GRANDES PSICÓPATAS EN LA HISTORIA
JACK EL DESTRIPADOR
Sin duda, Jack el Destripador, es parte importante del folklore británico
junto con la niebla de Londres, el té de las cinco, el Big Ben o el
monstruo del Lago Ness.
Este siniestro personaje que mató en varias ocasiones, siempre lo hizo
de la misma manera. No hay ninguna originalidad en sus actos. Su
comportamiento no es diferente al de otros asesinos que actuaron
protegidos por las sombras. Al igual que ellos, se burla de la policía y
envía cartas en las que reivindica sus crímenes y anuncia los que va a
cometer. Desequilibrado mental y obseso sexual, es movido por una
idea fija que le hace escoger a sus víctimas entre una categoría social
concreta: las prostitutas.
En realidad lo que ha hecho famoso al criminal de las riveras del
Támesis es que haya sabido desaparecer dejando tras él un completo
misterio, propicio para fomentar toda clase de mitos, hasta los más
inverosímiles. Jack el Destripador, no solamente nunca fue detenido ni
visto, ni siquiera percibido, sino que su repentina desaparición no
implicó para nada que estuviera muerto; ya que mucho tiempo después
del caso, su sombra siguió rondando por las calles de Londres.
Para 1889 uno de los pasatiempos favoritos de los flemáticos ingleses
era resolver el enigma de quién podría ser este multiasesino.
Convertidos en detectives aficionados, cada uno aportaba su hipótesis
sobre la identidad del "Destripador". Desde las prostitutas de
Whitechapel, sus víctimas predilectas, hasta la reina Victoria, se
atrevieron a formular alguna opinión sobre el tema.
Su primera víctima, Martha Turner, era una vieja prostituta, desdentada
y alcohólica que deambulaba por el sucio barrio de Whitechapel. Su
cuerpo mutilado, entre las 2 y las 3 y media de la madrugada, fue
encontrado la mañana del 8 de agosto de 1888 en una escalera de
George Yard. Degollada y luego destripada, al parecer con un "largo y
afilado cuchillo", su cuerpo había sido cercenado de sus órganos
sexuales de una manera tan metódica que de inmediato se dedujo que
el asesino era un desequilibrado mental. Sin embargo, este crimen no
despertó gran interés. En un barrio sórdido como era Spitalfields, el
caso no resultaba excepcional. Los diarios apenas lo mencionaron.
El 31 de agosto apareció el cuerpo de Mary Ann Nicholls a la que se le
conocía como Polly, prostituta y alcohólica también, que muere con la
tráquea, esófago y médula espinal cortados. Se juzgó que la muerte
había sido casi instantánea. Un informe del forense indicaba que las
heridas infligidas a la víctima habían sido hechas por persona experta,
con cortes de absoluta precisión y limpieza
El 7 de septiembre la policía descubrió en el número 29 de la calle
Hanbury, en el mismo barrio, el cadáver de otra vieja alcohólica y
prostituta, Annie Chapman, que presentaba el mismo tipo de
mutilaciones que los cuerpos de Martha y Polly. Fue en ese momento
que el pánico se apoderó de los habitantes del barrio. Durante las
entrevistas que hizo la policía, algunos testigos afirmaron haber visto a
un hombre como de 40 años, bien vestido y con acento extranjero.
Dadas las características, surgió como sospechoso el judío John Pizer,
zapatero de origen polaco. La acusación no procedió debido a una
buena coartada. Para evitar que la población se hiciera justicia por su
propia mano, los investigadores de Scotland Yard hicieron una amplia
investigación que, como era de esperarse, no los llevó a ningún lado.
Dichos crímenes hubieran quedado en el anonimato si no es porque el
27 de septiembre, el asesino se dio a conocer, por medio de un
comunicado enviado a una agencia de prensa londinense en el que
firmaba con el apodo que él mismo escogió para entrar en la leyenda:
Jack el Destripador. A falta de poder utilizar la sangre de su víctima
reciente, la carta estaba escrita con tinta roja. Explicaba el odio que
sentía por las mujeres de la vida galante y anunciaba otros crímenes. La
policía mandó imprimir miles de ejemplares con la esperanza de que
alguien reconociera la letra para descubrir al maniático. Este despliegue
ocasionó que además de los habitantes del East End, los londinenses en
general, entraran en pánico.
Esta maniobra de la policía no impidió que Jack atacara de nuevo. El 29
de octubre comete dos crímenes más en contra de, como ya era su
costumbre, viejas prostitutas: Elizabeth Stride, sueca conocida como
Long Lizz y Catherine Eddowes, cuyos cadáveres degollados y mutilados
con el mismo ritual preciso y sádico, fueron encontrados en las calles de
Spitalfields.
Pocos días después, Jack envió un paquete que contenía la mitad de un
riñón de una de sus víctimas, a George Lusk, presidente del comité de
vigilancia de Whitechapel, acompañado de una carta en la que hacía de
su conocimiento que la otra mitad se la había comido frita.
El último crimen atribuido al Destripador, cometido en la persona de
Mary Jane Kelly, aventaja en horror a los anteriores. Mary Jane, a
diferencia de las otras prostitutas, era joven y bonita. Su cuerpo fue
descubierto el 10 de noviembre en la habitación en la que recibía a sus
clientes en un inmundo edificio del número 13 de la calle Miller's Court.
Seguro de no ser descubierto, Jack se tomó el tiempo necesario para
llevar a cabo su delicada labor. La joven prostituta no solamente fue
degollada y mutilada, sino que además fue cortada con precisión de
cirujano, en mil pedazos que se encontraron en su habitación. Se
cuenta que fue necesario que los médicos forenses trabajaran media
jornada extra para reconstruir el macabro rompecabezas.
Desde el último hallazgo, los crímenes cesaron, y ya para los primeros
meses de 1889 Scotland Yard suspendió repentinamente sus
búsquedas. Retiraron del barrio a todos los elementos que aseguraban
la vigilancia. Dicha decisión apresurada provocó desconcierto e
indignación entre la población. Despertó las sospechas de que la policía
sabía más de lo que decía sobre Jack el Destripador.
Todas las especulaciones que se formulaban sobre su identidad, su
desaparición y sobre las conclusiones de las investigaciones policiacas
se incrementaron. Todas, absolutamente todas las hipótesis, inclusive
las más descabelladas, se adelantaron para responder al sinnúmero de
preguntas que planteaba el caso. ¿Cómo había sido posible que el
Destripador hubiera cometido sus crímenes en un área de 450 m2,
vigilada permanentemente tanto por la policía como por la junta de
vigilancia? ¿Cómo era posible que después de haber cometido crímenes
tan atroces saliera de allí sin despertar sospechas? ¿De qué manera
ganaba la confianza de sus víctimas?
Las explicaciones fueron innumerables. Para algunos, como Sir Conan
Doyle, el asesino sólo pudo ser una mujer, un policía o un clérigo; para
otros, un carnicero que sin despertar sospechas podía pasearse con las
ropas ensangrentadas debido a su oficio. Bernard Shaw que no dejaba
pasar oportunidad de burlarse de la sociedad, pensaba que era un
"reformador social" que no había encontrado método más eficaz para
llamar la atención sobre la miseria del proletariado inglés. En fin, todas
esas presunciones no llevaron a ninguna parte. Para orgullo del
Destripador, aún a la fecha existe la incógnita.
Entre los numerosos personajes que fueron sospechosos de ser Jack el
Destripador, merecen ser mencionados: George Chapman, Montague
John Druitt, Edward, el duque de Clarence y James Maybrick.
George Chapman. Ahorcado en Londres en 1902, por haber envenenado
a tres mujeres, había estado en la capital en 1888. Cuando estuvo en
Nueva Jersey, Estados Unidos, en 1889, crímenes semejantes a los de
Jack el Destripador fueron perpetrados. Fue sospechoso durante algún
tiempo y fue ejecutado sin habérsele comprobado los asesinatos de
Whitechapel.
Montague John Druitt. Abogado londinense de 35 años que se suicidó
poco tiempo después del crimen de Mary Jane Kelly. Scotland Yard
posee un expediente que según la legislación británica, solamente podía
hacerse público 100 años después de su muerte. Con este indicio se
hace de él un candidato viable.
Edward, el duque de Clarence. Hijo de Eduardo VII y nieto de la reina
Victoria, muerto a los 28 años, poco después de esta serie de
asesinatos. Al joven duque le gustaba la cacería del ciervo y a pesar de
que este pasatiempo era muy sanguinario el siempre vistió
elegantemente. Otro indicio para acusarlo fue que le gustaba frecuentar
los prostíbulos. La causa oficial de su muerte fue: neumonía, aunque
existen sospechas de que su temprana muerte se debió a la sífilis. El
Dr. William Gull, antiguo médico de la familia real afirmaba que Jack el
Destripador no era otro sino el duque de Clarence. Desafortunadamente
para los aficionados a este tipo de escándalos, la coartada del duque fue
que el 9 de noviembre de 1888 estaba en Sandringham.
James Maybrick. Nace en 1838 y muere a la edad de 49 años, no de
muerte natural. Para 1883 aproximadamente, se traslada de Virginia,
Estados Unidos de Norteamérica, a Liverpool, Inglaterra, junto con su
joven esposa Florence Chandler a quien le llevaba 25 años. Para la
época de las correrías de Jack, Maybrick tenía serias dificultades
matrimoniales; su salud se había deteriorado, padecía fuertes dolores
de cabeza a causa de la malaria que había contraído en 1877. Debido a
esta enfermedad, además de ingerir quinina, consumía una preparación
en polvo de arsénico y estricnina, cuyas dosis fue aumentando durante
la siguiente década hasta llegar a un tercio de un grano
(aproximadamente 17 miligramos), cantidad suficiente para matar a un
hombre. La ingestión de estas sustancias no era inconcebible en esa
época; había médicos que las recetaban.
En suma, estaba bajo fuerte depresión combinada con un carácter
colérico y accesos de rabia que llegaron a materializarse golpeando, por
lo menos una vez, a su esposa de quien sospechaba le era infiel. Por
sus antecedentes se sabe que conocía muy bien la zona de Whitechapel
por lo que no resulta extraño que tratara con prostitutas.
No hay ninguna coartada para James cuando acontecieron los
asesinatos de Jack el Destripador. Para su mala suerte un dibujo del
Daily Thelegraph del 6 de octubre de 1888 muestra el rostro de un
hombre muy parecido a Maybrick.
Resulta casi imposible demostrar que James fuera el famoso asesino.
De lo que sí podemos estar ciertos es que sí tuvo motivos, el método y
la oportunidad para realizar los crímenes. Según el informe médico
Maybrick murió de gastroenteritis, pero no es seguro que a causa del
arsénico, ya que precisamente antes de su deceso se había reconciliado
con su esposa y dejado de ingerir sustancias tóxicas. Sin embargo, el
tribunal consideró, sin ninguna prueba material que el motivo de su
muerte fue envenenamiento por arsénico. Por dicha causa se enjuició y
castigó a Florence, la joven mujer de James.
Tiempo después del juicio, un testigo afirmó que por casualidad había
escuchado una conversación donde se planeaba la muerte de Maybrick.
El caso de Florence se cerró sin investigarse a fondo, nunca se reabrió a
pesar de las protestas de los norteamericanos. Todo indica que en
Inglaterra nadie quería ver libre a la esposa de James Maybrick
contando lo que sabía de su singular marido.
David Berkowitz: El Hijo de Sam
"Mis padres estaban constantemente preocupados por mi
comportamiento extraño. Sabían que yo vivía en un mundo imaginario
y no podían hacer nada contra los demonios que me atormentaban y
controlaban mi mente..."
Berkowitz, también conocido como "El Asesino del Calibre 44", no
puede presumir de haber tenido una vida sencilla. El hecho que sus
verdaderos padres lo abandonasen siendo éste muy pequeño y su
carácter difícil, le inducirían a una adolescencia traumática y doble
personalidad. Su comportamiento alternaba momentos de extrema
timidez, complejo de inferioridad y fuertes depresiones con
arrebatos de ira y violencia desmesurada.
Queriendo mejorar su autoestima y al mismo tiempo vengarse de
una sociedad en la que no terminaba de encajar, se compra un
revólver. Con sólo veintitrés años, comienza una serie de crímenes que
aterrarían durante un año la ciudad de Nueva York, matando a seis
personas e hiriendo a otras siete entre 1976 y 1977.
El joven Berkowitz dispara con su calibre 44 indistintamente a
cualquier persona que se cruce en su camino, sin importarle sexo o
edad. A medida que pasa el tiempo, va ganando una estremecedora
seguridad en sí mismo que lo transforma en un personaje frío y sin
escrúpulos, a la vez que negligente a la hora de llevar a cabo sus
crímenes. Su afán de protagonismo es tal, que termina por dejar una
nota para la policía en el lugar de un crimen, asegurando que mata a
sus víctimas por orden de su padre "Sam", y firmando de la siguiente
manera: "Soy un monstruo. Soy el hijo de Sam... adoro la caza."
También envía una siniestra carta a un periodista del "New York Daily
News", agradeciéndole el interés que mostraba por los crímenes del
asesino del calibre 44 y prometiendo a éste que seguiría teniendo
noticias suyas, pues "Sam el Terrible", cada vez más sediento de
sangre, no dejaría de matar hasta que se saciase por completo.
Un año después, en julio de 1977 un testigo logra identificarlo cuando
Berkowitz trataba de huir del escenario de un crimen después de haber
disparado contra una pareja de jóvenes, y un mes después es
arrestado. Trata de alegar locura afirmando escuchar la voz de un
demonio de 6000 años reencarnado en "Sam", el perro de su vecino, el
cual le daba órdenes de matar. Sin éxito. Los psiquiatras lo diagnostican
como esquizofrénico paranoide de personalidad antisocial . Berkowitz
es juzgado culpable y condenado a cadena perpetua, con
una pena de 365 años.
Una vez en la cárcel, reconoce haber formado parte de un culto
satánico relacionado con Charles Manson, y asegura que sus crímenes
no los cometió solo, sino que habían sido varios los tiradores con un
calibre 44.. En unas declaraciones recientes, Berkowitz confesaba cómo
había sido su experiencia dentro del mundillo satánico: "Me fascinaban
los temas relacionados con la brujería y el ocultismo. En 1975 conocí a
unos tíos que parecían simpáticos. Eran satanistas. Ingenuamente me
uní al grupo, y empecé asistiendo a los rituales. Al principio no era
más que un simple participante, pero muy pronto me convertí en un
verdadero adorador del Diablo. Mi cuerpo y mente le pertenecían...yo
me estaba convirtiendo en una máquina de matar..."
La policía neoyorquina venía ya sospechando que detrás de todos
esos crímenes se hallase una secta satánica, y que Berkowitz no fuese
más que uno de los adeptos de más bajo rango. La coartada perfecta
para encubrir a los miembros de más posición.
Aún así, y como en la mayoría de estos casos, las mismas fuerzas de
seguridad que se ocuparon del caso, trataron de ocultar todos aquellos
datos que relacionaban el crimen con satanismo, siendo revelados al
público más tarde gracias a las investigaciones del periodista Maury
Terry.
Margarita Sanchez: La Viuda Negra barcelonesa
"Viuda Negra: género de arácnido venenoso cuya mordedura provoca
fuertes dolores acompañados de contracturas musculares, espasmos
viscerales, fiebre elevada, sudoración profusa, gran cansancio y en el
peor de los casos, la muerte."
Igual de mortífero que la picadura de la temida araña Viuda Negra era
el veneno que según parece utilizó Margarita Sánchez Gutiérrez para
llevar a cabo los delitos que se le atribuyen desde su detención en
1996: el asesinato de cuatro personas y tres tentativas frustradas,
todos ellos familiares y vecinos.
En estos momentos sigue en la cárcel a la espera del juicio para que
sea el juez quien decida si su juicio es propio de una asesina
despiadada que mataba para desvalijar a sus víctimas, o propio de una
pobre enferma que concentraba sus fracasos y desengaños y los
proyectaba haciendo daño a la gente que le era más próxima. La
verdad, es que como asesina Margarita demostraría ser un tanto
patosa por ir olvidando pruebas que servirían para inculparla, aunque
sí fría, calculadora y sin sentimientos, tal y como su triste existencia le
había ido enseñado a lo largo de los años...
Después de unas declaraciones realizadas a la policía en las que
admitía ser autora de algunos de los crímenes que se le imputan,
realizó otras en las que sólo admite los robos y niega haber
envenenado a nadie.
Sin embargo, la policía cree algo muy distinto. Están absolutamente
convencidos que Margarita es culpable de cuatro homicidios
consumados y de otros tres más en grado de frustración.
Nació en Málaga el 26 de diciembre de 1953, con una deformación
física en la cara: un grave estrabismo en el ojo derecho por el cual sería
objeto de toda clase de burlas que la atormentarían desde muy
pequeña. Trató de ocultar ese defecto en su aislamiento y
timidez, pero aún así, no pudo evitar que algunos vecinos la apodasen
cruelmente "la Tuerta".
Decidió trasladarse hasta Barcelona, en dónde conocería a Luis N., un
conductor del metro que más tarde sería su marido y el padre de sus
dos hijos. Las relaciones entre los dos nunca fueron demasiado bien,
empeorando de manera notable pocos meses antes de que Luis
falleciese de una inexplicable "muerte natural"
Por aquel entonces, Margarita y su marido estaban muy faltos de
dinero, y ella, aprovechando su capacidad de entendimiento a las
personas mayores, se dedicó a cuidar ancianos en los alrededores del
barrio barcelonés de Sants, en dónde residían.
Su primera víctima fue una mujer de setenta años que vivía sola, Rosa
M., vecina y amiga. El 3 de agosto de 1992 fue hallada inconsciente en
su casa e ingresada de urgencia en un hospital, pero fallece a los pocos
días. De su cuenta bancaria desaparece un millón de pesetas y de su
domicilio, varios documentos.
El 26 de octubre de ese mismo año fallece su marido Luis víctima de
unas extrañas dolencias que anteriormente le habían mantenido dos
meses en el hospital. Poco después cayó enferma su suegra, (madre de
Luis), con la que tampoco se llevaba demasiado bien. La mujer había
gozado siempre de una salud envidiable que se complicó cuando su
nuera Margarita fue a vivir con ella. A lo largo de ese año, es ingresada
cinco veces en el hospital, y ante el asombro de Margarita, sobreviviría
a todas las intoxicaciones, (fallecería de una embolia en junio del 96,
una vez detenida su nuera).
La mujer sólo consiguió sanar totalmente de sus raros achaques una
vez que logró apartar a Margarita de su casa... y eso le daría muy mal
que pensar... El 11 de mayo de 1993, la viuda se traslada a Hospitalet,
y allí conoce a nuevos vecinos con quien entablar su curiosa
concepción de la amistad. Entre ellos estaba Manuel D., de cincuenta y
siete años, que vivía solo en el ático.
Tal y como había ocurrió en otras ocasiones, su "amigo" Manuel fue
hallado en estado comatoso en su vivienda, falleciendo poco después.
La siguiente persona que recibió la amistosa visita de Margarita fue su
cuñado José A., de cincuenta años quien también vivía solo. Durante
un tiempo, ella y su hija se fueron a vivir con él, pero no pasaron
muchas semanas antes de que José empezara a padecer unas extrañas
dolencias de las que fallecería sin remedio el 14 de agosto de 1993,
desapareciéndole además todo el dinero del que disponía.
El 26 de agosto de 1995 José Antonio C., de sesenta y nueve años,
vecino y amigo de Margarita, superaba in extremis una extraña
intoxicación que le sobrevino de repente. La viuda, se había ofrecido a
hacerle una paella, y después del deleite de aquella comida, José
Antonio se puso muy enfermo. Durante el tiempo en el que estuvo
ingresado en el hospital le desapareció medio millón de pesetas.
Justo un mes después, el 26 de septiembre, volvía a actuar en casa de
una de sus vecinas de sesenta y siete años, Pilar H., quien a pesar de
que no se fiaba del todo de la viuda, acabó por aceptarla en su casa.
Al poco tiempo, era descubierta por su hija acostada e inconsciente en
un sofá. (Aunque no se sabe con certeza lo que ha pasado, y que la
víctima afirma que la han narcotizado con cloroformo, la policía cree
que le mezclaron un veneno con el café con leche, aunque
la víctima da otra versión afirmando que la narcotizaron con
cloroformo. Sea como fuere, Margarita aprovechó su estado de coma
para robarle las joyas y diversos objetos de valor, además de un
certificado de jubilada y la cartilla del banco.
Luego abandonó el piso dejándola inconsciente en el sofá. Pasados
tres días y dado que Pilar vivía sola, Margarita intrigada por lo que
podía haberle pasado avisó a la hija de la víctima. Una vez que ésta
entró en el piso, descubrió a su madre en grave estado. La ingresó en
el hospital donde estuvo al borde de la muerte, aunque logró
sobrevivir.
Fue entonces cuando esas personas que lograron recuperarse
milagrosamente del envenenamiento presentaron una serie de
denuncias acusando a Margarita por tentativa de intoxicación. Según la
policía, la Viuda Negra había descubierto la forma de manipular firmas
y cartillas de ahorro para extraer dinero de las cuentas mientras sus
propietarios estaban ingresados en el hospital.
Primero entraba en contacto con la víctima y se ganaba su confianza.
Luego los emponzoñaba con un potente fármaco que se puede
comprar en farmacias a bajo precio con receta médica, cuyas
propiedades descubrió casualmente al observar su letal efecto en una
persona sometida a medicación que tomó una dosis mayor que la
prescrita (en este caso, la policía no quiso facilitar el nombre del
fármaco para evitar imitadores). La mujer falsificaba las recetas,
probablemente ayudada por su hija que era menor de edad en el
momento de los crímenes. El procedimiento que empleaba era mezclar
el veneno con las bebidas en dosis suficientes para provocar un colapso
circulatorio.
Todas las víctimas sufrían los mismos síntomas: náuseas, vómitos,
taquicardia, hipotensión... y acababan entrando en coma. La mayoría
de ellas quedaban tan dañadas por el veneno que no podían
recuperarse y fallecían por parada cardiorespiratoria pasando estos
fallecimientos por muerte natural. Este producto con el que
eran intoxicados se metaboliza rápidamente y resulta prácticamente
indetectable.
A partir de ahí, se llevó a cabo una minuciosa investigación. Además de
las denuncias, los policías encontraron el DNI y la cartilla de ahorros de
una de las víctimas en la casa de Margarita, por lo cual procedieron a
su detención en junio de 1996 junto a su hija, a la que se acusa de
complicidad en los presuntos asesinatos de la madre, aunque por ser
menor es muy posible que sea libre de ser imputada.
Por ahora no se conoce con exactitud el total de sus crímenes ni
cuantas fueron sus víctimas en realidad, pues se sospecha que hubo
más. La policía estima que la viuda no se benefició excesivamente de
sus presuntos crímenes porque calcula que el botín obtenido por todos
ellos (los conocidos) no rebasaba los dos millones de pesetas...
TED BUNDY -El galán-
"Un hombre guapo, elegante, romántico, tierno, encantador......" Así lo
definían sus amigos, sus novias y los que lo conocían, posiblemente lo
contrario que pensasen las jóvenes que asesinó.
Ella no estaba dormida, como sus compañeros de cuarto pensaban,
cuando se acercaron a la cama de Joni Lenz en la tarde del 4 de enero
de 1974, la encontraron en un charco de sangre que salía de su
cabeza y cara, Aterrorizados le quitaron la ropa de su cuerpo, para
encontrar una vista aun más horrible. Una barra de la cama había sido
introducida en su vagina. Sin embargo, Joni fue una de las pocas
víctimas que sobrevivió a un ataque de Ted Bundy que reino terror en
los Estados Unidos durante los años 70. Habían incontables víctimas
antes y después de Joni que no fueron afortunadas de haber
sobrevivido. Bundy se llevo a la tumba el número de víctimas.
LOS PRIMEROS AÑOS
Eleanore Louise Cowell de 22 años de edad, paso los últimos meses del
embarazo en un hogar para madres solteras en Burlington (Vermont).
El 24 de noviembre de 1946 dio a luz a su hijo Theodore Robert
Cowell. Poco después del nacimiento viajaron a Philadelphia para vivir
con los padres de Eleanore, a los que Ted llamaría años mas tarde
como su padre y madre, Esto permitió a Eleonere a escapar de la
critica más áspera por ser madre soltera. Ted creció considerando a su
madre como una ´hermana mayor´. A los 4 año de edad, Ted y su
madre natural se trasladan a Tacoma (Washington), para vivir con
unos parientes. Allí cambiaron sus nombres legalmente, Ted lo hizo por
Theodere Robert Nelson y su madre Eleanore como Louise Cowell, uno
año después, su madre se casa con un cocinero del ejercito llamado
Johnnie Culpepper Bundy, cuyo apellido tomo Ted y que más adelante
fue sinónimo de asesinato. El matrimonio tuvo 4 hijos que
Ted pasaba mucho tiempo cuidándolos luego de salir de la escuela. Ted
y su padrastro no tuvieron una relación padre-hijo normal, en realidad
al único hombre que respetaba y admiraba era a su abuelo materno
que vivía en Pennsylvania, pero al obligarlo a dejarlo y a irse a vivir a
un lugar extraño. En su juventud Ted fue muy tímido y a menudo era
objeto de burlas por parte de sus compañeros de escuela secundaria,
sin importan las humillaciones que sufrió, pudo mantener un alto
promedio académico durante la primaria, secundaria y universidad.
Cuando Ted se gradúo de la secundaria, gano una beca universitaria y
en 1966 viaja a Washington, donde hizo un estudio intensivo de chino,
conservando su alto promedio de notas académicas. En 1967 ocurrió
un suceso que cambio para siempre su vida, conoce a Stephanie
Brooks, una mujer de una familia rica de California y muy sofisticada.
Ted no podía creer que alguien de tantos kilates se podría interesar por
él. Aunque tenían muchas diferencias, les gustaba mucho esquiar y fue
durante esos viajes que comenzaron a ser amantes. Stephanie fue la
primera amante de Ted y pasaban muchas horas juntos haciendo cosas
de pareja, como por ejemplo, viajes románticos para esquiar, largas
caminatas y cenas intimas, Pero Stephanie no estaba tan enamorada
de Ted, como él estaba de ella, deseaba a alguien con futuro y Ted no
ra el mejor candidato. Luego de graduarse en universidad en 1968,
Stephanie rompe relaciones con Ted, nunca pudo recuperarse de esta
relación frustrada y el mundo se cayo para siempre a sus pies. Ted
siguió obsesionado con Sthepanie que con frecuencia le escribía, pero
ella no estaba tan interesada en seguir esta relación amorosa. Esta
obsesión siguió durante toda su vida que lo conducio a una serie de
asesinatos que aterrorizo al mundo.
TIEMPOS DE CAMBIO
Para empeorar las cosas, en 1969, Ted se entera que su ´hermana
mayor´ es su verdadera madre y sus ´padres´ son sus abuelos, su
cambio fue notable, paso una persona tímida e introvertida a una
persona de carácter dominante y enfocado.
Ahora Ted era un hombre con misión,realizó estudios de psicología, en
los cuales sobresalió, se gradúo con honores y era de los estudiantes
preferidos de sus profesores. En este tiempo conoce a Meg Anders, con
quien estuvo implicado por casi 5 años. Meg trabajaba como secretaria
y era una mujer algo tímida, reservada y divorciada que creyó haber
encontrado en Ted la figura perfecta de padre para su hija. Meg estaba
muy enamorada de Ted, sin embargo, no estaba listo para el
matrimonio porque quería tener más logros en su vida. Ella sentía que
Ted no estaba tan enamorado, porque mantenía varias relaciones al
tiempo, pero Meg pensaba que algún día cambiaría, ella no sabia su
obsesión por Stephanie y en cierta ocasión comento Ted a un amigo
intimo que Stephanie ´era la única mujer, la única mujer que siempre
y realmente amo. Es diferente lo que siento por Meg´. Entre 1969-
1972 la vida de Ted parece cambiar para su bien, trabajo con varios
colegios de abogados y al mismo tiempo entro al mundo de la política,
trabajo en la campaña para reelegir a un gobernador de Washington,
posición que le sirvió para hacer amistades en el partido republicano,
también trabajo como voluntario en una clínica, todo parecía ir por buen
camino, incluso salvo a un joven de ahogarse en un lago. En 1973,
durante un viaje de negocios a California para el partido republicano de
Washington. Ted se reunió con su viejo amor Stephanie que se
sorprendió con su cambio, ahora mucho más maduro y con objetivos
en su vida, Stephanie vuelve con su viejo amor.
Luego de un invierno muy romántico, cambio radicalmente con
Stephanie, repentinamente se torna frío y desanimado, En febrero de
1974, sin explicación alguna Ted termino el contacto con Sthepanie. Su
plan de venganza estaba rodando, rechazo a Stephanie como ella lo
rechazo alguna vez y nunca volvió a saber de él.
EPOCA DE TERROR
El 6 de diciembre de 1973, una pareja de jóvenes encuentra los restos
de una mujer de 15 años en el parque McKenny (Washigton). El 25 de
noviembre, unos amigos la miraron por ultima vez a Kathy Devine en
autostop a Oregon, se la encontró con un corte en la garganta y
sodomizada. La investigación comenzó de inmediato, pero habían pocas
evidencias en la escena, Kathy no era la única que había muerto en
tales circunstancias. Un mes después ocurrió el ataque a Jeni Lonz,
que pronto fue seguido a un ataque más espantoso. Cuando Lynda
Healy el 31 de enero de 1974, no se reporto a su trabajo ni a su casa,
su familia y amigos se empezaron a preocupar. Los padres de Healy
llamaron inmediatamente a la policía, que encontraron su camisón y su
collar en un charco de sangre cerca de la cama. Pero, donde estaba,
Lynda Healy, los investigadores estaban otra vez sin evidencias.
Durante ese verano, siete estudiantes más desaparecieron dentro de
los estados de Utah, Oregon y Washington. Habia una semejanza muy
particular en todos los casos, como por ejemplo, las mujeres eran
blancas, de cabello largo y liso y dividido en la mitad. Durante esta
época, la policía entrevisto a los estudiantes de la universidad y les
contaron de un hombre extraño con una prótesis de brazo o pierna, de
apariencia extranjera que parecia luchar con libros para pedir ayuda a
mujeres jovenes que estaban a su alrededor, otros testigos señalaron
que también lo vieron pedir ayuda con su coche averiado en el campus
universitario. Los más interesante era que alrededor de la misma área
ocurrieron las desapariciones.
En agosto de 1974, en el lago Sammanish (Washington), la policía
encontró, 5 huesos de pierna, un par de cráneos y el hueso de una
quijada, con estos restos lograron identificar a Janice Ott y Denise
Naslund que desaparecieron el 14 de julio del mismo año. La gente del
lugar había visto pasar a Ott a una merienda de campo, se le acerco un
hombre joven y apuesto que le pidio ayuda para cargar algo en su bote
ya que tenia enyesado el brazo. Esa fue la última vez que miraron a
Ott.
Denis Naslund, pasaba la tarde con su novio, la última ves que la
vieron fue cuando corrió al restaurante del parque. Esa tarde un
hombre atractivo pidió ayuda con su bote a dos mujeres, un acto de
amabilidad le costo la vida a Dennis. El jefe de policía Louis Smith de
Midvale (Utah), tenia una hija de 17 años y le había advertido con
frecuencia sobre los peligros del mundo. El había visto demasiado
durante su trabajo y se había preocupado de la seguridad de su hija.
Sus peores temores se vieron venir el 18 de octubre de 1974, cuando
desapareció su hija, nueve días después la encontraron estrangulada,
violada y sodomizada. Un amigo cercano a Meg Anders, reconoce a Ted
en un retrato hablado, era justificada la aversión y desconfianza. Meg
no podía creer que el hombre que ella amo podía hacer cosas tan
horribles. Algo vacilante, entro en contacto con la policía a finales de
1974. Su informe junto con el de cinco personas, fue olvidado hasta
algunos años mas tarde. La policía dejo en paz a Ted Bundy por ser un
hombre respetable y fijaron su interés en investigar a otros
sospechosos más probables. El 8 de noviembre de 1974, los
investigadores de la policía consiguieron la pista que estaban buscando
En la tarde de ese viernes un hombre atractivo y extraño, en una
librería de Utah, se acerco a Carol DaRonch de 18 años de edad. El
extraño le dijo que había visto a alguien tratando de robar su coche y le
pidió que lo acompañara al estacionamiento para averiguar si le
robaron algo. Carol penso que el hombre pertenecía a la seguridad del
almacén, cuando llegaron al coche le comunico que todo estaba en
orden y no faltaba nada. El hombre, que se identifico como el oficial
Roseland, no satisfecho, decidió acompañarla a la estación de policía,
para colocar la denuncia contra el supuesto criminal.
Cuando el la llevaba en su carro Volsk Wagen (VW), sufrió un fallo
repentino, ella sospecho y le pidió su identificación, el rápidamente le
indico una tarjeta de crédito y la subió al coche. Inmediatamente se
puso en marcha en dirección opuesta a la comisaria, detuvo
repentinamente el coche, Carol se lleno de terror. El ´oficial de
policía´ repentinamente la agarro y trato de esposarla, Carol grito por
su vida, el hombre saco su pistola de mano y amenazo con matarla
sino se callaba, Carol trato de bajarse de coche y lo golpeo en su cara.
El tenia una palanca de mano para golpearle su cabeza. El terror se
apodero y Carol golpeo sus órganos genitales con el pie y se pudo
bajar del coche, llamando la atención de un pareja de automovilistas.
Carol gritaba muy fuerte que el hombre la había tratado de matar. La
llevaron inmediatamente a la policía y les contó lo que uno de sus
hombre le había tratado de hacer. Pero, no había ningún oficial de
apellido Roseland, enviaron inmediatamente una patrulla al lugar de los
hechos, la policía pudo conseguir la descripción del tipo, del auto y su
tipo de sangre O positivo. La misma tarde, Jean Graham, en la escuela
secundaria de Viewmont, se le acerco un hombre atractivo que le pidió
su ayuda para identificar un coche, ella estaba muy ocupada para
ayudarlo y lo rechazo. Mas tarde se volvió para pedirle ayuda y ella lo
rechazo otra vez. Algo anormal y asustadizo llamo la atención Jean, no
le hizo caso y continuo en sus trabajos. El 12 de enero de 1975, Caryn
Campbell, su esposo, Dr. Raymond Gadowsky y sus dos hijos, viajaron
a Colorado, Caryn esperaba pasar una temporada de vacaciones,
mientras su esposo asistía a un seminario. Una noche mientras
Gadowsky esperaba con sus dos hijos en el salón del hotel a Caryn, ella
desaparece, su esposo informa a la policía, la buscaron por todo el
hotel pero no encontraron rastro. Casi un mes mas tarde y algunas
millas mas delante de donde desapareció, unos trabajadores
encontraron el cuerpo desnudo de Caryn a poca distancia del camino
principal. La policía busco por las montañas donde la cuerpos fueron
encontrados, dos días otro cuerpo seria encontrado, pertenecía a
Susan Rancourt, que había desaparecido el verano anterior.
Las montañas se habían convertido en el cementerio para el loco
conocido como ´Ted´ Dos cuerpos mas fueron encontrados, uno de
ellos era Lynda Ana Healy, todas las víctimas tenían contusiones
severas producidas posiblemente con una palanca.
La policía continuo sin éxito buscando al asesino. Encontraron cinco
mujeres muertas en forma similar en Colorado
UN SOSPECHOSO
La noche del 16 de agosto de 1975, en una carretera de Utah, un
policía, patrullando una carretera, miro un VW, puso sus luces altas
para mirar mejor el numero de su placa, este comenzó a acelerar, el
sargento Hayward comenzó a seguir el coche, La patrulla del oficial Bob
Hayward y otros dos troopers oficiales cercaron a VW,
miraron que el asiento del pasajero le faltaba, los tres oficiales
examinaron al VW, encontrando una palanca, mascara de esquí,
cuerda, alambre, Bundy fue colocado en arresto bajo detención de
allanamiento a morada y robo. Después de la detención de Ted, la
policía comenzó a encontrar conexiones entre el y él hombre que ataco
a Carol DaRonch. Las esposas eran de la misma marca y modelo que el
atacante había utilizado y el coche en que fue encontrado era similar al
descrito. Además, la palanca que se encontró en el coche de era similar
al arma que había amenazado a DaRonch, también sospecharon que
Ted era el culpable del secuestro de la hija de Smith, Laura
Aime y Debby Kent. Sin embargo la policía necesitaba mas evidencias
para utilizar en contra de Ted Bundy. El 2 octubre de 1975, Carol
DaRonch, Jean Graham y un amigo de Debby, fueron llamados a una
comisaria de policía para identifica entre una formación de 7 hombres
al atacante, uno de ellos era Ted Bundy, Los investigadores no se
sorprendieron cuando Carol DaRoch escogió a Ted en la formación
como el hombre que la ataco. Jean Graham y el amigo de Debby Kent
también seleccionaron a Ted, como el hombre que habían errando en
lugar donde desapareció Debby Kent. Aunque Ted en varias
oportunidades dijo ser inocente, la policía estaba segura de que tenían
al hombre. Pronto lanzaron una investigación confirmando sus
sospechas, el hombre conocido como Theodore Robert Bundy era el
culpable, el numero real de sus víctimas es un secreto que el se llevo a
la tumba.
John Wayne Gacy "El payaso asesino"
"Si no hubiese sido un manipulador no habría tenido éxito. No se puede
ser un personaje que lleva una vida secreta con éxito, si no se manipula
a veces..." (J.W.G.)
En el momento de su detención, John Wayne Gacy contaba con treinta
y seis años. Su aspecto exterior era de lo más agradable: bajo, gordito
con un gracioso bigote negro. Más que un peligroso asesino múltiple
parecía un honrado hombre de negocios preocupado por el bienestar
de la comunidad... lo inquietante de la historia, es que este simpático
hombrecillo es el asesino confeso de treinta y tres jóvenes, a los que
posteriormente enterraba en su jardín...
Gacy, nació en Chicago en 1942. Fue gerente de un restaurante en
Iowa, hasta que en 1968 es arrestado por haber sodomizado a un
joven empleado y haberle pagado para que no testificase. Sin embargo
el muchacho termina por denunciar al agresor, lo que posteriormente
incitaría a Gacy a hundirse en una locura asesina, y contrata a otro
muchacho al que asesina para vengarse del anterior.
Cuando al poco tiempo se descubre su primer crimen, Gacy es
condenado a 10 años de cárcel, pero sólo es retenido tres. Cuando sale
en libertad en 1971, se encuentra con que su esposa ha pedido el
divorcio y Gacy se traslada a Illinois.
No mucho después vuelve a casarse. Trata de ganar popularidad entre
los vecinos involucrándose en la política y en obras benéficas para su
comunidad, como organizar fiestas de vecinos o disfrazarse de payaso
para visitar a los niños en hospitales y fiestas.
Al mismo tiempo que comete crimen tras crimen, su éxito y popularidad
crecen cada vez más en los negocios y entre sus vecinos. Íntimo amigo
del alcalde, se convierte en un dinámico activista de la comunidad,
contratista independiente exitoso y líder en la Cámara Menor de
Comercio, llegando a ser elegido por una revista: "Hombre del Año".
Era un hombre con necesidad casi obsesiva de controlar y dominar. Muy
inteligente, contaba con un alto cociente intelectual y grandes dotes de
manipulación gracias a su habilidad verbal. El experto en "serial
killers", Robert Ressler, lo compara con una araña que va tejiendo la
red sin que las víctimas se den cuenta, hasta que ya demasiado tarde
se ven atrapadas y sin posibilidad de escapar.
Rondaba por las zonas de encuentros homosexuales en busca de
víctimas. A veces les atraía a su casa y una vez allí les ofrecía alcohol y
drogas, luego les ponía películas porno. Cuando la víctima estaba
inconsciente la ataba con esposas y cuerdas y la asaltaba sexualmente.
Cuando su segunda esposa lo abandona, el hombre se inicia en una
serie de asesinatos a un ritmo de aproximadamente una víctima al mes.
Sus víctimas eran todos varones en edad de 9 a 27 años. Muchos
fueron atraídos por promesas de trabajos en la construcción, luego les
ofrecía licores y cuando estaban ebrios los ataba a una silla. Tras
violaralos, los mataba y los enterraba bajo su casa.
Mostraba un avanzado grado de sadismo, con frecuencia metía a los
jóvenes maniatados en la bañera con una bolsa de plástico en la
cabeza. Una vez que el joven estaba casi ahogado lo revivía para
infligirle diversas torturas.
Como muchos asesinos en serie, Gacy creía que era invencible, por que
nunca iban a sospechar de él. Se volvió más osado y arrogante. No
sólo recogía a jóvenes de las zonas de homosexuales, sino que a veces
incluso los recogía de la calle y se los llevaba directamente a casa sin
preocuparse de lo que los vecinos podrían pensar ni decir.
En 1977 una víctima sobrevivida a las agresiones informó a la policia
sobre Gacy, diciendo que éste había tratado de matarlo, pero no le
hicieron demasiado caso. A finales de 1978, la madre de uno de los
chicos desaparecidos dijo a policía que unas horas antes de su
desaparición, el chico la había telefoneado para decirle que un tal John
Gacy le había ofrecido un trabajo; entonces, más alarmada, la policía
inició una investigación.
Lo primero fue un registro de la casa. Nada más penetrar ella, los
agentes sintieron un hedor insoportable que invadía todas las
habitaciones. Los investigadores siguieron el olor hasta una especie de
sótano bajo la casa en dónde hallaron 3 cuerpos en estado de
descomposición. Inmediatamente, Gacy fue arrestado.
Las víctimas de Gacy que habían sobrevivido se acercaron por la
prisión e identificaron al agresor, quien confesó entonces haber
torturado sexualmente y asesinado a más de 30 jóvenes.
En días posteriores a la detención, buscando otras víctimas, los
investigadores incluso procedieron a levantar y cavar en los suelos,
encontrándose más cuerpos enterrados entre la grava a poca
profundidad y recuviertos con cal viva para acelerar la
descomposición. En total se hallaron otros 25 cuerpos enterrados en el
sótano de la casa y cinco más en un río cercano.
A la pregunta de porque rebajaba así a sus víctimas respondió que no
eran más que unos "despreciables mariquitas", unos inútiles
vagabundos mientras él era un próspero hombre de negocios que no
disponía de muchas horas libres. Declaró que una relación sexual
esporádica con estos jóvenes le quitaba menos tiempo que mantener
una relación seria con alguna mujer.
En el juicio que se celebró en 1988, sus abogados alegaron inocencia
por enajenación, y que su cliente era inimputable por padecer un serio
trastorno de personalidad, como Jekill y Hide.
La acusación dijo entonces que en sus crímenes había un seguimiento
de la víctima y premeditación, además que el acusado era consciente
de diferenciar el bien del mal, por lo tanto era imputable por ser
responsable de sus actos.
Gacy conservaba en todo momento su faceta asesina, incluso cuando
actuaba como Pogo para los niños, simplemente ocultaba esa parte de
su vida cara al exterior.
Tras seis semanas de juicio, el jurado lo declaró culpable fue
sentenciado a 21 encarcelamientos de vida y 12 penas de muerte.
Gacy negó su culpa alternadamente mientras cumplía su larga
condena. En la cárcel consiguió reconocimiento como pintor naïf. Sus
cuadros, de temática cirquense llegaron a alcanzar precios muy
elevados en el mercado (desde 300.000 dólares). Finalmente fue
ejecutado hace poco más de cinco años.
Albert Fish "El abuelo del demonio"
Nadie podía haberse imaginado que ese abuelito entrañable de más de
65 años, de rostro demacrado, cuerpo encogido y fatigado, cabello y
bigote gris, ojos tímidos podía esconder una personalidad como la que
revela su informe psiquiátrico: sadismo, masoquismo, castración y
autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, coprofagia,
fetichismo, canibalismo e hiperhedonismo.
Fish nace en 1870. En su familia existen numerosos antecedentes de
perturbación mental, empezando por su madre que oye voces por la
calle y tiene alucinaciones, dos de sus tíos internados en un
psiquiátrico, un hermana demente, un hermano alcohólico, etc.
Desde muy niño se siente atraído por el sadomasoquismo, se divierte
infligiendo dolor a los demás y sobre todo a él mismo. Sigue con
atención los artículos de crímenes en la prensa, y colecciona sobre todo
aquellos de los asesinos en serie caníbales, con los que se siente
identificado.
A los veinte años mantiene relaciones homosexuales y ejerce la
prostitución homosexual en Washington, en dónde viola a un niño y
asesina a su primera víctima.
En esa época comienza a sufrir alucinaciones de tipo religioso y vive
obsesionado con la idea del pecado, creyendo que la única forma
posible de expiación es a través del sacrificio personal y el dolor.
Él mismo se inflige castigos masoquistas automutilándose, frotando por
su cuerpo desnudo rosas con espinas, hundiéndose agujas de marinero
en la pelvis y en los órganos genitales... en una ocasión es
sorprendido en su habitación completamente desnudo, masturbándose
con una mano y con la otra golpeándose la espalda con un palo del que
sobresalen unos clavos. A cada golpe grita de dolor, mientras la
sangre se desliza por sus nalgas.
En alguna ocasión afirma ser Jesucristo, que san Juan le habla y que el
mismo Dios le ordena cometer sacrificios humanos. "Escuchaba voces
que me decían cosas y, cuando no las comprendía todas, trataba de
interpretarlas con mis lecturas de la Biblia... entonces supe que debería
ofrecer uno de mis hijos en sacrificio para purificarme a los ojos de Dios
de las abominaciones y los pecados que he cometido. Tenía visiones de
cuerpos torturados en cualquier lugar del Infierno..."
Oficialmente, fue detenido ocho veces: la primera por tentativa de
estafa, luego por robo, por pago con cheques sin fondos, por cartas
obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales de los periódicos...
Lo internan tres veces en un hospital psiquiátrico, dejándolo salir al
poco tiempo en cada ocasión tras considerar que no es peligroso ni
está loco, sino que simplemente sufre una personalidad psicopática de
carácter sexual. El propio Fish lo reconocería: "No soy un demente, sólo
soy un excéntrico. A veces ni yo mismo me comprendo".
A pesar de todos estos delitos, la policía neoyorquina tardaría nada
menos que seis años para poder inculparlo por asesinato. Lo logra a
través de una carta de Fish enviada a la madre de la víctima que había
secuestrado, en dónde le cuenta sus aficiones por el canibalismo y
cómo se decidió a probar carne humana por primera vez... con el
cuerpo de su hija: "...Decidí comérmela. La llevé a una casa
abandonada en Westchester en la que me había fijado. En el primer
piso me desvestí completamente para evitar manchas de sangre.
Cuando me vio desnudo se echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé.
La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos
rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para
llevarme a casa toda su carne, cocinarla y comérmela. No pueden
imaginar cuán tierno y sabroso estaba su culito asado.
Tardé nueve días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque
hubiese podido hacerlo de haberlo querido, murió virgen".
Una vez detenido, se confiesa además autor de otros muchos crímenes
y demás aberraciones que había estado llevando a cabo durante toda
su vida: su deseo irresistible de comer carne cruda las noches de luna
llena, que le valdría el apodo de "el Maníaco de la Luna", sus crímenes
más atroces, algún acto de vampirismo como el caso de un niño de 4
años al que flageló hasta que la sangre resbalaba por sus piernas,
luego le cortó las orejas, la nariz y los ojos, le abrió el vientre y recogió
su sangre para bebérsela a continuación, además de desmembrarlo y
prepararse un estofado con las partes más tiernas.
También narra la historia de un joven vagabundo al que obligó a
realizar toda clase de actos sádicos, masoquistas y coprófagos durante
dos semanas, además de cortarle las nalgas en varias ocasiones para
beber su sangre. Finalmente intenta cortarle el pene con unas tijeras,
pero cambia de opinión al ver el sufrimiento del chico y arrepentido le
da diez dólares dejándolo huir...
Estas declaraciones acerca de sus víctimas le cuestan a Fish la
sentencia de culpable por crímenes con premeditación tras
diagnosticarlo psicótico, pero cuerdo.
Es condenado a la silla eléctrica y ejecutado en la prisión de Sing Sing
el 16 de enero de 1936.
Su sorprendente reacción después de ayudar a los guardias a colocarle
los electrodos, fue la de exclamar entusiasmado: "Que alegría morir
en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he
experimentado..."
Albert Fish se llevaría a la tumba su mayor secreto, el número de
personas que habría asesinado. Cuando se le preguntaba por la cifra
exacta, respondía sonriendo: "Por lo menos cien".
Las opiniones de los psicólogos son contrastadas en ese aspecto, unos
hablan de varios centenares de víctimas, mientras que otros estiman
que no hubo más de cincuenta. Finalmente se le acusa de haber
asesinado un total de 15 niños, la gran mayoría procedentes de las
capas más pobres de la población.
EDWARD GEIN: El carnicero de Plainfield
Aparentemente era un hombre inofensivo... pero su personalidad
ocultaba un terrible psicópata que convirtió su granja en un matadero
humano. Sus espeluznantes crímenes proporcionaron a Hitchcock las
bases para su clásica película de terror Psicosis.
En la tarde del 8 de diciembre de 1954, un granjero de Plainfield, en
Wisconsin, entró en "la taberna de los Hogan" a echar un trago en esa
fría tarde de invierno cuando descubre con espanto un gran reguero de
sangre que cubría las tablas de madera del suelo. La propietaria Mary
Hogan, había desaparecido.
El sheriff observó que no había señales de lucha aparentes y que la
caja registradora seguía llena, pero determinó que la mujer había sido
asesinada y que su cuerpo había sido arrastrado hasta un coche que
esperaba fuera. Los informes forenses tan sólo confirmaron las
conclusiones a las que había llegado el sheriff y no arrojaron ninguna
luz sobre el caso. La desaparición de Mary era un misterio.
Aproximadamente un mes después de este suceso, el propietario del
aserradero de Wisconsin comentaba el caso con un hombre pequeño y
tímido que vivía en una granja de madera a pocos kilómetros de allí. Su
nombre era Ed Gein.
Gein vivía solo desde la muerte de su madre en 1945 y se ganaba la
vida haciendo toda clase de trabajos a los vecinos de Plainfield. Fue su
habilidad en este tipo de trabajos, por la que este hombre de
complexión débil, mediana edad, pelo rubio y ojos azules empezó a
ser conocido entre las gentes del lugar como una persona
trabajadora, cumplidora, fiable pero excéntrica.
El propietario del aserradero no se llevaba muy bien con Gein.
Encontraba extremadamente difícil hablar con él por que a veces éste
comenzaba a reír con nerviosismo sin motivos como un desequilibrado,
o por sus comentarios inoportunos que dejaban a la otra persona sin
saber que decir.
En esta ocasión, el hombre recordó que Gein solía sentarse solo en un
rincón de la taberna mirando fijamente a la dueña del local absorto en
sus pensamientos con una jarra de cerveza, y supuso que estaba
enamorado de la mujer. Le sugirió bromeando, que si le hubiese
hablado a Mary con claridad de sus sentimientos, probablemente en
ese momento estaría en su granja cocinando y esperando a que
volviera en lugar de haber desaparecido presumiblemente asesinada.
Gein, con un extraño gesto puso los ojos en blanco y le respondió con
una de sus conocidas sonrisas: "No está desaparecida. Ahora mismo
está en la granja". El hombre se encogió de hombros y no le tomó en
serio, después de todo, era el tipo de comentario que se esperaba de
él...
Nació el 27 de agosto de 1906, hijo de madre austera y fanática
religiosa que despreciaba a su débil y borracho marido. Cuando ambos
discutían, que solían hacerlo con frecuencia, el hombre se
emborrachaba y pegaba a sus dos hijos.
Desde el primer momento, la vida de Ed estuvo completamente
dominada por su madre, quien se había prometido a sí misma que su
hijo no sería nunca como esos hombres lascivos, ateos y alcoholizados
que veía a su alrededor. Seguía una disciplina muy dura castigando a
sus hijos, e incapaz de darles el consuelo y el amor de una madre.
Gein no tubo contacto con otros niños, pues todo el mundo suponía
ante los ojos de esa madre una amenaza para la pureza moral de su
hijo. Así durante treinta y nueve años hasta que la mujer moría víctima
de un ataque al corazón, dejando tras ella un hombre dependiente,
reprimido y sólo, en un mundo que apenas comprendía.
La mañana del sábado 16 de noviembre de 1957, Ed Gein asesinaba a
la dueña de la ferretería del pueblo, Bernice Worden, disparándole una
bala con su viejo rifle de caza del calibre 22. También en esta ocasión
se llevó el cadáver en la furgoneta, dejando el suelo del local
encharcado de sangre. Pero esta vez, habría un testigo... el libro de
contabilidad.
En su última anotación, figuraba el nombre de Ed Gein, a quién habría
vendido su último anticongelante. Dos oficiales de la policía arrestaron
a Gein, mientras otros dos se dirigían inmediatamente hacia su granja
con la ntención de llevar a cabo un registro. Al pasar dentro, el sheriff
sintió como algo le rozaba el hombro, y al volverse se topó con un
cuerpo decapitado de mujer con un profundo agujero en el estómago
que colgaba del techo. Después de recuperarse del shock por el horror
que habían presenciado, y tras pedir ayuda por radio, los dos hombres
volvieron a la casa.
El cadáver colgaba de un gancho por el tobillo y con un alambre le
habían sujetado el otro pie a una polea. Habían rajado el cuerpo desde
el pecho hasta la base del abdomen, y las tripas brillaban como si las
hubiesen lavado y limpiado.
No había duda que el causante de ese terrorífico espectáculo era una
persona enferma. Era difícil de creer que un ser humano pudiera vivir
allí. Por todas partes se veían montañas de basura y desperdicios,
cajas de cartón, latas vacías, herramientas oxidadas, excrementos,
revistas pornográficas, de terror y de anatomía humana, chicles
pegados en las tazas y una dentadura sobre el mantel de la mesa...
Más tarde, en cuanto llegaron más patrullas, se descubrió en el interior
de la casa todo el horror que allí escondía. Había varios cráneos
esparcidos por la cocina, unos intactos y otros partidos por la mitad y
empleados como cuencos.
Una inspección más detenida reveló que una de las sillas de la cocina
estaba hecha con piel humana, como las pantallas de las lámparas, las
papeleras, las fundas de los cuchillos e incluso alguna prenda de vestir,
como un chaleco o un cinturón formado con pezones humanos.
Entre los más atroces descubrimientos, se encontraron unas cajas con
los restos humanos pertenecientes a diferentes cuerpos sin identificar,
el corazón y la cabeza amputada de Bernice Worden en una bolsa de
plástico, una colección de nueve máscaras de piel humana con el pelo
intacto, de las cuales, cuatro colgaban en la pared que rodeaba la cama
de Gein, etc.
Había decorado el interior de su casa de madera con esas máscaras
confeccionadas con tiras de piel procedentes de auténticos rostros
humanos y con los cráneos colgados de las columnas de su cama.
La única habitación de la casa que parecía normal era una sellada con
tablones en la puerta y perfectamente ordenada... la de su madre.
Desde que su madre muriera en 1945, doce años antes, la habitación
había estado cerrada con clavos como un sepulcro. Ed explicó a la
policía después de su detención que después de su
fallecimiento, su madre se mantuvo en contacto con él durante más de
un año, hablándole mientras se adormecía. Dijo que había sido en esa
época cuando desarrolló su fascinación por la anatomía. Le fascinaban
los reportajes sobre la operación de cambio de sexo y se planteó el
convertirse él mismo en mujer.
Gein declaró que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber
matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se
habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres que había
sacado del cementerio. Explicó que en los últimos años sentía de vez
en cuando la necesidad de profanar tumbas, y que en algunas
ocasiones incluso conocía a las víctimas en vida y se enteraba de sus
muertes leyendo los periódicos. Luego, en la noche del entierro, se
dirigía al cementerio, sacaba el cadáver y rellenaba de nuevo la tumba
(eso lo pudo comprobar la policía más tarde, cuando al exhumar las
tumbas, algunas de las que Gein había dicho, se encontraban vacías).
Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubrieron a raíz
del arresto de Gein, procedían de las profanaciones de tumbas. Unas
veces arrastraba cadáveres enteros hasta su casa, otras cortaba las
partes más interesantes y se las llevaba como recuerdo.
El 30 de marzo de 1958 la casa de Gein fue arrestada, después de
correrse el rumor de que estaba destinada a convertirse en una
atracción para turistas como la Casa de los Horrores. De todas formas,
su camioneta Ford sobrevivió y se vendió en una subasta pública para
ser utilizada en ferias locales con un letrero que anunciaba:
¡El coche de Ed Gein! ¡Vea el coche que transportó a los muertos de las
tumbas!
Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no
está capacitado para ir a un juicio y es internado hasta los 68años,
cuando después de un juicio que duraría una semana, se le declara
culpable de dos asesinatos, pero al aducirse su locura, es de nuevo
internado.
El caso de Ed Gein es, desde un punto de vista médico, uno de los
más complejos de la criminología. Voyerismo, fetichismo, travestismo
y puede que necrofilia, integraban su personalidad.
Sin embargo, a medida que se iba conociendo su verdadera historia se
hizo evidente que esas perversiones eran meras manifestaciones de
una psicosis profunda, un trastorno mental que tenía sus raíces en la
relación anormal que tenía con la madre.
Cuando los psiquiatras comenzaron a considerar las posibles
razones de su comportamiento patológico, supusieron que se
trataba de un caso de "Complejo de Edipo", que Gein estaba
enamorado de su madre y que a raíz de su muerte se obsesionó en
buscar a alguien que la sustituyera, pues se encontraron extraordinario
parecido entre sus víctimas y su madre. De niño, buscaba el amor de su
madre de manera obsesiva, que le era negado una y otra vez, fue así
como en su mente se desarrolló una nueva personalidad, un
Ed que odiaba a la mujer.
Gein murió por insuficiencia respiratoria el 26 de julio de 1984, tras
décadas de reclusión en una unidad psiquiátrica, donde resultó ser un
paciente modelo. En la actualidad, sus restos descansan en el
cementerio de Plainfield, al lado de los de su madre... Sin embargo, la
influencia de Gein puede percibirse todavía en personajes literales
como Buffalo Bill, el travestido de piel de El Silencio de los Corderos o
en películas como la Matanza de Texas, El Asesino, Los Carniceros...
Hoy, sus "admiradores" pueden comprar máscaras de látex Gein,
coleccionar recuerdos Gein o reunirse en su club de admiradores para
contar chistes geiners: ("¿Cómo era la gente que vivía en la granja del
horror de Ed Gein? Deliciosa.", o, "Por que Gein ponía siempre la
calefacción a tope en su granja? Para que a los muebles no se les
pusiese la piel de gallina"). *
* Con respecto a estos chistes, se ha elaborado un informe científico
titulado "Reacciones comunitarias ante un acontecimiento aterrador",
diciendo que los "geiners" y otros chistes similares eran modos que
tenía la sociedad de enfrentarse con lo inconcebible, y por
esa razón debían ser tolerados.
Edmund Emil Kemper "El gigante"
"Vivas, las mujeres se muestran distantes conmigo. No comparten
nada. Trato de establecer una relación pero no la hay... Cuando las
mato sé que me pertenecen. Es la única manera que tengo de
poseerlas. Las amo y las deseo, las quiero para mí solo, que hagan una
sola persona conmigo..."
Edmund Emil Kemper nació el 18 de diciembre de 1948 en California.
Como la mayoría de los asesinos recurrentes, se crió en el seno de una
familia conflictiva cuyos padres reñían constantemente y que con el
tiempo terminarían divorciándose.
Cuando su madre lo manda a vivir a la granja de sus abuelos paternos,
el joven Ed se va volviendo tímido y se aísla cada vez más, soñando
con vengarse e imaginando juegos mórbidos en los cuales tienen un
papel esencial la muerte y la mutilación.
Nadie toma en serio sus fantasías morbosas, ni siquiera cuando a los
ocho años juega a la silla eléctrica o a la cámara de gas con sus
hermanos, desempeñando el papel de víctima mientras los otros hacían
de verdugos y lo ejecutaban.
Fascinado por las guillotinas, decapita y mutila las muñecas de su
hermana. Es incapaz de expresar cualquier sentimiento de
afecto y sus compañeros evitan su presencia, pues les asusta la
manera en la que Kemper les mira fijamente, sin pronunciar palabra.
A los 13 años mata al gato de la familia a machetazos. Le corta el
cráneo con cuidado para exponer el cerebro y luego lo apuñala
numerosas veces. Su madre descubre los restos del animal en el
armario.
Cuando tenía 15 años, dispara contra su abuela con un rifle del calibre
22 y luego la apuñala una y otra vez para desahogar su ira, porque
según él, era más estricta y le imponía más castigos que su propia
madre. Después le pegó un tiro a su abuelo y dejó el cadáver tendido
en el jardín. Tras estos crímenes, llama a su madre avergonzado para
decirle: "La abuela ha muerto. El abuelo también". Mientras era
detenido por la policía, le preguntan porqué lo había hecho, a
lo que Ed respondió: "Me preguntaba que se siente al disparar sobre
una abuela..." Las autoridades lo internan entonces en una institución
para enfermos mentales, y pese a la oposición de los psiquiatras, lo
sueltan cuando tenía 21 años, para ponerlo de nuevo al cuidado de su
madre. Por aquel entonces ya medía 2,05 metros de estatura y pesaba
unos 135 kilos.
En mayo de 1972 recogió en su coche a dos autoestopistas de 18 años,
las llevó a un sitio apartado y allí las mató a puñaladas. Luego, trasladó
los cuerpos a casa de su madre, les sacó fotografías con una Polaroid,
los descuartizó y les cortó la cabeza para enterrar posteriormente los
restos en un cerro de las inmediaciones.
El "gigante asesino" no elegía sus víctimas al azar, las somete a un
cuestionario escrupuloso preparando con anterioridad una lista de
características físicas y morales de sus futuras víctimas. Es
absolutamente necesario que corresponda a la imagen que tiene de las
estudiantes que su madre le había prohibido frecuentar.
Cuatro meses después mata a otra joven de quince años de una
manera similar, recogiéndola cuando hacía autostop, estrangulándola,
violando el cadáver y llevándoselo a casa.
Mientras se entregaba a esta orgía criminal acudió a una de las
evaluaciones psiquiátricas a las que debía someterse con regularidad, y
fingió tal lucidez que según los peritos que lo examinaron, ya no
representaba una amenaza para sí mismo ni para los demás. Ese día
llevaba en el maletero de su coche la cabeza decapitada de su víctima
más reciente...
"Esas chicas son lo bastante mayorcitas como para saber lo que hacen,
y sobre todo, lo que no hay que hacer, como es el autostop. Me
desafían por el hecho de otorgarse el derecho de hacer lo que les venga
en gana. Eso es lo que me molesta: se sienten seguras en una ciudad
en la que yo no lo estoy..."
Ed espera otros cuatro meses antes de volver a matar, y esta vez viola
el cadáver y lo coloca encima de su cama mientras toma el té con su
madre. En febrero de 1973 reincide, amontonando dos nuevos
cadáveres en el maletero del coche. Después de cenar tranquilamente,
baja a amputar y decapitar los cuerpos.
Finalmente Kemper acabó matando a su madre, el origen de sus
problemas y a una amiga de ésta. Siempre estaba regañándolo, de
modo que el sábado de Pascua de 1973 le cortó la cabeza. Luego, para
estar seguro de que esta estaba bien muerta, le arrancó la laringe y la
metió en el triturador de basuras.
Entonces, asustado por lo que había hecho decide entregarse a la
policía. Se estaba quedando sin fuelle, como les ocurre a muchos
asesinos en serie. El objetivo principal había desaparecido, dijo más
tarde a la policía intentando explicar su decisión por entregarse.
"Empezaba a pesarme. La necesidad de seguir con la muerte era
superflua y continua. No me estaba sirviendo para ningún propósito
físico ni emocional. Era una pura pérdida de tiempo".
En sus confesiones posteriores reconoce que lo que más deseaba era
saborear su propio triunfo sobre la muerte de los demás. Él vencía a la
muerte y vivía mientras los demás morían... Esto actuaba sobre él
como una droga, empujándolo a querer cada día más gloria en su
victoria personal a la muerte.
En vida, la muerte siempre estaba con él. Al preguntársele como
reaccionaba cuando veía a una muchacha bonita en la calle,
contestaba: Un lado de mí, dice, "que chavala tan atractiva, me
gustaría hablar con ella, salir con ella", pero otra parte de mí se
pregunta cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo.
Edmund Kemper fue declarado culpable de ocho asesinatos en
primer grado. Cuando le preguntaron qué castigo pensaba que
merecía, contestó que "la muerte por tortura". Con ocho condenas por
asesinato en primer grado, Kemper escapa a la pena de muerte
porque acaba de ser abolida en el estado de California, donde más
tarde fue restablecida.
En 1978, Robert Ressler (psicólogo y criminólogo que acuñó el término
de "serial killer"), y John Douglas (Jefe de la unidad de Ciencias del
Comportamiento del FBI), que en aquella época estaban haciendo un
estudio sobre la psicología del asesino en serie, decidieron interrogar a
Kemper en su celda de California, en dónde se encontraba cumpliendo
varias condenas de cadena perpetua.
El reo aceptó entusiasmado la entrevista, y tras entregar sus armas y
firmar un documento que exime toda responsabilidad a las autoridades
carcelarias de lo que pueda pasar en el interior, los dos hombres se
encontraron cara a cara con aquel curioso asesino de talla descomunal
y tupido bigote.
Su inteligencia era como su talla, sobresaliente. Según los registros de
la prisión, su cociente intelectual era de 145. Recluido como un preso
y obligado a sentirse culpable y peligroso cuando no había hecho nada
malo, se fue obsesionando con la idea de matar.
Cuando sus padres se separaron, mató y descuartizó a los dos gatos de
la familia, (según los dos investigadores, la crueldad infantil hacia los
animales es el rasgo principal de los tres que caracterizan la
personalidad del asesino múltiple. Las otras dos son la piromanía y la
enuresis o incontinencia urinaria durante el sueño).
Kemper trató una vez de entrar a formar parte de la Policía de
Carreteras de California, pero lo rechazaron. (También esta
característica es común en muchos de estos criminales. Si se tiene en
cuenta que la mayoría de ellos son individuos fracasados y resentidos,
no es de extrañar que en algún momento se ilusionen con la idea de
convertirse en policías, que son los representantes de la autoridad e
inspiran respeto).
Les contó que posteriormente frecuentaría los sitios de reunión de los
agentes y entablaba conversación con ellos, lo cual no sólo le hacía
sentirse integrante del grupo sino que le proporcionaba información
reservada sobre el avance de las investigaciones de sus crímenes.
Una inquietante anécdota que los investigadores relataban, es que al
final de la tercera entrevista, mientras Ressler esperaba la llegada con
retraso del guardia que tenía que sacarlo de la celda de alta seguridad,
Kemper le dijo: "La habitación está insonorizada, nadie
puede escuchar tus gritos. ¿Y si de repente me vuelvo... loco? En
cuanto apretases ese botón te haría trizas... puedo desenroscarte la
cabeza, colocarla sobre la mesa y recibir así al guardia".
Al cabo de un rato, el guardia aparece y abre la puerta, (Ressler suspira
con alivio). Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le hace un guiño y
poniéndole el brazo sobre el hombro, le dice sonriendo: "Ya sabes que
sólo bromeaba, ¿no?
HENRY LEE LUCAS
El pasado viernes 26 de junio de 1998, el gobernador de Texas, George
Bush (hijo del ex presidente de los Estados Unidos), conmutaba la pena
de muerte a Henry Lee Lucas, uno de los psicópatas más sádicos entre
los asesinos en serie.
El gobernador, que en muy pocas ocasiones ha mostrado este tipo de
clemencia, admitió la recomendación de la Junta de Revisión y Perdón
de Texas, quién aconsejaba no ejecutar al asesino por haber encontrado
lagunas sobre su completa culpabilidad. (La prensa, la policía local de
Texas y algunos políticos los habían acusado de haber cargado a la
cuenta de Henry muchos crímenes sin resolver).
A pesar de dicho indulto, Henry tendrá que cumplir los doscientos diez
años de cárcel que tiene pendientes, así como seis cadenas perpetuas
por los nueve crímenes que sí se le han reconocido. El mismo Bush
declaraba a la prensa: "Mientras Lee Lucas es culpable de
cometer una larga relación de horribles crímenes, existen serias dudas,
sin embargo, acerca de su culpabilidad en alguno de los casos".
Henry nace en Virginia el 23 de agosto de 1936, y como la gran
mayoría de los asesinos en serie, sufre una atormentada infancia por
los malos tratos de una madre prostituta y un padre alcohólico.
Sufre un total abandono, ninguna atención, desnutrición, además de
malos tratos psicológicos, A veces es obligado a presenciar las
actividades sexuales de su madre con distintos hombres, y ésta lo
suele vestir como una niña. Desde muy joven
tiene que aprender a valerse por sí solo. Las vejaciones a las que se
ve sometido siendo tan joven, lo acaban
transformando en un adolescente frío y visceral... en esa época
empezará a maltratar animales y a experimentar relaciones zoofílicas,
además de acosar sexualmente a su hermanastro
adolescente. Muy pronto entra en el mundo de la delincuencia,
secuestrando y matando a una chica cuando sólo contaba con 15 años.
Lo internan en varios correccionales de menores, pero siempre
saliendo al poco tiempo. Finalmente en 1960, en el transcurso de una
violenta disputa con su madre Henry pierde un ojo accidentalmente, y
preso de un ataque de ira le propina diversas puñaladas que acaban
con su vida. Es condenado a la cárcel y
posteriormente trasladado a un hospital psiquiátrico, en dónde se le
diagnostica una psicopatía con desviaciones
sexuales y sadismo.
Diez años después es de nuevo detenido por la tentativa de secuestro
de dos adolescentes, pero su verdadera etapa como peligroso criminal
comienza cuando, una vez en la calle, conoce a otro célebre asesino
en serie, Ottis Toole.
En 1979, Toole se lo lleva a su casa y lo convierte en su amante.
Percatándose de sus problemas económicos, le propone que se quede a
vivir con él, y ambos descubren su inclinación común: el asesinato.
Con unos pocos dólares sacados en pequeños trabajos, se compran un
coche de segunda mano, y sin preparar sus crímenes lo más mínimo,
se dedican a recorrer la autopista I-35 a la búsqueda de
autoestopistas o automovilistas con el coche averiado. Conducen a las
víctimas (bien hombres, mujeres o niños, les da igual) a un camino
apartado, la matan, la violan para posteriormente mutilarla y
descuartizarla.
Toole siente inclinación por el canibalismo, y recoge algunas partes de
los cuerpos descuartizados, como los brazos o piernas para
asar en su barbacoa.
El asesino en serie, considera su crimen como una especie de ritual. El
caso de Henry, es muy típico en el de este tipo de personajes, tiene
pánico al sexo y solamente puede hacer el amor con las víctimas
desmayadas o muertas. Él las ejecutaba para gozar en diferentes
partes de los cuerpos que había descuartizado. Consideraba a las
víctimas como objetos destinados a despertar su deseo...
En los relatos de sus crímenes, si las declaraciones de ambos son
ciertas, se constata que Henry mata casi siempre a mujeres,
estrangulándolas o apuñalándolas, y Toole se encarga de matar a los
hombres, generalmente con un arma de fuego,
especialmente las de calibre 22. Los dos mutilan casi siempre los
cadáveres, Lucas las muerde o las despedaza con un cuchillo, les corta
las partes genitales e intenta decapitarlas... llegando a conducir en
algunas ocasiones con una cabeza ensangrentada en el asiento
trasero del automóvil.
Toole prefiere despedazar los cadáveres masculinos, especialmente las
costillas, brazos, nalgas y piernas para cocer los trozos y comerlos.
Henry no come la carne humana que cocina su compañero, por que
según él: "No me gustaba el sabor de la salsa
picante con la que preparaba la carne..."
Ambos violan a sus víctimas, Henry a las mujeres y Ottis a los
hombres. El 1 de noviembre de 1979 se descubre
el cuerpo sin vida de una joven (todavía hoy sin identificar), cuyo
único distintivo eran unos calcetines de color naranja. El cuerpo se
encontró debajo de un puente en la autopista I-
35. Un sheriff texano encargado de investigar "el crimen de los
calcetines naranjas", descubre en la prensa regional varios otros muy
similares cuyas víctimas, de diferentes edades y
sexo fueron violadas, estranguladas, apuñaladas o con el cráneo
destrozado a golpes... y también halladas cerca de la misma
autopista. Alarmado, convoca una conferencia el 28 de octubre de
1980 a la que acuden varios policías de diversas jurisdicciones, e
intercambian los informes y todos los datos acumulados para
mantenerse al tanto y colaborar en los casos, que
sospechan que están relacionados.
El 11 de junio de 1983, Henry es detenido por posesión ilegal de
armas, y confiesa ser el autor de los crímenes. Es sometido al detector
de mentiras, y los resultados confirman las declaraciones, sin embargo
los policías siguen sin pruebas para poder
inculparlo. Después de confesar varios centenares de crímenes a la
policía, cambia su estrategia retractándose y asegura que sus
confesiones son un embuste, que sólo ha asesinado a su madre. Es un
gran manipulador, pues sabe que así los crímenes
no aclarados serán cerrados. Tras numerosos interrogatorios, se
retracta e inculpa en sucesivas ocasiones mintiendo descaradamente, y
como el polígrafo no es considerado como una
prueba ante el juez, la policía se ve obligada a dejarle en libertad por
falta de evidencias materiales. De todos modos creen que es
responsable de ciento cincuenta y siete asesinatos, de los cuales ciento
ocho los cometió en compañía de Ottis.
Además de la crueldad de sus crímenes, los dos personajes confiesan
otro hecho muy inquietante: Ottis asegura tener relación con una secta
satánica, para la cual los dos asesinos secuestrarían niños, con los
cuales se llevarían a cabo sacrificios rituales, pornografía dura e incluso
películas snuff, en las cuales se tortura a la víctima y se la mata
lentamente mientras una cámara graba las escenas en un plano fijo.
Según unas declaraciones de Toole: " Hubo una época en que
ganábamos dinero vendiendo niños a México, que empleaban para
películas porno... otros los vendían directamente
a gente rica... teníamos una especie de altar y les rajábamos la
garganta, bebíamos la sangre y a veces cocíamos
los cadáveres... a veces los nuevos miembros cortaban los cuerpos
antes de follárselos... y después follaban a los animales y los
mataban... y después había una gran fiesta durante la cual
comíamos a alguien y a los animales..."
Esta cuestión presenta gran cantidad de dudas, pues la policía nunca
pudo probar la existencia de este grupo de satanistas como estructura
organizada.
En diciembre de 1990, Henry es condenado a la pena de muerte por
cuatro asesinatos en Florida y otros veinte en las jurisdicciones
vecinas. Se le fija por primera vez una fecha para la
ejecución el 3 de diciembre de 1990, pero la Corte de Apelaciones
Penales opta por aplazar la orden cinco días antes.
En la actualidad, aunque se ha salvado de la silla eléctrica, está
acusado oficialmente de nueve crímenes, lo que le costarán unos
doscientos diez años de cárcel y seis cadenas perpetuas...
RICHARD RAMIREZ: The Night Stalker
"Todos los asesinos en serie hacen cosas horribles, pero Ramírez es
diferente a cualquier asesino en serie. No lo podría clasificar dentro de
los demás casos clásicos."
De esta manera no menos que inquietante definirían algunos psicólogos
el perfil del "Night Stalker", el "merodeador nocturno" que había
aterrado la ciudad de Los Ángeles entre 1984 y 1985, asesinando un
total de 14 personas.
Su vida delictiva empieza cuando tan sólo tenía nueve años. Cómo la
gran mayoría de los asesinos en serie, fue un adolescente muy
problemático, empezando a robar y posteriormente a consumir drogas.
De Texas, su país natal, se va a los Ángeles en dónde empezaría su
etapa en tanto que criminal.
Tanto los médicos como los agentes del FBI encargados de perseguir y
estudiar su persona, coinciden al afirmar que una de las cosas que lo
diferencia de los demás asesinos, es que los crímenes de Richard
Ramírez no siguen ninguna pauta concreta. Él no seleccionaba a sus
víctimas, no le importaban ni el sexo ni la edad de éstas. Mató
indistintamente a hombres y mujeres de edades comprendidas entre
los dieciséis y los ochenta y cuatro años en tan sólo unos pocos meses.
Tampoco lo caracteriza su forma de asesinar. Unas veces disparaba
sobre sus víctimas, otras las apuñalaba, y en algún caso ha llegado a
golpear con un bate de beisbol hasta causarles la muerte.
Por otro lado, su manera de actuar reflejaba un cierto desorden
mental. Tanto se podía comportar como un asesino organizado
planeando el crimen de forma consciente y sin dejar ningún indicio que
pudiese identificarle, como lo hacía de forma desorganizada: sin
motivos, inconscientemente, guiándose por sus impulsos y
creyéndose protegido por su dios, Satán. Entonces, no le
importaba dejarse el arma en el lugar del crimen o pararse después de
haber cometido el asesinato para pintar símbolos satánicos en las
paredes. En algunas ocasiones robaba algo de dinero en la casa de la
víctima o bien se paraba tranquilamente a comer lo que ésta guardaba
en su frigorífico.
Según las propias declaraciones del asesino, su juego favorito al salir de
"caza", era buscar a la presa. Lo hacía paseándose entre las casas del
vecindario, escuchando en un walkman música de AC/DC. Una vez que
elegía a la futura víctima, entraba en la casa tranquilamente y con una
frialdad inhumana procedía a violar, golpear y matar.
Sus crímenes no siguen ningún móvil aparente. Son totalmente
imprevisibles, puesto que el asesino no sigue ni el mismo ritmo ni el
mismo patrón en su manera de actuar. Una cosa que sí se podría
resaltar, es que al principio, Ramírez solía golpear y violar a sus
víctimas, dejando incluso a veces que se fuesen con vida. Pero a
medida que pasa el tiempo, se va haciendo más y más
cruel hasta el punto que incluso remata sus crímenes
mutilando los cuerpos, como en una ocasión, que no
estando satisfecho de haber violado una joven, le saca los ojos con una
cuchara antes de apuñalarla y los envia al lugar del crimen el día
siguiente. Cuando comenta la anécdota en el juicio, declara sin dejar
de sonreir: "Sí, ella aún estaba viva mientras se los arrancaba..."
Aunque siempre confió en que el poder de Satán lo protegía y que nada
podría detenerlo jamás, lo cierto es, que en Agosto de 1985 es detenido
por la Policía de Los Ángeles.
El hecho de que Ramírez no siempre acabase con las vidas de sus
víctimas hizo posible que algunas de entre ellas fuesen capaces de
describir al asesino. Inmediatamente las fuerzas de seguridad de todo el
país se encargaron de publicar un retrato robot en todos los medios de
comunicación, hasta que el 25 de Agosto, mientras caminaba por la
calle, una mujer lo reconoce y da la alarma gritando: "Este es el
asesino". El Night Stalker trata entonces de huir perseguido por un
grupo de gente que furiosamente aclamaba: "¡Matadlo!", pero es
finalmente capturado mientras intentaba robar un vehículo. Por suerte
para Ramírez, una patrulla de la Policía interviene antes de ser linchado
por la multitud.
El día del juicio, el 4 de Octubre de 1989, se muestra más provocador
que nunca, apareciendo con un pentagrama tatuado en la palma de la
mano y haciendo declaraciones como las siguientes:
"...Yo no creo ni en la hipocresía ni en los dogmas morales de la
llamada sociedad civilizada. Sólo me basta con mirar dentro de esta
habitación, para conoceros tal y cómo sois: mentirosos, cobardes,
asesinos, ladrones... y cada uno con su propia profesión legal. Sois
unos gusanos hipócritas, me ponéis enfermo..." “...No
necesito oir todas los raciocinios de vuestra sociedad. Ya los he oído
antes y los argumentos siempre son los mismos..." "... No
me entendéis. Tal y cómo suponía, no sois capaces de
hacerlo. Yo estoy más allá de vuestra experiencia. Estoy más allá del
bien y del mal..."
Finalmente es acusado de 14 asesinatos, 5 intentos de asesinato, 9
violaciones (entre las cuales 3 han sido a menores), 2 secuestros, 4
actos de sodomia, 2 felaciones forzadas, 5 robos y 14 allanamientos
de morada.
En 1989 es condenado a pena de muerte en la cámara de gas. Desde
la celda, espera el día de su ejecución sin perder la fe en el poder de
Satanás:
"... ¡Legiones de la noche!, ¡Razas de la noche!, no repitáis los errores
del Night Stalker y no concedáis clemencia alguna... Yo seré vengado.
Lucifer está con nosotros..."
Charles Manson y La Familia
(Extraído del libro "El Síndrome del Maligno", por Manuel Carballal y Gabriel Carrión).
Charles Milles Manson nació en Cincinnati, Ohio (EEUU), el 12 de
noviembre de 1934. Hijo ilegítimo de una joven adolescente de 17 años,
Kathleer Maddox. Sin padre conocido, en algunos
documentos oficiales se hace mención a un tal "Coronel
Scott" como progenitor de Manson.
Esto es debido a que su madre había convivido con un hombre de
ese nombre con un tiempo suficiente para que pudiera ser el padre de
Charles. Ella estaba tan convencida de que ese era el padre de su hijo,
que presentó una demanda judicial de paternidad contra él.
Sin embargo su hijo no estaba tan seguro, y él mismo calificó a su
madre como una "prostituta de diecisiete años".
Su infancia transcurrió azarosamente de ciudad en ciudad desde
que, cuando contaba con ocho años, su madre lo recoge tras salir de la
cárcel al haber cumplido una condena de cinco por robo y agresión.
Hasta entonces había vivido con su tía, una fanática religiosa que veía
el pecado en cualquier forma de placer.
Vivió unos años con su madre, ya alcohólica, de ciudad en ciudad,
hasta que tuvo edad suficiente como para valerse por sí mismo.
A través del robo en una tienda de comestibles reunió dinero
suficiente para independizarse y aprendió a sobrevivir a través de
pequeños hurtos, hasta que, con apenas 14 años es detenido por
primera vez. A partir de aquí comienza una serie de sucesivas
detenciones, puestas en libertad y fugas de centros penitenciarios, que
hacen que Manson haya pasado más de la mitad de su vida
en la cárcel. Su educación por tanto se llevó a cabo en estos centros.
Además de los robos, una violación homosexual a un compañero,
agresiones y varias fugas, cuando cumplió la mayoría de edad,
presentaba un impresionante currículum delictivo.
En 1953, y con diecinueve años de edad, Manson se casa con Jean
Willis, enfermera de diecisiete años. Desde los catorce años hasta
entonces solo había tenido experiencias homosexuales. De ella tendría
su primer hijo. En 1958 se divorcian y un año más tarde se casaría
con la prostituta Candy "Leona" Stevens, para evitar que
pudiera declarar contra él en un juicio. De ese matrimonio nace Charles
Luther Manson, su segundo hijo conocido.
Por aquella época, y nuevamente en la cárcel comienza su
formación esotérica. Lee sobre budismo y orientalismo. Es
miembro, según él de la Iglesia de la Cienciología y comienza a utilizar
conceptos como Karma, Reencarnación... que le serían fundamentales
a la hora de presentar su particular Apocalipsis: El Hellter Skelter.
El 21 de marzo de 1967, sale de la cárcel y se dirige a San Francisco.
Allí, en el barrio Haight-Ashbury nacería "La Familia". Manson tenía
entonces treinta y dos años, diecisiete de los cuales los había pasado
en la cárcel.
En entrevistas realizadas a Manson, siempre negó que la familia
existiese. "El término familia se ha utilizado para convertirme en un
líder y hacerme responsable de lo ocurrido.
Ellos nunca fueron mi familia. Todos vivíamos un sueño".
Manson achaca la responsabilidad de la idea al fiscal Vincent
Bugliosi, "después de todo él fue quien escribió el libro, vendió los
derechos cinematográficos y creó esta imagen".
Lo cierto es que alrededor de Manson existía un grupo de jóvenes
devotos dispuestos a hacer cualquier cosa que les mandase.
El grupo existe todavía de nuestros días, incluso después de la
detención de Charlie y de sus más cercanos colaboradores, varios
miembros y simpatizantes continuaron sus actividades.
Se editó su música, se organizaron sentadas y manifestaciones
pidiendo su libertad, fue nombrado "hombre del año" por la revista
Tuesday´s Child y se crearon grupos de fans. Un ejemplo es el que
lideraba la joven Jane Spielman, que era uno de los más activos e
incluso fue detenida por fabricación ilegal de bombas. Unido a la
inmensa publicidad que recibió el proceso, ha ocasionado que veinte
años después del juicio continúe recibiendo cartas de jóvenes que
quieren unirse a La Familia.
Según su filosofía, los miembros de La Familia, que en el momento de
su detención habitaban en el rancho Barker, era la avanzadilla de los
144000 elegidos que se salvarían del Apocalipsis.
Manson, que se autodenominaba Satán (además de Jesucristo, el
Espíritu, el Anticristo y el Demonio), predicaba una curiosa doctrina,
una mezcla de conceptos orientalistas y una reinterpretación de la
Biblia. Según él, el Armagedón había llegado, el Juicio Final comenzaba.
La población negra aniquilaría a la raza blanca, pero un grupo de
elegidos se salvaría para reinstaurar el nuevo orden. Este grupo era La
Familia. Ellos habían de asentarse en el desierto, creciendo el número
hasta alcanzar la cifra de 144000. Después él los guiaría al Reino
Subterráneo, un fantástico mundo bajo tierra: Agartha. En esta tierra
fantástica ellos esperarían que la raza negra destruyese a la blanca.
Después del Apocalipsis ellos volverían a la superficie y se harían los
señores del mundo, con Manson a la cabeza como nuevo Anticristo o
Rey del Mundo. Esto ocurriría así porque los negros, según la filosofía
racista de Manson, serían incapaces de dirigir el mundo, ya que ellos
sólo "como los monos" pueden imitar lo que hacen los blancos, por eso
cuando hubiesen destruido a los blancos no sabrían que hacer y
vendrían los miembros de La Familia a enseñarles el camino.
Precisamente esta idea de enseñar a los negros lo que tenían que hacer
y cómo tenían que hacerlo fue lo que llevó a Manson a ordenar varios
asesinatos, entre ellos el de Sharon Tate. El viernes 8 de agosto de
1969 Manson ordenó la ejecución de todas las personas que se
encontrasen en el 10050 de Cielo Drive, la vivienda por aquel entonces
de Roman Polanski.
Un comando compuesto por Linda Kasabian, Susan Atkins, Patricia
Krenwinkel y Charles Tex Watson, siguiendo ciegamente la orden de
Manson se encaminan hacia Cielo Drive y asesinan a todos los invitados
que se encontraban en la mansión: Jay Sebring, Abigail Anne Folges,
Steven Earl Parent, Voytek Frycowsky y Sharon Tate, esposa de
Polanski y entonces embarazada de ocho meses.
Se ha especulado mucho sobre el móvil de este crimen, que aún hoy
no está demasiado claro. En principio se dijo que la elección de la casa
había sido casual. Se sabe que Manson ya había estado en aquella
mansión por lo menos en dos ocasiones.
Otros pretenden que el mismo Diablo habría manejado a Manson
para que castigase a Polanski por su película Rosemary´s Baby (La
Semilla del Diablo), por haber revelado en su película la realidad de la
existencia del culto a Satán en el mundo. Para el rodaje de la película ,
Polanski se había puesto en contacto con Anton Szandor LaVey, que
acababa de fundar la Iglesia de Satán. En el año que se
rodaba la película, a principios del 67, había dado mucho que hablar
una boda satánica oficiado por el propio LaVey, y esa es la fecha en la
que casualmente se fundó La Familia.
Lo que sí es cierto es que Manson había intentado atraer a su
Familia a grupos neosatánicos como los Ángeles del Infierno o los
Straigh Satán, pero sin resultado positivo.
También trató de relacionársele con la iglesia del Proceso del Juicio Final
(grupo californiano que rendía culto a Jesús y a Satán a la vez), pero en
la investigación judicial se desechó esta posibilidad.
Lo que si está claro es que miembros de la familia tuvieron relación con
grupos satánicos, es el caso de Robert "Bobby" Beausoleil, o Danny de
Carlo.
Al margen de que existiese relación de Manson con otras sectas
satánicas, se le atribuían poderes sobrenaturales de origen infernal.
Durante los interrogatorios a varios miembros de la secta, se recogieron
varias historias referidas a sus supuestos poderes: se decía que tenía
poder telepático y que podía controlar a distancia a sus seguidores, o
que una vez había soplado a un pájaro muerto y éste había resucitado
y se había ido volando.
El asesinato ocho meses después del juicio de uno de sus
abogados, o el atentado al presidente Gerald Ford a cargo de
Lynette Frome, lugarteniente de Manson se atribuyen a que Charlie se
lo había ordenado telepáticamente desde la cárcel.
Este mito del control telepático tiene una explicación racional. Manson
sabía utilizar muy bien las dosis de LSD que suministraba a sus
devotos, y esto, unido con los conceptos kármicos y a la alusión a
reencarnaciones anteriores, facilitaba el control mental de
los miembros de la secta, como ocurre en otras muchas sectas no
necesariamente satánicas.
Aún después de encerrado de por vida, periódicamente el nombre
de Charles Manson llega a los periódicos de todo el mundo. De vez en
cuando consiente que algún periodista o incluso alguna televisión le
visite en su "retiro involuntario del mundo", como ocurrió en febrero de
1987 con una cadena de televisión americana de gran audiencia donde
declaró que no tenía nada de que arrepentirse.
A finales de los 80, Jan Holmstron, un Hare Krisna de 36 años
convicto en la misma prisión que Manson trató de quemarlo vivo
vertiendo un bote de pintura sobre Charles y prendiéndole fuego,
produciéndole heridas leves.
Francisco García Escalero El Matamendigos
"Las voces se ríen de mí. Me dicen que quieren sangre. Entonces le
saqué el corazón. Y mordí un trozo..."
Juzgado a finales de febrero de 1996 y absuelto de sus crímenes por
enajenación mental, Francisco García Escalero, más conocido como el
"asesino de mendigos", sigue recluido en un psiquiátrico penitenciario
de Alicante.
Desde allí todavía es capaz de relatar sus crímenes, con la frialdad de la
inconsciencia que le ha proporcionado una vida de alcohol y drogas
además de una psicopatía y esquizofrenia, a los pocos medios de
comunicación que de vez en cuando se interesan por su macabra
historia.
Nació en Madrid, el 24 de mayo de 1954, y vivió la infancia junto a su
hermano mayor entre las chabolas de un barrio madrileño a 200
metros escasos del cementerio de la Almudena.
Fue un niño raro, de carácter oscuro y taciturno, y a los 16 años pisó
los primeros pabellones psiquiátricos. Tubo una educación deficiente,
era un niño melancólico, enfermizo, solitario, al que gustaba pasearse
por las noches entre las tumbas del cementerio. Con frecuencia sufría
impulsos suicidas y tubo varios intentos fallidos tratando de
echarse a la carretera cuando pasaba un coche. Este comportamiento
irritaba a su padre, quién a menudo le correspondía con brutales
palizas.
Para subsistir, se dedicaba a cometer pequeños robos, y se divertía
explorando casas abandonadas o espiando a mujeres y parejas por la
ventana mientras se masturbaba.
En 1973 es ingresado en un reformatorio tras haber robado una
motocicleta, y justo al salir de allí, a los 21 años comete su primer
delito de importancia: junto a unos amigos atraca a una pareja en las
inmediaciones del cementerio de la Almudena.
Violan a la joven en presencia de su novio, por lo que fue
condenado a 12 años de cárcel. En la prisión se cubre el cuerpo con
tatuajes, algunos con frases tan significativas como: "Naciste para
sufrir".
Al salir de prisión, con treinta años, sin amigos ni formación alguna, le
resulta imposible encontrar un empleo y comienza a vagabundear y a
practicar la mendicidad en los alrededores de la parroquia de Nuestra
Señora de Fátima.
Le gustaba beber en enormes cantidades mezclando pastillas con el
alcohol, por lo que a veces muestra un comportamiento agresivo y muy
violento. Tambien sufre alucinaciones auditivas, una serie de voces que
le piden que cometa nuevos crímenes y que profane cementerios.
Atormentado por las voces, Francisco inicia su desenfrenada
carrera asesina. No fue muy lejos en busca de sus víctimas, sino que
las eligió entre mendigos y prostitutas.
Su primera víctima es Paula Martínez, una prostituta toxicómana con la
que contacta en la calle Capitán Haya, de Madrid. En agosto de 1987,
Paula aparece en las afueras de Madrid decapitada y calcinada. "No sé
si estaba en un sueño o algo que me pasó por la cabeza. No recuerdo
mucho. La cogí en la Castellana y luego la maté y le corté la cabeza".
Nueve meses después, en marzo del 88, Francisco asesina a un
mendigo llamado Juan, le apuñala por la espalda y le aplasta la cabeza
con una piedra. Apenas unos meses después otro sin techo que
compartió muchas jornadas con él en los comedores de la beneficencia,
aparece quemado y muerto junto a la tapia del cementerio de Aluche.
Así continúan nuevos asesinatos. Sus víctimas son cada vez más
numeras, y sus crímenes más brutales sin dudar en cometer las más
diversas atrocidades: cose los cuerpos a cuhilladas por la espalda, les
machaca el cráneo con piedras o los decapita sin más, a algunos incluso
les saca las vísceras o el corazón con una navaja (a veces incluso
provando un bocado de estas partes mutiladas). Luego, para borrar el
rastro, quemaba lo que queda de los cadáveres, les cortaba
las llemas de los dedos.
Los asesinatos los alternaba con macabras orgías de necrofilia y
profanando las tumbas de los cementerios. De vez en cuando saltaba
las tapias del cementerio de la Almudena y bajo el efecto de la mezcla
de alcohol y drogas, rompía algún nicho, sacaba los cuerpos de la fosa y
abusaba de ellos sexualmente.
Así, se creyó, y posiblemente aún se siga creyendo, que
profanaciones tan conocidas en dicho cementerio, como la del 10 de
abril de 1986 o la del 13 de noviembre de 1986, eran obra de una secta
satánica o algún adorador del Diablo, cuando se trataba de la obra de
un asesino en serie esquizofrénico...
En marzo del 89, un mendigo llamado Ángel, aparece
semidecapitado y con las yemas de los dedos amputadas . Dos
meses después, mayo, un indigente de 65 años por nombre Julio,
aparece con el cuerpo cosido a puñaladas, el pene amputado y su
cuerpo carbonizado.
La policía de homicidios de Madrid, cree que entre estas muertes no
existe conexión alguna... Escalero, no ceja en su impulso asesino, sus
siguientes cinco víctimas aparecen también mutiladas, quemadas y
decapitadas.
La investigación criminal no encuentra solución a este macabro
rompecabezas. Hasta que pasados siete años desde el primer
crimen, la policía se pone en la pista cuando Francisco y su amigo y
compañero de correrías Víctor Luis Criado se fugan juntos del hospital
psiquiátrico Alonso Vega de Madrid. Juntos se dedican a beber.
Cuarenta y ocho horas más tarde, Víctor aparece muerto con el
cráneo hundido y quemado entre papeles y mantas en la tapia de la
iglesia de los Sagrados Corazones.
Después de cinco años cometiendo asesinatos, un día esas voces le
inciden a suicidarse, y Escalero se arroja delante de un coche, pero sólo
se fractura una pierna. Una vez en el hospital, confiensa sus crímenes
a las enfermeras y les suplica que le detemgan porque no
quería seguir matando.
Escalero es detenido por la policía, y confiesa: "Compré bastante vino,
y él también bebió. Recuerdo que le di con una piedra en la cabeza y...
luego lo quemé..." Fue la primera confesión, a partir de ella Francisco
García Escalero relató a la policía uno por uno, catorce
asesinatos.
No ahorró detalles, incluyendo la satisfacción que experimentaba
cuando mantenía relaciones sexuales con los cuerpos sin vida de las
víctimas, o lo que les costaba matarlos.
Fue juzgado en febrero de 1995. El informe de todos los forenses
coincidió en que su peligrosidad continuaba, pero no era responsable de
sus actos, el mendigo asesino fue absuelto por enajenación mental,
producto de su alcoholismo crónico y su esquizofrenia.
En la actualidad, está ingresado en el psiquiátrico penitenciario de
Foncallé en Alicante, y según el personal del centro, no ha vuelto a
mostrarse agresivo.
Su abogado está negociando la posibilidad de que lo liberen, aunque
los demás especialistas creen que Escalero todavía es peligroso. En
cualquier momento, las voces que él cree oír en su cabeza podrían
ordenarle que mate de nuevo.
Según su psiquiatra, "Lo que padece es una enfermedad incurable que
surge por brotes, y que es absolutamente irreversible. Puede pasar
temporadas más o menos asintomáticas pudiendo llevar una vida
completamente normal, pero desde luego, el fondo de su enfermedad
siempre está ahí y puede matar en cualquier momento..."
Los mendigos madrileños antiguos compañeros de Escalero,
todavía sienten miedo cuando oyen pronunciar su nombre, y
piensan que si es dejado en libertad seguirán amenazados, por eso
piden que no les suelte nunca.
En sus declaraciones, Francisco García Escalero asegura que la
culpa es del alcohol y de las pastillas. Dice que él no tenía nada contra
las personas que asesinó, y que algunos de ellos eran compañeros y
mendigos que conocía, pero que esas terroríficas voces que le hablaban
en su cabeza le obligaban a matarlos.
"Nunca comprenderé mientras esté vivo, por que lo hacía. No lo
podré saber nunca. Jamás. Jamás en la vida comprenderé como
pude llegar a hacer lo que he hecho".
José Antonio Rodríguez Vega El asesino de ancianas
Santander era su campo de acción, su escenario favorito. Durante un
año, en sus calles, José Antonio fijaba sus ojos en mujeres de edad
avanzada, entre 60 y 90 años, y acto seguido desplegaba su plan para
matar...
José Antonio, joven, bien parecido, de maneras amables y gran
seductor, es un hombre moreno de mirada penetrante, nariz
aguileña y boca muy marcada. Además, se le suele caracterizar por un
rasgo: su rostro de buena persona. Pero pese a su aspecto inofensivo,
fue inculpado de al menos 16 asesinatos de ancianas, a las que
previamente había violado.
En su juventud, se había convertido en un agresor sexual,
cometiendo varias violaciones en número no determinado, hasta
que fue detenido e identificado como el célebre "violador de la moto".
Durante el tormentoso proceso que siguió contra él, fue condenado a
veintisiete años de prisión. De ellos sólo cumplió ocho. Con un
innegable poder de persuasión y aprovechándose de su expresión
beatífica obtuvo el perdón de todas las mujeres que había violado
menos el de una a la que no pudo engañar. No logró librarse de la
cárcel, aunque estuvo apunto, pero consiguió reducir su
condena.
A raíz de esa condena, su sorprendida esposa Socorro Marcial, le
abandona y se lleva al único hijo de la pareja. Entonces él se buscó
como compañera a una mujer disminuida mental.
Sigue con una vida conyugal claramente poco satisfactoria durante la
que lleva a cabo una doble vida: se esfuerza de ser un marido modelo
mientras es un violador al acecho.
Su explosión asesina fue algo que se reveló de una forma repentina.
Todo empezó cuando tenía 30 años, el 15 de abril de 1987. Acabó con
la vida de una prostituta de 60 años tras mantener relaciones sexuales
con ella, justo cuando acababa de salir de la cárcel en dónde había
cumplido condena.
Esta primera muerte marcó todas las demás. Una vez convencido de
que su mayor placer lo obtenía con mujeres que no pudieran
defenderse, emprendió un camino sin retorno...
Rodríguez Vega se dedicó a ganarse la confianza de ancianas
solitarias. Primero las observaba y estudiaba sus costumbres, luego
hacía un seguimiento minucioso de sus futuras víctimas.
Una vez que tenía suficientes datos sobre su forma de vida, las
abordaba. Para que las elegidas no dudaran a franquearle la
puerta de su hogar, se hacía pasar por el reparador de la
televisión o algún otro servicio similar. El otro recurso más empleado
era su profesión de albañil. Hablaba con ellas, se ofrecía a
acompañarlas, se ofrecía a solucionar cualquier problema de chapuzas
que tengan en su casa, y después incluso las visitaba. Todo
iba conducente a ganarse su confianza.
Una vez dentro de las casas, las asaltaba sexualmente y las daba
muerte tapándoles las vías respiratorias, pero antes de desatar la
agresión física propiamente dicha, empezaba haciendo caricias,
tocamientos, y en el momento en que provocaba la repulsa de la
víctima es cuando se lanzaba en un ataque violento. Finalmente
siempre se llevaba alguna pertenencia a modo de
recordatorio.
Los crímenes se iban sucediendo, y Vega cuidadoso, no dejaba
huellas. A pesar de seguir un mismo modus operandi en todos los
casos, tal era su pulcritud, que los familiares de las
víctimas no conseguían convencer a la policía que se trataba de
crímenes y no de muerte natural. Ésta tan siquiera sospechaba...
parecía una extraña epidemia que acababa con las vidas de las
ancianas de Santander.
El tipo de muerte que les infligía consiguió despistar incluso a los
médicos, que durante los primeros asesinatos dictaminaron como
fallecimientos naturales lo que no eran otra cosa que los crímenes del
llamado "Landrú cántabro". Éste tapaba la nariz y la boca de las
ancianas, impidiéndoles respirar, así les provocaba un
edema pulmonar con parada cardíaca.
Las víctimas presentaban escasos signos de violencia, y también los
forenses determinaron muerte natural en la mayoría de los casos.
La policía, justo cuando se encontraba más perdida en sus
investigaciones, se dio cuenta de una coincidencia: en varios de los
domicilios se habían llevado a cabo reformas de albañilería.
A pesar de eso, durante un año (de abril de 1987 a abril de 1988), y
sin la más absoluta impunidad, asesinó a dieciséis ancianas, aunque no
se descarta algún otro crimen no denunciado.
Finalmente, cometería algunos errores que acabarían delatándole:
En la casa en la que mató a Margarita González de 82 años, la policía
encontró signos de violencia en lo que otra vez parecía un caso de
muerte natural.
En su siguiente crimen, otro error, nuevos signos de violencia, esta vez
sangre en el cadáver de Natividad Robledo, una viuda de 66 años, que
mostraba claramente haber sido violentada. A otra de sus víctimas de
le encontró la dentadura postiza clavada dentro de la garganta.
Finalmente, en una de las casas fue hallada una tarjeta con el
nombre y dirección del presunto culpable... y poco después se
producía la detención. La policía comprendió en fin que tantas
muertes de ancianas no era una epidemia.
El 19 de mayo de 1988 José Antonio era detenido y confesaba sus
fechorías a la policía. Cuando se registró su apartamento, la policía se
encontró con un cuarto decorado en rojo en el que
guardaba su secreto.
Antonio tenía expuesta una colección de fetiches pertenecientes a sus
víctimas, su particular museo de los horrores: joyas, televisores,
alianzas, porcelanas, imágenes de santos, cada uno de ellos en
memoria de los crímenes que había cometido... No lo guardaba por el
valor de lo robado, sino por el valor que tenía para su morboso
recuerdo.
Este hombre es una persona muy ordenada, podemos decir que casi
maniático del orden, y aquélla habitación parecía una pequeña
exposición, los objetos estaban colocados casi expuestos, a manera de
fetichismo.
Sin embargo, durante el juicio celebrado en Santander a finales de
noviembre de 1991, niega todo por lo que se le acusa, y dice que las
16 muertes por las que fue condenado eran debidas a causas
naturales.
Rodríguez Vega se descubrió allí como un ególatra con afán de
protagonismo que miraba fijo a las cámaras, sin huir ni taparse,
deseoso de que se conociera su cara. Era sin duda el rostro de un
asesino imperturbable, sonriente y cínico ante los insultos de los
familiares de las víctimas, que alardeaba del perdón que le concedieron
las mujeres que violó y de ser recibido después en las
casas de esas mujeres.
También alardeó de no tener problemas sexuales, afirmando que
hacía el amor todos los días.
Luego, declaró que actuaba movido por un sentimiento de odio
hacia su suegra y hacia su madre, a la que temía por un lado y por la
que se sentía atraído sexualmente desde niño por otro.
Los psiquiatras tuvieron que discernir si se trataba de un psicópata
desalmado o de un ser humano con las facultades mentales
perturbadas. Sus informes fueron concluyentes:
"Conserva inalterado su sentido de la realidad y es capaz de
gobernar sus actos, siendo resistente a los tratamientos, lo que
ensombrece su pronóstico: su peligrosidad es muy alta".
"Llegamos a la conclusión de que su imputabilidad era plena, por que
su inteligencia era absolutamente brillante. Era un psicópata, con esa
característica de ese grupo de psicópatas, esa frialdad clásica, sin
remordimientos, no se conmueven, es un personaje verdaderamente
hecho para el crimen..."
Estos informes psiquiátricos son determinantes, lo consideran un
perverso sexual, una máquina de matar que distingue el mal, y por ello
fue sentenciado a más de 400 años de cárcel, cumpliendo la pena
máxima.
Desde entonces, ha ido de cárcel en cárcel estudiando derecho,
pues sigue negando los crímenes y se ha empeñado en demostrar
que es inocente. En alguna de las cartas enviadas por el propio José
Antonio a los medios de comunicación, asegura:
"No soy una persona de callar, de bajar la cabeza ni de esconderme, y
mi caso no va a quedar así parado, por que responsables de justicia
van a tener que responder ante unas muertes naturales..."
En Carabanchel, José Antonio intimó con otro conocido asesino en serie
español, Manuel Delgado Villegas "El Arropiero". Los funcionarios de la
prisión comentaban asombrados y divertidos por la situación, cómo
entre ambos se había producido una macabra rivalidad entorno a cómo
habían acabado con la vida de sus víctimas...
Joaquin Ferrándiz: El violador de Castellón
Los vecinos de Castellón no daban crédito a sus ojos. Entre 1995 y
1996, habían hallado en su localidad los cuerpos sin vida de cuatro
jóvenes, todos ellos con claros síntomas de agresión por parte de un
mismo asesino. ¿Un asesino en serie?
La policía y la Guardia Civil empezaban a sospechar que sí se
trataba de un criminal múltiple, o por lo menos, todos los indicios con
los que se habían topado señalaban hacia un mismo modus operandi...
A finales de 1998, cuando los crímenes seguían siendo un enigma para
los investigadores, Joaquín Ferrándiz Ventura, natural de Valencia,
asesino confeso de la profesora Sonia Rubio, se autoinculpaba así del
asesinato, rapto y violación de otras cuatro mujeres más: Natalia
Archelos, Mercedes Vélez, Francisca Salas y Amelia Sandra.
Todos los cuerpos que habían sido hallados en Castellón
entre 1995 y 1996.
Ferrándiz, a pesar de que ya había estado en la cárcel por agresión
sexual, era un hombre normal a ojos de sus vecinos, educado y amable,
de nuevo integrado en la sociedad. A sus 35 años de edad, seguía
viviendo con su madre y trabajaba en una agencia de seguros.
¿Cómo un hombre así podía ser un asesino en serie? Esa era la
pregunta que hacía dudar a los encargados de la operación Bola de
Cristal, establecida para encontrar al hombre que había aterrorizado
durante años a la población castellonense.
El pasado lunes 19 de octubre de 1998, sintiéndose acorralado por las
investigaciones de la Guardia Civil, no pudo soportar más la tensión
acumulada y decidió revelar su lado más oscuro.
Mostró un singular cerebro que todo lo sopesa y analiza. Es como una
máquina: cociente intelectual por encima de la media, frío, sin
sentimientos, calculador... Una posible explicación a sus crímenes hay
que comenzar a buscarla en 1989, año en que fue detenido
por un delito de agresión sexual. Violó a una chica, pero la joven lo
reconoció y tras una denuncia fue a dar con sus huesos en prisión.
Durante todo ese tiempo, sólo pensaba una cosa: que la próxima vez no
dejaría pistas, y concluyó que la mejor manera de llevar a la práctica su
objetivo era matando a sus víctimas, callándolas para siempre.
Buscaría a sus presas en distintos estratos sociales, en ambientes
opuestos: desde una profesora universitaria a varias prostitutas. Unas
rubias y otras morenas. Todas con edades entre los 22 y los 28 años.
No tardó mucho en poner en práctica su plan. Ferrándiz salió de la
cárcel el 4 de abril de 1995 en libertad condicional, tras cumplir seis de
los catorce años de cárcel a los que había sido condenado por agresión
sexual. Dos meses después, en julio de ese mismo año y siempre
según su propia confesión, agredió sexualmente y mató a
Sonia Rubio.
El caso de esta joven profesora de inglés, conmovió a toda la
comunidad Valenciana. En su nombre se llevaron a cabo
manifestaciones, sentadas y actos diversos pidiendo la liberación de la
chica. Pero cuatro meses y medio después de su desaparición esas
esperanzas se hicieron trizas: el cuerpo, con signos de violación, es
hallado sin vida en un barranco de Oropesa del Mar.
La desaparición de esta joven levantó tales revuelos y alarma social que
Ferrándiz, siguiendo al pie de la letra su estrategia, cambió de
escenario. Siguió matando, pero fue a hacerlo a Vila-Real, localidad
próxima a Castellón. Y cambió también el perfil de sus víctimas: puso
el ojo en las toxicómanas que ejercían la prostitución a
orillas del río Mijares.
Sus siguientes presas murieron igual que Sonia: asfixiadas por
estrangulamiento. Todas tenían las manos atadas a la espalda con un
nudo marinero (por cierto, el padre de Ferrándiz era marinero).
Mercedes Vélez, Francisca Salas y Natalia Archelos, prostitutas: sus
cadáveres, esqueletizados, son encontrados en un barranco de
Villarreal.
Cuando la policía comenzó a relacionar las muertes de las tres
prostitutas, Joaquín dio un nuevo salto mortal: abordó a la salida de
una discoteca de las afueras de Castellón a Amelia Sandra, de 22 años.
Fue su quinta víctima mortal. Su cuerpo es descubierto claramente
magullado, hinchado y con evidencias de violación meses más tarde en
una charca de Onda.
El presunto autor de los crímenes tenía su táctica: elegía a sus víctimas
en las discotecas de la zona. Rubias, veintipocos años y con vehículo
propio. Después, manipulaba las válvulas de las ruedas.
Cuando las chicas se daban cuenta de que el coche les daba
problemas, acudía al socorro y aprovechaba para violarlas y luego
estrangularlas. Todas tenían más o menos la misma edad y todos los
cuerpos se encontraron varios meses después del asesinato.
El equipo investigador pudo comprobarlo el pasado julio (1998),
cuando lo espió mientras quitaba el aire a las ruedas del coche de una
joven.
Al final de mes, ingresó en prisión por un asunto ajeno a los
crímenes: un caso más de violación no consumada a una joven
cuyos gritos fueron oídos por todos los vecinos. Una vez
identificado por la joven a la que intentó agredir, el juez autorizó el
registro de la vivienda que compartía con su madre y en la que
hallaron "evidencias" de sus crímenes:
pertenencias de sus víctimas que guardaba como fetiches o unos
esparadrapos iguales a los que fueron encontrados en el cadáver de
Sonia. El interrogatorio fue implacable y Ferrándiz terminó confesando.
Conectar esas cuatro muertes fue cuestión de semanas. Todas las
piezas casaron: el perfil de la víctima, el modus operandi, la manera de
violar y asesinar... el autor de las muertes sin respuesta, era sin duda
Joaquín Ferrándiz.
En 1998, ha intentado agredir sexualmente a otras dos mujeres.
Aunque su defensa asegura que el detenido tiene "una personalidad
problemática y psicopática" y que "no es normal", el psiquiatra
Francisco Taver, director del hospital provincial de Castellón, explicó
que "no es un psicópata ni un enfermo mental, sino un violador
consciente de lo que hace y que mata a sus víctimas para no dejar
huellas".
Todavía quedan por esclarecer en la Comunidad Valenciana los
crímenes de dos mujeres, pero que en principio no responden al
perfil criminológico del presunto asesino en serie.
Presunto, por la sencilla razón que todavía no se ha podido
demostrar con certeza que todos los crímenes los halla cometido él,
pues por otro lado existe un gran número de contradicciones... y que
las fechas no cuadran.
Mientras Ferrándiz aseguró al juez que había cometido crímenes de las
tres prostitutas entre agosto y septiembre de 1995, las autopsias
realizadas a los cadáveres confirmaron que al menos una de las
mujeres murió a finales de mayo de 1995.
Además, parece que el presunto asesino indicó al juez que la
primera de sus víctimas fue Sonia Rubio asesinada en julio de 1995, y
tampoco cuadra esta versión. Si hubiese matado a las tres prostitutas,
como así lo confesó en el juzgado, la primera de las víctimas debería
haber sido Natalia Archelós, una de las mujeres que apareció en enero
de 1996.
Aquellos que defienden su inocencia, creen que Joaquín se ha
confesado autor de algo que no ha cometido para conseguir algún
beneficio jurídico y cumplir la condena en un psiquiátrico en lugar de en
la prisión (lugar que lo marcó profundamente tras pasar seis años de
cárcel por la violación de 1989).
Los demás aseguran que el presunto asesino de Sonia Rubio ha
ofrecido algunos detalles (como la localización del lugar donde
aparecieron los cadáveres) que avalan su autoinculpa, y que por lo
tanto sí es el autor de los delitos.
Y para terminar de complicar las cosas, en estos momentos hay dos
hipótesis sobre la mesa: la que defiende que Ferrándiz es autor de
cinco asesinatos, y la que acusa a Claudio Alba H., un camionero de 51
años, actualmente procesado por los tres crímenes de las prostitutas.
La abogada de Alba, comentaba a la prensa que si su cliente se
demuestra inocente, pedirá una indemnización: "Claudio nunca
debió ser detenido, fue víctima de una aberrante barbaridad jurídica. A
pesar de que las pesquisas policiales tenían sospechas fundadas de que
otra persona podría ser la autora de estos crímenes, se insistió que los
asesinatos estaban resueltos, que se trataba de un caso cerrado y que
Claudio Alba era culpable".
Por otro lado, el fiscal del "caso del violador de Castellón", Juan Salom
reprocha al Estado "el haber dejado libre a un criminal" confeso de cinco
jóvenes. Afirmó que si Joaquín Ferrándiz es culpable de los cinco
crímenes que se autoimputa pedirá la responsabilidad personal
subsidiaria al Estado. Una indemnización millonaria para las familias de
las víctimas, por la razón que los crímenes se cometieron cuando
estaba en libertad condicional. Según sus palabras en una rueda de
prensa: "si algo falló fue porque no se le vigilaba suficientemente".
Por ello, el Estado debería responder de las actuaciones del
condenado, que según la sentencia debería haber abandonado la
cárcel en 2003, si bien se favoreció de los beneficios penitenciarios que
recoge el antiguo Código Penal.
Luis Afredo Garavito Cubillos (El Monstruo de
Genova)
Después de 18 meses de investigación tras la pista de una supuesta
"secta satánica" que estaría cometiendo los más atroces sacrificios con
menores de edad, la policía colombiana pudo esclarecer la ola de
desapariciones y asesinatos que mantenían en vilo al país.
Todo empezó cuando se hallaron los restos de varios cuerpos
Esqueletizados, con señales de haber sido amarrados, mutilados y
decapitados. Además, numerosas familias colombianas comenzaron a
denunciar la desaparición masiva de sus pequeños. En total se
contabilizaron más de 100 desapariciones.
La prensa de todo el mundo ayudó a propagar el estado de alarma
entre la población, publicando grandes titulares como éstos:
"Aparecen otros 25 niños muertos, víctimas de posibles ritos
satánicos", "Al menos 46 niños asesinados desde 1993 por supuestos
ritos", "Hallados más cadáveres con signos de tortura satánica"...
Finalmente, tras una ardua investigación por parte del Cuerpo Técnico
de Investigaciones (CTI) en diversas capitales del país, se han
podido esclarecer los macabros descubrimientos gracias a una serie de
evidencias que han hecho sospechar a los agentes de la policía
colombiana acerca de la posibilidad que el culpable se tratase de una
sola persona. En los lugares del crimen se habían hallado varios
tapones de unas botellas de licor barato, restos de cabellos y otra serie
de objetos que ayudaron a los investigadores a trazar un perfil del
asesino.
Los agentes no se conformaron con las evidencias encontradas. Por
otro lado comprobaron los billetes de autobús y registros de los hoteles
que coincidían con las fechas y lugares de las desapariciones.
Después, en el transcurso de la investigación se elaboró una lista con
94 posibles autores de los crímenes, que se fueron eliminando poco a
poco hasta reducirla en dos sospechosos.
Uno de ellos era Luis Alfredo Garavito Cubillos, de 42 años, detenido y
recluido en la penitenciaría local de Villavicencio, donde estaba
registrado con nombre falso desde el 22 de abril de 1999, tras ser
acusado por agresión sexual violenta a un menor.
Uno de los agentes de la prisión lo desenmascaró cuando tras
engañarlo llamándolo por su verdadero nombre, pues éste sin darse
cuenta respondió. Entonces se pudo comprobar que el detenido tenía
una orden de captura emitida hacía tres años por los jueces de la
ciudad de Tunja por el asesinato de un niño y otros delitos menores.
Al verse descubierto y acorralado por el fiscal que lo interrogó a
continuación, confesó los crímenes pidiendo perdón con antelación por
los hechos que iba a confesar. Tras sacar una pequeña libreta negra en
la que estaban marcados la ciudad y uno, dos, tres palitos, según los
niños que hubiera asesinado, confesó haber estado asesinando entre
1992 y 1999, dando todos los detalles de los crímenes, con una
frialdad que asombró a los agentes de policía.
Al registrar su vivienda, fueron hallados varios objetos que concordaban
con los encontrados en los lugares de los crímenes, detalle que terminó
de inculparlo.
Garavito, conocido también como "Loco", "Tribilín", "El Cura",
"Goofy" y "Conflicto", era un experto en disfraces. Se hacía pasar por
vendedor ambulante, monje, indigente, discapacitado, representante
de ONG, etc., con el fin de ganarse la confianza de la gente y entrar
como conferenciante en escuelas.
Confesó que sus víctimas "preferidas" eran pobres, menores,
estudiantes y campesinos. Les ofrecía dinero, comida, bebida y los
llevaba a caminar hasta que estos se cansaban, entonces les atacaba
en sitios despoblados. El asesino incluso coleccionaba las publicaciones
en prensa sobre la desaparición y el asesinato de los niños, que fueron
encontradas por los agentes en el registro de la vivienda de la
compañera sentimental y de una amiga del asesino.
Vivía en Génova, departamento de Quindio. Desde muy pequeño su
padre lo maltrató constantemente y su madre jamás le dio muestras de
afecto, ni tampoco nadie de su familia. También recordó a los agentes
que lo interrogaron, cómo dos vecinos le estuvieron violando durante
varios años en su niñez, por eso se convirtió en taciturno, retraído e
infeliz, con explosiones violentas que tantos problemas le traerían a lo
largo de su vida. A los 16 años se va de casa para buscarse la vida por
su cuenta y comienza a trabajar en distintos empleos, generalmente
como vendedor. En su soledad, comienza a beber hasta no poder
prescindir del alcohol. Intenta llevar una vida normal, pero sus
continuas borracheras y su mal carácter le movían a discutir y
enfrentarse con sus compañeros y jefes. Cada vez se vuelve
menos sociable y le resulta más difícil mantener un empleo fijo, por lo
que a mediados de los 80 comienza a recorrer el país como vendedor
ambulante, hecho que le permite una gran movilidad a la hora planear
los futuros asesinatos. Llega a recorrer cinco veces el país, eligiendo
los municipios en los cuales cometería los crímenes.
Por esa época también inventa dos Fundaciones (una para ancianos y
otra para menores), y aficionándose cada vez más por los disfraces, se
cambia constantemente el peinado, la barba, bigote y gafas, eligiendo
siempre personajes que le facilitaban el acercamiento a los niños sin
levantar Sospechas: intelectual, sacerdote, mendigo...
En un momento de su vida acepta someterse a tratamiento
psiquiátrico durante cinco años, cosa que no ayuda a corregir su
agresividad ni sus ansias de matar, pero sí impide que lo echen del
trabajo en varias ocasiones. (Era un hombre muy violento cuando se
emborrachaba, pero aseguró que le encantaban los niños. De hecho, si
bien golpeaba a las dos mujeres con las cuales convivió,
nunca puso la mano encima a los hijos que éstas tenían frutos de
otras relaciones).
En 1992 empieza su carrera como criminal, siempre con un mismo
modus operandi: primero recorría el lugar que había elegido e
identificaba su objetivo: niños pobres, tanto campesinos como
escolares o trabajadores. Siempre buscaba jóvenes agradables
físicamente o que le recordasen a él en su infancia. Para ganarse su
confianza les reconfortaba y les regalaba alguna cosa, y
luego les pedía que les acompañase a dar un paseo con el fin de
charlar un rato. Les hacía caminar durante mucho tiempo hasta que se
cansaban y los llevaba a un paraje escondido. Luego los violaba, los
ataba y los degollaba; finalmente mutilaba el cuerpo y lo abandonaba
en el mismo lugar.
(El hecho de cortarles la cabeza y enterrarlas en otro lugar para
dificultar la identificación, fue lo que llegó a encaminar a los agentes
hacia la hipótesis falsa de una secta satánica practicante de sacrificios
rituales).
Los cuerpos mutilados de las víctimas, en su mayoría menores de 8 a
16 años, fueron descubiertos en 60 poblaciones de 11 provincias del
país, y se sospecha que también llegó a actuar en Ecuador.
Después de confesar los relatos de los múltiples asesinatos, Garavito
añadió que él no era un monstruo, como lo denominaba la prensa y
medio país, si bien los actos fueron realizados a plena consciencia, los
atribuyó a un "fuerza extraña" que lleva dentro, y pidiendo perdón al
país, a su madre y a Dios, se excusó diciendo que todo se debía a los
malos tratos recibidos por su padre, ya fallecido, durante su infancia.
El perfil psicológico que le ha sido realizado por los psiquiatras denota
que no es un genio del crimen, pero sí un personaje que no posee
ningún tipo de inhibición capaz de frenar su creciente necesidad de
matar. Presenta además fuertes depresiones y tendencias suicidas,
además de un carácter fácilmente irritable.
El detenido ha tenido que ser emplazado en una celda de alta
seguridad en la prisión de Villavicencio no sólo por una posible
ejecución por parte de los demás presos sino para que el psicópata no
pueda acabar con su propia vida, debido a sus tendencias suicidas.
Las declaraciones del "Monstruo de Genova" han sensibilizado a los 40
millones de Colombianos, multiplicando las demandas de pena de
muerte contra el asesino de niños.
Los padres de las víctimas no han parado de llamar a las radios locales
para exigir la muerte de Luis Alfredo Garavito, en un país donde la
pena capital no está recogida en el Código Penal.
En un principio se habían encontrado los restos de 114 niños, pero
continuaron las pesquisas para encontrar los cadáveres del resto de
los menores desaparecidos, un total de 172. Tras el juicio que se ha
celebrado en diciembre de 2001, Luis Alfredo Garavito Cubillos,
considerado el segundo homicida en serie más peligroso del mundo, ha
sido condenado a un total de 1.853 años de cárcel convirtiéndose en la
más alta sumatoria de condenas en la historia judicial de Colombia.
Las condenas ya impartidas corresponden a 138 casos en los que se
encontró pruebas suficientes que culpan a Garavito, los restantes 32
casos se encuentran actualmente en instrucción.
Personalidad, Criminalidad y El
Descubrimiento Del Hombre
Willfredo Mora "Psicólogo forense * Revista Dominicana De Psicología
La psicología moderna no puede escribirse sin el tema de la
personalidad. Y no sólo la psicología; sino todas las ciencias humanas,
en las cuales el hombre es realidad vida y actuante. Básicamente, estas
ciencias son tres, y estudian la conducta más general del individuo
humano: La antropología, la psicología y la criminología. La tercera
constituye, en realidad, capítulos de la primera.
Igualmente la criminología y la psicología, juntas equivalen a la
sociología, pues sin el marco de referencia sociológico no es posible
hablar de conducta humana.
Pero la antropología no se diferencia de la sociología. Así, la psicología
es la sociología de un solo hombre y la criminología es una sociología en
el sentido que esclarece un tipo de conducta social y más
específicamente, trata de los fenómenos reales que envuelven la
comisión del delito, las formas, y los caracteres del hombre criminal. El
crimen o delito es una acción humana (ineficaz e interna), un conflicto
de la personalidad. La criminalidad puede entenderse como un capítulo
de la personalidad social, un fenómeno o producto (objeto), social
global, colectivo y universal, cuyo sujeto individual y activo es el
hombre llamado delincuente (sujeto). Este sujeto será la condición
necesaria y concreta de dicha conducta. Por tanto, los aportes que han
hecho estas ciencias no han significado más que esto: estudiar la
personalidad humana.
La personalidad no es palabra exclusiva de la psicología, en realidad, es
una categoría social. La criminalidad puede considerarse categoría
psicológica si nos atrevemos a plantear que ella funciona como una
expresión más de la personalidad (por cierto, en el sentido equivocado),
en una sociedad que "no es más que un sistema de medios de intereses
instituidos por los hombres con el propósito de alcanzar ciertos fines...".
La personalidad es una hipótesis del hombre, una construcción científica
de una configuración mental, algo que no se puede definir por sí mismo
(la misma psicología de la personalidad no es exactamente una rama
como tal; en cambio la psicología ya no es más la ciencia de la
conducta; sino que su objeto se traslada a la personalidad, las leyes de
formación de la personalidad y la forma que esta existe como un
funcionamiento armónico de la integración de procesos mentales en el
mundo circundante). Pero lo cierto es que en calidad de personalidad es
que el hombre humano ha constituido su unidad, dentro del sistema de
las relaciones sociales. La sociedad es, pues, "el hombre acabado". El
hombre es su realidad objetiva y la personalidad, su segunda
naturaleza.
¿Qué significa, pues, descubrir el hombre? Pero, además, ¿qué es el
hombre? ¿Acaso es este un sujeto tardío en la historia humana? ¿Qué
es primero, el crimen o el criminal?
El hombre como descubrimiento aparece aquí como una culminación
filosófica, como lo esencialmente vivo, que no se agota con la sola
existencia del hombre. La formación-hombre no ha existido siempre y el
hombre no es el tema más antiguo como un sujeto positivo y limítrofe,
"hombre-medida", "hombre-límite", "no de las cosas; sino del poder".
Su adopción en nuestra problemática personalidad criminal es
importante para mostrar que este descubrimiento ha seguido una
cuádruple orientación y que esto es, en realidad, todo lo que el hombre
posee, todo lo que él ha significado. El inicio de este descubrimiento
data del siglo XIX, con evidente mérito de filósofos como Descartes, La-
Mettrie, Nietzsche, etc.
Primero el hombre se descubrió como sujeto de valor (Marx). Es decir,
mercancía. Al considerar la esencia del trabajo, (el tiempo de los
hombres ajustados al aparato de producción), el tiempo llevado al
mercado, el salario, el [Link], etc., quedaron claras cuestiones
vitales, que sin Marx no nos hubiésemos acercado a una verdadera
comprensión del hombre. Por ejemplo, en el caso del delincuente, en la
actual sociedad, vemos como éste no representa una grave
consecuencia económica, menos aún, un peligro político. Para Marx, el
hombre produce la realidad económica y también social. El sujeto de
placer, en el hombre es un descubrimiento que corresponde a Freud.
Este Copérnico de la psicología fue el asidero para que entendiéramos
que el crimen o las "tendencias criminales", es algo menos que una
simple noción. Y Lacan tenía razón cuando advertía que "hablar de
exceso de líbido es una fórmula vacía de sentido...""El Crimen es como
una relación de las figuras del destino".Creo que no sería difícil creer
que el instinto( esa "irrebatible animalidad) en que tanto insistió Freud,
no se desborda jamás, y por tanto la naturaleza criminal humana, no
existe, no es más que un mito. El hombre freudiano desea la vida; pero
la sociedad se lo impide, de alguna manera. De la mejor sociología y
filosofía del psicoanálisis, escritas por Fromm y Marcuse, esa es la idea
que nos merece el concepto de placer en relación con la personalidad y
criminalidad. El tema del placer se inscribe en la esfera de la
sexualidad, y aunque Freud descubrió todas las parafilias, al nivel del
impulso sexual, la gran masa humana le asiste la peor crisis sexual de
todos los tiempos. Ellos han confundido lo indecente y lo erótico con lo
sexual, al grado, que podemos decir, el sexo está libre; pero la
personalidad sexual está amarrada. Hoy día son muchos los crímenes
que atacan la sexualidad o se comenten por razones de trastornos
sexuales.
La tercera forma de descubrimiento del hombre se da en el sentido del
poder. Nietzsche tiene ese mérito y justamente de él podemos
considerar al poder mismo como un discurso. "Tendrían que llegar los
años sesenta de nuestro siglo para que algunos especialistas franceses
echaran de ver que la mente de Nietzsche era, para empezar,
lingüística, esto es consciente de que toda mente funciona, solo
precisamente y en forma de lenguaje..."De este profundo Nietzsche, el
derecho penal es un discurso que funciona mal, y su materia concierne
a localizaciones y normalizaciones de individuos, cuyas emanaciones de
poder indican una aplicación de fuerza. La obra de Nietzsche está llena
de sentencias que persiguen humillar al hombre débil, mentiroso y
enfermo, "multiplicar las versiones de la muerte de Dios". Su teoría del
Superhombre se ha entendido mal; pero no del todo.
Finalmente, podremos tratar de un último descubrimiento del hombre;
es el surgimiento del sujeto criminal (Michel Foucault). Su presencia en
este tema es una razón emergente; equivale al hombre disciplinario ,
en los tres dominios antes expuesto.
De una sociedad que dice funcionar "normal", que finje castigar para
curar o rehabilitar, una sociedad que ha convenido en encerrar y vigilar
a los individuos, (la nueva forma de esclavitud, de apoderamiento de
los cuerpos, que no resulta ni violenta ni costosa). El fundamento de
que parte Foucault es que las personas se obtienen, se hacen dóciles,
dúctiles. En lo que atañe a los delincuentes penales, el encierro funciona
no con el fin de excluirlos o aislarlos; sino de fijar su rol de
delincuentes.
Las prisiones no resisten ningún tipo de análisis, y la detención penal
crea una condición "contra-natura". No hay, pues,"una naturaleza
criminal; sino unos juegos de fuerza que según la clase a la que
pertenecen los individuos los condicionan al poder o a la prisión". Y su
mayor verdad, que el castigo de prisión está destinado para algunos;
pero que recae en otros, y esto si que es un verdadero peligro.
He olvidado acotar la relación crimen-criminal, de golpe he pensado qué
quiso decir Foucault, mi maestro, cuando dijo:"sin duda el crimen no
existe; pero hay crímenes"...quizás los criminales no tengan realidad
sociológica, y ese es el problema.
PSICOLOGÍA FORENSE
SOBRE LAS CAUSAS DE LA CONDUCTA
CRIMINAL
Angie Vázquez Psicóloga Clínica, M.S. * Catedrática Asociada Departamento de
Psicología
Introducción
Existen muchas causas para la conducta humana en toda su
diversidad, y lo mismo aplica específicamente a la conducta criminal. El
incremento de la violencia a nivel global, así como de los delitos y
actos criminales, recibe ya atención prioritaria. Es así como la
Convención Anual de Psiquiatría, APA ( American Psiquiatric
Association), realizada en Pennsilvania en el 2002 estudió la relación
de los trastornos mentales con la violencia y la conducta agresiva.
Otras profesiones, gobiernos, países y organizaciones, como la
Organización Mundial de la Salud se han visto obligados a atender
urgentemente el fenómeno dado su amenazante y constante
incremento. En Puerto Rico, ya desde el 1983 se había celebrado
el Primer Congreso sobre la Criminalidad en el Colegio de
Abogados auspiciado por el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). En
este ensayo quiero resumir estudios e identificar variables de causa-
etiología- desde las perspectivas biológicas, sociológicas y psicológicas.
NO pretendo ser exhaustiva proveyendo profundidad de análisis sino
limitarme a identificar en un solo ensayo algunas de las principales
variables asociadas con la conducta criminal.
Causas Biológicas
Estamos en un momento histórico crucial donde la nueva tecnología
investigativa habrá de ayudar a entender mejor - con evidencia clara y
contundente- el verdadero espectro de posibilidades en variables de
índole biológica, orgánica, congénitas o heredadas. (Tome por ejemplo
el Proyecto del Genoma Humano).
No creo que la biología pueda darnos la explicación total a la conducta
criminal, pero igualmente creo que es mandatorio que todo profesional
del campo de las Ciencias Sociales se actualice en estos nuevos
descubrimientos e hipótesis, por cuanto es objetivo y competente
reconocer aquellas condiciones fisiológicas, neurológicas, cromosómicas
y anatómicas que puedan determinar algunos de los muchos casos de
conducta criminal.
La gran cantidad de estudios para explicar la criminalidad en la
perspectiva biológica no es un evento, moda o patrón nuevo. No
obstante, hoy día las investigaciones giran explorando nuevas, o
más específicas, variables que incluyen una variedad enorme de
factores físicos tales como los niveles alterados de serotonina (
perspectiva bioquímica; desbalances químicos), alteraciones en el
lóbulo frontal, ADD (desorden de déficit de atención), niveles altos
de testosterona combinados con niveles bajos de serotonina,
niveles bajos de colesterol, el efecto en general de los
andrógenos, el efecto de diversas drogas auto-inducidas
(ingeridas), los efectos de las dietas (enfoque nutricional), alteraciones
por cobre y zinc, el efecto de traumas y accidentes, el efecto de
traumas en guerras o eventos de estrés en desastres naturales
(síndrome post-traumático), el efecto de la contaminación ambiental y
las toxinas, hiperactividad, problemas cognitivos, el efecto del
tabaquismo en la madre sobre los hijos/ as, efecto del ácido úrico, la
predisposición genética, y la relación entre estados emocionales
alterados (depresión y ansiedad) y la conducta criminal, entre muchos
otros.
A continuación presento un breve resumen de algunos de los muchos
estudios que están siendo realizados en esta área de estudio en la
relación entre factores orgánicos y conducta criminal.
En cuanto a trastornos bioquímicos: Serotonina ( Serotina) Richard
Wurtman (1), ha encontrado que dietas de alto carbohidratos y bajas
proteínas afectan los niveles normales de la serotonina,
neurotransmisor natural que cuando está en niveles alterados o
anormales tiene efectos cerebrales asociados con tendencias suicidas,
agresión y violencia, alcoholismo y conducta impulsiva. Las funciones
normales de la serotonina son la regulación de la excitación, los
estados de ánimo, la actividad sexual, la agresión y el control de los
impulsos. Algunos estudios asocian niveles bajos de serotonina con la
conducta violenta-aberrante. Jeffrey Halperin (2) comparó varones
agresivos con no agresivos, ambos con diagnósticos de ADD (déficit
de atención) combinado con diagnósticos de hiperactividad. Se les
administró la droga fenfluramina, que provoca respuestas en el
sistema serotonergénico. Los resultados mostraron cambios
positivos en los niños agresivos al bajarle los niveles de
serotonina. Matti Virkkunen (3) cree haber identificado variaciones
genéticas específicas que predisponen algunos individuos hacia la
conducta suicida. Tomando casos de jóvenes ofensores violentos,
descubrió que una variante del gene THP (tryptophan hydroxylase)
cuyos códigos producen una enzima necesaria para la biosíntesis
de la serotonina, estaba asociada fuertemente con los intentos
suicidas irrespectivo a si los jóvenes eran, o no, impulsivos. Un
segundo estudio demostró que bajos niveles del metabolito 5-
HIAA (localizado en el líquido cerebro espinal) están asociados con
pobre control de la conducta impulsiva (sobre todo en alcohólicos). Por
último, estudios en monos consistentemente demuestran altos niveles
de agresividad cuando los niveles de serotonina son bajos. (4)
Condiciones Congénitas: Síndrome fetal alcohólico Estudios realizados
por Ann Streissguth (5) encuentran que el 6.2% de los adolescentes y
adultos que muestran niveles significativos de conducta maladaptativa
nacieron bajo condiciones de Síndrome Fetal Alcohólico. Esta conducta
evidenciada incluye impulsividad, falta de consideración con los demás,
mentir, engañar, robar, y adicción al Alcohol o drogas. También
mostraron dificultad de vivir independientes a los padres, pobre juicio
social y dificultades en conducta sexual, soledad y depresión. No
obstante, aunque siempre se ha pensado que el alcoholismo de la
madre es lo que más afecta, también se han comenzado estudios
sobre el papel del alcoholismo en el padre. Estudios realizados por
Theodore Cicero (6) encuentran que los hijos de hombres alcohólicos
tienden a mostrar problemas de conducta y problemas en las destrezas
intelectuales. Cicero sugiere que esto está directamente relacionado con
el efecto del alcohol sobre los espermatozoides o las gónadas. Cicero
dice que los hijos varones de padres alcohólicos tienden a dar pobres
ejecuciones en los "tests" de aprendizaje y destrezas espaciales.
También demuestran tener niveles más bajos de testosterona y beta-
endorfinas. Las hijas (hembras) muestran niveles hormonales alterados
en hormonas relacionadas a tensión reaccionando de forma distinta a
situaciones de estrés a las féminas que no tienen el factor de padres
alcohólicos.
El efecto de golpes-traumas y alteraciones del lóbulo frontal Alan
Rosembaum (7) realizó un estudio en los que descubre que los traumas
cerebrales anteceden cambios de conducta predisponiendo hacia un
incremento en violencia. Muchas de estas lesiones fueron adquiridas en
la infancia tanto bajo juegos como en accidentes o producto de maltrato
infantil. Su estudio fue realizado con 53 hombres que golpeaban a sus
esposas, 45 hombres no-violentos y felizmente casados, y 32 hombres
no-violentos pero infelizmente casados. 50% de los agresores habían
sufrido algún tipo de lesión en la cabeza previo a sus patrones de
violencia doméstica.
De otra parte, Antonio Damasio (8) sugiere que daños al lóbulo frontal
a nivel de la corteza cerebral puede evitar que la persona pueda
formarse evaluaciones de valor positivo o negativo al crear imágenes y
representaciones sobre los resultados, repercusiones y consecuencias
futuras de acciones al presente creando las bases de ciertas conductas
sociopáticas. Estudios de Antoine Bechara (9) confirman la correlación
entre lesiones de la corteza en el lóbulo frontal y conductas peligrosas
tales como "hacer daño solo por divertirse".
Estudios con PET (tomografía de emisiones positrónicas; mide el insumo
de glucosa al cerebro) realizados por Adrian Raine (10) demuestran
que niveles bajo de glucosa a la corteza pre-frontal son frecuentes en
los asesinos (sus estudios son preliminares; la muestra fue de 22
asesinos confesos con 22 no-asesinos de control) Bajos niveles de
glucosa están asociados con perdida de auto-control, impulsividad, falta
de tacto, incapacidad de modificar o inhibir conducta, pobre juicio
social. Los autores de este estudio plantean que esta condición orgánica
debe interactuar con condiciones negativas del ambiente para que la
persona entonces cree un estilo de vida y personalidad
delincuente y violento de forma más o menos permanente.
Efectos de Medicamentos-Drogas
Medicamentos legalmente recetados por médicos como parte de
tratamiento a condiciones como epilepsia pueden tener efectos
negativos aumentando la irritabilidad, la actividad y el desajuste
emocional. Tal es el caso de medicinas como Mysoline que es recetada
como anticonvulsivo. (11)
Efectos Nutricionales
Katherine y Kenneth Rowe (12) estudiaron grupos de niños
diagnosticados con hiperactividad. Los padres les daban alimentos con
colorantes como parte de sus dietas regulares. El estudio consistió en
una dieta con el colorante Amarillo #5 y placebos para el grupo control.
El reporte de los padres y observadores fue que se manifestó un
incremento en conductas de llanto frecuente, rabietas, irritabilidad,
inquietud, dificultad de conciliar el sueño, pérdida de control, y
expresiones de infelicidad. Muchas de estas conductas son precisamente
las que les crean problemas de ajuste escolar limitando su aprendizaje
e integración a las reglas del salón de clases.
Trastornos hormonales
Ante el hecho obvio de que el hombre tiende a mostrarse más
agresivo que las mujeres, las hormonas masculinas - la testosterona-
ha sido objeto de estudio en la conducta violenta. James Dabbs (13)
estudió 4,4462 sujetos masculinos encontrando una alta incidencia y
correlación entre delincuencia, abuso de drogas tendencias hacia los
excesos y riesgos en aquellos que tenían niveles más altos de lo normal
y aceptable en la testosterona. En las cárceles encontró que aquellos
convictos de crímenes más violentos fueron los que más altos niveles de
testosterona reportaron. También encontró en los estudios de saliva de
692 convictos por crímenes sexuales que estos tenían el nivel más alto
entre todos.
Alteraciones en conducta por Hiperactividad Orgánica Rachel Gittelman
(14) sostiene que varones hiperactivos muestran una tendencia alta
de riesgo a entrar en conducta antisocial en la adolescencia. Esta
tendencia es cuatro veces mayor a la de jóvenes que no son
hiperactivos, y parecen tener historiales de más incidentes de arrestos,
robos en la escuela, expulsión, felonías, etc. 25% de los participantes
en el estudio habían sido institucionalizados por conducta antisocial.
Daño Cerebral
Estudios demuestran que daños cerebrales son la regla entre asesinos
y no la excepción. Pamela Blake (15) estudió 31 asesinos con ayuda de
la tecnología médica de los EEG's, MIR's y CT SCANS y con pruebas
psiconeurológicas. Estos habían sido acusados de ser miembros de
gangas, o violadores, rateros, asesinos seriales, asesinos en masa, y
dos habían asesinado hijos. En 20 de estos casos se pudo establecer
diagnósticos neurológicos claros. 5 casos demostraron efectos de
síndrome fetal alcohólico, 9 casos mostraron retardo mental, 1 caso
tenía perlesía cerebral, 1 caso tenía hipotiroidismo, un caso tenía
psicósis leve, un caso tenía nicroadenoma en la pituitaria con
acromegalia y retardo mental fronterizo, otro tenía hidrocefálea, tres
mostraron epilepsia, tres lesiones cerebrales y dos demencia inducida
por alcohol. Algunos mostraron combinaciones. 64.5% mostraron
anormalidades en el lóbulo frontal y 29% parecían tener defectos en
lóbulo temporal. 19 sujetos mostraron atrofia o cambios en la material
blanca del cerebro. El 83.8% de los sujetos mostraron abuso en sus
infancias, y 32.3% habían sido abusados sexualmente.
Intoxicaciones y Contaminación Ambiental
Es de reciente interés el estudio del efecto de diversas fuentes de
toxicidad sobre la humanidad. Un estudio formal sobre el efecto del
plomo indica que produce alteraciones en la conducta hacia la violencia
y la conducta antisocial. En este estudio, Herbert Needleman (16) 212
varones de escuela pública en pittsburgh, entre las edades de 7-11,
fueron evaluados en cuanto a la concentración de plomo en sus huesos
mediante pruebas de rayos X's fluorescentes. El plomo es acumulado a
través de los años por diversas fuentes que incluyen la exposición a
pinturas, y se observó que con el pasar de los años, según aumentaba
la cantidad acumulada de plomo aumentaban los reportes de
agresividad, delincuencia, quejas somáticas, depresión, ansiedad,
problemas sociales, deficit de atención entre otras. Aunque los autores
creen que hay factores del ambiente social que contribuyen a estas
conductas, enfatizan en la importancia de prevenir la toxicidad cerebral
por plomo.
Condiciones y Trastornos Mentales
Diversos estudios (17) confirman que la presencia de trastornos de
salud mental incrementa la conducta violenta y antisocial. Estudios en
Dinamarca identificaron en 324,401 personas que aquellos que tenían
historial de hospitalizaciones psiquiátricas tenían más probabilidad de
ser convictos por ofensas criminales (tanto en hombres como en
mujeres) en una proporción de 3-11 veces más que aquellos que no
tenían historial psiquiátrico. La esquizofrenia, específicamente,
aumenta la probabilidad en 8% en hombres y en 6.5 en mujeres.
El desorden de personalidad antisocial aumenta la probabilidad en
10% en hombres y 50 en mujeres de conducta homicida. Estudios
en EU demuestran que el 80% de los convictos cumpliendo carcel
tienen historial psiquiátrico, con historial de abuso de sustancias y
conducta antisocial dependiente.
Nota Final: Este resumen no agota las posibilidades. Existen muchos
otras investigaciones sobre diversos factores biológicos adicionales que
pueden ser leídos en la página de "Crime Time" la cual puede accesar
en la siguiente dirección: [Link]
Bases Sociológicas
Así como desde la biología y la genética podemos explicar las causas
de la conducta criminal como aquella que es causada por factores de
herencia, anormalidades, influencias de toxicidad, anormalidades
producidas por golpes, lesiones y traumas craneales, o por instintos de
la especie animal, podemos analizar las causas (etiología) desde las
Ciencias Sociales: desde la Sociología y la Psicología.
La criminalidad legal se define operacionalmente de acuerdo a los
estatutos del Código Penal de Puerto Rico. Esta es la guía de referencia
al orden público social que ayuda a identificar cuales conductas son
inaceptables por tanto se formulan en normas y leyes, donde la
violación de cualquiera de las reglas conlleva penas y culpas. Todo
Código, en este caso el Penal, es producto de unos acuerdos histórico-
sociales. Son producto humano y constituyen la solución
propuesta para buscar, perpetuar y garantizar un cierto orden
social. Desde tiempos inmemorables los filósofos llamaron a estos
acuerdos el "contrato social". No obstante, en todo grupo social y en
toda época histórica hemos confrontado la realidad de individuos que
han mostrado serias dificultades de ajuste, acatamiento o adaptación a
las reglas; o sea, que alguna forma de violación, o crimen, siempre ha
estado presente.
Algunas formas de no-acatamiento no son necesariamente crímenes,
sino el embrión de cambios sociales necesarios ante la
insuficiencia del sistema prevaleciente en un momento dado. Por
tanto, preferimos enfocar en el crimen cuando representa peligro
hacia los demás, y no persigue como objetivo favorecer o crear
condiciones para cambios sociales al colectivo, sino resolver
problemáticas, necesidades o intereses individuales. Algunas teorías
sociológicas establecen las causas de la criminalidad en diversos
procesos o factores de la estructura social:
Dr. Walker
La pobreza, la participación desigual en los recursos económicos
existentes, contribuye a alienar y perjudicar a las personas que
pertenecen a las clases sociales bajas. Plantea Walker que la persona
pobre está sobre-expuesta a limitaciones y frustraciones que les hacen
reaccionar de tres formas: (a) tratar de lograr las metas y aspiraciones
aprendidas socialmente usando medios desviados e ilegítimos, por
ejemplo, con la venta de drogas; (2) puede reaccionar agresivamente
ante la frustración de sus metas no logradas, ejemplo,
desahogando su coraje en vandalismo; (3) se adaptan a su
pobreza con resignación, fatalismo, pasividad, falta de fe hacia su
futuro, falta de confianza, entre otras cosas; por ejemplo, viendo el
delito pero no haciendo nada por detenerlo.
Dra. Madeline Román
Plantea que el crimen es un problema de la estructura social. El estado
criminaliza los actos de la población con una lamentable tendencia a
hacerlo en mayor proporción con los sectores en pobreza. Las
definiciones del delito son instrumentos normativos que favorecen a los
controles e intereses de las clases dominantes. Cree que los gobiernos
han usado estrategias de corte mecanicistas en el manejo de la
criminalidad, que en vez de prevenir lo que muchas veces hacen es
estereotipar aún más las comunidades pobres. (ejemplos: los proyectos
comunales) Denuncia Román que la única respuesta ha sido aumentar
el sistema de control represivo (más cárceles, más delitos, etc) en vez
de bajar y prevenir la conducta y sus causas. De otra parte, señala que
el sistema de justicia criminal ha sido demasiando complejo, grande,
lento, inoperante y hasta injusto en sus sistemas de manejo y
aplicación de castigos. La Dra. Román cree que la presencia de un
estado asistencial, la desmoralización de la gente, la falta de una
distribución apropiada de los recursos contribuyen a perpetuar la
hostilidad, los conflictos y la desigualdad que en algunos individuos
puede provocar conducta antisocial como la única vía de salida.
Dr. Ryan
Cree que existe una tradición de "culpabilizar a la víctima", que consiste
en atribuir responsabilidades a la pobreza y/o las minorías raciales y
nacionales, sin plantearse un análisis ni alternativas de cambios sobre
las condiciones que crearon las mismas. Cree que la política
gubernamental de ofrecer justicia como un favor humanitario ( estado
benefactor) y no como un derecho humano ha contribuido a cargar
negativamente la justicia social. Critica que la función de los
profesionales se ha limitado a la de identificar la víctima como ofensor
y no la de prevenir las situaciones/ condiciones que estimulan el
conflicto. La culpabilización de la víctima tiende a afectar doblemente a
los individuos en condiciones de pobreza, ignorando la violencia
institucional y confinándola falsamente a solo ciertos sectores.
Prof. Ruth Silva de Bonilla
Considera que parte del problema de la criminalidad es que muestra
una tendencia de dejar fuera de su definición los crímenes de los
poderosos. La población clase media y pobre ve como pasan impunes
delitos cometidos por gente en clases económicas altas, como las
medidas punitivas son más severas con el pobre y demasiado laxas con
el rico, y esta desigualdad en la administración y aplicación de las
leyes crea descontento y hostilidad. En estas posturas reseñadas hasta
aquí existe un elemento común: los/ as autores /as piensan que el
delito ocurre porque la sociedad permite, mantiene o fomenta ciertas
condiciones de desigualdad al acceso o garantía de satisfacciones
mínimas básicas entre los individuos que componen la sociedad, y
permite y legitima, de esta forma, la carencia de recursos, dejándoles a
estos individuos la posibilidad de optar por estrategias ilegales para
conseguir la satisfacción de sus necesidades. Otras posturas culpabilizan
a patrones y actitudes modernos como el consumerismo. El antropólogo
social puertorriqueño, Dr. Seda Bonilla, plantea que los valores han
sido sustituidos -de aquellos del bien común y del crecimiento del
ser por aquellos que tienen que ver con lo que se tiene
materialmente-. Es su planteamiento que hemos cambiado la
cultura del ser por la cultura del tener. Este cambio ha hecho que
la obtención de valores materiales se convierta en una meta
superior a otras como la honradez, la sencillez, la humildad, entre
otras.
La tendencia hacia el urbanismo, con sus consecuentes variables como
hacinamiento, individualismo, industrialización no-planificada, el
centralismo, ha sido una de las consecuencias de la transformación
social y económica del país. Según la postura de la psicóloga Victoria
Muñoz Mendoza, el crecimiento desmedido poblacional en la zona
urbana, particularmente la Zona Metropolitana, creó zonificaciones que
dejaron sin núcleos tradicionales a estas áreas ( las plazas, los
parques, etc), creando núcleos de urbanizaciones inconexas, haciendo
que se pierda el espacio público de compartir social. Los mecanismos
tradicionales de las comunidades rurales o de menor población se
pierden en estos centros de masa. Entre los fenómenos que
incrementan urbanamente está la comisión del delito y la dificultad de
identificar a los delincuentes.
Los factores del conflicto social son otra forma de identificar causas de
la criminalidad desde la perspectiva sociológica. Podemos observar
como los elementos estructurales y funcionales de todo sistema social
tienen tendencia a integrarse por consenso social lo que lleva a la
consecución de un orden social. La dinámica misma de la sociedad y la
cultura provocan tensiones que se expresan en diversos conflictos
sociales. La historia de la humanidad es la historia de la confrontación
de intereses entre los diversos grupos que han existido creando
diversos tipos de conflicto por presión poblacional, por estratificación
social, por control del poder o por escasez de recursos. Los efectos que
provocan los conflictos como guerras, revoluciones, o anomía social son
parte de lo que puede incrementar violencia y en otros casos crímenes.
El conflicto social a veces es manejado con violencia y actos delictivos
como forma de resolver los problemas interpersonales. Randall Collins
desarrolla una teoría del conflicto social que se resume como sigue: las
personas son intrínsecamente sociables, pero tambien estan
predispuestas al conflicto en sus relaciones sociales puesto que el
conflicto suele producirse a nivel de las relaciones sociales porque
una o muchas personas tienen siempre la posibilidad de utilizar la
coerción violenta en su interacción. Collins creía que las personas
buscan maximizar su estatus subjetivo y que su capacidad para hacerlo
depende de los recursos que tengan. Cree que las personas persiguen
su propio interés; así, los conflictos son posibles por que los conjunto
de intereses pueden ser radicalmente opuestos.
Tres puntos son importantes en su teoría: En (1) primer lugar creía que
la teoría del conflicto debía centrarse en la vida real mas que en las
formulaciones abstractas. Collins considera que las personas no son
totalmente racionales y reconoce que son vulnerables a impulsos
emocionales en sus esfuerzos por lograr la satisfacción. En (2) segundo
lugar creía que una teoría de la estratificación desde la `perspectiva del
conflicto debía examinar los factores materiales que influyen en la
interacción; (3) en tercer lugar Collins, afirmo que en una situación de
desigualdad, los grupos que controlan los recursos suelen intentar
explotar a los que los que carecen de ese control.
Perspectiva Psicológica
La Psicología mantiene un cuerpo de teorías y modelos que nos
permiten entender y visualizar la conducta criminal desde varias
perspectivas o Modelos que integran la biológica, la social y la
psicológica:
Como reacción orgánica:
Desde el modelo psicobiológico Plantea que las causas de la conducta
están en la herencia, en la genética, en daños congénitos ( ocurridos
durante el embarazo o en el parto), en exposición a ambientes de
contaminación ambiental, por defectos, mutaciones, anormalidades
físicas, accidentes, traumas fisiológicos o daño cerebral. Esta variables
fueron explicadas en detalle en la primera parte de este ensayo. Para
entender la conducta criminal desde una perspectiva orgánica debe
hacerse una evaluación clínica médica que pueda confirmar o descartar
la presencia de alguna de estas condiciones, antes de partir a
diagnosticarla como conducta de causas psicológicas. Si se confirma la
causa orgánica, la persona se considera enferma y no debería ser
tratada como un delincuente común ya que la raíz de su conducta
está determinada por impulsos y condiciones deterministas que
nada tendría que ver con sus capacidades mentales, su raciocinio,
o libre voluntad. Estas condiciones orgánicas le harían no
responsable de sus actos, por tanto podría cualificar para defensas tales
como GBMI ("guilty, but mentally ill"; culpable pero incompetente
mental)
Como reacción emocional:
Desde el modelo intrapsíquico (Freudiano) Plantea que las personas son
particularmente vulnerables en la primera infancia a traumas,
complejos, conflictos no resueltos que quedan archivados en el
inconsciente. Personas que sufren maltrato infantil, crianzas rígidas o
extremadamente laxas (sin estructura ni reglas parentales), relaciones
inadecuadas con los adultos, dificultades en la identificación sexual
correcta, tienden a desarrollar respuestas emocionales disfuncionales
mientras crecen. De no ser atendidas correctamente estas
experiencias negativas y ansiógenas permiten el desarrollo de
reacciones neuróticas, psicóticas en algunos extremos, que habrán
de manifestarse en la vida a partir de la adolescencia. Para
muchos freudianos la conducta antisocial es la base de la conducta
criminal, y para que esto ocurra la persona debe haber desarrollado una
personalidad antisocial. Esta a su vez es el resultado de los traumas
inconscientes que dominan la conducta adulta aunque la persona
desconozca- o no reconozca- las causas en su pasado. La persona que
comete delitos es una persona con un problema médico-psicológico. Se
considera enferma emocionalmente. Este modelo es el que sirve de
base para las defensas legales por locura, ya que no contempla
que la persona sea responsable de sus actos, y de serlo, no
concibe que la persona, por su enfermedad, tenga capacidad de
reconocer las implicaciones de la misma.
Como reacción aprendida:
Desde el modelo conductista Plantea que en principio todo en el ser
humano, menos los reflejos, es producto del aprendizaje, un proceso
acumulativo de cambios que ocurren en el organismo de acuerdo a la
experiencia, conductas que buscan un objetivo adaptativo dependiente
y relativo a los estímulos que se reciben del ambiente social
externo en el cual está insertada la persona. La personalidad y la
conducta es el conjunto de reacciones aprendidas por premiación
de acuerdo a las contingencias externas. Por tanto, en este
modelo, la conducta criminal es adquirida mediante aprendizaje si
resultara útil, adaptativo e instrumental hacia metas (que también son
aprendidas). Esta concepción es mecánica y plantea que el ser
humano, cuando comente delitos, lo hace como reflejo de lo que ha
aprendido en su ambiente social. En el sistema penal, la persona es
responsable de su conducta aprendida y debe ser sometida a los
procesos correspondientes de justicia.
Como reacción a la socialización: Aprendizaje Social: Desde la
perspectiva Psicosocial En este modelo se combinan dos
modelos(cognoscitivo y conductual) planteando que el ser humano
adquiere la conducta mediante un proceso de exposición,
moldeamiento e internalización de valores, actitudes, conductas y
normas (socialización primaria y secundaria). Se plantea que
puede ocurrir por imitación ( Bandura) en donde hay presentes tres
factores: a) un motivo que induzca al cambio, conciente o inconsciente;
b) un modelo que indique la dirección del cambio (quiero comportarme
como alguien que he visto); y c) una recompensa (si me comporto
como esa persona, lograré el mismo beneficio que él logró con esa
conducta). Otra forma de aprendizaje social es por aprendizaje
vicario, que consisten en aprender por las experiencias ajenas sin
tener que pasar directamente por la experiencia ( por ejemplo, lo que
vemos en la tv o en el cine) También puede aprenderse mediante las
necesidad por el equilibrio cognoscitivo. De estas tenemos tres teorías
predominantes: ( 1) teoría del equilibrio de Frtiz Heider; (2) teoría del
equilibrio cognitivo-afectivo de Rosemberg y Abelson; (3) teoría de la
disonancia cognoscitiva de Leon Festinger. En la primera se pierde el
equilibrio cuando alguna necesidad no está satisfecha y las relaciones
(condiciones) de vida no son positivas y en donde pertenecer a algún
grupo es importante por tanto "el enemigo de mi amigo es mi
enemigo". En la segunda, debe haber consistencia entre lo que se
piensa y lo que se siente tanto a nivel personal como en la
relación del individuo con los grupos. Si se quiere aquello que no te
permite satisfacer una necesidad, o si lo que te satisface no se quiere,
se crean condiciones de desequilibrio que hacen que la persona caiga
frecuentemente en contradicciones e inconsistencias. En la tercera, la
persona advierte que las creencias pueden chocar entre sí, y la
tendencia natural es a romper la incongruencia con carácter de
urgencia. Por ejemplo:
"cualquiera puede llegar a ser gobernador de PR". En los tres casos la
perdida de equilibrio, o consistencia, puede generar reacciones de
frustración e incongruencias que pueden inducir a la persona inclusive
hacia la violencia.
Conclusiones
En cada una de estas perspectivas encontramos que el grado de
responsabilidad sobre los actos humanos varía. En las biológicas y
freudianas, la persona que comete un delito bajo efectos de una
condición, o en un estado mental disfuncional, está muy enferma y no
puede enfrentar las consecuencias de sus acciones ni un proceso
judicial.
En cambio en las perspectivas conductistas y sociales la persona,
aunque reconocida como "víctima"de una ambiente en el que puede
haber estado expuesto a circunstancias negativas y deformativas, se
considera responsable de sus acciones.
CRIMINOLOGÍA Y POLÍTICA CRIMINAL
Psicología - Universidad Pontificia Bolivariana Master en Criminología - Instituto Vasco
de Criminología
La criminología es una ciencia necesariamente interdisciplinario que
tiene por objeto conocer las conductas antisociales y sus factores
contribuyentes con el fin de evitarlos y combatirlos, siendo su fin
primordial la prevención; es necesario que se tenga en cuenta que esta
ciencia tiene diferentes niveles de interpretación por lo que se
encuentran:
1. Nivel de Interpretación Conductual:
Este nivel hace referencia al estudio de un crimen específico como
conducta antisocial concreta realizada en un momento y lugar
determinado y de forma criminal particular, el hecho tiene principio,
desarrollo y fin y va en contra del bien común, es decir, que atenta
contra la estructura básica de la sociedad.
Para poder establecer una explicación completa de esta conducta se
hace imprescindible incluir dentro del estudio a la víctima y el papel
jugado por ésta en el hecho, lo que hace que este nivel de
interpretación adquiera importancia en el proceso.
2. Nivel de Interpretación Personal:
El centro del estudio es el criminal como sujeto individual, acá se hace
referencia al autor del crimen. El análisis del individuo busca generar un
diagnóstico, un pronóstico y una propuesta de tratamiento; es
importante aclarar que para el criminólogo es esencial que se tenga en
cuenta que el estudio debe centrarse más en lo que el sujeto es y no
en lo que ha hecho, sin embargo, no han de desconocerse sus acciones
como parte significativa del estudio de su personalidad; este nivel es
importante en la ejecución de sanciones.
3. Nivel de Interpretación General:
Enfoca su atención en el análisis de la criminalidad entendida como el
conjunto de conductas antisociales que se producen en un tiempo y
lugar determinado. El estudio global del fenómeno criminal es de gran
relevancia para la política criminal y a la hora de legislar.
De los tres niveles de interpretación, el análisis general de la
criminalidad alcanza gran importancia en cuanto permite conocer la
evolución de un determinado delito a través del tiempo, cuáles han sido
sus variaciones en ejecución, frecuencia, autores y víctimas, y todo esto
teniendo en cuenta las características socioeconómicas y culturales de
una época determinada. Así mismo, han de evaluarse los avances
tecnológicos que facilitan tanto la comisión de delitos como también la
lucha contra ellos, las estrategias adoptadas o implementadas por
gobiernos o autoridades con el fin de combatirlos, y examinar hasta
qué punto estas medidas han sido eficientes y eficaces en el logro
de ese objetivo.
Ahora bien, todo este estudio tiene como fin último servir de base a la
política criminal la cual no ha de ser simplemente una política
legisladora en el sentido de criminalizar o des criminalizar determinadas
conductas o aumentar las penas, o de política penitenciaria que se
limite al endurecimiento de la forma en que éstas con ejecutadas, una
verdadera política criminal o criminológica, debe tener como eje una
política social en la cual se vele por disminuir las diferencias y las
injusticias sociales que en gran parte son factores contribuyentes a la
comisión de delitos.
Así es como la educación es un elemento de prevención de gran
relevancia pues inculca valores éticos y morales, brinda
capacitación para que los individuos sean competentes en el
mercado laboral y así puedan de esta forma satisfacer sus
necesidades y las de los suyos; se sabe que la instrucción no es el
único aspecto comprometido en la erradicación de la criminalidad
pero permitirá en parte su disminución ya sea porque los individuos
no se inicien en la carrera criminal o evite que reincidan en su conducta.
Esta reacción institucional frente al delito ha de ser coherente y
razonada, no formulada para resolver problemas momentáneos sino
que las estrategias que se planteen tengan visión de futuro, es decir,
que con base en los estudios de criminalidad se tengan proyecciones
en cuanto a tipos de conductas antisociales, modos de operar, víctimas
potenciales y autores, lo cual permita adelantarse a su ejecución y
efectivamente se haga prevención.
Se habla de política social haciendo referencia a la generación de
cambios a nivel de estructuras sociales, políticas y mentales, estas
últimas de gran importancia en cuanto son la base para que se den
transformaciones en las otras estructuras.
Un avance importante que se está viviendo en Colombia es que la
sociedad ha dejado atrás esa actitud paternalista en la que desplaza
la solución de los conflictos a manos del Estado, y por el contrario
se está convirtiendo en parte activa, ya sea manifestando su
inconformismo por medio de actos de resistencia civil o porque ya
empieza a formar parte de la persecución, hasta donde tiene
alcance, de los diferentes delitos.
Por su parte, los entes del Estado también han entendido que requieren
de la acción conjunta con la comunidad y han ido generando
programas en los cuales se permite su participación ya sea
facilitando la forma de denunciar o implementando planes de
prevención. Así mismo, se han ido flexibilizando y humanizando el
contacto que tiene el ciudadano con las instituciones de manera que se
evite un segunda victimización y se genere confianza en las mismas.
Falta un largo camino para lograr la concientización de que la lucha
contra la criminalidad es cuestión de todos pero afortunadamente se
está dando poco a poco tanto por parte del Estado y sus instituciones,
como por parte de la población en general.
PERSONALIDAD PSICOPÁTICA
INTRODUCCIÓN
El objetivo de este tema es analizar con relativa profundidad dos relevantes
categorías descriptivas relacionadas estrechamente con la conducta violenta: la
psicopatía y la sociopatía. En el tema anterior ya se han expresado los elementos
clave y la ubicación de carácter general de estas dos grandes categorías. Ahora
es el momento de entrar más a fondo en ellas.
En la primera parte del tema se hace una introducción a la psicopatía, explicando
cuáles parecen ser los motivos de la atracción que ha ejercido esta categoría en
los psicólogos criminalistas. Entre otras cosas, se comenta cómo el "talento
natural" para la psicopatía no es una condición necesaria y suficiente para la
comisión de actos violentos y/o delictivos: tanto el héroe como el criminal
sanguinario parecen responder al mismo "talento natural" para la psicopatía. Esta
fascinación ha dado lugar a distintas explicaciones que se presentan
sumariamente en este introducción al estudio de la psicopatía.
En el trabajo aplicado, el diagnóstico y la intervención constituyen un proceso
continuo. Pero la intervención debe organizarse a partir de un buen diagnóstico
suficientemente operativo. Esta es una de las razones por las que se consideran
algunos elementos importantes del diagnóstico de la psicopatía, de modo que se
puedan definir áreas más concretas de esa amplia categoría diagnóstica –que
algunos prefieren no utilizar, pero que los investigadores siguen empleando por
las razones que se describen en este tema.
Seguidamente se exponen las principales explicaciones de la psicopatía y cuáles
son las evidencias que se han usado para su contrastación empírica. Estas
explicaciones son esencialmente de dos tipos. Por un lado, las que tienen un
carácter fundamentalmente conductual –caso de la teoría de la ausencia de temor
de Lykken o la teoría de Gray/Fowles. Por otro lado, las que suponen que la
psicopatía incluye algún tipo de trastorno físico en el cerebro –caso de la
explicación de Hare o la de Newman. Estas explicaciones y sus evidencias
empíricas se desarrollan con cierta profundidad, puesto que el psicólogo aplicado
no tiene muchas oportunidades en este sentido. Además, los esfuerzos de
investigación terminan decantando las aplicaciones prácticas de las que
posteriormente puede servirse el psicólogo criminalista en la práctica.
Finalmente, se presentan algunos parámetros básicos, tanto de carácter
descriptivo como explicativo, de la sociopatía. Mientras que una de las claves
principales de la psicopatía es una dificultad genotípica de temperamento, en el
caso de la sociopatía la clave parece estar en las pautas de crianza. Algunos
datos sociodemográficos tomados de las bases de datos de los Estados Unidos –
puesto que en nuestro país carecemos de ese tipo de datos—llevan a reflexionar
sobre cuáles pueden ser los motivos del aumento de los delitos –a partir del que
se infiere un aumento de la sociopatía en la sociedad moderna.
Este campo de aplicación psicológica es tan complejo que cualquier evidencia
empírica siempre es bienvenida. Sentar los programas de evaluación y de
intervención criminalista sobre sólidas bases, suele ser una garantía de que lo
que se hace, aunque no sea todo lo que cabría esperar, se hace a partir de una
comprensión adecuada de los fenómenos de interés.
PSICOPATÍA - Introducción a la Psicopatía.
Desde los orígenes de la psiquiatría, los profesionales han reconocido que hay
personas cuyo carácter antisocial no puede explicarse exclusivamente por un
trastorno emocional o mental, por motivaciones neuróticas o por una crianza
incompetente. El término psicopatía debería usarse para referirse a las personas
que han quebrado la cabeza de los psicólogos clínicos durante mucho tiempo, y
cuyo carácter antisocial parece resultado de un defecto o una aberración de ellos
mismos, no de un problema de crianza en sí.
El psicópata primario
Hervey Cleckley (1941, 1982) escribe La máscara de la cordura a partir de una
serie de casos reales que él mismo tuvo que tratar: personas de buena familia,
inteligentes y racionales, sanos de mente y cuerpo, pero con una florida conducta
antisocial. Estas personas no parecían afectadas por las consecuencias de sus
acciones.
Tal y como aparece presentado en los medios de comunicación, el
psicópata da una impresión de peligro y de aspecto demoníaco. Sin
embargo, esta imagen no es totalmente correcta. Al igual que el
sociópata no socializado, el psicópata se caracteriza por una falta de
consciencia y de habilidades empáticas. Pero a diferencia del sociópata,
el psicópata primario no ha desarrollado esta consciencia y esa empatía,
no por un problema de socialización, sino por alguna peculiaridad
psicológica inherente que le hace muy difícil de socializar. Gracias a
estas peculiaridades, el psicópata parece indiferente a que se le
castigue por sus acciones. En si misma, esta característica no es
perniciosa, pero al combinarse con apetitos perversos o con un
temperamento hostil y agresivo, esa ausencia de restricciones normales
puede dar lugar a un paquete explosivo y peligroso. Algunos ejemplos
son Ted Bundy, Gary Gilmore, Diane Downs, o Neville Heath. La mejor
recopilación de ejemplos de psicópatas se puede encontrar en la obra
de Robert Hare "Sin conciencia" (1993).
En marcado contraste con este carácter peligroso, una ilustración de por
qué a los psicólogos criminalistas parece fascinarles el psicópata es
Oscar Schindler (el de La Lista de Schindler). Según Lykken (1995)
algunos de sus biógrafos retratan a Schindler como oportunista, bon
vivant, mujeriego, manipulador, fracasado en los negocios legales, pero
con mucho éxito en los trapicheos que rodean una guerra. Siempre
según Lykken, la acción de Schindler de rescatar un gran número de
judíos se comprende mejor como un hombre de 35 años que se
enfrenta él solo al Tercer Reich. Cualquier "cerdo" podía matar gente en
las condiciones de ese momento. El reto estaba en rescatar personas,
especialmente judíos. Partes de la película de Spielberg no se
corresponden con el diagnóstico de la figura de Schindler como
psicópata primario, especialmente la escena final en la que Schindler
llora tras la liberación de sus trabajadores. Este constituye un buen
ejemplo de cómo un psicópata puede desplegar conductas pro-sociales
en determinadas situaciones –si es que este retrato de sus biógrafos
resulta acertado. Otros personajes de la historia que pueden ser
diagnosticados de psicópatas primarios son Lyndon Johnson, Winston Churchill o
el explorador británico Sir Richard Burton –se recomienda la excelente película
"Las Montañas de la Luna" en la que se recorre la historia de este explorador en
su descubrimiento del nacimiento del Nilo. Estos ejemplos demuestran que
estamos hablando de clases de actores no de un patrón de acciones. Los
psicópatas tienen un riesgo de realizar conductas criminales, pero no todos ellos
toman ese camino. Incluso los compañeros de un gemelo psicópata criminal no
tienen por qué seguir el mismo camino, a pesar de compartir todo su ADN y haber
compartido similares experiencias de crianza. La mención de Johnson, Churchill o
Burton puede ser sorprendente, pero todos ellos comenzaron su vida usando sus
propias reglas, siendo aventureros y poco convencionales. El talento, las
oportunidades, y una suerte planificada les permitieron alcanzar éxito y
autoestima usando métodos legítimos. Por tanto, constituyen también ejemplos de
psicópatas que acaban llevando una vida pro-social. Según Lykken (1995) no hay
nada "determinista" en nacer con el talento natural para la psicopatía.
Los criterios de Cleckley
Estos criterios se han usado mucho en el estudio de la psicopatía y han sido
incorporados en un instrumento psicométrico, el PCL –Psychopathy Check List—
de Robert Hare (1991). A diferencia de lo que sucede con el DSM IV, algunos de
estos criterios deben inferirse (p.e. "ausencia de remordimiento"), pero eso no
reduce sus garantías psicométricas. Lo que es más importante es que el PCL
identifica un grupo más homogéneo que el DSM IV, por lo que resulta más
operativo para el psicólogo criminalista.
Los 16 criterios de Cleckley son los siguientes :
1. Encanto superficial y buena inteligencia.
2. Ausencia de delirios y otros signos de pensamiento irracional.
3. Ausencia de nerviosismo y otros signos neuróticos.
4. Poca fiabilidad.
5. Mentirosos.
6. Carencia de remordimiento o vergüenza.
7. Conducta antisocial inadecuadamente motivada.
8. Falta de juicio y problemas para aprender de la experiencia.
9. Egocentrismo patológico e incapacidad para el afecto.
10. Pobreza general de reacciones afectivas.
11. Pérdida específica de insight –darse cuenta de.
12. Falta de respuesta en las relaciones personales.
13. Conducta fantasiosa.
14. Raramente se suicidan.
15. Vida sexual impersonal.
16. Problemas para seguir un plan de vida.
Introducción a las explicaciones de la psicopatía primaria.
Cleckley. El psicópata carece del barniz afectivo que acompaña usualmente a la
experiencia, sus sensaciones emocionales están atenuadas de un modo
equivalente a la ceguera de colores que padecen los daltónicos. Cleckley estima
que los sentimientos morales deben ser aprendidos y que este proceso de
aprendizaje está reforzado por las emociones. Cuando estas emociones están
atenuadas, el desarrollo de la moralidad se complica mucho. Así, según Cleckley,
para el psicópata primario no son eficaces las experiencias normales de
socialización a causa de un defecto innato que él compara con la afasia
semántica (trastorno cerebral que supone elaborar frases semánticamente
correctas, pero sin reconocer con precisión qué se está diciendo).
Sin embargo, no está claro que el psicópata sea incapaz de mostrar emociones.
Claramente siente ira, satisfacción, placer, y autoestima. De otro modo no se
entendería por qué hace lo que hace.
Lykken. El psicópata primario se caracteriza por tener una experiencia atenuada,
no de todos los estados emocionales, sino de la ansiedad o el miedo. Los seres
humanos tenemos una tendencia innata a tener miedo de ciertos estímulos -falta
de apoyo, serpientes o arañas, extraños, fuego- y a asociar miedo a estímulos y
situaciones experimentadas con anterioridad junto a estímulos temidos de un
modo innato, incluyendo el dolor y el castigo. En igual medida que todas las
variables biológicas, el temor o lo que Lykken denomina el Cociente de Miedo
(FQ) innato, varia de persona a persona. Algunos individuos tienen un FQ muy
alto, y sólo en casos muy extremos se convertirán en delincuentes o sociópatas
adultos. Lykken sugiere que las personas en el otro extremo de este continuo
tienen un gran riesgo de convertirse en psicópatas primarios: puesto que la mayor
parte del proceso de socialización depende del castigo de la conducta antisocial, y
dado que el castigo funciona (cuando funciona) a través de la inhibición de los
impulsos, cuando la tentación vuelva a aparecer, gracias al temor a las
consecuencias, entonces una persona con poco temor será difícilmente
socializado por este camino. Difícilmente socializado no es equivalente a
imposible de socializar : ser menos temeroso que la persona media no es
necesariamente nocivo. Un chaval con un FQ muy bajo, pero cuyos padres han
tenido éxito en el proceso educativo, sería el compañero ideal en una situación de
tensión y peligro. En suma, para Lykken el psicópata y el héroe son las dos caras
de la misma moneda genética (la cara visible y la cara oculta).
Gray y Fowles. El BIS –Sistema de Inhibición Conductual—se activa por señales
asociadas con el temor o la ausencia frustrante de recompensa, y produce la
experiencia de ansiedad y la inhibición de la conducta en curso. El BIS organiza la
evitación pasiva, es decir, la inhibición de respuestas previamente castigadas. En
contraste, el BAS se activa por estímulos asociados a recompensa o con el
escape de situaciones de miedo o dolor. El BAS –Sistema de Activación
Conductual—organiza la conducta de aproximación y la evitación activa, es decir,
la conducta de escape frente a una amenaza. Según Gray y Fowles existen
notables diferencias individuales en la fuerza o reactividad del BIS ; las personas
con un BIS débil tendrán una horrenda evitación pasiva, poca ansiedad, y otras
características de la psicopatía primaria (esto es muy similar al FQ de Lykken).
Por otro lado, las personas con un BAS muy fuerte también tendrán una horrenda
evitación pasiva. Estas relaciones se presentan en la figura 4.3 a y b.
Así por ejemplo, Adán puede comer de la manzana que le ofrece Eva por dos
motivos : (a) si su BIS falla al intentar inhibir el movimiento del brazo hacia el fruto
prohibido o (b) si su BAS está tan activo que cuando se para la acción ya es
demasiado tarde. El primer caso representa la psicopatía primaria, mientras que
el segundo caso representa la psicopatía secundaria.
Hare. El cerebro del psicópata está menos lateralizado, sus funciones lingüísticas
están menos concentradas en el hemisferio izquierdo y las funciones emocionales
están menos localizadas en el hemisferio derecho. Según parece, existe
evidencia de distintos laboratorios de que esta tesis puede ser cierta. Existen
diferencias de lateralidad entre niños fáciles y difíciles de socializar. Sin embargo,
el impacto no parece especialmente significativo, es decir, hay muchos psicópatas
que están incluso mejor lateralizados que los no psicópatas.
Gorenstein y Newman. Algunos individuos sociopáticos parecen actuar
impulsivamente, sin pensar, sin darse tiempo para evaluar la situación, para
apreciar los riesgos, para prever las consecuencias, o incluso para anticipar como
se sentirán tras la acción cuando hay tiempo para evaluar el estado. Estos casos
parecen suponer una inadecuación biológica de ciertos mecanismos de control
inhibitorio Las lesiones en ciertas áreas cerebrales pueden dar lugar a una
reducción del control inhibitorio tanto en animales como en humanos. Estos
autores propusieron en 1980 una teoría de la psicopatía basada en los procesos
de desinhibición. Su lógica depende de las semejanzas entre las conductas de
aproximación y evitación de animales a los que se ha manipulado quirúrgicamente
(septum, hipocampo, y córtex frontal) y la conducta de psicópatas y personas
extremadamente extrovertidas.
Este modelo es la base del programa de investigación de Newman y sus colegas
en la Univ. de Wisconsin. En la misma medida que Hare, Newman propone que la
explicación de la psicopatía puede estar en un fallo de la arquitectura cerebral, en
contraste con las teorías de Lykken, Fowles o Gray para las que la diferencia
entre el psicópata y la persona normal estribaría en una diferencia de grado en
algún rasgo o proceso cerebral común.
Diagnóstico de la psicopatía.
Uno de los problemas básicos en el estudio de la psicopatía está en identificar
grupos relativamente homogéneos de personas. En caso contrario, nuestros
estudios serán escasamente útiles. Autores que han contribuido a este
diagnóstico son : Hare, Mergargee y Moffitt, y Blackburn.
La importancia del diagnóstico.
Los psicópatas pueden considerarse una categoría aparte o simplemente el
extremo de un continuo de variación. Una u otra manera de contemplar el
diagnóstico - categorial o dimensional, respectivamente - tiene su importancia.
Una manera de abordar el problema ha sido usar un criterio empírico,
es decir, estudiar personas clasificadas clínicamente y diseñar medidas
de auto-informe con ítems en los que se distinguen estos grupos de las
personas normales. La escala Pd del MMPI y la escala So del CPI son
ejemplos de este tipo de medidas de auto-informe. Sin embargo, las
puntuaciones son altas en ambas escalas en la mayor parte de los
reclusos, de modo que no distinguen psicópatas y sociópatas. Algunos
usuarios del MMPI sugieren que el psicópata tiene altas puntuaciones en
Pd (desviación psicopática) y en la escala Ma (escala 9 --masculinidad).
TABLA 4.1Ejemplos
de la Ejemplos de la subescala So
subescala Pd del MMPI del CPI
16. Estoy seguro de que la
vida es dura para mí
21. A veces he deseado
muchísimo abandonar el hogar.
36. Cuando era un muchacho hacía
32. Me cuesta bastante "novillos" bastantes veces.
concentrarme en una tarea o
trabajo. 93. Yo haría cualquier cosa por una
apuesta.
33. He tenido muy peculiares y 164. A menudo mis padres no han
extrañas experiencias. estado de acuerdo con el tipo de
amigos que he tenido.
35. Si los demás no la hubieran 170. A menudo actúo siguiendo los
tomado conmigo habría tenido impulsos del momento, sin pararme
más éxito. a pensarlo.
182. Prefiero pasarme sin algo que
94. Hago muchas cosas de las tener que pedir un favor.
que me arrepiento luego (Me 214. En el colegio, algunas veces fui
arrepiento de más cosas o con enviado al director a causa de mis
más frecuencia que otras travesuras.
personas). 257. A menudo me siento como si
hubiera hecho algo malo o perverso.
110. Alguien me la tiene jurada. 327. Me resulta fácil "romper" con un
amigo.
244. Mi modo de hacer las cosas 338. Nunca me ha preocupado mi
tiende a ser mal interpretado por aspecto físico.
los demás. 386. Sé quién es el responsable
de muchos de mis problemas.
245. Mis padres y familiares
encuentran más defectos en
mí de los que debieran.
Los ítems de la escala So del CPI se refieren a problemas
interpersonales, resentimiento hacia la familia y la autoridad,
sensaciones de victimización y alienación, mal ajuste escolar y rebeldía.
La escala So es bastante útil para identificar al joven delincuente y para
predecir la futura conducta antisocial, así como el futuro adulto pro-
social. Usando 25 muestras distintas con un total de 10.000 sujetos, la
correlación de las puntuaciones de la escala So con el criterio
socializado-no socializado fue de 0,73 (Schalling, 1983). Sin embargo,
la escala So tampoco parece sensible a la diferencia entre psicópata y
sociópata.
Ejemplos de ítems de la subescala Ma del MMPIdel
MMPI
11. La gente debiera intentar comprender sus sueños y guiarse
por ellos o tomarlos como avisos.
22. A veces tengo accesos de risa y llanto que no puedo
controlar.
59. A menudo he recibido órdenes de alguien que no sabía
tanto como yo.
64. Algunas veces persisto en una cosa o tema hasta que los
demás pierden la paciencia conmigo.
73. Soy una persona importante.
134. A veces mi pensamiento ha ido más rápido y por delante
de mis palabras.
156. He tenido épocas durante las cuales he realizado
actividades que luego no recordaba haber hecho.
157. Creo que frecuentemente he sido castigado sin causa.
181. Cuando estoy aburrido me gusta promover algo excitante.
222. No me cuesta pedir ayuda a mis amigos, incluso aunque
no pueda devolverles el favor.
263. Sudo muy fácilmente, incluso en días fríos.
271. No culpo a aquel que se aprovecha de otro que se
expone a ello.
Uno de los métodos de diagnóstico más usual han sido las escalas de valoración
basadas en los criterios de Cleckley. Sin embargo, el nivel de precisión alcanzado
no es demasiado alto. En cualquier caso, Hare ha desarrollado una escala de
valoración de este tipo, el PCL, una escala de 20 ítems que se responde como No
(0), Puede ser (1), Si (2). Los ítems del PCL son los siguientes :
1. Locuacidad y encanto superficial.
2. Sentido grandioso de la propia valía.
3. Mentiras patológicas.
4. Mandón / manipulador.
5. Carencia de remordimiento o culpabilidad.
6. Afectividad superficial.
7. Insensible, falta de empatía.
8. No acepta la responsabilidad de sus acciones
9. Hambre de estímulo / se aburre con extrema facilidad.
10. Estilo de vida parasitario.
11. Fatal control de la conducta.
12. Problemas de conducta al comienzo de la vida.
13. Ausencia de objetivos realistas a largo plazo.
14. Impulsividad.
15. Irresponsabilidad.
16. Delincuencia juvenil.
17. Viola la libertad condicional.
18. Conducta sexual promiscua.
19. Muchas relaciones matrimoniales de corta duración.
20. Versatilidad criminal.
Los 8 primeros ítems se resumen en un factor, los 9 siguientes en otro factor, y
los 3 últimos en un tercer factor. Los ítems del factor 1 se relacionan de modo
estrecho con los criterios de Cleckley, y se puede obtener una alta puntuación en
ellos sin ser un delincuente. Este factor 1 correlaciona en mayor medida con los
síntomas del trastorno narcisista de la personalidad que con los del trastorno
antisocial de la personalidad. Los ítems del segundo factor se parecen más a los
criterios del DSM IV sobre el TAP.
Según Lykken, los ítems del factor 1 son indicadores de rasgos de personalidad,
mientras que los ítems de los factores 2 y 3 se refieren a conductas. La
correlación entre los dos primeros factores es de 0,5, de modo que una persona
puede tener puntuaciones dispares en ambos. Por otro lado, el factor 2 varia
inversamente con la inteligencia cristalizada (a mayor inteligencia cristalizada,
menor puntuación factorial en el factor 2), mientras que el factor 1 no se relaciona
con las medidas de inteligencia.
En el estudio de Patrick y col. (1993) el factor 1 del PCL (rasgos de personalidad)
correlacionaba con la respuesta inusual (ausencia de respuesta) de los
psicópatas a diapositivas aversivas, pero eso no pasaba con el factor 2
(conductas). Esto tiene sentido, dada la mayor capacidad predictiva demostrada
de los rasgos de personalidad. Los psicópatas primarios tendrán puntuaciones
altas en ambos factores, pero serán el único subgrupo con puntuaciones
especialmente altas en el factor 1.
Según Lykken , el PCL no es demasiado sensible. No puede ser usado como
único medio para distinguir el psicópata primario de otros delincuentes no
socializados. El PCL no permite identificar al psicópata socializado, aunque para
este propósito si puede ser útil el factor 1 del PCL.
La escala de evitación de daños (harmavoidance) del MPQ de Tellegen puede
mejorar la descripción hecha con los criterios de Cleckley o con el PCL. Si la
hipótesis del bajo temor es correcta, los psicópatas diagnosticados mediante los
criterios de Cleckley o el PCL-1 que además tienen un bajo nivel en las escalas
de evitación de daños, constituyen una de las mejores descripciones del
psicópata primario, mientras que los reclusos no psicópatas según el PCL-1 y con
un alto nivel en evitación de daños constituyen el mejor grupo de contraste.
Hay que tener cuidado para no confundir las escalas de ansiedad o neuroticismo
con las escalas de evitación de daños o de temerosidad.
Taxonomías de delincuentes criminales.
Quay (1977) ha usado métodos factoriales para identificar cuatro tipos de
delincuentes : psicópata no socializado, neurótico, socializado subculturalmente, e
incompetente-inmaduro. Los estudios taxonómicos de Megargee y Bohn (1979)
llegan a una consecuencia similar a la de Lykken –revisada extensamente en el
tema anterior: sociópatas (delincuentes subculturales), psicópatas, y neuróticos.
Megargee y Bohn (1979) encontraron 10 tipos de personalidad según el MMPI en
los que se podía encajar el 96% de los delincuentes –aquí sólo se describen 8 de
ellos:
Grupo Able (17%) : psicópata clásico, brillante, emprendedor, activo,
seguro de si mismo, no demasiado agresivo, pero no se preocupa de evitar
las interacciones hostiles, de buena familia, y con una gran probabilidad de
volver a ser arrestados.
Grupo Delta (10%) : muy similares al grupo Able, pero procedentes de
familias socialmente desviadas, agresivos y beligerantes, y con altas
probabilidades de ser arrestados tras ser puestos en libertad.
Grupos Charlie, How, y Júpiter : estos reclusos se incluyen en la categoría
sociopática. Son inquietos, y no se debería apostar por su puesta en
libertad condicional, sus familias suelen ser disfuncionales, y son más
reactivos al estrés que los psicópatas.
Grupo Baker : son delincuentes neuróticos.
Grupos Item y Easy : son psicológicamente normales (delincuentes
profesionales).
En gran medida, esta clasificación se corresponden con la taxonomía de Lykken
descrita en el tema 3.
Sería muy interesante averiguar las relaciones entre esta clasificación realizada
por Megargee y los factores del PCL. Sería bastante probable que una
combinación del PCL-1 y el Grupo Able constituyese un muy grupo experimental
compuesto por psicópatas primarios.
Ronald Blackburn (1975) ha usado también el MMPI para organizar los perfiles de
personalidad de los delincuentes :
Psicópatas primarios : poco socializados, impulsivos, agresivos, y con poca
ansiedad y culpabilidad. Equivalen al Grupo Able.
Psicópatas secundarios : ansiosos, deprimidos, y emocionales, así como
hostiles, agresivos, impulsivos, y poco socializados. Equivalen al grupo
How.
Sujetos normales, controlados y no neuróticos. Equivalen al Grupo Item.
Sujetos introvertidos, tímidos, y deprimidos, moderadamente hostiles, no
notablemente agresivos o impulsivos. Equivalen al Grupo George.
Los psicópatas primarios de Blackburn corresponden a los criterios de Cleckley,
junto con la agresividad. Sus psicópatas secundarios podrían ser equivalentes a
los sociópatas convencionales, personas con temperamento medio que carecen
de consciencia y sensaciones de empatía debido a fallos educativos, pero cuya
conducta les lleva a tener estrés. Aunque también podrían equivaler a los
psicópatas secundarios estudiados por Gray y Fowles. El grupo 3 podría equivaler
a los delincuentes oportunistas y a delincuentes profesionales. Este tipo de
ambigüedades se podrían corregir disponiendo de información sobre los
antecedentes familiares y el proceso de socialización característico del
delincuente.
Las diferencias que se pueden encontrar entre el análisis de Megargee y
Blackburn, se pueden atribuir a que han usado muestras más representativas o
más homogéneas respectivamente.
En cualquier caso, en la clasificación de los delincuentes puede estar pasando
algo parecido a lo que ha pasado con el diagnóstico del cáncer de pulmón :
únicamente cuando se han mejorado las técnicas de diagnóstico se ha llegado a
diferenciar el cáncer de pulmón de otro tipo de problemas. Las nuevas técnicas de
análisis se están comenzando a probar con sujetos delincuentes : un ejemplo es
el estudio de Harris y col. (1994).
En suma :
Las personas con altas puntuaciones en el PCL-1 y con bajas
puntuaciones en la escala So del CPI o en la escala de evitación de daños
del MPQ, pueden ser las mejores representantes de la psicopatía primaria.
Las personas con altas puntuaciones en el PCL-2, con puntuaciones
moderadas en el PCL-1, bajas puntuaciones en la escala So del CPI y
puntuaciones de medias a bajas en la escala de evitación de daños del
MPQ, pueden ser las mejores representantes de la psicopatía secundaria.
Por otro lado, sería buena idea pensar en desarrollar medidas
psicofisiológicas estandarizadas para el diagnóstico de la psicopatía
primaria.
La ausencia de temor: D. T. Lykken.
La razón más usual para hacer elecciones antisociales es la presencia de una
inhibición débil debido a una socialización inadecuada resultado de una crianza
incompetente. Mientras que la mayor parte de nosotros hacemos elecciones pro-
sociales, las personas con esta baja inhibición y escaso temor a las
consecuencias, realizan elecciones antisociales.
El psicópata primario elige realizar conductas antisociales a las primeras de
cambio, dada la débil presencia de miedo al castigo o de voz de la conciencia. Sin
embargo, lo que hace fascinante el estudio de la psicopatía primaria es que esta
debilidad no se puede predecir únicamente a partir de la incompetencia de los
padres. Algunos niños son más difíciles de socializar que otros y los psicópatas
primarios se sitúan en uno de estos extremos. Recordemos que la mayor parte de
los psicópatas descritos por Cleckley procedían de familias acomodadas con unos
hábitos de vida que potenciaban una crianza pro-social.
En igual medida que los demás mamíferos, los humanos estamos equipados con
la capacidad de experimentar miedo, un estado aversivo que produce arousal y
conductas de escape. Tenemos un repertorio de miedos innatos (la pérdida
repentina de apoyo, la oscuridad, los acantilados, ruidos inesperados, arañas,
serpientes, etc.) y también podemos aprender a temer estímulos y situaciones
asociados en el pasado a fuertes sensaciones de miedo y malestar. Adquirimos
nuevos temores mediante un proceso simple de condicionamiento pavloviano
(clásico), pero aprendemos a escapar del temor y a evitar estímulos que producen
temor a través del condicionamiento operante mediante el que la respuesta de
escape o evitación se ve recompensada o reforzada por la reducción del temor.
Como cualquier tipo de equipamiento biológico, estas tendencias relacionadas
con el temor varían de persona a persona. Algunos niños son tan temerosos que
apenas pueden adaptarse a su entorno. La tesis de Lykken es que los niños que
se sitúan en el otro lado del continuo tienden a convertirse en psicópatas
primarios.
Dos de los tres componentes de la socialización se pueden adquirir por completo
a través del refuerzo positivo. Tener afecto a los mentores y a los modelos pro-
sociales puede instigar las actitudes pro-sociales y los hábitos altruistas sin
necesidad de ser castigado o de tener miedo. Cualquier niño con talento y un
buen profesor descubrirá la satisfacción de desarrollar una destreza y de hacer un
buen trabajo. Pero en líneas generales aprendemos el tercer componente de la
socialización, es decir, a evitar las conductas antisociales y a inhibir los impulsos
prohibidos, mediante el castigo y el miedo condicionado que está detrás de ese
castigo. Según Lykken, todos los componentes del síndrome dibujado por las
categorías de Cleckley se pueden encontrar en un niño normal, pero poco
temeroso, que ha sido sometido a métodos de crianza basados en el castigo
como medio para desarrollar una consciencia y la inhibición de la conducta
antisocial.
La teoría de Lykken y los criterios de Cleckley.
La pregunta es : ¿puede un niño poco temeroso crecer según las características
propuestas por Cleckley ? Las teorías deben demostrar que son mejores que
otras teorías alternativas, de modo que hay que contrastar la teoría de Lykken con
las siguientes otras teorías : (a) bajo arousal y búsqueda de estímulos, (b) bajo
control del impulso, (c) retraso en el desarrollo del ego, (d) deficiente actividad de
la serotonina, y (e) escasa lateralización cerebral.
Criterio 1. Encanto superficial y buena inteligencia. Las personas que
habitualmente consideramos encantadoras no suelen ser tímidas, sino seguras de
sí mismas, espontáneas y vividoras. Una persona encantadora nos resulta muy
atractiva. Pensemos en las razones que podemos darnos para no haber sido más
encantadores durante la fiesta de la semana pasada : estuvimos tímidos,
demasiado racionales, temerosos de decir una tontería, temerosos de que nos
dejasen de lado, trabados de lengua, bastante inhibidos. Es decir, presentamos
síntomas de miedo social.
Por qué solemos ser mucho más "encantadores" en los guateques que en otras
situaciones. Según Lykken, la ingesta de alcohol libera los mecanismos de control
y nos hace menos temerosos socialmente.
La buena inteligencia no se refiere al CI. Significa que la conducta extraña de los
psicópatas no obedece a su estupidez y que esta persona mantiene intactas sus
competencias intelectuales en situaciones en las que el común de los mortales se
vienen abajo.
Criterio 2. Ausencia de delirios y otros signos de irracionalidad. La conducta
psicopática no se puede atribuir a un fallo mental. La psicopatía no es una
consecuencia de la psicosis o la baja inteligencia, aunque algunos psicópatas
pueden estar locos o ser estúpidos.
Criterio 3. Ausencia de nerviosismo y otras manifestaciones neuróticas (reacción
a estresores). Este criterio se relaciona de modo directo con la tesis de Lykken
sobre el bajo temor. Se refiere al estado de vulnerabilidad neurótica relacionada
con la supersensibilidad y la sobrestimulación. En ocasiones se podría interpretar
la conducta psicopática como una conducta nerviosa. Sin embargo, su reacción a
un determinado estresor será inferior a los sujetos normales. Por esta razón, el
psicópata se inclina por los retos, por vivir cerca del precipicio, por experimentar
más estrés. Por tanto, esta ausencia de nerviosismo debe interpretarse en las
situaciones. Aunque Gary Gilmore se mostró muy nervioso la mañana en que iba
a ser ejecutado, no deberíamos revisar nuestro diagnóstico por este hecho
puntual.
Criterio 4. Poca fiabilidad. ¿No seriamos menos fiables si no tuviésemos miedo,
sentimientos de vergüenza o de culpabilidad ? Algunos psicópatas pueden
comportarse de un modo muy fiable si están implicados en un tarea que les llena
de orgullo o les interesa de verdad.
Criterio 5. Mentirosos. Solemos decir la verdad por miedo a ser pillados, por
miedo a ser avergonzados, por miedo a sentirnos culpables. Sin embargo,
solemos decir alguna mentira piadosa cuando creemos que podemos dañar a otra
persona con la verdad. Pero diríamos muchas más mentiras si fuésemos poco
temerosos. Si tuviésemos menos miedo, probablemente viésemos el mundo como
una gran partida de mus.
Criterio 6. Ausencia de remordimiento. Un niño que no tiene miedo, que es
indiferente al castigo, también será indiferente a lo que otras personas piensan de
él y no tendrá sentimientos de culpa. Sin embargo, el psicópata no es indiferente
a la admiración de los demás ; esta es, según Lykken, una vía para socializar a
estos individuos.
El niño pequeño es un viajero vulnerable en un mundo de adultos que pueden
privar o castigar a su antojo. La manera de estar seguro en un mundo como este
consiste en comprender las reglas, en averiguar qué esperan y no esperan los
adultos, y especialmente qué les convierte en algo malo para uno mismo. La
intensidad con la que el niño hace estas cosas depende en buena medida de lo
temeroso que es, así como de los dividendos que produce seguir esas pautas. Si
el mundo del niño es impredictible, si los adultos que le rodean son
inconsistentes, entonces habrá problemas para que interiorice las actitudes que
deseamos instaurar en ellos.
Generalmente aprendemos a vernos a nosotros mismos como nos ven los otros,
a predecir la conducta de los demás, a sentirnos unidos a los otros, porque eso
nos da seguridad. Sin embargo, un niño que necesita en menor grado esa
seguridad, que es menos temeroso y aprehensivo, no aprenderá estas reglas con
tanta facilidad. Estos niños menos temerosos estarán menos inclinados a sentir
vergüenza o a interiorizar sensaciones de culpabilidad. Algunos niños poco
temerosos aprenden a predecir la conducta de los demás y a manipular la
conducta de los mayores.
Criterio 7. Conducta antisocial inadecuadamente motivada (ausencia de temor a
las consecuencias). La conducta antisocial suele suponer sucumbir a tentaciones
a las que la mayor parte de la gente se resiste por miedo a las consecuencias.
Pero la mayor parte de nosotros podemos sucumbir a ciertas tentaciones si
estamos adecuadamente motivados. "Inadecuadamente motivado" no es lo
mismo que "impulsivo".
Criterio 8. Fallos de juicio y problemas para aprender de la experiencia (no existe
evitación pasiva). Literalmente esto significaría que el psicópata no aprende nada
de nada. Sin embargo, el significado de esta categoría es que el psicópata no
deja de hacer la acción por la que ha sido castigado previamente.
Criterio 9. Egocentrismo patológico e incapacidad para el afecto. Una persona a la
que no le preocupa lo que otros piensen, no inclinado a empatizar con los demás,
que nunca se ha preocupado de educar a otras personas, que vive la vida como
una partida de mus, como un vino exquisito que hay que beber, es decir, una
persona no socializada, sería descrita fácilmente como egocéntrica.
La incapacidad para el afecto se refiere a necesitar, depender, o ser incapaz de
vivir sin los demás. Supongamos que somos encantadores, que todo nos trae sin
cuidado, fácilmente adaptables, y despreocupados de lo que pueda ocurrir
mañana, ¿serían iguales nuestras relaciones con los seres queridos? Sin
embargo, el psicópata tiene menos necesidad de los otros.
Una persona poco temerosa puede establecer relaciones estrechas incluso con
más facilidad que una persona algo inhibida. Si las relaciones de un niño poco
temeroso con sus padres funcionan bien y producen el placer que los animales
sociales sienten con la experiencia de proximidad, entonces el niño será
afectuoso y cariñoso, como un gato psicópata y un Bull Terrier. Por desgracia, no
es infrecuente que el niño poco temeroso tenga relaciones tormentosas con sus
allegados ; las nuevas amistades pueden ser más reforzantes que los familiares.
Aunque un psicópata puede sentirse orgulloso de su hijo, tendrá menos paciencia
que un padre normal, dado que la crianza exige empatía y algún temor (así como
alguna capacidad de sentir culpa), características de las que carece el psicópata.
El psicópata se volverá de espaldas en cuanto su hijo le de algún problema (cosa
que los hijos hacen con relativa frecuencia).
Probablemente, las personas poco temerosas pueden aprender a amar, a ser
tiernos y afectuosos, pero no estarán inclinados a sufrir la tiranía del amor. Si un
niño crece en una familia en la que se pueden tener mayores ventajas a través de
una conducta pro-social, entonces se convertirá en un adulto bien socializado,
independientemente de cuál sea su temperamento.
Criterio 10. Pobreza de reacciones emocionales. Divertirse exige un grado de
excitación, que casi todo el mundo siente al hacer el amor o encontrarse con un
grupo de viejos amigos, experiencias que no son tan estimulantes para el
psicópata. Ahora bien, un premio de lotería puede ser más excitante para él que
para nosotros, dado que nosotros comenzaremos a preocuparnos en cómo
invertir las ganancias, mientras que el psicópata no se preocupará en absoluto por
ese tipo de cosas.
Además, los psicópatas tienen muy pocos celos. Parece existir una relación entre
los celos y el temor, en el sentido de que las personas más temerosas parecen
más vulnerables a los celos. Sin embargo, de encontrar al cónyuge en flagrante
delito de infidelidad, la reacción del psicópata puede ser mucho más virulenta que
la del común de los mortales.
Criterio 11. Pérdida específica de insight (problemas para ponerse en el lugar del
otro). El psicópata es incapaz de verse a sí mismo como los otros le ven, y para
predecir cómo reaccionarán emocionalmente otras personas a su conducta.
Criterio 12. Falta de respuesta a las relaciones interpersonales (salvo
excepciones). Si la persona a la que se está hablando parece ausente, y no
muestra reacciones específicas a lo que se está diciendo, se la considerará una
especie de "vegetal". Sin embargo, muchos psicópatas serán muy responsivos
cuando tengan intereses particulares en la relación.
Criterio 13. Conducta fantasiosa. Es interesante que los psicópatas beban menos
o tomen menos drogas que otras personas. Suponemos que esto se debe a que
no necesitan esas sustancias ni para desinhibirse ni para tranquilizarse. Sin
embargo, la búsqueda de sensaciones les puede llevar a consumir ciertas
sustancias.
Criterio 14. Se suicidan raramente. En todo caso, el psicópata simulará conductas
de suicidio para manipular a los demás.
Criterio 15. Vida sexual impersonal (falta de inhibición sexual). Sin embargo, hay
que considerar que el encanto y la falta de las inhibiciones usuales de las
personas normales, suelen causar muy buena impresión en las parejas sexuales.
Este criterio se podría volver a escribir así : "carencia de inhibición sexual".
Independientemente de que su impulso sexual sea alto o bajo, no se inhibirá en
ningún caso.
Criterio 16. Fracaso al seguir un plan de vida (búsqueda de recompensas en el
momento). Una persona que no se preocupa por el futuro tendrá poca necesidad
de planificarlo. Un niño difícil de socializar y poco temeroso, estará satisfecho con
las recompensas del momento. Sin embargo, el mismo Cleckley describió
psicópatas que eran médicos o números uno de promoción en la facultad de
derecho. La clave está en los primeros años de la vida y en el tipo de refuerzos
que obtienen en ese momento.
En suma, igual que la capacidad de experimentar dolor, el mecanismo del miedo
es especialmente útil al comienzo de la vida, antes de que el individuo sea
suficientemente independiente. Ser poco temeroso no supone una indiferencia a
las consecuencias de nuestras acciones. Sin embargo, un niño sin unas metas
claras y que no conoce bien cuáles son las reglas conveniadas por la sociedad,
seleccionará un número menor de conductas constructivas sobre una base
puramente racional sin el empuje de la consciencia y la restricción del temor.
Contraste empírico de la teoría de Lykken: datos clínicos vs. datos
experimentales.
El estudio experimental realizado por Lykken en 1954 ha inspirado muchos otros
estudios experimentales sobre la psicopatía realizados posteriormente por autores
como Hare. Los psicólogos clínicos parecen tener una especial habilidad para
acomodar los datos clínicos a las teorías, pero ese tipo de ajustes son algo más
complicados en los estudios experimentales. Por esta razón, y porque constituye
un buen modelo, se va a explicar el estudio desarrollado por Lykken.
Este estudio hace las siguientes predicciones :
1. Los psicópatas tendrán menores puntuaciones en escalas de temores que
otros delincuentes y personas normales.
2. En una situación de condicionamiento, en la que al sonido de un zumbador
sigue una descarga eléctrica dolorosa (anticipación), los psicópatas
mostrarán menos signos fisiológicos de temor a la descarga cuando suene
el zumbador (aviso).
3. En una tarea en la que se castigan ciertas respuestas mediante una
descarga, y en la que es posible aprender a evitar la descarga, los
psicópatas apenas sacarán algún beneficio, dado que no ven ninguna
ventaja en ello (no temen la descarga).
Sujetos. Se eligió el grupo experimental entre una población de reclusos que
cumplían bastante bien los criterios de Cleckley. También se buscó un grupo de
personas con conducta antisocial, pero que no cumplían todos los criterios de
Cleckley ; este segundo grupo fue caracterizado como sociópatas neuróticos.
Dadas sus altas puntuaciones en escalas de neuroticismo, podrían ser
denominados psicópatas secundarios. Un tercer grupo estuvo compuesto por
sujetos normales, emparejados en edad, educación y sexo con los otros dos
grupos.
El psicópata primario del primer grupo no se correspondía con el ideal de Cleckley
de haber sido criado en una familia acomodada de clase media. Una gran parte
de ellos también habían tenido unos ambientes de crianza poco deseables.
Lykken comenta que si repitiese en la actualidad el experimento usaría psicópatas
primarios de clase media para aumentar la distancia entre los sociópatas y los
psicópatas, generalmente explorando en instituciones psiquiátricas y no en
centros penitenciarios ; además, usaría el Factor 1 del PCL en lugar de los
criterios de Cleckley.
Predicción 1 (bajo temor). Lykken construyó un test ya mencionado anteriormente
(el APQ) para medir temerosidad. Los ítems piden al sujeto que suponga que
pueden ocurrir dos cosas, y que se decante por una de ellas. La mayor parte de
las alternativas son eventos o experiencias que casi todo el mundo consideraría
desagradables. Una de las alternativas de cada par resultaba amenazante,
mientras que la otra era simplemente embarazosa e incómoda.
a) Estas en la sucursal de un banco y de repente irrumpen tres
enmascarados con pistolas gritando a todo el mundo que levante las
manos, (b) permanecer sentado durante 2 horas en un concierto horrible
de música contemporánea.
(a) Tener un dolor de estómago durante 24 horas, (b) ser elegido por un
atracador que amenaza con un cuchillo.
La predicción de respuesta es simple : las personas menos temerosas tenderán a
elegir las situaciones más amenazantes (las opciones a y b del primer y segundo
ejemplo). Por tanto, la teoría predice que el grupo 1 tendrá puntuaciones más
bajas (elegirá más a menudo las situaciones amenazantes) que los grupos 2 y 3.
Esta predicción resultó acertada.
Los ítems resultaron muy buenos, puesto que estudiantes universitarios de
psicología clínica fueron incapaces de averiguar qué trataba de medir el test.
Predicción 2 (escaso condicionamiento al miedo). Después de responder al APQ
se colocaban dos electrodos en la mano no dominante del sujeto, a través de los
que propinar una descarga eléctrica desagradable. La consigna era que se
trataba de medir su resistencia al dolor, de modo que se iban a ir aumentando las
descargas hasta que el sujeto dijese basta. Este umbral se usó más tarde.
A continuación se colocaron dos electrodos de registro en dos dedos de la otra
mano, para medir la conductancia eléctrica de la piel. Cuando se estimula al
sujeto, la actividad registrada cambia. Los registros se denominan respuestas
electrodérmicas. En cada sujeto, el tamaño de su respuesta electrodérmica será
sintomático de la intensidad subjetiva del estímulo.
En esta segunda parte del experimento, se le dice al sujeto que de cuando en
cuando oirá un sonido o sentirá una breve descarga eléctrica. Al sujeto se le
tapan los ojos y se le pide que se siente relajadamente. Durante 30 minutos, el
zumbador suena durante 5 segundos entre intervalos de 20 a 60 segundos.
Durante los primeros 6 ensayos, el sonido se presenta aisladamente. En los
siguientes 11 ensayos, se da una descarga cuando el zumbador termina de sonar
(ensayos de condicionamiento). Por último, hay otros 16 ensayos solamente con
el sonido, para trazar la curva de extinción del sujeto.
La predicción es que los psicópatas primarios mostrarán un condicionamiento
menor al sonido del zumbador, es decir, una menor perturbación fisiológica de
anticipación de la descarga eléctrica, que los sujetos de los otros dos grupos. La
predicción resultó acertada.
Predicción 3 (pobre aprendizaje de evitación). La tarea es una especie de
laberinto con 20 puntos en los que tomar decisiones y en los que hay cuatro
alternativas. El sujeto se sienta en una cabina en la que hay cuatro palancas. En
un panel aparece el mensaje : "Minnesota Leadership Assessment Test". Debajo
del mensaje hay un contador electrónico así como dos luces (una roja y otra
verde). Al sujeto se le dice que en cada punto de los 20 deberá presionar una de
las cuatro palancas ; caso de acertar se encenderá la luz verde y pasará al
siguiente punto.
Presionar alguna de las palancas incorrectas encenderá la luz roja y supondrá un
error que aparecerá en el contador electrónico. El sujeto comprende que el primer
paso en el laberinto tiene mucho de ensayo y error. Al terminar, la luz verde se
mantendrá encendida, se registrará el número de errores, y se iniciará la máquina
para intentar otro ensayo. Su tarea consiste en intentar recordar la secuencia de
palancas correctas, de modo que en su momento pueda pasar por el laberinto sin
cometer ningún error.
Aparentemente, esta tarea no es de aprendizaje de evitación. Los sujetos
participantes estaban movidos por la curiosidad, quizá por un intento de retar al
experimentador o de demostrar lo listos que son. Se suponía que los psicópatas
podían aprender a hacer esta tarea tan bien como cualquier otro sujeto.
¿Qué ocurre si se modifica la tarea de modo que cada vez que se comete un error
se propine una descarga eléctrica ? Podría decirse que se añade la evitación de
la descarga a un aprendizaje rápido. En este caso se puede esperar que los
psicópatas aprendan tan rápido como los demás, puesto que siguen motivados
para aprender a recorrer el laberinto. Incluso serán más eficaces al no verse tan
afectados por la descarga como los otros sujetos.
Sin embargo, para medir el aprendizaje de evitación en sentido estricto, es
necesario disociar las motivaciones y el refuerzo implicados en el aprendizaje de
las respuestas correctas (tarea manifiesta) de las motivaciones y el refuerzo
implicados en evitar las descargas (tarea latente). Esto se puede hacer
manipulando las condiciones de modo que sólo una de las tres palancas
incorrectas en cada punto propine una descarga. En este caso, la persona media
desea realizar la tarea manifiesta (aprender el laberinto) pero también desea
evitar tantas descargas como sea posible. Por consiguiente, existe un incentivo
implícito de aprender a hacer la tarea latente.
Fuera de la vista del sujeto hay otro contador en el que se registran los errores
con descarga cometidos por el sujeto. Se esperaba que los sujetos de los grupos
2 y 3 comenzasen cometiendo 1/3 de errores, para ir progresivamente reduciendo
el número de errores a medida que van aprendiendo qué palancas son peligrosas
en cada ensayo (las condiciones se manipulaban para que fuese más probable
que las palancas de la izquierda diesen la descarga). Se suponía que los
psicópatas primarios se iban a preocupar menos por las descargas, se iban a
centrar más en el aprendizaje de la tarea, de modo que mostrarían una menor
evitación a los errores castigados con la descarga. Esta resultado fue
precisamente el que se encontró.
En suma, el cumplimiento de las predicciones de estos estudios está muy bien,
dada la tendencia de las teorías psicológicas a hacer predicciones únicas o sobre
una sola variable. En realidad, como comenta Lykken, una predicción univariada
permite que el investigador corra muy poco riesgo de equivocarse e incluso que si
acierta, sea por azar. Por consiguiente, las predicciones de una buena teoría
deben ser varias y, además, los resultados deben replicarse.
Los resultados del estudio original de Lykken han sido replicados en varias
ocasiones por distintos autores. Además, en la situación de aprendizaje de
evitación se usó una variación en la que el castigo era monetario –se les quitaban
cantidades de dinero por los errores—lo que produjo la desaparición de las
diferencias entre los psicópatas y los no psicópatas (Schamauk, 1970).
El cuestionario APQ de Lykken, sin embargo, ha tenido problemas para ser
validado. En algunos estudios, tras su uso se llegó a la conclusión de que existen
dos vías para llegar a la delincuencia crónica : (a) fracaso escolar, ambiente
subcultural, e inestabilidad familiar ; y (b) un temperamento temerario. En
cualquier caso, Tellegen usó algunos de los ítems del APQ para construir su
escala de evitación de daños (harmavoidance) del MPQ ya mencionado.
Modulación, expectativa, y una anécdota. En 1969 Lykken estudió la capacidad
para modular la fuerza subjetiva o el impacto de un estímulo cuando este se
puede predecir. En el caso de la percepción negativa, el efecto consiste en reducir
el impacto de un estímulo aversivo como una descarga eléctrica.
Se administraban una serie de ensayos en los que el sujeto escuchaba un tono de
aviso 5 segundos antes de la aplicación de la descarga (ensayos predictibles)
mezclados con ensayos impredictibles en los que la descarga se puede aplicar en
cualquier momento tras la señal de aviso (entre 0,5 y 15 segundos) ; el sujeto
sabe de antemano qué tipo de ensayo se va a administrar.
El impacto de la descarga se medía a través de la respuesta cortical provocada
por la descarga. La predicción era que los componentes lentos de la respuesta
cortical serían mayores para los choques más intensos que para los moderados, y
para los choques impredictibles que para los predictibles.
Para chequear la viabilidad de este experimento, Lykken pidió a su esposa que
hiciese de sujeto piloto. Tras colocarle los electrodos, se dispuso a medir su nivel
de tolerancia al dolor. Después de esto, comenzó el experimento. Para sorpresa
del experimentador, no observó ninguna diferencia en las respuestas corticales
ante las descargas predictibles e impredictibles. Cuando se le preguntó por qué
creía ella que no había ninguna diferencia en sus respuestas, ella comentó que si
realmente las descargas tenían que mostrar alguna influencia deberían ser más
intensas (ella se había limitado a ignorar las descargas).
Algunos días después, los tres hijos menores de Lykken quisieron pasar la prueba
; ellos sabían que su madre había trabajado con la mayor intensidad de la
descarga. Los dos mayores llegaron hasta 100, mientras que el pequeño sólo
pudo llegar hasta 85 (más que cualquier estudiante universitario al que se había
aplicado la prueba).
Quizá la esposa de Lykken soportó mejor la descarga porque él estaba delante,
es decir, alguien en quien confiaba, exactamente lo que podría pasar con sus
hijos (además de que sabían que su madre había llegado a 100). En una palabra,
los cuatro estaban poco temerosos de lo que pudiera pasar en la sesión (¡lo que
no era el caso con los estudiantes universitarios!).
En 1965, Hare midió la conductancia de la piel mientras el sujeto miraba un
contador que se movía lenta e inexorablemente hacia un punto en el que el sujeto
sabía que recibiría una descarga eléctrica. Este paradigma de cuenta atrás
sustituyó el usado por Lykken por su mayor sencillez y calidad. Con el método de
Hare, todos los sujetos controlan muy bien cuál es la situación, de modo que su
arousal fisiológico sigue un curso más consistente. En todos sus estudios Hare
halló que los psicópatas mostraban menos cambios de conductancia al anticipar
la descarga y que el incremento de conductancia comienza más tarde y alcanza
menos intensidad que en los sujetos de control. Según Fowles (1993) parece
claro que los psicópatas muestran una respuesta más débil de anticipación a un
castigo.
En suma, la hipótesis del bajo miedo no sugiere que las personas con el talento
genético para la psicopatía no podrán ser socializadas, sino simplemente que la
tarea se complica si la crianza en simplemente convencional.
Por otro lado, el hecho de que la mitad de los gemelos con parejas psicópatas no
desarrollen una conducta antisocial apoya la teoría del bajo miedo y compromete
la plausibilidad de otras teorías alternativas basadas en un fallo de control
inhibitorio o de procesamiento lingüístico (desde estas perspectivas, cabría
esperar una mayor concordancia en los estudios de gemelos). Puesto que la
teoría del bajo miedo constituye una teoría del desarrollo basada en los principios
de la correlación e interacción genotipo-ambiente, resulta compatible con la
observación clínica de que hay muchos individuos con el talento genético para la
psicopatía que, sin embargo, están adecuadamente socializados e incluso
alcanzan un gran éxito social.
Puesto que la teoría del bajo temor no ha sido nunca refutada, su escasa
popularidad se puede atribuir a dos cosas :
1. La negligencia de Lykken con su teoría.
2. La tendencia de los investigadores a suponer que a todo síndrome
subyace un trastorno cerebral.
Psicopatía primaria y secundaria : Gray y Fowles.
Según Lykken, los psicólogos se inclinan a pensar que los conceptos fisiológicos
son más científicos que los conceptos psicológicos. Uno de los pocos ejemplos
productivos, que contrasta con esta idea, parece ser la sistematización de Fowles
sobre la teoría neurobiológica de la motivación sugerida por Jef Gray.
Gray distingue tres sistemas de control de la conducta emocional :
1. Flight/fight system (FFS) : responsable de la organización de la conducta
en respuesta a un castigo o una ausencia de recompensa incondicionada.
2. Behavioral inhibition system (BIS) : responsable de la organización de la
conducta en respuesta a estímulos que señalan esos sucesos aversivos
incondicionados.
3. Behavioral activation system (BAS) : responsable de la organización de la
conducta en respuesta a estímulos que señalan recompensas o ausencia
de castigo incondicionado.
Según Gray, existen diferencias individuales innatas en la actividad o sensibilidad
de estos tres sistemas. De este modo, personas con un FFS superactivo
responderán de modo más intenso a estímulos aversivos incondicionados como el
dolor. Las personas con un BIS activo responderán intensamente a estímulos
condicionados asociados en el pasado con estímulos aversivos.
Un ejemplo de la independencia de estos dos sistemas es el hecho de que
analgésicos como la morfina reducen la respuesta a un dolor real y presente, pero
no reducen la respuesta de temor (mediada por el BIS) en respuesta a señales
condicionadas o señales de dolor. Y a la inversa, los tranquilizantes reducen el
temor, pero no el malestar incondicionado que produce el dolor.
Las personas con un BAS fuerte responden con intensidad y entusiasmo a
estímulos condicionados asociados a recompensa o placer, así como a la
experiencia asociada con el escape de una situación de amenaza. El BAS
responde a las señales de recompensa que producen esperanza (señales de
incentivo de refuerzos positivos como la comida o el sexo) o alivio (el cese de
dolor o el alcance de una posición de seguridad). La respuesta del BAS a este
tipo de señales de esperanza o alivio consiste en activar la conducta hacia esas
metas.
El BIS responde a las señales de castigo, así como a las señales de ausencia
frustrante de recompensa. El BIS inhibe la actividad, incluyendo la actividad del
BAS. El FFS se asocia con el sistema de activación reticular del tronco cerebral y
es activado tanto por el BIS como por el BAS ; en cualquier caso, tanto el BIS
como el BAS pueden considerarse también sistemas especializados de arousal.
El BIS resulta inhibido por el alcohol, los barbitúricos y las drogas ansiolíticas, de
modo que estas sustancias reducen la inhibición que ejerce el BIS sobre la
conducta castigada. Es decir, estas sustancias inhiben la evitación pasiva así
como la extinción de respuestas previamente reforzadas.
Los efectos subjetivos del BAS son equivalentes. Cuando se corre a casa para
cenar o evitar ser pillado por una granizada, la anticipación es similar y el logro del
objetivo es igualmente reforzante en ambos casos. Los estímulos asociados con
el placer activan el BAS, el cual provoca la conducta de aproximación. Drogas
estimulantes como la cocaína provocan al BAS de un modo directo.
Conflicto.
El conflicto de aproximación-evitación supone una oposición del BAS y del BIS. A
medida que un individuo se acerca a una meta, comienza a iniciarse el impulso de
evitación un poco después incrementándose más rápidamente que el impulso de
aproximación. Así por ejemplo, la visión de una galleta prohibida activa ambos
sistemas, el BAS para acercarse a la galleta y el BIS para evitar cogerla. El
gradiente de aproximación es menos escarpado que el gradiente de evitación ;
esto significa que desde el punto ventajoso de la puerta de la cocina, la galleta
atrae más que repele, de modo que el niño se acerca, pero a medida que se
aproxima, el BIS domina la escena de modo que el niño vuelve sobre sus pasos.
La altura de los gradientes constituye una medida del nivel de arousal de ambos
sistemas. Si el niño está muy hambriento, pero teme mucho las consecuencias de
que le pillen, entonces su interacción con la galleta será tormentosa.
El aumento de la actividad del BIS, aumentando el incentivo (una galleta más
suculenta) o el impulso (más hambre), o las drogas, hace más escarpado el
gradiente de aproximación de modo que tarda más en cruzar el gradiente de
evitación. Esto significa que el niño con una mayor motivación positiva siente más
ansiedad en una situación de conflicto, puesto que está más cerca de la galleta
antes de que los gradientes se crucen, pare y se de la vuelta. Atenuar la
activación del BIS con, p.e. una caña, permitiría alcanzar la meta, puesto que se
aplanaría el gradiente de evitación y se reduciría la inhibición de la respuesta de
aproximación.
Evitación activa vs. Evitación pasiva.
La evitación pasiva supone inhibir una conducta castigada previamente ; se
asocia con la ansiedad y se gestiona mediante el BIS. Según la teoría de Gray, el
castigo y la ausencia frustrante de recompensa son equivalentes.
Así por ejemplo, si estoy acostumbrado a coger una galleta al llegar del colegio,
pero hoy me dirijo a mi objetivo y dentro de la caja de galletas me encuentro al
meter la mano un dispositivo que me da una descarga eléctrica, casi con toda
seguridad mañana me lo pensaré un poco antes de meter mi mano dentro de la
caja de galletas. El castigo de hoy ha supuesto una respuesta de temor ante el
impulso de meter la mano en la caja de galletas. La próxima vez que sienta el
impulso, el BIS se activará, produciendo una sensación de ansiedad, inhibiendo el
BAS y las conductas de aproximación que controla el BAS.
Gray supone que aunque no haya descarga al meter la mano en la caja de
galletas, sino simplemente que no haya ninguna galleta en la caja, la respuesta
será similar al caso anterior : el BIS se activa, el BAS se inhibe, y se produce la
sensación de ansiedad. Una prueba de la equivalencia entre castigo y ausencia
de recompensa es que las drogas ansiolíticas influyen en ambos. Si mañana me
tomo un par de cañas antes de visitar mi cocina, es más probable que meta la
mano en la caja de galletas, independientemente de que hoy me hayan dado una
descarga eléctrica o de que me hayan vaciado la caja.
La evitación activa supone escapar de un peligro. Las señales condicionadas de
seguridad pueden reducir el temor en situaciones novedosas. Así por ejemplo, un
niño que está asustado en un ambiente nuevo para él, se sentirá mejor abrazado
a su oso de peluche. Por otro lado, las señales de seguridad pueden verse
reforzadas incluso cuando el temor es mínimo ; esto es, los estímulos asociados
con el escape de una situación temida o la evitación de un castigo esperado,
actúan como estímulos asociados con refuerzo positivo, es decir, sirven como
refuerzos en sí mismos. Esto explica por qué son tan resistentes a la extinción las
conductas de evitación activa.
Distintos estudios han mostrado que el efecto reforzador de las señales de
seguridad es relativamente independiente de la cantidad de temor provocado por
las señales de aviso y es inusualmente resistente a la extinción. Esto puede
ayudar a explicar por qué la mayor parte de nosotros hacemos lo debido
habitualmente sin necesidad de sentir temor al castigo. Hacer lo debido constituye
una señal de seguridad inherentemente reforzante.
Muchos niños no psicópatas podrían reaccionar agresivamente ante la
interferencia paterna ; decirle que haga algo o que deje de hacer cierta cosa o que
sea disciplinado, puede producir que el niño haga una rabieta. Si el padre se da la
vuelta y deja que el niño se salga con la suya, esa conducta agresiva se convierte
en un método adecuado de evitación activa. Una vez se afianza esta conexión,
resulta muy difícil de extinguir.
Impulsividad.
Según Fowles, la psicopatía es resultado de un BIS débil. Puesto que la
activación del BIS se asocia con la ansiedad, un BIS débil supone una ausencia
relativa de ansiedad o temor. Un BIS débil supone una débil inhibición de la
conducta en respuesta al castigo o a la ausencia de recompensa. Es más,
respuestas arriesgadas de evitación activa, como mentir o atacar el origen de la
amenaza, son más probables si el BIS está debilitado. Las respuestas debilitadas
a las descargas eléctricas y el bajo nivel de evitación pasiva de los psicópatas que
ya se han comentado, son compatibles con la tesis del bajo BIS.
En cualquier caso, hay que tener en cuenta que, según la teoría de Gray, la
conducta impulsiva del psicópata puede deberse a una debilidad del BIS o a una
superactivación del BAS. Esto da lugar a dos tipos de conducta psicopática : por
debilidad del BIS y por superactivación del BAS. El primer tipo produce el
psicópata de Cleckley o primario, así como el psicópata por bajo temor de Lykken.
Las transgresiones del psicópata primario darán lugar a un bajo arousal
emocional ; en un ambiente tranquilo se sentirá desactivado y aburrido, de modo
que tenderá a buscar estimulación ambiental que suponga una mayor tentación y
un mayor riesgo.
En cambio, el individuo con un BIS normal y un BAS superactivo equivale al
psicópata secundario. No tendrá un respuesta electrodérmica baja al esperar una
descarga eléctrica, ni tendrá una mala evitación pasiva en las tareas de
laboratorio.
Pero si tendrá una baja evitación pasiva en las actividades cotidianas que le sean
tan atractivas que superen su temor a las consecuencias. El psicópata secundario
tendrá ansiedad respecto a su conducta, dado que su BIS actúa a un nivel
normal, de modo que es su BAS superactivo quien le lleva a situaciones
estresantes.
Un resumen de los modos de actuación de personas con distintas combinaciones
de BIS y BAS se presenta en la tabla 4.3.:
TABLA 4.3
BIS BAS
VARIABLES Fuerte Débil Fuerte Débil
Temor.
Restricción MPQ.
Evitación pasiva Alto. Bajo. Medio. Medio.
(lab.).
Evitación pasiva Alta. Baja. Media. Alta.
(vida real). Alta. Baja. Media. Alta.
Evitación activa. Alta. Baja. Baja. Media.
Impulsividad. Media. Alta. Alta. Baja.
Emocionalidad Baja. Alta. Alta. Baja.
negativa. Media. Media. Alta. Media.
Emocionalidad Media. Media. Alta. Baja.
positiva. Tranquilizantes. Estimulantes. Tranquilizantes. Estimulantes.
Abuso de drogas. Baja. Alta. Alta. Media.
Búsqueda de Rápida. Lenta. Lenta. Rápida.
sensaciones.
Extinción tras
falta de refuerzo.
Por tanto, parece que las teorías de Gray, Fowles y Lykken constituyen el mejor
punto de partida para desarrollar el estudio experimental de la personalidad
psicopática :
Por un lado, asimila la teoría del bajo temor de Lykken, a modo de teoría
del BIS debilitado.
Además, sugiere un segundo tipo de psicópata (secundario), el individuo
con un BAS superactivo.
También sugiere un tercer tipo en el que el FFS está infra-activado.
Este tipo de evidencias llevan a sospechar que el psicópata detectado por el PCL
de Hare en realidad son varios tipos de psicópatas.
El paradigma del sobresalto potenciado.
En este paradigma, los sujetos observan diapositivas agradables, neutrales y
violentas. Simultáneamente se presentan de un modo impredictible sonidos
intensos que inducen un parpadeo reflejo. Se sitúan electrodos en la frente (para
medir el nivel con que el sujeto frunce el ceño) y en el lateral del ojo (para medir el
reflejo de parpadeo).
Los resultados suelen indicar que las escenas placenteras producen un reflejo
menos intenso, mientras que las escenas amenazantes potencian el reflejo –
sobresalto o "susto" potenciado—cuando se comparan las respuestas con las
situaciones neutras.
Patrick et al. (1993) estudiaron a sujetos condenados por delito de violación
usando este paradigma.
El Grupo P estuvo compuesto por los sujetos con las puntuaciones más
altas en el PCL.
El Grupo NP estuvo compuesto por los sujetos con las menores
puntuaciones en el PCL.
El Grupo M estuvo compuesto por los sujetos con puntuaciones medias en
el PCL.
Los grupos NP y M mostraron respuestas equivalentes a los sujetos estándar,
mientras que el grupo P no tuvo el mismo tipo de respuestas, reaccionando de un
modo neutro a las diapositivas amenazantes. Por tanto, los sujetos P
reaccionaron a las escenas amenazantes como si atrajesen su interés, sin
producir ningún tipo de malestar.
Según Patrick et al. (1993) estos resultados son congruentes con la teoría del
bajo temor de Lykken, así como con la teoría de Gray. El cirujano experto
reaccionaría igual que el psicópata a las escenas desagradables de un accidente
sangriento, dado que su experiencia previa ha extinguido la respuesta emocional
a ese tipo de estimulación. Si esta idea es correcta, entonces el sujeto normal no
tendrá una respuesta potenciada a las escenas amenazantes si toma alguna
droga ansiolítica.
Patrick (1994) puso a prueba esta última idea y comprobó que el Valium atenuaba
la respuesta de los sujetos normales de modo gradual con la dosis. Sin embargo,
la conductancia de la piel y la tasa cardiaca resultaron mayores a las escenas
aversivas y neutrales, tanto si los sujetos recibían Valium como un placebo, lo que
sugiere que el efecto de potenciación puede ser un indicador más sensible o más
específico de diferencias en temor que las variables autonómicas.
Patrick (1994) evaluó a una serie de internos de una prisión de Florida, llegando a
los siguientes grupos :
18 no psicópatas.
14 delincuentes con altas puntuaciones en PCL-1, y bajas en PCL-2.
8 personalidades antisociales con altas puntuaciones en PCL-2 y bajas en
PCL-1.
18 sujetos con altas puntuaciones en PCL-1 y PCL-2.
En este estudio se sustituyó la visión de diapositivas por una versión del
paradigma de la cuenta atrás de Hare anunciado anteriormente y detallado en el
siguiente apartado. En la primera fase, los sujetos veían un estímulo simple
durante periodos de 6 segundos, y en algunos de ellos se presentaba un sonido.
En la segunda fase (experimental) los sujetos sabían que estos periodos de 6
segundos terminarían con un sonido muy desagradable. Los estímulos de prueba
se presentaban en 9 de los 14 periodos de anticipación y durante 6 de los
intervalos entre ensayos. En el estudio piloto con sujetos normales se observó
que la anticipación potenciaba la respuesta.
Con los sujetos experimentales se observó que la respuesta de anticipación de
los psicópatas era menor que en los otros grupos, especialmente los sujetos con
altas puntuaciones en el PCL-1.
Este tipo de resultados hacen confiar en el desarrollo de tests psicofisiológicos
que quizá tengan una mayor validez que los inventarios y las escalas de
valoración habitualmente usadas.
Robert Hare.
El paradigma de la cuenta atrás.
En el paradigma de la cuenta atrás, el sujeto oye una voz que cuenta hacia atrás
a partir de 9 en intervalos de 3 segundos por número. Previamente se le ha dicho
que se le dará una descarga eléctrica al llegar a 0.
Uno de los resultados más replicados en la historia de la investigación
experimental en psicopatología es el siguiente : los psicópatas primarios muestran
un escaso arousal electrodérmico durante la cuenta atrás, mientras que los
sujetos de control (incluyendo internos) muestran un alto arousal desde el
comienzo de la cuenta atrás, con un incremento en la conductancia eléctrica de la
piel más amplio e intenso a medida que se acerca el 0.
Sin embargo, cuando se registró de modo simultáneo la tasa cardiaca y la
conductancia de la piel, se observó algo interesante : los mismos psicópatas con
escasos indicios de actividad dérmica, presentaban una tasa cardiaca enorme,
mucho mayor que los sujetos control (Figura 4.6.).
Estos resultados podrían explicarse mediante los estudios de Lacey y
Lacey con sujetos normales : la tasa cardiaca se reduce cuando el
sujeto espera o está intentando detectar un estímulo externo, pero
aumenta cuando la estimulación es aversiva o distractora. Pudiera ser
que la aceleración cardiaca constituya un reflejo de defensa, y que sea
un síntoma de un mecanismo de control inhibitorio que reduce el
impacto de un estímulo aversivo.
Lykken et al. (1972) mostraron que sujetos poco temerosos tenían una tasa
cardiaca mayor que sujetos de control antes de una descarga eléctrica, pero que
su respuesta era menor a la descarga en sí misma (Figuras 4.7. a y b).
Según Hare, si el aumento de la tasa cardiaca indica la actuación de alguna clase
de respuesta de "coping" o afrontamiento, entonces la reducción simultánea de la
actividad dérmica puede indicar el éxito de esa respuesta de coping.
Ogloff y Wong (1990) han modificado el paradigma permitiendo que el sujeto evite
la descarga presionando un botón justo después de oír el número 1. Encontraron
que los psicópatas mostraron su bajo nivel típico de actividad dérmica tanto en la
condición estándar como en la modificada, pero una mayor tasa cardiaca sólo en
la condición estándar. Por supuesto, este resultado muestra que la aceleración
cardiaca de los psicópatas puede ser una respuesta refleja de coping que inhibe
el arousal anticipatorio, reduciendo el impacto del estímulo aversivo. Cuando se
dispone de una respuesta operante (versión modificada) el aumento de la tasa
cardiaca es innecesario y no se produce.
En el estudio de estos autores, los internos no psicópatas seguían mostrando una
activación dérmica y cardiaca alta en la condición modificada. En la condición
estándar, el aumento de la tasa cardiaca fue mayor en no psicópatas que en
psicópatas (a diferencia del resultado de la gráfica anterior), dato incongruente
con el de Hare. Sin embargo, la labilidad de la tasa fue mayor en no psicópatas
que en psicópatas, lo que si es congruente con los resultados de Hare.
Por tanto, la presencia de una respuesta de coping no se puede inferir
fiablemente de una aceleración cardiaca anticipatoria. Mas bien, en sujetos que
anticipan un estímulo aversivo con una escasa activación dérmica y, por tanto,
con bajo arousal de temor, la aceleración cardiaca anticipatoria se asocia
probablemente con alguna clase de respuesta de coping inhibitorio, dado que esa
aceleración desaparece cuando la respuesta de coping se hace innecesaria
(versión modificada del paradigma de la cuenta atrás).
Hare tras la afasia semántica del psicópata.
Hare siempre ha creído que hay algo "tocado" en el cerebro del
psicópata. En contraste con esta idea, Lykken sugiere que el psicópata
comienza una vida normal con un BIS debilitado, una característica que
en sí misma no es patológica, pero que dificulta el proceso de
socialización. Esta visión alternativa explica bastante bien el nivel de
discordancia en psicopatía en los estudios de gemelos, por qué niños
que se crían en la misma familia sin unos hábitos normales de crianza
pueden ser conductualmente tan similares a los psicópatas, y, sin
embargo, mostrar una reacciones fisiológicas distintas a ellos en el
paradigma de la cuenta atrás, y por qué algunas personas no
delincuentes tienen unas reacciones similares a los psicópatas en esta
situación experimental.
Cleckley siempre ha creído que la psicopatía es una condición cualitativamente
distinta a la normalidad. Hare siempre ha creído lo mismo que Cleckley, aunque
sus evidencias empíricas parecen apoyar la teoría del bajo temor de Lykken.
Hare ha tratado de encontrar la diferencia básica con la que el cerebro del
psicópata procesa el lenguaje y muy especialmente el lenguaje emocional.
En uno de sus primeros estudios, Hare comprobó que P y NP tenían un
rendimiento mejor (tiempo de reacción) cuando las palabras se presentaban al
campo visual derecho (hemisferio izquierdo). Sin embargo, cuando las palabras
debían clasificarse semánticamente (p.e. cosas con vida) los psicópatas cometían
menos errores si las palabras se presentaban al campo visual izquierdo
(hemisferio derecho), mientras que los NP mostraban la ventaja usual del campo
visual derecho (hemisferio izquierdo).
En otro estudio, se observó que los psicópatas reaccionaban con menos
intensidad a las connotaciones emocionales de enunciados o dibujos. Por
supuesto, esto no sugiere ningún problema de procesamiento en si mismo.
En otro estudio, se compararon los tiempos de reacción y los potenciales
provocados o evocados de P y NP, en una tarea en la que se debían identificar
palabras y pseudo palabras presentadas al campo visual derecho o izquierdo. Las
palabras podían ser neutrales, positivas o negativas ; se supuso que habría
diferencias al procesar las palabras con carga emocional, pero los resultados
fueron negativos.
Sin embargo, al combinar palabras positivas y negativas y ambos campos
visuales, se vio que los NP respondían con mayor rapidez a las palabras
emocionalmente cargadas, mientras que este no era el caso en los P. Además,
los P mostraron menos diferencias en los potenciales provocados cuando las
palabras eran emocionales o neutras. En cualquier caso, en este estudio las
muestras son escasas y hay mucho análisis post-hoc no incluido en las
predicciones.
Comentario crítico.
Por supuesto, los resultados encontrados por el grupo de Hare deben ser
replicados antes de considerarlos con seriedad. Pero suponiendo que se replican
y que parece haber un problema de procesamiento lingüístico en psicópatas,
quedará por explicar cómo influye ese problema en su inadecuada socialización y
en las peculiaridades del psicópata de Cleckley.
Otro problema es que la mayor parte de los zurdos están menos lateralizados
lingüísticamente, pero la mayor parte de esos zurdos no son psicópatas.
Por otro lado, puesto que el PCL-2 varia inversamente con la inteligencia verbal
(cristalizada), los psicópatas identificados con el PCL tendrán una menor aptitud
verbal que los grupos de control con menores puntuaciones en el PCL –lo que
pudiera explicar su ausencia de diferencias en tiempo de respuesta a distintos
tipos de palabras. Esta es otra de las razones para usar sólo el PCL-1. Además,
esto dato nos recuerda que "la evaluación directa de la inteligencia debe ser una
precaución obvia en estudios que sugieran peculiaridades en el procesamiento
lingüístico. La inteligencia modula tantos procesos psicológicos que es necesario
confirmar que X e Y se relacionan aunque se elimine la influencia de la
inteligencia " (Lykken, 1995, pág. 174).
La teoría de la reducida lateralización de los psicópatas debería ser capaz de
explicar por qué algunas personas bien lateralizadas se convierten en psicópatas
y por qué algunas personas mal lateralizadas no se convierten en psicópatas. La
teoría del bajo temor puede explicar ambos extremos a través de la idea de que
chicos poco temerosos con unos padres competentes pueden convertirse en
héroes en vez de en psicópatas, y que el chico con un nivel de temor medio con
padres incompetentes pueden convertirse en sociópata y en fenocopias (pero no
en genocopias) de los psicópatas.
En cualquier caso, debe recordarse que no es necesario que la etiología de la
psicopatía sea siempre la misma. Pudiera ser que algunos psicópatas según el
PCL fuesen individuos poco temerosos y otros estuviesen mal lateralizados. No
obstante, para decidir algo respecto a estas posibilidades se requiere mucha más
investigación.
Finalmente, hay que decir que de un modo relacionado con la teoría de Hare, se
ha observado en niños y adultos que aquellos que se caracterizan por una
emocionalidad negativa tienen una mayor activación EEG en las áreas del lóbulo
frontal derecho, mientras que los sujetos menos inhibidos tienen una mayor
activación en las áreas del lóbulo frontal izquierdo. En un inquietante estudio de
Kagan se observó que las asimetrías en la temperatura de la mano y los dedos
era un buen predictor de las diferencias temperamentales de los bebés y de los
niños (irritables e inhibidos frente a contentos y responsivos). La mayor parte de
los niños inhibidos tienen una temperatura más fría en la mano derecha
(hemisferio izquierdo) que en el caso de los niños no inhibidos. De aquí no se
sigue que los niños desinhibidos se vayan a convertir en psicópatas, pero si
alguno de esos niños ha de convertirse en psicópata probablemente
corresponderá a esa categoría.
El lóbulo frontal : Newman.
En 1980 Gorenstein y Newman sugirieron un paralelismo entre la psicopatía y la
conducta de ratas de laboratorio a las que se había manipulado el Septum y el
Córtex frontal, áreas que se suponen implicadas en la regulación inhibitoria de la
conducta.
Las cuatro características derivadas de los daños del lóbulo frontal son :
enlentecimiento, perseveración, problemas de "darse cuenta de", y una
incapacidad para la planificación. Las tres últimas resultan similares a lo que
ocurre con la psicopatía. A partir de esta observación, estos autores han
desarrollado una línea de trabajo muy productiva.
Rendimiento de los psicópatas en tests estándar de daño cerebral.
Existen varios tests neuropsicológicos diseñados para medir problemas del lóbulo
frontal (p.e. Wisconsin Card Sorting Task, WCST). En algún estudio se ha
observado que sujetos poco socializados tienen un rendimiento inferior en la tarea
de Stroop –una tarea que consiste en inhibir una respuesta automatizada.
Los sujetos estudiados por Gorenstein (1982) seguían los criterios del DSM y
además tenían bajas puntuaciones en la escala So del CPI. En algunas de las
pruebas neuropsicológicas los psicópatas mostraron el rendimiento previsto, pero
no en todas ellas. Sin embargo, Hare (1984) no pudo replicar los resultados de
Gorenstein. Sobre esto comenta Lykken (1995) lo siguiente: "los psicólogos tan
viejos como yo hemos aprendido a desconfiar de un resultado experimental,
especialmente si es sorprendente o interesante, hasta que no se ha replicado,
especialmente por algún investigador no comprometido con la idea original" (pág.
177).
A pesar de ello, Newman y sus colegas volvieron a intentarlo en 1992. En general,
los resultados no fueron demasiado buenos : de seis predicciones se cumplió una,
y eso forzando un poco las cosas (haciendo subgrupos experimentales a partir de
los originalmente formados y sobre los que se hicieron las predicciones iniciales).
Aunque los tests neuropsicológicos no aporten evidencias a favor de que los
psicópatas tienen un problema en el lóbulo frontal, no cabe duda de que los daños
del lóbulo frontal producen conductas similares a las de los psicópatas en algún
sentido.
Así por ejemplo, Damasio et al (1990) estudiaron a un paciente intervenido
quirúrgicamente a causa de un tumor cerebral (en ambos lados del lóbulo frontal),
cuyo CI no se vio alterado, pero que si había pasado de ser un ciudadano modelo
a adecuarse al diagnóstico de TAP. Cuando se le presentaban escenas neutras y
emocionalmente cargadas, se observaba que su respuesta dérmica no se
alteraba, pero cuando se le decía que comentase las escenas se sorprendía de
que las escenas cargadas no le alterasen emocionalmente, a pesar de
comprender que deberían hacerlo. Damasio et al. (1990) estudiaron a otros 5
pacientes similares y hallaron resultados consistentes. En cualquier caso, estos
datos sugieren que las lesiones frontales producen un síndrome similar a la
psicopatía primaria, pero no que los psicópatas primarios tengan problemas en su
lóbulo frontal.
La teoría de Newman sobre la perseveración.
A Newman le intrigó mucho que las ratas con problemas septales tendiesen a
perseverar en realizar conductas previamente reforzadas, incluso aunque los
refuerzos hubiesen cesado o se diese un castigo tras su emisión.
Newman diseñó varios tests de perseveración y los administró a internos. Así por
ejemplo, diseño una tarea típica de go/no go, en la que se refuerza al sujeto por
acertar y se le castiga por fallar. La idea es que para evitar el castigo, el sujeto
debe dejar de dar una respuesta que se ha venido reforzando anteriormente.
Los sujetos eran clasificados según la escala Pd del MMPI y según una escala de
ansiedad/neuroticismo.
En dos tareas el sujeto debe aprender por ensayo y error qué 4 números de entre
8 números de dos dígitos son correctos.
En la tarea 1, cada respuesta (elegir una tarjeta con un número) se refuerza o
castiga ; no responder es neutro. En este caso se espera que el psicópata se
implique tanto en lograr refuerzo que no llevará una conducta sistemática de
elegir las tarjetas (es decir, tendrá muchos errores de comisión). Estos errores del
psicópata supondrán una horrenda evitación pasiva de la respuesta castigada.
En la tarea 2 no se usan castigos ; al sujeto se le refuerza tanto cuando elige
correctamente como cuando no elige las tarjetas incorrectas. La predicción en
este caso es que igualar el resultado de responder adecuadamente y de inhibir la
respuesta inadecuada dará lugar a que no haya una estrategia dominante.
En otras palabras, los psicópatas poco neuróticos tendrán más errores de
evitación pasiva (eligiendo los números incorrectos) que los no psicópatas poco
neuróticos en la tarea 1, y que no existirán diferencias en la tarea 2. Además, los
psicópatas tendrán más errores de comisión en la tarea 1 que en la tarea 2.
Los resultados indicaron que los psicópatas poco neuróticos eligieron más a
menudo los números incorrectos en la tarea 1 (aunque el cálculo de la
significación estadística fue bastante genuino). En la tarea 2 los grupos no dieron
los mismos errores de omisión. Los psicópatas poco neuróticos no tuvieron más
errores de comisión en la condición de refuerzo-castigo que en la condición de
sólo refuerzo. En suma, los datos no son claros.
Newman et al. (1987) diseñaron un juego de ordenador. Si la carta que aparecía
era una cara, ganaban 5 centavos, pero si era una carta con un número perdían
esa misma cantidad. Antes de presentar cada carta, el ordenador preguntaba :
"¿Quieres jugar ?" El juego terminaba si el sujeto decidía dejar de jugar la
siguiente carta. 9 de las primeras 10 cartas eran caras, pero después de esas
primeras 10 cartas, la probabilidad de perder aumentaba a razón del 10% en cada
bloque de ensayos. Los psicópatas perseveraban más en el juego (90 cartas de
promedio) frente a los sujetos de control (62 cartas de promedio). Sin embargo,
cuando se exigía a los sujetos una pausa de 5 segundos antes de decidir si
continuar con el juego, los intentos de ambos grupos se equiparaban.
Newman y sus colegas interpretan este resultado como evidencia de algún
problema en el lóbulo frontal de los psicópatas. Sin embargo, una interpretación
alternativa es la búsqueda de sensaciones típica de estos sujetos. Muchos sujetos
aceptan retos para divertirse, especialmente si eso supone salir de la rutina de la
prisión. Pudiera ser que a los psicópatas de Newman les importase poco ganar o
perder, excepto cuando les pedían pensar durante 5 segundos antes de volver a
jugar una carta (¡momento en el que el juego se volvía aburrido !).
Newman et al (1992) contrastaron la idea de que los psicópatas son más
incapaces de demorar un refuerzo. Las condiciones del juego eran las siguientes
:
a. En cada ensayo de la condición de refuerzo (R) el sujeto puede presionar
el botón A inmediatamente o esperar 10 segundos y presionar el botón B.
El botón A da una probabilidad de ganar del 40%, mientras que el botón B
da una probabilidad de ganar del 80%. Dado que el número de ensayos es
50, se logra más dinero esperando a presionar el botón B (¡aunque a los
sujetos no se les dice que sólo hay 50 ensayos). Aquí no hubo diferencias
entre los grupos.
b. En la condición de igual demora (EQ) ambas condiciones de probabilidad
exigían una espera de 10 segundos. Ambos grupos eligieron presionar el
botón B ¡por obvias razones financieras!
c. En la condición de refuerzo-castigo (R+P) el botón A hacía ganar 5
centavos el 70% de las veces y perder la misma cantidad el 30% de las
veces, mientras que el botón B, que exigía esperar 10 segundos, suponía
ganar el 90% de las veces y perder el 10% de las veces. En las otras dos
condiciones, los psicópatas poco neuróticos eligieron más frecuentemente
el botón B, pero en esta última condición eligieron menos frecuentemente
el botón B (aunque la diferencia no fue estadísticamente significativa).
A partir de estos resultados, los autores restan las puntuaciones de la condición
EQ de las puntuaciones de la condición R+P, lo que da lugar a que las
puntuaciones de los psicópatas poco neuróticos sean distintas a las de los no
psicópatas poco neuróticos. Según los autores, esto apoya las predicciones
originales.
Comentario crítico.
El primer problema de estos estudios es el uso inconsistente de una medida de
neuroticismo en la selección de los psicópatas. Newman y sus colegas usan el
PCL habitualmente, pero cuando los datos no casan recurren a una medida de
ansiedad para hacer subgrupos de un modo totalmente post hoc. Esto constituye
una manipulación relativamente sospechosa.
Por otro lado, la manipulación del estudio sobre demora de refuerzo es
excesivamente chocante.
En general, los resultados de Gorenstein y Newman son demasiado inferenciales:
de ellos no se sigue un fallo en la arquitectura cerebral de los psicópatas en
ninguno de los casos, aunque esos fallos puedan originar conductas típicamente
psicopáticas.
Espero que haya gustado
JAAL.
Alberto Fish Budy el Grande
David Berkowitz Ed%20Gein
El Encantador Escalero
Kemper Ramirez
Vega