REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA MINISTERIO DEL PODER
POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA, CIENCIAS Y
TECNOLOGÍA UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS
OCCIDENTALES EZEQUIEL ZAMORA
BARINAS ESTADO BARINAS
DERECHO DE FAMILIA Y SUCESIONES
Profesor: Autores:
Abog. Marcos Martínez Giomar Escalona C.I.: V-23.549.676
Programa: Ciencias Sociales Edardo Guédez C.I.: V- 12.894.349
Sub-proyecto: Civil IV Dayanira Isarra C.I.: V-13.882.176
Sección y Año: N01; IV. María Peña C.I.: V-8.025.895
Turno: Nocturno
Barinas, abril 2019
INTRODUCCIÓN.
El régimen económico que ha de regir el matrimonio constituye tema vital del
Derecho de Familia, a la vez que presenta notable importancia práctica para los
cónyuges. La generalidad de los ordenamientos le da cabida a la voluntad de estos
últimos en la selección del mismo, por lo que se afirma que el régimen legal es
supletorio o subsidiario. Esto es, entra en aplicación cuando las partes no han
optado por otro antes de la celebración del matrimonio precisamente mediante la
figura de las “capitulaciones”. Y, al efecto, refiere la doctrina que si los futuros
cónyuges no hicieron uso de la facultad que la ley le otorga, su silencio viene a ser
suplido por el ordenamiento. La forma entonces de evitar la aplicación del régimen
legal supletorio de gananciales es precisamente mediante la celebración bajo las
formalidades correspondientes de las capitulaciones o convenciones
matrimoniales.
Se afirma así que nadie mejor que los propios interesados para apreciar cuál es el
régimen que mejor conviene a sus intereses.
El Derecho concede amplios márgenes de libertad a los cónyuges para fijar su
propio régimen económico. La Ley admite que los cónyuges por voluntad propia se
aparten del sistema ordinario de comunidad de bienes conyugales previsto en el
Código Civil, y mediante convenio, reglamenten el régimen patrimonial del vínculo
conyugal por contraer. La legislación venezolana, siguiendo tal tendencia, permite
a los futuros contrayentes sustraerse del régimen legal supletorio, mediante un
instrumento solemne y previo a la unión en el que las partes escogen el régimen de
bienes que regirá el destino patrimonial de su matrimonio.
Las capitulaciones matrimoniales constituyen entonces un contrato7en virtud del
cual los futuros cónyuges seleccionan previamente al matrimonio el sistema
patrimonial que regirá éste a los fines de sustraerse del régimen legal supletorio.
En efecto, se trata de un “contrato solemne celebrado necesariamente con
anterioridad al matrimonio, en virtud del cual los futuros cónyuges regulan, por
aplicación del principio de la autonomía de la voluntad, el régimen patrimonial o
económico que regirá el matrimonio”.
SISTEMA LEGAL SUPLETARIO.
I. La comunidad limitada de gananciales
Se define como un género de comunidad limitada, constituido por la propiedad
compartida de un conjunto de bienes, que se consideran comunes a ambos
cónyuges; siendo tales bienes las ganancias o beneficios obtenidos por cualquiera
de ellos durante el matrimonio; manteniendo esa propiedad al margen de la
existencia (absolutamente legal y por demás obvia) de bienes propios de cada
esposo.
Ésta entra en escena cuando los futuros cónyuges no ejercen el derecho que les
otorga la ley para elegir su régimen patrimonial matrimonial, supliendo el vacío
que podría causar esa falta de escogencia.
Está consagrado en el artículo 148 del CCV que establece: “Entre marido y mujer, si no
hubiere convención en contrario, son comunes, de por mitad, las ganancias o beneficios
que se obtengan durante el matrimonio”.
II. Caracteres del sistema.
a) Por ser especial y genérica, posee cualidades que la diferencian de la
comunidad corriente de bienes. Entre éstas puede mencionarse el hecho de
que sólo puede existir entre cónyuges, quedando prohibida la sociedad de
ganancias a título universal surgida entre personas que no gocen de este
parentesco (según el artículo 1650 del CCV).
b) Las cuotas de copropiedad se mantienen inalterables, correspondiente a la
mitad de las ganancias (artículo 148 del CCV). No puede ser establecida
previamente a la celebración del matrimonio (artículo 149 del CCV). Su
sistematización corresponde al texto legal, y nunca a la voluntad de las
partes.
c) Y por último, no persigue fines lucrativos, sino que busca el debido
cumplimiento de las obligaciones que trae consigo el matrimonio.
III. Bienes propios de cada uno de los cónyuges
Son todos aquellos bienes que tienen los esposos antes de contraer matrimonio.
Los que adquieran por donación, herencias, legados, que se ganen la lotería etc.
Así lo establece el Código Civil Venezolano:
Art. 151 CC: “Son bienes propios de los cónyuges los que pertenecen al marido y a la
mujer al tiempo de contraer matrimonio, y los que durante éste adquieran por
donación, herencia, legado o por cualquier otro título lucrativo. Son también
propios los bienes derivados de las acciones naturales y la plusvalía de dichos
bienes, los tesoros y bienes muebles abandonados que hallare alguno de los
cónyuges, así como los vestidos, joyas y otros enseres u objetos de uso personal o
exclusivo de la mujer o el marido”
Art. 152 CC: “Se hacen propios del respectivo cónyuge los bienes adquiridos
durante el matrimonio:
1.- Por permuta con otros bienes propios del cónyuge.
2.- Por derecho de retracto ejercido sobre los bienes propios por el respectivo
cónyuge y con dinero de su patrimonio.
3.- Por dación en pago hecha al respectivo cónyuge por obligaciones provenientes
de bienes propios.
4.- Los que adquiera durante el matrimonio o a título oneroso, cuando la causa de
adquisición ha precedido al casamiento.
5.- La indemnización por accidentes o por seguros de vida, de daños personales o
de enfermedades, deducidas las primas pagadas por la comunidad.
6.- Por compra hecha con dinero proveniente de la enajenación de otros bienes
propios del cónyuge adquirente.
7.- Por compra hecha con dinero propio del cónyuge adquirente, siempre que haga
constar la procedencia del dinero y que la adquisición la hace para sí.
En caso de fraude, quedan a salvo las acciones de los perjudicados para hacer
declarar judicialmente a quién corresponde la propiedad adquirida”.
IV. Bienes comunes de los cónyuges
Son aquellos que conforman la masa común a ambos cónyuges, también llamados
bienes gananciales, como lo establece el Código Civil Venezolano:
Art. 156 CC: “Son bienes de la comunidad:
1º Los bienes adquiridos por título oneroso durante el matrimonio, a costa del
caudal común, bien se haga la adquisición a nombre de la comunidad o al de uno de
los cónyuges.
2º Los obtenidos por la industria, profesión, oficio, sueldo o trabajo de alguno de
los cónyuges.
3º Los frutos, rentas o intereses devengados durante el matrimonio, procedentes
de los bienes comunes o de los peculiares de cada uno de los cónyuges”. Cuando
uno de los cónyuges adquiere un bien con dinero común, se aplica también la regla
de subrogación y el nuevo bien será común.
López Herrera nos habla del caso de los premios y loterías de la siguiente
forma: “…debe tenerse en cuenta que son de la comunidad y no del cónyuge
adquiriente las ganancias obtenidas en juegos, apuestas, loterías, etc.…”.
En los artículos siguientes se encuentran además enumerados otra serie de bienes
que son comunes:
Art. 158 CC: “El derecho de usufructo o de pensión, forma parte de los bienes
propios del cónyuge a quien pertenece; pero las pensiones y frutos
correspondientes a los primeros veinte años del matrimonio, corresponden a la
comunidad en los cuatro quintos. De los veinte años en adelante todos los frutos y
pensiones corresponden a la comunidad”
Art. 161 CC: Los bienes donados o prometidos a uno de los cónyuges, por razón del
matrimonio, aun antes de su celebración, son de la comunidad, a menos que el
donante manifieste lo contrario.
Art. 162 CC: “En el caso del artículo anterior, el donante está obligado al
saneamiento de los bienes y debe intereses por ellos desde el día en que debió
hacerse la entrega, y, a falta de plazo, desde la celebración del matrimonio” En el
caso regulado en este artículo, será también común el producto del saneamiento
por evicción, en caso de existir mora en la entrega del bien.
Art. 163 CC: “El aumento de valor por mejoras hechas en los bienes propios de los
cónyuges, con dinero de la comunidad, o por industria de los cónyuges, pertenece a
la comunidad”.
V. Cargas de la comunidad
Son cargas de la comunidad:
a) Todas las deudas y obligaciones contraídas por cualquiera de los cónyuges
en los casos en que puede obligar a la comunidad.
b) Los réditos caídos y los intereses vencidos durante el matrimonio, a que
tuvieren afectos, así los bienes propios de los cónyuges como los comunes
c) Las reparaciones menores o de conservación ejecutadas durante el
matrimonio en los bienes propios de cada uno de los cónyuges.
d) Todos los gastos que acarree la administración de la comunidad.
e) El mantenimiento de la familia y la educación de los hijos comunes y
también los de uno solo de los cónyuges en los casos en que tienen derecho
a alimentos.
f) Los alimentos que cualquiera de los cónyuges esté obligado por la ley a dar
a sus ascendientes, siempre que no puedan hacerlo con el producto de sus
bienes propios (Art.165 C.C.)
También son de cargo de la comunidad las donaciones hechas por cualquier causa,
a los hijos comunes, de mutuo acuerdo, por los cónyuges. Si los bienes gananciales
no alcanzaren, los cónyuges responderán de la diferencia, con sus bienes propios,
de por mitad...
La responsabilidad civil por acto ilícito de un cónyuge no perjudica al otro en sus
bienes propios ni en su parte, de los comunes (Art. 167C.C.)
VI. Administración de la carga conyugal
Art. 168 CC: “Cada cónyuge podrá administrar por sí solo los bienes de la
comunidad que hubiere adquirido con su trabajo personal o por cualquier otro
título legítimo; la legitimidad en juicio para los actos relativos a la misma,
corresponderá al que los haya realizado. Se requerirá el consentimiento de ambos
cónyuges para enajenar a título gratuito u oneroso para gravar los bienes
gananciales, cuando se trate de inmuebles, derechos o bienes muebles sometidos al
régimen de publicidad, acciones, obligaciones y cuotas de compañías, así como
aportes de dichos bienes a sociedades. En estos casos la legitimación en juicio para
las respectivas acciones corresponderá a los dos, en forma conjunta”…
En estos supuestos se configura un litisconsorcio necesario, que de acuerdo con la
doctrina es aquél que se presenta cuando existe una sola causa o relación
sustancial con varias partes sustanciales activas o pasivas, que deben ser llamadas
todas a juicio para integrar debidamente el contradictorio, pues la cualidad activa o
pasiva, no reside plenamente en cada uno de ellos, sino en ambos.
Para el caso de que alguno de los cónyuges se encuentre imposibilitado para
manifestar su voluntad para los actos cuya validez requiera el consentimiento de
ambos, el Juez podrá, previa solicitud, y comprobación, autorizar a uno de los
cónyuges para que realice por si solo el acto.
Ahora bien, los actos cumplidos por el cónyuge sin el necesario consentimiento del
otro y no consentido por éste, son anulables cuando quien haya participado en un
acto de disposición con el cónyuge actuante tuviere motivo para conocer que los
bienes afectados por dichos actos pertenecen a la comunidad conyugal.-
La acción para intentar la nulidad del acto corresponde al cónyuge cuyo
consentimiento era necesario, y caducará a los cinco años contados desde la fecha
de la inscripción del acto en el Registro Inmobiliario sí trata de inmuebles o en los
de la sociedad sí se trata de acciones, obligaciones o cuotas de participación. Esta
acción se trasmitirá a los herederos del cónyuge legitimado si este fallece dentro
del lapso útil para intentarla.
Para el caso de no proceder la nulidad, el cónyuge afectado sólo tendrá acción
contra el otro por los daños y perjuicios que le hubiere causado. Esta acción
caducará al año de la fecha en que ha tenido conocimiento del acto, y, en todo caso,
al año después de la disolución de la comunidad conyugal.-
VII. Disolución de la comunidad
Al extinguirse la comunidad el régimen deja de producir sus efectos patrimoniales,
en principio la Comunidad de Gananciales sólo se extingue con la extinción del
matrimonio, pero en casos excepcionales puede ocurrir que se disuelva ésta sin
disolverse el matrimonio. Es importante resaltar que la Comunidad de Gananciales
sólo se disolverá por las causas establecidas taxativamente en la ley, causas que
además, son de interpretación restrictiva. También se extingue la comunidad por
la declaración de nulidad del matrimonio; cuando hay matrimonio putativo la
comunidad produce plenos efectos hasta la declaración de nulidad, si uno de los
cónyuges es de buena fe los gananciales corresponden a ése, si ambos son de mala
fe corresponden a los hijos y de no haber hijos, corresponderán a ambos de por
mitad Art. 173 CC: "La comunidad de los bienes en el matrimonio se extingue por
el hecho de disolverse éste o cuando se le declare nulo. En este último caso, el
cónyuge que hubiere obrado con mala fe no tendrá parte en los gananciales.
Si hubiere mala fe de parte de ambos cónyuges, los gananciales corresponderán a
los hijos, y sólo en defecto de éstos, a los contrayentes.
También se disuelve la comunidad por la ausencia declarada y por la quiebra de
uno de los cónyuges, y por la separación judicial de bienes, en los casos
autorizados por este Código.
Toda disolución y liquidación voluntaria es nula, salvo lo dispuesto en el artículo
190".
VIII. Casos de extinción
1) Disolución del matrimonio: El matrimonio se extingue al disolverse el
matrimonio, ya sea por muerte de uno de los cónyuges o por divorcio, pero
en éste caso es necesario que la sentencia declare expresamente la
extinción de la comunidad.
2) Nulidad del matrimonio: Será causal de extinción de la comunidad cuando
la nulidad sea declarada por una sentencia definitivamente firme, aun
cuando la sentencia no lo declare en forma expresa.
3) Ausencia declarada de uno de los cónyuges: Este es un punto que será
explicado con calma porque debemos ser cuidadosos con él. En principio
diremos que para que la comunidad se extinga por esta vía debe ser
declarada la ausencia (cuando existen dudas razonables acerca de la vida o
muerte de la persona) por sentencia definitivamente firme, no bastará con
la presunción de ausencia.
La no presencia existe cuando la persona tiene menos de dos o tres años
desaparecidos, si la persona dejó algún mandatario éste lo representará, puesto
que se presume que esa es la persona de su confianza y que si dejó mandatario es
porque planeaba ausentarse por un cierto tiempo. Pasados dos o tres años de la No
presencia los herederos podrán solicitar que se haga la declaración de ausencia, si
la persona dejó mandatario se deben esperar tres años y si no lo ha hecho con
esperar dos años bastará Art. 421 CC: "Después de dos años de ausencia presunta o
de tres, si el ausente ha dejado mandatario para la administración de sus bienes,
los presuntos herederos ab-intestato y contradictoriamente con ellos los
herederos testamentarios, y quien tenga sobre los bienes del ausente derechos que
dependan de su muerte, pueden pedir al Tribunal que declare la ausencia".
La declaración de ausencia produce efectos importantes en cuanto a la
administración de los bienes, entre ellos, que se le entrega la provisional posesión
de los bienes a los presuntos herederos Art. 426 CC: "Ejecutoriada la sentencia que
declare la ausencia, el Tribunal, a solicitud de cualquier interesado ordenará la
apertura de los actos de última voluntad del ausente.
Los herederos del ausente, si éste hubiese muerto el día de las últimas noticias de
su existencia, o los herederos de aquéllos, pueden pedir al Juez la posesión
provisional de los bienes.
También todos los que tengan sobre los bienes del ausente derechos que dependan
de la condición de su muerte, pueden pedir, contradictoriamente con los
herederos, que se les acuerde el ejercicio provisional de esos derechos.
Ni a los herederos ni a las demás personas precedentemente indicadas, se les
pondrá en posesión de los bienes ni en ejercicio de sus derechos eventuales, sino
dando caución hipotecaria, prendaria o fideyusoria, por una cantidad que fijará el
Juez, o mediante cualesquiera otras precauciones que estime convenientes en
interés del ausente, si no se pudiere prestar la caución".
La presunción de muerte ocurre después de los 10 años de ausencia de la persona,
en cuyo caso: Si el cónyuge del ausente se casa el matrimonio no es nulo, salvo que
se compruebe la existencia de la bigamia o que aparezca el ausente, esto sucede
porque la presunción de muerte no extingue el matrimonio Art. 434 CC: "Si la
ausencia ha continuado por espacio de diez años desde que fue declarada, o si han
transcurrido cien años desde el nacimiento del ausente, el Juez, a petición de
cualquier interesado, declarará la presunción de muerte del ausente, acordará la
posesión definitiva de los bienes y la cesación de las garantías que se hayan
impuesto. Esta determinación se publicará por la imprenta". Nuestro Código
establece además la llamada Presunción de muerte por accidente, que tiene lugar
cuando la persona ha desaparecido luego de que ha ocurrido una catástrofe
(Ej. Deslave de Vargas), razón por la cual, el tiempo exigido para la declaración de
la misma es más corto y su declaración produce los mismos efectos que la
declaración de ausencia Art. 438 CC: "Si una persona se ha encontrado en un
naufragio, incendio, terremoto, guerra u otro siniestro semejante, y a raíz de éste
no se ha tenido noticia de su existencia, se presume que ha muerto. Esta
presunción será declarada por el Juez de Primera Instancia del domicilio, a petición
de cualquier presunto heredero ab-intestato o testamentario, o de quienquiera que
tenga acciones eventuales que dependan de la muerte de aquella persona, previa la
comprobación de los hechos.
La solicitud se publicará por la prensa durante tres meses, con intervalos de quince
días por lo menos. Pasado dicho período se procederá a la evacuación de las
pruebas y a la declaración consiguiente".
4) Quiebra de uno de los cónyuges: En caso de quiebra la administración de
los bienes del fallido la tienen los acreedores y como es lógico no tiene
ningún sentido que subsista la comunidad, razón por la cual, una vez que
uno de los cónyuges es declarado en quiebra por sentencia definitivamente
firme, se extingue la comunidad.
5) Separación Judicial de Bienes: Según el profesor esta separación judicial
se produce en tres casos: Separación de mutuo acuerdo, separación por
acción judicial y por mala administración de los bienes por parte de uno de
los cónyuges.
6) Administración irregular de los bienes comunes: Cuando uno de los
cónyuges administre en forma irregular los bienes comunes, el otro puede
acudir ante el juez para ponerlo en conocimiento de la situación y que éste
tome las medidas que considere pertinentes. Si las medidas acordadas por
el juez no fueren suficientes, el otro cónyuge puede pedir la separación de
bienes, la cual será tramitada por el Procedimiento Ordinario (se debe
registrar el libelo de la demanda, porque si la sentencia declara con lugar la
acción, los efectos se cuentan a partir del registro del libelo) Art. 171 CC:
"En el caso de que alguno de los cónyuges se exceda de los límites de una
administración regular o arriesgue con imprudencia los bienes comunes
que está administrando, el Juez podrá, a solicitud del otro cónyuge, dictar
las providencias que estime conducentes a evitar aquel peligro, previo
conocimiento de causa. De lo decidido se oirá apelación en un solo efecto, si
se acordaren las medidas y libremente, en caso contrario. Si las medidas
tomadas no bastaren, el cónyuge perjudicado podrá pedir separación de
bienes".
IX. Efectos de la disolución de la comunidad
El efecto principal es que se sustituye la comunidad de gananciales por una
comunidad ordinaria, entre los cónyuges o ex-cónyuges (recuerden que se puede
disolver subsistiendo el matrimonio) o sus herederos. Esa comunidad ordinaria se
rige por las disposiciones relativas a la comunidad ordinaria y sólo termina con la
liquidación de la misma, es posible que se nos remita a las normas de partición de
herencias, esto es así, porque la comunidad de gananciales es un régimen
supletorio.
1) Desaparece la comunidad de los frutos de los bienes propios.
2) Todo lo adquirido por los cónyuges con su trabajo es propio.
3) La comunidad se sustituye por una comunidad ordinaria.
4) Cesan las limitaciones en cuanto a disposición de bienes, herencias y
legados.
5) En principio, se mantiene la situación frente a terceros, porque las deudas
no se dividen.
6) Subsisten los deberes frente a la familia y el derecho a alimentos entre
esposo.
X. Liquidación de bienes comunes
Al liquidarse la comunidad conyugal los derechos sobre los bienes comunes dejan
de ser de por mitad y lo que se persigue es que cada cónyuge se quede con la
totalidad de cierto grupo de bienes, sacrificando otros Ej. El matrimonio tenía los
apartamentos 1 y 2, sobre los cuales cada cónyuge era propietario del 50%, al
liquidarse la comunidad, se le entregaría un apartamento a cada cónyuge, con lo
cual cada uno sería propietario del 100% sobre uno de los apartamentos,
sacrificando el otro. Aclara el profesor que no se trata de una operación tan sencilla
como se ve en el ejemplo anterior, puesto que los patrimonios de los cónyuges
suelen ser heterogéneos (conformados por distintos tipos de bienes).
Art. 768 CC: "A nadie puede obligarse a permanecer en comunidad y siempre
puede cualquiera de los partícipes demandar la partición.
Sin embargo, es válido el pacto de que se deba permanecer en comunidad por un
tiempo determinado, no mayor de cinco años.
La autoridad judicial, sin embargo, cuando lo exijan graves y urgentes
circunstancias, puede ordenar la división de la cosa común, aun antes del tiempo
convenido". Quien pretenda formar parte en un juicio de partición requerirá de
plena capacidad, ya que éste supone actos de disposición.
XI. Efectos de la liquidación
1) Cesación del estado de indivisión. Cada cónyuge o ex cónyuge se hace
propietario exclusivo de los bienes que integran su lote.
2) Efecto declarativo de la partición. Se presume que cada parte se hace
propietario exclusivo de los bienes constitutivos de su lote de partición, con
efecto desde la fecha de la disolución de la comunidad y que, desde
entonces, no tuvo derecho alguno sobre los bienes que componen la porción
del otro.
3) Garantía de los lotes. Los cónyuges o ex -cónyuges se deben mutuo
saneamiento por las evicciones y perturbaciones procedentes de causa
anterior a la partición, a menos que la evicción se verifique por culpa de
quien la sufre. Se garantizan además la existencia de los créditos y la
solvencia de los deudores de éstos.
Si alguna de las partes resulta perjudicada en más de la cuarta parte en la
partición, tiene derecho a pedir la Rescisión por Lesiones (institución que tiende a
desaparecer, porque causa una gran inseguridad jurídica, ya que en definitiva
nadie sabe cuánto vale un bien) Ej. Si voy a vender algo en 100Bs me parece que
está barato, pero si lo voy a comprar en ese preció me parece que está caro Art.
1.120 CC: "Las particiones pueden rescindirse por las mismas causas que dan lugar
a la rescisión de los contratos.
Puede también haber lugar a la rescisión, cuando uno de los coherederos ha
padecido lesión que exceda del cuarto de su parte en la partición. La simple
omisión de un objeto de la herencia, no da lugar a la acción de rescisión, sino a una
partición suplementaria".
Art. 179 CC: "En caso de restablecerse la comunidad, sus efectos son como si la
separación no se hubiere efectuado, sin perjuicio de los derechos adquiridos por
terceros durante la separación. El restablecimiento deberá constar en instrumento
registrado" En todo caso siempre queda a salvo los derechos adquiridos por
terceros de buena fe durante el tiempo intermedio. En cuanto a la posibilidad de
restablecer la comunidad, existe una gran discusión en la doctrina:
Isabel Grisanti, Dominici y Barrios Guzmán: Consideran que la comunidad
conyugal puede restablecerse en todo caso que se haya disuelto por causa
diferente a la disolución del matrimonio (por muerte o divorcio), y a la nulidad del
mismo. Tal posibilidad se impone en razón de que, desaparecidos los obstáculos
que determinaron su disolución, es natural que la comunidad pueda resurgir. En
consecuencia, conforme a esta posición siempre que se haya disuelto la
comunidad, subsistiendo el matrimonio, aquella puede restablecerse. Entiéndase
que esto es en caso de ausencia, rehabilitación del cónyuge fallido o disolución de
la comunidad por sentencia firme y separación de bienes.
López Herrera: consideran que no siempre puede restablecerse la comunidad de
gananciales después que ha quedado disuelta y que ello procede sólo cuando la
causa de su extinción fue la separación de bienes entre los cónyuges por
administración irregular o cuando dicha separación de bienes resulta de la
sentencia definitiva y firme que declare la separación de cuerpos y de bienes o del
decreto judicial de separación de cuerpos y de bienes, dictado con vista a la
solicitud hecha por los cónyuges de mutuo acuerdo.
XII. Diferencias entre la comunidad conyugal y la ordinaria
a) En cuanto a la cantidad de propietarios
Conyugal. Sólo pueden haber dos propietarios (los cónyuges) de los bienes que
conforman la comunidad y SIEMPRE la proporción será de por mitad (cada uno es
dueño del 50% de los bienes de la comunidad).
Ordinaria. Hay varios propietarios de un solo bien y cada comunero es propietario
de un determinado porcentaje del bien (puede ser el 1%, el 10%, el 20%, etc.),
pero la comunidad como tal es propietaria del bien en su conjunto Ej. Los
herederos son comuneros de los bienes que han heredado.
b) En cuanto a la disposición de los bienes
Conyugal. Los bienes de la comunidad de gananciales en principio no son de libre
disposición Ej. Yo para vender un bien de la comunidad necesito de la autorización
de mi esposo
Ordinaria. Los comuneros pueden disponer libremente de su cuota parte en el
bien Ej. Si yo soy dueña del 25% de una finca, yo puedo tomar esa parte y venderla,
cederla, donarla, etc.
c) En cuanto a la extinción de la comunidad
Conyugal. Se extingue con la muerte de los cónyuges.
Ordinaria. Subsiste después de la muerte de los comuneros, porque los herederos
pueden ocupar su lugar en la comunidad.
d) En cuanto a la fuente
Conyugal. Fuentes. La única fuente de la comunidad de gananciales es el
Matrimonio.
Ordinaria. Fuentes. Las fuentes de la comunidad ordinaria son muy variadas:
donaciones, herencias, compra conjunta, legados y otras.
Estas son solo algunas, pues existen más.
CONCLUSIÓN.
La comunidad patrimonial conyugal, se inicia con la celebración del matrimonio y
existe un régimen de bienes independientes de esa comunidad, que son los bienes
propios de cada cónyuge, entre los cuales figuran los adquiridos con anterioridad.
En efecto, como expresa el Maestro Nacional FRANCISCO LÓPEZ HERRERA
(Derecho de Familia. Ed. UCAB, Caracas 2006, Tomo II, Pág. 30), por ser el régimen
de la comunidad de gananciales un sistema matrimonial de comunidad limitada, a
cada uno de los esposos corresponde además, dentro del mismo, la exclusiva
titularidad de determinados bienes y derechos: éstos son los bienes propios de
cada cónyuge.
En el régimen legal supletorio venezolano de comunidad de gananciales, cada
cónyuge conserva la exclusiva titularidad sobre los bienes y derechos que ya le
pertenecían antes de la celebración del matrimonio, tanto de los muebles como de
los inmuebles, independientemente de que hubieran sido adquiridos por actos
onerosos o gratuitos. Por ser el régimen de comunidad de gananciales un sistema
matrimonial de comunidad limitada, a cada uno de los esposos corresponde
además, dentro del mismo, la exclusiva titularidad de determinados bienes y
derechos: éstos son los bienes propios de los cónyuges.