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Filosofía Continental: Hegel y Marx

A principios del siglo XIX, junto con la obra de Hegel, surgió una nueva rama de la filosofía que se conoció en el mundo sajón como Filosofía continental”.

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Capítulo 5 - FILOSOFIA CONTINENTAL

INTRODUCCIÓN

A principios del siglo XIX, junto con la obra de Hegel, surgió una nueva rama de
la filosofía que se conoció en el mundo sajón como Filosofía continental”.
Filosofía continental resulta difícil de explicar, porque a veces es descriptiva y a
veces es un término de uso; a menudo se refiere a los filósofos que trabajaron en el
continente europeo y que por una razón u otra no fueron leídos por los filósofos de
habla inglesa. También es un término utilizado en los Estados Unidos que se refiere a
los pensadores, textos y tradiciones que surgieron en el continente europeo,
especialmente en Francia y Alemania, así también en Dinamarca, Italia, España y demás
países.
Entonces, en cierta manera, ese es el sentido descriptivo de la Filosofía
continental; se trata de individuos originarios en el continente o interesados en
pensadores a los que muchos filósofos de habla inglesa, no todos sino muchos, no
comprenden y cuyo nivel de argumentación parece no estar al nivel del rigor de la
Filosofía analítica contemporánea (tema del siguiente capítulo). Creo que aquí la mejor
repuesta, es una de Wittgenstein: “¿Qué hay de común?, un aire de familia”. No hay
una sola marca que indique la esencia de la Filosofía continental, sino que entre las
diferentes tradiciones y pensadores hay relaciones y ello funciona como un “aire de
familia”.
Este término (Filosofía continental) se utiliza para filósofos tan diferentes como
Karl Marx, Sören Kierkegaard, Edmund Hüsserl, Jean-Paul Sartre, Martín Heidegger y
el mismo Hegel. Para Hegel, la filosofía era el conocimiento sistematizado de lo
absoluto; Marx señaló que la filosofía debía ser una praxis social y revolucionaria;
según Nietzsche debía estar al servicio de la vida y Kierkegaard la relacionó con la
experiencia de la finitud humana frente a Dios.
La idea hegeliana del saber absoluto, renacerá en parte a comienzos del siglo
XX en las investigaciones de Edmund Hüsserl, quien abrirá el camino al
existencialismo de Jean-Paul Sartre y a la pregunta por el ser de Martín Heidegger. Dos
posiciones que vuelven a alejarse totalmente del idealismo hegeliano.
Me atrevería afirmar que los últimos grandes filósofos que ha tenido Europa han
sido Schopenhauer, Fichte, Schelling, Hegel, Nietzsche, Hüsserl, Wittgenstein y
Heidegger. Esto no significa que esté de acuerdo con todo lo dicho por ellos. En algunos
casos sus afirmaciones son difícilmente aceptables, aun reconociendo su indiscutible
genio, es lo que sucede por ejemplo con Hegel respecto a su creencia de que el Espíritu
Absoluto va adquiriendo autoconciencia a través del acontecer histórico que tiene lugar
en el planeta tierra, minúsculo grano de arena perdido en la inmensidad del cosmos.

HEGEL

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) nació en Stuttgart y formó parte de una
generación de genios alemanes, entre los que se encuentran Beethoven y Goethe. Fue
contemporáneo de los filósofos idealistas Johann Gottlieb Fichte (1762-1814) y
Friedrich Wilhelm Joseph Schelling (1775-1854). La ambición de Hegel consistió en
crear un único sistema filosófico que comprendiera a la realidad como un todo; una
teoría unificada de todo.
Es difícil entrar en el mundo de Hegel precisamente por su genialidad; su
principal reclamo fue que lo verdadero es el todo. El es zoista y cree que las partes no
pueden entenderse como algo aislado del todo al que pertenecen. Su propio sistema
filosófico es un maravilloso ejemplo de ello precisamente; lo desarrolló de tal manera

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FILOSOFÍA CONTINENTAL - Capítulo5

que todas las partes permanecen unidas y se relacionan unas con otras y uno puede
acceder por donde sea; uno está allí adentro, pero de cierta manera, hasta que no ve todo
el cuadro no puede entender completamente cada una de sus partes, ¡y es un cuadro muy
grande!
En muchos aspectos el pensamiento de Hegel era una continuación de la obra de
los idealistas alemanes que lo precedieron, entre los que se destacaron Schelling y
Fichte, que a su vez habían respondido a la revolucionaria reformulación de la filosofía
de Immanuel Kant.
El legado de Kant fue enorme, e incluía la noción de que nuestra mente está
diseñada para comprender el mundo de la experiencia. Lo que estaba más allá del
mundo de la experiencia era, por definición, incognoscible por las categorías de la razón
y Kant lo denominó nouménico; aquello que se puede conocer por medio de los
sentidos y la razón se conoce bajo el nombre de fenómeno.

MUNDO DE LA EXPERIENCIA

Incognoscible por las categorías de la Lo que puede conocerse por medio de


razón los sentidos y la razón

NOUMENICO FENOMENICO

Nunca experimentamos el mundo como es en sí, porque las categorías de la


razón se aplican sólo a lo fenoménico. Los idealistas alemanes sostuvieron que si
conocemos que lo nouménico existe, entonces sí conocemos algo de lo que Kant decía
era incognoscible, más específicamente, lo que de hecho existe. Además ¿cómo es
posible que la cosa en sí provoque sensaciones en nosotros sin comunicarnos nada sobre
el reino de lo nouménico?
Estas consideraciones llevaron a los idealistas a defender la teoría que todo
aquello que existe es cognoscible. Siguiendo este análisis, Hegel creía que la realidad
es racionalidad, que nuestras mentes y los objetos con los que interactuamos
diariamente, son expresiones del mismo logos o principio de inteligibilidad. Por
ejemplo cuando vemos un lápiz, lo que vemos es un conjunto de ideas que nosotros
tenemos sobre ese lápiz: es amarillo, largo, tiene punta y demás; estas características,
que se llaman universales, no existen independientemente del lápiz, sino que su
existencia se produce en el lápiz; no hay en sí un lápiz distinto del lápiz que conocemos.

Reconocer la razón como la rosa en la cruz del presente, y con ello gozar de éste,
esta visión racional es la reconciliación con la realidad que concede la filosofía.
Georg Wilhelm Hegel
siglo XIX

58
Capítulo 5 - FILOSOFIA CONTINENTAL

Ampliando el alcance de este análisis, Hegel creía que el mundo, como un todo, es el
“auto despliegue” del absoluto, que desde una perspectiva teológica se lo conoce como
Dios y que se revela en la naturaleza y en el pensamiento. Hegel la llama la idea. La
idea se desarrolla, se objetiva en el mundo y luego retorna a si misma comprendiéndose
a lo largo de la historia humana. Por decirlo de algún modo, el universo se piensa a si
mismo en la mente de los hombres.
Al igual que la naturaleza y el pensamiento humano, lo absoluto se despliega en
un proceso dinámico que respeta una estructura lógica: la dialéctica.
La dialéctica sigue la tendencia natural de la mente de ir de lo general a lo
específico. En algunos casos, el primer momento puede describirse como la tesis, cuyo
opuesto es la antítesis; el tercer momento es la síntesis, en la cual la idea y su opuesto
vuelven a articularse en una nueva tesis, iniciando el proceso nuevamente.
La primera triada dialéctica de Hegel es la del Ser, la Nada y el Devenir. Hegel
parte del Ser puro e indeterminado, su negación (igualmente indeterminada) es por
supuesto la Nada; el tercer movimiento dialéctico es el Devenir, la síntesis del Ser y la
Nada. Algo puede Ser y No-ser al mismo tiempo sólo si está deviniendo. De forma
similar, Hegel aplicó la dialéctica a la Lógica, la Naturaleza y a todo comportamiento y
actividad del ser humano, entre los que se incluyen el Arte, la Religión, la Filosofía, la
Ética y la Política.
Hegel considera a la historia misma como un proceso continuo de la dialéctica,
cuyo resultado final es la Libertad.
El sistema hegeliano viene a plantear la identidad íntima entre lo absoluto y el
espíritu humano, pero el equilibrio entre los dos términos de esta ecuación es inestable,
por lo cual los discípulos de Hegel tendieron a dividirse. Para unos, la tarea de la
Filosofía era estudiar al hombre como manifestación divina; para otros entender a Dios
como producción humana.
En la filosofía hegeliana todo queda conectado finalmente en la Idea como
absoluto. Se trata de una gran síntesis conciliatoria; contra eso lucharán Marx, Nietzsche
y Kierkegaard; Hegel reclamaba que la filosofía debe y puede ser conocimiento en el
sentido más fuerte de la palabra. Ello implica que es necesario obtener la totalidad, el
Todo completo. Es necesario llegar al final y, me parece, que este es el punto más
vulnerable de Hegel, porque no bien dice “Esta es la totalidad”, alguien dirá “¡Pero
dejó esto afuera!”, y él responderá “Bueno, mencioné algo al respecto en el camino”, y
entonces la respuesta que vendrá será “Pero en la manera en que lo mencionó lo
subordinó a un horizonte en que no podía seguir siendo ello mismo”. Marx dirá eso
mismo de la Economía y Kierkegaard de la Religión.
Hegel veía la Historia como fruto del devenir del Espíritu Universal, y, a la
existencia concreta del hombre, como un momento dentro del tejido de relaciones
dialécticas.
Una de las premisas fundamentales de Hegel es:

“Todo lo racional es real y todo lo real es racional”.

Como el desenvolvimiento de la Idea constituye un proceso único que involucra


todo lo real, podemos decir también que el sistema metafísico de Hegel fue la única
respuesta monista, integral, sin omisiones, dada por la filosofía hasta el presente.
Schelling le hizo notar a Hegel que existían juicios sintéticos “a priori” (Kant),
quien a su vez extrajo de ello prácticamente todo un sistema, o sea, la noción de que el
sujeto es la sustancia, o el sujeto es el objeto y de allí se desprende que toda conciencia
de algo es autoconciencia y que todo conocimiento es autoconocimiento.

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FILOSOFÍA CONTINENTAL - Capítulo5

MARX

Kart Marx (1818-1883) nació en Traer (Treveris), en la antigua provincia del


Rin; comenzó a capacitarse en el campo del derecho, pero luego pasó a la universidad
de Berlín, donde estudió filosofía. Allí estuvo expuesto al idealismo y a la visión
dinámica de la historia que caracterizó a la filosofía de Hegel. Le atrajo la noción
hegeliana que la historia es un despliegue constante hacia la libertad.
Sin embargo Marx creía que el Hombre y no la Idea hegeliana es el verdadero
sujeto de la realidad. Hegel había afirmado que “todo lo real es racional”. La esencia
del hombre, para Hegel, se halla en la filosofía, en el arte, en la vida del Espíritu. Para
Marx, la sola existencia de los obreros industriales contradice esa pretensión. El
proletario está urgido por las necesidades materiales de la subsistencia y está excluido
del ámbito de la cultura. Para Marx, el sistema hegeliano se realiza sólo a nivel del
pensamiento abstracto; la racionalidad hegeliana se contradice con la pobreza y la
opresión.
En un principio las personas discreparon con Hegel diciendo “se olvidó de
esto”, y Marx dice “Usted excluyó a los pobres y a los trabajadores, los mencionó en un
capítulo de Filosofía del Derecho, advirtió que el capitalismo no puede resolver el
problema de la pobreza, y luego siguió adelante como si nada hubiera pasado; pero para
las personas que viven en el mundo real, el hecho es que existe la pobreza, y este
sufrimiento nos indica que el mundo no es un lugar racional”.
Marx creía que la dialéctica de la historia es un proceso que no puede detenerse,
sino solo guiarse. La tarea de la filosofía para Marx será, ya no la de interpretar el
mundo, sino más bien la de guiar su proceso de transformación.
Su concepción de la filosofía es rigurosa y muscular, como de un motor de
cambio y reforma que está totalmente comprometido con la vida de las personas reales.

Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero
de lo que se trata es de transformarlo.
Kart Marx
siglo XIX

Marx se involucró activamente en la política, publicando gacetillas radicales,


ayudando a organizar a los obreros y escribiendo el “Manifiesto comunista” para la
joven Liga Comunista.
Se instaló en Londres, donde vivió con su familia en la pobreza. Solía ir todos
los días a la sala de lectura del Museo Británico, donde trabajaba de nueve de la mañana
a siete de la tarde, y, es allí donde produjo algunas de sus más importantes obras,
incluida “El Capital”. En sus escritos definió al Hombre como el ente que se produce a
través del trabajo.
El proletario está, según Marx, alienado con respecto a su propia esencia,
porque el trabajo pierde su significado de potencialización de las potencialidades
humanas y se transforma en un puro medio para satisfacer las necesidades básicas. El
obrero está alienado también con respecto al producto de su trabajo, ya que éste le
pertenece al capitalismo.
Esta alienación se da también en el plano religioso; influenciado por la
obra de Ludwig Feuerbach (1804-1872), un severo crítico de la religión, Marx creía

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Capítulo 5 - FILOSOFIA CONTINENTAL

que aquello que los hombres llaman Dios, no es más que la proyección del ideal del
hombre. El hombre que no puede realizar su esencia en el mundo real, la realiza en un
más allá, y esta fantasía le permite soportar la ausencia de su propia vida. Marx llamó a
la religión “el opio de los pueblos”, puesto que adormece al hombre dejándolo en un
estupor pasivo y falto de memoria.
La filosofía de Hegel consideró a la Historia como un desarrollo de ideas,
separadas de su contexto económico-social; Marx rechazó el idealismo de Hegel a favor
del materialismo histórico, plantea que la Historia de las sociedades, así como su
sistema de ideas están condicionados por la infraestructura económica. El análisis de los
medios de producción permite establecer diversas etapas históricas:

La comuna primitiva  la esclavista  la feudal  la capitalista (y proyectándose al


futuro)  la era socialista y comunista. Fin de la Historia

La meta a la que debía orientarse la historia en su marcha dialéctica, es la


sociedad en la que cada individuo pueda desarrollar sus capacidades. Ese Fin de la
Historia, para Marx coincidía con el comunismo.
Tal vez sea Marx el pensador que más ha influido en la Historia de la
Humanidad en los dos últimos siglos, tanto en el plano del pensamiento o de la
conciencia, como en el de la vida política y social. En su nombre y contra su doctrina se
han hecho y dicho cosas difícilmente conciliables. Incluso en el propio seno de quienes
aceptaron el marxismo como paradigma de reflexión y análisis filosófico y político-
social, ha dominado la discrepancia a la hora de interpretar el verdadero sentido de su
pensamiento. Y todo ello, más la potencia y el radicalismo de la reacción que ha
suscitado constantemente, así como la constante contraposición interna por apropiarse
de la verdad de Marx, contra lo que podría pensarse, no ha sido negativo para su obra,
como él mismo diría, la contradicción es el motor de la vida, la fuente del progreso.
La fecundidad de su obra, su expansión e incidencia histórica, han sido posibles
por esas contraposiciones internas y externas que su doctrina ha generado.

KIERKEGAARD: EL HOMBRE INDIVIDUAL Y LA EXISTENCIA

Mientras Marx trabajaba para mover el centro de la Idea hegeliana a la grave


situación del trabajador, Sören Kierkegaard (1813-1855) luchaba para destronar las
abstracciones hegelianas y poner énfasis en el individuo que se para en soledad frente a
Dios. Kierkegaard nació en Copenhagen y adquirió su formación en filosofía y teología
en la universidad de esa ciudad entre otras. Conoció la filosofía hegeliana, pero rechazó
lo que el consideraba como una actitud de reflexión abstracta y pasividad generada por
la obra de Hegel que alentaba a las personas a pensar más que hacer. Llegó a creer que
lo que Hegel había omitido en su sistema era, en realidad, el factor más importante: la
existencia individual. Los seres humanos existen en el mundo, toman decisiones,
adoptan posiciones y se comprometen por lo que creen; exhortaba a sus lectores a
pensar en la existencia. El hombre se refleja auténticamente eligiendo, decidiendo,
comprometiéndose como individuo, como subjetividad particular y enfrentándose a
paradojas que no pueden ser resueltas dialécticamente; por esta insistencia en la libre
elección, en la individualidad, Kierkegaard es considerado como precursor del
existencialismo. Piensa que la situación humana fundamental es existir ante Dios, de
quien recibimos la vida como un regalo y como una tarea, y siente que esa es una
situación muy tensa e intensa para experimentar, por eso es que sus libros se titulan
“Temor y temblor” y “El concepto de la angustia” entre otros. En cierta manera es

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FILOSOFÍA CONTINENTAL - Capítulo5

fenomenista, porque quiere echar un vistazo no a las categorías conceptuales en función


de las cuales se podría intentar hacer que todo fuera transparente, sino en función del
modo de experiencia humana, que consiste en estar totalmente consciente de la
existencia ante Dios y, entonces, los relatos sobre personas y situaciones reales
adquieren para él una importancia tal que no podrían haber tenido para un pensador
como Hegel. La dialéctica hegeliana opera gradualmente, por etapas, y procede hacia lo
Universal; la dinámica kierkegaardiana opera por saltos y, el paso de una etapa a otra, se
realiza por un acto de voluntad. En este proceso de desarrollo humano, Kierkegaard
distingue tres momentos:

 El estadio estético, que es el del hombre dominado por la emoción, es el reino


del poeta y del seductor; su mejor representante es Don Juan, deseoso de
experiencia sensual y libre de trabas morales o religiosas, lo que denomina como
el sótano del edificio humano.
 El estadio ético, que está representado por el ciudadano respetable y burgués que
vive respetando las leyes y costumbres de la sociedad. El ético cree en la
posibilidad de la superación moral.
 El estadio religioso, Kierkegaard recurre a la imagen de Abraham para mostrar
el pasaje del segundo al tercer estadio. Dios pone a prueba a Abraham cuando le
dice que sacrifique a Isaac, su único hijo tardío de la unión con Sara. Para el
hombre ético esto es un escándalo, pero el hombre de Fe se relaciona con un
Dios cuyas exigencias son absolutas, fuera de toda medida humana. Pensemos
un instante en Abraham, la tradición bíblica nos dice que Abraham es el padre de
la Fe, veamos a Abraham en la situación en que Dios le dice: “Quiero que
sacrifiques a tu prometedor hijo, quiero que sacrifiques a Isaac” ¿Cuál de las
categorías de la lógica nos permite comprender en algo la situación de Abraham?

Para Kierkegaard la fe es un riesgo, una aventura, un salto en el vacío que debe


ser repetido constantemente. ¿Es el hombre de fe el único que está destinado a la
Salvación? No necesariamente. Kierkegaard, que era luterano, creía que sólo la Gracia
divina podía salvar al hombre. Este sólo puede tratar de ser digno de la Gracia, pero no
la puede provocar. El más puro de los hombres, al fin y al cabo, no es más que un
pecador, pues el pecado consiste en el simple estar ante Dios.

El estadio ético es el del hombre que se compromete dentro de la temporalidad,


como esposo, amigo, pariente, como trabajador…Es superior al estadio estético y
solo tiene valor como introducción al estadio religioso.
Sören Kierkegaard
siglo XIX

Hegel ha hecho del hombre un género animal, ya que sólo en los animales el
género es superior al individuo. El género humano tiene en cambio la característica de
que el individuo es superior al género. Esta es, según Kierkegaard, la enseñanza
fundamental del cristianismo y es el punto en que hay que entablar la batalla contra la
filosofía hegeliana y, en general, contra toda filosofía que se valga de la reflexión
objetiva. Kierkegaard considera, como aspecto esencial de la tarea que se ha propuesto,
la inserción de la persona individual, con todas sus exigencias, en la investigación

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Capítulo 5 - FILOSOFIA CONTINENTAL

filosófica. Por algo él hubiera querido hacer inscribir sobre su tumba esta sola
expresión: “Aquel individuo”.

NIETZSCHE

Mientras que Kierkegaard trató de introducir el impulso religioso a la


perspectiva filosófica, Friedrich Nietzsche (1844-1900) parecía atacar casi todo
aquello que pudiera considerarse sacro, Sócrates, el impulso moral, la democracia y, por
supuesto, Dios.
Nacido en Röcken, Prusia, estudió en la Universidad de Bonn, luego en Leipzig
donde cursó filología y comenzó a entusiasmarse con Schopenhauer y la música; a los
24 años fue nombrado profesor de Filología en la Universidad de Basilea.
A pesar de su actitud polémica, o tal vez a raíz de ella, Nietzsche ejerció una
profunda influencia en los filósofos posteriores, artistas y lectores curiosos. Ha sido
muy difícil de presentar, en parte porque escribe de una manera tan diferente –su modo
de escribir es personal, tenso, lleno de hipérboles, exageraciones, expresiones literarias-
escribe poesías, aforismos como en “Humano, demasiado Humano”, libros
desorganizados. No produce argumentos de la manera que uno espera que los filósofos
lo hagan. Es diferente de Hegel quien si bien es notablemente oscuro para todos todavía
puede reconocerse por los argumentos utilizados; Nietzsche es un pensador muy radical,
hoy en día se lo considera parte de nuestro sentido común, siendo su popularidad
asombrosa como constato en cada una de mis excursiones a las librerías, aun en las más
elementales y en las ediciones más modestas (al igual que sus precios); sin importar
donde, encontrarás a Nietzsche en los estantes.
Nietzsche rechaza la cultura moderna occidental, la considera al servicio de la
ciencia, la erudición y la metafísica superficial. Toda la cultura occidental, basada en
principios platónicos y cristianos, está diseñada para obligar a los hombres a colocar sus
esperanzas en trasmundos, mundos alejados de la vida misma. La naturaleza de estas
principios, así se llamen Idea, Causa primera, Primer motor o como fuere, llevó a
Nietzsche afirmar que Dios ha muerto. La “muerte de Dios” marca una nueva época en
la historia humana: la consumación del nihilismo.
Si se asume la “muerte de Dios”, el hombre debe elegir sus propios valores;
asumir la “muerte de Dios” es asumir la necesidad de crear sentidos devinientes y no
sentidos inmutables para que puedan transformarse en virtud de las circunstancias. Esta
subversión requiere la figura del Superhombre.

El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, una cuerda


sobre un abismo, un peligroso pasar al otro lado, un peligroso caminar, un
peligroso mirar atrás; un peligroso estremecerse y pararse. La grandeza del
hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es
que es un tránsito y un ocaso.
Friedrich Nietzsche
siglo XIX

El superhombre no es una magnificación ni una potenciación del hombre


normal, supone su transformación radical pues es quien puede aceptar el carácter
azaroso de la existencia y, declarar su amor por la vida en todos sus aspectos, aun los
más terribles.

63
FILOSOFÍA CONTINENTAL - Capítulo5

Nietzsche utiliza la expresión voluntad de poder para caracterizar qué es la


vida: “Una pluralidad de fuerzas en conflicto y en constante transformación”. No
existe un fundamento último y tampoco una “verdad eterna” sino individuos que crean
sus propias interpretaciones.
Nietzsche consideraba que el hombre ideal representa un equilibrio perfecto
entre dos impulsos que compiten dentro del individuo, el apolíneo y el dionisiaco. Para
Nietzsche, el dios griego Apolo representa el orden, el control y la belleza tal como se
manifiesta a través del arte. Dionisio, el dios del vino y la rebeldía, representa el deseo
de traspasar los límites del Yo para sumergirse en la vida universal. Para Nietzsche la
tragedia griega era la síntesis perfecta entre los impulsos apolíneos y dionisíacos en
donde es posible vislumbrar la fórmula para transformar la vida en una obra de arte.
A lo largo de su obra, en la que se incluye “Así habló Zaratustra”, “El origen de
la tragedia”, “Más allá del bien y del mal” y “La voluntad de poder”, Nietzsche expuso
un modo distinto de hacer filosofía, tanto en sus aspectos destructivos como en los
afirmativos. Para ello escribió prosa filosófica poseedora de una notable belleza y fuerza
que abordaba temas fundamentales sobre los valores humanos. Para los que aun creen
que el nazismo basó su antisemitismo en Nietzsche, recomiendo la lectura del axioma
475 en “Humano, demasiado humano”. El axioma 406 me enseñó, en mi temprana
adolescencia, saber elegir esposa (y no me equivoqué), por lo que le estoy agradecido.
Como consecuencia de la sífilis que minaba su salud, se le produjo un
oscurecimiento mental que lo afectó en los últimos años de su vida, falleciendo en la
clínica psiquiátrica de la Universidad de Jena.

HÜSSERL – LA FENOMENOLOGÍA

El ideal hegeliano de conocimiento sistemático que fue refutado por


Kierkegaard, Marx y Nietzsche es retomado, en parte, por Hüsserl.
Edmund Hüsserl (1859-1938) nació en Prossnitz, Moravia, por ese entonces
provincia del Imperio Austro-húngaro. Se recibió con un doctorado en matemáticas,
pero pronto se volcó a la filosofía, y su obra tuvo una gran influencia en la Filosofía de
la mente, la ciencia cognitiva y la literatura. Fue conocido más que nada, como el padre
de la Fenomenología.
Hüsserl quería desarrollar en la Fenomenología modo de conocimiento sin
presuposiciones. Las reacciones contra Hegel que surgieron en el siglo XIX, remarcaron
el carácter de ubicación y perspectiva del conocimiento y su relatividad según el
contexto; Hüsserl rechaza todas las formas de relativismo, y para él lo preocupante eran
el psicologismo y el historicismo, la idea de que nuestro pensamiento depende de ciertos
accidentes psicológicos o contingencias históricas.
En respuesta a las reacciones contra Hegel, él quería volver a una especie de
absolutismo cartesiano, una especie de certeza cartesiana. Ese era su proyecto.
En cierto modo Hüsserl representó la culminación de la tradición cartesiana. Su
objetivo era el crear una filosofía que estuviera dirigida solo hacia los objetos y los
hechos en sí, es decir, tal como se da en la experiencia real y la intuición comenzando,
al igual que hizo Descartes con la experiencia de la conciencia, poniendo al mundo
entre paréntesis (epojé). Hüsserl concluyó que lo distintivo del conocimiento humano es
que “Toda conciencia es conciencia de algo”. Esta característica es lo que Hüsserl
llama intencionalidad: Todo ser de la conciencia es una vivencia intencional.
El concepto de intencionalidad, tan importante en la filosofía de Hüsserl, lo
halló en el filósofo (y sacerdote católico) alemán Franz Brentano (1838-1917). La
psicología de Brentano es de carácter descriptivo (Psicognosia) y no genético. Su tarea

64
Capítulo 5 - FILOSOFIA CONTINENTAL

es estudiar la naturaleza de los fenómenos psíquicos y clasificar tales fenómenos; su


característica, a diferencia de los fenómenos físicos, es justamente la intencionalidad, el
“hallarse dirigido hacia” un objeto en tanto que dado interiormente.
Dejando de lado todo supuesto, dice Hüsserl, es posible limitarse a la
descripción de lo que se muestra en tales vivencias, hallando así dos elementos
correlativos: lo intencionado y el acto intencional. Estos elementos se pertenecen
mutuamente y no pueden ser pensados fuera de esa relación; dicho de otro modo, tanto
el mundo como la consciencia solo pueden pensarse en su referencia mutua, igual que
los polos de un campo magnético.

Para mi el mundo no es más que aquello de lo que soy consciente y lo que aparece
como válido en diversos actos de pensamiento. El sentido y la realidad del mundo
descansan en forma exclusiva sobre dichas cogitaciones. Toda mi vida mundana
está dirigida por ellos. No puedo vivir, ni tener experiencia, ni pensar, ni valorar, ni
obrar dentro de ningún otro mundo, sino dentro de aquel cuyo sentido y verdad
procedan de mi mismo.
Edmund Hüsserl
siglo XX

En sus últimas obras Hüsserl intentó apartar los supuestos inherentes a nuestra
perspectiva científica moderna, este mundo de experiencia pre-científica es el reino de
nuestro mundo cotidiano, lo que Hüsserl denomina mundo de la vida o Lebenwelt.
Nuestro mundo de la vida es el mundo tal como lo percibimos antes de realizar las
abstracciones necesarias para la teoría matemática y científica.
Mediante este extremo de apartarse de las sensibilidades modernas, Hüsserl
esperaba poder liberar nuestra mente de la perspectiva científica contemporánea, y al
hacerlo crear un tipo de ciencia más precisa y ampliar el alcance y la profundidad de
nuestra experiencia consciente.
Los últimos años de su vida fueron amargados por la persecución nazi a causa de
su origen judío, dejando un cúmulo de manuscritos inéditos que fueron salvados de la
destrucción hitlerista y trasladados a Lovaina por el sacerdote jesuita belga H. L. Van
Breda. Ahora forman el famoso Archivo Hüsserl que va editando gradualmente el
contenido de sus escritos póstumos.
En los tomos de “Investigaciones Lógicas”, combate el psicologismo del que
había sido parte; en el tomo II pone las bases de su Fenomenología, las que inicia en
“Ideas para una fenomenología y una filosofía fenomenológica”, sobre la cual ya había
dado conferencias en 1907. A diferencia de los que procuraron reivindicar la serenidad
filosófica exhortando a una vuelta a Kant o a Hegel, más bien abrió un horizonte para
un desarrollo progresivo, y en vez de rechazar simplemente el positivismo, lo llevó a sus
últimas consecuencias, mostrando la ingenuidad del naturalismo y que la verdadera
experiencia inmediata no se halla en una supuesta síntesis de impresiones, sino que la
intuición empírica es inseparable de una intuición intelectual de esencias. Fue como
Sócrates, Descartes y Kant un defensor de la razón en época de crisis.

65
FILOSOFÍA CONTINENTAL - Capítulo5

LA INTUICIÓN

Al llegar a filósofos contemporáneos se ha comenzado a nombrar cada vez con


mayor frecuencia a la intuición, por lo tanto creo conveniente hacer un alto para hacer
un rápido resumen de la misma.

Definición:

 Visión directa e inmediata de una realidad.


 Comprensión directa e inmediata de una verdad.

Condición: En ambos casos es que no haya elementos intermediarios que se


interpongan.

Contraposiciones:

 Pensar intuitivo (Noesis)Pensar discursivo (Dianoia)


 Intuición Deducción (Descartes)
 Intuición  Concepto (Kant)

Importancia:

 “Modo de conocimiento primario y fundamental”, o para otros


 “Fuente de falacias, conviene sustituirla por el razonamiento discursivo,
concepto o deducción”.

Tipos:

 Sensible: No da conocimiento (se dirige a un objeto singular)


 Inteligible (Real):
 Intelectual  se dirige a la esencia
 Emotiva  se refiere al valor
 Volitiva  se dirige a la existencia

Intuición Intelectual: Se encuentra en la antigüedad en Platón, en la época moderna en


Descartes y en los filósofos idealistas alemanes, sobre todo en Schelling y en
Schopenhauer.
Es una intuición metafísica que no se limita a captar esencias puras, sino que pretende aprehender
existencias.
Para Hüsserl la intuición puede ser individual y puede transformarse en una visión
esencia. La intuición esencial capta una pura esencia. La intuición categorial es para
Hüsserl la intuición de ciertos contenidos no sensibles, tales como estructuras o
números (escuela fenomenológica).

Intuición Emotiva: Se supone aprehende valores, está ampliamente representada en la


historia del pensamiento. La encontramos en Plotino, en San Agustín.
En Henri Bergson (1859-1941) la intuición es aquel modo de conocimiento que, en oposición al
pensamiento, capta la realidad verdadera, la interioridad, la duración, la continuidad, lo que se mueve
y se hace. La intuición se dirige al devenir.

66
Capítulo 5 - FILOSOFIA CONTINENTAL

Intuición Volitiva: Esta tercera intuición en donde los motivos que chocan son
derivados de la “voluntad”, del “querer”, tienen también su correlato en el objeto. No se
refiere ni a la esencia (intuición intelectual), ni al valor (intuición emotiva), se refiere a
la existencia, a la realidad existencial del objeto. Tiene en la Historia de la Filosofía
como representante a Fichte quien hace depender la realidad del universo y la realidad
misma del yo, de una posición voluntaria del yo. La realización de una vida que consiste
en dominar obstáculos, es para Fichte el origen de todo el sistema filosófico.
Para Wilhelm Dilthey (1833-1911) la existencia viva de las cosas no puede ser demostrada por la
razón, no puede ser descubierta por el entendimiento, tiene que ser intuida con una intuición de
carácter volitivo que consiste en percibirnos a nosotros mismos como agentes, como seres que antes
de pensar quieren, apetecen, desean. Somos entes de voluntad que antes de pensar quieren, apetecen,
desean.

HEIDEGGER

El asistente de Hüsserl, Martín Heidegger (1889-1976), nacido en Messkirch


(Bade, en la Selva Negra), creó su propio programa filosófico. Su libro “El Ser y el
Tiempo” redirigió el enfoque de la Filosofía Continental sobre lo que significa pensar el
ser del hombre como un ser en el mundo proyectado hacia sus posibilidades. No
obstante, su reputación se vio deteriorada por una acusación de filósofo de la ideología
nazi; funcionario de la misma (rector de la Universidad de Friburgo) y afiliado al
partido, estas acusaciones han sido motivo suficiente para provocar sentimientos
encontrados en las personas. Tan es así que hace pocos días (me refiero al momento de
haber sido escrito este capítulo, octubre de 2004), mi nieto Guille, me comentó que su
profesora de Historia del colegio alemán al que concurre, les había dicho que Heidegger
había sido el numen de la teoría nazi e incluso mentor del sentimiento antisemita del
pueblo germano y, para colmo de barbaridades, el ideólogo del “superhombre”, además
el comentario de Guille fue de sorpresa que su abuelo tuviera tantos libros de ese autor.
Tuve que explicarle, como lo he hecho y seguiré haciendo cada vez que escucho esas
versiones, que Heidegger había renunciado al rectorado pocos meses después de haber
sido nombrado en 1933, que esa renuncia fue por no haber querido despedir a dos
profesores judíos de la universidad, que su afiliación al partido había sido obligatoria
para ser aceptado como rector de esa casa de estudios –lo mismo que ocurría en la
Argentina del peronismo del 46- y, por último, luego de renunciar siguió enseñando
pero llevando una vida retirada sin entrar en ninguna actividad política. Cabe aclarar
que su filosofía no tiene nada que ver con la ideología nazi ni con el concepto del
“superhombre”, como expliqué en ocasión de tratar a Nietzsche, él fue el de la teoría
mencionada y si se utilizó para propaganda hitleriana fue por acción de la hermana
sobreviviente de Nietzsche. De lo único que se puede acusar a Heidegger es de un
discurso complaciente cuando asumió el rectorado en los inicios del gobierno del führer
y no haber continuado su relación amistosa con Hüsserl por los peligros que ello
implicaba para él y su familia.
La digresión en esta defensa acalorada de Heidegger la creí necesaria para
información de aquel lector desprevenido que acuda a estas páginas (¡qué optimismo de
mi parte!), para mayor información de este asunto, recomiendo la lectura del reportaje póstumo a
Heidegger acerca de su rectorado en : Llanos, A.; Heidegger reportaje póstumo. Ed. Rescate, B.A. 1984.
Pero vuelvo al tema principal; no se puede negar la importancia de Heidegger en
el pensamiento del siglo XX, no importa como se lo mire, proviene del movimiento
fenomenológico alemán, fue alumno de Hüsserl, el gran fenomenólogo que pensó la
fenomenología como una nueva manera de hacer filosofía al concentrarse en lo que dijo,
los objetos mismos, como una manera de volver a darle a la filosofía el “status” de

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FILOSOFÍA CONTINENTAL - Capítulo5

ciencia rigurosa. Heidegger tomó el método y lo orientó hacia una dirección que el
mismo denominó existencial y por eso se lo considera el gran pensador existencial.
Desde muy joven, Heidegger señala la importancia de la pregunta por el Ser;
observa que a lo largo de la historia los filósofos intentaron captar la esencia del ser,
pero todas las respuestas identificaron al ser con un ente determinado. Para Platón el ser
lo constituye la idea del Bien; para Santo Tomás de Aquino, Dios; para Descartes el
pensar (el cogito); para Hegel la Idea. Todas estas respuestas olvidan la diferencia entre
Ser y Ente. Todo lo que es, es ente; el ser en cambio es el estar siendo del ente, es su
sentido. (Esquema “A”)

SER Modo de ser del hombre

La existencia del ente DASEIN


ser-ahí

ENTE

Todo lo que es Se pregunta SABE acerca


acerca del ser del ser

Esquema “A” Esquema “B”

Pero en cuanto queremos decir algo del Ser pareciera que debemos,
inevitablemente, referirnos a un ente en particular. En este aspecto Heidegger califica a
toda la Metafísica occidental como “Onto-teología”. Pregunta por el ser pero contesta,
sea el ente en general (Ontología) o con el Ente Supremo (Teología).
Heidegger afirmaba que hay diferentes modos de ser. El del hombre (Esquema
“B”) es lo que Heidegger denomina en alemán Dasein, la palabra que habitualmente
significa existencia –puede traducirse también como Ser-ahí o mejor el ahí del ser; el
hombre es el lugar del ser en la medida en que es el ente privilegiado que se pregunta
del ser, y, de algún modo, sabe del ser. Este saber tiene ante todo un carácter práctico: el
carpintero “sabe” del ser del martillo en el hecho mismo de utilizarlo, aun cuando ese
saber no sea traducido a términos conceptuales.

Este ente que somos en cada caso nosotros mismos y que tiene entre otros rasgos, la
posibilidad de preguntar por el ser, lo designamos con el término “dasein”.
Martín Heidegger
siglo XX

Heidegger proclamó que ejercemos nuestra libertad en un contexto que no


elegimos; no somos libres de elegir que habilidades innatas tendremos o cuál será
nuestro temperamento. Fuimos arrojados a este mundo y la única certeza que tenemos
es la de la muerte. La muerte es la posibilidad más propia del Dasein porque significa el

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Capítulo 5 - FILOSOFIA CONTINENTAL

fin de toda posibilidad y proyecto, pero al mismo tiempo permite al hombre hacerse
consciente de su finitud.
Dos años antes de fallecer Heidegger, en una entrevista con un monje budista,
habló de un método de pensamiento por completo nuevo y expresó que este nuevo
método no estaba “por el momento sino al alcance de pocos hombres”, “Es presumible,
por lo demás, que se necesiten trescientos años para que produzca un efecto”. Queda
planteada la intriga, seguramente no quedará en estas generaciones dilucidarlas, pero su
planteo nos deja un optimismo de que no todo está perdido, que la Humanidad aun
puede salvarse.

SARTRE

La noción de intencionalidad de Hüsserl, cautivó a Jean-Paul Sartre (1905-


1980), una figura principal en el desarrollo del existencialismo. Sartre vio que la
conciencia no solo está siempre dirigida hacia un objeto, sino que participa activamente
en el mundo de un modo que la filosofía cartesiana no podía permitir. El ser humano era
un agente libre y activo en el mundo. La filosofía de Sartre compartía con la
fenomenología una cierta incomodidad con respecto a la ciencia y un deseo de enfatizar
el propio hecho de nuestra existencia; pero el punto de vista de Hüsserl era el de un
espectador desinteresado, mientras que Sartre partía de hombre concreto con sus
particulares circunstancias.
Se rebeló también contra la tendencia hegeliana de limitar al individuo dentro de
un sistema más grande: El Estado, la Historia y demás, y se opuso a cualquier teoría
sobre una esencia inmutable del ser humano que sea previa a la existencia.
La existencia es el hecho primario de nuestro ser y construimos nuestra esencia
a partir de nuestras circunstancias y decisiones. El hombre es puro proyecto de ser y el
accionar humano es radicalmente libre.
Sartre, nacido en Paris, expresa a través de su maravilloso aforismo “Estamos
condenados a ser libres”, es decir a tener que decidir sobre nosotros mismos, que la
autenticidad es comprender que el hombre es lo que decide ser y que lo único que no
podemos elegir es la inmensa responsabilidad que la necesidad de elección impone en
casi todo lo que hacemos en todo momento; su opinión al respecto es que la mayoría de
las personas vivimos una vida en la que creemos estar limitados por roles que ya
asumimos.
Esta libertad trae aparejada una tremenda responsabilidad que lleva a una
sensación de preocupación dominante que se conoce como angustia. El individuo no
tiene otra opción más que actuar y es a través de los actos que definimos quienes somos.

No hay naturaleza humana porque no hay Dios para concebirla… El hombre no es


otra cosa que lo que él se hace… El hombre es antes un proyecto que se vive
subjetivamente…
Jean-Paul Sartre
siglo XX

Además de su libro “El Ser y la Nada” y otros textos filosóficos, Sartre fue un
exitoso dramaturgo y novelista (“La náusea”, donde popularizó el existencialismo). Se
le otorgó el premio Nóbel de Literatura en 1964, que se negó a recibir por temor a
“institucionarse”.

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FILOSOFÍA CONTINENTAL - Capítulo5

Sartre rechazó los numerosos dualismos modernos como el de la Potencia y el


Acto, el de la Esencia y la Apariencia, resolviéndose en un nuevo dualismo, el En-si y
el Para-si; aquí la distinción es de índole ontológica, pero de una ontología
fenomenológica. El En-si carece de toda relación, es una masa indiferenciada, una
entidad opaca y compacta en la cual no puede haber fisuras. El Para-si es enteramente
relación y surge como resultado de la aniquilación (o anonadamiento) de lo real
producido por la conciencia; por eso el Para-si es lo que no es, surge como libertad y
evasión de la conciencia con respecto a lo que es.
A veces el hombre adopta una actitud de mala fe en la que renuncia a ser lo que
se escoge ser para adoptar como valor el ser lo que se es, atribuyendo a tal modo de ser
dado el valor de lo auténtico, cuando de hecho es su negación. Sartre insiste en la tesis
de que en el hombre la existencia precede a la esencia, tesis propia del
Existencialismo.

EPÍLOGO

Desde Hegel y pasando por el Existencialismo y demás, el impacto de la


Filosofía Continental ha sido tremendo, infundiendo energía y reflexión en la
Humanidad, distinguiéndose por su estilo literario y enfoque sobre la realidad cultural y
política del presente. Con frecuencia los críticos de la Escuela analítica acusarán a la
Filosofía Continental de ser intencionalmente oscura, de no poner énfasis en la Lógica y
en el análisis de conceptos, pero, los filósofos continentales insistirán en que hay otros
modos de rigor filosófico que se manifiestan de diversas maneras en diferentes escuelas.
En la línea fenomenológica, el rigor es el de ser fiel a los fenómenos que uno
describe y no permitir que ni la Lógica formal ni las interpretaciones tradicionales o los
compromisos ideológicos nublen nuestra visión y nos impidan ver lo que debemos ver.
Entonces, ese rigor es el equivalente conceptual al rigor involucrado en ser un buen
oyente. Un buen observador de los fenómenos es alguien que sabe escuchar bien.

En este capítulo, como en los anteriores, se han hecho omisiones que realmente
son insoportables y siempre con la misma excusa la simplificación. Por ejemplo
menciono por lo menos a Foucault, Deleuze, Habermas, Ricoeur y hasta mi favorito
Bergson, sin olvidarme de Derrida y Gadamer. A algunos los rescato en el Libro III,
donde se encontrará su biografía y su pensamiento desarrollado en extenso, otros
aunque brevemente, aparecerán en el último capítulo de esta primera parte, dedicado a
una somera actualización de todas las tendencias filosóficas en el siglo XXI,
actualización acotada por el nivel de información que llega a mis manos.

70

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