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Historia CENAPROV PDF

Este documento resume una tesis doctoral sobre la historia de la Central Nacional Provivienda (CENAPROV), una organización social colombiana fundada en 1959 para proveer vivienda a personas sin techo a través de la autoconstrucción. La tesis describe cómo CENAPROV fue fundada por colonos desplazados, artesanos y militantes comunistas. La organización logró crear cerca de 500 centros de Provivienda y proveer vivienda propia a aproximadamente 500,000 personas. Mediante ocupaciones de tierras y compras comunales, los asent

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Este documento resume una tesis doctoral sobre la historia de la Central Nacional Provivienda (CENAPROV), una organización social colombiana fundada en 1959 para proveer vivienda a personas sin techo a través de la autoconstrucción. La tesis describe cómo CENAPROV fue fundada por colonos desplazados, artesanos y militantes comunistas. La organización logró crear cerca de 500 centros de Provivienda y proveer vivienda propia a aproximadamente 500,000 personas. Mediante ocupaciones de tierras y compras comunales, los asent

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Colonos, comunistas, alarifes y

fundadores en Colombia:
una historia de la Central Nacional
Provivienda CENAPROV (1959-2016)

María Elvira Naranjo Botero

Universidad Nacional de Colombia


Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales
Departamento de Ciencia Política
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales
Bogotá D.C., Colombia
2017
Colonos, comunistas, alarifes y
fundadores en Colombia:
una historia de la Central Nacional
Provivienda CENAPROV (1959-2016)

María Elvira Naranjo Botero

Tesis presentada como requisito parcial para optar al título de:


Doctorado en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales

Director:
Doctor José Mario Aguilera Peña

Línea de Investigación:
Teoría y análisis político
Grupo de Investigación:
Actores armados, conflicto y Derecho Internacional Humanitario

Universidad Nacional de Colombia


Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales
Departamento de Ciencia Política
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales
Bogotá D.C., Colombia
2017
A mis hijos Federico, Margarita y Alejandro,
por su amor incondicional y su apoyo
permanente.
Agradecimientos
Esta historia es una construcción colectiva con la participación de cerca de 90 personas
de las cuales 10 ya han fallecido. A todas ellas, que acompañaron este proceso de seis
años doy mis sinceros agradecimientos por sus reflexiones, sus iniciativas, su trabajo y su
tiempo.

A mi director José Mario Aguilera Peña por su dirección amable, permanente y


responsable; sus atinadas críticas y sugerencias metodológicas hicieron posible definir una
tesis coherente y creativa, con una estructura sólida, objetivos realizables y resultados que
aportan al desarrollo del tema investigado.

En Provivienda mis agradecimientos:

A sus presidentes: Mario Upegui (f) Elso Miller Orjuela y Luis Jerez por su confianza y
generosidad para compartir sus criterios, reflexiones y experiencias al frente de la
organización. A los miembros de la Junta Directiva Nacional: Bryan Quiroga, Boris Orjuela,
Bernardino Motta, Nicolás Sarmiento, Patricia Rodríguez, Ana Ricarda Góngora, y Ángel
Almariles, por su participación activa en los talleres, visitas, conversatorios y seminarios
programados para reconstruir las memorias, aportando sus ideas en documentos escritos,
compartiendo información valiosa, apoyo oportuno y retroalimentación sobre los avances
del proceso. A las veteranas fundadoras: Anita Castellanos, Mercedes Corredor, Sofía
Plazas, Lilia de Franco, Lucila Vega, Rosa Mora, María Arango (f), Adelina Suaza (f),
Celmira Cruz, Anita de Martínez, Nelly Mendoza y a los veteranos fundadores: Arlés
Herrera, Héctor Lozano, Lucio Lara,Tulio Villa (f), José Iván Santos, Ernesto Aguilar,
Vicente Martínez(f), Guzmán Quintero, José Ángel Betancur (f), Ciro Ferrer (f), Rafael Ariza
(f), Gerardo González (f) y Camilo Gardeazábal (f). Ellas y ellos con sus vivencias y relatos
sobre las hazañas realizadas en la lucha por la vivienda son la esencia de esta historia y
son ejemplo de dignidad para las nuevas generaciones.
VIII Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Doy gracias especialmente por la estricta, inteligente y oportuna revisión editorial del texto
final que estuvo a cargo de María Alejandra Lázaro y Alejandro Pajón y por la consulta
bibliográfica, organización de datos y edición de imágenes en las cuales participaron
también: Margarita Pajón, Inés Naranjo y Boris Orjuela. Enriquecieron el contenido de esta
tesis con sus opiniones, conocimientos y experiencia, los investigadores: Gilma Mosquera,
Carlos Arango (f), Alvaro Delgado Guzmán, Federico García Naranjo, Luz Eugenia
Vásquez, Gabriel Escalante, Calixto Mejía Castro, Constanza Amézquita y María Angélica
Tamayo. Estudiantes de la Universidad Nacional, en diferentes momentos aportaron, como
asistentes de investigación, a la creación y organización del Archivo Histórico de
Provivienda, al diseño y elaboración de bases de datos, estadísticas, gráficos, mapas y a
la realización de entrevistas. Ellos son: Alejandro Nope, Diana Catalina Zambrano, Jorge
Armando Marín, Sara Rodas, Mariangélica Rojas, Carolina Hormaza, Angela María Rojas,
Carlos Roa, Juliana Duarte, Angela Cañas, María Claudia Velandia, Andrea del Pilar
Romero, Leidy Paola Picón, Lina Vanesa Ortíz, Astrid Marcela Parada, Diana Carolina
Murillo, Karen Estefanía Sáenz, Natalia Gómez, Daniel Felipe Hernández y Oscar Julián
Gómez.

Vanessa Vivas y Teresa Montealegre realizaron la revisión editorial y publicación de las


memorias sobre los 50 años del barrio Policarpa y participaron en el homenaje a sus
fundadoras con algunas compañeras de la Asamblea de Mujeres caminando por la Paz,
ellas son: Angélica María Chaparro, Luz Marina Álvarez, Clara Niño de Caicedo, Laura
Herrera de Varela, Reina Pedraza de Posada (f), Claudia Girón, Flor Yolanda Moreno, Luz
Piedad Cortes, Hilda Victoria Palomino y Luz Marina Aguirre.

Finalmente, mis agradecimientos a los familiares y amigos que acompañaron la búsqueda


de información y facilitaron el trabajo de campo: Héctor Camargo, Lucía Mejía, Cecilia
Naranjo, Dolores Rivera, María Eugenia Querubín, Mario Tapias (f), Marta Garzón, James
Barrero, Alcira Villalba, Angela Triana, Magda Alberto, José Renán Guzmán e Ilich
Leonardo Rojas.
Resumen y Abstract IX

Resumen
La Central Nacional Provivienda es una organización social fundada en Colombia, por
colonos desplazados, artesanos y militantes comunistas, con el propósito de constituir un
movimiento social de destechados. Lograron crear alrededor de 500 Centros de
Provivienda en 156 municipios y dotar de vivienda propia por autoconstrucción, a cerca
de 500.000 personas, a través de ocupaciones de hecho y/o de compra comunera. Con
barrios populares autogestionarios, constituyeron una base social y electoral y fueron
víctimas del genocidio paraestatal. Con los fundadores sobrevivientes fue posible
recuperar sus memorias a través de narraciones orales. También, se buscó reconstruir la
historia de la organización a partir de sus archivos documentales.

Palabras clave:
Asentamientos populares auto-construidos, colonización urbana, comunistas
colombianos.

Abstract
The National Provivienda Central is a social organization founded in Colombia, by
displaced settlers, artisans and communist militants, with the purpose of forming
homeless social movement. They managed to create around 500 Centers of Provivienda
in 156 municipalities and to provide own housing for self-construction, to about 500,000
people, through factual occupations and / or common purchase. With popular self-
managed neighborhoods, they constituted a decisive social and electoral base and were
victims of parastatal genocide. With the surviving founders it was possible to recover their
memories through oral narratives. Also, it was tried to reconstruct the history of the
organization from its documentary archives.

Keywords: Housing by people, urban colonization, Colombian communists.


Contenido XI

Contenido
Pág.

1. Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. ....................................... 13


1.1 Los destechados y las Epistemologías del Sur. ................................................ 14
1.2 Los destechados y la economía moral de la multitud. ...................................... 17
1.3 Los viviendistas como sujetos políticos y las implicaciones de la militancia
política. ....................................................................................................................... 22
1.4 Metodología y actividades de investigación. ..................................................... 35
1.5 Balance reflexivo de la experiencia metodólogica. ........................................... 43

2. Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes


comunistas ............................................................................................................... 45
2.1 Algunos antecedentes de la colonización popular del siglo XX ........................ 48
2.2 Colonización, violencia y urbanización ............................................................. 52
2.2.1 La colonización popular urbana. .................................................................... 55
2.2.2 ¿Migración o éxodo en la transición demográfica? ........................................ 57
2.2.3 El despojo de las tierras campesinas ............................................................. 70
2.3 Las soluciones de vivienda popular. ................................................................. 74
2.3.1 Soluciones legales de programas institucionales. .......................................... 74
2.3.2 Soluciones populares por autoconstrucción. .................................................. 83
2.3.3 Las llamadas “urbanizaciones piratas”. .......................................................... 86
2.3.4 Las Organizaciones Populares de vivienda (OPV)......................................... 92
2.4 La procedencia de los colonos de Provivienda. ................................................ 95
2.4.1 Las familias campesinas desplazadas de la colonización cafetera de
baldíos. .................................................................................................................... 96
2.4.2 Familias de alarifes, artesanos y oficios varios, fundadoras de barrios de
Provivienda. ........................................................................................................... 102
2.4.3 Familias con varios años de permanencia en las ciudades que vivían en
condiciones de hacinamiento en inquilinatos. ......................................................... 106
2.5 Antecedentes y origen de Provivienda. ...........................................................110
2.5.1 Los pioneros. ............................................................................................... 111
2.5.2 Los primeros intentos de organización de Provivienda. ............................... 118
2.5.3 La fundación de la Provivienda nacional. ..................................................... 123
2.6 Provivienda: organización de masas, semillero de militantes y potencial electoral
del Partido Comunista. ...............................................................................................129
2.6.1 La fundación del PCC y sus alianzas originarias con los liberales ............... 132
2.6.2 La persecución al Partido Comunista y a los colonos comunistas. .............. 139
2.6.3 De la autodefensa de masas a la combinación de las formas de lucha ....... 142
2.6.4 La participación electoral y la consolidación de los barrios. ......................... 147
XII Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

2.6.5 La formación política en los Centros de Inquilinos y el modelo de barrio de


Provivienda. ........................................................................................................... 153
2.7 Niños y mujeres los guardianes de la lucha. ................................................... 170

3. Capítulo 3 Cambios en las acciones colectivas (1959-2016) ............................ 191


3.1 En una noche amanecía un barrio (1959-1970) .............................................. 194
3.1.1 Solidaridad con una causa justa. ................................................................. 195
3.1.2 La expansión organizativa inicial. ................................................................ 199
3.2 La compra comunera y los barrios de nuevo tipo (1971-1982) ........................ 203
3.2.1 Aplicando Estatutos y Reglamento en los barrios. ....................................... 204
3.2.2 Las experiencias más destacadas del período. ........................................... 208
3.3 Auge de Provivienda (1983-1993). .................................................................. 230
3.3.1 Circunstancias favorables a los viviendistas. ............................................... 232
3.3.2 “Por vivienda y organización del pueblo”. .................................................... 234
3.3.3 Avances de Provivienda en los barrios. ....................................................... 237
3.3.4 El movimiento unitario por la vivienda popular ............................................. 243
3.3.5 Provivienda y la Unión Patriótica ................................................................. 253
3.3.6 Los primeros signos de la crisis en Provivienda. ......................................... 261
3.4 Declive de Provivienda (1994-2005) ............................................................... 269
3.4.1 Un relevo generacional debatible ................................................................ 272
3.4.2 Continúa el declive al iniciar el milenio. ....................................................... 280
3.5 El Ave Fénix (2006-2016). .............................................................................. 284
3.5.1 Reviviendo vínculos con los antiguos barrios. ............................................. 285
3.5.2 Resistencia al desalojo frente a la renovación urbana. ................................ 288
3.5.3 Intentando revivir el movimiento de inquilinos. ............................................ 291
3.5.4 ¿Cómo lograr una reubicación digna? ......................................................... 293
3.5.5 Convocatorias de articulación con otras iniciativas de vivienda popular. ..... 293
3.5.6 Perspectivas de la formación política y de la articulación interna. ............... 295
3.5.7 ¿Cómo aprender de los errores pasados? .................................................. 296
3.5.8 Debatiendo las prioridades políticas. ........................................................... 297

4. Capítulo Procesos emblemáticos ....................................................................... 305


4.1 La experiencia emblemática de Provivienda en Bogotá. ................................. 311
4.1.1 El contexto demográfico y político de Bogotá. ............................................. 313
4.1.2 Origen del Policarpa Salavarrieta y resistencia inicial al desalojo. ............... 318
4.1.3 Organización interna y consolidación del barrio........................................... 333
4.1.4 El declive del barrio. .................................................................................... 339
4.1.5 ¿El Ave Fénix en el Policarpa?.................................................................... 343
4.2 El primer barrio de Provivienda en Valledupar. ............................................... 346
4.2.1 Antecedentes del poblamiento en Valledupar .............................................. 347
4.2.2 La bonanza algodonera y el movimiento de inquilinos en Valledupar. ......... 352
4.2.3 La fundación del barrio Primero de Mayo. ................................................... 365
4.2.4 La consolidación interna del barrio y las interferencias externas. ................ 375
4.2.5 Oportunidades políticas y disolución de Provivienda en Valledupar ............ 384
4.2.6 El legado de los viviendistas vallenatos. ...................................................... 393
4.3 La colonización popular en los Llanos orientales. ........................................... 401
4.3.1 Las dinámicas de poblamiento. ................................................................... 401
4.3.2 La colonización de las columnas de marcha ............................................... 404
4.3.3 Los procesos de colonización urbana.......................................................... 406
4.3.4 Los primeros barrios de Provivienda en Villavicencio. ................................. 409
Contenido XIII

4.3.5 La expansión de Provivienda en la Orinoquia. ............................................. 421


4.3.6 Provivienda y la Unión Patriótica. ................................................................ 425
4.3.7 El genocidio contra la Unión Patríótica. ....................................................... 433
4.4 El proceso de colonización rural-urbana en Urabá. .........................................436
4.4.1 Etapas de la colonización en Urabá ............................................................. 437
4.4.2 Colonos comunistas fundadores en Urabá. ................................................. 442
4.4.3 Colonización popular urbana en el eje bananero. ........................................ 448
4.4.4 Planes de vivienda y compra comunera....................................................... 449
4.4.5 Acciones colectivas y resistencia al desalojo. .............................................. 451
4.4.6 Los gestores de vivienda de la Unión Patriótica ........................................... 453
4.4.7 El genocidio contra la Unión Patriótica......................................................... 459

5. Conclusiones ........................................................................................................ 465


5.1 Balance interpretativo ......................................................................................466
5.2 Conclusiones sobre el contexto socio-político .................................................472
5.3 Conclusiones sobre dinámicas organizativas ..................................................476
5.4 Conclusiones sobre protagonistas de Provivienda ..........................................489
Contenido XIV

Lista de figuras
Pág.

Figura 2-1: Comparación de tasas de crecimiento poblacional en las ciudades del Eje
Cafetero .......................................................................................................................... 53
Figura 2-2: Comparación de tasas de crecimiento poblacional en las principales ciudades
del país. .......................................................................................................................... 56
Figura 2-3: Distribución de la población cabecera-resto ................................................. 58
Figura 2-4: Población urbana y rural según los censos. ................................................. 60
Figura 2-5: Relación entre número de propietarios y extensión territorial ....................... 72
Figura 2-6: Ubicación de Villarica. .................................................................................. 99
Figura 2-7: Soluciones de vivienda............................................................................... 157
Figura 2-8: Logo de Provivienda. ................................................................................. 157
Figura 2-9: Estructura de CENAPROV. ........................................................................ 158
Figura 2-10: Bandera de los Barrios según reglamento orgánico vigente hasta 1979. . 160
Figura 2-11: Estructura orgánica de un barrio de nuevo tipo (1960-1980) .................... 163
Figura 4-1: Crecimiento de la población en Bogotá en los últimos 100 años ................ 314
Figura 4-2: Mapa: Crecimiento histórico de Bogotá 1890-1999 .................................... 316
Figura 4-3: Evolución del número de votos por agrupación política en el Meta ............ 403
Figura 4-4: Mapa Colonización Armada decenio de los cincuenta del siglo XX. ........... 405
Figura 4-5: Mapa de Villavicencio con los barrios. ....................................................... 420
Figura 4-6: Cobertura de centros de Provivienda en los Llanos Orientales. ................. 424
Figura 4-7: Elecciones Asamblea 1986. Votación por la Unión Patriótica..................... 427
Figura 4-8: Viviendistas víctimas del genocidio contra la UP en los Llanos Orientales. 435
Figura 4-9: Región de Urabá con sus municipios según departamento al que
pertenecen. ................................................................................................................... 444
Figura 4-10: Primer plano de Apartadó en 1955........................................................... 447
Figura 4-11: Cobertura de centros de Provivienda en Urabá ........................................ 450
Figura 4-12: Viviendistas víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica en Urabá .. 452
Figura 4-13 Distribución de Concejales UP según municipios en Urabá (1986-1988) .. 454
Figura 4-14: Viviendistas víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica en Urabá .. 459
Figura 5-1: Cobertura nacional de los Centros de Provivienda ..................................... 478
Figura 5-2: Distribución porcentual de municipios, centros y barrios de Provivienda por
regiones ........................................................................................................................ 484
Figura 5-3: Municipios, barrios y centros de Provivienda según regiones .................... 485
Figura 5-4: Declive de Provivienda en el 2004 ............................................................. 487
Contenido XV

Lista de tablas
Pág.
Tabla 2-1: Población urbana y rural según los censos. Colombia 1938-1993 ................ 59
Tabla 2-2: Tasas de urbanización. Colombia y América Latina, 1930-1990 ................... 59
Tabla 2-3: Tasas de crecimiento poblacional en Colombia del año 1951 al 2005.......... 61
Tabla 2-4: Población de cabeceras municipales en Colombia 1938-1964...................... 63
Tabla 2-5: Ocupación de los jefes del hogar de los barrios surgidos a partir de 1950 en
1965 ............................................................................................................................... 65
Tabla 2-6: Migraciones, muertes y pérdida de parcelas debido a la violencia (1947-1973)
....................................................................................................................................... 71
Tabla 2-7: Estructura de la propiedad de la tierra (1964-2009) ...................................... 73
Tabla 2-8: Déficit habitacional en Colombia 1960-1980 ................................................. 81
Tabla 2-9: Costos para adquirir vivienda ........................................................................ 82
Tabla 2-10: Déficit de vivienda acumulado..................................................................... 83
Tabla 2-11: Formas de producción de vivienda en Bogotá 1938 – 1985 ...................... 86
Tabla 3-1: Departamentos y territorios con votación mayoritaria por la Unión Patriótica en
1986 ..............................................................................................................................259
Tabla 3-2. Constituyentes elegidos por movimientos y partidos políticos a la Asamblea
Nacional Constituyente en 1990. ...................................................................................265
Tabla 4-1: Cobertura aproximada de las familias fundadoras del Policarpa según
tipología de sus motivaciones........................................................................................319
Tabla 4-2: Expansión urbana de Valledupar en hectáreas y habitantes.-1938-1973 .....352
Tabla 4-3: Cobertura aproximada de las familias fundadoras del Primero de Mayo según
tipología de sus motivaciones........................................................................................361
Tabla 4-4: Número de habitantes según municipios .....................................................408
Tabla 4-5: Elecciones Asamblea, 1986 - Votación por la Unión Patriótica ....................427
Tabla 4-6: Número de habitantes según municipios .....................................................434
Tabla 4-7: Víctimas del genocidio político contra UP vinculadas a Provivienda en
Orinoquia y Urabá por sexo. .........................................................................................462
X Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
VI Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Lista de Fotografías
Pág.
Fotografía 2-1: Guzmán Quintero .................................................................................. 54
Fotografía 2-2: Villarica tomada por el Ejército. ............................................................. 97
Fotografía 2-3: Villarrica ocupada por helicópteros del Gobierno. .................................. 98
Fotografía 2-4: Adelina Suaza fundadora del Policarpa. .............................................. 100
Fotografía 2-5: Ana Ruth Castellanos fundadora del Policarpa. ................................... 101
Fotografía 2-6: Familia ocupando en Soacha. ............................................................. 102
Fotografía 2-7: Mario Upegui. ...................................................................................... 104
Fotografía 2-8: Luis Morales y Bladimiro Escobar. ....................................................... 105
Fotografía 2-9: Arlés Herrera (Calarcá)........................................................................ 105
Fotografía 2-10: Familias ocupantes en el barrio Quindío. ........................................... 106
Fotografía 2-11: Lilia, Jorge e hijos (1968) ................................................................... 107
Fotografía 2-12: Mercedes fundadora Barrio Villa Mercedes (1965) ............................ 108
Fotografía 2-13: Niños del Barrio Policarpa (1970) ...................................................... 109
Fotografía 2-14: Pedro Antonio Salas. ......................................................................... 111
Fotografía 2-15: Luis A. Morales óleo del maestro Calarcá.......................................... 112
Fotografía 2-16: Nota de prensa sobre la lucha viviendista en Santa Marta. ............... 114
Fotografía 2-17: Gerardo Molina. ................................................................................. 115
Fotografía 2-18: Julio Rincón retrato del Maestro Calarcá. .......................................... 116
Fotografía 2-19: Nicolás Buenaventura........................................................................ 121
Fotografía 2-20: Barrio Primero de Mayo en Valledupar. ........................................... 123
Fotografía 2-21: Niños y mujeres del barrio Las Colinas, en Bogotá 1960. .................. 126
Fotografía 2-22: Barrio Los comuneros – Fusagasugá ................................................ 128
Fotografía 2-23: Movilización de vecinos del Barrio Policarpa (1967) .......................... 128
Fotografía 2-24: Comida comunitaria en el barrio Policarpa. ....................................... 128
Fotografía 2-25: Militantes del PSR durante la huelga de 1927 en Barrancabermeja .. 129
Fotografía 2-26: Ignacio Torres Giraldo. Fundador del PSR y del PCC ....................... 133
Fotografía 2-27: El sectarismo antiliberal del diario conservador El Siglo. ................... 135
Fotografía 2-28: Titular Periódico El Colombiano ......................................................... 136
Fotografía 2-29: Gerardo González dirigente comunista agrario y viviendista en Pasca
(Cundinamarca). ........................................................................................................... 141
Fotografía 2-30: Ocupación a Marquetalia. El Espectador ........................................... 144
Fotografía 2-31: Las alianzas electorales. ................................................................... 147
Contenido XVII

Fotografía 2-32: Campaña presidencial del Frente Democrático. .................................151


Fotografía 2-33: Centro No. 10 de inquilinos de Provivienda........................................155
Fotografía 2-34: Votación en Asamblea barrial. ...........................................................159
Fotografía 2-35: Desfile de la Juventud Comunista y los pioneros de Provivienda, un
Primero de mayo. ..........................................................................................................160
Fotografía 2-36 y Fotografía 2-37: Deportes y trabajo comunitario en barrios de
Provivienda ...................................................................................................................161
Fotografía 2-38: Movilización por reforma urbana. Año 1979 .......................................162
Fotografía 2-39: Casa Cultural Julio Rincón Soacha. ..................................................164
Fotografía 2-40: Congreso del PCC sesionando en un barrio de CENAPROV.............164
Fotografía 2-41: Ocupación en El Porvenir. Soacha.....................................................166
Fotografía 2-42: Caseta de paroi numerada en ocupación de un barrio de Provivienda.
......................................................................................................................................167
Fotografía 2-43: Operativo de desalojo ........................................................................168
Fotografía 2-44: Acarreo hacia la ocupación del Barrio el Porvenir - Soacha. ..............169
Fotografía 2-45: Pioneros del barrio Nuevo Chile en grupo de danzas 1977 ................170
Fotografía 2-46: Comparsa de Provivienda el Primero de Mayo de 1979....................171
Fotografía 2-47: Movilización en apoyo a la CSTC en 1965. ........................................171
Fotografía 2-48: Niños del Julio Rincón en 1978 .........................................................172
Fotografía 2-49: Familia en barrio Quindío en 1973 ....................................................172
Fotografía 2-50 y Fotografía 2-51: Niñas Atahualpa-Fontibón y Ciudad Latina-Soacha
(1983)............................................................................................................................173
Fotografía 2-52: Mario Upegui con niñas participando en una movilización 1970 ........175
Fotografía 2-53: Conjunto femenino de danzas de Provivienda ...................................177
Fotografía 2-54: Mujeres en desfile de Provivienda .....................................................178
Fotografía 2-55: Equipo de futbol femenino de Provivienda 1960. ...............................178
Fotografía 2-56: Voces femeninas en conjunto musical de Provivienda 1971 ..............179
Fotografía 2-57: Mujeres delegadas en Asamblea Nacional de Provivienda ................180
Fotografía 2-58: Mesa Directiva de Asamblea Nacional de CENAPROV .....................181
Fotografía 2-59: Asamblea de Mujeres de Provivienda 1969 .......................................182
Fotografía 2-60: Resistencia al desalojo en el barrio Policarpa-Bogotá 1966 ...............183
Fotografía 2-61: Mujeres en resistencia al desalojo policial en Bogotá 1966 ................185
Fotografía 2-62: Incendio en operativo de desalojo en Bogotá 1966 ........................185
Fotografía 2-63: Movilización en defensa del Cocinol. 1968. ........................................186
Fotografía 2-64: María Helena Reina. ..........................................................................187
Fotografía 2-65: Gilma Mosquera .................................................................................188
Fotografía 3-1: Ocupación relámpago con casetas móviles. ........................................194
Fotografía 3-2: Semanario VOZ ...................................................................................196
Fotografía 3-3: Colonos con el pabellón nacional. ........................................................196
Fotografía 3-4: Solidaridad con los ocupantes de la vía férrea. ....................................202
Fotografía 3-5: Niños en barrio de CENAPROV. ..........................................................203
Fotografía 3-6: Actividad Cultural de CENAPROV en la Sabana de Bogotá ................206
Fotografía 3-7: Festival en Barrio Nuevo Chile .............................................................207
Fotografía 3-8: Directivos de CENAPROV en el Barrio Nuevo Chile ............................208
X Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
VII Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)
I

Fotografía 3-9: Cárcel de Bosa. Julián Cortes directivo (1971-1974). .......................... 209
Fotografía 3-10: Salón cultural del Barrio Nuevo Chile ................................................ 210
Fotografía 3-11: Barrio El Quindío. .............................................................................. 212
Fotografía 3-12: Acto cultural en el barrio Julio Rincón. ............................................... 212
Fotografía 3-13: Mujeres transportando caseta móvil. ................................................. 213
Fotografía 3-14: Panorámica de la ocupación desde una caseta móvil. ...................... 215
Fotografía 3-15: Trabajo comunitario. .......................................................................... 216
Fotografía 3-16: Fundación del barrio Pablo Neruda en Sibaté. .................................. 217
Fotografía 3-17: Pedro Pablo Bello “Chaparral”. .......................................................... 221
Fotografía 3-18: Casa en Construcción ....................................................................... 225
Fotografía 3-19: X Asamblea Nacional CENAPROV.................................................... 231
Fotografía 3-20: Carátulas de las publicaciones de CENAPROV. ................................. 236
Fotografía 3-21: Casa Ciudad Latina. Año 2015. ......................................................... 240
Fotografía 3-22: Actividades Culturales en el Barrio Ciudad Latina. ............................ 242
Fotografía 3-23: Álvaro Rodríguez acompañando una ocupación progresiva. ............. 244
Fotografía 3-24: Belisario Betancur y María Eugenia Rojas gerente del ICT (1983). ... 244
Fotografía 3-25: Panorámica de un asentamiento popular en la periferia urbana. ....... 248
Fotografía 3-26: Manifestación de la Unión Patriótica. ................................................. 253
Fotografía 3-27: Clara López, Mario Upegui y Bernardo Jaramillo en el barrio Nuevo
Chile. ............................................................................................................................ 254
Fotografía 3-28: Jaime Uribe, César Gaviria, Manuel Marulanda, Alfonso López, Jacobo
Arenas, Jaime Castro, Noemí Sanin, Pedro Gómez y Padre Rafael García Herreros. .. 256
Fotografía 3-29. Conmemoración 25 años del barrio Policarpa en Bogotá. ................. 257
Fotografía 3-30: Jesús Aníbal Suárez, Jaime Pardo, Braulio Herrera. ......................... 258
Fotografía 3-31: Funeral de la Unión Patriótica en el Meta. ......................................... 260
Fotografía 3-32: Asamblea Nacional Constituyente 1990: Humberto De la Calle, Antonio
Navarro, Horacio Serpa y Alvaro Gómez. ..................................................................... 264
Fotografía 3-33: Estigmatización a líderes de izquierda en los medios de comunicación.
..................................................................................................................................... 265
Fotografía 3-34: Movilización en rechazo a Masacre en la Comunidad de Paz de San
José de Apartadó. ......................................................................................................... 266
Fotografía 3-35: Andrés Pastrana y Luis Carlos Villegas visitando barrio de Provivienda.
..................................................................................................................................... 270
Fotografía 3-36: Delegación del Valle del Cauca a la Asamblea Nacional de
CENAPROV. ................................................................................................................. 276
Fotografía 3-37: XXIII Asamblea Nacional de CENAPROV. ........................................ 279
Fotografía 3-38: Acto Cultural en la instalación en la XXIII Asamblea Nacional de
CENAPROV .................................................................................................................. 281
Fotografía 3-39: Asamblea Nacional de CENAPROV. ................................................. 283
Fotografía 3-40: Casa Cultural Nuevo Chile. ............................................................... 287
Fotografía 3-41: Intento de desalojo en barrio San Germán. Año 2016 ....................... 290
Fotografía 3-42: Movilización del 25-04-13 hacia la Secretaría Distrital de Hábitat. ..... 291
Contenido XIX

Fotografía 3-43: Jaime Sánchez interviene en la constitución del centro de inquilinos de


CENAPROV en Lérida (Tolima) ....................................................................................292
Fotografía 4-1: Rosa Buenaventura con sus hijos- 1961 ..............................................321
Fotografía 4-2: Margarita vigilante del Policarpa. (2011) ..............................................323
Fotografía 4-3: Oleo de Luis Alberto Vega pintado por Calarcá ...................................331
Fotografía 4-4: Comisión de deportes 1970 ................................................................337
Fotografía 4-5: Centro No. 1 de Provivienda- Diciembre de 2016 ................................345
Fotografía 4-6: Tulio Villa. Fundador del barrio Primero de Mayo- 2016.......................370
Fotografía 4-7: Anita de Martínez y María Elvira Naranjo -2016 ...................................378
Fotografía 4-8: Oleo de Vicente Martínez .....................................................................393
Fotografía 4-9: Con Guzmán Quintero y Anita de Martínez ..........................................394
Fotografía 4-10: Campesinos de todo Cesar se tomaron la plaza Alfonso López de
Valledupar. ....................................................................................................................397
Fotografía 4-11: Guzmán Quintero Torres ...................................................................399
Fotografía 4-12: Oleo Amira Rocío Martínez ................................................................399
Fotografía 4-13: Imelda Daza –1987 ............................................................................400
Fotografía 4-14: Imelda Daza -2016.............................................................................400
Fotografía 4-15: Gabriel Mateo Escribano....................................................................409
Fotografía 4-16: Equipo deportivo de Provivienda. .......................................................411
Fotografía 4-17: Luis Eduardo Yaya .............................................................................412
Fotografía 4-18: Eusebio Prada ...................................................................................412
Fotografía 4-19: Islena Rey ..........................................................................................413
Fotografía 4-21: Aydee Moreno....................................................................................413
Fotografía 4-20: Rosemery Londoño ...........................................................................414
Fotografía 4-22: Odilia León.........................................................................................414
Fotografía 4-23: Pedro Nel Jiménez.............................................................................416
Fotografía 4-24: Luis Mayusa .......................................................................................417
Fotografía 4-25: Carlos Kovacs ....................................................................................418
Fotografía 4-26: Conmemoración de los 30 años de Provivienda (1990) .....................419
Fotografía 4-27: Sede provisional de CENAPROV en el barrio Venecia de Villavicencio
......................................................................................................................................420
Fotografía 4-28: Integrantes del Centro de Provivienda en Puerto Concordia ..............421
Fotografía 4-29: Casa Cultural de CENAPROV en Lejanías (Meta) .............................423
Fotografía 4-30: Movilización de la Unión Patriótica en el Meta ...................................425
Fotografía 4-31: Marcha de antorchas contra el exterminio de la UP (1990) ................429
Fotografía 4-32: María Mercedes Méndez ...................................................................430
Fotografía 4-33: Gabriel Alfredo Briceño ......................................................................431
Fotografía 4-34: Rubén Lasso Mazuera .......................................................................432
Fotografía 4-35: James Barrero ...................................................................................433
Fotografía 4-36: Bartolomé Cataño Vallejo. Fundador de San José de Apartado y
Concejal de la UP..........................................................................................................442
Fotografía 4-37: Israel Quintero ...................................................................................443
Fotografía 4-38: Mercedes Úsuga. Fotografía 4-39: Diana Cardona..457
Fotografía 5-1: Candidato UP en Meta: James Barrero................................................488
X Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
X Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Fotografía 5-2: Candidato UP en Meta: Luis Eduardo.................................................. 488


Fotografía 5-3: Candidata UP en Urabá Esneda López ............................................... 488
Fotografía 5-4: Candidato Andrés Perez Berrio ........................................................... 488
Fotografía 5-5: Candidatos en Bogotá: Héctor Lozano, Bernardino Motta y Luis Jerez.
..................................................................................................................................... 489
Introducción
A partir de la segunda mitad del siglo XX se vive en Colombia una transición demográfica
sin precedentes con importantes transformaciones sociales y estructurales asociadas al
proceso de urbanización. A diferencia de otras latitudes donde esta transición y la
consecuente redistribución espacial de la población son el resultado de estímulos positivos
de la modernización capitalista, en el caso colombiano, la urbanización no fue sinónimo
de industrialización, ni motivada principalmente por las expectativas de una mejor calidad
de vida urbana. Por el contrario, en los últimos setenta años, la persistencia en el uso de
la violencia rural, ha sido el principal factor de expulsión de la población campesina hacia
las ciudades (Fajardo, 2015)

En otras palabras, el proceso de ocupación territorial del país presenta rasgos similares a
lo largo de su historia reciente y por tanto la comprensión de sus formaciones socio-
territoriales y el origen de la ciudad contemporánea, pueden buscarse en el largo conflicto
social y armado que ha tenido como escenario principal el campo colombiano y como
principales víctimas a la población desplazada y despojada de su territorio.

Como antecedente se recuerda que en la primera mitad del siglo XX, en la zona andina
tradicionalmente poblada, muchos campesinos sin tierra migraron en busca de
abundantes tierras baldías existentes en las vertientes de la cordillera central, no tituladas
y despreciadas por los latifundistas por ser tierras de ladera. Con el auge del negocio del
café para la exportación, estas tierras resultaron especialmente aptas para su cultivo y
fueron decisivas para el nacimiento de fincas pequeñas y medianas para la consolidación
de la zona cafetera. La producción en pequeñas propiedades fue importante para el
desarrollo económico del país en este período.

Sin embargo, esta prosperidad campesina motivó presiones violentas de especuladores y


terratenientes que se ocultaron detrás de supuestas razones políticas durante el período
llamado de la Violencia. Esta Violencia puede considerarse una larga guerra agraria de los
2 Introducción

latifundistas que, en el marco de políticas estatales de concesiones territoriales, intentó


despojar y desalojar a los colonos pioneros que habían valorizado con su trabajo las
laderas vírgenes y en la actualidad intenta despojar a los pobladores ancestrales. Así, las
migraciones campo-ciudad, han sido en realidad éxodos masivos, forzados y prolongados,
en circunstancias de expulsión y destierro (Aprile-Gniset, 2007).

En consecuencia, la concentración urbana con afluencia masiva de campesinos que huyen


hacia centros poblados que no cuentan con una adecuación previa para su alojamiento,
motiva en los nuevos pobladores la búsqueda de estrategias de sobrevivencia, al margen
de una institucionalidad hostil y desbordada por la magnitud de la demanda habitacional.
Inicialmente, los desterrados deben someterse a continuas mudanzas por su insolvencia
económica y poco a poco van ubicando alternativas de habitación al margen de la
legalidad y del perímetro urbano. En estas circunstancias, el proceso de urbanización es
en la práctica un proceso de colonización popular de la periferia de las ciudades.

En esta periferia los nuevos colonos ocupan predios rurales, construyen vecindarios en la
ronda de las quebradas, las riberas de los ríos o a la orilla de las vías férreas y con su
ingenio popular generan una subcultura campesina en tránsito hacia la vida urbana
rebuscando la manera de resolver sus necesidades cotidianas, de alimentación y servicios
básicos, para autoconstruir y equipar sus viviendas.

Muchas veces son re-victimizados por los urbanizadores piratas, quienes los despojan de
sus precarios ahorros con la ilusión de adjudicarles un lote pero luego esto no se hace
realidad. Otras veces se ven sometidos a desalojos de la fuerza pública, o intentan
procesos de resistencia hasta conseguir la legalización de sus barrios.

De otra parte, en los últimos decenios del Siglo XX, nuevas migraciones forzadas amplían
la frontera agrícola hacia territorios selváticos, de baja densidad demográfica y con
abundantes recursos naturales; en el Magdalena Medio, Urabá, Orinoquia y Amazonia los
colonos fundan nuevos poblados e integran un entramado social diverso y altamente
conflictivo donde confluyen las poblaciones nativas con desterrados, contrabandistas,
narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros.
Introducción 3

En estas circunstancias se agudizan los conflictos por la apropiación de la tierra, las aguas,
los recursos mineros o las perspectivas de grandes obras de infraestructura. Los nuevos
desplazados buscan huir nuevamente hacia las ciudades próximas, pero éstas ya no son
para ellos un refugio, ni una posibilidad de iniciar una nueva vida como en los años 60.
En condiciones mucho más complejas, los migrantes forzados están reconfigurando las
ciudades actuales, mediante procesos de colonización popular urbana en la periferia de
las ciudades, con vecinos que ya no tienen arraigo campesino ni interés por construir lazos
comunitarios y en conflicto con urbanizadores piratas, partidos políticos y autoridades
locales.

El acumulado analítico.

La comprensión de este proceso de colonización popular ha sido posible, a partir de los


desarrollos conceptuales de Jacques Jean Aprile-Gniset (2012), ampliamente
evidenciados en su extensa obra sobre la Ciudad Colombiana (1992). Aprile- Gniset fue
un urbanista francés, militante comunista, radicado en Colombia desde 1966, murió en
Cali en 2014. Fue profesor en la Universidad Nacional de Bogotá, de Medellín y en la
Universidad del Valle. Realizó importantes estudios sobre el hábitat rural del Pacífico, en
compañía de Gilma Mosquera Torres, arquitecta, profesora de la Universidad del Valle,
gestora de la comisión de diseño de CENAPROV, investigadora y asesora del movimiento
popular por la vivienda.

En relación a los antecedentes históricos de la colonización popular, la contribución más


destacada sobre la expansión de la frontera agrícola, el latifundio y las formas de
resistencia campesina durante el período de 1850 a 1950, es la obra de Catherine
LeGrand (1988) Historiadora y doctora en Estudios Latinoamericanos de Stanford
University, realizó una consulta sistemática de la correspondencia del Archivo de Baldíos
con infinidad de peticiones y reclamos ante el gobierno nacional, por parte de los colonos
y sus familias amenazadas y despojadas por terratenientes y especuladores. Merecen
mencionarse también los aportes de los sociólogos Rocío Londoño (2011), sobre las
luchas agrarias de los colonos en el Alto Sumapaz, de Miguel Ángel Beltrán con la guerra
de Villarrica (2015) y los relatos de la colonización del Ariari de Alfredo Molano (1990).
4 Introducción

Siguiendo la línea de investigación de la colonización popular urbana, la arquitecta Lina


María Sánchez Steiner, docente investigadora de la Universidad del Norte, en su tesis de
doctorado en urbanismo de la Bauhaus-Universität Weimar, Alemania., analizó el caso
de Mocoa (Putumayo) como ciudad refugio y pudo evidenciar que este proceso histórico
de migración forzada es recurrente hasta el presente y es determinante de la
reconfiguración territorial urbana en Colombia, de tal manera que, el juego de intereses
entre los destechados y los demás agentes sociales tiene como subproducto la creación
de un conglomerado amorfo, un simulacro de ciudades segregadas donde los desterrados
son destechados y los colonos de suelo cultivable se convierten en colonos de suelo
asfaltable.

Acá es necesario destacar también los aportes del grupo de investigación Procesos
urbanos en Hábitat, vivienda e informalidad de la Maestría de Hábitat de la Universidad
Nacional y de su coordinador, el arquitecto Carlos Alberto Torres Tovar, con sus
referencias teóricas sobre el proceso de urbanización en Colombia que hacen parte de la
obra titulada La construcción de la ciudad informal colombiana. Barrios construidos por la
gente (2009). En particular, sus reflexiones sobre la ausencia de una política pública, como
proyecto de ciudad que responda al crecimiento de la informalidad como forma de
producción social y espacial del hábitat urbano colombiano y que de cierta manera retoma
los aportes de John F.C. Turner (1976) con su concepto de Housing by people sobre la
vivienda popular autoconstruida en América Latina. De manera similar el sociólogo
uruguayo Raúl Zibechi (2008) desde las periferias urbanas contemporáneas hace visibles
las prácticas de resistencia cotidiana como nuevos contrapoderes desde abajo y como
territorios de esperanza.

Sin duda para la reconstrucción de la memoria de los destechados ha sido esencial la obra
de Carlos Arango Zuluaga. En su libro La lucha por la vivienda en Colombia, publicado en
1986, menciona los hechos más significativos de las ocupaciones y la organización barrial
de CENAPROV. Su narración pormenorizada permite interpretar los sucesos de manera
opuesta a como los presentan algunos de los diarios de mayor circulación en el país: El
Tiempo, El Siglo y El Espacio. Para ejercer su profesión presenciaba los hechos como
reportero, entrevistaba a los protagonistas y de esta manera podía documentarlos sin
intermediarios. Fue un periodista incansable, comprometido con los sectores populares,
pionero en la modalidad del periodismo investigativo, en particular, en lo que se refiere a
Introducción 5

los hechos relacionados con las luchas sociales de su época. Así lo hizo también entre
otros sucesos, con la Masacre de Santa Bárbara, ocurrida el 23 de febrero de 1963 y con
los Relatos del abuelo que compilan la historia oral de Provivienda en el Meta durante tres
décadas comprendidas entre los años cincuenta y ochenta del siglo XX. De manera
similar, los escritos pedagógicos de Nicolás Buenaventura (1981) y los análisis de Alvaro
Delgado (2009) permiten comprender la influencia del Partido Comunista en la
organización social de los viviendistas y el modelo de barrio de nuevo tipo con su
estructura y funcionamiento interno.

En Bogotá, el surgimiento de los barrios populares durante el periodo del Frente Nacional
fue documentado por Alfonso Torres Carrillo, como luchas sociales que se van
constituyendo en las soluciones a las problemáticas más visibles para la creciente
población urbana. En su obra analiza las primeras fases de las ocupaciones que dan
origen a los barrios informales, el ingenio popular que da vida a los nuevos asentamientos
y las movilizaciones emprendidas para lograr su legalización. Torres es historiador de la
Universidad Nacional, doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional
Autónoma de México y profesor de la Universidad Pedagógica Nacional y autor del libro
La ciudad en la sombra barrios y luchas populares en Bogotá 1950-1977. Este libro que
fue publicado por el Cinep en 1993, motivó la elaboración de crónicas y tesis de grado
sobre historias barriales como las que se mencionan a continuación. Así, la historiadora
Marcela Hernández (2010) a partir de los relatos contados por los pobladores del barrio
Julio Rincón en la comuna 4 del municipio de Soacha, logró plasmar las vivencias de
quienes construyeron con dignidad una identidad barrial basada en la solidaridad y el
trabajo colectivo, durante más de tres décadas de lucha.

Por su parte, Pedro Antonio Salas, fue ganador del segundo concurso “Bogotá Historia
Común”, promovido por la Alcaldía Mayor de Bogotá, en 1998, con su crónica: Policarpa,
en una noche amanecía un barrio que permite comprender las circunstancias en las cuales
se inició la ocupación, las condiciones infrahumanas vividas en los inquilinatos de la época,
que obligaban a las familias a ocupar terrenos ociosos donde refugiarse y los principios
fundantes de la organización. En cuanto a esto último, Salas ilustra en detalle la
importancia y los criterios de funcionamiento de las Asambleas barriales que garantizaron
el carácter democrático, participativo, solidario y autogestionario del barrio, principalmente
en sus etapas iniciales.
6 Introducción

Mario Upegui, dirigente de Provivienda desde 1962 hasta 1990 y concejal de Bogotá desde
1974 hasta 2003. Escribió una crónica titulada Breve historia sobre la construcción y
defensa del barrio Policarpa Salavarrieta que integra el primer capítulo del libro publicado
con ocasión de la conmemoración de los 50 años de vida del barrio (Naranjo, 2013). En
esta crónica el autor narra cómo se estructuraba la organización interna del Policarpa y
cómo definieron las estrategias y procedimientos que hicieron posible la resistencia y la
permanencia durante tantos años.

El historiador y profesor universitario Alvaro Oviedo publicó en 2012, El libro Memoria y


luchas Urbanas, por el derecho a una vivienda digna. Historia de vida de Mario Upegui,
como un sentido homenaje a este líder popular. La obra describe aspectos de su vida
relacionados con la historia del barrio, anécdotas sobre cómo transcurría allí la vida
cotidiana, de qué manera afrontaban y resolvían las dificultades y cómo esta experiencia
se intentó replicar en otros barrios de Bogotá, Palmira, Pasto, Pereira, Fusagasugá, Sibaté
e Ibagué. También hace un aporte esclarecedor sobre las diferentes formas de acción
colectiva emprendidas por Cenaprov, con ocupaciones de hecho, compra comunera,
defensa de destechados estafados por urbanizadores piratas, entre otras e incorpora
significativos documentos sobre decisiones del Comité Ejecutivo Nacional y sobre el
exterminio de la Unión Patriótica.

Julia Stella Varela Mora. Es filósofa, historiadora, escritora, habitante del barrio Policarpa
Salavarrieta y nieta de Juan de la Cruz Varela. Su libro titulado Barrio Policarpa
Salavarrieta, la historia de un lote es una narración emotiva y amena desde el momento
del nacimiento del barrio hasta el año 2011. Este texto resalta la importancia de la
autogestión y la unidad para la solución de muchos problemas sociales. Elaborado a partir
de entrevistas e investigaciones realizadas por la autora, el libro destaca la audacia,
organización y solidaridad de los policarpunos quienes con sus propias manos lograron
hacer realidad sus sueños. Su libro sobre el barrio, obtuvo mención de honor en el
Concurso Bogotá Historia Común y en el salón BAT de artistas. Publicado en el año 2011.

María Angélica Tamayo Plazas Historiadora de la Universidad Nacional. Con tesis de


grado presentada en el año 2009 y titulada Invasiones urbanas en Bogotá. 1961-1974.
Presenta un análisis sobre el complejo y acelerado proceso de urbanización de la ciudad,
sobre las circunstancias y dinámicas internas de la época y la construcción de identidades
Introducción 7

barriales, hace referencia en particular al barrio Policarpa Salavarrieta y al Nuevo Chile,


como barrios característicos de dos momentos diferentes del período estudiado en su
tesis. La autora es nieta de Sofía Plazas, una de las fundadoras del Policarpa y actual
habitante del barrio.

Diana Martínez. Historiadora, fue consultora de Misión Rural y elaboró una Historia del
barrio Policarpa Salavarrieta (2011). El texto se basa en entrevistas a través de las cuales
construye una narración cronológica de los principales hechos ocurridos durante los 50
años de vida del barrio. Además, la narración está acompañada e ilustrada con fotos
significativas, conservadas por las familias del barrio. La Junta Administradora Local de
Antonio Nariño hizo la publicación de esta obra como parte de los eventos conmemorativos
del cincuentenario de la fundación del barrio.

Jesús Antonio Villalobos es autor de una tesis de maestría en Sociología titulada Cambios
en las prácticas de la acción colectiva en las organizaciones comunitarias, debidos a la
consolidación urbana en los espacios barriales de origen ilegal en Bogotá (2012). A partir
de las grandes migraciones del campo a la ciudad, durante los cuales se evidencia el
mayor crecimiento de población en Bogotá, el autor seleccionó tres barrios y comparó las
características más importantes en su crecimiento urbano, en relación con el desarrollo de
la organización comunitaria más representativa de cada uno, en diferentes localidades y
según los períodos de mayor crecimiento de población y de hectáreas en la ciudad en los
últimos sesenta años. En el primer período comprendido entre 1960 y 1973 se eligió al
Barrio Policarpa Salavarrieta ubicado en la localidad de Antonio Nariño, para el segundo,
entre 1980 y 1989, el barrio Jerusalén ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar y en el
tercero, entre 1990 y 2000, el barrio, Villa Andrea, ubicado en la localidad de Fontibón.
(Villalobos, 2012)1
Otra interesante tesis de grado es la de Ismael Ortiz (1990) antropólogo de la Universidad
Nacional con una investigación sobre el barrio Policarpa Salavarrieta dirigida por el
sociólogo Orlando Fals Borda. En su tesis, Ortiz hace un análisis de la estructura

1 Jesús Antonio Villalobos Rubiano (2011) Cambios en las prácticas de la acción colectiva en las
organizaciones comunitarias, debidos a la consolidación urbana en los espacios barriales de origen ilegal
en Bogotá tesis de Maestría en Sociología de la Universidad Nacional de Colombia Bogotá, D. C. 2011
Está en el repositorio de tesis UN.
8 Introducción

organizativa del barrio, con énfasis en las actividades económicas informales que allí se
desarrollan y en aspectos culturales peculiares como la preponderancia de actitudes
políticas radicales ligadas a la presencia e influencia del Partido Comunista que
constituyen una evidencia de que 30 años después de su fundación, el barrio conservaba,
a rasgos generales, su sentido fundante.

La historia de Provivienda, objeto de esta investigación, ilustra este trasegar del despojo,
el destierro y la lucha por la vivienda, de millones de colombianos. Con algunas
particularidades, esta historia es un ejemplo de un largo proceso organizativo de
destechados que han logrado mediante sus acciones colectivas ser propietarios de sus
viviendas, con procesos concertados, organizados y solidarios de autoconstrucción que
significaron para ellos la oportunidad de superar el desarraigo, formarse una identidad
barrial, soñar con mejores perspectivas de vida ciudadana y preservar su dignidad
personal.

Es importante reconstruir esta historia porque, la Central Nacional Provivienda,


CENAPROV, como organización social de viviendistas, es en América Latina la única
experiencia que ha permanecido en funcionamiento durante 58 años, a pesar de la
persecución política y de sus dificultades internas logrando que más de 100.000 familias
sean propietarias de sus viviendas.

Objetivos y estructura del texto.

El objetivo general de esta investigación es reconstruir la historia de CENAPROV y su


proceso organizativo a partir de sus acciones colectivas autogestionarias y como una
experiencia social silenciada por el pensamiento hegemónico. Para obtener este objetivo
general se definieron los siguientes objetivos específicos:

Primer objetivo específico: Presentar una reflexión interpretativa, conceptual y


metodológica que permita comprender las dinámicas de las acciones colectivas de
CENAPROV y el significado que tuvieron para sus protagonistas.
Introducción 9

Segundo objetivo específico: En la perspectiva del contexto socio-demográfico y político


colombiano precisar algunas circunstancias que influyeron y acompañaron el proceso
organizativo de los colonos comunistas de CENAPROV.
Tercer objetivo específico: Definir una periodización, que permite caracterizar los cambios
más significativos del proceso organizativo estudiado a lo largo de más de medio siglo,
desde su origen, consolidación, auge, declive y su perspectiva actual.

Cuarto objetivo específico: Analizar algunos casos emblemáticos de experiencias de


Cenaprov con el propósito de observar la historia desde una perspectiva barrial, regional
y nacional.

El argumento central de esta historia es que en los barrios populares fundados por
CENAPROV, el Partido Comunista Colombiano intentó consolidar un modelo de barrio de
nuevo tipo, solidario y autogestionario, con una base social y electoral. Resistiendo a la
violencia estatal, la mayoría de los fundadores sobrevivientes han preservado su dignidad
personal como sujetos políticos; a pesar de la permanente estigmatización, continúan
construyendo proyectos alternativos en la perspectiva de los Post-acuerdos y soñando con
una paz estable, duradera y con justicia social.

Para obtener estos objetivos específicos y sustentar el argumento central, esta tesis se ha
organizado de acuerdo a la siguiente estructura por capítulos:

El primer capítulo es una aproximación conceptual y metodológica que aborda el análisis


desde la perspectiva propuesta por Boaventura de Sousa Santos sobre las Epistemologías
del Sur centrado en el movimiento de los viviendistas, portadores de un proyecto político
y social alternativo. Esta perspectiva permite articular desarrollos conceptuales de varios
autores sobre las acciones colectivas que son pertinentes para el análisis de la historia de
CENAPROV. Las Epistemologías del Sur permiten también sustentar las opciones
metodológicas que acompañaron el proceso de investigación en sus diferentes etapas, en
particular las relacionadas con la Investigación Acción Participativa.

Este primer capítulo se inicia intentando establecer la importancia de recuperar una


historia de Provivienda como una valiosa experiencia social silenciada por el pensamiento
colonial hegemónico. Desde las cinco ecologías propuestas por De Sousa Santos es
1 Introducción
0

posible encontrar algunas relaciones con el proceso de creación de barrios informales y


con la historia de Provivienda. Se asumen los viviendistas como sujetos políticos con
Touraine y Pleyers, que según las circunstancias utilizan la vía de la razón o priorizan la
vía de la subjetividad. Con Meluchi, Zibechi, Panebianco y Vega se analiza cómo los
movimientos y las organizaciones también pueden reproducir formas de dominación.

El segundo capítulo se propone ubicar a los colonos comunistas fundadores en su


contexto histórico y socio demográfico particular, comprender cómo su formación política
y su experiencia previa, en organizaciones agrarias les permitió afrontar con éxito el éxodo
rural masivo y emprender un proceso de resiliencia comunitaria en la ciudad, precisando
así, el papel del Partido Comunista en este proceso. Se asume la tesis de Jaques Aprile-
Gniset sobre la colonización popular rural y urbana, según la cual, los campesinos colonos
que habían consolidado fincas cafeteras, ocupando baldíos, son despojados de su tierra,
por la violencia bipartidista y desplazados a los centros poblados en la segunda mitad del
Siglo XX.

Con ello, es posible interpretar las circunstancias del proceso de crecimiento urbano y las
primeras organizaciones populares viviendistas. Se hace referencia también a la oferta de
vivienda popular estatal y a las soluciones alternativas, al margen del sector
gubernamental, para ubicar el origen de Provivienda y las orientaciones políticas
partidarias generadas que acompañan el proceso organizativo: la formación política, la
estructura y el funcionamiento de los barrios. El papel de los dirigentes de Provivienda,
del Partido Comunista, de los sindicalistas, de las mujeres, de los alcaldes, concejales y
diputados de la Unión Patriótica.

En el tercer capítulo se presentan los cambios en las acciones colectivas por períodos.
Para comprender las principales trasformaciones de CENAPROV desde 1959 hasta el año
2016, se precisan algunos elementos sociales y políticos de la movilización y se describen,
en cinco períodos las principales acciones colectivas, que permiten comprender cómo
ocurrieron las transformaciones más significativas, sus logros y sus limitaciones.
Enfrentando la violencia institucional, de un régimen político caracterizado por la ambigua
especificación de los derechos de propiedad sobre la tierra, recuperaron ejidos en Cali,
Honda, Ibagué, Cúcuta, Ocaña, Ciénaga y Valledupar y baldíos o predios municipales en
Introducción 11

el resto del país, emprendieron proyectos colectivos de compra comunera, crearon una
organización social de destechados poco conocida y documentada, que brindaba
formación política y destrezas para resistir a los desalojos, asistencia técnica en el diseño
de los barrios, asesoría jurídica a quienes eran víctimas de estafa de los urbanizadores
piratas y/o adjudicatarios del sistema UPAC, en riesgo de perder sus derechos.

En el cuarto capítulo la tesis intenta, además, presentar evidencias de la intensidad y


extensión de los procesos emprendidos por Provivienda en el territorio nacional: Se
analizan, en su contexto socio-político e histórico, las acciones colectivas de dos barrios:
Policarpa Salavarrieta en Bogotá y Primero de Mayo en Valledupar contrastando sus
particularidades. Estos barrios son las experiencias más antiguas de ocupación exitosas
emprendidas por los colonos comunistas de Provivienda para consolidar sus proyectos en
el decenio de los años sesenta. Para aproximarse a una perspectiva regional, se
contrastan los procesos de colonización popular rural-urbana en los Llanos Orientales y
Urabá durante la segunda mitad del siglo XX, que dieron origen a la fundación de centros
poblados, barrios y experiencias organizativas con incidencia política en estas dos
regiones.

Se menciona la violencia estatal y paraestatal presente en este proceso, relacionada con


el genocidio de la Unión Patriótica y que influyó en la desarticulación de Provivienda en
estas regiones. Se presenta un panorama nacional de las acciones adelantadas por la
organización en el territorio colombiano, desde una perspectiva que permite hacer visible
la experiencia de los colonos comunistas a lo largo y ancho del país, en 10 regiones con
diferentes procesos de poblamiento a donde Provivienda llegó fundando barrios,
acompañando procesos de ocupación, prestando asesoría jurídica a los destechados y
generando condiciones de vida digna en 156 municipios con un total aproximado de 500
Centros de Provivienda.
Finalmente, se analiza el proceso organizativo actual y sus perspectivas en el marco de
los post-acuerdos, reconociendo que el derecho a saber la verdad de los silenciados,
contribuye a superar la ignorancia generalizada sobre los procesos históricos que dieron
como resultado más de 50 años de guerra interna, como también, a dignificar la memoria
de las víctimas y los excluidos y a crear condiciones de reconciliación para construir una
paz estable y duradera.
1. Capítulo 1. Aproximación
conceptual y metodológica.
El problema planteado por esta tesis se aborda desde la perspectiva propuesta por
Boaventura de Sousa Santos en las Epistemologías del Sur buscando aprehender la
sociedad como un tejido de relaciones e interacciones complejas y enfocándola en el
movimiento de los viviendistas de una organización social particular: La Central Nacional
Provivienda CENAPROV, integrada por colonos comunistas protagonistas de acciones
colectivas, portadores de un proyecto político y social alternativo, que apelan a la
solidaridad y comparten una identidad colectiva, transformándola a través de la interacción,
la negociación y el conflicto. Esta perspectiva permite articular desarrollos conceptuales de
varios autores sobre las acciones colectivas de los sectores subalternos que son
pertinentes para el análisis de la historia de Provivienda. Las Epistemologías del Sur hacen
posible también sustentar las opciones metodológicas que acompañaron el proceso de
investigación en sus diferentes etapas.

El marco de interpretación se inicia intentando establecer la importancia de recuperar la


historia de Provivienda como una valiosa experiencia social silenciada por el pensamiento
colonial hegemónico. Según De Sousa Santos este pensamiento ocasionó un
epistemicidio de los saberes ancestrales y populares, con sus cinco lógicas de producción
de no existencia que se ilustran con ejemplos del movimiento viviendista. Son lógicas de
la mono-cultura del saber, del tiempo lineal, de la clasificación social, de la escala
dominante y de la lógica productivista. Con la Sociología de las ausencias, De Sousa
Santos propone transformar las ausencias en presencias con cinco ecologías para superar
estas lógicas y hacer visibles las valiosas experiencias sociales desconocidas hasta ahora
y evidenciadas en el proceso de creación de barrios informales y en las historias de
Provivienda que fueron objeto de esta investigación.
14 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Se examinan también las acciones colectivas de Provivienda desde la perspectiva de


Edward Palmer Thompson (2014) en su concepto de la economía moral de la multitud con
la importancia otorgada por el autor a la dimensión cultural de la conciencia popular
presente en los motines de subsistencia como respuestas racionales de grupos
organizados que reivindican el derecho a la rebelión, apelan a la justicia de sus propósitos,
son conscientes de su capacidad para conseguirlos y aunque no pretenden suplantar al
sistema en su conjunto, con su ejercicio de la fuerza ejercen cierto poder político.

Por ello se intenta definir a los viviendistas como sujetos políticos y se asume con Touraine
(2000) y Pleyers (2015) que la esencia de la democracia es también lucha contra el poder
establecido y está ligada a la formación de movimientos sociales que son constitutivos del
tejido social (Touraine, 2000) y que según las circunstancias utilizan la vía de la razón o
priorizan la vía de la subjetividad. Estas acciones populares son portadoras de
innovaciones racionales con metas, procedimientos y resultados eficaces para afrontar las
realidades materiales y sociales de la vida en la ciudad. Sin embargo, la posibilidad de
resolver las necesidades básicas colectivas (salubridad, vigilancia, educación, etc)
depende directamente de la propia capacidad organizativa, de los lazos de solidaridad
creados con el apoyo mutuo y del sentido de pertenencia. Según estos autores, ser actor
social y sujeto político depende de la capacidad colectiva para defender una identidad
propia y particular dando vitalidad a la democracia (Touraine, 2008).

1.1 Los destechados y las Epistemologías


del Sur.
El análisis de la cultura política de los viviendistas se aborda desde la perspectiva
enunciada por Boaventura de Sousa Santos (2011) como Epistemologías del Sur. Esta
perspectiva es una construcción teórica concebida a partir de las luchas sociales de finales
del siglo XX e inicios del siglo XXI con los movimientos sociales de los sin techo, como
también de los sin papeles, de los sin tierra, de los no heterosexuales, los indígenas, los
afro-descendientes y en general todas las demandas fundadas en universos culturales
diversos y que rebasan la dimensión tradicional de las tensiones capital vs trabajo. A partir
de estos movimientos ha sido posible mostrar cómo la discriminación cultural tiene
dimensiones que también el pensamiento crítico emancipatorio de raíz eurocéntrica ignoró
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 15

y este desconocimiento permitió la destrucción de conocimientos propios de los pueblos.


Es lo que Boaventura De Sousa Santos denomina como “el epistemicidio del colonialismo
europeo” (De Sousa Santos, 2010, pp. 7-8).

Para su rescate propone superar las lógicas de producción de no existencia respecto a la


experiencia social de los sectores subalternos, contribuir a su reconocimiento y a la
comprensión de los sucesos históricos protagonizados por ellos y que antecedieron a los
conflictos presentes. Es una propuesta que se distancia teórica y epistemológicamente de
la tradición occidental dominante basada en el pensamiento “abismal”, llamado así por el
autor, para referirse a la razón instrumental que divide de manera unilateral y con líneas
radicales los hechos y saberes sociales que merecen ser visibles, inteligibles o útiles y los
que no lo son, de acuerdo con las necesidades de la dominación capitalista y colonial.

Por esta vía el otro universo desaparece como realidad, se convierte en no existente y de
hecho es producido como no existente porque para el pensamiento hegemónico solo debe
existir una explicación única del mundo y de la sociedad. Con su pretensión de
universalidad transforma sus intereses en conocimientos verdaderos, en tanto que, de
cierta manera, el ejercicio del poder presupone distorsionar y ocultar la realidad (De Sousa
Santos, 2012).

En Colombia la historia oficial se ha construido con la versión de los vencedores en una


democracia formal cimentada sobre el olvido. El olvido genera, de una parte, apatía en una
sociedad que carece de autonomía y sólo conoce vagamente las valiosas y múltiples
experiencias sociales alternativas del pasado y del presente. Pero también, el olvido está
cimentado sobre el silencio y el miedo que prohíbe hablar de “cosas innombrables” como
el sexo, la enfermedad mental, el comunismo, la libertad de pensamiento o la
insubordinación, con el prejuicio de que son cosas que se imitan o se contagian y con la
ilusión según la cual lo que no se nombra no existe.

Este pensamiento sigue vigente hoy en día, doscientos años después del fin del
colonialismo político. Además, desde 1886, el proyecto de la Regeneración continúa
orientando los rumbos ideológicos de nuestra sociedad y nuestra cultura, con la imposición
de la moral católica ultra-montana, de las “buenas costumbres”, la doble moral y la
profunda intolerancia ideológica y política, como pudo observarse recientemente con el
16 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

pánico homofóbico2 y el rechazo a los Acuerdos de La Habana, a tal punto que parece
estar hoy en discusión un juzgamiento moral del orden constitucional vigente porque
transgrede el orden hegemónico conservador de nuestra ideología criolla del siglo XIX
(Idárraga, 2016).

Es decir que en Colombia, el fin del colonialismo político no significó el fin del colonialismo
en las mentalidades, subjetividades y en la cultura predominante y continuó
reproduciéndose de modo endógeno, aún desde el pensamiento crítico que desvalorizó
durante muchas décadas las reivindicaciones de sectores diferentes a la clase obrera.
Desde esta perspectiva se asumió que la experiencia social amplia y diversa de los
procesos de resistencia de los sectores subalternos (destechados, indígenas, afro-
descendientes, insurgentes, etc) no era relevante para la tradición científica y en
consecuencia resultó siendo desperdiciada como fuente de conocimiento indispensable
para la comprensión de la realidad. Los nuevos movimientos sociales han evidenciado la
necesidad de descolonizar el pensamiento y hacer visible cómo la lucha por la igualdad no
puede estar divorciada de la lucha por el reconocimiento y el respeto por las diferencias
culturales. En consecuencia, tampoco las iniciativas populares alternativas, como las
luchas de los destechados deberían ser menospreciadas o macartizadas por su
orientación ideológica o política.

En esta dirección la Epistemología del Sur es una propuesta orientada a descolonizar la


mente, a liberarse de la dominación colonial y de su modelo de sociedad autoritaria y
teocéntrica. Esta propuesta trasciende el ámbito epistemológico hacia una comprensión
crítica, interdisciplinaria e intercultural del paradigma de la modernidad, intenta aprehender
la sociedad como un tejido de relaciones complejas, acorde con la tendencia
contemporánea a considerar las interacciones entre sociedad y Estado en sus
dimensiones horizontales.

2 En relación con las declaraciones del Cardenal Rubén Darío Salazar apoyando las marchas de
rechazo frente al fallo constitucional en el caso del joven Sergio Urrego y contra la política de
respeto a la diversidad sexual enunciada por el Ministerio de Educación durante el mes de agosto
de 2016 y al mismo tiempo su silencio frente a los sacerdotes pedófilos o a la “comunidad del anillo”.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 17

Se intenta desplazar la perspectiva situada desde el Estado mismo y el impacto de sus


actuaciones u omisiones, para centrarla en las realizaciones de los protagonistas de las
acciones colectivas y sus logros, con un modelo diferente de racionalidad y un trabajo de
traducción que permita la comprensión mutua y la superación de las cinco lógicas de
producción de no existencia definidas por De Sousa Santos como las mono-culturas del
saber, del tiempo lineal, de la clasificación social, de la escala dominante y de la lógica
productivista (De Sousa Santos, 2012).

1.2 Los destechados y la economía moral


de la multitud.
El concepto de economía moral de la multitud elaborado inicialmente por Edward Palmer
Thompson en su obra sobre la formación de la clase obrera en Inglaterra en el siglo XVIII,
como un conjunto de principios vinculados a las acciones populares de esa época, le sirve
también a E.P. Thompson para reflexionar sobre la oposición entre el código legal
consagrado como texto escrito y el código popular como un modelo de comportamiento
establecido por la costumbre para definir lo inaceptable, para orientar las acciones de la
multitud y justificar su aplicación, en distintas épocas históricas y diferentes lugares del
planeta, incluyendo las que se presentan en la actualidad. Es un concepto que rescata la
dimensión cultural de los movimientos sociales en cuanto a la conciencia popular, las
costumbres tradicionales, los sentimientos, los valores morales, la vida cotidiana e incluso
las supersticiones de la población trabajadora (Thompson, 2014).

En situaciones sociales específicas de agravio intolerante ocasionado por parte del poder
establecido hacia los sectores subalternos, éstos acuden a prácticas consuetudinarias y a
mecanismos que subyacen en las diferentes formas de protesta social a lo largo de los
últimos cinco siglos y que constituyen para Thompson la economía moral de la multitud.

“Las emociones profundas que despierta la escasez, las exigencias de la multitud


hacia las autoridades en tales crisis y la indignación provocada por el atropello en
las situaciones de emergencia que representaban una amenaza para la vida,
comunican una obligación moral particular para protestar. Todo esto es lo que yo
entiendo por economía moral” (Thompson, 2014, p. 202).
18 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Según Thompson, la economía moral de la multitud que subyace en la cultura popular, bien
puede ser fuente de inspiración de movimientos sociales contemporáneos en Colombia y
de los destechados en particular. “…desechar la idea de que la economía moral debe
siempre ser tradicional, retrógrada, etc. al contrario, ella se regenera continuamente como
crítica anticapitalista y como movimiento de resistencia”(Thompson, 2014, p. 17) La acción
de la multitud se expresa en los motines de subsistencias que son por lo general respuestas
racionales de grupos organizados que son conscientes de su capacidad para conseguir sus
propósitos. Es una compleja pauta de comportamiento colectivo, una alternativa a las
estrategias de sobrevivencia personales y familiares.

Ahora bien, como observa Thompson, en su obra Costumbres en Común, se puede afirmar
que las acciones populares pueden ser portadoras de innovaciones como pueden
reivindicar también costumbres ancestrales. En este sentido, a partir de la economía moral
que inspira la resistencia, los colonos comunistas ocupan predios, se oponen al desalojo
policial y logran no solo la manera de sobrevivir en la ciudad e intervenir directamente en
la solución de los problemas que afectan a su vida cotidiana, también reviven costumbres
campesinas relacionadas con la lealtad, la convivencia, la solidaridad, el trabajo
comunitario, la propiedad colectiva, los rituales colectivos y recreativos identitarios. En
particular, muchos acuden a la iglesia, rezan en familia, e incluso esperan que ocurran
milagros a su favor3. Sin embargo, para las autoridades y en particular para la prensa oficial
los invasores encarnan la maldad, son comunistas, subversivos. Centenares de niños en
edad escolar, son rechazados en las escuelas de otros barrios por ser hijos de invasores.
Esto puede ilustrarse leyendo, por ejemplo, la forma como los diarios oficiales, registraron
la noticia de tres muertos ocasionados por la fuerza pública durante el intento de desalojo

3Por ejemplo, el 8 de abril de 1966 muchas familias que invadieron en el Policarpa, creían que la
policía no atacaría porque era Viernes Santo. Las mujeres pusieron muchas imágenes de santos en
sus casetas, las alumbraron con veladoras, las adornaron con flores y les rezaban para que la policía
no atacara.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 19

violento a los pobladores del Policarpa, el domingo 10 de abril de 1966 (El-Espectador,


1966; El-Siglo, 1966; La-Republica, 1966).4

La lucha de los invasores de predios es equiparable a los motines de subsistencias


(Thompson, 2014). Inicialmente, los sin techo están en una situación extrema intentando
sobrevivir. Las ocupaciones son realizadas como operativos relámpago en las horas de la
noche o a la madrugada, llegan con sus hijos pequeños y sus enseres domésticos a ocupar
las casetas recién instaladas, a encender el fuego con leña para preparar sus alimentos y
a colaborar con los vecinos. A través de la organización social, adelantan una forma muy
compleja de acción directa, disciplinada y con claros objetivos, basada en un consenso
popular y consecuente con las normas y obligaciones compartidas. Con anterioridad, las
familias planean la ocupación, elaboran las casetas móviles y asumen las
responsabilidades específicas que les asignan.

Los protagonistas de las acciones urbanas de Provivienda en los años sesenta y setenta
son en su mayoría alarifes, es decir, artesanos (zapateros, sastres, modistas, enfermeras,
parteras, lavanderas, cocineras, carpinteros, albañiles, plomeros, electricistas, mecánicos,
panaderos, orfebres, joyeras, vendedoras, etc.) campesinos y campesinas pobres, víctimas
de la violencia política, obligados a huir de sus sitios de origen hacia las ciudades en
condiciones precarias y con la urgencia de solucionar necesidades fundamentales para la
supervivencia como la vivienda y logran aplicar con éxito estrategias de sobrevivencia,
superar el desarraigo, aprender nuevos oficios y generar relaciones de cooperación e
intercambio de saberes con los vecinos para levantar sus viviendas.

Es interesante observar cómo se organizan inicialmente para emprender un proceso de


resiliencia comunitaria, desarrollan una capacidad colectiva para enfrentar la adversidad,
sobreponerse solidariamente a las dificultades, encontrar soluciones viables y hacerlas
realidad. Resiliencia es una palabra que viene de re salire, un término latino utilizado en las
ciencias físicas, en la mecánica, se refiere a la capacidad para conservar la estructura a

4 EL SIGLO: “Tres muertos por la republiqueta independiente local”. LA REPÚBLICA: “La policía
recibida a garrotazos cuando trataba de desalojar a varios invasores”. EL ESPECTADOR: “Tres
muertos por invasión en el Policarpa”.
20 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

pesar de recibir golpes o presiones del medio. Durante mucho tiempo los países
anglosajones emplearon esta palabra en su lenguaje cotidiano, como actitud personal de
reto o superación frente a las desgracias. En una perspectiva psicológica, una persona que
construye un proceso de resiliencia como respuesta a un evento traumático es aquella que
diferenciándose del evento, lo re-significa y retomando los valores personales, se apoya en
ellos para reorganizar un proyecto de futuro; en suma, es una persona que se asume como
sujeto autónomo (Cyrulnik, 2006).

De esta perspectiva individual proviene el concepto de resiliencia comunitaria, que en las


ciencias sociales se utiliza para trascender la mirada victimizadora que le asigna a los
grupos humanos el lugar de receptores pasivos y asumirlos como sujetos sociales agentes
de su experiencia. La resiliencia comunitaria es un proceso dinámico que tiene como
resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad. Es una respuesta global
en la que se pone en juego los mecanismos de protección, permitiendo al grupo humano
salir fortalecido de la adversidad. Es un proceso donde las influencias del ambiente y de
los miembros de la comunidad interactúan en una relación recíproca que les permite
reconstruir su vida.

De manera similar, con las estrategias de supervivencia se busca definir la forma de vida
con la cual los excluidos, por sí mismos, preservan su existencia. Se utiliza en la
investigación sociodemográfica para analizar situaciones en las cuales ante la precariedad
de las condiciones de vida y de la ausencia de protección estatal, la población hace uso de
recursos no monetarios que constituyen un capital social, como el saber ancestral, la
experiencia cotidiana, el trabajo voluntario, el tiempo disponible, las relaciones de
parentesco y de vecindario, las redes de solidaridad para compartir bienes y servicios,
información y apoyo emocional (Argüello, 1981).

Ana Rico de Alonso (1999) afirma que el concepto mismo de estrategias de supervivencia,
no es unívoco, y por eso, su definición es variable y cambiante. Está determinada por el
contexto social e histórico en el cual se utiliza y requiere por tanto precisar, el sector social
al cual se refiere, la necesidad atendida, la unidad de análisis, los componentes de la
estrategia y el papel del Estado. Sin embargo, hay claridad en relación a que, con el
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 21

concepto se busca definir una forma de vida en donde los excluidos, por sí mismos,
preservan su existencia.

El concepto de estrategias de supervivencia fue utilizado, por primera vez, en la década del
ochenta, por el Programa de Investigaciones Sociales sobre Población en América Latina
(PISPAL) como elemento esencial para la comprensión de ciertos hechos sociales. Se
buscó responder a los siguientes interrogantes: ¿Cómo sobreviven amplios sectores de la
población marginados de los beneficios del progreso? ¿Qué mecanismos complementarios
busca la población para subsistir y cuáles circuitos alternativos emplea para no perecer?
Según el PISPAL, las estrategias de supervivencia, hacen relación al hecho de que los
sectores populares, con base en sus propias condiciones de vida, desarrollan
deliberadamente o no, determinados comportamientos encaminados a asegurar la
existencia material y biológica del grupo al que pertenecen (PISPAL, 1981).

Por todo lo anterior, puede concluirse que los colonos comunistas de Provivienda, a partir
de una situación extrema, han intentado sobrevivir, mediante un proceso de resiliencia
comunitaria, con estrategias de sobrevivencia eficaces y aún, muchas veces, en contra de
la legalidad vigente hasta consolidar sus barrios. Enfrentados a situaciones de emergencia
que representan una amenaza para la vida, las acciones colectivas logran comunicar una
obligación moral particular que legitima el derecho a la insurrección, para resistir al desalojo
y es equiparable a lo que Thompson denomina el motín de subsistencias. En este sentido,
su experiencia es coherente con una economía moral que enseña la inmoralidad de sacar
provecho de las necesidades del pueblo y expresa la indignación frente a los abusos
estatales (Thompson, 2014).

A este respecto, como lo plantea el sacerdote Javier Giraldo en el informe presentado a la


Mesa de Diálogo de La Habana entre el gobierno nacional y la guerrilla de las FARC-EP,
dentro de la tradición jurídica universal y en el contexto de la etapa histórica de la
modernidad, se reconoce la rebelión como recurso supremo al cual puede acudirse cuando
los derechos humanos no son protegidos. El incumplimiento por parte del Estado de su
función básica justifica la rebelión. En este caso el derecho a la rebelión lleva consigo la
legitimación del uso de la violencia por parte de los rebeldes y en especial cuando el Estado
usa ilegalmente la fuerza contra ellos, de manera importante, decisiva y grave (Giraldo,
2015).
22 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

De acuerdo con esta argumentación podría considerarse que los colonos comunistas con
sus ocupaciones de hecho y su resistencia al desalojo, fueron en las ciudades,
legítimamente, la punta de lanza de los desterrados y un desquite contra el proceso de
acumulación territorial por despojo. Las condiciones en que ocupan los predios, enfrentan
de entrada a los invasores con el orden social, deben resistir frente a los atropellos de la
fuerza pública, contando con el apoyo de sindicatos y estudiantes y a la vez acompañan
solidariamente a otras nuevas ocupaciones. Sin embargo, como su intencionalidad se
ubica en el terreno de la sobrevivencia, los amotinados no pretenden desafiar todo el
sistema político y económico en su conjunto sino modificar los derechos de posesión y
propiedad de sus viviendas; su ejercicio de la fuerza es de cierta forma una manera de
ejercer poder político, aunque limitado, pero que culmina con la fundación de barrios. Como
lo expresa en otro contexto Thompson: “los motines eran un momento constituyente
dinámico en el sistema de propiedad y poder” (Thompson, 2014, p. 160).

1.3 Los viviendistas como sujetos políticos


y las implicaciones de la militancia
política.
Para precisar su condición de sujetos políticos, es pertinente la perspectiva de Geoffrey
Pleyers, que propone analizar las culturas políticas y las vías por medio de las cuales los
actores sociales contemporáneos se oponen a la dominación y construyen proyectos de
emancipación (Pleyers, 2015) Retomando esta propuesta, puede asumirse que los
destechados afiliados a Provivienda, desde la subjetividad y la razón, han luchado por una
inclusión social justa y al mismo tiempo por el reconocimiento de su cultura política. Por la
“vía de la razón” se movilizan para conquistar el derecho a la ciudad y a una vivienda digna
como nuevos pobladores urbanos, acudiendo a procedimientos innovadores como el
acondicionamiento del terreno, la fabricación de casetas móviles, las medidas de
seguridad, la negociación con las autoridades y la compra comunera de terrenos. Pero a la
vez por la vía de la subjetividad, no menos importante fue su lucha por el reconocimiento
de su identidad de colonos comunistas, con un ethos político particular, reclamando, desde
su condición de opositores políticos, su derecho a la libertad de pensamiento y de
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 23

participación democrática. Son actores portadores de un proyecto de vida construido


colectivamente y con autonomía organizativa en sus barrios. Resolviendo solidariamente
los diferentes problemas de la vida cotidiana, superan la soledad moral de la diáspora,
crean lazos afectivos, espacios de apoyo mutuo y defienden la validez de su experiencia
vivida. En este sentido, puede decirse que de alguna manera, los colonos comunistas como
sujetos sentí-pensantes5, según las circunstancias, alternan las estrategias a través de las
cuales sobreviven solidariamente, resisten al desalojo, se amparan en la legalidad,
negocian con las autoridades y preservan su dignidad como opositores políticos. Así, hace
más de medio siglo fueron precursores en un desafío propio de la alter-globalización.
(Pleyers, 2006)

Sus identidades como sujetos políticos se construyeron y se transformaron en el tiempo


como resultado de los procesos vividos, de las dificultades propias del conflicto armado, del
desplazamiento y de las nuevas circunstancias del siglo XXI. Acorde con las propuestas de
la alter-globalización, desde la epistemología del sur se construye una racionalidad
cosmopolita, que en América Latina implica un camino que se hace caminando y
asumiendo la sociedad como un tejido de relaciones e interacciones complejas.

Con esta perspectiva puede abordarse la pregunta sobre ¿Cómo una víctima puede ser
actor social? Para responder este interrogante se acude de nuevo a Touraine: La capacidad
de ser actor depende de la voluntad personal y/o colectiva para defender una identidad
propia y particular. Es tomar conciencia de la propia capacidad de acción. Siempre han
existido los determinismos pero también es posible ubicar los escenarios de acción
posibles, la naturaleza de los nuevos actores, de los nuevos conflictos y la forma en que
los procesos de cambio se realizan (Touraine, 2008). En un mundo en donde el ser humano
está transformado en objeto, el individuo únicamente llega a ser sujeto cuando se opone a
la dominación social y afirma sus derechos (Touraine, 2012).
Para Touraine los tres términos de individuo, sujeto y actor deben definirse relacionados
entre sí. El individuo no es más que una unidad particular. El sujeto es el individuo que se
reconoce así mismo en la voluntad de serlo, “significa el control ejercido sobre la vivencia

5Sujetos capaces de pensar sintiendo y sentir pensando. Término acuñado por el sociólogo
Orlando Fals Borda.
24 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

para que haya un sentido personal y para que el individuo se transforme en actor que se
inserta en relaciones sociales a las que transforma” (Touraine, 2012, p. 208).

Asumir a los destechados como sujetos políticos, implica también, explorar las
posibilidades de una interpretación crítica basada en nuevos modelos socioculturales
predominantes en la alter-globalización que amplían el concepto tradicional de democracia
y permiten acercarse a una interpretación más integral de la compleja realidad nacional,
con sus múltiples procesos de resistencia civil colectivos y silenciados.

Con Touraine se puede asumir que, más allá de los procesos electorales de una
democracia formal, como la existente en Colombia, la esencia de la democracia, es también
lucha contra el poder y contra el orden establecido, esfuerzo permanente para subordinar
la organización social a la capacidad creadora y transformadora de los individuos y las
colectividades. Desde esta perspectiva se comprende la condición de sujetos políticos de
los colonos comunistas, asumiendo que la cohesión generada con sus acciones
organizadas les permite generar una nueva identidad política, potenciar la confianza y
respeto del individuo y el grupo hacia sí mismos y abrir posibilidades nuevas de
participación democrática, ya que es la interrelación integradora de diversas formas de
acción colectiva e individual, lo que construye una identidad común.

En una perspectiva similar puede mencionarse el concepto de empoderamiento


comunitario o dotación de poder (empowerment). Por dotación de poder se entiende la
capacidad de expresar y realizar el poder de las comunidades para ejercer sus derechos
en la sociedad (Melillo, Suárez, Alchourrón, & Grotberg, 2004). Así el poder como
capacidad colectiva de transformación está presente en el análisis contemporáneo de las
luchas sociales y en particular, puede observarse, la tendencia a estudiar cómo los sectores
excluidos adquieren muy diversas formas de expresión y empoderamiento a través de
nuevas formas de acción colectiva. Múnera ubica el poder en un nuevo horizonte analítico,
como praxis transformadora de la realidad y de nosotros mismos. Es una fuerza actuante
que produce resultados y no puede ser limitada al gobernante, por el contrario se extiende
a todos los seres humanos como forma de realización individual y colectiva (Múnera, 2005).
En ese mismo sentido se concluye con Marx y Bourdieu que el poder es fuerza activa en la
transformación material y simbólica de la sociedad, como una praxis social que puede
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 25

desarrollarse en diversas situaciones políticas asimétricas. Bien sea desde la dominación,


la resistencia o la emancipación.

Para Fals Borda, los movimientos sociales son un poder que tiene múltiples expresiones
como capacidad colectiva. Los movimientos sociales buscan, según Fals un poder que
puede no ser institucional, ni formal orientado a decidir autónomamente sobre formas de
vida y de trabajo productivo satisfactorias. La construcción de este poder alterno estaría
ligado a la idea de espacio, región, barrio o vereda a través de redes horizontales de ayuda
mutua que se tejen desde la base hacia arriba y de la periferia al centro (Orlando Fals,
1986).

La democracia está necesariamente ligada a la formación de los movimientos sociales


(Touraine, 2000), como formas de acción colectiva de amplios sectores de población que
comparten propósitos comunes y son constitutivos del tejido social. En ellos se cifran
muchas y muy diversas expectativas. Para algunos son el medio para superar el
aislamiento individual y para compartir intereses. Para otros son espacios de participación
en la vida pública y política y dan vitalidad a la democracia. En este sentido, puede
afirmarse que la democracia tiene vida en Colombia en acciones colectivas como las
emprendidas por los colonos comunistas para obtener vivienda digna. De ahí la importancia
de observar su experiencia en su acción política que inicialmente les permitió avanzar en la
construcción de nuevas formas democráticas más amplias, más pluralistas y más equitativas
superando los márgenes estrechos de la tradicional democracia liberal formal.

En el caso de los colonos comunistas de Provivienda, es interesante observar que en su


proceso organizativo logran superar el desarraigo, construir una nueva identidad barrial,
generar relaciones de solidaridad, para hacer efectivos sus derechos y construir un nuevo
tejido social. Arrancados de su entorno y rotos sus vínculos primarios de vecindario y
parentesco, se ven obligados a iniciar una nueva vida, a construir nuevas relaciones
colectivas, locales y de solidaridad con otras luchas sociales. Pertenecer a la colectividad
del barrio significa tener un techo para su familia, un arraigo y al mismo tiempo construir
una nueva identidad barrial. Para ellos el nombre del barrio debe ser conocido y público
para anunciar que hacen parte de la ciudad y ser reconocidos por sus habitantes. En
Asamblea deciden el nombre del nuevo barrio buscando expresar la nueva identidad ligada
26 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

a su militancia política6. El nombre del barrio debe ser conocido y público para anunciar que
hacen parte de la ciudad y ser reconocidos por sus habitantes7.

Ante la exclusión y la persecución policial, los destechados de Provivienda intentan


consolidar un territorio propio. La resistencia frente al desalojo es su método de lucha
política colectiva que les proporciona la posibilidad de superar su condición de desarraigo,
tejer redes de apoyo solidario con otros sectores populares y convertirse en sujetos
políticos, inicialmente con una profunda desconfianza frente al discurso, las formas de
actuar y los procedimientos de los funcionarios estatales. Por eso en las primeras etapas
de la fundación barrial, constituyen su propia esfera pública, con normas propias, estilos de
comportamiento político alternativo, formas alternativas de defensa, de expresión pública y
de vida digna.

Por ello, se intenta ubicar la problemática de los destechados a partir del concepto de poder
desde los excluidos, de una esfera pública constituida a través del conflicto. Inicialmente
no se trata de la hegemonía política encaminada al control del Estado sino de hegemonías
parciales en su campo específico de intervención. Sus identidades como sujetos políticos
se construyen y se transforman en el tiempo y como resultado de los procesos vividos.
Están en permanente transformación y cambio, son una trayectoria de clase abierta, flexible
y cargada de múltiples sentidos. En síntesis son identidades cambiantes, múltiples y
dinámicas que se contraponen al poder estatal pero que pueden retornar a las formas
hegemónicas dominantes.

6Los barrios fundados por Provivienda tienen con frecuencia nombres de personajes revolucionarios,
procesos o fechas significativas: Policarpa Salavarrieta, María Cano, Diana Cardona, Primero de
Mayo, Comuneros, José Antonio Galán, Atahualpa, Simón Bolívar, Camilo Torres, Jaime Pardo Leal,
Barrio Obrero, Barrio Popular Estrella, Cuba, Salvador Allende, Nuevo Chile, Pablo Neruda, La
Libertad, Nelson Mandela etc.

7 Así por ejemplo, las 20 familias desplazadas del Tolima y Cundinamarca que durante el año de 1961
invadieron los terrenos del Hospital de La Hortúa, con el apoyo del sindicato de trabajadores de la
construcción, lograron participar en unos juegos olímpicos en El Campín, en los cuales desfilaron con
una inmensa pancarta que decía: Barrio Policarpa Salavarrieta, presente! En Informe a la Segunda
Asamblea Nacional de Provivienda. Diciembre de 1966.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 27

Observar el contexto histórico desde la mirada de los sectores excluidos y el protagonismo


de los movimientos sociales en la construcción de lo público, permite des-mistificar la
imagen del Estado, comprender mejor las transformaciones ocurridas en cuanto a la
gestión de lo público no estatal y concebir la democracia también como pluralismo radical.
Igualmente, esta mirada posibilita evidenciar cómo las estrategias populares alternativas
desarrolladas en Colombia fueron, en su momento, una respuesta acertada frente a la
debilidad estatal y a la inexistencia de una cultura ciudadana democrática real e incluyente.
Al mismo tiempo, observar su contexto histórico permite comprender las transformaciones
surgidas en su proceso de institucionalización posterior.

Acá es pertinente resaltar la opción analítica de autores como Ibarra, Martí y Gomá que
adoptan una posición a favor de la democracia concebida como conjunción de
representación electoral más pluralismo radical. Ellos sostienen que los movimientos
sociales y las redes sociales son creadores de democracia radical. Las redes críticas sean
autónomas o institucionales conllevan cierta conflictividad con los modelos institucionales
y simbólicos hegemónicos y su existencia es un fenómeno imprescindible en el proceso de
creación y renovación de la cultura política democrática por su carácter permanentemente
innovador y radicalmente crítico (Ibarra, Martí, & Gomá, 2002).

De cierta manera, los diversos autores aceptan que, se hace necesario reconocer la
ausencia de un conjunto de características que puedan constituirse como precondiciones
para la existencia de la democracia, la ciudadanía y la formación de sujetos políticos. Por
ello, es conveniente explorar las posibilidades que ofrece la interdisciplinariedad, el
pluralismo teórico y metodológico como también es importante reconocer los aportes
provenientes de las diferentes disciplinas sociales y humanas ya que puede ser
enriquecedor para el análisis de la cultura política, servirse de categorías propias de otras
ciencias sociales.

Los comunistas fundadores de barrios como sujetos políticos construyen una esfera pública
alternativa. Según Nancy Fraser, el concepto de esfera pública posibilita interpelar acerca
de los límites de la democracia actual del capitalismo tardío que presupone una esfera
pública única y excluyente de los contra-públicos y no contribuye a teorizar sobre ellos. El
desconocer que existen públicos contrarios alternativos, contra-públicos es también negar
que la esfera pública se constituyó siempre a través del conflicto. Prácticamente los contra-
28 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

públicos disputaron las normas excluyentes, elaborando estilos de comportamiento político


alternativo y formas alternativas de expresión pública (Fraser, 1997).

Sin embargo, las tensiones entre la fuerza y el consenso, la solidaridad y la legalidad, el


derecho natural y el orden público, el orden social y la economía moral están siempre
presentes, en la medida en que los ocupantes de predios urbanos tienen como su principal
propósito consolidar la posesión de sus viviendas, obtener servicios públicos domiciliarios,
pavimentación de vías, puesto de salud y acceso a la educación pública. Su lucha es por
la inclusión social, por el reconocimiento como nuevos pobladores de la ciudad con iguales
derechos como ciudadanos y militantes del Partido Comunista (Arango, 1986).

Respecto a la relación entre la militancia política y las acciones colectivas, es pertinente


señalar que en los nuevos movimientos sociales es frecuente observar cómo sus acciones
colectivas constituyen un desafío organizado contra las autoridades exigiendo
reivindicaciones sociales o culturales concretas y nacen de iniciativas no vinculadas con
los partidos políticos existentes. Sin embargo, en las condiciones particulares de América
Latina estos movimientos adquieren muy pronto un marco de acción claramente político.

Sobre las acciones colectivas de los destechados en general debe tenerse en cuenta que
los sin techo están en circunstancias límite intentando sobrevivir y con la de invasión de un
predio, su objetivo es encontrar dónde refugiarse con sus familias; así originalmente no
tienen una intencionalidad política porque la vivienda es una necesidad básica insatisfecha
indispensable para la vida. Sin embargo, en el caso de la Provivienda las acciones sí tienen
un carácter político desde sus inicios, ya que la ocupación de predios está precedida de
una etapa de formación que justifica la acción apelando a la economía moral de la multitud
y con una planeación previa orientada por el Partido Comunista. Además el proceso de
resistencia al desalojo policial, la organización para consolidar la ocupación y la solidaridad
frente a otras luchas sociales, hace que estas acciones se constituyan en un proceso
político.

De manera acertada, Ibarra y Martí, señalan que los partidos políticos desde su aparición
hasta los años 70 ofrecieron a sus afiliados una identidad que se vinculaba a un espacio
de solidaridad con actitudes códigos y símbolos determinados. En este sentido los partidos
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 29

absorbieron diversas formas asociativas, desarrollaban redes y asociaciones que cubrían


los más diversos aspectos de la vida cotidiana de los ciudadanos. Éstos partidos de masa
de naturaleza interactiva no sólo pedían el voto o exigían el pago de la filiación sino que
tenían una notable influencia en todas las esferas de la vida cotidiana, de apoyo mutuo,
definiendo los temas que debían estar en la agenda pública y elaborando identidades
colectivas en las que sus miembros se reconocían y así eran percibidos por el resto de la
sociedad (Ibarra et al., 2002).

Si comparamos lo descrito con la realidad partidaria de hoy, es fácil observar cómo los
partidos se han ido separando de la sociedad, y han concentrado su atención en la
eficiencia de las campañas electorales y de la política representativa. Los partidos han
abandonado su función integrativa para ubicarse en cuestiones institucionales. Así la
participación política cotidiana y la generación de identidades son tareas relacionadas con
el nuevo rol de los movimientos sociales, con un nuevo tipo de actores políticos colectivos.

Ahora bien, Panebianco alerta sobre la importancia de evitar en este análisis prejuicios
sociológicos y teleológicos. Algunos asumen per se que los partidos representan intereses
de un sector social determinado y otros que son los principios ideológicos los que orientan
la acción política. En su momento inicial un partido es un sistema de solidaridad entre
iguales, pero con el tiempo reproduce la desigualdad existente en la sociedad, la
burocratización y la voluntad de los jefes que detentan el poder. El objetivo principal de sus
líderes es la estabilidad organizativa con estrategias de dominio del medio o de adaptación
al medio y la permanencia en el tiempo de un determinado sistema organizativo depende
del éxito de la coalición dominante dentro del partido (Panebianco, 2009).

Algunas formas alternativas de expresión pública partidaria han sido analizadas por Imelda
Vega Centeno en su libro sobre la militancia política de base en el APRA del Perú
contemporáneo. Según Vega, en los apristas populares, los sistemas socio-cognitivos y de
producción social del sentido producen prácticas simbólicas que delimitan el bien/mal en
sus instancias morales, políticas, personales y espaciales, donde el eje gira en torno a la
fraternidad, la solidaridad. El aprismo popular es una religión política que demanda la
entrega personal a la causa y proporciona un esquema socio-céntrico de lectura de lo real
(I. Vega, 1991).
30 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Por su parte, los destechados de Provivienda intentan crear una organización autónoma,
inicialmente con una profunda desconfianza frente al discurso, las formas de actuar y los
procedimientos de los funcionarios estatales. Su experiencia organizativa y su formación
política, con una cosmovisión propia, produce prácticas simbólicas que de alguna manera
guarda similitudes con los apristas populares. Constituyen su esfera pública, con normas
propias, estilos de comportamiento político alternativo, formas alternativas de defensa, de
expresión pública y de vida digna, ligadas a su cotidianidad como miembros de una
comunidad que habita un “barrio de nuevo tipo” (construido por autogestión y administrado
por consenso). Puede decirse que en la práctica constituyen un poder alterno ligado al
territorio que se habita y se defiende. Pertenecer a esta colectividad les proporciona, la
posibilidad de tejer redes de apoyo solidario con otros sectores populares y convertirse en
sujetos políticos.

Acá, no debe olvidarse que los dirigentes de Provivienda son militantes del Partido
Comunista una organización política, que se ha caracterizado por la solidez organizativa,
producto de su disciplina interna y estructura vertical y al mismo tiempo por la búsqueda de
liderazgo popular, consecuente con su postulado de constituirse en vanguardia
revolucionaria. A pesar de la persecución estatal e ilegalización, es una organización que
a lo largo de toda su historia, no ha desistido en el empeño por conquistar su legalidad
política y participar en el debate electoral como una de sus principales estrategias para
llegar al poder estatal, incluso en alianzas con sectores de los partidos tradicionales.
Además, durante cerca de 60 años aceptó sin reparos las posiciones del Partido Comunista
de la Unión Soviética abanderado de la coexistencia pacífica, las reivindicaciones social-
demócratas y el tránsito gradual al socialismo por vías parlamentarias (Mauricio Archila et
al., 2009).

En síntesis, ha sido una organización que de manera permanente aspira a participar


políticamente dentro de la legalidad, en un país que proscribe a la oposición política, con
gobiernos que acuden sistemáticamente a prácticas criminales para mantenerse en el
poder estatal. Es por ello que, el Partido Comunista Colombiano, como medida de
sobrevivencia, adopta una política defensiva: en los períodos de mayor represión continúa
su proselitismo urbano en la clandestinidad y en las zonas campesinas de su influencia,
promueve la política de autodefensa frente a los bombardeos del ejército nacional. De estas
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 31

circunstancias, surge en el decenio de los sesenta, la tesis de “la combinación de todas las
formas de lucha”, mediante la cual busca aplicar su línea política y programática por todos
los medios legales e ilegales posibles.

De acuerdo a cada coyuntura, participa en contiendas electorales, tramita reclamaciones


ante las autoridades, lidera ocupaciones de hecho o pone en práctica la autodefensa de
masas. En un régimen político que funge como representante de la legalidad democrática
pero incurre sistemáticamente en crímenes de Estado, acudir a “la combinación de todas
las formas de lucha” es una estrategia casi inevitable. Además en la práctica, esta
modalidad la aplican todas las partes en conflicto, como consecuencia de una guerra que
se prolonga por más de medio siglo. ¿Por qué en un país como Colombia, donde
legalmente está proscrita la pena de muerte, se produce un genocidio político8 como crimen
de Estado? Responder cabalmente a este interrogante debe ser objeto de múltiples
investigaciones. Por el momento, a partir de violentólogos reconocidos académicamente se
intenta dar a conocer algunas precisiones: Francisco Gutiérrez (2014), citando a Darío
Echandía afirma que el sistema político colombiano es un “orangután con sacoleva” que se
caracteriza por la coexistencia estable entre institucionalidad democrática, permanente
represión estatal y estados de excepción con ataques homicidas frente a sectores de la
población civil, que el gobierno respectivo puede escoger como blanco porque los
considera como potenciales opositores.

Consuelo Corredor (1997) explica cómo el Estado colombiano no logra una autonomía
relativa, es un Estado privatizado atrapado entre el conservadurismo político, fundado en
la exclusión y la inmovilidad social, y el liberalismo económico como proyecto de
modernización al servicio de las élites dominantes. El logro de intereses particulares sin
importar los costos sociales, encuentra un terreno propicio en un sistema político autoritario
que desconoce los derechos de las mayorías vulnerables, obstruye los canales
institucionales e institucionaliza la eliminación del adversario como medio de resolución de
los conflictos socio-políticos. El modelo liberal de desarrollo imperante en Colombia (C.

8Los magistrados de Justicia y Paz aseguraron que, de acuerdo con el análisis histórico y las pruebas
presentadas por la Fiscalía, el exterminio de la Unión Patriótica, UP, fue un genocidio político con la
participación y colaboración activa de miembros de la fuerza pública ([Link], 2016).
32 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Corredor, 1997), basado en la exclusión de amplios sectores de la población de los


beneficios del progreso económico, tiene su complemento en el monopolio del espacio
político a través del bipartidismo que ha impedido la constitución de una ciudadanía como
forma de cohesión social moderna y ha profundizado las desigualdades con la
pauperización campesina, el desempleo, la marginalidad urbana, la criminalización de la
protesta social y la satanización de la oposición política.

A este respecto, son esclarecedores los postulados de la socióloga Shalini Randeria sobre
el Estado astuto (cunning state); con este término la autora denomina a aquellos Estados
que ante la comunidad internacional presentan una imagen de Estado en apariencia “débil”,
pero que se escudan en sus aparentes o reales limitaciones para encontrar una
justificación que les permita postergar el cumplimiento de la normatividad internacional
sobre derechos humanos y/o les facilite negociar su soberanía nacional de acuerdo con
intereses de grupos particulares.

Según la autora, para el Estado astuto:

“En la nueva arquitectura de la gobernanza mundial, el poder aparece con una


forma difusa y fugaz, y la magnitud de la soberanía, en cada caso, aparece
estrictamente relacionada con los bandos políticos, los territorios y grupos de
población específicos” (Eckert & Randeria, 2006, p. 16). 9

Así, en Colombia, con un Estado “débil” y bajo pretexto político se acude a la guerra agraria,
que padece el país desde 1946 hasta 1965 e impacta de manera más intensa a las zonas
potencialmente más ricas de la nación, en cuanto a producción cafetera de exportación.
Éstas son, precisamente, las regiones de colonización popular de tierras baldías ocupadas
por pequeños y medianos campesinos parceleros. La llamada con el eufemismo de
“Violencia” coincide con el momento de más altos precios del café en el mercado mundial
y en la coyuntura política de la guerra fría (Aprile-Gniset, 1992).

9 Shalini Randeria fue profesora Max Weber en la Universidad de Munich, Directora del Instituto de
Ciencias Humanas de la Universidad de Viena. Ha publicado ampliamente sobre la antropología de
la globalización, el derecho, el Estado y los movimientos sociales.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 33

De acuerdo con lo anterior, con Jacques Aprile-Gniset (1992), se puede asumir como
categoría territorial histórica de la urbanización: la colonización popular urbana” (Sánchez,
2008, pp. 13-14), ya que el crecimiento de las ciudades en Colombia es en gran parte,
producto de los colonos destechados. “Invasiones”, “tomas” y “ocupaciones” deben ser
analizadas como uno de los elementos que integran el proceso de urbanización nacional.
La etapa inicial de población aglomerada en tugurios fue transformándose en consolidación
urbana con el trabajo organizado de los colonos que resistieron las inclemencias del tiempo
y los intentos de desalojo de la policía. Ese proceso podría sintetizarse en los siguientes
términos:

“La ciudad hoy, con el peso demográfico principal y luego hegemónico que adquirió
a lo largo del siglo XX mediante el traslado urbano de gran parte de la población de
los campos, víctima esta de viejas y nuevas formas de acumulación originaria del
capital en el agro, ingresa al siglo XXI convertida en la mayor concentración de
todas las convulsiones, antagonismos y contradicciones que hoy agitan la sociedad
colombiana” (Aprile-Gniset, 2012a).

Por todo lo anterior, se intenta abordar el análisis de la creación y consolidación de barrios


de Provivienda, desde una perspectiva centrada en los colonos protagonistas de las
acciones colectivas y no desde la perspectiva de la política pública estatal de vivienda.
Sustituir la búsqueda de relaciones causales unívocas o responsabilidades estatales para
tratar de aprehender la sociedad como un tejido de relaciones más complejas; es también,
en cierta forma, una consecuencia de la tendencia contemporánea a considerar las
interacciones entre sociedad y Estado más en sus dimensiones horizontales (Roth, 2007).
Los textos de Múnera, Fals Borda, Manuel Castell, Pedro Ibarra y Salvador Martí desplazan
el centro de interés desde el Estado hacia la participación de nuevos actores, en este caso,
los movimientos sociales organizados, que pueden ser portadores de un proyecto político
y social alternativo.

Ahora bien, entender el poder como capacidad colectiva es útil en el análisis de las
experiencias de los destechados invasores ya que su condición de sujetos políticos deriva
de su capacidad organizativa para enfrentar la exclusión social y la persecución política,
utilizar recursos propios, creatividad y audacia, transformar la realidad y generar
34 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

condiciones para lograr una vida digna (Orlando Fals, 1984). Sin embargo, con Melucci es
pertinente asumir que los movimientos sociales no son personajes, ni actores colectivos
orientados hacia un destino de emancipación colectiva. No tienen comportamientos
individuales unitarios y su realidad colectiva con frecuencia es efímera. Por ello, es válido
aproximarse a su estudio como a un sistema de relaciones sociales por descubrir con una
variedad de procesos, actores sociales y estrategias de acción que explicitan un conflicto
social, apelan a la solidaridad y comparten una identidad colectiva que se construye,
reconstruye y transforma a través de la interacción, la negociación y el conflicto (Melucci,
1999).

En este sentido y con referencia a América Latina, Zibechi explica cómo los sectores
populares son portadores de relaciones sociales inéditas y diferentes a las hegemónicas
con proyectos estratégicos que sí anticipan un mundo nuevo tejido en la penumbra de su
cotidianidad muchas veces invisible para el observador externo. Sin embargo, este tejido
social nacido en las periferias urbanas no siempre es garantía de transformación liberadora
y puede en ocasiones reproducir formas atávicas de dominación (Zibechi, 2008).

Sin negar la importancia de la pertenencia a una comunidad barrial, como un recurso


necesario para obtener ese reconocimiento, debe considerarse también que esta identidad
barrial conlleva también el riesgo de constituirse en la razón de ser del movimiento con la
consiguiente pérdida de autonomía individual. (Pleyers, 2006) Entre los viviendistas este
riesgo se materializó en algunas regiones agudizando tensiones relacionadas también con
la militancia en el partido comunista.

Por todo lo anterior, es conveniente explorar las posibilidades que ofrece la


interdisciplinariedad, el pluralismo teórico y metodológico. Es importante reconocer los
aportes provenientes de las diferentes disciplinas humanas y es factible utilizar categorías
propias de otras ciencias sociales, en el ámbito internacional contemporáneo, para una
adecuada comprensión de la trayectoria y proyecciones de un fenómeno político
determinado, como el de las acciones colectivas de los destechados en Colombia. Bajo
esta perspectiva, son valiosos los aportes de De Sousa Santos, Touraine, Pleyers,
Thompson, Cyrulnik, Randería y Vega.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 35

En consecuencia, la decisión de asumir la propuesta conceptual de Boaventura De Sousa


Santos, para el análisis de la historia de Provivienda tiene varias implicaciones
metodológicas, por cuanto la Epistemología del Sur es una crítica al paradigma hegemónico
de la ciencia moderna en su pretensión de situarse como pensamiento único universal
fundado en un rigor científico que limita la comprensión del mundo a la manipulación del
mundo, que avanza con la especialización y fragmentación de la realidad, vigila las
fronteras entre las disciplinas, impone la separación sujeto/objeto, la medición y
experimentación como la forma de conocimiento primordial, basada en el control de los
fenómenos con las categorías de espacio, tiempo, materia y cantidad sin las cuales,
tradicionalmente parecía imposible comprender la realidad (De Sousa Santos, 2012). Esta
es otra forma de conocimiento, un conocimiento comprensivo que no separa y sí une
personalmente al investigador con los protagonistas de las luchas sociales, como sujetos
sentí-pensantes.

1.4 Metodología y actividades de


investigación.
La decisión de optar por el pluralismo metodológico es consecuente con la propuesta de la
Epistemología del Sur sobre la necesidad de una nueva forma de racionalidad con un
conocimiento comprensivo e incluyente de la subjetividad que haga posible recuperar la
experiencia social desperdiciada por los métodos tradicionales y que permita visibilizar las
vivencias de los protagonistas de las acciones colectivas emprendidas por los colonos
viviendistas. De Sousa Santos afirma que cada método es un lenguaje y la realidad
responde en la lengua en que es preguntada. Así, para dar voz a los silenciados es
necesario interpelar a partir de la pluralidad metodológica e innovar su aplicación en
diversos contextos. (De Sousa Santos, 2012) Por ello, es pertinente en la reconstrucción
de las luchas populares de los viviendistas, aplicar la metodología de Investigación Acción
Participativa (IAP) como uno de los soportes principales al abordar este tema de estudio.
La IAP es un método de investigación y aprendizaje colectivo de la realidad, basado en un
análisis crítico con la participación activa en procesos populares. Es una metodología de
investigación creada por el sociólogo Orlando Fals Borda que busca otorgar poder a los
actores sociales para que asuman acciones eficaces, a través de un proceso en el cual
ellos mismos investigan la realidad con el fin de participar en su transformación.
36 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

La IAP asume que la investigación es un proceso de diálogo entre el investigador y los


grupos organizados mediante el cual, a partir de un espacio de confianza y mutuo
aprendizaje, con puntos de interés común que integren las necesidades teóricas a la
transformación de la práctica diaria se va construyendo conocimiento colectivamente. Por
eso, la IAP afronta los problemas de una población a partir de sus recursos y con su
participación, con los siguientes propósitos: a) Generar un nuevo conocimiento a partir del
propio conocimiento popular, que se va estructurando en el proceso de investigación con
la propia población como sujetos co-investigadores b) Promover prácticas que contribuyan
a fortalecer procesos organizativos y de participación política a través de la investigación
c) Facilitar mecanismos de articulación local con otros procesos similares en otros lugares,
de tal forma que se genere un entramado horizontal y vertical que posibilite un aporte a la
transformación de la realidad social.

La IAP combina dos procesos, el de conocer y el de actuar, implicando en ambos a la


población cuya realidad se aborda. Es un proceso que combina la teoría y la praxis, que
posibilita el aprendizaje, la toma de conciencia crítica de la población sobre su realidad, su
empoderamiento, el refuerzo y ampliación de sus redes sociales, su movilización colectiva
y su acción transformadora. Según Fals Borda:

“Para llegar a la esencia de las cosas apelamos a la descripción y a la hermenéutica


modernas y recuperamos la intencionalidad de los actos. De allí también derivamos
el énfasis en la ética y en el compromiso para las tareas investigativas y para la
acción política… es un compromiso existencial y horizontal, con lo que se cree y
quiere para acceder a transformaciones fundamentales en beneficio de los pueblos,
en la construcción de un contrapoder, de un poder popular” (Orlando Fals, 1998).

La IAP presupone la existencia de un proceso organizativo dispuesto a desarrollarla y de


un espacio de confianza de este proceso con los investigadores. Estas condiciones que
son poco frecuentes, estaban dadas antes de iniciar la investigación. En Valledupar existía
un vínculo con algunos antiguos dirigentes de Provivienda creado en el trabajo comunitario
realizado durante los años 2000 a 2002. En Bogotá, la propuesta, desde la Universidad
Nacional, fue aceptada sin dificultades porque aún se conserva en la memoria de los
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 37

fundadores de algunos barrios y de sus dirigentes actuales el apoyo recibido por


estudiantes y profesores de medicina, ingeniería y sociología de la Universidad Nacional
en los años 60 y 70 del siglo XX. En particular, resistiendo a los intentos de desalojo de la
policía, pero también atendiendo a los heridos en el Hospital San Juan de Dios,
construyendo el acueducto y el alcantarillado del barrio Policarpa y preparando a las
maestras de las primeras escuelas.

Ahora bien, a través del proceso de IAP se ha buscado consolidar el espacio de confianza
con los fundadores sobrevivientes y con quienes actualmente están al frente de la
organización; este espacio de confianza permitió el acceso a cerca de 1000 documentos
conservados en bodega durante 5 décadas y a la vez contribuyó a fortalecer el proceso
organizativo de Provivienda con la creación y organización de su archivo; se dio inició a la
creación de este archivo mediante un proceso de limpieza, organización, clasificación y
consulta de las carpetas que se hallaban en el depósito, con la colaboración de los
estudiantes de Sociología Alejandro Nope, Diana Catalina Zambrano y Jorge Armando
Marín. Se procedió a la organización del Archivo Histórico de Provivienda con la asesoría
de Luis Jerez y Nicolás Sarmiento de Provivienda y la dirección técnica de Gabriel
Escalante jefe de la División de Gestión Documental del Archivo Central Histórico de la
Universidad Nacional.

Una vez organizado el archivo, se diseñaron y elaboraron herramientas para facilitar su


consulta permanente por parte de los usuarios de Provivienda.10 Así, aplicando el
pluralismo metodológico, el Archivo Histórico de Provivienda ha tenido primordial
importancia como fuente documental para esta investigación y como aporte a la
reconstrucción del proceso organizativo interno. El Archivo permitió identificar los 156
centros poblados donde hubo presencia de CENAPROV y los más de 500 Centros de

10 Estas herramientas son: un listado en Excel con documentos contenidos en cada caja del Archivo
creado; un archivo digital con más de 100 documentos escaneados; otro archivo excel con la
síntesis del contenido de los documentos escaneados; una base de datos de los más de 500
Centros de Provivienda creados desde 1959; un listado de las víctimas del genocidio UP que tenían
vínculos con Provivienda; un directorio actualizado de 100 fundadoras de Provivienda; un fondo de
fotos organizados y rotulados hasta donde fue posible identificar las imágenes. (En Anexo está el
informe detallado, el catálogo y las bases de datos relacionadas).
38 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Provivienda creados en los barrios desde su fundación. Igualmente tener acceso a las Actas
de los Comités Ejecutivos Nacionales, a los Plenos de las Juntas Directivas, a las
conclusiones de las Asambleas nacionales y a los documentos considerados de
importancia (interna, externa e inter-organizacional) para comprender las transformaciones
ocurridas a lo largo de sus cinco décadas de existencia.

En el año 2010, para reconstruir las memorias orales de Provivienda, se inició el trabajo de
IAP en Valledupar con 10 fundadores de los barrios que aceptaron participar en
conversatorios, compartir relatos en entrevistas sobre sus historias de vida y elaborar
colectivamente un libro que se tituló Crónicas desconocidas de Valledupar. También se
obtuvo información valiosa con la consulta de archivos locales especializados, la lectura del
libro de Actas conservado por más de 50 años y la participación en eventos
conmemorativos y homenajes a los fundadores sobrevivientes del barrio Primero de Mayo.
En el año 2011, con la profesora Patricia Rodríguez Santana y 15 estudiantes de Sociología
en el barrio Policarpa Salavarrieta en Bogotá, se continuó el proceso con la realización de
entrevistas a las fundadoras y de ejercicios de cartografía social con los vecinos del barrio.
La cartografía social es una herramienta de la Investigación Acción Participativa IAP que
sirve para construir conocimiento de manera colectiva. La construcción de este
conocimiento se logra a través de la elaboración colectiva de mapas, la cual promueve
procesos de comunicación entre los participantes y pone en evidencia diferentes tipos de
saberes que se mezclan para poder llegar a una imagen colectiva del territorio. La
cartografía es una herramienta que nos permite recuperar la memoria histórica, ganar
consciencia sobre la realidad, los conflictos o las capacidades individuales y colectivas y
nos invita a la reflexión y la acción consciente para el beneficio común. El ejercicio de
cartografía social sirvió para ubicar en diferentes lugares los cambios ocurridos y las
problemáticas actuales.

Con ocasión de las festividades que acompañaron la celebración de los 50 años del barrio
Policarpa Salavarrieta participaron los niños y niñas del Colegio Jaime Pardo Leal, adultos
mayores fundadores del barrio y de otros barrios. Hubo tertulias, desfiles, bailes, conciertos
y la tradicional alborada. Se buscó promover un espacio de encuentro intergeneracional,
intercambio de saberes y construcción colectiva de conocimiento. Como producto de esta
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 39

etapa inicial se logró construir colectivamente un texto sobre los 50 años del barrio con
historias de vida de las abuelas policarpunas.

En el año 2012, se continuó la investigación con algunos dirigentes actuales de Provivienda


recabando información en Bogotá, Urabá, Cundinamarca y Meta. Con la publicación del
libro sobre los Cincuenta años del Barrio Policarpa Salavarrieta, producto del ejercicio de
IAP con estudiantes de Sociología, ya mencionado, se hizo en el mes de agosto de 2013
un homenaje a las abuelas fundadoras en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación.
Además, durante el mes de octubre, con el Comité organizador del 50 aniversario se realizó
el acto público del lanzamiento del libro en la Casa Cultural Luis A Morales.

Desde el año 2012 hasta el 2014, con el apoyo decidido de Provivienda y la participación
de estudiantes de Sociología de la Universidad Nacional se realizaron más de 30
entrevistas a los sobrevivientes fundadores de barrios en 10 ciudades11. A partir de los
relatos obtenidos, ha sido posible reconstruir nombres, fechas, lugares, anécdotas y fotos
de los hechos y se ha intentado comprender los repertorios de contestación que han
caracterizado estas acciones colectivas a lo largo de su historia.

Como parte del proceso de Investigación Acción Participativa de esta tesis, ha sido posible
asistir a las Asambleas Nacionales de Provivienda, colaborar en el diseño de una propuesta
para la creación de un Centro local de documentación y asesoría en vivienda popular;
igualmente participar en sus movilizaciones ante el Ministerio de Vivienda y coordinar la
elaboración de una cartilla o guía pedagógica del actual movimiento de inquilinos. En la
misma perspectiva y por solicitud de la Junta Directiva de Provivienda, se elaboró una
ponencia titulada El exterminio de Provivienda como un crimen de Estado para ser
presentada por Provivienda al Foro Nacional de Víctimas reunido en Cali el 5 de agosto de
2014.12

11Entrevistas a Fundadores de barrios de Bogotá, Medellín, Pereira, Cali, Villavicencio, Valledupar,


Apartadó, Turbo, Chigorodó y Soacha.

12La participación en las actividades mencionadas tuvo el propósito de conocer las diferentes
perspectivas e incluir a los vecinos de los barrios, con sus diversos matices ideológicos y políticos
en la recuperación de sus memorias, teniendo en cuenta que comunistas, liberales, apolíticos,
40 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

Por iniciativa de Anita Castellanos, fundadora del barrio Policarpa, se participó en la


convocatoria 2013 del Ministerio de Cultura con una propuesta de Museo de Provivienda
con fotografías, videos, documentos, óleos y objetos personales de sus protagonistas. El
proyecto del Museo, buscó contribuir a crear garantías de no repetición de los crímenes de
Estado recuperando la memoria de las víctimas en las luchas por la vivienda y dando
continuidad a las realizaciones de los ausentes que fueron asesinados. Teniendo en cuenta
que los principales protagonistas en la lucha por la vivienda fueron las mujeres y los niños,
el proyecto buscó también que el Museo fuera un espacio de encuentro intergeneracional
entre las fundadoras de los barrios y las nuevas generaciones para dignificar la memoria
de los mayores asesinados y que fueron luchadores por la vivienda.
También durante los años 2013 a 2016 se hicieron conversatorios con la Junta Directiva de
Provivienda para compartir los avances de la investigación y oír sus opiniones sobre la
interpretación de los hechos. Con la participación de fundadores y miembros del Comité
Ejecutivo Nacional, se elaboraron los siguientes proyectos: a- solicitud dirigida al Archivo
de Bogotá para gestionar y escanear las 100 cajas del Archivo Histórico creado; b- Proyecto
de creación de un Museo para dignificar la memoria de los dirigentes de Provivienda
asesinados atendiendo la convocatoria del Ministerio de Cultura; c- seminario para elaborar
una Cartilla de Emergencia para promotores del movimiento de inquilinos; d- solicitud de
participación en el Foro Nacional de Víctimas realizado en Cali, con fundamento en la base
de datos respectiva; e) taller de motivación sobre la historia de Provivienda en el Centro del
barrio Nuevo Chile.

En 2014, se realizó un taller de recuperación de memoria histórica en Villavicencio con


militantes de la Unión Patriótica (UP) y familiares de los colonos que participaron en los
proyectos de Provivienda en el Meta. Como parte de la práctica de los estudiantes de
Sociología y con la coordinación de Luis Jerez, quien fue dirigente nacional de Provivienda
por muchos años, se emprendió, durante el segundo semestre, la recuperación de la
memoria de los barrios de Provivienda ubicados en la localidad de Usaquén: Buenavista,

evangélicos e independientes contribuyeron desde sus orillas a la consolidación de los barrios de


Provivienda e intentaron fortalecer los valores democráticos, de libertad, de justicia social y de
solidaridad.
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 41

Mirador y Chaparral. Durante el mes de febrero del año 2015, en Fusagasugá, con la
participación de las viviendistas Patricia Rodríguez, Lucila Vega y Rosa Mora fue posible
ubicar documentos sobre los barrios Obrero, Comuneros, Jaime Pardo Leal, Pedro Pablo
Bello y Las Américas fundados bajo la modalidad de compra comunera, realizar entrevistas
a sus fundadores sobrevivientes y recibir testimonios sobre la masacre perpetrada por las
fuerzas militares contra la familia Palacios. En el mes de marzo del 2015 se amplió el trabajo
de campo en Valledupar con consulta documental en la Academia de Historia del Cesar, y
en las bibliotecas del Banco de la República y la Universidad Popular del Cesar. Se logró
acceder a los archivos personales de Calixto Mejía Castro y José Ángel Betancur,
entrevistar de nuevo a los fundadores y obtener testimonios sobre la expansión urbana, su
participación política y la violencia paramilitar que afectó el tejido social de los viviendistas.

En 2016, se participó en el Encuentro de organizaciones populares y lucha por la vivienda


realizado los días 1,2 y 3 de septiembre de 2016 en la Universidad de Santo Tomás en
Bogotá. Con el Comité Ejecutivo Nacional se realizaron dos Seminarios de reflexión sobre
los retos de Provivienda en la perspectiva del Post-Acuerdo y de la construcción de la paz,
se analizaron las circunstancias que han acompañado el proceso, las perspectivas en la
nueva coyuntura y los planes de acción que están en ejecución. Debe mencionarse que,
durante el trabajo de campo realizado en estos años, el archivo Memoria Viva creado por
la Corporación Reiniciar para documentar y evidenciar el genocidio político contra la Unión
Patriótica, fue un recurso importante para ubicar información sobre más de 100 viviendistas
que fueron víctimas en el Meta y Urabá. También para comprender la orientación y la
dinámica interna del Partido Comunista Colombiano fueron muy valiosos los aportes de
Álvaro Delgado. Además, es necesario destacar que la recuperación de las memorias de
Provivienda ha sido una de las herramientas metodológicas más enriquecedoras en la
culminación de este proceso de Investigación Acción Participativa, desde una perspectiva
que busca fortalecer la democracia, la defensa de los derechos humanos y la construcción
de una identidad política, pero a la vez ligada a la recuperación de valores ancestrales
constitutivos de los sectores populares.

La reconstrucción de memorias orales, es también un movimiento socio-cultural, nacido


para divulgar, la historia de las luchas populares, de sus protagonistas, con el objetivo de
que se haga justicia y se recuperen referentes que contribuyan a construir y profundizar
una democracia real en libertad y con justicia social. Si bien, de una parte, muchos
42 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

historiadores colombianos han producido investigaciones desde la perspectiva de los


movimientos sociales y los sectores excluidos, de otra, puede afirmarse, que el relato oficial
divulgado ampliamente como verdad histórica, ha sido construido por quienes
tradicionalmente detentan el poder político, tienen acceso a los medios de difusión y al
apoyo institucional. El derecho a saber la verdad de los silenciados, tanto por sus familias
como por la sociedad colombiana, no solamente permite dignificar la memoria de las
víctimas y los excluidos, sino que también contribuye a crear condiciones para construir
una paz estable y duradera.

La labor de los museólogos, historiadores, archiveros, documentalistas, arqueólogos,


antropólogos y sociólogos, puede transformarse en herramienta para conocer la verdad,
porque las memorias también deben ser tratadas desde los seres humanos afectados que
han sufrido la represión, el silencio y la falta de reconocimiento. El homenaje y la
localización de los fundadores de los barrios, la reconstrucción de los hechos, el
reconocimiento social e institucional son tareas que forman parte de la recuperación de las
memorias de las luchas populares, de las víctimas de crímenes de Estado y, por tanto, de
la recuperación de nuestra dignidad como pueblo. Por ello, en el proceso de Provivienda
han sido significativas, las exposiciones de fotografía, los festivales de la memoria, los
homenajes a sus fundadores, el reconocimiento institucional del Concejo de Bogotá, que le
otorgó al barrio Policarpa Salavarrieta la Orden José Acevedo y Gómez. Igualmente las
iniciativas de la Corporación Reiniciar con las galerías itinerantes de la memoria sobre el
genocidio contra la UP en diversas regiones del país, los encuentros anuales de víctimas y
familiares y los eventos de Memoria Viva en la Plaza y el Jardín de la Memoria.

En particular para Provivienda, conocer su propia historia y transmitir las memorias orales
de sus fundadores a las nuevas generaciones puede significar un aporte para construir
hacia el futuro una visión emancipadora, que trascienda su propia organización y
contribuya a superar la ignorancia generalizada sobre los procesos históricos que dieron
como resultado más de 50 años de guerra interna. En otras palabras, en una democracia
formal, el olvido permite perpetuar las condiciones de opresión. El olvido genera una
profunda apatía en una sociedad despolitizada. Estamos construyendo nuestra historia
como pueblo no con nuestro guión, sino con el de los que promovieron (y promueven) el
Capítulo 1. Aproximación conceptual y metodológica. 43

olvido. No somos, realmente, dueños de nuestro presente, porque sólo conocemos nuestro
pasado vagamente (Orrego-Echeverria, 2014).

1.5 Balance reflexivo de la experiencia


metodólogica.
Aplicando la metodología de Investigación Acción Participativa (IAP) y mediante la
participación en asambleas, seminarios, encuentros y movilizaciones de Provivienda se
logró consolidar un espacio de confianza e intercambio de saberes para realizar con los
protagonistas un proceso de reflexión-acción-reflexión posibilitando una comprensión
mutua de sus problemáticas actuales, enriquecida en los conversatorios, talleres y
entrevistas a los fundadores de los barrios otorgando credibilidad a las formas alternativas
de conocimiento y a la utilización contra-hegemónica del saber científico.

Desde esta perspectiva se observó que la experiencia social amplia y diversa de los
procesos de autoconstrucción y autogestión comunitaria de los destechados, había sido
desperdiciada como fuente de conocimiento indispensable para la comprensión de la
ocupación territorial del país. Desde la ecología de las trans-escalas que reconoce
localismos globalizados y globalismos localizados, se ubican los orígenes de la ciudad
contemporánea mayoritariamente auto-construida por trabajadores informales y artesanos
alarifes en barrios “subnormales” y en el presente siglo, procesos localizados y recurrentes
de colonización popular urbana que dan mayoritariamente la fisonomía actual a la ciudad
colombiana.
De manera similar desde la ecología de las temporalidades, pudo reconocerse la
continuidad de la resistencia al despojo colonial histórico, desde los pobladores que en el
pasado reclamaron sus derechos hasta la resistencia actual frente a las recientes
concesiones agroindustriales y mineras que intentan despojar de sus territorios a las
comunidades ancestrales y ocasionan oleadas de nuevos pobladores urbanos. Así como
también, hallar una interpretación de la persistencia de los viviendistas en la búsqueda de
la paz y de la participación política en este tiempo de los Post-acuerdos, como una
44 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016)

13
expresión de resistencia al fascismo societario y un propósito por hacer realidad una
ecología del reconocimiento al pluralismo político y a la diversidad cultural.

Como parte del proceso de IAP, a partir de la organización documental de su archivo


histórico y de la memoria de sus fundadores, se reconstruyó una periodización basada en
las modalidades de actuación predominantes para compartir sus aciertos y sus limitaciones
tanto dentro del ámbito organizativo como frente al entorno socio-político; además, con
la ubicación de los centros creados en todo el territorio nacional fue posible dimensionar la
cobertura e incidencia de sus realizaciones de acuerdo con las circunstancias vividas en
las regiones. Este proceso de construcción colectiva de conocimiento culminó con el
seminario de reflexión del Comité Ejecutivo Nacional de Provivienda realizado en los
meses de octubre y noviembre de 2016 en el cual se debatieron y presentaron las
propuestas relacionadas con las posibilidades de trabajo, actuales y futuras, en los barrios
populares, generando un conocimiento crítico sobre el significado de las acciones
colectivas realizadas en el pasado, para definir los retos de Provivienda en la perspectiva
del Post-Acuerdo y de la construcción de la paz.

13
El fascismo societario es un concepto utilizado por Boaventura de Sousa Santos para denominar un régimen
político contemporáneo que funciona con un Estado en apariencia “democrático”, pero en el cual amplios
sectores sociales de su población son excluidos y privados del derecho a tener derechos.
2. Capítulo 2 Desplazados de la
violencia bipartidista, inquilinos
y militantes comunistas
En este capítulo se examinan las circunstancias que en la segunda mitad del siglo
XX, pueden asociarse a la presencia masiva de campesinos colonos en las
ciudades colombianas que necesitan un techo donde albergar a sus familias. Estas
circunstancias también permiten ubicar a los dirigentes fundadores de Provivienda,
con sus antecedentes particulares, comprender cómo su formación política y su
experiencia previa, en organizaciones agrarias y/o en procesos de ocupación de
predios, les permitió afrontar con éxito el éxodo rural masivo y emprender un
proceso de resiliencia comunitaria en la ciudad.

En este contexto se incorpora al análisis los conceptos de colonización popular y


sus antecedentes, desarrollados por Jaques Aprile-Gniset y enriquecidos con los
aportes de Gilma Mosquera, y Lina Sánchez, según los cuales, históricamente, los
procesos de ocupación del territorio han estado acompañados del despojo a los
campesinos colonos. En la segunda mitad del siglo XX quienes habían consolidado
fincas cafeteras, ocupando baldíos, son despojados de su tierra, por la violencia
bipartidista y desplazados a los centros poblados. Los nuevos pobladores urbanos,
pasan de colonizar tierras baldías de la nación a colonizar ejidos y predios
municipales próximos a los centros poblados, dando así inicio a una Colonización
popular urbana.

Se busca dar respuesta a interrogantes como los siguientes: En la segunda mitad


del siglo XX, ¿En qué circunstancias sociodemográficas se presenta la migración
acelerada hacia los centros urbanos? ¿Qué antecedentes históricos y políticos
propiciaron la ocupación de predios urbanos y la creación de barrios de invasión?
46 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

¿Cómo puede caracterizarse el proceso de creación de urbanizaciones populares


informales? ¿Cuáles fueron las circunstancias que propiciaron la creación de la
Central Nacional Provivienda? ¿Cuál es el papel del Partido Comunista en este
proceso?

Para responder a estas preguntas, en primer lugar, se mencionan algunas


antecedentes en la ocupación de los terrrenos ejidales, las circunstancias que
acompañaron el éxodo rural masivo presente en nuestro proceso de urbanización,
se precisan los debates conceptuales acerca de los factores que motivaron la
migración hacia las ciudades, las condiciones generadas por el Estado de Sitio casi
permanentemente decretado por el gobierno hasta 1991(Uprimny, 2011) que
agudizaron de una parte, la degradación de las condiciones bélicas y de otra parte,
intensificaron el proceso de concentración de la propiedad rural.

En segundo lugar, se mencionan las condiciones que acompañaron los procesos


de creación de barrios populares valoradas por autores como John F.C. Turner
(1977) en su Housing by people14. Se hace referencia a la oferta de vivienda popular
estatal, a las soluciones espontáneas alternativas, al margen de la legalidad vigente
y a las organizaciones populares de vivienda (OPV). Con ello, es posible interpretar
las circunstancias presentes en el proceso de crecimiento urbano que influyeron en
las diversas formas de acción colectiva e individual, mediante las cuales los nuevos
pobladores solucionaron sus necesidades de sobrevivencia, ante la inoperancia de
las entidades gubernamentales para atenderlas.

A continuación, para ubicar el origen de Provivienda, como la organización popular


de vivienda autogestionaria con más trayectoria y continuidad en América Latina
(con 58 años de existencia ininterrumpida) se precisa, la procedencia de los colonos
de Provivienda, las circunstancias y los pioneros que sentaron las bases para la
creación de la organización y las influencias políticas partidarias que acompañaron

14 Housing by people. Es una filosofía de alojamiento que reivindica la autoconstrucción como


alternativa al fracaso de las soluciones estatales de vivienda de la época.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 47
comunistas.

el proceso organizativo.
En relación con la procedencia de los colonos de Provivienda se diseñó una
tipología que permite diferenciar las familias así: a) campesinas desplazadas y
despojadas de su parcela, procedentes en su mayoría de la colonización cafetera
de baldíos (algunas con experiencia en ligas agrarias). b) artesanas procedentes
de pueblos, desplazadas una o más veces y con experiencia en diversos oficios
(algunas relacionadas con movimientos sindicales o con organizaciones políticas).
c) Inquilinas con varios años de permanencia en las ciudades viviendo en
condiciones de hacinamiento.

A cerca de los antecedentes de Provivienda se presenta, brevemente, a los


primeros emprendedores, dirigentes del partido liberal y del partido comunista, que
defendieron a los miles de destechados en la ciudad de Cali e intentaron
organizarlos en comités para ocupar los ejidos de las riberas de los ríos Cauca y
Cali y para resistir a los intentos de desalojo de los grandes hacendados. Esta
alianza de dirigentes populares crea las bases para la fundación de la Central
Nacional Provivienda CENAPROV en Bogotá en 1959.

Sobre la influencia del Partido Comunista, se hace mención a la presencia activa y


organizativa de algunos militantes en la lucha de los destechados desde los años
cuarenta en adelante y en la junta directiva de Provivienda a lo largo de su historia.
A pesar del carácter instrumental que los órganos de dirección nacional del PCC le
asignan a Provivienda, la presencia de militantes comunistas marca el rumbo y
garantiza la permanencia de la organización social por más de medio siglo. Su
influencia se destaca en particular con las estrategias aplicadas tanto para la
formación política que se imparte en los Centros de Inquilinos, como en la
estructura y el funcionamiento de los asentamientos creados de acuerdo con el
modelo de barrio de nuevo tipo diseñado por los comunistas.
48 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

2.1 Algunos antecedentes de la


colonización popular del siglo XX
Existen diversas interpretaciones sobre el origen de los conflictos por el uso y la tenencia
de la tierra en Colombia, entre otras, se mencionan las siguientes: Un régimen de
propiedad latifundista, protegido por un orden jurídico que excluye el acceso a la propiedad
para la mayoría y acude al recurso permanente de la violencia para proteger los privilegios
(Estrada, 2015). La formación inconclusa del Estado nación, una política agraria que
favorece la concentración territorial y el uso aceptado y permanente de la violencia pública
(Palacios, 2012). La privatización del mantenimiento del orden público, la inequidad
extrema y la sub-especificación de los derechos de propiedad sobre la tierra (Gutiérrez,
2014). Las alianzas del latifundio con el narcotráfico y el paramilitarismo que potenciaron
la concentración de la propiedad, agravando las formas de despojo preexistentes (Fajardo,
2015).

Por su parte, Jacques Aprile-Gniset (1992) observa cómo la colonización popular, a través
de la historia, es la consecuencia del permanente despojo latifundista. Cuando termina la
ocupación española, la mayor parte del territorio colombiano está deshabitado y sin
explorar. Hasta 1850 permaneció intacta la estructura de gobierno española y sin
modificaciones la legislación vigente en relación con la propiedad y uso del suelo. Sin
embargo, con el cambio de mando, los nuevos conquistadores criollos proceden, casi de
inmediato, a distribuir extensas recompensas territoriales y a presionar la disolución de las
formas tradicionales de tenencia comunal sobre la tierra que son los resguardos indígenas
y los ejidos.15

Desde la época de la Colonia y por disposición de los reyes de España, los ejidos fueron
terrenos destinados a solucionar las necesidades públicas, en materia de instalaciones y
en buena medida a atender las necesidades de la población en cuanto a pastos, agua,

15En la Historia de Provivienda se mencionan los ejidos porque fueron la base para la aprobación
de la Ley Barberena de 1948 que durante varias décadas permitió legalizar muchas invasiones
populares, como se explicará más adelante.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 49
comunistas.

leña etc.16 En un informe presentado por el ingeniero civil Griseldino Carvajal (Arango,
1986) al Concejo Municipal de Cali, el 5 de agosto de 1940, explica cómo desde los
orígenes de la República, los notables locales intentan usurpar para su uso personal estas
tierras comunales así: “el 22 de diciembre de 1829 los vecinos de Cali se quejaron al
Libertador Presidente de Colombia, Simón Bolívar, manifestando habérseles quitado la
tierra de ejidos” (Arango, 1986, p. 20). Sobre la usurpación de terrenos comunales por
parte de los notables locales, y relacionados con los ejidos, al parecer, existen otros
episodios históricos, de mediados del siglo XIX, que han sido poco documentados.

Con base en el estudio mencionado de Griseldino Carvajal, Alfonso Barberena y Julio


Rincón presentaron ante el Concejo municipal de Cali, un documento sobre la propiedad
ejidal en Cali, elaborado el 20 de septiembre de 1939. Allí, se establece que eran
inicialmente ejidos los terrenos que luego conformaron las haciendas de Salomia, El
Guabito, Isabel Pérez, Paso Ancho, Agua Blanca, o Las Salinas, Llano de Meléndez Norte,
Lomas de Meléndez Norte, San Joaquín y Meléndez del Sur. Con apoyo de las autoridades
municipales y mediante trámites fraudulentos, estas propiedades ejidales, con una
extensión de 15.098 fanegadas, poco a poco, pasaron a manos de particulares y
cambiaron de sentido social al convertirse en terrenos lucrativos privados.17

Puede decirse que las más antiguas ciudades colombianas expandieron su perímetro
urbano, construidas sobre terrenos ejidales. Los ejidos o tierras comunales cumplían una
función social y todo asentamiento poblacional de ley debía conservar una superficie de
tierras rural a su alrededor para satisfacer demandas futuras de familias sin recursos que

16 Los orígenes de la propiedad ejidal se remontan al año 1778 cuando el virrey Manuel Antonio
Flórez decidió establecer como ejidos, alrededor de Cali, extensos terrenos desde el norte por el
río Cali, al sur por el río Lilí y desde el este por el río Cauca al oeste por la cordillera del Chocó.
Igualmente se establecieron para uso comunal ejidos en terrenos cercanos a las poblaciones de
Ibagué, Valledupar, Ocaña, entre otras, como se explicará más adelante.

17Prácticamente casi todas las tierras que rodeaban la ciudad de Cali en los años 40, después del
paso del ferrocarril hasta el río Cauca, además de otras áreas hacia el sur y el norte, eran ejidos;
esas tierras ejidales estaban en manos de las mismas familias de los grandes hacendados del Valle
del Cauca desde tiempo atrás y usufructuadas por los propietarios rurales (Urrea & Murillo, 1999).
50 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

requerían construir sus viviendas o para construcciones de obras públicas que


beneficiasen a la municipalidad y a las gentes que en ella residían (Urrea & Murillo, 1999).

Nicolás Buenaventura (1981) observa que las primeras formas organizativas populares, en
varias regiones del país y a mediados del siglo XIX, eran las llamadas “bandas de zurriago”
organizadas por las “juntas democráticas” de artesanos que defendían su derecho al uso
común de los predios aledaños a los centros poblados, cuando los grandes terratenientes
querían expandir allí sus propiedades; los vecinos (artesanos y pequeños agricultores) con
brigadas de choque, armadas de perreros, azotaban públicamente a los latifundistas que
invadían estas tierras vecinales en pueblos y ciudades.

Ahora bien, en relación con las acciones colectivas por la vivienda, existen antecedentes
en las luchas emprendidas por organizaciones de inquilinos, entre las cuales, deben
mencionarse algunas que en 1912 se realizaron en la ciudad de Cali movilizaciones
frecuentes para exigir soluciones de vivienda popular. En la década de los años veinte se
agudizaron las dificultades de vivienda urbana lo cual motivó frecuentes protestas de
inquilinos en Bogotá, Cali, Cúcuta, Girardot, Honda y Barranquilla. Como relata Renán
Vega, el primero de octubre de 1923 en la ciudad de Barranquilla (Renán Vega, 2002),
alrededor de 5.000 inquilinos organizados por la Liga de Inquilinos se reunieron en el
Paseo Colón y desfilaron por las principales calles hasta la gobernación para exigir rebaja
en los arrendamientos, abolición de fiadores, anulación de contratos escritos, pago
mensual, condiciones mínimas de higiene y suspensión de desalojos.

La Liga de Inquilinos funcionaba a través de comités de barrios y las decisiones eran


adoptadas en Asamblea General mediante el voto de todos los miembros, con
deliberaciones previas antes de adoptar las decisiones colectivas y una activa participación
de las mujeres quienes constituyeron un Comité Central Femenino de Inquilinas. Las
autoridades municipales consideraron peligrosas las acciones reivindicativas de la Liga, el
Alcalde de Barranquilla la declaró ilegal e inició un proceso penal contra su principal
dirigente, Nicolás Gutarra un ebanista peruano, quien finalmente fue expulsado del país en
1924 y murió dos años después en Jamaica. Ante la declaración de ilegalidad, la Liga
convocó a una huelga general que paralizó el 80% de las actividades de la ciudad con
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 51
comunistas.

activa participación de las inquilinas. María Reyes de Mulato y otras mujeres dirigentes
fueron atropelladas y encarceladas.

Esta actitud gubernamental continuó en las décadas siguientes y en consecuencia las


organizaciones populares de vivienda, creadas a partir de los años 40, por iniciativas de
los destechados invasores también fueron perseguidas por las autoridades que veían en
la proliferación de tugurios una amenaza para el orden urbanístico de las ciudades. Ahora
bien, la lucha por la vivienda consistía principalmente en el rescate de los terrenos ejidales
y comunales que, como ya se mencionó, habían sido apropiados por prestantes
latifundistas, en muchas ocasiones con el apoyo de las autoridades locales.

Las ocupaciones de predios en la década del cincuenta fueron duramente reprimidas y con
frecuencia culminaron con el desalojo. Las autoridades actuaban rápidamente ante
cualquier intento de ocupación por invasión. A través de la prensa escrita pueden
evidenciarse las noticias de “desalojo de invasores”. Nicolás Buenaventura señala como
especialmente significativas, las recuperaciones logradas en Ibagué y Cali en los años
cuarenta del siglo XX, que mediante acciones colectivas ocuparon terrenos por la vía
directa, en lotes de terrenos ejidales y de propiedad municipal o de la nación, para construir
barrios populares que lograron consolidarse.

En Ibagué, la empresa suiza Cádiz y algunos grandes propietarios intentaron usurpar


terrenos ejidales pero la Organización de Ejidatarios, con el apoyo de la Federación de
Trabajadores del Tolima logró impedirlo, tomando posesión de estos ejidos y dando vida
al barrio El Yunque. En Cali, las primeras movilizaciones populares directas en ese sentido,
fueron promovidas por Julio Rincón y Alfonso Barberena, con la fundación del Barrio
Nacional y más tarde con la ocupación de los lotes donde se construyó el barrio Primero
de Mayo (Buenaventura, 1981). En la Costa Atlántica fueron recuperados los Playones de
uso comunitario y en Valledupar el barrio Primero de Mayo de Provivienda fue construido
sobre terrenos ejidales que habían sido destinados previamente a una Granja Ganadera.
En el origen de Provivienda estas iniciativas fueron experiencias constitutivas, como se
explicará más adelante.
52 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

2.2 Colonización, violencia y urbanización


Para el propósito de esta investigación y en el caso específico de los barrios fundados por
procesos espontáneos de pobladores procedentes de las zonas rurales es pertinente
caracterizar el proceso de ocupación del territorio nacional durante el siglo XX. Según la
tesis desarrollada ampliamente por autores como Germán Guzmán (1977), Darío Fajardo
(2015) y Marco Palacios (2012),Colombia es un país de ciudades formadas principalmente
por migraciones de campesinos expulsados violentamente de sus tierras. Así, la
urbanización, la incorporación a la ciudad y a la condición de ciudadano, ha implicado, para
la mayoría de la población, procesos de exclusión e integración territorial en los que se ha
usado la violencia oficial y privada. Esta tesis se debatirá más adelante.

A este respecto Jacques Aprile desarrolla el concepto de colonización popular: a partir de


observar el proceso de poblamiento en cien lugares de las cordilleras, particularmente la
cordillera central con la llegada de colonos en busca de tierras propias, penetración en la
selva, desmonte, siembras de cultivos de pan-coger, plantación de cafetos, fundación de
la plaza de mercado y del primer poblado, venta de los productos hacia mercados de
exportación, y a continuación con las presiones violentas de especuladores y usurpadores
que se ocultan detrás de supuestas motivaciones políticas. Es un ciclo que Darío Fajardo
(2014) caracteriza así: migración-colonización-conflicto-migración-colonización.18

Por su parte, Fornaguera y Guhl con los resultados de sus estudios estadísticos sobre el
período intercensal 1938-1964, demuestran que, durante ese período las migraciones
fueron preferencialmente de las zonas cafeteras más densamente pobladas, como se
evidencia en el gráfico que se presenta a continuación.

18Según Fajardo es un ciclo que a través del tiempo y el espacio, traslada a muchos de sus actores,
de manera constantes en el proceso de la colonización y que detrás de ellos lleva y reproduce las
estructuras agrarias, prácticamente a todos los rincones de la frontera agrícola.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 53
comunistas.

Figura 2-1: Comparación de tasas de crecimiento poblacional en las ciudades del Eje
Cafetero

Eje Cafetero
80

60 1951 -1964
1964 -1973
40
1973 -1985
20 1985 -1993
1993 -2005
0
Armenia Calarcá Manizales Pereira
-20

Nota: Cálculos propios a partir de los Censos Nacionales de Población del DANE

Las zonas rurales expulsoras no eran zonas económicamente deprimidas sino las de una
creciente prosperidad agrícola por la producción cafetera, esto puede evidenciarse en los
relatos de varios colonos fundadores de barrios de Provivienda, que tuvieron vivencias
similares. Veamos:

“En plena violencia liberal conservadora mi papá murió. Mi mamá y yo tuvimos que
abandonar la finca y huir con mi abuelita y sus hijos hacia Honda porque allí había
un batallón del ejército que brindaba protección a los desplazados de muchos
lugares de Cundinamarca y Tolima. Llegó tanta gente buscando refugio que la
situación en Honda se hizo muy difícil. Entonces mi mamá y yo viajamos a La
Dorada” (de Martínez, 2010).

“Yo nací en Montenegro (Quindío), un pueblo liberal. Mi papá era liberal gaitanista.
Mi familia se fue a vivir a Pereira y recuerdo que asistí a una manifestación en la
plaza de Bolívar de Pereira, la plaza estaba llena de gente y desde un balcón
hablaba Jorge Eliécer Gaitán, allí lo conocí” (Upegui, 2011).

“Soy un hombre que vengo de familias campesinas. Nací en el Carmen (Norte de


Santander) una pequeña población cafetera en las estribaciones de la cordillera
54 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

oriental. Mi abuelo fue combatiente en la guerra de los Mil días, en mi casa


funcionaba el directorio liberal municipal. Mi familia, estuvo muy marcada por el
sectarismo sobre todo cuando en años posteriores vivimos una violencia
permanente contra los liberales en el Carmen. A raíz de la muerte de Gaitán sólo
pude terminar mi primaria a los 16 años porque todos los años eran interrumpidos,
porque mataban al profesor o teníamos que vivir huyendo y esta violencia se
incitaba desde el púlpito de la Iglesia” (Quintero, 2010).

Fotografía 2-1: Guzmán Quintero

Nota: Diario El Pilón.

(Teresa) “Ya no se podía ni dormir en la casa. Cada día nos tocaba, a las seis de
la tarde, acomodar las cobijitas por ahí y escondernos en el monte o debajo de las
matas de café. Nadie podía quedarse en la casa. En la mañana primero debíamos
asegurar que no había nadie para regresar a la casa. Y eso duró harto tiempo”
(Aprile-Gniset, 1991, p. 39).

La Oficina de Rehabilitación creada en 1958 por el gobierno nacional para atender la


emergencia ocasionada por la violencia se vio en la necesidad de contribuir a solucionar
múltiples conflictos planteados por la invasión de predios urbanos y rurales. Inicialmente,
el epicentro de los conflictos urbanos, fue la ciudad de Cali y los ejes de agitación agraria
fueron por su parte la región del Tequendama en Cundinamarca y el Tolima (Sánchez
Gómez, 2008).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 55
comunistas.

Según Aprile-Gniset, el crecimiento demográfico urbano de la segunda mitad del siglo XX,
fue un hecho divorciado del proceso de industrialización; las migraciones campo-ciudad,
eran en realidad éxodos masivos, forzados y prolongados, en condiciones bélicas por
expulsión y destierro, producido en las condiciones políticas y sociales generadas en la
situación de excepción del Estado de Sitio decretado por el gobierno después del
Bogotazo. Algunos ejemplos evidencian la explosión demográfica sin precedentes:
Valledupar pasa de 3.000 habitantes asentados en 50 hectáreas en 1940 a cerca 100.000
pobladores ocupando unas 1.000 hectáreas en 1973. Un proceso similar entre 1938 y 1973
se observa en Ibagué, Villavicencio, Armenia, Calarcá, Pereira, Cartago, Tuluá, Manizales
Palmira y Cali. (Aprile-Gniset, 1992) A partir de la segunda mitad del siglo XX, el
despoblamiento de las zonas rurales y la urbanización del país, principalmente con
desplazados, son procesos simultáneos.

El drama de los destechados y del desplazamiento, por las rupturas culturales que genera,
por la tendencia a la desintegración social que conlleva, son aspectos esenciales para
comprender las condiciones histórico-sociales presentes en la formación de las ciudades
y sus consecuentes transformaciones políticas con profundos interrogantes sobre el
sentido de una democracia sin inclusión social de amplios sectores de la población.
Igualmente, en este proceso es relevante observar las estrategias de sobrevivencia de los
colonos comunistas, el carácter emancipatorio de sus acciones contra-hegemónicas y los
procesos de autogestión y movilización social con los cuales se enfrentaron a la exclusión
social y al control político del Estado.

2.2.1 La colonización popular urbana.


Para seguir el rastro de los colonos comunistas, es imprescindible tomar como referencia
los desarrollos conceptuales de Gilma Mosquera19 y Jacques Aprile quienes definen la

19Gilma Mosquera, nació en Istmina en 1940. Fue la primera mujer arquitecta de la Universidad
Nacional. En los años 60, se vinculó a la Central Nacional Provivienda. Tuvo su primera oficina como
profesional en el barrio Policarpa, en Bogotá. Allí, diseñó, dibujó planos, asesoró y planteó
propuestas urbanas y organizó, con su esposo Jacques Aprile y un grupo de arquitectos, una
comisión experta en diseño de vivienda popular.
56 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

“urbanización” como una fase posterior a la etapa de concentración urbana provocada por
la acumulación de flujos humanos, bienes, dinero y productos en un lugar centralizador; la
concentración implica y exige la adecuación y transformación del centro y es esa fase
posterior en la cual la aglomeración urbana se convierte en ciudad. Los nuevos pobladores
pasan de colonizar tierras baldías de la nación a la colonización de los ejidos y los predios
municipales. Según estos autores, el decenio de los años 50, puede considerarse como la
etapa de la aglomeración urbana en las principales ciudades del país y cuando termina
esta fase preliminar, comienza, la fase cualitativa de transformación y adecuación de las
ciudades dando inicio a la Colonización popular urbana. (Sánchez, 2007). La magnitud de
este proceso de crecimiento urbano, por períodos, puede observarse en el gráfico que se
presenta a continuación.

Figura 2-2: Comparación de tasas de crecimiento poblacional en las principales ciudades


del país.

Principales Ciudades

200

150
Barranquilla
100 Bogotá
50 Cali
Medellín
0
1951 - 1964 -
1964 1973 1973 - 1985 -
1985 1993 -
1993
2005

Nota: Cálculos a partir de los Censos Nacionales de Población del DANE.

El impetuoso ritmo demográfico de la urbanización desbordó la capacidad de actuación del


Estado. Las crecientes necesidades básicas de los nuevos pobladores de las urbes no
pudieron ser atendidas por las autoridades locales que contaban con presupuestos muy
reducidos y con instituciones inadecuadas para asumirlas. Esta transición engendra
conglomerados humanos híbridos y rudimentarios con mentalidades colectivas que
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 57
comunistas.

conservan profundas huellas de su origen rural y que se expresan en las prácticas sociales
de sus moradores. Según [Link], la ciudad contemporánea en Colombia evoca el
concepto de “proto-ciudad” (Aprile-Gniset, 1992).

La colonización popular urbana se constituyó en un rasgo característico de la fase moderna


de la urbanización, cuyo proceso fue explicado así por Lina Sánchez:

“…las tierras que circundaban al poblado, consideradas como “inconstructibles”


subutilizadas y despreciadas se integran a la urbe moderna por medio de un
verdadero proceso de colonización urbana popular, en el cual se observan muchos
rasgos típicos de la colonización agraria del período anterior (….) Aunque opera en
mayor o menor grado, en una u otra ciudad, se puede afirmar que la urbe
colombiana nueva, en gran parte, es producto de los colonos destechados.
“Invasiones”, “tomas” y “ocupaciones” deben ser analizadas como uno de los
elementos que integran el proceso de urbanización nacional. Así podremos, quizás,
establecer una nueva categoría territorial histórica de la urbanización: la
colonización popular urbana” (Sánchez, 2007, pp. 13-14).

2.2.2 ¿Migración o éxodo en la transición demográfica?


Sin embargo, es un lugar común entre los demógrafos y algunos historiadores (Cardona &
Burtham, 1978; C. E. Flórez, 2000; Urrutia, 1990; Zambrano, 1993), interpretar el proceso
de urbanización desestimando los factores relacionados con el éxodo forzado de
campesinos y sobreestimando las oportunidades creadas a partir de la industrialización.
Por ello, a continuación se mencionan los principales argumentos de estos debates, que
aportan a la comprensión de la complejidad del proceso vivido.

Todos coinciden en afirmar que una de las grandes transformaciones ocurridas en nuestro
país durante el siglo XX ha sido su proceso de urbanización. Este proceso fue
particularmente intenso en los primeros 15 años: entre 1950 y mediados de los años
sesenta el ritmo de crecimiento urbano alcanzó su más alto nivel en Colombia. Mientras
que en 1950 tan sólo una tercera parte de la población colombiana vivía en cabeceras
58 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

municipales, para 1980 la población urbana representaba los dos tercios de la población
total del país.

Como resultado de estos cambios demográficos, en menos de medio siglo la Colombia


predominantemente campesina se transforma en un país con la mayoría de su población
ubicada en cabeceras municipales, muchos de ellos despojados de sus tierras, arrancados
de su entorno, trashumantes, y obligados a iniciar una nueva vida en las ciudades. La
siguiente figura ilustra la intensidad de esta transición.

Figura 2-3: Distribución de la población cabecera-resto

Nota: Censo Nacional de Población del DANE, 1985

El éxodo rural masivo elevó el nivel de urbanización de 29% en 1938 a 59% en 1973
(Dureau, 2002). En un lapso de treinta años Colombia pasó de ser un país rural a ser un
país urbanizado (Dureau, 2002), como puede observarse en la Tabla 2-1 que compara las
tasas de crecimiento urbano-rural, en la siguiente página.

Además, la magnitud y velocidad del crecimiento urbano en Colombia puede apreciarse


mejor si se compara con el promedio observado para América Latina en el período
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 59
comunistas.

comprendido entre 1930-1990. Como puede observarse en las tablas que se presentan a
continuación, la tasa de urbanización en la década del 50 fue de 24,1 muy superior a la
que se presentó en el resto de América Latina. Como se puede ver en la Tabla 2-2 de la
siguiente página, la tasa de urbanización en Colombia fue del 17,1 (Chackiel & Villa, 1993
tomado de Blanquer & Gros, 2002).

Tabla 2-1: Población urbana y rural según los censos. Colombia 1938-1993

Año Población Población. Período Tasa Tasa


Urbana(miles) Rural crecimiento crecimiento
(miles) Anual Anual
(urbana) (rural)
1938 2533,7 6168,1 1938- 1951 4,4 1,1

1951 5100,8 6861,5 1951-1964 7,8 2,2

1964 9093,1 8391,4 1964-1973 4,9 1,1

1973 13548,2 9313,9 1973-1985 3,8 -0,2

1985 1871,3 9124,4 1985-1993 2,6 0,5

1993 23514,0 9595,7 1993-2005 3,8 0,4

2005 31510,4 9958,0

Nota: Cálculos a partir de los Censos Nacionales de Población del DANE.

Tabla 2-2: Tasas de urbanización. Colombia y América Latina, 1930-1990

Período Tasa de Tasa de urbanización


urbanización América Latina%
Colombia %
1930- 1940 22,2 1,3
1940-1950 21,9 18,1
1950-1960 24,1 17,1
1960-1970 16,9 15,5
1970-1980 11,2 12,9
1980-1990 7,8 8,1

Nota: Tomada de Chackiel & Villa (1993. Tomada de Blanquer & Gros, 2002).
60 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Ahora bien, calculando este crecimiento por los períodos inter-censales de Colombia,
Carmen Elisa Flórez, puede constatar que la tasa de urbanización20, indica cómo el
proceso tuvo su mayor dinámica en la década del cincuenta y principios de los sesenta: el
grado de urbanización se incrementa, entre 1951 y 1964 a una tasa anual del 26 por mil,
al pasar de 39% a 52%” (C. E. Flórez, 2000), muy superior al registrado en años posteriores
como se aprecia en seguida:

Figura 2-4: Población urbana y rural según los censos.

Tasas de crecimiento
poblacional
100,0
80,0
60,0
RURAL
40,0
URBANO
20,0
0,0
1951 a 1964 a 1973 a 1985 a 1993 a
-20,0
1964 1973 1985 1993 2005

Nota: Cálculos a partir de los Censos Nacionales de Población del DANE.

A continuación, se puede observar cómo se registró, desde 1938 en adelante, el


crecimiento poblacional de los principales centros urbanos en Colombia. En estos centros
urbanos, tuvo presencia destacada la Central Nacional Provivienda, organizando a los
nuevos pobladores y fundando barrios populares como se explicará más adelante.

20Según la autora: La tasa de urbanización es medida como tasa media anual de crecimiento del
grado de urbanización.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 61
comunistas.

Tabla 2-3: Tasas de crecimiento poblacional en Colombia del año 1951 al 2005

1951 - 1964 -1973 1973 -1985 1985 -1993 1993 -


1964 2005
Total del País 51,40% 20,51% 32,26% 18,81% 25,24%
Armenia (Quindío) 75,07% 5,92% 28,75% 19,32% 22,08%
Apartado (Antioquia) 51,34% 99,10%
Barranquilla (Atlántico) 78,20% 33,64% 35,12% 10,44% 11,99%
Bogotá(Cundinamarca) 161,80% 51,51% 54,88% 24,17% 37,07%
Bucaramanga (Santander) 104,67% 29,12% 18,77% 17,61% 23,06%
Buenaventura (Valle del Cauca) 75,92% 32,42% 50,85% 17,75% 42,52%
Buga (Valle del Cauca) 49,95% 11,49% 11,36% 13,59% 4,16%
Calarcá (Quindío) 6,76% -8,48% 4,57% 12,70% 21,07%
Cali (Valle del Cauca) 124,48% 43,91% 47,11% 23,39% 24,54%
Cartagena (Bolívar) 87,84% 29,11% 70,03% 23,56% 36,36%
Ciénaga (Magdalena) 99,01% -20,53% 33,75% 8,61% -22,74%
Cúcuta (Nte. de Santander) 84,27% 58,72% 36,36% 27,15% 21,36%
Florencia (Caquetá) 21,15% 61,28% 61,94% 21,04% 43,27%
Ibagué (Tolima) 65,83% 27,52% 40,38% 24,63% 35,63%
Manizales (Caldas) 75,84% 3,24% 30,67% 9,46% 12,44%
Medellín (Antioquia) 109,92% 25,25% 51,65% 11,03% 36,19%
Montería (Córdoba) 63,94% 22,38% 44,99% 23,11% 38,17%
Neiva (Huila) 77,82% 34,88% 60,64% 28,93% 25,71%
Palmira (Valle del Cauca) 74,01% 21,57% 25,17% 9,22% 18,87%
Pasto (Nariño) 39,18% 30,92% 65,59% 20,16% 30,55%
Pereira (Risaralda) 63,31% 10,65% 38,18% 23,13% 20,80%
Popayán (Cauca) 70,88% 19,01% 73,76% 18,43% 37,93%
San José del Guaviare 598,32% 315,59% -4,57% 34,31%
(Guaviare)
Santa Marta Magdalena) 120,62% 23,24% 69,47% 30,02% 46,06%
Sevilla (Valle del Cauca) -21,83% 55,43% -26,35% 0,50% -18,50%
Sincelejo (Sucre) 68,59% 36,77% 78,31% 28,33% 35,81%
Tuluá (Valle del Cauca) 22,71% 31,58% 14,85% 19,79% 25,91%
Tunja (Boyacá) 151,46% 15,22% 18,14% 14,94% 41,38%
Valledupar (Cesar) 196,64% 42,86% 71,39% 29,41% 40,42%
Villavicencio (Meta) 75,24% 56,70% 95,16% 42,03% 51,36%
Yopal (Casanare) 130,01% 41,26% 128,40% 93,19% 131,80%

Nota: Cálculos a partir de los Censos Nacionales de Población del DANE.


62 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Según estimaciones estadísticas de Carlos Lemoine, con base en las encuestas de la


Compañía Colombiana de Datos (Oquist, 1978), durante el período comprendido entre
1946 y 1964 cerca de 2´000.000 de personas migran dentro del territorio nacional. ¿Cuál
es su procedencia, hacia dónde se dirigen y por qué abandonan su lugar de origen? Parece
existir una migración escalonada, del campo a las cabeceras municipales y de allí hacia
centros urbanos mayores. Quienes llegan del campo vienen huyendo de la violencia y su
primer refugio es en cabeceras municipales cercanas. Así lo registran los estudios de
Alvaro López Toro sobre la migración en el Valle del Cauca (Lopez Toro, 1969), Arturo
Calle en Pereira (Calle, 1964) y Roberto Pineda en el Líbano (Pineda, 1960). Por su parte,
quienes vienen de centros poblados menores, llegan a ciudades más alejadas como
Bogotá, Medellín, Barranquilla, Manizales y Popayán y expresan motivaciones diversas
para su decisión de migrar.

Esta migración escalonada pudo observarse en las entrevistas realizadas a algunos


fundadores de barrios de Provivienda. Sobre este particular algunos de ellos dicen:

“Yo era pescador, en los ríos del viejo Caldas, del Quindío hasta el Río Vieja en
el Cauca, Cestillal, el Parba, quebrada la Víbora, en todas esas quebradas y ríos
pescábamos. Después Viví en El Líbano (Tolima), en Pereira y en el año 1957 me
fui para Cali.”(Upegui, 2011)

“Cuando arreció la violencia, me fui a buscar trabajo en Valledupar porque allí


tenía muchos amigos, luego decidí irme para Cúcuta porque muchos vecinos de
El Carmen se fueron para Cúcuta y allí terminé bachillerato”(Quintero, 2010)

“Nací en Ciénaga (Magdalena) en 1924, viví en el Guamo (Bolívar), estuve en el


Golfo de Urabá en Turbo luego en Sabana Larga (Atlántico) y en
Barranquilla”(Betancur, 2010).

“Yo soy de La Peña (Cundinamarca) de niña vivimos en La Palma, en Villeta y en


La Dorada. Allí conocí a mi esposo, nos vinimos para la Costa Atlántica, vivimos
en Montería y ahora en Valledupar” (Borray, 2010).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 63
comunistas.

S. Bernal (1971), Sarmiento (1980), Sánchez (2007) y A. Torres (1993) coinciden en


afirmar que el crecimiento urbano no benefició por igual a todos los municipios sino
principalmente a aquellos de mayor tamaño. Comparando los datos obtenidos de los
Censos Nacionales de Población realizados en 1938, 1951 y 1964 se puede observar
cómo en 26 años se triplica el número de habitantes de las cabeceras mayores de 10.000
habitantes, en tanto, que las menores disminuyen su población en un 4 %. Estos datos
corroboran la afirmación anterior como se evidencia en la tabla siguiente:

Tabla 2-4: Población de cabeceras municipales en Colombia 1938-1964

Tipo de cabeceras 1938 1951 1964

Más de 10.000 habitantes 15.4% 25.6% 40.7%

Menos de 10.000 habitantes 15.5% 13.1% 11.4%

Total 30.9% 38.7% 52.1%

Nota: Tomada de Bernal (1971, p. 63)

Las transformaciones espaciales de los centros poblados receptores de migrantes y los


procesos de inserción y asentamiento de los nuevos pobladores han sido objeto de
múltiples y opuestas interpretaciones, con un debate académico que aún continúa. Según
Urrutia, Flórez y Cardona, por ejemplo, los grandes flujos migratorios de la década del
cincuenta, sesenta y principios de los setenta no parecen asociarse principalmente a un
proceso de expulsión por la violencia de la época sino a un resultado de ventajas
comparativas sociales y económicas entre el campo y la ciudad (C. E. Flórez, 2000).

Es decir, que las mejores oportunidades que ofrece el lugar de destino, en regiones más
desarrolladas y urbanizadas, con acceso a la educación, la salud y el empleo representan
una importante motivación para la migración interregional en Colombia. Así, los mayores
flujos migratorios se dan por decisiones racionales y conscientes de los emigrantes
movidos por razones económicas (Cardona & Rubiano, 1980).

De acuerdo con este análisis, durante los decenios en que el país vivía la transición
demográfica se producían también cambios profundos en relación con el proceso de
64 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

desarrollo. Según Dureau: el proceso de urbanización, las políticas públicas en materia de


educación, salud, modernización de la agricultura, apoyo a la industria y a la construcción,
contribuyeron al desarrollo de la transición demográfica y determinaron sus modalidades
en los diferentes segmentos de la población colombiana (Dureau, 2002).
Según Urrutia:

“la migración respondió principalmente a mejores oportunidades salariales y


educativas, la expansión del empleo urbano manufacturero, altos diferenciales de
ingreso rural-urbano, aumentos de productividad y oportunidades de empleo
generadas por la industrialización y el desarrollo de los servicios en las ciudades.
De hecho, la urbanización implicó una mejora sustancial en el nivel de vida de la
población que se desplazó del campo a la ciudad y de esta forma facilitó la
transformación demográfica, social y económica del país durante el siglo XX”
(Urrutia, 1990).

Como ya se mencionó, este debate ya fue superado, con abundantes evidencias


documentales que corroboran no solamente la tesis sobre las migraciones de campesinos
expulsados violentamente de sus tierras sino también que este éxodo antecedió al proceso
de industrialización. Según Alfonso Torres Carrillo (1993) la mayoría de los migrantes
campesinos, al llegar a las ciudades, no lograron vincularse a la industria fabril y se vieron
en la necesidad de buscar medios de subsistencia como vendedores informales, en oficios
artesanales o en negocios por cuenta propia.21 Esto se pudo comprobar interrogando a
pobladores fundadores de barrios surgidos a fines de los 50, de los cuales se obtuvo
respuestas como las siguientes:

“había muchos albañiles, carpinteros y zapateros, algunos trabajaban en plazas de


mercado…éramos más que todo trabajadores independientes, ornamentadores,
vendedores ambulantes y celadores…vendiendo chance o promociones puerta a

21Aún, en este año, 2017, la mayoría de la población colombiana está ocupada o sub-ocupada en el
sector informal de la economía en actividades, que en términos coloquiales se denominan “el
rebusque”.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 65
comunistas.

puerta; le jalamos a lo que salga, plomería construcción, pintura, lo que salga”(A.


Torres, 1993)

A partir de una encuesta realizada en 1965 a los jefes de familia de estos barrios, el
sociólogo Eduardo Ramos pudo constatar lo siguiente:

Tabla 2-5: Ocupación de los jefes del hogar de los barrios surgidos a partir de 1950 en
1965

Ocupación de los jefes de familia 1965


Obreros de la construcción 22.8%
Agricultores 17.4%
Artesanos independientes 17.4%
Vendedores ambulantes 13.0 %
Empleados almacenes y oficinas 12.0 %
Empleadas en oficios domésticos 6.6 %
Obreros fabriles 5.4 %
Desempleados 5.4 %
Total 100%
Nota: Tomada de Ramos (1965)

Así mismo, lo ilustran narraciones orales con testimonios obtenidos a través de las
entrevistas realizadas a los colonos comunistas, como se relata a continuación.

A partir de 1930, se pueden ubicar los antecedentes inmediatos de estos conflictos en las
zonas rurales. Con la elección del presidente liberal Enrique Olaya Herrera, los
conservadores pierden el monopolio del poder político y con esta pérdida se inicia una
etapa conflictiva en Santander y Boyacá, documentada ampliamente en el libro La violencia
en Colombia (Guzmán, 1977). Los pueblos con mayores hechos de violencia fueron
Chiquinquirá y el occidente de Boyacá, la región de Güicán, la provincia de García Rovira
en Santander y algunos pueblos de Norte de Santander. Sin embargo, sectores de
avanzada del conservatismo, en especial los republicanos, liderados por el ex presidente
Carlos E. Restrepo apoyaron a Olaya Herrera y como ministros, hicieron parte de su
gobierno. Entre ellos, Sinforoso Ocampo, Esteban Jaramillo, Alfredo Vásquez Cobo y
Roberto Urdaneta Arbeláez. La Ley 83 de 1931 reconoció la legalidad de los sindicatos y
66 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

las convenciones colectivas y el gobierno comenzó a apoyar a los trabajadores que


colaboraban estrechamente con los liberales.

Entre tanto, en las provincias, las nuevas autoridades liberales se disputaban los cargos
públicos con la burocracia conservadora. Por su parte, los movimientos campesinos, desde
1932 lograron importantes avances con la titulación de sus tierras, en el Alto Sumapaz,
cerca de Fusagasugá, en Viotá, Quipile, Chaparral, Ortega y Coyaima (Oquist, 1978).

En medio de la depresión económica mundial, el gobierno de Olaya tuvo que afrontar un


creciente malestar social, altos niveles de desempleo y el enfrentamiento entre liberales y
conservadores en pueblos y caseríos. Según un analista del partido conservador, se
desató la persecución de los liberales triunfantes contra los conservadores vencidos.
Muchas propiedades rurales fueron compradas a precios irrisorios, bajo amenaza de
muerte, varias iglesias e imprentas católicas fueron incendiadas, atracos en pleno día en
las calles de la capital. Además, los conservadores veían como una grave amenaza, las
huelgas de los trabajadores petroleros, los ferroviarios y de las compañías de navegación
del río Magdalena. “Lo cual agregado al constante anuncio de paro ilegal en el ramo de las
comunicaciones, contribuyen a mantener una situación que amenaza producir el derrumbe
estrepitoso de nuestra estructura social” (Azula, 1956, p. 52).

Según Roberto Urdaneta Arbeláez, líder conservador quien posteriormente asumiría la


presidencia de la república, todos los esfuerzos hechos por controlar el caos fueron inútiles.
La administración del presidente Olaya Herrera y las directivas liberales cooperaron con el
ejecutivo en el mismo sentido, pero la violencia continuó: “empezó a reabrirse el abismo
entre los dos partidos… y quedaría urdida la cadena de violencia, que después sería
imposible de romper” (Urdaneta, 1960, p. 286).

En 1933 Jorge Eliécer Gaitán funda la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR)
y Alfonso López Pumarejo canaliza las aspiraciones del pueblo liberal para ganar las
elecciones presidenciales de 1934. Con su llamada “revolución en marcha” intenta
reformas radicales que son rechazadas rotundamente por parte de quienes ven afectados
sus intereses, no solamente dentro del partido conservador sino también de los sectores
tradicionales del partido liberal, que a partir de 1934, hacen causa común y fundan la
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 67
comunistas.

Acción Patriótica Económica Nacional (APEN), la Liga Nacional para la Defensa de la


Propiedad y el Sindicato Central de Propietarios y Empresarios Agrícolas. La iglesia por su
parte, amenazó con excomulgar a los padres que retiraran a sus hijos de los colegios
religiosos para inscribirlos en los públicos.

Por su parte, como expresión de apoyo al gobierno de López Pumarejo, se crea el Frente
Popular por iniciativa de sectores políticos de izquierda y se organiza la Central de
Trabajadores de Colombia CTC. Mientras más arreciaban los ataques contra las reformas,
más presionaban los sectores populares para impulsarlas y mayores eran sus
movilizaciones, como ocurrió el primero de mayo de 1936. La alarma al interior del partido
liberal se expresa a través de sus medios impresos. El 3 de mayo de 1936 en un editorial
de El Tiempo, se advierte que la multitudinaria marcha de liberales en Bogotá el de Mayo
con anuncios beligerantes sobre las reformas necesarias: “no debe entenderse como que
el liberalismo no es sino un partido en tránsito fugaz para abrirle las puertas al poder a los
partidos de izquierda" (El-Tiempo, 1936 tomado de C. O. Rodríguez).

Con similar temor, el cinco de junio del mismo año, otro diario liberal, El Espectador enfila
sus ataques contra el propio gobierno: "(…) el liberalismo es entre nosotros y en las
actuales circunstancias un partido de extrema izquierda” (El-Espectador, 1936 tomado de
C. O. Rodríguez). De esta manera, la Revolución en Marcha encuentra en el propio partido
liberal una oposición que resultaba más amenazadora que la misma oposición
conservadora.

En el año 1946, el Partido Liberal Colombiano se divide en torno a dos candidatos para las
elecciones presidenciales: Gabriel Turbay, candidato liberal oficialista, y Jorge Eliécer
Gaitán, candidato liberal disidente. Esta división facilita la vuelta al poder del Partido
Conservador Colombiano al ganar las elecciones de 1946 con su candidato único. Así el
país registra un nuevo cambio político al asumir la presidencia Mariano Ospina Pérez
candidato del partido conservador.

Según Palacios, los conservadores en el poder se mantuvieron violando su propia


moralidad, combinando lo legal con lo ilegal para consolidar la frágil hegemonía
conservadora y aprovechando la oportunidad que brindaba la Guerra Fría, desataron una
68 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

persecución indiscriminada contra los opositores políticos (Palacios, 2012). Para Eduardo
Santa, la policía, los detectives y los “pájaros” encontraron lucrativo robar haciendas,
llevarse la cosecha de café o comprar a bajos precios las propiedades de las víctimas
amenazadas de muerte… así fue frecuente que los jefes políticos regionales propiciaran
la violencia por las ventajas económicas que lograban obtener (Santa, 1964).

En 1947, según Germán Guzmán, en Santuario y Belalcázar, en el occidente de la zona


cafetera, aparecen grupos violentos de “pájaros” organizados por un alto y prestigioso jefe
político desterrando a los liberales de las poblaciones, sembrando el terror en el área rural
y alterando la composición política de provincias enteras (Guzmán, 1977). Los días
transcurren en todo el país bajo una gran tensión política y social. La atroz violencia oficial
fue denunciada por Jorge Eliécer Gaitán el 8 de febrero de 1948, dos meses antes de ser
asesinado en las calles de Bogotá, en una manifestación en la que una muchedumbre
desfila en profundo silencio con antorchas y banderas enlutadas. Allí Gaitán pronuncia su
célebre oración por la paz para pedir al presidente conservador Mariano Ospina Pérez que
detenga las masacres ejecutadas por las autoridades. A raíz del asesinato de Gaitán, el 9
de abril de 1948, se desata con mayor intensidad la ola de violencia, con toda clase de
asesinatos atroces e inimaginables, que aterrorizan y ocasionan cientos de miles de
desplazados.

Como sostienen varios autores (Orlando Fals, 2008; Guzmán, 1977; Sánchez Gómez,
1987; entre otros), es una estrategia política frente al debate electoral de 1949 que busca
consolidar la hegemonía conservadora utilizando a la policía para ejecutar una campaña
de exterminio, pensada y planeada desde altas esferas del gobierno. Esta campaña
obtiene como respuesta, la declaración de la resistencia civil por el partido liberal
perseguido y la conformación de grupos armados de defensa.

Según el Informe de la Dirección Nacional del Liberalismo a la Convención del Partido el


23 de junio de 1951: “el ataque indiscriminado contra los habitantes, los atropellos inauditos
de que se les suele hacer víctimas, el incendio de sus casas, el robo de sus animales, el
asesinato y las violaciones, hacen que las gentes encuentren preferible sumarse a las
guerrillas y morir luchando, antes que soportar indefinidamente un tratamiento semejante”
(Lleras, 1955).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 69
comunistas.

Cientos de campesinos se arman y se incorporan a las filas de las guerrillas y muchos


cientos de miles huyen, primero hacia los centros poblados y luego hacia las ciudades,
dando origen a los primeros barrios “subnormales”.
Con algunos testimonios puede comprenderse la intensidad del drama que vivieron las
víctimas de esta violencia:

“Los liberales perseguidos en el Valle del Cauca huían hacia Cali. Allí a las orillas
del río Cauca había centenares de refugiados y con el doctor Alirio Caicedo
atendíamos a los heridos y a los enfermos” (Cruz, 2013).

“Comisiones del ejército en la vereda del Palmar asesinaron a los que encontraban
en el camino…entonces en febrero de 1953 con 38 o 40 guerrilleros y con las
familias que eran más de 4.000 personas (hombres, mujeres, niños y ancianos)
salimos por la cordillera de Altamizal, arriba de Villarrica…después nos tocó tomar
la vía del páramo de Sumapaz y salimos por fin hacia el Guayabero y hacia el Duda”
(Aprile-Gniset, 1991).

“Cuando llegué como inspector de educación a Ataco (Tolima) había una lista de
niños que tenían prohibida la entrada a la escuela porque eran hijos de comunistas
y de evangélicos. En Santiago Pérez (Tolima), evangélicos gaitanistas, fueron
masacrados por la policía chulavita que les cortó la cabeza y les quemó la capilla y
las casas donde vivían. El padre Grisales, en la iglesia católica de Ataco daba la
comunión a los chulavitas y los bendecía con agua bendita, cuando iban a asesinar
a los evangélicos” (Dorado, 2013).

La política de exterminio a los opositores políticos se perpetúa con sus componentes


eficaces de estrategia y programación, agentes estatales, organizaciones paraestatales,
rituales, escenarios e instrumentos. Así, “Guerra y política, orden y violencia, violencia y
democracia, y en el límite, vida y muerte, son algunas de las múltiples oposiciones y
complementariedades a partir de las cuales se hace descifrable la historia colombiana...
Como en la guerra civil no declarada de los años cincuenta la guerra se despliega como
una estrategia de exclusión, de supresión de la política…a partir del Frente Nacional, las
armas se convierten en sucedáneo de la política” (Sánchez Gómez, 2008).
70 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Ahora bien, la llamada violencia bipartidista, según el ex presidente López Pumarejo causó
240.000 víctimas entre 1947 y 1953. En realidad, no existe una estadística oficial sobre el
número de víctimas del período y esta cifra de 240.000 personas asesinadas, comúnmente
aceptada, parece ser menor. Oquist, basado en los cálculos hechos por Carlos Lemoine,
llega a la conclusión de que son cerca de 180.000 las víctimas de esta violencia que tuvo
como escenario principal las vertientes de las cordilleras en zonas de colonización cafetera
de baldíos, en los actuales departamentos de Tolima, Risaralda, Quindío, norte del Valle,
norte del Cauca, norte del Huila, occidente de Cundinamarca y sur de Santander (Oquist,
1978).

2.2.3 El despojo de las tierras campesinas


Según varios autores, (Aprile-Gniset, 2012b; Mosquera, 1982; Sánchez, 2008; entre otros)
la violencia no fue principalmente expresión de la polarización y el sectarismo político sino
un fenómeno ligado a los conflictos socio-económicos por la tenencia de la tierra. En la
primera mitad del siglo XX, muchos campesinos sin tierra habían migrado hacia las
vertientes baldías de la zona central del país, en busca de tierras no ocupadas por las
haciendas pero aptas para el cultivo del café. La existencia de grandes cantidades de tierra
no titulada en las laderas de la cordillera central fue decisiva para el nacimiento de fincas
pequeñas y medianas en el corazón de la zona cafetera del país. En la siguiente tabla se
ilustra en cifras esta relación.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 71
comunistas.

Tabla 2-6: Migraciones, muertes y pérdida de parcelas debido a la violencia (1947-1973)

Departamento Migraciones Muertes Parcelas perdidas


Antioquia 116.500 26.115 16.020
Bogotá 31.200 2.585 0
Boyacá 123.000 5.363 16.400
Antiguo Caldas 179.500 44.255 36.800
Cauca s. i. 1.236 3.000
Cundinamarca 265.700 4.033 50.400
Huila 112.000 4.111 27.000
Meta 16800 5.842 800
Norte de Santander 174.400 20.885 38.400
Santander 290.500 19.424 26.600
Tolima 224.700 30.912 54.900
Valle 368.900 13.106 98.400
Otros 100.400 2.386 14.648
Total 2.003.600 180.253 393.648
Nota: Carlos Lemoine. Compañía Colombiana de Datos. Citado por Oquist (1978, p. 84)

El primer censo oficial, realizado en 1932, registró 150.000 fincas cafeteras, la mayoría de
las cuales tenían menos de 10 hectáreas. Esta producción en pequeñas propiedades fue
importante para el desarrollo económico del país y para la estabilidad de la política
colombiana en los albores del siglo XX. (Bergquist, 1981) Sin embargo, su legitimidad y
función estabilizadora se rompe con la llamada violencia bipartidista que fue una guerra de
reconquista de laderas y vertientes. Detrás de la violencia liberal conservadora entraron
los especuladores, los bancos y las grandes compañías agrícolas capitalistas. Los futuros
latifundistas buscaron los mecanismos para apoderarse legalmente de las parcelas de los
colonizadores desterrados.

Así se evidencia en entrevistas a los pobladores de asentamientos populares surgidos en


Bogotá en las décadas del 60 y el 70 que venían desplazados del Tolima y del eje cafetero
que se vieron obligados a abandonar sus parcelas cafeteras con la persecución desatada
contra los liberales a raíz del 9 de abril. “Vivíamos en una finca distante 20 kilómetros de
Armenia, pero sucedió que mataron a mis hermanos y nuestra casa fue atacada varias
veces, por lo cual mi marido se vino a Bogotá a buscar trabajo y luego nos vinimos el
resto” (A. Torres, 1993). “En el año 1949, salimos huyendo en los cafetales y una comisión
de la policía chulavita incendió todo… en esa vereda, más arriba de Roncesvalles mataron
a más de 80 personas. Nos fuimos y nunca volvimos por allá” (Aprile-Gniset, 1991).
72 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Fue principalmente, una larga guerra agraria de los latifundistas especuladores que, en el
marco de políticas estatales de concesiones territoriales, recibieron, algunos, titulación de
estos baldíos e intentaban, muchos, despojar y desalojar a los colonos pioneros de las
laderas vírgenes, donde habían valorizado la tierra con su trabajo, dando como resultado
un intenso proceso de concentración de la propiedad agraria. Como puede evidenciarse
en la figura que se incluye a continuación sobre el número de propietarios según tamaño
de los predios.

Figura 2-5: Relación entre número de propietarios y extensión territorial

RELACIÓN ENTRE NÚMERO DE


PROPIETARIOS Y EXTENSIÓN TERRITORIAL

70%

60%

50%

40%

30%

20%

10%

0%
Predios
Predios
menores Predios
entre 3 Predios
de 3 ha. entre 100
y100 ha. Mayores
y 500 ha.
NUMERO DE PROPIETARIOS de 500 ha.
AREA PREDIAL RURAL NACIONAL

Nota: Instituto Geográfico Agustín Codazzi IGAC 2004

En síntesis, desde entonces hasta el presente, el proceso de violencia pública colombiana


tiene como uno de sus efectos el robo armado y organizado de tierras campesinas que
distingue a Colombia, en el mundo, por una muy alta concentración de la propiedad agraria.
Además, “sus actuales modalidades gansteriles tienen un antecedente en la segunda ola
de violencia, en el cordón cafetero centro-occidental del país” (Palacios, 2012).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 73
comunistas.

A continuación, en la siguiente tabla puede observarse la magnitud de este proceso de


concentración de la propiedad territorial durante el período 1964-2009, al punto que
evidencia como el 57,7% de los propietarios tienen menos del 2 % de la tierra, en tanto
que el 0,2% de los propietarios concentran el 54.4% de la tierra.

Tabla 2-7: Estructura de la propiedad de la tierra (1964-2009)

Estructura de la propiedad de la tierra Estructura de la propiedad de la tierra


en 1964 en 2009
Tamaño Prop % Área (Ha/ Prop Área (Ha/
Ha prop) % prop)
%acum % %acum Prom. %acum % %acum Prom.
0a1 26,97 26,97 0,53 0,53 0,28 35 35 0,44 0,4 0,16
1a3 28,15 55,12 2,88 3,41 1,47 22,7 57,7 1,36 1,8 0,74
3a5 11,54 66,66 2,6 6,01 3,24 9,94 67,6 1,29 3,1 1,6
5 a 10 12,14 78,8 4,95 10,96 5,86 10,7 78,3 2,55 5,6 2,95
10 a 20 8,24 87,04 6,92 17,88 12,06 7,98 86,3 3,82 9,5 5,92
20 a 50 6,75 93,79 12,31 30,19 26,22 7,35 93,7 8,04 17,5 13,52
50 a 100 2,98 96,76 10,55 40,74 50,92 3,27 96,9 7,71 25,2 29,14
100 a 200 1,76 98,52 13,46 54,19 110,1 1,67 98,6 7,38 32,6 54,62
6
200 a 500 1,04 99,56 16,83 71,02 231,9 0,9 99,5 7,72 40,3 106,0
9 3
500 a 1000 0,29 99,85 10,89 81,91 547,3 0,29 99,8 5,25 45,6 223,7
9 7
mayor a 0,15 100,00 18,09 100,00 1696, 0,20 100,00 54,44 100,00 3364,
1000 51 52
Totales 100 100 14,37 100,00 100,00 100,00 12,36

Nota: (Palacios, 2012)

En síntesis, este trágico proceso tiene varios resultados significativos:

1. Fortaleció el latifundio como forma de dominación articulada a las posibilidades del


mercado exterior por la alta rentabilidad del negocio del café, en las tierras más
aptas para su cultivo, que son precisamente las vertientes de las cordilleras.

2. El éxodo rural masivo de 1951 a 1973 hacia centros poblados mayores, modificó la
distribución espacial de la población con una creciente des-ruralización que
transformó a Colombia en un país en donde la mayoría de su población reside en
áreas urbanas.
74 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

3. La mayor parte de la nueva fuerza de trabajo en las ciudades no logró vincularse


al sector formal de la economía. Obtienen sus ingresos en oficios artesanales,
como vendedores ambulantes o subempleados y por cuenta propia.

4. Cerca de la mitad de los nuevos pobladores urbanos son desplazados destechados


y tuvieron que sobrevivir buscando refugio con la ocupación de predios por fuera
de la legalidad y en viviendas autoconstruidas.22

2.3 Las soluciones de vivienda popular.


En Colombia, las soluciones de vivienda popular han sido mayoritariamente espacios
socialmente construidos desde la necesidad de sobrevivencia y como tal en su
configuración espacial expresan las condiciones de desigualdad y exclusión imperantes.
Las cuatro modalidades predominantes en el proceso de expansión urbana de acuerdo a
su origen son: las que nacen de una oferta institucional legal pública o privada, las
soluciones de autoconstrucción individual, las urbanizaciones piratas y las organizaciones
populares de vivienda OPV. En algún momento y de alguna manera, todas y/o cada una
hacen parte del entorno y las circunstancias en las cuales surge la Central Nacional
Provivienda, como se explicará más adelante.

2.3.1 Soluciones legales de programas institucionales.


Las soluciones institucionales no son programas de viviendas por autoconstrucción,
tampoco pueden tipificarse como organizaciones populares de vivienda, en cuanto no han
sido construidas por sus usuarios. Son planes de vivienda financiados por el Estado o por
el sector privado y sus beneficiarios son usuarios sin afiliación ni asociación, no participan
en el diseño, ni en las decisiones sobre su ejecución.

22Nota: Este resultado puede evidenciarse, más adelante con el análisis realizado por Samuel
Jaramillo.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 75
comunistas.

A lo largo del siglo XX, los proyectos institucionales que intentan atender las demandas
habitacionales de los nuevos pobladores urbanos, son insuficientes pero han constituido
ofertas importantes de vivienda popular, que de alguna manera buscan contribuir a la
superación del creciente déficit habitacional de los sectores de bajos ingresos y en
ocasiones brindan algún tipo de apoyo a las organizaciones populares para apalancar
proyectos mixtos, atender emergencias, o reubicar comunidades en alto riesgo, etc. A
continuación se hace un breve recuento de algunos de estos planes habitacionales.

Debe mencionarse el primer programa conocido con resultados visibles. Este fue el barrio
Villa Javier fundado en Bogotá en 1913, cerca al barrio de Las Cruces. En 1938, tenía 120
casas y aproximadamente 800 habitantes, en una ciudad que ya contaba con una
población de 330.312 personas. Este barrio fue construido por iniciativa del jesuita José
María Campoamor, con financiación de la Caja Social de Ahorros y de propiedad del
Círculo de Obreros quien intentó crear una “Ciudad de Dios en Bogotá” con un barrio
obrero ejemplar tanto por las características físicas y arquitectónicas de las viviendas y
espacios comunitarios como por la forma de vida de sus habitantes. Las casas eran
arrendadas a precios muy bajos, a familias católicas de “buenas” costumbres que no
tuvieran vivienda propia, derivaran su sustento de labores manuales y estuvieran afiliadas
al Círculo de obreros. Este experimento no logró los objetivos propuestos, las casas fueron
vendidas y el programa desapareció con la muerte del Padre Campoamor (Londoño,
1994).

El primer programa gubernamental fue el Instituto de Crédito Territorial (I.C.T), que por
recomendación de la Misión Kemmerer fue creado mediante Decreto Ley 200 de 1939,
para la construcción y financiación de programas de vivienda de interés social. El Instituto
de Crédito Territorial (ICT), estuvo orientado inicialmente a vivienda rural, fue una entidad
del sector público que también atendió la demanda de vivienda de los sectores populares
urbanos, con vivienda subsidiada. Inicialmente con recursos del presupuesto nacional pero
a finales de los 50 y comienzos de los 60 obtiene recursos de préstamos internacionales
que le permite realizar grandes operaciones inmobiliarias para absorber así parte de la
demanda que cubría la autoconstrucción ilegal (Jaramillo, 1997). En los años cincuenta y
sesenta es la fuente principal de crédito para vivienda popular. Ejemplos en la capital, el
Centro Urbano Antonio Nariño, Ciudad Kennedy y algunas unidades vecinales en barrios
populares como Muzú y el Quiroga al sur de Bogotá.
76 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

La Caja de Vivienda Popular fue creada mediante el Acuerdo 20 del 13 de marzo de 1942
como organización centralizada encargada de controlar la producción, planificación y
ejecución de programas dirigidos a atender las necesidades habitacionales de los sectores
de menores ingresos. Sustituyó al Instituto de Acción Social y en sus inicios, tuvo como
principales funciones atender el suministro de viviendas para trabajadores, administrar los
barrios construidos por el Instituto de Acción Social y adelantar la construcción de “barrios
populares modelo”23 El gobierno nacional prestó 1’200.000 para la construcción de estos
barrios, en el decenio de los cuarenta.

Dentro de las primeras obras construidas por la Caja de Vivienda Popular, en Bogotá,
podemos destacar la construcción del “Barrio Modelo del Norte”, en la localidad de Barrios
Unidos, así como el inicio de la construcción del “Barrio Popular Modelo del Sur”, múltiples
reparaciones en barrios ya construidos, así como el suministro de los planos para la
construcción de viviendas para “gentes pobres y desvalidas”. Igualmente, el barrio
Acevedo Tejada, cercano a la Ciudad Universitaria. En 1959 la Caja continuaría prestando
sus servicios como una institución exclusivamente técnicas sin fines lucrativos, destacando
entre otras las siguientes funciones: urbanizar terrenos a bajo costo para dar facilidades
de pago a familias de ingresos bajos; administrar y mantener los barrios construidos por la
caja; participar en la ejecución de planes de reurbanización, rehabilitación o transformación
urbana elaborados por la oficina de planeación urbana de Bogotá; conceder o garantizar
créditos en efectivo y en materiales de construcción para la terminación, reparación,
reconstrucción, ampliación, higienización o saneamiento de viviendas; entre otras más.

Mediante Acuerdo 9 de 1961 se creó el Fondo de Vivienda para Trabajadores Distritales


para construir habitaciones destinadas a los empleados y obreros de la ciudad de Bogotá,
buscando de esta manera incidir en la calidad de vida de los servidores públicos. Éste
fondo recibió también contribuciones del Distrito Especial y las empresas descentralizadas.
A mediados de los años sesentas los préstamos hipotecarios de vivienda eran tramitados

23 Diseñados por Karl Brunner, arquitecto y urbanista buscando satisfacer las necesidades de
higiene en el desarrollo de la vivienda popular en Bogotá.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 77
comunistas.

ante la Caja de Vivienda Popular, y su finalidad principal era la de proveer dinero o


materiales de construcción para cualquier requerimiento de vivienda que bien podría ser
la construcción, la finalización o la reparación de una de estas. Adicionalmente se creó el
“fondo para sustitución de tugurios” debido al aumento de las invasiones y tugurios que se
venían formando gracias al aumento de la población y la escasez de vivienda para
acogerlos.

A pesar de las realizaciones, de la Caja de Vivienda Popular (CVP) y el Instituto de Crédito


Territorial (ICT), las soluciones habitacionales ofrecidas fueron insuficientes; muchas
familias se ubicaron en la periferia de la ciudad, supliendo por sus propios medios sus
necesidades y por fuera de los programas implementados por las instituciones
gubernamentales. Las dos instituciones ICT y CVP cubrieron hasta 1974 solamente el
10.7% del mercado total de suelo urbano y vivienda. Fueron soluciones inalcanzables para
la población más pobre (A. Torres, 1993).

Hacia el año de 1972 con la nueva política social de vivienda, el país se enfocó hacia un
sistema de ahorro que de alguna manera excluía a las familias de menores recursos sin
capacidad de ahorro y para ellas se creó la categoría de urbanización: “barrios de normas
mínimas”. Los primeros proyectos desarrollados por el Fondo Nacional de Ahorro, dentro
de este programa, fueron las urbanizaciones “la Manuelita” y “Guacamayas”. También se
estableció un sistema de vivienda transitoria para atender casos de emergencia
habitacional, con un primer experimento realizado en el barrio “los Laches”.

A principios de la década de los ochentas, la Alcaldía Mayor de Bogotá impulsó un


programa en la zona suroccidental del Distrito Capital para crear un polo de desarrollo en
la zona de Ciudad Bolívar. Dicho programa encerraba los siguientes proyectos: Vial, agua
potable y alcantarillado, lotes con servicios, salud, educación, centros de servicios,
acciones concurrentes; el mismo involucró aproximadamente a 75.000 personas, todas
con ingresos mensuales bajos. En la década de los noventas, por iniciativa de la
administración distrital se adelantó la consolidación del programa de rehabilitación de
tugurios “Yira Castro”, en el sector industrial de la alcaldía menor de Puente Aranda.
78 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

A lo largo de los años noventa la Caja de Vivienda Popular centró su actividad en atender
el déficit cualitativo de vivienda bajo tres programas: mejoramiento de vivienda, reubicación
de familias y titulación predial; todos estos dirigidos principalmente a la vivienda de interés
social. Dichos programas permitieron ampliar la oferta de vivienda de interés social,
localizar viviendas ubicadas en zonas de riesgo público, focalizar el mejoramiento de
vivienda y su entorno, así como el adelanto de la legalización de barrios acompañado de
acciones de habilitación estructura vial y espacio público. Desde el año 2001
adicionalmente tiene la facultad de administrar y liquidar los negocios, bienes y haberes de
propiedad de personas o entidades sometidas a procesos de intervención.

Según José Fernando Salazar (1999) no ha existido una política urbana explícita, que
articule y coordine las políticas sectoriales relacionadas con los procesos de urbanización
y las demandas de los nuevos ciudadanos. El Instituto de Crédito Territorial (ICT) la Caja
de Vivienda Popular y el Banco Central Hipotecario (BCH), como instituciones encargadas
de formular y llevar a cabo los proyectos de vivienda “pública”, ejecutaron una serie de
proyectos más o menos coherentes pero discontinuos e insuficientes para la creciente
demanda habitacional. Estos proyectos fueron barrios residenciales de tamaños variables,
para algunos sectores pobres de la población, en especial empleados. Eran estos barrios
modelo en los cuales las viviendas eran construidas en entornos amables, funcionales y
dotados tanto de las infraestructuras (viales y de servicios públicos) como de los
equipamientos básicos de recreación, educación, salud y bienestar. Por ejemplo, Ciudad
Kennedy con viviendas de diferentes formas (unifamiliares, multifamiliares, en
supermanzanas, con vías peatonales) y tamaños para configurar una ciudadela
relativamente “autónoma”.

En relación a las ofertas institucionales de vivienda popular, hasta la mitad del siglo XX,
predominó una visión asistencialista y una relación unipersonal de cada entidad que
otorgaba subsidios y servicios, con cada uno de los beneficiarios. Desde esta perspectiva,
las iniciativas de organización y participación popular fueron vistas con profunda
desconfianza. Bajo la tutela eclesial y/o la gestión gubernamental funcionaron estas
ofertas en el barrio Villa Javier, la Caja de Vivienda Popular, el Instituto de Crédito Territorial
y posteriormente, en el barrio del Minuto de Dios. Este último, es una obra social católica
fundada en 1950 por el sacerdote Rafael García Herreros. El Minuto de Dios, toma su
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 79
comunistas.

nombre del programa radial y televisivo a través del cual se convocaba a empresarios y
personas acaudaladas para participar, cada año en el Banquete del Millón. Este evento
permitía recaudar fondos para viviendas de familias destechadas y así se construyó el
barrio Minuto de Dios, que funcionó controlado por la iglesia católica, como una especie
de ciudadela, con colegio propio, templo, teatro, varios centros de salud y universidad.

Con la Ley 3 de 1991, se modificó el ICT en Instituto Nacional de Vivienda de interés social
y reforma urbana INURBE, que tiene como función principal adjudicar subsidios a familias
de escasos recursos para mejoramiento, construcción o adquisición de vivienda de interés
social. A partir de los años setenta en la era del UPAC el sector bancario formal financió
el crédito de largo plazo para vivienda. A partir de los años noventa el estado da subsidios
a familias de bajos ingresos para que estas puedan acceder al crédito para compra de
vivienda de interés social (Urrutia, 2011).

Finalmente, debe mencionarse una iniciativa gubernamental que si bien no estaba dirigida
a la construcción de vivienda popular si buscaba establecer un medio de concertación y
diálogo con los barrios populares y las veredas campesinas. Con este propósito, la Ley 19
de 1958, da vida a las Juntas de Acción Comunal (JAL), como iniciativa institucional que
por primera vez crea un mecanismo legal de participación comunitaria e interlocución entre
el gobierno y las comunidades populares con el propósito de que los habitantes barriales
de filiación liberal y conservadora, pudieran tener un espacio de ayuda mutua y de difusión
de las realizaciones gubernamentales del Frente Nacional, en cada localidad. Con la
Alianza para el Progreso y las nuevas tendencias de la cooperación internacional, surgió
una política social basada en el desarrollo de labores comunitarias como una estrategia
alternativa para el mejoramiento de la calidad de vida de los países en vías de desarrollo
y en su ejecución participaron las JAL.

Si bien se argumentaba que habían sido creadas para promover la participación


ciudadana, en la práctica fueron mayoritariamente utilizadas por los dirigentes políticos
locales como un sistema vertical de comunicación de las decisiones gubernamentales y
como medio de ordenamiento político en la sociedad. Sin embargo, también fueron útiles
para incorporar a la comunidad en la realización de sus propias obras de infraestructura y
servicios, disminuyendo los costos de los programas sociales (Jaramillo, 1997). Con
80 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

frecuencia comité de vecinos que se habían asociado espontáneamente en torno a la


solución de problemas habitacionales encontraron en la figura de las JAC un medio para
gestionar sus reclamaciones ante las autoridades. Durante la década del 70 surgieron gran
cantidad de JAC, posiblemente por la existencia del mecanismo de “auxilios” que eran
ayudas económicas puntuales, con dineros estatales otorgados a través de políticos con
cargos de representación popular (concejales, diputados y congresistas) constituyéndose
por esta vía en un instrumento eficiente del clientelismo. Según el Censo Nacional
Comunal elaborado por la Digidec en 1993, citado por Janssen (1984) existían 42.582 JAC
con personería jurídica con un total de 2.508.877 afiliados.

En la medida en que la oferta institucional de vivienda popular resultó muy insuficiente


frente a la demanda real, el Estado tuvo la necesidad de facilitar la legalización de las
viviendas informales, que proliferaron en la década del sesenta en todo el país y
particularmente en las grandes ciudades. Para presionar la legalización de los nuevos
asentamientos los vecinos crearon Juntas de Acción Comunal. En Bogotá, según cálculos
del Departamento Administrativo de Planeación Distrital, en 1972 el área desarrollada
clandestinamente llegaba al 38.4% del total de la ciudad y allí vivía aproximadamente el
59% de la población bogotana, en total 1.682.203 personas (Janssen, 1984).

Por varias décadas, la autoconstrucción espontánea permaneció siendo la solución


predominante de los sectores populares en todo el territorio nacional. A pesar de las
realizaciones de la Caja de Vivienda Popular y del Instituto de Crédito Territorial, la oferta
institucional de vivienda popular no logró cubrir la demanda habitacional. Según el DANE,
desde 1960 hasta 1980 el déficit de vivienda popular continuó incrementándose, como se
indica en la siguiente tabla:
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 81
comunistas.

Tabla 2-8: Déficit habitacional en Colombia 1960-1980

AÑOS NÚMERO DE NÚMERO DE VIVIENDAS


FAMILIAS VIVIENDAS QUE FALTAN
FAMILIARES (DEFICIT)
1960 1.250.000 1.000.000 250.000
1965 1.600.000 1.200.000 400.000
1970 2.150.000 1.900.000 250.000
1975 3.000.000 2.200.000 800.000
1980 4.100.000 3.000.000 1.100.000
Nota: DANE

En lo que respecta a la política de servicios públicos frente a la vivienda popular, en


general, las empresas prestadoras de servicios públicos han tenido un cierto grado de
permisividad frente a las urbanizaciones ilegales; inicialmente los pobladores se conectan
a las redes por vías de hecho, luego intentan regular el servicio y legalizar el barrio, casi
siempre con subsidios y asesorías de las mismas empresas, mediante programas de
colaboración en los que, con frecuencia, los mismos habitantes contribuyen con su mano
de obra y sus propios recursos para instalar las redes. 24

Durante 1982 y 1986, los problemas de vivienda popular se agravaron y se empeoraron


las condiciones habitacionales de los sectores de ingresos medios y bajos. Atendiendo
esta emergencia, el gobierno de Belisario Betancur diseñó como estrategia una gran
ofensiva de producción de viviendas para sectores populares. El Plan de Vivienda popular
tenía dos objetivos principales (revitalizar el sector de la construcción, y atender la
demanda de vivienda popular) y se proponía adelantarlo mediante la estrategia de
involucrar a las Corporaciones de Ahorro y Vivienda. Sus resultados fueron muy precarios
porque el sector financiero no aceptó correr el riesgo de invertir en soluciones para los
estratos bajos y cuando el gobierno decidió realizarlo a través del ICT, reorientando la
producción privada hacia los grupos populares con tasas de interés diferenciado con el fin

24 Durante la década del 70, con el programa de “Normas mínimas” se toleraron instalaciones de
menores especificaciones, en los barrios de invasión, con el propósito de crear condiciones para que
la urbanización ilegal se legalizara.
82 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

de obtener subsidios cruzados, el Instituto de Crédito Territorial fue desbordado en su


capacidad de ejecución. Este fue el llamado Plan Betancur (Jaramillo, 1997).

Esta acción permitió un aumento de la producción de vivienda formal popular,


especialmente estatal, pero al mismo tiempo esta inversión acelerada sobrepasó la
capacidad del ICT; con errores de inversión y planificación, las viviendas construidas
resultaron de baja calidad, con una escasa demanda y con dificultades de cartera
insalvables para la institución (los usuarios no pagaron por el gran costo de los préstamos
forzado de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda - CAV). El aumento de los ingresos de
los trabajadores fue muy inferior al aumento del costo de la vivienda en las ciudades
colombianas entre 1970 y 1980.

Según el Centro de Estudios de la Construcción CENAC si en 1970 se requerían 136


salarios mensuales para adquirir una vivienda popular, para 1980 se necesitaron 366
salarios, como se indica en la tabla que se presenta a continuación (Jaramillo, 1997).

Tabla 2-9: Costos para adquirir vivienda

AÑOS Salario-mínimo Costo de una vivienda Número-de-salarios


mensual en el año de salario mínimo mensuales requeridos
para adquirir una vivienda
1970 $ 920 $ 125.000 136

1980 $5.740 $ 2.100.000 366

Nota: Centro de Estudios de la Construcción CENAC (Jaramillo, 1997)

A partir de 1986, se eliminó el Plan de vivienda de Betancur y los gobiernos de Virgilio


Barco y César Gaviria aplicaron políticas de liberalismo económico: se suspendió el Plan
de vivienda de Betancur se reformó el ICT, se suprimió la promoción directa de vivienda
social y la financiación a largo plazo del usuario (Jaramillo, 1997). El Centro Colombiano
de la Construcción CENAC calculó que en 1985 el déficit acumulado era el siguiente:
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 83
comunistas.

Tabla 2-10: Déficit de vivienda acumulado


Ciudad Déficit vivienda
Bogotá 226.926
Cali 97.964
Medellín 70.002
Bucaramanga 27.316
Cartagena 26.030
Cúcuta 22.389
Ibagué 18.051
Barranquilla 17.224
Villavicencio 16.071
Palmira 15.598
Pasto 12.411
Armenia 11.694
Buenaventura 11.517
Valledupar 8.934
Tuluá 7.490
Neiva 6.891
Sincelejo 6.029
Cartago 5.957
Barrancabermeja 5.634
Montería 4.936
Soledad (Atlánt) 4.638
Buga 4.604
Popayán 4.600
Manizales 4.086
Itagüí 3.689
Envigado 2.730
Girardot 1.273
Tunja 1.000
Bello 535
Nota: Centro Colombiano de la Construcción CENAC, 1985 (Jaramillo, 1997)

Estas son precisamente las ciudades en las cuales proliferaron los tugurios espontáneos
y en las que también surgieron alternativas organizadas de vivienda popular de diversa
índole, como los Centros de Provivienda. Un mayor análisis de las políticas y los planes
gubernamentales que intentaron cubrir este déficit se presenta más adelante relacionado
con el desarrollo y consolidación de la Central Nacional Provivienda y con los intentos por
crear mecanismos de coordinación entre las organizaciones populares de vivienda.

2.3.2 Soluciones populares por autoconstrucción.


En las ciudades latinoamericanas en general y en Colombia en particular, el déficit de
vivienda urbana, experimentado durante más de medio siglo ha conllevado a la fundación
de barrios populares, que inscritos en la lógica de la necesidad y la pobreza, en su mayoría
se han construido espontáneamente, por fuera de la legalidad, sin observar normas
84 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

urbanísticas o topográficas, con alta vulnerabilidad frente al riesgo ambiental, grandes


dificultades para el acceso a los servicios básicos y equipamientos urbanos modernos y
sin un entorno social digno.

Por su parte, esta dinámica heterogénea y compleja fue analizada por John Turner quien
plantea que estas realidades tan diversas no pueden ser comprendidas a través de teorías
rígidas. Con su propuesta de Housing by people, plantea que frente a la inoperancia
estatal para resolver los problemas reales de las poblaciones de menores recursos, el
hábitat popular latinoamericano ha sido construido desde la informalidad con relaciones
sociales de reciprocidad y con valiosas tradiciones de autogobierno y organización
democrática que permiten soñar con una nueva forma de habitar la ciudad concebida,
desde la utopía, como proyecto común que necesita de apropiación y sentido de
pertenencia por parte de todos sus pobladores (Ruipérez, 2006).

Lo cierto es que, ante la necesidad de alojamiento, las familias acuden a distintas


modalidades de solución habitacional. Estas modalidades se encuentran, muchas veces
por fuera del sector formal de la construcción. Así, la configuración física del territorio
urbano de los sectores sociales vulnerables, se ha creado parcial o totalmente, mediante
procesos de auto-construcción y autogestión de vivienda, ya sea de forma individual o
familiar, muchas veces son soluciones espontáneas, generalmente son individuales, no
organizadas, sin asistencia técnica o en ocasiones con el apoyo de entidades interesadas
en mejorar las condiciones físicas, sociales y ambientales de los nuevos pobladores.

Ahora bien, han sido poco estudiadas en Colombia las experiencias de los pobladores,
víctimas de la violencia rural de los años 50, que vivieron un proceso complejo y acelerado
de urbanización, y participaron en procesos de adquisición de vivienda popular al margen
de la legalidad. Los viviendistas de la segunda mitad del siglo XX, son bastante
heterogéneos.

Hay invasores espontáneos que individualmente buscaron un techo donde refugiarse, hay
iniciativas de urbanizadores piratas ligados al clientelismo tradicional y también hay
acciones colectivas directas protagonizadas por destechados pertenecientes a una
organización social, que fundaron barrios populares, como es el caso de Provivienda,
organización liderada por colonos comunistas.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 85
comunistas.

Con un movimiento social silencioso, nacen cientos de nuevos barrios clandestinos, en


condiciones de miseria, carentes de servicios básicos esenciales. La vivienda es para los
campesinos migrantes no solo un techo, la parcela familiar proporciona el alimento y es la
base de la organización social. La importancia de conseguir tierra, es un rasgo cultural
característico de quienes han sido despojados en el campo, representa seguridad para sus
familias y la perspectiva de emprender con otros una nueva vida barrial superando el
desarraigo.

Alfonso Torres Carrillo relaciona cerca de 250 acciones colectivas emprendidas por
colonizadores populares urbanos para solucionar su problema habitacional en barrios de
Bogotá durante el período comprendido entre 1958 y 1971. Son acciones colectivas de
diversa índole (movilizaciones, marchas, bloqueo de vías, pedreas, resistencia al desalojo,
reclamaciones escritas, memoriales a las autoridades, recolección de fondos en bazares,
festivales, mingas y trabajos colectivos de autoconstrucción) (A. Torres, 1993).

Los conflictos con las autoridades se ubican principalmente en Usme, Yomasa, Santa
Librada, Los Laches, Suba, Engativá, Soacha, Lucero, Juan XXIII, Salvador Allende,
Camilo Torres, El Pedregal, La Casona y El Vergel. Durante el mismo período, las
invasiones de terrenos más significativas en la capital son: Las Colinas, Policarpa, Juan
XXIII, Santa Rosa, El Dorado, El Quindío, El Progreso, Salvador Allende, Atahualpa,
Camilo Torres, Los Olivos y Nuevo Chile. (A. Torres, 1993)

Acá es necesario precisar que, este proceso de colonización popular urbana se hace
fundamentalmente por autoconstrucción y su magnitud es tan significativa que llega a
constituir más del 50% de las viviendas urbanas construidas durante el período
comprendido entre 1951 y 196425.

Según cálculos de Samuel Jaramillo, la oferta estatal de vivienda popular subsidiada por
el Estado, a través de la Caja de Vivienda Popular y del Instituto de Crédito Territorial crece

25 Este período es el de mayor crecimiento de la ciudad de Bogotá con una tasa del 7.8% anual.
86 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

en un 16.8% en el período de 1951 a 1964 y para el siguiente período esta oferta supera
a otras formas de producción de vivienda del sector formal de la economía. No obstante,
desde 1938 hasta 1985 los más pobres, que representan cerca de la mitad de la población,
resolvieron su necesidad de vivienda acudiendo a la autoconstrucción ligada a la
ocupación ilegal del espacio (Jaramillo, 1997) y en la práctica, ésta se convirtió en la
alternativa de vivienda más utilizada por amplios sectores populares.

Así se demuestra, para la ciudad de Bogotá, con las cifras sobre las diferentes formas de
producción de vivienda, de promoción capitalista, construidas por encargo, subsidiadas por
el Estado y las viviendas por autoconstrucción. Estas últimas tienen la más alta proporción,
lo cual significa que, desde 1938 hasta 1985, más de la mitad de las viviendas de Bogotá
son autoconstruidas, como puede observarse en el cuadro que se presenta a continuación.

Tabla 2-11: Formas de producción de vivienda en Bogotá 1938 – 1985

FORMAS DE PRODUCCIÓN DE VIVIENDA EN BOGOTÁ 1938 – 1985


% sobre el total de las viviendas
Formas de Promoción Por Estatal Auto-
producción Capitalista Encargo Subsidiada Construcción
según
períodos
1938-51 23.3 16.9 4.6 55.2
1951-64 23.8 17.3 16.8 42.1
1964-73 16.0 12.9 21.2 49.9
1973-85 31.8 15.0 19.5 49.9
Nota: CEDE, 1992 citado por Jaramillo (1997)

2.3.3 Las llamadas “urbanizaciones piratas”.


Las urbanizaciones piratas son negocios ilegales de particulares y no son organizaciones
sociales. Se menciona esta modalidad de vivienda popular, en cuanto hace parte del
contexto en el cual se originan y consolidan las acciones de la Central Nacional
Provivienda. Las “urbanizaciones piratas” inicialmente son núcleos de desarrollo que
aparecen como espontáneos, o no controlados por las autoridades; sin servicios públicos,
se levantan por autoconstrucción con materiales no convencionales o de deshecho y
aunque los residentes hayan comprado legalmente su lote, no cumplen con las normas
mínimas de urbanización exigidas por los organismos de planeación. Son iniciativas de
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 87
comunistas.

empresarios que con una inversión de capital mínima, obtienen de manera fraudulenta
cuantiosas ganancias, usurpando terrenos de propiedad incierta o comprando terrenos no
urbanos, para fragmentarlos y revenderlos de manera ilegal sin tener en cuenta las
reglamentaciones vigentes en cuanto a uso del suelo. Estas urbanizaciones no son un
fenómeno marginal, sino un producto lógico del régimen imperante, de las condiciones en
que se da el proceso de colonización popular urbana y constituyen una válvula de escape
al déficit habitacional, que evita, para el sistema actual, los riesgos políticos de las
ocupaciones de hecho promovidas por organizaciones populares, como se explicará a
continuación.

A partir de la expedición de la Ley 66 de 1968, se hizo más difícil la creación de barrios


surgidos por acciones colectivas organizadas con invasión de predios ociosos o con
ocupación de terrenos ejidales, a medida que esta modalidad enfrentaba mayores
obstáculos legales, en su reemplazo proliferaban los urbanizadores piratas. La Ley 66
reguló las actividades de urbanización, construcción y crédito para la adquisición de
viviendas, su inspección y vigilancia, otorgando a la Superintendencia Bancaria la facultad
de intervenir los barrios autoconstruidos que no cumplieran con los requisitos establecidos
por las normas urbanísticas de planeación. Las urbanizaciones intervenidas eran
asignadas al Instituto de Crédito Territorial (ICT), que quedaba como propietario, con la
obligación de proveer lo necesario para su legalización. Por esta vía, de una parte, se
lograron introducir al mercado, tierras baratas que sus propietarios originales no podían
urbanizar. De otra, la Superintendencia Bancaria generalizó la aplicó de la ley en el decenio
de los setenta persiguiendo, de manera prioritaria, a las organizaciones populares. Al
mismo tiempo, en el país, se institucionalizó la vinculación del sector financiero a la
actividad edificadora con el sistema UPAC (Unidad de Poder Adquisitivo Constante).

En este contexto predominaron las urbanizaciones piratas, ofreciendo fáciles soluciones


inmediatas a la creciente demanda de vivienda por parte de los pobladores de menores
ingresos, que no tenían posibilidades de acceso a las ofertas institucionales, por ser
desempleados o estar ocupados en el sector informal y por tanto, excluidos por una
normatividad orientada a responder de manera prioritaria a los requerimientos del capital
y de la renta especulativa de la tierra. El urbanizador pirata adquiere (por compra o por
ocupación) un terreno en la periferia de la ciudad, con frecuencia en zonas de alto riesgo,
88 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

no habitable y que se encuentra por fuera del perímetro urbano, sin acceso a servicios
públicos básicos. El terreno adquirido, lo divide en pequeños lotes que luego revende a los
destechados, para que ellos lo paguen a plazos, con falsas promesas de legalización. La
oferta es atractiva para quienes no tienen donde vivir, porque el precio está por debajo del
valor comercial del suelo urbano y con facilidades de pago. En su afán de irse a vivir allí,
aceptan firmar cláusulas leoninas26, con alto riesgo de perder el dinero invertido y quedar
nuevamente sin vivienda.

El proceso de consolidación en estos asentamientos presenta varias modalidades: Una


vez adquirido el lote, algunas familias lo habitan de inmediato para vivir en tugurios e iniciar
poco a poco la autoconstrucción de su vivienda. Quienes son de origen campesino reciente
prefieren utilizar bahareque y teja de barro, pero paulatinamente va predominando el
bloque de cemento, el ladrillo y la placa de concreto. Otras familias ocupan el lote
solamente cuando ya tiene condiciones mínimas de habitabilidad, aunque sea en obra
negra. En menor proporción, algunos compradores de lotes construyen rápidamente las
viviendas pero solo las habitan o las venden cuando ya están instalados los servicios
públicos.

Nicolás Buenaventura (1981) hace un recuento de las urbanizaciones piratas del decenio
de los años setenta cuyas familias, víctimas de estafa, buscaron apoyo solidario y asesoría
jurídica de Provivienda para conservar su lote y su vivienda. Los cuatro casos más
importantes fueron Gran Britalia, Yomasa, Bellavista y República del Canadá, los dos
primeros fueron intervenidos por la Superintendencia Bancaria y el Instituto de Crédito
Territorial (ICT) y en los dos segundos Provivienda logró finalmente negociar con los
urbanizadores piratas, condiciones favorables para las familias: El barrio Gran Britalia
cerca de Corabastos en Bogotá, fue construido sobre terrenos que estaban por debajo de
la cota del nivel del río Bogotá y por tanto con alto riesgo de inundación. Estos terrenos
fueron comprados por el urbanizador pirata Clemente Chávez en 1974 por menos de $4

26 Cláusulas del contrato en condiciones fraudulentas que aseguran las ganancias para el
urbanizador y sin garantías para las familias, como firmar el acta de venta solo 60 días después de
que el comprador haya pagado totalmente la deuda y con la obligación de asumir todos los costos
de las obras exigidas por las autoridades (DAPD 1973 citado por A. Torres, 1993, p. 31).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 89
comunistas.

millones para venderlos fraccionados en 3.000 lotes sin servicios, cada uno
aproximadamente a $50.000. En el mismo año, el barrio Gran Yomasa por la carretera
hacia Usme donde 1.500 familias habían adquirido lotes sin servicios por valor de $60.000
cada uno. En ambos casos con la intervención de Provivienda los vecinos perjudicados de
Britalia y Yomasa lograron, firmar documentos mediante los cuales el ICT se comprometía
con ellos a legalizarles el barrio pactando cuotas mensuales módicas, acordes con los
ingresos familiares y garantizando así que cada familia tuviera vivienda propia.

En relación con las otras dos experiencias descritas por Buenaventura, se evitó la
intervención de la Superintendencia Bancaria. En el barrio Bellavista de Soacha el
urbanizador pirata José Devis Elbues vendió lotes a 350 familias desde 1973 que durante
8 años intentaron sin éxito culminar la negociación; por eso decidieron fundar en el barrio
un Centro de Provivienda, para presionar al urbanizador. Por este medio, lograron la
instalación de pilas de agua, un lote para zona verde con una casa cultural y otros lotes
adicionales para venderlos y conseguir cómo financiar la instalación de energía y la
construcción de una cancha de microfútbol. Un proceso similar ocurrió en el barrio
República del Canadá del urbanizador pirata Teodoro Restrepo construido con 513 familias
en el kilómetro 7 de la salida a Choachí. También allí intervino Provivienda para obligar al
urbanizador a cumplir con los requisitos de instalación de servicios. En general, puede
decirse que como resultado de estos negocios fraudulentos, los urbanizadores piratas
obtiene una ganancia que, con frecuencia, supera el 500% de lo invertido. Según Torres
en 1970 en este tipo de barrios vivían en Bogotá cerca de 200.000 familias (A. Torres,
1993).

Además, los nuevos asentamientos constituyen un potencial de votos para los políticos
clientelistas que reaparecen en épocas electorales con sus ayudas y promesas de
legalización. Esta dinámica se evidencia en el caso emblemático del urbanizador pirata
Rafael Forero Fetecua, analizado por Francisco Gutiérrez (1998) a partir del proceso por
el cual se construyó el barrio “La Meca” en Bogotá y se consolidó el movimiento “Forerista”.
El barrio “La Meca” nació hacia finales de los años ochenta. Los precios de los lotes
variaban, según las dificultades de acceso. Se cambiaban lotes por cualquier cosa:
bicicletas, televisores, etc. Los “comités de cuadras” se encargaban de la vigilancia y la
consecución del agua y luego se consolidaron como Juntas de Acción Comunal. Rafael
90 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Forero establece en el barrio “La Meca” una relación permanente de “reciprocidad”: la


Junta de Acción Comunal y los vecinos se comprometían a brindarle apoyo electoral
porque Forero conseguía lo necesario para consolidar el barrio: inicialmente colchonetas,
cunas, ollas y otros muchos elementos; las primeras vías de acceso, carro tanques con
agua para los habitantes del barrio, así como tubería, tejas, ladrillos, entre otras muchas
cosas; posteriormente: Becas, dadas a los hijos de militantes foreristas; mercados: con
autorización previa de Forero, los tenderos tenían cuenta abierta para él. Atención médica:
en casa de los coordinadores del movimiento forerista se hacían las atenciones, en otros
casos se remitían los pacientes a pequeñas clínicas privadas (apoyadas por Forero).
Muchos depósitos de materiales tenían cuenta abierta con Forero, con autorización previa
entregaban materiales de construcción. Estas ayudas eran exclusivamente para las
personas que apoyaban el movimiento, era común encontrar vías pavimentadas hasta la
mitad, o solo el frente de la casa de quienes le apoyaban.

El primer cargo de elección popular que ocupó Rafael Forero fue el de concejal en 1984
con treinta y seis mil ochocientos votos. Aproximadamente siete mil de estos salieron del
barrio de “La Meca” y sus alrededores en respuesta a todos los favores recibidos por
Forero. La “maquinaria rafaelista” funcionaba principalmente gracias a que las personas le
quedaban debiendo favores (Gutiérrez, 1998, p. 77), y solo podían ser pagados por la
base social mediante los anhelados votos. El Movimiento de Forero Fetecua se destruyó
por varias razones simultáneas: (Gutiérrez, 1998) por un lado el “rafaelismo” no pudo
cumplir con varias de las promesas hechas a la base social y algunos capitanes que
limitaban el margen de maniobra del Movimiento contribuyeron a su deterioro (Gutiérrez,
1998) Por otra parte “La Meca” cambió inadvertidamente pues muchos de los fundadores
habían migrado (por violencia o por migración interurbana) y los nuevos líderes no se
sentían identificados con Forero, ya que aparecieron competidores como las ONG, con
organizaciones cívicas atractivas para los jóvenes. Por último con la muerte de Forero
Fetecua (El-Tiempo, 1994) su familia decidió no continuar con su “aventura” política.

También en Cali, se presentan experiencias de asentamientos utilizados para compra de


votos por los políticos tradicionales, como ocurrió en el Distrito de Agua Blanca. En los
años 70, terrenos dedicados anteriormente al cultivo de millo y cercanos a la laguna de
Charco Azul, en la periferia de la ciudad de Cali, fueron paulatinamente ocupados por
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 91
comunistas.

migrantes de Buenaventura y Tumaco que estaban hospedados temporalmente por


familiares residentes en el barrio cercano de Puerto Mallarino. La familia Borrero,
propietaria de tierras aledañas gestionó con la policía la destrucción de las viviendas y el
desalojo de los invasores ocasionando heridos e incluso tres personas muertas en los
enfrentamientos. Sin embargo, los invasores regresaban a los terrenos y reconstruían sus
casas e incluso lograron construir lavaderos y baños comunitarios, con evacuación de
excretas y aguas residuales hacia la laguna de Charco Azul. En 1973, Octavio Sardi,
político conservador y concejal de la ciudad, a cambio de votos logra retirar la represión
policial y ofrecer un plan de reubicación en el mismo espacio a un grupo de pobladores.
Así surgió el barrio de invasión Sardi con casas construidas en madera y guadua, con
techos de plástico y cartón, piso de tierra, y sin ningún tipo de servicios públicos.

La intervención del político conservador si bien permitió definitivamente consolidar la


invasión, trajo como consecuencia un crecimiento significativo de ella a partir de 1973”
(Urrea & Murillo, 1999, p. 20). Sobre la zona oriental del barrio, a orillas de la laguna se
levantaron también un conjunto de casas en palafitos. Obtuvieron energía mediante un
tendido de cables “piratas” traído desde el barrio Marroquín. Inicialmente, se abastecieron
de agua, mediante baldes transportados desde el barrio Siete de Agosto y luego con
mangueras conectadas en forma pirata a la red del acueducto. Con el tiempo se
incrementó el hacinamiento agravado por la carencia de servicios públicos, para la
población allí localizada ha sido imposible la construcción de vivienda en materiales
adecuados, por la situación de extrema precariedad del área y la no legalización de los
terrenos. Las propuestas de reubicación están asociadas a las campañas electorales, con
promesas que no se cumplen. Estos factores explican la permanencia hasta el presente
de invasiones como Sardi en otras zonas del Distrito de Aguablanca, entre cuyas
características está la sobre-concentración de población afrocolombiana” (Urrea & Murillo,
1999, p. 23).

En síntesis, las llamadas “urbanizaciones piratas” se convierten en una válvula de escape


a la presión originada por el crecimiento demográfico, el déficit habitacional y las soluciones
de invasores organizados. Se ofrece una solución para los destechados donde gana el
empresario privado, gana el político clientelista, se disminuye la presión sobre el Estado y
se frenan las iniciativas de organización popular ligadas a la oposición política. La actitud
92 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

del Estado frente a la urbanización pirata fue tolerante, a diferencia de lo ocurrido con las
ocupaciones de hecho organizadas. Por el contrario, cuando el propietario es un
urbanizador pirata, la administración local toma medidas que no van más allá de
declaraciones escritas o amonestaciones. Posiblemente por los nexos que existen con
frecuencia entre empresarios piratas, políticos clientelistas y funcionarios.

2.3.4 Las Organizaciones Populares de vivienda (OPV)


Son organizaciones de destechados que se asocian para buscar una solución colectiva a
su necesidad de vivienda. Algunas nacen por acuerdos entre paisanos, familiares o
vecinos y con frecuencia son efímeras. Otras logran consolidar procesos organizativos,
algunas de ellas respaldadas por ONG y/o por organizaciones políticas. Son organizaciones
que han sido constituidas y reconocidas como entidades sin ánimo de lucro, cuyo sistema
financiero es de economía solidaria y tienen por objeto el desarrollo de programas de vivienda
para sus afiliados por sistemas de autogestión o participación comunitaria.

Las Organizaciones Populares de Vivienda -OPV- han jugado un papel importante en los
procesos de creación de numerosos conglomerados urbanos, que inscritos en la lógica de
la necesidad, han desarrollado formas autónomas de producción de hábitat a través de la
organización, la promoción y gestión de su propio entorno urbano. Esta dinámica se
traduce en un desarrollo social y urbanístico consolidado mediante las modalidades de
auto-construcción y autogestión de la vivienda a cargo de los mismos pobladores
organizados que, históricamente, han conformado barrios populares, gestionados por
fuera del control y regularización del Estado (Sepúlveda, 2012). De esta manera, la
existencia y continuidad de la lógica de la necesidad, frente al déficit de vivienda accesible
para los de más bajos ingresos, ha determinado que las Organizaciones Populares de
Vivienda -OPV- se hayan constituido en un factor estructural de la configuración urbana,
muchas veces desconocido o desestimado en la definición de las políticas públicas de
vivienda.

La principal diferencia con otras modalidades de solución de vivienda popular como las
que se mencionaron anteriormente (iniciativas surgidas de programas institucionales
gubernamentales como la Caja de Vivienda Popular o el Instituto de Crédito Territorial;
otras de beneficencia eclesiástica como el Minuto de Dios o el barrio Villa Javier y también
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 93
comunistas.

de iniciativa de empresarios piratas) es que las Organizaciones Populares de Vivienda


tienen un carácter mutual, asociativo y son espacios construidos desde las bases sociales,
con sus inciativas y su participación directa.

Desde la segunda mitad del siglo XX en Colombia, hubo intentos efímeros por consolidar
estas organizaciones como estrategia de sobrevivencia de las familias desplazadas por la
violencia que arribaron a los centros urbanos sin recursos para solucionar sus necesidades
básicas como tener un techo donde refugiarse y alimento para sus hijos. En la fase inicial
de aglomeración urbana nacen cientos de nuevos barrios clandestinos, en condiciones de
miseria, carentes de servicios básicos esenciales. Cerca del 70%, de quienes participan
en estas acciones colectivas de lucha por la vivienda son mujeres y niños para quienes la
importancia de tener un lote donde vivir y sembrar, representa seguridad, arraigo y la
perspectiva de emprender con otros una nueva vida barrial.

Con las Organizaciones Populares de Vivienda, los nuevos pobladores buscaron obtener
la adecuación y transformación de los tugurios en barrios consolidados para ser incluidos
y reconocidos en la ciudad. Son iniciativas populares de sobrevivencia que surgen y se
transforman según las circunstancias. Ahora bien, estas organizaciones, de alguna manera
con sus aportes y sus falencias contribuyeron al complejo, desigual e inequitativo proceso
de urbanización nacional. Entre ellas, están las siguientes:

Las juntas o comités de vecinos de los cerros orientales en Bogotá, creadas desde 1956
en los barrios El Paraiso, Pardo Rubio, Bosque Calderón, San Martín, Mariscal Sucre y
Juan XXIII, entre otros27 (Chaparro, 1997).

27 Sus habitantes habían sido en su mayoría trabajadores de las canteras, ladrilleras o chircales de
la zona, liderados por Absalón Acero antiguo sindicalista petrolero, construyeron colectivamente
acueductos comunitarios, instalaron energía de contrabando tomada de los postes cercanos al
Hospital Militar y resistieron al desalojo anunciado con la apertura de la Avenida circunvalar.
94 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

La Asociación Provivienda de Trabajadores fundada por el general retirado Marcos


Arámbula que construyó, con participación comunitaria, los barrios Carvajal y León XIII, en
la década del sesenta.

La Asociación PRO-TECHO fundada por la dirigente y congresista liberal Hilda de


Jaramillo28.

La Federación Nacional de Vivienda Popular (FENAVIP) fundada en 1992 por ex militantes


del M-19, como una propuesta de articulación de esfuerzos de organizaciones
comunitarias de carácter autogestionario y a lo largo de su historia ha brindado solución
de vivienda a cerca de 20.000 familias de bajos recursos en todo el país.

La Central Nacional de Organizaciones de Vivienda Popular CENPAVI que en la década


de los años ochenta, adelantó proyectos comunitarios de vivienda para sus asociados en
el Valle del Cauca. Su fundador y presidente fue Hugo Varela Mondragón, abogado,
periodista y trabajador comunitario detenido y asesinado por el F2, en Palmira en mayo de
1992.

La Federación Nacional de Organizaciones de Vivienda Popular FEDEVIVIENDA es una


organización que nace en 1982 como entidad de segundo grado con 4 organizaciones
dedicadas a la vivienda popular y con el propósito de brindar apoyo, asesoría y
representación para el gremio de la autoconstrucción, mediante la generación de
propuestas y alternativas dirigidas al Estado y a ONGs, orientadas a lograr una mejor
calidad de vida para sus asociados.

La Asociación de Vivienda Popular AVP, es una organización no gubernamental, sin ánimo


de lucro creada a finales de la década de 1980 por un grupo de profesionales (ingenieros
y arquitectos)29; ha participado de la construcción de vivienda popular en Bosa con cerca

28 Hilda Martínez de Jaramillo es la madre de Guillermo Alfonso Jaramillo, el actual alcalde de


Ibagué. Esta Asociación funcionó por más de 3 décadas como base electoral de la familia Jaramillo
Martínez.
29 Profesionales aliados del Movimiento Corpovisionarios de Antanas Mockus.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 95
comunistas.

de 483 viviendas, en Suba con el proyecto Tibabuyes construyó cerca de 5220 viviendas,
en Usme con las urbanizaciones Rio Verde, Buenavista y El Cerezo.

La Central Nacional Provivienda (CENAPROV, que es el objetivo de esta tesis. En


particular, es la organización más antigua y con mayor número de afiliados con acciones
colectivas de recuperación de baldíos, terrenos ejidales o de propiedad incierta, que habían
sido usurpados por terratenientes, planes de compra comunera y/o asesoría legal a
quienes están amenazados. Resistieron unas veces contra la ley y otras veces amparados
por la ley pero siempre con el propósito de lograr vivienda propia y digna para sus familias
y consolidar por autogestión barrios de nuevo tipo con trabajo comunitario.

2.4 La procedencia de los colonos de


Provivienda.
A partir de algunos listados disponibles en el Archivo Histórico de Provivienda, en artículos
del Semanario Voz y en particular a partir de las entrevistas a los fundadores sobre su
origen y las circunstancias en que se vincularon a Provivienda, se reconstruyó esta historia
que se inició en las décadas de los años cuarenta y cincuenta con colonos de baldíos y
alarifes desplazados. A continuación se presenta una tipología de procedencia que permite
interpretar algunas vivencias de los protagonistas y seguir su rastro en este proceso de
colonización urbana. De acuerdo con las diversas fuentes y narraciones pueden
observarse tres tipos de procedencia:

a) Familias desplazadas por la violencia rural y despojadas de su parcela (algunas de


ellas vinculadas al movimiento agrario o con experiencia en procesos de resistencia
campesina en Cundinamarca y Tolima) procedentes en su mayoría de la
colonización cafetera de baldíos. La mayoría de los sobrevivientes, hoy mayores
de 70 años, continúan vinculados como dirigentes de Provivienda y militantes del
Partido Comunista.

b) Familias procedentes de pueblos, desplazadas una o más veces y con experiencia


en diversos oficios (algunas relacionadas con movimientos sindicales o con
organizaciones políticas). Muchos miembros de estas familias eran trabajadores
96 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

por cuenta propia (zapateros, sastres, modistas, carpinteros, etc) Algunos de ellos
continúan viviendo en sus barrios y/o vinculados como dirigentes de Provivienda.

c) Familias con varios años de permanencia en las ciudades que vivían en


condiciones de hacinamiento en inquilinatos y que se vincularon a los Centros de
Inquilinos de Provivienda. Muchas de ellas ya no residen en los barrios que
fundaron y no conservan sus vínculos políticos ni organizativos iniciales.

Aunque las circunstancias de su desplazamiento varíen según el tipo de familia, en todas


las entrevistas, las opiniones de los entrevistados son similares sobre su participación en
las acciones colectivas de los destechados, las experiencias en la fundación de los barrios
y la importancia que sigue teniendo para ellos, haber participado como protagonistas de
estos procesos.

2.4.1 Las familias campesinas desplazadas de la colonización


cafetera de baldíos.
La mayoría de los colonizadores de las vertientes cafeteras, carecían de título legal sobre
la tierra que ocupaban. En muchos casos, después de valorizar el predio con su trabajo
fueron obligados a abandonarlo. Durante la llamada violencia bipartidista, quienes optaron
por la resistencia al desalojo estuvieron, en su mayoría, vinculados a organizaciones
campesinas orientadas por el Partido Comunista (Oquist, 1978). Son especialmente
significativos los testimonios de los colonos que llegaron del Tolima; en particular, los
testimonios de los colonos en la llamada “guerra de Villarrica” registrados por Jacques
Aprile Gniset 30 :

“En 1953 el gobierno de Rojas Pinilla llamó a la concordia. En octubre del mismo
año, en el municipio de Natagaima, realizamos la Tercera Conferencia Regional del
Sur del Tolima… se decidió desactivar el movimiento armado sin entregar las
armas… Se determinó que los guerrilleros con sus familiares se reubicaran, en

30Campaña militar (1953-1955) incluso contra población de Cunday, Pandi, Icononzo, Viotá,
Cabrera, Prado, Natagaima y Dolores.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 97
comunistas.

Ríochiquito, Marquetalia, el sureste del Huila y en la zona de Villarica, donde había


un movimiento muy amplio que venía de las luchas agrarias por la tierra” (Aprile-
Gniset, 1991).

“En Villarica el movimiento agrario se fortaleció en la zona. Se convirtió en un


pueblo rojo, revolucionario, con sus diversas organizaciones campesinas del Frente
Democrático y también había otras que se autogobernaban… pero enseguida
comenzó una persecución tremenda contra ellos…”(Aprile-Gniset, 1991).

“El gobierno atacó a la población de Villarica con todo su poderío militar, tanquetas,
tanques de aviación, de artillería e infantería, con un golpe descomunal para liquidar
al movimiento agrario. Fue una guerra heroica de unos campesinos desarrapados
contra el aparato militar del gobierno, pero a los campesinos no se les venció
militarmente. Los vencieron las circunstancias de la naturaleza, el hambre, las
enfermedades y la carencia de drogas… La verdadera historia no está en los libros,
está en nuestra memoria” (Aprile-Gniset, 1991).

Fotografía 2-2: Villarica tomada por el Ejército.


98 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Nota: El Espectador abril 23 de 1955 foto Daniel Rodríguez en (Aprile-Gniset, 1991)

De acuerdo con estos testimonios, puede afirmarse que la historia colectiva del
campesinado del oriente tolimense en los años 20 a 60, se conoce poco a poco: llegada
en busca de tierras para cultivar, plantación de cafetos, fundación de poblados,
persecución, masacres y despojo. En 1955, el Estado Mayor del Ejército colombiano
elaboró un plan relámpago para ocupar Sumapaz y el oriente del Tolima. El 5 de abril se
inicia la Operación Tenaza. En Villarrica, el colono se arma y defiende su familia, su
parcela, sus años de trabajo y la guerra se prolonga por más de tres años. Sobre estas
circunstancias, Aprile afirma que estos relatos son la memoria colectiva de la resistencia
armada a la dictadura militar en los años cincuenta ya que, en el mismo período, se da un
proceso similar en cien lugares de las cordilleras, pero es en Villarrica donde por primera
vez el campesinado pretende “hacer historia por cuenta propia” (Aprile-Gniset, 1991, pp.
9-10).

Fotografía 2-3: Villarrica ocupada por helicópteros del Gobierno.


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 99
comunistas.

Nota: Fotografía de Daniel Rodríguez La población civil encerrada. El Espectador. Abril


23 de 1955 en (Aprile-Gniset, 1991)

Figura 2-6: Ubicación de Villarica.

Nota: Oficina de planeación departamental.

El éxodo masivo que allí se vivió en la década de los años 50, es mencionado de manera
recurrente por fundadores de los barrios de Provivienda en Bogotá, Villavicencio, Ibagué,
Girardot, Fusagasugá, Valledupar y Urabá, que narran los hechos así:
100 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

“En 1952, cuando yo tenía ocho años, el ejército y la policía entraron a esa vereda.
Todo lo quemaron y además mataron como a cincuenta personas… Tuvimos que
salir huyendo... La mayoría éramos niños y mujeres. Nos tocaba escondernos y
abrir trochas para poder salir… Los guerrilleros iban adelante indicando el camino.
De esos hombres que protegieron la salida muy pocos quedaron vivos… Fue como
una travesía de ocho días, de noche, por el borde del río Cabrera y salimos al lado
de Prado. No teníamos para dónde ir, mis padres nos colocaban donde podían y
me tocó irme para Ibagué…entonces en el año 68 me vine para Bogotá y acá estoy
tratando de levantar familia y trabajando con los compañeros” (Gerardo, 1991).

“Soy nacida y criada en Villarrica Tolima, una población pequeña del oriente del
Tolima. Desde la edad de 7 años viví en violencia. Durante el gobierno de Rojas
Pinilla el ejército se tomó el pueblo y tuvimos que huir. Cuando vuelve otra ola de
violencia, en el año 1966, decidimos venirnos para Bogotá, llegamos acá porque
ya sabíamos del barrio por medio de la prensa, de La Voz, en ese tiempo se llamaba
Voz de la Democracia. Mi esposo vino, conoció el barrio y se afilió a Provivienda,
en ese tiempo no existía la carrera décima. Un compañero y paisano que vivía en
el barrio nos ayudó a traer el trasteo. Nos quedamos con los niños en una casetica
en el lote que nos asignaron”. (Góngora, 2011).

Fotografía 2-4: Adelina Suaza fundadora del Policarpa.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 101
comunistas.

“Siendo muy niña, como 8 añitos, se empezó a vivir la violencia y después del 9 de
Abril de 1948. Fuimos desalojados en dos ocasiones: primero cuando Laureano
Gómez subió al poder y después cuando subió Rojas Pinilla en 1953 e inició la
guerra de Villarrica. Tuvimos que irnos para Girardot. Mi esposo también era
desplazado de todas partes. Nos conocimos siendo niños en Villarrica. En 1961, a
los 22 años me casé y me vinculé al Partido Comunista. Supe del Barrio Policarpa
Salavarrieta, por mi esposo que venía trabajando desde hace tiempos, desde
Villarrica. Había participado en la toma de otras tierras; él participaba en los Centros
de Inquilinos orientados por el Partido Comunista”. (Castellanos, 2011)

Fotografía 2-5: Ana Ruth Castellanos fundadora del Policarpa.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

“Nací el 9 de Junio de 1920, en Ráquira, Boyacá. Me fui para el Tolima con una tía
que me invitó. Allí aprendí a cultivar el café, conseguí una pareja y administrábamos
una finca en Villarica. Cuando terminó la guerra contra los comunistas yo tenía
cuatro hijos vivos y estaba sola, sin mi marido. El ejército había roseado todo el
plátano y los cafetales para que la gente no pudiera vivir en ese pueblo;
encontrábamos muertos entre los matorrales y eso era muy duro. Don Ignacio, el
pastor de la iglesia evangélica me recomendó que me fuera para Bogotá, a la Casa
de Oración donde el hermano Tista Toro, que estaba en la invasión del Policarpa.
102 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Gracias a él, llegué al barrio, me llevó a afiliarme en la Central Nacional Provivienda,


asistir a las reuniones, conseguirme una caseta y armarla para tenerla lista y
ponerla en el lote que me asignaran” (Vargas, 2011).

Esta última actividad puede apreciarse en la siguiente fotografía.

Fotografía 2-6: Familia ocupando en Soacha.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

2.4.2 Familias de alarifes, artesanos y oficios varios, fundadoras


de barrios de Provivienda.
Estas familias, generalmente habían sido desplazadas varias veces de diversos pueblos,
muchos de sus integrantes fueron inicialmente campesinos y campesinas pobres, víctimas
de la violencia política, obligados a huir de sus sitios de origen, en un éxodo escalonado,
del campo a las cabeceras municipales más cercanas y de allí hacia centros urbanos
mayores, casi siempre en condiciones precarias buscando sobrevivir de diferentes
maneras, como trabajadores por cuenta propia, en el “rebusque” y aprendiendo diversos
oficios.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 103
comunistas.

En este trasegar, adquirieron experiencia como: zapateros, sastres, modistas, enfermeras,


parteras, lavanderas, cocineras, estilistas, joyeras, maestras, carpinteros, albañiles,
alfareros, plomeros, electricistas, mecánicos, panaderos, orfebres, topógrafos, tipógrafos,
ornamentadores, vendedores ambulantes y celadores…vendiendo chance, lotería, o
promociones puerta a puerta, etc; con frecuencia debían huir de nuevo, perseguidos por
su condición de gaitanistas, comunistas o evangélicos, vinculados con movimientos
sindicales o con organizaciones políticas.

Con algunos de ellos, que continúan viviendo en sus barrios y/o vinculados como dirigentes
de Provivienda, reconstruimos sus memorias. En particular, con Vicente, Rafael, Mario,
Guzmán y Sofía que tenían experiencias previas en el movimiento sindical y/o en
organizaciones políticas y que en sus relatos explicaron cómo, sus destrezas laborales les
permitieron vincularse a Provivienda y contribuir a su consolidación.

“Nací en Barranquilla en 1916. Mi padre era presidente de la Confederación


Sindical del Litoral Atlántico. Desde que era muchacho mi padre me llevaba a los
sindicatos de panaderos, de albañiles y de tipógrafos. Trabajé como obrero en
Indurayón. Allí eramos como 2.000 trabajadores. Vivía con mi familia en el barrio
Obrero y allí me vinculé a Provivienda” (Martínez, 2010).

“Soy ebanista y en 1958 vine a vivir a Valledupar porque acá había muy pocas
personas capacitadas en el ramo de la artesanía y buenas oportunidades de
trabajo. Nos reunimos a celebrar el Primero de Mayo con Tulio Villa un carpintero
de Calamar (Bolivar), Juan R. Leyva un hortelano del Tolima, Juan Roa sastre del
interior, Camilo Larrazabal, artista plástico de Ciénaga, Isaías Rosado sindicalista
agrario de El Molino, Armando Ariza del sindicato de oficios varios y Sixto Ospino
del sindicato de trabajadores de carreteras y sobreviviente de la masacre de las
bananeras. Todos eran comunistas y decidimos fundar una Asociación que
llamamos Provivienda Popular para organizar a cientos de destechados que
llegaban a Valledupar”. (Martínez, 2010).
“Yo era dirigente de la Federación de trabajadores del Magdalena y fundador de
un sindicato agrario en Tamalameque. En el año 55 participé en la invasión de la
carrera 12 que dio origen al Barrio Obrero. Estas luchas por la vivienda fueron
104 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

organizadas por el Sindicato de Oficios Varios, con un gran dirigente revolucionario


como fue el finado Sixto Ospino… Desde entonces se hizo permanente ese ir y
venir de los habitantes de la costa hacia Venezuela. Muchos, sin un lugar en donde
ubicarse con sus familias, terminaron viviendo en Valledupar y participando en la
fundación de los barrios” (Ariza, 2010).

“Nací en Montenegro, Quindío, en el viejo Caldas. Trabajé en muchas cosas, como


panadero, carnicero, mesero, ayudante de fotógrafo y en un billar. La familia de mi
esposa era del Líbano (Tolima) un municipio con una enorme tradición de lucha. A
Bogotá llegué en 1958...de mis cuñados aprendí a trabajar en la zapatería y en la
sombrerería, aprendí a artesanar, aprendí a vender sobreros y me iba muy bien.
Recuerdo que me emocionó mucho conocer a Pedro Salas. Era un hombre del
pueblo, un hombre maduro y defendía sus opiniones con mucha claridad y con muy
buenos argumentos” (Upegui, 2011).
“Mi vocación política nació con la invasión que terminó siendo el barrio Policarpa.
Yo tenía un bar en la calle 4 sur con octava. Un bar de tangos y milongas. Un día
llegó Hernando Hurtado con tres amigos y me ofrecieron un lote y me enteré que
se trataba de hacer una invasión. Me afilié a Provivienda en las oficinas ubicadas
en el barrio de Las Cruces” (Upegui, 2011).

Fotografía 2-7: Mario Upegui.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

“Luis Morales me invitó a militar en el Partido Comunista. En la célula nos


reuníamos en un ranchito de Carlos E Ríos, con velas y un tablerito de hule; el
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 105
comunistas.

camarada Arlés Herrera (Calarcá), un hombre muy formado iba a nombre del
Comité Regional y por la noche lea con vela porque no había luz. Participé en las
invasiones que después fueron los barrios Quindío, Nuevo Chile, Juan XXIII,
Bellavista, Santa Rosa, Los Olivos, Salvador Allende, Buenavista y muchos otros.
” (Upegui, 2011).

Fotografía 2-8: Luis Morales y Bladimiro Escobar.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Fotografía 2-9: Arlés Herrera (Calarcá).

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

“A los dieciocho años conocí a mi esposo que fabricaba calzado en el centro y


conocía a los de Provivienda…. Acá teníamos dos piezas, en una teníamos el taller
106 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

de zapatería, la cocina y así; más adentro teníamos otra chocita con la cama y más
atrás el baño que eran letrinas…Si no estoy mal, fuimos los primeros en zapatería
que llegaron a este barrio. Mi esposo siempre se había desempeñado en eso, yo
aprendí con él, pero no me gusta la guarnición y si me gustan las ventas. Yo vendía
los zapatos puerta a puerta.” (Plazas, 2011).

Fotografía 2-10: Familias ocupantes en el barrio Quindío.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


“Me vinculé a la Juventud Comunista en el año 1957, en Cúcuta. Había un frente
muy grande de producción que eran los zapateros y empezamos a crear las
Cooperativas de trabajadores del calzado. Decidimos hacer tomas de tierras para
los destechados y nos tomamos unos cerros donde hoy existe el barrio La Libertad
en Cúcuta. En los años setenta, acá en Valledupar fundamos el barrio Fundadores.
Creamos la Cooperativa de transportadores y trabajadores de materiales para la
construcción, con un grupo de modistas creamos Comunmodas, y con los
trabajadores del ladrillo la asociación de Alfareros cooperados Alfacoop” (Quintero,
2010).

2.4.3 Familias con varios años de permanencia en las ciudades


que vivían en condiciones de hacinamiento en inquilinatos.
Debido al creciente déficit de vivienda en las principales ciudades durante las décadas de
los años 50 y 60, muchas de las familias de menores ingresos tenían que hacinarse en
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 107
comunistas.

inquilinatos miserables, soportando abusos, con acceso restringido a los servicios de agua
y de energía, en conflicto con los vecinos y sometiendo a sus hijos a permanecer
encerrados durante todo el día. En estas circunstancias, resultaba muy halagador, en
particular para las madres con hijos pequeños, afiliarse a Provivienda con la expectativa
de que algún día podrían ser propietarias de una vivienda digna. Teresa, Mery, Mercedes
y Lilia hacen un recuento de su experiencia en Bogotá así:

“Me casé en Manizales y a los cinco días me vine para Bogotá. Estuvimos viviendo
en Bosa, Los Mártires y luego en el Samper Mendoza. Allí tuve mis primeros tres
hijos. Mi esposo se colocó en un taller de mecánica ganando catorce mil pesos
quincenalmente y pagábamos seis mil pesos al mes de arriendo en una piecita muy
pequeña; el resto lo utilizábamos para los teteros de los niños y la alimentación. Le
informaron que había unos terrenos detrás del Hospital de la Hortúa, y le invitaron
a una reunión para saber cómo afiliarse a la Central Nacional Provivienda. A los
pocos días vinimos, conocimos el potrero que era muy grande; nos explicaron la
trayectoria del barrio y recibimos muchas orientaciones para llegar a la toma de la
tierra” (Chica, 2011).<

Fotografía 2-11: Lilia, Jorge e hijos (1968)

Nota: Archivo particular Familia Franco Chica.


108 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

“Yo soy de Moniquirá Boyacá, nacida en el campo, en 1939, mis padres


campesinos y agricultores nos enseñaban a sembrar. Cuando yo tenía 12 años mi
mamita compró una máquina de coser y me pagó para aprender a trabajar la
modistería, y a vivir por mí misma. Me casé a los 14 años y nos vinimos a vivir a
Bogotá. A los 18 años ya tenía 4 hijos, una niña y tres varones. Nos colgábamos
mucho en el arriendo, los niños andaban descalzos y yo estaba desesperada.
Conocí a Pedro Salas y a Luis Morales, me afilié a Provivienda, asistí a las
reuniones y con otras compañeras nos pusimos a hacer nuestras caseticas” (M.
Corredor, 2011).

Fotografía 2-12: Mercedes fundadora Barrio Villa Mercedes (1965)

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 109
comunistas.

“Nací en el Valle del Cauca. Me casé de 14 años, a los 16 años, por la violencia
nos sacaron del Valle hacia el Tolima. Vengo de Cajamarca, allá mi esposo
manejaba y tenía tres carritos, que viajaban de Cajamarca a Ibagué, o a cualquier
parte del país. Cuando llego de nuevo La Violencia nos dejaron sin nada, y a él lo
persiguieron para matarlo…bueno, a La Violencia le debo todo esto, le debo la
pobreza, le debo el hambre, y le debo la falta de estudio de mis hijos. Gracias a
Dios que me lo dejó vivo, y pudimos salir los hijos y yo” (de Ortíz, 2011). “Entonces
me vine para Bogotá. Llegué aquí al barrio por necesidad, porque en ninguna parte
le arrendaban a uno con niños, vine aquí al barrio, traía seis hijos, me dieron la
posesión, no me cobraron nada y me colaboraron mucho…en fin las necesidades
que hubieran las suplían entre todos los del barrio” (de Ortíz, 2011).

Fotografía 2-13: Niños del Barrio Policarpa (1970)

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

“Nací y crecí en Gachetá, en el campo. Allí junto a mis siete hermanos. Mis padres
vendieron la tierrita que tenían y nos vinimos todos para Bogotá. Yo tenía 26 años
cuando empecé a trabajar. Trabajé en una fábrica de hilos y tejidos cerca de Usme
y allí conocí a mi marido. Cuando nos organizamos vivíamos en Kennedy en una
pieza. Tenía que dejar a mis hijos solos la mayor parte del día y exponerlos a todos
los peligros de la ciudad. Porque cuando yo llegaba encontraba a mis niños por la
calle, mojados, descalzos y con hambre. La dueña de la casa los sacaba a la calle
110 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

que dizque porque hacían males. Eso era muy duro y por eso nos afiliamos a
Provivienda, nos vinimos a tomar posesión y a vivir acá” (T. Moreno, 2011).

En síntesis, cada uno de los anteriores entrevistados, a partir de su historia personal,


reconstruyen diversas trayectorias que los llevaron a confluir en Provivienda. Comparten
la experiencia de haber participado en las acciones colectivas como colonos fundadores y
como alarifes que levantaron sus viviendas por autoconstrucción y aportaron su trabajo
colectivo y solidario para la consolidación de sus barrios. Todos los entrevistados
consideran que esta experiencia significó para ellos una realización importante en su vida,
de la cual se sienten orgullosos. Baltasar, Gerardo, Ana Ricarda, Ana Ruth, Alicia como
sobrevivientes de la guerra de Villarrica; Vicente, Rafael, Mario, Guzmán y Sofía como
artesanos sindicalistas y Teresa, Mery, Mercedes y Lilia como madres trabajadoras que
lograron brindar a sus hijos un techo digno.

2.5 Antecedentes y origen de Provivienda.


El antecedente más significativo para la creación de la Central Nacional Provivienda en
Bogotá, es la lucha emprendida en Cali por los pioneros de una vivienda digna para los
destechados y la defensa de los desplazados estafados por urbanizadores piratas.
Además, hubo antecedentes en Villavicencio, con el Centro La Vanguardia y en Valledupar
con algunos sobrevivientes de la masacre de las bananeras que en su diáspora posterior
organizaron sindicatos de oficios varios y promovieron con sus afiliados la lucha por la
vivienda. También pueden mencionarse como antecedentes en Cundinamarca, en
particular en las provincias de Tequendama y Sumapaz, la vinculación de dirigentes
agrarios gaitanistas a la organización viviendista.

La memoria sobre estos pioneros se conserva aún en la organización. Ellos son: Pedro A.
Salas, Luis A. Morales, Gabriel Mateo Escribano, Camilo Gardeazábal, Hernando Garavito
Muñoz, Gerardo Molina, Alfonso Barberena y Julio Rincón. No pudieron ser entrevistados,
porque ellos habían fallecido. Sin embargo, con base en fuentes secundarias, a
continuación haremos una breve mención de estos primeros emprendedores.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 111
comunistas.

2.5.1 Los pioneros.


Pedro Antonio Salas era un sastre comunista que nació en Sandoná (Nariño) en 1920.
Desde la década del cuarenta, acompañó a Julio Rincón en las luchas de los destechados
en Cali. En 1950 escapó de un intento de asesinato cometido por los "pájaros". Desde
1960, en Bogotá continuó en su empeño organizando a los inquilinos del barrio Ricaurte;
fue presidente de la Central Nacional Provivienda en 1960 y en varias oportunidades fue
miembro de su junta directiva.

Desde 1961, Salas creó el primer Centro de Inquilinos de Provivienda, adelantó un intenso
trabajo organizativo y pedagógico con quienes buscaban afiliarse a la organización y
diseñó las primeras manzanas del predio invadido detrás del muro del Hospital San Juan
de Dios en Bogotá y que dio origen al barrio Policarpa Salavarrieta (H. Lozano, 2014). Es
el único pionero que dejó sus vivencias y sus experiencias consignadas ampliamente por
escrito en un relato que fue premiado y publicado, en 1998, por la Alcaldía Mayor de Bogotá
en el concurso sobre historias barriales; el relato se titula: En una noche amanecía un
barrio y hace parte de la colección Bogotá Historia Común. Su texto constituye un valioso
referente para reconstruir las memorias de Provivienda.

Fotografía 2-14: Pedro Antonio Salas.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


112 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Viajó dos veces a la entonces Unión Soviética donde recibió cursos teórico-prácticos en
filosofía y en política económica, como militante del Partido Comunista Colombiano PCC.
Tuvo cuatro hijas y once nietos. Durante varias décadas continuó organizando
ocupaciones de tierra en diferentes municipios del país y fundó más de 30 barrios de nuevo
tipo. Muchas veces perseguido y encarcelado. La revista Semana (Revista-Semana, 1961)
registra un allanamiento a un local de su propiedad en donde fueron encontrados 40.000
ejemplares del periódico La Verdad. Cuando se le preguntaba: ¿Qué es ser comunista?
respondía: “Es ser mejor que muchos y sentirse igual a todos.” En 1946 Pedro Antonio
Salas y Luis A Morales participaron en la creación de la primera Federación de Comités de
Pro Vivienda en Cali y organizaron allí tomas de tierra con el fin de construir viviendas
populares.

Luis A Morales era zapatero, también se vinculó a la lucha por los destechados en Cali, de
allí se trasladó a Bogotá y estuvo desde sus inicios en las acciones colectivas emprendidas
por Provivienda. En el barrio Policarpa Salavarrieta se le recuerda por su intenso trabajo
en la creación y organización de las comisiones de vigilancia y de cultura. Como dice el
mismo Luis A Morales: “La vigilancia consistía en la presencia masiva de la gente en la
calle; en la disciplina, en la resolución y en la organización de las masas, sin necesidad de
recurrir a la violencia”(Salas, 1998). Este sistema surgido en los primeros tiempos del
Policarpa Salavarrieta, se extendió y se impuso en todos los barrios de ocupación del país.
También Luis A Morales promovió la solidaridad comunitaria, la organización de mujeres y
jóvenes, en todo lo relacionado con las artes, el deporte y la cultura para realizar
presentaciones y talleres de teatro, pintura, música, canto y danzas, además de algunas
actividades recreativas y prácticas deportivas de fútbol y microfútbol y también de voleibol,
basquetbol, ping pong, ajedrez, maratón y tejo. En su memoria, el salón cultural del barrio
Policarpa Salavarrieta lleva el nombre de Luis A Morales (Patiño, 2000).

Fotografía 2-15: Luis A. Morales óleo del maestro Calarcá.


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 113
comunistas.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Gabriel Mateo Escribano había nacido en España, llegó a Cali a finales de la década de
los años treinta, colaboró en la lucha por la tierra en la ciudad de Cali, con Alfonso
Barberena, Julio Rincón y Pedro Salas. En 1949 se radicó en Villavicencio, allí fue elegido
concejal y fue autor del proyecto de Acuerdo que creó la Caja de Vivienda Popular
Municipal. (Arango, 1991). En 1960, con Aureliano Sepúlveda, Jorge Correal y Alcides
León crearon el Centro Provivienda La Vanguardia de Villavicencio con 300 afiliados y
acompañaron la creación de los Barrios El Embudo, Popular, 20 de Julio, Primero de Enero
y Dosmil. Desde el Concejo municipal y la Asamblea Departamental gestionaron la
legalización y dotación de estos barrios (Arango, 1991). Dos décadas más tarde, fue
víctima de detención arbitraria, golpes y amenazas por agentes de la Policía y el 29 de
octubre de 1992, su hijo Alvaro Diego Escribano de 40 años médico y dirigente cívico de
la UP fue asesinado en su consultorio por paramilitares (Proyecto-Nunca-Más, 2000).

Camilo Larrazábal, nació en 1921 en Orihueca, zona bananera, su padre fue trabajador de
la United Fruit Company. Desde muy joven recibió la influencia de las nuevas ideas
políticas que circulaban en su región, con sus compañeros Sixto Ospino Núñez, Carlos
Barraza, Cayetano Elías, Adán Ortiz Salas, también dirigentes sindicales. Camilo se afilió
al Partido Comunista Colombiano y allí permaneció hasta su muerte a los 93 años de edad,
en marzo de 2014. Es recordado como un legendario luchador popular. Fue dirigente de
la Federación de Trabajadores del Magdalena (FESTRASMAG), organizó el Comité de
114 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Unidad Sindical que dio origen a la Central Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC),
fue fundador de Centros de Provivienda y barrios en Ciénaga y de la Central Nacional
Provivienda en Valledupar (Semanario-Voz, 2014).

Fotografía 2-16: Nota de prensa sobre la lucha viviendista en Santa Marta.

Nota: Tomado de Revista Alternativa (1975)

Hernando Garavito Muñoz fue un abogado, dirigente de izquierda liberal de los Llanos,
amigo de Alfonso Barberena y de Gabriel Escribano. Primer presidente de la Junta
Nacional de Provivienda en 1959 y posteriormente, como asesor jurídico redactó el
proyecto de Estatutos de la nueva organización y tramitó la personería jurídica, otorgada
por el Ministerio de Justicia mediante resolución del 5 de mayo de 1961. Como
representante a la Cámara por el Movimiento Revolucionario Liberal MRL (que se basaba
en una política llamada el SETT: Salud, Educación, Techo y Tierra) hizo parte, con Alfonso
Barberena de la comisión reclamante de los derechos de los destechados que ocuparon
el predio aledaño al Hospital San Juan de Dios en 1962. También presidió el debate de la
comisión parlamentaria que en 1965, se opuso a la persecución contra los campesinos de
Marquetalia. Fue un aliado de los comunistas y por este motivo fue estigmatizado por el
establecimiento, como “el parlamentario de la extrema izquierda”. Fundador en
Villavicencio del movimiento Vanguardia Roja integrado por los liberales que adhirieron a
la Anapo en el Meta, colaboró con Gabriel Escribano en la fundación del Centro
Provivienda La Vanguardia en Villavicencio.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 115
comunistas.

Gerardo Molina fue abogado, profesor y rector de la Universidad Nacional de Colombia.


Participó en la creación de la Central Nacional Provivienda el 16 de febrero de 1959. Fue
personero de Bogotá y parlamentario liberal. Como intelectual de izquierda defendió el
socialismo, la organización sindical, la nacionalización de los servicios públicos, la entrega
de las tierras a los campesinos y la redistribución del ingreso. En 1965, también participó
en la defensa de los campesinos de Marquetalia y en el debate parlamentario que
rechazaba los operativos militares. En 1982 fue candidato a la Presidencia por el
movimiento FIRMES, intentando consolidar una izquierda dentro de la democracia e hizo
campaña electoral en los barrios de Provivienda.

Fotografía 2-17: Gerardo Molina.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Alfonso Barberena y Julio Rincón, de común acuerdo, emprendieron juntos durante varios
años la defensa de quienes no tenían vivienda y lograron obtenerla para cientos de
pobladores. Barberena fue dirigente liberal, alcalde de la ciudad de Cali entre agosto de
1942 y febrero de 1943, personero municipal, representante a la cámara y una figura
política de importancia nacional. Desde los años cuarenta y durante la creciente afluencia
de personas que huían hacia Cali y otras ciudades del país, emprendió gestiones eficaces
en beneficio de diversos sectores populares destechados que presionaban por soluciones
alternativas para la consecución de la vivienda, muchas veces acudiendo a la dinámica de
ocupaciones de hecho (Urrea & Murillo, 1999).
Barberena como personero municipal de Cali realizó acciones decididas de apoyo a los
destechados y como congresista logró la aprobación de la Ley 41 de 1948, llamada Ley
116 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Barberena sobre los terrenos ejidales, por la cual se establece la imprescribilidad de los
ejidos o tierras comunales alrededor de los centros urbanos. En su memoria, en Cali, llevan
su nombre la Autopista Sur o Autopista Alfonso Barberena y un barrio de la Comuna 12.
Además, participó en la fundación de Provivienda en el año 1959 en Bogotá.

Julio Rincón nació en 1902 en Santander de Quilichao (Cauca). Como Pedro Antonio
Salas, era también un sastre comunista que desde los 16 años vivió en Cali y perteneció
al Sindicato de Oficios Varios. Antes de cumplir 30 años fue co-fundador del Partido
Comunista, colaboró en la creación de los primeros núcleos marxistas en la región.
Dirigente sindical, Concejal de Cali durante dos períodos y diputado a la Asamblea del
Valle. Siendo concejal logró la legalización de las ocupaciones que dieron vida a los barrios
Nacional y Primero de Mayo. Participó en las huelgas de textileros, ferroviarios, mineros
del carbón y zapateros. Fundó numerosos sindicatos y fue dirigente de la Federación de
Trabajadores del Valle. En los años cuarenta, dirigió el paro cívico por la nacionalización
de la Compañía Colombiana de Electrificación que logró su objetivo (Ferrer, 2010).

Fotografía 2-18: Julio Rincón retrato del Maestro Calarcá.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Según Pedro Salas:


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 117
comunistas.

“Julio Rincón, fue quien empezó a estructurar la organización de los inquilinos en


los históricos Comités Provivienda. Rincón no sólo fue el organizador de los
inquilinos, sino que utilizó todos los medios que le proporcionaban sus
conocimientos, para conducirlos en las acciones colectivas, exigiendo la
adjudicación de lotes con movilizaciones masivas y legales. También encabezó
invasiones y ocupaciones directas de los predios escogidos cuando las autoridades
habían sido sordas o cuando el "carameleo" era interminable. Utilizó su curul, con
el respaldo de las masas, para buscar solución a los problemas derivados de la
ocupación, hasta lograr la legalización y la consolidación del barrio. Rincón fue la
persona más documentada en lo que a ejidos se refiere. Conocía con exactitud los
ejidos en poder de notables y terratenientes que se habían adueñado de los
alrededores de Cali. Por todas estas acciones fue encarcelado en muchas
ocasiones, saliendo luego con más firmeza a continuar la lucha hasta que en 1951
fue capturado, torturado y asesinado” (Salas, 1998, p. 20).

Carlos Arango Zuluaga describe así a Julio Rincón:

“Era un hombre estudioso y procuraba siempre transmitir todo lo que aprendía. Fue
muy apreciado por sus grandes cualidades humanas, excepcional inteligencia,
audaz, intrépido y de gran valor cívico. Enemigo del dogmatismo y de la vanidad,
sabía corregir a tiempo sus errores. Sufrió toda clase de persecuciones chantajes
y calamidades económicas. Fueron muchas las veces que estuvo encarcelado”
(Arango, 1986, p. 24).

Murió asesinado el 8 de junio 1951. Su cuerpo fue encontrado en la morgue cinco días
después. Según dictamen médico, presentaba graves huellas de tortura, que le
ocasionaron la muerte junto con el veneno que le obligaron a ingerir. Su cadáver pudo ser
reconocido por un anillo que llevaba con el nombre de sus cinco hijos. Había sido hostigado
por la policía chulavita y su familia sospechaba que tratarían de matarlo. Nadie fue
castigado por este crimen. El Concejo Municipal de Cali le rindió homenaje poniéndole su
nombre a uno de los salones del Concejo y erigiéndole una estatua con un obelisco en el
parque que lleva su nombre, en la carrera 15 de Cali con calle 36.
118 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

También se destacó su labor como diputado en la Asamblea del Valle. Por los días en que
fue asesinado Julio Rincón, se discutía en el Concejo de Cali un proyecto de acuerdo para
expropiar los terrenos ejidales que estaban en posesión de la familia García Garcés y de
la familia Giraldo. Después de su asesinato el acuerdo no fue aprobado y centenares de
familias populares fueron despojadas de su vivienda. En la Central Nacional Provivienda
se conserva la memoria de este sastre comunista como el luchador que sirvió de ejemplo
y modelo para la creación de la organización. Por este motivo, en su memoria en 1978,
CENAPROV creó el barrio Julio Rincón, en un área limítrofe al Distrito de Aguablanca y
posteriormente se crearon también otros barrios con el nombre de Julio Rincón en Soacha,
en Armero, en Medellín y en los Llanos Orientales.

2.5.2 Los primeros intentos de organización de Provivienda.


Sobre la lucha emprendida por Julio Rincón y el origen de Provivienda, debe precisarse
que entre los años 1942 y 1946, miles de destechados intentaban ocupar los terrenos
donde hoy existen los barrios de Agua Blanca y Terrón Colorado, en la ciudad de Cali.
Estas acciones eran fundamentalmente espontáneas y con permanentes enfrentamientos
entre ocupantes y autoridades. Después de cada desalojo los invasores intentaban
nuevamente ocupar los mismos terrenos y otra vez las autoridades desalojaban. Según
Arango Zuluaga (1986) hay una anécdota muy ilustrativa en este sentido: un ciudadano
ocupó un lote, lo desalojaron y así durante 22 veces. Finalmente, fijó un letrero en la puerta
de su choza: Esta es “Villa tragedias" (Arango, p. 20). Allí el problema habitacional tenía
dimensiones cada vez más grandes, debido al crecimiento de la población por las grandes
migraciones de campesinos que llegaban a la ciudad, huyendo de la violencia rural,
empujados por la miseria y/o atraídos por el incipiente desarrollo industrial.

La idea de organizar a los destechados, en Cali, para resistir a los desalojos y conseguir
vivienda propia fue una iniciativa de Alfonso Barberena y Julio Rincón, ante la magnitud
del drama que vivían tantas familias (Arango, 1986). Durante varios años Barberena y
Rincón, con los destechados, intentaron crear comités de Provivienda. Sin embargo, los
comités tenían una corta existencia. Se reunían tres o cuatro jefes de familia y
conformaban de manera espontánea un comité para ocupar determinado terreno, pero
surgían desacuerdos entre las familias y el comité se desintegraba. En los años cuarenta
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 119
comunistas.

las invasiones eran simultáneas y en ocasiones varios comités coincidieron en la


ocupación de un mismo lote, lo que ocasionaba también enfrentamientos entre ellos y la
intervención de las autoridades que terminaba en la pérdida del terreno. (Salas, 1998, p.
20).

Las orillas del río Cali hacia el norte y del río Cauca hacia el oriente fueron pobladas por
miles de familias, unas que habían ocupado directamente y otras que estaban allí en
calidad de inquilinas de algunos individuos que, sin tener necesidad de vivienda,
participaban de las invasiones para apoderarse de lotes que luego alquilaban a familias sin
techo, no pocas veces con la complicidad de las autoridades que veían una oportunidad
de adueñarse de las propiedades ejidales para su enriquecimiento personal. Cuando las
familias se atrasaban en el pago del arrendamiento, las autoridades hacían el desalojo.

Julio Rincón y Alfonso Barberena se oponían a esta clase de atropellos. Arango Zuluaga
(1986) relata cómo en una ocasión, evitaron un desalojo de 100 familias. El personero
municipal de entonces, Alfonso Barberena, se presentó en compañía de Julio Rincón al
sitio del desalojo. Cuando el juez se disponía a firmar la orden de desalojo, Barberena
mostró documentos que probaban que los terrenos eran de propiedad ejidal y que quienes
figuraban como arrendadores incurrían en un fraude. De esa manera las familias se
salvaron de ser desalojadas recibiendo, posteriormente, adjudicación legal de los terrenos
por parte del municipio. Rincón y Barberena combinaban la actividad normativa y jurídica
con las acciones directas promoviendo la formación de nuevos comités de Provivienda.
Los comités se daban su propio nombre de acuerdo a la denominación del terreno
ocupado: Colón, Villa Colombia, la Floresta, etc. Barberena y Rincón preferían que la tierra
fuera entregada a los nuevos pobladores, a través del Consejo o mediante los mecanismos
jurídicos, pero cuando las mayorías oficialistas lo impedían, entonces apoyaban a los
destechados para que ocuparan directamente.

En síntesis, de alguna manera, puede decirse que desde sus inicios y ante la urgencia de
obtener un techo para sobrevivir, se utilizaron herramientas jurídicas, al mismo tiempo que
se promovía y/o acompañaba las ocupaciones de hecho. De esta manera, en la lucha por
la vivienda, los colonos comunistas destechados combinaron y aplicaron formas de
autodefensa aprendidas en los procesos de colonización rural y de organización
120 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

campesina. Las familias ocupaban los terrenos y a la vez estaban llenando formularios
para que la entidad oficial indicada les adjudicara el lote ocupado y no era difícil lograrlo si
comprobaban que la familia no tenía vivienda. Así amparándose en las leyes vigentes
entonces en materia de ejidos podían ocupar también en algunos casos predios privados
de origen ejidal o terrenos de propiedad municipal.31

En el año de 1946 los comités Provivienda que existían en Cali acordaron constituirse en
una Federación para afrontar unidos la represión policial en las ocupaciones. A la reunión
constitutiva asistieron delegados de 40 comités nombrando una junta directiva integrada
entre otros por Luis A. Morales y Pedro A. Salas militantes comunistas que posteriormente
participarían en la fundación de la Central Nacional Provivienda y del barrio Policarpa
Salavarrieta en Bogotá (Arango, 1986). La Federación funcionó durante dos años y se
desintegró a raíz de la violencia desatada con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Sin
embargo en plena violencia, de manera clandestina organizaron y realizaron la toma de
los terrenos denominados Saavedra Galindo dando nacimiento al actual barrio Simón
Bolívar, en la ciudad de Cali.

En la residencia de Julio Rincón se realizaban las reuniones clandestinas en las más duras
épocas de la violencia, para programar las tomas de tierra y coordinar las acciones
necesarias para lograrlo. Julio Rincón, Luis A Morales y Pedro Salas, tenían organizada
una importante ocupación masiva de tierras en zonas de ejidos (en terrenos ocupados por
hacendados del oriente) la víspera del 9 de abril de 1948. Esta ocupación fue abortada por
los hechos sucedidos el 9 de abril (Urrea & Murillo, 1999).
El 7 de agosto de 1956, cerca de la estación de ferrocarril de Cali hubo una explosión de
varios camiones del Ejército cargados con dinamita; esta explosión ocasionó la muerte de
miles de personas que habitaban la zona adyacente a la vieja estación. El gobierno militar,
mediante Decreto 1933 designó una Junta que administrara la construcción del barrio
Aguablanca para los damnificados. Esta Junta, no solo no hizo adjudicaciones gratuitas
sino que recaudó dinero entre los damnificados y vendió lotes a personas no damnificadas,

31La propiedad ejidal fue establecida por el virrey Manuel Antonio Flórez (1778) en el Nuevo Reino
de Granada como terrenos protegidos para beneficio común y destinados a atender necesidades
de la población desposeída. Ver mayor información en el capítulo anterior.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 121
comunistas.

como consta en el informe presentado, años después, por la junta del barrio Aguablanca
a la Quinta Asamblea Nacional de Provivienda (CENAPROV, 1967b).

Durante los años cuarenta y cincuenta, fue una época de mucha agitación social en varias
ciudades colombianas, relacionada con la expansión urbana y el monopolio de tierras
aledañas a las cabeceras municipales. La Central Pro Vivienda de Cali surgió en 1957. En
su coordinación participaban liberales y comunistas como expresión de la alianza entre el
Partido Comunista y el sector que formaría el Movimiento Revolucionario Liberal (Urrea &
Murillo, 1999).

En 1958, Nicolás Buenaventura y Luis Burbano, miembros del Partido Comunista,


exigieron la expropiación de terrenos ejidales ocupados por terratenientes y ubicados en
una zona adyacente a la Base Aérea para ser entregados sin costo alguno a los
destechados.

Fotografía 2-19: Nicolás Buenaventura.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


Por su parte, los dirigentes viviendistas liberales Humberto Patiño, Jesús Giraldo, Antonio
Urriago, Julio César Vélez, entre otros, partidarios de las negociaciones con los
terratenientes ocupantes, se opusieron radicalmente a esta exigencia y expulsaron a los
comunistas de la Central Pro Vivienda de Cali. Esta medida, significaba en la práctica
romper la alianza entre ambas agrupaciones políticas, en consecuencia, Alfonso
Barberena, como autor de la Ley sobre los ejidos rechazó esta expulsión y se retiró del
122 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

partido liberal. Como ya se mencionó, tanto Barberena como el Partido Comunista


defendían la aplicación de la Ley para que las tierras ejidales no se compraran a precios
de monopolio sino que fueran negociadas a precios bajos o simplemente expropiadas para
los programas de vivienda popular (Tascón, 2015). Sin la presencia de Barberena, sin los
comunistas y con la mediación del Instituto de Crédito Territorial (ICT), los terratenientes
negociaron con la Central Pro Vivienda de Cali. De este modo, terrenos no urbanizados y
sin ningún servicio público entraron a ser negociados para vivienda popular a un precio
favorable para los terratenientes. Con la mediación de las autoridades locales preocupadas
por el clima agitacional urbano de ese período, se buscó garantizar la conducción
paternalista del movimiento de destechados por parte de los líderes de los partidos
tradicionales y esto hizo posible que la Central Pro Vivienda de Cali obtuviera crédito del
Banco de Colombia, para comprar al señor Abraham Domínguez la Hacienda el Guabito y
urbanizar los terrenos en donde en la actualidad están ubicados los barrios Alfonso López
en sus tres etapas y el barrio Siete de Agosto (Urrea & Murillo, 1999). El ICT realizó
cuantiosas inversiones en obras de infraestructura, en terrenos con un nivel del suelo por
debajo del río Cauca. La inversión pública de la época en los jarillones le permitió a los
hacendados que sus tierras fuesen viables para ser urbanizadas a pesar de la proximidad
con el Río Cauca, y negociar así la venta de ellas para vivienda popular con la Central Pro
Vivienda bajo dirección del partido liberal, a través de la intermediación de las autoridades
y de los sectores políticos de los dos partidos tradicionales.

Como anota Jacques Aprile-Gniset, en el Valle del Cauca los pobres terminaron pagando
con creces la nueva renta urbana de los terratenientes, gracias a la inversión pública y a
la forma como se negoció el acuerdo de -compra del globo de tierra- entre la organización
popular y los grandes hacendados, mediado por las autoridades y los partidos
tradicionales, liberal y conservador (Urrea & Murillo, 1999). En otras regiones del país, a
finales de la década del 50, se iniciaron también comités locales de Provivienda con la
iniciativa de los sindicatos de oficios varios integrados por artesanos (sastres, zapateros,
carpinteros, plomeros, panaderos, etc) y trabajadores independientes y con la participación
activa de militantes comunistas como Carlos Herrera, Camilo Larrazábal, Carlos Arias,
Tulio Villa, Vicente Martínez y Anita Borray. En Ciénaga invadieron los ejidos conocidos
como playones para conformar los barrios Jorge Eliécer Gaitán y Nueva Colombia y en
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 123
comunistas.

Valledupar los terrenos municipales de la Granja Ganadera dando origen al barrio Primero
de Mayo (Martínez, 2010).

Fotografía 2-20: Barrio Primero de Mayo en Valledupar.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Así, las experiencias de los primeros comités de Provivienda en Cali, en Ciénaga, en


Valledupar, en Ibagué y en otras ciudades del país, hicieron posible la creación de una
organización nacional que integrara estas iniciativas para darles una mayor proyección y
cobertura en todo el territorio nacional.

2.5.3 La fundación de la Provivienda nacional.


Por iniciativa de Alfonso Barberena y convocada por el Partido Comunista se realizó la
primera reunión en Bogotá, el 16 de febrero de 1959 con el propósito de promover y
coordinar, en todo el país, las acciones colectivas de los destechados, orientadas a obtener
soluciones de vivienda popular urbana. Según Arango Zuluaga, la reunión se realizó en la
casa sindical ubicada en la carrera 8 No. 2-23 del barrio las Cruces, con la asistencia de
Alfonso Barberena, Hernando Garavito Muñoz, Gerardo Molina, Gustavo Osorio, Rosa de
Buenaventura, Tirso Chalarca, Miguel Angel Cubillos, Gregorio Clavijo, Edgar Valero,
Alejandro Buenaventura, Benjamín Robayo, Jorge Prado y José Santos Ramírez. Los dos
últimos en representación del sindicato de trabajadores de Cementos Diamante (Arango,
1986).
124 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

En consecuencia, esta nueva Provivienda en Bogotá, quedó integrada por dirigentes


obreros y abogados. El primer presidente de Provivienda en Bogotá, fue el abogado
Hernando Garavito Muñoz, quien además, como asesor jurídico de la naciente
organización, ayudó a elaborar la documentación. La primera junta directiva defendió a
numerosas familias que iban a ser desalojadas del barrio El Triángulo, tramitó créditos para
vivienda de algunos afiliados y negoció precios favorables en otras adjudicaciones de
vivienda.

Sin embargo, funcionó con grupos reducidos de inquilinos y personas muy entusiastas que
contribuyeron a la creación de una verdadera organización de los destechados, gracias al
valioso aporte de los artesanos y trabajadores comunistas que poco a poco se fueron
vinculando y aportando su experiencia directa en las acciones colectivas emprendidas en
Cali. Ellos fueron, en particular, Pedro Antonio Salas, Luis A Morales, Jesús Flórez y
Celmira Cruz. Estos luchadores plantearon a la naciente Provivienda, dos modificaciones
de fondo que fueron aceptadas sin dificultad:

La primera fue la necesidad de ampliar la organización con la afiliación de inquilinos que


tuvieran urgente necesidad de vivienda y que pudieran participar directamente en la junta
directiva. Los profesionales, intelectuales y dirigentes sindicales cedieron sus cargos
directivos y continuaron como asesores.

La segunda propuesta fue adoptar las modalidades de lucha desarrolladas en Cali


alternando procesos jurídicos y de reclamación legal al mismo tiempo que se emprendían
acciones colectivas con ocupaciones de hecho. Estas últimas fueron prioritarias y
caracterizaron la primera década de la organización. Sin embargo, las acciones de defensa
legal a los inquilinos estafados por urbanizadores piratas, aunque perdieron importancia,
continuaron como una actividad solidaria y complementaria.
Sobre estos años recuerda Pedro Antonio Salas:

“Yo ya vivía en Bogotá, en el barrio Ricaurte y tenía organizadas numerosas


familias que, como yo, necesitábamos una vivienda propia. Mi objetivo —con el cual
entusiasmé a las otras familias— era el de invadir los edificios del Centro
Administrativo Nacional, que el gobierno del dictador Rojas Pinilla había dejado
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 125
comunistas.

inconclusos. Por iniciativa de un compañero de Cali de apellido Ospina, fui a Las


Cruces donde funcionaba el Comité de Unidad y Solidaridad Sindical (Cuas).
Conocí allí a la naciente Provivienda nacional y por insinuación de ellos me vinculé,
después de que aceptaron las condiciones que les propuse. Estas consistían en
que se realizara una asamblea para modificar la junta directiva, de suerte que ésta
quedara integrada por verdaderos inquilinos con numerosos hijos que sintieran en
carne propia el problema de la vivienda. Otra condición consistía en que
pensáramos seriamente en invadir terrenos ociosos mediante la toma
revolucionaria de la tierra, tal como yo lo había aprendido en Cali, en acciones
masivas de inquilinos organizados en las que, en muchas ocasiones, se construía
un barrio en una noche. Se acordó un programa que entonces era mínimo y
consistió en organizar a los inquilinos, defenderlos en todos los aspectos y
conseguir vivienda por cualquier medio” (Salas, 1998).

Desde sus inicios y a lo largo de su historia la organización contó con el apoyo de


profesionales ad-honorem (abogados, ingenieros, arquitectos, topógrafos y contadores)
algunos de ellos demócratas socialistas y la mayoría militantes comunistas. Estos
profesionales contribuyeron al proceso desde su respectiva disciplina, con asesorías
jurídicas y en litigios, con asistencia técnica para el diseño urbanístico, instalación de
servicios públicos y labores administrativas. Igualmente contó con la asesoría y el apoyo
solidario del movimiento sindical y estudiantil.

Los afiliados realizaron diferentes modalidades de acción, con mayor o menor intensidad
en cada uno de los cinco períodos:
 Participación en Centros de Inquilinos para adelantar procesos de formación
política.
 Ubicación de ejidos y predios municipales susceptibles de ocupación.
 Ocupaciones colectivas de predios por colonos afiliados a la organización.
 Análisis de la legislación vigente útil para defender la posesión de los terrenos
ocupados.
 Apoyo mutuo con organizaciones sociales y sindicales.
 Creación y consolidación de barrios de Provivienda.
126 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

 Asesoría inicial a destechados de otras organizaciones solo para la toma del


terreno.
 Invasiones espontáneas que posteriormente son orientadas por Provivienda.
 Asesoría en reclamaciones de adjudicatarios contra urbanizadores piratas.
 Compra y construcción de vivienda con ahorros de Centros de inquilinos.
 Compra y venta de terrenos urbanizables.
 Proyectos de instalación de servicios de agua y alcantarillado con trabajo
comunitario.

En agosto de 1960 se eligió una nueva junta directiva integrada por dirigentes populares:
Pedro A. Salas, presidente; Jorge Hurtado, vicepresidente; Hernando Meléndez, secretario
general; Antioco Palacios, tesorero y Juan de J. Ramírez, fiscal. También en esta
oportunidad, el abogado Hernando Garavito Muñoz, como asesor jurídico, fue el
encargado de redactar el nuevo proyecto de estatuto de la Central Nacional Provivienda,
reconocida por el Ministerio de Justicia con la Resolución del 5 de mayo de 1961.

La nueva junta tramitó 3.000 solicitudes de afiliación, fundó seccionales en Neiva y La


Dorada, defendió a los afectados por estafas del sacerdote Estanislao Carvajal en la
urbanización Carvajal de Bogotá, asesoró a los damnificados de la urbanización pirata
barrio California, participó activamente en la invasión del barrio Las Colinas con el apoyo
del movimiento sindical y promovió la creación del barrio Policarpa Salavarrieta (Upegui,
2011).

Fotografía 2-21: Niños y mujeres del barrio Las Colinas, en Bogotá 1960.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 127
comunistas.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

La dirección de Pedro Salas, con su experiencia organizativa en la lucha por la vivienda


hizo posible que se consolidara el esfuerzo inicial de la nueva Provivienda en Bogotá y así
lo narra con sus propias palabras:

“Tuve la suerte de encontrar a un viejo amigo quien intercedió para que el ministerio
de Justicia nos la aprobara en pocos días. Este amigo se llamaba Carlos Barrios.
En 1952 habíamos participado en una organización juvenil en la Universidad
Nacional donde nos conocimos en reuniones de concientización sobre la lucha de
clases y la problemática del país. Desde ese entonces no nos habíamos vuelto a
ver. La organización continuó ganando más prestigio, ya no por lo que decíamos
sino por lo que hacíamos en favor de las aspiraciones de la gente y de las
necesidades del momento” (Salas, 1998).

A partir de entonces, la organización continuó poco a poco vinculando y formando a los


destechados para realizar las ocupaciones que dieron origen a un nuevo tipo de barrios
con innovaciones significativas en el acondicionamiento del terreno, la fabricación de
128 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

casetas móviles, la seguridad, la disciplina, la lealtad, la solidaridad, las actividades


culturales de formación política y de entretenimiento. Barrios caracterizados por la
organización de sus habitantes, las prácticas colectivas de auto construcción y seguridad
y una activa participación en las protestas sociales y políticas de otros sectores sociales.

Fotografía 2-22: Barrio Los comuneros – Fusagasugá

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Fotografía 2-23: Movilización de vecinos del Barrio Policarpa (1967)

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Fotografía 2-24: Comida comunitaria en el barrio Policarpa.


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 129
comunistas.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

2.6 Provivienda: organización de masas,


semillero de militantes y potencial
electoral del Partido Comunista.
Fotografía 2-25: Militantes del PSR durante la huelga de 1927 en Barrancabermeja

Nota: Carátula Renán Vega Gente muy rebelde.

El Partido Comunista Colombiano (PCC) desde su fundación en 1930 ha sido un educador


político de sectores artesanales, sindicales, campesinos y estudiantiles buscando crear y
130 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

consolidar un liderazgo popular, consecuente con su propósito de constituirse en


vanguardia revolucionaria, para lograr por las vías legales reformas profundas que allanen
el camino hacia el socialismo. Afrontando y superando los permanentes obstáculos que la
represión gubernamental y la pobreza financiera le han puesto en el camino, ha sido la
única organización de izquierda que ha logrado, por más de medio siglo y sin pausa,
mantener órganos de difusión como el Semanario Voz y organizaciones sociales como
Provivienda (Delgado, 2009).

Desde la perspectiva de los sectores subalternos, a lo largo del siglo XX, con un reciente
pasado campesino procedente de regiones donde la violencia estatal y paraestatal contra
el “enemigo interno” facilitó el despojo violento de muchos pobladores y la acumulación de
la propiedad en pocas manos, la práctica política del Partido Comunista estuvo orientada
a consolidar sus bases sociales y electorales integradas en buena medida por colonos
(rurales y urbanos), artesanos, trabajadores estatales y/o por cuenta propia que lucharon
por el derecho al trabajo digno y solidario y a la propiedad familiar. Con esta perspectiva
se concibieron las federaciones sindicales, las zonas de autodefensa campesina32 y los
barrios de nuevo tipo de Provivienda.

Son escasos los escritos que destacan la importancia de esta práctica política. Entre ellos
pueden mencionarse que siguiendo la orientación del X Congreso del PCC en 1966, se
definió la Plataforma de Lucha Inmediata de las FARC en la cual se reitera el respeto a las
ocupaciones de tierras y la propuesta de reducción del 50% en los arriendos de vivienda
urbana (Aguilera, 2014). Posteriormente, en la Resolución política del XIII Congreso del
PCC realizado en noviembre de 1980 se menciona la gran experiencia de la Central
Nacional Provivienda como ejemplo para construir otras organizaciones de masas. En los
años 1982 y 1985, las revistas del PCC Documentos Políticos y Estudios Marxistas y
CENAPROV publicaron algunos artículos al respecto, ellos son:

32Con base en esta experiencia los campesinos del Duda lograron titulación de tierras a cambio de
preservar los bosques y dieron vida a la propuesta de “Zonas de Reservas Campesinas”, que
posteriormente tuvo reconocimiento legal a partir de la aprobación de la Ley 160 de 1994. Esta ley
tuvo por objeto velar por el aprovechamiento de las tierras baldías de la Nación y regular su
ocupación por parte de los colonos de escasos recursos para el fomento de la pequeña propiedad
rural, la economía campesina, la conservación del medio ambiente y de los recursos naturales
renovables.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 131
comunistas.

En Documentos Políticos No. 112 a 115 se publicaron las tesis de Jaques Aprile-Gniset
sobre la colonización popular urbana con el título El fenómeno urbano en Colombia y bajo
el seudónimo de Urbano Campo; en la revista Estudios Marxistas No. 13 de 1982 hay un
artículo de Lelio Rodríguez sobre la lucha por la vivienda donde se menciona cómo los
profesionales del Partido Comunista brindan formación política y asesoría jurídica a
Provivienda, con el propósito de ubicar a los mejores viviendistas para invitarlos a ingresar
como militantes del PCC. En efecto, según el desempeño y el compromiso efectivo con la
lucha por la vivienda, eran seleccionados los más destacados para asistir a la escuela
nacional de cuadros del PCC y en algunos casos también para viajar a la Unión Soviética.

También en la revista Estudios Marxistas en el No. 22 de 1985, Ignacio Coral en su artículo


titulado Provivienda como herramienta de trabajo para los comunistas, sostiene la tesis de
que las acciones colectivas emprendidas con éxito por los destechados, demostraron en
la práctica la validez y la importancia del trabajo barrial para la construcción de una
organización de masas orientada por los comunistas. Las reflexiones de la arquitecta
militante Gilma Mosquera sobre el movimiento viviendista y los textos pedagógicos de
Nicolás Buenaventura, que se mencionarán más adelante, son publicados directamente
por CENAPROV.

En general, los documentos programáticos del PCC, acordes con su postulado de


concebirse como el partido de la clase obrera, en un país de escaso desarrollo industrial,
abordan la caracterización de la coyuntura política nacional e internacional y mencionan la
importancia de la participación política democrática dentro del sistema imperante, sin aludir
a los viviendistas en particular. Estos documentos fueron elaborados por funcionarios del
Comité Central, con sólida formación ideológica y poca vinculación con la vida cotidiana
de los sectores subalternos. Durante varias décadas, sus declaraciones políticas
estuvieron acordes con los lineamientos de la URSS, sobre la necesidad de la coexistencia
pacífica entre el capitalismo y el socialismo, las reivindicaciones social-demócratas y el
tránsito gradual al socialismo por vías parlamentarias (Duque, 2012). El PCC es reconocido
por las demás agrupaciones de izquierda en Colombia, por su disciplina, solidez
organizativa, su participación persistente en campañas electorales y al mismo tiempo por
su negativa a condenar o rechazar abiertamente la vía armada.

A este respecto, es interesante mencionar la tesis de Boaventura De Sousa Santos acerca


de la relación fantasmal entre la teoría y la práctica del marxismo tradicional, con la
132 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

preponderancia de la clase obrera como sujeto histórico, en países donde no existen


grandes ciudades industrializadas. Al mismo tiempo, destaca la importancia en la
actualidad, de grupos humanos que fueron invisibles para la teoría crítica y que constituyen
movimientos sociales contra-hegemónicos, sin organizarse en sindicatos ni en partidos
políticos, son mujeres, indígenas, negros, gays, lesbianas, desempleados, inmigrantes sin
papeles, campesinos sin tierra que con frecuencia viven en aldeas remotas y reivindican
un pensamiento ajeno a la tradición occidental.

Siguiendo esta tesis, podría asumirse que, las declaraciones de principios de las
organizaciones de izquierda de la época, obedecieron al deseo de transformación a largo
plazo, desconociendo la experiencia real y cotidiana del proceso organizativo popular
presente en cada momento. En este sentido, puede afirmarse que los documentos
programáticos del PCC, durante el siglo XX, en Colombia, de cierta manera expresaron
una perspectiva eurocéntrica como correspondía al marxismo ortodoxo, asignándole al
trabajo de masas un papel instrumental como semillero de militantes y potencial electoral.
En consecuencia, se produce una relación fantasmal entre la teoría y la práctica, ya que la
teoría no habla con la práctica y la práctica no habla con la teoría (De Sousa Santos, 2011)
y las valiosas experiencias sociales acumuladas en la práctica política de los colonos
comunistas terminan siendo desperdiciadas. Este pudo ser uno de los factores del declive
de Provivienda, como se analizará más adelante.

2.6.1 La fundación del PCC y sus alianzas originarias con los


liberales
El Partido Comunista PCC fue fundado el 17 de julio de 1930, integrado por militantes
obreros, artesanos, campesinos e indígenas del antiguo Partido Socialista Revolucionario
que había protagonizado más de una década de luchas sindicales, movilizaciones sociales
e insurrecciones fallidas (Duque, 2012). Estas luchas del decenio de 1920 fueron
reprimidas de manera drástica con la Ley 69 de 1928, la cual establecía también la censura
de prensa y la persecución por profesar ideas socialistas. Esta ley prohibió la celebración
del Día Internacional del Trabajo y en vísperas del Primero de Mayo se encarceló a los
dirigentes sindicales para garantizar el cumplimiento de la ley (Renán Vega, 2002).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 133
comunistas.

El año de 1930 transcurrió en una coyuntura especial porque el Partido Liberal recuperó el
poder del Estado después de 45 años de hegemonía conservadora y en el mismo año
nació el Partido Comunista como una organización legal, con expectativas de alianzas
políticas con jefes del liberalismo, en el espíritu de la democracia liberal y acatando la
orientación del Partido Comunista de la Unión Soviética PCUS. Como sección de la
Internacional Comunista, formuló su política dirigida a la clase obrera en un país
predominantemente rural y un asalariado industrial apenas en formación; afrontando las
consecuencias de la gran crisis económica mundial, con miles de trabajadores urbanos
cesantes y campesinos en condiciones de sobre-explotación en las haciendas cafeteras.

En consecuencia, sus principales realizaciones en esta primera etapa fueron, en las


ciudades, la organización de los desempleados y la Marcha contra el Hambre; en el campo,
el fortalecimiento de las Ligas Campesinas de Viotá y de los indígenas en el Tolima, el
Cauca y la Sierra Nevada de Santa Marta; la huelga de las escogedoras de café en
Montenegro, la huelga de los petroleros en Barrancabermeja y la publicación de 42
números del periódico Tierra, con un tiraje de 2.500 ejemplares diarios y que fue ilegalizado
en el gobierno de Olaya Herrera por su oposición a la guerra contra el Perú en 1933 (PCC,
1961). Las realizaciones de esta época están ampliamente documentadas por Ignacio
Torres Giraldo.

Fotografía 2-26: Ignacio Torres Giraldo. Fundador del PSR y del PCC

Nota: Asociación para la investigación Social.


En 1934 Alfonso López Pumarejo ganó las elecciones presidenciales y con su llamada
“Revolución en marcha” intentó reformas democráticas. En particular, el reconocimiento de
los de derechos de los trabajadores y la Ley 200 de 1936 para estabilizar los derechos de
los colonos y poner freno a los latifundios inexplotados. Como expresión de apoyo al
134 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

gobierno de López Pumarejo y en cumplimiento de la resolución de la Internacional


Comunista que llamó a la creación de frente populares antifascistas en alianza con las
burguesías nacionales, el Partido Comunista y otros sectores de izquierda crearon el
Frente Popular Anti-imperialista, bajo la consigna de Con López contra la reacción (López
de la Roche, 1994).

No obstante, este Frente no logró la aprobación del gobierno y fue catalogado por el
presidente López como “un embeleco” (PCC, 1961). A pesar de este distanciamiento
público, con la izquierda, el gobierno de López no logró neutralizar a los defensores del
status quo. La Revolución en marcha constituyó una de las frustraciones más evidentes
para las clases subalternas (Aguilera & Vega, 1998). Las reformas gubernamentales que
tenían amplio respaldo popular fueron rechazadas rotundamente por parte de quienes
vieron afectados sus intereses, no solamente dentro del Partido Conservador sino también
en los sectores tradicionales mayoritarios del Partido Liberal.

Estos sectores impusieron la gran pausa del gobierno de Eduardo Santos (1938-1942) y
la terminación definitiva de los experimentos reformistas en 1945 con la renuncia de López
y su reemplazo por Alberto Lleras Camargo, quien terminó su administración compartiendo
el gobierno con los conservadores (Oquist, 1978). El ciclo de 16 años de la llamada
“Violencia” coincidió con el inicio de la industrialización por la vía de la sustitución de
importaciones y con “la gran pausa” de Eduardo Santos, en la cual el liberalismo abandonó
su proyecto reformista.

Así las cosas, el partido liberal llegó a las elecciones de 1946 con divisiones
irreconciliables. El candidato del sector radical fue Jorge Eliécer Gaitán caudillo con amplio
apoyo popular y considerado como “fascista” por el PCC33. El sector moderado del
liberalismo, presentó como candidato a Gabriel Turbay, conocido por su apertura

33En el ambiente político de la época, los comunistas seguidores de la URSS, estimaron que los
caudillos populares, Jorge Eliécer Gaitán en Colombia y Juan Domingo Perón en Argentina eran
similares a Benito Mussolini, el líder fascista italiano.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 135
comunistas.

diplomática frente a los países socialistas cuando fue Ministro de Relaciones Exteriores de
López Pumarejo34. Los comunistas decidieron apoyar al diplomático.

Con dos candidatos liberales se facilitó el triunfo electoral del Partido Conservador
Colombiano en 1946 que llevó a la presidencia a Mariano Ospina Pérez. Con el respaldo
de la iglesia católica, los conservadores utilizaron un leguaje anticomunista para
profundizar la persecución indiscriminada contra los opositores políticos (Palacios, 2012).

A continuación se presenta una imagen de los titulares del diario conservador El Siglo en
octubre de 1942 y en mayo de 1949 que ilustra esta estigmatización.

Fotografía 2-27: El sectarismo antiliberal del diario conservador El Siglo.

Nota: Imagen tomada del libro Porque la Sangre es Espíritu (Perea, 1996, p. 142)
En esta coyuntura electoral, los “pájaros” y “chulavitas” (paramiltares) arreciaron su
persecución contra los campesinos liberales y comunistas35. Como sostienen varios

34
Como Ministro, Gabriel Turbay gestionó el establecimiento de relaciones diplomáticas entre la
URSS y Colombia; estas relaciones fueron suspendidas en 1948, a raíz del “Bogotazo”.

35Como ya se mencionó, se suceden las masacres contra familias completas, con actos de extrema
crueldad como desollar y mutilar a las víctimas. Jorge Eliécer Gaitán, dos meses antes de ser
asesinado convocó, a una muchedumbre que desfiló en profundo silencio con antorchas y banderas
136 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

autores (Orlando Fals, 2008; Guzmán, 1977; Sánchez Gómez, 1987; entre otros), esta fue
una estrategia política frente al debate electoral de 1949. Igualmente, el acuerdo con el
gobierno de los EEUU para realizar en Bogotá la Novena Conferencia Panamericana, en
1948, como escenario propicio para incorporar la doctrina Truman en América Latina y
condenar el “comunismo internacional”; así lo atestigua la declaración final aprobada por
los presidentes latinoamericanos (Renán Vega, 2013).36

Las ideas nacionalistas y liberales de Gaitán y el gaitanismo eran un obstáculo enorme en


esa pretensión, por lo cual, varios autores sostienen la tesis de que el asesinato de Gaitán
fue la primera acción encubierta de la CIA en Colombia (Arenas, 2014). Según esta tesis,
los conservadores buscaron apuntalar su hegemonía con la práctica de la muerte y el
despojo amparados por la Iglesia Católica y por la CIA. La persecución se desató con
mayor intensidad ocasionando cientos de miles de desplazados, a raíz del asesinato de
Gaitán, el 9 de abril de 1948. De otra parte, el rechazo al gaitanismo expresado por el PCC,
en las elecciones de 1946, sirvió de pretexto al partido conservador para culpar a los
comunistas del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, como puede observarse en la siguiente
imagen.

Fotografía 2-28: Titular Periódico El Colombiano

enlutadas para pedir al presidente conservador Mariano Ospina Pérez que detenga las masacres
ejecutadas por las autoridades.

36La Novena Conferencia Internacional Americana declaró: “Que por su naturaleza antidemocrática
y por su tendencia intervencionista, la acción política del comunismo internacional o de cualquier
totalitarismo es incompatible con la concepción de la libertad americana.”
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 137
comunistas.

Nota: Periódico El Colombiano 10 de abril de 1948.

Apenas fue conocida la noticia, del asesinato de Gaitán, la gente pobre se insurreccionó e
intentó destruir lo que simbolizara el poder conservador y clerical. Los órganos represivos
del Estado y sectores de la iglesia católica aniquilaron este levantamiento popular a sangre
y fuego, masacrando a miles de personas (Renán Vega, 2013). Por su parte, el PCC, a
raíz de la revuelta popular del 9 de abril de 1948, desistió de sus compromisos con el
Partido Liberal y asumió la tarea de conquistar una identidad propia; conservando su
ideario socialdemócrata; desarrolló un intenso trabajo de organización con sectores
sindicales para obtener reivindicaciones laborales mínimas y con los protagonistas de la
colonización popular en el campo y en la ciudad para apoyarlos en su propósito de tener
acceso a la tierra y a la vivienda propias.

En consecuencia, en octubre de 1949, el partido comunista estableció la consigna de la


“autodefensa de masas”, como táctica de lucha para que los campesinos defendieran su
vida, su comunidad y su tierra, con una estructura de mando que pudiera garantizar la
defensa y la movilidad de las poblaciones en caso de ataque. A pesar de la violencia
estatal, de su dependencia de la URSS y de su carácter reformista, el PCC siguió
trabajando en la clandestinidad mientras los liberales alzados en armas eran abandonados
por su dirigencia,
138 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

“los comunistas reanudaron contactos con los sectores radicalizados del campo,
establecieron núcleos de organización y resistencia que hoy todavía subsisten,
crearon redes de comunicación y mantuvieron en circulación nacional o regional
pasquines, hojas volantes, folletos e incluso libros editados en el país y además
lograron mantener en pie una escuela nacional de formación de cuadros políticos”
(Delgado, 2009, p. 95).

Muchos dirigentes agrarios gaitanistas terminaron afiliándose al PCC37. Además, algunos


dirigentes liberales progresistas y/o intelectuales de izquierda establecieron alianzas con
el Partido Comunista, entre ellos Alfonso Barberena, Hernando Garavito Muñoz, Gerardo
Molina, Luis Emiro Valencia y Marco Naranjo López. Ellos apoyaron a los comunistas en
sus luchas sindicales, contribuyeron a formalizar los derechos laborales y aportaron
iniciativas legislativas para la recuperación de los ejidos38.

Simultáneamente, el gobierno nacional adoptó la Doctrina de la Seguridad Nacional,


creada por el Pentágono, como una teoría militar del Estado para enfrentar al enemigo
interno, materializado en supuestos agentes locales del comunismo. Además de las
guerrillas, el enemigo interno podía ser cualquier persona, grupo o institución nacional que
tuviera ideas opuestas a las gubernamentales. Una consecuencia de esta doctrina fue
señalar al Partido Comunista y a los comunistas en general como los responsables del
auge revolucionario en el país. Así se hizo la transición de un ejército de adscripción
bipartidista a uno anticomunista, marcado por la concepción del enemigo interno (Leal,
2003). La visión militar asoció a los sectores pobres de la población, a diversas
organizaciones sociales y en general, a cualquier manifestación de descontento social, con
el comunismo.

37 Entre ellos Juan de la Cruz Varela, Eusebio Prada y Gerardo González.

38Como se explica más adelante estas iniciativas permitieron dar un sustento legal a las acciones
colectivas de los destechados y a la creación de Provivienda.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 139
comunistas.

2.6.2 La persecución al Partido Comunista y a los colonos


comunistas.
Entre las repercusiones del 9 de abril cabe destacar la adopción del anticomunismo como
doctrina oficial del Estado colombiano, en concordancia con las conclusiones generales de
la Conferencia Panamericana, lo que prácticamente significó la entrada de esta parte del
continente en la Guerra Fría (Renán Vega, 2013). A raíz del levantamiento popular del 9
de abril de 1948, muchos comunistas fueron detenidos, amenazados de muerte y
sometidos a consejos de guerra (Vieira, 1988). Ante la agudización de la represión, en
1952, se organizó en la clandestinidad el VII Congreso del Partido Comunista, en el cual
se llamó a la militancia a profundizar en la autodefensa de masas, a construir un Frente
Democrático y a estimular la toma de tierras en los lugares de resistencia campesina
(Prada, 2008) Las organizaciones campesinas de autodefensa trabajaron en la
construcción de poderes locales, bajo la dirección del PCC (Aguilera, 2010).

En junio de 1953 se instaló el régimen militar, como una apuesta de las élites para hacerle
frente a la violencia generalizada y controlar cualquier rebeldía o síntoma de protesta por
parte de las clases subalternas; en la celebración del primero de mayo de 1954 Rojas
Pinilla describe a los comunistas como “gentes de la más baja escala moral, para quienes
no cuenta ni el temor de Dios, ni el acato a la ley, ni la elemental conciencia de los deberes.
Verdaderas fieras humanas en quienes se ha pervertido todo sentimiento humanitario y
obran solamente en busca de satisfacer bajos instintos”, citado por Beltrán (2015).

Al respecto, la Iglesia Católica afirma en su periódico El Catolicismo:

“indudablemente, hoy para la civilización cristiana el enemigo mejor organizado,


de mística mayor y de más impresionante inminencia es el comunismo… Por tanto,
todos los medios lícitos de que podamos valernos para librar a nuestro país de esa
ideología y de esas prácticas que destruyen en lo humano la civilización de que
somos hijos […] es no solo oportuno sino una necesidad urgente”, citado por Beltrán
(2015).

Al siguiente año fue convocada la Asamblea Nacional Constituyente presidida por Mariano
Ospina Pérez. Esta Asamblea, en aplicación de la doctrina de la Seguridad Nacional y
mediante el Acto Legislativo No. 6 de 1954, prohibió “la actividad política del comunismo
140 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

internacional” (Asamblea-Nacional-Constituyente, 1954).39 No solo quedaba ilegalizado el


Partido Comunista como tal, sino la "ideología comunista", rótulo que se aplicaba
ampliamente a toda tendencia de izquierda y a todo movimiento popular (Proyecto-Nunca-
Más, 2000).

En consecuencia, al siguiente año, el ejército nacional lanzó sucesivos operativos militares


contra Villarrica (Tolima), municipio considerado de amplia influencia comunista y refugio
de familias de campesinos colonos que encontraron asilo cuando huían de la violencia
bipartidista.

Las élites, la jerarquía eclesiástica y el ejército decidieron emprender la guerra contra


Villarrica, masacrando a la población civil con la intención de exterminar la oposición
política y social en la región. Aplicando tácticas contrainsurgentes inspiradas en la doctrina
de la seguridad nacional40 obligaron a los campesinos a defender su integridad y sus
familias con las armas (Beltrán, 2015).

La nueva persecución indiscriminada y prolongada generó un gigantesco éxodo


campesino, como se relata en los testimonios de los colonos comunistas. Con la
“cortina”41 en la guerra de Villarica (1955) que fracasó pero que según los propios
protagonistas “el movimiento no se dispersó sino que se regó”42 (Aprile-Gniset, 1991),
cerca de 8.000 familias iniciaron un desplazamiento masivo hacia los páramos de
Sumapaz y hacia el sur del Tolima protegidas de los ataques del ejército por las llamadas
Columnas de marcha buscando refugio en zonas que podían brindarles protección. Unas
familias huyeron atravesando la cordillera oriental para colonizar el pie de monte y la

39Acto Legislativo No.6 de 1954. Publicado en el Diario Oficial No. 28.649 del 13 de diciembre de
1954.

40Operación tierra arrasada de la Fuerza Aérea Colombiana arrojó cerca de 50 bombas Napalm,
en las llamadas “acciones de paz”. Quienes expresaran su rechazo eran sancionados con cinco
años de cárcel.(Beltrán, 2015)

41 La cortina era una hilera de combatientes desde Cunday, a la Aurora, los Alpes, Villarrica y
llegaba hasta Prado. Era como una pared de gente, estaban en tierra, en las trincheras, cada uno
en su hueco individual. Ahí comían dormían, día y noche (Beltrán, 2015)

42 “Regar” en términos campesinos es sinónimo de irrigar, sembrar, cultivar.


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 141
comunistas.

Orinoquia (Aprile-Gniset, 1991) y otras desplazadas a los centros poblados iniciaron la


colonización popular urbana de Provivienda.

Según Molano (1989) tanto los desplazamientos geográficos como los nuevos
asentamientos tenían protección armada bajo la forma de autodefensa. Del Sumapaz y
Villarrica salieron dos Columnas hacia el suroriente. De ellas se desprendieron poco a poco
contingentes que fueron colonizando la Hoya del Duda hasta Uribe en el Meta: el Alto
Guayabero y Balsillas en el Huila llegando hasta el Caguán en el Caquetá" (Molano, 1989).

Orientados por los colonos comunistas, aplicaron una estrategia de sobrevivencia con un
proyecto de vida comunitaria construido de acuerdo con su ideario político43.

Fotografía 2-29: Gerardo González dirigente comunista agrario y viviendista en Pasca


(Cundinamarca).

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

43Acá es pertinente recordar que desde comienzos del siglo XX, amplios sectores de la población
colombiana, ante el abandono y/o la persecución gubernamental, emprendieron espontáneamente
procesos de colonización popular rural y urbana para conquistar el derecho a trabajar y a ser
propietarios.
142 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Los lugares donde se consolidaron estas formas de gobierno fueron llamadas “zonas
liberadas” por los comunistas y por las autoridades estatales fueron calificadas de
“repúblicas independientes”. A través de juntas de autodefensa o juntas de unión
campesina distribuyeron baldíos, intentaron garantizar un orden social y sobrevivieron
mediante la combinación del trabajo individual y el colectivo (Aguilera, 2010).

En las llamadas “repúblicas independientes” y en los barrios de Provivienda los colonos


comunistas establecieron, inicialmente, normas de convivencia propias, con administración
local autónoma y trabajo comunitario. Con frecuencia los colonos comunistas del campo y
la ciudad se destacan por su cohesión interna, su disciplina organizativa y una ética familiar
compartida. Aunque sus experiencias y su modo de vida fueron vistas como una amenaza
al sistema político imperante, ellos insistieron en consolidar sus proyectos, “sin la ley,
contra la ley o con la ley”, según como se presentara la coyuntura política con
circunstancias proclives o adversas para su participación democrática legal, sus acciones
colectivas de hecho o su actividad clandestina.

2.6.3 De la autodefensa de masas a la combinación de las formas


de lucha
De acuerdo con lo anterior, puede concluirse que, luego de los intentos fallidos por
modernizar el país, el liberalismo postergó sus propósitos y se plegó a los sectores más
opuestos al cambio, para evitar levantamientos populares. Así, la segunda mitad del siglo
XX se inicia con el predominio en el poder de una reacción conservadora inspirada en el
espíritu de la Regeneración (Aguilera, 1997) que había predominado sesenta años atrás y
decidida a aplastar cualquier intento de cuestionamiento a un orden cultural hegemonizado
por la ideología católica, moralista, sin libertades democráticas y basado en la exclusión
de los opositores políticos.

En estas circunstancias, cualquier actividad de proselitismo liberal o de izquierda, corría el


riesgo de ser criminalizada. Sin embargo, el PCC persistió en su empeño de forjarse un
liderazgo popular, por todos los medios legales a su alcance y al mismo tiempo, mediante
la táctica de la autodefensa de masas establecida en 1949 y ratificada en 1952, buscó
apoyar a los colonos campesinos y urbanos en la defensa de su vida y su propiedad,
oponiéndose a los desalojos, estimulando y acompañando la toma de tierras rurales y
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 143
comunistas.

urbanas. Estas prácticas políticas de alguna manera pueden reflejar una combinación de
formas de lucha legales e ilegales, sin embargo, hasta ese momento son en lo esencial
una táctica defensiva y reivindicativa.

Es con el triunfo de la revolución cubana, que se abre para los países latinoamericanos la
posibilidad de imaginarse una toma del poder político por la vía armada y es en esta
coyuntura que por primera vez el PCC en su IX Congreso celebrado en 1961, declara en
la resolución política que:

"la revolución puede avanzar un trecho por la vía pacífica. Pero, si las clases
dominantes obligan a ello, por medio de la violencia y la persecución sistemática
contra el pueblo, este puede verse obligado a tomar la vía de la lucha armada, como
forma principal, aunque no única, en otro período. La vía revolucionaria en
Colombia puede llegar a ser una combinación de todas las formas de lucha"
(Pizarro, 2004).

Acá es pertinente resaltar cómo el PCC insiste en que la lucha armada no es la única vía
posible; acorde con la orientación política de la URSS menciona la combinación de todas
las formas de lucha, ratificando, implícitamente, su decisión de insistir en la vía
parlamentaria para acceder al poder político. Como afirma Álvaro Delgado, un rasgo
permanente del PCC fue su resistencia al cambio, su estructura jerarquizada y su discurso
fiel a la ortodoxia obrerista (Delgado, 2009).

Debido a su estrecha relación con el PCUS, desde su nacimiento y en particular a partir


de la postguerra mundial y durante la llamada “guerra fría”, condicionó su plataforma
política a las orientaciones relacionadas con la tesis de la coexistencia pacífica entre el
sistema capitalista y el sistema socialista en el plano internacional y a la necesidad de
priorizar la vía electoral y la participación democrática legal en el plano nacional44.

44En 1960 en la Asamblea de 81 partidos comunistas de todo el mundo, se renovó el plan de


competir económica y pacíficamente con el capitalismo y participar en los procesos electorales
parlamentarios.
144 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Posteriormente, en mayo de 1964 se inició la Operación Marquetalia con 16.000 soldados


del ejército colombiano contra el movimiento campesino comunista del sur del Tolima y
con el apoyo de bombarderos facilitados por los Estados Unidos, como parte del
denominado Plan Laso (Latin American Security Operation). Las familias, protegidas por
autodefensas, lograron nuevamente huir y consolidar sus comunidades agrarias en las
llamadas “repúblicas independientes” de El Pato (Caquetá), Riochiquito y Guayabero
(Meta) que también fueron declaradas objetivo militar por el gobierno nacional (Molano &
Reyes, 1980).

En la siguiente imagen puede observarse cómo registra esta noticia el periódico El


Espectador.

Fotografía 2-30: Ocupación a Marquetalia. El Espectador

Nota: Periódico El Espectador

En enero de 1966 y en la clandestinidad que imponía el Frente Nacional, se llevó a cabo


en Viotá (Cundinamarca) el X Congreso del PCC. En este Congreso se aprobó finalmente
la tesis de la combinación de todas las formas de lucha: Sin renunciar a la lucha política
legal y a la participación electoral en las ciudades, aceptó la vía armada como una forma
de lucha NO prioritaria a nivel nacional pero necesaria en algunas regiones del país y al
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 145
comunistas.

mismo tiempo promovió acciones de masas con ocupaciones ilegales de predios rurales y
urbanos, teniendo en cuenta las necesidades y sentimientos de la población (Vieira, 1981).

Sobre esta tesis, Gilberto Vieira secretario general del PCC, en la entrevista hecha por
Marta Harnecker, afirmó que el PCC nunca tuvo como prioridad dirigir o impulsar la lucha
armada pero afirmó también que en los documentos del Partido han decidido plantearse
solamente consignas realistas y por esta razón no mencionan el tema de la toma del poder
porque no consideran que sea un objetivo alcanzable mientras no exista una situación
revolucionaria; en consecuencia el PCC persistió con sucesivos intentos en su empeño por
incorporarse al sistema político legal. A pesar de ello, la respuesta oficial predominante fue
de rechazo y exclusión porque la cultura política colombiana se ha caracterizado por su
larga tradición anticomunista, promovida desde la jerarquía eclesiástica y las instancias de
poder del establecimiento, al punto que el PCC, desde su fundación ha sido perseguido,
ilegalizado y obligado a trabajar en la clandestinidad (Vieira, 1988).

En la experiencia práctica de Provivienda desde sus inicios tuvieron que aplicar el principio
de la combinación de todas las formas de lucha como estrategia de sobrevivencia de los
destechados. La organización acudió a acciones de hecho con tomas ilegales de predios
pero también adelantó procesos de compra comunera y proyectos en concertación con
autoridades locales. Incluso, en un mismo proceso tuvo que acudir, a esta estrategia según
las circunstancias, como se describirá más adelante en el caso del barrio María Cano, en
Palmira (Valle del Cauca).

Sobre esta experiencia Mario Upegui observa lo siguiente:

“La experiencia de Palmira es un ejemplo de la combinación de todos los métodos


de lucha por la vivienda en Colombia en un mismo proceso. La primera etapa fue
legal y se adelantó para obligar a una entidad oficial a cumplir con su deber. Pero
como esto no fue posible, se comenzó, con movilizaciones, a exigir de las
autoridades planes de vivienda popular sin obtener respuesta positiva. Se pasó
entonces a la etapa de la ocupación masiva y organizada. Viene después de la
represión otra etapa que a pesar de ser legal es reprimida por el gobierno, obligando
a la gente a tomar nuevamente por el camino de la ocupación masiva, organizada y
directa hasta consolidar el barrio” (Upegui, 2011).
146 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Sin embargo, ¿cómo explicar que una agrupación política reformista, de alguna manera,
propiciara la mayor y más larga expresión de lucha armada agraria en el continente,
organizara acciones colectivas ilegales con ocupación de baldíos y/o predios urbanos y
consolidara proyectos autogestionarios en el campo y la ciudad?

Gilberto Vieira afirma que la tesis de la combinación de todas las formas de lucha es un
principio leninista adaptado a la realidad colombiana a partir de una necesidad táctica en
los años 50, que se va alargando de tal manera que la táctica conduce a la estrategia, a la
aceptación de la inevitabilidad de la lucha armada, pero al mismo tiempo a la importancia
de reivindicar la participación política dentro de la legalidad. Por eso el PCC no aceptó
privilegiar la lucha armada y decidió, que si bien, el movimiento guerrillero, puede ser
momentáneamente la forma principal de lucha en una determinada coyuntura de una
región particular, no es viable como forma principal de lucha generalizada en Colombia
donde la inmensa mayoría de la población vive en las ciudades (Vieira, 1988).

Otra de las posibles respuestas a este interrogante puede ser, que ante la larga guerra
interna impuesta a la población colombiana, el PCC a pesar de sus convicciones sobre la
coexistencia pacífica, se vio en la necesidad de atribuir legitimidad a la resistencia armada
del pueblo para defenderse de la represión criminal del Estado y sus clases dominantes
(Vieira, 1981). Como ya se afirmó anteriormente, en un régimen político que incurre
sistemáticamente en crímenes de Estado, acudir a la combinación de todas las formas de
lucha es una estrategia de supervivencia, que en la práctica parece inevitable en medio de
una guerra que se prolonga por más de medio siglo.

Durante el decenio de los sesenta, varias organizaciones de izquierda llamaron a la


abstención electoral soñando con llegar al poder con las armas y criticaron duramente a
los comunistas que en alianza con el Movimiento Revolucionario Liberal de López
Michelsen continuaban participando en las contiendas electorales. El PCC, al mismo
tiempo persistió en sus trámites legales de reconocimiento de la personería jurídica para
sus organizaciones sindicales y campesinas, cuando así lo requerían, planeó y dirigió las
ocupaciones de predios a partir de acciones colectivas de hecho, participó en huelgas y
paros cívicos. En relación con el movimiento guerrillero el PCC brindó formación política a
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 147
comunistas.

la resistencia armada campesina. A este respecto, Alvaro Delgado explica que los jefes de
las Farc afirmaban que no necesitaban combatientes porque les sobraban, sino
instructores políticos (Delgado, 2007), el PCC respondía a esta solicitud enviando algún
comisario que impartiera cursos sobre materialismo histórico o economía política.

2.6.4 La participación electoral y la consolidación de los barrios.


Fotografía 2-31: Las alianzas electorales.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Históricamente, debe tenerse en cuenta que en Colombia, el PCC junto con la oposición
de izquierda, en términos electorales ha sido una fuerza política minoritaria y marginal.
Alrededor del 90% de los votos y los escaños de la burocracia estatal son ocupados por
liberales y conservadores, a su vez elegidos con menos del 50% del potencial electoral.
En otras palabras, la expresión mayoritaria ha sido la abstención. Además, desde 1958 a
1982, la escasa votación comunista presenta una tendencia a la disminución en las
ciudades y un incremento en las zonas campesinas, donde al mismo tiempo se registra un
aumento considerable del número de asesinatos políticos en el período (Buenaventura,
1983).

A pesar de la participación marginal en los cuerpos colegiados y de la dificultad para


obtener un listado completo de los nombres de quienes desde el congreso nacional, las
asambleas departamentales y los concejos municipales contribuyeron a la legalización de
148 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

los barrios de Provivienda en todo el país, en diferentes documentos se destacan las


gestiones de Mario Upegui en el concejo de Bogotá. También se recuerda la efectiva
intervención de los diputados, concejales y alcaldes de la Unión Patriótica en Risaralda,
Meta y Urabá como se explicará más adelante.

En la década de 1970, el Partido Comunista, participó electoralmente en alianza con


diferentes sectores progresistas, consolidó su influencia en los barrios populares de
Provivienda, dirigió la Central Sindical de Trabajadores de Colombia CSTC, creada desde
1964 y legalizada en 1974, durante el gobierno de López Michelsen. En las elecciones de
1974, el PCC logró una presencia nacional en concejos y asambleas con la conformación
de una alianza electoral en la Unión Nacional de Oposición UNO, junto al Movimiento
Amplio Colombiano, MAC y la Anapo socialista, el Movimiento Obrero Independiente y
Revolucionario, MOIR, los Comités Democráticos Populares Revolucionarios, el Bloque
Socialista y algunos núcleos de la Democracia Cristiana.

La Unión Nacional de Oposición tuvo una unidad programática, aprobada en septiembre


de 1973 con el propósito de que quienes resultaren elegidos a nombre de la UNO se
comprometían a defender las tesis aprobadas y a presentar proyectos sobre las
reivindicaciones populares. Por el Partido Comunista de Colombia (PCC) participaron en
el comando nacional de la UNO, además de los dirigentes políticos, dos destacados
viviendistas Hernando Hurtado y Mario Upegui.

Hernando Hurtado nació en 1925, desde joven se vinculó al PCC y fue miembro de su
Comité Central; reconocido por su amplio criterio y excelente sentido del humor, asumió
responsabilidades organizativas en los barrios populares de Bogotá, Cundinamarca y
Santander contribuyendo con Mario Upegui al fortalecimiento de Provivienda. Fue elegido
a la Cámara de Representantes con Gilberto Vieira a finales de la década del 70 y es el
coautor del proyecto de reforma urbana presentado a esta corporación. Fue víctima de un
atentado en junio de 1985.

Mario Upegui (1938-2012) ingresó al PCC en 1962 y fue presidente nacional de


Provivienda desde el año 1966 y hasta 1990. Reconocido por su lucha incansable para
dotar de vivienda digna a los destechados, estuvo tres veces encarcelado y sobrevivió a
un atentado en diciembre de 1988 en Puerto Gaitán (Meta). Para él ser propietario de una
casa era el comienzo de una vida digna y la puerta de entrada a una sociedad de derechos.
En 1974 fue elegido concejal de Bogotá y continuó siéndolo hasta el año 2003.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 149
comunistas.

En relación con los avances legislativos en materia de vivienda, presentados por el


concejal Mario Upegui, merecen especial mención en particular los proyectos de Acuerdo
presentados al Concejo Distrital de Bogotá y que lograron ser aprobados por esa
corporación. Entre ellos se encuentran:

 Acuerdo 12 de 1984 sobre las obras del Plan Maestro de Alcantarillado del
sector sur de la ciudad y en favor de los propietarios de escasos recursos;
 Acuerdo 02 de 1988 por el cual se legaliza la ocupación del terreno ocupado
por las familias del barrio Yira Castro de Provivienda;
 Acuerdo 23 de 1997 sobre ampliación, mantenimiento de la malla vial,
acceso y pavimentación de barrios populares y cofinanciación de la
Empresa de Acueducto y alcantarillado con la comunidad de la
infraestructura sanitaria requerida;
 Acuerdo 2 de 1998 para la atención integral de la población desplazada;
 Acuerdo 15 de 1998 para promover la organización comunitaria de familias
de bajos ingresos y facilitar su acceso al suelo destinado a la vivienda de
interés social prioritaria;
 Acuerdo 62 de 2002 por el cual se rinde homenaje al prócer cubano José
Martí designando con el nombre de “Parque del Pueblo José Martí” al
parque barrial ubicado entre carreras 10 y 10A y calles 3 y 4 sur del Barrio
Policarpa Salavarrieta en la ciudad de Bogotá.

A pesar de la minoritaria participación de la izquierda en los cuerpos colegiados, en las


crónicas de los fundadores es recurrente la alusión a la efectividad de las gestiones
adelantadas por los concejales y diputados de la UNO, del Frente Democrático y de la
Unión Patriótica para lograr la legalización de los barrios, también recuerdan su asesoría
jurídica en los litigios e incluso con acompañamiento solidario en las ocupaciones, en
particular se mencionan los nombres de los dirigentes Mario Upegui, Hernando Hurtado,
Carlos Bula, Álvaro Pío Valencia, Hernando Garavito Muñoz, Gelasio Cardona y Rafael
Ariza, entre otros (MOIR, 1977).

En 1977 esta alianza de organizaciones de izquierda, intentó la conformación de un Frente


Patriótico, con la participación ampliada a movimientos regionales como el Movimiento
Comunista del Cesar, el Movimiento Izquierda Liberal de Bolívar, el Frente Patriótico
Revolucionario de Nariño, el frente Sindical Autónomo de Antioquia, la Organización
150 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Campesina Intendencial del Casanare, entre otros. A pesar de que fue un período de auge
del movimiento popular, en el cual se multiplicaron las protestas sociales, los bloqueos de
vías y las tomas de tierra en diferentes regiones del país, esta iniciativa no prosperó, por
divergencias internas insalvables; los tres senadores del MAC abandonaron la coalición y
el MOIR condenó el Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977, marchitando la
propuesta unitaria.

Como señala Álvaro Delgado, este paro, primero y único en la historia colombiana con
cobertura nacional y beligerante fue resultado de una labor persistente y un esfuerzo
notable de la alianza de organizaciones de izquierda en general y del PCC en particular.
En las narraciones de los colonos comunistas se registra además la presencia activa y
beligerante de los viviendistas en el Paro Cívico Nacional, como se describirá más
adelante.

Posteriormente, durante el gobierno de Julio Cesar Turbay el PCC promovió el Frente


Democrático, como frente de unidad de la izquierda en torno a la candidatura presidencial
del socialista liberal Gerardo Molina, quien lideraba el Movimiento Firmes, con un papel
destacado en el debate sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas bajo la
política del Estatuto de Seguridad y con el amplio apoyo en las movilizaciones de los
habitantes de los barrios de Provivienda.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 151
comunistas.

Fotografía 2-32: Campaña presidencial del Frente Democrático.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Por el Frente Democrático fueron elegidos a la Cámara de Representantes, los dirigentes


comunistas Gilberto Vieira y Hernando Hurtado que presentaron un proyecto de ley de
reforma urbana; este proyecto basado en la función social de la propiedad pretendía, entre
otros objetivos, evitar el monopolio del suelo y la especulación con su precio, declarar de
utilidad pública e interés social los predios sin uso social definido y aptos para desarrollar
planes de vivienda popular digna, dotar al Instituto de Crédito Territorial de las
competencias necesarias para ejecutar la Reforma Urbana y crear el Fondo de Desarrollo
Urbano. Este proyecto de ley fue presentado en agosto de 1984, recién firmados los
acuerdos de tregua y cese al fuego entre el gobierno nacional y la insurgencia armada pero
no logró el apoyo de la mayoría de parlamentarios necesaria para su aprobación.

Para 1980, ante el incremento de la persecución política, el XIII Congreso del PCC
proclamó la necesidad de una verdadera apertura democrática. Por tanto, en la línea
política de los comunistas debían ser prioritarias las acciones de masas y específicamente
las luchas legales sindicales, agrarias, estudiantiles y electorales. En consonancia con
estos lineamientos, Provivienda orientó sus acciones hacia promover la creación de
centros de inquilinos buscando de manera prioritaria soluciones habitacionales dentro de
la legalidad, como la compra comunera de lotes con servicios para adelantar proyectos
colectivos por autoconstrucción.
152 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Con la expectativa de acceder a los estímulos anunciados por el gobierno de Belisario


Betancur en su Plan de Vivienda Popular, Provivienda había identificado 3.478 hectáreas
urbanizables, en Bogotá, muchas de ellas, ya dotadas de calles pavimentadas y rutas de
transporte, como lo registra en su entrevista Alvaro Rodríguez (Arango, 1986); pero las
expectativas no se cumplieron, entre otros factores porque los viviendistas encontraron
múltiples obstáculos para sus proyectos de autoconstrucción en los mecanismos de
regulación legal creados y otorgados a la Superintendencia Bancaria, como se describirá
más adelante.

Además del apoyo legislativo para la normalización de los barrios, la presencia permanente
de dirigentes del PCC en Provivienda contribuyó de manera decisiva a la consolidación de
los procesos organizativos barriales. Dadas las circunstancias del país, con una población
urbana mayoritariamente artesanal o vinculada a la informalidad, el PCC, en su XI
Congreso, sin abandonar el trabajo sindical, se propuso ser una organización política con
“influencia de masas” (Coral, 1985), Esta consigna pudo aplicarse con éxito a través del
trabajo en barrios, convocando a los destechados y así, las circunstancias mismas
permitieron imponer la validez de Provivienda como herramienta de trabajo partidario
(Coral, 1985).

Para el éxito de esta labor, se tuvieron en cuenta los siguientes criterios: Velar ante todo
por la cohesión interna, tener militantes destacados con dedicación exclusiva a
Provivienda, hacer que la asociación funcione como un sindicato de los destechados
atendiendo sus dificultades legales, laborales e incluso penales, educación básica para
adultos, formación política y logística. Obtener los recursos necesarios para el
funcionamiento con un trabajo colectivo en festivales, bazares, rifas, donaciones, etc. Así,
mientras se lograba hacer realidad la vivienda se atendían y solucionaban los problemas
cotidianos de los afiliados y se planeaban las ocupaciones.

La orientación del Partido Comunista para adelantar las tareas políticas en Provivienda
puede resumirse así: Evitar la improvisación, las acciones aventureras, hacer caso omiso
de las críticas y los señalamientos como reformistas. Sin apresurarse, asumir que es la
misma práctica y la sabiduría popular la que marca el ritmo de la dinámica y no el
voluntarismo, ni el trabajo de escritorio, ni las aulas universitarias. Por eso, primero se
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 153
comunistas.

imparte educación política, se acude con peticiones a las autoridades hasta agotar los
mecanismos legales y se demuestra a los destechados la inoperancia gubernamental que
obliga a proceder por las vías de hecho con la invasión de terrenos (Coral, 1985).

El Partido Comunista orienta desde la solución a problemas cotidianos de familias


destechadas, la compra comunera de predios, la defensa de quienes son víctimas de
estafa por los urbanizadores piratas, hasta las ocupaciones masivas de terrenos, todos
son métodos que se aplican combinando las estrategias legales con las vías de hecho,
utilizando los mecanismos jurídicos disponibles y la asesoría de profesionales del PCC y
al mismo tiempo orientando la iniciativa y resistencia organizada de los pobladores. Como
resultado de lo anterior se creaban células partidarias con los compañeros más destacados
en Provivienda, ya que el fortalecimiento partidario se consideraba el objetivo final del
trabajo de masas (L. Rodríguez, 1982).

2.6.5 La formación política en los Centros de Inquilinos y el


modelo de barrio de Provivienda.
Los Centros de Inquilinos de Provivienda se crearon por iniciativa de algunos militantes del
Partido Comunista, desde el decenio de los sesenta. Según informe a la V Asamblea
Nacional de Provivienda reunida en 1967, un Centro de Inquilinos llegó a tener cerca de
tres mil afiliados (CENAPROV, 1967b) Esta iniciativa tuvo una buena acogida entre
muchos destechados, que obligados a huir de sus sitios de origen hacia las ciudades en
condiciones precarias y con la urgencia de solucionar necesidades fundamentales para la
supervivencia, tenían que hacinarse en inquilinatos miserables (CENAPROV, 1967a).

Sobre las condiciones que debían soportar los destechados Pedro Salas narra lo siguiente:
“Los informes de los inquilinos que llegaban a las asambleas generales eran
desesperanzadores por el abuso y atropello que cometían los dueños de casa,
quienes imponían reglamentos carcelarios, injustos e inhumanos según la
"conciencia" del arrendador. Por ejemplo, algunos establecían horarios de llegada
a las siete, ocho o nueve de la noche máximo. Quien no llegara a esa hora debía
amanecer en la calle. (Salas, 1998, p. 24).
154 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

“El servicio de luz se limitaba a unas pocas horas, en ocasiones desde las seis y
treinta de la tarde, así la pieza fuera oscura. Una sola vez en la semana se podía
lavar la ropa. Sólo se autorizaba bañarse durante los domingos y había que hacer
cola. Sólo se disponía de un sanitario mal presentado y antihigiénico. En un
corredor o una pieza grande funcionaba la cocina para todos —cuatro, seis y hasta
diez familias—. Por la situación de hambre en la que sobrevivía la gente, en
cualquier descuido se perdían (se robaban entre ellos) los alimentos ya preparados”
(Salas, 1998, p. 24).

“No se arrendaban piezas para inquilinos con niños y cuando lo hacían, éstos
debían permanecer encerrados todo el día hasta que llegara un adulto. Los niños
no veían la luz y tampoco salían a recibir el sol. Su estado de ánimo y salud eran
deplorables. La mayoría vivía en una pieza y no tenía derecho a que alguien los
visitara y menos a quedarse, porque entraba en conflicto con el dueño de la casa o
la persona encargada del inquilinato. La violación de una de estas condiciones daba
motivo para exigir que se desocupara la pieza, lo mismo si se demoraba en el pago
sólo por unos días. Así, muchas casas de inquilinato eran un infierno. Los conflictos
por el hacinamiento con gentes de diferentes costumbres terminaban muchas
veces en indeseable promiscuidad, tanto de los adultos como de los niños” (Salas,
1998, p. 25).

Los Centros de Inquilinos de Provivienda promovían la afiliación de inquilinos y asesorados


por profesionales del Partido Comunista (entre ellos Jacques Aprile-Gniset y Gilma
Mosquera) ubicaban predios ejidales o municipales, cercanos a las ciudades, sin riesgos
de inundación o avalancha, en donde se pudieran trasladar las familias que no tenían
vivienda. Así lo relata Saúl Baquero quien fue presidente del Centro 10 de Inquilinos de
Provivienda en Bogotá:

“La organización tenía la tarea de buscar terrenos donde se pudieran hacer barrios
para la gente que no tenía dónde vivir, de esta manera se encontraban una cantidad
de espacios baldíos... en el Centro de Inquilinos se preparaba la fundación de
nuevos barrios, se brindaba educación de los socios sobre el problema de la
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 155
comunistas.

vivienda, sus soluciones, los principios y objetivos de CENAPROV” (M. Hernández,


2010, p. 27).

En efecto, eran Centros de Capacitación que de manera gratuita, ofrecían a los


destechados, en un mismo proceso pedagógico, información últil sobre el entorno,
explicación de los principios doctrinarios de la organización y destrezas prácticas; todo lo
anterior, con los siguientes propósitos: a-ofrecer educación básica sobre la problemática
urbana, la política gubernamental y las diversas soluciones de vivienda popular; b-brindar
una formación política en los principios y objetivos de Provivienda como organización social
orientada por comunistas, y c-entrenamiento práctico y organizativo para participar con
éxito en las acciones colectivas de ocupación de predios.

Fotografía 2-33: Centro No. 10 de inquilinos de Provivienda.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

En la memoria de los fundadores del barrio Policarpa se conserva la referencia a varios


documentos elaborados por Bladimiro Escobar (Santos, 2011), que sirvieron de guías
didácticas en los Centros de Inquilinos durante los años sesenta y setenta y que fueron
incorporados como programa de educación política impartida. Parte importante de su
contenido quedó consignado en la cartilla básica de Educación de Provivienda coordinada
por Nicolás Buenaventura, publicada en 1981 y es el siguiente:
En la primera parte, se explicaba el problema de la vivienda en Colombia; el capitalismo y
el latifundio; en la segunda parte, el carácter de CENAPROV, principios y estatutos; historia
y organización de CENAPROV (estructura y organización); el modelo de barrio de nuevo
156 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

tipo y la Casa Cultural; también se explicaban los objetivos superiores de la lucha (la
orientación del partido de la clase obrera (Buenaventura, 1981).

Ahora bien, de acuerdo con el contenido de la cartilla, el tema inicial estaba centrado en el
problema del déficit de vivienda en Colombia, con datos estadísticos para ilustrar cómo,
cada año se incrementaba el número de personas sin vivienda y cada año aumentaba
también el costo de la construcción de las mismas. Los destechados aprendían que las
causas de esta problemática, estaban relacionadas con el crecimiento explosivo de las
ciudades debido a la gigantesca migración de los campesinos despojados durante la
violencia, por el poder de los latifundistas aliados a los militares y al gran capital que
acaparan territorios y especulan con el precio de la tierra rural y urbana. El mapa
conceptual de este primer módulo era el siguiente:

Figura 2-7: Causas del déficit de vivienda

Nota: (Buenaventura, 1981, p. 20)45


A continuación, recibían información sobre las ofertas gubernamentales y empresariales
de vivienda y sobre los urbanizadores piratas, para concluir que sólo Provivienda podía
ofrecerles una buena solución.

45 Acá llama la atención que en esta cartilla publicada en 1981 por la Editorial Colombia Nueva ya
se menciona el “neoliberalismo económico”. Igualmente, es de anotar que los contenidos básicos
continúan sin mayor modificación de las temáticas durante estos primeros 20 años de Provivienda.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 157
comunistas.

Figura 2-7: Soluciones de vivienda

Nota: (Buenaventura, 1981, p. 29)

El segundo tema de esta capacitación estaba centrado en el carácter de CENAPROV,


explicando, cómo los destechados podían de manera organizada ser propietarios de sus
casas. Cómo debería ser una solución integral dotada de servicios mínimos, obtenida de
manera colectiva y solidaria. Para ilustrar esta propuesta se narraban experiencias de
CENAPROV basadas en iniciativas surgidas de los mismos destechados y en la
organización de las acciones populares por la vivienda, en Cali, Bogotá, Medellín, Ibagué,
Neiva, Sibaté, Soacha y Villavicencio. A continuación, se explicaba el significado del
logotipo de la Central Nacional Provivienda que se presenta en la siguiente imagen.

Figura 2-8: Logo de Provivienda.

“Una mano que significa lucha, los dedos de la mano juntos que significan unidad. Sobre
esa mano con los dedos juntos que significa unidad y lucha, surge un techo quedando así
conformada, la imagen de la vivienda que surge de la unidad y lucha de los destechados”
158 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

(Upegui, 2011). Una vez comprendido el sentido misional de CENAPROV, se abordaba el


tema de la estructura organizativa, su evolución, sus principios y sus estatutos. La
organización nacional de Provivienda con sus seccionales y centros locales.

Figura 2-9: Estructura de CENAPROV.

Nota: (Buenaventura, 1981, p. 74).

La capacitación continuaba con los principios que inspiraban la organización, las normas
de convivencia, los deberes y derechos de los afiliados a los barrios de nuevo tipo.
También, como parte de la formación política recibían información sobre el Partido
Comunista, su programa y su papel definido como vanguardia política de la clase obrera y
los sectores populares.

En relación al modelo de barrio de Provivienda es preciso describir la estructura interna y


funcionamiento de la vida cotidiana con los elementos básicos de la organización
democrática de cada barrio. Estos elementos fueron: la Asamblea General, las Comisiones
de Sector, las Comisiones Especiales y la Junta Directiva del barrio. En las asambleas
generales se decidió incluir en el reglamento de CENAPTOV, normas y programas que
siempre deberían ser aprobadas con debates previos (Salas, 1998).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 159
comunistas.

Fotografía 2-34: Votación en Asamblea barrial.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


La Asamblea General de todos los afiliados en cada barrio se realizaba una vez al mes.
Allí se presentaban los informes de las comisiones, se debatían las propuestas y se
tomaban decisiones por mayoría o por unanimidad y las conclusiones aprobadas eran
obligatorias para todos. En la Asamblea se elegía (y aún se elige) la junta directiva del
Centro Provivienda del respectivo barrio integrada por 10 miembros, 5 principales y cinco
vocales. Los vocales también tienen autoridad y responsabilidades. En la etapa inicial del
barrio, la directiva llevaba los libros de contabilidad, las actas, ponía en ejecución y
controlaba el plan de trabajo general para la consolidación del barrio y coordinaba el trabajo
de las comisiones.

Las comisiones de sector se organizaban dividiendo el barrio en grupos de familias vecinas


que ocupaban un sector determinado del terreno. Por regla general una comisión de sector
agrupaba entre 50 y 100 familias. Las comisiones de sectores se encargaban de impulsar
en su sector las tareas definidas por la Junta directiva del Centro o aprobadas por la
Asamblea general. Eran tareas relacionadas con las necesidades básicas cotidianas,
cívicas y de vigilancia. Estas comisiones funcionaban en la práctica como espacios de
educación política, de formación de activistas y organización de los pioneros.
160 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Fotografía 2-35: Desfile de la Juventud Comunista y los pioneros de Provivienda, un


Primero de mayo.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

A diferencia de las comisiones de sector, las comisiones especiales, operaban para todo
el barrio en su conjunto y tenían bajo su responsabilidad: el control y disciplina, vigilancia,
educación, higiene y aseo, solidaridad, cultura y deportes, actividades en las cuales
participaba todo el barrio.

Para evitar y/o tramitar los conflictos entre familias utilizaban todos los medios de
persuasión y conciliación posibles. Las comisiones debatían sobre las infracciones
cometidas pero no podían imponer sanciones. La Comisión Especial de Vigilancia conoce
la dificultad, la traslada a la Comisión Especial de Control y Disciplina quien sí tiene
atribuciones para arbitrar y resolver los conflictos entre los vecinos, pero solamente la
Junta Directiva del barrio podía imponer sanciones. Según los Estatutos aprobados en
1971, cada barrio debería tener la bandera de CENAPROV para usarla con el número del
Centro y el nombre del barrio, como puede verse en la imagen que se incluye a
continuación.

Figura 2-10: Bandera de los Barrios según reglamento orgánico vigente hasta 1979.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 161
comunistas.

Nota: Archivo histórico de CENAPROV

Fueron barrios pensados como una fortaleza popular con una política orientada por el
Partido Comunista ajena a las prácticas de los partidos políticos tradicionales. Nicolás
Buenaventura lo define así:

“En un barrio de nuevo tipo la vivienda no es un negocio, no es una propiedad


privada capitalista, con la cual se puede explotar, no es algo que se compra o se
vende, o se alquila al arbitrio de cualquiera. Allí la propiedad de la vivienda
propiedad es mucho más racional y real” (Buenaventura, 1981, p. 90). “La
propiedad es para habitarla o usarla y no para especular con ella. Un vecino de un
barrio de nuevo tipo no puede tener dos casas de propiedad ni en su barrio ni fuera
de él, no puede ser un negociante de la vivienda. Cuando se vende una casa en un
barrio de CENAPROV la organización interviene en la venta para garantizar que se
cumplan las normas fundamentales” (Buenaventura, 1981, p. 92).

Los barrios de Provivienda aspiraron a establecer una clara diferenciación con los tugurios
de las urbanizaciones piratas, tanto en lo organizativo como en su arquitectura, pensando
no solamente en la cantidad sino en la calidad. Con una distribución del espacio acorde
con la dignidad de las personas y no en la rentabilidad del terreno, con viviendas
adecuadas, espacios verdes, amplias vías peatonales, campos de deporte, puesto de
salud, escuela y casa cultural. (Buenaventura, 1981)

Fotografía 2-36 y Fotografía 2-37: Deportes y trabajo comunitario en barrios de


Provivienda
162 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

También buscaron tener una vida social y política, movilizar a sus vecinos en acciones de
autodefensa de las conquistas adquiridas, para reivindicar derechos, exigir reformas y en
acciones de solidaridad con el movimiento obrero y popular en general. Como se ilustra
en la siguiente foto.

Fotografía 2-38: Movilización por reforma urbana. Año 1979

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Debe aclararse, que este diseño, acorde con el ideario político de los comunistas, orientó
la fundación de los barrios, en los decenios sesenta y setenta, pero a finales de los años
ochenta fue perdiendo vigencia en los barrios consolidados y no pudo aplicarse totalmente,
en los nuevos asentamientos creados por CENAPROV en las regiones de colonización.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 163
comunistas.

Allí, la violencia paramilitar desbordó las capacidades organizativas de Provivienda y


desarticuló tempranamente el tejido social, como se explicará más adelante.

Figura 2-11: Estructura orgánica de un barrio de nuevo tipo (1960-1980)

Nota:(Buenaventura, 1981)

Otra característica esencial del barrio de nuevo tipo es que tiene una Casa Cultural, que
es un centro social y cultural para las actividades de la comunidad. Es la sede de las
oficinas de la directiva del barrio. La Casa Cultural tiene ese nombre para expresar el
propósito de Provivienda de elevar el nivel cultural de sus habitantes. Allí se ofrece
formación política, se realizan eventos, actividades culturales y recreativas. Es el eje de la
vida barrial.

Por eso en el proceso de construcción de cada nuevo barrio, el primer lote que se definía
en el mejor lugar del asentamiento, el más visible, era para la Casa Cultural, como sucedió
en el Julio Rincon y se parecía en la siguiente foto.
164 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Fotografía 2-39: Casa Cultural Julio Rincón Soacha.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

La casa cultural cumplía también múltiples funciones relacionadas con la vida comunitaria,
tales como, ser el recinto para celebrar acontecimientos, ser albergue para hospedar
transitoriamente compañeros o sala de velación del vecino fallecido. Un espacio pensado
como la semilla de lo que podría llegar a ser un gobierno popular en el futuro: una casa de
la solidaridad donde también podía albergarse por un tiempo la escuela, o donde podían
realizarse encuentros organizativos del movimiento obrero y popular (Buenaventura, 1981,
p. 98).

Fotografía 2-40: Congreso del PCC sesionando en un barrio de CENAPROV.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


En síntesis, la formación política inicial estaba orientada a que los afiliados conocieran las
causas del problema habitacional en el país, con sus posibles soluciones, aceptaran los
principios y objetivos de Provivienda y del barrio de nuevo tipo, y recibieran entrenamiento
para participar en las acciones colectivas de ocupación de predios, como se explicará a
continuación.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 165
comunistas.

Ahora bien, cómo se preparaban las acciones colectivas de ocupación de los predios?
Como ya se mencionó, lo primero era recibir formación en los Centros de Inquilinos; los
cursos culminaban invitando a quienes habían asistido a las jornadas de capacitación, a
formalizar su afiliación a Provivienda. Quienes tomaban esta decisión, aceptando los
deberes y derechos consignados en los estatutos y querían participar en una ocupación
programada por Provivienda eran entrenados por los veteranos invasores que transmitían
sus experiencias en la fundación de nuevos asentamientos y explicaban los protocolos
indispensables para planear y realizar con éxito los operativos de ocupación.

El entrenamiento estaba centrado en la importancia de cumplir todas y cada una de las


pautas acordadas previamente en el momento preciso. Así estas acciones colectivas se
realizaban casi con la precisión de un operativo militar. Debían también participar en las
Asambleas, demostrar su real compromiso, ser evaluados como posibles ocupantes y
llegar con sus familias. Así puede evidenciarse en algunas de las entrevistas a los
fundadores que se mencionan a continuación: Carmenza Morcote, recuerda que en los
cursos y en la asistencia a las asambleas se definía el grupo de familias beneficiarias (M.
Hernández, 2010, p. 27). Por su parte, Sady Agudelo narra que todos los domingos en la
capacitación de Provivienda, le indicaban cómo debía ser el comportamiento en el futuro
barrio. (M. Hernández, 2010, p. 27). En la misma dirección pero con otras palabras
Edelmira López, habitante de Julio Rincón desde hace 32 años, afirma de manera
categórica: “Aquí, NO nos trajeron como si fuéramos una partida de vacas, Provivienda
primero nos educó en talleres de comportamiento” (M. Hernández, 2010, p. 27). Al
respecto, Dagoberto Chamarrabí, protagonista de la vida cultural del barrio Julio Rincón en
Soacha explica lo siguiente: “Durante varios meses, los dirigentes nos enseñaban como
era vivir en un barrio de Provivienda, cómo iba a ser la toma, cómo íbamos a compartir el
agua, la luz y la olla comunitaria” (Chamarrabí, 2010).

Para las ocupaciones masivas, estudiaban previamente el terreno, se trazaban planos, se


distribuían y numeraban en un plano los lotes, con el fin de asignar a cada familia un lote
de buen tamaño y abarcar la mayor extensión posible de terreno. La comisión que hacía
esta planeación, se encargaba también de que cada familia conociera y aceptara el
procedimiento para garantizar que su ejecución se realizara según lo planeado.
166 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

“Para que nos rindiera hicimos un armazón de las casetas, con listones de 4 x 4,
los clavábamos bien y asegurábamos las esquinas para que no se desbarataran y
llegábamos y medíamos los 8 metros asignados para el frente y 20 de fondo. En la
esquina poníamos la armazón y en el medio quedaba el espacio, para colocar la
otra caseta en medio del lote siguiente” (Oviedo, 2012, p. 80).

Fotografía 2-41: Ocupación en El Porvenir. Soacha.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

De manera similar lo expresa en su libro Pedro Salas:

“Se le entregaba el lote a quien llegara con su familia, sus enseres de uso doméstico
y estuviera dispuesto a quedarse viviendo allí. No se trataba de recibir el lote,
señalarlo e inclusive cercarlo, sin ocuparlo realmente, esperando de manera
oportunista el desenlace del problema sin participar en la lucha, para luego venderlo
o esperar un tiempo a que se consolidara la conquista para empezar a construir.
No, eso no era permitido. La gente que llegara a vivir con su familia acomodándose
como pudiera, sería la verdadera ocupante, la que con su sacrificio y su presencia
estuviera dispuesta a todo, luchando con los compañeros que hubieran participado
en las mismas circunstancias” (Salas, 1998, p. 25).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 167
comunistas.

Con frecuencia, antes de invadir un predio, acudían a las autoridades con propuestas
concretas y viables para solucionar su necesidad de vivienda y con asesoría jurídica
iniciaban los correspondientes trámites legales, al mismo tiempo que planeaban la
ocupación.

“En una entrevista con el alcalde mayor solicitamos un plan de vivienda, fuimos
atendidos por el secretario de gobierno, quien manifestó que no tenían con que
pagar a los maestros, mucho menos podían dar vivienda a unos invasores, que
nosotros les solucionáramos la vivienda por nuestra cuenta. Ante esta situación
decidimos acabar de ocupar los terrenos del Policarpa, donde teníamos unas
canchas de futbol y zonas comunales, orientamos hacer las casetas prefabricadas
en los solares de los que ya vivíamos allí. Elaboré unos planos de los terrenos
vacíos y proyecté en ellos las manzanas y en estas distribuí los lotes que
albergarían a las nuevas familias” (Upegui, 2011).

Así desde sus inicios, la orientación del PCC fue procurar en todo momento acudir a las
vías legales antes de proceder a las acciones de hecho y acompañar las ocupaciones con
el procedimiento judicial necesario para hacer efectivos sus derechos fundamentales y
demostrar su legitimidad. En cada proceso de ocupación, de acuerdo a las circunstancias
era posible acudir a diferentes modalidades de acción y de negociación: ocupación con
expropiación, compra de derechos de posesión, compra comunera de predios rurales,
invasión directa con compra posterior, etc.

Cada vez que en un Centro de Inquilinos, decidían ocupar un lote, se elaboraba un plan
detallado con los futuros ocupantes, quienes además de tener ensamblada su caseta y
aforados sus enseres domésticos, debían cumplir todas y cada una de las pautas
acordadas previamente en el momento preciso. Las casetas fabricadas se numeraban de
acuerdo al plano e invadían todos al tiempo, con un operativo relámpago, sincronizado y
muy eficaz. Una estrategia que hacía prácticamente imposible para las autoridades locales
controlar la invasión ante el hecho de que por la noche había cierta cantidad de casetas y
por la mañana aparecía otra superior.

Fotografía 2-42: Caseta de paroi numerada en ocupación de un barrio de Provivienda.


168 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Para tener tiempo de instalar casetas y familias en el predio ocupado, antes de que llegara
la policía, una estrategia fue hacerlo generalmente de noche, en fechas históricas y/o en
días de conmemoraciones o eventos importantes, como se narra enseguida: “Lo hicimos
un 20 de julio, por los desfiles militares había acuartelamiento y eso nos dio resultado,
cuando llegaba la policía ya todo estaba ocupado… Tambien cuando vino Charles De
Gaulle, en 1964, porque la vigilancia de la policía se concentraba hacia el aeropuerto. Entre
varios compañeros trasladaron las casetas cerca al sitio de ocupación y en la noche las
trasladábamos al sitio donde iban a quedar” (Oviedo, 2012, p. 81).

Algunas ocupaciones no se hacían masivamente si no de una o dos viviendas por noche,


cuando no había vigilancia policial o cuando se lograba eludirla o convencerla. Por lo
general casi siempre había bronca con la policía, en algunos casos destruían los ranchos,
los que eran reconstruidos después. Alvaro Rodríguez decía: “si somos capaces de
sostener esta familia, somos capaces de ocupar el resto del terreno” (Arango, 1986, p.
257). Y lo lograban. Por cada familia que ocupaba había un enfrentamiento, razón por la
cual se optó por empezar a ocupar en grupos de cinco y hasta diez. Las familias
desalojadas regresaban e invadían una y otra vez hasta consolidar la ocupación.

Fotografía 2-43: Operativo de desalojo


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 169
comunistas.

Nota: Foto tomada del periódico El Tiempo (1967)

El trabajo era colectivo y los trasteos solo llegaban en carro hasta una distancia prudente
y de allí en adelante eran transportados al hombro. Cerca de los barrios recién ocupados,
la policía intentaba impedir el transporte de elementos que sirvieran para construir casetas,
los transeúntes eran requisados y los choferes que eran sorprendidos entregando estos
elementos eran detenidos. Para evitarlo, los ocupantes optaron por descargar
colectivamente los materiales y proteger al chofer, al ayudante y al carro.

Fotografía 2-44: Acarreo hacia la ocupación del Barrio el Porvenir - Soacha.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


En algunas ocasiones, cuando las autoridades no lograban hacer efectivo el desalojo
procedían a construir un muro para intentar aislar a los invasores e impedir que llegaran
nuevas familias. Así ocurrió en Cali con predios invadidos espontáneamente y en Bogotá
con ocupaciones organizadas por Provivienda en el barrio Policarpa y en el barrio el
Quindío. Esta medida resultó inútil porque los colonos se ingeniaron la forma de burlarla.
170 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

“El Instituto de Crédito Territorial (ICT) optó por edificar muros, poniendo al barrio
convertido en una cárcel. La gente se armó de unas varas estilo de ganzúas accionadas
por dos personas y destruyó los muros” (Arango, 1986, p. 51).

2.7 Niños y mujeres los guardianes de la


lucha.
En la gesta inicial de ocupación de los predios y la fundación de los barrios, fue notable la
participación protagónica de los niños. Los menores de edad desempeñaron un papel
destacado en la resistencia frente al desalojo, tuvieron que afrontar toda clase de
dificultades y participar en la solución a cada problema en su cotidianidad. Asistían a las
asambleas y colaboraban en las emergencias. Niños y jóvenes de ambos sexos estaban
organizados en equipos deportivos, grupos de danzas y teatro. También algunos
pertenecían a los pioneros o a la Juventud Comunista, como lo ilustra la siguiente foto.

Fotografía 2-45: Pioneros del barrio Nuevo Chile en grupo de danzas 1977

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


En la organización interna de los barrios con sus sectores y comisiones de trabajo, los
niños tenían responsabilidades específicas y tareas que debían cumplir diariamente como
acarrear el agua, recoger las basuras, mantener prendido el fogón de leña, atender a los
más pequeños, llevar mensajes, hacer recados, colaborar en la vigilancia y en la resistencia
al desalojo. Participaban en bazares, festivales, desfiles, movilizaciones y
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 171
comunistas.

conmemoraciones políticas, como se puede observar en las fotos que se incluyen a


continuación.

Fotografía 2-46: Comparsa de Provivienda el Primero de Mayo de 1979

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Fotografía 2-47: Movilización en apoyo a la CSTC en 1965.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


De todo ello, conservaron recuerdos imborrables, como pudo comprobarse en las tertulias
realizadas en Bogotá, Villavicencio y Valledupar, con la segunda generación de
pobladores, hijos de los fundadores que llegaron a temprana edad a vivir en barrios de
Provivienda y recuerdan cómo compartían penurias, afrontaban dificultades y sobrevivían
con la ayuda mutua. Estos gratos recuerdos permitieron establecer entre ellos lazos
172 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

afectivos que perduran hasta el presente, como lo expresaron en los conversatorios


organizados para reconstruir sus vivencias de la niñez en su barrio.

En particular, Alvaro Sáenz (2011) recuerda cómo en la primera etapa, de casetas de paroi,
levantadas unas tras otras estructurando las futuras manzanas, la vida cotidiana transcurría
en el espacio compartido al interior de cada manzana; así los niños disfrutaban de un
enorme patio de juegos, sin muros que separaran a las familias. Por allí, solidariamente y
por encargo de las madres, circulaban los niños con ollas de alimentos, abrigos para el
necesitado, alivios para el enfermo y alarmas en caso de peligro o accidente. A
continuación fotos que se conservan de estos recuerdos de infancia.

Fotografía 2-48: Niños del Julio Rincón en 1978

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Fotografía 2-49: Familia en barrio Quindío en 1973


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 173
comunistas.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Quienes habían estado recluidos en inquilinatos, (en los cuales la presencia de los niños
era con frecuencia indeseable, con graves restricciones de movilidad y muchas veces
obligados a permanecer durante todo el día encerrados en su habitación), hacer parte del
nuevo barrio, fue para ellos una inolvidable experiencia vital por la posibilidad de vivir en
libertad, de sentirse útiles asumiendo responsabilidades y de compartir con otros vecinos
a cielo abierto penurias, juegos y amistades, como lo expresan las fotografías que
conservan sobre esa época.

Fotografía 2-50 y Fotografía 2-51: Niñas Atahualpa-Fontibón y Ciudad Latina-


Soacha (1983)

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


174 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Ricaurte Lozano, hijo de Blanca Sánchez llegó muy pequeño al barrio con su familia a
consolidar la ocupación y narra cómo los mejores recuerdos de su infancia son anécdotas
de cuando los niños salían en grupo, a tirarle piedras a la policía para resistir frente a los
intentos de desalojo de la fuerza pública: “para los niños, estas ocasiones eran no
solamente la oportunidad de sentirnos apoyando al barrio y de practicar un deporte de alto
riesgo sino que también para todos nosotros era como un feliz acontecimiento, como una
fiesta” (R. Lozano, 2011).

Jorge Franco (2011) recuerda que en algunas ocasiones multitud de niños formaban
barricadas humanas para impedir la demolición de las viviendas de paroi, o construían
barricadas con leña seca para que los mayores les prendieran fuego cuando necesitaban
impedir el acceso de la fuerza pública. Igualmente los menores se movilizaban con sus
madres a las sedes de la policía para exigir, con pitos y gritos, la libertad de quienes eran
detenidos en los operativos de desalojo o para reclamar pronta y digna reubicación de sus
asentamientos. De múltiples formas acompañaban y apoyaban a sus mayores. Así lo
reitera con sus propias palabras:

“Época hermosa en la que todos eramos parte de un todo para la defensa de lo


conquistado por nuestros viejos que lograron con su lucha darnos una vivienda
digna, cuando éramos todavía niños. Crecimos cobijados por la misma bandera de
unidad de nuestro maravilloso barrio. Tenemos tantos recuerdos imborrables y
compartidos: Quién de nosotros no hizo interminable cola para subirse a la vara de
premios llena de grasa y conquistar el premio mayor? Quien no llegó a la casa con
la ropa hecha añicos después de una tarde soleada jugando al soldado libertador?
Quién no se coló por encima de las tejas o escondido debajo del escenario para ver
la tremenda rumba con orquesta en la casa cultural? Quién no se subió a la tarima
para cantar música de Silvio, Pablo, Mercedes Sosa o Víctor Jara?” (Franco, 2011).

Carlos Arango (1986) narra que en varias ciudades donde el desalojo se hizo efectivo, las
familias argumentaron que no tenían para donde irse, mujeres y niños instalaron en la
cárcel un dormitorio colectivo, una cocina provisional y allí permanecieron por varias
semanas. Cuando eran liberados, construían sus ranchos en los alrededores de los
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 175
comunistas.

cuarteles de la policía, creando de esta manera una emergencia colectiva, como se ilustra
en la foto y lo cual obligaba a las autoridades a presentar soluciones concretas.

Fotografía 2-52: Mario Upegui con niñas participando en una movilización 1970

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

En Valledupar, en la invasión de la Granja Ganadera que dio origen al barrio Primero de


Mayo, las mujeres se enfrentaron a la fuerza pública para impedir la captura de sus
dirigentes. Muchas veces cuando a la madrugada llegaba la fuerza pública a detenerlos,
las mujeres los ocultaban y/o los acompañaban para evitar una eventual desaparición
forzada, tal y como lo describe Ana de Martínez:

“en la mañana él despertó, abrió la puerta del ranchito de tabla y cuando salió, los
policías lo estaban esperando. De una vez… salí y ¿por qué se lo van a llevar? Es
una orden que tenemos del Alcalde y ajá doña, usted sabe que…y entonces yo dije:
a mi marido no se los voy a dejar a ustedes y me monté en el camión y me fui con
ellos y lo dejé allá en la cárcel. Me fui para la alcaldía, entré y sabe lo que le dije al
señor alcalde? Ese que usted tiene en la cárcel es mi esposo, padre de cinco hijos
y como yo no puedo estar sola con los niños, me voy a traer mis hijos para acá y de
aquí no me muevo, hasta que me saque a mi esposo de la cárcel. Así logré que
176 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

soltara a Vicente. Son cosas que son bonitas, son recuerdos de la misma invasión.”
(de Martínez, 2010)

En Bogotá, Ricarda afirma: “Un día se llevaron preso a mi marido porque dizque no se
podía construir ahí, nos fuimos con mucha gente, llevamos a todos los niños a donde lo
tenían y no nos movimos de ahí hasta que lo soltaron, gritábamos y los niños lloraban bien
duro.” (Góngora, 2011) y Lilia cuenta cómo reaccionaban cuando la policía capturaba a los
ocupantes: “Nos decía una compañera - “que se los llevaron en ese camión”… y uno le
decía “no llore, compañera, no llore, vamos a hacer fuerza y no nos vamos a dejar quitar
la tierra” y le dábamos duro a esa patrulla,” (Chica, 2011).

Por su parte, Nelly recuerda que: “A medianoche oíamos los gritos: allá donde Tulio Villa,
la policía y el ejército están montados por los techos. Eso fue una cosa muy tremenda,
nosotras no nos podíamos quedar quietas y siempre teníamos a nuestro favor la solidaridad
y la unión” (de Martínez, 2010)

Para las autoridades y en particular para la prensa oficial los invasores encarnaban la
maldad, eran subversivos. Quizás, por esa imagen, centenares de niños en edad escolar,
fueron rechazados en las escuelas de otros barrios por ser hijos de invasores comunistas.
Las madres solidariamente se turnaban para cuidarlos mientras lograban improvisar una
escuela en su vecindario.

Las mujeres de Provivienda generaron en el colectivo un nivel de conciencia social que


legitimó las ocupaciones de hecho y las acciones de solidaridad compartidas tanto en los
adultos como en los niños que admiraban la lucha de sus madres y valoraban la
oportunidad de participar a su lado.

“Entonces para poder sostener el movimiento nos tocó con mano dura a las
mujeres porque teníamos la persecución del gobierno. Aquí venían y se me metían
en la madrugada y yo con mis peladitos, salía a hacerles frente. En este barrio que
se llamaba Las Tablitas llegaban a esculcarme una caja con un poco de chiros, que
era lo que yo tenía aquí, pantaletas de los peladitos, ellos buscando armas y
buscando propaganda comunista” (Mendoza, 2010).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 177
comunistas.

Para las mujeres cabeza de familia, muchas de ellas viudas o madres solteras, obtener un
techo donde guarecerse con su familia constituía una condición esencial de sobrevivencia.
Así lo narra una mujer fundadora del barrio Primero de Mayo en Valledupar: “Las mujeres
pasamos muchos trabajos para evitar que nos sacaran y nos dejaran nuevamente sin
vivienda. Nos tocó mucha, pero mucha lucha y entre todas pudimos hacerle frente a la
persecución. Eso fue en 1964” (Mendoza, 2010).

Las mujeres de CENAPROV no solamente resistieron y perseveraron hasta lograr sus


propósitos, también tuvieron que ingeniar soluciones, tomar sus propias decisiones, poner
en práctica sus iniciativas y así, en la cotidianidad fueron consolidando para ellas sus
propias maneras de participación autónomas. Así, poco a poco fueron imponiendo, formas
alternativas de defensa de su territorio. Espacio y resistencia frente al desalojo fueron
inseparables, como método de lucha política compartida que les proporcionó la posibilidad
de superar su condición de desarraigo y crear colectivamente un nuevo entorno social,
ligado a la idea de un espacio específico, el barrio, con sus expresiones culturales, como
puede apreciarse en las siguientes fotos.

Fotografía 2-53: Conjunto femenino de danzas de Provivienda

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


178 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
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Fotografía 2-54: Mujeres en desfile de Provivienda

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

A partir de su nueva identidad barrial, tejieron redes de apoyo solidario con otros sectores
populares; trascendiendo la esfera doméstica individual, establecieron su esfera pública,
con normas de expresión propias, conquistando el derecho a tener una vida digna con
estilos de comportamiento social y político diferentes a los tradicionales.

Ganaron independencia personal y superaron prejuicios de la época, sobre la práctica de


deportes “masculinos” o sobre la participación pública como artistas musicales o como
actrices de teatro. Así puede observarse en las fotos que se incluyen a continuación.

Fotografía 2-55: Equipo de futbol femenino de Provivienda 1960.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 179
comunistas.

Fotografía 2-56: Voces femeninas en conjunto musical de Provivienda 1971

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

También quienes dirigían la organización valoraron la participación de las mujeres: “Las


mujeres estaban siempre atentas a indicar los problemas y ver cómo buscarles solución
porque a ellas les tocaba más directamente padecer la cotidianidad de los inquilinatos, los
problemas, las penurias de vivir por ahí arrimadas, viendo por los hijos, a veces solas,
defendiéndolos” (Oviedo, 2012). En el mismo sentido lo expresa Mario Upegui: “En la lucha
por la vivienda, las mujeres siempre estaban en primera línea, haciendo y empujando para
que se hicieran las cosas. Participaban en las comisiones y juntas directivas de los barrios,
en las acciones de solidaridad con otros barrios, con otras familias, con los sindicatos.
Siempre estaban y había que ver con qué decisión” (Upegui, 2011).
180 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
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Fotografía 2-57: Mujeres delegadas en Asamblea Nacional de Provivienda

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

También, el PCC identificó el importante potencial político asociado a las organizaciones


femeninas y a su participación sistemática en diversas manifestaciones y actividades. Sin
embargo, en la práctica, tanto en el Comité Central del Partido Comunista como en la Junta
Directiva Nacional de Provivienda, las mujeres que hicieron parte de estos organismos
directivos fueron casos excepcionales. Los comunistas no han cambiado lo suficiente para
modificar, colectivamente, su relación con las mujeres ni en el ámbito personal, ni en los
escenarios de decisión política.

Además, en su gran mayoría las mujeres aceptaron desempeñar funciones subordinadas


a la dirección masculina y dadas las difíciles circunstancias que debieron afrontar,
conservaron un sistema de relaciones de poder con jerarquías en torno a la idea de la
superioridad de lo masculino sobre lo femenino. La foto ilustra esta dirección masculina.
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 181
comunistas.

Fotografía 2-58: Mesa Directiva de Asamblea Nacional de CENAPROV

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Así, el mito de la desigualdad entre hombres y mujeres continuó de alguna manera,


reproduciéndose en las subjetividades y contribuyó a perpetuar una estructura patriarcal,
aún entre las lideresas de Provivienda que asumieron plenamente su misión de cuidadoras.
Históricamente, son las mujeres quienes cuidan vitalmente de los otros, de su salud, su
alimentación, su vida y su bienestar. La condición de cuidadoras gratifica a las mujeres
afectiva y simbólicamente. Ellas desarrollan una subjetividad alerta a las necesidades de
los otros, con solidaridad y abnegación, pero que las sitúa en una relación de cierta
supremacía de los otros sobre ellas (Lagarde, 2003).

Ahora bien, viviendo en circunstancias de riesgo permanente las mujeres de Provivienda


debieron no solamente encargarse del cuidado de los otros a la manera tradicional sino
también desarrollar estrategias de sobrevivencia, tomar decisiones vitales y retar a las
autoridades para preservar la vida de sus familias. Así las viviendistas son a la vez mujeres
tradicionales y modernas, que vivieron un sincretismo de género y construyeron una
subjetividad particular. Para ellas la participación en esta gesta por la vivienda significó una
valiosa oportunidad de realización como mujeres y como militantes.
182 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Contrario al papel tradicional de la maternidad como una experiencia de la vida privada,


que enclaustra a la mujer en las labores propias del hogar y en condiciones de
subordinación, esta maternidad social desafió la concepción tradicional y masculinizante
de la participación política, en donde el espacio público era considerado un territorio de
dominio masculino. Ellas participaron masivamente en las Asambleas, en las actividades
culturales y deportivas, como se aprecia en la siguiente foto.

Fotografía 2-59: Asamblea de Mujeres de Provivienda 1969

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

También la maternidad fue redefinida como una experiencia social que contribuyó a
construir ciudadanía femenina en la medida en que las mujeres fueron valoradas,
reconocidas y se reconocieron ellas mismas como sujetos políticos desafiando los poderes
establecidos. Además, en los casos en los cuales se presentó la disolución de una relación
matrimonial fueron ellas las que permanecieron en su casa, con sus hijos y en su entorno
comunitario construido con su lucha y asumiendo la jefatura del hogar. En consecuencia
muchas veces, los varones debieron iniciar su nueva vida lejos del barrio que habían
fundado. En esta perspectiva, María Himelda Ramírez, señala cómo entre las décadas de
1970 y 1980 se constató que en Colombia, los hogares de jefatura femenina, estaban
ampliamente difundidos en los sectores populares rurales y en las zonas periféricas de las
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 183
comunistas.

ciudades y estos hogares irrumpieron en la escena del dominio público como un hecho
social reclamando el reconocimiento de sus derechos (M. H. Ramírez, 2016).

Las mujeres madres, esposas e hijas de Provivienda defendieron al mismo tiempo


posiciones ético-políticas y transformaron su papel como cuidadoras, mediante su
participación en la resistencia comunitaria, trascendieron los lazos familiares de lo privado
a lo político, desafiando las bases ideológicas que sostienen y reproducen las
desigualdades frente a los hombres. Así la vocación maternal tradicional de servicio,
confinada al cuidado altruista de los demás, en posición subordinada, asistencial y
caritativa se transformó en una actitud emancipadora. Las mujeres de Provivienda, muchas
de ellas, desarraigadas, estigmatizadas y urgidas de techo para sus hijos, encontraron su
fuerza principal en su voluntad de ayudarse unas a otras. Dice así, Estela Moreno:

“Las mujeres fuimos muy fuertes, muy guerreras porque defendimos con el cuerpo
y con la vida a nuestras familias y a todo el barrio… éramos como guardianas.
Cuando mi marido estaba encarcelado le llevábamos comida y ropa y tocó inventar
en el trabajo que se había ido para el campo a sembrar porque si descubrían que
estaba en la cárcel lo echaban y ahí sí quedábamos sin con qué comer” (T. Moreno,
2011).

Al respecto, en entrevista a Anita Castellanos, realizada por Otty Patiño expresa lo


siguiente: “Aquí las que peleamos fuimos las mujeres: cuando venían a desalojarnos, nos
tocaba salir a nosotras con los niños a ponerle el pecho a la policía. Había que cuidar a los
hombres, porque a ellos les tocaba traer la plata para el mercado». (Patiño) Por su parte,
Lilia Franco, madre fundadora y activista narra los hechos de esta manera: “Otra vez nos
metieron a las mujeres en un camión y nos iban a bajar de parte en parte, unas acá, otras
allá, y yo les dije “no señor, nos sacaron a todas y a todas nos llevan. En Bosa nos soltaron
allá como a 40 compañeras.” (Chica, 2011).

El periódico VOZ, órgano del Partido Comunista, registra los hechos ocurridos, la
resistencia de las mujeres y las promesas del Alcalde Gaitán Cortés con la siguiente
caricatura:
Fotografía 2-60: Resistencia al desalojo en el barrio Policarpa-Bogotá 1966
184 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

Nota: Semanario Voz Proletaria. Bogotá Abril de 1966

Cuando los operativos de la policía para realizar los desalojos, se hacían preferiblemente
en horas de la noche, todo el peso de la resistencia estaba a cargo de las mujeres y los
niños. Así lo narra Carlos Arango: “Entre las ocho de la noche y las cinco de la mañana,
las familias permanecían en estado de alerta, porque eran estas las horas preferidas por
la fuerza pública para asaltar las casetas, sacar a la calle a las madres con sus hijos y
destruir sus pertenencias. Los ranchos eran derribados por los uniformados” (Arango,
1986) Sobre la disponibilidad y solidaridad de las mujeres de Provivienda Lilia Chica narra
lo siguiente:

“En Bogotá, hay como 15 o 20 barrios, de estos mismos orientados por nosotras.
Entonces, cuando iban a iniciar una ocupación estábamos pendientes de lo que se
necesitara. Si nos decían: “están atacando a los compañeros del Nuevo Chile, llegó
la policía, se pide a las compañeras activistas hacerse presentes!” Una ya sabía y
apagaba la estufa, dejaba a los chinitos llenos de aguapanela y corra a prestar
solidaridad! “Una vez el ejército nos acorraló y tumbó la puerta de entrada a la
escuela. Allá con sillas, las mujeres y los niños sellamos todas las demás puertas.
Entonces llamé por teléfono a los compañeros: “estoy acá con tantas familias”. –
listo Lili, ya llega la solidaridad” y ahí mismo mandaban ollas, leña, comida y entre
todas “compañeras, a cocinar para darle a los niños” y se siguió la resistencia
porque la unión hace la fuerza, donde quiera que esté usted, donde estén unidos
todos, es difícil que lo venzan a uno”. (Chica, 2011).
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 185
comunistas.

Fotografía 2-61: Mujeres en resistencia al desalojo policial en Bogotá 1966

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Fotografía 2-62: Incendio en operativo de desalojo en Bogotá 1966

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda

Después de cada desalojo las mujeres intentaban nuevamente ocupar los mismos
terrenos, las autoridades de nuevo desalojaban y así sucesivamente, muchas veces
desistieron y otras perseveraron hasta lograr realizar su sueño y obtener su vivienda. En
estos casos la maternidad se convirtió en una plataforma sobre la cual fue posible para
ellas cuestionar y transgredir la estructura represiva; fue como un eje de solidaridad, de
unión y de movilización contra el terror.
“La policía se llevó todo y nos quedamos sin nada. Nos tumbaron como 3 o 4 veces
el rancho y se llevaban todo camas, cobijas; y corra a buscar quién le prestaba a
186 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

uno para levantar nuevamente. Pero entonces como éramos muchas las que
estábamos en esa situación, pues nos ayudábamos. Uno ayudaba en lo que podía,
con ropita para otros niñitos y esas cositas” (de Ortíz, 2011).

Igualmente, la misma lucha les permitió a ellas ser conscientes de las prácticas
discriminatorias y sexistas de la sociedad colombiana. Debían afrontar una triple
discriminación por identificarse con el comunismo, por ser mujeres en una sociedad
predominantemente patriarcal y por su condición de mujeres invasoras. Además, aunque
sus compañeros militantes comunistas, en teoría reconocen que la mujer no es un ser
inferior al hombre, en la práctica, muchos conservaban y conservan actitudes anacrónicas
y machistas.

Así la historia de las madres fundadoras de los barrios de Provivienda, es la historia de una
gesta colectiva en la cual, a pesar de las desigualdades y las discriminaciones, pero gracias
a su enorme solidaridad y a su compromiso político lograron colectivamente no solo
construir sus viviendas y modificar sus precarias condiciones materiales, sino también
participar activamente en las reclamaciones de sus derechos, como se observa en la
siguiente fotografía.

Fotografía 2-63: Movilización en defensa del Cocinol. 1968.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


Cargaron agua, buscaron la manera de tener luz en el barrio, construyeron la escuela,
buscaron los pupitres, colocaron cemento y ladrillo para levantar los hogares, corrieron a
apagar el fuego en el rancho del vecino, vigilaron de noche y de día, celebraron en conjunto
los aniversarios, animaron el barrio con su arte y sus alimentos aportando voluntariamente
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 187
comunistas.

tiempo, esfuerzo, optimismo y recursos para mejorar su barrio y su solidaridad con otras
luchas sociales.

Muchas mujeres cuidadoras fueron nombradas de manera recurrente en las entrevistas


realizadas para esta historia de Provivienda. Ellas con su fortaleza y su solidaridad eficaz
hicieron posible la sobrevivencia y consolidación de los barrios. Entre otras están: La
imprescindible Elvia de Guasca que prestaba voluntariamente primeros auxilios como
partera y enfermera. Adelina Suaza siempre sonriente y dispuesta a ser conciliadora en los
pleitos entre los vecinos. En Valledupar Anita de Martínez y Nelly Mendoza. En Puerto
Salgar: Carmen Castillo. En Barrancabermeja Ana Julia Cruz. En Armenia Alejandrina de
Méndez. En Cali Juana María García. En Soacha Rosa de Vélez, Rosalba Bermúdez
Carmenza Morcote, Edelmira López Gilma Abello y Magdalena Niño. En Urabá Morelia
Londoño, Edilma Moreno, Mercedes Usuga, Alcira Quiroz, Reina Luz Pulgarín, Isabelina
Torres, Mercedes Aldana y María Trinidad Torres. En Bogotá: Blanca Sánchez, Lilia de
Franco, Mercedes Corredor, la chiquita Cecilia, Sofía Plazas y Anita Castellanos. En
Fusagasugá: Patricia Rodríguez, Lucila Vega, Rosa Mora y María Helena Reina.

Fotografía 2-64: María Helena Reina.

Nota: Archivo Histórico de la Central Nacional Provivienda


Una mujer de origen campesino en la provincia de Sumapaz y dirigente de Provivienda en
Fusagasugá fue María Helena Reina Montilla (1948-1998). Fue, en su época, la única
mujer que hacía parte del comité ejecutivo nacional de Provivienda. Nació en Liberia, una
inspección del municipio de Viotá (Cundinamarca). Desde los 13 años de edad, fue
188 Colonos, comunistas, alarifes y fundadores en Colombia:
Una historia de la Central Nacional Provivienda CENAPROV (1959-2016))

dirigente de la JUCO (juventud comunista) y más tarde de la UMD (Unión de Mujeres


Demócratas), María Helena se destacó en la organización de actividades culturales y
ecológicas.

Desde 1984, llegó a Fusagasugá con sus tres hijas a vivir en el barrio Los Comuneros y a
trabajar como Secretaria de Provivienda en Fusagasugá. Allí se le recuerda porque logró
la legalización de los barrios Comuneros, Jaime Pardo Leal, Pedro Pablo Bello y Las
Américas, por la consecución de los servicios públicos y por su especial dedicación al
trabajo con las mujeres, con quienes creó una tienda, una panadería comunitaria y un
comedor popular que funcionó por cerca de 20 años brindando alimentación a los adultos
mayores del sector. Fue edil de la comuna suroriental de Fusagasugá y concejal suplente
en dos ocasiones y puso su empeño en lograr para las madres comunitarias la seguridad
social y el pago del salario mínimo. Murió el 20 de Septiembre de 1998 cuando tenía 50
años de edad. En su honor, la Casa Cultural del barrio Los Comuneros lleva el nombre de
María Helena Reina.
Una arquitecta destacada y comprometida fue la inolvidable Gilma Mosquera, coordinadora de la
Comisión de Diseño de Provivienda en Bogotá, Medellín y Cali.

Fotografía 2-65: Gilma Mosquera

Nota: [Link]
Ella tuvo a su cargo prestar asistencia técnica en la planeación de los asentamientos,
elaborar el diseño arquitectónico de nuevos barrios, orientar en algunos la instalación de
los servicios de acueducto y alcantarillado comunitario, estudiar y evaluar las experiencias
arquitectónicas y proponer correctivos en caso necesario. Gilma Mosquera, junto con su
Capítulo 2 Desplazados de la violencia bipartidista, inquilinos y militantes 189
comunistas.

esposo Jacques Aprile y otros intelectuales orgánicos del PCC, arquitectos, prestaron sus
servicios profesionales ad-honorem y fueron decisivos en la ubicación de ejidos y baldíos
municipales, en la definición de criterios para garantizar decisiones acertadas en la
ocupación y/o adquisición de terrenos y en la consolidación de los barrios de nuevo tipo.
Gilma Mosquera elaboró importantes ref