JOSÉ MARÍA HEREDIA
(1803 – 1839)
1. Biografía
Heredia fue y es llamado el "poeta nacional" de Cuba, aunque en realidad vivió casi toda su vida fuera
de su Isla adorada. Nació en la ciudad de Santiago. La juventud de Heredia se caracteriza por el
desarraigo. Tuvo que seguir los muchos traslados de sus padres: La Florida, Santo Domingo, Venezuela
y México. A pesar de ello pudo hacer su carrera de Derecho en Cuba y establecer brevemente su oficia
en Matanzas. Sin embargo, dos años después, a causa de su conspiración contra el régimen colonial
español, se vio forzado a exilarse y refugiarse en los Estados Unidos.
Luego se trasladó a México, en donde vivió prácticamente el resto de su vida, excepto por una breve
visita que a su Cuba natal. En México, país de su adopción, desempeñó varios cargos políticos, siendo
también ávido periodista y profesor.
Muchos de los temas de sus poemas tienen que ver con la añoranza de Cuba, aun cuando trate temas
que, al parecer, no tienen nada que ver con su Isla. A la edad de treinta y seis años muere en Toluca,
México.
José María Heredia y Heredia fue el último poeta neoclásico y primer romántico de Cuba. Aun
considerado por muchos como el mejor poeta lírico de la Perla del Caribe, fue el primer clásico y
también el primero en expresar los ideales patrióticos y del exilio cubano. Este escritor fue el señor a
quien José Martí reconoció como su padre literario.
En la lengua española hay pocas odas como las de José María Heredia y Heredia. Son sus poesías las
que se recuerdan, pero también fue dramaturgo, crítico, traductor, autor de obras pedagógicas y
excelente orador. Compositor de himnos y odas como ningún otro.
Heredia y Heredia nació en Santiago de Cuba el 31 de diciembre de 1803. Sus padres eran procedentes
de la República Dominicana, al igual que muchas otras personas más que también tienen gran
influencia en la historia de Cuba. Comenzó los estudios de Derecho en la Habana, terminando la
carrera en Ciudad México. En México Pasó la mayor parte de su vida viajando, primero acompañando a
su padre y después desterrado de la isla. Murió el 7 de mayo de 1839 en Ciudad México.
2. Obras
a) Poesías
A Elpino (¡Feliz, Elpino, el que jamás conoce)
A Emilia (Desde el suelo fatal de su destierro)
Adiós (Belleza de dolor, en quien pensaba)
A la estrella de Venus (Estrella de la tarde silenciosa)
A la hermosura (Dulce hermosura, de los cielos hija)
A Lola en sus días (Vuelve a mis brazos, deliciosa Lira)
A mi amante (Es media noche: vaporosa calma)
A mi esposa en sus días (¡Oh! Cuán puro y sereno)
Al Océano (¡Qué! ¡De las ondas el hervor insano)
Al Popocatépetl (Tú que de nieve eterna coronado)
Ausencias y recuerdos (¿Qué tristeza profunda, qué vacío)
Calma en el mar (El cielo está puro)
El ay de mí (¡Cuán difícil es al hombre)
En el Teocalli de Cholula (¡Cuánto es bella la tierra que habitaban)
En una tempestad, también llamada "Oda al huracán", (Huracán, huracán, venir te siento)
Himno al desterrado (¡Cuba, Cuba, que vida me diste)
Himno al Sol (En los yermos del mar, donde habitas)
La cifra (¿Aún guardas, árbol querido)
La estación de los Nortes (Témplase ya del fatigoso estío)
La inconstancia (En aqueste pacífico retiro)
La melancolía (Hoja solitaria y mustia)
La partida (¡A Dios, amada, a Dios! llegó el momento)
La resolución (¿Nunca de blanda paz y de consuelo)
Los recelos (¿Por qué, adorada mía)
Niágara (Templad mi lira, dádmela, que siento)
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Oda a la noche (Reina la noche: con silencio grave)
Oda al cometa de 1825 (Planeta de terror, monstruo del cielo)
Sáficos (Dulce memoria de la prenda mía)
Vuelta al sur (Vuela el buque: las playas oscuras)
b) Sonetos
A mi querida (Ven, dulce amiga, que tu amor imploro:)
Inmortalidad (Cuando en el éter fúlgido y sereno)
La desconfianza (Mira, mi bien, cuán mustia y desecada )
Para grabarse en un árbol (Árbol, que de Fileno y su adorada)
Recuerdo (Despunta apenas la rosada aurora)
Renunciando a la poesía (Fue tiempo en que la dulce poesía)
Soneto a mi esposa (Cuando en mis venas férvidas ardía)
Vanidad de las riquezas (Si la pálida muerte se aplacara)
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO
1. Biografía
Educador, hombre de estado y escritor, Domingo Faustino Sarmiento nació el 14 de Febrero de 1811 en
la provincia de San Juan. Sus padres fueron José Clemente Sarmiento y Paula Albarracín. Fue maestro
rural y culminó siendo Presidente de la Argentina (1868-74). Como Presidente, fundó las bases para un
futuro progreso en la educación, estimuló el crecimiento del comercio y la agricultura así como también
empujó el crecimiento del transporte rápido y la comunicación. Como escritor, es mayormente
recordado por su estudio biográfico-sociológico Civilización y barbarie: vida de Juan Facundo Quiroga,
y aspecto físico, costumbres, y hábitos de la República Argentina.
Entre 1816 y 1822 asistió a la Escuela de la Patria donde aprendió las primeras letras con Fermín
Rodriguez, admirado posteriormente por Sarmiento. A los diez años viajó con su padre a Córdoba para
ingresar al seminario de Loreto con una beca "para pobres", pero ésto no tuvo éxito. Un segundo intento
de beca fracasó en 1823, cuando el Gobernador Martín Rodriguez desestimó su admisión en el colegio d
Ciencias Morales de Buenso Aires.
Sarmiento comenzó su carrera como maestro rural a la edad de 15 años y pronto se convirtió en
legislador provincial. En 1831, ante la derrota de la Liga Unitaria, Sarmiento emigró a Chule. Sus
actividades políticas y su forma de hablar, provocaron la furia Juan Manuel de Rosas, quien se
encontraba exiliado en Chile.
En 1839, tras fundar el primer Colegio para Niñas de San Juan, publicó el diario El Zonda. Aunque el
Gobernador federal Nazario Benavidez respetó sus actividades, un frustrado complot unitario lo envió a
la cárcel. Benavidz lo salvó de ser fusilado, pero el 19 de Noviembre de 1840 fue llevado por un pelotón
hasta la frontera con Chile. Durante el camino, los soldados le concedieron un capricho: grabar en una
piedra una frase en francés que los soldados no entendieron: "Las ideas no se matán".
Sarmiento fue muy activo en la política y se convirtió en una importante figura del periodismo a través
de sus artículos en el diario de Valparaíso El Mercurio. En 1842 fue designado Director del primer
colegio normal en Sur América y comenzó a darle efecto a un concepto que tenía acerca del cual la
enseñanza primaria significaba un desarrollo y esto tenía que darse a través de un sistema de
educación pública.
Durante ese período en Chile, Sarmiento escribió Facundo, un apasionada denuncia contra la
dictadura de Rosas a través de la biografía de Juan Facundo Quiroga, Teniente gaucho de Rosas. El
libro fue criticado por su estilo errático y simplificaciones, pero ha sido nombrado como el libro más
importante producido en la América Española.
En 1845 el gobierno chileno envió a Sarmiento a Europa y Estados Unidos para estudiar métodos
educacionales. Luego de tres años regresó, convencido de que Estados Unidos tenía el modelo a seguir
por Latinoamérica para su desarrollo. Sarmiento regresó a la Argentina para ayudar a derrocar a Rosas
el 3 de Febrero de 1852; continuó escribiendo y con actividades educacionales y reingresó en la política
argentina.
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Si bien había ayudado a derrocar a Rosas, Sarmiento no se entendió con Urquiza y volvió a Chile
desde donde criticó la Constitución de 1853. Y en la pugna entre Buenos Aires y la Confederación
Argentina, se inclinó por el bando porteño, aunque sin compartir el porteñismo mitrista. Volvió a
Argentina y el 13 de Octubre de 1859, estuvo en la batalla de Cepeda.
El 17 de Septiembre de 1861, buenos Aires y la Confederación vuelven a luchar en Pavón. Esta vez el
triunfo correspondió a los porteños. Tras el retiro de Urquiza, Mitre se hizo cargo del Poder Ejecutivo
Nacional y, bajo la hegemonía del puerto, consumó la unificación nacional. Para pacificar las provincias
fueron enidos varios interventores y Sarmiento acompañó la expedición comandada por Wenceslao
Paunero y fue elegido Gobernador de San Juan.
En 1848, en Chile, Sarmiento se casó con Benita Martinez Pastoriza, viuda de Domingo Castro y adoptó
a su hijo, Domingo Fidel Castro, pasando a la historia como "dominguito", quien murió en 1866 en el
combate de Curupaytí. También tuvo una hija natural llamada Faustina Sarmiento.
En Abril de 1864, Sarmiento aceptó la propuesta de Mitre de viajar a los Estados Unidos y viaja en
1865 poco después del asesinato de Abraham Lincoln. Permaneció tres años en ese país, participando
de congresos pedagógicos, conoció al pensador Ralph W. Emerson y logró un título universitario, el de
doctor de leyes, en la universidad de Michigan. Entre tanto, Argentina, aliada de Brasil y Uruguay,
entraba en la guerra del Paraguay. Al aproximarse el fin del mandato de Mitre, a través de Lucio
Mansilla, surge el nombre de Sarmiento como candidato presidencial. Las elecciones se realizan el 12
de Abril de 1868. el 16 de Agosto se reunió el Congreso para realizar el escrutinio y el resultado fue que
de 156 electores, habían votado 131. Sarmiento recibió 79 votos para Presidente y Alsina recibió 82
para Vicepresidente. El 30 de Agosto, Sarmiento volvió a Buenos Aires jurando como Presidente el 12 de
Octubre de 1868.
Inmediatamente comenzó a aplicar sus ideas liberales - principios democráticos, derechos civiles y su
oposición contra los regímenes dictatoriales - para construir una nueva Argentina. Terminó con la
guerra contra el Paraguay heredada por su administración y se concentró en asuntos del país. A un
país altamente analfabetizado, construyó escuelas primarias y secundarias, escuelas normales y
colegios para entrenamiento profesional y técnico, también construyó bibliotecas y museos.
Desde el 15 al 17 de Septiembre de 1869, se llevó a cabo el primer censo nacional, registrando
1,830,214 habitantes. La escasez de población llevó a Sarmiento a fomentar la inmigración y un 71 %
de analfabetismo, a desarrollar la educación pública.
Desde Enero de 1871 hasta mediados de Junio e ese año, se produce un brote de fiebre amarilla en
Buenos Aires. El flagelo mato cerca de 20,000 personas. Sarmiento mandó a habilitar el cementerio de
la Chacarita.
El 22 de Agosto de 1873, Sarmiento sufrió un atentado. Iba a bordo de su carruaje volviendo de una
sesión del Congreso y fue interceptado en Maipú y Corrientes por tres hombres. Uno de ellos le disparó,
pero la pistola le explotó en las manos. Los agresores habían sido los hermanos Pedro y Francisco
Guerri y Luis Casimiro, inmigrantes italianos contratados por Aquiles Se agrupó para cometer el
asesinato.
Ese mismo año, para reivindicar la soberanía, Sarmiento hizo recorrer las costas patagónicas por las
goletas Brown y Rosales. A bordo de ésta viajó el joven Francisco P. Moreno, conocido posteriormente
como el perito Moreno.
Cuando terminó su mandato en 1874, Sarmiento continuó activo en la vida pública. Muchos de los 52
libros que publicó tuvieron temas educativos.
Sarmiento también creó la Escuela Naval. El primer buque escuela, construido entre 1896 y 1897 llevó
su nombre.
En 1885 fundó El Censor y se opuso a la candidatura de Miguel Juarez Celman. En 1886 publicó La
vida de Dominguito, dedicado a su hijo muerto en la Guerra del Paraguay.
Falleció el 11 de Septiembre de 1888 en la ciudad de Asunción, en Paraguay.
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Nació en Buenos Aires, era hijo de doña María Espinosa y del español José Domingo Echeverría. A
temprana edad perdió a su padre, fue iniciado en sus primeras letras por su madre y comenzó la escuela
primaria, pero al perder a ésta, quien falleció en 1822, hizo que, huérfano, comenzara una vida
adolescente de joven mujeriego y guitarrero, lo que agravó ciertos problemas cardíacos que lo aquejaban.
Esto lo obligó a cambiar de vida y asentarse.
Ingresó en el Departamento de Estudios Preparatoria de la Universidad y en la Escuela de Dibujo de la
misma, a la vez que comienza a trabajar como dependiente en la fuerte casa comercial Lezica Hermanos.
Resolvió a los 20 años completar su educación en Europa.
Esa ausencia de la patria (1825-1830) le fue provechosa; en París se interesó por las Letras, se familiarizó
con las tendencias literarias ideológicas de la época, y estudió con afán ejemplar, logrando una sólida
cultura. En junio de 1830, regresó a Buenos Aires, e introdujo en la zona del Río de la Plata el
romanticismo literario, participó activamente en las reuniones de los Salones Literarios y logró una
renovación. Publicó sus primeros versos en periódicos porteños, en 1831, y al año siguiente, en 1832,
editó en forma de folleto, Elvira o la Novia del Plata considerada la primera obra romántica en lengua
castellana.
Posteriormente publicó Los Consuelos (1834) y sus Rimas (1837), donde se incluye su obra más
importante en verso: La Cautiva.
En 1837 participó activamente en el Salón Literario en la librería de don Marcos Sastre.
Juan Manuel de Rosas ordenó la clausura del Salón, y Echeverría funda una sociedad secreta, la
Asociación de Mayo, alrededor de 1838. Publicó las ideas de su generación en el Credo de esta
Asociación, y que servirán de base para la publicación posterior de El Dogma Socialista en 1846.
En este tiempo, 1839, Echeverría residía en su estancia «Los Talas», cerca de Luján. Pero los problemas
políticos y las persecuciones a los «unitarios» por parte de los «federales» en la época de Rosas hicieron
que emigrara a Montevideo a finales de 1840, adonde vivió dedicado a la literatura hasta su muerte,
ocurrida en 1851.
Esteban Echeverría fue el más importante poeta del primer período romántico en el Río de la Plata,
introductor de este movimiento, fue quien utilizó la temática del indio y del desierto en la manifestación
poética, y es considerado el autor del primer cuento argentino El matadero, aunque críticos posteriores
señalan que este escrito tiene dos temáticas o nudos paralelos que no condicen con el decálogo del cuento,
por ejemplo, planteado por Horacio Quiroga, de que un cuento debe tener una única unidad temática
Para interpretar El matadero se debe tener una visión de la situación histórico-socio-política que se
produce en Buenos Aires.
PARTE PRIMERA
El Desierto
Era la tarde, y la hora
en que el sol la cresta dora
de los Andes. El Desierto
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inconmensurable, abierto,
y misterioso a sus pies
se extiende; triste el semblante,
solitario y taciturno
como el mar, cuando un instante
al crepúsculo nocturno,
pone rienda a su altivez.
Gira en vano, reconcentra
su inmensidad, y no encuentra
la vista, en su vivo anhelo,
do fijar su fugaz vuelo,
como el pájaro en el mar.
Doquier campos y heredades
del ave y bruto guaridas,
doquier cielo y soledades
de Dios sólo conocidas,
que Él sólo puede sondar.
A veces, la tribu errante,
sobre el potro rozagante,
cuyas crines altaneras
flotan al viento ligeras,
lo cruza cual torbellino,
y pasa; o su toldería
sobre la grama frondosa
asienta, esperando el día
duerme, tranquila reposa,
sigue veloz su camino.
¡Cuántas, cuántas maravillas,
sublimes y a par sencillas,
sembró la fecunda mano
de Dios allí! ¡Cuánto arcano
que no es dado al vulgo ver!
La humilde yerba, el insecto,
la aura aromática y pura,
el silencio, el triste aspecto
de la grandiosa llanura,
el pálido anochecer.
Las armonías del viento
dicen más al pensamiento
que todo cuanto a porfía
la vana filosofía
pretende altiva enseñar.
¿Qué pincel podrá pintarlas
sin deslucir su belleza?
¿Qué lengua humana alabarlas?
Sólo el genio su grandeza
puede sentir y admirar.
Ya el sol su nítida frente
reclinaba en occidente,
derramando por la esfera
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de su rubia cabellera
el desmayado fulgor.
Sereno y diáfano el cielo,
sobre la gala verdosa
de la llanura, azul velo
esparcía, misteriosa
sombra dando a su color.
El aura, moviendo apenas
sus alas de aroma llenas,
entre la yerba bullía
del campo que parecía
como un piélago ondear.
Y la tierra, contemplando
del astro rey la partida,
callaba, manifestando,
como en una despedida,
en su semblante pesar.
Sólo a ratos, altanero
relinchaba un bruto fiero
aquí o allá, en la campaña;
bramaba un toro de saña,
rugía un tigre feroz;
o las nubes contemplando,
como extático y gozoso,
el yajá, de cuando en cuando,
turbaba el mudo reposo
con su fatídica voz.
Se puso el sol; parecía
que el vasto horizonte ardía:
la silenciosa llanura
fue quedando más obscura,
más pardo el cielo, y en él,
con luz trémula brillaba
una que otra estrella, y luego
a los ojos se ocultaba,
como vacilante fuego
en soberbio chapitel.
El crepúsculo, entretanto,
con su claroscuro manto,
veló la tierra; una faja,
negra como una mortaja,
el occidente cubrió;
mientras la noche bajando
lenta venía, la calma,
que contempla suspirando
inquieta a veces el alma,
con el silencio reinó.
Entonces, como el rüido
que suele hacer el tronido
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cuando retumba lejano,
se oyó en el tranquilo llano
sordo y confuso clamor;
se perdió... y luego violento,
como baladro espantoso
de turba inmensa, en el viento
se dilató sonoroso,
dando a los brutos pavor.
Bajo la planta sonante
del ágil potro arrogante
el duro suelo temblaba,
y envuelto en polvo cruzaba
como animado tropel,
velozmente cabalgando;
ve íanse lanzas agudas,
cabezas, crines ondeando,
y como formas desnudas
de aspecto extraño y crüel.
¿Quién es? ¿Qué insensata turba
con su alarido perturba
las calladas soledades
de Dios, do las tempestades
sólo se oyen resonar?
¿Qué humana planta orgullosa
se atreve a hollar el desierto
cuando todo en él reposa?
¿Quién viene seguro puerto
en sus yermos a buscar?
¡Oíd! Ya se acerca el bando
de salvajes, atronando
todo el campo convecino;
¡mirad! como torbellino
hiende el espacio veloz.
El fiero ímpetu no enfrena
del bruto que arroja espuma;
vaga al viento su melena,
y con ligereza suma
pasa en ademán atroz.
¿Dónde va? ¿De dónde viene?
¿De qué su gozo proviene?
¿Por qué grita, corre, vuela,
clavando al bruto la espuela,
sin mirar alrededor?
¡Ved que las puntas ufanas
de sus lanzas, por despojos,
llevan cabezas humanas,
cuyos inflamados ojos
respiran aún furor!
Así el bárbaro hace ultraje
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al indomable coraje
que abatió su alevosía;
y su rencor todavía
mira, con torpe placer,
las cabezas que cortaron
sus inhumanos cuchillos,
exclamando: -"Ya pagaron
del cristiano los caudillos
el feudo a nuestro poder.
Ya los ranchos do vivieron
presa de las llamas fueron,
y muerde el polvo abatida
su pujanza tan erguida.
¿Dónde sus bravos están?
Vengan hoy del vituperio,
sus mujeres, sus infantes,
que gimen en cautiverio,
a libertar, y como antes,
nuestras lanzas probarán."
Tal decía, y bajo el callo
del indómito caballo,
crujiendo el suelo temblaba;
hueco y sordo retumbaba
su grito en la soledad.
Mientras la noche, cubierto
el rostro en manto nubloso,
echó en el vasto desierto,
su silencio pavoroso,
su sombría majestad.