El cielo dibuja, enorme,
una luna bien redonda.
Tiembla en el mar su reflejo.
Tiritan frescas las olas.
Y un pez, cegado de luna,
del reflejo se enamora.
Este texto que acabás de escuchar se llama Un pez cegado de luna y es una
poesía de Diana Briones, una escritora y maestra argentina.
¿Qué es la poesía? Como ya sabés, hay distintos tipos de textos literarios,
entre ellos, encontramos a la poesía. Como en el cuento, por ejemplo, en estos
textos el autor busca crear belleza, pero no narrando una historia sino a través
de la expresión de sentimientos y emociones. En la poesía hay una voz que
manifiesta lo que siente. Esa voz es el yo lírico. Por eso, cuando leemos un
poema debemos tener en cuenta que la voz que habla no es la del escritor, ni
tampoco la de un narrador, sino la del yo lírico. Por ejemplo, en el poema Un
pez cegado de luna, quien llega es el yo lírico y no Diana Briones, autora del
poema.
Los poetas usan el lenguaje de un modo particular y se valen de todas las
posibilidades que las palabras nos brindan a la hora de la creación. Se
produce un juego de sonidos y de significados que sólo es posible a través de
los recursos expresivos.
Existen distintos tipos de recursos, entre ellos, por ejemplo,
Las imágenes sensoriales, que son las expresiones relacionadas con los
cinco sentidos (visuales, auditivas, gustativas….), por ejemplo “una luna bien
redonda”.
Otro recurso es la metáfora, en la que se comparan dos elementos a partir de
un rasgo común. No debemos confundirla con la comparación, en la que
aparece el nexo comparativo “como” o “cual”, como en el ejemplo “la luna
redonda como una moneda”. Encontramos un ejemplo de metáfora en “El pez
nada en el cielo interminable”.
Otra característica particular de la poesía es que los textos tienen una
musicalidad, un ritmo. Esto es así porque generalmente se escriben en verso y
no en prosa. Es decir que cada línea de los textos poéticos no ocupa un
renglón completo sino que se despliega en un espacio menor. Cada renglón
del poema se llama verso, y cada grupo de versos forma una estrofa. En el
poema anterior, el primer verso dice “el cielo dibuja, enorme”, pero la estrofa
se completa si leemos “El cielo dibuja, enorme, / una luna bien redonda.” En
este caso, la estrofa está formada tan sólo por dos versos, pero podría haber
más.
La creación del ritmo en la poesía se logra también a través de la rima, que es
la coincidencia de sonidos a partir de la última vocal acentuada en cada verso.
Por ejemplo, tenemos una poesía que comienza así: “Yo soy un hombre
sincero / de donde crece la palma. / Y antes de morirme quiero/ echar mis
versos del alma.” En este caso, la palabra sincero rima con quiero porque las
dos terminan con el sonido –ero. Es decir, que terminan con las mismas
vocales y consonantes. Este tipo de rima se llama consonante.
Pero también hay casos en los que sólo coinciden los sonidos de las vocales,
como por ejemplo en “Que todo cuanto te rodea / lo han puesto para ti. / No lo
mires desde la ventana / y siéntate al festín.” En este ejemplo riman las
palabras “ti” y “festín”. Dado que únicamente coincide el sonido vocálico, la
rima se denomina asonante.
“Caminante, son tus huellas
el camino nada más;
caminante no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino,
sino estelas en la mar”.
Este poema de Antonio Machado se hizo muy reconocido luego de que Joan
Manuel Serrat hiciera una canción con él.
Es imposible no relacionar la poesía con la música. Almacenamos en nuestra
memoria cantidad de letras de canciones con distintos estilos que son, en
realidad, excelentes poesías. Ya se trate de letras de tango, de rock, o de
cualquier otra estética, la letra y la música se ligan en nuestra memoria y en
nuestra experiencia y nos gusta saberlas de memoria, repetirlas y compartirlas
con otros. Esta es la esencia de la poesía y de la música: las incorporamos a
nuestra memoria y las podemos reproducir en cualquier ocasión. Ponemos en
juego un verdadero sentido de apropiación de la poesía: disfrutamos de cómo
están dichas las cosas y, a través de la palabra poética, relacionamos el
contenido de esas letras con nuestras propias experiencias personales, con las
de otros. Así buscamos en ellas sentidos y argumentos que nos ayuden a
comprender mejor aquello que nos preocupa, que nos angustia, que nos
inquieta y nos desafía. Podemos decir, entonces, que las canciones
constituyen una forma de atravesar y enriquecer nuestra experiencia humana.