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Historia del Postpunk en Inglaterra

Este documento analiza el periodo entre 1978 y 1984 conocido como post-punk en Inglaterra. Explora el surgimiento del género post-punk a partir de la desilusión con el punk, tomando como ejemplos a bandas como Public Image Ltd de John Lydon. Examina también el contexto histórico y las influencias del reggae y dub en artistas pospunk que buscaban experimentar musicalmente.
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Historia del Postpunk en Inglaterra

Este documento analiza el periodo entre 1978 y 1984 conocido como post-punk en Inglaterra. Explora el surgimiento del género post-punk a partir de la desilusión con el punk, tomando como ejemplos a bandas como Public Image Ltd de John Lydon. Examina también el contexto histórico y las influencias del reggae y dub en artistas pospunk que buscaban experimentar musicalmente.
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En Comunicación Social Comunicación, Cultura y Sociedad Martínez, María Alejandra

“Post-Punk. Reconstruir el Futuro”

El tema de análisis del presente trabajo se centra en el periodo que va entre los años 1978 y
1984 en la historia de la música popular en Inglaterra. El mismo se centra brevemente en el
Postpunk; género que se encargó de explorar diversas posibilidades en la música y supo
surgir a partir de la desilusión Punk.

Para iniciar este camino, recorreremos brevemente el ocaso de la banda Sex Pistols, donde
la figura de John Rotten será central, ya que daría forma tiempo después a Public Image
Ltd, pioneros dentro del postpunk donde John derribaría su alter ego, adoptando su nombre
real, John Lydon.

Es preciso acercarse al contexto histórico, a partir del cual podremos comprender el clima
de época que aquellos artistas llevaban consigo. Este periodo comenzó con la crisis del
gobierno laborista de Jim Callaghan cuya salida fue un gobierno de derecha que impulsó
medidas económicas muy poco favorables para la sociedad. Esto produjo un certero golpe a
los movimientos contraculturales, los cuales resurgieron en busca de cambios radicales
influenciados, además, por otras subculturas.

Para comprender a dicho acercamiento tomaremos a dos autores de los Estudios Culturales
Británicos: Stuart Hall ("Resistencia a través de los rituales") y Dick Hebdige
("Subcultura"). A partir de los mismos intentaremos comprender la influencia reggae y dub
en la cultura punk, la cual sería un elemento para experimentar de muchas bandas tiempo
más tarde. Más allá de lo musical, observaremos cómo el contexto también creó un punto
de encuentro entre ambas subculturas.

Simon Reynolds también será una fuente mencionada en este trabajo con su libro "Romper
todo y empezar de nuevo". El mismo en su obra ofrece un vasto análisis de varias bandas
del estilo que él considera preliminares dentro del postpunk. Tomaremos a dos de ellas, The
Fall y Joy Division (además de PiL en el comienzo) para analizar cómo se dio éste
movimiento en la ciudad de Manchester y a su vez poner en contexto a sus vocalistas, Ian
Curtis y Mark E. Smith, cuyas vidas no tardaron en convertirse en mito.

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Raíces y comienzos

El comienzo de este estilo musical, como bien su nombre lo indica, surge junto al ocaso del
Punk. Por este motivo haremos un breve repaso por lo que fue y significó este estilo el cual
sirvió como puntapié para el Postpunk británico.

Se considera 1976 como el nacimiento del Punk, donde su exposición los hizo llegar más
allá de lo que varios artistas hubiesen imaginado. No obstante, las raíces mismas de este
género fueron sedimentándose años atrás tanto como en Inglaterra como en Estados
Unidos, de la mano de otras bandas como The Velvet Underground o New York Dolls.

El contexto en el cual los ingleses estaban inmerso durante esa época suponía un clima de
tensión; exclusión, inestabilidad económica a raíz de crisis del petróleo del 73, racismo,
desigualdad, huelgas y protestas, entre otros factores, impulsaron a varios artistas a
cuestionar a través de su música lo que en ese momento estaba ocurriendo.

A nivel musical dichos músicos se plantaron como un corte diferenciador ante aquellas
bandas de rock con una composición instrumental realmente elaborada que llevaban
consigo enormes presupuestos de producción en sus discos y shows. Como respuesta a esto,
varias bandas intentaron retomar las esencia o mejor dicho el status quo del rock a partir de
la simplicidad y una postura contestataria.

En 1975 Johnny Rotten (su verdadero nombre, John Lydon, quedaría para su carrera post-
punk) se unió a los londinenses The Strand y en noviembre de ese mismo año en Saint
Martins Art College montan el primer show de Sex Pistols. Los años en actividad de ésta
banda no fueron muchos, sin embargo, lograron generar un impacto certero en la escena
cultural. Fugaz pero intenso, la corta vida de Sex Pistols se vio rodeada de conflictos y
contradicciones que, en parte, tenían fuerte relación con Malcolm McLaren, su manager.

Por un lado Sex Pistols era la fuerza desde la marginalidad irrumpiendo en los escenarios
cuestionando normas y al sistema, pero por el otro, McLaren supo explotar el costado
artístico comercial que en ellos veía. Por ejemplo, podemos mencionar la actuación de la
banda en el programa "Today" donde explotaron con una tremenda violencia verbal, por lo

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cual, alcanzaron el objetivo de su manager, ocupar las primeras páginas de la prensa


popular.

La relación con McLaren se vuelve tensa con el tiempo. El mismo les había conseguido
contrato con los sellos EMI luego con A&M, pero fue con "God Save the Queen", editado
por el sello Virgin, que llegaron al segundo puesto de la lista de éxitos; en 1977 publicaron
su único álbum oficial "'Never mind the bollocks, here's the Sex Pistols".Tras el ingreso de
Sid Viciuos, envueltos en escándalo tras escándalo, con cientos de contradicciones y
problemas junto a su Manager, en su última gira, luego de tocar en Wintherland, McLaren
anunció el fin del grupo.

"¿No tuvieron alguna vez la sensación de que los engañaron?"

Con ésta pregunta abre Simon Reynolds su libro "Postpunk. Romper todo y empezar de
nuevo". Con la misma se refiere a las últimas palabras que dio Johnny Rotten en un
concierto en Winterland en 1978. Reynolds menciona el hartazgo que estaba sintiendo
Johnny en ese momento y que no era en sí mismo un hartazgo general ante una escena que
comenzaba a presentar cierta decepción en lo que había resultado ser.

Johnny comenzó a cultivar este cansancio desde un tiempo atrás, donde la figura que los
medios, su manager McLaren y él mismo se esforzaron en crear, comenzaba a inquietarlo
y él mismo llevó a su demolición. Johnny poseía un bagaje cultural bastante amplio; era
un aficionado a la lectura, donde Oscar Wilde figuraba entre sus escritores favoritos. En
cuanto a la música presentaba "un gusto más sofisticado y ecléctico que lo que su imagen
pública podría sugerir" (Reynolds, 2005, p.37)

Sus gustos musicales resultaban contradictorios para la escena punk pero resultarían ser en
parte la materia prima de lo que llegaría a ser considerado Postpunk. En primer lugar
porque existía cierto mito Punk que desterraba la música de los primeros años de los 70 a la
cual consideraban un "baldío musical". No obstante, Johnny comenzó a no tener reparos en
reconocerse a sí mismo como un gran oyente de artistas tales como Captain Beefheart o
Third Ear Band, además de escuchar R&B de la mano de artistas como Tim Buckley.

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Si bien anteriormente bandas como The Clash y The Ruts habían tomado ciertos aspectos
del root reggae, aquello que tenía que ver con ciertas consignas de lucha, como por
ejemplo "Get up Stand Up" de los Wailers. Como afirma Hebdige, "EI reggae atrajo a
aquellos punks que querían imprimir una forma tangible a su alienación. Contenía la
necesaria convicción, la mordacidad política, tan claramente ausente de la mayoría de la
música blanca del momento" (Hebdige, 1979, p.91). Por este motivo no era tan sorpresivo
ésta preferencia musical en Johnny Rotten, pero lo que hizo el Postpunk es ver allí, además,
una "revolución puramente sonora". Simon Reynolds señala que durante los años 1977 a
1981, la producción sofisticada del reggae fueron de gran influencia para aquellas bandas
postpunk dispuestas a experimentar.

John Lydon, nombre que adoptaría dejando atrás "Rotten" junto a The Sex Pistols, poco
días después que los mismos se separarán ya había manifestado sus ansias de formar una
nueva banda "antimusica de cualquier tipo" y comenzó con el reclutamiento de artistas
para formar lo que tiempo más tarde bautizarían como Public Image Ltd. (PiL). Reynolds
afirma que se trataba de una verdadera mezcla que por momentos resultaba ser
incomprensible donde el único punto en común que unía a sus integrantes era su amor por
el reggae y el dub.

Su bajista Jah Wobble afirmaba sentirse muy cómodo en lugares donde los negros iban a
escuchar reggae. Las líneas de bajo que llegaba a sus oídos se convirtieron en una
característica distintiva de PiL. "... como punk rocker, por aquellos días uno estaba más
seguro en las fiestas negras que en el pub local para chicos blancos. Para mí, escuchar los
bajos así de fuerte era una locura. La naturaleza física de lo que provocaban me dejaba
simplemente helado" afirmaba Wooble.

Su guitarrista Keith Levene, ex miembro de The Clash, era también un oxímoron dentro del
punk, llegando a desplegar toda su capacidad y creatividad en PiL. En primer lugar Levene
se destacaba por ser realmente bueno con su instrumento y en la época donde reinaba el
virtuosismo en la música se dedicó de lleno a practicar. Recordemos que el punk buscaba
diferenciarse a través de su simpleza del despliegue técnico de la música de comienzos de

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los 70, lo cual resultaba prácticamente blasfemo que para el joven Levene su guitarrista
favorito fuera Steve Howe de Yes.

Pioneros dentro del postpunk, PiL era un conjunto de artistas que se encontraban bastante
incomodos con una escena a la cual no le veían escapatoria alguna. Es así que de alguna
forma el postpunk buscó concretar la revolución musical inconclusa, llegando a explorar y
explotar nuevas posibilidades. En el caso de PiL, la capacidad técnica de sus músicos
encontró donde poder desarrollarse y llevar adelante la influencia que traían consigo del
reggae, el dub.,el jazz e incluso la música disco.

Contexto político - Descontento social

En el año 1978 el Reino Unido estaba a travesando una de las peores crisis de todos los
tiempos. James Callaghan, líder del partido laborista, fue Primer Ministro durante tres años
consecutivos, culminando finalmente en lo que se conoce como invierno del descontento,
con un país sumido en el desempleo, huelgas e inestabilidad social. Estos factores, fueron
marcando el camino para el ascenso de la derecha liberal de la mano de Margaret Tatcher
en 1979.

Según Reynolds, la cultura durante ésta época estaba sufriendo un viraje hacia la derecha
donde la música, incluido el postpunk, tuvo que dar una respuesta ante los golpes que
implicaba una política conservadora. En primer lugar, el periodo postpunk comenzó con la
caída y estancamiento de una política de izquierda liberal de Callaghan, donde a partir de
éste declive varios músicos comenzaban a reflejar en sus obras la inmensa crisis. Por
ejemplo, en la revista New Musical Express la política no era ningún tema desconocido; Era
posible leer acerca de los conflictos acarreados por la Guerra Fría como también, artistas
como This Heat o Marble Giants, quienes, afirma Reynolds, llegaron a “cantarle al
Armagedón como posibilidad crucial e inminente"

Desde el postpunk se fueron dando técnicas diferentes, sino más sofisticadas en su


acercamiento a la política. Herederos de la fugaz convulsión punk, aun mantenían muchas
de sus premisas, cuestionando en muchos casos el consumismo y demás. No obstante,
bandas como Gang of Four o Scritti Politti fueron adoptando una lírica que, basándose más
en la vida cotidiana, exponían otras formas de opresión. Pero lo que el postpunk estaba

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llevando a cabo, era un cuestionamiento tanto desde el mensaje como de aquellas


propiedades estéticas-formales, siendo un periodo prolífero para la experimentación.

"Convergencia Cultural"

El estudio clásico del fenómeno punk lo vincula al término subcultura y lo entiende como
una lucha por el medio del estilo y la diferenciación de una parte de los jóvenes en la
sociedad contra las reglas generales que limitan la personalidad.

Desde la perspectiva de los estudios culturales, la aparición de la cultura joven de posguerra


puede percibirse como una metáfora del cambio social. "Plantearon varias preguntas sobre
el carácter necesariamente controvertido y contradictorio del cambio cultural y la
diversidad de las formas de expresión que encontró la resistencia" (Hall, 1976, p.101)

Con el tiempo y la desilusión de ésta revolución inconclusa, este movimiento, que en sus
comienzos se plantaban de frente en contra de la cultura hegemónica a través de la ética "do
it your self" (hazlo tú mismo), apropiándose y nutriéndose de cuestiones del mercado, a su
vez, el mercado había expropiado e incorporando materiales de esta subcultura, como por
ejemplo bandas como The Clash o Sex Pistols, controversiales, "anti-establishment" que no
dudaron en firmar con grandes discográficas.

Sin embargo, una de las críticas que más tarde recibió este movimiento se basó también en
la forma, y no solo en el contenido de la música. El punk utilizaba la simpleza, temas
cortos, rápidos y con pocos acordes. El postpunk veía allí uno de los motivos de su fracaso,
ya que buscaban atacar al status quo del rock con elementos convencionales del mismo.
"Los artistas post-punk tomaron distancia de tal postura, bajo la creencia de que contenidos
radicales exigen formas radicales" (Reynolds, 2005, p.13).

Bandas como PiL, Joy Division, Talking Heads entre otras, encabezaron ésta vanguardia
postpunk de forma imperativa al cambio constante, cuestionando y llevando la
experimentación a su forma de hacer música. Sus técnicas de producción, más
emparentadas al dub o reggae, no dudaron en integrar elementos de otros estilos musicales,
antes inconcebibles en la música punk, tales como la música disco, el noise o el jazz.

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Como afirma Hall, la juventud de posguerra jugó un papel primordial en la construcción de


imaginarios e interpretaciones sobre un mundo que estaba atravesando importantes cambios
a nivel político y social (Hall, 1976). En este sentido, el postpunk no solo tomaba raíces de
su estilo predecesor, sino que los cuestionaba y los llevaba a otro extremo. Por ejemplo, la
identificación de Lydon con la resistencia y la opresión de los negros británicos se perciben
en esos graves jamaiquinos y experimentales en PiL.

Como dijimos anteriormente la influencia del reggae y la cultura rastafari en el pospunk fue
gestándose desde sus comienzos en el punk. Hall afirma que esto permitió la posibilidad de
que los jóvenes blancos y negros pudieran descubrir significados comunes o paralelos en
medio de la deteriorara y difícil situación ya que en los primeros años de posguerra, los
inmigrantes y la cultura negra principalmente, carecían de una cultura que sirviese de
cohesión entre ellos. De esta forma, estas subculturas fueron encontrando puntos en común
que además, impregnaron en la música.

No obstante, eran inevitables las contradicciones entre estas subculturas que a pesar de
encontrarse en ciertos puntos, la tensión era palpable. “Mientras que los jóvenes negros de
ciudad podían catapultarse, mediante el reggae, hacia un inalcanzable e imaginario «más
aliá» (África, las Antillas), los punks vivían sujetos al tiempo presente. Estaban
encadenados a una Gran Bretania sin expectativas de futuro” (Hebdige, 1979, p.92)

Hebdige señala que a fines de los años 70 se gestó una convergencia, culturalmente
hablando; señalando una dinámica dialéctica entre las culturas blanca y negra. Este
movimiento tenía como telón de fondo un creciente racismo en la sociedad además de una
agresiva política policial. Ésta convergencia cultural, que tuvo su punto álgido en la música
en los 70, llegaría con fuerza a hacerse oír a partir de varios artistas postpunk.

Post-Punk en Manchester: Joy Division - The Fall

Como dijimos hasta ahora, el clima de época que se respiraba en ese entonces en el Reino
Unido fue determinante en la música postpunk. Por supuesto, la ciudad de Manchester no
estuvo aislada al respecto y a la misma se le sumaban otros factores que fueron por demás
elementos que formaron parte del génesis de dos grandes bandas; Joy Division y The Fall.

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Manchester, cuna de la era industrial, comenzaba en los 70 en convertirse en un ambiente


desolado y lúgubre, donde de la riqueza de antaño solo quedaban recuerdos perdidos en el
tiempo.

Simon Reynolds cita al periodista Jon Savage, quien califica a dicha ciudad como
“increíblemente lúgubre” donde la desolación de aquella época aún puede sentirse en la
actualidad, sobre todo después de los últimos proyectos de reurbanización de la actualidad.
“Aquellos que se aventuren hacia las afueras del centro de la ciudad se toparán con los
indelebles residuos del pasado, con los restos de lo que una vez fue la capital mundial de la
manofactura algodonera mecanizada” (Reynolds, 2005, p.157)

Ésta pesadumbre en la atmosfera impregnaba persistentemente en el sonido de Joy Division


y The Fall. Ambas bandas, además, tenían otros elementos en común más allá de lo
musical. Sus integrantes eran grandes seguidores de bandas como The Velvet Underground
y The Doors y además compartían un mismo esquema socioeconómico al cual Reynolds
califica como “cruza entre clase trabajadora y pequeña burguesía acomodada”

En cuanto a lo musical, The Fall, liderada por su vocalista, Mark E. Smith, se proponía ser
como un tipo de “narcótico”, realmente intenso. Smith afirmaba que su ambición era
“hacer música cruda con voces realmente extrañas encima”. Dueños de un sonido crudo y
repetitivo se fueron haciendo lugar ante un público que ya no respondía de la misma forma
ante la rabia y los solos de guitarra.

El propio Smith definía la música de The Fall como “head music”, ideal para acompañar o
potenciar el viaje por el uso de del ácido lisérgico. Los músicos cuestionaban de manera
importante la doble moral que rodeaba a Manchester sobre este tema; mientras algunas
drogas estaban prohibidas, por el otro lado otras se recetaban libremente. Reynolds señala,
que las drogas “socialmente aceptadas” inundaban la ciudad, no tanto como para que sus
habitantes pudiesen sobrellevar la realidad en la cual se encontraban, sino para “ser más
manejables” (Reynolds, 2013, p.165) Es posible escuchar el fervor por éstas sustancias en
canciones como “Totally Wired” o “Mr. Pharmacyst” de The Fall.

Otro punto en común entre The Fall y Joy Division era el aura casi místico que trasmitían
sus vocalistas, que incluso tenían cierto parecido físico. No obstante, Joy Division,

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iniciados en 1976, tuvo que ir buscando de a poco su sonido propio. Originariamente


llamados Warsaw, se percibían como una banda de rock pesado con fuerte impronta punk.
Pero a medida que se fueron despojando un poco de ese pasado fue adquiriendo su
identidad propia. Un sonido grave y oscuro, rodeado de melodías repetitivas con un bajo
que parecía llevar la batuta en cada canción, acompañados de la voz de Ian Curtis; su
registro barítono, sus bailes y sus a veces ataques epilépticos sobre los escenarios,
rápidamente lo transformaron en un artista de culto.

El suicidio a los 23 años de edad de Curtis hizo del mismo un mito del cual el discográfico
con la cual se encontraba Joy Division por aquella época, Factory Records, se ocupó de
alimentar hasta transformar en leyenda. Bajo el mismo clima oscuro de la ciudad de
Manchester, Joy Division, además tuvo que llevar su existencia con la pesada vida de su
cantante Ian Curtis. Una vida trazada por una enfermedad que cada vez lo atormentaba cada
vez más, historias de infidelidades y el fracaso de un matrimonio son algunos de los pilares
que fueron derrumbando de a poco hasta llevar al final de su vida. “Uno no necesita
ponerse místico, de todos modos, para ver a Curtis como una figura de tipo oracular, para
percibirlo como alguien cuyo propio dolor privado, de alguna manera, consiguió fusionar
como un prisma para la cultura en su conjunto, refractando el malestar y la angustia de
Gran Bretaña para finales de la década del setenta” (Reynolds, 2005, p.183)

Ambas bandas tenían como escenografía de fondo una vieja ciudad industrial devenida en
lúgubre que solo mostraba los restos de lo que alguna vez pudo a llegar a ser. “Post
industrial” es el rótulo que recibe Manchester allí, donde las fábricas abandonadas, la
riqueza de antaño esfumada colmaban la gris atmosfera. Esta oscuridad y desconsuelo se
percibe en la música de Joy Division y The Fall, quienes además, en sus hombros cargaban
con un arma de doble filo, vocalistas convertidos en mito, Smith por ser un verdadero
erudito en el mundo de las drogas y Curtis por sus incontables crisis tanto de salud como
maritales, llevaron a consolidar un sonido que logró situarlos como dos fuertes referentes
en la escena postpunk.

No se trata de negación, sino de conexión

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A pesar de que en muchos casos muchas de las bandas de éste estilo se distancian bastante
del predecesor punk (rápido, simple, directo y agresivo) no niegan la conexión con dicho
estilo sino más bien que lo reafirman. En primer lugar, varias influencias venían
germinando desde comienzos de los 70 y tuvieron su máxima expresión en el postpunk de
los años venideros. El dubb, el reggae no era ajeno a varios artistas de la época, quienes sin
ningún tipo de pudor plasmaron la experimentación en sus canciones. La experimentación
sin ningún tipo de restricción fue un concepto calve del estilo; Es así que es posible
escuchar canciones lentas, bailables o electrónicas.

Pero desde una perspectiva más amplia, heredaron la ambición de querer cambiar el
mundo, pero ésta vez el cambio, además, debía ser a partir de la música. La influencia
reggae y la cultura rastafari había llegado a estos artistas, quienes convergieron con varias
de las luchas que estos grupos llevaban contra el racismo y la opresión vivida durante esa
época. La crisis a partir de un gobierno laborista que devino en una extrema derecha de la
mano de Margaret Tatcher; las promesas del pasado convertidas en fábricas abandonadas y
una atmosfera gris en ciudades como Manchester, la Guerra Fría como telón de fondo,
hicieron que estas subculturas, a pesar de ser diferentes en varios aspectos, se comunicaran
entre sí a partir de sus estándares de lucha.

El postpunk es reflejo de aquel tiempo convulsivo, repleto de cambios y contradicciones.


Este género encontró la forma y la oportunidad de romper definitivamente con la tradición
y llevar a la música una verdadera oleada de diversidad y riqueza de sonido, porque como
bien dice Simon Reynolds “destruir es siempre más espectacular que construir. Pero el
postpunk tuvo permanentemente una actitud constructiva y abierta al futuro. En el propio
prefijo “post” se encuentra la fe en un futuro que el punk había decretado como inexistente”

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