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Navaja de Ockham

La navaja de Ockham es un principio metodológico que propone elegir la explicación más simple entre varias hipótesis. Según este principio, la explicación más simple suele ser la más probable de ser cierta, a menos que haya razones sólidas para una explicación más compleja. Se utiliza comúnmente en debates científicos y filosóficos para favorecer las teorías con menos supuestos no probados.

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Navaja de Ockham

La navaja de Ockham es un principio metodológico que propone elegir la explicación más simple entre varias hipótesis. Según este principio, la explicación más simple suele ser la más probable de ser cierta, a menos que haya razones sólidas para una explicación más compleja. Se utiliza comúnmente en debates científicos y filosóficos para favorecer las teorías con menos supuestos no probados.

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La navaja de Ockham.

La navaja de Ockham es un principio metodológico proveniente del filósofo inglés


William Ockham, que aplicó la idea de navaja para eliminar los supuestos innecesarios
de una teoría.
Según este principio, para explicar un fenómeno determinado, si tenemos dos o más
hipótesis, lo más razonable es aceptar el más simple; o sea el que presenta menos
supuestos no probados.
Este principio también es conocido como de parsimonia, que en esencia señala, que si
ambas explicaciones están en igualdad de condiciones, no hay que tener en cuanta una
explicación complicada si existe una más simple.
Esto no quiere decir que la explicación más simple sea la más correcta sino que existen
más probabilidades que sea cierta y que es preferible elegirla hasta que haya razones bien
fundamentadas para adoptar una alternativa más compleja.
Este principio es un método que se supone válido para canalizar mejor los esfuerzos en
los primeros estadios de una investigación.
La navaja de Ockham frecuentemente se utiliza en los debates científicos y filosóficos.
También se utiliza a menudo contra una serie de explicaciones dualistas que proponen la
complejidad innecesaria de suponer un mundo mental y otro físico separados, para luego
tener que hacer múltiples esfuerzos para explicar la relación de ellos entre sí.
Esta es una de las más conocidas críticas que se hace al dualismo cartesiano sobre el
cuerpo y la mente; y la navaja corta una de las realidades sin indicar cuál es la que
descarta.
La mayoría actualmente supone que toda la realidad, inclusive nosotros mismos, se puede
explicar físicamente, aunque también están quienes, como George Berkeley, prefieren
adoptar el modelo idealista.
La idea sintetizada es: no compliques las cosas si pueden ser simples.
Esta simplificación limita la complejidad de la hipótesis a su mínimo nivel, lo cual se
considera elegancia y minimiza el número y la complejidad de entes, que se conoce como
parsimonia.
En el ámbito de las disciplinas técnicas como el de las ingenierías, la navaja de Ockham
adopta la forma de principio de “kiss” (beso), dado que el desarrollo de programas
informáticos complicados son atractivos y este principio esencialmente pretende evitar
estos excesos.
Supuestamente el uso racional de la navaja de Ockham favorece la elección más
razonable entre dos teorías que se enfrentan.
Un discípulo de William de Ockham, llamado Jean Buridan, muestra el peligro de
racionalizar excesivamente, con el relato ilustrativo conocido como “El asno de
Buridan”.
Al encontrarse un asno frente a dos montones de paja iguales, no puede resolver el
problema que se le plantea de cuál elegir porque no tiene ninguna razón para preferir uno
u otro, por lo que decide no hacer nada y morirse de hambre.
El malogrado asno murió, al suponer que no había razón para elegir uno de otro. Si
hubiera elegido cualquiera de los dos su elección hubiera sido irracional, porque lo más
racional era no hacer nada, pero las consecuencias para él fueron trágicas. En la práctica
parece que a veces es mejor hacer algo aunque no sea siguiendo una elección racional
La extraña aparición de círculos en los cultivos en todo el mundo, de un día para otro, a
partir del año 1970, dio lugar a varias teorías.
Las más conocidas son:
1) Tales marcas muestran la zona donde aterrizaron naves de una civilización avanzada
extraterrestre.
2) Los círculos fueron hechos por algunos bromistas durante toda la noche con
herramientas especiales en forma ingeniosa, para atraer la atención de los medios de
comunicación y provocar polémicas.
De acuerdo al principio de la navaja de Ockham, es razonable aceptar la teoría más
simple, o sea que se trata de una travesura humana.
De hecho hoy se sabe que algunos de los involucrados han admitido su participación en
varios de esos hechos.
La denominación de navaja de Ockham apareció en el siglo XVI, y con ella se expresaba
que mediante ese principio, Ockham «afeitaba como una navaja las barbas de Platón», ya
que de su aplicación se obtenía una notable simplicidad ontológica, por contraposición a
la filosofía platónica que «llenaba» su ontología de entidades (además de los entes físicos,
Platón admitía los entes matemáticos y las ideas). Desde una perspectiva ontológica,
pues, la aplicación de este principio permitió a Ockham eliminar muchas entidades, a las
que declaró innecesarias. De esta manera se enfrentó a muchas tesis sustentadas por la
escolástica y, en especial, rechazó la existencia de las especies sensibles o inteligibles
como intermediarias en el proceso del conocimiento, y rechazó también el principio de
individuación, al que calificó de especulación vacía e innecesaria.

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