pie 25 •
8. Si los ladrones han segado la mitad del campo y uno siega la otra mitad,
tiene que satisfacer (el precepto) de la esquina (de tu campo) en lo concerniente
a aquello que siega. Si ha segado la mitad y vende la otra mitad, el comprador
tiene que satisfacer por entero (el precepto) de la esquina (de tu campo). Si ha
segado la mitad y consagra la otra mitad, el que la redime de las manos del te-
sorero tiene que satisfacer por entero (el precepto) de la esquina (de tu campo).
CAPITULO 3
l. En cuanto a los espacios cuadrados 2¡, con trigo que hay entre los olivos 27 ,
la escuela de Samay dice que se ha de establecer una unidad (respecto a la
satisfacción del precepto) de la esquina (de tu campo) por cada uno de ellos,
mientras que la escuela de Hilel afim1a que vale uno por todos. Están de acuerdo
en que si los extremos de las líneas se mezclan, entonces se establece una unidad
por todos (respecto a la satisfacción del precepto) de la esquina (de tu campo).
2. Si uno síega por franjas su campo y deja los tallos verdes, R. Aquiba
dice que se establece una unidad (respecto a la satisfacción del precepto) de
la esquina (del campo) por cada una (de las franjas). Los sabios, en cambio,
dicen: Una por todas. Pero los sabios están de acuerdo con R. Aquiba en que si
uno siembra eneldo o mostaza en tres lugares ha de satisfacer (el precepto) de
la esquína (de tu campo) en cada uno de ellos.
3. Si uno recoge cebollas frescas para el mercado y deja las secas para la
era, ha de satisfacer (el precepto) de la esquina (de tu campo) por separado res-
pecto a las unas y respecto a las otras. Del mismo modo hay que hacer respecto
a los guisantes y a las uvas. Si uno disminuye (la cantidad de cebollas) 28 , da
23. El sanedrín estaba presidido por dos personalidades, los «pares)), en los dos últimos
siglos anteriores a la era cristíana.
24. Del precepto de «la esquina de tu campo».
25. Después de la siega de la primera mitad.
26. Los espacios libres que mediaban entre los árboles eran sembrados, generalmente
adoptando una forma cuadrada.
27. U otros árboles.
28. Es decir, sí arranca cebollas (u otras plantas) para dejar más espacio entre ellas y
pennitir un mejor desarrollo.
39
La esquina de tu campo - peá Pea 3, 4-8
del resto según lo que dejó. Pero si arranca (las cebollas) de una sola parte 29,
establece sobre el resto (lo que debe satisfacerse del precepto de la esquina de
tu campo) según la totalidad (inicial).
4. Las cebollas de siembra están sujetas (al precepto) de la esquina (de tu
campo). R. Yosé las declara eximidas. Respecto a las parcelas de cebollas que
se encuentran entre vegetales, R. Yosé dice que están sujetas cada una de ellas
(a la satisfacción del precepto) de la esquina (de tu campo). Los sabios, en
cambio, dicen «una por todas».
s. Los hennanos que están separados satisfacen cada uno por su cuenta
(el precepto) de la esquina (de tu campo). Si vuelven a asociarse, lo satisfacen
conjuntamente. Sí dos personas compran un árbol, satisfacen conjuntamente (el
precepto) de la esquina (de tu campo). Si uno ha comprado la parte del norte y
otro la del sur, cada cual satisface por separado ( el precepto) de la esquina ( de tu
campo). Si uno vende troncos de árbol dentro de su campo, tiene que satisfacer
( el precepto) de la esquina ( de tu campo) por cada uno de ellos. R. Yehudá dice:
¿Cuándo? Cuando el dueño del campo no deja nada (en él); pero si deja, enton-
ces ha de satisfacer (el precepto} de la esquina (de tu campo) de modo global.
6. R. ELiezer dice: Un terreno de un cuarto de kab está sujeto (al precepto)
de la esquina (de tu campo). R. Yehosúa afama: Si produce dos seás 30 . R. Tarfón
dice: Si tiene seis palmos por seis. R. Yehud᪠ben Betera dice: De modo que
puede segarse de dos vueltas. La halajá es según su opinión. Enseña R. Aquiba
que todo terreno de cualquier dimensión está sujeto (al precepto) de la esquina
(de tu campo) y de las primicias, y (basta) para escribir el prosbol3 1 y para ad-
quirir bienes muebles por dinero, documento o por usucapión.
7. Si uno estando gravemente enfermoll asigna ( a otro) por escrito sus bie-
nes y deja para sí un terreno de la dimensión que sea, su donación es válida. Pe-
ro si no deja níngún terreno de la dimensión que sea, su donación no es válida.
Si uno asigna sus bienes a sus hijos por escrito y asigna a su mujer un terreno
de cualquier dimensión, pierde ésta su ketubá 33 • R. Yosé dice: Si ella está de
acuerdo14 , a pesar de que ( el marido) no se lo asignara, pierde su ketubá.
8. Si uno asigna sus bienes por escrito a su esclavo, queda éste emancipa-
do. Pero si conserva para sí un terreno de cualquier dimensión que sea, no que-
da emancipado. R. Símeón dice que en cualquiera de los casos es un hombre
libre, a excepción de que el (dueño) diga: «Mira, todos mis bienes han de ser
entregados a fulano, mi esclavo, excepto la diezmilésima parte de ellos» 3;.
a. R. Yehudá: R. Yehoshúa
29. Ya para su propia necesidad o ya para la venta.
30. Un terreno que tenga una producción de dos seás de fruto.
31. Todas las deudas cesaban con el año sabático. Pero podían mantenerse incluso tras
el año sabático estableciendo un contrato previo, cuyo documento era Jlamado pros bol. Sólo
era posible si el deudor disponía de bienes inmuebles.
32. Aunque recuperándose más t.arde.
33. La dote que le corresponde en su viudez o en el caso de ser divorciada. Cf. Ket 5, l.
34. De heredarlo con los hijos.
35. Ya que en esa parte exceptuada puede incluir al propio esclavo.
Pea 4, 1-8 O,-den primero: Semillas - zeraín 40
CAPiTUL04
pués del tiempo de los diezmos y los rescata, quedan obligados. Si los dedica
al Templo antes de madurar y maduran cuando están bajo el tesoro y luego los
rescata, están eximidos, ya que en el tiempo de su obligación estaban exentos.
9. Si uno 47 ha recogido ( frutos que caen bajo el título del precepto) de la
esquina de tu campo y dice: «Son para el pobre fulano», R. Eliezer afirma que
]os ganó para aquél, mientras que los sabios sostienen que los ha de entregar al
primer pobre que encuentre. (Los frutos) de la rebusca, de la gavilla olvidada
y de la esquina de tu campo de un gentil están sujetos al precepto del diezmo a
no ser que se hayan declarado sin dueño.
10. ¿Cuál es (el fruto) de la rebusca? Lo que cae al suelo en el tiempo de la
cosecha. Si uno recoge la cosecha a manos llenas o arranca (una planta) a puño
lleno y se clava una espina cayéndosele de la mano ( el fruto), éste pertenece al
dueño. Lo que cae del medio de la mano o de la hoz pertenece al pobre, pero lo
que cae por detrás de la mano o de la punta de la hoz pertenece al propietario.
Lo que cae de la punta de los dedos o del extremo de la hoz pertenece, según
R. Ismael, a los pobres, mientras que, según R. Aquiba, al propietario.
11. (El grano) que se halla en los agujeros de las hormigas que se encuentra
entre el trigo aún no segado pertenece al dueño; si es después de la siega, el
que está arriba pertenece a los pobres; el que está debajo (de tierra), al dueño.
R. Meír afuma que todo pertenece a los pobres, ya que lo que es dudoso de si
es o no es rebusca, cae bajo (la categoría) de la rebusca.
CAPITULO 5
CAPÍTULO 6
50. Pobres.
51. Que era separado de lo ya segado.
52. En su condición de pobre.
53. La rebusca, gavilla olvidada y esquina de tu campo.
54. Prov 22, 28. Otra versión: «No removerás los linderos de los pobres)>.
55. En pequeños montones, de carácter provisional, para hacer luego un gran montón.
La esquina de tu campo - peá Pea 6, 2-6
43
f-Iilel dice: No puede considerarse nada sin propietario mientras no sea declara-
do también sin propietario a favor de los ricos como en el año de la remisión 56 •
Si todas las gavillas del campo son de un kab 57 y una es de cuatro kab y fue
olvidada, según la escuela de Samay no debe ser considerada como gavilla ol-
vidada, pero según la escuela de Hile) sí.
2. Si una gavilla está apoyada a una pared o a un montón de trigo o junto al
ganado o junto a unos objetos y fue olvidada, la escuela de Samay afoma que
no entra en la categoria de gavilla olvidada, mientras que la escuela de Hile!
sostiene que sí.
3. En los extremos de las líneas, la gavilla que está de frente tiene un valor
probatorio. Sí una gavilla ha sido recogida para ser transportada a la ciudad y
es olvidada, están de acuerdo (ambas escuelas) en que no entra en la categoría
de gavilla olvidada.
4. Para los extremos de las líneas vale lo siguiente: si empiezan dos (a reco-
ger las gavillas) por el medio de la línea, uno vuelto hacia el norte y el otro hacia
el sur, olvidando (algunas gavillas) delante y detrás de ellos, las que quedan de-
lante de ellos se consideran como gavillas olvidadas, mientras que las que que-
dan detrás de ellos no se consideran como tales. Si una persona sola comienza
por el extremo de la línea y olvidó (algunas gavillas) que estaban unas delante y
otras detrás de él, las que están delante de él no se consideran como gavillas ol-
vidadas, mas las que están detrás sí, pues a esto se aplíca: No te volverás atrás 58 •
Ésta es la regla general: Todo a lo que puede aplicarse el no te volverás atrás es
considerado como gavilla olvidada, mientras que si no puede aplicarse el No te
volverás atrás no se considera como gavilla olvidada.
5. Dos gavíllas pueden entrar en la categoría de gavilla olvidada, pero no
tres. Dos montones de aceitunas o algarrobas pueden entrar en la categoría de
lo olvidado, pero no tres montones. Dos hatillos de lino pueden entrar en la ca-
tegoría de lo olvidado, pero no tres. Dos gajos pueden entrar en la categoría de
gajos caídos, pero no tres. Dos espigas pueden entrar dentro de la categoría
de la rebusca, pero no tres. Estas (normas) son conformes a las palabras de
Hilel. En todos estos casos, la escuela de Samay dice que tres son del pobre,
mientras que cuatro ya pertenecen al propietario.
6. Si una gavilla contiene dos seás y es olvidada, no se la considera como
gavilla olvidada. Si son dos gavillas que juntas hacen dos seás, según Rabán
Gamaliel pertenecen al propietario, mientras que según los sabios pertenecen
a los pobres. Rabán Gamaliel les puso la cuestión: Con la multiplicación de
las gavillas, ¿se fortalece o se debilita el derecho de los propietarios? Le res-
pondieron: Se fotialece. Les dijo: Si cuando se trata de una sola gavilla que
contiene dos seás y es olvidada, no se considera como gavilla olvidada, ¿no
56. El séptimo año de cada semana de años se redimen todas las deudas, el terreno no se
trabaja y lo que crece espontáneamente de la tierra pertenece a todos (Ex 23, 10; Dt 15, lss).
57. Cf. el Glosario de términos hebreos, p. 1089.
58. Dt24, 19.
Pea 6, 7-7, 1 Orden primero: Semillas - zerain 44
hay que inferir que si son dos gavillas que contienen juntas dos seás no han de
ser consideradas dentro de la categoría de olvidadas? Le replicaron: ¡No! Si tú
babias de una gavilla que es como un montón, ¿hablarás de dos gavillas que
son como dos hatillos?
7. Si hay trigo aún no segado que hace dos seás y es olvidado, no entra en
la categoría de lo olvidado. Si no contiene dos seás, pero es apto para producir
dos seás, aunque sea de la calidad de las habichuelas 19 , es considerado como si
fueran granos de cebada.
8. El trigo aún no segado salva a la gavílla60 y al trigo aún no segado (que
está en tomo). La gavilla, en cambio, no salva ni a la gavilla ni al trigo aún no
segado. ¿Cuál es el trigo aún no segado que salva a la gavilla? Aquél del que
no fue olvidado ni tan siquiera un tallo.
9. Un seá de trigo cortado y otro de trigo todavía no cortado, lo que es
aplicable asimismo a los árboles, a los ajos y a las cebollas, no se unen para
formar dos seás, sino que pertenecen a los pobres. R. Yosé dice: Si el derecho
del pobre se mete por medio de los dos, entonces no se unen; pero si no se
mete, se unen.
10. El trigo que se da para pienso o para enlazar la gavilla y lo mismo
vale para las ristras de ajos y cebollas, no entra en la categoría de lo olvidado.
Todo lo que está oculto en la tierra, como, por ejemplo, el sarrillo 61 , el ajo y la
cebolla, no entra en la categoría de lo olvidado según R. Yehudá. Los sabios,
en cambio, sostienen que sí puede entrar.
11. Si uno siega durante la noche y hace gavillas o si es ciego, se aplica
el precepto de la gavilla olvidada. Si (el tal) se propone coger las gavillas más
grandes, no se aplica la ley de la gavilla olvidada (a las pequeñas). Si uno dice:
«Segaré con la condición de que pueda coger lo que olvidé», se aplica en este
caso la ley de la gavilla olvidada.
CAPÍTULO 7
1. Si un olivo tiene en el campo una especial fama, tal como el olivo que
destila (mucho aceite) en su estación y es olvidado, no entra en la categoría de
lo olvidado. ¿A qué se aplica esto? (Al olivo conocido) por su fama o por su
producción o por su lugar. Por su fama, cuando es un sifkoni o un besaní 62 • Por
su producción, cuando da mucho. Por su lugar, cuando está al lado de un lagar
o de una brecha (de muro). En el resto de los olivos, dos pueden entrar en la
categoría de lo olvidado, pero no tres. R. Yosé dice: La ley de lo olvidado no se
aplica a los olivos.
2. Si un olivo se encuentra entre hileras (de olivos) con dos parcelas (entre
cada una) y es olvidado, no entra en la categoría de lo olvidado. Si un olivo que
contiene dos seás (de aceituna) es olvidado, no entra en la categoría de produc-
to olvidado. ¿Cuándo se aplica esto? Cuando no se ha comenzado (a recoger
la aceituna), pero una vez que se ha comenzad.o, aunque fuese el olivo que
destila (abundantemente) en su tiempo, si es olvidado, entra en la categoría de
producto olvidado. En tanto (el propietario) tenga algo suyo debajo del olivo,
le pertenece lo que está en su copa. R. Meír dice: Sólo cuando el vareador se
va (se aplica al olivo la ley del producto olvidado).
3. ¿Qué son los gajos de la rebusca? Son los gajos que se caen en el mo-
mento de vendimiar. Si el vendimiador corta un racimo que al entrelazarse
entre las hojas cae de sus manos al suelo soltándose los gajos, en este caso
pertenecen al propietario. El que coloca un cesto debajo de la cepa en el mo-
mento de la vendimia es un expoliador de los pobres. De éste está escrito: No
r~moverás los linderos antiguos 63 .
4. ¿Cuáles son los racimos de la rebusca? Aquellos que no tienen cuerpo en
los laterales ni tampoco en la punta. Si tienen cuerpo en los laterales o en la pun-
ta, pertenecen al propietario. Si hay duda, pertenecen a los pobres. Los racimos
de Ja rebusca que se encuentran en los nudos (de la cepa), si son vendimiados
con los racimos buenos, pertenecen al propietario; sí no, son de los pobres. Si
tienen un solo gajo, R. Yehudá dice que es un racimo nom1al, mientras que los
sabios afinnan que es un racimo de rebusca.
5. Si uno aligera un poco las cepas, del mismo modo que puede aligerar
lo suyo puede aligerar lo que es de los pobres. Ésta es la opinión de R. Yehudá.
R. Meír dice: Lo suyo está permitido (aligerarlo), pero no lo de los pobres.
6. Si una cepa tiene cuatro años 64, según la escuela de Samay no se le aplica
(la ley) del quinto65 ni del alejamíento61>, mientras que la escuela de Hílel afirma
que se le aplica. La escuela de Samay sostiene que se le aplica la ley de los gajos
caídos y de los racimos de la rebusca. Los pobres pueden hacer el rescate para sí
mismos. La escuela de Hilel, en cambio, dice que todo es para el lagar.
7. Sí una viña tiene sólo racimos de rebusca, según R. Eliezer pertenecen al
propietario, mientras que según R. Aquiba pertenecen a los pobres, R. Elíezer
arguyó: Sí vendimias, no has de recoger los racimos de la rebusca 67 . Pero si
no hay vendimia, ¿cómo habrá racimos para la rebusca? Le replicó R. Aquiba:
No harás la rebusca de tu viña 68 , incluso cuando toda ella no tenga más que
racimos de rebusca. Sí es así, ¿por qué está escrito: Cuando vendimies tu viña
no has de recoger los racimos de la rebusca? (Para mostrar que) los pobres no
tienen derecho a los racimos de la rebusca antes de la vendimia.
8. Si uno dedica su viña al Templo antes de que se puedan reconocer en ella
los racimos de la rebusca, no entran los tales dentro de la categoría de racimos
de rebusca para los pobres, pero, si es después de que se puedan reconocer, sí
entran dentro de esa categoría. R. Yosé afinna que se deben dar como recom-
pensa de su cultivo al Templo. ¿Cuándo se aplica la ley del producto olvidado
a la cepa que está sostenida por apoyaturas? Cuando uno no puede extender su
mano y alcanzarla. ¿Cuándo se aplica la ley de producto olvidado a la cepa que
se extiende por el suelo? Después que ( el vendimiador) la deja.
CAPiruLO 8
que (se debe dar tanto) como para que se puedan vender y comprar a su cambio
aJímento para dos comidas.
6. Esta medida se aplica a los sacerdotes, a los levitas y a los israelitas (po-
bres). Si uno quiere salvar (para sus parientes pobres algo), puede tomar una
mitad y entregar la otra mitad. Si le queda muy poca cosa, la coloca ante ellos
y éstos se la reparten entre sí.
7. Al pobre que va de un lugar a otro no se le da menos de un bollo de un
pondio, cuando cuatro seás (de trigo) valen una selá. Si pasa allí la noche, se
le provee de lo necesario para pernoctar. Si es sábado, se le ha de dar alimento
para tres comidas. Si uno tiene alimentos para dos comidas, no cogerá del plato
de (los pobres). Si tiene para catorce comidas, no cogerá nada de la caja (de los
pobres). (El dinero) de la caja es recogido por dos personas y su distribución es
hecha por tres.
8. Si uno tiene doscientos sús, no podrá tomar los frutos de la rebusca, ni de
lo olvidado ni de la esquina de tu campo ni del diezmo de los pobres. Si tiene
doscientos menos un dinar, podrá tomarlos incluso cuando mil (propietarios)
le den simultáneamente (un producto). Si han sido dados en prenda al acreedm
0 para ketubá de su mujer, podrá tomarlos. No se le puede obligar a vender su
casa o los objetos de su uso.
9. Si uno tiene cincuenta sús y hace negocio con ellos, no podrá tomar
nada. Todo aquel que no necesite tomar nada y, sin embargo, lo toma, no se
despedirá de este mundo sin que haya tenido que necesitar a los otros hombres.
Pero todo aquel que necesita tomar y no lo toma, no morirá en su ancianidad
sin que haya podido sustentar a otro con sus riquezas. De él dice la Escritura:
Bendito es el varón que confía en el Señor y cuya esperanza es el Señor74 . Esto
mismo se aplica al juez que emite un juicio justo según verdad. Todo aquel que
no es paralítico, ni ciego, ni cojo y se comporta como si lo fuera, no morirá en
su ancianidad sin que se haya convertido como uno de ellos, ya que está escri-
to: Al que busca el mal, le vendrá el ma/ 75 , y también: Sigue estrictamente la
justicia 16 • Todo juez que recibe dádivas y se aparta de la justicia no morirá en
su ancianidad sin que se hayan apagado sus ojos, como está escrito: No recibas
regalos que ciegan a los prudentes 71.
74. Jr 17, 7.
75. Prov ll, 27.
76. Dt 16, 20.
77. Ex 23, 8.
EL PRODUCTO DE DIEZMO DUDOSO
(demay)
El presente tratado recoge las prescripciones que afectan a los productos provenientes
de gente inculta, sospechosa de uo haber hecho la debida separación del diezmo.
Para la intelección de esta normativa hay que recordar las leyes bíblicas que vigían so-
bre todos los productos de la tierra. Una vez recogido el producto, se separaba la ofrenda
(teruma gedola) debida al sacerdote (Nm 18, 8s). En la Torá no se establecía la cantidad
exacta de la ofrenda, pero la práctica la hacía consistir en el uno por 60, por 40 o por 30,
según la generosidad de cada cual. Lo habitual era el uno por 50. El producto del que
00 se había apartado la ofrenda era conocido bajo el apelativo de tebel. La degustación
de Ja ofrenda o del tebel por un laico era considerada sacrilegio (Lv 22, 10.14). Una vez
separada la parte de la ofrenda, se apartaba un diez por ciento del resto, que era entregado
a los levitas (Nm 18, 21-24) y constituía el primer diezmo. Del primer diezmo, el levita
separaba otro diezmo que entregaba al sacerdote y constin1ye la llamada ofrenda del diez-
mo (terumat ma'asero teruma qetanna; Nm 18, 25-28). La degustación de la ofrenda del
diezmo por parte de uo laico era también considerada sacrilegio.
Una vez descontada la ofrenda y el primer diezmo, del resto se apartaba en el pri-
mero, segundo, cuarto y quinto años del septenio otro diezmo(= segundo diezmo), que
el propietario debía llevar a Jerusalén y consumirlo allí. Para evitar las molestias del
transporte, se permitía venderlo en provincias y emplear su equivalente (más un quinto
de su valor) en adquisición de alimentos en Jerusalén, donde debían ser consumidos. En
los años tercero y sexto del septenio, este diezmo era entregado a los pobres (Dt 14, 22-
29; 26, 12-15), y por esto era llamado «diezmo de los pobres».
Sobre la separación de la ofrenda no solía haber remisos, tanto por razón de la peque-
ña cantidad como por la severidad de las penas. Sin embargo, respecto al cumplimiento
de la obligación del diezmo existía la sospecha sobre algunos israelitas, especialmente
gente inculta, no instruida en la Torá ( 'am ha-are_s). De ahí que los productos proceden-
tes de tales personas se consideraran dudosos en relación con el diezmo. Quien adquiría
productos de diezmo dudoso tenía, en principio, que asumir frente a ellos la responsa-
bilidad del diezmo, pero en la práctica se resolvía su obligación con la separación de la
ofrenda del diezmo. En lo tocante al primer díezmo y al diezmo de los pobres le bastaba
declarar que estos diezmos se encontraban en tal y tal parte del producto, pero no estaba
oblígado a entregarlos al levita o al pobre, respectivamente, a no ser que éstos demostra-
ran que el anterior propietario no había apartado el diezmo. El segundo diezmo podía ser
cambiado por dinero y empleado más tarde en Jerusalén.
La institución del demay se adscribe tradicionalmente a Juan Hircano (135-104 a.C.).
El contenido del tratado, sin embargo, corresponde a la situación social de Judea y Galilea
durante el siglo II d.C.
El término demay con el que se designa al producto de diezmo dudoso lo derivan
algunos de la expresión aramea da may (¿qué es esto?) o de meay (de un ciento), que
Dem 1, 1-2 Orden primero. Semillas - zeraín 50
aludiría a la ofrenda del diezmo. Otros lo derivan del griego demos, pueblo, por cuanto
son precisamente los productos procedentes de la gente inculta (en hebreo, «pueblo del
país>)) los que se consideran de diezmo dudoso.
El tratado contiene siete capítulos:
Cap. 1: Qué productos no están sujetos a la ley del demay, qué semejanzas tiene con
el producto comün, en qué se emplea.
Cap. 2: Productos que están sujetos a la ley del demay, obligaciones del asociado que
intenta observar las leyes de pureza, compra y venta.
Cap. 3: Cuándo se puede comer y cuándo se ha de separar el diezmo.
Cap. 4: Normas sobre la degustación de productos de diezmo dudoso con personas
que no son dignas de crédito respecto al diezmo.
Cap. 5: Reglas sobre el producto de diezmo dudoso adquirido a varias personas.
Cap. 6: Normativa sobre el diezmo de productos procedentes de campos en arriendo
o en sistema de participación de los beneficios, frutos originarios de Siria.
Cap. 7: Comida eo casa de una persona que no es fiable en cuanto a los diezmos,
diezmo por «designación», qué se debe hacer con productos «mezclados».
CAPITULO 1
1. El término hebreo para designar el diezmo dudoso es demay, quizá derivado del griego
demos («pueblo»). Precisamente la llamada «gente del pueblo», por ser ignorante de la ley,
caía baJo la sospecha de no separar el diezmo de sus productos.
2. Una variedad que producía dos cosechas al año.
3. En el segundo diezmo, sacado de productos dudosos, no era necesario añadir el quinto
a su valor como era lo dispuesto.
4. Cf. Dt 26, 13.
5. Cf. Dt 26, 14.
6. Aunque se prevea que los ingiera sin observar las leyes de la pureza.
7. En Jerusalén.
El producto de diezmo dudoso - demay Dem 1, 3-2, 3
51
3 . El que compra algo 8 para semilla o para el ganado, o harina para las pie-
les. O aceite para las lámparas o aceite para engrasar las herramientas, está libre
de ·la ley de los productos de diezmo dudoso. Desde Kesib9 en adelante se está
exento de esta ley de los productos de diezmo dudoso. La masa de la ofrenda 10
de un hombre inculto, el producto mezclado 11 , lo que ha sido comprado con di -
nero del segundo" diezmo y los restos de los sacrificios farináceos están libres
de la ley de los productos del diezmo dudoso. El aceite perfumado está sujeto a
la ley de los productos de diezmo dudoso según la escuela de Samay, mientras
que según la escuela de Hilel no lo está.
4. Con los productos de diezmo dudoso se puede preparar el erub 12 y la
coparticipación 13 • Se puede recitar sobre ellos la bendición y decir en común la
acción de gracias 14 • Puede apartarse de ellos (el diezmo) aun estando uno des-
nudo'5 y al atardecer16 • Si se adelanta el segundo diezmo al primero, no importa.
El aceite que el tejedor usa para untar sus dedos está sujeto a la ley de productos
dudosos, mientras que el que el cardador pone en la lana no está sujeto.
CAPiruL02
l. Estas son las cosas de las que se debe separar el diezmo cuando pertene-
cen al grupo del diezmo dudoso: torta de higos, dátiles, algarrobas, arroz y co-
mino. Pero cualquiera que se sirva de arroz de fuera de Palestina está eximido.
2. El que se propone ser digno de crédito 17 separa el diezmo de las cosas
que come, de lo que vende y de lo que compra. No se hospeda en casa de una
persona judía inculta. R. Yehudá dice: También el que se hospeda en casa de
una persona judía inculta puede ser digno de crédito. Le replicaron: Si no es
digno de crédito con respecto a sí mismo, ¡cómo lo va ser respecto de otros!
3. Si uno se propone ser un asocíado 18 no ha de vender a una persona judía
inculta nada húmedo 19 ni seco 20, y no ha de adquirir de ella ningún producto
CAPÍTULO 3
21. Aunque sí seco, ya que éste tiene menos posibilidad de devenir impuro.
22. Pues podría contraer impureza.
23. Por razón de la impureza, ya que, por ejemplo, hay que sospechar que se sentó sobre
ellos su mujer en el periodo de la menstruación.
24. La crianza de ganado menor se consideraba prohibida en Palestina, por el temor de
que el pastor lo llevara a los campos ajenos y de ese modo se practicase el robo.
25. Que tenga más tarde que anular.
26. No pertenecen a las leyes de pureza.
27. Que son «asociados».
28. Que es el uno por ciento.
29. Cf. Nm 15, 20.
30. Es decir, la pequeña se considera como grande.
31. A ojo de buen cubero.
32. El término misnico aksanya, del griego xenos, puede entenderse también como re-
ferido a soldados, tropas de paso.
El producto de diezmo dudoso - demay Dem 3. 2-6
53
33. Con el alzamiento de la mercancía ya la ha adquirido para sí, aunque no sepa exac-
tamente el precio.
34. La adquisición de los bienes muebles tenía lugar o a través de un pequeño arrastre
hacia la dirección del comprador o por alzamiento de la mercancía.
35. No existe fundamento para sospechar que hayan cambiado el trigo.
36. Se puede sospechar que lo cambió por el de otro saco.
37. Están libres del diezmo.
38. Porque podían haber sido cambiados por los productos de otros israelitas que esta-
ban bajo su custodia.
39. T'ara cocinar.
40. Se puede pensar que ella haya querido proporcionarle una pieza mejor que la que
el huésped le entrega.
41. Por esto cambia los alimentos malos por otros mejores.
42. Porque siendo eso una transgresión grave no se piensa que pueda tener lugar.
Dem4, l-6 Orden primero: Semillas - zeraín 54
CAPÍTULO 4
1. Si uno compra frutos de una persona que no es digna de fiar con relación
al diezmo y, olvidándose de separar el diezmo, le pregunta en sábado ( al ven-
dedor), puede comerlos según lo que aquél le diga 41 . Pero sí ya ha oscurecido
al final del sábado, no los comerá mientras no haya separado el diezmo. Si no
encuentra al (vendedor), pero otro, que tampoco es digno de fiar con relación
al diezmo, le dice que han sido diezmados, puede comerlos según lo que aquél
le diga. Pero si ya ba oscurecido al final del sábado, no los comerá mientras
no haya separado el diezmo . Si la ofrenda del diezmo de productos de diezmo
dudoso vuelve a su lugar4 4, R. Simeón Sezurí dice: Está permitido en los días
de semana preguntar (al vendedor) y comerla según diga 45 •
2. Sí uno constriñe a s,1 compañero a hacer un voto de ir a comer a su casa y
no es hombre digno de fiar en reiación con los diezmos, puede comer con él el
primer sábado 46 , a pesar de que no sea digno de crédito respecto a los diezmos,
con tal que le diga que fue separado el diezmo. Al segundo sábado, aunque el
otro haga voto de no sacar beneficio de él, no comerá si antes no ha separado
el diezmo.
3. R. Eliezer enseña: No es necesario que uno designe el diezmo de los
pobres de entre los productos de diezmo dudoso. Los sabios dicen: Se puede
designar, pero no es necesario apartarlo.
4. Si uno designa la ofrenda del diezmo de entre los productos de diezmo
dudoso o el diezmo del pobre de entre los productos ciertamente no «diezma-
dos)), no podrá tomarlos en sábado. Pero si un sacerdote o un pobre comen
ordinariamente en su casa, pueden venir y comer con tal que se le infonne41 •
5. Sí uno dice a alguien que no es digno de crédito con relación a los diez-
mos: «Compra para mí a quien es digno de crédito y separa el diezmo», no es
digno4 s de fiar. <iCompra a Fulanito», en este caso es digno de fiar. Si se fue a
comprar a casa de aquél y, (viniendo), le dice: «No lo encontré y te compré las
cosas en casa de uno que es digno de crédito», no es digno de fiar.
6. Si uno entra en una ciudad donde no conoce a nadie y pregunta: «¿Quién
es aquí digno de crédito?, ¿quién separa aquí el diezmo?», y uno le dice: <,Ym>,
este tal no es digno de fiar. Pero si le dice: «Fulanito es digno de crédito», enton-
ces es digno de fiar4 9 • Si se va luego a comprar a casa de aquél y, preguntándole;
«¿Quién vende aquí productos añejos?», le responde: «El que te envió junto a
nú», a pesar de que se favorezcan el uno al otro, ambos son dignos de crédito.
7 . Si unos arrieros entran en una ciudad y uno dice: «Lo mío es de este año,
ero lo de mi compañero es añejm>, o: «Lo mio no está aneglado, pero lo de mi
~ornpañero si», no son dignos de crédito. R. Yehudá, sin embargo, afinna que
son dignos de fiar.
CAPÍTULO 5
CAPiTULo6
68. El sacerdote.
69. Sin separar el diezmo de la parte correspondiente al dueño.
70. A cambio de una cantidad fijada.
71. Norma que tiene por fin último evitar que los israelitas tomen campos de propieta-
rios paganos.
72. El israelita puede dar la parte de la ofrenda a otro sacerdote.
73. El sacerdote se queda con la parte que corresponde de ofrenda y el levita con la
parte del diezmo, ya que alquilaron el campo con esa presunción.
74. Se presume que dejaron el campo con la condición de adquirir el derecho al diezmo.
Dem 6, 6-12 Orden primero: Semillas• zeraín 58
CAPin.:w 7
él mezclarlo 96 y beber.
5. Si uno97 tiene en su casa higos de los que no separó el diezmo y se en-
cuentra en la casa de estudio o en el campo 98 , dice: «Los dos higos que separe99
sean la ofrenda, otros diez el primer diezmo y nueve el segundo diezmo». Si
son de diezmo dudoso dirá: «Lo que separaré mañana será el diezmo y el resto
del diezmo le está anejo. Lo que hice diezmo sea la ofrenda del diezmo, el
segundo diezmo esté a su norte o a su sur y sea convertible al uso profano a
través del dinero» 100 •
CAPÍTULO I
2. Azufaifo.
3. Arbusto, que le proporcionaría sombra y, con ello. frescor.
4. Que prohíbe la siembra, no un simple ocultamiento.
5. El diezmo sólo obliga en el momento de realizar la cosecha. Estos frutos se suponen ya
diezmados y no quedan sujetos a nuevo diezmo W1a vez que son sacados de su «escondite».
6. Puesto que ya están arrancados.
Las especies diversas - kiloyím Kil2,l-5
63
CAPÍTULO 2
7. Es decir, hay que disminuir la proporción de modo que la otra semilla no alcance un
cuarto de kab respecto a 1.a seá. Entonces puede sembrarse.
8. La expresión «ha11 dicho justamente» (be 'eme/ ameru) introduce en la Misná una
sentencia, una normativa, que se hace remontar a Moisés en el Sinaí.
9. En terreno húmedo unos tres días.
1O. Que son profundos para que penetre bien el agua.
l l. Superando esa proporción se quebranta d precepto de las especies diversas .
. 12. Porque existe el peligro de que haya semillas imperceptibles que maduran sólo des-
pues de pasados tres años.
13. Por haberse majado allí muchas especies de cereales.
Kil 2, 6-10 Orden primero: Semillas - zerain 64
14. Primero, porque no sembró la otra especie. En segundo lugar, porque tales especies
son en ese caso indeseables y no puede levantar la sospecha de que planta especies diversas.
15. En caso contrarío daría la impresión de que quiere mantener especies diversas.
16. Unos dos codos.
17. Porque se verá que la única finalidad es probar el terreno para la siembra del lino.
18. Por salvar la proporción permitida.
19. Un cuarto de kab de espacio.
65 Las especies diversas - kilayim Kit 2, 11-3,5
11. Si una especie de trigo se inclina sobre otra especíe de trigo, o una de
legumbres sobre otra de legumbres, o una de trigo sobre legumbres, o de le-
gumbres sobre trigo, todas están permitidas, a excepción de la calabaza griega.
R. Meír dice: También el pepino y la alubia egipcia; sin embargo, prefiero su
opixúón a la mía.
CAPÍTULO 3
CAPÍTLILO 4
24. El campo no debe causar la impresión como que estuviere plantado con semillas o
plantas de especies diversas.
25. En medio, entre las hileras de cebollas.
26. La hilera tiene una anchura de cuatro codos. La distancia que media entre una
hilera y otra de calabazas es de doce palmos.
27. Se les ha de dejar un espacio de seis palmos.
28. Que sólo necesita seis palmos.
29. Algo más de cien palmos cuadrados.
30. Espacios mínimos requeridos para que se puedan plantar en ellos otra semilla.
31. Cuatro codos quedan para la propia cepa.
Lw; especies diversas - kilayim Kil 4, 2-8
67
9. Si uno planta su viña con dieciséis codos (de separación)36 está permitido
sembrar allí otra semilla. R. Yehudá dice: Ocurrió una vez en Salmón que uno
plantó su viña dejando dieciséis codos de espacio y volvió el follaje de cada dos
hileras hacia un lado 37 y sembró el terreno arado (libre). Al año siguiente volvió
el follaje hacia la otra parte y sembró el ten-eno que había quedado baldío. Se
trajo la cosa a los sabios y éstos lo permitieron. R. Meír y R. Simeón enseñan:
También si uno planta su viña con ocho codos de espacio está permitido.
CAPÍTULO 5
1. Si una viña ha sido devastada y quedan en ella para vendimiar diez cepas
en un espacio de una seá y están plantadas según el orden establecido38 , se la
llamará viña pobre. Si la viña está plantada de manera desordenada, pero si
existe la posibilidad de alinear dos frente a una, en ese caso se considera viña;
de lo contrario, no se considera viña. R. Meír enseña: Debido a que tiene la
apariencia de viña, se considera como viña.
2. Si una viña se planta dejando libre menos de cuatro codos de espaciol9,
R. Simeón dice que no es viña. Los sabios, en cambio, afirman que sí es viña y
que hay que considerar (las hileras) del medio como si no existieran40 •
3. De una fosa que atraviesa la viña con una profundidad de diez (palmos)
y cuatro de ancho, dice R. Eliezer ben Jacob: Si se extiende de un extremo
a otro de la viña tiene la apariencia como sí estuviera entre (dos) viñas y se
puede sembrar dentro de ella. Si no es así, se le considera como un lagar. Si el
lagar que está dentro de la viña tiene diez palmos de profundidad y cuatro de
anchura, dice R. Eliezer que se puede sembrar en él. Los sabios, en cambio,
lo prohíben. En el lugar de la guardia de la viña41 , que tenga diez (palmos) de
altura y cuatro de anchura, se puede sembrar. Pero si el ramaje se entrecruza
está prohibido.
4. Si una cepa está plantada dentro de un lagar o de una hondonada, se la
deja espacio para su cultivo y se puede sembrar el resto. R. Yosé enseña: Si no
hay allí un espacio de cuatro codos, no se puede sembrar otra semilla. Si hay
una casa en la viña, se puede sembrar en su interiot4 2 •
5. Si uno planta legumbres en una viña o deja que allí crezcan, tiene que
consagrar cuarenta y cinco cepas 43 • ¿Cuándo? Cuando están plantadas en (hile-
ras) de cuatro o cinco (palmos de espacio entre cada una). Si están sembradas
36. Con una separación de dieciséis codos entre una y otra hilera.
37. En direcciones contrarias.
38. Como se indica en 4, 6.
39. Para que haya posibilidad de sembrar otra semilla debe haber un espacio intenne-
dio de más de cuatro codos.
40. Se consideran como pura leña y las dos hileras externas se unen en una sola viña.
41. El montículo donde se asienta el guardia y desde donde divisa la viña.
42. En el patio interior.
43. Que han de ser quemadas.
Las especies diversas - ki!ayím Kíl5,6-<5,2
69
en (hileras) de seis palmos de espacio o siete, tiene que consagrar dieciséis
codos en cada dirección, haciendo un círculo, no un cuadrado.
6. Si uno ve legumbres en la viña y dice: «Cuando llegue a ellas, las re-
cogeré», está permitido. Pero si dice: «Cuando vuelva, las recogeré», y han
crecido en el entretanto en una o dos centésimas partes, está prohibido.
7. Si uno pasa por medio de la viña y se le caen algunas semillas o si vienen
junto con el estiércol o con el agua o si uno siembra y el viento le arrebata la
semilla llevándola tras sus espaldas, no hay que darle importancia alguna44 . Si
el viento la arrebata y la lleva hacia la parte delantera del sembrador, R. Aqui-
ba dice: Si es lúerba (la que crece con ello), se debe revolver (la tierra); si es
espiga, se corta; si tiene grano, se quema.
8. Si uno deja crecer espinos en la viña, dice R. Eliezer que debe consa-
grarla45. Los sabios, en cambio, afinnan que no se consagra sino sólo lo que se
deja crecer de modo ordinario. La hierba buena, la hiedra, el lirio real y todas
Jas especies de semillas no se consideran especies diversas en la viña46 • El cá-
ñamo no es, según R. Tarfón, especie diversa, pero según los sabios, sí lo es.
La alcachofa es especie diversa en la viña.
CAPITUL06
encuentra a diez palmos del suelo no se une (para el cómputo) con la otra. De
lo contrarío, sí se une.
3. Si uno lleva la vid hacía una parte del soporte, no puede sembrar tampo-
co nada debajo de la otra parte. Pero, sí lo ha sembrado, no tiene que consagrar-
lo. Si la nueva cepa crece, queda prohibido. Lo mismo se ha de aplicar cuando
se monta la vid sobre una parte de un árbol silvestre.
4. Si uno monta la vid sobre una parte de un árbol que produce fruto, está
permitido sembrar semilla debajo de la otra parte. Si la nueva cepa crece, se la
hace volver. Ocurrió una vez que R. Yehosúa vino junto a R. Ismael a Pueblo
Fue1ie50 y éste le mostró una viña que había sido montada sobre la parte de una
higuera. Le preguntó: ¿Puedo sembrar semilla debajo de la parte restante? Le
respondió: Está permitido. Lo llevó de allí a Bet Ha-Maganyá y le mostró otra
vid que había sido montada sobre parte de las ramas y del tronco de un sicómo-
ro que tenía muchas ramas. Le dijo: Debajo de esta rama está prohibido, pero
debajo de las otras está permitido.
5. ¿Qué se entiende por árbol silvestre? Todo aquel que no da frutos (co-
mestibles). R. Meír, en cambio, dice que todos, menos el olívo y la híguera,
son árboles silvestres 51 • R. Yosé afuma: Todo árbol, de cuya especie no está
plantado el campo entero, es para los efectos árbol silvestre.
6. Una viña con empalizada ha de disponer de ocho codos y un poco más.
Todas las demás medidas que han establecido los sabios respecto a la viña no
tienen que tener un poco más, a excepción tan sólo de la viña con empalizada.
Estas son las partes de la viña con empalizada: si una viña con empalizada ha
sido devastada en el centro quedando en un lado cinco cepas y otras cinco en el
otro, sí hay allí ocho codos de espacio libre no se puede sembrar en él, pero, si
hay más de ocho codos, se le deja un espacio para su cultivo y se puede sem-
brar el resto.
7. Si una viña con empalizada sale de un muro desde un ángulo y allí aca-
ba, se le deja un espacio libre para su cultivo y se puede sembrar el resto. R.
Yosé enseña: Si no hay cuatro codos de espacio libre, no se puede sembrar.
8. Sí las cañas de la viña con empalizada crecen fuera y se las quiere dejar
sin cortar, está permitido (sembrar) frente a ellas. Pero, si fueron puestas para
montar sobre ellas a la nueva vid, está prohibido.
9. Si un sarmiento de la viña con empalizada crece fuera, se puede consi-
derar como que una plomada pendiera de él y está prohibido (sembrar) directa-
mente bajo él. Lo mismo vale para una cepa. Si uno extíende el ramaje 52 entre
árbol y árbol, queda prohibido (sembrar) debajo. Pero, si lo ha sujetado con
una cuerda o con hierbas, está permitido (sembrar} debajo de la ligadura. Sin
embargo, sí se hlzo con el objetivo de que la nueva cepa pudiera montar por
encima, está prohibido.
CAPÍTULO 7
CAPÍTULO 8
dice: Todos los vástagos de una yegua, aunque su padre haya sido un asno, pue-
den (uncirse) uno con otro; asimismo, los vástagos de una burra pueden también
( ncirse) uno con otro a pesar de que su padre haya sido un caballo. Pero está
~ohibido (uncir) los vástagos de yegua con los vástagos de burra67 .
p 5. En cuanto a los mulos 68 , está prohibido (uncirlos), pero los engendrados
por caballo están permitidos. Los hombres sal:'ajes69 se consideran _como _bes-
tias. R. Yosé dice: (Cuando mueren) producen impureza en un espac10 cub1erto
como el cadáver de un hombre. El puercoespín y la ma1ta se consideran como
bestias. Respecto a la marta, según R. Yosé la escuela de Samay afirma que se
adquiere impureza transportando (de su cadáver) un trozo del tamaño de una
aceituna o tocándole aunque sólo sea un trocito como una lenteja grande.
6. El buey salvaje es de la especie del ganado. R. Yosé afirma, por el con-
trario, que es de la especie de las bestias. El perro es de la especie de las bestias.
R. Meír, en cambio, afimm que es de la especie de ganado. El cerdo es de la
especie de ganado (animal doméstico). El asno salvaje es de la especie de las
bestias. El elefante y el mono son de las especies de las bestias. El hombre
puede con todas ellas arrastrar objetos, arar y conducirlas.
CAPÍTULO 9
71. Llevándola sobre los hombros, aunque haya tejidos de especies diversas.
72. Pues seria como usarla de vestido.
73. Colocando el paño sobre las rodillas.
74, Significado poco claro. Algunos lo entienden como especies de cobertores de cama.
75. Dt 22, 11.
76. Mezclado con W1a especie diversa.
77. Porque tienen que enlazar&e con el tejido de lino.
78. Para sujetar una canúsa.
79. Por el ojal de la camisa.
80. No se hace culpable.
EL AÑO SABÁTICO
(shebiit)
Ex 23, ¡ 0-11 recoge las leyes sobre el año séptimo: «Sembrarás tu tierra seis años; al
séptimo la dejarás descansar, q~e comnn los pobres ~e tu pu~blo y lo que quede lo coman
las bestias del campo. Eso haras tambJén con las vinas y olivares»; Lv 25, ls: « ... pero
el séptimo año será un sábado de descanso para la tierra, sábado en honor del Señor. Ni
sembrarás en él tu campo, ni podarás tu viña, ni recogerás lo que dieren; ni el trigo que dé
tu campo ni las uvas que dé tu viña las vendimiarás; será para la tierra afio de descanso.
Lo que la tierra diere de sí os servirá de comida a ti, a tu siervo y a tu sierva, a tu jornalero
y al extranjero que habita contigo, a tus bestias y a los animales de tu tierra; todo su pro-
ducto os servirá de alimento»; y Dt 15, Is: «Cada séptimo afio harás la remisión. He aquí
cómo has de hacer la remisión: Todo acreedor que haya prestado condonará al deudor lo
prestado; no lo exigirá ya más a su próJimo, una vez publicada la remisión del Señor».
EJ presente tratado desarrolla toda la normativa rabínica acerca del trabajo del cam-
po, de los productos, de las transacciones durante el año séptimo y de la remisión de
las deudas. ~Cuál sería el fin último de la institución del año sabático? Mostrar que el
poseedor último de todas las cosas es Dios y que todos los hombres son iguales ante Él.
El tratado contiene diez capítulos:
Cap. 1: Hasta cuándo se pueden trabajar los campos con árboles en la vigila del año
sabático.
Cap. 2: En campos de trigo, en semilleros de pepinos y calabazas, trabajos pemliti-
dos en año sexto y sus plazos, frutos permitidos en años séptimo.
Cap. 3: Casuística en torno a trabajos prohibidos o permitidos en el año sabático
(abonar, explotación de canteras, remoción de piedras, construccióD de muros, excava-
ción de fuentes, pozos ... ).
Cap. 4: Continúa, en parte, el argumento nnterior, campos cultivados en el año sép-
timo por un gentil, cuándo se pueden comer los frutos del año séptimo en el campo y
cuándo se pueden llevar a casa.
Cap. 5: Cuándo tiene lugar el año sabático de algunos frutos, norn1as sobre 1.a serpen-
taria, prestación o venta de utensilios durante el año séptimo.
Cap. 6: Zonas donde está vigente la ley del año sabático, normativa sobre algunos
frutos que crecieron espontáneamente durante el año séptimo, normas sobre compra y
venta de frutos en el año siguiente al séptimo, exportación.
Cap. 7: Qué frutos están Sll_Íetos a la ley del año séptimo.
Cap. 8: Usos que se han de dar a los productos del año sabático, prohibición de hacer
cualquier transacción con productos del afio sabático, la recolección no puede hacerse
de la manera usual.
Cap. 9: Qué plantas pueden ser compradas en el año séptimo; alejamiento de los
productos del año séptimo, zonas y tiempos.
Cap. 1 O: Remisión de las deudas en el año séptimo, el pros bol, la conveniencia del
pago a pesar de la remisión.
Shebi 1, 1-6 Orden primero: Semillas - zeraín 76
CAPÍTULO 1
CAPITULO 2
l. ¿Hasta cuándo puede ararse un campo blanco 10 en la vigilia del año sabá-
tico? Hasta que se acaba la humedad (de la tierra), o sea, durante el tiempo en
que La gente ara para plantar senúlleros de pepinos o calabazas. R. Simeón dice:
Esto significaría que pondóa la ley en manos de cada cual 11 • Es mejor (arar) un
campo blanco hasta Pascua y un campo de árboles hasta la fiesta de las Semanas.
2. Se pueden abonar o cavar los semilleros de pepinos o calabazas hasta
año nuevo. Igualmente los campos de regadío 12 . Se pueden cortar las protu-
berancias de los árboles, arrancar las hojas secas, cubrir las raíces con tierra,
fumigar los árboles 13 hasta año nuevo. R. Simeón ensefia: También se puede
quitar la hoja de la viña durante el año sabático.
3. Se pueden quitar las piedras del campo hasta año nuevo. Se pueden po-
dar las ramas secas, cortar las ramas verdes de los árboles y arrancar las no
servibles hasta año nuevo. R. Yehosúa enseña: Tal como se verifica el corte y
la poda en el quinto año 14 se realiza en el sexto. R. Simeón dice: En tanto puedo
cultivar el árbol puedo podarle las ramas no servibles.
4. Se puede untar a los árboles jóvenes con aceite 15 , atarlos 16, apuntarlos,
protegerlos con un toldo o regarlos hasta año nuevo. R. Elíezer bar Sadoq dice
que también se pueden regar las ramas dtu·ante el afio sabático, mas no las raíces.
5. Hasta año nuevo se pueden untar los higos verdes 17 y agujerearlos 18 • Los
higos verdes del sexto año que se conservan hasta entrado el afio sabático o los
del año sabático que se conservan basta después de haber terminado el mismo,
CAPÍTULO 3
19. Alude a Jugos inmaduros del afio séptimo que aún se conservan en el árbol en el oc--
tavo. Los frutos del año séptimo no podían ser comidos hasta el 15 de Shebat (enero-febrero).
20. Por haber echado raíces en el año sexto.
21. En los años sexto y séptimo.
22. Durante el año séptimo se amontonaba en un lugar y luego se esparcía en el campo.
23. Algunos textos leen: «Una vez que los transgresores cesan de cometer la transgre-
sió1m, es decir, después de que los infractores del año sabáctico cesal'I..
El año sabático - shebiit Shebi 3, 2-7
79
2. i.,Cuánto estiércol se puede llevar? Hasta tres montones por cada espacio
de una seá, diez cestos por cada montón, un letek24 por cada cesto. Se puede
aumentar (el número) de cestos, mas no el de los montones de estiércol. R. Si-
rneón', sin embargo, sostiene que (se puede aumentar también el número) de los
montones de estiércol.
3. Cual quiera puede poner en su campo tres montones de estiércol en cada
espacio de teneno de una seá. Según la opinión de R. Si meón están permitidos
más de esos, mientras que los sabios lo prohíben a no ser que los hundan tres
(palmos) o los suban tres (palmos) más (sobre el nivel del terreno) 25 • En todo
caso se pennite el amontonamiento del estiércol. R. Meír lo prohíbe en tanto no
se hunda en una profundidad de tres (palmos respecto al terreno) o no lo alce a
una altura de tres (palmos sobre el nivel del suelo). Si se dispone de poco (es-
tiércol), se va h·ayendo progresivamente. R. Eleazar ben Azarías afirma: Está
prohibido en tanto no se hunda en una profundidad de tres (palmos), o se eleve
a una altura de tres (palmos), o se coloque sobre una roca.
4. Si uno quiere habilitar el campo para el ganado, puede hacer un redil en
un campo de dos seás de extensión26 • Luego arranca tres lados dejando el de
en medio27 • Así se puede alojar el ganado en un espacio de cuatro seás. Rabán
Simeón ben Gamaliel afirma: En un espacio de ocho seás. Si el campo es sólo
de cuatro seás de extensión, se deja libre una pequeña parte a causa de la apa-
riencia28. Se puede llevar (el estiércol) desde el redil y ponerlo en el campo al
estilo de los que llevan el estiércol29•
5. Nadie puede abrir en su campo por vez primera una cantera (durante el
año sabático), a no ser que haya ya tres filones, cada uno de tres (palmos de
largo) por tres (de ancho) y otros tres de alto, en total veintisiete piedras 30 •
6. Si en un muro hay díez piedras, cada una de ellas del peso que pueden
llevar dos hombres, pueden ser removidas. La altura del muro debe ser de
diez palmos. Si es menos de eso, se considera como una cantera y se puede
desmoronar hasta una altura menor a la de un palmo sobre el terreno. ¿Cuán-
do se aplica esto? Cuando está dentro de su campo. Pero si está en el campo
del vecino, puede tomar lo que quiera. ¿Cuándo se aplica esto? Cuando no se
comenzó en el año sexto, pero si comenzó en el año sexto, se pueden remover
tantas como quiera.
7. Las piedras que han sido removidas por el arado o que estaban cubiertas
y han quedado al descubierto, pueden ser removidas en caso de que entre ellas
a. R. Simeón: R. Yehudá
24. Quince seás.
25. Así se muestra que estáo allí como lugar de almacenaje del estiércol, no como abono.
26. No está permitido si la intención del propietario es abonar de ese modo el campo .
. , 27. C~iando el redil, o sea, el espacio del campo cercado para el ganado. está lleno de es-
t,ercol, quita tres de los lados del cerco y deja otro con el que forma a continuación otro redil.
28. Por evitar la impresión de que se quiera abonar el campo.
29. O sea, tres montones por cada seá.
30. Menos podría causar la impresión de que se trata de labrar el campo.
Shebi3, 8--4,2 Orden primero: Semillas - zerain 80
haya dos que sean del peso de carga de dos hombres. Si uno limpia su campo
de piedras, toma las de a1riba y deja las que están tocando tierra. Del mismo
modo, de un cúmulo de piedrecíllas o de un montón de piedras se pueden co-
ger las de arriba, pero no las que están en contacto con el terreno. Pero si hay
debajo de ellas una roca o paja, entonces se pueden remover".
8. En el año sexto no se pueden construir escaleras 32 en las entradas de los
valles después que han cesado las lluvias, puesto que sería prepararlos para el
año sabático. Pero en el año sabático sí se pueden construir después que han
cesado las lluvias, ya que sería como prepararlos para el año venidero. No se
pueden reforzar con tierra33 , aunque sí puede hacerse un dique34 • Toda piedra
que puede alcanzar y coger con la mano, la puede quitar.
9. Piedras que hay que cargar en las espaldas se pueden trasladar desde cual-
quier lugar. El constructor puede llevar también las piedras desde cualquier lu-
gar. Estas son las piedras de espaldas: todas aquellas que no se pueden coger con
una sola mano, según la opinión de R. Meír. R. Yosé dice: Piedras de espalda
son todas aquellas que, según su nombre, llevan dos o tres sobre las espaldas.
1O. Si uno construye un muro entre su propiedad y otra de dominio pú-
blico, puede profundizar hasta alcanzar la roca. ¿Qué hace con la tierra? La
amontona en el terreno de dominio público y luego la ordena. Tal es la opinión
de R. Yehosúa. R. Aquiba afirma: Del mismo modo que no se puede desorde-
nar nada en terreno de dominio público, tampoco se puede ordenar nada. ¿Qué
se hace con la tierra? La amontona sobre su propio terreno como hacen los
hombres que recogen estíércoP 5 • Del mismo modo se comporta el que excava
una fuente, o un pozo, o una cueva.
CAPÍTUL04
31. Porque no hay peligro de que se aparente que se pretende sembrar allí.
32. Se construían terrazas para acumular el agua.
33. Tierra o bao-o entre las piedras que bloquee la salida de agua.
34. Un muro de contención eventual, imperfecto, que no es considerado como un trabajo
propiamente dicho.
35. Formando tres montones.
36. Este trabajo podría causar la impresión de que uno esta limpiando su campo.
37. Los que en el propio campo recogían tanto las piezas grandes como las pequeñas.
38. Dmante el año séptimo.
El año sabático - shebiil Shebi 4, 3-7
81
redil, no se puede sembrar en él al fin del año sabático. En cuanto al campo bien
cultivado afinna la escuela de Samay que no pueden comerse sus frutos en el
año séptimo. La escuela de Hile!, en cambio, sostiene que sí pueden comerse.
La escuela de Samay enseña que no pueden comerse los frutos del año séptimo
corno un favor3 9 • La escuela de Hilel, en cambio, enseña que se pueden comer
tanto con acción de gracias como sin acción de gracias. R. Yehudá afirma: Las
opiniones son aquí contrarias, ya que la escuela de Samay adopta en esto la
posición más benévola, mientras que la escuela de Hilel adopta la más rigurosa.
3. Se puede recibir en arriendo un campo labrado de un gentil en el año
séptimo, pero no de un israelita. Está pennitido apoyar a un gentil durante el
año sabático 40 , pero no a un israelita. También se puede saludar (al gentil) por
razón de las buenas relaciones 41 •
4. Si uno quiere aligerar un poco los olivos•2, dice la escuela de Samay
que puede cortar, mientras que la escuela de Hile! afirma que puede arrancarlos
desde la raíz. Pero (ambas escuelas) están de acuerdo en que si lo que se intenta
es allanar el campo sólo se puede cortar. ¿Qué significa aligerar? (Cortar o
arrancar) uno o dos. Y ¿qué significa allanar? (Cortar, al menos), tres que están
uno al lado de otro. ¿Dónde se aplica esto? Al campo propio, pero en el del
vecino, incluso cuando se trata de allanar, se pueden arrancar desde la raíz.
5. Si uno corta ramas de un olivo, no puede recubrir la parte cortada con
tierra 43, aunque sí puede hacerlo con piedras o paja44 • Si uno corta ramas de un
sicómoro, no puede recubrir la parte cortada con tierra, aunque sí puede hacerlo
con piedras o paja. Los sicómoros jóvenes no pueden ser podados en el año sa-
bático, pues eso significa su cultivo. R. Yehudá enseña: Está prohibido según la
manera habitual, pero se puede dejar diez palmos de alto o cortar a ras de tierra.
6. Si uno corta las puntas de los sarmientos de la viña o corta cañas, según
R. Yosé el Galileo tiene que dejarles (al menos) un palmo 45 . R. Aquiba ense-
ña: Se puede cortar como es habitual con un hacha, o con una hoz, o con una
sierra, o con lo que se quiera. Si un árbol se ha desgajado, se le puede hacer
una atadura en el año sabático, no para que crezca, sino para que no continúe
(desgajándose más).
7. ¿A partir de qué momento se pueden comer los frutos en el año séptimo?
Los higos no maduros cuando comienzan a tomar color4 6. Se pueden comer
con pan en el campo. Cuando comienzan a madurar, se los puede llevar a casa.
Igualmente, en semejantes circunstancias, se ha de separar el diezmo en el resto
de los años de cada septenio.
39. Pues el huerto pertenece a todos. No es preciso, pues, dar gracias a un propietario.
40. Como deseándole que tenga una buena cosecha.
41. Incluso en los días festivos gentiles, que podría dar a entender que se muestra cierta
tolerancia hacia la idolatJ:ía.
42. Para favorecer su crecimiento.
43. Pues eso supondría mejorar el árbol.
44. Para impedir que se seque.
45. Sobre el terreno, de ese modo no se considera como trabajo de la tierra.
46. Los frutos han de ser comidos en el año séptimo cuando están maduros.
Sheb.i 4, 8-5, 4 Orden primero: Semillas - zerain 82
8. Cuando las uvas verdes comienzan a tener jugo, se pueden comer acom-
pañando al pedazo de pan en el campo. Si maduran, se las puede llevar a casa.
Igualmente, en semejantes circunstancias, se separa el diezmo en el resto de los
años del septenio.
9. Cuando los olivos dan un cuaiio de log por cada seá de terreno, se pueden
machacar (las aceírunas) y comerlas en el campo. Si dan medio log, se pueden
triturar y usarlas en el campo para engrasar. Si dan un tercio (de la producción),
se pueden machacar en el campo y llevar a casa (el aceite). Igualmente, en seme-
jantes circunstancias, en el resto de los años del ciclo sabático, se está obligado
a separar el diezmo. Sobre los demás frutos de árbol, su tiempo de degustación
en el año séptimo se corresponde con el tiempo de la separación del diezmo.
10. ¿A partir de qué momento no se pueden podar los árboles en el año
séptimo? La escuela de Samay dice: (No se puede cortar) ningún árbol después
de que comienza a germinar. La escuela de Hile! afüma: Los algarrobos, des-
pués de que sus ramas comienzan a entrelazarse; las cepas, después de que los
racimos van formando granos; los olivos, después de que echan flor; el resto de
los árboles, después de que germinan. Pero todo árbol, cuando llega el tiempo
de los diezmos, puede ser coitado. ¿Cuánto debe producir un olivo para que
no esté permitida su poda? Un cuarto (de kab). R. Símeón ben Gama\iel dice:
Todo depende de la naturaleza del olivo.
CAPÍTULO 5
CAPÍTULO 6
1. En relación con el año sabático hay que distinguir tres zonas: toda la zona
que ocuparon los emigrantes de Babílonía56 en Israel hasta Kezib57, allí no se
puede comer (el fruto del año séptimo) ni cultivar la tierra (durante ese año); la
zona ocupada por los emigrantes de Egipto desde Kezib hasta el río58 y Amaná59 ,
en ella se puede comer (el fruto), pero no cultivar la tierra; la zona desde el río y
Amaná hacia el interior, en ella se puede comer y cultivar la tierra60.
2. En Siria se puede trabajar en los productos ya arrancados del suelo, pero
no en los que todavía están unidos a la tierra. Se puede majar, aventar el grano,
pisotear la uva, hacer gavillas, pero no se puede segar, ni recoger la cosecha,
ni varear los olivos. R. Aquiba estableció una norma general: Todo lo que está
permitido hacer en Israel está permitido hacerlo en Siria.
3. Si ha caído lluvia sobre las cebollas y han germinado, si sus hojas se han
puesto negras61 , están prohibidas; pero si están amarillentas, están permitidas.
R. Jananías benAntígonos dice: Si se pueden arrancar del suelo con sus hojas,
están prohibidas; pero en el año siguiente al séptimo, están permitidas.
4. ¿A partir de qué momento está pemlitido comprar verduras al término
del año sabático? Tan pronto como maduren de nuevo. Cuando la nueva cose•
cha ha madurado está permitida la vieja. Rabí ha declarado permitido incluso
el vender verduras inmediatamente después de terminar el año séptimo.
5. El aceite que ha de ser quemadoó 2 y los frutos del año séptimo no se
pueden sacar del país hacia el extranjero. R. Simeón dice: Oí explicitamente
que se pueden sacar para Siria, pero no para el extranjero propiamente dicho63 .
6. La ofrenda no se puede traer desde el extranjero a Israel 64 • R. Simeón
dice: He oído decir expresamente que puede se traer desde Siria, pero no desde
fuera de Israel.
CAPÍTULO 7
añil y de falso azafrán. Todos ellos están sometidos a la ley del año séptimo, lo
·smo que el dinero obtenido en su venta. Están sujetos también a la ley del
:jamiento, lo mismo que el dinero obtenido en su venta.
2. Se estableció todavía otra norma general: Todo lo que' no es comestible
ara el hombre o para el ganado, lo queb no es especie de los tintoreros y lo que
~e conserva en tien-a, quedan sujetas a la ley del año séptimo, como asimismo
el dinero obtenido en su venta. Pero no están sujetas a la ley del alejamiento,
como tampoco el dinero obtenido de su venta. ¿Cuáles son? Las raíces de la
serpentaria silvestre, las raíces de la planta de la menta, la lengua de ciervo, el
asfodelo y el espicanardo. ¿Especies de los tintoreros? La rubia de los tinto-
reros y la reseda. Todas ellas están sujetas a la ley del año séptimo, lo mismo
que el dinero obtenido en su venta. Pero no están sometidas a la ley del aleja-
miento, como tampoco el dinero obtenido en su venta. R. Meír dice: El dinero
obtenido en su venta queda sujeto a la ley del alejamiento hasta año nuevo. Le
replicaron: Sí la ley del alejamiento no se aplica a las plantas, con menos razón
se ha de aplicar al dinero obtenido en su venta.
3. La cáscara de granada y su flor, las cáscaras de nueces y las pepitas están
sujetas a la ley del año séptimo, lo mismo que el dinero obtenido en su venta. El
tintorero puede teñir para él, pero no mediante pago de jornal, ya que está pro-
hibido hacer negocio con los frutos del año séptimo; tampoco con los animales
primogénitos, ni con los frutos de ofrenda, ni con carroña, ni con animales des-
pedazados, ni con animales impuros, ni con reptiles. Tampoco se puede recoger
legumbres del campo y venderlas en el mercado, aunque uno puede recogerlas
y venderlas su hijo por él68 . Sí uno las ha recogido para sí y le sobran, puede
venderlas.
4. Si uno ha comprado un animal primogénito69 para el banquete de boda
de su hijo o para la fiesta y resulta que luego no lo necesita, puede vender-
lo70. Los cazadores y los pescadores que apresan eventualmente especies im-
puras, pueden venderlas. R. Yehudá afinna: También el que accidentalmente
se encontrara en el camino (con algunas de esas especies). puede prenderlas y
venderlas con tal que no sea ése su oficio. Los sabios, en cambio, lo declaran
prohibido.
5. Las ramas de serbal y algarrobo están sujetas a la ley del año séptimo,
como asimismo el dinero obtenido con su venta. Están sujetas también a la ley
del alejamiento, como asimismo el dinero obtenido en su venta. Las ramas de
encina, de terebinto y de espino están sujetas a la ley del año séptimo, como
asinúsmo el dinero obtenido en su venta; pero no están sujetas a la ley del ale-
jamiento, como tampoco el dinero obtenido en su venta. Las hojas, en cambio,
están sujetas a la ley del alejamiento, porque caen de sus ramas.
6. Tanto las rosas como el ciprés, el bálsamo y el loto están sujetos a la ley
del año séptimo, así como todo el dinero que se obtenga por su venta. Enseña
R. Simeón: El bálsamo no está sujeto a la ley del año séptimo, debido a que no
es un fruto.
7. Si una rosa nueva se pone en conserva con aceite viejo 71 , se puede re-
tirar la rosa 72 • Si se trata de una rosa antigua en aceite nuevo, queda u • o obli-
gado a aplicar la ley del alejamiento. Si se han puesto en conserva algarrobas
frescas en vino añejo, o viejas en vino nuevo, quedan sujetas a la ley del ale-
jamiento. Ésta es la norma general: Si una cosa da a otra su sabor, siendo de
especie diferente, quedan ambas sujetas a la ley <lel alejamiento; si son de la
misma especie, cualquiera que sea su cantidad. Un fruto del año séptimo, en
cualquier cantidad que sea, convierte en prohibido a otro de su misma especie
(que se mezcle con él), y aunque no sea de la misma especie, cuando le comu-
nica su sabor.
CAPÍTULO 8
71. Una rosa del año séptimo con aceite del año sex.to.
72. Para utilizarla.
73. No se puede emplear con fines medicinales. Se acostumbraba a masticar lTigo o un
higo y colocarlo sobre la herida.
74. El fundamento de esta norma se encuentra en Lv 25, 6: «Lo que la tierra diere de sí
os servirá de comida ... ».
75. Lv 25, 7.
76. En el momento de su recolección.
77. Es decir, destinados para comida, bebida o unción.
78. Sólo el óleo impuro de ofrenda y sólo e! óleo puro del segundo diezmo pueden ser
quemados. El del año séptimo puede ser puro u impuro.
El año sabático - shebitt Shebi 8, 3-8
87
3. Los frutos del año séptimo no se pueden vender con medida ni con peso
ni con número; los higos no se pueden vender por número ni las legumbres por
19 La escuela de Samay dice: Tampoco por haces. La escuela de Hile!, en
peSo .
cambio, enseña: Lo que se habitúa a atar en casa se puede vender en haces en el
mercado, tal como, por ejemplo, los puerros y la flor de leche.
4. Si uno dice a un trabajador (en el año séptimo): «Aquí tienes un ísar;
recógeme para mí hoy algunas legumbres», el salario en ese caso está permiti-
do. (Si le dice:) 1<Recógeme hoy a cambio de él algunas legumbres>), su salario
en este caso no está pennitido 80 • Si uno toma del panadero una hogaza de un
pondio (y Je dice): _«~uan~o recoja l~gumbr~s del campo, te traeré algunas_», en
ese caso está permitido. S1 la toma sm especificar, no puede pagarle con dmero
obtenido con frutos del año séptimo, ya que no se puede pagar ninguna deuda
con dinero proveniente de la venta de frutos del año séptimo.
5. No se puede pagar con ello al perforador de pozos1· al propietario del ba-
1
,
9. Sí una piel 87 ha sido untada con aceite del año séptimo, dice R. Eliezer
que debe ser quemada. Los sabios, en cambio, sostienen que se debe consumir
un equivalente (a lo gastado). Se dijo delante de R. Aquiba que R. Eliezer
solía enseñar que si una piel era untada con aceite del año séptimo, debía ser
quemada. R. Aquiba les replicó: Callad, no os diré lo que R. Eliezer sostiene
a este respecto 88 •
1O. Dijeron todavía delante de él que R. Eliezer solía decir que quien come
pan de los samaritanos era como quien comía carne de cerdo. Les replicó: Ca-
llad, no os diré lo que a ese respecto dice R. Eliezer.
11. En baño calentado con tamo o con paja del año séptimo está pennitido
bañarse. Sin embargo, cualquiera que se tenga en consideración nunca se ba-
ñará allí 89 •
CAPÍTULO 9
87. U otro objeto. Se cita la piel por ser lo más habitualmente untado con aceite.
88. R. Aquíba fue discípulo de R. Eliezer. No quería manifestar la opinión del maestro
por considerarla demasiado indulgente.
89. En el baño se usan hierbas de combustión odoríticas que son comestibles y se apar-
tan así del uso que tienen para el año sabático.
90. Por ser productos silvestres, no custodiados.
91. Como alimento.
92. Debido a que no se suelen conservar.
93. No es planta que crezca espontáneamente en el campo.
94. Basándose en Lv 25, 7, se pensaba que en tanto el ganado hallaba pasto en el campo
se le podía dar de comer en casa de los mismos productos del año séptimo. Pero una vez ago-
tados los productos en el campo, había que deshacerse de los guardados en casa quemándo-
los, tirándolos al mar, consumiéndolos inmediatamente o dándolos. Este tiempo era diverso
según las zonas.
95. Perea.
El año sabático - shebiit Shebi 9, 3-7
89
a. R. Aquiba: R. Yehudá
la caída de las segundas lluvias. ¿Hasta cuándo pueden entrar los pobres en
los hue1ios?rn 6 Hasta que caigan las segundas lluvias. ¿Desde qué momento
se puede hacer uso o quemar el tamo y la paja del año séptimo? A partir de la
caída de las segundas lluvias.
8. Si uno tiene frutos del afio séptimo y llega el tiempo del alejamiento,
tíene que distribuirlos como alimento para tres comidas al máximo por per-
sonaio7. Los pobres pueden comer después que haya comenzado el tiempo del
alejamiento, pero no los ricos. Tal es la opinión de R. Yehudá. R. Yosé enseña:
Tanto el pobre como el rico pueden comer de ellos después de haber llegado el
tiempo del alejamiento.
9. Si uno posee frutos del año séptimo que le han tocado en herencia o que
le han sido donados, según R. Eliezer tiene que darlos a quienes puedan comer-
los 108. Pero los sabios enseñan: No hay que recompensar al pecador, sino que se
han de vender a los que puedan comerlos, y el dinero obtenido con la venta ha de
distribuirse entre toda persona. Si uno come de la pasta hecha con productos del
año séptimo sin que haya separado antes la masa de la ofrenda, es reo de mue11e.
CAPITULO 10
1. El año séptimo cancela todo préstamo 109, ya se haya hecho con docu-
mento110 o sin éL Pero no cancela la deuda debida al tendero, aunque, si la hízo
préstamo, también la cancela. R. Yehudá enseña: Sí son las primeras de todas,
se cancela. El salario de los obreros no queda cancelado, pero si se convirtió
en préstamo, sí queda cancelado. R. Yosé afirma: (Las deudas referidas a) todo
trabajo que se intenumpe con el año séptimo quedan canceladas; mas las de los
trabajos que no se interrumpen con el año séptimo no quedan canceladas.
2. Si uno mata una vaca y la distríbuye 111 en afio nuevo, si el mes es in-
tercalar112, quedan canceladas (las deudas contraídas por los compradores); de
lo contrario, no quedan canceladas. (Las mu Itas) del violador, del seductor 113 ,
del calunmiador114 y todos los actos del tribunal1 15 no caen bajo el efecto de \a
116. Dt 15, 9.
117. En este párrafo se hace referencia a una declaración que se realizaba delante del
tribunal, en virtud de la cual las deudas contraídas por préstamo no se remitían en el año
séptimo. Cf. Peá 3, 6.
118. Es decir, por préstamos que están garantizados por un bien inmueble.
119. El deudor que recibe el préstamo.
120. El prestamista.
121. Lo mismo que un terreno.
122. Dt 15, 2.
Shebi IO, 9 Orden primero.· Semillas • zeraín 92
123. Dt 19, 4.
OFRENDAS
(terumot)
CAPÍTULO 1
2. Un sordo que habla, pero no oye, no tiene que hacer la ofrenda; pero si
la hace, es válida. El sordo del que suelen hablar los sabíos en la may01ía de
los casos es aquel que ni oye ni puede hablar2.
3. En cuanto al menor al que todavía • o le han salido dos pelos 3, R. Yehudá
dice que su ofrenda es válida. R. Yosé enseña al respecto: Sí hace la ofrenda
antes de llegar a la edad de poder hacer votos4, su ofrenda no es válida; si es
después de la edad de poder emitir un voto, es válida.
4. No se puede hacer ofrenda de aceitunas en sustitución del aceite ni de
uvas en sustitución del vino. Pero si se hace, dice la escuela de Samay que es la
ofrenda del propio producto la que en ellas se computa5 • La escuela de Hile!,
en cambio, afim1a que su ofrenda no es válida.
5. No se puede hacer la ofrenda con frutos de la rebusca, o de la gavilla o
fruto olvidado, ni del rincón de tu campo, ni de lo que no tiene propiedad, ni del
primer diezmo del que fue separadoª su ofrenda6, ni del segundo diezmo o de lo
que fue consagrado y ha sido rescatadob 7 • (Tampoco se puede hace ofrenda de
fmtos) que están sujetos (a la ofrenda) en sustitución de otros que están exentos,
o, inversamente, de frutos exentos (de la ofrenda) por otros que si están sujetos.
(Tampoco se puede hacer ofrenda) de :frutos arrancados por frutos que todavía
están plantados o de frutos que están plantados en sustitución de otros que están
ya arrancados, nt de los que son nuevos 8 por los que son añejos9, ni de los que
son añejos por los que son nuevos, ni de los frutos del interior del país por los
frutos de fuera del país, ni asimismo de los frntos de fuera del país por los del
interior del país. En caso de que se ofrezcan, la ofrenda no es válida.
6. Cinco tipos de personas no deben ofrecer la ofrenda, aunque si la ofre-
cen se considera válida: el mudo, el borracho, el desnudo, el ciego 10 y el que ha
tenido una polución nocturna 11 • Pero sí hacen la ofrenda, se considera válida.
7. La ofrenda no se puede hacer con medida, peso o numeración 12 . Pero sí se
puede ofrecer algo que ha sido medido, pesado o numerado. No se puede hacer
la ofrenda en un cesto o en una caja que contienen medida, pero sí se puede ofre-
cer en ellos la mitad o el tercio. No se puede hacer la ofrenda (en un recipiente
que contenga) la mitad de una seá, ya que esa mitad es una medida determinada.
a. del que fue separado: del que no fue separado b. y ha sido rescatado: y no ha sido
rescatado
2. Sordomudo de nacimiento.
3. Los signos de la pubertad.
4. Doce años y un día en los muchachos y once años y un día en las muchachas.
5. Es decir. es la ofrenda debida a las aceitunas y uvas, teniendo que hacer luego la
ofrenda correspondiente al aceite y al vino.
6. La ofrenda menor que conespondia al levita.
7. Variante: «No ha sido rescatado».
8. Frutos del aiío ach1al.
9. Frutos del año anterior.
1O. El borracho y el ciego no están capacitados para buscar los mejores frutos que deben
formar parte de la ofrenda según Nm 18, 29.
ll. Lv 15, 16.
12. La cantidad de la ofrenda se da por aproximación, según la voluntad del donante.
Ofrendas - temmot Ter 1, 8-2, 3
95
CAPÍTULO 2
13. El tal israelita laico tiene que dar al sacerdote el valor de la ofrenda y además un
quinto de su valor total (cf. Lv 5, 16).
14. Ya que la segunda ofrenda ha sido impuesta como multa y no tiene la santidad de
la primera dispuesta por la Torá.
15. Lo que está prohibido.
Ter 2, 4-3, 1 Orden primero. Semillas - zeraín 96
CAPÍTUL03
16. Pues existe la sospecha de que no se intente observar la normativa de! año sabático.
17. La pequeña entera tiene más duración.
18. Porque es «mejor» que !a pequeña.
19. Porque las primeras son mejores,
20. Como pena por no haber comprobado el fruto.
21. Ya que vino y vinagre son dos especies diferentes.
Ofrendas - terumot Ter 3, 2-7
97
00 causa por sí misma que ( otro producto sobre el que cayera) se haga también
ofrenda y, (si es comída inadvertidamente por un laico), no queda obligado a la
ley del quinto (afiadido). Lo mísmo vale para la segunda 22 •
2. Si una de ellas cae sobre un producto profano, no lo sujeta a la ley de la
ofrenda, incluso cuando la segunda cae en otro lugar sobre producto común.
Pero si caen las dos en un mismo lugar, quedan sujetas a la ley de la ofrenda
(según la medida) de la más pequeña de entre ellas 23 .
3. Si dos asociados hacen la ofrenda uno tras otro, dice R. Aquiba: La
ofrenda de ambos es válida. Los sabios, en cambio, afimrnn que sólo la ofren-
da del primero es válida. R. Yosé afirma: Si el primero hizo la ofrenda según
la medida, la ofrenda del segundo no es válida; pero si el primero no hizo la
ofrenda según medida, la del segundo es válida.
4. ¿Cuándo se aplica esto? 24 Cuando no se ha dispuesto nada previamen-
te25_ Pero si uno dio pemtiso a su hijo o a su síen10 o a su sierva para que sepa-
rasen la ofrenda, en ese caso la ofrenda es válida. Si la anula y la anulación tie-
ne lugar antes de hacer la ofrenda, la ofrenda no es válida. Pero si la anulación
tiene lugar después de haber hecho la ofrenda, ésta es válida. Los operarios no
pueden recibir permiso para hacer la ofrenda, a excepción de los pisadores de
Ja uva, ya que éstos 26 hacen el lagar inmediatamente impuro.
5. Si uno dice: «La ofrenda de este montón de grano esté dentro del mis-
mo», o: «Su diezmo esté dentro del mismo», o: «La ofrenda del díezmo esté
dentro del mismo», según R. Simeón con esas palabras lo ha designado27 • Pero
los sabios dicen que (no lo designa) hasta que no diga: «En su parte norte», o:
«En su parte surn. R. Elíezer Jisma enseña: Sí uno dice: «La ofrenda de este
montón de grano sea (tomada) de él mismo para sí mismo», lo ha designado.
R. Eliezer ben Jacob afirma: Sí uno dice: «La décima parte de este diezmo se
convierta en la ofrenda del diezmo que le es debido», lo ha designado.
6. Si uno hace la ofrenda sacerdotal antes de haber entregado las primicias
o el primer diezmo antes de la ofrenda sacerdotal o el segundo diezmo antes del
primero, a pesar de quebrantar un precepto negativo, sus actos tienen validez, ya
que está escrito: No diferirás la ofi·enda de tu cosecha y de tu vino nuevo 28 •
7. ¿De dónde sabemos que las primicias preceden a la ofrenda sacerdo-
tal, siendo así que el uno es llamado ofrenda y principio, y el otro ofrenda y
princípío? 29 Las primicias preceden a todo, ya que son lo primero de todo. La
22. Como hay duda, se puede decir gue la ofrenda real fue la otra.
23. Si el producto profa110 es cien veces más que el producto de ofrenda, no prevalece
el carácter de ofrenda.
24. La sentencia de R. Aquiba.
25. Cuando cada uno de los asociados obró por su cuenta.
26. Los propietarios que son generalmente «gente inculta».
27. Y ha de apartar la ofrenda del diezmo del dicho montón.
28. Ex 22, 28, enseñando que no se puede variar el orden de las entregas.
29. Las primicias son llamadas ofrendas en Dt 12, 6 («ofrenda de vuestras manos))) y
principio (,do primero de las primicias de tu campo», Ex 23, 19). La ofrenda es llamada ofrenda
(«la observancia de mis ofrendas)), Nm 18, 8) y princ.ipio («lo primero de tu trigo>>, Dt 18, 4).
Ter 3, 8-4, 3 Orden primero Semillas - zerain 98
C.'\PiTULO 4
1. Si uno separa sólo una parte de la ofrenda o de los diezmos, puede sacar
de aquel (mismo montón) la parte de la ofrenda que resta (para cumplir) con la
misma, pero no puede tomarla de otro lugar. R. Meír afitma: También puede
tomar de otro lugar la ofrenda y los diezmos.
2. Si uno tiene sus frutos en la despensa y dio de ellos (la cantidad de) una
seá3° a un levita 31 y otra a un pobre32 , pueden separar ocho seás y comer de
ellos, Ésta es la opínión de R. Mefr. Los sabios, en cambio, dicen: No puede
separarlos si no es conforme a una cuenta exacta.
3. Medida de la ofrenda: una persona generosa da uno por cuarenta. La
escuela de Samay enseña: Uno por treinta. La persona media da el uno por ci.n-
cuenta. La poco generosa, el uno por sesenta. Si uno hace la ofrenda y resulta
que fue el uno por sesenta, la ofrenda es válida y no necesita volverla a hacer.
Si de nuevo ha añadido algo, está obligado al diezmo 34 • Si resulta que fue el
uno por sesenta y uno, la ofrenda es válida, pero tiene que volver a repetirla
tal y como está acostumbrado y esto puede hacerlo conforme a medida, peso
y número. R. Yehudá dice: (Puede hacerlo) incluso de productos que no están
cercanos los unos a los otros.
CAPÍTULO 5
la masa de modo que en ningún lugar quede junta la cantidad como del tamaño
de un huevo.
3. Sí una seá de ofrenda pura cae dentro de cien seás de productos impuros
de uso común, queda neutralizada y se ha de comer en forma de pan seco o
rano tostado o se amasa en jugo de frutas o se reparte en la masa de modo que
!n ninguna parte baya junto más de la cantidad como la de un huevo.
4. Si una seá de ofrenda impura cae dentro de cien seás de ofrenda pura, la
escuela de Samay prohíbe ( su uso), mientras que la escuela de Hile! lo penníte.
La escuela de Hile! dijo a la escuela de Samay: Sí la ofrenda pura está prohi-
bida a Jos extraños48 y la impura a los sacerdotes, resulta que si la pura queda
neutralizada la impura también queda neutralizada. La escuela de Samay le
replicó: No, de ninguna manera; sí el producto de uso común, al que se aplica
la norma más benévola, ya que está permitido a los laicos, puede neutralizar a
lo que es puro 49, la ofrenda, a la que se aplica la norma más severa y que está
prohibida a los laicos, ¿no neutralizará a lo que es impuro? Después que (la
escuela de Hilel) aceptó (la opinión de la escuela de Samay), dijo R. Eliezer:
Se debe separar la ofrenda y quemarla. Pero los sabios enseñan: Queda perdida
a causa de su poca cuantía.
5. Si una seá de ofrenda cae dentro de cien (de uso común) y alzándola cae
de nuevo en otro lugar, R. Eliezer dice; Lo convierte en producto sujeto a la
ley de la ofrenda como si fuera una verdadera ofrenda. Los sabios, en cambio,
dicen: Lo convierte en producto sujeto a la ley de la ofrenda sólo en la propor-
ción (de la cantidad caída)'º.
6. Si una seá (de ofrenda) cae dentro de una cantidad menor a cien seás (de
producto profano) y se convierte el todo en producto equiparable a la ofrenda
y Juego cae parte del producto convertido en equiparable a la ofrenda en otro
lugar, R. Eliezer dice: Lo convierte en ofrenda como si se tratase de una ver-
dadera ofrenda. Los sabios, en cambio, dicen: Lo convertido en equiparable a
ofrenda no lo convierte a su vez en producto equiparable a ofrenda sino sólo
según una justa proporción. De igual modo la masa fetmentada (con ofren-
da) que se mezcla con otra masa fermentada (de productos comunes) la hace
( ofrenda) según la proporción. Asimismo, el agua que es sacada artificialmente
no hace inválida la piscina a no ser según la proporción.
7. Si una seá de ofrenda cayó dentro de cien y, al recogerla, se cae de nuevo
dentro de otro producto, y, si al recogerla otra vez, cae una vez más dentro de
otro producto, (ese producto) está pem1itido en tanto que la ofrenda no supere
al producto de uso común.
8. Si una seá de ofrenda cae dentro de cien (de producto común) y no se
tiene ocasión de recogerla hasta que cae otra, en este caso quedan prohibidos.
R. Simeón, en cambio, los declara permitidos.
CAPÍTULO 6
51. Lv 22, 1.4. El quinto es el cuarto del valor de !a ofrenda. Así, si la ofrenda valía un
dinar, ba de pagar un dinar y cuarto.
52. Si comió la ofrenda y pagó su valor más el quinto añadido y luego comió de nuevo
este quinto, ha de sustituir el quinto añadiéndole otro quinto.
53. Que, como tal, pertenece, al sacerdote.
54. De los que ya se separó el diezmo.
55. Por ser una disposición de la Torá.
56. Ex 22, 3.
57. Destinada por el sacerdote para mejoras en el Templo.
Ofrendas - ierumot Ter 6, 5-7, 3
103
CAPÍTULO 7
a. del que se apartó: del que no se apartó b. que ha sido rescatado.· que no ha sido
rescatado
58. Lv 22, 14.
59. Sin haber sido amonestado pre.viamente, porque, en tal caso, recibe los treinta y
nueve azotes y no tiene que restituir nada.
60. No deviene ofrenda.
61. Porque todavía tiene una vinculación con la clase sacerdotal.
62. Como un bastardo, etc. Cf. Qid 4, lss.
63. Se la c.onsidera alejada de la clase sacerdotal.
Ter 7, 4--8, 1 Orden primero: Semillas - zerain 104
CAPÍTULOS
64. Porque se puede suponer que cayó la que contenía producto de uso profano.
65. Si uno siembra inadvertidamente semilla de ofrenda tiene que levantar lo sembra-
do. En este caso existe la presunción de que sembró semilla «profana».
66. Mujer de un sacerdote y facultada por ello para comer de !a ofrenda.
67. Esclavo de un sacerdote.
]05 Ofrendas - 1erumot Ter 8, 2-7
68. Los que se encuentran en las situaciones señaladas no pueden comer de la ofrenda.
69. Entrando en el patio, quedan los frutos sujetos al diezmo.
70. Incluso tampoco en el huerto, en tanto no separe el diezmo.
71. Dentro del sábado está prohibido separar el diezmo (Shab 2, 7).
72. Transcurrido el sábado puede completar su consumición.
73. Por temor de que haya sido bebido por una serpiente y haya dejado err él su veneno.
74. Por no ser apetecibles a la serpiente.
75. Para ser utilizada como bebida.
76. Está prohibida.
Ter 8, 8-9, 2 Ot'de11 pt'imero: Semillas - zeraín 106
CAPÍTULO 9
3. Están sujetos además a la ley del diezmo y del diezmo de los pobres.
Tanto los israelitas pobres como los sacerdotes pobres pueden aceptarlo 82 •
únicamente que los israelitas pobres tienen que vender lo suyo a los sacer-
dotes al precio de la ofrenda, pero el dinero les pertenece a ellos. El que trilla
con mayal es digno de alabanza. El que trilla sirviéndose de una bestia (¿cómo
debe hacerlo?). Cuelga cestos del pescuezo de la bestia y pone en ellos (pienso)
de aquella misma especie; de ese modo resulta que no pone bozal a la bestia y
no le da de comer del fruto de la ofrenda.
4. Lo que crece de semílla de ofrenda es también ofrenda, pero lo que crece
indirectamente de lo ya genninado es producto de uso común. (Lo que crece)
de productos de los que no se apartó el diezmo o del primer diezmo o de lo
que germina espontáneamente en el año séptimo, o de productos de ofrenda
de fuera del país o de producto común mezclado con otro de ofrenda, o de las
primicias, es fruto de uso común. Lo que crece de un producto consagrado y
del segundo diezmo es de uso común, pero se ha de rescatar (según el valor que
tenía) en el tiempo de su siembra83 .
5. Si hay cien terracillas en el huerto con productos de ofrenda y una con
productos de uso común 84, todas están permitidas cuando se trata de una semi-
lla que perece. Pero si es una semilla que no perece, aunque sean cien terraci-
llas de productos de uso común y una de ofrenda, todas están prohibidas.
6. Lo que crece de un producto del que no se separó el diezmo está per-
mitido cuando se trata de una semilla que perece, pero si se trata de una semi-
lla que 110 perece, incluso lo que crece de sus brotes, está prohibido. ¿Cuál es
el producto cuya semilla no perece? Tal como la serpentaria, el ajo, la cebolla.
R. Yehudá afim1a: El ajo es como la cebada85.
7. Si uno escarda puerros en el campo de un gentil, puede comer eventual-
mente de ellos a pesar de que no haya sido separado el diezmo de sus produc-
tos. Si plantas de ofrenda que han contraído impureza se planta de nuevo, se
hacen puras en cuanto que no transmiten impureza, pero queda prohibida su
comida hasta que no se corte la parte comestible86 . R. Yehudá dice: Hasta que
se corte lo que crece por segunda vez.
CAPÍTULO 10
11. R. Yosé dice: Todo lo que está cocido con espinacas está prohibido,
debido a que éstas comunican el sabor. R. Símeón afirma: La coliflor de un
terreno de regadío con la coliflor de un terreno de secano está prohibida, ya
que una absorbe (el jugo de la otra). R. Yehudá' díce: Todo lo que est<i cocido
conjuntamente está permitido, excepción hecha si están con carne. R. Yojanán
ben Nurí dice: El hígado hace a las demás cosas prohibidas, pero no se hace a
sí mismo prohibido, ya que libera jugo, pero no lo absorbe.
12. Si un huevo está cocido con especias prohibídas, no está pem1itido.
Incluso la yema del huevo está prohibida, porque es absorbente. El agua de la
cocción y el agua de la conserva de productos de ofrenda están prohibidas a
todos los no sacerdotes.
C.A.Plnr:LO 11
a. R. Yehudá: R. Aquiba
92. Preparado con agua y miel..
93. Cf. Lv 11, 34.38.
94. Agua, rocío, vino, aceite, miel, leche, sangre.
95. Maksh 6, 4.
96. Bik 1, 3.
Ter 11, 4-IO Orden primero: Semillas - zeraí11 IlO
4. Los pedunculos de los higos frescos, de los higos secos, de las bellotas
y de las algarrobas de ofrenda están prohibidos a los no sacerdotes.
5. Las pepitas de los frutos de ofrenda están prohibidas en tanto sean re-
cogidas (por el sacerdote), pero si éste las arroja, están permitidas. Del mismo
modo, los huesos de los anímales sacrificados están prohibidos en tanto sean
reservados para sí por el sacerdote, pero si éste los tira, están permitidos. El
salvado burdo está permitido. El salvado fino de (trigo) nuevo está prohibido,
pero el de trigo viejo está permitido. Por lo demás, con la ofrenda hay que
comportarse de la misma manera que se hace con los productos de uso común.
Si uno prepara harina fina, como un kab o dos kab de una seá, no dejará co-
rromper el resto, sino que lo colocará en un lugar retirado.
6. Si uno desaloja trigo de ofrenda de un granero, no está obligado a sen-
tarse e ir recogiendo los granos uno por uno, sino que lo limpia como de cos-
tumbre y puede meter luego en él grano de uso común.
7. Igualmente, cuando una jarra de aceite se derrama, no se está obligado a
sentarse y recogerlo con las manos, sino que se comporta uno del modo usual
(para recoger aceite) de uso común.
8. Si uno vacía (aceite)9 7 de un cántaro en otro y le gotean todavía tres
gotas, puede verter (en el vacío) aceite de uso común. Si inclina el cántaro y se
junta allí aceite, es ofrenda. ¿Cuánto debe haber allí de la ofrenda del diezmo
de productos de diezmo dudoso para que haya que traérselo al sacerdote? Una
octava parte del octavo (de un log).
9. (El sacerdote) puede dar de comer al ganado, a los animales y a las galli-
nas arveja de ofrenda. Si un israelita ha recibido en alquiler la vaca de un sacer-
dote, puede darle de comer la arveja de ofrenda. Pero si un sacerdote recibió en
alquiler la vaca de un israelita, a pesar de que esté obligado a su manutención,
no le puede dar de comer arveja de ofrenda. Si un israelita tiene la vaca de
un sacerdote (para cebarla), no le puede dar de comer arveja de ofrenda. Pero un
sacerdote que tiene la vaca de un israelita (para cebarla), sí que puede darle de
comer arveja de ofrenda. '
10. El aceite de combustión98 se puede encender en las sinagogas, en las
casas de esu1dio, en las entradas oscuras, junto a los enfermos con el penni-
so de un sacerdote. Si la hija de un israelita se ha casado con un sacerdote y
acostumbra a venir junto a su padre, éste puede encenderlo en su presencia. Se
puede encender también en una casa de fiesta, pero no en una casa de luto. Ésta
es la opinión de R. Yehudá. R. Yosé dice: En casa de luto, pero no en casa de
fiesta. R. Meír lo prohíbe en uno y otro caso. R. Simeón, en cambio, lo declara
permitido en ambos casos.
97. De ofrenda.
98. Aceite de ofrenda que ha de ser quemado por devenir impuro.
DIEZMOS
(maaserot)
Una vez que se apartaba y se entregaba al sacerdote la ofrenda (ten11na gedola) que,
según la disposición rabínica, debía de ser por término medio el uno por cincucuta de la
producción obtenida en el campo, del resto había que separar un diezmo que era desti-
uado a los levitas, llamado «primer diezmo)) o «diezmo de los levitas». Son diversos los
lugares del Pentateuco donde aparece esta obligación: «Toda décima de la tierra, tanto de
las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es del Señor, es cosa consagrada
al Señor» (Lv 27, 30); \<Y doy como heredad a los hijos de Leví todos los diezmos, por el
servicio que prestan, por el servicio del Tabernáculo de la reunión» (Nm 18, 21).
Del diezmo, los levitas tenían que apartar a su vez otro diezmo, la llamada «ofrenda
del diezmo». Del primer diezmo hay que diferenciar e! segundo diezmo (Dt 14, 22-29),
que es el objeto del próximo tratado, y el diezmo de los pobres, que había que dar a los
pobres los años tercero y sexto del ciclo septena! (Dl 14, 28; 26, 12).
El tratado contiene cinco capítulos:
Cap. 1: Qué frutos están sujetos al diezmo, en qué momento ha de hacerse el diezmo.
Caps. 2-4: En qué casos pueden comerse frutos sin haber separado el diezmo.
Cap. 5: Aplicación del diezmo en casos de replantación, de venta, de aprovechamien-
to de subproductos; plantas libres del diezmo.
CAPITULO 1
1. Establecieron una norma general sobre los diezmos: Todo lo que es co-
mestible, lo que es guardado 1 y lo que crece de la tierra2 está sujeto al diezmo.
Todavía establecieron otra norma general: Todo aquello que en su comienzo
es comestible y en su terminación también es comestible, a pesar de que se le
conserve para que aumente la porción comestible, está sujeto al diezmo_, sea
grande o pequeño. Todo aquello que en su comienzo no es comestible, pero sí
en su tém1ino 3 , no está sujeto al diezmo en tanto no se haga comestible.
2. ¿A partir de qué momento quedan sujetos los frutos al diezmo? Los hi-
gos desde el momento en que comienzan a madurar; las uvas y los agraces
desde el momento en que comienzan a madurar; el zumaque y la mora desde
el momento en que se ponen rojos, lo mismo que todos los demás frutos que
adquieren color; las granadas después de que se ablandan; los dátiles, después
de que se expanden como si fueran masa fermentada; los melocotones, una vez
que muestran algo así como venas. R. Yehudá afinna: Las nueces y las almen-
dras, desde el momento en que se ha formado la cáscara.
3. Las algarrobas, luego que adquieren manchas; de igual modo, los frutos
de color oscuro, tan pronto como adquieren manchas. Peras, pyrus crustumi-
num4, nísperos, nísperos italianos, desde el momento en que calvean 5 ; igual-
mente todos los frutos de color blanquecino, tan pronto como calvean. El heno
griego, cuando es apto para ser sembrado; trigo y aceitunas, después de que
han alcanzado un tercio de su crecimiento.
4. Entre las hortalizas: los pepinos, las calabazas, las sandías, los melones,
las manzanas y los limones están sujetos al diezmo, los grandes y los pequeños.
R. Simeón declara exentos a los limones cuando éstos son pequeños. Cuando
uno está sujeto al diezmo de las almendras amargas queda exento en relación
con las dulces y si está sujeto al diezmo con las almendras dulces queda exento
en relación con las amargas.
5. ¿Cuál es el momento de la cosecha en relación con el diezmo? Los pe-
pinos y las calabazas, después de que pierden la pelusilla y, si no pierden la
pelusilla, después que se amontonan. Las sandías, también después de que les
cae la pelusilla y, sí esto no ocurre, luego que han sido extendidas. Las legum-
bres que se atan en fajos, después de ser atadas; si no se atan, luego que se ha
llenado el recipiente. Sí no se llena el recipiente, luego que se ha recogido lo
necesario. El cesto (de fruta), después de que ha sido cubie1to. Sí no se cubre,
después de que se ha llenado el recipiente. Si no se llena el recipiente, después
de haber recogido todo lo necesario. ¿Cuándo se aplica esto? Cuando se llevan
al mercado. Pero si se llevan a casa pueden comerse de modo eventual hasta
que se alcanza la casa.
6. Los granos secos de granada, las uvas pasas y las algaiTobas (están su-
jetos al diezmo) después de ser amontonados; las cebollas, después de ser pe-
ladas; si no son peladas, después de ser amontonadas. El trigo, después de
ser aventado; si no se avienta, después de ser amontonado. Las legumbres,
después de ser cribadas; sí no se criban, después de ser limpiadas. Aunque se
hayan limpiado se pueden coger los trozos y lo que ha quedado esparcido por
los lados y de lo que está mezclado con la paja y comerlos.
7. El vino, después de que espumea. Pero incluso después de haber espu-
mado se puede recolectar de la parte alta del lagar o del conducto de salida y
beber. El aceite, después de bajar a la cubeta. Pero incluso después de bajar se
puede tomar de la prensa, del que fluye entre las piedras o de entre los maderos
de la prensa y untar un dulce o un plato con él. Sin embargo, no se puede echar
(ese aceite) en una olla o en una tartera cuando están cociendo. R. Yehudá dice:
Puede ponerlo en todas partes, a excepción de donde hay vinagre o salmuera.
CAPITULO 2
l. Si uno 7 pasa por el mercado y grita: «Coged higos para vosotros», pue-
den comerlos y están exentos8 . Pero si se !levan a casa, hay que disponer de
ellos como si fueran productos de los que ciertamente no fue separado el diez-
mo. Si grita: <<Cogedlos y llevadlos a vuestras casas», no se pueden comer ni
eventualmente. Si se llevan a casa, hay que disponer de ellos como si fueran
productos dudosos respecto al diezmo.
2. Si están sentados a la puerta de la casa o en la tienda y dice: «Coged
higos»9, pueden comer de ellos y están exentos, pero el dueño de la casa o de
la tienda está obligado al diezmo. R. Yehudá declara a éste eximido, en tanto
no cambie la dirección del rostro o el lugar en el que se encuentra.
3. Quien trae frutos de Galilea a Judea o se acerca a Jerusalén, puede comer
de ellos 10 en tanto no alcance el lugar al que se encamina. De igual modo en
el camino de vuelta desde Judea. R. Meír afirma: En tanto no alcanza el lugar
donde ha de pasar el sábado. Los vendedores de especias que van por las ciu-
dades pueden comer de ellas en tanto no alcancen el lugar donde van a pasar la
noche. R. Yehudá dice que la primera casa (que encuentren) se considera para
los efectos su casa.
4. En cuanto a los frutos de los que se apartó la ofrenda antes de que ter-
minara su cultivo, R. Eliezer prohíbe comer de ellos incluso eventualmente 11 ;
los sabios, en cambio, lo permiten, a no ser que se trate de un cesto de higos.
Si de un cesto de higos se apartó la ofrenda, R. Simeón permite (comer alguno
de modo eventual), mientras que los sabios lo prohíben.
5. Si uno le dice a su vecino: «Ahí tienes un isar, dame a cambio cinco
hígos» 12 , no puede comer en tanto no haya separado el diezmo. Tal es la ense-
ñanza de R. Meír. R. Yehudá dice: Si los come uno a uno, (distanciados), está
exento; pero si los come seguidos, está obligado. R. Yehudá dice; Ocurrió que
en un jardín de rosas de Jemsalén se vendían tres y hasta cuatro higos por un
isar y no se apartó jamás de ellos la ofrenda y el diezmo 13.
6. Si uno le dice a su compañero: «Ahí tienes este isar por diez' higos que
me escogeré», puede escogerlos y comer. «Por un racímo que me escogeré>>,
puede ir cogiendo grano a grano y comerlos. <<Por una granada que me escoge-
ré», puede ir cogiendo sus granos y comerlos. «Por la sandía que me escogeré»,
puede ir cortando trozos y comerlos. Pero si él le dice: «Por esos veinte higos»,
«por estos dos racimos», «por estas dos granadas», ((por estas dos sandías»,
puede comerlos 14 según es habitual, porque los compró mientras estaban aún
ligados a la tierra.
7. Si uno contrata a un obrero para que corte con él higos y éste le dice:
«Con la condición de que pueda comer higos», los come y está exento 15 • «Con
la condición de que los podamos comer yo y mi familia», o: «Que los pueda
comer mi hijo a cambio de mi salario», él los puede comer y está exento, pero
su hijo queda obligado a separar el diezmo de lo que coma. «Con la condicíón
de que pueda comerlos mientras dura la operación de la recogida y también
después de ella», durante el tiempo de la recogida puede comerlos y está exen-
to; pero después de la recogida, sí los come, está obligado, ya que ( en tal caso)
no puede comerlos (como se deduce) de la Torá. Ésta es la norma general:
Quien come en virtud de la Torá, está exento, y quien no come en virtud de la
Torá, está obligado.
8. Si uno recoge higos de mala calidad, no debe comer los tardíos de mejor
calidad, y si recoge los tardíos de mejor calidad, no debe comer los de mala ca-
lidad; pero puede abstenerse hasta que alcance el lugar donde están los buenos
y entonces los puede comer. Si uno cambia con su compañero (los higos), ya
sean higos frescos por higos frescos, o higos secos por higos secos, o frescos
por secos, está obligado. R. Yehudá enseña: Si uno cambia (higos frescos) con
el objeto de comerlos, está obligado; pero si son secos, está eximido.
G<\PÍTULO 3
1. Si una persona pasa por su patio higos para ponerlos a secar, sus hijos y la
gente de su casa pueden comerlos y están exentos (del diezmo). Los obreros que
le ayudan, si no corre a cargo de él su manutención, pueden comerlos y están
exentos. Pero si su alimentación corre a cargo de él, no pueden comer de ellos.
2. Si uno lleva obreros al campo y no correb a cargo de él su alimentación,
pueden comer y están exentos. Pero si la alimentación correº a cuenta de él,
pueden comer uno que otro del árbol, pero no del cesto, ni de la caja, ni del
Jugar donde están extendidos para secar.
3. Si uno contrata a un obrero para que le trabaje en los oh-vos y éste le di-
ce: «Con la condición de que pueda comer aceitunas», puede comer de una en
una y está exento; pero si las come juntas, está obligado. (Si lo contrata) para
escardar cebollas y aquél le dice: «Con la condición de que pueda comer de sus
hojas», puede ir cortando hoja a boja y comerlas; pero si (las come) seguidas,
está obligado.
4. Si uno encuentra en el camino higos cortados, (dispuestos para secar),
incluso aunque sea al lado de un campo donde hay higos cortados o también
cuando una higuera se inclina sobre el camino y encuentra debajo de ella hi-
gos, están pennitidos por no caer esto dentro de la categoría del robo y están
exentos del diezmo. Pero si se trata de aceitunas o alganobas, está obligado 16 .
Sí encuentra higos secos y la mayoría de las personas ya han apisonado (los
higos), está obligado; en caso contrario, está exento. Si uno encuentra trozos
de una torta de higos, está obligado, puesto que es sabido que se trata de una
cosa terminada. En cuanto a las algarrobas, si uno da de ellas al ganado antes de
ponerlas en el tejado, está exento, ya que puede volver el resto (a su sitio).
5. ¿Cuál es el patio que está sujeto al diezmo? 17 R. Ismael dice: El patio
de estilo de Tiro 13 donde se pueden guardar los objetos en su illterior. Afir-
ma R. Aquíba: Todo aquel donde uno pueda abrir y otro cerrar19 está exento.
R. Nehemías enseña: Todo aquel donde la gente no tiene reparo en comer en
su interior está sujeto. R. Yosé dice: Todo aquel en el que se puede entrar y
ninguno pregunta: «¿Qué buscas aqui?», está exento. R. Yehudá dice: De dos
patios, uno junto al otro, el más interior está obligado, mientras que el más
exterior está exento.
6. Los tejados están exentos 20 , aunque pertenezcan a un patio que está su-
jeto {al diezmo). El portal, el pórtico y la galería se regulan por el patio; si éste
está sujeto, aquellos también; si éste está libre, aquellos también están libres.
7. Barracas, chozas, cobertizos, están exentos. La cabaña de Genesaret21 ,
aunque haya en ella piedras de moler y gallinas, está exenta. En cuanto a la ca-
baña del alfarero, la parte interior está sujeta, mientras que la parte exterior está
exenta. R. Yosé dice: Todo lo que no sirve de residencia en el tiempo del verano
y en el tiempo de las lluvias está exento. La cabaña construida para la fiesta de
los Tabernáculos obliga durante la fiesta {al diezmo de los productos contenidos
en su interior), según R. Yehudá, aunque no según la opinión de los sabios.
8. Si hay una higuera en el interior del patio, se pueden comer higos aisla-
dos y está uno eximido (del diezmo). Si los come seguidos, está sujeto. R. Si-
meón afirma: (Se pueden tener simultáneamente) uno en la mano derecha, otro
en la izquierda y otro en la boca. Si uno sube a la copa del árbol, puede llenar
su seno y comer de ellos.
9. Si hay plantada una cepa en el interior del patio, se puede coger todo un
racimo; igualmente si hay un granado o una planta de sandías. Tal es la opinión
de R. Tarfón_ R. Aquiba dice: Puede ir cogiendo los gajos de un racimo, o los
granos de una granada, o los trozos de una sandía. Sí hay plantado coriandro
en el interior del patio, se pueden cortar hojas sueltas y comer de ellas. Si (se
cortan varias) seguidas, queda uno sujeto. Berros, hisopo y tomillos que se
encuentran en un patio, si están guardados, quedan sujetos (al diezmo).
1O. Si una higuera está plantada en un patio y se inclina hacia un huerto, se
pueden comer ( desde el huerto) los higos según la manera habitual y está uno
exento. Si está en el huerto y se inclina sobre el patio, se pueden comer higos
sueltos y está uno exento; pero si se comen varios juntos, está uno obligado.
Si se encuentra en Israel y se inclina hacia otro terreno fuera ya de Israel o si
se encuentra fuera de la tierra de Israel y se inclina sobre ésta, todo se regula
según la raíz. En lo que respecta a las casas de una ciudad amurallada, todo se
regula según los cimientos. En cuanto a una ciudad de refugio 22 , todo se regula
según el ramaje 23 . En Jerusalén todo se regula según el ramaje.
CAPÍTliL04
1. Si uno pone frutos en conserva, los cuece o los pone con sal2 4 , incluso en
el campo, está obligado. Si los mete en la tierra25, está exento. Quien los moja2~
mientras está todavía en el campo, está exento. Si uno machaca las aceitunas
para que desprendan el jugo fuerte, está exento. Si uno oprime aceitunas sobre
su cuerpo, está exento. Si las oprime y pone ( el jugo) en su mano, queda obli-
gado. Si uno quita la espuma del vino en un plato de cocido, está exento; pero
en una olla, está obligado, ya que ésta es como una pequeña cuba.
2. Si niños escondieron higos para (comerlos) el sábado y olvidaron sepa-
rar el diezmo, tampoco podrán comerlos después del sábado en tanto no hayan
apartado el diezmo. Un cesto (de higos) destinado para el sábado está exento,
según la escuela de Samay, mientras que, según la escuela de Hile!, está sujeto
( al diezmo). R. Yehudá dice: También el que ha tomado un cesto de higos para
enviarlos a su amigo no ha de comer de ellos mientras no separe el diezmo.
3. Si uno toma aceitunas de la cubeta, puede mojarlas una a una en agua
salada y comerlas; pero si las ensala y las coloca delante de él, está sujeto.
22. Dt 19, 2.
23. Tan pronto corno el asesino se pone bajo la copa de un árbol, cuyas raíces se en-
cuentran dentro de la ciudad de asilo, está protegido del vengador de la sangre.
24. Mientras todavía está en el campo.
25. A fin de que maduren.
26. En salmuera o vinagre y come.
J 17 Diezmos - nmaserot Maas 4, 4-5, 4
R. Eliezer afirma: Si son de una cubeta pura, está obligado 27; pero si es de una
cubeta impura, está exento, porque puede volver a su lugar el sobrante.
4. Si uno bebe del lagar, ya esté el vino mezclado con agua ~aliente o fría,
está exento. Tal es la opinión de R. Meír. Pero R. Eliezer ben R. Sadoq lo de-
clara obligado. Los sabios dicen: Con agua caliente, está obligado; con agua
fría, está exento.
5. Sí uno desgrana cebada, puede ir desgranando grano a grano y comerlo;
pero si la desgrana y pone (los granos) en la mano, está sujeto. Si uno machaca
espigas maduras de trigo, las puede echar de una mano a otra y comerlas; pero si
las echa y deja caer en su seno, queda sujeto. Si uno ha plantado coriandro para
semilla, la planta está exente; pero si la sembró a causa de la planta, están suje-
tos al diezmo la planta y las semillas. R. Eliezer dice: En el eneldo está sujeto al
diezmo la semilla, la planta y la umbela. Los sabios afirman: No están sujetos
al diezmo la planta y la semílla, sino sólo en los berros y en las orugasis.
· 6. Rabán Simeón ben Gamalíel dice: Los brotes del heno griego, de la
mostaza y de las alubias blancas están sujetos al diezmo. R. Eliezer dice: En
la alcaparra están sujetos al diezmo los retoños, las bayas y las flores. R. Aqui-
ba dice: Sólo se aparta el diezmo de las bayas de la alcaparra, pues son el fruto.
CAPÍTULO 5
27. Se trata de una persona en estado de impureza que toma una aceituna de una cubeta
pura y que no puede restituirla a su lugar porgue contaminaría a todo el conjunto.
28. Eruco saliva.
29. El suelo del piso es considerado como si fuera el mismo suelo del campo.
Maas 5, 5-8 Orden primero.· Semi/las - zemín 118
ofrenda, ya que el que hace la ofrenda tiene en mente a los granos triturados, a
lo que yace en los lados y a lo que está metido en la paja.
5. Si uno compra un campo de hortalizas en Siria antes de que llegue el
tiempo de los diezmos, está sujeto; si lo compra después, está exento y pue-
de recoger la cosecha en la manera habitual. R. Yehudá dice: También puede
contratar obreros para recoger la cosecha. Rabán Símeón ben Gamaliel afir-
ma: ¿Cuándo se aplica esto? Cuando uno ha adquirido el terreno; pero cuando
no ha adquirido el terreno, si todavía no llegó el tiempo de los diezmos, está
exento. Rabí' dice: (Se tiene que hacer también el diezmo) de acuerdo con la
calculada proporción 30 .
6. Si uno hace vino sirviéndose del hollejo de uva echando agua según de-
terminada medida y luego se encuentra con igual medida, está exento. R. Yehu-
dá, en cambio, lo declara obligado. _Si encuentra más de la medida, puede apar-
tar (el diezmo) de otro vino de acuerdo con la proporción ( que utilizó).
7. (El grano que se encuentra) en los agujeros de las hormigas que han
pernoctado al lado de un montón de trigo sujeto al diezmo, está también sujeto,
ya que es sabido que (las hormigas) han ido arrastrando (granos) del trigo ya
dispuesto para el uso durante toda la noche.
8. Ajos que provocan el lloro de los ojos, cebollas de Rijpá31 , habas de Ci-
lícia y lentejas egipcias (según R. Meír, también habas de agua), según R. Yo-
sé asimismo las legumbres, están exentas del diezmo y se pueden comprar a
cualquiera en el afio sabático. La semilla superior de la serpentaria, la semilla
de los puerros, la semilla de la cebolla, la semilla de la remolacha y todas las
demás semillas de hue110 no comestibles están exentas del diezmo y se pueden
comprar a cualquiera durante el año séptimo y se pueden comer incluso aunque
procedieran originariamente de productos de ofrenda.
a. Rabi: R. Meír
30. Se aparta el diezmo de lo que ha crecido después de la compra, eo d caso de que la
adquisición hubiera sido hecha después de separar el diezmo.
31. Una aldea al sur de Baalbeck.
SEGUNDO DIEZMO
(maaser shen[)
CAPÍTl!l-0 1
a. aceite + y vinagre
1. Ni tampoco muerto, ya que la grasa y la saogre han de ser sacrificadas y la carne
comida en Jerusalén.
2. Considerado como una especie de transacción (Qid 2, 8.9).
3. Dt 15, 19-23.
4, El sacerdote, ya que es propiedad suya,
5. Con el dinero del segundo diezmo.
6. Porque es prácticamente agua.
7. La bestia no puede ser ofrecida en sacrificio.
8. Disposición que tiene el propósito de animar al israelita a emplear el segundo diez-
mo en la adquisición de sacrificios pacificos.
9. Lo adquirido continúa siendo profano.
10. Ignorando que el dinero era del segundo diezmo.
11. Tras su destrucción.
121 Segundo diezmo - maaser shení Jv[Sh 1, 6-2, 3
CAPiTULO 2
12. En Jerusalén.
13. Opinando que el aceite del segundo diezmo es para la comida, no para unción.
14. El primero se puede dar a comer a los animales, mientras que el segundo puede ser
comido húmedo o seco.
MSh 2, 4-9 Orden primero.· Semillas - zeraín 122
todos los actos que les conciernen (han de realizarse) en pureza, a excepción
de friccionar 15; según la escuela de Hile!, en cambio, todos los actos que les
conciernen pueden realizarse en impureza, a excepción de su maceración 16•
4. La arveja del segundo diezmo sólo se puede comer como planta joven.
Si ha sido introducida en Jerusalén, se puede sacar de a1Jíl 7 • Si contrae impure-
za, dice R. Tatfón que se debe distribuir entre los trozos de la masa de harina 1s.
Los sabios, en cambio, dicen que se debe redimir. En cuanto a la arveja de
ofrenda dice la escuela de Samay que puede ser puesta a remojo y cortada en
trozos cuando está en estado de pureza y se da como pienso cuando se encuen-
tra en estado de impureza. La escuela de Hile! dice: Se pone a remojo en estado
de pureza y se corta en trozos y se da como pienso en estado de impureza.
Samay afirma: Se ha de dar como pienso seco. R. Aquiba dice: Todos los actos
que le conciernen pueden ser realizados estando en estado de impureza.
5. Sí se han despan-amado monedas de dinero de uso profano y monedas
del dinero del segundo diezmo 19, todo lo que se recoja pertenece en primer lu-
gar al segundo diezmo hasta que se completa (su suma), mientras que el resto
constih1ye lo de uso profano. Si se han mezclado y se recogen por puñados,
(han de ser distribuidas) según cálculo. Ésta es la regla general: Las que se
recogen una a una, (son primeramente) para el segundo diezmo. Si están mez-
cladas, (se separan) según la proporción originaria.
6. Sí una selá del segundo diezmo se mezcla con otra de uso profano, se
trae una seló de monedas (de cobre) y se dice: «La selá del segundo diezmo, en
cualquier lugar que esté, sea sustituida por estas monedas>>. Entonces escoge lo
mejor ( del fruto) de ambas y lo cambia por aquéllas. {Se obra de este modo) ya
que dijeron: En caso de apuro se puede cambiar plata por cobre, pero no para
que eso se mantenga así, sino para que pueda ser cambiado de nuevo por plata.
7. Según la escuela de Samay, nadie puede cambiar sus selás por denarios
de oro. La escuela de Hilel, en cambio, lo permite. R. Aquiba relata: Yo mismo
cambié plata por denarios de oro para Rabán Gamaliel y R. Yehosúa.
8. Si uno cambia el valor de una selá del dinero del segundo diezmo, dice
la escuela de Samay: (Puede cambiar) las monedas de cobre por una selá. La
escuela de Hilel, en cambio, afama que puede cambiarlo por un siclo de plata
y por un siclo de monedas (de cobre). R. Meír dice: No se puede hacer de uso
profano la plata y los frutos por plata. Los sabios, en cambio, lo pennilen.
9. Si uno quiere cambiar en pequeña moneda una selá del segundo diezmo
en Jerusalén, la escuela de Samay dice: (Ha de cambiar) toda la selá en pe-
queña moneda. La escuela de Hilel afirma: (Puede cambiarla por) un siclo de
plata y un siclo de moneda de cobre. Los que discutían delante de los sabios 2º
dijeron: (Puede cambiarla por) tres denarios de plata y un denario de monedas
de cobre. R. Aquiba dice: Por tres denarios de plata y el cuarto en monedas de
cobre. R. Tarfón dice: Cuatro aspros de plata. Samay enseña: Lo puede depo-
sitar en una tíenda y va comiendo Jo que co1Tesponde a su valor.
10. Si uno tiene hijos, de tos cuales algunos se encuentran en estado de
impureza y otros de pureza, deposita en el suelo la selá y dice: «Lo que beban
ahora Jos que están en estado de pureza sea sustituido por esta sefá))_ De este
modo, tanto los que están en estado de pureza como los que están en estado de
impureza pueden beber del mismo jarro21 •
CAPÍTULO 3
20. Los tales eran Simeón ben Azay, Simeón ben Soma y Janán el egipcio, además de
Jananías ben Jakinay y Simeón ben Nanás. Estos no habían alcanzado todavía la edad, se
sentaban en la academia a los pies de los sabios y respondían a las preguntas que se les bacía.
21. El vino bebido por los hijos «puros» se convierte en segundo diezmo; el bebido por
los hijos <Ümpuros» (sin que- haya, por supuesto, contacto con la jarra) permanece <<profano».
22, Sobre el propietario pesa la obligación de transportarlos.
23. Esa formulación no es de contrato, sino de invitación.
24. La ofrenda sólo podría ser comida por sacerdotes en estado de pureza.
25. Penn.itiendo que sean adquiridos con dinero del segundo diezmo.
26. Se hace abominable el sacrificio si durante el sac-ri ficio se hace la intención de
comerlo fuera del plazo fijado para ello.
27. Lo que queda del sacrificio después de haber pasado el plazo fijado para su consu-
mición (Ex 29, 34; Lv 7, 17).
28. Cf Lv 7, 20.
29. Del segundo diezmo.
30. Para otros gastos.
31. Que no observa las leyes de pureza.
MSh 3, 4-8 Orden primero: Semillas - zerain t24
CA.PfTULO 4
1. Si uno lleva frutos del segundo diezmo 37 de un lugar donde los precios
son altos a otro donde están más bajos o de un lugar donde los precios son
bajos a otro donde son más altos, los puede rescatar según el precio del lugar.
Si uno trae frutos de la era a la ciudad o lleva del lagar jarras de vino para la
ciudad, el incremento (en el precio) va a parar al segundo diezmo, mientras que
los gastos corren a cuenta propia.
2. Se puede rescatar el segundo diezmo según el precío más bajo, tal como,
por ejemplo, lo compraría el tendero, pero no como éste lo vendería; tal como el
banquero cambiaría (billetes grandes) en pequeña moneda, pero no como éste
cambiaría pequeña moneda en billetes grandes. El segundo diezmo no se puede
rescatar haciendo una simple estimación. Si es conocido su precio, se rescata
según la declaración de un testigo; pero si no es conocido, se rescata según la
declaración de tres, como, por ejemplo, cuando el vino se agria, o la fruta se
pudre, o las monedas se oxidan.
3. Si el propietario ( ofrece por el segundo diezmo) una selá y otra persona
ofrece también una selá, el propietario tiene preferencia, ya que él tiene que
añadir el quinto. Si el propietario dice: «Una selá» y la otra persona dice: «Una
selá y un isar», el que ofrece la selá y el isar tiene preferencia, porque aumen-
ta el valor. Si uno rescata su segundo diezmo tiene que añadirle un quinto, ya
fuere suyo, ya se lo hubieren dado en regalo.
4. Está petmitido comportarse astutamente en relación con el segundo
díezmois_ ¿De qué manera? Uno puede decir a su hijo o a su hija ya mayores
o a su siervo o sierva hebreos: «Aquí tienes monedas. Rescata con ellas este
segundo diezmo». Pero no puede hablar de esa manera a su hijo o a su hija me-
nores de edad nía su siervo o su sierva cananeos, ya que su acción se considera
como la suya.
5. Si uno se encuentra en la era y no tiene consigo dinero, puede decir a su
compañero: «Mira, estas frutas te son dadas en regalo». Y luego puede volver
a decir: «Estas (frutas) sean pe1mutadas por el dinero que tengo en casa» 39 .
6. Si uno ha arrastrado hacía sí un segundo diezmo por el precio de una
selá y no ha podido rescatarlo 40 antes de que se duplicara de precio, le entrega
una selá y se gana una selá y el segundo diezmo le pertenece41 . Sí arrastra hacia
42. El vendedor.
43. Señalando ai dinero como de segundo diezmo.
44. Es decir, dos isarcs.
45. Que podrían pensarse que son del segundo diezmo.
46. «Sacrificio».
MSh 4, 12-5, 5 Orden primero: Semillas • zeraín 128
12. Si uno dice a su hijo: «El segundo diezmo se encuentra en aquel án-
gulo» y lo encuentra en otro ángulo, aquello no es segundo diezmo. Si había
puesto alli cien denarios y encuentra doscientos, el resto es profano; si puso
doscientos y encuentra sólo cien, todo es diezmo.
CAPÍTULO 5
47. En los tres primeros años tras su plantación no podía gozarse de su fruto. En el
cuarto año, su fruto era consumido en Jerusalén como el segundo diezmo. Cf. Lv 19, 24.
48. Cuando todos los frutos se consideran sin propietario.
49. Actualmente no se conoce ningún lugar cou ese nombre y a esa distancia de Jerusalén.
50. De vigilancia, de escardado, etc.
129 Segundo diezmo - moaser shení MSh 5, 6-10
5 l . Eran quemados.
52. Del segundo diezmo o de la planta del cuarto año.
53. Incluso el dinero ha de ser alejado o destruido.
54. A quién hace partícipe del diezmo.
55. Diezmo de los pobres.
56. Guardián de los pobres.
57. La ofrenda del diezmo, o sea, el diezmo del primer diezmo que los levitas debían
entregar a los sacerdotes.
58. Sacerdote.
59. De Pascua.
60. Cf Dt 26, 13.
MSh 5, 11-15 Orden primero: Semillas -zeraín 130
61. Se puede hacer la confesión aunque no se haya dado esto a los pobres.
62. En el Sal 44, 24, considerado como irreverente.
63. Se heria al animal entre los cuernos para que le fluyera sangre sobre los ojos y le
dificultara ver, y así resultaba más fácil apresarlo.
64. En los días festivos intermedios. Él lo prohibió.
65. Juan Hircano (135-104 a.C.) ordenó que todos los productos de una persona inculta
fuesen «diezmados)) por los propios compradores,
MASA
(jalá)
La ¡alá (!JaUa) designa la torta, el bollo y, en el uso talmúdico, la masa. Una vez que
el isra~lita había cumplido con sus obligaciones fundamentales respecto a los productos
del campo (ofrenda, diezmo primero, diezmo segundo), la masa del grano (de trigo, ceba-
da, espelta, avena y centeno), con la que se preparaba el pan, estaba sujeta a otra entrega,
la;olá, que consistía en una porción de la masa que se daba a los sacerdotes. La Torá no
señala la cantidad exacta de masa que ha de ser entregada. Nm 15, 20, dice: i<Como pri-
micia de vuestra masa ofreceréis un pan (jalá), del mismo modo que ofrecéis las primicias
de vuestra era>>. Los rabinos fijaron !a cantidad que era una pa1te de veinticuatro para el
israelita normal y una parte de cuarenta y ocho para los panaderos. La observancia del
precepto se restringe a la Tierra Sanla y a los israelitas. En la actualidad continúa siendo
normativa la separación de lajalá, una parte entre cuarenta y ocho, que se quema, «por no
haber sacerdote limpio que la coma», d[ce un antiguo rabino sefardí,
El tratado contiene cuatro capítulos:
Cap. 1: Granos sujetos a la entrega de la jalá, cuándo pueden estar sujetos a la ley
de la masa y no del diezmo y viceversa, masa no sujeta a la entrega, penas y sacralidad.
Cap. 2: Dónde obliga la ley de la masa, medida mínima que ha de tener la masa para
quedar sujeta a la ley, cantidad de la masa que ha de ser entregada.
Cap. 3: Circunstancias en que un no sacerdote puede comer la masa, su rescate, la
masa de un no israelita y de un prosélito, masas donde se mezcla una especie sujeta a la
ley con otra no sujeta.
Cap. 4: Fijación de la cantidad mínima cuando la masa procede de varias personas
o de especies diversas, distinc-ión de zonas o países respecto a la obligación de la jalá.
CAPÍTULO 1
1. ./alá designa una especie de bol lo, tortita. Eo el Talmud indica un pedazo de masa.
2. Cf. l, 4; 2-6.
3- Antes de la cosecha se presentaba en el Templo una gavilla de la nueva cosecha (el
ómer) Y se agitaba ritualmente aílte el Sei10r. Hasrn qut, se re~.lizarc. esta ceremonia. estaba
prohibidc, cc•n-1,:-r de l.J .rlll•'·v;:i -=-c:"'.,_._cb1 (L \' :3. ! '}:~sL
Hall, 2-7 Orden primero: Semillas - zeraín 132
8. La masa preparada para los perros, si comen de ella los pastores, está
sujeta a la ley de la masa. Se puede uno servir de ella para el erub y para el
erub participado; hay que decir la bendición sobre ella y también la bendición
común 9; se puede preparar en día festivo y se cumple con ella la obligación en
la Pascua10 . Pero si los pastores no comen de ella, no está sujeta a la ley de la
masa ni se puede servir de ella para preparar el erub ni tampoco el erob parti-
cipado. No se díce la bendición sobre ella ni la bendicíón común. No se puede
preparar en día festivo y no se cumple con ella ta obligación en la Pascua. En
cualquier caso es susceptible de la impureza que afecta a los alimentos.
9. Por la masa y la ofrenda se incurre en la pena de muerte 11 y en el pago
del quinto 12 • Ambas están prohibidas a los que no son sacerdotes. Ellas son, en
efecto, propiedad del sacerdote. Quedan neutralizadas en el ciento y uno e im-
ponen el lavado de manos 13 y la espera hasta la puesta del sol 14. No se puede
separar puro por lo impuro; se toma además sólo de lo que está junto y cuyo
trabajo ha sido ya terminado. Si uno dice: «Todo el fruto de mí era sea ofrenda
o toda mi masa sea masa para el sacerdote», no tiene ninguna validez mientras
no deje para él una pequeña cantidad 15 •
CAPÍTUL02
J. Los frutos del exterior del país, que son introducidos en Israel, están su-
jetos a la ley de la masa. Si son sacados del interior (del país) y llevados al exte-
rior, R. Eliezer los declara sujetos, mientras que R. Aquiba los declara exentos.
2. (Un producto crecido y cultivado en) tierra del exterior del país que ha
sido introducido en Israel en barco está sujeto a la ley del diezmo y del año
séptimo. R. Yehudá pregunta: ¿Cuándo? Cuando el barco toca (tierra). La masa
de harina que ha sido amasada conjugo de frutas está sujeta a la ley de la masa
y puede ser comida con manos impuras 16•
3. Una mujer puede, sentada y desnuda, cortar la masa (debida al sacerdo-
te), ya que ella puede cubrirse a sí misma, pero no puede hacer tal un varón. Si
uno no puede preparar en pureza la masa de harina, puede prepararla en por-
ciones de un kab 17, pero no puede prepararla (toda) estando en estado de impu-
reza. R. Aquiba dice: La preparará en estado de impureza, pero no la preparará
en porciones de un kab, ya que del mismo modo que puede designar lo que es
puro tiene que designar lo que es impuro; tiene que designar lo uno masa (para
el sacerdote) y lo otro masa (para el sacerdote), mientras que las porciones de
un kab no pueden participar en esa designación.
4. Sí uno prepara la masa de harina en porciones de un kab y se tocan una a
otra, están libres de la ley de la masa (debida al sacerdote) núentras no se fundan
totalmente. R. Eliezer dice: Si uno saca fuera (del horno panes) y los mete en un
cesto, el cesto los une para efectos de la masa (debida al sacerdote).
5. Si uno separa su masa como harina, no se puede considerar como tal y
eso es como un robo en manos del sacerdote (que la acepta) 18 • En ese caso, la
masa misma queda sujeta a la ley de la masa (debida al sacerdote). La harina
asimismo, si tiene la medida requerida, queda sujeta a la ley de la masa (de-
bida al sacerdote) y está prohibída a los no sacerdotes. Tal es la opinión de R.
Yehosúa. Le replicaron: Ocurrió una vez. que un anciano no sacerdote tomó
· un puñado (de tal harina y la comió). Les respondió: Pero él se hizo daño a sí
mismo y proporcionó a otros la posibilidad de aprovecharse 19•
6. Cinco cuartos de (kab) de harina están sujetos a la ley de la masa (debida
al sacerdote). Esto es, la harina, la levadura, el salvado fino o burdo, si hacen
en conjunto cinco cuartos (de kab ), están sujetos. Si se quita de allí el salvado
burdo y luego se vuelve a poner, en ese caso están exentos.
7. La medída de la masa (debida al sacerdote) es la vigésima cuarta parte de
la masa. Si uno prepara para sí la masa o si lo hace para el banquete (de boda)
de su hijo, dará una vigésima cuarta parte. El panadero que prepara (la masa de
harina) para vender (el pan) en el mercado, y la mujer que la prepara para vender
(el pan) en el mercado, (dan) una cuadragésima octava parte. Si la masa de hari-
na (de una mujer) se hace impura, por error o por una fuerza mayor, (se da) sólo
la cuadragésima octava parte. Si se hace impura a propósito, (se da) la vigésima
cuarta parte, a fin de que un pecador no obtenga ventaja de su pecado.
8. R. Eliezer dice: Se puede tomar de lo purn en sustitución de lo impuro.
¿Cómo? Si una masa de harina está en estado de pureza y otra en estado de im-
pureza, se puede tomar la masa 20 ( debida al sacerdote) de aquella masa de harina
de la que todavía no se ha apartado la masa (debido al sacerdote) y coloca en
medio (de las dos) una cantidad menor que la de un huevo, de modo que toma
(la masa debida al sacerdote) de lo que está unido 21 • Los sabios prohíben esto.
CAPÍTULO 3
CAPÍTULO 4
1. Si dos mujeres preparan dos kab (de harina para hacer la masa) y éstas21
entran en contacto, aun cuando sean de la misma especie, están exentas. Cuan-
do son de una misma mujer, si se trata de una especie con otra de la misma
especie, está sujeta; si no es de la misma especie, está exenta.
2. ¿Qué significa una especie con otra de la misma especie? El trigo no se
puede unir con ninguna otra especie a no ser con la espelta. La cebada se puede
unir con todas las otras especies, a excepción del trigo. R. Yojanán ben Nurí
dice: El resto de las especies se pueden unir unas a otras 28 •
3. Si entre dos kab (de masa de harina) bay un kab de masa de arroz o un
kab de ofrenda sacerdotal, no se unen (para formar la cantidad requerida). Si
un producto, del que se había apartado ya la masa sacerdotal, se encuentra en
medio de ellos, se unen (a efectos del cálculo), ya que estaba sujeta a la ley de
la masa ( debida al sacerdote).
4. Si un kab de masa vieja se pega a otra de masa reciente, dice R. Ismaelª
que se toma (la masa sacerdotal) de la parte del medío. Los sabios, en cambio,
lo prohíben. Si uno toma la masa (debida al sacerdote) de un kab, dice R. Is-
mael que es válido. Los sabios, en cambio, no lo consideran válido.
5. Si uno tiene dos kab (de masa de harina) y separa por cada una de ellas
la masa sacerdotal, y luego vuelve a hacer con ellas una sola masa, R. Aquiba
la declara exenta, mientras que los sabios la declaran sujeta. Resulta así que la
normativa más severa se hace en este caso más indulgente.
a. R. Ismael: R. Aquiba
26. Por los pobres, que están libres del diezmo.
27. Las dos masas.
28. Se consideran como de la misma especie.
137 Masa -jalá Hal 4, 6-9
6. (Si una persona tiene una masa de productos de diezmo dudoso que ha
devenido impura}, puede coger la ofrenda de la masa de otra masa (pura) de
Ja que aún no se ha apartado la ofrenda de la masa, de modo que la prepara en
pureza separando (de la masa pura) la ofrenda sacerdotal debida a la masa de
productos de diezmos dudosos hasta que ésta se corrompa, ya que la masa
sacerdotal de los productos de diezmo dudoso puede ser tomada de lo que es
puro en sustitución de lo que es impuro y también de lo que no está junto.
7. Si un israelita en Siria se convierte en airendatario de un no judío29 , R
Eliezer declara sus frutos sujetos a las leyes de los diezmos y del año séptimo.
Rabán Gamaliel, en cambio, los declara exentos. Rabán Gamaliel dice: En
Siria hay que separar dos veces la masa sacerdotal. R. Eliezer, por el contrario,
afirma: Una sola vez. En un primer momento se aceptó la norma más benévola
de Rabán Gamaliel y la norma más .benévola de R. Eliezer, pero después se
volvió a tomar como norma de conducta la enseñanza de Rabán Gamaliel en
ambas materias.
8. Rabán Gamaliel enseña: En relación con la masa sacerdotal, se distin-
guen tres regiones. Desde el país de Israel hasta Kezib se separa una sola vez
la masa sacerdotal. Desde Kezib hasta el rio y hasta Amaná dos veces, una
para el fuego y otra para el sacerdote. La del fuego ha de atenerse a la medida
fijada, pero no la del sacerdote. Desde el río y desde Amaná en adelante se
separa dos veces la masa sacerdotal, una para el fuego y otra para el sacer-
dote. La del fuego no tiene medida fijada, pero la del sacerdote si. El que se
sumerge durante el día puede comer de ella30 . R. Yosé dice: No tiene necesidad
de sumergirse 31 • Pero está prohibida para los hombres y mujeres que padecen
flujo, para las menstruantes y para las parturientas. Puede ser comida (por un
sacerdote) en presencia de un laico en la misma mesa y se puede dar a cual-
quier sacerdote.
9. Las siguientes cosas se pueden dar a cualquier sacerdote: Todo lo que
se consagra por anatema32 , los primogénitos (de los animales )33 , el rescate por
el hijo primogénito34 , el rescate por el primer nacido del asno, la espaldilla,
las quijadas, el cuajar 35 , la primicia del esquileo de la oveja36 , el aceite de que-
mar37, Jo santo que (se lleva) al Templo38 , las primicias de los frutos 39 . R. Yehu-
dá prohíbe las primicias. R. Aquiba declara pennitidas las ofrendas de arveja,
pero los sabios lo prohíben.
29. Si recibe de un gentil un campo con la condición de que le haga partícipe de la cosecha.
30. A pesar de que sólo alcanza la pureza ritual tras la puesta del sol.
31 . Para comer de la masa.
32. Lv 27, 28.
33. Defectuosos, inservibles para el sacrificio.
34. Ex 13, 13; Bek 1, lss.
35. Cf. Dt 18, 3.
36. Dt 18, 4.
37. Aceíte de ofrenda devenido impuro.
38. Partes del sacrificio que se comían en el Templo.
39. Ex 23, 19.
Ha! 4, 10-11 Orden primero: Semmas - zerain 138
10. Nitay de Técoa trajo la masa sacerdotal desde Bétar'º y no le fue acep-
tado. Gentes de Alejandría trajeron desde allí su masa sacerdotal y no les fue
aceptada. Gentes de la montaña de Seboím trajeron sus primicias antes de la
fiesta de las Semanas y no les fueron aceptadas, por causa de lo que está escrito
en la Torá: La fiesta de la cosecha, las primicias de tus obras, cuanto hubieres
sembrado en el campo 41 •
11. El hijo de Anti.nos trajo desde Babilonia a Jerusalén los primogénitos
de los animales, pero no se los aceptaron. Yosef el sacerdote trajo las primicias
de vino y aceite, pero no se las aceptaron. Él mismo trajo a sus hijos y a la gen-
te de su casa para celebrar una pequeña pascua en Jerusalén, pero se les hizo
volver a fin de que aquello no se fijara como obligación. Aristón trajo sus pri-
meros frutos desde Apamia y se los recibieron, debido a que se estableció que
quien adquiere en Si.ria (un campo) es como el que lo adquiere en la cercanía
de Jernsalén'.
Durante los tres primeros años tras la plantación de los árboles frutales, estaba prohi-
bido comer sus frutos. Se consideraban or/á (= prepucio), incirrnncisos. o sea, impuros.
En el cuarto año eran llevados a Jerusalén o rescatados por dinero, como el segundo diez-
mo. A partir del quinto año su fruto se podía consumir sin restricciones. Esta prescripción
se fundamenta en L v 19, 23-25: <<Cuando hayáis entrado en la tierra y hayais plantado
árboles fnitales de cualquier especie, sus frutos los miraréis como incircuncisos; durante
tres años serán para vosotros incircuncisos y no los comeréis. Al cuarto año, todos sus
frutos serán consagrados al Señor. Al quinto año comeréis ya sus frutos, y el árbol au-
mentará vuestras utilidades. Yo, el Señor, vuestro Dios)).
Según Maimónides, este proceder tendría su origen en prácticas mágicas que hacían
los paganos con las plantas jóve11es para aumentar su producción. En todo caso, responde
a la concepción israelita dominada en todo instante por la consideración del sobrenatural.
El tratado contiene tres capítulos:
Cap. J: Qué árboles quedan sujetos a la ley de los árboles incircuncisos, elementos
que quedan prohibidos y otros permitidos, regulación sobre los retoños de los árboles.
Cap. 2: Disposiciones en torno a la mezcla de los frutos de árboles incircuncisos con
profanos o con otros que tienen aneja otra santidad.
Cap. 3: Disposiciones en tomo a vestidos y otros productos que hao sido hechos
sirviéndose de frutos de árboles incircuncisos. Semejanzas y desemejanzas entre la tierra
de lsrael, Siria y otros países en tomo a los frutos de árboles incircuncisos dudosos, sobre
los frutos de otlá y sobre semillas mezcladas.
CAPITULO 1
l. Si uno planta (árboles) para que sirvan de vallado o para obtener madera,
está exento de la ley de los árboles incircuncisos. R. Yosé enseña: Incluso si uno
dice: «La parte que da al interior será destinada a comida y la del exterior para
cerca>), la interior queda sujeta, mientras que la exterior queda exenta.
2. Cuando llegaron nuestros antepasados a Israel, los árboles que allí en-
contraron ya plantados quedaron exentos. Pero los que plantaron de nuevo, a
pesar de no haber sido todavía conquistado el país, füeron sujetados (a la ley
de la orlá). Sí uno planta1 un árbol (para usufructo) de muchos, queda sujeto.
R. Yehudá, en cambio, lo declara exento. Si uno planta en terreno de dominio
2. En beneficio de un israelita.
3. Que ya no es (<incircunciso)).
4. Porque se considera como nueva plantación.
5. Una especie de injerto sin necesidad de cortar los sarmientos.
6. Es decir, quedan sujetos a la ley de la orlá.
7. De manera que no puedan diferenciarse.
8. Si los árboles pennitidos son doscientas veces más que los prohibidos, quedan éstos
también permitidos.
9. Fuera de Jerusalén.
10. Que no puede gozar del fruto de la vid.
11. Arbol o planta que es venerado idolátricamente.
12. Para hacer queso.
13. Ya que R. Eliezer considera a la savia o resina como «fruto,i.
141 Á,·bolesfrutales incírc11ncisos - orlá Orl l, 8-2, 3
leche) con la savia de las hojas y con la savia de las raíces está permitido, mien-
tras que con la savia de higos verdes está prohibido, porque éstos son ya fruto.
8. Uvas verdes 14, las pepitas, el hollejo de la uva, el vino de mala calidad
que de ésta se saca, la cáscara de la granada y su flor, la cáscara de las nueces
y ¡05 granos están prohibidos en el tiempo en que la planta está sujeta a la ley
de tos árboles incircuncisos o cuando proceden de aserá; también al que hizo
voto de nazireato. Pero están permitidos en el año cuarto 15 • Los frutos caídos
están todos prohibidos.
9. R. Yosé dice: Se puede plantar un retoño de un árbol incircunciso, pero
no se puede plantar una nuez de un nogal incircunciso, ya que es un fruto.
Tampoco se puede injertar (un retoño) en dátiles incircW1cisos.
CAPITULO 2
a. oí de: pregunté a
19. Es decir, cuando Samay era miembro del Sanedrín.
20. De ofrenda.
21. Pto fanas.
22. Prohibidas bajo diversos títulos como ofrenda, fnitos de árboles incircuncisos, etc.
23. De la misma clase, como pimienta, jengibre y comino de planta incircuncisa.
24. Sí la levadura de ofrenda cae la última, todo se hace producto mezclado; si la leva-
dura de pcoducto común cae la última, la masa queda permitida, pero sólo si la levadura de
ofrenda fue removida antes de que cayera la profana.
)43 Arboles frutales incircuncisos - orld Orl 2, 12-3, 2
Pero los sabios dicen: Ya haya caído la levadma (de la ofrenda) al principio o
al final no hace lo demás prohibido mientras no haya al menos la cantidad sufi-
ciente para causar la fermentación.
12. Yoezer, de la Birá25, que era uno de los discípulos de la escuela de
Samay, dijo: Pregunté una vez a Rabán Gamaliel el Viejo cuando estaba en la
puerta oriental y me dijo: Nunca prohíbe lo dernás mientras no tenga al menos
la cantidad suficiente para causar la fennentación.
13. Si uno unta un objeto con aceite impuro y luego lo vuelve a untar con
aceite puro, o lo unta con aceite puro y después con aceite impuro, dice R. Elie-
zer: Me regulo por el prímero 26 . Los sabios, en cambio, dicen: Por el último.
14. Si levadura de ofrenda y de productos de especie diferente de la viña
caen en medio de una masa de harina, no habiendo en una ni en otra cantidad
suficiente para hacerla fermentar, pero,_uniéndose, la fermentan, está prohibida
a los laicos y permitida a los sacerdotes. R. Símeón la declara permitida a los
laicos y a los sacerdotes.
15. Si especies de ofrenda y de productos de diferente semilla de la viña
caen dentro de una olla y no hay ni en las unas ni en las otras cantidad suficien-
te para condimentarla, y uniéndose la condimentan, queda aquélla prohibida a
los laicos, pero permitida a los sacerdotes. R. Simeón, en cambio, la declara
permitida a los laicos y a los sacerdotes.
16. Si un trozo de carne perteneciente a los sacrificios más santos o de
carne declarada abominable o de un resto es cocido con otros trozos, están
prohibidos a los laicos y permitidos a los sacerdotes. R. Simeón, en cambio,
los declara permitidos a los laicos y a los sacerdotes.
17. Si la carne de los más santos sacrificios o de los menos santos es cocida
con carne común, queda prohibida a los que se encuentran en estado de impu-
reza y se permite a los que se encuentran en estado de pureza 27 .
CAPJTULO 3
25. Empleado en el Templo. La Birá era el lugar del Templo donde eran quemados los
sacrificios impuros.
26. Es decir, decido si el objeto está puro o impuro.
27. La carne de los sacrificios más santos está prohibida incluso a los laicos puros; la de
los menos santos está permitida a los laicos puros y a los sacerdotes aun en estado de impureza.
28. El sit es la distancia entre el dedo índice y el medio cuando están separados al máximo.
29. El hilo teñido.
Orl 3, 3-9 Orden primero: Semi/las - zerain 144
30. No puede ser trasquilado el primogénito de las ovejas (Dt 15, 19). Se trata aquí de un
primogénito defectuoso, pues el perfecto es sagrado y debe ser entregado íntegro al sacerdote.
31. Que son rescatables.
32. En la venta,
33, Un tipo de pan, grueso.
34. Si todavía está unido al terreno, está prohibido.
35. Antes de la ofrenda del ómer.
36. Que viene del Sinai.
PRIMICIAS
(bíkkurim)
El precepto de las primicias se encuentra en Ex 23, 19: «Llevarás a la casa del Señor,
tu Dios, las primicias de los frutos de ni suelo)>. Aunque el texto se expresa de modo
general, la tradición restringía las primicias a las siete especies (trigo, cebada, uvas, hi-
gos, granadas, aceite, miel de dátiles). Por primicia se entiende el primer fruto «brotado
y apuntado en el árbol». El dueño solía visitar a menudo su campo, y cuando descubría
que un fmto, por ejemplo, un higo, comenzaba a madurar, le ataba una pajita para que
sirviese de distinción. Cuando todo el árbol estaba ya en sazón, lo llevaba juntamente
con los demás frutos. La ceremonia de su traslado al Tempki era de lo más típico y se
describe con pormenores en el capítulo tercero.
El tratado contiene cuatro capítulos:
Cap. J: Quiénes son capacitados para llevar las primicias y quiénes no, qué frutos
están sujetos a la ley de las primicias, la confesión que acompaña a la ofrenda.
Cap. 2: Coincidencias y semejanzas entre primicias, ofrenda y segundo diezmo.
Cap. 3: Cómo eran llevadas las primicias a Jerusalén.
Cap. 4: La posición del andrógino.
CAPÍTULO l
l. Algunos traen las primicias y hacen la recitación 1• Otros las traen, pero
no hacen la recitación. Hay otros, por último, que no tienen que traerlas. Estos
son los que no tienen que traerlas: el que planta (la planta) en terreno propio,
pero hunde un retoño en el terreno de un particular o comunal 2; igualmente
el que hunde un retoño de una planta hincada en el teneno de un particular
o comunal, pero de modo que crece en su propio terreno; el que planta en su
propio terreno y hunde el retoño en su propio terreno, por medio del cual pasa
un camino privado o comunal. Estos no traen (las primicias). R. Yehudá, en
cambio, dice: Este último tiene que traerlas.
2. ¿Por qué razón no han de traerlas? Debido a que está escrito: Las primi-
cias de los frutos de tu suelo3, (lo que significa) que toda la producción ha de
ser de tu campo. Los arrendatarios que participan de beneficios o por pago de
una cantidad fija4, los que se han apoderado por la violencia y los ladrones no
las tienen que traer por dicha razón, debido a que está escrito: Las primicias de
los frutos de tu suelo.
3. Sólo se traen las primicias de las siete especíes5• Pero ni incluso se traen
las primicias de los dátiles de montaña ni de los fr.utos de los valles ni de las
aceitunas que no son de las mejores. Las primicias no se pueden traer antes de
la fiesta de las Semanas. La gente de la montaña de Seboím trajo sus primicias
antes de la fiesta de las Semanas y no se las aceptaron, porque está escrito en la
Torá: También la solemnidad de la recolección, de las primicias de tu trabajo,
de cuanto hayas sembrado en tus campos 6 .
4. Estos son los que traen las primicias, pero no hacen la recitación: el
prosélito las ofrece, pero no hace la recitación porque no puede decir: Que
juraste a nuestros padres damos 1• Si su madre era israelita, puede ofrecerlas
y hacer la recitación. Cuando ora en privado ha de decir: «Dios de los padres
de Israel». Cuando ora en la sinagoga, dirá: «Dios de vuestros padres». Si su
madre es israelíta, puede decir: «El Dios de nuestros padres».
5. R. Eliezer ben Jacob dice: Una mujer, hija de prosélitos, no puede casar-
se con un sacerdote si su madre no es israelita. Da lo mismo que sea (hija) de
prosélitos o esclavos liberados, incluso hasta diez generaciones. (Sólo pueden
ser dadas en casamiento al sacerdocio) sí su madre era israelíta8 • Un tutor, un
comisionado, un esclavo, una mujer, uno de género dudoso9, un andrógino,
pueden traer las primicias, pero no pueden hacer la recitación, ya que no pue-
den decir: Que tú, Señor, me diste 10 .
6. El que adquiere dos árboles del campo del vecino, trae las primicias, pe-
ro no hace la recítación. R. Meír" dice: Las trae y hace la recitación. Si la fuente
está seca, sí el árbol está cortado, las trae y no hace la recitación. R. Yehudá di-
ce: Las trae y hace la recitación. Desdeb la fiesta de las Semanas hasta la fiesta
de los Tabernáculos las puede traer y hacer la recitación. Desde la fiesta de los
Tabernáculos hasta la fiesta de la Dedicación las puede traer, pero no hacer la
recitación 11 • R. Yebudá ben Betera dice: Las puede traer y hacer la recitación.
7. Si uno ha separado las primicias y luego vende su campo, las trae, pe-
ro no hace la recitación. El otro (que compró el campo) no tiene que traerlas
de aquella misma especie, pero las de otra especie las trae y hace la recitación.
R. Yehudá dice: También traerá las de la misma especie y hará la recitación.
8. Si uno ha s¡;:parado ya las primicias y le son arrebatadas, o se pudren, o
son robadas, o se pierden, o contraen impureza, trae otras en su lugar y no hace
la recitación. Sobre las segW1das no está obligado al quinto. Si han contraído
impureza en el atrio del Templo, se esparcen 12 y no se hace la recitación.
9. ¿De dónde se sabe que uno está responsabilizado hasta que se traen al
monte del Templo? Porque está escrito: Llevarás a la casa del Señor, tu Dios, las
primicias de los frutos de tu suelo 13, lo cual significa que uno queda responsabi-
lizado hasta que las traiga a la montaña del Templo. Si ha traído las primicias de
una especie y ha hecho la recitación, y vuelve a traer luego las primicias de otra
especie, no tiene que hacer la recitación.
10. Estos son los que traen las primicias y hacen la recitación-. (el que
las trae) desde la fiesta de las Semanas basta la fiesta de los Tabernáculos; (el
que trae) las de las siete especíes o las de los frutos de las montañas o las de las
palmeras de los valles o las de las aceitunas de aceite. En cuanto a1 otro lado
del Jordán dice R. Yosé el Galileo: No se traen las primicias del otro lado del
Jordán, ya que no es un país que mana leche y miel.
11. Si uno compra tres árboles en el terreno del vecino, trae las primicias y
hace la recitación. R. Meír dice: Incluso si compra dos. Si uno compra el árbol
con el terreno, trae las primicias y hace la recitación, R. Yehudá dice: También
los arrendatarios por participación de beneficios o por pago de alquiler las
traen y hacen la recitación.
CAPÍTULO 2
CAPITULO 3
30. Lv 7, 23.
31. El propietario puede decir: «Demostrad que es ganado y no bestia».
32. Existían en Palestina 24 circunscripciones por razón de los 24 tumos sacerdotales.
33. Jr 31, 6. En el camino decían: «Me he alegrado cuando me han dicho: Vayamos a
la casa del Señorn. Al llegar a Jerusalén exclamaban: ((Nuestros pies están en tus puertas,
oh Jerusalén>>. Al alcanzar la montaña del Templo entonaban: «Aleluya, alabad a Dios en su
santuario». En el atrio: (<Alabe toda alma al Señorn.
34. Destinado al sacrificio pacifico.
35. Ordenándolas y poniendo las mejores en primer lugar.
36. Del Templo.
Bik3,4-ll Orden primero: Semillas - zerain 150
12. ¿Por qué se ha dicho que las primicias son como la propiedad del sacer-
dote? Porque él puede adquirir con ellas esclavos., terrenos y ganado impmo.
El acreedor puede cogerlas a cambio de su fianza, una mujer (como pago) de
su ketub~S, tal (como se puede hacer con un) rollo de la ley. R. Yehudá dice:
Solamente se pueden dar a un asociado como regalo. Los sabios, en cambio,
afirman: Se pueden entregar a los sacerdotes de guardia y éstos las pueden
repartir entre ellos como cosas santas.
CAPÍTULO 446
l. Entre los andróginos hay cosas en las que son iguales a los varones y en
otras a las mujeres. Hay otras cosas que son comunes con los varones y muje-
res y otras en que no son comunes a los varones y las mujeres.
2. ¿En qué se iguala a los varones? Se contamina con lo blanco 47 , como los
varones; se ha de vestir tal cual lo hacen los varones'; puede casarse, pero no
puede ser tomado como mujer, tal como acune con los varones. Como en el
nacimiento de los varones, su madre continúa impura en la sangre de la purifi-
cación48. No puede estar solo con mujeres 49 , como los varones. Como los varo-
nes, no es alimentado con las híjas 50 ; tal como ocurre a los varones, no puede
quebrantar el precepto No os raparéis en redondo la cabeza ni raeréis los lados
de vuestra barbd 1 y Que ninguno se contamine por un muerto52 • Está sujeto a
todos los preceptos establecidos en la ley, como los varones.
3. ¿En qué se parece a las mujeres? Se contamina con el rojo 5l, como las
mujeres. No puede estar solo con los hombres, al igual que las mujeresº. No
está sujeto' a la ley del levirato, al igual que las mujeres. No toma parte de la
herencia de los hijos, al igual que las mujeres. No puede comer de las cosas
santas, al igual que las mujeres. Su madre tiene que esperar5 4 a causa de él por
la impureza de su sangre, al igual que las mujeres. Es inhábil para dar testimo-
nio, al igual que las mujeres. En casod de haber tenido una unión inmoral es
inhábil para la ofrenda\ al igual que las mujeres.
a. varones + está obligado a cumplú· con el levirato, al igual que /os varones; se cubre y
afeita como las mujeres b. como las mujeres + No quebranta (el precepto m,gativo) no os
raparéi:f w redondo la cabeza ni os rasuraréis los lados de vuestra barba y que ninguno se
contamine por un muerto (Lv 19, 27; 21, 1), al igual que las mujeres c. No está sujeto ... con
las mujeres] d. En caso de haber tenido: no ha tenido e. para la ofrenda: para el sacerdocio
45. Dote matrimonial.
46. AJeno como tal al tratado, pero incluido en todas las ediciones impresas.
47. Eufemismo para designar e! semen (Lv IS, 2. 16; Zab 2, ! ).
48. Teniendo que esperar 40 días (cf. Lv 12, Iss).
49. Cf. Qid 4, 12.
50. Ket 4, 6. BB 9, 2.
51.Lvl9,27.
52. Cf. Lv 21, l.
53. Sangre de la menstruación (Lv 15, l 9ss).
54. Ochenta días.
Bík4, 4-5 Orden primero: Semillas - zerain 152
4. ¿En qué se parece a los hombres y a las mujeres? Si uno lo golpea o rnal-
díce, queda obligado, al igual que a hombre o mujer. Sí unob lo mata inadver-
tidamente, puede escapar55; pero si lo mata intencionadamente, (el homicida)
ha de ser muerto, como (cuando se mata) a un hombre o a una mujer. Su madre
tiene que traer por él un sacrificio56 , como se hace por los varones y las muje-
res. Puede comerc en los santuarios de las fronteras, como hombres y mujeres.
Puede recibir cualquier herencia, como los hombres y mujeresd.
5. ¿En qué no se parece ni a los hombres ni a las mujeres•? No se quemaf
nínguna ofrenda a causa de la impureza de su flujo ni incurre en pena por la en-
trada en el Templo (en tales circW1stancías), (no como ocurre a los hombres y
mujeres}. No puede ser vendido como esclavo hebreo, no como ocurre con los
hombres y mujeres. No puede ser valorado57, no como los hombres y mujeres.
Si uno dice: «Soy nazír, si éste no es hombre ni mujer»_, en tal casos es nazir.
R. Yoséh dice: El andrógino es una criatura aparte. Los sabios no pueden deci-
dir sí es hombre o si es mujer. Pero el de género dudoso no es así, unas veces
es hombre, otras veces mujer'.
a. o mujer + (su madre) se sienta a causa de la sangre de la purificación, como los va-
rones y las m1{ieres b. Si uno lo mata ... las mujeres] c. Puedecomer ... fronteras: puede
participar de las cosas santas (que se comen fuera de Jerosalén), como los hombres y mu/eres
d. rm¡ieres + Si dice: Mira, soy nazír si éste es varón y hembra, es na:tir e. las mujeres +
no se queda obligado por golpearlo o maldecirlo, no como los hombres y mujeres f. No se
quema ... las mujeres} g. en tal caso es nazir: en tal caso no es nazir h. R. Yosé: R ..lvfeir
i. Ha terminado el orden de las <rSemillas» con once tratados:
Bendiciones, nueve capítulos.
Esquina de tu campo, ocho capítulos.
El producto de diezmo dudoso, siete capítulos.
Las especies diversas, nueve capítulos.
El año sabático, diez capitulas.
Ofrendas, once capítulos.
Segundo diezmo, cinco capítulos.
Diezmos, cinco capítulos.
Afasa. cuatro capítulos.
Arbolesji71tales incircuncisos, tres capítulos.
Primicias, cuatro capítulos.
El número total de capítulos son setenta y cinco.
55. A las ciudades de refugio.
56. Cf. Lv 12, 6.
57. Cf.Lv27,2-8.
ORDEN SEGUNDO
FIESTAS
(moed)
Sábado
Fusión
Pascua
Siclos
Día del perdón
Fiesta de los Tabernáculos
Días festivos intennedios
Año Nuevo
Días de ayuno
El rollo de Ester
Fiestas menores
Sacrificio festivo
SÁBADO
(shabbat)
santo, aquel lugar se consideraba como si fuera su residencia, y desde allí se comenzaba
a contar los dos mil codos. El tratado del sábado está lleno de estas matizaciones, que han
de ser resaltadas ante las exageraciones históricas del legalismo judío.
El del sábado es el primer tratado del segundo orden misnico de las fiestas. Cabe pre-
guntarse si existió alguna razón para que los redactores colocasen este tratado a la cabeza
del segundo orden. Podría pensarse que la actual disposición se realizó bajo el influjo de
Lv 23, lss, donde el sábado inaugura la lista de las fiestas israelitas. Pero al examinar el
orden dado en Lv 23 se comprueba que en nada se parece al orden mísnico de las fiestas.
Parece ser que el verdadero principio directivo en la ordenación fue la extensión de los
tratados. El del sábado, por ser el más extenso, inauguró la serie.
El tratado no presenta ninguna ordenación sistemática, y en el estadio actual de las
investigaciones resulta dificil decir cosas seguras sobre el proceso de redacción. Si tie-
ne fundamento la distinción de dos grnpos de elementos o misnayot. Los primeros se
unifican en tomo a un pensamiento guía, y los segundos constituyen una suma de cosas
diversas.
Al primer grupo de misnayot, que establecen qué cosas está permitido 11evar en sá-
bado, pertenecen los capítulos 1, I; 5, 6 y 7, 3-4; 8 y 9, 5; 11 y 16-18.
CAPÍTULO 1
l. Hay dos modos de transportar en día de sábado que son cuatro para el
que está dentro y otros dos que son cuatro para el que está fuera. ¿De qué ma-
nera? En el caso de que (en sábado) un pobre esté fuera y el dueño de la casa
esté dentro, si el pobre introduce la mano y deposita algo en la mano del dueño
de la casa o si coge algo de aquél y lo saca, entonces el pobre es culpable y el
dueño de la casa está exento. Si el dueño de la casa saca la mano y deposita
algo en manos del pobre o si retira algo de las manos del pobre y lo introduce,
en este caso el duefio de la casa es culpable y el pobre no lo es. Si el pobre
introduce la mano y el dueño de la casa toma algo de ella, o deposita en la mis-
ma algo y lo saca, ambos están exentos. Si el dueño de la casa saca su mano y
el pobre recoge algo de las manos de aquél o si deposita algo en sus manos y
aquél lo introduce, ambos están exentos 1•
2. La oración vespertina (minjá) es la que había que recitar antes del atardecer. La pro-
hibicióo de ir al barbero o peluquero poco antes del tiempo de \a oración se debe al peligro
de que se olvide de su recitación, que obligaba en un tiempo fijo. Esta prohibición se refería
tanto a las tardes del viernes como a las de los otros días de la semana.
3. En plan paradigmático se pone el ejemplo de la curtiduría, como trabajo que necesita
un largo tiempo de realización y que tenía el peligro de hacer olvidar el tiempo de la oración.
4. La recitación del Oye, Israel tenía un tiempo fijado por la Ley, mientras que la lla-
mada Oración (Tefilá), conocida también como Shemoné esré ( C<dieci.ocho» plegarias), no.
5. Se ponen dos ejemplos de trabajadores que fácilmente pueden olvidarse del propio
instrumento de trabajo, llevando la aguja prendida en la ropa, corno el sastre, o la pluma
sobre la oreja, corno el escriba. La santidad y absolutez del sábado obliga a tales nimiedades.
6. Al usar la lámpara tendría necesidad de reavivarla, quebrantando el reposo sabático.
7. Fórmula que evoca una antigua halajá (cf. Glosario, p. 1089). La prohibición de des-
pulgar la ropa y matar insectos cae bajo la norma general de no matar animales en sábado (7,
2). Aquí discrepaban aún !os samaítas y los hilelitas: los primeros prohibían matar un piojo
en sábado, los segundos lo peimitían. En el fondo, se trata de una superstición.
8. Los niños no suelen estar interesados en continuar la lectura, de ahí que no haya que
presumir el peligro de que reaviven la lámpara. En camblo, en el maestro sí s.e da ese peligro.
9. Lo mismo que en sábado hay que evitar el peligro de transgresión, así el hombre con
flujo no ha de comer con la mujer en periodo de menstruación, para evitar el peligro de la
unión sexual, severamente prohibida en tales circunst.ancias (Lv 15, 24).
1O. Ananías, hijo de Ezequías, hijo de Gurión, fue una de las cabezas de la escuela de
Samay (en la generación anterior a la destrncción del Templo). Su gran mérito consistió en
resolver las dificultades que presentaba el libro de Ezequiel para ser incluido entre los libros
sagrados (Bacher, Agada I, 19). Ananías se opuso así a la resolución de su propia escuela,
que pretendía poner a Ez.:quiel entre los apócrifos. Eo casa de Ananías se votaron 18 dispo-
siciones, imponiéndose las más severas, propug11adas por la escuela de Samay. Estas halajot
se registran en los dos talmudes, dos de las cuales se incluyeu en la mismi anterior.
l l. El reposo sabático lo extendía la escuela de Samay a las cosas inanimadas. La leyenda
del río Sambatíón sería un reflejo de esa mentalidad. Según la kyenda, se trataría de un río
c~ud.1loso que en &füado qu_cd,1?,i pi1raJi7,1do fcf, Gn l 1°]. En R Josd<) la kycnda~:;e_i,wierte.
El l"l") r·.s1,J,n~, seco i:,~ <:;.1~1? dJ;.);,..; :· ,: b>, -.,nn;· f1<., \ _.,.,,ji',,,[ .,~ptllrh.) urr-:-~ ·i~ ( "···1,I I,·,..-f. ( .·,. j J
159 Sábado - shabbat Shab 1, 6-11
CAPÍTULO 2
1. ¿Con qué está permitido encender y con qué no está? 18 No se puede en-
cender con fibra de cedro, ni con lino, ni con borras de seda, ni con mecha de
cañamazo, ni con pabilo del desierto, ni con el musgo que tlota sobre las aguas,
ni con pez, ni con cera, ni con aceite ricino, ni con aceite de combustión, ni con
aceite de la grasa de la cola 19, ni con sebo 20 . Najum el Persa decía: Se puede
encender con sebo cocido. Pero los sabios dicen: Ya esté cocido o no lo esté,
no se puede encender con él.
2. No se puede encender con aceite de combustión en día festivo 21 • Rabí
Ismael decía: No se enciende con aceite pez por la dignidad del sábado. Los
sabios lo permiten con todos !os aceites: con óleo de sésamo, con aceite de
nueces, con aceite de colza, con aceite de pescado, con aceite de coloquinto,
con alquitrán y con nafta. R. Tatfón decía: No se enciende sino exclusivamente
con aceite de oliva.
3. De todo lo que procede del árbol sólo se usa para encender el lino y de
todo lo que procede del árbol nada se contamina con la impureza de la tienda
a no ser el lino 22 • De una mecha hecha de vestidos, que está retorcida, pero
no quemada, decía Rabi Eliezer: Es impura y no se puede encender con ella.
R. Aquiba decía: Es pura y se puede encender con ella.
4. Nadie puede agujerear la cáscara de un huevo, llenarla de aceite y poner-
la sobre la lámpara a fin de que gotee, incluso aunque fuere de arcilla. R. Ye-
hudá lo permite. Pero si el alfarero lo unió desde un principio, está permitido,
ya que es un solo obj eto 23 • Nadie ha de llenar el plato de aceite ni colocarlo al
lado de la lámpara sumergiendo el extremo de la mecha en él a fin de que ésta
absorba. R. Yehudá lo pennite.
5. El que apaga la vela por temor a los gentiles 24 , o a los ladrones, o al mal
espíritu, o a causa del enfermo que duerme, no es culpable. Pero si lo hace para
ahorrar vela, o aceite, o mecha, es culpable. R. Yosé exime de culpabilidad en
todos los casos fuera de la mecha, debido a que la convierte en carbón25 .
18. Alude a la lámpara del sábado. La prohibición de encender fuego se basa en Ex 35, 3.
19. De la cola de los animales. La identificación de estas sustancias no es segura.
20. La razón de la exclusión de estas sustancias de baja calidad para la combustión hay
que buscarla probablemente en el peligro de que uno alimente o espabile la lámpara para ver
mejor o que debido a la poca luz que expande renuncie al deber de encenderla.
21. Estaba prohibido quemar óleo de ofrenda, devenido impuro, en dia festivo, lo mis-
mo que en sábado, corno asimismo en la tarde que precedía al sábado o día festivo.
22. Si una tienda de lino alberga o proyecta su sombra sobre un cadáver todo lo que bay
en ella y ella misma contrae impureza. No ocuniría así si la tienda fuese de otra sustancia.
Esta norma está tomada de Nm 19, 14.
23. Si el cascarón de huevo, ya sea real, ya sea de arcilla, está sobrepuesto en la lámpa-
ra, cabe el peligro de que uno lo coja inconscientemente para servirse del aceite que hay en
él y apague antes de tiempo la lámpara. Observa Dan by que la lámpara palestina de la época
no podía contener más aceite que para arder durante una hora.
24. De los persas se dice que en dete1minados días consagrados a su divinidad no pem1i-
tían encender fuegos fuera del Templo.
25. Realiza una obra prohibida.
161 Sábado - shabbat Shab 2, 6----3, 2
6. A causa de tres transgresiones mueren las mujeres al dar a luz: por no ha-
ber observado las leyes de la pureza, de la ofrenda de la masa y del encendido
de la lámpara26 .
7. La tarde del sábado, cuando comienza a oscurecer, el hombre debe de-
cir en su casa tres cosas, a saber: «¿Habéis apartado el diezmo? 27 ¿Habéis
dispuesto el erub? 28 Encended la lámpara». Cuando se duda si ha oscurecido o
no, no se aparta el diezmo de los productos que ciertamente no han sido diez-
mados, ni se sumergen los utensilios, ni tampoco se encienden las velas, pero
sí se diezman los productos de diezmo inseguro, se puede preparar el erub y
cubrir las cosas calientes.
CAPÍTI.fLO 3
J. Sobre un fogón 29, que ha sido rescaldado con paja y con abrojosl 0 , se
pueden colocar alimentos cocidos 31 • (Si fue encendido) con orujo y con le-
ña, no se pueden colocar alimentos en tanto no se haya escarbado o no se ha-
ya recubierto (el fuego) con ceniza. La escuela de Samay enseña: (Se pueden
colocar alimentos) calientes, pero no cocidos. La escuela de Hilel sostíene:
Tanto (alimentos) calientes como cocidos. La escuela de Samay dice: Se pue-
den quitar, pero no volver a poner. La escuela de Hilel afirma: También se
pueden volver a poner 32 •
2. En un horno, que ha sido encendido con paja y con abrojos, no se ha de
meter nada 31 ni tampoco poner nada encima de éP4. Al hornillo, encendido con
26. La mujer era la encargada, por precepto rab[nico, de encender la lámpara del sábado.
La importancia que se da a esta costumbre se pone de manifiesto en el temor que se trata de
infundir a la mujer judía descuidada. Los otros dos preceptos, sobre la menstruación (Lv 15,
19) y la masa de harina (Nm 15, 20), son de origen bíblico.
27. De los alimentos que habían de ser ingeridos había que apartar el diezmo antes del
sábado, ya que durante el sábado no se podía hacer.
28. El erub fue un ingenioso invento rabínico para aligerar el sábado. El reposo sabático
prohibía alejarse más de dos mil codos de la ciudad, pero si la víspera una persona colocaba
alimentos para dos comidas en un lugar dentro del línúte sabático, tal lugar pasaba a ser
considerado una residencia temporal y podía caminar otros dos mil codos a partir de él en
cualquier dirección. El mismo recurso se usaba entre varios vecinos colocando alimentos
en un patio para crear la presunción de tratarse de una sola casa. AsI quedaba permitido el
transporte de objetos en su interior. El baño de inmersión hacía a los objetos aptos para el uso,
pero no podía realizarse en sábado.
29. El término ki,·a (fogón) deriva del verbo kará, que significa «excavar», ya que se
trataba de una fosa alargada, en cuyo fondo se encendía fuego y sobre la cual se colocaba la
olla. Generalmente tenía capacidad para dos ollas, de ahí el dual bíblico kirayim (Lv 11, 35).
Cf. Kel 5, 2.
30. Antes de irrumpir el sábado.
31. En el mismo día del sábado para calentarlos. Se permite sí fue encendido con paja
y abrojos, debido a que éstos no dejan brasas, pero no si fue rescaldado con orujo y leña, ya
que dejan brasa y cabria peligro de atizarla para calentar más rápidamente los alimentos.
32. En sábado.
33. Alimentos cocidos, en día de sábado.
34. A causa del calor intenso que produce el horno.
Shab 3, 3-6 Orden segundo: Fiestas - moed 162
paja y con abrojos, se aphca la misma norma que al fogón con orujo y leña,
pues es como un horno.
3. No se puede poner un huevo al lado de una caldera35 para que se cueza,
ni romperlo sobre un paño 36 • R. Yosé lo permite. Tampoco puede ser ocultado
en la arena o en el polvo del camino para que cueza.
4. La gente de Tiberias hizo pasar en otro tiempo un tubo de agua fría a
través de un canal de agua caliente37 • Los sabios les dijeron; Si esto se realiza
en sábado, es lo mismo que el agua que se calienta en sábado que está prohibi-
da para lavarse y para beber. Si se realiza en un día festivo, es como agua que
se calienta en día festivo, que está prohibida para baño 3&, pew permitida para
bebida39 • Si un calentador4º ha sido limpiado de sus cenizas, se puede beber <le
él en día de sábado; pero si es un calentador de tipo antikí 41 , a pesar de que
haya sido limpiado de sus cenizas, no se puede beber de él42 .
5. En un calentador retirado del fuego no puede meterse agua fría con el
objetivo de que se caliente, pero sí se puede verter en ella o en un vaso (agua
fifa) a fin de que se entibie. En una sartén o en una olla, que se han retirado del
fuego mientras hervían, no se pueden meter especias, pero sí se pueden poner
en el plato o en una fuente 43 . R. Yehudá decía: Pueden echar (especias) a todo,
a excepción de lo que lleva vinagre y salmuera44 .
6. No se puede colocar4 5 un vaso debajo de la lámpara con el fin de re-
coger el aceite4b en él, aunque si se coloca dentro del día, sí está permitido.
No se puede hacer uso de él debido a que no estaba preparado para eso. Una
lámpara nueva se puede trasladar47 , pero no una vieja. R. Simeón enseñaba:
Todas las lámparas pueden ser trasladadas, a excepción de la lámpara que
arde en sábado 48 . Está permitido colocar un vaso debajo de la lámpara con el
fin de recoger los chisporroteos, pero no se le puede poner agua, porque esto
apagaría (la llama).
CAPÍTULO 4
1. ¿Con qué se puede cubrir y con qué no? 49 No se puede cubrir con orujo,
ni con estiércol, ni con sal, ni con cal, ni con arena, ya estén húmedos o secos.
Tampoco con paja, ni con el ho!lejo de la uva, ni con 11arapos, ni con hierbas
que todavía están verdes, aunque si puede cubrirse con éstas cuando están se-
cas. Se puede cubrir con ropa y con fmtos 50 , con alas de paloma, con serrín, con
estopa de lino fino. R. Yehudá prohíbe el fino y permite el grueso.
2. Se pueden cubrir con pieles y se las puede trasladar; también con vellón
de lana, aunque entonces no puede trasladarse. ¿Cómo se hace? Se coge la ta-
padera y (la lana) cae 51 . R. Eleazar ben Azarías decía: El cesto se inclina hacia
un lado y se extrae a fin de que no haya que retirar (la olla) y no se pueda volver
a poner 51.. Los sabios, en cambio, dicen: Se puede retirar y volver a poner, Si no
cubrió (la olla) dentro del día, no se puede cubrir después de haber oscurecido.
Pero si la cubrió y se destapó, está permitido el cubrirla. Se puede llenar la j ana
y ponerla debajo de una almohada o un cojín53 .
CAPÍTULO 5
J. ¿Con qué puede salir una bestia en sábadoª y con qué no? 54 El camello
puede salir con el cabestro, la camella con el aro de la nariz, el asno libio con
el freno, el caballo con las bridas. Todos los animales que porten cadena salen
con cadena y se les lleva por la cadena. Se los puede aspe1jar y sumergir en su
propio lugar5 5 •
2. El asno puede salir con una cobertura56 cuando ya la tenia ceñida, los
machos cabríos pueden salir cubiertos 57 , las ovejas pueden salir descubiertas,
atadas o revestidas con un paño. Las cabras pueden salir con la ubre recogida.
a. en sábado}
49. Una vez retirada la olla del fuego el viernes por la tarde se la colocaba entre elemen-
tos que le mantuvieran el calor, pero no que se lo aumentaran.
50. Tal como el grnno.
51. Cuando se quiere extraer el alimento, se alza la tapadera y las lanas que la recubrían
caen por sí solas.
52. la olla o la tartera, cubierta o rodeada de lana, se colocaba en un cesto o en un ca-
jón. El cesto o el cajón se inclinaba hacia un lado para extraer los alimentos sin sacar la olla o
tartera, ya que según R. Eleazar no podía ésta volver a ser colocada en su sitio, mientras que
los sabios lo permitían si se conservaba el hueco vacío.
53. Para mantener el agua tibia, o c.alenw.rla un poc.o, o mantener su frescor en verano.
54. El reposo sabático obliga también a las bestias (cf. Ex 20, 1O). No se considera carga
lo que es necesario o cumple la función de proteger al animal.
55. Si la cadena de la bestia ha devenido impura por el contacto con un muerto, se puede
asperjar mientras está en el pescuezo del animal o se sumerge al animal con ella puesta y
adquiere de nuevo !a pureza.
56. lvianta o paño que ,e coloca sobre el lomo del animal para protegerlo del frío.
57. Al macho cabrío se le recubría el falo con llna piel para impedir que montase sobre
la hembra. Por la n1isma razón se ataba la col~ del animal u In pierna o, cuando se quería
consL·guir el l'.fL;Gt·J conlrnrio. ~,L. "'llj~talT.i b cok1 ai h. Lt10.
1
Shab 5, 3-6, 1 O,y;/en segundo: Fiestas - moed 164
Rabí Yosé prohíbe todo, a excepción de las ovejas revestidas con un paño. Rabí
Yehudá dice: Las cabras pueden salir con la ubre recogida si es por mantenerla
seca, pero no si es por causa de la leche 58 •
3. ¿Con qué no pueden salir? El camello no puede salir con un paño orna-
mental59, ni atado 60 , ni ligado de patas 61 • Esto vale para el resto de las bestias.
No se puede atar un camello al otro y conducirles, pero sí se pueden coger las
cuerdas y llevarlos con tal que aquéllas no se enrnarafien62 .
4. El asno no puede salir con una cobertura cuando ésta no la tiene ceñida,
ni con el cencerro aun estando obturado, ni con el dispositivo en forma de
escalerita en el pescuezo63, ni tampoco con las correas de las patas. Las galli-
nas no pueden salir con cintas ni con bandoleritas en las patas64 . Los machos
cabríos no pueden salir con la carreta que se coloca debajo de su cola65, ni las
ovejas con el aro de madera66 , ni el ternero con el yugo, ni la vaca con la piel
de erizo67 y con las correas entre los cuernos. La vaca de Rabí Eleazar ben
Azadas andaba con una correa entre los cuernos, lo cual no era del beneplácito
de los sabios.
CA.PíWL06
l. ¿Con qué puede salir una mujer y con qué no puede? Una mujer no
puede salír con hilos de lana, ni con ovíllos de líno, ni con lazos en la cabeza68 •
No podrá bañarse mientras no los haya soltado69 • No puede salir tampoco con
una cinta en la frente, ni con una guimalda cuando no estén cosidas, ni con una
redecilla en lugar público, tú con una corona dorada70 , ni con collar, ni con aros
58. La ubre puede ser recubierta con una bolsa o saco para evitar que se dañe al arras-
trarla por el suelo, pero no para impedir que gotee la leche en el suelo.
59. Un paño que pendía sobre la cola y servía de distintivo.
60. La pata delantera.
61 . Ligaban las patas anteriores a las posteriores para impedir la huida.
62. Al mezclarse podían quebrantar el precepto de la diversa semilla (Kil 9, 1).
63. Un aparato, en forma de escalerita, que se colocaba en el pescuezo del animal para
impedir que moviese la cabeza y hurgara en la herida.
64. Que servían de distintivo.
65. Para proteger el bolsón de sebo que suelen tener estos animales en la región del
medio Oríente.
66. En el aro se colocaba una planta que provocaba el estornudo en la oveja y así ale-
jaba aquellos insectos que se introducían por la nariz y causaban enfermedades.
67. Con la que se Je recubrían las ubres para evitar que culebras y otros reptiles se acer-
caran a ellas.
68. En sábado la mujer no puede salir al área de dominio público con nada que no sea
estrictamente vestido u ornamento; en caso contrario, sería computado como carga y estaría
obligada a ofrecer un sacrificio, de imposición bíblica. Pero incluso aquellas piezas de vesti-
do u ornamento sobre las que amenaza el peligro de que se caigan o que se pueden sacar para
enseñárselas a otro, etc., están prohibidas por imposición rabínica. Sin embargo, en caso de
contravención, no se está obligado a ofrecer sacrificio en tal circunstancia.
69. Esta regla es independiente del sábado y se refiere al baño ritual de la mujer tras el
periodo de la menstruación. Cf. Miqw 9, 1.
70. Ed 2, 7.
165 Sábado - shabbat Shab 6, 2-5
de nariz, ni con anillo sin sello, ni con aguja sin agujero. Si sale (con tales co-
sas), no está obligada al sacrificio por el pecado.
2. El hombre no debe salir71 con sandalias cosidas a aguja, ni con una
sola72 si su píe no tiene herida, ni con fi.lacterias 73 , ni con un amuleto si no es
de un entendido74 , ni con coraza, ni con yelmo, ni con botas75 • Si sale, no está
obligado al sacrificio por el pecado 76 •
3. Una mujer no puede salir con una aguja que tenga agujero17 , ni con un
anillo que tenga sello, ni con un gorro en forma de caracol, ni con un ánfora ni
con un fracaso de perfumes. Si sale, está obligada a un sacrificio por el pecado.
Ésta es la opinión de Rabí Meír. Los sabios la absuelven cuando se trata de un
ánfora o un frasco de perfumes.
4. El hombre 110 puede salir con la espada, ni con el arco, ni con el escudo,
ni con una porra, ni con la lanza. En. caso de que salga, queda obligado a un
sacrificio por el pecado. Rabí Eliezer decía; Son como adornos para él. Los
sabios, en cambio, decían: No son sino para oprobio, ya que está escrito: De
sus espadas harán rejas de arado, y de sus lanzas, hoces. No alzarán la espada
gente contra gente, ni se ejercitarán para la guerra18 • Las ligas son puras y
se puede ir con ellas en día de sábado 79• Las cadenillasso son impuras y no se
puede salir con ellas en sábado.
5. Una mujer puede salir con trenzas, ya sea suyo (el cabello), ya de otra
mujer, ya de pelo de animal. Pueden salir también con una cinta en la frente
o una guirnalda si está cosida, con una redecilla, con una peluca dentro de
un patio, con un algodón en los oídos, con un algodón en las sandalias, con un
algodón que preparó para su menstruación; con pimentón, con granos de sal y
con cualquier otra cosa que pueda meterse en la boca81 con tal que no la intro-
duzca en el sábado. Si se cae, no lo puede reintroducir. Los dientes postizos y
los dientes de oro, Rabí los permite, mientras que los sabios los prohíben.
71. El área del dominio público, aunque otros dicen al propio patio. El cosido de la
sandalia podría romperse y quedaría expuesto a transportarla.
72. Si llevara una sola sandalia pudiera dar ocasión a sospechar que la transporta escon-
dida entre los vestidos o también podría ser motivo de mofa y de este modo provocar en él el
retirarla y transportarla. En caso de herida está pennitido llevarla, porque todos verán que lo
hace por la herida. Discuten los sabios si en tal caso puede llevar también calzado el píe sano.
73. Cápsulas de cuero conteniendo un pergamino donde están reproducidos los textos
de Ex 13, 1-10; 13, II-16;Dt6,4-9; 11, 13-21.Actualmenteseponenenlaoracióndelos
días de la semana ciñendo la frente y el brazo izquierdo.
7 4. El amuleto podía consistir en un escrito o en un haz de raíces que se llevaban col-
gadas del cuello con objetivos curativos o a las que se atribuían poderes superiores.
75. Estas tres últimas piezas eran usadas en periodo de guerra. Según algunos estaban
prohibidas porque no podían considerarse estrictamente como vestidos; según otros, porque
entrafiaban el peligro de que las quitaran y las transportaran.
76. Debido a que es tan sólo precepto rabínico,
77. Es decir, apta para coser (lo cual estaría dentro de las obras prohibidas en sábado).
78. Is 2, 4,
79. Las ligas no son ni ornamento ni tampoco una pieza autónoma, sino que sirven de
complemento a otra.
80. Ligas con cadenillas llevadas ordinariamente por las muchachas.
81. Para corregir el aliento.
Shab 6, 6-7, l Orden segundo: Fiestas - moed 166
6. Se puede sal ir con una moneda adosada a la parte inflamada 32 . Las niñas
pequeñas pueden salir con lazos, incluso con cordoncitos en las orejas 83 • Las
mujeres árabes pueden salir con el velo y las persas con el paño. También pue-
de salir así cualquier otra persona, únicamente que los sabios hablaron de su
tiempo presente84 .
7. La mujer puede abrochar el vestido con una piedrecita, con una nuez,
con una moneda con tal que no se abroche primeramente en sábado.
8. El cojo puede salir con su pierna de palo. Tal es la opinión de Rabí Meír.
Rabí Yosé lo prohibía. Si tiene una cavidad85 que pueda recibir un cojinete, es
impura. La apoyatura 86 tiene la impureza de asiento 87 • Se puede salír' con ellas
en sábadob y entrar con ellas en el atrio del Templo. El asiento y sus apoyaturas
tienen la impureza de asiento y no puede salirse con ellos en sábado ni entrar
con ellos en el atrio del Templo. Los zuecos 88 son puros, pero no se puede salir
con ellos.
9. Los niños pueden salir con ligaduras y los principes con campanillas.
Cualquier otra persona (puede salir así), únicamente que los sabios hablaron
de su tiempo presente.
1O. Se puede salir con un huevo de langosta 89 , con un diente de zorra 90 , con
el clavo de un crucificado91 , por razones de salud. Ésta es la opinión de Rabí
Meír". Los sabiosd, en cambio, dicen que esto está prohibido incluso en los días
ordinarios por razón de ser esto un comportamiento de paganos.
CAPÍTULO 7
a. Se puede salir: No se puede salir b. y entrar: ni entrar c. Rabí Meir: R. Yosé d. Los
sabios, en cambio, dicen que esto está prohibido: R. lvfeír lo prohíbe
82. Según otros, se trata de un remedio para los callos.
83. Los cordoncitos tenían por finalidad impedir el cierre de los agujeritos de la oreja
hechos para llevar los pendientes.
84. Importante observación. La tipificación rabínica estaba en fünción de un tiempo
concreto sin afán de agotar las posibilidades de la ley.
85. Kel 2, 1; 15, lss. Todo el artículo trata del tema desarrollado en Kelim 15.
86 Se refiere a los utensilios que lleva en las rodillas el mutilado de ambas piernas.
87. Cie1tas personas, como la parturienta o el hombre que sufre gonorrea, comunican im-
pureza al obJeto sobre el que se sientan, se acuestan o cabalgan (Lv 12, 2; 15, 2.25). Son sus-
ceptibles de impureza los objetos adecuados para sentarse, acostarse o cabalgar. Cf. Zab 2, 4.
88. El significado concreto es muy controve1tido.
89. Se introducía en el oído como remedio al mal de oído.
90. Se le considern ba de eficacia contra el insomnio.
91. Según l\,faimónides, era considerado como remedio contra las fiebres terciarias. Se
llevaba prendido al cuello.
92. T,Jd,) LI cruc 1µ¡1r-!·r~ i¡, oblig-,KdF~ f! 1 nJ~,.ncP!Ji d1. ! ~(\b;•1_:,.)
J67 Sábado - shabbat Shab 7, 2-8, 1
tiples trabajos en muchos sábados, está obligado por cada uno de los sábados.
El que sabe que es día de sábado y realiza múltiples trabajos en muchos días
de sábado, está obHgado por cada uno de los trabajos principales realizados. El
que realiza muchos trabajos de una misma especie no está obligado más que a
un sacrificio por el pecado.
2. Los trabajos principales son cuarenta menos uno: sembrar, arar, segar,
engavillar, majar, bieldar, limpiar, moler, cribar, amasar, cocer, esquilar, lavar la
lana, mullirla, teñirla; hilar, tejer, hacer dos cordoncillos, tejer dos hilos, separar
dos hilos; hacer nudos, soltarlos, hacer dos costuras, desgarrar algo con objeto
de hacer dos costuras, cazar un ciervo, matarlo o despellejado, salarlo, curar la
piel, pulirla, cortarla; escribir dos letras, borrar con el fin de escribir dos letras';
edificar, demoler, apagar, encender; golpear con martillo, transportar de un ám-
bito a otro. Estos son los cuarenta trabajos fundamentales menos uno 93 .
3. Establecieron todavía otra norma general: Si alguien transporta en sába-
do cualquier cosa apta para ser conservada y en la cantidad que se conserva,
está obligado a un sacrificio por el pecado. Pero si alguien transporta en sábado
algo que no es apto para ser conservado o en la cantidad que no se conserva, no
está obligado, sino que sólo lo está el que lo conserva.
4. Si uno transpo1ia paja igual a la que podría servir para llenar la boca de
una vaca, o pajuela como para llenar las fauces del camello, o cebad.a como
para llenar la boca de un cordero, o hierba como para llenar las fauces de un
cabrito, y hojas frescas de puerro o de cebolla en la cantidad como de un higo
seco o secas como para colmar las fauces de un cabrito (es culpable). Todas
estas cosas no se unen debido a que difieren en la medída 94 • El que transporta
alimentos (como del tamaño) de un higo, está obligadoh. Estos se unen uno al
otro a causa de que son iguales en su medida, a excepción de la piel, pepita,
tallos, salvado y moyuelo 95 . Rabí Yehudá decía: A excepción de la cascarilla de
las lentejas que se cuecen con ellas 96 •
CAPÍTULO 8
1. El que transporta vino como para escanciar un vaso 97 , leche como para
un sorbo, miel corno para poner sobre una herida 9&, aceite como para poder un-
gir un pequeño míembro 99 , agua como para diluir el colirio, un cuarto (de log)
de cualquier otro líquido, un cuarto (de log) de todo lo que se puede derramar
(queda obligado). Rabí Simeón decía: Para todos, un cuarto; no establecieron
estas medidas sino en atención de los que querían conservar (estas cosas).
2. El que transporta cuerda como para hacer un asa a un cesto o juncos
como para hacer un colgante a un tamiz o a una criba (queda obligado). Rabí
Yehudá dice: Como para tomar con ella la medida de un zapato de niño. El que
transporta un papel como para poder escribir en él la nota de los colectores de
impuestos 100 y el que transporta la nota de los colectores de impuestos es cul-
pable; lo mismo que el que transporta un papel raido 101 para envolver el cuello
de un pequeño frasco de perfume.
3. Una piel como para hacerse un amuleto, un pergamino como para es-
cribir en él una perícopa pequeña de las filacterias que es el Oye, Israel; tinta
como para escribir dos letras o colírío como para pintarse un ojo 1º2 •
4. Pasta pegadiza como para colocar encima de la rama 103 ; pez o betún
como para reparar un hueco 104; cera como para obturar una pequeña cavidad;
arcilla como para hacer la boca del horno de los acrisoladores del oro. Rabí Ye-
hudá decía: Como para hacer el soporte 'º5 . Salvado como para poner encima de
la boca del horno'º" del orfebre, cal como para blanquear el dedo meñique de
una niña 107 . Rabí Yehudá decía: Como para hacer un emplasto. Rabí Nebemías
decía: Como para recubrir la frente 1º8•
5. Arcílla como para un sello 109 de saco. Ésta es la opinión de Rabí Aquiba.
Los sabios decían: Como para un sello de carta. Estiércol o arena fina como
para abonar el tallo de un algarrobo. Ésta es la opinión de Rabí Aquiba. Los sa-
bios decían: Como para abonar un puerro. Arena gorda como para poner sobre
una paleta llena de cal. Una caña como para hacer una pluma. Si es gruesa o
está quebrada como para poder cocer con ella el más pequeño de los hueveci-
llos, mezclado (con aceite) y puesto en la sartén.
6. Un hueso como para hacer una cuchara. Rabi Yehudá decía: Como para
hacer de él el díente de una llave. Un vidrio como para poder raspar con él el
extremo de la lanzadera; un canto o una piedra como para poder arrojarlas con-
tra un pájaro. Rabí Eliezer ben Jacob decía: Como para poder arrojarlas contra
una bestia 110 •
1OO. Los recaudadores de impuestos escribían en un papel dos letras para señalar que el
impmte había sido ya percibido.
1Ol. No apto para escribir.
102. Quien transporta cualquiera de esas cosas es culpable y tiene que ofrecer el sacrifi-
cio de reparación.
103. Se colocaba encima de la rama, en el árbol o en la viña, para que cuando los pájaros
se acercasen quedasen prendidos en ella.
104. Hacer significa aquí reparar, es decir, tapar, semejante al caso siguiente.
105. Cf. Kel 5, 11; 6, l.
106. Para conservar el calor.
107. Se refiere a las prácticas depilatorias.
108. Quien transporta cualquiera de esas sustancias se hace culpable.
109. Cf. Ohal 17, 5. Era aun medida para el sel lo de \os sacos de mercancía.
110. Quien los transporta se hace culpable.
!69 Sábado - shabbat Shab 8, 7-9, 4
7. Trozos de arcilla como para poder colocarlos entre una y otra estaca 111 ;
ésta es la opinión de Rabí Yehudá. Rabí Meír decía; Como para atizar con ellos
el fuego. Rabí Yosé decía: Como para recoger con ellos un cuarto de log de
liquido. Decía Rabí ~1Ieír: Aunque no haya prueba para esto, al menos hay una
alusión en Hasta no quedar siquiera un tejón para sacarfuego del hogar 112 • Ra-
bí Yosé le decía: Hay una prueba en el verso: O para sacar agua de la cisterna.
CAPITULO 9
l. Rabí Aquiba decía: ¿De dónde sabemos que un ídolo aporta impureza
al acarrearlo, igual que la mujer menstruante? 113 Porque se dice: Los arrojarás
como cosa inmunda, les dirás: Fuera 11 4. Así como la menstruante hace impuro
a quien la lleva, el ídolo transmite la impureza a quien lo acarrea.
2. ¿De dónde sabemos que un barco tiene pureza? Porque está escrito: El
camino de la nave está en el corazón del mar 11 '. ¿De dónde sabemos que en
un huerto, de seis palmos cuadrados, se pueden sembrar cínco semillas, cuatro
en cada uno de los cuatro lados del hue110 y una en el centro? 116 Porque está
escrito: Como produce la tierra sus gérmenes y como hace brotar el huerto sus
semillas 111 • No dice semilla, sino semillas.
3. ¿De dónde sabemos que una mujer que suelta espenna al tercer día es
impura? 118 Porque está escrito: Aprestaos tres días 119 • ¿De dónde sabemos que
se puede bañar en el tercer día a un niño círcuncidado aun cuando ocuna en día
de sábado? 120 Porque está escrito: Al tercer día, cuando estaba con los dolo-
res 121 • ¿De dónde sabemos que se ataba una cinta escarlata en el testuz del chivo
expiatorio? 122 Porque está escrito: Aunque fuesen tus pecados como la grana,
quedarán blancos como la nievem.
4. ¿De dónde sabemos que el ungirse en el día de la expiación es como
el beber? 124 Aunque no hay prueba para esto, sí hay una alusión, ya que está
escrito: Penetre como agua en sus entrañas y como aceite en sus huesos 125 •
111.Neg 12, 4.
112.Is 30, 14
113.Lv 15, 19; Kel I, 3. Cf. Nid I y 2.
114.Is 30, 22. La impureza se obtiene con el transporte, aunque no haya contacto directo.
115. Prov 30, 19. La observación de que el barco está en e! mar significa que el barco es
equiparable al mar, el cual no puede conh·aer impureza.
116. Kil 3, l.
117. Is 61, 11
118. Contradice a lv[iqw 8, 3. El manuscrito de Budapest decía primitivamente «pura».
119. Ex: 19, 15.
120. «El baño caliente vigoriza al niño circunciso y acelera la curación. Está, pues, per-
mitido bañar al niño al tercer día, aun cuando sea sábado, ya sea con agua calentada en el día
a ese propósito o ya, con más razón, con agua calentada en el día precedente» (Castiglione).
121. Gn 34, 25.
122. Cf. Yom 4, 2.
123. ls 1, 18; Yom 6, 8.
124. Yom 8, 1. Son acciones prohibidas y punibles.
125. Sal 109, 18.
Shab 9, 5-[0, 1 Orden segundo: Fiestas - moed 170
5. El que saca leña como para cocer un huevecito; especias como para con-
dimentarlo (_teniendo en cuenta que éstas) se suman una a otra 126, cáscaras de
nueces o de granadas, plasto 121 o rnbia 123 como para teñir con eUos un pequeño
paño de cofia. Orina, nitro, potasa, yeso de cimolia 129 o jabón espumante como
para lavar con ellos un pequeño pafio de cofia I30 • R. Yehudá dice: Suficiente
como para extenderlo sobre una mancha.
6. Pimentón 131 en cualquier cantidad_, aceite de pescados en cualquier can-
tidad, especias de perfume o metales en cualquier cantidad; piedras del altar o
tierra del altar, partes deterioradas de los libros y sus envoltorios en cualquier
cantidad, ya que se guardan para ocultarlos. Rabí Yehudá decía: También el
que saca cualquier cosa perteneciente al culto del ídolo en cualquier canti-
dad132. Porque está escrito: Que no se te pegue a las manos nada de lo que fue
dado al anatema 13 3.
7. El que transporta la caja de un perfumista, a pesar de que haya en ella
muchas especies (de perfumes), no queda obligado más que a un sacrificio
por el pecadon 4 _ Semillas de huerto en menos cantidad que un higo seco. Rabí
Yehudá ben Betera decía: Cinco (semillas). Semilla de pepino dos, de calabaza
dos, de haba egipcia dos; una langosta viva en cualquier tamaño, muerta como
un higo seco. El pájaro de las viñas 135 , ya esté vivo o muerto, en cualquier
cantidad, ya que es conservado para objetivos medicinales. Rabí Yehudá decía:
También el que transporta una langosta viva impura de cualquier tamaño, que
se guarda para que los niños jueguen con ella.
C.,v,irnLO 10
l. Si una persona conserva I36 algo para emplearlo como semilla, o para
muestra, o para objetivos medicinales, y lo transporta en día de sábado, sea
cual fuere la cantidad, es culpable. Cualquier otra persona no es culpable, a no
ser que tenga la medida. Sí la introduce de nuevo, es culpable únicamente si
tiene la medida.
126. Las especias, aunque sean diversas, se suman unas a otras a efectos de computar la
cantidad prohibida.
127. Hierba de la que se extraía un colorante azul.
128. Hierba de la que se sacaba una tintura roja.
129. «Una especie de yeso colorante en blanco que se encuentra en Cimolia, pequeña
isla en las cercanías de Creta, en el Mar Egeo» (Castiglione).
130. El que los saca es culpable.
131. Se refiere aquí a una especie olorosa usada para combatir el mal aliento de la boca.
Cf. Shah 6, 5.
132. El sacar fuera cualquiera de estas cosas está prohibido.
133. Dt 13, l7.
134. La caja unifica a las diversas especies, de modo que su transporte se computa como
una sola cosa.
13 5. Una especie de langosta.
136. Cf. 7, 3.
171 Sábado - shobba1 Shab 10, 2-11, 1
CAPÍTULO 11
gar privado a otro privado teniendo por medio un lugar público, Rabí Aquiba 144
lo declara culpable, mientras que los sabios lo absuelven.
2. ¿De qué manera? Si hay dos bakones 145 frente por frente en lugar pú-
blico, el que alarga la mano o arroja algo del uno al otro, está exento. Si están
ambos en la misma línea, el que alarga la mano es culpable, mientras que el
que an-oja está exento. Tal era el trabajo de los levitas: había dos carros en lugar
público, uno detrás del otro, y pasaban las vigas del uno al otro, pero no las
arrojaban 146 . Si uno coge una piedra de la cistema147 o una roca de diez palmos
de altura por cuatro de ancho y la coloca sobre las espaldas, es culpable; sí es
menor cantidad de la indicada, está exento.
3. Si uno arroja un objeto contra un muro a una distancia de cuatro codos
y a más altura de diez palmos es como si lo hubiera arrojado al aire 148 , pero
si es más abajo de diez palmos es e.orno si lo hubiera arrojado contra la tierra.
Sí uno lo arroja a tierra a cuatro codos de distancia, es culpable. Si arrojó el
objeto dentro de los cuatro codos de distancia y rodó más allá de éstos, está
exento 149; si lo arrojó más allá de los cuatro codos y vuelve rodando al espacio
de los cuatro codos, es culpable.
4. Si uno arroja un objeto al mar a una distancia de cuatro codos, está
exento 150 • Si hubiese una marisma y un ámbito público la atravesara, el que
arroja a ella un objeto dentro de los cuatro codos es culpable 151 • ¿Hasta cuándo
se puede hablar de marisma'? 152 Cuando es meno1 de diez palmos. Si hubiese
marisma y un ámbito público la atraviesa, el que arroja un objeto a ella dentro
de los cuatro codos es culpable.
5. Si uno arroja un objeto desde el mar a tierra 153 o desde tierra al mar, o
desde el mar al barco 154 o desde el barco al mar, o desde una nave a otra, está
exento. Si las naves están unidas unas a otras, se puede transportar de una a
la otra 155 • Si no están unidas, aunque estén contiguas, no se puede transpo1iar
nada de una a otra 156 •
6. Si uno arroja un objeto y se acuerda de (que es sábado) después de que
ya fue despedido por su mano, o cuando lo retiene otro, o un perro o se consu-
CAPITI.TLo 12
a. dos letras]
157. Cf. Lv 4, 27s.
158. El reposo sabático muestra aquí su absolutez.
159. La finalidad práctica hace del acto un auténtico trabajo.
160. De ahí que esas dos letras constituyen ya algo completo y cerrado en sí mismo, y el
que las escribe se hace culpable aunque su intención no hubiera sido ésa.
16 l. Olvidándose de que es sábado.
Shab 12, 5-13, 6 Orden segundo: Pies/as - moed 174
5. Si escribe con líquidos, con jugo de frutas, con polvo del camino, con
arena de escriba, con cualquier cosa perecedera, está exento. (Si escribe) con el
reverso de su mano, o con el pie, o con la boca, o con el codo; o si pone una letra
al lado de un escrito, o si escribe encima del escrito, o si se propone escribir het y
escribe dos zayim, o sí escribe una en el suelo y otra en la viga, o sí escribe sobre
las dos paredes de la casa, o sobre las dos páginas del libro sin que puedan leerse
juntamente, estl exento 162 . Si escribe una letra con notaricón 163, Rabí Yehosúa
ben Betera lo declara culpable, mientras que los sabios lo declaran exento.
6. Si uno escribe dos letras en dos momentos de olvido, una por la mañana
y otra por la tarde, Rabán Gamaliel lo declara culpable, mientras que los sabios
lo declaran exento.
CAPÍTULO 13
1. Rabí Eliezer decía: El que teje desde el principio con tres hilos o (añade)
uno a un tejido, es culpable. Los sabios decían: Ya sea al principio, ya sea al
final, la medida son dos hilos.
2. Si uno hace dos trencillas en el entramado de un tejido, o en un pliegue,
o en un tamiz, o en una criba, o en un cesto, es culpable. El que da dos puntadas
o rompe 164 en orden a dar dos puntadas (es culpable).
3. El que rasga el vestido por un arrebato de cólera o a causa de una defun-
ción y todos los que destrnyen 165 , están exentos. El que destmye algo con el
objetivo de repararlo, su medida corresponde a la de la reparación.
4. La medida para el que lava la ropa, o la sacude, o la tiñe, o la teje es como
la extensión doblada de un sil 66 . Si teje dos hilos, la medida es un sit entero.
5. Rabi Yehudá decía: Si uno caza un pájaro en una torre o un ciervo en
una casa, es culpable. Los sabios decían: Un pájaro en una torre, un ciervo
en una casaª, en un patio, en un coto. Rabán Simeón ben Gamaliel decía: No
todos los cotos son iguales. Ésta es la norma: Si todavía necesita ser cazado,
está exento; si no necesita ser cazado, es culpable 167 •
6. Si un ciervo entra en la casa y uno cierra la puerta tras él, es culpable 168 •
Si la cerraron dos, están exentos; pero si uno solo no la podía cerrar y la cerra-
ron dos, son culpables 169 • Rab[ Simeón los declara exentos.
7. Si uno está sentado en la puerta sin que la bloquee totalmente y otro está
sentado junto a ella bloqueándola 17°, este último es culpable. Si el primero es-
tá sentado en la pi..:etia bloqueándola y llega otro y se sienta junto a él, a pesar
de que el primero se levante y se vaya, éste es culpable 171 y el segundo está
exento. ¿A qué se parece esto? Al que cierra la casa para guardarla y se encuen-
tra en ella a una gacela.
CAJ>iTULO 14
CAPÍTULO 15
l. Estos son los nudos por los que se hace uno culpable (haciéndolos en
sábado): el nudo de los camelleros 181 y el nudo de los maríneros 182 • Del mismo
modo que uno se hace culpable realizando el nudo, se hace también culpable
desatándolo. Rabí Meír decía: Por cualquier nudo que pueda ser deshecho con
una sola mano no se es culpable.
2. Existen nudos por los que no se adquiere culpabilidad como en el caso
de los nudos de los camelleros y marineros 183 . Una mujer puede atar la abertura
de su camisa, los cordones de la redecilla o de la cintura, las correas de los
zapatos o de las sandalias, los pellejos de vino o aceite, o una olla con carne.
Rabí Elíezer ben Jacob decía: Se puede atar una cuerda ante el ganado para que
éste no salga. Un cubo puede ser atado a un cíngulo, pero no a una cuerda. Rabí
Yehudá lo permite. Rabí Yehudá daba una regla general: Por un nudo que no es
finne no se hace uno culpable.
3. Los vestidos pueden plegarse hasta cuatro y cinco veces 184 • Las camas
puede hacerse en la noche del sábado para el sábado, pero no en el sábado para
el fin del sábado. Rabí Ismael decía: Se pueden plegar los vestidosª y preparar
la cama en el día de la expiación 185 para el sábado y las mejores piezas del
sábado 186 pueden ofrecerse 187 en el día de la expiación 188 • Rabí Aquiba decía:
Lo del sábado no se puede ofrecer en el día de la expiación ni lo del día de la
expiación puede ofrecerse en sábado 189•
CAPITULO 16
lengua, han de guardarse en el almacén 193 • ¿Por qué algunos no se leen'? A cau-
sa de la distracción en el estudio (de la Torá) 194 • Se puede salvar el estuche del
rollo con el rollo y el estuche de las filacterias con las filacterias, a pesar de que
hubiese dentro dinero. ¿En dónde se les puede poner a salvo? En un pasadizo
no abierto. Ben Betera decía: Incluso abierto.
2. Se puede salvar la comida de tres refecciones 195 • La que es propia del
hombre para el hombre, la que es propia de los animales para los animales.
¿De qué modo? Si se declara un incendio en la noche del sábado, se puede
rescatar la comida de tres refecciones; si se declara por la mañana, se rescata
la comida de dos refeccíones; si se declara por la tarde, se rescata la comida de
una refección. Rabí Yosé decía: Siempre está permitido rescatar la comida
de tres refecciones 196 •
3. Se puede salvar un cesto lleno de panes, aunque haya en él para cien re-
fecciones; asimismo una torta de higos o una botella de vino 197 . Se puede decir
a los demás: Venid y rescatad para provecho vuestro 198 • Si éstos son inteligen-
tes, harán cuentas con el dueño una vez pasado el sábado 199 . ¿En dónde pueden
ponerse a salvo? En un patio, en el que está dentro el e1·ub 200• Ben Betera decía:
También en uno que no tenga erub.
4. Allí pueden llevar todos los vestidos de su uso, vestirse de todo lo que
puedan vestirse y cubrirse con todo lo que puedan arroparse. Rabi Yosé decía:
Dieciocho vestidos 2º1, pero puede volver a vestirse y sacar (los vestidos) y
decir a los otros: «Venid y salvadlos conmigo».
5. Rabí Simeón ben Nanás decía: Se puede extender la piel de un cabrito
encima de un armario, de una caja o de un bufete, en los que ha prendido el fue-
go, porque aquélla sólo se chamusca202 • Se puede hacer una partición entre los
objetos, ya estén llenos o vacíos, con el objetivo de que no se extienda el fuego.
Rabí Yosé prohibía hacer esto con recipientes nuevos de arcilla llenos de agua,
ya que éstos no pueden resistir el fuego, se quiebran y apagan el fuego203 .
6. Al no judío que viene a apagar el fuego no se le puede decir: «Apaga)), o:
«No apagues», ya que el reposo sabático no les afecta. Pero si un menor2° 4 viene
a apagar el fuego, no se le permitirá, porque el descanso sabático le obliga.
193. El término técnico que designa la cámara donde se depositan los libros sacros fuera
de uso es gueniza. Cf. 9, 6. Pero los allí depositados no pueden salvarse en día de sábado.
194. Los hagiógrafos, a causa de su argumento dispar, pueden distraer la mente del ob-
jeto primordial del día del sábado, que era aprender la Ley.
195. No se pueden salvar más para impedir que se apague el fuego. Pero los rabinos
conceden permiso para apagar cualquier fuego, incluso en casa de llll no israelita.
196. Las requeridas para el día del sábado.
197. Debido a que se realiza en un solo acto.
198. Es decir, para vuestra propiedad.
199. No le exigirán una paga, pero le devolverán lo salvado por un precio simbólico.
200. Cf. ernb en el Glosario de ténninos hebreos, p. 1089.
201. La Guemará (120a) describe las dieciocho piezas.
202. No origina nuevo fuego. Cf. 7, 2; Ex 35, 3.
203. Que está también bajo la prohibición.
204. Un judío menor de trece años.
Shab 16, 7-17, 3 Orden segundo: Fiestas - moed 178
CAPÍTULO 17
l. Todos los objetos, juntamente con sus puertecitas 208 , pueden ser trans-
portados en sábado, aun cuando se hayan separado en sábado, ya que aquéllos
no se asemejan a las puertas de las casas209, puesto que no se consideran como
algo ya preparado.
2. Se puede coger el martillo para cascar con él las nueces, o la hacheta para
partir la torta de higos, o un seJTucho para serrar el queso con él, o una escobilla
para recoger los higos secos, o una cuchara o un tenedor para dar de comer a
un niño, un huso o una lanzadera para introducirlos, o una aguja de mano para
sacar con ella una espina, o una de saco para abrir con ella la puerta.
3. La caña de olívo 210 es susceptible de impureza si tiene en su extremo
un nudo211 • Si no lo tiene, no adquiere impureza. En uno y otro caso se puede
transportar en sábado 212 .
CAPÍTULO 18
1. Se pueden retirar hasta cuatro o cinco cestos de paja o de trigo por razón
de los huéspedes o por razón de la molestia que causarían en la casa de estudio.
Pero no se puede (limpiar) todo un granero. Se puede retirar la ofrenda pura219
y el producto de diezmo dudoso, el primer diezmo 22 º del que ya se ha apartado
213. Se pueden remover para dejar sitio libre o para ponerlos al abngo de los ladrones.
214. Tal como aclara la Guemará, se trata de fragmentos que se han fracturado en día
de sábado. Se pueden emplear para la misma función a la que los objetos estaban destinados
antes del sábado. Los fragmentos que se han fracturado antes del sábado pueden ser trans-
portados, incluso aun cuando no sean usados para la misma función, ya que existían para eso
en el sábado.
215. En el cubo se colocaba una piedra para que se sumergiera en el agua. Parece que
se trataba de una calabaza seca ahuecada que servia para sacar el agua del pozo. Si la piedra
no se cae, se considera como ligada al cubo y no es llevada por éste.
216. Ya que podría aparecer como algo añadido a la casa.
217. Tal como pozos, cisternas.
218. Tengan o no asa.
219. La ofrenda que el israelita tenía que hacer al sacerdote. La medida fijada por los
sabios era )a siguiente: la persona generosa daba el uno por cuarenta (o el treinta); la persona
media el uno por cincuenta; la poco generosa el uno por seseo ta, tanto de los frutos del campo
como de la lana de las ovejas (cf. Ter 4, 2).
220. Es el diezmo que según Nm 18, 21 había que entregar a los levitas de los frutos del
campo y de los árboles. Los levitas, a su vez, entregaban a los sacerdotes una décima parte
de! diezmo (Nm 18, 24.26).
Shab 18, 2-19, 1 Orden segundo: Fiestas - moed 180
CAPÍTULO 19
l. Rabí Eliezer decía: Si no fue llevado 228 el cuchillo 229 antes de la tarde del
sábado, se puede llevar manifiestamente en sábado. En tiempos de peligro se
oculta ante todo posible denunciante 230 • Rabí Eliezer decía además: Se puede
cortar leña para hacer brasas y templar en ellas el cuchillo de hierrorn. Rabí
221. Basándose en Dt 14, 22; 26, 14, una vez apartado el diezmo se separaba del resto
un segundo diezmo que pertenecía al propietario y se comía de modo ritual en Jerusalén. Si
la distancia del lugar respecto a Jernsalén era grande, se podía redimir los fruros, es decir,
venderlos y adquirirlos luego en Jerusalén.
222. Otra lectura: «cabras)), en Jugar de «pobres».
223. Simeón ben Gamaliel U, padre de Yehudá Ha-Nasi, que perteneció a la tercera
generación de tanaítas.
224. De los cuervos amansados.
225. Debido a que no se le crea un nuevo sitio. ((R. Yehudá decía en nombre de Rab: Si
una vaca cae en un pozo, se pueden tomar cojines y almohadas. y colocarlos debajo de ella.
Si de este modo sube ella por sí misma, subida queda)) (cf. Mt 12, 11 ).
226. En el patio o corral.
227. Cf. Ned 3, 11.
228. Acasa.
229. Para servirse de él en la circuncisión.
230. Durante la persecución religiosa de los judíos por Antíoco IV, que prohibió la cir-
cuncisión (1 Mac 1, 48) lo mismo que Adriano, esta adquirió tal valor como signo de la
Alianza que muchos aceptaron a causa de ella el martirio y desplazó en importancia al propio
sábado (cf. Jn 7, 22s). En tiempos antiguos parece que realizaba la ceremonia de la circunci-
sión el suegro o la suegra del padre ( cf. Gn 2, 24); en época más reciente, el padre (Gn 17, 23)
o a veces la madre (Ex 4, 25; 1 Mac l, 60); en tiempos mísnicos, un especialista, el mohel. «En
tiempos de peligro» significa épocas en que la práctica de la circuncisión estaba prohibida.
231. En una época primitiva se usaban cuchillos de piedra (cf. Ex 4, 25; Jos 5, 3).
181 Sábado - shabbat Shab 19, 2-5
Aquiba daba la siguiente norma 232 : Si un trabajo puede ser realizado antes de la
tarde del sábado, no puede ser desplazado el sábado (por su causa) 233 . Pero si
no se puede realizar antes de la tarde del sábado, desplaza al sábado.
2. Todo lo que la circuncisión lleva consigo puede hacerse en día de sába-
do: incisión, desgarre (de la membrana), succión214 , colocación de compresas
y de comino. Si no fue triturado 235 antes de la tarde del sábado, se mastica con
los dientes y se aplica. Si no fue mezclado vino con aceite antes de la tarde
del sábado, se aplica cada uno por separado 236 • No se puede preparar en aquel
momento una venda desde el principio, pero se puede recubrir con un girón
de tela. Si ésta no estuvo dispuesta antes de la tarde del sábado 237 , puede uno
envolverla en tomo a su dedo y llevarla, incluso desde otro patio 238 .
3. Está permitido bañar a los nifios antes y después de la circuncisión, y
asperj arios con la mano, aunque no con un recipiente. Rabí Eliezer ben Azarías
decía: Se puede baftar al nifto en el día tercero que ocurre en sábado, porque es-
tá escrito: Al tercer dia, cuando estaban con los dolores 239 . Por causa del niflo
de género dudoso24 º o hennafrodita no debe profanarse el sábado. Rabí Yehudá
lo permitia en relación con el hennafrodita.
4. Si uno tiene dos infantes, uno para circuncidar pasado el sábado y otro
en el mismo sábado, y, olvidándose, circuncida en día de sábado al que tenía
que circuncidar después del sábado, es culpable. Si a uno lo tiene que circun-
cidar en la vigilia del sábado y a otro en sábado y, olvidándose, circuncida en
sábado al que tenía que circuncidar en la vigilia del sábado, Rabí Eliezer lo
declara obligado a un sacrificio por el pecado 241 , mientras que Rabí Yehosúa
lo declara exento 242 .
5. El niño puede ser circuncidado al octavo día, al noveno, al décimo, al
undécimo, al duodécimo, ni antes ni después. ¿De qué modo? Habitualmente
al octavo día. Si nace en el crepúsculo, se le circuncida en el octavo día. Si nace
en el crepúsculo de la vigilia del sábado, se circuncida al décimo 243 • Si ocurre
un día festivo tras el sábado, se circuncida el día undécimo. Si ocurren los dos
CAPÍTULO 20
l. Rabí Eliezer decía: En día festivo se puede colocar un filtro 246 y en sá-
bado, ya colocado, se puede verter (vino) en él. Los sabios dicen: No se puede
colocar un filtro en día festivo ni verter en él (líquido) en sábado. Pero en día
festivo puede (ve1ierse) sobre uno ya colocado.
2. Se puede echar agua sobre los posos del vino para diluirlos y hacer pasar
el vino por un paño o por un tamiz egipcio. Se puede poner un huevo en un
filtro de mostaza y preparar un vinomiel2 47 , en sábado. Rabí Yehudá decía: En
sábado, en un vaso; en día festivo, en botella; en los días intermedios de fiesta,
en una jarra. Rabí Sadoq 248 decía: Todo depende de los huéspedes.
3. No se puede disolver genciana249 en agua tibia, pero sí se puede meter en
vinagre. No se puede empapar la veza ni lavarla, pero sí se puede poner en un
tamiz o en un cesto. No se limpia la paja con una criba ni se coloca en un lugar
alto para que caíga el tamo, pero sí se puede coger con la criba y colocarlo en
el pesebre.
4. Se puede limpiar (la cuadra) del buey cebado y apartar hacia los lados
(el forraje) a causa de los excrementos. Ésta es la opinión de Rabi Dosa"º· Los
sabios lo prohíben. Está pennitido quitar (el forraje) delante de unos animales
y colocarlo delante de otros el día de sábado.
5. La paja que está encima de la cama no la puede uno remover con la
mano, pero sí con el cuerpo. Pero sí es alimento para el ganado o si hay encima
de ella un cojín o un paño, se pueden remover con la mano. Una prensa de
lavar pueden abrirla los propietarios, pero no se puede lavar con ella; la de los
lavanderos no se puede tocar. Rabí Yebudá decía: Si estaba suelta en la vigilia
de sábado, se puede soltar enteramente y sacar (la ropa).
244. Una vez sano se le comienzan a contar ocho días, pero en este caso no se le puede
circuncidar en sábado.
245. En el supuesto de que fuese sacerdote, pues sólo estos podían comer de la ofrenda.
246. AW1que esto aparezca como una operación semejante a extender una tienda.
247. Vino mezclado con miel.
248. Tanaíta de la primera generación. Tenía un nieto de igual nombre, lo que hace du-
dosa su identificación.
249. Empleada como especia y medio curativo.
250. R. Dosa ben Harldnas forma parte del grupo mayor de la segunda generación de
tanaítas.
183 Sábado - shabba1 Shab 21, 1-22, 2
CAPÍTULO 21
CAPÍTULO 22
] . Si se rompe una jarra, se puede recuperar de ella ( el vino) para tres co-
midas258. Se puede decir a los otros: «Venid y recuperadlo para vuestro benefi-
cio», con tal que nadie recoja con la esponja (el vino). No se debe exprimír259
la fruta para sacar de ella el jugo. Si éste mana por sí mismo, queda prohibido.
Rabí Yehudá decía: Si (la fruta. está destinada) para comida, lo que fluye de ella
está permitido, pero si (estaba destinada) para bebida, lo que mana de ella está
prohibido. Sí se desmenuza un panal de miel en la vigilia del sábado y fluye
espontáneamente la miel, queda prohibido (su uso). Rabí Elazar26º lo permite.
2. Todo lo que se calentó en la vigilia del sábado puede ser sumergido en
agua caliente en día de sábado. Pero todo lo que no se calentó en agua caliente
en la vigilia del sábado sólo puede lavarse con agua caliente en día de sábado,
a excepción del pescado salado viejo, los peces ensalados pequeños y el atún
español, ya que su lavado es su preparación definitiva.
3. Se puede romper una jarra para comer de ella higos secos con tal que no
se tenga la intención de hacer con ella un vaso. No se puede agujerear el tapón
de la jarra. Ésta es la opinión de Rabi Yehudá. Los sabios lo permiten•. Tampo-
co puede ser perforada por el flanco. Si está agujereada, no se Je puede poner
cera, porque sería una operación de untar. Rabí Yehudá decía: Fue traído un
caso a Rabán Yojanán ben Zakay 261 enArab y dijo: Dudo que no esté obligado
al sacrificio por el pecado.
4. Se puede colocar un plato de comida cocida en una cisterna para su con-
ser,iación y agua buena en mala para que se refresque y agua fría en caliente
para que se rescalde. A quien de camino se le cayó su ropa en el agua, puede
continuar con ella el camino sin preocupaciones 262 y cuando llegue al patio más
externo la puede extender al sol, aunque no a la vista del públíco 263 .
5. Si uno se baña en el agua de una gruta o en el agua de Tiberiades 264 y
para secarse usa hasta diez toallas, no las puede llevar en sus manos. Pero sí
diez personas se enjugan con una toalla la cara, las manos y los pies, pueden
llevarla en la mano.
6. Se puede ungir y hacer fricciones en el vientre, pero sin que se llegue a
la fatiga y sin rascar. No se puede descender al lugar pantanoso y hacer uso de
medios artificiales para provocar el vómitoh. No se puede enderezar a un ni-
ño265 ni recomponer algo que está roto. El que se ha dislocado la mano o el pie,
no puede ponerlos en agua fría, pero sí puede bañarlos en la forma habitual, y
si cura con ello, queda curado.
CAPITULO 23
1. U na persona puede pedir a su vecino una jarra de vino o aceite, con tal
que no le diga: «Déjamelo en préstarno» 266 • Del mismo modo puede pedir una
mujer pan prestado. Si carece de confianza puede depositar su manto y hacer
las cuentas después de transcurrido el sábado. Asimismo, en Jerusalén, en la
CAPÍTULO 24
267. Los juegos de azar, como los dados, estaban prohíbidos también en los días feriales.
268. Ofrendas hechas a los sacerdotes y que se podrían estropear.
269. Que se acostumbra a entregar a los huéspedes después de la comida (Bes 5, 7).
270. La frontera del sábado es el punto de máxima distancia que se permite recorrer ese
iia. Eran dos mil codos a partir del lugar donde uno vivía (Er 4, 3; 5, 7).
271. Tanaíta de la tercera generación (130-160 de la era vulgar).
272. Que sería una especie de construcción.
273. Porque sería como apurar su muerte.
274. Al no judío no le obligaba el precepto del descanso sabático. En la Guemará 153a
;e dice: <<El descanso del asno te ha sido preceptuado, pero el del gentil no». El judío, sin
:mbargo, no podía servirse directamente de otro, aunque fuera gentil, para hacer algo que
Shab 24, 2-5 Orden segundo. Fiestas - moed 186
asno. Cuando llegue al cortil más exterior, puede coger los objetos que están
permitidos coger en sábado. Si hay objetos que no se pueden alzar el día de
sábado, puede soltar las cuerdas de modo que caígan por sí mismas a tierra.
2. Se pueden desatar haces de paja delante del ganado y esparcir la hierba,
pero no si están atados fuertemente. No se debe desmenuzar el heno ni la al-
garroba ante el ganado, ya sea mayor o menor. Rabí Yehudá lo permitía en el
ganado menor en relación con la algarroba.
3. No se debe sobrealimentar al camello ni forzarle a comer, aunque sí se le
puede poner el forraje en la boca. No se debe cebar2 75 a los terneros, aunque sí
se les puede poner el forraje en la boca. Se puede poner el pienso en el pico de
las gallinas y el agua en el salvado, pero sin amasarlo. No se debe poner agua
delante de las abejas o delante de las palomas que están en el palomar2 76 , pero
sí delante de las ocas, gallinas y palomas domésticas.
4. Se puede cortar en trozos la calabaza delante del ganado y carroña 277
delante de los perros. Rabí Yehudá decía: Si no era todavía carroña en la vigilia
del sábado, está prohibido, debido a que no es de lo que está preparado.
5. Se pueden anular los votos 278 en sábado. Se puede pedir 279 la anulación
para aquellos que se refieren a cosas que son necesarias para el sábado. Se
puede cerrar una ventana, medir un paño 28º o una piscina281 • Ocunió en tiempos
del padre de R. Sadoq 282 y de Abá Saúl ben Botnit2 83 que cerraron una ventana
con una vasija de barro y ataron una marmita con juncos para averiguar si en la
vasija había o no un orificio de un palmo de grande 28·4. De sus palabras apren-
demos que se puede cerrar, medir y atar en sábado.
estaba prohibido en sábado. Pero en este caso lo permitieron, porq11e existía el peligro de que
en caso contrario llevase el propio judío la bolsa.
275. «Cebar es hacer engullir el alimento a un animal. Este trabajo está prohibido en
sábado» (D. Qimhi).
276. Ya que éstas se provisionan por si mismas.
277. Carne de animal muerto (no sacrificado según los preceptos rituales).
278. El padre o esposo podían anular los votos de la hija o esposa (Nru 30, 5.8.13; cf.
Ned I O, 1.8).
279. A un rabino o doctor (cf. Ned 9, 1).
280. Para comprobar si es suficientemente largo (tres dedos de ancho), para contraer o
comunicar impureza (cf. Kel 27, 1).
281. Que deberla tener al menos un codo de ancha y larga y tres de altura (cf. !Vfiqw 1, 7).
282. Se trata del nieto de R. Sadoq, de la primera generación de tanaítas.
283. Tanaíta de la tercera generación.
284. Guemará 157 ofrece una explicación: Se trataba de dos casas separadas por wi
muro en el que había lUJ ventanuco tapado con una vasija de barro rota, con grietas. En aquel
sábado yacía un muerto en una de las casas y no se sabía sí la grieta de la vasija era mayor o
menor de W1 palmo. En caso de ser mayor, la impureza del muerto se habría transmitido a la
casa vecina. Por eso cerraron primero la claraboya de la terraza, para que si algún sacerdote
quería ir a ella, no se contaminase. Luego trataron de medir el hueco existente en el ventanu-
co de la pared, pero debido a que la ventana se encontraba en la mitad de la pared y no era
alcanzable ni desde el suelo ni desde la terraza, cogieron una vara y le ataron en un extremo
una marmiw de 1111 palmo de tamaño. Si la mamlita cabía en el hueco, éste tenía que ser lógi-
camente igual o mayor a un palmo y la impureza del difunto se había n·ansmiiido.
FUSIÓN
(erub)
Este tratado sigue con plena razón al del sábado, pues versa sobre los problemas que
plantea el reposo sabático (o de día festivo) en lo que respecta al movimiento y el trans-
porte. Los rabinos interpretaron la imposición bíblica del reposo absoluto de acuerdo con
el principio de los dominios o campos. Así, distinguieron tres campos: zona de dominio
pú.blíco, zona de dominio privado y zona de dominio neutral. Dentro de la zona de domi-
nio público (reshut ha-rabbim) y de dominio neutral (karmelít) está prohibido el transpor-
te más allá de los cuatro codos (cada codo corresponde a 68 centímetros), exceptuando el
vestido puesto. En cambio, en el interior de la zona de dominio privado (reshut ha-yahid)
el transporte, acarreo o movimiento de los objetos no tiene limitación.
El paso de una a otra zona está prohibido. Mientras que en la zona de dominio público
o neutral se permite el transporte de un objeto dentro del espac.io de cuatro codos, no está
pe1111itido trasladar ni un solo codo un objeto de la zona de dominio privado a otra de
dominio público, o incluso a otra zona de dominio privado. Dos vecinos, por ejemplo, no
pueden sacar un objeto de su casa y ponerlo en el corredor o en el patio común, ni pueden
introducir en su casa ningún objeto que se encuentre en el patio, en el con-edor o en el
zaguán común, ya que traspasarían las zonas. En cambio, dentro del patio cerrado, aun en
el caso de que pertenezca a varios vecinos, pueden trasladarse los objetos de un lugar a
otro sin limitación, pues se está dentro de una misma zona de dominio privado.
El problema capital, pues, que se plantea en el rabinismo y en tomo al cual se mueve
buena parte de la casuística sobre el reposo sabático, es el de la definición o caracteriza-
ción de la zona de dominio privado. En definitiva, son dos los elementos que constituyen
la zona de dominio privado: uno material, que sea un lugar cercado, y otro espiritual, que
pertenezca a un individuo o familia.
Los dos primeros capítulos del tratado tratan precisamente de las condiciones que ha
de tener el cerco y se contemplan varios casos: un patio común a varios vecinos que ha de
tener al menos tres lados cerrados y una entrada con arquitrabe y jambas; una caravana,
que puede forn1ar el cerco con los propios obJetos que lleva, con tal que los espacios libres
no sean mayores de diez palmos; el cerco también lo pueden hacer de cuerdas y de cañas;
un pozo que está en zona libre y que ha ser vallado con unos postes dentro de un espacio
mínimo en el que al menos la cabeza y la mayor parte del cuerpo del animal estén dentro
cuando beben; un jardín o huerto, que posee una garita o caseta para el guardia.
Los capítulos siguientes, 6-9. tratan fundamentalmente del otro aspecto que hemos
llamado espirihial, es decir, la constitución de la familia. Aparte del grupo familiar es-
tricto, padres, hijos, siervos, una familia puede ser integrada por todos los vecinos de
un patio, aunque no tengan relaciones de parentesco ni de dependencia entre ellos, que
eligen a uno de los propietarios como jefe de familia y anuncian su elección trayendo a
su casa ant~s de corn•:nzar el ~ábad,-:, ,m p~11. d,i.ndo así a C(l!W,',:r ,u intención ele com("r
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Orden segundo: Fiesta~· - moed 188
CAPÍTULO 1
1. Toda entrada1 que supere los veinte codos de altura deberá ser achicada2•
Rabí Yehudá decía que no es necesario. Si es más ancha de diez codos debe ha-
cerse más estrecha3 • Pero sí tiene la forma de una puerta, aunque sea más ancha
de diez codos, no es necesario que sea achicada4 •
2. ¿Qué es lo que constituye una entrada? 5 La escuela de Samay dice: La
jamba y el arquitrabe. La escuela de Hile! enseña: O la jamba o el arquitrabe.
Rabí Eliezer decía: Dos jambas. Un discípulo6 enseñaba delante de R. Aquiba
en nombre de R. Ismael: La escuela de Samay y la escuela de Hílel están de
acuerdo en lo que respecta a una entrada menor de cuatro codos que puede es-
tar constituida o por una jamba o por un arquitrabe. ¿En qué están en desacuer-
do? En relación con una entrada más ancha de cuatro codos -hasta diez-, de la
que la escuela de Samay dice que (se constituye) por jamba o por arquitrabe.
Rabí Aquiba dice: Estaban en desacuerdo en ambos casos.
3. El arquitrabe7, del que decían que su longitud debería ser suficiente
como para acoger medio ladrillo. El medio ladrillo es la mitad de un ladrillo de
tres palmos. Basta que el arquitrabe tenga un palmo de longitud para que acoja
al medio ladrillo en su amplitud.
4. Su longitud ha de ser (suficiente) para acoger medio ladrillo y fuerte
para soportarlo. Rabí Yehudá decía: Largo, aunque no sea fuerte.
5. Si (el arquitrabe) es de paja o de caña, se considera como si fuese de
metal8. Si es curvo, se le considera como si fuera recto. Si es redondo, se le
considera como si fuese cuadrado. Todo (arquitrabe) que tenga tres palmos de
circunferencia tiene un palmo de anchura.
6. Las jambas, de las que dicen que su altura debe ser de diez palmos y
su anchura y grosor de cualquier medida 9 • Rabí Yosé decía: Su anchura, tres
palmos.
7. Se pueden hacer las jambas con cualquier cosa, incluso con seres vi-
vos'°. Pero Rabí Yosé lo prohibía. Transmiten impureza si sirven de piedra
sepulcral 11 • Rabí Meír lo declara puro. Se puede escribir sobre ellos 12 un libelo
del repudio de una mujer. Rabí Yosé el Galileo lo declara inválido.
8. Si una caravana 13 acampa en un valle y lo circuhvalan con utensilios del
ganado, está permitido transportar dentro de ella 14 los objetos con tal que la
valla tenga la altura de diez palmos. Los espacios libres no deben ser mayores
que la estructura total (del cerco). Todo espacio libre de unos diez codos está
permitido 15 , pues funciona a modo de puerta; más de eso está prohibido.
9. Se puede circunvalar con ayuda de tres cuerdas, cada una encima de la
otra, con tal que entre una y otra no haya tres palmos 16• El tamaño y grosor de
sus cuerdas debe ser mayor de un palmo a fin de que todo tenga diez palmos.
1O. Se puede circunvalar con cañas con tal que entre una y otra no haya
tres palmos 17 • R. Yehudá dice que eso se refería a una caravana, pero los sabios
dicen que no se habló de la caravana sino como (ilustración) del presente 18 .
Toda separación que no sea de urdimbre y trama 19 no es separación. Ésta es
la opinión de R. Yosé ben R. Yehudá. Los sabios dicen que (basta) una de las
dos cosas 20 • Cuatro cosas están permitidas en el campamento: traer leña desde
cualquier lugar, y estar eximidos del lavado de las manos 2 ', de la oferta de los
productos dudosos 22 y de preparar el enib 23 •
10. Se insiste en que cualquier elemento puede formar parte del mabó (entrada); servi-
rían incluso seres vivos, como, por ejemplo, una bestia que es atada e inmovilizada.
11. Alude a un animal. Si un animal se echa sobre una tumba, se le considera como la lo-
sa que la tapa. De ahí que transmitiese impureza aun después de haber dejado de servir como
piedra sepulcral. R. Meír rechaza considerar a un animal vivo como piedra sepulcral.
12. Sobre un animal vivo, como en el cuerno del buey, pero en tal caso el libelo de rcpu•
dio, que iba escrito en el cuerno del buey, había de ser entregado juntamente con el animal.
13. Aquí se contemplan las condiciones que ha de reunir un campamento de nómadas
para que esté permitido en su interior la carga y descarga en día de sábado. El campamento ha
de estar vallado, lo que implica que la valla alcance al rnenos diez palmos de altura, los huecos
han de ser menores que las zonas valladas y ningún hueco ha de ser mayor de diez codos.
14. Hay que sobreentender: «en día de sábado».
15. Diez codos era la anchura de la puerta del Templo. Con más de diez perdería el
carácter de puerta.
16. Se discuten las condiciones que ha de cumplir un cercado con cuerdas. Entre las cuer-
das, y lo mismo entre el terreno y la primera cuerda, no deben mediar más de tres palmos.
17. La disposición se aplica a una comunidad, no a un particular o a dos individuos,
que en tal caso sólo podrían aplicar lo aquí dispuesto a un campo de dos seás de siembra.
Tres personas se consideran ya una comunidad y éstas pueden aplicar la ley hasta un terreno
de seis seás de sembrado.
18. Los ejemplos son solo ilustrativos, no agotan las posibilidades de aplicacióo de la ley.
19. Se señalan los dos ingredientes de todo tejido que se entrecruzan en la linea hori-
zontal y vertical formando el paño, para indicar que el vallado o cerco hecho con cuerdas o
cañas ha de estar formado al estilo del tejido, es decir, entrecruzando las cuerdas o las cafias.
20. Pero esto vale para el pa11icular cuyo cerco se fonna entrecruzando los elementos.
21 , A.ntes de las comidas, pero no después, ya que esto es obligación.
22. Se refiere a productos (trigo) de los que no se está seguro que haya sido separado
el diamo. En otras circunstancias obliga el apai1amiento del diezmo.
23. Todo el campamento se considera como zona privada. Se puede, pues, twnsporta1
objetos <le! campamenlo a la tienda 1 vICcversa. sin ne, ~sidad de oreparnr el en,/,
191 F11sió11 - erub Er 2, 1-5
CAPÍTULO 2
1. A los pozos 24 se les pone una valla de cuatro postes dobles que parecen
ocho 25. Ésta es la opinión de R. Yehudáª. Rabí Meír dice: Ocho que parecen
como si fueran doce, cuatro dobles26 y cuatro simples. Su altura es de diez
palmos, su longitud de seis y su grosor de cualquier medida. Entre uno y otro
debe haber un espacio de dos yuntas con tres bueyes cada27 . Ésta es la opinión
de R. Meír. R. Yehudá dice: Cada una de cuatro bueyes, atados, no sueltos, de
la que una entra y otra sale.
2. Está permitido acercarlos 28 al pozo con tal que la cabeza de la vaca y la
mayor parte de su cuerpo estén dentro cuando bebe. Se pueden alejar todo lo
que requieran con tal que se multipliquen las tablas de la valla.
3. R. Yehudá decía: (Se pueden alejar) hasta dos seás29 • Le replicaron:
No dtjeron dos seás sino para un huerto o para un lugar cerrado. Pero si es un
establo o un redil o un almacén o patio, aunque tenga cinco kor:i 0, incluso diez
kor, está permitido. Se pueden alejar todo lo que se requiera con tal que se
multipliquen las tablas de la valla.
4. R. Yehudá dice: Si un camino público pasa por medio de ellos se le hace
desviar a uno de los lados 31 • Pero los sabios dicen que esto no es necesario.
Tanto a la cisterna pública como al pozo público y al pozo privado se les puede
poner una valla de tablas. A la cisterna privada, sin embargo, se le pone un
muro de diez palmos de altura 32 • Ésta es la opinión de Rabí Aquiba. R. Yehudá
ben Baba dice: Sólo se pone valla de tablas al pozo públíco33 , mientras que a
los demás se les construye un cerco de diez palmos de altura.
5. R. Yehudá ben Baba dice además: Si el jardín o el lugar cenado de se-
tenta codos al cuadrado 34 esta rodeado por un muro de diez palmos de alto, se
pueden trasladar dentro de él (los objetos) con tal de que haya en ellos una ga-
a. Yehudá: Aquiba
24. AW1que el pozo, de diez palmos de profundidad por cuatro de anchw-a, es considera-
do como zona de dominio privado, al encontrarse dentro de zona de dominio público, estaría
prohibido sacar agua de él eJl día de sábado. A esta dificultad sale al paso esta mísná, que
acepta el principio de que un espacio cercado es zona de dominio privado.
25. Cada uno de los postes constítuye un ángulo recto en los cuatro ángulos del pozo.
26. Los de los ángulos.
27. Teniendo el buey un ancho aproximado de un codo y tres cuartos, para los seis se
requeriría, según R. Meír, un ancho de diez codos; según R. Yehudá, trece codos y un tercio.
28. Se pueden acercar más los postes al pozo y reducir el espacio cerrado.
29. Superficie igual a la extensión del atrio del Templo (cien codos de largo por cincuen-
ta de ancho, es decir, cinco mil codos cuadrados).
30. Cada kor tiene treinta seás.
31. Ya que si pasare por la zona cercada perdería ésta su carácter de privada.
32. Debido a que es previsible que dentro de su espacio, cuando no hay agua en la pisci-
na, se transporten los objetos de una parte a otra.
33. Vallado defectuoso, en atención a los peregrinos que subían a Jemsalén y daban de
beber a los animales con el agua de las cisternas públicas.
34. El shirayim corresponde a unos dos tercios del codo. Los setenta codos y fracción al
cuadrado corresponden más o menos a un espacio de cinco mil codos cuadrados.
Er2, 6-3, 1 Orden segundo: Fiestas - moed 192
rita para el guardia o una vivienda o que esté pegando a la ciudad35 • R. Yehudá
dice: Incluso aunque no haya en ellos sino una cisterna o un pozo o una cueva
se pueden trasladar las cosas dentro de su recinto. Rabí Aquiba dice: Incluso
aunque no haya en ellos ninguna de estas cosas se pueden trasladar las cosas
en su interior con tal que su superficie sea setenta codos y una fracción al cua-
drado. R. Eliezer dice: Si su longitud es mayor que su anchura, incluso un codo
más, no está permitido el transportar los objetos dentro de su recinto. R. Yosé
decía: Incluso si su longitud es dos veces su anchura, se pueden transportar los
objetos en su interior3 6.
6. R. Elay dice: He oído a R. Eliezer: Incluso aun si tuviere como un kor3 7 •
Le oí asimismo: Si uno de los moradores de un patio se olvida y no preparó
el erub 38 , no puede ni introducir ni sacar nada, aunque los otros sí pueden
hacerlo. También le oí decir que se cumplía en la Pascua {comiendo la hierba)
lengua de ciervo 39 • Me dirigí junto a sus discípulos y me busqué un compañe-
ro40, pero no encontré ninguno.
CAPÍTIJLO 3
46. No consagrados, en oposición a la ofrenda que, como consagrada, sólo podía ser co-
mida por los sacerdotes.
47. Cf. Ohal 17, l.
48. Cf. ibid., 8, 1SS.
49. Según Shab 2, 7 está pemütido al atardecer separar el diezmo de los productos du-
dosos (demai) y de ese modo hacerlos aptos para el erub.
50. Del primer diezmo, que era entregado a los levitas, éstos debían entregar a su vez a
los sacerdotes la décima parte.
51. Cf. supra, nota 43.
52. Guemará 31 b: puede separarse el erub incluso cuando el rescate no se ha completado
aún, o sea, cuando se ha pagado ya el valor fundamental, pero no el quinto correspondiente.
53. Algwios textos omiten esta última anotación.
54. Negaron validez al erub los samaritanos, los saduceos, los caraítas.
55. Que Jo recoja y lo ponga en un determinado lugar.
56. A partir de los diez palmos de altura se considera el árbol zona de dominio privado;
por debajo de los diez palmos, karmelit, es decir, zona ni de dominio público ni privado, de ahí
que al atardecer sea aún posible coger los alimentos y ponerlos en zona de dominio público.
57. Se considera zona karmelit.
58. Porque se piensa que antes de entrada la noche se pueden cortar los cordones que
tenían sujeto el candado.
59. R. Eliezer no admite el corte de los cordones.
60. El erub se hace operativo al entrar la noche del viernes ( comienzo del sábado), cuan-
do está colocado dentro del límite sabático.
61 . Que han de ser apartadas para ser cogido.
62. Imagen que expresa incertidumbre. El arriero se pone detrás del asno para condu-
cirlo; el camellero, delante. El arriero cmuellero tendría que ir delante y detrás a la vez para
llevar a ambos animales. Aparecida vacilación está sometido guíen no sabe si el erub rodó o
padeció dentro del día o entrada ya la noche.
Er 3, 5-7 Orden segundo: Fiestas - moed 194
R. Simeón dicen: Si hay duda, el erub es válido. R. Yosé dice: Abtolemos tes-
tifica en nombre de cinco sabios que, si hay duda, el erub se considera válido.
5. Una persona puede poner condiciones respecto a su erub diciendo: Si
vienen paganos por el lado del este, mi erub será el del lado del oeste. Pero
si vienen del occidente, mi erub será el del oriente63 • Si vienen de uno y otro
lado, podré ir al lugar que quiera. Sí no vienen ni de un lado ni de otro, enton-
ces seré como un paisano más de mi ciudad64 • Si viene un sabio 65 del lado
oriental, mi erub estará en el este; sí viene del lado occidental, mi erub estará
en el oeste. Si viene de uno y otro lado, iré al lugar donde quiera. Si no viene
ni de un lado ni de otro, seré como un paisano de mi ciudad. R. Yehudá dice: Si
uno de ellos es su maestro, irá junto a su maestro. Si ambos son sus maestros,
podrá ir al lugar que quiera.
6. R. Eliezer dice: Si un día festivo se une al sábado, ya sea precediéndole
o siguiéndole, se pueden preparar dos erub y decir: <<Mi primer erub estará en
el lado oriental y el segundo en el occidental»66 , o «el primero en occidente y
el segundo en oriente», o «mi erub sea para el primer día y en el segundo sea
como uno de los paisanos de mi ciudad», o «mi erub sea para el segundo día y
en el p1imero sea como uno de los paisanos de mí ciudad» 67 • Los sabios dicen:
O se hace el erub en una dirección o no se hace de ningún modo, o se hace el
erub para dos días o no se hace de ningún modo68 • ¿Cómo se ha de bacer?69 Lo
transporta en el primer día y permanece con él hasta que anochezca70 , lo coge y
luego se va 71 • El segundo día72 permanece con él hasta que anochezca y luego
Jo come. Resulta así que se beneficia del camino y del ernb. Si fue comido el
primer día, es erub para el primer día, pero no para el segundo. R. Eliezer les
decía: Estáis de acuerdo conmigo en que son dos santidades.
7. R. Yehudá dice: Un año nuevo, cuando uno teme que haya intercala-
ción 73 , se pueden preparar dos erub y decir: «Mi erub esté el primer día en la
parte oriental y el segundo en la occidental», o: <<El primer día en occidente y
el segundo en oriente,>, o: «Mi erub sea en el primer día y en el segundo dia
63. Puede colocar dos erubin, resultando válido únicamente aquel que cumple la condi-
ción impuesta.
64. Es decir, tiene el derecho de moverse dos mil codos en cualquier dirección.
65. Saludar a un sabio o maestro igual que oír sus palabras se consideraba deber reli-
gioso que justifica el erub.
66. Se preparan dos erubin, uno para cada día. Los erubin deben de encontrarse dentro
del límite sabático, de modo que pueda ser alcanzado dentro del atardecer del segundo día.
67. En ambos casos, un solo erub. El otro día cae bajo la disposición común a todos,
es decir, con la posibilidad de moverse dentro del límite sabático.
68. Consideran los dos días como una sola fiesta, por tanto sólo admiten un solo erub.
69. Para que el erub sea válido para los dos días.
70. Al anochecer el en1b se hace operativo, o sea, válido para todo el día que comienza.
71. Se vuelve de nuevo a casa y Jo guarda para la tarde siguiente.
72. Lo lleva de nuevo hasta e.1 límite del sábado.
73. La fiesta de año nuevo se celebraba el primero de Tisri, en solo día; pero cuando
los mensaJeros que anunciaban la aparición de la luna nueva llegaban con cierto retraso se
intercalaba un día más por temor de que no se hubiese acertado con el día exacto. En tal caso,
el primer día se consideraba perteneciente al año viejo y el segundo al nuevo.
195 ' Fusión - erub Er 3, 8-4, 2
sea como el de los paisanos de nú ciudad>> 74 , o: <iMi erub sea en el segundo día
y en el primero sea como el de los paisanos de mí ciudad». Los sabios 75, sin
embargo, no están de acuerdo con él.
8. R. Yehudá dice además: Puede uno poner condiciones al cesto en el pri-
mer día festivo 76 y comer de él el segundo. Así, un huevo que ha sido pt1esto
en el primer día puede ser comido en el segundo. Pero los sabios no están de
acuerdo con éL
9. R. Dosa ben Harkinas dice: El que pasa delante del arca77 el día festivo
de año nuevo dice: «Fortalécenos, Señor, Dios nuestro, en el primer día de este
mes, ya sea hoy, ya sea mañana». Al día siguiente dirá: «Ya sea hoy, ya fuese
ayer». Pero los sabios no están de acuerdo con él.
CAPITULO 4
l. El que ha sido sacado por los gentiles (fuera de los límites del sábado) o
por un mal espíritu 78 tiene sólo cuatro codos 79 . Si lo traen de nuevo es como si
no hubiera salido. Si lo transportan a otra ciudadso o sí lo meten en un establo o
en una p1isión, Rabán Gamaliel y R. Elazar ben Azarías dicen: Puede andar to-
do el espacio. R. Yehosúa y R. Aquiba dicen: Sólo tiene cuatro codos81 • Ocw1ió
que cuando vinieron <le Brindis y el barco navegaba por el mar, Rabán Gama-
liel y R. Elazar ben Azarias lo recorrían todo entero, mientras que R. Yehosúa
y R. Aquíba no se movían <le los cuatro codos, puesto que querían aplicarse a
sí mismos el máximo rigor.
2. En una ocasión no entraron en el puerto hasta que no hubo oscurecido.
Le preguntaron a Rabán Gamaliel: ¿Podemos desembarcar? 82 Les respondió:
Sí, podéis hacerlo, porque hice ya las observaciones83 y estábamos dentro de
los límites del sábado antes del anochecer.
74. Se renuncia al erub del segundo día, pero se coge el derecho de moverse dentro de
los <<límites» como los otros ciudadanos.
75. Estos sabios consideraban los días de año nuevo como un único día, de ahí que ex-
tendieran la eficacia del erub al segundo día, a pesar de que ya hubiera sido consumado en el
primero.
76. Guemará 40a da una explicación. Ante dos cestos con productos no diezmados pue-
de decir uno el primer día: «Si hoy es día profano, sea el producto de este cesto ofrenda por
el dd otro, pero si es santo, sean mis palabras inválidas», puesto que el diezmo y la ofrenda
no se pueden separar en día santo. Al día siguiente dice: «Si ayer fue día santo y hoy profano,
lo que ayer declaré ofrenda sea hoy ofrenda por el resto, pero si hoy es día santo, sean mis
palabras inválidas». Luego puede comer del cesto de los productos diezmados dejando aparte
el de la ofrenda.
77. Ber 5, 3.
78. Por un ataque de locura.
79. No puede ir más a!lá de cuatro codos del límite permitido.
80. Circundada de muros, que se considera como lugar privado.
81. Consideran que, para que tuviera libertad total de movimientos, debería haber sido
trasladado antes del sábado, pero éste no es el caso aqui.
82. ¿Descender y movernos libremente o quedarnos limitados a los cuatro codos?
83. Con un instrumento de cálculo, como podría ser el astrolabio.
Orden segundo: Fieslas - moed 196
3. Si uno ha salido (más allá de los limites del sábado) con pem1iso84 y se le
dice: «Ya se ha hecho la cosa»85 , tiene dos mil codos en cualquier dirección. Si
estuviere dentro de los límites del sábado, es como si no hubiera salido. Todo
el que haya salido por razón de salvar (a otro), puede volver a su lugar.
4. Si uno en el camino se sienta86 y después, al alzarse87 , observa que está
cerca de su ciudad, debido a que no tenía la intención, no debe entrar. Ésta es
la opinión de Rabí Meír. Rabí Yehudá dice: Puede entrar 88 • R. Yehudá decía
que una vez ocurrió que R. Tarfón entró sin que hubiera tenido previamente la
intención.
5. Si uno se queda dormido en el camino y no se percata de que ha oscure-
cido, tiene dos mil codos en cualquier direccións 9 • Tal es la opinión de R. Yo-
janán ben Nurí. Los sabios dicen: Solamente tiene cuatro codos 90 • Rabí Eliezer
dice: Estando él en el medio de ellos 91 • R. Yehudá dice: Puede ir en la dirección
que quiera. R. Yehudá está de acuerdo en que quien toma una decisión no pue-
de volverse atrás.
6. Sí hay dos personas y se introducen algunos de los codos que pertenecen
a uno en medio de los del otro, pueden traer al centro (los alimentos) y comer-
los allí con tal que el uno no salga de su espacio entrando en el del compañero;
si son tres y el (espacio) del que está en medio está cogido en parte por el de los
otros dos, puede ( comer) con ellos y ellos con él, mientras que los dos externos
no pueden (comer) el uno con el otro. Rabí Simeón dice: ¿A qué se puede ase-
mejar esto? A tres patios abiertos mutuamente uno al otro y abiertos asimismo
a un lugar públíco 92 . Si los dos externos preparan el erub con el central, está
permitido (el acceso) de éste a aquéllos y de aquéllos a éste, mientras que (el
acceso) entre los dos externos está prohibido93 •
7. Si a uno le sorprende el anochecer en el caminoª y reconoce a un árbol
o a un muro94 y dice: «El lugar de mi reposo está debajo de aquél», es como
si no hubiere dicho nada 95 • (Si dice:) i<El lugar de mi reposo está en su raiz»,
puede caminar desde el lugar en que se encuentra hasta la raíz dos mil codos y
desde la raíz a su casa otros dos mil codos. Resulta, pues, que camina después
de haber anochecido cuatro mil codos.
8. Si no conoce nada o no está impuesto en la halajá96 y dice; <iMi lugar de
reposo está en mi lugarn, le da su lugar el derecho (de recorrer) dos mil codos
en cualquier dirección dentro del circulo 97 . Ésta es la opinión de R. Janina ben
Antígonos. Los sabios dicen: En cuadrado, como una tabla cuadrada para que
tenga ventaja en los ángulos.
9. Esto es lo que dijeron: El pobre hace el erub con sus pies 98 . R. Meír dice:
Concierne esto sólo al pobre. R. Yehudá dice: Igual da que sea pobre o rico.
No dijeron que se preparase el erub con pan, sino para facilitar que el rico no
saliese y preparase el erub con sus pies.
JO. Si uno sale camino de la ciudad en la que va a preparar el erub y su
compañero le hace volver99 , puede ir (de nuevo), mientras que a los habitantes
de la cíudad les está prohibido 100 • Ésta es la opinión de R. Yehudá. R. Meír
dice: Quien pudo preparar el erub y no lo hizo, es como un arriero camellero 1º1•
11. Sí uno sale fuera del límite, aunque sólo sea un codo, no puede volver.
R. Eliezer dice: Sí son dos, puede volver; pero si son tres, no. Si a uno le sor-
prende el anochecer fuera del límite, aunque sólo sea un codo, no puede entrar.
R. Símeón dice: Incluso aunque sean quince codos puede entrar, debido a que
los agrimensores no son muy rigurosos en las medidas a causa de los que yeJTan.
CAPÍTULO 5
a. monumentos: sepulcros
95. Por no haber precisado con exactitud el lugar.
96. Que le permitiría esa treta de escoger un lugar que podría alcanzar aun no viéndolo.
97. Un círculo, por consiguiente, de 4 004 brazos de diámetro, porque a los 2 000 bra-
zos han de añadírsele los cuatro del propio lugar.
98. El pobre o el viandante que carece de alimentos puede establecer el erub yendo en
persona al lugar elegido. Según R. Meír, la base del ernb es la comida y se hace esa condescen-
dencia con el pobre o el viandante. Según R. Yehudá la base es el traslado de la propia persona
Yse hace la condescendencia con el rico de que pueda enviar a través de otro la comida al lugar.
99. Por el 1nal es lado del camino, peligros, etc.
100. Porque el ernb no fue preparado; en cambio, el que llevaba el el'Ub sí puede ir,
porque ya se había puesto de camino con aquella intención.
1O1. Cf. supra, nota 62.
102. Para fijar los límites de la ciudad y luego el límite sabático se usa el criterio más
amplio, incluyendo dentro todo lo que pertenece a dla, incluso lo más externo, y trazando
sobre ella un cuadrado que permita sacar ventaja de los ángulos.
Er 5, 2-7 Orden segundo: Fiestas - moed 198
J03. Un cerco, un espacio detrás de la casa donde se almacenaba la leña. No debía tener
más de 70 brazos con 2/3 para poder llevar dentro de él objetos en día de sábado. Según R.
Meír, ese espacio cercado ha de ser contado a la ciudad. Según !os sabios, el cerco sólo se
aplica a dos ciudades cercanas que no distan entre sí más de 70 brazos con 2/3 y que a efectos
del límite sabático se consideran como una sola ciudad.
104. Se entiende, naturalmente, que la distancia que media entre la del medio y las otras
no alcanza los dos mil codos.
l05. La medición se bacía por dos personas que sostenían la cuerda tirante por los ex-
tremos a la altura del pecho para que hubiese uniformidad. Mientras una quedaba parada, la
otra avanzaba hasta el máximo que le permitía la cuerda. Luego se ponía la otra en su lugar
y ésta avanzaba de nuevo.
106. Se horada en sentido metafórico, es decir, se mide como si se perforase la montaña.
Guemará 58b explica que para ello se mide con una cuerda menor (de sólo cuatro brazos).
Uno de los agromensores sostiene la cuerda a la altura del pecho y otro a ras de los pies. Asi
se avanza por todo el declive.
107. Se sigue siempre lo más favorable.
108. Se trata del erub del patio, que permite transportar los objetos libremente en día de
sábado dentro de sus límites.
l 09. Por temor de que se pierda conciencia de la ley con la falta de práctica.
l JO. A no ser que fuera de la ciudad se establezca W1a pequeño habitáculo donde no se
puede aplicar el erub, como ocurría con Jadasá con relación a otra ciudad vecina.
111. Antes del sábado.
199 Fusión - erub Er 5, 8-6, 2
en el lado oriental», si entre éJ y su casa hay dos mil codos, mientras que hasta
el erub hay todavía mayor distancia, puede ir a su casa, pero no hasta el erub.
Si hasta el erub hay dos mil codos y a su casa mayor distancia, no puede ir a su
casa, pero sí a su erub. Si uno pone su erub dentro del terrítorio de la ciudad,
es como si no hubiere hecho nada; si lo puso fuera del límite sabático, aunque
sólo fuere un codo, lo que gana de un lado lo pierde de otro.
8. Los habitantes de una gran ciudad pueden recorrer una pequeña ciudad
entera 112 , pero los habitantes de una pequeña ciudad no pueden recorrer toda
una gran ciudad• 113 • ¿De qué modo? Si uno habita en una gran ciudad y pone
su erub en una ciudad pequeña, o en una ciudad pequeña y pone su erub en
una ciudad grande, puede recorrerla toda entera y dos mil codos fuera de ella.
R. Aquíba dice: Desde el lugar de su erub sólo tiene dos mil codos.
9. R. Aquiba les decía: ¿Acaso no estáis de acuerdo conmigo en que quien
coloca su erub en una cueva no tiene desde el lugar de su erub más que dos
rni'l codos? Le contestaron: ¿Cuándo? Cuando no hay en ella habitantes, pero
si bay en ella habitantes, se puede recorrer toda entera y dos mil codos fuera de
ella. Resulta, pues, menos riguroso su interior que su exteríor 114 • AJ medidor,
del que hablaron, se le dan dos mil codos, incluso cuando el fin de su medición
termina en una cueva.
CAPÍTULO 6
1. Si uno vive en un patio juntamente con un gentil o con uno que no re-
conoce la validez del erob, éstos implantan la prohíbición sobre aqué1 11 s. Ésta
es la opinión de R. Meír'. R. Eliezer ben Jacob dice: Tal persona no implania
prohibición mientras no baya dos israelitas que se prohíban uno al otro.
2. Rabán Gamaliel 116 dice: Ocurrió que un saduceo 117 habitaba con noso-
tros en una de las calles de Jerusalén y nuestro padre nos dijo: «Apresuraos y
sacad ]as cosas a la calle antes de que él las saque 1:g y de ese modo establezca
una prohibición sobre vosotros». R. Yehudá lo expresa de otro modo: Apresu-
raos y haced todo lo necesario en la calle antes de que él saque (sus cosas) y
establezca una prohibición sobre vosotros.
9. Si hay dos patios, uno tras el otro, si el más interior prepara el erub y el
más exterior no lo prepara, el más interior tiene permiso, pero el más exterior
no. Sí prepara el erub el más exterior y no el interior, ambos quedan prohibidos.
Si cada uno ha hecho el erub por su cuenta, cada uno tiene la posibilidad dentro
de su recinto. R. Aquiba lo prohíbe al más exterior, porque el derecho de entrada
se lo prohíbe. Los sabios dicen: El derecho de entrada no lo prohíbe.
1O. Si uno del patio más exterior se olvidó y no preparó el erub, los del
interior sí pueden, pero los del exterior no. Si uno del patio interior se olvidó
y no preparó el erub, ninguno de los dos pueden. Si colocaron su erub en un
lugar y uno, ya sea del patio interior, ya del exterior, se olvidó y no preparó el
erub, en ese caso ninguno de los dos puede. Si cada uno está habitado por un
solo indivíduo 129 , no es necesario preparar el erub.
CAPÍTULO 7
l. Si entre los dos patios hay una ventana de cuatro (palmos) cuadrados, a
diez palmos (del suelo), pueden preparar el erub separadamente, pero, si quie-
ren, pueden prepararlo mancomunadamente. Si son menos de cuatro palmos
cuadrados o está por encima de diez, se prepara el erub separadamente y no
mancomunadamente 130•
2. Si existe un muro entre los dos patios de diez palmos de altura y de cua-
tro de anchura, se prepara el erub separadamente y no mancomunadamente. Si
encima de él hay frutos, tanto los de uno como del otro pueden subir y comer
con tal que no se bajen abajo. Sí el muro tiene una grieta de hasta diez codos,
se prepara el erub separadamente, pero, si se quiere, se puede preparar manco-
munadamente, porque es como sí fuera una puerta. Más de eso, se prepara el
erub mancomunadamente y no separadamente.
3. Si entre los dos patios hay una fosa de diez (palmos) de profundidad y
cuatro de anchura, se prepara el erub separadamente y no mancomunadamen-
te, incluso aunque esté llena de paja o pelaza. Pero si está llena de tierra o de
piedrasu 1, se prepara el erub mancomunadamente y no separadamente.
4. Si se ha colocado sobre la fosa un madero de cuatro palmos de anchura;
asimismo, si se coloca sobre dos balcones situados frente a frente, se celebra el
erub por separado; pero, si se quiere, puede celebrarse mancomunadamente. Si
es menos de esto 132, se prepara el erub separadamente y no mancomW1adamente.
5. Si entre los dos patios hay un montón de paja de diez palmos de alto, se
hace el erub separadamente y no mancomunadamente. Unos pueden dar pienso
(a los animales) desde un lado y los otros desde el otro. Sí el montón de paja no
llega a diez palmos, se hace el erub mancomunadamente y no separadamente.
129. O familia.
130. Quedando prohibido por consiguiente trasladar los objetos del uno al otro patio.
131. En ese caso ya no separa realmente los patios.
132. Sí es menor de cuatro palmos, no parece que constituya WJa unión entre los patios.
Er 7, 6-8, 1 Orden segundo. Fiestas - moed 202
CAPÍTULO 8
133. Lo mismo que prepara el en1b en los patios haciendo de los vecinos una familia,
se puede preparar el shimif en la calle haciendo de los vecinos una comunidad.
134. Con vino o aceite, u otros alimentos (excepto agua y sal).
135. La donación no tiene valor si no es aceptada por nn tercero. Un modo, pues, fácil
es el aquí señalado.
136. Pero no dentro del sábado.
137. Según R. Yehudá, cuaodo son más de dieciocho personas.
138. Comida como la cantidad de un higo seco, cuyo transporte, en menos de esa can-
tidad. no estaba prohibido en sábado.
139. Seis maás constituían un denario.
140. Para la adquisición de vino o alimentos, para el shittuf
141. Para la adquisición de pan para el erub.
142. Para cumplir con una obligación religiosa fuera del lúnite sabático está permitido
preparar un erub comunitario para toda la ciudad, con tal que no se superen los dos mil codos
hasta e! lugar del erub y luego hasta el lugar de la reunión.
203 Fusión - erub Er 8, 2-6
la casa mortuoria o a la casa del festín». Quien lo haya aceptado para sí siendo
aún de día, le está permitido; pero si es después de haber oscurecido, le está
prohibido, debido a que el erub no se puede preparar después de oscurecer.
2. ¿Cuál es la cantidad prescrita? Alimentos para dos comidas por per-
sona, alimentos de días feriales y no de sábado. Ésta es la opinión de R. Meír.
R. Yebudá dice: De sábado y no de día ferial. Pero tanto uno como otro tienen
Ja intención de prescribir lo más indulgente. R, Yojanán ben Baroka ensefia:
(La cantidad) de una hogaza de un pondio, del que cuatro seás cuestan una
selá. R. Simeón dice: Dos tercios de una hogaza, de la que hacen tres de un
kab. La mitad es (la cantidad prescrita) para una casa afectada por la lepra 143 y
la mitad de su mitad es la que hace al cuerpo no apto 144.
3. Si los habitantes del patio o del conedor se olvidaron y no prepararon
el erub, todo lo que sea de diez pahnos de alto pertenece al coITedor, y todo lo
que sea menor de esto, al patio. El muro parapeto en tomo al pozo y la roca que
alcancen diez palmos de altura pertenecen al corredor; si tienen menos de esa
altura, al patio. ¿Cuándo se a