E.
Durkheim y El suicidio: vigencia de un autor clásico para pensar las
conductas de los jóvenes
Mariela Macri (Socióloga-Instituto Gino Germani Universidad de Buenos Aires)
En “El Suicidio” Emile Durkheim (1858-1917) reconoce que el acto voluntario
de quitarse la vida, es un fenómeno no solamente psicológico y puramente
individual, sino que es un hecho social y afirma que no hay “suicidio” sino
suicidios.
El autor caracteriza tres tipos sociales de suicidio, el egoísta, el altruista y el
anómico.
El tipo de suicidio egoísta, obedece a la ruptura de los lazos sociales y
demuestra que existe una relación directa entre el suicidio y el grado de
integración de los grupos sociales. La sociedad es necesaria al individuo y
cuando ella falla se produce el suicidio, dejando en evidencia la importancia de
los lazos sociales para lograr el bienestar individual y social.
El suicidio altruista tiene su base en el espíritu de cuerpo, o solidaridad
obligatoria del individuo con un grupo social.
Al tipificar el suicidio anómico el autor anticipó uno de los males de las
sociedades modernas, la anomia. La ausencia de normas o la carencia de
significado de éstas en momentos de crisis económicas, morales, religiosas
coloca al individuo en situaciones de incertidumbre y angustia.
Los caminos que conducen a la anomia son diversos y tanto las crisis
económicas, políticas, de valores morales, sociales, religiosos así como las
situaciones de efervescencia social exacerbada entran en tensión con lo
socialmente estatuido.
Se abren entonces frente a nosotros, los adultos, a partir de los conceptos
anteriores, algunas claves para hacer memoria e historia sobre lo acontecido en
nuestras sociedades. Realizar nuestras propias interpretaciones sobre los
hechos recientemente protagonizados por adolescentes en Rosario de la
Frontera, y en otros lugares del país tanto en el presente como en años pasados.
Asimismo habría que integrar algunas teorías sobre las adolescencias, pero que
exceden esta presentación. No más resta decir que la adolescencia es la edad de
los grandes ideales, búsquedas de identidad e identificaciones, desafíos,
resistencias y grandes desencantos simultáneamente.