La ceguera.
El autor de libro el ensayo sobre la ceguera es José Saramago. Fue uno de los novelistas
portugueses modernos mas conocidos y apreciados en el mundo entero. Nación en Santarém,
Portugal, el 16 de noviembre de 1922 y falleció el 18 de junio de 2010. José recibió el premio
Nobel en literatura en el año 1998. El ensayo sobre la ceguera fue publicado en 1995, desde
su publicación este libro era clamado por los lectores y admiradores de José Saramago, hasta
llegar a ser considerado una de las mejores novelas del siglo XX. “una extraña epidemia
condena a una ciudad a la ceguera blanca”.
Los hombres están ciegos, se mueven como autómatas, reciben órdenes que cumplen sin
preguntar por la razón de esas indicaciones, y la sociedad se sumerge así en un letargo cuya
metáfora es esta ceguera que llena de espanto a sus personajes. Como algunos de los libros
principales de Saramago, este es, como dice Pilar del Río su esposa, "un descenso a los
infiernos".
Ensayo sobre la ceguera es la ficción de un autor que nos alerta sobre «la responsabilidad de
tener ojos cuando otros los perdieron». José Saramago traza en este libro una imagen
aterradora y conmovedora de los tiempos oscuros que estamos viviendo. José Saramago nos
obliga a parar, cerrar los ojos y ver. Recuperar la lucidez y rescatar el afecto son dos
propuestas fundamentales de una novela que es, también, una reflexión sobre la ética del
amor y la solidaridad.
Esta ceguera no es una simple ausencia de luz, por el contrario, es pura luz, una “blancura
insondable” y resplandeciente, “como el sol dentro de la niebla”. Basta para describir
finalmente la naturaleza de la ceguera la frase pronunciada por el hombre que iba
conduciendo, que paró en un semáforo en rojo, y que antes de que se pusiera en verde ya
estaba privado del sentido de la vista: “Se me ha metido por los ojos adentro un mar de leche”
esta frase da una idea del carácter de esta ceguera y la opresión que supone estar sometido a
ella.
Este hombre quien es la primera víctima de la ceguera blanca, visita a un oftalmólogo que es
incapaz de encontrar la causa de la ceguera. Tras minuciosos exámenes médicos, el
oftalmólogo se da cuenta que los ojos del hombre están “en perfecto estado, sin la menor
lesión, reciente o antigua, de origen o adquirida”. Pero el verdadero problema de esta ceguera
no es su origen desconocido sino su alto grado de contagio, su tendencia a expandirse entre
la población como un simple resfriado. Poco a poco el mundo va cayendo en la ceguera, sin
que ninguna precaución posible pueda evitarlo. El oftalmólogo esbozará una especie de
explicación que establece la causa no en los ojos, no en lo físico, sino en el cerebro: “los ojos
no son más que unas lentes, como un objetivo, es el cerebro quien realmente ve, igual que en
una película la imagen aparece, y si esos canales se han atascado, como dice aquí el señor,
Eso es lo mismo que un carburador, si la gasolina no consigue llegar, el motor no trabaja y
el coche no anda”.
Para la chica de las gafas oscuras la ceguera y la muerte se igualan en el hombre: «estamos
ya muertos, estamos ciegos porque estamos muertos, o, si prefieres que lo diga de otra
manera, estamos muertos porque estamos ciegos, da lo mismo» A lo que la mujer del médico
responde que la ceguera blanca es una ceguera de sentimientos, unos sentimientos que
nacieron de los ojos y que necesariamente ya no pueden ser los mismos, privados ya de la
vista. Su conclusión final parece establecer el origen de la ceguera en un motivo mucho más
simbólico y abstracto: «Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos
que ven, Ciegos que, viendo, no ven»
En ningún momento en toda la obra se menciona un solo nombre, los personajes no interesan
tanto como individuos cuanto como entidades caracterizadas por un único síntoma en común.
Los personajes que utiliza Saramago en el ensayo sobre la ceguera son: “el hombre del
semáforo”, “la esposa del hombre del semáforo”, “el médico”, “la esposa del médico”, “la
chica de las gafas oscuras”, “el viejo de la venda en el ojo”, “el niño estrábico”, “el ladrón”
o “el farmacéutico”. No es que no se den detalles psicológicos que permitan la construcción
de personajes sólidos.
Lo que Saramago ha pretendido con este grupo de siete personajes abarcar todas las actitudes
posibles de la humanidad ante un mismo acontecimiento. En este grupo de personas, los hay
de todas las edades, los hay creyentes, no creyentes, liberales, conservadores, valientes y
cobardes. De esta forma Saramago segura que cada uno de sus lectores se sienta identificado
con algún personaje.
En la novela el médico explica un motivo que está relacionado con el proceso que el mundo
va a sufrir desde sus raíces a partir de que la ceguera se ha extendido a toda la población:
«pronto empezaremos a no saber quiénes somos, ni siquiera se nos ha ocurrido preguntarnos
nuestros nombres, y para qué, ningún perro reconoce a otro perro por el nombre que le
pusieron, identifica por el olor y por él se da a identifica, nosotros aquí somos como otra raza
de perros, nos conocemos por la manera de ladrar, por la manera de hablar, lo demás, rasgos
de la cara, color de los ojos, de la piel, del pelo, no cuenta, es como si nada de eso existiera»
La comparación que hace el médico entre los ciegos y los perros no es ni mucho menos
azarosa, ya que a medida que la ceguera va consolidándose los personajes van perdiendo sus
conexiones con la humanidad, el hombre va dejando de ser cada vez menos hombre y se
produce un proceso de animalización que le lleva a cometer los más nefastos crímenes a favor
de sus instintos más primitivos.
Una ciudad se queda paralizada: una plaga de ceguera afecta a toda la población. No son
ciegos, "están ciegos". Una de las frases más célebres de José Saramago que inmediatamente
transmite a el lector, a su novela ensayo sobre la ceguera.
Esta novela es una indagación en el ser humano envuelto en la ceguera del mundo
contemporáneo, se encarga de transmitir una gran metáfora visionaria sobre la irracionalidad
humana contemporánea, de tal modo que lo que esta novela cuenta no es surreal,
exactamente, se podría afirmar que; "la surrealidad es la que estamos viviendo".
El escritor portugués intenta describir el comportamiento humano en las
condiciones más extremas, planteando una duda: ¿realmente los seres humanos
somos tan civilizados como creemos? Esta frase es tomada de Ensayo sobre la
ceguera, esta novela hace imaginar que en mundo en el que vivimos es un
privilegio poder ver y a la vez es un cas tigo.
Saramago plantea que, en el uso de la razón, existe quizá la posibilidad de ofrecer
algo bueno de sí para evitar la irracionalidad contenida en estos actos. El
homicidio consumado, la infidelidad, el poder abusivo, la ceguera del
inconsciente colectivo, la falta de solidaridad del ser humano y la incapacidad
de amar al prójimo son tópicos que se exponen, según el juicio del escritor
portugués, quien mira con enorme pesar la existencia de individuos con la
capacidad de ver, pero que sin embargo se ni egan a sí mismos la posibilidad de
mirar críticamente su actuar cotidiano. Este planteamiento denota la propensa
individualidad en la que una sociedad puede caer bajo las consecuencias del
comportamiento humano en la toma de decisiones. Finalmente Saramago
puntualiza: “Si quieres ser ciego, lo serás”.
Este ensayo de la ceguera más que tratar la ceguera se enfoca y contextualiza en
un ensayo sobre la humanidad.