Historia CENAPROV PDF
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fundadores en Colombia:
una historia de la Central Nacional
Provivienda CENAPROV (1959-2016)
Director:
Doctor José Mario Aguilera Peña
Línea de Investigación:
Teoría y análisis político
Grupo de Investigación:
Actores armados, conflicto y Derecho Internacional Humanitario
A sus presidentes: Mario Upegui (f) Elso Miller Orjuela y Luis Jerez por su confianza y
generosidad para compartir sus criterios, reflexiones y experiencias al frente de la
organización. A los miembros de la Junta Directiva Nacional: Bryan Quiroga, Boris Orjuela,
Bernardino Motta, Nicolás Sarmiento, Patricia Rodríguez, Ana Ricarda Góngora, y Ángel
Almariles, por su participación activa en los talleres, visitas, conversatorios y seminarios
programados para reconstruir las memorias, aportando sus ideas en documentos escritos,
compartiendo información valiosa, apoyo oportuno y retroalimentación sobre los avances
del proceso. A las veteranas fundadoras: Anita Castellanos, Mercedes Corredor, Sofía
Plazas, Lilia de Franco, Lucila Vega, Rosa Mora, María Arango (f), Adelina Suaza (f),
Celmira Cruz, Anita de Martínez, Nelly Mendoza y a los veteranos fundadores: Arlés
Herrera, Héctor Lozano, Lucio Lara,Tulio Villa (f), José Iván Santos, Ernesto Aguilar,
Vicente Martínez(f), Guzmán Quintero, José Ángel Betancur (f), Ciro Ferrer (f), Rafael Ariza
(f), Gerardo González (f) y Camilo Gardeazábal (f). Ellas y ellos con sus vivencias y relatos
sobre las hazañas realizadas en la lucha por la vivienda son la esencia de esta historia y
son ejemplo de dignidad para las nuevas generaciones.
VIII Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
Doy gracias especialmente por la estricta, inteligente y oportuna revisión editorial del texto
final que estuvo a cargo de María Alejandra Lázaro y Alejandro Pajón y por la consulta
bibliográfica, organización de datos y edición de imágenes en las cuales participaron
también: Margarita Pajón, Inés Naranjo y Boris Orjuela. Enriquecieron el contenido de esta
tesis con sus opiniones, conocimientos y experiencia, los investigadores: Gilma Mosquera,
Carlos Arango (f), Alvaro Delgado Guzmán, Federico García Naranjo, Luz Eugenia
Vásquez, Gabriel Escalante, Calixto Mejía Castro, Constanza Amézquita y María Angélica
Tamayo. Estudiantes de la Universidad Nacional, en diferentes momentos aportaron, como
asistentes de investigación, a la creación y organización del Archivo Histórico de
Provivienda, al diseño y elaboración de bases de datos, estadísticas, gráficos, mapas y a
la realización de entrevistas. Ellos son: Alejandro Nope, Diana Catalina Zambrano, Jorge
Armando Marín, Sara Rodas, Mariangélica Rojas, Carolina Hormaza, Angela María Rojas,
Carlos Roa, Juliana Duarte, Angela Cañas, María Claudia Velandia, Andrea del Pilar
Romero, Leidy Paola Picón, Lina Vanesa Ortíz, Astrid Marcela Parada, Diana Carolina
Murillo, Karen Estefanía Sáenz, Natalia Gómez, Daniel Felipe Hernández y Oscar Julián
Gómez.
Resumen
La Central Nacional Provivienda es una organización social fundada en Colombia, por
colonos desplazados, artesanos y militantes comunistas, con el propósito de constituir un
movimiento social de destechados. Lograron crear alrededor de 500 Centros de
Provivienda en 156 municipios y dotar de vivienda propia por autoconstrucción, a cerca
de 500.000 personas, a través de ocupaciones de hecho y/o de compra comunera. Con
barrios populares autogestionarios, constituyeron una base social y electoral y fueron
víctimas del genocidio paraestatal. Con los fundadores sobrevivientes fue posible
recuperar sus memorias a través de narraciones orales. También, se buscó reconstruir la
historia de la organización a partir de sus archivos documentales.
Palabras clave:
Asentamientos populares auto-construidos, colonización urbana, comunistas
colombianos.
Abstract
The National Provivienda Central is a social organization founded in Colombia, by
displaced settlers, artisans and communist militants, with the purpose of forming
homeless social movement. They managed to create around 500 Centers of Provivienda
in 156 municipalities and to provide own housing for self-construction, to about 500,000
people, through factual occupations and / or common purchase. With popular self-
managed neighborhoods, they constituted a decisive social and electoral base and were
victims of parastatal genocide. With the surviving founders it was possible to recover their
memories through oral narratives. Also, it was tried to reconstruct the history of the
organization from its documentary archives.
Contenido
Pág.
Lista de figuras
Pág.
Figura 2-1: Comparación de tasas de crecimiento poblacional en las ciudades del Eje
Cafetero .......................................................................................................................... 53
Figura 2-2: Comparación de tasas de crecimiento poblacional en las principales ciudades
del país. .......................................................................................................................... 56
Figura 2-3: Distribución de la población cabecera-resto ................................................. 58
Figura 2-4: Población urbana y rural según los censos. ................................................. 60
Figura 2-5: Relación entre número de propietarios y extensión territorial ....................... 72
Figura 2-6: Ubicación de Villarica. .................................................................................. 99
Figura 2-7: Soluciones de vivienda............................................................................... 157
Figura 2-8: Logo de Provivienda. ................................................................................. 157
Figura 2-9: Estructura de CENAPROV. ........................................................................ 158
Figura 2-10: Bandera de los Barrios según reglamento orgánico vigente hasta 1979. . 160
Figura 2-11: Estructura orgánica de un barrio de nuevo tipo (1960-1980) .................... 163
Figura 4-1: Crecimiento de la población en Bogotá en los últimos 100 años ................ 314
Figura 4-2: Mapa: Crecimiento histórico de Bogotá 1890-1999 .................................... 316
Figura 4-3: Evolución del número de votos por agrupación política en el Meta ............ 403
Figura 4-4: Mapa Colonización Armada decenio de los cincuenta del siglo XX. ........... 405
Figura 4-5: Mapa de Villavicencio con los barrios. ....................................................... 420
Figura 4-6: Cobertura de centros de Provivienda en los Llanos Orientales. ................. 424
Figura 4-7: Elecciones Asamblea 1986. Votación por la Unión Patriótica..................... 427
Figura 4-8: Viviendistas víctimas del genocidio contra la UP en los Llanos Orientales. 435
Figura 4-9: Región de Urabá con sus municipios según departamento al que
pertenecen. ................................................................................................................... 444
Figura 4-10: Primer plano de Apartadó en 1955........................................................... 447
Figura 4-11: Cobertura de centros de Provivienda en Urabá ........................................ 450
Figura 4-12: Viviendistas víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica en Urabá .. 452
Figura 4-13 Distribución de Concejales UP según municipios en Urabá (1986-1988) .. 454
Figura 4-14: Viviendistas víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica en Urabá .. 459
Figura 5-1: Cobertura nacional de los Centros de Provivienda ..................................... 478
Figura 5-2: Distribución porcentual de municipios, centros y barrios de Provivienda por
regiones ........................................................................................................................ 484
Figura 5-3: Municipios, barrios y centros de Provivienda según regiones .................... 485
Figura 5-4: Declive de Provivienda en el 2004 ............................................................. 487
Contenido XV
Lista de tablas
Pág.
Tabla 2-1: Población urbana y rural según los censos. Colombia 1938-1993 ................ 59
Tabla 2-2: Tasas de urbanización. Colombia y América Latina, 1930-1990 ................... 59
Tabla 2-3: Tasas de crecimiento poblacional en Colombia del año 1951 al 2005.......... 61
Tabla 2-4: Población de cabeceras municipales en Colombia 1938-1964...................... 63
Tabla 2-5: Ocupación de los jefes del hogar de los barrios surgidos a partir de 1950 en
1965 ............................................................................................................................... 65
Tabla 2-6: Migraciones, muertes y pérdida de parcelas debido a la violencia (1947-1973)
....................................................................................................................................... 71
Tabla 2-7: Estructura de la propiedad de la tierra (1964-2009) ...................................... 73
Tabla 2-8: Déficit habitacional en Colombia 1960-1980 ................................................. 81
Tabla 2-9: Costos para adquirir vivienda ........................................................................ 82
Tabla 2-10: Déficit de vivienda acumulado..................................................................... 83
Tabla 2-11: Formas de producción de vivienda en Bogotá 1938 – 1985 ...................... 86
Tabla 3-1: Departamentos y territorios con votación mayoritaria por la Unión Patriótica en
1986 ..............................................................................................................................259
Tabla 3-2. Constituyentes elegidos por movimientos y partidos políticos a la Asamblea
Nacional Constituyente en 1990. ...................................................................................265
Tabla 4-1: Cobertura aproximada de las familias fundadoras del Policarpa según
tipología de sus motivaciones........................................................................................319
Tabla 4-2: Expansión urbana de Valledupar en hectáreas y habitantes.-1938-1973 .....352
Tabla 4-3: Cobertura aproximada de las familias fundadoras del Primero de Mayo según
tipología de sus motivaciones........................................................................................361
Tabla 4-4: Número de habitantes según municipios .....................................................408
Tabla 4-5: Elecciones Asamblea, 1986 - Votación por la Unión Patriótica ....................427
Tabla 4-6: Número de habitantes según municipios .....................................................434
Tabla 4-7: Víctimas del genocidio político contra UP vinculadas a Provivienda en
Orinoquia y Urabá por sexo. .........................................................................................462
X Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
VI Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
Lista de Fotografías
Pág.
Fotografía 2-1: Guzmán Quintero .................................................................................. 54
Fotografía 2-2: Villarica tomada por el Ejército. ............................................................. 97
Fotografía 2-3: Villarrica ocupada por helicópteros del Gobierno. .................................. 98
Fotografía 2-4: Adelina Suaza fundadora del Policarpa. .............................................. 100
Fotografía 2-5: Ana Ruth Castellanos fundadora del Policarpa. ................................... 101
Fotografía 2-6: Familia ocupando en Soacha. ............................................................. 102
Fotografía 2-7: Mario Upegui. ...................................................................................... 104
Fotografía 2-8: Luis Morales y Bladimiro Escobar. ....................................................... 105
Fotografía 2-9: Arlés Herrera (Calarcá)........................................................................ 105
Fotografía 2-10: Familias ocupantes en el barrio Quindío. ........................................... 106
Fotografía 2-11: Lilia, Jorge e hijos (1968) ................................................................... 107
Fotografía 2-12: Mercedes fundadora Barrio Villa Mercedes (1965) ............................ 108
Fotografía 2-13: Niños del Barrio Policarpa (1970) ...................................................... 109
Fotografía 2-14: Pedro Antonio Salas. ......................................................................... 111
Fotografía 2-15: Luis A. Morales óleo del maestro Calarcá.......................................... 112
Fotografía 2-16: Nota de prensa sobre la lucha viviendista en Santa Marta. ............... 114
Fotografía 2-17: Gerardo Molina. ................................................................................. 115
Fotografía 2-18: Julio Rincón retrato del Maestro Calarcá. .......................................... 116
Fotografía 2-19: Nicolás Buenaventura........................................................................ 121
Fotografía 2-20: Barrio Primero de Mayo en Valledupar. ........................................... 123
Fotografía 2-21: Niños y mujeres del barrio Las Colinas, en Bogotá 1960. .................. 126
Fotografía 2-22: Barrio Los comuneros – Fusagasugá ................................................ 128
Fotografía 2-23: Movilización de vecinos del Barrio Policarpa (1967) .......................... 128
Fotografía 2-24: Comida comunitaria en el barrio Policarpa. ....................................... 128
Fotografía 2-25: Militantes del PSR durante la huelga de 1927 en Barrancabermeja .. 129
Fotografía 2-26: Ignacio Torres Giraldo. Fundador del PSR y del PCC ....................... 133
Fotografía 2-27: El sectarismo antiliberal del diario conservador El Siglo. ................... 135
Fotografía 2-28: Titular Periódico El Colombiano ......................................................... 136
Fotografía 2-29: Gerardo González dirigente comunista agrario y viviendista en Pasca
(Cundinamarca). ........................................................................................................... 141
Fotografía 2-30: Ocupación a Marquetalia. El Espectador ........................................... 144
Fotografía 2-31: Las alianzas electorales. ................................................................... 147
Contenido XVII
Fotografía 3-9: Cárcel de Bosa. Julián Cortes directivo (1971-1974). .......................... 209
Fotografía 3-10: Salón cultural del Barrio Nuevo Chile ................................................ 210
Fotografía 3-11: Barrio El Quindío. .............................................................................. 212
Fotografía 3-12: Acto cultural en el barrio Julio Rincón. ............................................... 212
Fotografía 3-13: Mujeres transportando caseta móvil. ................................................. 213
Fotografía 3-14: Panorámica de la ocupación desde una caseta móvil. ...................... 215
Fotografía 3-15: Trabajo comunitario. .......................................................................... 216
Fotografía 3-16: Fundación del barrio Pablo Neruda en Sibaté. .................................. 217
Fotografía 3-17: Pedro Pablo Bello “Chaparral”. .......................................................... 221
Fotografía 3-18: Casa en Construcción ....................................................................... 225
Fotografía 3-19: X Asamblea Nacional CENAPROV.................................................... 231
Fotografía 3-20: Carátulas de las publicaciones de CENAPROV. ................................. 236
Fotografía 3-21: Casa Ciudad Latina. Año 2015. ......................................................... 240
Fotografía 3-22: Actividades Culturales en el Barrio Ciudad Latina. ............................ 242
Fotografía 3-23: Álvaro Rodríguez acompañando una ocupación progresiva. ............. 244
Fotografía 3-24: Belisario Betancur y María Eugenia Rojas gerente del ICT (1983). ... 244
Fotografía 3-25: Panorámica de un asentamiento popular en la periferia urbana. ....... 248
Fotografía 3-26: Manifestación de la Unión Patriótica. ................................................. 253
Fotografía 3-27: Clara López, Mario Upegui y Bernardo Jaramillo en el barrio Nuevo
Chile. ............................................................................................................................ 254
Fotografía 3-28: Jaime Uribe, César Gaviria, Manuel Marulanda, Alfonso López, Jacobo
Arenas, Jaime Castro, Noemí Sanin, Pedro Gómez y Padre Rafael García Herreros. .. 256
Fotografía 3-29. Conmemoración 25 años del barrio Policarpa en Bogotá. ................. 257
Fotografía 3-30: Jesús Aníbal Suárez, Jaime Pardo, Braulio Herrera. ......................... 258
Fotografía 3-31: Funeral de la Unión Patriótica en el Meta. ......................................... 260
Fotografía 3-32: Asamblea Nacional Constituyente 1990: Humberto De la Calle, Antonio
Navarro, Horacio Serpa y Alvaro Gómez. ..................................................................... 264
Fotografía 3-33: Estigmatización a líderes de izquierda en los medios de comunicación.
..................................................................................................................................... 265
Fotografía 3-34: Movilización en rechazo a Masacre en la Comunidad de Paz de San
José de Apartadó. ......................................................................................................... 266
Fotografía 3-35: Andrés Pastrana y Luis Carlos Villegas visitando barrio de Provivienda.
..................................................................................................................................... 270
Fotografía 3-36: Delegación del Valle del Cauca a la Asamblea Nacional de
CENAPROV. ................................................................................................................. 276
Fotografía 3-37: XXIII Asamblea Nacional de CENAPROV. ........................................ 279
Fotografía 3-38: Acto Cultural en la instalación en la XXIII Asamblea Nacional de
CENAPROV .................................................................................................................. 281
Fotografía 3-39: Asamblea Nacional de CENAPROV. ................................................. 283
Fotografía 3-40: Casa Cultural Nuevo Chile. ............................................................... 287
Fotografía 3-41: Intento de desalojo en barrio San Germán. Año 2016 ....................... 290
Fotografía 3-42: Movilización del 25-04-13 hacia la Secretaría Distrital de Hábitat. ..... 291
Contenido XIX
En otras palabras, el proceso de ocupación territorial del país presenta rasgos similares a
lo largo de su historia reciente y por tanto la comprensión de sus formaciones socio-
territoriales y el origen de la ciudad contemporánea, pueden buscarse en el largo conflicto
social y armado que ha tenido como escenario principal el campo colombiano y como
principales víctimas a la población desplazada y despojada de su territorio.
Como antecedente se recuerda que en la primera mitad del siglo XX, en la zona andina
tradicionalmente poblada, muchos campesinos sin tierra migraron en busca de
abundantes tierras baldías existentes en las vertientes de la cordillera central, no tituladas
y despreciadas por los latifundistas por ser tierras de ladera. Con el auge del negocio del
café para la exportación, estas tierras resultaron especialmente aptas para su cultivo y
fueron decisivas para el nacimiento de fincas pequeñas y medianas para la consolidación
de la zona cafetera. La producción en pequeñas propiedades fue importante para el
desarrollo económico del país en este período.
En esta periferia los nuevos colonos ocupan predios rurales, construyen vecindarios en la
ronda de las quebradas, las riberas de los ríos o a la orilla de las vías férreas y con su
ingenio popular generan una subcultura campesina en tránsito hacia la vida urbana
rebuscando la manera de resolver sus necesidades cotidianas, de alimentación y servicios
básicos, para autoconstruir y equipar sus viviendas.
Muchas veces son re-victimizados por los urbanizadores piratas, quienes los despojan de
sus precarios ahorros con la ilusión de adjudicarles un lote pero luego esto no se hace
realidad. Otras veces se ven sometidos a desalojos de la fuerza pública, o intentan
procesos de resistencia hasta conseguir la legalización de sus barrios.
De otra parte, en los últimos decenios del Siglo XX, nuevas migraciones forzadas amplían
la frontera agrícola hacia territorios selváticos, de baja densidad demográfica y con
abundantes recursos naturales; en el Magdalena Medio, Urabá, Orinoquia y Amazonia los
colonos fundan nuevos poblados e integran un entramado social diverso y altamente
conflictivo donde confluyen las poblaciones nativas con desterrados, contrabandistas,
narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros.
Introducción 3
En estas circunstancias se agudizan los conflictos por la apropiación de la tierra, las aguas,
los recursos mineros o las perspectivas de grandes obras de infraestructura. Los nuevos
desplazados buscan huir nuevamente hacia las ciudades próximas, pero éstas ya no son
para ellos un refugio, ni una posibilidad de iniciar una nueva vida como en los años 60.
En condiciones mucho más complejas, los migrantes forzados están reconfigurando las
ciudades actuales, mediante procesos de colonización popular urbana en la periferia de
las ciudades, con vecinos que ya no tienen arraigo campesino ni interés por construir lazos
comunitarios y en conflicto con urbanizadores piratas, partidos políticos y autoridades
locales.
El acumulado analítico.
Acá es necesario destacar también los aportes del grupo de investigación Procesos
urbanos en Hábitat, vivienda e informalidad de la Maestría de Hábitat de la Universidad
Nacional y de su coordinador, el arquitecto Carlos Alberto Torres Tovar, con sus
referencias teóricas sobre el proceso de urbanización en Colombia que hacen parte de la
obra titulada La construcción de la ciudad informal colombiana. Barrios construidos por la
gente (2009). En particular, sus reflexiones sobre la ausencia de una política pública, como
proyecto de ciudad que responda al crecimiento de la informalidad como forma de
producción social y espacial del hábitat urbano colombiano y que de cierta manera retoma
los aportes de John F.C. Turner (1976) con su concepto de Housing by people sobre la
vivienda popular autoconstruida en América Latina. De manera similar el sociólogo
uruguayo Raúl Zibechi (2008) desde las periferias urbanas contemporáneas hace visibles
las prácticas de resistencia cotidiana como nuevos contrapoderes desde abajo y como
territorios de esperanza.
Sin duda para la reconstrucción de la memoria de los destechados ha sido esencial la obra
de Carlos Arango Zuluaga. En su libro La lucha por la vivienda en Colombia, publicado en
1986, menciona los hechos más significativos de las ocupaciones y la organización barrial
de CENAPROV. Su narración pormenorizada permite interpretar los sucesos de manera
opuesta a como los presentan algunos de los diarios de mayor circulación en el país: El
Tiempo, El Siglo y El Espacio. Para ejercer su profesión presenciaba los hechos como
reportero, entrevistaba a los protagonistas y de esta manera podía documentarlos sin
intermediarios. Fue un periodista incansable, comprometido con los sectores populares,
pionero en la modalidad del periodismo investigativo, en particular, en lo que se refiere a
Introducción 5
los hechos relacionados con las luchas sociales de su época. Así lo hizo también entre
otros sucesos, con la Masacre de Santa Bárbara, ocurrida el 23 de febrero de 1963 y con
los Relatos del abuelo que compilan la historia oral de Provivienda en el Meta durante tres
décadas comprendidas entre los años cincuenta y ochenta del siglo XX. De manera
similar, los escritos pedagógicos de Nicolás Buenaventura (1981) y los análisis de Alvaro
Delgado (2009) permiten comprender la influencia del Partido Comunista en la
organización social de los viviendistas y el modelo de barrio de nuevo tipo con su
estructura y funcionamiento interno.
En Bogotá, el surgimiento de los barrios populares durante el periodo del Frente Nacional
fue documentado por Alfonso Torres Carrillo, como luchas sociales que se van
constituyendo en las soluciones a las problemáticas más visibles para la creciente
población urbana. En su obra analiza las primeras fases de las ocupaciones que dan
origen a los barrios informales, el ingenio popular que da vida a los nuevos asentamientos
y las movilizaciones emprendidas para lograr su legalización. Torres es historiador de la
Universidad Nacional, doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional
Autónoma de México y profesor de la Universidad Pedagógica Nacional y autor del libro
La ciudad en la sombra barrios y luchas populares en Bogotá 1950-1977. Este libro que
fue publicado por el Cinep en 1993, motivó la elaboración de crónicas y tesis de grado
sobre historias barriales como las que se mencionan a continuación. Así, la historiadora
Marcela Hernández (2010) a partir de los relatos contados por los pobladores del barrio
Julio Rincón en la comuna 4 del municipio de Soacha, logró plasmar las vivencias de
quienes construyeron con dignidad una identidad barrial basada en la solidaridad y el
trabajo colectivo, durante más de tres décadas de lucha.
Por su parte, Pedro Antonio Salas, fue ganador del segundo concurso “Bogotá Historia
Común”, promovido por la Alcaldía Mayor de Bogotá, en 1998, con su crónica: Policarpa,
en una noche amanecía un barrio que permite comprender las circunstancias en las cuales
se inició la ocupación, las condiciones infrahumanas vividas en los inquilinatos de la época,
que obligaban a las familias a ocupar terrenos ociosos donde refugiarse y los principios
fundantes de la organización. En cuanto a esto último, Salas ilustra en detalle la
importancia y los criterios de funcionamiento de las Asambleas barriales que garantizaron
el carácter democrático, participativo, solidario y autogestionario del barrio, principalmente
en sus etapas iniciales.
6 Introducción
Mario Upegui, dirigente de Provivienda desde 1962 hasta 1990 y concejal de Bogotá desde
1974 hasta 2003. Escribió una crónica titulada Breve historia sobre la construcción y
defensa del barrio Policarpa Salavarrieta que integra el primer capítulo del libro publicado
con ocasión de la conmemoración de los 50 años de vida del barrio (Naranjo, 2013). En
esta crónica el autor narra cómo se estructuraba la organización interna del Policarpa y
cómo definieron las estrategias y procedimientos que hicieron posible la resistencia y la
permanencia durante tantos años.
Julia Stella Varela Mora. Es filósofa, historiadora, escritora, habitante del barrio Policarpa
Salavarrieta y nieta de Juan de la Cruz Varela. Su libro titulado Barrio Policarpa
Salavarrieta, la historia de un lote es una narración emotiva y amena desde el momento
del nacimiento del barrio hasta el año 2011. Este texto resalta la importancia de la
autogestión y la unidad para la solución de muchos problemas sociales. Elaborado a partir
de entrevistas e investigaciones realizadas por la autora, el libro destaca la audacia,
organización y solidaridad de los policarpunos quienes con sus propias manos lograron
hacer realidad sus sueños. Su libro sobre el barrio, obtuvo mención de honor en el
Concurso Bogotá Historia Común y en el salón BAT de artistas. Publicado en el año 2011.
Diana Martínez. Historiadora, fue consultora de Misión Rural y elaboró una Historia del
barrio Policarpa Salavarrieta (2011). El texto se basa en entrevistas a través de las cuales
construye una narración cronológica de los principales hechos ocurridos durante los 50
años de vida del barrio. Además, la narración está acompañada e ilustrada con fotos
significativas, conservadas por las familias del barrio. La Junta Administradora Local de
Antonio Nariño hizo la publicación de esta obra como parte de los eventos conmemorativos
del cincuentenario de la fundación del barrio.
Jesús Antonio Villalobos es autor de una tesis de maestría en Sociología titulada Cambios
en las prácticas de la acción colectiva en las organizaciones comunitarias, debidos a la
consolidación urbana en los espacios barriales de origen ilegal en Bogotá (2012). A partir
de las grandes migraciones del campo a la ciudad, durante los cuales se evidencia el
mayor crecimiento de población en Bogotá, el autor seleccionó tres barrios y comparó las
características más importantes en su crecimiento urbano, en relación con el desarrollo de
la organización comunitaria más representativa de cada uno, en diferentes localidades y
según los períodos de mayor crecimiento de población y de hectáreas en la ciudad en los
últimos sesenta años. En el primer período comprendido entre 1960 y 1973 se eligió al
Barrio Policarpa Salavarrieta ubicado en la localidad de Antonio Nariño, para el segundo,
entre 1980 y 1989, el barrio Jerusalén ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar y en el
tercero, entre 1990 y 2000, el barrio, Villa Andrea, ubicado en la localidad de Fontibón.
(Villalobos, 2012)1
Otra interesante tesis de grado es la de Ismael Ortiz (1990) antropólogo de la Universidad
Nacional con una investigación sobre el barrio Policarpa Salavarrieta dirigida por el
sociólogo Orlando Fals Borda. En su tesis, Ortiz hace un análisis de la estructura
1 Jesús Antonio Villalobos Rubiano (2011) Cambios en las prácticas de la acción colectiva en las
organizaciones comunitarias, debidos a la consolidación urbana en los espacios barriales de origen ilegal
en Bogotá tesis de Maestría en Sociología de la Universidad Nacional de Colombia Bogotá, D. C. 2011
Está en el repositorio de tesis UN.
8 Introducción
organizativa del barrio, con énfasis en las actividades económicas informales que allí se
desarrollan y en aspectos culturales peculiares como la preponderancia de actitudes
políticas radicales ligadas a la presencia e influencia del Partido Comunista que
constituyen una evidencia de que 30 años después de su fundación, el barrio conservaba,
a rasgos generales, su sentido fundante.
La historia de Provivienda, objeto de esta investigación, ilustra este trasegar del despojo,
el destierro y la lucha por la vivienda, de millones de colombianos. Con algunas
particularidades, esta historia es un ejemplo de un largo proceso organizativo de
destechados que han logrado mediante sus acciones colectivas ser propietarios de sus
viviendas, con procesos concertados, organizados y solidarios de autoconstrucción que
significaron para ellos la oportunidad de superar el desarraigo, formarse una identidad
barrial, soñar con mejores perspectivas de vida ciudadana y preservar su dignidad
personal.
El argumento central de esta historia es que en los barrios populares fundados por
CENAPROV, el Partido Comunista Colombiano intentó consolidar un modelo de barrio de
nuevo tipo, solidario y autogestionario, con una base social y electoral. Resistiendo a la
violencia estatal, la mayoría de los fundadores sobrevivientes han preservado su dignidad
personal como sujetos políticos; a pesar de la permanente estigmatización, continúan
construyendo proyectos alternativos en la perspectiva de los Post-acuerdos y soñando con
una paz estable, duradera y con justicia social.
Para obtener estos objetivos específicos y sustentar el argumento central, esta tesis se ha
organizado de acuerdo a la siguiente estructura por capítulos:
Con ello, es posible interpretar las circunstancias del proceso de crecimiento urbano y las
primeras organizaciones populares viviendistas. Se hace referencia también a la oferta de
vivienda popular estatal y a las soluciones alternativas, al margen del sector
gubernamental, para ubicar el origen de Provivienda y las orientaciones políticas
partidarias generadas que acompañan el proceso organizativo: la formación política, la
estructura y el funcionamiento de los barrios. El papel de los dirigentes de Provivienda,
del Partido Comunista, de los sindicalistas, de las mujeres, de los alcaldes, concejales y
diputados de la Unión Patriótica.
En el tercer capítulo se presentan los cambios en las acciones colectivas por períodos.
Para comprender las principales trasformaciones de CENAPROV desde 1959 hasta el año
2016, se precisan algunos elementos sociales y políticos de la movilización y se describen,
en cinco períodos las principales acciones colectivas, que permiten comprender cómo
ocurrieron las transformaciones más significativas, sus logros y sus limitaciones.
Enfrentando la violencia institucional, de un régimen político caracterizado por la ambigua
especificación de los derechos de propiedad sobre la tierra, recuperaron ejidos en Cali,
Honda, Ibagué, Cúcuta, Ocaña, Ciénaga y Valledupar y baldíos o predios municipales en
Introducción 11
el resto del país, emprendieron proyectos colectivos de compra comunera, crearon una
organización social de destechados poco conocida y documentada, que brindaba
formación política y destrezas para resistir a los desalojos, asistencia técnica en el diseño
de los barrios, asesoría jurídica a quienes eran víctimas de estafa de los urbanizadores
piratas y/o adjudicatarios del sistema UPAC, en riesgo de perder sus derechos.
Por ello se intenta definir a los viviendistas como sujetos políticos y se asume con Touraine
(2000) y Pleyers (2015) que la esencia de la democracia es también lucha contra el poder
establecido y está ligada a la formación de movimientos sociales que son constitutivos del
tejido social (Touraine, 2000) y que según las circunstancias utilizan la vía de la razón o
priorizan la vía de la subjetividad. Estas acciones populares son portadoras de
innovaciones racionales con metas, procedimientos y resultados eficaces para afrontar las
realidades materiales y sociales de la vida en la ciudad. Sin embargo, la posibilidad de
resolver las necesidades básicas colectivas (salubridad, vigilancia, educación, etc)
depende directamente de la propia capacidad organizativa, de los lazos de solidaridad
creados con el apoyo mutuo y del sentido de pertenencia. Según estos autores, ser actor
social y sujeto político depende de la capacidad colectiva para defender una identidad
propia y particular dando vitalidad a la democracia (Touraine, 2008).
Por esta vía el otro universo desaparece como realidad, se convierte en no existente y de
hecho es producido como no existente porque para el pensamiento hegemónico solo debe
existir una explicación única del mundo y de la sociedad. Con su pretensión de
universalidad transforma sus intereses en conocimientos verdaderos, en tanto que, de
cierta manera, el ejercicio del poder presupone distorsionar y ocultar la realidad (De Sousa
Santos, 2012).
Este pensamiento sigue vigente hoy en día, doscientos años después del fin del
colonialismo político. Además, desde 1886, el proyecto de la Regeneración continúa
orientando los rumbos ideológicos de nuestra sociedad y nuestra cultura, con la imposición
de la moral católica ultra-montana, de las “buenas costumbres”, la doble moral y la
profunda intolerancia ideológica y política, como pudo observarse recientemente con el
16 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
pánico homofóbico2 y el rechazo a los Acuerdos de La Habana, a tal punto que parece
estar hoy en discusión un juzgamiento moral del orden constitucional vigente porque
transgrede el orden hegemónico conservador de nuestra ideología criolla del siglo XIX
(Idárraga, 2016).
Es decir que en Colombia, el fin del colonialismo político no significó el fin del colonialismo
en las mentalidades, subjetividades y en la cultura predominante y continuó
reproduciéndose de modo endógeno, aún desde el pensamiento crítico que desvalorizó
durante muchas décadas las reivindicaciones de sectores diferentes a la clase obrera.
Desde esta perspectiva se asumió que la experiencia social amplia y diversa de los
procesos de resistencia de los sectores subalternos (destechados, indígenas, afro-
descendientes, insurgentes, etc) no era relevante para la tradición científica y en
consecuencia resultó siendo desperdiciada como fuente de conocimiento indispensable
para la comprensión de la realidad. Los nuevos movimientos sociales han evidenciado la
necesidad de descolonizar el pensamiento y hacer visible cómo la lucha por la igualdad no
puede estar divorciada de la lucha por el reconocimiento y el respeto por las diferencias
culturales. En consecuencia, tampoco las iniciativas populares alternativas, como las
luchas de los destechados deberían ser menospreciadas o macartizadas por su
orientación ideológica o política.
2 En relación con las declaraciones del Cardenal Rubén Darío Salazar apoyando las marchas de
rechazo frente al fallo constitucional en el caso del joven Sergio Urrego y contra la política de
respeto a la diversidad sexual enunciada por el Ministerio de Educación durante el mes de agosto
de 2016 y al mismo tiempo su silencio frente a los sacerdotes pedófilos o a la “comunidad del anillo”.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 17
En situaciones sociales específicas de agravio intolerante ocasionado por parte del poder
establecido hacia los sectores subalternos, éstos acuden a prácticas consuetudinarias y a
mecanismos que subyacen en las diferentes formas de protesta social a lo largo de los
últimos cinco siglos y que constituyen para Thompson la economía moral de la multitud.
Según Thompson, la economía moral de la multitud que subyace en la cultura popular, bien
puede ser fuente de inspiración de movimientos sociales contemporáneos en Colombia y
de los destechados en particular. “…desechar la idea de que la economía moral debe
siempre ser tradicional, retrógrada, etc. al contrario, ella se regenera continuamente como
crítica anticapitalista y como movimiento de resistencia”(Thompson, 2014, p. 17) La acción
de la multitud se expresa en los motines de subsistencias que son por lo general respuestas
racionales de grupos organizados que son conscientes de su capacidad para conseguir sus
propósitos. Es una compleja pauta de comportamiento colectivo, una alternativa a las
estrategias de sobrevivencia personales y familiares.
Ahora bien, como observa Thompson, en su obra Costumbres en Común, se puede afirmar
que las acciones populares pueden ser portadoras de innovaciones como pueden
reivindicar también costumbres ancestrales. En este sentido, a partir de la economía moral
que inspira la resistencia, los colonos comunistas ocupan predios, se oponen al desalojo
policial y logran no solo la manera de sobrevivir en la ciudad e intervenir directamente en
la solución de los problemas que afectan a su vida cotidiana, también reviven costumbres
campesinas relacionadas con la lealtad, la convivencia, la solidaridad, el trabajo
comunitario, la propiedad colectiva, los rituales colectivos y recreativos identitarios. En
particular, muchos acuden a la iglesia, rezan en familia, e incluso esperan que ocurran
milagros a su favor3. Sin embargo, para las autoridades y en particular para la prensa oficial
los invasores encarnan la maldad, son comunistas, subversivos. Centenares de niños en
edad escolar, son rechazados en las escuelas de otros barrios por ser hijos de invasores.
Esto puede ilustrarse leyendo, por ejemplo, la forma como los diarios oficiales, registraron
la noticia de tres muertos ocasionados por la fuerza pública durante el intento de desalojo
3Por ejemplo, el 8 de abril de 1966 muchas familias que invadieron en el Policarpa, creían que la
policía no atacaría porque era Viernes Santo. Las mujeres pusieron muchas imágenes de santos en
sus casetas, las alumbraron con veladoras, las adornaron con flores y les rezaban para que la policía
no atacara.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 19
Los protagonistas de las acciones urbanas de Provivienda en los años sesenta y setenta
son en su mayoría alarifes, es decir, artesanos (zapateros, sastres, modistas, enfermeras,
parteras, lavanderas, cocineras, carpinteros, albañiles, plomeros, electricistas, mecánicos,
panaderos, orfebres, joyeras, vendedoras, etc.) campesinos y campesinas pobres, víctimas
de la violencia política, obligados a huir de sus sitios de origen hacia las ciudades en
condiciones precarias y con la urgencia de solucionar necesidades fundamentales para la
supervivencia como la vivienda y logran aplicar con éxito estrategias de sobrevivencia,
superar el desarraigo, aprender nuevos oficios y generar relaciones de cooperación e
intercambio de saberes con los vecinos para levantar sus viviendas.
4 EL SIGLO: “Tres muertos por la republiqueta independiente local”. LA REPÚBLICA: “La policía
recibida a garrotazos cuando trataba de desalojar a varios invasores”. EL ESPECTADOR: “Tres
muertos por invasión en el Policarpa”.
20 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
pesar de recibir golpes o presiones del medio. Durante mucho tiempo los países
anglosajones emplearon esta palabra en su lenguaje cotidiano, como actitud personal de
reto o superación frente a las desgracias. En una perspectiva psicológica, una persona que
construye un proceso de resiliencia como respuesta a un evento traumático es aquella que
diferenciándose del evento, lo re-significa y retomando los valores personales, se apoya en
ellos para reorganizar un proyecto de futuro; en suma, es una persona que se asume como
sujeto autónomo (Cyrulnik, 2006).
De manera similar, con las estrategias de supervivencia se busca definir la forma de vida
con la cual los excluidos, por sí mismos, preservan su existencia. Se utiliza en la
investigación sociodemográfica para analizar situaciones en las cuales ante la precariedad
de las condiciones de vida y de la ausencia de protección estatal, la población hace uso de
recursos no monetarios que constituyen un capital social, como el saber ancestral, la
experiencia cotidiana, el trabajo voluntario, el tiempo disponible, las relaciones de
parentesco y de vecindario, las redes de solidaridad para compartir bienes y servicios,
información y apoyo emocional (Argüello, 1981).
Ana Rico de Alonso (1999) afirma que el concepto mismo de estrategias de supervivencia,
no es unívoco, y por eso, su definición es variable y cambiante. Está determinada por el
contexto social e histórico en el cual se utiliza y requiere por tanto precisar, el sector social
al cual se refiere, la necesidad atendida, la unidad de análisis, los componentes de la
estrategia y el papel del Estado. Sin embargo, hay claridad en relación a que, con el
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 21
concepto se busca definir una forma de vida en donde los excluidos, por sí mismos,
preservan su existencia.
El concepto de estrategias de supervivencia fue utilizado, por primera vez, en la década del
ochenta, por el Programa de Investigaciones Sociales sobre Población en América Latina
(PISPAL) como elemento esencial para la comprensión de ciertos hechos sociales. Se
buscó responder a los siguientes interrogantes: ¿Cómo sobreviven amplios sectores de la
población marginados de los beneficios del progreso? ¿Qué mecanismos complementarios
busca la población para subsistir y cuáles circuitos alternativos emplea para no perecer?
Según el PISPAL, las estrategias de supervivencia, hacen relación al hecho de que los
sectores populares, con base en sus propias condiciones de vida, desarrollan
deliberadamente o no, determinados comportamientos encaminados a asegurar la
existencia material y biológica del grupo al que pertenecen (PISPAL, 1981).
Por todo lo anterior, puede concluirse que los colonos comunistas de Provivienda, a partir
de una situación extrema, han intentado sobrevivir, mediante un proceso de resiliencia
comunitaria, con estrategias de sobrevivencia eficaces y aún, muchas veces, en contra de
la legalidad vigente hasta consolidar sus barrios. Enfrentados a situaciones de emergencia
que representan una amenaza para la vida, las acciones colectivas logran comunicar una
obligación moral particular que legitima el derecho a la insurrección, para resistir al desalojo
y es equiparable a lo que Thompson denomina el motín de subsistencias. En este sentido,
su experiencia es coherente con una economía moral que enseña la inmoralidad de sacar
provecho de las necesidades del pueblo y expresa la indignación frente a los abusos
estatales (Thompson, 2014).
De acuerdo con esta argumentación podría considerarse que los colonos comunistas con
sus ocupaciones de hecho y su resistencia al desalojo, fueron en las ciudades,
legítimamente, la punta de lanza de los desterrados y un desquite contra el proceso de
acumulación territorial por despojo. Las condiciones en que ocupan los predios, enfrentan
de entrada a los invasores con el orden social, deben resistir frente a los atropellos de la
fuerza pública, contando con el apoyo de sindicatos y estudiantes y a la vez acompañan
solidariamente a otras nuevas ocupaciones. Sin embargo, como su intencionalidad se
ubica en el terreno de la sobrevivencia, los amotinados no pretenden desafiar todo el
sistema político y económico en su conjunto sino modificar los derechos de posesión y
propiedad de sus viviendas; su ejercicio de la fuerza es de cierta forma una manera de
ejercer poder político, aunque limitado, pero que culmina con la fundación de barrios. Como
lo expresa en otro contexto Thompson: “los motines eran un momento constituyente
dinámico en el sistema de propiedad y poder” (Thompson, 2014, p. 160).
Con esta perspectiva puede abordarse la pregunta sobre ¿Cómo una víctima puede ser
actor social? Para responder este interrogante se acude de nuevo a Touraine: La capacidad
de ser actor depende de la voluntad personal y/o colectiva para defender una identidad
propia y particular. Es tomar conciencia de la propia capacidad de acción. Siempre han
existido los determinismos pero también es posible ubicar los escenarios de acción
posibles, la naturaleza de los nuevos actores, de los nuevos conflictos y la forma en que
los procesos de cambio se realizan (Touraine, 2008). En un mundo en donde el ser humano
está transformado en objeto, el individuo únicamente llega a ser sujeto cuando se opone a
la dominación social y afirma sus derechos (Touraine, 2012).
Para Touraine los tres términos de individuo, sujeto y actor deben definirse relacionados
entre sí. El individuo no es más que una unidad particular. El sujeto es el individuo que se
reconoce así mismo en la voluntad de serlo, “significa el control ejercido sobre la vivencia
5Sujetos capaces de pensar sintiendo y sentir pensando. Término acuñado por el sociólogo
Orlando Fals Borda.
24 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
para que haya un sentido personal y para que el individuo se transforme en actor que se
inserta en relaciones sociales a las que transforma” (Touraine, 2012, p. 208).
Asumir a los destechados como sujetos políticos, implica también, explorar las
posibilidades de una interpretación crítica basada en nuevos modelos socioculturales
predominantes en la alter-globalización que amplían el concepto tradicional de democracia
y permiten acercarse a una interpretación más integral de la compleja realidad nacional,
con sus múltiples procesos de resistencia civil colectivos y silenciados.
Con Touraine se puede asumir que, más allá de los procesos electorales de una
democracia formal, como la existente en Colombia, la esencia de la democracia, es también
lucha contra el poder y contra el orden establecido, esfuerzo permanente para subordinar
la organización social a la capacidad creadora y transformadora de los individuos y las
colectividades. Desde esta perspectiva se comprende la condición de sujetos políticos de
los colonos comunistas, asumiendo que la cohesión generada con sus acciones
organizadas les permite generar una nueva identidad política, potenciar la confianza y
respeto del individuo y el grupo hacia sí mismos y abrir posibilidades nuevas de
participación democrática, ya que es la interrelación integradora de diversas formas de
acción colectiva e individual, lo que construye una identidad común.
Para Fals Borda, los movimientos sociales son un poder que tiene múltiples expresiones
como capacidad colectiva. Los movimientos sociales buscan, según Fals un poder que
puede no ser institucional, ni formal orientado a decidir autónomamente sobre formas de
vida y de trabajo productivo satisfactorias. La construcción de este poder alterno estaría
ligado a la idea de espacio, región, barrio o vereda a través de redes horizontales de ayuda
mutua que se tejen desde la base hacia arriba y de la periferia al centro (Orlando Fals,
1986).
a su militancia política6. El nombre del barrio debe ser conocido y público para anunciar que
hacen parte de la ciudad y ser reconocidos por sus habitantes7.
Por ello, se intenta ubicar la problemática de los destechados a partir del concepto de poder
desde los excluidos, de una esfera pública constituida a través del conflicto. Inicialmente
no se trata de la hegemonía política encaminada al control del Estado sino de hegemonías
parciales en su campo específico de intervención. Sus identidades como sujetos políticos
se construyen y se transforman en el tiempo y como resultado de los procesos vividos.
Están en permanente transformación y cambio, son una trayectoria de clase abierta, flexible
y cargada de múltiples sentidos. En síntesis son identidades cambiantes, múltiples y
dinámicas que se contraponen al poder estatal pero que pueden retornar a las formas
hegemónicas dominantes.
6Los barrios fundados por Provivienda tienen con frecuencia nombres de personajes revolucionarios,
procesos o fechas significativas: Policarpa Salavarrieta, María Cano, Diana Cardona, Primero de
Mayo, Comuneros, José Antonio Galán, Atahualpa, Simón Bolívar, Camilo Torres, Jaime Pardo Leal,
Barrio Obrero, Barrio Popular Estrella, Cuba, Salvador Allende, Nuevo Chile, Pablo Neruda, La
Libertad, Nelson Mandela etc.
7 Así por ejemplo, las 20 familias desplazadas del Tolima y Cundinamarca que durante el año de 1961
invadieron los terrenos del Hospital de La Hortúa, con el apoyo del sindicato de trabajadores de la
construcción, lograron participar en unos juegos olímpicos en El Campín, en los cuales desfilaron con
una inmensa pancarta que decía: Barrio Policarpa Salavarrieta, presente! En Informe a la Segunda
Asamblea Nacional de Provivienda. Diciembre de 1966.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 27
Acá es pertinente resaltar la opción analítica de autores como Ibarra, Martí y Gomá que
adoptan una posición a favor de la democracia concebida como conjunción de
representación electoral más pluralismo radical. Ellos sostienen que los movimientos
sociales y las redes sociales son creadores de democracia radical. Las redes críticas sean
autónomas o institucionales conllevan cierta conflictividad con los modelos institucionales
y simbólicos hegemónicos y su existencia es un fenómeno imprescindible en el proceso de
creación y renovación de la cultura política democrática por su carácter permanentemente
innovador y radicalmente crítico (Ibarra, Martí, & Gomá, 2002).
De cierta manera, los diversos autores aceptan que, se hace necesario reconocer la
ausencia de un conjunto de características que puedan constituirse como precondiciones
para la existencia de la democracia, la ciudadanía y la formación de sujetos políticos. Por
ello, es conveniente explorar las posibilidades que ofrece la interdisciplinariedad, el
pluralismo teórico y metodológico como también es importante reconocer los aportes
provenientes de las diferentes disciplinas sociales y humanas ya que puede ser
enriquecedor para el análisis de la cultura política, servirse de categorías propias de otras
ciencias sociales.
Los comunistas fundadores de barrios como sujetos políticos construyen una esfera pública
alternativa. Según Nancy Fraser, el concepto de esfera pública posibilita interpelar acerca
de los límites de la democracia actual del capitalismo tardío que presupone una esfera
pública única y excluyente de los contra-públicos y no contribuye a teorizar sobre ellos. El
desconocer que existen públicos contrarios alternativos, contra-públicos es también negar
que la esfera pública se constituyó siempre a través del conflicto. Prácticamente los contra-
28 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
Sobre las acciones colectivas de los destechados en general debe tenerse en cuenta que
los sin techo están en circunstancias límite intentando sobrevivir y con la de invasión de un
predio, su objetivo es encontrar dónde refugiarse con sus familias; así originalmente no
tienen una intencionalidad política porque la vivienda es una necesidad básica insatisfecha
indispensable para la vida. Sin embargo, en el caso de la Provivienda las acciones sí tienen
un carácter político desde sus inicios, ya que la ocupación de predios está precedida de
una etapa de formación que justifica la acción apelando a la economía moral de la multitud
y con una planeación previa orientada por el Partido Comunista. Además el proceso de
resistencia al desalojo policial, la organización para consolidar la ocupación y la solidaridad
frente a otras luchas sociales, hace que estas acciones se constituyan en un proceso
político.
De manera acertada, Ibarra y Martí, señalan que los partidos políticos desde su aparición
hasta los años 70 ofrecieron a sus afiliados una identidad que se vinculaba a un espacio
de solidaridad con actitudes códigos y símbolos determinados. En este sentido los partidos
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 29
Si comparamos lo descrito con la realidad partidaria de hoy, es fácil observar cómo los
partidos se han ido separando de la sociedad, y han concentrado su atención en la
eficiencia de las campañas electorales y de la política representativa. Los partidos han
abandonado su función integrativa para ubicarse en cuestiones institucionales. Así la
participación política cotidiana y la generación de identidades son tareas relacionadas con
el nuevo rol de los movimientos sociales, con un nuevo tipo de actores políticos colectivos.
Ahora bien, Panebianco alerta sobre la importancia de evitar en este análisis prejuicios
sociológicos y teleológicos. Algunos asumen per se que los partidos representan intereses
de un sector social determinado y otros que son los principios ideológicos los que orientan
la acción política. En su momento inicial un partido es un sistema de solidaridad entre
iguales, pero con el tiempo reproduce la desigualdad existente en la sociedad, la
burocratización y la voluntad de los jefes que detentan el poder. El objetivo principal de sus
líderes es la estabilidad organizativa con estrategias de dominio del medio o de adaptación
al medio y la permanencia en el tiempo de un determinado sistema organizativo depende
del éxito de la coalición dominante dentro del partido (Panebianco, 2009).
Algunas formas alternativas de expresión pública partidaria han sido analizadas por Imelda
Vega Centeno en su libro sobre la militancia política de base en el APRA del Perú
contemporáneo. Según Vega, en los apristas populares, los sistemas socio-cognitivos y de
producción social del sentido producen prácticas simbólicas que delimitan el bien/mal en
sus instancias morales, políticas, personales y espaciales, donde el eje gira en torno a la
fraternidad, la solidaridad. El aprismo popular es una religión política que demanda la
entrega personal a la causa y proporciona un esquema socio-céntrico de lectura de lo real
(I. Vega, 1991).
30 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
Por su parte, los destechados de Provivienda intentan crear una organización autónoma,
inicialmente con una profunda desconfianza frente al discurso, las formas de actuar y los
procedimientos de los funcionarios estatales. Su experiencia organizativa y su formación
política, con una cosmovisión propia, produce prácticas simbólicas que de alguna manera
guarda similitudes con los apristas populares. Constituyen su esfera pública, con normas
propias, estilos de comportamiento político alternativo, formas alternativas de defensa, de
expresión pública y de vida digna, ligadas a su cotidianidad como miembros de una
comunidad que habita un “barrio de nuevo tipo” (construido por autogestión y administrado
por consenso). Puede decirse que en la práctica constituyen un poder alterno ligado al
territorio que se habita y se defiende. Pertenecer a esta colectividad les proporciona, la
posibilidad de tejer redes de apoyo solidario con otros sectores populares y convertirse en
sujetos políticos.
Acá, no debe olvidarse que los dirigentes de Provivienda son militantes del Partido
Comunista una organización política, que se ha caracterizado por la solidez organizativa,
producto de su disciplina interna y estructura vertical y al mismo tiempo por la búsqueda de
liderazgo popular, consecuente con su postulado de constituirse en vanguardia
revolucionaria. A pesar de la persecución estatal e ilegalización, es una organización que
a lo largo de toda su historia, no ha desistido en el empeño por conquistar su legalidad
política y participar en el debate electoral como una de sus principales estrategias para
llegar al poder estatal, incluso en alianzas con sectores de los partidos tradicionales.
Además, durante cerca de 60 años aceptó sin reparos las posiciones del Partido Comunista
de la Unión Soviética abanderado de la coexistencia pacífica, las reivindicaciones social-
demócratas y el tránsito gradual al socialismo por vías parlamentarias (Mauricio Archila et
al., 2009).
circunstancias, surge en el decenio de los sesenta, la tesis de “la combinación de todas las
formas de lucha”, mediante la cual busca aplicar su línea política y programática por todos
los medios legales e ilegales posibles.
Consuelo Corredor (1997) explica cómo el Estado colombiano no logra una autonomía
relativa, es un Estado privatizado atrapado entre el conservadurismo político, fundado en
la exclusión y la inmovilidad social, y el liberalismo económico como proyecto de
modernización al servicio de las élites dominantes. El logro de intereses particulares sin
importar los costos sociales, encuentra un terreno propicio en un sistema político autoritario
que desconoce los derechos de las mayorías vulnerables, obstruye los canales
institucionales e institucionaliza la eliminación del adversario como medio de resolución de
los conflictos socio-políticos. El modelo liberal de desarrollo imperante en Colombia (C.
8Los magistrados de Justicia y Paz aseguraron que, de acuerdo con el análisis histórico y las pruebas
presentadas por la Fiscalía, el exterminio de la Unión Patriótica, UP, fue un genocidio político con la
participación y colaboración activa de miembros de la fuerza pública ([Link], 2016).
32 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
A este respecto, son esclarecedores los postulados de la socióloga Shalini Randeria sobre
el Estado astuto (cunning state); con este término la autora denomina a aquellos Estados
que ante la comunidad internacional presentan una imagen de Estado en apariencia “débil”,
pero que se escudan en sus aparentes o reales limitaciones para encontrar una
justificación que les permita postergar el cumplimiento de la normatividad internacional
sobre derechos humanos y/o les facilite negociar su soberanía nacional de acuerdo con
intereses de grupos particulares.
Así, en Colombia, con un Estado “débil” y bajo pretexto político se acude a la guerra agraria,
que padece el país desde 1946 hasta 1965 e impacta de manera más intensa a las zonas
potencialmente más ricas de la nación, en cuanto a producción cafetera de exportación.
Éstas son, precisamente, las regiones de colonización popular de tierras baldías ocupadas
por pequeños y medianos campesinos parceleros. La llamada con el eufemismo de
“Violencia” coincide con el momento de más altos precios del café en el mercado mundial
y en la coyuntura política de la guerra fría (Aprile-Gniset, 1992).
9 Shalini Randeria fue profesora Max Weber en la Universidad de Munich, Directora del Instituto de
Ciencias Humanas de la Universidad de Viena. Ha publicado ampliamente sobre la antropología de
la globalización, el derecho, el Estado y los movimientos sociales.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 33
De acuerdo con lo anterior, con Jacques Aprile-Gniset (1992), se puede asumir como
categoría territorial histórica de la urbanización: la colonización popular urbana” (Sánchez,
2008, pp. 13-14), ya que el crecimiento de las ciudades en Colombia es en gran parte,
producto de los colonos destechados. “Invasiones”, “tomas” y “ocupaciones” deben ser
analizadas como uno de los elementos que integran el proceso de urbanización nacional.
La etapa inicial de población aglomerada en tugurios fue transformándose en consolidación
urbana con el trabajo organizado de los colonos que resistieron las inclemencias del tiempo
y los intentos de desalojo de la policía. Ese proceso podría sintetizarse en los siguientes
términos:
“La ciudad hoy, con el peso demográfico principal y luego hegemónico que adquirió
a lo largo del siglo XX mediante el traslado urbano de gran parte de la población de
los campos, víctima esta de viejas y nuevas formas de acumulación originaria del
capital en el agro, ingresa al siglo XXI convertida en la mayor concentración de
todas las convulsiones, antagonismos y contradicciones que hoy agitan la sociedad
colombiana” (Aprile-Gniset, 2012a).
Ahora bien, entender el poder como capacidad colectiva es útil en el análisis de las
experiencias de los destechados invasores ya que su condición de sujetos políticos deriva
de su capacidad organizativa para enfrentar la exclusión social y la persecución política,
utilizar recursos propios, creatividad y audacia, transformar la realidad y generar
34 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
condiciones para lograr una vida digna (Orlando Fals, 1984). Sin embargo, con Melucci es
pertinente asumir que los movimientos sociales no son personajes, ni actores colectivos
orientados hacia un destino de emancipación colectiva. No tienen comportamientos
individuales unitarios y su realidad colectiva con frecuencia es efímera. Por ello, es válido
aproximarse a su estudio como a un sistema de relaciones sociales por descubrir con una
variedad de procesos, actores sociales y estrategias de acción que explicitan un conflicto
social, apelan a la solidaridad y comparten una identidad colectiva que se construye,
reconstruye y transforma a través de la interacción, la negociación y el conflicto (Melucci,
1999).
En este sentido y con referencia a América Latina, Zibechi explica cómo los sectores
populares son portadores de relaciones sociales inéditas y diferentes a las hegemónicas
con proyectos estratégicos que sí anticipan un mundo nuevo tejido en la penumbra de su
cotidianidad muchas veces invisible para el observador externo. Sin embargo, este tejido
social nacido en las periferias urbanas no siempre es garantía de transformación liberadora
y puede en ocasiones reproducir formas atávicas de dominación (Zibechi, 2008).
Ahora bien, a través del proceso de IAP se ha buscado consolidar el espacio de confianza
con los fundadores sobrevivientes y con quienes actualmente están al frente de la
organización; este espacio de confianza permitió el acceso a cerca de 1000 documentos
conservados en bodega durante 5 décadas y a la vez contribuyó a fortalecer el proceso
organizativo de Provivienda con la creación y organización de su archivo; se dio inició a la
creación de este archivo mediante un proceso de limpieza, organización, clasificación y
consulta de las carpetas que se hallaban en el depósito, con la colaboración de los
estudiantes de Sociología Alejandro Nope, Diana Catalina Zambrano y Jorge Armando
Marín. Se procedió a la organización del Archivo Histórico de Provivienda con la asesoría
de Luis Jerez y Nicolás Sarmiento de Provivienda y la dirección técnica de Gabriel
Escalante jefe de la División de Gestión Documental del Archivo Central Histórico de la
Universidad Nacional.
10 Estas herramientas son: un listado en Excel con documentos contenidos en cada caja del Archivo
creado; un archivo digital con más de 100 documentos escaneados; otro archivo excel con la
síntesis del contenido de los documentos escaneados; una base de datos de los más de 500
Centros de Provivienda creados desde 1959; un listado de las víctimas del genocidio UP que tenían
vínculos con Provivienda; un directorio actualizado de 100 fundadoras de Provivienda; un fondo de
fotos organizados y rotulados hasta donde fue posible identificar las imágenes. (En Anexo está el
informe detallado, el catálogo y las bases de datos relacionadas).
38 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
Provivienda creados en los barrios desde su fundación. Igualmente tener acceso a las Actas
de los Comités Ejecutivos Nacionales, a los Plenos de las Juntas Directivas, a las
conclusiones de las Asambleas nacionales y a los documentos considerados de
importancia (interna, externa e inter-organizacional) para comprender las transformaciones
ocurridas a lo largo de sus cinco décadas de existencia.
En el año 2010, para reconstruir las memorias orales de Provivienda, se inició el trabajo de
IAP en Valledupar con 10 fundadores de los barrios que aceptaron participar en
conversatorios, compartir relatos en entrevistas sobre sus historias de vida y elaborar
colectivamente un libro que se tituló Crónicas desconocidas de Valledupar. También se
obtuvo información valiosa con la consulta de archivos locales especializados, la lectura del
libro de Actas conservado por más de 50 años y la participación en eventos
conmemorativos y homenajes a los fundadores sobrevivientes del barrio Primero de Mayo.
En el año 2011, con la profesora Patricia Rodríguez Santana y 15 estudiantes de Sociología
en el barrio Policarpa Salavarrieta en Bogotá, se continuó el proceso con la realización de
entrevistas a las fundadoras y de ejercicios de cartografía social con los vecinos del barrio.
La cartografía social es una herramienta de la Investigación Acción Participativa IAP que
sirve para construir conocimiento de manera colectiva. La construcción de este
conocimiento se logra a través de la elaboración colectiva de mapas, la cual promueve
procesos de comunicación entre los participantes y pone en evidencia diferentes tipos de
saberes que se mezclan para poder llegar a una imagen colectiva del territorio. La
cartografía es una herramienta que nos permite recuperar la memoria histórica, ganar
consciencia sobre la realidad, los conflictos o las capacidades individuales y colectivas y
nos invita a la reflexión y la acción consciente para el beneficio común. El ejercicio de
cartografía social sirvió para ubicar en diferentes lugares los cambios ocurridos y las
problemáticas actuales.
Con ocasión de las festividades que acompañaron la celebración de los 50 años del barrio
Policarpa Salavarrieta participaron los niños y niñas del Colegio Jaime Pardo Leal, adultos
mayores fundadores del barrio y de otros barrios. Hubo tertulias, desfiles, bailes, conciertos
y la tradicional alborada. Se buscó promover un espacio de encuentro intergeneracional,
intercambio de saberes y construcción colectiva de conocimiento. Como producto de esta
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 39
etapa inicial se logró construir colectivamente un texto sobre los 50 años del barrio con
historias de vida de las abuelas policarpunas.
Desde el año 2012 hasta el 2014, con el apoyo decidido de Provivienda y la participación
de estudiantes de Sociología de la Universidad Nacional se realizaron más de 30
entrevistas a los sobrevivientes fundadores de barrios en 10 ciudades11. A partir de los
relatos obtenidos, ha sido posible reconstruir nombres, fechas, lugares, anécdotas y fotos
de los hechos y se ha intentado comprender los repertorios de contestación que han
caracterizado estas acciones colectivas a lo largo de su historia.
Como parte del proceso de Investigación Acción Participativa de esta tesis, ha sido posible
asistir a las Asambleas Nacionales de Provivienda, colaborar en el diseño de una propuesta
para la creación de un Centro local de documentación y asesoría en vivienda popular;
igualmente participar en sus movilizaciones ante el Ministerio de Vivienda y coordinar la
elaboración de una cartilla o guía pedagógica del actual movimiento de inquilinos. En la
misma perspectiva y por solicitud de la Junta Directiva de Provivienda, se elaboró una
ponencia titulada El exterminio de Provivienda como un crimen de Estado para ser
presentada por Provivienda al Foro Nacional de Víctimas reunido en Cali el 5 de agosto de
2014.12
12La participación en las actividades mencionadas tuvo el propósito de conocer las diferentes
perspectivas e incluir a los vecinos de los barrios, con sus diversos matices ideológicos y políticos
en la recuperación de sus memorias, teniendo en cuenta que comunistas, liberales, apolíticos,
40 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
Mirador y Chaparral. Durante el mes de febrero del año 2015, en Fusagasugá, con la
participación de las viviendistas Patricia Rodríguez, Lucila Vega y Rosa Mora fue posible
ubicar documentos sobre los barrios Obrero, Comuneros, Jaime Pardo Leal, Pedro Pablo
Bello y Las Américas fundados bajo la modalidad de compra comunera, realizar entrevistas
a sus fundadores sobrevivientes y recibir testimonios sobre la masacre perpetrada por las
fuerzas militares contra la familia Palacios. En el mes de marzo del 2015 se amplió el trabajo
de campo en Valledupar con consulta documental en la Academia de Historia del Cesar, y
en las bibliotecas del Banco de la República y la Universidad Popular del Cesar. Se logró
acceder a los archivos personales de Calixto Mejía Castro y José Ángel Betancur,
entrevistar de nuevo a los fundadores y obtener testimonios sobre la expansión urbana, su
participación política y la violencia paramilitar que afectó el tejido social de los viviendistas.
En particular para Provivienda, conocer su propia historia y transmitir las memorias orales
de sus fundadores a las nuevas generaciones puede significar un aporte para construir
hacia el futuro una visión emancipadora, que trascienda su propia organización y
contribuya a superar la ignorancia generalizada sobre los procesos históricos que dieron
como resultado más de 50 años de guerra interna. En otras palabras, en una democracia
formal, el olvido permite perpetuar las condiciones de opresión. El olvido genera una
profunda apatía en una sociedad despolitizada. Estamos construyendo nuestra historia
como pueblo no con nuestro guión, sino con el de los que promovieron (y promueven) el
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 43
olvido. No somos, realmente, dueños de nuestro presente, porque sólo conocemos nuestro
pasado vagamente (Orrego-Echeverria, 2014).
Desde esta perspectiva se observó que la experiencia social amplia y diversa de los
procesos de autoconstrucción y autogestión comunitaria de los destechados, había sido
desperdiciada como fuente de conocimiento indispensable para la comprensión de la
ocupación territorial del país. Desde la ecología de las trans-escalas que reconoce
localismos globalizados y globalismos localizados, se ubican los orígenes de la ciudad
contemporánea mayoritariamente auto-construida por trabajadores informales y artesanos
alarifes en barrios “subnormales” y en el presente siglo, procesos localizados y recurrentes
de colonización popular urbana que dan mayoritariamente la fisonomía actual a la ciudad
colombiana.
De manera similar desde la ecología de las temporalidades, pudo reconocerse la
continuidad de la resistencia al despojo colonial histórico, desde los pobladores que en el
pasado reclamaron sus derechos hasta la resistencia actual frente a las recientes
concesiones agroindustriales y mineras que intentan despojar de sus territorios a las
comunidades ancestrales y ocasionan oleadas de nuevos pobladores urbanos. Así como
también, hallar una interpretación de la persistencia de los viviendistas en la búsqueda de
la paz y de la participación política en este tiempo de los Post-acuerdos, como una
44 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
13
expresión de resistencia al fascismo societario y un propósito por hacer realidad una
ecología del reconocimiento al pluralismo político y a la diversidad cultural.
13
El fascismo societario es un concepto utilizado por Boaventura de Sousa Santos para denominar un régimen
político contemporáneo que funciona con un Estado en apariencia “democrático”, pero en el cual amplios
sectores sociales de su población son excluidos y privados del derecho a tener derechos.
2. Capítulo 2 Desplazados de la
violencia bipartidista, inquilinos
y militantes comunistas
En este capítulo se examinan las circunstancias que en la segunda mitad del siglo
XX, pueden asociarse a la presencia masiva de campesinos colonos en las
ciudades colombianas que necesitan un techo donde albergar a sus familias. Estas
circunstancias también permiten ubicar a los dirigentes fundadores de Provivienda,
con sus antecedentes particulares, comprender cómo su formación política y su
experiencia previa, en organizaciones agrarias y/o en procesos de ocupación de
predios, les permitió afrontar con éxito el éxodo rural masivo y emprender un
proceso de resiliencia comunitaria en la ciudad.
el proceso organizativo.
En relación con la procedencia de los colonos de Provivienda se diseñó una
tipología que permite diferenciar las familias así: a) campesinas desplazadas y
despojadas de su parcela, procedentes en su mayoría de la colonización cafetera
de baldíos (algunas con experiencia en ligas agrarias). b) artesanas procedentes
de pueblos, desplazadas una o más veces y con experiencia en diversos oficios
(algunas relacionadas con movimientos sindicales o con organizaciones políticas).
c) Inquilinas con varios años de permanencia en las ciudades viviendo en
condiciones de hacinamiento.
Por su parte, Jacques Aprile-Gniset (1992) observa cómo la colonización popular, a través
de la historia, es la consecuencia del permanente despojo latifundista. Cuando termina la
ocupación española, la mayor parte del territorio colombiano está deshabitado y sin
explorar. Hasta 1850 permaneció intacta la estructura de gobierno española y sin
modificaciones la legislación vigente en relación con la propiedad y uso del suelo. Sin
embargo, con el cambio de mando, los nuevos conquistadores criollos proceden, casi de
inmediato, a distribuir extensas recompensas territoriales y a presionar la disolución de las
formas tradicionales de tenencia comunal sobre la tierra que son los resguardos indígenas
y los ejidos.15
Desde la época de la Colonia y por disposición de los reyes de España, los ejidos fueron
terrenos destinados a solucionar las necesidades públicas, en materia de instalaciones y
en buena medida a atender las necesidades de la población en cuanto a pastos, agua,
15En la Historia de Provivienda se mencionan los ejidos porque fueron la base para la aprobación
de la Ley Barberena de 1948 que durante varias décadas permitió legalizar muchas invasiones
populares, como se explicará más adelante.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 49
comunistas.
leña etc.16 En un informe presentado por el ingeniero civil Griseldino Carvajal (Arango,
1986) al Concejo Municipal de Cali, el 5 de agosto de 1940, explica cómo desde los
orígenes de la República, los notables locales intentan usurpar para su uso personal estas
tierras comunales así: “el 22 de diciembre de 1829 los vecinos de Cali se quejaron al
Libertador Presidente de Colombia, Simón Bolívar, manifestando habérseles quitado la
tierra de ejidos” (Arango, 1986, p. 20). Sobre la usurpación de terrenos comunales por
parte de los notables locales, y relacionados con los ejidos, al parecer, existen otros
episodios históricos, de mediados del siglo XIX, que han sido poco documentados.
Puede decirse que las más antiguas ciudades colombianas expandieron su perímetro
urbano, construidas sobre terrenos ejidales. Los ejidos o tierras comunales cumplían una
función social y todo asentamiento poblacional de ley debía conservar una superficie de
tierras rural a su alrededor para satisfacer demandas futuras de familias sin recursos que
16 Los orígenes de la propiedad ejidal se remontan al año 1778 cuando el virrey Manuel Antonio
Flórez decidió establecer como ejidos, alrededor de Cali, extensos terrenos desde el norte por el
río Cali, al sur por el río Lilí y desde el este por el río Cauca al oeste por la cordillera del Chocó.
Igualmente se establecieron para uso comunal ejidos en terrenos cercanos a las poblaciones de
Ibagué, Valledupar, Ocaña, entre otras, como se explicará más adelante.
17Prácticamente casi todas las tierras que rodeaban la ciudad de Cali en los años 40, después del
paso del ferrocarril hasta el río Cauca, además de otras áreas hacia el sur y el norte, eran ejidos;
esas tierras ejidales estaban en manos de las mismas familias de los grandes hacendados del Valle
del Cauca desde tiempo atrás y usufructuadas por los propietarios rurales (Urrea & Murillo, 1999).
50 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Nicolás Buenaventura (1981) observa que las primeras formas organizativas populares, en
varias regiones del país y a mediados del siglo XIX, eran las llamadas “bandas de zurriago”
organizadas por las “juntas democráticas” de artesanos que defendían su derecho al uso
común de los predios aledaños a los centros poblados, cuando los grandes terratenientes
querían expandir allí sus propiedades; los vecinos (artesanos y pequeños agricultores) con
brigadas de choque, armadas de perreros, azotaban públicamente a los latifundistas que
invadían estas tierras vecinales en pueblos y ciudades.
Ahora bien, en relación con las acciones colectivas por la vivienda, existen antecedentes
en las luchas emprendidas por organizaciones de inquilinos, entre las cuales, deben
mencionarse algunas que en 1912 se realizaron en la ciudad de Cali movilizaciones
frecuentes para exigir soluciones de vivienda popular. En la década de los años veinte se
agudizaron las dificultades de vivienda urbana lo cual motivó frecuentes protestas de
inquilinos en Bogotá, Cali, Cúcuta, Girardot, Honda y Barranquilla. Como relata Renán
Vega, el primero de octubre de 1923 en la ciudad de Barranquilla (Renán Vega, 2002),
alrededor de 5.000 inquilinos organizados por la Liga de Inquilinos se reunieron en el
Paseo Colón y desfilaron por las principales calles hasta la gobernación para exigir rebaja
en los arrendamientos, abolición de fiadores, anulación de contratos escritos, pago
mensual, condiciones mínimas de higiene y suspensión de desalojos.
activa participación de las inquilinas. María Reyes de Mulato y otras mujeres dirigentes
fueron atropelladas y encarceladas.
Las ocupaciones de predios en la década del cincuenta fueron duramente reprimidas y con
frecuencia culminaron con el desalojo. Las autoridades actuaban rápidamente ante
cualquier intento de ocupación por invasión. A través de la prensa escrita pueden
evidenciarse las noticias de “desalojo de invasores”. Nicolás Buenaventura señala como
especialmente significativas, las recuperaciones logradas en Ibagué y Cali en los años
cuarenta del siglo XX, que mediante acciones colectivas ocuparon terrenos por la vía
directa, en lotes de terrenos ejidales y de propiedad municipal o de la nación, para construir
barrios populares que lograron consolidarse.
Por su parte, Fornaguera y Guhl con los resultados de sus estudios estadísticos sobre el
período intercensal 1938-1964, demuestran que, durante ese período las migraciones
fueron preferencialmente de las zonas cafeteras más densamente pobladas, como se
evidencia en el gráfico que se presenta a continuación.
18Según Fajardo es un ciclo que a través del tiempo y el espacio, traslada a muchos de sus actores,
de manera constantes en el proceso de la colonización y que detrás de ellos lleva y reproduce las
estructuras agrarias, prácticamente a todos los rincones de la frontera agrícola.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 53
comunistas.
Figura 2-1: Comparación de tasas de crecimiento poblacional en las ciudades del Eje
Cafetero
Eje Cafetero
80
60 1951 -1964
1964 -1973
40
1973 -1985
20 1985 -1993
1993 -2005
0
Armenia Calarcá Manizales Pereira
-20
Nota: Cálculos propios a partir de los Censos Nacionales de Población del DANE
Las zonas rurales expulsoras no eran zonas económicamente deprimidas sino las de una
creciente prosperidad agrícola por la producción cafetera, esto puede evidenciarse en los
relatos de varios colonos fundadores de barrios de Provivienda, que tuvieron vivencias
similares. Veamos:
“En plena violencia liberal conservadora mi papá murió. Mi mamá y yo tuvimos que
abandonar la finca y huir con mi abuelita y sus hijos hacia Honda porque allí había
un batallón del ejército que brindaba protección a los desplazados de muchos
lugares de Cundinamarca y Tolima. Llegó tanta gente buscando refugio que la
situación en Honda se hizo muy difícil. Entonces mi mamá y yo viajamos a La
Dorada” (de Martínez, 2010).
“Yo nací en Montenegro (Quindío), un pueblo liberal. Mi papá era liberal gaitanista.
Mi familia se fue a vivir a Pereira y recuerdo que asistí a una manifestación en la
plaza de Bolívar de Pereira, la plaza estaba llena de gente y desde un balcón
hablaba Jorge Eliécer Gaitán, allí lo conocí” (Upegui, 2011).
(Teresa) “Ya no se podía ni dormir en la casa. Cada día nos tocaba, a las seis de
la tarde, acomodar las cobijitas por ahí y escondernos en el monte o debajo de las
matas de café. Nadie podía quedarse en la casa. En la mañana primero debíamos
asegurar que no había nadie para regresar a la casa. Y eso duró harto tiempo”
(Aprile-Gniset, 1991, p. 39).
Según Aprile-Gniset, el crecimiento demográfico urbano de la segunda mitad del siglo XX,
fue un hecho divorciado del proceso de industrialización; las migraciones campo-ciudad,
eran en realidad éxodos masivos, forzados y prolongados, en condiciones bélicas por
expulsión y destierro, producido en las condiciones políticas y sociales generadas en la
situación de excepción del Estado de Sitio decretado por el gobierno después del
Bogotazo. Algunos ejemplos evidencian la explosión demográfica sin precedentes:
Valledupar pasa de 3.000 habitantes asentados en 50 hectáreas en 1940 a cerca 100.000
pobladores ocupando unas 1.000 hectáreas en 1973. Un proceso similar entre 1938 y 1973
se observa en Ibagué, Villavicencio, Armenia, Calarcá, Pereira, Cartago, Tuluá, Manizales
Palmira y Cali. (Aprile-Gniset, 1992) A partir de la segunda mitad del siglo XX, el
despoblamiento de las zonas rurales y la urbanización del país, principalmente con
desplazados, son procesos simultáneos.
El drama de los destechados y del desplazamiento, por las rupturas culturales que genera,
por la tendencia a la desintegración social que conlleva, son aspectos esenciales para
comprender las condiciones histórico-sociales presentes en la formación de las ciudades
y sus consecuentes transformaciones políticas con profundos interrogantes sobre el
sentido de una democracia sin inclusión social de amplios sectores de la población.
Igualmente, en este proceso es relevante observar las estrategias de sobrevivencia de los
colonos comunistas, el carácter emancipatorio de sus acciones contra-hegemónicas y los
procesos de autogestión y movilización social con los cuales se enfrentaron a la exclusión
social y al control político del Estado.
19Gilma Mosquera, nació en Istmina en 1940. Fue la primera mujer arquitecta de la Universidad
Nacional. En los años 60, se vinculó a la Central Nacional Provivienda. Tuvo su primera oficina como
profesional en el barrio Policarpa, en Bogotá. Allí, diseñó, dibujó planos, asesoró y planteó
propuestas urbanas y organizó, con su esposo Jacques Aprile y un grupo de arquitectos, una
comisión experta en diseño de vivienda popular.
56 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
“urbanización” como una fase posterior a la etapa de concentración urbana provocada por
la acumulación de flujos humanos, bienes, dinero y productos en un lugar centralizador; la
concentración implica y exige la adecuación y transformación del centro y es esa fase
posterior en la cual la aglomeración urbana se convierte en ciudad. Los nuevos pobladores
pasan de colonizar tierras baldías de la nación a la colonización de los ejidos y los predios
municipales. Según estos autores, el decenio de los años 50, puede considerarse como la
etapa de la aglomeración urbana en las principales ciudades del país y cuando termina
esta fase preliminar, comienza, la fase cualitativa de transformación y adecuación de las
ciudades dando inicio a la Colonización popular urbana. (Sánchez, 2007). La magnitud de
este proceso de crecimiento urbano, por períodos, puede observarse en el gráfico que se
presenta a continuación.
Principales Ciudades
200
150
Barranquilla
100 Bogotá
50 Cali
Medellín
0
1951 - 1964 -
1964 1973 1973 - 1985 -
1985 1993 -
1993
2005
conservan profundas huellas de su origen rural y que se expresan en las prácticas sociales
de sus moradores. Según [Link], la ciudad contemporánea en Colombia evoca el
concepto de “proto-ciudad” (Aprile-Gniset, 1992).
Todos coinciden en afirmar que una de las grandes transformaciones ocurridas en nuestro
país durante el siglo XX ha sido su proceso de urbanización. Este proceso fue
particularmente intenso en los primeros 15 años: entre 1950 y mediados de los años
sesenta el ritmo de crecimiento urbano alcanzó su más alto nivel en Colombia. Mientras
que en 1950 tan sólo una tercera parte de la población colombiana vivía en cabeceras
58 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
municipales, para 1980 la población urbana representaba los dos tercios de la población
total del país.
El éxodo rural masivo elevó el nivel de urbanización de 29% en 1938 a 59% en 1973
(Dureau, 2002). En un lapso de treinta años Colombia pasó de ser un país rural a ser un
país urbanizado (Dureau, 2002), como puede observarse en la Tabla 2-1 que compara las
tasas de crecimiento urbano-rural, en la siguiente página.
comprendido entre 1930-1990. Como puede observarse en las tablas que se presentan a
continuación, la tasa de urbanización en la década del 50 fue de 24,1 muy superior a la
que se presentó en el resto de América Latina. Como se puede ver en la Tabla 2-2 de la
siguiente página, la tasa de urbanización en Colombia fue del 17,1 (Chackiel & Villa, 1993
tomado de Blanquer & Gros, 2002).
Tabla 2-1: Población urbana y rural según los censos. Colombia 1938-1993
Nota: Tomada de Chackiel & Villa (1993. Tomada de Blanquer & Gros, 2002).
60 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Ahora bien, calculando este crecimiento por los períodos inter-censales de Colombia,
Carmen Elisa Flórez, puede constatar que la tasa de urbanización20, indica cómo el
proceso tuvo su mayor dinámica en la década del cincuenta y principios de los sesenta: el
grado de urbanización se incrementa, entre 1951 y 1964 a una tasa anual del 26 por mil,
al pasar de 39% a 52%” (C. E. Flórez, 2000), muy superior al registrado en años posteriores
como se aprecia en seguida:
Tasas de crecimiento
poblacional
100,0
80,0
60,0
RURAL
40,0
URBANO
20,0
0,0
1951 a 1964 a 1973 a 1985 a 1993 a
-20,0
1964 1973 1985 1993 2005
20Según la autora: La tasa de urbanización es medida como tasa media anual de crecimiento del
grado de urbanización.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 61
comunistas.
Tabla 2-3: Tasas de crecimiento poblacional en Colombia del año 1951 al 2005
“Yo era pescador, en los ríos del viejo Caldas, del Quindío hasta el Río Vieja en
el Cauca, Cestillal, el Parba, quebrada la Víbora, en todas esas quebradas y ríos
pescábamos. Después Viví en El Líbano (Tolima), en Pereira y en el año 1957 me
fui para Cali.”(Upegui, 2011)
Es decir, que las mejores oportunidades que ofrece el lugar de destino, en regiones más
desarrolladas y urbanizadas, con acceso a la educación, la salud y el empleo representan
una importante motivación para la migración interregional en Colombia. Así, los mayores
flujos migratorios se dan por decisiones racionales y conscientes de los emigrantes
movidos por razones económicas (Cardona & Rubiano, 1980).
De acuerdo con este análisis, durante los decenios en que el país vivía la transición
demográfica se producían también cambios profundos en relación con el proceso de
64 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
21Aún, en este año, 2017, la mayoría de la población colombiana está ocupada o sub-ocupada en el
sector informal de la economía en actividades, que en términos coloquiales se denominan “el
rebusque”.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 65
comunistas.
A partir de una encuesta realizada en 1965 a los jefes de familia de estos barrios, el
sociólogo Eduardo Ramos pudo constatar lo siguiente:
Tabla 2-5: Ocupación de los jefes del hogar de los barrios surgidos a partir de 1950 en
1965
Así mismo, lo ilustran narraciones orales con testimonios obtenidos a través de las
entrevistas realizadas a los colonos comunistas, como se relata a continuación.
A partir de 1930, se pueden ubicar los antecedentes inmediatos de estos conflictos en las
zonas rurales. Con la elección del presidente liberal Enrique Olaya Herrera, los
conservadores pierden el monopolio del poder político y con esta pérdida se inicia una
etapa conflictiva en Santander y Boyacá, documentada ampliamente en el libro La violencia
en Colombia (Guzmán, 1977). Los pueblos con mayores hechos de violencia fueron
Chiquinquirá y el occidente de Boyacá, la región de Güicán, la provincia de García Rovira
en Santander y algunos pueblos de Norte de Santander. Sin embargo, sectores de
avanzada del conservatismo, en especial los republicanos, liderados por el ex presidente
Carlos E. Restrepo apoyaron a Olaya Herrera y como ministros, hicieron parte de su
gobierno. Entre ellos, Sinforoso Ocampo, Esteban Jaramillo, Alfredo Vásquez Cobo y
Roberto Urdaneta Arbeláez. La Ley 83 de 1931 reconoció la legalidad de los sindicatos y
66 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Entre tanto, en las provincias, las nuevas autoridades liberales se disputaban los cargos
públicos con la burocracia conservadora. Por su parte, los movimientos campesinos, desde
1932 lograron importantes avances con la titulación de sus tierras, en el Alto Sumapaz,
cerca de Fusagasugá, en Viotá, Quipile, Chaparral, Ortega y Coyaima (Oquist, 1978).
En 1933 Jorge Eliécer Gaitán funda la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR)
y Alfonso López Pumarejo canaliza las aspiraciones del pueblo liberal para ganar las
elecciones presidenciales de 1934. Con su llamada “revolución en marcha” intenta
reformas radicales que son rechazadas rotundamente por parte de quienes ven afectados
sus intereses, no solamente dentro del partido conservador sino también de los sectores
tradicionales del partido liberal, que a partir de 1934, hacen causa común y fundan la
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 67
comunistas.
Por su parte, como expresión de apoyo al gobierno de López Pumarejo, se crea el Frente
Popular por iniciativa de sectores políticos de izquierda y se organiza la Central de
Trabajadores de Colombia CTC. Mientras más arreciaban los ataques contra las reformas,
más presionaban los sectores populares para impulsarlas y mayores eran sus
movilizaciones, como ocurrió el primero de mayo de 1936. La alarma al interior del partido
liberal se expresa a través de sus medios impresos. El 3 de mayo de 1936 en un editorial
de El Tiempo, se advierte que la multitudinaria marcha de liberales en Bogotá el de Mayo
con anuncios beligerantes sobre las reformas necesarias: “no debe entenderse como que
el liberalismo no es sino un partido en tránsito fugaz para abrirle las puertas al poder a los
partidos de izquierda" (El-Tiempo, 1936 tomado de C. O. Rodríguez).
Con similar temor, el cinco de junio del mismo año, otro diario liberal, El Espectador enfila
sus ataques contra el propio gobierno: "(…) el liberalismo es entre nosotros y en las
actuales circunstancias un partido de extrema izquierda” (El-Espectador, 1936 tomado de
C. O. Rodríguez). De esta manera, la Revolución en Marcha encuentra en el propio partido
liberal una oposición que resultaba más amenazadora que la misma oposición
conservadora.
En el año 1946, el Partido Liberal Colombiano se divide en torno a dos candidatos para las
elecciones presidenciales: Gabriel Turbay, candidato liberal oficialista, y Jorge Eliécer
Gaitán, candidato liberal disidente. Esta división facilita la vuelta al poder del Partido
Conservador Colombiano al ganar las elecciones de 1946 con su candidato único. Así el
país registra un nuevo cambio político al asumir la presidencia Mariano Ospina Pérez
candidato del partido conservador.
persecución indiscriminada contra los opositores políticos (Palacios, 2012). Para Eduardo
Santa, la policía, los detectives y los “pájaros” encontraron lucrativo robar haciendas,
llevarse la cosecha de café o comprar a bajos precios las propiedades de las víctimas
amenazadas de muerte… así fue frecuente que los jefes políticos regionales propiciaran
la violencia por las ventajas económicas que lograban obtener (Santa, 1964).
Como sostienen varios autores (Orlando Fals, 2008; Guzmán, 1977; Sánchez Gómez,
1987; entre otros), es una estrategia política frente al debate electoral de 1949 que busca
consolidar la hegemonía conservadora utilizando a la policía para ejecutar una campaña
de exterminio, pensada y planeada desde altas esferas del gobierno. Esta campaña
obtiene como respuesta, la declaración de la resistencia civil por el partido liberal
perseguido y la conformación de grupos armados de defensa.
“Los liberales perseguidos en el Valle del Cauca huían hacia Cali. Allí a las orillas
del río Cauca había centenares de refugiados y con el doctor Alirio Caicedo
atendíamos a los heridos y a los enfermos” (Cruz, 2013).
“Comisiones del ejército en la vereda del Palmar asesinaron a los que encontraban
en el camino…entonces en febrero de 1953 con 38 o 40 guerrilleros y con las
familias que eran más de 4.000 personas (hombres, mujeres, niños y ancianos)
salimos por la cordillera de Altamizal, arriba de Villarrica…después nos tocó tomar
la vía del páramo de Sumapaz y salimos por fin hacia el Guayabero y hacia el Duda”
(Aprile-Gniset, 1991).
“Cuando llegué como inspector de educación a Ataco (Tolima) había una lista de
niños que tenían prohibida la entrada a la escuela porque eran hijos de comunistas
y de evangélicos. En Santiago Pérez (Tolima), evangélicos gaitanistas, fueron
masacrados por la policía chulavita que les cortó la cabeza y les quemó la capilla y
las casas donde vivían. El padre Grisales, en la iglesia católica de Ataco daba la
comunión a los chulavitas y los bendecía con agua bendita, cuando iban a asesinar
a los evangélicos” (Dorado, 2013).
Ahora bien, la llamada violencia bipartidista, según el ex presidente López Pumarejo causó
240.000 víctimas entre 1947 y 1953. En realidad, no existe una estadística oficial sobre el
número de víctimas del período y esta cifra de 240.000 personas asesinadas, comúnmente
aceptada, parece ser menor. Oquist, basado en los cálculos hechos por Carlos Lemoine,
llega a la conclusión de que son cerca de 180.000 las víctimas de esta violencia que tuvo
como escenario principal las vertientes de las cordilleras en zonas de colonización cafetera
de baldíos, en los actuales departamentos de Tolima, Risaralda, Quindío, norte del Valle,
norte del Cauca, norte del Huila, occidente de Cundinamarca y sur de Santander (Oquist,
1978).
El primer censo oficial, realizado en 1932, registró 150.000 fincas cafeteras, la mayoría de
las cuales tenían menos de 10 hectáreas. Esta producción en pequeñas propiedades fue
importante para el desarrollo económico del país y para la estabilidad de la política
colombiana en los albores del siglo XX. (Bergquist, 1981) Sin embargo, su legitimidad y
función estabilizadora se rompe con la llamada violencia bipartidista que fue una guerra de
reconquista de laderas y vertientes. Detrás de la violencia liberal conservadora entraron
los especuladores, los bancos y las grandes compañías agrícolas capitalistas. Los futuros
latifundistas buscaron los mecanismos para apoderarse legalmente de las parcelas de los
colonizadores desterrados.
Fue principalmente, una larga guerra agraria de los latifundistas especuladores que, en el
marco de políticas estatales de concesiones territoriales, recibieron, algunos, titulación de
estos baldíos e intentaban, muchos, despojar y desalojar a los colonos pioneros de las
laderas vírgenes, donde habían valorizado la tierra con su trabajo, dando como resultado
un intenso proceso de concentración de la propiedad agraria. Como puede evidenciarse
en la figura que se incluye a continuación sobre el número de propietarios según tamaño
de los predios.
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Predios
Predios
menores Predios
entre 3 Predios
de 3 ha. entre 100
y100 ha. Mayores
y 500 ha.
NUMERO DE PROPIETARIOS de 500 ha.
AREA PREDIAL RURAL NACIONAL
2. El éxodo rural masivo de 1951 a 1973 hacia centros poblados mayores, modificó la
distribución espacial de la población con una creciente des-ruralización que
transformó a Colombia en un país en donde la mayoría de su población reside en
áreas urbanas.
74 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
22Nota: Este resultado puede evidenciarse, más adelante con el análisis realizado por Samuel
Jaramillo.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 75
comunistas.
A lo largo del siglo XX, los proyectos institucionales que intentan atender las demandas
habitacionales de los nuevos pobladores urbanos, son insuficientes pero han constituido
ofertas importantes de vivienda popular, que de alguna manera buscan contribuir a la
superación del creciente déficit habitacional de los sectores de bajos ingresos y en
ocasiones brindan algún tipo de apoyo a las organizaciones populares para apalancar
proyectos mixtos, atender emergencias, o reubicar comunidades en alto riesgo, etc. A
continuación se hace un breve recuento de algunos de estos planes habitacionales.
Debe mencionarse el primer programa conocido con resultados visibles. Este fue el barrio
Villa Javier fundado en Bogotá en 1913, cerca al barrio de Las Cruces. En 1938, tenía 120
casas y aproximadamente 800 habitantes, en una ciudad que ya contaba con una
población de 330.312 personas. Este barrio fue construido por iniciativa del jesuita José
María Campoamor, con financiación de la Caja Social de Ahorros y de propiedad del
Círculo de Obreros quien intentó crear una “Ciudad de Dios en Bogotá” con un barrio
obrero ejemplar tanto por las características físicas y arquitectónicas de las viviendas y
espacios comunitarios como por la forma de vida de sus habitantes. Las casas eran
arrendadas a precios muy bajos, a familias católicas de “buenas” costumbres que no
tuvieran vivienda propia, derivaran su sustento de labores manuales y estuvieran afiliadas
al Círculo de obreros. Este experimento no logró los objetivos propuestos, las casas fueron
vendidas y el programa desapareció con la muerte del Padre Campoamor (Londoño,
1994).
El primer programa gubernamental fue el Instituto de Crédito Territorial (I.C.T), que por
recomendación de la Misión Kemmerer fue creado mediante Decreto Ley 200 de 1939,
para la construcción y financiación de programas de vivienda de interés social. El Instituto
de Crédito Territorial (ICT), estuvo orientado inicialmente a vivienda rural, fue una entidad
del sector público que también atendió la demanda de vivienda de los sectores populares
urbanos, con vivienda subsidiada. Inicialmente con recursos del presupuesto nacional pero
a finales de los 50 y comienzos de los 60 obtiene recursos de préstamos internacionales
que le permite realizar grandes operaciones inmobiliarias para absorber así parte de la
demanda que cubría la autoconstrucción ilegal (Jaramillo, 1997). En los años cincuenta y
sesenta es la fuente principal de crédito para vivienda popular. Ejemplos en la capital, el
Centro Urbano Antonio Nariño, Ciudad Kennedy y algunas unidades vecinales en barrios
populares como Muzú y el Quiroga al sur de Bogotá.
76 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
La Caja de Vivienda Popular fue creada mediante el Acuerdo 20 del 13 de marzo de 1942
como organización centralizada encargada de controlar la producción, planificación y
ejecución de programas dirigidos a atender las necesidades habitacionales de los sectores
de menores ingresos. Sustituyó al Instituto de Acción Social y en sus inicios, tuvo como
principales funciones atender el suministro de viviendas para trabajadores, administrar los
barrios construidos por el Instituto de Acción Social y adelantar la construcción de “barrios
populares modelo”23 El gobierno nacional prestó 1’200.000 para la construcción de estos
barrios, en el decenio de los cuarenta.
Dentro de las primeras obras construidas por la Caja de Vivienda Popular, en Bogotá,
podemos destacar la construcción del “Barrio Modelo del Norte”, en la localidad de Barrios
Unidos, así como el inicio de la construcción del “Barrio Popular Modelo del Sur”, múltiples
reparaciones en barrios ya construidos, así como el suministro de los planos para la
construcción de viviendas para “gentes pobres y desvalidas”. Igualmente, el barrio
Acevedo Tejada, cercano a la Ciudad Universitaria. En 1959 la Caja continuaría prestando
sus servicios como una institución exclusivamente técnicas sin fines lucrativos, destacando
entre otras las siguientes funciones: urbanizar terrenos a bajo costo para dar facilidades
de pago a familias de ingresos bajos; administrar y mantener los barrios construidos por la
caja; participar en la ejecución de planes de reurbanización, rehabilitación o transformación
urbana elaborados por la oficina de planeación urbana de Bogotá; conceder o garantizar
créditos en efectivo y en materiales de construcción para la terminación, reparación,
reconstrucción, ampliación, higienización o saneamiento de viviendas; entre otras más.
23 Diseñados por Karl Brunner, arquitecto y urbanista buscando satisfacer las necesidades de
higiene en el desarrollo de la vivienda popular en Bogotá.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 77
comunistas.
Hacia el año de 1972 con la nueva política social de vivienda, el país se enfocó hacia un
sistema de ahorro que de alguna manera excluía a las familias de menores recursos sin
capacidad de ahorro y para ellas se creó la categoría de urbanización: “barrios de normas
mínimas”. Los primeros proyectos desarrollados por el Fondo Nacional de Ahorro, dentro
de este programa, fueron las urbanizaciones “la Manuelita” y “Guacamayas”. También se
estableció un sistema de vivienda transitoria para atender casos de emergencia
habitacional, con un primer experimento realizado en el barrio “los Laches”.
A lo largo de los años noventa la Caja de Vivienda Popular centró su actividad en atender
el déficit cualitativo de vivienda bajo tres programas: mejoramiento de vivienda, reubicación
de familias y titulación predial; todos estos dirigidos principalmente a la vivienda de interés
social. Dichos programas permitieron ampliar la oferta de vivienda de interés social,
localizar viviendas ubicadas en zonas de riesgo público, focalizar el mejoramiento de
vivienda y su entorno, así como el adelanto de la legalización de barrios acompañado de
acciones de habilitación estructura vial y espacio público. Desde el año 2001
adicionalmente tiene la facultad de administrar y liquidar los negocios, bienes y haberes de
propiedad de personas o entidades sometidas a procesos de intervención.
Según José Fernando Salazar (1999) no ha existido una política urbana explícita, que
articule y coordine las políticas sectoriales relacionadas con los procesos de urbanización
y las demandas de los nuevos ciudadanos. El Instituto de Crédito Territorial (ICT) la Caja
de Vivienda Popular y el Banco Central Hipotecario (BCH), como instituciones encargadas
de formular y llevar a cabo los proyectos de vivienda “pública”, ejecutaron una serie de
proyectos más o menos coherentes pero discontinuos e insuficientes para la creciente
demanda habitacional. Estos proyectos fueron barrios residenciales de tamaños variables,
para algunos sectores pobres de la población, en especial empleados. Eran estos barrios
modelo en los cuales las viviendas eran construidas en entornos amables, funcionales y
dotados tanto de las infraestructuras (viales y de servicios públicos) como de los
equipamientos básicos de recreación, educación, salud y bienestar. Por ejemplo, Ciudad
Kennedy con viviendas de diferentes formas (unifamiliares, multifamiliares, en
supermanzanas, con vías peatonales) y tamaños para configurar una ciudadela
relativamente “autónoma”.
En relación a las ofertas institucionales de vivienda popular, hasta la mitad del siglo XX,
predominó una visión asistencialista y una relación unipersonal de cada entidad que
otorgaba subsidios y servicios, con cada uno de los beneficiarios. Desde esta perspectiva,
las iniciativas de organización y participación popular fueron vistas con profunda
desconfianza. Bajo la tutela eclesial y/o la gestión gubernamental funcionaron estas
ofertas en el barrio Villa Javier, la Caja de Vivienda Popular, el Instituto de Crédito Territorial
y posteriormente, en el barrio del Minuto de Dios. Este último, es una obra social católica
fundada en 1950 por el sacerdote Rafael García Herreros. El Minuto de Dios, toma su
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 79
comunistas.
nombre del programa radial y televisivo a través del cual se convocaba a empresarios y
personas acaudaladas para participar, cada año en el Banquete del Millón. Este evento
permitía recaudar fondos para viviendas de familias destechadas y así se construyó el
barrio Minuto de Dios, que funcionó controlado por la iglesia católica, como una especie
de ciudadela, con colegio propio, templo, teatro, varios centros de salud y universidad.
Con la Ley 3 de 1991, se modificó el ICT en Instituto Nacional de Vivienda de interés social
y reforma urbana INURBE, que tiene como función principal adjudicar subsidios a familias
de escasos recursos para mejoramiento, construcción o adquisición de vivienda de interés
social. A partir de los años setenta en la era del UPAC el sector bancario formal financió
el crédito de largo plazo para vivienda. A partir de los años noventa el estado da subsidios
a familias de bajos ingresos para que estas puedan acceder al crédito para compra de
vivienda de interés social (Urrutia, 2011).
Finalmente, debe mencionarse una iniciativa gubernamental que si bien no estaba dirigida
a la construcción de vivienda popular si buscaba establecer un medio de concertación y
diálogo con los barrios populares y las veredas campesinas. Con este propósito, la Ley 19
de 1958, da vida a las Juntas de Acción Comunal (JAL), como iniciativa institucional que
por primera vez crea un mecanismo legal de participación comunitaria e interlocución entre
el gobierno y las comunidades populares con el propósito de que los habitantes barriales
de filiación liberal y conservadora, pudieran tener un espacio de ayuda mutua y de difusión
de las realizaciones gubernamentales del Frente Nacional, en cada localidad. Con la
Alianza para el Progreso y las nuevas tendencias de la cooperación internacional, surgió
una política social basada en el desarrollo de labores comunitarias como una estrategia
alternativa para el mejoramiento de la calidad de vida de los países en vías de desarrollo
y en su ejecución participaron las JAL.
24 Durante la década del 70, con el programa de “Normas mínimas” se toleraron instalaciones de
menores especificaciones, en los barrios de invasión, con el propósito de crear condiciones para que
la urbanización ilegal se legalizara.
82 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Estas son precisamente las ciudades en las cuales proliferaron los tugurios espontáneos
y en las que también surgieron alternativas organizadas de vivienda popular de diversa
índole, como los Centros de Provivienda. Un mayor análisis de las políticas y los planes
gubernamentales que intentaron cubrir este déficit se presenta más adelante relacionado
con el desarrollo y consolidación de la Central Nacional Provivienda y con los intentos por
crear mecanismos de coordinación entre las organizaciones populares de vivienda.
Por su parte, esta dinámica heterogénea y compleja fue analizada por John Turner quien
plantea que estas realidades tan diversas no pueden ser comprendidas a través de teorías
rígidas. Con su propuesta de Housing by people, plantea que frente a la inoperancia
estatal para resolver los problemas reales de las poblaciones de menores recursos, el
hábitat popular latinoamericano ha sido construido desde la informalidad con relaciones
sociales de reciprocidad y con valiosas tradiciones de autogobierno y organización
democrática que permiten soñar con una nueva forma de habitar la ciudad concebida,
desde la utopía, como proyecto común que necesita de apropiación y sentido de
pertenencia por parte de todos sus pobladores (Ruipérez, 2006).
Ahora bien, han sido poco estudiadas en Colombia las experiencias de los pobladores,
víctimas de la violencia rural de los años 50, que vivieron un proceso complejo y acelerado
de urbanización, y participaron en procesos de adquisición de vivienda popular al margen
de la legalidad. Los viviendistas de la segunda mitad del siglo XX, son bastante
heterogéneos.
Hay invasores espontáneos que individualmente buscaron un techo donde refugiarse, hay
iniciativas de urbanizadores piratas ligados al clientelismo tradicional y también hay
acciones colectivas directas protagonizadas por destechados pertenecientes a una
organización social, que fundaron barrios populares, como es el caso de Provivienda,
organización liderada por colonos comunistas.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 85
comunistas.
Alfonso Torres Carrillo relaciona cerca de 250 acciones colectivas emprendidas por
colonizadores populares urbanos para solucionar su problema habitacional en barrios de
Bogotá durante el período comprendido entre 1958 y 1971. Son acciones colectivas de
diversa índole (movilizaciones, marchas, bloqueo de vías, pedreas, resistencia al desalojo,
reclamaciones escritas, memoriales a las autoridades, recolección de fondos en bazares,
festivales, mingas y trabajos colectivos de autoconstrucción) (A. Torres, 1993).
Los conflictos con las autoridades se ubican principalmente en Usme, Yomasa, Santa
Librada, Los Laches, Suba, Engativá, Soacha, Lucero, Juan XXIII, Salvador Allende,
Camilo Torres, El Pedregal, La Casona y El Vergel. Durante el mismo período, las
invasiones de terrenos más significativas en la capital son: Las Colinas, Policarpa, Juan
XXIII, Santa Rosa, El Dorado, El Quindío, El Progreso, Salvador Allende, Atahualpa,
Camilo Torres, Los Olivos y Nuevo Chile. (A. Torres, 1993)
Acá es necesario precisar que, este proceso de colonización popular urbana se hace
fundamentalmente por autoconstrucción y su magnitud es tan significativa que llega a
constituir más del 50% de las viviendas urbanas construidas durante el período
comprendido entre 1951 y 196425.
Según cálculos de Samuel Jaramillo, la oferta estatal de vivienda popular subsidiada por
el Estado, a través de la Caja de Vivienda Popular y del Instituto de Crédito Territorial crece
25 Este período es el de mayor crecimiento de la ciudad de Bogotá con una tasa del 7.8% anual.
86 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
en un 16.8% en el período de 1951 a 1964 y para el siguiente período esta oferta supera
a otras formas de producción de vivienda del sector formal de la economía. No obstante,
desde 1938 hasta 1985 los más pobres, que representan cerca de la mitad de la población,
resolvieron su necesidad de vivienda acudiendo a la autoconstrucción ligada a la
ocupación ilegal del espacio (Jaramillo, 1997) y en la práctica, ésta se convirtió en la
alternativa de vivienda más utilizada por amplios sectores populares.
Así se demuestra, para la ciudad de Bogotá, con las cifras sobre las diferentes formas de
producción de vivienda, de promoción capitalista, construidas por encargo, subsidiadas por
el Estado y las viviendas por autoconstrucción. Estas últimas tienen la más alta proporción,
lo cual significa que, desde 1938 hasta 1985, más de la mitad de las viviendas de Bogotá
son autoconstruidas, como puede observarse en el cuadro que se presenta a continuación.
empresarios que con una inversión de capital mínima, obtienen de manera fraudulenta
cuantiosas ganancias, usurpando terrenos de propiedad incierta o comprando terrenos no
urbanos, para fragmentarlos y revenderlos de manera ilegal sin tener en cuenta las
reglamentaciones vigentes en cuanto a uso del suelo. Estas urbanizaciones no son un
fenómeno marginal, sino un producto lógico del régimen imperante, de las condiciones en
que se da el proceso de colonización popular urbana y constituyen una válvula de escape
al déficit habitacional, que evita, para el sistema actual, los riesgos políticos de las
ocupaciones de hecho promovidas por organizaciones populares, como se explicará a
continuación.
no habitable y que se encuentra por fuera del perímetro urbano, sin acceso a servicios
públicos básicos. El terreno adquirido, lo divide en pequeños lotes que luego revende a los
destechados, para que ellos lo paguen a plazos, con falsas promesas de legalización. La
oferta es atractiva para quienes no tienen donde vivir, porque el precio está por debajo del
valor comercial del suelo urbano y con facilidades de pago. En su afán de irse a vivir allí,
aceptan firmar cláusulas leoninas26, con alto riesgo de perder el dinero invertido y quedar
nuevamente sin vivienda.
Nicolás Buenaventura (1981) hace un recuento de las urbanizaciones piratas del decenio
de los años setenta cuyas familias, víctimas de estafa, buscaron apoyo solidario y asesoría
jurídica de Provivienda para conservar su lote y su vivienda. Los cuatro casos más
importantes fueron Gran Britalia, Yomasa, Bellavista y República del Canadá, los dos
primeros fueron intervenidos por la Superintendencia Bancaria y el Instituto de Crédito
Territorial (ICT) y en los dos segundos Provivienda logró finalmente negociar con los
urbanizadores piratas, condiciones favorables para las familias: El barrio Gran Britalia
cerca de Corabastos en Bogotá, fue construido sobre terrenos que estaban por debajo de
la cota del nivel del río Bogotá y por tanto con alto riesgo de inundación. Estos terrenos
fueron comprados por el urbanizador pirata Clemente Chávez en 1974 por menos de $4
26 Cláusulas del contrato en condiciones fraudulentas que aseguran las ganancias para el
urbanizador y sin garantías para las familias, como firmar el acta de venta solo 60 días después de
que el comprador haya pagado totalmente la deuda y con la obligación de asumir todos los costos
de las obras exigidas por las autoridades (DAPD 1973 citado por A. Torres, 1993, p. 31).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 89
comunistas.
millones para venderlos fraccionados en 3.000 lotes sin servicios, cada uno
aproximadamente a $50.000. En el mismo año, el barrio Gran Yomasa por la carretera
hacia Usme donde 1.500 familias habían adquirido lotes sin servicios por valor de $60.000
cada uno. En ambos casos con la intervención de Provivienda los vecinos perjudicados de
Britalia y Yomasa lograron, firmar documentos mediante los cuales el ICT se comprometía
con ellos a legalizarles el barrio pactando cuotas mensuales módicas, acordes con los
ingresos familiares y garantizando así que cada familia tuviera vivienda propia.
En relación con las otras dos experiencias descritas por Buenaventura, se evitó la
intervención de la Superintendencia Bancaria. En el barrio Bellavista de Soacha el
urbanizador pirata José Devis Elbues vendió lotes a 350 familias desde 1973 que durante
8 años intentaron sin éxito culminar la negociación; por eso decidieron fundar en el barrio
un Centro de Provivienda, para presionar al urbanizador. Por este medio, lograron la
instalación de pilas de agua, un lote para zona verde con una casa cultural y otros lotes
adicionales para venderlos y conseguir cómo financiar la instalación de energía y la
construcción de una cancha de microfútbol. Un proceso similar ocurrió en el barrio
República del Canadá del urbanizador pirata Teodoro Restrepo construido con 513 familias
en el kilómetro 7 de la salida a Choachí. También allí intervino Provivienda para obligar al
urbanizador a cumplir con los requisitos de instalación de servicios. En general, puede
decirse que como resultado de estos negocios fraudulentos, los urbanizadores piratas
obtiene una ganancia que, con frecuencia, supera el 500% de lo invertido. Según Torres
en 1970 en este tipo de barrios vivían en Bogotá cerca de 200.000 familias (A. Torres,
1993).
Además, los nuevos asentamientos constituyen un potencial de votos para los políticos
clientelistas que reaparecen en épocas electorales con sus ayudas y promesas de
legalización. Esta dinámica se evidencia en el caso emblemático del urbanizador pirata
Rafael Forero Fetecua, analizado por Francisco Gutiérrez (1998) a partir del proceso por
el cual se construyó el barrio “La Meca” en Bogotá y se consolidó el movimiento “Forerista”.
El barrio “La Meca” nació hacia finales de los años ochenta. Los precios de los lotes
variaban, según las dificultades de acceso. Se cambiaban lotes por cualquier cosa:
bicicletas, televisores, etc. Los “comités de cuadras” se encargaban de la vigilancia y la
consecución del agua y luego se consolidaron como Juntas de Acción Comunal. Rafael
90 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
El primer cargo de elección popular que ocupó Rafael Forero fue el de concejal en 1984
con treinta y seis mil ochocientos votos. Aproximadamente siete mil de estos salieron del
barrio de “La Meca” y sus alrededores en respuesta a todos los favores recibidos por
Forero. La “maquinaria rafaelista” funcionaba principalmente gracias a que las personas le
quedaban debiendo favores (Gutiérrez, 1998, p. 77), y solo podían ser pagados por la
base social mediante los anhelados votos. El Movimiento de Forero Fetecua se destruyó
por varias razones simultáneas: (Gutiérrez, 1998) por un lado el “rafaelismo” no pudo
cumplir con varias de las promesas hechas a la base social y algunos capitanes que
limitaban el margen de maniobra del Movimiento contribuyeron a su deterioro (Gutiérrez,
1998) Por otra parte “La Meca” cambió inadvertidamente pues muchos de los fundadores
habían migrado (por violencia o por migración interurbana) y los nuevos líderes no se
sentían identificados con Forero, ya que aparecieron competidores como las ONG, con
organizaciones cívicas atractivas para los jóvenes. Por último con la muerte de Forero
Fetecua (El-Tiempo, 1994) su familia decidió no continuar con su “aventura” política.
del Estado frente a la urbanización pirata fue tolerante, a diferencia de lo ocurrido con las
ocupaciones de hecho organizadas. Por el contrario, cuando el propietario es un
urbanizador pirata, la administración local toma medidas que no van más allá de
declaraciones escritas o amonestaciones. Posiblemente por los nexos que existen con
frecuencia entre empresarios piratas, políticos clientelistas y funcionarios.
Las Organizaciones Populares de Vivienda -OPV- han jugado un papel importante en los
procesos de creación de numerosos conglomerados urbanos, que inscritos en la lógica de
la necesidad, han desarrollado formas autónomas de producción de hábitat a través de la
organización, la promoción y gestión de su propio entorno urbano. Esta dinámica se
traduce en un desarrollo social y urbanístico consolidado mediante las modalidades de
auto-construcción y autogestión de la vivienda a cargo de los mismos pobladores
organizados que, históricamente, han conformado barrios populares, gestionados por
fuera del control y regularización del Estado (Sepúlveda, 2012). De esta manera, la
existencia y continuidad de la lógica de la necesidad, frente al déficit de vivienda accesible
para los de más bajos ingresos, ha determinado que las Organizaciones Populares de
Vivienda -OPV- se hayan constituido en un factor estructural de la configuración urbana,
muchas veces desconocido o desestimado en la definición de las políticas públicas de
vivienda.
La principal diferencia con otras modalidades de solución de vivienda popular como las
que se mencionaron anteriormente (iniciativas surgidas de programas institucionales
gubernamentales como la Caja de Vivienda Popular o el Instituto de Crédito Territorial;
otras de beneficencia eclesiástica como el Minuto de Dios o el barrio Villa Javier y también
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 93
comunistas.
Desde la segunda mitad del siglo XX en Colombia, hubo intentos efímeros por consolidar
estas organizaciones como estrategia de sobrevivencia de las familias desplazadas por la
violencia que arribaron a los centros urbanos sin recursos para solucionar sus necesidades
básicas como tener un techo donde refugiarse y alimento para sus hijos. En la fase inicial
de aglomeración urbana nacen cientos de nuevos barrios clandestinos, en condiciones de
miseria, carentes de servicios básicos esenciales. Cerca del 70%, de quienes participan
en estas acciones colectivas de lucha por la vivienda son mujeres y niños para quienes la
importancia de tener un lote donde vivir y sembrar, representa seguridad, arraigo y la
perspectiva de emprender con otros una nueva vida barrial.
Con las Organizaciones Populares de Vivienda, los nuevos pobladores buscaron obtener
la adecuación y transformación de los tugurios en barrios consolidados para ser incluidos
y reconocidos en la ciudad. Son iniciativas populares de sobrevivencia que surgen y se
transforman según las circunstancias. Ahora bien, estas organizaciones, de alguna manera
con sus aportes y sus falencias contribuyeron al complejo, desigual e inequitativo proceso
de urbanización nacional. Entre ellas, están las siguientes:
Las juntas o comités de vecinos de los cerros orientales en Bogotá, creadas desde 1956
en los barrios El Paraiso, Pardo Rubio, Bosque Calderón, San Martín, Mariscal Sucre y
Juan XXIII, entre otros27 (Chaparro, 1997).
27 Sus habitantes habían sido en su mayoría trabajadores de las canteras, ladrilleras o chircales de
la zona, liderados por Absalón Acero antiguo sindicalista petrolero, construyeron colectivamente
acueductos comunitarios, instalaron energía de contrabando tomada de los postes cercanos al
Hospital Militar y resistieron al desalojo anunciado con la apertura de la Avenida circunvalar.
94 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
de 483 viviendas, en Suba con el proyecto Tibabuyes construyó cerca de 5220 viviendas,
en Usme con las urbanizaciones Rio Verde, Buenavista y El Cerezo.
por cuenta propia (zapateros, sastres, modistas, carpinteros, etc) Algunos de ellos
continúan viviendo en sus barrios y/o vinculados como dirigentes de Provivienda.
“En 1953 el gobierno de Rojas Pinilla llamó a la concordia. En octubre del mismo
año, en el municipio de Natagaima, realizamos la Tercera Conferencia Regional del
Sur del Tolima… se decidió desactivar el movimiento armado sin entregar las
armas… Se determinó que los guerrilleros con sus familiares se reubicaran, en
30Campaña militar (1953-1955) incluso contra población de Cunday, Pandi, Icononzo, Viotá,
Cabrera, Prado, Natagaima y Dolores.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 97
comunistas.
“El gobierno atacó a la población de Villarica con todo su poderío militar, tanquetas,
tanques de aviación, de artillería e infantería, con un golpe descomunal para liquidar
al movimiento agrario. Fue una guerra heroica de unos campesinos desarrapados
contra el aparato militar del gobierno, pero a los campesinos no se les venció
militarmente. Los vencieron las circunstancias de la naturaleza, el hambre, las
enfermedades y la carencia de drogas… La verdadera historia no está en los libros,
está en nuestra memoria” (Aprile-Gniset, 1991).
De acuerdo con estos testimonios, puede afirmarse que la historia colectiva del
campesinado del oriente tolimense en los años 20 a 60, se conoce poco a poco: llegada
en busca de tierras para cultivar, plantación de cafetos, fundación de poblados,
persecución, masacres y despojo. En 1955, el Estado Mayor del Ejército colombiano
elaboró un plan relámpago para ocupar Sumapaz y el oriente del Tolima. El 5 de abril se
inicia la Operación Tenaza. En Villarrica, el colono se arma y defiende su familia, su
parcela, sus años de trabajo y la guerra se prolonga por más de tres años. Sobre estas
circunstancias, Aprile afirma que estos relatos son la memoria colectiva de la resistencia
armada a la dictadura militar en los años cincuenta ya que, en el mismo período, se da un
proceso similar en cien lugares de las cordilleras, pero es en Villarrica donde por primera
vez el campesinado pretende “hacer historia por cuenta propia” (Aprile-Gniset, 1991, pp.
9-10).
El éxodo masivo que allí se vivió en la década de los años 50, es mencionado de manera
recurrente por fundadores de los barrios de Provivienda en Bogotá, Villavicencio, Ibagué,
Girardot, Fusagasugá, Valledupar y Urabá, que narran los hechos así:
100 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
“En 1952, cuando yo tenía ocho años, el ejército y la policía entraron a esa vereda.
Todo lo quemaron y además mataron como a cincuenta personas… Tuvimos que
salir huyendo... La mayoría éramos niños y mujeres. Nos tocaba escondernos y
abrir trochas para poder salir… Los guerrilleros iban adelante indicando el camino.
De esos hombres que protegieron la salida muy pocos quedaron vivos… Fue como
una travesía de ocho días, de noche, por el borde del río Cabrera y salimos al lado
de Prado. No teníamos para dónde ir, mis padres nos colocaban donde podían y
me tocó irme para Ibagué…entonces en el año 68 me vine para Bogotá y acá estoy
tratando de levantar familia y trabajando con los compañeros” (Gerardo, 1991).
“Soy nacida y criada en Villarrica Tolima, una población pequeña del oriente del
Tolima. Desde la edad de 7 años viví en violencia. Durante el gobierno de Rojas
Pinilla el ejército se tomó el pueblo y tuvimos que huir. Cuando vuelve otra ola de
violencia, en el año 1966, decidimos venirnos para Bogotá, llegamos acá porque
ya sabíamos del barrio por medio de la prensa, de La Voz, en ese tiempo se llamaba
Voz de la Democracia. Mi esposo vino, conoció el barrio y se afilió a Provivienda,
en ese tiempo no existía la carrera décima. Un compañero y paisano que vivía en
el barrio nos ayudó a traer el trasteo. Nos quedamos con los niños en una casetica
en el lote que nos asignaron”. (Góngora, 2011).
“Siendo muy niña, como 8 añitos, se empezó a vivir la violencia y después del 9 de
Abril de 1948. Fuimos desalojados en dos ocasiones: primero cuando Laureano
Gómez subió al poder y después cuando subió Rojas Pinilla en 1953 e inició la
guerra de Villarrica. Tuvimos que irnos para Girardot. Mi esposo también era
desplazado de todas partes. Nos conocimos siendo niños en Villarrica. En 1961, a
los 22 años me casé y me vinculé al Partido Comunista. Supe del Barrio Policarpa
Salavarrieta, por mi esposo que venía trabajando desde hace tiempos, desde
Villarrica. Había participado en la toma de otras tierras; él participaba en los Centros
de Inquilinos orientados por el Partido Comunista”. (Castellanos, 2011)
“Nací el 9 de Junio de 1920, en Ráquira, Boyacá. Me fui para el Tolima con una tía
que me invitó. Allí aprendí a cultivar el café, conseguí una pareja y administrábamos
una finca en Villarica. Cuando terminó la guerra contra los comunistas yo tenía
cuatro hijos vivos y estaba sola, sin mi marido. El ejército había roseado todo el
plátano y los cafetales para que la gente no pudiera vivir en ese pueblo;
encontrábamos muertos entre los matorrales y eso era muy duro. Don Ignacio, el
pastor de la iglesia evangélica me recomendó que me fuera para Bogotá, a la Casa
de Oración donde el hermano Tista Toro, que estaba en la invasión del Policarpa.
102 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Con algunos de ellos, que continúan viviendo en sus barrios y/o vinculados como dirigentes
de Provivienda, reconstruimos sus memorias. En particular, con Vicente, Rafael, Mario,
Guzmán y Sofía que tenían experiencias previas en el movimiento sindical y/o en
organizaciones políticas y que en sus relatos explicaron cómo, sus destrezas laborales les
permitieron vincularse a Provivienda y contribuir a su consolidación.
“Soy ebanista y en 1958 vine a vivir a Valledupar porque acá había muy pocas
personas capacitadas en el ramo de la artesanía y buenas oportunidades de
trabajo. Nos reunimos a celebrar el Primero de Mayo con Tulio Villa un carpintero
de Calamar (Bolivar), Juan R. Leyva un hortelano del Tolima, Juan Roa sastre del
interior, Camilo Larrazabal, artista plástico de Ciénaga, Isaías Rosado sindicalista
agrario de El Molino, Armando Ariza del sindicato de oficios varios y Sixto Ospino
del sindicato de trabajadores de carreteras y sobreviviente de la masacre de las
bananeras. Todos eran comunistas y decidimos fundar una Asociación que
llamamos Provivienda Popular para organizar a cientos de destechados que
llegaban a Valledupar”. (Martínez, 2010).
“Yo era dirigente de la Federación de trabajadores del Magdalena y fundador de
un sindicato agrario en Tamalameque. En el año 55 participé en la invasión de la
carrera 12 que dio origen al Barrio Obrero. Estas luchas por la vivienda fueron
104 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
camarada Arlés Herrera (Calarcá), un hombre muy formado iba a nombre del
Comité Regional y por la noche lea con vela porque no había luz. Participé en las
invasiones que después fueron los barrios Quindío, Nuevo Chile, Juan XXIII,
Bellavista, Santa Rosa, Los Olivos, Salvador Allende, Buenavista y muchos otros.
” (Upegui, 2011).
de zapatería, la cocina y así; más adentro teníamos otra chocita con la cama y más
atrás el baño que eran letrinas…Si no estoy mal, fuimos los primeros en zapatería
que llegaron a este barrio. Mi esposo siempre se había desempeñado en eso, yo
aprendí con él, pero no me gusta la guarnición y si me gustan las ventas. Yo vendía
los zapatos puerta a puerta.” (Plazas, 2011).
inquilinatos miserables, soportando abusos, con acceso restringido a los servicios de agua
y de energía, en conflicto con los vecinos y sometiendo a sus hijos a permanecer
encerrados durante todo el día. En estas circunstancias, resultaba muy halagador, en
particular para las madres con hijos pequeños, afiliarse a Provivienda con la expectativa
de que algún día podrían ser propietarias de una vivienda digna. Teresa, Mery, Mercedes
y Lilia hacen un recuento de su experiencia en Bogotá así:
“Me casé en Manizales y a los cinco días me vine para Bogotá. Estuvimos viviendo
en Bosa, Los Mártires y luego en el Samper Mendoza. Allí tuve mis primeros tres
hijos. Mi esposo se colocó en un taller de mecánica ganando catorce mil pesos
quincenalmente y pagábamos seis mil pesos al mes de arriendo en una piecita muy
pequeña; el resto lo utilizábamos para los teteros de los niños y la alimentación. Le
informaron que había unos terrenos detrás del Hospital de la Hortúa, y le invitaron
a una reunión para saber cómo afiliarse a la Central Nacional Provivienda. A los
pocos días vinimos, conocimos el potrero que era muy grande; nos explicaron la
trayectoria del barrio y recibimos muchas orientaciones para llegar a la toma de la
tierra” (Chica, 2011).<
“Nací en el Valle del Cauca. Me casé de 14 años, a los 16 años, por la violencia
nos sacaron del Valle hacia el Tolima. Vengo de Cajamarca, allá mi esposo
manejaba y tenía tres carritos, que viajaban de Cajamarca a Ibagué, o a cualquier
parte del país. Cuando llego de nuevo La Violencia nos dejaron sin nada, y a él lo
persiguieron para matarlo…bueno, a La Violencia le debo todo esto, le debo la
pobreza, le debo el hambre, y le debo la falta de estudio de mis hijos. Gracias a
Dios que me lo dejó vivo, y pudimos salir los hijos y yo” (de Ortíz, 2011). “Entonces
me vine para Bogotá. Llegué aquí al barrio por necesidad, porque en ninguna parte
le arrendaban a uno con niños, vine aquí al barrio, traía seis hijos, me dieron la
posesión, no me cobraron nada y me colaboraron mucho…en fin las necesidades
que hubieran las suplían entre todos los del barrio” (de Ortíz, 2011).
“Nací y crecí en Gachetá, en el campo. Allí junto a mis siete hermanos. Mis padres
vendieron la tierrita que tenían y nos vinimos todos para Bogotá. Yo tenía 26 años
cuando empecé a trabajar. Trabajé en una fábrica de hilos y tejidos cerca de Usme
y allí conocí a mi marido. Cuando nos organizamos vivíamos en Kennedy en una
pieza. Tenía que dejar a mis hijos solos la mayor parte del día y exponerlos a todos
los peligros de la ciudad. Porque cuando yo llegaba encontraba a mis niños por la
calle, mojados, descalzos y con hambre. La dueña de la casa los sacaba a la calle
110 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
que dizque porque hacían males. Eso era muy duro y por eso nos afiliamos a
Provivienda, nos vinimos a tomar posesión y a vivir acá” (T. Moreno, 2011).
La memoria sobre estos pioneros se conserva aún en la organización. Ellos son: Pedro A.
Salas, Luis A. Morales, Gabriel Mateo Escribano, Camilo Gardeazábal, Hernando Garavito
Muñoz, Gerardo Molina, Alfonso Barberena y Julio Rincón. No pudieron ser entrevistados,
porque ellos habían fallecido. Sin embargo, con base en fuentes secundarias, a
continuación haremos una breve mención de estos primeros emprendedores.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 111
comunistas.
Desde 1961, Salas creó el primer Centro de Inquilinos de Provivienda, adelantó un intenso
trabajo organizativo y pedagógico con quienes buscaban afiliarse a la organización y
diseñó las primeras manzanas del predio invadido detrás del muro del Hospital San Juan
de Dios en Bogotá y que dio origen al barrio Policarpa Salavarrieta (H. Lozano, 2014). Es
el único pionero que dejó sus vivencias y sus experiencias consignadas ampliamente por
escrito en un relato que fue premiado y publicado, en 1998, por la Alcaldía Mayor de Bogotá
en el concurso sobre historias barriales; el relato se titula: En una noche amanecía un
barrio y hace parte de la colección Bogotá Historia Común. Su texto constituye un valioso
referente para reconstruir las memorias de Provivienda.
Viajó dos veces a la entonces Unión Soviética donde recibió cursos teórico-prácticos en
filosofía y en política económica, como militante del Partido Comunista Colombiano PCC.
Tuvo cuatro hijas y once nietos. Durante varias décadas continuó organizando
ocupaciones de tierra en diferentes municipios del país y fundó más de 30 barrios de nuevo
tipo. Muchas veces perseguido y encarcelado. La revista Semana (Revista-Semana, 1961)
registra un allanamiento a un local de su propiedad en donde fueron encontrados 40.000
ejemplares del periódico La Verdad. Cuando se le preguntaba: ¿Qué es ser comunista?
respondía: “Es ser mejor que muchos y sentirse igual a todos.” En 1946 Pedro Antonio
Salas y Luis A Morales participaron en la creación de la primera Federación de Comités de
Pro Vivienda en Cali y organizaron allí tomas de tierra con el fin de construir viviendas
populares.
Luis A Morales era zapatero, también se vinculó a la lucha por los destechados en Cali, de
allí se trasladó a Bogotá y estuvo desde sus inicios en las acciones colectivas emprendidas
por Provivienda. En el barrio Policarpa Salavarrieta se le recuerda por su intenso trabajo
en la creación y organización de las comisiones de vigilancia y de cultura. Como dice el
mismo Luis A Morales: “La vigilancia consistía en la presencia masiva de la gente en la
calle; en la disciplina, en la resolución y en la organización de las masas, sin necesidad de
recurrir a la violencia”(Salas, 1998). Este sistema surgido en los primeros tiempos del
Policarpa Salavarrieta, se extendió y se impuso en todos los barrios de ocupación del país.
También Luis A Morales promovió la solidaridad comunitaria, la organización de mujeres y
jóvenes, en todo lo relacionado con las artes, el deporte y la cultura para realizar
presentaciones y talleres de teatro, pintura, música, canto y danzas, además de algunas
actividades recreativas y prácticas deportivas de fútbol y microfútbol y también de voleibol,
basquetbol, ping pong, ajedrez, maratón y tejo. En su memoria, el salón cultural del barrio
Policarpa Salavarrieta lleva el nombre de Luis A Morales (Patiño, 2000).
Gabriel Mateo Escribano había nacido en España, llegó a Cali a finales de la década de
los años treinta, colaboró en la lucha por la tierra en la ciudad de Cali, con Alfonso
Barberena, Julio Rincón y Pedro Salas. En 1949 se radicó en Villavicencio, allí fue elegido
concejal y fue autor del proyecto de Acuerdo que creó la Caja de Vivienda Popular
Municipal. (Arango, 1991). En 1960, con Aureliano Sepúlveda, Jorge Correal y Alcides
León crearon el Centro Provivienda La Vanguardia de Villavicencio con 300 afiliados y
acompañaron la creación de los Barrios El Embudo, Popular, 20 de Julio, Primero de Enero
y Dosmil. Desde el Concejo municipal y la Asamblea Departamental gestionaron la
legalización y dotación de estos barrios (Arango, 1991). Dos décadas más tarde, fue
víctima de detención arbitraria, golpes y amenazas por agentes de la Policía y el 29 de
octubre de 1992, su hijo Alvaro Diego Escribano de 40 años médico y dirigente cívico de
la UP fue asesinado en su consultorio por paramilitares (Proyecto-Nunca-Más, 2000).
Camilo Larrazábal, nació en 1921 en Orihueca, zona bananera, su padre fue trabajador de
la United Fruit Company. Desde muy joven recibió la influencia de las nuevas ideas
políticas que circulaban en su región, con sus compañeros Sixto Ospino Núñez, Carlos
Barraza, Cayetano Elías, Adán Ortiz Salas, también dirigentes sindicales. Camilo se afilió
al Partido Comunista Colombiano y allí permaneció hasta su muerte a los 93 años de edad,
en marzo de 2014. Es recordado como un legendario luchador popular. Fue dirigente de
la Federación de Trabajadores del Magdalena (FESTRASMAG), organizó el Comité de
114 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Unidad Sindical que dio origen a la Central Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC),
fue fundador de Centros de Provivienda y barrios en Ciénaga y de la Central Nacional
Provivienda en Valledupar (Semanario-Voz, 2014).
Hernando Garavito Muñoz fue un abogado, dirigente de izquierda liberal de los Llanos,
amigo de Alfonso Barberena y de Gabriel Escribano. Primer presidente de la Junta
Nacional de Provivienda en 1959 y posteriormente, como asesor jurídico redactó el
proyecto de Estatutos de la nueva organización y tramitó la personería jurídica, otorgada
por el Ministerio de Justicia mediante resolución del 5 de mayo de 1961. Como
representante a la Cámara por el Movimiento Revolucionario Liberal MRL (que se basaba
en una política llamada el SETT: Salud, Educación, Techo y Tierra) hizo parte, con Alfonso
Barberena de la comisión reclamante de los derechos de los destechados que ocuparon
el predio aledaño al Hospital San Juan de Dios en 1962. También presidió el debate de la
comisión parlamentaria que en 1965, se opuso a la persecución contra los campesinos de
Marquetalia. Fue un aliado de los comunistas y por este motivo fue estigmatizado por el
establecimiento, como “el parlamentario de la extrema izquierda”. Fundador en
Villavicencio del movimiento Vanguardia Roja integrado por los liberales que adhirieron a
la Anapo en el Meta, colaboró con Gabriel Escribano en la fundación del Centro
Provivienda La Vanguardia en Villavicencio.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 115
comunistas.
Alfonso Barberena y Julio Rincón, de común acuerdo, emprendieron juntos durante varios
años la defensa de quienes no tenían vivienda y lograron obtenerla para cientos de
pobladores. Barberena fue dirigente liberal, alcalde de la ciudad de Cali entre agosto de
1942 y febrero de 1943, personero municipal, representante a la cámara y una figura
política de importancia nacional. Desde los años cuarenta y durante la creciente afluencia
de personas que huían hacia Cali y otras ciudades del país, emprendió gestiones eficaces
en beneficio de diversos sectores populares destechados que presionaban por soluciones
alternativas para la consecución de la vivienda, muchas veces acudiendo a la dinámica de
ocupaciones de hecho (Urrea & Murillo, 1999).
Barberena como personero municipal de Cali realizó acciones decididas de apoyo a los
destechados y como congresista logró la aprobación de la Ley 41 de 1948, llamada Ley
116 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Barberena sobre los terrenos ejidales, por la cual se establece la imprescribilidad de los
ejidos o tierras comunales alrededor de los centros urbanos. En su memoria, en Cali, llevan
su nombre la Autopista Sur o Autopista Alfonso Barberena y un barrio de la Comuna 12.
Además, participó en la fundación de Provivienda en el año 1959 en Bogotá.
Julio Rincón nació en 1902 en Santander de Quilichao (Cauca). Como Pedro Antonio
Salas, era también un sastre comunista que desde los 16 años vivió en Cali y perteneció
al Sindicato de Oficios Varios. Antes de cumplir 30 años fue co-fundador del Partido
Comunista, colaboró en la creación de los primeros núcleos marxistas en la región.
Dirigente sindical, Concejal de Cali durante dos períodos y diputado a la Asamblea del
Valle. Siendo concejal logró la legalización de las ocupaciones que dieron vida a los barrios
Nacional y Primero de Mayo. Participó en las huelgas de textileros, ferroviarios, mineros
del carbón y zapateros. Fundó numerosos sindicatos y fue dirigente de la Federación de
Trabajadores del Valle. En los años cuarenta, dirigió el paro cívico por la nacionalización
de la Compañía Colombiana de Electrificación que logró su objetivo (Ferrer, 2010).
“Era un hombre estudioso y procuraba siempre transmitir todo lo que aprendía. Fue
muy apreciado por sus grandes cualidades humanas, excepcional inteligencia,
audaz, intrépido y de gran valor cívico. Enemigo del dogmatismo y de la vanidad,
sabía corregir a tiempo sus errores. Sufrió toda clase de persecuciones chantajes
y calamidades económicas. Fueron muchas las veces que estuvo encarcelado”
(Arango, 1986, p. 24).
Murió asesinado el 8 de junio 1951. Su cuerpo fue encontrado en la morgue cinco días
después. Según dictamen médico, presentaba graves huellas de tortura, que le
ocasionaron la muerte junto con el veneno que le obligaron a ingerir. Su cadáver pudo ser
reconocido por un anillo que llevaba con el nombre de sus cinco hijos. Había sido hostigado
por la policía chulavita y su familia sospechaba que tratarían de matarlo. Nadie fue
castigado por este crimen. El Concejo Municipal de Cali le rindió homenaje poniéndole su
nombre a uno de los salones del Concejo y erigiéndole una estatua con un obelisco en el
parque que lleva su nombre, en la carrera 15 de Cali con calle 36.
118 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
También se destacó su labor como diputado en la Asamblea del Valle. Por los días en que
fue asesinado Julio Rincón, se discutía en el Concejo de Cali un proyecto de acuerdo para
expropiar los terrenos ejidales que estaban en posesión de la familia García Garcés y de
la familia Giraldo. Después de su asesinato el acuerdo no fue aprobado y centenares de
familias populares fueron despojadas de su vivienda. En la Central Nacional Provivienda
se conserva la memoria de este sastre comunista como el luchador que sirvió de ejemplo
y modelo para la creación de la organización. Por este motivo, en su memoria en 1978,
CENAPROV creó el barrio Julio Rincón, en un área limítrofe al Distrito de Aguablanca y
posteriormente se crearon también otros barrios con el nombre de Julio Rincón en Soacha,
en Armero, en Medellín y en los Llanos Orientales.
La idea de organizar a los destechados, en Cali, para resistir a los desalojos y conseguir
vivienda propia fue una iniciativa de Alfonso Barberena y Julio Rincón, ante la magnitud
del drama que vivían tantas familias (Arango, 1986). Durante varios años Barberena y
Rincón, con los destechados, intentaron crear comités de Provivienda. Sin embargo, los
comités tenían una corta existencia. Se reunían tres o cuatro jefes de familia y
conformaban de manera espontánea un comité para ocupar determinado terreno, pero
surgían desacuerdos entre las familias y el comité se desintegraba. En los años cuarenta
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 119
comunistas.
Las orillas del río Cali hacia el norte y del río Cauca hacia el oriente fueron pobladas por
miles de familias, unas que habían ocupado directamente y otras que estaban allí en
calidad de inquilinas de algunos individuos que, sin tener necesidad de vivienda,
participaban de las invasiones para apoderarse de lotes que luego alquilaban a familias sin
techo, no pocas veces con la complicidad de las autoridades que veían una oportunidad
de adueñarse de las propiedades ejidales para su enriquecimiento personal. Cuando las
familias se atrasaban en el pago del arrendamiento, las autoridades hacían el desalojo.
Julio Rincón y Alfonso Barberena se oponían a esta clase de atropellos. Arango Zuluaga
(1986) relata cómo en una ocasión, evitaron un desalojo de 100 familias. El personero
municipal de entonces, Alfonso Barberena, se presentó en compañía de Julio Rincón al
sitio del desalojo. Cuando el juez se disponía a firmar la orden de desalojo, Barberena
mostró documentos que probaban que los terrenos eran de propiedad ejidal y que quienes
figuraban como arrendadores incurrían en un fraude. De esa manera las familias se
salvaron de ser desalojadas recibiendo, posteriormente, adjudicación legal de los terrenos
por parte del municipio. Rincón y Barberena combinaban la actividad normativa y jurídica
con las acciones directas promoviendo la formación de nuevos comités de Provivienda.
Los comités se daban su propio nombre de acuerdo a la denominación del terreno
ocupado: Colón, Villa Colombia, la Floresta, etc. Barberena y Rincón preferían que la tierra
fuera entregada a los nuevos pobladores, a través del Consejo o mediante los mecanismos
jurídicos, pero cuando las mayorías oficialistas lo impedían, entonces apoyaban a los
destechados para que ocuparan directamente.
En síntesis, de alguna manera, puede decirse que desde sus inicios y ante la urgencia de
obtener un techo para sobrevivir, se utilizaron herramientas jurídicas, al mismo tiempo que
se promovía y/o acompañaba las ocupaciones de hecho. De esta manera, en la lucha por
la vivienda, los colonos comunistas destechados combinaron y aplicaron formas de
autodefensa aprendidas en los procesos de colonización rural y de organización
120 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
campesina. Las familias ocupaban los terrenos y a la vez estaban llenando formularios
para que la entidad oficial indicada les adjudicara el lote ocupado y no era difícil lograrlo si
comprobaban que la familia no tenía vivienda. Así amparándose en las leyes vigentes
entonces en materia de ejidos podían ocupar también en algunos casos predios privados
de origen ejidal o terrenos de propiedad municipal.31
En el año de 1946 los comités Provivienda que existían en Cali acordaron constituirse en
una Federación para afrontar unidos la represión policial en las ocupaciones. A la reunión
constitutiva asistieron delegados de 40 comités nombrando una junta directiva integrada
entre otros por Luis A. Morales y Pedro A. Salas militantes comunistas que posteriormente
participarían en la fundación de la Central Nacional Provivienda y del barrio Policarpa
Salavarrieta en Bogotá (Arango, 1986). La Federación funcionó durante dos años y se
desintegró a raíz de la violencia desatada con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Sin
embargo en plena violencia, de manera clandestina organizaron y realizaron la toma de
los terrenos denominados Saavedra Galindo dando nacimiento al actual barrio Simón
Bolívar, en la ciudad de Cali.
En la residencia de Julio Rincón se realizaban las reuniones clandestinas en las más duras
épocas de la violencia, para programar las tomas de tierra y coordinar las acciones
necesarias para lograrlo. Julio Rincón, Luis A Morales y Pedro Salas, tenían organizada
una importante ocupación masiva de tierras en zonas de ejidos (en terrenos ocupados por
hacendados del oriente) la víspera del 9 de abril de 1948. Esta ocupación fue abortada por
los hechos sucedidos el 9 de abril (Urrea & Murillo, 1999).
El 7 de agosto de 1956, cerca de la estación de ferrocarril de Cali hubo una explosión de
varios camiones del Ejército cargados con dinamita; esta explosión ocasionó la muerte de
miles de personas que habitaban la zona adyacente a la vieja estación. El gobierno militar,
mediante Decreto 1933 designó una Junta que administrara la construcción del barrio
Aguablanca para los damnificados. Esta Junta, no solo no hizo adjudicaciones gratuitas
sino que recaudó dinero entre los damnificados y vendió lotes a personas no damnificadas,
31La propiedad ejidal fue establecida por el virrey Manuel Antonio Flórez (1778) en el Nuevo Reino
de Granada como terrenos protegidos para beneficio común y destinados a atender necesidades
de la población desposeída. Ver mayor información en el capítulo anterior.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 121
comunistas.
como consta en el informe presentado, años después, por la junta del barrio Aguablanca
a la Quinta Asamblea Nacional de Provivienda (CENAPROV, 1967b).
Durante los años cuarenta y cincuenta, fue una época de mucha agitación social en varias
ciudades colombianas, relacionada con la expansión urbana y el monopolio de tierras
aledañas a las cabeceras municipales. La Central Pro Vivienda de Cali surgió en 1957. En
su coordinación participaban liberales y comunistas como expresión de la alianza entre el
Partido Comunista y el sector que formaría el Movimiento Revolucionario Liberal (Urrea &
Murillo, 1999).
Como anota Jacques Aprile-Gniset, en el Valle del Cauca los pobres terminaron pagando
con creces la nueva renta urbana de los terratenientes, gracias a la inversión pública y a
la forma como se negoció el acuerdo de -compra del globo de tierra- entre la organización
popular y los grandes hacendados, mediado por las autoridades y los partidos
tradicionales, liberal y conservador (Urrea & Murillo, 1999). En otras regiones del país, a
finales de la década del 50, se iniciaron también comités locales de Provivienda con la
iniciativa de los sindicatos de oficios varios integrados por artesanos (sastres, zapateros,
carpinteros, plomeros, panaderos, etc) y trabajadores independientes y con la participación
activa de militantes comunistas como Carlos Herrera, Camilo Larrazábal, Carlos Arias,
Tulio Villa, Vicente Martínez y Anita Borray. En Ciénaga invadieron los ejidos conocidos
como playones para conformar los barrios Jorge Eliécer Gaitán y Nueva Colombia y en
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 123
comunistas.
Valledupar los terrenos municipales de la Granja Ganadera dando origen al barrio Primero
de Mayo (Martínez, 2010).
Sin embargo, funcionó con grupos reducidos de inquilinos y personas muy entusiastas que
contribuyeron a la creación de una verdadera organización de los destechados, gracias al
valioso aporte de los artesanos y trabajadores comunistas que poco a poco se fueron
vinculando y aportando su experiencia directa en las acciones colectivas emprendidas en
Cali. Ellos fueron, en particular, Pedro Antonio Salas, Luis A Morales, Jesús Flórez y
Celmira Cruz. Estos luchadores plantearon a la naciente Provivienda, dos modificaciones
de fondo que fueron aceptadas sin dificultad:
Los afiliados realizaron diferentes modalidades de acción, con mayor o menor intensidad
en cada uno de los cinco períodos:
Participación en Centros de Inquilinos para adelantar procesos de formación
política.
Ubicación de ejidos y predios municipales susceptibles de ocupación.
Ocupaciones colectivas de predios por colonos afiliados a la organización.
Análisis de la legislación vigente útil para defender la posesión de los terrenos
ocupados.
Apoyo mutuo con organizaciones sociales y sindicales.
Creación y consolidación de barrios de Provivienda.
126 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
En agosto de 1960 se eligió una nueva junta directiva integrada por dirigentes populares:
Pedro A. Salas, presidente; Jorge Hurtado, vicepresidente; Hernando Meléndez, secretario
general; Antioco Palacios, tesorero y Juan de J. Ramírez, fiscal. También en esta
oportunidad, el abogado Hernando Garavito Muñoz, como asesor jurídico, fue el
encargado de redactar el nuevo proyecto de estatuto de la Central Nacional Provivienda,
reconocida por el Ministerio de Justicia con la Resolución del 5 de mayo de 1961.
Fotografía 2-21: Niños y mujeres del barrio Las Colinas, en Bogotá 1960.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 127
comunistas.
“Tuve la suerte de encontrar a un viejo amigo quien intercedió para que el ministerio
de Justicia nos la aprobara en pocos días. Este amigo se llamaba Carlos Barrios.
En 1952 habíamos participado en una organización juvenil en la Universidad
Nacional donde nos conocimos en reuniones de concientización sobre la lucha de
clases y la problemática del país. Desde ese entonces no nos habíamos vuelto a
ver. La organización continuó ganando más prestigio, ya no por lo que decíamos
sino por lo que hacíamos en favor de las aspiraciones de la gente y de las
necesidades del momento” (Salas, 1998).
Desde la perspectiva de los sectores subalternos, a lo largo del siglo XX, con un reciente
pasado campesino procedente de regiones donde la violencia estatal y paraestatal contra
el “enemigo interno” facilitó el despojo violento de muchos pobladores y la acumulación de
la propiedad en pocas manos, la práctica política del Partido Comunista estuvo orientada
a consolidar sus bases sociales y electorales integradas en buena medida por colonos
(rurales y urbanos), artesanos, trabajadores estatales y/o por cuenta propia que lucharon
por el derecho al trabajo digno y solidario y a la propiedad familiar. Con esta perspectiva
se concibieron las federaciones sindicales, las zonas de autodefensa campesina32 y los
barrios de nuevo tipo de Provivienda.
Son escasos los escritos que destacan la importancia de esta práctica política. Entre ellos
pueden mencionarse que siguiendo la orientación del X Congreso del PCC en 1966, se
definió la Plataforma de Lucha Inmediata de las FARC en la cual se reitera el respeto a las
ocupaciones de tierras y la propuesta de reducción del 50% en los arriendos de vivienda
urbana (Aguilera, 2014). Posteriormente, en la Resolución política del XIII Congreso del
PCC realizado en noviembre de 1980 se menciona la gran experiencia de la Central
Nacional Provivienda como ejemplo para construir otras organizaciones de masas. En los
años 1982 y 1985, las revistas del PCC Documentos Políticos y Estudios Marxistas y
CENAPROV publicaron algunos artículos al respecto, ellos son:
32Con base en esta experiencia los campesinos del Duda lograron titulación de tierras a cambio de
preservar los bosques y dieron vida a la propuesta de “Zonas de Reservas Campesinas”, que
posteriormente tuvo reconocimiento legal a partir de la aprobación de la Ley 160 de 1994. Esta ley
tuvo por objeto velar por el aprovechamiento de las tierras baldías de la Nación y regular su
ocupación por parte de los colonos de escasos recursos para el fomento de la pequeña propiedad
rural, la economía campesina, la conservación del medio ambiente y de los recursos naturales
renovables.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 131
comunistas.
En Documentos Políticos No. 112 a 115 se publicaron las tesis de Jaques Aprile-Gniset
sobre la colonización popular urbana con el título El fenómeno urbano en Colombia y bajo
el seudónimo de Urbano Campo; en la revista Estudios Marxistas No. 13 de 1982 hay un
artículo de Lelio Rodríguez sobre la lucha por la vivienda donde se menciona cómo los
profesionales del Partido Comunista brindan formación política y asesoría jurídica a
Provivienda, con el propósito de ubicar a los mejores viviendistas para invitarlos a ingresar
como militantes del PCC. En efecto, según el desempeño y el compromiso efectivo con la
lucha por la vivienda, eran seleccionados los más destacados para asistir a la escuela
nacional de cuadros del PCC y en algunos casos también para viajar a la Unión Soviética.
Siguiendo esta tesis, podría asumirse que, las declaraciones de principios de las
organizaciones de izquierda de la época, obedecieron al deseo de transformación a largo
plazo, desconociendo la experiencia real y cotidiana del proceso organizativo popular
presente en cada momento. En este sentido, puede afirmarse que los documentos
programáticos del PCC, durante el siglo XX, en Colombia, de cierta manera expresaron
una perspectiva eurocéntrica como correspondía al marxismo ortodoxo, asignándole al
trabajo de masas un papel instrumental como semillero de militantes y potencial electoral.
En consecuencia, se produce una relación fantasmal entre la teoría y la práctica, ya que la
teoría no habla con la práctica y la práctica no habla con la teoría (De Sousa Santos, 2011)
y las valiosas experiencias sociales acumuladas en la práctica política de los colonos
comunistas terminan siendo desperdiciadas. Este pudo ser uno de los factores del declive
de Provivienda, como se analizará más adelante.
El año de 1930 transcurrió en una coyuntura especial porque el Partido Liberal recuperó el
poder del Estado después de 45 años de hegemonía conservadora y en el mismo año
nació el Partido Comunista como una organización legal, con expectativas de alianzas
políticas con jefes del liberalismo, en el espíritu de la democracia liberal y acatando la
orientación del Partido Comunista de la Unión Soviética PCUS. Como sección de la
Internacional Comunista, formuló su política dirigida a la clase obrera en un país
predominantemente rural y un asalariado industrial apenas en formación; afrontando las
consecuencias de la gran crisis económica mundial, con miles de trabajadores urbanos
cesantes y campesinos en condiciones de sobre-explotación en las haciendas cafeteras.
Fotografía 2-26: Ignacio Torres Giraldo. Fundador del PSR y del PCC
No obstante, este Frente no logró la aprobación del gobierno y fue catalogado por el
presidente López como “un embeleco” (PCC, 1961). A pesar de este distanciamiento
público, con la izquierda, el gobierno de López no logró neutralizar a los defensores del
status quo. La Revolución en marcha constituyó una de las frustraciones más evidentes
para las clases subalternas (Aguilera & Vega, 1998). Las reformas gubernamentales que
tenían amplio respaldo popular fueron rechazadas rotundamente por parte de quienes
vieron afectados sus intereses, no solamente dentro del Partido Conservador sino también
en los sectores tradicionales mayoritarios del Partido Liberal.
Estos sectores impusieron la gran pausa del gobierno de Eduardo Santos (1938-1942) y
la terminación definitiva de los experimentos reformistas en 1945 con la renuncia de López
y su reemplazo por Alberto Lleras Camargo, quien terminó su administración compartiendo
el gobierno con los conservadores (Oquist, 1978). El ciclo de 16 años de la llamada
“Violencia” coincidió con el inicio de la industrialización por la vía de la sustitución de
importaciones y con “la gran pausa” de Eduardo Santos, en la cual el liberalismo abandonó
su proyecto reformista.
Así las cosas, el partido liberal llegó a las elecciones de 1946 con divisiones
irreconciliables. El candidato del sector radical fue Jorge Eliécer Gaitán caudillo con amplio
apoyo popular y considerado como “fascista” por el PCC33. El sector moderado del
liberalismo, presentó como candidato a Gabriel Turbay, conocido por su apertura
33En el ambiente político de la época, los comunistas seguidores de la URSS, estimaron que los
caudillos populares, Jorge Eliécer Gaitán en Colombia y Juan Domingo Perón en Argentina eran
similares a Benito Mussolini, el líder fascista italiano.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 135
comunistas.
diplomática frente a los países socialistas cuando fue Ministro de Relaciones Exteriores de
López Pumarejo34. Los comunistas decidieron apoyar al diplomático.
Con dos candidatos liberales se facilitó el triunfo electoral del Partido Conservador
Colombiano en 1946 que llevó a la presidencia a Mariano Ospina Pérez. Con el respaldo
de la iglesia católica, los conservadores utilizaron un leguaje anticomunista para
profundizar la persecución indiscriminada contra los opositores políticos (Palacios, 2012).
A continuación se presenta una imagen de los titulares del diario conservador El Siglo en
octubre de 1942 y en mayo de 1949 que ilustra esta estigmatización.
Nota: Imagen tomada del libro Porque la Sangre es Espíritu (Perea, 1996, p. 142)
En esta coyuntura electoral, los “pájaros” y “chulavitas” (paramiltares) arreciaron su
persecución contra los campesinos liberales y comunistas35. Como sostienen varios
34
Como Ministro, Gabriel Turbay gestionó el establecimiento de relaciones diplomáticas entre la
URSS y Colombia; estas relaciones fueron suspendidas en 1948, a raíz del “Bogotazo”.
35Como ya se mencionó, se suceden las masacres contra familias completas, con actos de extrema
crueldad como desollar y mutilar a las víctimas. Jorge Eliécer Gaitán, dos meses antes de ser
asesinado convocó, a una muchedumbre que desfiló en profundo silencio con antorchas y banderas
136 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
autores (Orlando Fals, 2008; Guzmán, 1977; Sánchez Gómez, 1987; entre otros), esta fue
una estrategia política frente al debate electoral de 1949. Igualmente, el acuerdo con el
gobierno de los EEUU para realizar en Bogotá la Novena Conferencia Panamericana, en
1948, como escenario propicio para incorporar la doctrina Truman en América Latina y
condenar el “comunismo internacional”; así lo atestigua la declaración final aprobada por
los presidentes latinoamericanos (Renán Vega, 2013).36
enlutadas para pedir al presidente conservador Mariano Ospina Pérez que detenga las masacres
ejecutadas por las autoridades.
36La Novena Conferencia Internacional Americana declaró: “Que por su naturaleza antidemocrática
y por su tendencia intervencionista, la acción política del comunismo internacional o de cualquier
totalitarismo es incompatible con la concepción de la libertad americana.”
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 137
comunistas.
Apenas fue conocida la noticia, del asesinato de Gaitán, la gente pobre se insurreccionó e
intentó destruir lo que simbolizara el poder conservador y clerical. Los órganos represivos
del Estado y sectores de la iglesia católica aniquilaron este levantamiento popular a sangre
y fuego, masacrando a miles de personas (Renán Vega, 2013). Por su parte, el PCC, a
raíz de la revuelta popular del 9 de abril de 1948, desistió de sus compromisos con el
Partido Liberal y asumió la tarea de conquistar una identidad propia; conservando su
ideario socialdemócrata; desarrolló un intenso trabajo de organización con sectores
sindicales para obtener reivindicaciones laborales mínimas y con los protagonistas de la
colonización popular en el campo y en la ciudad para apoyarlos en su propósito de tener
acceso a la tierra y a la vivienda propias.
“los comunistas reanudaron contactos con los sectores radicalizados del campo,
establecieron núcleos de organización y resistencia que hoy todavía subsisten,
crearon redes de comunicación y mantuvieron en circulación nacional o regional
pasquines, hojas volantes, folletos e incluso libros editados en el país y además
lograron mantener en pie una escuela nacional de formación de cuadros políticos”
(Delgado, 2009, p. 95).
38Como se explica más adelante estas iniciativas permitieron dar un sustento legal a las acciones
colectivas de los destechados y a la creación de Provivienda.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 139
comunistas.
En junio de 1953 se instaló el régimen militar, como una apuesta de las élites para hacerle
frente a la violencia generalizada y controlar cualquier rebeldía o síntoma de protesta por
parte de las clases subalternas; en la celebración del primero de mayo de 1954 Rojas
Pinilla describe a los comunistas como “gentes de la más baja escala moral, para quienes
no cuenta ni el temor de Dios, ni el acato a la ley, ni la elemental conciencia de los deberes.
Verdaderas fieras humanas en quienes se ha pervertido todo sentimiento humanitario y
obran solamente en busca de satisfacer bajos instintos”, citado por Beltrán (2015).
Al siguiente año fue convocada la Asamblea Nacional Constituyente presidida por Mariano
Ospina Pérez. Esta Asamblea, en aplicación de la doctrina de la Seguridad Nacional y
mediante el Acto Legislativo No. 6 de 1954, prohibió “la actividad política del comunismo
140 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
39Acto Legislativo No.6 de 1954. Publicado en el Diario Oficial No. 28.649 del 13 de diciembre de
1954.
40Operación tierra arrasada de la Fuerza Aérea Colombiana arrojó cerca de 50 bombas Napalm,
en las llamadas “acciones de paz”. Quienes expresaran su rechazo eran sancionados con cinco
años de cárcel.(Beltrán, 2015)
41 La cortina era una hilera de combatientes desde Cunday, a la Aurora, los Alpes, Villarrica y
llegaba hasta Prado. Era como una pared de gente, estaban en tierra, en las trincheras, cada uno
en su hueco individual. Ahí comían dormían, día y noche (Beltrán, 2015)
Según Molano (1989) tanto los desplazamientos geográficos como los nuevos
asentamientos tenían protección armada bajo la forma de autodefensa. Del Sumapaz y
Villarrica salieron dos Columnas hacia el suroriente. De ellas se desprendieron poco a poco
contingentes que fueron colonizando la Hoya del Duda hasta Uribe en el Meta: el Alto
Guayabero y Balsillas en el Huila llegando hasta el Caguán en el Caquetá" (Molano, 1989).
Orientados por los colonos comunistas, aplicaron una estrategia de sobrevivencia con un
proyecto de vida comunitaria construido de acuerdo con su ideario político43.
43Acá es pertinente recordar que desde comienzos del siglo XX, amplios sectores de la población
colombiana, ante el abandono y/o la persecución gubernamental, emprendieron espontáneamente
procesos de colonización popular rural y urbana para conquistar el derecho a trabajar y a ser
propietarios.
142 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Los lugares donde se consolidaron estas formas de gobierno fueron llamadas “zonas
liberadas” por los comunistas y por las autoridades estatales fueron calificadas de
“repúblicas independientes”. A través de juntas de autodefensa o juntas de unión
campesina distribuyeron baldíos, intentaron garantizar un orden social y sobrevivieron
mediante la combinación del trabajo individual y el colectivo (Aguilera, 2010).
urbanas. Estas prácticas políticas de alguna manera pueden reflejar una combinación de
formas de lucha legales e ilegales, sin embargo, hasta ese momento son en lo esencial
una táctica defensiva y reivindicativa.
Es con el triunfo de la revolución cubana, que se abre para los países latinoamericanos la
posibilidad de imaginarse una toma del poder político por la vía armada y es en esta
coyuntura que por primera vez el PCC en su IX Congreso celebrado en 1961, declara en
la resolución política que:
"la revolución puede avanzar un trecho por la vía pacífica. Pero, si las clases
dominantes obligan a ello, por medio de la violencia y la persecución sistemática
contra el pueblo, este puede verse obligado a tomar la vía de la lucha armada, como
forma principal, aunque no única, en otro período. La vía revolucionaria en
Colombia puede llegar a ser una combinación de todas las formas de lucha"
(Pizarro, 2004).
Acá es pertinente resaltar cómo el PCC insiste en que la lucha armada no es la única vía
posible; acorde con la orientación política de la URSS menciona la combinación de todas
las formas de lucha, ratificando, implícitamente, su decisión de insistir en la vía
parlamentaria para acceder al poder político. Como afirma Álvaro Delgado, un rasgo
permanente del PCC fue su resistencia al cambio, su estructura jerarquizada y su discurso
fiel a la ortodoxia obrerista (Delgado, 2009).
mismo tiempo promovió acciones de masas con ocupaciones ilegales de predios rurales y
urbanos, teniendo en cuenta las necesidades y sentimientos de la población (Vieira, 1981).
Sobre esta tesis, Gilberto Vieira secretario general del PCC, en la entrevista hecha por
Marta Harnecker, afirmó que el PCC nunca tuvo como prioridad dirigir o impulsar la lucha
armada pero afirmó también que en los documentos del Partido han decidido plantearse
solamente consignas realistas y por esta razón no mencionan el tema de la toma del poder
porque no consideran que sea un objetivo alcanzable mientras no exista una situación
revolucionaria; en consecuencia el PCC persistió con sucesivos intentos en su empeño por
incorporarse al sistema político legal. A pesar de ello, la respuesta oficial predominante fue
de rechazo y exclusión porque la cultura política colombiana se ha caracterizado por su
larga tradición anticomunista, promovida desde la jerarquía eclesiástica y las instancias de
poder del establecimiento, al punto que el PCC, desde su fundación ha sido perseguido,
ilegalizado y obligado a trabajar en la clandestinidad (Vieira, 1988).
En la experiencia práctica de Provivienda desde sus inicios tuvieron que aplicar el principio
de la combinación de todas las formas de lucha como estrategia de sobrevivencia de los
destechados. La organización acudió a acciones de hecho con tomas ilegales de predios
pero también adelantó procesos de compra comunera y proyectos en concertación con
autoridades locales. Incluso, en un mismo proceso tuvo que acudir, a esta estrategia según
las circunstancias, como se describirá más adelante en el caso del barrio María Cano, en
Palmira (Valle del Cauca).
Sin embargo, ¿cómo explicar que una agrupación política reformista, de alguna manera,
propiciara la mayor y más larga expresión de lucha armada agraria en el continente,
organizara acciones colectivas ilegales con ocupación de baldíos y/o predios urbanos y
consolidara proyectos autogestionarios en el campo y la ciudad?
Gilberto Vieira afirma que la tesis de la combinación de todas las formas de lucha es un
principio leninista adaptado a la realidad colombiana a partir de una necesidad táctica en
los años 50, que se va alargando de tal manera que la táctica conduce a la estrategia, a la
aceptación de la inevitabilidad de la lucha armada, pero al mismo tiempo a la importancia
de reivindicar la participación política dentro de la legalidad. Por eso el PCC no aceptó
privilegiar la lucha armada y decidió, que si bien, el movimiento guerrillero, puede ser
momentáneamente la forma principal de lucha en una determinada coyuntura de una
región particular, no es viable como forma principal de lucha generalizada en Colombia
donde la inmensa mayoría de la población vive en las ciudades (Vieira, 1988).
Otra de las posibles respuestas a este interrogante puede ser, que ante la larga guerra
interna impuesta a la población colombiana, el PCC a pesar de sus convicciones sobre la
coexistencia pacífica, se vio en la necesidad de atribuir legitimidad a la resistencia armada
del pueblo para defenderse de la represión criminal del Estado y sus clases dominantes
(Vieira, 1981). Como ya se afirmó anteriormente, en un régimen político que incurre
sistemáticamente en crímenes de Estado, acudir a la combinación de todas las formas de
lucha es una estrategia de supervivencia, que en la práctica parece inevitable en medio de
una guerra que se prolonga por más de medio siglo.
la resistencia armada campesina. A este respecto, Alvaro Delgado explica que los jefes de
las Farc afirmaban que no necesitaban combatientes porque les sobraban, sino
instructores políticos (Delgado, 2007), el PCC respondía a esta solicitud enviando algún
comisario que impartiera cursos sobre materialismo histórico o economía política.
Históricamente, debe tenerse en cuenta que en Colombia, el PCC junto con la oposición
de izquierda, en términos electorales ha sido una fuerza política minoritaria y marginal.
Alrededor del 90% de los votos y los escaños de la burocracia estatal son ocupados por
liberales y conservadores, a su vez elegidos con menos del 50% del potencial electoral.
En otras palabras, la expresión mayoritaria ha sido la abstención. Además, desde 1958 a
1982, la escasa votación comunista presenta una tendencia a la disminución en las
ciudades y un incremento en las zonas campesinas, donde al mismo tiempo se registra un
aumento considerable del número de asesinatos políticos en el período (Buenaventura,
1983).
Hernando Hurtado nació en 1925, desde joven se vinculó al PCC y fue miembro de su
Comité Central; reconocido por su amplio criterio y excelente sentido del humor, asumió
responsabilidades organizativas en los barrios populares de Bogotá, Cundinamarca y
Santander contribuyendo con Mario Upegui al fortalecimiento de Provivienda. Fue elegido
a la Cámara de Representantes con Gilberto Vieira a finales de la década del 70 y es el
coautor del proyecto de reforma urbana presentado a esta corporación. Fue víctima de un
atentado en junio de 1985.
Acuerdo 12 de 1984 sobre las obras del Plan Maestro de Alcantarillado del
sector sur de la ciudad y en favor de los propietarios de escasos recursos;
Acuerdo 02 de 1988 por el cual se legaliza la ocupación del terreno ocupado
por las familias del barrio Yira Castro de Provivienda;
Acuerdo 23 de 1997 sobre ampliación, mantenimiento de la malla vial,
acceso y pavimentación de barrios populares y cofinanciación de la
Empresa de Acueducto y alcantarillado con la comunidad de la
infraestructura sanitaria requerida;
Acuerdo 2 de 1998 para la atención integral de la población desplazada;
Acuerdo 15 de 1998 para promover la organización comunitaria de familias
de bajos ingresos y facilitar su acceso al suelo destinado a la vivienda de
interés social prioritaria;
Acuerdo 62 de 2002 por el cual se rinde homenaje al prócer cubano José
Martí designando con el nombre de “Parque del Pueblo José Martí” al
parque barrial ubicado entre carreras 10 y 10A y calles 3 y 4 sur del Barrio
Policarpa Salavarrieta en la ciudad de Bogotá.
Campesina Intendencial del Casanare, entre otros. A pesar de que fue un período de auge
del movimiento popular, en el cual se multiplicaron las protestas sociales, los bloqueos de
vías y las tomas de tierra en diferentes regiones del país, esta iniciativa no prosperó, por
divergencias internas insalvables; los tres senadores del MAC abandonaron la coalición y
el MOIR condenó el Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977, marchitando la
propuesta unitaria.
Como señala Álvaro Delgado, este paro, primero y único en la historia colombiana con
cobertura nacional y beligerante fue resultado de una labor persistente y un esfuerzo
notable de la alianza de organizaciones de izquierda en general y del PCC en particular.
En las narraciones de los colonos comunistas se registra además la presencia activa y
beligerante de los viviendistas en el Paro Cívico Nacional, como se describirá más
adelante.
Para 1980, ante el incremento de la persecución política, el XIII Congreso del PCC
proclamó la necesidad de una verdadera apertura democrática. Por tanto, en la línea
política de los comunistas debían ser prioritarias las acciones de masas y específicamente
las luchas legales sindicales, agrarias, estudiantiles y electorales. En consonancia con
estos lineamientos, Provivienda orientó sus acciones hacia promover la creación de
centros de inquilinos buscando de manera prioritaria soluciones habitacionales dentro de
la legalidad, como la compra comunera de lotes con servicios para adelantar proyectos
colectivos por autoconstrucción.
152 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Además del apoyo legislativo para la normalización de los barrios, la presencia permanente
de dirigentes del PCC en Provivienda contribuyó de manera decisiva a la consolidación de
los procesos organizativos barriales. Dadas las circunstancias del país, con una población
urbana mayoritariamente artesanal o vinculada a la informalidad, el PCC, en su XI
Congreso, sin abandonar el trabajo sindical, se propuso ser una organización política con
“influencia de masas” (Coral, 1985), Esta consigna pudo aplicarse con éxito a través del
trabajo en barrios, convocando a los destechados y así, las circunstancias mismas
permitieron imponer la validez de Provivienda como herramienta de trabajo partidario
(Coral, 1985).
Para el éxito de esta labor, se tuvieron en cuenta los siguientes criterios: Velar ante todo
por la cohesión interna, tener militantes destacados con dedicación exclusiva a
Provivienda, hacer que la asociación funcione como un sindicato de los destechados
atendiendo sus dificultades legales, laborales e incluso penales, educación básica para
adultos, formación política y logística. Obtener los recursos necesarios para el
funcionamiento con un trabajo colectivo en festivales, bazares, rifas, donaciones, etc. Así,
mientras se lograba hacer realidad la vivienda se atendían y solucionaban los problemas
cotidianos de los afiliados y se planeaban las ocupaciones.
La orientación del Partido Comunista para adelantar las tareas políticas en Provivienda
puede resumirse así: Evitar la improvisación, las acciones aventureras, hacer caso omiso
de las críticas y los señalamientos como reformistas. Sin apresurarse, asumir que es la
misma práctica y la sabiduría popular la que marca el ritmo de la dinámica y no el
voluntarismo, ni el trabajo de escritorio, ni las aulas universitarias. Por eso, primero se
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 153
comunistas.
imparte educación política, se acude con peticiones a las autoridades hasta agotar los
mecanismos legales y se demuestra a los destechados la inoperancia gubernamental que
obliga a proceder por las vías de hecho con la invasión de terrenos (Coral, 1985).
Sobre las condiciones que debían soportar los destechados Pedro Salas narra lo siguiente:
“Los informes de los inquilinos que llegaban a las asambleas generales eran
desesperanzadores por el abuso y atropello que cometían los dueños de casa,
quienes imponían reglamentos carcelarios, injustos e inhumanos según la
"conciencia" del arrendador. Por ejemplo, algunos establecían horarios de llegada
a las siete, ocho o nueve de la noche máximo. Quien no llegara a esa hora debía
amanecer en la calle. (Salas, 1998, p. 24).
154 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
“El servicio de luz se limitaba a unas pocas horas, en ocasiones desde las seis y
treinta de la tarde, así la pieza fuera oscura. Una sola vez en la semana se podía
lavar la ropa. Sólo se autorizaba bañarse durante los domingos y había que hacer
cola. Sólo se disponía de un sanitario mal presentado y antihigiénico. En un
corredor o una pieza grande funcionaba la cocina para todos —cuatro, seis y hasta
diez familias—. Por la situación de hambre en la que sobrevivía la gente, en
cualquier descuido se perdían (se robaban entre ellos) los alimentos ya preparados”
(Salas, 1998, p. 24).
“No se arrendaban piezas para inquilinos con niños y cuando lo hacían, éstos
debían permanecer encerrados todo el día hasta que llegara un adulto. Los niños
no veían la luz y tampoco salían a recibir el sol. Su estado de ánimo y salud eran
deplorables. La mayoría vivía en una pieza y no tenía derecho a que alguien los
visitara y menos a quedarse, porque entraba en conflicto con el dueño de la casa o
la persona encargada del inquilinato. La violación de una de estas condiciones daba
motivo para exigir que se desocupara la pieza, lo mismo si se demoraba en el pago
sólo por unos días. Así, muchas casas de inquilinato eran un infierno. Los conflictos
por el hacinamiento con gentes de diferentes costumbres terminaban muchas
veces en indeseable promiscuidad, tanto de los adultos como de los niños” (Salas,
1998, p. 25).
“La organización tenía la tarea de buscar terrenos donde se pudieran hacer barrios
para la gente que no tenía dónde vivir, de esta manera se encontraban una cantidad
de espacios baldíos... en el Centro de Inquilinos se preparaba la fundación de
nuevos barrios, se brindaba educación de los socios sobre el problema de la
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 155
comunistas.
tipo y la Casa Cultural; también se explicaban los objetivos superiores de la lucha (la
orientación del partido de la clase obrera (Buenaventura, 1981).
Ahora bien, de acuerdo con el contenido de la cartilla, el tema inicial estaba centrado en el
problema del déficit de vivienda en Colombia, con datos estadísticos para ilustrar cómo,
cada año se incrementaba el número de personas sin vivienda y cada año aumentaba
también el costo de la construcción de las mismas. Los destechados aprendían que las
causas de esta problemática, estaban relacionadas con el crecimiento explosivo de las
ciudades debido a la gigantesca migración de los campesinos despojados durante la
violencia, por el poder de los latifundistas aliados a los militares y al gran capital que
acaparan territorios y especulan con el precio de la tierra rural y urbana. El mapa
conceptual de este primer módulo era el siguiente:
45 Acá llama la atención que en esta cartilla publicada en 1981 por la Editorial Colombia Nueva ya
se menciona el “neoliberalismo económico”. Igualmente, es de anotar que los contenidos básicos
continúan sin mayor modificación de las temáticas durante estos primeros 20 años de Provivienda.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 157
comunistas.
“Una mano que significa lucha, los dedos de la mano juntos que significan unidad. Sobre
esa mano con los dedos juntos que significa unidad y lucha, surge un techo quedando así
conformada, la imagen de la vivienda que surge de la unidad y lucha de los destechados”
158 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
La capacitación continuaba con los principios que inspiraban la organización, las normas
de convivencia, los deberes y derechos de los afiliados a los barrios de nuevo tipo.
También, como parte de la formación política recibían información sobre el Partido
Comunista, su programa y su papel definido como vanguardia política de la clase obrera y
los sectores populares.
A diferencia de las comisiones de sector, las comisiones especiales, operaban para todo
el barrio en su conjunto y tenían bajo su responsabilidad: el control y disciplina, vigilancia,
educación, higiene y aseo, solidaridad, cultura y deportes, actividades en las cuales
participaba todo el barrio.
Para evitar y/o tramitar los conflictos entre familias utilizaban todos los medios de
persuasión y conciliación posibles. Las comisiones debatían sobre las infracciones
cometidas pero no podían imponer sanciones. La Comisión Especial de Vigilancia conoce
la dificultad, la traslada a la Comisión Especial de Control y Disciplina quien sí tiene
atribuciones para arbitrar y resolver los conflictos entre los vecinos, pero solamente la
Junta Directiva del barrio podía imponer sanciones. Según los Estatutos aprobados en
1971, cada barrio debería tener la bandera de CENAPROV para usarla con el número del
Centro y el nombre del barrio, como puede verse en la imagen que se incluye a
continuación.
Figura 2-10: Bandera de los Barrios según reglamento orgánico vigente hasta 1979.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 161
comunistas.
Fueron barrios pensados como una fortaleza popular con una política orientada por el
Partido Comunista ajena a las prácticas de los partidos políticos tradicionales. Nicolás
Buenaventura lo define así:
Los barrios de Provivienda aspiraron a establecer una clara diferenciación con los tugurios
de las urbanizaciones piratas, tanto en lo organizativo como en su arquitectura, pensando
no solamente en la cantidad sino en la calidad. Con una distribución del espacio acorde
con la dignidad de las personas y no en la rentabilidad del terreno, con viviendas
adecuadas, espacios verdes, amplias vías peatonales, campos de deporte, puesto de
salud, escuela y casa cultural. (Buenaventura, 1981)
También buscaron tener una vida social y política, movilizar a sus vecinos en acciones de
autodefensa de las conquistas adquiridas, para reivindicar derechos, exigir reformas y en
acciones de solidaridad con el movimiento obrero y popular en general. Como se ilustra
en la siguiente foto.
Debe aclararse, que este diseño, acorde con el ideario político de los comunistas, orientó
la fundación de los barrios, en los decenios sesenta y setenta, pero a finales de los años
ochenta fue perdiendo vigencia en los barrios consolidados y no pudo aplicarse totalmente,
en los nuevos asentamientos creados por CENAPROV en las regiones de colonización.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 163
comunistas.
Nota:(Buenaventura, 1981)
Otra característica esencial del barrio de nuevo tipo es que tiene una Casa Cultural, que
es un centro social y cultural para las actividades de la comunidad. Es la sede de las
oficinas de la directiva del barrio. La Casa Cultural tiene ese nombre para expresar el
propósito de Provivienda de elevar el nivel cultural de sus habitantes. Allí se ofrece
formación política, se realizan eventos, actividades culturales y recreativas. Es el eje de la
vida barrial.
Por eso en el proceso de construcción de cada nuevo barrio, el primer lote que se definía
en el mejor lugar del asentamiento, el más visible, era para la Casa Cultural, como sucedió
en el Julio Rincon y se parecía en la siguiente foto.
164 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
La casa cultural cumplía también múltiples funciones relacionadas con la vida comunitaria,
tales como, ser el recinto para celebrar acontecimientos, ser albergue para hospedar
transitoriamente compañeros o sala de velación del vecino fallecido. Un espacio pensado
como la semilla de lo que podría llegar a ser un gobierno popular en el futuro: una casa de
la solidaridad donde también podía albergarse por un tiempo la escuela, o donde podían
realizarse encuentros organizativos del movimiento obrero y popular (Buenaventura, 1981,
p. 98).
Ahora bien, cómo se preparaban las acciones colectivas de ocupación de los predios?
Como ya se mencionó, lo primero era recibir formación en los Centros de Inquilinos; los
cursos culminaban invitando a quienes habían asistido a las jornadas de capacitación, a
formalizar su afiliación a Provivienda. Quienes tomaban esta decisión, aceptando los
deberes y derechos consignados en los estatutos y querían participar en una ocupación
programada por Provivienda eran entrenados por los veteranos invasores que transmitían
sus experiencias en la fundación de nuevos asentamientos y explicaban los protocolos
indispensables para planear y realizar con éxito los operativos de ocupación.
“Para que nos rindiera hicimos un armazón de las casetas, con listones de 4 x 4,
los clavábamos bien y asegurábamos las esquinas para que no se desbarataran y
llegábamos y medíamos los 8 metros asignados para el frente y 20 de fondo. En la
esquina poníamos la armazón y en el medio quedaba el espacio, para colocar la
otra caseta en medio del lote siguiente” (Oviedo, 2012, p. 80).
“Se le entregaba el lote a quien llegara con su familia, sus enseres de uso doméstico
y estuviera dispuesto a quedarse viviendo allí. No se trataba de recibir el lote,
señalarlo e inclusive cercarlo, sin ocuparlo realmente, esperando de manera
oportunista el desenlace del problema sin participar en la lucha, para luego venderlo
o esperar un tiempo a que se consolidara la conquista para empezar a construir.
No, eso no era permitido. La gente que llegara a vivir con su familia acomodándose
como pudiera, sería la verdadera ocupante, la que con su sacrificio y su presencia
estuviera dispuesta a todo, luchando con los compañeros que hubieran participado
en las mismas circunstancias” (Salas, 1998, p. 25).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 167
comunistas.
Con frecuencia, antes de invadir un predio, acudían a las autoridades con propuestas
concretas y viables para solucionar su necesidad de vivienda y con asesoría jurídica
iniciaban los correspondientes trámites legales, al mismo tiempo que planeaban la
ocupación.
“En una entrevista con el alcalde mayor solicitamos un plan de vivienda, fuimos
atendidos por el secretario de gobierno, quien manifestó que no tenían con que
pagar a los maestros, mucho menos podían dar vivienda a unos invasores, que
nosotros les solucionáramos la vivienda por nuestra cuenta. Ante esta situación
decidimos acabar de ocupar los terrenos del Policarpa, donde teníamos unas
canchas de futbol y zonas comunales, orientamos hacer las casetas prefabricadas
en los solares de los que ya vivíamos allí. Elaboré unos planos de los terrenos
vacíos y proyecté en ellos las manzanas y en estas distribuí los lotes que
albergarían a las nuevas familias” (Upegui, 2011).
Así desde sus inicios, la orientación del PCC fue procurar en todo momento acudir a las
vías legales antes de proceder a las acciones de hecho y acompañar las ocupaciones con
el procedimiento judicial necesario para hacer efectivos sus derechos fundamentales y
demostrar su legitimidad. En cada proceso de ocupación, de acuerdo a las circunstancias
era posible acudir a diferentes modalidades de acción y de negociación: ocupación con
expropiación, compra de derechos de posesión, compra comunera de predios rurales,
invasión directa con compra posterior, etc.
Cada vez que en un Centro de Inquilinos, decidían ocupar un lote, se elaboraba un plan
detallado con los futuros ocupantes, quienes además de tener ensamblada su caseta y
aforados sus enseres domésticos, debían cumplir todas y cada una de las pautas
acordadas previamente en el momento preciso. Las casetas fabricadas se numeraban de
acuerdo al plano e invadían todos al tiempo, con un operativo relámpago, sincronizado y
muy eficaz. Una estrategia que hacía prácticamente imposible para las autoridades locales
controlar la invasión ante el hecho de que por la noche había cierta cantidad de casetas y
por la mañana aparecía otra superior.
Para tener tiempo de instalar casetas y familias en el predio ocupado, antes de que llegara
la policía, una estrategia fue hacerlo generalmente de noche, en fechas históricas y/o en
días de conmemoraciones o eventos importantes, como se narra enseguida: “Lo hicimos
un 20 de julio, por los desfiles militares había acuartelamiento y eso nos dio resultado,
cuando llegaba la policía ya todo estaba ocupado… Tambien cuando vino Charles De
Gaulle, en 1964, porque la vigilancia de la policía se concentraba hacia el aeropuerto. Entre
varios compañeros trasladaron las casetas cerca al sitio de ocupación y en la noche las
trasladábamos al sitio donde iban a quedar” (Oviedo, 2012, p. 81).
El trabajo era colectivo y los trasteos solo llegaban en carro hasta una distancia prudente
y de allí en adelante eran transportados al hombro. Cerca de los barrios recién ocupados,
la policía intentaba impedir el transporte de elementos que sirvieran para construir casetas,
los transeúntes eran requisados y los choferes que eran sorprendidos entregando estos
elementos eran detenidos. Para evitarlo, los ocupantes optaron por descargar
colectivamente los materiales y proteger al chofer, al ayudante y al carro.
“El Instituto de Crédito Territorial (ICT) optó por edificar muros, poniendo al barrio
convertido en una cárcel. La gente se armó de unas varas estilo de ganzúas accionadas
por dos personas y destruyó los muros” (Arango, 1986, p. 51).
Fotografía 2-45: Pioneros del barrio Nuevo Chile en grupo de danzas 1977
En particular, Alvaro Sáenz (2011) recuerda cómo en la primera etapa, de casetas de paroi,
levantadas unas tras otras estructurando las futuras manzanas, la vida cotidiana transcurría
en el espacio compartido al interior de cada manzana; así los niños disfrutaban de un
enorme patio de juegos, sin muros que separaran a las familias. Por allí, solidariamente y
por encargo de las madres, circulaban los niños con ollas de alimentos, abrigos para el
necesitado, alivios para el enfermo y alarmas en caso de peligro o accidente. A
continuación fotos que se conservan de estos recuerdos de infancia.
Quienes habían estado recluidos en inquilinatos, (en los cuales la presencia de los niños
era con frecuencia indeseable, con graves restricciones de movilidad y muchas veces
obligados a permanecer durante todo el día encerrados en su habitación), hacer parte del
nuevo barrio, fue para ellos una inolvidable experiencia vital por la posibilidad de vivir en
libertad, de sentirse útiles asumiendo responsabilidades y de compartir con otros vecinos
a cielo abierto penurias, juegos y amistades, como lo expresan las fotografías que
conservan sobre esa época.
Ricaurte Lozano, hijo de Blanca Sánchez llegó muy pequeño al barrio con su familia a
consolidar la ocupación y narra cómo los mejores recuerdos de su infancia son anécdotas
de cuando los niños salían en grupo, a tirarle piedras a la policía para resistir frente a los
intentos de desalojo de la fuerza pública: “para los niños, estas ocasiones eran no
solamente la oportunidad de sentirnos apoyando al barrio y de practicar un deporte de alto
riesgo sino que también para todos nosotros era como un feliz acontecimiento, como una
fiesta” (R. Lozano, 2011).
Jorge Franco (2011) recuerda que en algunas ocasiones multitud de niños formaban
barricadas humanas para impedir la demolición de las viviendas de paroi, o construían
barricadas con leña seca para que los mayores les prendieran fuego cuando necesitaban
impedir el acceso de la fuerza pública. Igualmente los menores se movilizaban con sus
madres a las sedes de la policía para exigir, con pitos y gritos, la libertad de quienes eran
detenidos en los operativos de desalojo o para reclamar pronta y digna reubicación de sus
asentamientos. De múltiples formas acompañaban y apoyaban a sus mayores. Así lo
reitera con sus propias palabras:
Carlos Arango (1986) narra que en varias ciudades donde el desalojo se hizo efectivo, las
familias argumentaron que no tenían para donde irse, mujeres y niños instalaron en la
cárcel un dormitorio colectivo, una cocina provisional y allí permanecieron por varias
semanas. Cuando eran liberados, construían sus ranchos en los alrededores de los
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 175
comunistas.
cuarteles de la policía, creando de esta manera una emergencia colectiva, como se ilustra
en la foto y lo cual obligaba a las autoridades a presentar soluciones concretas.
Fotografía 2-52: Mario Upegui con niñas participando en una movilización 1970
“en la mañana él despertó, abrió la puerta del ranchito de tabla y cuando salió, los
policías lo estaban esperando. De una vez… salí y ¿por qué se lo van a llevar? Es
una orden que tenemos del Alcalde y ajá doña, usted sabe que…y entonces yo dije:
a mi marido no se los voy a dejar a ustedes y me monté en el camión y me fui con
ellos y lo dejé allá en la cárcel. Me fui para la alcaldía, entré y sabe lo que le dije al
señor alcalde? Ese que usted tiene en la cárcel es mi esposo, padre de cinco hijos
y como yo no puedo estar sola con los niños, me voy a traer mis hijos para acá y de
aquí no me muevo, hasta que me saque a mi esposo de la cárcel. Así logré que
176 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
soltara a Vicente. Son cosas que son bonitas, son recuerdos de la misma invasión.”
(de Martínez, 2010)
En Bogotá, Ricarda afirma: “Un día se llevaron preso a mi marido porque dizque no se
podía construir ahí, nos fuimos con mucha gente, llevamos a todos los niños a donde lo
tenían y no nos movimos de ahí hasta que lo soltaron, gritábamos y los niños lloraban bien
duro.” (Góngora, 2011) y Lilia cuenta cómo reaccionaban cuando la policía capturaba a los
ocupantes: “Nos decía una compañera - “que se los llevaron en ese camión”… y uno le
decía “no llore, compañera, no llore, vamos a hacer fuerza y no nos vamos a dejar quitar
la tierra” y le dábamos duro a esa patrulla,” (Chica, 2011).
Por su parte, Nelly recuerda que: “A medianoche oíamos los gritos: allá donde Tulio Villa,
la policía y el ejército están montados por los techos. Eso fue una cosa muy tremenda,
nosotras no nos podíamos quedar quietas y siempre teníamos a nuestro favor la solidaridad
y la unión” (de Martínez, 2010)
Para las autoridades y en particular para la prensa oficial los invasores encarnaban la
maldad, eran subversivos. Quizás, por esa imagen, centenares de niños en edad escolar,
fueron rechazados en las escuelas de otros barrios por ser hijos de invasores comunistas.
Las madres solidariamente se turnaban para cuidarlos mientras lograban improvisar una
escuela en su vecindario.
“Entonces para poder sostener el movimiento nos tocó con mano dura a las
mujeres porque teníamos la persecución del gobierno. Aquí venían y se me metían
en la madrugada y yo con mis peladitos, salía a hacerles frente. En este barrio que
se llamaba Las Tablitas llegaban a esculcarme una caja con un poco de chiros, que
era lo que yo tenía aquí, pantaletas de los peladitos, ellos buscando armas y
buscando propaganda comunista” (Mendoza, 2010).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 177
comunistas.
Para las mujeres cabeza de familia, muchas de ellas viudas o madres solteras, obtener un
techo donde guarecerse con su familia constituía una condición esencial de sobrevivencia.
Así lo narra una mujer fundadora del barrio Primero de Mayo en Valledupar: “Las mujeres
pasamos muchos trabajos para evitar que nos sacaran y nos dejaran nuevamente sin
vivienda. Nos tocó mucha, pero mucha lucha y entre todas pudimos hacerle frente a la
persecución. Eso fue en 1964” (Mendoza, 2010).
A partir de su nueva identidad barrial, tejieron redes de apoyo solidario con otros sectores
populares; trascendiendo la esfera doméstica individual, establecieron su esfera pública,
con normas de expresión propias, conquistando el derecho a tener una vida digna con
estilos de comportamiento social y político diferentes a los tradicionales.
También la maternidad fue redefinida como una experiencia social que contribuyó a
construir ciudadanía femenina en la medida en que las mujeres fueron valoradas,
reconocidas y se reconocieron ellas mismas como sujetos políticos desafiando los poderes
establecidos. Además, en los casos en los cuales se presentó la disolución de una relación
matrimonial fueron ellas las que permanecieron en su casa, con sus hijos y en su entorno
comunitario construido con su lucha y asumiendo la jefatura del hogar. En consecuencia
muchas veces, los varones debieron iniciar su nueva vida lejos del barrio que habían
fundado. En esta perspectiva, María Himelda Ramírez, señala cómo entre las décadas de
1970 y 1980 se constató que en Colombia, los hogares de jefatura femenina, estaban
ampliamente difundidos en los sectores populares rurales y en las zonas periféricas de las
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 183
comunistas.
ciudades y estos hogares irrumpieron en la escena del dominio público como un hecho
social reclamando el reconocimiento de sus derechos (M. H. Ramírez, 2016).
“Las mujeres fuimos muy fuertes, muy guerreras porque defendimos con el cuerpo
y con la vida a nuestras familias y a todo el barrio… éramos como guardianas.
Cuando mi marido estaba encarcelado le llevábamos comida y ropa y tocó inventar
en el trabajo que se había ido para el campo a sembrar porque si descubrían que
estaba en la cárcel lo echaban y ahí sí quedábamos sin con qué comer” (T. Moreno,
2011).
El periódico VOZ, órgano del Partido Comunista, registra los hechos ocurridos, la
resistencia de las mujeres y las promesas del Alcalde Gaitán Cortés con la siguiente
caricatura:
Fotografía 2-60: Resistencia al desalojo en el barrio Policarpa-Bogotá 1966
184 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
Cuando los operativos de la policía para realizar los desalojos, se hacían preferiblemente
en horas de la noche, todo el peso de la resistencia estaba a cargo de las mujeres y los
niños. Así lo narra Carlos Arango: “Entre las ocho de la noche y las cinco de la mañana,
las familias permanecían en estado de alerta, porque eran estas las horas preferidas por
la fuerza pública para asaltar las casetas, sacar a la calle a las madres con sus hijos y
destruir sus pertenencias. Los ranchos eran derribados por los uniformados” (Arango,
1986) Sobre la disponibilidad y solidaridad de las mujeres de Provivienda Lilia Chica narra
lo siguiente:
“En Bogotá, hay como 15 o 20 barrios, de estos mismos orientados por nosotras.
Entonces, cuando iban a iniciar una ocupación estábamos pendientes de lo que se
necesitara. Si nos decían: “están atacando a los compañeros del Nuevo Chile, llegó
la policía, se pide a las compañeras activistas hacerse presentes!” Una ya sabía y
apagaba la estufa, dejaba a los chinitos llenos de aguapanela y corra a prestar
solidaridad! “Una vez el ejército nos acorraló y tumbó la puerta de entrada a la
escuela. Allá con sillas, las mujeres y los niños sellamos todas las demás puertas.
Entonces llamé por teléfono a los compañeros: “estoy acá con tantas familias”. –
listo Lili, ya llega la solidaridad” y ahí mismo mandaban ollas, leña, comida y entre
todas “compañeras, a cocinar para darle a los niños” y se siguió la resistencia
porque la unión hace la fuerza, donde quiera que esté usted, donde estén unidos
todos, es difícil que lo venzan a uno”. (Chica, 2011).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 185
comunistas.
Después de cada desalojo las mujeres intentaban nuevamente ocupar los mismos
terrenos, las autoridades de nuevo desalojaban y así sucesivamente, muchas veces
desistieron y otras perseveraron hasta lograr realizar su sueño y obtener su vivienda. En
estos casos la maternidad se convirtió en una plataforma sobre la cual fue posible para
ellas cuestionar y transgredir la estructura represiva; fue como un eje de solidaridad, de
unión y de movilización contra el terror.
“La policía se llevó todo y nos quedamos sin nada. Nos tumbaron como 3 o 4 veces
el rancho y se llevaban todo camas, cobijas; y corra a buscar quién le prestaba a
186 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))
uno para levantar nuevamente. Pero entonces como éramos muchas las que
estábamos en esa situación, pues nos ayudábamos. Uno ayudaba en lo que podía,
con ropita para otros niñitos y esas cositas” (de Ortíz, 2011).
Igualmente, la misma lucha les permitió a ellas ser conscientes de las prácticas
discriminatorias y sexistas de la sociedad colombiana. Debían afrontar una triple
discriminación por identificarse con el comunismo, por ser mujeres en una sociedad
predominantemente patriarcal y por su condición de mujeres invasoras. Además, aunque
sus compañeros militantes comunistas, en teoría reconocen que la mujer no es un ser
inferior al hombre, en la práctica, muchos conservaban y conservan actitudes anacrónicas
y machistas.
Así la historia de las madres fundadoras de los barrios de Provivienda, es la historia de una
gesta colectiva en la cual, a pesar de las desigualdades y las discriminaciones, pero gracias
a su enorme solidaridad y a su compromiso político lograron colectivamente no solo
construir sus viviendas y modificar sus precarias condiciones materiales, sino también
participar activamente en las reclamaciones de sus derechos, como se observa en la
siguiente fotografía.
tiempo, esfuerzo, optimismo y recursos para mejorar su barrio y su solidaridad con otras
luchas sociales.
Desde 1984, llegó a Fusagasugá con sus tres hijas a vivir en el barrio Los Comuneros y a
trabajar como Secretaria de Provivienda en Fusagasugá. Allí se le recuerda porque logró
la legalización de los barrios Comuneros, Jaime Pardo Leal, Pedro Pablo Bello y Las
Américas, por la consecución de los servicios públicos y por su especial dedicación al
trabajo con las mujeres, con quienes creó una tienda, una panadería comunitaria y un
comedor popular que funcionó por cerca de 20 años brindando alimentación a los adultos
mayores del sector. Fue edil de la comuna suroriental de Fusagasugá y concejal suplente
en dos ocasiones y puso su empeño en lograr para las madres comunitarias la seguridad
social y el pago del salario mínimo. Murió el 20 de Septiembre de 1998 cuando tenía 50
años de edad. En su honor, la Casa Cultural del barrio Los Comuneros lleva el nombre de
María Helena Reina.
Una arquitecta destacada y comprometida fue la inolvidable Gilma Mosquera, coordinadora de la
Comisión de Diseño de Provivienda en Bogotá, Medellín y Cali.
Nota: [Link]
Ella tuvo a su cargo prestar asistencia técnica en la planeación de los asentamientos,
elaborar el diseño arquitectónico de nuevos barrios, orientar en algunos la instalación de
los servicios de acueducto y alcantarillado comunitario, estudiar y evaluar las experiencias
arquitectónicas y proponer correctivos en caso necesario. Gilma Mosquera, junto con su
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 189
comunistas.
esposo Jacques Aprile y otros intelectuales orgánicos del PCC, arquitectos, prestaron sus
servicios profesionales ad-honorem y fueron decisivos en la ubicación de ejidos y baldíos
municipales, en la definición de criterios para garantizar decisiones acertadas en la
ocupación y/o adquisición de terrenos y en la consolidación de los barrios de nuevo tipo.
Gilma Mosquera elaboró importantes ref