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REFLEXIONES DESDE
LA INVESTIGACIÓN PARA AVANZAR EN IGUALDAD”
VII CONGRESO UNIVERSITARIO INTERNACIONAL
INVESTIGACIÓN Y GÉNERO
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todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su
transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo
de soporte o comunicada a través de cualquier otro medio, sin la
preceptiva autorización.
I.S.B.N: 978-84-948975-3-5
Índice
Arroyo Rodríguez, Almudena; Macías Seda, Juana; Romero Serrano, Rocío; Monge 39
Quinta, Andrea; Sánchez Villar, Elena
Carreño Corchete, Esther; Frías Montoya, José Antonio; Travieso Rodríguez, 108
Críspulo
El papel de las profesoras e investigadoras de la universidad de
Salamanca en la difusión de su producción científica. Análisis de
ResearchGate y Academia.edu
Espinosa Jiménez, Sara; Leiva Vargas, María José; Hermosín Rodríguez, María de 169
Regla; Guerrero Almeida, Laura María
Ferreiro Basurto, Virginia; Caro García, Carmen; Ferrer Pérez, Victoria A.; Casado 216
Rojas, Irene ; Casado Mejías, Rosa
Gómez Rodríguez, Cristóbal; Benítez Hernández, María del Mar; Ruiz Domínguez, 241
Claudia; Luque Budia, Asunción; Borda Mas, Mercedes; Avargues Navarro, María
Luisa
Influencia del apego en pacientes con obesidad mórbida candidatos a
cirugía bariátrica. Estudio comparativo en función del género
González Vilariño, Matilde; Sánchez Bello, Ana; Arias Rodríguez, Mª Alicia 324
Jiménez Rodrigo, María Luisa; Márquez Lepe, Esther; Trabajo Jarillo, Elena 389
Lechuga Gómez, María José; Masero Moreno, Inmaculada; Asián Chaves, Rosario 434
Rivas Rivero, Esther; Bonilla Algovia, Enrique; Martín Galván, Rosa; Moreno 661
López, Raquel
Rodríguez del Pino, Juan Antonio; Samper Gras, Teresa; Marín Traura, Susana; 673
Aguado Hernández, Juli Antoni
Hombres en cuidado. Narraciones de cuidadores masculinos informales
en Valencia
Ruiz Domínguez, Claudia; Benítez Hernández, Maria del Mar; Gómez Rodríguez, 686
Cristóbal; Budía Luque, Asunción; Borda Mas, Mercedes; Avargues Navarro, María
Luisa
Sánchez Prada, Andrés; Ferreiro Basurto, Virginia; Delgado Álvarez, Carmen; 729
Bosch Fiol, Esperanza; Ferrer Pérez, Victoria A
"Tell your god to change you, tell your god to like me": homoerotismo y
erotismo queer en los relatos cortos "Grace" (Chinelo Okparanta),
"God's children are little broken things" (Arinze Ifeakandu) y "My full
form" (Chukkie J. Domadi)
Presentación
Estas siete ediciones han facilitado un espacio para comunicar los resultados de
interesantes investigaciones, para debatir cuestiones de avance en los Estudios de las
Mujeres, y para divulgar entre un público más amplio conocimientos que amplían el
horizonte de la ciencia.
Los resultados de las ediciones pasadas han sido recogidos en las siguientes
publicaciones:
- Investigación y Género. Avance en las distintas áreas de conocimiento, 2009
- Investigaciones multidisciplinares en género, 2010
- Investigación y Género. Logros y retos, 2011
- Investigación y Género. Inseparables en el presente y en el futuro, 2012
-Aportaciones a la investigación sobre mujeres y género, 2014
- Mujeres e investigación. Aportaciones interdisciplinares, 2016
Los objetivos del Congreso, coincidiendo con los marcados en ediciones anteriores, se
concretaron en los siguientes:
Como en las ediciones anteriores, las investigaciones presentadas han abarcado las
cinco ramas de conocimiento que define el RD 1393/2007 de 29 de octubre, por el
que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales: (Artes y
Humanidades; Ciencias; Ciencias de la Salud; Ingeniería y Arquitectura; y
Ciencias Sociales y Jurídicas).
Los trabajos enviados pasaron por una evaluación previa a cargo de un Comité
Científico formado por especialistas en su propia rama científica y en
epistemología feminista:
Comisión Organizadora
CONFERENCIA DE INAUGURACIÓN
A partir del movimiento feminista de los años sesenta, las mujeres expresan su
descontento con la jerarquía del modelo de interacción médico paciente. Pero es en los
noventa cuando las asociaciones médicas aprecian las necesidades de salud de las
mujeres más allá de la salud reproductiva. Se afirmaba y podemos aún afirmar que la
calidad de la atención sanitaria recibida por las mujeres está condicionada por el
desconocimiento científico sobre la historia natural de ciertas enfermedades (distinta de
las de los hombres), y por diferentes tipos de enfermedades respecto a las padecidas por
los hombres. Como resultado, las mujeres necesitan prevención, tratamiento y atención
diferenciados.
En 1991 se publica un artículo fundamental, que inició el debate sobre los sesgos
de género en medicina. El estudio se llevó a cabo entre 30.000 pacientes del hospital de
1
New Haven y 30.000 del hospital de Harvard. Los hallazgos indicaron que de 100
admisiones de pacientes, al 18,8% de los hombres blancos les practicaron angiografías
coronarias., mientras que solo se las practicaron al 14% de los hombres no blancos. Lo
sorprendente de estos hallazgos es que menos mujeres recibieron angiografías
coronarias (el 9,4% de las mujeres blancas y el 8,6% de las mujeres no blancas). Se
detectaron diferencias estadísticamente significativas entre todos los grupos, que
persistió después de controlar la edad, la comorbilidad y la gravedad.
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La mayor utilización del hospital por hombres que por mujeres es un indicador
de sesgo de género en el esfuerzo terapéutico de los que más información existe en la
bibliografía científica. Ésta no es sólo responsabilidad de los pacientes, sino que está
mediada por el médico y el sistema sanitario. El estudio de Guipúzcoa observó que el
52% de los casos del Registro poblacional de IAM ingresaron en el hospital: un 69% en
hombres y un 31% en mujeres. Éstas sufrieron más complicaciones y mayor letalidad
(un 13% en hombres y un 21% en mujeres). Estos resultados concuerdan con los de
estudios internacionales que muestran que el retraso en el diagnóstico en mujeres -entre
otras razones por la diferente presentación de los síntomas, con gran probabilidad, es la
principal causa de la mayor tasa de letalidad post-hospitalización en éstas que en los
hombres. Los resultados del estudio IBERICA sobre 8.200 casos de infarto también
concluyen que las mujeres tienen menor frecuencia de síntomas típicos y mayor
gravedad al ingreso y, por ende, mayor letalidad ajustada por edad.
Las razones por las que los/las médicos/as no refieren a sus pacientes de ambos
sexos a la cateterización en el síndrome coronario agudo han sido estudiadas; siendo la
valoración por su parte de no tener suficiente riesgos la respuesta más frecuente, y por
ende la conclusion es que la cateterización cardíaca no se utiliza de manera eficiente.
Este asunto es grave puesto que como se ve en la siguiente figura la tasa de mortalidad
al año es mayor entre los/las pacientes a los/las que no se les realizó cateterización.
Sesgos de género en problemas de salud que pueden ser padecidos por ambos sexos
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Para seguir avanzando, dejar claro algunas especificaciones. Los problemas de salud
desde la perspectiva de género pueden ser padecidos por ambos sexos, de lo que hay
bastante evidencia como los sesgos de género en el infarto de miocardio, o propios o
más frecuentes en uno de los sexos. Por otra parte, existe un gran salto cualitativo entre
los estudios de salud de las mujeres, como por ejemplo los relacionados con las
características clínicas de los miomas uterinos, y los estudios de problemas de salud con
necesidad de respuestas desde la perspectiva de género, como aquellos que se centran en
los roles de género como factores asociados a desigualdades en salud entre hombres y
mujeres.
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1.1. Sesgo de selección en investigación clínica por asunción incorrecta de igualdad
entre hombres y mujeres (celda izquierda superior de la tabla de 2 x 2):
Ciertos medicamentos han incluido más mujeres que hombres en sus ensayos
clínicos. Este suele ser el caso con analgésicos y medicamentos antiinflamatorios, como
Etoricoxib (histograma de la derecha de la siguiente figura). Este medicamento
sustituyó otro antiinflamatorio llamado rofecoxib, que se retiró del mercado después de
las muertes.
Sin embargo, cuando analizamos las diferentes fases de los ensayos clínicos, podemos
ver que las mujeres tienden a estar significativamente subrepresentadas en la primera
fase, lo cual es crucial, pues el objetivo es evaluar la seguridad del fármaco.
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perspectiva de género no cuestiona la eficacia del medicamento, cuestiona la efectividad
de los medicamentos para las mujeres, pues la relación beneficio-riesgo de ciertos
medicamentos podría variar según el sexo, considerando la variabilidad hormonal de las
mujeres durante el ciclo menstrual y la interacción del medicamento con ciertos niveles
hormonales. Por lo tanto, la efectividad necesita ser evaluada en hombres y mujeres.
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clínicos se da la circunstancia de falta de estratificación por sexo, y este es un ejemplo
de sesgo de medición por la no incorporación de la perspectiva de género. Se debe al
hecho de que en la fase de diseño no se considera la opción de realizar análisis
estratificados por sexo, por lo que en la fase de análisis, los tamaños de las muestras son
demasiado pequeños para producir resultados válidos si se estratifican por sexo.
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2.1. Sesgo de selección en investigación clínica por asunción incorrecta de diferencia
entre hombres y mujeres (celda izquierda superior de la tabla de 2 x 2):
En la investigación clínica, por ejemplo, se acepta que las mujeres tienen valores
de ferritina más bajos que los hombres debido a la menstruación. Esto bien puede ser
cierto, pero la aceptación de puntos de corte de ferritina más bajos para las mujeres
como normal puede hacer que se subestime la prevalencia de mujeres con anemia. Para
complicar el problema, muchos laboratorios utilizan incorrectamente los valores de
ferritina de la población de referencia, en lugar de los "valores normales" establecidos
en la literatura médica. Un estudio llevado a cabo en varios laboratorios clínicos en
diferentes comunidades autónomas de España indica diferencias sustanciales en los
puntos de corte mínimo y máximo, y esta falta de consistencia, aunque ocurre con
ambos sexos, es más pronunciada en el caso de las mujeres. Este factor produce por una
parte inconsistencia de la prevalencia de anemia en las regiones españolas; y por otra un
acceso desigual al tratamiento de la anemia según la ubicación geográfica del paciente.
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por el retraso en recibir el diagnóstico y el tratamiento. La figura adjunta es una "línea
de tiempo del retraso en la atención sanitaria” entre el inicio de los síntomas y el
tratamiento. Identifica algunos de los diferentes retrasos reconocidos en la literatura
científica. La mayoría de los estudios simplemente miden el tiempo de demora entre el
inicio de los síntomas y la obtención del tratamiento, sin analizar específicamente dónde
puede ocurrir la demora; y si de hecho la mujer paciente es responsable; o de hecho lo
son los profesionales de los servicios sanitarios.
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alcohol como la incidencia del suicidio, entonces las disparidades de género ya no son
pronunciadas.
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Las corrientes epistemológicas feministas existentes contribuyen a que nos
ubiquemos dentro del ámbito de la investigación. En el libro de Sandra Harding,
titulado Ciencia y feminismo se describen las tres principales:
2. Punto de partida feminista (feminist stand point): Parte de la base de que la posición
dominante de los hombres en la vida social (Medicina) se traduce en un conocimiento
parcial. La posición subordinada de las mujeres necesita y abre la posibilidad de un
conocimiento más completo útil para la salud de las mujeres. Se centra en el contexto
del descubrimiento mediante la selección del problema a investigar, la definición de lo
que es problema, y las prioridades.
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1. La semiótica médica se entiende que los signos son producidos, compartidos e
interpretados, y que las diferentes interpretaciones producen diferentes versiones del
mismo signo/síntoma. Esto es lo que sucede cuando se atribuye diferentes significados a
los mismos signos/síntomas según sean presentados por pacientes hombres o mujeres,
provocando sesgos de género en el diagnóstico.
2. El análisis narrativo plantea que la historia clínica, y como cualquier historia alguien
la cuenta (los/las pacientes) y alguien la escucha (los/las médicos/as). En ocasiones
ambas historias no coinciden, pero tan importante es la historia contada por quienes
padecen como la registrada por quienes la recogen.
Entre estos destacar la mortalidad materna que pese a ser prácticamente toda evitable
aún es la primera causa de muerte en el mundo en mujeres en edad fértil, y las
reticencias de ciertos países del mundo a legislar para legalizar la interrupción
voluntaria del embarazo. También las anemias, la mayoría de ellas con tratamiento de
bajo coste, escaso conocimiento de los tóxicos del ámbito reproductivo por
comparación con los del ámbito productivo remunerado, el sueño en el embarazo, entre
otros. Por el contrario se produce un exceso de cesáreas, y el exceso no justificado de
“ectomías”: mastectomías, histerectomías y ooforectomías. En la actualidad han surgido
otros problemas emergentes como la gestación subrogada. Es especialmente relevante
por sus efectos secundarios la alta prescripción de terapia hormonal sustitutiva (THS) en
mujeres con la menopausia. En la línea del tiempo a continuación se resume en una
línea del tiempo el conocimiento existente sobre sus efectos secundarios a partir de una
revisión bibliográfica realizada por Nancy Krieger, catedrática de salud pública de la
Universidad de Harvard y su equipo.
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Desde finales de la década de 1930, la relación entre las hormonas y el cáncer de mama
ha sido bien documentada en las mejores revistas de medicina como American Journal
of Cancer y Journal American Medical Association. En la década de 1950, la
comunidad científica dudaba de la seguridad de la THS para las mujeres durante la
menopausia, pero el éxito comercial era muy grande. Fue anunciado como el "elixir de
la juventud". En 1975, el New England Journal of Medicine publicó un artículo que
mostraba la relación entre la terapia de estrógenos y el cáncer de endometrio. Así que
con posterioridad, las compañías farmacéuticas presentaron la primera terapia hormonal
combinada como alternativa segura bajo el argumento de que eran los estrógenos en
solitario los causantes de cáncer. En 2002, la Iniciativa de Salud de las Mujeres
(Women Health Initiative) en EE.UU. publicó un artículo en el Journal American
Medical Association sobre la asociación existente entre la THS y el cáncer y las
enfermedades cardiovasculares, y como resultado, las ventas de THS experimentaron un
fuerte declive en el mundo anglosajón. Sin embargo, no fue sino hasta 2004 que la
Agencia Española del Medicamento restringió el uso de la TRH.
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los síntomas físicos (o de presentación atípica) a factores psicológicos más fácilmente
en las mujeres que en los hombres (sesgos de género en el esfuerzo diagnóstico del que
se derivan los sesgos de género en el esfuerzo terapéutico).
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La identidad social de género se constituye a partir de los patrones sociales
asociados a características aparentes, corpóreas y visibles proyectadas sobre los grupos
sociales, en concreto, el de las mujeres y los hombres. Responde a lo que se considera
femenino y masculino en una sociedad. Es el caso de la investigación realizada con 185
estudiantes universitarios del sureste de México y 96 del noreste de EE.UU. Utilizando
una escala de diferencial semántico a subtipos de mujeres: mujer menstruando, en la
menopausia, embarazada, premenstrual, con histerectomía, adolescente, enamorada y
con un bebé, se observó que todos los participantes eligieron palabras más positivas
para describir una adolescente, mujer enamorada, embarazada y con un bebé lo que
sugiere un sesgo pronatal (Ver: Chrisler JC, Gorman JA, Marván ML, Johnston-
Robledo I. Ambivalent Sexism and Attitudes Toward Women in Different Stages of
Reproductive Life: A Semantic, Cross-Cultural Approach. Health Care for Women
International 2014; 35: 634-57), propio del esencialismo biológico que valora a las
mujeres como reproductoras, y por lo que Betty Friedan denominó la mística de la
feminidad.
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Las agendas políticas y mediáticas. Investigación para la acción
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sus intereses puedne tener importantes consecuencias. Cuando ciertos problemas, que
afectan sobre todo a las mujeres, no aparecen suficientemente reflejados en los medios,
se contribuye a la falta de interés por resolverlos (como ha sido el caso de la violencia
de género durante mucho tiempo). Cuando determinados tipos de noticias excluyen
sistemáticamente la alusión a las mujeres, se favorece la percepción pública de que
ciertas enfermedades se asocian a hombres (como sucede con las enfermedades
cardiovasculares). Cuando los medios dejan de cubrir la esfera privada –y con ello la
ocupación de un determinado sector de la población–, infravaloran actividades, que no
son «visibles» pero que resultan fundamentales en el manejo y control de las
enfermedades (como ocurre con los cuidados de salud familiares). Cuando los medios
no reflejan en sus agendas los cambios producidos en las vidas de las mujeres, en
cuanto a su mayor participación en el sector laboral remunerado (incluido el político,
sanitario y científico o cualquier otra tarea de prestigio social), están contribuyendo a
que las mujeres no se desarrollen en esos ámbitos.
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daba lugar a la noticia (padecer). En función de las variables no excluyentes relativas a
las categorías profesionales y personales, se puede cuantificar y comparar la presencia
de hombres y mujeres como sujetos de acción, opinión y padecimiento de las noticias.
Este método se puede reproducir para el examen de la paridad según las noticias sean
del problema de salud que sea.
Lecturas recomendadas:
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Harding Sandra. Ciencia y feminismo. Madrid: Morata; 1996
Juárez-Herrera y Cairo Lucero Aida, Castro-Vásquez Carmen, Ruiz-Cantero María
Teresa. Análisis desde la perspectiva de género de la percepción y las prácticas en la
enfermedad coronaria en mujeres del norte de México. Salud Pública Mexico 2016;
58:428-36.
Krieger Nancy. Genders, sexes, and health: what are the connections—and why does it
matter? International Journal of Epidemiology 2003; 32: 652-7.
Ruiz Cantero María Teresa. Sesgos de género en la atención sanitaria. Escuela Andaluza
de Salud Pública. Granada, 2010.
Ruiz Cantero María Teresa, Papí Gálvez Natalia, Carbrera Ruiz Virginia, Ruiz Martínez
Ana, Álvarez-Dardet Díaz Carlos. Los sistemas de género y/en la Encuesta Nacional de
Salud. Gaceta Sanitaria 2006; 20: 427-34.
Ruiz Cantero María Teresa, Verdú Delgado María. Sesgos de género en el esfuerzo
terapéutico. Gaceta Sanitaria 2004; 18:118-25.
Ruiz María Teresa, Martín Marta, La Parra Daniel, Vives Carmen, Albaladejo Manuel.
El enfoque de género en las noticias de salud. Gaceta Sanitaria 2004; 18 (Supl 2):65-
74.
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CONFERENCIA DE CLAUSURA
Remedios Zafra
Universidad de Sevilla
Las mujeres crean, pero no es lo mismo crear para “repetir mundo” que para
“transformarlo”. Una opción es complaciente y otra molesta, perturba, genera
preguntas. Y es que todo lo que logra cambiar un mundo antes suele ser incómodo para
ese mundo. No hay transformación social y política que no nos interpele para dejar de
ver la desigualdad como algo normalizado. Y, justamente, me parece que ahí habita la
conciencia feminista y, muy claramente, la “creación feminista”.
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Por otro lado, esta conferencia busca también hacer conversar la relación entre
feminización y precariedad desde una mirada a la práctica creativa contemporánea,
consciente de que la forma en que la precariedad se asienta tiene más que ver con un
poder silencioso que contribuye a reiterar lo que esperamos de los demás y lo que se
espera de nosotras. Me refiero a ese poder (Foucaultiano) que no dice “sí” o “no”, sino
que atraviesa la vida cotidiana, los referentes, los deseos y, sobre todo, las expectativas
y la valoración (o denostación) de lo que hacemos. Este poder al que aludo no
comienza, como sugiere Virginia Woolf, en una guerra sino en las relaciones entre las
personas: alguien que emplea y alguien que es empleado, los padres y sus hijos, una
mujer y un hombre, nosotras y nuestras familias, quienes trabajan y quienes consideran
o no una práctica como trabajo.
Parto para ello de una de las grandes dificultades que arrastra la época entusiasta de
ahora, ceder a la opresión cuando se disfraza de oportunidad y diferencia. Cabe
entonces sospechar que sean especialmente pobres y mujeres aquellos a los que se les
pide hacer las cosas con más “entusiasmo”, que les movilice el deseo de no sucumbir a
lo que de ellos se espera y deban demostrarlo con un plus de motivación. Hay que estar
alerta, porque el pasado se hace escuela, la vida tiene memoria y algo familiar nos
recuerda que así como ahora muchos trabajos se pagan con reconocimiento y
visibilidad, por mucho tiempo el trabajo de las mujeres se pagó con dependencia y
amor. No es inocente esta analogía que permite identificar cómo el entusiasmo es
fácilmente instrumentalizado para valerse de quienes trabajarán gratis y hasta puede que
den las gracias. La claudicación será entonces algo esperado, alimentado y para sus
protagonistas frustrante.
Otro asunto que aquí se sitúa es el que vincula la afición y la profesión cuando las
prácticas están (o no) feminizadas. Hoy vemos que mientras muchos convierten su
afición en un trabajo (y el ejemplo más claro sería aún la “cultura de garaje”), a algunas
personas les dicen que lo que hacen en el ámbito creativo y cultural no es trabajo, que es
una “afición” y por tanto puede pagarse con reconocimiento, mucho agradecimiento o,
ese pago tan contemporáneo hoy: “visibilidad”. Pasa entonces que se presupone que el
gusto por hacer ya compensa el trabajo, reforzando la idea de que el pago a lo creativo
va implícito en su mero ejercicio, como si entonces sólo pudieran dedicarse a la
creación los ricos o los ociosos. Pero claro que no es lo mismo pagar con
reconocimiento a un rico que a un pobre, a un hombre o a una mujer. Porque son
fuerzas increíblemente conservadoras las que alimentan este pago inmaterial como algo
“suficiente”. Pago inmaterial que en el rico se convierte en prestigio, y en el pobre en
malestar y abandono por necesidad de dedicar sus tiempos a ese otro trabajo que le
permita ‘vivir’ o que le derive a “cuidar”. Y ahí habitan muchas mujeres.
Ahora en la práctica creativa los tiempos de trabajo y vida (que no es trabajo) suelen
difuminarse, la tecnología es la única compañía garantizada, la conexión permanente
nos hace sentir acompañados aunque estemos solos, pero frente al trabajo en la fábrica,
hoy el trabajo en el “cuarto propio conectado” no nos permite dejar la cabeza atrás. La
cultura-red favorece una inmersión constante en el trabajo, donde muchas personas
sienten derivar a una suerte de (auto)explotación que a menudo incluso defendemos
desde la pasión por lo que hacemos y el entusiasmo por poder por fin trabajar de otras
maneras, salir de “lo privado”.
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Representaciones sociales acerca de la reparación en mujeres victimas del conflicto
armado en Colombia
Ariza, Ortiz, Selene
RESUMEN
PALABRAS CLAVE
Reparación, enfoque de género, representaciones sociales, mujeres.
ABSTRACT
This research is a study of social representations with a gender perspective about the reparation
of women who are currently subject to reparations within the framework of The 2011 victims’ law
in Colombia. This allows us to visualize thir voices, the senses constructed by them, and the
social dynamics in which they are immersed, as a way to rethink the reparation not only as an
action or administrative measure of nations about violation of human rights within the framework
of armed conflicts, but involves the active participation of the affected communities, where social
processes are deployed and may or may not allow the implementation of public policy. For the
development of the research, both qualitative and quantitative tools were used. The participating
population was 39 women among unorganized, organized, leaders and legal representatives of
associations.
KEYWORDS
Reparation, gender perspective, social representations, women.
INTRODUCCIÓN
La presencia del Conflicto Armado en Colombia por más de seis décadas, ha afectado a un gran
número de colombianos y colombianas, cuyas pérdidas y sufrimientos resultan ser difícilmente
resarcidos y/o cuantificables. En nuestro territorio nacional han sucedido desde homicidios,
masacres, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados, tortura, violencias sexuales,
reclutamiento forzado, ejecuciones extrajudiciales, amenazas y muertes de defensores y
defensoras de derechos humanos, el uso de minas terrestre antipersonales y de artefactos
explosivos contra la población civil, entre otras, perpetuadas por diferentes grupos armados al
Psicologa. Estudiante de Máster en estudios de género, identidades y ciudadanía, Universidad de Cádiz- España.
Joven Investigadora Grupo de Investigación Estudios de género, familia y sociedad, Universidad Simón Bolívar,
Barranquilla- Colombia. [email protected]
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margen de la ley, también por representantes de la fuerza pública colombiana. En este sentido
el conflito armado en Colombia se há considerado uno de los mas sangrientes de la historia
Latinoamericana. (Centro Nacional de Memoria histórica-CNMH, 2013).
Inicialmente, se podría decir que el conflicto armado fue visible para las zonas urbanas y
ciudades capitales a través del desplazamiento forzado siendo reconocido este fenómeno sólo
hasta el año 1994 por parte del Estado Colombiano. Con el objetivo de mitigar las consecuencias
y dar atención al sujeto que ha sido desplazado por la violencia, se creó la Ley 387 en el año
1997 por la cual se adoptan medidas para la prevención del desplazamiento forzado; la atención,
protección, consolidación y estabilización socioeconómica de las personas que habrían sufrido
desplazamiento interno por la violencia y se elabora el primer programa Nacional de Atención
Integral a la Población Desplazada. Subsiguientemente, se expiden decretos y leyes, donde se
presupuestaba y contemplaban directrices para la atención a nivel nacional y regional,
participando en su acompañamiento tanto Organismos no gubernamentales y gubernamentales,
Organizaciones Internacionales y comunidad académica.
Para el año 2005 durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez se expide la ley 975 de Justicia y
Paz. El objeto de esta ley es facilitar los procesos de paz y la reincorporación individual o
colectiva a la vida civil de miembros de grupos armados al margen de la ley, garantizando los
derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación. Referente a esta ley y su
implementación en el marco de la justicia transicional se han dado críticas por parte distintas
organizaciones. El Observatorio Internacional para el seguimiento del proceso de Desarme,
Desmovilización y Reintegración (DDR) y la aplicación de la Ley de Justicia y Paz, a través de
informes ha realizado recomendaciones técnicas y observaciones a su implementación y las
limitaciones de sus alcances. La Corte Constitucional por su parte ha emitido distintas sentencias
y autos en los cuales ha señalado la inconstitucionalidad de distintos elementos, tanto para la ley
de justicia y paz, como frente la ley de atención al desplazamiento.
Posteriormente para el año 2011 se expide la ley 1448 ampliamente conocida como la ley de
víctima y restitución de tierras, mediante esta norma se dictan medidas de atención, asistencia y
reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno, se da lugar a la creación de la
Unidad para las Víctimas la cual también acoge la normatividad relacionada con la atención a
población víctima de desplazamiento forzado. El Estado asume un rol frente a la reparación de
las víctimas, al reconocer la realidad del conflicto armado interno y las graves y manifiestas
violaciones de derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario,
asumiendo la responsabilidad ante la comunidad Internacional y la población de garantizar las
medidas de asistencia y reparación desde sus instituciones (Serrano Gómez, R., & Acevedo
Prada, M. (2013)
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naturaleza monetaria, sino medidas de otra naturaleza, como la obligación de investigar esas
violaciones (Sistema Interamericano de Derechos Humanos, 2017).
Como puede observarse la reparación como medida y vista desde distintas políticas públicas y
leyes, desde escenarios internacionales y nacionales, con intenciones disímiles y cercanas en
algunos casos , no resulta ser una única acción que obedezca a la actualidad de la ley de
víctimas, sino que ha sido asumido durante varios años desde distintas ópticas y gobiernos,
dependiendo de los interés y debates dados por organismos de las ramas de poder público
colombiano , de los diferentes fallos de la Corte Constitucional, pero sobre todo del gran
esfuerzo realizado por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos, organismos
internacionales y analistas académicos en busca de evidenciar la crueldad, la impunidad y
sufrimiento en los que miles de colombianos y colombianas se han visto afectados y la
importancia de que estos hechos no sigan sucediendo bajo la mirada de todos.
Ahora bien, toda esta realidad del conflicto vivida por cientos de comunidades, de las medidas de
reparación de las cuales ellos y ellas han sido o son sujetos y sujetas, no sólo implica la forma en
cómo se llevan a cabo los procedimientos para lograr tal reparación, los montos y las fuentes de
financiación, también los mensajes (simbólicos y prácticos) que se quiere enviar acerca de la
legitimidad de las reivindicaciones y del compromiso estatal de garantizar la no repetición de los
hechos (Rettberg, A., Kiza, E., & Forer, A 2008). En ese sentido, puede resultar en un llamado a
la reflexión en torno a los significados sociales. Significados en relación al conflicto, la violencia,
la justicia, la reparación y la paz, tanto de los actores armados como de las víctimas del conflicto.
Acceder a los significados construidos desde la institucionalidad que pueden ser visibles a
través de comunicados, leyes, políticas públicas e informes de gobierno podría ser más
accesible al momento de realizar investigación, sin embargo resulta aún más relevante visibilizar
las voces de la población colombiana que ha sido afectada y silenciada por el conflicto, en un
intento de respeto a su humanidad , de verdaderamente reconocerlos como sujetos de derechos
y actores políticos, de abandonar esa concepción que pueda estar permeando nuestras acciones
e instituciones al considerar que la relación se orienta en un sólo sentido de Estado-
Organizaciones →Comunidad, de evidenciar sus voces en el sentido mismo de su propia
reparación.
25
y la comunidad, que transgreda el ámbito de lo privado al cual históricamente las mujeres han
estado relegadas, es uno de los propósitos de la presente investigación. Por esta razón,
siguiendo a Velasco (2009) desde una postura feminista se persigue reflexionar y develar la
existencia de posible manera de exclusión, silenciamiento y omisión, tratamiento sesgado,
devaluación, discriminación y subordinación de lo femenino y de las mujeres mismas, que pueda
darse en relación a la reparación a las mujeres reconocidas como víctimas del conflicto armado
en el caribe colombiano.
Una forma de conocimiento específico, el saber del sentido común, cuyos contenidos manifiestan la
operación de procesos generativos y funcionales socialmente caracterizados. En sentido más amplio
designa una forma de pensamiento social. Las representaciones sociales constituyen modalidades
de pensamiento practico orientados hacia la comunicación, la comprensión y dominio del entorno
social, material e ideal (Jodelet,1986, p. 474).
METODOLOGIA
Para identificar y analizar las representaciones sociales construidas por las mujeres victimas del
conflicto armado frente a la reparación con enfoque de género se decidió utilizar una
metodología mayoritariamente cualitativa que permitiera determinar cuales son esas
representaciones y así poder profundizar en el estudio los aspectos discursivos que lo sustentan
y los aspectos de género implicados.
Participantes
La población correspondío a 39 mujeres que son atendidas en la Unidad de Victimas en el
Departamento de Magdalena-Colombia a quienes se les aplicó la encuesta de caracterización
sociodemografica. Se realizó un muestreo intencional, identificando posibles participantes.Los
criterios de escogencia fueron los siguientes: 1. Mujeres que se encontrarán registradas en la
unidad para la atención y reparación integral de las víctimas del conflicto armado de Colombia 2.
Mujeres que residieran en el municipio de Ciénaga Departamento Magdalena- Colombia. 3.
mujeres que hayan vivido desplazamiento forzado a causa del conflicto armado. 4. Mujeres con
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edades comprendidas entre los 25 años hasta los 70 años. 5. Aceptación del consentimiento
informado para participar em la investigación.
Instrumentos
Como técnicas se utilizó una encuesta para identificar los aspectos sociodemográficos y una
entrevista a profundidad. La encuesta, exploraba elementos de la composición familiar y la
caracterización sociodemográfica de las mujeres participantes. Dentro de la entrevista a
profundidad se utilizaron dos estrategias de indagación siguiendo a Sautu ( 2007): 1-
Cronológica a través de esta se solicita reconstruir sus experiencias relacionadas a la reparación
a partir de la ocurrencia de los hechos victimizantes o que establecieron la declaratoria 2-
Temática, preguntaremos de manera abierta acerca de la reparación, sus significados, B- ¿qué
no es reparación? C- ¿ha cambiado ésta? ¿Participa en las mesas de víctimas? ¿cuál es la ruta
de atención? B- Las imágenes que se le vienen a la mente cuando piensa en reparación y de
modo más específico: -La reparación con perspectiva de género. -Obstáculos a la reparación. -
Identificación de acciones de violencias padecidas y como sienten que se repararían.
Procedimiento
RESULTADOS
27
Figura 1. Rango de Edad de las mujeres participantes en el estudio
Al indagar sobre su estado civil, se encuentra que el 38% (15) son solteras, un 36% (14)
quienes viven en unión libre, el 13%(5) se encuentra actualmente en matrimonio; el 8% (3) se
encuentran en estado de viudez y el 5% (2) separadas.
El 46% de las mujeres ha alcanzado hasta la educación primaria, el 33% realizaron entre la
educación básica y media respectivamente; sólo el 10% ha culminado el bachillerato y sólo una
de las mujeres ha realizado una carrera técnica profesional. En relación al numero de hijos de
las mujeres que participaron en este estudio el 28% es madre de entre 4 a 5 hijos, el 31% de
entre 2 a 3 hijos, el 15% de entre 6 a 7 hijos, un 10% de las mujeres entre 8 a 10 hijos y un 15%
han tenido o tienen 1 hijo.
Sólo el 26% de las mujeres ha cambiado de residencia en los últimos 5 años y el 74% no ha
cambiado de residencia, esto puede estar relacionado al momento en que se presentó el
desplazamiento en sus vidas que puede superar desde tiempos de 10 años. En cuanto a la edad
de las mujeres en el momento del desplazamiento o sufrimiento de algún hecho victimizante, el
27% sufrieron éste en edades entre los 31 a 35 años, luego encontramos cifras semejantes de
entre 36 a 40 años, 26 a 30 años, 21 a 25 años correspondientes todos al 12,5% de las mujeres.
El 10% de mujeres vivieron los hechos victimizantes a edades entre 46 a 50 años y 51 años y
más. Un mínimo porcentaje correspondiente al 5% lo sufrienron de 0 a 5 años.
28
REPRESENTACIONES SOCIALES DE LAS MUJERES VICTIMAS ACERCA DE LOS DAÑOS
QUE LES OCASIONÓ EL CONFLICTO ARMADO
Si bien, la jurisprudencia nacional e internacinal reconoce cuales son los daños causados a las
mujeres en contextos de conflicto, aqui lo importante de indagar a partir de sus voces los daños
causados, acercandonos a las experiencias personales de esa perdida nos permite entender
como ellas pueden llegar a sentirse reparadas y “que es lo que se repara”.
Voz: “mi mama murió a raíz de eso, puedo decir que a raíz de eso porque la separación de
allá de sus pueblos, de sus casas, sus animales , ya una señora de 62 años , ya ella no
pensó sino fue sufrir y llorar y llorar, el día que iban pasando los días , lloraba más porque
entonces ya no veía su compañero, ella murió de eso, entonces mi papa quedó por allá lo
mataron, yo no lo pude ver ….Yo no lo pude ver, ni lo pude ajá que lo hayan enterrado. No,
no, no. Eso me dijo un hermano, un sobrino de él que ellos lo habían recogido, lo había
metido en un saco y lo habían enganchado en un árbol. Hasta ahí, nada más tengo esa
información. De ahí, no sé más nada. Entonces, usted sabe que esas cosas son duras,
porque si ya mi hijo se me muere y yo lo sepulto allí, yo sé que está allí, pero una persona
que uno no la ve. Entonces, esas cosas que todavía, yo por eso todavía sufro {….}”
En ese sentido, estas mujeres hacen referiencia al despojo de sus tierras, desplazamiento hacia
municipios, perdida de su patrimonio, sustento economico, lugar de trabajo, derechos laborales,
tejido social, vinculos familiares, perdida por homicidio, desaparición forzada, reclutamiento
forzado bien sea de sus esposos, hermanos, hijos, violacion sexual por parte de actores
armados, teniendo consecuencias en su proyecto de vida, bienestar fisico, psicologico, social e
historia personal.
“……yo le dije a él que nos viniéramos porque yo sufría de nervios y que dé respecto a los
muertos porque para allá hubo como 10 muertos. Entonces, yo respecto a eso le dije no
vámonos, entonces como ellos nos amenazaron yo le dije vámonos, vámonos y yo me fui,
nos venimos para Barranquilla...Si nos afectó bastante porque económicamente como te
digo vivíamos bien, el señor tenía su plata en el banco y cuando ya llego esto el señor se
fue gastando lo poco que tenía ahorrado se lo gasto y sufrimos porque ya no podía recoger
la cosecha, ya no podía llegar allá a esos predio porque teníamos temor por eso nos
afectó.....”
A través de las preguntas a las mujeres se indagó si ellas consideraban alguna diferencia en
cómo les afectó el conflicto armado al estar en un sistema sexo- género e identificarse como
colectivo de mujeres.
“..¿Por qué diferente? porque ellas quedan sin el marido que es el que las sostiene que le
da todo, quedan desamparadas, comenzar a buscar nuevo y ahí si tienen 5 hijos no la
aceptan en ninguna parte , no hay trabajo que pueda .. No ¿cuántos hijos? 5 entonces
quedan a la deriva…”
Otro aspecto a señalar, como consecuencia de las vivencias en los contextos de conflicto, son la
verbalización de estados afectivos relacionados a la tristeza, a experimentar temor, ansiedad,
llanto recurrente. En ese sentido, las mujeres realizan una lectura diferencial en relación a como
hombres y mujeres afrontan esta situación, ligados a lugares que ellas ocupan dentro de las
familias.
29
“Si claro porque el hombre es menos sentimental porque uno mujer se afecta mucho,
porque uno es mama, uno es hermana, uno es todo , a uno mujer sufre más las cosas , hay
hombres hay personas que manifiestan su sufrimiento pero de diferentes maneras pero yo
digo que la madre es una sola, el dolor de madre, el dolor del hijo, el amor de madre hacia
hijo eso es uno sólo, eso no tiene cambio no tiene nada, eso es algo como el amor de dios
hacia uno también, eso es algo que… Eso lo une a uno allí”
Como puede observarse la maternidad cobra un sentido relevante en las narrativas acerca del
conflicto armado, puesto que, la violencia a través de los homicidios perpetrados a sus hijos
varones, significó una pérdida, tocó el sentido de vida relacionado a ser madre.
“..yo digo que afectó iguales para mi iguales afectó iguales aunque los hombres son
como más duros que las mujeres, pues las que estaban embarazadas les afectó
más, los hombres son más ¿cómo se llama la palabra? Son más fuertes que las
mujeres..”
Asi mismo, la idea asociada al hombre como más fuerte se hace visible en los discursos de las
mujeres, observamos como la construcción social acerca de lo que significa ser mujer o ser
hombre, dentro del ámbito familiar influye en las lecturas que las mujeres hacen acerca la forma
de afrontar las vivencias al momento de la ocurrencia de los hechos violentos e incluso luego del
desplazamiento.
“..{…} En todo porque si el hombre no está y él es el que mete todo, el del todo, lo que
afecta en todo. E: ¿En todo es en qué? M22: Ósea yo no sé , ósea para mí ( risas) el
hombre lleva todo a la casa por decir y al no estar, ya uno tiene que pensar que tengo que
hacer sino trabaja, porque habemos muchas mujeres que no trabajamos que dependemos
solo de lo que el hombre trae a la casa y al no estar todo. Ósea todo.”
El homicidio de sus esposos, supuso para la mujer encargarse de sus familias, no sólo como
sostén emocional sino como sostén económico. En ese sentido, al momento del desplazamiento
la mujer debió ejercer roles que en su sistema familiar en principio les correspondían a sus
esposos, se dio un desplazamiento de la mujer de lo privado a lo público, siendo ellas en su
mayoría las responsables de llevar dinero a sus hogares.
“..pues si las afectó ósea sobre todo las mujeres que eran netamente de allá a ellas las
afectó, a ellas definitivamente las acabó ¿por qué? Porque ellas tienen ahí su raíz , tienen
su forma de vida ahí, ellas trabajan ahí, viven del campo y todo lo hacen es ahí , ósea de
pronto tenía su negocito de comida en su casa, de pronto habían unas que hacían el bollo ,
que todo lo sacaban de allá del monte y ellas no tienen una educación como pa enfrentarse
a esta realidad de venir a un pueblo que es dura, para ellos es algo nuevo, para ellas es
algo nuevo y si fuera de eso no les meten un poquito de emprendimiento a su vida , ya y no
se ubican en la realidad porque ya salimos de allá pues, ella tienen que ubicarse en otro
sitio con otra realidad y emprender un nuevo sueño entonces muchas no , a ellas las afecto
yo diría que las acabo y así a sus hijos…”
La violencia sexual como estrategia de guerra por parte de los grupos armados dentro de las
comunidades, que tocó en su mayoría los cuerpos de las mujeres.
“…Claro mija, ahí hay violencia sexual, maltrato, maltrato porque las cogían y después que
las comían, las violaban y las mataban, es que siempre ha sido. E: ¿En su comunidad
sucedió? M37: Siempre ha sido, siempre lo ha vivido uno y siempre lo vivió uno porque
ellos eran en aquel tiempo, el uno embaraza a, un guerrillero embaraza y come y mata y si
le da la gana entierra, así hacían los otros…”
30
Tal situación ha supuesto para mujeres que han vivido en contextos del conflicto armado, las
huellas de la guerra sobre sus cuerpos, generando por un lado graves malestares que pueden
tardar años en ser contados y compartidos, frente a los cuales pueden no estar recibiendo
acompañamiento y que cuestiona la forma en como reparar estos daños.
Lo anterior puede ser contrastado con lo dicho por la Corte Constitucional Colombiana a traves
del Auto 092 de 2008, que identificó una serie de riesgos de género a los que están expuestas
las mujeres en el conflicto armado en Colombia.
Entorno a las representaciones acerca la reparacion, encontramos las siguientes imagenes: “La
reparación como ayuda económica por parte del estado” “reparación como devolución de lo
perdido” “La imposibilidad de las ayudas para reparar” “La reparación como oportunidad de
cambio” y “La limitación de la reparación al no recuperar vidas humanas”; lo anterior representan
ideas compartidas por mujeres ubicadas actualmente en sitios geograficamente distantes dentro
del municipio, que fueron desplazadas de diferentes lugares. Esto puede significar que tuvieron
experiencias distintas en relación al conflicto; sin embargo llama la atención puntos communes
dentro de sus discursos y demandas de reparación.
Voz : “Bueno reparación se trata de poder contribuir o aportar o ayudar a que la estabilidad
económica de la persona se mejore un poquito, no un tanto por ciento pero si yo como
madre pueda acceder a un negocio propio no depender de nadie y tratar con eso sacar mis
hijas adelante....Eso no se repara porque la vida de mi hermano no la vamos a revivir, ya mi
hermano no va a revivir aunque den la plata que puedan dar, ya esa vida se perdió, ya esa
vida no vuelvo más, esa vida no la puede tener nunca, por eso nunca se llega a reparar
nada porque el dolor está ahí y la perdida fue la de nosotros que perdimos a nuestro
hermano, bueno a mí que perdí a mi hermano y mi mama que perdió a su hijo”
En general, existe un desconocimiento por parte de las mujeres entrevistadas entorno a cuales
son los derechos que les debe garantizar el Estado Colombiano en los procesos de reparación,
asi mismo, la imagen de la reparación interpretadas como “ayudas” economicas, puede
obedecer a como se ha dado la interacción entre el Estado Colombiano a traves de distintas
politicas publicas con poblaciones rurales y aquellas ubicados en estratos socioecnoomicos
bajos; que por lo general fueron quienes sufrieron en mayor medida las consecuencias del
conflicto, una relación que en la literatura academica se puede evidenciar como desde una
postura paternalista o asistencialista. Considerar la reparación como ayudas puede desvirtuar el
sentido propio de la reparación, que es reconocerle como sujetos derechos a quienes se les ha
violado sus derechos y que el estado esta en obligación de reparar y garantizar. (Red Nacional
de Mujeres, 2005)
Durante la realización del trabajo campo, abordar hechos victimizantes como las violaciones sexuales
dentro de las entrevistas con las mujeres significó un esfuerzo mayor, ya que implicaba construir un
entorno seguro donde las mujeres se sintieran en confianza de hablar de esta experiencia y como podrían
llegar a sentirse reparadas. El silencio en relación a la vivencia de este hecho victimizante por parte de
otras mujeres dentro de las comunidades fue un elemento visible en las intervenciones tanto de manera
grupal como individual, consideramos en ese sentido relevante el estigma relacionado a la violación
sexual, los sentimientos de culpa que tocan profundamente la forma en como se ven a sí mismas, el
significado de la sexualidad en sus vidas como un aspecto a trabajar en contextos de reparación bien sea
a nivel colectivo o individual.
31
“…cuando los hechos responden a una violación o un abuso sexual hacia la mujer, usted
cómo cree que eso podría ser reparado.. M13: Eso nunca se alcanza a reparar porque es la
autoestima de uno, que eso es una agresividad que uno nunca supera que lo violen a uno.
¿Mujeres cercanas a usted vivieron eso? si una prima hermanita mía, no sé si fueron 3 o 4
que la violaron pero si la violaron...”
La violencia sexual por parte de grupos armados también ha implicado embarazos no deseados
para las mujeres que pueden llegar ser vividos como experiencias traumáticas, que llegan a
atentar su salud física y mental, que también pueden llegar a influir en los discursos construidos
desde las familias y comunidades acerca las mujeres que lo vivieron.
Otros de los datos arrojados a partir del estudio es las construcciones sociales que se hacen en
torno a la verdad, la justicia, los procesos de construcción de memoria historica, la prevencion, la
protección ante violaciones de derechos humanos; que se cruza con la percepcion de sentirse
reparada. En cuanto a la representación acerca la verdad, las mujeres participantes en el estudio
lo relacionan con su derecho a conocer que fué lo que sucedio, de las palabras de los actores y
el Estado, la demanda de transparencia en cuanto se les comunica las formas de reparación a la
que tienen derecho, por otro lado, se concede como aspectos relacionados a la verdad el parte
del actuar personal, no derecho contemplado en la ley. Esto a partir de que se identifica a
manera general el desconocimiento acerca de la realidad de los hechos de la violencia y el
desplazamiento, en sentido se vive la necesidad de una verdad contada institucionalmente que
aclare los hechos acerca de la violencia y quienes fueron los responsables, al mismo tiempo que
demandan la verdad entorno a como lleva los procesos la Unidad para atención y reparación de
las víctimas.
“Pues que no le nieguen a uno que le digan a uno, que le digan esto es, de que sea esto,
ósea que le digan algo en concreto que uno sienta de que en verdad está seguro de que en
verdad a uno le están diciendo la verdad pero a veces la mayoría de gente lo que hace es
engañar a uno ¿cierto?....Si Por decirte a mí, la plata de mi hijo a mí me llegó de Bogotá a
mí me llegó pero yo en ese tiempo yo me quede sin teléfono y no fue posible comunicarme,
ósea a mí me van a hacer de esa plata una reprogramación, pero ya mi hijo tuvo 8 años de
muerto y yo esperando todavía.”
“Pues la justicia ósea la persona que hizo eso como que no tenían, no tenían por ejemplo
ese remordimiento de hacer tantas cosas, ósea porque hicieron buena maldad. Lo que mi
mama cuenta, hicieron buena maldad y pues justicia fuera que, porque yo me imagino que
esas personas que hicieron tantas cosas, yo me imagino que vivas no pueden estar eso
pasó hace tanto tiempo o si habrá alguna viva ya quizás lo habrá pagado , porque ósea
Dios no se queda con nada. Yo imagino que esas personas que hicieron tantas cosas y que
de pronto no pudieron hacer, ósea el gobierno, quizás personas que no supieron quien fue
lo que hicieron eso, esas personas que hicieron eso tienen que estar pagándola de algún u
otro modo tienen que estar pagándola con alguna enfermedad, algún sufrimiento pero
tienen que estar pagándola, ya que el gobierno no pudo hacer nada en esos momentos.
Pues esa es mi opinion”
32
La justicia debe recaer sobre las personas que cometieron los delitos, en varios casos
consideran que esta justicia está o estuvo en manos de Dios, encontrando en los discursos
elementos como la "justicia divina" "justicia de la vida", no refiriendo al rol del Estado de impartir
justicia. Es decir, al hablar de justicia y en ausencia de medidas judiciales con los responsables
de la violación de derechos humanos y derechos internacional humanitario, surge la creencia en
un Dios que imparte justicia.
“La justicia sería que se haga justicia por las cosas que sucedieron, hacer justicia por todas
las cosas por las pérdidas que hubo. Eso es hacer justicia, que de pronto yo diga que mi
papa un tiempo atrás yo no pude saber dónde quedó y ya yo diga: yo supe porque
hicieron justicia por él, ese sería un agradecimiento para mí. Que si eso llegara a suceder,
así fuera para recogerlos y así sea para traerme el último pedacito de hueso que él pueda
tener allá. Y yo tenerlo aquí en la casa, enterrarlo lo que sea, pero igual yo quedé
conforme yo digo no... si hicieron justicia”
“..¿la justicia? Para mí la justicia no es nada porque si la justicia hiciera esfuerzo por la
población víctima no estuviera como estamos ¿Cierto que si es así? No estuviera como
estamos. E: ¿Cómo podría hacerse justicia en su caso? M24: ¿En mi caso? Si ya la justicia
ya la hicieron y que hemos visto no hemos visto nada E: es decir ¿Cómo podría impartirse
justicia en su caso? En relación a los hechos que usted le sucedieron M24: Imagínate ya
con tantos años que tiene eso, yo creo que ellos hasta ya se han olvidado que el caso mío,
está registrado en la fiscalía y esas cosas...”
Aquí nos encontramos otro aspecto, referente a las limitaciones de impartir justicia por el tiempo
transcurrido desde la ocurrencia de los hechos y las declaraciones ante los entes judiciales.
CONCLUSIONES
La percepcion que tienen las mujeres acerca de los programas de reparacion y sus limitaciones,
visibilizan que los procesos de reparacion y justicia resultan ser extensivos en el tiempo y que
tiene una implicacion en su bienestar. Para muchas mujeres que se encuentran en el area rural
del Caribe Colombiano, el acceso a las instutciones presenta serias dificultades, por un lado el
acceso de las vias de acceso, las dintancias entre los puntos atención a victimas y el lugar de
sus residencies y el costo del traslado, para en varios casos recibir una respuesta institucional
que no aclara o no les brinda una información suficiente acerca del estado de sus procesos.
Otro aspecto a señalar, es como los procesos de desarmes y acuerdos de Paz influyen en la
representacion que las mujeres tienen acerca de los procesos de reparación, la voluntad del
estado para escuchar y responderle a sus necesidades. Al entrevistar a mujeres que se
encuentran liderando procesos comunitarios y asociaciones encontramos la demanda de
fortalecer estas asociaciones y proponder otras formas de intervener como el apoyo a iniciativas
de emprendimiento.
En relación a las representaciones más recurrentes frente al daño recibido ya sea por
desplazamiento o por otro hecho victimizante se identifica, el conflicto armado como
33
desintegrador de vinculos familiares, como provocador de separaciones parentales, perdida del
patrimonio, impacto emocional en los miembros de la familia, perdidas de familiars, hijos, pareja
y red social, entre otros.
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República de Colombia. Presidencia de la República y Ministerio del Interior. Ibagué, 1997.
34
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grupos armados organizados al margen de la ley, que contribuyan de manera efectiva a la
consecución de la paz nacional y se dictan otras disposiciones para acuerdos humanitarios.
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Velasco, S. (2009) Sexos, Género y Salud: teoría y métodos para la práctica clínica y programas
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35
ANEXOS
36
37
38
DISCURSOS DEL ALUMNADO DE CIENCIAS DE LA SALUD DE LA
UNIVERSIDAD DE SEVILLA VINCULADOS CON EL GÉNERO
RESUMEN
PALABRAS CLAVE
Perspectiva de género, Enfermería, Género, Feminismo, Ciencias de la Salud
ABSTRACT
Gender training in the field of university studies has proved to be not only necessary but also an
indication of quality. This research focuses on the analysis of learning and teaching on gender in
the Faculty of Nursing, Physiotherapy and Podiatry and its affiliated centers of the University of
Seville. A study with qualitative methodology based on Grounded Theory has been carried out, in
which discourses of students linked to gender have been examined. The students who had
studied the subject "Gender and Health" in Nursing, understood gender as a cultural construct;
Physiotherapy and Podology students confused sex and gender. Regarding his first contact with
the genre, they state that he has been at the University. Gender training is a transversal category
that produces a personal questioning, a social deconstruction with a theoretical foundation.
KEYWORDS
Gender perspective, Nursing, Gender, Feminism, Health Sciences
Centro Universitario de Enfermería “San Juan de Dios” Universidad de Sevilla, [email protected]
** Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología, Universidad de Sevilla [email protected]
39
INTRODUCCIÓN
La noción de este concepto nace a partir del pensamiento de que lo femenino y lo masculino no
son hechos naturales o biológicos, sino construcciones socioculturales. A lo largo de la historia,
todas las sociedades se han conformado a partir de las diferencias biológicas entre los sexos,
haciendo de esa diferencia una desigualdad a nivel político y social. Por tanto, el primer
propósito de los estudios de género es la deconstrucción de este supuesto: la biología como
determinante de lo femenino y la cultura, como creación masculina (Cobo Bedia, 2007).
El concepto de género fue acuñado en 1975 por Gayle Rubin (en Cobo Bedia, 2005),
antropóloga feminista. Desde entonces es una de las categorías centrales de la Teoría
Feminista. Este concepto, en primer lugar, hace referencia a una normatividad femenina
construida sobre el sexo como hecho anatómico; y en un segundo lugar esta normatividad
femenina se basa en un sistema social donde el género es el principio de jerarquización de los
espacios y recursos entre mujeres y varones. Este sistema social será denominado patriarcado
por el pensamiento feminista. Rosa Cobo Bedia (2007), define así patriarcado: “conjunto de
relaciones sociales entre los varones, relaciones que, si bien son jerárquicas, establecen
vínculos de interdependencia y solidaridad entre ellos para dominar a las mujeres” (p. 71).
Amelia Valcárcel (1991), señala que el concepto de patriarcado sufrió una evolución a partir del
siglo XIX, desde el pensamiento antropológico e histórico de Johann Jacob Bachofen y Lewis
Morgan. Estos autores plantearon la hipótesis de la existencia de un matriarcado previo que
habría sido reemplazado por el patriarcado. En “El Matriarcado (Muterrecht)” de Johann J.
Bachofen (1992), se orientan las investigaciones hacia el descubrimiento de un sistema jurídico
muy arcaico basado en la autoridad de las madres (o derecho materno). Por tanto, el concepto
de patriarcado en sentido crítico (no como el pacífico y sabio gobierno de los ancianos) comienza
en el siglo XIX y se establece en la teoría feminista en los años setenta. Kate Millet (1995),
desde el neofeminismo, define en su obra “Sexual Politics”, el patriarcado, como una política
sexual ejercida por el grupo de varones sobre el colectivo de mujeres, entendiendo política como
un conjunto de estrategias destinadas a mantener el sistema. El lema neofeminista: “lo personal
es político” deriva de esta concepción referida de política de Kate Millet (en Puleo, 2007).
40
inclusión en los planes de estudios de Grado en los que proceda, de “enseñanzas relacionadas
con los derechos fundamentales y de igualdad de entre hombres y mujeres”.
Una de las razones que hacen necesaria la inclusión de los estudios de género en el contexto
universitario es ampliar los horizontes y el saber general. El Espacio Europeo de Educación
Superior tras los acuerdos de Bolonia, en su pretensión de desarrollar Europa, no puede
entenderse sin la inclusión de la perspectiva de género y la igualdad de oportunidades en el
ámbito universitario (Ventura Franch, 2008).
A pesar de ello, estudios como el de Juana Macías-Seda et al. (2009) y el de Victoria Ferrer et al.
(2006) ponen de manifiesto en sus resultados que las actitudes que muestra el alumnado de
ciencias de la salud tras la formación en violencia de género, es similar a la de la población
general. Lo que valoran como problema social inaceptable y grave, y que ocurre frecuentemente.
Estos estudios son solo una muestra de cómo desde el ámbito de la educación aún quedan
muchas acciones en torno a la Igualdad por realizar. También estos contribuyen a visibilizar las
desigualdades y conductas sexistas que todavía hoy en día se dan en las aulas y por tanto,
justifican las medidas que desde las políticas de igualdad se están poniendo en funcionamiento
para terminar con el androcentrismo y el patriarcado de nuestra sociedad.
La visibilización de la existencia del patriarcado es, junto al androcentrismo, una parte relevante
de la asignatura “Género y Salud”. Solo entendiendo las causas de su presencia podemos
encontrar las soluciones para comprenderlos y suprimirlos, sin culpabilizar de los mismos a los
varones en general sino a la organización histórica y jerárquica de la sociedad.
Por tanto, la presente investigación se enmarca dentro de los estudios de género en estudiantes
universitarios de Ciencias de la salud, de los cuales tenemos escasas referencias debido a la
reciente instauración de asignaturas que aborden la formación en género en la educación
universitaria de la titulación de Enfermería. Por lo que pretendemos contrastar los discursos del
alumnado que ha recibido esta formación frente a los que no.
41
OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL
Explorar los discursos vinculados con el género en las titulaciones de Ciencias de la salud de la
Universidad de Sevilla.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Conocer cuáles son las ideas del alumnado egresado de las titulaciones de Ciencias de la Salud
de la Universidad de Sevilla en relación al concepto “género”.
Explorar el primer contacto el género del alumnado egresado de las titulaciones de Ciencias de
la Salud de la Universidad de Sevilla.
Conocer cuáles son las ideas del alumnado egresado de las titulaciones de Ciencias de la Salud
de la Universidad de Sevilla en relación a la “formación en género”.
METODOLOGÍA
Para la realización de este estudio hemos utilizado una metodología cualitativa, a través de un
diseño basado en la Teoría Fundamentada como método comparativo constante (Andréu Abela,
García-Nieto, & Pérez Corbacho, 2007), apoyado en el software Atlas.ti 7.
Se han triangulado los datos desde dos perspectivas diferentes: alumnado egresado de
Enfermería, con formación en género; y alumnado egresado de las titulaciones de Grado en
Podología y Grado en Fisioterapia, sin formación en género.
En total se han llevado a cabo: 9 Grupos de Discusión (GD) con el alumnado llegando a la
saturación teórica de los datos. Han participado un total de 48 estudiantes.
Se han identificado dos ejes discursivos, de los cuales hemos partido para la realización de los
Grupos de discusión. Se muestran a continuación en la tabla 1.
42
Siguiendo a Soledad Murillo y Luis Mena (2006) en la constitución de los grupos de discusión del
alumnado se han tenido en cuenta las siguientes premisas:
- Grupos de 6 a 10 miembros, siempre que ha sido posible.
- Que no se conozcan previamente.
- Homogeneidad de las características demográficas.
La selección de los sujetos de estudio ha sido intencional, a partir de un perfil tipo, y para la
misma se han utilizado las bases de datos que contienen información sobre el alumnado
graduado en las titulaciones de Podología, Fisioterapia y Enfermería de la Universidad de Sevilla
así como las oficinas del alumnado recién egresado, previa autorización de la dirección de cada
Centro.
Este estudio cuenta con la aprobación del PEIBA para su realización. La totalidad de los/las
sujetos de estudio firmaron un consentimiento Informado, autorizando la grabación de las
conversaciones.
RESULTADOS
En este capítulo se presentan los resultados más relevantes de la investigación. Dado que
nuestro objeto de estudio es la formación en género en titulaciones de Ciencias de la salud, se
ha tomado como unidad de análisis los discursos que emergen en relación a esta por parte del
alumnado.
Las categorías principales tras el análisis de contenido que presentamos en el presente estudio
son:
1. Concepto Género: perspectiva del alumnado
2. Primer contacto con el género
3. Formación en género y salud
Cada uno de los resultados de los diferentes apartados se ilustran con extractos de las
transcripciones. Estos se han codificado según las iniciales de su nombre y primer apellido, y el
eje discursivo del grupo de discusión (edad, sexo y titulación): ENF para referirse a las
enfermeras; ENFº para los enfermeros; FYP para las fisioterapeutas y podólogas; y FYPº para
los fisioterapeutas y podólogos.
43
CONCEPTO GÉNERO: PERSPECTIVA DEL ALUMNADO
En cuanto al alumnado que ha cursado la asignatura “Género y salud” en Enfermería,
observamos que relaciona el concepto género con sexo, aunque los identifica como diferentes.
Por un lado, asocia género con el comportamiento y con características psicológicas y
socioculturales. Por otro lado, asocia sexo con las características biológicas:
M. ENFº. MAYOR 25a: [00:06:00] Sí, yo el sexo lo veo, como algo que viene biológicamente
determinado y el género es: la traducción, o sea por pertenecer a un género, a un sexo o a otro
sexo, el género que se le otorga a cada sexo también es distinto. O sea es como la traducción
cultural y social del sexo, el género.
Los alumnos y alumnas también incorporan a este concepto las relaciones sociales, la
integración de la mujer en la vida social, y refieren que esto lo conocen por haber cursado la
asignatura:
A.N. ENFº. MENOR 25a: [00:02:50]… pero se trata de una cantidad, de una variedad de temas
sobre la integración de la mujer en el trabajo, en la vida social. Es una forma de abarcar unos
aspectos de las relaciones sociales, sobre todo de fomentar el paso de la mujer en todos estos
años. Es difícil para mí dar una definición de género.
El alumnado de Enfermería además manifiesta que el género tiene que ver con la diferencia
entre el hombre y la mujer, y con la jerarquización de un género respecto a otro y lo definen en
términos de igualdad:
V. ENF MAYOR 25a: [00:02:07] Yo entiendo la diferencia entre hombre y mujer o la diferencia
entre ambos sexos y la clasificación de lo que son las pautas para decir si el hombre vale más
que la mujer o la mujer vale más que el hombre.
Cuando se pregunta qué entienden por género a algunos/as estudiantes, identifican género con
mujer y con violencia de género:
C. ENF MENOR 25a: [00:05:00] Yo creo que la connotación género siempre que se dice género
ya se identifica con la mujer. Cuando es violencia de género, por ejemplo, automáticamente se
identifica con una mujer que puede ser contra un hombre, pero casi siempre o por lo menos
por... Yo creo que por la tendencia sociocultural que hay, se identifica el género con la mujer, no
con el hombre.
El alumnado que procede de las titulaciones de Fisioterapia y Podología define género a nivel
biológico y psicológico; también como la diferencia entre un hombre y una mujer:
N.T. FYP MENORES DE 25a: [00:02:13] El género en global, tanto el determinante genético de
cada uno, masculino, femenino y además el componente psicológico, si te sientes masculino o
femenino, ambas esferas.
M.G. FYPº: [00:02:15] Más o menos lo que comentaba F.G. género en sí es lo que es la
diferencia entre un hombre y una mujer simplemente por los rasgos físicos, no tanto en el tema
de derechos y demás. Eso ya es un tema aparte pero simplemente por los rasgos fisiológicos.
Asimismo el alumnado de Fisioterapia y Podología asocia género con mujer y con violencia de
género:
44
B.L. FYP MENORES DE 25a: [00:03:14] Yo sé que el género engloba lo masculino y lo
femenino, pero cuando estoy leyendo el tema, yo, por género, lo primero que se me va siempre a
la mente es a la mujer. Siempre que veo la palabra "género", creo que va a tener más relación
con algún tema de la mujer que con el hombre.
A.C. FYP MENORES DE 25a: [00:04:25] ¿Yo?...cuando pienso en género, pienso en mujer,
violencia de género, no sé. Lo asocio mucho a la mujer, pero que tampoco soy muy... En el tema
¿Verdad?
Por otro lado, el alumnado procedente de las titulaciones de Fisioterapia y Podología, confunde
los conceptos sexo y género:
L.R. FYP MENORES DE 25a: [00:03:37] Yo es un tema que ando un poco perdida, la verdad,
porque no sé dónde está la diferencia entre el género y el sexo. Yo en el trabajo fin de máster la
verdad es que busqué información sobre este tema, porque cuando tenía que referirme en un
cuestionario utilizar, no sé si poner "hombre", "mujer", "varón", "masculino", "femenino". No sé
dónde están las diferencias entre uno y otro o qué término utilizar. La verdad que me genera
mucha controversia este tema.
A.D. FYPº: [00:01:01] Un poco cuando género, más que nada, pues, yo entendería un poco
también el sexo. En plan un poco masculino, femenino. Un poco el género, siempre se refiere un
poco a eso ¿no? A si es mujer o es hombre, así a simple vista.
También hay estudiantes de Fisioterapia y Podología que relacionan el género con la igualdad
de derechos y la protección de la mujer:
A.S. FYP MENORES DE 25a: [00:04:05] Yo más que pensar en diferencias, cuando escucho
género, imagino que el tema va a ir enfocado a cuanto nivel de igualdad hay no a nivel genético,
sino a nivel de derechos y como habéis comentado, a nivel social, hasta qué punto hay igualdad
entre los dos géneros.
C.M. FYP MAYORES DE 25a: [00:02:19] A protección a la mujer.
En los resultados de esta categoría identificamos similitudes en relación a los ejes discursivos de
edad y sexo. Sin embargo, en cuanto a la titulación, aunque se observan ciertas similitudes en
los contenidos de los verbatim, el alumnado titulado en Enfermería diferencia el concepto género
del sexo, confundiéndose sexo y género en los extractos procedentes de las titulaciones de
Fisioterapia y Podología, así lo afirman:
J.D. FYPº: [00:26:17] Yo pensaba que eran sinónimos, la verdad.
J. ENF MAYOR 25a: [00:42:46] Yo el sexo lo veo como una parte más física.
[00:42:51] Y luego el género pues todo la parte... Bueno, todo lo que lo rodea. Lo social, lo
psicológico, lo cultural. Lo que, bueno, y sexo es si tú naces pero se puede nacer con un sexo y
tener un género diferente.
C. ENF MAYOR 25a: [00:43:12] Para mí el sexo es lo que decía J, la parte biológica, digamos,
los órganos externos, por llamarlo de alguna forma. Y el género es lo que comentaba antes:
serían las creencias, las actitudes, los valores, todo lo que esté relacionado a lo masculino o a lo
femenino.
45
En relación a esta categoría sobre el concepto de género desde la perspectiva del alumnado,
observamos que el alumnado de Enfermería distingue los conceptos género y sexo, mientras
que hay estudiantes de Fisioterapia y Podología que creen que son sinónimos, atribuyendo al
género características fisiológicas. El alumnado de todas las titulaciones asocia la palabra
género con mujer y con violencia de género. A pesar de que el alumnado de Fisioterapia y
Podología también relaciona el género con igualdad y protección de la mujer, el alumnado de
Enfermería es el que utiliza y maneja términos específicos en materia de género y relaciona
género con comportamientos y rasgos socio-culturales.
46
Algunas alumnas de Fisioterapia y Podología identifican temas relacionados con el género en
asignaturas de bachillerato:
N.T. FYP MENORES DE 25a: [0 0:00:00] Yo tenía una asignatura en bachillerato que la verdad
no recuerdo el nombre porque es esta asignatura que todos los años cambia de nombre, pero
que se tocan un poco los temas sociales, es como ética y ciudadanía o algún nombre así tenía y
bueno, sí que alguna pincelada, pero tampoco nunca nada así que...
El alumnado también refiere haber realizado actividades sobre la violencia de género en el
instituto y en el colegio:
L.R. FYP MENORES DE 25a: [00:07:00] En el instituto, el tema de la violencia de género sí se
trata.
M.C. FYP MENORES DE 25a: [00:07:08] Yo en mi instituto sí tuve un día el tema de la violencia
de género, otro era un poco una sensibilización con ese tema, pero tampoco mucho más.
En cuanto al alumnado de Enfermería ha oído hablar por primera vez de género en la asignatura
“Género y salud” y en los medios de comunicación cuando se trata de la violencia de género.
Hay estudiantes de Fisioterapia y Podología que manifiestan haber realizado alguna actividad en
el colegio e instituto sobre este tema, y también refieren haber escuchado hablar de género en el
Máster Oficial de Nuevas Tendencias Asistenciales en Ciencias de la Salud que se imparte en la
Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología.
47
C. ENFº. MAYOR 25a: [01:04:35] Evitar los estereotipos y realmente comprender desde la base
qué es, a qué nos estamos refiriendo cuando estamos hablando de género y cuando estamos
hablando del sexo.
En la formación en género se debería implicar la familia, la escuela, la política, los medios
publicitarios, en general toda la sociedad:
D.L. ENFº MENOR 25a: [00:46:10] Bueno, pues como hemos dicho, que la formación en género
debería de empezar lo antes posible. Entonces, si es mejor en los colegios, pues mejor que
mejor. Y se debería de implicar, pues eso, a nivel familiar, en la escuela, en todo, de todo tipo.
Yo creo que algo se está haciendo a nivel de los anuncios, de campañas telefónicas, de la
familia, todo.
C.G. ENFº. MAYOR 25a: [01:11:55] Pues yo sinceramente creo que los primeros que tienen que
formarse en el tema este son lo políticos. Y dedicarle realmente los presupuestos que tienen que
indicarle a este problema, esa es la realidad. Mientras que no se dediquen esas partidas
presupuestarias, la violencia de género sigue hacía adelante, no me cabe duda.
M.V. ENF MENOR 25a: [01:32:49] Es que la familia, el colegio, todo. La sociedad entera.
El alumnado de Enfermería expresa que la formación en género también debería impartirse en
todas las Ciencias de la salud en las que se entre en contacto con personas, para que todos/as
los/as profesionales vayan en la misma dirección. Expone que del contrario, al trabajar se ve
desamparado e incomprendido cuando detecta problemas de salud relacionados con el género:
M. ENFº. MAYOR 25a: [01:05:01] Pero que es importante en la sociedad nuestra que nosotros
hemos visto en ciencias de la salud, los enfermeros tenemos la asignatura, los médicos no. Sería
interesante también que en Medicina se dé cierta asignatura e incluso para ir todo el mundo en la
misma dirección. Porque muchas veces te puedes ver que tú has dado la asignatura de género,
has aprendido unas cosas pero, si no, el resto de la gente que trabaja contigo en el caso de las
ciencias de la salud, no tiene esos conocimientos también, te ves solo, estás como muchas
veces predicando en el desierto o algo así. Entonces...
Cuando le preguntamos al alumnado qué entiende por la formación en género, refiere que es
visualizar las diferencias de género y que debe comenzar en la infancia; es dar a conocer
conceptos y normalizar situaciones, es educar en igualdad, eliminando las desigualdades y los
estereotipos.
En la formación en género se debería implicar la familia, la escuela, la política, los medios
publicitarios, en general toda la sociedad. La formación en género también debería impartirse en
todas las Ciencias de la salud, como Medicina, Podología, Fisioterapia, en todas en las que se
entre en contacto con personas, para que todos los profesionales vayan en la misma dirección
DISCUSIÓN
A continuación, presentamos la discusión de los resultados con la literatura científica relacionada
con el tema de estudio.
En relación a la categoría concepto género: perspectiva del alumnado, observamos en los
verbatim del alumnado de Enfermería, que definen este concepto incorporando términos
específicos en materia de género y en consonancia a la definición de Lourdes Benería (1987).
48
Esto se refleja cuando exponen que género hace referencia a las características socioculturales
de las personas, así como a las relaciones de género, a la socialización, al proceso histórico de
diferenciación ya la existencia de una jerarquización de un género sobre otro. Así mismo hay
estudiantes de Fisioterapia y Podología que refieren confundir sexo con género, pero también
hay estudiantes de estas titulaciones que relacionan género con igualdad y protección de la
mujer. Esto último entendemos que es producido por la proximidad y la relación de las
titulaciones de Fisioterapia y Podología con la titulación de Enfermería, ya que cuando se les
pregunta por su primer contacto con el género, este alumnado, explica que ha cursado
asignaturas impartidas por enfermeras en el máster oficial Nuevas Tendencias Asistenciales en
Ciencias de la salud, que se imparte en la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la
Universidad de Sevilla, donde se ha hecho referencia al género. También hay estudiantes que
han cursado asignaturas relacionadas con el género en el instituto y realizado actividades contra
la violencia de género en el colegio, esto forma parte de lo que hemos definido como
coeducación (Mata Coca, 2002).
En el estudio de Juana Macías (2012) se pone de manifiesto en los sujetos de estudio
(estudiantes de Enfermería) que la coeducación está obteniendo sus frutos. Este es un hallazgo
del trabajo que presentamos en cuanto al alumnado de Fisioterapia y Podología. En sus
discursos muestran conocimientos propios de la formación en género, aunque estos son más
específicos en el alumnado de Enfermería.
Estudiantes de Enfermería refieren que han oído hablar de género por primera vez en la
asignatura “Género y salud” y en los medios de comunicación cuando hacen referencia a la
violencia de género. Para el alumnado en general, hablar de género es hablar de violencia de
género y hablar de mujer. Rosa Cobo Bedia (2005) expone que esta tendencia de simplificar el
género en la palabra mujer hay que evitarla ya que de esta forma se pierde el sentido de la
misma fomentando el olvido de las reivindicaciones llevadas a cabo por el feminismo. La
categoría género fue acuñada por el movimiento feminista para hacer visible la dominación que
estaba sufriendo la mujer en la sociedad, por tanto es conveniente poner esto de manifiesto.
Cuando solicitamos al alumnado que defina la formación en género o en género y salud,
refiere que la formación en género es formación en igualdad. Esto significa que el alumnado
adquiere conciencia de igualdad (Arroyo Rodríguez, 2016). Los alumnos y alumnas también la
definen como una formación integral que incluye elementos históricos, socioculturales, políticos y
económicos. A través de la formación en género se incorpora un pensamiento crítico, por tanto
se considera una formación transversal. Con la formación en género se desvelan las
desigualdades que sufre la mujer en todos los ámbitos, incluido el sanitario, al tratarse de
formación en género y salud. La formación es deconstruirse y cuestionarse las realidades
sociales. Es concienciar y ser consciente de la violencia de género y del género como
determinantes de la salud. Es conocer la diferente forma de padecer las enfermedades del
hombre y la mujer. Debe empezar desde la infancia para evitar estereotipos y educar en
igualdad. Debe implicarse la totalidad de la sociedad: gobierno, educadores y familia. Debe
impartirse en todas las titulaciones de Ciencias de la salud y en aquellas que traten con
personas.
CONCLUSIONES
Según los objetivos específicos concluimos lo expuesto a continuación.
49
En cuanto a las ideas del alumnado en relación al concepto de género, concluimos que: el
alumnado asocia género con mujer y con violencia de género; también con igualdad y protección
a la mujer. Asimismo lo definen como diferencias entre hombre y mujer y como características
psicológicas y socioculturales de las personas. El alumnado de Enfermería incorpora a esta
definición de género términos propios estudiados en la asignatura que ponen de manifiesto las
desigualdades de la mujer y la construcción social del género; sin embargo hay estudiantes de
las titulaciones de Podología y Fisioterapia que confunden sexo y género, incluso asocian el
género con las características biológicas.
El alumnado de Enfermería, la primera vez que ha oído hablar de género, es en la asignatura
“Género y salud”, aunque anteriormente en los medios de comunicación y a nivel de la formación
previa a la universidad, han escuchado hablar de violencia de género. El alumnado de
Fisioterapia y Podología, también refiere que a través de los medios informativos y en el instituto
o en el colegio, ha oído hablar de violencia de género. El alumnado de estas titulaciones que ha
cursado el máster oficial que se imparte en la Facultad refiere que su primer contacto con él
género fue a través de este máster.
En relación a las percepciones del alumnado sobre el concepto de formación en género,
concluimos que:
- La formación en género es una categoría transversal que produce un cuestionamiento
personal, una deconstrucción social con una fundamentación teórica. Es una formación
integral, una formación en igualdad, es concienciar y desvelar las desigualdades de
género existentes a lo largo de la historia en todos los ámbitos sociales.
- La formación en género les aporta herramientas para la entrevista crítica, consiste en
visualizar las diferencias de género, desvela desigualdades, estereotipos, distingue sexo
y género, es educar en igualdad, debe comenzar desde la infancia y se deben implicar el
estado, la familia, la escuela, la política, es decir la sociedad en general. También se
debería impartir en todas las titulaciones que están en contacto con las personas, como
son las de Ciencias de la salud para caminar todos en la misma dirección.
- Hay estudiantes de Fisioterapia y Podología que consideran positiva la incorporación de
la formación en género y salud en su titulación de forma transversal, al identificar la
categoría género como un determinante de la salud. Sin embargo, otra parte del
alumnado defiende que esta formación debe ser previa a la universidad.
- La formación en género y salud, incorpora aspectos relacionados con la salud de las
mujeres como es su diferente forma de enfermar y manifestar los síntomas, los sesgos
de género, las desigualdades de género en salud, y la capacitación en violencia de
género.
50
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52
FEMINISMO NEOLIBERAL
Esa “otra” cosa escandalosa1
RESUMEN
En el presente artículo tratamos de dar cuenta del proceso de resignificación y
de vaciamiento del término feminismo que viene operando en las sociedades
neoliberales desde la reacción de los ochenta.
Nuestra intención se centra en analizar la sospecha de McRobbie ¿el
feminismo está siendo “tomado en cuenta” para vaciarse desde dentro? La
proliferación de feminismos ¿responde a esta estrategia? ¿Qué papel juega el
“feminismo neoliberal”? Para responder a estas cuestiones, partiremos del
análisis llevado a cabo por Nancy Fraser a propósito de las derivas neoliberales
de la segunda ola. Posteriormente, analizaremos dos obras de gran influencia
lo que se ha dado en llamar feminismo neoliberal: Lean In: women, work, and
the will to lead de Sheryl Sandberg (2013) y el artículo de Anne Marie Slaughter
(July/August 2012), “Why woman still can’t have it all”.
PALABRAS CLAVE
Feminismos, postfeminismo, neoliberalismo, feminismo neoliberal.
ABSTRACT
The objective of this work is to account for the process of redefinition and
emptying of the term feminism that has operated in neoliberal societies since
the reaction of the eighties.
Our intention is focused on analyzing McRobbie's suspicion: is feminism taken
into account to empty it from within? Does the proliferation of feminisms
respond to this strategy? What role does "neoliberal feminism" play? To answer
these questions, we will begin with the analysis carried out by Nancy Fraser
regarding the neoliberal derivations of the second wave. Later, we will analyze
two highly influential works that have been called neoliberal feminism: Lean In:
Women, Work and Willingness to Lead by Sheryl Sandberg (2013) and Anne
Marie Slaughter's article (July / August 2012), "Why Women I still can not have
everything. "
KEYWORDS
Feminisms, post-feminism, neoliberalism, neoliberal feminism.
53
en los discursos postfeministas y la dimensión sororal desaparece dando paso
a un fuerte individualismo. Para comprender esta nueva percepción, nos
interesa profundizar en el análisis realizado por McRobbie del postfeminismo.
McRobbie difiere de Faludi en su conceptualización de la reacción de los 80;
mientras que para Faludi el postfeminismo es una suerte de reacción negativa,
concertada y conservadora a los logros del feminismo, para McRobbie el post-
feminismo se inspira positivamente en el feminismo y lo invoca como algo que
puede tenerse en cuenta, para sugerir que se alcanza la igualdad, para instalar
todo un repertorio de nuevos significados que enfatizan que ya no se necesita,
es una fuerza gastada. (McRobbie, 2004).
A nuestro juicio ambas lecturas, la propuesta por Faludi y por McRobbie, son
perfectamente compatibles y muestran dos tipos de estrategia utilizadas para
desmantelar el feminismo; la primera estrategia opera mediante una suerte de
resignificación negativa; la segunda, lo “toma en cuenta” y procede a
desmantelarlo mediante una resignificación positiva.
McRobbie proporciona dos conceptos fundamentales para nuestro marco de
reflexión, por un lado, su conceptualización del “doble enredo”. La presencia de
este doble enredo se percibe también en la doble presencia del feminismo, por
un lado, parece que se ha transformado en una forma de sentido común
gramsciano; por otro, es odiado.
McRobbie va más lejos en su análisis, analiza la convergencia de la incidencia
este doble enredo en la cultura popular y la política con el desmantelamiento
del feminismo académico que se inicia en la década de los 90. Ambos
fenómenos coinciden, además, con expansión del feminismo en la cultura
popular. Las revistas dirigen al gran público cuestiones que habían sido
centrales para los movimientos feministas- violencia de género, la igualdad
salarial o acoso. Esto parecía vaticinar que las jóvenes llamadas a ser el
“nuevo sujeto del feminismo popular” expresaran un mayor interés “identitario”.
El éxito parecía estar garantizado.
La popularización de los valores feministas se transforma en una suerte de
“certificado” de modernidad. Los valores feministas se incorporan a
instituciones —derecho, educación, medicina, empleo, medios de
comunicación de masas, ámbitos de representación y poder— y la presencia
de mujeres en estos ámbitos se convierte en una muestra del cambio social
experimentado por las instituciones y su modernización2. En este contexto, el
feminismo es reconocido, “canonizado”, “tomado en cuenta”, afirma McRobbie.
A principios de los noventa, coincidiendo con el declive de los estudios de
género y con este “ser tomado en cuenta” del feminismo, se produce un
distanciamiento entre estudiantes y profesoras académicas feministas y un
2
Desde hace unos años se empieza a observar lo que se ha dado en llamar el
“precipicio de cristal” (glass cliff). Este fenómeno consistiría en incorporar mujeres a
puestos directivos o de representación cuando los resultados no son buenos. (Oliver, 5
de marzo de 2017). Según Sara Berbel Sánchez (2014) una de las razones por las
que puestos en los que existe un alto riesgo de fracaso son ofertados a mujeres podría
ser el intento de mejorar la imagen pública de las empresas en tiempos de crisis. La
incorporación de mujeres proporcionaría una imagen de modernidad en los mismos
términos descritos por McRobbie.
54
sentimiento de no-identificación con el feminismo. McRobbie da cuenta de
cómo esa distancia, con el paso de los años, lejos de acortarse se ha
transformado en repudio.
El artículo de McRobbie nos ofrece una panorámica que nos permite
comprender la situación actual. El feminismo “es tomado en cuenta” para
vaciarse desde dentro.
2. EL FEMINISMO NEOLIBERAL
Nancy Fraser (2015), Angela McRobbie (2008; 2015) o Catherine Rottenberg
(2013) han reflexionado sobre el modo en el que el neoliberalismo ha sabido
apropiarse de ideas centrales de los feminismos de la segunda y tercera ola
generando formas culturales híbridas que permiten generar un compromiso de
las feministas para el mantenimiento del sistema (McRobbie, 2008). Una de
estas hibridaciones es lo que se ha dado en llamar feminismo neoliberal.
2.1. DERIVAS NEOLIBERALES DE LA SEGUNDA OLA
Nancy Fraser, en su artículo “El feminismo, el capitalismo y la astucia de la
historia”, analiza la transformación de la segunda ola, un movimiento
inicialmente radical y antisistémico, en un fenómeno de masas. Según Fraser:
Atrayendo partidarias de todas las clases, etnias, nacionalidades e
ideologías políticas, las ideas feministas penetraron en todos los
rincones de la vida social y transformaron las autointerpretaciones
de todos aquellos a quienes tocaban. El efecto no fue solo el de
expandir enormemente las filas de activistas sino también el de
remodelar percepciones comunes sobre la familia, el trabajo y la
dignidad. (Fraser, 2015:253).
Fraser cree que es necesario analizar la herética posibilidad de que exista
algún tipo de afinidad “perversa” entre neoliberalismo y feminismo de la
segunda ola capaz de explicar cómo es posible que prosperen juntos.
El terreno en el que operaba la segunda ola cambió de manera radical con el
auge del neoliberalismo. El efecto de este cambio fue, sostiene la autora,
resignificar los ideales feministas. Así, “aspiraciones que en el contexto del
capitalismo organizado por el Estado tenían un claro impulso emancipador,
asumieron un significado mucho más ambiguo en la era neoliberal” (Fraser,
2015:254). La autora analizará la dinámica de resignificación de lo que
considera los cuatro objetivos fundamentales de la crítica feminista: la crítica al
economicismo, al androcentrismo, al estatismo y al westfalianismo.
Fraser comenzará analizando la resignificación del antieconomicismo feminista
de la segunda ola. La transformación de la sociedad capitalista coincide con un
giro del feminismo de la “redistribución al reconocimiento”, esto es, cada vez
cobrará más fuerza la reivindicación de reconocimiento de la identidad y de la
diferencia frente a la reivindicación socioeconómica. Este giro, dirá la autora,
transforma el feminismo de la segunda ola en una variante de la política de
identidad, de tal modo que se amplía la crítica a la cultura frente a la crítica
política, cada vez con menos peso. Según Fraser:
En la práctica se dio una tendencia a subordinar los enfrentamientos
socioeconómicos a las luchas por el reconocimiento, mientras que
en el plano académico la teoría cultural feminista empezó a eclipsar
55
a la teoría social feminista. Lo que había empezado como un
correctivo necesario al economicismo evolucionó con el tiempo a un
culturalismo igualmente sesgado. En lugar de alcanzar un paradigma
más amplio y rico, capaz, por lo tanto, de abarcar la redistribución y
el reconocimiento, las feministas de segunda ola cambiaron de
hecho un paradigma truncado por otro. (Fraser, 2015:254).
Este giro al reconocimiento se produce justo en el momento en el que hubiera
sido más preciso redoblar las críticas a un neoliberalismo en ascenso, al que le
resultaba fundamental eliminar cualquier reminiscencia de igualitarismo social.
En lugar de eso, se centró toda la atención en la crítica cultural, produciéndose
una fractura entre ésta y la crítica al capitalismo, al que siempre había estado
unida. Así las cosas, el ascenso del neoliberalismo no encontró con ninguna
objeción por parte de la crítica feminista.
El segundo momento del análisis de Fraser se centra en la resignificación
neoliberal de la crítica que el feminismo de la segunda ola realizó al
androcentrismo. La autora se hará eco los argumentos de Luc Boltanski y Ève
Chiapello quienes en el Nuevo Espíritu del Capitalismo dan cuenta de la
capacidad que tiene para rearmarse reasumiendo las críticas que se hacen
contra él, en momentos de ruptura histórica.
A juicio de Fraser el análisis de Boltanski y Chiapello no tendría en cuenta la
perspectiva de género y por tanto no llega a captar del todo el verdadero
espíritu del neoliberalismo. Si bien ambos autores perciben como el “nuevo
espíritu” incluye una “leyenda masculinista del individuo libre, sin trabas, hecho
a sí mismo” (Fraser, 2015:255), obvian o minimizan que sus trabajadores
indispensables son “desproporcionadamente mujeres, no sólo solteras y
jóvenes, sino también casadas y con hijos; no solo son mujeres racializadas,
sino también mujeres prácticamente de todas las nacionalidades y etnias”
(Fraser, 2015:256).
La crítica feminista al “salario familiar”, idea central del capitalismo regulado por
el Estado, sirve para legitimar el capitalismo flexible. El capitalismo neoliberal
ha sustituido el modelo de salario familiar por el modelo de familia sustentada
con dos proveedores, lo que implica menor nivel salarial, menor seguridad,
aumento de las horas de trabajo asalariado por familia, dobles y triples
jornadas y un aumento de la pobreza, en especial, en las familias
monomarentales. A juicio la autora, “el neoliberalismo nos viste a la mona de
seda a través de una narrativa sobre el empoderamiento de las mujeres. Al
invocar la crítica feminista del salario familiar para justificar la explotación,
utiliza el sueño de la emancipación de las mujeres para engrasar el motor de la
acumulación capitalista”. (Fraser, 2014:132-133). De este modo, concluye
Fraser, lo que inicialmente sirvió para criticar el androcentrismo, en el contexto
del capitalismo neoliberal, ha intensificado el valor capitalista del trabajo
remunerado.
En un tercer momento, analiza la crítica realizada por la segunda ola al
paternalismo del Estado de bienestar. Sin quererlo, el feminismo facilitó una
tercera idea al neoliberalismo. Así, las críticas que plantearon al sexismo de los
servicios sociales fueron utilizadas por Clinton para poner fin a los servicios
sociales. Pero el ejemplo más hiriente de este ataque al “estado niñera” es el
apoyo a las ONG´s. Según Fraser: “En las poscolonias, por su parte, la crítica
56
al androcentrismo del Estado desarrollista se transformó en entusiasmo por las
ONG, que emergieron en todas partes para llenar el vacío dejado por los
menguantes Estados” (Fraser, 2015:257). La autora pone como ejemplo el
caso de los “microcréditos” a mujeres pobres en el Sur global. Los
microcréditos se presentan como una alternativa a la manera de operar por
parte del Estado; frente al modelo intervencionista estatal que opera de arriba
hacia abajo, los préstamos se presentan como una estrategia de
empoderamiento de abajo hacia arriba, “el antídoto feminista contra la pobreza
y el sometimiento de las mujeres” (Fraser, 2014:133). Pues bien, lo que se ha
pasado por alto es la convergencia entre el florecimiento de los microcréditos y
el paulatino abandono por parte de los Estados de implementar políticas
sociales y económicas destinadas a erradicar la pobreza. Por mucho énfasis
que se pongan en los microcréditos, nunca podrán suplir las políticas macro-
estructurales. Así, concluye Fraser, “una perspectiva dirigida, originalmente, a
democratizar el poder del Estado para empoderar a los ciudadanos, es ahora
utilizada para legitimar la mercantilización y los recortes de la estructura
estatal” (Fraser, 2015:257).
En cuarto lugar, Fraser analiza cómo el neoliberalismo alteró la relación de la
segunda ola con el marco westfaliano. En el contexto del capitalismo
organizado por el estado se adoptó un punto de vista westfaliano, de tal modo
que asuntos como la justicia se resolvían dentro de los estados, entre los
conciudadanos. Este marco, ocultaba las injusticias interfronterizas.
La globalización hace impensable la idea de que los Estados sean los únicos
contenedores de las obligaciones y vindicaciones de justicia. Observamos
cómo feministas, activistas pro derechos humanos y ecologistas se unen para
cuestionar este marco. Esto les ha permitido abordar las injusticias
transfronterizas que eran descartadas en el modelo westfaliano. Las nuevas
tecnologías de la información han facilitado la implementación de estrategias
internacionales y la creación de campañas que consiguen movilizar a la opinión
pública a escala global.
A juicio de Fraser, este giro transnacional no está exento de problemas. Para
empezar, ante las dificultades que se les plantean a las feministas en el plano
estatal, muchas dirigieron sus esfuerzos al ámbito internacional. La
construcción de una sociedad civil planetaria los lleva a enredarse en algunos
temas, por ejemplo, el énfasis en el reconocimiento en detrimento de la lucha
por la erradicación de la pobreza y la redistribución o la “oenegeificación” de la
política feminista en detrimento del feminismo de base –lo que, por un lado,
precipita la brecha entre profesionales y bases y, por otro, concede casi todo el
protagonismo a élites de habla inglesa. De este modo, lo “que empezó como un
intento saludable de expandir el alcance de la justicia más allá del Estado-
nación ha acabado coincidiendo en algunos aspectos con las necesidades
administrativas de una nueva forma de capitalismo” (Fraser, 2015:258-259).
El punto en común que tienen todas las resignificaciones llevadas a cabo por el
neoliberalismo a las ambivalencias del feminismo, es resolverse en una suerte
de individualismo neoliberal. No obstante, en un contexto de crisis como el
actual, Fraser cree posible retomar el escenario alternativo de la solidaridad.
Para que un escenario tal sea posible, hay que romper con esa amistad
peligrosa del feminismo y neoliberalismo, reclamando nuestras propias
contribuciones para nuestra causa.
57
El primer paso, pasa por la adopción de una interpretación tridimensional de la
justicia, interpretación que incluiría de modo equilibrado la dimensión de
redistribución, reconocimiento y representación. A juicio de Fraser hay que
“reconectar la crítica feminista con la crítica al capitalismo, y de ese modo
reposicionar el feminismo claramente en la izquierda” (Fraser, 2015:261).
El segundo paso es eliminar el vínculo que se ha establecido entre la crítica al
salario familiar y el capitalismo flexible. La apuesta pasa por poner en el centro
formas de vida en las que se pongan en valor las tareas no remuneradas y las
tareas de cuidado. Estas tareas, realizadas en su mayoría por mujeres,
deberían transformarse en elementos valorados en tanto que garantizan una
buena vida para todas y todos.
El tercer paso pasa por romper el vínculo entre crítica al estatismo y la
mercantilización. La estrategia pasa por reclamar una democracia participativa
que permita fortalecer los poderes públicos. Estos poderes públicos
fortalecidos, velarán por el control de los mercados y los capitales para poder
guiar a la sociedad en interés de la justicia.
Por último, en las sociedades globalizadas neoliberales, hay que dar cuenta del
alcance transnacional del capital. La idea de un Estado territorial y la
vinculación de la democracia con la comunidad política delimitada es
ineficiente. Las feministas, junto con otras fuerzas progresistas, deben apuntar
a un “orden multiescalar3, democrático en cada uno de los niveles y dedicado a
superar la injusticia en todas las dimensiones, en todos los ejes y en todas las
escalas” (Fraser, 2015:262).
2.2. VAYAMOS ADELANTE… AUNQUE NO PODAMOS TENERLO TODO
En “The Rise of Neoliberal Feminism”, Catherine Rottenberg manifiesta su
preocupación ante el desplazamiento del feminismo liberal por parte del
feminismo neoliberal, ¿es necesario un feminismo informado por las normas
del neoliberalismo? (Rottenberg, 2013). Para su análisis la autora se basa en
dos obras que se autoinscriben en el feminismo y que en los últimos años se
han convertido en un auténtico fenómeno de masas para las mujeres de
Estados Unidos: Lean In: women, work, and the will to lead de Sheryl Sandberg
(2013) y el artículo de Anne Marie Slaughter (July/August 2012), “Why woman
still can’t have it all”.
Anne Marie Slaughter, quien se declara completamente comprometida con la
igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres dice renunciar a la
“narrativa feminista con la que creció”. Ella creía que cuando las mujeres
alcanzáramos el reconocimiento, la valoración y el poder, las mujeres
tendríamos la batalla ganada. Sin embargo, se trata sólo de la mitad de la
batalla. La igualdad real nunca se conseguirá mientras no se logre la otra mitad
de la batalla: la de la familia. La igualdad real no sólo significa la valoración y el
reconocimiento de las mujeres en los mismos términos que los hombres,
significa la creación de una gama mucho más amplia. La igualdad real significa
valorar la familia tanto como el trabajo y comprender que ambos ámbitos se
3
La propuesta de un feminismo transnacional que garantice los derechos de humanas
y niñas en la era de la globalización la encontramos también en los trabajos de la
filósofa María José Guerra Palmero (Guerra, 2014).
58
refuerzan mutuamente. Esto requiere la incorporación de los hombres al mundo
del cuidado, convertir la revolución feminista en una revolución humanista.
En principio no se le podría objetar nada a los planteamientos de Slaughter, si
no fuera porque su discurso deja entrever que es el feminismo el responsable
de la angustia que experimentan las mujeres profesionales ante las dificultades
para balancear vida profesional y vida privada. Estamos ante la vieja estrategia
puesta en marcha por la reacción de los ochenta “no se puede tener todo”, sólo
que, en esta ocasión, es puesta de manifiesto por una mujer que se
autodesigna como feminista y posee poder, reconocimiento y valoración.
En la charla TED (Slaughter,2013) que ofreció un año después a la publicación
de su artículo, califica su decisión de abandonar su empleo para cuidar a sus
hijos adolescentes como una decisión “responsable” y fruto del “amor”. Si su
decisión es responsable y fruto del amor, la decisión de quienes priorizan su
carrera profesional sobre su vida privada ¿es irresponsable y fruto del
egoísmo? ¿Problemas estructurales como son la corresponsabilidad deben ser
asumidos por cada mujer de manera individual? ¿Qué narrativa feminista es la
culpable de que los hombres no se incorporen al cuidado? ¿Es realmente
necesaria la transformación de la revolución feminista en una revolución
humanista? Slaughter parece inscribirse en la genealogía de la reacción de los
ochenta más que en la genealogía feminista. Sus argumentos se dirigen a la
“narrativa” equivocada: las narrativas feministas luchan porque las mujeres
“puedan tenerlo todo”, donde este todo no es otra cosa que la paridad, donde
ese “tenerlo todo” es tener lo mismo que pueden tener sus compañeros de
viaje. El feminismo nunca ha sido una teoría para alcanzar la cima en la
sociedad neoliberal, ni ha dado fórmulas individuales para el éxito, porque el
feminismo, entre otras muchas cosas, es un movimiento colectivo. La
revolución feminista, llevada hasta sus últimas consecuencias, implica la
paridad en todas las esferas de la vida, incluida la esfera de los cuidados. La
revolución feminista, es una revolución social, política y personal, no es algo
que se resuelva a nivel individual.
Lo más perverso del análisis realizado por Slaughter es la ceguera de miras de
la que hace gala —ceguera que adolece de un gran elitismo. Abogar por
soluciones individuales a problemas estructurales es suponer que todas las
mujeres tienen capacidad —real— de elección. La mayoría de las mujeres no
pueden permitirse tomarse elecciones “responsables” y basadas en “el amor”,
la mayoría no puede elegir entre cuidar a sus hijos adolescentes o seguir
trabajando: las hipotecas, los recibos, los alimentos no se pagan con
responsabilidad y amor. La inmensa mayoría de las mujeres del planeta dan
muestras de una gran responsabilidad y amor soportando jornadas
interminables a sueldos mínimos para que sus hijos e hijas, adolescentes o no,
puedan tener un techo, una educación y un plato de comida en la mesa. Y
aunque pudieran elegir, aunque sus condiciones sociales y económicas fueran
como las de Slaughter, tal vez no querrían volver a sus casas.
Sheryl Sandberg, CEO de Facebook y una de las pocas mujeres que aparecen
en la lista FORBES, publica en 2013 Lean In: Women, Work, and the Will to
Lead. Como ha puesto de manifiesto Catherine Rottenberg (2013), en Lean In
podemos desentrañar el proceso de desarticulación del feminismo liberal para
dar paso a una nueva criatura, el feminismo neoliberal. Lean In bien puede
leerse como un libro de autoayuda y motivación, repleto de anécdotas
59
personales: desde su ingreso en la universidad, su paso por Google, su día a
día en Facebook, el nacimiento de su primer bebé, del segundo, o la
importancia de elegir un buen hombre como compañero. Para apoyar su
narración, recurre a cientos de investigaciones y estadísticas. Se trata de un
libro de lectura rápida, repleto de frases cortas y pegadizas que atraen a un
público heterogéneo (Rottenberg, 2013). La autora, además, nos facilita las
claves para su lectura:
This book is not a memoir, although I have included stories about my
life. It is not a self- help book, although I truly hope it helps. It is not a
book on career management, although I offer advice in that area. It is
not a feminist manifesto— okay, it is sort of a feminist manifesto, but
one that I hope inspires men as much as it inspires women”
(Sandberg, 2013:9).
Su motivación para escribir Lean In es empujar a las mujeres a ir “hacia
delante”, a ser ambiciosas en cualquier área que se propongan. Lean In
pretende aportar un granito de arena para contribuir a crear un mundo
igualitario.
Sandberg se anticipa a excusarse de las críticas que, como ha ocurrido, se
pueden plantear a su obra, a saber, no deja de ser un libro dirigido a una
pequeña élite de mujeres. Pese a su interés por incluir “la ambición en
cualquier área”, es un libro escrito para aquellas que quieren alcanzar la
cumbre. Pues bien, intenta anticiparse con un breve reconocimiento:
I am also acutely aware that the vast majority of women
are struggling to make ends meet and take care of their
families. Parts of this book will be most relevant to women
fortunate enough to have choices about how much and when and
where to work; other parts apply to situations that women face
in every workplace, within every community, and in every home. If we
can succeed in adding more female voices at the highest levels, we
will expand opportunities and extend fairer treatment to all
(Sandberg, 2013:10).
La desigualdad, por tanto, aparecería vinculada a la falta de mujeres en la
cima. Rottenberg considera que hay que leer Lean In como descripción y
comercialización de un nuevo feminismo liberal dominante que pretende
construir un nuevo sujeto feminista. Aunque reconoce la desigualdad, estamos
ante un feminismo individualizado hasta el extremo, incapaz de analizar
estructuras de poder, dominación o privilegio masculino. (Rottenberg, 2013).
Rottenberg analiza lo que ha dado en llamar la “metamorfosis del liberalismo en
neoliberalismo”. Lean In ofrece lo que promete: ayuda a las mujeres a avanzar
(Lean in) en sus carreras. Pondrá en juego tres conceptos: “interiorizar la
revolución”, “ir hacia delante” y “liderazgo”. Estos conceptos serán conectados
entre sí para crear una nueva conciencia feminista.
Sandberg considera que el primer paso para que las mujeres logren una vida
profesional exitosa es “internalizar la revolución”. Esto implica que avanzar
hacia la verdadera igualdad se convierta en una tarea personal. Es cierto que
hay barreras estructurales, pero lo que sin duda parece desequilibrar más la
balanza son las barreras internas.
60
In addition to the external barriers erected by society, women are
hindered by barriers that exist within ourselves. We hold ourselves
back in ways both big and small, by lacking self-confidence, by not
raising our hands, and by pulling back when we should be leaning in.
(Sandberg, 2013:8).
A lo largo de su vida ha podido escuchar sobre desigualdad, problemas de
conciliación, pero poco se ha hablado de estos obstáculos internos, de cómo
las mujeres cortan sus propias alas. Hay que poner la atención en estas
barreras internas pues es lo único que podemos tener bajo control. La
estrategia que nos propone se encuentra alineada con la nueva corriente de
desarrollo personal, autoayuda y coaching tan necesaria en la sociedad
neoliberal. Si tu vida va mal, deja de buscar excusas, no es la sociedad, ni los
empleadores, ni los demás, tu vida va mal porque no arriesgas, porque no eres
creativa, porque no eres capaz de salir de “tu zona de control”, porque vives
anclada en pensamientos negativos, porque estás cortando tus alas.
Sintetizando: la vida te va mal por tu culpa. El objetivo de Sandberg al escribir
el libro no es otro que animar a las mujeres a tener sueños ambiciosos, a
forjarse un camino atravesando los obstáculos y a conseguir alcanzar todo su
potencial. (Sandberg, 2013).
Para lograr la igualdad, hay que reavivar la revolución y esto será posible en la
medida en que cada mujer (individual) la interiorice, esto es, pierda su miedo a
triunfar, supere sus propios obstáculos internos. En una suerte de voluntarismo,
la igualdad se conseguirá por contagio, por decirlo con Sandberg (2013:11):
“we can reignite the revolution by internalizing the revolution. The shift to a
more equal world will happen person by person. We move closer to the larger
goal of true equality with each woman who leans in”.
¿Quiénes serán esas mujeres con decisión de avanzar que podrán dinamizar
ese cambio hacia un mundo más igualitario? Las mujeres que logren ascender
en la escala profesional y asuman puestos de liderazgo. Nos encontramos ante
uno de los puntos clave de la propuesta “feminista” de Lean In, superar la
“brecha de ambición por el liderazgo”.
Sandberg intenta dar explicación al vacío de liderazgo de las mujeres.
Recurriendo a estudios y estadísticas considera que la falta de ambición por el
liderazgo es consecuencia de la educación diferenciada y los estereotipos de
género. La ambición, a fin de cuentas, no resulta deseable en una mujer. Hasta
aquí Sandberg se mantiene alineada con el feminismo liberal, hay demasiados
condicionantes culturales, sociales y económicos que dificultan que las mujeres
quieran asumir puestos de liderazgo: la “amenaza del estereotipo”, políticas
públicas que no favorecen la corresponsabilidad, (permisos de
maternidad/paternidad, guarderías), patrones culturales que perpetúan los roles
tradicionales de género, etc. Si bien, aunque hay numerosos motivos para
explicar la falta de liderazgo de las mujeres, el más importante de todos es “la
brecha de ambición por el liderazgo”. Este último giro, sitúa a Sandberg en lo
que se ha dado en llamar feminismo neoliberal.
A juicio de Rottenberg (2013) las tres frases centrales a las que acuden
Sandberg “avanzar”, “interiorizar la revolución” y eliminar la “brecha de
ambición del liderazgo” funcionarían conjuntamente en el texto para eliminar el
marco liberal y crear un sujeto ajustado a las normas del mercado. Este sujeto,
61
esta mujer profesional, asumiría la responsabilidad de manera aislada,
desplazando la movilización de masas en una actividad interiorizada –
interiorizar la revolución- y, por tanto, despojada de todas sus potencialidades
políticas. En palabras de Rottenberg:
This turn inward helps to produce an individuated feminist agent who,
alone, is accountable for garnering her own ‘revolutionary’ energy.
That energy, of course, is not being steered towards the toppling of
any political order or even about coming to an awareness of systemic
male domination, as was the goal of even liberal feminism in the
1970s, but rather such energy is transmogrified into ambition and
metamorphosized into the nurturing of each individual woman’s
desire to reach the top of the power pyramid. The exhortation to lean
in to their careers thus effectively reorients women away from
conceptions of solidarity and towards their own particular
development, which, to stay on ‘track’ as it were, requires constant
self-monitoring”. (Rottenberg, 2013:9).
McRobbie, ve en Lean In una forma paradójica de respaldar una suerte de
solidaridad competitiva. Hay que advertir que Lean In es mucho más que un
libro, se ha convertido en una organización con más de 33.000 círculos. Pues
bien, como advierte McRobbie:
We can take part in a ‘lean in’ circle, to share the tips about how to
make it to the top, while also enjoying motherhood and domesticity.
The young women who are the subjects of these addresses to
compete to be perfect can offset this demand with the knowledge
that a feminism of sorts is there to support their ambitions”.
(McRobbie, 2015).
El “nuevo feminismo” cumpliría una doble función, por un lado, funcionaría
como un puerto de escala para las mujeres jóvenes que empiezan a tomar
conciencia de las desigualdades de género. Por otro, se plantea como
compatible con la idea de “una buena vida”.
McRobbie (2015) y Rottenberg (2013) ponen el énfasis en cómo el ideal
feminista que se presenta en el texto es el de una profesional de alta potencia
capaz de restaurar la feminidad tradicional, lo que nos devuelve al cliché
periodístico de “tenerlo todo”. Sandberg le dedica el capítulo 9 de Lean In a “El
mito de tenerlo todo”. A juicio de la autora:
“Having it all”. Perhaps the greatest trap ever set for women was the
coining of this phrase. Bandied about in speeches, headlines, and
articles, these three little words are intended to be aspirational but
instead make all of us feel like we have fallen short. (Sandberg,
2013:122).
“Tenerlo todo” es una idea peligrosa, nadie puede tenerlo todo, según la autora.
Y, sin embargo, como hace constar bell hooks4, el verdadero problema es que
Sandberg lo tiene todo y no tiene ningún pudor en hacer ostentación de ello.
4
Por deseo de la propia autora, incluimos su nombre en minúscula. «Her name is
always seen written in lowercase letters because she believes that what is most
important is the “substance of books, not who I am”». (Williams, 2006)
62
Simboliza el “tipo de chica que lo tiene todo”: blanca, rica y casada con un
maravilloso marido al que, no debemos olvidar, dedica el libro “por hacer todo
posible”. hooks compara el modo de proceder de Sandberg con el de los
vendedores de coches usados: empuja su producto, y lo empuja bien. Su
lenguaje es tan bueno, tan lleno de contenido que ciertamente nos inclina a
pasar por alto todo lo que no se dice (hooks, 28 October, 2013).
La revisión crítica que realiza bell hooks a la obra de Sandberg añade nuevas
aristas a las críticas anteriores. Comienza su artículo “Dig deep: beyond Lean
In” mostrando su sorpresa ante el alcance de la obra de Sandberg; cualquier
teórica feminista sabe que su obra está destinada a una subcultura. hooks no
puede más que manifestar su expectación por conocer a esta nueva
sacerdotisa del “feminismo revolucionario” capaz de llegar a una amplia
audiencia. La primera crítica que hooks lanza contra Sandberg es la
descripción simplista que realiza del movimiento feminista. Sandberg no
conoce las fuentes primarias, el trabajo teórico feminista, lo que la lleva a
construir una narración basada en categorías simples —mujeres y hombres—-
categorías que ya se habrían desmontado con la irrupción del feminismo negro
y del feminismo de color.
Esta versión simplista del feminismo quedaría reducida a la consecución de la
igualdad de género dentro del sistema social existente, lo que implica, por
tanto, una ceguera en el análisis de Sandberg que no alcanza a dar con el
verdadero problema, la necesidad de desafiar las estructuras del patriarcado
capitalista imperialista de supremacía blanca. Para Sandberg, y en esto
coincide con el resto de críticas, el problema no es la estructura, la desigualdad
sistémica, el problema es que las mujeres no insisten en avanzar (Lean In).
Para hooks, “Sandberg effectively uses her race and class power and privilege
to promote a narrow definition of feminism that obscures and undermines
visionary feminist concerns” (hooks, 28 October, 2013).
Aunque la obra de Sandberg recuerda que "los hombres siguen gobernando el
mundo" se le olvida mencionar la supremacía masculina blanca. La raza sería
la categoría invisible en la fantasía corporativa propuesta por Sandberg. Según
las observaciones de hooks, el patriarcado capitalista imperialista de la
supremacía blanca podría mostrarse dispuesto a admitir a las mujeres blancas
para asegurar el dominio blanco.
Para hooks, uno de los aspectos más polémicos de la obra de Sandberg será
asimilar la búsqueda de un compañero de vida a una decisión de carrera. Dirá
Sandberg:
I truly believe that the single most important career decision that a
woman makes is whether she will have a life partner and who that
partner is. A woman who can find someone who is willing to share
the burdens--and joys--of home life will go further in her work life. I
don't know of a single woman in a leadership position whose life
partner is not fully--and I mean fully--supportive of her career. No
exceptions. And contrary to the popular notion that only unmarried
women can make it to the top, the majority of the most successful
female business leaders have part. (Sandberg, 2013:110).
Según hooks, cualquier persona que defiende la política feminista sabe de la
importancia de elegir un buen socio para la vida, no obstante, la mayoría de las
63
mujeres, homosexuales o heterosexuales, no perciben la elección de un
compañero como una "decisión de carrera". Lo perverso del planteamiento de
Sandberg sería que tras el término “socio” estaría intentando enmascarar la
realidad: aludir de manera exclusiva a “asociaciones heteronormativas, e
incluso más específicamente a los matrimonios entre las mujeres blancas y los
hombres blancos” (hooks, 28 October, 2013). Cuando afirma que la mayoría de
las líderes empresariales de mayor éxito del mundo tienen pareja”, lo que está
diciendo realmente es que tienen esposos varones blancos.
Uno de los argumentos radicales del planteamiento de en Lean In sería la
necesidad de que más hombres que se siente a la mesa -de la cocina
(Sandberg, 2013:121). Precisamente, lamenta hooks, este será el punto que
menos destaca Sandberg en sus intervenciones ante los medios de
comunicación.
A juicio de hooks, Sandberg utilizaría la retórica feminista como una máscara
con la que cubrir su compromiso con el patriarcado capitalista supremacista
blanco.
CONCLUSIONES
«La teoría feminista es una teoría crítica del poder y no una teoría
neoliberal de la preferencia individual. Pero la visión individualista del
feminismo no deja de extenderse desde posturas que, en última
instancia, defienden lo que de hecho existe y renuncian a luchar por
transformar la realidad de acuerdo con principios y valores ».
Ana de Miguel Álvarez (2015:339)
Si consideramos que la teoría feminista es una teoría crítica que genera una
praxis -colectiva- liberadora ¿tiene cabida el feminismo neoliberal en una
consideración tal? El elitismo, el individualismo, el exceso de voluntarismo y la
ausencia de crítica, acaban por socavar las virtualidades emancipatorias y/o
igualitarias que podría esperarse de una teoría, corriente o movimiento que
pretenda adscribirse —con coherencia conceptual— a una designación tal.
BIBLIOGRAFÍA
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The Atlantic. Recuperado de:
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WILLIAMS, HEATHER (2006). bell hooks speaks up. The Sandspur, 112(17), 1.
Recuperado de: https://issuu.com/thesandspur/docs/112-17 (Consultado
por última vez el 9 de abril de 2018).
66
EL TRABAJO DOMÉSTICO REMUNERADO Y LOS CUIDADOS EN EL PERÚ: UN ABORDAJE
EXPLORATORIO DESDE LA PERSPECTIVA DE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR
RESUMEN
En esta investigación se analiza, desde el punto de vista de las trabajadoras del hogar, las ideas y
prácticas vigentes en torno a los cuidados y al trabajo doméstico remunerado. El objetivo es
generar información que permita reflexionar sobre la interrelación que se establece entre el
trabajo doméstico no remunerado en el Perú y la precariedad del empleo (formal e informal) de
las mujeres en las actividades del trabajo doméstico, y las condiciones de vida de las trabajadoras
del hogar en el país, para identificar cambios legislativos y líneas de política pública prioritarias
frente a este problema.
Se recoge una muestra de 89 trabajadoras del hogar que participaron en 18 grupos de discusión.
Los resultados preliminares evidencian 3 aspectos comunes destacables en todos los grupos: i) la
existencia de una visión muy amplia y variada sobre los cuidados; ii) la organización injusta de los
cuidados que repercute en la vida de las mujeres; iii) las prácticas de explotación, discriminación e
informalidad en el sector facilitan la vulneración de sus derechos laborales.
Palabras claves: trabajo doméstico, cuidados, economía del cuidado, trabajo doméstico
remunerado, trabajadoras del hogar, informalidad y derechos laborales.
ABSTRACT
This document analyzes, from the point of view of domestic workers, current ideas and practices
regarding care and paid domestic work. The objective is to generate information that allows
reflection on the interrelation that is established between unpaid domestic work in Peru and the
job insecurity of employment (formal and informal) of women in domestic work activities and the
living conditions of women domestic workers in the country, to identify legislative changes and
priority public policy lines in the face of this problem.
A sample of 89 domestic workers who participated in 18 discussion groups is collected. The
preliminary results show 3 common aspects that stand out in all the groups: i) the existence of a
very broad and varied vision of care; ii) the unfair organization of care that affects the lives of
women; iii) the practices of exploitation, discrimination and informality in the sector facilitate the
violation of their labor rights.
Keywords: domestic work, care, care economy, paid domestic work, domestic workers, informality
and labor rights.
1
Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, [email protected]
Está comunicación forma parte de la Tesis Doctoral en curso “Trabajo doméstico no remunerado en el Perú y sus
interrelaciones con la precariedad del empleo (formal e informal) de las trabajadoras del hogar: una visión desde las
protagonistas”.
67
LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR EN EL MARCO DE LA ECONOMÍA DEL CUIDADO
A pesar de que el trabajo de los cuidados constituye una actividad esencial de la vida humana se
ha mantenido casi invisibilizado en el diseño de las políticas públicas (Anderson 2011), y aún no ha
adquirido un lugar relevante dentro de la organización social. Uno de los problemas, es la falta de
reconocimiento social de los cuidados y la inexistencia de una responsabilidad pública y colectiva.
Por esta razón, los servicios de cuidado recaen mayormente en las personas que se encuentran en
peor posición a nivel de la estructura social (Todaro y Arriagada 2012). Para el segmento laboral
del servicio de cuidado se buscan únicamente mujeres, porque se considera que es un trabajo
“natural” para la población femenina y que no requiere un alto nivel educacional, ni de una
formación especializada (Rodgers 2009), como es el caso de las trabajadoras del hogar.
En los últimos años, se viene logrando un mayor interés por el trabajo de los cuidados gracias al
aporte del pensamiento feminista que ha ido mostrando por más de cuarenta décadas, que las
tareas de atención y cuidado de la vida humana son un trabajo importante e indispensable para la
reproducción social y el bienestar cotidiano de las personas. Es un trabajo que no sólo afecta a las
mujeres sino a toda la sociedad en su conjunto (Carrasco; Borderías & Torns 2011), por lo que es
necesario que las instituciones, las organizaciones y la sociedad lo asuman como una
responsabilidad pública y colectiva.
El concepto de cuidados o economía del cuidado hace referencia a “un conjunto amplio y poco
definido de bienes, servicios y actividades, relaciones y valoraciones relativos a las necesidades
humanas más básicas que tienen que ver con la reproducción de las personas a través de distintos
tipos y lógicas de intercambio”, (Battyany 2004, Gardiner 2997, Folbre 2008, en et al. Gálvez,
2016: 24); así como “el mantenimiento físico, emocional e incluso social, y el rol que esto juego en
el funcionamiento económico y social y en los determinantes de la desigualdad” (Gálvez, 2016:
24). Se trata de la forma como una sociedad organiza los temas relativos a los cuidados, es decir, la
modalidad como se define la provisión y se garantiza el acceso a estos servicios.
Siguiendo a Razavi, las sociedades muchas veces organizan los cuidados combinando la provisión
de los servicios de cuidado desde los distintos vértices del diamante del cuidado: el mercado, la
familia, la comunidad y el Estado lo que da lugar a distintos tipos de sociedad y grados de
desigualdad. En este sentido, la forma en que se organiza la provisión de los cuidados en una
determinada sociedad va tener repercusiones importantes en términos y grados de igualdad o
desigualdad. Especialmente de género, porque mediante la provisión de los cuidados, se puede
continuar limitando a las mujeres a su rol de cuidadoras asociado a ideas tradicionales
relacionadas con feminidad y la maternidad, o bien, se puede abrir opciones para transitar a un
nuevo modelo de sociedad que involucre a los hombres para una distribución más igualitaria de
los cuidados, y de esta manera ir posibilitando una mayor y mejor participación femenina en la
economía (Razavi 2007). De ahí la importancia de tomar en cuenta las decisiones y políticas que las
68
sociedades adopten en este campo puesto que mediante la provisión de los cuidados se pueden
restringir o habilitar la disponibilidad de tiempo de la población y, por ende, sus opciones y
capacidades humanas.
En este contexto, uno de los ejes que aborda con fuerza la economía del cuidado se vincula al
trabajo doméstico remunerado (en adelante TDR) y sus condiciones laborales. La generalización de
este trabajo puede entenderse como una mercantilización de las actividades del cuidado en
respuesta a la incapacidad de las familias y del Estado de proveer por si solos estos servicios
(Anderson 2011).
El TDR es una actividad desarrollada casi exclusivamente por mujeres, que hereda socialmente la
subestimación del trabajo doméstico de las amas de casa, que es considerado como un trabajo
“no cualificado”, como un servicio prestado al cónyuge, hijas/os y otros miembros de la familia y
que se ejerce sin remuneración. Esta es la expresión más clara de la subvaloración económica que
acompaña al trabajo doméstico remunerado. A pesar de ello, el TDR resulta particularmente
relevante, tanto en términos de su peso en la estructura femenina del empleo como en su
incidencia en la forma en que se organiza el cuidado en los hogares de los empleadores/as.
En efecto, en el Perú las trabajadoras del hogar ocupan un rol preponderante en la provisión de los
servicios de cuidado. En el contexto de un sistema público que satisface estas necesidades en
forma parcial y fragmentada debido a que los cuidados no son una prioridad de las políticas
públicas, muy por el contrario “los alcances desiguales de los programas y servicios sociales, y las
demandas heterogéneas de los individuos y las familias, conducen a un reparto del peso de los
cuidados que es también desigual” (Anderson, 2010: 65).
En este marco, el TDR es de vital importancia porque muchos de los hogares van a depender de los
servicios que proveen las trabajadoras del hogar para disponer del tiempo necesario para que
puedan emplearse de forma remunerada fuera del hogar y tener una carrera. También hay otros
aportes menos tangibles, por ejemplo, impedir que se amplíen las brechas de género, dando
facilidades a las mujeres para emplearse, estudiar y desarrollar actividades diversas; delegando -
en otras mujeres principalmente- la ejecución de las tareas domésticas y de cuidado de las
personas dependientes, tal como señalan Lexartza, Chaves & Carcedo (2016).
La contribución de las trabajadoras del hogar en el Perú está lejos de ser reconocida no sólo por
las familias, empresas sino también por el propio Estado.2 Muchas veces realizan su trabajo a
expensas de postergar sus propias necesidades; puesto que no pueden descargarse de sus
responsabilidades domésticas y familiares y, cuando lo logran, es gracias a redes informales de
ayuda. Además, el trabajo doméstico remunerado sigue siendo uno de los sectores económicos
con mayor déficit de trabajo decente, tanto en el Perú como en América Latina.
2
Aún el Estado peruano no ha ratificado el Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente para las trabajadoras y
trabajadores del hogar, pese al compromiso que hubo por parte de los gobernantes.
69
Breve reseña sobre la situación de las trabajadoras del hogar en el Perú
En todos los países de los que tenemos evidencia estadística y estudios científicos sobre el trabajo
doméstico remunerado (formal o informal) se constata que se trata de un trabajo principalmente
femenino y considerado de baja cualificación en función de su baja remuneración. Al respecto,
refiere Rodgers (2009) que el trabajo doméstico constituye una fuente importante para mujeres
de baja calificación, pero que aun cuando el trabajo ha pasado de una relación personal a una
mercantil, no se ha perfeccionado lo suficiente.
Si bien se pueden establecer pautas generales, también hay aspectos particulares de cada país
vinculado con el funcionamiento, especialización y regulación de los mercados de trabajo, los
niveles educativos especialmente de las mujeres y muy especialmente los coeficientes de
desigualdad económica existentes en la sociedad, que explicaría la concentración de la oferta de
mujeres perteneciente al segmento de población femenina de bajos recursos. Al respecto Durán
(2012) señala que las trabajadoras del hogar son mujeres inmigrantes, procedentes de entornos
familiares desfavorecidos y carentes de una organización fuerte y eficaz.
Diversas investigaciones realizadas en el Perú sobre este sector han mostrado que la mayoría de
trabajadoras son mujeres que migran a Lima (Anderson 2007; 2010; Bastidas 2012; 2014; Fuertes
2013; Pérez y Llanos 2015a), y en general son altamente vulnerables a una serie de situaciones de
explotación. Al mismo tiempo, muchas se inician en los cuidados y en esta ocupación de forma
muy temprana, lo que explica que las trabajadoras del hogar son quiénes cargan con el mayor
peso del trabajo doméstico remunerado y no remunerado, agravándose la situación de inequidad
en cuanto al goce de sus derechos humanos y, por ende, de su calidad de vida.
En el Perú al igual que en América Latina, el trabajo doméstico remunerado se caracteriza por ser
un sector altamente feminizado que ocupa a un número importante de las mujeres peruanas. Los
datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) ente rector en la materia– con
base en la Encuesta Nacional de Hogares sobre Condiciones de Vida y Pobreza del Instituto
Nacional de Estadística e Informática (INEI), señalan que para el año 2014 el 96% de mujeres
ocupadas se dedica a este rubro a diferencia del sólo el 4% de los hombres. Además, para el
mismo año las trabajadoras del hogar alcanzan casi el medio millón (poco más de 357,146
trabajadoras adultas), aunque disminuyeron respecto al año 2010 donde eran 475,810.
El hecho de que las trabajadoras representan el 2,3% del total de la PEA, tiene innegable
importancia en la composición del ingreso de las familias en situación de pobreza. También un
fundamental punto de apoyo para la generación de ingresos y la permanencia de las mujeres
peruanas en el mercado de trabajo. En las regiones de mayor dinamismo económico, como la
Costa y los dominios urbanos, hay una mayor concentración (82,5%) de trabajadoras del hogar
(Fuertes, 2013).
70
Otra característica importante del trabajo doméstico remunerado es el bajo nivel de formalización
de la relación de trabajo y la cobertura de seguridad social. En base a la ENAHO (2014) el 88,2% de
las trabajadoras del hogar no están afiliadas a ningún sistema de pensiones. Sólo el 12,8% de ellas
cotiza a la seguridad social, como trabajadoras del hogar o como contribuyentes individuales. El no
pago de contribuciones a corto plazo trae serias desventajas para las trabajadoras, quiénes
muchas veces no pueden ejercer su derecho a la ausencia de trabajo por maternidad o por
motivos de enfermedad. A largo plazo, la posibilidad de jubilación por tiempo de cotización queda
perjudicada, puesto que difícilmente la trabajadora acumulará el tiempo necesario para recibirla.
Las trabajadoras del hogar realizan su labor al margen de la protección que otorga la relación
laboral. Sin cobertura de seguridad social, desprotegidas frente al riesgo como la salud, la vejez, la
enfermedad y la cesantía, evidenciando un alto grado de vulnerabilidad. A ello se suman los bajos
sueldos que reciben, las altas tasas de rotación, las pocas perspectivas de movilidad y el frágil
poder de negociación que tienen para mejorar sus condiciones de trabajo (Bastidas 2012). Por
tanto, la precariedad de las condiciones de trabajo de las trabajadoras del hogar es un fenómeno
conocido, así como el escaso acceso a los derechos laborales pautados para el sector.
A nivel normativo nacional en el Perú, se tiene la Ley 27986, Ley de Trabajadores del Hogar y su
Reglamento (2003), que define a las trabajadoras y a los trabajadores al servicio del hogar como
aquellas personas, hombres o mujeres, que efectúan labores de aseo, cocina, lavado, asistencia,
cuidado de niños y niñas y demás propias de la conservación de una residencia o casa-habitación y
del desenvolvimiento de la vida de un hogar, que no importen lucro o negocio para el empleador,
la empleadora o sus familiares. Dentro de este régimen se ha considerado dos modalidades de
trabajo denominados cama adentro y cama afuera. Ambas modalidades no reportan los mismos
deberes ni obligaciones para las personas empleadoras ni para las trabajadoras, ni suponen las
mismas restricciones.
La Ley de Trabajadoras del Hogar N° 27986, que es una normativa especial con contenidos
discriminatorios, pone en evidencia la explotación legitimada, porque esta diferenciada del resto
de trabajadores en general. Por ejemplo, la Ley fija como base sólo el 50% del pago de CTS,
vacaciones y el reconocimiento de las vacaciones truncas, así como las gratificaciones, como se
aprecia en la siguiente Tabla 1:
Tabla 1
Diferencias entre el régimen específico del trabajo del hogar remunerado el régimen laboral
común aplicable a las y los trabajadores de la actividad privada
LEY DE TRABAJADORAS DEL HOGAR.
DERECHOS RÉGIMEN LABORAL GENERAL
Ley Nº 27986
CONTRATO Contrato laboral no verbal. Verbal o escrito
Escrito
REMUNERACIÓN Una remuneración que no puede Acuerdo mínimo entre las partes.
ser inferior a la Remuneración Puede ser menor a la Remuneración
Mínima Vital (RMV). mínima vital (RMV)
71
COMPENSACIÓN POR Una remuneración mensual, por 15 días de remuneración por cada
TIEMPO DE SERVICIOS cada año de servicios. año de servicios.
GRATIFICACIONES Dos gratificaciones, cada una Dos gratificaciones. Cada una
(Fiestas patrias y navidad) equivalente también a una equivalente a media remuneración.
remuneración.
DESCANSO 30 días de descanso vacacional 15 días de descanso vacacional
remunerado por año trabajado. remunerado por año trabajado.
Fuente: Decreto Supremo N° 003-97-TR, Decreto Supremo 001-97-TR y Ley N° 27735. Ley N° 27986,
Decreto Legislativo N° 713. Elaboración: Propia.
A partir de la lectura de la Tabla 2, se constata que las condiciones laborales de las trabajadoras
del hogar en el Perú son objeto de una protección jurídica dispar, puesto que el alcance del
régimen laboral general aplicables a otras categorías de trabajadores es limitado en el caso de las
trabajadoras del hogar, lo cual vulnera sus derechos fundamentales a la igualdad y no
discriminación. Esta situación se hace más desfavorable frente a la inacción del Estado peruano
que tampoco garantiza los mecanismos necesarios para su cabal cumplimiento.
Además, la aparición descontrolada de las oficinas de empleo que no tienen ningún control de los
inspectores/as de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL). Muchas
trabajadoras del hogar que son subcontratadas por medio de las agencias de empleo son víctimas
de la retención de sus documentos de identidad, de despidos intempestivos, de no pago de sus
salarios, lo cual empeora sus condiciones de trabajo (Bastidas, 2014). En este sentido, adoptar una
agenda del trabajo decente para las trabajadoras del hogar implica un esfuerzo y voluntad política
de parte del Estado peruano.
Esta comunicación se propone explorar, desde una indagación cualitativa en las trabajadoras del
hogar: a) las ideas, percepciones y valoraciones que se presentan en cuanto a los cuidados y el
trabajo doméstico remunerado; b) cómo estas nociones se traducen en los arreglos del cuidado
dentro de su hogar y en prácticas concretas que van a ir amoldando el acceso de estas
trabajadoras a sus derechos laborales. El abordaje se basa en una serie de entrevistas grupales con
trabajadoras del hogar realizadas entre septiembre y diciembre del 2016. El objetivo es contribuir
al conocimiento acerca de la dinámica de los cuidados y las relaciones laborales de este sector,
algo crucial para identificar cambios actuales y futuros en materia legislativa y de política pública
que apunten a mejorar sus condiciones de trabajo.
RESULTADOS
72
(30) casadas (29) y convivientes (16). De las 89 entrevistadas, 55 reportaron tener estudios
secundarios, 17 estudios primarios y 15 estudios técnicos, sólo un reporto no tener estudios. Del
total de la población, 80 reportaron trabajar bajo la modalidad cama afuera, mientras que sólo 9
reportaron trabajar cama adentro.
Los grupos de discusión nos ayudaron a entender de forma más cercana las circunstancias en que
las trabajadoras del hogar asumen el cuidado y el inicio en el trabajo doméstico remunerado, así
como las experiencias suscitadas en sus prácticas de trabajo. Los temas centrales que emergieron
de las entrevistas están divididos en i) las representaciones en torno a los cuidados en general; ii)
los arreglos del cuidado dentro de su hogar; iii) las representaciones en torno al trabajo
remunerado y sus relaciones laborales.
Una primera cuestión sobre la que se busca indagar se relaciona con la imagen que las
entrevistadas tienen respecto a los cuidados. En general se observa que la mayoría de
entrevistadas tienen una visión muy amplia y variada del término “cuidado”. En algunos casos
parten de la noción del autocuidado “el cuidado para mi es quererme a mí misma y respetarme
como mujer” (e2 grupo2), para luego hablar del cuidado de otras personas (fundamentalmente de
los niños, hijos/as y otros familiares), “primeramente los cuidados del hogar, ver los cuidados de
los niños que no haya ninguna clase de infección, mantener siempre más que nada todo limpio
para que estén saludables, otro los cuidados de la cocina, cualquier quemadura tener siempre un
botiquín de emergencia” (e4 grupo1), “El cuidado es pues cuidar (a los niños) para que no se
caigan, llevarle al colegio” (e1 grupo 16).
Aunque no se distingue con mucha precisión sus contenidos, es recurrente en ellas vincular este
concepto con una preocupación por el cuidado de la familia, lo cual identifican como un deber “A
mí no me gusta la cocina, pero como es un deber hay que cocinar bien…” (e5 grupo 3). Es
relevante también la asociación que hacen de la palabra con la protección de los animales: “… hay
varios tipos de cuidados puede ser cuidados de personas, las cosas, de uno mismo, cuidado de
animales y todo eso. Y depende pues no, que a un animal lo vas a cuidar diferente a lo que cuidas a
una persona…” (e1 grupo18).
Otras entrevistadas al referirse a los cuidados hacen alusión a precondiciones para que el cuidado
se realice, “que en el hogar todo este bien, no falte comida, preparar los alimentos a la hora, todos
sean ordenados…” (e2 grupo 9); además asocian el cuidado no sólo con el bienestar físico sino
también con el bienestar emocional de las personas “… dar cariño al hogar para que se mantenga,
son cuidar el hogar, dar la buena alimentación, dar cariño y amor” (e5 grupo3). A partir de los
testimonios podemos inferir, que la noción del cuidado desde la visión de las entrevistadas incluye
una simultaneidad de roles tangibles e intangibles en el hogar, las mismas que no son fácilmente
73
traducibles en estimaciones de tiempo, intensidad o esfuerzo.
Por otro lado, las entrevistadas advierten que no siempre los cuidados son gratificantes, están van
a depender de las condiciones en las que se realicen “me gusta cuidar a mi hijo, a mi familia que
todos estén bien de salud y no me gusta cuando se enferma porque es preocupación y gasto” (e5
grupo 10), del reconocimiento a su trabajo “Lo que no me gusta es que uno por ejemplo en el caso
de los hijos, uno los cuida, los protege de todo y ellos no lo saben valorar…” (e4 grupo12), “… Me
molesta al 100% cuando lo dejo en un lugar y este alterado, me fastidia, pienso que no es valorado
mi trabajo” (e2 grupo 9), y del contenido de los cuidados, por ejemplo, no es lo mismo cuidar a
una persona mayor que a un niño “Yo cuido a un bebe, su sonrisa me da alegría y saco fuerza de
donde sea, …” (e1 grupo 11), “…como la persona mayor que estoy cuidando tiene Parkinson y
Alzheimer, entonces se olvida y entonces yo también reniego pero tengo que entender…” (e2 grupo
14).
En general las mujeres señalan que los cuidados no sólo deben ser asumidas por las mujeres,
“…no son solo cosas de mujeres tanto el hombre como las mujeres pueden tener el rol de cuidar, ya
sea a niños o adultos, yo creo que es de ambos” (e1 grupo1); tras reconocer la existencia del
machismo en muchos hogares, enfatizan en la necesidad de compartir las responsabilidades en el
hogar “yo pienso que también es para hombres, es mucho machismo que es sólo para mujeres, él
puede hacer las cosas igual que todos y no limitan” (e4 grupo5); y la importancia de enseñar e
implicar a los hombres en los cuidados “… Hay que enseñarle al varón desde pequeño a ayudar”
(e5 grupo7), “… hay que enseñarle al esposo a ser responsables, hay muchos hombres que no les
gusta el cuidado debe ser de ambos por los hijos” (e3 grupo 8), “los cuidados deben ser de ambos
sexos, pero deben involucrarse los hijos pequeños, familiares ya que no sólo es de las madres” (e2
grupo 9).
Una segunda cuestión para indagar estuvo relacionada con los arreglos del cuidado dentro de su
hogar. En algunos casos parten de la importancia de su autocuidado personal sobre todo en el
caso de las mujeres solteras “soy una persona sola, veo por mí misma, mi salud, sino me cuido yo
quien me va cuidar” (e5 grupo 7), las mujeres casadas o convivientes señalan que tienen que hacer
un mayor esfuerzo para lograr dicho cometido “para cuidarme yo misma tengo que levantarme
temprano para poder avanzar en los quehaceres de la casa, ver por mí mantenerme como deber
ser como persona” (e6 grupo 6).
También asocian el autocuidado con prever los riesgos en el ámbito privado “… la hora que voy a
cocinar tengo que tener cuidado no me vaya a quemar, no me vaya olvidar la olla hirviendo a veces
uno se olvida, la preocupación de otras cosas, por eso más uno debe estar atento a lo que hace
para que no sufra accidente” (e6 grupo 1); y en el ámbito público “…cuando regreso de mi trabajo
a mi casa, tengo que caminar por sitos donde haya bastante claridad, donde haya bastante gente.
74
Ehhh mayormente que sean sitios seguros porque en la calle está expuesta cualquier cosa, y uno
hay que tratar de ver…” (e3 grupo 5); así como el cuidado de su alimentación y salud “Bueno
alimentarme bien, tratar de dormir bien, después… este… darme un tiempo también para mí,
arreglarme personalmente, pintarme…” (e3, grupo16), “… aparte tengo que cuidarme porque los
años van pasando y yo digo también tengo que hacerme mi chequeo… no descuidarse de la salud,
eso es importante” (e4 grupo 14).
Otras asocian el autocuidado personal con el cuidado relacional sobre todo cuando se trata de los
hijos e hijas “alimentarme bien, para darle una buena nutrición a mi hijita que recién esta
pequeñita” (e2 grupo16) y el cuidado social “…también veo por los demás porque eso para mí es
una forma de cuidarme a mí misma” (e6 grupo2), lo cual estaría reflejando como las mujeres van
incorporando los mandatos sociales en cuanto a los roles femeninos y masculinos.
Las jornadas extensas, el limitado tiempo con el que cuentan y las particulares condiciones de esta
ocupación, como por ejemplo el trabajo “cama adentro”, van a dificultar la organización de los
cuidados en la mayoría de las familias de este sector de trabajadoras.
En general la mayoría de entrevistadas señalan tres motivos diferentes para el cuidado a sus
75
padres/madres. Uno de los principales motivos es la responsabilidad, “Actualmente yo vivo con
ellos busco siempre cuidarlos que estén bien de salud, emocionalmente, cuidándolos a ellos como
hija yo creo que es mi responsabilidad mientras los tenga a ellos aquí” (e6 grupo 2), el altruismo
“Bueno, yo en realidad estoy viviéndolo en este momento porque tengo una carga con papá y
mamá que estoy cuidando y son persona de 85 y 84 años, y tengo que estar con todas las fuerzas
que me da Dios para poderlos atener y sacarlos delante de todas las enfermedades y de todo lo
que necesiten, los atiendo, cuido, cocino, les preparo su dieta, los llevo al médico, es una tarea bien
ardua, aparte que tienes que ir a tu casa todavía hacer más cosas, pero como dicen todo hay que
hacerlo con amor” (e1 grupo1), y la reciprocidad. “Bueno mi papá no lo tengo, bueno mi mamá lo
estoy viendo sea como sea lo estoy mirando lo que tengo lo estoy pasando, nos ayudamos, ahí
estamos las dos juntas” (e4 grupo3). En general, la mayoría coincide en que los cuidados hacia los
seres que le dieron la vida, es una responsabilidad y una expresión amorosa de su rol de género en
la familia, por lo que muchas de ellas tienden a actuar de manera desinteresada, otorgándole al
cuidado una dimensión moral, así como emocional.
Algunas mujeres reconocen que cuentan con el apoyo puntual de la pareja para el cuidado de los
hijos “Tengo dos hijos, los días que voy a trabajar me levanto tempranito para dejar la lonchera
lista, ya su papá se encarga de llevarlos al colegio, regreso del trabajo solo a revisar las tareas y
servir el lonche”, (en6 grupo 6). Sin embargo, se observa una sobrecarga de las mujeres en el
trabajo de los cuidados que afectan directamente en su estado de salud. La mayoría responde que
se sienten cansadas “…claro tenemos tantas responsabilidades en el hogar siempre hay un
agotamiento al finalizar el día” (e2 grupo 11) “Si, sí, me siento cansada, como trabajo también, si
me siento cansada” (e2 grupo 14), “No tenía energías. Al mediodía, un ratito descansaba cuando
en la mañana ya luego cocinaba” (e1 grupo16). La sobrecarga en el trabajo no sólo afecta la salud
de las mujeres sino además condiciona su permanencia en el mercado laboral y su acceso a la
protección social.
Por otro lado, las entrevistadas advierten que por cuidar a las otras personas de su familia, muchas
veces descuidan su autocuidado “yo creo que si, por estar más pendiente de los hijos, de la
familia, de la casa, nos olvidamos de estar pendiente de nosotras, siempre quedamos a un lado”
(e4, grupo 10), “me siento cansada, pues en mi casa tengo que hacer trabajos, cuidar a mis hijos e
ir a trabajar” (e4 grupo 9), “…me siento como un robot que tenemos que hacer en la casa, hay que
asear, limpiar, ordenar” (e3 grupo8), “Si, a veces es muy cansando estar en la casa con los hijos y
trabajar, como le digo yo me levanto tempranito a dejar todo listo y … es muy cansado” (e6
grupo6), “si por estar al pendiente de los demás me descuido de mí misma” (e6 grupo7), “Si me
olvido porque paro tan pendiente de donde trabajo, de la casa donde cuido y todo, y a veces que
no tengo para mí misma, y sólo tengo los domingos pero estoy cansada, y por eso siento que me
descuido mucho” (e6 grupo 5). Muchas de ellas, terminan frustrándose con los cuidados que
realizan porque a veces les hace perder el centro de sus vidas, sobre todo en el caso de las
76
mujeres que, por tradición, no cuentan con apoyo familiar y tampoco tienen otra opción.
Esta situación se agudiza por la precaria situación en la que viven “mi casa es prefabricada, así de
calamina, madera… la mayoría son de así” (e1 grupo 15), “no contamos con agua potable por eso
tenemos que esperar una vez a la semana a la cisterna” (e1, grupo 11), “la casa es propia de mi
mamá … de madera, sin piso” (e1 grupo 13). Y las limitaciones de infraestructura que tienen para
realizar su labor de cuidado, algunas advierten no contar con algunos servicios “…. No tenemos
desagüe directamente lo mandan al río o sea hay un desagüe sí, pero no está canalizado…” (e6
grupo 5), lo cual dificulta y en otros casos amplía su labor de cuidados.
Casi todas reconocen la necesidad de contar con artefactos eléctricos (lavadora, aspiradora, olla
arrocera, etc.) que les ayudaría a agilizar su trabajo de cuidados “Ay para quién no tiene una
lavadora en este tiempo sería algo catastrófico porque ya no estamos para lavar a mano, a
romperte la espalda…” (e1 grupo 3), “… cuando tiene esas cositas, una lavadora, una aspiradora,
es más fácil en el hogar, tratar de avanzar con sus cosas ya como cocinar uno va lavando,
limpiando, yo creo que es de utilidad tener esas cositas” (e6, grupo 3). Sin embargo, no todas
tienen la posibilidad de acceder a los mismos “…pero no tengo lustradora, aspiradora y veces
estar barriendo también duele la espalda, me ayudaría una aspiradora” (e1 grupo1), “si cuento con
servicios básicos y … pocos equipos como televisión y refrigeradora pero no lavadora, microondas”
(e2 grupo 12). Sin pretender agotar la mirada sobre las condiciones que se ponen en juego en el
marco de los cuidados, se puede advertir que para en el caso de las entrevistadas las condiciones
de cuidado no siempre son las más justas, estas están marcadas por su posición social y condición
económica. La mayoría de ellas, por sus precarias condiciones estarán destinadas a cuidar, aunque
también otras pocas pueden tener la posibilidad de recibir cuidados.
Las mujeres entrevistadas manifiestan que para garantizar el trabajo de los cuidados en su hogar
muchas veces recurren al apoyo informal, en la familia, que generalmente está constituido por
mujeres (madres, hijas, nueras, sobrinas, nietas, etc.) “Tengo mi nuera que me apoya para que voy
a mentir cuando salgo se queda ahí haciendo algo por ahí” (e2 grupo 2), “Si cuento con ayuda en
mi casa, porque mi mamá me ayuda gracias a Dios…”, “…Con mis hermanas y también con mi
comadre que vive cerca de mi casa” (e3 grupo 5), “Mis hijas las mayores, se encargan de sus
hermanos mientras yo me voy a trabajar” (e3 grupo 6), “Si mi hermana y mi mamá me apoyan con
las labores del hogar” (e2, grupo 7), “Yo no tengo hija mujer, todos son hombres en mi casa, pero
hace dos años tengo mi nuera y compartimos el trabajo”, (e3 grupo 8), “… mi mamá siempre me
cuida a mi chucky … hijo, cuando voy al control de mi hija cuando voy al pediatra y así. O Susan, mi
cuñada también”. Algunas entrevistadas destacan la reciprocidad en el apoyo “Si mi madre y yo
nos apoyamos” (e2 grupo 10), “Si mi hermana me apoya con el almuerzo y la cena, si es que no
puede yo hago la cena” (e6, grupo 9). En suma, se produce una redistribución intergeneracional
del cuidado entre mujeres, lo cual puede ser un factor que influya sobre la calidad de los vínculos y
fortalezca las redes con que cuentan la población femenina.
77
En relación con el acceso a los servicios de cuidados, casi el total de entrevistadas argumentan
que no tienen ningún acceso, salvo honradas excepciones que manifiestan haber hecho uso
cuando sus hijos eran menores “…cuando los mayores estaban pequeños se han criado en los
Wawa Wasi”3 (e4 grupo 6), “a mi hija la mayor la dejaba en la cuna para irme a trabajar cuando
era pequeñita la dejaba en la cuna” (e4 grupo8). Ello, estaría evidenciando la escasez de servicios
de cuidado comunitarios del Estado, cuyos costos finalmente son asumidos por las mujeres
entrevistadas, quienes sacrifican sus aspiraciones laborales, educativas, de tiempo y gastos
personales al desarrollar las labores del cuidado.
Resumiendo, las entrevistadas mediante sus testimonios nos permiten visualizar que no existe una
redistribución social de las responsabilidades de cuidados entre el mercado, la sociedad civil, la
familia y el Estado, que además es el que regula las reglas. Esa redistribución es bastante
insuficiente y se limita al interior del colectivo de mujeres, donde además se entrecruzan otras
dimensiones como es la clase, la edad y la etnia. Por tanto, implica un alto costo para las personas
responsables, que fundamentalmente, son mujeres.
Las representaciones en torno del trabajo doméstico remunerado y sus relaciones laborales
Una primera cuestión sobre la que se busca indagar está relacionada con la definición que las
entrevistadas tienen respecto al “trabajo”. Una afirmación llamativa ante la pregunta ¿Qué es el
trabajo? es que la identifican como un sacrificio “Un sacrificio, un esfuerzo que hace una persona
para aportar a la familia, para el beneficio de todo el hogar” (e2 grupo16), una obligación “Para
mí el trabajo es una responsabilidad para poder ayudar a mi hogar” (e2 grupo 1, grupo 18), o una
3
El Programa Nacional Wawa Wasi (PNWW) es un programa social del Estado realizado en cogestión con la Comunidad.
Brinda atención integral a la primera infancia respondiendo a la necesidad de cuidado diurno de niñas y niños menores
de 47 meses de edad, hijas e hijos de madres - padres que trabajan o estudian; particularmente niñas y niños que se
encuentran en situación de riesgo y vulnerabilidad y/o que viven en condiciones de pobreza o extrema pobreza. El
programa promueve la participación organizada de la comunidad a través de voluntarios y voluntarias a fin de que
asuman responsabilidades en el servicio Wawa Wasi
78
forma de ganarse la vida “Es un medio de vida, es un medio para poder subsistir en la sociedad”
(e2 grupo 9), “Es una forma de ganarse la vida, de conseguir dinero para los gastos que se realiza
en casa” (e5 grupo 8), “es una fuente de ingreso para poder sostener a nuestra familia, sin trabajo
no podemos mantener la casa” (e5 grupo 6). Lo que subyace a estas afirmaciones es que, para
ellas, como otros asalariados, el trabajo además de ser un sacrificio y un deber es una forma de
ganarse la vida, porque a cambio de las tareas que realizan reciben una remuneración, razón por
la cual resaltan que se trata de un trabajo.
Sin embargo, algunas entrevistadas conciben el trabajo más allá de una remuneración, “Todo lo
que hacemos por más pequeñito que sea todo es trabajo… nosotros vamos a trabajar y es útil para
nosotros mismos ¿no? Y todos van aportar para ellos mismos y para la sociedad” (e4, grupo 14),
“para mí el trabajo es todo lo que se hace en casa, o en un trabajo, y yo creo que el trabajo
dignifica a la persona” (e6 grupo12). A pesar de las distintas percepciones que tienen las mujeres
sobre el trabajo, la mayoría coincide que el trabajo es una actividad importante para generar
ingresos y contribuir al bienestar de las personas; especialmente aquel que se desarrolla en el
ámbito de las familias.
Respecto a las condiciones laborales según refieren las entrevistadas enfrentan situaciones de
explotación violencia y abuso. El grado y tipo de explotación pueden variar según la forma de
contratación. La explotación se expresa a través de los horarios que son intensos e interminables,
“…no me gusta también el tiempo me hacen trabajar para tan poco, que me manden todo pero
que sean conscientes, más que todo que uno tiene que salir a una hora prudente” (e3 grupo 6),
“mis condiciones no son buenas… a veces me explotan, me hacen quedar más horas y me pagan lo
mismo”, (e2 grupo5), la no independencia para trabajar “lo que no me gusta es que me estén
mandando en cada cosa que debo hacer” (e3 grupo2), el exceso de trabajo “ lo que no me gusta es
el lugar muy espacioso y por ende tengo que pasar más tiempo en las labores” (e5 grupo 5), el
limitado tiempo para descansar“…hay veces tú te levantas 6 de la mañana y te acostabas 12 de la
noche o sea que no hay un horario…”, la deficiencia en el alojamiento, “A mí me hacían dormir
por ejemplo debajo de la escalera en ese huequito que hay siempre debajo de la escalera… o sea
no era personal, una puerta, sino era libre pasaba quién pasaba me veía que estaba durmiendo, no
tenía cortina, o tenía nada” (e3 grupo15), el no respeto a su trabajo “lo que no me gusta es que
los niños de la casa desordenan y hay que volver a ordenar” (e1 grupo 1). A ello se suma la
deficiente alimentación, aislamiento social y emocional.
La violencia, que se manifiestan a través del uso de fuerza del empleador sobre la trabajadora
para doblegar su voluntad, es una constante en la vida laboral de las entrevistadas, muchas
declaran episodios de violencia y abuso perpetrado de parte de sus empleadores “… sufrí un
maltrato ya que me acusaron de robo fue el trabajo más triste y me tuve que retirar por no
soportar esa actitud del empleador” (e5 grupo 9). “no me gusta los malos tratos y que no
reconozcan el gran trabajo que se hace (e6 grupo 7 “no me gusta trabajar bajo el sol, porque me
79
quemaba y cargar peso, y te piden las cosas de mala manera, a veces te gritan. Pero así es que se
va hacer…” (e3 grupo 10), lo que trae repercusiones importantes en su vida personal, familiar y
laboral.
Además, las trabajadoras cama adentro señalan que tienen mayor riesgo de explotación porque
“si trabajas cama adentro, hay más abuso, ahí te puedes quedar hasta la 1 o 2 de la mañana y esas
horas no te la reconocen…” (e1 grupo 7). Aquí, la propia extensión de la jornada laboral (en
comparación con quienes trabajan cama afuera) facilita la visualización de los abusos que se
cometen con las trabajadoras del hogar contratadas bajo la modalidad de cama adentro. Por su
parte, las trabajadoras cama afuera, destacan como desventaja los costos económicos de
transporte, así como también el costo del tiempo; muchas de ellas viven muy distantes de los
barrios altos que laboran.
Con relación al salario, en el Perú la remuneración de las trabajadoras del hogar se compone de
dos elementos (uno constituido por la prestación en dinero y el otro por la prestación en especie).
La remuneración será determinada por acuerdo de las partes. Sin embargo, esta no puede ser
menos a la remuneración mínima vital vigente (S/850).4 La alimentación y el alojamiento en la
modalidad cama adentro no son considerados como parte de la remuneración.
En este marco los testimonios de las trabajadoras del hogar ante la pregunta: ¿el salario que
reciben justifica el trabajo que realizan?, mayoritariamente señalan que no “… En realidad…
bueno a mí me pagan 650 soles, todos los días, menos domingo… no trabajo” (e1 grupo 18), “En
casa se trabaja más que en otro lugar, debería tener un poco más de valor, quizás con el tiempo
habrá un aumento en las labores que uno realiza” (e2 grupo 17), “No, porque es menor al sueldo
mínimo” (e1 grupo 9), “No porque a veces te hacen trabajar más y te pagan poco, pero si hay
necesidad te hacen trabajar y te pagan poco, aprovechan la situación” (e3 grupo 9), “No porque es
más de doce horas y me pagan mil, y eso no me alcanza mucho y yo quiero tener una carrera” (e6
grupo 8), “no porque trabajo demasiado y poco sueldo, demasiado poco” (e4 grupo 6), “ Yo creo
que el trabajo que realizo hmmm… requiere mucho tiempo extra y siento que lo que me pagan es
poco a mi trabajo” (e4 grupo 5), “No justifica pero lo hago por amor a mis hijos, hasta que ellos
sean profesionales y me siento orgullosa” (e3 grupo2).
A pesar de que el salario para las mujeres es importante porque muchas tienen obligaciones con
respecto a sus familias, se observa que el salario de las entrevistadas es mucho menor que el
promedio de los ingresos del conjunto de los asalariados. Generalmente muchas de ellas, negocian
4
Aproximadamente 220 euros.
80
su salario de manera individual y al momento de la contratación, según refieren las entrevistadas
muchas veces se encuentran en una situación de desventaja (social, cultural, económica, etc.),
para negociar.
Pese de que algunas de las entrevistadas, señalan que su salario en bueno. Sin embargo, de
manera inmediata indican que no estaría mal que se les pueda incrementar “Si, bueno quisiera que
me aumenten porque no me alcanza, pero por ahora estoy bien, porque mi esposo me ayuda” (e2
grupo 13), otras relativizan dicho aumento porque priorizan sus objetivos inmediatos (estudios por
ejemplo) “Si me pagan bien y me permiten estudiar, eso es lo más importante para mí” (e6 grupo
9), o justifican que ante nada tienen al menos tienen algo, “Bueno el salario que yo recibo digamos
es muy bueno… porque es como una propina que uno recibe eso para que te compres lo que te
falta o para cualquier gustito que tú quieres pero ya tienes tu sencillo siquiera… para lo que
necesitas” (e2 grupo3).
Posiblemente, el tema del salario sea el derecho laboral más reñido para las entrevistadas, la
misma que se realiza como refieren las entrevistadas en un contexto de relaciones laborales
profundamente desiguales. De ahí que muchas de las entrevistadas tras reconocer que tienen
escasos márgenes de acción frente a sus empleadores van a priorizar la mejora salarial frente a
cualquier petición que pueda ser potencial fuente de tensión.
Siempre en una posición subordinada y en el marco de los bajos salarios, las entrevistadas que
trabajan por medio tiempo o por horas son quienes más posibilidades tienen de hacer valer el
precio de su trabajo, “…yo le doy mi precio a la señora que me contrata y trabajo medio tiempo o
sea si me dice bien”. Esto posiblemente se debe a la relativa facilidad que tienen para reemplazar
pocas horas de trabajo en un domicilio por otro. En el caso de las trabajadoras cama adentro, los
márgenes de negociación aparecen más acotados porque de por medio se encuentran sus
necesidades económicas “…mi trabajo que hago es bastante pero el sueldo es bien poco pero
lamentablemente lo hago porque lo necesito…”, esto deja entrever que es frecuente que los
salarios mensuales puedan ser inferiores y/o menores al salario mínimo legal.
Otra cuestión sobre la que indagamos tuvo que ver con el tipo de contrato (escrito o verbal). Del
todas de entrevistadas, la gran mayoría (84) manifestó que no cuentan con contrato escrito y que
sólo son acuerdos verbales, “No solamente fue verbal” (e 2 grupo 11), “En mi caso también de
boca, nunca he firmado un contrato” (e2 grupo 18), “También algo verbal no más, sin contrato
nomás” (e3 grupo 16). Esta situación reafirma la precariedad del empleo de las trabajadoras del
hogar.
Si partimos que un contrato hace al vínculo laboral más formal y visible y, por tanto, aumenta la
probabilidad de que se cumplan las normas. En el caso de gran mayoría de trabajadoras del hogar
al no contar con un contrato escrito ven menoscabada las garantías de sus condiciones de trabajo,
“Como no hay un contrato de por medio abusan con el horario” (e5 grupo9), “a veces en este tipo
81
de contrato te pagan a destiempo y en partes y no se dan cuenta que uno trabaja por necesidad y
teniendo a veces no les da la gana de pagar” (e2 grupo 9). Situación que es refrendado por la
propia normativa que para el sector simplemente prevén la alternativa de celebrar el contrato
escrito o verbal, lo cual coloca a las trabajadoras del hogar en una posición desfavorable respecto
al común de los trabajadores.
Una primera cuestión sobre la que indagamos tuvo que ver con los aportes patronales que
conllevan la formalización de la relación laboral. Los testimonios que recabamos por parte de las
trabajadoras resultan preocupantes porque debido a la ausencia de regulaciones explícitas del
trabajo doméstico remunerado y su consiguiente desprotección, el grado de cobertura en los
sistemas de protección social (pensión y salud) es bajo. Del total de entrevistadas (89) sólo 5
mujeres cotizan a la seguridad social (4 de ellas de manera directa y una de manera indirecta
porque se beneficia a través de la cotización de su cónyuge), es decir la gran mayoría no tienen
acceso a la salud ni a las pensiones.
La salud y protección a la maternidad tiene una importancia particular para este sector
predominantemente femenino. Un significativo número de entrevistadas identifican los riesgos de
salud a la que están expuestas “… ya que te hacen agarrar ácido, harta lejía, el ácido te hace
mucho daño, uno por cumplir el trabajo, por seguir uno tiene que coger sino no tienes seguro ni un
beneficio como uno se puede recuperar al contrario te estás haciendo daño, entonces yo creo que
está mal, creo que las personas deben ser más conscientes”. Sin embargo, como hemos visto la
gran mayoría de mujeres no tiene acceso a la salud (84 de 89) “… si yo me enfermo corro con mis
propios gastos y eso no me lo reconocen” (e1 grupo 7); sólo 14 mujeres se han afiliado de manera
individual al Sistema Integral de Salud (SIS),5 que tienen dificultades de atención y cobertura.
Respecto a la maternidad que son pagados a través de los sistemas de seguridad social, como
acabamos de ver, la mayoría no tienen ninguna protección. Incluso en algunos casos, un embarazo
significa la pérdida de empleo ya sea con derecho o sin derechos “…hay días que quieren que
trabajes los días feriados y eso no te reconocen. Trabaje de 3 a 4 años y no me reconocieron ningún
tipo de beneficio. Incluso trabajé cuando estuve embarazada con mi barriga así iba a trabajar” (e5
5
El Seguro Integral de Salud (SIS), como Organismo Público Ejecutor (OPE), del Ministerio de Salud, tiene como finalidad
proteger la salud de los peruanos y peruana que no cuentan con un seguro de salud, priorizando en aquellas
poblacionales vulnerables que se encuentran en situación de pobreza y pobreza extrema.
82
grupo 7), “… trabajé con mi barriga también, pensé que me iban a dar gratificación, pero nada me
daban sólo la comida” (e4 grupo), trayendo consigo serias dificultades para sus vidas.
Otra de las preocupaciones para las trabajadoras del hogar es la jubilación. No obstante, como
podemos observar el futuro de la mayoría de ellas es incierto porque actualmente no vienen
cotizando debido al bajo nivel de sus ingresos, que no les permite ahorrar, de ahí se explica el por
qué muchas de las entrevistadas incluso se niegan a cotizar argumentando que el “… seguro no me
conviene, mi jefa me quiso poner seguro pero yo no quise” (e1 grupo 13) “… si te lo dan se
descuentan de tu mismo sueldo, entonces de que vale tantas horas trabajar si al final sales con
mitad de sueldo” (e3 grupo 7), “… porque no firmamos ningún contrato, entonces no nos dan
ningún tipo de beneficio y mucho menos un seguro de salud” (e6 grupo 7 ). Esta situación
posiblemente incremente los costos para familiares directos (padres, hijos/as, hermanos/as) dado
que, al estar sin una pensión, el costo de vida recaerá sobre el entorno familiar.
Las entrevistadas también expresan que son sujetas de discriminación. Algunas formas son
similares a las que enfrentan otros trabajadores, pero en el caso del TDR varias ecuaciones se
entrecruzan (género, clase social, etnicidad, nacionalidad, edad, educación, etc.) que dan lugar a
discriminaciones acumuladas, como se observa en los siguientes testimonios: “cuando renegaban
entre ellos … siempre se agarraban con uno… me decían “serrana”, me decían un montón de cosas
físicamente y verbalmente” (e3 grupo 15), “… en el caso mío hubo racismo… porque se fijaban
hasta la manera como eras, hasta la manera física como eras, o sea todo eso se fijaban….”(e3
grupo15). Estos procesos discriminatorios en muchos casos las han llevado inclusive a una
diferenciación entre grupos de trabajadoras presumiendo una escala de competencias,
perjudicando a las trabajadoras del hogar.
Como se puede observar las trabajadoras del hogar se enfrentan a serias dificultades e injusticias
dentro de su centro laboral que son muy importantes conocerlas y atenderlas. Es importante
señalar que, con el devenir de las entrevistas, surgen algunos elementos que pueden relativizar
algunas afirmaciones. Ante la pregunta ¿qué les gusta de su trabajo?, en particular, algunas
destacan el buen trato “Lo que me gusta es el buen trato que recibo…” (e5 grupo 5), la satisfacción
con su trabajo: “… era una familia con la que tenía todo al alcance y nunca se quejaban, bueno o
malo lo que se hacía en la casa para ellos estaba muy bien por el simple hecho de que yo era el
apoyo cuando ellos estaban fuera” (e1 grupo12), mejora de la alimentación “En mi caso yo creo
que estoy bien porque la señora ha tenido cáncer y ahora se está tratando de cuidar, en la
alimentación en todo y estamos comiendo todos iguales y entonces me doy cuenta que nos
estamos alimentando bien” (e4 grupo 14). Por su parte, las trabajadoras del hogar cama afuera,
destacan entre las ventajas que tienen, son los horarios “Ellos te pagan, bueno a mí me pagan por
día, lo que trabajas ese día nomas” (e2 grupo6).
Por otro lado, ante la pregunta ¿creen que las condiciones de su trabajo son buenas o malas?
83
Algunas señalan que sus condiciones de trabajo son buenas, argumentando los permisos en caso
de urgencias “Si, son buenas porque mis jefes me apoyan cuando tengo cosas que hacer, me dan
permiso, cuando necesito salir al doctor o al colegio de mi hijo” (e1, grupo 13), pagos extras “Si,
son buenas, al menos yo lo veo que son buenas, uno porque … aparte el joven o la señorita me
dicen “señora, lávame esta ropa”…me pagan, eso es aparte del sueldo… me reconocen, aparte
cuando llega mi cumpleaños, día de la madre, navidad… ahí también me hacen mi regalo…cuando
estoy delicada le digo “señora, señor, no voy a venir me toca ir al hospital”… me dan permiso, voy
al segundo día y lo hago…” (e2 grupo, 18), e incentivos “Yo creo que si están dentro de lo normal,
porque siento que los patrones me consideran, me pagan horas extras, por navidad me entregan
un incentivo” (e1 grupo 11). Tales relatos relativamente carecen de asidero en lo que observamos
en el discurso de las propias trabajadoras del hogar, porque lo que ellas señalan como aspectos
adicionales, realmente están contemplados en la Ley, lo que muestra la desinformación que
muchas de ellas tienen respecto a sus derechos.
En relación con el aporte del TDR al empleador, las entrevistadas en su mayoría manifiestan que
su aporte es sustancial porque gracias a su trabajo las empleadoras mujeres pueden insertarse
económicamente “Si, porque la señora me deja a sus hijos y ella puede trabajar” (e1, grupo9), “Si,
porque si no fuera por nosotras que le apoyamos en su casa, ellos tampoco apoyarían a otras
personas que ellos trabajan” (e3, grupo 8). Otras además se encargan de educar a los/as hijos/as,
“si aporta porque aparte de cuidarlo, yo educo al niño” (e4, grupo4), “Yo creo que sí y bastante
porque en realidad, este el apoyo que yo les doy es bastante yo les facilito todo lo que son las
tareas del hogar a la señora, les facilito todo lo que es el cuidado de la hija porque yo me encargo
de ella, yo la baño, la limpio, la llevo al colegio, la atiendo, hacemos la tarea juntas, porque su
mamá se dedica más a su trabajo, es bastante importante, o sea mi trabajo allí es muy
importante” (e6, grupo 5). Otro grupo de entrevistadas, afirman que no solo apoyan a las
empleadoras sino también a los empleadores “Si yo creo que si aporta bastante, por esa razón
toman nuestro servicio, porque se llena ese vacío que hay en la casa, muchas veces ellos paran en
sus quehaceres digamos en sus propias cosas que a veces la casa se queda tan abandonada y quién
se encarga de eso es uno cuando trabaja ahí” (e6 grupo 2), “Si, mis jefes son ingenieros y ellos
pueden ir a su trabajo tranquilos porque me tienen confianza” (e1 grupo 13): “Si, porque gracias al
trabajo que realizamos la casa está limpia, entonces ellos muy poco se dedican a las actividades
del hogar y se dedican más tiempo a su trabajo que tienen”(e3 grupo 18). Además, desde la
perspectiva de las mujeres el TDR también contribuye de manera indirecta aliviar la presión que
los hombres sienten ante la necesidad de aumentar su participación en las tareas domésticas. En
suma, podemos advertir que la presencia del TDR es sustancial para conciliar la vida económica y
familiar de los empleadores.
Inversamente, para las trabajadoras entrevistadas el efecto es contrario, puesto que se hace a
expensas de su realización personal “No compagino porque de lunes a sábado no estoy en mi casa
84
y casi no tengo tiempo sólo los domingos…”(e1, grupo 4), “para mi familia tengo poco tiempo
porque como trabajo tengo que ver cómo voy hacer en la casa, como voy hacer en el trabajo para
darme un poco de tiempo para todo” (e5 grupo 1), “… el día que no trabajo, estoy con mi familia
con mis hijos, con mi esposo, y ese día trato de pasar lo mejor y compartir con ellos” (e3, grupo).
Estas situaciones muchas veces generan para las mujeres inestabilidad en la pareja, dificultades
con los hijos/as y baja participación comunitaria. Esto expresa un problema de exclusión social que
generalmente no se incluyen cuando se analizan las consecuencias de sus condiciones laborales.
En relación con el aporte del TDR a la sociedad, todas las entrevistadas manifiestan que si
aportan. Sin embargo, hay una diversidad de argumentos relacionados más con sus aportes
indirectos que directos “…con lo que hacemos pueden desempeñarse mejor en sus labores y le
quitamos la preocupación en lo que respecta al cuidado del hogar y de esta manera se pueden
desenvolver mejor en la sociedad” (e1, grupo 17), “Si porque al tener la dueña más tiempo para su
trabajo seguro daba ganancia a otras personas, ¿no?” (e2, grupo), “si estaría desempleada… no
aportaría a la sociedad por ahora si aporto a la sociedad” (e2, grupo 11), “Si, porque gano un
sueldo y eso beneficia a mi familia que es parte de la sociedad” (e6, grupo) “Si, más que nada en
los niños, los ayudamos a que se formen niños del futuro, con valores” (e6, grupo 7).
En la realidad cotidiana de las mujeres entrevistadas el valor del TDR hacia la sociedad, es vista de
manera puntual o parcial. Dicha percepción no dista mucho de lo que viene sucediendo en la
sociedad peruana, por ejemplo, en la legislación y en las estadísticas nacionales el TDR es visto de
manera parcial, además, aún no logran ser incluidos entre las principales reivindicaciones de las
organizaciones sindicales ni en las políticas públicas, también tienen poco acceso en la producción
académica. El hecho de que el TDR sea realizado por mujeres migrantes, indígenas y de hogares en
situación de pobreza aumenta su desvaloración.
A MANERA DE CONCLUSIÓN
El trabajo doméstico remunerado en el Perú se caracteriza por estar muy feminizado y marcado
por otros ejes de desigualdad. Al constituir un peso importante en la estructura ocupacional y
cumplir rol sustancial para sostener la organización social de los cuidados, requiere de una
decidida voluntad política para mejorar las precarias condiciones de trabajo y la calidad de vida de
las trabajadoras del hogar. Si bien, el tema está presente en la agenda política en los últimos años,
pero aún es demasiado débil – muestra de ello es que a la fecha el Estado peruano no haya
ratificado el Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente para los y las trabajadoras/es
domésticas/as – el mismo que fue aprobado en Ginebra el año 2011. Y tampoco hay muchos
avances en términos del acceso y cumplimiento efectivo a los derechos, la normativa aplicable al
TDR es considerado como un régimen especial por tanto son menos aplicables a otras categorías
de trabajadores.
85
A lo largo de este texto, se ha buscado mostrar las percepciones, valoraciones y prácticas de las
propias trabajadoras del hogar sobre los cuidados y el trabajo doméstico remunerado y como
estas nociones se traducen en los arreglos del cuidado dentro del hogar y las prácticas que van a ir
amoldando el acceso a sus derechos laborales. En general se observa que la tendencia de las
entrevistadas es a la naturalización (capacidades y responsabilidades innatas en las mujeres para
realizarlo) de los cuidados y la desvalorización indirecta del TDR, lo que podría explicar por qué
algunas veces, minimizan el problema del no acceso y cumplimiento a sus derechos laborales.
Aunque señalan y argumentan situaciones de explotación, violencia y discriminación, esto no es
tomado en cuenta por los empleadores, las empresas que las subcontratan y el propio Estado, lo
que forma parte de un incesante proceso que excluye estas labores del mundo del trabajo y las
reposiciona en el contexto de las labores no reconocidas e invisibilizadas que efectúan
diariamente las mujeres en el interior de sus hogares.
Además, Las jornadas extensas e interminables, el exceso de trabajo, el limitado tiempo para
descansar y las condiciones particulares de esta ocupación, como por ejemplo el trabajo “cama
adentro”, van a dificultar la organización de los cuidados en la propia familia de las trabajadoras
del hogar, que ante la ausencia o escasez de servicios de cuidado comunitarios y del Estado,
muchas veces se ven obligadas a adjudicar las labores del cuidado a otras mujeres de la familia,
quiénes acaban asumiendo cargas adicionales de cuidados y responsabilidades familiares.
En este contexto, el rol de las políticas pública resulta fundamental para generar cambios, no sólo
en los discursos y papeles, sino también en la práctica cotidiana y a nivel de las dinámicas de las
relaciones laborales que muestra una limitada permeabilidad ante las normativas establecidas,
que son discriminatorias. Todos los esfuerzos que puedan hacerse necesariamente requieren un
conjunto de medidas de largo, mediano y corto plazo. En primer lugar, es sustancial visibilizar el
rol sistémico del trabajo de cuidados en la agenda pública del país. Por otro lado, es esencial que
el Estado peruano ratifique el Convenio 189 de la OIT y a partir de allí, desarrolle un compromiso
institucional mayor, aplicando estrategias efectivas para el cumplimiento de los derechos laborales
de las trabajadoras del hogar. Continuar con la unificación de esfuerzos y establecer grupos de
presión para seguir impulsando la ratificación del Convenio de la OIT y la revisión del marco
normativo actual de las trabajadoras del hogar para considerarlo a nivel del resto de trabajadores.
Además, se requiere, que los diversos sectores del Estado fomenten el TDR como un ámbito
plenamente laboral, el mismo que debe estar liderado por el Ministerio de Trabajo y Promoción
del Empleo, como ente rector de las políticas de empleo. Promover el acceso de las trabajadoras
del hogar a la protección social a fin de lograr un proceso de formalización de este sector de
trabajadoras es sustancial, así como seguir fortaleciendo la capacidad de organización y
negociación de las trabajadoras del hogar.
86
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Valenzuela, Maria Elena; Mora (editoras) 2009: “Trabajo doméstico largo camino hacia la formalización”.
OIT. Santiago.
87
VIOLENCIA DE GÉNERO EN NICARAGUA: PERCEPCIONES DE LAS
PROFESIONALES DE LOS CENTROS DE ATENCIÓN A MUJERES VÍCTIMAS
RESUMEN:
Los estudios realizados en Nicaragua reportan que la mitad de las mujeres ha sido víctima de
violencia física, psicológica o sexual alguna vez en su vida por parte de su pareja o ex pareja
(INIDE, 2008). El objetivo de esta investigación es conocer las creencias y percepciones sobre la
violencia de género que poseen las profesionales encargadas de atender a mujeres víctimas en
León (Nicaragua). La muestra está formada por 38 profesionales de la Comisaría de la Mujer y la
Niñez, el Centro de Apoyo Psicosocial y otras entidades de la ciudad. Los resultados muestran
que las profesionales se encuentran con muchas dificultades a la hora de intervenir con las
mujeres (presiones del entorno cercano a la víctima, falta de formación…) y que su estrategia de
intervención varía en función de la visión que tengan sobre la violencia de género.
ABSTRACT:
According to previous studies, half of women in Nicaragua have suffered physical, psychological
or sexual abuse from their partners or ex-partners (INIDE, 2008). The main aim of this research is
to delve into beliefs and insights of women professionals in charge of victim-assistance care in
León (Nicaragua). The study sample is composed of 38 workers from Comisaría de la Mujer y la
Niñez (police branch), Centro de Apoyo Psicosocial (victim-assistance spot) and some other
regional entities. The results reflect that professionals deal with several difficulties while assisting
women victims, such as the pressures of the environment or their own lack of gender-based-
issues training. As a result, their intervention strategies vary depending on their general
knowledge about gender-based violence.
Universidad de Alcalá, [email protected]
Universidad de Alcalá, [email protected]
Alcalá de Henares, [email protected]
88
INTRODUCCIÓN
La violencia de género no es una realidad nueva, lo nuevo es el significado social que se le
atribuye en la actualidad (De Miguel, 2003). Se entiende por violencia contra las mujeres “todo
acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como
resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las
amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen
en la vida pública como en la vida privada” (Naciones Unidas, 1994, p. 3). Se trata, por tanto, de
la violencia ejercida contra las mujeres por el hecho de serlo (Alberdi y Matas, 2002). Tiene
consecuencias muy graves para la salud, entre las que destacan los homicidios, suicidios,
lesiones físicas, síndromes de dolor crónico, embarazos no deseados, etc. (Morrison, Ellsberg y
Bott, 2005). El hecho de que la violencia contra las mujeres sea reconocida como un problema
de salud pública y de Derechos Humanos en todo el mundo, ha provocado que diferentes
organizaciones y convenciones internacionales insten a los Estados a emprender medidas para
su eliminación (Valor-Segura, Expósito y Moya, 2008). No obstante, a pesar de haber sido
incluida en numerosas resoluciones internacionales, existe una brecha entre estas y la realidad
de las mujeres (Guedes, García-Moreno y Bott, 2014).
En todos los países donde existen datos relativos a la violencia de género, el principal riesgo de
homicidio para las mujeres proviene del compañero íntimo (Stöckl, Devries, Rotstein, Abrahams,
Campbell, Watts y García-Moreno, 2013). Según estudios realizados en todo el mundo, el
porcentaje de mujeres que reportan haber sido agredidas físicamente por una pareja masculina
en algún momento de su vida oscila entre el 10% y el 69% (Organización Mundial de la Salud,
2002). Según estimaciones basadas en datos de más de setenta y nueve países, la prevalencia
global de violencia física y/o sexual en mujeres que alguna vez han tenido pareja es del 30%,
hallándose una de las tasas más altas en la Región de las Américas (García-Moreno, Pallitto,
Devries, Stöckl, Watts, y Abrahams, 2013). En un estudio multi-país de la OMS, se halló que el
patrón más común es que las mujeres sean objeto únicamente de maltrato físico, o de maltrato
físico y sexual (Organización Mundial de la Salud, 2005).
La violencia contra las mujeres por parte de la pareja es frecuente en todos los países de
América Latina y el Caribe, pero la tasa de prevalencia varía en función del entorno (Guedes et
al., 2014): “en los doce países de Latinoamérica y el Caribe examinados […], altos porcentajes
de mujeres de 15 a 49 años, casadas o unidas alguna vez, dijeron que habían vivido violencia
física o sexual por parte de un esposo o compañero” (p. 42-43). En Latinoamérica y el Caribe,
diferentes estudios realizados en quince países indican que entre el 7% y 69% de las mujeres
han sido objeto de violencia física por parte de un compañero íntimo en algún momento de sus
vidas (Morrison, Ellsberg y Bott, 2005). De hecho, las estadísticas regionales apuntan a un
crecimiento tanto del femicidio como del feminicidio en América Latina (De León-Escribano,
2008). En Nicaragua, los datos reportan que la mitad de las mujeres que han estado casadas o
emparejadas alguna vez en su vida ha sido víctima, al menos, de un tipo de violencia de género
(física, psicológica o sexual) y un 10% ha sido víctima de los tres tipos de maltrato (Instituto
Nacional de Información de Desarrollo, INIDE, 2008). En la ciudad de León, lugar donde se
realizó la presente investigación, los estudios revelan que las víctimas de violencia de género se
enfrentan a numerosos problemas para abandonar la situación de maltrato (Rivas, Bonilla y
García, 2017a; Rivas, Bonilla y García, 2017b; Rivas, Panadero, Bonilla, Vásquez y Vázquez,
2018). Si se analiza la situación de Nicaragua detalladamente, se aprecia que los datos de
prevalencia de violencia contra las mujeres son más que preocupantes.
89
Gráfico 1. Prevalencia y tipos de violencia sufrida por mujeres alguna vez casadas o unidas en
Nicaragua (agresiones por parte de alguna pareja o ex pareja).
60%
48%
50%
Violencia psicológica
40% y verbal
20%
13% Violencia sexual
10%
0%
Ante esta situación, en la década de los ochenta, el movimiento feminista de América Latina
comenzó a denunciar las graves consecuencias de la violencia de género (Sagot, 2008). En
Nicaragua, comenzaron a crearse organizaciones no gubernamentales que defendían y
promovían la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres (Rodríguez-Bolaños,
Márquez-Serrano y Kageyama-Escobar, 2005). Las Comisarías de la Mujer y la Niñez (CMN) se
crearon para dar respuesta a las mujeres víctimas y poner el problema de la violencia de género
en la agenda pública de la sociedad y de las instituciones del Estado (D´Angelo, Molina y Jubb,
2008). En este sentido, esta investigación se centra en el estudio de las creencias de las
profesionales de los servicios de atención a mujeres víctimas de violencia de género de León
(Nicaragua): policías de las CMN y profesionales de las asociaciones. Diferentes estudios han
abordado la problemática de la violencia de género desde la visión de las y los profesionales
relacionados con la atención a mujeres en América Latina (Herrera, Rajsbaum, Agoff y Franco,
2006; Rodríguez-Bolaños et al., 2005; Rojas, Gutiérrez, Alvarado y Fernández, 2015); sin
embargo, se encuentran pocos datos al respecto. Así pues, el objetivo del estudio es conocer las
percepciones y creencias sobre la violencia de género desde el punto de vista de las
profesionales de los centros de atención a mujeres víctimas de León, Nicaragua.
MÉTODO
Participantes:
La muestra está formada por 38 trabajadoras de los distintos organismos que atienden a mujeres
víctimas de violencia de género en León, Nicaragua. El criterio de selección de la muestra fue
trabajar en el momento de la entrevista en algún recurso de atención a mujeres víctimas de la
ciudad. La evidencia empírica se recogió en la Comisaría de la Mujer y la Niñez (12
participantes) y en otros centros alternativos que colaboran estrechamente con la CMN:
Asociación Ixchen (7), Mary Barreda (13), Centro de Apoyo a la Mujer Obrera/Mª Elena Cuadras
(3), y Centro de Apoyo Psicosocial (3). El perfil de las profesionales era muy heterogéneo:
mujeres de diferentes rangos en el cuerpo de policía (tenientes, sargentos, comisionadas),
psicólogas, asesoras legales, trabajadoras sociales y del ámbito de la salud, etc.
Procedimiento:
Para acceder a la muestra, se recurrió a la presentación formal en la dirección de cada una de
las entidades, informando del estudio y sus objetivos. Se contaba con el apoyo previo de la
CMN, lo que facilitó el acceso al resto de organizaciones. Posteriormente, con el objetivo de
90
adecuar el cuestionario al contexto nicaragüense, se realizó una prueba piloto con un grupo de
estudiantes de la UNAN-León. Por último, se hizo entrega de los cuestionarios a las entidades
participantes y se recogieron tras un plazo establecido.
Instrumento:
La información se recogió mediante un cuestionario autoaplicado de preguntas cerradas y
abiertas. El primer bloque está formado por preguntas en formato dicotómico (Sí/No) y escala
likert (1= muy en desacuerdo; 2= en desacuerdo; 3= ni de acuerdo ni en desacuerdo; 4= de
acuerdo; 5= muy de acuerdo). El segundo bloque recoge la narración de las profesionales
respecto a las siguientes cuestiones: ¿Cuál creen que es la principal razón por la que se produce
violencia de género?, ¿cómo creen que se podría reducir la violencia de género?, ¿qué espera a
largo plazo la mujer que ha sufrido violencia de género? y ¿cuáles son tus expectativas como
profesional en tu trabajo con mujeres víctimas de violencia de género?
RESULTADOS
Las mujeres víctimas de violencia de género de León acuden a las organizaciones,
principalmente, para interponer una denuncia, solicitar protección y recibir asesoramiento. En la
Tabla 1 se recogen los motivos por los que, según las profesiones, las mujeres víctimas de
violencia de género recurren a la CMN y a las asociaciones.
Tabla 1. Motivos por los que las mujeres víctimas recurren a las entidades
Comisaría Asociaciones Total
n % n % n %
Poner una denuncia 5 41,7% 10 38,5% 15 39,5%
Pedir protección 5 41,7% 2 7,7% 7 18,4%
Preguntar o pedir información 0 0% 7 26,9% 7 18,4%
Otros 2 16,6% 7 26,9% 9 23,7%
Al preguntar a las profesionales por el tipo de apoyo que requieren las mujeres víctimas de
violencia de género que acuden a sus entidades, aluden a aspectos relacionados con la ayuda
psicosocial, la orientación y la asesoría legal (Tabla 2).
Tabla 2. Tipo de apoyo que requieren las mujeres víctimas de violencia de género
Comisaría Asociaciones Total
n % n % n %
Ayuda psicosocial 3 25% 10 38,5% 13 34,2%
Información y orientación 4 33,3% 7 26,9% 11 28,9%
Asesoría legal 2 16,7% 4 15,4% 6 15,8%
La detención del agresor 2 16,7% 3 11,5% 5 13,2%
Grupo de apoyo 1 8,3% 0 0% 1 2,6%
Otros 0 0% 2 7,7% 2 5,3%
91
El 73,1% de las profesionales de las asociaciones considera que, en caso de violencia de
género, una mujer debe denunciar; sin embargo, solo el 41,7% de las profesionales de la CMN
considera esa opción. En este sentido, es destacable que las propias policías tienen una mayor
desconfianza en el sistema que las trabajadoras de las asociaciones (véase Tabla 3). En cuanto
a las dificultades encontradas en la intervención con mujeres víctimas de violencia de género, las
profesionales ponían el foco en las presiones del entorno, es decir, cómo la red de apoyo social
de la víctima puede interceder negativamente en la intervención. Por otra parte, se quejaban de
la falta de formación en materia de género, la tardanza en ver los resultados de su intervención y
las dificultades en la identificación del maltrato psicológico (véase Tabla 4).
Tabla 3. Actuación que debe emprender una mujer en caso de violencia de género
Comisaría Asociaciones Total
n % n % n %
Denunciarlo 5 41,7% 19 73,1% 24 63,2%
Pedir ayuda a asociaciones o centros
2 16,7% 3 11,5% 5 13,2%
alternativos
Acudir a la CMN 3 25% 3 11,5% 6 15,8%
Separarse del agresor 2 16,7% 0 0% 2 5,3%
Otros 0 0% 1 3,8% 1 2,6%
Tabla 4. Dificultades encontradas por las profesionales en la intervención con mujeres víctimas
de violencia de género en León (Nicaragua)
Comisaría Asociaciones Media (DT)
Presiones del medio cercano a la víctima 4,83 4,69 4,74 (0,644)
Falta de formación en violencia de género 4,00 4,19 4,13 (1,256)
No ver resultados a corto plazo 4,00 3,69 3,79 (1,212)
Dificultad en la valoración e identificación del
3,83 3,69 3,74 (1,501)
maltrato psicológico
Sobrecarga de trabajo 3,36 3,88 3,73 (1,170)
Falta de implicación de la mujer sujeta a
3,82 3,50 3,60 (1,063)
intervención
Falta de tiempo 3,08 3,15 3,13 (1,189)
Dificultad en la coordinación 2,42 3,36 3,05 (1,311)
*1= Muy en desacuerdo; 2= En desacuerdo; 3= Ni de acuerdo ni en desacuerdo; 4= De acuerdo; 5= Muy de acuerdo.
Tabla 5. Nivel de acuerdo de la CMN y las asociaciones respecto a los motivos por los que las
mujeres no denuncian la violencia de género
Comisaría Asociaciones Media (DT)
Miedo 4,17 4,24 4,22 (1,109)
Dependencia económica 4,58 4,52 4,54 (0,691)
92
Comisaría Asociaciones Media (DT)
No causar problemas a sus hijos 4,83 4,28 4,46 (0,836)
No perjudicar a su agresor 4,92 3,96 4,28 (0,974)
Desintegración familiar 4,40 4,04 4,14 (1,033)
No aceptación del fracaso de la pareja 4,67 3,84 4,11 (1,022)
Por presiones familiares o de la comunidad 4,08 4,16 4,14 (0,976)
Vergüenza en denunciar 3,92 4,16 4,08 (0,862)
Sentirse culpable del fracaso en la relación 4,33 3,88 4,03 (0,957)
Lo que ocurre en la pareja es privado 4,42 3,56 3,84 (1,323)
Desconfianza en el Sistema 3,00 4,20 3,81 (1,330)
*1= Muy en desacuerdo; 2= En desacuerdo; 3= Ni de acuerdo ni en desacuerdo; 4= De acuerdo; 5= Muy de acuerdo
Buena parte de las profesionales consideraba que la razón principal por la que se produce la
violencia de género es la educación machista que reciben niñas y niños, aunque cabe señalar
que esta opción no descarta la anterior; la educación de género y el patriarcado son aspectos
íntimamente relacionados. Los roles y los patrones de género se reproducen generación tras
generación debido a la socialización diferenciada que se lleva a cabo desde los diferentes
espacios de socialización. Las respuestas se muestran a continuación:
“La actitud machista, las relaciones de poder y la cultura con la que se ha criado al
hombre” (A). “La educación machista y que la mujer está cosificada para atender y
servir al hombre” (A). “Machismo y patrones culturales de crianza, es decir, la forma
con la que se ha criado al hombre”. (P). “Por el sistema machista y el patriarcado que
enseña a la sociedad nicaragüense y que se viene reproduciendo” (A).
Las creencias que posean las profesionales respecto a las causas de la violencia de género
determinarán su forma de enfrentarse al problema. En este sentido, cabe analizar las respuestas
que dieron a la pregunta “¿cómo creen que se podría reducir la violencia de género?”. Por un
93
lado, las entrevistadas que interpretaban la violencia de género como un problema social
expusieron que la forma de abordarla debería ser la siguiente:
Por otro lado, las profesionales que entendían la violencia de género como un problema
individual o privado hablaban de “prevenir la violencia a través de más diálogo y comunicación”
(P) y “establecer una comunicación más horizontal con su pareja” (A).
Las expectativas de las profesionales de la CMN y las Asociaciones respecto a las mujeres que
han sufrido violencia de género se orientan en torno al empoderamiento femenino, el apoyo
emocional y psicológico, la erradicación de los feminicidios, la denuncia social de la violencia
contra las mujeres y la necesidad de poner en marcha actuaciones desde las instituciones.
Muchas de las respuestas incorporan tecnicismos propios de su profesión, como por ejemplo,
capacitación, ayuda, recuperación, verbalizar, atención, acompañamiento, empoderamiento, etc.
A continuación se recogen algunas de las respuestas:
Las expectativas de las profesionales son más bajas cuando se trata de mujeres víctimas de
violencia de género en contextos de pobreza. Consideran que la pobreza puede ser un obstáculo
a la hora de romper el círculo de la violencia debido a la dependencia económica del agresor. No
obstante, realizan una serie de propuestas, como mejorar las políticas de empleo femenino del
Estado y ayudar a las mujeres a encontrar un trabajo que les permita ser económicamente
independientes. A continuación se muestran las respuestas de cada uno de los bloques:
“Las expectativas son menores porque muchas veces están sometidas por la misma
pobreza” (A). “Ejercer sus derechos, aunque la pobreza es un factor para
obstaculizarlos” (A). “Es aún mayor el trabajo con las mujeres, ya que no solamente
hay dependencia emocional, sino económica” (A). “Creo que tiene que ser más
intensivo el trabajo y darles elementos que puedan entender para salir de esa situación
y que la intervención no sea asistencialista” (P). “Que se les brinde la oportunidad de
trabajar, alcanzando sus derechos para su independencia económica” (A). “Trabajar en
la superación económica, prepararlas para que puedan tener ingresos por ellas
94
mismas y no sean dependientes” (A). “Mejorar las políticas del Estado para ofrecer
trabajos dignos” (A). “Erradicar la violencia y así mismo, estas mujeres sirvan de
ejemplo en su contexto y de una manera ser el agente de cambio” (A). “Poder contar
con los medios económicos y salir adelante y no depender más de manera económica”
(P). “Poder volverse independiente para sentirse libre, sin depender de su agresor” (A).
CONCLUSIONES
Incorporar la perspectiva de las y los profesionales de los recursos de atención a víctimas de
violencia de género es fundamental, puesto que puede contribuir a conocer mejor la realidad de
los malos tratos y a diseñar intervenciones más eficaces (Menéndez, Pérez y Lorence, 2013).
Esto es especialmente importante en la ciudad de León, donde apenas se han realizado estudios
que aporten información al respecto. Las profesionales del estudio estaban ampliamente de
acuerdo en que la primera acción que debe emprender una mujer que sufre violencia de género
es denunciar (63,2%) o acudir a la CMN (15,8%). Sin embargo, reconocían que las mujeres no
denuncian por la desconfianza en el sistema y por miedo a las consecuencias. Un estudio
realizado con 136 mujeres víctimas de violencia de género de León desveló que el 36% no había
denunciado a su agresor y el 42,7% retiró la denuncia una vez puesta, es decir, solo un 21,3%
mantuvo la denuncia (Rivas et al., 2017a). Así pues, la desconfianza de las mujeres en el
sistema de protección nicaragüense es casi absoluta, existiendo una sensación generalizada de
que interponer una denuncia no solucionará o empeorará la situación. De hecho, tal y como
indican los datos del estudio citado, el 69,2% no denunció o retiró la denuncia por miedo a las
consecuencias, y el 65,4% porque creía que no iba a servir de nada.
95
social implica no sólo una visibilización del problema sino también una nueva forma de abordar
su explicación” (Bosch y Ferrer, 2000, p. 17). Por tanto, una intervención con orientación
feminista tendrá en cuenta los factores individuales, sociales, culturales y de contexto que
explican la violencia de género, y abordará el problema de forma integral a través de equipos
multidisciplinares (Bosch, Ferrer y Alzamora, 2005). Buena parte de las profesionales del estudio
expuso que, a la hora de intervenir con mujeres que han sufrido violencia por parte de su pareja
o ex pareja, centraban sus esfuerzos en la capacitación, la ayuda, la recuperación, el
acompañamiento, el empoderamiento, etc. En este sentido, tal y como indica Moriana (2015), la
intervención tiene que centrarse en “el acompañamiento de las mujeres, dotándolas de los
recursos materiales necesarios y empoderándolas psicológicamente, para que ese momento
llegue lo antes posible y, definitivamente, logren salvar todas las barreras y escapar de la
violencia en sus relaciones de pareja” (p. 100).
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98
VÍCTIMAS Y PROTAGONISTAS DE PAZ EN EL ACUERDO GENERAL
PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO COLOMBIANO Y LA
CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA
Resumen:
Este artículo aborda desde una perspectiva de género en el marco del Derecho Internacional de los
Derechos Humanos, el crimen de violencia sexual en el conflicto armado interno colombiano, donde
en estos 52 años últimos, las mujeres más vulnerables, excluidas y discriminadas fueron y, son
víctimas sistemática y generalizadamente de este crimen de género, perpetrado como arma de guerra
por todos los actores del conflicto –fuerzas de seguridad estatal, paramilitares y grupos alzados en
armas– en un contexto de impunidad estructural que, apenas se visibiliza en el actual proceso de paz,
la lucha y el protagonismo de estas víctimas invisibles hacía una edificación de justicia de género, se
grafica este 24 de noviembre de 2016 en el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y
la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado por el Gobierno colombiano y las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo.
Palabras clave:
Conflicto armado, mujer, violencia sexual, justicia, perpetradores e impunidad.
Abstract:
This article deals with the crime of sexual violence in the internal armed conflict in Columbia from
the perspective of gender within the framework of Human Rights International Law; a country where
during the past 52 years, the most vulnerable, marginalized and discriminated against women were
systematically and generally victimized through this crime of gender, perpetrated as a weapon of war
by all of the actors in the conflict- the state security forces, paramilitary forces and armed groups
within a context of structural impunity that has scarcely been noted in the current peace process; the
fight and protagonism of these invisible victims towards a construction of gender justice, was
illustrated on November 24, 2016 in the Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la
Construcción de una Paz Estable y Duradera (General Agreement for the End of the Conflict and
Construction of a Stable and Lasting Peace), signed b y the Columbian governm ent and
the Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (The Revolutionary
Armed Forces of Columbia-People´s Army.)
Key words:
Armed conflict, woman, sexual violence, justice, perpetrators and impunity.
1 Doctoranda en el Programa de Doctorado en Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Rey Juan Carlos y dirección e-mail:
[email protected].
99
1. Mujeres víctimas del crimen de violencia sexual en el conflicto armado colombiano
A lo largo de 52 años del conflicto armado colombiano, las mujeres más desprotegidas y
discriminadas fueron y, son víctimas invisibles frecuente y sistemáticamente del crimen de violencia
sexual, perpetrado como arma de guerra por todos los protagonistas del conflicto –fuerzas de
seguridad estatal, paramilitares y grupos alzados en armas– controlándolas las esferas más íntimas de
sus vidas e instrumentalizando el cuerpo de ellas para lograr objetivos militares como botín de
guerra en un contexto marcado por la impunidad estructural2 que, según han reportado la Policía,
Defensoría del Pueblo y la Federación de Personeros que, en el año 2015 se presentaron 21.626 casos
de violencia sexual de las que, el 86% de las víctimas de este crimen de género son mujeres. No
obstante, a las denuncias de esta violación per sé de derechos humanos el 97% de los casos son
archivados la, que agrava su sistemática impunidad como práctica generalizada que últimamente, la
Defensoría del Pueblo ha reportado 139 nuevas agresiones sexuales3.
Esta experiencia específica que viven las mujeres como resultado del fuerte impacto diferencial de la
violencia; por un lado, es adverar el escenario del conflicto colombiano está estrechamente
relacionada a la alta vulnerabilidad de las mujeres con grandes brechas de desigualdades que, existen
antes y durante el conflicto. En esa realidad, ellas se encuentran desprotegidas en una clara situación
de discriminación en razón a su género respecto a los hombres y excluidas al acceso a una justicia
sensible a género e invisibilizadas como víctimas del crimen de violencia sexual, porque “la mujer
se determina y se diferencia con respecto al hombre y no a la inversa. Él es el sujeto, es el Absoluto;
ella es la Alteralidad”4.
Y; otro, nos evidencia en una sociedad marcada por patrones patriarcales donde, la discriminación e
impunidad estructural arraiga el crimen de la violencia sexual que; es discriminatoria por sí sola,
porque afecta sólo a las mujeres por su condición de género, donde los perpetradores usualmente
tienen poder que, además lo ejercen sobre la mujer como sujeto pasivo reafirmando roles impuestos
tradicionalmente: masculino, de fuerza, poder y superioridad; y femenino de clara subordinación, de
mantenimiento de la especie y perpetuación de la etnia que perpetúa hacía el futuro la
discriminación5.
La Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer sus causas y consecuencias, en su informe
pone en relieve que la violencia sexual es uno de los crímenes aborrecibles que debe conmover la
conciencia de la humanidad, debido a que mujeres y niñas que viven en conflictos armados,
sistemáticamente continúan siendo víctimas de este crimen de género, con una brutalidad
inconcebible cometidas en sus diversas formas, como es, vía vaginal, anal y oral con astillas
encendidas, cuchillos y otros objetos, por todos los actores del conflicto. A consecuencia de estas
múltiples violaciones muchas mujeres y niñas han quedado lisiadas o mutiladas sexualmente o
asesinadas o se les ha obligado a desfilar o bailar desnudas en público o se les mantiene cautivas y
2
Cfr. AMNISTÍA INTERNACIONAL. Vidas rotas. Crímenes contra mujeres en situaciones de conflicto. Editorial
Amnistía Internacional (EDAI). Madrid, 2004, pp. 9-10.
3
Cfr. Diario El Espectador en:http://www.elespectador.com/noticias/infografia/el-86-de-victimas-de-violencia-sexual-
colombia-son-muje-articulo. (Consultada 23 de octubre de 2016).
4
DE BEAUVOIR, Simone. El segundo sexo. Ediciones Cátedra, Universidad de Valencia, Instituto de la Mujer (Grupo
Anaya S.A.). Madrid, 2000, p. 50.
5
Cfr. CABALLERO, Susana. La conculcación de los derechos humanos de la mujer como hilo fundamental de los
delitos sexuales cometidos en tiempo de conflicto armado, en AA.VV. Género y Derechos Humanos. Mira Editores, S.A.
Zaragoza, 2002, pp. 403-405.
100
obligadas a prestar servicios sexuales a los perpetradores. En esa terrible realidad que viven muchas
mujeres y niñas, exige a los perpetradores asumir su responsabilidad,6 y a los Estados partes adoptar
los mecanismos legales para que las víctimas7 sean reparadas adecuadamente.
2. Justicia de género en el marco del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto
Colombiano y la Construcción de una Paz Estable y Duradera
6
ONU. E/CN.4/2001/73 Informe de la Sra. Radhika Coomaraswamy, Relatora Especial sobre la violencia contra la
mujer sus causas y consecuencias. La violencia contra la mujer perpetrada y/o condonada por el Estado en tiempos de
conflicto armado (1997-2000), 2001, párrs. 44-47.
7
Cfr. AMNISTÍA INTERNACIONAL. Vidas rotas. Crímenes contra mujeres en situaciones de conflicto. Op. Cit., p.
85.
8
Cfr. FACIO, Alda. Cuando el género suena cambios trae. (Una metodología para el análisis de género del fenómeno
jurídico legal). ILANUD, San José de Costa Rica, 1992, p. 54.
9
Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado por
el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo con fecha 24 de
noviembre de 2016.
10
Cfr. Comunicado conjunto 82, La Habana, Cuba, 24 de julio de 2016 en:
www.mesadeconversaciones.com.co/comunicados/comunicado-conjunto-82-la-habana-cuba-24-de-julio-de-2016
(Consultado el 21 de octubre de 2016).
11
Ídem.
101
En esa nueva perspectiva, la Subcomisión de Género, instalada como parte integrante de la Mesa de
Conversaciones de la Habana, visibilizó el reconocimiento a mujeres víctimas del conflicto armado
en el marco del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz
Estable y Duradera, firmado por el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia-Ejército del Pueblo con fecha 24 de noviembre de 2016, donde se enfatiza que los
acuerdos contenidos en ese instrumento legal constituyen un todo indisoluble12.
El punto 5) Víctimas del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de
una Paz Estable y Duradera, delinea que, el núcleo duro del acuerdo es asegurar y garantizar con
debida diligencia los derechos y las libertades más fundamentales de las mujeres víctimas, donde
ellas tengan un acceso real a la verdad, la justicia y la reparación13 y así, a ser resarcidas por los
daños que sufrieron a causa del conflicto y; los perpetradores sean debidamente sancionados bajo el
paraguas de los principios del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, DIDH14.
En esa nueva perspectiva, el Acuerdo reconoce los derechos de las víctimas del conflicto que, no son
negociables; por tanto, subraya cómo deberán ser satisfechos la que, es clave para edificar una
justicia de género en el marco del Estatuto de la Corte Penal Internacional, ya que Colombia es
Estado parte; más aún, los últimos 50 años, el desarrollo de los principios del Derecho Internacional
de los Derechos Humanos ha tenido importantes repercusiones a favor del reconocimiento de la
igualdad de derechos de las mujeres. Sin embargo, muchos sufrimientos humanos en el mundo de
hoy tienen su lugar en los conflictos armados donde, las mujeres en su gran mayoría son víctimas del
crimen de violencia sexual y viven los conflictos de forma diferente que los hombres15.
En esa realidad, las mujeres víctimas del conflicto armado colombiano se encuentran en una clara
desventaja en razón a su género, porque están excluidas al acceso de las estructuras del poder en un
contexto de dominación, donde la violencia se instala en los cuerpos de las mujeres quienes quedan
sujetas al control sexual y reproductivo de los varones, en particular de aquel que se atribuye su
dominio16. Esta distinción es relevante, ya que nos permite entender que no hay nada natural en los
roles y características sexuales; por lo tanto, pueden ser innovados,17 como es, evidenciar en el actual
contexto colombiano, a pesar que los sistemas de dominación está institucionalizada y promovida a
través de las instituciones de la familia y el Estado.
En esa dimensión, podemos constatar que el crimen de la violencia sexual en conflictos armados,
como es, el caso colombiano, recientemente fueron evidenciados ante el carácter sistemático y
generalizado que se cometieron en esa realidad, graficado en violaciones en masa, los secuestros y la
esclavitud sexual de mujeres utilizados como instrumentos de limpieza étnica, como es, en las
guerras de Bosnia-Herzegovina y Ruanda; y, en los conflictos armados de la ex Yugoslavia, Ruanda,
Camboya, Liberia, Cachemira, Somalia y Perú, la violencia sexual se empleó como arma de guerra
12
Cfr. Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, Op.
Cit., p. 3.
13
Ídem, p. 124.
14
Ídem
15
Cfr. GARDAM, Judith. La mujer, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. En Revista
Internacional de la Cruz Roja Nº 147, (Septiembre de 1998), pp. 453-454.
16
Cfr. FACIO Alda y FRIES Lorena. Feminismo, género y patriarcado, en FACIO Alda; FRIES Lorena (Editoras).
Género y Derecho. La Morada. Santiago de Chile, 1999, pp. 39-45.
17
Cfr. FACIO, Alda. Cuando el género suena cambios trae. (Una metodología para el análisis de género del fenómeno
jurídico legal). ILANUD, San José de Costa Rica, 1992, p. 54.
102
para aterrorizar a poblaciones, además de servir de escarnio público de mujeres relevantes social y
políticamente. Este ha sido siempre el crimen de género minimizado como un asunto de naturaleza
sexual, pese a que sus objetivos no son meramente sexual sino militar y político, como se develó en
el genocidio de Ruanda que se usó la violación como arma de guerra y limpieza étnica para
desestabilizar a los tutsis y minar su resistencia como comunidad18.
Por lo que, una sociedad esencialmente patriarcal, como es, el contexto colombiano, da pie en tiempo
de conflicto que se agudice la discriminación estructural en base al sexo que provoca la violencia
sexual es discriminatoria por sí sola, porque afecta sólo a las mujeres por su condición de género. El
agresor o agresores, usualmente pretenden demostrar que tienen poder, además lo ejercen sobre la
mujer sujeto pasivo. La violencia sexual contra las mujeres; no sólo es fruto de una sociedad
discriminatoria sexualmente, sino que en sí misma es una discriminación e impunidad estructural,
porque reafirma roles impuestos tradicionalmente: masculino, de fuerza, poder y superioridad; y
femenino de subordinación, de mantenimiento de la especie y perpetuación de la etnia que perpetúa
hacía el futuro la discriminación19.
En esa vulnerabilidad en que vivieron y viven las mujeres en el conflicto armado colombiano;
discriminadas y trivializadas por ser mujer, pobre y víctimas impune y sistemáticamente de actos de
violencia sexual, perpetrada principalmente por agentes estatales en estos 52 años que “actúa también
como discriminadora pues significa una justicia diferente para hombres y mujeres, fundamenta la licitud
del acto y de su planificación y como consecuencia posibilita su reiteración”20. A pesar de la magnitud
que implica la cuestión como grave violación de derechos humanos, no sólo fue largamente
invisibilizada por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, DIDH sino justificado como
efecto inevitable de la guerra, o más bien como producto de un acuerdo tácito de los Estados en
conflicto por ser una práctica común en sus fuerzas armadas21.
A pesar de que el tema en cuestión constituye una grave trasgresión a las normas del Derecho
Internacional Humanitario, sólo algunas expresiones de la violencia sexual cometida durante las
guerras fueron recogidas en los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales de
1977, como constitutiva de actos contra el honor y el pudor y, no como crímenes graves. Es más bien
a la luz del DIDH, a partir de 1990 el tema en cuestión logra posesionarse internacionalmente, como
respuesta al descubrimiento del uso de la violación sexual como arma de guerra durante el conflicto
armado en la ex Yugoslavia, hecho que atrajo atención, más por ser un ataque genocida que por el
hecho de ser un ataque a las mujeres. Sin duda esta politización de la violación como arma de guerra
contribuyó a condenar la violación y a cambiar las actitudes públicas hacia ésta. Este nuevo debate
enfatiza la necesidad de reconocer a las mujeres como sujeto de derechos; por lo que, las mujeres
activistas de derechos humanos han insistido que la violencia sexual es una atrocidad sin importar el
propósito que se busca, como es, el sistema de las mujeres de solaz donde, sistemáticamente la
violación a mujeres como botín es también parte integral del arsenal de situaciones de conflictos
armados22.
18
Cfr. GONZÁLEZ, Mabel. “Sentencia histórica contra el uso de la violación como arma de guerra”. En,
www.lainsignia.org de 28 de febrero 2001. (Consultada 18 de marzo de 2008).
19
Cfr. CABALLERO, Susana. La conculcación de los derechos humanos de la mujer como hilo fundamental de los
delitos sexuales cometidos en tiempo de conflicto armado. Op. Cit., pp. 403-405.
20
Cfr. Ídem, p. 413.
21
Cfr. CHINKIN, Christine. Rape and Sexual Abuse of Women in Internacional Law. En European Journal of
International Law.Vol. 5, Nº 3 (1994), pp. 333-334.
22
Cfr. COPELON, Rhonda. Crímenes de Género como Crímenes de Guerra: Integrando los Crímenes contra las Mujeres
en el Derecho Penal Internacional. En McGill Law Journal, 46, (2000), pp. 5-8.
103
En ese contexto, la creación de los Tribunales Penales Internacionales ad-hoc para la ex Yugoslavia
y Ruanda que en sus precedentes jurisprudenciales en clave de género, los crímenes sexuales dejan
de ser un elemento colateral del conflicto e incorpora a la violación sistemática y esclavitud sexual
como constitutiva de crímenes de guerra y de lesa humanidad; y, desde la otra vertiente, se consolida
el proceso de creación de la Corte Penal Internacional que apunta hacía una nueva
reconceptualización del DIDH23, que en la década de los 80 evidenciaba en la práctica, la exclusión
de las mujeres como titulares de los mismos y que durante los 90 logra posicionar a los movimientos
de mujeres como uno de los actores más relevantes en la agenda internacional plasmados en la
Plataforma de Acción de Viena de 1993 y la Plataforma de Acción de Beijing de 1995 que, reconoce
a la violencia como violación a los derechos humanos24.
No obstante; al reconocimiento de la violencia sexual como una violación a los derechos humanos en
la Plataforma de Acción de Viena de 1993 y la Plataforma de Acción de Beijing de 1995, es de
puntualizar que estas normas internacionales a diferencia de los tratados, o de normas que claramente
se sitúan en el derecho consuetudinario internacional, no tiene una obligación vinculante para los
Estados; sin embargo, constituyen precedentes claves para edificar una justicia de género. Más aún
justificado en su sistemática aceptación por parte de los Estados en la forma, o en resoluciones de la
Asamblea General de las Naciones Unidas, existe un argumento cada vez más poderoso, según el
cual al menos partes de la Declaración y Programa de Acción de Viena y Declaración y Plataforma
23
Cfr. FRIES, Lorena. La Corte Penal Internacional y los avances en materia de justicia de género, en AA.VV. Corte
Penal Internacional. La Morada, Santiago de Chile, 2003, pp. 9-10.
24
Ídem, pp. 10-11.
25
Cfr. Declaración y Programa de Acción de Viena. Op. Cit., párras. 38, 28, 29, 30, 39 y 42.
26
Cfr. Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer: Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, 17 de octubre, 1995,
UN Doc. A/CONF. 177/20, párras. 132, 224 y 142 b.
27
Ídem, párr. 145.
28
Ídem, párr. 145 d.
104
de Acción de Beijing se concreten como una de las normas incipientes del derecho consuetudinario
internacional29.
En esa mirada la Relatora Especial sobre la Violencia Contra la Mujer recomienda a los Estados:
“a) Actuar con debida diligencia para castigar y perseguir esos crímenes y a sus autores,
incluidos los delitos de violencia sexual; b) Establecer en los mecanismos nacionales recursos
a favor de las víctimas entre ellos indemnizaciones por lesiones y gastos; y c) Facilitar
asistencia económica, social y psicológica a las víctimas supervivientes de violencias
sexuales en tiempo de conflicto armado”32.
El Comité de Derechos Humanos de ONU enfatiza que “la mujer está en situación
particularmente vulnerable en tiempos de conflicto armado interno o internacional. Los
Estados partes deberán informar al Comité todas las medidas adoptadas en situaciones de esa
índole para proteger a la mujer de la violación, el secuestro u otras formas de violencia
basada en el género”33.
29
Cfr. AMNISTÍA INTERNACIONAL. La violencia contra las mujeres en los conflictos armados. Op. Cit., p. 48.
30
Estatuto Roma que crea la Corte Penal Internacional aprobada el 18 de julio de 1998 en la Conferencia
Plenipotenciarios de Roma, Colombia firmó el Estatuto de Roma el 10 de diciembre de 1998 y ratificó el 5 de agosto de
2002, convirtiéndose en el Estado Parte número 77.
31
COPELON, Rhonda. Crímenes de género como crímenes de guerra: Integrando los crímenes contra las mujeres en el
Derecho Penal Internacional. Op. Cit., pp. 13-14.
32
E/CN.4/1998/54 Informe de la Relatora Especial sobre la Violencia Contra la Mujer, con inclusión de sus causas y
consecuencias. Otros criterios y medios que ofrece el sistema de Naciones Unidas para mejorar el goce efectivo de los
derechos humanos y las libertades fundamentales, 1998, párr. 101.
33
Comité Comité de Derechos Humanos, Observación General Nº 28, “Artículo 3 (Igualdad de derechos entre hombres y
mujeres)”, CCPR/C/21/Rev.1/Add. 10, 2000, párr. 8.
34
Cfr. A/61/122/Add.1 Informe del Secretario General de Naciones Unidas. Estudio a fondo sobre todas las formas de
violencia contra la mujer, 2006, párrs. 1-4.
105
No obstante, a esta exigencia internacional al Estado colombiano para que adopte medidas en
respuesta a la temática en cuestión, podemos constatar en terreno que el crimen de la violencia
sexual contra mujeres y niñas permanece preteridamente invisibilizado como efecto colateral del
conflicto. Evidenciándose en la actual coyuntura colombiana una enorme brecha entre el
reconocimiento por parte de la Comunidad Internacional de que los perpetradores de estos crímenes
de género sean responsables ante la ley y castigados con respecto a la voluntad política del Estado
colombiano de aplicar estándares internacionales para cumplir sus obligaciones y hacer efectivos
tales estándares concerniente al tema en cuestión35 -fundamentado en la perspectiva masculina como
parámetro de lo humano que invisibiliza a las mujeres víctimas como sujeto de derechos-36 a pesar de
que “la demanda de la responsabilidad por las violaciones de género son derechos humanos”37.
En efecto, es clave que el Estado colombiano desde una perspectiva de género que impregnó la
subcomisión de género en el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz
Estable y Duradera, firmado por el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-
Ejército del Pueblo con fecha 24 de noviembre de 2016, cumpla sus obligaciones apuntadas a garantizar con
debida diligencia, la defensa y el ejercicio de los derechos y las libertades más fundamentales de la
mujer reconocidos en el ordenamiento interno e internacional, conducentes a concretar una justicia de
género sin discriminación -basada en una lógica de real igualdad- que transcienda las dicotomías de
género público/privado, para prevenir y poner fin a la impunidad, a la discriminación y violencia
sexual;38 así como investigar, sancionar a los responsables y reparar integralmente a las mujeres
víctimas, del que sistemáticamente han sido y son excluidas estos 52 años, las mujeres más pobres,
desprotegidas y discriminadas en el contexto colombiano39, a pesar del reconocimiento del tema en
cuestión en las normas internacionales de protección a los derechos de la mujer como una violación
per sé de derechos humanos.
Conclusiones:
En efecto; por un lado, debemos aplaudir este avance del Acuerdo General para la Terminación del
Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado por el Gobierno colombiano y las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo con fecha 24 de noviembre de 2016
que, en el marco del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, CPI constituye un paradigma
en esa difícil andadura hacia una edificación de una justicia de género; y a la vez, criminaliza las
categorías jurídicas de los crímenes de género como constitutivas de crímenes de lesa humanidad y
crímenes de guerra a la luz del Estatuto de CPI; en esa tendencia, no sólo es un mecanismo concreto
y relevante en el marco de la exigibilidad, sino obliga al Estado colombiano acorde a estándares
internacionales concretar una justicia sensible a género donde, no cabe las figuras de impunidad,
concretamente las amnistías a los perpetradores de crímenes de género en el contexto del conflicto
armado colombiano.
Y; otro, en esa nueva perspectiva a la luz del Estatuto de Roma de la CPI, el Estado colombiano en
35
Ídem, párrs. 369-370
36
Cfr. FACIO, Alda. Cuando el género suena cambios trae. (Una metodología para el análisis de género del fenómeno
legal). Op. Cit., pp. 62-63.
37
Cfr. LORENZINI, Kenia. Víctimas y testigos en la Corte Penal en AA.VV. Corte Penal Internacional. La Morada,
Santiago de Chile, 2003, p. 46.
38
Cfr. FRIES, Lorena. Corte Penal Internacional y avances en materia de justicia de género, en AA.VV. Op. Cit., pp. 12-
13.
39
Cfr. FRASER, Nancy. La justicia social en la época de la política de identidad. En Con/Textos Nº 4. Editado por
Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1998, pp. 18-19.
106
cumplimento a sus obligaciones internacionales debe adoptar medidas que asegure el acceso a la
justicia de las víctimas de esta violación per sé de derechos humanos; graficados con procedimientos
judiciales que asegure el acceso a u n a justicia sensible a género acompañadas con medidas, tanto
de protección como de seguridad para las víctimas y los testigos de crímenes de género.
Finalmente; el Estatuto de la CPI obliga al Estado colombiano como Estado parte, sancionar a los
perpetradores de crímenes de género y así; reparar integralmente a l a s víctimas con medidas
eficaces que coadyuve asegurar una sociedad inclusiva, participativa e igualitaria. No obstante al
tiempo trascurrido de la ratificación de este instrumento internacional por el Estado colombiano, los
crímenes de género sistemáticamente se mantienen como un asunto no prioritario graficando de ese
modo la falta de voluntad para investigar y sancionar a los responsables de esta violación per sé de
derechos humanos con una actitud casi glacial frente a las mujeres víctimas.
107
El papel de las profesoras e investigadoras de la universidad de Salamanca
en la difusión de su producción científica. Análisis de ResearchGate y
Academia.edu
RESUMEN
Se analiza la presencia de las investigadoras de la Universidad de Salamanca en dos de las
principales redes sociales académicas, Researchgate y Academia.edu. Se comprueba el nivel de
colaboración y difusión científica de las investigadoras de esta universidad mediante el estudio y
comparación de los indicadores de cada red. Se realiza el estudio analizando los perfiles de
1005 investigadores adscritos a 28 Departamentos de las 5 ramas de conocimiento en que se
estructura la universidad. Se pretende determinar si en la muestra existe disparidad de género
en las diferentes ramas y departamentos elegidos, así como en el uso de las redes por parte del
profesorado de la Universidad de Salamanca. Se concluye que, de manera significativa, existen
claras diferencias en el uso de estas herramientas en función del género. Y en general, el uso
que se hace de ellas es bastante limitado, con aplicaciones principalmente de difusión de
trabajos académicos.
PALABRAS CLAVE
Ciencia 2.0, Identidad digital, Redes académicas, Universidad de Salamanca
ABSTRACT
This paper analyzes the presence of professors and researchers from the University of
Salamanca on two of the main academic social networks: Reasearchgate.net and Academia.edu.
The indicators of each network were studied and compared along with the level of collaboration
and scientific diffusion of the teaching and research staff at the University of Salamanca. The
study was carried out via by analyzing the profiles of 1005 professors and researchers assigned
to 28 different departments within the five areas of study around which the university is
structured. A transversal analysis was established according to gender as well as the areas and
departments in which the professors and researchers worked. It has been concluded that within
this scientific community the use of online social networks is limited, with the majority of use
purely for diffusion of academic works.
KEYWORDS
Science 2.0, Digital Identity, Academic Social Networks, University of Salamanca
Biblioteca Central Capuchinos, Salamanca, [email protected]
Universidad de Salamanca, [email protected]
Universidad de Salamanca, [email protected]
108
1. INTRODUCCIÓN
MUJERES Y CIENCIA
El papel de la mujer a lo largo de la historia es muy corto. Tan corto que podría resumirse en
pocas líneas. Hemos sido las grandes ausentes, las olvidadas, las invisibilizadas y en
muchísimas ocasiones, totalmente denigradas.
La historia tiende a explicar los avances de las mujeres como un logro motivado por los avances
sociales y políticos del momento en el que se han producido, pero no es así. Las mujeres han ido
construyendo su propia historia a base de lucha por conseguir derechos. El que hoy podamos
votar, tener una cuenta en el banco a nuestro nombre, igualdad de horas laborales, etc., es
posible gracias al activismo de muchas mujeres que fueron conscientes de la desigualdad e
injusticia social en la que se encontraban y lucharon por conseguir derechos que les eran
totalmente negados.
Es prácticamente a finales del siglo XIX y sobre todo en el siglo XX cuando las mujeres
comienzan a tener un papel destacado en la esfera social y pública.
Durante el siglo XX, el papel de la mujer va cambiando progresivamente y de manera
ascendente. Los cambios son tan profundos y significativos que sin duda este siglo pasará a la
historia como el siglo de las mujeres.
Uno de los puntos clave que marcará un antes y un después es el acceso de la mujer a la
educación superior. En España, hasta 1910, las mujeres no podían estudiar una carrera
universitaria. Sin embargo, en ese periodo inicial, la presencia femenina será minoritaria debido
al contexto social, donde imperan aún factores ideológicos, culturales y económicos
tradicionales. A pesar de ello, esta incorporación a los estudios superiores aportará nuevas
profesiones liberales adscritas a la Administración (Flecha García, 1996).
Actualmente en España, hay una proporción del 60% de universitarias, pero un menor porcentaje
de carreras profesionales asociadas a la ciencia. Existe además un techo de cristal en la carrera
investigadora, que se ha movido pero no se ha roto.
Se encuentran estereotipos asociados a las trayectorias educativas. Por un lado, los prejuicios
que enfrentan las mujeres en la elección de campo de estudio, y por otro, la responsabilidad de
las niñas desde pequeñas.
Respecto al siguiente estudio, el conjunto del PDI de la USAL en 2016 lo conformaron 1365
hombres y 1147 mujeres. Una aparente presencia equilibrada que sin embargo encubre una
realidad basada en la segregación tanto horizontal como vertical. Es llamativa la lenta evolución
de la presencia global de las mujeres a medida que se asciende en la carrera profesional, donde
el caso más paradigmático es el de las cátedras, pues pese a su evolución las mujeres
solamente alcanzan el 24% del total de su categoría. También la segregación horizontal se deja
notar en este aspecto, donde el número de catedráticas se concentra en determinadas carreras.
Esta situación es bastante semejante en el caso de mujeres investigadoras principales (IP) en
proyectos de investigación donde se observa que ser IP y catedrática se retroalimentan y
afianzan situaciones de desequilibrio.
109
También por áreas de conocimiento se acumulan desigualdades principalmente en las ramas de
ciencias. Otra situación de desequilibrio tiene que ver con las probabilidades de progresar a
categorías superiores. En las mujeres los cambios se producen a partir de los 40 años con una
diferencia de 10 años respecto a los hombres. Es evidente la influencia en este desequilibrio del
ciclo reproductivo y de crianza de los hijos que socialmente aún genera desigualdades. Es
necesario resaltar que solamente se logra un equilibrio en el caso del personal predoctoral
(becarios) donde las mujeres representan el 59,45% del total (Memoria de la Unidad de Igualdad
de la Universidad de Salamanca 2015-2016).
CIENCIA 2.0
Por otra parte, la popularidad de las redes digitales académicas entre los científicos crece de
forma exponencial cada año, pero no todas lo hacen de igual manera. Academia.edu y
Researchgate son las más populares. Aunque en un primer momento Academia parecía que se
disponía a ser la red académica más utilizada, el caso de Researchgate es aún más llamativo
porque está creciendo a un ritmo vertiginoso y se configura actualmente como la red más
popular, superando en publicaciones a Mendeley, Scopus o Web of Science.
El interés por este tema surge, por un lado, a raíz de la gran popularidad que tienen estas
plataformas; y por otro, por la potencialidad de difusión, comunicación y visibilidad que ofrecen a
110
los investigadores. Son herramientas idóneas para presentar a la comunidad científica multitud
de trabajos así como facilitar la colaboración internacional entre investigadores. A pesar de que
se han realizado estudios sobre estas redes en nuestro país, como se ha visto anteriormente,
aún no existen muchos trabajos claros ni pormenorizados sobre el uso e impacto que ejercen
sobre cada comunidad universitaria en particular. Por esta razón, se ha elegido la comunidad de
profesores e investigadores de la Universidad de Salamanca.
- Academia.edu
Academia.edu es una plataforma social donde los investigadores pueden publicar sus trabajos y
leer los publicados por otros. Es una herramienta que combina el papel de archivado de
repositorios como ArXiv, SSRN o PubMed con funciones de redes sociales, tales como creación
de perfiles, recomendaciones de publicaciones, seguimiento de temas y usuarios, descargas
gratuítas, fuentes de noticias, etc.
Fuente: Academia.edu
111
Figura 2. Indicadores principales en Academia
Fuente: Academia.edu
Recientemente ha salido una versión Premium donde es necesario estar suscrito a servicios de
pago para realizar búsquedas avanzadas, hecho que contradice la filosofía de la plataforma.
- ResearchGate
Researchgate (RG) fue creada en Alemania en 2008 por los físicos IjadMadisch y
SörenHofmayer, y el científico informático Horst Fickenscher. Actualmente y según las
estadísticas de la empresa, (Figura 3) tiene más de 13 millones de miembros, y para acceder a
la plataforma es necesario realizar un registro de usuario. La plataforma funciona depositando y
almacenando cualquier documento académico por parte de los autores (artículos publicados,
capítulos de libros, patentes, documentos de clase, etc.). Ofrece estadísticas personalizadas
tanto de autores como de instituciones. Como herramienta de red social ofrece a sus usuarios la
capacidad de interactuar de forma rápida y sencilla a través del seguimiento de actividades
(followers y following) y de la participación directa a través de preguntas y respuestas. También
ofrece un servicio de búsqueda de empleo, principalmente contratos de investigación. Tiene una
herramienta de colaboración para preguntar sobre un tema concreto y que la comunidad
científica pueda participar directamente con respuestas. Es una herramienta similar a los grupos
de discusión.
También elabora un ranking de cada uno de los investigadores agregados a la red, vinculando la
reputación científica de sus publicaciones con la interacción de sus investigaciones y perfil en
línea con la comunidad social científica así como la influencia de sus integrantes. A partir de la
reputación individual de los investigadores, Researchgate elabora el RG Score de cada una de
las Universidades, su impacto y posición en el ranking mundial, continental y de cada país.
(Campos-Freire et al, 2014).
112
Figura 3. Página inicial de ResearchGate
Fuente: ResearchGate.net
A fecha de agosto de 2017, las publicaciones a las que se tiene acceso en la plataforma son más
de 100 millones, con una representación del 86% de doctorados investigadores procedentes de
193 países, entre los que se encuentran 63 premios Nobel. Los investigadores están distribuidos
en las siguientes disciplinas: 15% en medicina, 14% en biología, 14% en ingeniería, 7% química,
6% Informática, 4% Física y 40% otras disciplinas (Figura 5).
2. OBJETIVOS
El objeto de esta investigación es analizar el uso e impacto que tienen las redes sociales
académicas entre las profesoras de la Universidad de Salamanca, tomando como referencia dos
de las principales plataformas digitales en el campo científico: Researchgate y Academia.edu.
Otros objetivos específicos marcados con este trabajo son:
Comprobar el uso que hacen de ellas las investigadoras. Si se utilizan para difusión de
trabajos científicos, interacción con otros investigadores, etc.
113
3. METODOLOGÍA
Se ha delimitado en primer lugar la muestra, tanto en lo que respecta al número de individuos
como al de ramas y departamentos de la Universidad de Salamanca. Los datos se han extraído
en su conjunto de la web de la universidad, accediendo a la página de cada facultad, escuela o
departamento. La información se ha organizado por departamentos como muestra la siguiente
tabla:
1
http://www.usal.es/dptos-orden-ramas/
114
Administración y 344 176 833 84912 9329 1816 1647
Economía de la
empresa
Fuente: Researchgate.net
115
Tabla 3. Ítems seleccionados en Academia
DEPARTAMENTOS AC AC AC AC AC
4. RESULTADOS
A continuación se muestran los resultados del estudio con sus gráficos correspondientes. Se
determina la distribución de la muestra por ramas, departamentos y género. Esta distribución es
importante porque ayudará a determinar también los resultados del análisis en las dos redes.
116
Profesorado por departamentos
117
Gráfico 3. Profesorado por ramas de conocimiento en función del género
118
Gráfico 4. Investigadores por Departamentos en función del género
- Profesorado en Academia
- Profesorado en Researchgate
- Profesorado en ambas redes
- Profesorado sin perfiles
El gráfico 5 muestra la distribución de perfiles en redes. Es llamativo que más de la mitad de
profesores e investigadores (58%) no dispone de perfil en ninguna de las dos plataformas.
Researchgate es la red más elegida por el profesorado (19%) frente a un 11% de Academia. Hay
que tener en cuenta también que existe un porcentaje significativo de investigadores con perfiles
en ambas redes (12%), aunque principalmente en el caso de Academia es necesario resaltar la
presencia meramente simbólica de perfiles que no contienen apenas datos ni tienen ningún
trabajo asociado.
119
Gráfico 5. Presencia de investigadores en redes
120
Gráfico 6. Distribución de PDI por género y ramas de conocimiento
Respecto a la distribución de las redes por departamentos, en el gráfico 7 se puede ver que en el
caso de Academia, los profesores y profesoras de 7 departamentos prescinden de esta red.
Todos ellos del área científico-sanitaria excepto Filología Francesa. Este dato no significa que no
exista profesorado sin perfil en Academia dentro de estos departamentos, sino que nadie opta
exclusivamente por ella. La distribución de perfiles en ambas redes nos indica que hay
profesores que eligen también Academia. Teoría e historia de la Educación y Literatura Española
son los departamentos con un mayor número de perfiles en esta red. La presencia exclusiva de
hombres en Academia se hace notar en 11 departamentos mientras que las profesoras lo hacen
en 10.
El departamento con más perfiles masculinos en Academia es Filosofía (0,7%) y con más
perfiles femeninos es Literatura española (0,6%).
Respecto al análisis de profesorado en RG (gráfico 7), en general hay una mayor presencia de
perfiles masculinos sobre femeninos. En 6 departamentos ningún profesor elige esta red. Tres
departamentos del área sanitaria y Antropología tienen sólo profesores. El departamento donde
se elige esta red exclusivamente por profesoras en Enfermería, y el que más perfiles tiene es
121
Fisiología (2,1%), todos ellos femeninos. Le siguen Matemáticas (1,4%) e Informática con un
1,3% (ver gráfico 11).
122
bastante mayor de trabajos en ResearchGate. Ingeniería mecánica, Ingeniería Química y
Matemáticas son departamentos que no tienen ninguna publicación en Academia.
Los departamentos con mayor índice de publicaciones en la muestra son Cirugía, Informática,
Geología y Estadística. Hay que decir que en estos departamentos un pequeño porcentaje de
profesores tiene en redes un número muy alto de trabajos. Por ejemplo, el departamento de
Informática, donde sólo dos autores cuentan con alrededor de 1500 publicaciones en
ResearchGate.
También en esta última red hay que destacar la presencia de perfiles simbólicos prácticamente
inactivos que no tienen asociados trabajos y apenas interacción en red con otros investigadores
a los que siguen o por los que son seguidos.
Lecturas en ResearchGate
Los indicadores de uso de documentos en ResearchGate (lecturas y descargas) ofrecen datos
complementarios para conocer el impacto de las publicaciones. El número de lecturas es un
marcador muy útil que se complementa con la posibilidad de conocer a las personas específicas
que acceden a un trabajo y las instituciones a las que están vinculadas. Las oportunidades de
colaboración y networking que esta opción brinda a los usuarios son muy importantes. Las
123
publicaciones de un investigador pueden seleccionarse en función de las revistas donde se han
publicado y obtener además el factor de impacto de esas revistas sin necesidad de buscar esta
información en el Journal Citation Reports.
En ambas redes predominan los seguidores frente a los seguidos en la mayor parte de
departamentos (gráfico 10).
Los departamentos de Filología Clásica, Biblioteconomía y Literatura española son los que
sobresalen en la muestra. También en Academia, con el porcentaje de media más elevado de
interacción entre profesores.
En ResearchGate, los departamentos que registran una mayor actividad en cuanto a cifras de
seguidores y seguidos son Estadística, Antropología y Personalidad.
124
Gráfico 10. Comparación de seguidores y seguidos en ambas redes
- Vistas perfil
Las visitas que recibe un perfil en redes es un marcador de uso que permite conocer la
popularidad de un autor y las interacciones de los usuarios en dicho perfil. El hecho de que un
autor reciba muchas visitas indica que es muy popular y sus trabajos en general serán muy
leídos.
Los departamentos con mayor media de vistas al perfil son Filología clásica, Biblioteconomía y
Literatura.
125
CONCLUSIONES
Por Departamentos, Informática, Fisiología y Cirugía cuentan con una mayor desproporción de
género. Filología Clásica es el departamento más equilibrado, con un número igualado de
profesores de ambos géneros. El departamento con un mayor porcentaje de perfiles de mujeres
es el de Fisiología y Farmacología.
Respecto al estudio de perfiles por género, se observan también diferencias de uso en las redes.
El porcentaje de hombres con presencia en cualquiera de las redes es mayor que el de mujeres.
También ellos cuelgan más documentos, reciben más visitas en sus perfiles, tienen más
seguidores y siguen a más investigadores.
En Academia, son más numerosos los perfiles masculinos frente a los femeninos. Solamente en
el grupo de Arte y Humanidades las profesoras son más numerosas. El departamento con más
perfiles femeninos en Academia es Literatura española, y con mayor número de perfiles
masculinos es Filosofía.
En ResearchGate también hay una mayor presencia de perfiles masculinos sobre femeninos.
Existe cierta paridad de género en Arte y Humanidades y Ciencias de la salud, donde están
bastante igualados los perfiles de ambos géneros. El departamento con más perfiles femeninos
es Fisiología, seguido de Matemáticas e Informática.
Respecto al uso que los investigadores hacen de la red, El 99,02% está destinado a publicar y
dar visibilidad a los trabajos científicos de los investigadores. Sólo un 0,8% se utiliza para
interactuar con otros colegas o autores. Apenas hay participación en contestar o realizar
preguntas. Es clara la preferencia de los investigadores por las redes sociales académicas frente
126
a los repositorios para la publicación y difusión de sus trabajos debido principalmente a la mayor
exposición y posibilidades de difusión entre colegas y otros investigadores.
-CONCLUSIONES GENERALES
La universidad de Salamanca tiene un papel importante que desempeñar en la creación de su
identidad digital para ofrecer los ambientes de participación, innovación y comunicación que
actualmente requiere el entorno sociodigital. Ha de ofrecer el libre acceso a los recursos
necesarios para trabajar y potenciar la red social que se genera a su alrededor. Y tiene la
responsabilidad de definir también los procesos de identidad de sus miembros y su relación con
el conocimiento abierto. Ha de convertirse en un espacio de experiencia de aprendizaje y
construcción colaborativa.
La difusión de la producción científica a través de redes sociales académicas, como último paso
del proceso de investigación, podría decirse que se encuentra aún en una primera etapa.
ResearchGate y Academia se configuran como dos potentes herramientas de difusión y
evaluación científica y académica. Son medios de divulgación rápidos, sencillos de utilizar y
altamente efectivos. ResearchGate, ofrece importantes funcionalidades bibliométricas (RGScore
y H-index), de uso (publicaciones, citas y lecturas) así como funciones sociales con seguidores y
seguidos. Ofrece también otros útiles servicios de difusión y comunicación a sus usuarios. Todo
ello la ha convertido en la red más popular entre los investigadores y científicos a escala global.
Academia, con funcionalidades sociales y propias de los repositorios es la red con mejor
posicionamiento en relación al número de usuarios registrados y ofrece servicios y funciones
muy interesantes a la comunidad científica. Sus indicadores son útiles para los investigadores
pero insuficientes si se comparan con ResearchGate. A pesar de los esfuerzos por mejorar la
plataforma y sus servicios, el hecho de sacar recientemente una versión Premium contradice la
filosofía de la plataforma y probablemente el interés de muchos investigadores por esta red
disminuya. De todas formas, viendo el auge de las métricas alternativas o Altmetrics todo indica
que se utilizarán como en su momento sucedió con el índice h. De hecho el RG Score comienza
a ser considerado una fuente de evaluación de calidad científica para muchas instituciones.
Será interesante ver la evolución de ambas plataformas en los próximos años y analizar las
estrategias que implementarán de cara a su expansión y crecimiento. También será útil
comprobar si realmente favorecen la colaboración científica tanto a nivel nacional como
internacional.
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128
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129
APROXIMACIÓN AL ESTUDIO DE LA RELACIÓN MUJER-ECONOMÍA EN LOS
LIBROS DE TEXTO DE LA ESPAÑA DEMOCRÁTICA: ANÁLISIS
COMPARATIVO ENTRE EL PERIODO DE LA TRANSICIÓN Y LOS PRIMEROS
AÑOS DEL SIGLO XXI
de la Torre, Sierra, Ana María*
Guichot, Reina, Virginia
RESUMEN
La relación entre mujer y cultura económica en el panorama español ha sido poco estudiada por
los historiadores, mucho menos si la vinculamos a la socialización recibida durante los años de
formación escolar obligatoria, que creemos que influyen en la futura elección profesional. Los
libros de texto, recursos didácticos muy utilizados por el profesorado, pueden proporcionar
importantes pistas acerca de la toma de decisiones de las mujeres con relación a las actividades
que van a desempeñar dentro del campo económico, puesto que reflejan los estereotipos e
ideologías que caracterizan la mentalidad dominante de una determinada época y sociedad. Este
será el objetivo de nuestro trabajo: observar el papel de las mujeres respecto al ámbito
económico, mediante un análisis de contenido tanto de las imágenes como de los textos escritos
de manuales utilizados en la etapa de obligatoriedad escolar comparando dos períodos: la
Transición y los primeros años de la democracia.
PALABRAS CLAVE
Estúdios de las mujeres, Cultura económica, Manuales escolares, España democrática
ABSTRACT
Historians have not deeply explored the relationship between women and economic culture in the
Spanish panorama, much less, if we link it to the socialization received during compulsory
schooling years which influences future career choices. Textbooks have dominated over other
resources at school and they can provide important clues about women's decision-making in
relation to their economic activities, as they incorporated the underpinnings of social, cultural and
economic mainstream. Likewise, we think that sexist stereotypes abound in textbooks too. This
paper presents a content analysis of textbooks, both of the illustrations and the text itself. The aim
of this research is to observe the economic role of women rendered in primary studies textbooks
after Franco’s regime, comparing those used during the early years of democracy, also called
“Transición” and nowaday’s Spain.
KEYWORDS
Women´s Studies, Economic culture, Textbooks, Spanish Democracy
130
APROXIMACIÓN AL ESTUDIO DE LA RELACIÓN MUJER-ECONOMÍA EN LOS LIBROS DE
TEXTO DE LA ESPAÑA DEMOCRÁTICA: ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE EL PERIODO
DE LA TRANSICIÓN Y LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XXI1
MARCO TEÓRICO
La relación entre mujer y cultura económica en el panorama español ha sido poco estudiada por
los historiadores, mucho menos si la vinculamos a la socialización recibida durante los años de
formación escolar obligatoria, que creemos que influyen en la futura elección profesional. Esta
laguna de gran relevancia en la construcción de la propia identidad femenina, en su manera de
entender su relación con el mundo, en este caso, con el ámbito económico, nos ha llevado a que
este campo de estudio constituya un elemento esencial en el proyecto de investigación
“Economía, patriotismo y ciudadanía: La dimensión económica de la socialización política en los
manuales escolares españoles desde el Tardofranquismo hasta la Transición”, financiado por el
Ministerio de Economía y Competitividad, de tal manera que uno de sus principales objetivos es
detectar si hay discriminación sexista en el papel que se le atribuye al hombre y a la mujer en su
contribución al desarrollo económico del país. Ampliando este proyecto, nosotras queremos
observar la evolución experimentada desde la Transición hasta nuestros días.
La elección de los libros de texto como fuente para recoger la información no es, por tanto,
baladí. Los manuales escolares son una de las herramientas mayormente utilizadas por el
profesorado en el proceso de enseñanza y aprendizaje en todos los niveles educativos. Se
emplean para planificar las clases, pero, en muchas ocasiones, no son un simple apoyo didáctico
pues llegan a determinar los temas que se trabajan en el aula. Ante esta situación, la conclusión
1 Este trabajo se ha desarrollado bajo el marco del proyecto Economía, patriotismo y ciudadanía: La dimensión
económica de la socialización política en los manuales escolares españoles desde el Tardofranquismo hasta la
Transición (Ministerio de Economía y Competitividad, EDU2016-78143-R).
131
es que una parte significativa del profesorado no selecciona qué enseñar, sino que lo hacen las
editoriales. Y no hay que olvidar que el libro de texto es tanto un instrumento de transmisión del
saber como un instrumento del poder. En el primer caso, el manual escolar impone una
distribución y una jerarquía de los conocimientos, contribuyendo a formar la armadura intelectual
del alumnado; en el segundo, el libro contribuye a la uniformidad lingüística, a la nivelación
cultural y a la propagación de las ideas establecidas. La selección de contenidos que se opera
en ellos supone unos determinados criterios o puntos de vista acerca del universo social y
acerca de lo que se considera como “saberes legítimos”. Los manuales escolares son una
representación del mundo que los escribe y de la cultura que se los apropia (Escolano, 2001). En
una cultura patriarcal como la nuestra, enseñan todo un código de símbolos sociales que
conlleva ideologías sexistas (Ruíz y Vallejo, 1999).
El proceso es el siguiente: el alumnado recibe la información y se ayuda del libro de texto para
adquirir aprendizajes. Los saberes transmitidos por los manuales se asimilan e interiorizan como
verdades absolutas, neutrales y objetivas. A partir de ellos, chicas y chicos conforman e
interpretan su visión del mundo (quién ha hecho qué, por qué es así, etc.), y al mismo tiempo
aprenden qué espera la sociedad de sus acciones, es decir, construyen su identidad personal. El
problema radica en que dichos manuales han sido elaborados desde la mirada y el protagonismo
masculinos (Martín, 2006). De esta forma, se reproducen estereotipos y roles de género de una
sociedad patriarcal, esto es, los modelos que se proponen son limitadores y jerárquicos, al
sustentarse en una cultura androcéntrica. Este hecho es opuesto a la denominada democracia
liberal, basada en la igualdad de oportunidades para todos y todas (ibídem). Por ello, es
necesario un análisis crítico de dicho material, para desvelar e identificar los contenidos sexistas
y evitar que sigan transmitiéndose desde la escuela.
El sexismo en los manuales escolares, según Pérez y Gargallo (2007), puede manifestarse
implícita o explícitamente. Por una parte, el sexismo explicito aparece cuando existe un gran
desequilibrio entre el número de personajes masculinos y femeninos, cuando el lenguaje
utilizado invisibiliza al sexo femenino, proporcionando una mayor importancia al varón, etc. Por
otra parte, el sexismo implícito presenta visiones estereotipadas de los personajes, omitiendo
actitudes, comportamientos o actividades de uno de los sexos, con lo que se ofrecen modelos
restringidos de identificación personal y social. Aunque no dejemos de lado el sexismo explícito,
en nuestra investigación hemos querido desvelar principalmente el implícito, más difícil de
diagnosticar, y para ellos nos basaremos en manuales de primaria, debido a que es un nivel
mucho menos estudiado que la secundaria (Moreno, 1987; Blanco, 2000; Peñalver, 2001;
Luengo y Blázquez, 2004; González, 2005: y López-Navajas, 2015) y que, sin embargo, fue
obligatorio en el período de la Transición y, por supuesto, también lo es actualmente lo que
significa es cursado por todos los niños y niñas. Además, la etapa de primaria es un periodo muy
relevante en la construcción de la propia identidad personal, y se asocia a la atribución de roles,
valores, espacios de actuación, etc., en relación al género (Flores, 2005).
HIPÓTESIS Y OBJETIVOS
El objetivo principal de esta investigación es analizar y comparar el rol de la mujer relacionado
con el ámbito económico transmitido en los manuales escolares utilizados en Educación Primaria
durante la Transición (1975-1982) y la España actual (2006-2017). Las hipótesis de partida son
las siguientes:
132
H2. La posición secundaria de la figura femenina en los libros de texto aumenta la
ocultación, discriminación e invisibilización de la aportación económica y social de las
mujeres.
METODOLOGÍA
La metodología que se propone en esta investigación es de tipo mixta, es decir, une dos tipos de
análisis y recogida de datos: cuantitativos y cualitativos; lo que permitirá abordar el problema
desde diferentes perspectivas, para así comprender mejor el fenómeno investigado (Caro,
García y Bezunartea, 2004). Consideramos que no es suficiente con cuantificar cuántas mujeres
y cuantos hombres aparecen en este recurso didáctico, ya que como bien apunta Subirats (1993)
las mujeres pueden aparecer, el problema es que se presenten asociadas a estereotipos y roles
sexistas.
El marco de muestras elegido para este estudio comprende dos libros de texto que pertenecen al
área de Lengua Castellana de Educación General Básica (EGB) y Educación Primaria, utilizados
en los años 1982 y 2008, respectivamente, correspondientes a las editoriales Everest y Vicens
Vives, ambas de una gran difusión en España
Los instrumentos de recogida de datos que utilizamos fueron diferentes, adecuándose a cada
tipo de metodología. Por un lado, para el análisis cuantitativo de los libros de texto, se presentan
una serie de indicadores observables y variables organizadas en dos fichas diseñadas
específicamente para el bloque de contenidos e imágenes. Para ello, se utilizó el software
Microsoft Excel, ya que permite generar bases de datos en la que extraer y analizar los
resultados del análisis de dicho material. Además, facilita una observación estructurada en la que
ir anotando de una forma más precisa, rigurosa y sistemática los datos obtenidos. El personaje
humano se toma como unidad de análisis, al igual que en otros estudios previos como el de
López-Navajas (2015), Garreta y Careaga (1987), o Blanco (2000), y se busca examinar y
cuantificar la presencia y ausencia de figuras femeninas en los libros de texto en proporción con
el género masculino, para conocer quiénes son los personajes que aparecen y determinar su
relevancia y representación.
En el caso del bloque de contenidos, hemos seguido algunas de las orientaciones que se
presentan en el trabajo de López-Navajas (2015), las cuales permiten clasificar los personajes
que aparecen en los manuales escolares en base a características comunes, éstas son las
variables modo y lugar. El modo se refiere a la forma en la que aparecen mencionados los
personajes, sus indicadores son: reseñado, citado, obra original, e ilustración. Y por lugar
entendemos la ubicación en la que aparecen nombrados los personajes femeninos y masculinos,
cuyos indicadores son: cuerpo, actividades y anexos.
Además de estos, utilizamos otras dos variables: el número o presencia de personajes
femeninos y masculinos que aparecen nombrados en el texto (p) y el recuento de aparición de
esos personajes (a), es decir, el número de veces que se repiten en el libro. Este último, permite
observar el nivel de representación y reconocimiento del personaje sea femenino o masculino
(López-Navajas, 2015).
En el caso de las imágenes, dividiremos nuestro instrumento en dos apartados. Por una parte, se
recogen en una ficha datos generales de las imágenes, se indica si el sexo de los personajes
133
que aparecen las ellas es: hombre, mujer o ambos. Si aparecen ambos sexos, se reflejará si en
dichas imágenes existe una mayoría masculina o femenina o si por el contrario se presenta un
número equitativo de personajes. Los resultados obtenidos nos permiten observar de una
manera muy general el porcentaje de imágenes en las que aparecen representadas un sexo u
otro en la totalidad del libro de texto. Por otro lado, analizaremos en mayor profundidad a cada
uno de los personajes que aparecen en las imágenes. Para este apartado nos basaremos en los
indicadores propuestos por Luengo y Blázquez (2004), como, por ejemplo: edad del personaje,
emociones, conductas activas o pasivas, remuneración o no del trabajo realizado, y por supuesto
actividad que desempeñan, prestando especial atención a aquellas vinculadas al campo
económico.
En el análisis cualitativo, nos centramos en examinar en una mayor profundidad los principales
elementos en los que se presenta sexismo en los libros de texto como son los contenidos, el
lenguaje y las imágenes, en relación con los datos obtenidos en la etapa cuantitativa; con el fin
de complementar y explicar los datos obtenidos en dicha fase.
RESULTADOS
a) Análisis cuantitativo
Figura 1. Porcentajes de presencia de los personajes del contenido de los libros de texto
Además de esta presencia total de los personajes, analizamos el recuento de aparición (a),
referido al número de veces que aparecen repetidos los personajes en el texto, lo cual permite
observar el nivel de representación femenino y masculino. En el libro del periodo de la
Transición, el total de apariciones de todos los personajes del texto fue de 516, los hombres
aparecen 404 veces (ah), mientras que las mujeres 112 (am); es decir, el 78,29% de apariciones
de personajes es masculino (Pah), mientras que el 21,71% es femenino (Pam).
134
En el libro más actual, el total de apariciones de personajes es de 410, de este número, 275 son
hombres (ah) y 135 mujeres (am); por tanto, el 67,07% corresponde al total de apariciones
masculino (Pah), y el 32,93% al femenino (Pam).
Los resultados obtenidos, nos permitieron realizar una serie de magnitudes propuestas por
López-Navajas (2015) en su investigación, éstas son: el coeficiente de recurrencia medio
femenino (CRm) y el coeficiente de recurrencia medio masculino (CRh), el cociente de
recurrencia (CRh/m) y los índices de equitatividad de género (IEG).
Por un lado, el coeficiente de recurrencia medio de un sexo u otro, se obtiene al dividir el total de
apariciones de los personajes de su sexo, por ejemplo, femeninos (am), entre el número de
personajes de ese sexo (pm). De esta forma, se describe cuantas veces aparece un grupo de
personajes en cada libro y mientras mayor sea su recurrencia, mayor será su relevancia. En los
datos obtenidos en la tabla 1, podemos observar que, de media, los personajes femeninos
aparecen representados en una menor proporción respecto a los masculinos.
Tabla 1.
Resultados de los coeficientes de recurrencia medios y de los cocientes de recurrencia
135
Figura 2. Fórmulas para el cálculo de índices de Equitatividad de Género en la presencia y en las
apariciones. López-Navajas (2015), (p.101)
Los resultados obtenidos tras aplicar dichas fórmulas se presentan en la tabla 2. En el caso del
Índice de Equitatividad de Género en la presencia de los personajes (IEGp) en el libro de la
Transición es de 0,48, valor clasificado por López-Navajas como moderado, mientras que en el
libro actual el valor es alto, presentando una equitatividad de 0,71. En relación al Índice de
Equitatividad de Género en las apariciones de los personajes (IEGa), el valor obtenido en el libro
de la Transición es de 0,22, lo que denota una baja equitatividad, y en el libro más actual este
valor es de 0,66, mostrando una equitatividad alta. Por tanto, podemos observar un pequeño
avance entre ambos periodos históricos, tratando de alcanzar una mayor equitatividad de género
en el libro más actual.
La completa equitatividad, o el estado ideal de estos índices son los valores cercanos a 1, lo que
se obtendría si los porcentajes de presencia y aparición de los personajes fuesen cercanos al
50% en cada sexo. Sin embargo, a pesar de que haya un pequeño avance, el porcentaje de
presencia de personajes femeninos en el libro actual (figura 3) es de 35,68% (Ppm) y 32,93%
(Pam), lo que indica que casi un 70% de los personajes que aparecen en el texto son hombres,
mostrando una dominancia de la figura masculina, y, por tanto, una mayor representación y
relevancia.
Tabla 2.
Resultados de los Índices de Equitatividad de Género
136
Figura 3. Porcentajes en el que se representa el sexo de las imágenes
En ambos libros de texto, el porcentaje de imágenes en el que las mujeres aparecen como
únicas protagonistas es muy reducido. Los porcentajes mayoritarios son ocupados por aquellas
imágenes en las que solo se encuentran hombres. Por otra parte, a pesar de que los porcentajes
restantes hacen referencias a imágenes en las que aparecen tanto personajes masculinos como
femeninos, en ambos libros de texto, como puede observarse en la tabla 3, es mínimo el
porcentaje en el que la mayoría sea femenina.
Tabla 3.
Porcentajes en los que se muestra la mayoría femenina y masculina de las imágenes en las que
aparecen ambos sexos
En segundo lugar, se realizó un análisis más pormenorizado de cada uno de los personajes
representados en dichas imágenes. El número total de personajes analizados en el caso de la
Transición fueron 188, de los cuales 49 eran mujeres y 139 hombres, es decir, se presenta una
clara dominancia masculina ocupando el 73,94% de los personajes de las imágenes que
aparecen en el libro de texto (figura 4). En cambio, en el libro más reciente aparecen resultados
más equitativos (figura 4). El número de personajes analizados en dicho libro fue 705, de los que
299 eran mujeres y 406 hombres, por lo que las mujeres aparecen en un 42,41%. De este modo,
podemos observar un avance significativo entre ambos periodos históricos en la búsqueda de
una mayor igualdad y representación femenina en las imágenes de los libros de texto.
137
Figura 4. Porcentajes del sexo de los personajes de las imágenes
A pesar de que se haya producido un aumento significativo del número de mujeres, lo que
permite una mayor visibilidad, la verdadera preocupación se encuentra en la forma en la que
éstas se encuentran representadas. Por ello, analizamos detalladamente una serie de
indicadores como la edad, el plano en el que aparece el personaje, etc., recogidos del estudio de
Luengo y Blázquez (2004) y adaptados para esta ocasión.
Comenzamos por las variables edad y sexo, en ellas observamos que, en el caso de las
mujeres, los valores más altos se encentran en las etapas evolutivas de la niñez y la adultez,
hecho que ocurre en ambos libros de texto (figura 5). En cambio, los hombres sí que aparecen
representados en las imágenes en edades más avanzadas como la vejez.
Tabla 4.
Primer y segundo plano personajes imágenes
138
En el uso de los espacios, también encontramos diferencias significativas entre ambos periodos
históricos. En la Transición solamente el 16,51% de los personajes que aparecen en
propiedades públicas son mujeres, limitando su presencia al ámbito privado como el hogar. Por
el contrario, en el libro más actual se intenta aumentar dicha representación de las mujeres
alcanzando valores de hasta un 42,60%. Lo mismo ocurre con los espacios abiertos y cerrados.
En el libro de la Transición, un 14,29% de los personajes que aparecen en espacios abiertos son
mujeres, quedando en general recluidas en espacios cerrados; mientras que, en el más
reciente, el 40,96% de los personajes que aparecen en espacios abiertos son mujeres.
Tabla 5.
Propiedad pública o privada personajes imágenes
Tabla 6.
Espacios abiertos y cerrados
El tipo de conductas que presentan hombres y mujeres en los libros de texto es un hecho
bastante relevante, en el que encontramos también una evolución. En el libro de texto de la
Transición el 74,55% de los personajes que presentan conductas activas son hombres (como
hacer deporte, tocar instrumentos, etc.), las mujeres presentan así conductas más pasivas (como
escuchar, estar inmersa en sus pensamientos). En cambio, en la etapa actual, el 41,89% de los
personajes que muestran conductas activas son mujeres.
139
Figura 6. Variables emoción y sexo en los personajes de las imágenes
Las actividades que desempeñan ambos sexos en las imágenes fueron agrupadas en diez
grandes bloques: ámbito doméstico, deportivo y de juegos, de cuidados, etc., cuyos resultados
se presentan en la tabla 7. La mayoría de actividades que realizan tanto hombres, como
mujeres, se centran en el ámbito social y relacional, es decir, actividades en las que los
personajes de las imágenes están interactuando socialmente entre sí. En el manual de la
transición, las mujeres no aparecen realizando ninguna actividad de tipo económica, ni política,
ni científica. En el libro más actual, encontramos datos más igualitarios respecto al ámbito de
cuidados y doméstico (tabla 7). A su vez, incluyen a las mujeres en otro tipo de actividades como
el ámbito deportivo y de juegos, en el que en la Transición solo había una mujer.
Tabla 7.
Actividades realizadas por hombres y mujeres
De entre esas actividades, encontramos que, en el caso del libro de la Transición, tan sólo una
mujer recibía una remuneración económica por el trabajo que realizaba y éste era ser maestra.
Por consiguiente, el 96,67% de los personajes que recibían un salario eran hombres. En el libro
más actual, las actividades remuneradas de las mujeres alcanzan un 29,21%, a pesar de ser un
valor bastante mayor al libro de 1982, continúa siendo un porcentaje bastante inferior al
masculino.
Tabla 8.
Remuneración económica por sexo
140
Las actividades económicas remuneradas, se clasificaron a su vez con los sectores
profesionales: primario, secundario, terciario y cuaternario. En la figura 7, puede observarse que
la mayoría de las actividades que realizan hombres y mujeres se agrupan dentro del sector
terciario. En el caso de las mujeres, en ambos libros de texto no realizan ninguna actividad que
pertenezca al sector primario o secundario.
b) Análisis cualitativo
Se ha realizado un análisis crítico del discurso, tratando de desvelar las posibles desigualdades y
discriminación de género que se presentan. Para esta ocasión, se propusieron tres categorías de
análisis:
Tabla 10.
Categorías de análisis
141
1. Se observan diferentes expresiones que desvalorizan la figura femenina, en el caso del libro
de la Transición son presentados de una forma más hostil y explicita como: “Pero, mujer,
¿quieres comparar la vida aperreada que nosotros pasamos, trabajando…para mantener a
la mujer y a los hijos, con la que vosotras pasáis, sin más trabajos…que cuidar la
casa?...¡Vaya un trabajo, criar tantos o cuantos chicos, y luego cuidar de ellos y del marido!
¡No hay duda de que el trabajo no es para reventar a nadie!... (p.67). Mientras que, en el
libro más actual, aparece otro tipo de sexismo más benévolo y sutil, que presupone la
inferioridad de las mujeres y la necesidad de un hombre que las cuide y proteja, como:
“Cuando nace la princesa Melisenda... el hada más malévola y vieja de todas las hadas le
hace un regalo desagradable. Solo el amor y la inteligencia de un príncipe resolverán sus
problemas” (p.87).
2. Las actividades profesionales en ambos libros de texto son mayormente desempeñadas por
hombres, reforzándose así el estereotipo de que sean ellos los destinados a la vida pública y
laboral. Además, las profesiones que realizan los hombres son mucho más diversas
encontrándose: campesinos, astrónomos, profesores, inventores, jornaleros, carpinteros,
ministros, vendedores, médicos, policías, soldados, escritores, pescadores, pintores…
mientras que las profesiones de mujeres siguen siendo muy estereotipadas relacionadas con
el cuidado del hogar y los demás: amas de casa, profesoras, sirvientas, enfermeras...,
desvirtuándose de la realidad y de la amplitud de intereses y tareas desarrolladas por
mujeres a lo largo de la historia.
Este tipo de actividades, están muy vinculadas a las diferentes cualidades, conductas y
valores que se asignan a cada sexo. A las mujeres se les atribuye la belleza, los buenos
modales, la obediencia, la comprensión, los afectos, la atención, etc., a los hombres se les
otorga la inteligencia, la autoridad, la valentía, la competitividad, la agresividad, la tenacidad,
la actividad, etc. Cada modelo, femenino y masculino, legitima una serie de roles, funciones
y responsabilidades, que además de ser diferentes, son jerarquizadas, desvalorizando las
femeninas. Por otra parte, en el libro más actual se encontraron algunos ejemplos en el que
texto que tratan de aumentar el reconocimiento de las mujeres, presentándolas vinculadas a
otro tipo de actividades, valores, cualidades no estereotipadas u asignadas por género: “Mi
prima Carla está muy fuerte” (p.123), “Hace un momento te buscaba la directora” (p.137), “A
Sonia le gusta el fútbol (p.172).
3. A diferencia del libro de la Transición en el que sólo se apuesta por la utilización del
masculino genérico, en el libro más reciente encontramos un verdadero esfuerzo por incluir a
las mujeres en el lenguaje, utilizando desdobles: “niños y niñas, compañeros y compañeras”
(p.103), colectivos: “humanidad” (p.147), y epicenos o sustantivos genéricos que incluyen a
ambos sexos: “personas, profesionales” (p.57), etc. A pesar de este intento por evitar el
sexismo lingüístico, sigue presentándose una fuerte presencia del uso del masculino,
encontramos frases como: “En aquel año, el hombre llegó a la luna” (p.81), que refuerzan
una ambigüedad e imprecisión en la designación que olvida y relega a un segundo plano a
las mujeres.
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Respecto a las vestimentas y colores que presentan los personajes en ambos libros podemos
observar que son bastante estereotipados, en las mujeres destaca la presencia de delantales,
moños, tacones, faldas, pañuelos, etc., y colores cálidos asociados tradicionalmente a la
feminidad. Por el contrario, en los hombres destacan los trajes, las corbatas, las gafas, etc., al
igual que los colores fríos y gamas de azules que inspiran seriedad, serenidad, etc., y
comúnmente vinculados a la masculinidad.
Tabla 11.
Ejemplos imágenes prendas estereotipadas
Tabla 12.
Ejemplos de profesiones femeninas
Libro Transición Libro actual
143
CONCLUSIONES
A través de esta investigación, nos hemos aproximado al alcance que tienen los libros de texto
en el proceso de socialización de los ciudadanos y ciudadanas. Los manuales escolares
transmiten y reflejan el imaginario colectivo de una determinada sociedad y época y como hemos
comprobado persiste un modelo androcéntrico en el que se presentan los valores, actividades,
actitudes, roles y estereotipos en función del género.
El exhaustivo análisis realizado permite constatar la existencia de una pequeña evolución a favor
de la presencia de las mujeres y una ampliación de los trabajos remunerados donde se las
puede hallar en el libro de texto más actual, frente al manual de la época de la Transición. A
pesar de que la representación femenina se haya incrementado, con la utilización de un lenguaje
más inclusivo y una mayor presencia de personajes mujeres -tanto en las imágenes, como en los
contenidos del libro-, siguen presentándose otra serie de elementos que permanecen invariables,
pese al tiempo transcurrido, como la escasez de obras de autoría femenina y la existencia de
modelos específicos de valores, cualidades, conductas y actividades profesionales y económicas
estereotipadas para mujeres y hombres, que no reflejan la realidad social. Por tanto, se siguen
reproduciendo determinados modelos de discriminación que impiden la consecución del principio
de igualdad característico de las sociedades democráticas. Como consecuencia, se hace
evidente una ausencia de una genealogía femenina que afecta a la construcción de la identidad
femenina. Las niñas no cuentan con referentes femeninos, especialmente en el plano
económico, donde su futura actividad profesional se ve limitada a un número reducido de
profesiones, y la elección de unos determinados tipos de estudios que se consideran más
aceptadas de acuerdo a su rol y funciones sociales.