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Interdict o

Los interdictos en el derecho romano eran órdenes del pretor para preservar la posesión de bienes de manera provisional. Había interdictos para retener la posesión actual, recuperar la posesión si fue despojada, y adquirir la posesión. Los interdictos se clasificaban en prohibitorios, restitutorios o exhibitorios según su finalidad. El pretor protegía determinadas situaciones de posesión a través de los interdictos.
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Interdict o

Los interdictos en el derecho romano eran órdenes del pretor para preservar la posesión de bienes de manera provisional. Había interdictos para retener la posesión actual, recuperar la posesión si fue despojada, y adquirir la posesión. Los interdictos se clasificaban en prohibitorios, restitutorios o exhibitorios según su finalidad. El pretor protegía determinadas situaciones de posesión a través de los interdictos.
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ESCUELA DE DERECHO

CURSO : DERECHO ROMANO

TEMA : INTERDICTO EN EL DERECHO ROMANO

DOCENTE
TUTOR : JESUS VILLANUEVA CAVERO

ALUMNO : WALTER VALENZUELA DIAZ

CICLO :I

HUARAZ-PERU
2015
INTERDICTOS EN EL DERECHO ROMANO
Un interdicto es un procedimiento judicial muy sumario y de tramitación sencilla, cuyo
objetivo es atribuir la posesión de una cosa a una determinada persona física o jurídica frente a
otra, de manera provisional. El interdicto también se puede plantear para el caso de que exista
una reclamación por algún daño inminente, cuya urgencia habrá de quedar justificada.

En el derecho romano, el interdicto es una orden decretada por el Pretor con el objetivo de
preservar la seguridad y posen las relaciones privadas, especialmente para hacer respetar las
situaciones de apariencia jurídica, para que las reclamaciones contra la misma se lleven a cabo
por vía procesal y no de propia mano, evitándose así la alteración de la paz pública. La orden
interdictal puede basarse en una:

• Prohibición (interdicto prohibitorio).


• Restitución (interdicto restitutorio).
• Exhibición (interdicto exhibitorio).
En un principio, en el derecho romano únicamente tenían la consideración de interdicta los
prohibitorios, puesto que las otras modalidades eran denominadas decreta, pero tras la
organización del Edicto de Juliano y la agrupación de todos los interdictos, el nombre se hizo
más general.

EL EDICTO
El Edicto albergaba las fórmulas de los diferentes interdictos, siendo muy excepcionales las
veces en los que aparecían los llamados interdictos repentinos. A grandes rasgos, se puede decir
que los interdictos eran órdenes dirigidas a las personas interesadas en forma genérica, sin
aparecer ningún nombre personal, haciéndose referencia en tercera persona al solicitante del
interdicto y en segunda persona contra el que se solicita.
En los interdictos dobles o duplicia, en los que ambas partes son solicitantes y demandados a
un mismo tiempo, se emplea la segunda persona para referirse a los dos. Las veces en las que la
orden interdictal no generaba el efecto que el solicitante deseaba, podía este recurrir a una
acción personal, la denominada actio ex interdicto en latín, para proceder contra la otra parte,
con la finalidad de que el juez comprobase el no cumplimiento de la orden pretorial, y
condenase al infractor a una pena pecuniaria.

INTERDICTO Y ACCIONES
El pretor protege, mediante los interdictos, determinadas situaciones de hecho (poseessio
interdictae). Éstos se clasifican en categorías, según su finalidad:

• De retener la posesión (retinendae possesionis), para impedir los actos de quién lesiona o
turba el ejercicio de la posesión;
• De recuperar la posesión (recuperandae possesionis) a favor de aquél que ha sido
despojado de ella;

• De adquirir la posesión (adipiscendae possessionis). En éstos se incluyen interdictos


especiales, como los hereditarios, quórum bonorum y quod legatorum, y el interdicto
Salviano, en materia de garantías reales.

INTERDICTO DE RETENER LA POSESION


Al concesionario del campo publico u otros, se protege mediante un interdicto de retener la
posesión, “tal como poseeis” (uti possidetis). La fórmula era: “Prohíbo que se impida por la
violencia que siga poseyendo la casa (o el fundo) de que se trata, tal como la poseeis (ahora) sin
violencia ni clandestinidad, ni en precario el uno del otro” El pretor, a petición del poseedor,
ordenaría al que perturbaba que se abstuviera de realizar estos actos, a no ser que su posesión
fuera viciosa en relación con él.
Este interdicto se extendió a situaciones semejantes en un amplio proceso de desarrollo. Se
concede la protección interdictal respecto a muebles, mediante el interdicto: “aquél en cuyo
poder” (utrubi). La fórmula era: “Prohíbo que se impida por la violencia que se lleve a este
esclavo en cuestión, aquél en cuyo poder permaneció la mayor parte del año sin violencia ni
en clandestinidad ni en precario el uno del otro”.
El pretor concede estos interdictos de retener la posesión a los solicitantes que sean:
concesionarios del campo publico u otros, copropietarios, tanto civiles como beneficiarios,
aunque luego se pruebe que no lo son. , acreedores pignoraticios para retener la prenda ,
secuestrarios o depositarios de una cosa litigiosa a devolver en un determinado tiempo o
evento, los que habían embargado definitivamente bienes ajenos. Se excluyen de la protección
de los interdictos los considerados simplemente detentadores y no verdaderos poseedores
porque, al retener la cosa, no pueden invocar más que la relación con la persona de quién la
recibieron, como son los:
Depositarios. Arrendatarios. Comodatarios. Usufructuarios.
Los interdictos “uti possidetis” y “utrubi” son de retener la posesión. En el primero prevalece
el que tiene actualmente el inmueble, y en el segundo, el que tuvo la cosa mueble en su poder
durante más tiempo en el último año. A estos efectos, puede sumarse al tiempo que se había
poseído, el de la posesión de aquél de quién se adquirió (accessio possessionis). En la fórmula
de los dos interdictos figuran la misma cláusula: se excluye la posesión que se obtuvo de la otra
parte por un acto de violencia por la apropiación clandestina o en precario. Estos actos se
consideran vicios, calificándose la posesión afectada por ellos de viciosa.
Esta cláusula sólo tiene efectos excluyentes para el poseedor, en relación con la persona que
puede invocar a su favor el origen vicioso de la posesión. Si se trata de otra persona cualquiera,
su defectuosa posesión no le impide prevalecer en el procedimiento interdictal contra ella. Esto
puede explicar la singular situación del precarista, que es protegido por los interdictos contra
terceras personas, pero no contra el dueño que le concedió la cosa en precario. El precario es
una simple situación posesoria, esencialmente revocable por el concedente. Con frecuencia, el
precarista es un cliente a quien el patrono ha concedido un terreno para que lo disfrute
gratuitamente. Para recuperar la posesión cedida al precarista, se utiliza el interdicto “lo que por
precario” (quod precario), que es recuperatorio como los de la siguiente categoría.

INTERDICTOS DE RECUPERAR LA POSESION


Son aquéllos que sirven para reintegrar en la posesión a quien ha sido despojado o expulsado.
El interdicto de violencia (unde vi) se da en los supuestos en que el poseedor ha sido expulsado
violentamente de un fundo por el demandado o por sus esclavos. La fórmula era. “restituirás al
demandante en el fundo de donde lo has expulsado tú o tu servidumbre y en todo lo que en
ese momento él tenía allí, sin violencia ni clandestinidad, ni en precario el uno del otro”. Si
el desposeído también había expulsado al invasor, éste no podía hacer valer contra aquél la
excepción de posesión violenta. Por ello, en caso de invasiones sucesivas, el interdicto
protege al último invasor. Éste se da sólo en el plazo de un año, a contar desde el acto
violento. Después del año, el pretor concede una actio in factum “por lo que lucró aquél por
la violencia”.
Se da una forma agravada del interdicto en el caso de que se haya realizado la expulsión por
una banda de hombres armados (unde vi armata). Se diferencia del anterior en que su fórmula
no incluye la cláusula de posesión viciosa, ni tiene el límite de un año para su ejercicio. En el
caso de invasión de un fundo, en ausencia y sin conocimiento del poseedor, es probable que se
diese un interdicto “de clandestina possessione”. También se consideraba recuperatorio el
interdicto “lo que por precario” (quod precario) para recuperar lo que se cedió al precarista. En
el derecho justinianeo, aunque se conserva los nombres, aparecen fundidos en uno solo los
interdictos uti possidetis y utrubi. El nuevo, que conserva la cláusula de viciosa posesión, hace
prevalecer al que posee en el momento de que dar planteada la cuestión.
En cuanto a los recuperatorios, los dos interdictos de violencia se funden en uno solo; se
suprime la cláusula de posesión viciosa y se mantiene el plazo de un año. Se distingue entre
violencia pública y violencia privada, según se empleen o no armas en la expulsión.

CASOS (INTERPRETACION DE INTERDICTOS)


Caso Nº 1:
Dice el pretor: “prohíbo que se impida con la violencia que se lleve el esclavo aquel de los dos
con el cual estuvo el esclavo la mayor parte del presente año”. (1) Este interdicto tiene
aplicación respecto de la posesión de las cosas muebles, pero se ha admitido que sus efectos
sean los mismos del interdicto “tal como poseeis”, que compete a las cosas inmuebles, de
modo que venza también en este interdicto el que posee en el momento de entablar el
interdicto, sin haber tomado posesión con violencia o clandestinamente, ni en precario.
Caso N° 2:
Dice el pretor: “Restituirás al demandante en el fundo de donde lo has expulsado, tú o tu
servidumbre, y en todo lo que en ese momento él tenía allí”. “Tan sólo en el plazo de un año;
después del año, daré juicio por lo que lucró aquel que expulsó por la violencia” (1) Este
interdicto se propone para aquel que ha sido expulsado por la violencia, pues era lo más justo
salir en ayuda del expulsado, por lo que se propone este interdicto con el objeto de recuperar la
posesión.

CONCLUSION
El derecho de posesión en cultura romana, posibilitó la comprensión de situaciones en las que
se generan derechos sobre propiedades.
Es el poder de hecho que se ejerce sobre un objeto, se posea o no derechos sobre ella, con el
ánimo de poseerla como dueño, es decir, no reconociendo el dominio en otra persona.
Se pudo apreciar que dicho término proviene del latín, potis (poderoso) y sedere (asentarse o
permanecer) y debe contener como se expresó en la definición, dos elementos. Uno es el
corpus, o detentación material de la cosa, y la otra es el animus, es decir, la intención de tenerla
para sí, como propia.
Como se explicó al tratar el tema de la propiedad, se puede diferenciar una posesión que es
legítima cuando alguien posee algo como dueño, es decir que adquirió algo legalmente, pero
también es posible determinar, cuando existe un usurpador; es decir la posesión ilegítima.

BIBLIOGRAFIA
- Derecho romano privado: Casos, acciones e Instituciones. Autor: Manuel Jesús García
Garrido.
- Textos de aprendizaje del Derecho Romano. Interdicto es la persona libre
- Bernal, B.; Ledesma, J. J. (1981). Historia del Derecho Romano y de los derechos
neoromanistas. Tomo I

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