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LIBER AMICORUM

en homenaje a la Profesora
TEODORA ZAMUDIO

COORDINADORES:
BURGER,C.P.W.; SHARRY, S.E.;
CRIPPA, J.; FERLIN D’AMBROSO, M. J.; LIMA, L.F.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
3

LIBER AMICORUM
En homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Coordinadores
BURGER,C.P.W.; SHARRY, S.E.;
CRIPPA, J.; FERLIN D’AMBROSO, M. J.; LIMA, L. F.

Comité Académico
(en orden alfabético)
GRACIELA JULIA ANGRIMAN
Doctora por la Universidad del Salvador (Argentina)

ANÍBAL AMÉRICO D’AURIA


Doctor por la Universidad de Buenos Aires (Argentina)

SILVIA KARINA FIEZZONI


Doctora por la Universidad Marítima de Dailan (China)

CARLOS GUSTAVO GERSCOVICH


Doctor por la Universidad de Buenos Aires (Argentina)

DANIEL JORAJURIA COLLAZO


Doctor por la Universidad Politécnica de Valencia (España)

MARCELO LÓPEZ ALFONSÍN


Doctor por la Universidad de Buenos Aires (Argentina)

CARLOS AUGUSTO PAZ


Doctor por la Universidad del Salvador (Argentina) y la del País Vasco (España)

LILIANA VIRGINIA SIEDE


Doctora por la Universidad El Bosque (Colombia)
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Liber Amicorum en homenaje a la Profesora Teodora Zamudio


/ Burger,C.P.W. / Crippa, J. / Ferlin D’Ambroso, M. J. / Lima, L.F. /
Sharry, S.E.- Buenos Aires, 2018

Editor: Adolfo Alberto Saglio Zamudio.


Talcahuano 1146 2° B. (1013) C.A.B.A - Argentina

ISBN papel
ISBN pdf (CONICET)

Hecho el Depósito legal Ley 11.723 en Diciembre 2018


Se autoriza la reproducción y distribución del material para propósitos
educativos u otros no comerciales sin necesidad de un permiso previo y
por escrito de parte de los titulares de los derechos de autor, siempre que
se haga un reconocimiento completo de la fuente.
Se prohíbe la reproducción del material para su reventa o para otros fines
comerciales sin el permiso por escrito de los titulares de los derechos de
autor. La solicitud para tal permiso debe dirigirse al o los autores
5

Si se pide definir a Teodora en una sola pala-


bra, se podría decir sin hesitación alguna: ¡DIVERSA!.
Muchos de los aquí autores han tenido el honor de ha-
ber sido alumnos suyos tanto en grado como en posgra-
do (más precisamente, en el Doctorado). Teodora es
una excelente educadora; no importa la rama jurídica
que aborde el tesista, ella siempre brinda las pautas y
abre los caminos necesarios para poder validar toda
hipótesis que el alumno atraviese. Es ampliamente re-
conocido por sus discípulos que Teodora desconoce de
horarios para atender las consultas de sus alumnos.
¿Qué valor tiene todo eso para el tesista? ¡ORO!.
Es un honor escribir estas líneas para celebrar la tra-
yectoria de una MAESTRA y AMIGA.

LEANDRO THAIEL ZANITTI


(discípulo)
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
7

Índice
SEMBLANZA DE LA PROFESORA TEODORA ZAMUDIO 11
PRÓLOGO POR ALEJANDRO SALVIO ESCANDON 13
FILOSOFÍA 23
Crítica al concepto de “PERSONA” por ANÍBAL D’AURIA 23
Derechos Humanos: El concepto normativo de PERSONA /AGENCIA MORAL. La
justicia como equidad. Consideraciones desde la ética aplicada por
BEATRIZ MARCELA FIRMENICH 41
La “NATURALEZA” como sujeto de derecho por LIONEL SELVA 63
De la técnica a la biotecnología. Un recorrido por la historia de las
herramientas del ser humano por JESÚS RODOMIRO CASQUIER
ORTIZ y RODOMIRO OCTAVIO ORTIZ RÍOS. 99

CIENCIAS NATURALES & INVESTIGACIÓN 133


Le biotecnologie come caso di studio sul dialogo tra scienza e società
nell’agroalimentare di ANDREA SONNINO 133
Cambio climático, conservación de la biodiversidad y protección eficiente de
los cultivos: el valor natural de los servicios ecosistémicos por JUAN
IZQUIERDO y SANDRA SHARRY 155
Biodiversidad y Agricultura Familiar: estrategias de conservación y
valoración por MARÍA LAURA BRAVO. 179
Bioética Ambiental y Derechos Humanos: una relación vinculante por ISELEN
TRUJILLO 195
La cuestión ambiental y la invasión de especies exóticas: el caso de Gleditsia
Triachantos L. en la Argentina, por SEBASTIÁN P. GALARCO 223
BIOECONOMÍA: un nuevo paradigma para el uso sustentable de la
biodiversidad por PATRICIA BOERI y SANDRA SHARRY 241
Breves reflexões sobre o direito de acesso às informações dos avanços da
biociência e biotecnologia, no contexto da bioética e dos direitos
humanos por EDUARDA MARIA DUARTE RODRIGUES e JOSÉ IVO
FERREIRA DE SOUZA 257
Ética en Investigación Biomédica. Regulación de las investigaciones. Comités
de Ética en Investigación por JUAN PABLO VON ARX 275
La ley argentina de trasplante en clave bioética por MARÍA ELISA BARONE 293

VULNERABILIDAD & POLÍTICAS PÚBLICAS 315


Vulnerabilidad y desigualdad social como condición del ejercicio de la
autonomía. Una perspectiva de análisis por SILVINA SÁNCHEZ 315
Derecho de la vejez: principios y alcance por MARÍA ISOLINA DABOVE 333
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Trabajo Infantil frente al paradigma del cumplimiento de los Objetivos del


Desarrollo Sostenible. por SANDRA ISABEL FERNÁNDEZ ROCHA. 359
El Patronato Nacional de Menores y la protección integral de los Derechos de
la Niñez por SILVIA CRISTINA SEGOVIA 379
Reducción a servidumbre y violencia de género por MARTA PAZ 399
La importancia de una aproximación conceptual del bien jurídico en casos de
violencia de género contra las mujeres por MARCELLA DA FONTE
CARVALHO 427
Debates entorno al feminismo y la diversidad de sexos y su relación con la
violencia de género. por BIBIANA ALEJANDRA SANTELLA 445
Sistema de sanciones penales y género. Individualización judicial de la pena y
mujeres por GRACIELA JULIA ANGRIMAN 465
Direito ao trabalho como direito humano da pessoa apenada. Realidades e
perspectivas no Brasil por LUCIANA FERREIRA LIMA e MARCELO
JOSÉ FERLIN D’AMBROSO 489
Psicosociologia del consumo de bienes de uso por ALBERTO RODRÍGUEZ
BLANCO 507
Algunas reflexiones sobre la figura del “ARREPENTIDO” por RAMIRO LÓPEZ
MALAH 535
Sentido y límites de la pena estatal por MARÍA TERESA DOCE 549
Reflexiones sobre el uso de las redes sociales y los dilemas éticos por
LILIANA VIRGINIA SIEDE 569
Desafios do estado democrático ante o cidadão cibernético por PAULO
ROBERTO ALBUQUERQUE DE LIMA 581

DERECHO & ESTADO 603


Contribuição para a história das constituições brasileiras por RENATO CÉSAR
CARNEIRO 603
A democracia, sua democraticidade e a participação popular por GEORGIA
COSTA QUEIROZ 623
O princípio da moralidade administrativa: lindo, desafiador e –infelizmente- o
mais violado por ALOISIA CARNEIRO DA SILVA PINTO e
ALUIMARY CARNEIRO DA SILVA 645
Los montos mínimos de punibilidad de los regímenes penales tributarios en el
derecho comparado por LEANDRO THAIEL ZANITTI 667
El rol del JUEZ y la restauración del conflicto penal desde la óptica del Sumak
Kawsay por PATRICIO MARCELO GANDULFO 685
El rol del JUEZ en el proceso civil y comercial por IRINA NATACHA
GEDWILLO 705
Garantismo constitucional y previsión social por ROMINA VILLANUEVA 729
9

Previsión jurídica del derecho a la salud en la Constitución Nacional por


DANIELA VERÓNICA MAZA 747

INSTITUCIONES ECONÓMICAS & CIVILES 765


Análisis de los Tratados de Libre Comercio entre China y los Países
Latinoamericanos. Desafíos del MERCOSUR por SILVIA KARINA
FIEZZONI 765
Orden público y obligación en moneda extranjera: entre la emergencia y la
coyuntura por HÉCTOR LUIS TRILLO 799
CRIPTOMONEDAS: ¿hacia un nuevo sistema monetario mundial? por CARLOS
GUSTAVO GERSCOVICH 823
Las tecnologias disruptivas en el sistema financiero: desafíos regulatorios por
ANNA CARINA BLANCO LAVIUZZA 849
La obra de arte en el Derecho: entre las reglas clásicas y los interrogantes
contemporáneos por EZEQUIEL VALICENTI 873
La propiedad intelectual sobre los CONOCIMIENTOS TRADICIONALES de los
Pueblos Indígenas asociados a los recursos genéticos por ADOLFO
SAGLIO ZAMUDIO 911
Nulidad de la emision de PAGARÉS en el marco de la relacion de consumo por
RUBEN RICARDO MORCECIAN 941
Sujetos concursales: Consorcio de Propietarios por HÉCTOR LUIS COSTA 975
Os direitos da personalidade nas relações de trabalho por MÔNICA DE LUNA
CERQUEIRA GUIZALBERTE BASTOS 989
Danos morais no âmbito trabalhista e as modificações decorrentes da lei
13.467/2017 por THEREZA JULIANA FROTA DE MOURA 1011
Los modelos familiares en Italia: de la regla de la inmunidad al principio de
responsabilidad en las relaciones emocionales por VITULIA IVONE 1033
Matrimonio igualitario y ciudadanía inclusiva: parámetros de
convencionalidad en la región americana por PAULA SIVERINO
BAVIO 1051
Gestación por sustitución por JULIETA CRIPPA 1076
Análisis de conveniencia de la mejora estricta a favor del heredero solidario
en el Derecho Argentino por ANA MARCELA FERREYRA 1107
Publicidade dos testamentos por BIANCA DE MELO CRUZ RIZATO e
DOUGLAS SALLES RIZATO 1121
A posse como forma de aquisição da propriedade sob a nova ótica da
usucapião do novo CPC por LUIS CARLOS MOKARZEL JUNIOR 1143
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
11

Semblanza
de la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Sabe mucho y sigue aprendiendo.


Es una organizadora de primer nivel, confiable, respeta a los
que saben, ayuda a los que no y por eso todos la siguen desde
varios países.
MARIO FRANCISCO VALLS (LinkedIn, 2015)

TEODORA ZAMUDIO comenzó sus estudios superiores en la


Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en
1968 y se doctoró en Filosofía del Derecho en dicha Universidad, en
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales en 2001 con el tema BASES
PARA LA ORGANIZACIÓN DEL SISTEMA JURÍDICO ENTORNO DE LAS BIO-
TECNOLOGÍAS.
Como ABOGADA desarrolló una intensa práctica como procu-
radora, litigante y negociadora en temas económicos, éticos, sociales.
Por más de 30 años ha enseñando -en grado y posgrado- en la
Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires en áreas de
Derecho Comercial, Sistemas de Propiedad Intelectual e Industrial,
Derechos de los Pueblos Indígenas y Regulación Jurídica de las Bio-
tecnologías. Desde 1998 hasta 2014 dirigió equipos de investigación
acreditados en el Programa UBACyT sobre CONSERVACIÓN Y GESTIÓN
DE LOS RECURSOS GENÉTICOS Y EL CONOCIMIENTO TRADICIONAL, en un
primer tramo con subsidio del CONICET y declarado de interés par-
lamentario por el Congreso de la Nación. Docente-Investigadora Ca-
tegoría I - Ministerio de Cultura y Educación de la Nación (Argenti-
na). Ha participado en una variedad de proyectos en la Argentina y en
el extranjero, sola o como parte de equipos interdisciplinarios para
gobiernos nacionales y agencias internacionales. Desarrolló activida-
des en participación comunitaria, bioética, evaluación de programas y
presentó propuestas legislativas. Trabajó para el Convenio de la Di-
versidad Biológica como experta para la redacción de informes y con-
sulta. Extendió su desempeño docente como Profesora Titular de De-
recho Comercial en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y
en el Instituto Universitario de la Policia Federal Argentina.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Fue elegida para desempeñarse como vocal del Tribunal de


Disciplina del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y
presidió desde 2008 a 2010 la Sala I de dicho órgano.
Fue Directora del programa de Maestría en Bioética (2007-
2012); del Doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales (2012-2018) y
el de PosDoctorado en Derecho y Bioética (2013-2016) en la Univer-
sidad del Museo Social Argentino.
13

Prólogo
por ALEJANDRO SALVIO ESCANDON1

“LA HISTORIA SOBRECOMO UNA CHARLA DE TEODORA DES-


ENCADENÓ UNA SERIE DE SUCESOS QUE DESEMBOCARON EN
ESTO”

Ante la propuesta de escribir este capítulo, se generaron en mí


más dudas que certezas. Escribir algo que no sea original no valía la
pena. Pero, hubiera sido una falta imperdonable, no poner un grano de
arena en este reconocimiento a una persona, batalladora si las hay, que
expone sus ideas y argumentos con la firmeza y la solidez que da la
convicción.
Con el transcurrir de los días empezaron a caer ideas (como si
fueran gotas) y, lo llamativo, es que esas gotas provenían de muy
diferentes orígenes, un libro leído, una conversación, una obra de
teatro, una serie de NETFLIX y, las figuritas más difíciles de conseguir,
reflexiones que uno termina creyendo propias.
El objetivo es, entonces, volcar en el papel lo más sucinta-
mente posible, reflexiones, que derivaron en opiniones, surgidas de
orígenes muy diversos, pero que confluyeron en el gatillo que disparó
el inicio de este ejercicio de escribir estos párrafos fue: “la humanidad
tiene un gran problema a resolver y es como dejar de destruir el pla-
neta”.
Hace muchos años y por razones laborales, debía intentar in-
teriorizarme del mundo de las patentes, de los derecho de obten-
tor…en fin… todo aquello relacionado con la apropiación de tecnolo-
gías y desarrollos. En uno de esos talleres a los que me tocó asistir (no
recuerdo cuál), alguien tuvo el tino de invitar a Teodora. Escuchar
hablar sobre acceso a recursos genéticos y lo poco que se hacía (y se
hace) con relación al Tratado de Río, era (y es) alarmante. Fue tal la
contundencia y la vehemencia de su exposición, que esa charla sirvió

1
Doctor en Bioquímica (FFyB-UBA). Especialista en Biotecnología Vegetal.
Investigador del Instituto de Genética Ewald A. Favret (CICVyA-CNIA-INTA)
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

para que mis intereses (al menos los intelectuales) tomaran un sesgo y
comenzará a ponderar temas que previamente no había considerado
como relevantes: el aprovechamiento racional y sustentable de los
recursos genéticos (RRGG) nativos como una fuente genuina de divi-
sas, el desarrollo de los territorios y el sentido de pertenencia, los usos
y aplicaciones de esos RRGG, el mantenimiento de los saberes ances-
trales y el derecho de la población local y sobre todo de los pueblos
originarios sobre esos saberes.
Por esos días comencé a trabajar en el Instituto de Floricultura
y eso fue para mí, un golpe de realidad sobre la situación de nuestros
RRGG nativos, lo poco que se sabía sobre ellos y el aprovechamiento
que se le daban. Trabajando en el IF me enteré de cómo muchas em-
presas extranjeras venían, contrataban un baqueano conocedor de la
flora, por ejemplo y se llevaban germoplasma sin rendirle cuentas a
nadie. Casos paradigmáticos son la stevia (entre Paraguay, Japón y la
industria de edulcorantes) y el amancay, que viajó desde la Patagonia
a Holanda y volvió con el nombre de Alstroemelia y se deben pagar
regalías si se pretende producir y vender en el país. Incluso, posterior
a la firma del tratado de Río, las ornamentales nativas sudamericanas
seguían (y siguen) apareciendo en los catálogos internacionales (sólo
es cuestión de saber buscar).
Estas situaciones me llevaron a una certeza insoslayable, y es
que: “Para sentar soberanía sobre nuestros RRGG nativos debemos
profundizar nuestro conocimiento sobre ellos”. La verdad es que,
oficialmente, sabemos muy poco o desconocemos, en muchos casos,
cuál es su biología, su estado de vulnerabilidad, ¡¡¡ni que contar de la
variabilidad genética que se dispone!!!2 En el marco de los tratados
internacionales vigentes -Diversidad Biológica (CDB) y el Protocolo
de Nagoya-, cómo vamos a hacer valer nuestros derechos sobre nues-
tros RRGG nativos, si no podemos, por ejemplo, identificarlos inequí-
vocamente. Por eso es importante que no sólo tengamos el conoci-
miento de la taxonomía botánica, sino que también desarrollemos las
herramientas que nos ofrece la biología molecular (los marcadores

2
Nota de los Coordinadores: La variabilidad genética se refiere a la variación en
el material genético de una población o especie, e incluye los genomas. Para que
la selección natural pueda actuar sobre un carácter, debe haber algo que seleccio-
nar, es decir, varios alelos para el gen que codifica ese carácter.
15

moleculares, por ejemplo) para establecer la identidad inequívoca de


nuestras especies, su variabilidad y las “huellas digitales genéticas”,
en particular de aquellos individuos de potencial interés económico.
La biodiversidad de la cuál disponemos y dependemos, pro-
porciona la base y el sustento de los ecosistemas y su aprovechamien-
to3, es considerada como la base de la agricultura, fuente de todos los
cultivos y especies de ganado doméstico desde el comienzo de la civi-
lización humana. Existe en tres niveles diferentes: ecosistemas, espe-
cies y genes. Cada una de estas componentes tiene su propia composi-
ción y estructuras4. A través del progreso tecnológico, la humanidad,
fue modificando la forma de sacar provecho de la biodiversidad, desde
servirse del ecosistema, siendo cazadores/recolectores, pasando por a
las especies con el advenimiento de agricultura y la ganadería y, en la
actualidad, a nivel de genes por medio del desarrollo de las biotecno-
logías modernas.
En ese sentido y la luz de los avances tecnológicos, los dife-
rentes estados provinciales deberían “aggiornarse”. Considerando, por
ejemplo, que los genes forman parte del germoplasma y, en conse-
cuencia, debería ser considerada la regulación del acceso a los mis-
mos. Esto requerirá profundizar, en forma significativa, nuestros co-
nocimientos sobre la biología de nuestro germoplasma nativo. Esta es
una premisa que debería ser priorizada tanto desde el punto de vista
financiero como legal, por ejemplo, proporcionando subsidios, tanto
nacionales como provinciales, en temáticas que tengan como objeto el
estudio de ese germoplasma y su desarrollo. Así como también dife-
renciando entre lo que es acceder a un recurso genético con un fin
comercial o para un trabajo científico. Según Silvestri la legislación
no privilegia el acceso y transferencia de tecnología y la colaboración
y cooperación científica como beneficios a alcanzar en el marco de la
distribución de beneficios5. Tampoco requiere que las personas o insti-

3
Cardinale, B. J. et al. (2012). Biodiversity loss and its impact on humanity. Na-
ture. 486:59-67
4
Pathak M. R. y Abido M. S. (2014). The role of Biotechnology in the conserva-
tion of biodiversity. Journal of Experimental Biology and Agricultural Science,
2(4):352-363
5
Silvestri, L. (2015). La conservación de la diversidad genética argentina: tres
desafíos para implementar el régimen de acceso a los recursos genéticos y la
distribución de los beneficios. Ecología Austral 25:273-278
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

tuciones de investigación extranjeras se hagan acompañar por una


institución nacional de carácter científico para las actividades de acce-
so a recursos genéticos, requisito que podría servir para propiciar que
la comunidad científica del país se interiorice más en la problemática
y se relaciones con colegas extranjeros en función del desarrollo de
proyectos. Asimismo, la falta de procedimientos simplificados y dife-
rentes (expeditos) para el acceso a recursos genéticos con fines pura-
mente científicos, es una falencia grave del sistema legal porque buro-
cratiza sobremanera la investigación con estas finalidades.
A pesar de que han pasado más 25 años del CDB y más de un
lustro del Protocolo de Nagoya, en nuestro país son apenas ocho las
provincias que llevan una administración (llamémosle sólida) pero
aún con puntos a mejorar. A pesar de que la Argentina adhirió al Pro-
tocolo de Nagoya Aún en esas ocho provincias la importancia que se
le otorga al tema es directamente proporcional al presupuesto que se le
adjudica a quienes son responsables de llevar la gestión burocrática
adelante, es decir, muy poca. Con lo que se deprecian (igual que nues-
tro $), tanto los valores culturales y sociales como los potenciales
económicos que esos recursos poseen.
Debido a la escasez de recursos para investigar, el grupo de
Propagación y Mejoramiento de las PAMs (Plantas Aromáticas y
Medicinales), del IGEAF, se dedicó a leer y a estudiar en función de
establecer cuál es el “estado del arte” en la aplicación de las herra-
mientas biotecnológicas en las PAMs y el estado de conservación de
estas especies nativas de América; por lo que se realizó una intensa
búsqueda bibliográfica, cuyos primeros resultados se volcaron en una
conferencia en el IX REDBIO Perú-20166 y la ampliación de estos
datos se plasmó en 3 artículos publicados en diferentes medios7. Los
resultados son alarmantes, no sólo en América, sino que en todo el
planeta.

6
Iannicelli, J., et al. (2016) El uso de la biotecnología para la conservación y el
desarrollo del germoplasma aromático/medicinal nativo. IX Encuentro Latinoa-
mericano y del Caribe de Biotecnología - REDBIO 2016 Perú, Lima, Junio, 2016
7
Escandón, A. S. (2017) An opinion about the situation of native species plants.
Revista Brasileira de Horticultura Ornamental. 23:1 Iannicelli, J. et al. (2018b)
Traditional uses, conservation status and biotechnological advances for a group
of aromatic / medicinal native plants from America. BLACPMA. 17 (5): 453 –
491.
17

Quizás sea un juicio de valor sesgado por mi especialización


en esa área, pero la problemática de las plantas aromáticas-
medicinales representa un modelo a no seguir en cuánto el aprove-
chamiento de un recurso genético nativo.
La gran mayoría de las especies vegetales están estado silves-
tre y son una importante fuente de variabilidad genética, además de
una invalorable y todavía inexplorada, fuente de genes. Siendo parte
relevante de una porción de esta biodiversidad, las PAMs son aquellas
especies vegetales que tienen la capacidad de elaborar metabolitos
secundarios (principios activos) farmacológicamente activos, que
pueden ser nocivos o beneficiosos para la salud (esto es, generalmen-
te, dosis dependiente).
Desde los comienzos de su historia, prehistoria en realidad, la
humanidad recurrió al Reino Vegetal para abastecerse de alimentos y
medicina. De hecho la historia de la nuestra civilización comienza con
la aparición de la agricultura. Se estima que existen alrededor de
400.000 especies vegetales, alrededor del 12% de ellas tiene propie-
dades medicinales, pero sólo se cultivan unos pocos cientos de espe-
cies. Si bien son estimadas, puestas en blanco sobre negro, estas cifras
activan señales de alarma sobre la situación de la gran mayoría de las
PAMs utilizadas por el hombre. Dentro de este grupo, las plantas
aromáticas, son aquellas en las cuales una parte de sus principios acti-
vos son compuestos volátiles (aceites esenciales) que les confieren el
aroma que las caracteriza.
A pesar de estos indicadores, muy poco se hace, en general,
para revertir esta situación. ¿Cuál o cuáles son las razones de esta
actitud de necedad por parte de la humanidad?
Obviamente es más económico recolectar de la naturaleza, pe-
ro si esta acción no se lleva a cabo en forma sustentable y en forma
armónica con el ambiente, esto es siguiendo las buenas prácticas de
recolección, respetando los tiempos de la planta, tomando sola la parte
aérea y en caso de haber semillas, sacudiendo las ramas para distribuir
la semilla y permitir su germinación8. Pero, con el tiempo, en la medi-
da que se fueron sumando otros intereses de mayor peso comercial,
como las industrias licorera, yerbatera, alimentaria y farmacéutica, la

8
Elechosa, M. (2009). Manual de recolección sustentable de plantas aromáticas
nativas de la región central y noroeste de la Argentina. Ediciones INTA
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

demanda se incrementó significativamente y creció la figura del aco-


piador, este intermediario compra, fijando precio, a los pequeños pro-
ductores/recolectores y le vende a granel a la industria. Lo que antes
era la alforja de un burro, pasó a ser una carro, luego un camión y, con
el correr del tiempo, varios camiones. Se recolecta de forma desa-
prensiva con un “rolo” de metal que arranca todo de raíz y deja el
monte arrasado. Si a esto le sumamos la quema de campo para la
ganadería, el turismo y los negocios inmobiliarios, el destino de las
PAMs se advierte como muy poco promisorio. Este círculo vicioso
provocado por el incremento de la demanda de estos materiales y
alimentado por los propios actores de la cadena, suena a corruptela y a
la filosofía del sálvese quien pueda de los que se roban a mansalva el
dinero del estado para su propio beneficio como en la serie “O meca-
nismo” que es, en escala, la misma situación.
En este escenario se proponen dos posibles alternativas para
explicar esta situación en la que se encuentran las PAMs. La primera,
con una visión descarnada de la realidad es que de todas las discipli-
nas “ómicas” que la humanidad ha creado, como la genómica, la pro-
teómica, la transcriptómica y la metabolómica, pero la económica es
la que prima en las decisiones estratégicas que se toman (como ejem-
plo: el Sr. Trump y sus controvertidas ideas sobre el ambiente y el
calentamiento global). Es pensar a corto plazo y para un beneficio
inmediato y no pensar que el planeta no nos pertenece, sino que es de
nuestra descendencia y eso va en detrimento de la salud de la Tierra.
El director de la pieza teatral “Hipervínculo”, el Sr. Matías Feldman
tiene una visión del planeta similar a la propuesta en este capítulo,
cuando afirma que: “dentro de algunos años el hombre conquistará
Marte por los mismos motivos económicos que lo llevaron destruir la
Tierra”.
Es esperanzador que de ambientes tan diferentes como son la
biología y la dramaturgia, se llegue a la misma conclusión. ¿Comenza-
rá a crecer esa conciencia?
Una versión más benévola sobre el papel de la humanidad en
el destino de las PAMs (y de otras especies tanto vegetales como ani-
males) es que los 5.000 años de civilización que tiene en sus espaldas
el Homo sapiens como agricultor, sedentario y urbano, todavía no
pudieron doblegar su pasado de 70.000 años de cazador/recolector,
19

según Yuval N. Harari en su libro “De animales a dioses” (muy re-


comendable su lectura), nuestro cerebro todavía mantiene el esquema
de pensamiento de cuando el H. sapiens habitaba en las cavernas y
tenía que recorrer muchos kilómetros para procurarse alimento y, a
pesar del baño de urbanidad, civilización y tecnología que nos hemos
dado (y nos estamos dando), en el fondo seguimos siendo muy pareci-
dos a nuestro primos cercanos los cabezas chatas, también conocido
como el H. neardenthalis, con quienes cohabitamos el planeta y so-
mos portadores de restos de su ADN y preferimos, en algunos casos,
recolectar a producir. La cuestión es que nuestros antepasados cazaban
y recolectaban para la diaria y, además, eran pocos, en consecuencia la
presión que ejercieron sobre el ambiente fue muy leve y la energía
que requerían para vivir (o sobrevivir) por día era mínima. Hoy el
impacto del H. sapiens sobre el planeta mueve sensiblemente la aguja
por la cantidad de población en general y por la demanda energética
diaria en particular de cada uno de nosotros.
Pero focalizándonos en la situación de las PAMs, como ejem-
plo práctico los invito a que vean en las góndolas de los supermerca-
dos, en las farmacias, en las herboristerías y en las dietéticas, la canti-
dad de productos que se elaboran con hierbas aromáticas y ninguna,
salvo contadas excepciones, son cultivadas (bebidas, yerbas, cosméti-
cos, infusiones, etc). Así no va a haber sistema que aguante. No en
vano la marca más conocida de amargos serranos sacó sus bebidas en
base a frutas cítricas luego de erosionar el germoplasma del monte
hasta agotarlo. La recuperación va a ser muy lenta.
La situación descripta, de poblaciones arrasadas de especies
vegetales, afecta transversalmente todo tipo de alternativas que pue-
dan presentarse en función del desarrollo y uso sostenible de este
germoplasma. En efecto, cualquier actividad que se proponga depen-
derá de la disponibilidad de estos materiales vegetales. La situación
indica que las políticas públicas deben priorizarse e implementarse, en
función de promover y propiciar el desarrollo de estrategias que per-
mitan recuperar y salvaguardar el germoplasma nativo.
Teniendo esto en cuenta, se deberían desarrollar dos líneas de
trabajo paralelas. La primera alternativa que surge es regular las acti-
vidades de los recolectores, no solo dando al sistema la oportunidad de
recuperarse, sino también con la siembra de los respectivos hábitats
con diferentes genotipos de material seleccionado multiplicado ex situ
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

y dejándolos evolucionar y cruzar libremente con el remanente de


plantas silvestres originales, en "santuarios" protegidos. Al mismo
tiempo, dado que la extracción de especies es una cultura, problema
que dificulta cualquier cambio, se debe hacer un trabajo extensivo
para alentar las prácticas de cosecha adecuadas. También sería necesa-
rio contar con el soporte legal adecuado (siempre dentro del marco de
la Convención de Biodiversidad) para poder contar con las herramien-
tas para prevenir y, cuando sea necesario, castigar las prácticas extrac-
tivas erróneas.
Si el Estado no se pone a la altura de las circunstancias, ejer-
ciendo su poder de policía en la cuestión de instalar y controlar que se
cumplan las normativas conservacionistas, cualquier esfuerzo científi-
co-técnico, será en vano.
El cuidado de la biodiversidad es una tarea global, que nos
debe comprometer a todos, así como el uso y aprovechamiento susten-
table de las especies aromáticas/medicínales nativas es, a todas luces,
un trabajo multidisciplinario, que requiere la intervención de la etno-
botánica, la ecofisiología, la química, la farmacología, la agronomía,
la biotecnología, el trabajo social de los extensionistas, economistas y
de políticos. La etnobotánica haciendo un trabajo de prospección,
clasificando inequívocamente desde lo botánico, estudiando el uso de
las especies y tomando registro del origen social de estos saberes (a
fin de proceder según el Convenio de Biodiversidad). Los ecofisiólo-
gos determinando los hábitos de crecimientos, la fisiología, el nicho
ecológico que ocupa la planta y su situación en cuanto al riesgo de
extinción. La química y la farmacología analizando su metabolitos
secundarios, sus propiedades químicas, biológicas y farmacológicas.
Desde la agronomía y la biotecnología estudiar la mejor forma de
propagarla, la domesticación, la mejora de la especie y desarrollar la
tecnología apropiada para su cultivo. Los extensionistas asistiendo a
los pequeños productores para facilitar la adopción del cultivo propi-
ciando el cambio de paradigma extractivista por el productivo. Eco-
nomistas y políticos generando acciones que propongan la optimiza-
ción de la cadena productiva/comercial y que fomenten la producción
sustentable a través de medidas como desgravaciones impositivas,
acceso a subsidios o créditos blandos. Asimismo, tomando medidas
para proteger el germoplasma silvestre creando zonas “santuario”
donde la recolección este prohibida o regulada siguiendo las normas
21

de las buenas prácticas de recolección y, como se indicó antes, que el


estado ejerza su poder de policía para que la normativa sea respetada.
Con la acción concertada y coordinada de un equipo de traba-
jo de esta naturaleza será muy posible revertir el cuadro en el que se
encuentran algunas de estas especies. En ese sentido, el aporte que se
puede hacer desde la biotecnología es más que relevante, ya sea a
través de métodos de propagación y analizando la variabilidad genéti-
ca disponible en el germoplasma en apoyo de programas de mejora-
miento.
Por otra parte, está largamente demostrado que los métodos
biotecnológicos son fiables y seguros y proporcionan productos de
calidad como alimentos, productos farmacéuticos, cosméticos e indus-
triales y, dada su naturaleza, contribuyendo a la preservación de la
biodiversidad.
En nuestro equipo de trabajo, formado por farmacéuticos,
agrónomos, químicos, biólogos y bioquímicos, nos propusimos como
estrategia y aprovechando la estructura del INTA, obtener genotipos
mejorados respecto de la planta silvestre con el objetivo de ofrecer
esos materiales a los recolectores/productores y empezar de a poco
con el trabajo de los extensionistas y de los programas sociales de
INTA y de las Universidades nacionales involucradas, el necesario
trabajo de concientización para cambiar la cultura extractivista por la
productiva…. Pero atención, el punto débil de nuestra propuesta es
que se precisa un estado que normatice/regule la extracción y nos
asista en la tarea extensionista, controlando la situación del monte y
las acciones clandestinas como el uso del “rolo” para la recolección de
las plantas y los incendios intencionales.
En relación al aspecto tecnológico, en nuestro equipo de tra-
bajo propusimos usar un truco de la naturaleza para acelerar los proce-
sos evolutivos, “la poliploidización”, para el desarrollo rápido del
germoplasma de la PAMs. En trabajos previos con especies ornamen-
tales/medicinales verificamos lo indicado por la bibliografía sobre el
incremento de tamaño y, habiendo algunos antecedentes también en
algunas PAMs, adoptamos esta estrategia para las especies en riesgo,
empezando por Lippia integrifolia y que luego de 4 años de trabajo
fue posible registrar en el INASE una nueva variedad de incayuyo,
Tawa INTA (Nro. Registro: 15679. Fecha: 06/07/2015)
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Como punto de partida es imprescindible saber dónde se está


parado respecto a nuestro conocimiento sobre la biología, la propaga-
ción de una especie dada y la situación de riesgo de una especie dada,
en función de priorizar actividades. Desde el punto de vista de la bio-
tecnología y tomando como referencia un puñado de PAMs, vemos
que hay mucho todavía por hacer en este campo y son muy pocas las
especies con las cuales se ha trabajado de manera racional y sistemáti-
ca, posiblemente esto se deba al interés que despiertan sus principios
activos, los intereses económicos que despierten y a la “prensa” que
puedan tener.
Este punto no es menor, llevar a cabo un trabajo de investiga-
ción requiere disponer de fondos y en la escala de valores de la socie-
dad occidental las PAMs no están muy bien ubicadas (excepto aque-
llas que promueven otros niveles de conciencia, generan muy buenos
dividendos). Nuestra intención es que pasen a ser cultivos industriales.
También nos encontramos con situaciones en el que uno manda un
trabajo a publicar y le responden que no hay interés en las “landra-
ces”, esto genera un círculo vicioso. Claro, entre otros ítems, nuestro
trabajo es evaluado por productividad, bajar el nivel de la revista, no
es positivo para mis calificaciones anuales. Ergo, hay que buscar al-
ternativas que nos permitan seguir trabajando con nuestras nativas en
riesgo de extinción, intercalando esa línea de investigación con otras
más “redituables”, lo que no nos permite prestarle la atención necesa-
ria y doy fe que hay especies que precisan nuestra atención de forma
urgente.
Para finalizar este volcar, quizás desordenado, de ideas y
premisas sobre el papel, que fueron surgiendo con el correr de los
años, sin poder precisar el momento exacto, salvo por el punto de
partida, quiero agradecerle a Teodora haber plantado ese ícono en mi
vida profesional y que quede bien claro que la idea no es prohibir que
se acceda a los RRGG nativos, sino que se haga con racionalidad e
insisto en el tema, el planeta le pertenece a nuestra descendencia, de-
bemos dejárselo en buenas condiciones.
23

Filosofía

Crítica al concepto de “PERSONA”9


por ANÍBAL D’AURIA10

Sumario: 1. Introducción. 2. Primer paso: análisis semántico prelimi-


nar del término “persona”. 3. Segundo paso: genealogía del concepto de
“persona”. 3. Tercer paso: crítica del término y del concepto de “perso-
na” en dos de sus usos supuestamente especializados o técnicos. 4. Ana-
lítica de los problemas a modo de conclusión.

-Berenguer (al lógico): Eso me parece claro, pero no resuelve la cuestión.


-El lógico (a Berenguer, sonriendo con aire competente): Evidentemente, querido
señor, sólo de esta manera el problema está planteado de manera correc-
ta.
-El señor anciano: Es totalmente lógico.
-El lógico (levantándose el sombrero): Hasta pronto señores. (Se da vuelta y sale
por la izquierda seguido del señor anciano).
11
(Eugene Ionesco, Rinoceronte ).

9
La base de este artículo fueron unas notas que elaboré para mi participación en
un panel sobre el concepto de “persona” que tuvo lugar en la Facultad de Derecho
de la UBA el 17 de agosto de 2016. Dicho evento fue organizado en el marco de
un proyecto PII de la UBA, “Crítica del concepto de concepción en el nuevo
Código Civil y Comercial. Derivaciones, consecuencias y puesta en jaque al
legislador desde una aproximación iusfilófica”, dirigido por Martín Rempel Al
darle ahora forma de artículo a aquellos apuntes, he pasado un primer borrador a
algunos colegas para que me hicieran comentarios, críticas, sugerencias y obser-
vaciones. Agradezco particularmente a Martín Rempel, Elina Ibarra, Juan Balerdi
y Sofía Aguilar las sugerencias que me acercaron.
10
Abogado Universidad de Buenos Aires (UBA), Diplomado en Ciencia Política
(FLACSO), Licenciado en Filosofía (UBA), Doctor en Derecho Político (UBA).
Profesor titular de Teoría del Estado, Facultad de Derecho, UBA. Investigador
Permanente del instituto Gioja, Facultad de Derecho, UBA.
11
Ionesco, E., Rinoceronte, Losada, Barcelona 1999, p33.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

1. Introducción.
No puede sorprender a nadie la elección del concepto de “per-
sona” como tema para un liber amicorum dedicado a quien ha desa-
rrollado gran parte de su actividad académica en el ámbito de la bio-
ética. Es casi una elección obvia, trivial, acaso trillada. Pero más allá
de la inequívoca pertinencia del tema, hay un par de motivos adiciona-
les que me llevan a escoger este asunto, motivos relacionados a mi
específico interés por la teoría política y por la filosofía.
El primero es que el concepto de “persona” puede tomarse
como un caso específico (entre tantos otros) de secularización moder-
na de un concepto teológico. Esto nos permite replantear de manera
fructífera una cuestión de teoría política surgida explícitamente en el
siglo XIX con la polémica entre el anarquista Pierre Joseph Proudhon
y el católico Juan Donoso Cortés, cuestión retomada en direcciones
opuestas a partir de 1922 por los dos más importantes juristas del siglo
XX, Carl Schmitt y Hans Kelsen.12 Desde entonces, el tema de la
“teología política”, no ha dejado de estar sobre el tapete en la teoría
política contemporánea. Creo que el término y el concepto de “per-
sona” nos brindan ahora una ocasión nueva, acaso inesperada, para
ensayar algunos aportes adicionales en ese campo.
El segundo motivo es de orden filosófico más general y re-
quiere mayor detenimiento. Es sabido que la filosofía contemporánea
es principalmente una reflexión acerca del lenguaje. Pero también es
sabido que la filosofía del lenguaje ha presentado muy diversas direc-
ciones epistémicas, al punto de crear rivalidades discursivas cuasi-
partidistas o sectarias, incluso llamativa y paradójicamente incomuni-
cadas entre sí. ¿No es llamativo que la filosofía del lenguaje no hable
un lenguaje común? ¿No es paradójico que los filósofos del habla y
del discurso no se reconozcan entre sí como interlocutores de un diá-
logo sobre un mismo asunto?
Aún a riesgo de resultar simplón, creo que es posible diferen-
ciar al menos cuatro de esas grandes direcciones o tendencias de la
filosofía del lenguaje contemporánea: la semántica analítica, la de-
construccionista, la pragmática-trascendental y la genealógica.

12
Ver D’Auria, A., (2014) El hombre, dios y el Estado. Contribución en torno a
la cuestión de la teología-política, Libros de Anarres, Buenos Aires.
25

La semántica analítica, si bien es la más antigua de estas ten-


dencias, aún está muy generalizada en la academia anglosajona y en
muchos ámbitos de la Teoría del Derecho en Argentina. La actitud
básica de esta tendencia es analizar las expresiones lingüísticas en sus
relaciones lógicas y en sus referencias empíricas, reduciendo sus cuo-
tas de ambigüedad y vaguedad y evitando los sin-sentidos.13 La pre-
gunta fundamental del filósofo analítico sería ¿qué se pretende signi-
ficar en tal texto, término o expresión lingüística?
La de-construcción, por su parte, es más frecuente en la filo-
sofía francesa, y tiene mucha influencia en los estudios de género
actuales en general.14 Parte de la idea de que el supuesto sentido ver-
dadero de un discurso es siempre e inevitablemente una construcción
idealizada y contingente de entre otras tantas posibles, construcción
que además tiene insidiosos efectos performativos. La actitud básica
del de-construccionista, entonces, es mostrar que en los márgenes y
entrelíneas de un discurso siempre se pueden hallar otros elementos de
sentido que contradicen el sentido que el texto expresamente declara
decir. De alguna manera, se trata de una estrategia de lectura directa-
mente contraria a la anterior: no se trata de reducir la cuota de ambi-
güedad y vaguedad de un texto, sino más bien de incrementarla hasta
la implosión del discurso sometido a su interpretación. Si la semánti-
ca analítica se apoya en una tajante diferenciación entre lenguaje-
objeto y meta-lenguaje, el de-construccionismo niega tajantemente esa
distinción; para ella no hay ni puede haber meta-lenguaje. La pregun-
ta fundamental del filósofo de-construccionista sería: ¿qué otras cosas
puede decir un texto X, diferentes y hasta opuestas a las que expresa-
mente declara querer decir?
Una tercera dirección que ha tomado la filosofía del lenguaje
contemporánea es la pragmática-trascendental. Su interés se ha cen-

13
Dos buenas introducciones clásicas a la semántica analítica son las siguientes:
Ayer, A., (1984) Lenguaje, verdad y lógica, Orbis-Hyspamérica, Buenos Aires, y
Hospers J., (1962) Introducción al análisis filosófico, Editorial Macchi, Buenos
Aires. Pero mucho más interesantes y actuales pueden resultar las siguientes:
Tugendhat, E., (2003) Introducción a la filosofía analítica, Gedisa, Barcelona, y
Glock, H., (2012) ¿Qué es la filosofía analítica?, Tecnos, Madrid.
14
Estimo que la obra iniciadora de esta tendencia es la de Derrida, J, (1998) De la
gramatología, Siglo XXI, México. Como una buena introducción al pensamiento
de Derrida puede verse Ferraris, M, (2006) Introducción a Derrida, Amorrortu,
Buenos Aires.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

trado en reflexionar sobre los presupuestos ideales de habla y en deli-


near un concepto de racionalidad comunicativa superador del tradicio-
nal concepto instrumental y monológico. Estas posiciones han tenido
mucha influencia en la ética y en la teoría política contemporáneas.15
Podría decirse que la pregunta directriz de esta tendencia es la siguien-
te: ¿cuáles presupuestos ideales de racionalidad entran en juego en
todo intercambio discursivo?
Y por último, la cuarta tendencia que quiero señalar es la ge-
nealógica.16 Este tipo de trabajos muestran el carácter de constructos
históricos y contingentes de discursos, conceptos e ideas, investigando
las sucesivas mutaciones de sentido y efectos de poder que adquieren
por debajo de su aparente perennidad o invariabilidad. Este tipo de
trabajos ha tenido influencia en la historiografía social y política, así
como en los estudios culturales, decoloniales y de género. La pregun-
ta central de esta línea de investigación filosófica podría ser la si-
guiente: ¿bajo qué condiciones histórico-fácticas y contextuales la
expresión X dejó de significar tal cosa para pasar a significar tal otra
cosa?
La tendencia de-construccionista y la genealógica han podido
complementarse de modo fructífero en algunas áreas, como lo muestra
por ejemplo el importante nivel filosófico que los estudios de género
han alcanzado en la obra de Judith Butler.17 Por su parte, la dirección

15
Acá las referencias ineludibles son Karl Otto Apel y Jürgen Habermas. Ver por
ejemplo: Apel, K., (1991) Teoría de la verdad y ética del discurso, Paidós, Barce-
lona; Apel, K., (1994) Semiótica filosófica, Almagesto, Buenos Aires; Apel, K, y
otros, Etica coomunicativa y democracia, Editorial Crítica, Barcelona 1991;
Habermas, J., (1985) Conciencia moral y acción comunicativa, Península, Barce-
lona; Habermas, J., (1999) Teoría de la acción comunicativa, dos tomos, Taurus,
Madrid; Habermas, J., (1998) Facticidad y validez. Sobre el derecho y el Estado
democrático de derecho en términos de teoría del discurso, Trotta, Madrid.
16
Es claro que acá me estoy refiriendo al tipo de investigaciones genealógicas tal
como las entiende Foucault, por ejemplo, en Foucault, M. (2004) Nietzsche, la
genealogía, la historia, Pre-textos, Valencia. Pero también incluyo a otros tipos
de investigaciones de tono histórico que podrían serle más o menos afines o pare-
cidas, [Link]. Koselleck, R., (2012) Historias de conceptos. Estudios sobre semánti-
ca y pragmática del lenguaje político y social, Trotta, Madrid, o Blumenberg, H.,
(2003) Paradigmas para una metaforología, Trotta, Madrid.
17
Butler, J. (2016) El género en disputa. El feminismo y la subversión de la iden-
tidad, Paidós, Buenos Aires; Butler, J., (2002) Cuerpos que importan. Sobre los
27

pragmático-trascendental ha intentado siempre dialogar con todas las


diversas tendencias, aunque fuere en clave crítica, como lo muestra
gran parte de la obra de Jürgen Habermas y de algunos de sus discípu-
los como Rainer Forst.18 Sin embargo, la relación entre la tendencia
analítica y la genealógica (así como la relación de aquélla con la de-
construccionista) suele ser escasa, por no decir que es nula, al punto
de negarse frecuentemente una a la otra el derecho a considerarse
investigación filosófica. Dicho todo esto, podemos decir ahora que el
tercer motivo que alienta al presente artículo es mostrar, con la excusa
del concepto de “persona”, cómo pueden también complementarse
positivamente el análisis semántico con la genealogía y la historia de
los conceptos.
En suma, mis motivos para tomar el concepto de “persona”
son tres. Primero, porque es relevante hasta la obviedad en las cues-
tiones de bioética. Segundo, porque es relevante también para demos-
trar una vez más cómo nuestro lenguaje moral y político aún está im-
pregnado y contaminado por resabios teológicos. Y tercero, porque
brinda una buena ocasión para ensayar un ejercicio de complementa-
ción entre la tendencia semántico-analítica y la tendencia histórico-
genealógica de la filosofía contemporánea.
La estructura del artículo es simple. En primer lugar, la se-
mántica analítica nos ayudará a distinguir al menos tres clases de sig-
nificaciones o de sentidos habituales del término “persona”. Luego,
tras una breve incursión por la genealogía conceptual, nos detendre-
mos en dos ejemplos que muestran cómo los resabios teológicos del
término aún pueden operar, expresa o insidiosamente, en quienes lo
emplean acríticamente. Por último, intentaré diferenciar una serie de
cuestiones que suelen confundirse entre sí al girar en torno al proble-
mático término “persona”: mi intención es mostrar como la semántica
analítica y la investigación genealógica pueden alimentarse recípro-
camente para plantear cuestiones específicas de manera más práctica,
crítica, clara y fructífera.

límites materiales y discursivos del “sexo”, Paidós, Buenos Aires; Butler, J.,
(2017) Cuerpos aliados y luchas política. Hacia una teoría performativa de la
asamblea, Paidós, Buenos Aires.
18
Ver por ejemplo, Habermas, J., (2008) El discurso filosófico de la modernidad,
Katz, Buenos Aires; Forst, R., (2015) Justificación y crítica. Perspectivas de una
teoría crítica de la política, Katz, Buenos Aires.
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2. Primer paso: análisis semántico preliminar del término


“persona”.
Un filósofo pura y duramente analítico no haría caso a dimen-
sión histórica de ningún tipo; lo consideraría ajeno al interés filosófi-
co. A lo sumo podría hacer alguna referencia ocasional, acaso sólo
como nota erudita, del sentido etimológico del término, limitándose a
informarnos que la palabra proviene del vocablo latino personae, el
que a su vez se relaciona al vocablo griego prosopon, que significaba
máscara, personaje o papel en una obra teatral.
Luego de esa referencia, perfectamente omisible u optativa
para él, pasaría a diferenciar los significados actuales relevantes del
término. Entonces nos diría, seguramente, que es preciso no confun-
dir dos tipos de sentido muy diferentes del término: el sentido vulgar y
el sentido técnico que se le da en diversos ámbitos, disciplinas o espe-
cializaciones.
El filósofo analítico nos diría que en sentido vulgar, el tér-
mino “persona” se emplea cotidianamente como sinónimo de indivi-
duo del género humano, tanto en español como en italiano (persona),
francés (personne), alemán (person) e inglés (person). Sin embargo,
el filósofo analítico sabe también que este término, como cualquier
otro, no agota sus significaciones posibles en el empleo que se haga de
él en la vida cotidiana. Como cualquier otro término de uso común,
bien puede adquirir un sentido más específico y técnico en contextos
profesionales con un leguaje o una jerga especial. En efecto, el tér-
mino “persona” adquiere diversos sentidos precisos en variadas disci-
plinas. Por ejemplo, no significa lo mismo en el ámbito de la gramáti-
ca que en el ámbito de la psicología, o en el ámbito de la filosofía
moral que en el del derecho. Basta comparar la oración “esta historia
está narrada en tercera persona” con la oración “Coca Cola es una
persona jurídica” para darse cuenta de inmediato que el término “per-
sona” dice cosas diferentes en cada una, y que ese significado distinto,
técnico, es propio de un área especializada. Por cierto, estos diversos
significados técnicos del mismo término, a su vez, constituyen senti-
dos bien diferentes del que tiene en su uso vulgar.
Muy probablemente, nuestro filósofo analítico se daría por sa-
tisfecho con estas sanas y precisas distinciones semánticas, conside-
rándolas suficientes para comprender un texto o para plantear adecua-
29

damente un problema en que el término “persona” posea alguna cen-


tralidad. Pero otro tipo de pensadores, preocupados por la historicidad
del lenguaje, le saldrían al cruce objetando que el filósofo analítico
pierde de vista todo lo que es de mayor interés filosófico respecto del
lenguaje: su fluidez permanente, su vivacidad.
En efecto, un filósofo genealogista como Michel Foucault, o
un historiador de los conceptos como Reinhart Koselleck, mostrarían
que no hay una demarcación definitiva entre sentido vulgar y sentidos
técnicos del término, y que siempre hubo un intercambio recíproco de
sentidos técnicos y vulgares, que los significados se trasladan de ám-
bitos en ámbitos, resignificándose permanentemente. Y un filósofo
metaforólogo como Hans Blumenmberg, seguramente también podría
mostrarnos el trasfondo teológico que el término aún encierra, de mo-
do consciente o no, tanto en el lenguaje vulgar como en el técnico,
especialmente en el ético y el jurídico. Esta otra variada clase de filó-
sofos y pensadores, más preocupados por los aspectos temporales y
mudables del lenguaje, reclamarían ante la ausencia de la dimensión
histórica en el análisis de nuestro filósofo analítico, y nos darían en
cambio un discurso más o menos como el del siguiente apartado.
3. Segundo paso: genealogía del concepto de “persona”.
El término “persona” tiene un origen específicamente teatral,
tanto en Grecia (prosopon) como en Roma (personae); era un término
técnico de la dramaturgia greco-latina para designar el papel de cada
actor dentro de la obra a representar. Pero hasta donde sabemos, pare-
ce que fue ya en la misma Roma antigua que el término se generalizó
ulteriormente (se vulgarizó, podríamos decir) para pasar a designar
cualquier rol o papel de cualquier individuo en el seno de la vida so-
cio-política: la persona de ciudadano, la persona de padre, la persona
de hijo, etc. Vemos entonces que se ha operado ya muy temprana-
mente un traslado de sentido del término desde un ámbito específico a
un ámbito más genérico; en otras palabras, se ha operado un vulgari-
zación del sentido, y por ende, un incremento de vaguedad y ambi-
güedad.
Sin embargo, aquel nuevo sentido vulgar de “persona” opera-
ría una renovada trasformación con los debates cristológicos durante
los primeros concilios cristianos de los siglos IV al VI. En el marco
de aquellas discusiones religiosas, el concepto adquirió un sentido
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

técnico teológico en la construcción de las doctrinas cristianas de la


encarnación y la trinidad. Según ese nuevo sentido teológico, habría
un solo dios que actúa (o se manifiesta) como tres “personas” diferen-
tes: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. De esta manera el término
pasó a adquirir un nuevo sentido, que podríamos considerar técnico,
diferente al sentido vulgar que había adquirido en Roma y diferente al
sentido técnico teatral que habría tenido en sus principios.19
Y de ese sentido técnico teológico, el término pasaría a expe-
rimentar una nueva ulterior vulgarización. No es aventurado afirmar
que ese nuevo sentido vulgar de “persona” como sinónimo de indivi-
duo de la especie humana haya surgido como un derivado de su senti-
do teológico. En efecto, si Cristo (o sea, el dios-hijo, el dios-hombre)
es una de las “personas” de la Trinidad, y si según el mito de la crea-
ción, todos los hombres han sido creados a imagen y semejanza de
Dios, no requiere mayor esfuerzo pasar a identificar individuo humano
con “persona” en general. Es más, a partir de ese marco conceptual
teológico-religioso, tampoco resulta extraño que se derivara a la vez
un sentido moral-religioso del término: la dignidad humana sólo deri-
varía de que los hombres son “personas”, o sea, seres hechos a imagen
y semejanza de Dios. Y no menos importante, por otro lado pero
paralelamente, es la apropiación del término por el pensamiento jurí-
dico-político de la doctrina de los dos cuerpos del rey.20 Según esta
tesis metafísica del poder real, en la figura del rey cohabitarían dos
“personas”: la suya individual y carnal, y la representativa del reino y
19
Entre los siglos III y IV de nuestra era todavía podemos ver cómo Eusebio de
Cesárea (2008) emplea el término griego Prosopon (persona) en un sentido relati-
vamente vulgar, como rol social, en su Historia Eclesiástica, [Link]. I, 3, 6. Cito
por libro, capítulo y parágrafo de la edición de Eusebio de Cesárea, Historia
Eclesiástica, texto bilingüe, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid. Para la
conformación de las doctrinas cristológicas y de las trinitaristas, ver Lacoste, J.
Y., (2011) Historia de la teología, Edhasa, Buenos Aires, en particular el capítulo
“Teología patrística y bizantina”, escrito por Patrick Descourtieux, y el capítulo
“Teología medieval”, escrito por Marc Ozilou y Gilles Berceville. Para el caso
específico de la teologización del término “persona”, puede consultarse el artículo
de Buriticá Zuloaga, Diego A. (2014) “El concepto de persona humana en la
tradición cristiana y su progresión hasta el personalismo”, en Cuestiones teológi-
cas, Vol. 41, N° 96, Julio-Diciembre, Medellín (Colombia)
[Link]
20
Ver el ya clásico libro de Kantorowicz, E., (2012) Los dos cuerpos del rey. Un
estudio de teología política medieval, Akal, Madrid.
31

la corona, o sea, de la unidad política sobre la que reina; la primera,


como es natural, muere con el individuo, pero la segunda “pasaría” a
su sucesor, al modo de una siempre renovada “encarnación” del poder
real.
3. Tercer paso: crítica del término y del concepto de “per-
sona” en dos de sus usos supuestamente especializados o técnicos.
Llegados a este punto, podríamos imaginar a un tercer filóso-
fo que recogiera las enseñanzas del genealogista para ensayar una
crítica de ciertos discursos pretendidamente científicos, serios y espe-
cializados académicamente. Este filósofo crítico podría decir algo
como lo siguiente.
Parece claro el tinte religioso que el concepto de “persona”
adquirió a partir de la teología cristiana, tanto en el discurso moral
como en el jurídico-político. Y sospecho que esos sedimentos metafí-
sico-religiosos del término siguen, implícita o expresamente, introdu-
ciendo confusión y operando subrepticiamente de manera ideológica
en ciertas disciplinas académicas especializadas que creen emplearlo
en algún sentido pretendidamente aséptico y técnico. Me estoy refi-
riendo concretamente a la Bioética y a la Teoría del Derecho.
En la Bioética tienen gran peso las denominadas posturas
“personalistas”. Ahora bien, aunque tal vez muchos de sus cultores
actuales no lo sepan, el “personalismo” es una doctrina moral fundada
deliberadamente sobre las connotaciones religiosas del término “per-
sona”.21 Quien acuñó este uso ético del término “personalismo” fue el
pensador católico francés Emmanuel Mounier (1905-1950), y lo hizo
re-interpretando y re-insertando el concepto de “persona” dentro de
todo un juego de significaciones abiertamente teológico. Veámoslo
brevemente.
En su Manifiesto al servicio del personalismo, de 1936, nos
dice que persona es todo ser espiritual cuya independencia y subsis-
tencia como tal se sostiene mediante la adhesión a una jerarquía de
valores adoptados libremente y vividos con compromiso y responsabi-
lidad. La persona, siempre según Mounier, estaría compuesta por los
siguientes elementos: la encarnación, la vocación y la comunión. La
idea de encarnación le sirve a Mounier para diferenciar a la persona

21
Me remito nuevamente al artículo ya citado de Buriticá Zuloaga.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

propiamente dicha del individuo concreto y específico en el cual ella


se encarna: mientras que el mero individuo sería pura dispersión y
pasividad, la persona es ya un individuo integrado y controlado, el
triunfo de una jerarquía de valores por sobre el individuo descontrola-
do. La vocación (el llamado) sería el medio por el cual la persona se
afianza y triunfa sobre el mero individuo con la misión de trascender-
lo, de elevarlo. Y la comunión sería esa misma ansia de trascendencia
o elevación del individuo volcada hacia los otros, hacia la comunidad;
es la trascendencia de la santidad.22
Ese evidente que Mounier no inventa todo este vocabulario
religioso en torno al concepto de “persona”; simplemente recupera o
saca a la superficie todas esas connotaciones que permanecían subya-
centes en su empleo moderno acrítico y vulgarizado. Es claro también
que Mounier no recupera esas connotaciones religiosas del término
con una intención crítica sino apologética. Es un pensador esencial-
mente católico y pretende fundar su ética en estrecha ligazón con su
propia interpretación del humanismo cristiano. Sin embargo, aunque
lo haga en ese sentido apologético y no crítico, Mounier ha puesto en
evidencia todo el subsuelo teológico que sostiene al concepto de “per-
sona”, y que difícilmente pueda ser empleado en el discurso ético sin
implicar algún tipo de compromiso, aunque fuere inconsciente, con
una cierta metafísica teológica.23 Esto último puede ejemplificarse
simplemente. El propio Mounier, dice expresamente que la persona
se forma plenamente por medio de la educación, pero ¿cómo compati-
bilizar esta postura con la concepción también cristiana que sostiene
que la persona existe desde el momento de la concepción? Es obvio
que sólo se lo puede hacer recurriendo, ya sea expresa o implícitamen-
te, a distinciones metafísicas como “ser en potencia” y “ser en acto”,
propias de la teología tomista medieval.24 Lo mismo vale hoy en día

22
La versión consultada aquí es Mounier, E., Manifiesto al servicio del persona-
lismo, tomada de: [Link]
manifiesto-al-servicio-del-personalismo.
23
Es decir, Mounier no es un pensador crítico, pero su obra facilita mucho la tarea
del filósofo crítico que pretenda poner en evidencia los resabios teológicos de la
ética llamada “personalista”, y por ende, la confusión que introduce la religión
contrabandeada en las discusiones bioéticas en particular y morales en general.
24
Las categorías metafísicas de “ser-en-acto” y “ser-en-potencia” son de origen
aristotélico, y su finalidad era dar una explicación al fenómeno del cambio. Pero
es sabido cómo la escolástica reelaboró las categorías del pensador griego a los
33

para todo aquél que sostenga que son personas un embrión humano o
un feto que no ha llegado a los doce o catorce semanas de gestación.
Es claro o esperable que a partir de esos supuestos metafísico-
teológicos, incluso podrían llegar a sostener que un espermatozoide
también es una persona. No quiero hacer aquí un escarnio de la fe
religiosa, pero no puedo evitar señalar también que la creencia en la
perennidad de las almas conlleva derivaciones “morales” extrañas y
sorprendentes, por no decir absurdas, pues si se la sostiene coherente-
mente debería asumirse que todas las personas habidas y por haber ya
existen desde siempre y por siempre, aún sin haber sido siquiera con-
cebidas.
Pasemos ahora a otro campo discursivo especializado: el del
derecho. También en esta disciplina el término “persona” tiene su-
puestamente un sentido muy técnico y específico. Sin embargo, Hans
Kelsen ha demostrado ya muy tempranamente las resonancias teológi-
cas que el término conservaba aún, de manera inadvertida, en el dis-
curso jurídico dominante. En un artículo de 1922, Dios y Estado,
Kelsen argumenta consistentemente que esos términos, ambos, son
ficciones animistas, duplicadoras metafísicas del mundo, y que a lo
sumo sólo pueden adquirir sentido si se los entiende como artilugios
metafóricos. Y esta idea será profundizada en su gran obra posterior,
la Teoría Pura del Derecho.25
Para Kelsen las analogías entre el discurso jurídico dominante
y el de la teología son evidentes: así como para ésta la “persona hu-
mana” fue creada a imagen y semejanza de la “persona divina”, el
discurso jurídico considera “persona jurídica” a todo lo que el Estado,

fines de adaptarlas a la teología cristiana, lo que no dejó de significar una suerte


de violencia teórica respecto de su viejo sentido pagano.
25
“Dios y el Estado” se puede encontrar en la recopilación de artículos de Kelsen
editada por Correas, O., El otro Kelsen, Ediciones Coyoacán, México 2003.
Luego, la misma idea se encuentra ya en el seno de la Teoría Pura del Derecho,
tanto en su versión originaria como en su reelaboración de 1960. Ver Kelsen, H.,
Reine Rechtslehere. Studienausgabe der 1. Auflage 1934, Mohr Siebeck, Tübin-
gen 2008; y Kelsen, H., Reine Rechtslehere, Zweite, vollständig neu bearbeitete
und erweiterte Auflage 1960, Nachdruk 2000, Verlag Österreich 2000 (creo que la
mejor traducción en castellano es la de Roberto Vernengo: Kelsen, H., (1991)
Teoría Pura del Derecho, Editorial Porrúa, México. También puede verse Kel-
sen, H., (1988) Teoría general del derecho y del Estado, Universidad Nacional
Autónoma de México, México.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

“Persona Jurídica” por excelencia, crea como tal a su propia imagen y


semejanza. Pero Kelsen subraya razonable y críticamente que “Dios”
no puede constituir un concepto científico, y ese término, a lo sumo,
puede emplearse como una enorme metáfora para representar la totali-
dad de las leyes del universo; y lo mismo ocurre con el término “Esta-
do”: a lo sumo puede ser empleado, por economía discursiva, para
referirse al orden jurídico en su conjunto.
Dicho de otro modo: un concepto razonable de Dios no puede
ser más que la “personificación metafórica” de la totalidad de las leyes
del universo, y un concepto razonable de Estado tampoco puede ser
más que la “personificación metafórica” de la totalidad del ordena-
miento jurídico. Así, cuando el Estado (o sea, el ordenamiento jurídi-
co, el Derecho mismo) reconoce a una “persona jurídica” (sea ésta un
individuo humano o una sociedad comercial) no hace otra cosa que
unificar metafóricamente un conjunto determinado de derechos y de-
beres jurídicos.
Desde un punto de vista científico, no moral ni religioso ni
ideológico, qué cosa vaya a ser considerada como “persona” o “sujeto
de derecho” es siempre una creación del Derecho mismo, o sea del
Estado. El concepto de Estado (persona jurídica por excelencia) a lo
sumo puede ser útil por razones de economía verbal o de uso afianza-
do, y el concepto jurídico de “persona” en general, así como otros que
le van asociados (como “sujeto de derecho” y “derecho subjetivo”)
son totalmente prescindentes, y a lo más pueden resultar conceptos
auxiliares y contingentes según cada ordenamiento jurídico en particu-
lar. En efecto, las clásicas y comunes distinciones entre “derecho
subjetivo” y “derecho objetivo”, y entre “persona física” y “persona
jurídica”, pueden resolverse lógica y conceptualmente, desde un punto
de vista pura y estrictamente jurídico, bajo la noción positivista del
Derecho como orden normativo coactivo.
En resumen, tanto en la ética como en la teoría del Derecho,
las reminiscencias teológicas del concepto de “persona” son claras. Y
tanto Emmanuel Mounier, en el campo de la ética, como Hans Kelsen,
en el campo de la teoría del Derecho, lo han puesto en evidencia.
Claro que el primero lo hace de manera apologética (pues es un pen-
sador religioso) y el segundo lo hace de manera crítica; el primero
para fundar una moral de corte expresamente cristiano y el segundo
35

para denunciar los resabios religiosos (no científicos) del discurso


jurídico dominante.
Agreguemos, por lo demás, que el concepto de “persona”, que
parece tan importante para la teoría moral y para la teoría del Dere-
cho, no tiene ningún uso dentro de la biología. Esto debería resultar
llamativo, ya que siempre que se discute acerca del “comienzo de la
existencia de la persona”, los polemistas se refieren, directa o indirec-
tamente, a cuestiones biológicas, como el comienzo de la vida del
individuo humano. Por lo tanto, no debe sorprender que los supuestos
religiosos, conscientes o inconscientes, del concepto de “persona”,
introduzcan subrepticiamente más confusión que claridad al momento
de abordar diferentes cuestiones teóricas y prácticas. Para decirlo de
un modo abreviado, el uso de “persona” en la ética suele quedarse
corto si se lo pretende llevar al plano jurídico o al político. Esto se
puede apreciar en la dificultad en que se meten muchos éticos cuando,
después de dar un concepto estrechamente espiritualizado de “perso-
na”, hacen malabarismos metafísicos para incluir dentro de su misma
definición a muchos casos puntuales que a priori no pueden compren-
derse en ella (acaso el ejemplo más claro, aunque no sea el único, sea
el del embrión, pero también podríamos pensar en los casos de seres
humanos adultos que no siguen la escala de valores morales o religio-
sos que el ético cree que debe abrazar una persona para ser tenida por
tal en sentido pleno, y ni que hablar de los individuos sin uso de sus
facultades intelectuales o comunicativas).
Pero si el concepto de “persona” que manejan los éticos suele
resultar corto, el que manejan los juristas resulta demasiado extenso,
pues cualquier ente que el Derecho defina como “persona” es jurídi-
camente una persona, a lo que hay que agregar que si el ordenamiento
jurídico no reconoce como tal a ciertos grupos humanos, ellos no se-
rán “personas” jurídicamente hablando, es decir, serán ignorados por
el derecho (cosa que lamentablemente ha ocurrido no pocas veces en
la historia, incluso en la reciente).
4. Analítica de los problemas a modo de conclusión.
Para finalizar, podemos retomar un enfoque analítico, enri-
quecido ahora tras esas breves pero iluminadoras incursiones por la
historia conceptual y la crítica filosófica. Hemos podido ver durante
nuestro recorrido, que en el concepto y el término “persona” se entre-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

veran connotaciones religiosas, morales y jurídicas. No es de extra-


ñar, entonces, que cuando se lo emplea en alguna cuestión específica,
se confundan recíprocamente los problemas morales, los problemas
jurídicos y los problemas de política legislativa; y ello como conse-
cuencia inadvertida del subsuelo teológico que determina esas discu-
siones.
Por ejemplo: cuando se pregunta abstractamente por el co-
mienzo de la existencia de la persona, ¿acerca de qué se está deman-
dando una respuesta? ¿De qué se está hablando? Si logramos despe-
jarnos la vista y el entendimiento de las connotaciones religiosas sur-
gidas consciente o inconscientemente de aquellos residuos teológicos
del término, veremos que habitualmente se mezclan en esta pregunta
temas que deberían diferenciarse.
En primer lugar, hay que diferenciar la cuestión puramente
semántica de las cuestiones prácticas y concretas que se encubren tras
el planteo interrogativo. La cuestión semántica se pregunta por el
sentido o significado de los términos, en este caso, de los términos
“comienzo”, “existencia” y “persona”. Este tipo de cuestiones semán-
ticas a su vez pueden referirse al uso vulgar de las palabras o a su uso
en algún ámbito especializado; y a su vez, tampoco habría que con-
fundir la cuestión de cómo se los usa de cómo deberían usarse (o sea,
cómo yo creo que deberían entenderse).
En cambio, las cuestiones prácticas o específicas que suelen
encubrirse tras la pregunta general abstracta son un asunto casuístico
que hay que determinar en cada discusión en particular. Dos de estas
cuestiones específicas frecuentes son el tema del aborto y el del status
de los embriones obtenidos mediante técnica médica. Es claro que la
cuestión semántica abstracta está vinculada a estos temas específicos,
pero también es claro que entre una y otros puede haber relaciones de
subsunción tanto como de excepción. Es decir, no siempre los casos
específicos quedan subsumidos en la generalidad semántica de un
concepto. Un ejemplo: “los seres humanos son animales racionales,
excepto cuando están enamorados”.
Por otra parte, también hay que diferenciar los problemas
dogmático-jurídicos de los de política legislativa, y a ambos, de los
morales. Claro que también deberían diferenciarse otros campos es-
pecializados, como la teología, la psicología, etc.; pero con esos tres
37

tenemos suficiente para nuestros fines. Ahora podríamos ensayar una


suerte de cuadro de doble entrada para diferenciar asuntos que, por
mala fe o desatención, se suelen confundir aunque no debería hacérse-
lo. Dicho cuadro podría ser más o menos así:
PROBLEMAS: 1 (semánticos) 2 (concretos/prácticos)
A (dogmática jurídica) A1 A2
B (política legislativa) B1 B2
C (ética) C1 C2

En primer lugar, tendríamos las cuestiones de dogmática jurí-


dica (A). Dentro de estas distingamos las cuestiones semánticas (A1)
de las prácticas y concretas (A2). Entre las primeras (A1) tenemos la
pregunta ¿cómo define el concepto de “persona” la normativa vigen-
te?26 Entre las segundas (A2) tenemos cuestiones como las siguientes:
¿Qué dice la normativa vigente sobre el aborto y los embriones? ¿Es-
tá penalizado o no el primero? ¿En qué casos lo está o no? ¿Los
embriones entran dentro de la categoría jurídica de “persona”? Etc.
Como se ve, todas estas cuestiones (A1 y A2) son asuntos que remiten
al derecho positivo, es decir, a la normativa jurídica vigente. Podría-
mos decir que se trata de preguntas que reclaman respuestas informa-
tivas acerca de lo estipulado actualmente por el derecho.
Las cuestiones de política legislativa (B) son bien diferentes
de las anteriores. Se plantean en un plano evaluativo, atendiendo a la
conveniencia de mantener o reformar la normativa vigente. Acá tam-
bién se pueden diferenciar las cuestiones semánticas (B1) de las prác-
ticas y concretas (B2). Entre las primeras estarían las siguientes:
¿Qué debería el ordenamiento jurídico considerar “persona”? (O
sea, ¿cómo debería definirse jurídicamente el término?) ¿Desde qué
momento debería considerarse genéricamente que existe una persona
humana? Incluso: ¿Es útil o necesario emplear ese término en las
leyes? Entre las segundas cuestiones (B2) podemos mencionar estas:
¿Es conveniente para la convivencia social penalizar el aborto o

26
Entre las cuestiones semánticas de la dogmática jurídica también podría hacerse
una subdivisión adicional entre definiciones legales (A1a) y definiciones jurispru-
denciales (A1b), pero no quiero complicar más el cuadro, pues tal como está basta
a los propósitos didácticos de este artículo. Debo esta acertada aclaración a Mar-
tín Rempel.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

prohibir ciertas prácticas de fecundación asistida? ¿Qué convendría


hacer con los embriones conservados en laboratorio? Todas estas
cuestiones (B1 y B2), a diferencia de las de la dogmática jurídica, no
reclaman una respuesta del tipo “el derecho dice esto”, sino del tipo
“el derecho debería decir o estipular esto”. Es decir, a diferencia de la
dogmática jurídica, acá ya no se está empleando el lenguaje de manera
informativa sino normativa, lo que queda claramente evidenciado con
el uso del término “conveniencia”. El problema ya no es qué estipula
el derecho, sino qué “convendría” que estipulara el derecho. Y la
“conveniencia”, siempre que se presuponga un régimen democrático,
ha de entenderse acá en términos sociales de interés general, no de
interés individual.
Ahora bien, mientras los anteriores (B) son asuntos de políti-
cas públicas, de utilidad social, si se quiere, otra cosa son las cuestio-
nes de moralidad individual (C). Y ambos órdenes de problemas no
deberían confundirse en un régimen democrático. Una cosa es qué
conviene al interés público general (cuestión de política legislativa) y
otra cosa es cómo debo actuar yo (cuestión moral). Lo que nos lleva
al tercer orden de cuestiones.
Las cuestiones morales (C) también pueden subdividirse en
cuestiones semánticas, comúnmente denominadas de meta-ética (C1)
y cuestiones prácticas concretas (C2). Las cuestiones morales semán-
ticas son algunas como las siguientes: ¿Qué debo entender como
“persona”? ¿A qué tipo de entes debo tratar como tales? ¿En qué
consiste moralmente tratar a alguien como “persona”? Etc. En
cambio, cuestiones morales prácticas y concretas son: ¿Debo abortar
o ayudar a hacerlo? ¿Siempre, nunca o en ciertos casos? ¿Debo
fecundar in vitro o ayudar a hacerlo? ¿Siempre, nunca o en ciertos
casos? Etc.
Lo que quiero remarcar es que se trata de seis tipos de pro-
blemas o cuestiones que guardan una relativa independencia unos de
otros. Es decir, las respuestas que se den en uno de esos planos no
implica necesariamente un cierto de tipo de respuesta en otros. El
derecho positivo puede definir “persona” de cierta manera, o no defi-
nirla de ninguna, y a la vez puede permitir o no permitir el aborto. Y
constatar esas estipulaciones del derecho positivo, sean cuales fueren,
no implica que sean inmodificables legislativamente; o sea, recién
39

después de constatar qué estipula el derecho podemos discutir si es


conveniente para el bien público reformarlo o dejarlo tal como está.
Perfectamente yo puedo reconocer que el derecho positivo considera
“persona” al embrión humano desde la concepción y que penaliza la
práctica del aborto, y al mismo tiempo puedo defender la convenien-
cia de reformar el derecho para que cambie su definición de persona
sin despenalizar el aborto, o para que deje su definición de persona tal
como está pero que se despenalice el aborto, o para eliminar toda de-
finición o empleo del término “persona”, independientemente de que
se mantenga o se modifique la penalización del aborto. Y esto no es
todo: esas diversas posturas no implican necesariamente que yo deba
tener alguna postura moral determinada frente al aborto. Puedo con-
siderar al aborto una práctica moralmente mala y sin embargo consi-
derar que no debe ser penalizado porque la penalización produce más
consecuencias sociales negativas que positivas, e incluso que es una
mala política para combatir lo mismo que se alega querer combatir.
También puedo creer que la práctica del aborto no tiene nada de inmo-
ral, pero que es útil penalizarla por razones de utilidad pública, ya que
considero que es conveniente aumentar la tasa de natalidad de cierta
sociedad o la oferta de niños en adopción. En fin, no hay que confun-
dir estos seis tipos de cuestiones, y parece trivial tener que decirlo.
Sin embargo, observamos cotidianamente cómo al calor de los debates
se pierden de vista estas distinciones. Y es natural que esos debates se
enciendan hasta la irracionalidad total debido a los supuestos religio-
sos que, consciente o inconscientemente, aún operan subrepticiamente
en estas cuestiones, especialmente, en este caso, por debajo del tan
supuestamente importante concepto de “persona”.
Llegado a este punto, el lector de este artículo podría decirme:
“Bueno, lo he seguido a Ud. atentamente hasta aquí esperando algu-
na respuesta suya respecto al menos a alguno de esos problemas o
cuestiones que ha diferenciado. Pero estamos ya casi sobre el final y
Ud. no me ha dado ninguna respuesta; sólo ha distinguido y replan-
teado las cuestiones”. A ese lector decepcionado yo le respondería
como El Lógico de la obra de Ionesco: “Evidentemente, querido se-
ñor, sólo de esta manera el problema está planteado de manera co-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

rrecta”.27 No creo que sea poca cosa poner en claro los términos de
una discusión.28
Pero además conviene recordar los otros dos objetivos de este
artículo señalados al principio. No sólo hemos hecho una problemati-
zación del término y el concepto de “persona”, sino que también he-
mos mostrado el bagaje teológico y metafísico que aún conserva.
Pero también, y en tercer lugar, hemos mostrado cómo el análisis
filosófico semántico puede complementarse con los enfoques históri-
co-conceptuales y genealógicos de la filosofía contemporánea. Si con
esto tampoco quedara conforme el eventual lector, sólo puedo decirle
que lo siento.

27
Ver el epígrafe de este artículo.
28
Si ese lector insistiera en conocer mi posición, no tengo problema en decirla,
aunque necesitaría redactar algunos artículos mucho más extensos que este para
fundamentarla correctamente. En pocas palabras, sé que el derecho civil argen-
tino, tal cual está hoy, en septiembre de 2018, comprende a la "persona humana”
desde el momento de la concepción, y también sé que el derecho penal argentino,
tal como está hoy en día, penaliza en principio la práctica del aborto. Esto es en el
plano de la dogmática jurídica, pero en el plano de la política legislativa creo que
convendría socialmente, en aras del bien público, reformar esa normativa, espe-
cialmente despenalizando el aborto y dando asistencia para su realización al me-
nos hasta las catorce primeras semanas del embarazo. En cuanto al término “per-
sona”, creo que tal vez convendría prescindir de él en el ámbito del derecho, o al
menos, en el de la ciencia del derecho. En el campo moral, por último, creo que el
término “persona” debe sustituirse por el de “individuo humano”, giro libre de las
connotaciones religiosas y esencialistas que aquél conserva insidiosamente. En
cuanto al aspecto moral del aborto, no creo que signifique ninguna inmoralidad
asegurar a la mujer la completa disposición de su cuerpo, sino todo lo contrario.
41

Derechos Humanos: El concepto normativo de


PERSONA /AGENCIA MORAL. La justicia como equi-
dad. Consideraciones desde la ética aplicada
por BEATRIZ MARCELA FIRMENICH29

Sumario: 1. El Carácter Normativo de la PERSONA MORAL. 2. Derechos


Humanos: Una Perspectiva Integradora. 3. La Mirada Descriptivista: El
Agente Moral. 4. Problemas y Dilemas morales propios de la Bioética.
5. La Atención Primaria de la Salud territorial en términos de Derechos
Humanos

1. El Carácter Normativo de la PERSONA MORAL30


El análisis desde consideraciones de justicia de las problemá-
ticas que entrañan las inequidades propias de las sociedades contem-
poráneas básicamente, habilitarán el diseño e implementación de polí-
ticas públicas, que faciliten atender las vulnerabilidades biopsicosocia-
les y económicas que inciden directamente en la calidad de vida de los
miembros de una comunidad.
El complejo fenómeno de los derechos humanos – FDH31-
nos impele a la exégesis teórica en el ámbito de interdicción entre la

29
Egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos
Aires. Magíster de la Universidad de Buenos Aires en Ética Aplicada. Facultad
de Filosofía y Letras. Profesora en Filosofí[Link] Nacional de La Matan-
za. Docente Titular de Antropología Filosófica y Ética y Ambiente en la Maestría
en Bioética. Universidad del Museo Social Argentino. Docente Asociada de la
Cátedra de Deontología II .Facultad de Medicina. Carrera de Enfermería. Univer-
sidad de Buenos Aires. 2001-2015. Profesora Adjunta Interina de Deontología
Profesional. Facultad de Bromatología. -UNER- Universidad Nacional de Entre
Ríos.2011-2012. Directora de Formación, Capacitación y Planificación del Recur-
sos Humanos en Salud. Secretaría de Salud Pública. Municipalidad de La Matan-
za.2016 a la actualidad. Asesora de la Secretaría de Salud Pública en Ética y
Derechos Humanos.2018
30
Firmenich, Beatriz M. (2008) Argumentación esgrimida en: Ética y Derechos
Humanos. Un Ámbito de Validación de la Justicia como Equidad. Tesis de Maes-
tría en Ética Aplicada a la Salud. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de
Buenos Aires. Inédita. En la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, para
su consulta.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Ética Filosófica y el Derecho desde una postura epistémica interdisci-


plinar inherente al paradigma de la complejidad, atinente a la Ética
Aplicada. Si postulamos a los derechos como fenómeno estrictamente
inherente a la condición humana, es evidente que hemos de tener en
claro el estatuto ontológico de quiénes los detentan.
Allí la impronta de la gravedad acerca de la concepción de
persona moral que detente el sujeto/agente de los derechos humanos.
La trascendencia en la exégesis que el mismo importa, se amplifica en
relación a diversos escenarios plausibles generados por los avances
del conocimiento científico/tecnológico en el ámbito de la salud.
Ello nos impele a definir y redefinir el estatuto ontológico del
embrión in vitro e in vivo, al de las personas en estados vegetativos
persistentes, o el de los pacientes con una profunda distorsión del
contenido de conciencia; considerar si los animales pueden detentar la
noción de derechos, entre muchas otras cuestiones que hoy dirimimos
en nuestras vida cotidianas en medio de una bisagra que articula el
deber ser y el ser, como ámbito propio de la interdisciplinariedad de la
Ética Aplicada
Los principios de igualdad y libertad normativa inherentes a
la concepción de persona moral plasmada en el ideario de los derechos
humanos son subsumidos en medio del auge de corrientes éticas utili-
taristas y diluidos bajo su espectro maximizador. Uno de los mayores
méritos de la Teoría de Justicia (1971) de John Rawls ha sido descri-
bir, más aún denunciar, este reduccionismo cuantificador valiéndose
para ello de la revitalización del kantismo desde la perspectiva ética
de la tercera persona.
Los derechos humanos hoy, individualmente considerados in-
volucra la concepción de separabilidad e inconmensurabilidad de las
personas, de herencia kantiana.
El viraje teórico concretado en la concepción de la justicia
distributiva rawlseana – liberalismo político- a partir de la teoría re-
tributiva de la justicia de las pertenencias de Nozick -propia del libera-
lismo económico- es trascendente a la hora de examinar la concepción
de derechos humanos que ambas sustentan, en especial por el impacto
31
N de A. de ahora en más denominaremos el fenómeno de los derechos humanos
con las iniciales en mayúscula: FDH
43

en la vida de las personas que la práctica de los mismos habilita en


una u otra concepción de la justicia. Qué clase de derechos serán exi-
gibles por parte del agente moral, el ciudadano, y cuál es el correlato
en términos de deberes, es decir de las obligaciones morales y legales
que involucran al Estado.
Ahora bien en la formulación de los principios retributivos al
estilo de Nozick, como lo son la justa adquisición de las pertenencias,
justa transferencia y el principio de rectificación de las injusticias, los
cuales derivan en la validación de derechos negativos signados en el
derecho a la no interferencia legitimados desde el principio de auto-
nomía se halla la huella del liberalismo clásico de John Locke.
Locke opera el paso de la justicia individual a la justicia so-
cial, desde una perspectiva histórica de la misma, que conlleva a la
novedosa consideración primigenia de derechos individuales negati-
vos -civiles y políticos- los cuales adquieren una vigencia extraordina-
ria especialmente de la mano de Robert Nozick, en tiempos de pro-
gramas que responden a políticas socioeconómicos propias de los
modelos neoliberales trayendo aparejado como consecuencia inevita-
ble, el creciente fenómeno inmoral de la exclusión social.
El estatuto que los deberes y derechos ocupa en el cuerpo de
una teoría moral se vuelve perentorio para su validación en términos
de derechos humanos.
Los aportes teóricos del kantismo en relación a la concepción
de igualdad plasmada en el concepto normativo de persona moral en
Kant, autónoma, libre y autolegisladora, redescubierta por Nelson tras
la hermenéutica de la primera formulación del imperativo categórico
kantiano obra de tal modo que la máxima de tu acción pueda ser ele-
vada a ley universal, según el cual bajo la forma de la universalidad
en la ley moral, se halla inscripto el contenido de la misma.
Se trata pues de poner a la luz el contenido material del impe-
rativo categórico kantiano acusado de puro formalismo. Se trata de
visualizar en él, el principio material de igualdad de las personas. Ello
le permite a Nelson vincular el concepto de verdadero interés que dá
sustento a la noción de derecho individual o sea personal, atendiendo
al reconocimiento de las restricciones que nos imponen los intereses
de los otros, conectándolo con el sentimiento por antonomasia de la
moralidad, la dignidad personal. Es decir que la regla que nos aporta
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

la ley moral es aquella que nos permite restringir nuestros fines parti-
culares. Por lo cual el concepto del verdadero interés se halla ligado a
la concepción de ser personas fines en sí mismas y no meros medios,
introducido por Kant en la tercera formulación del imperativo categó-
rico -para algunos autores se trata de la segunda formulación-, siendo
su valor intrínseco la dignidad personal. Y Allí donde hay verdaderos
intereses existen derechos genuinos, en tanto existe el ámbito de res-
tricción del arbitrio de los demás.
La impronta del kantismo en la concepción de los derechos
humanos es de profunda significación desde una perspectiva Ética,
deontológica, por ende universalista, ante la pretensión de validar
principios de la justicia distributiva.
Por ello uno de nuestros esfuerzos teóricos en Ética Aplicada,
es mostrar que la condición de dignidad personal plasmada en la con-
sideración normativa de ser un fin en sí mismo y no mero medio, au-
nada a la de igualdad en la dignidad, constituyen el soporte teórico, en
términos de justicia, del ideario de derechos humanos.
Para ello hemos de sustentar el ámbito de validación de justi-
cia como equidad desde la perspectiva kantiana en la concepción de
persona moral, pero despojado como es obvio de consideraciones
metafísicas.
Es decir nos interesa rescatar el carácter normativo de persona
-libre e igual- y con él, el sentido de dignidad propio de la condición
humana.
En tanto sujeto portador de intereses inherentes a la condición
de persona moral, Nelson deriva de ellos el concepto de derechos.
Pues el criterio de interés que determina el contenido de la ley –la
igual dignidad de las personas esgrimida en la conexión que se esta-
blece entre la primera y la tercera formulación del imperativo categó-
rico kantiano- habilita la vinculación con los derechos de los que el
agente moral dispone ante posibles avasallamientos de sus intereses
por parte de los otros. Al mismo tiempo el contenido que aporta la ley
moral es la regla que restringe nuestros fines particulares en relación
con la consideración de los intereses de los otros.
El concepto de verdadero interés fundado en la ley moral, en-
cuentra asidero en la dignidad personal por cuanto respetar los intere-
45

ses de mis semejantes implica ser considerados en su dignidad. El


reconocimiento de la igualdad de la dignidad, se erige en el hecho
esencial del fenómeno complejo de la moralidad.
La simetría y reciprocidad en la restricción de los intereses
constituye el fundamento del derecho inalienable de toda persona
moral. Simetría y reciprocidad propias de la relación de igualdad,
garantes de la libertad. Desde la perspectiva ética de los derechos
humanos que nosotros sustentamos, la justicia en términos de equidad
se halla convalidada en tanto los derechos humanos son portadores
desde su contenido, de las garantías de la dignidad personal, en tanto
agente moral.
Si por otra parte conectamos la concepción de derechos deri-
vada del criterio del verdadero interés de la persona moral, con la
perspectiva de la capacidad seneana, significa la impronta de aunar
con más fuerza, la perspectiva del agente con la perspectiva del bie-
nestar -well-being32-.
Ello significa que la perspectiva de los derechos y libertades
se complementen de manera que la igualdad de oportunidad del desa-
rrollo de las capacidades básicas nos permite referirnos a la diversidad
del ser humano y a sus diferentes necesidades, en términos de capaci-
dades que posibilite el ejercicio efectivo de la libertad.

32
N de A. Para evitar interpretaciones erradas respecto del término bienestar,
vamos a transcribir la diferenciación semántica que plantea Amartya Sen en la
"Introducción" de Calidad de Vida, cita n° 1, p.22 “ En español y en los idiomas
escandinavos (...) se utiliza una sola palabra para referirse al bienestar en senti-
do restringido y en sentido amplio. En Inglés hay dos palabras (...) que en las
discusiones acerca de la calidad de vida han adquirido significados diferentes:
welfare y well-being. La primera se refiere al sistema de asistencia social que dio
origen al estado benefactor en el mundo occidental, y abarca las teorías del
bienestar, las cuales postulan como elemento primordial la satisfacción de las
necesidades o del placer (utilitarista) y las objetivistas, aquellas que afirman que
los bienes – o mercancías o recursos- que relaciona más con la condición de la
persona. Es a lo que se refieren (...) cuando escriben “bienestar (ampliamente
definido)”, esto es, no limitado a la concepción economicista del mismo. Cuando
emplean well-being, los autores de habla inglesa hacen referencia a aspectos como
la capacidad, las oportunidades, las ventajas, y rechazan las teorías que habían
predominado sobre el bienestar en sentido limitado), además de mencionar mu-
chos elementos que no es posible cuantificar. Por esto se prefiere el término cali-
dad de vida.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

2. Derechos Humanos: Una Perspectiva Integradora


Según hemos visto, Ralws ha hecho el intento de expandir
una concepción política de la justicia de derechos básicos universales
que involucren a todo miembro de una sociedad bien ordenada.
Sin embargo, la concepción de derechos humanos efectivos
que queremos validar disiente de la perspectiva rawlseana universalis-
ta que en Derecho de Gentes (1999) pretende convalidar. Nos referi-
mos a los derechos civiles y políticos básicos expresados en los ocho
principios. Nosotros sostenemos que los mismos no pueden ser garan-
tizados si las libertades económicas, los arreglos sociales y las diver-
sas formas de manifestación cultural, no permiten ni facilitan la igual-
dad de oportunidad en el desarrollo de las capacidades básicas de todo
agente moral.
Al referirnos a los derechos humanos como derechos efecti-
vos, involucramos a los decálogos actuales de los derechos civiles y
políticos y económicos y sociales y culturales.
Rawls alude al reconocimiento de los otros como personas,
con intereses y capacidades que nos son semejantes: ello nos com-
promete al deber de jugar limpio y a la aceptación de principios de la
justicia en el fomento del desarrollo de personas morales plenamente
autónomas como miembros de una sociedad justa.
A tales efectos el concepto de persona moral en Rawls respec-
to de las dos capacidades morales, la de ser autónomamente racionales
y razonables, juega un rol crucial. La capacidad de todo sujeto moral
de proponerse fines y de poseer un sentido de la justicia, son claves a
la hora de determinar los principios de la justicia que regirán a lo largo
de sus vidas inmersas en una sociedad que sea justa para todos y por
ende bien ordenada.
Para establecer los principios de la justicia Rawls va a recurrir
al hipotético estado primigenio de igualdad primordial entre los con-
trayentes que representan a la sociedad en su conjunto. Ese estado
hipotético lo llamará la posición original. Desde una perspectiva con-
tractualista clásica, Rawls evade el procedimiento de universalización
kantiano como modo de validar la ley moral, y se concentra en redi-
mensionar desde una perspectiva social, la tercera formulación del
imperativo categórico kantiano.
47

Para Rawls, los dos principios materiales de la justicia expre-


san la concepción de persona kantiana, en cuanto ser fines en sí mis-
mos y no meros medios. La azarosa distribución de los bienes natura-
les y sociales indispensables para desplegar la capacidad de autode-
terminación de la persona moral, los bienes primarios, pueden resultar
en exceso para algunos en detrimento de la posesión de los mismos
para otros. Por ello el principio de la igualdad de la libertad, el de
igualdad de oportunidades y el principio de la diferencia, aunque lexi-
cográficamente, distribuyen con justicia los bienes primarios entre los
miembros de una sociedad. De alguna manera el principio de la dife-
rencia, que encarna el principio de fraternidad, puede ser vista como
un principio compensatorio que redistribuye a favor de los más
desaventajados de una sociedad.
El esfuerzo de John Rawls, es arribar a una concepción políti-
ca de la justicia y no metafísica, esfuerzo que se irá plasmando a lo
largo de sus escritos. De modo tal que en una de sus últimas obras -
como lo es Derecho de Gentes - abordará la consideración de los de-
rechos humanos explícitamente, pero tomando distancia de los dere-
chos humanos como son concebidos en las cartas constitucionales, que
según Rawls expresan el ideario de sociedades liberales y occidenta-
les. Se referirá a derechos humanos urgentes y exigibles universal-
mente, capaces de coadyuvar a la paz mundial. Todas las sociedades
estarían dispuestas a su cumplimiento, sean o no occidentales; incluso
regímenes políticos jerárquicos, no democráticos, también se verían
representados en tanto respetuosos del Derecho de Gentes. Ésta sería
adoptada por todos los pueblos de sociedades liberales y no liberales,
de manera similar al procedimiento contractualista de Teoría de la
Justicia.
Desde una segunda posición original, en la cual todos los
pueblos estuviesen representados por los contrayentes en dicho estra-
tegia hipotética, se acordaría en la determinación de los principios de
la justicia universales, consagrando derechos humanos básicos; por
ejemplo el derecho de los países de recurrir a la guerra sólo como
autodefensa, a la abolición del trato inhumano propios de condiciones
de esclavitud o a la esclavitud misma, como así también a la obliga-
ción de los países mejor posicionados de recurrir en ayuda de aquellos
que pasan penurias económicas, etc. Incluso Rawls alude al deber de
acudir a la fuerza para el derrocamiento de regímenes violatorios de
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los principios universales de la justicia, como aquellos regímenes


totalitarios que someten la dignidad personal al imperio de la fuerza.
3. La Mirada Descriptivista: El Agente Moral
Conforme se ha desarrollado el concepto normativo de perso-
na moral actual, de filiación kantiana, hemos de considerar la necesi-
dad de expandir dicha concepción, complementando la perspectiva
normativa de igualdad en el ámbito de la libertad e igualdad en el
ámbito de la oportunidad incluido el principio redistributivo de la
diferencia, con la concepción descriptivista propia del agente moral.
Dicho propósito se plasma en el establecimiento de un único principio
sustantivo de la justicia, fundamento de los derechos humanos.
Toda teoría ética que se precie de tal, se halla en la búsqueda
de algún parámetro que le permita medir una concepción de igualdad.
Amartya Sen privilegia a la igualdad en el ámbito de la liber-
tad y la libertad comprendida como el desarrollo de las capacidades
básicas de todo agente moral.
Con lo cual el igualitarismo rawlseano se verá socavado por
la concepción seneana, en relación con la insuficiencia de retrotraer la
consideración de igualdad al nivel de igual posesión de los medios,
como lo hiciera Rawls. La justa distribución de los bienes sociales
primarios no nos asegura la igualdad de condiciones para convertirlos
en libertades, si es que no tenemos en cuenta diferencias constitutivas
propias del agente -aunque promisoria reconoce Sen- respecto de la
exclusiva valoración de los resultados que se hacía hasta entonces.
Por ello, Sen considera esencial la consideración de la diver-
sidad en el análisis de las profundas desigualdades humanas que nos
constituyen, idea germinal y reguladora de su tesis en Nuevo examen
de la Desigualdad (1995). La determinación de un parámetro de
igualdad recae en el ámbito de la libertad y el ámbito se determina
según el nivel oportunidad real que el agente haya tenido para el desa-
rrollo de las capacidades básicas, perentorio a la hora de validar las
desigualdades justas de las que no lo son.
Según lo expuesto, Sen desarrollará la concepción de igualdad
en el ámbito del desarrollo de las capacidades básicas, comprendiendo
49

con ello, al desarrollo de habilidades efectivas para el ejercicio efecti-


vo en el ámbito de la libertad.
La propuesta seneana de conciliar requisitos de justicia y de
equidad, desde la perspectiva de derechos humanos nos permite eva-
luar el nivel de justicia en una sociedad. La valoración de los bienes
primarios que las personas posean, y la satisfacción de ciertas necesi-
dades básicas, son insuficientes para ponderar el nivel de justicia de
una sociedad. Por ello es perentorio recurrir al nivel de oportunidades
que los agentes morales efectivamente tienen para el logro del desa-
rrollo de las capacidades básicas individuales. Los derechos humanos
desde nuestra perspectiva, conformarán el contenido material de di-
chas capacidades.
A tales efectos resulta valiosa la propuesta de Sen acerca de la
necesidad de una amplia comprensión de las perspectivas globales
respecto de la democracia y el desarrollo económico, en articulación
con la perspectiva desde los derechos humanos; ello es perentorio si es
que queremos conciliar desde una perspectiva ética la distribución
equitativa entre los miembros de una sociedad, con la igualdad en el
ámbito de la libertad y por ende de la oportunidad en el desarrollo de
las capacidades básicas, conciliando criterios de eficiencia y equidad.
La proporcionalidad es directa, es decir a mayor desarrollo de las ca-
pacidades del agente, mayor es la posibilidad de efectivizar la libertad.
Ello redunda en el bienestar-well-being- de la misma.
El aporte seneano se vuelve valioso puesto que desde el con-
cepto de agencia que sustenta –el cual denota filiación marxista en
relación al individuo autónomo realizado en el marco de una sociedad
liberada- resalta dos rasgos moralmente relevantes: la perspectiva del
agente y la perspectiva del bienestar -well-being-. Sen critica al utilita-
rismo, puesto que toma justamente como relevante sólo la considera-
ción del bienestar, ignorando por ello la consideración de la separabi-
lidad de las personas y por ende la autonomía del agente moral.
Asimismo las corrientes liberales exacerban la autonomía in-
dividual en desmedro de consideraciones de justicia puesto que habili-
tan graves desigualdades en nombre del respeto al principio de no
interferencia. La conexión entre agencia y bienestar seneana resulta
promisoria para la convalidación de derechos humanos.
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Ahora bien existen dos importantes vertientes teóricas en la


consideración de la diversidad entre los agentes morales; una es la
referida a la variación de distintas concepciones de lo bueno a perse-
guir, a la cual Rawls alude desde la concepción política pluralista de
una sociedad democrática. Al parecer lo que Rawls da por supuesto es
que la garantía de la persecución de la diversidad de fines u objetivos
de vida queda garantizada desde la igual distribución de los bienes
primarios. Y es ello lo que a la luz del pensamiento seneano no alcan-
za.
Respecto a la segunda variación interpersonal, agencial, cons-
tituida por las características individuales puestas de manifiesto en la
capacidad de relación entre los recursos y las libertades, Rawls no
encuentra variación alguna. Con lo cual queda al descubierto que su
teoría no da a lugar a la valoración de las diferencias interagenciales.
Sin embargo, a la luz de las críticas seneanas, el ser personas con au-
tonomía plena, no nos vuelve iguales en cuanto a nuestras capacidades
efectivas. El índice rígido que concibe Rawls de bienes primarios
distribuidos en términos de justicia distributiva y redistributiva no
alcanza. Veamos. Supongamos que una persona es enferma cardíaca.
Puede que aún en posesión de los mismos bienes primarios que otra
persona sana tenga, éstos no le sean suficientes para llevar a cabo su
proyecto en términos de calidad de vida. Ello redundará en una de-
sigualdad inmerecida en los términos de libertad efectiva; para com-
pensar las desventajas el agente moral tendría derecho a una renta por
discapacidad, o de disponer bienes especiales -por ejemplo un marca-
pasos- que la habilite a desarrollar la capacidad básicas en el ejercicio
efectivo del derecho a la atención de su enfermedad, o el derecho al
restablecimiento de la salud en el caso de ser posible, como demandas
mínimas exigibles referidas a vectores de funcionamiento.
Ello implica tener los medios para alcanzarlos-libertad para el
bienestar- well-being- que habiliten demandas legítimas al Estado -
derechos humanos-.
Según lo expuesto resulta claro que es insuficiente recurrir a
la igualdad en la distribución de los bienes primarios para juzgar las
ventajas comparativas entre las personas. La libertad real de una per-
sona para procurar sus fines depende de: primero, los fines que ten-
51

ga, y, segundo, del poder que tenga de convertir los bienes primarios
en realización de esos fines.
Es decir que la igualdad de libertades para lograr nuestros fi-
nes no radica en la mera igualdad de la distribución de los bienes pri-
marios. Consecuentemente exigir igualdad en los medios es tan inade-
cuado como exigir igualdad en los resultados. Según Sen, la libertad
se refiere a ambas pero no se subsume a ellas. “Las diferencias rela-
cionadas con el sexo, la edad, la dotación genética y muchas otras
características, resultan en poderes muy diversos para construir en
nuestras vidas en libertad, incluso cuando tenemos la misma cesta de
bienes primarios33.
Con y desde Sen, podemos replicar la crítica rawlseana aseve-
rando la trascendencia de establecer pautas de distribución justas den-
tro de una sociedad tomando en consideración la perspectiva del bie-
nestar -well-being-, siendo que el propósito seneano no se agota allí
sino que –como dijéramos- no descuida el aspecto agente de la perso-
nalidad moral.
En tanto los seres humanos, somos seres dotados de respon-
sabilidad por las acciones u omisiones que llevamos a cabo, lo cual
nos convierte por ello en miembros de una comunidad moral institu-
cionalizada en la cooperación social, es que Sen vincula el aspecto
agente -logros de agencia y libertad de agencia- con la consideración
del bienestar-well-being-, -logro de bienestar y libertad de bienestar-.
Ambos son profundamente interdependientes. La concepción de agen-
cia se relaciona con la concepción kantiana de autonomía de la volun-
tad y, por ende, con la rawlseana en la descripción de las facultades
racionales y razonables de la personalidad moral. “En efecto, así como
la libertad relacionada con el bienestar se refiere a la capacidad de
una persona de tener varios vectores de funcionamiento disponibles,
la libertad relacionada con el aspecto agente refleja que aquel es
libre de perseguir los planes de vida que considere valiosos y de asu-
mirlos responsablemente.34

33
Sen, Amartya. ( 1995) Nuevo Examen de la Desigualdad, Alianza Económica,
Madrid, p.30
34
Sen, Amartya. (2000) Nuevo Examen de la Desigualdad Citado por Vidiella
Graciela en El Derecho a la Salud. [Link].,Eudeba,.p.19
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La noción de justicia como equidad entendida, no desde la


igual distribución de la llamada cesta de bienes primarios sino desde
la igualdad en el ámbito de la libertad, comprendida como el desarro-
llo efectivo de las capacidades básicas en tanto habilidades adquiridas
para..., habilita la validación moral en términos de teoría de justicia.
La relación de implicancia entre ambos, como hemos visto, es
de necesariedad si es que queremos consolidar a los derechos huma-
nos en términos de justicia y de equidad.
Los derechos individuales y sociales, como concepción políti-
ca de la justicia como equidad, toma distancia de una concepción
fragmentada, occidentalista y menos aún liberal. Reafirmémoslo: la
concepción esgrimida a lo largo de este artículo se halla sustentada en
una ética universalista en la cual el concepto normativo de persona,
inaugurado por Kant, en tanto personas libres e iguales, complemen-
tándose con un visión descriptivista que involucra el concepto de
agencia Seneano y en ella, al reconocimiento de la diversidad propia
de condición humana.
A tales fines es dable precisar el reconocimiento a nuestra
Constitución Nacional reformada por la Asamblea Constituyente de
1994,en especial en la incorporación en el artículo 75 inciso 2235 de
las once Declaraciones y Tratados Internacionales sobre derechos
humanos, otorgándole a los mismos el estatuto de ley de leyes. En
especial en lo que refiere al derecho al cuidado de la salud y de aten-
ción de la enfermedad , a los derechos del niño/a y adolescentes, a los
derechos de las mujeres, a la eliminación de toda modalidad de xeno-
fobias y discriminación, a la atención preferencial de la discapacidad,
por mencionar algunos de ellos.
Asimismo en los incisos 19 y 23 del citado artículo 75, se re-
ferencia al compromiso del Estado de “...Proveer lo conducente al
desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la
productividad de la economía nacional, a la generación de empleo...
(etc.)” y de “Legislar y promover medidas de acción positiva que
garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno
goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y
por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en

35
Constitución de la Nación Argentina. (1997) A-Z Editora. Argentina
53

particular respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las per-
sonas con discapacidad.”
Se trata de un logro de la humanidad en tanto que el conteni-
do de los derechos humanos compendia aquello que dio en llamarse,
parafraseando a la Filósofa española Adela Cortina, una moral de
mínimos, los cuales alcanzan expresión política en las sociedades
democráticas.
Los derechos humanos constituyen desde nuestra perspectiva,
el mínimo moral posible en términos civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales, que encuentran expresión acabada en los dere-
chos positivos de las constituciones democráticas.
En consecuencia el FDH expresa aquello que todos acorda-
ríamos respetar, ejercer y demandar como garantía del ejercicio efec-
tivo de los mismos; constituyen pautas regulativas del orden social,
según las cuales la preservación en el trato equitativo en el reconoci-
miento de la dignidad personal de todo ciudadano -agente moral- , se
torna en la razón de ser del objetivo primario de esta ponencia.
Con ello queremos decir con y desde Amartya Sen que, ni las
condiciones particulares azarosas a lo largo de nuestras vidas ni las
predestinadas fáctica e históricamente, pueden ser consideradas y
atendidas desde la perspectiva a ultranza del igualitarismo. Lo cierto
es que las realidades individuales y sociales son profusas y efectiva-
mente diferentes.
El complejo FDH nos impele a indagar no sólo por la funda-
mentación de los mismos sino el llevar a cabo la exégesis acerca de
la entidad del sujeto poseedor de tales derechos.
4. Problemas y Dilemas morales propios de la Bioética.
El Estatuto Ontológico del Embrión, del Paciente en Estado
Vegetativo Persistente y de los Animales.
La determinación del sujeto /agente portador de derechos hu-
manos puede aparentar obvia en primera instancia. Sin embargo ante
el avance científico/ tecnológico en relación a la embriogénesis en
particular, y a la embriología en lo general, ha vuelto trascendental
establecer los límites de la que denominaremos la agencia de los dere-
chos humanos. Ello es una cuestión teórica de valía per se, sin des-
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cuidar la trascendencia en relación a la validación moral o no, de no-


vedosas prácticas tanto en el ámbito del cuidado de la salud como en
el de la atención de la enfermedad.
La interdisciplinariedad epistémica propia de las éticas apli-
cadas, sea el caso de la Bioética en tanto Ética Aplicada a la Salud y al
Ambiente, nos impele al trabajo interdisciplinar propio de los Comités
de Ética Clínica y de los Comités de Ética de la Investigación en Sa-
lud- CEIS-
Habida cuenta las argumentaciones esgrimidas, se vislumbra-
rá la trascendencia de tener en claro el sujeto/ agente que detenta los
derechos humanos.
Es por ello que nos vemos impelidos a la tarea de establecer y
considerar en cada caso que lo amerite, el estatuto ontológico y el
correlato biológico y moral, del sujeto que lo detenta.
Los problemas y/o dilemas morales a los que nos vemos arro-
jados en situaciones límites, da a lugar a la creación de los Comités
Hospitalarios de Bioética, de comisiones nacionales, provinciales y
municipales de Bioética.
Consecuentemente se hace imperiosa la capacitación del
equipo profesional de salud para poder integrar dichos grupos inter-
disciplinarios los cuales se expiden en dictamen vinculante para el
ámbito de la investigación, y en dictamen no vinculante en el ámbito
de la Ética Clínica.
Si nos referimos a los problemas y o dilemas morales que nos
plantea el inicio de la vida humana, no podemos soslayar la cuestión
del estatuto ontológico del embrión36 in vivo o in vitro. El de la valida-
ción moral de la viabilidad en la interrupción de una gesta de un feto
anencefálico; la validación moral del aborto, sea un aborto con pres-
cripción terapéutica, enmarcado en el artículo 86 del Código Penal, o
de la validación moral de la interrupción del embarazo por decisión
autónoma de la gestante en tanto binomio materno/fetal. – situación
que no encuentra expresión legal en la República Argentina.

36
Firmenich, Beatriz M. Estatuto ontológico del embrión: La clonación terapéuti-
ca. Medicina (B. Aires), Ago 2007, vol.67, no.4, p.407-410.
55

Asimismo se ha de considerar las consideraciones éticas en


relación con el establecimiento del estatuto ontológico de los seres
humanos que han perdido en forma persistente toda capacidad de con-
ciencia, configurando el cuadro de clínica médica conocido como
estado vegetativo persistente –EVP-. Considerar si dichos pacientes,
continúan detentando el concepto normativo de personas, en tanto
seres humanos graves e irreversiblemente enfermos, pero carentes de
agencia moral, lo cual los torna dependientes de la subrogación de
terceros puesto que han perdido toda capacidad decisoria en forma
irreversible.
También se vuelve perentorio establecer si los animales son
sujetos de derechos, en una suerte de extensión de los derechos huma-
nos en términos abarcativos, para ser desplazado el límite hacia los
animales superiores, y con ello poder sostener en términos morales la
pertinencia de considerar a los animales portadores de derechos en
calidad agentes morales o en su defecto fundamentar la categoría de
pathencia moral.
Allí la impronta de la gravedad acerca de las cuestiones que
hoy dirimimos en nuestras vida cotidianas, en medio de una bisagra
que articula el deber ser y el ser, como ámbito propio de la interdisci-
plinariedad de la Ética Aplicada. Concepciones claves en ética, como
lo son la igualdad, la libertad, la dignidad, el concepto normativo de
persona y su correlato, el de agencia y pathencia moral, trasuntan su
sentido y se plasman en prácticas biopsicosociales, culturales, políti-
cas y económicas que involucra a la sociedad toda.
De esta forma en la determinación de quiénes son pasibles de
derechos humanos es decir de detentar la agencia moral, es que por su
opuesto describiremos quiénes no lo son. Nos referimos a quienes
constitutivamente no pueden ejercer los derechos humanos efectivos,
pero sí están capacitados de la pathencia moral37, es decir imbuidos de
la capacidad de padecer a la moralidad aunque no de ejercerla.
Desde esta mirada omnicomprensiva, se vuelve imperativo
determinar el nivel de obligación moral que nos compete en calidad de
quienes somos capaces de ejercer la agencia moral. La agencia moral,
en calidad de sujetos de los derechos humanos, lleva implícita los

37
Ibídem
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deberes morales que tenemos hacia aquellos que carecen de la capaci-


dad de ejecerla.
Desde una visión omnicomprensiva acerca de la noción de
comunidad moral se torna esencial la complementariedad de la díada
integrada por el concepto de agencia y de pathencia.
Con lo cual nuestro propósito se dirige a fundar y fundamen-
tar en términos teóricos, un principio material de la justicia a partir
del cual deje plasmada la concepción de persona libre e igual en el
plano normativo, sin descuidar el reconocimiento de la diversidad
descriptiva de los seres humanos, y a su vez eludir todo tipo de lexi-
cografías que den prioridad ya sea a la libertad o a la igualdad según
sean los marcos teóricos e ideológicos de referencia.
La justicia como equidad se erige en el ámbito de validación
propio de la interdicción entre Ética y Derechos Humanos. El concep-
to de derecho derivado del verdadero interés de toda persona moral
como manifestación del contenido de la ley moral, nos aportará el
marco propicio para la fundamentación de derechos humanos, valién-
donos tanto del concepto normativo de persona como su correlato el
de agencia moral. Para ello hemos de abrevar de la conexión entre la
concepción de las capacidades y logros de funcionamiento desde los
aportes teóricos de Amartya Sen.
5. La Atención Primaria de la Salud territorial en térmi-
nos de Derechos Humanos
El ejercicio efectivo del Derecho al Cuidado de la Salud y a la
Atención de la Enfermedad, es parte de los derechos sociales que el
Estado Argentino asume como deber ético de raigambre constitucional
en términos de Derechos Humanos. Acorde a ello es que se han im-
plementado acciones programáticas para poder dar respuesta a las
necesidades básicas de una alimentación balanceada, del acceso al
agua segura, de garantizar la accesibilidad a los centros de salud, del
acceso a la vivienda digna, entre otros determinantes sociales.
La complejidad y magnitud de esta tarea ha llevado a lo largo
de los años al diseño de diferentes modelos de organización de los
sistemas sanitarios. La realidad que impone el conocimiento de los
determinantes de la salud, llevaron a la comprensión de que la mejor
manera de organizar dichos servicios sería la que hiciera hincapié en
57

cuidar la salud de manera integral, y no sólo en la atención de la en-


fermedad.
La planificación y el diseño de una política pública saludable
requiere trazar los ejes esenciales que optimicen el cuidado de la salud
poblacional, tales como garantizar la distribución equitativa y el acce-
so igualitario a los servicios de atención de la salud sexual y reproduc-
tiva, salud materno infantil, salud de los trabajadores, el adulto mayor
y la discapacidad, entre otros.
La implementación de la estrategia de Atención Primaria de la
Salud territorial –APSt38- ha requerido en la actualidad, una renova-
ción y replanteo estratégico en su implementación. La reorientación de
los Sistemas de Salud hacia la APSt requiere un mayor énfasis en la
promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, siguiendo
los conceptos emanados de la carta de Ottawa en 1986.
Las políticas públicas saludables diseñadas por los gobiernos
nacionales, provinciales y, según competencias atinentes, municipales,
deben se pensadas integralmente para dar lugar a un sistema de salud
partiendo de las necesidades inherentes a la comunidad de pertenen-
cia. Es ella quien propone y motoriza la acción y la que genera los
cambios, con la asistencia, apoyo y sostén del Estado, y la garantía de
éste desde su rol rector, enmarcado en el respeto a los principios éticos
de justicia, beneficencia y autonomía. Así, la organización del sistema
responde a las necesidades de cada comunidad, atendiendo a la de-
manda local y no a la oferta de servicios disponible.
En tal sentido, la OPS en 1991 lanza la estrategia de Munici-
pios Saludables como modelo de construcción de políticas públicas en
salud. “La construcción social desde el eje salud biopsicosocio-
ambiental de la estrategia de municipios saludables, coadyuva al em-
poderamiento ciudadano, es decir al ejercicio efectivo de los derechos
humanos”.39
Establecer un vínculo permanente entre la comunidad y el sis-
tema sanitario a través de los promotores de salud comunitarios, ejes
38
Firmenich, B. en colaboración . (2015) APSt: Una estrategia, una filosofía,
justicia social. Plan de Atención Primaria de la Salud territorial de la Provincia de
Buenos Aires. Ministerio de Salud. Pcia. Bs As.
39
Firmenich, B. (2014) “El Derecho A La Salud, Un Derecho Humano”, Ministe-
rio de Salud, Pcia Buenos Aires. [Link]/
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centrales de canalización de este vínculo en todo sistema de cuidado


de la salud.
Conocer los problemas inherentes al área de la salud, desde
la visión de la comunidad de pertenencia y por ende referencia.
Georreferenciar a la comunidad como unidad programática
orientada a la praxis, para facilitar los diagnósticos biopsicosociales y
detectar las prioridades de la comunidad de referencia posibilitando
una pronta respuesta ajustada a la necesidad identificada.
Nominalizar grupos familiares y problemas de salud tanto
grupales como individualizados según grupos etáreos, con el fin de
dar solución programática inmediata, facilitando al mismo tiempo la
generación del trabajo interdisciplinario del equipo profesional de
salud en favor del empoderamiento social.
Desde la perspectiva de la APSt el relevamiento sociosanita-
rio hace eje en la salud materno/infantil, lo cual incluye acciones ten-
dientes a completar el esquema de vacunación de las comunidades de
referencia.
Se promueve las estrategias de desarrollo de la promoción de
conductas saludables tales como la salud bucal, la alimentación salu-
dable, la actividad física y el ambiente libre de humo de tabaco como
formas de autocuidado.
La salud sexual y reproductiva como eje en la política públi-
ca, nos lleva a programar las actividades relacionadas a la prevención
de las ITS- Infecciones de transmisión sexual, planificación familiar,
en los diversos grupos etáreos, tales como niños/as, adolescentes,
personas adultas, y personas mayores. Asimismo se han implementado
acciones programáticas relacionadas a la prevención, diagnóstico,
control y tratamiento según corresponda a las enfermedades crónicas
no transmisibles.
La detección de personas portadoras de dolencias crónicas
hasta ahora invisibilizadas por un sistema de atención centrado en la
demanda, permite detectar a la mitad de las personas diabéticas que
desconocían su condición, como así también el restablecimiento del
vínculo profesional para la atención y seguimiento de la patología.
59

La APS territorial renovada, nos impele al equipo de salud,


compromiso, convicción y responsabilidad en el despliegue de una
tarea cotidiana en el cuidado a la salud y la atención de la enfermedad
e invierte el paradigma de la salud centrada en la persona, para cen-
trarse en primer instancia en las detección y diagnóstico de priorida-
des de la comunidad, para acceder al barrio, a la familia, y luego a la
persona individualmente considerada, en el marco de un contexto
narrativo cargado de significación que amplía el horizonte de com-
prensión en el continium salud/enfermedad.
Asimismo cobra relevancia supina el trabajo intersectorial e
interdisciplinario entre Educación, Salud, Deportes, Obras Públicas,
Desarrollo Social, Cultura para la implementación del trabajo de APS
territorial.
La población en general, y en especial las poblaciones
desaventajadas de una sociedad nos interpelan y nos impelen a la con-
creción de políticas públicas imbuidas de una Ética del compromiso y
responsabilidad ciudadana desde la perspectiva de la justicia social.
Concepciones claves en ética, tales como la igualdad, la liber-
tad, la dignidad, el concepto normativo de persona y su correlato, el de
agente moral, encuentran su significación más profunda en las prácti-
cas sociales, culturales, políticas y económicas que nos involucra co-
mo sociedad desde la cotidianidad.
Con lo cual nuestro propósito se centrará en validar un prin-
cipio material de la justicia a partir de la concepción de persona libre
e igual en el plano normativo, capaz de eludir todo tipo de lexicogra-
fías que den prioridad ya sea a la libertad o a la igualdad según sean
los marcos teóricos e ideológicos de referencia.
La justicia como equidad se erige en el ámbito de validación
propio de la conexión entre Ética y Derechos Humanos. El concepto
de derecho derivado del verdadero interés de toda persona moral como
manifestación del contenido de la ley moral, nos aportará el marco
propicio para la fundamentación de derechos humanos, valiéndonos
tanto del concepto normativo de persona como su correlato el de
agencia moral. Para ello hemos de abrevar de la conexión entre la
concepción de las capacidades y logros de funcionamiento desde los
aportes teóricos de Amartya Sen.
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Desde esta visión omnicomprensiva de los derechos humanos


cobra trascendencia la diversidad no sólo multicultural sino interper-
sonal, y en ella poder valorar en términos de las prácticas sociales
aquellas desigualdades justas de la que no lo son. Las desigualdades
injustas son violatorias de la dignidad humana.
Diseñar la perspectiva de una sociedad justa y por ende equi-
tativa en la ratificación de los derechos humanos desde la compren-
sión de la equidad, conlleva a la convalidación del principio de igual-
dad de oportunidad en el desarrollo de las capacidades básicas que le
permita al agente moral ser un ciudadano activo y por ende partícipe
dentro de una sociedad de pertenencia en el ejercicio efectivo de su
libertad, que lo habilite a desarrollar su proyecto vital.
Sólo desde un principio material de la justicia podemos garan-
tizar un parámetro de distribución justa de las cargas y beneficios
dentro de una sociedad democrática; ello obliga a un Estado activo
que garantice a todos los ciudadanos en tanto agentes morales, al ejer-
cicio efectivo de los derechos inalienables. Las poblaciones desaven-
tajadas, deberán acceder a un plus en materia de derechos humanos
económicos, sociales y culturales que les permita el ejercicio efectivo
de los mismos en términos de derechos civiles y libertades políticas,
de manera de dar a lugar, desde las denominadas acciones afirmativas,
o discriminación inversa40, a la concreción de políticas públicas en
términos de equidad social.
Diseñar la perspectiva de una sociedad justa y por ende equi-
tativa en la ratificación de los derechos humanos desde la compren-
sión de la equidad, conlleva a la convalidación del principio de igual-
dad de oportunidad en el desarrollo de las capacidades básicas que le
permita al agente moral ser un ciudadano activo y por ende partícipe y
empoderado en el ejercicio efectivo de los derechos humanos que lo
habilite a desarrollar su proyecto vital.
La universalidad en las relaciones de simetría y reciprocidad
propias del principio de igualdad y la libertad, involucra a todos los
seres humanos en la condición de ser descriptivamente diferentes.

40
N d A.- En el idioma Ingles se la conoce como AfirmativeAction.
61

En suma los derechos humanos universales pueden ser deri-


vados, desde nuestra perspectiva, desde un único principio material de
la justicia a saber: Toda persona, en tanto agente moral portador de
intereses, tiene el derecho a la autodeterminación y a vivir dignamen-
te como miembro integrado a la sociedad de pertenencia en la garan-
tía a la igualdad de la oportunidad en el desarrollo de sus capacida-
des básicas, a través del ejercicio efectivo tanto de la libertad de rea-
lizarse como de la libertad de realización de todo agente en tanto
perteneciente a la especie humana.
Ello obliga a un Estado presente y activo que garantice a to-
dos los ciudadanos en tanto agentes morales, al ejercicio efectivo
inalienable de los derechos inherentes a la condición humana.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
63

La “NATURALEZA” como sujeto de derecho


por LIONEL SELVA41

Sumario: 1. Introducción. 2. Concepcion del Universo - el Hombre - la


Naturaleza. 2.1. La naturaleza como objeto de adoracion humana. 2.2.
Naturaleza y la sancion mitológica. 2.3. La naturaleza y la nueva con-
cepcion judeo-cristiana. 2.4. La naturaleza y las ciencias. 3. Naturaleza
y economía. 4. Relacion hombre - Naturaleza. 5. Naturaleza y sociolo-
gía. 6. Naturaleza y axiologia. 7. Naturaleza y normología. 8. La natura-
leza como sujeto de derechos. 9. Consideraciones finales

1. Introducción
En el devenir histórico, han germinado corrientes de pensa-
miento que han contribuido considerablemente al estudio de la forma
en que se debe canalizar la captación del conocimiento.
Muchas de estas perspectivas han contribuido a la integración
de objetos que se acoplan e interactúan en una estructura compleja,
aportando herramientas para brindar un escenario de mayor claridad y
comprensión.
Estos elementos que conformar un todo, no se resumen en la
suma individual de sus partes, sino en la concepción sistémica de un
nuevo objeto.
En esa revolución contemporánea se hace necesario convocar
a todos los actores públicos o privados, científicos, académicos y par-
ticulares para conformar un cuerpo de conocimiento más allá de las
fronteras individualistas de una o varias disciplinas.

41
Abogado Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), Especialización en
Gestión Ambiental, Maestreando en Gestión ambiental metropolitana de la FA-
DU-UBA, integrante del Directorio de la Red Iberoamericana de Manejo Costero
Integrado, Posgrado en Formulación, Identificación y Evaluación de Proyectos
para la Inversión e integrante como investigador jurídico del programa de Gestión
de Espacios Costeros de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la
Universidad de Buenos Aires. Doctorando en Ciencias Jurídicas (UMSA). Correo
electrónico: lcs46@[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

La consagración de ello, redundara en la conformación de


nuevas concepciones muchas de estas fuera del razonamiento de las
corrientes filosóficas de antaño.
Nuevas ideas, expondrán la fragilidad de postulados, que dada
la época de su elaboración se hallaban fuera de contexto y sin posibi-
lidad de refutación, considerados por esa faceta histórica motivo de
sacrilegios, persecuciones, destierros, excomulgaciones, castigos cor-
porales y hasta la muerte a quienes osaran exclamarlas.
Sin embargo precursores visionarios se aventuraron en su
pensamiento, desarrollando concepciones anticipadas a su época y que
en el presente aportan valiosas herramientas para intentar descifrar esa
compleja alquimia, como será la contaminación atmosférica, el calen-
tamiento global, los derechos difusos, y el medioambiente entre otros.
Crear reglas de conducta que ayuden a canalizar las posibles
situaciones, que se generan y han de generarse en la vida, ha de ser
uno de los mayores retos a los que deba enfrentar quien posea tamaña
responsabilidad.
Los métodos para su entendimiento han variado con el paso
de los siglos, partiendo de concepciones puramente metafísicas hasta
el orden de la realidad, desde la búsqueda de explicaciones sobrenatu-
rales a la aplicación de conceptos matemáticos, físicos, de utilidad o
escases, todo para lograr de alguna manera determinar o entender los
elementos constitutivos que conforman la naturaleza.
Diversas teorías, con sus escuelas y autores de renombre, han
pugnado por darles a los juristas el utensilio capaz de captar el "deber
ser" sin denotar que la "realidad" posee rasgos similares a los lengua-
jes naturales.
Para alguno de los casos, los hechos son claros en tanto otros
le toca la difícil tarea de transitan por zonas pantanosas, a ciegas o en
penumbras.
Quien ha debido tomar la decisión en su momento, debió de
contar con los instrumentos formales para poder hacerlo, debiendo en
todos los casos, amoldarse al ordenamiento jurídico establecido (posi-
tivismo formal); en tanto para otros, la realidad hacia necesario, pese a
65

los reproches, contemplar facetas que no estaban incluidas en la nor-


ma, pero que era necesario captar para la toma de una decisión justa.
"El medio ambiente debe ser entendido como un sistema
complejo y dinámico en cuanto a su interrelación con la vida humana,
puesto que posee una complejidad que le es propia presuponiendo un
estado de interacciones e interdependencias entre todos los fenóme-
nos físicos, químicos, biológicos, psicológicos, sociales y culturales"
42

2. Concepcion del Universo - el Hombre - la Naturaleza


La cosmovisión43 del origen, no es una concepción del tipo
religioso, político, económico o social o todo ello aunado. Es algo
mayor, una visión totalizadora del hombre, del medio, de la vida que
procura dar respuesta a todos o por lo menos a la mayor parte de los
interrogantes.
En ello no sólo aparecen las valoraciones mitológicas y filo-
sóficas, sino también hipótesis con sustento científico y versiones
sobre cómo se relaciona lo divino, lo mortal, las plantas, los animales,
los cuerpos celestes, la tierra, el agua, el aire...la naturaleza.
Adentrarnos en las distintas versiones, sobre el origen de la
creación, nos brindara pautas de luz, sobre el por qué de la concepción
actual de la naturaleza sus procesos y modelos culturales.
El origen de las cosas tiene versiones varias que se dan a co-
nocer cronológicamente, siendo la primera de ellas la Babilónica
(Enuma Elish), transcripta muy posiblemente durante los Siglos VI o
V a.c, si bien sus raíces son más antiguas muy posiblemente del mun-
do sumerio.
Esta propone una madre como origen del cosmos y de los dio-
ses, emergiendo de su cuerpo el cielo y la tierra, luego las principales

42
"Justicia en el Derecho Ambiental". Revista del Centro de Investigaciones de
Filosofía Jurídica y Filosofía Social Pág. 82
43
Esto responde al vocablo alemán Witanschauung, dado a la popularidad por W.
von Humboldt a principios del Siglo XIX, recogido por Hegel y divulgado e
impuesto por Dilthey especialmente y también Jaspers y F. Romero. Estos autores
entienden por "cosmovisión" una concepción del mundo, que excede el ámbito de
una filosofía o una doctrina, para complementarse con creencias, sentimientos etc
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

fuerzas cósmicas, el agua, el aire, la vegetación, el hombre y final-


mente las deidades antropomórficas.
También hace alusión a la lucha inter generacional entre las
deidades jóvenes y viejas, las que representan tanto las luchas políti-
cas de los viejos como de los nuevos estados, la disputa por utilizar y
organizar el control político y el control sobre la tierra y el agua, las
caóticas fuerzas de la naturaleza que asolaban a ese orden establecido,
las erupciones sociales de los esclavos (que hacían el trabajo manual)
y las incursiones de los estados rivales que ponían en peligro el orden
impuesto.
La historia babilónica de la creación, se revive cada año en el
cuarto día de la Fiesta de año nuevo, para de esa manera asegurar la
renovación del cosmos.
En orden a la naturaleza hace alusión a las caóticas fuerzas
que atacaban periódicamente el orden de la tierra, las sequias e inun-
daciones que amenazaban la agricultura. Este concepto, escrito para
conmemorar el dominio de la ciudad de Babilonia y su deidad Mar-
duk, sobre otras ciudades (Siglo XIX y XVI a.c), representan a la
antigua diosa Tiamat y sus consortes Apsu y Kingu (representantes
estos de la amenaza a la nueva dinastía). Ea hijo de Apsu y defensor
de nuevos conceptos, da muerte a su padre previo a someterlo, asu-
miendo el dominio del cosmos y los dioses. Tiamat (madre de Ea,
consorte de Apsu) prepara la venganza bajo el mando de Kingu (su
otro consorte) motivando ello que los dioses acudan temerosos a un
joven guerrero llamado Marduk, quien en combate cuerpo a cuerpo
logra someterlo por el uso de una red y le da muerte con una flecha
que le atraviesa el corazón. Marduk, secciona el cuerpo de Tiamat,
creando el cielo con una de sus mitades y con la otra la tierra, cita al
consorte de la madre de Ea (Kingu) y lo ejecuta, formando con su
sangre y barro, a los hombres a quienes somete a la esclavitud, al ser-
vicio de los dioses entregados al ocio. Es decir, este orden primitivo
era considerado un matriarcado pero suprime esa postura, a partir de
Marduk, por el poder masculino.
Por su parte en la versión hebrea, los realizadores al modelar
el poema de la creación, lo hacen en torno a la semana laboral y sus
gestores describen conforme avanzan los días la obra divina.
67

Así en el Pentateuco - primeros cinco escritos del libro de


Dios -, contiene la parte narrativa que va desde los orígenes del uni-
verso, el mundo y la humanidad, hasta una serie genealógica estable-
cida ininterrumpidamente a partir de Adán.
La obra comienza con la creación del cielo y de la tierra, pero
esta al verse vacía e informal Dios en su primera jornada semanal da
origen "...a la luz separándola de la oscuridad...". En su segundo día,
"...separo las aguas a través del firmamento...". El tercer día "...reunió
las aguas en un solo lugar bajo ese cielo e hizo emerger la tierra
firme...". El cuarto día, "...creo las estrellas, y los astros para poder
distinguir el día y la noche, señalar las festividades, los días y los
años...". El día quinto "...hizo que las aguas y los cielos se llenaran de
seres vivos para que estos se reproduzcas y colmen sus territorios...".
Así llego el sexto día y dijo "...Hagamos al hombre a nuestra imagen,
según nuestra semejanza...”44. Encontramos asimismo la versión de la
iglesia cristiana tomada del judaísmo que "El señor creó al hombre de
la tierra y lo hizo volver de nuevo a ella. Le señalo un número de días
y un tiempo determinado y puso bajo su dominio las cosas de la tie-
rra. Lo revistió de una fuerza semejante a la suya y lo hiso según su
propia imagen..."45
En la visión platónica de la creación, para este filosofo, todo
da comienzo con el dualismo que parte de la realidad "el dominio
invisible" (lo eterno, el pensamiento) y lo visible (corpóreo) e introdu-
ce la pregunta crucial ¿Ha sido generado (gegone) el universo o es
ingendrado (agenes)? 46.
Así el Timeo, responde que el universo fue engendrado, pero
si tomamos el mito al pie de la letra antes de la creación del mundo,
existía una instancia caótica a partir de la cual "el artesano" crea el
kosmos al introducir un orden.
Demiurgo –“el artesano cósmico”- crea haciendo (al igual que
Dios, Tiamat o Marduk) puesto que parte de algo que no está, de lo

44
Génesis 1:1 - 1:26 "El libro del pueblo de Dios - La Biblia" Fundación Palabra
de Vida, Buenos Aires, 1981, Primera Edición
45
Eclesiástico 17.1-17.3 Pág. 1359 “El libro del pueblo de Dios - La Biblia"
Fundación Palabra de Vida, Buenos Aires, 1981, Primera Edición
46
Eggers Lan, Conrado "Platón - Timeo" Trad. Colihue Universidad, Bs. As,
2005.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

inexistente. Transforma el espacio en elementos primarios - fuego,


tierra, agua y aire - y luego al cosmos en una esfera para colocar en el
centro de esta la Tierra, en torno del cual giran otras siete esferas.
En un nivel sublunar colocara el aire, el agua y la tierra y por
sobre esta (la luna) al fuego, y cada uno de los dominios colocara los
seres apropiados; los dioses (en los planetas y estrellas) las aves (se
combinaran con los dioses en el aire), los peces en el agua y los ani-
males en la tierra.
Forma el alma del mundo y lo infunde en el cuerpo cósmico
como principio de vida y movimiento y en cada una de las estrellas
coloca las almas donde recibirán una educación celestial de la natura-
leza eterna de la realidad, confiriendo el hacer de los cuerpos a los
dioses planetarios.
Aquellas almas que no hayan recibido su infusión celestial de
verdad, encarnaran en cuerpos humanos, siendo su labor la de contro-
lar las sensaciones caóticas que surjan de esa corporeidad.
Si las almas tienen éxito, se despojaran del cuerpo y al morir
regresaran a su estrella nativa para tener una existencia bendita y con-
genial (como los dioses) pero si no logran controlar el caos, el alma
reencarnara en una mujer y si no desiste del mal se reencarnara como
un bruto semejante a la naturaleza maligna en la que ha caído.
De estos postulados, que sostienen el origen único y creador
de la especie humana, surgirán paralelamente otras, como las teorías
evolucionistas, que explicaran el desarrollo del hombre y con ello
todos los organismos en forma gradual, partiendo de formas más
simples47.
En la obra del naturalista Linneo donde el hombre en esta
suerte de cronología se hallara junto a "los monos" llegando al primer
orden de los primates.
Por su parte el anglosajón Bautista Lemarck, ideador del
transformismo propuso una teoría explicativa de la evolución que
luego fuera apoyada por el británico Charles Darwin autor de lo que se
diera a conocer como darwinismo, teniendo en común todas estas

47
Ibídem
69

teorías que ponen al hombre como centro dentro de la escala zoológi-


ca48.
Esta introducción de carácter mitológico, bíblico, o evolucio-
nista tendrá un punto en común, intentar explicar nuestro origen, cual
es el motivo de nuestra existencia y la esencia del entorno.
2.1. La naturaleza como objeto de adoracion humana
Los hombres en sus inicios sostuvieron la creencia en una in-
finidad de dioses (politeísmo), adoraron a los cuerpos celestes (astro-
latría), a ellos mismos (antropocentrismo) a ciertos animales (zoola-
tría) y a los elementos de la naturaleza (panteísmo)49.
En una de las principales culturas antiguas como la egipcia, se
registra la adoración que estos como figura principal le rendían al sol
(creador y bienhechor) y a su esposa e hijo conformando con ello una
trinidad.
Estos a lo igual que otros pueblos trataron de explicar los se-
cretos de la Naturaleza, por medio de los mitos o leyendas. "El mito de
Osiris", se relacionaba con el día, la noche y el culto de los muertos.
Según esta fabula, Osiris había gobernado sabiamente a los hombres
hasta que su hermano Seth (Tifón), dios del mal y demonio de la no-
che lo asesino y luego despedazo su cadáver. Isis (esposa de Osiris)
recogió los restos dispersos y lloro sobre ellos, lo que origino las cre-
cidas del Nilo y con la ayuda de los dioses Thor y Anubis, purifico el
cuerpo con sales, lo cubrió con telas y en función de formulas mági-
cas le dio nueva vida.
Luego de sepultarlo Osiris fue a reinar en el mundo de los
muertos. Su hijo Horus lo vengo, pues venció a Seth y gobernó Egip-
to. La lucha entre Osiris y Seth (el bien y el mal) se repite diariamente
con la sucesión de los días y de las noches.
El extraordinario temor hacia los espíritus del mal dio un ca-
rácter terrorífico a la religión y favoreció las actividades de los magos
y hechiceros, a los que se suponía dotados de poderes para alejar a los
demonios.

48
Alvargonzález, David. El darwinismo visto desde el materialismo filosófico; en
revista El Basilisco (Oviedo), número 20;1996
49
Capra, Fritjof. Pertenecer al universo. Ed. Planeta. 1998
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Ansiosos de integrar la voluntad de los dioses, recorrieron a


los adivinos. Estos observaban el firmamento y predecían el porvenir
de los hombres, pues según sus creencia el destino de cada uno de-
pendencia de la posición de los astros y el día de su nacimiento sien-
do también otra forma de adivinación el vuelo de los pájaros y el aná-
lisis del hígado de los animales sacrificados.
Esta dualidad entre el bien y el mal llevo a civilizaciones del
oriente entre ella los Persas a practicar lo que fuera denominado
"mazdeismo" predicado hacia mediados del Siglo Vi a.c por un perso-
naje llamado Zaratustra o Zoroastro estando sus enseñanzas conteni-
das en el libro Zend-Avesta (Palabra Viva).
El bien está representado por Ormus (Ahura-Mazda), creador
del mundo y de todo lo bueno, luminoso y positivo y en contraposi-
ción Ahriman (Ahura-Mainyu) es la expresión del mal, de las tinie-
blas, de lo desagradable y negativo. Ambos estas asistidos, respecti-
vamente, por ejércitos de personajes benéficos y demoniacos. El mun-
do terrenal (la tierra) es el campo de batalla de estas fuerzas en pugna
y el hombre debe colaborar en el triunfo de Ormuz, para la salvación
eterna practicando la justicia y la virtud, lo que contrasta con los ritos
sanguinarios.
Surge asimismo para esta época, el filosofo, Lao Tse cuya
doctrina -el "taoísmo"- sostenía que el universo estaba gobernado por
el Tao, principio inmaterial, que es el origen del todo.
Y el príncipe Sidarta Gautama, quien a partir de los 29 años
llevo una vida de anacoreta y tomo el nombre de Buda -el sabio-,
predicando la igualdad y la tolerancia entre los hombre no recono-
ciendo en ningún ser supremo. Este no escribió ninguna de sus doctri-
nas, fueron sus discípulos quienes las llevaron adelante hasta su apo-
geo Siglo III a.c, pero a base de una feroz persecución su doctrina
quedo anulada por la impuesta por el brahmanismo.
Los sacerdotes o brahmanes, acorde a su concepción el dios
principal Brahma, que no solo es el creador del Universo sino que
representa su misma esencia y se encuentra en todos los elementos de
naturaleza. La máxima fundamental "Brahma esta en todo". Estos
adoraban a una trinidad formada por el creador (Brahma) el conserva-
71

dor Vishnu y Ziva el destructor. Siendo sus encarnaciones y por ende


considerados divinos la vaca, el mono y el loro.
Los Fenicios adoraban a los astros y demás elementos de la
naturaleza a los que le atribuían poderes misteriosos y divinos, reco-
nociendo dos deidades principales Baal (el hombre) que representaba
al sol como creador y organizador del mundo y Baalit (la mujer) diosa
era personificada por la luna. Dentro de cada una de estas divinidades
se desmembraban otras que por Melkart la divinidad del mar o Baal
Moloch de las tormentas, a los que se ofrecían para aplacar sus iras
eran ofrecidos en sacrificio niños quemados vivos al pie de sus escul-
turas en bronce.
2.2. Naturaleza y la sanción mitológica
Desde la antigüedad a la edad moderna, la ciencia estuvo di-
reccionada por los pensamientos de las concepciones aristotélicas las
cuales de la mano del purpurado impedirían cualquier otro tipo de
planteo a su dogma, descartando cualquier postura que pudieran tener
algún sesgo de origen ligado a la comprensión cabal empírica.
Para suplir la ignorancia humana, los problemas se asociaban
a castigos mitológicos o de seres o fuerzas misteriosas donde se casti-
gaba a quienes intentaban saquear a los dioses para ofrecer sus botines
a los mortales. Así Odiseo, en el Hades, encuentra algunos personajes
que hará de su destino de ultratumba un suplicio ininterrumpido, entre
ellos Prometeo, quien había robado uno de los elementos que supone
darle la naturaleza al hombre tras su descubrimiento "el fuego".
Esta osadía trajo aparejado dos tipos de castigo, uno indivi-
dual y el otro de orden colectivo, afectando este ultimo a todo el géne-
ro humano al que pertenecía el culpado.
Su pena particular, fue por causa de haber infringido las re-
glas de la relación hombre-dios, siendo mandado a clavar en una roca
para que montara guardia, siempre de pie, sin dormir y sin doblar
rodillas.
Por otro lado y como pena para todo el género humano " Zeus
envió entre los hombres, que hasta aquel momento habían vivido feli-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ces, a Pandora, la primera mujer... la trampa de la que no se huye


(dolos amechanos)”50.
También se puede hallar en esa obra, a quien habría sustraído
otro elemento provisto por la naturaleza, "el néctar", para ser entrega-
do a los mortales, cuyo autor material (Tántalo) es sentenciado a estar
"de pie en el pantano, sumergido en el agua, está a la sombra de
frondosos árboles cargados de frutos, perales, granadas, manzanas,
bien cuajados olivos, higueras con higos sabrosos, pero sentenciado a
un hambre y una sed eterna, cada vez que se inclinaba a beber o in-
tentar recoger los frutos, el agua desaparece, como engullida por la
tierra y los frutos son apartados por el viento lejos de su alcance,
hasta las nubes"51
Por su parte la obra de Dante Aligheri resume en ella sus am-
plios conocimientos desde los antiguos clásicos hasta el mundo me-
dieval, su fe religiosa y sus convicciones morales y filosóficas y donde
expresara "la naturaleza es el arte de Dios".52
Situado en su creación, la “Divina Comedia”, en el canto de-
cimosexto del infierno, nos posiciona en el tercer giro del Séptimo
círculo, donde son castigados los violentos contra Dios y la Naturaleza
(Sábado Santo 9 de Abril del 1300). El canto comienza con la camina-
ta, de Dante y Virgilio, sobre el dique del Flegetonte para no pisar la
arena tocada por la lluvia de fuego, cuando escuchan el zumbido de
una cascada y un grupo de condenados de los cuales se separan tres
florentinos con horribles quemaduras narrando las dolencias que de-
ben purgar por haber atentado contra el creador y su obra53.
2.3. La naturaleza y la nueva concepcion judeo-cristiana
El dominio colectivo, del que supo apropiarse el hombre to-
mando el designio da las palabras divinas, ponen de manifiesto el
prototipo antropocéntrico y la forma en que ha hecho uso y abuso de
dicha potestad no solo sobre los animales, vegetales y minerales sino
también sobre su propia especie.

50
Contarella Eva, (1996) "Los suplicios capitales en Grecia y Roma" Akal, Cap.
II
51
Contarella Eva, [Link], pág. 31 y 32
52
González, Isabel: Antología de la literatura italiana. Barcelona, Ariel, 1986.
53
Aligheri, Dante
73

Si bien la sagrada escritura judeo-cristiana aceptaba la escla-


vitud era tomada como un estado temporal entre los judíos que luego
fuera redimida por intermedio de Moisés. Circunstancia esta que tam-
bién se observa en el "Emana Elish" al dar muerte Marduk a Kingu
(consorte de la divinidad suprema Tiamat) mezclando su sangre con
barro para formar a los humanos y someter a estas criaturas mortales
al trabajo esclavo.
También toma la potestad de establecer que el género mascu-
lino esta por sobre el femenino, quedando estas sometidas al designio
del hombre, tomando lo escrito en el Génesis 2 y puesto que ella de-
riva de él y ella esta para servirlo (patriarcado) "entonces el señor
modelo al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento
de vida. Así el hombre se convirtió en ser viviente..."54 "Dios...le dio
una lengua, ojos y oídos, el poder de discernir y un corazón para
pensar. Él colmó a los hombres de saber y entendimiento, y les mostró
el bien y el mal…"55 "...no conviene que el hombre este solo. Voy a
hacerle una ayuda adecuada modelo con arcilla a todos los anima-
les...y pájaros...y se los presento al hombre para ver qué nombre les
pondría..."56 "...hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y
cuando este se durmió, tomo una de sus costillas y cerró con carne
ese lugar... formo una mujer y se la presentó al hombre..."57 “…y a
pesar de ser el exordio de su obra le otorgo para su control...los peces
del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra y todos
los animales que se arrastran por el suelo..." 58 "yo les voy a dar todas
las plantas que produzcan semillas sobre la tierra, y todos los arboles
que dan frutas con semillas: ellos les servirán de alimento...”59
"...sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla"60 "...se
abstendrán de comer los siguientes animales...en el agua ya sea en el
mar o en el río...las siguientes aves...todos los insectos con alas que
anden en cuatro patas...pero podrán comer...aquellos que tienen más

54
Génesis 2:7 “El libro del pueblo de Dios - La Biblia" Fundación Palabra de
Vida, Buenos Aires, 1981, Primera Edición
55
Eclesiástico 17.6-17.7 [Link].
56
Génesis 2:18-19
57
Génesis 2:21
58
Génesis 1:29
59
Ibidem
60
Génesis 1:28
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

largas las patas de atrás y por eso pueden saltar sobre el suelo..."61
“Dios hizo que todos los vivientes le temieran, para el dominar las
fieras y los pájaros"62
Los designios de los "Escritos sagrados" han sometido por si-
glos al pensamiento judeo-cristiano de antropocéntrico, basado en los
argumentos desde el Génesis, lo cual favorecerá la explotación de la
naturaleza la postura de su dominio y uso sin restricción alguna.
Pero esta interpretación, de las Sagradas Escrituras, ha sido
rechazada recientemente por el papa Francisco en su “Laudato si” la
Carta Encíclica sobre el cuidado de la casa común63
2.4. La naturaleza y las ciencias
Durante el transcurso del Siglo VI a.c Tales, considerado uno
de los siete sabios de Grecia, fue el primer filósofo en intentar expli-
car desde la física el origen de todas las cosas.
Para él, todas ellas estaban contenidas de un elemento vital...
el agua, la sustancia básica, pues era capaz de constituirse en vapor
(en el aire) condensarse en forma de nubes (en el éter) e incluso la
tierra era capaz de flotar en ella.
Entonces si la naturaleza remitía siempre a un principio o arje,
cabía preguntarse si era posible concebir una única realidad o sustan-
cia que pudiera ejercer en ella tanto de origen, de sustrato y causa. Es
por ello que para Tales el agua desempeñaba ese papel, identificándo-
la como la sustancia universal primaria.
Siglos después surgiría la conjetura que la tierra se encontraba
en estado de reposo y los planetas, entre los que se encontraba el sol,
giraban a su entorno.
Esta postura, concebida por Tolomeo en el Siglo II, establece-
ría una visión en la cual el universo seria parte de un gran sistema que
gravitaría en torno a nuestro planeta (Visión Geocéntrica del Univer-
so), siendo receptada con gran rigor, por los hombres de ciencia y las
61
Levítico 11:4, 9, 12, 13 y 20
62
Fundación Palabra de Vida, "El libro del pueblo de Dios - La Biblia" Buenos
Aires, 1981
63
“Laudato si” (2015), Librería Editrice Vaticana, Città del Vaticano, págs. 66 y
67, 63 s.; págs. 68, 65 s.; pár. 69, 66 s.; págs. s. 81 s., 77; y págs. 118, 111; etc
75

concepciones religiosas de la época, perdurando por más de mil cua-


trocientos años.
"El poema de Dante ha preservado la astronomía ptoleméica,
que durante mil cuatrocientos años rigió la imaginación de los hom-
bres" expresaría Jorge Luis Borges64.
Pero de la mano de Nicolás Copernico, en su tímida obra
"Hiphothesibus motuum coelestium conmentariolus" del Siglo XVI, se
propondrá un nuevo esquema que pese a ser rechazado por el purpu-
rado, con el tiempo gestaría adeptos dentro de la comunidad científica
a punto tal que cambiaria nuestra visión del cosmos.
Así en los orígenes de la modernidad se encontraran dos pos-
turas, la de los empiristas que suponían que las leyes naturales deriva-
ban de la observación (Aristotelistas – Bacon) y los racionalistas (Pla-
tonistas - Galileo) que sostuvieron un práctica científica, descartando
la percepción como instancia valida del método y como base del sa-
ber, una razón de alcance universal65
El único camino fiable a la verdad será el "apriorismo intelec-
tual" es decir lo previamente concebido o pensado… es decir lo ma-
temático.
Para Aristóteles, y sus seguidores, las matemáticas eran una
ciencia abstracta por lo cual no era la indicada para interpretar la
realidad. Por su parte Galileo y Da Vinci, consideraban que las mate-
máticas eran el lenguaje de la realidad. En una carta que Galileo le
escribe a Kepler, no solo se muestra partidario del copernicanismo por
las conclusiones que la teoría heliocentrista permite arribar, sino por la
firme convicción de Copérnico en el poder de la intuición racional
para hallar la verdad.
Copérnico se mantuvo fiel a los dictámenes del entendimiento
aun cuando los hechos de la experiencia lo refutaban, continuando en
sus dichos Galileo expresa que el entendimiento puro a diferencia de
los sentidos es infalible, volcándose por el método de la demostración
matemática que por estar basado en la estructura misma de la natura-
leza, está exenta de verificación sensible.

64
Borges, Jorge Luis (1951) "La esfera de Pascal" La Nacion. Bs As
65
Diaz Esther "La postciencia - El conocimiento Científico en las postrimerías de
la modernidad" 2 Ed., Bs. As, Biblos, 2002
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Lo real y lo sensible parte de la obra filosófica de Platón "La


teoría de las ideas" o conocida como la de los "Dos mundos Platóni-
cos", en donde se concibe que los entes se dividen en dos reinos dife-
rentes: por un lado el de la experiencia y el devenir y por el otro el de
las ideas o de lo inmutable.
Lo sensible no puede ser objeto de verdadero conocimiento,
por estar sometida al cambio o la corrupción, lo inteligible es el ver-
dadero objeto del conocimiento, en tanto la verdad es única y perma-
nente.
Galileo distingue lo absoluto, inmutable, objetivo y matemáti-
co de lo relativo, mutable, subjetivo y sensible, siendo que lo primero
pertenece a la esfera del conocimiento humano y divino y en tanto lo
segundo forma parte de la ilusión y la opinión66.
No descarta que el objeto sensible posea cualidades que deban
tratarse matemáticamente y que estas nos conducirán al conocimiento
del verdadero objeto, estas las cualidades primarias o reales como la
figura, la extensión, el movimiento y el numero aquellas que no pue-
den ser separados de los cuerpos en ningún caso, en tanto las cualida-
des secundarias serán las subjetivas

66
Galileo es considerado, con justicia, como un consistente adversario de la física
aristotélica y el padre del "método experimental". Debe quedar sentado ante todo,
que Galileo tenía tras de sí una larga tradición de investigación mecánica que
arrancaba de la baja Edad Media y pasaba por los renacentistas como Leonardo,
Tartaglia, Benedetti (1530-1590) y Simón Stevin. En sus famosos Diálogos entre
los dos sistemas del mundo (1632), Galileo confronta al sistema aristotélico y
copernicano del cosmos e intenta demostrar la superioridad del segundo A pesar
de que Galileo dio pasos trascendentales en el sentido de encontrar una física que
diera cuenta del sistema heliocéntrico, el problema hubo de esperar un tiempo más
para su elucidación definitiva. El descubrimiento metodológico significativo de
Galileo no consiste tan sólo en su enfoque empírico, sino en su método de la
"idealización": imaginar que el fenómeno considerado transcurre bajo una serie
de condiciones ideales (una superficie "sin resistencia", una esfera "perfecta", la
ausencia de fricción, etc.) que nunca pueden alcanzarse del todo en la realidad,
pero que posibilitan una formulación matemática de los factores en juego. Por
eso, muchos experimentos de Galileo son "experimentos mentales". Galileo
afirmó que el libro de la naturaleza estaba escrito en caracteres matemáticos y lo
que buscaba era dar cuenta de los fenómenos físicos en términos de leyes matemá-
ticas. Aquí se deja ver la profunda influencia de la tradición platónica y arquime-
diana, que busca dar una imagen matematizada del mundo
77

El objeto del saber de la ciencia moderna requerirá ser redu-


cido a cualidades primarias, por lo tanto, ser el modo de la matemática
el que conduzca al ser mismo de lo real mejor que cualquier método.
En el pensamiento aristotélico, las matemáticas eliminan las
cualidades sensibles de los cuerpos, su color... el sabor.
Galileo establece el método a partir de tres momentos, la in-
tuición o resolución, donde se analiza el fenómeno y se resuelve acor-
de a sus condiciones primarias (numero, figura, extensión), luego la
composición, donde se elabora una hipótesis en las que se relacionan
los elementos a los que fuera reducido el fenómeno (numero, figura,
extensión) una deducción matemática de las consecuencias de la hipó-
tesis propuesta, por ello se conoce el método como hipotético-
deductivo y ya en un tercer momento se realizan experimentos para
poner a prueba la circunstancia deducida.
Allí es cuando los cuerpos naturales perdieron su peso para
transformase en factores de cálculo.
La razón humana se hace cada vez más instrumental, mas cal-
culable, en tanto se aboca a la tarea de explicar la totalidad de las rela-
ciones mecánicas y causales.
Con René Descartes que a diferencia de la ciencia aristotélica
que tomaba como modelo al "organismo vivo" su modelo de explica-
ción se basara en el concepto de "maquina". Para este, el universo es
como una maquina compuesta de piezas extensas que están en movi-
miento y junto con la extensión son las categorías que permitirán ex-
plicar todo: considerara que las ciencias no son sino la sabiduría hu-
mana, y será independiente a los objetos a los que esta sabiduría se
aplique, y postulara la idea de un método universal, único como la
sabiduría humana para todas las ciencias, puesto que todas las ciencias
conforman una unidad.
Sus cuatro reglas para arribar a la verdad –Evidencia / Análi-
sis / Síntesis / Comprobación- encenderán el espíritu del racionalismo
cartesiano.
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La concepción Galileo-Descartes contribuirá a forjar en el es-


píritu humano la ilusión de alcanzar la verdadera esencia de las cosas,
algo así como la promesa de igualar el conocimiento de Dios67
La geografía, ocupara un lugar preponderante como disciplina
especializa, en la producción de aquellos espacios útiles para la locali-
zación de grupos humanos y la ubicación de los recursos útiles y por
su parte la antropología muy cercana a la geografía y a la sociología
pondrá acento en la articulación, la formación de patrones y las orga-
nizaciones humanas en torno a su evolución estructural, produciéndo-
se con esa sumatoria científica informes, inventarios de recursos, pai-
sajes y técnicas reproductivas.
Estas concepciones marcadamente antropocéntricas y “utilita-
rista” constituye una herencia de la modernidad, la cual y siguiendo la
lógica cartesiana transformaría la naturaleza en ambiente –es decir, lo
que nos rodea a todos, colocándolo en el centro de la misma al ser
humano y convirtiéndolo en su amo y señor (reduccionismo).
Pero esta visión dual del mundo (hombre/naturaleza), que ha
justificado y justifica la apropiación material del entorno con funda-
mento en una lógica de jerarquía y dominación ha de ponerse en vilo
de la mano de la visión de verdaderos precursores que han de trazar la
senda a seguir para seguir cohabitando y coexistiendo en la única
habitación disponible, la Tierra.
3. Naturaleza y economía
Uno de los aspectos más importantes respecto de su estudio,
evolución e impacto sobre la naturaleza ha sido el que ha producido
sin lugar a dudar la económica sobre la naturaleza, lo cual motiva
desarrollar algunos de sus conceptos de manera puntual.
Autores como Nicolás Barbon sostenían que “…la produc-
ción nativa de cada país es la riqueza de ese país y es perpetua nunca
se agota: los animales de la tierra, las aves del cielo y los peces del
mar aumentan naturalmente. Cada año hay una nueva primavera y un
nuevo otoño que producen una nueva provisión de plantas y frutos. Y
los minerales de la sierra son inextinguibles. Y si el acervo natural

67
Ortiz Acuña, Leonardo Galileo y Descartes: la matematización de la física.
Rev. Filosofía Univ. Costa Rica, LIII (135), 107-116, Enero-Abril 2014
79

infinito, es artificial, que produce el natural, también debe ser, como


las telas de lana y lino, las zarzas y los tejidos de seda, que se elabora
con lana, lino, algodón y seda natural”68
Dadas las perspectivas del momento de la revolución indus-
trial y la incorporación al mundo de las colonias americanas explica-
rían la confianza de Adam Smith al crecimiento sin límites aunque
reconoció que un proceso de expansión puede llevar a una disminu-
ción de los beneficios y dificultar su asignación.
Boisguillebert cuyo dogma influiría en Adam Smith y los
clásicos sostenía que “…de ninguna manera es necesario hacer mila-
gros, sino sólo cesar de estar continuamente violentando la naturale-
za: laizzer faire la nature et la liberté…”69 De ello se desprendería
que el orden natural sería el más ventajoso para el género humano.
En la concepción de la “Teoría del Valor” se verán los dife-
rentes enfoques sobre la naturaleza y sobre el desarrollo, si bien esta
se ocupara tradicionalmente de los valores de mercado y la forma que
afecta este proceso en la asignación de recursos continuara forjando la
postura del hombre frente a la naturaleza y la satisfacción de sus nece-
sidades como centro de la cuestión.
El interés privado del consumidor (Smith) o sus deseos indi-
viduales (Piyou) se manifiestan en el mercado y la toma de decisiones,
determinando así los precios, resultara que dicho precio además de
representar el valor de mercado representara su utilidad.
Si bien algunos autores hacían referencia a la importancia de
las fuentes de la naturaleza como William Petty quien sostuviera que
el trabajo es el padre y el principio activo de la riqueza en tanto las
tierras son la madre estas ilustres palabras no serian en torno a su de-
fensa sino como una herramienta más para el logro del fin último, el
desarrollismo70.

68
Barbon, Nicolás “The political and comercial Works of this celebrated writer”
D Avenant. Londres, 1771, Vol. I Pg. 354-355
69
Chisholm, Hugh, ed. (1911). "Boisguilbert, Pierre le Pesant". Encyclopædia
Britannica. 4 (11th ed.). Cambridge University Press
70
McConnell, John W. (1961) Enseñanzas Básicas de los Grandes Economistas,
TEA, Buenos Aires,
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Otros autores como Malthus, harán su aporte desde el factor


poblacional, David Ricardo con su teoría de los rendimientos decre-
cientes y Stuart Mill con la sistematización del Estado estacionario.
En la discusión sobre el “valor de cambio y el valor de uso”,
se descubrirán elementos clarificantes en la concepción del medioam-
biente y, en general, de la naturaleza en el pensamiento económico: si
el valor de cambio no explica por la abundancia o escasez relativa de
los bienes, el medioambiente, al ser abundante e ilimitado, no tiene un
valor de cambio, es decir no tiene un precio, aun cuando se le recono-
ce su utilidad en las satisfacciones de las necesidades humanas71.
Juan Bautista Say. es claro en ese punto “…de estas necesi-
dades, unas son satisfecha por el uso que hacemos de ciertas cosas
que la naturaleza nos ofrece gratuitamente, como el aire, el agua, la
luz del sol. Podemos denominar estas cosas como riquezas naturales,
porque sólo para la naturaleza tiene un gasto. Como ella las ofrece a
todos, ninguna persona está obligada a adquirirlas al precio de un
sacrificio. No tienen, por tanto, ningún valor de cambio…”72
Por su parte Ricardo expondría que “…según los principios
corrientes de la oferta y la demanda no se pagara renta alguna por
esa tierra, por la razón expuesta de que no se paga nada por el uso
del agua o del aire o por cualquier otro don de la naturaleza que
existe en cantidad ilimitada… no se paga nada por la cooperación de
esos agentes naturales porque son inagotables y estan a disposición
de cualquiera…”73
Escases sumado al valor de cambio y a la susceptibilidad de
apropiación por particulares, serán los parámetros que harán de la
naturaleza un factor de análisis económico.
Para Marx la naturaleza se transforma en puro objeto para el
hombre, será pura cosa de utilidad, deja de ser reconocida como po-
tencia para sí, y el conocimiento teórico mismo de sus leyes autóno-

71
Ibidem
72
Say, Juan Bautista. “Traite d enconomie politique on simple exposición de la
maniere dont se forment se distribuent et se consoment les richeses”. Libro I Cap.
I, Paris, 1898.
73
Ricardo David. “Principios de economía política y de tributación”. Aguilar,
Madrid, 1959 Cap. II Pág. 39
81

mas aparecera solamente como argucia para someterla a las necesida-


des humanas, sea como objeto de consumo o como medio de produc-
ción.
Cuestiones como las externalidades, los costos y beneficios
sociales y privados, la contaminación, la degradación de los recursos
naturales – erosión, salinización, perdidas de la capacidad productiva
de los suelos, perdidas de biodiversidad – el aumento de la pobreza, el
desempleo…las externalidades serán conceptos que harán hacer re-
pensar la postura del desarrollo económico sin límites74.
Engels ya en su época se explayaba en este sentido “Todos
los modos de producción conocidos hasta ahora apuntan nada más
que al logro del efecto útil más inmediato y directo del trabajo. Las
consecuencias posteriores, que solo aparecen después y adquieren
efectividad debido a la repetición gradual y a la acumulación, fueron
desatendidas por completo… La economía política clásica, la ciencia
social de la burguesía ante todo examina solo los efectos de las ac-
ciones humanas en los terrenos de la producción y el intercambio
hacia los cuales se apunta. Esto corresponde por entero a la organi-
zación social de la cual es expresión teórica. Cuando los capitalistas
se encuentran dedicados a la producción y el intercambio con vistas a
la ganancia inmediata, solo deben tenerse en cuenta en primer lugar
los resultados más próximos e inmediatos… Lo mismo rige para los
efectos naturales de estas acciones. ¡Que les importaba a los planta-
dores españoles de Cuba, que quemaron bosques enteros en las lade-
ras de las montañas y obtuvieron de las cenizas suficiente fertilidad
para una generación de cafetos muy provechosos; que les importaba
que después las fuertes lluvias tropicales arrasaran la desprotegida
capa superior del suelo, y dejaron detrás nada más que la roca des-
nuda! En relación con la naturaleza, como con la sociedad, el modo
de producción se ocupa predominantemente nada más que de los
resultados inmediatos, más tangibles. Y después se expresa sorpresa
cuando los efectos más remotos de las acciones orientadas hacia ese

74
Meadows, Donella et al. (1972) Los límites del Crecimiento. Informe al Club de
Roma sobre el Predicamento de la Humanidad . Fondo de Cultura Económica.
México
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fin resultan muy distintas, y a menudo de carácter casi siempre opues-


to…”75
Actitudes de dominación o de explotación que se hallan aso-
ciadas a la actitud reduccionista orientadas a la utilidad inmediata,
prescindiendo de los efectos globales y de largo plazo de la actividad
económica, se traduce en una acción humana de tipo predatoria con
respecto a la naturaleza, y en cierta medida irresponsable en relación
con las consecuencias que dicha acción tiene sobre el proceso de desa-
rrollo de la humanidad.
4. Relación Hombre - Naturaleza
Siguiendo la lógica cantiana según la cual el hombre, en cuan-
to único ser dotado de cogito (es decir, capacidad de autoconciencia),
como el señor absoluto de la naturaleza no humana. Su misión progre-
sista y racional consistirá en dominarla, mientras que los animales
solo serán “máquinas” (desposeídas de alma) y, por lo tanto, destina-
dos a ser objeto del antojo humano.
De las distintas visiones filosóficas se desprenderán ideas que
el hombre será el amo y señor, como aquellas que sostienen que obrar
contra el medioambiente natural seria como obrar contra el hombre
mismo. Otros entre tanto expondrán "los hombres siempre necesitaran
de los productos de la naturaleza"76 “La naturaleza se postra ante el
hombre y le da sus diferencias para que se perfeccione su juicio, sus
maravillas para que anime su voluntad al imitarlas, sus exigencias
para que eduque su espíritu de trabajo, en las contrariedades y en la
virtud que los vence."77 Dios "Hizo que todos los vivientes le temie-
ran, para el dominar las fieras y los pájaros"78
En las antípodas de las leyendas babilónicas se hace alusión al
error del hombre que en su desenfreno intenta acceder al árbol de las
ciencias y los secretos de la naturaleza siendo por ello destituido del
paraíso, pensamiento este que fue difundido a toda la cultura occiden-

75
Engels Federico. Dialéctica de la naturaleza pág. 147
76
Marti José (1884), "Obras Completas", La América, T.8 Pág. 289
77
Toledo Benedit J, "La ciencia y la técnica en José Martí." Ed. Científico Técni-
ca, La Habana, 2003
78
Fundación Palabra de Vida, "El libro del pueblo de Dios - La Biblia" Buenos
Aires, 1981
83

tal desde el momento de su desembarco por parte de Colon desde el


antiguo continente.
Seguramente la soberanía absoluta sobre el reino terrenal,
luego del pecado original, no habrá sido la concepción que la divini-
dad le otorgara a la humanidad (Adán & Eva) y su descendencia, sino
la de alimentarse, reproducirse y hacer uso y goce de lo creado para
luego al momento de ser requerida por "El creador" proceder a su
devolución. ¿Habría sido como la obligación derivada del usufructo,
el administrador fiel? ¿Pero qué ocurrirá cuando reciba el bien en las
condiciones actuales? ¿Será el hombre pasible de sanción, obtendrá
nuevamente el perdón, será castigado con las palabras del Apocalipsis
o al modo dantesco? El tiempo será testigo.
El reduccionismo, que ha caracterizado el encuadre de la na-
turaleza, el estudio de sus fenómenos y su utilización al servicio del
progreso hacen eco en las palabras de Federico Engels “El análisis de
la naturaleza en sus diferentes partes, la clasificación de los diversos
fenómenos y objetivos naturales en determinadas categorías, la in-
vestigación interna de los cuerpos orgánicos según su diversa estruc-
tura anatómica, fueron otras tantas condiciones fundamentales a que
obedecieron los progresos gigantescos realizados durante los últimos
cuatrocientos años en el conocimiento de la naturaleza. Pero estos
progresos nos han ligado a la par el habito de concebir las cosas y
fenómenos de la naturaleza aisladamente, sustraídos a la gran con-
centración general; por lo tanto, no en su movimiento, sino en su
inmovilidad; no como sustancialmente variables, sino como consis-
tencias fijas; no en su vida, sino en su muerte”79
5. Naturaleza y sociología
En su evolución natural, el hombre como sujeto errante, nó-
made desconoce el medio que lo rodea, siente temor e incertidumbre,
obteniendo tan solo los elementos básicos (agua, alimento y energía)
de su entorno.
Con la toma de conciencia, entiende que puede transformar
aquello que lo rodea, se asienta en un territorio determinado, descubre
el poder de la arquitectura a la domesticación de animales (ganadería)

79
Engels Federico. Anti-Duhring, Introducción, Hemisferio, Buenos Aires, Pág.
23-24
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y aplicara algunas técnicas de carácter artesanal, como avance, pero


aun dependerá de su propio trabajo.
En su camino de perfeccionamiento técnico y búsqueda de
sentido de las cosas, concibe la posibilidad de alimentar a aquellos que
no participan de la actividad agrícola o ganadera, generando exceden-
tes y almacenándolos.
Surge la aglomeración de personas en un mismo territorio y
de la mano de la familia y el trabajo una suerte de jerarquización (el
status).
Durante el Siglo XV la idea de la interrelación humana en so-
ciedad, como un continuo del fenómeno natural comenzó una profun-
da transformación delimitándose una frontera infranqueable entre
ambos fenómenos y en base a ello la alquimia para asegurar el control
y el dominio del hombre sobre el medio.
Dejaran de ser las virtudes morales de la concepción Aristoté-
lica las que sustentaran esa relación pacifica y prolifera entre estos dos
planos y quedara condicionada al conocimiento y manipulación de las
leyes pergeñadas por el hombre.
La era del mecanicismo se abrirá paso hacia la producción in-
dustrial, y con el aporte de las maquinas y la reconversión de materia
prima en energía comenzara un camino hacia el desarrollo y en la
consecuente explosión demográfica donde la ciudad ira más rápido
que la infraestructura básica para sostenerla. Con ello surgirían cues-
tiones que pondrán en vilo las antiguas posturas de las ciencias socia-
les y de la mano de una de sus ramas, la economía se abrirán nuevos
horizontes para entender el desarrollo y sus limitaciones. La amalga-
ma entre los recursos finitos y el crecimiento sin control haran que
desde el punto de vista social deban reverse estrategias y concepciones
en pos de la sustentabilidad presente y futura80.
Los valores tomaran notoriedad de la mano de la realidad y
diversos actores comienzaran a alzar su voz en búsqueda de nuevos
paradigmas.

80
Touchard, Jean. Historia de las ideas políticas. (1974) Ed. Tecnos. Madrid
(España).. Ver también, Edelmann, Bernard y L´Hermitte, Marie-Angèle (ed.)
(1988) L´homme, la nature et le droit Ed. Christian Bourgois. Paris.
85

La sociología clásica con el desmembramiento de nuevas es-


pecialidades como la escuela ambientalista pondrá en evidencia que el
debate en la materia está abierto y a la espera de conjeturas que ayu-
den a entender y reflexionar sobre los procesos socio-ambientales.
Si bien el trabajo de Carl Marx, para algunos el mas influyen-
te en materia de naturaleza, durante gran parte del Siglo XX, la tradi-
ción de su pensamiento daría lugar a reproducir el dualismo (sociedad-
naturaleza) percepción esta reforzada por el hecho de que el socialis-
mo real produjera una devastación ecológica singularmente pronun-
ciada y un trágico epistome (Chernóbil)81.
El discurso moderno produjo una ruptura radical y referentes
de la sociología académica como Durkheim, rechazaban las explica-
ciones sobre lo social basadas en algunas variantes del determinismo
biológico y si bien considero explícitamente la dependencia humana
de la naturaleza y el hecho de que la sociedad existe como parte de
esta la necesidad de buscar leyes especificas.
Villordo82 hace notar que en la obra de Durkheim pese a ha-
cer alusiones a las aglomeraciones urbanas, la articulación del territo-
rio y el consumo son tenidos en consideración al solo efecto de enten-
der los requisitos y los fundamentos de sus propios términos, como
han de ser los modos de integración y la diferenciación social83.
Este no hizo hincapié en que la naturaleza era un producto so-
cial puesto que ello lo hubiera obligado a considerarla como un hecho
social y por ende objeto de estudio objetivo en razón de las limitacio-
nes externas que recibiría el individuo.
En aquellos debates fundacionales en cuanto a la metodología
para la sociología académica, Weber no solo rechazaría la idea de
medioambiente como una estructura determinante para esa ciencia,
sino el hecho de que la sociedad y la naturaleza como partes del mun-
do, debían ser tenidas en cuenta como marcos conceptuales para en-
tender la verdadera vinculación entre los hombres, es decir la acción

81
Foster John B (1999) "Marx theory metabolic rift: Classical foundation envi-
ronment sociology”. American journal of sociology, Vol. V Nro.2 Pág. 367
82
Villordo Luis (1992) "El pensamiento moderno" Fondo de la cultura económi-
ca, México, 1992
83
Durkeim Emile (1993) "Las reglas del método sociológico” Sexta Edición,
Morata, Madrid
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social. Para este autor, la valoración y el sentido de los agentes consti-


tuyen temas centrales del trabajo sociológico. Según su teoría se trata
de problemas especifico que requieren de un método específico (com-
prensión) pero esto no denota algún tipo de relación material entre
objetos, sino que se trata de relaciones conceptuales de problemas
científicos propiciados por cuestiones prácticas84.
MARX hizo alusión directa de la articulación entre sociedad y
su entorno natural y junto a Engels, escribirían en la "Ideología Ale-
mana" "...el importante problema de las relaciones entre el hombre y
la naturaleza...del que han tratado todas las obras irrecurriblemente
altas sobre la substancia y la autoconciencia, desaparece por si misma
ante la convicción de que la famosísima unidad del hombre con la
naturaleza ha consistido siempre en la industria, siendo en uno u otro
modo según el mayor o menor desarrollo de la industria de la época..."
De esta manera al hacer alusión a la "industria" tomado como
las fuerzas productivas, el trabajo constituiría para Marx la conexión
principal entre la sociedad y la naturaleza, y será a través del trabajo
que la naturaleza y la humanidad seran transformadas.
Continúo en su obra mencionando que la incorporación a la
sociedad de la naturaleza (objeto del trabajo según Marx) será por
intermedio de un proceso metabólico (el trabajo) "lo cual producirá
algunas rupturas y desequilibrios en su producción" anticipando de
alguna manera las "externalidades".
Si el trabajo es el mecanismo mediante el cual la energía y los
materiales pueden ser incorporados a la sociedad, hay procesos que no
han sido tenidos en consideración como la incorporación de la energía
al engranaje fundamental para la tarea (el hombre) las trasferencias de
los recursos del plano rural al centro industrial y los procesos natura-
les que ello conlleva entre otros.
Para Ciuro Caldani, quien toma el concepto de que un siste-
ma o mundo ecológico (el cual forma parte del medioambiente) "seria
parte de la problemática del mundo debiendo por ello ser resuelto,
siendo la corriente trialista debido a la concepción de sus postulados

84
Max Weber, (1964) Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva,
trad. J. Medina Echavarría, ed. J. Winckelmann, FCE, México,
87

para entender a nueva perspectiva de la vida humana"85 Para Toledo


Benedit, "...estudiar las fuerzas de la naturaleza y aprender a mane-
jarla es la manera más derecha de resolver los problemas socia-
les..."86
Desde la concepción de Goldschmidt, la dimensión sociológi-
ca se centra en las adjudicaciones de potencia e impotencia, es decir,
lo que favorece o perjudica a la vida Tales adjudicaciones pueden ser
repartos provenientes de seres humanos determinados o distribuciones
originadas en el azar, la naturaleza o las influencias humanas difusas.
Esta última categoría de influencias humanas difusas que engendrara
el precursor visionario poder asimilar en la actualidad problemas tales
como la contaminación ambiental, el calentamiento global o la rela-
ción de causalidad que se presente en este plano con características
especiales, derivadas de su naturaleza87 guiaran el razonamiento con-
temporáneo para afrontar los nuevos paradigmas.
6. Naturaleza y axiologia
Conservación, preservación y uso racional de la naturaleza, se
ha trasformado en las últimas décadas en una escalada preocupacional
que no solo atañe a los países desarrollados sino a todos los que habi-
tamos este...nuestro hogar.
Buscar una estrategia de desarrollo por la senda del equilibrio
abarca dimensiones valorativas que plantean alternativas para enten-
der la complejidad del entorno que nos circunscribe y en el cual coha-
bitamos y convivimos.
Desde la perspectiva filosófica antropocéntrica, las condicio-
nes actuales del medio afectan el nivel de vida del hombre, decantan-
do con esa concepción que el uso y el abuso de los componentes bióti-
cos y abióticos por parte de este no son fuente de estos padecimientos.

85
Ciuro Caldani, Miguel Ángel “Aspectos jusfilosóficos del Derecho Ecológico"
en "Investigación" cit. 20 Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas,
1992, Pág. 10
86
Toledo Benedit J "La ciencia y la técnica en José Martí", Ed. Científico Técni-
ca, La Habana, 2003
87
Ciuro Caldani Miguel Ángel "La noción de potencia y la integración del Dere-
cho en la vida" en "El Derecho" tomo 136 pág. 955 y ss
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

En este pensamiento el hombre ha transformado y creado una


realidad acorde a sus necesidades.
Los postulados kantianos hacen referencia al valor que el
hombre posee en si mismo, dada su capacidad de pensar y conciencia
lo que le suministra autonomía en sus pensamientos lo cual transpo-
lando a la “dikes”, se entendiera que sólo él podría ser sujeto de dere-
cho en base a su racionalidad, toma de decisiones y la responsabilidad
de sus actos.
Surge de suyo el interrogante respecto al papel de los restan-
tes actores de esta trama llamada realidad, ¿Hubo, hay o obra algún
tipo de reacción por el guion que se le ha impuesto en el rodaje al
medioambiente?, ¿Reclamara por un reconocimiento mayor en la
cartelera? ¿Habrá un lenguaje que aun no podemos descifrar diciendo
renuncio?
Durante la “era de las luces”, el encumbramiento ya no iría de
la mano del dogma de la fe (el hombre hecho a imagen y semejanza de
Dios y por lo tanto en un plano jerárquico superior al resto de los se-
res), sino desde el plano de la razón88.
Sumara en esa epopeya a la ciencia para descifrar la causa y
efecto de algunos de los fenómenos naturales y posteriormente a la
tecnología para lograr su objetivo estéril de ir por más, sin comprender
la concepción sistémica del medio que nos alberga y que ello no es
producto de una sumatoria individual de cada una de sus facetas.
Al método aristotélico, organicista y holístico (para compren-
der “el telos” la finalidad de la ocurrencia de los fenómenos) donde la
naturaleza era considerada como un organismo vivo. A esa intercone-
xión y reciprocidad se le contrapone el galileano -Siglos XV y XVI-
mecanicista y reduccionista, la del ser humano ocupando un plano
superior al de la naturaleza.
Resurge la concepción que los sofistas supieron imponer en
Grecia “solo yo existo”, pese a la concepción platónica de que “las
ideas trascienden”. Así en la obra de Calderón de la Barca “la vida es
sueño” (1635) su protagonista Segismundo entabla un monologo, en
el lugar que ocupa desde su nacimiento, una torre, donde le surge el

88
Touchard, J [Link].
89

interrogante si lo que percibe a través de la ventana es el mundo real o


si su vida en realidad no es más que un sueño89: “¿Qué es la vida? Un
frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el
mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sue-
ños son”90
Este concepto, de uno solo protagonista en occidente, se refle-
jan tanto el taoísmo con algunas interpretaciones del budismo, que
entienden que no tiene sentido la distinción entre la persona (el yo) y
el universo y que establecer una línea demarcatoria seria arbitrario y
sin sentido, aunque para los que pregonan el hinduismo "no somos
más que el sueño de Brahma": en realidad no existimos, somos el
sueño de un dios que está dormido.
En esta filosofía se entiende que lo percibido como un mundo
exterior solo seria facultad exclusiva de ese ser, “la de definirse y ser
definido en si mismo”.
Bajo la concepción de esta nueva postura iluminista la natura-
leza dejaría de ser tomada como materia viva a una materia inerte y
esta podía tomarse y ayornarse a la nueva concepción capitalista (ex-
plotación).
Mientras que las concepciones aristotélicas de la naturaleza
se basaban en los concepto de reciprocidad e interconexión, la metáfo-
ra de la naturaleza desde la concepción del mecanicismo se asienta en
el dogma de la separabilidad y la manipulación, con ello y siguiendo
la concepción de Vandana Shiva el paradigma reduccionista de la
tradición galileana “un bosque se reduce a madera comercial y la
madera se reduce a celulosa para las industrias que fabrican pulpa de
madera y papel”
Esta visión permite vincular a la naturaleza con una visión
económica para lo cual lo trascendente es el dinero como puente para
la riqueza.
En la nueva era de la posmodernidad aparecerán en juego va-
lores como la salud, la utilidad y el desarrollo sostenible para alcanzar

89
Borges, Jorge Luis (1944). «Las ruinas circulares». Ficciones. Ed. Alianza.
Madrid
90
Calderon de la Barca, Pedro, (2003) “La vida un sueño” in fine. Traducido por
José M. Ruano de la Haza, Madrid, Castalia
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

una relación armónica entre crecimiento económico, la equidad dentro


de la sociedad y el cuidado del medioambiente.
Siguiendo a Ciuro Caldani, este sostiene que las valoraciones
en general y por sobre todo las de justicia suelen encarrilarse en sen-
timientos racionales, pero ante la carencia de conocimientos en la
materia y las enormes situaciones que han de plantearse, los senti-
mientos y la razón pueden resultar prisioneros de "pre-sentimientos" y
pre-juicios" o nos coloca ante un no saber tan intenso que debemos
resolver en mucho según una posición básica ante el mundo más o
menos realista o idealista, más o menos o optimista o pesimista que no
puede fundamentarse acabadamente91
En materia ambiental y de la mano de la escuela goldsch-
midtiana interesa la legitimidad de los repartidores, no solo desde el
punto de vista democrático sino de la importancia para estos de contar
con asesoramiento por parte de idóneos en la materia.
Surgirán de nuevos "supremos repartidores" amen del Con-
greso y el Poder Ejecutivo como ha de ser la Corte Suprema de Justi-
cia con el fallo de la Causa "Mendoza, Beatriz Silvia y otros c/Estado
Nacional y otros s/daños y perjuicios" ante la contaminación de la
cuenca Matanza-Riachuelo y las consecuencias que esto ha traído
aparejado en materia de daños.
Otro concepto sobre el que hay que hacer especial énfasis por
ser receptor a mayor escala que el resto de las ramas jurídicas es la
"legitimidad de los recipiendarios", no solo presentes, sino las gene-
raciones futuras los cuales dejaron de ser abstractos para adquirir ex-
presamente la calidad de sujetos de derecho.
El concepto de "legitimidad de los recipiendarios" ha cobrado
un impulso sin precedentes por el aporte legislativo sin antecedentes
en el Derecho comparado; así, la Constitución de la República del

91
Ciuro Caldani, Miguel Ángel, "Cuestiones axiológicas criticas en el desarrollo
del bioderecho". Notas básicas de la Primeras Jornadas Latinoamericanas de
Bioética. Mar del Plata
91

Ecuador, aprobado por referéndum el 28 de Septiembre del 2008, que


dedica todo un capitulo especial a los "derechos de la naturaleza"92.
Esta postura de modelo ecológico introducido por la vigente
ley fundamental ecuatoriana fue imitada inmediatamente por otro país
andino, la República Plurinacional de Bolivia, cuya Constitución de
2009 refiere también en el Preámbulo a la naturaleza, viéndose refle-
jado más adelante en su Artículo 33 donde dispone que “las personas
tienen derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibra-
do".
Esta consagración de las generaciones futuras o de la natura-
leza como sujeto de derecho pone en vilo los postulados jurídicos
clásicos. ¿Qué ocurrirá con la idea del reparto autónomo?, puesto que
no solo serán infinitos los recipiendarios humanos sino también los no
humanos de cuya existencia debemos tomar plena conciencia tal como
lo expresa Ciuro Caldani.
Deberá tenerse presente los objetos del reparto, en cuanto a su
equilibrio y armonía como ha de ser la naturaleza y el desarrollo, para
su utilización presente sin alterar su aprovechamiento futuro.
Los procesos de participación ciudadana y de audiencia pú-
blica, los derechos subjetivos difusos, las acciones colectivas, la am-

92
En su Capitulo Séptimo del Título II Articulo 71 expresa "La naturaleza o
Pachamama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete
íntegramente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vita-
les, estructura, funciones y procesos evolutivos. Toda persona, comunidad, pueblo
o nacionalidad podrá exigir a la autoridad pública el cumplimiento de los derechos
de la naturaleza. Para aplicar e interpretar estos derechos se observaran los princi-
pios establecidos en la Constitución, en lo que proceda. El Estado incentivara a las
personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza, y
promoverá el respeto por todos los elementos que forma un ecosistema". Articulo
72 "La naturaleza tiene derecho a la restauración. Esta restauración será indepen-
diente de la obligación que tienen el Estado y las personas naturales o jurídicas de
indemnizar a los individuos y colectivos que dependan de los sistemas naturales
afectados. En los casos de impacto ambiental grave o permanente, incluidos los
ocasionados por la explotación de los recursos naturales no renovables, el Estado,
establecerá los mecanismos más eficaces para alcanzar la restauración, y adoptara
las medidas adecuadas para eliminar o mitigar las consecuencias ambientales
nocivas"
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

pliación de la legitimación procesal93, y el libre acceso a la informa-


ción pública ambiental.
Goldschmidt sostiene que la forma justa de los repartos, es la
que se decide escuchando a los interesados, sea a través del proceso
(no de la mera imposición) o de la negociación (no de la mera adhe-
sión). La fundamentación justa de los repartos es la que les brinda más
razonabilidad para sus repartidores y para la sociedad. Las posibilida-
des de la naturaleza y las generaciones que aun no se han materializa-
do dificultan en gran medida los causes de razonabilidad.
Recordemos que las valoraciones en general y por sobre todo
las de justicia suelen encarrilarse en sentimientos racionales, pero ante
la falta de estos conocimientos en la materia y las enormes situaciones
que han de plantearse, los sentimientos y la razón pueden resultar o
colocarnos ante un no saber tan intenso que la toma de decisiones
justas en base a otras herramientas dadas por la concepción trialista (el
reparto espontaneo, los principios) serán el motor de análisis y com-
prensión del sistema en su conjunto y no como un fragmento estéril y
sin sentido.
7. Naturaleza y normología
La naturaleza colectiva del ambiente implica que se trata de
un bien que no es susceptible de división, ni de atribución de copro-
piedad para cada sujeto, pero reconocida jurídicamente su vulnera-
ción, aun en el supuesto de un reclamo singular, el amparo se extiende
y beneficia por igual a todos y cada uno de los miembros del grupo
social94
Como explica Morin un sistema no constituye "una unidad
elemental discreta, sino una unidad compleja, un todo que no se redu-
ce a la suma de sus partes constitutivas"95
Esa complejidad le es propia a la naturaleza ya que presupone
un estado de interacciones e interdependencias entre todos los fenó-

93
Caso Massachusetts v Envirometal Protection Agency del 2 de Abril del 2007,
libre acceso a la información pública ambiental
94
Arcocha Carlos E y Allende Rubino, Horacio "Tratado de Derecho Ambiental"
Nova Tesis, 2007 Pág. 137
95
Morin, Edgar "Introducción al pensamiento complejo" Trad. Marcelo Pakerman
8va reimp. Barcelona, Gedisa, 2005, pág. 42.
93

menos físicos, químicos, biológicos, psicológicos, sociales y cultura-


les. Esto le daría un carácter holístico es decir que todo tiene una inter-
relación que debe ser respectada, tanto en la naturaleza, como en el
Derecho mismo. Ello “es diferente en la unilateralidad que ha carac-
terizado al pensamiento occidental que se enfoca habitualmente en el
análisis de una cuestión prescindiendo del contexto"96
Es en este aspecto que los valiosos desarrollos de la obra del
maestro Werner Goldshmidt contribuyen notablemente respecto a
perspectiva compleja de este sistema cuyos elementos se afectan recí-
procamente y cuyo conjunto posee propiedades diferentes del de cada
una de sus unidades.
Aportara herramientas útiles para el estudio de los fenómenos
ambientales como por ejemplo el reconocimiento no solo de normas
sino también de principios que conforman el ordenamiento tal como
expusiera Ciuro Caldani "...los principios necesitan desarrollo en la
determinación de las normas y también pueden servir para su elabo-
ración, siendo viable su utilización gradual...”97
Esta doctrina es la que permite apreciar la transversalidad en
pos de buscar soluciones a situaciones que no podrían ser soluciona-
das satisfactoriamente con las posturas tradicionales positivistas, de-
biendo para ello incorporar concepciones humanistas y de preserva-
ción.
Esa interdisciplina y transdisciplina que supo vislumbrar den-
tro de las distintas ramas del derecho y que integran el mundo jurídi-
co, junto con las demás ciencias y la cultura en general son los que
permiten soslayar los planteos simplificadores y reduccionistas de una
captación fragmentada de la realidad.
Esto resulta vital para las normas ambientales donde la diná-
mica de los acontecimientos requiere utilizar herramientas tales como
los principios precautorio, preventivo, equidad intergeneracional y el
de cooperación, entre otros permitiendo amoldarse a las circunstancias
propias del plano de lo real.
96
Lorenzetti, Ricardo Luis "El paradigma ambiental", en "Investigaciones", año
X, Bs. As, Corte Suprema de Justicia de la Nación, 2006, pág. 215
97
Ciuro Caldani, Miguel Ángel "Bases de la integración jurídica trialista para la
ponderación de los principios" En Revista del Centro Nro. 29, Rosario, Funda-
ción para las investigaciones jurídicas, 2006, esp. págs. 11 y ss
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Otros autores98 -como el ya citado Edgar Morin- dan relevan-


cia a la postura transdiciplinaria puesto que ello permite establecer, al
mismo tiempo, tanto la unidad como la diferenciación, no solo desde
la naturaleza material de su objeto, sino también según los tipos y las
complejidades de los fenómenos de asociación/organización.
Uno de los aportes más significativos de la obra goldsch-
midtiana es destacar que la justicia es una categoría pantónoma referi-
da a la totalidad de las adjudicaciones pasadas, presentes y futuras
razonadas (pan=todo, nomos=ley que gobierna). Dado el carácter
enorme de esa proyección, como no somos omniscientes ni omnipo-
tentes y por ello no podemos abarcarla, nos vemos en la necesidad de
fraccionarla produciendo seguridad jurídica.
Es decir, ese recorte de los hechos se hace necesario para en-
tender los fenómenos naturales y poder brindar así un mayor nivel de
protección que será el fin último del derecho.
8. La naturaleza como sujeto de derecho
Como consecuencia de la lógica cantiana la persona, ya sea en
su concepción natural o moral, solo podría ser sujeto titular de una
relación jurídica, mientras que los animales o la naturaleza solo podría
ser objeto de la misma, porque lo que se protege será la integridad del
hombre, su salud, su deleite.
Ratificando esta postura que la naturaleza o los animales no
podrían ser sujeto de derechos, puesto que al ser considerados como
"cosas" podrían ser susceptible de apropiación (en forma individual o
colectiva) por las personas; porque sirven para alimentar procesos
productivos destinados a satisfacer las necesidades de las generaciones
presentes o bien las futuras de seres humanos, para el caso de los ani-
males la realidad le ha abierto desde hace varias décadas una nueva
frontera…sus derechos.
Una acusación similar, del tratamiento de la naturaleza como
una cosa, ha sido lanzada también al pensamiento judío-cristiano,
argumentándose que desde el relato del Génesis, en el que se invita al
hombre a “dominar” la tierra se favorecería la explotación salvaje de

98
Edelmann, Bernard y L´Hermitte, Marie-Angèle [Link].
95

la naturaleza, no obstante dicha postura fuera rechazada recientemente


por la obra del Papa Francisco99
Hay que tener en cuenta que hacer lugar a los derechos de la
naturaleza, como acontece para el caso de otros sujetos de derechos,
conllevara la activación y una contraprestación que a vista de los ojos
estériles no dan cuenta de esa situación milenaria.
Es así que se ha reconocido a la “Naturaleza/Pacha Ma-
ma/Madre Tierra” la posibilidad de exigir a las autoridades públicas la
protección de sus propios derechos, para lo cual la misma podrá ser
representada por cualquier persona, comunidad, pueblo o nacionali-
dad; admitiéndose de esta manera, también para estos derechos, una
suerte de “acción popular”100
Esta herramienta no descarta la creación de instituciones jurí-
dicas encargadas especialmente de la defensa de esta otra categoría de
derechos, como podría ser el caso de la Defensoría del Ambiente101.
Resultara interesante la postura de la representación, la legi-
timación activa, la teoría de daños y la condición de “tercero agredi-
do” especialmente cuando se la ataque ilegítimamente y se habilite el
ejercicio de la legítima defensa mediante el empleo de medios de lu-
cha (como lo utilizan los hombres cortes de calle, panfleteada, paros
entre otros) pero a su escala.
Siguiendo las enseñanzas de la escuela trialista será el mo-
mento de frotar nuevamente la lámpara "del maestro", quien con gran
tino sostuvo que el "plan de gobierno universal" era el camino al que

99
Francisco I Papa. “Laudato si’. Carta Encíclica sobre el cuidado de la casa
común (Città del Vaticano, Librería Editrice Vaticana, 2015), págs. 66 y 67, 63 s.;
págs. 68, 65 s.; págs. 69, 66 s.; págs. s. 81 s., 77; y págs. 118, 111; etc
100
Artículos 11.1, 71 y 86.1 de la Constitución Ecuatoriana (2008) y Articulo 34
de la Constitución de Bolivia (2009)
101
Artículo 399 “El ejercicio integral de la tutela estatal sobre el ambiente y la
corresponsabilidad de la ciudadanía en su preservación, se articulará a través de
un sistema nacional descentralizado de gestión ambiental, que tendrá a su cargo
la defensoría del ambiente y la naturaleza” Constitución de la República de
Ecuador y que es acompañada por la normativa adjetiva del Código Orgánico
General de Procesos de 2015 que establece en su Artículo 381 “...la naturaleza
podrá ser representada por cualquier persona natural o jurídica, colectividad o
por el Defensor del Pueblo, quien además podrá actuar por iniciativa propia”
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

iba dirigido la humanidad y que si bien aducía que faltaba dotarlo del
"reparto autoritario directo" el momento ha llegado.
El reconocimiento de los derechos a la naturaleza es el punto
de partida, el desafío está en marcha. Es hora que la realidad sobrepa-
se a la ficción.
9. Consideraciones finales
En defensa de las herramientas creadas por el hombre para su
desarrollo, como lo han sido la ciencia y la tecnología, estas no son las
responsables de la situación medioambiental en la que nos hallamos
inmersos, sino la forma inescrupulosa en que han sido utilizadas por la
política, la economía y el mercado.
En su famoso Canto al hombre -contenido en Antígona- Só-
focles había advertido esa capacidad contenida en el ser humano de
dominar la naturaleza a través de la técnica102.
No obstante ello, junto con exaltar la posibilidad de surcar los
océanos y reinar sobre las demás especies, Sófocles se ocupo de seña-
lar que la técnica contiene una ambigüedad fundamental: el poder ser
encaminada tanto para el bien como para el mal.
El criterio del bien no viene de la mano del adelanto científico
ni de la técnica por ello no debemos de abandonar la postura de acom-
pañar con el derecho la evolución, debiendo continuar en la provisión
de estabilidad, eficacia y certeza en un lugar y momento dado para
trascurrir una convivencia lo mas asimilable a lo deseado y que lo
bueno no sea solo por ley... sino por naturaleza.
La necesidad de una visión integradora y global de los fenó-
menos sociales en su interrelación con los fenómenos naturales ha
sido claramente expuesta “…todas las ciencias deben fundarse sobre
la naturaleza. Una doctrina sigue siendo una hipótesis mientas no se
encuentra su base natural… La ciencia de la naturaleza subsumirá
igualmente en el futuro a la ciencia del hombre, así como la ciencia
del hombre a la ciencia de la naturaleza, habrá solo una ciencia”103

102
Sófocles (2002) Antígona. Edimat, Madrid, España.
103
Marx Karl. Manuscritos, Economía y Filosofía. Ed. Alianza, Madrid, 1969
97

La justicia siguiendo las enseñanzas de Goldschmidt son una


categoría “pantónoma”, referida a la totalidad de adjudicaciones pasa-
das, presentes y futuras que no podemos satisfacer en plenitud porque
no somos ni omniscientes ni omnipresentes, pero podemos abarcarla
en el caso y en otros, en la complejidad personal, temporal y real y en
sus consecuencias104.
La gestación de conceptos claros y unívocos es y ha de ser
una tarea titánica, hasta parecernos una utopía, prever lo que está pa-
sando y ha de acontecer, aunado al constante cambio y avance, hará
que lo que hoy pueda ser considerado favorable o desfavorable, ma-
ñana se revierta ese concepto.
Como lo expusiera Marinho105 –citando a Savigny y Putcha-
"...el criterio para determinar lo bueno y lo malo lo constituye la di-
rección de la historia" y recordando a José Ingenieros "El mundo no
va ser como quieren los idealistas, pero siempre va a ser mejor de lo
que sería si esos idealistas no existieran"106

104
Ciuro Cladani, Miguel Ángel ob. cit.
105
Marinho, Santiago (2012) El Iusnaturalismo Universidad de la Cuenca del
Plata, [Link]
106
Ingenieros, José (2002) El hombre mediocre Gradifco. [Link].
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
99

De la técnica a la biotecnología. Un recorrido por


la historia de las herramientas del ser humano
por JESÚS RODOMIRO CASQUIER ORTIZ107 y RODOMIRO OCTA-
108
VIO ORTIZ RÍOS .

Sumario: 1. Introducción. 2. El amanecer del hombre, una aventura te-


naz y conquistable. 3. La Techné entendida como habilidad para interac-
tuar con el mundo. 4. Técnica y Tecnología. Una ambivalencia vista
desde 3 perspectivas. 4.1. Perspectiva epistemológica. 4.2. Perspectiva
sociológica. 4.3. Perspectiva antropológica. 5. Tecnología y constitución
del “hombre” de la modernidad. 6. El siglo XXI, una sociedad mediada
por lo tecnológico. 7. Biotecnología, la herramienta del ser humano ac-
tual. 8. Conclusiones.

1. Introducción
Las observaciones que podemos hacer acerca de los objetos
que nos rodean nos llevan a reflexionar acerca del ser humano y las
herramientas que elabora para poderse adaptar a un mundo que ini-
cialmente le es hostil. A la luz de las teorías evolucionistas revisadas,
podemos establecer como punto de inicio –de la humanidad que cono-
cemos– el hecho de que aquellos mejor adaptados al cambio, y al
constante devenir, serán los que prevalezcan en el tiempo.
Partiendo de esta idea en la que el devenir es entendido como
un flujo constante, a la vez que augura un futuro incierto, queremos,
en primer lugar, explorar la estrecha relación que se da entre el ser
humano y las herramientas (prótesis) que ha elaborado a lo largo de su
recorrido biológico-histórico-filosófico por el mundo y que han permi-
107
Magister en Historia de la Filosofía por la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos (UNMSM), Lima – Perú. Profesor de la Escuela de Estudios Generales de
la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Correo electrónico: jcas-
quiero@[Link]
108
PhD Plant Breeding and Genetics, University of Wisconsin-Madison, EEUU.
Profesor, Genética y Fitomejoramiento, Swedish University of Agricultural
Sciences (SLU), Sundavagen 14, P.O. Box 101, SE 23053, Alnarp, Suecia. Profe-
sor invitado en la Maestría en Aspectos bioéticos y jurídicos de la salud de la
Universidad del Museo social Argentino. Correo electrónico: rodomi-
[Link]@[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

tido el desarrollo de habilidades asociadas al uso y conocimiento de la


técnica.
En segundo lugar, y teniendo en cuenta las estructuras en las
que hemos basado nuestra racionalidad y nuestro pensamiento “aca-
demicista” occidental, pretendemos aclarar –remontándonos a los
orígenes de nuestra tradición– a qué nos referimos cuando usamos el
termino techné; en este apartado aclaratorio esperamos hallar una
definición que nos permita entender qué se entiende por técnica y
cómo ha llegado a ser entendida como un “saber hacer” por parte de
los autores que nos han precedido.
Esta aclaración preliminar de los conceptos nos lleva, en ter-
cer lugar, a un escenario en el cual –para no caer en la ambivalencia
del discurso– es perentorio un giro en la mirada que hemos dirigido
hacia la técnica y la tecnología; giro que nos permitirá desarrollar tres
enfoques que, en apariencia disimiles, en el fondo bregan por darle
sentido a aquello que los seres humanos no hemos sabido interpretar.
Si bien dicho fenómeno, a todas luces cientificista, no ha
desarrollado la inventiva tecnológica, la ha catapultado, al punto que
podemos decir, en cuarto lugar, que se han puesto las bases para la
constitución y consolidación –efímera– de un tipo en particular de ser
humano propuesto por la modernidad.
Pero, hay que tener en claro que este tipo de ser humano no
vive solo, se encuentra inmerso en una sociedad que vive a ritmos
acelerados, siempre vehementes, donde lo constante es la inventiva
puesta en competencia hacia modelos que, amparados en la idea de
progreso, nos llevan a una cultura de “éxito” y “felicidad”; es por ello
que, en quinto lugar, hacemos una enumeración que nos permitirá ver
el estado de la cuestión en el que se encuentra la sociedad del siglo
XXI mediada por lo tecnológico.
Por último, terminamos haciendo referencia a la biotecnología
entendida como la herramienta puesta al servicio del ser humano ac-
tual, quizá el mejor adaptado al cambio por ahora, y es que los seres
humanos y las herramientas que hemos desarrollado o bien nos permi-
ten interactuar con el mundo o, a la larga, nos expulsarán del mismo.
101

2. El amanecer del hombre, una aventura tenaz y conquis-


table
Alcanzar un conocimiento holístico de nuestra especie es una
aventura de gran envergadura en el campo de la investigación, que no
está exenta de vicisitudes. Partiendo de la idea de que el ser humano
tiene un origen animal, podemos enumerar como características pro-
pias de nuestros antecesores la complejidad cortical, visión estereos-
cópica, así como la sociabilidad de la especie; el bipedismo, como
muestra de un cuerpo equilibrado109; amparados en esos datos Martí-
nez y Sala señalaron que “nuestro grupo biológico, al que denomina-
mos en la actualidad ‘homínidos’110 apareció hace unos 6 o 7 millones
de años”111; de donde “los actuales seres humanos” hemos venido a
constituirnos como “criaturas muy peculiares, tanto en la anatomía
como en el comportamiento”; además, con los avances en las investi-
gaciones de las últimas décadas, hemos podido llegar a determinar que
“nuestra especie es singular en aspectos relacionados con la creativi-
dad y la capacidad simbólica”. Para aclarar mejor este panorama,
Martínez y Sala, destacaron algunos rasgos generales propios del ho-
mo sapiens como especie original y que le permitieron alcanzar su
desarrollo como pueden ser: “la cultura de muerte, el arte, el lenguaje
simbólico y una gran capacidad tecnológica que permitía el aprove-
chamiento de una gama de recursos naturales sensiblemente mayor
que la lograda por otra especie”112.

109
Cfr. Valdebenito, Carolina. (2007). “Definiendo Homo Sapiens-Sapiens:
Aproximación antropológica”. En: Revista Acta Bioethica, vol. 13, núm. 1, pp.
71-78. Santiago de Chile: Universidad de Chile, p. 72ss
110
Al respecto cabe aclarar que trabajos como los de Madrigal y González-José
(2016), nos llevan imperiosamente a clasificar de otra manera a nuestros ancestros
debido a que la clasificación que actualmente se utiliza, ya no sería el término
“homínidos”, puesto que hoy en día engloba, también, a otros géneros no bípedos.
De esta manera, los ancestros directos de nuestro linaje dentro de la familia Ho-
minidae, así como las formas estrechamente vinculadas que demostraron marcha
bípeda, se reúnen en la Tribu Hominini, vulgarmente conocidos como homininos
(Cfr. p. 389).
111
Martínez, Ignacio y Sala, Nohemi. (2015). “La aventura del Homo sapiens”.
En: Revista Dendra Médica Revista de Humanidades, vol. 14, Nº1, pp. 65-79.
Barcelona: Editorial Gustavo Gili p. 65
112
Martínez, Ignacio y Sala, Nohemi. [Link], p. 68
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

En ese mismo orden de ideas Sour y Quiroz hacen la aclara-


ción que actualmente, “el nombre de primates” –en el sentido original
que era empleado el término– “nos queda grande”, ya que en base a
las últimas investigaciones en el ámbito paleoantropológico: “(…) se
ha demostrado que poseemos rasgos que se pueden considerar primi-
tivos dado que son idénticos a los que presentan, o presentaban los
grupos de mamíferos más antiguos. También sabemos que otros tipos
de mamíferos, como los mamíferos marinos, han sufrido muchas más
modificaciones evolutivas a pesar de que su origen es más reciente.
Como monos que somos, los humanos compartimos con los otros
primates el mismo patrón anatómico, la misma fisiología, muchos
rasgos en nuestra conducta y el mismo tipo de desarrollo, entre otras
características. Incluso sabemos que por lo menos 99% de nuestros
genes son idénticos a los del chimpancé. Nuestro tipo de vida conser-
va características que fueron adaptaciones a la vida arborícola y que
en la mayoría de los primates son las que han provocado el desarrollo
de las principales características de este orden”113.
Con los datos que hasta la fecha se han obtenido, procesado y
consensuado científicamente podemos afirmar, coincidiendo con Rie-
gle114 que, ante la “aceleración exponencial del cambio en la evolu-
ción del ser humano en un inicio, la evolución ha sido un proceso de
desarrollo no tan acelerado.”
Podemos ver que en una primera etapa –en los preliminares
de una época prehistórica– se han tomado entre 1 millón de años has-
ta, aproximadamente, unos 6 mil años para superar la etapa de homí-
nidos dedicados a la pesca, la caza y la recolección y conservación de
los alimentos; una segunda época sería la etapa agrícola, ganadera y
de intercambio comercial por parte de los seres humanos, la cual se
puede situar entre aproximadamente 10 mil años A.C, hasta el siglo
XVIII; la época industrial ocuparía un periodo de más de 2 siglos
donde los seres humanos asocian su vida con el trabajo en fábricas o
empresas industrializadas. En la actualidad, a juicio de Riegle esta-

113
Sour, Francisco y Quiroz, Sara. (2010). “Registro fósil y evolución de homíni-
dos”. En: Revista Ciencias, núm. 97, enero-marzo, pp. 58-71. México: Universi-
dad Nacional Autónoma de México, p. 97
114
Riegle, Rod. (2007). Education in the Information Age. Recuperado de:
[Link]
103

ríamos inmersos en una época de la información que iría desde 1975


hasta nuestros días115.
Si bien el origen de nuestra especie se habría dado en África
hace varios millones de años, recién con los estudios genéticos de las
últimas décadas tendremos la posibilidad de ir despejando dudas sobre
la diversidad humana actual y sus características específicas. Lo que sí
se puede, por ahora, destacar de nuestros ancestros, en base a los ves-
tigios aun incipientes, son los factores culturales y sociales motivados
por una adaptación al cambio que permitió que se produjeran diferen-
cias entre el homo y el resto de animales, aun cuando vinieran de un
mismo origen; de ahí que Valdebenito insistiera en acotar que: “(…)
de acuerdo con el recorrido antropológico del hombre, parece condi-
ción sine qua non referirnos a la cultura como factor determinante de
la condición de la persona humana”116.
Es como si lo cultural se hubiese dado por una superación de
nuestras primeras elaboraciones mentales y nuestros comportamientos
sociales, asociados al uso y manejo de la técnica primigenia. Al res-
pecto Chimal relató la manera como fue puesto en escena este mo-
mento inicial del desarrollo técnico de nuestros antepasados –en la
cinta cinematográfica icono de la ciencia ficción de las décadas de los
sesentas y setentas del siglo pasado: 2001: A Space Odyssey– donde
podemos ver el talento de un director como Stanley Kubrick el cual,
haciendo uso de los conocimientos científicos disponibles en su época,
pudo graficar de una manera especulativa –pero no lejana a la realidad
que nos muestran los estudios recientes– los inicios de la humanidad y
la forma como hemos ido evolucionando y desarrollándonos como
especie; siendo que el punto que marca nuestro inicio estaría ligado al
uso casual de las herramienta como podemos ver cuándo “un subhu-
mano [o primate] tiene la idea de ‘crear’ un arma al ponerse a jugar
con un montón de huesos, acto seguido termina golpeando el cráneo y
la espina dorsal de un tapir hasta reducirlos a ‘astillas’117.”

115
Cfr. Riegle, [Link]., p. 48
116
Valdebenito, [Link]., p. 73
117
Chimal, Alberto. (1999). “El amanecer del hombre”. En: Revista Ciencia
Ergo Sum, vol. 6, núm. 2, julio, pp. 217-220. Toluca: Universidad Autónoma del
Estado de México p. 218. El entrecomillado es nuestro ya que consideramos que
hablar de creación en el caso del ser humano, con las evidencias que se tiene hasta
la actualidad, es un error recurrente ya que el ser humano no “crea” sino que en
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Entonces, planteada la compleja interrelación que se da entre


la dimensión biológica y la dimensión cultural propia de nuestra espe-
cie, podemos preguntarnos: ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué
es el ser humano y que nos diferencia de las demás especies? ¿Qué
rasgos característicos permitieron que superemos una etapa pre-
humana? ¿Nuestra evolución es un acto lineal o diversificado lleno de
múltiples ramificaciones? ¿Cómo y debido a qué se originó la con-
ciencia? ¿Hay diferencias que se puedan considerar “esenciales” entre
el ser humano y la naturaleza? ¿Qué habilidad hemos desarrollado
para interactuar con el mundo al punto de preferir la vida y no dejar-
nos llevar hacia el lado de la muerte? A fin de cuentas ninguno de
nosotros pidió nacer, pero tampoco nadie se quiere ir.
En un artículo anterior y a manera de esbozo preliminar de
respuesta a algunas de las presentes interrogantes, afirmábamos que:
“Los seres humanos somos [el producto] de una evolución que, en un
primer momento, se dio de manera individual para luego desarrollar-
se de manera colectiva. La técnica y la tecnología nos han permitido
evolucionar a ritmos cada vez más frenéticos. Este hecho nos ha lle-
vado a pensar que tenemos una supremacía sobre las demás espe-
cies”118.
Pero, por lo pronto, no olvidemos que venimos a ser –por
ahora– los únicos seres de toda la naturaleza que se pueden plantear
estas preguntas acerca del origen, evolución y destino hacia el cual
nos dirigimos. En otras palabras podemos decir que somos la natura-
leza que se piensa a sí misma, ya que el ser humano es aquel que pue-
de tomar conciencia de aquello que acontece a lo largo de su existen-
cia.
Esta definición antropológica nos sitúa ante dos escenarios
posibles: en primer lugar, uno en que la técnica es utilizada y aprove-

todo caso se puede decir que: evoluciona, elabora, adapta, modifica, cambia las
cosas que lo rodean y hasta él mismo. Por lo tanto, acotamos que cuando alguien
hace referencia a “crear” en realidad le estaría dando sentido a que se puede pro-
ducir algo desde la nada; a todas pruebas ha sido puesto en claro desde el filósofo
griego Parménides que: nada surge de la nada.
118
Casquier, Jesús. (2013). “El debate moral de los transgénicos. Consideracio-
nes bioéticas”. En: Revista Dialéctica Año 2, Nº 2, pp. 269-280. Lima: Universi-
dad Nacional Mayor de San Marcos, p. 270
105

chada por el ser humano como un instrumento al servicio de sus nece-


sidades, a cambio el ser humano deberá estar en la capacidad, de con-
trolar y reglar el desarrollo técnico –y posteriormente el tecnológico–
direccionándolo al desarrollo pleno de sus propios fines. En segundo
lugar, la técnica moderna estará estrechamente relacionada con la
ciencia, dando paso a un ámbito de desarrollo que permita el avance,
conquistable, en cuanto a las ciencias de la naturaleza se refiere, con-
siguiendo con esto que hoy en día el eje central de reflexión se en-
cuentre vinculado a un nuevo escenario que es el que nos propone la
biotecnología que cuenta con característica tanto de la techné antigua
como de la tecnología moderna.
3. La Techné entendida como habilidad para interactuar
con el mundo
Afirmábamos que a lo largo del devenir histórico de la huma-
nidad se ha ido buscando dar respuestas satisfactorias a nuestras múl-
tiples inquietudes. A pesar de ello, indagar acerca del significado de
palabras como techné (τέχνη) no es tarea fácil. Por lo general los tér-
minos griegos tienen la particularidad de no poder ser catalogados
como conceptos unívocos. Algo similar a lo que ocurre con el término
techné lo podemos encontrar en voces griegas como logos, ethos,
politeia o paideia, por mencionar algunos de estos términos de múlti-
ples significados.
Ahora bien, teniendo en cuenta que la claridad no es un ele-
mento decorativo en la argumentación –ya que nos permitirá ir descar-
tando ambigüedades y vaguedades sobre el tema en cuestión– consi-
deramos que una definición apropiada nos servirá de base para esta-
blecer una delimitación que permita tener tanto claridad como una
mayor aproximación en torno al término techné.
Al consultar el Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mo-
ra uno se encuentra con que: “la distinción entre técnica y arte es es-
casa”, sobre todo si nos situamos en una época en qué lo que hoy en-
tendemos por “técnica” estaría poco desarrollada debido a que “los
griegos usaban este término para designar una habilidad mediante la
cual se hace algo” pero, y hay que hacer un alto acá para tener en
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

cuenta que: “la techné no es cualquier habilidad, sino una que sigue
ciertas reglas”119
Pero, entonces, ¿qué es la techné? ¿Es un arte?, ¿una habili-
dad?, ¿un oficio? Si nos remitimos a los inicios de nuestra tradición
académica y científica siempre terminamos volviendo a la antigua
Grecia, la mayoría de estudiosos, eruditos, académicos e iniciados en
el dominio, usos y costumbres del conocimiento, han convenido en
situar y establecer el nacimiento de la filosofía, por ejemplo, en Mile-
to, ciudad jónica antigua de la Grecia occidental, que entre sus venta-
jas contaban con grandes posibilidades de acceso a la cultura; la mis-
ma que iba en un ascenso constante y gradual, tal como tuvo a bien
afirmar Gomperz: “Todos los comienzos están velados por la oscuri-
dad de su inapariencia y modestia. Se sustraen a la percepción o se
esfuman ante la observación. Del mismo modo, a los orígenes históri-
cos sólo se asciende grada por grada, como cuando se remonta el
curso de un río hasta su fuente que mana en la sombra de la selva”120.
No es ajeno a estas ideas George Thomson cuando señalaba
que “Tales, Anaximandro y Anaxímenes, todos de Mileto, son los
fundadores reconocidos de la filosofía europea”121. Nicolás Abbag-
nano aceptaba que “no es casualidad que el primero de los Siete Sa-
bios, Tales, sea también el primer representante verdadero y propio
de la filosofía griega”122. Bertrand Russell, por su parte, hace referen-
cia a la aparición de la civilización griega e indica que “la filosofía
empieza con Tales, quien, afortunadamente, puede ser situado crono-
lógicamente, porque predijo un eclipse que, según los astrónomos,
ocurrió en el año 585 a. C. lo cual nos permite decir, también, que la
filosofía y la ciencia —al principio unidas— nacieron, pues, juntas al
comienzo del siglo VI”123. De idea similar resultan las afirmaciones de
Ramón Xirau cuando manifestó que: “La filosofía se presenta como

119
Ferrater Mora, José. (1958) Diccionario de Filosofía. Buenos Aires: Editorial
Sudamericana p. 763
120
Gomperz, Theodor. (1952). Pensadores griegos. Una historia de la filosofía
antigua. Tomo I. Asunción: Editorial Guarania, p. 31
121
Thomson, George (1959) Los Primeros Filósofos. Ed. UNAM; p.185
122
Abbagnano, Nicolás. (1994). Historia de la filosofía. (Cuarta edición). Barce-
lona: Editorial Hora; p.7
123
Cfr. Russell, Bertrand. (1946). Historia de la Filosofía Occidental. Madrid:
Editorial Espasa Libros; p.32
107

historia. Ello no quiere decir que la filosofía valga solamente como


hecho histórico y que los pensamientos del pasado sean reliquias más
o menos curiosas. Todo lo contrario. Quiere más bien decir que si
bien la filosofía se da en la historia, hay formas de pensamiento que
van más allá de la historia y, a través de todas las épocas, conservan
su validez y su verdad”124.
Remontémonos, entonces, un poco más atrás en la historia
que marca el inicio del mundo griego, cuna de la civilización occiden-
tal y lugar de encuentro de diversas formas de pensamiento, donde se
alcanzó un gran nivel de desarrollo en lo relacionado a la ciencia con
mayor ahínco que lo técnico, ya que fue en esta cultura donde surgie-
ron por primera vez atisbos de conceptualización del término techné.
Tal como hacía referencia en su momento Rafael Valenzuela
en su tesis sobre la prudencia aristotélica y la forma en que es presen-
tada la phrónesis por los trágicos de donde se reafirma la importancia
y, sobre todo, la vigencia que tiene la sabiduría que nos han legado los
maestros de la antigüedad: “La pregunta sobre la acción, sobre el
modo en que el ser humano debe conducirse en el terreno de lo prác-
tico, terreno que está caracterizado por su variabilidad, por su movi-
lidad, por su contingencia; la pregunta, en fin, por el modo en que
dentro de ese marco el hombre –vulnerable, sujeto a los vuelcos de la
fortuna y las circunstancias– puede encontrar una vía para dirigir su
obrar, está presente a lo largo de la antigüedad griega, y encuentra
diversas formas de plantearse y múltiples contestaciones, desde las de
la tradición poética hasta aquellas elaboradas desde la perspectiva de
la filosofía”125.
En concordancia con lo indicado y puesto que en las obras de
Hesíodo y Homero encontramos apuntes que nos permiten identificar
formas de pensamiento que a la postre terminaron siendo de gran in-
fluencia en los pensadores, consideramos pertinente traer a colación
las palabras de Werner Jaeger cuando haciendo alusión a la posición
de los griegos en la historia de la educación humana mencionó que
“todo pueblo que alcanza un cierto grado de desarrollo se halla natu-
124
Xirau, Ramón. (2011). Introducción a la historia de la filosofía. (Decimoterce-
ra edición). México D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México, p. 11
125
Valenzuela, Rafael. (2011). Phronimos en los trágicos: estudio sobre la pru-
dencia aristotélica en la tragedia. (Tesis de pregrado). Salamanca: Universidad de
Salamanca, p. 9
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ralmente inclinado a practicar la educación”126; de ahí que podemos


dar cuenta que en la obra de ambos poetas se sientan las bases de la
cultura occidental, al tiempo que se hace referencia a la técnica enten-
dida como aquella habilidad que se sitúa entre el estado de animalidad
y el estado propio de los seres humanos; motivo por el cual ambas han
sido utilizadas en la paideia griega dada “la importancia universal de
los griegos como educadores, [que] deriva de su nueva concepción de
la posición del individuo en la sociedad”. Al punto que esta nueva
forma de entender al individuo los diferencia del resto de culturas de
la época de manera “tan profunda que los griegos parecen fundirse
en una unidad con el mundo europeo de los tiempos modernos”127.
Y si nos tenemos que remontar a los mitos griegos para des-
entrañar el concepto de techné, por un lado podemos decir y establecer
que el mito de Prometeo de Hesíodo es una oda a la astucia, donde el
aedo128 canta la forma en que este titán utiliza su habilidad para arre-
batar a los dioses del Olimpo la técnica (en la simbolización del fuego
que nos es útil, tanto para la cocción de nuestros alimentos como para
mantenernos calientes ante las inclemencias del frío), y al mismo
tiempo nos permite entender el motivo por el cual los seres humanos
tienen que ver la manera de adaptarse al mundo debido a la pugna que
entablan por un lado Zeus que, siendo burlado, pasa a convertirse en
un dios justo pero castigador y, por otro lado, Prometeo que, a pesar
de los riesgos que tal acción podía acarrearle, se constituyó en amigo
acérrimo de los mortales y es que de esta manera se da a entender que
el acto de trabajar –representado por la clase social de los artesanos–,
considerado como el desarrollo de un oficio en específico, no tiene por
qué entenderse como algo deshonroso. Lo que si sería digno de casti-
go y considerado lejano a la virtud –la cual debía perseguir el hombre
de bien– sería llevar una vida inactiva129.

126
Jaeger, Werner. (1995). Paideia: los ideales de la cultura griega. México:
Fondo de Cultura Económica p. 3
127
Jaeger, Werner. (1995). Paideia: los ideales de la cultura griega. México:
Fondo de Cultura Económica, p. 8
128
Los aedos (del griego ἀοιδός, aoidós, «cantor», que a su vez proviene del
verbo ἀείδω, aeidoo, «cantar») eran, en la Antigua Grecia, artistas que cantaban
epopeyas acompañándose de un instrumento musical
129
Cfr. Hesiodo. (2000). Obras y fragmentos. Barcelona: Editorial Gredos, Teo-
gonía, 535-615; Trabajos y días, 45-105
109

Podemos, entonces, interpretar que el ser humano ha superado


una etapa pre-técnica y ya no se comportará más como el animal que
toma tranquilamente su alimento de la fecunda tierra sino que, si quie-
re subsistir, tendrá que arrebatar lo que le ha sido negado; y para ha-
cerlo no le queda otra posibilidad que hacer uso de las habilidades que
haya podido desarrollar a lo largo de su corta y efímera existencia.
Por otro lado, descubrimos en la Ilíada que a cada personaje –
tanto dioses como seres humanos– se les atribuye una habilidad, una
destreza que les es propia o un oficio para el cual son aptos y que se
constituye como una característica que los define: Zeus, por ejemplo,
no solo era el que portaba con honor la égida, además era el recolector
de nubes; Apolo podía ser considerado como el dios de la verdad a la
cual iluminaba con sus saetas cuando empuñaba el argénteo arco y
disparaba sus rayos esclarecedores o el de las artes, cuando gentilmen-
te tocaba la lira; Hefesto130, herrero divino del Olimpo que sabía utili-
zar tanto el fuego como la forja para darle forma a los metales; por
citar algunos. No debemos dejar de lado al divino Aquiles, el de pies
ligeros, que era considerado un semidiós debido a la herencia divina
de su madre Tetis y su legado mortal recibido de su padre Peleo. Si
nos ponemos a observar a los héroes aqueos y troyanos podemos ver
como se resaltan características propias de los seres humanos como las
atribuidas a Héctor, domador de caballos; Odiseo, rico en ardides,
Fereclo, hábil carpintero que hizo la nave en la que Paris llevo a Hele-
na a Troya; Agamenón, pastor de hombres; Polidamante, hábil en
blandir la lanza131.
Pero si bien los mitos nos instruyen de una determinada ma-
nera, Platón (2002), haciendo un ejercicio intelectual de superación
mental que lo aparte de estas narraciones mitológicas de los primeros
poetas132, va a poner en el personaje de Sócrates las dudas que acá son
motivo de reflexión en torno a las artes, la habilidad y los oficios;
cuando en el dialogo que sostienen Calicles, Querefonte, Gorgias,
Polo y Sócrates, empieza este último preguntándole a Gorgias por

130
Del taller de esta deidad es que roba Prometeo el fuego a los dioses.
131
Cfr. Homero. (2000). Odisea. Barcelona: Editorial Gredos. Homero. (2000).
Ilíada. Barcelona: Editorial Gredos
132
Al respecto véase La Republica de Platón y la crítica que hace a la poesía de su
época (entendida como tradición oral en la que se manifestaba la paideia (Cfr.
Zazo, 2011, p. 77ss.) en los libros II, III y X.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

¿cómo se le debería llamar? a partir del arte que el sofista poseía y del
cual hacía gala: “por ejemplo, si hiciera calzado respondería, sin
duda, que es zapatero (…), ¿de qué artes es conocedor? (…) ¿cómo
hay que llamarlo para expresarnos correctamente?”133.
Lo que podemos dilucidar de este dialogo platónico es que su
autor no solo va a mitigar la paideia basada en los mitos de los poetas
sino que va a entender el concepto de técnica como un saber hacer
algo, en tanto que la posesión de la técnica implica el poder hacer algo
al mismo tiempo que se comprende porque se hace o, en todo caso se
conoce de antemano aquella finalidad que se persigue.
Por eso podemos decir que el técnico posee una habilidad
creativa –un arte en particular– a diferencia del imitador que solo
copia lo que le enseñan. A diferencia de este último, el técnico no solo
posee un saber, a la vez comprende en que consiste y no se limita solo
a repetir un oficio aprendido. Un carpintero por ejemplo puede arre-
glar algún mueble de madera que tenga alguna imperfección ya que ha
aprendido a trabajar con la madera, pero será un ebanista aquel que
pueda hacer un mueble a partir de darle forma a la madera que se en-
cuentra en su estado de materia prima.
En otras palabras, el técnico aprehende la techné que le es re-
velada como un saber que se puede aprender y comprender; lo cual
nos permitiría hacer de uno, si fuera el caso, una transformación en
aras de adaptarnos al ambiente por el que estamos persuadidos al
mismo tiempo en el que estamos imbuidos.
Quizá la teoría del movimiento amparada en la explicación de
las 4 causas de Aristóteles, y su propuesta donde afirma que los cuer-
pos se encuentran en acto pero a la vez en potencia, sea más adecuada
si la utilizamos como modelo para explicar de qué manera el mundo
es transformado por el ser humano, pero eso será motivo de otra refle-
xión. Algo que si podemos reconocer en el pensamiento teleológico de
Aristóteles es que todo está dirigido hacia un fin, por lo que la techné
la podemos entender como el camino que podemos tomar rumbo al
conocimiento, siendo que habría otras posibilidades de acceder al
mismo

133
Cfr. Platón. (2002). Gorgias. En: Diálogos, vol. II. Madrid: Editorial Gredos
447c y ss
111

Pero lo que habrá que resaltar en el cierre de este punto es que


la idea que sobre la técnica nos dejan estas dos cumbre del pensamien-
to como son Platón y Aristóteles, es que el que posee la techné no es
aquel que realiza un oficio en particular, sino aquel que además de
saber por qué se hace algo en particular ha logrado sistematizar dicho
conocimiento, acto característico de la antigüedad y su afán por clasi-
ficar la mayor cantidad de la información de la época, no solo para
seguir recabando datos sino para tener a buen recaudo el control del
conocimiento.
A propósito de los temas, propios de la llamada edad antigua,
aquí abordados, Bernard Stiegler hizo un interesante apunte en torno a
que el ser humano es un ser que, de haber sido olvidado por los dioses
y luego haber sido salvado de las inclemencias de su ambiente gracias
a un titán como Prometeo, siempre necesitará de sus prótesis que ha
tenido que elaborar para poder interactuar con un mundo del que for-
ma parte pero al que llegó desprovisto de todo –salvo de la capacidad
intelectual– y en el que espera prosperar para alcanzar tanto sus fines
individuales como colectivos; por eso es que, sin dejar espacio para la
duda, Stiegler afirmó que “en el albor de su historia, la filosofía aísla
techné y episteme”134, algo que en los tiempos de los poetas clásicos
todavía no se distinguía claramente, tal como hemos visto en las líneas
precedentes.
Ante este nuevo horizonte de sentido cargado de gran signifi-
cancia argumentaba Stiegler que: “este gesto está determinado por un
contexto político en el que el filósofo acusa al sofista de instrumenta-
lizar el logos, como retórica y logografía, medio de poder y de no-
lugar del saber.” De ahí podemos entender, entonces el por qué “la
esencia de los entes técnicos en general se enuncia sobre la herencia
de ese conflicto en el que la episteme filosófica lucha contra la techné
sofística, logrando como resultado de semejante lid: desvalorizar
cualquier saber técnico”135 colocando al ser humano actual no como
un homo sapiens-sapiens sino como un homo faber.
Al respecto de entender al ser humano como un simple fabri-
cante de herramientas Lewis Mumford recomienda ser más cauteloso,

134
Stiegler, Bernard. (2002). La técnica y el tiempo I: El pecado de Epimeteo.
Hondarribia, País Vasco. Editorial Argitaletxe
135
Stiegler, Bernard. [Link]., p. 13
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

pero no por ello dejó de indicar que: “Si bien el hombre fue, desde
luego, un fabricante de herramientas, desde el principio estuvo dota-
do de una herramienta fundamental, apta para todo y más importante
que todos los útiles de los que después logró dotarse: su propio cuer-
po, animado por su mente en todas y cada una de sus partes, incluso
las que fabricaban cachiporras, hachas de piedra o lanzas de madera.
Para compensar la extrema pobreza de esos mecanismos de trabajo,
el hombre primitivo disponía de un activo mucho más importante, que
amplió todo su horizonte técnico: una dotación biológica mucho más
rica que la de cualquier otro animal, un cuerpo no especializado en
ninguna actividad exclusiva y un cerebro capaz de escudriñar amplí-
simos horizontes y coordinar las diversas partes de su experiencia.
Precisamente por su extraordinaria plasticidad y sensibilidad, podía
utilizar una porción mayor tanto de su entorno externo como de sus
recursos psicosomáticos internos”136.
Y es que esto sucede porque le hemos dado mayor peso al
desarrollo de nuestro cerebro y la capacidad de razonar. Ahora, si
tenemos en cuenta que han pasado varios millones de años desde que
las primeras especies con las que nos podemos emparentar genética-
mente dejaban atrás los árboles y empezaban a desplazarse haciendo
uso de la locomoción bípeda –según lo que hemos podido referir en
este apartado– hay que considerar que la técnica ha estado desde los
inicios de la vida de los seres humanos, pero, será según como vayan
avanzando las investigaciones científicas que nos acercaremos cada
vez más a nuevas posibilidades en las que podremos poner en funcio-
namiento las herramientas que consideramos necesarias.
De donde sería algo característico de la actividad de los seres
humanos hacer uso de aquello que les sirve para la realización de sus
fines y objetivos previamente planteados a nivel intelectual. Pero,
¿hasta qué punto podemos considerar a la técnica como un valor defi-
nitorio del mundo que habitamos? Hasta acá podemos ver que la téc-
nica ha sido un tema de discusión desde nuestros orígenes, siendo que
los puntos a resaltar en el debate estarían entre dos posiciones yuxta-
puestas: “saber hacer” y “saber por qué se hace”. Además hemos po-
dido encontrar que hay todavía sesgos en torno a lo que nos referimos

136
Mumford, Lewis. (2010). El mito de la máquina. Técnica y evolución humana.
La Rioja, España: Pepitas de calabaza ed, p. 15
113

cuando hablamos de técnica; esto ocasiona que en sus propuestas


algunos no puedan, todavía, dejar de lado sus prejuicios y plantea-
mientos poco rigurosos.
Quedémonos por ahora con lo manifestado por Olof Gigon
cuando, al hablar de los orígenes de la filosofía y la continuidad de las
cuestiones que habían sido planteadas por los primeros que se dedica-
ron a la reflexión, tuvo a bien decir que: “el dialogo de los antiguos
debe ser como el fondo del nuestro, de suerte que aquél no pierda la
actualidad y el nuestro no se vea privado del sustancial espesor que
solo adquiere en contacto con la tradición”137.
4. Técnica y Tecnología. Una ambivalencia vista desde 3
perspectivas
Revisando la bibliografía perteneciente al ámbito de la cien-
cia, así como el academicista, e incluso en el llamado lenguaje común
y corriente, hemos podido constatar la manera como se han tergiver-
sado tanto el sentido, como los significados, que se le dan a técnica y
tecnología.
Tal y como hemos visto en el apartado anterior, las especula-
ciones al respecto están basadas en conjeturas interesantes, pero –la
mayoría de las veces– plagadas de incomprensiones que han ocasio-
nado se desarrolle una tendencia –constantemente equivocada– en
cuanto al uso de estos dos términos a causa de haberles dado un trato,
en más de una ocasión, como si de sinónimos se tratará. Cuando, en
realidad, nada hay más alejado de la realidad.
Si reflexionamos filosóficamente acerca de la vida de los se-
res humanos podemos darnos cuenta –dada la forma en la cual apare-
cemos en el mundo desprovisto de muchas cosas, pero a la vez con
una capacidad de adaptación al cambio y la elaboración de herramien-
tas que nos faciliten el tránsito por el mundo y que vamos legando de
generación en generación– de la existencia de una estrecha relación
entre ciencia, técnica y tecnología.
Es por ello que conjeturamos como una necesidad para el ser
humano, reflexionar acerca de la ciencia y los avances en el “mudo
científico” desde una perspectiva que nos permita en un primer mo-

137
Gigon, Olof. (1994). Filosofía Griega. De Hesíodo a Parménides. Madrid:
Editorial Gredos, p. 8
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

mento tomar distancia de otros argumentos que a nuestro juicio resul-


tarían erróneos para podernos situar en un contexto biológico-
histórico-filosófico que nos permita comprender mejor como superar
la ambivalencia que desde sus inicio ha estado alrededor de estos dos
términos.
Para lograr la mencionada reflexión, será menester desentra-
ñar los múltiples y complejos factores que, a la larga, determinan los
sesgos como tradicionalmente hemos entendido cada una de ellas. Por
ello, para el presente apartado, nos basaremos en las ideas de Gonzá-
lez y Hernández cuando plantearon que, si bien “en un inicio ciencia y
tecnología estaban estrechamente vinculadas, hoy atraviesan una gran
crisis.” Esta situación será motivo por demás suficiente para, “desde
una aproximación de carácter interdisciplinario”, dirigir la mirada
desde tres perspectivas distintas138.
Las perspectivas planteadas por estos dos profesores de la Es-
cuela de Filosofía de la Universidad del Valle son, en primer lugar:
“una perspectiva epistemológica” en la cual podemos asociar la tec-
nología a la técnica como una “reforma de la naturaleza” en base a
nuestras necesidades; en segundo lugar: “la tecnología como punto de
vista social y económico”; en tercer lugar: “la tecnología como cien-
cia aplicada”139.
4.1. Perspectiva epistemológica
Partamos por entender que desde la perspectiva epistemológi-
ca lo que se busca relacionar son “los problemas del conocimiento en
general y el conocimiento científico en particular.”
Bajo esta mirada “podríamos considerar a la tecnología co-
mo ciencia aplicada”, pero esta es una consideración sobre la que hay
que tener mucho cuidado ya que “esta actividad no siempre ha estado
asociada al conocimiento científico”. Aquí los autores son claros en
señalar que nuestra concepción de ciencia está asociada a un fenó-

138
Cfr. González, William y Hernández, L. (2000). “Tecnología y técnica: tres
perspectivas distintas”. En: Revista Energía y Computación, vol. IX, Nº1, Primer
semestre, pp. 6-19. Cali, Colombia: Universidad del Valle; p. 6
139
Cfr. Idem; p. 7
115

meno “reciente” como fue la revolución científica de los siglos XVI y


XVII140.
En nuestro caso, y para los fines exponenciales del presente
texto, ya hemos dejado de manifiesto en líneas precedentes que el ser
humano no necesitó, al principio, de los conocimientos que hoy en día
tenemos gracias a la ciencia moderna, de donde podemos ver que, en
las actividades que realizaban los seres humanos que nos han precedi-
do, podemos encontrar emparentada a la técnica con los saberes que
hemos producido; para mayor referencia recordemos que los orígenes
de la técnica coinciden con los orígenes del hombre.
Al respecto Gonzales y Hernández traen a colación los apun-
tes del historiador y gran maestro de la Historia de la Ciencia, Alistair
Cameron Crombie (1980), el cual elaboró un brevísimo pero por de-
más preciso listado en el cual –destacan los autores aquí citados– po-
demos mencionar algunas de las técnicas desarrolladas desde la
prehistoria como son: “(…) el uso del fuego, las herramientas, la
agricultura, la crianza y domesticación de animales, el arado, la ce-
rámica, el hilar y el tejer, el uso de pigmentos orgánicos e inorgáni-
cos, el trabajo con metales, la rueda; artefactos como el cabrestante,
la polea, la palanca, el molino rotatorio”141.
Por eso es que reafirmamos que el ser humano, desde el mo-
mento que se le considera “hombre”, supo hacer uso de la técnica
entendida como “un saber práctico (saber hacer) constituido por un
plan de actividades, operaciones, procedimientos y destrezas para
lograr un fin determinado” (saber por qué se hace) y es que el ser
humano, “desde tiempos inmemoriales ha intentado reformar la natu-
raleza con el fin de satisfacer sus necesidades”142.
4.2. Perspectiva sociológica
Por otro lado, la perspectiva sociológica, también entendida
como “sociológica-institucional” por los autores referidos, muestra la
“relación con las instituciones estrechamente ligadas a la tecnología y
orientadas a la producción”, actividad que como bien sabemos es en la
que la industria moderna se sustenta hoy en día debido al auge al que

140
Cfr. Ibídem
141
Cfr. Ibídem
142
Cfr. Ibídem
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

hemos llegado luego de que marcaran la pauta de este cambio de pers-


pectiva y del desarrollo del quehacer científico, tanto las industrias
químicas como las eléctricas desde finales del siglo XIX143
Entonces, ordenando datos, podemos ver que, ante los avan-
ces en el campo de la investigación en ciencia, entendida como bús-
queda del conocimiento puro y desinteresado y basada en la investiga-
ción sistemática, se empezaron a crear laboratorios de investigación
aproximadamente en el siglo XVII que llevaron a que la ciencia y la
técnica se integren definitivamente en lo que hoy conocemos como
“tecnología”, este suceso llevo a que posteriormente se constituyan
asociaciones de científicos como la Academia dei Lincei, la Royal
Society y la Académie de Science de Paris, por mencionar algunos
ejemplos.
Ante este suceso, “los que antes eran llamados sabios” ahora
pasarían a ser “llamados científicos”, a la vez que “dejarían de ser
individuos aislados” para constituirse en un “grupo social reconoci-
do”; el cual les servía para realizar sus investigaciones ya sea dentro
de lo que se conoce como “ciencia académica” o adscritos a lo que se
ha convenido en llamar “ciencia industrial”. Entonces, podemos con-
cluir diciendo que al finalizar el siglo XVIII la ciencia, aceptada ofi-
cialmente, era vista como una actividad a la que se podía respetar.
Vale la pena resaltar lo manifestado por los profesores de la
Universidad del Valle cuando nos recuerdan que: “a pesar del desa-
rrollo en sus investigaciones, la mayoría de los científicos activos
eran todavía aficionados que contaban con otros medios de subsisten-
cia”; dato curioso ya que algo similar pasa con los filósofos de nues-
tros días que, a la par que se dedican a la investigación (por amor a
la sabiduría), al mismo tiempo deben asegurar su subsistencia –en la
mayoría de los casos– en tareas tan nobles como la docencia univer-
sitaria144.
Y es que es a la universidad a donde, “a finales del siglo XIX
la ciencia se trasladó y permitió que el científico vuelva a cambiar su
posición en la estructura social”, tanto que consiguió institucionali-
zarse al mismo tiempo que se institucionalizaba la ciencia en base a

143
Cfr. Idem; p.9
144
Cfr. Ibídem
117

los siguientes factores determinantes como fueron: “(…) el intercam-


bio de información entre científicos; el surgimiento de publicaciones
periódicas encargadas de difundir las investigaciones más recientes;
la creación de un sólido sistema de crítica y revisión para evaluar los
trabajos nuevos y dirimir los conflictos; la consolidación de centros
dedicados a la docencia; y finalmente, premios para recompensar el
trabajo que fuese estimado valioso por la comunidad científica”145
4.3. Perspectiva antropológica
Por último, cuando hacemos referencia a una perspectiva an-
tropológica, lo que queremos llegar a determinar es que esta mirada
nos lleva a establecer que: “cuando se considera a la técnica como un
rasgo de la ‘naturaleza del hombre’ será necesario señalar la diferen-
cia, importante, que se da entre técnica y tecnología pues: mientras la
primera se convierte en un factor fundamental en relación al desarrollo
de nuestra especie; la segunda presenta una naturaleza altamente con-
tingente”146.
Acá nos preguntamos acerca de si ¿la tecnología nos permite
entendernos a nosotros mismos o nos enajena al punto que no sabe-
mos ya quiénes somos? Y si es así ¿cómo podemos definir la naturale-
za del ser humano si no la podemos entender como algo definitivo?
Consideramos que debemos tener en cuenta que lo caracterís-
tico de los seres humanos, en tanto que somos seres naturales, es per-
manecer en un estado de contingencia permanente, en el cual podemos
entender que: “en la vida nada es absolutamente necesario, ni siquie-
ra nuestra propia existencia. Todo es contingente, todo podría ser de
otra manera...”147
Dicho eso será necesario ver en el discurso de la modernidad
como se constituyó el concepto de técnica entendido como tecnología,
y como se pudo desarrollar una nueva forma de tecnificación y ma-
quinización de la techné al servicio del ser humano.
Y con esta mirada antropológica queremos quedarnos ahora
para adentrarnos, en el siguiente punto de este texto, en donde –de

145
Cfr. Idem; p. 10
146
Cfr. Idem; p. 11
147
Casquier, Jesús. (2013, Mayo 22).” En: [Actualización de estado de Facebook].
Recuperado de: [Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

manera exploratoria y preliminar– queremos indagar acerca de cómo


el ser humano de la “modernidad” llego a establecer una conceptuali-
zación sui generis acerca de su puesto en el cosmos. Quizá las expli-
caciones e interpretaciones que sobre la técnica se hayan planteado los
filósofos de la tecnología nos permitan tener “nuevas luces” sobre este
tema.
5. Tecnología y constitución del “hombre” de la moderni-
dad
El concepto de tecnología ha recibido diferentes valoraciones
desde los inicios de la modernidad hasta el siglo XX, época en la que
todavía se podía entender bajo un contexto histórico y social el desa-
rrollo de la ciencia como un quehacer científico que nos llevaba a
rastras a escenarios cientificistas catastróficos ligados a la cosifica-
ción, tanto de la naturaleza como del ser humano.
Pero, ¿cómo es que podemos entender lo acontecido? ¿qué
condiciones se dieron para que se termine argumentando en contra de
una cosificación del ser humano? ¿la técnica y la tecnología no son
herramientas puestas al servicio del hombre para poder adaptarse a un
mundo que le es hostil pero no extraño? ¿qué paso en esa época lla-
mada “modernidad” para cambiar las perspectivas de pensamiento del,
auto denominado, hombre ilustrado?
Reyes Rivas elaboró una concepción de la modernidad que
nos permite darle otra valoración a este “giro del pensamiento” basa-
do en “la revolución científica que marcaría un giro en la cultura occi-
dental”148
Y es que, si bien hay muchos factores que nos permiten en-
tender cuando comienza la modernidad, y en base a que conceptos e
ideales se ponen las bases de su pensamiento, sería un error asumir
que la tecnología, entendida como capacidad inventiva del ser hu-
mano, inicia con la modernidad, producto de la revolución industrial –
o de una revolución científica– que habría “recién empezado a desa-
rrollar la capacidad inventiva humana que hoy conocemos como tec-

148
Reyes Rivas, Roxana. (2016). “Modernidad, Modernismo y Tecnología: con-
cepciones y valoraciones”. En: Revista Comunicación. Año 37, vol. 25, núm. 2,
julio-diciembre, pp. 48-56. Cartago: Instituto Tecnológico de Costa Rica; p.49
119

nología.”149 Lo que si no podemos negar es que en esta época, dicha


inventiva, “se ha catapultado de una manera inusual” producto de
estos cambios150.
De ahí que afirmáramos que “dichos cambios no solo plan-
tean un sin límite tecnológico sino que también modifican trepidante-
mente la forma de vida del ser humano debido a que lo extraordinario
se va volviendo ordinario”, por lo tanto, estos cambios son dignos de
ser estudiados y analizados desde un punto de vista filosófico como

149
Ya hemos dejado en claro previamente que nos diferenciamos de los animales
por las herramientas que a manera de prótesis, haciendo uso de nuestra capacidad
de inventiva y, derrochando imaginación, hemos elaborado y que nos permiten
interactuar de una manera óptima con el mundo que nos rodea, así como con las
circunstancias a la que aquello que hemos llamado “naturaleza” nos enfrenta. Por
lo que si observamos las cosas que están a nuestro alrededor podemos empezar a
mencionar una a una las características que resaltan sobre las cosas que hemos
elaborado: el martillo es un puño tecnificado y potencializado; los anteojos, mi-
croscopios y telescopios son una prolongación del sentido de la vista al infinito y
más allá; la ropa es una prótesis que hemos creado para protegernos del frio, y
algunos buscan con ahínco que la computadora y los dispositivos móviles se
conviertan en una prolongación del cerebro o, ¿por qué no? en un cerebro inde-
pendiente a las direcciones y normativas de los seres humanos. Y es que ante un
mundo construido en base a cosas hasta podríamos plantearnos nuevas preguntas
como: ¿podemos decir que la tecnología es artificial? O, mejor aún, ¿podemos
decir que la tecnología, al ser artificial, destruye la naturaleza humana? Pero,
pensar eso ¿no sería afirmar que existe una “naturaleza del ser humano”, algo así
como una esencia característica de los seres humanos? Pero, ¿cómo podemos
pensar eso? Si en tal empresa nos embarcáramos, a la larga, nos daríamos cuenta
de que aquello que es esencial a la “naturaleza del hombre” no es otra cosa que el
constante cambio, que a fin de cuentas es lo propio de la naturaleza. Ahora bien, si
la naturaleza la entendemos como transformación, que se da en constante y diná-
mica realización –en eterno devenir– es porque la naturaleza no es estática, como
hemos podido indicar en líneas precedentes. Por eso algunos han visto a la natura-
leza como algo a lo que podemos sacar provecho de manera desmesurada en tanto
esta está puesta al servicio del hombre y no solo eso, sino que el ser humano está
en la obligación de intervenirla, cosificarla y aprovecharla. Esto es algo que para
muchos sería totalmente contrario al concepto que de naturaleza se han hecho o
han decidido creer sin reflexionar y que enarbolan como lo propio de la humani-
dad del ser humano “natural” cuando en realidad el ser humano no tiene una
naturaleza definida, determinada, asentada en algo fijo, finito, acabado sino que lo
propio de este, así como el de la naturaleza, es el constante devenir.
150
Reyes Rivas, Roxana. (2016). “Modernidad, Modernismo y Tecnología: con-
cepciones y valoraciones”. En: Revista Comunicación. Año 37, vol. 25, núm. 2,
julio-diciembre, pp. 48-56. Cartago: Instituto Tecnológico de Costa Rica; p.49
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

elementos constitutivos y fundamentales del ser humano en la época


actual151.
Habiendo asumido entonces que estos cambios se dan porque
lo único constante es el cambio, que en nuestra época se da –debido a
que los avances tecnológicos que se vienen experimentando en nuestra
sociedad se producen a un ritmo frenético a la vez que acelerado– no
solo en las cosas que elaboramos sino, también, en los modos de pen-
sar, lo que termina consiguiendo que nos dirijamos plenamente condi-
cionados hacia una nueva constitución del ser humano de donde so-
mos testigos, entonces, cómo tanto en el siglo XX como en los inicios
de nuestro novel siglo XXI nos movemos bajo los nuevos parámetros
tecnológicos que han sido establecidos para determinar lo que es ser
un “ser humano heredero de la modernidad”.
Esto ha ocasionado un aumento desmedido en cuanto al nú-
mero de trabajos, académicos e industriales, sobre la técnica y la tec-
nología, principalmente debido a que los productos tecnológicos están
en todas partes en diversos sentidos y, a la vez, gozan de un lugar
privilegiado en nuestras vidas. Al respecto Gonzáles, López y Lujan,
afirmaban: “No es difícil reconocer la importancia que la tecnología
tiene hoy en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Basta con echar
una mirada a nuestro alrededor. Por esto, es sorprendente que el
estudio del fenómeno tecnológico haya suscitado tradicionalmente tan
poco interés académico”152
Pero el panorama en el ámbito académico ha cambiado abis-
malmente en las últimas dos décadas, han surgido diversas interpreta-
ciones, definiciones y conceptualizaciones no solo sobre los avances
tecnológicos sino sobre los cambios en la manera de pensar y actuar
en la época actual, por lo que vemos pertinente responder a la siguien-
te pregunta ¿de qué manera estos cambios han ido transformando al
ser humano?

151
Cfr. Casquier, Jesús. (2013). “El debate moral de los transgénicos. Considera-
ciones bioéticas”. En: Revista Dialéctica Año 2, Nº 2, pp. 269-280. Lima: Uni-
versidad Nacional Mayor de San Marcos, p. 6
152
Gonzáles, Marta, López, José y Luján, José. (1996) Ciencia, tecnología y
sociedad. Madrid: Tecnos, p. 10
121

6. El siglo XXI, una sociedad mediada por lo tecnológico


Si nos fijamos en nuestras actividades en el ámbito laboral es
casi impensable que la desarrollemos sin el uso de ordenadores perso-
nales, o dispositivos móviles; herramientas en las cuales hacemos usos
de una innumerable cantidad de aplicaciones y programas, siendo los
más conocidos: Word (para redactar documentos), Excel (para elabo-
rar cuadros) y Power Point o Prezi (para diseñar presentaciones en
diapositivas).
En lo que se refiere a las decisiones del ámbito empresarial,
por poner otro ejemplo, nuestra forma de hacer negocios tiene en la
tecnología un recurso fundamental que le permite a los empresarios
tomar mejores decisiones directivas, optimizar sus procesos, organizar
mejor a sus empleados, coordinar mejor con sus proveedores; permi-
tiendo de esta manera que se pueda brindar una mejor cantidad y cali-
dad de servicios por parte de sus organizaciones hacia sus consumido-
res y proveedores, así como un desarrollo eficaz y eficiente por parte
de sus colaboradores para la consolidación y buen desarrollo de las
misma. Incluso nos estamos adaptando al uso y flujo del dinero a tra-
vés de lo que se denomina criptodivisas en esta nueva sociedad me-
diada por la tecnología y un mundo en el que han aparecido de manera
experimental por ahora pero con ribetes perentorios los denominados
Bitcoins, desplazando a los PeerCoin, Litecoin y Dogecoin.
Por otro lado, si nos ponemos a pensar en las diversas posibi-
lidades con las que contamos hoy en día para estar en comunicación
constante –a diferencia de un pasado no tan remoto donde la comuni-
cación se daba pero demoraba– e interconectados con quien queramos
y cuando queramos –ya sea que esta persona esté donde esté– igual
podemos recurrir a una de las siguientes aplicaciones que nos permi-
ten estar comunicados: WhatsApp, Skype, Hangouts, Telegram, por
mencionar las más conocidas, que permiten acortar las distancias y a
la vez que llevamos una comunicación fluida “en tiempo real” con
cualquier lugar del mundo donde haya señal de Internet.
De igual manera recurrimos al entretenimiento, ya que no
imaginamos un fin de semana sin estar conectados a plataformas como
Netflix, YouTube, Flickr, Liveplasma o Spotify por mencionar algunas
de las formas en las que la tecnología ha revolucionado el entreteni-
miento.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Otro de los ámbitos que se ha visto fuertemente influenciado


por la tecnología es el de nuestras relaciones sociales, ya que hoy en
día la mayoría de las personas parecen plenamente preocupadas e
imbuidas en hacer todo lo posible por “publicar” alguna novedad con-
cerniente a su vida a través de plataformas como Facebook, Insta-
gram, Twitter, Tinder, Google+, entre otras, de una sociedad que bus-
ca en la comunicación y exposición mediática de sus actividades coti-
dianas su entretenimiento.
Y si fijaramos la mirada en la práctica en la que se sustenta la
educación de esta época, veríamos que este entorno tampoco se ha
quedad rezagado en la implementación de los avances tecnológicos,
ya que en el ámbito educativo se cuenta con múltiples herramientas
fabricadas al amparo de lo que se ha dado en llamar Tecnologías de la
Información y la Comunicación (TIC), que progresivamente nos diri-
gen hacia escenarios en los que se puede observar que el interés y el
debate se da en base a “lo más adecuado” en torno al desarrollo de
algunas características como vienen siendo la inmaterialidad, la inter-
conexión, la interactividad, la instantaneidad, la creación de nuevos
lenguajes, la tendencia a cierta automatización del individuo, por
mencionar algunas de las principales virtudes y desventajas que
acompañan el desarrollo tecnológico que ha permitido a las tecnolo-
gías posicionares como las herramientas emblema del hombre herede-
ro de la modernidad, tal como refiere Juan de Pablos Pons: “Nuestro
mundo actual se caracteriza por sus complejas interrelaciones y de-
pendencias en multitud de ámbitos, generadas y establecidas a escala
global. Hablamos de un «mundo interconectado», donde todo se pue-
de localizar, exponer, intercambiar, transferir, recibir, vender o com-
prar en cualquier lugar del planeta y en tiempo real”153.
Al respecto de la forma como es tratada la información en
torno a la adquisición de conocimiento se pronunciaba Roberto Car-
neiro dando a entender que: “Vivimos igualmente las señales de una
nueva era prometeica. El conocimiento es erigido en fuerza redentora

153
De Pablos Pons, Juan. (2010). “Universidad y sociedad del conocimiento. Las
competencias informacionales y digitales”. En: «Competencias informacionales y
digitales en educación superior» [Monográfico en línea]. Revista de Universidad y
Sociedad del Conocimiento (RUSC). Vol. 7, nº 2, 6-16. Barcelona: Universidad
Oberta de Catalunya. Recuperado de:
[Link] p. 7
123

del planeta y en factor de progreso imparable. (…) Será, pues, natu-


ral que la edad del conocimiento se esfuerce en la realización de la
unidad de los saberes (viejo sueño de Tales de Mileto y del encanta-
miento jonio de la antigua Grecia), respetando la pluralidad de los
conocimientos”154.
Es en ese orden de ideas que Roncallo destacó la manera co-
mo reconocemos algún valor en la técnica; sobre todo cuando esta nos
genera alguna utilidad; quizá, por eso, en nuestro frenético y esquizoi-
de siglo XXI más valor tendrá, por ejemplo, una técnica asociada al
campo de la medicina que alguna que se dedique al origami ya que
como sociedad hemos ido deshumanizando poco a poco la idea que
posiciona el desarrollo de la técnica como fundamental para el ser
humano, en tanto que nos permite entender los modos de interacción y
cambio social155.
Por lo que si queremos pensar el nuevo escenario en el que
nos vamos a desarrollar a lo largo del siglo XXI no debemos separar
la tecnología de las actividades que nos permitirán escrutar el futuro,
aunque para ello deberemos primero superar los impedimentos que al
pensamiento crítico se le suelen poner al frente, como son: el egocen-
trismo, que nos hace elaborar juicios acerca de las cosas basados en
como queremos que sean y no como son en realidad; las suposiciones,
que nos hacen dar por sentado algo que todavía no ha sido comproba-
do; el hecho de formarnos una imagen del mundo a partir de los me-
dios de comunicación, que a la larga nos conduce a volvernos expertos
en “opinología”; el temor, del cual buscamos defendernos elaborando
juicios negativos referidos a aquellas posibilidades que nos causan
pánico en tanto que somos seres inseguros.

154
Carneiro, Roberto. (Noviembre 2007). La «nueva educación» en la sociedad de
la información y de los saberes. En: E. Martínez (Presidencia). XXII Semana
Monográfica Santillana de la Educación. Las tecnologías de la información y la
comunicación (TIC) en la educación: retos y posibilidades.
[Link] p.83
155
Roncallo, Sergio. (2012). “Técnica, tecnología: más allá de la sinonimia y la
objetualidad”. En: Revista Universitas Philosophica, Año 29 Nº 58, enero-junio
pp. 39-43. Bogotá. Recuperado de:
[Link] p.42 Roncallo, Sergio.
(2012). “Técnica, tecnología: más allá de la sinonimia y la objetualidad”. En:
Revista Universitas Philosophica, Año 29 Nº 58, enero-junio pp. 39-43. Bogotá.
[Link] p.42
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Al respecto de la inseguridad que causa la tecnología y los


cambios que puede ocasionar a las personas, Marshall McLuhan156
hace referencia a un relato de Werner Heisenberg, en tanto este ultimo
había planteado, y no sin razón, que se percibe con desconfianza la
intervención del ser humano sobre la naturaleza desde tiempos inme-
moriales: “En relación con este asunto se ha dicho con frecuencia
que los transcendentes cambios de nuestro medio ambiente y de nues-
tro modo de vivir originados por esta era técnica, han alterado tam-
bién peligrosamente nuestro modo de pensar, y que en ello reside las
causas de las crisis que han conmovido nuestra época y que, por
ejemplo se manifiestan también en el arte moderno. Ciertamente, esta
objeción es mucho más vieja que la tecnología y que la ciencia, pues
que el uso de herramientas se remonta a los orígenes más remotos del
hombre. Así, hace dos mil quinientos años, el filósofo chino Chuang-
Tzu ya habló del peligro de la máquina cuando dijo: En sus viajes por
las regiones al norte del río Han, TzuGung vio a un anciano labrando
su huerta. Había excavado un caz de riego. El hombre bajaba al ma-
nantial, llenaba un recipiente con agua y lo vertía a brazo en el caz.
Si sus esfuerzos eran enormes, los resultados parecían muy mezqui-
nos». Tzu-Gung le dijo: «Hay un medio por el que podrías alimentar
cien cazes en un solo día, y podrías hacer mucho más con poco es-
fuerzo. ¿Quieres que te lo diga?» Alzóse el hortelano, lo miró y dijo:
«¿Qué medio puede ser ese?» Tzu-Gung replicó: «Toma una pértiga
de madera, ligera de una punta, con un peso en la otra. De este modo
podrás sacar agua tan de prisa que se derramará. Eso se llama una
zangaburra».
El enojo asomó al rostro del anciano, quien dijo: «He oído
decir a mi maestro que cualquiera que emplee una máquina hará todo
su trabajo como una máquina. Al que hace su trabajo como una má-
quina, el corazón se le vuelve una máquina, y el que lleva en el pecho
un corazón como una máquina pierde su sencillez. El que ha perdido
su sencillez se sentirá inseguro en las luchas de su alma. La inseguri-

156
McLuhan, Marshall. (1990). La Galaxia de Gutenberg. Barcelona: Editorial
Planeta- De Agostini, p. 43
125

dad en las luchas del alma no se aviene con el sentido honesto. No es


que no conozca tales cosas; es que me avergüenza usarlas».”157
Las ideas acerca de un futuro post-apocalíptico como el que
se plantean los tecnófobos nos hace pensar que si la tecnología no
alcanza su objetivo (darle forma a la naturaleza primitiva del ser hu-
mano) sino todo lo contrario, desapareceremos de la faz de la tierra o,
en el mejor de los casos, volveremos a un estado primitivo donde el
ciclo orientado a la adaptación y el progreso deberá volver a empezar
en tanto que lo tecnológico se le habrá ido de las manos al ser hu-
mano.
Pero, y como bien lo hemos manifestado, no hay nada defini-
tivo en la naturaleza ya que la naturaleza (incluidos los seres huma-
nos) es cambiante; y si no hay nada definitivo no hay una esencia
determinada, algo que sea lo propio de los seres humanos por ende las
mutaciones o invenciones que podamos elaborar genéticamente no
tienen un freno más que el que le damos apañados por nuestros prejui-
cios y conceptos preconcebidos en base a ilusiones epocales acerca de
“lo que es correcto”.
Por ello, en la actualidad, el avance tecnológico se sigue ba-
sando en nuestras necesidades pero, al mismo tiempo, saca a relucir
nuevas necesidades o les da mayor preponderancia a nuestras prótesis
y extensiones que lo que antes le dábamos nosotros; porque si una
particularidad tiene la tecnología, es esa capacidad seductora de “ali-
viarnos” la vida.
Por eso podemos concluir este punto afirmado que la tecnolo-
gía y aquellos que se dedican al desarrollo de la misma, han cambiado
la forma de ver y reconstituir lo esencial del ser humano.
Amparados en los avances tecnológicos hemos ido constru-
yendo un futuro en el que se re-inventa la naturaleza del ser humano,
ya que aquello que otros han considerado como “esencial” en el fondo
no es más que un oxímoron.

157
Heisenberg, Werner. (1958). The Physicist’s Conception of nature. London:
Hutchinson, p. 20
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

7. Biotecnología, la herramienta del ser humano actual.


En un artículo anterior158 al plantearnos la pregunta acerca de
¿qué es la biotecnología? habíamos entendido que “la biotecnología
es el empleo de células vivas para la obtención y mejora de productos
útiles”, además manifestábamos que entendida como una disciplina
“la biotecnología se encarga del estudio científico de dichos métodos
y sus aplicaciones”; por último, terminábamos afirmando que “la
biotecnología existe desde hace mucho tiempo atrás”, que no es algo
que recién se dé con la revolución industrial sino que las técnicas
aplicadas al mejoramiento de la vida se vienen practicando, –a veces
de manera empírica, otras haciendo uso del conocimiento que hemos
ido trasmitiendo de generación en generación– desde los orígenes del
ser humano159.
De ahí que, a fin de ampliar la información que sobre el tema
se tiene, hemos visto conveniente reflexionar sobre las generalidades,
riesgos y beneficios que sobre la biotecnología se ha ido especulado
en los últimos años; lo que buscamos con esta reflexión es entender
porque algunos autores, críticos y personas en general piensan y ven
esta nueva perspectiva tecnológica como algo negativo para los seres
humanos.
Para algunos, la serie de procesos industriales que se realizan
amparados en la modificación genética de los organismos vivos puede
ser considerado como una nueva revolución industrial que catapulta
nuestra capacidad de inventiva y de modificación de nuestro entorno
siempre hostil; para otros, los “aportes” que nos puede dar la ingenie-
ría genética solo nos producirán calamidades que terminaran ocasio-
nando daños inconmensurables tanto para nosotros como para a las
futuras generaciones que vendrán a ocupar nuestro lugar.
Por lo visto, este segundo grupo, no se ha dado cuenta de que
en la actualidad se vienen desarrollando productos biotecnológicos
que inundan nuestra vida.

158
Casquier, Jesús y Ortiz, Rodomiro. (2012). “Las semillas transgénicas ¿un
debate bioético?”. En: Revista Derecho PUCP, Nº69, pp. 281-300. Lima: Pontifi-
cia Universidad Católica del Perú
159
Idem; p. 282
127

Recordemos que nuestra historia está plenamente ligada y


constituida en torno al avance de las técnicas que desarrollamos y que
ahora que son conducidas por el conocimiento científico, sea este
industrial o académico, hacia el desarrollo de nuevas tecnologías –
siempre a ritmos acelerados– que nos permitan, no solo encontrar
respuestas a las expectativas generadas sino, también, que nos permi-
tan poder seguir subsistiendo en este mundo.
Uno de los filósofos contemporáneos que se dio cuenta del
cambio de rumbo en la marcha de los tiempos es Peter Sloterdijk –
filósofo cínico heredero de la reflexión especulativa de la escuela de
Frankfurt, de la crítica sarcástica e irónica del cinismo de Diógenes y
de la práctica tántrica del maestro oriental Osho– del cual nos guiare-
mos en este punto para acuñar algunas ideas referentes a la época en la
que nos desarrollamos y en la que las teorías acerca del transhuma-
nismo empiezan a entrar en el debate académico de manera ineludible.
Sloterdijk planteó en Normas para el parque humano una
respuesta a la Carta sobre el humanismo que había escrito Martin
Heidegger, teniendo como guía que el humanismo ha llegado a su fin:
“el fantasma comunitario que está en la base de todos los humanis-
mos podría remontarse al modelo de una sociedad literaria cuyos
miembros descubren por medio de lecturas canónicas su común devo-
ción hacia los remitentes que les inspiran”160.
Ese humanismo, entendido como una fantasía sectaria, en el
fondo aspiraba a formar un ideal de ser humano: “Los humanizados
no son en principio más que la secta de los alfabetizados, y al igual
que en muchas otras sectas, también en ésta se ponen de manifiesto
proyectos expansionistas y universalistas. Allí donde el alfabetismo se
tornó fantástico e inmodesto surgió la mística gramatical o literal, la
cábala, que ansía llegar a conocer los secretos de la escritura del
autor del mundo. Allí donde, por el contrario, el humanismo se volvió
pragmático y programático, como en los siglos XIX y XX con las ideo-
logías liceístas de los Estados nacionales burgueses, el ejemplo de la
sociedad literaria se amplió hasta convertirse en la norma para la
sociedad política. A partir de ahí los pueblos se organizaron a modo

160
Sloterdijk, Peter. (2006). Normas para el parque humano. Una respuesta a la
Carta sobre el humanismo de Heidegger. Madrid: Ediciones Siruela; p.23
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

de asociaciones alfabetizadas de amistad forzosa, unidas bajo jura-


mento a un canon de lectura vinculante en cada espacio nacional”161.
Ahora podemos ver porque Sloterdijk entiende al humanismo
como una serie de doctrinas y valores que el ser humano –basado en
un cierto tipo de razón y moralidad– ha construido y ratificado a tra-
vés de un discurso de “amansamiento humanístico” en base a su
creencias en que la razón nos hará libres, o en el peor de los casos
poderosos.
Para Sloterdijk el humanismo ha fracasado y es en sumo gra-
do impotente ante un nuevo orden marcado por el transhumanismo,
por ello propone “una meditación sobre la máxima ‘saber es poder’;
porque fue esta la que en el siglo XIX se convirtió en el sepulturero de
la filosofía. Ella resume la filosofía y es, al mismo tiempo, la primera
confesión con la que empieza su agonía centenaria”162.
Como podemos ver, al tratar estos temas referidos a la técni-
ca, la tecnología y la biotecnología hay que ponerse en una situación
en la que podamos abordar las posibilidades que se nos presentan con
relación a la actualidad que vive a un ritmo propio y en un frenesí
constante, pero sin dejarnos llevar ciegamente por las propias ideas en
las que vivimos inmersos.
“Del cadáver de la filosofía surgieron, en el siglo XIX, las
modernas ciencias y las teorías del poder -en forma de ciencia políti-
ca, de teoría de las luchas de clases, de tecnocracia, de vitalismo-
que, en cada una de sus formas, estaban armadas hasta los dientes.
«Saber es poder.» Fue lo que puso el punto tras la inevitable politiza-
ción del pensamiento. Quien pronuncia esta máxima dice por una
parte la verdad. Pero al pronunciarla quiere conseguir algo más que
la verdad: penetrar en el juego del poder”163
Y si bien la tecnología es propia de nuestras prácticas cotidia-
nas, no la estamos cuestionando críticamente; la usamos y tratamos
sacar partido de ella, pero hasta cierto punto la hemos vuelto algo
cotidiano, carente de asombro debido a que vivimos en una sociedad

161
Sloterdijk, [Link]., p. 24-25
162
Sloterdijk, Peter. (2003). Crítica de la razón cínica. Madrid: Ediciones Siruela,
p. 14
163
Ibidem
129

progresiva y consumista de cuanto se le ponga al frente; esto nos ha


direccionado a niveles en los que lo que causa asombro es nuestra
poca capacidad para, justamente, asombrarnos de aquello que nos
rodea.
Por ello es que asumimos que primero deberemos reflexionar
filosóficamente acerca del valor que le damos a la ciencia y a la tecno-
logía en la actualidad para empezar a ver a la biotecnología como una
disciplina que –ante lo característico y propio del progreso de las so-
ciedades occidentales que asientan sus bases en los avances y cambios
concernientes al desarrollo de nuevas herramientas– nos permita tener
mayor control sobre aquello que nos rodea.
Ahora bien, considerando a la filosofía como el modo de co-
nocer la realidad, entendida esta última como el conjunto de las cosas
que existen, siempre que ese conocimiento se dé a través de la razón y
guiado hacia la búsqueda de respuestas, vemos por conveniente resal-
tar que si bien al principio la técnica estaba asociada a la superviven-
cia, a obtener alimentos, o a adaptarse al ambiente que rodeaba a nues-
tros antepasados primigenios, hoy en día la tecnología nos sitúa ante
múltiples posibilidades, motivo por demás suficiente para intervenir
en un debate que plantea puntos divergentes e insurgentes ante la pro-
blemática que significa la implementación de técnicas biotecnológi-
cas.
En ese sentido es que predecimos que, de las interpretaciones
que haga el ser humano sobre el entorno en que se desarrolla, podre-
mos tener comprendida y asumida la diversidad y la diferencia entre
los distintos participantes del proceso que se busca entender y, dado
que en la época en que nos desarrollamos, y en vista de que la tecno-
logía engloba la mayoría de actividades que los seres humanos reali-
zan, consideramos que es de vital importancia reflexionar filosófica-
mente sobre la tecnología
Estamos en una época en la que consideramos es preciso to-
marse un tiempo para meditar sobre la técnica, así como acerca de la
tecnología y el nuevo campo de desarrollo suscitado por la irrupción –
en nuestra época– de la biotecnología, entendida como una herramien-
ta más que nos permitirá entablar relaciones de adaptación a un mun-
do que habitamos pero que no conocemos del todo.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Entonces, ¿Vamos a prevalecer como especie humana? O


vendrá otra especie que nos superará porque no nos queremos dar
cuenta que aquellos que nos superen vendrán al mundo de nuestra
propia estirpe.
A fin de cuentas meditar sobre las herramientas que el ser
humano ha acoplado a su vida es una forma muy interesante de refle-
xionar acerca del ser y el origen de muchas de las cosas a las que le
tratamos de dar sentido, cuando a lo mejor como bien decía Jorge Luis
Borges164, poeta argentino que, como nuestra estimada amiga Teodora
Zamudio y al igual que los antiguos poetas griegos que vimos al prin-
cipio de este texto trataron de ir más allá de lo obvio a la vez que su-
pieron dejar huella al hablar de “las cosas” y lo que les pasará a aque-
llas herramientas que hemos elaborado en nuestro tránsito por el mun-
do pero a las que el sentido se lo damos nosotros.
“El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¿Cuántas cosas,
limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas?
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido”165
8. Conclusiones.
Se debe implementar escenarios en los que se pueda pensar y
hacer filosofía de la tecnología sobre todo ahora que los avances bio-
tecnológicos se desarrollan a un ritmo frenético y constante

164
Borges, Jorge Luis. (1974). “Elogio de la sombra”. En: Obras Completas, vol.
II, pp. 992. Buenos Aires: Emecé Editores, p. 992
165
“Las cosas” de Jorge Luis Borges. Borges, Jorge Luis. Antología poética
1923-1977. Oveja Negra, Bogotá, 1986; p. 85
131

Hay que establecer las condiciones para un debate reflexivo y


argumentativo que permita ordenar nuestras ideas en torno a la técni-
ca, entendida como la habilidad que tienen los seres humanos para
desarrollar herramientas e instrumentos que le permiten adaptarse
mejor a una realidad los rodea y que para algunos resulta ajena.
Los dilemas éticos y la promoción de un cierto tipo de cos-
tumbres morales siempre estarán presente en el debate acerca del pro-
greso tecnológico de la humanidad pero no por ello debemos dejar de
debatir acerca de las principales preocupaciones que surgen ante el
desarrollo de la biotecnología.
El ser humano no es solo un fabricante de herramientas e ins-
trumentos, pero gracias al desarrollo de esa capacidad hemos logrado
elaborar prótesis que nos permiten adaptarnos al ambiente, al punto
que, actualmente, adaptamos el ambiente que nos rodea a nuestras
necesidades.
Las teorías acerca del transhumanismo surgen como un nuevo
punto de vista desde donde podemos replantearnos la pregunta que ha
acompañado a la filosofía desde sus inicios: ¿qué es el ser humano?
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
133

Ciencias Naturales & Investigación

Le biotecnologie come caso di studio sul dialogo


tra scienza e società nell’agroalimentare
di ANDREA SONNINO166

Indice: 1. Gli Organismi Geneticamente Modificati (OGM). 2. Il


rapporto scienza-società. 3. Il caso OGM. 4. L’approccio partecipativo.
5. Un nuovo sistema di relazioni tra scienza, professione e parti sociali.
6. L’Osservatorio sul Dialogo nell’Agroalimentare di Roma. 7.
Conclusioni

1. Gli Organismi Geneticamente Modificati (OGM)


Gli organismi geneticamente modificati o OGM sono piante,
animali o microrganismi nel cui genoma è stato inserito mediante
tecniche di ingegneria genetica un gene proveniente da un altro
organismo (o transgene) in modo da ottenere una caratteristica
desiderata. Il termine biotecnologie - o la sua forma accorciata biotec -
viene spesso usato come sinonimo di OGM (e viceversa). In realtà
quando si parla di biotecnologie agricole ci si riferisce ad una vasta
gamma di tecnologie usate in agricoltura e nella industria alimentare,
utilizzate per un gran numero di scopi, tra cui il miglioramento delle
varietà coltivate e delle popolazioni animali, la diagnosi di patologie
sia animali che vegetali, la produzione di vaccini per uso veterinario e
il miglioramento dei processi fermentativi impiegati nella preparazioni

166
Coordinatore dell'Osservatorio sul dialogo nell’agroalimentare,
Roma. Vicepresidente della Federazione Italiana Dottori in Agraria e Forestali
(FIDAF), Roma. ENEA, Divisione Biotecnologie e Agroindustria, Roma
Coordinatore dell'Osservatorio sul dialogo nell’agroalimentare,
Roma. Vicepresidente della Federazione Italiana Dottori in Agraria e Forestali
(FIDAF), Roma. ENEA, Divisione Biotecnologie e Agroindustria, Roma.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

alimentari167. Le biotecnologie sono anche largamente utilizzate per la


conservazione e la utilizzazione sostenibile della biodiversità
microbica, vegetale ed animale168. Una recente pubblicazione della
FAO169 discute 19 casi in cui l’applicazione di biotecnologie non
transgeniche – senza OGM, quindi - ha portato tangibili e dimostrabili
benefici ai piccoli agricoltori di paesi in via di sviluppo e ha
migliorato la sostenibilità della produzione agricola. La letteratura
scientifica (e non solo) riporta numerosi altri esempi di questo tipo.
L’utilizzo degli OGM nella pratica produttiva è da più di
venti anni accompagnato da una polemica estremamente polarizzata
che non accenna ad attenuarsi, ma ha anzi intrappolato le opposte
fazioni in quella che è stata chiamata dall’antropologo Stone la
‘guerra mondiale della retorica’170. Bauer171 e colleghi hanno definito
la controversia sugli OGM come una rappresentazione
drammaturgica, di cui nessuno conosce il finale, e nella quale molti
attori recitano contemporaneamente sullo stesso palcoscenico, ma
ognuno per un pubblico differente. Come nota personale vorrei
aggiungere che nella mia vita non ho mai ascoltato tante falsità su di
uno stesso argomento, e da entrambe le fazioni, come ne ho ascoltato
sugli OGM. Molte delle fandonie dette o scritte sugli OGM sono così
grossolane da poter essere considerate come veri e propri insulti alla
intelligenza di chi ascolta o legge.
La forte controversia è in realtà legata solo all’ingegneria
genetica ed ai suoi prodotti, gli OGM, mentre le altre applicazioni
biotecnologiche sono generalmente ben accette. Ciononostante, la
polemica in corso sugli OGM oscura agli occhi del grande pubblico e

167
Ruane, J., Sonnino A. (2011) Agricultural biotechnologies in developing coun-
tries and their possible contribution to food security. Journal of Biotechnology
156 (2011) 356–363
168
Lidder P., Sonnino A. (2012) Biotechnologies for the Management of Genetic
Resources for Food and Agriculture. Advances in Genetics vol. 78: 1-168
169
Ruane J., J.D. Dargie, C. Mba, P. Boettcher, H.P.S. Makkar, D.M. Bartley, A.
Sonnino (eds.) (2013) Biotechnologies at work for smallholders: Case studies
from developing countries in crops, livestock and fish. FAO, Rome
170
Stone G. (2002). Both sides now: fallacies in the genetic-modification wars,
implications for developing countries, and anthropological perspectives. Curr.
Anthropol. 43: 611-6.
171
Bauer M., Kohring M., Allansdottir A., Gutteling J. (2001). The Dramatization
of Biotechnology in Elite Mass Media. In Biotechnology
135

a quelli dei decisori politici l’importante contributo all’aumento


sostenibile della produttività agricola dato dalle altre biotecnologie e il
loro ancor più importante contributo potenziale. Posso testimoniare
che molte agenzie internazionali sono talmente timorose di essere
anche solo lambite dalla polemica sugli OGM, che sono restie a
finanziare qualsiasi progetto che contenga anche un solo cenno alle
biotecnologie, pur senza nessun possibile coinvolgimento di OGM. Il
danno è palese.
È difficile negare che gli OGM abbiano incontrato successo:
sono coltivati su quasi 190 milioni di ettari, pari a circa il 12%
dell’intera superficie coltivata, da svariati milioni di agricoltori di tutti
i continenti, sia in paesi industrializzati che in paesi in via di
sviluppo172. Gli agricoltori di tutto il mondo prendono le loro decisioni
animati da logiche imprenditoriali e seguono quindi un approccio
edonistico. Sembra quindi ovvio che gli agricoltori che negli ultimi
vent’anni sono stati propensi (e continuano a essere propensi) a
investire nell’acquisto di sementi OGM vi abbiano trovato un
vantaggio, almeno uguale, se non superiore, al prezzo pagato.
È però altrettanto difficile negare le limitazioni che la
tecnologia ha finora incontrato: le applicazioni sono virtualmente
circoscritte a quattro piante coltivate (soia, mais, cotone e colza), che
occupano il 99% dell’area coltivata con OGM, e queste specie sono
state migliorate principalmente per due caratteri (tolleranza ad alcuni
erbicidi e resistenza a insetti dannosi), soli o combinati tra loro. Poche
altre applicazioni (papaya, erba medica, melanzana) hanno finora
raggiunto scarsa rilevanza statistica. Al momento non esistono animali
OGM approvati per il rilascio commerciale e quindi disponibili per
attività produttive, se si esclude il salmone a crescita rapida approvato
in Canada. Le applicazioni su piante forestali sono limitate al pioppo
resistente ad alcuni insetti, che occupa una modesta superficie in Cina,
e ad un eucalipto a rapida crescita approvato in Brasile, ma non ancora
utilizzato su larga scala.
Successo quindi, ma limitato a poche applicazioni. Proviamo
a capire perché. Prima di tutto le proporzioni degli investimenti

172
ISAAA (2017) Global Status of Commercialized Biotech/GM Crops in 2017:
Biotech Crop Adoption Surges as Economic Benefits Accumulate in 22 Years.
ISAAA Brief No. 53. ISAAA: Ithaca, NY.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

necessari. Le procedure di trasformazione genetica delle piante


coltivate più diffuse sono oggi relativamente semplici, ma
l’identificazione, l’isolamento e l’inserimento in cassette di
trasformazione di geni che codificano per caratteri utili richiedono
operazioni complesse e costose e professionalità altamente
specializzate. La validazione delle piante trasformate e la loro
valutazione agronomica presuppongono un’efficiente organizzazione
sperimentale e hanno comunque una durata pluriennale, che allunga i
tempi di recupero degli investimenti effettuati. Una volta completate
la fase di trasformazione genetica e quella di sperimentazione
agronomica, e ammesso che gli esiti siano positivi, gli OGM devono
affrontare la fase di valutazione della biosicurezza, che richiede
complesse e costose prove di valutazione di impatto ambientale, di
flusso genico, di tossicologia e allergologia, della composizione
chimica e del valore nutrizionale dei prodotti. Altri anni e altri fondi,
spesso ingenti. Arriva infine la fase di approvazione, lunga, costosa,
dagli esiti incerti, legati non solo ad aspetti scientifici, ma anche a
fattori politici e di percezione pubblica.
I costi e i tempi per l’ottenimento e l’approvazione di un
OGM sono quindi proibitivi per il settore pubblico di quasi tutti i
Paesi in via di sviluppo e per le piccole e medie imprese. E difatti
quasi tutti gli OGM oggi coltivati sono stati ottenuti o da grandi
multinazionali o da istituzioni pubbliche di ricerca di pochi grandi
Paesi (Brasile, Cina, India, Stati Uniti). Grandi investimenti, non
importa se del settore pubblico o di quello privato, devono essere
giustificati da un grande ritorno, in termini di beneficio pubblico (se
l’investimento è pubblico) o di profitto (se l’investimento è privato).
Aggiungiamo poi che molti caratteri di potenziale interesse
agronomico, come per esempio la produttività e l’efficienza di utilizzo
di nutrienti e acqua, sono controllati da meccanismi genetici complessi
e sono quindi difficilmente influenzabili mediante l’introduzione nella
pianta coltivata di un solo o di pochi geni. In effetti la coltivazione
degli OGM in commercio ha aumentato la produttività operativa, ha
cioè diminuito le perdite dovute a fattori negativi, quali patogeni,
parassiti ed infestanti, ma non ha apportato miglioramenti della
137

produttività intrinseca, la produttività ottenibile cioè in assenza di


fattori negativi e con disponibilità ottimale dei fattori limitanti173.
In alcuni Paesi l’opposizione di una parte del pubblico ha poi
convinto i relativi governi ad adottare misure restrittive che vanno dal
taglio dei finanziamenti alle istituzioni di ricerca alla istituzione di
regole di biosicurezza esagerate, che aumentano la soglia di
investimenti necessari, alla proibizione tout court della coltivazione.
Tutti questi fattori, insieme ad altri minori che ometto per brevità,
spiegano perché gli OGM disponibili siano sostanzialmente solo
quattro piante migliorate praticamente per due soli caratteri.
Mi sembra pertanto che lo spessore della polemica in corso
sia sproporzionato rispetto alla reale rilevanza del problema. Anche se
i mirabolanti benefici vantati dai sostenitori degli OGM o le
conseguenze disastrose lamentate dagli oppositori corrispondessero a
verità - e onestamente stento a crederlo - si tratterebbe comunque di
effetti di portata limitata. Senza gli OGM il mondo non sarebbe
particolarmente migliore né drammaticamente peggiore. In definitiva
credo che gli OGM possano essere di aiuto in alcune circostanze e in
alcuni contesti geografici, ma che non possano essere considerati la
panacea che risolverà i problemi della fame o della sostenibilità a
livello globale.
La controversia OGM sì – OGM no ha invece nuociuto
gravemente allo sviluppo scientifico di qualche area geografica –
leggasi Europa, in particolare Italia, ma non solo. Il blocco dei
finanziamenti pubblici, il divieto di sperimentare in pieno campo, la
persecuzione mediatica dei biotecnologi vegetali hanno arrecato danni
difficilmente riparabili al sistema di ricerca pubblico e ha stroncato la
ricerca biotecnologica privata nel campo agricolo.
2. Il rapporto scienza-società
Nel secolo scorso (o, se si preferisce, nel millennio passato)
l’informazione (non solo scientifica, peraltro) seguiva un flusso
lineare: la conoscenza generata da soggetti ”esperti” (artisti, ricercatori
e tecnologi), era mediata da professionisti e tecnici per essere

173
Sonnino, A. (2013) Biotecnologie e sicurezza alimentare. Energia, Ambiente,
Innovazione. 59 (1): 53-60. [Link]
scientifica/EAI/anno-2013/biotecnologie-per-lo-sviluppo-sostenibile
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

trasferita a operatori economici, consumatori o semplici cittadini che


ne beneficiavano passivamente
Creatori di conoscenza (artisti, ricercatori e tecnologi)

Mediatori di conoscenza (insegnanti, professionisti, giornalisti,
tecnici)

Utenti finali (consumatori, operatori economici, cittadini)

Questo flusso di conoscenze era compatibile con il contratto


vigente tra scienza e società: la società forniva i finanziamenti
pubblici necessari per effettuare ricerca e sviluppo e in cambio la
comunità scientifica si impegnava a produrre e a rendere
pubblicamente disponibile nuova conoscenza, della cui qualità tecnica
e scientifica si rendeva garante attraverso meccanismi interni di
controllo - come per esempio la peer review degli articoli scientifici o
i meccanismi di cooptazione nell’accademia174.
Il rapporto tra scienza e società ed il modello lineare in vigore
nel passato secolo versano oggi in una grave crisi. Il sapere,
polverizzato in settori superspecializzati, viene oggi comunicato al
grande pubblico per mezzo di narrazioni e linguaggi frammentati. Il
pubblico, a sua volta, potendosi avvalere di un più elevato livello
medio di istruzione e di un più facile accesso all’informazione175,
rivendica da una parte una più attiva partecipazione ai processi
decisionali che lo riguardano, ma dall’altra risulta disorientato dal
flusso disordinato di input informativi che riceve176. Questa
problematica è particolarmente evidente nel campo dell’alimentazione
e dell’agricoltura, le cui interazioni con la salute dei consumatori e
con l’ambiente preoccupano tutta la società nel suo insieme.

174
Gibbons, M. (1999). Science's new social contract with society. Nature, 402
(Suppl.), C81-C84
175
Sonnino, A., Sharry, S. (2017) Strategic biosafety communication: beyond risk
communication. In: Adenle A., Morris J., Murphy D. (eds.) Genetically Modified
Organisms in Developing Countries. Cambridge University Press, chapt. 16, pp
175-186
176
Sykes K., MacNaghten P. (2013), Responsible Innovation – Opening up dia-
logue and debate. In: Owen R., Bessant J., Heintz M. (eds.) Responsible innova-
tion, pp. 85-107. John Wiley & Sons Ltd., Chichester, UK
139

Le conseguenze dello scollamento tra scienza e società sono


almeno due:
1. In molti casi i risultati della ricerca - in particolar modo, ma non
esclusivamente, pubblica - fanno fatica a trovare accettazione
sociale, per cui non vengono - o vengono solo parzialmente -
tradotti in valore sociale, economico o ambientale. Questo significa
che le risorse che la società mette a disposizione della ricerca, già
scarse, volatili e non predicibili, sono utilizzate in maniera poco
efficace, dando luogo a quella che è stata definita come ‘death
valley’ delle acquisizioni scientifiche potenzialmente utili, ma mai
applicate177.
2. I portatori tradizionali di conoscenza, scienziati, insegnanti,
tecnici, mediatori culturali e professionisti delle varie materie non
sono più identificati come tali, ed il loro ruolo stenta a essere
riconosciuto come socialmente rilevante in un clima di sfiducia e
di incertezza crescenti.
La produzione di energia nucleare, l’uso in agricoltura di
OGM178 e le applicazioni delle nanotecnologie nell’industria
alimentare179 sono gli esempi più rilevanti - ma non gli unici - di
tecnologie, per il cui sviluppo erano state investite ingenti risorse, ma
che sono poi state rifiutate dalla società. La polemica in corso in Italia
sui vaccini è invece paradigmatica della difficile applicazione di
conoscenze consolidate (immunologia) nel campo della salute
pubblica180. Nelle sezioni seguenti si usa il caso degli OGM per
analizzare il rapporto tra scienza e società.

177
European Union (2015). New Ways of providing knowledge to tackle food and
nutrition security: what should the EU do? Expo 2015 EU Scientific Steering
Committee; 2015. Doi: 10.2788/802016
178
Sonnino A., P. Carrabba, M. Iannetta (2017) Gli organismi di ricerca nei
sistemi di innovazione agroalimentare: da perno a partner (responsabili) della
innovazione. In: D. Petruzzella (a cura di) L’innovazione nell’agrifood del
Meditteraneo: concetti, esperienze ed attori di un ecosistema in formazione. CI-
HEAM, Bari, cap. 4, pp. 60-77.
179
Macnaghten, P., Carro-Ripalda, S. (Eds.) (2015). Governing Agricultural
Sustainability: Global Lessons from GM Crops. London and New York:
Routledge
180
Fondazione Lorenzini (2017) Dalla Vaccine hesitancy alla Vaccine recovery.
Il Sole 24 Ore Sanità, Allegato al numero 42 del 21 novembre 2017,
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

3. Il caso OGM
La diffusione commerciale di OGM è iniziata nel 1996 ad
opera di società private. Nella prima fase di adozione della tecnologia,
l’approccio utilizzato dall’amministrazione pubblica per prendere
decisioni riguardanti il loro rilascio nell’ambiente e la loro
commercializzazione era un approccio “elitario” o “tecnocratico”
(Tabella 1), basato sul principio che il pubblico non può comprendere
la base scientifica delle decisioni perché non domina i concetti e le
conoscenze necessarie (principio del deficit di conoscenza o deficit
cognitivo)181. Le decisioni sono state quindi delegate a scienziati o ad
altri specialisti della materia che possedevano le conoscenze e le
capacità tecniche necessarie. Il pubblico doveva essere semplicemente
informato delle decisioni prese e, se contestate, difese, attraverso un
processo di comunicazione lineare e unidirezionale secondo il modello
DAD - Decide, Announce, Defend182.
L’opposizione del pubblico è stata da subito forte,
particolarmente in Europa ed in altre aree geografiche. A questo punto
sono scesi in campo i media, che hanno esercitato una forte influenza
sull’opinione pubblica. La pubblica opinione in proporzioni variabili a
seconda delle area geografica ha sospettato che i messaggi degli
scienziati e le scelte dell’amministrazione pubblica non fossero del
tutto esenti da pressioni esercitate da lobby del modo produttivo a
sostegno di interessi di parte.
I propugnatori dell’adozione degli OGM (ricercatori, settore
privato, parte dell’amministrazione pubblica) hanno quindi operato
vari tentativi di superare gli ostacoli posti dal pubblico alla diffusione
della nuova tecnologia. Di seguito si analizzeranno alcuni degli
approcci concettuali proposti, utilizzando per comodità di esposizione
una successione cronologica, anche se essi non hanno seguito una

[Link]
[Link]
181
National Science Board (2004). Science and Engineering Indicators 2004.
Chapter 7: Science and Technology: Public Attitudes and Understanding. Arling-
ton, VA: National Science Foundation
182
Oughton D. (2005). The promises and pitfalls of participation. In: L.
Landerweerd, L.-M. Houdebine, R. Termeulen (eds.) Biotechnology-Ethics. An
introduction. Angelo Pontecorboli Editore, Firenze, Italy: pp. 305-313.
141

sequenza temporale chiaramente definita, ma si sono largamente


sovrapposti tra loro.
Supponendo che l’opposizione della società alle nuove
tecnologie fosse generata da ignoranza, si pensò di dover educare il
pubblico e si adottò quindi l’approccio “pedagogico” (Tabella 1), nel
presupposto che una migliore conoscenza scientifica avrebbe indotto
nella gente percezioni più favorevoli alla scienza in generale ed alla
adozione degli OGM in particolare183. Questo approccio, pur sempre
basato sul principio del deficit cognitivo e quindi chiaramente
asimmetrico, riconosce la necessità della comunicazione col pubblico,
supponendo che quando il pubblico avesse raggiunto un livello di
conoscenza adeguato, avrebbe automaticamente condiviso le opinioni
degli scienziati184. L’approccio pedagogico si è presto rivelato fallace:
per il caso degli OGM studi ad hoc hanno dimostrato che
informazione puntuale e livello di istruzione hanno scarsa influenza
sul loro grado di accettazione185. L’approccio pedagogico ignora,
infatti, che le opinioni sono formate solo parzialmente sulla base delle
conoscenze acquisite, mentre sono influenzate pesantemente anche da
altri fattori, quali le emozioni, le ideologie, l’identità sociale e la
fiducia nelle istituzioni186. Un miglior livello di istruzione non ha
comportato di per sé una più pronta accettazione degli OGM. Va
precisato che l’approccio pedagogico non ha nulla a che vedere con la
divulgazione scientifica con metodologie comunicative moderne che
ha l’obiettivo di accrescere la cultura scientifica e non quello di
migliorare l’accettazione sociale di nuove tecnologie. Un ottimo

183
Traynor P. et al. (2007). Strategic approaches to informing the public about
biotechnology in Latin America. Electronic Journal of Biotechnology. 10(2), 169-
177
184
Bubela, T. et al. (2009). Science communication reconsidered. Nature Bio-
technology, 27(6), 514-518.
185
Gaskell, G. et al. (2011). The 2010 Eurobarometer on the life sciences. Nature
biotechnology, 29(2), 113-114. Sinemus, K., Egelhofer, M. (2007) Transparent
communication strategy on GMOs: Will it change public opinion? Biotechnology
Journal 2, 1041-1146. Sorgo, A. et al. (2011). Knowledge about and acceptance
of genetically modified organisms among pre-service teachers: a comparative
study of Turkey and Slovenia. Electronic Journal of Biotechnology, 14(4), 5-5
186
Macnaghten, P., Carro-Ripalda, S. (Eds.) (2015). Governing Agricultural
Sustainability: Global Lessons from GM Crops. London and New York:
Routledge. Lucht, J. M. (2015). Public acceptance of plant biotechnology and GM
crops. Viruses, 7(8), 4254-4281
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

esempio di divulgazione scientifica è dato dalla esposizione “DNA. Il


grande libro della vita da Mendel alla genomica”, organizzata
recentemente a Roma187.
I sostenitori degli OGM hanno quindi proposto di adottare un
approccio di “marketing” e di utilizzare tecniche comunicative
moderne per convincere il pubblico dei vantaggi ottenibili
dell’accettazione dei prodotti dell’ingegneria genetica188. La
considerazione di partenza è che gli scienziati non sanno comunicare o
almeno non sanno comunicare al grande pubblico - cosa peraltro
verissima – e debbono quindi essere opportunamente formati ed
affiancati da esperti in comunicazione. Rispetto all’approccio
pedagogico, questa strategia confeziona messaggi che tengono conto
della cultura, dei valori e delle rappresentazioni sociali di coloro cui
sono diretti e costituisce quindi un passo in avanti. I limiti
dell’approccio, oltre a quello di continuare ad adottare metodologie
comunicative unidirezionali, derivano da un palese intento didascalico
e forzante (“da piazzista”) che suggerisce la presenza di intenti
manipolatori. La comunicazione volta al convincimento della
cittadinanza in merito ai benefici degli OGM ha avuto in realtà un
effetto di messa in allarme del pubblico e ha ottenuto quindi risultati
lontani, se non opposti, da quelli perseguiti189. Né grande successo è
stato sortito dall’intervento di testimonial di prestigio universalmente
riconosciuti come super partes (in Italia questo ruolo è stato svolto per
lungo tempo dal prof. Veronesi).
I fallimenti comunicativi discussi precedentemente indicano
chiaramente come l’adozione del principio del deficit cognitivo sia
fallace e non porti a risultati concreti. La supposizione oggi
largamente accettata è che le attitudini nei riguardi delle tecnologie
emergenti siano formate sia da fattori cognitivi che da fattori

187
[Link]
mendel-alla-genomica
188
Scholderer, J., Frewer, L.J. (2003). The Biotechnology Communication Para-
dox: Experimental Evidence and the Need for a New Strategy. Journal of Con-
sumer Policy, 2, 125-157
189
Ibidem
143

emozionali, mediati da credenze ideologiche e religiose, da valori etici


e da altri aspetti culturali190.
Alcuni autori191 hanno inoltre notato che la mancata adozione
di nuove tecnologie è causata più spesso dalla loro inappropriatezza
che da metodi inappropriati di trasferimento tecnologico. Uno dei più
importanti motivi di mancata adozione è il fatto che la nuova
tecnologia risolve problemi non percepiti come tali dagli utilizzatori
finali192. Inoltre il grande pubblico esprime oggi una domanda di
partecipazione più attiva nei processi decisionali relativi all’adozione
di innovazioni tecnologiche e sociali e preme per un passaggio da
modelli di democrazia procedurale (o rappresentativa) a modelli di
democrazia deliberativa (o partecipativa), che siano legittimati
dall’uguale possibilità data a tutte le parti interessate di far ascoltare la
loro voce193.
4. L’approccio partecipativo
L’articolo di Gibbons194 propone che il contratto vigente tra
scienza e società sia sostituito da un nuovo contratto che assicuri che
la nuova conoscenza prodotta, oltre ad essere scientificamente valida,
sia anche allineata con i valori predominanti nella società, sia in altre
parole ‘socialmente solida’. Questo nuovo contratto prevede che il
pubblico sia attivamente coinvolto nella produzione di conoscenza e
nei processi decisionali relativi allo sviluppo ed alla applicazione di
tecnologie, dimodoché la produzione scientifica e la sua applicazione,

190
Macnaghten, P., Carro-Ripalda, S. (Eds.) (2015). Governing Agricultural
Sustainability: Global Lessons from GM Crops. London and New York:
Routledge. Kahan, Dan M., On the Sources of Ordinary Science Knowledge and
Extraordinary Science Ignorance (2016). Oxford Handbook of the Science of
Science Communication (Forthcoming); Yale Law & Economics Research Paper
No. 548. Available at SSRN: [Link]
191
Bassi N.S.S., da Silva C.L. (2014) As estratégias de divulgação científica e
transferência de tecnologia utilizada pela Empresa Brasileira de Pesquisa Agro-
pecuária (Embrapa). Interações, campo grande. 15(2): 361-72.
[Link]
192
Fujisaka S. (1994) Learning form six reasons why farmers do not adopt inno-
vations intended to improve sustainability of upland agriculture. Agricultural
Systems; 46(4): 409-25
193
Nielsen, A.P. et al. (2004). Involving the public - participatory methods and
democratic ideals. Global Bioethics, 17, 191-201
194
Gibbons, M. (1999). [Link].
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

siano percepite sia come trasparenti che come partecipate. L’attuale


sistema di relazioni sociali risponde infatti al principio che le decisioni
sono percepite come giuste o sbagliate più in base al metodo adottato
per prenderle che a cosa è stato deciso195.
L’obiettivo dell’approccio “partecipativo” (Tabella 1) è
pertanto triplice:
1. assicurare l’assunzione di decisioni riguardanti l’adozione
di nuove tecnologie che siano tecnicamente valide e in
linea con le aspettative e le preoccupazioni del pubblico
attraverso l’assunzione di responsabilità da parte di tutti i
portatori di interesse della società;
2. ricostruire il clima di pubblica fiducia nelle istituzioni, ivi
inclusi ricerca e professione196;
3. ridare unità e coerenza al sapere ed alla informazione.
L’approccio partecipativo capovolge il fallace principio del
deficit cognitivo e lo sostituisce con il riconoscimento della simmetria
della conoscenza – e quindi della speculare simmetria dell’ignoranza –
tra creatori tradizionali di sapere (ricercatori e tecnologi), mediatori
della conoscenza (professionisti, tecnici, insegnanti, comunicatori) e
grande pubblico.
Tabella 1 - Sinossi degli approcci comunicativi197
Approccio Scopo Tipo di Momento Caratteristi
principale comunica- della comu- che dei
zione nicazione gruppi
bersaglio
prese in
considerazio

195
Rawls J. (1971) A Theory of Justice. Cambridge, Massachusetts: Belknap Press
of Harvard University Press
196
Sonnino, A., Sharry, S. (2017) Strategic biosafety communication: beyond risk
communication. In: Adenle A., Morris J., Murphy D. (eds.) Genetically Modified
Organisms in Developing Countries. Cambridge University Press, chapt. 16, pp
175-186
197
Modificato da Sonnino, A., Sharry, S. (2017) Strategic biosafety communica-
tion: beyond risk communication. In: Adenle A., Morris J., Murphy D. (eds.)
Genetically Modified Organisms in Developing Countries. Cambridge University
Press, chapt. 16, pp 175-186.
145

ne

Elitario Informare Unidirezio- A Nessuna


delle deci- nale, top- conclusione
sioni prese down del processo
decisionale
Pedagogi- Educare il Unidirezio- A Livello di
co pubblico nale, top- conclusione istruzione sul
per down del processo tema
permettere decisionale
la
comprensio
ne delle
decisioni
prese
Marketing Convincere Unidirezio- A Preoccupa-
il pubblico nale, top- conclusione zioni
delle down del processo
decisioni decisionale
prese
Partecipa- Adottare Bidireziona- Prima, Conoscenze,
tivo decisioni le, simmetri- durante e abilità,
condivise co dopo il attitudini e
dal processo pratiche
pubblico decisionale

L’approccio partecipativo prevede che nei processi


decisionali relativi allo sviluppo ed alla utilizzazione di nuove
conoscenze siano coinvolti tutti i portatori di interesse, ognuno dei
quali apporterà i propri contributi198. Da un lato, il pubblico ha infatti
la volontà di - e la forza per - sentirsi partecipe delle decisioni che lo
riguardano e non applicatore passivo di tecnologie sviluppate da altri.
Dall’altro la ricerca ha l’esigenza di acquisire informazioni sulle reali
attitudini e preoccupazioni del pubblico, e la capacità di elaborarle e di
interpretarle. A questo scopo il gruppo di esperti responsabile delle
decisioni in materia tecnologica deve essere opportunamente allargato

198
Bubela, T. et al. (2009). Science communication reconsidered. Nature
Biotechnology, 27(6), 514-518
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

a non esperti in modo da tenere nella debita considerazione il punto di


vista e le preoccupazioni di una porzione molto più ampia della
comunità199 e condividere la responsabilità delle decisioni assunte.
L’approccio partecipativo è congruente con valori di
democratizzazione della conoscenza, ma non coincide con la mera
applicazione del voto di maggioranza alla validazione del sapere200.
Galilei affermava che “Se il discorrere circa un problema difficile
fusse come il portar pesi, dove molti cavalli porteranno più sacca di
grano che un caval solo, io acconsentirei che i molti discorsi facesser
più che un solo; ma il discorrere è come il correre, e non come il
portare, ed un caval barbero solo correrà più che cento frisoni.” Piero
Angela ha recentemente dichiarato che “la velocità della luce non si
decide per alzata di mano”, mentre Isaac Asimov parla di “falsa
nozione che la democrazia significhi che la mia ignoranza vale quanto
la tua conoscenza”201. Al contrario, l’approccio partecipativo prevede
cicli iterativi di riflessione collettiva di esperti e non esperti in merito
alla generazione ed utilizzazione della conoscenza e la formazione di
consenso tra le parti interessate. Questo processo permette la presa di
decisioni scientificamente valide e socialmente accettate. Va infine
considerato il problema della rappresentatività: i gruppi più motivati
ed aggressivi coincidono spesso con una minoranza poco significativa
delle parti coinvolte e come tali vanno considerati nei processi
decisionali.
5. Un nuovo sistema di relazioni tra scienza, professione e
parti sociali
Per colmare il solco tra scienza e società, tra professione e
pubblico, è necessario un nuovo sistema di relazioni tra scienza,
professione e parti sociali fondato sul dialogo e sulla condivisione
delle responsabilità, non solo in merito all’impiego delle conoscenze,
ma anche in merito all’accumulazione, la gestione e la condivisione
del sapere. La partecipazione del pubblico nei processi decisionali

199
Rufo, F. (2017) Per una società democratica della conoscenza. Notizie di
Politeia, 32(126): 16-25
200
Tallacchini, M. (2017) Dalla “scienza come democrazia” alle società
democratiche della conoscenza. Notizie di Politeia, 32(126): 6-15
201
Citato in Hayhoe K. (2017) Le radici del rifiuto della scienza. Le Scienze, 592,
30-32.
147

relativi alla generazione e all’utilizzazione di nuove conoscenze è


comunque un processo di trasformazione culturale (Tabella 2) che ha
la potenzialità di creare nuove relazioni, di rafforzare capacità, di
promuovere procedure di riflessione e apprendimento collettivi, di
alimentare la consapevolezza e, quindi di promuovere il cambiamento
sociale. I benefici che possono derivare dall’adozione dell’approccio
partecipativo possono quindi andare oltre i suoi obiettivi specifici.
Il coinvolgimento del pubblico nei processi di sviluppo di
innovazione rappresenta anche il nocciolo del concetto di Responsible
Research and Innovation (RRI) adottato dall’European Commission’s
Science in Society Programme202 per allineare la ricerca e i suoi
risultati ai valori, alle aspettative e alle necessità della società203.
L’approccio RRI propugna ricerca che sia non solo volta
all’innovazione ma che sia anche responsabile, nel senso etimologico
del termine di responsum abilis o capace di dare risposte alle necessità
espresse o tacite della società. La ricerca responsabile richiede
capacità di coinvolgere i portatori di interesse fin dalle prime fasi di
pianificazione delle ricerche, in modo da renderli pienamente
consapevoli dei possibili risultati e delle nuove opportunità e capaci
quindi di valutare le diverse opzioni.
Il nuovo sistema di relazioni tra scienza, professione e parti
sociali è sicuramente maggiormente necessario per progetti di ricerca
e sviluppo di tipo applicativo, che possono avere un immediato
impatto ambientale, sociale o economico, mentre progetti di ricerca di
base, la cui utilizzazione pratica non è all’inizio prevedibile, dovrebbe
essere meno influenzata dalle aspettative del grande pubblico, ma
lasciata alla libera creatività degli scienziati.
Il dialogo tra scienza e società deve abbracciare sia gli aspetti
scientifici e tecnici della valutazione da effettuare o della decisione da
prendere, sia credenze, aspettative, percezioni o preoccupazioni, non
importa se scientificamente infondate204, relative alla innovazione da

202
Owen, R. et al. (2012). Responsible research and innovation: From science in
society to science for society, with society. Science and Public Policy, 39(6), 751-
760
203
EC (2013). Options for strengthening Responsible Research and Innovation.
Luxemburg: Publication Office of the European Union. EUR25766EN. Bruxelles:
European Commission
204
Fondazione Lorenzini (2017) op. cit.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

adottare. In altre parole il dialogo deve rispondere non solo alla


domanda relativa alla validità e alla sicurezza della nuova tecnologia,
ma anche a quelle riguardanti la corrispondenza alle aspettative e alla
compatibilità con i timori del pubblico205.
Tabella 2 – Trasformazione culturale necessaria per l’approccio
partecipativo206
Obiettivo finale Da Generazione di A Cambiamento sociale,
della ricerca conoscenze economico, ambientale
Contratto sociale Scienza per la società Scienza con e nella
società
Approccio scienti- Riduzionista Sistemico (comprensione
fico (comprensione delle delle relazioni tra le
componenti del sistema) componenti del sistema)
Conoscenza gene- Scientificamente solida Scientificamente solida e
rata socialmente accettata
Valutazione Indicatori di risultato Indicatori di impatto
(pubblicazioni, brevetti) (cambio sociale,
economico, ambientale)
Rapporti con la Consultazione finale Diretto coinvolgimento
società con beneficiari delle parti interessate nei
potenziali processi decisionali
Tipo di comunica- Unidirezionale Partecipativa
zione
Strumenti di co- Comunicazione Facilitazione,
municazione scientifica (Conferenze, documentazione,
articoli scientifici e gestione e condivisione
tecnici) di conoscenze
Ambito Azienda agricola o Territorio
dell’innovazione industria di
trasformazione
alimentare
Tipologia di for- Insegnamento Apprendimento collettivo
mazione
Organizzazione Merito individuale e Lavoro di squadra e
del lavoro competizione tra istituti collaborazione negli e tra
di ricerca gli istituti di ricerca e tra

205
Sonnino, A., Sharry, S. (2017) op. cit.
206
Sonnino, A., Sharry, S. (2017) [Link].
149

questi e la società
La comunicazione partecipativa non è quindi basata solo
sull’evidenza scientifica, ma è soprattutto centrata sulla gente.
Come affermato da Valentini207, “l’informazione, la
comunicazione e la partecipazione del cittadino non possono essere
(…) puri incidenti di percorso, ma devono essere parte del processo
decisionale”. Il coinvolgimento delle parti interessate deve quindi
iniziare dalla identificazione degli obiettivi della ricerca e
dell’innovazione tecnologica, in modo da promuovere
l’appropriazione dei progetti e l’assunzione collettiva di responsabilità
che renderà le scelte tecnologiche individuate realmente applicabili.
La comunicazione deve essere quindi considerata come un processo
continuo perseguito dalle prime fasi di progettazione della ricerca agli
stadi finali di validazione e valutazione di impatto socio-economico e
ambientale. Forme di finanziamento diffuso (crowdfunding o
crowdsourcing) sono strumenti molto efficaci per coinvolgere la
società nella scelta delle priorità dei temi di ricerca208.
Il dialogo deve coinvolgere tutte le parti interessate, in modo
da ottenere un ampio ventaglio di opinioni e cogliere la diversità di
atteggiamenti dell’uomo della strada. L’ampiezza dei gruppi bersaglio
della comunicazione deve quindi risultare dal miglior compromesso
possibile tra la massima rappresentatività e la gestione dei costi
connessi. Il dialogo deve coinvolgere un pubblico estremamente
differenziato per livello di istruzione, genere, età, cultura, attitudini,
credenze, aspettative e valori. Si devono quindi adottare strategie
comunicative realizzate a misura di ogni singolo gruppo. A tale scopo
bisogna condurre progetti di ricerca preliminare ad hoc. Analoga
ampiezza deve caratterizzare gli spettri di competenze presenti nel
team di scienziati direttamente coinvolti nel dialogo che deve
comprendere oltre agli esperti nelle discipline direttamente convolte,
anche skills di portata più generale quali ovviamente economia,
sociologia, scienze della comunicazione, ma anche altre soft skills

207
Valentini T.D., Cannavò L., Carrabba P. e Cirillo M., (2015) Ambiente, metodo
scientifico e società. In: Borrelli G. (ed.). La Sostenibilità ambientale. Un
manuale per prendere buone decisioni. ENEA, Roma.
[Link]
[Link]
208
[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

finora non adeguatamente coinvolte, sia di matrice umanistica (per


esempio giuridico-storico-filosofica), sia di interfaccia tra il mondo
delle cosiddette STEM209 e il mondo umanistico, quali logica
matematica, scienze cognitive, storia e filosofia del pensiero
scientifico. Parte dei problemi di cui si è discusso potrebbero infatti
essere affrontati attraverso un approccio sistemico interdisciplinare e
transdisciplinare, che privilegi la comprensione delle interazioni tra
componenti del sistema rispetto allo studio delle componenti stesse;
nonché promuovendo una più sistematica organizzazione della
conoscenza e, soprattutto, della comunicazione.
Per applicare il metodo partecipativo è necessario inoltre
contare su mediatori e/o facilitatori adeguatamente formati e dotati
quindi dei soft skills occorrenti.
Il dialogo deve essere basato su di un’accurata valutazione del
contesto in cui deve avere luogo e quindi sulla comprensione empirica
e sistematica di valori, conoscenza e attitudini delle parti coinvolte210.
Acunzo211 e colleghi propongono il Field Participatory Rural
Communication Appraisal per assegnare priorità ai problemi di
comunicazione, identificare le parti interessate, mappare le loro
relazioni sociali e analizzare le loro conoscenze, attitudini e pratiche
per mezzo di Knowledge, Attitude and Practices (KAP) Survey.
Questo approccio è stato utilizzato con buoni risultati in progetti di
biosicurezza di OGM212.
Gli strumenti che possono essere utilizzati per consultare il
pubblico nei processi decisionali sono numerosi e comprendono le
consensus conference, i fori cittadini, i future workshops, gli scenario

209
L'acronimo STEM deriva dall'inglese Science, Technology, Engineering and
Mathematics,
210
Nisbet M.C., Scheufele D.A. (2009). What's next for science communication?
Promising directions and lingering distractions. American Journal of Botany, 96
(10), 1767-1778
211
Acunzo M. et al. (2014). Communication for Rural Development Sourcebook.
Rome, Italy: Food and Agriculture Organization (FAO).
212
Sensi, A., Ghosh, K., Takeuchi, M., Sonnino A. (2009) Building Biosafety
Capacities: FAO’S experience and outlook. FAO, Rome, Italy. Sharry, S. (2013)
Communicating Biosafety - A New Approach for Agrobiotechnology Adoption.
Agrotechnol 2: e107. Kazana, V., et al. (2015). Public attitudes towards the use of
transgenic forest trees: a cross-country pilot survey. iForest 1441-008
151

workshop, gli studi con metodo Delphi, le udienze pubbliche (public


hearings), i focus groups e i referendum213. Metodi partecipativi sono
stati utilizzati con successo in progetti per la formulazione di politiche
nazionali di ricerca sulle biotecnologie in vari paesi214.
Il dialogo può utilizzare un mix di media, come internet,
giornali, materiale stampato, video, storytelling, radio e TV, riunioni
collettive, incontri personali, fiere e mostre. In qualche occasione sono
state utilizzate con buona efficacia rappresentazioni teatrali, canzoni e
giochi interattivi215. Nel mix di media sono da includere anche i
cosiddetti social, tenendo presente il rischio di effetti di
radicalizzazione di posizioni contrapposte alimentato dal noto
fenomeno del bias cognitivo consistente nel porre attenzione selettiva,
pressoché automatica, esclusivamente sulle notizie e posizioni che
confermano i propri convincimenti preesistenti. Il problema delle
lingue usate nei progetti di comunicazione sta acquisendo importanza
crescente, anche in riferimento ai recenti flussi migratori che hanno
creato contatti tra genti non in grado di comunicare correttamente tra
loro.
Nel dialogo tra scienza e società si deve porre cura a che la
comunicazione sia chiara e comprensibile a tutti (“chi parla difficile
mente”), ma anche onesta e quindi completa e tempestiva, in modo da
assicurare la completa trasparenza del processo decisionale e costruire
un clima di fiducia e rispetto reciproci. A tale scopo si dovrebbe
assicurare la neutralità (assenza di conflitti di interesse) e la credibilità
delle fonti di informazione. In questo contesto viene ad assumere un
ruolo molto notevole la figura di “Garante” che può essere offerta da
agenzie internazionali o nazionali la cui autorevolezza sia largamente
riconosciuta.
I concetti esposti in questo lavoro sono stati finora validati in
numero limitato di progetti implementati in aree geografiche e in
ambiti tecnologici molto diversi tra loro: dal pionieristico
coinvolgimento della popolazione locale nella progettazione del
Central Artery/Tunnel di Boston216, al progetto di ingegneria climatica

213
Nielsen, A.P. et al. (2004). Op. cit.
214
Sensi, A., Ghosh, K., Takeuchi, M., Sonnino A. (2009) Op. cit.
215
Sonnino, A., Sharry, S. (2017) Op. cit.
216
Hughes T. (1998) Rescuing Prometheus. Pantheon Books, New York.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Stratospheric Particle Injection for Climate Engineering (SPICE) nel


Regno Unito217, al progetto di introduzione di salmone geneticamente
modificato nell’Europa del Nord218 e al progetto di modificazione
genetica di topi per prevenire la diffusione della malattia di Lyme219 .
Anche in Italia, oltre alla progettazione partecipata del Parco di
Bubano220, alcuni progetti di ricerca e dimostrazione hanno ottenuto
risultati rilevanti mediante il coinvolgimento diretto degli attori sociali
interessati (vedi per esempio Carrabba et al.221).
6. L’Osservatorio sul Dialogo nell’Agroalimentare di
Roma
Un gruppo di persone, ricercatori, docenti, operatori
interessati alle dinamiche in atto nel settore agroalimentare ha
costituito, in collaborazione con la Federazione Italiana Dottori in
Agraria e Forestali (FIDAF), con l’Associazione Passinsieme e con la
rete del Festival Cerealia, l’Osservatorio sul Dialogo
sull’agroalimentare222 con la finalità di avviare una riflessione
multidisciplinare sullo stato della comunicazione tra le componenti dei
sistemi agroalimentari (detentori ufficiali di conoscenza, società civile
e poteri politici ed economici) e avanzare proposte concrete per
(ri)costruire un clima di fiducia reciproca, migliorare i flussi di
comunicazione e facilitare percorsi di assunzione ed attuazione di
decisioni condivise.

217
Stilgoe, J. et al. (2013). Developing a framework for responsible innovation.
Research Policy 42(9), 1568-1580
218
Bremer, S. et al. (2015). Responsible techno-innovation in aquaculture: Em-
ploying ethical engagement to explore attitudes to GM salmon in Northern Eu-
rope. Aquaculture, 437, 370-381
219
Borel B. (2017) Gestire i messaggi. Le Scienze, 592, 32-34
220
Rossi D. (2018) Progettazione partecipata del Parco di Bubano. AgriCulture
[Link]
agroalimentare/page/3/
221
Carrabba P., M. De Mei, L.M. Padovani, L. Bacchetta, D. Marino, S. Valenti,
A. Cappuccio (2013) Il progetto LIFE DINAMO: un modello di approccio
integrato per la conservazione e l’incremento della biodiversità nelle aree
agricole (LIFE08 NAT/IT/000324). In: G. Calabrese, C. Pacucci, W. Occhialini,
G. Russo (a cura di) IX Convegno Nazionale Biodiversità, Atti del convegno, Vol.
3, Territorio, Paesaggio e Servizi Eco-sistemici, pp. 112-118, CIHEAM-IAMB,
Bari
222
[Link]
153

Come prima tappa l’Osservatorio sul dialogo


nell’agroalimentare ha organizzato un ampio confronto tra i portatori
d’interesse del settore agroalimentare sotto forma di un workshop dal
titolo “Dialogo nell’agroalimentare: dal caos al patto sociale”223,
tenutosi lo scorso 8 giugno presso l’Aranciera dell’Orto Botanico di
Roma, gentilmente messa a disposizione dall’Università La Sapienza
di Roma. Hanno partecipato al workshop ricercatori, giornalisti,
rappresentanti delle istituzioni, dei produttori, dei consumatori, del
mondo della scuola e dell’associazionismo.
I principali aspetti emersi nel confronto tra i partecipanti
hanno riguardato le problematiche con le quali si confronta oggi la
società in tanti campi, non solo quello dell’agroalimentare, e
precisamente i ruoli sociali divenuti sempre più liquidi, la
frammentazione dei linguaggi e delle narrazioni, la polverizzazione
dei saperi, l’emergere di interessi diversi, vissuti spesso come
contrapposti. A queste problematiche fanno riscontro conseguenze
importanti a livello di vita sociale del Paese, ovvero un senso diffuso
di incertezza e mancanza di punti di riferimento sicuri, un mancato
riconoscimento delle diverse competenze e, in alcuni casi, dei ruoli ad
esse associati dei diversi attori, un generale senso di mancanza di
rispetto per gli interessi “altri”.
L’Osservatorio ha in programma altre iniziative per
promuovere un percorso partecipato verso una consapevolezza ed un
impegno condivisi.
7. Conclusioni
L’ultimo atto della controversia sugli OGM è la sentenza
della Corte di giustizia europea del 25 luglio scorso, la quale stabilisce
che la sostituzione di una base di DNA con un’altra tramite tecniche di
genome editing deve essere considerata alla pari dell’introduzione di
un gene estraneo per mezzo di ingegneria genetica. Ne deriva che gli
organismi così ottenuti devono essere sottoposti alla stessa
regolamentazione degli OGM (Direttiva 2001/18/CE). La sentenza va
anche oltre, equiparando agli OGM (e quindi sottoponendo alla stessa
regolamentazione) anche gli organismi ottenuti per mutagenesi
convenzionale, che è stata utilizzata fino a qualche tempo fa per

223
[Link]
sociale/
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ottenere migliaia di nuove varietà di molte specie agrarie e che finora


era stata esentata dalle norme di biosicurezza in ragione della sua
lunga tradizione di sicurezza. Non sono in grado di predire adesso gli
effetti di questa sentenza, ma appare evidente come, se non
interverranno azioni correttive, essa rappresenterà un grande freno
all’applicazione di una tecnologia con un grande potenziale. Questa
sentenza, che deve essere considerata come una sconfitta, deve
costituire uno stimolo per la ricostruzione del dialogo nel sistema
agroalimentare.
Il nuovo sistema di relazioni tra scienza e società proposto in
questo articolo ha un costo e richiede quindi adeguati investimenti. Lo
sviluppo di conoscenze e tecnologie che rispondano alle esigenze ed
alle aspettative della società e che quindi, oltre a essere
scientificamente solide, siano anche largamente accettate, approvate e
applicate senza resistenze sociali, li giustifica ampiamente. Le
decisioni prese senza coinvolgere le parti interessate possono infatti
risultare meno care nel breve termine, ma poi rivelarsi non applicabili
o applicabili solo ad un alto costo sociale e risultare quindi molto più
costose, come si sta verificando per il genome editing. I maggiori
programmi di ricerca, come Horizon 2020 e PRIMA, stanno da
qualche tempo inserendo tra i requisiti dei progetti da finanziare
l’adozione di approcci partecipativi per la consultazione ed il
coinvolgimento dei portatori di interesse nella progettazione e
nell’esecuzione delle attività di ricerca. La comunità scientifica non
appare adeguatamente preparata a questo nuovo orientamento. Il
cambio di paradigma richiederebbe quindi corposi interventi di
formazione.
155

Cambio climático, conservación de la biodiversi-


dad y protección eficiente de los cultivos: el valor
natural de los servicios ecosistémicos
por JUAN IZQUIERDO224 y SANDRA SHARRY225

Sumario: 1. Introducción. 2. Impacto del Cambio Climático. 3. Pérdida


de Biodiversidad. 4. Disponibilidad de productos eficientes para la pro-
tección de los cultivos. 5. Hacia una posible solución integral. 6. Valor
natural. 7. Un mapa de ruta para el valor natural. 8. Reflexiones finales.

1. Introducción
La agricultura convencional y en especial la familiar enfren-
tan una alta presión como resultado de factores combinados tales co-
mo una mayor demanda por productos inocuos y de calidad, la volati-
lidad de los precios y la competencia por la cuota de un mercado cada
vez más global. A su vez por el lado de la producción hay desafíos
importantes entre los cuales los mayores costos de los insumos, la
menor capacidad en el control de plagas y enfermedades y las condi-
ciones climáticas alteradas que afectan las temporadas de cultivo,
aumentan la presión sobre los agricultores y agrónomos. De acuerdo a
la FAO (2010), la agricultura deberá producir 71% adicional en 2050
para atender la mayor demanda de alimentos y el 90% de dicho au-
mento deberá provenir del mayor rendimiento de los cultivos así como
mayor intensidad de la producción. Sin embargo la producción inten-
siva de cultivos a menudo ha creado ambientes exuberantes altamente
favorables para las plagas, lo que ha llevado a una necesidad cada vez
mayor de pesticidas, ya que los insectos, las malezas y los patógenos
acumulan resistencia. Hoy en día, la agricultura utiliza alrededor de

224
Ph.D., Oficial Principal de Producción de Cultivos (r), FAO. Consultor Inter-
nacional Producción Agrícola Sostenible y Biotecnología. [Link]
Correo: juanizquierdo813&[Link]
225
Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de La Plata, De-
cana, Facultad Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad Nacional de La Plata,
Argentina. Correo: ssharry@[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

2,5 millones de toneladas de plaguicidas al año226 y 220 especies de


malezas han desarrollado resistencia a herbicidas utilizados en la pro-
ducción de cereales227 . Ya en la década de 1990, se descubrió que los
costos en salud del uso excesivo de plaguicidas en los arrozales asiáti-
cos eran más altos que los beneficios económicos del control de pla-
gas228.
En particular para el caso de la producción agrícola y pesque-
ra de América Latina y el Caribe que crecerá un 17 % en los próximos
diez años con más de la mitad de este crecimiento (53 %) atribuible al
aumento en la producción de los cultivos con una tasa anual de au-
mento del 1,8 % por año hasta 2027, ello debido especialmente a me-
joras en el rendimiento y a la expansión de 11 millones de nuevas
hectáreas para cultivo y pasturas 229. En este escenario el cultivo de
soja representará el 62 % de la expansión del área cultivada en la re-
gión.
Dentro de este contexto y aparentemente antagónicos, se con-
cretizan entre otros, tres grandes problemas: impacto del cambio cli-
mático, pérdida de biodiversidad y disponibilidad reducida de produc-
tos fitosanitarios eficientes.
Puede existir una solución mutuamente beneficiosa para los
tres problemas?
Algunos han utilizado la innovación para reinventar sus nego-
cios y aprovechar nuevas tecnologías o sistemas de producción alter-
nativos para crear un negocio económicamente sostenible, otros ape-
lan a nuevos mecanismos como el pago por los servicios del ecosiste-
ma como una forma práctica de buscar resultados mutuamente benefi-
ciosos. En este capítulo exploramos algunas ideas y tendencias.
2. Impacto del Cambio Climático
226
Pretty, J.N. & Bharucha, Z.P. 2014. Sustainable intensification in agricultural
systems. Invited Review. Annals of Botany, 114 (8): 1571-1596.
227
Heap, I. 2014. Global perspective of herbicide-resistant weeds. Pest Manage-
ment [Link] issue: Global herbicide resistance challenge. Vol. 70, Issue
9, pp.1306-1315. September 2014.
228
Pingali, P., Hossain, M. & Gerpacio, R. 1997 Asian Rice Bowls - The returning
crisis? In association with IRRI. Wallingford, UK, CAB International.
229
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la Organiza-
ción de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Informe 2018.
157

La agricultura en general enfrenta un clima adverso caracte-


rizado por un aumento de la temperatura y precipitaciones alteradas
con graves impacto sobre ciclos y rendimientos así como cambios en
plagas y malezas (aparición de nuevas especies). Este nuevo escenario
presenta eventos extremos (más frecuentes, intensos y fuera de época)
con una afectación mayor sobre la agricultura familiar en condiciones
de fragilidad. Tres casos recientes ilustran la magnitud de las pérdidas
económicas a nivel nacional por eventos climáticos extremos:
 Paraguay 2016: lluvias torrenciales causan 50% de pérdidas
sobre la producción agrícola, PIB cae del 4% al 3,7%.
 Uruguay 2017-2018: sobre área record de soja (1,5 M ha)
ocurre una sequía extrema de 60 días causando la reducción de mas
del 50% de los rendimientos con pérdidas de la producción del 70%
evaluadas en 560 M USD.
 Argentina 2012: pérdida de la producción de soja pa-
ra la campaña 2011/12 equivalente a 2,658 M USD por inundaciones
siendo que la máxima perdida de soja en 2018 podría llegar a ser de
hasta U$ 272 M USD 230.
En la Argentina, los cambios en el clima están afectando y
afectarán de diversas formas y con diferentes magnitudes al sector
agropecuario. Las modificaciones en los patrones de lluvias y en
las temperaturas, por un lado, alterarán la productividad de los culti-
vos y de los rodeos; y por el otro, aumentarán la presión que ejercen
las malezas, plagas y enfermedades. En la Tercera Comunicación
Nacional 231, se analizan constantemente modelos de simulación del
crecimiento y desarrollo de cultivos en escenarios climáticos futuros.
De allí se observó que, en promedio y en la región pampeana, tanto
el maíz como la soja se verían favorecidos. Si bien el rendimiento del
cereal podría incrementarse levemente, la soja rendiría hasta un 50 %
más hacia fines de siglo. Con respecto al trigo y en un futuro cercano
(2040) los rendimientos podrían disminuir. Si bien estos resultados
pueden verse como favorables, no hay que perder de vista que se trata

230
[Link]
231
Resumen Ejecutivo de la Tercera Comunicación Nacional . Estrategia Nacional
de Cambio Climático (ENCC),
[Link]
cionnacional/tercera
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

de promedios regionales y de una serie de 30 años, lo que implica que


las variaciones espaciales y temporales son altas, con zonas donde los
rendimientos disminuirán y otras en las que los incrementos serán
mayores. La CEPAL por su parte, indica que para el 2020 se esperan
pocos cambios en rendimiento de trigo, maíz y soja. Sin embargo, a
largo plazo (2050-2080) los rendimientos disminuirían entre 11% y
16% para trigo, 15% y 24% para maíz y entre 14% y 25% para soja.
Argentina es quinta entre 84 países en desarrollo con respecto a la
cantidad de tierra en agricultura que pudiera ser sumergida por un
incremento en 1m en el nivel del mar 232 .
El cambio climático amenaza la seguridad alimentaria mun-
dial, la erradicación la pobreza y el logro el desarrollo sostenible 233.
En ello las actividades humanas causantes de la degradación ambien-
tal no son fenómenos nuevos, de hecho el hombre ha estado alterando
su entorno durante miles de años por lo que se acepta que la época
geológica actual sea llamada el "Antropoceno" dado el grado en que el
hombre, a partir del final del siglo XVIII (primeros gases de efecto
invernadero generados por humanos detectables en núcleos de hielo),
ha venido afectando las condiciones en nuestro planeta234. La más
reciente aceleración de dichos cambios en los regímenes de tempera-
tura y precipitaciones produce efectos directos e indirectos en la pro-
ductividad agrícola, entre ellos sequías, inundaciones y la redistribu-
ción geográfica de plagas y enfermedades. Dentro de dicho contexto,
la agricultura climáticamente inteligente 235 constituye un esfuerzo
que ayuda a transformar y reorientar los sistemas agrícolas frente a un
clima cambiante a través de tres objetivos principales: el aumento
sostenible de la productividad y los ingresos agrícolas, la adaptación y
la creación de resiliencia ante el cambio climático y la reducción y/o
absorción de gases de efecto invernadero, en la medida de lo posible.
Muy posiblemente el éxito del proceso industrial desarrollado
en 1909 de síntesis de amonio a partir del nitrógeno de aire y la pro-

232
Cepal 2012. La economía del cambio climático en América Latina y el Caribe.
[Link]
233
FAO 2018. Cambio climático. [Link]
234
Comentario del Premio Nobel Paul J. Crutzen
235
FAO 2018. La agricultura climáticamente inteligente.
[Link]
159

ducción de fertilizantes nitrogenados (urea) ha sido la piedra angular


de que estemos alcanzando al 2018 una población muy cercana a los
7550 millones de seres humanos 236 . Al mismo tiempo, tam-
bién este proceso es una de las causas de la emisión de gases efecto
invernadero que contribuyen al cambio climático. El uso anual de
nitrógeno sintético para la agricultura fue calculado en 92 millones de
toneladas en la primer década del milenio (FAO, 2009) y representa el
15% de las emisiones agrícolas siendo la fuente más importante des-
pués de la fermentación entérica y el estiércol. En términos de emisio-
nes, el N2O (óxido nitroso) es 300 veces más potente que el CO2
como gas de efecto invernadero y los suelos agrícolas producen el
69% de las emisiones, que ascienden a 65 kilotoneladas en 2013237.
Los niveles de dióxido de carbono (CO2), han sido sistemáticamente
evaluados a nivel mundial desde 1958. La concentración en la atmós-
fera de CO2, el principal gas de efecto invernadero, ha alcanzado el
nivel récord de 403 ppm en 2017 y representa el 145% de los niveles
preindustriales (antes de 1750) 238.
En Colombia, el IDEAM, la autoridad climática del país, ava-
lada por organizaciones internacionales ha generado escenarios de
cambio climático hasta el año 2100 destacándose la necesidad las
consecuencias alarmantes de no prevenir y/o mitigar impactos 239.
Sin embargo, el cambio climático podría ser aprovechado
como un nuevo escenario para nuevas oportunidades de crecimiento.
Ante extremos climáticos cada vez más frecuentes como temperaturas
fuera del rango normal, granizos, lluvias torrenciales y sequías en
invierno, los agricultores deben prepararse para enfrentar estos cam-
bios que en cada región y en cada zona geográfica se manifiestan de
manera distinta. “La agricultura de hoy debe buscar nuevas prácticas
para adaptarse a estos cambios climáticos. Por un lado, debemos
monitorear los cultivos frente a nuevas plagas y enfermedades y bus-
car mejores infraestructura e innovaciones que nos permitan proteger

236
[Link]
[Link]
237
World Resources Institute 2014 Protocolo Global para Inventarios de Emisión
de Gases de Efecto Invernadero a Escala Comunitaria ISBN: 978-1-56973-909-9
238
Organización Meteorológica Mundial (OMM), 2018
239
IDEAM Colombia 2018 [Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

nuestros cultivos de los distintos fenómenos que afectan directamente


su biología” 240.
La gestión del cambio climático, más que un proceso de ges-
tión ambiental, es un proceso de gestión territorial que le compete a
todos los actores presentes en el territorio y es un proceso que debe
hacer parte de toda agenda de desarrollo de cualquier territorio que
pretenda ser justo, viable y sostenible a largo plazo241. Es el caso del
cultivo de café en Colombia, que en promedio tiende a disminuir
adaptabilidad. Las innovaciones agroforestales y manejo oportuno y
adecuado del cultivo son unas de las estrategias de mitigación y adap-
tación del cambio climático en el cultivo de café, brindando herra-
mientas y conocimiento al caficultor para ser resiliente frente al cam-
bio242.
En respuesta a los aumentos globales estimados de temperatu-
ra, la emisión de C02 a partir del carbono orgánico del suelo, está
siendo considerada como factor preocupante. A su vez el carbono
orgánico del suelo es un sumidero natural para el CO2 atmosférico. En
tal sentido existe un acuerdo general de que el potencial de secuestro
de carbono de las tierras de cultivo de todo el mundo podrían oscilar
entre 0,90 y 1,85 Pg C / año, es decir, 26-53% del objetivo de la "Ini-
ciativa : Suelos para la seguridad alimentaria y el clima" 243. El se-
cuestro de carbono del suelo y la conservación de las reservas existen-
tes de carbono en el suelo, dados sus múltiples beneficios, incluida la
producción mejorada de alimentos, es una importante vía de mitiga-
ción para alcanzar el objetivo global de menos de 2 ° C del Acuerdo
Climático de París.
Nuevas tecnologías e innovaciones pueden facilitar la adapta-
ción y la mitigación al cambio climático al aumentar la resiliencia en

240
Ministro de Agricultura de Chile, 2018, Antonio Walker
241
[Link]
[Link]/articulos_ciat/biblioteca/PORTAFOLIO_DE_ESTRATEGI
AS_DE_ADAP TACION-SANTIAGO_DE_CALI.pdf
242
Ovalle Rivera, Oriana (2018). Impacto del cambio climático sobre la aptitud
del cultivo de café en Costa Rica. Centro Internacional de Agricultura Tropical
(CIAT). Cali. CO. 23p.)
243
Zomer, Robert J.; Bossio, Deborah A.; Sommer, Rolf; Verchot, Louis V..
2017. Global Sequestration Potential of Increased Organic Carbon in Cropland
Soils. Scientific Reports . 7: 15554.
161

el sector agrícola. Entre ellas, el recambio de especies frutícolas en la


mayoría de las regiones de Chile es un ejemplo de cómo el cambio
climático ha impactado al agro. “El cambio climático ha hecho que la
fruticultura, que estaba radicada principalmente en la zona centro,
centro norte y algo de centro sur, se haya ido desplazando hacia el
Sur. Si en la Región Metropolitana de Chile, antes la uva de la mesa y
la palta eran las especies de mayor producción, ahora especies como la
nuez, con un crecimiento exponencial, avellanos y otros frutos secos
son las que ocupan dichos espacios. Por otro lado, en la zona sur la
actividad principal era la ganadería, hoy el escenario es distinto. La
producción frutícola está creciendo a pasos agigantados en esa zona,
sobre todo con cerezas, avellanos y berries. Es decir, la frontera frutí-
cola se está desplazando hacia el sur” 244.
3. Pérdida de biodiversidad
Desde hace 11,000 años los humanos han sido agricultores
con un impacto mensurable en la biodiversidad 245. Hace 8,000 años
la agricultura ya estaba muy extendida en Europa y Asia con benefi-
cios sustanciales en la alimentación e impacto en los ecosistemas y en
la biodiversidad. El deterioro de los agro ecosistemas, causa central de
la pérdida de biodiversidad, resultó de transformar selvas, bosques,
matorrales, pastizales, manglares, lagunas y arrecifes en campos agrí-
colas, ganaderos y granjas camaroneras con una alteración sustancial
del hábitat de miles de especies 246. Muchas veces dicha intervención
(cambio de uso del suelo) no es completa pero igualmente induce al
deterioro de la composición, estructura o función de los ecosistemas lo
que impacta a las especies y en los bienes y servicios que obtenemos
de la naturaleza. La pérdida de biodiversidad ha llevado a configurar
una lista de ‘hot-spots’ definidos por la Conservation International
representando el 2,3% de la superficie terrestre total con el 50% de las
especies de plantas y el 42% de las especies de vertebrados endémi-
cas.

244
FEDEFRUTA, Chile. 2018. Juan Carlos Sepúlveda, gerente general.
245
Kerr, J., 2016. Loss of products, loss of biodiversity, climate change: three
problems - one solution. The Dundee Conference: Crop Protection in Northern
Britain 2016, 23-24 February 2016, Dundee, UK 2016 pp.1-8 ref.17
246
Sarukhan, J. 2009. Porque se pierde la biodiversidad. CONABIO México.
[Link] [Link] /biodiversidad/[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

En el caso de México247, se ha perdido alrededor del 50% de


los ecosistemas naturales afectando las selvas húmedas y secas, los
pastizales, los bosques nublados y los manglares siendo los ecosiste-
mas más accesibles, productivos, con mejores suelos y en lugares
planos los más afectados.
En Escocia, el informe de la British Breeding Bird Survey
2012 muestra que de las 61 especies sobre las cuales se pueden calcu-
lar las tendencias, nueve disminuyeron significativamente entre 1995
y 2011 siendo las principales causas los métodos de producción que
utilizan pesticidas, fertilizantes, altas tasas de carga y un rango limita-
do de especies, ya sea como cultivos o como componentes de pastos.
En Chile, el territorio estepario de Magallanes ha estado so-
metido a procesos productivos que han generado desequilibrios ecoló-
gicos, los que han repercutido en la disminución de la biodiversidad.
El continuo pastoreo ha incidido en la eliminación de especies forraje-
ras de alto valor nutritivo debido al poder selectivo del ovino. No hay
cifras concretas que muestren el estado de las especies que componen
la estepa magallánica. Sólo hay estudios acotados sobre cambios en la
composición florística. En Magallanes, complementariamente, hay
análisis de las especies animales con problemas de conservación, va-
rios relacionados con la estepa. De estas, al año 2008 existían siete
mamíferos y dos aves con problemas de conservación (Universidad de
Chile, 2013)248. Al analizar la biodiversidad como conservación de
ecosistemas, la ecoregión de la Estepa de la Patagonia se le califica
“en peligro” y se le asigna “máxima prioridad regional” 249.
Argentina, como país exportador de alimentos y materia pri-
ma, no ha estado libre de las profundas transformaciones que han
sufrido los ecosistemas naturales. Quizás, el ejemplo de transforma-
ción y pérdida de ambientes naturales más evidente es el que se ha
producido en el Espinal y en los Pastizales pampeanos a partir de la
introducción del ganado en el siglo XVI y de la agricultura a fines del

247
CONABIO, México. 2009. Sistema de información sobre especies invasoras
en México
248
Universidad de Chile, Instituto de Asuntos Públicos, Centro de Análisis de
Políticas Públicas (2013). Informe País. Estado del Medio Ambiente en Chile
2012. Universidad de Chile. p. 213. Santiago de Chile.
249
Ibid.
163

siglo XIX y comienzos del XX 250 , con una transformación aún mayor
después de 1996 a partir de la introducción de la soja genéticamente
modificada tolerante al glifosato. Esto produjo un incremento en el
número de hectáreas dedicadas a la agricultura (“agriculturización”),
en las cuales se aplica el paquete tecnológico que comprende la utili-
zación de cultivos genéticamente modificados, labranza cero, y la
aplicación de glifosato y fertilizantes inorgánicos 251 .
Estudios recientes muestran que en la actualidad en Argenti-
na, los efectos sinérgicos entre el cambio climático y otras amenazas
representan un problema importante para las especies en peligro252 .
Las alteraciones referidas producen consecuentemente la aceleración
de procesos de cambio en la composición de las comunidades debido
a modificaciones en la distribución geográfica de algunas especies, o
la extinción local de aquellas menos tolerantes a nuevas condiciones
ambientales 253 254.
Debido a la elevación de temperaturas que tiene como conse-
cuencia, el cambio climático produce aridez en la tierra afectando a las
actividades agropecuarias e influye en cientos de miles de especies
que ven afectadas sus condiciones naturales de supervivencia. Si no se
toman medidas serias para desacelerar el calentamiento global, alre-
dedor del 57 por ciento de las plantas comunes y el 34 por ciento de
los animales podrían sufrir una disminución dramática a nivel global
para 2080 255.

250
Bilenca, D.N. & F.O. Miñarro. 2004. Identificación de áreas valiosas de pasti-
zal (AVPs) en las pampas y campos de Argentina, Uruguay y sur de Bra-
sil. Fundación Vida Silvestre Argentina, Buenos Aires
251
Bedano, J., & A. Domínguez. 2016. Large-scale agricultural management and
soil meso- and macrofauna conservation in the Argentine Pampas. Sustainability
8:653
252
Godoy-Bürki A. 2016. Efectos del cambio climático sobre especies de plantas
vasculares del sur de los Andes Centrales: un estudio en el noroeste de Argentina
(NOA) Ecología austral 26 (1), 83-94
253
Tercera Comunicación Nacional. Estrategia Nacional de Cambio Climático
(ENCC),
[Link]
cionnacional/tercera
254
[Link]
[Link]
255
Universidad de East Anglia, revista Nature Climate Change, 2017.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

4. Disponibilidad de productos eficientes para la protec-


ción de los cultivos
A pesar de existir extensas listas y catálogos comerciales in-
terminables de insumos agrícolas, muchos de ellos obsoletos, los
mismos están perdiendo eficiencia, generan resistencia en los micro-
organismos patógenos y en las malezas y presentan costos no accesi-
bles para el mediano y pequeño agricultor. La desaparecida extensión
agrícola en América Latina reemplazada por la diseminación casi
indiscriminada de empresas de agronegocios ha resultado en una me-
nor transferencia de información confiable sobre nuevos productos y
sus usos (estados, momentos y dosis de aplicación). Asimismo la
investigación de mercado por parte de la industria de protección de
cultivos revela una disminución del gasto global en investigación y
desarrollo de productos fitosanitarios, especialmente en la Unión Eu-
ropea (UE). La investigación en la UE pasó del 33% del gasto mun-
dial en la década de 1980 a solo el 7,7% en el período 2005-2014.
Esto fue concomitante con la tendencia mundial de un menor desarro-
llo de nuevos productos fitosanitarios (28 productos en 2012, compa-
rado con 70 en 2000) 256. En particular, en 2001 había 905 ingredien-
tes activos registrados que los agricultores europeos podían usar pero
en 2018 solo quedan 338 y este número podría disminuir a 111 para
2021, por lo que las opciones para la protección de cultivos se están
volviendo mucho más limitadas 257.
Dos razones para esta significativa disminución: en primer
lugar, la madurez de los mercados globales con marcos regulatorios
más rigurosos y, en segundo lugar la I + D actual se centra en el lan-
zamiento de semillas de variedades con nuevos rasgos a partir de mo-
dificaciones genéticas-OGM (y próximamente de edición genómica)
rechazadas hasta ahora por el electorado de la UE y en otros países y
con una percepción pública opuesta (sin base científica) en muchos
países de América Latina y el Caribe (ALC).
La Unión Europea (UE) con una población total de más de
500 millones es una parte significativa de la cadena global de suminis-
tro agrícola que sin embargo, ha mostrado una decidida renuencia a

256
McDougall, Phillips, 2013. R&D trends for chemical crop protection products
and the position of the European Market
257
Paul Rea, BASF, comunicación a CropLife news, 2018
165

aceptar algunas innovaciones agrícolas tal como los cultivos OGM de


uso generalizado en gran parte del mundo y con importantes aumentos
de los rendimientos de maíz, soja, canola y algodón, entre otros. Re-
cientemente, muchos partidarios de una modernización de la agricul-
tura europea habían esperado que las nuevas técnicas de edición de
genes (new breeding techniques-NBTs) de creciente uso para el desa-
rrollo de cultivos con mayor resistencia a enfermedades y al estrés por
déficit hídrico (es decir, CRISPR) quizás incursionaran en la UE. Sin
embargo, en julio 2018, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea
(TJCE) dictaminó que los cultivos modificados genéticamente por
NBTs deberían estar sujetos a las mismas regulaciones que los OGM
convencionales 258.
Muchos fitomejoradores y científicos sostienen que las técni-
cas de edición de genes como CRISPR-Cas9 deben considerarse mu-
tagénesis, al igual que la irradiación, y, por lo tanto, exentas de la
directiva, porque sólo implican cambios en el ADN y no la inserción
de genes extraños. Sin embargo los opositores a los OGM sostienen
que la naturaleza deliberada de las alteraciones (el proceso) hecha a
través de la edición de genes significa que deberían estar bajo la direc-
tiva. Se esperaba que los organismos creados utilizando tecnologías de
edición de genes nuevas y precisas, como CRISPR-Cas9, estuvieran
exentos de la actual legislación europea que ha limitado la siembra y
venta de cultivos OGM. Sin embargo, el TJCE determinó que solo las
técnicas de mutagénesis “ que se han utilizado convencionalmente y
tienen un largo historial de seguridad están exentas de esas obliga-
ciones" por lo que los organismos creados con técnicas de mutagéne-
sis desarrolladas después de 2001, incluida la edición de genes, no
están exentos de la directiva.
La reducción de productos y opciones en la cartera refleja una
mayor presión por parte de los reguladores, especialmente a medida
que el enfoque pasó de un riesgo a otro. En conjunto con una lista más
reducida de plaguicidas se ha visto con el tiempo que, a pesar del
incremento en el uso de pesticidas, las perdidas en rendimiento pare-
cen estar aumentado. La falta de eficacia de un producto químico en
el tratamiento de una plaga puede estar determinada por su mala utili-
zación incluyendo mezclas no probadas y aplicaciones inapropiadas

258
Nature News 25 july 2018 update 25 july 2018
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

en tiempo y dosis. Sin embargo el mayor problema es la aparición de


resistencia que las plagas desarrollan a los productos químicos.
Hoy en día, ya es un hecho conocido que plagas que inicial-
mente fueron susceptibles a dosis relativamente bajas de un producto
insecticida, después de sucesivas aplicaciones, necesitan dosis cada
vez mayores, progresivamente, hasta que eventualmente el insecticida
prácticamente ya no tiene efecto sobre la plaga. Este hecho que obser-
vamos tan frecuentemente en la actualidad se debe a que los trata-
mientos químicos actúan como procesos de selección de los indivi-
duos con mayor resistencia a los tratamientos.
La sobrevivencia y selección natural de los organismos más
resistentes está basada en mutaciones preadaptativas y hereditarias 259.
En una población normal, sin tratamientos con insecticidas, los genes
de resistencia al producto químico están presentes en baja frecuencia.
Pero el uso prolongado de insecticidas provoca la selección de insec-
tos resistentes, es decir, de insectos con la capacidad de tolerar dosis
de veneno que sería mortal para la mayoría de individuos de la misma
especie. La evolución de resistencias a los insecticidas está documen-
tada y ya en 1946 había 11 especies de artrópodos con resistencia a
pesticidas mientras que en 1984 la cifra había aumentado a 447 espe-
cies. De acuerdo con el Departamento de Entomología de la Universi-
dad del Estado de Kansas, EEUU, en 2016 más de 526 especies
de insectos han desarrollado resistencia a pesticidas y en los últimos
50 años se han presentado un promedio de 13 nuevos casos anuales de
resistencia a estas sustancias 260.
La resistencia de las plantas malezas a los herbicidas comenzó
a ser reconocida a partir de 1970 cuando se informó sobre el primer
caso de resistencia a la triazina en Senecio vulgaris 261. Durante varios
años la resistencia a las triazinas fue el caso más notorio y para 2002

259
Jouve, Nicolás. 2010. Explorando los genes: del big-bang a la nueva biología.
Encuentro-Madrid ISBN 978 84 7490 901 2
260
Departamento de Entomología de la Universidad del Estado de Kansas en
Estados Unidos 2016 [Link]
261
Gill, G. S. 2001. Resistance management in Australian wheat and Indian
rice/wheat cropping systems. Japan-Australia Seminar,Utsunomiya University, 5-
7 November 2001, pp. 33- 37.
167

ya había 64 especies especies resistentes 262. Por otro lado, ya en el


2002 cuatro especies presentaban resistencia al glifosato después de
25 años de uso de este herbicida 263.
Actualmente, en el caso de Canadá, EEUU y Argentina, el
“yuyo colorado” Amaranthus palmeri es considerado como una de las
malezas agrícolas en los cultivos de soja y maíz más dañinas y difíci-
les de controlar dada su actual resistencia a diversos herbicidas y a las
importantes pérdidas de rendimiento que causa 264. La capacidad de
esta especie de desarrollar biotipos aumenta su potencial para crecer y
reproducirse en varios sistemas de cultivo que obligan diseñar siste-
mas de rotación de cultivos y estrategias de manejo de malezas. En
general, dado que las plagas se van haciendo más resistentes, el agri-
cultor utiliza cada vez una dosis mayor de insecticida a las plagas.
Con el paso del tiempo, el insecticida tiene menos efecto en el control
de las plagas. Y como el tratamiento no tiene efecto, se incrementa el
número de aplicaciones, y se aumentan las dosis causando una acele-
ración del proceso de selección de los individuos más resistentes al
producto químico.
La agricultura familiar en especial, realiza uso de agroquími-
cos muchas veces sin protección poniendo en riesgo la salud de los
operadores y contaminando suelos y efluentes. En adición, la agricul-
tura familiar congrega una serie de limitantes y desafíos 265 tales co-
mo: baja productividad y rentabilidad por hectárea, limitantes de agua
y suelos, buenas prácticas limitadas de higiene y manipulación de
alimentos, descuido del ambiente por falta de prácticas adecuadas,
débil acceso a la asistencia técnica, débil asociatividad, informalidad y
desvinculación de mercados estables, problemas de educación nutri-

262
Heap, I. y LeBaron, H. 2001. Introduction and overview of resistance. pp. 1-
22, En: S. B. Powles &. Shaner, D.L., eds. Herbicide resistance in world grains.
CRC Press, Boca Ratón, Florida, Estados Unidos
263
Valverde, B. Manejo de la resistencia a los herbicidas en los países en desarro-
llo FAO. [Link]
264
Bravo, W. et al. 2017. Differentiation of Life-History Traits Among Palmer
Amaranth Populations (Amaranthus palmeri) and its Relation to Cropping Sys-
tems and Glyphosate Sensitivity. Weed Science Vol. 65, Issue 3, July-September,
2017.
265
FAO 2018. Emprendimientos de agricultura familiar para la paz. (Ed.) J. Iz-
quierdo. 374 p., [Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

cional, niveles muy bajos de consumo de frutas y hortalizas e insufi-


ciencia de ingresos y capacidad de inversión.
El caso de la producción de cacao en Colombia ilustra espe-
cialmente sobre las deficiencias anteriores, en particular sobre la redu-
cida disponibilidad de fungicidas eficientes para controlar a la princi-
pal enfermedad del cultivo, la moniliosis causada por el hongo Mo-
niliophthora roreri. La enfermedad está presente en 13 países de
América Latina (Belice, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador,
Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú, Panamá, Bolivia y
Venezuela) con pérdidas estimadas en 80% de la cosecha anual 266.
En este contexto, la biotecnología agrícola puede aportar múl-
tiples soluciones para la producción sostenible de cacao tales como,
entre otras:
i) mejores plantas a través de selección de plantas madre y
clonación por micropropagación y multiplicación masiva en viveros;
ii) clonación masiva a través de embriogénesis somática;
iii) selección y mutación de microorganismos presentes de los
granos de cacao (levaduras, bacterias lácticas, bacterias acéticas, Baci-
llus y enterobacterias) y su inoculación al proceso de fermentación
para obtener cacao premium, especial en aromas nuevos;
iv) producción de inóculos microbianos y sustratos para la
bioremediación de suelos contaminados (en especial con Cd) a partir
de actividades mineras y/o petroleras; y
v) biocontrol de Monilia a partir de biofungicidas producidos
en emprendimientos productivos. Asimismo existen importantes re-
cursos genéticos de cacao que deben ser conservados, mejorados y
utilizados en forma sostenible.
En ello, el desarrollo de la agrobiotecnología, las nBT y de la
genómica en particular, están cobrando especial interés en cacao a
partir del primer genoma secuenciado en 2011 revelando más de 30
mil genes (10 mil más que el genoma humano) con secuencias gené-
ticas que empiezan a aportar fuentes de resistencia a enfermedades
(Monilia y escoba de bruja) y nuevos sabores. Si bien a 2018 no hay

266
[Link]
169

ningún cacao OGM comercial dado la gran presión pública y percep-


ción negativa en Europa, las nBT/CRISPR a partir de la edición de
los genomas abren expectativas para los países productores de Ameri-
ca Latina y el Caribe enfocados a mercados diferentes a los europeos
(USA y China).
Claramente, las opciones para la agricultura familiar implican
disponer de mejores variedades (tanto por mejora convencional o por
biotecnología), mejores tecnologías para la protección de cultivos, el
manejo del suelo y el agua, buenas prácticas para asegurar producción
y calidad y también de formas apropiadas de organización y comer-
cialización. En adición a aplicar biotecnologías apropiadas, es necesa-
rio establecer a nivel de los productores familiares un claro mapa de
ruta de comercialización con criterios de calidad y precios diferencia-
dos, analizar los puntos críticos de la cadena, mejorar el control del
proceso con tecnología poscosecha para mantener la calidad adecuada
e identificar nuevos productos y nichos de mercado 267.
En Argentina, el uso del glifosato y de otros pesticidas tuvo
un crecimiento significativo durante la década pasada. Según un estu-
dio realizado en 2014 por el Ministerio de Salud argentino, el comer-
cio de productos fitosanitarios (plaguicidas y fertilizantes) aumentó un
48,7% entre 2002 y 2008. Ese año, se comercializaron un total de 225
millones de litros de estos químicos, de los cuales cerca de un 75%
fueron herbicidas 268. En Argentina hay escasas investigaciones sobre
la relación entre el uso de agrotóxicos y sus efectos en la salud de los
trabajadores. Se ha relacionado desde una perspectiva médica la in-
fluencia del glifosato con la producción de malformaciones en los
embriones de rana africana Xenopus lavéis y pollos y se ha señalado
preocupación por los hallazgos clínicos observados en poblaciones
expuestas al glifosato en comunidades rurales 269.

267
Izquierdo, J. 2018. La agricultura familiar y la biotecnología agrícola: enfren-
tando desafíos locales y globales. Conferencia Semana de la Ciencia 2018, Uni-
versidad Industrial de Santander, Bucaramanga, Colombia.
268
[Link]
Argentina_0_619438193.html
269
Lucero, P. (2014). Agrotóxicos y vida cotidiana: Impacto del agronegocio en la
salud de los habitantes rurales en la última década. VIII Jornadas de Sociología de
la UNLP, 3 al 5 de diciembre de 2014, Ensenada, Argentina. En Memoria Aca-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay han presentado


ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un Proyecto de
Evaluación y Fortalecimiento de la Capacidad Nacional y Subregional
para el Manejo Seguro de los Productos Químicos y la Facilitación del
Comercio entre cuyos objetivos se contempla desarrollar y adoptar
una estrategia regional para la implementación del SGA, a fin de con-
tribuir al fomento del comercio intrarregional y exportaciones hacia
terceros países de productos químicos. Es por esto que investigadores
de la Universidad de Buenos Aires, trabajan en el programa llamado
“Impacto en el ambiente y en la salud de la población de los modelos
productivos agropecuarios en la Argentina”, que cuenta entre sus obje-
tivos el de elaborar un estudio analítico epidemiológico. El programa
comprende el trazado de mapas en el tiempo y en el espacio donde se
distribuyen glifosato y atrazina, por lo que se recolectan muestras de
plasma y de orina en zonas agrícolas de distintas provincias, con el
conocimiento previo sobre cuáles son los niveles aceptables para la
vida y el ambiente.
Existe una gran cantidad de noticias que hablan acerca de la
toxicidad de los agroquímicos, pero la mayoría no se basa en datos
científicos serios y deberían remitirse a los niveles de concentración
de las dosis. Si exeden los parámetros establecidos, van a ser dañinos,
como cualquier exceso. La Organización Mundial de la Salud (OMS)
y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han
manifestado que el uso adecuado de ciertos agroquímicos produce
rendimientos excepcionales para alimentar a una población mundial
que crece constantemente. Y si bien el análisis de ambas entidades no
arrojó evidencias de que los niveles utilizados normalmente produzcan
algún tipo de toxicidad, también aconseja seguir estudiando epidemio-
lógicamente el uso de los herbicidas. Se debe evitar la manipulación
irresponsable especialmente observando si se controlan las dosis de
los herbicidas; si hay descuidos en su aplicación, o no se consideran
las variaciones que pueden tener en función de la textura del suelo o el
régimen de precipitaciones. Teniendo en cuenta que toda produc-
ción industrial genera algún tipo de contaminación. En ellas siempre
hay un valor umbral por debajo del que no hay efectos apreciables

démica. Disponible en: [Link]


_eventos/ev.4749/[Link]
171

para la salud o para el medio ambiente, pero se trata de determinar qué


impacto conllevan los modelos productivos del agro.
Si bien el modelo de siembra directa es menos traumático pa-
ra el ambiente, requiere utilizar una dosis importante de herbicidas en
mayor proporción glifosato en el caso de la soja, y atrazina en el caso
del maíz. Muchos accidentes con los agroquímicos se producen por
impericia o negligencia de los aplicadores y por falta de un control por
parte de las autoridades pertinentes. Pero si quien controla no cuenta
con una adecuada legislación, tampoco podrá manejarse de manera
adecuada 270.
“Los ecosistemas saludables son un requisito previo para sis-
temas alimentarios más resilientes y un mayor bienestar humano. La
agricultura tropical es una fuente importante y usuaria de servicios
ecosistémicos vitales, pero también ejerce una presión más negativa
sobre ellos que cualquier otro uso de la tierra. Por lo tanto, existe una
necesidad urgente de mejorar la gestión de los servicios ecosistémicos
y generar mayores beneficios sociales y económicos de ellos”.271
5. Hacia una posible solución integral
Tan temprano como 1998 se distinguían dos líneas de pensa-
miento sobre como utilizar nuestros escasos recursos de forma soste-
nible: "límites críticos" y la de "objetivos de competencia" 272, con-
ceptos que pueden desarrollarse para producir soluciones para la agri-
cultura sostenible (límites críticos: tenemos un solo planeta y necesi-
tamos vivir dentro de los límites ecológicos que provienen de ser una
pequeña bola de roca habitable en un gran universo vacío); objetivos
de competencia: busca equilibrar las necesidades de los seres huma-
nos, incluidos los agricultores, con fines de lucro, con resultados eco-
lógicos).

270
[Link] y R. Zibell. Cómo impactan los agroquímicos en el ambiente y la
salud
[Link]
cos_en_el_ambiente_y_la_salud&id=808
271
CIAT Strategy 2014-2020 [Link]
action/
272
Farrell, A. and Hart, M. 1998. What does sustainability really mean? The
search for useful indicators. Environment, 409: 4-9, 26-31.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Ha pesar de que ha partir de los conceptos de Farrel y Hart en


1998 y de Tait y Morris en el 2000 273 se ha desarrollado un creciente
debate en ambos sentidos, los agricultores no cultivan en las escuelas
de pensamiento sino mas importante, cultivan en la realidad del cam-
po y por lo tanto debemos ayudar a inducir producir nuestros cultivos
de una manera que sostenga no solo el sistema de producción sino
también el ecosistema. Más que la diferencia de opinión entre los
grupos deberíamos enfocarnos en ver el hilo común que comparten y
enfocarse en la pregunta de cómo este pensamiento emergerá como un
cambio en las prácticas en nuestros sistemas de producción.
La agricultura en los países desarrollados es una industria
muy subsidiada y la industria de los insumos agrícolas está estrecha-
mente regulada, por lo que la política influye sustancialmente en la
toma de decisiones sobre el uso y la producción de la tierra. Un buen
ejemplo es el área de política emergente de contabilidad y pago de
capital natural para los servicios de los ecosistemas. Un caso de apli-
cación de pago de capital natural es Escocia país que esta a la van-
guardia en establecer un índice de activos de capital natural 274 y una
Estrategia de Biodiversidad 2020 generando valor y empleos.
La retórica en términos políticos ha sido abundante y ya en
1988, la ex primera ministra conservadora Margaret Thatcher dijo:
"Lo último que queremos es dejar deudas ambientales para que nues-
tros hijos las traten de desaparecer…"275. Entonces, “los costos de no
hacer nada son, potencialmente, catastróficos, más allá de cualquier
cosa que pueda cuantificarse fácilmente en términos económicos"
(Philip Hammond, secretario de Relaciones Exteriores del Reino Uni-
do, 14/11/2015).
Estas declaraciones explicitas sobre monetizar las externali-
dades y corregir el hecho de que la contaminación es un costo y la
naturaleza tiene un valor, deben ser parte de la nueva conciencia glo-

273
Tait, J. and Morris, D., 2000. Sustainable Development of Agricultural Sys-
tems; Competing Objectives and Critical limits. Futures 2000; 32, 247-260
274
Sturgeon, 2015. Speech to the World Forum on Natural Capital
[Link]
Capital- [Link]
275
Thatcher, M. , First Minister UK. 1988. Speech to Conservative Party Confer-
ence [Link]
173

bal. Claramente hay una tendencia en auge que debería transformarse


también en un impulso político y clamor en las redes sociales en Amé-
rica Latina para regular y/o impulsar el pago de costos ambientales
por usufructo de los ecosistemas.
Los agricultores son un pilar vital para alimentar a la pobla-
ción y lo hacen a través de una industria “fotosintética” impulsada por
el recurso infinito de la luz solar. Los servicios ecosistémicos que la
agricultura ofrece generan ganancias que no son invertidas en parte,
en la propia conservación de los ecosistemas. Este circulo vicioso
debe ser reenfocado tanto en la entrega de estos servicios como para
que se les pague por hacerlo.
6. Valor natural
Como sabemos la ciencia es una actividad humana que está
sujeta al contexto histórico y cultural. Presenta un conjunto de valores
(científico-técnicos, tales como la búsqueda de la verdad, la contrasta-
ción empírica experimental o el poder predictivo), que supuestamente
no dependen de vaivenes históricos, luchas ideológicas o intereses
socio-políticos y económicos. Sin embargo, la noción de valor se
basa en convicciones que los individuos (como partícipes de una
comunidad cultural) asumen de forma tácita y/o explícita, influyéndo-
les en sus maneras de percibir, actuar y comunicarse 276. Por tanto, los
valores involucran también creencias, sentimientos y emociones.
Asignar valor económico tales como beneficio, comerciabilidad,
competitividad, rentabilidad, eficacia, consumismo, etc. a los servi-
cios ecosistémicos podría ser una actividad transformadora de la agri-
cultura. Del mismo modo, las empresas capaces de mantener y mejo-
rar su stock de valor natural estarán mejor ubicadas en el futuro para
cosechar mejor los frutos de su inversión. Un modelo para lograr este
enfoque es denominado “Sin Pérdida Neta e Impacto Neto Positivo
(SPN-INP)” propuesto por la Unión Internacional para la Conserva-
ción de la Naturaleza (UICN) 277.

276
Alcíbar, Miguel. 2018. La ciencia y los valores (I). Investigación y Ciencia.
[Link]
h
277
Aiama D., Edwards S., Bos G., Ekstrom J., Krueger L., Quétier F., Savy C.,
Semroc B., Sneary M. and Bennun L. 2015. No Net Loss and Net Positive Impact
Approaches for Biodiversity: exploring the potential application of these ap-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

A pesar de que es poco probable que los agricultores cambien


a corto plazo, sus comportamientos de manera radical mientras sus
negocios produzcan un ingreso aceptable bajo las presentes condicio-
nes, nos podríamos plantear como aplicar un modelo SPN-INP o simi-
lar de gestión local de la producción (a nivel del productor individual)
y utilizarlo en ayudar a informar, simular y analizar sus propias deci-
siones de gestión.
Los impactos del cambio climático, las perdidas de agrobio-
diversidad y la caída en eficiencia de los plaguicidas, están acelerando
cambios en la manera de “ver” y “asegurar” el negocio agrícola. En
algunos casos los cambios en la práctica con ventajas para la biodiver-
sidad permiten lograr que los productores alcancen un punto de infle-
xión incluso desde una perspectiva económica de producción limitada.
En Australia, un ejemplo útil se observa en la producción de
papas afectada por la polilla causante de graves pérdidas para los cul-
tivadores y la utilización del manejo integrado de plagas (MIP) con
polillas parasitarias. Sin embargo estos insectos beneficiosos son muy
susceptibles a los insecticidas de amplio espectro que se usan para
controlar vectores de virus (áfidos). Al eliminar o minimizar el uso de
insecticidas, con el cambio al uso de semillas probadas con virus, los
productores de semillas de Victoria, Australia han podido controlar a
la polilla sino también controlar los problemas de virus en sus culti-
vos. Los resultados han sido dramáticos, incluyendo la evitación casi
total de insecticidas durante un período de 10 años, en comparación
con 7-10 insecticidas por cultivo antes del MIP 278. Valorar este con-
junto de acciones necesarias (buenas prácticas agrícolas279) en la ges-
tión que afectan a la producción, la salud y al ambiente puede ser un
objetivo concreto y parte de la cuantificación del costo del valor natu-
ral.

proaches in the commercial agriculture and forestry sectors. Gland, Switzerland:


IUCN. XX pp.
278
O’Sullivan, P. and Horne, P.A. (2000). Using Integrated Pest Management
(IPM) on farm. Proceeding of the Potatoes 2000 Conference, Adelaide, pp. 93-96.
279
Izquierdo, J., M. Rodriguez y [Link]án.2005. Manuel Buenas prácticas agrí-
colas para la agricultura familiar. FAO, p. 54
[Link]
175

En Argentina, en el marco del Proyecto Piloto “Implementa-


ción de Buenas Prácticas Agrícolas en la cadena de quinua y otros
cultivos andinos en la Provincia de Salta”, se ha elaborado el Manual
de Buenas Prácticas Agrícolas, en forma participativa con los produc-
tores de quinua de la Cooperativa de Productores de Pimiento y Espe-
cias Aromáticas de Salta – CAPPEAS, ubicada en la localidad de
Guachipas. El manual recomienda el manejo integrado de plagas para
quinoa. En el caso de enfermedades producidas por hongos, es impor-
tante conocer el historial del lote a sembrar y elegir adecuadamente el
terreno para el cultivo, considerando principalmente el drenaje del
mismo. Una de las enfermedades más importantes detectada es “mil-
dew” , que se presenta en casi todas las condiciones climáticas. Cuan-
do el ataque ocurre en los primeros estadios de la planta, el impacto es
mayor, pudiendo anular la producción por completo. Para ello, es
conveniente usar controles culturales para atenuar los daños, tales
como evitar el encharcamiento de agua, evitar la presencia de picado-
res-chupadores (pulgones, trips) que trasmiten esta enfermedad, evitar
la presencia de plantas “guachas”, sobrantes del año anterior y efec-
tuar rotación de cultivos). En el caso de aplicar productos fitosanita-
rios, deben usarse de acuerdo a las recomendaciones del Manual.
Es interesante el uso de la genómica para el control integrado
de plagas. Por ejemplo, el estudio de la expresión de los genes que se
encuentran involucrados en la determinación del sexo de D. longicau-
data, generando información genómica promisoria para la manipula-
ción genética de la proporción de sexos en la optimización de los pro-
tocolos de cría artificial de este agente de control biológico 280 .
En términos generales el sistema productivo es cada vez más
dependiente de la utilización de plaguicidas y en los últimos 15 años

280
Mannino M. et al. 2016 Herramientas bioinformáticas dirigidas al estudio de
la regulación de genes en el parasitoide Diachasmimorpha longicaudata (Hyme-
noptera: Braconidae) y su aplicación en la mejora de las técnicas de control no
contaminantes de moscas de los frutos. Resúmenes de la Jornada de actualización
e intercambio en control biológico, comportamental y genético de plagas agrope-
cuarias : PE PNPV1135033 / Andrea V. Andorno ... [et al.] ; editado por Lorena
La Fuente ; editor literario Silvia N. López ... [et al.]. - 1a ed . - Buenos Aires :
Ediciones INTA, 2016. Libro digital, PDF Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-521-710-2
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

se han incrementado las dosis y las frecuencias de aplicaciones 281 . En


Argentina prácticamente el 100% de la superficie del cultivo de soja
se realiza con variedades OGM tolerantes a glifosato. El incremento
en los costos de los herbicidas, sumado a las cuestiones ambientales,
impulsa la necesidad de encontrar alternativas que reduzcan el uso del
control químico. Para aumentar la sostenibilidad de las estrategias de
manejo de malezas, el proceso de toma de decisiones debe incorporar
una evaluación del impacto ambiental 282 mientras que los cultivos de
cobertura representan una práctica con potencial para, entre otros ob-
jetivos, reducir el uso de herbicidas en postemergencia de soja dismi-
nuyendo a su vez el impacto sobre el medio ambiente 283 .
7. Un mapa de ruta para el valor natural
A nivel nacional, se pueden establecer mapas de ruta de valo-
rización de recursos 284 con proyectos asociados y metas a nivel regio-
nal o nacional o a escala de cuencas hidrográficas específicas. Los
mapas de ruta pueden ser flexibles y contener proyectos variables pero
priorizados y valuados tales como: corredores ecológicos; gestión
sostenible de la tierra y la biodiversidad; cadenas agroalimentarias
para la agricultura familiar; polinizadores y agricultura, etc., pero en
todos los casos con objetivos e indicadores de impacto cuantificables
y específicos.
El sector agrícola puede desarrollar mapas de ruta de valor
natural a escala de paisaje (microcuencas) para no solo mantener sino
mejorar y hacer mas sostenible la producción a la vez que se tiene
impactos socioeconómicos justos, netos y positivos validando así los
pagos por servicios ecosistémicos. Sin embargo, esto tiene implican-
cias bioéticas dado que las actividades agrícolas o forestales que pue-

281
Benbrook, CM. 2005. Rust, resistance, rundownsoils, andrisingcosts – Prob-
lems facing soybean producers in Argentina. AgBioTechInfoNet, artículo técnico
n. º 8, enero
282
Stewart, CL; RE Nurse; LL Van Eerd; RJ Vyn; & PH Sikkema. 2011. Weed
control, environmental impact, and economics of weed management strategies in
glyphosate-resistant soybean. Weed Technology 25:535–541.
283
Baigorria T. et al. 2016. Resiliar, XXIV Congreso AAPRESID.
[Link]
[Link]
284
Scottish Government, 2015. Scotland’s Biodiversity a Route Map to 2020.
ISBN: 978-1- 78544-486-9 [Link]
177

den afectar la biodiversidad en un lugar encuentran ahora una acepta-


ción debido a los beneficios ambientales compensatorios generados en
otros lugares y su justificación ética ha recibido poca atención.
Más aún, los esquemas de compensación muchas veces no
toman en cuenta los múltiples valores que las personas asignan a la
biodiversidad en riesgo, incluidos los valores únicos basados en el
lugar y esta practica puede afectar nuestro sentido de obligación en
proteger la biodiversidad 285. Al no considerar las implicaciones éticas,
corremos el riesgo de comprometer las motivaciones subyacentes para
proteger la naturaleza.
8. Reflexiones finales
Dar cuenta del impacto de la agricultura en los sistemas natu-
rales requiere de un marco de valoración. Los recursos geológicos,
suelo, aire, agua y la biodiversidad son la reservas globales de activos
y de ellas se derivan (flujo) los servicios ecosistémicos. En la agricul-
tura, el valor natural es la tierra y el servicio ecosistémico el valor
que se les paga a los agricultores por la producción de alimentos.
Otros servicios que también tienen valor son almacenar y distribuir el
agua del riego, almacenar el carbono del suelo (siembra directa), ser-
vicios de polinización, agroturismo entre otros. Dado estos flujos,
valorados, de servicios ecosistémicos se podría visualizar un sistema
justo y transparente de contabilidad del valor natural en donde se po-
dría compensar con ingresos a aquellos que protejan y mejoren de
forma demostrable el propio flujo de estos servicios.
Hemos solamente perfilado que la agricultura pudiera utilizar
las herramientas derivadas de la valoración natural de los recursos y
en mapas de ruta de valor natural. Ello permitiría la formulación y
gestión de los propios recursos en pro de resultados estratégicos y
sostenibles sobre los servicios del ecosistema. Esta estrategia puede
ser exitosa en la mejora del ingreso agrícola. Para ello es necesario
que todos nosotros, desde los científicos, agrónomos, agricultores
hasta organismos de la agricultura pudiéramos analizar cómo utiliza-
mos y contabilizamos estas herramientas de ruta del valor natural para
optimizar las ganancias potenciales tanto para la producción como

285
Christopher D Ives, Ch. D. and S. Bekessy. 2015. The ethics of offsetting
nature. Frontiers in Ecology and the Environment . Volume 16, Issue 6
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

para la conservación. En particular, necesitamos como agricultura


sostenible, desarrollar este modelo u otros dentro de un marco funcio-
nal de intervención o prevención de la pérdida de biodiversidad, la
mitigación del impacto del cambio climático y la disponibilidad de
productos fitosanitarios eficientes.
179

Biodiversidad y Agricultura Familiar: estrategias


de conservación y valoración
por MARÍA LAURA BRAVO286.

Desde la implementación del proceso de transformación de la


agricultura productiva llamado: “REVOLUCIÓN VERDE”, cuyos princi-
pales fundamentos se fundaron en la necesidad de mayor producción
de alimentos para una sociedad en constante crecimiento, diversos
actores del sector agropecuario reflexionan acerca del impacto en el
agroecosistema que este manejo genera.
Históricamente este proceso se inicia a afines de la Segunda
Guerra, con economías capitalistas devastadas, desarrollándose nume-
rosas técnicas aplicables a la producción agrícola, basadas en aplica-
ción de insumos externos a los sistemas con el objetivo del aumento
de la producción y de la productividad. Coincidiendo con González
Regidor 287: el termino revolución verde cobra sentido dentro de las
teorías de desarrollo agrícola, y el particular dentro de lo que Ha-
yammi y Ruttan 1971 denominan the high-pay-off imput model. Se
trata de una nueva perspectiva en el análisis de la tecnología agraria,
según la cual las técnicas de la revolución verde,…, no son directa-
mente transferibles a los países menos desarrollados con diferentes
climas y diferentes dotaciones de recursos.
La Revolución Verde constituye una serie de técnicas-
tecnologías a las que diversos autores coinciden en agrupar: Innova-
ciones mecánicas, Innovaciones biológicas, e Innovaciones quími-

286
Ingeniera Agrónoma por la Universidad Nacional de La Plata. Docente-
Investigadora del Departamento de Desarrollo Rural, Facultad de Ciencias Agra-
rias y Forestales. Universidad Nacional de La Plata. Participante de Proyectos de
Investigación y Extensión Universitaria en las temáticas de Políticas Publicas y
Agricultura Familiar.
287
Gonzalez Regidor, Jesus 1987. “Innovación tecnológica en la agricultura y
acumulación de capital. Un análisis crítico de la Revolución Verde.” Revista de
Estudios Agrosociales. Pp7-30
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

cas.288 Las innovaciones mecánicas, como la incorporación del trac-


tor, diversos implementos de preparación y laboreo del suelo y poste-
rior cosecha se vinculan con el ahorro del factor de producción trabajo
(W), las innovaciones biológicas y químicas se basan en la eficiencia
del uso del suelo a partir del aumento de la productividad. Los resul-
tados económicos que acompañan la etapa de adopción masiva de
estas innovaciones se basan en el aumento de la productividad del los
factores de producción principalmente: del trabajo y del recurso natu-
ral (suelo).
Este proceso estuvo encabezado por Estados Unidos, donde
los números de aumentos de rendimiento a partir de la incorporación
de la irrigación, el uso de fertilizantes, herbicidas, insecticidas, en
combinación con semillas mejoradas en trigo, arroz y maíz. Arrojaron
cambios entre 1960-1970 duplicando los rendimientos de trigo y algo-
dón y cuadriplicaron los de maíz, arrojando una disminución de la
población rural de 15,6 a 8 millones de habitantes289.
Desde la mirada tecnológica, el proceso de modernización se
visualiza como una sucesión de etapas, en los que se reconoce una
configuración estructural de la economía agropecuaria, definida por la
incorporación masiva de la tecnología dominante, resultante de la
innovación tecnológica290. En este enfoque se define a la innovación
tecnológica significativa como: la que genera la modificación en los
demás elementos del conjunto, posteriores innovaciones determinan el
surgimiento de estructuras sucesivamente más complejas y cualitati-
vamente diferentes291. En la Argentina el aumento de la inversión en
la región pampeana, principal zona de producción de granos y ganado,
con base de requerimientos de clima templado, se registra principal-
mente a partir de 1950.

288
Según Gonzalez Regidor esta taxonomía no tiene un valor más que expositivo,
ya que en la práctica diferentes innovaciones se refuerzan mutuamente, de modo
que la mecanización suele ir acompañada del uso de nuevas variedades que de-
penden estrechamente del uso generalizado de productos químicos.
289
Barsky Osvaldo, Davila Mabel. 2008 “La Rebelión del campo. Historia y
Conflicto agrario argentino.” Editorial Sudamericana
290
Obschatko, Edith S. de, 1988: "Las etapas del cambio tecnológico", en Barsky
Osvaldo, Davila Mabel. 2008 “La Rebelión del campo. Historia y Conflicto
agrario argentino.” Editorial Sudamericana; pp. 117-136
291
Ibidem
181

Los aumentos en productividad292, generados por la Revolu-


ción Verde, son determinantes para el crecimiento económico de los
países, aunque cabe destacar que el mencionado crecimiento es de-
sigual, según el grupo de países analizados (siendo los desarrollados
los que alcanzan mayor crecimiento). Según Gonzalez Regidor293, los
incrementos se dan principalmente entre mediados de la década del 50
y mediados de la del 60, alcanzando valores del 4,7% en países desa-
rrollados y del 1,4% en los subdesarrollados para el mismo periodo.
Explicado principalmente por el origen industrial de los imput exter-
nos que se adicionan en el manejo del sistema productivo, en los paí-
ses subdesarrollados la fuente principal proviene de los países desarro-
llados que poseen una industria madura de abastecimiento agrícola.
Para el caso de Argentina se describe la evolución de la agri-
cultura pampeana desde principios de siglo hasta los 80, el grafico
está elaborado por E. Obschatko294, donde se visualizan claramente 4
etapas: la primera desde principios de siglo hasta 1930, donde el mo-
delo de desarrollo argentino fue el Agroexportador en el cual es sector
agropecuario adquirió un rol central en relación a otros sectores de la
economía argentina; entre 1940 y fines del 50 se observa una clara
caída de la agricultura; el tercero está enmarcado en la década del 60
donde se recuperan los niveles de producción alcanzados hasta 1930;
el cuarto y último denota una marcada y acelerada tasa de crecimiento
relacionada principalmente con el desarrollo y adopción tecnológica
para los cultivos de clima templado.
La adopción masiva de estas innovaciones, por parte de los
diferentes actores que se vinculan a la producción, requiere del desa-
rrollo de un sistema público-privado que acompañe el proceso, asu-
miendo principalmente los roles de desarrollo-adaptación tecnológica
y financiamiento necesarios. En este sentido se destaca en 1956 la
creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA),
con el objetivo de adaptar las innovaciones desarrolladas en para otro
sistemas, a partir de sus tareas de investigación y extensión. Acompa-

292
Aumentos de productividad originados principalmente por el aumento en la
tasa de productividad de la tierra y del trabajo.
293
Gonzalez Regidor, Jesus [Link].
294
Grafico elaborado en base a datos de la entonces Secretaria de Agricultura,
ganadería y Pesca de la Nacion Argentina, citado en “Las Etapas de cambio
tecnológico.”
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ñando esta acción desde el sector privado, en 1959, se conforman los


Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (más conocidos
como Grupos CREA), con el objetivo de adaptar y difundir técnicas
de manejo productivo agrícola y ganadero; sumado al desarrollo de la
industria privada de semillas y agroquímicos que pusieron en el mer-
cado la oferta de insumos necesarios para la adopción del paquete
tecnológico.
En Argentina, principalmente en la región pampeana, se des-
cribe el proceso histórico de adopción tecnológica iniciado por la rá-
pida difusión e incorporacion de técnicas de manejo, seguido en la
década del 60 por la mecanización de a tareas de preparación del suelo
y posteriormente por las de cosecha, lo que permitió reemplazar la
mano de obra que migraba a las ciudades (por el paralelo desarrollo de
la industria), aumentar la eficiencia de laboreo y minimizar la superfi-
cie destinada a los animales de tiro.
Estas incorporaciones se encuentran acompañadas de políticas
agrarias de subsidio a las inversiones, créditos baratos y disponibilidad
de acceso a gran parte de estas innovaciones295. Durante la década del
60 se verifica un aumento del 30% de la producción agrícola explica-
da tanto por el aumento de superficie en producción, como por el au-
mento de la productividad a raíz de las innovaciones tecnológicas296.
Durante la década de 1970, se explica el gran salto de la agri-
cultura pampeana a partir de la incorporación de las semillas mejora-
das de maíz297, girasol, sorgo y trigo. Y posteriormente la incorpora-
ción del paquete del cultivo de soja. Al enorme avance generado por
los híbridos de maíz, le siguieron los de sorgo, y por últimos se incor-
poran los materiales mejorados de trigo, con germoplasma exótico de
origen mexicano, lo que permite realizar dos cultivos ya que se acorta
notablemente el ciclo productivo; el último en incorporarse fue el
hibrido de girasol.

295
Obschatko, Edith S. de, [Link].
296
Barsky Osvaldo, Davila Mabel. [Link].
297
El cultivo de maíz, alcanza a finales de la década del setenta el 100% de varie-
dades hibridas adaptadas a zonas de diversidad climática, lo que acarrea un regis-
tro de aumentos de rendimientos cercanos al 70% entre fines de los años 60 y
mediados de los 80.
183

Como consecuencia de la incorporación de las innovaciones


tecnológicas, y del desplazamiento de la ganadería, a tierras extra-
pampeanas la producción de cereales y oleaginosas tuvo una marcada
expansión hasta mediados de la década del 80 alcanzando los 44 mi-
llones de toneladas, cuadruplicando la de mediados de la década del
50.
Coincidiendo con Barsky298 el desplazamiento de la ganadería
por la agricultura en la región pampeana en 5 millones de hectáreas,
encabezado principalmente por el “paquete tecnológico de la produc-
ción de soja”, es lo que caracteriza al proceso denominado de agricul-
turizacion pampeana. La producción en Argentina de cereales y olea-
ginosas que a mediados de los años 80 rondaba en los 35 millones de
toneladas, alcanzo para fines de los 90 los 64 millones de toneladas.
Profundizándose el avance de la producción de soja sobre el resto de
los cultivos de clima templado (girasol, sorgo y maíz). Cabe destacar
que este incremento está acompañado de la superficie destinada a este
grupo de cultivos, la cual paso de 20 millones de hectáreas en los 80 a
30 millones para mediados de la década del 2000. Este proceso, se
apoya en dos principales pilares: el del avance de la frontera agrícola
(mayor superficie destinada a la agricultura, desplazando a otras pro-
ducciones hacia zonas marginales) y el de avance de la superficie
destinada al cultivo de soja sobre el resto de los cultivos tradicionales
de clima templado (lo que provoca una clara prevalencia del monocul-
tivo con las debilidades que este le genera al sistema). La principal
consecuencia es la pérdida de Biodiversidad que esto trae aparejado.
El resultado neto de la simplificación de la biodiversidad, en un siste-
ma con objetivo de producción agrícolas es un ecosistema artificial
que requiere de intervención humana constante
La agricultura implica la simplificación de la biodiversidad y
alcanza una forma extrema en los monocultivos. El resultado final es
una producción artificial que requiere de una constante intervención
humana. En la mayoría de los casos, esta intervención ocurre en la
forma de insumos de agroquímicos, los cuales, además de aumentar

298
Barsky Osvaldo, Davila Mabel. [Link].
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

los rendimientos, producen una cantidad de costos ambientales y so-


ciales indeseables299.
El término biodiversidad se referencia a la reunión celebrada
en Río de Janeiro en 1992, en el marco del Programa de las Naciones
Unidas para el Ambiente (UNEP), se la definió como la variabilidad
entre los organismos vivientes de todo origen, incluyendo, entre otros,
los organismos terrestres, marinos y de otros ecosistemas acuáticos,
así como los complejos ecológicos de los que forman parte; esto in-
cluye diversidad dentro de especies, entre especies y de ecosistemas.
Esta definición quedó incluida en la Convención de las Naciones Uni-
das sobre Diversidad Biológica300, entendiendo que la establecida es
una relación simbólica, que permanentemente afecta a la naturaleza y
a la sociedad, y que los resultados quedan sujetos a la administración
de los flujos de energía y materia entre los sistemas agrícolas y los
naturales301. La complejidad se presenta en torno al equilibrio necesa-
rio de establecer entre agricultura y biodiversidad.
El Convenio sobre Biodiversidad (Convenio sobre Diversidad
Biológica, CDB) entró en vigencia el 29 de diciembre de 1993, 90
días luego de la firma de la 30 ratificación del convenio, que fue la
condición necesaria para que ello ocurriese. A Enero de 2009, el CDB

299
Altieri, Miguel A. 1987, Agroecology: The scientific basis of alternative agri-
culture, Westview Press, Boulder, CO
300
Según Sarandon Santiago 2010 “Biodiversidad, agrobiodiversidad y agricul-
tura sustentable: análisis del convenio sobre diversidad biológica” en: Vertientes
del pensamiento agroecológico: fundamentos y aplicaciones/ Tomás León Sicard,
Miguel Ángel Altieri. -- Bogotá: Opciones Gráficas Editores. Uno de los principa-
les hitos en la toma de conciencia sobre la importancia de la Biodiversidad tuvo
lugar en 1992, cuando se presentó en la “Cumbre de Río”, Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED), el texto, luego
aprobado, del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB). Este fue presentado
por el grupo de trabajo creado Ad-Hoc por el PNUMA (Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente) en 1988, para la preparación de un instrumento
legal internacional para la conservación y uso sustentable de la diversidad biológi-
ca.
301
En la actualidad la sociedad humana depende de la producción agropecuaria y
de muchos otros ecosistemas terrestres y acuáticos funcionan en gran medida
gracias a la agricultura. Existe, así, una compleja trama de relaciones que es
necesario tener en cuenta cuando se postulan acciones conducentes a conservar la
biodiversidad y sus funciones.
185

ha sido firmado o ratificado, por 191 países, “las partes” (UNEP,


2009). Prácticamente todos los países lo han firmado. Entre las pocas
excepciones, se encuentran los Estados Unidos de Norte América,
junto con Andorra, Irak y Somalia. (Sarandon S. 2010)
En el preámbulo el CDB reconoce y señala:
─ La importancia de la DB para la evolución y mante-
nimiento de los sistemas necesarios para la vida en la biosfera.
─ La preocupación por la considerable reducción de la
diversidad biológica como consecuencia de determinadas actividades
humanas.
─ Que es vital prever, prevenir y atacar en su fuente las
causas de la reducción o pérdida de la DB.
─ Que “la exigencia fundamental para la conservación
de la DB es la conservación in situ de los ecosistemas y hábitats natu-
rales...”.
─ Que “la adopción de medidas ex situ también desem-
peña una función importante”.
─ Que “la conservación y utilización sostenible de la
diversidad biológica tiene importancia crítica para satisfacer las
necesidades alimentarias y de salud de la población”.
En este sentido, Morello302 define a la biodiversidad es el re-
sultado de millones de años de evolución. La especie humana y sus
culturas han emergido de sus adaptaciones a ella, de su conocimiento
y de su utilización. Por ello tiene dos dimensiones: la biológica y la
cultural. Comprende lo mismo la diversidad genética, de especies y de
ecosistemas que utilizan la biosfera, como los múltiples procesos cul-
turales que, en diferentes épocas y contextos ecológicos, han caracte-
rizado la relación del hombre con su ambiente natural303. Los enfo-
ques tecnológicos hacen hincapié en la mejora de la productividad de
los recursos, para fundamentar el desarrollo y posterior incorporación
de las innovaciones. Solo desde las miradas sociológicas-
antropológicas se pone énfasis en la dimensión cultural del concepto

302
Morello Jorge y Pengue Walter 2000. “Economía Ecológica y Biodiverisdad:
Un enfoque desde el sur.” Realidad Economica, Ciencia y Sociedad. Instituto
Argentino para el Desarrollo Económico. Nº 173:149-154. Buenos Aires
303
Toledo, A.1998 “Economía de la biodiversidad.” PNUMA. Oficina regional
para América Latina y el Caribe. Red de formación ambiental
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

de la biodiversidad, trabajando en la conservación de “las distintas


maneras de hacer las cosas…”, haciendo referencia al manejo de
sistemas productivos.
La definición de los agroecosistemas, lleva adelante la com-
plejidad de dialogo y equilibrio necesario, entre la conservación de la
biodiversidad y la producción agropecuaria. Los agroecosistemas son
ecosistemas particulares, regulados parcialmente por el ser humano
con fines específicos. La vegetación en los agroecosistemas está com-
puesta, principalmente, por especies domesticadas o cultivadas, y
también sobresalen en ellos los animales domesticados o criados.
Pero, en todo agroecosistema304 existe una biodiversidad asociada, que
no se aprovecha para propósitos comerciales pero ejerce gran influen-
cia sobre la productividad agropecuaria305. Cabe ahora, reseñar los
enfoques construidos acerca de: si la biodiversidad debe servir a la
agricultura o, en cambio, si la agricultura debe sostener la biodiversi-
dad. Para el desarrollo de la primera, donde la biodiversidad debe
servir a la agricultura: se considera que las funciones ecológicas con-
tribuyen a la sustentabilidad de la agricultura y pueden reemplazar
parcialmente los insumos de los agroecosistemas, si las poblaciones
se encuentran equilibradas se disminuiría en uso de pesticidas para el
control de las plagas; en el caso del segundo enfoque: donde la agri-
cultura debe sostener la biodiversidad se sostiene que la agricultura
debe priorizar la biodiversidad aun a costa de la productividad, inclu-
sive planteando el abandonando tierras agrícolas para generar hábitats
de vida silvestre.
Además de conservar valiosas plantas y animales con usos ac-
tuales o futuros, la biodiversidad presta muchos servicios ecológicos.
En ecosistemas naturales, la cubierta vegetal de un bosque evita la
erosión del suelo, repone su contenido de agua y controla el anega-
miento al aumentar la infiltración y reducir el escurrimiento superfi-

304
Altieri, 1992, define que en los agroecosistemas más diversos, más permanen-
tes, aislados y manejados con tecnología de bajo insumo (i.e. sistemas agrofores-
tales: policultivos tradicionales) toman una completa ventaja del trabajo efectuado
generalmente por procesos ecológicos asociados con una mayor bio-diversidad,
que aquellos altamente simplificados, de alto insumo y alterados ([Link]
modernos de hortalizas y frutales).
305
Weyland Federico, Poggio Santiago L y Ghersa Claudio M, 2008. “Agricultu-
ra y Biodiversidad”. [Link]
187

cial. En sistemas agrícolas, la biodiversidad presta servicios al ecosis-


tema más allá de la producción de alimentos, fibra, combustible e
ingresos. Algunos ejemplos incluyen el reciclaje de nutrientes, el con-
trol del microclima local, la regulación de procesos hidrológicos, entre
otros. Los conceptos básicos de un agroecosistema autosustentable, de
baja inversión, diversificado y eficiente deben ser sintetizados en sis-
temas alternativos prácticos adecuados para satisfacer las necesidades
específicas de las comunidades campesinas en las diferentes regiones
agroecológicas del mundo.
Según Santiago Sarandon306 “la mayor parte (o gran parte)
de la DB307 del mundo está albergada o refugiada en áreas bajo ex-
plotación por los humanos”; casos o situaciones en el que la defini-
ción del manejo productivo está concebido de manera sustentable. El
autor sostiene que:”Diferentes prácticas agrícolas entrañan diferentes
efectos sobre la DB y se admite el daño que han causado a la DB las
prácticas no sostenibles de agricultura en todo el mundo y a todos los
niveles: ecosistemas, especies y genes, tanto en DB natural como en
la domesticada: “entre otras cosas, las prácticas agrícolas modernas,
mediante su excesiva dependencia en la monocultura, la sobremeca-
nización y el uso indebido de agroquímicos ha disminuido la fauna y
la flora y los microorganismos, incluyendo a los benéficos. Estas
prácticas usualmente llevan a la sobre simplificación de los compo-
nentes del ambiente y a sistemas de producción inestables”. Los
pilares del manejo sustentable ajustan sobre manejo integrado de pla-
gas, las franjas de cultivos, el intercalado de los mismos, la planifica-
ción y cumplimiento de rotaciones, tiempos de descanso, etc. Tecno-
logías de manejo, muchas de estas, que en la mayor de las veces pue-
den incorporarse sin “precio” alguno, dado que se rescatan y redefinen
con las propias comunidades de productores familiares y campesinos.
Coincidiendo con Morello308: La biodiversidad es, por lo tan-
to, una propiedad de los sistemas vivos y culturales que los hace dis-
tintos, diferentes, únicos. Es, primaria y esencialmente, una propie-
dad, una característica de la naturaleza y de las múltiples formas de
adaptación e integración de la especie humana a los ecosistemas de
la Tierra y no un recurso (Solbrig, Van Emden y Oordt, 1994). Cultu-

306
Sarandon Santiago [Link].
307
Diversidad Biológica DB.
308
Morello Jorge y Pengue Walter [Link].
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ralmente son los propios campesinos y agricultores familiares los que


conservan la biodiversidad en los agroecosistemas en los que viven.
La Federación de Organizaciones Nucleadas de la Agricultura Fami-
liar (FONAF) entiende a la Agricultura Familiar (AF) como una “for-
ma de vida” y “una cuestión cultural”, que tiene como principal obje-
tivo la “reproducción social de la familia en condiciones dignas”,
donde la gestión de la unidad productiva y las inversiones en ella rea-
lizadas es hecha por individuos que mantienen entre sí lazos de fami-
lia, la mayor parte del trabajo es aportada por los miembros de la fa-
milia, la propiedad de los medios de producción (aunque no siempre
de la tierra) pertenece a la familia, y es en su interior que se realiza la
transmisión de valores, prácticas y experiencias. Por otra parte, el
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el libro
compilado por Ramilo 2013, se entiende por Agricultura Familiar:
“un tipo de producción donde la unidad doméstica y la unidad pro-
ductiva están físicamente integradas, la familia aporta la fracción
predominante de la fuerza de trabajo utilizada en la explotación y la
producción se dirige tanto al autoconsumo como al mercado.”
Se trata de una tipología amplia dentro de la cual es necesario
acotar subconjuntos determinados por cómo el trabajo familiar se
relaciona con la tierra, la tecnología y los mercados, y cómo estas
producciones se vinculan con la economía global en cada tiempo y
espacio. Desde una perspectiva histórica es innegable su permanencia
y, a la vez, la existencia en su seno de procesos de descomposición
ascendente y descendente309. Constituye una forma de producción en
la que la mayor parte del trabajo es realizado por los productores y sus
familias y la categoría salario no desplaza al trabajo familiar310. Como
se ha dicho anteriormente, en la mayoría de los casos, las familias
viven y producen en la misma unidad, lo que trae aparejado una rela-
ción con los recursos productivos diferente a la definida por la racio-
nalidad de actores económicos capitalistas, motivados principalmente
por la maximización del beneficio. A diferencia de la agricultura
industrial altamente dependiente tanto de los insumos externos como

309
Murmis, Miguel. 1991. "Tipología de pequeños productores campesinos en
América". Ruralia. Revista Argentina de Estudios Agrarios. Número 9. p. 29-57
310
Albanesi, Roxana P.(2007) “La modernización en el devenir de la producción
familiar capitalizada.” Mundo Agrario, vol. 7, nº 14, primer semestre de 2007.
Centro de Estudios Histórico Rurales. Universidad Nacional de La Plata
189

de los vaivenes y controles del mercado agroexportador, la agricultura


familiar presenta sistemas diversificados de producción más próxima
y aportes a la estabilidad de los ecosistemas
en que está inserta. La mayor diversidad de producciones de
la agricultura familiar tiene su fundamento en la búsqueda de diferen-
tes rentabilidades a lo largo del año, asegurar el autoconsumo familiar,
la reducción de riesgos y especialmente a una menor dependencia de
los insumos externos. Esta diversidad productiva se debe y sostiene
porque el agricultor es al mismo tiempo emprendedor y trabajador, de
manera tal que el trabajo y la gestión están yuxtapuestos en la unidad
familiar311.
Coincidiendo con Azcuy Ameghino312, enmarcados en una
economía agraria capitalista como la pampeana, resulta razonable
definir como campesinos capitalizados o chacareros a todos aquellos
productores directos, agricultores y/o ganaderos, en cuyas explotacio-
nes -cualquiera sea la relación de tenencia del suelo- la fuerza de tra-
bajo predominante es la mano de obra personal y/o familiar. En este
sentido, y más allá de la amplitud y heterogeneidad del concepto –que
exige la incorporación de diversas subcategorías para alcanzar una
operativización empírica313-, su núcleo duro está determinado por el
recurso a la organización social del trabajo como pará- metro definito-
rio de las diferentes clases, fracciones de clase y capas sociales314.
Las comunidades campesinas históricamente, desarrollaron
sistemas de manejo de los recursos basados en la diversidad. Simultá-
neamente se recurría a la diversificación de producciones para garanti-
zar un suministro continuo de energía y materiales y por otra parte,
adaptarse a las condiciones precisas de cada lugar y cada momento

311
Pengue, Walter 2010. “La importancia de la agricultura familiar en el desa-
rrollo rural sostenible”. Artículo publicado en La Tierra, periódico de la Federa-
ción Agraria Argentina, Año XCIII, Numero [Link], Diciembre, 2005.
Página 8, Suplemento Especial Técnico Económico. Publicado con el título: “El
camino para un Desarrollo Rural Sostenible”
312
Azcuy Ameghino, E. (2010) Las pequeñas explotaciones de base familiar
Pergamino, 2002: aportes al debate sobre su caracterización y perspectivas [En
línea]. Mundo Agrario, 10(20). Disponible en:
[Link]
313
Ibidem
314
Murmis, Miguel. [Link], citado por Azcuy Ameghino 2010 [Link].
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

requería también de una diversidad de usos productivos, especies y


variedades. El resultado de todo ello era la creación de agroecosiste-
mas complejos sobre una variedad de paisajes, usos del territorio y
especies315. Esto lleva a que las definiciones políticas sobre la ocupa-
ción y el uso territorio rural, y en muchos casos periurbano deban
incorporar la complejidad del manejo de los sistemas productivos,
según el tipo de actores a los que se haga referencia. La actividad
agrícola no resulta homogénea, como tampoco lo es quienes se vincu-
lan económica y productivamente a la misma. Walter Pengue define:
que una de las facetas importantes de la agricultura familiar es su
pluriactividad que debe ser apoyada e incrementada. Seguramente,
tanto los resultados y beneficios obtenidos sea de las actividades
agrícolas como no agrícolas, serán diferentes para las distintas esca-
las productivas, lo que obligara a una diferenciación o categorización
de actores, que serán pasibles escalarmente de cada uno de los planes
diseñados de manera específica316.
En Argentina y en los países del Cono Sur se encuentran una
importante base de recursos genéticos, la responsabilidad de su mane-
jo recae directamente sobre sus gobiernos, por ser quienes definen las
Políticas Publicas agropecuarias y de ocupación y uso del territorio,
entre otras. Entonces, la conservación de la biodiversidad en estos
países, pasa a ser en definitiva un tema de desarrollo más que de con-
servación. (Morello 2000). Es en este sentido que se reflexiona acer-
ca de la necesidad de Programas e Instrumentos de Políticas Publicas
Agropecuarias que reconozcan la importancia del manejo sustentable
para cada uno de los países, para sus habitantes en pos de la garantía
de la Soberanía Nacional de sus pueblos. Coincidiendo con Pen-
gue317, la agricultura familiar que no es negocio para esos sectores
concentrados, es la única alternativa de viabilizar un modelo de desa-
rrollo rural argentino inclusivo. Este capital social, debe integrarse en
redes de desarrollo que cohesionadas promueven e impulsan acciones

315
Acosta Naranjo, Rufino 2007.” La biodiversidad en la agricultura. La impor-
tancia de las variedades locales.” En Nuevas rutas para el desarrollo en América
Latina. Experiencias globales y locales. Maestre Juan, González Alba y Casas
Ángel (eds.) Editorial Universidad Iberoamericana. Ciudad de México. pp. 239-
260
316
Pengue, Walter. [Link].
317
Ibidem
191

colectivas, socializan la información y la experiencia, adquieren nue-


vas formas de conocimiento y de participación que facilitan el empo-
deramiento político, la construcción de plataformas de defensa del
modelo propio y reconocen en el civismo y la participación democrá-
tica, la alternativa viable para la lucha por la supervivencia de la fami-
lia rural.
Según Altieri318 muchos programas de desarrollo rural «desde
abajo» sugieren que la mantención y/o desarrollo de la biodiversidad
en los agroecosistemas tradicionales representa una estrategia que
asegura dietas diversificadas y fuentes de ingreso, riesgo mínimo,
producción estable e intensiva con recursos limitados y retornos má-
ximos bajo niveles reducidos de tecnología. En estos sistemas, la
complementariedad de los rubros agrícolas reduce la necesidad de
insumos externos. El correcto ensamblado espacio-temporal de culti-
vos, animales, suelo y otros factores aumenta los sinergismos que
promueven rendimientos dependientes de fuentes internas y el recicla-
je de nutrientes y materia orgánica, y las relaciones tróficas entre plan-
tas, insectos o agentes patógenos que estimulan el control biológico de
plagas.
En Argentina las reformas implementadas por los gobiernos
desde finales de 1980 y hasta mediados de 1990 (de carácter de ajuste
y neoliberales) tendientes a la reducción del tamaño pero, esencial-
mente, de las capacidades de este complejo institucional, la ex Secre-
taria de Agricultura Ganadería Y Pesca (SAGPyA) quedó reducida a
una estructura centralizada con débil presencia regional limitada a
unos pocos funcionarios mientras que las funciones de ejecución las
llevaban adelante directamente los técnicos de los organismos descen-
tralizados, como por ejemplo del INTA.
Los numerosos programas de desarrollo rural (PSA, Cambio Rural,
PROFAM, PROINDER y muchos otros) fueron dirigidos, en términos
generales, al "alivio de la pobreza" y a la reconversión productiva de
pequeños y medianos productores. Esto, como indica Lattuada (2006,
citado por Nogueira 2013), se hizo de manera fragmentada, incremen-
tal y para "solucionar" situaciones muy concretas. Nogueira (2013).

318
Altieri, Miguel A. 1987, Agroecology: The scientific basis of alternative agri-
culture, Westview Press, Boulder, CO
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

A partir del año 2003, con un nuevo marco regional latinoa-


mericano, donde a partir del modelo económico implementado, el
Estado, pasa a tener un fuerte rol protagónico en el plano social, polí-
tico se reconoce la diversidad de actores productivos, acompañándolos
con la definición e implementación de Políticas sectoriales diferencia-
les (Bravo M. 2017).
En igual sentido, Hang (2015) resalta la importancia de la
creación dentro del INTA del: Centro de Investigación para la Agri-
cultura Familiar, con el objetivo de generar, adaptar y validar tecnolo-
gías apropiadas para el desarrollo sostenible de la agricultura familiar.
La estrategia del Centro se apoya en cuatro ejes básicos: a) conforma-
ción de una red de investigación y desarrollo tecnológico, b) Capacitar
y formar sistemáticamente en relación a la cuestión tecnológica, c)
Facilitar la articulación de los actores con decisores de la política (na-
cional, provincial o municipal) y d) Diseñar una estrategia de comuni-
cación y difusión.
Bravo M. 2017, destaca que en Argentina, el cierre del año
2014 se aprueba, la Ley de resarcimiento histórico de la Agricultura
Familiar N°27.118, promulgada en Enero de 2015, en la que se desta-
can los siguientes puntos: a) acceso a la tierra; b) suspensión de los
desalojos; c) semillas nativas; d) desarrollo inclusivo; e) financiamien-
to; f) una ley histórica de reparación. La misma comprende un sector
que representa el 20% del PBI del sector agropecuario nacional, el
20% de tierras productivas y el 27% del valor de la producción. Com-
prende 30,9 millones de hectáreas totales y el 65% del total de produc-
tores. La actividad constituye el 53% del empleo rural.
Dicha Ley sigue sin reglamentar y sin financiamiento, por lo
que los actores profundamente relacionados con la biodiversidad no
están amparados ni debidamente acompañados en el territorio. El
cambio de gobierno en diciembre de 2015, trajo una nueva etapa de
profundización del modelo productivo de granos de clima templado,
modelo del que vastos estudios muestran como resultado el desplaza-
miento de productores en el sector agropecuario y la prevalencia de un
grupo muy reducido de cultivos en gran parte del territorio.
La compleja cuestión de la biodiversidad no puede ser abor-
dada desde una sóla óptica. Ni la ecología, ni la economía, la sociolo-
gía, agronomía o cada una de las otras ciencias puede analizarla por
193

separado. El tema de la biodiversidad y los recursos genéticos que


ella involucra no puede ni debe ser apropiado por ninguna ciencia en
particular. Siendo la biodiversidad una cuestión de supervivencia de
las especies – Hombre incluído – el enfoque del análisis debe ser
transdisciplinario319. Tampoco debe considerarse mas importante el
aspecto biológico que en cultura, ya que la perdida de cualquiera de
ellos, o aun peor de ambos, puede ser de carácter irreversible para el
desarrollo de las generaciones presentas y futuras.

319
Morello Jorge y Pengue Walter [Link].
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
195

Bioética Ambiental y Derechos Humanos:


una relación vinculante
por ISELEN TRUJILLO320

Sumario: 1. Ambiente y Desarrollo Sustentable. 2. Bioética e Investiga-


ción. 3. Aspectos controversiales relacionados con Bioética y Ambiente.
3.1. Agricultura y Seguridad Alimentaria. 3.2 Biotecnología y Sustenta-
bilidad. 3.3. Los transgénicos. 3.4. Efecto invernadero y el cambio cli-
mático. 3.4. La disminución de la capa de ozono. 3.5. Deforestación ace-
lerada. 3.6. Desertificación. 3.7. Perdida de la biodiversidad. 4. El pro-
blema urbano. 5. Ausencia de educación ambiental. 6. Marco ético-
legal: Los Derechos Humanos

1. Ambiente y Desarrollo Sustentable


La búsqueda de un desarrollo sustentable supone que la or-
ganización histórico social concreta, logre combinar de forma efecti-
va los factores materiales y humanos de la producción de bienes
materiales, sobre la base de introducir técnicas y tecnologías ade-
cuadas a los recursos naturales, mediante procesos de cooperación e
interacción de los actores sociales en cada espacio físico, y además
logre la conservación y reproducción ampliada de las condiciones de
vida. Se puede decir entonces que se plantea la combinación de lo
material, social y espiritual de los individuos, para alcanzar soluciones
a sus problemas en los espacios locales donde se desenvuelve su vida
cotidiana. La construcción del ideal del desarrollo sustentable, lo cual
es un fenómeno global donde se busca la solución a los problemas de
la actual generación respetando el medio físico, construido o natural.
Países en diversas zonas del planeta, han comprendido que dependen
de sus recursos naturales para su desarrollo, de que las formas actuales
de apropiación de los mismos atentan contra su mantenimiento, y de
que se trata de recursos limitados y frágiles, pero con un enorme po-
tencial, lo que ha planteado se desarrolle una profunda reflexión de la
necesidad de adoptar formas distintas de desarrollo que impliquen una

320
Doctora e Investigadora en la Universidad Nacional Experimental Simón
Rodríguez. Instituto de Estudios Científicos y Tecnológicos (IDECYT). San
Antonio de los Altos, Miranda, Venezuela
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

producción sostenida, para lo cual la base natural en la que se sustenta


tiene que ser respetada. Lo mencionado anteriormente, indica que el
desarrollo sustentable configura un nuevo paradigma, que se articula
en torno a un proceso gradual de transición hacia formas cada vez más
racionales de utilización de los recursos naturales. De allí, la impor-
tancia de articular diversas miradas sobre el mismo proceso.
2. Bioética e Investigación
La bioética constituye un paradigma ético de conocimiento
multidisciplinario acerca de la vida, que se manifiesta en todas sus
complejidades biológicas. Su composición es variada en cuanto a
argumentaciones racionales, y su función crítica es fundamental para
deliberar los dilemas sobre el origen y el fin de la vida. Durante mu-
chos años, la bioética ha sido reducida al ámbito del principialismo
(autonomía, justicia, beneficencia, no maleficencia) o de la casuística,
mientras tales principios formales adolecen de un contenido ético que
dé consistencia a las deliberaciones. En cierta manera, en la casuística
biomédica rigen sobre todo las decisiones pragmáticas, sin previa
discusión ética, porque prevalece el llamado sentido común, o la sim-
ple discriminación de principios no aplicables.
La ética está marcada por las convicciones personales de cada
individuo según su etapa de desarrollo humano, o por los rasgos cultu-
rales de la moralidad de una sociedad. Por eso, los debates éticos pue-
den convertirse en un obstáculo para tomar decisiones certeras y ex-
peditas en relación con disciplinas médicas, que generalmente son
concretas en su servicio. De ahí la importancia de establecer unos
parámetros básicos, éticos y legales, respetados por la humanidad, que
permitan el diálogo sobre la dignidad humana, sobre todo en lo que
respecta a la investigación científica y experimentación clínica con
seres humanos.
La investigación científica con seres humanos constituye una
discusión ética que existe desde los orígenes de la bioética321. La dig-
nidad humana puede fácilmente ser menospreciada en favor de la
investigación científica y experimentación clínica con seres humanos.
En tal sentido, los Derechos Humanos constituyen, básicamente, el

321
González, L. 2006. De la bioética al bioderecho: Libertad, vida y muerte.
Madrid: Pontificia Universidad de Comillas & Dykinson
197

punto de referencia para mantener una relación vinculante entre las


personas y las naciones-estados, a fin de mantener el respeto jurídico
internacional de la dignidad humana, sobre todo en tiempos de globa-
lización, donde el mercado farmacéutico tiene un peso determinante.
Sin embargo, un marco referencial científico y legal aceptado interna-
cionalmente, no es suficiente para darle consistencia a la bioética. Por
su parte, la filosofía puede ofrecer elementos éticos de discusión para
proporcionar un carácter epistemológico a la bioética, que deben ser
tomados en cuenta
En cuanto a los problemas ambientales, la gama es amplia y
sin duda alguna los procesos tienen mutua interrelación, con efectos
en algunos casos previsibles y en otros no: el retroceso de bosques
naturales, agotamiento de especies y los graves problemas en relación
con el agua potable. Se afirma que el problema del siglo XXI será la
escasez de agua. La información al respecto y las medidas encamina-
das a disminuir este grave pronóstico ambiental se desconocen, y en el
caso de Latinoamérica, no se aplican. El serio tema de la contamina-
ción atmosférica, en absoluta interdependencia con la concentración
urbana, la problemática de la población, la pobreza, la marginación y
la industrialización, son elementos que hacen parte de un entramado
sociopolítico, en el que se halla el problema ambiental. En dicho pro-
blema se condicionan de modo bidireccional factores sociopolíticos y
ambientales. Marginación y exclusión de grupos sociales, desigualdad
de ricos y pobres, descuido en la educación, etc., necesariamente con-
dicionan los problemas ambientales, y de modo ineludible, estos mis-
mos problemas condicionarán los sociopolíticos, con un peor agravan-
te: la capacidad de resolución de los problemas ambientales es mucho
más lenta, más costosa y más difícil, paralelamente a los problemas
bioéticos que se generan.
3. Aspectos controversiales relacionados con Bioética y
Ambiente
3.1. Agricultura y Seguridad Alimentaria
La seguridad alimentaria representa uno de los mayores desa-
fíos para el mundo en las próximas décadas. Ello requiere de una pro-
ducción sustentable y creciente de alimentos frente a la incertidumbre
generada por el cambio climático, así como por la prevalencia de
prácticas productivas bioéticamente insostenibles. Es necesario eva-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

luar cuánto de la problemática actual se debe a la ausencia de una base


ética en las políticas públicas aplicadas en diferentes países, y cómo
ello ha condicionado el desempeño del sector agrícola, sus actores y
sus incentivos económicos. El rol que debe jugar la bioética en la
búsqueda del derecho a la alimentación y en el desarrollo agropecua-
rio es vital. Ello implica el entendimiento de una responsabilidad so-
cial frente a una demanda progresiva de alimentos. Por un lado, la que
recae sobre la agricultura familiar como garante y proveedor de ali-
mentos más sanos; y por otro, la que recae sobre las políticas de apoyo
para que este sector cuente con las condiciones e instrumentos ade-
cuados para poder desempeñar eficientemente su papel. Al respecto,
se destacan algunas alternativas que pueden ser promovidas en este
contexto, tales como las buenas prácticas, intensificación sostenible de
la producción, el uso de ciertas biotecnologías simples, precios y co-
mercio justo, justo valor del ámbito laboral, entre otros. Por esta ra-
zón, los elementos de bioética y su evaluación constante, deben ser
capaces de superar una matriz económico-productiva para dar lugar a
un enfoque integral de factores (sociales, ambientales, económicos,
tecnológicos) como indicador de eficiencia, donde el desempeño de
las intervenciones debería ser medido respecto a su capacidad de con-
tribución para resolver problemas éticos, en base a metas concretas, en
términos de equidad y acceso, los cuales son dos conceptos claves
para acercarnos a la seguridad alimentaria322
Uso indiscriminado de pesticidas en poblaciones rurales. As-
pectos Bioéticos.
La producción agrícola actual exhibe serios problemas socia-
les y ecológicos, la cual ha estado basada en criterios básicamente
mercantilistas, donde lo importante es la mayor cantidad de produc-
ción, destacando el uso indiscriminado de fertilizantes y pesticidas
altamente tóxicos, y dejando de lado aspectos bioéticos fundamenta-
les, la hace éticamente cuestionable. La OMS reporta cifras alarman-
tes sobre la cantidad y el tipo de envenenamientos por pesticidas en
diferentes países de la región de América Latina y el Caribe, en los

322
Izquierdo Fernández, J. y Rodríguez Fazzone, M. 2012. Necesidades bioéti-
cas para desafíos impostergables de una agricultura familiar sostenible. En:
Zamudio, T. 2012 (Directora) Bioética Herramienta de las Políticas Públicas y de
los Derechos Fundamentales en el Siglo XXI. UMSA-UNISA-ProDiversitas
199

cuales mueren millones de personas323. Se plantea que el número de


intoxicaciones es mucho mayor debido a que los trabajadores que
experimentan una intoxicación, no denuncian por miedo a perder el
empleo, por presión de sus empleadores, o porque los sistemas sanita-
rios no registran adecuadamente los casos, debido a un mal diagnósti-
co o a desinformación sobre los efectos de los pesticidas.
La exposición a los pesticidas en zonas rurales rodeadas de
cultivos agrícolas, sigue siendo un problema cuando se aplican com-
puestos fitosanitarios de alta toxicidad, vulnerándose los derechos
constitucionales a la vida e integridad física y psíquica de las perso-
nas, a vivir en un ambiente libre de contaminación, y a la protección
de la salud, donde existe violación a los derechos humanos, y a los
principios de justicia y no maleficencia. Se han revelado preocupan-
tes niveles de residuos químicos altamente tóxicos en vegetales de
consumo a nivel nacional e internacional. Si bien se considera el uso
de pesticidas y otros agroquímicos como necesarios para la produc-
ción agrícola de alto nivel, el problema radica en que se estén aplican-
do mayoritariamente plaguicidas altamente peligrosos, o se apliquen
de manera indebida en altas dosis o en productos vegetales no indica-
dos. Esta situación se convierte en una seria trasgresión ética, tanto en
relación a la ciencia y la tecnología de las grandes productoras de
agroquímicos, y a la acción complaciente de las políticas reguladoras
de la producción y aplicación de dichos tóxicos, donde no se vela por
el cuidado de la naturaleza, la salud y la calidad de vida de las perso-
nas. En este sentido, se hace indispensable aplicar el principio ético de
responsabilidad y precaución sanitaria en el uso de las nuevas tecno-
logías, respecto al deber de las naciones de velar por la posibilidad de
desarrollo de las presentes y futuras generaciones a tener una vida
digna, previniendo enfermedades o discapacidades, y promoviendo un
ambiente saludable324.
Una demanda bioética urgente es que se efectúe una revisión
y discusión con toda la ciudadanía, sobre todo con aquellas comuni-
dades más expuestas a lo largo del tiempo, cuya posibilidad de esco-

323
Organización Mundial de la Salud/Organización Panamericana de la Salud.
2002. La Salud en las Américas. Publicación Científica y Técnica. N° 587. Vol. I.
Washington, DC
324
Pérez J.J. 2005. Dimensión ética del desarrollo sostenible de la agricultura.
Revista de Ciencias Sociales. 11(2): 246-255.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ger o rechazar la aplicación de pesticidas u otra tecnología, se vea


limitada por condiciones de vulnerabilidad laboral, económica y cultu-
ral, donde se estaría aplicando los principios de autonomía, beneficen-
cia, libertad y justicia, al concretar acciones de este tipo. En este sen-
tido, para generar acciones y políticas eficaces en la regulación y usos
de pesticidas, además de seguir controlando e indagando sobre los
efectos en la salud de las personas y del ambiente, se requiere fomen-
tar investigaciones y propuestas educativas que consideren el contexto
cultural y social de cada comunidad desde un enfoque participativo.
La búsqueda de alternativas de desarrollo implica la reestructuración
simultánea de los patrones de consumo y de los estilos de vida (esto
es, desde el lado de la demanda), y de la función productiva (desde el
lado de la oferta), enfocada, en un sentido amplio, como capaz de
incluir junto a las elecciones tecnológicas los modelos de distribución
espacial de las actividades de producción, donde se debe pensar glo-
balmente para actuar de forma local, o sea, considerando el entorno
como un elemento primordial.
Existen casos de zonas referenciales que han sido especial-
mente contaminadas, que se dedicaron a la agricultura intensiva como
medio de subsistencia. Su preocupante estado, debido al uso indiscri-
minado durante muchos años de pesticidas y fertilizantes inorgánicos,
constituyeron un foco donde la irracionalidad que mino las más inti-
mas fibras de una visión, que en el pasado, buscaba el equilibrio entre
el hombre y la naturaleza, y se rompieron para dar paso a situaciones
alarmantes desde el punto de vista ambiental y humano, aun cuando
por razones circunstanciales estas condiciones han cambiado en los
últimos tiempos.
En algunas zonas de diversos países en el mundo, se ha dis-
minuido el uso de insumos, no solo con los pesticidas, sino también
con los fertilizantes, lo que no elimina el problema de contaminación
generado por estos insumos, ya que su efecto es residual, generando
daños a largo plazo al usar muchos de esos productos, y que adicio-
nalmente por muchos años contaminaron fuentes de agua, que en la
actualidad aun se encuentran con altos índices de contaminación.
Los plaguicidas al ser liberados al ambiente, interaccionan
con los componentes bióticos y abióticos de este, sufriendo transfor-
maciones en su estructura, lo cual es capaz de modificar profunda-
201

mente sus características físico-químicas y su acción biológica. El


proceso de degradación puede llevar a la formación de "productos
degradados", cuya toxicidad puede ser mayor, igual o menor que la
del compuesto original325.
Los efectos ecológicos de los plaguicidas y otros contaminan-
tes inorgánicos, son muy variados y están con frecuencia interrelacio-
nados. Los distintos plaguicidas provocan efectos muy diferentes en la
vida acuática, por lo que es difícil formular afirmaciones de alcance
general. Lo importante es que muchos de estos efectos son crónicos
(no letales), pasan con frecuencia desapercibidos al observador super-
ficial, y sin embargo, tienen consecuencia en toda la cadena trófica.
Estos efectos no son causados necesariamente, ni de forma exclusiva
por la exposición a los plaguicidas u otros contaminantes orgánicos,
pero pueden estar asociados a una combinación de presiones ambien-
tales, como la eutrofización, y agentes patógenos. Estas presiones
asociadas, no tienen que ser necesariamente muy fuertes para provocar
un efecto sinérgico con los contaminantes orgánicos a nivel micro.
Los efectos ecológicos de los plaguicidas van más allá de los orga-
nismos individuales, y pueden afectar a los ecosistemas por periodos
de tiempo indeterminados, dependiendo del proceso que afecten. Estos
últimos tienen el efecto de reducir el hábitat, disminuir el número de
especies de malas hierbas y desplazar el equilibrio de especies en la
comunidad vegetal. Diversos estudios revelan la influencia de los
plaguicidas en la fertilidad de los suelos, incluyendo la inhibición de
la nitrificación con la consiguiente merma de la fijación de oxígeno
por las plantas, influyendo negativamente en los microorganismos del
suelo que son causantes de la degradación microbiana de la materia
vegetal y de la estructura del suelo326.
Es importante destacar, que la crisis en cuanto a la disponibi-
lidad de insumos en diversos paises, puede generar su entrada sin
control (ilegalmente), y a precios exageradamente altos, lo cual aun
sin poder cubrir la demanda del sector agrícola, sigue generando pro-
blemas ambientales que podrían en un momento dado, agravarse por

325
García J. 1997. Consecuencias indeseables de los plaguicidas en el ambiente.
Agronomía Mesoamericana, 8(1): 119-135
326
Torstensson L. [Link] pesticide fate and side effects in the terrestrial
environment Toxicity Assessment,; 3: 407-414. Torstensson L. 2001. Use of
herbicides on railway tracks in Sweden. Pesticide Outlook, 12 (1): 16-21
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

la falta de controles específicos en este ramo, permitiendo el ingreso


de sustancias prohibidas en otros países, por el daño que pueden cau-
sar primordialmente a la salud.
Esa misma situación, ha generado el uso de biofertilizantes y
biopesticidas, a una gran escala, sin criterios de bioseguridad, lo cual
de igual manera puede generar problemas ambientales, y a la salud de
las personas, en el contexto donde son aplicados327.
Es imprescindible minimizar efectos secundarios por el uso
de pesticidas o biopesticidas, y sus efectos residuales, mediante bue-
nas prácticas agrícolas y los controles pertinentes. Sin un esfuerzo
global en esta área, estamos condenados a repetir una y otra vez el uso
excesivo y el mal manejo de diversas tecnologías, y a la destrucción
constante y cada vez mayor de nuestro ambiente. Y es en este punto,
donde los aspectos bioéticos son de gran importancia en el análisis.
3.2 Biotecnología y Sustentabilidad
La biotecnología ha sido definida como el conjunto de tecno-
logías que utilizan organismos vivos, con el objetivo de generar nue-
vos productos, bienes y procesos de beneficio para la sociedad. Parti-
cularmente, el trabajo de mejoramiento con un enfoque agroecológico,
esboza la compatibilidad de esas acciones, donde se plantea la necesi-
dad de desarrollar técnicas que permitan aprovechar esos recursos,
para lo cual se debe desarrollar un conjunto de estrategias o alternati-
vas que garanticen una productividad alta sin provocar la destrucción
de ecosistemas estables y diversos. Un enfoque agroecológico efectivo
requiere la implantación de nuevas tecnologías, como parte de pro-
gramas de desarrollo sustentable, las cuales deben garantizar el man-
tenimiento de la biodiversidad como respuesta parcial a los problemas
de desertificación, degradación ambiental y cambios climáticos.
A su vez, se puede manejar la biodiversidad a través del esta-
blecimiento de bancos de germoplasma in vivo e in vitro de especies
vegetales nativas, la siembra directa con cultivos de cobertura (legu-
minosas – pastos), la rotación de cultivos para el manejo del suelo, la
multiplicación acelerada de microorganismos para procesos de bio-
rremediación, etc. El producto obtenido a partir de la biotecnología,
327
Gómez, Y.T., M.I. González y S. Chiroles. 2004. Medio Ambiente y Desarro-
llo; Revista Electrónica de la Agencia de Medio Ambiente, 4(7):1-21
203

debe servir para superar diferentes problemas: enfermedades, plagas y


limitantes ambientales de la producción vegetal, o para mejorar la
calidad y cantidad de los productos obtenidos, siempre enmarcados
en el entorno social, cultural y político, donde la sociedad orienta y
regula la tecnología, tratando de minimizar las deficiencias y de ma-
ximizar los beneficios, planteando la conformación de investigaciones
que permitan evidenciar el estrecho vínculo que debe existir entre
Agroecología y Biotecnología para trabajar en aras de una agricultura
sustentable.
Las ventajas competitivas de que pueden disponer ciertas re-
giones, se consiguen aplicando el conocimiento científico sobre los
recursos naturales convertidos en tecnología de punta. Los países que
cuentan con mayor capacidad científica, tienen mejores condiciones
para aprovechar los recursos naturales y con ello, producir nuevos
productos o desarrollar nuevas formas de producción convencionales,
de manera que resultan más rentables debido a su mejor calidad y
funcionalidad o menores costos de producción en su fabricación. La
biotecnología puede favorecer el aprovechamiento sustentable de los
recursos naturales de la región, y elevar la productividad y producción
de bienes y servicios en diferentes áreas de la vida diaria, posibilitan-
do un mayor desarrollo en el área, bajo un enfoque ambientalista.
De allí, la importancia del desarrollo de una agricultura sus-
tentable, con un sistema integrado de prácticas de producción vegetal
y animal, que permita satisfacer necesidades en el largo plazo, donde
el enfoque agroecológico es vital. Sin embargo, no existe a nivel
mundial, una infraestructura adecuada para establecer este enfoque,
por lo cual es necesario el empleo de innovaciones tecnológicas, don-
de la biotecnología tiene un papel primordial, que favorezca el apro-
vechamiento de los recursos naturales de que se dispone en la región,
elevando la productividad y producción de alimentos y materias pri-
mas, haciendo eficiente el tratamiento de los desechos agroindustriales
y urbanos, y generando productos para los sectores de salud y ambien-
te. Para enfrentar las limitaciones actuales y potenciales de los recur-
sos, se requiere con urgencia, aproximaciones nuevas e integrales para
el manejo sostenible de las unidades agrícolas, por lo que la imple-
mentación de medidas de adaptación y mitigación ante el cambio cli-
mático es ineludible. La biotecnología vegetal permite el desarrollo
de una nueva agricultura para un desarrollo sustentable basada en el
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

uso reducido de fertilizantes químicos, en el biocontrol de plagas y en


el cultivo de plantas que expresan características de tolerancia o resis-
tencia, ya sea a factores de estrés biótico (microorganismos, insecto,
etc.), o factores abióticos (altas o bajas temperaturas, concentraciones
salinas, suelos áridos, etc.).
Los objetivos planteados para el desarrollo de la biotecnolo-
gía agrícola se centran en realizar estudios biotecnológicos sobre di-
versas especies vegetales, y su impacto a largo plazo en el desarrollo
agrícola y social en las áreas de influencia de las mismas.
3.3. Los transgénicos
Otro factor que obliga a serias consideraciones éticas es la al-
teración genética de especies con fines biotecnológicos, la cual genera
también un impacto ambiental serio, de graves y todavía desconocidas
consecuencias para el futuro. Este es un serio ejemplo, que demuestra
cómo el planeta puede ser usado con una mirada netamente utilitaria.
El material biológico es patentado y manipulado como cualquier otro
instrumento del que se obtienen beneficios directos e indirectos.
El debate ético sobre las especies transgénicas y su repercu-
sión sobre la salud y el entorno del ser humano, debe partir de
una crítica previa a la moderna visión instrumental de la naturaleza
reconociéndole, por el contrario, un claro valor inherente. Ello puede
justificar el establecimiento de límites a la actuación humana, impi-
diendo la consideración de lo creado como un mero objeto susceptible
de apropiación. De acuerdo con ello, la aplicación de la técnica del
ADN recombinante a especies vegetales, sólo podría ser hipotética-
mente aceptada si tuviera como finalidad la promoción del bien co-
mún humano y ambiental, de tal modo que se garantizara la inexisten-
cia de cualquier implícito atentado o riesgo para la biodiversidad.
Asimismo, debería garantizarse que van a ser tenidos en cuenta, de
una manera especial, los intereses de las personas más necesitadas, del
beneficio generado por estas especies. Se ha argumentado con mucha
razón, que el debate sobre los riesgos potenciales y los beneficios de
los OGMs (Organismos Genéticamente Modificados), se encuentra
considerablemente polarizado, evitando una discusión objetiva al
respecto, por tanto, se ha complicado el esclarecimiento de los riesgos
ecológicos y sanitarios, así como los métodos para identificarlos y
205

cuantificarlos328 .El uso de OGMs implica retos difíciles en torno a la


legislación de los mismos y, por supuesto, un espacio bioético, que
tiene la responsabilidad de brindar razonamientos que contribuyan a
enfocar la complejidad que envuelve al ámbito de los OGMs, a fin de
generar políticas a nivel nacional e internacional, que aseguren que las
probabilidades y consecuencias de los riesgos sean bajos o nulos.
Adicionalmente, debería existir un proceso de comunicación diáfano y
abierto a la sociedad sobre este punto, que le permitiera la toma de
decisiones sobre el consumo de estos alimentos, de una manera segura
y sustentada, estudiando caso a caso.
3.4. Efecto invernadero y el cambio climático
La emisión de CO2 y de otros gases, como resultado del uso
de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), puede eventualmente
cambiar el clima de la tierra. A pesar de que no se ha comprobado
científicamente, los efectos de este fenómeno ya empezaron, y se con-
sidera que con alta probabilidad, la temperatura media de la Tierra
aumente entre 1 y 4.5 grados en las décadas venideras. Igualmente,
puede aumentar el nivel del mar hasta 6 cm por década, a causa de la
expansión del agua por la temperatura y la fusión de parte de las zonas
glaciares; y como resultado de este fenómeno, las zonas costeras pue-
den quedar inundadas, con la desaparición de costas de algunos países.
Las comunidades más pobres serán las más vulnerables a los efectos
del cambio climático ya que cuentan con menos recursos para invertir
en prevención y mitigación. Algunas de las poblaciones que presentan
los mayores riesgos son los agricultores de subsistencia, los pueblos
indígenas y las poblaciones costeras y de montaña. La creciente de-
manda de agua, las consecuencias del cambio climático, el crecimien-
to del turismo, la presión de la industria y la agricultura constituyen
retos que amenazan el desarrollo sostenible en las regiones de monta-
ña. Para enfrentarse a las limitaciones actuales y potenciales de los
recursos suelo y agua, y las posibles influencias de los cambios climá-
ticos globales, se requieren con urgencias aproximaciones nuevas e
integrales para el manejo sostenible de las unidades agrícolas. La im-
plementación de medidas tanto de mitigación como de adaptación al
cambio climático es ineludible. Las estrategias son de múltiple natura-

328
Myhr A and Traavik T. Genetically modified (GM) crops: precautionary sci-
ence and conflicts of interests. Journal of Agricultural and Environmental Ethics.
2003; (16): 227–247
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

leza, incluyendo aspectos de gran magnitud como planes de reforesta-


ción, económicas como el pago por secuestro de carbono, biotecnoló-
gicas para la propagación de plantas y aproximaciones nuevas e inte-
grales para el manejo sostenible de las tierras, haciendo énfasis en el
enfoque agroecológico
La forma de evitar el calentamiento es limitar la producción
de CO2; sin embargo, las medidas adoptadas en la actualidad, gene-
ralmente parecen ridículas para el hombre contemporáneo, que las
toma como una molestia para la cotidianidad y comodidad de su vida.
En ese contexto, la educación de la sociedad es de gran importancia,
pues favorece una visión integral del planeta y de nuestras acciones.
3.4. La disminución de la capa de ozono
El ozono (O3) es la molécula que desempeña un papel de gran
importancia en la protección de las radiaciones ultravioleta en la su-
perficie de la tierra. La capa de ozono en la estratosfera protege la vida
en la tierra de los rayos ultravioleta de la luz solar. En 1980, la comu-
nidad científica comenzó a acumular evidencia de que la capa de
ozono estaba reduciéndose, aumentando el nivel de radiación ultravio-
leta que llega a la superficie de la tierra, lo cual, a su vez, puede au-
mentar las probabilidades de sobreexposición a los rayos ultravioleta y
los problemas de salud asociados con ello. Esta situación ha empeora-
do con los años, donde los riesgos de los habitantes de las zonas más
septentrionales, por la exposición a radiaciones ultravioleta, puede
considerarse como un peligro de gran relevancia, citando como causa
de esta a alteración, a la liberación de productos industriales, como el
metilcloroformo, clorofluorocarbonados y tetracloruro de carbono.
El consenso científico es detener inmediatamente la produc-
ción de todos aquellos químicos que destruyen el ozono. Se ha esti-
mado, que aun con acciones inmediatas, se tardaría entre 50 – 60 años
para que la capa de ozono volviera a los niveles de 1975, y entre 100
- 200 años en recuperarse totalmente los niveles anteriores a 1950. En
este particular, el papel de los docentes, independientemente de su
campo profesional, son los profesionales indicados para orientar e
inculcar en las nuevas generaciones, la necesidad de proteger la capa
de ozono y generar conciencia a la humanidad sobre la importancia de
asumir responsabilidades para todos, y así proteger la vida que nos
rodea. Para esto, es necesario dar a conocer cuáles son los compuestos
207

químicos dañinos, e identificar cuáles productos los poseen para evitar


su uso continuo y masivo. De esa manera, las compañías que comer-
cializan estos productos se verán en la obligación de investigar y em-
plear otras alternativas que no produzcan daños ambientales sobre los
elementos necesarios para que la vida en el planeta pueda seguirse
desarrollando en generaciones futuras329.
3.5. Deforestación acelerada
Los bosques desempeñan un papel importante en la preserva-
ción del medio ambiente, porque capitalizan gran cantidad de carbono,
que de otra manera pasaría a la atmósfera como CO2.
La destrucción de ecosistemas ocurre por la necesidad de in-
corporar nuevas tierras a la ganadería y la agricultura y garantizar la
seguridad agroalimentaria. Pero, los indicadores a nivel mundial, en la
producción de alimentos son negativos y no hay eficiencia en la acti-
vidad agronómica, mas si en la destrucción de los bosques.
En la Amazonia, se estima que la deforestación alcanza por-
centajes considerables de su superficie. Otros bosques que sufren el
problema de la deforestación se encuentran en Canadá, Alaska, Es-
candinavia y Rusia. A nivel mundial, está ocurriendo una acelerada
transformación de los ecosistemas a causa de diversos factores, como
el cambio climático y la aplicación inadecuada de políticas ambienta-
les, que han promovido la ampliación de la frontera agrícola. Una de
las causas más importantes de estos cambios ambientales es la defo-
restación de grandes áreas alrededor del mundo, ya que al deforestar
un área boscosa, se elimina la cobertura del suelo, aumentando la
temperatura del mismo. Con esto, las tasas de evaporación del agua
disponible en el suelo aumentan, pudiendo dirigir al ecosistema hacia
una desertificación. Otra consecuencia de la deforestación es que afec-
ta a otros aspectos biogeoquímicos, entre los cuales la microbiota del
suelo es uno de los más importantes y menos estudiado330. Igualmente,
al tener un suelo desprotegido (carente de cobertura) se aumenta la
posibilidad de su erosión ante las precipitaciones, se desestabilizan las

329
Sánchez Vega, M. 2008. La capa de Ozono . Revista Biocenosis . Vol. 21 (1-
2): 65-68
330
Moreno, A. y Flores E. 2005. La deforestación y sus consecuencias en los
ciclos biogeoquímicos. Consultado: 12/05/2018 Disponible en:
[Link]
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entradas y salidas de agua en los flujos del ciclo, al reducir la infiltra-


ción de agua y aumentar la escorrentía. Esto implica que los suelos se
laven y pierdan sus nutrientes, afectando directamente la calidad del
suelo y por consiguiente, la biodiversidad del ecosistema. Moreno y
Flores (2005). Actualmente, no es posible predecir las dimensiones de
los cambios que se han originado y siguen ocurriendo en el ciclo hi-
drológico a causa de la deforestación regional.
3.6. Desertificación
Es un proceso de degradación ecológica en el que el suelo fér-
til y productivo pierde total o parcialmente el potencial de producción.
Es causada por fenómenos naturales, como la falta de lluvia, o por
algunas actividades humanas, la desertificación amenaza a la cuarta
parte del planeta. Directamente afecta a más de 250 millones de per-
sonas, y arriesga los medios de vida de mil millones de habitantes de
un centenar de países, sobre todo los más pobres, según el Programa
de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Las principales causas de desertificación son el clima, la ero-
sión, los factores ecológicos y la acción humana. La erosión es la
antesala de la desertificación, ya que cuando el aire y el agua arrastran
las partículas superficiales del suelo, éste pierde la capa fértil, y queda
sin protección, siendo cada vez más lenta la regeneración de la cubier-
ta vegetal. Los terrenos de difícil drenaje, las lluvias torrenciales o la
sequía son otros fenómenos responsables de la desertización. Sin em-
bargo, el factor más perjudicial, junto al cambio climático, es la acti-
vidad humana. Los incendios, las talas indiscriminadas, la sobreexplo-
tación de acuíferos, los cultivos intensivos, con empleo masivo de
productos químicos, y algunas prácticas de silvicultura (cultivo de
bosques o montes), son algunos de los ejemplos de la intervención del
hombre.
La desertificación se encuentra en el centro de problemas po-
líticos y socioeconómicos y amenaza al equilibrio ambiental en las
regiones afectadas. La pérdida de la productividad de la tierra aumenta
la pobreza en las tierras secas, forzando a sus agricultores a buscar una
forma de vida en tierras más fértiles o en las ciudades. En los próxi-
mos 20 años, se espera que unos 60 millones de personas abandonen
209

las áreas desertificadas del África subsahariana en dirección al norte


de ese continente y a Europa331.
3.7. Perdida de la biodiversidad
Los recursos fitogenéticos son la suma de todas las combina-
ciones de genes resultantes de la evolución de una especie (Hidalgo,
1991). El termino recurso genético implica que el material tiene, o
puede tener valor económico o utilitario, actual o a futuro, siendo
especialmente importante que contribuya a la seguridad alimentaria.
En tanto le son útiles, el hombre aprovecha los recursos fitogenéticos,
y para ello debe conocerlos, manejarlos, mantenerlos y utilizarlos
[Link] considera que la perdida de la biodiversidad es
una de las mayores preocupaciones en los últimos tiempos, ya que
muchas especies se están extinguiendo y otras están en estado de vul-
nerabilidad. Si se mantiene el ritmo de desarrollo, se estima que en
cinco años se habrá destruido el 15% de especies de los 10 millones
que se cree que hay sobre la Tierra. Se piensa que la diversidad de
especies puede ser un recurso inestimable, que estimule la economía,
en especial la posible explotación genética de la variedad de especies
con aplicaciones terapéuticas y farmacológicas. La conservación de la
diversidad vegetal es importante debido a los beneficios directos que
implica para la humanidad. Las consecuencias políticas, económicas
y sociales, que resultarían de la pérdida de la biodiversidad vegetal
combinadas con un rápido crecimiento poblacional probablemente
serian devastadoras.
4. El problema urbano
La vida urbana ofrece cuestionamientos desde varios puntos
de vista: la dinámica de la supervivencia, la calidad de vida, la urbani-
zación como fenómeno sociológico, etc. Desde la perspectiva del
ambiente, la vida urbana es cuestionable también. El mundo urbano
genera un impacto ambiental de graves consecuencias, donde las
grandes oncentraciones humanas requieren de alimentos, agua, mate-

331
Granados-Sánchez, Diódoro; Hernández-García, Miguel Á.; Vázquez-Alarcón,
Antonio; Ruíz-Puga, Pablo 2013. Los procesos de desertificación y las regiones
áridas Revista Chapingo. Serie Ciencias Forestales y del Ambiente, vol. 19, núm.
1: 45-66
332
IBPGR. 1992. Material de Apoyo a la Capacitación en Conservación ex situ
de Recursos Fitogenéticos. Instituto Internacional de Recursos Fitogenéticos
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riales para la construcción de sus viviendas y vialidad, todo lo cual


erosiona y destruye recursos naturales de gran importancia.
La concentración de actividades económicas, vehículos y se-
res humanos que caracteriza a las zonas metropolitanas también pro-
voca un gran impacto ecológico: las montañas y los territorios rurales
se transforman en zonas habitacionales o sitios donde se obtienen
materiales para la construcción de viviendas, un hecho que condena a
la extinción a las especies endémicas, y favorece ciertas manifestacio-
nes de la desertificación. Asimismo, el ambiente adquiere niveles
contaminantes que ponen en riesgo la salud de sus habitantes. La ins-
talación de fuentes de agua potable y de excretas lesiona el ambiente,
alterando el ecosistema. Su vida interna genera conflictos relacionados
con un transporte individual generando alta contaminación. La inter-
acción entre la sociedad humana y el resto de la biosfera pone en evi-
dencia notables puntos de fricción, a escala local y global. Los ecólo-
gos perciben desequilibrios o disfunciones relacionadas con el com-
portamiento del hombre, donde un análisis relativamente reciente,
relaciona los problemas ambientales, las consecuencias en el plano de
la salud mundial y sus efectos sobre la productividad valor de conside-
rable preponderancia en la mentalidad contemporánea.
5. Ausencia de educación ambiental
La falta de educación ambiental en la sociedad actual, es un
tema al que no le damos la vital importancia con la que deberíamos
tomarla, nuestra falta de interés con respecto a nuestro ambiente
nos ha llevado a un punto de conciencia, acerca de todo lo que está
pasando con nuestro planeta, y el daño que nosotros mismo le hemos
provocado, con nuestra falta de educación y valores. Existen muchos
factores por los cuales el planeta se encuentra en una situación tan
lamentable, pero todo nos lleva a un punto clave, como lo es la falta
de educación que tenemos como sujetos.
Existen dos tipos de educación la forma y la informal, ambas
nos llevan a una formación consciente de cómo deberíamos compor-
tarnos, y convivir con nuestro ambiente sanamente.
En la educación formal me refiero a una educación reglada, la
cual es impartida en las escuelas. En este tipo de educación, es en
donde deberíamos destacar este tema, ya que en la actualidad es un
211

acontecimiento que está afectando al mundo entero, y las escuelas son


las primeras en fomentar una educación adecuada, y hacer que noso-
tros como alumnos concienticemos y realicemos acciones que ayuden
al mejoramiento de nuestro planeta.
En la educación no formal encontramos aquella educación del
ámbito familiar, los amigos... son aquellos que no están institucionali-
zados ni formalizados, de estas formas se nos transmiten valores, cos-
tumbres y acciones ya sean consciente o inconscientemente, la educa-
ción ya sea formal o informal tiene un papel fundamental en
el desarrollo de nosotros como sujetos, y su objetivo es educarnos para
respetar el ambiente. La educación ambiental debería desarrollar una
forma de conciencia, transmitir información, enseñar conocimientos,
desarrollar hábitos y habilidades, promover valores y presentar pautas
para la toma de decisiones y soluciones. En el sistema educativo, lo
primordial es enseñar a los alumnos desde el nivel básico para que los
alumnos se eduquen con conocimiento ecológico. Por ello, se ha seña-
lado que la escuela primaria es el sitio ideal para incorporar a los ni-
ños a la educación ambiental. Se trata de un modelo en cual demos un
paso significativo como sociedad en la materia ambiental, implemen-
tando en la educación formal, educar con responsabilidad ambiental,
lo que constituye un esfuerzo que todos como sujetos debemos reali-
zar por el bien de nuestro planeta, y debe ser primordial en nuestros
sistemas educativos.
6. Marco ético-legal: Los Derechos Humanos
A pesar de que la bioética no puede reducirse simplemente al
derecho, siempre encontrará en la jurisprudencia una perspectiva para
guiar sus deliberaciones. El contenido de la Declaración de los Dere-
chos Humanos (1948) de la Organización de Naciones Unidas (ONU),
constituye uno de los principales logros de la humanidad, después de
los acontecimientos catastróficos que afectaron la vida de los seres
humanos en siglos pasados. Borgoño en 2009, señala que: “Los dere-
chos humanos son principios ético-jurídicos, más aún, el núcleo mis-
mo de toda juricidad”.
El valor del ser humano es inalienable universalmente: “To-
dos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
A pesar de que la Declaración de los Derechos Humanos no se refería
explícitamente a la investigación con seres humanos, los artículos 3 y
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

5 tienen cierta relación con la experimentación médica con los cuerpos


, cuando se afirma que: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o
a tratos crueles, inhumanos o degradantes” . Posteriormente la
Asamblea General de Naciones Unidas en el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, interpreta y complementa aquel artículo
afirmando que: “Nadie será sometida a torturas ni a penas o tratos
crueles, humanos o degradantes ni sometido sin su libre consenti-
miento a experimentos médicos o científicos”333
En relación específica con la bioética, la Conferencia General
de la UNESCO, ha presentado una serie de declaraciones que rigen
como normativa internacional en materia de derechos humanos: la
Declaración Universal sobre el Genoma Humano y Derechos Huma-
nos (1997); la Declaración Internacional sobre los Datos Genéticos
Humanos (2003) y la Declaración Universal sobre Bioética y Dere-
chos Humanos (2005). Dichas declaraciones de la UNESCO tienen un
fuerte alcance en el derecho internacional, pero hace falta el elemento
ético en la argumentación. En un plano ético, dentro de un proyecto
que busque fundamentar la bioética en los derechos humanos, la pre-
gunta por el sujeto de los mismos no puede quedar sin respuesta; en
otras palabras, la dignidad humana del sujeto que participa en las in-
vestigaciones biomédicas es imprescindible éticamente y debería estar
legitimada por los derechos humanos334.
La Declaración Universal sobre el Genoma Humano y Dere-
chos Humanos (1997) considera que: “Ninguna investigación relativa
al genoma humano ni ninguna de sus aplicaciones, en particular en las
esferas de la biología, la genética y la medicina, podrá prevalecer
sobre el respeto de los derechos humanos, de las libertades fundamen-
tales y de la dignidad humana de los individuos o, si procede, de gru-
pos de individuos”
Al respecto, es importante señalar, que la investigación con
seres humanos tomó a inicios del siglo XXI un camino diverso al

333
Borgoño, C. 2009. Bioética Global y Derechos Humanos: ¿Una posible fun-
damentación universal para la bioética? Problemas y perspecti-
vas. Acta Bioethica, XV, 1, pp. 46-54
334
Borgoño, C. 2009. Bioética Global y Derechos Humanos: ¿Una posible fun-
damentación universal para la bioética? Problemas y perspecti-
vas. Acta Bioethica, XV, 1, pp. 46-54
213

seguido bajo el paradigma de experimentación, pues el llamado Pro-


yecto Genoma Humano, abre una serie de ventanas que pueden afectar
la dignidad humana en razón de principios racistas o eugenésicos, que
pueden desprenderse de los resultados científicos, a pesar de que su
uso para la medicina puede ser de gran utilidad. La misma declaración
hace notar la importancia del genoma humano y recomienda que los
Estados, “deberían fomentar, entre otras cosas, las investigaciones
encaminadas a identificar, prevenir y tratar las enfermedades genéticas
o aquellas en las que interviene la genética, sobre todo las enfermeda-
des raras y enfermedades endémicas, que afectan a una parte conside-
rable de la población mundial” (Vidal, 2001).
A pesar de que la Declaración de Helsinki de la Asociación
Médica Mundial (1964, 1975, 1983, 1989, 1996, 2000, 2002, 2004,
2008, 2009), el Informe de Belmont (1978) y las Pautas Éticas Inter-
nacionales para la Investigación y Experimentación en Seres Huma-
nos, no tienen un carácter de normativa internacional de derechos
humanos, sus principios son fundamentales para los profesionales que
trabajan exclusivamente con la investigación científica y experimenta-
ción clínica.
La bioética lleva en su seno la defensa de la vida en general;
al respecto, Potter advierte que la crisis en salud de los humanos, está
en íntima relación con la crisis de la salud de la Tierra335. El exceso de
una tecnología tóxica, y el aumento sin límite de la población mundial
que presiona la innovación tecnológica sin exigir calidad, pues urge
solucionar problemas inmediatos, ha generado diversos problemas a
los seres vivos. Lo que despierta las reflexión de Potter es el aumento
del cáncer en EEUU, cual ha sido señalado que está en íntima relación
con agua contaminada por la presencia de residuos tóxicos en ríos.
Sin embargo, el modo como Potter desarrolla la bioética, no
señala una defensa directa de los animales, las plantas y los ecosiste-
mas, sino más bien se centra en advertir que las ciencias de la vida han
de ser guiadas por valores, proponiendo la bioética como un puente
entre las ciencias de la vida y las humanidades. Dicha bioética se ejer-
ce en un diálogo racional entre los avances de las ciencias de la vida,

335
Potter, V.R. 1970. Bioethics: The Science of Survival. Persp. Biol. Med. 14:
127-153.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

las biotecnologías que derivan de ellas y una ética que busca razones
para aceptar de modo adecuado dichos avances.
El mundo natural viviente y no viviente está envuelto en sis-
temas de comportamiento que en alguna medida se comportan como
ciclos. Los ciclos de síntesis y descomposición están casi todos me-
diados por la energía solar, la cual conduce en gran proporción los
sistemas climáticos de la Tierra y a su vez conduce, mediante la mis-
ma energía, los sistemas vitales que proporcionan alimentos a otros
sistemas mayores en lagos y océanos. Local y globalmente, el ciclo de
nutrientes está mediado por la energía solar o, de modo indirecto, por
el metabolismo de esta energía derivado de la fotosíntesis. De otra
parte, debe decirse de antemano que tal independencia natural entre
una ética social y una ética del medio ambiente es francamente inelu-
dible, pues no es posible construir una ética social prescindiendo de la
ética del ambiente, ni viceversa. Por ejemplo, se ha culpado al tercer
mundo de amenazar con su crecimiento demográfico la estabilidad
planetaria; pero el problema demográfico seriamente politizado, ha
sido objeto de diversas e interesadas interpretaciones, dependiendo de
la óptica que se tenga. Si bien la pobreza es causa de superpoblación,
esta es como tal un problema para quienes ven el crecimiento una
amenaza para sus intereses. Bien puede comprenderse el crecimiento
demográfico del tercer mundo como la posibilidad de renovación de
las sociedades ricas y envejecidas de Europa, pero las dificultades de
ampliación de una ética social, en términos de justicia planetaria, pue-
de ser la causa de que dicha comprensión no sea hasta ahora posible.
Por otra parte, debe decirse que el comportamiento frente al ambiente,
puede ser visto como menos lesivo que los daños provocados por la
sociedad del primer mundo, los cuales son muy considerables en ma-
teria de contaminación y destrucción del ecosistema.
Esto muestra la interdependencia que hay entre lo ecológico y
lo social, pero también, lo político. No puede pensarse el problema
ecológico al margen de las relaciones naturales que establecen las
sociedades actuales. El modelo de la economía liberal ha permitido
que todo esfuerzo de productividad debe ser puesto en el contexto del
mercado, el cual se rige por leyes de oferta y demanda, capacidad de
pago, existencia de materias primas, etc.
215

Una de las primeras leyes ecológicas es la relativa al equili-


brio, la cual podría formularse del siguiente modo: las especies que
existen en una comunidad viviente, el' número de individuos de estas
especies, la forma en que están distribuidos, así como el modo como
viven y pueden reproducirse, se encuentran todos en un equilibrio
biológico. Este equilibrio es lábil y oscila en torno a una situación
media, en tanto que no se modifiquen las condiciones del ambiente.
De acuerdo con la ley del equilibrio, se explica por qué mu-
chas especies naturalmente fecundas permanecen con un número inva-
riable de individuos. La ecología demuestra que generalmente las
especies procrean una descendencia mucho mayor que la que puede
sobrevivir, y que el espacio vital mantiene el exceso de la descenden-
cia dentro de los límites del equilibrio.
Por el contrario, el hombre es la única especie que no está
sometida a las limitaciones de su hábitat; él lo transforma, y genera
sus propios condicionamientos vitales. Ese cambio es evidenciado por
la ecología, y denominado antropocenosis (espacios exclusivamente
humanos), suplanta a la biocenosis, donde el paisaje natural se con-
vierte en paisaje civilizado.
La preocupación por la vida en general, surge en Norteaméri-
ca con el nombre de Ética Ambiental, y por otro lado, se desarrolla la
ecoética, que plantean orientaciones distintas. En un sentido básico,
estas posturas pueden tomarse como equivalentes, ya que ambas se
ocupan de defender la vida, por tanto, tienen características coinciden-
tes aunque presentan énfasis distintos, y en algunos casos diferencias
importantes en el modo de entender la vida y la crisis del planeta.
La ética ambiental piensa al ser humano en relación con su
ambiente, entendido como el escenario en donde los humanos pode-
mos seguir creciendo en un “desarrollo sostenible” a condición de que
usemos los recursos no renovables de manera sostenible.
Por su parte, la ecoética, no habla de ambiente, sino de la Tie-
rra, la Naturaleza y del fenómeno de la Vida como prodigio de este
planeta, donde utiliza conceptos que aluden a connotaciones más am-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

plias, con mayor significado existencial, emocional, e incluso filosófi-


co, literario y artístico336.
La ética ambiental busca el crecimiento, y no cuestiona de ba-
se la intervención humana en la naturaleza, apoya el uso de tecnolo-
gías que permitan el crecimiento de la sociedad industrial y la expan-
sión poblacional como algo inevitable. Por el contrario, la ecoética, no
apoya a la tecnología en función del crecimiento, sino en función de
una mejor calidad de vida del planeta, poniendo en duda la necesidad
de un crecimiento poblacional y económico, asociándolo con un gran
deterioro del ambiente, ocasionado por acciones antropogénicas en el
ambiente. Esta postura, plantea que el crecimiento solo es válido, al
emplear conocimientos científicos e invención de tecnologías limpias
y no explotadoras de la naturaleza.
Para la ética ambiental, la sobrepoblación es solo un compo-
nente más de la situación actual, frente al cual no podemos proponer
una limitación, señalando a la tecnología como la única alternativa
de salvación. De forma contraria, la ecoética considera que la sobre-
población humana no solo es una característica de la crisis, sino que es
el factor decisivo de la misma, pues en gran medida el equilibrio de
los ecosistemas, depende del equilibrio que mantengan las especies,
planteando que la sobrepoblación es nuestra responsabilidad y debe-
mos buscar una solución ética y política para el futuro.
Por lo general, la ética ambiental lucha de forma sostenida
contra la concepción del ser humano como el único ser que merece
consideración moral, dado que es la cumbre de la evolución. En lucha
contra el antropocentismo, esta postura propone un igualitarismo, una
eliminación de las diferencias, en cuanto a capacidades éticas. Por su
lado, la ecoética también lucha con fuerza contra el antropocentrismo,
ya que para esta corriente, el ser humano no es el único merecedor de
respeto, y por tanto, afirma el valor inherente de todos los seres vivos,
plantas y animales inferiores e incluso aquellos elementos que forman
parte de la vida. A diferencia de la ética ambiental, la ecoética no toma
el antropocentrismo en un único sentido, señalando que es innegable
la centralidad que la responsabilidad humana tiene en el universo del

336
Leopold , A. 1970. The Land Ethic. A Sand County Almanac with Other Essays
on Conservation from Round River, III. Nueva York: Oxford University Press, pp.
238- 239
217

valor. Entonces, el no antropocentrismo de la ecoética, aunque parte


de la igualdad, no conduce a un igualitarismo, a una disolución de las
diferencias, sino que se trata más bien de una noción compleja que
incluye la igualdad de derecho a vivir, y la diferencia en cuanto a pro-
piedades éticas.
La ética ambiental propone el igualitarismo, que busca conce-
der valor inherente, en sí y por sí, a aquellos elementos de la naturale-
za que tengan las propiedades morales que acabamos de nombrar,
como la capacidad de sentir placer y dolor, o la posesión de un fin en
sí mismos, mediante un proyecto de vida, al menos el de la sobrevi-
vencia337. La consecuencia de esto es que, debido a que resulta difícil
atribuir esas propiedades a las plantas y otros seres vivos como los no
vertebrados y los elementos básicos de que depende la vida, se privi-
legia a los animales en general, y se deja fuera a otros seres vivos y
todos los elementos naturales que contribuyen a la vida. En conclu-
sión, la ética parte de los humanos y se queda en el círculo de lo que
es similar a éstos. En contraposición, para la ecoética, el valor de to-
dos los seres vivos, no depende en absoluto de que tengan elementos
parecidos a los nuestros, pues todo forma parte del conjunto holístico
de la vida, lo que se ha llamado la “comunidad biótica”, la cual re-
quiere de todos sus elementos338. Para esta postura, la ética no es solo
una cuestión entre humanos, y no sólo se extiende a los demás seres
vivos, sino que realiza un auténtico cambio cualitativo en el interior de
ella, que ya no es sólo que el humano conceda valor en función de
características que él posee, sino que se los concede a otros que están
en relación con los humanos, pero que constituyen la condición o
estado de ser otro o de ser diferente.
Otra característica de la ética ambiental es que defiende a se-
res individuales, nunca a un ecosistema, pues sólo los individuos tie-
nen la capacidad de sentir y de ser fines en sí mismos. Según lo afirma
Taylor, en último término es el bien (o el bienestar, la salud) de los
organismos individuales, considerados como entidades, que tiene
valor inherente, lo que determina nuestras relaciones morales con las

337
Taylor, P. 2006. La ética del respeto a la naturaleza. En: Los caminos de la
ética ambiental: una antología de textos contemporáneos. Kwiatkowska, Teresa;
Issa, Jorge; (compiladores). México: Instituto Politécnico Nacional- Dirección
General de Publicaciones.
338
Leopold, [Link].
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

biocomunidades silvestres de la Tierra De allí, parte la defensa a los


animales del trato cruel que les dan los humanos en la vida doméstica,
en el confinamiento para la producción de comida, y en las diversio-
nes donde se emplean animales, tales como peleas de gallo, corridas
de toros, uso de animales en los circos, etc. Por su parte, la ecoética
también valora a los individuos, y busca evitar el maltrato a todo ser
vivo, pero su principal objeto son los conjuntos y organizaciones
complejas, y por ello su defensa principal de la vida se dirige a la
extinción de las especies animales y vegetales, y a la destrucción de
los ecosistemas por la mano del hombre. El conflicto ecoético se cen-
tra en que estamos destruyendo la vida silvestre, alejada de las ciuda-
des, señalando que no se les está reconociendo el mismo derecho a
sobrevivir, que a los humanos, ni el mismo derecho que a los animales
ubicados en zonas urbanas.
En relación a la vida práctica, los filósofos de la ética am-
biental proponen resolver los conflictos que nos ocasiona el deterioro
del ambiente, mediante una política democrática que incluya a empre-
sarios, tecnólogos, políticos y al ciudadano común, buscando incluir
los intereses de todos esos actores, afirmando que la tecnología y el
progreso tienen que seguir, trabajando en armonía. Al respecto, la
ecoética está consciente de que el hombre seguirá interviniendo en la
Tierra, y las decisiones han de ser democráticas, con la salvedad de
que los intereses de diversos grupos, han de ser limitados, sin conce-
bir a la tierra como mercancía, y por ende, las decisiones que se to-
men desde la ecoética no van a consistir primordialmente en un acuer-
do de intereses, sino en la clara conciencia de que todos los actores
tienen que asumir sacrificios, limitaciones y obligaciones. Ambas
posturas parten de la misma preocupación, no obstante, sus orienta-
ciones son distintas.
Sin embargo, la bioética en una perspectiva integral, aborda la
preocupación por la salud simultánea de los humanos y del planeta en
conjunto, valorando la crisis ecológica actual y la revolución ética
que se requiere para abordarla.
La crisis ecológica no es sólo la alteración de nuestro ambien-
te, sino el agotamiento de los recursos renovables y no renovables, es
el agotamiento del futuro para las generaciones en desarrollo, y la
pérdida del equilibrio en los ecosistemas. De igual manera, la crisis
219

comprende alteración de ciertas condiciones indispensables para todas


las formas de vida como lo es el cambio climático, que en gran medi-
da, es el eje de la crisis, y se ha asociado de manera estrecha con el
excesivo crecimiento de la población humana. La sobrepoblación se
ha convertido en un tema complejo, abordado en algunos casos, sin
apreciar la vida humana, donde se ha planteado la eliminación de cier-
tos grupos humanos, como la clases bajas, lo cual es inaceptable, y
dispara las alarmas, sobre la necesidad imperiosa de enfrentar este
tema desde una perspectiva ética. Para la ecoética, todos los ya naci-
dos tienen derecho a sobrevivir, sin deshacerse deshacernos de nadie,
donde justo por responsabilidad ética, debemos planear el futuro con
políticas públicas adecuadas y planificadas, no sólo en países en desa-
rrollo, sino a nivel mundial.
En la crisis actual, no solo el exceso de población es el único
factor determinante, la explotación que se hace de la naturaleza, y el
estilo vida consumista que se impone en el mundo entero, agota acele-
radamente los recursos disponibles.
Es importante tomar una posición firme hacia la considera-
ción de todas las formas de vida con igual derecho, que nosotros a la
sobrevivencia, evitando seguir encerrados en el ámbito humano, en la
sacralidad exclusiva de la vida humana, sin valorar la vida en general.
La ética es racionalidad, diálogo, deliberación expuesta a los demás, y
por ello es comunidad, destacando la reciprocidad de responsabilida-
des ante el deber de ser mejores y el deber de cumplir con ciertos
principios y normas comunes. En la ética hay siempre interacción de
actitudes y palabras, incluyendo la posibilidad de circunscribir al resto
de los seres vivientes, como lo son los animales y las plantas, de los
que no siempre podemos esperar reciprocidad. Esta es la razón, por la
cual la ética ambiental busca atribuir características propias de los
humanos a algunos seres vivientes, pues para hacer ética tenemos que
movernos en el ámbito de lo que por lo menos se parezca un poco a
nosotros; es por esta razón, que ha surgido la necesidad de desarrollar
una bioética ambiental.
El respeto por la tradición moderna y racionalista de la ética,
es también la causa por la cual la bioética ha tardado tanto en recupe-
rar la preocupación por la vida en general, y se ha concentrado en la
bioética médica y la biomédica, las cuales son racionales, deliberati-
vas, exigen diálogo, reciprocidad y construcción de comunidad, mo-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

viéndose predominantemente en el ámbito humano; y aun cuando son


muy necesarias y hay que seguirlas desarrollando, es necesario abrir la
brecha a los problemas ecológicos.
Desde esta perspectiva, la base de la ética es estar afectados
por todo lo que nos rodea, no sólo los otros humanos, sino la naturale-
za en general, conformando un ser integral. En esa integridad debe
estar involucrada, no nada más la razón, por el contrario, debe darse
un cambio en nuestros gustos, predilecciones, fidelidades y conviccio-
nes, asumiendo que convivimos con otras especies animales y vegeta-
les, y podemos salir del aislamiento de nuestra propia especie.
Hay múltiples concepciones de persona, y una de las más
completas es la que la pone en relación con la preferencia de ciertos
signos o significados que crean un mundo propio. Para esto no se
necesita tener lenguaje verbal, sino sólo de no sentirnos seres superio-
res, y por ende, con derecho de abusar de la Tierra. No es posible
negar la intervención humana, sólo es necesario proponer que no sea
en detrimento de las otras formas de vida, ni de generaciones futuras.
Para ello propone que la bioética ambiental esté acompañada de una
política que anime a los ciudadanos a cuidar de la Tierra, y no solo la
utilice para buscar su beneficio exclusivo.
Pensar el ambiente desde la ética, es decir, incluir al ambiente
dentro de las responsabilidades humanas, del mismo modo que se
incluye al género humano como responsabilidad del mismo hombre,
es en realidad un imperativo. No un imperativo ecológico, sino ante
todo bioético. El ambiente con todos los recursos que posee, puede ser
aprovechable y su utilidad derivada puede ser administrada con res-
ponsabilidad y sentido ético. Esta capacidad de aprovechamiento, así
como de asumir con responsabilidad ética los beneficios de su utili-
dad, es exclusiva del género humano. De ahí la necesidad, de que
frente al ambiente se construya una bioética ambiental, donde su cons-
trucción debe estar centrada en lo humano, entendiendo por esto a la
persona como la única capaz de una conciencia ética sobre sus accio-
nes en relación con el ambiente, para el abordaje de la problemática
humana y ecológica.
El hombre es un agente moral, en la medida en que él es el
único capaz de destruir y preservar el ambiente. Esta capacidad es una
evidencia de la dimensión ética de lo humano frente a dicho ambiente,
221

que no es construida artificialmente, sino reconocida como evidencia


de la interacción existencial humana con el ambiente. El hombre ha
interactuado con el ambiente desde siempre, solo que ahora su poder
de interacción es mucho mayor, donde las interacciones son limitadas
en sus recursos, pero con mayores posibilidades de destrucción, y es
por esa razón, que la conciencia de este hecho, amplía las responsabi-
lidades del hombre, lo que no significa suplantar su capacidad moral a
favor de la comunidad que existe en un ecosistema.
El ambiente no es un valor moral por sí mismo, sino, por el
contrario, es un valor cuya custodia depende de la conducta moral del
hombre, por lo que es un deber ético su preservación, y lo es porque es
condición ineludible de su existencia actual y la de futuras generacio-
nes.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
223

La cuestión ambiental y la invasión de especies


exóticas: el caso de Gleditsia Triachantos L. en la
Argentina,
por SEBASTIÁN P. GALARCO339

Sumario: 1. Introducción. 2. Percepción de la Gleditsia triacanthos en


el mundo 3. Acacia negra como EEI. 4. Atención prioritaria necesaria.
5. Usos de la Acacia Negra en la Argentina. 6. Conclusiones

1. Introducción
El ser humano ha tenido, y continúa teniendo, un rol activo en
la quiebra de barreras naturales, transportando especies que han logra-
do en numerosos casos colonizar nuevos ambientes. Los avances en la
tecnología del transporte durante últimos dos siglos, asociados con
una economía global creciente, que demanda el transporte de insumos
en la cadena de producción internacional, facilitaron mayores oportu-
nidades para la transferencia de especies de manera intencional o ac-
cidental desde sus zonas de origen hacia nuevos territorios. Si bien la
gran mayoría de las especies introducidas no logran establecerse en
los nuevos ambientes340, muchas otras logran adaptarse a las nuevas
condiciones y, entre ellas, algunas se vuelven especies exóticas inva-
soras (EEI). Es ampliamente reconocido que las especies invasoras
son uno de los principales problemas ambientales en el mundo341.
Particularmente importante es el impacto que producen los árboles y

339
Ingeniero Forestal egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de
la Universidad Nacional de La Plata. Especialista en Docencia Universitaria por
dicha Universidad. Se ha desempeñado como Director de Bosques y Forestación
de la provincia de Buenos Aires y como Director de la Estación forestal Parque
Pereyra Iraola. Actualmente es el pro Secretario académico forestal y Docente del
Curso de Dasonomia en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Uni-
versidad Nacional de La Plata
340
Williamson M (1996) ‘Biological invasions.’ (Chapman & Hall: London)
341
MA 2005. Millennium Ecosystem Assessment. Ecosystems and Human Well-
being: Synthesis. Island Press, Washington, DC, USA
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

arbustos invasores sobre la biodiversidad y los servicios de los ecosis-


temas342.
Estas especies exóticas invasoras (EEI) pueden afectar la bio-
logía, abundancia y comportamiento de las especies nativas y la es-
tructura y funcionamiento de todo un ecosistema343. Este fenómeno se
ha incrementado notablemente, ocasionando la pérdida de biodiversi-
dad por la introducción continua de especies exóticas que desplazan a
las especies nativas344. Se han convertido en un foco de atención desde
la perspectiva científica, política, económica y social, principalmente
debido a las modificaciones que generan en los ambientes en que se
introducen. Las EEI al ser altamente competitivas logran colonizar
ambientes transformados los cuales les ofrecen recursos como espa-
cio, luz, nutrientes y fácil movilidad en el espacio.
Cuando los daños ocasionados por las EEI a un ecosistema o
región son perceptibles, se constituye en una invasión biológica, lo
cual en general ocurre o se vislumbra, una vez que han alcanzado
graves consecuencias. Las invasiones biológicas representan una de
las mayores amenazas a la biodiversidad global y uno de los principa-
les problemas ecológicos de los últimas décadas345. Sumadas al cam-
bio de uso de la tierra como principal causa de deforestación, consti-

342
Jobbágy, E. G., Acosta, A. & Nosetto, M.D. 2013. Rendimiento hídrico en
cuencas primarias bajo pastizales y plantaciones de pino de las sierras de Córdo-
ba (Argentina). Ecología Austral 23: 87–96. Richardson, D.M., Hui, C., Nuñez,
M.A. & Pauchard, A. 2014. Tree invasions: patterns, processes, challenges and
opportunities. Biol. Invasions 16: 473-481. Cronk Q.C.B. y Fuller J.L. 1995.
Plants Invaders. A People and Plants Conservation Manual. Chapman y Hall.
Cambridge University Press. UK. Furey, C., Tecco, P., Perez-Harguindeguy, N.,
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identity and dominance on decomposition patterns in mountain woodlands of
central Argentina. Acta Oecol. 54: 13-20
343
Vilà M, Espinar JL, Hejda M, Hulme PE, Jarošík V, Maron JL, Pyšek P (2011)
Ecological impacts of invasive alien plants: a meta-analysis of their effects on
species, communities and ecosystems. Ecology Letters 14, 702–708.
doi:10.1111/j.1461-0248.2011.01628.x
344
Clemente M., (2010). Especies invasoras: un problema por resolver. – Conse-
jería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía. Especies Exóticas Invasoras en
Andalucía. Talleres provinciales 2004-2006. Capítulo 1
345
Richardson, D.M. 1998. Forestry trees as invasive aliens. Conservation Biolo-
gy, 12:18-26
225

tuyen la amenaza más significativa, más extendida y de mayor tasa de


crecimiento para la conservación de la biodiversidad. En conjunto, los
efectos de las invasiones biológicas amenazan la conservación de la
biodiversidad y ponen en riesgo la sustentabilidad de los sistemas
dedicados a la conservación, la agricultura y la industria346. Las EEI
son una de las fuerzas de cambio global más poderosas, no sólo han
generado impactos negativos sobre la biodiversidad y la salud pública
y animal, sino que también sobre la agricultura347.
Frecuentemente las EEI compiten por recursos con una o más
de las especies nativas, pudiendo inclusive provocar la extinción local
de una o más de ellas. Una especie exótica puede no tener predadores
locales que regulen su población en el nuevo ambiente (Marco &Paez
et al. 2000). Las EEI alteran los ciclos biogeoquímicos y la frecuencia
e intensidad de los disturbios naturales y actúan como competidores,
depredadores, parásitos o patógenos de las especies nativas, condicio-
nando su supervivencia348. El impacto asociado a las invasiones bioló-
gicas suele ser muy significativo y las tareas de control de especies
establecidas costosas e ineficientes.
2. Percepción de la Gleditsia triacanthos en el mundo
En las listas de distribución de CABI349, se encuentra presente
como especie introducida en más de 45 países de los cinco continen-
tes. En Australia es considerada una planta invasora, en Queensland,
Victoria, Nueva Gales del Sur y Western Australia. En Sudáfrica
compite y reemplaza especies nativas y se considera que los densos
bosquetes que se forman a lo largo de los cursos de agua podrían re-

346
Mack RN, Simberloff D, Mark Lonsdale W, Evans H, Clout M, Bazzaz FA
(2000) Biotic invasions: causes, epidemiology, global consequences, and control.
Ecological Applications 10, 689–710. doi:10.1890/1051-
0761(2000)010[0689:BICEGC][Link];2
347
Simberloff D, JL Martin, P Genovesi, V Maris, DA Wardle, J Aronson, F
Courchamp, B Galil, E García-Berthou, M Pascal, P Pyšek, R Sousa, E Tabacchi,
M Vilà. 2013. Impacts of biological invasions: What’s what and the way forward.
Trends in Ecology and Evolution 28: 58-66. doi:10.1016/[Link].2012.07.013
348
Cronk Q.C.B. y Fuller J.L. 1995. Plants Invaders. A People and Plants Con-
servation Manual. Chapman y Hall. Cambridge University Press. UK . Zalba
S.M. y Villamil C.B. 2002. Woody plant invasion in relictual grasslands. Biologi-
cal Invasions 4: 55-72
349
CABI. (2018). Gleditsia triacanthos (honey locust). In: Invasive Species Com-
pendium. Wallingford, UK: CAB International. [Link]/isc
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ducir significativamente el flujo de la corriente, es considerada un


problema en Western Cape, Eastern Cape, KwaZulu-Natal, Free State,
Gauteng y Mpumalanga (Invasive Species South Africa, 2018). Tam-
bién es considerada una especie invasora en EE. UU., su país de ori-
gen, especialmente en los estados de California y Nueva York. Tam-
bien es considerada como una especie invasora en todo el mundo se-
gún el Global Compendium of Weeds350, donde en edición para 2017
figura en posición n° 64 en el ranking de riesgo global, considerada
como de peligrosidad extrema.
Sudamérica es considerada una de las regiones más afectadas
por especies exóticas invasoras351. En Uruguay, la invasión de Gledit-
sia triacanthos es una de las principales amenazas sobre los bosques
nativos352.
En Argentina se han venido realizando contribuciones muy
importantes sobre la taxonomía de las especies exóticas, teniendo en
cuenta aquí desde el trabajo trascendental de Parodi353. Sin embargo,
el conocimiento sobre cuáles son las EEI, (aquellas que logran tener
poblaciones estables por más de 10 años sin la asistencia del hombre y
que además producen descendencia reproductiva a considerables dis-

350
[Link]
351
Fonseca C.R., Guadagnin D., Emer C., Masciadri S., Germain P., Zalba, S.M.
2013. Invasive alien plants in Pampas grasslands: a tri-national cooperation
challenge. Biological invasions 15(8): 1751-1763. DOI: 10.1007/s10530-013-
0406-2
352
Carvajales Astapenco, A. (2013). Modelos de distribución de la acacia
invasoras Gleditsia triacanthos como herramientas para su manejo. Laboratorio
de Desarrollo Sustentable y Gestión Ambiental del Territorio Instituto de Ecología
y Ciencias Ambientales abril 2013. UDELAR, Uruguay
353
Parodi, L. 1959. Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería. Buenos
Aires, Argentina, ACME y sus posteriores actualizaciones (1972, 1977, 1987),
hasta contribuciones recientes por ejemplo Giorgis, M.A. & Tecco P.A. 2014.
Árboles y arbustos invasores de la Provincia de Córdoba (Argentina): una con-
tribución a la sistematización de bases de datos globales. Bol. Soc. Argent. Bot.
49 (4): 581-603. 2014
227

tancias de la planta madre, sensu Richardson & Rejmánek354, es muy


escaso355.
En Argentina, la alta abundancia de algunas especies exóticas
invasoras, constituye uno de los problemas ecológicos más importan-
tes356.
En el marco del Plan de conservación de la Biodiversidad el
gobierno argentino lleva adelante una estrategia nacional vinculada a
especies exóticas invasoras. El Proyecto Fortalecimiento de la Gober-
nanza para la protección de la Biodiversidad mediante la formulación
e implementación de la Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas
Invasoras (ENEEI) (GCP/ARG/023/GFF) es coordinado a nivel na-
cional por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la
Nación (MAYDS), cuenta con financiamiento parcial del Fondo para
el Medio Ambiente Mundial (GEF) y se encuentra bajo la asistencia
de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO) como agencia de implementación. Los principales
objetivos del proyecto son desarrollar un marco fortalecido de gober-
nanza a lo largo del país que permita la protección efectiva de la bio-
diversidad contra los impactos de las EEI y formular la Estrategia
Nacional de Especies Exóticas Invasoras (ENEEI) desde un enfoque
múltiple y participativo. También se busca promover la generación de
políticas públicas para minimizar el impacto de las invasiones biológi-
cas sobre la biodiversidad, la cultura, la economía y la salud.
El Sistema Nacional de Información sobre Especies Exóticas
Invasoras, que forma parte de la ENEEI, se compone de cinco bases
de datos interrelacionadas que contemplan el registro actualizado y
validado de más de 600 especies de plantas, animales, vertebrados,
invertebrados, algas y hongos exóticos. La información, es provista
por colaboradores o recopilada en publicaciones, herbarios y colec-

354
Richardson D.M. & Rejmánek, M. 2011. Trees and shrubs as invasive alien
species – a global review. Divers. Distrib. 17: 788–809
355
Giorgis, M. A. 2011. Caracterización florística y estructural del Bosque Cha-
queño Serrano (Córdoba) en relación a gradientes ambientales y de uso. Tesis
doctoral. Universidad Nacional de Córdoba. Argentina
356
Chaneton E, Mazía N, Machera M, Uchitel A, Ghersa CM. 2004. Establish-
ment of honey locust (Gleditsia triacanthos) in burned pampean grasslands.
Weed Technology 18, 1325–1329. doi:10.1614/0890-
037X(2004)018[1325:EOHLGT][Link];2
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ciones de museo, es validada mediante consultas a especialistas de


cada grupo taxonómico antes de ser publicada. La cita de cada especie
está acompañada por una descripción acerca de sus características
biológicas, proceso de invasión, antecedentes sobre acciones de con-
trol o erradicación y campos de información específicos para desarro-
llar análisis de riesgo utilizando las herramientas correspondientes a la
ENEEI. En tanto, las localidades de ocurrencia reúnen los datos más
precisos acerca de la ubicación de la especie en distintos puntos del
territorio nacional, su abundancia y tendencia poblacional en ese lu-
gar. Cada localidad está asociada a la información del referente que
brindó el dato, quien queda incorporado a la base de datos de especia-
listas y proveedores de datos.
Actualmente se vienen implementando distintos proyectos pi-
loto enfocados en amenazas concretas de EEI. Los pilotos incluyen la
detección temprana y el control precoz para especies exóticas invaso-
ras marinas en puertos de Quequén, Bahía Blanca (provincia de Bue-
nos Aires) y San Antonio Oeste (provincia de Río Negro), así como
también la implementación de protocolos para el control de siete EEI:
alga didymo, ardilla de vientre rojo, tamariscos, caracol gigante afri-
cano, rana toro, ligustro, castor. La selección de estas especies pilotos
se realizó a través de consultas a nivel provincial y local durante la
preparación del proyecto, intentando asegurar que diferentes situacio-
nes de especies exóticas invasoras estuvieran cubiertas para maximi-
zar la generación de experiencias y aprendizaje en los diferentes com-
ponentes de la ENEEI. Esto incluye reunir experiencias en prácticas
de control, contención y/o erradicación de una variación de diferentes
especies y comportamientos (mamíferos, vegetales, invertebrados
terrestres, forestales, y anfibios acuáticas), actores interesados (secto-
res de turismo, horticultura, venta de mascotas y jardines ornamenta-
les y botánicos, gobiernos provinciales y locales nacionales y provin-
ciales y comunidades originarios, etc.) y ecosistemas (humedales,
bosques secos y húmedos, áreas áridas, paisajes productivos y áreas
protegidas con biodiversidad de alto valor global).
3. Acacia negra como EEI
La especie Gleditsia triacanthos L. o “acacia negra” es una
Leguminosa arbórea (familia Leguminosae, subfamilia Caesalpinioi-
deae) con espinas ramificadas leñosas que tiende a ser un colonizador
229

agresivo. Es una especie dicotiledónea decidua nativa del este de los


Estados Unidos de América que ha sido introducida en la región a
mediados del siglo XIX357 con fines ornamentales, para dar sombra y
como cerco vivo358. Con la aparición de las estancias comenzaron a
plantarse especies de árboles con el propósito de abastecer de madera
a los pobladores, generar sombra y proteger del viento a los cascos de
las mismas. Entre las especies plantadas figuraba la acacia negra359.
Los individuos de Gleditsia triacanthos L. adultos pueden
llegar a alcanzar un porte de 20 metros de altura y formar densos bos-
ques de más de 1.600 árboles por hectárea, los cuales reducen fuerte-
mente la productividad de herbáceas e impiden el paso de la hacien-
da360. Sus ramas poseen espinas aguzadas de tres puntas de hasta 20
cm de largo y posee hojas compuestas. Florece durante la primavera y
la fructificación se produce desde comienzos del verano hasta entrado
el otoño361. El fruto es una vaina (“chaucha”) plana que puede medir
hasta 20 cm de largo y contiene, según el tamaño, entre 10 y 20 semi-
llas. Generalmente, estos árboles producen una abundante cantidad de
frutos. Los rebrotes de raíz y la abundante producción de semillas dan
la capacidad de formar rápidamente densos e impenetrables rodales.
Es una especie arbórea de rápido crecimiento que raramente superan
la edad de 120 años362.
La especie Gleditsia triachantos L. está incluida en la base de
datos del Sistema Nacional de Información sobre especies exóticas

357
Hudson, G.E. ([1918] 1963). Allá lejos y hace tiempo. Ediciones Peuser, Bue-
nos Aires, Argentina, 366 pp
358
Chaneton E, Mazía N, Machera M, Uchitel A, Ghersa CM. 2004. Establish-
ment of honey locust (Gleditsia triacanthos) in burned pampean grasslands.
Weed Technology 18, 1325–1329. doi:10.1614/0890-
037X(2004)018[1325:EOHLGT][Link];2
359
Zalba S.M. y Villamil C.B. 2002. Woody plant invasion in relictual grass-
lands. Biological Invasions 4: 55-72. Hudson, G.E. ([1918] 1963). Allá lejos y
hace tiempo. Ediciones Peuser, Buenos Aires, Argentina, 366 pp
360
361
Rossi, C.A., González, G.L. y Torrá, E. 2008. Evaluación forrajera de hojas y
frutos de "Acacia negra" (Gleditsia triacanthos L.) Revista Argentina de Produc-
ción Animal Vol 28 Supl. 1: 349-543 (2008)
362
Blair, RM. (1990). Honey locust (Gleditsia triacanthos L.). Pp. 358-364 en:
Burns, RM & BH Honkala (eds.). Silvics of North America, vol. 2. Hardwoods.
Agriculture Handbook 654, US Department of Agriculture, Forest Service, Wash-
ington, DC. USA
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

invasoras desarrollada por la Universidad Nacional del Sur (Argenti-


na) con la colaboración del Instituto Hórus (Brasil) y el apoyo del
Servicio Geológico (USGS) y de la Oficina Nacional de Información
Biológica de los Estados Unidos (NBII) en el marco del proyecto I3N
(Red de Información sobre Especies Invasoras) de IABIN (Red Inter-
americana de Información sobre Biodiversidad). Sin embargo a la
fecha no está contemplada dentro los proyectos de la Estrategia Na-
cional sobre Especies Exóticas Invasoras (ENEEI), como tampoco
está incluida en la base de datos del Sistema Nacional Argentino de
Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO) creado Resolución
del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENA-
SA) 218/2002.
Gleditsia triacanthos L. ha sido descripta como invasora en
varias regiones del mundo363. Las Fabáceas o Leguminosas constituye
una de las familias más representativas de la flora nativa364, y es tam-
bién una familia catalogada como proveedora de numerosas invasoras
a nivel mundial365.
Es considerada como una especie intolerante a la sombra
(Blair 1990), y como pionera colonizadora de espacios abiertos. Tanto
el crecimiento de la parte aérea como de la raíz, se retrasan cuando los
árboles jóvenes están sujetos a la sombra, por lo tanto, para la super-
vivencia y el desarrollo óptimo, la acacia negra debe mantener una
posición dominante en la comunidad forestal366.
Además de su respuesta a la competencia por luz y su hábito
reproductivo, la especie posee algunas características que favorecen su
rápida expansión, como su alta resistencia a la sequía y a la salinidad,
su alta tolerancia a la contaminación, su adaptación a cualquier tipo de
suelo, su alta velocidad de crecimiento en altura (60 cm/año), su pe-

363
Richardson D.M. & Rejmánek, M. 2011. Trees and shrubs as invasive alien
species – a global review. Divers. Distrib. 17: 788–809
364
Giorgis, m. A. 2011. [Link].
365
Rejmánek M. & Richardson, D.M. 2013. Trees and shrubs as invasive alien
species – 2013 update of the global database. Divers. Distrib. 19: 1-2
366
Blair, RM. (1990). Honey locust (Gleditsia triacanthos L.). Pp. 358-364 en:
Burns, RM & BH Honkala (eds.). Silvics of North America, vol. 2. Hardwoods.
Agriculture Handbook 654, US Department of Agriculture, Forest Service, Wash-
ington, DC. USA
231

riodo juvenil corto, su alta producción de semillas y la ausencia casi


total de plagas y enfermedades asociadas que la afecten367.
A partir de la revisión bibliográfica y del reconocimiento a
campo en recorridas por el país, se puede afirmar que se verifica la
presencia de Gleditsia triacanthos en cuatro regiones fitogeográficas
en nuestro país:
- en el Chaco Seco368,
- en las Yungas369,
- en la región pampeana370,

367
Leggieri L.R. (2010) Invasión de Gleditsia triacanthos en los corredores de los
sistemas fluviales de la Pampa Ondulada y su efecto sobre la distribución de
Myocastor coypus. Ecología Austral 20, 201–208. Marco D. E. & Páez S. A.,
2000, "Invasion of Gleditdsia triacanthos in Lithraea ternifolia montane forests of
central Argentina", Environmental Management 26, 409-419
368
Marco D. E. & Páez S. A., 2000, "Invasion of Gleditdsia triacanthos in
Lithraea ternifolia montane forests of central Argentina", Environmental Man-
agement 26, 409-419. Fernandez, R., Ceballos, S., Malizia, A., Aragón, R.
(2017). Gleditsia triacanthos (Fabaceae) in Argentina: a review of its invasion.
Australian Journal of Botany, 2017, 65, 203–213 Review
[Link] Giorgis, M. A. 2011. Caracterización florísti-
ca y estructural del Bosque Chaqueño Serrano (Córdoba) en relación a gradien-
tes ambientales y de uso. Tesis doctoral. Universidad Nacional de Córdoba. Ar-
gentina. Ferreras, A., Funes, G., Galetto, F. (2014). Evaluación interanual de las
estrategias regenerativas de la especie exótica invasora Gleditsia triacanthos en
relación a la nativa Acacia aroma en el bosque chaqueño serrano de Córdoba
(Argentina). Revista Bosque 35(2): 155-162, 2014 DOI: 10.4067/S0717-
92002014000200003
369
Fernandez, R., Ceballos, S., Malizia, A., Aragón, R. (2017). . Australian Jour-
nal of Botany, 2017, 65, 203–213 Review [Link] De
Viana M.L. & Colombo Speroni F. (2000) Invasión de Gleditsia triacanthos L.
(Fabaceae) en el bosque de San Lorenzo, Salta, Argentina. En ‘Ecología de árbo-
les exóticos en las Yungas argentinas’. (Eds HR Grau, R Aragón) pp. 71–84.
(LIEY-UNT: Tucumán)
370
Fernandez, R., Ceballos, S., Malizia, A., Aragón, R. (2017). Gleditsia triacan-
thos (Fabaceae) in Argentina: a review of its invasion. Australian Journal of
Botany, 2017, 65, 203–213 Review [Link] Ghersa
CM, León R (2001) Ecología del Paisaje Pampeano: consideraciones para su
manejo y conservación. En ‘Ecología de Paisajes, Teorías y Aplicaciones’. (Eds Z
Naveh, AS Lieberman) pp. 471–512. (Editorial Facultad de Agronomía de la
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

- y la región del Espinal371.


Se distribuye en distintos ambientes a través el centro, este y
norte del país, desde las tierras bajas hasta áreas montañosas, ha inva-
dido bosques secos y húmedos, palmares, sabanas de clima templado
húmedo, arbustales, pastizales, dunas costeras, ambientes ribereños,
superficies perturbadas, rutas y bordes de carreteras, áreas periurbanas
y campos agrícolas372
Gledistisia triacanthos se encuentra distribuida en un amplio
rango de temperatura (13.8 a 19 °C de temperatura media anual), pre-
cipitación (media de 650-1390 mm precipitación anual) y gradientes
de altitud (10-1550 m SNM)373.
Numerosos trabajos señalan su importancia debido a su abun-
dancia y a sus efectos en las comunidades que invade. Algunas de las
citas sobre los impactos de Gledistisia triacanthos en la flora y la
fauna mencionaron el desplazamiento e inhibición de la regeneración
de especies nativas, originando cambios estructurales en la vegetación.
En ambientes boscosos causó una disminución de la diversidad y

UBA: Buenos Aires. Zalba S.M. y Villamil C.B. 2002. Woody plant invasion in
relictual grasslands. Biological Invasions 4: 55-72
371
Fernandez, R., Ceballos, S., Malizia, A., Aragón, R. (2017). Gleditsia triacan-
thos (Fabaceae) in Argentina: a review of its invasion. Australian Journal of Bota-
ny, 2017, 65, 203–213 Review [Link] Ruiz Selmo
FE, Minotti PG, Scopel A, Parinbelli M (2007) Análisis de la heterogeneidad
fisonómico-estructural de la vegetación del Parque Nacional El Palmar y su
relación con la invasión por leñosas exóticas. En ‘Teledetección –Hacia un mejor
entendimiento de la dinámica global y regional’. (Eds Rivas R, A Grisotto, M
Sacido) pp. 257–263. (Martin: Buenos Aires)
372
Chaneton EJ, Mazía N, Batista WB, Rolhauser AG, Ghersa CM (2012) Woody
plant invasions in Pampa Grasslands: a biogeographic and community assembly
perspective. En ‘Ecotones between forest and grassland’. (Ed. RW Myster) pp.
115–144. (Springer: New York); Giorgis, M.A. & tecco p.a. 2014. Árboles y
arbustos invasores de la Provincia de Córdoba (Argentina): una contribución a la
sistematización de bases de datos globales. Bol. Soc. Argent. Bot. 49 (4): 581-
603. 2014. Tecco PA, Ferreras AE, Gurvich DE, Funes G (2012) Similarities in
recruitment but differences in persistence in two related native and invasive trees:
relevance of regenerative and vegetative attributes. Australian Journal of Botany
60, 368–377. doi:10.1071/BT11262
373
Fernandez, R., Ceballos, S., Malizia, A., Aragón, R. (2017). Gleditsia triacan-
thos (Fabaceae) in Argentina: a review of its invasion. Australian Journal of Bota-
ny, 2017, 65, 203–213 Review [Link]
233

cambios en la composición de aves y en ambientes riparios se observó


una reducción de la riqueza de invertebrados y algas acuáticas. Otro
de los efectos relevantes sobre la fauna fue la invasión en corredores
fluviales ocasionando una pérdida parcial de mamíferos autóctonos en
la Región Pampeana. Se observó que en ambientes acuáticos esta
especie redujo la amplitud térmica, la irradiación, la respiración y la
producción primaria neta modificando la tasa de descomposición de
hojarasca.
Sin dudas en las últimas décadas, se ha constituido en la prin-
cipal especie leñosa invasora en la Pampa húmeda dada su alta tasa de
crecimiento, semillas de alto poder germinativo, multiplicación agá-
mica a través de raíces gemíferas y por su adaptación a distintos am-
bientes. Tiende a formar masas boscosas, que por sus características
(espinas leñosas ramificadas en ramas y fuste), hacen muy difícil el
manejo e ingreso al mismo. También se pueden encontrar individuos
aislados.
La acacia negra se reproduce por semillas que están dentro de
la vaina o legumbre, se dispersan por el viento, el agua y los animales.
Su fruto es una legumbre lineal-comprimida; presenta semillas elip-
soidales u ovales inmersas en el mesocarpio algo pulposo y dulce,
muy duras y lisas374. Presenta una alta producción de frutos y semillas,
gran capacidad de germinación, reproducción clonal y rápido creci-
miento375. Las semillas son dispersadas por aves y mamíferos.
En la región pampeana se la encuentra en distintos tipos de
suelo. Es incompatible con la actividad ganadera, por la presencia de
espinas y por la dispersión que provoca el ganado. En este sentido
planteos ganaderos ineficientes han favorecido su regeneración y dis-
tribución en los lotes. Esta falta de control efectivo favorece en nume-
rosos casos la formación de masas boscosa que pueden alcanzar super-
ficies del orden de hectáreas, que no solamente disminuyen la carga
animal sino que además su expansión se torna de difícil control.

374
Sabattini, R.A.; Ledesma, S.; Fontana, E.; Diez, J.M. (2009). Revisión crítica
de “Acacia Negra” Gleditsiatriacanthos, Leñosa invasora de los sistemas pro-
ductivos en Argentina. Dow AgroSciences.
[Link]
375
Marco D. E. & Páez S. A., 2000, "Invasion of Gleditdsia triacanthos in
Lithraea ternifolia montane forests of central Argentina", Environmental Man-
agement 26, 409-419
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

4. Atención prioritaria necesaria


Por su hábito de crecimiento, dispersión y manejo inadecuado
se ha convertido en una especie exótica invasora de suma importancia
para Argentina, esta apreciación se fundamenta en las siguientes afir-
maciones, muchas ellas respaldadas por publicaciones científicas y
otras a partir de la experiencia y recorridas a campo:
Compite desplazando a las especies nativas, creando rodales
mono específicos densos restringiendo hábitat para la flora y fauna
nativa. Los individuos adultos de Gledistisia triacanthos pueden llegar
a alcanzar un porte de 20 metros de altura y formar densos bosques de
más de 1.600 árboles por hectárea, los cuales reducen fuertemente la
productividad de herbáceas e impiden el paso de la hacienda376.
Su fruto es forrajeado por el ganado que posiblemente esté
colaborando en su dispersión en un ejemplo de endo-zoocoría377. Los
animales contribuyen consolidar el proceso de invasión mediante el
traslado de las semillas así como incrementando la viabilidad de los
propágulos por la facilitación de la germinación vía el proceso de
escarificación378.
Invade campos de aptitud ganadera, es peligrosa para la sani-
dad de los rodeos bovinos, equinos y ovinos, por las espinas y el rápi-
do poder de ocupación.
Invade lotes agrícolas, parques públicos, parques privados sin
manejo o con manejo forestal deficiente.

376
Muschetto, Emiliano. (2012-12-13). Efectos de la granívora/herbivoría sobre
la invasión de especies leñosas en pastizales de la pampa interior. Facultad de
Ciencias Exactas y Naturales. Universidad de Buenos Aires
377
Blair, RM. (1990). Honey locust (Gleditsia triacanthos L.). Pp. 358-364 en:
Burns, RM & BH Honkala (eds.). Silvics of North America, vol. 2. Hardwoods.
Agriculture Handbook 654, US Department of Agriculture, Forest Service, Wash-
ington, DC. USA. Leggieri L.R. (2010) Invasión de Gleditsia triacanthos en los
corredores de los sistemas fluviales de la Pampa Ondulada y su efecto sobre la
distribución de Myocastor coypus. Ecología Austral 20, 201–208
378
Colombo Speroni F, de Viana ML (1998) Fruit and seed production in
Gleditsia triacanthos. En ‘Plant invasions: ecological mechanisms and human
responses’. (Eds U Starfinger, K Edwards, I Kowarik, M Williamsom) pp. 155–
160. (Backuys Publishers: Leiden, The Netherlands)
235

La cantidad de regeneración de acacia negra aumenta en sue-


los que han sido quemados, Los patrones de reclutamiento de la espe-
cie apoyan la conclusión de que el fuego generalmente promueve la
propagación de especies introducidas379, aunque existen excepciones
importantes donde el fuego previene la invasión de pastizales nativos
por especies leñosas.
Obstruye los caminos vecinales, banquinas de rutas naciona-
les, provinciales y hasta autopistas.
Cuando se instala en cercanías de cursos de agua, funciona
como un dique, disminuyendo las vías de drenaje natural y los cauda-
les de ríos y arroyos, aumentando la duración de inundaciones, como
ejemplo las inundaciones recurrentes en Lujan.
Donde además ha formado bosques en galería sobre los cur-
sos de agua en la pampa ondulada380, provocando la modificación y
fragmentación del ecosistema, que perjudica, a su vez, a la biota nati-
va a través de la alteración de áreas de refugio, alimentación y despla-
zamiento381
Giorgi llega a resultados que muestran que una mayor densi-
dad de acacias en las márgenes de los arroyos modifica la concentra-
ción de nutrientes en el agua, la biomasa de algunas comunidades y la
producción de esas comunidades382.

379
Chaneton E, Mazía N, Machera M, Uchitel A, Ghersa CM. 2004. Establish-
ment of honey locust (Gleditsia triacanthos) in burned pampean grasslands.
Weed Technology 18, 1325–1329. doi:10.1614/0890-
037X(2004)018[1325:EOHLGT][Link];2
380
Ghersa CM, León R (2001) Ecología del Paisaje Pampeano: consideraciones
para su manejo y conservación. En ‘Ecología de Paisajes, Teorías y Aplicacio-
nes’. (Eds Z Naveh, AS Lieberman) pp. 471–512. (Editorial Facultad de Agrono-
mía de la UBA: Buenos Aires)
381
Ghersa CM, León R (2001) Ecología del Paisaje Pampeano: consideraciones
para su manejo y conservación. En ‘Ecología de Paisajes, Teorías y Aplicacio-
nes’. (Eds Z Naveh, AS Lieberman) pp. 471–512. (Editorial Facultad de Agrono-
mía de la UBA: Buenos Aires). Leggieri L.R. (2010) Invasión de Gleditsia tria-
canthos en los corredores de los sistemas fluviales de la Pampa Ondulada y su
efecto sobre la distribución de Myocastor coypus. Ecología Austral 20, 201–208
382
Giorgi, A., Vilches, C., Rodríguez Castro, M. C., Zunino, E., Debandi, J.,
Kravetz, S., Torremorell, A. 2014. Efecto de la Invasión de Acacia Negra (gledit-
sia triacanthos L. (FABACEAE)) sobre la temperatura, luz y metabolismo de un
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Desde el punto de vista de salud humana y de los animales


domésticos y nativos, las espinas largas y fuertes pueden infligir le-
siones graves y provocar infecciones.
Puede causar daños a los vehículos y equipos (pinchaduras y
rajaduras de cubiertas, lonas de camiones, carros, etc.).
La especie es conocida y considerada un problema por distin-
tos organismos gubernamentales provinciales, pero no se realizado
una cuantificación replicable del grado de avance de la invasión de la
especie, como tampoco propuestas de prácticas para evitar la propaga-
ción o métodos de control.
No se desarrollaron sistemas de control efectivos. Existen an-
tecedentes de control químicos con herbicidas y arbusticidas, por apli-
caciones en distintos estadíos de la planta e incluso pintando el tocón,
también se han realizados anillado del tronco, fuego y volteo con má-
quinas topadoras. En todos los casos los resultados fueron puntuales,
poco efectivos, no replicados y onerosos. Los controles químicos,
además de anti económicos e impracticables en situaciones periurba-
nas, no pueden ser utilizados en situaciones de bosquetes en galería a
la vera de arroyos y ríos.
En la provincia de Buenos Aires, ha sido declarada causa ad-
versa para la agricultura, mientras en que Entre Ríos en 2017 se pro-
mulgó una ley que declara de interés provincial el manejo y control de
la especie arbórea. La legislación nacional determina que si una espe-
cie es declarada plaga, esto conlleva para el Estado la obligatoriedad
de ofrecer a la población un control probado que permita lograr la
mayor efectividad con el menor impacto ambiental posible. Al mismo
tiempo obliga a los productores a controlar la plaga. En el caso de esta
especie, aunque se han probado distintos métodos, ninguno está siste-
matizado ni claramente probado.
El fuego también favorece la invasión de la acacia negra en
diferentes ecorregiones del país (Fernandez et al. 2017). En los pasti-
zales pampeanos, Chaneton et al. (2004) encontraron que las áreas
invadidas por Gledistisia triacanthos se habían quemado previamente.

arroyo pampeano. Acta Biológica Colombiana [en línea] 2014, 19 (Enero-Marzo):


Disponible en:<[Link] ISSN
0120-548X
237

Finalmente sigue siendo un riesgo de seguridad incluso una


vez que la planta ha muerto.
5. Usos de la Acacia Negra en la Argentina
Madera
Las madera de acacia negra que crece en la provincia de Bue-
nos Aires presentan características tecnológicas (densidad media, alta
dureza y alta resistencia al corte y a la compresión perpendicular a las
fibras) que permitiría considerarlas aptas para usos de alto valor en la
industria de la construcción y del mueble; dichas características tecno-
lógicas son similares a las obtenidas en algunos países de Europa y en
Chile383. En distintos lugares de la provincia de Buenos Aires existen
bosquetes de varias hectáreas de acacia negra, que probablemente con
un manejo silvicultural apropiado podrán contar con fustes aptos para
aserrar. Sin embargo, en recorridas se observen muy pocos fustes
aserrables por hectárea y gran cantidad de plantas de menor porte y
diámetro con espinas que hace imposible y antieconómico realizar un
aprovechamiento forestal razonable.
Dendroenergía
No hay estudios técnicos que provean datos para su potencial
uso como material dendroenergético. Sin embargo, recientemente se
iniciaron estudios de uso de madera de Acacia negra para producción
de carbón. La cátedra de Industrias Forestales Químicas de la Facultad
de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, realizó un segundo
curso de capacitación en carbonización vegetal en horno metálico
transportable, utilizando madera procedente de la Reserva de Biósfera
Parque Provincial Pereyra Iraola, provincia de Buenos Aires. El car-
bón producido se estimó como de buena calidad, y el rendimiento
alcanzado fue de unos 300-400 kg por horneada. Se están realizando
estudios cuali-cuantitativos del carbón producido (poder calorífico,
contenido de cenizas, volátiles, humedad, etc). Existe un gran interés
de parte de municipios con espacios verdes públicos afectados por
invasión de acacia negra.
383
Keil, G., Spavento, E., Murace, M. & Millanes, A. 2011. Acacia blanca (Robi-
nia pseudoacacia L.) y acacia negra (Gleditsia triacanthos L.): aspectos tecnoló-
gicos relacionados al empleo en productos de madera maciza. Instituto Nacional
de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) En. Forest Systems
2011 20(1), 21-26. Available online at [Link]/forestsystems
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Es muy utilizada como leña en distintas zonas de país, tam-


bién se hace postes de mediana duración en contacto con la tierra.
Forestación
Las variedades inermes son plantadas como árboles de som-
bra y ornamentales. En muchas áreas urbanas de ciudades bonaeren-
ses, se ha plantado la variedad sin espinas como porte del arbolado
urbano de alineación.
Forrajero
De acuerdo a los resultados obtenidos en ensayos realizados
con follaje y frutos de Acacia negra proveniente de la región del Delta
del Paraná, Rossi et al. (2008) encontraron que el follaje posee eleva-
dos contenidos de PB con un promedio de 23,84%, niveles similares a
los de leguminosas cultivadas como la alfalfa, respecto a la degradabi-
lidad del follaje, el valor de 69,98% a 48 hs. Los análisis de los frutos
muestran que el promedio de PB del 10,23% resultó más de un 50%
menor que el contenido en las hojas. Concluyendo que que las hojas y
frutos de acacia negra deben ser considerados como interesantes alter-
nativas forrajeras para rumiantes en el sistema silvopastoril del Delta.
En una experiencia realizada por docentes de la asignatura In-
troducción a la Producción Animal de la FCAy F de la UNLP, en la
cual alimentaron cabras con frutos de acacia negra, encontraron que la
inclusión de frutos de acacia negra en dietas para cabras basadas en
heno de campo natural, aumentó la digestibilidad y el consumo de
materia seca total (Arias et al. 2015). Sin embargo en un estudio pos-
terior concluyó que la acción zoocórica sobre la Acacia Negra sería el
resultado de dos procesos inicialmente antagónicos, por un lado, una
reducción efectiva en el número de semillas excretadas en relación a
las ingeridas y por otro, a una acción mejoradora de su poder germina-
tivo384.

384
Suarez, A; Arias, R; Maydup, M.; Muro, M.G.; Bertoldi, M; Cordiviola, C.
2017. Estudio de la zoocoria de acacia negra incorporado en dietas para cabras.
XVIII Jornadas de Divulgación Técnico-Científicas 2017. Facultad de Cs. Veteri-
narias. V Jornada Latinoamericana III Jornadas de Ciencia y Tecnología 2017.
Facultad de Cs. Agrarias. Universidad Nacional de Rosario. Disponible en:
[Link]
con-
239

Las experiencias anteriores, citas y comentarios de varios au-


tores ponen de manifiesto la potencialidad forrajera de los frutos y
follaje de la especie, cualidad que por falta de manejo ganadera racio-
nal contribuyó a su condición de EEI en Argentina.
6. Conclusiones
Queda demostrado el gran potencial invasor de Gledistisia
triacanthos L. en Argentina, la diversidad de ambientes que invade y
los distintos efectos sobre la flora y la fauna, afectando la estructura,
composición y funcionamiento de distintos ecosistemas en el centro,
norte y este del país. Las perturbaciones producidas por el pastoreo no
controlado del ganado, la deforestación y los incendios y quemas de
pastizales, han sido mencionadas como la causa principal del éxito de
la invasión, favoreciendo la germinación, el establecimiento, la super-
vivencia, el crecimiento y la acumulación de biomasa de esta especie.
La invasión de acacia negra plantea un desafío mayúsculo pa-
ra los gestores del territorio, considerando sus dimensiones ambienta-
les, económicas y sociales las distintas regiones del país donde se
desarrolla.
Dada a preocupación manifiesta de investigadores, producto-
res agropecuarios, profesionales y gestores del territorio se ha desarro-
llado una fructífera producción de trabajos científicos sobre diferentes
aspectos de su invasión. También es claro que hay conciencia en las
autoridades en gestión de los diferentes ámbitos de gobierno, incluso
aunque no sistematizados y con bajos niveles de eficiencia, se han
desarrollado algunos métodos de control.
Sin embargo, a la fecha no se ha realizado un relevamiento de
la invasión. Se considera prioritario y urgente arbitrar medios para
impulsar un relevamiento para definir la superficie afectada por re-
gión, y de esta manera mensurar sobre información comprobable la
magnitud de la problemática. Sobre la base de conocer la extensión en
superficie de la invasión de acacia negra se podrán definir acciones
concretas: ajustar medidas de control, mensurar daños económicos,
determinar posibilidad de usos, definir acciones de prevención y polí-
ticas activas.

tent/uploads/2017/10/Libro%20de%20Resumenes%20II%20Reunion%20Transdi
sciplinaria%20en%20Ciencias%20Agropecuarias%[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Los resultados del relevamiento permitirán comenzar a traba-


jar en la valoración económica del impacto de esta EEI a los servicios
ecosistémicos y biodiversidad. Para avanzar en el entendimiento de
este proceso invasivo es necesario identificar las condiciones ambien-
tales que facilitan el establecimiento y desarrollo de la Acacia Negra
en las distintas regiones, desarrollar modelos de propagación, caracte-
rizar su patrón de crecimiento, las tasas de incremento anual y las
condiciones ambientales favorables o que inhiben la invasión.
También se considera de suma importancia alertar mediante
una estrategia comunicacional elaborada por el estado y la comunidad
científica, a los productores agropecuarios, gestores del territorio y
población rural y periurbana, sobre la importancia de un buen manejo
ganadero, la eliminación de la especie en estadíos tempranos y los
peligros para los animales y el hombre que las espinas conllevan y los
perjuicios que causa al ambiente. En el mismo sentido y dados los
usos documentados para la especie, es también importante dar difundir
los mismos, en pos de darle un aprovechamiento económico o por lo
menos la posibilidad de contribuir a disminuir costos de control.
Por todo lo anterior es que resulta imperioso atender urgente-
mente esta problemática.
241

BIOECONOMÍA: un nuevo paradigma para el uso


sustentable de la biodiversidad
por PATRICIA BOERI385 y SANDRA SHARRY386

Sumario: 1. El paradigma de la BIOECONOMÍA. 1.1. Hacia una defini-


ción. 1.2. Elementos de la BIOECONOMÍA. 1.3. Senderos productivos de
la BIOECONOMÍA. 2. Biodiversidad como insumo de la BIOECONOMIA. 3.
Principios del BIOCOMERCIO. 4. Estudio de caso. 5. A modo de cierre

1. El paradigma de la BIOECONOMÍA387
En los últimos años, el concepto de BIOECONOMÍA está adqui-
riendo vital importancia a nivel global como respuesta a las crecientes
demandas poblacionales, la menor disponibilidad de recursos fósiles y
las consecuencias del cambio climático. A pesar de que el nivel de
estabilización de la población mundial inicialmente se estimaba en
9.000 millones de personas en el 2050, revisiones recientes indicarían
que éste se produciría en 12.000 millones de habitantes alrededor del
2100. Ante estas problemáticas comienzan a evidenciarse marcadas
tendencias hacia patrones productivos más sostenibles desde el punto
de vista económico, social y ambiental.
La BIOECONOMÍA388 es una respuesta a cuatro retos globales
emergentes y convergentes:

385
Doctora por la Facultad de Agronomía (Universidad Nacional de La Plata,
UNLP 2016) y Lic en Biología (Facultad de Ciencias Naturales y Museo - UNLP,
1998). Es docente investigadora de la Universidad Nacional de Río Negro-Sede
Atlántica.
386
Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de La Plata, De-
cana, Facultad Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad Nacional de La Plata,
Argentina. Correo: ssharry@[Link]
387
Esta concepción de la biodiversidad como insumo (especialmente la diversidad
genética), es una reflexión que la Dra. Teodora Zamudio compartió con los inte-
grantes de la REDBIO Argentina, en ocasión de reunirse para el primer encuentro
de Recursos Genéticos que realizo la Red (CEPROCOR, Córdoba). Este pensa-
miento que posiciona a la biodiversidad como insumo de la biotecnología moder-
na, puede trasponerse al de BIOECONOMÍA: la biodiversidad es insumo de la
bioeconomia. Por ende, el uso sustentable de la biodiversidad está en la base
misma de este nuevo paradigma
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

i) incremento de la población mundial (9.000 millones de


personas para 2050);
ii) el incremento en la demanda global de biomasa (al menos
un 60% por encima de los niveles actuales), lo que agrava la escasez
de recursos naturales;
iii) la evidencia creciente de que la era del petróleo y la ener-
gía de bajo costo está por acabar y
iv) las preocupaciones sobre el cambio climático.
Todas estas tendencias evidencian que continuar con el mis-
mo modelo no es una opción y que es indispensable adaptar los patro-
nes económicos y sociales si se desea cumplir con los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas389
La BIOECONOMÍA surge entonces, como un nuevo paradigma
que comprende la convergencia de las nuevas tecnologías en los secto-
res productivos tradicionales, implicando una etapa de transición que
sustituiría el modelo de industrialización actual. El foco de las discu-
siones se orienta a mayores productividades en el marco de mayor
sostenibilidad económica, social y ambiental. Estas tendencias condu-
cen al uso más eficiente de los recursos naturales y a mayores reque-
rimientos científico-tecnológicos de los procesos productivos para
lograr una captura más eficiente de la energía solar y su transforma-
ción en otras formas de energía y productos. 390
Argentina posee características que ofrecen múltiples oportu-
nidades para el desarrollo de la BIOECONOMÍA local. El país posee un
extenso territorio, gran variedad climática y de biodiversidad, una

388
La BIOECONOMÍA está en pleno auge. Esta nueva denominación de la economía
basada en los recursos naturales, representa un importante cambio para la socie-
dad actual. Fundamentalmente proporciona una oportunidad para sustituir par-
cialmente la utilización de recursos fósiles por la de recursos renovables. Sin
embargo, la BIOECONOMÍA repercute necesariamente en los ecosistemas y la biodi-
versidad.
389
Henry, G. Hodson, E., Aramendis, R., Trigo, E., y S. Rankin. 2017. La BIO-
ECONOMÍA: motor de desarrollo integral en Colombia. CIAT, Cali, Colombia.
[Link]
paraColombia
390
[Link]
243

importante superficie de bosques nativos e implantados, y sectores


agrícola-ganaderos y agroindustrial altamente competitivos. Adicio-
nalmente, se han adoptado en forma temprana los avances biotecnoló-
gicos y existen capacidades científicos-tecnológicas de avanzada.
Nuestro país dispone de una amplia producción de biomasa y tiene
fuerte potencialidad aún para aumentarla pero con deficiencias rela-
cionadas a la base industrial391
1.1. Hacia una definición392
Según Mercado Ramos393, el incremento en tecnologías y co-
nocimiento científico (TPG o NBIC) en torno al uso de procesos bio-
lógicos para aplicaciones prácticas en la industria, medicina, agricultu-
ra y otros ha dado lugar al progreso de lo que ahora llamamos "BIO-
394
ECONOMÍA" . La OECD (2006), sugiere que la definición más apro-
piada del concepto de BIOECONOMÍA es "el conjunto agregado de las
operaciones económicas en una sociedad que corresponde al valor
latente en productos y procesos biológicos para captar nuevos benefi-
cios de crecimiento y bienestar para los ciudadanos y naciones". Se
afirma que la BIOECONOMÍA consta de tres elementos:
─ el uso de conocimientos avanzados en gené-
tica y procesos celulares para diseñar y desarrollar nuevos
procesos y productos;
─ el uso de biomasa renovable y bioprocesos
eficientes para estimular la producción sostenible; y
─ la integración de los conocimientos y aplica-
ciones de la biotecnología en una amplia gama de sectores
Según la autora, desde el punto de vista Europeo, la BIOECO-
NOMÍA se define como "la producción de recursos biológicos renova-
bles y la conversión de estos recursos y los flujos de residuos en pro-
ductos de valor añadido, tales como alimentos, piensos, productos de
base biológica y bioenergía (Comisión Europea (CE) 2012). Además

391
[Link]
392
Mercado Ramos, Geovana. (2016)
393
Mercado Ramos, Geovana. (2016). La BIOECONOMÍA - concepto y aplicación al
desarrollo rural. Revista de Investigación e Innovación Agropecuaria y de Recur-
sos Naturales, 3(2), 188-193.
394
McCormick, K., & Kautto, N. 2013. The bioeconomy in Europe: An overview.
Sustainability 5(6), 2589-2608
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

la comisión europea determina que: "la economía de base biológica


integra toda la gama de recursos naturales renovables y biológicos,
recursos de tierra y de mar, biodiversidad y materiales biológicos
(plantas, animales y microbianos), a través del procesamiento y el
consumo de estos recursos. La BIOECONOMÍA abarca los sectores de la
agricultura, la silvicultura, la pesca, la alimentación y la biotecnolo-
gía, así como una amplia gama de sectores industriales, que van des-
de la producción de energía y productos químicos para la construc-
ción y el transporte"395. En el mismo artículo de Mercado Ramos, se
indica que otros autores definen la BIOECONOMÍA simplemente como
una economía más dependiente de los recursos renovables, que podría
incluir sectores tales como fuentes de energía no biológicas. Según
Johnson & Alunan, aunque la BIOECONOMÍA va mucho más allá que la
bioenergía, esta continuará siendo un componente clave de la bioeco-
nomia396. Por lo tanto el termino BIOECONOMÍA define la producción
de diferentes bienes y servicios a partir de material vegetal, animal -
incluyendo la piscicultura y microorganismos- y forestal, en la cual
una de las principales metas es reemplazar los combustibles fósiles y
los productos derivados de estos con productos derivados del proce-
samiento de "biomasa". Así, los plásticos, nutracéuticos, farmacéuti-
cos y todo tipo de bioproducción se considerarían como parte de la
397
BIOECONOMÍA

1.2. Elementos de la BIOECONOMÍA


Según Rodríguez398, los elementos de la Bioeconomìa son:
─ Procesos biológicos: Reproducción, creci-
miento, respuesta a estímulos, disgestión, pigmentación, fer-
mentación, adherencia y comunicación celular, homeostasis,
morfogénesis (el proceso biológico por medio del cual un or-
ganismo desarrolla su forma).

395
Ibidem
396
Johnson, T. G., & Altman, I. 2014. Rural development opportunities in the
bioeconomy . Biomass and bioenergy, 63, 341-344
397
Brown, R. C, & Brown, T. R. 2003. Biorenewable resources: engineering new
products from agriculture. Iowa: Blackwell Publishing. Johnson, T. G., & Altman,
I. 2014. Rural development opportunities in the bioeconomy . Biomass and bioen-
ergy, 63, 341-344
398
[Link]
245

─ Principios biológicos: Unidad universalidad /


unidad funcional; evolución; diversidad; continuidad interac-
ción.
─ Principios biológicos: Unidad universalidad /
unidad funcional; evolución; diversidad; continuidad interac-
ción.
─ Tecnologías y procesos relevantes: Biotec-
nologías: blanca (industrial), gris (problemas ambientales),
verde (agricutura), azul (recursos marinos); genómica, bioin-
formática, bioquímica, química verde, edición genética …
Convergencia tecnológica (biotecnología, TICs, nanotecnolo-
gía …)
─ Recursos biológicos: Genes, bacterias, mi-
croorganismos en general, algas, plantas, animals
─ Biodiversidad, biomasa, desechos orgánicos
Entonces, la BIOECONOMÍA es:
─ Una alternativa para la transición energética
a una economía postcombustibles fósiles
─ Una alternativa para la diversificación pro-
ductiva y el cambio structural
─ Una alternativa para la agregación de valor
en los sectores primarios de base biológica
─ Una alternativa para el desarrollo territorial –
regional (CEPAL¡
El concepto de BIOECONOMÍA, representa un modelo socio-
económico que reduce la dependencia hacia los recursos fósiles y
promueve la producción y utilización intensiva del conocimiento so-
bre los recursos, procesos y principios biológicos, para el suministro
sostenible de bienes y servicios en todos los sectores económicos
(bioenergía, agrícola y bioinsumos, alimentos, fibras, productos para
la salud, productos industriales y bioplásticos). Así mismo, reconoce
el rol primordial del conocimiento científico-tecnológico como motor
fundamental para redefinir las relaciones entre el agro, la biomasa y la
industria. Con este enfoque, los procesos basados en la biomasa como
materia prima son circulares y sostenibles: se reduce al mínimo la
producción de residuos o desechos, se generan nuevos productos y
servicios en múltiples sectores, lo que permite abordar de forma inte-
gral y coherente los retos de una región y, al mismo tiempo, crear
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

nuevas fuentes de crecimiento económico y social equitativo, bajo una


perspectiva territorial399.
1.3. Senderos productivos de la BIOECONOMÍA
Trigo y otros400 han identificado “senderos productivos” que
conducen a producir más con menos y a reducir el impacto ambiental,
aunque los procesos, como los autores señalan, aún están en proceso
de desarrollo.
1. Aprovechamiento de los recursos de la biodiversidad. Cu-
bre todos los escenarios donde el elemento diferenciador es la valori-
zación (domesticación, transformación, vinculación con mercados,
etc.) de la biodiversidad (descubrimiento de rasgos funcionales rela-
cionados con usos y sectores específicos, desarrollo de nuevos produc-
tos a través de transformación innovadora, desarrollo de mercados
para productos locales, etc.).
2. Eco-intensificación. Se relaciona con las prácticas agronó-
micas dirigidas a mejorar el comportamiento medioambiental de las
actividades agrícolas sin sacrificar los niveles existentes de produc-
ción/productividad.
3. Aplicaciones de la biotecnología (productos, herramientas
y procesos). Incluyen el cultivo de tejido industrial, la selección asisti-
da por marcadores en cultivos y cría de animales, semillas y plantas
genéticamente modificadas, diagnóstico molecular, mejoramiento de
reproducción animal a través de técnicas moleculares, enzimas modi-
ficadas, microorganismos y levaduras, etc. Esto se extiende tanto para
el manejo de recursos naturales como para alimentos, fibras e indus-
trias químicas y para suministro de energía.
4. Servicios ecosistémicos. Incluyen los procesos a través de
los cuales el medio ambiente produce los recursos utilizados por los
humanos, como el aire, agua, alimentos y materiales. Dada la natura-
leza especial de la relación e interacción entre los recursos naturales y

399
[Link]
ADa_motor_de_desarrollo_integral_para_Colombia.pdf
400
Trigo EJ; Henry G. et al. 2013. Towards bioeconomy development in Latin
America and the Caribbean. Bioeconomy Working Paper No. 2013-01. ALCUE-
KBBE Project. 12 p. [Link] La BIOECONOMÍA: motor de desarrollo
integral para Colombia Diciembre 2017
247

las actividades sociales y económicas en el enfoque de BIOECONOMÍA,


una perspectiva ecosistémica es un componente fundamental en cual-
quier estrategia sostenible de BIOECONOMÍA.
5. Eficiencia de la cadena de valor. Incluye las actividades
que (i) reducen las pérdidas poscosecha en cualquier nivel que suce-
dan y (ii) apunta al desarrollo de los vínculos con mercados necesarios
para los productos innovadores biobasados.
6. Eficiencia, biorrefinería y bioproductos. Se refiere al sector
de la bioenergía y a los procesos que apuntan a la sustitución de com-
bustible fósil como insumo industrial. Por ejemplo, las plantas de
etanol, biodiesel y biogás y las diferentes actividades de química ver-
de.
BIOECONOMÍA “…representa la visión de una sociedad futura
mucho menos dependiente de los recursos fósiles para suplir su de-
manda de energía y materias primas, en la que la biomasa producida
de forma sostenible desempeña un papel fundamental para la produc-
ción de alimentos y de productos de salud en industriales, fibra y
energía”
Un conjunto de sectores que usan recursos y procesos bioló-
gicos para producir bienes y servicios podrían impulsar el desarrollo
de sostenibilidad de Argentina. En el contexto mundial, el aumento de
la población, que llegará a más de 9000 millones en 2050, cuestiona
las actuales formas de consumo y pone en riesgo la sostenibilidad de
las sociedades, obligando a buscar procesos económico - tecnológicos
mucho más circulares y sostenibles. El cambio climático, los GEI
impulsan la necesidad de pasar de la economía del petróleo a la eco-
nomía de la biomasa, el uso de efluentes renovables que provienen de
la fotosíntesis que tuvieron lugar hace millones de años (petróleo) a
esquemas y procesos renovables que se llaman de “fotosíntesis de
tiempo real” porque emiten y secuestran gases de efecto invernadero
(GEI) en el mismo momento, en una circularidad que genera más
sostenibilidad401.
La Industria de la Biomasa con Agregado de Valor en Origen
se está transformando en un sector transversal que aporta insumos y

401
Trigo, Eduardo Asesor MINAGRO
[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

componentes a sectores industriales a los que el sector agropecuario


aportaba antes, tales como alimentos y bebidas, y también a sectores
que antes con una matriz menos circular no era proveedor, como la
química, el sector automotriz, la construcción, la cosmética, entre
otros402. La BIOECONOMÍA engloba conceptos que tratan de capturar la
energía libre del sol, el viento, el agua y convertirla mediante tecnolo-
gías innovadoras en biomasa, es decir en granos, fibras, en la cría de
ganado, luego transformarlos en alimentos, energía y en bioinsumos y
utilizar sus desperdicios para convertirlos en materia prima, biorrefi-
neria.
Todo ello de manera más eficiente y en un lapso de tiempo
que permita mantener y resguardar el equilibrio de la naturaleza (ges-
tión ambiental). Argentina tiene una oportunidad inigualable como
productor de biomasa por la disponibilidad de sus procesos naturales
(una ha/habitante con alta capacidad de fotosíntesis los 365 días del
año) que le permiten pensar nuevos vínculos entre la producción agro-
pecuaria y la industria innovadora que superen los tradicionales. La
BIOECONOMÍA se podría convertir en un excelente modelo económico
para el país, a partir del aprovechamiento sostenible de su biodiversi-
dad
2. Biodiversidad como insumo de la Bioeconomia
Sostener la biodiversidad es fundamental para sostener la vida
saludable del planeta y el futuro de nuestra especie. Sin diversidad
biológica en el sentido más amplio estaremos en graves problemas-
INBIO
La BIOECONOMÍA, un concepto surgido en los años setenta
busca crear, producir y comercializar productos a partir de la biodiver-
sidad. Esto implica utilizar tecnologías de propósito general, como la
biotecnología y la nanotecnología. Este modelo económico concilia lo
productivo con la sustentabilidad ambiental, económica y social. Para
la BIOECONOMÍA no solo es fundamental darle valor agregado a la
biodiversidad a través de tecnología, sino que también debe generar
beneficios sociales y ser amigable con el ambiente. Involucrar a las
comunidades locales en el proceso de producción de un producto bio-
tecnológico, pagar el precio justo, fomentar prácticas sostenibles son

402
[Link]
249

elementos importantes para que este modelo pueda funcionar403. Un


modelo de desarrollo basado en la economía verde, podría ser una
opcion para aprovechar la vasta biodiversidad del país, conservarla y,
de paso, promover el bienestar económico y social de comunidades
locales y regionales.
Uno de los enfoques para darle valor a la biodiversidad es el
de bioprospección y biocomercio.
Bioprospección es la búsqueda sistemática en la biodiversi-
dad, de nuevas fuentes de compuestos químicos, genes, enzimas, mi-
croorganismos y otros productos naturales valiosos por su uso poten-
cial en la industria farmaceútica, cosmética, agrícola y biotecnológica.
Biocomercio se refiere a las actividades que, en cumplimiento
de la normativa nacional e internacional vigente, y siguiendo los crite-
rios de equidad y sostenibilidad ambiental, social y económica, invo-
lucran el desarrollo y la comercialización de productos, bienes y ser-
vicios con valor agregado derivados de la biodiversidad costarricense,
con énfasis en las especies nativas.
3. Principios del Biocomercio
─ Conservación de la Biodiversidad
─ Equidad social en el biocomercio
─ Conocimiento sobre la tenencia de la tierra, el uso y
acceso a los recursos naturales e intelectuales
─ Uso sostenible de la Biodiversidad
─ Cumplimiento de la normativa Nacional e Internacio-
nal
─ La innovación como base para el desarrollo del bio-
comercio y la competitividad
─ Distribución justa y equitativa de beneficios deriva-
dos del uso de la biodiversidad
─ Sostenibilidad socio-económica (de gestión, produc-
tiva, financiera y de mercado)
La región de América Latina y el Caribe está particularmente
bien situada para contribuir y beneficiarse de la BIOECONOMÍA emer-

403
[Link]
biodiversidad-en-colombia/479156
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

gente. Su amplia y diversa fuente de recursos naturales, tales como


suelo, el agua y la diversidad de organismos vivos (biodiversidad), así
como con una economía emergente y el crecimiento de los recursos
humanos, proporcionan un panorama a la región de crecimiento esen-
cial para la generación de una BIOECONOMÍA sólida (CEPAL, 2015).
BIOECONOMÍA El conjunto de las actividades económicas
de las que podemos obtener productos y servicios, generando valor
económico, utilizando de manera ecoeficiente y sostenible los recur-
sos de origen biológico. La biodiversidad es un recurso estratégico
que puede y debe generar ingresos para el país
La biotecnología en general y la convergencia tecnológica (en
particular entre la biotecnología, la nanotecnología y las tecnologías
digitales) son plataformas centrales para potenciar el desarrollo de la
BIOECONOMÍA, pues permiten aumentar las fronteras para la utiliza-
ción sostenible de toda la gama de recursos biológicos disponibles.
También son esenciales para entender y replicar los comportamientos
y procesos desarrollados por organismos a lo largo de miles de millo-
nes de años, por ejemplo, para adaptarse a diferentes condiciones am-
bientales y procesar sus desechos.
4. Estudio de caso.
Desarrollo de la BIOECONOMÍA regional: rescate, conserva-
ción y valorización de las especies nativas de la flora patagónica.
Después de varias décadas de uso intensivo de los recursos
naturales sin planes de gestión, caracterizada por la recolección indis-
criminada de la biodiversidad y una cultura productiva de tipo extrac-
tivista, se han producido cambios ambientales que repercuten en los
escenarios sociales. El avance de la frontera agrícola y el manejo
inadecuado de los recursos fitogenéticos (tala, sobrepastoreo, incen-
dios, etc.) es una de las principales causas de desertificación en zonas
áridas y semiáridas y han desencadenado un conjunto de problemas
ambientales que afectan directa o indirectamente la biodiversidad.
La región patagónica no ha permanecido exenta a este contex-
to global, el 93,6% de su superficie presenta signos de desertificación,
mientras el 60% se encuentra en una situación irreversible (Mazzoni y
Vázquez, 2010). Por otra parte, es importante destacar que la región
Patagónica árida y semiárida incluye ecosistemas endémicos de Amé-
251

rica del sur como la estepa patagónica y la estepa arbustiva del monte.
Presenta además, una amplia variedad de recursos fitogenéticos y
constituye una de las regiones del país con mayor número de taxones
propios, incluyendo géneros y especies nativas, endémicas o de distri-
bución exclusiva dentro del continente.
Parte de esta biodiversidad se ha utilizado desde tiempos an-
cestrales como recurso alimenticio, medicinal o dendroenergético.
Los recursos fitogenéticos pueden constituir la base para el
desarrollo de nuevos productos y diversificación de las actividades
asociadas al fortalecimiento de la agroindustria a nivel local. Sin em-
bargo, la falta de conocimiento sobre una gran parte de la biodiversi-
dad regional y sus potencialidades, es uno de los factores que obstacu-
liza el desarrollo de una Nación. En sistemas agroecológicos margina-
les como los áridos y semiáridos, conocer su biodiversidad, materia
prima de la BIOECONOMÍA, brinda la posibilidad de generar y diversi-
ficar las economías regionales, bajo un contexto de sustentabilidad.
Regiones como la Patagonia, lograrán un uso sustentable de sus recur-
sos y mayores beneficios para la sociedad, en la medida que aumente
su capacidad de agregar valor e información sobre su biodiversidad.
Conocer nuestros recursos y orientar actividades científicas nacionales
hacia la bioprospección (búsqueda e identificación de compuestos
bioactivos y otros productos de valor estratégico), permitirá incorporar
valor agregado, generar productos con identidad local y diversificar
las actividades asociadas a la industria.
Una vez que se consigue avanzar en la identificación de com-
puestos bioactivos mediante la bioprospección y en la validación cien-
tífica de las propiedades funcionales y/o medicinales de especies de
interés, se debe asegurar y fomentar el manejo sustentable de las mis-
mas. Para ello, es indispensable iniciar estudios sobre la domestica-
ción y cultivo, lo que involucra manejar los sistemas de reproducción
convencionales y vegetativos mediante el uso de biotécnicas.
Numerosos autores indicaron que las plantas bajo condiciones
de estrés, desarrollan modificaciones estructurales o fisiológicas para
resistir estas condiciones adversas y promover el establecimiento exi-
toso de una nueva plántula a partir de la germinación, principal medio
de regeneración de un ecosistema. Además, debido a la influencia de
las condiciones ambientales donde viven, muchas de estas especies son
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

difíciles de propagar por métodos convencionales. Las estrategias de


germinación de las mismas varían desde el número de eventos repro-
ductivos a la presencia de semillas recalcitrantes o de distintos tipos de
dormancia. La capacidad de las semillas para germinar dependerá de
su naturaleza intrínseca y de las condiciones ambientales donde se
siembren. Conforme avanza el deterioro ecosistémico en la región, la
obtención de un método eficiente de germinación y cultivo de tejidos
in vitro, es una prioridad tanto para la producción a gran escala de las
plantas como para la conservación ex situ de los recursos fitogenéti-
cos.
En este contexto, la integración de estrategias de propagación
con el apoyo de biotecnologías simples y de bioprospección permitirá
incrementar el conocimiento sobre la biodiversidad regional. El cono-
cimiento de estos recursos, y la optimización de metodologías para su
propagación tienen fundamental importancia ya sea para restauración
de ecosistemas o para usos comerciales sustentables. El aprovecha-
miento racional y sustentable de la biodiversidad garantiza el sosteni-
miento de bienes y servicios ambientales de los ecosistemas, y evita al
mismo tiempo que las generaciones futuras sean privadas de estos
beneficios.
Los avances en el área de la propagación y de la bioprospec-
ción permitirán contribuir al cuerpo de conocimiento de la flora pata-
gónica, identificar bio-compuestos con potencial uso para la bioeco-
nomia regional y favorecer su conservación y uso sustentable.
Mediante la bioprospección química evaluamos la composi-
ción nutricional de los frutos/semillas comestibles e identificamos
compuestos bioactivos. Paralelamente, ajustamos protocolos de pro-
pagación, por germinación y cultivo de tejidos. Entre las especies
nativas estudiadas se encuentran: Prosopis sp (caldenia y alpataco),
Geoffroea decorticans (chañar), Acantholippia seriphioides (tomillo
del monte), Condalia microphylla (piquillín), Larrea sp (rastrera y
cuneifolia), y Berberis microphylla (calafate). Estas especies fueron
seleccionadas teniendo en cuenta que el uso sistemático y selectivo de
las mismas en la región, como fuentes de energía, alimentos o incluso
para uso medicinal, ha comprometido su disponibilidad futura.
Hay que generar conocimiento de base que permita sentar so-
beranía sobre estos recursos regionales y generar opciones para la
253

gestión sostenible de la diversidad biológica. En este contexto, preten-


demos poner en valor a través de la investigación científica, algunas
especies de la flora patagónica, como fundamento del desarrollo sus-
tentable de la región. En este sentido, estudiamos la germinación, las
respuestas morfogénicas en condiciones in vitro y evaluamos la
bioprospección de cinco especies nativas rionegrinas: Acantholippia
seriphioides (tomillo de monte), Prosopis sp (alpataco), Condalia
microphylla (piquillín), Geoffroea decorticans (chañar) y Berberis
heterophylla (calafate). Estas especies fueron seleccionadas teniendo
en cuenta el uso actual y potencial, la degradación de su base genética
y la necesidad urgente de definir e instalar unidades de conservación
de las mismas.
Este caso de estudio permitira consolidar la base de informa-
ción de la biodiversidad patagónica, revalorizar la flora regional y los
bioproductos derivados de las mismas como alimentos funcionales,
suplementos dietarios, entre otros. Además, los resultados obtenidos
permiten conocer los puntos críticos de la propagación de las especies
bajo estudio, conservar in vivo e in vitro germoplasma base, caracteri-
zarlas bioquímicamente y comenzar su domesticación y cultivo.
Finalmente, la integración de diferentes metodologías de pro-
pagación (por germinación y apllicando biotecnologías simples) nos
ha permitido avanzar en los siguientes aspectos:
─ Revalorizar las especies nativas de la región norpatagónica
─ Promover su conservación ex situ (a través de banco de semi-
llas y cultivo in vitro)
─ Identificar nuevos compuestos bioactivos de potencial uso y
valor económico
─ Conocer la caracterización nutricional de frutos comestibles
─ Disponer de plantas nativas, a través de la propagación por
germinación y cultivo in vitro, para la restauración y/o refo-
restación de ecosistemas degradados de la Patagonia.
5. A modo de cierre
Como parte del enfoque de la ‘economía verde’ programada
para las negociaciones de la Cumbre de la Tierra de 2012 en Río de
Janeiro, ahora existe una propuesta para desarrollar una BIOECONOMÍA
posterior a los combustibles fósiles liderada por la Unión Europea,
especialmente. Este enfoque de BIOECONOMÍA está altamente basado
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

en el uso de biomasa, tanto como combustible como materia prima de


la cual se manufacturan una amplia gama de productos, incluyendo
plásticos y químicos. Esto será posible gracias a una variedad de tec-
nologías, incluyendo la manipulación genética, la nanotecnología y la
biología sintética404.
El concepto de BIOECONOMÍA basado en conocimiento es una
respuesta a los grandes desafíos globales. Los desarrollos en BIOECO-
NOMÍA están orientados a la conservación y al uso sostenible de la
biodiversidad por medio de la promoción del comercio, de la inver-
sión en productos y servicios y a reducir la dependencia de combusti-
bles fósiles y recursos no renovables. Está dirigido a transformar los
conocimientos de las ciencias de la vida en productos nuevos, sosteni-
bles, ecoeficientes y competitivos. En términos generales, uno de los
componentes principales de los desarrollos en BIOECONOMÍA basado
en conocimiento, es la capacidad de los Recursos Naturales Renova-
bles para la producción de biomasa y su posterior transformación en
productos útiles. Es por esto que la región de América Latina y el
Caribe, es llamada a desarrollar activa y progresivamente una econo-
mía basada en el uso de los recursos biológicos, gracias a la extraordi-
naria riqueza de recursos naturales, en términos de agua, tierra y bio-
diversidad405.
Queda claro que la bioeconomia implica el uso de recursos
naturales renovables, y por ende la biodiversidad, para la producción,
en primera instancia, de productos que reemplacen los derivados del
petróleo y también una gama de otros productos e insumos que po-
drían favorecer al desarrollo económico de cualquier país. Sin embar-
go, se deben evaluar los riesgos que esto implicaría para la prioriza-
ción del uso de la biodiversidad, que en la actualidad se encuentra en
proceso de erosión. Al convertirse en el objetivo de procesos indus-
triales para la generación de bioproductos, podrían erosionarse aún
más. Promover una mayor conciencia sobre el valor de la biodiversi-

404
"Bio- economía versus Biodiversidad" disponible en inglés en:
[Link]
[Link]
405
Henry, G. Hodson, E., Aramendis, R., Trigo, E., y S. Rankin. 2017. La BIO-
ECONOMÍA: motor de desarrollo integral en Colombia. CIAT, Cali, Colombia.
[Link]
paraColombia
255

dad para lograr su conservación y mejorar la calidad de vida del ser


humano, es, entonces, fundamental para que se desarrolle una BIO-
ECONOMIA “sana, adecuada, sustentable, remediadora”.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
257

Breves reflexões sobre o direito de acesso às infor-


mações dos avanços da biociência e biotecnologia,
no contexto da bioética e dos direitos humanos
por EDUARDA MARIA DUARTE RODRIGUES406 e JOSÉ IVO FER-
REIRA DE SOUZA407

O conhecimento precisa ser liberado da relação res-


trita com o mundo das mercadorias. Precisamos produzir a
408
desmercadorização dos bens socialmente produzidos .

Na contemporaneidade, o homem assiste as intensas trans-


formações técnico-científicas, capazes de provocar importantes mu-
danças nos domínios da vida.
Dentre essas transformações, a informação produzida pelo
conhecimento representa o ponto central para o desenvolvimento hu-
mano, de forma a impactar no comportamento da sociedade e de seus
cidadãos.
Sabe-se que essas conquistas trazem como consequências no-
vas esperanças de melhoria da qualidade de vida das pessoas. Tam-
bém, no entanto, podem-se ocultar as inquietações que precisam de
um maior aprofundamento objetivando, o bem-estar futuro da huma-
nidade.
Para Garrafa409, a busca do equilíbrio e do bem-estar da espé-
cie humana e da própria sobrevivência do Planeta deve ser compreen-

406
Professora da Universidade Regional do Cariri (URCA)/ Iguatu-CE. Doutora
em Ciências da Saúde/ Enfermagem pela Universidade Federal do Ceará (UFC)/
Universidade Regional do Cariri (URCA) Doutora em Ciências Jurídicas e Soci-
ais pela Universidad Del Museo Argentino -UMSA. Vice-Diretora da Universida-
de Regional do Cariri (URCA)/ Iguatu-CE; Email: eduar-
da_maria13@[Link]
407
Mestre em Direito Social e Políticas Públicas pela Universidade Santa Cruz do
Sul. Rio Grande do Sul – Brasil; Diretor da Unidade Descentralizada da URCA -
Iguatu –CE; Email: [Link]@[Link]
408
Degenszajn, Raquel Raichelis. Conselhos de Saúde: limites e possibilidades do
processo de participação - um estudo sobre o Conselho Estadual de saúde de Mato
Grosso do Sul. 2000.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

dida e monitorada, pois [...] o progresso científico e tecnológico não


deve ser nem demonizado, nem endeusado: deve ser compreendido e
controlado. O autor reforça que a ampliação dos desses avanços da
ciência e da tecnologia que promoverá mais bem-estar e melhoria de
vida que [...] dependerá da capacidade humana em construir mecanis-
mos que regulem adequadamente não só o estudo e a ampliação, mas
principalmente a justa distribuição das novas tecnologias.
Além de todas estas repercussões, observa-se também que as
decisões são tomadas, sem serem observados os valores humanos em
sua íntegra, deixando-se sobrepujar os interesses de empresas, gover-
nantes, países e pessoas que ocultam práticas e resultados que podem
agravar ainda mais o quadro de verdadeira instrumentalização do cor-
po humano, não somente pela Ciência, mas também pelo mercado.
Não obstante, cada vez é maior a discussão sobre a proprieda-
de intelectual não mais feita dentro e entre os países, mas sim pelos
agentes de mercado, que atuam, como principais operadores do Direi-
to, nas decisões jurídicas sobre a Biotecnologia. Nesse sentido,
Dowbor anota que a sociedade do conhecimento: [...] implica também
uma forte presença planetária de poder repressivo visando o controle
da propriedade intelectual crescentemente apropriada pelas próprias
empresas transnacionais. O conhecimento faz parte do que chamamos
em economia de bens “não rivais”410
Aqui surgem alguns dos questionamentos deste artigo: como
o cidadão pode tomar decisão de requerer acesso às informações sobre
bens e serviços provindos dos avanços da Ciência da vida e da Biotec-
nologia se não tem acesso às informações desses avanços?
Entende-se que a interface dos direitos humanos e bioética
com o direito à informação / conhecimento tem como eixo norteador a
relevância para o empoderamento e cidadania das pessoas. A informa-
ção encontra-se no centro da vida social, traduzindo-se no processo

409
Garrafa, V. Ciência, progresso e exclusão. Gazeta Mercantil. São Paulo, 8
maio 2003, p. 43.
410
Dowbor, L. Democracia econômica: alternativas de Gestão Social. Petrópolis:
Vozes, 2008, p. 5
259

relacional dos cidadãos411. A sua posse tem valor estratégico e é uma


potente fonte de poder para quem a possui.
Cumpre, brevemente, diferenciarmos os termos de direito de
informação do direito à informação, ou seja, o direito de informação é
direito estampado no art. 5º § 4º da Constituição Federal do Brasil de
1988, que garante a liberdade de expressão do pensamento, de mani-
festar opiniões, enfim é o direito do informante (Brasil, 1988). Já o
direito de acesso à informação, objeto deste estudo, é um direito cole-
tivo, utilizado em favor da comunidade, é a defesa do interesse geral
sobre o individual. É a predominância dos interesses maiores da co-
munidade em detrimento do segredo aplicado pelo Estado e empresas,
como defesa do patrimônio do homem, já que é público412.
Este direito é definido por Bonavides como direitos de quarta
geração, pois representa um pressuposto da democracia, que os cida-
dãos tenham acesso aos conhecimentos, bens e serviços produzidos
pelas academias e bio-empresas, no Estado Social, para que assim
possam usufruir dos benefícios destes avanços e, ainda, possam con-
trolar o Poder Público e seus atos junto à empresa privada da saúde413.
O conhecimento, sendo criação do homem em determinado
momento histórico de uma sociedade, é, portanto, social. Logo, a in-
formação tem caráter duplo, ou seja, matéria-prima e produto, do pro-
cesso de produção do conhecimento, são, também social414.
Nesse processo de conhecimento e de acesso à informação, há
a produção de relações de poder. Segundo Ramalho “[...] uma das
maiores ditaduras que se opera sobre uma população é, justamente, a

411
Nascimento, L.A.L. A Dimensão Socioespacial do Conhecimento como traço
existencial do homem e de seu território. Inf., Londrina, v.20, n.1, p. 01-25,
jan./abr. 2015. [Link]/revistas/informacao/
412
Viegas, W.S. O Direito à informação como pressuposto para a participação
popular no Estatuto da cidade. Revista da Faculdade de Direito de Campos, Ano
IV, Nº 4 e Ano V, Nº 5 - 2003-2004
413
Bonavides, P. Curso de Direito Constitucional. 19 ed. São Paulo: Malheiros,
2006. p.569 Bonavides, P. Curso de Direito Constitucional. 19 ed. São Paulo:
Malheiros, 2006. p.569
414
Andrade, M.T.T.; Ferreira, C.V.; Pereira, H.B.B. Uma ontologia para a Gestão
do Conhecimento no Processo de Desenvolvimento de Produto. Gest. Prod.
[online]. v.17, n.3, pp.537-551, 2010. ISSN 0104-530X.
[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ditadura da desinformação”415 Para ele a população desinformada fica


mais vulnerável e mais fácil dominá-la, desviá-la e criar distorções em
suas demandas de modo que ela começa a buscar o favorecimento, o
apadrinhamento e a manipulação.
Fica patente que a restrição de acesso à informação representa
uma espécie de exclusão imposta às classes sociais populares pelas
classes dominantes no cenário da sociedade capitalista. Essa sociedade
tem como postulado considerar o modo de produção como uma mer-
cadoria, escondendo a relação injusta de desigualdade e exploração
sob a aparência de relação justa416.
O Brasil, na busca de inserir-se no avanço do conhecimento e
no contexto da revolução biotecnológica, paulatinamente incorpora
expressões como “[...] clonagem de plantas e animais, terapias gêni-
cas e diversas outras, dando margem as mais profundas discussões,
decorrentes de implicações éticas e jurídicas”417. Fato este que agen-
cia o empoderamento da população sobre essas novas expressões da
biociência.
O empoderamento pelas pessoas de informações sobre os di-
versos progressos da ciência e da biotecnologia é uma prática social
utilizada pela humanidade em busca de dar respostas as suas dúvidas e
assim poder colocar-se no mundo e consequentemente possa colaborar
a manutenção ou alcançar transformações na sociedade. Portanto, ter
acesso à informação é concebido como um produto social, resultante
das relações das pessoas em seu contexto histórico, político e cultural,

415
Ramalho, W. Implantação de um centro de documentação popular na favela
Beira Molhada - Mandacaru - João Pessoa - Pb; relato de uma vivência participa-
tiva. João Pessoa, 1988. Dissertação (Mestrado em Biblioteconomia) - Universi-
dade Federal da Paraíba, 1988. p.98
416
Fernandes, M. S. Bioética, medicina e direito de propriedade intelectual:
relação entre patentes e células-tronco humanas. São Paulo: Saraiva, 2012
417
Faria, L. E de.; Santos, N. dos. Biotecnologia: implicações jurídicas e bioéti-
cas. 1998. Disponível em: <[Link] [Link]
Acesso em 27 de setembro de 2018. Carneiro, C.A.M. Engenharia genética frente
ao princípio da dignidade da pessoa humana e suas implicações ético-jurídicas.
In: Âmbito Jurídico, Rio Grande, XVIII, n. 135, abr 2015. Disponível em:
<[Link]
261

o que contribui para a reflexão sobre os interesses, as incongruências,


as ideias e as delimitações do momento histórico da sociedade418.
Outrossim, no uso dos princípios da Bioética é possível reali-
zar a inclusão social, pois oferece as fundamentações éticas adequa-
das para a divisão democrática dos benefícios das Ciências da Saúde e
da Biotecnologia. Assim, as explicações da Bioética, além de permiti-
rem resoluções de conflitos, evitam malefícios e produzem argumen-
tos imprescindíveis à promoção da justiça social, agregando, inclusi-
ve, a distribuição equânime dos produtos e serviços do desenvolvi-
mento científico da saúde.
O acesso às informações pela maioria da população perpassa
o objetivo de monitoramento, para a participação dos sujeitos nas
decisões que impactem sobre a humanidade presente e futura, posto
que [...] não se pode falar em participação sem informação, visto que
este é pressuposto daquele419.
Segundo resultados do Fundo das Nações Unidas para a In-
fância (UNICEF) as populações brasileiras revelam algumas caracte-
rísticas do processo de discriminação, desigualdades e exclusão social
da grande maioria da população, que concorre consequentemente para
a maior desinformação sobre seus direito à saúde, em especial, e de
qualidade de vida digna. De acordo com o grupo de adolescentes de
15 a 17 anos é o que mais sofre no que tange à exclusão, pois 133 [...]
mais de 1,7 milhão deles estão fora da escola, segundo dados da
PNAD 2011. Entre os que estão matriculados, 35,2% (em torno de 3,1
milhões) ainda frequentam o ensino fundamental. Além disso, 31,1%
dos alunos que cursam o ensino médio (cerca de 2,6 milhões) encon-
tram-se em situação de atraso escolar, de acordo com o Censo Escolar
de 2012420.

418
Taddeo, P. S.; Gomes, K.W.L.; Caprara, A.; Gomes, A.M. De A.; Oliveira,
[Link]; Moreira, T.M.M. Acesso, prática educativa e empoderamento de pacien-
tes com doenças crônicas. Ciência & Saúde Coletiva, v.17, n.11, p.2923-2930,
2012
419
Viegas, W.S. O Direito à informação como pressuposto para a participação
popular no Estatuto da cidade. Revista da Faculdade de Direito de Campos, Ano
IV, Nº 4 e Ano V, Nº 5 - 2003-2004, p.674
420
UNICEF Brasil. 10 desafios do ensino médio no Brasil: para garantir o direito
de aprender de adolescentes de 15 a 17 anos. Coordenação de Mário Volpi, Ma-
ria de Salete Silva e Júlia Ribeiro. Brasília, 2014, p.6
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Nesse contexto de desigualdades o acesso às informações dos


benefícios das Ciências Biológicas e da Biotecnologia aponta para a
clara divisão entre dois mundos, os que têm acesso e os que estão
excluídos desse direito, pela disparidade da distribuição de renda e de
informação, por conseguinte, da maior concentração do acesso às
inovações tecnológicas em mãos de poucos que detêm o poder aquisi-
tivo e de informação de acesso aos bens e serviços das biotecnologias
em saúde na atualidade.
A hegemonia do capitalismo enfraquece a autonomia, a liber-
dade e a igualdade das pessoas e da sociedade fortalece as ideias dos
malefícios provocados pela desigualdade quanto ao acesso às infor-
mações, quando ensina que a sociedade não pode desistir de seus prin-
cípios “[...] a liberdade (dos sujeitos e das nações), a autonomia
(pela perda da capacidade de autodeterminação dos sujeitos e dos
povos), a igualdade nas condições de acesso e uso dos materiais”421,
todos provenientes dos avanços das inovações tecnológicas do conhe-
cimento coletivo que enriquece a sociedade.
Entendemos que a implementação dos direitos humanos na
questão do acesso às informações dos benefícios da biociência e bio-
tecnologia deveria se fortalecer na sociedade422. Na década de 1980,
assuntos como cultura, comunicação e informação já eram discutidas
no interior da Organização das Nações Unidas para a Educação, a
Ciência e a Cultura (UNESCO)423.
As transformações divulgadas por diversos autores demons-
tram uma potente conexão de forças entre os que acatam a concepção
de que o acesso à informação seja um direito humano, por ser um bem

421
Nascimento, L.A.L. A Dimensão Socioespacial do Conhecimento como traço
existencial do homem e de seu território. Inf., Londrina, v.20, n.1, p. 01-25,
jan./abr. 2015. [Link]/revistas/informacao/, p.25
422
Hamelink, C.J. Direitos humanos para a Sociedade da Informação. In: Melo,
[Link]; Sathler, L. (Org.). Direitos à comunicação na Sociedade da Informação.
São Bernardo do Campo: UMESP, 2005. p.103-151
423
López-López, P.; Moriillo-Calero, M.J. Derecho a la información y democra-
cia em el marco de la globalización neoliberal: bibliotecas, archivos y médios de
comunicación de masas. In: López López, Pedro; Gimeno Perelló, Javier
(Coord.). Información, conocimiento y bibliotecas em el marco de la globaliza-
ción neoliberal. Gijón: Ediciones Trea, 2005. Cap.1, p.15-56
263

público e coletivo e as forças (hegemônicas) que a percebem como um


novo produto mercadológico de interesse do capital financeiro424.
Portanto, o direito de acesso às informações dos frutos das
pesquisas científicas e das bioindústrias merece ser discutido dentro
de um formato de interdependência com os direitos humanos e bioéti-
cos em uma sociedade pós-moderna, abalizada pela predominância do
poder capitalista, que impõe duas faces antagônicas desta: abundância
para poucos e a pobreza para muitos seres humanos.
Para compreender parte das repercussões, suscitadas pelo
progresso científico e tecnológico atual, o foco foi centrado sobre o
direito acesso à informação desses benefícios e sua relação com os
direitos humanos e bioética. Por isso optamos pela metodologia do
estudo do estado da arte, com base na pesquisa de revisão bibliográfi-
ca.
Enfim, enveredamos, nesta temática, por procurar refletir so-
bre o acesso das pessoas ao direito à informação sobre os bens e servi-
ços resultantes dos avanços da biociência e biotecnologia para a pes-
soa no contexto da bioética e dos direitos humanos, direito esse con-
cebido como um bem coletivo, aberto universalmente a toda à popula-
ção e não somente para uma classe privilegiada.
Estamos vivendo um momento histórico da rapidez dos avan-
ços das biotecnologias em que o tema da Bioética e dos Direitos Hu-
manos se torna pertinente e também relevante, não só para o mundo
dos cientistas e empresários da bioindústria, mas também para todo
cidadão.
Segundo Garrafa a [...], Bioética é, obrigatoriamente, uma
“ética aplicada”, [...] Tal expressão sempre foi do âmbito da Filoso-
fia, mas situações vinculadas ao desenvolvimento científico e tecnoló-
gico tão acelerado; ao projeto genoma; às novas tecnologias repro-
dutivas; à clonagem de animais; à utilização de células-tronco, atro-

424
Lastres, H.M.M. et al. Desafios e oportunidades da Era do Conhecimento. São
Paulo em perspectiva, v.16, n.3, p.60-66, 2002. Disponível em:
<[Link] Acesso em: 10 set. 2018, p. 63
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

pelaram os filósofos, que não tiveram mais como deixar de nos ajudar
a dar respostas concretas425.
Discutir sobre Bioética e Direitos Humanos diante dos avan-
ços das biotecnologias e seus campos (animal, vegetal, pecuária, gené-
tica humana, farmacêutica e informática, dentre outras) exigem uma
leitura multidisciplinar e transdisciplinar, uma vez que as pesquisas
envolvem mudanças técnicas que afetam ou afetarão a saúde do ho-
mem no planeta Terra426.
É reconhecido o fato de que a evolução da ciência, em especi-
al, a Genética e a Engenharia Genética, pode promover grandes bene-
fícios para a sociedade, entre estes o setor farmacêutico. Nesse senti-
do, Echterhoff afirma, “[...] que as novas tecnologias farmacêuticas
que acarretarão na possibilidade de criação de milhares de drogas
que antes não tinham tratamento”427.
Hoje, com o processo de globalização, é possível uma difusão
veloz e sem fronteiras dos avanços científicos e tecnológicos no cam-
po da Biociência, e, principalmente, nos terrenos da Genética dos
seres vivos, em especial, dos humanos, que produzem revoluções
conceituais e comportamentais, incluindo princípios essenciais de
outras disciplinas, como a Bioética, Direitos Humanos, Filosofia e
Sociologia.
Outros pontos a destacar-se entre os avanços da Ciência e da
Tecnologia com foco no homem são as pesquisas na área da saúde
humana, agrícola e as realizadas em biobancos, que ensejam grandes
debates a respeito da observância do princípio ético da precaução que
deve estar atrelado às práticas desses estudos, no sentido de que não
causem danos ao homem e ao meio em que vive428.

425
Garrafa, V. Inclusão Social no Contexto Político da Bioética. Revista Brasilei-
ra de Bioética. v 1, n. 2, 20052005, p.1223-32
426
Ossege, A.; Garrafa, V. Bioética e mapeamento genético na seleção de traba-
lhadores. Saúde Debate. Rio de Janeiro, v. 39, n. 104, p. 226-238, jan-mar 2015
427
Echterhoff, G. O direito à privacidade dos dados genéticos. Dissertação de
Mestrado – Pontifícia Universidade Católica do Paraná. Curitiba, 2007., p.37
428
Marodin, G.; Salgueiro, J.B.; Motta, M. Da L.; Santos, L.M.P. Diretrizes naci-
onais para biorrepositório e biobanco de material biológico humano. Rev. Assoc.
Med. Bras. [online]. v.59, n.1, pp.72-77, 2013. [Link]
42302013000100014
265

O mal uso de informações armazenadas em biobancos é de-


signado por Echterhoff429, quando acentua que o uso inadequado das
informações genéticas pode “[...] acarretar na ofensa a diversos di-
reitos fundamentais, dentre eles, o direito à identidade genética e à
privacidade dos dados genéticos, não somente no que tange ao indiví-
duo portador destas informações, como também de seus familiares”.
Estes avanços necessitam de uma Bioética que perpasse a
percepção do modelo principiológico e de precaução para o modelo
defendido pela América Latina, da Bioética Intervencionista, que bus-
ca na interdisciplinaridade, com realce nos direitos humanos, a solu-
ção mais justa e igualitária para o enfrentamento dos graves problemas
sociais, econômicos, culturais, justiça e de saúde, dentre outros, em
nosso século XXI430.
O avanço das pesquisas da Ciência nas últimas décadas pro-
porcionou o desenvolvimento de novas tecnologias que representam
novos desafios para as instituições normativas e a governabilidade.
Esses desafios envolvem ideias e práticas interdisciplinares dentro de
vários contextos, como os direitos humanos, a Ciência e a Bioética431.
Para alguns autores, o avanço das biotecnologias seria o pri-
meiro passo para o progresso da humanidade432. Neste ponto, infere-se
a que tipo de progresso a humanidade teria acesso se uma minúscula
parcela dos humanos tem o direito de acesso, às informações e aos
benefícios resultantes desses estudos? Aqui reside um dos problemas
desta pesquisa, que busca analisar o desenvolvimento científico e
tecnológico quanto ao direito de acesso do cidadão a esses benefícios,
para que venham melhorar a qualidade de vida de todos os seres hu-
manos.
429
Echterhoff, G. [Link]., p.92
430
Schwartzman, U.P.Y.; Martins, V.C.S.; Ferreira, L.S.; Garrafa, V. Interdisci-
plinaridade: referencial indispensável ao processo de ensino-aprendizagem da
bioética. Rev. Bioét. v.25, n.3, Brasília Oct./Dec. 2017
431
Matias, F.; Teixeira, C. As externalidades brasileiras para o desenvolvimento
da biotecnologia nacional. Portal de e-governo, inclusão digital e sociedade do
conhecimento. 02 abril 2012. Disponível em:
[Link]
desenvolvimento-da-biotecnologia-nacional. Acesso em 02 de setembro de 2018
432
Ribeiro, I.G.; Marin, V.A. A falta de informação sobre os Organismos Geneti-
camente Modificados no Brasil. Ciência & Saúde Coletiva, v.17, n.2, p.359-368,
2012
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Entendemos que o crescimento gerado em inúmeros setores


produtivos pelas biotecnologias permite a elaboração de produtos,
bens e serviços cada vez mais desenvolvidos na sociedade contempo-
rânea.
A Declaração sobre o Uso do Progresso Científico e Tecnoló-
gico nos Interesses da Paz e em Benefício da Humanidade enfoca
entre seus considerando que: [...] embora os progressos científicos e
tecnológicos ofereçam cada vez mais oportunidades para melhorar as
condições de vida dos povos e das nações, em certos casos podem dar
origem a problemas sociais, assim como ameaçar os direitos humanos
e liberdades fundamentais do indivíduo433.
Constata-se, com efeito, que o desejo de avanço da Biociência
e da Biotecnologia, tornou-se um dos focos da Bioética e dos Direitos
Humanos preocupados com a qualidade de vida da sociedade huma-
na434.
Os avanços promovidos pelo desenvolvimento da Biociência
e da Biotecnologia contribuem para a melhoria da qualidade de vida
das pessoas, provocando progresso e esperanças no tratamento, cura e
prevenção de doenças, até então inimagináveis.
Para que surjam novas tecnociências, é necessária se faz a
realização de pesquisas teóricas e experimentais435. Vendo por outro
ângulo, percebemos que, junto com esses avanços da Ciência Biológi-
ca, existem grandes polêmicas entre os pensadores da bioética referen-
tes à manipulação do corpo humano pelas experiências científicas.
Entende-se que este é um tema muito amplo e que nos leva à
convicção de que não iremos esgotá-lo e muito menos oferecer solu-
ções definitivas.

433
ONU. Organização das Nações Unidas. Declaração sobre o Uso do Progresso
Científico e Tecnológico nos Interesses da Paz e em Benefício da Humanidade.
Proclamada pela resolução 3384 (XXX) da Assembleia Geral das Nações Unidas,
de 10 de Novembro de 1975, p.1
434
Mabtum, M.M.; Marchetto, P.B. Concepções teóricas sobre bioética, biodirei-
to e dignidade humana. In: O debate bioético e jurídico sobre as diretivas anteci-
padas de vontade [online]. São Paulo: Editora UNESP; São Paulo: Cultura Aca-
dêmica, 2015, pp. 17-51
435
Gusmão, A. O. De M.; Silva, A. R. da.; Medeiros, M.O. A Biotecnologia e os
Avanços da Sociedade. Biodiversidade. v.16, n.1, p. 135, 2017
267

Percebemos, assim que, na composição dos direitos humanos


está incluído um sentido de progresso histórico e cumulativo dos
avanços da Ciência e da Tecnologia, que devem ser absorvidos pelas
políticas públicas, sejam internacionais ou nacionais.
O uso dos princípios da Bioética permite realizar a inclusão
social, pelas fundamentações éticas adequadas para a divisão demo-
crática dos benefícios das Ciências da Saúde e da Biotecnologia. As-
sim, as explicações da Bioética, além de permitirem resoluções de
conflitos, evita malefícios e produzem argumentos imprescindíveis à
promoção da justiça social, agregando, inclusive, a distribuição equâ-
nime dos produtos e serviços do desenvolvimento científico da saú-
de436.
O acesso às informações pela maioria da população perpassa
o objetivo de monitoramento, para a participação dos sujeitos nas
decisões que impactem sobre a humanidade presente e futura. Nesse
sentido, Viegas assinala que não há participação sem informação,
mesmo que possa [...] haver informação que não tenha como conse-
quência a participação, mas não podemos conceber uma participação
eficaz sem informação completa437.
Além da técnica, o conhecimento, também, não é inerte aos
interesses de grupos dominantes. Pelo contrário, a Ciência é tocada
fortemente pela ideologia econômica dominante, que promove seus
produtos e ou técnica. Portanto, o desenvolvimento de uma técnica
está correlacionado a algum tipo de interesse da sociedade dominante
sobre as coisas e homens. Se a técnica se fortaleceu no sistema capita-
lista, ela não é percebida, imediatamente, para promover a qualidade
de vida e dignidade de todos os cidadãos, mas seu maior interesse
gerar lucro para os investidores desta438.

436
Siebert, P R. Bioética para estudantes de Ciências Biológicas: investigação
sobre os fundamentos que compõem ou deveriam compor a área. Tese (Doutora-
do) – Universidade Estadual Paulista, UNESP, Faculdade de Ciências, Bauru,
2015. 156f
437
Viegas, W.S. O Direito à informação como pressuposto para a participação
popular no Estatuto da cidade. Revista da Faculdade de Direito de Campos, Ano
IV, Nº 4 e Ano V, Nº 5 - 2003-2004, p.674
438
Mabtum, M.M.; Marchetto, P.B. Concepções teóricas sobre bioética, biodirei-
to e dignidade humana. In: O debate bioético e jurídico sobre as diretivas anteci-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Citando pensadores contemporâneos, - Roberto Kurz, Gio-


vanni Arrighi, Ignacio Ramonet e Boaventura dos Santos - a autora
Ângela Miranda assinalam que na contemporaneidade [...] constata-
mos hoje é a escravidão do próprio homem pelas suas invenções e
descobertas tecnológicas, só possíveis graças à união entre ciência e
técnica, em que [...] nunca na história da humanidade tantas pessoas
morreram de fome, na miséria ou pela violência439.
A sociedade tecnológica criou alguns ícones, como a Ciberné-
tica, a Automação, a Engenharia Genética e a Computação Eletrônica,
entre outros, que interferem no cotidiano do indivíduo, família, traba-
lho e sociedade. Por isso, há necessidade de reflexões multidisciplina-
res sobre a concentração de poder nas mãos de cientistas, biotecnolo-
gias e de pequeno número de seres humanos.
Nesta situação, a ciência apresenta o poder de conjugar co-
nhecimento e instigar processos cognitivos, colaborando para que a
pessoa tome decisões na sociedade. É o homem, com capacidade de
participar dos rumos da Ciência e da Tecnologia, desde que tenha
acesso à informação de seus benefícios440.
O biopoder, gerado pelo aspecto biotecnocientífico, pela sua
capacidade de manipulação da vida, sem limites éticos e legais é
imensurável. Alie-se a este o poder do setor econômico, os lucros
gerados pelas empresas farmacêuticas e agropecuárias. Nesse sentido
Foucault enfatiza, que [...] esse excesso de biopoder aparece quando
a possibilidade é técnica e politicamente dada ao homem, não só de
organizar a vida, mas de fazer a vida proliferar, de fabricar algo
vivo441.

padas de vontade [online]. São Paulo: Editora UNESP; São Paulo: Cultura Aca-
dêmica, 2015, pp. 17-51
439
Miranda, A.L. Da natureza da tecnologia: uma análise filosófica sobre as
dimensões ontológica, epistemológica e axiológica da tecnologia moderna. 2002
pp. 161 (Dissertação de mestrado). Programa de Pós-Graduação em Tecnologia
do Centro Federal de Educação Tecnológica do Paraná (CEFET-PR), p.56
440
Oliveira, J.P.; Cavalcante, I. F. Tecnologia: surgimento, definição e concepção
no Projeto Político Pedagógico do IFRN. Revista Ensino Interdisciplinar, UERN,
Mossoró, RN, v. 2, nº. 05, Julho/2016
441
Foucault, M. Em Defesa da Sociedade: Curso no Collége de France (1975-
1976). Trad. Maria E. Galvão. 4 ed. São Paulo: Martins Fontes, 2005. p.280
269

A melhoria da saúde humana, entretanto, vai depender da


forma como é distribuído o poder originado pela Biociência e pela
Biotecnologia, ou seja, como se dará a disseminação da informação
quantos o seus bens e produtos e se haverá respeito aos direitos huma-
nos e princípios bioéticos na pesquisa com humanos442
A informação é um direito social e humano praticado, for-
malmente, pelos Estados democráticos. Garante ao cidadão o acesso
às informações coletadas em pesquisa científicas, entre as quais cita-
mos as questões de engenharia Genética, reprodução assistida, células-
tronco, novas terapêuticas e transplantes. De posse destas, haverá
melhores condições de proteção contra intervenções arbitrárias por
parte de pesquisadores, profissionais de saúde, bioindústria e gover-
no443.
A posse de informações é tão relevante, que não possuí-la nos
dias de hoje passou a constituir característica do subdesenvolvimento.
A influência da informação conectada com o exercício da democracia
participativa traz para os governos novos desafios. Entre estes a práti-
ca de um discurso persuasivo com o objetivo de conquistar seu povo
ou para permanecer no poder. Logo, o acesso à informação pode ser
percebido ora como poder de emancipação, mas, sobretudo, como
mecanismo neocolonizador444.
Sirvinskas nos indica o poder das atuais tecnologias aplicadas
em áreas como a pecuária e agricultura, quando ensina que biotecno-
logia [...] é a técnica empregada por cientistas, biólogos e engenhei-
ros na realização de pesquisas em organismos vivos existentes no
meio ambiente para melhoria das plantas e dos animais445.

442
Mabtum, M.M.; Marchetto, P.B. Concepções teóricas sobre bioética, biodirei-
to e dignidade humana. In: O debate bioético e jurídico sobre as diretivas anteci-
padas de vontade [online]. São Paulo: Editora UNESP; São Paulo: Cultura Aca-
dêmica, 2015
443
Sarreta, C.R.L. O Estado Democrático de Direito como limitador do Poder
Político Atual e uma nova Cultura Social para Promoção do Desenvolvimento e
da Sustentabilidade. Revista de Direito e Sustentabilidade. Minas Gerais, v.1, n.2,
p. 215-245, Jul/Dez. 2015
444
Demo, P. Política social do conhecimento: sobre futuros do combate à pobre-
za. [Link]. Petrópolis: Vozes, 2000, p.146
445
Sirvinskas, L.P. Manual de direito ambiental. 8. ed. São Paulo: Saraiva, 2010,
p.620
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Outras questões que envolvem os direitos humanos e a bioéti-


ca, destaca-se a problemática surgida com os avanços da Biotecnolo-
gia, em que a manipulação genética poderá provocar conflitos entre a
pessoa, espécie e sociedade, conflitos esses sintetizados por Bernard,
quando alerta para a necessidade de uma nova ética que regule as
relações entre os homens e destes com o ecossistema quando afirma
[...] o homem é modificado pelo homem, pelos enxertos, pelos trans-
plantes de órgãos. Pela engenharia genética. Pelos medicamentos que
modificam as funções de seu cérebro446
A Bioética e os Direitos Humanos têm princípios essenciais
que as une, como direito à vida e à dignidade humana. Utilizamos à
metáfora dos espelhos sociais de Santos, que explica a perplexidade
do homem diante do progresso, sem freios bioéticos e também legais
trazida pela Biotecnologia, quando nos ensina que a ciência, o direi-
to, a educação [...]: e, a informação, a religião e a tradição estão
entre os mais importantes espelhos das sociedades contemporâneas.
O que eles refletem é o que as sociedades são. Por detrás ou para
além deles, não há nada447.
Assim, a noção de homem- espécie, a manipulação do ho-
mem, de seres vivos e suas implicações para a regulação da vida em
sociedade provocam dilemas desafiadores sejam eles bioéticos e de
direitos humanos, dentre outros448.
Acredita-se que em um Estado Democrático, como Argentina
e Brasil, necessita de cidadãos despertados para os seus direitos a uma
saúde digna, em especial.
Logo, a temática do direito de acesso à informação dos avan-
ços da Biociência e da Biotecnologia, deve ser capaz de auxiliar os
cidadãos à tomada de decisão. Dessa maneira, o cidadão usufrui de
uma existência mais plena, no momento em que tenha maior acesso ao
conhecimento e informação.

446
Bernard, J. A Bioética. São Paulo: Ática, 1998, p. 61
447
Santos, B.S. Para um novo senso comum: a Ciência, o Direito e a Política na
transição paradigmática. 2. ed. São Paulo: Cortez, 2000, v.1, p.48; grifamos
448
Mabtum, M.M.; Marchetto, P.B. Concepções teóricas sobre bioética, biodirei-
to e dignidade humana. In: O debate bioético e jurídico sobre as diretivas anteci-
padas de vontade [online]. São Paulo: Editora UNESP; São Paulo: Cultura Aca-
dêmica, 2015
271

O direito à informação sobre os benefícios, produtos e servi-


ços, resultantes da biociência e biotecnologia, se emoldura como um
direito humano e ético que enriquecem a consciência da pessoa e da
sociedade em ter direitos449, em um Estado Democrático.
O direito humano a ser informado sobre os bens da saúde, ju-
rídicos e sociais, é estabelecido na Constituição Federal do Brasil,
quando se reporta ao princípio da informação450
Já a Constituição Nacional da Argentina, de 1994, em seu
dispositivo 75, parágrafo 23, combinado com os artigos 22 e 24, de-
fende o direito democrático à liberdade e a igualdade dos cidadãos
quanto ao acesso e oportunidades de seu bem-estar, tudo em confor-
midade com os diversos documentos internacionais de direitos huma-
nos, quando preconiza: Artigo 23- Legislar y promover medidas de
acción positiva que garanticen la igualdade real de oportunidades y
trato, y El pleno goce y exercício de los derechos reconecidos por esta
constitución y los tratados internacionales vigentes sobre derechos
humanos, em particular respecto de los ninoos, lãs mujeres, los anci-
ones y lãs personas con discapacidad451
Assim à medida que a informação esteja lastreada nos postu-
lados da bioética e dos direitos humanos, esta se transforma em ins-
trumento de poder e reforça a defesa da cidadania e, consequentemen-
te aufere forças para resistir à mercantilização da informação. Justifi-
ca-se a necessidade de acesso à informação tendo como alerta as sá-
bias palavras de Freire, afirma que há necessidade do ensino perpassar
as questões técnicas apartados da ética, por configurar-se uma viola-

449
Rodrigues, E.M.D. A manipulação do corpo humano: o sujeito de direito
transmudado em objeto de lucro do mercado da saúde, no Brasil e na Argentina.
Revista Brasileira de Bioética. v.9, n. 1-4, p. 67-85, 2013
450
Art. 5º Todos são iguais perante a lei, sem distinção de qualquer natureza,
garantindo-se aos brasileiros e aos estrangeiros residentes no País a inviolabili-
dade do direito à vida, à liberdade, à igualdade, à segurança e à propriedade,
nos termos seguintes: XIV - é assegurado a todos o acesso à informação e res-
guardado o sigilo da fonte, quando necessário ao exercício profissional; XXXIII -
todos têm direito a receber dos órgãos públicos informações de seu interesse
particular, ou de interesse coletivo ou geral, que serão prestadas no prazo da lei,
sob pena de responsabilidade, ressalvadas aquelas cujo sigilo seja imprescindível
à segurança da sociedade e do Estado; (Brasil, 1988).
451
Zarini, H.J. Constitución Argentina Comentada e concordada. 5ª reimpresión,
Editora Astrea, Bueno Aires, 2010, p.302-303, p 302-303
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

ção. [...] É por isso que transformar a experiência educativa em puro


treinamento técnico é amesquinhar o que há de fundamentalmente
humano no exercício educativo: o seu caráter formador 452
Nessa esfera, surge a necessidade da informação aos partici-
pantes da pesquisa, entretanto, nas palavras de Hooft, há no campo da
bioética, o consenso de que na pesquisa científica a liberdade não é
um direito [...] a liberdade de investigação científica não é um direito
absoluto, [...] e que, portanto, ela está limitada pelos outros direitos
fundamentais, entre estes os da informação, e, em última instância, por
tudo o que implica o respeito à dignidade humana inalienável do ser
humano453.
É imprescindível que os profissionais de saúde e pesquisado-
res respeitem o cidadão como protagonistas do direito humano às
informações sobre seus bens e serviços, em especial à saúde, abali-
zando a ideia de que, na contemporaneidade, é importante que os pro-
fissionais de saúde e pesquisadores promovam o acesso à informações
sobre o objetivo e benefícios da investigação para que possam [...]
compreender as questões pertinentes aos aspectos pessoal, social
político, ético e jurídico, entre outros [...] e o respeito pela dignidade
do sujeito do tratamento da pesquisa, e consequentemente, da sua
autonomia454.
Barbosa e Schiocchet enfatizam a necessidade de acesso às
informações, além das questões terapêuticas, pois fazem parte o po-
tencial valor econômico dos produtos, bens e serviços criados455.
O acesso à informação, defendido neste estudo, é aquele direi-
to humano de quarta dimensão que permitirá ao indivíduo e à socieda-

452
Freire, P. Pedagogia da Autonomia: saberes necessários à prática educativa.
34 ed. São Paulo: Paz e Terra, 2001. p.163
453
Hooft, P.F. Bioética y Jurisprudencia. Acta bioeth. v.8, n.2, 2002, p.211-237.
p.211-237; grifamos Disponível em: <[Link]/CGI-bin/wxis.
exe/...org/iah/?..p...>
454
Rodrigues, E.M.D. Contratos do Acesso Exclusivo a los Recursos Genéticos de
las Poblaciones Humanas. Universidad Del Museo Social Argentino (UMSA).
235 p. Buenos Aires - Argentina, 2012, p.174
455
Barbosa, A.S.; Schiocchet, T. Tutela do Direito à Intimidade de Adolescentes
nas Consultas Médicas. Revista Brasileira de Direito Civil – RBDCivil. Belo
Horizonte, v. 15, p. 49-69, jan./mar. 2018, p. 42
273

de demandarem seus direitos do Estado Democrático, por meio da


ampliação de “empoderamento” das informações, hoje restritas a es-
paços acadêmicos e privados das indústrias. Também promoverá a
consciente participação desses por meio do aumento do diálogo co-
municacional com os diversos órgãos do Estado (SILVA, 2017).
O valor social da informação como um dos instrumentos para
a transformação social é marcado por Nascimento, [...] e a sua efetivi-
dade na criação de oportunidades de transformação, determinam a
aproximação entre o direito à informação (um recurso simbólico e
garantia jurídica da informação socialmente construída) e os direitos
sociais, justamente pela potencialidade dessa informação em favore-
cer as oportunidades de autonomia, os processos de participação e
as escolhas dos sujeitos e de seus coletivos456.
Por esse motivo, torna-se imperativa a discussão nos fóruns
acadêmicos a temática do acesso às informações sobre os avanços da
biociência e das biotecnologias, como mais um direito humano de
quarta dimensão adicionado aos de primeira, segunda e terceira di-
mensões.
Quando se acata o conceito de que o direito de acesso às vá-
rias tecnologias no mercado da saúde, pela maioria da população bra-
sileira, parte-se da ideia de que esta representa uma ferramenta para a
formação cidadã, no sentido de que, assim, de posse dessas informa-
ções (hoje ocultas para a maioria da população) seja capaz de aumen-
tar e potencializar as pessoas no enfrentamento de problemas cotidia-
nos457.
Defende-se a ideia de que, para a socialização da informação,
de forma igualitária para todos os cidadãos, este deve ser arquitetado
como um bem público e não somente servindo aos interesses capitalis-
tas. Acredita-se que a igualdade possa ser efetivada se a autonomia da
pessoa for respeitada no momento da realização de algum procedi-
mento de saúde [...] preventivo, diagnóstico ou terapêutico é antecedi-

456
Nascimento, L.A.L. A Dimensão Socioespacial do Conhecimento como traço
existencial do homem e de seu território. Inf., Londrina, v.20, n.1, p. 01-25,
jan./abr. 2015. [Link]/revistas/informacao/, p.40
457
Silva, R C de O D. Os direitos fundamentais na Constituição Federal: Evolu-
ção histórica e dimensões Âmbito Jurídico, Rio Grande, XX, 160, maio 2017.
[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

do por uma manifestação de vontade, por um consentimento livre e


esclarecido dele. Para que o consentimento seja válido, é fundamental
que a informação seja adequada, pois só assim o sujeito será capaz de
consentir458.
A socialização das informações é um dos indicadores utiliza-
dos pelo Banco Mundial (2004) em seu Relatório sobre Desenvolvi-
mento, para que ocorra melhoria das condições humanas quando ad-
verte que somente o acesso a serviços de saúde poderá provocar
grandes melhorias nas condições de saúde, pois [...]. Sem melhoras
nesses serviços, a vida sem doença e sem analfabetismo – duas for-
mas importantes de escapar da pobreza – continuará a ser apenas um
sonho459.
A restrição do acesso às informações dos resultados e benefí-
cios das pesquisas, na sua maioria realizada por universidades públi-
cas, organizações não governamentais, muito menos pela indústria
privada, agencia a necessita de controle e intervenção do Estado para
resguardar a melhor distribuição dos benefícios dessas pesquisas, no
resguardo dos direitos humano e éticos do cidadão460.
Portanto, os princípios dos direitos humanos e da bioética, são
alguns dos freios para o controle e distribuição equitativa de acesso à
informação, além de ser uma reivindicação histórica neste século XXI,
que deverá sensibilizar e tocar de perto a sociedade, visando a reduzir
ao máximo as sequelas perversas do sistema capitalista em que esta-
mos imersos, com um nível de desigualdades múltiplas, inaceitáveis
socialmente e eticamente.

458
Mabtum, M.M.; Marchetto, P.B. Concepções teóricas sobre bioética, biodirei-
to e dignidade humana. In: O debate bioético e jurídico sobre as diretivas anteci-
padas de vontade. São Paulo: Editora UNESP; São Paulo: Cultura Acadêmica,
2015
459
Banco Mundial. Relatório do Desenvolvimento Humano. Liberdade Cultural
num Mundo Diversificado. Programa das Nações Unidas para o Desenvolvimento
(PNUD). New York, New York, USA, 2004. Disponível em
[Link] Acesso em 21 de setembro de 2013 (grifos nos-
sos)
460
Silva, R C de O D. Os direitos fundamentais na Constituição Federal: Evolu-
ção histórica e dimensões. In: Âmbito Jurídico, Rio Grande, XX, n. 160, maio
2017. Disponível em: [Link]
275

Diante da literatura e da experiência vivenciada, considera-se


que a união da Biociência com a Biotecnologia é irreversível, com
realce na área da genética humana, torna-se imprescindível de que os
benéficos das pesquisas e dos produtos e serviços da bioindústria este-
jam accessíveis à socialização das informações, que sejam justos entre
os pesquisadores e participantes, assim como de acesso universal para
todos os cidadãos. Para alcançar estes objetivos, entre os agentes soci-
ais, públicos e privados é necessário que estes avoquem o compromis-
so de parceria compartilhada e participativa, visando à gestão, contro-
le e monitoramento do acesso às pesquisas e suas benfeitorias, em
todos os campos da ciência da saúde e, também, dos produtos dos
avanços da biotecnologia.
Finalmente, ao tentarmos efetivar breves reflexões sobre o di-
reito de acesso à informação dos bens e serviços da biociência e da
biotecnologia e sua interface com os direitos humanos e bioética, es-
pera-se, que seguramente, se torne referencial para o aprofundamento
de novos estudos e que se encontre a solução mais adequada para a
garantia de acesso aos benefícios dos avanços da ciência e da técnica
pelos cidadãos.

Ética en Investigación Biomédica. Regulación de


las investigaciones.
Comités de Ética en Investigación
por JUAN PABLO VON ARX461

Sumario: 1. Introducción. 2. Principios fundantes en Investigación –


Rol del Estado si interviene. 3. Implicancias del Estado si participa acti-
vamente. 4. Breve reseña histórica sobre la investigación. 4.1. Períodos
por los cuales ha atravesado la Investigación. 4.2. Situación Regulatoria
en la Argentina. 4.3. Marco Regulatorio. 4.4. Comités de Ética en Inves-
tigación. 5. Precisiones finales

461
Odontologo. Especializado en Bioetica FLACSO. Coordinador Comite de
Etica Central Ministerio de Salud PBA. Jefe a cargo Servicio de Docencia e In-
vestigación HIGA San Roque de Gonnet. Coordinador del Comite de Etica en
Investigacion del Hospital El Cruce. Docente en Bioetica UNAJ
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

“La investigación científica ha dadobeneficios sus-


tanciales, pero plantea problemas éticos desconcer-
tantes”....

1. Introducción
Este capítulo tiene como objetivo definir algunas cuestiones,
en cuanto de investigación se trata, establecer cual/es serían los límites
a la investigación y explicar de alguna manera el rol a cumplir por los
comités de ética con funciones en investigación.
Una de las razones por las cuales creo apropiado explicar es-
tos tópicos, es que la realización de estudios de investigación clínica
(en cualquiera de sus variantes) es cada vez más frecuente, especial-
mente en países en desarrollo o emergentes; otra de las razones es que
en estos estudios clínicos la participación activa de seres humanos,
constituye el mecanismo fundamental para reunir la información cien-
tífica y contribuir al progreso científico y médico y quedando para el
final y no por ello menos importante, es procurar concientizar que
todos los actores que participen en el proceso de investigación de-
muestren igual cuidado y respeto sobre los seres humanos participan-
tes de estos estudios.-
Los diferentes aspectos éticos que establecen compromisos
con la investigación fueron desde siempre una fuente de preocupación
constante y por lo tanto crean la necesidad de colocar en un primer
plano una línea de fundamentación ética que justifique la participación
de seres humanos, en grado superlativo cuando la investigación no
redundaba en un beneficio directo de los sujetos.-
Actualmente existen una gran cantidad de dilemas a nivel per-
sonal/individual y social en relación a mensurar los principios éticos
en investigación; para ello se hace importante citar algunos conceptos
relacionados directamente con la ética, la bioética y la investigación
científica.
Básicamente la ética está destinada al estudio de la moral y
las conductas humanas, proponiendo de alguna manera una valoración
moral de los actos de los seres humanos; en nuestra vida cotidiana
277

resume y constituye una reflexión sobre el hecho moral, buscando y


tratando de fundamentar el porqué de la elección de un hecho moral u
otro. Antiguamente la corriente de pensamiento determinaba que en la
ética, el conocimiento científico no era susceptible de un reproche
ético, considerando a la Scientia como un saber divino, no sujeto a la
ética.
La bioética (término utilizado por Potter por primera vez), es
una disciplina que nace por la necesidad de vincular las ciencias bio-
lógicas y médicas con el objetivo final de mejorar la calidad de vida
de los pacientes, especialmente desde la perspectiva humanística. La
define textualmente como: “Estudio sistemático de la conducta hu-
mana en el área de las ciencias humanas y de la atención sanitaria,
en cuanto se examina esta conducta a la luz de valores y principios
morales”. Esta disciplina tiene su base de sustentación mayoritaria en
la teoría Principialista de Beauchamps y Childress, cuyos principios
analizaremos más adelante, con el agregado de principios que son
patrimonio y obligación del estado, a fin que esta base de sustentación
trascienda lo privado y sea de alcance público.-
Por ultimo debemos definir que es la Investigación médica y
para ello debemos como primera medida definir que es atención clíni-
ca y que es investigación clínica, como se relacionan entre sí estas dos
actividades y cuál sería la dimensión que las separa. La atención clíni-
ca es toda aquella actividad validada que se realiza sobre un paciente,
en tanto que la investigación clínica son todos aquellos procedimien-
tos, destinados a poder validar aquellas actividades (una nueva técni-
ca, droga, etc.). La forma en que estas dos actividades se relacionan es
a través de la intención, que puede ser beneficente (la actitud benefi-
cente ya probada y validada) o puede ser cognoscitiva (investigación
propiamente dicha) y de la evidencia, producto final del proceso de
validación. La investigación basa sus procedimientos y desempeño en
“el método científico” siendo éste quien indique el camino a seguir a
fin de alcanzar los objetivos propuestos, determine las técnicas para
desarrollarlo y los corrija en caso de ser necesario.
La ética en investigación biomédica está a su vez atravesada
por diversos acontecimientos, muchos de ellos surgidos por necesidad
de seguir y/o aumentar la protección de los sujetos participantes de la
investigación, el respeto de sus derechos y libertades y el compromiso
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

asumido de seguir aumentando los niveles de excelencia para su desa-


rrollo.-
Así como se han realizado investigaciones con hallazgos cien-
tíficos de utilidad demostrada a lo largo del tiempo, no podemos des-
conocer que existen un sinnúmero de proyectos mal estructurados, de
baja calidad científica, que no visualizan su alcance social o que su
única finalidad sea un reditúo económico; todos ellos sin considerar en
lo más mínimo a los sujetos participantes de la investigación. Esta
conjunción ha llevado en parte a que se produzcan algunas situaciones
de desborde sobre la vigilancia de la ética en cuestiones de investiga-
ción, haciendo necesaria un abordaje desde la pluralidad e interdisci-
plinariedad.-
Resumiendo, “la investigación de hoy es la medicina del ma-
ñana y aquello no puede concebirse sin el recurso humano. Pero de
su necesidad no se desprende sin más su justificación moral, sobre
todo porque la ética médica ha estado tradicionalmente centrada en
el bien o interés del paciente. La ética de la investigación humana se
mueve así entre el valor del progreso de la ciencia y el valor de la
protección de las personas involucradas en aquella”
2. Principios fundantes en Investigación – Rol del Estado
si interviene
Antes de comenzar el desarrollo se debe aclarar que siendo
los principios tan generales, se deben complementar con normas éticas
que prescriban conductas, por lo general caracterizadas en los distintos
códigos y regulaciones de la investigación en sujetos humanos, tales
como los mencionados Código de Núremberg, la Declaración de Hel-
sinki462 y las guías de la CIOMS, etc., con cuyo auxilio también noso-
tros examinaremos algunos de los problemas en cierne.-

462
Declaracion de Helsinki de la Asociacion Médica Mundial. Principios éticos
para las investigaciones médicas en seres humanos. Adoptada por la 18ª Asamblea
Médica Mundial Helsinki, Finlandia, Junio 1964 y enmendada por la 29ª Asam-
blea Médica Mundial Tokio, Japón, Octubre 1975: 35ª Asamblea Médica Mundial
Venecia, Italia, Octubre 1983; 41ª Asamblea Médica Mundial Hong Kong, Sep-
tiembre 1989; 48ª Asamblea General Somerset West, Sudáfrica, Octubre 1996; y
la 52ª Asamblea General Edimburgo, Escocia, Octubre 2000; Nota de Clarifica-
ción del Párrafo 29, agregada por la Asamblea General de la AMM, Washington
2002
279

El Derecho a la Salud, aún en contextos de investigación, es


un derecho humano básico; es esencial, necesario e innato, se vincula
con el respeto por la dignidad de la persona humana. Es un bien jurí-
dico universal e indivisible, no deben tolerarse diferencias que frac-
cionen su ejercicio, limitando, en algunos casos su acceso solo a aque-
llos grupos pertenecientes a países más aventajados. La inmoralidad
“per se” de aquellas prácticas que impongan, por un lado un estándar
de cuidado con acceso a los mejores métodos o procedimientos exis-
tentes para países desarrollados, y por otro lado un estándar de cuida-
do limitado a los escasos recursos disponibles en países pobres y vul-
nerables. Estas prácticas significan una fragmentación del Derecho a
la Salud, subordinando los mejores intereses de los sujetos de investi-
gación a pretendidas excusas metodológicas, llegando al extremo de
legitimar la inequidad social a través de argumentos utilitarios.-
Los 4 Principios básicos (fundantes) en Investigación son los
que a continuación se detallan con una muy breve explicación de cada
uno de ellos:
Autonomía - Principio de respeto hacia las personas: Incluye
dos convicciones éticas básicas:
En primer lugar: Los Individuos deben ser tratados como
agentes autónomos, esto es, como personas capaces de deliberar sobre
sus metas personales y de actuar guiándose por dicha deliberación.-
En segundo lugar: Precisamente por su calidad de autónomas,
las personas que necesitan especialmente ser protegidas tienen dere-
cho a reclamar esa protección.-
En investigación este principio resume la decisión de una per-
sona a participar o no de una investigación y se traduce en forma do-
cumental en el Consentimiento Informado; es un principio derivado de
las Ciencias Políticas (esto es el dictado de la propia norma) y supone
el ejercicio de tres elementos fundamentales: la competencia, la com-
prensión y la voluntariedad. La pregunta que debemos hacernos en
este punto es si es posible reducir la capacidad autónoma en pos de la
acción beneficente y hasta donde llegaría esta reducción.-
Principio de No Maleficencia: Significa abstenerse intencio-
nadamente de realizar acciones que puedan causar daño o perjudicar a
otros. Este principio debe ser asegurado en el proceso de investigación
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

más allá de los riesgos inesperados que puedan surgir de la investiga-


ción en sí misma. El principio de no maleficencia es a veces incluido
en el de Beneficencia; la obligación de no hacer daño intencionada-
mente es totalmente distinta a la obligación de hacer el bien a los de-
más y no supone la obtención de un beneficio automático.
Principio de Beneficencia: Abarca un conjunto de normas que
especifican los beneficios y miden los mismos en relación con los
riesgos y cargas a asumir por el sujeto participante. Este principio
lleva implícito en su cumplimiento dos reglas principales que son: la
regla de no dañar y la de maximizar los beneficios posibles y minimi-
zando los daños posibles.-
Principio de Justicia: En especial en su forma específica de
justicia distributiva, entendida en nuestro campo como la distribución
de los riesgos y/o cargas por una parte, y los beneficios de las investi-
gaciones, por la otra, entre las personas que participan como sujetos
de Investigación.-
Si hablamos del concepto de justicia en el sentido estricto del
proyecto de investigación, existen a mi juicio, tres preguntas que de-
bemos hacernos y tratar de responder en haras de seguir garantizando
los derechos de los sujetos participantes:
─ ¿Qué se le debe a los sujetos de investigación durante
la investigación?
─ ¿Qué se le debe a los sujetos de investigación cuando
la investigación finaliza?
─ ¿Qué se le debe a la comunidad o al país en el que se
realiza la investigación, cuando ésta finaliza?; en la respuesta que
podamos dar va a estar incluido el compromiso de seguir garantizando
aquellos derechos.-
Para ir finalizando me parece necesario definir tres cuestiones
que terminan de cerrar el concepto de ética en investigación, basado
en definir cuál es el campo de acción, que factores entran en juego
para esta definición y que papel toma el estado si se involucra en este
proceso
Su campo de acción lo definimos en:
281

─ Garantizar la protección de los derechos de los indi-


viduos y grupos sociales que participan en investigaciones científicas.
─ Velar por la validez científica y la justificación ética
y social de los proyectos de investigación.
Factores que participan de esta definición:
Primero: Superar el hecho de considerar que la ética pertene-
ce sólo al ámbito privado y que el poder público no tiene por qué
preocuparse por ella cuando toma decisiones o define cuestiones.-
Segundo: Que existen una gran cantidad de puntos de vista
éticos o morales y que cada uno de los involucrados pueden y debe
defender.-
Tercero: Considerar en proceso de evaluación ética el contex-
to histórico y cultural.
3. Implicancias del Estado si participa activamente
Si controla los riesgos de la Investigación, ¿podría decirse que
se cumple un principio que tiende a la prevención?
Si limita los riesgos posibles ante la “incertidumbre” que ge-
nera la investigación, ¿podría decirse que se cumple con un principio
de precaución?
Si el estado cumple y asume estos dos principios como pro-
pios, estaría asumiendo su responsabilidad ante la investigación; ¿po-
dría decirse entonces que cumple un principio de responsabilidad?
Cerrando estas consideraciones y en base al desarrollo pode-
mos afirmar que en ética en investigación no es posible ni éticamente
correcto analizar un proyecto en base a los principios aplicados indi-
vidualmente y no en su conjunto, y sí es aconsejable asegurar, al mo-
mento de analizar el proyecto, cuál/es serían los principios de mínima
y máxima que pueden ser cumplidos.-
Se realizará a continuación una muy breve reseña sobre la his-
toria de la investigación, en especial los períodos por los cuales ha
atravesado y sus características principales y cuál fue la respuesta a
esos nuevos desafíos.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

4. Breve reseña histórica sobre la investigación


Todos recordamos la serie de actos criminales y aberraciones
que se realizaron en la Alemania nazi y su justificación, con el argu-
mento central en que se “estaba obteniendo un nuevo conocimiento”
que aportaría un beneficio a la humanidad toda.-
Quizá este haya sido el primer aviso sobre la necesidad de es-
tablecer reglas claras y normativas de procedimientos en los ensayos
clínicos controlados, por lo cual hace su aparición el Código de Nú-
remberg, que vendría a darnos un primer salto cualitativo para com-
prender que la ciencia y la ética no deberían desarrollarse por caminos
separados; también se sumaron a este proceso una serie de declaracio-
nes que contribuyeron a darle forma a la Declaración Universal sobre
Derechos Humanos.-
Sin nos remitimos a la bibliografía, vamos a observar una se-
rie de artículos y comentarios que muestran que el Código de Núrem-
berg prácticamente no fue aceptado entre los años 50 y 60, ni en el
ámbito de los investigadores ni en la comunidad médica; el argumento
utilizado era que aquellos actos de barbarie habían sido diseñados y
llevados a cabo por un grupo de médicos “inmorales”. Jay Katz lo
expresa claramente: “era un buen código para los bárbaros, pero
absolutamente innecesario para los médicos comunes”. El cuestiona-
miento principal y de base era hacia la figura del Consentimiento In-
formado, el cual no era respetado, prueba de ello es que se continuó
casi hasta la década del 70 realizando estudios sin Consentimiento
Informado.-
Producto de esto la AMM dio forma a la Primera Declaración
de Helsinki (Finlandia 1964), que también recibió cuestionamientos.
El principal era hacia una supuesta intromisión sobre la forma de rea-
lizar las investigaciones (por los controles sugeridos), lo cual afectaba
la moral que había sido el resguardo ético de los científicos que dise-
ñaban y conducían la investigación.-
Simultáneamente durante estos años se comienzan a tener co-
nocimiento sobre algunos casos de violación a los sujetos participan-
tes de una investigación (Tuskegee – Willobrook – etc.), que ya no
ocurrían bajo el paraguas protector de una confrontación bélica, sino
dentro de estructuras propias del gobierno federal americano. Esto da
283

origen y promueve la necesidad que los proyectos de investigación


sean evaluados y aprobados en forma “independiente”. Culmina con
la presentación de: The institutional guide to DHEW. Policy on pro-
tection of human subjects, conocido como: The yellow book (IRB -
año 1966) que fueron evolucionando a través de los años hasta llegar a
los Guidebooks for IRB actuales.-
Es recién aquí y a partir de Helsinki II (Tokio 1973), en donde
se produce una bisagra que permite a los integrantes del mundo cientí-
fico hacer una reflexión sobre sus acciones y volcarla a la sociedad en
su conjunto.-
Otro ítem a tener en cuenta a partir de estos años es el viraje
que ha sufrido la investigación desde el sector público al privado,
fundamentalmente por la incorporación muy fuerte de la industria
farmacéutica al proceso de investigación. Aquí comienza a discutirse
(y se sigue haciendo) el principio del “estándar único”, aplicable
fundamentalmente a los estudios multicéntricos patrocinados
desde los países centrales y desarrollados en países en desarrollo o
emergentes, en los cuales los sujetos de investigación son sujetos de
derecho independientemente de su procedencia y grado de desarrollo
de sus países. Esta idea central, es a mi juicio y el de muchos autores,
el eje central de las Pautas CIOMS (Consejo de Organizaciones Inter-
nacionales de las Ciencias), cuya primera propuesta publicada en 1982
se denominaba: Pautas Éticas Internacionales para la Investigación
Biomédica en Seres Humanos, que refería puntualmente a la aplica-
ción de Normativas aplicables en los países en vías de desarrollo.-
Sufrió una serie de revisiones a lo largo de los años, incorpora
pautas para la Revisión Ética de Estudios Epidemiológicos (año 1991)
hasta llegar a la última edición que corresponde al año 2002 y 2012 es
la utilizada actualmente.-
Por su parte la declaración de Helsinki ha sufrido una serie de
cambios (enmiendas) menores hasta el año 2000, en el año 2002 sumó
una nota de clarificación del parágrafo 29 y en el 2004 una nota de
clarificación del parágrafo 30. La versión Tokio 2004, ha recibido
algunas consideraciones por parte de algunos autores sugeridos como
cambios contextuales propios de la evolución como son:
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─ La globalización e impacto de la investigación inter-


nacional multicéntrica en países en vías de desarrollo, que dejaba
abierta la posibilidad de explotación.-
─ La regla 90/10 en la cual el 90 % del total invertido
en investigación científica es en beneficio del 10% de la carga de la
enfermedad global. Simultáneamente se le plantearon también contro-
versias en tres tópicos, que fueron las que dieron origen a las notas de
clarificación:
─ Qué tipo de terapia debe brindarse
─ Extensión del uso del placebo463
─ Problemática de la Justicia464 Las versiones
posteriores (Seúl 2008) y Fortaleza 2013 (versión Actual) in-
corporan algunos cambios sustanciales principalmente el ac-
ceso a la medicación post trial.-
4.1. Períodos por los cuales ha atravesado la Investigación
Primer período: origen-1900

463
Nota de Clarificación del Párrafo 29 de la Declaración de Helsinki: La AMM
reafirma que se debe tener muchísimo cuidado al utilizar ensayos con placebo y,
en general, esta metodología sólo se debe emplear si no se cuenta con una terapia
probada y existente. Sin embargo, los ensayos con placebo son aceptables ética-
mente en ciertos casos, incluso si se dispone de una terapia probada y si se cum-
plen las siguientes condiciones:
- Cuando por razones metodológicas, científicas y apremiantes, su uso es necesa-
rio para determinar la eficacia y la seguridad de un método preventivo, diagnósti-
co o terapéutico o
- Cuando se prueba un método preventivo, diagnóstico o terapéutico para una
enfermedad de menos importancia que no implique un riesgo adicional, efectos
adversos graves o daño irreversible para los pacientes que reciben el placebo.
Se deben seguir todas las otras disposiciones de la Declaración de Helsinki, en
especial la necesidad de una revisión científica y ética apropiada
464
Nota de Clarificación del Párrafo 30 de la Declaración de Helsinki: Por la
presente, la AMM reafirma su posición de que es necesario durante el proceso de
planificación del estudio identificar el acceso después del ensayo de los partici-
pantes en el estudio a procedimientos preventivos, diagnósticos y terapéuticos que
han resultado beneficiosos en el estudio o el acceso a otra atención apropiada. Los
arreglos para el acceso después del ensayo u otra atención deben ser descritos en
el protocolo del estudio, de manera que el comité de revisión ética pueda conside-
rar dichos arreglos durante su revisión
285

La definición es que el médico es un técnico, no investiga, so-


lo trata y solo por accidente se da investigación, la investigación clíni-
ca que producía beneficios era considerada terapéutica y la investiga-
ción pura solo podía hacerse en animales, cadáveres o condenados a
muerte.
Los procedimientos utilizados eran por Analogía con los ani-
males y el azar, no existiendo ningún mecanismo de protección a los
potenciales sujetos participantes.-
segundo período: 1900-1947
Experimento moderno: la Investigación clínica se comienza a
diseñar de acuerdo con las normas de la estadística descriptiva y
muestral, solo lo experimental puede justificarse como clínico, se hace
necesario controlar que el aprendizaje no sea solamente fortuito y se
comienza a utilizar unos de los principales criterios éticos: el principio
de Autonomía de los sujetos participantes de la Investigación. La in-
vestigación debe ser per se y no por accidente.-
Surgen las primeras leyes regulando la investigación clínica
(1931 Ley alemana; 1935 Tribunales Estados Unidos; 1947 Código de
Núremberg).-
tercer período: 1947- presente
Experimento actual, la investigación clínica está absolutamen-
te regulada, surgiendo una nueva ética de la responsabilidad en la
experimentación con seres
humanos producto de algunos documentos/declaraciones
Belmont Report, Declaración de Helsinki y Pautas CIOMS, entre
otros y tal vez el paso más trascendental sea la incorporación de la
actividad de los comités de evaluación ética y científica, responsables
de la determinación de la valoración ética y científica de un proyecto
de investigación.-
cuarto período: ¿existe realmente?
El experimento actual: Hace obligatoria y con decisión vincu-
lante a la actividad de los comités de evaluación ética y científica
sobre sus evaluaciones, generando automáticamente una responsabili-
dad legal en la toma de decisiones en nuevos procedimientos de inves-
tigación en lo referido principalmente a:
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Aplicación de conocimientos sobre Biotecnología / Nanotec-


nología/Terapias celulares e Investigación en dispositivos médicos.
Para esto se hace necesaria la especialización y capacitación perma-
nente de los miembros de los comités.-
Algunos autores definen esto como Bioética Posthumanística
y refiere a la Arquitectura del siglo XXI.-
Como se aprecia cada uno de los períodos ha sido una evolu-
ción constante respecto del anterior que fue acompañada de la misma
evolución de la bioética como concepto, partiendo de aquella ética
clásica/tradicional mencionada por Hipócrates hasta Bioética en inves-
tigación en Salud con Seres Humanos de carácter interdisciplinar),
atravesando por instancias intermedias como Núremberg, Helsinki,
Belmont que sirvieron como fuentes para modificaciones conceptua-
les.-
4.2. Situación Regulatoria en la Argentina
Considerando que la Argentina no cuenta con un sistema na-
cional formal para la evaluación ética en lo referente a investigaciones
clínicas con seres humanos; y visto el crecimiento sostenido de estas
investigaciones y sus implicancias para la protección de los derechos
de las personas que participan en las mismas dentro del territorio na-
cional, resulta imprescindible que el Estado adopte las medidas desti-
nadas a proteger a todos los individuos participantes de investigacio-
nes biomédicas.-
Dentro de este contexto general existente a nivel mundial, la
República Argentina, se ha visto involucrada en todos los procesos
evolutivos que ha sufrido la investigación biomédica, teniendo que
dar una respuesta de la manera más racional posible por parte de todos
los actores involucrados.-
Esta Investigación Biomédica ha tenido una explosión de cre-
cimiento, que según datos obrantes en la Autoridad regulatoria de la
república Argentina, se ha duplicado en el corto plazo. Este crecimien-
to sostenido ha sido la consecuencia inmediata de los avances en
cuanto a las nuevas tecnologías médicas; pero al mismo tiempo, el/los
mecanismos por los cuales se debería proveer de protección a los suje-
tos participantes de la investigación no ha crecido en forma propor-
cional a aquel y siempre ha ido por detrás.-
287

Simultáneamente los proyectos de investigación comienzan a


orientarse desde los países centrales hacia los países en vías de desa-
rrollo por diferentes razones:
A partir de un proceso de endurecimiento de las regulaciones
de los países centrales en cuanto a la protección de los sujetos, se
comienza a promover una gran concentración de ensayos clínicos en
países emergentes, que en la mayoría de los casos no respondía a las
necesidades locales.-
La gran penetración y el protagonismo que comienza a tener
la industria farmacéutica, que ocupa el lugar dejado vacante por el
estado en cuanto a las líneas de investigación a desarrollar.-
La falta de legislación en cuanto a los procesos de investiga-
ción existente en el estado, hecho que plantea una evidente dificultad
en el seguimiento de los ensayos y en el resguardo de los derechos de
los sujetos participantes.-
Como en nuestro país no existe un marco regulatorio general
en cuanto al control de la Investigación Biomédica, se está trabajando
desde hace tiempo en lograr un consenso al respecto y plasmarlo en
una ley.-
4.3. Marco Regulatorio
El marco regulatorio de la investigación biomédica en Argen-
tina está expresado en diferentes jerarquías, hecho que produce en
muchas situaciones una superposición de las mismas con repeticiones
innecesarias que dificultan el desarrollo del proceso evaluatorio y
aprobatorio de los proyectos.-
Tenemos a partir de la implementación del nuevo Código Ci-
vil y Comercial una referencia fundamental y que se complementa con
las normas de orden jurisdiccional referidas específicamente a investi-
gación.-
4.4. Comités de Ética en Investigación
Se reconoce en forma casi unánime que se hace necesaria la
creación de ámbitos de discusión en los cuales se puedan plantear la
dimensión moral y los dilemas que surgen de los avances científicos y
tecnológicos, como asimismo promover una mejora en la salud públi-
ca en todos sus niveles. Esto, más allá de un sinfín de condiciones
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

particulares y locales, fue uno de los motivos por los cuales se han
comenzado a crear estos ámbitos de discusión y que han recibido el
nombre de Comités de Bioética de manera genérica como mostramos
a continuación:
1) “comité de ética”, “comisión de ética o comisión de bioéti-
ca” y “consejo de bioética”
2) “comités de bioética de asociaciones médicas profesiona-
les”
3) “comités de ética médica u hospitalaria”
4) “comités de ética en investigación”, como se ve las deno-
minaciones pueden ser diferentes, porque diferente es su función, por
lo tanto solamente nos vamos a referir en lo sucesivo al concepto de
Comité de Ética en Investigación (CEI).-
Se puede decir que estos comités surgen y se plasma su fun-
cionamiento porque así lo dispone la Normativa Jurídica vigente o por
la necesidad de brindar una respuesta interdisciplinaria y éticamente
plural ante los problemas que se plantean a partir del progreso médi-
co, biológico y farmacológico y la aplicación de nuevas tecnologías de
aplicación clínica, dispositivos médicos, etc.
Algunas normas de alcance internacional o nacional revelan
su importancia al incluirlos en su articulado.
Según lo establece la Declaración de Helsinki: “El protocolo
de investigación debe presentarse a un comité de ética en la investi-
gación para que dicho comité lo considere, comente, asesore y aprue-
be antes de que comience el estudio".
La ICH BPC establece que: "Cada ensayo debe realizarse según el
protocolo que ha recibido la aprobación u opinión favorable previa
de la junta de revisión institucional (JRI) o el comité de ética inde-
pendiente (CEI)".
En la República Argentina, el Código Civil y Comercial dice:
Artículo 58.- Investigaciones en seres humanos. La investigación mé-
dica en seres humanos mediante intervenciones, tales como trata-
mientos, métodos de prevención, pruebas diagnósticas o predictivas,
cuya eficacia o seguridad no están comprobadas científicamente, sólo
puede ser realizada si se cumple con los siguientes requisitos:
289

Inc. contar con la aprobación previa de un comité acreditado


de evaluación de ética en la investigación
Entre sus principales funciones podemos mencionar las si-
guientes:
─ Asesorar y eventualmente ayudar a los investigadores
especializados en ciencias biológicas y los que efectúan estudios bio-
médicos, conductuales y epidemiológicos en el desarrollo del protoco-
lo.
─ Recalcar los problemas y cuestiones que deben tener
presentes quienes realizan investigación científica.
─ Tomar en consideración el planteamiento correspon-
diente no sólo a la dimensión científica, sino también a la dimensión
ética y reglamentaria, de todas las propuestas de investigación con
humanos, dejando constancia sobre la pertinencia del proyecto y su
impacto social.
Entre sus responsabilidades de orden general podemos decir
que lo primordial es asegurar la protección de los derechos, la seguri-
dad y el bienestar de los posibles participantes, como también de los
participantes una vez que son incluidos activamente en el ensayo. El
CEI proporciona una garantía pública de esa protección (actuando en
representación de los potenciales participantes) evaluando y aproban-
do o rechazando el protocolo; asegurando que el investigador o los
investigadores sean aptos para la conducción del ensayo, que las insta-
laciones sean adecuadas y que los métodos y materiales que se utiliza-
rán para obtener y documentar la conformidad del sujeto participante
mediante la obtención del consentimiento informado y que la obten-
ción del mismo haya sido siguiendo las normas vigentes respecto de
este procedimiento.-
Existen responsabilidades de orden individual, representadas
por el accionar de cada miembro que actúa con autonomía científica y
profesional, según sus conocimientos, experiencia y habilidad en el
ámbito de gestión que le corresponde y existe una responsabilidad
colectiva, representada por la aprobación o rechazo, dependiente éste
de la labor conjunta de todos los miembros y con un único resultado
suscripto por todos y finalizando con una asignación de responsabili-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

dad por extensión, que afecta al coordinador del comité, quien suscri-
be lo actuado.-
Existen también responsabilidades individuales y colectivas,
pero referidas a la competencia de los profesionales: obligaciones
específicas de cada profesional (aspectos médicos, metodológicos,
legales, psicológicos); obligaciones referentes al cumplimiento de
normas regulatorias (conocidas por todos los profesionales) y obliga-
ciones referentes a la evaluación ética de riesgos y beneficios (comu-
nes a todos los integrantes).-
Algunas de las características del funcionamiento del comité
se expresan en la independencia de criterio, la ausencia de conflictos
de interés, las decisiones mediante consensos y la aplicación posible
de diferentes teorías que provienen de la bioética como disciplina para
lo definido como procedimiento de decisión; manera en que el comité
fundamenta sus decisiones. Entre ellas se encuentra la Teoría Princi-
pialista, la Teoría Ética de la Virtud (determinante para la expertise
del Investigador y la forma en que podrá conducir el estudio) y la
Ética de Mínimos y Máximos.-
El comité hace una evaluación Científica, Metodológica y
Ética del proyecto y para ello se vale de algunos modelos diseñados a
tal fin, entre ellos los más conocidos son:
─ 7 requisitos para considerar que una investigación es
ética, según E. Emannuel
─ El modelo de Análisis de Nebraska, este incluye la
particularidad que realiza un análisis científico y ético del protocolo,
incluyendo un análisis crítico de aspectos referentes al consentimiento
informado, la relación riesgo – beneficio y la forma en que se selec-
ciona la muestra.-
5. Precisiones finales
El funcionamiento del CEI está respaldado por los Procedi-
mientos Operativos que le son propios, la conformación debe incluir
algunos requisitos en particular (presencia de representantes de la
comunidad, metodólogos, abogados, etc.), pero sin la existencia de un
mecanismo que asegure su conformación. La condición legal de fun-
cionamiento del mismo y los requisitos regulatorios son particulares
291

de cada país e incluso dentro del mismo depende de cada jurisdicción,


pero deben permitir que el CEI actúe según las BPC e incluso en mu-
chos lugares existen Buenas Prácticas en Comités.-
Las dos últimas menciones de importancia hacen referencia a
que las decisiones tomadas en el ámbito de evaluación de un proyecto
son de carácter vinculante, es decir, que obligatoriamente deben ser
respetadas y la necesidad que los comités se encarguen del seguimien-
to del ensayo clínico mediante el monitoreo ético del mismo.-
Existe también una tendencia, en particular en Latinoamérica,
a promover la existencia de Comités de Ética en Investigación a nivel
central, con dependencia directa de las autoridades sanitarias corres-
pondientes. Particularmente en la República Argentina existen por
algunas cuestiones a mi juicio de importancia, los Pactos a los cuales
adhiere la Argentina más la legislación vigente obligan al estado a
ejercer un rol protector de los derechos de los participantes puesto de
manifiesto en la fiscalización de la actividad de los comités locales
mediante normas de cumplimiento efectivo.-
Los Comités Centrales deberían enfocarse a generar un ámbi-
to de consenso y permitir la vinculación entre comités institucionales a
modo de red.-
Estos comités centrales actúan además como responsables del
Registro y Acreditación permitiendo el funcionamiento de los CEI
locales dentro de normativas específicas.-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
293

La ley argentina de trasplante en clave bioética465


por MARÍA ELISA BARONE466

Sumario: 1. Introducción. 2. Los temas bioéticos de la procuración y el


trasplante y los principios. 3. Ley nacional de trasplante de órganos y te-
jidos de la República Argentina. 4. Claves bioéticas en la ley de tras-
plante. 4.1. Los principios bioéticos incluidos en la legislación. 4.2. El
lenguaje bioético en los derechos de las personas vinculadas al trasplan-
te. 4.3. La lista única y la accesibilidad al trasplante: justa igualdad de
oportunidades y no discriminación. 4.4. El acceso a la medicación in-
munosupresora: la igualdad de oportunidades y sus condiciones mate-
riales. 4.5. De la toma de decisiones respecto a la donación de órganos
para después de la muerte: autonomía, dignidad e inviolabilidad de la
persona humana. 4.6. Del consentimiento presunto: la autonomía y la
justicia. 4.7. Del donante vivo, la limitación a su utilización y la digni-
dad humana. 4.8. Del donante cruzado. 4.9. Del donante vivo y la in-
formación para la toma de decisiones: autonomía y no maleficencia.
4.10. Del trasplante dominó y la toma de decisiones: autonomía y justi-
cia. 4.11. De los criterios de muerte. El principio de inviolabilidad de la
persona y el principio no maleficencia. 5. Conclusiones

1. Introducción
El trasplante de órganos ha sido uno de los hechos médicos
más impactantes del siglo XX, entre las numerosas razones, por la
posibilidad de generar oportunidades de vida o de mejora de la calidad
de vida a partir de la muerte. Es precisamente esta característica la que
ha roto paradigmas que obligaron a repensar aspectos íntimamente
ligados a la esencia misma del ser humano, su cuerpo, su destino final,
a cuestionar valores y creencias.
Esta “portabilidad” de algunos órganos, que pueden ejercer su
función ya sea en el subsistema del cuerpo donde fueron generados o
trasladarse, portando su función, a los subsistemas de otros cuerpos, -

465
Éste artículo toma como referencia parte los conceptos vertidos de mi trabajo
de tesis de Maestría en Ética de 2008, actualizándolos con el nuevo marco jurídi-
co en trasplante.
466
Medica Neurologa. Magister en Etica Aplicada UBA. Coordinadora del Comi-
te de Etica en Investigacion del INCUCAI. MIembro de la Comision de Bioetica
del Colegio de Medicos de la Prov Bs As Distrito V.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

característica o atributo que, como es obvio, no es de todos los órga-


nos ya que el cerebro, sustrato de la identidad, aún hoy no ha podido
ser portado o trasladado conservando la función- continuando así un
derrotero que pervive a la muerte misma.
Es por ello que esta actividad médica, como probablemente
ninguna otra, tiene la característica de que no están involucrados so-
lamente el médico y el paciente, sino que para que el trasplante se
efectivice es necesaria la participación de terceros, que son los donan-
tes. A su vez, la sociedad en su conjunto se ve comprometida, no sólo
por los alcances generales de las leyes que la regulan, sino por la re-
percusión mediática que tienen todos los tópicos relacionados con los
trasplantes de órganos, que involucran temas que -aún hoy- siguen
siendo motivo de temores y mitos para gran parte de la población
Erigiéndose así el trasplante no sólo como una terapéutica po-
sible y alcanzable para muchos pacientes, sino también, en un ejemplo
del paradigma bioético donde se debaten –deben debatirse- aspectos
esenciales inherentes al ser humano, a su existencia, a sus decisiones,
a la disponibilidad de su cuerpo y de sus órganos, a la propia defini-
ción de muerte o la posibilidad nueva de que, cuando ya dejase de ser
- esa hoy persona transformada en cuerpo inanimado, lisa y llanamen-
te un cadáver- fuese fuente de vida para otros.
Sumado a ello, el apasionante tema de los límites entre la vida
y la muerte ha sido uno de los tópicos semilleros de los grandes deba-
tes morales y éticos, donde la Bioética, como Ética aplicada al ámbito
de la salud y de la vida, con su reflexión aspira a dar respuesta a los
tantos dilemas que se plantean.
Este artículo homenaje me brinda la oportunidad de volver a
enumerar algunos los dilemas éticos relevantes suscitados a partir de
la posibilidad del trasplante de órganos, realizando un breve análisis
del posible anclaje bioético que encuentran en la ley de trasplante
recientemente sancionada considerando, como marco de análisis, los
principios de la Bioética Principialista y los Derechos Humanos.
Sin embargo, lo hago a sabiendas de que lo que expondré a
continuación constituye una visión personal que, como es obvio puede
ser discutida, cuestionada y refutada. Empero, el hecho de que llevo
más de 37 años ejerciendo la medicina, de los cuales, casi 29 han sido
295

dentro del sistema nacional de procuración y trasplante, me constitu-


yen, al menos eso creo, en una opinión autorizada para brindar mi
perspectiva personal a fin de enriquecer el debate sobre éstos tópicos.

2. Los temas bioéticos de la procuración y el trasplante y los prin-


cipios.
Son numerosos los temas bioéticos que nacen a partir de la
procuración y el trasplante de órganos, entre los tópicos principales
podemos mencionar el consentimiento para la donación de órganos, la
definición y criterios de muerte, la distribución de órganos para tras-
plante y criterios de justicia, el trasplante con donante vivo, el comer-
cio de órganos y turismo de trasplante. Como se observa, la problemá-
tica es extensa y compleja, a su vez, todos y cada uno de ellos generan
interminables discusiones. En éste artículo nos abocaremos a tomar
algunos, a la luz del nuevo marco jurídico argentino y con su propues-
ta de anclaje en clave bioética.
La perspectiva bioética de análisis, será el modelo bioético
más extendido -dentro y fuera del ámbito anglosajón- tal como lo es el
nacido en Georgetown. Para describirlo sintéticamente, se trata de un
modelo ecléctico que no defiende una teoría moral unificada, sino que
selecciona cuatro principios relevantes para regular normativamente
las prácticas médicas en general, estos principios son los siguientes:
autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia.
Si bien no he de desarrollar los principios formales, en forma
sucinta diré que se deberá interpretar a la autonomía de la voluntad
como la instancia de garantía de la libertad en las decisiones, plasma-
da en el consentimiento informado; a la beneficencia como la acción
positiva que los profesionales deben realizar para ofrecer beneficios a
los pacientes; a la no maleficencia como la obligación de abstenerse
de hacer daño a los pacientes; y a la justicia desde la perspectiva de
igualdad y equidad, es decir garantizar las condiciones que permitan
el acceso de todos y el bien común. Todos y cada uno de ellos pueden
y deben ponderarse en forma conjunta en cada una de las situaciones
que se planteen dilemas éticos467, aunque hay autores que planteen la
preeminencia de un solo principio y otros que proponen una escala

467
Diego Gracia plantea un primer momento público de ponderación de No male-
ficencia y Justicia y un segundo momento de ponderación de Beneficencia y
Autonomía.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

axiológica de éstos cuatro principios. En el presente trabajo utilizaré


los cuatro principios para proceder a realizar un análisis de la ley ar-
gentina de trasplantes, y de su posible correspondencia entre su articu-
lado y los mismos. Esto no implica, sin embargo, que me ciña al texto
de Beauchamp y Childress ni que comparta todas y cada una de las
definiciones. Simplemente los tomaré como guía, aunque para el tema
de los trasplantes, quede claro el papel fundamental y fundante que
juegan los Derechos Humanos, como marco superador de éstos y que
debe ser la brújula normativa inexcusable en la que los mismos deben
encuadrarse.

3. Ley nacional de trasplante de órganos y tejidos de la República


Argentina
La primera ley de trasplante -la ley Nº 21.541-468 fue sancio-
nada en nuestro país en 1977 y reglamentada por el Decreto N°
3011469 del mismo año, que creó el Centro Único Coordinador de
Ablación e Implante (C.U.C.A.I), un organismo centralizado depen-
diente del Ministerio de Bienestar Social y encargado de regular la
actividad trasplantológica en nuestro país.
Esta primera ley fue reformada por la Ley 23.464,470 y en
1990 por la ley 23.885. A partir de esa reforma, la estructura del
C.U.C.A.I se transformó en el Instituto Nacional Central Único
Coordinador de Ablación e Implante (I.N.C.U.C.A.I) , que funcionó a
partir de ese momento bajo la órbita del Ministerio de Salud de la
Nación, como entidad estatal de derecho público, con personería jurí-
dica y autarquía individual, financiera y administrativa (art.1 de la ley
citada). Al mismo tiempo se definió la estructura interna del
I.N.C.U.C.A.I, asignándose las distintas jerarquías a su directorio. Es
interesante señalar que en nuestro país, al igual que en países euro-
peos, el organismo que regula la actividad funciona en el ámbito esta-
tal y público. No sucede lo mismo en todos los países, donde en mu-
chos ni siquiera hay una regulación legal sobre esta temática.
En cada una de las provincias de nuestro país funciona -como
responsable de la actividad de ablación e implante local- un Organis-
468
Publicada en el Boletín Oficial N° 23621 del 8 de marzo de 1977.
469
Publicado en el Boletín Oficial N° 23765 del 13 de octubre de 1977.
470
El Decreto reglamentario de esta ley, fue publicado en el Boletín Oficial N°
26607 del 6 de abril de 1989.
297

mo Jurisdiccional471, dependiente del Ministerio de Salud de cada


Provincia, pero todos los Organismos Jurisdiccionales trabajan con las
normativas específicas que surgen del INCUCAI y que tienen vigen-
cia en el ámbito nacional.
Luego, en el 1993,472 se sancionó la ley 24.193, que fue mo-
dificada en parte de su articulado por las leyes 25.281, 25.505 y
26066473 de diciembre de 2005. Por otro lado, la ley 24193 derogó las
leyes 21.541, 23.464 y 23.885. Esta ley vigente tuvo como comple-
mento el Decreto Reglamentario Nº 512 del año 1995. A su vez, la ley
26066 tuvo su Decreto Reglamentario, el nº 1949/07474. En la Ley
26066 el único artículo que no estableció modificaciones a la 24193
fue el nº 14475 que se refería específicamente a la cobertura de medica-
ción pos trasplante para los pacientes sin cobertura.
Ésta ley fue conocida como “Ley de Trasplante de órganos y
material anatómico humano” y, a partir de su modificación en di-
ciembre de 2005, como “Ley de Trasplante de órganos y tejidos” o
simplemente “Ley de Trasplantes" y fue el marco normativo jurídico
que rigió en todo el territorio nacional y reguló la actividad de procu-
ración, distribución e implante de órganos y tejidos hasta julio de

471
En cada provincia hay un Organismo Jurisdiccional responsable de la procura-
ción de órganos (en la web del INCUCAI: [Link] se pueden ver más
detalles de cada uno) son los siguientes: CUCAIBA en Pcia de Buenos aires, Bs.
As. Trasplante en el ámbito de la Ciudad de Bs. As., ECODAIC en Córdoba,
INCAIMEN en Mendoza, CUCAIER en Entre Ríos, CUDAIO en Santa Fe, CU-
CAIMIS en Misiones, CUCAIFOR en Formosa, CUCAICHACO en Chaco,
CUCAICOR en Corrientes, CUCAILAR en La Rioja, CAICA en Catamarca,
INAISA de San Juan, CUCAITUC en Tucumán, CUCAI Salta, CUCAIJUY en
Jujuy, CUCAI San Luis, CUCAI La Pampa, CAISE de Santiago del Estero, CU-
CAI Neuquén, CUCAI Río Negro, CAIPAT de Chubut, CUCAI Santa Cruz,
CUCAI Tierra del Fuego.
472
Fue sancionada el 24 de marzo de 1993, otro dato interesante a tener en cuenta
por las implicancias de esa fecha en relación a la dictadura militar, y promulgada
parcialmente el 19 de abril de 1993.
473
Más conocida como Ley del “Donante Presunto”.
474
El Decreto Reglamentario de la 26066 que se refiere a las modificacines de la
reglamentación de la Ley Nº 24193 aprobada por Decreto Nº 512/95, según texto
de la Ley Nº 26066. Fue publicado en el Boletín Oficial nº 31065 del 3 de mayo
de 2007.
475
El Art. 14 establece la obligatoriedad del estado de garantizar la medicación
inmunosupresora a quien no tuviera cobertura social.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

2018. Cabe aclarar que a partir de su modificación, en diciembre de


2005- se incorporaron explícitamente bajo la órbita de regulación del
INCUCAI las células progenitoras hematopoyéticas (CPH) que son
las células madre de origen hematopoyético. Dado que las otras célu-
las madre quedaban sin jurisdicción y regulación por parte del estado,
esto fue contemplado mediante una resolución del Ministerio de Sa-
lud476 de mayo de 2007, que colocó bajo la órbita de regulación del
INCUCAI los temas concernientes a células.
El 4 de julio de 2018 se sancionó una nueva ley de trasplante,
la Ley 27447477, promulgada el 26 de julio de 2018, con entrada en
vigencia a partir del 4 de agosto, la misma fue votada por unanimidad
en ambas cámaras del Honorable Congreso de la Nación.
El texto legal consta de 16 capítulos, a saber:
─ Capítulo I: Disposiciones generales.
─ Capítulo II. De los Derechos de las personas
vinculadas al trasplante de órganos, tejidos y células.
─ Capítulo III. De los profesionales.
─ Capítulo IV. De los servicios y estableci-
mientos.
─ Capítulo V. Servicios de procuración.
─ Capítulo VI. De la previa información médi-
ca a donantes y receptores.
─ Capítulo VII. De los actos de disposición de
órganos, tejidos y células provenientes de personas.
─ Capítulo VIII. De los actos de disposición de
órganos y/o tejidos a los fines de la donación.
─ Capítulo IX. De las prohibiciones.
─ Capítulo X. De los medios de comunicación.
─ Capítulo XI. De las penas.
─ Capítulo XII. De las sanciones y procedi-
mientos administrativos.

476
Resolución 610/07 del Ministerio de Salud de la Nación, publicada en el Bole-
tín Oficial el 31 de mayo de 2007.
477
La nueva ley de trasplante es conocida en los medios de comunicación y la
sociedad como Ley Justina, porque uno de los impulsores del cambio legislativo
fue el padre de una paciente fallecida en lista de espera.
299

─ Capítulo XIII. Del Instituto Nacional Central


Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI).
─ Capítulo XIV. De las medidas preventivas y
actividades de inspección.
─ Capítulo XV. Del procedimiento judicial es-
pecial.
─ Capítulo XVI. Del seguimiento de pacientes
trasplantados.
En cada uno de ellos se insertan los 74 artículos que comple-
tan la actual Ley n° 27.447 de trasplante de órganos, tejidos y células
de nuestro país.
Si bien ésta ley tuvo su repercusión pública a raíz del debate
sobre el consentimiento para la donación de órganos, también es cierto
que incorporó aspectos muy específicos relacionados con la procura-
ción de órganos y no sólo con el trasplante, como por ejemplo la crea-
ción de servicios de procuración dentro de los establecimientos públi-
cos y privados (capítulo V), o el reconocimiento de la Confederación
Federal de Trasplante –COFETRA- conformada por todos los orga-
nismos de procuración provinciales, como instancia asesora perma-
nente del INCUCAI. Estos aspectos no hacen más que reforzar el
concepto de que la procuración de órganos es –debe ser- una actividad
médica más de la actividad hospitalaria, enmarcada dentro de las polí-
ticas públicas de salud.

4. Claves bioéticas en la ley de trasplante


Ley Argentina y su anclaje en los principios bioéticos funda-
mentales
En lo que sigue pretendo realizar un análisis de algunos ar-
tículos de la ley y su posible anclaje en relación con los principios
bioéticos señalados anteriormente.
Quiero aclarar que la elección de los temas que considero
esenciales para un análisis bioético de la temática de trasplantes no fue
azarosa, sino que, a mi modo de ver, se tratan de artículos que involu-
cran, específicamente, posibles lesiones a derechos básicos como lo
son la dignidad, la autonomía, la libertad, la igualdad y la justa igual-
dad de oportunidades.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

4.1. Los principios bioéticos incluidos en la legislación


Antes de abocarme a otros artículos, deberemos destacar que
la Ley vigente no modifica los aspectos ético legales referidos a la
procuración y al trasplante, sino que, por el contrario, vuelve a reafir-
mar aspectos ya vigentes desde la primera ley de trasplante y que tu-
vieron su explicitación más clara en la ley recientemente sancionada.
Asimismo, se jerarquizan los principios éticos generales, que
en éste texto jurídico han sido incorporados expresamente en uno de
sus primeros artículos como marco de referencia general, expresados
en lo siguiente:
“Artículo 3º. Principios. La presente ley se enmarca en los
siguientes principios:
a) Respeto por la dignidad humana en todas
sus dimensiones.
b) Respeto por la autonomía de la voluntad
como fundamento ético y legal de toda intervención médica.
c) Solidaridad y justicia distributiva en la asig-
nación de órganos, tejidos y células.
d) Equidad en el acceso a los tratamientos de
trasplante.
e) Extrapatrimonialidad del cuerpo humano,
sus órganos, tejidos y células.
f) La atención integral del paciente trasplanta-
do.
g) La observancia de los principios éticos en el
desarrollo y promoción de toda actividad de investigación
vinculada a trasplante, basada en los adelantos científicos.
h) La autosuficiencia, entendida como el desa-
rrollo de políticas y estrategias que permitan maximizar la
disponibilidad de órganos, tejidos y células, a fin de garanti-
zar la disminución progresiva en las listas de espera.
i) Voluntariedad, altruismo y gratuidad en la
donación.”
No es un dato menor el hecho de que éstos principios éticos
fuesen explicitados al inicio de la ley, ya que los mismos reafirman,
una vez más, la política pública en materia de trasplante de nuestro
país, la que se encuadra en los preceptos éticos vertidos en las distin-
301

tas declaraciones nacionales e internacionales referidas a trasplante478,


reafirmando la dignidad humana, combatiendo el tráfico y comercio
de órganos, y tantos otros problemas ya conocidos en el mundo.

4.2. El lenguaje bioético en los derechos de las perso-


nas vinculadas al trasplante
Aunque pareciese redundante, dado el plexo jurídico argen-
tino vigente479, lo cierto es que en este texto legal se incluyeron explí-
citamente términos referidos a los derechos, donde se vuelven a re-
afirmar aspectos vinculados específicamente a la temática y a la pon-
deración de riesgo-beneficio en la práctica de trasplante.
Dicho en lenguaje bioético, aquí vuelven a señalarse condi-
ciones referidas al ejercicio del principio de autonomía de la voluntad
tal como lo es el derecho a la información, a la ponderación del prin-
cipio de no maleficencia y beneficencia, tal como lo es la ponderación
de los riesgos o cargas en relación al beneficio esperado, la pondera-
ción del principio de justicia al reafirmar el derecho al trato equitativo
e igualitario, el derecho a la salud en lo que hace al derecho a la cober-
tura del tratamiento y seguimiento de los pacientes.
En síntesis, podríamos afirmar que en un sólo artículo, el n°4
de Derechos de las personas vinculados al trasplante, está sintetizado,
en lenguaje de derechos y de bioética, la columna vertebral que sos-
tiene ésta ley de trasplante.

4.3. La lista única y la accesibilidad al trasplante: justa


igualdad de oportunidades y no discriminación.
En nuestro país los pacientes que son posibles candidatos a
recibir un trasplante deben estar inscriptos en una lista de espera, el

478
El tema de la procuración y el trasplante de órganos ha dado lugar a numerosas
declaraciones nacionales e internacionales sobre éstos tópicos. Entre todas ellas
cobran relevancia los Principios rectores OMS sobre trasplante, la Declaraciones
de la Red Consejo Iberoamericano de Donación y Trasplante –RCIDT-, la Decla-
ración de Estambul, la Declaración de ONU contra el tráfico y comercio de órga-
nos, entre otras. Cabe señalar que todas hacen referencia al respeto de la Dignidad
Humana consagrada en la Declaración Universal de Derechos Humanos. (los
textos completos de cada una de ellas pueden encontrarse en internet)
479
Me refiero específicamente al Código Civil y Comercial y a la Ley n°26529 de
Derechos del paciente.
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modelo vigente es una lista única nacional, a diferencia de otros países


donde la gestión de los posibles receptores se hace en cada institución.
El INCUCAI es la institución que tiene la responsabilidad
de gestionar, controlar y fiscalizar esta lista única nacional de poten-
ciales receptores de órganos para trasplante, de modo que ante cada
proceso de donación, la distribución de los órganos se deberá realizar
entre las personas que están inscriptas.
Los criterios de distribución de órganos están consensuados
previamente en acuerdo nacional en base a consideraciones médicas y
éticas que garanticen la igualdad de oportunidades y la equidad480.
Veamos cuáles son algunos de los principios subyacentes:
En primer lugar, el artículo 8 de la ley establece lo siguiente:
Obligación de notificar. Los profesionales médicos que reali-
cen tratamientos de diálisis o que indique a un paciente la realización
de un trasplante, deben registrar dichas circunstancias de acuerdo a
las normas que a tales fines dicte el INCUCAI.
El objetivo de éste artículo es volver a reafirmar la garantía de
acceso al trasplante, es decir que las personas que lo necesiten puedan
ingresar a la lista única de receptores, conocida por todos como “lista
de espera”. Por otra parte, es muy importante señalar que en dicha
normativa jurídica no está prevista ninguna restricción para la posibi-
lidad de acceder a un órgano para trasplante. Es evidente que esta
ausencia de restricciones para el acceso es un modo de proteger el
derecho a la no discriminación y la igualdad de oportunidades. Po-
demos decir, entonces, que el acceso a la lista de espera se rige por el
principio de oportunidades abiertas para todos, al menos en un senti-
do formal, esto es todos acceden, independientemente de su sexo,
raza, hábitos, capacidad de pago, etc.
Aunque el tema del ingreso irrestricto ha sido un tema a dilu-
cidar en las situaciones en que se solicitó el acceso de extranjeros en
forma indiscriminada, no me refiero específicamente a los residentes

480
Los criterios de distribución son consensuados previamente por los profesiona-
les que conforman las comisiones asesoras del INCUCAI, en conjunto con todas
las provincias. Se aprueban por resolución del Directorio y tienen una vigencia de
2 años a fin de tener una revisión permanente.
303

del país, sino a aquellos que viajan al país a conseguir un órgano ca-
davérico, se trasplantan y vuelven a su país de origen en forma peren-
toria. Esto configura una de las formas de Turismo de Trasplante des-
criptas en la Declaración de Estambul481, y ello ha sido motivo de
reflexión, debate y de elaborar normas específicas, no para discriminar
sino para establecer determinadas condiciones que no vayan en des-
medro de las oportunidades de trasplante de los habitantes de nuestro
país482.
Luego, frente a un proceso efectivo de distribución, en el
marco de un proceso de donación trasplante, la misma se realiza en
base a estrictos criterios mencionados de alcance nacional, de modo
que su ámbito de aplicación abarca a todos los habitantes de suelo
argentino,483 y tienen en cuenta en forma prioritaria la compatibilidad
entre donante y receptor. En este sentido podríamos pensar que, en
este punto, que los criterios de distribución se rigen también por el
principio de beneficencia y el de no maleficencia: recuperar la salud
(el bien y la Beneficencia) y evitar los daños asociados con la falta de
compatibilidad entre dador y receptor (No maleficencia). Obviamente
este criterio es, también, una forma de atender en términos de utilidad
a la eficiencia en el uso de los recursos escasos.

4.4. El acceso a la medicación inmunosupresora: la


igualdad de oportunidades y sus condiciones materiales.
El acceso a la medicación inmunosupresora luego del tras-
plante ha sido siempre uno de los temas del post-trasplante, dado el
costo de la misma, teniendo en cuenta que es imprescindible continuar
con este tratamiento en forma permanente a fin de evitar el rechazo
del órgano trasplantado.

481
La Declaración de Estambul fue elaborada en 2008 por la sociedad Internacio-
nal de Nefrología, ratificada por la Sociedad Internacional de Trasplante -TTS- y
vuelta a actualizar recientemente en el último congreso de la TTS realizado en
julio de 2018 en Madrid.
482
El tema de regular el ingreso irrestricto de extranjeros a la lista de espera y el
turismo de trasplante también fue motivo de un documento del Comité de Bioética
del INCUCAI, publicado en : “El Turismo de Trasplante. Una Mirada desde la
Bioética”. En Coautoría. Comité de Bioética del INCUCAI. En Archivos Lati-
noamericanos de Nefrología Pediátrica. Año 2008. Vol. 8- Nº 13. 203-210.-
483
Por cierto que los criterios médicos no se fundan en criterios de justicia, tales
como evitar que la lotería social o natural afecte la igualdad de oportunidades.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

En su momento la Ley 26066484 intentó remediar ésta proble-


mática y la actual legislación lo ha vuelto a reafirmar en el capítulo II,
al señalar, el derecho que les asiste a las personas a la cobertura inte-
gral del tratamiento y del seguimiento posterior.
Recordemos que estas medidas contemplan aspectos materia-
les que tienen por finalidad garantizar el postulado formal del princi-
pio de justicia y la justa igualdad de oportunidades.

4.5. De la toma de decisiones respecto a la donación de


órganos para después de la muerte: autonomía, dignidad e inviolabi-
lidad de la persona humana.
La toma de decisiones respecto a la donación de órganos para
después de la muerte es uno de los ejes centrales debatidos en la modi-
ficación de la presente legislación. En éste apartado hablaremos de la
posibilidad de decidir en vida donde, el consentimiento se estableció
en la ley vigente por medio del artículo 31, en lo que sigue: “toda
persona capaz, mayor de dieciocho (18) años puede en forma expre-
sa: 1)-Manifestar su voluntad negativa o afirmativa a la donación de
los órganos y tejidos de su propio cuerpo, 2)-Restringir de un modo
específico su voluntad afirmativa de donación a determinados órga-
nos y tejidos, 3)- Condicionar la finalidad de la voluntad afirmativa
de donación a alguno o algunos de los fines previstos en esta ley;
implante en seres humanos vivos o con fines de estudio o investiga-
ción-.”
Podría afirmarse, sin lugar a dudas, que en lo que hace a su
naturaleza jurídica, este acto de donación consiste en el ejercicio del
derecho a disponer en vida lo que se hará con el propio cuerpo al
morir. Aunque estas disposiciones tienen que ser congruentes con el
marco jurídico que rige en el país485, esto es, la persona no tiene dere-
cho a enajenar partes de su cuerpo, y este derecho es de ejercicio vita-

484
Se realizó la cobertura a través de un Programa nacional de seguimiento pos
trasplante, destinando fondos nacionales para la cobertura de la medicación inmu-
nosupresora para pacientes sin cobertura.
485
El Código Civil y Comercial en su artículo 60 establece también las posibili-
dades de decidir el destino del cuerpo para después de la muerte. Pero también la
ley de trasplante de alguna manera restringe el ejercicio de la autonomía ya que
prohíbe la compra venta de órganos, a fin de evitar situaciones de explotación y de
violación de la dignidad humana.
305

licio. Esta posibilidad de decidir donar o no donar, no es ni más ni


menos, que la forma de respetar la dignidad, la autonomía e incluso la
igualdad de las personas, entendiendo que la igualdad es un concepto
íntimamente relacionado con el ejercicio de la libertad (de todos).
Hasta aquí se podría afirmar la vigencia plena de la autono-
mía de la voluntad, en lo que sigue, expondré algunas reflexiones
respecto a lo que se conoce como donante presunto.

4.6. Del consentimiento presunto: la autonomía y la


justicia.
Este punto ha sido clave en los debates de la ley vigente, pero
también a partir del 2005 con la anterior legislación, que ya había
instituido el denominado consentimiento presunto. Cabe señalar que
en bioética este tema ha sido muy discutido por las posibles implican-
cias que un modelo de consentimiento presunto duro acarrearía. Inclu-
so se han alzado voces que han denostado a la actual ley de trasplante,
justamente por la eliminación del artículo 21, que establecía la necesi-
dad de solicitar testimonio a la familia cuando el fallecido no se hubie-
re manifestado en vida.
El tema del consentimiento presunto tiene una importancia
decisiva, desde el punto de vista normativo- y es muy discutido. Espe-
cíficamente está plasmado en el artículo33 de la ley vigente, que
establece lo siguiente: “la ablación podrá efectuarse respecto de
toda persona capaz mayor de 18 años que no haya dejado constancia
expresa de su oposición a que después de su muerte se realice la ex-
tracción de sus órganos o tejidos"
A renglón seguido señala que "En caso de no encontrarse re-
gistrada la voluntad del causante, de acuerdo a los previsto en los
artículos31 y 32, el profesional a cargo del proceso de donación debe
verificar la misma conforme lo determine la reglamentación".
Es decir que el texto legal no establece un modelo de consen-
timiento presunto duro como se dicho en diversos ámbitos, sino ate-
nuado, aunque haya suprimido el artículo 21 del testimonio familiar.
Si bien aún no se ha sancionado la reglamentación de la ley,
el hecho de que se obligue al profesional a cargo del proceso, a verifi-
car de algún modo la ausencia de oposición a la donación, en mi opi-
nión es una manera de resguardar la autonomía de la voluntad.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Además se agrega, la necesidad de reglamentar éste artículo, a


los fines de establecer un modo fiable de verificación486.
Podríamos afirmar que en este artículo 33 vuelve a instituirse,
tal como lo había hecho el artículo 21 de la legislación anterior, una
forma de presunción acerca de la donación, cuando no hay expresión
de voluntad del fallecido. Mi opinión (y hay quienes no la comparten),
es que es posible decir que la autonomía está a resguardo, ya que se
han establecido mecanismos para protegerla como la posibilidad de
expresión en vida y la necesidad de verificar la voluntad. Sumado a
ello, en la práctica concreta de los operativos de procuración trasplan-
te siempre se trabaja con técnicas y herramientas de comunicación que
sean útiles para ayudar y contener a la familia y/o allegados del falle-
cido, pero quitándoles el peso de tener que decidir sobre la donación.
En lo que sigue, expondré brevemente algunos argumentos a
fin de incluir el principio de justicia y no sólo la autonomía para la
donación de órganos para después de la muerte, puesto que el poder
sostener un sistema altruista y solidario de donación y trasplante, que
garantice la accesibilidad efectiva, no debe limitarse a considerar sólo
la autonomía de la voluntad, sino también incluir preceptos relaciona-
dos con la justicia y el bien común.
Cuando se han establecido mecanismos de protección de la
autonomía y la persona autónoma no ha registrado su negativa a la
donación, entonces pueden entrar en consideración aspectos normati-
vos relacionados con la realización del bien común que, en este caso,
es el aumento de órganos para trasplante que permita la accesibilidad
real al trasplante, es decir se incluye la visión del principio de justicia
como equidad.487488Recordemos que todos los ciudadanos tienen ga-

486
La propuesta final de reglamentación fue elaborada en el INCUCAI con la
participación de los representantes de los organismos provinciales de ablación e
implante y de sociedades científicas argentinas involucradas: de Trasplante, de
Nefrología, de Neurología, de Pediatría.
487
Aquí retomo los argumentos en defensa de un consentimiento presunto, que ya
los he sostenido al elaborar mi tesis de Magister en Ética en Facultad de Filosofía
y Letras UBA. 2008.
488
Estos argumentos de autonomía y justicia en el consentimiento presunto tam-
bién los he incluido en la siguiente publicación: Barone María E. “Trasplante de
órganos y consentimiento Presunto: una mirada desde la ética”, en. F.J. León
correa y P. Sorokin (coords) Bioética y Salud Pública en y para América Latina.
307

rantizado el acceso a la lista de espera, pero para que el hecho de ac-


ceder al trasplante sea real y no una mera posibilidad, se debe aumen-
tar el pool de órganos cadavéricos para trasplante.
Sumado a ello en el artículo 41 sobre la comunicación, se es-
tablece la necesidad de realizar promoción de la donación, destacado
su carácter solidario, altruista y desinteresado. Esto no hace más que
reafirmar la necesidad de informar a la población en forma fehaciente,
permanente y concreta, sobre la donación de órganos. Y dado que la
información (fehaciente, permanente y concreta) es uno de los requi-
sitos de la autonomía, y que la ley obliga al estado a cumplir con ese
requisito, es posible decir que, al menos en su intención, se trata de un
reconocimiento claro de los requisitos necesarios para el ejercicio de
la autonomía de los habitantes de nuestro país, pero también para
informar sobre los basamentos de un sistema altruista y solidario de
acceso al trasplante.

4.7. Del donante vivo, la limitación a su utilización y la


dignidad humana.
La donación de órganos entre vivos es, desde el inicio del
trasplante, uno de los tópicos más importantes a considerar y legislar,
por los numerosos problemas éticos que conlleva. Hay países que
realizan trasplantes a expensas únicamente del donante vivo, sin abo-
carse a generar un sistema organizado de procuración de órganos ca-
davéricos dentro del sistema sanitario. Por supuesto que esto último
requiere de políticas públicas y de destinar recursos a fin de organizar
dentro del sistema de salud y de los hospitales, tanto públicos como
privados, un sistema de procuración de órganos cadavéricos. Argenti-
na, desde el inicio de la procuración y trasplante, ha generado dentro
del sistema de salud, en primer lugar un marco regulatorio, creando un
organismo público responsable de la rectoría y fiscalización de la
actividad en el país, tal como lo es el INCUCAI.
Luego se ha abocado a organizar un sistema de donación de
órganos cadavéricos dentro del ámbito hospitalario, generando la po-
sibilidad de los trasplantes mayoritariamente a partir de órganos pro-

FELAIBE. Santiago 1º edición. En pdf. Junio de 2015. En pp. 120-124. ISBN:


978-‐956-‐358-‐765-‐4.
[Link]
f
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

venientes de donantes fallecidos y no de la donación entre vivos, a la


par de los países reconocidos en materia de donación y trasplantes
tales como España o Francia, entre otros. Esta decisión sanitaria cons-
tituye toda una definición hacia donde se debe apuntar en materia de
donación y trasplantes, dado que la donación entre vivos acarrea ries-
gos inmediatos y mediatos para los donantes.
Es por ello, que respecto a la posibilidad de ser donantes vi-
vos, continúa vigente la limitación a la donación de órganos con fines
de trasplante, a los mayores de 18 años, capaces, y para un pariente
consanguíneo o por adopción, o para su cónyuge o con quien se man-
tenga una unión convivencial. (artículo 22)
Esto significa que la ley argentina, por tanto, permite lo que
es conocido como la posibilidad de ser donante vivo relacionado
(DVR) en distintos grados de parentesco. Por supuesto que estamos
hablando es la posibilidad de órganos pasibles de ser donados en vida
-como el riñón o una porción de hígado- que no comprometen la vida
del dador en forma inmediata489. Por otro lado, es sabido que éstas
restricciones a la donación entre vivos, sin apoyarse en el donante
vivo no relacionado (DVNR) tal como se ha señalado que sucede en
varios países, intenta desalentar la posibilidad del comercio de órga-
nos, que afectaría principalmente a las poblaciones pobres de todo el
planeta, como así también a combatir el turismo de trasplante.
Es sabido que en los países donde no hay regulación o la
misma es muy laxa, la posibilidad de realizar trasplantes a partir de la
donación entre vivos indiscriminadamente generaría las condiciones
para la compra venta de órganos, el comercio, el lucro, con la consi-
guiente vulneración de los derechos humanos y la afectación de la
dignidad humana, al transformar al ser humano en un objeto de co-
mercio o de lucro.
La limitación legal por supuesto no es suficiente, por ello el
control y fiscalización por parte del Estado, en cabeza, en nuestro país
de un organismo dependiente del Ministerio de Salud, ha sido y sigue
siendo lo que garantiza el respeto efectivo de los Derechos Humanos y
de la dignidad en materia de donación y trasplante.

489
Aunque hoy se sabe que a largo plazo el donante vivo de riñón tiene mayores
posibilidades de desarrollar algún tipo de enfermedad renal.
309

Sumado a ello, el INCUCAI490 no sólo fiscaliza toda la activi-


dad, sino que también ha desarrollado un sistema de registro informá-
tico491 que permite la trazabilidad de todos y cada uno de los procesos
de donación trasplante que se realizan en el país.

4.8. Del donante cruzado


El trasplante de órganos con donante vivo ha generado distin-
tos modelos en el mundo, uno de ellos es el trasplante con donante
cruzado. Esto significa que si un receptor tiene un donante, pero el
mismo no es compatible, podría buscar otro par donante receptor que
esté en las mismas condiciones y que entre ambos pares fuesen com-
patibles, e intercambiar los donantes.
Esto ha dado lugar a lo que se conoce como donante cruzado,
pero en el mundo hay distintos modelos de entrecruzamiento, puede
ser a partir de un donante altruista que se genere una cadena, o de
cadenas de donantes.
Estos modelos podrían dar lugar también a circunstancias de
lucro, por ello se hace necesario establecer una regulación particular
dentro del modelo de donación entre vivos.
Nuestro país lo ha incluido explícitamente (Artículo 23) con
una modalidad restringida ya que se permite la donación cruzada con
otra pareja, pero siempre partiendo de un donante vivo relacionado, es
decir que cada pareja donante – receptor debe cumplir los requisitos
de limitación establecidos en el artículo 22, como así también la obli-
gatoriedad de estar inscripto en un registro a cargo del INCUCAI. De
esta manera se establecerán las condiciones y el modo en que la auto-
ridad responsable autorice la donación cruzada.

490
Las políticas públicas de trasplante llevadas a cabo en nuestro país y el rol de
rectoría y fiscalización efectiva que realiza el INCUCAI, le han valido el recono-
cimiento internacional siendo designado en 2016, por la Organización Mundial de
la Salud -OMS- como Centro Colaborador de OMS para la donación y trasplante.
491
El sistema informático se denomina Sistema Nacional de Información de Pro-
curación y Trasplante -SINTRA – donde se encuentra información pública y otra
clasificada donde se registra toda la actividad que se desarrolla en el país.
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4.9. Del donante vivo y la información para la toma de


decisiones: autonomía y no maleficencia.
El donante vivo de órganos es una posibilidad real desde los
inicios de la práctica del trasplante, de hecho, uno de los primeros
trasplantes exitoso de riñón fue realizado en Boston con gemelos idén-
ticos492. Sin embargo, para tomar una decisión de tal naturaleza se
requieren ciertas condiciones a fin de no afectar el ejercicio de una
verdadera autonomía. Entre ellas cobran relevancia por un lado el tipo
de modelo de donación entre vivos que se acepta, tal como se ha seña-
lado en el apartado precedente, y por el otro la información, en espe-
cial para el donante, pero también para el receptor, que garanticen las
condiciones formales y materiales del ejercicio pleno de la autonomía
de la voluntad.
Si bien el consentimiento informado, las condiciones del
mismo y tipo de información ya están especificados tanto en la Ley de
Derechos del paciente como en el Código Civil y Comercial, aquí se
vuelve a reiterar la necesidad de brindar información previa a la dona-
ción entre vivos. Es claro que en todo proceso de consentimiento in-
formado tal como el que se requiere para la donación entre vivos y, a
fin de garantizar el ejercicio pleno de la autonomía de la voluntad, se
debe contar con toda la información necesaria para la toma de deci-
siones y que las condiciones en que éstas se tomen garanticen la au-
sencia de coacción.
Ahora bien, ¿cuál sería la información relevante que se re-
quiere para tomar una decisión de tal naturaleza? Para responder a ésta
pregunta veamos el capítulo VI dedicado a la información necesaria
tanto para el donante como para el receptor, donde se enfatiza la nece-
sidad de la información previa a donantes vivos y del registro de dicha
información en el consentimiento informado y en las historias clínicas
de ambos.
Tan serio es el procedimiento de ablación de un órgano a una
persona sana, que por ello se debe brindar toda la información necesa-
ria para la toma de decisiones, que la misma sea clara, comprensible y

492
El primer trasplante exitoso fue realizado en 1954 en Boston por el Dr. Joseph
Murray lo que le valió el reconocimiento posterior como premio Nobel en 1990.
El hecho de que fuese gemelos idénticos solucionó el tema del rechazo de órga-
nos.
311

no se limite a precisar los riesgos de la cirugía de ablación o de tras-


plante. Se debe incluir explícitamente una valoración muy completa y
acabada de los riesgos a los que se somete el donante , riesgos actuales
y potenciales493 (No maleficencia), pero también acerca de los posibles
beneficios para el receptor (Beneficencia) ya que habilitar la extrac-
ción de un órgano a una persona sana violando claramente el principio
de No Maleficencia, sólo tendría una justificación moral cuando hay
un real beneficio para el receptor y la decisión sea sin coacción y ga-
rantizando ausencia de circunstancias de contraprestación, lucro o
comercio. En muchos casos, especialmente en el trasplante con do-
nante vivo de pulmón, si bien constituye una excepción, se ha señala-
do que el consentimiento informado del receptor incluya información
referida a los riesgos para el donante.
Por las razones expresadas, es que nuestra legislación le dedi-
ca un párrafo aparte al tema del suministro de la información, estable-
ciendo en su artículo 17 la necesidad de brindar dicha información,
delegando la responsabilidad de hacerlo a los jefes y subjefes de los
equipos de trasplante, estableciendo en el artículo 24 un lapso de 48
horas desde el momento entre que se suministra la información y la
operación de ablación respectiva, de modo de asegurar una adecuada
comprensión de los riesgos y un tiempo de reflexión específico para el
donante vivo. Más allá de la ley, es clave que los profesionales que
conforman los equipos de trasplante continúen, en la práctica, con las
mayores condiciones que garanticen el ejercicio efectivo de la auto-
nomía de la voluntad, sin ningún tipo de coacción, tal como lo requie-
re un acto de ésta naturaleza. En ese mismo sentido, el hecho de que
haya un vínculo familiar no es garante del ejercicio pleno de la auto-
nomía, ya que frente a la dolencia de un ser querido puede sentirse
obligado a realizar un acto supererogatorio.
En realidad, se insiste que el modelo de restricción al donante
vivo es para desalentar el donante vivo no relacionado en forma indis-
criminada y sin ningún tipo de contralor, es decir restringir las condi-
ciones que habilitarían la posibilidad de comercio o lucro.
Huelga decir que hay un artículo específico (Artículo 27) de-
dicado a garantizar las condiciones de revocabilidad del consentimien-

493
Ya se ha dicho que el donante vivo de riñón aparte de los riesgos de la cirugía
tiene más posibilidades de desarrollar en el futuro insuficiencia renal.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

to, a saber: “Revocación del consentimiento: En todos los casos el


consentimiento brindado para la ablación o para la implantación
puede ser revocado hasta el instante mismo de la intervención quirúr-
gica, mientras se conserve la capacidad de expresar su voluntad, sin
responsabilidad alguna. Asimismo, la retracción del dador no genera
obligación de ninguna clase”.

4.10. Del trasplante dominó y la toma de decisiones:


autonomía y justicia
Dedicaremos éste apartado a la posibilidad de donante vivo de
órganos en casos de trasplante “dominó”, es decir a un receptor con un
corazón sano pero con los pulmones dañados se le implanta todo el
block cardiopulmonar proveniente de un dador cadavérico, en cuyo
caso en el momento del trasplante, se puede disponer que el corazón
ablacionado pueda ser distribuido entre los posibles receptores de la
lista de espera. En estos casos es posible considerar además del cora-
zón, los siguientes órganos: riñón, córneas e hígado
El Artículo 30 dice que: “cuando por razones terapéuticas
resulte imprescindible ablacionar en personas vivas órganos o tejidos
que pudieren ser implantados en otra persona, se aplicarán las dispo-
siciones que rigen para los órganos provenientes de cadáveres”
En éstos casos, la autoridad puede disponer del corazón sano
que se le ablaciona al receptor para distribuirlo a quien corresponda
en la lista de espera. Dado que la redacción es ambigua, quiero hacer
los siguientes comentarios: El poder disponer no está exento del co-
rrespondiente proceso y firma del consentimiento por parte del recep-
tor- dador. Es decir que, en caso de que un paciente reciba un tras-
plante multiorgánico para paliar el déficit de uno sólo de sus órganos,
podrá efectuar la donación del órgano sano que se distribuirá a través
del mecanismo de distribución de órganos cadavéricos en la lista de
espera única, pero para que la donación se haga efectiva, deberá contar
con el consentimiento explícito del receptor-dador. 494

494
En general se efectúa este tipo de trasplante doble porque es más beneficioso
para el paciente que lo recibe. Las razones son de índole médica y están relacio-
nadas con las técnicas quirúrgicas.
313

4.11. De los criterios de muerte. El principio de invio-


labilidad de la persona y el principio no maleficencia
Hemos de señalar a continuación, otro punto importante para
la actividad trasplantológica, que es el artículo 36, cuyo texto estable-
ce claramente los criterios médicos para la certificación del falleci-
miento de una persona –y hago una aclaración esencial para el tema de
la muerte: tal certificación de muerte es válida para todos los fines.
Nuestra legislación acepta el concepto de muerte bajo criterios neuro-
lógicos (muerte encefálica), siendo que es el único artículo en todo el
cuerpo normativo jurídico argentino que especifica los criterios médi-
co legales necesarios para la certificación de la muerte de una persona,
homologando la misma al cese irreversible de las funciones circulato-
rias (paro cardiocirculatorio).
Asimismo, en el artículo 37, se señala la necesidad de ajustar-
se a un protocolo nacional establecido por el Ministerio de Salud.
Quiero señalar que ya la primera ley de trasplantes de 1977,
establecía los criterios de muerte en consonancia con los criterios
internacionales. Las leyes posteriores, por supuesto que no han modi-
ficado los mismos, sino que han reformulado la redacción acortando
los artículos pero estableciendo la necesidad de cumplir con un proto-
colo nacional, tal como lo decía la recientemente derogada ley 24193
(1993) en su artículo 23.
Éste fue el origen del protocolo nacional para el diagnóstico
de muerte, denominado “Protocolo Nacional de diagnóstico de muerte
bajo criterios neurológicos”495, que responde a los criterios médicos
vigentes internacionalmente. De modo que certificar la muerte es un
acto ineludible y previo a la entrega del cadáver a la familia, y es la
muerte de la persona la que abre la posibilidad, según el caso, de
ablacionar órganos o tejidos para trasplante.
En relación con la certificación de muerte podemos afirmar,
sin lugar a dudas, que cobran vigencia el principio de dignidad e in-
violabilidad de la persona, porque la ley garantiza la vigencia de
criterios de muerte únicos y acordes a los avances que la tecnología
permite, dejando de lado cualquier consideración utilitarista, y sin
desconocer lo que en sus comienzos planteó tanto la Escuela de Medi-

495
El primero fue en 1998 y actualmente está vigente el puesto en vigencia a
través de la Resolución Ministerial nº 275/2010.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

cina de Harvard,496 como la primera Ley de Trasplantes497 en nuestro


país. Por otro lado cobra plena vigencia el principio de No Maleficen-
cia, dado que la ablación efectiva, tanto de órganos como de tejidos,
sólo se efectúa luego del fallecimiento de la persona.

5. Conclusiones
Sin duda que el tema de la procuración y trasplante es tan
apasionante como extenso y daría lugar a muchísimo más de lo que se
ha volcado en éstas líneas. En ellas sólo expuse algunos de los aspec-
tos claves, a mi entender los más relevantes, desde la perspectiva de
una de las tantas corrientes bioéticas, a sabiendas de que lo expuesto
constituye una visión personal que, como es obvio puede ser discutida,
cuestionada y refutada.

496
Los motivos de los criterios de Harvard fueron a fin de generar las condiciones
objetivas para la suspensión de las medidas de soporte vital y, por otro lado per-
mitir la ablación de órganos.
497
Es importante recordar que el artículo 21 de la primera Ley de Trasplantes de
Argentina, la 21541, hacía referencia a los criterios de muerte y comenzaba con
la frase “a los fines de esta ley se considerará el fallecimiento de una persona.”
Esta aclaración no sólo ha quedado en el imaginario social, sino que también
tiene ecos actualmente el ámbito médico: “Se está muerto para ser ablacionado.”
Esta lamentable frase fue corregida en la reforma de la ley efectuada en 1987, a
través de la Ley 23464.
315

Vulnerabilidad & Políticas Públicas

Vulnerabilidad y desigualdad social como condi-


ción del ejercicio de la autonomía. Una perspectiva
de análisis
por SILVINA SÁNCHEZ498

Sumario: 1. Introducción. 2. Vulnerabilidad social como categoría de


análisis. 3. Vulnerabilidad social – Desigualdad social. 4. La autonomía
y su ejercicio en condiciones de desigualdad social. 5. El reconocimien-
to como mediador para restablecer la autonomía en condiciones de de-
sigualdad social

1. Introducción
El término “vulnerabilidad social” no es algo evidente para la
bioética. En un concepto complejo y multidimensional que desde las
Ciencias Social puede dar cuenta claramente del estatuto del sujeto
con el que se trabaja o facilitar su indefinición.
En su dimensión filosófica, es un aspecto inherente al ser hu-
mano, ya que hace referencia a la posibilidad del daño, a la finitud y/o
a la condición de ser mortal.
En su uso se instalan también otras dimensiones, como la di-
mensión antropológica, que afirma la condición de vulnerabilidad del
ser humano en cuanto tal, y una dimensión social, que subraya una
mayor susceptibilidad generada por el medio o las condiciones de

498
Licenciada en Trabajo Social. Doctora por la Universidad Nacional de La
Plata. Especializada en Bioetica. Coordinadora del Comite de Etica en Investiga-
cion del Hospital Sor Maria Ludovica de La Plata. Docente en Bioetica en la
UNAJ y en Etica de la Investigacion en el Doctorado en Cs de la Salud del Hospi-
tal Italiano de Buenos Aires
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

vida, dando lugar a “espacios de vulnerabilidad” y “poblaciones vul-


nerables”.
Esta última acepción es tal vez de los conceptos más utiliza-
dos en Ciencias Sociales desde la década del 90 y hasta la actualidad,
con una característica persistente: están infradefinidos, indefinidos o
mal definidos, lo que deriva en categorías vacías, tautológicas, incon-
sistentes o indeterminadas.
Esta situación ha llevado a su utilización intuitiva dentro y
fuera de la ciencia, otorgándoseles la licencia para que estos concep-
tos, al ser conocido por todos, puedan ser utilizados en forma indis-
criminada, como si su propio uso otorgue de por sí, la pertinencia de
los mismos.
El esfuerzo por construir definiciones lógicamente consisten-
tes, para ser utilizadas en teorías científicas debe ser un compromiso
ético de la academia, para tratar aquellos temas tan sensibles como los
temas sociales, con la rigurosidad que estos se merecen.
La categoría vulnerabilidad social no escapa a este problema.
Cualquier categoría que esté mal construida teóricamente, viciará su
correlato empírico y nombrará falazmente aquel aspecto de la realidad
que quiera describir, explicar, delimitar y/o analizar.
La necesidad de precisión se convierte además en una pro-
blemática bioética, cuando lo que está en juego es el concepto relacio-
nado a una situación empírica que debe apoyar. Tal es el caso del uso
de la vulnerabilidad social como característica que legitima a ciertas
poblaciones en relación a otras que no lo son, en el ejercicio de la
autonomía, por ejemplo, frente a una decisión en salud.
Este dilema se torna más evidente cuando la vulnerabilidad
social comporta situaciones de desigualdad social, las que coloca en
una desventaja real y concreta a ciertas personas sobre otras, en el
mismo acto de decidir.
Su complejidad se debe a que se trata de una categoría que
debe su fuerza a su hoquedad. Es hueca pero no vacía. Es una noción
oportunista pero que perdura, y ésta es su condición de existencia. La
ausencia de rigor es sólo aparente, su indefinición constante marca un
317

estilo. La desigualdad social es un mito eficiente para no ocuparse de


ella.
Sin embargo, la dimensión social-real de esta categoría nos
conduce a hablar del reconocimiento como elemento clave del vínculo
entre los seres humanos y allí adquiere sentido como fundamento de la
obligación moral.
Esta obligación es fundamentalmente de cuidado y solidari-
dad en el marco de la justicia y su ejercicio efectivo reclama autono-
mía, de concepto y de acción.

2. Vulnerabilidad social como categoría de análisis


Varios son los filosóficos que acuerdan en la vulnerabilidad
como una condición humana inherente a la existencia en su finitud y
su fragilidad, de manera tal que no puede ser superada o eliminada499
La perspectiva de Emmanuel Levinas sobre la vulnerabilidad
del sujeto es un intento racional que colabora en el presente análisis al
invertir los términos de la argumentación ética clásica sobre el funda-
mento de la solidaridad y la justicia. Al ubicar como fundamento de la
solidaridad y la justicia la “vulnerabilidad” del sujeto, opera un des-
plazamiento del concepto sociológico, que circunscribe la vulnerabili-
dad a la vida “de los otros”– los vulnerables por procesos de exclusión
social– al argumentar que el soporte o “anudamiento ético” de la res-
ponsabilidad por el Otro yace en la “propia vulnerabilidad del sujeto”
afectado por la “vulnerabilidad del rostro desnudo del otro”.
Debido a esta vulnerabilidad del sujeto apelada por la vulne-
rabilidad del otro se constituye una nueva subjetividad, el “Otro-en-el-
Mismo”500. Dicho de otra manera, la vulnerabilidad además de ser un
concepto complejo es un concepto relacional, que se sostiene en el
intercambio entre seres humanos, que pueden además ser desiguales
sociales.
Esta argumentación resulta eficaz como marco de referencia
para pensar la misma categoría en el ámbito de lo social, sólo que

499
Levinas Emmanuel: Ética e infinito. Editorial A. Machado Libros. Buenos
Aires. 1991
500
Levinas Emannuel: ídem. Pg. 24
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

recostada en el ejercicio efectivo de los derechos, adquiere otro senti-


do.
Desde el punto de vista sociológico, cuando se habla de “vul-
nerabilidad social” se establece la condición de que los sujetos socia-
les entran en un proceso gradual de exclusión y marginación de sus
derechos sociales, económicos y políticos, los cuales debieran ser
ejercidos en su sociedad.
Esta exclusión no es un fenómeno real, algo que existe en sí
mismo, fuera de todo discurso; sino cierta lectura de lo real que se
intenta interpretar. Lo real está en la condición y vivencia de lo de-
sigual social.
La exclusión como proceso se produce como una “acumula-
ción de desventajas” que horada la relación individuo-sociedad y co-
mienza a partir de un riesgo o una desventaja inicial que padece la
persona, y que no está relacionada con su naturaleza humana, sino con
su condición social la que, asociada a otros riesgos, produce exclusión
en el entramado social en el que se inserta. No es un acontecimiento
espontáneo, sino una edificación deliberada: ni cualquier persona
puede acceder a la exclusión ni cualquier cosa puede configurar en
ella.
La población llamada vulnerable “no puede encontrar un lu-
gar reconocido dentro de la organización social en la que vive”501 y
sus rasgos constitutivos no se encuentran en los análisis de situaciones
similares. Lo vulnerable social no obedece a un rango de existencia
estándar por la cual medir e identificar, quienes están en ella y quiénes
no.
Por lo tanto, hablar de vulnerabilidad social conduce a identi-
ficar situaciones límites que no adquieren sentido aisladamente, sino
cuando se las piensa en proceso.
Así el hecho de identificarla solo como exclusión hace correr
el riesgo de fusionar, dos categorías que no son iguales, tanto si se las
piensa en términos de práctica o acción como si se las analiza desde la
reflexión. En este sentido, se suele describir estados de desposesión

501
Castel, Roberto: El ascenso de las incertidumbres. Trabajo, protecciones,
estatuto del individuo. Editorial Centro de Cultura. Buenos Aires. 2010
319

haciendo a un lado los procesos que los generan. Se procede a realizar


análisis sectoriales renunciado a la ambición de reencuadrarlos a partir
de procesos universales. Es posible que haya excluidos e incluidos,
pero no habitan universos paralelos. Para hablar con propiedad “nunca
hay en una sociedad situaciones fuera de lo social”502
Hablar en términos de exclusión es trasplantar una califica-
ción puramente negativa que nombra la falta sin decir en qué consiste,
ni de dónde proviene. A fuerza de repetir dicha falta se oculta la nece-
sidad de analizar de qué está hecha la falta. Esto tiene una razón de
origen: “los rasgos constitutivos esenciales de la situación de exclu-
sión no se encuentran en esas mismas situaciones”503.
Si se comprende a la exclusión como un proceso en la vulne-
rabilidad social, esta nombra situaciones que traducen una degrada-
ción respecto de una posición anterior, cuyo origen está en las conse-
cuencias de las políticas sociales aplicadas una y otra vez sobre la
población más desfavorecida.
Este análisis no es una crítica a las políticas de inclusión en sí
mismas. Estas presentan el mérito de no resignarse al abandono defi-
nitivo de las poblaciones que las crisis recurrentes –sobre todo en
nuestros países latinoamericanos- han colocado en una situación de
inutilidad social.
Sin embargo, poco pueden hacer estas ofertas -por lo general
locales- a un entorno general desregulado. Dicha situación es el resul-
tado del derrumbe progresivo de las estructuras sociales que antes
estaban legitimadas y que hoy, debido a los procesos persistentes de
exclusión, generan violencia social, encarnada en una batalla por el
reconocimiento, tal vez única salida a la desintegración y vulnerabili-
dad social.
Son las relaciones de clase aquellas que involucran los meca-
nismos sustantivos y recurrentes que construyen tales desigualdades.
Por lo tanto, cuando vulnerabilidad social y exclusión incluyen de-
sigualdad, es probable que no haya retorno.

502
Castel Roberto: ídem pag. 260
503
Castel Roberto: ídem pag. 261
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

3. Vulnerabilidad social – Desigualdad social


Ambos términos entran en dicotomía frecuentemente, aunque
en realidad son conceptos complementarios. Las desigualdades son
propiedades de ciertas relaciones entre personas o grupos de personas.
Implica delimitar qué relaciones tienen esa propiedad y cuáles no.
Dado que requieren algún acto de comparación, son ontológi-
camente hablando, dependientes del observador: no son rasgos intrín-
secos del mundo, son ontológicamente subjetivas.
Sin embargo, así concebidas son epistémicamente objetivas,
ya que, para que una relación sea igual o desigual no depende de lo
que se crea, sino de hechos fácticos.
El tipo de relación define el tipo de distribución: las desigual-
dades son propiedades de determinadas distribuciones. Una desigual-
dad es algo distinto que una diferencia: todas las desigualdades son
diferencias, son un tipo específico de diferencias. Por lo tanto, no
todas las diferencias son desigualdades. Una diferencia puede dar paso
a una desigualdad, o hay tipos de diferencias, que son desigualdades.
Una desigualdad sería aquel tipo específico de diferencia que
consiste en una asignación social o institucional diferencial, que con-
cede ventajas o desventajas (o beneficios y perjuicios, o privilegios y
cargas) que afectan a la “libertad real” de los individuos, sobre la base
de determinadas acciones, estados, o características de origen social
y/o natural. Se apela a la desigualdad o a su mayor degradación, la
exclusión, cuando no se soporta ni ver ni nombrar lo real. Las de-
sigualdades sociales son injustas.
“La desigualdad resulta, en consecuencia, un síntoma capital
de todas las problemáticas sociales y comprenderla constituye una vía
privilegiada para comprender el significado de lo social”504
Lo importante de esta descripción es que, en tanto lado subje-
tivo implica un correlato en la vida concreta de las personas, las que
suelen reaccionar a su condición de desigual, tomando tres posturas:

504
Karsz Saúl: La exclusión, bordeando sus fronteras. Editorial Gedisa Buenos
Aires 2000. Pg. 13
321

─ -Reacciones de resistencia, las personas in-


tentan resolver los problemas por su cuenta, y descreen de to-
das las políticas de asistencia social.
─ -Reacciones de adaptación, las personas se
acostumbran o se instalan en la posición de “soy pobre” desa-
rrollando un perfil de apatía.
─ -Reacciones de individualismo, las personas
creen que su situación es transitoria y que le puede pasar a
cualquiera en cualquier posición social.
Lo central en las tres posturas es que en todas las desigualda-
des hay pérdida del lazo social. Esto es lo que asegura la cohesión y la
devolución del sentido de pertenencia a las personas, tanto como su
identidad. Lo que está en juego es el quebrantamiento de su subjetivi-
dad. En la desigualdad social ya no se trata del individuo excluido de
las relaciones sociales, sino de la exclusión en el interior mismos de su
subjetividad.
La desafiliación en términos de desigualdad social no equiva-
le necesariamente a una ausencia completa de lazos, sino también a la
ausencia de inscripción del sujeto en estructuras portadoras de sentido.
Saúl Karsz llama a ésto, desligadura: “donde los lazos de deshacen”505
Esta desligadura hace que la relación de las personas con las
cosas, y la relación de las personas entre sí, dejen de tener sentido.
Recuperar estas relaciones (reconocimiento) es el inicio de la trans-
formación, o el desplazamiento de una cuestión individual a la cues-
tión social.
El problema de la “desligadura”, es la falta de sentido, en de-
finitiva, la imposibilidad de llevar el problema del reconocimiento a
una problemática de cuestión social.
El reconocimiento no es un discurso de cómo administrar los
márgenes de la sociedad, sino un discurso sobre la centralidad de ésta.
Qué tipo de sociedad se está construyendo apela a reflexionar acerca
de los destinos de las personas y a sostener que estos no están impues-
tos.

505
Karsz Saúl: Ídem, pag. 33
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Un ejercicio real de la autonomía, deviene del ejercicio real


del reconocimiento, o sea la recuperación de la condición de volver a
ejercer la capacidad de actor social. Es el espacio donde podrían even-
tualmente volver a producirse como personas.

4. La autonomía y su ejercicio en condiciones de desigualdad so-


cial
En la Grecia Clásica la autonomía se entendió en un sentido
político, como la capacidad de una polis, de establecer sin injerencias
externas sus propias leyes.
Fue sino hasta Kant que la autonomía alcanzó el sentido de
capacidad de la voluntad humana de determinarse libremente, sin
condicionamientos, ni ningún tipo de motivación externa. La autono-
mía kantiana es, por esto “transcendental” y “pura”.
Nietzsche criticó este modo de entender la autonomía, por ha-
llarse basada en un tipo de razón pura, ideal, más trascendental que
real. Para él la razón es impura porque funciona “siguiendo el hilo
conductor del cuerpo”.
El siglo XX, por su parte, ha puesto énfasis, quizá más que
nunca, en que la autonomía es intersubjetiva, ya que desde la razón
cordial se busca el reconocimiento recíproco y la compasión entre los
seres vivos.
Convertir la autonomía en principio de un nuevo orden moral
ha sido fruto de un desarrollo histórico y epistemológico que implicó
la crítica y superación de la idea de la naturaleza entendida como un
orden fundamental y principio de la moralidad, por un orden racional,
que se entiende a sí mismo como voluntad moral.506
En este contexto, la autonomía moral constituye un ideal vital
y está en íntima relación con lo que se ha denominado “la voz de la
conciencia”, con la conciencia moral y la libertad de conciencia.
Ella representa la capacidad que tienen las personas para
adoptar una actitud y juzgar la moralidad de las acciones, tanto de las
propias como las de los demás. Se presenta como una cierta “voz inte-
rior”, que puede inspirar, juzgar y obligar, desde una posición inicial

506
Grazia, Diego: Fundamentos de Bioética. Editorial Triacastela. España. 2007
323

de autoridad racional e individual, donde lo que rige es la voluntad y


el libre albedrío de la razón humana. Principio de la experiencia.
En cambio, en la heteronomía los principios nos vienen dados
desde fuera y los asumimos sin reflexión. Aquí lo que guía y domina
son los instintos, las apetencias, la autoridad y/o la tradición, los que, a
partir del nacimiento de la Modernidad, quedaron relegados al antiguo
régimen, a la escolástica, al principio de autoridad.
El modo de entender lo que significa la autonomía depende
del modelo o tipo de razón con el que se la fundamente.
En la mirada aristotélica, y bajo el modelo del lógos como
prudencia (phrónesis), el ámbito de lo que pueda entenderse por auto-
nomía viene dado por la elección (proaíresis), dentro de lo voluntario.
El marco es el de la naturaleza (physis) y las consiguientes formas de
comunidad (koinonía) se cumplen en la pólis.
Sin embargo, la autonomía moral, en sentido estricto, es la
posibilitada por el modelo de la razón pura, al estilo kantiano.
Los modelos de razón impura complican y dificultan mucho
la pretensión de la autonomía moral, pero no necesariamente la anu-
lan, de tal manera que podría llegarse a una cierta noción de “coauto-
nomía”, que fuera capaz de incorporar la intersubjetividad (practicada
mediante la deliberación) y el trasfondo vital de la cordialidad (emo-
ciones y sentimientos).
Si el ser humano fuera sólo un miembro del mundo sensible,
sus acciones tendrían que ser tomadas enteramente de acuerdo con la
ley natural “heteronomía de la naturaleza”, pero como ser racional, el
hombre tiene la posibilidad de actuar independientemente del meca-
nismo de la causalidad natural y conformar sus acciones “al principio
de la autonomía de la voluntad pura”, es decir, realizarlas libremen-
te.507
Al concepto positivo de libertad, Kant lo caracteriza como au-
tonomía mediante la razón, “pues la libertad y la propia legislación de

507
Kant, Imanuel: Crítica de la razón práctica. Editorial Losada. Buenos Aires.
1960
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

la voluntad son ambas autonomía, por tanto, conceptos intercambia-


bles” 508
Entre a la autonomía del entendimiento en las leyes de la na-
turaleza y la autonomía de la razón en las leyes prácticas de la liber-
tad, también hay para Kant una autonomía de la capacidad de juzgar
reflexivamente, la que posibilita nuestro uso subjetivo de la razón.
Esta autonomía es llamada “heautonomía”. Es la legislación dada por
el sujeto a sí mismo. El juicio también tiene un principio a priori, pero
sólo en relación subjetiva, por medio de la cual prescribe una ley, no a
la naturaleza (como autonomía), sino a sí mismo (como heautonomía)
para la reflexión sobre aquélla.
La autonomía requiere libertad contracausal; y Kant creía que
en la conciencia del deber moral nos es “dado” un “hecho de la ra-
zón”, que muestra que tenemos libertad, por ser miembros del reino de
lo nouménico509
Según Kant, somos seres racionales que espontáneamente im-
ponemos la legalidad racional en el mundo en que vivimos y de ese
modo creamos un nuevo orden. Kant logró explicar el sentido de la
moralidad a partir de una reconstrucción reflexiva y crítica, lo cual
devela la cuestión del método filosófico en Kant y, por lo tanto, su
aporte a una crítica transcendental.
La creencia en que todos los individuos son igualmente capa-
ces de convivir ateniéndose a una moralidad de autogobierno, que
todos tenemos igual capacidad para percibir por nosotros mismos los
mandatos de la moral y que somos capaces por igual de actuar de
acuerdo con ellos, es parte de la empresa moderna del siglo XVIII. Se
trata de la visión de un nuevo modo de vida, producido por el cambio
social moderno, una nueva forma de entendernos como agentes mora-
les.

508
Kant, Imnauel: Ídem
509
Nouménico: lo pensado, lo inteligible. Para Kant, el noúmeno es el objeto tal
como es "en sí" mismo, independientemente de nuestro modo de conocerlo, al que
denomina "la cosa en sí". Kant lo opone al fenómeno, al objeto tal como es para
nosotros, es decir, tal como lo conocemos en función de las formas a priori de la
sensibilidad y del entendimiento. En: Crítica de la razón pura. Losada, 1960
325

La autonomía expresará lo que significa la buena voluntad,


que será buena en su forma. Sólo siendo buena en sí misma, tendrá
valor absoluto, valor moral. Para que una voluntad sea digna de ser
estimada por sí misma, su bondad debe ejercerse sin restricción.
Por lo tanto, es necesario considerar el concepto del deber.
Actuar por deber, y no por inclinación, es lo que otorga el valor moral,
de manera que el principio del querer es la libertad como autonomía
de la voluntad.
En el proceso de cómo esté determinada la voluntad es donde
Kant recurre radicalmente a la autonomía, porque, o bien la voluntad
está determinada por algo, lo cual implica volver a alguna forma de
heteronomía, o bien lo que determina la voluntad es el poder querer
según un principio formal que garantiza la autonomía. Para que el
querer sea moralmente bueno, hace falta poder querer de este nuevo
modo: con autonomía de la voluntad. Es así como podrá hablarse de
voluntad racional y libre, a diferencia del libre albedrío.
Tras su análisis del concepto de moralidad, Kant afirmará:
“La voluntad absolutamente buena, cuyo principio tiene que ser un
imperativo categórico, quedará, pues, indeterminada respecto de todos
los objetos y contendrá sólo la forma del querer en general, como
autonomía; ésto es, la aptitud de la máxima de toda buena voluntad
para hacerse a sí misma ley universal es la única ley que se impone a
sí misma la voluntad de todo ser racional, sin que intervenga como
fundamento ningún impulso e interés”510
En el mismo sentido avanza: “para que la moralidad no sea un
fantasma vano (…), hace falta un uso sintético posible de la razón
pura práctica”511 lo cual requiere una crítica de esa facultad. Para
poder explicar la autonomía no ya como categoría universal sino como
moral práctica (razón práctica) Kant recurrirá al concepto de libertad
como la clave para explicar la autonomía de la voluntad.
La libertad de la voluntad será autonomía: propiedad de ser
ley para sí misma. Ésta es, en definitiva, la fórmula del imperativo

510
Kant Imannuel: Critica de la razón práctica. Editorial Losada. Buenos Aires.
2003
511
Kant Imannuel: Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Editorial
Ariel. Buenos Aires. 1996
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

categórico y el principio de la moralidad, de tal modo que voluntad


libre y voluntad sometida a leyes morales son una y la misma cosa:
autonomía de la voluntad racional.
Ahora bien, los procesos de desigualdad social podrían ser
traducidos en términos de filosofía moral, como procesos de menos-
precio, humillación y vergüenza social, desde los cuales no habrá
camino posible hacia el ejercicio de la autonomía tal como ha sido
aquí planteada.
Estas formas de desigualdad social producen una “herida mo-
ral” dado que no se alcanza el respeto necesario a la condición de
persona para poder autopercibirse como individuo racional dotado de
voluntad libre. Desde estas experiencias de vida, el reconocimiento a
la condición de ser autónomo es negado. Dicha negación llega a ser
una negación de origen y no el resultado propio de procesos repetiti-
vos de exclusión social.
Una ética del reconocimiento debiera colocar la meta en la
igualdad, para alcanzar la autonomía legítima –a la manera kantiana-
por lo que no basta lograr el acceso a bienes materiales y culturales de
modo igualitario, para llegar a una autonomía aceptable.
Se trata de pensar la libertad y la igualdad desde condiciones
que garanticen el reconocimiento, trasladando la atención desde la
adquisición de bienes a las formas que adquieren las relaciones inter-
subjetivas, porque es allí donde se reconfigura verdaderamente la
concepción de hombre y la concepción de relaciones.
Los estados de desigualdad social lesionan directamente los
espacios de comunicación entre los hombres. Dichos espacios no son
libres, están coaccionados, dominados, y provocan la reducción siste-
mática de la esfera del entendimiento comunicativo512
Para Honneth “de una patología de la vida social puede ha-
blarse sólo cuando existen ciertos supuestos de cómo deben ser las
condiciones de la autorrealización humana”513

512
Habermas Jürgen: Teoría y praxis. Estudios de filosofía social. Editorial
Tecnos. 2015
513
Honneth Axel: La lucha por el reconocimiento. Por una gramática moral de
los conflictos sociales. Editorial Grijalbo. España. 1997
327

El autor parte de considerar que antes de llegar al proceso


mismo de la patología social, se debe analizar hermenéuticamente la
autocomprensión que cada sociedad tiene internamente de los proce-
sos que llevan a ese enfermar. O sea, arribar a la categoría de de-
sigualdad social implica internalizar las formas de ese proceso, para
desde allí, encontrar las formas para salir del mismo. En las formas del
proceso están escritas las claves las formas de salida de ese mismo
proceso.
“La reproducción de la vida social se cumple bajo el impera-
tivo de un reconocimiento recíproco, ya que los sujetos sólo pueden
acceder a una autorrealización práctica si aprenden a concebirse a
partir de la perspectiva normativa de sus compañeros de interacción,
en tanto que sus destinatarios sociales”514
El autor sostiene que los sentimientos negativos en los que se
vive (desigualdad social, exclusión, desafiliación, vulnerabilidad) son
la base efectiva de impulsos en los que se enraíza motivacionalmente
la lucha por el reconocimiento, asegurando el pasaje del sufrimiento a
la acción.
El sufrimiento informa a la persona cognitivamente acerca de
su situación social injusta. Priva del reconocimiento recíproco, y reve-
la la injusticia de que el hombre pueda vivir la experiencia de recono-
cimiento intersubjetivo para llegar a una autorrealización libre de
angustia.
En este sufrimiento (desigualdad social), cobra importancia el
entorno político-cultural de los sujetos para que el potencial cognitivo
contenido en los sentimientos de vergüenza social, se conviertan en
una convicción moral y mueva a acciones de resistencia de su situa-
ción inicial de desigualdad social.
En este sentido, el reconocimiento no es una categoría vacía
de contenido, sino una acción concreta de resistencia. Implica trabajar
para “curtir” la herida moral que provoca la imagen negativa de sí
mismo, y la consecuente pérdida de autonomía.
Como ya se dijo, la imagen normativa de sí mismo necesita
de la confirmación permanente en el otro.

514
Honneth Axel: ídem. pg 114
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

5. El reconocimiento como mediador para restablecer la autono-


mía en condiciones de desigualdad social
La Filosofía Moral y la Filosofía Social orientan en primer
lugar, a vincular en los debates socio-políticos las preguntas morales
fundamentales de justicia, dignidad humana y reconocimiento de las
motivaciones, los intereses y los proyectos de vida de los ciudadanos.
En segundo lugar, como lo afirma Honneth515 orienta…“a
discutir sobre los diagnósticos de aquellos procesos de evolución so-
cial que deben entenderse como un prejuicio respecto de las posibili-
dades de llevar una vida buena entre los integrantes de una sociedad,
cuyo ejercicio no podría prescindir de criterios éticos que les ayuden a
entenderse como una instancia de reflexión y de confrontación de
pautas atinadas de la vida social”
Esto ubica la pérdida de autonomía, en condiciones de de-
sigualdad social, en el campo de las expresiones del agravio moral,516
de la reivindicación y del reconocimiento. Por consiguiente, se impo-
ne necesariamente una crítica hacia aquellas prácticas y modos de
interacción social, de intervención social y política que dan origen al
desprecio social, a la falta de reconocimiento, al mal reconocimiento y
a tornar inexistente el ejercicio de la autonomía.
En la ejecución de una determinada praxis, la atención hacia
el hecho de que todo sujeto moral tiene un reconocimiento previo, de
origen, en su condición humana, puede perderse por la influencia de
esquemas de pensamiento y prejuicios que no son compatibles cogni-
tivamente con aquel hecho, como es el caso de las posiciones profe-
sionales que orientan su intervención al campo de lo pragmático, re-
produciendo y aumentando inconscientemente la degradación moral.

515
Honneth, Axel: Crítica el agravio moral. Patologías de la sociedad contempo-
ránea. Editorial Fondo de Cultura. Buenos Aires. 2009. Pg. 53
516
Agravio moral: propuesto por Honneth como objeto de estudio de la filosofía
social, afirma que ésta se encarga fundamentalmente de discutir sobre aquellos
asuntos de la evolución humana que determinan desatinos, trastornos o patologías
de lo social. Sustenta que la pretensión teórica es no prescindir de criterios éticos,
ya que la principal responsabilidad de esta disciplina es diagnosticar aquellos
procesos de evolución social que deben entenderse como prejuicio respecto de las
posibilidades de llevar una buena vida entre los integrantes de la sociedad.
Honneth, A. Crítica del agravio moral. Buenos Aires. Fondo de Cultura. 2009.
329

En ese sentido, sería más razonable hablar de “negación” o “resisten-


cia” a considerar al otro como un semejante moral a mí.
Para Honneth, “los sujetos, los ciudadanos se encuentran unos
a otros en el horizonte de la expectativa recíproca de recibir recono-
cimiento como personas morales y como sujetos útiles a la socie-
dad”517. Por lo tanto, trabajar en la dimensión de la reivindicación de
ese reconocimiento en el campo de la bioética, es una perspectiva
obligada y una alternativa potable para que resurjan procesos reales de
reconocimiento en las condiciones humanas perdidas por la desigual-
dad social.
Como la experiencia del reconocimiento social representa una
condición de la que depende la evolución de la identidad del hombre
en general, su ausencia –es decir, el desprecio- conlleva necesariamen-
te a la sensación de la inminente pérdida de humanidad / personalidad
/ autonomía.
El reconocimiento de la individualidad de las personas en
condiciones de desigualdad social, es para la bioética, un objetivo
práctico, que completa el abordaje de la particularidad de todos los
aspectos que esas personas asocien con ellos y en sus respectivos pun-
tos de vista.
Para Honneth plantear que hay un profundo nexo entre las
vulneraciones cometidas contra las suposiciones normativas de la
interacción social y las experiencias morales que los sujetos realizan
en sus comunicaciones cotidianas, es plantear la negación a una per-
sona de su merecido reconocimiento, por lo cual el afectado reaccio-
nará en general con sentimientos morales que acompañan la experien-
cia de desprecio, es decir, con pena, rabia o indignación, dejando de
lado el ejercicio concreto de sus derechos y la consiguiente pérdida
del ejercicio de su autonomía como ser, humano.
En este sentido, cabe reflexionar acera de la necesaria incor-
poración de esta temática filosófica al campo de las preocupaciones
bioéticas.
Instalar el dilema de la desigualdad social como condición
negativa para ejercer una verdadera autonomía, es el camino necesario

517
Honneth Axel: idem pg. 65
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

para abordar la problemática ya no sólo como una tensión entre el


sistema y lo individual, sino más bien asumir la desigualdad como
causa responsable de la vulneración sistemática de las condiciones de
reconocimiento.
Esto significa, en palabras de Honneth que “el objeto de
atención del análisis diagnóstico de la época deberá focalizarse en
reconocer la distorsión y la lesión de las relaciones de reconocimiento
sociales” 518, más que en la emancipación de los sistemas, tarea que
debe ser asumida también por la Bioética.
Las formas de reconocimiento que señalan estratos de auto-
rreferencia positiva son el cuidado, que otorga autoconfianza, el dere-
cho, que implica autorrespeto y la valoración social, que fortalece la
autoestima. Ellas conforman las condiciones sociales mediante las
cuales los seres humanos pueden alcanzar una posición positiva frente
a sí mismos.
Estos mecanismos previenen los procesos de vulnerabilidad
social, y extienden el concepto a una dimensión más profunda que el
sólo hecho de la mejora en la posición socioeconómica.
Las relaciones afectivas o de cuidado, son las que garantizan
el apoyo incondicional que el sujeto necesita como sujeto de necesi-
dades y deseos, y que encuentran valor singular para alguien significa-
tivo o para un grupo particular.
Las relaciones de derecho, señalan la posibilidad de universa-
lización y materialización, y demandan un reconocimiento igualitario
de todos los sujetos para todos.
La valoración o dignidad humana, garantiza el respeto al ser
humano como fin en sí mismo. Es el estrato de la autorreferencia que
parte de una comunidad valorativa que le permite a los sujetos referir-
se positivamente a sus cualidades y facultades concretas (autoestima)
y que, a su vez, se retroalimenta con todos los valores intersubjetiva-
mente compartidos.
Honneth resalta estas formas de reconocimiento porque con-
sidera que no son tenidas en cuenta suficientemente y es que, a partir

518
Honneth, Axel: ídem. pg 264
331

de las experiencias de indignación por un reconocimiento negado,


desigualdad social y/o procesos de exclusión, estos grupos estigmati-
zados resisten a partir de la lucha por la ampliación –no de sus condi-
ciones de vida material- sino desde su horizonte valorativo.
Este mecanismo permite entender que las formas de resisten-
cia social no siempre van dirigidas a conseguir mayor inserción en el
mercado laboral, una vivienda digna, o un mayor plan social, sino que
detrás de estos pedidos existen objetivos generales para alcanzar un
valor social mayor de sus capacidades ligadas a su modo de vida.
Como se sabe, los sentimientos morales de injusticia no son
neutrales, y es que para alcanzar una valoración social que implique la
incorporación de trazos reales de libertad, se requiere de una simetría
que supere la ampliación de objetivos sociales. Se trata de que el ex-
cluido amplíe sus formas de reconocimiento, jurídico-social y simbó-
lico.
El carácter universalista del respeto, como forma de recono-
cimiento, impone el reconocer a todos los seres humanos, su entidad
de persona y su derecho a la autonomía.
De allí que la bioética pueda incorporar desde su ejercicio, la
posibilidad de decidirnos por relaciones sociales cuya realización no
implique una lesión a este derecho.
Esta posición ética no debe ser entendida como un universa-
lismo idealizador, ya que para que se torne real, será necesario enten-
derla como la contrapartida particular entre quienes comparten cargas
y beneficios, o sea en el campo de la particularidad.
El reconocimiento de los sujetos como autónomos es posible
en el campo de lo particular, pero asegurando desde allí la adopción
de criterios morales que aseguren las condiciones para un reconoci-
miento social universal, real.
Una forma viable de comenzar a transitar este camino ético
del reconocimiento, es la necesaria precisión en el uso de conceptos
originarios de las Ciencias Sociales que muestren sus categorías de
análisis sin dualidad.
Se trata del ejercicio de dejar de lado las cualidades, para pen-
sar dichas categorías desde su pertinencia y fundamento conceptual,
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

como forma concreta de empezar a recorrer el camino de la autonomía


real y social.
333

Derecho de la vejez: principios y alcance


por MARÍA ISOLINA DABOVE519

Sumario: 1. Introducción. 2. Envejecimiento global y multigeneracio-


nal, proyección jurídica. 3. Proceso de especificación de los derechos
humanos en la vejez. 4. El logro americano: la primera convención so-
bre la protección de los derechos humanos de las personas mayores. 5.
Recepción constitucional de los derechos humanos en la vejez. 6. Con-
clusiones

1. Introducción520
El Derecho de la Vejez, denominado también Derecho de la
Ancianidad, es una nueva especialidad transversal, destinada al estu-
dio de la condición jurídica de las personas mayores, de 60 y más años
de edad, en el Derecho interno, regional e internacional. Se propone
también, el reconocimiento de las situaciones de aminoración, vulne-
rabilidad, discriminación, inestabilidad, o abusos, que puedan padecer
estos sujetos, por el hecho de ser “viejos”. Pero además, aborda el
análisis de las herramientas jurídicas que permiten legítimamente, la
intervención y restitución de la autonomía, libertad, igualdad, partici-

519
Abogada por la Universidad Nacional de Rosario (1988). Doctora en Derechos
Humanos por la Universidad Carlos III de Madrid (1998), dos veces Posdoctora
en la Universidad de Valladolid (2009 y 2010). Investigadora del Consejo Nacio-
nal de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Facultad de Dere-
cho de la Universidad de Buenos Aires. Fundadora y directora del primer Centro
de Investigaciones en Derecho de la Vejez en Hispanoamérica en la Universidad
Nacional de Rosario (1994). También creó los Institutos de la Universidad Nacio-
nal del Centro de la Provincia de Buenos Aires (2007), Universidad Nacional de
Córdoba (2013), Universidad de Morón (2013) y el Seminario Permanente de
Investigación de la Universidad de Buenos Aires (2015). Participa de la delega-
ción oficial argentina ante UN para la elaboración de la Convención Internacional
de Derechos de las Personas Mayores (OEWG), desde el año 2011. Es miembro
de la “International Network for the Prevention of Elder Abuse” (INPEA, Canadá,
EEUU), de la Red LARNA del Oxford Institute of Ageing (Oxford University,
Inglaterra) y de la International Guardianship Network (IGN, Berlín). isolinada-
bove@[Link]
520
Trabajo realizado sobre la base del libro: Dabove, María Isolina; Derecho de la
vejez. Fundamentos y alcance, Buenos Aires, Astrea, 2018, p. 5.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

pación, o dignidad, dañada en el caso. Por ello, en este marco se con-


sideran tanto los principios y reglas, institutos, relaciones jurídicas,
derechos y obligaciones; como los sistemas de protección y las garan-
tías; en cuanto se vinculan con el fenómeno demográfico del enveje-
cimiento y de la vejez de cada persona, en particular521
Desde el punto de vista ius sociológico, el nacimiento del De-
recho de la Vejez está ligado a un fenómeno demográfico y social
inédito hasta ahora: el envejecimiento global y multigeneracional.
Razón por la cual, esta especialidad no es otra cosa que un intento de
respuesta integral, frente a la creciente demanda de fortalecimiento,
inclusión y protección de las personas, por el hecho de ser longevas y
estar situadas en la última etapa de vida.
Algunos de los particularismos más significativos que carac-
terizan a este sector poblacional, se derivan de las situaciones de em-
pobrecimiento y exclusión del sistema económico que, con frecuencia,
ellos padecen. Otros se asocian a la soledad, a la pérdida de autoesti-
ma y a la “gerontolescencia”, o crisis de identidad, como veremos.
Importante es, asimismo, el aumento de los riesgos de sufrir deterioros
físicos y cognitivos. Los duelos crecientes por la pérdida de seres
queridos, o referentes, y la cercanía con la propia muerte. El aban-
dono, el destrato, los abusos y hechos de violencia, tristemente habi-
tuales contra ellos. En suma, peculiaridades todas, ligadas al declinar
biológico, tanto como a las costumbres “edadistas o viejistas”: prácti-
ca social habitual de generar circunstancias de discriminación en ra-
zón de la ancianidad522.
Sea ello como fuere, lo cierto es que hoy la vejez nos coloca
ante un nuevo desafío jurídico: comprender nuestras propias injusti-
cias respecto de esta etapa de la vida, a fin de resolverlas. Nos sitúa,
en efecto, ante la clara percepción de que el mundo no es justo del
todo, como señala Amartya Sen. Pero sobre todo, nos impone la con-
vicción de que hay injusticias claramente remediables en nuestro
entorno que quisiéramos suprimir…

521
Dabove, 2002, 2013; Dabove & Prunotto Laborde 2006; Frolik & Kaplan,
2003; Dayton & Kimberley 2013, 2014
522
Dabove, M. I. (2002). Los derechos de los ancianos, 2º ed., Buenos Aires,
Ciudad Argentina
335

Por eso, conforme al modelo de estado neoconstitucional en


el cual se inserta esta nueva rama, el principio de igualdad y no dis-
criminación articula y da sustento normativo y valorativo a la estructu-
ra y al desarrollo del Derecho de la Vejez. De modo tal que en ella, los
derechos humanos informan su contenido, abren líneas de interpreta-
ción y promueven novedosas figuras jurídicas en pos de un reconoci-
miento dinámico de las particularidades fácticas de este grupo vulne-
rable.
Este trabajo habla acerca de estas injusticias, recoge la voz de
quienes intentan remediarla y propone directrices para el cambio, que
esperamos sean factibles de sustento en nuestro tiempo. Este capítulo,
por su parte, hace una lectura jurídica del actual fenómeno global y
multigeneracional del envejecimiento. Observa sus conexiones con el
proceso de especificación de los derechos humanos. Pero además, se
refiere al impacto del neoconstitucionalismo sobre el desarrollo de
esta nueva rama y la protección internacional de este grupo vulnera-
ble.
2. Envejecimiento global y multigeneracional, proyección
jurídica.
Según los estudios demográficos de la actualidad, la centuria
pasada legó a la humanidad la posibilidad cierta de perdurar. A punto
tal que hoy, siglo XXI, el envejecimiento es considerado tanto un
fenómeno global, como multigeneracional y está caracteriza por va-
rios rasgos523. Algunos son poblacionales; otros, económicos; mas
también los hay, de tipo cultural.
Desde el punto de vista poblacional se destaca, en particular:
el aumento generalizado y sostenido de la expectativa de vida en todo
el mundo. La feminización de la vejez, por la menor mortalidad de las
mujeres de edad avanzada. O bien, la ampliación cronológica de la
vejez como último estadio de la vida, con una duración promedio de
20 años para cada persona.
Otro rasgo a señalar lo constituye la existencia simultánea y
en expansión de dos generaciones envejecidas, no siempre vinculadas

523
Dabove, M. I. (2008). Derecho y multigeneracionismo: o los nuevos desafíos
de la responsabilidad jurídica familiar en la vejez, Revista de Derecho de Fami-
lia, N° 40, julio/agosto, 2008.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

por lazos de parentesco. Junto a la coexistencia de tres o cuatro gene-


raciones de personas partícipes de una misma familia: bisabuelos,
abuelos, padres e hijos. La convivencia de dos generaciones sucesivas
de personas envejecidas y vinculadas por lazos de familia: hijos de
sesenta y tantos años, con padres que han superado los ochenta. Así
como la coincidencia de dos generaciones alternas de familia: abuelos
y nietos524.
Sobre este rico escenario poblacional, la Gerontología fue
identificando formas variadas de vejez y de envejecimientos. Todo lo
cual hizo posible al propio tiempo, una más nítida disociación entre la
ancianidad normal, respecto del envejecimiento frágil (ligado al pade-
cimiento de algún tipo de discapacidad), tanto como del patológico (o
senilidad, vinculada sin más con la enfermedad).
Un ejemplo interesante de este panorama lo representa la Re-
pública Argentina, en donde la esperanza de vida creció notablemente
en las últimas cinco décadas. En efecto, durante 1960, el porcentaje de
personas mayores era de un 5, 5% respecto al total de habitantes. En
1991, el porcentaje ascendió a casi un 8,9%. Pero, en el último censo
realizado en 2010, la población adulta mayor alcanzó el 10,2%. Para
el 2020, asimismo, se prevé que los hombres llegarán a alcanzar la
edad promedio de 73 años, mientras que las mujeres promediarán los
80. La proyección para el año 2050 estima que los hombres rondarán
los 77 años y las mujeres podrán llegar a los 84 (INDEC, 2012; ONU,
2002). Por ello, y haciéndose cargo de este escenario, la ONU ha re-
conocido sin tapujos que,…la notable transición demográfica que se
está produciendo hará que para mediados de siglo los porcentajes de
la población mundial correspondientes a viejos y jóvenes sean igua-
les. Según se prevé, el porcentaje de las personas de 60 y más años en
todo el mundo se duplicará entre el año 2000 y 2050 y pasará del
10% al 21%...525

524
Dabove, M. I. (2008). Derecho y multigeneracionismo: o los nuevos desafíos
de la responsabilidad jurídica familiar en la vejez, Revista de Derecho de Fami-
lia, N° 40, julio/agosto, 2008.
525
Organización de las Naciones Unidas (ONU). (2002). Segunda Asamblea
Mundial sobre el Envejecimiento Madrid, España, 8 a 12 de abril. Plan de Acción
Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento 2002
337

En el plano económico, el envejecimiento multigeneracional


se desenvuelve simultáneamente como un proceso de progresiva de-
pendencia. Al respecto señala Bellina Yrigoyen que…una de las pér-
didas que los ancianos deben afrontar se vincula con el cese de sus
actividades laborales lucrativas. No solamente las personas hoy están
obligadas a jubilarse, sino que un gran porcentaje percibe un benefi-
cio previsional que no llega a cubrir sus requerimientos526. En este
contexto, poco a poco las generaciones concurrentes tejen entre ellas
una compleja red distributiva de recursos, que suele trasladar en la
más joven el papel proveedor. Bisabuelos y abuelos con magras jubi-
laciones y pensiones. Hijos, integrados al mercado de trabajo que
subsidian a sus mayores. Nietos jóvenes, que se preparan para ello,
cual carrera en posta527.
La perspectiva cultural muestra, además, que el envejecimien-
to multigeneracional bien puede ser entendido como una variante del
multiculturalismo, del pluralismo político y del plurijuridismo528. Cada
generación esgrime en su haber una forma de entender la vida, códi-
gos de convivencia y prácticas discursivas que le son propios, expe-
riencias políticas diversas, memorias colectivas diferenciables entre si
y valores específicos. Estas culturas interactúan entre sí, se “arrastran”

526
Bellina Yrigoyen, J. (2004). La economía política de los fondos de pensiones,
Rosario, UCEL
527
Di Tullio Budassi, R. El Derecho alimentario de los ancianos, en Derecho de
Familia. Revista Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia, 2008, N° 38: p.
64-82. Bazo, M. T. (1993). La vejez como problema social, en: Sanchez Vera,
Pedro (ed.), “Sociedad y Población Anciana”, Murcia, Universidad de Murcia.
Fama, M. V. y Herrera, M. (2008). La obligación alimentaria de los abuelos hoy,
Revista Jurídica online El Dial, Nº 2659, Suplemento Especial 17/11/2008. Ciuro
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1992, Nº 20: p. 35- 40. Calvo Ortega, R. y Garcia Calvente, Y. (2007). Situacio-
nes de dependencia: regulación actual y nuevas perspectivas, Pamplona,
Thomson – Civitas.
528
Briones, C. (1998). La alteridad del cuarto mundo, Buenos Aires, Colihue.
Geertz, C. (2006). Los usos de la diversidad, Barcelona, Paidós. Kymlica, Will.
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(2008). Multiculturalismo y derechos, México, D.F., Instituto Federal Electoral,
2008. Disponible en: [Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

de un grupo a otro, dialogan y compiten, sedimentan y estratifican en


un universo heterogéneo de significaciones529.
Desde el plano jurídico, esta longevidad global y multigene-
racional ha habilitado el sostenimiento cultural del paradigma de la
autonomía personal para esta etapa de la vida. Pero además, permitió
dos reconocimientos internacionales importantes: la capacidad como
atributo ineludible de la persona y la adopción concomitante de los
sistemas de apoyo y salvaguardas, remedios de las situaciones puntua-
les y precisas en las cuales sean necesarias restricciones judiciales
para el caso.
En suma, el envejecimiento multigeneracional es, pues, un fe-
nómeno complejo. Nace con los cambios demográficos de la segunda
mitad del siglo XX. Se alimenta del aumento de la esperanza de vida,
que permite la convivencia simultánea de varias generaciones. Pero
también se consolida –como dice Bobbio-, con el devenir del tiempo
de los derechos y la creciente conciencia del pluralismo jurídico. Es,
en suma, un fenómeno social: multi-temporal, pluri-económico y mul-
ticultural530.
Ahora bien, a pesar del auspicioso escenario sociodemográfi-
co actual, “ser viejo” todavía significa vivir sujeto a una triple situa-
ción de debilidad, en el mundo jurídico531. Así, la dinámica jurídica
social torna vulnerable al viejo, en tanto lo estereotipa y lo constriñe
en su ámbito de actuación. El sistema normativo lo debilita por no
ofrecerle completamente un marco de empoderamiento y protección
jurídica adecuado a las características particulares de su vulnerabili-
dad. Pero también lo debilitan los valores jurídicos imperantes, cada
vez que no reconocen suficientemente a la vejez como un dato dife-

529
De Souza Minayo, M. C. (2006). Visâo antropológica do envelhecimento
humano, en Velhices. Reflexôes contemporáneas, San Pablo, PUC-SP
530
Bobbio, N. (1991). El tiempo de los derechos; traducc. Rafael de Asís Roig,
Madrid, Sistema
531
Respecto de la Teoría tridimensional del Derecho puede verse: Goldschmidt,
Werner; Introducción filosófica al Derecho. La teoría trialista del mundo jurídico
y sus horizontes, 6º ed., Buenos Aires, Depalma, 1987; Ciuro Caldani, Miguel
Ángel.; La conjetura del funcionamiento de las normas jurídicas. Metodología
jurídica, Rosario, Fundación para las Investigaciones Jurídicas, 2000; Metodolo-
gía jurídica y Lecciones de Historia de la Filosofía del Derecho, Rosario, Zeus,
2007; Estrategia Jurídica; Rosario, UNR Editora, 2011.
339

renciador relevante para el sistema jurídico, fuera del ámbito asisten-


cialista de la seguridad social. En este marco, no resultará extraño
entonces que la persona mayor vea debilitada su voluntad y padezca
situaciones reales de desprotección jurídica –o discriminación-. Pero
tampoco será infrecuente que su vida y su patrimonio se vean afecta-
dos negativamente, por causa de las disfuncionalidades de un régimen
de capacidad diseñado para una persona abstractamente considera-
da532.
El envejecimiento global plantea, pues, una serie de preguntas
que no fueron identificadas con claridad sino hasta ahora533. El Dere-
cho se incorporó a la Gerontología recién hace unos 30 años y lo hizo
a través de un documento "simbólico": la Resolución de la Asamblea
Mundial de Naciones Unidas sobre el Envejecimiento, celebrada en
Viena en 1982. De modo tal que a partir de entonces -y muy lenta-
mente-, comenzaron a desarrollarse estudios referidos a la responsabi-
lidad estatal hacia las personas mayores que fueron visibilizando esta
cuestión y despertaron la voluntad política de trabajar a favor de su
pleno reconocimiento jurídico. Como veremos en el apartado siguien-
te, todo ello se fue desarrollando en el marco del proceso de especifi-
cación de los derechos humanos, en cuyo seno se plasmó la Conven-
ción Interamericana objeto de este estudio.
Asimismo, el Derecho de la Vejez se fue configurando gra-
cias al aporte la propia Bioética, surgida en los setenta, como discipli-
na filosófica que se despliega en relación con la vida, la salud y la
tecnología de la postmodernidad. Este marco disciplinar ofrece una
interesante puntualización de principios axiológicos y éticos que bien
permiten fundamentar y legitimar la construcción de esta nueva rama
como problemática autónoma formal dentro del Derecho. En efecto,
desde esta perspectiva encontramos que los derechos de los mayores

532
Acerca de la discusión en torno a las distintas acepciones de la vejez puede
consultarse: Dabove, M. I.; Los derechos de los ancianos… cit., Capítulo II, espe-
cialmente, ps. 103-110.
533
Leeson, George W. ; Prepared or Not, Latin America faces the Challenge of
Aging. Lesson, G. W.(2009). Future Ageing in Southeast Asia: demographic
trends, human capital and health status, en Older Persons in Southeast Asia, eds.
Evi Nurvidya & Aris Ananta, Singapore, Institute of Southeast Asian Studies
(ISEAS). Lesson, G. W.(2009a). Demography, politics and policy in Europe, en
Setting EU Priorities 2009; ed. P. Ludow, Ponte de Lima, Portugal, The European
Strategy Forum.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

se pueden interpretar y aplicar siguiendo el criterio valorativo del


principio de beneficencia (beneficiar, o al menos no perjudicar); el de
autonomía (respecto por las decisiones del sujeto anciano) y el princi-
pio de justicia (que exige tratar igual a los iguales, pero desigual a los
desiguales). Con los parámetros bioéticos se puede intentar fortalecer
la posición de los ancianos dentro del sistema jurídico, en tanto sujetos
situados en condiciones de vulnerabilidad social, frente a los demás
individuos y al propio régimen, frente a las circunstancias –sobre todo,
en relación a la pobreza y a la enfermedad-. Al tiempo que, en forma
simultánea, también se los podrá fortalecer en relación al riesgo de
generar su propio aislamiento y desintegración.
En Argentina ha sido este panorama el que hizo posible el
desarrollo de esta nueva especialidad, llamada Derecho de la Vejez, o
Derecho de la Ancianidad. Expresiones, ambas, que aquí usaremos
indistintamente por considerarlas adecuadas y valiosas para este tiem-
po, más allá de la discusión terminológica tratada con amplitud en
otros estudios534
En la actualidad, esta rama comprende el estudio de cinco
cuestiones principales535:
─ La discriminación por edad, la vulnerabilidad y la ca-
pacidad jurídica de las personas mayores.
─ Los derechos humanos de autonomía referidos a la
autodeterminación, la libertad y la propiedad en la vejez.
─ Los derechos humanos de inclusión vinculados a la
familia, la inclusión social y la participación política.
─ Los derechos de protección referidos a los cuidados y
en las exigencias de la igualdad material de las personas mayores.
─ Las garantías en orden de asegurar el acceso a la jus-
ticia de este grupo.
Cada uno de estos ejes, a su vez, se vincula con uno de los
“Cinco principios a favor de las personas de edad”. Documento que,
como sabemos, fue adoptado por la Asamblea General de las Nacio-

534
Dabove, M. I. (2002). Los derechos de los ancianos, 2º ed., Buenos Aires,
Ciudad Argentina
535
Dabove, M.I. y Prunotto Laborde, A. dirs. (2006). Derecho de la Ancianidad.
Perspectiva interdisciplinaria, Rosario, Juris
341

nes Unidas536. Así, la problemática de la discriminación por edad, la


vulnerabilidad y la capacidad jurídica de las personas mayores está
ligada al principio de la autorrealización. El segundo eje, destinado a
los derechos humanos de autonomía, se asocia con el principio de
independencia. Los derechos humanos de participación, con el princi-
pio homónimo (participación). Los derechos sociales, se vinculan con
el principio de los cuidados. En tanto que el principio de dignidad, por
último, informa todo lo relativo a las garantías y los sistemas de pro-
tección.
3. Proceso de especificación de los derechos humanos en la
vejez
El Derecho de la Vejez es fruto de la historia reciente, dentro
de la cual se destaca la compleja evolución atravesada por los dere-
chos humanos desde la Edad Moderna. Específicamente, nuestra rama
nace y se desarrolla en el marco del proceso de especificación de estos
derechos, iniciado por Naciones Unidas a partir de la década de los
50537. Por eso, el Derecho de la Vejez es heredero también, de los
modelos iniciales de derechos - el inglés, el americano y el francés-a
partir de los cuales fue posible su positivación, generalización e inter-
nacionalización538
En efecto, como nos recuerda Peces Barba, la positivación fue
el resultado de los postulados del iusnaturalismo racionalista, al cen-
trar el paso del Estado de naturaleza al de sociedad en el contrato
social, así como por la justificación, a través suyo, del Poder, cuya
primera función soberana era crear el Derecho539. Fenómenos, todos
ellos, que a su vez, influyeron decisivamente en el derecho continental
y americano. La generalización, por su parte, fue consecuencia de la
dimensión de la igualdad formal de los derechos, que se formula en la

536
). Principios de las Naciones Unidas a favor de las personas de edad. Disponi-
ble en:
[Link]
BDL/2003/1640, el 2 de marzo de 2015. (Consulta: 12 de febrero de 2015)
537
Bobbio, N. (1991). El tiempo de los derechos; traducc. Rafael de Asís Roig,
Madrid, Sistema
538
Al respecto puede verse: Peces Barba Martínez, 1995:154; Peces Barba Martí-
nez & Fernández García, 1998: t.I y II; Pérez Luño, 1995:52
539
Peces Barba Martínez, G. (1993). Derecho y Derechos Fundamentales, Ma-
drid, Centro de Estudios Constitucionales
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

primera parte del siglo XIX540. Un símbolo de ello fue la propia Decla-
ración francesa de derechos civiles (del hombre) y políticos (del ciu-
dadano); tanto como los procesos de codificación y el constituciona-
lismo liberal moderno. Así, cabe recordar que en su artículo primero
la propia Declaración afirma que: todos los hombres nacen y perma-
necen libres e iguales en derechos541.
El proceso de internacionalización en cambio, se fue dedu-
ciendo posteriormente a partir del reconocimiento de la igualdad ma-
terial y del rasgo de universalidad de los derechos542, rasgos que, como
sabemos, impusieron desde entonces la necesidad de configurarlos
más allá del Ordenamiento Estatal y sin límite de validez espacial...543.
En este contexto jurídico, pues, se va a desarrollar el constitucionalis-
mo social del siglo XX y nacerá Naciones Unidas en 1945, como ga-
rante de los derechos humanos, considerados desde entonces ya no
solo generales y abstractos; sino también, mundiales544.
El proceso de especificación llega hasta nosotros como un fe-
nómeno dialéctico y complejo. Dentro del cual, se pudo amalgamar la
afirmación de los derechos civiles y políticos del liberalismo moderno;
con la posterior expansión de los derechos económicos, sociales y cultu-
rales, del constitucionalismo social contemporáneo. Norberto Bobbio ha
definido este proceso como el paso gradual, pero siempre muy acentua-
do, hacia una ulterior determinación de los sujetos titulares de derechos.
Por ello, supuso una ruptura con el modelo racional y abstracto de la
modernidad, y una cierta aproximación al modelo de la igualdad mate-
rial, al completar la idea de los destinatarios genéricos, los hombres y los
ciudadanos, con la de las personas situadas -como mujeres, niños, admi-
nistrados, consumidores, usuarios de servicios públicos, personas con

540
Dabove, M. I. (2002). Los derechos de los ancianos, 2º ed., Buenos Aires,
Ciudad Argentina
541
Disponible en: [Link]
constitutionnel/root/bank_mm/espagnol/es_ddhc.pdf
542
Bidart Campos, G. (1991). Teoría general de los Derechos Humanos, Buenos
aires, Astrea. Nino, C. S. (2013); Fundamentos., p. 44-50
543
Peces Barba Martínez, G. (1993). Derecho y Derechos Fundamentales, Ma-
drid, Centro de Estudios Constitucionales
544
Bidart Campos, G. (1991). Teoría general de los Derechos Humanos, Buenos
aires, Astrea. Sagües, Néstor P. (2014). Manual de Derecho Constitucional, 2º ed,
Actualizada y ampliada, 1º reimp., Buenos Aires, Astrea, p. 4-13
343

discapacidad, etc.- y al matizar también los contenidos, con la aparición


de nuevos derechos, vinculados al medio ambiente, a la paz, al desarro-
llo, etc545
Así pues, el Derecho de la Vejez se presenta hoy en calidad de
síntesis dialéctica entre aquella concepción abstracta del ser humano de
la modernidad y su versión más radical –material y positiva-, de los con-
temporáneos. En esta síntesis, intentan proyectarse los contornos de una
idea diferente de lo humano. Se expresa, ahora, una concepción referida
a un ser humano situado. Corpóreo, específico, distinto, necesitado y
contingente; pero, a la vez, genérico e igualmente circunstanciado. Se
vislumbra, en suma, una visión de la vida dibujada desde su yo biológi-
co, más también desde su yo histórico y cultural546
Por ello, cuando hoy hablamos del niño, del joven y del viejo,
por ejemplo; o bien, del educando y del educador, del varón y la mujer,
del científico, del artista, del productor, del empresario, del obrero o del
consumidor; lo hacemos, pensando en categorías existenciales relevan-
tes, legítimamente diferenciadoras para el mundo jurídico. Y en todas
ellas no se hace sino aludir a esta manera nueva de percibir la humani-
dad547. De modo tal que, en esta concepción del ser humano situado, se
hace referencia al lugar real que ocupan las personas en su circunstancia.

545
Dabove, M. I. (2002). Los derechos de los ancianos, 2º ed., Buenos Aires,
Ciudad Argentina
546
Dabove, M. I. (2002). Los derechos de los ancianos, 2º ed., Buenos Aires,
Ciudad Argentina
547
Esta perspectiva quizá pueda explicarnos, asimismo, por qué están apareciendo
tantas ramas nuevas en el Derecho como por ejemplo, el Derecho de la Educación,
el Derecho de la Ciencia, el Derecho de Informática, el Derecho del Arte, el
Derecho de la Salud, el Ecoderecho, el Bioderecho, el Derecho de la Integración, el
Derecho de la Cultura y el propio Derecho de la Vejez, el de la Mujer o del Niño,
etc. Al respecto ver las comunicaciones presentadas a las "Jornadas de Teoría
General del Derecho, Nuevas Fronteras de la Juridicidad". Jornadas organizadas por
el Centro de Investigaciones de Filosofía Jurídica y Filosofía Social de la Facultad
de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, el Instituto de Estudios
Interdisciplinarios y Documentación Jurídica del Colegio de Abogados de Rosario y
el Instituto "Werner Goldschmidt" de Investigaciones Jurídicas Especializadas e
Interdisciplinarias de la Fundación para las Investigaciones Jurídicas; llevadas a
cabo los días 30 de noviembre y 1 de diciembre de 1995. Un resumen de las
disertaciones puede hallarse en el Boletín del Centro de Investigaciones de Filosofía
Jurídica y Filosofía Social, Nº 21, Rosario, Fundación para las Investigaciones
jurídicas, 1996, p. 91 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Se hace alusión, en suma, al punto de contacto entre el hombre y su


realidad, a su condición de sujeto capaz de dar cuentas de sus necesida-
des, de su libertad y de los modos comunicacionales de su existencia548.
En este nuevo despliegue de lo jurídico, observa el Profesor
Prieto Sanchís, se concede ahora la palabra a unos individuos que ya no
pueden hacer abstracción de su historia, ni de su específica condición
social. Ni es necesario mutilar parte de su existencia, a la hora de definir
los principios de un modelo justo de sociedad549. Así, desde este para-
digma, comenzaron a tener vigencia un gran número de documentos
internacionales absolutamente novedosos en esta materia550. La primera
referencia ilustrativa de este proceso es la Declaración de Derechos del
Niño que data del año 1959. Luego se han sucedido, entre muchas otras:
la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de discrimina-
ción de la Mujer, del año 1967; la Declaración de Derechos del Dismi-
nuido Mental, de 1971, el Plan de Acción Internacional de Viena sobre
el envejecimiento, de 1982, los Cinco Principios en favor de las Perso-
nas de Edad de 1991, referente de este libro; el Plan de Acción sobre el
envejecimiento de Madrid del año 2002; y la última Convención, referida
a los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006.
Ahora bien, en el actual estadio del proceso de especificación,
la Comunidad Internacional sigue compelida a resolver dos problemas
relevantes todavía que afectan, asimismo, al Derecho de la Vejez. En
palabras de Bobbio, es necesario por un lado, aprestar garantías váli-
das para esos derechos universalmente declarados. Pero de otro, urge
lograr el perfeccionamiento de su contenido, articulándolos, especifi-

548
Aun cuando este "sí mismo" sea poco o esté demasiado recortado, no está
aislado. Está atrapado en un cañamazo de relaciones más complejas y más móviles
que nunca. Joven o viejo, hombre o mujer, rico o pobre, el sí mismo, siempre está
situado sobre nudos de circuitos de comunicación. A partir de este lugar de
comunicación, el ser humano situado adquiere significación y poder: presencia. Al
respecto ver: Lyotard, Jean-François; La condición postmoderna, trad. Mariano
Antolín Rato, Buenos Aires, Rei, 1995, p. 37 y ss.
549
Prieto Sanchis, L. (1994). Minorías, respeto a la disidencia e igualdad sustan-
cial, en Doxa, Nº 15-16; p. 367-387. Nino, Carlos S. (1990). Autonomía y necesi-
dades básicas, en Doxa, Nº 7. Dabove, M. I. (2002). Los derechos de los ancianos,
2º ed., Buenos Aires, Ciudad Argentina
550
Nikken, P. (1986). Los derechos del niño, de los ancianos y de la mujer: su
protección internacional... en Revista del Instituto Interamericano de Derechos
Humanos, Nº 4, julio – diciembre
345

cándolos, actualizándolos, de modo tal que no cristalicen y se vuelvan


rígidos en fórmulas, tanto más solemnes cuanto más vacíos…551
En el campo particular del Derecho de la Vejez, la Comuni-
dad Internacional ha ido generando una serie de documentos que con-
tienen principios orientadores, o criterios generales de interpretación
jurídica, tales como los Planes mencionados. Pero, desde el año 2003,
la Primera Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejeci-
miento en América Latina y el Caribe inició la tarea de construcción
de un espacio institucional, para debatir la necesidad de elaboración y
el contenido de una Convención Internacional de Derechos Humanos
para las Personas de Edad.
A partir de ese momento, los países de la región -
particularmente, Argentina, Brasil y Chile-, se han puesto a trabajar
intentando generar vías democráticas e incluyentes de participación.
Durante los años transcurridos desde entonces, han intervenido en este
proceso: Gobiernos de la región, Organismos de Derechos Humanos –
ONU, CELADE, CEPAL, OEA-, Universidades, en cuyo marco el
Centro de Investigaciones en Derecho de la Vejez de la Facultad de
Derecho de la Universidad Nacional de Rosario y el Observatorio de
Derechos Humanos de las Personas Mayores de la Universidad de
Morón, fueron parte. Pero además colaboraron ONGs vinculadas a la
gerontología, tal como es el caso de INPEA -International Network
for the Prevention of Elder Abuse- o Help Age, Global Aliance, entre
otras.
Gracias a este escenario, varios documentos interesantes se
fueron plasmando, entre los cuales cabe destacar la Declaración de
Brasilia, del 6 de diciembre de 2007. Plataforma político jurídica des-
de la cual se impulsó el actual proceso de elaboración de la Conven-
ción en el seno de Naciones Unidas y en la OEA. Los Estados partici-
pantes asumieron así, el compromiso de no escatimar esfuerzos para
promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamen-
tales de todas las personas de edad, trabajar en la erradicación de
todas las formas de discriminación y violencia y crear redes de pro-
tección de las personas de edad para hacer efectivos sus derechos. e
…impulsar la elaboración de una Convención sobre los derechos

551
Bobbio, N. (1991). El tiempo de los derechos; traducc. Rafael de Asís Roig,
Madrid, Sistema
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

humanos de las personas de edad en el seno de Naciones Unidas. Las


Reuniones de Seguimiento de la Declaración realizadas desde enton-
ces en Argentina, Chile, Brasil y Costa Rica, posibilitaron también, la
identificación de algunos principios valorativos de la futura Conven-
ción. De ellos se destacan: la dignidad, independencia, libertad y au-
tonomía de la persona mayor. La igualdad y no discriminación. La
participación e inclusión social de los mayores. La solidaridad entre
generaciones552.
Sobre esta plataforma general, el 21 de diciembre de 2010, la
Asamblea General de Naciones Unidas, mediante la Resolución
65/182, decide establecer un Grupo de Trabajo de Composición
Abierta sobre Envejecimiento (Open Ended Working Group on
Ageing), …en el que puedan participar todos los Estados miembros
de Naciones Unidas, con el propósito de aumentar la protección de
los derechos humanos de las personas de edad examinando el marco
internacional vigente en materia de derechos humanos de las perso-
nas de edad y determinando sus posibles deficiencias y la mejor forma
de subsanarlas, incluso mediante el estudio, cuando corresponda, de
la viabilidad de nuevos instrumentos y medidas, y solicita al Secreta-
rio General que preste a ese grupo de trabajo todo el apoyo necesa-
rio, dentro de los límites de los recursos existentes, mientras dure su
mandato…(art. 28 - Res. 65/182)553.
Los Grupos de Trabajo han sesionado anualmente, desde abril
de 2011, en la sede de Naciones Unidas de Nueva York. Mas, como
resultado de esta tarea, se fueron elaborando diversos informes, en los
cuales se da cuenta del panorama evolutivo de los derechos humanos
de las personas mayores en cada uno de los países participantes. Al
mismo tiempo, en este espacio se han podido establecer puntos de
partida, mínimos y comunes, a considerar en una futura Convención
Internacional de Derechos Humanos de las Personas Mayores. Las

552
Dabove, M. I. y Di Tullio Budassi, R. G. (2009). Bases y puntos de partida
para la convención internacional de derechos humanos en la ancianidad: la
calidad de vida como meta; ponencia publicada en el CD-ROM del X Congreso
Nacional de Sociología Jurídica. Legalidad y Legitimidad: confrontaciones socia-
les en torno al Derecho, Córdoba: Clacso, UNC, Sociedad Argentina de Sociolo-
gía Jurídica
553
Disponible en: [Link] (Fecha de consulta:
3 de marzo de 2015).
347

reuniones de los Grupos son presididas por la República Argentina y


asisten representantes de los Estados Miembros de Naciones Unidas,
representantes de organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y
observadores de organizaciones intergubernamentales y no guberna-
mentales554.
Por último cabe destacar que, en el año 2014 Naciones Unidas
creo el cargo de “Experto Independiente sobre el disfrute de todos los
derechos humanos por las personas de edad”. Mucho fue lo que se
bregó por su existencia desde los Grupos de Trabajo de la ONU hasta
que, finalmente, se designó a la Mg, Rosa Kornfeld Matte, de Chile,
para esa función. Los Expertos Independientes forman parte de los
Procedimientos Especiales y son nombrados por el Consejo de Dere-
chos Humanos de la ONU. Su misión consiste en examinar e informar
sobre temas o cuestiones específicas de derechos humanos. Los Ex-
pertos ejercen su cargo a título honorario y no forman parte del perso-
nal de las Naciones Unidas, ni perciben un sueldo por el desempeño
de su mandato. Expresan sus opiniones a título independiente y no
representan a sus respectivos Gobiernos555.
4. El logro americano: la primera convención sobre la
protección de los derechos humanos de las personas mayores.
Simultáneamente a este proceso de Naciones unidas, la Orga-
nización de Estados Americanos (OEA) trabajaba en el desarrollo de
un instrumento para su región, en cuyo marco, el 15 de junio de 2015
se aprobó finalmente, la Convención interamericana sobre la protec-
ción de los derechos humanos de las personas mayores. Este docu-
mento, vinculante para todos los países que lo ratifiquen en su derecho
interno, es el primero en su género y constituye un hito dentro de este
proceso de especificación. Hasta el año 2018, seis países lograron
completar su ratificación y depósito: Uruguay, Costa Rica, Bolivia,

554
United Nation (2015). Open-ended Working Group on Ageing for the purpose
of strengthening the protection of the human rights of older persons
555
Disponible en:
[Link]
(Fecha de consulta: 10 de marzo de 2015).
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Chile, Argentina y El Salvador y desde el 11 enero de 2017 entró en


vigencia en el sistema americano de derechos humanos556.
Argentina adhirió a este nuevo instrumento regional por Ley
nacional 27.360 en 2017. De modo tal que, como parte del Derecho
interno, cuenta con jerarquía superior a la ley, habilita a las personas a
fundar sus reclamos jurídicos bajo su marco y obliga a todos los ope-
radores y jueces a aplicarla con primacía, incluso, respecto del nuevo
Código Civil y Comercial de la Nación.
En su artículo 1, la Convención establece que su objeto es
promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce y
ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos
y libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a
su plena inclusión, integración y participación en la sociedad. Por
ello, agrega también que todas sus disposiciones no podrán interpre-
tarse como una limitación a derechos o beneficios más amplios o adi-
cionales que reconozcan el derecho internacional o las legislaciones
internas de los Estados Parte, a favor de la persona mayor. Asimis-
mo, los Estados Parte se comprometen a adoptar todas las medidas de
acción afirmativa que estimen pertinentes a esta Convención, con
arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las previsiones de
este documento.
El artículo 2, por su parte, establece una serie de definiciones
de palabras clave para el logro de un buen funcionamiento de este
texto. Entre otras, se refiere al abandono, a los cuidados paliativos; la
discriminación, la discriminación múltiple, el envejecimiento, el enve-
jecimiento activo y saludable, el maltrato, la negligencia. Define el
concepto de persona mayor, persona mayor que recibe cuidados a
largo plazo, los servicios socio-sanitarios integrados, la unidad domés-
tica y hogar y a la propia vejez. A quien conceptualiza como cons-
trucción social de la última etapa del curso de vida.
La Convención cuenta, además, con principios propios, reco-
nocidos en su artículo 3, cuyo contenido continúa y amplia los cinco
Principios de Naciones Unidas, que utilizamos como referencia para el

556
Dabove, M. I. (2018). Derecho de la vejez. Fundamentos y alcance, Buenos
Aires, Astrea
349

Derecho de la Vejez y en este mismo Seminario de trabajo557. En


tanto que, en su artículo 4, determina cuáles son los deberes generales
de los Estados Partes en esta materia.558

557
Artículo 3: Son principios generales aplicables a la Convención: a) b) c) d)
e) f) La promoción y defensa de los derechos humanos y libertades fundamentales
de la persona mayor La valorización de la persona mayor, su papel en la socie-
dad y contribución al desarrollo La dignidad, independencia, protagonismo y
autonomía de la persona mayor La igualdad y no discriminación La participa-
ción, integración e inclusión plena y efectiva en la sociedad El bienestar y cuida-
do La seguridad física, económica y social La autorrealización La equidad e
igualdad de género y enfoque de curso de vida La solidaridad y fortalecimiento
de la protección familiar y comunitaria El buen trato y la atención preferencial
El enfoque diferencial para el goce efectivo de los derechos de la persona mayor
El respeto y valorización de la diversidad cultural La protección judicial efectiva
La responsabilidad del Estado y participación de la familia y de la comunidad en
la integración activa, plena y productiva de la persona mayor dentro de la socie-
dad, así como en su cuidado y atención, de acuerdo con su legislación interna.
558
Artículo 4: Los Estados Parte se comprometen a salvaguardar los derechos
humanos y libertades fundamentales de la persona mayor enunciados en la pre-
sente Convención, sin discriminación de ningún tipo, y a tal fin:
a) Adoptarán medidas para prevenir, sancionar y erradicar aquellas prácticas
contrarias a la presente Convención, tales como aislamiento, abandono, sujecio-
nes físicas prolongadas, hacinamiento, expulsiones de la comunidad, la negación
de nutrición, infantilización, tratamientos médicos inadecuados o desproporcio-
nados, entre otras, y todas aquellas que constituyan malos tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes que atenten contra la seguridad e integridad de la
persona mayor.
b) Adoptarán las medidas afirmativas y realizarán los ajustes razonables que
sean necesarios para el ejercicio de los derechos establecidos en la presente
Convención y se abstendrán de adoptar cualquier medida legislativa que sea
incompatible con la misma. No se considerarán discriminatorias, en virtud de la
presente Convención, las medidas afirmativas y ajustes razonables que sean
necesarios para acelerar o lograr la igualdad de hecho de la persona mayor, así
como para asegurar su plena integración social, económica, educacional, política
y cultural. Tales medidas afirmativas no deberán conducir al mantenimiento de
derechos separados para grupos distintos y no deberán perpetuarse más allá de
un período razonable o después de alcanzado dicho objetivo.
c) Adoptarán y fortalecerán todas las medidas legislativas, administrativas, judi-
ciales, presupuestarias y de cualquier otra índole, incluido un adecuado acceso a
la justicia a fin garantizar a la persona mayor un trato diferenciado y preferen-
cial en todos los ámbitos.
d) Adoptarán las medidas necesarias y cuando lo consideren en el marco de la
cooperación internacional, hasta el máximo de los recursos disponibles y toman-
do en cuenta su grado de desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de con-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

El Capítulo 4 de la Convención, está destinado a la enumera-


ción de los derechos protegidos, atendiendo significativamente a la
problemática de la dignidad e integridad de las personas mayores. A la
igualdad y no discriminación por razones de edad. Al derecho a la
vida y a la dignidad en la vejez. Al derecho a la independencia y a la
autonomía. Al derecho a la participación e integración comunitaria; a
la seguridad ny a una vida sin ningún tipo de violencia. Al derecho a
no ser sometido a tortura, ni a penas ni tratos inhumanos o degradan-
tes. Al derecho al consentimiento libre e informado en el ámbito de la
salud. Al derecho a recibir servicios de cuidado a largo plazo. Al dere-
cho a la libertad personal; de expresión, acceso a la información y
circulación. Al derecho a la nacionalidad. Al derecho a la privacidad y
a la intimidad, a la seguridad social, al trabajo, a la salud, a la educa-
ción; a la cultura; a la recreación, esparcimiento y al deporte. Al dere-
cho a la propiedad, a la vivienda y a disfrutar de un medio ambiente
adecuado. El derecho a la accesibilidad y movilidad personal. Reco-
noce los derechos políticos, el derecho de reunión y de asociación. Se
refiere a las situaciones de riesgo y emergencias humanitarias. Resalta
el derecho a igual reconocimiento como persona ante la ley. Por últi-
mo, consagra el derecho al acceso a la justicia.
El Capítulo V, por su parte, establece la obligación del Estado
y la sociedad de trabajar para el logro de una toma de conciencia inte-
gral acerca de los derechos de las personas en esta etapa de la vida559.

formidad con la legislación interna, la plena efectividad de los derechos econó-


micos, sociales y culturales; sin perjuicio de las obligaciones que sean aplicables
de inmediato en virtud del derecho internacional
e) Promoverán instituciones públicas especializadas en la protección y promo-
ción de los derechos de la persona mayor y su desarrollo integral.
f) Promoverán la más amplia participación de la sociedad civil y de otros actores
sociales, en particular de la persona mayor, en la elaboración, aplicación y con-
trol de políticas públicas y legislación dirigida a la implementación de la presente
Convención.
g) Promoverán la recopilación de información adecuada, incluidos datos estadís-
ticos y de investigación, que le permitan formular y aplicar políticas, a fin de dar
efecto a la presente Convención.
559
Capítulo V. Toma de conciencia. Artículo 32: Los Estados Parte acuerdan:
a) Adoptar medidas para lograr la divulgación y capacitación progresiva de toda
la sociedad sobre la presente Convención.
b) Fomentar una actitud positiva hacia la vejez y un trato digno, respetuoso y
considerado hacia la persona mayor y, sobre la base de una cultura de paz, im-
351

Pero, en el Capítulo VI, se determinan los sistemas de garantías y


protección. A tal fin, la Convención prevé la implementación de dos
instituciones: la Conferencia de Estados parte y el Comité de Exper-
tos560.
La Conferencia de Estados Parte es el órgano principal del
Mecanismo de Seguimiento y está integrada por los Estados Parte en
la Convención. Básicamente, sus funciones son: Dar seguimiento al
avance de los Estados Parte en el cumplimiento de los compromisos
emanados de la presente Convención. Elaborar su reglamento y
aprobarlo por mayoría absoluta. Dar seguimiento a las actividades
desarrolladas por el Comité de Expertos y formular recomendaciones
con el objetivo de mejorar el funcionamiento, las reglas y procedi-
mientos de dicho Comité. Recibir, analizar y evaluar las recomenda-
ciones del Comité de Expertos y formular las observaciones pertinen-
tes. Promover el intercambio de experiencias, buenas prácticas y la
cooperación técnica entre los Estados Parte con miras a garantizar la
efectiva implementación de la presente Convención. Resolver cual-
quier asunto relacionado con el funcionamiento del Mecanismo de
Seguimiento.

pulsar acciones de divulgación, promoción de los derechos y empoderamiento de


la persona mayor, así como evitar el lenguaje e imágenes estereotipadas sobre la
vejez.
c) Desarrollar programas para sensibilizar a la población sobre el proceso de
envejecimiento y sobre la persona mayor, fomentando la participación de ésta y
de sus organizaciones en el diseño y formulación de dichos programas.
d) Promover la inclusión de contenidos que propicien la compresión y aceptación
de la etapa del envejecimiento en los planes y programas de estudios de los dife-
rentes niveles educativos, así como en las agendas académicas y de investigación.
e) Promover el reconocimiento de la experiencia, la sabiduría, la productividad y
la contribución al desarrollo que la persona mayor brinda a la sociedad en su
conjunto.
560
Capítulo VI. Mecanismo de seguimiento de la convención y medios de protec-
ción. Artículo 33: Mecanismo de Seguimiento Con el fin de dar seguimiento a los
compromisos adquiridos y promover la efectiva implementación de la presente
Convención se establece un mecanismo de seguimiento integrado por una Confe-
rencia de Estados Parte y un Comité de Expertos El Mecanismo de Seguimiento
quedará constituido cuando se haya recibido el décimo instrumento de ratifica-
ción o adhesión. Las funciones de la secretaría del Mecanismo de Seguimiento
serán ejercidas por la Secretaría General de la Organización de los Estados
Americanos.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

El Comité, en cambio, estará integrado por expertos designa-


dos por cada uno de los Estados Parte en la Convención y entre sus
tareas deberá: Colaborar en el seguimiento al avance de los Estados
Parte en la implementación de la presente Convención, siendo res-
ponsable del análisis técnico de los informes periódicos presentados
por los Estados Parte. Presentar recomendaciones para el cumpli-
miento progresivo de la Convención sobre la base de los informes
presentados por los Estados Parte de conformidad con el tema objeto
de análisis. Elaborar y aprobar su propio reglamento en el marco de
las funciones establecidas en el presente artículo.
En cuanto a los recursos procesales, la Convención habilita la
posibilidad de interponer peticiones individuales ante la Comisión
Interamericana de derechos humanos, lo cual constituye un avance
importantísimo para asegurar la eficacia de sus disposiciones. Concre-
tamente dice el artículo 36: Cualquier persona o grupo de personas, o
entidad no gubernamental legalmente reconocida en uno o más Esta-
dos Miembros de la Organización de los Estados Americanos, puede
presentar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos peti-
ciones que contengan denuncias o quejas de violación de alguno de
los artículos de la presente Convención por un Estado Parte. Para el
desarrollo de lo previsto en el presente artículo se tendrá en cuenta la
naturaleza progresiva de la vigencia de los derechos económicos,
sociales y culturales objeto de protección por la presente Convención.
Asimismo, todo Estado Parte puede, en el momento del depósito de su
instrumento de ratificación o de adhesión a la presente Convención, o
en cualquier momento posterior, declarar que reconoce la competen-
cia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para reci-
bir y examinar las comunicaciones en que un Estado Parte alegue que
otro Estado Parte ha incurrido en violaciones de los derechos huma-
nos establecidos en la presente Convención. En dicho caso, se aplica-
rán todas las normas de procedimiento pertinentes contenidas en la
Convención Americana sobre Derechos Humanos. Los Estados Parte
podrán formular consultas a la Comisión en cuestiones relacionadas
con la efectiva aplicación de la presente Convención. Asimismo, po-
drán solicitar a la Comisión asesoramiento y cooperación técnica
para asegurar la aplicación efectiva de cualquiera de las disposicio-
nes de la presente Convención. La Comisión, dentro de sus posibili-
dades, les brindará asesoramiento y asistencia cuando le sean solici-
353

tados. Todo Estado Parte puede, en el momento del depósito de su


instrumento de ratificación o de adhesión a la presente Convención, o
en cualquier momento posterior, declarar que reconoce como obliga-
toria.
Un precedente importante de este avance regional ha sido, sin
dudas, la aprobación de la Carta de derechos humanos de las perso-
nas mayores de San José de Costa Rica. Esta Carta había sido aproba-
da por los países miembros de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL) en el año 2012. Pero su contenido fue el
resultado final de la tercera Conferencia Regional Intergubernamental
sobre envejecimiento en América Latina y el Caribe, que se realizó del
8 al 11 de mayo de ese mismo año561.

561
Carta de San José sobre los derechos de las personas mayores de América
Latina y el Caribe. Disponible en:[Link]
san-jose-sobre-los-derechos-de-las-personas-mayores-de-america-latina-y-el
(Fecha de consulta: 9 de marzo de 2015). En esta Carta de San José, los represen-
tantes gubernamentales reafirmaron su compromiso expresado en la Declaración
de Brasilia de trabajar en la erradicación de todas las formas de discriminación y
violencia y crear redes de protección de las personas mayores para hacer efectivos
sus derechos. Respaldaron también la labor del Grupo de Trabajo de las Naciones
Unidas de composición abierta sobre el envejecimiento y la del Grupo de Trabajo
de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Los delegados exhortaron
a estudiar la viabilidad de una convención internacional y otra interamericana de
los derechos de las personas mayores y la designación de un relator especial,
encargado de velar por la promoción y protección de los derechos humanos de
este colectivo de edad avanzada. Junto a todo ello, los Estados expresaron su
compromiso de reforzar la protección de los derechos humanos en el ámbito
nacional mediante medidas tales como: trato diferenciado y preferencial hacia las
personas mayores; adopción de leyes especiales de protección; atención prioritaria
a las personas mayores en la tramitación de procesos administrativos y judiciales,
así como en los beneficios y prestaciones que brinda el Estado. También señala-
ron la necesidad de desarrollar políticas públicas y programas dirigidos a aumen-
tar la conciencia sobre estos derechos y su participación en organizaciones de la
sociedad civil y en los consejos. Se acordó, además, mejorar los sistemas de pro-
tección social para que respondan efectivamente a las necesidades de las personas
mayores, por medio de la universalización del derecho a la seguridad social y a la
salud. Se instó a la creación de los servicios sociales necesarios para brindarles
cuidado, promoviendo a la vez su independencia, autonomía y dignidad. Por otra
parte, la Carta de San José hizo hincapié en las obligaciones que tienen los Esta-
dos para erradicar las múltiples formas de discriminación que afectan a las perso-
nas mayores, con especial énfasis en la discriminación basada en el género y
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

5. Recepción constitucional de los derechos humanos en la


vejez
Las consideraciones relativas a la protección internacional de
los derechos humanos de las personas mayores deben ser comprendi-
das, asimismo, a la luz del paradigma estatal de la postmodernidad: el
Estado Constitucional de Derecho. En este nuevo modelo de organiza-
ción de la vida jurídica nacional, la Constitución se ha convertido en
el eje fundante de la práctica del Derecho en su conjunto. Pero, junto a
ella, un papel central lo ocupan también los instrumentos internaciona-
les y regionales referidos a los derechos humanos de este tiempo.
(Sagues, 2014:7 ; Nino:44 )
En efecto, el Estado Constitucional de Derecho es un para-
digma jurídico institucional562 que puede caracterizarse por: 1) el pre-
dominio de la Constitución sobre la voluntad libre del Poder Legisla-
tivo (es decir, el legislador sometido a la Constitución; 2) la preemi-
nencia y vigencia de los derechos fundamentales en todo el ordena-
miento jurídico y en la vida social; 3) la instauración de un sistema de
control judicial de constitucionalidad de las leyes; y 4) el mayor pro-
tagonismo que asumen los jueces, a la hora de establecer el contenido
específico de lo jurídico563. Todo lo cual ha provocado en Argentina,
la incorporación de los Tratados, Convenciones y Declaraciones de
derechos humanos, con la reforma de 1994, a nuestra Carta Magna,
constituyéndose así, el llamado “bloque de constitucionalidad” de
estos derechos (art. 75 inc. 23). Pero además, ha provocado la consti-
tucionalización del derecho privado, tanto como la del ámbito público
en su conjunto564.

entregar asistencia prioritaria y preferencial a las personas mayores en situaciones


de emergencia o desastres naturales.
562
Amaya, J. A. (2014). Control de constitucionalidad, 2° ed., Buenos Aires-
Bogotá, Astrea. Amaya, J. A. (2015). Democracia y minoría política, Buenos
Aires-Bogotá, Astrea
563
La Constitución que rige en el Estado Constitucional de Derecho, tiene atri-
buido caracteres y asume ciertos roles, que no necesariamente están presenten en
las leyes supremas de los Estados de Derecho del S. XIX. Puede verse al respecto,
Prieto Sanchís, Luis; Derechos Fundamentales, neoconstitucionalismo y pondera-
ción judicial, Lima, Palestra, 2002.
564
Dabove, M. I. y Di Tullio Budassi, R. G. (2009). Bases y puntos de partida
para la convención internacional de derechos humanos en la ancianidad: la
355

Así, pues, la adopción del modelo neoconstitucional fue gene-


rando la confusión de las fronteras tradicionalmente vigentes entre la
Constitución y el Derecho Privado565.. Ha motivado, también, el au-
mento de los requerimientos de los operadores jurídicos para que el
juez iusprivatista formule una lectura constitucional de las cuestiones
de derecho privado que plantean. Pero además, el propio Derecho
Privado ha incorporado para sí, el recurso a los principios y su método
de aplicación: el juicio de ponderación, razonabilidad, o proporciona-
lidad (art. 28 de la CN) (Ariza, 2003:1-58).Tal como se observa en el
flamante Código Civil y Comercial argentino. De modo tal que, en el
Derecho Privado, cada vez con mayor frecuencia nos encontramos
ante mandatos de optimización –al decir de Alexy- que exigen su
cumplimiento en la mayor medida posible. Receptan derechos huma-
nos fundamentales566 y operan como normas elásticas que pueden
aplicarse en grados diversos, según las exigencias de los casos concre-
tos sometidos a juzgamiento; a diferencia de lo que ocurre con las
reglas567
En suma, el Estado Constitucional de Derecho requiere que
los principios -o derechos humanos- constitucionalmente receptados
se apliquen en la mayor medida posible; o bien, que tengan la mayor

calidad de vida como meta; ponencia publicada en el CD-ROM del X Congreso


Nacional de Sociología Jurídica. Legalidad y Legitimidad: confrontaciones socia-
les en torno al Derecho, Córdoba: Clacso, UNC, Sociedad Argentina de Sociolo-
gía Jurídica
565
Arce y Flores-Valdes, J. (1991). El derecho civil constitucional, Madrid, Civi-
tas. Garcia Torres, J. ; Jimenez-Blanco, A. (1986). Derechos fundamentales y
relaciones entre particulares, Madrid, Civitas.
566
Dabove, M. I. y Di Tullio Budassi, R. G. (2009). Bases y puntos de partida
para la convención internacional de derechos humanos en la ancianidad: la
calidad de vida como meta; ponencia publicada en el CD-ROM del X Congreso
Nacional de Sociología Jurídica. Legalidad y Legitimidad: confrontaciones socia-
les en torno al Derecho, Córdoba: Clacso, UNC, Sociedad Argentina de Sociolo-
gía Jurídica
567
Alexy, R. (1993). Teoría de los derechos fundamentales, trad de Ernesto
Garzón Valdés, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales. Bernal Pulido, C.
(2003). El principio de proporcionalidad y los derechos fundamentales. El princi-
pio de proporcionalidad como criterio para determinar el contenido de los dere-
chos fundamentales vinculante para el legislador, Madrid, Centro de Estudios
Políticos y Constitucionales. Prieto Sanchis, L. (1992). Sobre principios y normas.
Problemas del razonamiento jurídico, Madrid, Centro de Estudios Constituciona-
les
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

expansión posible. Con una única excepción: el respeto por el orden


público, la moral y las exigencias igualmente fundamentales de un
derecho constitucional contradictorio568. Así, bajo este nuevo modelo
de Estado y de Derecho, la aprobación de una Convención Internacio-
nal de Derechos Humanos de las personas mayores resulta central, en
tanto asisten en su favor razones demográficas, sociales, económicas y
políticas suficientes, tal como hemos visto en este trabajo. Pero ade-
más es vital lograr receptarla con las mayorías previstas en la Carta
Magna a fin de que integre el bloque de constitucionalidad del art. 75,
inc. 23.
En este sentido cabe recordar que la última incorporación lo-
grada en este carácter, ha sido la de la Convención Internacional de
Derechos de las personas con discapacidad, cuyo rango constitucional
recién lo alcanzó en el año 2014. Es decir, siete años después a su
entrada en vigencia en el Derecho interno argentino (Argentina. Ley
27.044.) Lugar desde el cual, ha podido incluso impactar en el nuevo
Código Civil y Comercial argentino mencionado, ya que sus princi-
pios y su espíritu informan su contenido, expresado sobre todo en el
Título Preliminar y en Título I referido a la Persona Humana, al nuevo
régimen de la capacidad, los sistemas de apoyo, la tutela y la curatela,
a través de sus artículos 22 a 24 y 31 al 50, entre otros.
6. Conclusiones
El envejecimiento poblacional, global y multigeneracional, es
un fenómeno afortunadamente irreversible. El progreso en la calidad
de vida de los mayores ha hecho posible que los niños nacidos en ese
siglo, cuenten ya con una expectativa de vida centenaria. El Derecho
de la Vejez, o de la Ancianidad, intenta dar respuestas jurídicas a la
creciente cantidad de necesidades y conflictos nuevos que aquel gene-
ra.
En este trabajo, hemos pasado revista al contenido de esta
nueva disciplina, a sus principios y a su historia. Los derechos huma-

568
Así por ejemplo, en un Estado que sea verdaderamente constitucional, todas
las personas deben gozar de la libertad y la igualdad en la mayor medida posible.
De modo tal que, los límites que el Estado quiera imponer a la libertad o la
igualdad de una persona, debe estar justificada en una razón válida y razonable.
Caso contrario, el límite impuesto por el Estado deviene inconstitucional. Ver:
Dabove, M.I.; Barbero, D. O.; Igualdad y no discriminación… cit., ps. 15 y ss.
357

nos y el modelo neoconstitucional del Estado actual y de la comuni-


dad internacional, sustentan su desarrollo y auguran el nacimiento de
nuevas herramientas que hagan realidad la aspiración de construir una
sociedad para todas las edades (ONU). Lo que nos mueve, con razón
suficiente, -como nos recuerda Amartya Sen-, no es la percepción de
que el mundo no es justo del todo, lo cual pocos esperamos, sino que
hay injusticias claramente remediables en nuestro entorno que quisié-
ramos suprimir569.

569
Sen, A. (2011). La idea de justicia; trad. Hernando Valencia Villa; Buenos
Aires, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
359

Trabajo Infantil frente al paradigma del cumpli-


miento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible.
por SANDRA ISABEL FERNÁNDEZ ROCHA570.

Sumario: 1. Introducción. 2. ¿Qué se entiende por trabajo decente ? 3.


trabajo decente y las políticas de la Organización Internacional del Tra-
bajo. 4. Trabajo Infantil. 5. Marco normativo. 6. Plan Nacional para la
Prevención y Erradicación del trabajo infantil . 7. Últimas reflexiones.

1. Introducción
Cuando se comienza a investigar y a tomar conciencia de la
importancia de esta temática, es indiscutible afirmar que: el mundo de
la bioética es atrapante
Para un profesional que vive inmerso en el ámbito del dere-
cho del trabajo surge inevitablemente el interrogante: ¿Qué dimensión
o alcance se le puede otorgar?
Salvador Dario Bergel cita a Patrao Neves, filósofa portu-
guesa, la cual manifiesta que la bioética surge como la expresión de la
necesaria subordinación de la ciencia al hombre, como guardiana del
respecto por la dignidad de la persona, particularmente en situaciones
de gran vulnerabilidad, como es el de la enfermedad, como formula-
ción de un deber por parte de los profesionales y las instituciones para
con las personas y comunidades de forma de garantizar que el progre-
so científico promueva un desarrollo social y que la integridad de los

570
Abogada (UBA). Especialista en Derecho del Trabajo y de la Seguridad So-
cial- Posgrado UBA. Docente universitaria UBA y UCES. Miembro de la Asocia-
ción Argentina del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Ex becaria
AADTSS. 1999. Ex becaria de la Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo
,2006. Mención Concurso Trabajo Monográficos para Jóvenes Juristas de Améri-
ca Latina 2007. Doctorando UMSA. Secretaria del Instituto de Estudios Judicia-
les SCBA -Consejo Departamental San Isidro-Autora de artículos de la especiali-
dad. Funcionaria adscripta de la SCBA en el fuero del Trabajo de la Provincia de
Buenos Aires (San Isidro). Correo electrónico: sfernandezrocha@[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

individuos no sea sacrificada a intereses de la sociedad, por nobles que


éstos puedan ser.571
Un documento de central importante para el estudio de esta
disciplina es la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Hu-
manos de la Unesco de 2005.572
Este reconoce que los adelantos científicos y tecnológicos han
reportado grandes beneficios a la especie humana, por ejemplo au-
mentando la esperanza de vida y mejorando la calidad la misma, a fin
de procurar el bienestar de cada individuo y de la especie humana en
su conjunto, en el reconocimiento de la dignidad de la persona, en el
respeto universal y la observancia de los derecho humanos y liberta-
des fundamentales.
La reflexión ética debe ser parte integrante de un proceso de
desarrollo científico, tecnológico y normativo donde la bioética deberá
desempeñar un papel predominante en las decisiones que han de to-
marse ante los interrogantes, incertidumbres y problemas que se susci-
tan con el desarrollo.
El término Bioética fue acuñado en el año 1970 por el bio-
químico Van Rensselaer Potter.573 Lo hizo a partir de dos palabras
griegas: bíos (vida) que representa los hechos y las ciencias de la vida,
y éthos moral) que se refiere a los valores y deberes.
Este la concibió como un puente entre los hechos y los valo-
res. Según él, las ciencias biológicas habían estado ampliando sus
conocimientos y su capacidad técnica de modo continuado pero la
reflexión sobre los valores relacionados con esos avances habían que-
dado rezados.

571
Bergel, Salvador Dario, Flah, Lily Rosa, Herrera, Marisa y otros: Bioética en el
Codigo Civil y Comercial de La Nación!, cita de la Dra. Aida Kemelmajer de
Carlucci, Editorial Thomson Reuters, La Ley, Buenos Aires, Septiembre de 2015,
pag. 3.
572
El 19 de Octubre del año 2005, la Conferencia General de la UNESCO en su
33ª. Reunión aprobó la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Huma-
nos, en la cual se plasmaron una serie de principios sobre la bioética acordados
por 191 Estados Miembros.
573
UNESCO. Programa de base de Estudios sobre bioética : [Link].
org
361

La Bioética574 constituye un instrumento de deliberación para


la democracia, pues permite construir instancias de diálogo y partici-
pación que planteen soluciones prudentes y razonables ante los desa-
fíos que nos impone el desarrollo sostenible.
Bórquez575 sostiene que : La mirada inter y hasta transdisci-
plinar que la Bioética es capaz de ofrecer puede, sin lugar a dudas,
contribuir a observar los problemas desde su integridad, a presentar
diversas alternativas de solución y a orientar hacia la adopción de
aquella que resulta más oportuna y adecuada para el contexto y mo-
mento que se trata. La Bioética tiene la capacidad de permitir que
diversas disciplinas se comuniquen y participen dialógicamente apor-
tando sus distintos enfoques para la comprensión del problema; es por
ello que resulta un espacio apropiado para abordar los complejos asun-
tos a los que atiende la Agenda 2030…”
En septiembre de 2015, los dirigentes mundiales adoptaron
los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las 169 metas co-
nexas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Esta agenda programática es continuadora de la Declaración
del Milenio y sus ocho Objetivos (año 2000), pero posee una dimen-
sión holísticas del desarrollo, reflejada en la idea “que nadie se quede
atrás”. Por ello, se crea un fuerte compromiso para atender a las cau-
sas multidimensionales y multifactoriales de la pobreza, el hambre, la
discriminación, las desigualdades, las peores formas de trabajo infan-
til, las minorías, entre otros.
Las Naciones Unidas incorporaron en los Objetivos de Desa-
rrollo Sostenible (ODS) la necesidad de eliminar el trabajo infantil, el
trabajo forzoso, la esclavitud moderna y la trata de seres humanos, asi
como por haber hecho un gran hincapié en una educación inclusiva y
equitativa de calidad.

574
La dimensión bioética de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Blan-
ca Bórquez Polloni, Boris Lopicich Catalán, Revista de Bioética y Derecho.
Perspectivas Bioéticas. Universitat de Barcelona, Flacso Argentina, 2017
[Link]. .-
575
(Blanca Bórquez Polloni “Del Objeto al Sujeto: Los Adolescentes como actores
en el espacio sanitario” tesis doctoral, Universitat de Barcelona, 19-2-2015 citado
en obra ya citada de su co. Autoría.-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Se han establecido objetivos claros para acabar con estos ma-


les, y se ha reconocido la relación entre ellos y el crecimiento sosteni-
ble.
Argentina es uno de los Estados Nacionales miembros
de la ONU que aprobó el documento internacional que detalla las
ODS.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son acciones
responsables que deben tomar empresas y gobierno en materia de
derechos humanos; laborales, medioambientales y de anticorrupción.
En cada uno de ellos se tratan ejes como buena salud y bienestar, edu-
cación, energías limpias y reducción de inequidades, entre otros.
La importancia del trabajo decente para realizar el desarrollo
sostenible está puesto de manifiesto en el Objetivo 8.
Dicho objetivo tiene la finalidad de «promover el crecimien-
to económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y
productivo y el trabajo decente para todos».
Una de las metas sustantivas que se señalaron en el marco del
objetivo 8 es la meta 8.7, cuya finalidad es «adoptar medidas inmedia-
tas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas
contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la
prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil,
incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de
aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas».
El cumplimiento de esta meta, además, impacta en 35 metas
de otros Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que, de acuerdo
con su grado de interdependencia, son: Educación de calidad (ODS 4),
Igualdad de género (ODS 5), Fin de la pobreza (ODS 1), Reducción
de las desigualdades (ODS 10), Hambre cero (ODS 2), Paz, justicia e
instituciones sólidas (ODS 16), Salud y bienestar (ODS 3) y Acción
por el clima (ODS 13).
El interrogante que surge es: ¿Cómo la Bioética puede impac-
tar en la implementación de políticas públicas?
Lo cual genera como corolario otro: ¿Cómo la legisla-
ción de nuestro país deberá crear un marco normativo hábil a fin de
363

dar acabado cumplimiento con el compromiso internacional en miras


al año 2030, dentro del contexto socio- político-económico actual?
Este análisis podrá generar un marco de pensamiento abierto a
numerosas inquietudes que solo el tiempo y el esfuerzo de los Estados
podrán responder a través de la formulación de políticas publicas den-
tro los distintos ámbitos nacionales, provinciales, municipales y/o
comunitarios.
Frente a ello, es necesario explicar :
2. ¿Qué se entiende por trabajo decente?
El Tesauro de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT)576define al trabajo como el conjunto de actividades humanas,
remuneradas o no, que producen bienes o servicios en una economía,
o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proveen los me-
dios de sustento necesarios para los individuos. El empleo es definido
como "trabajo efectuado a cambio de pago (salario, sueldo, comisio-
nes, propinas, pagos a destajo o pagos en especie)" sin importar la
relación de dependencia (si es empleo dependiente-asalariado, o inde-
pendiente-autoempleo).
El Programa de Trabajo Decente dentro de los ODS, se basa
en cuatro pilares:
(a) creación de empleo,
(b) protección social,
(c) derechos en el trabajo,
(d) diálogo social.
Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en sep-
tiembre 2015, el trabajo decente y los cuatro pilares del Programa de
Trabajo Decente se convirtieron en elementos centrales de la nueva
Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.
El Objetivo 8 de la Agenda 2030 insta a promover un creci-
miento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el pleno empleo
productivo y el trabajo decente, y será un ámbito de actuación funda-
mental para la OIT y sus mandantes. Además, otros aspectos clave del

576
[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

trabajo decente están ampliamente presentes en las metas de muchos


de los otros 16 objetivos de la nueva visión de desarrollo de las Na-
ciones Unidas.
Las declaraciones de los líderes y los planes de acción del G
20, el G7, la Unión Europea, la Unión Africana y otros organismos
regionales y multilaterales también confirman la importancia del tra-
bajo decente para salir de la crisis y el desarrollo sostenible.
El trabajo decente sintetiza las aspiraciones de las personas
durante su vida laboral.
Significa la oportunidad de acceder a un empleo productivo
que genere un ingreso justo, la seguridad en el lugar de trabajo y la
protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo
personal e integración social, libertad para que los individuos expresen
sus opiniones, se organicen y participen en las decisiones que afectan
sus vidas, y la igualdad de oportunidades y trato para todos, mujeres y
hombres.
El artículo 3ro de la Declaración Universal sobre Bioética y
Derechos Humanos determina la obligación de respetar plenamente la
dignidad humana, los derechos humanos y las libertades fundamenta-
les. Indicando que los intereses y el bienestar de la persona deberían
tener prioridad con respecto al interés exclusivo de la ciencia o la
sociedad.
El Estado juega un rol primordial en cuanto deber amparar a
su población, poniendo la mira en los sectores de mayor vulnerabili-
dad , de los conflictos bioéticos que la acechan. Es su responsabilidad
planificar y programar políticas públicas que asienten el desarrollo
humano, social y productivo de nuestro país.
En materia laboral, debe velar respecto de las obligaciones
contractuales generadas en virtud de un contrato de trabajo, inspeccio-
nando que se cumplan todo el plexo de normativas laborales existen-
tes, tanto a nivel individual, colectivo y de la seguridad e higiene en el
trabajo. Algunos doctrinarios577 han dislumbrado la incorporación en

577
Muñoz Poblete, Claudio, Vanegas López, Jairo, Enfoque desde la Bioética de
la relación Trabajador- Riesgo Laboral. Un tema pendiente para ser abordado.
[Link]/trabajoysociedad. 2013
365

el ámbito laboral de Comités de Bioética con funciones de asesora-


miento en conflictos éticos- laborales basados en acuerdos internacio-
nales.
3. Trabajo decente y las políticas de la Organización In-
ternacional del Trabajo
La OIT trabaja con distintos sectores de Argentina para alcan-
zar los ODS.
El tema se ha convertido en un objetivo universal.
Nuestro país se ha comprometido para el año 2020, desarro-
llar y ser partícipe en la puesta en marcha de una estrategia mundial
para el empleo de los jóvenes y aplicar el Pacto Mundial para el Em-
pleo de la Organización Internacional del Trabajo.
El trabajo decente ha sido integrado en las más importantes
declaraciones de derechos humanos, a saber : las Resoluciones de la
ONU y los documentos finales de las principales conferencias, inclu-
yendo el Artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos (1948), la Cumbre Mundial sobre desarrollo social (1995),
el Documento de la Cumbre mundial (2005), el segmento de alto nivel
de ECOSOC (2006), la Segunda década de las Naciones Unidas para
la erradicación de la pobreza (2008-2017), la Conferencia sobre el
desarrollo sostenible (2011) y en la Agenda 2030 para desarrollo sos-
tenible de las Naciones Unidas (2015).578
El objetivo global es promover el crecimiento económico sos-
tenido , inclusivo y sostenible , el empleo pleno y productivo y el
trabajo decente para todos.579
Diagramado todo esto mediante metas específicas relativas a
la protección social, la erradicación del trabajo forzoso y del trabajo
infantil, el incremento de la productividad, la acción a favor del em-
pleo de los jóvenes, la creación de PYME y el desarrollo de las com-
petencias, es una respuesta indispensable a las necesidades económi-
cas y sociales de las personas y de los gobiernos en todo el mundo.
Se estima que más de 600 millones de nuevos empleos debe-
rán ser creados de aquí a 2030, sólo para seguir el ritmo de crecimien-

578
[Link]
579
[Link]/global/topics/sdg-2030
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

to de la población mundial en edad de trabajar. Esto representa alrede-


dor de 40 millones de empleos al año.
El objetivo 8.7 de la Agenda de 2030 de Naciones Unidas
busca poner fin al trabajo infantil en todas sus formas de aquí al 2025,
y al trabajo forzoso de aquí al 2030. Según las últimas estimaciones de
la OIT, existen 25 millones de personas a nivel mundial que son víc-
timas del trabajo forzoso.
4. Trabajo infantil
El trabajo infantil existe en nuestro país. La realidad de esta
afirmación es contundente y se registra diariamente.
Una simple enunciación nos lleva al trabajo doméstico en ho-
gares de terceros, en empresas familiares o en el propio en ausencia
de los padres en forma habitual , el trabajo agrícola-ganadero, en las
curtiembres , en la industria textil y del calzado, en la minería, en la
construcción, en empresas metalúrgicas, siderúrgicas, en la fabrica-
ción de juegos de artificio, de ladrillos, la recolección de residuos en
la vía pública, la venta ambulante, el reparto de estampitas en los me-
dios de transportes, la mendicidad, la venta de productos en bares,
restaurantes, a automovilistas en la vía pública y manifestaciones
artísticas no autorizadas.
Pudiendo llegar hasta los casos más extremos como tráfico
de estupefacientes, la explotación sexual con fines comerciales, por-
nografía y turismo sexual.
Cuando hablamos de trabajo infantil lo relacionamos inmedia-
tamente con la pobreza, sin advertir que ésta también crece por la
labor del menor, creándose así un círculo vicioso que trae como coro-
lario la existencia de trabajadores poco o nada calificados y sin cono-
cimientos.
Se transforma en flagelo asumiendo modalidades que habi-
tualmente pasan ante nuestros ojos. Se plantea la dicotomía : trabajo
infantil visible o invisible.
No nos debemos desapegar de esta dura problemática que re-
quiere la implementación de acciones y compromiso eficientes, los
cuales se están concretando, como se podrá apreciar a lo largo del
artículo.
367

La Comisión Nacional para el Erradicación del Trabajo In-


fantil -CONAETI- lo define: “Trabajo infantil es toda actividad
económica o estrategia de supervivencia remunerada o no, realizada
por niñas y niños que no tienen la edad mínima de admisión al em-
pleo o trabajo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria o
que no cumplieron los 18 años si se trata de trabajo peligroso” 580
5. Marco normativo
Se entiende por trabajo adolescente el trabajo realizado por
personas de 16 y 17 años .
Por trabajo infantil peligroso se entiende aquellas actividades
laborales realizadas por personas menores de 18 años y que se encuen-
tran prohibidas por la normativa vigente.
El trabajo adolescente se encuentra protegido a través de un
plexo de disposiciones que emanan de las Leyes 20744, 26727, 26390
y 26844
Párrafo aparte es mencionar sucintamente la normativa apli-
cable en nuestro país, toda vez que la Reforma Constitucional del año
1994 ha incorporado a nuestro derecho interno, mediante el artículo
75 inciso 22, jerarquía constitucional a la Convención sobre los Dere-
chos del Niño, La Declaración Americana de los Derechos y Deberes
del Hombre, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto
Internacional de Derecho Civiles y Políticos, la Convención America-
na sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) y
Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas.
No se deben olvidar, los tratados internacionales de jerarquía
supra legal como la Declaración Socio Laboral del MERCOSUR y
los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo ratificados
por nuestro país.
Dentro de éstos últimos se deben mencionar los que tratan
distintos aspectos de la protección del menor en materia laboral:

580
Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil. El 25 de agosto
de 2000 a través del Decreto 719 es creada la Comisión Nacional para la Erradi-
cación del Trabajo Infantil (CONAETI), en el ámbito de la Secretaría de Trabajo
por Resolución M.T.E.y S.S.N° 141/03.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Convenio nro. 6 sobre el trabajo nocturno de los menores en


la industria ratificado con fecha 30/11/33.
Convenio nro. 16 sobre examen médico de los menores (tra-
bajo marítimo) ratificado con fecha 26/5/1936.
Convenio nro. 58 sobre la edad mínima (trabajo marítimo)
ratificado con fecha 17/02/55 ( revisado).
Convenio nro. 77 sobre el examen médico de los menores
(industria) ratificado con fecha 17/02/55.
Convenio nro. 78 sobre el exámen medico de los menores
(trabajos no industriales) ratificado con fecha 17/02/55.
Convenio nro.79 sobre trabajo nocturno de los menores (tra-
bajos no industriales) ratificado con fecha 17/02/55.
Convenio nro. 90 sobre el trabajo nocturno de los menores
(industria) (revisado) ratificado con fecha 24/09/56.
Convenio nro. 124 sobre exámen médico de menores ( trabajo
subterráneo) ratificado con fecha 20/06/1985.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos adopta-
da y proclamada por la Resolución de las Asamblea General en el año
1948 dispone en su artículo 4: “ Nadie estará sometido a esclavitud ni
a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en
todas su formas”.
Y el artículo 25 establece en su apartado segundo: “… La
maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia espe-
cial…”
La Declaración Americana de los Derecho y Deberes del
Hombre aprobada en la Conferencia Internacional Americano en
Bogotá, Colombia en el año 1948 dispone en su capítulo I el Derecho
de protección, cuidados y ayudas especiales a la maternidad y a la
infancia.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos suscrip-
ta en San José de Costa Rica el 22 de noviembre de 1969 en la Confe-
rencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos, fue
aprobada por nuestro país según Ley 23.054. Dispone en su art.6:
369

“Prohibición de la esclavitud y servidumbre” y en su artículo 19 espe-


cíficamente estable los derechos del Niño: “ Todo niño tiene derecho
a las medidas de protección que su condición de menor requieren por
parte de su familia, de la sociedad y del Estado”.
Por su parte el Pacto Internacional de Derecho Económicos,
Sociales y Culturales , adoptado, ratificado y firmado por la Asamblea
General de las Naciones Unidas el día 16 de diciembre de 1966 en la
ciudad de Nueva York y aprobado por la República Argentina me-
diante la Ley 23.313 dispone en su artículo 24 apartado 1: ”Todo niño
tiene derecho, sin discriminación alguna por motivos de raza, color,
sexo, idioma , religión, origen nacional o social, posición económica
o nacimiento a las medidas de protección que su condición de menor
requiere, tanto por parte de su familia como de la sociedad y del Es-
tado…”
El documento internacional más importante en cuanto a la
defensa y protección es la “Convención sobre los Derechos del Ni-
ño”. Fue adoptada, ratificada y firmada por la Asamblea General de
las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y aprobada por el
país mediante la Ley 23.849 (B:O: 22/10/90).
Considera “…que el niño debe estar plenamente preparado
para una vida independiente en sociedad y ser educado en el espíritu
de los ideales proclamados en la Carta de las Naciones Unidas y , en
particular, en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igual-
dad y solidaridad…”
Su artículo 1 dispone que: “…se entiende por niño todo ser
humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la
ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”.
Nuestro Congreso ha sancionado la Ley 26.390, con fecha
24 de junio , referida a la “Prohibición del trabajo infantil y protección
del trabajo adolescente”.
La Ley 26.390, posee disposiciones sobre el trabajo de meno-
res que se adecúan a los términos ratificados del Convenio nro. 138
O.I.T., cumpliendo así, nuestro país, con el compromiso internacional
asumido como Estado miembro.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sancionó el 14 de Oc-
tubre de 1999, la LEY 265 que establece la autoridad administrativa
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

del Trabajo disponiendo la competencia, las facultades y funciones de


la misma, además de regular un procedimiento de comprobación y
juzgamiento de infracciones a las normas que regulan la prestación de
trabajo y de la Seguridad Social.
Dentro de las facultades de inspección, en su artículo 18 inci-
so “e” establece que se considera infracción muy grave “ la violación
de las normas relativas a trabajo de menores”.
Asimismo, la Ley 275 aprueba el convenio denominado “Pac-
to Federal del Trabajo” celebrado con el Gobierno Nacional, el Go-
bierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los representantes
de las Provincias, con fecha 11 de noviembre de 1999.-
La Ley 25212 ratifica el Pacto Federal del Trabajo que aprue-
ba el proyecto de creación del Consejo Federal de Trabajo (CFT)
integrado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, las admi-
nistraciones del trabajo de cada una de las provincias y de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.
La Ley 25877 en el Titulo III: Administración del Trabajo,
Capítulo I: Inspección del trabajo, crea el Sistema Integral de Inspec-
ción del Trabajo y de la Seguridad Social destinado al control y fisca-
lización del cumplimiento de las normas del trabajo y de la seguridad
social en todo el territorio nacional, en cumplimiento de las exigencias
establecidas en los Convenios OIT nros. 81 y 129.-
La Ley 26940 establece la ¨Promoción del trabajo Registrado
y Prevención del Fraude Laboral.
Asimismo, la Ley 26364 versa sobre la Prevención y Sanción
de la Trata de Personas y Asistencia a sus Victimas, modificada por la
Ley 26.842 .
Nuestro Congreso ha sancionado la Ley 26.390, , referida a la
“Prohibición del trabajo infantil y protección del trabajo adolescen-
te”.Modifica esencialmente un amplio plexo normativo referido a la
problemática de la tarea de los menores que se encontraba contem-
plada en las siguientes Leyes: 1) Contrato de Trabajo (Ley 20.744), 2)
Régimen Nacional del Trabajo Agrario (Ley 22.248, 3) Asociaciones
Sindicales (Ley 23.551), 4) Contrato de aprendizaje (art. 1 Ley
25013) ) y 5) el decreto de servicio doméstico (D/Ley 336/56).-
371

En virtud de su artículo 24 eleva la edad mínima de admisión


al empleo de 14 años a 15 años, extendiéndose progresivamente a 16
años a partir del 25 de mayo de 2010.
Resulta interesante el trabajo elaborado por un grupo interdis-
ciplinario del MTE y SS, titulado “Por una niñez sin trabajo infantil”
en cuanto analiza el concepto de niñez. Allí se señala que se utiliza
la palabra “ niñez” como sinónimo de infancia pero hay que hacer
una distinción al respecto pues no significan lo mismo. (“Por una
Niñez sin trabajo infantil” Material teórico operativo sobre la proble-
mática del Trabajo Infantil. Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguri-
dad Social. Secretaría de Trabajo.)
La niñez es aquel período cronológico dentro del crecimiento
de los seres humanos que comprende, según el artículo 2 de la Con-
vención sobre los Derechos del Niño (Ley 23.849) , desde el naci-
miento hasta los dieciocho (18) años de edad .
La infancia hace referencia al estadio evolutivo de un ser hu-
mano que abarca desde el nacimiento hasta los doce (12) o catorce
(14) años aproximadamente.
Por lo tanto, niñez, sustantivo colectivo de niños y niñas, in-
cluye a la infancia, pero también a la adolescencia.
La adolescencia es un período evolutivo particular de desarro-
llo que tiene características diferentes de la infancia y se extiende
entre los doce (12) a catorce (14) años de edad hasta los dieciocho
(18) años aproximadamente.
De esta forma, al utilizar niñez e infancia como sinónimos,
además de estar cometiendo un error conceptual, estaríamos supri-
miendo la categoría de adolescencia.
Mediante Decreto 1117/16 se listan los trabajos peligros y
prohibidos para las personas menores de 18 años en cumplimiento del
Convenio OIT nro. 182 sobre la Eliminación de las Peores Formas de
Trabajo Infantil.
La OIT señala que: “…Convenio sobre las peores formas de
trabajo infantil, 1999 (núm. 182): se trata de un convenio fundamen-
tal que es el instrumento ratificado con mayor rapidez en la historia
de la OIT el cual, celebra este año su décimo aniversario. Su récord
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

inigualable de 169 ratificaciones en diez años refleja sin duda un


deseo político mayor de erradicar el trabajo infantil, en particular en
sus peores formas, como un factor principal en los esfuerzos tendien-
tes a la reducción de la pobreza y la recuperación de la crisis; su
enfoque multifacético constituye un buen ejemplo de las acciones que
deberían llevarse a cabo para garantizar que la ratificación da origen
a un progreso constante y notable de aplicación…”
Y que la Argentina adoptó “…una prohibición amplia del
trabajo infantil en todas sus formas, sin tener en cuenta si existe o no
un contrato de trabajo o si el trabajo es o no remunerado, acompaña-
da de una disposición expresa en virtud de la cual los servicios de
inspección del trabajo deben ejercer su control para reforzar esta
prohibición…”581
6. Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del
Trabajo Infantil
En la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sosteni-
da del Trabajo Infantil, realizada en nuestro país durante los días 14 y
15 del mes de noviembre de este año, el director general de la OIT
reconoció los avances realizados en esta materia en los últimos veinte
años.
Empero, advirtió que resta mucho camino por recorrer para
acabar con el trabajo infantil en todas sus formas, ya que todavía exis-
ten 152 millones de niños y niñas víctimas del trabajo infantil, y llamó
a la comunidad internacional a trabajar de manera conjunta para lograr
su total erradicación de aquí al 2025.
La subsecretaria de Políticas de la Seguridad Social582 afirma
que: “El abanico de acciones que lleva a cabo el Ministerio de Traba-
jo (MTEySS) tiene como objetivo primario lograr sentar las bases para
el empleo pleno y el trabajo decente, temas gravitantes para lograr el
Desarrollo sustentable del Estado, guiados también por el espíritu de
la Agenda 2030”, …“Una de las metas que tenemos bajo nuestra
responsabilidad es la 8.6 que busca reducir la proporción de jóvenes
que no están empleados y no cursan estudios ni reciben capacitación.

581
Informe de la Comisión de Aplicación de Normas, 98 Reunión 2009.
582
Alejandra Breggia
373

Un ejemplo es `Empleo Joven´, una política integral de inserción


laboral y formación”.
Asevera que la adaptación de los ODS a la Argentina y a su
cartera en especial puede ser compleja por varios motivos. En primer
lugar porque nuestro país, en varias de sus acciones, supera las metas
propuestas por la ONU. Por otro lado, la dificultad de contar con datos
estadísticos condiciona el poder pautar metas a futuro. “Para sortear
estas dificultades nos apoyamos en la labor del equipo interno que
trabaja en la adaptación de la agenda”, sostiene.
La Argentina enfrenta el cumplimiento de un Tercer Plan Na-
cional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección
del Trabajo Adolescente, cuyo marco temporal es del año 2018 al
2022.-
El Ministerio de Trabajo , Empleo y Seguridad Social informa
que a través de la Dirección de Erradicación del Trabajo Infantil y con
la cooperación técnica de OIT y UNICEF, se propuso desarrollar una
estrategia de revisión del Plan Estratégico 2016-2020.
Dicha táctica se basó en el desarrollo de contenidos teórico-
metodológicos de planificación estratégica sobre la base de los hallaz-
gos, aportes y recomendaciones de la Evaluación Independiente de los
Planes Estratégicos de 2006-2010 y 2011-2015. El análisis del Plan
Estratégico en revisión se centró en su estructura propositiva y en la
identificación de los determinantes del trabajo infantil, la cadena de
resultados y el encuadre en los ODS 2030. Todo el proceso se trazó
con base en un amplio debate y participación de todos los miembros
plenos de la CONAETI.
Los países del bloque MERCOSUR diseñaron el Plan Regio-
nal de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil en el MERCO-
SUR que tiene entre sus objetivos conocer de manera fehaciente la
dimensión, alcance y diversidad de la problemática en la región para
dar cumplimiento a las normas que contribuyan a prevenir y erradicar
el trabajo infantil.
Nuestro Plan Nacional se encuentra alineado con los propósi-
tos del Plan Regional MERCOSUR y con su propuesta de trabajo que
tiene, como finalidad última, desarrollar una política regional para la
prevención y erradicación del trabajo infantil en el MERCOSUR.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

El Plan Nacional se construyó abordando los determinantes


del trabajo infantil, basados en los informes realizados por agencias
internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
y UNICEF, investigaciones académicas y estudios específicos.
Algunos ejemplos de “determinantes de trabajo infantil” son:
-creencias culturales que justifican, naturalizan y lo toleran, -carencia
de diagnóstico actualizado para el diseño y gestión en políticas públi-
cas para erradicarlo, -ingresos familiares escasos y escasa oferta de
trabajo para los adultos,- escaso o nulo control del cumplimiento de la
normativa existente en este tema, entre otros.
Posee tres ejes de acción: transversal, de prevención y de res-
titución de derechos. Apuntalan a la difusión, capacitación y forma-
ción acompañado con la evaluación y el monitoreo. Asimismo a un
fortalecimiento institucional y familiar
Los países que firmaron los objetivos para 2030 han alcanza-
do un compromiso para abordar la pobreza infantil en todas sus di-
mensiones. Teniendo en cuenta este compromiso, necesitan actualizar
constantemente los datos sobre la identidad de las personas pobres y
las características de su pobreza con el fin de monitorear el progreso,
determinar cuales son las lagunas y orientar las políticas y programas,
todo con el fin de garantizar que los niños vulnerables no se queden
atrás.
Los esfuerzos para medir la pobreza infantil no son nuevos.
De hecho, muchos países ya han tomado medidas para generar datos
sobre cuantos niños viven en la pobreza, tanto sobre la base del um-
bral internacional de extrema pobreza de 1,90 dólares al día como
mediante las líneas de pobreza nacionales. También existen metodo-
logías bien establecidas, mencionados anteriormente, para captar la
magnitud de la pobreza multidimensional infantil, y estas mediciones
pueden complementar las medidas monetarias.583

583
Medida universal de la pobreza infantil, Estado mundial de la infancia 2016,
UNICEF. -
375

Kailash Satyarthi584, Premio Nobel de la paz y fundadora de la


Fundación en favor de la Infancia sostiene: “…Todos los niños mere-
cen un comienzo justo y equitativo en la vida. Merecen libertad y
tener una infancia. Merecen una educación amplia, integral y de cali-
dad… Es preciso considerar estas cuestiones no solo como derechos
sino como el vehículo hacia una sociedad más participativa y sosteni-
ble…Nuestra generación podría ser la que ponga un punto final a la
maldad de la esclavitud infantil. Podemos proporcionar una educa-
ción para cada niño. ...Tenemos una oportunidad para abrazar la paz,
la equidad, la inclusión y el desarrollo sostenible, garantizando la
libertad para todos…
Pero solo podremos hacerlo cuando los gobiernos, las empre-
sas, la sociedad civil y los ciudadanos se unan, y cuando cada uno
desempeñe su papel deliberadamente y con eficacia.
Necesitamos a los gobiernos para establecer políticas que ten-
gan en cuenta a la infancia e inviertan adecuadamente en la educación
y los jóvenes. Los gobiernos ya no pueden pasar por alto los argumen-
tos económicos contra el trabajo infantil.
Las tecnologías de la información y la comunicación son con-
sideradas en el Plan Nacional, un recurso fundamental en varios pro-
cesos del cumplimiento de los objetivos de este Plan Estratégico.
Boris Lopicich explica que el uso de tecnologías cada vez
más pedagógicas para promover la inclusión social, el pensamiento
crítico y un mejor aprendizaje de la educación ambiental es una ten-
dencia de distintos países que han visto en las Tecnologías de la In-
formación y Comunicación ( TICS) una herramienta clase en la for-
mación de las nuevas generaciones.
Es necesaria una innovación en la educación y los adelantos
tecnológicos tienen y tendrán un papel de importancia en estos proce-
sos de actualización y renovación . El acercamiento a la tecnología
crea nuevas oportunidades en cuanto a la inclusión social que logran.
El conocimiento ya no pertenece a pocos, sino que se encuentra globa-
lizado.

584
Que estamos esperando ¿las sociedad sostenibles comienzan con los niños?.
Estado mundial de la infancia 2016. Informe UNICEF Una oportunidad para cada
niño.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Es importante asegurar la inclusión social en términos de


oportunidades y resultados tecnológicos a través de las instituciones
públicas como escuelas, museos, bibliotecas, academias, centros co-
munitarios, dando acceso a la población, de todas las edades a las
TICs. Empero esta política implica un aumento significativo de los
recursos de las instituciones públicas, municipales, provinciales, na-
cionales, como así también de programas de subsidios para la compra
de equipos tecnológicos para la población de escasos recursos.
La educación de tópicos respecto de la bioética , como el
respeto a la vida y la calidad de vida, a los valores dentro de la socie-
dad, a través de las TICs puede generar en los estudiantes un pensa-
miento crítico y de la sostenibilidad respecto a la educación medio
ambiental, como el desarrollo de una sentido de responsabilidad en
cuanto a numerosos temas que atañen al desarrollo de los niños, niñas
y adolescentes.-
7. Últimas reflexiones
Las sociedades sostenibles solo pueden tener un futuro prós-
pero cuando sus niños se encuentran seguros, educados y sanos.
Poner fin al trabajo infantil, a la esclavitud, a la trata y a la
violencia contra los niños, niñas y adolescentes tiene una relación
directa con el logro de la mayoría de los otros objetivos de desarrollo.
No se puede afirmar que se ha erradicado la pobreza mientras
exista trabajo infantil y falta de oportunidades para los adolescentes.
Es necesario forjar una voluntad para un futuro mejor, junto
con el compromiso de un esfuerzo coordinado de múltiples actores
sociales (empleadores, organizaciones sindicales, miembros de los tres
poderes del Estado, gobiernos provinciales y municipios).
Por lo expuesto, surge en forma tangible que la República Ar-
gentina asume y cumple, en la medida de sus posibilidades, dentro de
la problemática inmersa como país sudamericano, los compromisos
asumidos ante los foros internacionales a fin de alcanzar el logro de
los objetivos mundiales de desarrollo sostenible, en cuanto al analiza-
do.
El marco normativo es vasto y la ejecución del Plan Nacional
de Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adoles-
377

cente (2018-2020) contribuye al cumplimiento del ODS 8 y en parti-


cular con la Meta 8.7.
Es dable destacar que los objetivos de la Agenda 2013 son
indivisibles y entre ellos existe una interdependencia y transversali-
dad, que para su estudio pueden ser clasificados en una dimensión
económica, social y de medio ambiente.
La dimensión económica se observa en los Objetivos 8 – Tra-
bajo decente y crecimiento económico- que es el analizado en el pre-
sente. Frente a éste , se encuentran el Objetivo 9 – Industria, innova-
ción e infraestructura-, el Objetivo 10- Reducción de las desigualdades
y el Objetivo 12- Producción y consumo responsable-, los cuales
coadyugan al comentado.
Es necesaria la toma de conciencia en la forma de actuar
oportuna y adecuadamente en la formulación de decisiones sustenta-
bles, basadas en los principios de la bioética, valorándose los avances
del conocimiento científico, técnico y el acompañamiento normativo.
Sin dejar de lado, los valores sociales y las necesidades que nuestro
país posee.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
379

El Patronato Nacional de Menores y la protección


integral de los Derechos de la Niñez
por SILVIA CRISTINA SEGOVIA585

Sumario: 1. Introducción. 2. Concepto de “niño”. 3. El modelo de


Patronato. 4. El modelo de la protección integral de los Derechos de los
niños, niñas y adolescentes. 5. Breve reseña histórica. 6. Los menores y
la intervención del Estado. 7. La Ley de Protección Integral de Derechos
de Niñas, Niños y Adolescentes. 8. Conclusión

“No hay causa que merezca más alta prioridad que


la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la
supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las
naciones y, de hecho, de la civilización humana”.
Plan de Acción de la Cumbre Mundial a favor de la Infancia,
septiembre de 1990
1. Introducción
La reforma de la Constitución Nacional llevada a cabo en el
año 1994, introdujo nuevos valores y principios en materia de
Derechos Humanos, ha marcado un antes y un después en la manera
de ver y tratar a los sujetos menores de edad, al incorporar en el art.
75, inc. 22, Declaraciones, Convenciones y Pactos Internacionales que
pasan a ser complementarios de los derechos y garantías, otorgando de
manera directa jerarquía constitucional a once instrumentos
internacionales de derechos humanos que enumera taxativamente,
entre los que se encuentra la Convención sobre de los Derechos del
Niño (1989), a la que nuestro país adhiere mediante la ley nacional Nº
23.849 sancionada el 27 de septiembre de 1990 y promulgada de
hecho el 16 de octubre de 1990.

585
Silvia Cristina Segovia. Profesora de Filosofía, Psicología y Pedagogía, se
desempeño: en la Dirección Nacional de Educación Agropecuaria. Ministerio de
Educación y Justicia de la Nación y en la Dirección Nacional de Protección del
Menor y la Familia del Consejo Nacional del Menor y la Familia (CONMyF).
Abogada, en la actualidad se desempeña como Asesora Legal en la Secretaría
Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. (SENNAF). Doctoranda en el
Doctorado de Ciencias Jurídicas en la Universidad del Museo Social Argentino.
(silviacristinasegovia@[Link])
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

En el ámbito nacional en 2005 entra en vigencia la ley


nacional 26.061, de Protección Integral de los Derechos de Niños,
Niñas y Adolescentes, que deroga la ley nacional 10.903 (1919) del
patronato de menores.; en el ámbito de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires se sanciona la ley 114.
Surgen nuevos paradigmas, nuevos modelos a seguir, nuevos
conceptos de niño. Ya no va más la formula: “niño abandonado =
delincuente”, al que hay que aislar, dejamos atrás la doctrina de la
situación irregular, en la que el menor era objeto de protección, de
tutela y damos lugar a la doctrina de la protección integral de los
derechos de los niños, donde el niño es sujeto pleno de derechos, que
en aquellos casos en los que son vulnerados deben ser restituidos.
Es necesario hacer una mirada retrospectiva y universal,
trazar una línea del tiempo para lograr comprender la importancia del
nuevo paradigma que establece que los niños son seres humanos y que
tienen derechos que han de ser respetados, brindándoles una
protección integral.
Existen obras literarias, como por ejemplo “Oliver Twist”
(1838 Charles Dickens), “Grandes Esperanzas” (1861 Charles
Dickens), retrata la vida y sueños de un huérfano y fílmicas como
“Les Choristes” (2004 Christophe Barratier) o “la cage aux
rossignols” (1945 film de Jean Drèville) muestra como es un internado
dónde son derivados por el sistema judicial los menores de edad que
por mala conducta o porque han quedado huérfanos, en otros casos los
niños son entregados al Estado por sus propios progenitores por
encontrarse en un estado de necesidad, hambruna, situaciones en las
que no pueden hacerse cargo de sus hijos y son recluidos, que retratan
la cruda realidad, la verdad de cómo fue en el pasado y también otras
que relatan situaciones no menos drásticas de abusos como la historia
de Saphire en “Preciouse”, “La Raulito” (film de Lautaro Murúa), “La
Raulito. Golpes Bajos” (film documental de Emilio Sierra), “Crónicas
de un niño solo” (film de Leonardo Fabio) “Canción para un niño en
la calle” (Mercedes Sosa) que relatan los tristes aconteceres de la
niñez abandonada, abusada y sometida, nacidas en el seno de familias
paupérrimas, situaciones en las que se puede observar que no se
respetan los derechos fundamentales de los menores de edad, son un
espejo donde claramente se puede ver la vulneración de los derechos.
381

Para alcanzar a entender la importancia que tiene esta reforma


y las subsiguientes normas que se dictaron en consecuencia, es
necesario hacer un poco de historia, remontándonos, de ser necesario a
la época en que todo comenzó.
Hablamos de los Derechos de la infancia, niñez y
adolescencia, etapas del desarrollo humano. Pero, ¿A partir de qué
momento histórico se los comenzó a reconocer? ¿ Cómo eran
considerados los sujetos menores de edad?. Acaso contaban con un
trato especial, preferencial, diferenciado al de los adultos?
A los niños, niñas y adolescentes que se encontraban en
situación de vulnerabilidad social ¿se les otorgaba algún beneficio?
¿Cuáles eran los procedimientos para atender las demandas sociales
respecto de la niñez pobre, abandonada, carente de recursos para su
subsistencia?
2. Concepto de “niño”
La Real Academia Española586, dice que el vocablo niño
proviene de la voz infantil “ninno”, es un adjetivo que significa: “Que
está en la niñez”; “Que tiene pocos años”, “Que tiene poca
experiencia”.
La Convención en su artículo primero dice “se entiende por
niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en
virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría
de edad” (CDN 1989)587.
La ley 26.061, en su artículo primero establece que el objeto
de la ley es la protección integral de los derechos de niños, niñas y
adolescentes que se encuentran en el territorio de la República
Argentina y retoma el concepto dado en la Convención de los
Derechos del Niño.
Los principios establecidos y enumerados en la Convención
de los Derechos del Niño pasan a ser el pilar sobre el que se
fundamentarán todas las normativas del derecho interno de la
586
[Link]
587
“Breve historia de la proteccion al niño argentino”, (ONU), 1ª. ed. 1ª. Reim.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Secretaría de Derechos Humanos y
Pluralismo Cultural, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Presidencia de
la Nación,
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

República Argentina, en lo que a los derechos de la niñez y


adolescencia se refiere.
El Código Civil y Comercial de la Nación (2015)588, nos dice
que la existencia de la persona humana comienza con la concepción.
(Art.19). En la Sección 2ª, en el artículo 25, dice que menor de edad es
una persona que no ha cumplido dieciocho años y denomina
adolescente a la persona menor de edad que ha cumplido trece años.
3. El modelo de Patronato
En la Argentina a comienzos del 1900, reinaba el descontento,
se vivía un clima de tensión con “la huelga en los Talleres Metalúrgi-
cos Varsena”, hubo lucha por parte de los trabajadores y represión por
parte de la policía y los militares; los trabajadores luchaban por un
salario digno y por mejores condiciones de salubridad en el trabajo,
reducción horaria de la jornada laboral de 11 horas a 8 horas, vigencia
del descanso dominical y reposición de los delegados y resistencia por
parte de los obreros, dieron como resultado la llamada “Semana Trá-
gica”589.
Estos hechos enunciados son algunos de los acontecimientos
que sirvieron de causa y antecedente inmediato, para que se promulga-
ra una ley de protección de la infancia, que la sociedad estaba recla-
mando
El Dr. Luis Agote590, llevaba muchos años (10) intentando
que se aprobara su proyecto de ley, en diferentes sesiones manifesta-
ba la necesidad de dictar una ley que protegiese a la niñez que se en-
contraba en situación de abandono y en peligro moral y material. Su

588
Caramelo, Gustavo, Picasso, Sebastián, Herrera, Marisa “Codigo civil y
comercial de la nación comentado”, 2ª. Ed, Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
INFOJUS. Mayo 2016. Libro Primero. Parte General. Titulo I. Persona Humana.
Capítulo 1. Comienzo de la Existencia. Arts. 19, 25
589
Presidencia de Hipólito Yrigoyen, el conflicto obrero fue sofocado por medio
de las armas, hubo muchos heridos y muertos, los intentos de Yrigoyen por
calmar las aguas y armonizar no dieron resultados, y las consecuencias fueron
devastadoras, la crisis y el conflicto se extendió al territorio nacional de Santa
Cruz, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca, Mar del Plata.
590
Dr. Luis Agote, Médico, Diputado Nacional (19010-1916) por el partido
conservador y Senador Provincial, fue su idea la creación del Patronato Nacional
de Menores Abandonados.
383

discurso, influenciado por las ideas europeas de la época, relacionado


con la organización “Save The Children Fund”591 y el “Higienismo
Vernáculo”, al fin fue escuchado y se promulgó la Ley 10903 (1919),
esta ley también se la conoce como Ley Agote, ya que fue quien parti-
cipó en la redacción e impulsó.
La principal finalidad de la ley fue dar una respuesta a la
problemática de la niñez abandonada, huérfana, vagabunda,
anarquista, delincuente, situación que fuera planteada por miembros
afligidos integrantes de la sociedad de aquel entonces.
“Después que en el año 1919, el notable benefactor Dr. Luis
Agote, consiguió la promulgación de la ley 10.903, a su impulso sur-
gió una institución privada que se llamó “Asociación Tutelar de Me-
nores”, puso en marcha varios establecimientos e implantó por prime-
ra vez en nuestro país el régimen familiar. Por Decreto Nº 29.308/47
esta Asociación fue incorporada a la Dirección Nacional de Asistencia
Social, quedando bajo la supervisión de la Dirección de menores.”592
Es aquí donde comienza a evidenciarse la doctrina de la si-
tuación irregular con una normativa propia para los menores de edad
(ya el Código de Vélez lo trataba como incapaz de hecho al menor de
edad) o también llamado modelo tutelar, dónde el menor es objeto de
tutela porque es considerado incapaz, incompleto, la ley del patronato
de menores parte del supuesto que el niño huérfano o abandonado es
objeto de protección, pues se encuentra en peligro moral y/o material,
otorgándole plenos poderes al Estado para disponer des este menor
judicialmente por tiempo indeterminado.
Gustavo Feldman, en su libro “Los Derechos Del Niño”
(1998) dice: El vocablo jurídico “niño” da la idea de esa minoridad
social titular de amplios y mayores prerrogativas, en cambio el voca-
blo “menor”, nos trae a la mente una suerte de estado de minusvalía o

591
Organización fundada en Londres, Inglaterra, Reino Unido, en abril 15 de
1919, por Eglantyne Jebb y su hermana, Dorothy Buxton
592
Nievas, María “Breve historia de la proteccion al niño argentino”, en El
Monitor de la Educación Común ([Link]). (Revista creada por Domingo
Faustino Sarmiento en el año 1881, en su cargo de Superintendente General de
Escuelas.)
[Link]
nitor_12041.pdf?sequence=1
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

falta de capacidad más emparentado con el derechos privado, con la


materia civil y comercial. Los derechos del niño serán entonces un
plexo normativo que contenga las prerrogativas jurídicas específicas
de todas las personas físicas que transitan su vida desde la concepción
hasta los 18 años de edad, límite éste consagrado por la Convención
de los Derechos del Niño (Asamblea General de la ONU del 20 de
Noviembre de 1989, en vigencia desde el 02/09/1991) en el derecho
Argentino por la Ley 23.849, que la receptó con reservas.
La distinción terminológica es necesaria, pues cuando habla-
mos de protección del menor, con una connotación totalmente negati-
va del vocablo “menor” en virtud de la ecuación MENOR = DELIN-
CUENTE, porque un niño en estado de abandono, que necesita salir a
la calle en busca del sustento, tratando de conseguir dinero para co-
mer, ya sea porque sus padres no tienen trabajo o que no les alcanza
para cubrir las necesidades mínimas, como son un techo, un plato de
comida, vestimenta o porque ha quedado huérfano y cuando hablamos
de protección de los derechos del niño, se hace habla de proteger los
derechos de los que es titular el niño, sujeto de derechos, que han de
ser respetados y restituidos en aquellos casos en que fueran vulnera-
dos.
Dice García Méndez y Carranza que: “La "doctrina" de la si-
tuación irregular, confunde (activa e intencionalmente) la protección
de una categoría de sujetos débiles con la legitimación de formas
irrestrictas de intervención coactiva sobre los mismos. La protección
de un supuesto "menor delincuente-abandonado", constituye la mate-
ria prima sobre la cual se apoya una endeble pero persistente cons-
trucción que sirvió y todavía hoy sirve de base al (no) derecho de
menores latinoamericano. Un no derecho que corresponde perfecta-
mente a una no infancia.”
4. El modelo de la protección integral de los Derechos de
los niños, niñas y adolescentes
Este modelo reconoce como antecedente la Declaración de
Ginebra sobre los Derechos del Niño (1924)593. Y los principios fue-
ron redactados luego de la primera guerra mundial, que había dejado

593
Sociedad de las Naciones (SDN),en [Link]
1924/
385

como saldo millones niños huérfanos, hambrientos, desplazados por


toda Europa, Eglantyne Jebb594, afirmaba que “los niños no son en
absoluto los responsables de las guerras y son la mejor esperanza para
evitar otra”595. El objetivo de la organización que fundo junto a su
hermana Dorothy Buxton fundaran en 1919 en Londres “Save The
Children Fund”, era asegurar que todos aquellos niños, cualquiera que
fuera la circunstancia en la que se encontraran, tuvieran siempre un
refugio, apoyo y la ayuda que necesitaran; estos principios van a ser la
base fundacional de los Derechos de la infancia y adolescencia.
Las Declaraciones, Pactos y Convenciones Internacionales
fueron los primeros documentos suscriptos por los países y contienen
grandes principios. Las Declaraciones pueden clasificarse como re-
gionales, universales y sobre temas específicos.
Regional Universal Especìfico
1948 Declaración Ame- 1949 Declaración 1959 Declaración de
ricana de los Derechos de los Derechos los Derechos del
del Hombre Humanos Niño
1969 Pacto de San José 1966 Pacto Inter- 1989 Convención
de Costa Rica o Con- nacional de Dere- Internacional de los
vención Americana de chos Civiles y Derechos del Niño
Derechos Políticos.
Humanos 1966 Pacto Inter-
nacional de Dere-
chos Económicos
Sociales y Cultura-
les

En la Constitución Nacional en el inc. 23 del Art. 75 (1994)


dice: “Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen
la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejerci-
cio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los trata-
dos internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular

594
[Link]
[Link]
595
[Link]
[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con
discapacidad”.
Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en
protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo
hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la ma-
dre durante el embarazo hasta el tiempo de lactancia.
En la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
en el Capítulo Décimo, Art. 39 Niños, Niñas y Adolescentes, establece
que: “La ciudad reconoce a los niños, niñas y adolescentes como
sujetos activos de sus derechos, les garantiza su protección integral y
deben ser informados, consultados y escuchados. Se respeta su inti-
midad y privacidad. Cuando se hallen afectados o amenazados pue-
den por sí requerir intervención de los organismos competentes.
Se otorga prioridad dentro de las políticas públicas, a las
destinadas a las niñas, niños y adolescentes, las que deben promover
la contención en el núcleo familiar y asegurar:
1. La responsabilidad de la Ciudad respecto de los privados
de su medio familiar, con cuidados alternativos a la institucionaliza-
ción.
2. El amparo a las víctimas de violencia y explotación sexual.
3. Las medidas para prevenir y eliminar su tráfico.
Una ley prevé la creación de un organismo especializado que
promueva y articule las políticas para el sector, que cuente con uni-
dades descentralizadas que ejecuten acciones con criterios interdisci-
plinarios y participación de los involucrados. Interviene necesaria-
mente en las causas asistenciales.”
La Convención de los Derechos del Niño, fue adoptada por la
Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989.
La República Argentina aprobó la Convención mediante la
ley 23.849 del 27/09/1990, incorporándola a su derecho positivo de
acuerdo a la Constitución vigente, en virtud de lo previsto en el
“Artículo 31.- Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su
consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las
potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación; y las
387

autoridades de cada provincia están obligadas a conformase a ella,


no obstante cualquiera disposición en contrario que contengan las
leyes o constituciones provinciales, salvo para la provincia de Buenos
Aires, los tratados ratificados después del Pacto de 11 de noviembre
de 1859,” 596
Es a partir de la reforma constitucional del año 1994, a través
del inc. 22 del artículo 75, que otorga expresamente a la Convención
de los Derechos del Niño rango constitucional. En efecto, este artículo
establece que los tratados internacionales tienen jerarquía superior a
las leyes y las Declaraciones, Convenciones y Pactos –que los nombra
taxativamente- tienen jerarquía constitucional, aclarando que no
derogan los artículos contenidos en la primera parte sino que son
complementarios de los derechos y garantías establecidos e indica la
forma en que podrán ser incorporados al bloque de constitucionalidad
en el futuro otros tratados.
“La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre; la Declaración Universal de Derechos Humanos; la
Convención Americana sobre Derechos Humanos; el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo
Facultativo; la Convención sobre la Prevención y la Sanción del
Delito de Genocidio; la Convención Internacional sobre la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial; la
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer; la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la
Convención sobre los Derechos del Niño; en las condiciones de su
vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno
de la primera parte de esta Constitución y deben entenderse
complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos.
Sólo podrán ser denunciados, en su caso, por el Poder Ejecutivo
Nacional, previa aprobación de las dos terceras partes de la totalidad
de los miembros de cada Cámara.
Los demás tratados y convenciones sobre derechos humanos,
luego de ser aprobados por el Congreso, requerirán del voto de las

596
[Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara


para gozar de la jerarquía constitucional.”597
5. Breve reseña histórica
Nos remontamos a la época de la Colonia, encontramos un
antecedente a finales del Siglo XVII, “La primera fundación para la
asistencia de niños fue la casa de Recogimiento para menores pobres
y huérfanos puesta en marcha por el Cabildo en 1692, en el edificio
del Hospital” San Martín y cerrado en 1702 cuando el Rey ordenó el
restablecimiento del nombrado Hospital.598
A finales del Siglo XVIII. Se funda el “Hospital y Casa de
Niños Expósitos” (hoy es El Hospital General de Niños Pedro de
Elizalde es el hospital pediátrico más antiguo del continente
americano).
“Fue fundado por el Virrey del Río de la Plata Juan José
de Vértiz y Salcedo el 14 de julio de 1779, (…), y el 7 de agosto
de 1779 recibió a su primer paciente. Desde ese momento
acompañó el nacimiento de la Argentina como nación; sus
médicos acompañaron a los ejércitos patrios (Madera, Argerich) y
en su imprenta se imprimió nuestra acta de independencia. (Los
fondos para sostener la institución, se podrían obtener de los bienes
que habían pertenecido a los jesuitas de la Compañía de Jesús antes de
su expulsión en 1767.)
Originalmente se encontraba en la esquina de las actuales
calles Perú y Alsina, en un edificio que había pertenecido a los
desterrados Jesuitas. En 1784 se dispuso que la Hermandad de la
Santa Caridad se hiciera cargo de su dirección y se muda la Casa a
otro edificio (en las calles Moreno y Balcarce). En 1823 la Casa
pasa a depender de la Sociedad de Beneficencia. En 1852, su
Director, Francisco Javier Muñíz es designado Profesor Titular de

597
[Link]
598
Nievas, María “Breve historia de la proteccion al niño argentino”, en El
Monitor de la Educación Común ([Link]). (Revista creada por Domingo
Faustino Sarmiento en el año 1881, en su cargo de Superintendente General de
Escuelas.)
[Link]
nitor_12041.pdf?sequence=1
389

la Cátedra de Partos, Enfermedades de Niños, Recién Paridas y


Medicina Legal, haciendo que la Casa sea también cuna de la
enseñanza de la pediatría en Argentina y América del Sur. En
1873 se traslada a su emplazamiento actual, en un terreno ubicado
en lo alto de la "Barranca de Santa Lucía" siendo sus directores, a
partir de ese período, los Dres. Juan A. Argerich, Juan M. Bosch y
Ángel Centeno.
En 1905, gracias a importantes donaciones se logra
reedificar casi por completo al hospital, contando en ese momento
con 450 camas. Entre 1935 y 1946 es director del hospital el Dr.
Pedro de Elizalde quien enriquece la actividad científica del
hospital.
En 1948 el hospital pasa a depender del gobierno nacional;
en 1961 se le impone el actual nombre de Hospital "Pedro de
Elizalde", y en 1963 pasa al ámbito del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires. Después de innumerables refacciones y
modificaciones menores, en 2005 se inaugura el nuevo edificio.
En diferentes ocasiones, por imperio de las tribulaciones
económicas y erráticas políticas sanitarias estuvo a punto de ser
desactivado. Sin embargo el hospital persistió, consolidándose
como una institución médica de reconocido prestigio asistencial,
manteniendo su abnegada y silenciosa tarea al servicio de los más
necesitados.”599.
Desde el año 1823 a 1952 la Sociedad de Beneficencia 600,
se hará cargo de las Instituciones destinadas a la protección de la
niñez en situación de vulnerabilidad familiar y social, fue creada
por Bernardino Rivadavia, mediante Decreto, con dos objetivos
primordiales asignados a la Sociedad: dirigir y administrar las
escuelas de niñas y dirigir e inspeccionar la casa de los niños
expósitos601, el hospital de mujeres y de todo otro establecimiento

599
[Link]
600
Archivo General de la Nación. Documentos escritos. Instituciones de la
Sociedad de Beneficencia y Asistencia Social. 1823-1952. Tomo I, 1999.
601
Real Academia Española, la palabra “expósito” proviene del latín “exposítus”,
“expuesto”. [Link]. Dicho de un recién nacido. Abandonado o expuesto, o
confiado a un establecimiento benéfico.. Casa de los niños expósitos: casa en
donde se recoge y cría a los niños expósitos.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

público a crearse en el futuro destinado a la atención de mujeres y


niños.
Continuando con la breve historia de los organismos e
instituciones creadas con miras a dar solución a la niñez
desamparada y con necesidades básicas insatisfechas, llegamos a
la creación del “Consejo Nacional del Menor ha sido creado por
Decreto –Ley 5.285/56 con la misión de asegurar la protección
integral de los menores y contribuir al afianzamiento de la familia
(Art. 1). Será un Organismo autárquico dependiente del Poder
Ejecutivo Nacional, con el cual se relacionará por medio del
Ministerio de Educación y Justicia (Art. 3). 602
Siempre hubo preocupación por crear instituciones que se
ocuparan de los MENORES, así surgieron las Defensorías de
Menores en la Capital Federal, el Servicio de Menores de la
Dirección Judicial de la Policía Federal, la Alcaldía y el Hogar Nº
1 de la Policía, el Patronato Nacional de Menores, la Comisión
Asesora de Asilos y Hospitales Regionales. Hogares escuelas,
colonias, escuelas granjas, institutos tutelares de menores, Colegio
de huérfanas, etc.
Por Ley Nº 15244 del 15 de noviembre de 1959, se crea el
Consejo Nacional De Proteccón Del Menor603, luego por ley Nº
18120 se crea el Fondo Nacional Del Menor 604, mediante esta se
transfieren la totalidad de los bienes, institutos, servicios, personas
y créditos presupuestarios afectados al Consejo Nacional de
Protección del Menor.
Institutos que integran el Consejo Nacional del Menor. 605
Organismos Dispositivos de atención

602
Nievas, María “Breve historia de la proteccion al niño argentino”, El Monitor
de la Educación Común (Revista creada por Domingo Faustino Sarmiento 1881)
[Link]/dspace/
bitstream/handle/123456789/99618/Monitor_12041.pdf?sequence=1
603
[Link] B. O. Nº 19119 Publicado el
24/12/1959
604
[Link] B.O.
Nº 21633 Publicado el 12/02/1961
605
Nievas, María en el [Link] Revista El Monitor de la
Educación Común
391

Patronato nacional de Colonia Hogar “Ricardo Gutiérrez”,


menores Escuela de Artesanos “Almafuerte”,
Colonia Hogar “Mariano Ortíz
Basualdo”, Escuela Granja “Santa
Rita”, Establecimiento “Carlos
Pellegrini”, Establecimiento “Los
Arenales”, Colonia “Cayetano
Zibecchi”
Asociación tutelar de Hogar “M. L. y M. C. Inchausti”, Hogar
menores “Ursula Llona de Inchausti”, Escuela
Granja “Emilia y Manuel Patiño”
Comisión asesora de
asilos y hospitales Instituto “Sánchez Picado”
regionales Colonia Nacional de Menores
Sociedad de Hogar de Niños “Gral. José de San
beneficencia Matín”, Hogar de Niñas “Cresceencia
Boado de Garrigós”, Hogar “Gral.
Martín Rodriguéz”, Inst. “José María
Pizzarro y Monje”, Hogar “Manuel
Roca” Hogar “Estela M. Otamendi”
Hogar “Ing. Rómulo Otamendi”, Inst.
“Angel T. de Alvear”, Inst. “Ramayón
López Valdivieso”, Casa “San
Sebastian”, Colonia Manuel Ferrari”,
Hogar “Saturnino Unzué”, Inst.
“Mercedes de Lasala y Riglos”, Hogar
“Domingo Faustino Sarmiento”, Jardín
de Infantes “Bartolomé Mitre”
Policia federal Alcaidía y Hogar Nº 1

6. Los menores y la intervención del Estado


Hasta el mes de octubre del año 2005, fecha en que se
promulgó la Ley de Protección Integral de los Derechos de los Niños,
Niñas y Adolescentes N° 26.061606, el Estado Nacional ejercía el Pa-
tronato sobre las personas menores de edad, sistema aprobado median-

606
[Link] Publicada el 26/10/2005 en el B. O. Nº 30767
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

te la ley 10.903 en el año 1919 y que fue derogado por el artículo 76


de la nueva norma.
Se denominaba PATRONATO DEL ESTADO o PATRO-
NATO DE MENORES, a la función que incumbía al Estado de ejer-
cer directamente los poderes jurídicos necesarios para asumir la asis-
tencia, salud, educación moral e intelectual, guarda y representación
jurídica de los menores carentes de representantes legales, menores sin
cuidados parentales (o que aún teniendo), se hallaban en situación de
riesgo o de peligro ya sea su integridad física ó moral.
No se debe confundir el Patronato Nacional de Menores que
pertenecía al Estado con el PATRONATO DE LA INFANCIA
([Link].I.), considerada como la 2da. institución benéfica mas
importante del país, que desde su fundación solventa los gastos con
donaciones, legados y ayudas anónimas, “fue creado en el año 1892,
con el objeto de brindar educación, asistencia, asilo y ampara a los
hijos de trabajadores e inmigrantes que deambulaban por las calles de
Buenos Aires incorporándoles a la comunidad Argentina” 607 (que
vivían en conventillos hacinados, con escasa higiene, propensos a las
enfermedades) .
El Patronato Estatal era ejercido por los Jueces Nacionales o
Provinciales con la concurrencia del Consejo Nacional del Menor y el
Ministerio Público de Menores, la ley 10.903608, (art. 4) les confería
plenos y absolutos poderes de disposición tutelar de los menores, en
forma coordinada y conjunta.
En el artículo 15 de esta ley, claramente establece que los jue-
ces en aquellos casos en que un menor haya sido sobreseído provisoria
o definitivamente, o cuando lo absuelvan, o cuando haya victima de
un delito, podrán disponer del menor por tiempo indeterminado y
hasta los 21 años si se hallare material o moralmente abandonado o en
peligro moral, siguiendo el procedimiento del artículo 14 que dispone
que este menor sea entregado al Consejo Nacional del Menor o adop-
tando otros recaudos legales en vigor. En los casos de prisión preven-

607
[Link]
608
http;//[Link]/cgi-
bin/wwwgetdocweb?registro=LEYNAC&decid=LEY%2
02/10/2008 .
393

tiva decretada y cuando el juez lo considera pertinente se cumplirá en


un establecimiento del Consejo. Pudiendo dejarlo bajo el cuidado de
algún familiar pero siempre con la supervisión del Consejo Nacional
del Menor.
7. La Ley de Protección Integral de Derechos de Niñas,
Niños y Adolescentes
Al momento de la sanción de la ley de protección integral de
los derechos de niñas, niños y adolescentes, el país en relación a la
minoridad estaba regida por esta ley que consideraba a la niñez, como
objeto de tutela, una ley que otorgaba al estado plenas facultades para
disponer judicial o extrajudicialmente de cualquier asunto que refiriera
a los menores en conflicto con la ley o en inminente peligro moral o
material. No distinguía entre problemas de corte asistencial y los del
ámbito penal. Había que revertir esa situación de institucionalización.
La ley 26061, es de jurisdicción nacional y la autoridad de
aplicación es local. Fue sancionada el 28 de Septiembre del año 2005
y promulgada el 21 de Octubre del año 2005. Algunas provincias se
adhirieron mediante decreto y otras sancionaron su propia ley.
Esta ley tiene por objeto la protección integral de los derechos
de las niñas, niños y adolescentes que se encuentren en el territorio de
la República Argentina para garantizar el ejercicio y disfrute pleno,
efectivo y permanente de aquellos reconocidos en el ordenamiento
jurídico nacional y en los tratados internacionales en los que la Nación
sea parte (art. 1º).
Fue impulsada a partir de la adhesión de nuestro País en 1990
a la Convención de los Derechos del Niño, que luego fuera incorpora-
da a partir de 1994 en la Constitución Nacional.
A partir de allí hubo varios intentos donde se trabajaron pro-
yectos sobre protección integral de los derechos del niño.
En la base del sistema de protección de derechos para niños,
niñas y adolescentes se encuentran el conjunto de políticas públicas,
básicas y universales, que principalmente definen, conciben al niño,
niña y adolescente como sujeto de derecho y con ello establece las
políticas necesarias para su pleno desarrollo, es decir, educación, desa-
rrollo social, cultural, recreación, participación ciudadana y la garantía
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

estatal para el pleno acceso a las mismas, la prioridad en la atención y


la permanencia en ella a lo largo de todo su crecimiento.
Creo la figura del Defensor de los derechos del Niño, -el abo-
gado del niño.
También se crea la Secretaria Nacional de Niñez, Adolescen-
cia y Familia y el “Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia,
se crea como organismo descentralizado en el ámbito del Ministerio
de Desarrollo Social y tiene por objeto concertar y efectivizar políticas
de protección integral de los derechos de los niños, niñas y adolescen-
tes y sus familias, y participa de la elaboración, coordinadamente con
la SENNAF, de un plan nacional de acción como política de derechos
para el área. Esta formado por representantes de los órganos de pro-
tección de derechos de niñez, adolescencia y familia existentes o a
crearse en cada una de las Provincias y Ciudad Autónoma de Buenos
Aires y lo preside el titular de la Secretaría Nacional de Niñez, Ado-
lescencia y Familia (SENNAF) 609. Reglamenta las Organizaciones no
gubernamentales de niñez y adolescencia.
Sus líneas de acción son: Promoción de Derechos; Protección
de Derechos, Adolescentes Infractores de la Ley Penal, Fortalecimien-
to del Sistema de Protección Integral de Derechos.610
Produjo un impacto tanto en los objetivos como en los sujetos
a los que se destina, al imponer el nuevo modelo de protección inte-
gral que garantiza los derechos fundamentales de la niñez, aunque
falta mucho por hacer, se puede decir que las consecuencias de la
reforma son favorables, se ha dado el proceso de desinstitucionaliza-
ción, el niño hoy tiene voz propia y logra ser escuchado, al haber po-
dido romper con el paradigma de la situación irregular que llevaba
más de cien años de vigencia y práctica inclusive previo al dictado de
la ley del Patronato de Menores.
A partir de la vigencia de la ley 26061, se detectaron cambios
políticos, económicos, sociales y culturales. Se tomó la decisión polí-
tica de adecuar la normativa interna a la Convención Internacional de
los Derechos del Niño, se incorpora la temática al presupuesto nacio-

609
[Link]
610
[Link]
familia/[Link]
395

nal, se está llevando a cabo diversas políticas que son solventadas por
el Estado nacional y provincial, como subsidios para el desarrollo de
planes tendientes a la educación, salud, recreación, vivienda, etc.
Analizada la norma en su totalidad, se puede dividir su articu-
lado en tres grandes grupos:
Los títulos I y II -artículos 1 a 31- contemplan disposiciones
generales y enuncian principios, derechos y garantías de los menores
de edad, niños, niñas y adolescentes que aún no han cumplido los 18
años de edad. Este grupo de artículos incluyen normas que pueden
considerarse de “fondo” aplicables en todo el territorio del país.
El título III define el sistema de protección integral de dere-
chos y establece la metodología de aplicación del mismo. Es decir,
define el procedimiento a través del cual se pueden aplicar las medi-
das que garantizan los derechos de los niños. Por tratarse de un “pro-
cedimiento” la aplicación de los artículos 33 a 41 que integran el título
tienen carácter limitado pues, la Constitución Nacional ha delegado en
cada provincia la reglamentación de los procesos reservándose, úni-
camente, la facultad de dictar los códigos de fondo a través del Con-
greso Nacional. Por lo tanto, el proceso detallado se encuentra limita-
do al territorio de la Capital Federal.
El Título IV se refiere a los órganos administrativos de pro-
tección de derechos dividiéndolos en nacionales, federales o provin-
ciales. El órgano nacional y el federal tienen como funciones el dicta-
do y articulación de políticas mientras que el provincial, único ejecu-
tor del sistema de protección integral, tiene funciones de carácter local
debiendo crearse en cada jurisdicción. Por lo tanto, este título no po-
see repercusión o efectos directos sobre las organizaciones provincia-
les o municipales dedicadas a la asistencia de niños y adolescentes del
país.
Lo expuesto queda claramente reflejado en el artículo 32 de la
norma al establecer que; “La Política de Protección Integral de Dere-
chos de las niñas, niños y adolescentes debe ser implementada me-
diante una concertación articulada de acciones de la Nación, las Pro-
vincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los Municipios.”
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

8. Conclusión
Con muchas idas y venidas, según soplaban los vientos
políticos y cuál el gobernante de turno, sean gobiernos
democráticos o de facto, los organismos públicos o privados,
hogares e instituciones creadas para brindar protección a aquellos
niños y niñas en situación de pobreza, huérfanos y/o abandonados
pasaron de unos a otros, organismos que se fusionan, algunos
desaparecen, otros se reciclan cambiando de denominación, los
objetivos que se trazan, las políticas que se proyectan con la
intención de dar solución a un tema puntual “la niñez en riesgo
físico y moral, en estado de vulnerabilidad socio-familiar”.
Según pudimos apreciar en el breve recorrido histórico
desde los inicios de nuestra Nación y aún más allá desde la época
de la colonia, siempre damos vueltas y vueltas sobre el tema de la
niñez, desvalida, la necesidad de protección, los internamos, los
aislamos, los tutelamos, disponemos de ellos preventivamente,
pues un niño en la calle se supone que está abandonado, y si lo
está seguramente cometerá algún delito entonces lo judicializamos
y lo colocamos en un establecimiento para que lo contenga.
Lo que he podido observar desde hace más de 25 años es
que no importa cuantas leyes se dicten en pos de la protección de
la niñez, siempre hay niños en situación de calle, en los subtes
vendiendo estampitas o alguna chuchería, haciendo malabares,
piruetas y cantando, durmiendo en el las llamadas rancherías
armadas debajo de los puentes y en las plazas.
El niño necesita estabilidad emocional, desarrollarse en un
ambiente sano, bien alimentado en cuerpo y espíritu, debe ser
niño, realizar actividades propias de la edad biológica y
psicológica, ir a la escuela, en cambio esta en la calle mendigando,
trabajando en forma irregular, sin la merecida protección.
Es necesario destacar que la situación de la minoridad
abandonada, desvalida, etc., no fue ni es un fenómeno que se vivió y
vive solamente en Argentina, sino que ha sido y es un problema que
se da a nivel mundial.
Tanto la problemática de la niñez, como la normativa que a
ella se refiere se ha ido dando a modo de contagio, diríamos en
397

paralelo, tanto en Europa como en Latinoamérica casi en simultáneo y


con rasgos similares ya que todas las leyes tienen como base y
fundamento los Tratados, Declaraciones y Convenciones
Internacionales, y más aún en la actualidad con la globalización y el
auge de las redes sociales.
Hacer una mirada hacia el pasado para llegar a nuestros días,
es hacer una mirada histórica de los esfuerzos hechos en Argentina
para resolver la problemática de la niñez carente, desvalida, en
situación de vulnerabilidad y en algunos casos de desadaptación
social, consideraciones según los parámetros de las diferentes épocas.
Mucho se ha hecho en materia de infancia, niñez y
adolescencia, pero aún queda mucho por hacer. Esta problemática fue
y es abarcada por diferentes ramas de las ciencias como: la medicina y
la psicología definiendo las diferentes etapas evolutivas del ser
humano, la sociología, la política, la criminología, la historia, la
filosofía, la pedagogía, las ciencias de la educación, la literatura, etc.
El niño es un ser humano, es un todo en unomismo, es un ser
individual e indiviso, es una persona con derechos que habrán de ser
respetados y esos derechos conllevan obligaciones.
A partir de la adhesión a la Convención Internacional de los
Derechos de los Niños se comienza a gestar un cambio de lo que se
venía dando en materia de los derechos de la niñez, pero es a partir de
la reforma de la constitución nacional (1994) que, de manera lenta
pero avanzando, se van materializando los cambios, comienza a ser
realidad el nuevo modelo de protección de los derechos de los niños,
niñas y adolescentes, tardó once años en dictarse la ley 26061 (2005),
y es a partir de aquí que se van dando las nuevas normativas que
involucran a las personas menores de edad.
Ante los abusos y el trabajo esclavo se dictó la ley que
establece la edad mínima laboral, la carga horaria y las condiciones de
salubridad, higiene y seguridad.
Hubo avances, retrocesos y estancamiento en materia
legislativa, siempre sucede con los vaivenes según las políticas
establecidas por el gobierno de turno, también habrá que tener en
cuenta el entorno histórico de la época para entender el modo en el
que se van dando los diferentes conceptos y el modo de dar solución a
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

la conflictiva social y económica; hubo avance cuando se dictó la


primera ley, hubo estancamiento cuando permaneció durante 86 años
la ley del patronato de menores, hasta que se dictó en 2005, la ley de
Protección Integral de Derechos de los niños, niñas y adolescentes,
como así también el dictado de leyes como la de migraciones, la
reforma del código penal, el nuevo Código Civil y Comercial de la
Nación (2015) la de reparación económica de los niños (2018), la
referente al trabajo infantil y adolescente.
Hoy en 2018, se están gestando algunas políticas públicas
para la niñez y adolescencia, diseñadas con el objeto de dar
cumplimiento a los Tratados Internacionales, a los compromisos
asumidos a nivel internacional con respecto a la niñez vulnerable y
vulnerada, sobre todo establecer las acciones a realizar con el objeto
de dar cumplimiento a la manda constitucional: igualdad de
oportunidades, educación, salud, vivienda, etc.
Es necesario que tengamos en mente que un niño es una
persona humana con derechos y obligaciones, que las Garantías
plasmadas en la Constitución Nacional no queden en letra muerta.
399

Reducción a servidumbre y violencia de género


por MARTA PAZ611

Sumario: 1. Introducción. 2. El control de convencionalidad. 3. La re-


significación del principio de igualdad en relación a las mujeres. 4. Los
hechos de violencia de género. 4.1. La violencia de género. 4.2. La
perspectiva de género. 4.3. El contexto de violencia, el continuum y la
escalada de la violencia. 4.4. La vulnerabilidad de la víctima de violen-
cia de género. 4.5. Caso sospechoso de violencia de género. 5. Las ma-
nifestaciones de la violencia de género. 6. Reducción a servidumbre y
violencia de género

1. Introducción
El art. 140 del Código Penal sanciona, entre otras conductas, a
quien reduzca a una persona a servidumbre bajo cualquier modalidad.
El tipo penal en cuanto al sujeto pasivo, hace referencia a
“persona”; de ello se sigue que no es una conducta que tenga como
finalidad concreta y excluyente sancionar las acciones cometidas en
razón del género. Sin embargo, no podemos dejar de destacar que la
gran mayoría de las víctimas de ese delito son mujeres.
En tal sentido, para poder establecer si la realización de una
conducta ilícita ha sido ejecutada contra la víctima en razón de su
género, se debe necesariamente determinar si en el o los hechos moti-
vo de investigación se encuentran reunidas determinadas circunstan-
cias que caracterizan la ocurrencia de tales hechos bajo violencia de
género.
Previo a tratar la concurrencia de los rasgos distintivos de la
violencia de género resulta necesario hacer una breve referencia a la
significación jurídica de la servidumbre bajo cualquier modalidad,
remarcando que desde este punto de vista la servidumbre se distingue
de la esclavitud en cuanto a la función o servicio abusivo o coactivo

611
Jueza de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de faltas de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y responsable de la Oficina de la Mujer y
Violencia Doméstica del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
(martapaz@[Link]).
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

que desarrolla la víctima de aquélla, que se encuentra imposibilitada


de liberarse del sometimiento. Por ello no se exige que se ejerzan
sobre la damnificada atributos del derecho de propiedad tal como
requiere la esclavitud, siendo aquellos servicios parte de la condición
de sometimiento.
Por otra parte, a fin de tener una debida comprensión sobre la
gravitación e importancia de la violencia de género en la conducta
ilícita en estudio es presupuesto necesario referirnos a dos temas in-
eludibles y centrales vinculados con la cuestión de género, como lo
son el control de convencionalidad y la resignificación del principio
de igualdad en relación a los grupos vulnerables, entre ellos las muje-
res, los que permiten observar, comprender y actuar en la identifica-
ción y visualización de los casos penales en que las mujeres son víc-
timas de esta clase de violencia.
2. El control de convencionalidad
Cuando un juez dicta una resolución debe fundarse en las
normas vigentes en nuestro sistema jurídico así como también en los
tratados, pactos y convenciones internacionales sobre los derechos
humanos; en especial en los vinculados con los derechos de las muje-
res si se está ante un supuesto encuadrable en violencia de género. Por
eso al resolver no puede dejar de realizar lo que se ha dado en llamar
el “control de convencionalidad”.
Dicho control no es más que el análisis de compatibilidad que
realiza un juez, aún de oficio612, entre el texto de una norma nacional,
provincial o local, su interpretación o un acto u omisión de autoridad
pública o de particulares, con relación a las normas establecidas en los
tratados internacionales de derechos humanos y/o su implementación
judicial o consultiva emitidos por una autoridad internacional con
competencia para ello.

612
Rossati, Horacio. Derechos Humanos en la Jurisprudencia de la Corte Supre-
ma de Justicia de la Nación (2003-2013) Editorial Rubinzal Culzoni. 2013. Santa
Fe. Págs. 86 y 91/4 con cita de los casos de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos “Almonacid Arellano vs. Chile” del año 2006 y “Trabajadores Cesados
del Congreso vs. Perú” del año 2007 y del fallo de la CSJN “Videla y Massera”
Tomo: 333:1957.
401

Esta doctrina fue introducida y aplicada por nuestra Corte y


los tribunales nacionales en forma creciente con sustento en el consen-
so supranacional respecto al reconocimiento y protección de los dere-
chos humanos, como también, en la obligatoriedad de aplicar a nuestra
jurisdicción el texto de los tratados incorporados por mandato consti-
tucional y de las interpretaciones de los órganos y/o tribunales con
competencia para hacerlo; criterio que la Corte extrae de la expresión
“en las condiciones de su vigencia” plasmada en el inc. 22 del art. 75
de la Constitución Nacional, que establece el modo en que los tratados
y convenciones se incorporan al derecho nacional, entendida por el
Alto Tribunal como aquella que dispone que las convenciones deben
ser interpretadas y aplicadas tal como son efectivamente interpretadas
y aplicadas en aquéllos ordenamientos (fallo “Giroldi”, consid. 11,
Tomo 318:514)613.
En tal sentido, al estar compuesto el derecho internacional de
los derechos humanos por tratados destinados a obligar a los Estados
firmantes a ser cumplidos dentro de sus respectivas jurisdicciones,
éstos deben arbitrar –en toda su estructura de gobierno incluida la
rama judicial- todos los medios necesarios para asegurar su plena
vigencia en protección de las personas que integran su población y
salvaguardar sus derechos.614
Así, el reaseguro que los instrumentos internacionales con je-
rarquía constitucional y/o supra legal proveen a nuestra constitución y
las leyes respectivamente, genera que aún sin norma explicita, las
declaraciones, libertades, derechos y garantías constitucionales deban
ser interpretadas concordantemente con los instrumentos internaciona-
les incorporados al derecho interno, no solo los que gozan de rango
constitucional, sino de aquellos que gozan de jerarquía supra legal615;
debiendo además ser interpretados, tengan o no jerarquía constitucio-
nal, bajo la presunción de que son operativos, esto es, directamente
aplicables por todos los órganos integrantes del Estado, efectuando
éstos una interpretación constitucional y legal que sea complementada

613
Ob. Cit. (1), pág. 86/87.
614
Bidart Campos, Germán. “El art. 75 inc. 22 de la Constitución y los Derechos
Humanos”, en la obra: La aplicación de los tratados sobre derechos humanos
por los tribunales locales. Compiladores: Abregú Martín y Courtis, Christian
Editores del Puerto y Cels. Bs. As. 2004.
615
Ob. Cit. (4) pág. 81.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

congruentemente con la norma convencional616. Tal es el carácter que


corresponde darle a la “Convención Americana sobre Derechos Hu-
manos”617, a la “Convención sobre la eliminación de todas las formas
de discriminación contra la mujer”618 y a la “Convención Interameri-
cana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mu-
jer”619 al aplicar la normativa interna en materia de violencia género,
entre ellas las leyes N° 26.485 y 26.364 modificada por la ley 26.842
en materia de tráfico y trata de personas, como toda otra norma penal
vinculada a estas, contemplada en nuestro Código Penal.
3. La resignificación del principio de igualdad en relación
a las mujeres
En consonancia con lo expuesto, ante la obligación de asegu-
rar el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos a todos sus habi-
tantes, en particular a los grupos más vulnerables, se torna excluyente
que los órganos que integran el Estado adopten las medidas de acción
positiva para que se provean y ejerzan los medios necesarios en pos de
la plena vigencia de los derechos humanos consagrados en las con-
venciones internacionales respectivas620 en un pie de igualdad entre
mujeres y hombres, no sólo ante la ley y a su igual protección, sino
respecto a un concreto empoderamiento que consagre una igualdad
real y efectiva -de oportunidades y trato- con los hombres.621
De lo expuesto, una integral significación del principio o de-
recho a la igualdad consagrado en nuestra Constitución Nacional es

616
Ob. Cit. (4) pág. 84.
617
También conocida como “Pacto de San José de Costa Rica”, fue aprobada por
Ley N° 23.054 y está incorporada a la Constitución Nacional en el art. 75, inc. 22.
618
“CEDAW”, por sus siglas en inglés; aprobada por Resolución N° 34/180 de la
Asamblea General de las Naciones Unidas del 18 de diciembre de 1979, fue sus-
cripta por la República Argentina el 17 de julio de 1980, aprobada por ley N°
23.179 y está incorporada a la Constitución Nacional en el art. 75, inc. 22.
619
Conocida como “Convención de Belem do Pará”, fue suscripta en Belem do
Pará, República Federativa del Brasil, el 9 de junio de 1994 y aprobada por ley N°
24.632.
620
Rodriguez, Marcela V. “Derecho a la Igualdad y no discriminación” en la obra:
La aplicación de los tratados sobre Derechos Humanos por los Tribunales Loca-
les. Compiladores: Abregú Martín y Courtis, Christian Editores del Puerto. Bs.
As. 2004. Pág. 612.
621
[Link]. (6)
403

aquella que garantiza no sólo condiciones de igualdad de oportunida-


des, sino también de no sometimiento de algunos grupos a otros, en-
tendido el sometimiento como trato desigual grupal histórico y siste-
mático, o lo que es igual, estructural622; es decir, evitar tratos desigua-
les integrando la idea de igualdad como no sometimiento o no exclu-
sión.
Consecuentemente, tratar de un modo diferente a las personas
en función al colectivo al que pertenecen, privilegiando a aquel que se
observa como excluido o sometido623 no es contrario al principio de
igualdad como no sometimiento624 y como no discriminación, dado
que el trato diverso no constituye una discriminación, correspondien-
do ese trato distinto en función a que el grupo al que se favorece no es
igual por encontrarse discriminado o excluido y mediante ese trato
diverso es igualado.
De tal forma, el “ser mujer” es un criterio insostenible para
hacer distinciones y desplazarlas del acceso y ejercicio de sus dere-
chos, excluyéndolas; pero a la vez, se torna relevante y exigido por el
derecho a la igualdad el darles a las mujeres un trato de privilegio
justificado en el pleno acceso y ejercicio efectivo de los derechos que
le son negados estructuralmente, siendo la finalidad revertir y desman-
telar la discriminación o desigualdad estructural; ese sometimiento o
exclusión que las afecta.
En ello se asientan las medidas de acción positiva o acciones
afirmativas a las que hace referencia el inciso 23 del artículo 75 de la
Constitución Nacional dado que ellas, como políticas impulsadas des-
de el Estado tienen por finalidad revertir situaciones de sometimiento,
exclusión o segregación de un colectivo determinado, provocadas por
prácticas sociales naturalizadas, pero desiguales y discriminatorias.
En consecuencia, el derecho a la igualdad debe integrarse por
los principios de no discriminación y no sometimiento, por lo que el

622
Saba, Roberto P. “Igualdad, Clases y Clasificaciones: ¿Qué es lo sospechoso
de las categorías sospechosas?” en la obra Teoría y Crítica del Derecho Constitu-
cional, Tomo II, Coordinador Gargarella, Roberto Editorial Abeledo Perrot, Bs.
As. 2008. Pág. 704/05.
623
Por ejemplo, a las mujeres por sobre los varones en un contexto de exclusión
sistemática de aquellas.
624
Ob. Cit. (8) pág. 707.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

derecho a ser tratada como igual, exige del Estado tratos no arbitra-
rios, pero a la vez exige, de existir “ex ante” situaciones de someti-
miento, discriminación o exclusión de grupos que sean estructurales y
sistemáticas, la obligación de que el Estado actúe llevando adelante
acciones afirmativas dirigidas a proteger a esos grupos y desmantelar
y eliminar las causas que provocan y perpetúan ese estado de de-
sigualdad, discriminación, sometimiento o segregación social estructu-
ral previamente existente625.
Entre los operadores encargados de interpretar y aplicar la ley
penal, en muchos casos se observa una fuerte oposición a la aplicación
de normas que en su opinión, representan “un incomprensible privile-
gio para las mujeres” en relación a las víctimas masculinas de los
mismos delitos626.
A primera vista, sancionar más severamente a los hombres
que a las mujeres por una misma clase de delito supone una flagrante
lesión al principio de igualdad ante la ley.
A su vez, en cualquier rama del derecho moderno, entre ellas
el derecho penal, garantizar la igual protección de todos los bienes
jurídicos y asegurar el derecho a la no discriminación, entendido como
ausencia de subordinación, de exclusión social, es la lente a través de
la cual debería observarse y analizarse el derecho en general y las
conductas tipificadas penalmente en particular, respecto de aquellos
grupos vulnerables que “ex ante”, por cuestiones socio culturales es-
tructurales cargan con el lastre de ser sometidos, tratados en forma
desigual, ser discriminados; siendo tal vez éste uno de los retos del
derecho en el siglo XXI627 en cuanto a su resignificación.
En el caso particular de las mujeres, la violencia se vincula a
la vulneración del principio de igualdad resignificado, se la considera

625
Ob. Cit. (8) pág. 736/37.
626
Laurenzo, Patricia “La violencia de género en el Derecho Penal: Un ejemplo
de paternalismo punitivo” en “Género, Violencia y Derecho” Patricia Laurenzo y
Otras. Coordinadoras. Pág. 265. Editores del Puerto. Bs. As. 2009.
627
Bodelón, Encarna “La violencia contra las mujeres y el derecho no androcén-
trico: pérdidas en la traducción jurídica del feminismo” en Género, Violencia y
Derecho. Patricia Laurenzo y Otras. Coordinadoras. Pág. 230 Editores del Puerto.
[Link]. 2009.
405

una manifestación de la desigualdad628 asociada a la discriminación


estructural y, por ello, a la posición de subordinación y sometimiento
que se les impone y ocupan las mujeres en la comunidad, por lo que la
protección penal de sus derechos obedece a un principio de no discri-
minación y no sometimiento en la situación actual.
Finalmente, este enfoque del derecho a la igualdad para su
concreción requiere de las acciones positivas consagradas en nuestra
Constitución Nacional como forma de desarrollar y alcanzar la igual-
dad que podemos definir como igualdad sustantiva.629
4. Los hechos de violencia de género
Planteado el marco y contenido por el que debe transitarse pa-
ra una cabal comprensión del grave y acuciante problema de la vio-
lencia de género y su invisibilización, a los fines de poder identificar
y hacer visibles esta clase de violencias -tanto en las conductas pena-
les del art. 140 del Código Penal, como en general- debemos ahora
abordar las particularidades que presenta la violencia perpetrada con-
tra la mujer por su condición de tal.
4.1. La violencia de género
La violencia contra la mujer o violencia de género, tiene su
raíz en la desigualdad sociocultural estructural que impone una subor-
dinación de la mujer al hombre sustentada en la discriminación de
aquélla como igual y, en consecuencia, la desigualdad de poder exis-
tente ab initio entre hombres y mujeres.
Así, la violencia de género se constituye entonces en una ca-
tegoría sociológica con entidad propia, con una serie de caracteres
específicos que la distinguen de otras formas de violencia social, sien-
do ésta la visión que se impone a partir de que la Organización de las
Naciones Unidas reconociera en los años noventa la raíz sociocultural
de la violencia contra las mujeres.630 Por ello, es correcto hablar de los
derechos humanos de las mujeres ante la violencia de género.
Esta clase de violencia tiene como distintivo que: a) se trata
de una violencia asociada a la discriminación estructural de un deter-

628
Ob. Cit. (12) pág. 227.
629
Ob. cit. (12) pág. 237.
630
Ob. cit. (11) pág. 276.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

minado grupo social, las mujeres y b) que ese grupo social discrimi-
nado son las mujeres en tanto destinatarias de una asignación de roles
subordinados que las sitúa en un estatus de segunda clase en un con-
texto de subordinación social y cultural que asigna a lo femenino luga-
res de sumisión, de sometimiento; siendo entonces las mujeres por ser
mujeres el blanco de esta clase de violencia, no por su diferenciación
biológica con el hombre, sino por el rol de subordinación que le asig-
na la sociedad patriarcal631.
De tal forma, lo que inviste a esta violencia como categoría
sociológica es el sujeto pasivo –la mujer, cualquiera sea su edad- y es
también ésta la que marca la diferencia como categoría específica
porque se trata de atentados contra la integridad de las mujeres que
encuentran su razón de ser en sostener la perpetuación de determina-
dos roles subordinados y de sumisión asignados a lo femenino632.
Así, siendo la raíz sociocultural el origen de las agresiones
hacia las mujeres, la violencia de género adquiere una dimensión pro-
pia como problema social que repercute negativamente en los dere-
chos y bienes jurídicos esenciales del colectivo de las mujeres cuya
vida, integridad y libertad se encuentran expuestas a un riesgo cierto y
concreto de lesión particularmente intenso por su propia pertenencia;
ello, en forma complementaria al bien jurídico protegido afectado por
la realización de la conducta prevista en la ley penal en general, lo que
no es así en aquellas conductas penales en las que la ley ha previsto a
la mujer como víctima expresamente, esto es por ser mujer o en razón
del género, como un elemento normativo especial para la configura-
ción del tipo penal633.
4.2. La perspectiva de género
“La investigación en casos de violencia contra las mujeres
tiene que hacerse bajo una perspectiva de género”634.
Tal perspectiva tiene su basamento normativo en las Reco-
mendaciones del “Comité para la Eliminación de la Discriminación

631
Ob. cit. (11) pág. 276/77.
632
Ob. cit. (11) pág. 278.
633
Por ejemplo el femicidio.
634
Corte IDH, 2009 (Caso González Y Otras) párrafo 455.
407

contra la Mujer”635 en cuanto establece que los Estados deben velar


“…por que las leyes contra la violencia y los malos tratos en la fami-
lia, la violación, los ataques sexuales y otro tipo de violencia contra
la mujer, protejan de manera adecuada a todas las mujeres y respeten
su integridad y su dignidad.”; proporcionen “…a las víctimas protec-
ción y apoyo apropiados. Siendo “…indispensable que se capacite a
los funcionarios judiciales, los agentes del orden público y otros fun-
cionarios públicos para que apliquen la Convención”; se
“…establezcan o apoyen servicios destinados a las víctimas de vio-
lencia en el hogar, violaciones, violencia sexual y otras formas de
violencia contra la mujer, entre ellos refugios, el empleo de trabaja-
dores sanitarios especialmente capacitados, rehabilitación y aseso-
ramiento.” Y además se “…adopten todas las medidas jurídicas y de
otra índole que sean necesarias para proteger eficazmente a las muje-
res contra la violencia, entre ellas: medidas jurídicas eficaces, como
sanciones penales, recursos civiles e indemnización para protegerlas
contra todo tipo de violencia, hasta la violencia y los malos tratos en
la familia, la violencia sexual y el hostigamiento en el lugar de traba-
jo…”; y “…medidas de protección, entre ellas refugios, asesoramien-
to, rehabilitación y servicios de apoyo para las mujeres que son vícti-
mas de violencia o que se encuentren en peligro de serlo”636.
En ella también se establece expresamente la responsabilidad
en que incurren internacionalmente los Estados por actos cometidos
por particulares de no haber adoptado las medidas necesarias para
impedir, investigar o castigar los actos de violencia contra la mujer, al
exponer que “… de conformidad con la CEDAW, la discriminación
no se limita a los actos cometidos por los gobiernos o en su nombre
(véanse los incisos e) y f) del artículo 2 y el artículo 5). Por ejemplo,
en virtud del inciso e) del artículo 2 de la Convención, los Estados
Partes se comprometen a adoptar todas las medidas apropiadas para

635
Con el fin de examinar los progresos realizados en la aplicación de la “CE-
DAW” se creó un “Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la
Mujer”, el cual puede hacer sugerencias y recomendaciones de carácter general
basadas en el examen de los informes y de los datos transmitidos por los Estados
Partes. Hasta noviembre de 2017 el Comité aprobó 36 recomendaciones genera-
les.
636
Recomendación General Nro. 19 de “Violencia contra la mujer” de 1992,
párrafo 24, incs. b, k, m, y t.i e ii, “Recomendaciones Concretas” del Comité de la
CEDAW.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

eliminar la discriminación contra la mujer practicada por cualquier


persona, organización o empresa. Extremo que se reafirma en el dere-
cho internacional y en los pactos específicos de derechos humanos, en
los que se establece que los Estados también pueden ser responsables
de actos privados si no adoptan medidas con la diligencia debida para
impedir la violación de los derechos o para investigar y castigar los
actos de violencia e indemnizar a las víctimas”637
Se agrega además el deber de investigar las violaciones de de-
rechos humanos de las mujeres que se extrae de las medidas positivas
que deben adoptar los Estados para garantizar los derechos reconoci-
dos en la Convención de Belém do Pará.
El deber de investigar es una obligación de medios y no de re-
sultado. Sin embargo, debe ser asumida por el Estado como un deber
jurídico propio y no como una simple formalidad condenada de ante-
mano a ser infructuosa, o como una mera gestión de intereses particu-
lares que dependa de la iniciativa procesal de las víctimas o de sus
familiares o de su aporte de elementos probatorios. Tiene que ser se-
ria, imparcial, efectiva, ser realizada por todos los medios legales
disponibles y estar orientada a la determinación de la verdad. Las
víctimas de violaciones de derechos humanos, o sus familiares, deben
contar con amplias posibilidades de ser oídos y actuar en los respecti-
vos procesos, tanto en procura del esclarecimiento de los hechos y del
castigo de los responsables, como en busca de una debida repara-
ción638.
De tal modo, la obligación de investigar se complementa y re-
fuerza con las obligaciones derivadas de la Convención de Belém do
Pará, entre ellas la debida diligencia, por lo que ante un acto de vio-
lencia contra una mujer resulta particularmente importante que las
autoridades a cargo de la investigación la lleven adelante con determi-
nación y eficacia, teniendo en cuenta el deber de la sociedad de recha-
zar la violencia contra las mujeres y las obligaciones del Estado de
erradicarla y de brindar confianza a las víctimas en las instituciones

637
Recomendación General Nro. 19 de “Violencia contra la mujer” de 1992,
párrafo 9, del Comité de la CEDAW.
638
Corte IDH. “Caso Rosendo Cantú Vs. México: Sentencia de 31 de agosto de
2010,” párrafos 175 y 176,
[Link]
409

estatales para su protección639. No hacerlo implicaría negarles el acce-


so a la justicia y la responsabilidad estatal se agravaría por discrimina-
ción. En este sentido, el Comité de Expertas del “Mecanismo de Se-
guimiento de la Convención de Belém do Pará” (“MESECVI”) ha
señalado la importancia de crear tribunales específicos como tribuna-
les para violencia familiar, intrafamiliar o doméstica, violencia sexual
y trata de personas, lo que permitiría no solo brindar un tratamiento
especializado al tema, sino también más expedito”640.
Otro aspecto a tener en cuenta desde la perspectiva de género,
es que la referencia a dicha violencia abarca todas aquellas conductas
de violencia cometidas contra la mujer por el solo hecho de ser mujer.
Pero a la vez, lo que es ineludible como concepto central es no perder
de vista lo que ser mujer significa en la cultura imperante socialmente,
que se enmarca en las estructuras y relaciones de poder y que se ejerce
sobre la mujer como forma sostener la discriminación, la desigualdad,
el sometimiento y tales relaciones de poder de los hombres sobre las
mujeres641; explicitando la desventaja social de las mujeres como co-
lectivo642, donde ser mujer, no es solo tener un sexo femenino, sino
que también significa un conjunto de prescripciones normativas y de
asignación de espacios sociales, tanto culturales, económicos como
políticos asimétricamente distribuidos643 que actúan como modos de
control y de limitación de sus libertades644.
Por ende, bajo tal perspectiva, la violencia de género no solo
se determina a través de los tipos penales que así la establecen, sino
que debe ser observada en las amenazas, daños, vejaciones sufridas
por la víctima, los sufrimientos infringidos a ésta a través de los pade-
cidos sobre sus allegados, como también determinando la posible

639
Ibid., párrafo 177.
640
“Segundo Informe Hemisférico sobre la implementación de la Convención de
Belém do Pará”. Página 60. 2012.
641
Barrére Unzueta, María Angeles “Género, discriminación y violencia contra
las Mujeres” en Género, Violencia y Derecho. Patricia Laurenzo y Otras. Coordi-
nadoras. Pág. 24 Ed. Del Puerto. 2009
642
Cobo, Rosa “El Género en las Ciencias Sociales” en Género, Violencia y De-
recho. Patricia Laurenzo y Otras. Coordinadoras. Pág. 32 Ed. Del Puerto. 2009.
643
Ob. Cit. (25) pág. 35.
644
Femenías, María Luisa “Violencia de sexo-género: el espesor de la trama” en
Género, Violencia y Derecho. Patricia Laurenzo y Otras. Coordinadoras. Pag. 63
Ed. Del Puerto. 2009.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

existencia de aquellas otras formas de violencia de género que se en-


cuentran ocultas en otras conductas o en estereotipos que son tolera-
dos socialmente por las mujeres, que califican como violencia de gé-
nero y que también constituyen situaciones de suma gravedad como
las basadas en su condición de mujer; es decir, las que se les provoca
por el solo hecho de ser mujer, en franca transgresión de lo previsto
por la CEDAW, la Convención de Belem do Pará y también, según el
caso, las Convenciones sobre Trata de personas y de los Derechos del
Niño.
Cabe concluir que aquellos actos que califican como violencia
contra la mujer no sólo deben ser previstos por la figura penal, sino
además, analizando a la vez su subsunción típica en función de su
subsunción convencional, dado que como uno de los elementos nor-
mativos del tipo requiere para su configuración que concurra el ele-
mento violencia de género645.
En tal sentido, Toledo Vazquez expresa que “en la medida
que la violencia contra las mujeres se entienda como parte de un fe-
nómeno que va más allá de las solas normas penales, y no simplemen-
te como una clase de lesiones, o una clase de delitos de violencia in-
trafamiliar, podrán también darse respuestas más adecuadas frente a la
complejidad que reviste este tipo de delitos. Cuando no se entienda la
violencia contra las mujeres de ese modo, entonces se plantean todo el
tiempo cuestiones como “las mujeres también ejercen violencia” o
“los hombres también son víctimas”, como si se tratara simplemente
de quien da un golpe o un insulto. Solo en la medida que la violencia
contra las mujeres se reconoce como parte de todo un sistema en que
social y simbólicamente las mujeres se encuentran –al menos- en des-
ventaja, es posible apreciar la necesidad de abordar esta violencia de
forma distinta646.

645
Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Córdoba, Sentencia Nro. 156,
autos “Lizarralde, Gonzalo Martín S/Homicidio calificado y homicidio calificado
en grado de tentativa –Recurso de Casación”. Rta. 9-3-17 pag. 109/10 con cita en
el art. 1 de la CEDAW y Recomendación 19, Pto.6.-
646
Toledo Vázquez, Patsili “Leyes sobre femicidio y violencia contra las mujeres.
Análisis comparado y problemáticas Pendientes” en Tipificación del femicidio en
Chile. Un debate abierto. Pag. 50. Red Chilena contra la Violencia Doméstica y
Sexual. Santiago de Chile. 2009.
411

Desde tal perspectiva, ante un caso de violencia contra una


mujer, desde el inicio de la investigación se suma la imperiosa necesi-
dad de aplicar y ajustar al caso la noción de debida diligencia, así
como la interpretación que se les asigne a las normas –tanto generales
como específicas- en relación a la violencia contra las mujeres”647;
como también encarar el caso desde una óptica integral que permita
percibir los complejos mecanismos a través de los que se producen las
vulneraciones de los derechos de las mujeres, complementando las
políticas penales con políticas sociales para atender así a las necesida-
des reales de las mujeres, consagradas en las convenciones y la ley,
entre ellas la asistencia, contención y protección de las víctimas648.
No puede perderse de vista que la mayoría de los episodios de
violencia de género son el resultado de una serie de condicionamien-
tos que no se conforman en los estándares jurídicos clásicos, sino que
requieren de una tarea más profunda por parte de los órganos judicia-
les que exceden a las clásicas categorías de la dogmática jurídica –lo
que podríamos redefinir como una tarea de mayor especificidad en
cuanto a su enfoque y abordaje en el proceso judicial- para que a partir
de ella se logre determinar si el agresor aprovecha o utiliza su situa-
ción de poder o de dominio sobre la mujer, para restringir o anular,
total o parcialmente, el derecho de la víctima de llevar adelante su
proyecto de vida libre de violencia, en cualquier ámbito.
Se puede concluir entonces que la violencia de género no es
una clase de violencia que sólo se presenta en conductas penales ex-
plícitas, sino que en muchos casos, desde una perspectiva de género,
se requiere de una aguda sensibilidad –más un específico conocimien-
to de las características que puede reunir el contexto en que se dan
esos casos- para detectar en la conducta violenta, los indicadores de
desigualdad y discriminación que colocan a la mujer en una situación
de inferioridad y sujeción, en la que el hombre, ejerciendo su poder, la
lesiona física, sexual o psicológicamente o, en forma más extrema, le
causa la muerte649.

647
Ibidem (29) pág. 50.
648
Ibídem. (12) pág. 235.
649
Ibídem (28) pág. 127/28.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

4.3. El contexto de violencia, el continuum y la escalada de


la violencia
Por mandato convencional y legal, ante uno o varios hechos
de violencia sufridos por una mujer el operador judicial y social debe
invariablemente partir del presupuesto de que se está ante un hecho de
violencia de género y si luego de analizado el caso y su contexto des-
de tal perspectiva en base a los elementos de juicio reunidos, se de-
termina que no lo es, corresponde que se explicite fundadamente por-
que no se dan algunos o todos los indicadores que lo determinarían
como violencia de género, y consecuentemente, al fundar la califica-
ción legal prevista en la ley penal, explicitar la razón por la cual en el
marco en que se produce el hecho de violencia así calificado que tiene
una mujer por víctima, no se configura dentro de un contexto de vio-
lencia de género.
La determinación y observación del contexto de violencia de
género no puede ser soslayada por el operador jurídico o social, el que
ante el caso concreto, para poder dilucidar si se está ante hechos de
esta naturaleza, deberá necesariamente observar y analizar el contexto
en que se gestó, desarrolló y produjo la violencia sufrida por la mujer,
tratando por una parte de desprenderse en su observación de los clási-
cos estereotipos con los que se identifica a las mujeres y, a su vez,
determinar la concurrencia o no de estereotipos, prácticas sociales, o
modos cultural y socialmente aceptados a través de los que se toma
como “normal” o se “tolera” la desigualdad y sometimiento por parte
de los hombres a las mujeres; como también, la existencia o no de un
continuum de la violencia; es decir, de ese ejercicio de poder-dominio,
de sometimiento y discriminación sobre la mujer en cualquiera de sus
manifestaciones a través del tiempo y, además, si tales circunstancias
de violencia evolucionan a otras de mayor intensidad hasta la posibili-
dad de alcanzarse la máxima expresión de violencia de género sufrida
por la víctima que encuentra tipificación en la ley penal, que es su
muerte, el femicidio.
Desde ese contexto la lesión del bien jurídico penalmente tu-
telado, en la mayoría de los casos no se trata solo de una conducta en
función de su manifestación en un momento y lugar determinados, o
sea, que no se produce en un único instante sino que es ejecutada por
el autor a través de una continuidad de manifestaciones que confor-
413

man y reafirman el desprecio de la dignidad e integridad de la víctima


mujer y sus derechos por parte de su agresor hombre650 en el ejercicio
y detentación de ese poder de dominio.
En el campo del derecho, específicamente del derecho penal,
se requiere de un esfuerzo de adaptación de las técnicas de argumenta-
ción jurídica que superen la valoración estática de una conducta en
razón de su generación en un momento y lugar preciso dado, debién-
dose comprender que en determinados ámbitos la lesión del bien jurí-
dico penalmente tutelado no se produce en un solo instante temporal,
sino que es generado a través de un continuum de acciones, de omi-
siones, de silencios, de manifestaciones que conforman esa agresión,
ese desprecio y esa violencia dirigidos a la víctima, sometiéndola y
cercenando sus derechos651; violencia que, a su vez, puede evolucionar
en intensidad y gravedad. Bajo tales circunstancias, la protección solo
será realmente eficaz si se tienen en cuenta las múltiples desigualda-
des y realidades diversas en las que viven las mujeres652, la situación
de vulnerabilidad en la que se encuentran inmersas, los posibles facto-
res que no les permiten visualizar la realidad tal como sucede, y que
consecuentemente, le impiden salir de ese devenir de violencia en el
que se encuentran, aún con ayuda de terceras personas.
Se debe tener presente, además, que las mujeres que sufren
violencia pocas veces cuentan con la posibilidad de ejercer efectiva-
mente los derechos reconocidos y enumerados en las convenciones y
las leyes. A ello se agrega que si los operadores no cuentan con una
perspectiva de género resulta difícil que puedan advertir que la violen-
cia se da dentro de un contexto, lo que muchas veces lleva a que la
víctima se vea impedida de acceder a la respuesta, contención y pro-
tección que el Estado está obligado a brindarle, lo que las lleva inva-
riablemente a seguir inmersas en la vorágine de violencia de la que
son víctimas.
Como ya hemos sostenido, y no es redundante remarcar, el
factor diferencial de la violencia de género que explica que las muje-

650
Asúa Batarrita, Adela “El significado de la violencia sexual contra las mujeres
y la reformulación de la tutela penal en ese ámbito. Inercias Jurisprudenciales” en
Género, Violencia y Derecho Patricia Laurenzo y Otras. Coordinadoras. Pág. 105.
Editores del Puerto. Bs. As. 2009.
651
Ibídem. (33) Pág. 104/105.
652
Ibídem. (12) Pág. 235.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

res en forma más elevada, estén expuestas a sufrir más agresiones que
los hombres, se encuentra fundado en la falta de equilibrio en la dis-
tribución de poder entre los sexos, en el papel de dependencia y sumi-
sión que la sociedad patriarcal le reserva a todas las ellas653.
Lo expuesto en este apartado no excluye que pueda producir-
se un caso de violencia de género, en un único hecho ejecutado en un
sólo instante temporal por el agresor (por ejemplo una violación, un
abuso sexual, etc.) sin que haya habido todo un contexto previo de
conocimiento entre victimario y víctima, de manifestaciones diversas,
de un continuum y una escalada en la intensidad de la violencia que
desemboque en el hecho violento final atrapado por la ley penal.
En tal caso, será más difícil de determinar que el hecho ilícito
ocurrido cuya víctima es una mujer, fue cometido en razón o por vio-
lencia de género. Para ello habrá que analizar si en el hecho puntual se
encuentran dados los elementos que la caracterizan, esto es, el acto
violento, la vulnerabilidad de la víctima, el ejercicio de poder, el des-
precio, el sometimiento, la utilización como objeto de la víctima, etc.,
por parte del agresor.
4.4. La vulnerabilidad de la víctima de violencia de género
Cuando se hace referencia a la mujer vulnerable en un marco
de violencia de género no se habla de si la mujer es débil, frágil, no
radica en la fortaleza o debilidad de su carácter. Tales consideraciones
llevarían a excluir arbitrariamente casos de violencia contra la mujer,
por caracteres particulares que distinguen la personalidad de las vícti-
mas, cuando lo que debe tenerse presente es que la caracterización de
vulnerabilidad de la víctima de violencia de género hace referencia al
contexto en el que ésta se encuentra inmersa y la coloca en esa situa-
ción de vulnerable, el que permite, según su intensidad, su someti-
miento hasta alcanzar su posesión o cosificación (por ejemplo la mujer
sometida a trabajos serviles y/o de prostitución, privada de sus lazos
familiares y de relación; alejada de su lugar de residencia; obligada
bajo una sujeción económica; impedida de su libertad por coacción,
amenazas, o peligro ciertos hacia la integridad de su persona o allega-
dos).

653
Ob. cit. (11) pág. 283.
415

Se entiende por persona vulnerable a quien por una adversi-


dad, circunstancia especial o por la situación de dificultad en la que
está inmersa, se encuentra con menores posibilidades defensivas que
el común de las personas, presentándose en una especial situación de
debilidad o condición de inferioridad654.
Por tales razones, es necesario observar el contexto social que
marca la violación de los derechos de las mujeres, debiendo conside-
rar el caso particular como un exponente de prácticas reiteradas o
como una evidencia de una situación estructural de desigualdad,
subordinación y sujeción que afecta a las mujeres en una comunidad
determinada655; entendida ésta como grupo diferencial.
Con relación a las conductas típicas de servidumbre, y escla-
vitud vinculados a la violencia contra la mujer, se da como en la trata
un abuso de una posición de vulnerabilidad, entendiendo esta como
relativa a cualquier situación en la que la persona involucrada, la víc-
tima, no tiene más alternativa real y cierta que someterse al abuso
pertinente con el que se afecta su dignidad como persona; el consen-
timiento en tales casos no es relevante.656
4.5. Caso sospechoso de violencia de género
Para que el operador judicial o social pueda determinar que el
caso de violencia sufrido por una mujer reviste la característica de
“caso sospechoso” de violencia de género, se debe tener en cuenta “el
cuadro completo en el que ocurrieron los hechos considerando el con-
texto y las situaciones personales y sociales en las que se encontraban
víctima y victimario”657 en ese marco.
El operador deberá dirigir su análisis a relevar el contexto en
el que haya ocurrido el hecho sospechado para confirmar o descartar
si se trata de violencia de género. Así, deberá analizar concienzuda-
mente la relación entre el autor y la víctima, sin la influencia de este-

654
Barbero, Natalia, “La Trata de Personas en su tipificación actual” Delitos
contra la libertad, Tomo I, pág. 224. Revista de Derecho Penal. 2014 -2. Director
Edgardo Donna. Editorial Rubinzal Culzoni.
655
“Informe sobre Acceso a la Justicia de las Mujeres Víctimas de Violencia en
las Américas”, párr. 59. Relatoría de los Derechos de la Mujer, Comisión Inter-
americana de Derechos Humanos. Doc. 68. 20-1-2007.
656
Ibídem. (37) pág. 204/205 y 208/209.
657
Ibídem. (28) pág. 126.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

reotipos respecto de la víctima pero, a su vez, sin descartar su presen-


cia como signos distintivos en los comportamientos del agresor, to-
mando como sustento la declaración de la víctima, su consistencia,
otros testimonios si los hubiera, los informes y pruebas técnicas que
fueran practicadas además sobre la personalidad de ambos actores, a
lo que se agregará considerar la determinación de las características
cuantitativas y cualitativas de la violencia sufrida, dirigida a establecer
la existencia del rasgo que hace a la identidad central de la violencia
de género, la relación de poder dominio, la descalificación y someti-
miento del agresor hacia la víctima y la situación de vulnerabilidad en
la que esta se encuentra sumergida.
Tal enfoque debe ser realizado por el operador judicial bajo el
requerimiento convencional de la debida diligencia con la que se debe
actuar en los casos de violencia contra las mujeres, tanto en la investi-
gación, el enjuiciamiento y el castigo de tales actos658.
La debida diligencia en los casos de violencia contra la mujer,
constituye un proceder y requisito de fundamental importancia, que se
traduce en que los operadores judiciales que intervengan en la investi-
gación, la lleven adelante con determinación y eficacia, teniendo
siempre en cuenta el deber de la sociedad de rechazar la violencia
contra las mujeres y la obligaciones del Estado al cual representan y
del que forman parte de su persecución, castigo y erradicación659.
5. Las manifestaciones de la violencia de género
La violencia de género es aquella dirigida contra la mujer que
tiene por finalidad su discriminación, su sometimiento, su cosificación
y dominio, su anulación como persona libre de autodeterminación
pero se la diferencia según la clase de violencia ejercida y las distintas
maneras o modos en que se manifiesta. Estas se encuentran contem-
pladas y descriptas en las normas, pero no son excluyentes de otras
formas en que puede manifestarse.

658
Ibídem. (28) pág. 110 y 111 con cita en la Recomendación Nro. 28 del comité
de la CEDAW y el art. 7.b de la Convención de Belem do Para.
659
Corte IDH “Caso Fernandez Ortega y Otros vs. México” 30-10-2010 citada en
la obra “Acceso a la Justicia y Grupos Vulnerables” Nogueira, Juan M. y otros,
pág. 353. Librería Editora Platense SRL. 2012.
417

Las clases de referencia en una primera aproximación se en-


cuentran mencionadas en la Convención de Belem do Pará como vio-
lencia física, sexual y psicológica (artículo 2, primera parte), que aten-
te contra su integridad o perjudique su propiedad (artículo 7, inc. d).
La ley nacional N° 26.485 clasifica y define la violencia con-
tra la mujer en violencia física, sexual psicológica, económica y pa-
trimonial y simbólica (artículo 5).
1.- Física: La que se emplea contra el cuerpo de la mujer pro-
duciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de
maltrato agresión que afecte su integridad física.
2.- Psicológica: La que causa daño emocional y disminución
de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o
que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creen-
cias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restric-
ción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación aislamiento.
Incluye también la culpabilización, vigilancia constante, exigencia de
obediencia sumisión, coerción verbal, persecución, insulto, indiferen-
cia, abandono, celos excesivos, chantaje, ridiculización, explotación y
limitación del derecho de circulación o cualquier otro medio que cause
perjuicio a su salud psicológica y a la autodeterminación.
3.- Sexual: Cualquier acción que implique la vulneración en
todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de
decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a
través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, inclu-
yendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vincu-
lares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitu-
ción forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de
mujeres.
4.- Económica y patrimonial: La que se dirige a ocasionar un
menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a
través de: a) La perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de
sus bienes; b) La pérdida, sustracción, destrucción, retención o dis-
tracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos
personales, bienes, valores y derechos patrimoniales; c) La limitación
de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o
privación de los medios indispensables para vivir una vida digna; d)
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

La limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un


salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.
5.- Simbólica: La que a través de patrones estereotipados,
mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca domina-
ción, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturali-
zando la subordinación de la mujer en la sociedad.
El artículo 6 señala entre las distintas modalidades en que se
manifiestan los distintos tipos de violencia contra las mujeres en los
diferentes ámbitos: la violencia doméstica, institucional, laboral, con-
tra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática660.
a) Violencia doméstica: aquella ejercida contra las mujeres
por un integrante del grupo familiar, independientemente del espacio
físico donde ésta ocurra, que dañe la dignidad, el bienestar, la integri-
dad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, la libertad,
comprendiendo la libertad reproductiva y el derecho al pleno desarro-
llo de las mujeres. Se entiende por grupo familiar el originado en el
parentesco sea por consanguinidad o por afinidad, el matrimonio, las
uniones de hecho y las parejas o noviazgos. Incluye las relaciones
vigentes o finalizadas, no siendo requisito la convivencia;
b) Violencia institucional: aquella realizada por las/los fun-
cionarias/os, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cual-
quier órgano, ente o institución pública, que tenga como fin retardar,
obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas
públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley. Quedan com-
prendidas, además, las que se ejercen en los partidos políticos, sindi-
catos, organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil;
c) Violencia laboral: aquella que discrimina a las mujeres en
los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso
al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el
mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad,
apariencia física o la realización de test de embarazo. Constituye tam-

660
Según el artículo 6 del Decreto N° 1011/2010, reglamentario de la Ley Nº
26.485, las definiciones de violencia comprendidas en el artículo 6 de la ley en
ningún caso pueden interpretarse en sentido restrictivo ni taxativo, como exclu-
yentes de hechos considerados como violencia contra las mujeres por otras nor-
mas.
419

bién violencia contra las mujeres en el ámbito laboral quebrantar el


derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo,
incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una
determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral;
d) Violencia contra la libertad reproductiva: aquella que vul-
nere el derecho de las mujeres a decidir libre y responsablemente el
número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, de confor-
midad con la Ley 25.673 de Creación del Programa Nacional de Salud
Sexual y Procreación Responsable;
e) Violencia obstétrica: aquella que ejerce el personal de salud
sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada
en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologiza-
ción de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929;
f) Violencia mediática: aquella publicación o difusión de
mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masi-
vo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la
explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine,
deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así
también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e
imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o cons-
truya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o gene-
radores de violencia contra las mujeres.
Tanto en cuanto a las clases de violencia como respecto a los
modos o formas en que ésta se lleva a cabo, su subsunción dependerá
de las circunstancias de modo, tiempo y lugar que conformen el caso
concreto analizado. En el caso de las conductas penales previamente
analizadas, la violencia psicológica –control, aislamiento, descalifica-
ciones, humillaciones, denigración, amenazas, coacciones, el abuso de
poder, el temor a la violencia- como clase, sea directa o cíclica, ha de
ser moneda corriente para el sometimiento de la víctima.
A ella se agregarán en algunos casos otras clases de violencia
como la física o la sexual para lograr la sujeción, obediencia y domi-
nio de la víctima, sobre todo de la mujer sometida al ejercicio de la
prostitución.
Otra clase de violencia que se utiliza es la económica, gene-
rando en la víctima obligaciones patrimoniales para con su agresor,
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

con la promesa de que al ser saldadas podría obtener libertad o inde-


pendencia, lo que el agresor nunca permitirá con el objeto de conti-
nuar con la situación de sometimiento.
6. Reducción a servidumbre y violencia de género
A continuación nos ocuparemos sobre las características que
presenta la reducción a servidumbre que se encuentra tipificada en el
artículo 140 del Código Penal661.
El artículo 140 del Código Penal dispone que: “Serán repri-
midos con reclusión o prisión de cuatro (4) a quince (15) años el que
redujere a una persona a esclavitud o servidumbre, bajo cualquier
modalidad, y el que la recibiere en tal condición para mantenerla en
ella. En la misma pena incurrirá el que obligare a una persona a
realizar trabajos o servicios forzados o a contraer matrimonio ser-
vil.”662
La anterior redacción del artículo 140 del Código Penal casti-
gaba con reclusión o prisión de tres a quince años a quien redujere a
una persona a servidumbre o a otra condición análoga y el que la
recibiere en tal condición para mantenerla en ella.
Con las modificaciones introducidas a través de la ley N°
26.842, se incorporaron nuevos tipos penales a los ya existentes y se
agravó la pena mínima prevista para el autor de dichas conductas de
tres (3) a cuatro (4) años.
Es dable señalar que con anterioridad a la reforma introducida
al artículo 140 del Código Penal por ley Nº 26.842, la doctrina debatía
la posibilidad de que dicha norma castigara la reducción a la esclavi-
tud al utilizar el término servidumbre.
Quienes argumentaban a favor de tal interpretación sostenían
que el concepto servidumbre no debía definirse únicamente según su
etimología o interpretación histórica, y que la figura castigaba una

661
En esta oportunidad nos limitamos a tratar las características básicas del tipo
penal. Para una mayor profundización sobre los elementos de la figura típica y sus
características, ver “Reducción a la servidumbre”, Marta Paz y Sebastián Brian
Lowry, disponible en [Link]
art-140-reduccion-servidumbre.
662
Texto modificado por el artículo 24 de la ley N° 26.842.
421

relación de sometimiento, enajenación de la voluntad y libre albedrío


de una persona en el sentido genérico de ambas potencias, en que ésta
era sometida al dominio de otro como si se tratara de una cosa y no
una simple relación de servicio. Por otro lado, consideraban que la
esclavitud estaba contemplada en la frase otra condición análoga663
que preveía la norma en su anterior redacción.
En contra de dicha interpretación se encontraban quienes sos-
tenían que los conceptos servidumbre y esclavitud no eran equivalen-
tes, ya que la servidumbre implicaba una situación de hecho y la es-
clavitud un estado jurídico que no se encontraba vigente en nuestro
ordenamiento legal por expresa prohibición del artículo 15 de la Cons-
titución Nacional.
La ley Nº 26.842, al incluir la esclavitud junto a la servidum-
bre en el artículo 140 del Código Penal, puso punto final a la discusión
que se daba en torno a la inclusión o no de aquél concepto en la redac-
ción anterior de la norma.
Ahora bien, la figura típica se ubica en el capítulo que castiga
los delitos contra la libertad individual, incluido en el Título V, Libro
Segundo, del Código Penal de la Nación.
El bien jurídico protegido por el artículo 140 del Código Pe-
nal debe ser entendido como la libertad en el sentido que establece el
artículo 15 de la Constitución Nacional, que establece que “En la Na-
ción Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedan
libres desde la jura de esta Constitución; y una ley especial reglará las
indemnizaciones a que dé lugar esta declaración. Todo contrato de
compra y venta de personas es un crimen de que serán responsables
los que lo celebrasen, y el escribano o funcionario que lo autorice. Y
los esclavos que de cualquier modo se introduzcan quedan libres por
el solo hecho de pisar el territorio de la República.”
Si bien no hay consenso entre los doctrinarios sobre cómo de-
be ser entendido el término libertad en razón de que este engloba una
amplitud de definiciones y puede ser utilizado en una pluralidad de

663
En ese sentido cabe destacar que el Diccionario de la Real Academia Española
([Link] define entre muchas acepciones el término siervo como esclavo de
un señor.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

sentidos664, a efectos de configurar el bien jurídico protegido por la


norma consideramos que la nota definitoria está dada porque en una
sociedad civilizada la dignidad, la personalidad y la libertad se consi-
deran atributos esenciales de la persona humana, por lo que la esclavi-
tud y la servidumbre sólo pueden ser interpretadas como degradantes.
El “Grupo de trabajo sobre la trata de personas” de la Oficina
de las Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen ha propuesto defini-
ciones de algunos conceptos contenidos en el “Protocolo para preve-
nir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y
niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra
la Delincuencia Organizada Transnacional”. Interpreta, de acuerdo a
lo previsto en la Declaración Universal de Derechos Humanos y el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que el término
servidumbre engloba “las condiciones de trabajo o la obligación de
trabajar o prestar servicios de que la persona en cuestión no puede
escapar y que no puede modificar” (punto IV, “H”) 665.
Por otro lado, al reemplazar la reforma el vocablo “o se la
sometiere a prácticas análogas” por “bajo cualquier modalidad”, el
legislador se centró en el medio utilizado para someter a la persona, lo
que implica un avance ya que evita la posibilidad de que se efectúe
una aplicación analógica in malam partem del tipo penal lo que permi-
tía la indefinición que surgía del vocablo prácticas análogas utilizado
en la anterior redacción de la norma.
Al contemplar la norma actual la reducción a servidumbre o
esclavitud “bajo cualquier modalidad”, la conducta reprimida podría
ser cometida a través de engaño; fraude; violencia; amenaza; abuso de
autoridad; concesión o recepción de pagos; el consentimiento de la
víctima (viciado o no) o el consentimiento de una persona que tenga
autoridad sobre ella; entre otras formas.
Respecto a la posibilidad de ser sometido voluntariamente a
un estado de servidumbre, cabe recordar que la doctrina minoritaria-
mente sostenía que el consentimiento libre de una persona capaz de

664
Ver definición del término “libertad” según el Diccionario de la Real Acade-
mia Española (disponible en [Link]
665
En: [Link]
WG_4_2010_2_S.pdf
423

entender el significado del hecho de estar sometido a tal condición no


constituía reducción, por abusiva y viciosa que fuera y aunque se
opusiera a las leyes y costumbres, pues la servidumbre requería que la
condición de víctima hubiera sido impuesta por el autor666.
La doctrina mayoritaria, en cambio, rechazaba esa posibilidad
porque la condición de hombre libre es irrenunciable o porque dicha
posibilidad contraría la dignidad del ser humano.
No es razonable, por otra parte, sostener que alguien pueda
prestar su consentimiento para ser reducido a condición de esclavo o
siervo, pues resulta ilógico suponer que una persona capaz y mayor de
edad pueda querer ser sometida. Por otro lado, la voluntad de las per-
sonas que se encuentran en estado de servidumbre suele estar viciada
por los mismos medios utilizados por el sujeto activo para lograr man-
tenerlas en tal estado o, por lo menos, porque se encuentran en una
situación de vulnerabilidad tal que no tienen posibilidad de discernir
entre continuar bajo ese estado o conducirse libremente, lo que impide
que la persona sometida pueda abandonar dicha relación por su propia
voluntad.
Al respecto cabe remarcar que la ley Nº 26.842 puso fin al
debate en torno a la posibilidad de ser sometido voluntariamente a la
figura reprimida por el artículo 140 del Código Penal al sustituir el
artículo 2° de la ley Nº 26.364 y establecer que el consentimiento dado
por la víctima de reducción o mantenimiento en estado de servidum-
bre o esclavitud “no constituirá en ningún caso causal de eximición
de responsabilidad penal, civil o administrativa de los autores, partí-
cipes, cooperadores o instigadores”.
El artículo 140 del Código Penal tipifica y sanciona, entre
otras conductas, a quien somete a una persona a su dominio por cual-
quier medio. De ahí que la realización de dicha conducta no implique
necesariamente la privación de libertad física de la víctima, pues el
tipo penal no resguarda la incolumidad de la libertad de desplazamien-

666
En ese sentido: Nuñez, Ricardo; Tratado de Derecho Penal; p. 26; T. IV; ed.
Marcos Lerner, Córdoba; 1989 y Creus, Carlos; Derecho Penal Parte Especial; p.
275; T I; ed. Astrea; Bs. As.; 1999.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

to de la persona sino que el ámbito de tutela proporcionado por esta


norma alcanza la condición de dignidad y libertad inherente a ella667.
En ese sentido, Soler sostiene que el tipo penal exige un ver-
dadero dominio psíquico sobre la víctima y no sólo un dominio físico
sobre su cuerpo, ya que ésta última posibilidad ha sido contemplada y
sancionada por el artículo 141 del Código Penal que prevé penas sus-
tancialmente menores que la establecida por el artículo 140668.
De acuerdo entonces a las características propias del delito de
reducción a servidumbre y las particularidades propias de la violencia
de género y sus efectos, es claro que a partir de diversas modalidades
el violento busca someter a la víctima de violencia de género y privar-
la de ejercer sus derechos, situación la cual la mujer habitualmente se
ve imposibilitada de liberase ya sea por factores internos, debido a su
nivel de vulnerabilidad, o externos, tales como la violencia física, la
psicológica o el poder que sobre ella se ejerce, entre otras.
Ello se relaciona directamente con la reducción de la mujer a
servidumbre, aunque ella no esté consiente de encontrarse inmersa en
esa situación. Por lo tanto, los operadores judiciales deben estar aten-
tos a fin de poder determinar si la mujer que alega padecer violencia
puede encontrarse reducida a servidumbre en razón del contexto en el
que se gestó, desarrolló y produjo la violencia que padece. De otra
manera el accionar de los agentes obstaculizaría el pleno ejercicio del
derecho de la víctima a acceder de manera efectiva y no sólo formal a
la justicia, lo que podría llevar al incumplimiento de las obligaciones
asumidas por el Estado al suscribir distintos instrumentos internacio-
nales de derechos humanos y ser responsabilizado por ello.
A tal fin, los operadores deben dejar de lado los estereotipos
con los que se identifica a las mujeres y evaluar la posible existencia
de un continuum de la violencia, del ejercicio de poder-dominio, de
sometimiento y discriminación sobre la mujer en cualquiera de sus

667
Aboso, Gustavo, “Código Penal y normas complementarias. Análisis doctrinal
y jurisprudencial”, Baigún, David y Zaffaroni, Eugenio, directores, ed. Hammura-
bi, Bs. As., 2008, tomo V, págs. 183/5, con cita de Ricardo Núñez.
668
El artículo 141 del Código Penal fija penas de prisión o reclusión de seis meses
a tres años, mientras que el 140 impone penas de reclusión o prisión de entre
cuatro y quince años.
425

manifestaciones a través del tiempo y, además, si tales circunstancias


de violencia evolucionan a otras de mayor intensidad.
En tal sentido resulta trascendente la erradicación de estereo-
tipos, pues los mismos conforman imágenes sociales generalizadas,
preconceptos sobre características personales o roles que cumplen o
deben ser cumplidos por los miembros de un determinado grupo so-
cial; pueden ser utilizados para describir las características de un gru-
po en particular, prescribir su comportamiento y también para asignar
ciertas diferencias. Cuando los estereotipos operan para establecer
jerarquías de género y asignar categorizaciones peyorativas o desvalo-
rizadas a las mujeres, tienen efectos discriminatorios. Eso sucede
cuando se los utiliza para realizar distinciones, exclusiones o restric-
ciones cuyo propósito o consecuencias es afectar o anular el recono-
cimiento, disfrute, o ejercicio de derechos de las mujeres. La existen-
cia de estos prejuicios y estereotipos influye en el modo en el que las
instituciones reaccionan, o mejor dicho demoran en accionar, frente a
la violencia contra las mujeres. Por ello los instrumentos internaciona-
les sobre derechos humanos establecen pautas claras sobre la impor-
tancia de erradicar los prejuicios de género en las prácticas institucio-
nales como medida específica para atender este tipo de violencia.669

669
Larrauri, Elena. “Cinco Tópicos sobre las mujeres Víctimas de Violencia y
algunas respuestas del Feminismo oficial”. Pág. 6. Editorial Del Puerto. Buenos
aires. 2008.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO
427

La importancia de una aproximación conceptual


del bien jurídico en casos de violencia de género
contra las mujeres
por MARCELLA DA FONTE CARVALHO670

Sumario: 1. Introducción. 2. Concepto de bien jurídico penal y su géne-


sis constitucional. 3. El estudio del bien jurídico y los derechos humanos
de las mujeres. 4. Una aproximación conceptual del bien jurídico penal
en casos de violencia de género contra las mujeres. 5. Conclusiones

1. Introducción
La problemática del presente artículo es encontrada a partir de
la siguiente interrogante: ¿Porque es importante la aproximación a un
concepto de bien jurídico penal en casos de violencia de género contra
las mujeres?
Con el objetivo de demonstrar que esta propuesta de aproxi-
mación conceptual es de vital importancia para que la norma penal sea
aplicada de forma más coherente y garantista de los derechos humanos
de las mujeres, dividimos el presente artículo en tres acápites:
Primeramente, se hace un análisis de las distintas posiciones
conceptuales sobre el bien jurídico penal, para explicar que esta con-
textualización sirve para ratificar la génesis constitucional de su con-
cepto, una vez que, en el ámbito regional están consagrados los dere-
chos fundamentales de las mujeres, marcando de forma progresiva la
implementación de las garantías de operatividad en el ámbito jurídico
de un Estado democrático.
En segundo lugar, se precisan algunas consideraciones en
torno al bien jurídico penal, paralelas a los derechos de las féminas,

670
Abogada, Docente de la cátedra Derecho Penal en Universidad das Américas
(UDLA), en Quito (Ecuador), Docente de la cátedra Derecho Penal en la Univer-
sidad Andina Simón Bolívar (UASB), en Quito Ecuador, Especialista en Derecho
Administrativo por la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), Doctora
(PhD) en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad del Museo Social Ar-
gentino (Argentina).
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

para destacar que la violencia de género contra las mismas es una de


las formas de violaciones de sus derechos humanos, reconocidas en
los tratados internacionales.
Finalmente, el tercer apartado tiene por objetivo de demostrar
que la delimitación conceptual penal de un bien penal integrador de
protección a las mujeres, es de vital importancia para que a ley penal
pueda ser aplicada de forma más coherente tomando en consideración
el enfoque de género, en los casos de violencia contra las mujeres.
2. Concepto de bien jurídico penal y su génesis constitu-
cional
La doctrina penal actual contextualiza el concepto del bien ju-
rídico en el estudio de la teoría del bien jurídico, que establece dife-
rentes bases conceptuales en torno de esta categoría dogmática. Así, es
importante destacar que la evolución conceptual referida en la discu-
sión de la doctrina comparada es de gran utilidad para la adecuada
comprensión de su génesis constitucional. Por ende, es importante
analizar la evolución histórica del concepto en análisis.
A inicios del siglo XIX, la conceptualización del objeto jurí-
dico se presenta por primera vez por Birnbaum671; quien, para delinear
el abordaje del instituto, utiliza elementos estructurales tradicionales
de la teoría del delito, tales como la persona, resultado y pena, distin-
guiendo elementos como: derecho subjetivo y bien jurídico.
La doctrina clásica alemana, representada por Binding y
Liszt672, también explica que los intereses vitales que se consideran
importantes para el Derecho pueden ser nombrados como bienes jurí-
dicos, y la protección de estos, constituye la finalidad de la conducta
descrita en la norma penal.
Por otra parte, el concepto propuesto por Mayer673 habla de
amenaza penal y hace un puente referencial entre bien jurídico y teoría

671
Johann Birnbaum, Über das Erfodernis (Montevideo, 2010), 58, citado por
García, “Código Orgánico Integral Penal Comentado”, 317. Traducción por Rami-
ro García Falconi.
672
Karl Binding, Die Normen und ihre Übertretung (Leipzig: 1872), 188, citado y
traducido por ibíd.
673
Max E. Mayer, Derecho penal parte general (Buenos Aires: Editorial B de F.
B, 2007), 122-3.
429

de la prevención general de la pena. Ocurre que, el concepto utilizado


por este autor, aunque destaque una de las teorías de la pena, no resal-
ta la importancia de la función de la prevención especial positiva para
el derecho penal, que expresa el modelo de resocialización acogido en
las constituciones contemporáneas, y que alude así, a una perspectiva
constitucional del derecho penal674.
En contra partida, Mezger675, en su concepción conceptual
impulsa el debate acerca de los bienes jurídicos individuales y colecti-
vos, alejando la importancia de los derechos individuales del estudio
del bien jurídico y, argumentando que todos los derechos comprendi-
dos como bienes son colectivos.
En nuestra concepción la postura de este autor no debe pros-
perar en la actualidad, una vez que, existen bienes jurídicos de natura-
leza personalísima, como la dignidad humana, que también de forma
paralela es consagrada como principio constitucional, y por ende, debe
gozar de supremacía en el momento que se consideran reglas de apli-
cación normativa.
Por otro lado, Hassemer y Muñoz Conde676 resaltan que los
bienes jurídicos ten origen en la necesidad social y por eso deben ser
considerados como intereses de las personas. Esta precisión de estos
autores no prioriza por ejemplo, la protección de ciertas costumbres,
vivencias o experiencias que no necesariamente constituyen intereses
pero, deben ser garantizadas en los ordenamientos jurídicos pluricultu-
rales, para que la norma de adecue a la realidad elástica del derecho
internacional de los derechos humanos.
Como ejemplo de estas vivencias, podemos citar los derechos
de los pueblos indígenas que son resguardados en la norma penal in-
ternacional e interna, por medio de la tipificación del delito de etnoci-

674
Sobre la función de prevención especial positiva de la pena en la actualidad
ver: art. 51 n 1 de la Constitución de la República del Ecuador de 2008: Art. 51:
“Se reconoce a las personas privadas de libertad los siguientes derechos: … 5. La
atención de sus necesidades educativas, laborales, productivas, culturales…”.
675
Edmund Mezger, Derecho penal parte general, (México: Cárdenas Editor,
1990), 155.
676
Winfried Hassemer y Francisco Muñoz Conde, Introducción a la criminología
y al derecho penal (Valencia: Tirant lo Blanch, 1989), 106-13.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

dio, o el derecho al buen vivir677, sinónimo de “sumak kawsay”, su


traducción en el idioma quichua tiene una aproximación conceptual a
la idea de desarrollo colectivo, es decir hombre y naturaleza armoni-
zados en el contexto del pluralismo jurídico, que alberga dimensiones
sociales y ambientales.
Con base a esta perspectiva, el bien jurídico no debe ser com-
prendido de forma aislada desde un derecho, ni tampoco interés, mas
como un conjunto de valores humanos que, reconocidas desde la ópti-
ca de las diversidades necesitan de protección estatal, a ejemplo de los
nuevos actores sociales: pueblos indígenas, afrodescendientes, movi-
mientos feministas, movimientos LGBTI.
Otros autores no priorizan en sus estudios la teoría del bien
jurídico, entre ellos Kaufman, Schüneman678 y Welzel679. Ellos de-
fienden que las acciones con una finalidad poden ser contrarias o ade-
cuadas al derecho, sin profundizar sobre la categoría dogmática en
análisis.
En su estudio, Jakobs680 rechaza el bien jurídico como una ca-
tegoría dogmática penal, defendiendo que esta rama jurídica debe
concentrarse en la vigencia normativa que es auto determinada por la

677
Secretaría nacional de planificación y desarrollo, Gobierno Nacional de la
República del Ecuador, “Aproximaciones al concepto del buen vivir” (marzo
2016), ˂[Link]
del-buen-
vivir;jsessionid=[Link]˃. Ver
Constitución de la República del Ecuador (2008), arts. 14, 26, 32, 74.
678
García, “Código Orgánico Integral Penal Comentado”, 321.
679
Hans Welzel, Derecho Penal. Parte General, traducido por Carlos Fontán B.,
(Buenos Aires: Roque Depalma editor, 1956), 36. Sobre la ausencia de profundi-
dad en el contenido de la teoría del bien jurídico ver obras de Hans Welzel, El
nuevo sistema del derecho penal. Una introducción a una doctrina de la acción
finalista, traducción y notas de José Cerezo Mir (Buenos Aires: B de F, 2004) y
Teoría de la acción finalista (Buenos Aires: Astrea, 1951).
680
Günther Jakobs, ¿Qué protege el derecho penal: bienes jurídicos o la vigencia
de la norma?, en Eduardo Montealegre Lynett, coord., “El funcionalismo en el
Derecho penal” (Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2003), 43.
431

funcionalidad del sistema penal, mas no con la protección de bienes


jurídicos, reforzando la idea de Luhmann681.
El análisis de Jackobs sobre el tema parece incompatible con
la perspectiva de sociedad contemporánea evolutiva, una vez que tal
concepción carece de elementos que configuran la ausencia de política
criminal, con los principios asegurados por la noción de derecho ga-
rantista, o a la importancia del reconocimiento de categorías dogmáti-
cas como el bien jurídico.
Considerando una línea de pensamiento distinta, Roxin682,
funcionalista moderado, reconoce la importancia de la categoría dog-
matica del bien jurídico para la ciencia penal, definiendo que este
proveniente de una concepción ideal, cumple con la función de prote-
ger bienes reales, caracterizados con objetos materiales de la infrac-
ción penal.
Nos parece acertada la concepción de Roxin, acerca de la im-
portancia del estudio del bien jurídico, una vez que este trata, en nues-
tra óptica, de una categoría dogmática imprescindible que demarca los
límites del ius puniendi, con el fin de que el Estado pueda establecer
acciones concretas de política criminal para que las agencias de crimi-
nalización secundaria puedan operar una aplicación del derecho penal
de forma más coherente y menos rígida.
Además, al distinguir el objeto jurídico del objeto material,
este autor, establece que el bien jurídico debe ser previamente y cons-
titucionalmente tutelado para determinar que, una lesión a este, impli-
que un resultado que se exteriorice por medio de un objeto material
que, por ventura, podrá coincidir con el sujeto pasivo del delito.

681
Sobre o tema ver: Esiquio Manuel Sánchez Herrera, “Derecho penal y auto-
poiesis. Reflexiones acerca de los sistemas penales sociológicos cerrados”, Dere-
cho Penal y Criminología: Revista del Instituto de Ciencias Penales y Criminoló-
gicas, Vol. 33, No. 94 (2012): 75-95, <
[Link]
682
Claus Roxin, “El concepto de bien jurídico como instrumento de crítica legis-
lativa sometido a examen”, trad. Manuel Meliá Canccio, Revista electrónica de
ciencia penal y criminología (2013): 23, ˂[Link]
[Link]˃.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Zaffaroni683 resalta que el concepto de bien jurídico es trans-


cendental para la concreción del principio de lesividad. Para este au-
tor, el auténtico concepto de esta categoría es normalmente desviado,
y defiende que el derecho penal no tutela estos bienes, más sanciona
lesiones a estos bienes previamente tutelados por la Constitución y las
normas internacionales.
En sentido similar Roxin e Zaffaroni, Rusconi684 refuerza la
utilidad substantiva del concepto de bien jurídico penal, una vez que
este instituto limita la intervención penal Estatal.
Baciagalupo685 enfatiza la importancia de considerar los bie-
nes jurídicos como valores fundamentales que constituyen limitacio-
nes legislativas para la concreción de normas penales. Ese refleja la
preocupación del autor en destacar el génesis constitucional del bien
jurídico y su función de contener la expansión del poder punitivo del
Estado.
Luigi Ferrajoli686 destaca la preocupación doctrinaria de bus-
car un fundamento esencial para conceptualizar el bien jurídico, sin
observar los referentes históricos tomados, en busca de la consagra-
ción de su objetivo y concreta delimitación del significado del objeto
jurídico como límites delineados por el principio de legalidad.
El mismo autor expresa que, el criterio axiológico y el perfil
utilitario de la ciencia penal, justifica la ultima ratio de esta rama jurí-
dica como protección de bienes jurídicos y que solo los derechos fun-
damentales y las prohibiciones necesarias mínimamente, presentan un
marco que justifica una doctrina garantista del objeto jurídico687.
Finalmente, Ferrajoli, en su posicionamiento acerca de la
creación de un concepto del bien jurídico, clarifica que, más importan-

683
Eugenio R. Zaffaroni y otros, Derecho penal parte general (Buenos Aires:
Ediar, 2011), 486-7.
684
Maximiliano Rusconi, Derecho penal, parte general (Buenos Aires: Ad-Hoc,
2007), 78. Sobre bienes jurídicos colectivos ver su obra: “Malos tiempos”, Revista
pensamiento penal, (2010),
<[Link]
685
Enrique Bacigalupo, Derecho Penal Parte General (Buenos Aires: Editorial
Hammurabi, 1999), 45-6.
686
Luigi Ferrajoli, Derecho y razón. Teoría del garantismo penal, 467-8.
687
Ibíd., 473-6.
433

te que conceptualizar, es comprender los posibles elementos que pue-


den hacer parte del concepto de objeto jurídico y, para demonstrar tal
fin, el autor hace uso de la parábola involutiva del bien jurídico, cues-
tionando acerca de la lesividad, sanción, normatividad y la respectiva
pertinencia de considerar esos elementos para la concreción de la con-
ceptualización del objeto jurídico, tomando en cuenta perspectivas
filosóficas, constitucionales, sociológicas y políticas como objeto de
reflexión, para demostrar que la esencia del estudio del objeto jurídico
no se restringe al campo de la ciencia penal.
Prado688 describe el bien jurídico como un ente valorado so-
cialmente y, por lo tanto, protegido por el derecho penal.
Bitencourt689 asevera que la función del derecho penal en el
Estado democrático es la protección de bienes jurídicos de forma sub-
sidiaria y compatible con el sistema de garantías y principios delinea-
dos constitucionalmente, definiendo el bien jurídico como un elemen-
to con sentido social propio, que sirve como parámetros y límites para
la aplicación del derecho penal.
Así, analizando de forma sintética parte significativa de la
doctrina que desglosa el tema, conceptúa el bien jurídico penal como
un instrumento dogmático vital para el estudio de la teoría del delito,
que proviene de la norma constitucional y de los tratados internaciona-
les de derechos humanos y, que tiene como función primordial limitar
y contener el criterio expansionista del poder punitivo , al orientar el
aplicador del derecho en el momento exegético de la tipificación
delictiva que debe adecuar a la norma jurídica y a las exigencias de la
realidad social, inserido en la perspectiva de un derecho penal garan-
tista y de ultima ratio.
Una vez discutida una delimitación del concepto de bien jurí-
dico y explicada su génesis constitucional, pasamos al estudio de su
relación con los derechos humanos de las mujeres, con el objetivo de
encontrar una aproximación conceptual enfatizada a la protección de
las mujeres en casos de violencia de género.

688
Luis Regis P., Curso de direito penal brasileiro, parte geral, Vol. 1 (São Paulo:
Revista dos Tribunais, 2007), 256-7.
689
César R. Bitencourt, Tratado de Direito Penal. Parte geral, Vol.1 (São Paulo:
Saraiva, 2012), 70-71.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

3. El estudio del bien jurídico y los derechos humanos de


las mujeres.
Con la finalidad de buscar un concepto de bien jurídico sus-
tentado en el derecho fundamental de la mujer a una vida libre de
violencia es de vital importancia en este artículo correlacionar el estu-
dio del bien jurídico penal con los derechos humanos de las mujeres.
En ese sentido, la construcción de un concepto de bien jurídi-
co penal que integre y reúna los derechos humanos de las mujeres
introduce desafíos singulares que deben ser enfrentados desde una
agenda jurídico-política con la finalidad de evitar posibles incon-
gruencias entre normatividad y realidad.
En ese hilo conductor, resalta Pitch que un modelo estatal de
tutela de bien jurídico penal que se basa en una “política de soberanía”
conlleva a la visualización de pleitos buscado por los nuevos actores
del derecho insertados en un contexto sociológico preciso690.
Además la autora italiana puntualiza que la lucha de los mo-
vimientos sociales, como actores protagonistas por el reconocimiento
de sus derechos, abre una reflexión acerca de los límites normativos y
conservadorismo y que, tales manifestaciones sectoriales dentro de la
sociedad, legítima la actuación de los nuevos actores, a demandar la
criminalización, para identificar los “enemigos visibles”, efectivizan-
do, así, un espacio reconocido respecto al género. 691
Cierto es que, gran parte de los defensores del discurso sexista
dicen que las mujeres han avanzado mucho en el tema de derechos
individuales y colectivos, esta perspectiva debe ser replanteada, por-
que la propia legislación internacional a ejemplo de la Declaración de
Beijing, reconoce este argumento, más expresa en su contenido que
los progresos logrados no son sustanciales para garantizar la desigual-
dad de género formalmente y realmente existentes692.

690
Tamar Pitch, Responsabilidades limitadas. Actores, conflictos y justicia penal
(Buenos Aires: Ad-Hoc, 2003), 202.
691
Ibíd., 142.
692
Declaración de Beijing: Anexo 1 n 5 “Reconocemos que la situación de la
mujer ha avanzado en algunos aspectos importantes en el último decenio, aunque
los progresos no han sido homogéneos, persisten las desigualdades entre mujeres
y hombres y sigue habiendo obstáculos importantes, que entrañan graves conse-
435

En ese sentido, la Convención de Belém do Pará refuerza los


planteamientos de la plataforma de estrategias de acción de Beijing
cuando reconoce que no solo los derechos humanos y libertades deben
ser atribuidos a las mujeres, más el ejercicio pleno de estos dere-
chos693.
En ese contexto de protección a las mujeres la misma Con-
vención citada atribuye como deber de los Estados que ratifican la
misma, adoptar medidas generales para prevenir, sancionar y erradicar
la violencia contra las mujeres694.

cuencias para el bienestar de todos los pueblos”, (1985),


˂[Link]
/documentos/declaracion%[Link],˃.
693
Convención de Belém do Pará: Art. 4: “Toda mujer tiene derecho al reconoci-
miento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos y a las liber-
tades consagradas por los instrumentos regionales e internacionales sobre dere-
chos humanos. Estos derechos comprenden, entre otros: a)El derecho a que se
respete su vida; b)El derecho a que se respete su integridad física, psíquica y
moral; c)El derecho a la libertad y a la seguridad personales; d)El derecho a no ser
sometida a torturas; e)El derecho a que se respete la dignidad inherente a su per-
sona y que se proteja a su familia; f) El derecho a igualdad de protección ante la
ley y de la ley; g)El derecho a un recurso sencillo y rápido ante los tribunales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos; h)El derecho a
la libertad de asociación; i) El derecho a la libertad de profesar la religión y las
creencias propias dentro de la ley; y j) El derecho a tener igualdad de acceso a las
funciones públicas de su país y a participar en los asuntos públicos, incluyendo la
toma de decisiones”.
Art. 5: “Toda mujer podrá ejercer libre y plenamente sus derechos civiles, políti-
cos, económicos, sociales y culturales y contará con la total protección de esos
derechos consagrados en los instrumentos regionales e internacionales sobre
derechos humanos. Los Estados Partes reconocen que la violencia contra la mujer
impide y anula el ejercicio de esos derechos”, (1994),
˂[Link] ,ar_insumos_ConvencionBelem.pdf˃.
694
Ibíd, Art. 7: “Los Estados Partes condenan todas las formas de violencia contra
la mujer y convienen en adoptar, por todos los medios
apropiados y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar
dicha violencia y en llevar a cabo lo siguiente: a)Abstenerse de cualquier acción o
práctica de violencia contra la mujer y velar por que las autoridades, sus funciona-
rios, personal y agentes e instituciones se comporten de conformidad con esta
obligación; b)Actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar
la violencia contra la mujer; c)Incluir en su legislación interna normas penales,
civiles y administrativas, así como las de otra naturaleza que sean necesarias para
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y adoptar las medidas
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Es así, que la implicación por parte de los Estados miembros,


tornase indispensable, para posibilitar la ejecución del contenido de la
Convención de Belém do Pará, y demás Tratados internacionales,
respecto a la protección de la mujer.
Por lo expuesto es indispensable pensar en un concepto de
bien jurídico conciliable con los preceptos del texto convencional,
conectado con el respecto a la “dignidad humana de la mujer”, pues,
esta terminología indica la protección de la misma de una forma am-
plia, unificando su integridad física, sexual, psicológica y laboral,
además de su libertad, como afirmación de los derechos fundamenta-
les en el orden jurídico.
Ese recorrido demanda explorar los estudios no solo de la so-
ciológico, más también de la criminología crítica.
La evolución conceptual, está enraizada con los perfiles
reales del ejercicio del poder penal. Así, la perspectiva de entendi-
miento acerca de la criminología clásica o positivista, que prioriza los
estudios acerca del delincuente cambian hacia un nuevo modelo cri-
minológico, que busca priorizar estudios sociológicos-penales, bus-
cando la interdisciplinariedad de ciencias, por medio de la superación
de un modelo albo de bastantes citicas, pero que continua estereotipa-
do en la actualidad695.

administrativas apropiadas que sean del caso; d)Adoptar medidas jurídicas para
conminar al agresor a abstenerse de hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner
en peligro la vida de la mujer de cualquier forma que atente contra su integridad o
perjudique su propiedad; e)Tomar todas las medidas apropiadas, incluyendo
medidas de tipo legislativo, para modificar o abolir leyes y reglamentos vigentes,
o para modificar prácticas jurídicas o consuetudinarias que respalden la persisten-
cia o la tolerancia de la violencia contra la mujer; f) Establecer procedimientos
legales justos y eficaces para la mujer que haya sido sometida a violencia, que
incluyan, entre otros, medidas de protección, un juicio oportuno y el acceso efec-
tivo a tales procedimientos; g)Establecer los mecanismos judiciales y administra-
tivos necesarios para asegurar que la mujer objeto de violencia tenga acceso efec-
tivo a resarcimiento, reparación del daño u otros medios de compensación justos y
eficaces; y h) Adoptar las disposiciones legislativas o de otra índole que sean
necesarias para hacer efectiva esta Convención.
695
Alessandro Baratta, Criminología crítica y crítica del derecho penal, trad. por
Álvaro Búnster (Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina, 2004), 21-2.
437

En esa concepción surge la criminología crítica, como un


ideal de reducción del criterio selectivo del derecho penal, por medio
de un sistema preventivo de control social, que tiene como meta la
dignidad humana y por ende, debe ser asegurada por medio de la con-
creción programada de los derechos humanos inseridos en la perspec-
tiva garantista.
Para Carmen Campos, el discurso criminológico crítico con-
siste en des construir las teorías que buscaban explicar la criminología
desde una concepción biopsicologica, explicando que estas en su en-
foque conceptual no se refieren al problema dimensional del poder y
su influenza en el momento de penalización696.
Ocurre que, ese nuevo modelo criminológico, pasa a ser du-
ramente cuestionado por el movimientos feministas y los estudios de
género, porque, estos estudios criminológicos se enfocan únicamente
en un problema social justificado por el capitalismo para justificar una
injerencia de poder en la política criminal, despreciando el estudio de
género que se basa también en un desigualdad estructural oriunda del
orden patriarcal y, que consiste en un problema social anterior al pro-
pio capitalismo697.
Es interesante el estudio de Larrauri, donde se comparan las
vertientes postuladas por el discurso de la criminología crítica y los
estudios de género, como mecanismos reductores del problema estruc-
tural axiológico de la desigualdad, pues mientras la primera utiliza
como paradigma la condición socio-económico del individuo, la se-
gunda astease en el ideal de subordinación atribuido al orden social
patriarcal698.
La autora citada, recalca al final de su análisis que, el meca-
nismo penal es necesario para cohibir formas extremas de violencia de
género para aumentar la visibilidad acerca de un problema que persis-

696
Carmen Campos, “Criminología feminista: ¿un discurso (im) posible?”, en
Alda Facio y Lorena Fries, Genero y Derecho (Santiago: LOM Ediciones, 1999),
748.
697
Carmen Campos, Criminología feminista: ¿un discurso (im) posible?, 756-66
698
Elena Larrauri, Criminología crítica y violencia de género, (Madrid: Trotta,
2007), 23.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

te en las sociedades, y que antes era considerado invisible, pero, ad-


vierte que el medio de incriminación no es de un todo suficiente699.
En una línea de pensamiento similar, Maqueda aduce sobre la
importancia de una unión de esfuerzos acerca del tema violencia de
género en la agenda penal, pues, mientras el feminismo pugna por una
política criminal de protección a la mujer, las agencias de criminaliza-
ción secundaria imponen estrategias de resistencia a esa perspectiva700.
Consideramos que un discurso criminológico crítico que re-
conoce el estudio de género como objeto de su apreciación, contribuye
para visibilizar un problema social real que es la violencia de género,
posibilitando una mejor coherencia en la aplicación de la ley penal por
parte de los operadores del derecho, con vistas a fomentar la construc-
ción de un ideal social que disminuya la violencia de género contra las
mujeres.
Con ese ideal de que el estudio de género, debe ser considera-
do como objeto de la ciencia penal es importante cuestionar acerca de
la necesidad de la creación de un concepto de bien jurídico integrador,
que amplié la gama de protección de derechos reconocidos a las muje-
res víctimas de violencia machista, con vista a lograr este objetivo,
debemos estudiar los matices de la propuesta garantista de Ferrajoli.
En nuestra óptica, la perspectiva garantista fue sintetizada por
referido autor con la frase “la ley del más débil”, una vez que, en esta
expresión, el italiano distingue los derechos que están en la ley, dota-
dos de generalidad y representados por los derechos fundamentales;
de las garantías, que no son destinadas a todas las personas, mas solo
aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad de dere-
chos701.

699
Ibíd., 81.
700
Maria Luiza Maqueda, “¿Es la estrategia penal una solución a la violencia
contra las mujeres algunas respuestas desde un discurso feminista critico?”, en
Patricia Laurenzo coord. y otros, Genero, violencia y derecho (Buenos Aires:
Editores del Puerto, 2009), 322-3.
701
Luigi Ferrajoli citado por Ramiro Ávila S. La (In) Justicia Penal en la Demo-
cracia Constitucional de Derechos (Quito: Ediciones Legales, 2013), 48. Para
profundizar el tema ver: Luigi Ferrajolli, Derechos y garantías. La ley del más
débil (Madrid: Trotta, 2004), 15-36.
439

Así, en la perspectiva penal, considerase claramente que el


ciudadano es más débil que el Estado y, por ende, los principios del
derecho penal tienen el fin de garantizar la efectividad de los derechos
fundamentales, corrigiendo lesiones o peligro de lesiones a bienes
jurídicos, con el propósito de limitar posibles arbitrariedades oriundas
del Poder punitivo.
En ese contexto, en los casos de violencia de género, las mu-
jeres merecen atención prioritaria del Estado, y por ende, este debe
garantizar las integra satisfacción de todos sus derechos vulnerados, es
por ende que es de vital importancia identificar por medio de un bien
jurídico cuáles derechos deben ser garantizados.
Un vez relacionado el estudio del bien jurídico penal con los
derechos humanos de las mujeres, para cumplir con el objetivo de este
artículo, es necesario identificar cual es el bien jurídico penal vulnera-
do en casos de violencia de género contra las mujeres.
4. Una aproximación conceptual del bien jurídico penal en
casos de violencia de género contra las mujeres
Como ya mencionado anteriormente, la necesidad de delimi-
tar un concepto de un bien jurídico, cuando existen infracciones de
naturaleza penal es de vital importancia para justificar la intervención
del Estado por medio del sistema de justicia.
En los casos de violencia de género contra las mujeres, puede
existir afectación a uno o varios derechos a la vez, a depender del tipo
o modalidad de violencia. Es por ende que, la delimitación de un bien
jurídico integrador es de vital importancia para que el Estado pueda
garantizar una amplia protección de derechos a las mujeres, desde la
perspectiva garantista para servir de fuente supra legal a las conductas
tipificadas, habilitando la punibilidad de conductas que atenten contra
el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias, derecho que
es puntualizado en la Convención de Belém do Pará.
Desde esta perspectiva, se puede plantear un principio que in-
tegra todos los derechos humanos garantizados a las mujeres en todas
las esferas de acepción, que se traduce en “Dignidad humana”, para
demonstrar tal asertiva es necesario conceptualizar este principio para
demonstrar que el mismo puede ser considerado como un mecanismo
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

útil que permita mensurar el menoscabo a los derechos humanos de


las mujeres.
El principio de dignidad humana tiene su génesis en la Decla-
ración de los Derechos Humanos de 1948, siendo respaldado poste-
riormente por los tratados internacionales de derechos humanos y por
las constituciones en los ordenamientos internos.
Según Pérez Royo, este principio tiene un contenido implícito
que emana de la dificultad de su definición. Para este autor es la ga-
rantía establecida de que todos los seres humanos son iguales, o un
elemento que constituye la idea de igualdad desde una perspectiva
universal702. En ese sentido lo entiende Ferreira de Andrade703.
Barroso identifica la idea de dignidad humana como un ideal
en construcción dinámica atado a la idea de valores de civilización.704
En nuestro sentir, esta concepción convierte a la dignidad
humana en una aproximación conceptual de un ideal de valoración
para el libre desarrollo humano, que corresponde en realidad a un
principio de categoría universal, que se ramifica al igual que otros
principios como la libertad e igualdad.
Es por ende que, la dignidad de las mujeres puede destacarse
como un principio valorado con status constitucional que toma como
base el respeto a la integridad física y moral de la mujer, como así
también su autonomía, que es garantizada por la Cedaw y la Conven-
ción de Belém do Pará, que serán analizadas en un capítulo específico.
En derecho penal, tal principio se vincula con la “racionalidad
republicana”705 en cohibir arduamente la utilización de cualquier me-
dio sancionatorio que visa imponer las penas crueles, deshumanas o
degradantes a todos los seres humanos.

702
Pérez Royo, Curso de Derecho Constitucional, 217-22.
703
Sobre el tema ver: Vander Ferreira de Andrade, A dignidade da pessoa huma-
na: valor fonte da ordem jurídica (São Paulo: Cautela, 2007), 67.
704
Luís Roberto Barroso, “Fundamentos teóricos e filosóficos do novo direito
constitucional brasileiro”, citado por Eros Roberto Grau y Sérgio Sérvulo da
Cunha, Estudos de direito constitucional em homenagem a José Afonso da Silva
(São Paulo: Malheiros, 52).
705
Zaffaroni y otros, Derecho penal parte general, 132.
441

Desde esta perspectiva, Zaffaroni define a la dignidad huma-


na, o principio de humanidad, como la prohibición de la tortura o de
tratamiento deshumano o degradante a las personas privadas de liber-
tad706.
Bietencourt refuerza que este principio constituye un límite al
poder punitivo estatal que no puede aplicar sanciones que afecten la
dignidad del ser humano707.
Una concepción interesante sobre el principio de dignidad
humana es extraída de la Sentencia T 881/02 de la Corte Constitucio-
nal de Colombia: “… el referente concreto de la dignidad humana
está vinculado con tres ámbitos exclusivos de la persona natural: la
autonomía individual (materializada en la posibilidad de elegir un
proyecto de vida y de determinarse según esa elección), unas condi-
ciones de vida cualificadas (referidas a las circunstancias materiales
necesarias para desarrollar el proyecto de vida) y la intangibilidad
del cuerpo y del espíritu (entendida como integridad física y espiri-
tual, presupuesto para la realización del proyecto de vida)...”708.
Por fin, entiéndase la dignidad de la persona humana, como
un principio valorado con status constitucional que toma por base el
respecto a la autonomía individual del ser humano, además de la inte-
gridad física y moral que deben orientar el operador del derecho al
aplicar las disposiciones asentadas en la normativa penal.
En este contexto, la dignidad humana de la mujer puede ser
entendida como un derecho inalienable que garantiza a todas las muje-
res el derecho a una vida libre de violencias, en el espacio público o
privado, el respecto a la inviolabilidad e integridad a su persona y su
familia; y en especial el derecho a su autodeterminación.
Establecida la aproximación del conceptual de dignidad hu-
mana, debemos buscar una respuesta a la siguiente inquietud: ¿Qué
relación guarda este principio con el sistema garantista de protección a
la mujer?

706
Ibíd.
707
Cézar R. Bitencourt, Tratado de Direito Penal. Parte geral, 126.
708
Ver fallo completo de la Corte Constitucional de Colombia, SentenciaT-881
(2002), ˂ [Link]
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

La dignidad humana, detallada como un principio constitu-


cional que tiene amplia dimensión valorativa y abarca la integridad
desde el aspecto físico y moral del individuo, se instrumentaliza como
una garantía de operatividad cuando se identifique una lesión a la
integridad física, sexual, laboral, psicológica o económica de la mujer,
conforme determina la Convención de Belém do Pará.
En ese contexto, el principio de la dignidad humana impone
un mecanismo de operatividad para garantizar a la mujer una vida
libre de violencia en toda su amplitud y, en la falta de una respuesta
estatal frente cuestiones conexas a la vulnerabilidad de la mujer en
casos de violencia de género se debe recurrir a la corte interamericana
de derechos humanos, que reconoce expresamente este principio como
mecanismo de garantías de derechos en algunos de sus fallos, a ejem-
plo de los casos Caballero Delgado y Carmen Santana Vs. Colombia,
Maria da Penha Vs. Brasil, Campo Algodonero Vs México, entre
otros709.
Además el reconocimiento de este principio como un bien ju-
rídico tutelado, es una herramienta que brinda a las mujeres la posibi-
lidad de cuestionar jurídicamente las posibles lesiones o amenazas a
sus derechos, reconociéndolas como sujetos reales en el sistema penal.
Enseña Pitch que: “La cuestión de un derecho construido en
relación a un sujeto generizado podría tener fuertes consecuencias
para el derecho y el sistema de justicia penal. Permitirá la posibilidad
de repensar las cuestiones del orden social, el control social, el disci-
plina miento de las relaciones personales y sociales, desde el punto de
vista de un sujeto construido por vínculos y enraizado en una red de
relaciones”710.
Considerase de importancia impar el punto de vista de la au-
tora citada, porque las problemáticas respecto al género, en realidad
no han sido en su totalidad, enfrentadas por el Derecho penal711.
Es cierto que en la actualidad la protección a la mujer en el
campo penal, ven ganando espacio, cuando por ejemplo, los ordena-

709
Ver contenido completo del Informe Caso 10.506, (1996) en: ˂
[Link]/annualrep/96span/[Link]˃.
710
Pitch, Responsabilidades limitadas. Actores, conflictos y justicia penal, 299.
711
Ibíd., 285.
443

mientos jurídicos internos incorporan normativas de protección a sus


derechos, como la incriminación del delito de feminicidio, pero toda-
vía, existen situaciones que atentan claramente a los derechos de las
mujeres, y, estas, no enfrentadas de forma adecuada, como el aborto.
En ese contexto, los Tratados y Convenios internacionales
cumplen el rol de estipular los derechos humanos fundamentales de
las mujeres para que los Estados viabilicen la concreción de esta meta,
por medio del Derecho penal que tiene como uno de sus fines la pro-
tección de bienes jurídicos.
Así, el reconocimiento de las mujeres como nuevas actoras en
la justicia penal representa una conquista del movimiento feminista y
tiene por fin el reconocimiento de una real protección de derechos
respecto al género, garantizando los derechos de las mujeres.
Es obvio, reconocer que las reformas penales no producen
transformaciones inmediatas, en la cultura jurídica, pero la etapa de
transición normativa, es una oportunidad de madurez y reflexión acer-
ca de la necesidad de compatibilización entre la normativa interna y la
internacional, y la consecuente búsqueda de la “humanización del
derecho”, por parte de los operadores de justicia712.
Por fin, entendemos que la criminalización de conductas que
tengan por objetivo visibilizar un problema social, buscando una me-
nor lesión a los derechos humanos de las mujeres que deben tener su
protección garantizada por la norma, fortalece la ideología social y
política en el tema de prevención de la violencia de género, hacia un
agenda de equidad sexista, programada por el derecho internacional de
los derechos humanos y ante todo vigilada por el sistema penal.
5. Conclusiones
Por todo el expuesto en ese artículo podemos inferir las si-
guientes conclusiones:
Conceptuar el bien jurídico penal como una categoría dogmá-
tica, es de vital importancia para el estudio de la teoría del delito, una
vez que este tiene como función primordial frenar el criterio expan-

712
Julieta Lemaitre, “Capitulo seis. Violencia”, en Cristina Motta y Macarena
Saez edit., La mirada de los jueces. Género en la jurisprudencia latinoamericana,
Tomo I (Bogotá: Siglo del Hombre, 2008), 583.
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sionista del poder punitivo, y orientar el aplicador del derecho en el


momento exegético de la tipificación delictiva que debe adecuar a la
norma jurídica a las exigencias de la realidad social, inserido en la
perspectiva de un derecho penal garantista y de ultima ratio;
La teoría del bien jurídico se vincula con los derechos funda-
mentales de las mujeres a una vida auto determinable y libre de vio-
lencias machistas;
En los casos de violencia de género, las mujeres merecen
atención y protección prioritaria del Estado, una vez que en estos ca-
sos hay un latente menoscabo a sus derechos humanos que deben ser
protegidos y garantizados por las constituciones en los ámbitos inter-
nos y tratados internacionales de derechos humanos.
Para garantizar los derechos humanos de las mujeres, es de vi-
tal importancia identificar por medio de una aproximación conceptual
de un bien jurídico, cuáles derechos serian objeto de protección penal,
en casos de violencia de género contra las mujeres.
Un concepto de bien jurídico integrador propuesto en este ar-
tículo como “la dignidad humana de la mujer” permitirá unificar todos
los valores fundamentales, posibilitando a las mujeres su autodesarro-
llo (psicológico, físico, sexual, económica, laboral, reproductivo, entre
otros); además, esta aproximación conceptual reúne las condiciones
que propician claridad y utilidad para orientar la actividad exegética
de los operadores de justicia, con el objetivo de que la ley penal se
aplicada de forma más coherente, garantista, basada en el principio de
intervención penal mínima y en los postulados de ultima ratio, que
deben servir como nortes para la construcción de un derecho penal
más razonable y equitativo.
445

Debates entorno al feminismo y la diversidad de


sexos y su relación con la violencia de género.
por BIBIANA ALEJANDRA SANTELLA713

En éste trabajo se intenta demostrar los aportes que hacen los


debates filosóficos relativos al feminismo y la diversidad de sexos a la
norma jurídica respecto a la violencia de género. Para ello, se analizan
los términos utilizados por diferentes autores con el claro objeto de
traer luz para llegar al perfeccionamiento de la definición de violencia
de género.
Las variables interpretaciones de lo que significa violencia de
género y el uso del término en distintos ámbitos conllevan a confu-
sión. En ocasiones, ésta situación tiene como consecuencias no saber
apreciar cuando se está realmente frente a un caso de violencia de
género y cuando no, y qué sujetos se hallan involucrados con los con-
secuentes efectos en el ámbito del derecho y la práctica judicial. Por
éste motivo, se invita a realizar un recorrido analítico y crítico de la
problemática planteada.
Al concepto feminismo se lo conoce como al movimiento de
liberación de la mujer, que al igual que otros movimientos ha genera-
do diversos pensamientos y acciones, como así también teorías y prác-
ticas.
El feminismo defiende la idea de un cambio en las relaciones
sociales que conduzcan a la liberación de la mujer a través de la eli-
minación de las jerarquías y desigualdades entre los sexos. Pretende
transformar las relaciones basadas en la asimetría y opresión sexual
mediante una acción movilizadora. Se trata de un movimiento político
integral contra el sexismo en los ámbitos ideológicos, jurídicos y so-
cioeconómicos que tiene como fin la lucha de las mujeres contra cual-
713
Abogada egresada de la Universidad del Salvador, Especialista en derecho
penal de la Universidad de Derecho de Buenos Aires, Diplomada en Gestión
Judicial en la Universidad de San Andrés. Finalizó los estudios de la carrera de
Doctorado en Ciencias Jurídicas de la Universidad del Museo Social. Agente
Fiscal de la Fiscalía Descentralizada de Violencia de Género del Distrito de San
Fernando del Dpto. Judicial de San Isidro. Profesora de Derecho Penal General
en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES)
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quier forma de discriminación. Su teoría estudia la condición de las


mujeres, su papel en la sociedad y los caminos para lograr su emanci-
pación y transformar su situación.
Haciendo un poco de historia, en la Argentina, las luchas de
las mujeres por sus derechos, desde sus comienzos, se dividieron en
una corriente clasista y sufragista y otra burguesa. Desde 1900 surgie-
ron centros y ligas feministas. En 1918 se funda la Unión Feminista
Nacional, con el concurso de Alicia Moreau de Justo. En 1920 se crea
el Partido Feminista dirigido por Julieta Lanteri, quien se ha presenta-
do varias veces a elecciones nacionales. Sin embargo, las mujeres
adquirieron un rol relevante en la sociedad y en la escena política con
la figura de María Eva Duarte de Perón, quien en 1947 promovió la
ley de derechos de la mujer y por primera vez comenzó a votar.
Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, las mujeres con-
siguieron el derecho al voto en casi todos los países europeos, pero
paralelamente se ocasionó un reflujo de las luchas feministas. En una
etapa de transición se destaca como precursora a Emma Goldmann,
quien en 1910 había publicado Anarquismo y otros ensayos, en el cual
relacionaba la lucha feminista con la de la clase obrera y también ha-
cía aportes sobre la sexualidad femenina. En ésta época se destacan
los aportes de Simone de Beauvoir, con su obra El segundo sexo
(1949)714 y de Betty Friedman, con Mística de la feminidad (1963)715.
Se las conoce como “iniciantes” del nuevo feminismo.
Según Susana Beatriz Gamba, los ejes temáticos que plantea
el nuevo feminismo, son la redefinición del concepto de patriarcado,
el análisis de los orígenes de la opresión de la mujer, el rol de la fami-
lia, la división sexual del trabajo y el trabajo doméstico, la sexualidad,
la reformulación de la separación de espacios público y privado y el
estudio de la vida cotidiana. Plantea también la necesidad de búsqueda
de una nueva identidad que redefina lo personal como imprescindible
para el cambio político.

714
Beauvoir, S de, El segundo sexo, (1949) Colección Feminismos, Editorial
Cátedra, Octubre 2017
715
Friedan,B, La Mistica de la Feminidad (1963), Colección Feminismos, Edito-
rial, Cátedra, 2016
447

El nuevo feminismo tiende a demostrar que la naturaleza no


encadena a los seres humanos y les fija su destino: “No se nace mujer,
se llega a serlo” (Simone de Beauvoir). Se reivindica el derecho al
placer sexual por parte de las mujeres y a la libre elección sexual y se
denuncia que la sexualidad femenina ha sido negada por la supremacía
de los hombres. Este movimiento implica una crítica radical a las
bases de la actual organización social: “Ya no se acepta al hombre
como prototipo del ser humano, como universal. Luchamos, sí, porque
no se nos niegue ningún derecho, pero luchamos sobre todo, para
acabar con la división de papeles en función del sexo” (Uría, Pineda y
Olivan, 1985)716.
Por otra parte, Judith Butler717 realiza una clara crítica a la
Teoría Feminista Actual. Su texto constituye una crítica a la idea
esencialista de que las entidades de género son inmutables y encuen-
tran su arraigo en la naturaleza, en el cuerpo o en una heterosexuali-
dad normativa y obligatoria. Para ello, investiga en la filosofía, la
antropología, la teoría literaria y el psicoanálisis, como así también
participa activamente en los movimientos defensores de la diversidad
sexual. Tiene una intervención provocadora en la teoría feminista. Su
obra es uno de los textos fundadores de la teoría “Queer”718. Se apoya
en la lectura de lo escrito por diversos autores como Jacques Lacan,
Sigmund Freud, Simone de Beauvoir, Claude Lévi-Strauss, Luce Iri-
garay, Julia Kristeva, Monique Wittig y Michel Foucault, entre otros.
En el prefacio la autora dice que su intención en el libro era
descubrir las formas en las que el hecho mismo de plantearse qué es
posible en la vida con género queda relegado por ciertas presuposicio-
nes habituales y violentas. Algunas de estas suposiciones se basaban
en lo que se denominó “feminismo francés”, pero en realidad su traba-
jo terminó siendo un estudio de traducción cultural. Las teorías esta-

716
Uría, P, Pineda, E y Olivan, M, Polémicas feministas, Editorial Revolución ,
1985
717
Butler, J., El género en disputa. El Feminismo y la subversión de la identi-
dad, Paidós, Barcelona, Buenos Aires, México, 1999
718
La teoría Queer, es una teoría sobre el género que afirma que la orientación
sexual y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una
construcción social y que por lo tanto, no existen papeles sexuales esenciales o
biológicamente inscritos en la naturaleza humana.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

dounidenses del género y la difícil situación política del feminismo se


vieron a la luz de la teoría postestructuralista.
El texto plantea cómo las prácticas sexuales normativas cues-
tionan la estabilidad del género como categoría de análisis, exigiendo
la pregunta: ¿qué es una mujer, qué es un hombre? Si el género ya no
se entiende como algo que se consolida a través de la sexualidad nor-
mativa, entonces ¿hay una crisis de género que sea específica de los
contextos queer?
La noción de que la práctica sexual tiene el poder de desesta-
bilizar el género le surgió al leer: “The Traffic in Women” de Ru-
bin719, donde se habla de ese esquema conceptual de que es una mujer
en la medida en que funcione como mujer en la estructura heterose-
xual dominante. La filósofa considera que ésta es la primera formula-
ción del “problema del género” o “la disputa del género”.
Advierte que existe una cierta crisis en la ontología a nivel de
la sexualidad y del lenguaje. Señala la diferenciación entre “sexo”
(macho/hembra) y “género” (hombre/mujer). Plantea que tanto uno
como el otro son constructos socioculturales dados en el discurso y en
los actos performativos del mismo.
Los debates feministas contemporáneos sobre los significados
del género conducen a cierta sensación de problema o disputa, como si
la indeterminación del género, con el tiempo pudiera desembocar en el
fracaso del feminismo. Dice que la categoría de “mujeres” responde a
las mismas estructuras de poder instauradas por el patriarcado contra
el que las feministas luchan.
Butler leyó mucho a Beauvoir, quien afirmaba que ser mujer
en el seno de una cultura masculinista es ser una fuente de misterio y
desconocimiento para los hombres, y esto pareció corroborarse cuan-

719
Rubin, G., El Tráfico de las Mujeres (1949), Nueva York, antropóloga cultural
estadounidense, conocida como activista y teórica influyente en políticas de sexo
y género. Ha escrito acerca de varios temas que incluyen feminismo, sadomaso-
quismo, prostitución, pedofilia, pornografía y literatura lesbiana. Se dio a conocer
con su ensayo de 1975 “El tráfico de mujeres”: notas sobre la economía política
del sexo, en el que trata de descubrir los mecanismos histórico-sociales por los
que el género y la heterosexualidad obligatoria son producidos, y las mujeres son
relegadas a una posición secundaria en las relaciones humanas
449

do leyó a Jean-Paul Sartré720, aceptado problemáticamente como hete-


rosexual y masculino. Esto se describía como un problema.
Surgen conclusiones como que la dependencia radical del su-
jeto masculino respecto del “Otro” femenino revela de pronto que su
autonomía es irreal.
Butler replantea la posición de las “mujeres” como sujetos del
feminismo y la diferenciación entre sexo y género. La heterosexuali-
dad obligatoria y el falogocentrismo721 se extienden como regímenes
de poder. Se pregunta ¿cómo construye el lenguaje las categorías de
sexo?
Para la teoría feminista, el desarrollo de un lenguaje que re-
presente de manera adecuada y completa a las mujeres ha sido necesa-
rio para promover su viabilidad política. Esto fue de gran importancia,
teniendo en cuenta la situación cultural en la que la vida de las muje-
res se representaba inadecuadamente o no se representaba en absoluto.
El tema de las mujeres ya no se ve en términos estables o constantes.
La problemática del poder está abarcado, entre otros textos,
en el trabajo de Rainer Forst722, en donde habla, define y relaciona
claramente al poder propiamente dicho, el dominio, la dominación, la
coerción y la violencia. Él plantea que todos los seres humanos nos
movemos en espacios de justificación sostenidos por razones. Se en-
tiende que éstos conceptos se vinculan con el tema de éste trabajo,
resaltando el significado de la palabra “dominación” la cual es defini-
da por el autor mencionado así: Hablamos de dominación cuando
existen relaciones asimétricas que se apoyan en un cierre del espacio
de justificación para beneficio de determinadas legitimaciones no

720
Sartré, J.P. (París, 1905-1980). Filósofo y escritor francés. En 1924 inició sus
estudios universitarios en la Ecole Normal Superieure, donde conoció a Simone
de Beauvoir, con quien estableció una relación que duraría toda su vida. Se lo
conoce como simpatizante del existencialismo. Entre sus obras se destacan El ser
y la nada (1943), A puerta cerrada (1943) El existencialismo es un humanismo
(1946)
721
El término FALOGOCENTRISMO es un neologismo con origen en la decontruc-
ción acuñado por Jaques Derrida (y explicado en su texto de Platón) y utilizado
en lingüística y sociología, que hace referencia al privilegio de lo masculino en la
construcción del significado.
722
Forst, R, Justificación y Crítica, Capital Intelectual, Argentina, 2015 Págs.
15/25, principalmente lo escrito en la 24/25.
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fundamentadas, que presentan un orden tal como justo, divino o no


modificable”. A lo largo del tiempo se ha advertido y se sigue obser-
vando que existen asimetrías entre el hombre y la mujer, ello resulta-
ría aceptable; lo que no es aceptable ni justificado es la existencia de
un aprovechamiento de poder del hombre respecto a la mujer por su
condición de tal, con el fin de dominarla y subordinarla de todas las
maneras posibles, hasta hacerla desaparecer como sujeto de derechos
(cosificación). Forst ha señalado que “en un espectro de relaciones de
poder se encuentran, por un lado, las relaciones que se apoyan en
razones compartidas libremente, recíprocas- generales y, por el otro,
las que están en la zona límite de la sustitución del poder por la vio-
lencia”. A la violencia la ubica donde hay una relación de justificación
también asimétrica que despliega una fuerza inteligible que es reem-
plazada por la acción física. Su texto está efectuado desde una pers-
pectiva filosófica política en el cual utiliza giros reflexivos con los
cuales cuestiona y reflexiona ciertas afirmaciones. Por ello, es dable
destacarlo como otra forma de pensamiento.
Hay muy poco acuerdo acerca de qué es, o qué debería ser, la
categoría de las mujeres. Se ha convertido en un término problemáti-
co, un lugar de refutación, un motivo de angustia. Aquí sería de utili-
dad repasar los conceptos de “aceptancia” y “aceptabilidad”. 723 Jur-
gen Habermas724 cree que es posible llegar a aceptar con valores, fun-
damentos y convicciones morales una norma.725
Butler dice que tal vez sea el momento de formular una Críti-
ca Radical,726 que libere a la teoría feminista de la obligación de cons-
truir una base única o constante, permanentemente refutada por las
posturas de identidad o de anti identidad a las que invariablemente

723
Aceptancia: acatamiento efectivo de la norma; “de hecho se acepta”, hay “me-
ro consenso”. Aceptabilidad: aceptar racionalmente la Norma. En algunos casos
éstos dos términos coinciden.
724
Habermas, J, Facticidad y validez. Sobre el derecho y el Estado democrático
de derecho en términos de teoría del discurso, 1992Trotta, Vallodolid
725
Ibidem
726
Sobre el tema de la Crítica como tema central donde la define y explica sus
diferencias acepciones se ha referido Aníbal D´Auria en la “Critica Radical del
Derecho”. Sin perjuicio de que en la obra no se habla del tema en cuestión (géne-
ro y feminismo), lo menciono porque define con claridad el concepto de crítica y
los diversos y confusos sentidos en que se emplea el término.
451

niega. Quizá se necesite una nueva política feminista que sostenga que
la construcción variable de la identidad es un requisito metodológico y
normativo, además de una meta política. Pone en duda a las mujeres
como sujeto del feminismo. Desplaza toda pretensión de poner en el
cuerpo las marcas de la identidad “mujer/varón” ya que lo considera
un resabio esencialista. Propone despegarse de la sustancia y definir
los cuerpos materiales como tensiones de poder que permita abrir un
espacio para que ingresen las “diversidades sexuales”. Se estima que
para ello debería utilizarse la Crítica en sentido técnico de la palabra,
es decir hacer un uso informativo de segundo grado del lenguaje. El
observador observa lo observado. Si a ello se le agrega otro elemento
como un ideal, entra a jugar el concepto de radicalidad cuyo efecto es
la corrosión. O sea, hacer una crítica radical para lograr algún cambio
de paradigma o significación de conceptos.
La diferencia entre sexo y género plantea una fragmentación
en el sujeto feminista. El género se construye culturalmente, por eso
el género no es el resultado causal del sexo (“biología es destino”) ni
tampoco es tan aparentemente rígido como el sexo. El género puede
ser una interpretación múltiple del sexo.
Si el sexo es los significados culturales que acepta el cuerpo
sexuado, entonces no puede afirmarse que un género únicamente sea
producto de un sexo. Como consecuencia “el género no es a la cultu-
ra lo que el sexo es a la naturaleza”727
“Género” se impuso de modo nominal, hacia mediados de la
década de los ochenta, que trajo como consecuencia que se renueve el
debate respecto a éste tema tan conflictivo.
En el acápite de las ruinas circulares del debate actual, Butler
habla del género con estos interrogantes: ¿Existe un género que las
personas tienen, o se trata de un atributo esencial que una persona es,
como lo expresa la pregunta: ¿de qué género eres? Según la cultura, el
género es tan preciso y fijo como “biología es destino”.
Simone de Beauvoir afirma en “El segundo sexo”, como se
dijo más arriba, que: “no se nace mujer: llega una a serlo”. Para ella

727
Frase de Kate Millett, quien examinó los ámbitos de la biología y la cultura
para relacionarlas y para definir género, al que define como una suerte de au-
tocumplimiento que se anuncia culturalmente en el sexo del recién nacido
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

el género se construye. Uno llega a ser mujer pero siempre bajo la


obligación cultural de hacerlo. Dice que el cuerpo es “una situación”.
Que no existe ningún estudio que asegure que una persona que se
convierte en mujer sea obligatoriamente del sexo femenino. De hecho,
el sexo por definición ha sido siempre género. Esto es una paradoja y
una contradicción. Butler lleva esta postura al extremo, afirmando que
todo lo que rodea al género se hace en un espacio, tiempo y colectivi-
dad determinados.
Luce Irigaray728 dice: “Las mujeres son el sexo que no es
uno”, dentro del lenguaje masculinista. El sexo femenino es también
el sujeto que no es uno. Se confronta con Beauvoir sobre la “diferen-
cia femenina”. Ella está convencida que buscar el propio espacio de
un modo masculino no es suficiente. Quien, como mujer, quiere obte-
ner paridad de condiciones y de derechos buscando una igualdad con
el modelo masculino de referencia de la cultura occidental, termina
implícitamente por admitir la validez de tal modelo, que no es debati-
do, sino al contrario se trata de imitar y de alcanzar. Su crítica resulta
una ocasión para afirmar la intrínseca diversidad de la naturaleza fe-
menina: la diferencia sexual. Irigaray afirma en muchas oportunidades
que eso de lo que hace falta hacerse cargo es el límite interno a la
naturaleza misma, dictado por el género al que pertenecemos. La natu-
raleza es a dos: hombre y mujer. “Es una cultura de dos sujetos la que
nos permite entrar en el multiculturalismo, siendo la diferencia hom-
bre-mujer la primera diferencia”.729
A partir de Judith Butler730 se abrió la posibilidad no sólo de
entender la noción de “género” y de “sexo” como sinónimos, sino
también de desvincularlas de cualquier correlato metafísico evocando
la crítica nietzscheana731 a la metafísica de la sustancia. Propone efec-
tuar fundamentos contingentes que abran la posibilidad de resignifica-

728
Irigaray, L., Speculum: espéculo de la otra mujer, Editorial Saltés, Madrid,
1978.
729
Irigaray, L, Festival de Literatura de Montova, 06/09/2006.
730
Butler, J., El género en disputa. El Feminismo y la subversión de la identi-
dad, Paidós, Barcelona, Buenos Aires, México, 1999
731
Nietzsche (1844-1900). Dentro de la Critica de la tradición filosófica, hace
una crítica de la metafísica, oponiéndose al dualismo ontológico, fiel reflejo del
dualismo platónico: este mundo, sensible e imperfecto y el otro mundo, suprasen-
sible y perfecto, fundamento de aquel.
453

ción y reasignación performativa de los sexos-géneros. No supone la


ausencia de cualquier fundamento, sino que presupone la ausencia de
un fundamento último, apelando a fundamentos plurales, necesaria-
mente contingentes. La idea de contingencia es motivo de reflexión en
el ámbito de la Filosofía. Los pensadores de ésta rama de la ciencia
afirman que lo contingente no es necesario, pero sí es posible. Esto, de
todas formas, no indica que todo lo posible o todo lo que no resulta
necesario sea contingente. Diferenciar entre las contingencias y las
cosas necesarias es una de las claves de la reflexión filosófica sobre el
concepto. Lo contingente, en definitiva, es algo que puede ser pero a
su vez puede no ser.
Asimismo, Butler supone que la ausencia de un fundamento
último abre espacios de libertad, sin sentidos, con posibilidad de re-
significación y autonomía total. Se centra en la performatividad en el
acto, en el acontecimiento y en la repetición ritual. Desafía concepcio-
nes tradicionales y abre espacios a las diversidades sexuales. Afirma
que “la complejidad de género exige varios discursos interdisciplina-
rios y posdisciplinarios para escapar de la domesticación de los estu-
dios de género o de los estudios de la mujer dentro del ámbito acadé-
mico, y para radicalizar la concepción de crítica feminista”. Para
ella, el género es performativo porque se sostiene en un conjunto de
actos naturalizados. Observa que: “Encontrar el mecanismo mediante
el cual el sexo se convierte en género supone precisar no sólo el ca-
rácter construido del género, su calidad innatural e innecesaria, sino
la universalidad cultural de la opresión en términos no biológicos”.
Se considera que en la actualidad continuamos con varios
problemas de conceptualización de términos. Muchas veces se em-
plean las palabras analizadas en ésta investigación, “género” y “fe-
minismo” en diferentes ámbitos sin definirlas adecuadamente, inclusi-
ve se sancionan leyes y se suscriben convenios internacionales que las
involucran. Se estima que la clave para abordar la problemática de
“género” que trae aparejada diversas consecuencias en diferentes ra-
mas del derecho, es el uso adecuado del lenguaje, definiendo los con-
ceptos básicos como: ¿Qué es un ser humano, un hombre, una mujer?,
¿Qué es femenino, masculino? ¿Qué es sexo, género? ¿Son sinóni-
mos? ¿Qué significa universal? ¿Qué es violencia? entre otros. Se
entiende que utilizando la Filosofía y la Crítica en sentido técnico, se
pueden realizar grandes aportes a la norma jurídica, aprovechando lo
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

observado y la experiencia de los pensadores que han tratado específi-


camente éstos temas u otros que estén estrechamente relacionados.
Leyendo y analizando los diferentes debates filosóficos, adecuándolos
a la problemática actual. Y teniendo una meta clara o un ideal se po-
dría efectuar un cambio radical como propone Butler – pionera en
estos temas -, para resignificar conceptos, utilizando fundamentos
contingentes y necesarios con la finalidad de abrir paso a un nuevo
espacio de derechos, centrados en la identidad de las personas, te-
niendo en cuenta obviamente los cambios que ha tenido la sociedad en
los últimos tiempos. Y así, con todos los temas relevantes y de reper-
cusión jurídica.
El interés por descubrir la diversidad sexual existente en una
sociedad se manifiesta con claridad a partir del desarrollo de algunas
teorías psicológicas, de algunas corrientes de la sexología y en los
movimientos sociales como el feminista y el lésbico-gay. Este último
y sus derivaciones – estudios Queer- y los estudios sobre la diversidad
sexual, han abierto un espacio para la reflexión sobre las amplias ma-
nifestaciones de la sexualidad.
El feminismo contemporáneo impulsó una fuerte lucha para
que se reconozcan todas las manifestaciones de la sexualidad femeni-
na e identificó las prácticas sexuales como uno de los elementos cen-
trales para mantener la inequidad entre mujeres y hombres, como otra
forma de subordinar a las mujeres732.
Los estudios lésbico-gays, introducen el sexo y la sexualidad
como una categoría a tomar en cuenta cuando se analiza la realidad de
una sociedad. Se ubican como campos de investigación y exploración
crítica en el ámbito de la academia y la política.
Los estudios sobre diversidad sexual se vinculan en forma es-
trecha con las proposiciones feministas articulados con los estudios de
género, en especial la consideración del género, como construcción
social de la diferencia sexual y como núcleo a través del cual los seres
humanos se identifican a sí mismos, piensan y organizan su actividad
social. Esto dio lugar a otras identidades sexuales como: leather, sado,
swingers, transgénero dike, entre otras. La lista es enorme ya que cada
deseo específico se convierte en una posible identidad social. Se asu-

732
Vance, C S, Placer y peligro, Revolución, Barcelona, 1984
455

me la sexualidad como un producto social que se refiere a los aspectos


erótico-amorosos de las vivencias de los seres humanos que va mucho
más allá de la genitalidad.
Algunos autores afirman que la diversidad sexual se puede
mencionar en tres dimensiones: la orientación sexual de acuerdo con
la dirección erótico- efectiva del objeto amoroso; la identidad sexual
según la definición sexual que se adopta y la expresión sexual con-
forme a las preferencias y las conductas sexuales que se eligen. No
obstante, esta división no es lineal ni taxativa, se superponen e interac-
túan de manera cambiante a través del tiempo en las distintas etapas
de la vida. Están en constante movimiento. Al respecto, se propone
dar lugar a todas las expresiones sexuales sin rotularlas en categorías.
El género, como categoría social, es uno de los pilares más re-
levantes del feminismo contemporáneo. Surge para explicar las de-
sigualdades entre hombres y mujeres, haciendo hincapié en la multi-
plicidad de identidades. Lo femenino y lo masculino nacen a partir de
una relación mutua, cultural e histórica. El género es una categoría
transdisciplinaria que se desarrolla en forma global. Se tiene en cuenta
las funciones psicológicas y socioculturales que se atribuye a cada uno
de los sexos en cada sociedad y según los momentos históricos por
los cuales se transite. Así surgen los sistemas de poder y como conse-
cuencia los conflictos sociales. La problemática de género rompe con
la idea del carácter natural. Lo femenino y lo masculino no se refieren
al sexo de los individuos sino a las conductas femeninas o masculinas
que los sujetos ejercen. Aquí está la clave para entender éste tema.
Conforme lo dice Marta Lamas733, aún cuando ya en 1949
aparece como explicación en El segundo sexo de Simone de Beauvoir,
el término género, sólo comienza a circular en las ciencias sociales y
en el discurso feminista con un significado propio y una aceptación
específica a partir de 1970, sin embargo, sólo a fines de los 80 y co-
mienzos de los 90, el concepto adquiere consistencia y empieza a
tener impacto en América Latina. Género, ya no se refiere a tipo o
especie. Comienza a hablarse de la denominada “perspectiva de géne-
ro” como iniciativa de algunas feministas intelectuales de la época,

733
Lamas, M, Genero, diferencia de sexo y diferencia sexual, Debate Feminista,
México, 1996
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

que logran instalar la terminología en la academia y en las políticas


públicas.
La perspectiva de género, implica el reconocimiento de las re-
laciones de poder que se producen entre los géneros, que generalmen-
te favorecen a los varones como grupo social y discriminan a las mu-
jeres. Así también, que éstas relaciones han sido constituidas social e
históricamente e integra a la persona y atraviesan todo el entramado
social y se vinculan con otras relaciones sociales, como las de clase,
etnia, edad, preferencia social y religión.
La perspectiva de género elige una concepción epistemológi-
ca que se aproxima a la realidad desde la mirada de los géneros y sus
relaciones de poder y adquiere expresiones concretas en todos los
ámbitos de la cultura: el trabajo, la familia, la salud, el arte, la políti-
ca, la ciencia, las empresas, la sexualidad, las organizaciones, la histo-
ria, la justicia. Por ello, se afirma que la mirada de género no depende
de lo que digan las mujeres como así tampoco está dirigida exclusi-
vamente a ellas. Lo único relevante es la comprensión de la problemá-
tica que abarca a diferentes sectores de la sociedad y asumir un com-
promiso vital para abordarla, puesto que se trata de diversas concep-
ciones del mundo y de la vida de los seres humanos. Existe un cierto
acuerdo que establece la necesidad de hacer distinciones entre sexo y
género. El sexo se corresponde a un hecho biológico que es denomi-
nado por la biología y la medicina (sexo cromosómico, hormonal,
anatómico, fisiológico). El género es la significación social que se
hace de esos términos. En consecuencia, las diferencias anatómicas y
fisiológicas entre hombre y mujeres que derivan de este proceso pue-
den y deben distinguirse de las atribuciones que la sociedad establece
para cada uno de los sexos individualmente constituidos.
John Money en 1955 propuso la expresión “papel de género”
para especificar el conjunto de conductas atribuidas a los varones y a
las mujeres. Pero, se reconoce que ha sido Robert Stoller quien deter-
minó la diferencia conceptual entre sexo y género. Los sistemas de
género se entiende como los conjuntos de prácticas, símbolos, repre-
sentaciones, normas y valores sociales que las sociedades elaboran a
partir de la diferencia sexual anatómico- fisiológica y que dan sentido
457

a las relaciones entre personas sexuadas. Según Enrique Gomariz734


(1992), puede denominarse como “estudios de género” el segmento de
la producción de conocimiento que se ha ocupado de ese ámbito de la
experiencia humana.
En general, se ha concluido que la categoría de género es una
definición de carácter histórico y social respecto de los roles, los valo-
res y las identidades que se le atribuyen a las mujeres y los varones
dentro de una sociedad. La generalización del concepto ha generado
una polémica en torno a la conveniencia de seguir utilizándolo. Ello,
es por la tergiversación del término y su incorrecta aplicación. Es muy
común, por ejemplo, que la palabra género sea sustituida por la pala-
bra mujeres; esto trae mucha confusión.
El género busca el sentido del comportamiento humano, de
varones y mujeres como seres socialmente sexuales. Marta Lamas
dice que en América Latina no hubo el suficiente debate teórico al
respecto, por lo menos teniendo en cuenta con lo que ha sucedido en
el mundo anglosajón. Afirma que en el debate sobre las relaciones
entre hombres y mujeres, la diferencia sexual es un concepto básico
para comprender la base sobre la que se construye el género.
Se entiende que es necesario abordar la problemática de géne-
ro teniendo en consideración los estudios de campo, las investigacio-
nes de diferentes aspectos como históricos, culturales, antropológicos,
sociales, filosóficos, normativos, jurídicos y sus respectivas ciencias,
empezando por saber el significado de los términos, según la Real
Academia Española por ejemplo, y luego la significación que le han
dado y le dan las diferentes personas según el lugar dónde habiten y
qué representan para su cultura, tradición, religión, etc. como punto de
partida para comprender y darle el significado que corresponda. En
éstos últimos tiempos además de sexo masculino y femenino, varón y
mujer, tenemos que abordar el tema de la diversidad de sexos como lo
enuncia la filósofa Butler. Saber si tenemos que hablar de una “cate-
goría específica de mujeres y hombres” y saber entonces dónde en-
cuadran los homosexuales, travestis, transexuales, trangéneros, les-
bianas, etc. Poder responder al interrogante ¿Por qué interpretar a la
violencia de género únicamente como violencia hacia las mujeres, si

734
Gomariz, E, Los estudios de género y sus fuentes epistemológicas. Periodiza-
ción y [Link] Internacional, N° 17, Santiago de Chile, 1992
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

el término género es más abarcativo y complejo? ¿No sería más ade-


cuado hablar de violencia hacia las mujeres?
En éste camino, se analizará diversos términos mencionados
en éste trabajo que se relacionan con la diversidad sexual.
El transexual es el nombre que se le da a la persona que soli-
cita un cambio de sexo en razón de hallar su identificación de género
enfrentada a su sexo anatómico, el que le fue asignado al nacer. Sólo
cuando se desarrollaron las cirugías de cambio de sexo surgió la cate-
goría del transexual. Es decir, aquí la identidad de género transexual
está en conflicto con el sexo anatómico y con el rol de género que se
espera de éste.
Aproximadamente en el año 1954, Benjamin735, diferencia al
travestismo del transexualismo con la siguiente frase: en el travestis-
mo los órganos sexuales son fuente de placer; en el transexualismo
son una fuente de disgusto. El autor atribuye al sexo lo relativo a la
libido y la actividad sexual y ubica al género en el lado no sexual del
sexo. Afirma: el género está localizado arriba del cinturón y el sexo
abajo del cinturón. Sobre ésta diferencia, destaca que el travesti tiene
un problema social, el transexual tiene un problema de género y el
homosexual tiene un problema sexual. De alguna manera, fue un pre-
cursor de la elaboración de la teoría de identidad de género de los años
60, introduciendo la distinción mencionada.
Transgénero, puede referirse a la persona que vive un género
distinto de aquel que le fuera asignado al nacer, pero que no desea
cambiar sus genitales quirúrgicamente, sin embargo puede recurrir al
médico para métodos quirúrgicos u hormonales de modificación cor-
poral por razones cosméticas, estéticas, expresivas o de bienestar per-
sonal.
Los términos transgénero, transgeneridad y transgenérico, son
usados en la actualidad para incluir a todas aquellas personas que de
modos diferentes, contradicen la relación entre el deseo e identidad de
género.
Los primeros registros sobre el travestismo surgen junto a la
homosexualidad, bajo el nombre de desviaciones sexuales y pertene-

735
Benjamin, J, Sujetos iguales, objetos de amor, Paidos, Buenos Aires, 1997
459

cen al terreno del derecho penal y de la criminología. El término tra-


vesti para Magnus Hirschfeld736 (principios del siglo XX) como ho-
mosexual podía ser explicado por variaciones en las hormonas sexua-
les. Utiliza el concepto para describir a aquellas personas que tienen
urgencia por usar ropas del sexo opuesto. A la homosexualidad la
definió como una forma de actividad sexual contraria y al travestismo
como una variante intersexual que se puede dar en diversas prácticas
sexuales. Ambos son variantes de la heterosexualidad. Para Havelock
Ellis, el vestido era sólo uno de los componentes del travestismo y lo
llamo “eonismo” y lo enunció como sexo –estética.
En las ciencias sexuales argentinas, la homosexualidad signi-
ficaba la elección del objeto sexual incorrecto, sin interesar el rol
asumido en la relación sexual. Y los travestis eran hombres que se
creían mujeres, asumían el rol, los modales, los hábitos y el vestido y
eran diagnosticadas por los médicos como ilusión delirante, padecían
el delirio de creerse una mujer en el cuerpo de un hombre.
Alejados de los médicos, los travestis se presentan en debate
público dando lugar a movimientos sociales y agrupaciones con el
objeto de lograr un espacio en la sociedad.
Las discusiones actuales versan sobre perspectivas distintas.
Una de ellas comprende al travestismo como un tercer sexo o tercer
género, que postulan la existencia de un sexo o género distinto al
femenino y masculino. Otros autores, consideran al travestismo como
un reforzamiento de uno de los dos géneros existentes y niegan la
existencia de una tercera posibilidad. Y una última, que lo ubica como
un fenómeno que pone en evidencia el carácter ficcional de relaciones
que, al servicio de la heterosexualidad compulsiva, reúnen al sexo con
el género.
Se considera que la idea no es aumentar el número de géneros
para luego determinar si quedan incluidas o no como sujetos de vio-
lencia de género, sino poner de resalto los cuestionamientos que exis-
ten en las relaciones entre hombres y mujeres en cuanto a su diferen-
cia sexual, representación de género y preferencia sexual y decidir en
consecuencia.

736
Hirschfeld, M, Transvestites: The Erotic Drive to Cross Dress (New concepts
in Human Sexuality, Prometheus Books, 2003
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

A finales del siglo XX se desarrollo una identidad lesbiana


específica basada en las categorías de la sexología, pero tuvo un carác-
ter estigmatizante. La medicina y la psicología indicaron que el les-
bianismo era una anomalía congénita, una perversión o una desvia-
ción.
En los años 70 y 80 las feministas lesbianas se animaron a
“nombrar el amor entre mujeres como relación social y política”737.
Formaban parte del movimiento político y transformador feminista.
En la misma época Charlotte Bunch (1975) define al lesbianismo
como una opción política que se expresa como identificación con otras
mujeres. “Es política porque las relaciones entre hombres y mujeres
son políticas, implican poder y dominio”. La lesbiana desafía el siste-
ma político establecido por los hombres.
Adrienne Rich738 (1999), analiza en profundidad el concepto
de la heterosexualidad femenina compulsiva u obligatoria, “como una
institución que asegura el derecho masculino al acceso físico, econó-
mico y emocional a las mujeres, invisibilizando y ahogando las for-
mas de resistencia de ellas y la posibilidad lesbiana”. La heterosexua-
lidad normativa se define como la única forma de relación social y
sexual permitida.
Monique Wittig739 (1980), hace referencia al pensamiento he-
terosexual como aquellos discursos que no son capaces “de imaginar
una cultura en que la heterosexualidad se ordene no sólo todas las
relaciones humanas sino también la producción misma de conceptos y
todos los procesos que aluden la conciencia”. Afirma que la lesbiana
no es una mujer sino que es un sujeto de conocimiento distinto. Lo
que hace a la mujer es una relación específica con el hombre, que
implica obligaciones personales, físicas y económicas, “una relación a
la que las lesbianas escapan rechazando el convertirse o el seguir
siendo heterosexuales”.

737
Rivera Garretas,M M, Mujeres en relación, Editorial Icaria, 2001
738
Rich, A, La hetetosexualidad obligatoria y la existencia del lebianismo, en M.
Navarro y C.R. Stimpson (comps), Sexualidad, género y roles sexuales, Fondo de
Cultura Económica, México, 1999
739
Wittig, M, The Straight Mind, Feminist 1, verano, 1980
461

Para Janice Raymond740, la heterosexualidad, es una visión


del mundo que percibe que la mujer existe siempre y sólo en relación
con el hombre.
Gayle Rubin741, en cambio, distingue entre género y deseo
erótico y desarrolla una teoría de la sexualidad que denuncia la estrati-
ficación sexual y la injusticia erótica. Opina que las lesbianas son
oprimidas como mujeres y en su calidad de homosexuales y perverti-
das compartiendo muchos rasgos sociológicos y los castigos sociales
que son atribuidos a los varones gays, las/los travestis, las/los sadoma-
soquistas y las prostitutas. Habla de las variantes eróticas (juego de
roles, pornografía, sadomasoquismo, entre otros).
Ahora bien, se podría seguir explicando mas conceptos res-
pecto a la diversidad sexual pero eso excedería el objeto de éste artícu-
lo. La intención del capítulo es conocer si los temas analizados hacen
aportes a la norma jurídica. Para ello, además de los debates filosófi-
cos relativos al feminismo y la diversidad de sexos, es necesario saber
de qué trata la ideología de género.
La ideología es un sistema de pensamiento cerrado. Cuando
hablamos de ideología de género se refiere al sistema de pensamiento
que defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer, que a
pesar de sus obvias diferencias anatómicas, no se corresponden a una
naturaleza fija, sino que son constructos culturales y sociales, que se
forman de acuerdo a los roles y estereotipos que cada sociedad le
asigna a los sexos. Desde hace algunas décadas y desde muchos ámbi-
tos de poder, se pretende dar a los estudios de género rango científico
(aún no lo han logrado), comenzando con la IV Conferencia Mundial
de las Naciones Unidas sobre la mujer que tuvo lugar en Pekin en
1995. Varios países apoyaron ésta nueva postura porque creyeron que
se trataba de una lucha a favor de los derechos de las mujeres. La
ideología está presente en varias agencias, tales como UNICEF,
UNESCO y OMS, las cuales han elaborados muchos documentos
sobre el tema.

740
Raymond, J, A Passion for Friemds,Toward a Philosophy of Female Affection,
The Women´ s Press, Londres, 1986
741
Rubin, G., El Tráfico de las Mujeres (“The Traffic in Women”), Nueva York,
1975
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Para la ideóloga de género el término sexo se refiere a la natu-


raleza e implica dos únicas posibilidades, varón y mujer, derivadas de
la dicotomía sexual biológica. En cambio el término género como
procede de la lingüística, permite otras variaciones, masculino, feme-
nino, neutro y todas las variaciones sexuales que se nos ocurra. “Al
teorizar que el género es una construcción radicalmente independien-
te del sexo, el género mismo viene a ser un artificio libre de atadu-
ras”742.
Esta ideología sostiene que no existen sexos, sólo roles, orien-
taciones sexuales cambiantes a lo largo de la vida todas las veces que
se quiera. Algunos autores afirman que hay diversas formas de sexua-
lidad: heterosexual masculino, heterosexual femenino, homosexual,
lesbiana, bisexual e indiferenciado (que puede ser equivalente a hete-
rosexual).
Los defensores de la ideología de género afirman que no exis-
te una naturaleza humana que haga a unos seres humanos varones y a
otros seres mujeres. Sostienen que el ser humano nace sexualmente
neutral y que luego es socializado en hombre o mujer, por eso propo-
nen educar a los niños sin juguetes o tareas sexoespecíficas es decir,
sin estereotipos. Es muy difícil dialogar con ellos porque no hay forma
de argumentar en su sistema cerrado de ideas. Utilizan el discurso
feminista radical, de ahí se cree que viene la confusión que equipara la
violencia de género con la violencia contra la mujer. Claramente son
dos cosas distintas. El feminismo es muy diverso a la ideología de
género.
Esta confusión de terminología aparece en textos legales que
luego son interpretados en el ámbito judicial. Desde hace algunos años
en los Tribunales de la República Argentina, se han creado Fiscalías
temáticas, especializadas en violencia de género o violencia contra la
mujer, cuyo objeto principal es atender los casos donde la mujer es
víctima de violencia por parte de un hombre que pertenezca a su ámbi-
to íntimo, pareja, ex pareja, novio, marido o un familiar cercano,
padre, hermano, que aprovecha su condición de mujer para subordi-
narla, ejerciendo un poder sobre la misma que le coarta sus derechos.
La agrede físicamente (delito de lesiones) o verbalmente (amenazas) o
742
Butler, J., El género en disputa. El Feminismo y la subversión de la identi-
dad, Paidós, Barcelona, Buenos Aires, México, 1999
463

le arrebata su vida o pretende hacerlo (femicidio y tentativa de femici-


dio). Así también, se atienden casos donde los niños menores de
edad, sin diferencias de sexos, son víctimas por algún hecho delictivo
ocasionado por alguno de sus progenitores u otro integrante de la fa-
milia, con el argumento de que son seres vulnerables y por eso están
equiparados a las normas legales sobre violencia de género. Se aduna
a los casos que intervienen en éstas fiscalías, todos los abuso sexuales,
de mujeres y de niños menores de 18 años, no importando si el autor
es alguien del ámbito íntimo o un desconocido.
Se plantean conflictos cuando el hombre resulta ser víctima
de violencia en el ámbito íntimo o familiar de parte de una mujer, con
la cual tiene un vínculo biológico o tiene o ha tenido algún vínculo
sentimental. La mayoría opina que no existe la violencia de género
cuando el hombre es víctima. Según lo que se estuvo analizando hasta
ahora, no existiría argumento posible para la negativa. Sin embargo,
en la actualidad, el caso se resuelve tratándolo como una problemática
familiar, no de género e intervienen las Fiscalías que investigan deli-
tos correccionales, a no ser que se trate de un homicidio o tentativa,
donde intervienen las Fiscalías que investigan delitos criminales. Es
decir, se aborda la cuestión, en Fiscalías que no están especializadas
en temas de género. ¿Será justo y adecuado éste abordaje? ¿No se está
afectando el derecho constitucional de igualdad ante la ley?
Otro problema surge, cuando hay niños víctimas de delitos de
parte de adultos penalmente responsables, como por ejemplo sus pa-
dres. Si la madre es imputada del delito de abandono de persona o
lesiones, por ejemplo ¿es correcto que sea investigada en una Fiscalía
de Violencia de Género que tiene que proteger los derechos de las
mujeres? ¿Y si la mujer es, o fue víctima de violencia de género y por
eso actúa de ese modo con su hijo/a? ¿O, el abordaje resulta correcto
puesto que el término género es amplio y así debe ser entendido? Si la
Fiscalía se llamaría Violencia contra la mujer, no sería correcta en ese
lugar la investigación.
Los casos de abusos sexuales son investigados en las Fiscalías
especializadas en esos delitos según la organización judicial de los
departamentos judiciales o son tratados en las Fiscalías que investiga-
das hechos de violencia de género. En los dos supuestos, resulta ade-
cuado y correcto el tratamiento en éstas Fiscalías temáticas, en virtud
de entenderse al acto de abuso sexual como la forma más clara y abe-
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

rrante de violencia de género que existe. Sin embargo, ésta opinión no


es pacífica en la Jurisprudencia. Los Fiscales suelen solicitar como
agravante de la pena a imponer al imputado de éstos hechos, la cir-
cunstancia de tratarse de un hecho de violencia de género, conforme
se encuentra descripto en la Ley Nacional n° 26.485, pero no todos
los jueces lo consideran así. Algunos opinan que la agresión sexual
forma parte del tipo penal y no la entienden como un agravante de la
pena.
Como corolario de todo lo expuesto, se rescata como positivo
de los debates filosóficos y la terminología empleada la incorporación
de la perspectiva de género, que antes de los años 90 nadie hablaba.
Analizar los debates filosóficos contemporáneos trae luz para interpre-
tar los conceptos y las diversas opiniones. En los Tribunales se hizo
eco hace apenas unos diez años con la sanción de las Leyes 26.485 de
protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia
contra las mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones
interpersonales, Ley 26.743 de identidad de género y la Ley 26.791
que modificó el art. 80 del Código Penal de la Nación. Se puede ad-
vertir con satisfacción en un gran número de sentencias del fuero pe-
nal el acatamiento al compromiso asumido por el Estado argentino, al
ratificar la Convención de Belén do Pará, aunque aún hay bastante
camino para recorrer por ser el tema abordado una cuestión histórica
y cultural.
En los últimos tiempos se ha corroborado que el Derecho ne-
cesita interdisciplinar para abordar las conflictivas o problemáticas
que llegan a los Tribunales con el fin de arribar a la solución más
justa y adecuada al caso. Aparte de las disciplinas mencionadas más
arriba, se destaca con carácter primordial a la Ética, porque lo más
importante es no olvidar la dignidad humana.
Relevante de la ideología de género para la norma jurídica, es
lo que establece la Ley 26.743, antes citada, en cuanto expresa que el
término mujer, está referido a todas las personas de identidad y/o ex-
presión de género femeninas, independientemente del sexo asignado
al nacer y de sus registros identificatorios. Esto incluye a mujeres
trans, travestis, transexuales y transgénero...
465

Sistema de sanciones penales y género. Individua-


lización judicial de la pena y mujeres
por GRACIELA JULIA ANGRIMAN743

Sumario: 1. Introducción. 2. Pena y sistema constitucional. 3. Pena,


culpabilidad e igualdad sustancial. 4. Sistema de determinación de penas
del Código Penal Argentino. 5. Cuantificación de la pena, igualdad y
género. 6. A modo de conclusión abierta

1. Introducción
El prolífico desarrollo científico del sistema del hecho puni-
ble, y en particular, el desvelo ante las teorizaciones sobre la justifica-
ción ética de la pena, no guardan parangón con los tímidos intentos
esbozados para proporcionar elementos de definición razonablemente
sólidos en el ámbito de la cuantificación de la pena estatal744, abriendo

743
Abogada y Procuradora, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad
de Buenos Aires (U.B.A.) Especialización en Derecho Penal y Ciencias Penales,
Facultad de Derecho Universidad del Salvador. Especialización en Derecho Penal
Económico y Criminalidad Organizada, Facultad de Derecho de Toledo, Univer-
sidad de Castilla La Mancha (U.C.L.M.); España. Doctora en Derecho Penal y
Ciencias Penales, Facultad de Derecho, Universidad del Salvador (USAL). Pos-
doctorado en Derecho Penal y Garantías Constitucionales, Facultad de Derecho,
Universidad Nacional de La Matanza (U.N.L.M.). Profesora, Universidad del
Museo Social Argentino, carrera de Doctorado de Ciencias Jurídicas, Facultad de
Derecho, Universidad de Buenos Aires, materia “Elementos de Derecho Penal y
Procesal Penal”, Cátedra Doctor Maximiliano Adolfo Rusconi; Universidad Na-
cional de La Matanza, Doctorado en Derecho en la materia de Epistemología y
Metodología de la Investigación científica Doctorado en Derecho Penal y Garan-
tías Constitucionales, Facultad de Derecho de la Universidad de Las Américas,
Quito, Ecuador. Jueza titular del Juzgado en lo Correccional N° 5 del Departa-
mento Judicial de Morón. Consejera del Equipo de Redacción de la “Revista de
Política Criminal Bonaerense INECIP”, Editorial Lajouane
744
Mayer, Marx Erns: “Normas jurídicas y normas de cultura”, traducción de
José Luis Guzmán Dálbora, Hammurabi, Buenos Aires, 2000, p. 39. Rusconi,
Maximiliano A.: “Derecho Penal Parte General”, Ad Hoc, Buenos Aires, 2009,
segunda edición, pp. 550 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

espacios de arbitrariedad incontrolables745, en contravención con los


límites constitucionales. El devenir de los estudios sobre la determina-
ción de la pena, se ha traducido en una permanente alternancia entre
diferentes sistemas que fluctúan entre la extrema regulación, y la más
descarnada discrecionalidad746.
Este desdén teórico alcanza niveles superlativos al entrecruzar
el binomio poder penal y género, donde la fuerza normativa del prin-
cipio de igualdad en el juicio de cuantificación de la pena, con bastan-
te frecuencia, aparece disociada del ámbito de autodeterminación
concreto en el injusto de las mujeres sujeto de persecución penal,
soslayando su desventajosa posición frente al funcionamiento selecti-
vo, estructural y diferencial del sistema penal, especialmente cuando
se entremezcla con otras fuentes de discriminación -posición social,
origen, etnia, raza, y demás-; tal cual ha sido puesto al desnudo por
autorizadas voces de la criminología crítica y del feminismo académi-
co747.
En su dimensión real, el poder penal es un espacio donde las
desigualdades y discriminaciones se exponen sin disimulos como lo
muestra en forma regular, su tolerancia ante los crímenes del poder, y
en particular ante la delincuencia económica y de cuello blanco, y que
por otro lado, se encarniza con los estratos sociales más vulnerabiliza-
dos. Incluso en Italia, el Mani Pulite ha derivado en un estatus privile-
giado, en un garantismo de clase, como lo enseña Ferrajoli748.

745
Tal cual lo describe Ferrajoli. Ferrajoli, Luigi: “Derecho y Razón – Teoría del
Garantismo Penal”, Trotta, trad. Perfecto Andrés Ibañez, Trotta, Madrid, cuarta
edición, pp. 402 y ss.
746
Ziffer, Patricia S.: “Determinación de la pena. Criterios individualizadores”,
en: Baigún, David, Zaffaroni, Eugenio R.: “Código Penal y Normas Complemen-
tarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial”, Hammurabi, Buenos Aires, 2002,
T° II, ps. 53 y ss.
747
Smart, Carol, “Women, crime and criminology”, Routledge, Londres, 1976,
Larrauri, Elena, La herencia de la criminología crítica, Siglo XXI Editores, Ma-
drid, 1991, pp. 8 y ss., Larrauri, Elena, Mujeres y sistema penal, BdF, Buenos
Aires, 2008, ps. 2 y ss., Pitch, Tamar, “Qué es el control social”, en De Leonardis,
Ota, Curate e punite, Unicopli, Milano, 1985, ps. 7 y ss.
748
Ferrajoli, Luigi: “Principia Iuris. Teoría del derecho y de la democracia”,
Trotta, Madrid, 2.007, trad. Andrés Perfecto Ibáñez, T° II, p. 361 y ss..
467

En este fangoso terreno, que se refleja en el predominio de


prácticas jurídicas no menos endebles, y exentas de controles749, hay
que partir de la realidad que los poderes judiciales no operan en el
vacío, sino dentro de un entramado social complejo configurado por
un orden social patriarcal, y que ese formidable poder de vigilancia
que ejerce un sistema penal estructuralmente selectivo y desigual, no
es inofensivo o menor para las mujeres, ni para otras minorías históri-
camente desfavorecidas. Los feminismos teóricos, en sus distintas
vertientes750, han comenzado a descifrar la posición desigual de las
mujeres en infracción con la ley penal751 y el trato discriminatorio que
les es dispensado752 y que ello obedece a un contexto en que, la
igualdad garantizada formalmente, poco ha contribuido a revertir la
pervivencia de una situación de discriminación estructural de la mujer
en las distintas secuencias y esferas de su ámbito existencial.
El cercenamiento del ejercicio de la autonomía de las mujeres
dentro de un orden social patriarcal, que suele posicionarlas en un
plano de menor acceso a condiciones de vida dignas, a experimentar
distintas expresiones de violencia masculina, y otras restricciones a
sus derechos esenciales; demuestra la necesidad de ahondar en el
vínculo interno entre libertad, igualdad, reproche de culpabilidad y
cuantificación de la pena.
Desde este marco referencial, este trabajo busca contribuir al
intercambio de reflexiones sobre la compleja relación entre el derecho
penal y género, poniendo bajo la lupa la asepsia de las normas pena-
les, y de su aplicación, con la propuesta de abrir espacio al papel per-
formativo de la garantía de igualdad sin discriminaciones sexistas de

749
Binder, Alberto M.: “Introducción al Derecho Penal”, Ad Hoc, Buenos Aires,
2004, pp. 247 y ss.
750
Birgin, Haydeé, compiladora: “El Derecho en el Género y el Género en el
Derecho”, Biblos, Buenos Aires, 2.000.
751
Es destacable, entre otros cabe tener presente el trabajo de Carol Smart, entre
otros. Smart, Carol: “Women, Crime and Criminology: a feminist critique”,
Routledge & Kegan Paul, Londres, 1.976.
752
Angriman, Graciela J.: “Derechos de las Mujeres, Género y Prisión”, Cathe-
dra Jurídica, Buenos Aires, 2017, pp. 137 y ss.; Hopp, Cecilia M.: “Buena madre,
buena esposa, buena mujer, abstracciones y estereotipos en la imputación penal”,
en: Di Corleto, Julieta, comp.: “Género y Justicia Penal”, Didot, Buenos Aires,
2017, pp. 15 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

jerarquía supralegal, dentro del terreno de la teoría de la cuantificación


de la penas.
2. Pena y sistema constitucional:
En el modelo de las constituciones rígidas, y en particular
dentro del bloque de constitucionalidad argentino, la individualización
y magnitud del reproche están condicionados fuertemente por el prin-
cipio de legalidad penal, que, en tanto metanorma de reconocimiento
de normas vigentes753 exige imputar actos humanos materiales taxati-
vamente connotados por la ley penal, marginando estados, situaciones,
características y elecciones personales, modos de vida y todo aquello
que sea le sea ajeno, predeterminados legalmente. Esta primera apro-
ximación a la temática da cuenta que el paradigma constitucional re-
pele todo intento de fundamentar la punición haciendo invocación en
la peligrosidad del sujeto, desechando reminiscencias del positivismo
criminológico que contravienen al principio de acto, lo cual obliga a
excluir todo aquello que desborde al acto u omisión reprochada.
Dentro de este sistema, el principio de reserva del art. 19
constitucional es coesencial a la garantía de legalidad, cuya función
axiológica es polivalente”754 dado que supera la exigencia de la verifi-
cación de la creación de un peligro concreto o un daño relevante para
un bien jurídico, y el deber de resguardar la inmunidad de los pensa-
mientos de la injerencia penal estatal, sino que hace inaceptable la
intervención punitiva dentro del espacio de ejercicio de la autodeter-
minación moral que el Estado debe garantizar a toda persona, y exige
que su comportamiento se objetive en un daño concreto grave, que
trascienda a terceros; como corolario de la separación iuspositivista
entre derecho y moral. Es útil remarcar su vigencia y defecto de reali-
zación, frente a una corriente jurisprudencial que, bajo la censurable
forma de modalidades de comisión por omisión suele juzgar a las
mujeres por su rol materno, ante la no evitación de la muerte o viola-
ción de sus hijos por parte de sus parejas755. Este esquema, además

753
Ferrajoli, Luigi: “Los Fundamentos de los Derechos Fundamentales, Trotta,
Madrid, 3ª ed., 2.007, p. 78.
754
Ferrajoli, Luigi: “Escritos sobre Derecho Penal”, Hammurabi, Buenos Aires,
2014, trad. Perfecto Andrés Ibáñez, T° I, pp. 197 y ss.
755
Hopp, Cecilia Marcela: “Delitos de comisión por omisión. La mala madre
como víctima invisible”, en: Pitlevnik, Leonardo G., -dirección-: “Jurisprudencial
469

encuentra manifestaciones bastante recurrentes en la aplicación del


régimen de ejecución de la pena en prisión domiciliaria, donde se
emplean criterios de decisión basados en el cumplimiento de la fun-
ción de cuidado de sus hijos por parte de las condenadas756.
La legalidad penal constitucional, se funde con el principio de
culpabilidad, porque al momento del hecho debe preexistir un tipo
penal estricto que lo contenga757, y define la fisonomía del sistema de
reacciones penales del derecho argentino.
La garantía de culpabilidad es una compuerta delimitadora
que influye decisivamente en el terreno de la reprochabilidad758, inter-
actuando armónicamente con los recaudos del principio de proporcio-
nalidad, la prohibición de penas crueles e inhumanas y la prohibición
de doble punición. En ese sentido, Roxin hace más de treinta años
identificó en el fundamento material del reproche en la culpabilidad,
el núcleo troncal de la dogmática penal, incluso en el segmento de la
punibilidad759. La Corte Suprema de la Nación ha hecho expreso re-
conocimiento del nexo entre culpabilidad y el nivel concreto del ámbi-
to de autodeterminación personal en el injusto760. Sin embargo, en los
últimos años esta categoría viene siendo objeto de fuertes embates,
bajo razonamientos que han coadyuvado a dejar colar influencias
preventivo especiales en su seno761.

penal de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”, Hammurabi, Buenos Aires,


2017, pp. 170 y ss.
756
Angriman, Graciela J.: “Género, igualdad sustancial y derecho penal: El
impacto del derecho antidiscriminatorio en el derecho penal ejecutivo”,
[Link]
757
Bacigalupo, Enrique, “Delito y Punibilidad”, Hammurabi, Buenos Aires,
1999, 2ª edición ampliada, pp. 297 y ss.
758
Rusconi, Maximiliano A.: “Derecho Penal Parte General”, Ad Hoc, Buenos
Aires, 2009, segunda edición, pp. 94 y ss..Kindhäuser, Urs, Manalich, Juan P.:
“Pena y Culpabilidad en el Estado Democrático de Derecho”, Editorial Bdef,
Montevideo, 2011, pp. 148 y ss.
759
Roxin, Claus: “Culpabilidad y responsabilidad como categorías sistemáticas
jurídico penales”, traducción Diego Luzón Peña, en: Roxin, Claus: “Culpabilidad
y Prevención en el Derecho Penal”, traducción Francisco Muñoz Conde, Reus,
Madrid, 1981, p. 59.
760
CSJN, “Maldonado, Cristian”, rta. 07/12/2005.
761
Conf. Rusconi, Maximiliano A.: “Derecho Penal Parte General”, Ad Hoc,
Buenos Aires, 2009, segunda edición, pp. 94 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

No es una abstracción afirmar que en condiciones de de-


sigualdad material no hay espacio para el ejercicio de la libertad de
determinación personal, para poder obrar en lugar de ello762. Genéri-
camente, siguiendo el idealismo alemán, se insiste, sin mayores refle-
xiones, en que la culpabilidad presupone la libre decisión de voluntad
del autor del injusto, y tal cual lo entiende Stratenwerth, en ello reside
justamente uno de los orígenes de su cuestionabilidad, porque “inclu-
so en el caso de que se parta con carácter general en el libre albedrío
del ser humano, siempre queda la ulterior cuestión de cuál era el
margen de libertad del cual disponía el autor individual en su concre-
ta situación social al momento del hecho. Partiendo del estado social
de las ciencias sociales, ya no es posible dudar seriamente del hecho
de que la conducta humana deriva de una conjunción de factores
individuales y sociales, extremadamente compleja, es decir, de que el
individuo nunca es completamente libre de tomar una decisión en
determinado momento”763. Al aludir al grueso de los infractores, -
quien fuera uno de los discípulos más encumbrados de Welzel-, apre-
cia con crudeza que, “la mayor parte de los infractores crónicos son
personas respecto de las cuales no se puede hablar de tal libertad.
Sus recorridos vitales -tan uniformes entre ellos- muestran que en
general ya la situación de la infancia se hallaba gravemente pertur-
bada, que quizá nunca han experimentado lo que significa el afecto
humano, y por ello apenas son capaces de asumir los vínculos socia-
les, que frecuentemente tuvieron dificultades masivas ya en la escuela
y fueron internados tempranamente…”764. La libertad es un concepto
de una latitud inabarcable en la experiencia de vida de toda persona.
El meollo es establecer si saldada la comprobación de que la persona
tuvo posibilidad real y no hipotética, de superar condicionamientos y
pudo orientar su comportamiento de un modo diferente al que se pre-
tende reprochar, se enfrentó a un margen de opciones estrecho o cos-
toso, que pueda tener capacidad para influir en la medida de la pena765,

762
Welzel, Hans: “Derecho Penal Alemán”, Editorial Jurídica de Chile, 4ª ed.,
traducción de Juan Bustos Ramírez y Sergio Yáñez Pérez, 1997, p. 166.
763
Stratenwerth, Günter: “Derecho Penal, Parte General”, Hammurabi, traduc-
ción Manuel Cancio Meliá, Buenos Aires, 2005, T° I, pp. 31 y ss.
764
Stratenwerth, Günter, íbidem, pp. 33 y ss.
765
Binder, Alberto M.: “Introducción al Derecho Penal”, Ad Hoc, Buenos Aires,
2004, pp. 239 y ss.
471

y de qué modo funcionan genéricamente las fuentes de discriminación


estructurales en la situación de las mujeres.
3. Pena, culpabilidad e igualdad sustancial:
Dentro de un escenario que exhibe a un mundo atravesado por
voluptuosos desplazamientos sociales originados en condicionamien-
tos catástrofes económicas bélicas y climáticas, -y tantas otras-, la
artificialidad de la ficción contractualista queda desenmascarada ante
la presencia abrumadora de la delincuencia de subsistencia766, -
parafraseando a Ferrajoli-, en cuyas filas viene cobrando auge la di-
námica ascendente de la criminalización de mujeres. De ahí la necesi-
dad de repensar las aristas del principio de atribución personal de las
penas, abriendo una instancia crítica frente a dogmas basados en la
aparente universalidad universalista, en la falsa idea predicada por el
derecho bajo la imagen de un sujeto neutro, abstracto, con libre capa-
cidad de acción propio del paleo liberal, en la búsqueda de las máxi-
mas consecuencias extraíbles de la garantía de igualdad sin discrimi-
naciones del bloque de constitucionalidad federal767. En ese sentido, la
legalidad penal designa la inderogabilidad del hecho punible, a fuerza
de la cual, la reacción punitiva es ilegítima cuando sobreviene por las
cualidades, condiciones personales o estatus del sujeto (de género,
raciales, políticas o jurídicas)768. Inversamente, estos aspectos están
llamados a incidir favorablemente en el nivel del funcionamiento de
las formas permisivas, en la inexigibilidad, y de forma muy elocuen-
temente en la arena de la atenuación de la pena, en atención a las re-
percusiones del principio de la duda, que es contracara de la máxima

766
Ferrajoli, Luigi: “Principia Iuris. Teoría del derecho y de la democracia”,
Trotta, Madrid, 2.007, trad. Andrés Perfecto Ibáñez, T° II, p. 365.
767
Conf. Arts. 16 y 75 inc. 22 C.N., Convención Internacional contra Todas las
Formas de Discriminación Racial, Convención Internacional sobre la Eliminación
de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, Convención Internacio-
nal sobre los Derechos del Niño, Convención Interamericana sobre los derechos
de los mayores, Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación contra Las Personas con Discapacidad.
768
Ferrajoli, Luigi: “Escritos sobre Derecho Penal”, Hammurabi, Buenos Aires,
2014, trad. Perfecto Andrés Ibáñez, T° I, pp. 83 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

de presunción de inocencia769 y rige a lo largo de todo el proceso pe-


nal en el conjunto de las decisiones jurisdiccionales770.
La teoría de cuantificación penal no puede disociarse del sen-
tido prescriptivo de la legislación primaria y por el contrario, confun-
dir el ser con el deber ser de la legislación penal, aceptando acrítica-
mente su vigencia formal, como lo reclamaba la racionalidad del viejo
iusnaturalismo, y tampoco puede prescindir de las características con-
cretas de su contexto de aplicación771. Ese indispensable reconoci-
miento del mundo de los hechos, en la aplicación normativa no puede
sustraerse de las implicancias del principio normativo de igualdad,
entendido por Ferrajoli como metaderecho individual, expresado en la
expectativa negativa ante la ley, es decir, a no ser excluida/o, discri-
minada/o o reprimida/o por las diferencias de sexo, raza, lengua, reli-
gión, opinión política, o condiciones personales o sociales; y como
metaderecho social, manifestado en la expectativa positiva de que
sean respetadas y valoradas las diferencias, y removidos los obstácu-
los que impiden el desarrollo de la persona772.
La reforma constitucional argentina de 1994, atribuyó expresa
jerarquía superior a los pactos y tratados trasnacionales de derechos
humanos, ampliando hacia arriba la pirámide normativa, en una es-
tructura nomodinámica773, en un catálogo abierto774. El texto constitu-

769
Ferrajoli, Luigi: “Escritos sobre Derecho Penal”, Hammurabi, Buenos Aires,
2014, trad. Perfecto Andrés Ibáñez, T° I, pp. 85 y ss.
770
Hassemer, Winfried: “Fundamentos del Derecho Penal”, trad. Francisco
Muñoz Conde y Luis Arroyo Zapatero, Bosch, Barcelona, 2002, pp. 63 y ss..
Caferatta Nores, José I.: “Proceso Penal y Derechos Humanos. La influencia de
la normativa supranacional sobre derechos humanos de nivel constitucional en el
proceso penal argentino”, Del Puerto, 2ª ed., Buenos Aires, 2.008, pp. 114 y ss.
771
Binder, Alberto M.: “Introducción al Derecho Penal”, Ad Hoc, Buenos Aires,
2004, pp. 24.
772
Ferrajoli, Luigi: “Principia Iuris. Teoría del derecho y de la democracia”,
Trotta, Madrid, 2.007, trad. Andrés Perfecto Ibáñez, T° I, pp. 746 y ss..
773
Según la expresión de Perfecto Andrés Ibáñez, en Ferrajoli, Luigi: “Derechos
y Garantías – La ley del más débil”, Trotta, Madrid, 5ª ed., 2.006, “Prólogo”, pp.
9 y ss
774
Así surge del juego armónico de los artículos 31, 33 y 75 inciso 22 de la Cons-
titución Nacional. Se incluyen, entre otros a: la Declaración Universal de Dere-
chos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; la Conven-
ción Internacional sobre los Derechos del Niño; el Pacto Internacional de Dere-
473

cional renovado espeja el tránsito de la igualdad formal a la igualdad


sustancial, que se traduce en una igualdad sin discriminaciones, en
aquello que Ferrajoli cataloga como un paradigma de igual valoración
jurídica de las diferencias, donde las diferencias no son libradas al
juego de la ley del más fuerte, sino son objeto de aquellas leyes del
más débil, que son justamente los derechos fundamentales775. Dentro
de ese esquema, un espacio preciado es ocupado por la consagración
normativa de la igualdad de género. Este sistema constitucional inte-
grado, sincronizado por disposiciones de igual jerarquía, abreva en
dos fuentes: la nacional y la internacional, y como resultado de ello,
sus preceptos no se anulan entre sí, ni se neutralizan, sino que se re-

chos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de


todas las formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención Internacional
para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas; la
Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Traba-
jadores Migratorios y de sus Familiares; la Convención sobre la Eliminación de
todas las formas de Discriminación Racial; la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer; la Convención Inter-
americana para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las
Personas con Discapacidad; la Declaración Americana de Derechos y Deberes del
Hombre; la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados; los Convenios de
Ginebra de 12 de agosto de 1949, y sus Protocolos Adicionales de 1.977; la De-
claración sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de
Delitos y del Abuso de Poder; los Principios Básicos para el Tratamiento de los
Reclusos; el Conjunto de Principios para la Protección de todas las Personas
sometidas a cualquier forma de Detención o Prisión; los Principios para la Protec-
ción de los Enfermos Mentales y el mejoramiento de la atención de la Salud Men-
tal; las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos; las Reglas Mínimas
de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores (Reglas
de Beijing); las Reglas de las Naciones Unidas para la Protección de los Menores
Privados de Libertad; Reglas Mínimas de las Naciones Unidas sobre las Medidas
no Privativas de Libertad (Reglas de Tokio); los Principios Básicos sobre el Em-
pleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por parte de Oficiales Encargados de
Hacer Cumplir la Ley, y los Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de
las Personas Privadas de Libertad en las Américas. A fin de ampliar, consultar
Dolabjian, Diego A.: “Constitución y Derechos Humanos. 75:22. Modelo para
armar”, en: Pierini, Alicia B., Directora: “Contextos. Una publicación del semi-
nario de derecho público de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires”, Publicaciones de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, Buenos Aires, año 2.013, Nº 5, pp.. 89 y ss.
775
Ferrajoli, L.: “Principia Iuris: Teoría…”, T° I, ibídem, pp. 748 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

troalimentan formando un plexo axiológico y jurídico complejo776. La


primigenia noción de igualdad formal, en los términos en que fuera
consagrada en el artículo 16 de la Constitución Nacional, ha sido re-
formulada mediante el artículo II de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, bajo la fórmula de que “... Todas las
personas son iguales ante la ley y tienen los derechos y deberes con-
sagrados en esta declaración, sin distinción de raza, sexo, idioma,
credo, ni otra alguna”. Un mayúsculo estatus le confiere la regla del
artículo 1°, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
que estipula que: “Los Estados Partes en esta convención se compro-
meten a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella, y a
garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a
su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color,
sexo, idioma, religión, opiniones política o de cualquier otra índo-
le...”; máxima reafirmada en la letra del artículo 24. El mandato del
inciso 23 del artículo 75 de la Ley Suprema, es decisivo en tanto obli-
ga a “Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen
la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejerci-
cio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los trata-
dos internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular
respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con
discapacidad.”, sin excepcionar a la legislación penal.
Dentro de este entramado, la garantía de la autonomía perso-
nal consagrada por el art. 19 constitucional, se perfila como el compo-
nente indispensable de la construcción de la igualdad jurídica, y se
corresponde con un deber positivo estatal de promover iguales opor-
tunidades para todas/os, para que las personas estén dotadas de recur-
sos necesarios para elegir y llevar adelante sus planes de vida; y para
ello, el Estado debe abstenerse de toda injerencia en ese ámbito de
privacidad, neutralizar las desigualdades en el plano empírico y nor-
mativo. Esta exégesis hunde sus raíces en las llamadas categorías
sospechosas elaboradas durante el desarrollo del derecho antidiscri-
minatorio, que abarcan a aquellos colectivos que tienen como factor
común una histórica posición desventajosa, y que engloban circuns-
tancias personales que no son el resultado de elecciones libremente

776 Caferatta Nores, José I.: “Proceso Penal y Derechos Humanos. La influencia
de la normativa supranacional sobre derechos humanos de nivel constitucional en
el proceso penal argentino”, Del Puerto, 2ª ed., Buenos Aires, 2.008, pp. 3 y ss.
475

adoptadas por las/os individuas/os, tal cual ocurre con el origen étnico,
nacional o social, sexo, religión y demás777; e imponen un quehacer
estatal positivo. Es así, que los saberes penales no pueden dar la es-
palda a la complejidad del principio de igualdad, las asimetrías entre
la igualdad declamada y formalizada y las desigualdades fácticas.
Los instrumentos transnacionales de derechos humanos com-
parten un núcleo central de disposiciones igualitarias, que resguardan
a través de la prohibición de discriminación por género, a las mujeres,
incluyéndolas así, recogiendo su diversidad intragrupal dentro de las
categorías sospechosas, confiriendo un espectro de reconocimiento
especial mediante la Convención Internacional para Eliminar toda
Forma de Discriminación contra la Mujer778. Las categorías sospe-
chosas, como parámetro de análisis, han sido aplicas por la Corte
Federal, entre otros, en el caso “González Delgado, Cristina y otros
vs. Universidad Nacional de Córdoba”, en el cual, se sostuvo que:
“Las categorías fundadas en el sexo no deben usarse para crear o
perpetuar la inferioridad legal, social y económica de la mujer. En
todo caso, las clasificaciones fundadas en el sexo pueden ser utiliza-
das para compensar a las mujeres por las inhabilidades que ellas han
sufrido a través de la historia.”779.
Otra arista que conduce a complejizar aún más esta cuestión,
estriba en que en el marco supralegal, las categorizaciones sospecho-
sas no están formuladas taxativamente, sino en forma enunciativa,
como lo indica, -a modo de ejemplo- la regla del artículo 1° de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos-, al prohibir todo
tipo de discriminación “… por motivos de raza, color, sexo, idioma,
religión, opiniones política o de cualquier otra índole”. Esta cláusula
abierta posibilita incluir dentro de esta categoría, a aquellas personas
(hombres, mujeres, niños, niñas y demás) que por su condición social
o situación socioeconómica se vean impedidas de desarrollar su au-

777 Maurino, Gustavo: “La protección constitucional para los más humildes”,
en: Alegre, Marcelo, Gargarella, Roberto coordinadores: “El Derecho a la Igual-
dad. Aportes para un constitucionalismo igualitario”, Lexis Nexis, Buenos Ai-
res, 2.007, pp. 313 y ss..
778
De ahora en más se utilizará la sigla inglesa CEDAW.
779
Citado por Saba, Roberto: “(Des) igualdad estructural”, Alegre, Marcelo,
Gargarella, Roberto, coordinadores: “El Derecho a la Igualdad. Aportes para un
constitucionalismo igualitario”, Lexis Nexis, Buenos Aires, 2.007, pp.163 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

tonomía, ya que, como bien observa Maurino780, “la condición social”


o posición económica” alude a situaciones estructurales vinculadas a
las necesidades para la vida.
La desigual administración del poder penal y la pertenencia
de las mujeres penalmente perseguidas a un grupo históricamente
desventajoso, doblemente las sitúa dentro de las categorías sospecho-
sas -sin dejar de lado la interferencia de otras fuentes de discrimina-
ción que las atraviesa-. En un nivel programático, la superación y
neutralización de las desigualdades provenientes del origen socioeco-
nómico, también forman parte del programa constitucional, ya que “la
Constitución promete a todos y entre todos a los más pobres una igual
ciudadanía para el ejercicio de su autonomía”781. Este sistema está
asociado con los alcances de las cláusulas de la Convención sobre la
Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer,
de raigambre constitucional, que por imperio del artículo 75 inciso 22,
dirige a todas las instancias de decisión estatal, privada y social, un
mandato expreso, una obligación de hacer; que la dogmática penal no
puede desatender. Es vital detenerse en este ángulo, porque el recono-
cimiento de la diferencia femenina bajo el prisma de los contenidos de
la CEDAW y de la Convención Interamericana para Prevenir Sancio-
nar y Erradicar la Violencia contra la mujer782, ha configurado un
nuevo paradigma que tiene un papel crítico y proyectivo, que obliga a
confrontar las normas superiores con las inferiores, incluyendo a la
legislación penal, dado que el sistema constitucional torna inadmisible
confundir la mera vigencia formal de la norma secundaria con su vali-
dez sustancial783. Ese test de adecuación supralegal adquiere superlati-
va importancia frente a la naturaleza de las circunstancias o caracteres
relevantes a los fines de la valoración de la gravedad del injusto con-
creto y la intensidad de la culpabilidad en el terreno de la adecuación
de la pena, donde se exige una comprensión equitativa de la posición
del/a agente y se impone el despliegue de la dimensión normativa de

780
Maurino, Gustavo: “La protección constitucional para los más humildes”, en:
Alegre, Marcelo, Gargarella, Roberto, coordinadores: “El Derecho a la Igualdad.
Aportes para un constitucionalismo igualitario”, Lexis Nexis, Buenos Aires,
2.007, pp. 315 y ss..
781 Maurino, ibídem, pp. 331 y ss.
782
Conocida como Convención de Belém do Pará.
783
Ferrajoli, L.: “Principia Iuris: Teoría…”, T° I, ibídem, pp. 36 y ss.
477

la igualdad sin discriminaciones. Frente a desigualdades que son em-


píricamente insuprimibles, y que no deben ser penalizadas, la respues-
ta se ubica dentro de las técnicas de discriminación inversa, que, bajo
la denominación de acciones afirmativas, ha pergeñado el derecho
antidiscriminatorio.784
4. Sistema de determinación de penas del Código Penal
Argentino
Los artículos 40 y 41 del Código Penal785 regulan la cuantifi-
cación de las penas divisibles en el derecho argentino. Dentro del
análisis de su contenido, es crucial tener presente que, por los condi-
cionantes históricos de su evolución, la ciencia penal alemana, -de
ostensible predicamento en estas latitudes-, ha prodigado una alta
ración de indiferencia al sistema de garantías constitucionales, privile-
giando la racionalidad instrumental en el desarrollo del sistema del
hecho punible frente a casos de compleja solución, ya que como lo
asume Tiedemann, la influencia del derecho constitucional sólo ha
devenido a partir de la promulgación de la Ley Fundamental alemana
de 1949, y muy prominentemente, desde la creación del Tribunal

784
García Muñoz, Soledad y Salvioli Fabián, en “Derechos humanos, población y
desarrollo: vínculos conceptuales y jurídicos, estándares y aplicación”, CIDH,
Biblioteca web.
785
Artículo 40. En las penas divisibles por razón de tiempo o de cantidad, los
tribunales fijarán la condenación de acuerdo con las circunstancias atenuantes o
agravantes particulares a cada caso y de conformidad a las reglas del artículo
siguiente. Artículo 41. A los efectos del artículo anterior, se tendrá en cuenta: 1º.
La naturaleza de la acción y de los medios empleados para ejecutarla y la exten-
sión del daño y del peligro causados; 2º. La edad, la educación, las costumbres y
la conducta precedente del sujeto, la calidad de los motivos que lo determinaron a
delinquir, especialmente la miseria o la dificultad de ganarse el sustento propio
necesario y el de los suyos, la participación que haya tomado en el hecho, las
reincidencias en que hubiera incurrido y los demás antecedentes y condiciones
personales, así como los vínculos personales, la calidad de las personas y las
circunstancias de tiempo, lugar, modo y ocasión que demuestren su mayor o
menor peligrosidad. El juez deberá tomar conocimiento directo y de visu del
sujeto, de la víctima y de las circunstancias del hecho en la medida requerida para
cada caso”. El texto guarda correspondencia con el proyecto sancionado en 1921 y
reconoce su fuente en la fórmula que en el Código de Baviera se utilizaba para
determinar el grado de responsabilidad de los niños según Zaffaroni, Alagia y
Slokar. Zaffaroni, ibídem, p. 990.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Constitucional Federal en 1951786. Esto explica que la dogmática pe-


nal no se haya focalizado en los sensibles contornos que deberían
surcan a la teoría de la determinación de la pena, librándola a un pan-
tano, desnaturalizando la misión del derecho penal, que tiene concre-
ción en su aplicación. Este panorama invita a interpelar su legado.
Esto es de una importancia mayúscula cuando la disolución del prin-
cipio de legalidad ha cobrado en el derecho penal nazi una superlativa
expresión, sobre la base de la doctrina del “tipo de autor”787 y cuando
la desconexión con este principio es también rastreable en codifica-
ciones que han operado como fuentes del código penal argentino vi-
gente. A esta altura, parece necesario insistir en que “La decisión
sobre la determinación judicial de la pena, incluso en el sistema bas-
tante amplio que han receptados los artículos 40 y 41 del Cód. Penal,
no debe entenderse como desvinculada del sistema de imputación que
se verifica de modo más tradicional en el desarrollo de la teoría del
delito hasta la categoría de la culpabilidad.”788.
Con estas aclaraciones, el artículo 41 del código de fondo es
de medular gravitación, porque es la base infraconstitucional de la
determinación de la sanción en el derecho penal argentino, el cual no
ha sido inmune frente a serias objeciones de índole supralegal, a lo
que se adiciona que la disposición se ciñe a condensar ciertas pautas
bajo una formulación ambivalente, y de esa forma ha impedido rever-
tir el grado de indefinición en la programación de resoluciones judi-
ciales. Esto muestra una arista preocupante, dado que ha sido consta-
tado que “Las decisiones por las cuales se adjudica el castigo a una
individualidad, por los menos en nuestro escenario tributario de mo-
delos desarrollados en Europa continental, normalmente no supera-
rían ningún test de racionalidad jurídico penal, reflejando sólo su
respecto institucional en la pura autoridad de las autoridades de las
cuales emana.”789.

786
Rusconi, Maximiliano A.: “El sistema penal de las garantías constituciona-
les”, Hammurabi, Buenos Aires, pp. 47 y ss.
787
Ferrajoli, Luigi: “Escritos sobre Derecho Penal”, Hammurabi, Buenos Aires,
2014, trad. Perfecto Andrés Ibáñez, T° I, pp. 89 y ss.
788
Rusconi, Maximiliano A.: “El sistema penal de las garantías constituciona-
les”, Hammurabi, Buenos Aires, pp. 194 y ss.
789 789
Rusconi, Maximiliano A.: “El sistema penal de las garantías constituciona-
les”, Hammurabi, Buenos Aires, p. 148.
479

Esta añosa disposición está dividida en dos incisos, el primero


de los cuales contiene indicadores externos u objetivos vinculados
estrictamente a la magnitud del injusto -aunque exigen inexorable-
mente verificar las instancias subjetivas-, los cuales están subordina-
dos al alcance de los principios de acto, lesividad y proporcionalidad.
Estas variables son condición necesaria pero insuficiente para graduar
la pena en concreto.
En tanto, el segundo inciso cobra apogeo enteramente la ga-
rantía de culpabilidad, por fuerza del principio de respecto a la digni-
dad humana, dentro del cual, la garantía de igualdad sin discrimina-
ciones está llamada a jugar una función sustancial. Este apartado está
centrado en circunstancias de índole subjetiva, asociadas al déficit de
motivación del/a agente790, que presenta elementos problemáticos al
ser confrontados con las exigencias constitucionales, porque contiene
componentes de arrastre netamente peligrosistas ligados al positivis-
mo, empero ajenos a las exigencias de la culpabilidad por el acto pro-
pias de un Estado de Derecho. Esto remite a la búsqueda de identifica-
ción de los perfiles reales de la pena, como lo designa Ferrajoli, los
cuales están objetivados y diseminados en legislaciones secundarias y
prácticas que contradicen abiertamente los principios teóricos de lega-
lidad, jurisdiccionalidad, y los caracteres conexos de la pena, como
pena igual y abstracta, cuantificable, proporcional, donde el presu-
puesto de la pena no es el delito sino el juicio de peligrosidad de la
persona, alimentando un derecho penal de policía, entre cuyas expre-
siones localiza a la condición personal de reincidente, o delincuente, o
contraventor habitual, y “la incidencia de antecedentes judiciales
para efectos de la determinación de la medida de la pena”791. A pesar
que actualmente la doctrina dominante se inclina por rechazar toda
manifestación del derecho penal de autor/a792, en la cual el hecho es
concebido como un síntoma de la personalidad desviada de autor,
donde hay remisiones a la culpabilidad por la conducción de su vida,
es reconocible que en la práctica judicial persiste un remanente de
argumentos de estirpe peligrosista, eludiendo incluso que la Corte

790
Rusconi, Maximiliano A., Kierszenbaum, Mariano: “Elementos de la parte
general del derecho penal”, Hammurabi, 2ª reimpresión, Buenos Aires, 2016, p.
119.
791791
Ferrajoli, Luigi: “Escritos sobre Derecho Penal”, Hammurabi, Buenos
Aires, 2014, trad. Perfecto Andrés Ibáñez, T° I, pp. 55 y ss.
792
Roxin, C., ibídem, pp. 179 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

Suprema de Justicia argentina, en la doctrina fijada en el caso "Gra-


majo, Marcelo E.", sin ambigüedades ha señalado que la pena debe
estar fundada en la retribución a la lesión a un bien jurídico ajeno, y
que por ello deviene ilegítimo todo intento de legislar y sancionar
penalmente a una persona por la conducción de su vida, por sus creen-
cias o por sus características personales793. Además, el diagnóstico y
pronóstico de la evolución de la conducta de una persona es netamente
hipotético, empíricamente indemostrable, e incompatible con las exi-
gencias de certeza. Ante estas antinomias, frente a toda invocación de
factores agravantes lesivos a la culpabilidad por el acto, la única solu-
ción plausible al proyectar la intensidad de la pena es escoger una
exégesis respetuosa del paradigma constitucional del artículo 41 del
código sustantivo, en la cual, la peligrosidad debe quedar circunscripta
a un juicio ex ante del injusto, desechando todo intento ex post, a fin
de evaluar el sobreesfuerzo del agente para motivarse y obrar en con-
secuencia de ello. Tal cual lo observa Ziffer, “Lo realmente problemá-
tico de considerar a la peligrosidad como fundamento y medida de la
sanción, es la incompatibilidad de este criterio con el principio de
hecho. No sería posible sin anular este principio, fundar una pena
únicamente en un hecho futuro incierto, y todo el sistema de impu-
tación del Código, orientado a analizar la comisión de un hecho pre-
vio, perdería gran parte de su sentido. Sólo el delito ya cometido legi-
tima la pena.”794. La pretensión de alguna influencia del derecho pe-
nal de autor está vedada en la parte general de la legislación penal, en
los tipos de la parte especial y en el agravamiento de la pena, como lo
expresa Roxin, quien es terminante al sostener que: “Hoy en día la
doctrina dominante rechaza por razones propias del Estado de Dere-
cho todas esas teorías que van más allá de la culpabilidad por el he-
cho”795.
Deslindado este límite o expectativa negativa en la aplicación
del citado art. 41 del código de fondo, el menú de las restantes pautas
de mensuración de la pena relacionadas con los condicionantes subje-

793
CSJN, “"Gramajo, Marcelo E.", rta.: 05/09/06.
794
Ziffer, Patricia S., ibídem, pp. 66 y ss.
795
Roxin, Claus: “Derecho Penal Parte General. Fundamentos. La estructura de
la teoría del delito” Civitas, Madrid, 2ª reimpresión, trad. Diego Manuel Luzón
Peña, Miguel Díaz y García Conlledo, Javier de Vicente Remesal, T° I, pp. 181 y
ss.
481

tivos brindan la posibilidad de reformular su sentido mediante la in-


corporación de técnicas normativas capaces de dotar de efectividad a
la garantía de igualdad sin discriminaciones, con singulares proyec-
ciones para las mujeres y otros colectivos que son objeto de discrimi-
naciones.
5. Cuantificación de la pena, igualdad y género
El inciso 2° del art. 41 del Código Penal argentino, enumera
un reportorio de pautas de medición de la pena de matriz subjetiva que
deslegitiman toda vulneración a los principios de acto y culpabilidad,
y donde la hermenéutica judicial, debe resguardar las significaciones
del principio de duda. La disposición incluye: “La edad, la educación,
las costumbres y la conducta precedente del sujeto, la calidad de los
motivos que lo determinaron a delinquir, especialmente la miseria o
la dificultad de ganarse el sustento propio necesario y el de los su-
yos”. Las condiciones personales en el marco de la graduación de la
pena, han sido tributarias de profusos debates en la doctrina796, y justi-
fican un mayor detenimiento ante el modelo de asimilación o iguala-
ción de su formulación, frente a la complejidad y singularidad del
perfil real que presentan en su generalidad las mujeres penalmente
perseguidas. Un sector de la doctrina ha concebido a estos parámetros
como eximentes incompletas porque son ineficaces para autorizar o
justificar el comportamiento antinormativo, pero ostentan fuerza ate-
nuante797.
En estos indicadores cobra singular peso la garantía de cul-
pabilidad por el acto, en la medida que admiten consecuencias anta-
gónicas, dado que pueden habilitar un incremento sancionatorio a
menor vulnerabilidad del agente, de acuerdo con las circunstancias del
hecho; e inversamente, obligan a reducir la pena por su mayor vulne-
rabilidad, donde interactúa el grado de esfuerzo para motivarse. La
graduación de la pena de multa del art. 21 del Código Penal guarda
sistematicidad con esta premisa798. Hay que distinguir que no se alude

796
Ziffer, Patricia S.: “Lineamientos de la Determinación de la Pena”, Ad Hoc,
Buenos Aires, 1996.
797
Zaffaroni, E. R., Alagia, A., Slokar, A., ibídem, p. 1001.
798
Ziffer, Patricia S.: “Determinación de la pena. Criterios individualizadores”,
en: Baigún, David, Zaffaroni, Eugenio R.: “Código Penal y Normas Complemen-
tarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial”, Hammurabi, Buenos Aires, 2002,
T° II, pp. 74 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

a un juicio de personalidad, sino a recabar indicadores objetivos den-


tro del ámbito situacional concreto de la persona.
Desde este nivel de análisis, hay que tener en cuenta que den-
tro de profuso sistema de filtros del sistema del hecho punible, la teo-
ría de la responsabilidad admite el funcionamiento de componentes de
atenuación que se nutren de elementos provenientes de diversas fuen-
tes, incluso externas al evento, que tienen potencialidad para atenuar
la punibilidad e incluso excluirla -ejemplo la reparación del daño, la
evitación de la revictimización del/a sujeto/a pasivo, y demás-.
En particular, el contenido de las condiciones personales del
artículo 41 citado, da cuenta que, un espacio que expresivamente obli-
ga a desvestir a la ciencia del derecho penal de su ropaje verbal de alta
abstracción, -parafraseando a Sancinetti-799, y revertir la ascendencia
del positivismo, es, por excelencia, el proceso de cuantificación de la
pena, dentro del cual, es indispensable reconocer las realidades preju-
rídicas.
Si bien la ecuación pobreza/delito se ha impuesto en forma
consolidada en el discurso criminológico, como resultante de la selec-
tividad por vulnerabilidad personal o grupal, es útil desglosar su con-
tenido y rectificar la aplicación normativa para evitar recaer en la
homologación jurídica de las diferencias, donde son devaluadas e
ignoradas en nombre de una abstracta afirmación de igualdad800 y
seguir vaciando la fuerza normativa del principio de culpabilidad. Sin
dudas la vulnerabilidad social es un rasgo que atraviesa en su conjunto
a la población que cae bajo las redes del poder penal, pero no menos
cierto es que, aun en paridad de segmentos socioeconómicos, en mu-
chos casos, las mujeres arrancan de un umbral más bajo que los hom-
bres, como consecuencia del legado inmanente de limitaciones mate-
riales en el acceso de bienes y recursos derivado de la organización
social patriarcal. El material empírico disponible, es uniforme al cons-
tatar que las mujeres penalmente perseguidas son de joven edad, no
superan la escolarización primaria, y son acreedoras de una acaudala-
da y joven maternidad a consecuencia de obstáculos materiales en el

799
Sancinetti, Marcelo A.: “Sistema de la Teoría del Error en el Código Penal
Argentino”, Hammurabi, Buenos Aires, 1990, pp.19 y ss.
800
Ferrajoli, Luigi, Los fundamentos de los derechos fundamentales, Trotta, Ma-
drid, 2007, pp. 24 y ss..
483

ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, que les ha imposi-


bilitado continuar con su educación formal, y acceder a un mercado
laboral que privilegia a los hombres; gran franja de ellas son jefas de
hogares monoparentales, su fuente de ingreso es la asistencia social -
cuando no la explotación sexual voluntaria o involuntaria, y en distin-
ta medida, todas registran las huellas de las violencias sexistas en su
historia de vida801. Por tanto, el perfil real de las mujeres penalmente
imputadas lleva a reconsiderar el alcance de las pautas subjetivas del
art. 41 inciso 2° del Código Penal, incorporando esquemas conceptua-
les procedentes del conjunto del ordenamiento jurídico, para neutrali-
zar a la ficticia igualdad para iguales. Esto admite especular en un
trato diferencial para las mujeres en tren de indagar las implicancias
de los “motivos” que las determinaron -o impulsaron- a cometer el
comportamiento antinormativo, a tenor del lineamiento sentado por la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al precisar que: “…
el derecho a la igualdad ante la ley no significa que las disposiciones
sustantivas de la ley tengan que ser las mismas para todos, sino que la
aplicación de la ley tiene que ser la misma para todos, sin discrimina-
ción”, subrayando que: “… deben examinarse las leyes y las políticas
para asegurar que cumplan con los principios de igualdad y no dis-
criminación; un análisis que debe evaluar su posible efecto discrimi-
natorio, aun cuando su formulación o redacción parezca neutral o se
apliquen sin distinciones textuales.”802. La pertenencia social a los
estratos más empobrecidos de las mujeres penalmente perseguidas
conduce a conferir especial incidencia al considerando plasmado en el
párrafo octavo del Preámbulo de la CEDAW, que ha consagrado que
“… en situaciones de pobreza la mujer tiene un acceso mínimo a la
alimentación, la salud, la enseñanza, la capacitación y las oportuni-
dades de empleo, así como a la satisfacción de otras necesidades”.
Esta definición alberga una pauta interpretativa de un promisorio ren-

801
Angriman, Graciela J.: “Derechos de las Mujeres, Género y Prisión”, Cathe-
dra Jurídica, Buenos Aires, 2017, pp. 120 y ss.; MIP Project, “Women, Integra-
tion and Prison: An Analysis of the Processes of Socio-Labor Integration of
Women Prisoners en Europe, European Commission, SURT Association. Barce-
lola, AUREA Editors, citado por Giacomello, Corina: “Mujeres privadas de
libertad. Una perspectiva sobre derechos y género en la ejecución penal”, en: Di
Corleto, Julieta (compiladora): “Género y Justicia Penal”, Ediciones Didot,
Buenos Aires, 2017, pp. 349 y ss.
802
Comisión IDH: “Jessica Lenahan (Gonzales) y otros vs. Estados Unidos”,
caso Nº 12.626, Informe Nª 80/11, 21/07/2.011.
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dimiento, porque contribuye a computar en su integralidad a la interfe-


rencia de la pobreza en la situación de las mujeres, y añade una faceta
diferencial en la definición de la medida de la pena de base conven-
cional. Es indubitable que este nexo entre género y pobreza, localiza a
las mujeres en un punto de base inferior en comparación con los hom-
bres, las engloba dentro del alcance de las categorías sospechosas del
derecho antidiscriminatorio, y el imperativo de reequilibrar esa situa-
ción estructural, justifica la sensible determinación de atemperar la
pena.
Un recorrido superficial por la conflictividad social da cuenta
que el universo de supuestos que demandan el empleo de técnicas de
discriminación indirecta o acciones afirmativas de expreso reconoci-
miento supralegal803, en la cuantificación de la pena, en aquellos su-
puestos en que las mujeres son imputadas; es inmensurable. La delin-
cuencia de la subsistencia se ha venido manifestando en las últimas
tres décadas en la dinámica creciente de la criminalización femenina
de la mano de las políticas de control de tráfico de estupefaciente,
retratada por las conocidas “mulas” -o transportadoras de drogas-, en
las “mecheras” ladronas de poca monta en comercios, entre otros
ejemplos. Esto ilustra que estos comportamientos reconocen móviles
eminentemente económicos, que están preordenados a satisfacer nece-
sidades económicas primarias donde las mujeres buscan atravesar las
barreras de su vulnerabilidad.
Lo mismo cabe predicar en aquellas situaciones que orillan la
arena del error excusable, especialmente cuando el ámbito de autode-
terminación está condicionado por el proceso de socialización tempra-
na de las mujeres que las sujeta a atributos y comportamientos este-
reotipados de género, juntamente cuando han introyectado la naturali-
zación de la violencia masculina o de algún modo están sometidas a
esas situaciones. Ejemplo de ello, es la sobrepenalización que afrontan
las mujeres inculpadas por conductas ligadas a la explotación se-

803
El art. 3° de la CEDAW establece que: “Los Estados Partes tomarán en todas
las esferas, y en particular en las esferas política, social, económica y cultural,
todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el
pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizarle el ejercicio y
el goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de
condiciones con el hombre”.
485

xual804. A ello se agrega, el amplio número de supuestos donde la


capacidad para decidir de las mujeres aparece prácticamente diluida
por otras formas de subordinación y coerción, como lo informan los
casos en que las mujeres son imputadas por abandono de hijos/as en
contextos de violencia masculina o pobreza extrema805.
La dificultad reside en que la igualdad, al decir de Bobbio,
“es un concepto genérico y vacío que mientras no es especificado o
llenado de contenido no significa nada”806. Ello explica la utilidad de
revalorizar el uso descriptivo del concepto de la diferencia femenina.
Una cuestión emblemática en ese punto, es el campo de aplicación de
la pauta fundada en la educación, contemplada por el inciso 2° del art.
41¸ que lleva a preguntarnos si es posible una respuesta neutral o
indiferenciada en su evaluación en el juzgamiento de mujeres frente a
las implicancias que conlleva el fenómeno del embarazo adolescente,
muy acentuadamente dentro de escenarios de pobreza, y cuando es
insoslayable que la concreción del libre acceso a la educación aparece

804
Vale la pena citar muy sucintamente el caso de M. L. P., quien fue condenada a
prisión por ser considerada autora del delito de promoción de la prostitución de su
hija menor de edad. De acuerdo con la información reunida, la historia personal de
M. exhibía la nota de que ésta desde niña había sido incorporada a las filas de la
prostitución por su madre, y desde temprana edad había sufrido el abuso sexual
por parte de sus hermanos. Una testigo vecina de la imputada había dado cuenta
que M., siendo niña, había sido obligada por su madre a ejercer la prostitución, y
del grave retraso madurativo que padecía ella y sus hijas/os. Este trasfondo vio-
lento no fue ponderado en el juicio de hecho por parte del tribunal con su cabal
alcance, y por consiguiente el análisis no balanceó de qué manera la construcción
y la valoración de la sexualidad en la subjetividad de M. habían determinado sus
conductas. En otras palabras, fue desestimado en qué circunstancias ese caudal de
vivencias fue transmitido por M., a sus hijas. En los parámetros culturales adqui-
ridos por M., la sexualidad estaba asociada como un modo de garantizar la super-
vivencia, lo cual es bien distinto que promover la prostitución para su propia
manutención. El comportamiento de M. sólo podría haber sido comprendido
debidamente si se hubiera hecho visible durante el debate que la situación de
extrema pobreza, económica y material y la historia de violencia sexual sufrida
por M. reflejan un contexto social de sometimiento. Comité contra la Tortura,
Comisión Provincial por la Memoria, “Informe anual 2009. El Sistema de la
Crueldad IV”, cit., ps. 289 y ss. Citado en Angriman, G., ibídem pp. 292 y ss.
805
Hopp, Marcela: “Comisión por omisión y perspectiva de género”, en:
Pitlevnik, Leonardo G. (dirección): “Jurisprudencia Penal de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación”, Hammurabi, Buenos Aires, N° 22, pp. 169 y ss.
806
Bobbio, Roberto: “Igualdad e Igualitarismo”, Trotta, Madrid, 2009, p. 156.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

sensiblemente frustrada como resultante de la división sexual del


trabajo, que obtura la posibilidad material de estudiar cuando no hay
disponibilidad de redes de cuidado. La tradicional responsabilidad
primaria de la mujer en el cuidado y educación de las/os hijas/os y en
la administración del hogar, sobre la cual pivotea la organización
patriarcal, es un condicionante que históricamente viene marginando a
una legión de mujeres del espacio educativo y laboral. La distribución
desigual del acceso al conocimiento redunda en detrimento de la posi-
bilidad de acceder a empleos calificados y ganarse el sustento propio
y de sus hijas/os. Tal cual agudamente lo aprecia Bourdieu “uno de
los caminos más importantes en la condición de las mujeres y uno de
los factores más decisivos de esa condición es sin duda alguna el
aumento del acceso de las muchachas a la enseñanza secundaria y
superior, que, en relación con las transformaciones de las estructuras
productivas (…) ha provocado una modificación muy importante de la
posición de las mujeres en la división del trabajo”807.
Las regularidades que exhibe el variopinto mapa social niegan
la pretextada neutralidad del derecho y su aplicación en la órbita de
los parámetros del artículo 41 inciso 2° del código de fondo, y llevan a
revalorizar el uso de acciones afirmativas, que es ampliamente incen-
tivado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos808 y
obligado por imperio constitucional, como herramienta prevalente
para amortiguar las desigualdades de facto.
6. A modo de conclusión abierta
Se podría llegar a convenir en que, de la moderación de la na-
turaleza y medida de las penas, depende la civilidad de un país, tal
como sentenció Montesquieu809, quien paradojalmente jugara un rol
dirimente en la legitimación de la ciudadanía masculina excluyendo a
las mujeres de su reconocimiento.

807
Bourdieu Pierre, “La dominación masculina”, Anagrama, Barcelona, 2000, p.
112.
808
CIDH, “Consideraciones sobre la compatibilidad de las medidas de acción
afirmativa concebidas para promover la participación política de la mujer con
los principios de igualdad y no discriminación”, OEA/ Ser.L/V/II.106, 13 de abril
de 2000.
809
De Secondat, Charles Loui: “Cartas Persas”, trad. José Marchena, Alianza
Editorial, Madrid, 2000, pp. 27.
487

La graduación judicial de la pena insalvablemente seguirá


siendo un terreno imprevisible, surcado por andariveles inimaginables,
porque su contenido real no se agota en tiempos lineales, sino que
estará configurado por el perfil que asuma su efectiva ejecución. Sin
embargo, es irrenunciable el desafío teórico de amplificar el sistema
de garantías como escudo de protección de la dignidad humana frente
al ejercicio del poder estatal, máxime cuando se despliega subterrá-
neamente la informalidad del poder patriarcal en desmedro de las
mujeres.
El espacio deparado a las mujeres en el Malleus Maleficarum,
en la legislación canónica, en la Declaración de Derechos del Hombre
y del Ciudadano de 1.789 -por marcar algunos hitos-, y en las prime-
ras constituciones liberales810 con la falacia universalizante, siempre
ha puesto bajo acusación a un derecho penal impregnado de disposi-
ciones dotadas de género811. De ello se infiere, el valor del constitu-
cionalismo rígido812, y de los aportes de los feminismos jurídicos en la
academia, haciendo eje en la necesidad de rastrear la influencia del
género dentro del derecho, y muy enfáticamente dentro del derecho
penal, sobre la base que, el derecho “es un discurso socialmente cons-
truido y centrado en los varones, que refleja las relaciones de poder
existentes en la sociedad. No es neutral, sino sesgado y saturado de
valores que sostienen el patrón masculino como el estándar para la
igualdad”813. No hay margen de igualdad para las mujeres sin reales
condiciones para decidir, y sin una equitativa distribución de bienes.

810
Según lo señala Ferrajoli, en el paradigma de las primeras constituciones libe-
rales, la igualdad se extiende a la garantía de los derechos de libertad y de auto-
nomía privada, pero permanece por largo tiempo subjetivamente ligada a los
ciudadanos varones, instruidos y propietarios. En el curso de los últimos dos
siglos, este modelo se fue expandiendo. Ferrajoli, Luigi: “Principia Iuris – Teoría
del Derecho y de la Democracia”, Trotta, Madrid, 2.007, T. 1, pp. 248 y ss..
811
Smart, Carol: “La Teoría Feminista y el Discurso Jurídico”, publicado en
Birgin, Haydeé, compiladora: “El Derecho en el Género y el Género en el Dere-
cho”, Biblos, Buenos Aires, 2.000, pp. 44 y ss.
812
Ferrajoli, Luigi: “Derechos y Garantías – La ley del más débil”, Trotta, Ma-
drid, 5ª ed., 2.006, pp. 15 y ss.
813
Bynion, G. “The nature of feminist jurisprudence”, Judicature, 77 3, noviem-
bre-diciembre de 1.993, pp. 140 citado por Kohen, Beatriz: “El Feminismo Jurí-
dico en los Países Anglosajones: debate actual”, publicado en Birgin, Haydeé,
compiladora: “El Derecho en el Género y el Género en el Derecho”, Biblos,
Buenos Aires, 2.000, pp. 78 y ss.
Liber Amicorum en homenaje a la Profesora TEODORA ZAMUDIO

La promisoria inclusión de la perspectiva de género en el sis-


tema interamericano que tal saludable entusiasmo ha suscitado en la
academia en tiempos recientes, nos interpela a ampliar las redes con-
ceptuales desestabilizando al saber jurídico penal, y nos invita a resca-
tar del sombrío espacio que ocupan a las pautas de medición de la
pena, proveyendo contenidos diferenciales a la edad, la no educación,
conducta precedente de las mujeres y la calidad de los motivos que
las determinaron a delinquir, especialmente la miseria o la dificultad
de ganarse el sustento propio necesario y el de los suyos, estipuladas
por el inciso 2° del art. 41 del Código Penal, desde su relectura consti-
tucional814, abriendo el juego a la aplicación de las acciones afirmati-
vas, cuya proyección trasciende a las mujeres penalmente imputadas y
es extensiva a toda forma de discriminación. Como lo dijera Dworkin
“La igual consideración requiere efectivamente que una comunidad
compense de algún modo la mala suerte”815.

814
STC 145/1.992, citada por Balaguer, María Luisa: “Mujer y Constitución - La
Construcción Jurídica del Género”, Ed. Cátedra Universitat de Valencia Instituto
de la Mujer, Feminismos, España, 2.005, p. 252.
815
Dworkin, Ronald: “Justicia para erizos”, Fondo de Cultura Económica Argen-
tina, trad. Horacio Pons, Buenos Aires, 2014, p. 438.
489

Direito ao trabalho como direito humano da pessoa


apenada. Realidades e perspectivas no Brasil
por LUCIANA FERREIRA LIMA816 e
MARCELO JOSÉ FERLIN D’AMBROSO 817

Sumário: 1. Introdução. 2. Direitos humanos, trabalho e dignidade. 3.


Identificando a população carcerária no Brasil. 4. Que trabalho se oferta
à pessoa apenada? Há discriminação? 5. Conclusão.

816
Doutoranda em Ciências Jurídicas pela Universidad del Museo Social Argenti-
no. Mestranda em Cuestiones Contemporáneas en derechos humanos pela Univer-
sidad Pablo de Olavide - Sevilha/Es. Mestre em Direitos Humanos e Fundamen-
tais pelo Centro Universitário FIEO - Osasco/SP. Especialista em Direito e Co-
municação Digital pelas Faculdades Metropolitanas Unidas - FMU - São Pau-
lo/SP. Especialista em Direito Civil e Processual Civil pelo Instituto Paranaense
de Ensino – Maringá/PR. Bacharel em Direito pela FAPE - Faculdade de Presi-
dente Epitácio/SP. Pesquisadora do Grupo de Estudos de Direito das Minorias
(GEDIM) do UNIFIEO (CNPQ - Certificado pela Instituição). Professora univer-
sitária em cursos de graduação e pós-graduação. Advogada. E-mail: lucianafli-
[Link]@[Link].
817
Desembargador do Trabalho (TRT da 4ª Região – RS), ex-Procurador do
Trabalho, ex-Presidente Fundador e atual Diretor Legislativo do IPEATRA –