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Enoc: El Hombre que Caminó con Dios

El documento resume la historia bíblica de Enoc, el hombre que agradó a Dios y caminó con Él. Menciona que Enoc vivió 365 años antes de ser trasladado por Dios, y que se le considera el séptimo desde Adán. También discute brevemente algunos libros apócrifos de Enoc y ofrece siete formas de agradar a Dios según las Escrituras: tener fe, ocuparse del Espíritu, temer a Dios, estudiar a Cristo, obedecer a Dios, hacer la voluntad de D

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Enoc: El Hombre que Caminó con Dios

El documento resume la historia bíblica de Enoc, el hombre que agradó a Dios y caminó con Él. Menciona que Enoc vivió 365 años antes de ser trasladado por Dios, y que se le considera el séptimo desde Adán. También discute brevemente algunos libros apócrifos de Enoc y ofrece siete formas de agradar a Dios según las Escrituras: tener fe, ocuparse del Espíritu, temer a Dios, estudiar a Cristo, obedecer a Dios, hacer la voluntad de D

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ESTUDIO BIBLICO

ENOC EL HOMBRE QUE CAMINO CON DIOS

La biblia , menciona a Enoc como hijo de Jared y padre de Matusalen


En el antiguo testamento y en el nuevo testamento
• GENESIS 5:18-22
• LUCAS 3:37
• HEBEROS 11:5
• JUDAS 14

Se dice que no conoció la muerte que anduvo con Dios y lo agrado


Antes de continuar mencionaremos que hay unos libros de Enoc que
fueron apartados de la Biblia
¿Porque nos interesa Enoc ?
Porque agrado a DIOS
Como podemos tener nosotros el agrado de Dios

GENESIS 5:18-24
• 18 Vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.
• 19 Y vivió Jared, después que engendró a Enoc, ochocientos años, y
engendró hijos e hijas.
• 20 Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y
murió.
• 21 Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.
• 22 Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén,
trescientos años, y engendró hijos e hijas.
• 23Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.
• 24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios

LUCAS 3:37
• 37 hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo
de Cainán,

JUDAS 14
• De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He
aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares,

• Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado,


porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio
de haber agradado a Dios.
1. Tener fe en Dios.
Dios.
• “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que
se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le
buscan” (Hebreos 11:6).
Antes que nada debemos creer en el de que el estará con nostros a
pesar de los obstáculos que se nos presenten
Enoc vivió en un mundo cada vez más perverso antes del diluvio, pero él no
se dejó arrastrar por la maldad de ellos. En lugar de esto, “caminó con Dios”
y “agradó a Dios”
Cuando creemos en Dios y creemos lo que Él dice, también le estamos
agradando a Él.
2. Ocuparse del Espíritu.
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu
es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra
Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los
que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:6-8).
La Biblia contrasta dos clases de mentes: la normal, humana (la mente
carnal, terrenal) y la mente guiada por el Espíritu de Dios (la mente
espiritual, v. 9). Por lo tanto, tener el Espíritu de Dios morando en nosotros y
guiándonos es otro prerrequisito para agradar a Dios.
En Hechos 2:38 el apóstol Pedro resumió el proceso que Dios ha diseñado
para que nosotros sigamos y recibamos su Espíritu: “Arrepentíos, y
bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de
los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.
3. Temor a Dios.
• “Se complace el Eterno en los que le temen, Y en los que esperan en su
misericordia” (Salmo 147:11).
La Biblia nos dice que debemos temer a Dios porque es bueno que
reconozcamos acertadamente que Él es más poderoso que cualquier otra
cosa. Al reconocer esto le demostramos un respeto profundo por Él.
• El temor apropiado y el respeto por Dios nos motivará a evitar el pecado
(Éxodo 20:20). Nos recuerda que Dios nos va a hacer responsables de
nuestras acciones.

• Temer a Dios nos permite confiar en Él y reverenciarlo —lo que puede


aumentar nuestro amor por el Todopoderoso Dios a quien le importamos
tanto que puede inclinarse y liberar a un ser humano tan insignificante
como nosotros.

Estudiar y seguir el ejemplo de Cristo.


Cristo.
“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo
17:5
Durante una visión del futuro Reino de Dios, conocida
como la transfiguración, Dios les mostró a Pedro, Santiago y Juan la
preeminencia de Jesucristo. Jesús era realmente el Hijo de Dios, y ¡no hay
nadie que lo haya complacido más! Debemos escucharlo y seguir su ejemplo.
Jesús dijo: “yo hago siempre lo que le agrada” (Juan 8:29), por lo tanto
debemos estudiar los cuatro Evangelios para aprender cómo podemos también
agradar a Dios.
Obedecer a Dios.
Dios.
• “¿Se complace el Eterno tanto en los holocaustos y víctimas, como en
que se obedezca a las palabras del Eterno? Ciertamente el obedecer es
mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los
carneros” (1 Samuel 15:22).
• En este pasaje, el profeta Samuel expresó el desagrado de Dios con el
primer rey de Israel, Saúl. Saúl había desobedecido la orden directa de
Dios con la excusa de que el pueblo quería “ofrecer” lo que debería
haber sido destruido según Dios. Pero Dios no quiere nuestros regalos
físicos, si hemos de quebrantar las leyes que Él nos ha dado.

• Nuevamente, Dios no nos ordena obedecer sólo porque es algo bueno


para Él, sino porque es bueno para nosotros (Deuteronomio 10:13). Sus
leyes y mandamientos son benéficos; y como resultado de obedecerlos,
crecemos en carácter santo, justo —¡nos convertimos más cómo Él!

• El hecho de que obedecer a Dios es algo que lo complace, está


expresado de varias formas en la Biblia. A Dios “la rectitud le agrada”; Él
va a bendecir a aquellos que “guarden mis días de reposo, y escojan lo
que yo quiero” y “os apartéis de fornicación” y eviten quebrantar
cualquiera de los mandamientos de Dios, (1 Crónicas 29:17; Isaías 56:4;
1 Tesalonicenses 4:1-3).
• Hacer la voluntad de Dios.
• “Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad,
haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo;
al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.” (Hebreos 13

• Cuál es la voluntad de Dios? Lo que Dios desea, sus mandamientos, y


sus planes están expresados en la Biblia. La Biblia nos fue dada para
mostrarnos su voluntad. Estudiar la Biblia, meditar en ella y orar acerca
de ella, son claves para obtener un mayor entendimiento de su voluntad.

• La voluntad de Dios para nosotros va más allá de sólo conocer lo que Él


quiere. También involucra hacer “toda buena obra” —trabajando para
madurar espiritualmente y convertirnos en alguien más parecido a Dios
(Mateo 5:48).

• Jesucristo dio el máximo ejemplo de hacer la voluntad de Dios al


enfrentar la crucifixión por nuestros pecados y sin embargo orar de esta
manera: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi
voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). Él estaba dispuesto a darse por
entero para hacer la voluntad de su Padre.

7.- Hacer los sacrificios que Dios quiere.


• “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de
alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer
bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se
agrada Dios” (Hebreos 13:15-16).

Anteriormente vimos que Dios rechazaba los sacrificios que eran hechos en
desobediencia. Pero hay sacrificios que a Él le “complacen”, cuando incluyen el
dar alabanza y gracias a Él y al compartir con otros. Esto refleja su enseñanza
del amor expresado en dos grandes mandamientos que resumen el resto de
su ley:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu
mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende
toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37-40).
• EL HOMBRE QUE CAMINO CON DIOS
• AGRADABA A DIOS
• TESTIGO DE DIOS

LIBROS DE ENOC
• LIBRO 1 DE HENOC (el y gr) [F. Corriente/A. Piñero]
• LIBRO DE LOS SECRETOS DE HENOC (esl)

• [A. de Santos Otero]


• LIBRO HEBREO DE HENOC [M.a Angeles Navarro]
• FRAGMENTOS ARAMEOS DE HENOC
• [E. Martínez Borobio]
• «Libro de los vigilantes
• «Libro astronómico
• «Libro de los sueños
• «Epístola de Henoc
• «Apocalipsis de Noé
• FRAGMENTOS COPTOS DE HENOC [G. Aranda]

VERSION RESUMIDA

• Los Diez Mandamientos, versión resumida


• No tendrás dioses ajenos delante de mí.
• No te harás ídolos.
• No tomarás el nombre del Eterno tu Dios en vano.
• Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
• Honra a tu padre y a tu madre.
• No matarás.
• No cometerás adulterio.
• No hurtarás.
• No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
• No codiciarás.

Los Diez Mandamientos según Éxodo 20:2-17

• “Yo soy el Eterno tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de


servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
• “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el
cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te
inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy el Eterno tu Dios, fuerte,
celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera
y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a
millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
• “No tomarás el nombre del Eterno tu Dios en vano; porque no dará por
inocente el Eterno al que tomare su nombre en vano.
• “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y
harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para el Eterno tu Dios;
no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu
criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
Porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, el mar, y todas
las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el
Eterno bendijo el día de reposo y lo santificó.
• “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la
tierra que el Eterno tu Dios te da.
• “No matarás.
• “No cometerás adulterio.
• “No hurtarás.
• “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
• “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu
prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna
de tu prójimo.”

Los Diez Mandamientos según Éxodo 20:2-17


• “Yo soy el Eterno tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de
servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
• “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el
cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te
inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy el Eterno tu Dios, fuerte,
celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera
y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a
millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
• “No tomarás el nombre del Eterno tu Dios en vano; porque no dará por
inocente el Eterno al que tomare su nombre en vano.
• “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y
harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para el Eterno tu Dios;
no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu
criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
Porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, el mar, y todas
las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el
Eterno bendijo el día de reposo y lo santificó.
• “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la
tierra que el Eterno tu Dios te da.
• “No matarás.
• “No cometerás adulterio.
• “No hurtarás.
• “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
• “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu
prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna
de tu prójimo.”

ISAIAS [Link]

• 6¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de


impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los
quebrantados, y que rompáis todo yugo?
• 7¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes
albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te
escondas de tu hermano?
• 8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver
pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu
retaguardia.
• 9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí.
Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar
vanidad;
• 10y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las
tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
• 11Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y
dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial
de aguas, cuyas aguas nunca faltan.
• 12Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación
y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos,
restaurador de calzadas para habitar.

HECHOS 20:35
• 35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los
necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más
bienaventurado es dar que recibir.

La complacencia de Dios
No importa cuánto le demos a Dios, nunca podremos acercarnos a la superficie
de lo que Él ha hecho por nosotros —mucho menos lo que Él quiere hacer por
nosotros. En esta vida, Él nos ofrece unos beneficios increíbles, tales como:

“Cuando los caminos del hombre son agradables al Eterno, aun a sus
enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7).

Y en el futuro, Él tiene un regalo increíble guardado para su manada fiel: “No


temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino”
(Lucas 12:32).

Una de las más vibrantes descripciones de la utopía del Reino de Dios, fue
escrita por el rey David, un hombre según el corazón de Dios: “Me mostrarás la
senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra
para siempre” (Salmo 16:11).

Si desea aprender más acerca del maravilloso Reino de Dios, lea nuestro
folleto El Misterio del Reino. Y si desea descubrir más acerca de cómo vivir
de una forma que le complazca a Dios, puede leer nuestro folleto: Los Diez
Mandamientos: todavía vigentes. Ambos son gratuitos y están disponibles
si los quiere descargar ya. ¡Usted necesita ya este conocimiento trascendental!
7 formas de agradar a Dios
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Todo don que tenemos nos los ha dado Dios y
Él quiere darnos “delicias para siempre”. En
gratitud por todo lo que Él hace por nosotros,
¿qué podemos hacer para agradarlo?

Encontrar un regalo que le agrade a Dios puede parecernos todo un


desafío. Pero afortunadamente, la Biblia nos dice no sólo lo que Dios
odia (tal como en Proverbios 6:16-19), sino también lo que le
complace.

Y lo mejor de todo es que lo que complace a Dios también nos hará


los más felices y satisfechos. Finalmente, estaremos realizados
cuando cumplamos el propósito que Dios tiene para nuestra vida —
porque Él nos ama y quiere lo mejor para nosotros siempre.

Veamos ahora siete formas en que podemos agradar a Dios, según lo


que la Biblia nos dice.

1. Tener fe en Dios.
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el
que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los
que le buscan” (Hebreos 11:6).

Este pasaje identifica la fe —creencia en Dios y creer que Él hará lo


que Él ha dicho que hará— como un prerrequisito para agradar a Dios.
También nos da un ejemplo de esta clase de fe: Enoc (v. 5). Enoc vivió
en un mundo cada vez más perverso antes del diluvio, pero él no se
dejó arrastrar por la maldad de ellos. En lugar de esto, “caminó con
Dios” y “agradó a Dios” (Génesis 5:24; Hebreos 11:5).

Enoc no sólo creyó en el Dios Creador, él creyó que Dios volvería a la


Tierra “con sus santas decenas de millares” (Judas 14-15), e hizo todo
bien. Enoc sabía que los hechos impíos traerían malos resultados y
debían ser reemplazados por buenas acciones —caminando en los
caminos de Dios— para que este mundo pudiera experimentar paz
verdadera y gozo.

Cuando creemos en Dios y creemos lo que Él dice, también le


estamos agradando a Él.

2. Ocuparse del Espíritu.


“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del
Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son
enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni
tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a
Dios” (Romanos 8:6-8).

La Biblia contrasta dos clases de mentes: la normal, humana (la


mente carnal, terrenal) y la mente guiada por el Espíritu de Dios (la
mente espiritual, v. 9). Por lo tanto, tener el Espíritu de Dios morando
en nosotros y guiándonos es otro prerrequisito para agradar a Dios.

En Hechos 2:38 el apóstol Pedro resumió el proceso que Dios ha


diseñado para que nosotros sigamos y recibamos su Espíritu:
“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu
Santo”. Usted puede profundizar en este proceso fundamental en
nuestro folleto gratuito: ¡Cambie su vida!.
Antes del pasaje en Romanos 8, el apóstol Pablo explicó su propia
experiencia con estas dos actitudes mentales. Tan desafiante como
nos pueda parecer el proceso del cambio en Romanos 7, deja claro
que Jesucristo nos va a liberar (v. 25), y que como resultado del
cambio nos convertiremos en los amados “hijos de Dios” (8:16-17).
¿Esto complace a Dios? ¡Sí! Jesús dijo que hay “gozo en el cielo por un
pecador que se arrepiente” (Lucas 15:7). A Dios le agrada agregar a
alguien a su Familia.

3. Temor a Dios.
“Se complace el Eterno en los que le temen, Y en los que esperan en
su misericordia” (Salmo 147:11).

El Salmo 147 describe a Dios como aquel que “sana a los


quebrantados de corazón, y venda sus heridas” (v. 3). Este pasaje
alaba a Dios por su misericordia, su conocimiento y su poder para
salvar al humilde (vv. 4-6). La Biblia nos dice que debemos temer a
Dios porque es bueno que reconozcamos acertadamente que Él es
más poderoso que cualquier otra cosa. Al reconocer esto le
demostramos un respeto profundo por Él.

El temor apropiado y el respeto por Dios nos motivará a evitar el


pecado (Éxodo 20:20). Nos recuerda que Dios nos va a hacer
responsables de nuestras acciones.

Temer a Dios nos permite confiar en Él y reverenciarlo —lo que puede


aumentar nuestro amor por el Todopoderoso Dios a quien le
importamos tanto que puede inclinarse y liberar a un ser humano tan
insignificante como nosotros.

Si desea profundizar más acerca de lo que significa realmente temer


a Dios, vea en nuestro sitio en la red de [Link], el
artículo: “El temor del Eterno: ¿qué significa?”.
4. Estudiar y seguir el ejemplo de Cristo.
“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”
(Mateo 17:5).

Durante una visión del futuro Reino de Dios, conocida


como la transfiguración, Dios les mostró a Pedro, Santiago y Juan la
preeminencia de Jesucristo. Jesús era realmente el Hijo de Dios, y ¡no
hay nadie que lo haya complacido más! Debemos escucharlo y seguir
su ejemplo.
Jesús dijo: “yo hago siempre lo que le agrada” (Juan 8:29), por lo
tanto debemos estudiar los cuatro Evangelios para aprender cómo
podemos también agradar a Dios.

5. Obedecer a Dios.
“¿Se complace el Eterno tanto en los holocaustos y víctimas, como en
que se obedezca a las palabras del Eterno? Ciertamente el obedecer
es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los
carneros” (1 Samuel 15:22).

En este pasaje, el profeta Samuel expresó el desagrado de Dios con el


primer rey de Israel, Saúl. Saúl había desobedecido la orden directa
de Dios con la excusa de que el pueblo quería “ofrecer” lo que
debería haber sido destruido según Dios. Pero Dios no quiere nuestros
regalos físicos, si hemos de quebrantar las leyes que Él nos ha dado.

Nuevamente, Dios no nos ordena obedecer sólo porque es algo bueno


para Él, sino porque es bueno para nosotros (Deuteronomio 10:13).
Sus leyes y mandamientos son benéficos; y como resultado de
obedecerlos, crecemos en carácter santo, justo —¡nos convertimos
más cómo Él!

El hecho de que obedecer a Dios es algo que lo complace, está


expresado de varias formas en la Biblia. A Dios “la rectitud le agrada”;
Él va a bendecir a aquellos que “guarden mis días de reposo, y
escojan lo que yo quiero” y “os apartéis de fornicación” y eviten
quebrantar cualquiera de los mandamientos de Dios, (1 Crónicas
29:17; Isaías 56:4; 1 Tesalonicenses 4:1-3).
6. Hacer la voluntad de Dios.
“Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad,
haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por
Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.” (Hebreos
13:21).

¿Cuál es la voluntad de Dios? Lo que Dios desea, sus mandamientos,


y sus planes están expresados en la Biblia. La Biblia nos fue dada
para mostrarnos su voluntad. Estudiar la Biblia, meditar en ella y orar
acerca de ella, son claves para obtener un mayor entendimiento de
su voluntad.

La voluntad de Dios para nosotros va más allá de sólo conocer lo que


Él quiere. También involucra hacer “toda buena obra” —trabajando
para madurar espiritualmente y convertirnos en alguien más parecido
a Dios (Mateo 5:48).

Jesucristo dio el máximo ejemplo de hacer la voluntad de Dios al


enfrentar la crucifixión por nuestros pecados y sin embargo orar de
esta manera: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se
haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). Él estaba dispuesto a
darse por entero para hacer la voluntad de su Padre.

7. Hacer los sacrificios que Dios quiere.


“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de
alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de
hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales
sacrificios se agrada Dios” (Hebreos 13:15-16).

Anteriormente vimos que Dios rechazaba los sacrificios que eran


hechos en desobediencia. Pero hay sacrificios que a Él le
“complacen”, cuando incluyen el dar alabanza y gracias a Él y al
compartir con otros. Esto refleja su enseñanza del amor expresado en
dos grandes mandamientos que resumen el resto de su ley:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y
con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el
segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De
estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo
22:37-40).

La complacencia de Dios
No importa cuánto le demos a Dios, nunca podremos acercarnos a la
superficie de lo que Él ha hecho por nosotros —mucho menos lo que
Él quiere hacer por nosotros. En esta vida, Él nos ofrece unos
beneficios increíbles, tales como:
“Cuando los caminos del hombre son agradables al Eterno, aun a sus
enemigos hace estar en paz con él” (Proverbios 16:7).

Y en el futuro, Él tiene un regalo increíble guardado para su manada


fiel: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha
placido daros el reino” (Lucas 12:32).

Una de las más vibrantes descripciones de la utopía del Reino de


Dios, fue escrita por el rey David, un hombre según el corazón de
Dios: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud
de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11).

Si desea aprender más acerca del maravilloso Reino de Dios, lea


nuestro folleto El Misterio del Reino. Y si desea descubrir más acerca
de cómo vivir de una forma que le complazca a Dios, puede leer
nuestro folleto: Los Diez Mandamientos: todavía vigentes. Ambos son
gratuitos y están disponibles si los quiere descargar ya. ¡Usted
necesita ya este conocimiento trascendental!

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